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    <title><![CDATA[elDiario.es - Piedras de papel]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Piedras de papel]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[El consentimiento paterno y el aborto adolescente: qué nos dice la geografía y la religiosidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/consentimiento-paterno-aborto-adolescente-dice-geografia-religiosidad_132_13220920.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/408666b8-b1ec-4380-9832-a39a6505c51d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El consentimiento paterno y el aborto adolescente: qué nos dice la geografía y la religiosidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En 2015, España exigió el consentimiento parental para que las menores de 18 años pudieran abortar. La reforma redujo las tasas de aborto entre las adolescentes afectadas, pero el efecto no fue igual en todas partes. El lugar donde vive una joven y los valores de su entorno determinaron en gran medida cómo reaccionó ante la ley</p></div><p class="article-text">
        El acceso al aborto es una de las cuestiones m&aacute;s debatidas en pol&iacute;tica sanitaria y de g&eacute;nero. Pero m&aacute;s all&aacute; del debate sobre si debe estar permitido o no, hay una pregunta muy relevante: &iquest;qu&eacute; ocurre cuando el acceso existe formalmente, pero en la pr&aacute;ctica no es igual para todas? 
    </p><p class="article-text">
        La modificaci&oacute;n en la ley del aborto exig&iacute;a que las adolescentes de 16 y 17 a&ntilde;os obtuvieran el consentimiento de sus progenitores para poder interrumpir un embarazo. La reforma de 2015 redujo la autonom&iacute;a para las menores de 18. (Esta modificaci&oacute;n fue derogada en 2023, aunque el debate sobre el acceso al aborto para adolescentes sigue abierto.)
    </p><p class="article-text">
        Utilizando datos administrativos sobre todos los abortos y nacimientos registrados en Espa&ntilde;a entre 2012 y 2019, se compara lo que ocurri&oacute; con las adolescentes de 16 y 17 a&ntilde;os &ndash; a quienes afect&oacute; la reforma &ndash; respecto a las de 18 y 19 a&ntilde;os. De este modo, sese a&iacute;slal efecto de la ley frente a otros factores que pueden estar cambiando al mismo tiempo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Qu&eacute; encontr&eacute;: menos abortos, pero no m&aacute;s nacimientos</strong>
    </p><p class="article-text">
        El primer resultado es claro: la tasa de aborto entre las menores de 18 a&ntilde;os cay&oacute; aproximadamente un 11% tras la entrada en vigor de la ley, en comparaci&oacute;n con las adolescentes de mayor edad. Sin embargo, lo m&aacute;s llamativo es que ese descenso no vino acompa&ntilde;ado de un aumento equivalente en los nacimientos. Esto sugiere que la ley cambi&oacute; el comportamiento de las adolescentes antes de que hubiera un embarazo que interrumpir. Cuando abortar se vuelve m&aacute;s dif&iacute;cil, algunas j&oacute;venes no esperan a estar embarazadas para reaccionar: se anticipan.
    </p><p class="article-text">
        El efecto de la ley, por tanto, opera en dos momentos distintos: en la decisi&oacute;n de abortar una vez embarazada, pero tambi&eacute;n en la decisi&oacute;n de prevenir el embarazo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El papel de la distancia: la geograf&iacute;a como barrera</strong>
    </p><p class="article-text">
        Obtener un aborto en Espa&ntilde;a requiere acudir a un centro autorizado. Estos centros no est&aacute;n distribuidos uniformemente por el territorio. Hay provincias con varios; otras, con uno solo, generalmente en la capital; y otras, sin ninguno. Como muestra el mapa de accesibilidad geogr&aacute;fica en 2015, muchos municipios espa&ntilde;oles se encontraban a m&aacute;s de 50 o incluso 100 kil&oacute;metros del centro m&aacute;s cercano.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Figura 1. Mapa de distancia a centros de aborto en 2015                            </span>
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        Esta variaci&oacute;n geogr&aacute;fica importa, y mucho. Cuando una adolescente vive lejos de un centro, obtener un aborto ya requer&iacute;a, en la pr&aacute;ctica, alg&uacute;n tipo de ayuda de un adulto: para desplazarse, por ejemplo. La ley de consentimiento parental formaliz&oacute; algo que, para muchas j&oacute;venes en zonas rurales o semirrurales, ya ocurr&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La predicci&oacute;n te&oacute;rica es clara: si antes de la ley las j&oacute;venes que viv&iacute;an lejos ya necesitaban involucrar a sus padres para abortar, la nueva exigencia legal no a&ntilde;adi&oacute; nada sustancial para ellas. En cambio, para quienes viv&iacute;an cerca de un centro y, por tanto, ten&iacute;an m&aacute;s autonom&iacute;a, la ley s&iacute; introdujo una barrera nueva y real.
    </p><p class="article-text">
        Los datos confirman exactamente esto. Las adolescentes que resid&iacute;an en municipios m&aacute;s pr&oacute;ximos a un centro de aborto redujeron sus tasas de aborto de forma notable tras la reforma. En cambio, las que viv&iacute;an m&aacute;s lejos pr&aacute;cticamente no cambiaron su comportamiento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El papel del entorno: no solo importa si puedes, sino qu&eacute; piensan tus padres</strong>
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de la distancia, el entorno cultural y religioso del municipio donde vive una adolescente afecta c&oacute;mo reacciona ante la ley. Para medirlo, se utiliza el porcentaje de bodas cat&oacute;licas en cada municipio como indicador de arraigo religioso local.
    </p><p class="article-text">
        El patr&oacute;n descriptivo es claro: en los municipios m&aacute;s religiosos, las tasas de aborto son menores. Esto sugiere que el entorno puede desempe&ntilde;ar un papel importante en la decisi&oacute;n de abortar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Figura 2. Tasa de aborto según religiosidad municipal                            </span>
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        &iquest;Pero c&oacute;mo interact&uacute;a con la ley de consentimiento? En los municipios m&aacute;s laicos, el efecto de la ley se traduce de nuevo en una reducci&oacute;n de los embarazos: menos abortos, pero no m&aacute;s nacimientos. En los municipios m&aacute;s religiosos, en cambio, el patr&oacute;n es distinto: los embarazos no caen, pero m&aacute;s de ellos acaban en nacimiento en lugar de en aborto.
    </p><p class="article-text">
        La interpretaci&oacute;n es coherente con la idea de que, en entornos m&aacute;s tradicionales, el valor atribuido a la maternidad es mayor. Cuando la ley eleva el coste de abortar y adem&aacute;s implica la participaci&oacute;n de los padres, el resultado es que m&aacute;s embarazos llegan a t&eacute;rmino. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un efecto no deseado: indicios de abortos no seguros</strong>
    </p><p class="article-text">
        Uno de los resultados m&aacute;s preocupantes del an&aacute;lisis tiene que ver con lo que ocurre cuando el acceso formal al aborto se restringe, pero la demanda no desaparece. Todos los datos usados en el an&aacute;lisis proceden de registros administrativos. Por lo tanto, puede haber respuestas en el comportamiento de las adolescentes que no est&eacute;n capturadas en los datos. Usando datos de altas hospitalarias, se construye una medida de complicaciones relacionadas con interrupciones del embarazo &mdash; un indicador que pretende reflejar, entre otras cosas, el uso de m&eacute;todos no seguros.
    </p><p class="article-text">
        Los datos muestran un aumento de estas complicaciones entre las adolescentes de 16 y 17 a&ntilde;os tras la reforma, en comparaci&oacute;n con las de 18 y 19 a&ntilde;os. La prensa ya recog&iacute;a casos de j&oacute;venes que buscaban p&iacute;ldoras abortivas en internet, y los datos sugieren que algunas adolescentes, ante la barrera que supuso la ley, optaron por v&iacute;as alternativas con mayores riesgos para su salud. Las cifras absolutas son bajas, ya que es un fen&oacute;meno poco frecuente, pero la se&ntilde;al es preocupante.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Qu&eacute; nos dice todo esto</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esta investigaci&oacute;n ilustra algo que a veces se pierde en los debates sobre pol&iacute;tica de salud reproductiva: las leyes no operan en el vac&iacute;o. Su efecto real depende del contexto en el que se aplican, en este caso, la geograf&iacute;a o las normas sociales. 
    </p><p class="article-text">
        Una ley que exige consentimiento parental afecta de forma muy distinta a una adolescente que vive a cinco minutos de una cl&iacute;nica y a otra que vive a 100 kil&oacute;metros. Del mismo modo, el entorno religioso y cultural en el que vive una joven juega un papel importante en la forma en la que ella y su familia reaccionan ante la nueva situaci&oacute;n. Las respuestas no son uniformes, sino que dependen de qu&eacute; margen de decisi&oacute;n tienen y de qu&eacute; valores gu&iacute;an esa decisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esto tiene implicaciones directas para el dise&ntilde;o de pol&iacute;ticas. Cuando se eval&uacute;a una reforma sobre el aborto, es necesario considerar las condiciones de partida: qui&eacute;nes tienen acceso efectivo y qui&eacute;nes no, qu&eacute; barreras ya existen antes de que entre en vigor la nueva norma, y c&oacute;mo distribuir&aacute; sus efectos entre distintos grupos de mujeres. Esta reforma fue derogada en 2023, pero el acceso al aborto en Espa&ntilde;a sigue siendo desigual. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Sanjuán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/consentimiento-paterno-aborto-adolescente-dice-geografia-religiosidad_132_13220920.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 May 2026 04:02:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El consentimiento paterno y el aborto adolescente: qué nos dice la geografía y la religiosidad]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Déjà vu a la peruana? Reflexiones hacia la segunda vuelta del 7 de junio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/deja-vu-peruana-reflexiones-segunda-vuelta-7-junio_132_13272798.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Las elecciones del próximo domingo en Perú se presentan en un escenario muy abierto, donde el fujimorismo puede volver al poder de la mano de Keiko Fujimori. ¿Qué va a suceder? Este post analiza los apoyos electorales de las dos fuerzas políticas que se disputan el poder. </p></div><p class="article-text">
        En pocos d&iacute;as los peruanos volver&aacute;n a las urnas para resolver, una vez m&aacute;s en segunda vuelta, qui&eacute;n ocupar&aacute; la Casa de Pizarro. La contienda enfrenta a Keiko Fujimori (Fuerza Popular) y a Roberto S&aacute;nchez (Juntos por el Per&uacute;), los dos candidatos que encabezaron una primera vuelta tan fragmentada como las anteriores. Fujimori afronta su cuarto intento por la presidencia luego de tres derrotas consecutivas en balotaje, aunque con resultados cada vez m&aacute;s ajustados. Es la heredera natural del fujimorismo, no solo por ser hija del &uacute;ltimo gobernante autoritario del siglo XX peruano (1990-2000) sino porque reivindica abiertamente ese legado.<a href="//#_ftn1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a> S&aacute;nchez, a su vez, pretende ser el heredero de Pedro Castillo (2021-2022),<a href="//#_ftn2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[2]</a> el expresidente encarcelado tras su intento de cerrar el Congreso, pero percibido por amplios sectores de la poblaci&oacute;n como alguien que debi&oacute; hacerlo.<a href="//#_ftn3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[3]</a>
    </p><p class="article-text">
        La elecci&oacute;n guarda reminiscencias del 2021, cuando Castillo y Fujimori alcanzaron los primeros lugares en la primera vuelta con menos del 20% de votos cada uno y el resto de votos se desperdig&oacute; entre casi una veintena de candidaturas a&uacute;n m&aacute;s &iacute;nfimas. Sin embargo, tambi&eacute;n hay diferencias que invitan a esperar un escenario distinto al de hace cinco a&ntilde;os. A partir del desempe&ntilde;o hist&oacute;rico del fujimorismo y de sus principales contendientes, en esta nota describimos las continuidades y las rupturas del mapa electoral peruano e identificamos los votos que a&uacute;n permanecen en disputa.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta que ordena nuestro an&aacute;lisis es la siguiente: &iquest;qu&eacute; clivaje prevalecer&aacute; el 7 de junio, el de izquierda/derecha o el de fujimorismo/antifujimorismo? Sostenemos que si predomina el primero, la balanza tender&iacute;a a inclinarse hacia Fujimori; si predomina el segundo, el beneficiado ser&aacute; S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        <em>Comportamiento electoral peruano </em>
    </p><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas cuatro elecciones presidenciales (2011, 2016, 2021 y 2026) una enorme variedad de sellos partidarios y de nombres compitieron entre s&iacute; con una &uacute;nica certeza: la principal aspirante a un balotaje ser&iacute;a Keiko Fujimori. Por eso el naranja de Fuerza Popular es el &uacute;nico color constante en los cuatro mapas del gr&aacute;fico siguiente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Gráfico 1                            </span>
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        Estos colores distribuidos a lo largo del territorio se entienden mejor si dividimos el pa&iacute;s en cuatro grandes zonas: la costa, el sur, el oriente y el centro. As&iacute;, puede verse que hay &aacute;reas m&aacute;s estables que otras. La costa, que abarca gran parte del litoral, apost&oacute; en los &uacute;ltimos quince a&ntilde;os por el fujimorismo, fuerza identificada con la defensa del modelo econ&oacute;mico neoliberal consagrado en la Constituci&oacute;n de 1993. El sur, en cambio, respald&oacute; de manera consistente a candidaturas de izquierda que se opusieron a ese mismo modelo: Gana Per&uacute; (2011), el Frente Amplio (2016), Per&uacute; Libre (2021) y Juntos por el Per&uacute; (2026) son expresiones de esa tendencia.
    </p><p class="article-text">
        El oriente y el centro, por el contrario, muestran patrones m&aacute;s vol&aacute;tiles. El oriente (que agrupa regiones como Loreto, San Mart&iacute;n, Ucayali y Madre de Dios y alberga a la mayor&iacute;a de los pueblos amaz&oacute;nicos, como los shipibo-conibo y los awaj&uacute;n) se inclin&oacute; en general por Fuerza Popular, aunque con intensidades variables. Tras un 2011 repartido entre Per&uacute; Posible, Gana Per&uacute; y Fuerza Popular, Fujimori se fortaleci&oacute; en 2016 y ti&ntilde;&oacute; de naranja casi toda la regi&oacute;n. En 2021 y 2026 retuvo una parte importante de esos votos, aunque ya no en todos los distritos. El centro, salvo en las exitosas elecciones de Keiko en 2016, fue siempre una regi&oacute;n disputada e incluso inclinada hacia sus contrincantes.
    </p><p class="article-text">
        <em>Lima Metropolitana, el basti&oacute;n y el tal&oacute;n de Aquiles</em>
    </p><p class="article-text">
        Para entender la competitividad de Fujimori conviene poner el foco en Lima Metropolitana, que re&uacute;ne a cerca de un tercio de la poblaci&oacute;n peruana (m&aacute;s de diez millones de habitantes) en un &aacute;rea algo mayor que el Gran Ducado de Luxemburgo.
    </p><p class="article-text">
        Como muestra el siguiente conjunto de mapas, el electorado lime&ntilde;o es fundamentalmente de derecha. Al tratarse del &aacute;rea que concentra la mayor parte de la riqueza del pa&iacute;s, resulta previsible que sus electores defiendan el modelo vigente. Pero Lima es, adem&aacute;s, una ciudad profundamente desigual que se refleja en los distintos &ldquo;tipos&rdquo; de derecha que conviven en ella. Los distritos menos acaudalados han respaldado hist&oacute;ricamente al fujimorismo, mientras que los m&aacute;s ricos (situados en el centro de la ciudad) optaron por candidaturas de derecha liberal que tomaron distancia, al menos en el discurso, del autoritarismo fujimorista. Esta l&oacute;gica se confirma en 2026: Renovaci&oacute;n Popular, de Rafael L&oacute;pez-Aliaga, fue la fuerza m&aacute;s votada en Lima Metropolitana (20,68%) por delante de la propia Fuerza Popular (17,41%).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Gráfico 2                            </span>
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        Ese basti&oacute;n de la derecha es, al mismo tiempo, el tal&oacute;n de Aquiles de la izquierda. La siguiente tabla lo pone en evidencia: S&aacute;nchez fue, por amplio margen, el candidato menos votado entre las fuerzas relevantes de Lima Metropolitana (2,83%) y Castillo tambi&eacute;n tuvo all&iacute; un desempe&ntilde;o pobre en el 2021 (7,29%). Del mismo modo, vale la pena reparar en lo ocurrido en el balotaje de 2021: aunque Castillo trep&oacute; del 7,29% al 34,32%, un crecimiento del 27%, qued&oacute; bastante lejos del incremento de 52% (del 14% al 66%) que obtuvo Fujimori. 
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                Tabla 1                            </span>
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        El voto en el extranjero muestra patrones similares a los de Lima Metropolitana. Los candidatos m&aacute;s atractivos en las primeras vueltas del 2021 y del 2026 fueron L&oacute;pez-Aliaga y Fujimori, mientras que los candidatos de izquierda no pasaban del 8%. Y, de igual manera, la capacidad de ganar m&aacute;s votos en la segunda vuelta fue m&aacute;s alta para Keiko Fujimori. En el 2021, Fujimori pas&oacute; del 14% al 66% en segunda vuelta, mientras que Per&uacute; Libre pas&oacute; de un 7% a un 34%. La brecha en la primera vuelta se increment&oacute; en 2026: Fujimori obtuvo un 17%, mientras que S&aacute;nchez no alcanz&oacute; el 3%.
    </p><p class="article-text">
        <em>La segunda vuelta: votos en disputa</em>
    </p><p class="article-text">
        Las tendencias muestran una gran divisi&oacute;n territorial que se mantiene estable a lo largo de los a&ntilde;os y que mantiene bastante parejos a los contendientes de la segunda vuelta. En ese sentido, la clave est&aacute; en atraer a todos aquellos votantes que en primera vuelta no apoyaron a ninguna de las dos fuerzas que protagonizar&aacute;n la pr&oacute;xima contienda.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, la participaci&oacute;n electoral introduce una inc&oacute;gnita considerable. Luego de las elecciones de 2016, se inaugura un per&iacute;odo de fuerte inestabilidad institucional y la participaci&oacute;n se ha visto reducida a&ntilde;o tras a&ntilde;o (pese a que en el Per&uacute; el voto es obligatorio bajo pena de multa econ&oacute;mica). Como se muestra en la tabla siguiente, esta se ha reducido en m&aacute;s del 10% en los &uacute;ltimos 15 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        De modo similar, los votos nulos y en blanco se mantienen alrededor del 15% aunque estos suelen reducirse considerablemente para la segunda vuelta. Por ejemplo, en el 2021 m&aacute;s de 2 millones de electores se decidieron por alguna de las dos opciones. Cabr&iacute;a esperar el mismo comportamiento este fin de semana.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Tabla 2                            </span>
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        En segundo lugar, est&aacute;n los casi 12 millones de votos que en primera vuelta quedaron en manos de las otras 33 candidaturas presidenciales. Si nos gui&aacute;ramos por las orientaciones ideol&oacute;gicas, Keiko Fujimori tendr&iacute;a mayor ventaja pues el electorado peruano, en su mayor&iacute;a, se identifica a s&iacute; mismo como de derecha.<a href="//#_ftn1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a> As&iacute;, los votantes de Rafael L&oacute;pez-Aliaga (11.9%) y de Carlos &Aacute;lvarez (7.9%) deber&iacute;an orientarse &ldquo;naturalmente&rdquo; hacia Keiko; mientras que los de Ricardo Belmont (10.2%) y L&oacute;pez-Chau (7.3%) hacia S&aacute;nchez. Sin embargo, el alineamiento no surge de forma natural porque muchos electores no se sienten representados por dichas candidaturas y el surgimiento de campa&ntilde;as por el voto en blanco por parte de algunos ex-candidatos<a href="//#_ftn2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[2]</a> dejan m&aacute;s grande la inc&oacute;gnita de qu&eacute; agrupaci&oacute;n ser&aacute; capaz de atraer a m&aacute;s votantes. 
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, la lectura ideol&oacute;gica para el Per&uacute; es insuficiente, pues lo que ha decidido los resultados de los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha sido el &ldquo;antifujimorismo&rdquo;, una anti-identidad basada en la oposici&oacute;n a lo que representa el gobierno autoritario de Alberto Fujimori. A ello se debe, en buena medida, que Keiko no ganara las &uacute;ltimas contiendas electorales. El antifujimorismo se suele organizar en momentos clave de las competencias electorales. De hecho, en los &uacute;ltimos d&iacute;as al ver que Fujimori lidera las encuestas, se han organizado manifestaciones en la capital.<a href="//#_ftn3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[3]</a>
    </p><p class="article-text">
        Como &uacute;ltimo ejercicio, entonces, nos queda observar la capacidad de los competidores para mantener bastiones electorales que nos ayuden a pensar posibles desenlaces. Los siguientes dos gr&aacute;ficos muestran los espacios geogr&aacute;ficos en los que la izquierda y el fujimorismo, respectivamente, han tenido apoyos concentrados. Utilizando el &iacute;ndice LISA de autocorrelaci&oacute;n espacial podemos ver d&oacute;nde se concentran los bastiones de cada candidatura. Esta t&eacute;cnica estad&iacute;stica muestra las &aacute;reas geogr&aacute;ficas donde distritos contiguos tienen altos apoyos electorales hacia una candidatura (zonas rojas) que sugieren bastiones electorales y donde, por el contrario, los votos son sistem&aacute;ticamente bajos (zonas azules) sugiriendo la presencia de oposici&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, al comparar el voto a Castillo (2021) en ambas elecciones con el de S&aacute;nchez (2026) se revela un dato sugerente: S&aacute;nchez no ha logrado retener el voto del sur que hab&iacute;a cosechado Per&uacute; Libre (desvanecimiento de &aacute;reas rojas), pero lo compens&oacute; con regiones del norte como Cajamarca y Amazonas. Esto sugiere que si Roberto S&aacute;nchez logra articular tanto el voto de izquierda como el antifujimorismo en el sur, podr&iacute;a obtener incluso mayor apoyo que Castillo el 2021 si es que logra mantener Cajamarca y Amazonas al mismo tiempo. 
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            <span class="title">
                Gráfico 3                            </span>
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        El siguiente gr&aacute;fico, en cambio, compara la autocorrelaci&oacute;n espacial del voto a Fujimori en 2021 y 2026 y muestra una estructura territorial estable de su apoyo en las &uacute;ltimas tres elecciones. Loreto y Ucayali en la frontera amaz&oacute;nica fueron regiones que Fujimori consolid&oacute; respecto a la primera vuelta de 2021. Adem&aacute;s, mantuvo Lima y la costa del Pac&iacute;fico en el norte. As&iacute;, el apoyo electoral de Fujimori no parece haber cambiado mucho en estos &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os por lo que no parece que tuviese bolsones electorales que recuperar de cara a la segunda vuelta. Su estrategia, por tanto, parece enfocarse en evitar que S&aacute;nchez recupere el sur y poder atraer algunos votos de all&iacute;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Gráfico 4                            </span>
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        <em>Comentarios finales</em>
    </p><p class="article-text">
        El escenario del 7 de junio permanece eminentemente abierto. Por su trayectoria, Fujimori llega como favorita y mejor posicionada que en ocasiones anteriores, aunque con varios flancos descubiertos: el centro y, sobre todo, el sur. S&aacute;nchez, por su parte, re&uacute;ne caracter&iacute;sticas que lo emparentan con Castillo, pero con intensidades menores: parte de pisos m&aacute;s bajos en el sur, en Lima Metropolitana y en el exterior, y solo se muestra competitivo en el centro del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        A esa fotograf&iacute;a de base se suman tres fuentes de incertidumbre que pueden alterar el resultado: la direcci&oacute;n que tome la participaci&oacute;n, la reasignaci&oacute;n de los votos nulos y en blanco que tienden a definirse en el balotaje, y la ambig&uuml;edad ideol&oacute;gica de buena parte de las candidaturas derrotadas. En definitiva, la elecci&oacute;n parece reducirse a dos preguntas espejo. La medida en que S&aacute;nchez logre trascender a la izquierda para erigirse en candidato del antifujimorismo y la medida en que Fujimori consiga trascender su apellido para presentarse como una candidata de la derecha ser&aacute;n, muy probablemente, el terreno donde se dirima la presidencia del Per&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a> V&eacute;ase los datos del Latin American Public Opinion Project (LAPOP) para Per&uacute; (2006&ndash;2023).
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[2]</a> https://www.infobae.com/peru/2026/05/14/tercer-candidato-de-la-segunda-vuelta-promueven-voto-viciado-para-anular-elecciones-y-frenar-a-keiko-fujimori-o-roberto-sanchez/
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[3]</a> https://www.infobae.com/america/agencias/2026/05/31/marcha-contra-la-candidata-presidencial-keiko-fujimori-toma-las-calles-del-centro-de-lima/ 
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a> <span class="highlight" style="--color:white;">Keiko Fujimori: &ldquo;QUIERO SER PRESIDENTA PARA GOBERNAR, como lo hizo mi padre&rdquo;</span> <a href="https://youtube.com/shorts/eTkjwQFct8Y?si=XiIToMGdwZS_sI4w" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://youtube.com/shorts/eTkjwQFct8Y?si=XiIToMGdwZS_sI4w</a>
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[2]</a>https://www.infobae.com/peru/2026/03/25/roberto-sanchez-explica-por-que-usa-el-mismo-sombrero-de-pedro-castillo-durante-su-campana/
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[3]</a> https://estudiosdeopinion.iep.org.pe/informe/diciembre-2022/
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jair Alva-Mendoza, Alejo E Andreade, Facundo Meneses]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/deja-vu-peruana-reflexiones-segunda-vuelta-7-junio_132_13272798.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Jun 2026 14:58:28 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Déjà vu a la peruana? Reflexiones hacia la segunda vuelta del 7 de junio]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los apoyos de Vox en Andalucía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/apoyos-vox-andalucia_132_13258279.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor de este post analiza por qué ha aumentado el apoyo al partido de extrema derecha en las últimas elecciones andaluzas. Observa que sus mejores resultados se han producido en municipios donde hay economías intensivas en mano de obra de baja cualificación, una fuerte presencia de inmigrantes y donde los niveles educativos son más bajos. </p></div><p class="article-text">
        Las elecciones andaluzas del pasado 17 de mayo han dejado varios resultados relevantes. El obvio, y m&aacute;s comentado estos d&iacute;as, es la p&eacute;rdida de la mayor&iacute;a absoluta del PP y el escalabro electoral del PSOE a pesar de una participaci&oacute;n casi nueve puntos porcentuales superior al observado en las elecciones de 2022. Adem&aacute;s, de generar estos perdedores, la alta participaci&oacute;n ha dejado tambi&eacute;n a dos claros ganadores. En primer lugar, el partido de izquierda regional &ldquo;Adelante Andaluc&iacute;a&rdquo; ha multiplicado por 4 su presencia en el Parlamento y ha aumentado sus apoyos electorales por casi 2,4. En segundo lugar, el partido de ultraderecha Vox ha aumentado su apoyo parlamentario en 1 esca&ntilde;o, aumentando su base electoral en 80.000 nuevos votantes.
