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Los datos de la EPA sí son fiables

El presidente de la CEOE, Joan Rosell. / Efe

Jorge Galindo

Politikon —

El presidente de la CEOE, Juan Rosell, lleva ya más de una declaración afirmando más o menos que la Encuesta de Población Activa (EPA) no sirve porque es eso: una encuesta. Y que las encuestas no son fiables, parece desprenderse. Si acaso, el llamado “paro registrado”.

Creo que es útil explicar por qué Rosell está equivocado. Aunque la lógica parezca estar de su lado intuitivamente, no es así. Y no solo eso, sino que detrás de esta postura se esconde un desprecio de las técnicas cuantitativas en las Ciencias Sociales. Ya Nate Silver nos tendría que haber enseñado el poder de las encuestas, pero bueno, hagamos un esfuerzo más.

A la hora de conocer las características de una población determinada (en este caso, su situación en el mercado laboral) tenemos a nuestra disposición una serie de técnicas. Entre otras, podemos mantener un registro sistemático y al día, como lo es el del Ministerio. Podemos también desarrollar una encuesta. En una encuesta, todo comienza por elegir una muestra representativa de la población. Es “muestra” porque se refiere a una porción relativamente pequeña del total. Lo que asegura su representatividad es que es aleatoria. Lo fantástico de la aleatoriedad es que elimina sesgos de selección porque todos los individuos tienen la misma probabilidad de ser seleccionados. Por otro lado, si la población tiene rasgos distintivos que la subdividen en categorías, los aplicaremos al muestreo para asegurarnos de tener “submuestras” representativas para cada colectivo: jóvenes, mujeres, hombres, personas sin estudios, gente con el pelo naranja. Esto es lo que pasa con la EPA, y por eso podemos cruzar tantos datos y hacer tantos estudios con ella.

Un registro sistemático como el de paro , por contra, introduce un sesgo por definición. Lo que este registro recoge es quien se registra en una oficina pública de empleo. Citando a la propia Seguridad Social: “el conjunto de personas desocupadas que permanecen inscritas en las oficinas públicas de empleo en demanda de trabajo el último día del mes”. El sesgo obvio es, por tanto, de autoselección: no todo el que busca trabajo se registra en una oficina pública de empleo. Y es que la clasificación de “desempleado” de la EPA no corresponde con “todo aquel que esté registrado”, sino que comprende a toda persona en edad de trabajar que ha estado buscando activamente empleo. Por “activamente” se entiende tanto estar registrado en las oficinas públicas como en las privadas, enviar curriculums y aplicar directamente a candidaturas, revisar ofertas de empleo por cualquier medio, estar en proceso de selección o incluso de montar su propia empresa.

La EPA, y con ella la definición de persona desempleada, no es una encuesta que alguien se sacó de la manga el otro día tomando un café con unos amigos sociólogos. Sigue normas establecidas por la Organización Internacional del Trabajo y sancionadas por la UE, lo cual implica un considerable nivel de estandarización. Además, la forma general de la EPA sigue las de otras muchas encuestas similares en otros países, lo cual asegura que buena parte de este esquema de trabajo ha sido puesto a prueba en otros lugares.

En resumen: una encuesta bien hecha evita sesgos (aunque una mal hecha también puede introducirlos, cierto) que tiene por definición un sistema de seguimiento por registro o un censo autoseleccionado no completo. Por no añadir que, gracias a la extensión del cuestionario y a la estratificación de la muestra, la EPA incluye una variedad de detalles que el paro registrado no puede alcanzar. Esto no quiere decir que el paro registrado sea una estadística inútil: puede arrojar luz sobre ciertos aspectos y nos ayuda a extender el marco temporal en nuestros análisis. Pero no tiene, a mi entender, ni punto de comparación con una investigación metodológicamente fiable que parte de una definición estandarizada de desempleo. Por todo ello, aunque parezca contraintuitivo a algunos, el señor Juan Rosell debería revisar, a mi entender, cuál es su fuente para entender el drama del paro en España.

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