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    <title><![CDATA[elDiario.es - Micromachismos - El blog]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Micromachismos - El blog]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA["Eso es sexismo": el Unión Berlín sale en defensa de Marie-Louise Eta, primera entrenadora de las cinco grandes ligas de fútbol masculino]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/sexismo-union-berlin-sale-defensa-marie-louise-eta-primera-entrenadora-cinco-grandes-ligas-futbol-masculino_132_13136997.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/615e95e7-45bf-4920-8b77-761041f0c91b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x574y474.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Eso es sexismo&quot;: el Unión Berlín sale en defensa de Marie-Louise Eta, primera entrenadora de las cinco grandes ligas de fútbol masculino"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Tiene claro que está aquí por sus méritos, no por su género", defienden desde el club alemán, que ha respondido a las críticas sexistas que ha enfrentado tras el anuncio</p></div><p class="article-text">
        Marie-Louise Eta ha vuelto a hacer historia. Por primera vez, una mujer entrenar&aacute; a un equipo masculino de las cinco grandes ligas de f&uacute;tbol en Europa. Ya se convirti&oacute; en la primera segunda entrenadora, pero ahora da un paso al frente en el Uni&oacute;n Berl&iacute;n de Alemania de forma interina, con el reto de asegurar la permanencia en la primera divisi&oacute;n en los cinco partidos restantes.
    </p><p class="article-text">
        La decisi&oacute;n del club alem&aacute;n llega tras la destituci&oacute;n del hasta entonces entrenador, Steffen Baumgart, tras poco m&aacute;s de un a&ntilde;o en el cargo y una racha de solo dos victorias en los &uacute;ltimos 14 partidos. Eta, de 34 a&ntilde;os, hab&iacute;a sido la asistente del primer equipo en temporadas previas, y viene de dirigir en las categor&iacute;as juveniles del club. Desde este s&aacute;bado es la entrenadora interina del Uni&oacute;n Berl&iacute;n, decimoprimer clasificado (de un total de 18 equipos) de la m&aacute;xima liga del f&uacute;tbol alem&aacute;n, la Bundesliga.
    </p><p class="article-text">
        El comunicado, que no lleg&oacute; hasta medianoche, ha tenido gran expetaci&oacute;n en redes sociales. En las primeras 16 horas, la publicaci&oacute;n acumula m&aacute;s de 1,5 millones de visualizaciones en X, y opiniones enfrentadas: una gran mayor&iacute;a que celebra el hito hist&oacute;rico de una mujer entrenando a un equipo masculino de alto nivel en las cinco grandes ligas (entendidas estas como la espa&ntilde;ola, brit&aacute;nica, italiana, alemana y francesa) y aquellos que han respondido con cr&iacute;ticas machistas. El Uni&oacute;n Berl&iacute;n se ha ocupado de plantar cara a estas &uacute;ltimas.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2043086791411142897?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        &ldquo;Con todo el cari&ntilde;o, pero qu&eacute; hombre, por no hablar de futbolista, toma en serio a una mujer cuando ella quiere contarte algo de t&aacute;ctica o de f&uacute;tbol&rdquo;, comentaba un usuario de la red social X. &ldquo;Con todo el cari&ntilde;o, pero eso es sexismo&rdquo;, respond&iacute;a el club alem&aacute;n en su cuenta oficial.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2043117894142201958?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Al hilo, otro perfil expresaba su &ldquo;pena&rdquo; por las &ldquo;todas las mujeres de la vida&rdquo; del usuario en cuesti&oacute;n. &ldquo;Seguro que no tendr&aacute; demasiadas mujeres en su vida &#128517;&rdquo;, replicaba, de nuevo, el equipo.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2043254828927758871?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Ante otros comentarios sexistas, como uno en el que se afirmaba que &ldquo;preferir&iacute;a perder 10-0 ante el Heidenheim [el colista de Bundesliga, que gan&oacute; el s&aacute;bado al Uni&oacute;n Berl&iacute;n por 3-1, lo que precipit&oacute; la destituci&oacute;n del entrenador] antes que contra una mujer&rdquo;. El individuo, que cuenta con un perfil an&oacute;nimo y una foto de un futbolista, dec&iacute;a ser &ldquo;orgulloso feminista&rdquo; y negaba las cr&iacute;ticas por misoginia. El Uni&oacute;n Berl&iacute;n se encarg&oacute; de explicarle: &ldquo;Pero eso es exactamente lo que eres, un sexista&rdquo;.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2043245561231360482?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Junto a estas respuestas, el club no ha pasado por alto los comentarios positivos, a los que ha respondido con gifs y agradecimientos, en lo que supone romper una brecha de g&eacute;nero que llevaba vigente desde los comienzos del f&uacute;tbol hace m&aacute;s de un siglo.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2043121585482051784?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2043122371297485211?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2043254240726904879?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Entre los apoyos p&uacute;blicos que ha recibido est&aacute; el de Pau Gasol, que ha deseado &ldquo;lo mejor&rdquo; a la nueva entrenadora.
    </p><h2 class="article-text"><span id="quien-es"></span>Del Sub-19 a la Bundesliga: qui&eacute;n es Marie-Louise Eta</h2><p class="article-text">
        Marie-Louise Eta, que ser&aacute; tambi&eacute;n futura entrenadora de la divisi&oacute;n femenina del Uni&oacute;n Berl&iacute;n, viene de dirigir al equipo juvenil Sub-19. Nacida en 1991, cuenta con varios t&iacute;tulos en su palmar&eacute;s como futbolista, antes de ser entrenadora. Tres ligas alemanas y un Mundial Sub-20 con Alemania, entre ellos. Su retiro prematuro por lesiones, a los 27 a&ntilde;os, le llev&oacute; del c&eacute;sped a los banquillos. Primero como ojeadora del Werder Bremen, luego como entrenadora del 'femenino'.
    </p><p class="article-text">
        Fue en noviembre de 2023 cuando pas&oacute; a ser segunda entrenadora del f&uacute;tbol masculino. Esta vez, en el Uni&oacute;n Berl&iacute;n. Tambi&eacute;n ha sdo asistente del cuerpo t&eacute;cnico de la secci&oacute;n femenina del club, donde ha logrado un ascenso a la primera divisi&oacute;n, y ha dirigido a la Sub-19 masculina.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2043272223973118000?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Su siguiente paso ser&aacute; ser entrenadora del primer equipo femenino, como destacan desde la entidad. Pero, antes, tendr&aacute; una tarea vital para el Uni&oacute;n Berl&iacute;n: confirmar la permanencia en los cinco partidos que restan de temporada. &ldquo;Rompe as&iacute; un techo de cristal al que ella no le da importancia. Tiene claro que est&aacute; aqu&iacute; por sus m&eacute;ritos, no por su g&eacute;nero&rdquo;, escribe la cuenta en castellano.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Micromachismos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/sexismo-union-berlin-sale-defensa-marie-louise-eta-primera-entrenadora-cinco-grandes-ligas-futbol-masculino_132_13136997.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Apr 2026 15:07:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Fútbol,Futbolistas,Deportes,Deporte,Sexismo,Misoginia,Machismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Llevo 20 años como DJ pero para un señor cualquiera en Internet sigo siendo una chica a la que explicarle la industria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/llevo-20-anos-dj-senor-internet-sigo-chica-explicarle-industria_132_13062582.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d495e33c-12c6-4955-bf11-8b1e41ba0606_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Llevo 20 años como DJ pero para un señor cualquiera en Internet sigo siendo una chica a la que explicarle la industria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si un hombre critica el sistema, es un visionario, un líder, un punk. Si lo hace una mujer, es una resentida o envidiosa. Les aterra tanto que cuestiones su mundo perfecto de DJs millonarios y ley de la oferta y la demanda que prefieren convencerse de que simplemente estás frustrada</p></div><p class="article-text">
        Me llamo Marta, aunque llevo unos veinte a&ntilde;os subi&eacute;ndome a las cabinas&nbsp;de discotecas, eventos y festivales&nbsp;bajo el nombre de Eme DJ. Me dedico a poner m&uacute;sica para que la gente baile&nbsp;y sienta cosas, sin mucho m&aacute;s misterio. Tambi&eacute;n invierto bastante tiempo en hablar de la cara B de esta profesi&oacute;n: la salud mental, la precariedad de los que no salen en letras grandes en los carteles y mi proyecto&nbsp;<em>Depresi&oacute;n en la Cabina&nbsp;</em>en el que visibilizamos los problemas derivados de ser DJ y funcionamos como grupo de apoyo online.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as, un clip de 40 segundos extra&iacute;do de una entrevista de dos horas en un podcast me convirti&oacute; en el blanco de las redes. En ese fragmento me atrev&iacute;a a cuestionar el turbocapitalismo de los macrofestivales y dec&iacute;a que no me parec&iacute;a normal que un cabeza de cartel cobrase medio mill&oacute;n de euros&nbsp;mientras la clase obrera de la noche cobra mal, tarde o en &ldquo;exposici&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Supongo que quienes llenaron la secci&oacute;n de comentarios con cientos de insultos esperaban que me hiciera peque&ntilde;ita, que cerrara la boca o que pidiera perd&oacute;n por existir. Ha pasado justo lo contrario: leerlos ha sido jodidamente terap&eacute;utico.
    </p><p class="article-text">
        Lejos de hundirme, me han dado la raz&oacute;n. Han demostrado, punto por punto, todo lo que est&aacute; podrido en esta industria y c&oacute;mo reacciona una parte de la sociedad cuando una mujer toca el chiringuito de los privilegios y habla de dinero. No les jode tanto lo que dices; les jode que seas t&uacute; quien lo dice. Y para intentar callarte, usan siempre el mismo manual de instrucciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El primer paso es de caj&oacute;n:
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Esta t&iacute;a no sabe ni lo que habla. Mira, el deejay funciona as&iacute;...&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        He pinchado en festivales inmensos, he hecho&nbsp;<em>warm-ups</em>&nbsp;para artistas internacionales y conozco bien las cabinas de los antros m&aacute;s oscuros. Pero da igual. Para un se&ntilde;or aleatorio en Internet, sigo siendo &ldquo;esta t&iacute;a&rdquo; a la que hay que explicarle c&oacute;mo funciona la industria en la que lleva media vida parti&eacute;ndose la espalda. La condescendencia es la herramienta favorita para anular la experiencia femenina. Necesitan bajarte a la categor&iacute;a de alumna para poder sentirse c&oacute;modos y mantener su autoridad intacta.
    </p><p class="article-text">
        Cuando ven que no pueden darte lecciones t&eacute;cnicas porque tienes m&aacute;s horas de vuelo que ellos,&nbsp;atacan al f&iacute;sico.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Solo con verle la cara de bollo...&rdquo;</em>&nbsp;o&nbsp;<em>&ldquo;Valiente escombro hab&eacute;is puesto ah&iacute;&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        Cuando una mujer plantea un argumento estructural sobre econom&iacute;a o cultura de club y se quedan sin herramientas intelectuales para rebatirlo, atacan el cuerpo. Si no encajas en la fantas&iacute;a de la &ldquo;DJ florero&rdquo; con poca ropa, te castigan por atreverte a ocupar espacio visual y sonoro. Tu opini&oacute;n no vale porque, para ellos, t&uacute; no eres un producto consumible. No est&aacute;s ah&iacute; para adornar su fiesta, as&iacute; que te conviertes en una diana.
    </p><p class="article-text">
        Y por si fallan las dos primeras, siempre les queda la vieja confiable:
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;No pagues tu frustraci&oacute;n con los dem&aacute;s&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        Si un hombre critica el sistema, es un visionario, un l&iacute;der, un punk. Si lo hace una mujer, es una resentida&nbsp;o envidiosa. Invalidar una queja leg&iacute;tima reduci&eacute;ndola a un arrebato emocional o a &ldquo;envidia&rdquo; es&nbsp;<em>gaslighting</em>&nbsp;de manual. Les aterra tanto que cuestiones su mundo perfecto de DJs millonarios y ley de la oferta y la demanda que prefieren convencerse de que simplemente est&aacute;s frustrada.
    </p><p class="article-text">
        Leer todo esto&nbsp;me reafirma.
    </p><p class="article-text">
        Pienso en las chicas que est&aacute;n empezando ahora. En las que a lo mejor sienten p&aacute;nico a subir sus mezclas, a pinchar delante de la gente&nbsp;o a opinar por miedo a que las llamen &ldquo;escombros&rdquo; o las traten con esta condescendencia. Y se me quitan las ganas de callarme.
    </p><p class="article-text">
        La pista de baile siempre naci&oacute; como un espacio de resistencia y disidencia para los que no encaj&aacute;bamos. Defenderla significa aguantar el ruido de estos se&ntilde;ores hasta que, poco a poco, dejen de tener p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Me hab&eacute;is dado la raz&oacute;n en todo. Yo sigo a lo m&iacute;o. Nos vemos en la pista.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Fierro (Eme DJ)]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/llevo-20-anos-dj-senor-internet-sigo-chica-explicarle-industria_132_13062582.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Mar 2026 21:36:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Llevo 20 años como DJ pero para un señor cualquiera en Internet sigo siendo una chica a la que explicarle la industria]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismo,Música,Acoso,Música electrónica,Redes sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[“Eres muy interesante, pero…”: cómo el machismo te borra del mapa de lo deseable después de la menopausia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/interesante-machismo-borra-mapa-deseable-despues-menopausia_132_12868860.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8c2990b2-a5f7-4a3d-ae35-a7ff05459c13_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="“Eres muy interesante, pero…”: cómo el machismo te borra del mapa de lo deseable después de la menopausia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El edadismo menstrual consiste en la discriminación, en este caso como objeto sexual y posible pareja, de las mujeres peri y menopáusicas por razones de edad, una discriminación asentada en la creencia que une fertilidad y deseo masculino y que consolida también su opuesto: menopausia y anulación del deseo
</p><p class="subtitle">¿Lo que me pasa es la perimenopausia? Una duda que puede durar hasta diez años
</p></div><p class="article-text">
        Hace unos a&ntilde;os, un amigo m&iacute;o escribi&oacute; un libro que se volvi&oacute; un <em>best seller</em>. A partir de entonces, a pesar de que ten&iacute;a cerca de los sesenta a&ntilde;os, no par&oacute; de ligar. Me confes&oacute; que su madurez se estaba convirtiendo en la mejor &eacute;poca de su vida: al final de cada presentaci&oacute;n, se le acercaban muchas mujeres, entre ellas chicas j&oacute;venes, que le pasaban su tel&eacute;fono. Aquel &eacute;xito repentino le facilit&oacute; follar e incluso iniciar relaciones que se consolidaron, con una edad en la que pensaba que su vida afectivo-sexual estaba acabada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dos a&ntilde;os despu&eacute;s del &eacute;xito de su libro, yo publiqu&eacute; mi primera novela. Recuerdo que me dijo: &ldquo;Ya ver&aacute;s, te vas a hinchar a ligar.&rdquo;&nbsp; Yo esperaba a que al final de cada presentaci&oacute;n se me acercasen, como a &eacute;l, hombres ansiosos por conocerme, pero la realidad fue que no ligu&eacute; nada. Por aquel entonces, yo ten&iacute;a 53 a&ntilde;os, y, despu&eacute;s de ver c&oacute;mo el &eacute;xito editorial de mi amigo le hab&iacute;a abierto las puertas al &eacute;xito relacional, me pregunt&eacute; por qu&eacute; no pasaba lo mismo conmigo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se lo pregunt&eacute; a otro amigo, en este caso m&aacute;s joven que yo, y su respuesta fue contundente:&nbsp;&ldquo;Eres muy interesante, pero&hellip;&rdquo; Ah&iacute; estaba la causa. Teniendo un capital intelectual y econ&oacute;mico similar al de mi amigo m&aacute;s mayor, conservando toda mi vitalidad y siendo m&aacute;s famosa, mi principal problema era la edad.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Edadismo menstrual</h2><p class="article-text">
        A partir de aquel momento, he visto como aquella inequidad se ha ido repitiendo una y otra vez: el <em>edadismo menstrual</em> consiste en la discriminaci&oacute;n, en este caso como objeto sexual y posible pareja, de las mujeres peri y menop&aacute;usicas por razones de edad, una discriminaci&oacute;n asentada en aquello que podr&iacute;amos llamar <em>privilegio de fertilidad</em>, el privilegio de las mujeres que menstr&uacute;an, asentado en la creencia, ampliamente arraigada, que une fertilidad y deseo masculino y que consolida tambi&eacute;n su opuesto: menopausia y anulaci&oacute;n del deseo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo se construye este machismo? Se sustenta en tres pilares: el peso de lo que defino como 'imaginario inverso', la invisibilizaci&oacute;n de la andropausia frente a la menopausia como estigma y que, para las mujeres mayores, ser admirable es una desventaja.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">El peso del imaginario inverso </h2><p class="article-text">
        Cuando me refiero al 'imaginario' me refiero al conjunto de im&aacute;genes que, a fuerza de ser repetidas, consolidan una idea que se convierte en creencia. En nuestro caso, existe un imaginario extens&iacute;simo que ha conseguido que nos parezca &ldquo;normal&rdquo; que mujeres muy j&oacute;venes sientan deseo (o eso nos dicen) por hombres m&aacute;s viejos o mucho m&aacute;s viejos que ellas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El hist&oacute;rico visual de hombres muy viejos que contraen matrimonio, violan o miran (el famoso cuadro de <em>Susana y los viejos</em>) a mujeres j&oacute;venes es enorme. En nuestro momento hist&oacute;rico es la prensa del coraz&oacute;n, esa m&aacute;quina pol&iacute;tica creadora de subjetividades, la que normaliza algo nuevo: el deseo de las mujeres j&oacute;venes por hombres mucho m&aacute;s mayores. 