    </p><p class="article-text">
        En este post, me quiero centrar en algunos factores que explican la popularidad de Vox en Andaluc&iacute;a. La pregunta es relevante precisamente porque, como mencionaba antes, Vox es uno de los dos partidos que tiene un balance positivo tanto en n&uacute;mero de votos como de esca&ntilde;os. El mapa de m&aacute;s abajo muestra la distribuci&oacute;n de las ganancias electorales de Vox en todos los municipios de Andaluc&iacute;a. Como se puede apreciar, la diferencia de votos entre los resultados obtenidos en 2022 y los del domingo 17 de mayo es positiva de manera generalizada en todas las provincias. Vox aument&oacute; su apoyo electoral en el 54% de los municipios, que equivale a un n&uacute;mero ligeramente por encima de los 400. La provincia donde Vox lo hizo mejor fue Almer&iacute;a. All&iacute; el partido de extrema derecha increment&oacute; sus apoyos en el 70% de los municipios. La provincia donde lo hizo peor fue en Sevilla: solo aument&oacute; sus votos en el 36% de las poblaciones.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Figura 1. Variaciones de voto a VOX, Andalucía 2022-2026                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; factores explican estas variaciones? En un <a href="https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/00323217261423322" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo</a> reciente analizo la importancia de los contextos socio-econ&oacute;micos en el apoyo a los partidos de extrema derecha. Uno de los estudios emp&iacute;ricos que uso en el art&iacute;culo se centra, precisamente, en el apoyo a Vox.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que la investigaci&oacute;n muestra es que el apoyo a la extrema derecha se magnifica en municipios donde las econom&iacute;as est&aacute;n dominadas por industrias de econom&iacute;a intensiva: aquellas industrias que necesitan mucha mano de obra, normalmente poco cualificada, para producir un bien. En estos contextos el apoyo a la extrema derecha se explica con dos mecanismos.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, los mercados laborales t&iacute;picos de estas econom&iacute;as se caracterizan por tener un alto grado de vulnerabilidad laboral. En estos escenarios, las ocupaciones manuales y rutinarias est&aacute;n expuestas a los procesos de automatizaci&oacute;n y robotizaci&oacute;n. Y los trabajadores expuestos a estos riesgos tienen incentivos para apoyar agendas proteccionistas que se alinean con los discursos de la extrema derecha.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este mecanismo, sin embargo, no es suficiente para explicar el apoyo a partidos como Vox. Municipios con econom&iacute;as intensivas no solo se caracterizan por tener ocupaciones vulnerables sino tambi&eacute;n por dos rasgos muy particulares. En primer lugar, son lugares con una alta concentraci&oacute;n de mano de obra inmigrante que se siente atra&iacute;da por la demanda de trabajo poco cualificado propia de estas econom&iacute;as. En segundo lugar, estos municipios concentran una poblaci&oacute;n local con bajos niveles educativos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando se concentran estos elementos en un mismo lugar, la extrema derecha encuentra condiciones muy favorables para su expansi&oacute;n: por un lado, los conflictos culturales en comunidades tan heterog&eacute;neas favorecen el desarrollo de actitudes nativistas; por otro, la concentraci&oacute;n de individuos con bajos niveles educativos favorece la formaci&oacute;n y, sobre todo, expresi&oacute;n de actitudes antinmigrantes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo de econom&iacute;a intensiva es el empleo de grandes invernaderos para la producci&oacute;n de frutas y verduras que luego se venden en los mercados interior y exterior. Cuando se cruzan el apoyo electoral a Vox con el porcentaje de terreno agr&iacute;cola destinado a esta actividad econ&oacute;mica, aparece una relaci&oacute;n muy estrecha entre los dos. En las elecciones de 2026, los cinco municipios donde Vox obtuvo los mejores resultados con V&iacute;car (32,2%), La Mojonera (32,1%), Adra (31,8%), El Ejido (31,4%) y Rioja (30.5%). Todos estos municipios son Almerienses y su extensi&oacute;n de invernaderos es del 73%, 78,%, 34%, 76% y 6% respectivamente.&nbsp;Fuera de Almer&iacute;a destaca Lucena del Puerto en Huelva (28,7% apoyo a Vox y 29% invernaderos) o Albu&ntilde;ol en Granada (27,8% de votos a VOX y 23% de invernaderos).
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de estos datos anecd&oacute;ticos, la relaci&oacute;n entre apoyo electoral a Vox y terreno dedicado a invernaderos se observa de manera generalizada. En mi segundo mapa muestro las variaciones en los apoyos a Vox junto con el porcentaje de terreno agr&iacute;cola destinado a invernaderos. Como se puede observar, Vox obtuvo ventajas electorales all&iacute; donde el predominio de econom&iacute;as intensivas fue mayor. De hecho, el coeficiente de regresi&oacute;n entre las dos variables es de 0,06 que, adem&aacute;s, tiene una alta significatividad estad&iacute;stica (p&amp;lt;0.001).
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                Gráfico 2. Variaciones de voto a VOX y cobertura de invernaderos, Andalucía 2022-2026                            </span>
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        Por supuesto, el incremento de voto a Vox se observa tambi&eacute;n en municipios donde no hay una alta exposici&oacute;n a la industria de los invernaderos. Vox obtuvo el mayor porcentaje de votos (30,5%) en Rioja, una poblaci&oacute;n almeriense donde apenas el 6% del terreno est&aacute; destinado al uso de invernaderos. Rioja, sin embargo, es una localidad predominantemente agr&iacute;cola donde se pueden observar din&aacute;micas muy parecidas a las observadas en el poniente almeriense. De hecho, Rioja est&aacute; muy pr&oacute;xima a esa zona por lo que no es descartable que los efectos que se observan en el llamado &ldquo;Mar de pl&aacute;stico&rdquo; se trasladen tambi&eacute;n a ese municipio. Un segundo factor, analizado tambi&eacute;n en mi art&iacute;culo es la exposici&oacute;n a otras formas de econom&iacute;a intensiva como los servicios tur&iacute;sticos, sobre todo los hoteleros y restauraci&oacute;n. Esta explicaci&oacute;n tiene confirmaci&oacute;n visual en el primer mapa que mencionaba m&aacute;s arriba: Vox aumenta su voto en la mayor&iacute;a de provincias costeras, excepto en C&aacute;diz.
    </p><p class="article-text">
        Vox ha sabido movilizar a su electorado y ha conseguido convencer a nuevos votantes. Sus llamadas a la &ldquo;prioridad nacional&rdquo; han servido de refuerzo a electorados convencidos pero tambi&eacute;n a nuevos electores, sobre todo en contextos con econom&iacute;as intensivas, fuerte presencia de mano de obra extranjera y bajos niveles educativos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rubén Ruiz-Rufino]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/apoyos-vox-andalucia_132_13258279.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 May 2026 15:58:36 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Los apoyos de Vox en Andalucía]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pistoletazo de salida hacia las generales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/pistoletazo-salida-generales_132_13241266.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras las elecciones andaluzas damos la salida a la carrera electoral hacia las próximas generales. Entramos en ella con el espacio de la derecha despejado y con la izquierda desmovilizada y debilitada.</p></div><p class="article-text">
        El pasado domingo tuvieron lugar las elecciones andaluzas y, con ello, no solo cerramos un ciclo electoral, sino que arrancamos el que nos llevar&aacute; hasta las pr&oacute;ximas elecciones generales. Si no hay adelantos, tenemos por delante un a&ntilde;o de campa&ntilde;a constante: en mayo de 2027 habr&aacute; elecciones auton&oacute;micas en diez regiones y locales en toda Espa&ntilde;a, y las generales vendr&aacute;n inmediatamente despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Merece la pena, pues, repasar cu&aacute;l es el balance de este ciclo electoral que comenzamos en Extremadura hace cinco meses y ha pasado por Arag&oacute;n y Castilla y Le&oacute;n para llegar a Andaluc&iacute;a. El PP forz&oacute; este per&iacute;odo de urnas con el objetivo de erosionar al gobierno y visualizar con claridad que la alternativa.
    </p><p class="article-text">
        Si atendemos &uacute;nicamente a las encuestas de las generales, no parece que el PP haya subido en intenci&oacute;n de voto en los &uacute;ltimos cinco meses. La tendencia es pr&aacute;cticamente plana, tanto para el PP como el PSOE y, si acaso, observamos que ha habido un liger&iacute;simo retroceso de los populares. No obstante, creo que eso ser&iacute;a una conclusi&oacute;n demasiado miope.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, creo que al final de este per&iacute;odo el PP ha conseguido proyectar una sensaci&oacute;n de cambio de ciclo con cuatro elecciones seguidas siendo la fuerza m&aacute;s votada. Es cierto que los objetivos mayores no se han conseguido. No ha habido mayor&iacute;a absoluta ni en Extremadura ni en Andaluc&iacute;a, pero en las cuatro ha sido el claro ganador. Ha rondado o superado el 40% de los votos (salvo en Arag&oacute;n) y ha mantenido al menos diez puntos de ventaja frente al PSOE (salvo en Castilla y Le&oacute;n). En todas ellas, adem&aacute;s, el bloque de la derecha ha superado claramente el 50% de los votos.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de esto, una de las consecuencias de este ciclo electoral que nos arroja luz sobre lo que viene es que ha servido para aclarar el espacio de la derecha. Y aqu&iacute; nuestras conclusiones hoy son distintas de las que extra&iacute;amos en febrero, con las elecciones aragonesas. Entonces parec&iacute;a que forzando elecciones el PP hab&iacute;a abierto la puerta a un ascenso de Vox que, adem&aacute;s, pretend&iacute;a disputarle la primera posici&oacute;n en la derecha. Esa volatilidad estaba imposibilitando cualquier acuerdo entre ambos partidos y dejando las investiduras auton&oacute;micas en el aire. Hoy entramos en la recta final hacia las generales con ese espacio m&aacute;s despejado. Vox se ha frenado en las encuestas y las aspiraciones de ser primera fuerza parecen olvidadas. El ciclo deja claro que, de momento, el rol del PP es el de fuerza que lidera el espacio y el de Vox el de socio minoritario. 
    </p><p class="article-text">
        Esto ya se ha traducido en un cambio de estrategia. Por un lado, entramos en el nuevo ciclo con Vox permitiendo investiduras y formaci&oacute;n de gobiernos. La l&oacute;gica es clara: Vox no tiene incentivos para mantener una postura insurreccional que le impide superar su techo del 20%. Para crecer, necesita mostrarse como fuerza de gobierno. Por otro lado, que se despeje este espacio tiene consecuencias. Por si a alguien le quedaban dudas, los gobiernos del PP pasan por Vox. Ambos est&aacute;n atados el uno al otro. Y un Vox dispuesto a gobernar se centra en exigir pocas medidas, pero muy claras. Entre ellas, destaca la inmigraci&oacute;n como prioridad central. Podemos anticipar que un gobierno de la derecha que saliera de las pr&oacute;ximas elecciones llevar&iacute;a a Vox dentro, con la pol&iacute;tica migratoria como elemento vertebrador del acuerdo.
    </p><p class="article-text">
        La izquierda entra en la carrera hacia las generales en una posici&oacute;n mucho peor, agravada esta semana con la imputaci&oacute;n de Zapatero. Este ciclo electoral nos ha servido para comprobar no solo la debilidad del PSOE, sino tambi&eacute;n la escasa capacidad de movilizaci&oacute;n de Sumar y Podemos. En el &uacute;ltimo bar&oacute;metro del CIS, el PSOE tiene una fidelidad de voto del 67,5% y Sumar, incluso incluyendo a Podemos, la tiene por debajo del 50%.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el bar&oacute;metro de Ipsos para La Vanguardia de abril, la derecha superar&iacute;a en estos momentos los 12 millones de votos, el r&eacute;cord hist&oacute;rico solo alcanzado antes en 2011, mientras que la izquierda se quedar&iacute;a en torno a 8,5 millones, una cifra que solo se hab&iacute;a registrado en los dos momentos en que la derecha obtuvo mayor&iacute;a absoluta: en 2000 y en 2011. Dicho de otro modo: si las generales fueran hoy, la izquierda movilizar&iacute;a el mismo volumen de voto que cuando perdi&oacute; por mayor&iacute;a absoluta. Y lo har&iacute;a no porque sus votantes se hayan ido a la derecha en masa, sino porque no logra compensar sus p&eacute;rdidas con nuevas incorporaciones. La fuga tambi&eacute;n va hacia la abstenci&oacute;n y otras fuerzas m&aacute;s peque&ntilde;as. La izquierda necesita, por tanto, un acicate de ilusi&oacute;n para tener opciones en las pr&oacute;ximas generales.
    </p><p class="article-text">
        Y en estas, una de las mayores novedades de este ciclo electoral ha sido la fuerza que han mostrado la Chunta y Adelante Andaluc&iacute;a. En ambos casos, las encuestas nos muestran que su ascenso se ha asentado en parte en votos que vienen tanto del PSOE como del espacio Sumar/Podemos. Esta tendencia apunta a que puede repetirse en unas elecciones generales, donde la fragmentaci&oacute;n y el debilitamiento del voto de izquierda puede beneficiar a las opciones regionalistas o soberanistas de izquierdas.
    </p><p class="article-text">
        Con ello se da una de las conclusiones m&aacute;s parad&oacute;jicas de este ciclo. La estrategia seguida por la izquierda en el Parlamento durante esta legislatura tambi&eacute;n siembra las semillas de su propio problema electoral. S&aacute;nchez ha conseguido algo in&eacute;dito: forjar una coalici&oacute;n parlamentaria resistente con pr&aacute;cticamente todas las fuerzas de &aacute;mbito auton&oacute;mico, desde el PNV hasta Bildu, pasando por ERC o Junts. Ese acuerdo ha sido su principal activo de gobernabilidad. Pero al hacerlo, ha contribuido a consolidar en el imaginario de una parte del electorado la idea de que para parar a la derecha radical no es necesario votar al PSOE ni a Sumar. Votar a la Chunta, a Adelante Andaluc&iacute;a o a Bildu puede tener el mismo efecto de bloqueo. 
    </p><p class="article-text">
        Entramos pues, en este &uacute;ltimo a&ntilde;o de legislatura con una izquierda con dudas acumuladas tras un ciclo adverso, una fidelidad de voto en m&iacute;nimos, un flanco regional cada vez m&aacute;s poroso y, ahora, el peso de la imputaci&oacute;n de Zapatero como ruido de fondo. Y sin embargo, un a&ntilde;o es mucho tiempo en pol&iacute;tica. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Jurado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/pistoletazo-salida-generales_132_13241266.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 May 2026 22:39:43 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Pistoletazo de salida hacia las generales]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La pugna PP-Vox en Andalucía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/pugna-electoral-pp-vox-andalucia_132_13200489.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0a037f17-387c-46da-b2da-a84e91041716_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La pugna PP-Vox en Andalucía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El PP no ha llegado a la antesala de las elecciones andaluzas como esperaba. Con la mochila vacía de mayorías absolutas en Extremadura, Aragón y Castilla y León, el foco no está puesto en si el previsible mal resultado del PSOE será la puntilla para el gobierno de Sánchez, sino en cómo quedará el pulso entre el PP y Vox en la última cita electoral prevista del año   </p></div><p class="article-text">
        Campa&ntilde;a electoral en marcha. Cuenta atr&aacute;s para las elecciones al Parlamento andaluz. En poco m&aacute;s de una semana, el domingo 17 de mayo, se celebrar&aacute;n las cuartas elecciones regionales en Espa&ntilde;a en apenas cinco meses. La de Andaluc&iacute;a ser&aacute; la &uacute;ltima parada electoral prevista este a&ntilde;o dentro de un ciclo que iniciaron los populares, a finales del pasado a&ntilde;o, con la convocatoria anticipada de comicios regionales. El PP nacional respald&oacute; la opci&oacute;n de apretar el bot&oacute;n electoral convencido de que, apelando al voto &uacute;til y al argumento de los gobiernos estables, sus barones territoriales podr&iacute;an lograr la mayor&iacute;a absoluta en unas elecciones anticipadas en Extremadura (21 de diciembre) y Arag&oacute;n (8 de febrero), y despu&eacute;s en las que tocaba celebrar en Castilla y Le&oacute;n (15 de marzo).
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;A la vuelta del pasado verano, en G&eacute;nova y en las sedes regionales del PP, las alarmas se encendieron por <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/descifrando-nueva-vox-mania_132_12651895.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los </a><a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/descifrando-nueva-vox-mania_132_12651895.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">buenos augurios demosc&oacute;picos</a> de la extrema derecha a costa, principalmente, de <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/millon-votos_132_12631497.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sus votantes</a>. Ya no parec&iacute;a imposible que Vox pudiera superar su techo electoral del 15% (logrado en las elecciones generales de noviembre de 2019, con cerca de 3,7 millones de votos). Tras las alarmas, el PP pas&oacute; a la acci&oacute;n y se marc&oacute; como objetivo inmediato reafirmar su base electoral para evitar que la formaci&oacute;n liderada por Abascal siguiera pescando en su caladero de votos y, sobre todo, fidelizara a sus antiguos electores. Adem&aacute;s, el contexto pol&iacute;tico les resultaba, a priori, propicio a los populares, puesto que el PSOE estaba en horas bajas por el impacto del caso Koldo-&Aacute;balos-Cerd&aacute;n, y los partidos a la izquierda del PSOE tampoco parec&iacute;an estar en su mejor momento (por la imagen de desuni&oacute;n y enfrentamiento). 
    </p><p class="article-text">
        Los c&aacute;lculos de los populares eran claros: la primera victoria electoral les reforzar&iacute;a de cara a las segundas elecciones regionales, y con la segunda victoria electoral estar&iacute;an mejor posicionados para conseguir la siguiente. En s&oacute;lo tres meses podr&iacute;an exhibir grandes triunfos electorales y pol&iacute;ticos. Dejar&iacute;an de depender de Vox en tres regiones. Proyectar&iacute;an al PP como la nueva marca electoral de moda. Y teniendo en cuenta los malos resultados potenciales del PSOE en todas ellas, y en Arag&oacute;n con una exministra, Pilar Alegr&iacute;a, como cabeza de cartel electoral, calar&iacute;a el mensaje de que S&aacute;nchez y su gobierno habr&iacute;an sufrido, elecci&oacute;n tras elecci&oacute;n, un incontestable voto de castigo. 
    </p><p class="article-text">
        Siguiendo los c&aacute;lculos del PP, en los comicios andaluces, que tocaba celebrar antes de este verano, se daba por hecho que Juanma Moreno Bonilla revalidar&iacute;a la mayor&iacute;a absoluta alcanzada en 2022, siendo capaz de superar el &ldquo;bache&rdquo; del esc&aacute;ndalo por los cribados de c&aacute;ncer de mama. La aplastante victoria final ser&iacute;a el trampol&iacute;n para que, en la misma noche electoral en la regi&oacute;n m&aacute;s poblada de Espa&ntilde;a, un exultante PP, sin ataduras con Vox, se viera legitimado para exigir la convocatoria anticipada de elecciones generales. &iquest;C&oacute;mo podr&iacute;a evitar el gobierno de S&aacute;nchez que no se interpretaran en clave nacional cuatro apabullantes victorias seguidas del PP en elecciones regionales, frente a cuatro contundentes derrotas del PSOE en las que S&aacute;nchez, adem&aacute;s, hab&iacute;a sometido a examen a dos exministras (Pilar Alegr&iacute;a y Mar&iacute;a Jes&uacute;s Montero) de su propio gobierno? 
    </p><p class="article-text">
        Sobre el papel, los hitos del camino electoral estaban claros. Pero el plan no sali&oacute; exactamente como el PP esperaba. La falta de mayor&iacute;as absolutas con las que se saldaron las elecciones en Extremadura, Arag&oacute;n y Castilla y Le&oacute;n, as&iacute; como, sobre todo, la reciente asunci&oacute;n por parte del PP de la agenda ultra de Vox para seguir gobernando en ellas, no han proyectado la pretendida imagen de un partido exitoso. 
    </p><p class="article-text">
        Parad&oacute;jicamente, los dirigentes regionales del PP que adelantaron las elecciones para no depender de Vox, ahora se ven obligados a desdecirse y a aceptar sus imposiciones desde una posici&oacute;n de mayor debilidad. Adem&aacute;s, por unas razones u otras, no todos los dirigentes de peso del PP, como Isabel D&iacute;az Ayuso, est&aacute;n de acuerdo en cerrar filas frente a las concesiones realizadas a la formaci&oacute;n ultra, lo que supone un foco potencial de fricciones internas en ese partido y de cuestionamiento del liderazgo de Feij&oacute;o. Por otra parte, el mejor resultado de lo esperado que consigui&oacute; el PSOE en las elecciones regionales de Castilla y Le&oacute;n, as&iacute; como la ligera recuperaci&oacute;n demosc&oacute;pica a nivel nacional de S&aacute;nchez y del PSOE en los &uacute;ltimos meses, ha restado credibilidad a la l&iacute;nea discursiva del PP sobre el inexorable hundimiento socialista y, por ende, de la falta de apoyo social del &ldquo;sanchismo&rdquo; para seguir gobernando hasta el final (natural) de la legislatura.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello hace que el PP no se encuentre ahora, en la antesala de las elecciones andaluzas, en la situaci&oacute;n inicialmente planeada. Frente al objetivo de poner el foco en los (esperados y quiz&aacute;s por ello descontados) malos resultados del PSOE, parece generar un mayor inter&eacute;s ahora c&oacute;mo quedar&aacute; el pulso en el bloque de la derecha, entre el PP y Vox, as&iacute; como en las consecuencias que pueden tener los resultados andaluces en las estrategias de los partidos de cara al superelectoral 2027 (regionales, locales y generales). &iquest;Ser&aacute;n las del 17 de mayo las cuartas elecciones regionales seguidas en las que la formaci&oacute;n de ultraderecha ser&aacute; clave en la gobernabilidad?; &iquest;Conseguir&aacute; Moreno Bonilla, al menos, los 55 esca&ntilde;os necesarios en el Parlamento andaluz para no tener que depender de Vox para formar gobierno? 
    </p><p class="article-text">
        Los <a href="https://electomania.es/category/sondeos/sondeosccaa/encuestas-sondeos-elecciones-andalucia/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">sondeos</a> apuntan a que la mayor&iacute;a absoluta est&aacute; al alcance del PP, pero no la tiene garantizada. Y Vox va a disputarle hasta el &uacute;ltimo voto para impedirlo. Fue, adem&aacute;s, en Andaluc&iacute;a donde la formaci&oacute;n ultra consigui&oacute;, en las elecciones regionales de 2018, por primera vez representaci&oacute;n parlamentaria y ser clave en la formaci&oacute;n de un gobierno (entonces de coalici&oacute;n entre PP y Ciudadanos, liderado por Moreno Bonilla). 
    </p><p class="article-text">
        La formaci&oacute;n de Abascal tambi&eacute;n se juega mucho el 17 de mayo por su necesidad de recuperar parte del &ldquo;lustre&rdquo; perdido en los &uacute;ltimos meses, especialmente porque la aureola de &eacute;xito es lo que tambi&eacute;n le da votos, desde la exaltaci&oacute;n de un discurso que apela a los valores tradicionales asociados a la fortaleza. Vox no consigui&oacute;, en marzo, los <a href="https://www.eldiario.es/castilla-y-leon/politica/efecto-abascal-no-suficiente-castilla-leon-vox-mejora-escano-no-llega-20_1_13070282.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">resultados esperados</a> en las elecciones de Castilla y Le&oacute;n, al contrario de lo que ocurri&oacute; en los comicios anteriores de Extremadura y Arag&oacute;n. Desde abril, las encuestas con estimaci&oacute;n de voto en elecciones generales apuntan a que este partido ha dejado de cotizar al alza. Parece que la simpat&iacute;a y el respaldo (cada vez menos cacareados) de Abascal a Trump, as&iacute; como los <a href="https://www.eldiario.es/murcia/politica/semanas-fulminar-antelo-guerra-sucia-vox-nuevos-hombres-fuertes-hemos-alimentado-monstruo_1_13056845.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sonados episodios de crisis interna </a>que ha protagonizado esta formaci&oacute;n en los &uacute;ltimos meses le han podido pasar factura. Por eso, no es de extra&ntilde;ar que Vox haya optado ahora por monopolizar el debate p&uacute;blico espa&ntilde;ol y tener una importante &ldquo;carta&rdquo; que jugar en la campa&ntilde;a electoral andaluza con la propuesta de &ldquo;prioridad nacional&rdquo; o, lo que es lo mismo, priorizar a los espa&ntilde;oles (los nacidos en Espa&ntilde;a de padre y madre espa&ntilde;oles, se entiende) por el mero hecho de serlo, frente a la poblaci&oacute;n inmigrante en el acceso a los servicios p&uacute;blicos y la concesi&oacute;n de ayudas sociales. 
    </p><p class="article-text">
        El verano pasado, aprovechando <a href="https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/policia-investiga-torre-pacheco-agresion-grupal-ultraderecha-utiliza-difundir-consignas-xenofobas_1_12454628.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un incidente</a>, Vox ya consigui&oacute; marcar el debate p&uacute;blico, alentando el miedo sobre el reemplazo de los espa&ntilde;oles por los inmigrantes y proponiendo, a bombo y platillo, expulsiones masivas de inmigrantes y de sus hijos, as&iacute; como la revisi&oacute;n de las concesiones de nacionalidad. En esta ocasi&oacute;n, la propuesta de la prioridad nacional ha tenido mayor repercusi&oacute;n dado que ya no es solo una &ldquo;idea&rdquo;, sino una medida que Vox ha conseguido colar en los acuerdos que ha alcanzado ya con el PP en Extremadura y Arag&oacute;n para formar gobierno. Tambi&eacute;n ha conseguido Vox que cale el mensaje de que esa medida ser&aacute; una exigencia que los populares tendr&aacute;n que aceptar si quieren llegar a futuros acuerdos de gobierno, ya sea a nivel regional, local o nacional. Las elecciones andaluzas les servir&aacute;n a los estrategas de Vox como laboratorio para &ldquo;testar&rdquo; si esta propuesta xen&oacute;foba les aporta muchos o pocos r&eacute;ditos electorales. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de si gana m&aacute;s o menos esca&ntilde;os respecto a las elecciones andaluzas anteriores, a Vox solo le vale un resultado en Andaluc&iacute;a: que el PP no consiga la mayor&iacute;a absoluta. Y por mucho que el PP pueda esgrimir, en el mejor de los supuestos, una debacle de la lista del PSOE encabezada por Mar&iacute;a Jes&uacute;s Montero, lo que necesita es retener, al menos, 55 esca&ntilde;os (de los 58 que tiene ahora). Para conseguirlo, la f&oacute;rmula de Moreno Bonilla pasa por seguir explotando su imagen de l&iacute;der moderado, tranquilo y conciliador que pone el acento en la gesti&oacute;n y que, visto lo ocurrido en otras regiones, no quiere que en Andaluc&iacute;a haya &ldquo;l&iacute;os&rdquo; a la hora de formar gobierno. A su favor, cuenta con que el PP es, seg&uacute;n la <a href="https://www.cis.es/es/w/avance-de-resultados-del-estudio-3558-preelectoral-elecciones-auton%C3%B3micas-2026.-comunidad-aut%C3%B3noma-de-andaluc%C3%ADa-" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">encuesta preelectoral andaluza del CIS</a>, el partido pol&iacute;tico que tiene un mayor porcentaje de votantes fieles y menos indecisos, al tiempo que, en el espacio de la derecha, resulta m&aacute;s atractivo para los votantes (63,4%) que optaron en 2022 por el hoy extinto Ciudadanos y tambi&eacute;n seduce potencialmente a casi un 30% de los que optaron por Vox. Aunque no se espera que <em>Se Acab&oacute; La Fiesta</em> consiga representaci&oacute;n en el Parlamento andaluz, su candidatura parece perjudicar m&aacute;s a Vox que al PP. 
