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Lo que pasa en España contado a un extranjero

Rosa María Artal

Érase una vez un grupo de personas enormemente subversivo que se reunía en el Parque del Retiro de Madrid para perpetrar sus “acciones delictivas”. Hasta los turistas extranjeros –tú sin ir más lejos- conocen el Parque del Retiro, ubicado en el centro de la ciudad. Lleno de niños, ancianos que pasean en ejercicio diario, ciudadanos de todas las edades y todas partes del mundo que encuentran allí un sano y barato ocio. Por tener tiene hasta un lago y barquitas ¿Recuerdas?

Este grupo subversivo se sentaba sobre el césped, a plena luz del día y rodeado de policías en los últimos tiempos. Ellos siguieron debatiendo. Es que llevan desde el 15M de 2011 haciendo más o menos lo mismo. Ocurre que el movimiento se internacionalizó. Y llegó a la capital del mundo. Y allí decidieron denominarlo Ocuppy Wall Street. En su continua evolución, la protesta ciudadana decidió convocar una manifestación en Madrid el 25S llamándola igual: Ocupa el Congreso. Luego, Rodea el Congreso ante el lío que se organizó. Y luego, en la práctica, “plántate ante varias barricadas de vallas, lecheras y policías fuertemente pertrechados, que sí rodean el Congreso desde muchos días antes”.

Tú has visto las durisimas cargas policiales: han llenado las páginas de la prensa internacional. Aquí sabemos que la convocatoria fue seguida masivamente con predominio de personas que se manifestaban en paz absoluta. Hubo sus cosas, sí, disturbios de procedencia muy rara que no ha sido aclarada. Cosas muy feas. Pero resulta que la Delegación del Gobierno dijo que no fue casi nadie. ¿Y para eso tanto alboroto?

Ocho personas son detenidas como organizadores. El Gobierno presiona para que su delito sea considerado “Contra la Nación”. Eso lo juzga la Audiencia Nacional, reservada a cuestiones realmente graves. El juez encargado, Santiago Pedraz, llega a ordenar la investigación bancaria de quienes facilitaron los fondos para pagar los autobuses de manifestantes que venían a Madrid el 25S desde otras provincias. Después, él mismo retira la orden.

La policía había investigado a fondo los movimientos del grupo subversivo. A través de Internet y rodeando las Asambleas del Parque del Retiro, oyendo, y pidiendo identificaciones. Y elabora un informe que termina así:

“El objetivo de estas reuniones es la de perfilar todos los detalles de la acción delictiva, preparación de medios materiales, reparto de funciones, organización de colectivos, etc.”

Hemos oído muchos disparates estos días en España. Que habría que “modular” el derecho de manifestación por ejemplo. Lo dijo la Delegada del Gobierno en Madrid, una mujer habitual de las tertulias de Intereconomía, cadena de TV de ideología ultraderechista. Y cuyo marido está en “ignorado paradero”, perseguido por algún pufo. Pero sería prolijo darte todos los detalles.

Finalmente, el peligroso grupo subversivo –éste que ves ahí encima- es llamado a declarar a la Audiencia Nacional. Y va el Juez y decide archivar la causa porque no ve indicios de delito. La sesión del Congreso se desarrolló con toda normalidad ese 25 de septiembre. Pero va más allá. Y añade que no se debe coartar la libertad de expresión, aunque “incluso pongan en cuestión el marco constitucional”, “máxime ante la convenida decadencia de la denominada clase política”.

¿Imaginas qué ha hecho la “clase política”, el partido en el poder? El portavoz adjunto del PP, Rafael Hernando, ha llamado “pijo ácrata” al juez Pedraz y le hace responsable del acoso que puedan sufrir los diputados. Añade que es “indecente e inaceptable” que un Juez hable de la “decadencia de la clase política”. Te aclararé que “pijo” en español se dice de la persona que “en su vestuario, modales, lenguaje, etc., manifiesta gustos propios de una clase social acomodada”, según la Real Academia de la Lengua. Vamos, como este señor, justo el que ha llamado “pijo ácrata” al Juez Pedraz.

Los ciudadanos llevamos año y medio en la calle diciendo lo mismo. No todos, desde luego, pero en las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas, los políticos se sitúan como el tercer problema más importante para los españoles. Pero lo que les ha dolido es que lo dijera un Juez. Y más para dejar libres a los miembros del peligroso grupo subversivo.

¿Y los medios grandes? Pues mira, aquí somos muy objetivos. Es decir, echamos siempre la culpa a los dos bandos. Algunos no, algunos reintepretan la historia: “El juez Pedraz carga contra la policía por evitar el asalto al Congreso”, titula Abc.

Ah, ese crío de portada parece que quería montar un cisco en una Universidad y ha venido como agua de Mayo. Aunque solo los diarios más conservadores le han dado ese destacado tratamiento informativo.

Tenemos las cuentas del país hechas un asco. Los ciudadanos ya no podemos más con los recortes, siempre en la misma dirección. Lo saben ya hasta los 58 millones de personas que vieron el Debate para la Presidencia de EEUU, donde hasta un republicano cercano al Tea Party manififestó que “no quiere ser como España”. La democracia también está muy malita aquí. Con tintes surrealistas además.

Creo que tú sabes, pese a todo, que España es algo más que esta caspa que aflora. Cuando vienes, aprecias nuestra cultura, nuestra creatividad, y el carácter español. Te gusta sobre todo nuestro “saber vivir”. Hay más. Una ciudadanía tan formada como puede ser la tuya, la de tu país, que se duele amargamente de una Historia mal resuelta y de que, durante cinco siglos, hayan mandado los mismos sin pagar ni una sola vez por sus desmanes. No sé si nos puedes aconsejar qué hacer.

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