    </p><p class="article-text">
        En sus p&aacute;ginas encontramos a Noor Alfallah (29) deseando a Al Pachino (85); T&iacute;fany Chen (45) deseando a Robert de Niro (80); Melanie Hammik (38) deseando a Mick Jager (82), o a todas las novias que desean a un muy mal conservado Leonardo di Carpio (51), y que siempre son desechadas cuando cumplen 27, de manera que se convierten en una especie de novia perpetua de 25. Es tal la cantidad de hombres mayores relacionados con mujeres muy j&oacute;venes que recientemente aparece el t&eacute;rmino <em>sugar daddy</em>, para referirse a este fen&oacute;meno que no para de crecer y para el que existen incluso aplicaciones.
    </p><p class="article-text">
        Y ahora pensemos en im&aacute;genes en las que encontramos a hombres de 29 a&ntilde;os deseando a mujeres de 85. &iquest;No se te ocurre ninguna, verdad? No se nos ocurre ninguna, porque no las hay. Salvo la muy reciente pel&iacute;cula de David Trueba <em>Siempre es invierno</em> o <em>El graduado,</em> de 1967, son muy pocas las narrativas visuales en las que un hombre joven demuestra deseo por una mujer mayor.
    </p><p class="article-text">
        Y fuera de la narrativa, de la ficci&oacute;n, tampoco encontramos a nadie m&aacute;s que a Emmanuel Macr&oacute;n (47) deseando a su esposa, Brigitte de 72. Ning&uacute;n hombre joven desea a Meryl Streep, a pesar de su belleza, de su inteligencia, de su poder; no existen datos de amantes de Helen Mirren, de Candela Pe&ntilde;a, de Isabella Rossellini. No hay fotos de Carmen Maura saliendo de un restaurante con un jovencito de 28. Incluso Madonna, la que fue la mujer m&aacute;s sexy del planeta, hoy ha dejado de serlo (67).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El peso de ese 'imaginario inverso', de la normalizaci&oacute;n de ese vac&iacute;o de im&aacute;genes, consigue que, tanto en la realidad como en la ficci&oacute;n, la posibilidad de un hombre joven deseando a una mujer vieja resulte una dislocaci&oacute;n que nos proporciona tal extra&ntilde;amiento que ah&iacute; tenemos a Brigitte Macr&oacute;n siendo cuestionada como mujer.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La andropausia invisible</h2><p class="article-text">
        El segundo elemento que consolida esta forma de machismo es la invisibilizaci&oacute;n de la andropausia. La andropausia, igual que la menopausia, existe. Es el&nbsp;descenso natural de la testosterona en los hombres a partir de los 40-50 a&ntilde;os, causando s&iacute;ntomas f&iacute;sicos, sexuales y an&iacute;micos con gran similitud a los de la menopausia: irritabilidad y depresi&oacute;n, fatiga, p&eacute;rdida de masa muscular... todo ello unido a la disfunci&oacute;n er&eacute;ctil.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;qui&eacute;n la pone encima de la mesa? Nadie, porque la colecci&oacute;n de im&aacute;genes de todos estos se&ntilde;ores exitosos teniendo hijos a los ochenta (con espermatozoides congelados y viagra), la niega, creando la falsa realidad de la eterna potencia sexual masculina. Ah&iacute; tenemos a un Berlusconi de org&iacute;a en org&iacute;a, a un Staruss-Khan, a un Pl&aacute;cido Domingo o a un Woody Allen. La lista es interminable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y en el extremo opuesto, <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/anna-freixas-estigmatizar-menopausia-da-libertad-sexual-hombres-dejarnos-20_128_10965409.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tal y como ha escrito Anna Freixas</a>, tenemos la menopausia elevada a la categor&iacute;a de estigma, ese momento de la vida de las mujeres (el periodo m&aacute;s largo) en el que la narrativa encabezada por la Madrastra de Blancanieves proyecta im&aacute;genes de mujeres envidiosas, enloquecidas, llenas de sofocos, con sequedad vaginal, niebla mental y bajada de la libido. 
    </p><p class="article-text">
        Y tengo que decir que, mirando a las mujeres reales que me rodean, no encuentro nada de eso, sino mujeres potentes, con alg&uacute;n que otro sofoco del que casi no se quejan, gran claridad e inteligencia, diferentes gradientes de lubricaci&oacute;n y muchas m&aacute;s ganas de tener sexo que sus parejas/relaciones, de manera que, al menos mi realidad, contradice completamente la narrativa.
    </p><h2 class="article-text">Ser admirable como desventaja</h2><p class="article-text">
        Para terminar, resulta que el psic&oacute;logo cl&iacute;nico y terapeuta de pareja Antoni Bolinches afirma en su libro <em>El s&iacute;ndrome de las s&uacute;per mujeres: las dificultades amorosas de las mujeres de &eacute;xito</em> (2025), que, tras muchos a&ntilde;os de trabajo, ha comprobado que encontrar pareja para hombres admirables (de &eacute;xito) es facil&iacute;simo, mientras que es muy complicado para mujeres de la misma edad y de las mismas circunstancias que esos hombres.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el arquetipo en el que se basa la pareja mon&oacute;gama, los hombres de cualquier edad, los <em>sugar daddies,</em> encarnan el &eacute;xito, el poder, la riqueza y la fama, mientras que las <em>sugar babyes </em>encarnan al sujeto que admira a ese hombre con tres requisitos: juventud, belleza y, muchas veces, falta de recursos. Pero, como ya hemos visto, la ecuaci&oacute;n no funciona si invertimos los g&eacute;neros. Es m&aacute;s, una mujer independiente, guapa, interesante, con un buen trabajo, es decir, con todos o muchos de los atributos que les hacen admirables a los hombres, es percibida como una amenaza para los hombres de su misma edad y m&aacute;s j&oacute;venes, que no quieren una mujer con la que competir a su lado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las relaciones de mujeres j&oacute;venes con hombres mayores, salvo excepciones que siempre hay, por supuesto, est&aacute;n basadas en algo muy concreto: un intercambio contractual. Yo te doy creencia de juventud, t&uacute; me das recursos; yo te doy un hijo a los ochenta, t&uacute; me das fama. Por el contrario, las relaciones de hombres j&oacute;venes con mujeres mayores, cuando se dan (y ojo que tambi&eacute;n habr&aacute; excepciones) no se basan en un intercambio de recursos: me relaciono contigo porque me gustas, no porque me des nada a cambio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una de las cuestiones en las que se apoya el edadismo menstrual consiste en que las mujeres menop&aacute;usicas dejamos de ser &ldquo;mercanc&iacute;a&rdquo;, nuestro cuerpo es &ldquo;inservible&rdquo; para la procreaci&oacute;n y, por lo tanto, para relaciones basadas en el contrato. Y es aqu&iacute; hasta donde quiero llegar, d&aacute;ndole la vuelta al calcet&iacute;n, porque la verdad es que prefiero mil veces ser interesante que mantener una relaci&oacute;n fundada en el desequilibrio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Prefiero no ser elegida cuando en el fondo del proceso de elecci&oacute;n hay otro machismo. Prefiero no relacionarme que llevar a cabo pr&aacute;cticas basadas en un intercambio contractual. Prefiero estar soltera a relacionarme con un capullo solo interesado en que le admire.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Acaso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/interesante-machismo-borra-mapa-deseable-despues-menopausia_132_12868860.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Dec 2025 20:32:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[“Eres muy interesante, pero…”: cómo el machismo te borra del mapa de lo deseable después de la menopausia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[mujeres,Menopausia,Igualdad,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El comportamiento machista de un senador ultraconservador polaco con una periodista: "No me toques"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/comportamiento-machista-senador-ultraconservador-polaco-periodista-no-toques_132_12837333.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/356086f8-3f91-4330-8e93-fd87a7173b84_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x43y0.jpg" width="1200" height="675" alt="El comportamiento machista de un senador ultraconservador polaco con una periodista: &quot;No me toques&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un senador del partido ultra PiS ha provocado la reacción de políticos polacos por su enfrentamiento con una periodista con la que ha tenido un comportamiento inadecuado y machista frente a la cámara</p><p class="subtitle">Zelenski insiste en que no cederá territorio a Rusia y prepara una nueva revisión del plan de paz
</p></div><p class="article-text">
        La imagen est&aacute; dando de qu&eacute; hablar en la pol&iacute;tica polaca. Un senador del partido ultraconservador <a href="https://www.eldiario.es/internacional/polonia-descubre-dificil-salir-tunel-ultraderecha_1_11395311.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ley y Justicia (PiS)</a> de Polonia se ha enfrentado a una periodista por sus preguntas sobre el<a href="https://www.eldiario.es/internacional/zelenski-insiste-no-cedera-territorio-rusia-prepara-nueva-revision-plan-trump_1_12829530.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> plan de EEUU para Ucrania y Rusia</a>. En el v&iacute;deo se puede ver c&oacute;mo eleva progresivamente el tono hasta que al final intenta quitarle el micr&oacute;fono de la solapa y la toca con un dedo mientras que ella repite: &ldquo;No me toque&rdquo;. 
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1998836131991797930?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Se trata de Wojciech Skurkiewicz, quien a las preguntas de la reportera de TVP Info Justyna Dobrosz-Oracz sobre por qu&eacute; los pol&iacute;ticos del PiS no criticaban la propuesta de EEUU, le espeta: &ldquo;No act&uacute;es como si tuvieras un cacahuete en la cabeza en lugar de un cerebro&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El pol&iacute;tico polaco continu&oacute; hablando y luego agarr&oacute; el micr&oacute;fono que la periodista llevaba colgado, seg&uacute;n dijo el ultraconservador, porque quer&iacute;a &ldquo;apagarlo&rdquo;: &ldquo;Por favor, no me toque. No viole mi integridad personal&rdquo;. A lo que Skurkiewicz respondi&oacute;: &ldquo;Se est&aacute; pasando&rdquo;. &ldquo;No, usted se ha pasado&rdquo;, concluy&oacute; la periodista. 
    </p><p class="article-text">
        El v&iacute;deo est&aacute; siendo ampliamente criticado por pol&iacute;ticos del pa&iacute;s, como el eurodiputado liberal Dariusz Jo&#324;ski, de Coalici&oacute;n C&iacute;vica, quien ha se&ntilde;alado en Twitter: &ldquo;Los pol&iacute;ticos del PiS pierden los nervios cada d&iacute;a que pasa, pero este comportamiento es escandaloso&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[elDiario.es]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/comportamiento-machista-senador-ultraconservador-polaco-periodista-no-toques_132_12837333.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Dec 2025 12:47:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El comportamiento machista de un senador ultraconservador polaco con una periodista: "No me toques"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Polonia,Machismo,Periodismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Las niñas te roban la belleza": los comentarios machistas que asocian el sexo del bebé al estado de la embarazada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/ninas-roban-belleza-comentarios-machistas-asocian-sexo-bebe-embarazada_132_12768151.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1b6cc477-2e47-4a3c-88b9-b7a43118100b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Las niñas te roban la belleza&quot;: los comentarios machistas que asocian el sexo del bebé al estado de la embarazada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las opiniones no pedidas sobre el cuerpo de las mujeres embarazadas siguen siendo habituales y a veces incluyen sesgos machistas: si estás guapa y te encuentras bien, es un niño; si has ganado peso o tienes vómitos, es una niña

</p><p class="subtitle">El año que recé para que no me crecieran las tetas
</p></div><p class="article-text">
        Cuando se qued&oacute; embarazada, Meri recibi&oacute; un comentario de su prima que la dej&oacute; &ldquo;descolocada&rdquo;: &ldquo;Me dijo que iba a ser ni&ntilde;o porque estaba muy guapa, y las ni&ntilde;as le roban la belleza a las madres&rdquo;. Laura, que tiene una ni&ntilde;a y est&aacute; ahora embarazada de un ni&ntilde;o, tambi&eacute;n escuch&oacute; lo mismo: &ldquo;Me dijeron que las embarazadas de ni&ntilde;as se ponen feas, porque la ni&ntilde;a les quita la belleza, y que las mam&aacute;s de ni&ntilde;os estamos m&aacute;s guapas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En una reuni&oacute;n de amigas, Andrea escuch&oacute; varias veces c&oacute;mo una de las invitadas insist&iacute;a en hacer diferencias entre dos mujeres embarazadas de ni&ntilde;o y de ni&ntilde;a (con ellas presentes). &ldquo;Se nota perfectamente que t&uacute; traes un ni&ntilde;o, porque est&aacute;s guap&iacute;sima, y t&uacute; una ni&ntilde;a, porque est&aacute;s mucho m&aacute;s fea&rdquo;, recuerda Andrea. Elen presenci&oacute; c&oacute;mo a su cu&ntilde;ada le dec&iacute;an que, cuando est&aacute;s embarazada de una ni&ntilde;a, &ldquo;engordas mucho m&aacute;s&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de comentarios no pedidos que asocian el aspecto f&iacute;sico de las mujeres embarazadas con el sexo del beb&eacute; siguen siendo habituales; si est&aacute;s guapa, te encuentras bien y tienes el pelo o la piel luminosa, es un ni&ntilde;o; si tienes la cara hinchada, has ganado peso o tienes v&oacute;mitos y n&aacute;useas, es una ni&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lamentablemente [estas afirmaciones] siguen siendo muy habituales, pero no tienen ning&uacute;n tipo de evidencia cient&iacute;fica&rdquo;, aclara Marta Fern&aacute;ndez, psic&oacute;loga cl&iacute;nica especializada en maternidad. &ldquo;Es especialmente preocupante cuando estos comentarios tienen sesgos machistas, por ejemplo lo de que las ni&ntilde;as les roban la belleza a las madres&rdquo;, explica la psic&oacute;loga. Un criterio en el que coincide la ginec&oacute;loga y obstetra Miriam Al Adib, que afirma que no existe &ldquo;ninguna base cient&iacute;fica s&oacute;lida&rdquo; que relacione el aspecto f&iacute;sico de la embarazada con el sexo del beb&eacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al Adib ha recibido en su consulta ginecol&oacute;gica a mujeres que llegan preocupadas porque su barriga &ldquo;no tiene la forma correcta&rdquo; o porque su aspecto &ldquo;confirma&rdquo; un supuesto sexo del beb&eacute;. Seg&uacute;n ella, estas creencias, lejos de ser inofensivas, pueden aumentar la ansiedad en un momento vital complejo. &ldquo;Cada embarazo es &uacute;nico y no existe una forma correcta de tener barriga ni de verse m&aacute;s o menos guapa. El aspecto f&iacute;sico no define ni la salud de la gestaci&oacute;n ni el sexo del beb&eacute;. Lo importante es el autocuidado, la serenidad y el bienestar&rdquo;, explica la ginec&oacute;loga.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Un cuerpo abierto a opiniones</h2><p class="article-text">
        &ldquo;El embarazo es un momento en el que el cuerpo de la mujer parece que est&aacute; abierto a todo tipo de comentarios, no solo los que hemos analizado sobre el sexo o g&eacute;nero del beb&eacute;, sino otros como que tienes mucha o poca tripa, que se te nota mucho o poco, si est&aacute;s guapa o no&hellip;&rdquo;, enumera la psic&oacute;loga Marta Fern&aacute;ndez. La experta cree que este tipo de opiniones no solicitadas pueden tener consecuencias psicol&oacute;gicas negativas en las mujeres: &ldquo;Hay personas que durante el embarazo est&aacute;n muy en paz con su cuerpo y no les afecta tanto. Pero es una &eacute;poca de cambios y algunas mujeres que quiz&aacute; no se sientan tan c&oacute;modas en sus cuerpos &ndash;porque quiz&aacute; nunca lo estuvieron&ndash; pueden sufrir mucho con este tipo de comentarios&rdquo;, asegura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Laura, que est&aacute; ahora mismo embarazada, confirma esta situaci&oacute;n: &ldquo;Estoy recibiendo opiniones todo el rato, me tienen bastante harta. Uno de los &uacute;ltimos ha sido el de &lsquo;tienes cara de embarazada&rsquo;, que digo yo, &iquest;c&oacute;mo es la cara de embarazada? Luego que si mi barriga es m&aacute;s picuda, o m&aacute;s redonda. Pero sin duda lo que m&aacute;s me molesta es que me toquen la barriga. Esta misma ma&ntilde;ana me ha pasado con un compa&ntilde;ero de trabajo con el que apenas tengo confianza. Parece que por estar embarazada te pueden invadir tu espacio personal sin problema&rdquo;, se queja.
    </p><p class="article-text">
        Andrea, la mujer que presenci&oacute; en una fiesta la comparaci&oacute;n entre  embarazadas, tambi&eacute;n reconoce que durante su propia gestaci&oacute;n recibi&oacute; todo tipo de observaciones por parte de familiares y personas cercanas. &ldquo;Creo que solo recib&iacute; mensajes en positivo: &lsquo;Pues no has engordado aparte de la barriga&rsquo;, &lsquo;se te ve muy bien&rsquo;, o &lsquo;est&aacute;s muy guapa&rsquo;&rsquo;. Pero aunque est&eacute;n formulados en positivo, esconden mucho detr&aacute;s: quieren decir que no se te permite lo contrario, que hay un examen continuo sobre tu cuerpo&rdquo;, asegura esta madre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de las observaciones ajenas, Marta Fern&aacute;ndez invita a reflexionar sobre &ldquo;la importancia que damos a la genitalidad de un beb&eacute;, cuando realmente sabemos que los genitales probablemente influyen muy poco en su personalidad y en c&oacute;mo van a ser sus primeros a&ntilde;os de vida&rdquo;, concluye la psic&oacute;loga.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/ninas-roban-belleza-comentarios-machistas-asocian-sexo-bebe-embarazada_132_12768151.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Nov 2025 21:02:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Las niñas te roban la belleza": los comentarios machistas que asocian el sexo del bebé al estado de la embarazada]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Embarazo,Salud,Machismo,Maternidad,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cómo sé si mi hija tiene pubertad precoz o si le ha llegado la regla pronto?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/si-hija-pubertad-precoz-si-le-llegado-regla-pronto_132_12765789.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/91b29dd2-1c81-4e4b-a2b9-cf4d75275f83_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cómo sé si mi hija tiene pubertad precoz o si le ha llegado la regla pronto?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La ginecóloga Alberta Fabris responde: "Normalmente son las y los pediatras del centro de salud que, con la historia clínica y una exploración cuidadosa, valoran a las niñas y eventualmente remiten a endocrinología pediátrica"</p><p class="subtitle">Me acerco a los 70, ¿debería seguir haciéndome revisiones ginecológicas anuales con citología y ecografía?