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, Moreno Bonilla es el candidato mejor valorado (8,3 sobre 10) por su electorado, mientras recibe buenas puntuaciones entre los antiguos votantes declarados de Ciudadanos (6,9) y de Vox (6,6). Por otro lado, tampoco suscita un fuerte rechazo en el electorado de izquierda y est&aacute; por ver en qu&eacute; medida Moreno Bonilla podr&aacute; capitalizar, especialmente entre el electorado m&aacute;s centrista del PSOE, el voto &uacute;til por el miedo a Vox. Entre los j&oacute;venes (18-24 a&ntilde;os), y a diferencia de lo que ocurre a nivel nacional, el PP aventaja en Andaluc&iacute;a en intenci&oacute;n de voto a Vox. Igualmente, en el &aacute;mbito rural, donde Vox pisa fuerte, los vientos demosc&oacute;picos son en Andaluc&iacute;a m&aacute;s favorables al PP. 
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, no se puede descartar que la formaci&oacute;n de Abascal consiga un mayor impulso en la recta final de la campa&ntilde;a electoral agitando, desde un discurso que apela a las emociones m&aacute;s primarias y a la &ldquo;l&oacute;gica del sentido com&uacute;n&rdquo;, su (actual) propuesta estrella de &ldquo;prioridad nacional&rdquo; en una regi&oacute;n en la que hay un segmento significativo de la poblaci&oacute;n que siente preocupaci&oacute;n a la vez por el paro, la inmigraci&oacute;n, la vivienda y el funcionamiento del sistema sanitario.
    </p><p class="article-text">
        Si el pr&oacute;ximo 17 de mayo Moreno Bonilla consigue revalidar la mayor&iacute;a absoluta, ser&aacute; tambi&eacute;n interesante seguir las repercusiones que esa victoria pueda tener, y no solo en el PP y Vox. Ah&iacute; lo dejamos, a la espera de conocer el desenlace.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Romero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/pugna-electoral-pp-vox-andalucia_132_13200489.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 May 2026 11:52:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La pugna PP-Vox en Andalucía]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dos conceptos de denuncia falsa y un problema de medición]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/conceptos-denuncia-falsa-problema-medicion_132_13188710.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El debate sobre las denuncias falsas en violencia de género no es tan sencillo porque mezcla dos definiciones distintas: la persecución penal del denunciante (en torno al 0,001% en España) y la denuncia sobre hechos no ocurridos, que en España no se mide. La literatura internacional sobre agresiones sexuales sitúa esta segunda en una franja del 3% al 8%, una proporción minoritaria pero no inexistente. La discusión gana cuando se distingue entre conceptualizar, medir e inferir, en vez de confundir el indicador más restrictivo con la incidencia real del fenómeno.


</p></div><p class="article-text">
        Si definimos una &ldquo;denuncia falsa&rdquo; como aquella en la que la persona denunciante es acusada y procesada por haber denunciado de mala fe hechos falsos, es razonable esperar que su incidencia sea una fracci&oacute;n muy peque&ntilde;a del total. En materia de violencia de g&eacute;nero, en Espa&ntilde;a las autoridades utilizan un criterio operativo muy restrictivo: la Fiscal&iacute;a retira la acusaci&oacute;n por propia iniciativa durante el juicio oral, solicita al juez que deduzca testimonio y persigue de oficio a la denunciante. Con esta definici&oacute;n &mdash;y con algunas restricciones adicionales de registro&mdash; la medici&oacute;n resultante arroja en torno al 0,001% de todas las denuncias interpuestas desde la aprobaci&oacute;n de la ley vigente. Algunos a&ntilde;os el valor registrado es cero, y de ah&iacute; que a veces se afirme que no existen.
    </p><p class="article-text">
        Si, en cambio, definimos &ldquo;denuncia falsa&rdquo; como una denuncia interpuesta por hechos que no han ocurrido, con independencia de que exista o no posterior persecuci&oacute;n penal de la denunciante, entonces debemos reconocer que en Espa&ntilde;a no sabemos cu&aacute;ntas hay. No existen criterios operativos p&uacute;blicos para medir ese fen&oacute;meno. La investigaci&oacute;n comparada en otros pa&iacute;ses sugiere que una medici&oacute;n basada en este segundo concepto podr&iacute;a situarse en torno a varios puntos porcentuales, con estimaciones que a menudo parten del 5%. Seguir&iacute;a trat&aacute;ndose de una fracci&oacute;n minoritaria del total de denuncias, pero claramente distinta de la anterior. Bajo esta definici&oacute;n m&aacute;s amplia no es correcto afirmar que no existen, y s&iacute; lo es afirmar que no est&aacute;n bien medidas.
    </p><p class="article-text">
        Parte de la discusi&oacute;n p&uacute;blica nace de mezclar ambos conceptos. Como escribi&oacute; un fiscal en un blog en este diario (Teniente Kaffee), desde un punto de vista nominal, cuando se debate sobre esto &ldquo;ambas partes no discuten, ya que no hablan de lo mismo&rdquo;. M&aacute;s que una cuesti&oacute;n de nombres, es una cuesti&oacute;n de conceptos y de niveles de definici&oacute;n. En ciencias sociales es habitual distinguir entre el concepto general que se quiere estudiar y la definici&oacute;n operacional que permite medirlo. No es lo mismo definir casos para perseguirlos penalmente que definirlos para estimar la incidencia de un fen&oacute;meno o evaluar posibles efectos no deseados de una pol&iacute;tica p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo ayuda a ver la diferencia de usos. En 2020 varios medios informaron sobre una trama organizada de denuncias falsas de violencia de g&eacute;nero en Almer&iacute;a vinculada a la obtenci&oacute;n fraudulenta de permisos de residencia. Ese mismo a&ntilde;o aparecieron titulares institucionales afirmando que no hubo ninguna denuncia falsa. Se refer&iacute;an a que no hubo ninguna denuncia falsa registrada. No hay necesariamente contradicci&oacute;n, pero s&iacute; confusi&oacute;n (adem&aacute;s de un lenguaje fuerte, pues a veces se habla de bulos): se estaba usando el t&eacute;rmino con definiciones distintas. En el lenguaje ordinario y period&iacute;stico suele emplearse el concepto amplio (hechos no ocurridos); en el registro penal-estad&iacute;stico se usa el concepto estrecho (casos perseguidos y acreditados judicialmente). Distinguir ambos planos evita confusiones innecesarias.
    </p><p class="article-text">
        <strong>DENUNCIAS FALSAS DE AGRESIONES SEXUALES: DATOS INTERNACIONALES</strong>
    </p><p class="article-text">
        No existen datos estrictamente comparables entre pa&iacute;ses sobre violencia de g&eacute;nero, entre otras razones por las diferencias legales y de registro. S&iacute; existen, en cambio, m&aacute;s estudios comparables sobre denuncias falsas de agresiones sexuales. Aunque no son fen&oacute;menos id&eacute;nticos, tienen en com&uacute;n que la credibilidad de la v&iacute;ctima es muy importante como elemento de prueba y que se suscitan movimientos de opini&oacute;n en torno a la frecuencia de supuestas denuncias falsas. Estos estudios permiten establecer &oacute;rdenes de magnitud y m&eacute;todos de medici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No parece haber evidencia de que las diferencias entre pa&iacute;ses occidentales en este punto sean extremas. Tampoco hay evidencia clara de que la tasa de denuncias falsas deba ser sistem&aacute;ticamente menor en violencia de g&eacute;nero que en agresiones sexuales. Por prudencia, puede considerarse que las estimaciones en agresiones sexuales ofrecen al menos una referencia m&iacute;nima para pensar el problema. La forma de discutir estas estimaciones no es remitirse solo al n&uacute;mero de denunciantes perseguidos penalmente, sino proponer mediciones alternativas con m&eacute;todos expl&iacute;citos y evaluables.
    </p><p class="article-text">
        Para resumir la literatura, puede utilizarse la revisi&oacute;n realizada en 2017 por la profesora Dana A. Weiser sobre estudios de falsas denuncias de agresi&oacute;n sexual. Su objetivo era examinar cr&iacute;ticamente la evidencia disponible y descartar trabajos metodol&oacute;gicamente d&eacute;biles, a fin de reforzar la posici&oacute;n que ella describe como feminista en un debate en el que son frecuentes las cifras infladas y especulativas. De los estudios revisados, recomienda tres por su calidad (ver las referencias en la nota final de esta entrada):
    </p><p class="article-text">
        Un estudio sobre todas las denuncias de violaci&oacute;n registradas en una gran ciudad estadounidense durante un a&ntilde;o, con an&aacute;lisis cuantitativo y cualitativo de expedientes y entrevistas policiales, estim&oacute; un 4,5% de denuncias falsas.
    </p><p class="article-text">
        Un estudio de diez a&ntilde;os en una gran universidad de EEUU (136 casos) identific&oacute; un 5,9% de denuncias falsas y situ&oacute; sus resultados dentro de un intervalo coherente con otros trabajos solventes, entre el 2% y el 10%.
    </p><p class="article-text">
        Una investigaci&oacute;n con datos principalmente del Reino Unido situ&oacute; la estimaci&oacute;n europea en un rango aproximado del 3% al 8%, revisando a la baja cifras anteriores m&aacute;s altas.
    </p><p class="article-text">
        A estos trabajos se a&ntilde;aden informes institucionales. Un estudio del Ministerio del Interior brit&aacute;nico sobre la tramitaci&oacute;n de denuncias de violaci&oacute;n clasific&oacute; como falsas el 8% de los casos analizados por la polic&iacute;a, aunque las propias autoras advierten de posibles errores de clasificaci&oacute;n y discuten que una parte podr&iacute;a corresponder a denuncias verdaderas mal evaluadas. Es relevante que solo una peque&ntilde;a fracci&oacute;n de esos casos termin&oacute; en acusaciones contra denunciantes, lo que muestra de nuevo la diferencia entre la posible clasificaci&oacute;n y la persecuci&oacute;n penal.
    </p><p class="article-text">
        Los datos canadienses ofrecen otra referencia &uacute;til. En la <em>Encuesta uniforme de delitos</em>, las agresiones sexuales clasificadas como &ldquo;infundadas&rdquo; en 2024 se situaron en torno al 6&ndash;7% en los casos menos graves y por debajo de ese valor en los m&aacute;s graves. Canad&aacute; dispone de sistemas estad&iacute;sticos detallados; en comparaci&oacute;n, los datos p&uacute;blicos espa&ntilde;oles son m&aacute;s limitados.
    </p><p class="article-text">
        En conjunto, la literatura internacional revisada con criterios metodol&oacute;gicos tiende a situar la proporci&oacute;n de denuncias falsas o infundadas de agresi&oacute;n sexual en un recorrido aproximado del 3% al 8%, con variaciones seg&uacute;n m&eacute;todo y definici&oacute;n. No es un fen&oacute;meno mayoritario, pero tampoco inexistente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>MUCHAS O POCAS</strong>
    </p><p class="article-text">
        En debates p&uacute;blicos de otros pa&iacute;ses es habitual que autores comprometidos con la defensa de las v&iacute;ctimas acepten rangos bajos &mdash;por ejemplo, entre el 2% y el 6%&mdash; para refutar cifras infladas. El argumento suele ser que se trata de una proporci&oacute;n reducida y comparable a la de otros delitos, y que el problema principal sigue siendo la violencia real. Reconocer la existencia de un fen&oacute;meno minoritario no implica restar gravedad al fen&oacute;meno mayoritario.
    </p><p class="article-text">
        Desde el punto de vista de la evaluaci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, incluso porcentajes peque&ntilde;os pueden ser relevantes dependiendo de las consecuencias asociadas. Las decisiones normativas &mdash;por ejemplo, sobre medidas cautelares autom&aacute;ticas&mdash; no se resuelven solo con datos descriptivos, pero s&iacute; requieren datos claros sobre costes y beneficios. Esa discusi&oacute;n es leg&iacute;tima y no deber&iacute;a bloquearse por ambig&uuml;edades conceptuales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>CONCEPTO, MEDICI&Oacute;N Y DEBATE P&Uacute;BLICO</strong>
    </p><p class="article-text">
        Conviene distinguir tres niveles: conceptualizar, medir e inferir. Primero se define con claridad qu&eacute; fen&oacute;meno se quiere estudiar. Despu&eacute;s se establecen reglas observables para medirlo. Por &uacute;ltimo, si los datos lo permiten, se formulan inferencias y explicaciones. Confundir el indicador m&aacute;s restrictivo disponible con la incidencia real del fen&oacute;meno conduce a conclusiones d&eacute;biles.
    </p><p class="article-text">
        Los indicadores penales estrictos son adecuados para la persecuci&oacute;n judicial, pero no necesariamente para estimar la presencia en la sociedad. Algo parecido ocurrir&iacute;a si se intentara medir una enfermedad solo con los casos confirmados por una prueba muy espec&iacute;fica, ignorando otros m&eacute;todos diagn&oacute;sticos y estimaciones epidemiol&oacute;gicas. El dato ser&iacute;a &uacute;til para ciertos fines cl&iacute;nicos, pero insuficiente para describir la incidencia total.
    </p><p class="article-text">
        En cuestiones controvertidas, la contribuci&oacute;n espec&iacute;fica de la ciencia social no es cerrar debates, sino clarificar conceptos, hacer expl&iacute;citos los m&eacute;todos de medici&oacute;n y se&ntilde;alar los m&aacute;rgenes de incertidumbre. Sabemos algunas cosas con bastante respaldo emp&iacute;rico; otras no las sabemos bien; y otras probablemente no puedan conocerse con precisi&oacute;n. Distinguir estos niveles mejora la calidad de la conversaci&oacute;n p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Conceptos claros, indicadores transparentes y m&eacute;todos discutibles abiertamente no eliminan el desacuerdo, pero permiten que el desacuerdo sea m&aacute;s informado. Ese es, al menos, el est&aacute;ndar al que deber&iacute;a aspirar la discusi&oacute;n basada en datos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>POSTSCRIPTUM SOBRE </strong><em><strong>ESTO NO EXISTE</strong></em><strong>, DE JUAN SOTO IVARS</strong>
    </p><p class="article-text">
        Este texto est&aacute; motivado por el debate suscitado en torno al libro de Juan Soto Ivars <em>Esto no existe: las denuncias falsas en violencia de g&eacute;nero</em> (Debate, 2025), que he le&iacute;do con inter&eacute;s. De &eacute;l tomo la cita del Teniente Kaffee y el ejemplo de la noticia sobre una red de denuncias falsas en 2020, que se repite en a&ntilde;os posteriores. La valoraci&oacute;n general del libro y del debate que ha generado quedan fuera del alcance de esta entrada.
    </p><p class="article-text">
        En mi opini&oacute;n, la pol&iacute;tica p&uacute;blica sobre violencia de g&eacute;nero en Espa&ntilde;a produce beneficios sustanciales, aunque, como es natural, tambi&eacute;n plantea costes y cuestiones que merecen evaluaci&oacute;n. El libro contribuye a se&ntilde;alar, a trav&eacute;s de la pol&eacute;mica, algunos &aacute;mbitos en los que la informaci&oacute;n p&uacute;blica disponible es limitada. Pero estos &aacute;mbitos son diversos, por ejemplo, tampoco tenemos estimaciones adecuadas de cu&aacute;ntas verdaderas agresiones no son denunciadas. Su enfoque se centra en los costes, mientras que la evaluaci&oacute;n de cualquier pol&iacute;tica requiere considerar conjuntamente la magnitud del problema que aborda, sus efectos y sus posibles consecuencias no deseadas.
    </p><p class="article-text">
        La pol&eacute;mica puede motivar el an&aacute;lisis, pero no lo sustituye. Esta entrada pretende contribuir modestamente a clarificar uno de los aspectos implicados, aunque queda mucho por investigar para alcanzar una comprensi&oacute;n completa del fen&oacute;meno.
    </p><p class="article-text">
        <strong>USO RESPONSABLE DE LA IA</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si esta entrada mejor que otras parece &mdash;o, como a m&iacute;, lavada con lej&iacute;a&mdash;, fue que quise raspar lo que recrece y confieso que ayudome la IA. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>REFERENCIAS</strong> (en orden de aparici&oacute;n)
    </p><p class="article-text">
        Weiser, D.A. (2017) Confronting Myths About Sexual Assault: A Feminist Analysis of the False Report Literature <em>Family Relations</em>, Vol. 66, No. 1, Special Issue on Feminist Framings of Sexual Violence in College Campuses https://doi.org/10.1111/fare.12235
    </p><p class="article-text">
        Spohn, C., White, C., &amp; Tellis, K. (2014). Unfounding sexual assault: Examining the decision to unfound and identifying false reports. <em>Law &amp; Society Review,</em> 48, 161 - 192. https://doi.org/10. 1111/lasr. 12060
    </p><p class="article-text">
        Lisak, D., Gardinier, L., Nicksa, S. C., &amp; Cote, A. M. (2010). False allegations of sexual assault: An analysis of ten years of reported cases. <em>Violence Against Wome</em>n, 16, 1318-1334.https://doi.org/10.1177/10778012103877475,9%
    </p><p class="article-text">
        Kelly, L. (2010). The (in)credible words of women: False allegations in European rape research. <em>Violence Against Women</em>, 16, 1345-1355. https://doi.org/10.1 177/1077801210387748
    </p><p class="article-text">
        Kelly, L., Lovett, J., &amp; Regan, L. (2005). A Gap or a Chasm? Attrition in Reported Rape Cases. <em>Home Office Research Study 293. Home Office Research, Development and Statistics Directorate</em>.
    </p><p class="article-text">
        Statistics Canada/ Statistique Canada <em>Uniform Crime Reporting Survey.</em> <a href="https://www23.statcan.gc.ca/imdb/p2SV.pl?Function=getSurvey&amp;SDDS=3302" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>https://www23.statcan.gc.ca/imdb/p2SV.pl?Function=getSurvey&amp;SDDS=3302</em></a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Penadés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/conceptos-denuncia-falsa-problema-medicion_132_13188710.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 May 2026 12:52:01 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Dos conceptos de denuncia falsa y un problema de medición]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La huella de la dictadura franquista en la sociedad civil: un análisis generacional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/huella-dictadura-franquista-sociedad-civil-analisis-generacional_132_13164921.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e5bb876f-0c4f-4902-a591-0b745c8b9991_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140290.jpg" width="1536" height="864" alt="La huella de la dictadura franquista en la sociedad civil: un análisis generacional"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Cuál es la huella cívica del franquismo en España? El estudio de Laia Balcells y Francisco Villamil muestra que quienes vivieron la dictadura como adultos participan significativamente menos en asociaciones, sobre todo políticas, que las generaciones posteriores. Su conclusión: el autoritarismo no solo asfixia la sociedad civil mientras gobierna, sino que deja una desafección que puede persistir toda la vida</p></div><p class="article-text">
        Es de sobra conocido que las dictaduras atacan a la sociedad civil. Al ser potenciales espacios de resistencia, los dictadores procuran anular cualquier organizaci&oacute;n c&iacute;vica, sea pol&iacute;tica o no. En principio, una vez termina el r&eacute;gimen, la sociedad civil deber&iacute;a volver a florecer: las barreras legales desaparecen y el miedo a la represi&oacute;n deja de ser un factor determinante. Sin embargo, &iquest;cu&aacute;les son las consecuencias de una dictadura a largo plazo? Es posible que el autoritarismo deje un poso de desafecci&oacute;n que persista mucho despu&eacute;s de la ca&iacute;da del dictador. Al fin y al cabo, los h&aacute;bitos c&iacute;vicos no se recuperan de la noche a la ma&ntilde;ana; un m&uacute;sculo asociativo atrofiado puede tardar d&eacute;cadas en volver a funcionar. Si la apat&iacute;a social est&aacute; arraigada, el cambio de instituciones no garantiza, por s&iacute; solo, un cambio en la cultura c&iacute;vica de los ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a es un buen caso de estudio para intentar responder a esta pregunta. El pa&iacute;s atraves&oacute; una dictadura que se prolong&oacute; desde el final de la Guerra Civil en 1939 hasta la muerte de Francisco Franco en 1975. Si bien el proceso de democratizaci&oacute;n posterior trajo consigo un crecimiento notable de la participaci&oacute;n pol&iacute;tica y c&iacute;vica, la huella del r&eacute;gimen no desapareci&oacute;. Cabe preguntarse si quienes vivieron la dictadura como adultos mantuvieron comportamientos distintos a los de las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes, es decir, aquellas que vivieron el franquismo siendo ni&ntilde;os o que, directamente, ya nacieron en democracia.
    </p><p class="article-text">
        En un <a href="http://cup.org/3ObemzP" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> reciente publicado en la revista <em>European Journal of Political Research</em>, analizamos precisamente estas din&aacute;micas. Para ello, recopilamos todas las encuestas del CIS que inclu&iacute;an preguntas sobre la participaci&oacute;n de los espa&ntilde;oles en asociaciones de todo tipo, desde las pol&iacute;ticas (como sindicatos) hasta las estrictamente civiles (como asociaciones de vecinos o deportivas). Nuestra base de datos cuenta con unas 140.000 respuestas recogidas entre 1989 y 2017, lo que nos permite abarcar un espectro generacional inmenso: desde nacidos durante la Primera Guerra Mundial hasta la generaci&oacute;n de los 80. Gracias a este volumen de datos, podemos aplicar modelos estad&iacute;sticos para distinguir los efectos de generaci&oacute;n, nuestra variable de inter&eacute;s, de los efectos de edad y de periodo. Es decir, podemos aislar el peso de haber nacido en un a&ntilde;o concreto, independientemente de la edad que tuviera el encuestado al responder o del contexto pol&iacute;tico de ese momento.
    </p><p class="article-text">
        Nuestros resultados indican que las generaciones socializadas como adultos durante el franquismo participan menos que las m&aacute;s j&oacute;venes, especialmente en organizaciones de car&aacute;cter pol&iacute;tico. El Gr&aacute;fico 1 muestra la tasa de asociacionismo por d&eacute;cada de nacimiento, tras controlar por otros factores como el g&eacute;nero, el nivel educativo, el entorno (rural o urbano) o la ideolog&iacute;a. Observamos que, si bien no existen brechas generacionales dr&aacute;sticas en el asociacionismo general, la diferencia es notable en el &aacute;mbito pol&iacute;tico. Resulta particularmente interesante el &ldquo;gran salto&rdquo; que se produce en la cohorte nacida en torno a 1950, tendencia que se estabiliza a partir de entonces. En definitiva: el aumento de la participaci&oacute;n se consolida precisamente entre quienes ya no vivieron el r&eacute;gimen franquista como adultos.
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                Gráfico 1: Tasa de asociacionismo según generación                            </span>
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        &iquest;C&oacute;mo asegurar que estos resultados no se deben a efectos de periodo o de edad? En primer lugar, podemos comprobar si este efecto se mantiene a lo largo de todos los a&ntilde;os para los que tenemos encuestas. El Gr&aacute;fico 2 ilustra precisamente este punto. Para simplificar el an&aacute;lisis, dividimos a la poblaci&oacute;n en dos grupos: aquellos nacidos antes de 1958 (quienes ya eran adultos a la muerte de Franco) y los nacidos despu&eacute;s. Al compararlos a&ntilde;o tras a&ntilde;o, el gr&aacute;fico revela que, en el &aacute;mbito de las asociaciones pol&iacute;ticas, las generaciones m&aacute;s antiguas participan sistem&aacute;ticamente menos, independientemente del momento en que se realice la encuesta.
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                Gráfico 2: Comparando generaciones a través del tiempo                            </span>
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        Por &uacute;ltimo, para descartar que se trate de un simple efecto de edad (es decir, el hecho de que nuestra ventana de observaci&oacute;n para las cohortes m&aacute;s antiguas se limite a sus a&ntilde;os de vejez, al no disponer de encuestas de cuando eran j&oacute;venes), realizamos una reconstrucci&oacute;n de la trayectoria de cada generaci&oacute;n. En este an&aacute;lisis, comparamos la participaci&oacute;n de cohortes espec&iacute;ficas (por ejemplo, los nacidos en 1945) con la de cohortes m&aacute;s j&oacute;venes cuando ambas ten&iacute;an la misma edad. El Gr&aacute;fico 3 ilustra este ejercicio y los resultados son claros: independientemente de la edad que tomemos como referencia, las generaciones m&aacute;s antiguas siempre participan menos que las j&oacute;venes a esa misma edad. Esta brecha es especialmente profunda en las que denominamos &ldquo;generaciones de Franco&rdquo; (nacidas antes de 1955), representadas en el gr&aacute;fico con colores fr&iacute;os.
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                Gráfico 3: Combinando los efectos de edad y de generación                            </span>
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        &nbsp;En resumen, los dictadores no solamente asfixian la participaci&oacute;n c&iacute;vica mientras est&aacute;n en el poder. Nuestro estudio indica que la experiencia del autoritarismo genera una desafecci&oacute;n que puede durar toda la vida. Aunque nuestro estudio est&aacute; centrado en el caso de Espa&ntilde;a, es muy posible que esto tambi&eacute;n ocurra en otros pa&iacute;ses que emergen de dictaduras. Investigaciones previas han mostrado el <a href="https://press.princeton.edu/books/hardcover/9780691175584/communisms-shadow" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">impacto</a> a largo plazo de haber vivido bajo el r&eacute;gimen sovi&eacute;tico o c&oacute;mo, de forma general, <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0261379425000915" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">socializarse</a> como adulto en contextos autoritarios reduce la probabilidad de participar electoralmente durante el resto de la vida.
    </p><p class="article-text">
        Muchos de los que hoy superamos los 30 a&ntilde;os recordamos a nuestros abuelos decir aquello de: &ldquo;mejor no te metas en pol&iacute;tica, que solo trae dolores de cabeza&rdquo;. Nunca sabremos qu&eacute; habr&iacute;a pasado en Espa&ntilde;a si la dictadura franquista hubiera durado menos, pero es muy probable que su longevidad fuera clave para dinamitar el esp&iacute;ritu c&iacute;vico de toda una generaci&oacute;n de la forma en que lo hizo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laia Balcells, Francisco Villamil]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/huella-dictadura-franquista-sociedad-civil-analisis-generacional_132_13164921.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Apr 2026 17:27:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La huella de la dictadura franquista en la sociedad civil: un análisis generacional]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[La secularización no se detiene, pese al repunte religioso entre los jóvenes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/secularizacion-no-detiene-pese-repunte-religioso-jovenes_132_13143638.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9d70932e-f638-4b0e-bc4f-8ff0b82c3a4a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La secularización no se detiene, pese al repunte religioso entre los jóvenes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El supuesto regreso de la religión entre los jóvenes es, por ahora, limitado: la secularización sigue avanzando en España y el reemplazo generacional apunta a más descenso</p></div><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os ochenta del siglo pasado, nueve de cada diez espa&ntilde;oles se declaraban cat&oacute;licos; hoy, apenas lo hace la mitad de la poblaci&oacute;n. Detr&aacute;s de esta ca&iacute;da est&aacute; lo que los soci&oacute;logos denominan secularizaci&oacute;n: un proceso por el cual el pensamiento, las pr&aacute;cticas y las instituciones religiosas pierden relevancia social. Esto se traduce en una menor asistencia a la iglesia, una mayor separaci&oacute;n entre Iglesia y Estado y un papel cada vez m&aacute;s reducido de la religi&oacute;n en la pol&iacute;tica, la educaci&oacute;n y la vida cotidiana.
    </p><p class="article-text">
        La secularizaci&oacute;n, adem&aacute;s, sigue un mecanismo bastante sencillo: desde hace d&eacute;cadas, cada generaci&oacute;n es menos religiosa que la anterior. As&iacute;, la sociedad espa&ntilde;ola pierde creyentes a medida que las generaciones mayoritariamente cat&oacute;licas &mdash;nacidas a mediados del siglo XX&mdash; se retiran y son sustituidas por cohortes mucho menos religiosas, especialmente las nacidas en este siglo.
    </p><p class="article-text">
        Este proceso se aprecia con claridad en el gr&aacute;fico 1, donde utilizo m&aacute;s de un mill&oacute;n de observaciones del fichero integrado de datos del CIS para mostrar la secularizaci&oacute;n en Espa&ntilde;a. Se incluyen todos los bar&oacute;metros que preguntan por la religiosidad, desde 1985 hasta marzo de 2020. A partir de ese momento, el CIS cambia su metodolog&iacute;a &mdash;de encuestas presenciales a telef&oacute;nicas&mdash;, por lo que las tendencias deben analizarse de forma distinta, como hago en el gr&aacute;fico 2. En el gr&aacute;fico 1, cada punto corresponde a un a&ntilde;o e incluyo tambi&eacute;n l&iacute;neas de tendencia en el porcentaje de personas que se declaran cat&oacute;licas.
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                Gráfico 1: La secularización en España hasta la pandemia                            </span>
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        Durante los a&ntilde;os ochenta y noventa, la secularizaci&oacute;n avanzaba despacio: apenas un punto menos de cat&oacute;licos cada cuatro a&ntilde;os. Pero con la llegada del nuevo siglo, el ritmo cambia por completo y se acelera hasta rozar un punto porcentual menos cada a&ntilde;o. Entre los j&oacute;venes, como cabr&iacute;a esperar, la tendencia es a&uacute;n m&aacute;s intensa: en lo que va de siglo, cada a&ntilde;o ha habido entre uno y dos puntos menos de j&oacute;venes que se declaran cat&oacute;licos. El resultado es un cambio generacional muy claro: mientras en el conjunto de la poblaci&oacute;n todav&iacute;a persiste una ajustada mayor&iacute;a de cat&oacute;licos, entre los menores de 30 esa mayor&iacute;a desapareci&oacute; hace ya m&aacute;s de una d&eacute;cada.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de lo n&iacute;tido de este proceso, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os hay una pregunta que reaparece una y otra vez: &iquest;est&aacute; volviendo la religi&oacute;n entre los j&oacute;venes? Algunos retratos impresionistas y ciertos datos cualitativos invitan a pensarlo. Pero cuando uno acude a las cifras, la respuesta exige bastante m&aacute;s prudencia.
    </p><p class="article-text">
        El problema es que, como comentaba antes, el CIS cambia su metodolog&iacute;a justo al inicio de la pandemia. Desde entonces, seguir la evoluci&oacute;n de sus series ya no es tan sencillo. Sin entrar en demasiados detalles, desde abril de 2020 las encuestas pasan a ser telef&oacute;nicas, lo que altera la composici&oacute;n de la muestra: hay m&aacute;s personas con estudios superiores (generalmente menos religiosas) y menos con estudios primarios (generalmente m&aacute;s religiosas). Estos sesgos deben corregirse, y no es una tarea trivial.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, con una base de datos tan amplia merece la pena intentarlo. El gr&aacute;fico 2 recoge esa estimaci&oacute;n y muestra la evoluci&oacute;n de la religiosidad en los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os, excluyendo 2020, que resulta especialmente problem&aacute;tico en la serie del CIS.
    </p><p class="article-text">
        El gr&aacute;fico 2 es bastante claro: la secularizaci&oacute;n en la poblaci&oacute;n general no solo no se ha detenido, sino que ha seguido avanzando con fuerza tras la pandemia. La estimaci&oacute;n m&aacute;s reciente sit&uacute;a en torno al 50% el porcentaje de personas que se declaran cat&oacute;licas en Espa&ntilde;a.
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                    alt="Gráfico 2: La secularización en España tras la pandemia"
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            <span class="title">
                Gráfico 2: La secularización en España tras la pandemia                            </span>
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        Y, salvo cambios profundos, esta tendencia no parece que vaya a frenarse. El motivo es el mismo mecanismo de reemplazo generacional que comentaba antes: como muestra la l&iacute;nea roja, el porcentaje de j&oacute;venes que se declaran cat&oacute;licos es sensiblemente menor que el observado en el conjunto de la poblaci&oacute;n. Eso implica que, a&ntilde;o tras a&ntilde;o, a medida que unas cohortes sustituyen a otras, el peso del catolicismo seguir&aacute; disminuyendo en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, los datos parecen dar cierto respaldo a esos retratos recientes que apuntan a que algunos grupos de j&oacute;venes est&aacute;n siendo, por primera vez en medio siglo, algo m&aacute;s religiosos con el paso del tiempo.
    </p><p class="article-text">
        El repunte de los j&oacute;venes actuales es compatible con la secularizaci&oacute;n general por dos razones.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, porque parte de niveles ya muy bajos. Las cohortes j&oacute;venes de hace veinte a&ntilde;os comenzaban en torno al 60&ndash;65% de cat&oacute;licos y luego descend&iacute;an. Las actuales parten de aproximadamente un 35% y, en el mejor de los casos, se estabilizan o repuntan ligeramente. El resultado es que el reemplazo generacional sigue siendo secularizador en t&eacute;rminos netos: incluso con ese peque&ntilde;o repunte, los j&oacute;venes contin&uacute;an siendo mucho menos religiosos que las generaciones a las que sustituyen.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, hay una interpretaci&oacute;n plausible del propio repunte. A medida que la religi&oacute;n deja de ser la norma social, quienes se siguen declarando cat&oacute;licos tienden a tener una adscripci&oacute;n m&aacute;s intensa y menos nominal. La base se reduce, pero se consolida entre quienes permanecen: lo que en sociolog&iacute;a se describe como el modelo de la &ldquo;iglesia peque&ntilde;a&rdquo; pero comprometida.
    </p><p class="article-text">
        Existe tambi&eacute;n una interpretaci&oacute;n alternativa, m&aacute;s especulativa: que entre los j&oacute;venes actuales est&eacute; emergiendo cierta reacci&oacute;n cultural frente al secularismo predominante, una especie de <em>revival</em> identitario. Sin embargo, el per&iacute;odo 2021&ndash;2026 es todav&iacute;a demasiado corto como para distinguir con claridad entre estas explicaciones.
    </p><p class="article-text">
        Lo que s&iacute; permiten afirmar los datos es que la secularizaci&oacute;n agregada no se ha detenido. El reemplazo generacional garantiza que continuar&aacute;, incluso si los niveles entre los j&oacute;venes se estabilizan, salvo que las nuevas cohortes converjan con la edad hacia niveles de religiosidad similares a los de sus mayores. Y eso es, precisamente, lo que habr&aacute; que observar en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Miller]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/secularizacion-no-detiene-pese-repunte-religioso-jovenes_132_13143638.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Apr 2026 04:01:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La secularización no se detiene, pese al repunte religioso entre los jóvenes]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El poeta del millón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/poeta-millon_132_13125011.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/875efd82-8f8d-41b1-ab39-b73be53434cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El poeta del millón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El nuevo premio AENA de narrativa hispanoamericana, dotado con un millón de euros para el ganador, se convierte en el más cuantioso del mundo en su categoría, superando ampliamente a referentes como el Booker o el Pulitzer. Su aparición invita a reflexionar sobre qué significa realmente promover la lectura y si el dinero es la mejor herramienta para lograrlo.</p></div><p class="article-text">
        El premio AENA de narrativa hispanoamericana, cuya primera edici&oacute;n se falla hoy, est&aacute; dotado con un mill&oacute;n de euros para el ganador, 30.000 para los otros cuatro finalistas, y un considerable apoyo para las editoriales de los premiados, tres grandes grupos multinacionales, en forma de compra de los libros. Por su enfoque y dotaci&oacute;n econ&oacute;mica esta distinci&oacute;n solo es parangonable con el Premio Gran Libro (Bolshaya Kniga) que otorga un consorcio de magnates rusos y con el Premio Katara a la novela &aacute;rabe que se entrega en Qatar. Los supera, como un Bernab&eacute;u de los premios. 
    </p><p class="article-text">
        Creo que es bueno poner las cosas en su lugar, y luego ya veremos. Poco o nada se parece a otros premios, como en seguida me ocupo de ense&ntilde;ar.
    </p><p class="article-text">
        Las palabras m&aacute;s utilizadas entre sus promotores y partidarios -que tienen motivos genuinos, honestos y comprensibles- a la hora de justificar el premio son &ldquo;fomentar la lectura&rdquo;, &ldquo;encontrar nuevos lectores&rdquo;, &ldquo;visibilidad&rdquo; e incluso &ldquo;espacio&rdquo;. Uno esperar&iacute;a m&aacute;s de los especialistas en el lenguaje.
    </p><p class="article-text">
        Por suerte no estamos tan mal en lectura como en viajes espaciales. Los h&aacute;bitos de lectura son dif&iacute;ciles de medir bien y de forma comparable, pero hay dos hechos claros. El primero es que en esto los espa&ntilde;oles han mejorado entre mucho y bastante, en una tendencia creciente observable (con datos irregulares) durante medio siglo. La incidencia de un h&aacute;bito m&iacute;nimo de lectura regular y como forma de ocio converge hoy con los datos conocidos de Europa (datos de Eurostat en 2024). Supera el 60% (hace no tanto no llegaba al 50%). El segundo es que ese tercio o as&iacute; de espa&ntilde;oles que no toca un libro debe frecuentar los aeropuertos m&aacute;s o menos como las bibliotecas. Se lee menos cuanto menos se tiene, algo que sucede con la educaci&oacute;n en general.&nbsp;Dejando de lado la &eacute;pica de los amantes de los libros, <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/leen_132_2526967.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que la hay</a>, la lectura es m&aacute;s f&aacute;cil cuanto m&aacute;s arriba se est&aacute; en la escalera. La pol&iacute;tica cultural tiene mucho de &ldquo;efecto Mateo&rdquo;, tened y se os dar&aacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Se comprende que los gremios den premios, incluso que lo haga el Estado, por el bien de los autores mismos o de lo intangible que tiene la cultura, pero se puede pensar que para ciertos fines otras pol&iacute;ticas son posibles. El problema es que, como sabemos, premiar es mucho m&aacute;s barato que hacer cosas. Desde AENA (empresa con un 51% de capital estatal) dicen que lo que se van a gastar en este premio no es mucho comparado con su presupuesto, no nos vayamos a creer que es un regalo exagerado. No s&eacute;. Lo seguro es que no es mucho comparado con el gasto p&uacute;blico en educaci&oacute;n (71.348,8 millones de euros en 2024 seg&uacute;n el INE) pero luce bastante.
    </p><p class="article-text">
        Como servicio a nuestros lectores traigo una lista con 46 grandes premios literarios del mundo para poder comparar algunas de sus caracter&iacute;sticas. La tabla dice mucho por s&iacute; sola, abajo la tienen. He escogido los m&aacute;s conocidos de la mayor&iacute;a de las literaturas de gran tradici&oacute;n, con un sesgo evidente hacia lo occidental y, dentro de ello, hacia la lengua espa&ntilde;ola. Esto sirve para contextualizar el premio de marras. Con todo, creo que son una muestra bastante representativa de los grandes premios, obtenida usando Google y Wikipedia (no es IA). Los que premian a obras concretas se refieren a novelas siempre que es posible, aunque en algunos casos premian &ldquo;prosa&rdquo; o alguna otra denominaci&oacute;n m&aacute;s general. He dejado fuera las distinciones a escritores dentro de un tipo (g&eacute;nero -sexo, no literario-, origen &eacute;tnico u otros).
    </p><p class="article-text">
        Hay dos tipos principales de premios, con variantes: a un autor o a una obra espec&iacute;fica. En la lista hay 30 premios a obra nueva, como el de AENA, m&aacute;s tres a obra in&eacute;dita y uno a obra traducida; adem&aacute;s de 11 premios al autor o autora por el conjunto de su obra. Merecen menci&oacute;n los premios a una obra in&eacute;dita sobre todo porque el premio m&aacute;s dotado del mundo, el Planeta, es de este g&eacute;nero: unos juegos florales a lo bestia. Pero no son frecuentes entre los premios ricos y/o prestigiosos. AENA dice que lo ha empleado de referencia, y lo ha empatado.&nbsp;La comparaci&oacute;n no tiene sentido. Como ya he dicho, lo que hace es superar a todos los premios de su clase, en una liga en la que los advenedizos llegan con bolsillos profundos, pero cuyos cl&aacute;sicos son mucho m&aacute;s discretos.
    </p><p class="article-text">
        De los 30 premios a una obra publicada, la mediana en cuanto a dotaci&oacute;n econ&oacute;mica la ocupan el Pulitzer y el Penn/Faulkner, ambos de EEUU, ambos de 15.000 d&oacute;lares (unos 13.000 euros). La mitad paga eso o m&aacute;s, la mitad paga eso o menos. El m&iacute;nimo es nada o casi nada; el m&aacute;ximo, el mill&oacute;n de AENA. El AENA son 77 Pulitzer juntos, que, insistamos, es mediano, no peque&ntilde;o.&nbsp;Solo un 20% de los premios a un libro pagan m&aacute;s que el Booker (Reino Unido), el mejor pagado de la literatura en ingl&eacute;s (50.000 libras, 57.000 euros), y dos suceden en Espa&ntilde;a (el AENA y, m&aacute;s modestamente, el Sant Jordi). El resto de los premios muy altos se ofrecen en Qatar, Rusia, Irlanda y China. Si a&ntilde;adimos premios a un autor (no universal, como el Nobel), el elenco de premios por encima del presupuesto del Booker incluye tambi&eacute;n a M&eacute;xico (dos) y a Portugal/Brasil (Cam&otilde;es). Adem&aacute;s de otro en Rusia (Yasnaya Polyana) y el Cervantes. Por si la lista de pa&iacute;ses les dice algo.
    </p><p class="article-text">
        Sobre el efecto <em>parvenu</em>. El Goncourt no actualiza su premio desde su fundaci&oacute;n en 1903: sigue pagando 50 francos en valor nominal (que en su d&iacute;a cambi&oacute; por 10 euros). Cincuenta francos de 1903 hoy ser&iacute;an 22.400 euros. De haberse lanzado cien a&ntilde;os despu&eacute;s, estar&iacute;a entre el Premio del Libro de Alemania y el Premio de Novela de Colombia. Les deseamos igual suerte. En general, hay premios prestigios&iacute;simos con dotaciones de diez mil euros o menos, incluyendo algunos otros premios simb&oacute;licos. Sobre todo, antiguos; sobre todo, en Francia e Italia (pero tambi&eacute;n el Naoki, el National Book Award&hellip;). Dec&iacute;a Manuel Vicent en su biograf&iacute;a del Duque de Alba que sabes que est&aacute;s en casa distinguida cuando los canap&eacute;s est&aacute;n rancios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La tradici&oacute;n tambi&eacute;n puede ser rebelde. El laurel m&aacute;s antiguo de Rusia, el Andrei Bely, es un premio independiente que se asocia con la oposici&oacute;n a la censura. Se entreg&oacute; por vez primera en 1978. El premio sigue siendo un rublo, una manzana y una botella de vodka. 
    </p><p class="article-text">
        Solo dos premios de la tabla son completamente internacionales, universales: el Nobel y el Neustadt (que a menudo premia a gente que luego se lleva el Nobel). Ambos son premios al autor. El Princesa de Asturias es universal desde 1999, antes era hispano. Fuera de estos, los premios restringen su dominio a una lengua o grupo de lenguas o, a veces, a la producci&oacute;n editorial de un pa&iacute;s o grupo de pa&iacute;ses.&nbsp;El Nobel lo tiene todo en sus valores m&aacute;ximos: universalidad, antig&uuml;edad, dinero y sinergia con otros premios de la misma marca. Adem&aacute;s del efecto Suecia. Es inimitable e incomparable.
    </p><p class="article-text">
        Un premio moderno es dif&iacute;cil que sea muy modesto (entre treinta y cincuenta mil euros, tal vez).  Pero el prestigio depende de algunas cosas que cuestan algo m&aacute;s que dinero: jurados independientes, internacionalizados, alejados de la sombra de los intereses creados, que se arriesguen en el buen sentido (no en el de hacer esas extravagancias que siempre son celebradas). Es ah&iacute; y no en el bolsillo donde deber&iacute;amos pedir mucho esfuerzo. Los malpensados podr&iacute;an creer que hay una relaci&oacute;n de intercambio entre los dos esfuerzos.
    </p><p class="article-text">
        La televisi&oacute;n de Abu Dabi transmite un <em>reality</em> en el que poetas y aspirantes a poetas de todo el mundo &aacute;rabe compiten en sucesivas eliminatorias hasta alcanzar el premio final de un mill&oacute;n de dirames de UAE (236.000 euros). El programa se conoci&oacute; como &ldquo;El poeta del mill&oacute;n&rdquo; entre 1992 y 2006, despu&eacute;s ha sido sustituido por el &ldquo;Pr&iacute;ncipe de los poetas&rdquo;. Desde el respeto, ojal&aacute; un OT de literatura, eso ser&iacute;a visibilidad. De momento, AENA. Algunos temen que la alternativa sea un dandi con boina (lo veo dandi gracias a Montano). Evolucionamos. A estas horas no s&eacute; qui&eacute;n ganar&aacute;. Secretamente, yo tifo por <em>Los ilusionistas</em> y Marcos Giralt como pr&iacute;ncipe de los poetas.Suerte.
    </p><p class="article-text">
        <strong>46 premios literarios: pa&iacute;s, dotaci&oacute;n y primer a&ntilde;o de entrega. En euros salvo que se indique otra cosa.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Premios a una obra literaria (novela)</strong>
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>Premio AENA     Espa&ntilde;a     1mill&oacute;n     2026</li>
                                    <li>.Premio Katara de Novela&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Qatar&nbsp;&nbsp;650.000 d&oacute;lares&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;2014</li>
                                    <li>Premio Gran Libro (Bolshaya Kniga)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Rusia&nbsp;&nbsp;&nbsp;3M rublos (324k euros) 1er premio, 5,5M en premios&nbsp;&nbsp;&nbsp;2005</li>
                                    <li>Dublin Literary Award&nbsp;&nbsp;Irlanda 100k&nbsp;&nbsp;&nbsp;1996</li>
                                    <li>Premio de Literatura Mao Dun&nbsp;China&nbsp;&nbsp;1/2M yuan (65.000 euros)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1982</li>
                                    <li>Premi Sant Jordi de novel&middot;la (Joanot Martorell hasta 1959)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Espa&ntilde;a (catal&aacute;n)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;65k&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1947/1960</li>
                                    <li>Booker Reino Unido&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;50k libras 57k euros&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1969</li>
                                    <li>Premio Oceanos&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Brasil&nbsp;&nbsp;&nbsp;300k reales (50.000 euros)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;2003</li>
                                    <li>Kirkus Prize (fiction)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;EEUU&nbsp;&nbsp;&nbsp;50k d&oacute;lares&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;2014</li>
                                    <li>Premio de literatura del Consejo N&oacute;rdico&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Dinamarca+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;300k Corona danesa (45k euros)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1962</li>
                                    <li>The Writers' Prize&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Reino Unido&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;30k Libras (34,4k euros) 2014</li>
                                    <li>Premio Nacional de Narrativa (Espa&ntilde;a) Espa&ntilde;a 30k&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1924/1950/1977</li>
                                    <li>Deutscher Buchpreis&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Alemania&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;25k euros&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;2005</li>
                                    <li>Premio Nacional de Novela (Colombia)  Colombia&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;70MCOP (17k euros)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;2014</li>
                                    <li>Pullitzer (fiction)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;EEUU&nbsp;&nbsp;&nbsp;15k d&oacute;lares 13k euros&nbsp;&nbsp;1919</li>
                                    <li>PEN/Faulkner Award for Fiction EEUU&nbsp;&nbsp;15k d&oacute;lares 13k euros&nbsp;&nbsp;1981</li>
                                    <li>Premio Bagutta Italia&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;12,5K euros&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1927</li>
                                    <li>Premio August Suecia&nbsp;100k Coronas (9keuros) 1989</li>
                                    <li>National Book Award (fiction)&nbsp;&nbsp;EEUU&nbsp;&nbsp;10k d&oacute;lares (8600 euros)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1935</li>
                                    <li>Premio Naoki&nbsp;&nbsp;Jap&oacute;n&nbsp;&nbsp;1M yen (6k euros)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1935</li>
                                    <li>Premio Clar&iacute;n de Novela&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Argentina&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;10M pesos (6250k euros)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1998</li>
                                    <li>Costa Book Award&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Reino Unido&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;5klibras 30k el ganador absoluto&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1971</li>
                                    <li>Premio Strega&nbsp;Italia&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;5k euros&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1947</li>
                                    <li>Premio Campiello&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Italia&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Vincitore Assoluto: simb&oacute;lico. Opera prima: 3k&nbsp;1962</li>
                                    <li>The National Book Critics Circle Award&nbsp;EEUU&nbsp;&nbsp;&nbsp;1k dolares (hasta 2025 simb&oacute;lico)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1975</li>
                                    <li>Goncourt &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Fancia&nbsp;&nbsp;10 euros&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1903</li>
                                    <li>Prix M&eacute;dicis&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Francia Simb&oacute;lico&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1959</li>
                                    <li>Prix Renaudot&nbsp;&nbsp;Francia Simb&oacute;lico&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1926</li>
                                    <li>British Book Awards (the &ldquo;Nibbies&rdquo;)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Reino Unido&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Simb&oacute;lico&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1990</li>
                                    <li>Premio Andrei Bely&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Rusia&nbsp;&nbsp;&nbsp;1 rublo, una manzana, una botella de vodka&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1978/1997</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Obra traducida</strong>: 
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>Booker Internacioonal&nbsp;Reino Unido&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;25k autor 25k traductor &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;2005</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Obra in&eacute;dita:</strong>
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>Premio Planeta Espa&ntilde;a 1M&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1952</li>
                                    <li>Pr&eacute;mio LeYa&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Portugal&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;50k euros&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;2008</li>
                                    <li>Premio Nadal&nbsp;&nbsp;Espa&ntilde;a 30k&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1944</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Premios al autor o autora:</strong>
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>Premio Yasnaya Polyana &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Rusia&nbsp;&nbsp;&nbsp;3M rublos (324k euros) 1er premio, 6,7M en premios&nbsp;&nbsp;&nbsp;2003/2017</li>
                                    <li>Premio Carlos Fuentes&nbsp;M&eacute;xico 250K d&oacute;lares&nbsp;&nbsp;&nbsp;2012</li>
                                    <li>Premio Cervantes&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Espa&ntilde;a 125k&nbsp;&nbsp;&nbsp;1976</li>
                                    <li>Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances&nbsp;M&eacute;xico 150k d&oacute;lares&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1991</li>
                                    <li>Premio Cam&otilde;es &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Portugal y Brasil&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;100k&nbsp;&nbsp;&nbsp;1989</li>
                                    <li>Premio Nacional de las Letras Espa&ntilde;olas&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Espa&ntilde;a 50k&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1984</li>
                                    <li>Georg-B&uuml;chner-Preis&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Alemania&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;50k&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1923/1951</li>
                                    <li>Premio Dobloug&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Suecia+ 100k Coronas (9keuros) 1983</li>
                                    <li>Jnanpith Award&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;India&nbsp;&nbsp;&nbsp;1,1M rupias (11k euros)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1965</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Premios a un autor universal</strong>
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>Nobel de literatura&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Suecia&nbsp;11M coronas suecas (960.000 euros)&nbsp;&nbsp;&nbsp;1901&nbsp;&nbsp;&nbsp;</li>
                                    <li>The Neustadt International Prize for Literature&nbsp;EEUU&nbsp;&nbsp;50k d&oacute;lares&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1969</li>
                                    <li>Premio Princesa de Asturias de las letras&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Espa&ntilde;a 50k&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1981 (hasta 1999 de &aacute;mbito hispano).</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Ap&eacute;ndice: qui&eacute;n entrega los premios</strong>
    </p><p class="article-text">
        Premio Planeta Editorial Planeta
    </p><p class="article-text">
        Premio AENA: AENA
    </p><p class="article-text">
        Nobel de literatura: Fundaci&oacute;n Nobel
    </p><p class="article-text">
        Katara Prize for Arabic Novel: Katara Cultural Village, Doha (Qatar)
    </p><p class="article-text">
        Premio Gran Libro (Bolshaya Kniga): Centro para el apoyo de la literatura nacional (fundado por empresarios)
    </p><p class="article-text">
        Premio Yasnaya Polyana : Museo Tolstoi y Samsung Electronics
    </p><p class="article-text">
        Premio Carlos Fuentes: CONACULTA (Gobierno de M&eacute;xico)
    </p><p class="article-text">
        Premio Cervantes: Ministerio de Cultura/Asociaci&oacute;n de academias de la lengua espa&ntilde;ola
    </p><p class="article-text">
        Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances: Universidad de Guadalajara/FCE/CONACULTA
    </p><p class="article-text">
        Premio Cam&otilde;es:Direcci&oacute;n General del Libro, Archivos y Bibliotecas de Portugal, Fundaci&oacute;n Biblioteca Nacional de Brasil
    </p><p class="article-text">
        Dublin Literary Award: Dublin City Public Libraries and Archive
    </p><p class="article-text">
        Premio de Literatura Mao Dun: Asociaci&oacute;n de escritores de China
    </p><p class="article-text">
        Premi Sant Jordi de novel&middot;la (Joanot Martorell hasta 1959): Enciclopedia catalana/Omnium cultural/Edicions Proa
    </p><p class="article-text">
        Booker: Man Group (Inversores)
    </p><p class="article-text">
        Booker Internacioonal: Man Group (Inversores)
    </p><p class="article-text">
        Premio Nacional de las Letras Espa&ntilde;olas: Ministerio de Cultura
    </p><p class="article-text">
        Premio Princesa de Asturias de las letras: Fundaci&oacute;n Pr&iacute;ncipe de Asturias
    </p><p class="article-text">
        Georg-B&uuml;chner-Preis: Academia alemana de la lengua
    </p><p class="article-text">
        Premio Oceanos:&nbsp;Fundaci&oacute;n Ita&uacute;
    </p><p class="article-text">
        Pr&eacute;mio LeYa : Grupo editorial LeYa (PT)
    </p><p class="article-text">
        The Neustadt International Prize for Literature: Universidad de Oklahoma
    </p><p class="article-text">
        Kirkus Prize (fiction): Kirkus Reviews
    </p><p class="article-text">
        Premio de literatura del Consejo N&oacute;rdico: Consejo N&oacute;rdico (Organizaci&oacute;n interpalamentaria para la cooperaci&oacute;n)
    </p><p class="article-text">
        The Writers' Prize: The Folio Society
    </p><p class="article-text">
        Premio Nadal: Destino/Planeta
    </p><p class="article-text">
        Premio Nacional de Narrativa (Espa&ntilde;a): Ministerio de Cultura
    </p><p class="article-text">
        Deutscher Buchpreis: Asociaci&oacute;n editores y libreros
    </p><p class="article-text">
        Premio Nacional de Novela (Colombia) : Ministerio cultura
    </p><p class="article-text">
        Pullitzer (fiction): Universidad de Columbia en NY
    </p><p class="article-text">
        PEN/Faulkner Award for Fiction: PEN/Faulkner Foundation
    </p><p class="article-text">
        Premio Bagutta:Restaurante Bagutta de Mil&aacute;n y escritores tertulianos
    </p><p class="article-text">
        Jnanpith Award: Bharatiya Jnanpith, literary and research organisation
    </p><p class="article-text">
        Premio August&nbsp;Asociaci&oacute;n editores suecos
    </p><p class="article-text">
        Premio Dobloug: Academia sueca (escritores suecos o noruegos)
    </p><p class="article-text">
        National Book Award (fiction) :National Book Foundation (librerias, bibliotecas, editores)
    </p><p class="article-text">
        Premio Naoki : Sociedad para la Promoci&oacute;n de la Literatura Japonesa
    </p><p class="article-text">
        Premio Clar&iacute;n de Novela: Clar&iacute;n/Alfaguara
    </p><p class="article-text">
        Costa Book Award: Costa Caf&eacute;
    </p><p class="article-text">
        Premio Strega : Fundaci&oacute;n Bellonci
    </p><p class="article-text">
        Premio Campiello: Patronal del Veneto
    </p><p class="article-text">
        The National Book Critics Circle Award: National Book Critics Circle
    </p><p class="article-text">
        Goncourt&nbsp;: Academia Goncourt (Diez escritores no remunerados que se re&uacute;nen en el restaurante Drouant una vez al mes)
    </p><p class="article-text">
        Prix M&eacute;dicis : Donaciones de fundaciones privadas
    </p><p class="article-text">
        Prix Renaudot&nbsp;: Periodistas, replican el Goncourt para &ldquo;reparar sus injusticias&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        British Book Awards (the &ldquo;Nibbies&rdquo;) : The Bookseller (Magazine)
    </p><p class="article-text">
        Premio Andrei Bely : Revista Hours
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Penadés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/poeta-millon_132_13125011.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Apr 2026 15:49:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El poeta del millón]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Populistas y preferencias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/populistas-preferencias_132_13098774.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Las elecciones estatales en Australia Meridional del 21 de marzo han marcado un punto de inflexión, con una victoria histórica para los laboristas, que aumentan sus escaños. A pesar de su escaso número de representantes, el partido populista de derechas One Nation se destaca al obtener un 22% de los votos, evidenciando que la derecha populista también llega a nuestras antípodas. Además, en estas elecciones, la situación se complica para los liberales, que enfrentan problemas internos y una creciente fragmentación.</p></div><p class="article-text">
        El pasado s&aacute;bado 21 de marzo se celebraron elecciones estatales en Australia Meridional, o del Sur (SA por sus siglas en ingl&eacute;s). En circunstancias normales, no escribir&iacute;a sobre unas elecciones estatales de un estado que casi duplica la extensi&oacute;n de Espa&ntilde;a, pero en el que viven, aproximadamente, 2 millones de personas, la gran mayor&iacute;a en los alrededores de Adelaida, su capital.