</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Cómo sé si mi hija tiene pubertad precoz o si es que le ha dado la regla pronto?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Imagino la preocupaci&oacute;n de una madre o un padre en el momento en que su criatura tiene la regla pronto, antes de lo esperado y de las otras ni&ntilde;as de su clase. Normalmente, son las y los pediatras del centro de salud que, con la historia cl&iacute;nica personal y familiar y una exploraci&oacute;n cuidadosa, valoran a las ni&ntilde;as y eventualmente remiten a endocrinos/as pedi&aacute;tricos si sospechan de una pubertad precoz que precise de tratamiento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como ginec&oacute;loga simplemente puedo compartiros los criterios de las sociedades cient&iacute;ficas para distinguir entre una menarquia (primera regla) fisiol&oacute;gica en edades tempranas o una pubertad precoz para saber cu&aacute;ndo es necesario derivar a endocrinolog&iacute;a pedi&aacute;trica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se considera pubertad precoz el telarca (la aparici&oacute;n del bot&oacute;n mamario) antes de los 7-8 a&ntilde;os y la menarquia antes de los 10. Despu&eacute;s de esas edades no se realizan pruebas para diagnosticar la pubertad precoz. Por otro lado, si la ni&ntilde;a o la familia necesitan acompa&ntilde;amiento psicol&oacute;gico para enfrentarse a esa etapa antes de lo esperado es importante que se atiendan sus inquietudes, miedos y dar la informaci&oacute;n necesaria a la ni&ntilde;a y a sus progenitores para vivirla lo m&aacute;s serenamente posible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se considera precoz tambi&eacute;n la menarquia que aparece antes del telarca o menos de dos a&ntilde;os despu&eacute;s de la aparici&oacute;n del bot&oacute;n mamario. En casos de menarquia antes de los 10, las ni&ntilde;as suelen ser derivadas a endocrinolog&iacute;a pedi&aacute;trica para valoraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Suele ser necesario realizar una valoraci&oacute;n de la edad &oacute;sea y en su caso una anal&iacute;tica hormonal con esteroides sexuales y hormonas tiroideas. Dependiendo de los resultados se realizar&aacute; una ecograf&iacute;a p&eacute;lvica para averiguar las causas de la pubertad precoz. En ciertos casos, ser&aacute;n necesarias otras pruebas de imagen para hacer un diagn&oacute;stico, iniciar un tratamiento o hacer seguimiento. Si la causa de la pubertad precoz es central (del eje hipot&aacute;lamo-hip&oacute;fisis) pueden ser necesarias pruebas de imagen de neurorradiolog&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Espero haber podido dar la informaci&oacute;n necesaria para que puedas pedir ayuda a las y los profesionales correspondientes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberta Fabris]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/si-hija-pubertad-precoz-si-le-llegado-regla-pronto_132_12765789.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Nov 2025 21:25:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Cómo sé si mi hija tiene pubertad precoz o si le ha llegado la regla pronto?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/91b29dd2-1c81-4e4b-a2b9-cf4d75275f83_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ginecología,Salud,Salud sexual,Adolescentes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La soledad y la exigencia que marca el día a día de las bomberas: “Sientes que tienes que demostrar más”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/soledad-exigencia-marca-dia-dia-bomberas-sientes-tienes-demostrar_132_12528133.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/39529671-2c79-4737-989a-c817fa7cc88c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1123667.jpg" width="848" height="477" alt="La soledad y la exigencia que marca el día a día de las bomberas: “Sientes que tienes que demostrar más”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A la falta de referentes y de adaptación del proceso de formación se suman la incomodidad en ciertos espacios y una evaluación que se centra en el aspecto físico: "Creo que hay determinadas situaciones en las que no solo se necesita fuerza" 
</p><p class="subtitle">“¿Tú a qué vienes, a limpiar?” o “Bastante cobras para ser tía”: cómo es ser mujer en el sector de la construcción </p></div><p class="article-text">
        Aunque ya no est&aacute; en activo, Luc&iacute;a recuerda con cierto pesimismo sus inicios como opositora al cuerpo de bomberos. &ldquo;Cuando empec&eacute; a llamar a las academias para informarme todas me dec&iacute;an que ese a&ntilde;o hab&iacute;a pocas plazas y que iba a ser complicado entrar, y a&uacute;n m&aacute;s para una mujer&rdquo;, explica la mujer, de 33 a&ntilde;os, que prefiere no dar su nombre real. 
    </p><p class="article-text">
        Tras un grado en Ciencias Pol&iacute;ticas y dos m&aacute;steres, Luc&iacute;a se empez&oacute; a interesar m&aacute;s por ser bombera. &ldquo;Ahora la presencia de mujeres empieza a ser algo m&aacute;s frecuente, por suerte, pero antes no, al menos desde mi experiencia&rdquo;, detalla. Cuando ella entr&oacute; a la academia hab&iacute;a &ldquo;dos o tres chicas&rdquo; con las que compart&iacute;a cierto des&aacute;nimo, sobre todo en lo que respecta a la parte de los entrenamientos. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Creo que ser mujer implicaba un aprendizaje en solitario. Esto puede llevar a que con el tiempo, si no ves avances y adem&aacute;s no te sientes parte del grupo, acabes sin tener la motivaci&oacute;n suficiente para seguir intent&aacute;ndolo. Y eso no significa que no seas capaz de sacar una plaza&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        Uxue Loizu tiene 29 a&ntilde;os y es bombera desde 2022 en la brigada de Tudela (Navarra). Ella destaca tambi&eacute;n la soledad que sinti&oacute; durante las etapas de formaci&oacute;n. &ldquo;Me he sentido muy sola en todo el proceso, justo en mi unidad no hab&iacute;a entrado una mujer desde hace m&aacute;s de 20 a&ntilde;os y eso, sumado a la falta de referentes, hace que te sientas un poco desmotivada&rdquo;, relata la joven original de Pamplona. 
    </p><h2 class="article-text">Adaptaci&oacute;n de los equipos</h2><p class="article-text">
        Tanto Uxue como Luc&iacute;a hacen hincapi&eacute; en la necesidad de adaptar los equipos de trabajo a las mujeres. &ldquo;Donde estoy somos dos mujeres, aunque cada una est&aacute; en una brigada diferente. Nos dijeron que iban a hacer trajes de mujer pero no se ha conseguido, a pesar de nuestra insistencia&rdquo;, detalla Uxue. La soluci&oacute;n pas&oacute; por contratar una modista que ajust&oacute; los trajes. &ldquo;Pero no es lo mismo, y muchas veces siguen teniendo defectos&rdquo;, incide.
    </p><p class="article-text">
        Luc&iacute;a achaca tambi&eacute;n una parte importante de este pesimismo al tipo de pruebas que se exigen durante el examen f&iacute;sico, como el ejercicio de cuerda. &ldquo;Recuerdo ver a varias chicas dejar la oposici&oacute;n porque no avanzaban&rdquo;, explica. La joven remarca con insistencia a lo largo de la entrevista &ldquo;que no se trata de adaptar las pruebas solo para mujeres&rdquo; sino de que se valore y se examine tambi&eacute;n otro tipo de pruebas en las que no solo se mida c&oacute;mo trabaja una persona de forma individual, sino que se combinen diferentes destrezas. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pedí entrar en un grupo de WhatsApp y me preguntaron si estaba segura, porque por ese grupo se solían compartir contenidos pornográficos. Al final me acabé saliendo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Una prueba f&iacute;sica en la que se combine la rapidez, la fortaleza f&iacute;sica, el trabajo en equipo o la capacidad para interpretar situaciones me parece que ser&iacute;a m&aacute;s completa y permitir&iacute;a demostrar todo nuestro potencial&rdquo;, resalta. Uxue coincide: &ldquo;Creo que las pruebas actuales no miden si est&aacute;s capacitado o no para ser bombera&rdquo;. &ldquo;Levantar 40 kilos en menos de x tiempo no responde tampoco a una situaci&oacute;n real. Creo que es importante, pero tambi&eacute;n se tiene que tener en cuenta otro tipo de cuestiones&rdquo;. La capacidad respiratoria, el hecho de tener claustrofobia o v&eacute;rtigo son para Loizu tambi&eacute;n aspectos a valorar. &ldquo;En mi caso, mi botella de aire me dura el doble que a mi compa&ntilde;ero. Creo que hay determinadas situaciones en las que no solo se necesita fuerza f&iacute;sica&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;digos de conducta</h2><p class="article-text">
        Ambas profesionales est&aacute;n de acuerdo en que a pesar de que se ha avanzado bastante, siguen existiendo determinados comportamientos &ldquo;que te hacen sentir fuera de lugar&rdquo;. &ldquo;Cosas simples como que entro en una sala y cambian de tema o hacen alguna broma y me miran a m&iacute; como para comprobar mi reacci&oacute;n. Quiz&aacute;s si est&aacute;s plante&aacute;ndote que me va a sentar mal algo por el simple hecho de ser mujer tienes que hac&eacute;rtelo mirar&rdquo;, lanza Uxue. Luc&iacute;a describe tambi&eacute;n una situaci&oacute;n que vivi&oacute; mientras a&uacute;n ejerc&iacute;a la profesi&oacute;n. &ldquo;Ped&iacute; entrar en un grupo de WhatsApp y me preguntaron si estaba segura, porque por ese grupo se sol&iacute;an compartir contenidos pornogr&aacute;ficos. Al final me acab&eacute; saliendo&rdquo;, recuerda.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El día de las pruebas físicas una persona me recriminó que por qué yo tenía que hacer un tiempo de 1&#039;20&#039;&#039; y él 1&#039;10&#039;</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sentir que se necesita demostrar m&aacute;s siendo una mujer bombera es un sentimiento com&uacute;n para las entrevistadas, que recuerdan situaciones inc&oacute;modas tambi&eacute;n entre compa&ntilde;eros. &ldquo;Recuerdo que el d&iacute;a del examen de las pruebas f&iacute;sicas una persona me recrimin&oacute; que por qu&eacute; yo ten&iacute;a que hacer un tiempo de 1'20'' y &eacute;l 1'10''. No entiendo la necesidad de hacer este tipo de comentarios, y m&aacute;s si sabes desde el primer d&iacute;a cu&aacute;l es el reglamento y que se exige a cada uno&rdquo;, remarca. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque la falta de referentes femeninos y el hecho de que se trate de una profesi&oacute;n muy masculinizada dificultan la incorporaci&oacute;n de mujeres a la profesi&oacute;n, ambas tienen una visi&oacute;n positiva de cara al futuro. &ldquo;Cada vez hay m&aacute;s chicas que se apuntan a la academia y que se interesan por ser bomberas. Tambi&eacute;n entre compa&ntilde;eros se ha normalizado la presencia de mujeres y eso tambi&eacute;n es bueno destacarlo&rdquo;, sentencian.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paula Mas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/soledad-exigencia-marca-dia-dia-bomberas-sientes-tienes-demostrar_132_12528133.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Oct 2025 20:43:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La soledad y la exigencia que marca el día a día de las bomberas: “Sientes que tienes que demostrar más”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Micromachismos,Mujer,Bomberos,Machismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Así conseguí que el Museo Arqueológico cambiara el dibujo (sexualizado) de una mujer del neolítico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/consegui-museo-arqueologico-cambiara-dibujo-sexualizado-mujer-neolitico_132_12652279.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/14b516a6-e168-4864-ac3d-ff21e61f0554_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Así conseguí que el Museo Arqueológico cambiara el dibujo (sexualizado) de una mujer del neolítico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta es la historia de cómo una protesta en redes sociales sobre una ilustración del museo se convirtió en un movimiento colectivo contra una mirada que, demasiado a menudo, justifica opresiones sobre las mujeres</p><p class="subtitle">“¿Pero tú usas tampones?” y otras formas de machismo y racismo que sufrimos las gitanas
</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; sucede si pensamos en un hombre de la Prehistoria? Es probable que se nos vengan a la mente im&aacute;genes de un grupo de cazadores, vestidos con pieles y empu&ntilde;ando armas mientras persiguen a un animal. &iquest;Y si pensamos en una mujer? Estar&aacute; seguramente en la cueva, con un beb&eacute; en brazos o, con un poco de suerte, recolectando. Que nuestro cerebro haga esa distinci&oacute;n, autom&aacute;tica y universal, no es casualidad.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro imaginario colectivo funciona de manera que, pese a no haber estado ah&iacute; hace 3 millones de a&ntilde;os, as&iacute; es como pensamos en nuestros antepasados. Unas representaciones que beben de esos dibujos con los que hemos crecido en los libros de texto del colegio, pero tambi&eacute;n en documentales, exposiciones y museos.
    </p><p class="article-text">
        Pero, en el momento en que ya hay descubrimientos cient&iacute;ficos <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/revision-mito-sexista-mujeres-cazadoras_1_10327961.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que confirman que esa divisi&oacute;n de roles no era tal</a>, &iquest;hasta qu&eacute; punto nuestras creencias actuales condicionan la manera en que narramos y aprendemos el pasado? La respuesta me qued&oacute; clara cuando, en septiembre de 2024, fui con una amiga a visitar el Museo Arqueol&oacute;gico Nacional.
    </p><p class="article-text">
        Entre tantas piezas de historia que nos rodeaban me qued&eacute; sorprendida por una de las vitrinas. En ella se representaba a una mujer del Neol&iacute;tico. Estaba de rodillas moliendo alg&uacute;n tipo de cereal, pero algo nos extra&ntilde;aba a mi amiga y a m&iacute;. Primero su postura, que parec&iacute;a antinatural por lo arqueada que ten&iacute;a la espalda, su aspecto con el pecho bien arriba, pese a la gravedad, y un f&iacute;sico delgado y normativo, pero tambi&eacute;n la pieza de tela a modo de minifalda cubri&eacute;ndole &uacute;nicamente el pubis y el trasero.
    </p><p class="article-text">
        Dando una vuelta por el resto de la sala, todos los hombres representados que aparec&iacute;an cargaban arcos, presas, estaban vigilando&hellip; Unas poses que, yendo al lenguaje corporal, se conocen a d&iacute;a de hoy como &ldquo;posturas de poder&rdquo;. Y otra diferencia obvia es que estaban completamente vestidos, mientras que ella parec&iacute;a el dibujo que suele acompa&ntilde;ar cualquier disfraz de Halloween: la &lsquo;cavern&iacute;cola sexy&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de que se han encontrado sepulturas de mujeres con objetos destinados a la caza -el trabajo de la arque&oacute;loga y catedr&aacute;tica de Historia, <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/marga-sanchez-asociamos-mujeres-prehistoricas-caza-guerra-acusan-politica-no-ciencia_128_10270945.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marga S&aacute;nchez Romero</a>, est&aacute; muy relacionado con esto-, hasta qu&eacute; punto una mujer con una talla 36 habr&iacute;a sobrevivido en el Neol&iacute;tico es otra de las grandes preguntas que me surgi&oacute; al ver el dibujo. Pero el mayor problema era la sexualizaci&oacute;n de la imagen, que hac&iacute;a, no solo que no fuera veraz, sino que se tratara de la proyecci&oacute;n de una mirada androc&eacute;ntrica que distorsiona la realidad hist&oacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        Esta es tambi&eacute;n una manera de perpetuar estereotipos de g&eacute;nero actuales y que queden invisibilizados los roles que las mujeres desempe&ntilde;aban en las sociedades prehist&oacute;ricas, que eran fundamentales para la supervivencia del grupo. Es as&iacute; como seguimos imaginando que &eacute;l es cazador, ella secundaria. La necesidad de representar as&iacute; a las mujeres, de hacerlas, una vez m&aacute;s, objeto de deseo, incluso en un museo, me choc&oacute; hasta el punto de que quise comentarlo en Instagram y hacerles llegar una queja.
    </p><p class="article-text">
        Compa&ntilde;eras feministas se sumaron compartiendo el post y manifestando su disconformidad: &ldquo;Parece la esclava sexual de las cavernas&rdquo;. &ldquo;Ni en un dibujo sobre la Prehistoria nos libramos de la sexualizaci&oacute;n&rdquo;. &ldquo;Congelada y glacializada, pero sexy y a cuatro&rdquo;. &ldquo;Espero que del museo digan algo, porque vaya (poca) tela&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, una seguidora arque&oacute;loga lleg&oacute; a comentarme que la ilustraci&oacute;n se encuentra en el museo desde que reabri&oacute; sus puertas en 2014-2015. &ldquo;Ha habido voces cr&iacute;ticas contra esa imagen (una de mis profesoras en la carrera la criticaba mucho) pero ah&iacute; segu&iacute;a. La mayor&iacute;a de veces que llevo a gente se lo comento y todo el mundo est&aacute; de acuerdo en que la pose, independientemente que pueda ser apropiada para utilizar un molino de mano, es rid&iacute;cula&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Si los ideales de belleza modernos (la cintura de avispa, el pelo liso, las tetas bien puestas, la sexualizaci&oacute;n, en definitiva) se ven proyectados en instituciones que narran el pasado, no se hace m&aacute;s que reforzar las estructuras que oprimen a las mujeres y que siguen vigentes en la actualidad. 
    </p><p class="article-text">
        La respuesta inicial del museo fue la de justificar la permanencia de la ilustraci&oacute;n: &ldquo;Siempre intentamos estar actualizados y varias conservadoras est&aacute;n especializadas en arqueolog&iacute;a con perspectiva de g&eacute;nero y feminista, pero el cambio de la gr&aacute;fica supone un reto a nivel presupuestario. El MAN, como museo dependiente del Ministerio de Cultura, est&aacute; sujeto a la disponibilidad presupuestaria del Estado. Esto hace que el cambio no podamos hacerlo tan r&aacute;pido como nos gustar&iacute;a&rdquo;. No nos resulta nuevo que, cuando se trata de revisar sesgos sexistas, nunca sea lo prioritario, siempre hay algo que parece m&aacute;s urgente.