    </p><p class="article-text">
        Y sin embargo, esta vez es diferente. Primero, los resultados. A falta de finalizar el recuento -sobre esto, m&aacute;s abajo-, los laboristas han conseguido una victoria hist&oacute;rica. Han pasado de 29 a 32 esca&ntilde;os en una c&aacute;mara baja de 47, a pesar de perder 2,3 puntos porcentuales respecto a la elecci&oacute;n anterior (con 40 puntos). Los liberales<a href="//#_ftn1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a> se han despe&ntilde;ado y, de momento, han obtenido 4 esca&ntilde;os (ven&iacute;an de 16), con un 19 por ciento de los votos en primeras preferencias -perdiendo algo m&aacute;s de 16 puntos. Los verdes se han mantenido con 10 por ciento de los votos, pero cero esca&ntilde;os (como estaban). Y los independientes se quedan con dos esca&ntilde;os, pierden dos y llegan casi al 5 por ciento de los votos. El &eacute;xito, quien esta acaparando los principales titulares y comentarios es el del partido One Nation que es populista de derechas, y que, de momento, ha conseguido un esca&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo puedo afirmar que con solo un esca&ntilde;o de 47 en liza, One Nation ha tenido &eacute;xito? Porque ha conseguido un 22 por ciento de los votos. Las cifras son correctas: los liberales han conseguido m&aacute;s esca&ntilde;os con menor porcentaje de voto que One Nation. &iquest;C&oacute;mo es eso posible? Por el voto preferencial. En SA, como en otros estados y en las elecciones federales, hay 47 distritos uninominales, en el que solo se obtiene un representante. Los ciudadanos deben distribuir sus preferencias entre los candidatos, esto es, ranquear a los candidatos. 
    </p><p class="article-text">
        Para ganar, un candidato debe obtener la mayor&iacute;a absoluta de los votos, despu&eacute;s de repartir las preferencias. Si ning&uacute;n candidato alcanza el umbral -esto es que alguien consiga la mitad m&aacute;s una de las preferencias- en el primer recuento, se elimina al candidato con menos votos y estos votos pasan al candidato siguiente. Y as&iacute; se sigue hasta que un candidato llega a la mayor&iacute;a. Por ejemplo, en un distrito tiene 38 votos ponen a los laboristas como primera preferencia, 34 para los liberales, 16 para los verdes y 12 para un independiente. Nadie consigue superar el 50, as&iacute; que el independiente se elimina. Si, por ejemplo, las preferencias de los 12 votos del independente se distribuyen en 7 para los liberales, 3 para los laboristas y 3 para los verdes, los resultados pasan a 41 votos tanto para los laboristas y los liberales y 18 para los verdes. Como a&uacute;n no se consigue superar el 50, los verdes se eliminan. Supongamos que los 18 de los verdes se distribuyen de manera que14 pasan a los laboristas y 4 a los liberales. El resultado final seria 55 para laboristas y 45 para liberales. 
    </p><p class="article-text">
        Una de las caracter&iacute;sticas que choca a muchos europeos es lo que tarda en saberse los resultados de las elecciones en Australia. Mientras que en Espa&ntilde;a el resultado se conoce en la noche por muy ajustado que sea, en Australia, si el resultado es ajustado, puede tardar d&iacute;as. Por ejemplo, en 2025 en el <a href="https://results.aec.gov.au/31496/Website/HouseDivisionPage-31496-177.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">distrito de Ryan</a> se tard&oacute; m&aacute;s de dos semanas en conocer el resultado. Es lo que tiene un distrito en el que se presentaron 8 candidatos. 
    </p><p class="article-text">
        Una de las grandes ventajas de este sistema de votaci&oacute;n es que un candidato que no conecte con el electorado dif&iacute;cilmente puede ganar. En un sistema mayoritario puro, como en el Reino Unido, si hay tres candidatos con 34, 33 y 33 por ciento de los votos respectivamente, gana el que obtiene el 34. El 34 no es la mayor&iacute;a. En SA y en el resto de Australia esto no es posible porque hay que conseguir el 50% obligatoriamente. Esto implica que los candidatos deben tambi&eacute;n apelar a m&aacute;s votantes o, al menos, no generar rechazo.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez el rechazo explique el n&uacute;mero limitado de esca&ntilde;os de One Nation. Pero su &eacute;xito en porcentaje de voto es considerable y el rechazo puede irse limando. Primero, las encuestas as&iacute; lo indican y One Nation est&aacute; aumentando su intenci&oacute;n de voto tambi&eacute;n a nivel federal. Segundo, el Partido Liberal tiene problemas internos serios tanto a nivel estatal<a href="//#_ftn2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[2]</a> como federal<a href="//#_ftn3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[3]</a>; adem&aacute;s de problemas con sus socios de coalici&oacute;n (los Nacionales); como de conexi&oacute;n con sectores fundamentales como mujeres y n&uacute;cleos urbanos. La fragmentaci&oacute;n de la Coalici&oacute;n -uni&oacute;n de Liberales y Nacionales- ha dejado mucho espacio para One Nation. Tercero, no solo es un problema del partido liberal: como en una entrevista reciente declaraba un ciudadano &ldquo;siempre he votado laborista pero esta vez lo he hecho por One Nation&rdquo; o como el mismo premier de SA, el re-elegido Peter Malinauskas, ha declarado &ldquo;<a href="https://www.afr.com/politics/no-such-thing-as-safe-seats-malinauskas-leads-sa-labor-landslide-20260322-p5rmel" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Si todav&iacute;a crees que existe algo as&iacute; como un esca&ntilde;o seguro, te est&aacute;s enga&ntilde;ando.&rdquo;</a> Y no anda equivocado. Tan solo el 66% de los votantes dieron su primera preferencia a los laboristas o los liberales en las elecciones de 2025. Cuarto, la l&iacute;der de One Nation es la veterana de la pol&iacute;tica australiana, Pauline Hanson. A pesar de los resultados desiguales durante los 30 a&ntilde;os de presencia p&uacute;blica, es eficaz convirtiendo el descontento en activo pol&iacute;tico. Apela a la <a href="https://theconversation.com/one-nation-has-been-on-the-fringes-of-australian-politics-for-30-years-why-is-its-popularity-soaring-now-276763" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">inmigraci&oacute;n</a>, al coste de la vida, y una ansiedad cultural ofreciendo soluciones simples y populistas. Obviamente, en dicha cosmovisi&oacute;n, la culpa es de las elites y los extranjeros.&nbsp;Por &uacute;ltimo, ha fichado una figura muy conocida de los Nacionales (que forman coalici&oacute;n con los liberales) que fue el equivalente a vicepresidente y tiene un dominio del medio -especialmente el rural- evidente. 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de la <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/eleccion-distinta_132_12412166.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gran derrota de 2025</a>, los liberales, 80 a&ntilde;os despu&eacute;s de su formaci&oacute;n, nombraron a Sussan Ley como l&iacute;der del partido. &nbsp;Ha durado 9 meses en el cargo despu&eacute;s de, a mi juicio, varios intentos de moderar y modernizar el partido. Ley ha fracasado y el partido liberal ha mandado una se&ntilde;al terrible a una gran parte del electorado. En consecuencia, Ley se ha retirado y ha abandonado su esca&ntilde;o de Farrer, provocando una elecci&oacute;n en dicho distrito. Las encuestas m&aacute;s recientes apuntan a un 29 por ciento del voto para One Nation, seguido de un 23,3 para un independiente. Se espera que la distribuci&oacute;n de preferencias juegue un papel clave. El 9 de mayo se vota. Veremos como fluyen las preferencias. 
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a> Nota: a nivel federal, el Partido Liberal suele ir en coalici&oacute;n con los Nacionales. Es lo que se conoce como la Coalition. En SA, los Nacionales tienen una presencia testimonial. 
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[2]</a> En SA, en los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os, llevaba cuatro lideres y el tercero tuvo que dimitir porque se filtr&oacute; un video en el que aparec&iacute;a esnifando (supuestamente) droga.
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[3]</a> Desde la derrota de mayo de 2025, van por el segundo l&iacute;der.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ferran Martínez i Coma]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/populistas-preferencias_132_13098774.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Mar 2026 22:15:05 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Populistas y preferencias]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los sistemas políticos que mejor promueven la transición climática]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/sistemas-politicos-mejor-promueven-transicion-climatica_132_13079572.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/44a2048d-78f9-4d6a-b4d2-b3b5ab02c51f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los sistemas políticos que mejor promueven la transición climática"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La transición climática y energética no depende tanto del tipo de régimen como de la fortaleza institucional —capacidad estatal, estabilidad regulatoria y credibilidad— para sostener compromisos, repartir costes de forma justa y generar confianza entre actores económicos y sociales.</p></div><p class="article-text">
        A estas alturas casi nadie duda de que la crisis clim&aacute;tica exige transformaciones profundas con inversiones iniciales importantes. Dos art&iacute;culos recientes en la revista Annual Review of Political Science recuerdan que la transici&oacute;n ecol&oacute;gica es, sobre todo, un problema pol&iacute;tico: No faltan ideas ni tecnolog&iacute;a para llevarla a cabo, sino instituciones capaces de sostener compromisos, repartir costes y beneficios, y resistir la presi&oacute;n de quienes tienen mucho que perder con el cambio.
    </p><p class="article-text">
        El primer art&iacute;culo, de&nbsp;<a href="https://www.annualreviews.org/content/journals/10.1146/annurev-polisci-100325-075938" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Kathryn Baragwanath y Saad Gulzar</a>, revisa la evidencia comparada sobre la hip&oacute;tesis que las democracias deber&iacute;an producir tambi&eacute;n mejores pol&iacute;ticas medioambientales. Aunque existe cierta relaci&oacute;n entre democracia y protecci&oacute;n ambiental, esta es d&eacute;bil e irregular. Los autores encuentran que m&aacute;s que la democracia en s&iacute;, lo que propicia buenas pol&iacute;ticas medioambientales es la existencia de alg&uacute;n tipo de control sobre los gobernantes (que tambi&eacute;n puede darse en sistemas autocr&aacute;ticos), los incentivos de las burocracias para desarrollar estas pol&iacute;ticas, el margen de maniobra de las autoridades locales, y hasta qu&eacute; punto la ciudadan&iacute;a puede vigilar y sancionar. Visto as&iacute;, la pol&iacute;tica ambiental se parece mucho a otros problemas cl&aacute;sicos de gobierno: hay fallos de informaci&oacute;n, intereses cruzados, tentaciones de corto plazo y riesgos de captura. Las elecciones pueden mejorar la rendici&oacute;n de cuentas, s&iacute;, pero tambi&eacute;n empujar a decisiones populares a corto plazo y da&ntilde;inas a largo plazo. La descentralizaci&oacute;n puede acercar la gesti&oacute;n a la ciudadan&iacute;a, aunque tambi&eacute;n abra la puerta a la captura por parte de &eacute;lites locales. La conclusi&oacute;n es menos rotunda de lo que quiz&aacute; querr&iacute;amos, pero tambi&eacute;n m&aacute;s &uacute;til: no hay un efecto autom&aacute;tico de la democracia; pero s&iacute; dise&ntilde;os institucionales que funcionan mejor que otros.
    </p><p class="article-text">
        El segundo art&iacute;culo, de&nbsp;<a href="https://www.annualreviews.org/content/journals/10.1146/annurev-polisci-040924-091929" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alexander Gazmararian y Dustin Tingley</a>, se mueve en una direcci&oacute;n parecida. Durante mucho tiempo, la literatura sobre cambio clim&aacute;tico se centr&oacute; en el dilema de cooperaci&oacute;n internacional: aunque todos los pa&iacute;ses se beneficiar&iacute;an de reducir emisiones, nadie quiere asumir solo los costes. Ese enfoque sigue siendo importante, pero los autores sostienen que para entender por qu&eacute; unos pa&iacute;ses avanzan en pol&iacute;ticas ambientales y otros no, tambi&eacute;n hay que mirar dentro de cada Estado: qu&eacute; actores ganan, cu&aacute;les pierden y, sobre todo, si las promesas de la transici&oacute;n resultan cre&iacute;bles. Ah&iacute; entra el concepto central del art&iacute;culo: la credibilidad. Una transici&oacute;n energ&eacute;tica no sale adelante solo porque exista una mayor&iacute;a abstracta a favor del clima. Sale adelante cuando empresas, trabajadores, inversores y territorios creen que las reglas ser&aacute;n estables, que las compensaciones llegar&aacute;n de verdad y que los costes no recaer&aacute;n siempre sobre los mismos. Si nadie conf&iacute;a en que el Estado cumplir&aacute;, la resistencia aumenta y la inversi&oacute;n se frena. Y si los beneficios potenciales de la transici&oacute;n tardan demasiado en llegar o aparecen de forma muy desigual, las coaliciones favorables al cambio se debilitan.
    </p><p class="article-text">
        Le&iacute;dos juntos, los dos textos sugieren que la democracia garantiza por s&iacute; sola no genera una buena gobernanza ambiental, y que la urgencia clim&aacute;tica tampoco crea autom&aacute;ticamente las condiciones para una transici&oacute;n energ&eacute;tica justa y eficaz. Entre los objetivos y los resultados se interponen instituciones imperfectas, intereses organizados y problemas de credibilidad. Hacen falta estados capaces de implementar pol&iacute;ticas, coordinar actores, garantizar cierta estabilidad regulatoria y generar beneficios visibles. Estas capacidades pueden darse tanto en entornos democr&aacute;ticos como autocr&aacute;ticos.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aina Gallego]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/sistemas-politicos-mejor-promueven-transicion-climatica_132_13079572.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Mar 2026 05:02:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los sistemas políticos que mejor promueven la transición climática]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[La DANA de 2024 y la salud infantil: evidencia sobre el estrés durante el embarazo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/dana-2024-salud-infantil-evidencia-estres-durante-embarazo_132_13060668.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/31791b33-5151-40c7-a036-c6bbe6b853c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La DANA de 2024 y la salud infantil: evidencia sobre el estrés durante el embarazo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los desastres naturales generan picos de estrés que pueden afectar al desarrollo y la salud fetal, como sugiere nuestro análisis del impacto de la DANA de 2024 en la prematuridad</p></div><p class="article-text">
        <strong>Desastres naturales cada vez m&aacute;s frecuentes y da&ntilde;inos</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los desastres naturales &mdash;como inundaciones, olas de calor, sequ&iacute;as o incendios&mdash; son cada vez m&aacute;s frecuentes e intensos. Las generaciones actuales est&aacute;n expuestas a una mayor acumulaci&oacute;n de eventos extremos a lo largo de su vida, especialmente los grupos socioecon&oacute;micamente m&aacute;s vulnerables. Aunque Espa&ntilde;a no ha sido hist&oacute;ricamente un pa&iacute;s muy expuesto a fen&oacute;menos meteorol&oacute;gicos extremos, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os han aumentado de forma evidente las olas de calor continuadas, los incendios forestales con grandes superficies afectadas y las lluvias torrenciales. Un ejemplo reciente de especial relevancia por su virulencia fue la DANA del 29 de octubre de 2024, que provoc&oacute; graves inundaciones en el sureste del pa&iacute;s, con 238 v&iacute;ctimas mortales, a la espera del c&oacute;mputo y da&ntilde;os superiores a 17.000 millones de euros, seg&uacute;n&nbsp;<a href="https://www.ivie.es/wp-content/uploads/2025/01/Alcance_Impacto_Dana_Ivie_IvieLAB_ENERO25-1.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">algunas estimaciones</a>. La DANA y la inundaci&oacute;n a la que dio lugar fue, sin duda, uno de los desastres naturales m&aacute;s devastadores en Europa en el siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La DANA de Valencia (2024) permite analizar los efectos del estr&eacute;s durante el embarazo en la salud de los beb&eacute;s</strong>
    </p><p class="article-text">
        En una investigaci&oacute;n reciente consideramos este episodio como un&nbsp;<em>shock&nbsp;</em>ex&oacute;geno que afect&oacute; de forma generalizada a una zona relativamente peque&ntilde;a y homog&eacute;nea del pa&iacute;s desde el punto de vista sociodemogr&aacute;fico y que permite realizar un &ldquo;experimento natural&rdquo;. Gracias a la disponibilidad de microdatos que recogen todos los nacimientos en Espa&ntilde;a registrados cada a&ntilde;o, podemos analizar si los beb&eacute;s expuestos a la DANA nacieron con peor salud que el resto. La salud en el momento del nacimiento est&aacute; estrechamente relacionada con el desarrollo cognitivo y socioemocional, el logro educativo, la salud e incluso la posici&oacute;n socioecon&oacute;mica en etapas posteriores de la vida. Constituye un indicador crucial sobre la posici&oacute;n de partida de las personas y de las desigualdades tempranas entre ellas, pero tambi&eacute;n es una buena aproximaci&oacute;n, un buen atajo para predecir trayectorias vitales con mayores o menores ventajas.
    </p><p class="article-text">
        Para llevar a cabo el an&aacute;lisis, combinamos los microdatos administrativos relativos a la salud de todos los beb&eacute;s nacidos en 2023 y 2024 &mdash;disponibles en el INE&mdash; con datos objetivos sobre da&ntilde;os materiales causados por la DANA en el nivel municipal. Para evitar &ldquo;ruido&rdquo; relacionado con las diferentes caracter&iacute;sticas de la poblaci&oacute;n, de la econom&iacute;a, de las instituciones o de las respuestas de gesti&oacute;n proporcionadas, &uacute;nicamente analizamos los nacimientos registrados en la Comunidad Valenciana y no en otras Comunidades Aut&oacute;nomas tambi&eacute;n afectadas. Seleccionamos un &uacute;nico indicador de salud en el momento del nacimiento, el riesgo de prematuridad. La prematuridad es el correlato m&aacute;s evidente de la morbilidad y mortalidad neonatal y sabemos que el riesgo de nacer antes de t&eacute;rmino es especialmente sensible al est&eacute;s prenatal, tambi&eacute;n el inducido por cat&aacute;strofes naturales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Municipios afectados e intensidad de los da&ntilde;os materiales&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el Gr&aacute;fico 1 se muestran, para toda la Comunidad Valenciana y en color azul, todos los municipios afectados por las inundaciones (en total, 75); en gris aparecen aquellos que, de acuerdo con las clasificaciones oficiales, no se vieron directamente afectados.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Gráfico 1. Municipios de la Comunidad Valenciana afectados y no afectados por la DANA del 29 de octubre de 2024. Elaboración propia a partir de datos del BOE 268, pp. 141163-141164, de 6 de noviembre de 2024."
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            <span class="title">
                Gráfico 1. Municipios de la Comunidad Valenciana afectados y no afectados por la DANA del 29 de octubre de 2024. Elaboración propia a partir de datos del BOE 268, pp. 141163-141164, de 6 de noviembre de 2024.                            </span>
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        En el Gr&aacute;fico 2 mostramos los diferentes niveles de da&ntilde;o material que se produjeron durante el episodio, de acuerdo con los datos oficiales recogidos por el Ministerio de Pol&iacute;tica Territorial y Memoria Democr&aacute;tica en su p&aacute;gina web. En concreto, seleccionamos los datos relativos al da&ntilde;o en infraestructuras afectadas (en euros), los ajustamos al tama&ntilde;o de la poblaci&oacute;n del municipio y los dividimos en tres categor&iacute;as: ning&uacute;n da&ntilde;o, da&ntilde;os moderados y da&ntilde;os elevados. Los resultados que mostraremos a lo largo de esta entrada son similares si se utilizan indicadores alternativos de da&ntilde;o material.
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                    alt="Gráfico 2. Niveles de daño de las infraestructuras en el nivel municipal en la provincia de Valencia. Elaboración propia a partir de datos de la web del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática."
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            <span class="title">
                Gráfico 2. Niveles de daño de las infraestructuras en el nivel municipal en la provincia de Valencia. Elaboración propia a partir de datos de la web del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática.                            </span>
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        <strong>Los embarazos expuestos a la DANA experimentaron un riesgo mayor de prematuridad</strong>
    </p><p class="article-text">
        A partir de un dise&ntilde;o en el que comparamos embarazos expuestos y no expuestos a la DANA y analizamos su riesgo relativo de nacer prematuros, aportamos evidencia in&eacute;dita hasta la fecha de los efectos de la DANA sobre la salud infantil a nivel poblacional y del estr&eacute;s prenatal como posible mecanismo de explicaci&oacute;n del da&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Para identificar los embarazos expuestos a fecha 29 de octubre de 2024, seleccionamos todos los nacimientos de noviembre y diciembre de 2024 que tuvieron lugar en la Comunidad Valenciana. Dado que los datos de nacimientos registrados en el a&ntilde;o 2025 no est&aacute;n disponibles a&uacute;n, observamos &uacute;nicamente una ventana de exposici&oacute;n a la DANA en el &uacute;ltimo tramo de la gestaci&oacute;n, un tramo especialmente relevante de acuerdo con la literatura especializada por la alta susceptibilidad al estr&eacute;s materno. Dividimos despu&eacute;s estos nacimientos en dos grupos seg&uacute;n residiera la madre gestante en un municipio que result&oacute; afectado por la DANA o en uno que no.
    </p><p class="article-text">
        Comparamos la salud de estos dos grupos de beb&eacute;s post-DANA con otros dos grupos equiparables, nacidos justo un a&ntilde;o antes, en noviembre y diciembre de 2023, en los mismos municipios. Medimos espec&iacute;ficamente la probabilidad de nacer antes de t&eacute;rmino (es decir, prematuramente) de los beb&eacute;s directamente afectados por la DANA en comparaci&oacute;n con los no directamente expuestos. En el Panel A del Gr&aacute;fico 3 mostramos tal efecto: los beb&eacute;s afectados experimentaron un mayor riesgo de nacer prematuros.
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                    alt="Gráfico 3. Riesgo de nacer prematuro como consecuencia de la exposición a la DANA. Efectos de estimaciones Difference-in-Differences (DiD) con efectos fijos en el nivel municipal y los controles habituales en el nivel individual."
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            <span class="title">
                Gráfico 3. Riesgo de nacer prematuro como consecuencia de la exposición a la DANA. Efectos de estimaciones Difference-in-Differences (DiD) con efectos fijos en el nivel municipal y los controles habituales en el nivel individual.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n, analizamos si haber vivido los efectos de la DANA con una intensidad mayor redunda en un mayor da&ntilde;o en t&eacute;rminos de salud neonatal. Para ello comparamos los tres niveles de exposici&oacute;n directa a la DANA ya explicados &mdash;ninguno, moderado y elevado&mdash;, que aproximamos a trav&eacute;s del nivel de da&ntilde;os en infraestructuras registrados en el nivel municipal. En el Panel B del Gr&aacute;fico 3 mostramos que, en efecto, una mayor intensidad se traduce en un perjuicio superior: los beb&eacute;s residentes en municipios que sufrieron da&ntilde;os m&aacute;s elevados experimentaron m&aacute;s riesgo de prematuridad que el resto. Aunque peque&ntilde;os en magnitud, los dos efectos que mostramos son relevantes en t&eacute;rminos sustantivos. Si tomamos como referencia factores de riesgo de consenso en la literatura especializada, el incremento en el riesgo que encontramos es mayor que el de la edad avanzada de la madre, pero menor que el del tabaquismo durante la gestaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El embarazo es un periodo especialmente sensible. El estr&eacute;s que experimenta la gestante como consecuencia de acontecimientos extremos, como las lluvias torrenciales de octubre de 2024 y las inundaciones y otros da&ntilde;os que &eacute;stas generaron, puede afectar a procesos biol&oacute;gicos, tanto en la propia a la madre como en el desarrollo del feto. De manera general, el estr&eacute;s altera el funcionamiento del eje hipot&aacute;lamo-hip&oacute;fisis-adrenal, aumentando los niveles de cortisol que llegan al feto y causando alteraciones relevantes en su desarrollo neurol&oacute;gico, inmunol&oacute;gico y en la salud general del reci&eacute;n nacido. Los desastres naturales generan picos bruscos de estr&eacute;s (estr&eacute;s agudo) que intensifican estos mecanismos biol&oacute;gicos. Adem&aacute;s, pueden producir cambios epigen&eacute;ticos &mdash;como el acortamiento de los tel&oacute;meros, marcador de envejecimiento biol&oacute;gico&mdash; que alteran la expresi&oacute;n g&eacute;nica y pueden tener efectos duraderos en la salud y el metabolismo de los beb&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Diversos estudios sobre la exposici&oacute;n a estos picos de estr&eacute;s prenatal agudo provocados por cat&aacute;strofes naturales han corroborado cambios en la regulaci&oacute;n del estr&eacute;s, mayor riesgo metab&oacute;lico y otros efectos adversos relevantes para la salud a lo largo de todo el ciclo vital. Aunque en nuestros an&aacute;lisis no podemos medir de manera directa los niveles de estr&eacute;s que experimentaron las madres durante su embarazo, los resultados son coherentes con que es, de hecho, uno de los principales mecanismos que explican la peor salud de los reci&eacute;n nacidos afectados por la DANA. Es muy posible que, incluso en las zonas no directamente afectadas &mdash;no inundadas&mdash; las mujeres embarazadas tambi&eacute;n sufrieran estr&eacute;s, por lo que nuestros resultados ser&iacute;an una versi&oacute;n relativamente conservadora, en la parte inferior del rango posible de efectos. En futuras entradas explicaremos c&oacute;mo los efectos difieren para madres con niveles socioecon&oacute;micos diversos, lo que nos dar&aacute; pistas importantes sobre la interacci&oacute;n entre fuentes de estr&eacute;s agudo, como el que se observa durante un desastre natural, y fuentes de estr&eacute;s cr&oacute;nico, como el que supone contar con recursos limitados para mitigar los efectos da&ntilde;inos de la exposici&oacute;n a este tipo de amenaza ambiental.
    </p><p class="article-text">
        Nota: Esta entrada forma parte de los resultados de los proyectos&nbsp;PID2019-111564RB-I00/AEI/10.13039/501100011033, PRE2020-094473 y PID2023-151383OA-100.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Leire Salazar, Nerea Bello Iglesias]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/dana-2024-salud-infantil-evidencia-estres-durante-embarazo_132_13060668.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Mar 2026 05:01:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La DANA de 2024 y la salud infantil: evidencia sobre el estrés durante el embarazo]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Culpas, disculpas y cicatrices en la zona cero de la DANA]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/culpas-disculpas-cicatrices-zona-cero-dana_132_13040250.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5f89dbfc-d599-450d-8d7e-02d5ef556f5e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Culpas, disculpas y cicatrices en la zona cero de la DANA"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más de un año después de la DANA, las percepciones ciudadanas sobre la gestión del desastre han cambiado poco. Las identidades partidistas siguen filtrando la atribución de responsabilidades de forma muy similar a como lo hacían inmediatamente después de la tragedia</p></div><p class="article-text">
        Mientras avanza la investigaci&oacute;n penal iniciada por la jueza Nuria Ruiz<strong> </strong>sobre la gesti&oacute;n de la tragedia de la DANA en la Comunidad Valenciana, cabe preguntarse por el estado de la opini&oacute;n p&uacute;blica en las zonas m&aacute;s afectadas por las inundaciones. &iquest;C&oacute;mo de afectados mental y f&iacute;sicamente siguen sinti&eacute;ndose los ciudadanos?&iquest;Ha mejorado su opini&oacute;n sobre las administraciones y los actores que participaron en la gesti&oacute;n del desastre? &iquest;Y hasta qu&eacute; punto ha cambiado su percepci&oacute;n sobre qu&eacute; nivel de gobierno fue el principal responsable de lo sucedido?
    </p><p class="article-text">
        Una encuesta realizada en diciembre de 2024 en la provincia de Valencia, como parte de una investigaci&oacute;n sobre los efectos de los desastres naturales, y repetida un a&ntilde;o despu&eacute;s permite responder a estas preguntas. El valor de esta encuesta es que contiene una muestra de ciudadanos de las zonas m&aacute;s afectadas por la DANA<a href="//#_ftn1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a>&nbsp;y permite estudiar c&oacute;mo evoluciona la opini&oacute;n p&uacute;blica un a&ntilde;o despu&eacute;s. Del an&aacute;lisis de los datos merece la pena destacar tres resultados.
    </p><p class="article-text">
        La primera es que los efectos f&iacute;sicos y psicol&oacute;gicos de la tragedia han remitido, pero la salud mental de los ciudadanos no se ha recuperado del todo. Tras el desastre, una gran proporci&oacute;n de ciudadanos se sinti&oacute; f&iacute;sicamente muy o bastante afectada por lo ocurrido (77%), aunque ese porcentaje descendi&oacute; dr&aacute;sticamente (hasta el 14%) un a&ntilde;o despu&eacute;s. En el caso de la salud mental, un porcentaje menor de encuestados se sent&iacute;a muy o bastante afectado psicol&oacute;gicamente por el desastre en 2024 (49%), pero m&aacute;s de un a&ntilde;o despu&eacute;s una de cada tres personas segu&iacute;a sinti&eacute;ndose igual (37%).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Tabla 1. Grado de afectación física y mental por el episodio DANA en zonas más afectadas.                            </span>
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        La segunda es que el hundimiento de la confianza pol&iacute;tica se ha recuperado ligeramente, pero el gobierno central y, muy especialmente, el gobierno auton&oacute;mico siguen siendo los actores m&aacute;s desprestigiados en la opini&oacute;n p&uacute;blica. El Gr&aacute;fico 1 muestra que la confianza de los ciudadanos de las zonas m&aacute;s afectadas por el desastre ha aumentado hacia la Uni&oacute;n Europea, hacia el gobierno central y, en menor medida, hacia el gobierno de la Generalitat, aunque estos dos &uacute;ltimos siguen sin superar el suspenso. Los actores sociales (voluntarios) o institucionales no pol&iacute;ticos (Ej&eacute;rcito y Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado) son los que m&aacute;s confianza suscitan.
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                Gráfico 1. Media de confianza por actor y año en las zonas más afectadas.                            </span>
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        Lo que llama la atenci&oacute;n de los datos de confianza tras la DANA no es el suspenso a los gobiernos, sino la intensidad del mismo. El suspenso suele ser la norma cuando se mide el grado de confianza ciudadana en Espa&ntilde;a hacia las instituciones representativas (parlamentos, gobiernos). Por ejemplo, en una encuesta en la Comunidad Valenciana realizada en 2021<a href="//#_ftn1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a>, la confianza media hacia el gobierno central y el gobierno auton&oacute;mico era, en promedio, de 3.6 y 4.6, respectivamente. As&iacute;, los datos de 2024 y 2025 en las zonas m&aacute;s afectadas por la DANA muestran cierta regresi&oacute;n a la media en el caso de la confianza en el gobierno central, mientras que el gobierno auton&oacute;mico no acaba de recuperarse de la ca&iacute;da en el nivel de confianza ocurrida tras la DANA.
    </p><p class="article-text">
        La tercera es la estabilidad en la atribuci&oacute;n de responsabilidades sobre la gesti&oacute;n del desastre. No parece que lo ocurrido durante el &uacute;ltimo a&ntilde;o haya cambiado la visi&oacute;n de la opini&oacute;n p&uacute;blica sobre c&oacute;mo se gestion&oacute; la emergencia y las lentes partidistas siguen siendo el principal filtro. La Tabla 2 muestra que los ciudadanos de las zonas m&aacute;s afectadas por el desastre en Valencia mantienen a finales de 2025 una valoraci&oacute;n parecida a la del momento posterior a la tragedia, con ligeros cambios que son desfavorables para el gobierno de la Generalitat. En 2025 un 14% cree que el gobierno central es el principal responsable, un 46.7% cree que es el gobierno auton&oacute;mico (una subida de 1.5 puntos porcentuales) y un 38.7% cree que fueron ambos gobiernos (una ligera ca&iacute;da de 1.5 puntos respecto al a&ntilde;o anterior).
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            <span class="title">
                Tabla 2. Atribución de responsabilidad por la gestión de la emergencia en zonas más afectadas.                            </span>
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        Cuando cruzamos la atribuci&oacute;n de responsabilidad con el recuerdo de voto (ver Gr&aacute;fico 2), lo primero que se observa es la fuerte mediaci&oacute;n de la identidad partidista. Todos los electorados culpan o disculpan seg&uacute;n el color pol&iacute;tico del nivel de gobierno: los votantes de izquierdas culpan mayoritariamente al gobierno de Maz&oacute;n, mientras que el electorado del PP est&aacute; m&aacute;s dividido y diluye la responsabilidad entre el gobierno central y ambos niveles de gobierno. Aunque los votantes del PP se han vuelto m&aacute;s cr&iacute;ticos durante el &uacute;ltimo a&ntilde;o con la actuaci&oacute;n del gobierno de la Generalitat (en 2024 un 7% culpaba al gobierno de Maz&oacute;n y ahora esa cifra ha aumentado hasta el 15%), todav&iacute;a son muy pocos, si lo comparamos con el resto de votantes, los que se&ntilde;alan en exclusiva a la Generalitat.
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            <span class="title">
                Gráfico 2. Atribución de responsabilidad por la gestión de la DANA en las zonas más afectadas por intención de voto.                            </span>
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        En conjunto, aunque los efectos f&iacute;sicos de la tragedia han remitido de forma notable, sus consecuencias psicol&oacute;gicas y los sesgos pol&iacute;ticos sobre lo ocurrido siguen presentes. Un a&ntilde;o despu&eacute;s, una parte importante de la poblaci&oacute;n contin&uacute;a mostrando signos de afectaci&oacute;n emocional y la confianza en las administraciones sigue siendo muy baja. Al mismo tiempo, la atribuci&oacute;n de responsabilidades se mantiene notablemente estable y sigue estando muy mediada por identidades partidistas, lo que sugiere que el paso del tiempo ha cambiado poco la forma en que los ciudadanos interpretan lo ocurrido.
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a> Garmendia y Le&oacute;n (2022). &ldquo;Polarizaci&oacute;n y Convivencia en Espa&ntilde;a 2021. El papel de lo territorial&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a> Selecci&oacute;n de la muestra en municipios registrados como afectados por las inundaciones seg&uacute;n el Decreto-ley 11/2024, de 12 de noviembre, del gobierno auton&oacute;mico de la Comunidad Valenciana. Proyecto de investigaci&oacute;n 2022/00522/001Agencia Estatalal de Investigaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra León Alfonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/culpas-disculpas-cicatrices-zona-cero-dana_132_13040250.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Mar 2026 05:01:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Culpas, disculpas y cicatrices en la zona cero de la DANA]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando la extrema derecha gana, crecen los delitos de odio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/extrema-derecha-gana-crecen-delitos-odio_132_13018917.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/45952b8c-2738-40c7-8c62-9631495d456f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando la extrema derecha gana, crecen los delitos de odio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un estudio comparado en 30 países europeos muestra que los avances electorales de la extrema derecha incrementan los ataques islamófobos. La representación institucional no canaliza el odio, lo legitima</p></div><p class="article-text">
        Los delitos de odio constituyen una de las formas m&aacute;s extremas de discriminaci&oacute;n, con efectos graves tanto sobre las v&iacute;ctimas directas como sobre la cohesi&oacute;n social. Se trata de agresiones f&iacute;sicas o verbales, amenazas o da&ntilde;os a la propiedad motivados por prejuicios hacia grupos concretos. No responden simplemente a impulsos individuales aislados, sino que se insertan en climas previos de intolerancia y conflicto. Por eso son especialmente sensibles a lo que la literatura denomina&nbsp;<em>shocks</em>: acontecimientos de relevancia pol&iacute;tica o simb&oacute;lica que desencadenan aumentos abruptos en su incidencia.
    </p><p class="article-text">
        En condiciones ordinarias, el n&uacute;mero de delitos de odio en una sociedad suele seguir tendencias relativamente estables &mdash;aunque puedan ser crecientes o decrecientes&mdash;. Sin embargo, determinados eventos alteran bruscamente esa trayectoria y producen repuntes concentrados en el tiempo. El caso de Torre Pacheco es ilustrativo en este sentido: tras la agresi&oacute;n a un hombre mayor, se gener&oacute; un clima de hostilidad que evidenci&oacute; hasta qu&eacute; punto ciertos discursos pueden activar din&aacute;micas de se&ntilde;alamiento colectivo y traducirse en episodios de violencia.
    </p><p class="article-text">
        En el contexto europeo actual, atravesado por un persistente debate sobre migraci&oacute;n, identidad y pertenencia nacional, las minor&iacute;as musulmanas figuran entre las m&aacute;s expuestas. En este escenario, resulta inevitable preguntarse qu&eacute; papel desempe&ntilde;an los partidos de extrema derecha, actores centrales en la configuraci&oacute;n de ese debate p&uacute;blico. La literatura acad&eacute;mica ha formulado dos interpretaciones opuestas al respecto.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, se plantea que la entrada de la extrema derecha en las instituciones podr&iacute;a actuar como una v&aacute;lvula de escape, canalizando el malestar hacia el terreno institucional y reduciendo la necesidad de expresar el rechazo hacia ciertos colectivos fuera de los cauces democr&aacute;ticos. Es lo que se ha denominado la hip&oacute;tesis de la&nbsp;<em>contenci&oacute;n institucional</em>: la representaci&oacute;n parlamentaria desplazar&iacute;a el conflicto desde la calle hacia el debate pol&iacute;tico formal.
    </p><p class="article-text">
        La hip&oacute;tesis alternativa sostiene lo contrario. La presencia institucional de la extrema derecha no neutraliza la hostilidad hacia ciertos colectivos, sino que puede llegar a fomentarla. Al obtener respaldo electoral, determinados discursos dejan de percibirse como marginales. Es lo que podr&iacute;amos llamar&nbsp;<em>la normalizaci&oacute;n o legitimizaci&oacute;n del odio</em>, que reduce los costes sociales de expresar hostilidad y puede favorecer el incremento de los delitos de odio.
    </p><p class="article-text">
        Desde el Instituto de Econom&iacute;a, Demograf&iacute;a y Geograf&iacute;a del CSIC analizamos esta cuesti&oacute;n con datos de delitos de odio de la Oficina de Instituciones Democr&aacute;ticas y Derechos Humanos de la OSCE (ODIHR), que recoge incidentes reportados por organizaciones de la sociedad civil en 30 pa&iacute;ses europeos entre 2016 y 2022. Estudiamos la evoluci&oacute;n mensual de los delitos contra poblaci&oacute;n musulmana y su relaci&oacute;n con los resultados electorales de la extrema derecha en elecciones nacionales. Para identificar estos avances utilizamos la base de datos&nbsp;<a href="https://www.parlgov.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ParlGov</a>&nbsp;(D&ouml;ring y Manow, 2024), que clasifica a los partidos en cada pa&iacute;s y permite seguir el desempe&ntilde;o de formaciones como Vox en Espa&ntilde;a o Fidesz en Hungr&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, incorporamos al an&aacute;lisis otro shock ampliamente estudiado por la literatura especializada: los atentados terroristas de inspiraci&oacute;n islamista, que suelen generar din&aacute;micas de represalia y aumentos en los delitos de odio contra musulmanes.
    </p><p class="article-text">
        Dado que los datos est&aacute;n agregados a nivel mensual, estimamos modelos de regresi&oacute;n lineal con efectos fijos por pa&iacute;s y por mes. Esta estrategia permite identificar si el n&uacute;mero de delitos de odio aumenta o disminuye dentro de cada pa&iacute;s cuando se produce uno de estos acontecimientos, controlando tanto las caracter&iacute;sticas estructurales constantes de cada contexto nacional como las tendencias temporales comunes.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados son consistentes. Como podemos ver en el gr&aacute;fico, tanto los atentados terroristas como los avances electorales de la extrema derecha se asocian con incrementos estad&iacute;sticamente significativos en los delitos de odio contra poblaci&oacute;n musulmana. En promedio, cada muerte de un atentado se relaciona con un aumento de 0,11 delitos en ese mismo mes, mientras que un incremento de un punto porcentual en el apoyo electoral a la extrema derecha en unas elecciones nacionales se asocia con un aumento de 0,037.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de fen&oacute;menos de naturaleza distinta y, en principio, dif&iacute;cilmente comparables. Sin embargo, si quisi&eacute;semos evaluar cu&aacute;l tiene un mayor impacto relativo, es necesario estandarizar ambas variables; es decir, transformarlas para que sus efectos se expresen en desviaciones est&aacute;ndar y puedan situarse en una misma escala. Al hacerlo, comprobamos que el efecto de los avances electorales de la extrema derecha sobre los delitos de odio es comparable e incluso superior al de los atentados terroristas.&nbsp;
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                Gráfico 1: Indicadores no estandarizados                            </span>
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            <span class="title">
                Gráfico 2: Indicadores estandarizados                            </span>
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        Este patr&oacute;n no se limita a un pa&iacute;s concreto ni a una elecci&oacute;n excepcional. Se reproduce de forma sistem&aacute;tica en el conjunto de casos analizados y se mantiene cuando el modelo se somete a distintas pruebas de robustez. No estamos ante una reacci&oacute;n puntual o idiosincr&aacute;sica, sino ante una din&aacute;mica recurrente.
    </p><p class="article-text">
        Las elecciones nacionales son momentos de m&aacute;xima visibilidad pol&iacute;tica. En ellas no solo se distribuyen esca&ntilde;os; tambi&eacute;n se redefinen los l&iacute;mites del debate leg&iacute;timo. Cuando fuerzas que articulan parte de su identidad pol&iacute;tica en torno a la oposici&oacute;n a determinadas minor&iacute;as obtienen avances significativos, ese desplazamiento simb&oacute;lico tiene efectos que trascienden la composici&oacute;n parlamentaria. Cambian las percepciones sobre lo que puede decirse sin coste, sobre qu&eacute; posiciones cuentan con respaldo social y sobre hasta d&oacute;nde llega la tolerancia colectiva frente a la hostilidad.
    </p><p class="article-text">
        La conversaci&oacute;n p&uacute;blica sobre la transformaci&oacute;n del panorama pol&iacute;tico europeo suele centrarse en la aritm&eacute;tica parlamentaria, en la estabilidad gubernamental o en la fragmentaci&oacute;n del sistema de partidos. Sin embargo, los datos sugieren que existe otra dimensi&oacute;n igualmente relevante: el impacto que determinados resultados electorales pueden tener sobre la seguridad cotidiana y la convivencia. Si la evidencia comparada apunta a que los avances de la extrema derecha se asocian sistem&aacute;ticamente con aumentos en los delitos de odio, la discusi&oacute;n ya no puede limitarse a los equilibrios institucionales. Debe incorporar tambi&eacute;n sus efectos sociales.
    </p><p class="article-text">
        Y en ese terreno, la conclusi&oacute;n es dif&iacute;cil de eludir: cuando la extrema derecha avanza en las urnas, los delitos de odio aumentan.
    </p><p class="article-text">
        El art&iacute;culo completo referencia de este post ha sido elaborado por &Aacute;lvaro Su&aacute;rez Vergne, H&eacute;ctor Cebolla Boado, Michael Lund e Inmaculada Serrano y puede consultarse en:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://link.springer.com/article/10.1186/s40878-026-00524-9" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://link.springer.com/article/10.1186/s40878-026-00524-9</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Álvaro Suárez Vergne, Héctor Cebolla Boado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/extrema-derecha-gana-crecen-delitos-odio_132_13018917.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Feb 2026 05:02:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando la extrema derecha gana, crecen los delitos de odio]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Lecciones de Aragón a derecha e izquierda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/lecciones-aragon-derecha-e-izquierda_132_13001807.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5f3a3a16-1756-4fb8-b7f1-81d0cb1a7004_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lecciones de Aragón a derecha e izquierda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si Aragón es un termómetro de la política nacional, estas elecciones apuntan a una derecha aún en disputa y una izquierda atrapada entre fragmentación, desmovilización y fuga hacia opciones autonómicas.</p></div><p class="article-text">
        Hace dos semanas Llu&iacute;s Orriols publicaba un post <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/pasa-aragon-no-queda-aragon_132_12961898.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a> sobre c&oacute;mo las elecciones de Arag&oacute;n nos podr&iacute;an ser &uacute;tiles para entender el escenario nacional y cu&aacute;les son las din&aacute;micas electorales en las que estamos mientras nos acercamos a unas pr&oacute;ximas elecciones generales. En realidad, el argumento sobre la utilidad de Arag&oacute;n para extrapolar conclusiones nacionales ya lo planteamos en un libro hace tiempo y ha sido muy usado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Arag&oacute;n es un buen term&oacute;metro de la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola. Contiene en una &uacute;nica regi&oacute;n muchos de los elementos diversos del escenario pol&iacute;tico espa&ntilde;ol, como la combinaci&oacute;n urbano/rural o la presencia de regionalismo que nos proporciona una Espa&ntilde;a en peque&ntilde;ito con claves de por d&oacute;nde va la pol&iacute;tica nacional.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, conviene echar un vistazo en profundidad a lo que ha estado ocurriendo en Arag&oacute;n en la campa&ntilde;a y en las elecciones para comprender algo m&aacute;s sobre lo que est&aacute; ocurriendo en Espa&ntilde;a y las lecciones que se pueden extraer a derecha e izquierda.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lecciones para la derecha</strong>
    </p><p class="article-text">
        El momento pol&iacute;tico de la derecha sigue siendo de gran volatilidad. La subida de Vox en Arag&oacute;n no es casualidad ni se puede interpretar como un simple voto protesta en las auton&oacute;micas que volver&aacute; al redil del PP en una elecciones generales. De hecho, en la preelectoral del CIS se mostraba que hay m&aacute;s gente en Arag&oacute;n declarando que votar&iacute;a a Vox en unas generales que en las auton&oacute;micas. Es decir, el resultado de Vox en Arag&oacute;n podr&iacute;a estar subestimando el resultado de ese partido en unas generales.
    </p><p class="article-text">
        Esta brecha entre PP y Vox podr&iacute;a seguir reduci&eacute;ndose. Las transferencias de voto entre PP y Vox siguen abiertas. Hay m&aacute;s votantes del PP que consideran a Vox como su segunda opci&oacute;n que al rev&eacute;s. Y, de nuevo con datos del CIS de la pre-electoral en Arag&oacute;n, por cada votante que se ha ido de Vox al PP, m&aacute;s de 3 se ir&iacute;an del PP a Vox. Esta proporci&oacute;n de 3 a 1 es fundamental para entender el clima en la derecha. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras esta batalla en la derecha siga abierta, es dif&iacute;cil pensar que los gobiernos auton&oacute;micos que se est&aacute;n negociando ahora (Extremadura y Arag&oacute;n) y los que probablemente se negociar&aacute;n en los pr&oacute;ximos meses (Castilla y Le&oacute;n y, tal vez, Andaluc&iacute;a) sean exitosos. A&uacute;n m&aacute;s en un clima en que Vox sabe que los votantes de la derecha no les culpabiliza por los adelantos de las elecciones auton&oacute;micas. En las divisiones entre ambos partidos, Vox tiene la mano ganadora.