    </p><p class="article-text">
        Pero aquella indignaci&oacute;n compartida no pod&iacute;a perderse en el vac&iacute;o, y fue clave la figura de Alessandra del Monaco, compa&ntilde;era feminista del ayuntamiento de Boadilla, quien me puso en contacto con Emma L&oacute;pez, concejala socialista en el ayuntamiento de Madrid. Ella, a su vez, traslad&oacute; la protesta a Manuela Villa, directora del departamento de asuntos culturales del Gobierno, quien dijo que lo iba a tratar con la directora del museo, Isabel Izquierdo. Hasta entonces, no eran conscientes de la pol&eacute;mica que estaba teniendo la imagen en redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        No tuve m&aacute;s noticias hasta que, un a&ntilde;o despu&eacute;s, volv&iacute; al museo. La sorpresa fue que pude comprobar que la antigua ilustraci&oacute;n ya no estaba. La nueva imagen muestra a una mujer de m&aacute;s edad, con un cuerpo y una postura m&aacute;s veros&iacute;miles para la tarea que est&aacute; realizando, con una vestimenta m&aacute;s realista. Lo que hab&iacute;a empezado como una queja individual se hab&iacute;a convertido en un gesto reparador que nos devolv&iacute;a la dignidad. &ldquo;Los cambios de gr&aacute;fica forman parte del d&iacute;a a d&iacute;a del museo y del trabajo de la mejora de nuestra exposici&oacute;n permanente&rdquo;, me contestaron cuando les di las gracias.
    </p><p class="article-text">
        Los museos no son espacios objetivos ni neutrales. Cada vitrina, cada panel, cada ilustraci&oacute;n transmite una mirada sobre la Historia y a su vez condiciona nuestra visi&oacute;n del mundo. Preservar la Historia requiere conciencia, rigor y, como hemos visto, la valent&iacute;a de asumir responsabilidades (porque tambi&eacute;n nos podemos equivocar). Pero al ser lugares educativos, que transmiten valores a los visitantes, si quienes dise&ntilde;an estas narrativas se dejan arrastrar por los mismos estereotipos que nos atraviesan en la actualidad, no se aportan conocimientos, sino desinformaci&oacute;n que legitima la desigualdad.
    </p><p class="article-text">
        La representaci&oacute;n importa, la reparaci&oacute;n tambi&eacute;n, aunque en apariencia sea un logro peque&ntilde;o como es actualizar un dibujo. Me hace pensar en cu&aacute;ntas veces nuestras quejas han sido ignoradas, pero tambi&eacute;n me recuerda la potencia de la sororidad. Gracias a hacernos eco por compartir la misma incomodidad, ya fuera escribiendo quejas al museo o a la cadena de mujeres contactando con otras y amplificando el malestar, logramos que la acci&oacute;n colectiva abriera la grieta que movi&oacute; a toda una instituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hoy esa vitrina muestra a una mujer que ya no parece caricaturizada, la prueba de que podemos conseguir cambios, pero tambi&eacute;n el recordatorio de que la vigilancia no termina. Por mucho que una instituci&oacute;n se denomine comprometida con el feminismo, siempre ser&aacute; necesario el ojo cr&iacute;tico de las espectadoras. Nunca se sabe cu&aacute;l es el pr&oacute;ximo museo o exposici&oacute;n donde encontraremos un pasado mal narrado que contribuye a la opresi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em>Si quieres compartir una historia sobre machismo cotidiano escr&iacute;benos a </em><em><strong>micromachismos@eldiario.es</strong></em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mara Mariño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/consegui-museo-arqueologico-cambiara-dibujo-sexualizado-mujer-neolitico_132_12652279.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Oct 2025 20:44:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Así conseguí que el Museo Arqueológico cambiara el dibujo (sexualizado) de una mujer del neolítico]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Museos,Arqueología,Cultura,Prehistoria,Historia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El año que recé para que no me crecieran las tetas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/ano-rece-no-crecieran-tetas_132_12562146.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1893f7ef-c0b7-4ae0-92e9-05c2e5b24102_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El año que recé para que no me crecieran las tetas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay cuerpos que pueden andar por la playa con el torso descubierto —o incluso quitarse la camiseta para limpiarse el sudor en un partido de pádel— sin que nadie pestañee, pero otros tenemos que responder al interrogatorio eterno: ¿por qué lo haces?, ¿qué buscas?, ¿no te da vergüenza?</p><p class="subtitle">Un lanzamiento de dildos interrumpe por cuarta vez en pocos días un partido de la WNBA en plena lucha salarial de las jugadoras</p></div><p class="article-text">
        En mi adolescencia rezaba todas las noches para que no me crecieran las tetas. Bueno, se podr&iacute;a decir que m&aacute;s que un rezo era un ruego casi desesperado, con la esperanza de que, si lo ped&iacute;a con suficiente fe, mi cuerpo obedecer&iacute;a. Quer&iacute;a que se mantuviera quieto, inm&oacute;vil y sin florecer.
    </p><p class="article-text">
        Fui a un colegio de monjas, as&iacute; que rezar era parte del desayuno. Yo no era especialmente devota, pero ya que estaba, aprovech&eacute;. Total, si la virgen pod&iacute;a con las guerras del mundo, &iquest;qu&eacute; le costaba pararme el desarrollo de un par de gl&aacute;ndulas mamarias?
    </p><p class="article-text">
        Y, de alguna manera, se cumpli&oacute;. Nunca he tenido mucho pecho. Pero lo descubr&iacute; pronto: no hac&iacute;a falta. Bastaba con que existieran para convertirme &mdash;para convertirnos&mdash; en blanco de comentarios, burlas y miradas. No se trataba del tama&ntilde;o. Se trataba de que mi cuerpo, de repente, hab&iacute;a dejado de ser m&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        Ese miedo adolescente se confirm&oacute; muy r&aacute;pido. Entend&iacute; que, crecieran mucho o poco, mis tetas &mdash;y todas las partes de m&iacute;&mdash; iban a ser motivo de escrutinio. Lo que quer&iacute;a evitar con mis rezos no era el cambio f&iacute;sico en s&iacute;, sino todo lo que arrastraba: la mirada ajena.
    </p><p class="article-text">
        Han pasado los a&ntilde;os y, de alguna forma, sigo rezando. No ya para que no crezcan, sino para que cuando muestro mi cuerpo &mdash;por muy hegem&oacute;nico que sea&mdash; no se active la maquinaria del odio. Pero lo hace igual.
    </p><p class="article-text">
        Hace unas semanas sub&iacute; un v&iacute;deo para celebrar el primer cumplea&ntilde;os de mi perra, El Brillo de los Ojos. En uno de los clips se me ve&iacute;a tumbada en la playa y ella subida encima jugando. Me pixel&eacute; el torso porque una ya sabe c&oacute;mo funcionan las normas absurdas de las redes sociales. Aun as&iacute;, sucedi&oacute;. Bast&oacute; esa insinuaci&oacute;n para que la tormenta se desatara: m&aacute;s de dos millones de visualizaciones en 48 horas, notificaciones que no pararon de sonar, insultos p&uacute;blicos y, por supuesto, propuestas turbias en privado.
    </p><p class="article-text">
        Me sorprendi&oacute; porque yo misma me hab&iacute;a puesto p&iacute;xeles encima. Era casi c&oacute;mico, no se ve&iacute;a nada. Y aun as&iacute; los comentarios llegaban como si hubieran descubierto un tesoro oculto. Primero, la duda identitaria: &ldquo;&iquest;Es hombre o mujer?&rdquo;. Despu&eacute;s, el reproche moral: &ldquo;&iquest;No te da verg&uuml;enza?&rdquo;. Y por &uacute;ltimo, el chiste de mal gusto en forma de GIF. Da igual que no muestres nada: la imaginaci&oacute;n de los dem&aacute;s hace el resto. Y s&iacute;, hablo en masculino porque el cien por cien de los mensajes eran de hombres. Los de siempre, con una foto de perfil en un coche deportivo que no les pertenece y una frase motivacional meritocr&aacute;tica en la bio.
    </p><p class="article-text">
        Y entonces pienso en Torremolinos, en 1930, cuando Gala, acompa&ntilde;ada de Dal&iacute;, su pareja, se baj&oacute; la parte de arriba del traje de ba&ntilde;o en plena dictadura de Primo de Rivera. Este acto se considera el primer topless documentado en Espa&ntilde;a. El bikini ni exist&iacute;a todav&iacute;a. Casi un siglo despu&eacute;s, lo incre&iacute;ble es que sigamos en el mismo debate: qu&eacute; cuerpos pueden mostrarse y cu&aacute;les tienen que justificarse.
    </p><p class="article-text">
        Porque de eso se trata. Hay cuerpos que s&iacute;, y cuerpos que no. Cuerpos que pasan desapercibidos, y cuerpos que se convierten en delito. Hay cuerpos que pueden andar por la playa con el torso descubierto &mdash;o incluso quitarse la camiseta para limpiarse el sudor en un partido de p&aacute;del&mdash; sin que nadie pesta&ntilde;ee. Otros, en cambio, tenemos que responder al interrogatorio eterno: <em>&iquest;por qu&eacute; lo haces?, &iquest;qu&eacute; buscas?, &iquest;no te da verg&uuml;enza?</em> Y si adem&aacute;s el cuerpo no encaja en los moldes normativos, si es demasiado gordo, demasiado flaco, demasiado viejo, demasiado distinto, la condena se multiplica.
    </p><p class="article-text">
        La pol&eacute;mica me devolvi&oacute; a aquella Estupenda adolescente con la cara llena de granos que rezaba para que no le crecieran las tetas. Porque lo que tem&iacute;a entonces era esto: el instante en que mi cuerpo dejara de ser m&iacute;o para convertirse en p&uacute;blico. Ella cerraba los ojos fuerte, convencida de que as&iacute; todo se detendr&iacute;a. Yo, adulta, ocult&eacute; el v&iacute;deo y cerr&eacute; la pantalla con la misma ingenuidad. Pero cuando volv&iacute; a abrirla, la violencia segu&iacute;a ah&iacute;, esper&aacute;ndome.
    </p><p class="article-text">
        El odio no desaparece porque lo escondas. No depende del &aacute;ngulo de la foto ni del tama&ntilde;o de tu pecho. No importa si ense&ntilde;as mucho o poco, si insin&uacute;as o escondes. El odio aparece porque existe un sistema que dicta qu&eacute; cuerpos merecen respeto y cu&aacute;les deben ser castigados.
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s agotador es la evidencia: que aunque pixeles, ocultes o muestres lo m&iacute;nimo, la reacci&oacute;n aparece igual. No hace falta ense&ntilde;ar nada para que salte el esc&aacute;ndalo. Y ah&iacute; entiendes que el problema nunca fue lo que hab&iacute;a en el v&iacute;deo, sino lo que los dem&aacute;s proyectan sobre &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        De adolescente pensaba que, si las tetas no me crec&iacute;an, estar&iacute;a a salvo. De adulta, a veces me descubro con la misma l&oacute;gica. Si bajo la voz, si me tapo, si no provoco, tal vez me dejen tranquila.
    </p><p class="article-text">
        Y entonces pienso que lo importante no es si mostramos o no mostramos, si gritamos o si callamos. Lo importante es que podamos elegir sin ser castigadas por ello. Mostrar el cuerpo puede ser un grito, pero es que taparlo tambi&eacute;n puede serlo. La cuesti&oacute;n es que ninguna decisi&oacute;n deber&iacute;a ser se&ntilde;alada.
    </p><p class="article-text">
        Gala lo hizo en 1930 en Torremolinos. Nosotras lo seguimos haciendo cada vez que elegimos c&oacute;mo ocupar el espacio, con ropa o sin ella, a gritos o en silencio.
    </p><p class="article-text">
        La provocaci&oacute;n no est&aacute; en un torso descubierto. Est&aacute; en la libertad.
    </p><p class="article-text">
        Y si la libertad te parece provocadora, entonces quiz&aacute; el problema no sean un par de pezones. El problema es tu mirada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Estupenda Márquez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/ano-rece-no-crecieran-tetas_132_12562146.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Sep 2025 20:11:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El año que recé para que no me crecieran las tetas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Micromachismos,Feminismo,mujeres,Sociedad,Redes sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Leroy Merlin se disculpa tras calificar un producto como “ideal para mujeres y principiantes”, pero mantiene artículos similares]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/leroy-merlin-disculpa-calificar-producto-ideal-mujeres-principiantes-mantiene-articulos-similares_132_12574371.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dc319372-4624-4880-a382-fc5a12bfb8c4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Leroy Merlin se disculpa tras calificar un producto como “ideal para mujeres y principiantes”, pero mantiene artículos similares"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La empresa eliminó un artículo después de que se viralizase su descripción machista y dijo condenar "firmemente cualquier mensaje discriminatorio", pese a presentar en su portfolio más elementos con estas características</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Sencilla y pr&aacute;ctica, ideal para mujeres y principiantes&rdquo;. Esta era la descripci&oacute;n que recog&iacute;a Leroy Merl&iacute;n en su p&aacute;gina web acerca de una estanter&iacute;a de escritorio, provieniente de un vendedor externo. Entre las principales ventajas que recog&iacute;a la empresa en su portal acerca de esta, se encontraba su f&aacute;cil montaje, al presentar agujeros pretaladrados. Una consideraci&oacute;n que la hac&iacute;a necesariamente ventajosa para mujeres, a las que equiparaba con los principiantes en el bricolaje.
    </p><p class="article-text">
        El problema para la firma no lleg&oacute; cuando se public&oacute; este producto, sino cuando fue denunciado en redes sociales. &ldquo;A&ntilde;o 2025. No tengo palabras&rdquo;, escribi&oacute; la cuenta EtFelicitoFill, un blog de humor que se&ntilde;ala situaciones absurdas. El art&iacute;culo fue borrado del sitio web de Leroy Merl&iacute;n, como tambi&eacute;n lo fueron otras referencias que EtFelicitoFill comparti&oacute; en las respuestas del propio tuit, entre los que se encontraba una motosierra. Pero todos con la misma caracter&iacute;stica com&uacute;n: &ldquo;Ideal para mujeres y principiantes&rdquo;. Este peri&oacute;dico ha comprobado que, pese a haber sido descartado de su cat&aacute;logo, la estanter&iacute;a figur&oacute; con las caracter&iacute;sticas expuestas en la siguiente captura de pantalla.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1962784076558946548?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        La compa&ntilde;&iacute;a tuvo que actuar horas despu&eacute;s. Despu&eacute;s de eliminar la estanter&iacute;a de su portfolio, comparti&oacute; un comunicado en el que pidieron disculpas y afirmaron condenar &ldquo;firmemente cualquier mensaje discriminatorio&rdquo; en su comunidad. &ldquo;Por ello, hemos tomado medidas inmediatas, retirando todos los productos de este vendedor externo de nuestro marketplace y suspendiendo su actividad comercial&rdquo;, asegur&oacute; Leroy Merl&iacute;n, que a&ntilde;adi&oacute;: &ldquo;Reiteramos nuestro firme compromiso con el C&oacute;digo de Conducta que aplica a nuestros equipos y colaboradores&rdquo;.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es" data-conversation="none"><a href="https://twitter.com/X/status/1962836649315795109?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        No obstante, seg&uacute;n ha podido comprobar elDiario.es, este no es el &uacute;nico producto que Leroy Merl&iacute;n presenta en su web con caracter&iacute;sticas similares, aunque sean de un vendedor externo. Ejemplo de ello es un <a href="https://www.leroymerlin.es/productos/adaptadores-de-grifo-de-metal-plateado-m20-a-m25-conector-de-aireador-de-grifo-adaptadores-de-rosca-externa-con-junta-de-goma-para-grifo-de-cocina-97119557.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">adaptador de grifo de cocina</a>, &ldquo;muy f&aacute;cil de usar para mujeres y principiantes&rdquo;. Un <a href="https://www.leroymerlin.es/productos/partidor-de-troncos-en-angulo-partidor-de-troncos-en-forma-de-cubo-herramientas-para-partir-troncos-partidor-de-troncos-10-7-cm-97205180.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">partidor de troncos en &aacute;ngulo</a>, &ldquo;f&aacute;cil de usar y perfecto para principiantes y mujeres&rdquo;. Un <a href="https://www.leroymerlin.es/productos/juego-de-6-agujas-de-crochet-con-mangos-ergonomicos-agujas-gruesas-accesorios-para-manualidades-de-bricolaje-para-mujeres-95101634.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">juego de seis agujas de crochet</a>, en cuyo t&iacute;tulo se especifica que es &ldquo;bricolaje para mujeres&rdquo; y que es adecuado para &ldquo;abuelas, madres, ni&ntilde;os y principiantes&rdquo;. Una <a href="https://www.leroymerlin.es/productos/mini-motosierra-bateria-6-pulgadas-con-2-baterias-92733299.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">minimotosierra</a> accesible para &ldquo;principiantes, mujeres y personas mayores por igual&rdquo;. Un <a href="https://www.leroymerlin.es/productos/kit-de-ventiladores-de-panel-solar-de-5-v-cc-y-2-5-w-ventilador-de-refrigeracion-portatil-alimentado-por-panel-solar-94370624.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cintur&oacute;n de resistencia a la naraci&oacute;n</a>, &ldquo;adecuado para ni&ntilde;os y mujeres o principiantes en nataci&oacute;n&rdquo;. A lo largo de este mi&eacute;rcoles y tras las cr&iacute;ticas en redes sociales, Leroy Merl&iacute;n ha eliminado de su cat&aacute;logo las referencias citadas.
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                Características del producto &#039;adaptadores de grifo de cocina&#039;, en Leroy Merlín.                            </span>
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                    alt="Características del artículo &#039;juego de seis agujas de crochet&#039;, en Leroy Merlín."