    </p><p class="article-text">
        En estas circunstancias, parece dif&iacute;cil esperar ning&uacute;n entendimiento estable entre ambos partidos si cualquier negociaci&oacute;n se hace observando por el retrovisor el ascenso de Vox a escala nacional. Ahora mismo solo parece que unas elecciones generales que confirmen cu&aacute;l es el reparto de roles entre PP y Vox y su correlaci&oacute;n de fuerzas pueden dar algo de estabilidad al espacio. Probablemente, cuando esto ocurra, m&aacute;s si conlleva un gobierno de coalici&oacute;n de la derecha, se producir&aacute; un efecto cascada hacia las autonom&iacute;as que permitir&aacute; gobiernos m&aacute;s estables.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lecciones para la izquierda</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las elecciones de Arag&oacute;n no da un escenario muy halag&uuml;e&ntilde;o para la izquierda. En primer lugar, se nos plantea, una vez m&aacute;s, cu&aacute;les son los riesgos de su fragmentaci&oacute;n. Con los resultados obtenidos por IU-Sumar y Podemos es dif&iacute;cil pensar que conseguir&iacute;an representaci&oacute;n en unas elecciones generales m&aacute;s all&aacute; de Madrid y Barcelona. Solemos incidir en que la fragmentaci&oacute;n es penalizada por el sistema electoral, pero en estas circunstancias la fragmentaci&oacute;n tiene tambi&eacute;n un efecto emocional m&aacute;s all&aacute; del mec&aacute;nico. Las pocas opciones de ese espacio, aumentadas por la barrera del sistema electoral, no contribuyen a generar movilizaci&oacute;n. Por poner un ejemplo, y aunque es dif&iacute;cil de estimar bien la movilizaci&oacute;n con estas encuestas (dado que los ciudadanos suelen sobreestimar su voluntad de ir a votar), hay un 50% m&aacute;s de personas en la izquierda declarando que votar&iacute;an en blanco, nulo o se abstendr&iacute;an que en la derecha. Si nos vamos a posiciones m&aacute;s en el extremo, la desmovilizaci&oacute;n entre los votantes que se sit&uacute;an en el 1 y 2 es mucho mayor que la de los votantes en el 8, 9 o 10 en una escala ideol&oacute;gica izquierda-derecha de 1 a 10.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, el PSOE obtiene unos resultados hist&oacute;ricamente muy negativos. La estrategia de tener l&iacute;deres auton&oacute;micos sentados en el Consejo de Ministros hasta casi el d&iacute;a antes de las elecciones es efectiva para mantener el partido dentro de la l&iacute;nea oficial, pero no es &uacute;til para competir en elecciones auton&oacute;micas, sobre todo en la situaci&oacute;n actual del gobierno. El desgaste en el capital pol&iacute;tico del partido es evidente. Llama la atenci&oacute;n que entre las razones citadas por sus votantes aragoneses para votar por su partido, el &ldquo;<em>intentar evitar que puedan ganar partidos o candidatos/as de derechas</em>&rdquo; es la m&aacute;s citada. La mencionan como primera raz&oacute;n un 33,4% de sus votantes, frente a un 19,2% que citan &ldquo;<em>las ideas y propuestas del partido</em>&rdquo;. Por poner un ejemplo, en Vox, que podr&iacute;amos pensar que es un partido con un voto muy a la contra, el 20,9% lo hacen para evitar gobiernos de izquierdas, mientras que un 37,8% mencionan las ideas y propuestas del partido. El PSOE es el partido donde la brecha entre los que lo votan para evitar un gobierno de signo contrario y los que lo votan por sus ideas es m&aacute;s favorable para la primera raz&oacute;n. Esto nos indica la crisis de capital pol&iacute;tico que el partido tiene y las dificultades que enfrentar&aacute; para sostenerse si la raz&oacute;n m&aacute;s poderosa para su voto es &uacute;nicamente evitar un resultado que desagrada a sus votantes.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, Arag&oacute;n se apunta a un fen&oacute;meno que estamos viendo en otras autonom&iacute;as. La alternativa para los votantes de la izquierda &ldquo;estatal&rdquo; es la izquierda &ldquo;regional&rdquo;. El resultado del CHA. Esto confirma que ahora mismo el escenario nacional ha transitado de tres bloques de derecha, izquierda y regionalismo/independentismo a dos bloques donde los dos &uacute;ltimos se han fusionado. No son solo alianzas parlamentarias sino un bloque poroso de electores. 
    </p><p class="article-text">
        Esto es un arma de doble filo. Por un lado, permite que muchos de los votos de la izquierda desanimada no se vayan a la abstenci&oacute;n. Esto mantiene vivas las esperanzas del bloque. Por otro lado, complica la din&aacute;mica parlamentaria, de la que esta legislatura est&aacute; siendo un ejemplo constante. Las posibilidades de la izquierda pasan &uacute;nicamente por un entendimiento con los partidos de &aacute;mbito auton&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Coda</strong>
    </p><p class="article-text">
        Este ejercicio se hace con todas las salvedades posibles. Primero, extrapolar desde elecciones auton&oacute;micas a generales tiene riesgos, siendo las primeras unas elecciones de las que llamamos de &ldquo;segundo orden&rdquo;. Segundo, porque el car&aacute;cter de or&aacute;culo de Arag&oacute;n se ve m&aacute;s limitado cuando estamos en un escenario fragmentado y m&aacute;s multipartidista. Arag&oacute;n, por ejemplo, tal vez siga siendo capaz de predecir qui&eacute;n es el partido m&aacute;s votado, pero eso tiene menos valor si formar gobierno ya no pasa por ser la fuerza que salga primera de las urnas. Aun as&iacute;, y con todas estas cautelas, el ejercicio sigue mereciendo la pena como term&oacute;metro para intuir hacia d&oacute;nde se mueven las corrientes de fondo de la pol&iacute;tica nacional.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Jurado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/lecciones-aragon-derecha-e-izquierda_132_13001807.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Feb 2026 05:01:57 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué fue de los votantes de centro?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/votantes-centro_132_12986327.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/919f74c8-fd60-4dbe-9d5e-182f68851533_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2222y1579.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué fue de los votantes de centro?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se ha perdido el interés por los electores que se sitúan en el centro de la escala ideológica por el efecto de la política multipartidista y la polarización. Pero habría que volver a poner el foco sobre ellos como un segmento electoral numeroso, indeciso, volátil y proclive al descontento político en el que Vox (también) avanza</p></div><p class="article-text">
        El electorado moderado es el m&aacute;s codiciado por los partidos pol&iacute;ticos. La fuerza pol&iacute;tica m&aacute;s votada es tambi&eacute;n la favorita entre los votantes de centro. Son los electores de centro los que deciden las elecciones en Espa&ntilde;a. &iquest;Les resulta extra&ntilde;o? Se trata de afirmaciones que se hac&iacute;an habitualmente antes de 2015 cuando la pol&iacute;tica nacional era bipartidista, y se daba por hecho que el partido que ganaba unas elecciones generales, aun sin mayor&iacute;a absoluta, era el que gobernar&iacute;a despu&eacute;s. Los votantes que se consideraban decisivos por la fluctuaci&oacute;n de su voto entre el PSOE y el PP eran los que, al ser encuestados, se ubicaban en la posici&oacute;n 5 de una escala ideol&oacute;gica imaginaria de 1 a 10, donde 1 significa &ldquo;lo m&aacute;s a la izquierda&rdquo; y 10, &ldquo;lo m&aacute;s a la derecha&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con la irrupci&oacute;n de los nuevos partidos, y al calor de las nuevas tendencias pol&iacute;ticas globales surgidas tras la crisis financiera de 2008, todo cambi&oacute; y poco a poco lo que parec&iacute;an certezas y evidencias incuestionables del comportamiento electoral desde la consolidaci&oacute;n de la democracia en Espa&ntilde;a fueron evapor&aacute;ndose. No hizo falta cambiar ninguna pieza del sistema electoral, incluida la conocida como ley o <a href="http://www.elecciones.mir.es/generales28A2019/es/informacion-general/visitas-virtuales/metodo-dhondt.htm" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">m&eacute;todo D&rsquo;Hondt</a>, para que nuevos partidos disputaran de forma competitiva la tradicional hegemon&iacute;a social al PP y al PSOE. La excepci&oacute;n espa&ntilde;ola en lo que al auge de la extrema derecha se refiere se esfum&oacute; a finales de 2019 cuando Vox se convirti&oacute; en la tercera fuerza parlamentaria a nivel nacional. Ni siquiera la premisa de que los j&oacute;venes son siempre menos conservadores y se sit&uacute;an m&aacute;s a la izquierda que sus padres o que lo reaccionario ha de entenderse, por definici&oacute;n, como lo contrario de innovador han podido resistir el paso del tiempo. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; ha ocurrido con los votantes de centro? Primero fue el nuevo contexto de pol&iacute;tica multipartidista el que hizo que se fuera perdiendo inter&eacute;s pol&iacute;tico y medi&aacute;tico en ellos como un segmento electoral clave. Una p&eacute;rdida de inter&eacute;s que se acentu&oacute; con el hundimiento electoral de Ciudadanos y la disoluci&oacute;n de UPyD, como las dos formaciones pol&iacute;ticas que se autodefin&iacute;an como centristas. 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s lleg&oacute; el fen&oacute;meno de la polarizaci&oacute;n. En 2023 la Fundaci&oacute;n del Espa&ntilde;ol Urgente (Fund&eacute;uRAE) eligi&oacute; <a href="https://www.fundeu.es/recomendacion/polarizacion-palabra-del-ano-2023-para-la-fundeurae/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">polarizaci&oacute;n como palabra del a&ntilde;o</a>. Quedaba constatado (ya) que el t&eacute;rmino ten&iacute;a una elevada presencia en los medios de comunicaci&oacute;n. Y su uso estaba muy extendido para &ldquo;aludir a situaciones en las que hay dos opiniones o actividades muy definidas y distanciadas (en referencia a los polos), en ocasiones con las ideas impl&iacute;citas de crispaci&oacute;n y confrontaci&oacute;n&rdquo;. Desde entonces la polarizaci&oacute;n no solo no ha perdido ni un &aacute;pice de actualidad para definir el clima pol&iacute;tico, sino que se ha extendido a m&aacute;s esferas, impactando en la vida cotidiana de los ciudadanos (como qued&oacute; patente en el <a href="https://www.youtube.com/watch?v=C8zRR09qXKo" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">anuncio </a>de <em>Campofr&iacute;o</em> de las pasadas Navidades en el que, desde la iron&iacute;a y el sentido del humor, se abordaba el impacto de la polarizaci&oacute;n social). 
    </p><p class="article-text">
        En el &aacute;mbito electoral parece claro que, ante una pol&iacute;tica de bloques, de posiciones enfrentadas y de posturas irreconciliables, lo que importa es en cu&aacute;l de los polos se colocan los votantes o qu&eacute; bando eligen. Cuanto mayor es el grado de polarizaci&oacute;n, menos importantes parecen para los partidos los electores que sienten menor lealtad partidista, dudan m&aacute;s a la hora de posicionarse ante los diferentes temas y pueden cambiar f&aacute;cilmente de voto de unos comicios a otros. 
    </p><p class="article-text">
        Pero precisamente en un contexto de polarizaci&oacute;n m&aacute;xima, cuando han quedado relegados a un segundo plano y carecen de una oferta electoral dirigida espec&iacute;ficamente a ellos, es cuando resulta de mayor inter&eacute;s volver a poner el foco sobre ellos, los otrora codiciados votantes de centro. &iquest;Cu&aacute;ntos son ahora?; &iquest;Qu&eacute; opciones se plantean a la hora de votar?; &iquest;C&oacute;mo han reaccionado a la polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica? Para responder a estas preguntas, partimos de dos supuestos basados en el estudio<a href="https://www.nuevatribuna.es/media/nuevatribuna/editmaker/pdf/doc168.pdf" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> &ldquo;El significado y contenido del centro ideol&oacute;gico en Espa&ntilde;a&rdquo;</a>, realizado en 2011 por Mariano Torcal, catedr&aacute;tico de Ciencia Pol&iacute;tica de la Universitat Pompeu Fabra. Por un lado, que los electores que se posicionan en el 5 de la escala ideol&oacute;gica (1 derecha-10 izquierda) son los que, en funci&oacute;n de sus preferencias pol&iacute;ticas y electorales, pueden ser considerados votantes de centro en sentido estricto (a diferencia de los que se posicionan en la casilla 6, m&aacute;s escorados a la derecha). Por otro lado, que los electores que se posicionan en el centro no lo hacen por falta de conocimiento de los conceptos de izquierda y derecha. 
    </p><p class="article-text">
        A partir de los datos del &uacute;ltimo <a href="https://www.cis.es/documents/20117/13725027/es3540mar.pdf/6f9d09a5-9bae-6598-1eb8-6bcf767a7e89?version=1.0&amp;t=1769765313367" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">bar&oacute;metro (enero 2026)</a> publicado por el CIS, as&iacute; como de bar&oacute;metros de a&ntilde;os anteriores, se pueden obtener tres conclusiones. La primera es que los electores m&aacute;s numerosos, por posicionamiento ideol&oacute;gico, siguen siendo hoy los de centro. Son m&aacute;s de una quinta parte del electorado. La polarizaci&oacute;n no parece, o al menos no de momento, traducirse en una disminuci&oacute;n del grueso de estos votantes. El 22% de los electores (m&aacute;s de 8 millones) se autoubican en la posici&oacute;n 5 de la escala ideol&oacute;gica. Este porcentaje apenas ha cambiado en los &uacute;ltimos doce a&ntilde;os (21% en 2014). En contraposici&oacute;n, ha disminuido dr&aacute;sticamente el porcentaje de electores que no se posicionan en la escala ideol&oacute;gica. Si en enero de 2014 un 10,4% de los encuestados respond&iacute;a con un &ldquo;no sabe&rdquo; y otro 8,7% prefer&iacute;a no contestar cuando se le preguntaba por su ubicaci&oacute;n ideol&oacute;gica, en enero de 2026 esos porcentajes son respectivamente del 1,8% y 3,2%. Una ca&iacute;da que a su vez contrasta con un incremento del n&uacute;mero de electores que ahora se posicionan tanto en la parte que est&aacute; m&aacute;s a la izquierda (de un 3% en enero de 2014 a 14% en enero de 2026) de la escala ideol&oacute;gica, como en la que est&aacute; m&aacute;s a la derecha (de un exiguo 0,6% a un 8,6% en doce a&ntilde;os). 
    </p><p class="article-text">
        La segunda conclusi&oacute;n es que entre los que se posicionan en la escala ideol&oacute;gica, siguen siendo los votantes de centro los m&aacute;s indecisos. Por otra parte, la polarizaci&oacute;n tampoco parece redundar en una mayor inclinaci&oacute;n hacia la abstenci&oacute;n potencial de estos votantes. Ahora, casi un 24% de ellos declara que en el caso de que se celebraran unas elecciones generales, no sabr&iacute;a por qu&eacute; opci&oacute;n electoral decantarse, mientras un 9% optar&iacute;a por no votar. En enero de 2014, en un contexto de elevado malestar social y pol&iacute;tico, un 28% de los votantes de centro se decantaba por la abstenci&oacute;n y otro 28% se mostraba indeciso ante unos hipot&eacute;ticos comicios generales.
    </p><p class="article-text">
        La tercera y &uacute;ltima conclusi&oacute;n es que Vox parece estar empezando (tambi&eacute;n) a tener tir&oacute;n entre los votantes de centro. Si en diciembre pasado un 8,2% de ellos declaraba su intenci&oacute;n de votar a este partido en el caso de que se celebraran elecciones generales, en el mes de enero ese porcentaje era casi el doble (15,9%).
    </p><p class="article-text">
        Vox se colocar&iacute;a ahora, por delante del PSOE y a poca distancia del PP, como el segundo partido al que potencialmente votar&iacute;an m&aacute;s estos electores. Pero &iquest;c&oacute;mo explicar que votantes que, aparentemente, huyen de los extremismos puedan decantarse por Vox como un partido, que m&aacute;s all&aacute; de las etiquetas ideol&oacute;gicas, hace gala de un discurso radical y agresivo? La clave puede estar en el malestar pol&iacute;tico que de forma eficaz agita y capitaliza ahora Vox, como el nuevo partido de moda atrapa-descontentos frente a los dos grandes partidos. 
    </p><p class="article-text">
        Tradicionalmente los votantes de centro se han caracterizado por percibir los problemas de &iacute;ndole pol&iacute;tica (esc&aacute;ndalos, corrupci&oacute;n, falta de ejemplaridad, crispaci&oacute;n, etc.) de forma m&aacute;s negativa, as&iacute; como por presentar un mayor nivel de insatisfacci&oacute;n pol&iacute;tica. En este sentido, resulta relevante que en las once encuestas hechas por el CIS en 2025, solo en una ocasi&oacute;n Vox adelantara al PSOE como el segundo partido al que potencialmente votar&iacute;an m&aacute;s estos votantes. Fue en el mes de julio, en pleno estallido del caso Cerd&aacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, tambi&eacute;n puede estar influyendo en este electorado el conocido como &ldquo;efecto electoral arrastre&rdquo; o caballo ganador en el sentido de que, ante el creciente auge de Vox, algunos se sientan atra&iacute;dos por dar su voto al que parece el nuevo partido de &eacute;xito.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, resultar&aacute; de gran inter&eacute;s ver la evoluci&oacute;n de las preferencias de voto de estos electores en los pr&oacute;ximos meses. Ellos pueden ser un buen term&oacute;metro de la capacidad que pueda tener Vox para avanzar transversalmente como un partido que capta, por diferentes motivos, el descontento pol&iacute;tico actual. Si algo hemos aprendido en la &uacute;ltima d&eacute;cada de pol&iacute;tica multipartidista en Espa&ntilde;a es que, m&aacute;s all&aacute; de su posicionamiento ideol&oacute;gico, los nuevos partidos nacen, se reinventan y desaparecen en funci&oacute;n de su capacidad de captar, en cada momento, el cronificado malestar pol&iacute;tico de la sociedad espa&ntilde;ola. De cara a las pr&oacute;ximas elecciones generales los votos hacia Vox se pueden convertir, adem&aacute;s, en las nuevas <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/piedras-papel_132_5811016.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">piedras de papel</a>. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Romero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/votantes-centro_132_12986327.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Feb 2026 05:02:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué fue de los votantes de centro?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que pasa en Aragón no se queda en Aragón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/pasa-aragon-no-queda-aragon_132_12961898.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bf9da680-ad3e-4bde-864d-16048ce2029b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que pasa en Aragón no se queda en Aragón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las elecciones autonómicas no se explican solo en clave regional: reflejan, sobre todo, el clima político nacional. Lo que ocurre en Aragón —como antes en Extremadura— es un anticipo de la batalla por la Moncloa</p></div><p class="article-text">
        A&uacute;n no sabemos cu&aacute;ndo se celebrar&aacute;n las pr&oacute;ximas elecciones generales, pero ya estamos inmersos en un carrusel de citas auton&oacute;micas que se presentan como el antipasto del plato principal: la Moncloa. Empez&oacute; en Extremadura en diciembre, contin&uacute;a este domingo en Arag&oacute;n y seguir&aacute; en los pr&oacute;ximos meses en Castilla y Le&oacute;n y Andaluc&iacute;a. La duda m&aacute;s frecuente que nos preguntan a los polit&oacute;logos estos d&iacute;as es la siguiente: &iquest;lo que ocurra en estas elecciones auton&oacute;micas nos dice algo realmente relevante sobre la futura lucha por llegar a la Moncloa?
    </p><p class="article-text">
        La respuesta es s&iacute;. En gran medida, los resultados de las elecciones auton&oacute;micas reflejan el clima pol&iacute;tico que se vive a nivel nacional. Aunque nos gustar&iacute;a pensar que los ciudadanos eligen a sus representantes regionales atendiendo sobre todo a la gesti&oacute;n auton&oacute;mica, la evidencia emp&iacute;rica sugiere algo muy distinto. Las elecciones auton&oacute;micas rara vez tienen entidad propia: est&aacute;n fuertemente condicionadas por din&aacute;micas pol&iacute;ticas m&aacute;s amplias, que trascienden su &aacute;mbito territorial y conectan directamente con la competici&oacute;n estatal.
    </p><p class="article-text">
        El gr&aacute;fico 1 lo ilustra de forma clara. El gr&aacute;fico muestra la variaci&oacute;n media del voto en puntos porcentuales que experimentan los partidos gobernantes entre dos elecciones auton&oacute;micas consecutivas, en funci&oacute;n del ciclo pol&iacute;tico nacional en el que se celebran<strong>.</strong> En cada ciclo electoral, la suerte de los gobiernos regionales se mueve por bloques ideol&oacute;gicos.
    </p><p class="article-text">
        En 2019, coincidiendo con la llegada de Pedro S&aacute;nchez a la Moncloa, los gobiernos del PSOE fueron ampliamente premiados, mientras que los del PP concentraron los castigos. Este patr&oacute;n aparece de forma consistente en comunidades muy distintas entre s&iacute;, lo que sugiere que no responde a factores regionales espec&iacute;ficos, sino a una din&aacute;mica nacional com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En 2023, el patr&oacute;n se invierte: entonces fueron los gobiernos socialistas los que sufrieron las mayores p&eacute;rdidas, al tiempo que el PP se beneficiaba de un clima pol&iacute;tico nacional m&aacute;s favorable. Ambos a&ntilde;os coinciden con momentos claramente diferenciados del ciclo pol&iacute;tico nacional: un arranque de legislatura con impulso del PSOE en 2019 y un contexto de desgaste del gobierno central en 2023.
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            <span class="title">
                Gráfico 1: Variación media del voto                            </span>
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        En definitiva, en 2019, a los gobiernos auton&oacute;micos del PSOE les fue fant&aacute;stico. Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, en 2023, muchos de esos mismos gobiernos cosecharon resultados calamitosos. Este patr&oacute;n es sospechosamente extra&ntilde;o: &iquest;c&oacute;mo se explica un cambio tan brusco si usamos &uacute;nicamente claves regionales? &iquest;De verdad en 2019 el PSOE contaba, por alguna raz&oacute;n misteriosa, con excelentes &eacute;lites auton&oacute;micas en casi toda Espa&ntilde;a, mientras que en 2023 fall&oacute; de manera generalizada en la selecci&oacute;n de sus dirigentes?
    </p><p class="article-text">
        La explicaci&oacute;n basada en la calidad c&iacute;clica de los l&iacute;deres regionales resulta algo rid&iacute;cula. Es dif&iacute;cil creer que decenas de gobiernos auton&oacute;micos mejoren o empeoren a la vez por razones estrictamente regionales, como si los partidos atravesaran ciclos sincronizados de buen o mal reclutamiento pol&iacute;tico. Los dirigentes auton&oacute;micos no se transforman de forma coordinada de buenos a malos gobernantes en tan poco tiempo. Pensar que todo se debe a un problema de recursos humanos de los partidos es, sencillamente, poco cre&iacute;ble.
    </p><p class="article-text">
        La explicaci&oacute;n m&aacute;s evidente es otra: los gobiernos auton&oacute;micos acaban arrastrados por las din&aacute;micas nacionales. Los gr&aacute;ficos muestran la triste situaci&oacute;n a la que se enfrentan muchos dirigentes regionales: sus esfuerzos por ser buenos gobernantes pueden quedar en nada si no les acompa&ntilde;a un clima pol&iacute;tico nacional favorable. De ah&iacute; que l&iacute;deres auton&oacute;micos y alcaldes presionen para que la marca del partido a nivel nacional no se deteriore. Saben que su futuro pol&iacute;tico depende en gran medida de ello. En una situaci&oacute;n como la actual, la reacci&oacute;n racional de un dirigente socialista auton&oacute;mico ser&iacute;a reclamar un cambio de ciclo a nivel nacional mediante un adelanto electoral, con el objetivo de dejar de verse arrastrado por el desgaste que sufre hoy el Gobierno de Pedro S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        D&eacute;jenme cerrar este an&aacute;lisis con un &uacute;ltimo gr&aacute;fico que resume esta idea desde otro &aacute;ngulo. El gr&aacute;fico compara la evoluci&oacute;n del PP en las elecciones auton&oacute;micas de 2019 y la evoluci&oacute;n del PSOE en 2023, distinguiendo entre comunidades donde gobernaban y donde estaban en la oposici&oacute;n. En concreto, el gr&aacute;fico muestra la p&eacute;rdida media de voto en puntos porcentuales del partido en el conjunto de comunidades aut&oacute;nomas, separando los casos en los que gobernaba de aquellos en los que estaba en la oposici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El resultado confirma lo ya apuntado: en 2019 al PP le fue mal con independencia de si gobernaba o no, y en 2023 ocurre exactamente lo mismo con el PSOE. La suerte electoral en las elecciones auton&oacute;micas no depende de estar en el gobierno regional o en la oposici&oacute;n; en ambos casos, los partidos acaban siendo arrastrados por el clima pol&iacute;tico nacional.
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            <span class="title">
                Gráfico 2: Efecto contagio en las elecciones autonómicas                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Existe, sin embargo, un matiz que creo que es muy importante: aunque en todas las comunidades aut&oacute;nomas los partidos sufren un efecto contagio, quienes est&aacute;n en la oposici&oacute;n tienden a cosechar castigos m&aacute;s severos que quienes gobiernan. Parece que estar en el gobierno ofrece de alguna manera cierta protecci&oacute;n parcial frente al desgaste nacional. Existe contagio, s&iacute;, pero es algo menor.
    </p><p class="article-text">
        Este &uacute;ltimo hecho es interesante para interpretar los resultados electorales del pr&oacute;ximo domingo. Tanto en Extremadura como (previsiblemente) en Arag&oacute;n estamos observando castigos muy severos al PSOE. Esto indica, sin duda, que el PSOE en general atraviesa una crisis general importante. Sin embargo, no debemos obviar que en esas dos comunidades aut&oacute;nomas el PSOE estaba en la oposici&oacute;n. Lo que estamos viendo en estas regiones puede ser, por lo tanto, una versi&oacute;n extrema del desgaste que sufre hoy el PSOE a nivel nacional. 