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                Características del artículo &#039;juego de seis agujas de crochet&#039;, en Leroy Merlín.                            </span>
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                Características del artículo de natación en Leroy Merlín.                            </span>
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                Características de la minimotosierra anunciada en Leroy Merlín.                            </span>
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        Adem&aacute;s, un Kit de herramientas de cierre de botones a presi&oacute;n, en la categor&iacute;a de riego, tambi&eacute;n se vende como &ldquo;adecuado para mujeres, sastres profesionales o principiantes&rdquo; &mdash;este &uacute;ltimo, ya eliminado, aunque figura en los metadatos del buscador de Google&mdash;. O un &ldquo;partidor de troncos en forma de cubo&rdquo;, ideal para &ldquo;principiantes y mujeres&rdquo;, tambi&eacute;n borrado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Micromachismos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/leroy-merlin-disculpa-calificar-producto-ideal-mujeres-principiantes-mantiene-articulos-similares_132_12574371.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Sep 2025 10:20:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Leroy Merlin se disculpa tras calificar un producto como “ideal para mujeres y principiantes”, pero mantiene artículos similares]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Empresas,Machismo,Micromachismos,Desigualdad de género]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[Así me robaron la exclusiva de la primera entrevista con Santiago Carrillo tras su regreso a España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/robaron-exclusiva-primera-entrevista-santiago-carrillo-regreso-espana_132_12528319.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0548a9ec-7dbd-495b-8950-16fa53fe562e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1123732.jpg" width="930" height="523" alt="Así me robaron la exclusiva de la primera entrevista con Santiago Carrillo tras su regreso a España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De aquel encuentro han pasado la friolera de 45 años, pero nunca olvidaré cómo me ningunearon, me ignoraron y me tomaron el pelo por ser muy joven y mujer</p><p class="subtitle">Mi pareja y yo fuimos a cubrir una guerra pero solo yo recibí reproches por no estar con mi hija, por Anna Surinyach
</p></div><p class="article-text">
        La historia que voy a contar ocurri&oacute; hace mucho, mucho tiempo. La ten&iacute;a olvidada, pero buscando un documento que necesitaba para unos tr&aacute;mites burocr&aacute;ticos, rescat&eacute; de un armario una caja con copias de algunos de mis primeros art&iacute;culos, escritos y publicados a finales de los a&ntilde;os setenta, justo cuando estaba a punto de terminar la carrera de periodismo. 
    </p><p class="article-text">
        Entre esas <em>reliquias</em> apareci&oacute; una vieja revista en la que se anunciaba en portada, en EXCLUSIVA, una entrevista con Santiago Carrillo reci&eacute;n llegado a Espa&ntilde;a del exilio. Corr&iacute;a el a&ntilde;o 1977, el Partido Comunista de Espa&ntilde;a (PCE) acababa de ser legalizado y, a pesar de que ya hab&iacute;a un fuerte movimiento de aperturismo, los estertores del franquismo segu&iacute;an resonando por todas partes. 
    </p><p class="article-text">
        Por casualidades de la vida, gracias a la mediaci&oacute;n de un amigo, consegu&iacute; hacerle esa entrevista a Carrillo. No me lo acababa de creer. Me pareci&oacute; un privilegio y una gran oportunidad conocer a una figura que ya se adivinaba crucial en la historia de Espa&ntilde;a, y que despu&eacute;s jugar&iacute;a un importante &ndash;y controvertido&ndash; papel durante la llamada Transici&oacute;n. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mi empeño era conocer al otro Carrillo, su faceta más personal y sus opiniones sobre temas que ya empezaban a estar en el debate público: desde la homosexualidad y la unión entre parejas del mismo sexo, las drogas, la prostitución y un largo etcétera</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Quedamos una ma&ntilde;ana en la calle Peligros, antigua sede del PCE, en pleno centro de Madrid. Yo no trabajaba en ning&uacute;n medio pero ten&iacute;a algunos contactos, entre ellos en alguna de las muchas agencias que proliferaban por aquel entonces. Carrillo me recibi&oacute; en una habitaci&oacute;n llena de pupitres como los de las escuelas de pueblo. Apareci&oacute; con su sempiterno cigarrillo y una amplia sonrisa. A la cita acudi&oacute; tambi&eacute;n un fot&oacute;grafo al que yo no conoc&iacute;a y del que creo recordar que se apellidaba Ros. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Grab&eacute; a Carrillo en la grabadora Sanyo que me ha acompa&ntilde;ado durante d&eacute;cadas a lo largo de mi larga profesi&oacute;n. Incluso cuando aparecieron los m&oacute;viles, yo segu&iacute;a haciendo las entrevistas a los pol&iacute;ticos con mi viejo aparato, lo que les hac&iacute;a much&iacute;sima gracia. 
    </p><p class="article-text">
        Tampoco s&eacute; ad&oacute;nde fueron a parar aquellas cintas con tantos y tantos testimonios de diputados, senadores, concejales y diversos ministros/as de turno, dado que mi trayectoria profesional siempre ha estado ligada a la pol&iacute;tica y a la vida parlamentaria. Supongo que en aquellos momentos yo no era consciente de la importancia que podr&iacute;an tener en el futuro algunas de aquellas opiniones y declaraciones, as&iacute; que muchas de esas cintas se quedaron por ah&iacute;, en el limbo, en alguno de los traslados de casas que he sufrido. Por desgracia, entre ellas la de Carrillo, aunque no pierdo la esperanza de que aparezca alg&uacute;n d&iacute;a (&iexcl;como la revista!), en alg&uacute;n rec&oacute;ndito rinc&oacute;n de un garaje en donde almacenamos miles de cosas de nuestra primera casa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Llegu&eacute; con l&oacute;gico nerviosismo a la cita. Me hab&iacute;a preparado un largo cuestionario para tocar todos los temas habidos y por haber, no solo de pol&iacute;tica, con los que Carrillo se explay&oacute;. Mi empe&ntilde;o era conocer al <em>otro</em> Carrillo, su faceta m&aacute;s personal y sus opiniones sobre temas que ya empezaban a estar en el debate p&uacute;blico: desde la homosexualidad y la uni&oacute;n entre parejas del mismo sexo, las drogas, la prostituci&oacute;n y un largo etc&eacute;tera. Y por supuesto quer&iacute;a que me hablara de su famosa peluca. Carrillo accedi&oacute; a contestar a todas y cada una de ellas. Ahora releyendo la entrevista me hacen gracia algunas, m&aacute;s que nada por estar formuladas de una manera muy primitiva y a veces bastante ingenua.
    </p><h2 class="article-text">El intermediario</h2><p class="article-text">
        Tard&eacute; muchas horas en transcribir la cinta. Entonces no hab&iacute;a ordenadores y mi m&aacute;quina de escribir, una Lettera Olivetti &ndash;que todav&iacute;a conservo&ndash; hizo el lento trabajo de pasar el texto a folios, con alguna errata que otra corregida con t&iacute;pex.
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        Cuando termin&eacute; el trabajo, llam&eacute; a mi amigo y &eacute;l se encarg&oacute; de ponerme en contacto con una persona que trabajaba para una agencia de noticias que, aunque sorprenda, tampoco recuerdo c&oacute;mo se llamaba porque por entonces andaba yo por la vida demasiado despreocupada. Me fie del tipo que iba a hacer de intermediario y le entregu&eacute; el texto. Del fot&oacute;grafo no supe nada m&aacute;s. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para mi sorpresa la habían publicado en una revista llamada Clímax en cuya portada aparecía una exuberante mujer de grandes pechos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pas&oacute; el tiempo y mi contacto me daba largas cuando lograba localizarle, que no era f&aacute;cil. Yo casi perd&iacute; la esperanza de ver la entrevista publicada. Pero hete aqu&iacute; que una buena ma&ntilde;ana, al bajar a la calle y llegar al quiosco a comprar el peri&oacute;dico, <em>&iexcl;voil&acirc;!</em>.  All&iacute; estaba bien visible. ENTREVISTA EXCLUSIVA CON SANTIAGO CARRILLO. Para mi sorpresa la hab&iacute;an publicado en una revista llamada <em>Climax</em> en cuya portada aparec&iacute;a una exuberante mujer de grandes pechos. Era la &eacute;poca del llamado 'destape' y muchas publicaciones utilizaban este tipo de fotos sumamente sexistas como gancho y reclamo para vender el producto. En ellas te pod&iacute;as encontrar art&iacute;culos de conocidos pol&iacute;ticos y de intelectuales &ldquo;de reconocido prestigio&rdquo; junto con un desplegable en p&aacute;ginas centrales de chicas en posturas sexys e insinuantes. Machismo en estado puro, vamos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Mi coraz&oacute;n se aceler&oacute;. Estaba muy enfadada por el hecho de que nadie me hubiera avisado y tambi&eacute;n porque apareciera en una publicaci&oacute;n de ese tipo. Pero la verdadera sorpresa lleg&oacute; despu&eacute;s, tras comprar y abrir la entrevista y comprobar que NO ESTABA FIRMADA. Me la hab&iacute;an robado. Subieron el texto con una breve entradilla, jact&aacute;ndose de que era la primera entrevista lograda &ldquo;en exclusiva&rdquo; con el l&iacute;der del PCE tras regresar a Espa&ntilde;a y legalizarse el PCE. Me entr&oacute; ira e indignaci&oacute;n. Llam&eacute; a mi amigo y dijo desconocer qu&eacute; hab&iacute;a pasado.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Era una época en que la profesión estaba muy masculinizada y quiero pensar que no les gustó nada que la primera entrevista con el líder del PCE, recién llegado a España, la fuera a firmar una mujer muy joven, sin apenas experiencia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Jam&aacute;s logr&eacute; por parte de la direcci&oacute;n de la revista una explicaci&oacute;n ni consegu&iacute; que me reconocieran mis derechos. Tampoco las pocas fotos que metieron junto al texto iban firmadas. Hab&iacute;an tirado de hemeroteca para ilustrarla, con Carrillo rodeado de sus viejos camaradas del PCE, entre ellos Ram&oacute;n Tamames, al que muchos a&ntilde;os despu&eacute;s <a href="https://www.eldiario.es/politica/ramon-tamames-no-arrepiento-mocion-censura-oleada-autopromocion-espectacular_1_10430589.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tambi&eacute;n he entrevistado</a> tras publicar en elDiario.es el <a href="https://www.eldiario.es/politica/discurso-tamames-mocion-censura-espana-asemeja-autocracia-absorbente_1_10034810.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">contenido de su discurso de la moci&oacute;n de censura contra Pedro S&aacute;nchez</a> que se prest&oacute; a protagonizar para Vox. Fue toda una exclusiva, como colof&oacute;n a mi carrera, de la que me siento muy orgullosa. 
    </p><p class="article-text">
        De todo lo que ahora cuento de mi encuentro con Carrillo han pasado la friolera de 45 a&ntilde;os. Dicen que el tiempo todo lo borra, sin embargo nunca olvidar&eacute; c&oacute;mo me ningunearon, me ignoraron y me tomaron el pelo. No tengo ninguna duda de que fue por ser muy joven y mujer. Era una &eacute;poca en que la profesi&oacute;n estaba muy masculinizada y quiero pensar que no les gust&oacute; nada que la primera entrevista con el l&iacute;der del PCE, reci&eacute;n llegado a Espa&ntilde;a, la fuera a firmar una mujer muy joven, sin apenas experiencia y a la que nadie conoc&iacute;a. En fin&hellip; Atr&aacute;s queda esta historia, pero la realidad es que esa &ldquo;exclusiva&rdquo; me la piratearon de la manera m&aacute;s infame y rastrera. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Moraga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/robaron-exclusiva-primera-entrevista-santiago-carrillo-regreso-espana_132_12528319.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Aug 2025 20:08:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Así me robaron la exclusiva de la primera entrevista con Santiago Carrillo tras su regreso a España]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Periodismo,Santiago Carrillo,PCE - Partido Comunista de España,Transición,Política,Machismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un lanzamiento de dildos interrumpe por cuarta vez en pocos días un partido de la WNBA en plena lucha salarial de las jugadoras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/lanzamiento-dildos-interrumpe-cuarta-vez-dias-partido-wnba_132_12522641.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0b9d82c3-34f0-46fe-890b-ed57213fe4d5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un lanzamiento de dildos interrumpe por cuarta vez en pocos días un partido de la WNBA en plena lucha salarial de las jugadoras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una investigación de The Athletic concluyó que detrás de esta 'moda' misógina de lanzamiento de juguetes sexuales estaría un grupo vinculado a una memecoin, un tipo de criptoactivos, llamado Green Dildo Coin. Estos actos coinciden con la lucha de las jugadoras por mejorar sus condiciones laborales
</p><p class="subtitle">La tenista de élite Garbiñe Muguruza se retira y le preguntan por... su aspecto físico
</p></div><p class="article-text">
        La m&aacute;xima categor&iacute;a del baloncesto en Estados Unidos ha visto c&oacute;mo se interrump&iacute;a un partido por el lanzamiento de dildos a las jugadoras. Es la cuarta vez que sucede en poco m&aacute;s de una semana. La &uacute;ltima vez, esta madrugada, en el partido entre las Chicago Sky y Atlanta Dream, que termin&oacute; con un resultado de 65-86.
    </p><p class="article-text">
        Una investigaci&oacute;n del medio deportivo The Athletic concluy&oacute; que detr&aacute;s de esta mis&oacute;gina 'moda' de lanzamiento de dildos en la WNBA estar&iacute;a un grupo vinculado a una memecoin, un tipo de criptoactivos, llamado Green Dildo Coin. Seg&uacute;n esta informaci&oacute;n, habr&iacute;a un esfuerzo coordinado en grupos de Telegram y emisiones en redes sociales para que se reproduzcan estos lanzamientos en distintos partidos.
    </p><p class="article-text">
        La tendencia comenz&oacute; en Atlanta el pasado 29 de julio, en un encuentro entre Atlanta Dream y Golden State Valkyries. Se han repetido estos hechos en las pistas de Chicago y Los &Aacute;ngeles.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1951450887202730341?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Entonces, Sophie Cunningham, jugadora de Indiana Fever que estuvo a punto de ser golpeada por uno de estos objetos, comparti&oacute; una publicaci&oacute;n en las redes sociales pidiendo que cesasen en el lanzamiento de juguetes sexuales. &ldquo;Vais a hacernos da&ntilde;o a alguna de nosotras&rdquo;, a&ntilde;adi&oacute; Cunningham. Pero desde entonces esta actitud se ha asentado.
    </p><p class="article-text">
        La deportista, adem&aacute;s, ha comentado en un podcast las complicaciones que sufre la liga femenina de baloncesto para que se tome en serio. &ldquo;Y entonces pasa esto&rdquo;, lamenta Cunningham, que agrega: &ldquo;Me digo: '&iquest;C&oacute;mo van a tomarnos en serio alguna vez?&rdquo; .
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1951457339405639982?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Las jugadoras han estado a lo largo de los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os peleando una mejora salarial, al tiempo que sus deportistas y entrenadoras han sufrido distintos episodios de discriminaci&oacute;n. D&iacute;as antes de que comenzase el lanzamiento de dildos, las jugadoras saltaron a la cancha con camisetas en las que reivindicaban que &ldquo;se les pagara lo que se les deb&iacute;a&rdquo;.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1946729272783376706?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Seg&uacute;n ha informado la WNBA, aquellas personas que lancen objetos a la cancha se enfrentar&aacute;n a, al menos, un a&ntilde;o de sanci&oacute;n, as&iacute; como a arresto. Por el momento, dos hombres han sido detenidos con este motivo, seg&uacute;n <a href="https://www.theguardian.com/sport/2025/aug/08/sex-toy-thrown-wnba-game-atlanta-dream-chicago-sky" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Guardian</a>. Uno de ellos, de 18 a&ntilde;os y, otro, de 23. Se les atribuyen los delitos de alteraci&oacute;n del orden p&uacute;blico, allanamiento de morada, indecencia p&uacute;blica y exhibici&oacute;n p&uacute;blica de material sexual expl&iacute;cito.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de las sanciones a las que se exponen las personas que perpetran estos actos, las redes sociales han acogido los sucesos con mofas. Comentarios pidiendo un juguete sexual o memes con supuestas apuestas acerca del color del pr&oacute;ximo consolador que interrumpir&aacute; la m&aacute;xima competici&oacute;n femenina de baloncesto han llenado las redes, en lo que supone una 'memificaci&oacute;n' y banalizaci&oacute;n de actos delictivos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Micromachismos]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/lanzamiento-dildos-interrumpe-cuarta-vez-dias-partido-wnba_132_12522641.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Aug 2025 12:13:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un lanzamiento de dildos interrumpe por cuarta vez en pocos días un partido de la WNBA en plena lucha salarial de las jugadoras]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Baloncesto,Baloncesto femenino,Estados Unidos,Deporte,Deportes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["No ha conocido a un macho": las reacciones a la canción 'Bollera' que mezclan machismo y homofobia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/no-conocido-macho-reacciones-cancion-bollera-mezclan-machismo-homofobia_132_12438291.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6fbb76cf-6338-4a6b-a973-3c31f2a54eca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;No ha conocido a un macho&quot;: las reacciones a la canción &#039;Bollera&#039; que mezclan machismo y homofobia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">‘Bollera’, la nueva canción de la artista La Mare, ha generado una oleada de apoyo, pero también ha disparado comentarios cargados de machismo y homofobia en redes sociales

</p><p class="subtitle">“¿No te falta algo en el sexo?” o “¿Quién es el chico?”: así se cruzan la homofobia y el machismo en la vida de las lesbianas </p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Mi nieta es lesbiana y no hace esas cosas&rdquo;, &ldquo;y dicen que son normales&rdquo;, &ldquo;el circo ha llegado&rdquo;, &ldquo;fuera de redes sociales y chiringuitos vivir&iacute;an de fregar escaleras&rdquo; o &ldquo;eso es porque no han conocido a un macho de verdad&rdquo;, son algunos de los comentarios que se pueden leer en una de las publicaciones de Instagram de la cantante Mar Mu&ntilde;oz, conocida como La Mare. Su nuevo single, <em>Bollera</em>, en colaboraci&oacute;n con el grupo Roba Estesa, agit&oacute; las redes el pasado 27 de junio y consigui&oacute; montones de interacciones, la mayor&iacute;a buenas, pero tambi&eacute;n recibi&oacute; mensajes cargados de homofobia y machismo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es una canci&oacute;n que narra una mezcla de situaciones reales que he vivido yo por el hecho de pertenecer al colectivo. Mi intenci&oacute;n era que el uso del t&eacute;rmino 'bollera', que para muchos es un insulto, se viera como un s&iacute;mbolo de empoderamiento, de algo que no nos averg&uuml;enza&rdquo;, explica la artista. La propia Mar Mu&ntilde;oz reconoce haber sentido dudas tras ver la oleada de comentarios hom&oacute;fobos. &ldquo;Tuve que preguntar a mi c&iacute;rculo m&aacute;s cercano '&iquest;oye, he hecho algo mal, he ofendido a alguien?', porque no me esperaba tanta violencia, tanto odio por algo que para m&iacute; es una canci&oacute;n bonita, reivindicativa&rdquo;, a&ntilde;ade. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Bollera </em>sali&oacute; a la luz el pasado 27 de junio, un d&iacute;a antes de la celebraci&oacute;n del D&iacute;a del Orgullo y entre sus estrofas pueden leerse frases como &ldquo;Y mira c&oacute;mo me resbala, y mira c&oacute;mo me empodera. Cuanto m&aacute;s me insultes, m&aacute;s orgullo que me da de ser bollera&rdquo;. Dentro del impacto generado por la canci&oacute;n, una de las cuestiones que m&aacute;s llama la atenci&oacute;n a la cantante es la presencia de insultos y comentarios vejatorios &ldquo;incluso de gente que pertenece al colectivo&rdquo;. &ldquo;El mensaje que creo que se lanza es el de que puedes hacer lo que quieras, pero mientras lo hagas calladita. Como si el hecho de ser lesbiana est&aacute; bien pero sin llamar la atenci&oacute;n&rdquo;, interpreta Mu&ntilde;oz. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Restringido para menores de 18</strong></h2><p class="article-text">
        Desde hace unos d&iacute;as, los v&iacute;deos de la canci&oacute;n subidos a TikTok se encuentran restringidos para menores de edad. &ldquo;Cuando me lleg&oacute; la notificaci&oacute;n me dio mucha rabia. Yo s&eacute; que lo que hago es bueno y por eso estoy tranquila pero en el videoclip no aparece nada raro y mucho menos contenido que tenga que estar restringido&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        Para La Mare, visibilizar la pol&eacute;mica a ra&iacute;z de los comentarios tambi&eacute;n se ha mezclado con el significado de la propia canci&oacute;n. &ldquo;Es curioso porque las situaciones que canto se vuelven a plasmar. No quer&iacute;a darle tanto bombo porque me gusta que mis redes sean un espacio seguro y abierto, pero creo que en estos temas es importante visibilizarlo y dar voz porque son situaciones que siguen pasando&rdquo;, concluye la cantante. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paula Mas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/no-conocido-macho-reacciones-cancion-bollera-mezclan-machismo-homofobia_132_12438291.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Jul 2025 21:13:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["No ha conocido a un macho": las reacciones a la canción 'Bollera' que mezclan machismo y homofobia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Orgullo LGTBI,LGTBI,Lesbianas,Homofobia,Sociedad,Micromachismos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ser emprendedora y no encajar con el relato de éxito masculino: de pedir perdón a soportar risas en eventos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/emprendedora-no-encajo-relato-exito-masculino_132_12332762.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d8bbddf9-998d-48c9-80fc-93e81402668a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ser emprendedora y no encajar con el relato de éxito masculino: de pedir perdón a soportar risas en eventos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pasé mucho tiempo pidiendo perdón —a veces literalmente, otras solo en mi cabeza— por tener una empresa pequeña que era rentable y sostenible, pero que a ojos del relato dominante del emprendimiento era poco ambiciosa, poco innovadora: el tipo de empresa que solemos poner en marcha muchas mujeres</p><p class="subtitle">“¿Tú a qué vienes, a limpiar?” o “Bastante cobras para ser tía”: cómo es ser mujer en el sector de la construcción</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;He venido buscando mujeres&rdquo;.<em>&nbsp;</em>&nbsp;Lo dije en voz alta, con total naturalidad, delante de un auditorio lleno de emprendedores, durante uno de los eventos m&aacute;s populares del ecosistema de emprendimiento madrile&ntilde;o en aquella &eacute;poca: 'Iniciador'.&nbsp;Era 2009, la web 2.0 estaba eclosionando en Espa&ntilde;a y entend&iacute;amos que se trataba de una revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica en la que no pod&iacute;amos quedarnos atr&aacute;s. El p&uacute;blico asistente, formado en un 99% por hombres, estall&oacute; en carcajadas. Yo no me re&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Fui a aquel encuentro con mi socia, sabiendo ya que algo no encajaba. No encontr&aacute;bamos a otras mujeres emprendedoras, especialmente en sectores innovadores y tecnol&oacute;gicos.&nbsp;Quer&iacute;amos vernos reflejadas, sentirnos menos solas...&nbsp;La escena fue breve, pero se me qued&oacute; grabada. Como si, por verbalizar una ausencia, hubiera hecho el rid&iacute;culo. Lo cierto es que nadie parec&iacute;a haber ca&iacute;do en la cuenta de que lo realmente vergonzoso era que en encuentros como aquel, casi todos los asistentes fueran hombres.
    </p><p class="article-text">
        A&ntilde;os despu&eacute;s entend&iacute; que aquella situaci&oacute;n no era un hecho aislado. Era consecuencia de una cultura empresarial que yo misma hab&iacute;a interiorizado y que deslegitima, a veces sutilmente, otras veces de manera ofensiva, cualquier alternativa a un modelo de &eacute;xito emprendedor que a todas luces es t&oacute;xico.
    </p><p class="article-text">
        Pas&eacute; mucho tiempo pidiendo perd&oacute;n &mdash;a veces literalmente, otras solo en mi cabeza&mdash; por tener una empresa peque&ntilde;a: una academia de ingl&eacute;s que hab&iacute;a sacado adelante con mis escasos recursos. Rentable, s&iacute;. Sostenible, tambi&eacute;n. Un proyecto que me hab&iacute;a permitido construir la vida que quer&iacute;a tener. Pero a ojos del relato dominante del emprendimiento, poco ambicioso, poco innovador, nada sexy. El tipo de empresa que solemos poner en marcha muchas mujeres
    </p><p class="article-text">
        El canon de aquella narrativa dominante ven&iacute;a de Silicon Valley: rondas de inversi&oacute;n millonarias, escalabilidad infinita, crecimiento exponencial. Yo no ten&iacute;a nada de eso. Y durante a&ntilde;os, aquello me llev&oacute; a creer que no estaba legitimada para contar mi historia.
    </p><p class="article-text">
        Hasta que a&ntilde;os despu&eacute;s tuve que mudarme temporalmente con mi marido y mi hija a San Francisco. Fui all&iacute; a ejecutar, como <em>Regional Manager</em> de 'Women 2.0' y Presidenta y Co-Fundadora de 'Ellas 2.0' el proceso de multi-cooperaci&oacute;n que nos iba a llevar de la mano a impulsar juntas diversas iniciativas para apoyar a emprendedoras en Am&eacute;rica Latina. Era un salto profesional importante, pero lo que realmente me cambi&oacute; fue ver de cerca la cara B del sistema que hab&iacute;a aspirado a imitar.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Resolver&rdquo; lo de mi familia</h2><p class="article-text">
        Silicon Valley siempre se ha presentado como el coraz&oacute;n de la innovaci&oacute;n y el cambio, con una est&eacute;tica que mezcla lo hippie y lo tecnol&oacute;gico, lo disruptivo y lo espiritual, lo comunitario y lo empresarial. Una mezcla que Richard Barbrook y Andy Cameron definieron en los noventa como&nbsp;<em>The Californian Ideology</em>: un c&oacute;ctel de individualismo neoliberal, contracultura digital y fe ciega en el mercado como v&iacute;a de progreso. Yo llegu&eacute; creyendo que ese entorno quiz&aacute;s ser&iacute;a m&aacute;s abierto, m&aacute;s igualitario, m&aacute;s meritocr&aacute;tico. Pero no. Era otro molde m&aacute;s. Otro lugar que no contemplaba nuestras vidas.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo una conversaci&oacute;n con un emprendedor de &ldquo;&eacute;xito&rdquo; en una cafeter&iacute;a del SoMa, epicentro de&nbsp;las startups m&aacute;s &ldquo;disruptivas&rdquo; en aquellos a&ntilde;os. Era espa&ntilde;ol y ven&iacute;a de una familia con capital econ&oacute;mico, social y cultural. Su vida hab&iacute;a estado siempre rodeada de redes, recursos y certezas. Me escuch&oacute; hablar de mi proyecto profesional y de que estaba all&iacute; acompa&ntilde;ada de mi familia con la que tambi&eacute;n ten&iacute;a intenci&oacute;n de pasar tiempo.&nbsp;&ldquo;Si no resuelves eso, no vas a lograrlo&rdquo;,&nbsp;me solt&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Eso&rdquo; era la crianza. En ning&uacute;n momento se plante&oacute; que quiz&aacute;s no era &ldquo;mi problema&rdquo;. Que hab&iacute;a un padre, corresponsable, asumiendo esa parte. Que yo, de hecho, ya lo ten&iacute;a resuelto. Porque el relato imperante que comparten muchos emprendedores, empresarios e inversores trae consigo una idea muy concreta de c&oacute;mo se tiene que vivir y trabajar cuando est&aacute;s emprendiendo. Y todo lo que supone una alternativa, simplemente, no se toma en serio. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text"> &quot;Un emprendedor me dijo: &#039;Si no resuelves eso, no vas a lograrlo&quot;. “Eso” era la crianza. En ningún momento se planteó que quizás no era “mi problema”. Que había un padre, corresponsable, asumiendo esa parte. Que yo, de hecho, ya lo tenía resuelto. Porque el relato imperante que comparten muchos emprendedores, empresarios e inversores trae consigo una idea muy concreta de cómo se tiene que vivir y trabajar cuando estás emprendiendo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s parad&oacute;jico es que logr&eacute; todo lo que me hab&iacute;a propuesto. Entre 'Women 2.0' y 'Ellas 2.0' pusimos en marcha una red s&oacute;lida que se extendi&oacute; por comunidades hispanas en Estados Unidos y por Argentina, Chile, Venezuela, M&eacute;xico, Colombia y Uruguay. Organizamos cientos de eventos, conectamos territorios, y aglutinamos a distintas comunidades de mujeres fundadoras que se contaban por miles.
    </p><h2 class="article-text">Ya no pido perd&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Hoy lo veo claro: el relato que domina el emprendimiento no est&aacute; pensado para nosotras. Ni para nuestros cuerpos, ni para nuestros ritmos, ni para nuestras vidas. Pero eso no quiere decir que no estemos haci&eacute;ndolo, ni que lo estemos haciendo mal. Estamos emprendiendo poniendo a las personas -y no al dinero- en el centro de todos los procesos, trabajando por la sostenibilidad de la vida y de nuestros proyectos, no solo por la rentabilidad econ&oacute;mica. Y cooperando al margen del capital acumulativo. No somos nosotras las que no funcionamos, es un sistema hecho a la medida de hombres blancos y ricos que, por otra parte, se sostiene en cuidados invisibles asumidos mayoritariamente por mujeres racializadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sigo buscando mujeres. No para llenar cuotas, ni para que no se r&iacute;an en los eventos. Las busco porque est&aacute;n, porque hacen, porque lideran. Aunque no facturen millones. Me interesan sobre todo las que deciden parar para llegar al parque, a yoga, a una ca&ntilde;a con amigas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y esta vez, ya no pido perd&oacute;n por c&oacute;mo entiendo el &eacute;xito. Ni por c&oacute;mo cuento mi historia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Patricia Araque]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/emprendedora-no-encajo-relato-exito-masculino_132_12332762.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Jun 2025 20:19:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ser emprendedora y no encajar con el relato de éxito masculino: de pedir perdón a soportar risas en eventos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Emprendedores,Mujer,Feminismo,mujeres,Silicon Valley,Micromachismos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Niñas con top y labios pintados, niños con corbata: el machismo llena las fiestas de fin de curso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/ninas-top-tutu-labios-pintados-ninos-camisa-corbata-machismo-llena-fiestas-curso_132_12363019.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b0c89831-6824-476a-8a1a-5175735c70b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Niñas con top y labios pintados, niños con corbata: el machismo llena las fiestas de fin de curso"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Familias y profesoras critican que muchas celebraciones infantiles de final de curso están marcadas por sesgos y estereotipos de género, y que tienden a sexualizar a las niñas: "Si ven cómo se les segrega hasta en los eventos festivos, crecerán apreciando esa diferenciación y jerarquización como normal"</p><p class="subtitle">Las quejas contra marcas por sexualizar a las niñas se disparan: tops con relleno y bikinis de dos piezas a los tres años
</p></div><p class="article-text">
        La tem&aacute;tica de la fiesta de fin de curso que se celebrar&aacute; dentro de unos d&iacute;as en una escuela infantil p&uacute;blica de Aluche, en Madrid, es &ldquo;Los a&ntilde;os 50&rdquo;. Ofrecen tres modalidades de vestuario para su alumnado, que va de los cero a los tres a&ntilde;os: se puede llevar minifalda y pa&ntilde;uelo al cuello; camiseta escotada y leotardos ajustados; o bien pantal&oacute;n vaquero y camiseta blanca. En un colegio privado de Murcia, la fiesta para el nivel de 4 y 5 a&ntilde;os tiene tem&aacute;tica <em>West Side Story</em>. Las ni&ntilde;as llevar&aacute;n maillot y tut&uacute; rojos y los ni&ntilde;os deber&aacute;n vestir pantal&oacute;n vaquero, camiseta y pa&ntilde;uelo rojos al cuello. 
    </p><p class="article-text">
        Y en Sevilla, la fiesta de fin de curso de una escuela infantil es un festival de baile en el que las ni&ntilde;as de entre dos y cinco a&ntilde;os se suben al escenario pr&aacute;cticamente desnudas: top tipo bikini anudado al cuello, espalda y barriga descubiertas, falda m&iacute;nima, bailarinas y enormes lazos en el pelo.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de las pr&oacute;ximas semanas se celebrar&aacute;n cientos de festivales de fin de curso en centros escolares de todo el pa&iacute;s. Escuelas p&uacute;blicas, privadas y concertadas que despedir&aacute;n a su alumnado con celebraciones que, en ocasiones, est&aacute;n marcadas por un sesgo de g&eacute;nero muy claro, basado en estereotipos machistas. Las consignas para el vestuario est&aacute;n diferenciadas por g&eacute;nero: vestidos, faldas, tut&uacute;s, brillantina y purpurina para las ni&ntilde;as; trajes, camisas, corbatas, gomina o sombreros para los ni&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        En algunos casos, los disfraces para las m&aacute;s peque&ntilde;as &ndash;algunas de 0 a 3 a&ntilde;os&ndash; incluyen prendas sexualizadas: minifaldas, camisetas escotadas, tops cortos, tacones, labios pintados. Con todo lo que esto implica, adem&aacute;s, en t&eacute;rminos de sobreexposici&oacute;n de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as al colgar fotos y v&iacute;deos en redes sociales, p&aacute;ginas web o grupos de Whatsapp. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las fiestas escolares, adem&aacute;s de un momento de celebraci&oacute;n, deben servir tambi&eacute;n para seguir educando a ni&ntilde;as y ni&ntilde;os, por lo que hay que dise&ntilde;arlas con especial cuidado, especialmente en lo que a reproducci&oacute;n de roles y estereotipos se refiere. Si ni&ntilde;as y ni&ntilde;os crecen viendo c&oacute;mo se les segrega hasta en los eventos festivos, incurriendo ellas, adem&aacute;s, en vestimentas m&aacute;s inc&oacute;modas y sexualizadas, crecer&aacute;n apreciando esa diferenciaci&oacute;n y jerarquizaci&oacute;n como normal&rdquo;, denuncia Mar&iacute;a Gij&oacute;n, experta en g&eacute;nero y coeducaci&oacute;n, que lleva a&ntilde;os analizando este tipo de situaciones y las conoce bien, ya que recibe a diario denuncias de familias y profesoras. Gij&oacute;n ha compartido muchas de ellas con este diario, documentadas con fotograf&iacute;as y v&iacute;deos. 
    </p><h2 class="article-text">Sexualizar a las ni&ntilde;as</h2><p class="article-text">
        En la escuela madrile&ntilde;a que propone la fiesta de los a&ntilde;os 50, cuyo cartel encabeza este reportaje, una de las madres se ha plantado. &ldquo;Nos han mandado la foto explicando c&oacute;mo tienen que ir vestidos los peques y estamos alucinando. Les mandamos a la escuela un correo superamable explicando por qu&eacute; nos parec&iacute;an mal las consignas: por los roles de g&eacute;nero, por el enfoque adultocentrista del evento, por la sexualizaci&oacute;n&hellip; pero no parecen estar dispuestas a escuchar&rdquo;, denuncia esta madre. &ldquo;Una de las consignas que m&aacute;s resuena es que las ni&ntilde;as vayan con vestido o falda y que, para dar volumen, se pongan debajo un tut&uacute;. Y que, por otro lado, los ni&ntilde;os vayan con pantalones y camiseta. Los disfraces reproducen tambi&eacute;n patrones de sexualizaci&oacute;n preocupantes&rdquo;, alerta.