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, las elecciones auton&oacute;micas s&iacute; deben ser interpretadas de forma clara como un term&oacute;metro de la situaci&oacute;n pol&iacute;tica nacional. Arag&oacute;n no vota solo sobre Arag&oacute;n: vota, una vez m&aacute;s, sobre la Moncloa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lluís Orriols]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/pasa-aragon-no-queda-aragon_132_12961898.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Feb 2026 21:49:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo que pasa en Aragón no se queda en Aragón]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué nos está cambiando la tecnología?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/cambiando-tecnologia_132_12944648.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8e754961-aebc-40d6-8d57-21edcb31cf3a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué nos está cambiando la tecnología?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La tecnología y las redes sociales están transformando nuestros estados de ánimo, generando frustración e individualismo que influyen en el malestar social y en el auge del populismo</p></div><p class="article-text">
        Hace unos a&ntilde;os, Bel&eacute;n Barreiro public&oacute; un libro muy interesante: La sociedad que seremos (Planeta, 2017). En &eacute;l analizaba c&oacute;mo el cambio tecnol&oacute;gico nos iba a cambiar y establec&iacute;a unos tipos ideales de categor&iacute;as sociol&oacute;gicas donde pod&iacute;an verse representada la ciudadan&iacute;a: digitales, anal&oacute;gicos, acomodados y empobrecidos. Desde entonces, son muchos los argumentos en el debate p&uacute;blico que se han puesto sobre la mesa para indagar qu&eacute; nos est&aacute; sucediendo como sociedad desde que disponemos de pantallas en nuestras vidas. Siendo, adem&aacute;s, que el consumo no es similar para todo el mundo, sino que los m&aacute;s j&oacute;venes no solo son nativos digitales, sino que adem&aacute;s su principal ventana al mundo es internet y las redes sociales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde que se abri&oacute; este debate, han sucedido dos acontecimientos muy relevantes que creo que est&aacute;n relacionados entre s&iacute; y que nos pueden ayudar a comprender c&oacute;mo nos est&aacute; cambiando la tecnolog&iacute;a. El primero es la pandemia. En el momento que nos encerramos en nuestras casas, no solo aument&oacute; el consumo de pantallas, sino que adem&aacute;s se universaliz&oacute; la tecnolog&iacute;a a m&aacute;s velocidad. Las generaciones m&aacute;s mayores, que hab&iacute;an mostrado una mayor dificultad en el uso de dispositivos tecnol&oacute;gicos y de redes sociales, no tuvieron m&aacute;s remedio que usar WhatsApp o Facetime si quer&iacute;an ver a sus nietos. Adem&aacute;s, estando tanto tiempo entre cuatro paredes, las pantallas eran nuestras &uacute;nicas ventanas al exterior. Se calcula que durante la pandemia, el tr&aacute;fico de internet aument&oacute; m&aacute;s del 40 por ciento y el uso del m&oacute;vil se increment&oacute; m&aacute;s del 25 por ciento. Entre 2019 y 2024 se ha multiplicado por dos el comercio electr&oacute;nico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay un segundo fen&oacute;meno que tambi&eacute;n se ha producido en nuestras sociedades y que me tiene intrigado. Ademas, ya mostr&oacute; algunas se&ntilde;ales antes de la pandemia. Desde 2010, Viktor Orb&aacute;n gana elecci&oacute;n tras elecci&oacute;n en Hungr&iacute;a, siendo desde entonces el Primer Ministro. En 2016, los brit&aacute;nicos decidieron salirse de la Uni&oacute;n Europea tras decidirlo en un refer&eacute;ndum. Un resultado que no entendemos sin Cambridge Analytics. Tanto en 2017 como en 2022, el Frente Nacional de Marine Lepen ha alcanzado la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas. Y en 2024 obtuvo sus mejores resultados en unas elecciones legislativas, sumando m&aacute;s de 10 millones de votos (37,1% en la segunda vuelta) y 143 esca&ntilde;os. En n&uacute;mero de votos, el Frente Nacional fue la primera fuerza pol&iacute;tica. En 2022, Giorgia Meloni se convierte en Primera Ministra de Italia. Tambi&eacute;n en 2022, los Dem&oacute;cratas de Suecia, formaci&oacute;n de tinte nacionalista, populista y anti-inmigraci&oacute;n, suma m&aacute;s de 1,3 millones de votos (20,5%) y 73 de los 349 diputados. Fue su mejor resultado desde que se fund&oacute; en 1988. El a&ntilde;o pasado, Donald Trump vuelve a convertirse en Presidente de Estados Unidos y m&aacute;s de 10 millones de alemanes votaron a Alternativa por Alemania (20,5% del voto), obteniendo 152 de los 630 esca&ntilde;os del parlamento alem&aacute;n. Hoy, en Espa&ntilde;a, VOX est&aacute; cerca del 20 por ciento de los votos en algunas encuestas y podr&iacute;a superar los 70 esca&ntilde;os. La pregunta que surge, de nuevo, es: &iquest;qu&eacute; nos est&aacute; pasando? &iquest;Se han levantado las sociedades occidentales de un d&iacute;a para otro siendo de extrema derecha y populistas?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Creo que eso que tenemos entre nuestras manos gran parte del d&iacute;a, el m&oacute;vil, es parte de la respuesta a estas preguntas. El consumo de redes sociales (Facebook, X, Instagram, Tik Tok&hellip;) sigue haciendo algunas cosas que ya hac&iacute;an los medios de comunicaci&oacute;n tradicionales. Siempre hemos escuchado la radio, hemos le&iacute;do el peri&oacute;dico o hemos visto la televisi&oacute;n que m&aacute;s se aproximaban a nuestras ideas. Entonces no hab&iacute;a algoritmos condicionando nuestros contenidos, pero ya eleg&iacute;amos consumir aquello que pensaba como nosotros. El efecto de los dispositivos m&oacute;viles va m&aacute;s all&aacute; y est&aacute; afectando a nuestros estados de &aacute;nimo. Las redes sociales est&aacute;n generando un doble efecto en nosotros. Por un lado, somos cada vez m&aacute;s &ldquo;egoc&eacute;ntricos&rdquo;. Creemos que nos lee y observa mucha gente. Cada tuit que ponemos o cada foto que colgamos, pensamos que va a generar un gran impacto y van a cambiar el mundo. Por ello, se desarrolla en nosotros una especie de &ldquo;narcisismo&rdquo; donde no somos capaces de mirar m&aacute;s all&aacute; de nosotros mismos. En cierta forma, est&aacute; aumentando el individualismo frente a comportamientos m&aacute;s de comunidad. Por otro lado, vivimos frustrados porque no logramos el mundo que nos ofrecen las redes sociales. No tenemos los cuerpos que vemos en Instagram. No pasamos nuestros d&iacute;as en las playas paradis&iacute;acas desde las que los influencers nos explican c&oacute;mo seguir una dieta con muchas prote&iacute;nas para adelgazar. No vestimos como esos modelos a los que les queda todo bien. Y, por su puesto, no tenemos un piso de varios millones de euros que ofrecen todas las inmobiliarias de lujo que pueblan Tik Tok. De hecho, tampoco somos capaces de tener 15 pisos sin un euro en la cuenta, tal y como algunos tratan de convencernos de que es posible. Es una frustraci&oacute;n que se transforma en cabreo por no alcanzar el mundo que nos ofrecen las pantallas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La combinaci&oacute;n de &ldquo;narcisismo&rdquo; y cabreo condiciona nuestro estado de &aacute;nimo y hace que muchas personas piensen que el sistema es injusto, puesto que no les da lo que una peque&ntilde;a pantalla te hace creer que puedes alcanzar (adem&aacute;s, sin esfuerzo, como esos cursos que te permiten aprender un idioma en semanas y sin estudiar). Vamos en el metro o en el autob&uacute;s sin separar la mirada del m&oacute;vil, mientras vemos mundos inalcanzables y cuerpos perfectos. Por no decir que la inteligencia artificial est&aacute; haciendo el resto. Y es con este estado de &aacute;nimo como estamos tomando muchas decisiones.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, el efecto de las nuevas tecnolog&iacute;as va mucho m&aacute;s all&aacute; de algunas concepciones cl&aacute;sicas de la sociedad. De hecho, en algunas cuestiones, no son tan nuevas. En cambio, debemos explorar c&oacute;mo est&aacute;n condicionando nuestros estados de &aacute;nimo. Creo que es ah&iacute; donde est&aacute; gran parte de la explicaci&oacute;n de lo que nos est&aacute; pasando. Y como siempre dice Felipe Gonz&aacute;lez: &ldquo;la pol&iacute;tica consiste en hacerse cargo del estado de &aacute;nimo de la gente&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Urquizu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/cambiando-tecnologia_132_12944648.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Jan 2026 05:01:59 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[¿Quiénes forman hoy las dos Españas?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/forman-hoy-espanas_132_12905777.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Sigue teniendo sentido hablar de las dos Españas? Un análisis empírico de valores, estilos de vida y actitudes políticas muestra una división nítida entre dos grandes bloques sociales y culturales.</p></div><p class="article-text">
        Cada cierto tiempo, alguien en la esfera p&uacute;blica espa&ntilde;ola recurre al mito de las dos Espa&ntilde;as para explicar el presente. La &uacute;ltima ocasi&oacute;n fue este mismo lunes, cuando el exministro socialista Jordi Sevilla apel&oacute; a &eacute;l en el <a href="https://x.com/SevillaJordi/status/2010644917169893518/photo/1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">manifiesto Socialdemocracia 21</a>, recurriendo a la imagen del duelo a garrotazos goyesco: &ldquo;Un proyecto que huya del mito de las dos Espa&ntilde;as condenadas a relacionarse a garrotazos&rdquo;. No es una met&aacute;fora menor. Sobre las dos Espa&ntilde;as se han escrito tratados acad&eacute;micos de referencia, como la <a href="https://www.penguinlibros.com/es/historia/38737-libro-historias-de-las-dos-espanas-9788430617142/fragmento?srsltid=AfmBOore794ze0G9Fj4CTrsIHIx002BRWGD4hMBN2Id1F6-206rVykOA" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Historia de las dos Espa&ntilde;as</a> de Santos Juli&aacute;, que enlaza el mito con dos siglos de debates intelectuales sobre la centralizaci&oacute;n y la autonom&iacute;a territorial, el papel de la Iglesia, el alcance de los derechos individuales o el ritmo de la modernizaci&oacute;n cultural. Pero m&aacute;s all&aacute; de su potencia simb&oacute;lica y de su arraigo hist&oacute;rico, cabe preguntarse si hoy tiene sentido seguir hablando de dos Espa&ntilde;as como algo m&aacute;s que un recurso ret&oacute;rico: &iquest;existe realmente una fractura social profunda que se exprese en la vida cotidiana, en los valores, los gustos y los estilos de vida de la ciudadan&iacute;a?
    </p><p class="article-text">
        Esa es precisamente una de las preguntas que nos planteamos en el marco del proyecto NORPOL, del que ya he ido comentando algunos resultados en Piedras de Papel (<a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/amor-tiempos-polarizacion_132_11515065.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>, <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/moralidad-universal_132_11856533.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a> y <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/politica-identidad-dominante-sociedad-espanola_132_12469585.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>). Lo que traigo hoy es un <a href="https://osf.io/preprints/socarxiv/axgq2_v1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuevo estudio</a> que presenta el an&aacute;lisis m&aacute;s completo hasta la fecha de la encuesta principal del proyecto, dise&ntilde;ada para caracterizar c&oacute;mo se estructuran actualmente las tendencias pol&iacute;ticas y culturales en Espa&ntilde;a. El estudio se apoya en m&aacute;s de doscientas variables que recogen preferencias, gustos, actitudes y creencias de la poblaci&oacute;n adulta, y cuyos datos pueden consultarse en abierto en el repositorio de <a href="https://digital.csic.es/handle/10261/398753" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">DIGITAL.CSIC</a>. A partir de este material, el objetivo es evaluar hasta qu&eacute; punto las divisiones ideol&oacute;gicas contempor&aacute;neas se reflejan tambi&eacute;n en formas diferenciadas de vivir, consumir cultura y relacionarse con el mundo social.
    </p><p class="article-text">
        La encuesta se organiz&oacute; en seis grandes bloques tem&aacute;ticos: aficiones, movilidad y transportes, relaciones afectivas, valores morales, actitudes y sentimientos pol&iacute;ticos, y variables sociodemogr&aacute;ficas. El primer paso del an&aacute;lisis consisti&oacute; en reducir las decenas de variables incluidas en los cinco primeros bloques a un n&uacute;mero manejable de dimensiones sint&eacute;ticas. En concreto, constru&iacute; ocho &iacute;ndices que permiten caracterizar a la poblaci&oacute;n en funci&oacute;n del tipo de ocio que practica, sus gustos musicales, su relaci&oacute;n con la actividad f&iacute;sica, sus concepciones sobre el amor y la familia, sus valores morales, sus preferencias pol&iacute;ticas y sus sentimientos hacia distintos grupos sociales.
    </p><p class="article-text">
        Como han mostrado otros trabajos para distintos pa&iacute;ses &mdash;especialmente para <a href="https://www.journals.uchicago.edu/doi/10.1086/681254" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Estados Unidos</a>&mdash;, en Espa&ntilde;a estas dimensiones no aparecen aisladas, sino estrechamente relacionadas entre s&iacute;. La figura 1 resume estas asociaciones mediante una matriz de correlaciones entre los distintos &iacute;ndices. El color verde indica una relaci&oacute;n positiva entre dos dimensiones, mientras que el rojo se&ntilde;ala una relaci&oacute;n negativa; la intensidad del color refleja la fuerza de esa asociaci&oacute;n. Se observa, por ejemplo, que los valores morales conservadores &mdash;que incluyen actitudes como la valoraci&oacute;n del m&eacute;rito, la autoridad o la lealtad&mdash; est&aacute;n fuertemente vinculados a una concepci&oacute;n rom&aacute;ntica y tradicional del amor. De forma paralela, el apoyo a pol&iacute;ticas progresistas &mdash;como el control del precio del alquiler o el derecho al aborto&mdash; se asocia positivamente con sentimientos favorables hacia minor&iacute;as religiosas, nacionales o sexuales. En sentido contrario, los valores morales conservadores muestran una relaci&oacute;n negativa clara tanto con el apoyo a pol&iacute;ticas progresistas como con las actitudes positivas hacia las minor&iacute;as, lo que apunta a la existencia de paquetes coherentes de valores, creencias y sensibilidades culturales.
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                Figura 1: Matriz de correlación entre los índices de estilo de vida y actitudinales.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Una vez comprobado que los distintos &iacute;ndices est&aacute;n relacionados entre s&iacute;, el siguiente paso fue utilizar varios algoritmos de clasificaci&oacute;n para explorar cu&aacute;l es la forma m&aacute;s adecuada de agrupar a la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola en funci&oacute;n de sus estilos de vida y actitudes. El resultado principal de este ejercicio es contundente: la soluci&oacute;n que mejor se ajusta a los datos distingue exactamente dos grandes grupos. Como muestra la figura 2, el grupo progresista se caracteriza por una alta participaci&oacute;n en ocio cultural, el consumo tanto de m&uacute;sicas cultas como alternativas, una mayor pr&aacute;ctica deportiva, un amplio apoyo a pol&iacute;ticas progresistas y sentimientos positivos hacia las minor&iacute;as. En contraste, el grupo conservador destaca por la centralidad de valores morales conservadores y por actitudes m&aacute;s favorables a una concepci&oacute;n rom&aacute;ntica y tradicional del amor. La separaci&oacute;n entre ambos perfiles sugiere que las divisiones ideol&oacute;gicas en Espa&ntilde;a no se limitan a la pol&iacute;tica electoral, sino que estructuran conjuntos coherentes de pr&aacute;cticas culturales, valores y sensibilidades sociales.
    </p><p class="article-text">
        Estos dos grupos tambi&eacute;n difieren de forma muy marcada en sus caracter&iacute;sticas sociodemogr&aacute;ficas. El perfil conservador est&aacute; compuesto, en promedio, por personas de mayor edad, con mayor probabilidad de vivir en pareja y de tener hijos, con niveles m&aacute;s bajos de educaci&oacute;n e ingresos y una menor concentraci&oacute;n en entornos urbanos. En t&eacute;rminos ocupacionales, predominan los empleos medios y bajos, especialmente en sectores como la hosteler&iacute;a, la seguridad o los trabajos administrativos y de ventas. El grupo progresista, por el contrario, presenta una mayor presencia de ocupaciones cient&iacute;ficas y profesionales, as&iacute; como una proporci&oacute;n significativamente m&aacute;s alta de personas no heterosexuales. Resulta llamativo que, pese a estas diferencias, exista una variable que no distingue en absoluto entre ambos grupos: el g&eacute;nero, con una presencia pr&aacute;cticamente id&eacute;ntica de hombres y mujeres en cada uno de ellos.
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                    alt="Figura 2: Puntuaciones medias estandarizadas por grupo en ocho índices"
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                Figura 2: Puntuaciones medias estandarizadas por grupo en ocho índices                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a no hemos dejado de hablar de polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica en los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os. Sin embargo, casi todo el foco se ha puesto en su <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/polarizar-negando_132_10881247.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dimensi&oacute;n afectiva</a>: los sentimientos negativos, la desconfianza y los comportamientos hostiles que hoy despierta la pol&iacute;tica. Mucho menos nos hemos preguntado por las diferencias de fondo. Si los dos grandes bloques que dividen actualmente a la sociedad espa&ntilde;ola no solo discrepan en sus posiciones pol&iacute;ticas, sino que est&aacute;n asentados sobre visiones del mundo profundamente contrapuestas &mdash;en valores, estilos de vida y formas de entender las relaciones sociales&mdash;, entonces las consecuencias del cambio pol&iacute;tico pueden ser mucho m&aacute;s profundas y duraderas de lo que suele asumirse.
    </p><p class="article-text">
        Puede que exista una versi&oacute;n contempor&aacute;nea de las dos Espa&ntilde;as, adaptada al siglo XXI y alejada ya de sus formulaciones hist&oacute;ricas. Pero, si es as&iacute;, m&aacute;s nos vale conocerla con precisi&oacute;n emp&iacute;rica, para que el debate p&uacute;blico se apoye en diferencias reales &mdash;de valores, pr&aacute;cticas y modos de vida&mdash; y no se limite a reproducir un mito secular convertido en atajo ret&oacute;rico.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Miller]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/forman-hoy-espanas_132_12905777.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Jan 2026 05:01:56 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Quiénes forman hoy las dos Españas?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Aceptan igual la democracia quienes ganan y quienes pierden las elecciones?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/aceptan-igual-democracia-ganan-pierden-elecciones_132_12889758.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3f9f2208-bcc8-42c0-b1cb-43eef8b2aade_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1003y1515.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Aceptan igual la democracia quienes ganan y quienes pierden las elecciones?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El aumento de la polarización y de opciones políticas autoritarias podría generar una brecha en el compromiso democrático entre ganadores y perdedores electorales. No obstante, datos de elecciones recientes en 30 países apuntan a una ciudadanía más comprometida con las reglas democráticas de lo que esperábamos.</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os hemos presenciado situaciones en las que tanto los ganadores como los perdedores de algunos procesos electorales han puesto a prueba la solidez de sus democracias. Los ejemplos m&aacute;s claros de esto son ya tristemente conocidos: el asalto al Capitolio por parte de los seguidores de Trump tras perder las elecciones de 2020 en Estados Unidos, o el asalto a las sedes de los tres poderes tras las elecciones generales brasile&ntilde;as de 2022. Por otra parte, en pa&iacute;ses como Hungr&iacute;a y Polonia los ganadores de las elecciones han impulsado reformas que han erosionado de manera efectiva los contrapesos institucionales. La situaci&oacute;n de estos pa&iacute;ses parece indicar que se est&aacute;n generando divisiones cada vez m&aacute;s grandes entre ganadores y perdedores. En unos casos, los ganadores estar&iacute;an m&aacute;s dispuestos a abusar del poder que han conseguido. En otros, los perdedores ser&iacute;an m&aacute;s proclives a cuestionar la legitimidad de sus oponentes de gobernar.
    </p><p class="article-text">
        Esto nos ha llevado a estudiar hasta qu&eacute; punto los resultados de las elecciones condicionan el apoyo de la ciudadan&iacute;a a normas democr&aacute;ticas b&aacute;sicas. Hemos utilizado datos de encuestas realizadas despu&eacute;s de 35 elecciones celebradas en 30 pa&iacute;ses en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Los hemos cruzado con la informaci&oacute;n de qu&eacute; partidos acabaron formando gobierno tras dichas elecciones. Y tambi&eacute;n hemos llevado a cabo dos estudios de caso m&aacute;s detallados: el de las elecciones de Nueva Zelanda de 2017, y el de las presidenciales de Chile de 2021.&nbsp;<em>Los resultados de estos an&aacute;lisis</em>&nbsp;[1] se publicar&aacute;n pr&oacute;ximamente en la revista Comparative Political Studies.
    </p><p class="article-text">
        Sab&iacute;amos, por&nbsp;<em>estudios previos</em>&nbsp;[2], que cuando un partido gana las elecciones sus votantes suelen mostrarse m&aacute;s satisfechos con el funcionamiento de la democracia que los votantes de los partidos que perdieron. Se trata de una reacci&oacute;n hasta cierto punto natural. Pero m&aacute;s all&aacute; de esta satisfacci&oacute;n moment&aacute;nea, quer&iacute;amos saber si ganar o perder tambi&eacute;n afecta al compromiso con normas democr&aacute;ticas fundamentales.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados de nuestros an&aacute;lisis nos han sorprendido positivamente. El gr&aacute;fico 1 muestra el grado de satisfacci&oacute;n con la democracia, el apoyo a la idea de que la voluntad de la mayor&iacute;a debe estar por encima de los derechos de las minor&iacute;as, y el apoyo a l&iacute;deres que se saltan la ley para sacar adelante sus pol&iacute;ticas, distinguiendo entre ganadores y perdedores electorales. En primer lugar, cabe destacar que los encuestados muestran cierto rechazo a los l&iacute;deres autoritarios y a vulnerar los derechos de las minor&iacute;as, ya que sus respuestas se ubican por debajo del valor 3, que es el punto medio de la escala de 5 puntos que mide estas actitudes. Adem&aacute;s, aunque encontramos que los ganadores tienden a mostrar m&aacute;s satisfacci&oacute;n con la democracia -en l&iacute;nea con los estudios previos-, apenas hay diferencias entre ganadores y perdedores en el apoyo a normas democr&aacute;ticas.
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                Gráfico 1. Diferencias entre ganadores y perdedores en satisfacción con la democracia y apoyo a normas democráticas                            </span>
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        Adem&aacute;s, tambi&eacute;n hemos considerado hasta qu&eacute; punto la polarizaci&oacute;n afectiva &ndash; un fen&oacute;meno cada vez m&aacute;s presente en multitud de pa&iacute;ses,&nbsp;<em>incluido el nuestro</em>&nbsp;[3] - juega un papel en todo este proceso. Este concepto hace referencia al grado en que los votantes de un partido sienten simpat&iacute;a o rechazo por votantes de otros partidos. Nuestra hip&oacute;tesis era que una mayor polarizaci&oacute;n afectiva conducir&iacute;a a una diferencia m&aacute;s grande entre ganadores y perdedores en lo que respecta a su apoyo a normas democr&aacute;ticas. De manera similar a como ocurre a veces en el mundo deportivo: aunque perder no sienta bien nunca, no es lo mismo perder contra un rival por el cual sientes cierta simpat&iacute;a que perder contra el eterno rival. En este &uacute;ltimo caso, algunos aficionados pueden llegar a justificar pr&aacute;cticas dudosas con tal de ganar a toda cosa.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, tampoco vemos que la brecha en el apoyo a normas democr&aacute;ticas se agrande para los individuos altamente polarizados. En el gr&aacute;fico 2 podemos observar c&oacute;mo la satisfacci&oacute;n con la democracia y el apoyo a las normas democr&aacute;ticas var&iacute;a para ganadores (en negro) y perdedores (en azul) en funci&oacute;n de si est&aacute;n m&aacute;s o menos polarizados (eje X). Mientras que la brecha en satisfacci&oacute;n se agranda conforme los encuestados est&aacute;n m&aacute;s polarizados, la brecha en actitudes democr&aacute;ticas se mantiene constante, cosa que tampoco esper&aacute;bamos.
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            <span class="title">
                Gráfico 2. Satisfacción con la democracia y apoyo a normas democráticas para ganadores y perdedores según su nivel de polarización afectiva                            </span>
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        Estos resultados se repiten en los dos estudios de caso incluidos en nuestro art&iacute;culo. Tanto en Nueva Zelanda como en Chile los cambios de gobierno influyeron en la satisfacci&oacute;n con la democracia y la confianza en el gobierno de los votantes, pero no afectaron de manera sustancial su compromiso democr&aacute;tico. Todo ello nos lleva a una conclusi&oacute;n optimista: los ciudadanos de las democracias, en general, mantienen su compromiso con los valores democr&aacute;ticos, que resiste las idas y venidas de los ciclos electorales. Los resultados de una elecci&oacute;n pueden generar alegr&iacute;a, frustraci&oacute;n o indignaci&oacute;n, pero la mayor&iacute;a de los ciudadanos sigue pensando que hay que respetar las reglas y que el poder debe tener l&iacute;mites.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, esto no significa que podamos bajar la guardia. En algunos casos, como los mencionados al principio de este art&iacute;culo, todo parece indicar que hay diferencias significativas en el compromiso democr&aacute;tico de ganadores y perdedores. Pero nuestros an&aacute;lisis sugieren que esto no sucede de manera generalizada en los pa&iacute;ses analizados y que, cuando ocurre, no se debe a los resultados de las elecciones sino, probablemente, a que los votantes de los partidos que pusieron en cuesti&oacute;n los resultados electorales ya ten&iacute;an un compromiso democr&aacute;tico m&aacute;s d&eacute;bil independientemente del resultado (lo cual va en la l&iacute;nea de an&aacute;lisis como&nbsp;<em>este</em>&nbsp;[4]). Adem&aacute;s, tambi&eacute;n hay que tener en cuenta que peque&ntilde;as diferencias en el apoyo a estos principios fundamentales de la democracia pueden tener consecuencias importantes si se acumulan con el tiempo o si se alimentan con discursos que cuestionan la legitimidad de las instituciones. Por ello, es fundamental seguir analizando c&oacute;mo evolucionan estas actitudes y entender bajo qu&eacute; condiciones pueden cambiar.
    </p><p class="article-text">
        Referencias
    </p><p class="article-text">
        [1]&nbsp;<a href="https://osf.io/preprints/socarxiv/7asfd_v3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">OSF | Winners&rsquo; Restraint or Affective Majoritarianism? Elections, Polarization and Political Support</a>
    </p><p class="article-text">
        [2]&nbsp;<a href="https://ejpr.onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/1475-6765.12625" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sweet victory, bitter defeat: The amplifying effects of affective and perceived ideological polarization on the winner&ndash;loser gap in political support - JANSSEN - 2024 - European Journal of Political Research - Wiley Online Library</a>
    </p><p class="article-text">
        [3]&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/politica-identidad-dominante-sociedad-espanola_132_12469585.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Piedras de papel - La pol&iacute;tica como identidad dominante en la sociedad espa&ntilde;ola</a>
    </p><p class="article-text">
        [4]&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/radiografia-apoyo-gobiernos-no-democraticos_132_11836020.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Piedras de papel - Radiograf&iacute;a del apoyo a gobiernos no democr&aacute;ticos</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Damjan Tomic, Sergi Ferrer, Enrique Prada, Enrique Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/aceptan-igual-democracia-ganan-pierden-elecciones_132_12889758.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Jan 2026 05:01:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Aceptan igual la democracia quienes ganan y quienes pierden las elecciones?]]></media:title>
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