    </p><p class="article-text">
        Y a&ntilde;ade un elemento m&aacute;s a su denuncia: el adultocentrismo de la celebraci&oacute;n. &ldquo;Este tipo de eventos est&aacute;n pensados para los adultos, no para los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, que ni siquiera conocen ese tipo de pel&iacute;culas porque obviamente no han vivido en los a&ntilde;os 50 del siglo pasado&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        El curso pasado, otro colegio infantil p&uacute;blico madrile&ntilde;o festej&oacute; la despedida de su alumnado de dos a&ntilde;os con un baile al ritmo de <em>Salta conmigo</em>. En las im&aacute;genes se ve c&oacute;mo las ni&ntilde;as llevan tut&uacute;s rojos y lazos en el pelo del mismo color; los ni&ntilde;os visten traje, camisa y corbata roja. Las profesoras bailan a su lado, parecen orgullosas de su creaci&oacute;n. Las de la clase de al lado, una propuesta semejante pero con distinta canci&oacute;n: <em>Summer nights</em>, de <em>Grease</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Una docente del sistema educativo p&uacute;blico madrile&ntilde;o, que prefiere no dar su nombre, se&ntilde;ala que es una pr&aacute;ctica de lo m&aacute;s habitual: &ldquo;Estamos muy solas las profesoras que tenemos perspectiva de g&eacute;nero y que se&ntilde;alamos que este tipo de celebraciones no tienen sentido&rdquo;, asegura. Reconoce que a ella misma le toc&oacute; organizar una fiesta de fin de curso con tem&aacute;tica <em>Grease</em>, pese a estar totalmente en contra. &ldquo;Lo que m&aacute;s me sorprende es que a much&iacute;simas profesoras y profesores les encanta hacerlo, no lo ven problem&aacute;tico&rdquo;, explica. 
    </p><h2 class="article-text">Un patr&oacute;n </h2><p class="article-text">
        Mar&iacute;a Gij&oacute;n recibe tantos casos parecidos que ya ha identificado algunos patrones: &ldquo;La tem&aacute;tica de <em>Grease</em>, por ejemplo, es muy com&uacute;n entre el alumnado de la etapa infantil; es una propuesta totalmente sexualizada y alejada del contexto&rdquo;, asegura la experta. Y aporta m&aacute;s ejemplos semejantes; uno de los m&aacute;s impactantes, el de una escuela infantil sevillana en la que las ni&ntilde;as se suben al escenario sin apenas ropa: un top tipo bikini, una falda m&iacute;nima, bailarinas y lazos en la cabeza. En funci&oacute;n del aula, los modelos y colores var&iacute;an, pero el patr&oacute;n es el mismo: mientras que los ni&ntilde;os van completamente vestidos, con pantal&oacute;n largo y camisa, las ni&ntilde;as aparecen pr&aacute;cticamente desnudas. 
    </p><p class="article-text">
        A veces, el sesgo machista no est&aacute; solo en la diferenciaci&oacute;n de las propuestas para ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, sino en dar el est&aacute;ndar masculino por supuesto. En Galicia, una escuela infantil p&uacute;blica opt&oacute; por inspirarse en la pel&iacute;cula <em>Beb&eacute; jefazo</em> para sus disfraces: traje de chaqueta, camisa, corbata, gafas de sol y malet&iacute;n. Lo cuenta una madre implicada: &ldquo;Cuando nos explicaron la tem&aacute;tica, yo no daba cr&eacute;dito. Intent&eacute; hablar con la profesora para que al menos entrasen en raz&oacute;n, pero las vi tan orgullosas de su idea que no me atrev&iacute; a ir mucho m&aacute;s all&aacute; y a escribir a la escuela, porque no lo iban a entender&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Y eso no es todo: en otra de las aulas, ni&ntilde;os y ni&ntilde;as se disfrazaron de &ldquo;indios&rdquo;, &ldquo;con toda la carga racista que eso conlleva&rdquo;, denuncia esta madre. &ldquo;Una aut&eacute;ntica machistada y una racistada&rdquo;, redunda. Andrea, que es profesora en Galicia, conoce de cerca el caso, aunque no es el colegio en el que ella trabaja. &ldquo;Les dijeron a las familias que les vistan de beb&eacute; jefazo, con o may&uacute;scula, dando por supuesto que los jefes son siempre ellos, incluso desde beb&eacute;s. Como hemos avanzado un poco en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, ya pocos colegios se atreven a decir que los ni&ntilde;os vayan de una forma y las ni&ntilde;as de otra. Pero el hecho es que si les vistes de traje y corbata es obvio que van de jefe hombre, no de jefa mujer, con todo lo que eso conlleva. La carga de g&eacute;nero est&aacute; ah&iacute;&rdquo;, explica esta docente. 
    </p><h2 class="article-text">Una reflexi&oacute;n y propuestas alternativas </h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de este caso concreto, Andrea propone una reflexi&oacute;n en torno a los disfraces en las aulas: &ldquo;Muchas profesoras estamos hartas de ver a ni&ntilde;os y ni&ntilde;as con disfraces de indios con una pluma en la cabeza, de chinos con kimono y todo tipo de connotaciones racistas. Tambi&eacute;n de ver bailes de fin de curso de ni&ntilde;as muy peque&ntilde;as hipersexualizadas, y estamos denunciando todo esto. Porque desde la escuela no podemos seguir perpetuando estereotipos machistas y racistas, y adem&aacute;s tenemos que darle una vuelta al adultocentrismo. Porque, &iquest;para qui&eacute;n se hacen las fiestas? &iquest;Para los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as o para profes y familias? A veces los y las peques lo pasan fatal en este tipo de actuaciones, que se hacen fundamentalmente para las personas adultas&rdquo;, asegura. 
    </p><p class="article-text">
        A ella le molestan mucho las reacciones del entorno cuando se&ntilde;ala lo que no le parece correcto: &ldquo;Cuando dije que las ni&ntilde;as de sexto no deber&iacute;an hacer un baile s&uacute;per sexualizado, me respondieron que era yo muy puritana, que hab&iacute;a que modernizarse un poco&rdquo;, protesta. &ldquo;Y cuando denunci&eacute; el racismo en los disfraces que perpet&uacute;an los estereotipos de cada pa&iacute;s, me respondieron con el t&iacute;pico &lsquo;ahora ya no se puede decir nada&rsquo;&rdquo;, prosigue.
    </p><p class="article-text">
        Un criterio con el que coincide plenamente Ana, profesora en una escuela de la red municipal madrile&ntilde;a que apuesta por un modelo completamente opuesto al descrito: ellas no celebran ning&uacute;n tipo de graduaci&oacute;n, ni siquiera fiesta de carnaval, bajo la idea educativa de que muchos ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de esa edad no disfrutan de los disfraces. Su opini&oacute;n es muy cr&iacute;tica con respecto a este tipo de celebraciones: &ldquo;En vez de generar una fiesta familiar, adaptada a todas las edades, se convierte el final del curso en una fiesta que para los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as es un horror&rdquo;, denuncia. Por eso en esta red de escuelas han decidido directamente no celebrar este tipo de eventos. 
    </p><p class="article-text">
        Pero si se quiere hacer, existen alternativas m&aacute;s respetuosas, adaptadas a la edad de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as y no sesgadas. Mar&iacute;a Gij&oacute;n aporta algunas ideas: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo hacerlo entonces? Es muy f&aacute;cil: no diferenciando disfraces o vestimenta por el sexo, teniendo especial cuidado en la selecci&oacute;n de la tem&aacute;tica y fomentando estilismos sin sexualizar, que sean c&oacute;modos y propios del p&uacute;blico infantil. Existen multitud de tem&aacute;ticas como para tener que centrarse en las m&aacute;s estereotipadas&rdquo;, explica. La madre que denunci&oacute; la vestimenta de su escuela en Madrid aporta tambi&eacute;n algunas ideas: &ldquo;Unos disfraces de animales, peces, estrellas, o colores del arco&iacute;ris ser&iacute;an m&aacute;s adecuados&rdquo;, explica. 
    </p><p class="article-text">
        Y la profesora que tuvo que organizar la fiesta de Grease contra su criterio, intenta ahora hacer las cosas de otra manera: &ldquo;Este a&ntilde;o nos toca tem&aacute;tica medieval, y tengo algunas compa&ntilde;eras que ya est&aacute;n vistiendo a las ni&ntilde;as de princesas y a los ni&ntilde;os de caballeros. Yo estoy preparando materiales que no diferencian por g&eacute;nero, como castillos, escudos, cascos o caballos de juguete&rdquo;, expone.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lucía M. Quiroga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/ninas-top-tutu-labios-pintados-ninos-camisa-corbata-machismo-llena-fiestas-curso_132_12363019.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Jun 2025 20:39:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Micromachismos,Educación,Educación inclusiva,Igualdad,Machismo,Infancia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ana Guerra y el embarazo como forma de legitimar la vigilancia constante hacia las mujeres y su cuerpo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/ana-guerra-embarazo-forma-legitimar-vigilancia-constante-mujeres-cuerpo_132_12344887.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/47f4b8e6-fedb-4a3d-a741-7decee5acd3e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ana Guerra y el embarazo como forma de legitimar la vigilancia constante hacia las mujeres y su cuerpo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La cantante, en el centro de mira por los rumores sobre su posible embarazo, evidencia el control y el estigma que sufren las mujeres al relacionar sus cuerpos con funciones reproductivas y afectivas
</p><p class="subtitle">No estoy embarazada, estoy engordando </p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Te casas y parece que tu labor es dejar tu carrera, tener hijos y dedicarte a la casa. &iquest;De verdad somos as&iacute;?&rdquo;, declaraba ante los medios la artista Ana Guerra hace unos d&iacute;as. La cantante, que ha estado en el punto de mira por los rumores sobre un posible embarazo, mostraba su enfado ante los micr&oacute;fonos de Europa Press.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Guerra no ha dudado en criticar duramente estas especulaciones tach&aacute;ndolas de pr&aacute;cticas &ldquo;retr&oacute;gradas&rdquo;, pero asociar el cuerpo de una mujer con el embarazo ante cualquier cambio f&iacute;sico o est&eacute;tico es una pr&aacute;ctica habitual. Como ella, son muchos los casos en los que la mujer se pone en el foco de mira, se vigila y se observa de cerca. Jennifer Aniston, Emilia Mernes o Mar&iacute;a Pombo no son m&aacute;s que ejemplos dentro de un ecosistema constante de vigilancia hacia la mujer y su cuerpo. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; lo denuncia y reivindica Sandra Gonfaus, activista y comunicadora especializada en g&eacute;nero. &ldquo;Cuando una mujer cambia su cuerpo, especialmente si gana peso o se sale de lo considerado 'normativo', el imaginario colectivo necesita justificarlo. El embarazo se convierte entonces en una explicaci&oacute;n socialmente aceptable para que ese cuerpo pueda seguir siendo 'leg&iacute;timo'&rdquo;, explica.&nbsp;El caso de la cantante &ldquo;no es anecd&oacute;tico, sino estructural&rdquo;, incide la activista.
    </p><p class="article-text">
        Las transformaciones del f&iacute;sico de una mujer son, por tanto, objeto de cr&iacute;tica y observaci&oacute;n ante lo que se considera que debe encajar en la normalidad. &ldquo;No se trata solo de opinar sobre el cuerpo, sino de marcar los l&iacute;mites de lo que se considera aceptable, deseable y visible&rdquo;, espeta la comunicadora.&nbsp;Desde la Asociaci&oacute;n de Matronas de Madrid, Cristina Gonz&aacute;lez incide en que este tipo de comentarios se hacen sin saber la historia que hay detr&aacute;s de cada mujer. &ldquo;A lo mejor esa persona que estamos juzgando, a la que le decimos que se le va a pasar el arroz, est&aacute; viviendo una historia de infertilidad, ha tenido varias perdidas gestacionales o est&aacute; luchando en un tratamiento de reproducci&oacute;n asistida y no est&aacute; consiguiendo ese hijo que tanto anhela&rdquo;, alerta. 
    </p><p class="article-text">
        Otro punto importante para Gonfaus es la manera en la que se expresan este tipo de juicios desde &ldquo;una aparente preocupaci&oacute;n&rdquo;. &ldquo;Lo que hay detr&aacute;s es un control est&eacute;tico y moral. En mi experiencia, he visto c&oacute;mo esta vigilancia se intensifica en cuerpos gordos, racializados, trans... No se trata solo de opinar sobre el cuerpo, sino de marcar los l&iacute;mites de lo que se considera aceptable, deseable y visible&rdquo;, sentencia.&nbsp;Gonz&aacute;lez coincide con que este tipo de observaciones dejan v&iacute;a libre para opinar sobre las mujeres. &ldquo;Parece que es algo gratuito juzgar el cuerpo de las mujeres durante toda nuestra vida&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Ellos, fuera del punto de mira</strong></h2><p class="article-text">
        La propia Ana Guerra mostraba su enfado con que la pregunta sobre un posible embarazo no se la hicieran a su marido, V&iacute;ctor El&iacute;as. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; os digo? Que ya salieron los rumores cuando me cas&eacute; y ahora no s&eacute; por qu&eacute; se ha vuelto a despertar. La verdad, porque estoy estupenda&rdquo;, llegaba a justificarse Guerra se&ntilde;alando su cuerpo. &ldquo;No s&eacute;, me da pena seguir viviendo en una poblaci&oacute;n tan retr&oacute;grada que una vez m&aacute;s, seg&uacute;n me caso, tienen que decir que estoy embarazada porque eso es lo que me corresponde hacer ahora mismo en mi vida, &iquest;no? Porque funcionamos as&iacute;, con este m&eacute;todo&rdquo;, ha asegurado la int&eacute;rprete.
    </p><p class="article-text">
        Guerra cuestiona que los comentarios se centren en una posible maternidad cuando se encuentra en un momentos profesional muy activo, con el reciente lanzamiento de su single <em>La llama</em>. Y que solo se le cuestione a ella. &ldquo;A V&iacute;ctor no le hacen esta pregunta. Me la hacen a m&iacute;. Entonces es porque soy yo la que si tengo beb&eacute;s tengo que quedarme en casa, parar mi carrera y dedicarme a mi casa y a mis hijos, &iquest;no?&rdquo;, expresaba. Sandra Gonfaus coincide en que esta l&oacute;gica no se aplica a los hombres, a quienes &ldquo;rara vez se les pregunta por su cuerpo, su paternidad o sus cambios f&iacute;sicos&rdquo;. Para la activista, este hecho evidencia una desigualdad de trato profundamente arraigada, donde &ldquo;el cuerpo de las mujeres sigue siendo un espacio p&uacute;blico, escrutable, opinable&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paula Mas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/ana-guerra-embarazo-forma-legitimar-vigilancia-constante-mujeres-cuerpo_132_12344887.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 May 2025 20:25:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ana Guerra y el embarazo como forma de legitimar la vigilancia constante hacia las mujeres y su cuerpo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Micromachismos,Música,Feminismo,Maternidad,Embarazo,Misoginia,Discriminación de género,Televisión,Mujer,Alimentación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Es seguro tener relaciones sexuales durante el embarazo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/seguro-relaciones-sexuales-durante-embarazo_132_12271126.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/63db79d9-c78f-4373-a2f6-3fb527143516_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Es seguro tener relaciones sexuales durante el embarazo?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La ginecóloga y obstetra Alberta Fabris responde: "Algunas mujeres describen notar contracciones unos segundos después de un orgasmo, pero no son prejudiciales ni causan aborto ni parto prematuro en un embarazo sin complicaciones"</p><p class="subtitle">Más consultas - ¿Es aconsejable hacer ejercicios de suelo pélvico durante el embarazo o es mejor que no?</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Se puede tener relaciones con penetración durante el embarazo sin que exista ningún tipo de riesgo? Tengo un embarazo normal sin complicaciones, pero siento que estoy haciendo algo ´malo´</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Cristina</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hola Cristina, gracias por hacernos esta pregunta, imagino que es dif&iacute;cil poner por escrito una sensaci&oacute;n como la de &ldquo;hacer algo malo&rdquo; al tener relaciones sexuales con penetraci&oacute;n mientras est&aacute;s gestando. Soy ginec&oacute;loga y te contesto desde el punto de vista m&eacute;dico, tal vez en tu sentir haya una parte m&aacute;s cultural y psicol&oacute;gica que pueda necesitar atenci&oacute;n sexol&oacute;gica m&aacute;s que m&eacute;dica. Con una sex&oacute;loga se podr&iacute;a hablar de lo que nos despiertan las relaciones sexuales a nivel de culpa o juicio sobre nosotras mismas y especialmente como madres o futuras madres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sobre los riesgos para el embarazo y la criatura, los estudios cient&iacute;ficos no han encontrado un aumento del riesgo de aborto o parto prematuro en mujeres que hayan tenido relaciones con penetraci&oacute;n durante el embarazo. Algunas mujeres describen notar contracciones despu&eacute;s de un orgasmo. Efectivamente, est&aacute;n descritas contracciones entre dos y cuatro segundos despu&eacute;s del orgasmo, pero no son perjudiciales ni causan abortos ni partos prematuros en un embarazo sin complicaciones como el tuyo. 
    </p><p class="article-text">
        Creo que lo que ha causado culturalmente temores a las relaciones sexuales con penetraci&oacute;n es la transmisi&oacute;n de enfermedades de transmisi&oacute;n sexual (ETS) que puedan afectar al feto. En el caso de tener relaciones con penetraci&oacute;n es importante cuidar ese aspecto utilizando el preservativo como en cualquier relaci&oacute;n sexual sin estar embarazadas, por ejemplo, en caso de cambiar de pareja o de que la pareja sexual tenga una ETS.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, hablar de lo que nos apetezca, aunque no sea determinado por lo que aconseja la ciencia, y buscar lo que nos haga vivir con placer y plenitud nuestra vida sexual buscando alternativas a las relaciones con penetraci&oacute;n puede ser una oportunidad para la pareja y para cuidarse mutuamente durante los embarazos.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberta Fabris]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/seguro-relaciones-sexuales-durante-embarazo_132_12271126.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 May 2025 21:19:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Es seguro tener relaciones sexuales durante el embarazo?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Embarazo,Sexo,Vida sexual,Salud,Salud sexual,Maternidad,Ginecología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Soy una madre feminista y no he visto 'Adolescencia' porque me da miedo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/madre-feminista-no-he-visto-adolescencia-da-miedo_132_12256414.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2992ac62-e0be-49c5-89b2-213c2f2d0ec0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Soy una madre feminista y no he visto &#039;Adolescencia&#039; porque me da miedo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un día tu hijo te pregunta por la ley del “solo sí es sí” y comparte el chascarrillo de que va a necesitar un contrato para ligar. “En otras partes las mujeres sufren mucho, pero en España dime en qué estáis discriminadas”, dice el que no ha faltado a un 8M hasta los 13 años. Ahí está, la 'red flag' del posmachismo

</p></div><p class="article-text">
        No he visto&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/spin/adolescencia-serie-netflix-hablan-basada-hechos-reales-pm_1_12143475.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Adolescencia&nbsp;</em></a><a href="https://www.eldiario.es/spin/adolescencia-serie-netflix-hablan-basada-hechos-reales-pm_1_12143475.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">-la archifamosa serie de Netflix- </a>porque siento que no puedo. Porque lo que les pas&oacute; a esos padres en la ficci&oacute;n, pasa en la realidad. Porque ese miedo se nos ha instalado en las familias de este siglo, con y sin serie. No la he visto porque s&eacute; que me va a remover. Y quien cr&iacute;a adolescentes necesita informaci&oacute;n, pero tambi&eacute;n algo de paz de esp&iacute;ritu.
    </p><p class="article-text">
        Hubo un tiempo en el que yo ten&iacute;a algunas certezas. Cre&iacute;a tener la receta para educar a un hijo y una hija de forma que, cuando crecieran, se comportaran -m&aacute;s o menos- como yo imaginaba. Me daba pavor criar hijos tiranos, as&iacute; que segu&iacute; mi hoja de ruta supuestamente infalible. Muchas noches de cuentos, muchas horas de parque, mucha comunicaci&oacute;n con el colegio, muchos achuchones, mucho predicar con el ejemplo y mucha conversaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Lo peor fue reconocer que la f&oacute;rmula no funcionaba. Eso fue desconcertante. Yo cre&iacute;a <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/escuela-herramienta-prevenir-violencias-machistas-fomentar-igualdad-canarias_1_12114438.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en el poder absoluto de la educaci&oacute;n como en una religi&oacute;n</a>. Y como ocurre en las religiones, no me cuestion&eacute; el dogma antes de empezar a criar. Me sab&iacute;a el catecismo: de padres que leen, hijos lectores. De progenitores que no tiran un papel al suelo ni hablan alto en el metro, descendientes c&iacute;vicos. De madres solas y luchadoras, hijos feministas. Y no. O no siempre. O no en todo.
    </p><p class="article-text">
        En la infancia, las madres nos sentimos tan imprescindibles que larvamos un cierto sentimiento de ser todopoderosas. No lo reconocemos, pero cuando puedes curar las heridas de una ca&iacute;da con un beso, tienes poder. Est&aacute;s en tu pico de influencia.&nbsp;Cuando aterriza en tu casa la adolescencia, quieres creer que como has hecho A+B, va a ocurrir C. La f&oacute;rmula. Pero no. 
    </p><p class="article-text">
        Ya no eres la referencia principal en la vida de tus hijos. Ahora desatas el efecto oposici&oacute;n. El gobierno no hace nunca nada bien.&nbsp;Empieza la polarizaci&oacute;n familiar, que deja en mantillas a la del Congreso cuando encima la crianza se construye en dos casas, con padres separados, que siempre dejan resquicios en el mensaje &uacute;nico por mucho que intenten alinearse. No es el &uacute;nico factor agravante, pero es un se&ntilde;or factor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En realidad, sab&iacute;as que este momento llegar&iacute;a, pero no lo quer&iacute;as ver. Cosas de la fe. Te acuerdas de aquel compa&ntilde;ero anarquista del instituto que se colgaba candados en las botas, hijo de un juez ultraconservador. Pero lo considerabas una falla del sistema, algo que a ti no te iba a pasar, porque t&uacute; hab&iacute;as seguido LA F&Oacute;RMULA. 
    </p><h2 class="article-text">El contrato para ligar</h2><p class="article-text">
        Un d&iacute;a tu hijo te pregunta por la ley del &ldquo;solo s&iacute; es s&iacute;&rdquo;. Y comparte el chascarrillo de que va a necesitar un contrato para ligar. &ldquo;En otras partes del mundo las mujeres sufren mucho, mam&aacute;, pero en Espa&ntilde;a dime en qu&eacute; est&aacute;is discriminadas&rdquo;, dice el que no ha faltado a una manifestaci&oacute;n del 8M hasta los 13 a&ntilde;os. Ah&iacute; est&aacute;, la <em>red flag</em> del posmachismo. 
    </p><p class="article-text">
        Y te pones en guardia. Y provocas largas conversaciones en las que aparecen desde las 'kellys' hasta todas las que dejaron su trabajo para criar porque, total, cobraban menos y sus puestos eran de poco valor. Y la carga mental. Y las connotaciones, porque no significa lo mismo un t&iacute;o zorro que una t&iacute;a zorra. Entonces, de repente, asiente. &ldquo;No lo hab&iacute;a pensado, mam&aacute;, pero es verdad que a igual vida sexual intensa, a ellas se las considera unas guarras y nosotros tenemos galones&rdquo;. Aleluya; por ah&iacute; s&iacute; entiende. 
    </p><p class="article-text">
        Y al final, la frase: &ldquo;Si yo soy feminista, pero como t&uacute;, no como las de ahora&rdquo;. Que al principio hasta te enorgullece, pero luego caes en la cuenta de que te has convertido en una estatua oferente, en una Dama de Elche de piedra. Tu feminismo est&aacute; bien porque no le interpela tanto en su vida como el de sus iguales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me cuestionaba sin parar de d&oacute;nde hab&iacute;an salido esos ramalazos machirulos si lo que le hemos ense&ntilde;ado en casa y en la escuela es lo contrario. Pues por eso, me dijo. Cuando la educaci&oacute;n emocional y la formaci&oacute;n en igualdad son tan obligatorias como una clase de matem&aacute;ticas, o te la saltas o la odias. Un argumento sin fisuras.&nbsp;Toca entonces manejar el miedo (a que tu hijo te caiga mal, a que no lo reconozcas), el desconcierto, y ay, la culpa. Qu&eacute; no le expliqu&eacute; bien, en qu&eacute; punto me pas&eacute; de seria y le agobi&eacute;, en qu&eacute; detalle pequ&eacute; de fr&iacute;vola. Por qu&eacute; no fui capaz de prever la reacci&oacute;n a la contra, por otro lado tan previsible. Al principio, lo vives como una culpa propia, individual. Una culpa sin colectivizar.
    </p><h2 class="article-text">La manosfera existe</h2><p class="article-text">
        Parece mentira que haga falta una digesti&oacute;n tan larga para reconocer lo obvio: que las chavalas y los chavales salen al mundo, que has dejado de ser el faro de la influencia y que, al menos de momento, sus fuentes de informaci&oacute;n (y de emoci&oacute;n) son otras. Que el despertar de la sexualidad est&aacute; ya aqu&iacute; y deja sus marcas. Que aunque hayas retrasado hasta casi los 14 a&ntilde;os la edad de tener un m&oacute;vil, el mundo adulterado por el aspiracionismo y los filtros ha entrado en su cabeza, en sus vidas.&nbsp;Cuando te pones tremenda, piensas que a esa edad t&uacute; te hab&iacute;as le&iacute;do el <em>Segundo Sexo</em> de la Beauvoir y ahora tu hija lo que te recita son las marcas de cosm&eacute;ticos que lo petan en el Primor. Si te pones menos tremenda, piensas que no son incompatibles.
    </p><p class="article-text">
        En fin, que ahora eres residual, como todo lo que baja del 5% en las encuestas. Te tranquiliza que tu chaval tenga criterio, pero no que pase horas viendo al Xocas en YouTube o escuchando Ninfo de JC Reyes. La certeza es que la&nbsp;<em>manosfera&nbsp;</em>existe y que &eacute;l la mira, aunque sea de refil&oacute;n. La otra certeza es que afortunadamente tiene con quien contrastar y que est&aacute; bien cuestionarse los porqu&eacute;s, que para eso le ense&ntilde;&eacute; esp&iacute;ritu cr&iacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        Y est&aacute; bien que me pregunte, aunque las preguntas duelan. El silencio es mucho m&aacute;s peligroso, y si no, que se lo digan a los padres de Jaimie, confiados en que hab&iacute;an criado a un chico tranquilo e introvertido, de los que no dan problemas, en su ciudad de provincias inglesa. Lo hicimos bien -se dec&iacute;an-; no sale de fiesta; no se pega con nadie. Y mira.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Han pasado tres a&ntilde;os desde que son&oacute; la alarma. Tres a&ntilde;os de intentar no juzgar, pero de no dejar pasar una duda. Hace poco mi hijo me dijo que &eacute;l quiere ser cada d&iacute;a mejor persona. Yo creo que eso incluye ser mejor hombre. Me tranquiliz&oacute;. Pero ver <em>Adolescencia</em> va a ser demasiado. Aunque conf&iacute;e en que, al final, la f&oacute;rmula d&eacute; alg&uacute;n resultado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Puedes compartir tu historia escribi&eacute;ndonos a <strong>micromachismos@eldiario.es</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Celia Zafra Cebrián]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/madre-feminista-no-he-visto-adolescencia-da-miedo_132_12256414.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Apr 2025 20:03:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Soy una madre feminista y no he visto 'Adolescencia' porque me da miedo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Educación,Micromachismos,Machismo,Adolescentes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["¿Tú a qué vienes, a limpiar?" o "Bastante cobras para ser tía": cómo es ser mujer en el sector de la construcción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/vienes-limpiar-cobras-tia-mujer-sector-construccion_1_11999142.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2d71d98d-71da-4d2e-bb04-4d8eaea98c8c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;¿Tú a qué vienes, a limpiar?&quot; o &quot;Bastante cobras para ser tía&quot;: cómo es ser mujer en el sector de la construcción"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las barreras estructurales y culturales persisten en un sector en el que tan solo el 11,2% de los empleos son femeninos: “Me costó que me aceptaran y vieran que puedo trabajar igual que ellos”, destaca Verónica Cano, albañila</p><p class="subtitle">Soy nutricionista y hay hombres que utilizan mi agenda laboral para intentar quedar conmigo
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;T&uacute; a qu&eacute; vienes, a limpiar?&rdquo; o &ldquo;Bastante cobras para ser t&iacute;a&rdquo; son algunos de los comentarios que ha tenido que escuchar Ver&oacute;nica Cano, mujer que se dedica a la construcci&oacute;n, un sector donde la presencia femenina es minoritaria y los prejuicios abundan. Desde peque&ntilde;a, la obra le hab&iacute;a llamado la atenci&oacute;n, influenciada por el trabajo de su madre, que se encargaba de limpiar en casas reci&eacute;n construidas. Cano recuerda c&oacute;mo, tras el instituto, acompa&ntilde;aba a su madre y observaba con curiosidad a los alba&ntilde;iles, carpinteros y fontaneros, lo que le hizo ir aprendido poco a poco sobre herramientas y t&eacute;cnicas.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de su pasi&oacute;n y destreza, el camino no ha sido sencillo. Cuando decidi&oacute; profesionalizarse como alba&ntilde;ila &mdash;t&eacute;rmino <a href="https://www.fundeu.es/recomendacion/albanila-femenino-adecuado/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aceptado por la Fund&eacute;u</a> desde 2019, aunque todav&iacute;a <a href="https://www.rae.es/diccionario-estudiante/alba%C3%B1il" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no por la RAE</a>&mdash;, realizaba trabajos por cuenta propia y m&aacute;s tarde entr&oacute; a una empresa de construcci&oacute;n. All&iacute;, Cano enfrent&oacute; la desconfianza de sus compa&ntilde;eros, quienes inicialmente se resistieron a compartir cuadrilla con ella. &ldquo;Con el tiempo eso cambi&oacute; y ahora me tratan como a una igual&rdquo;, comenta. Sin embargo, el reconocimiento de sus compa&ntilde;eros no ha logrado silenciar los comentarios discriminatorios de algunos clientes. &ldquo;&iexcl;Anda, te traes a la mujer!&rdquo;, le dijeron a uno de sus colegas, dando a entender que su presencia solo pod&iacute;a ser la de una acompa&ntilde;ante.
    </p><p class="article-text">
        Comentarios como este, explica, requieren hacer o&iacute;dos sordos, pero reconoce que no siempre es f&aacute;cil. &ldquo;Es triste, pero luego muchos te piden perd&oacute;n cuando terminas el trabajo. Aunque soy de pensar que en ese momento ya es tarde. Solo espero que la pr&oacute;xima vez que se topen con una mujer en un trabajo donde somos minor&iacute;a no hagan ese tipo de comentarios, porque hay gente a la que les puede afectar negativamente y llegar a abandonar algo que realmente les gusta y les hace feliz&rdquo;, reflexiona.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Imagen de Verónica Cano, albañila                            </span>
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        Seg&uacute;n el informe <em>Mujeres en el Sector de la Construcci&oacute;n </em>de 2023 del <a href="https://www.observatoriodelaconstruccion.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Observatorio Industrial de la Construcci&oacute;n</a>, solo el 11,2% de las personas trabajadoras en este &aacute;mbito son mujeres. Las barreras estructurales y culturales persisten: estereotipos de g&eacute;nero, desconfianza de los empleadores, prejuicios sobre la capacidad femenina, dificultades para conciliar la vida familiar y laboral, e incluso discriminaciones relacionadas con la posibilidad de embarazo, seg&uacute;n el an&aacute;lisis.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me costó que me aceptaran y vieran que podía trabajar igual que ellos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Inma López</span>
                                        <span>—</span> Trabajadora en un servicio de limpieza urgente
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Inma L&oacute;pez, quien contrat&oacute; a Cano para reformar su cocina, entiende perfectamente esa realidad. Ella tambi&eacute;n ha enfrentado discriminaci&oacute;n en su entorno laboral. Trabaja en un servicio de limpieza urgente que interviene en situaciones excepcionales, como cuando un &aacute;rbol cae y bloquea una carretera. Es un trabajo duro y se requiere fuerza, explica L&oacute;pez, quien a&ntilde;ade que, aunque inicialmente eran solo cinco mujeres, hoy son muchas m&aacute;s: &ldquo;Me cost&oacute; que me aceptaran y vieran que pod&iacute;a trabajar igual que ellos&rdquo;, confiesa.
    </p><h2 class="article-text">Formaci&oacute;n para el cambio</h2><p class="article-text">
        En este contexto de desigualdad surgi&oacute; la iniciativa <a href="https://www.ellaconstruye.com/bio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ella Construye</a>, para facilitar la integraci&oacute;n de mujeres en el sector de la construcci&oacute;n. La empresa fue fundada por Laura Baquero, arquitecta que desde 2009 dirige su propio estudio en Madrid, donde realiza proyectos de edificaci&oacute;n de nueva planta, obras y reformas de interiores.
    </p><p class="article-text">
        Baquero recuerda que el momento clave fue en el a&ntilde;o 2017, cuando contrat&oacute; por primera vez a una alba&ntilde;ila para esas reformas: &ldquo;Los clientes comenzaron a pedir espec&iacute;ficamente que fueran mujeres quienes trabajaran en sus obras porque les transmit&iacute;an mayor confianza&rdquo;, explica. Sin embargo, el mayor desaf&iacute;o fue encontrar trabajadoras especializadas en oficios. A pesar de ello, la empresa lleg&oacute; a contar con un equipo diverso de ocho mujeres y personas trans desempe&ntilde;ando distintas funciones: electricistas, carpinteras, alba&ntilde;ilas y pintoras.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Consciente de la necesidad de fomentar la presencia femenina en el sector, Baquero decidi&oacute; ir m&aacute;s all&aacute; y comenz&oacute; a organizar talleres gratuitos de iniciaci&oacute;n a la construcci&oacute;n exclusivamente para mujeres. Estos talleres abarcan m&uacute;ltiples especialidades: construcci&oacute;n en ladrillo, revestimientos, sistemas de aislamiento t&eacute;rmico exterior (SATE), alicatados, electricidad, fontaner&iacute;a y carpinter&iacute;a, entre otras. Las actividades var&iacute;an en duraci&oacute;n, desde un d&iacute;a hasta un mes, y son eminentemente pr&aacute;cticas, permitiendo a las participantes aprender haciendo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Mujer en una de las formaciones que ofrece &quot;Ella construye&quot;.                            </span>
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        El perfil de las asistentes es variado. Seg&uacute;n Baquero, han participado mujeres desempleadas, mujeres en situaci&oacute;n de vulnerabilidad, empleadas que desean cambiar de sector, arquitectas, t&eacute;cnicas o interioristas que quieren mejorar sus competencias en obra, as&iacute; como amantes de las reformas y el bricolaje, y mujeres del sector que buscan colaborar en proyectos espec&iacute;ficos.
    </p><p class="article-text">
        El camino hacia la igualdad en la construcci&oacute;n es todav&iacute;a largo, no ha hecho m&aacute;s que empezar. Cano anima a todas las chicas que no se atrevan a 'meterse' en la obra: &ldquo;Es un trabajo donde te sientes super realizada. Cada d&iacute;a se aprende algo nuevo&rdquo;, asegura. Para derribar techos de cristal hay que derribar tambi&eacute;n muros de cemento.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Irene Velázquez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/vienes-limpiar-cobras-tia-mujer-sector-construccion_1_11999142.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Feb 2025 21:15:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["¿Tú a qué vienes, a limpiar?" o "Bastante cobras para ser tía": cómo es ser mujer en el sector de la construcción]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Machismo,Sexismo,Construcción,mujeres,Desigualdad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["¿Pero tú usas tampones?" y otras formas de machismo y racismo que sufrimos las gitanas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/blog/micromachismos/tampones-formas-machismo-racismo-sufrimos-gitanas_1_12031605.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3c0c96a7-c1e5-49cc-8e80-cc1e5f4660d0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;¿Pero tú usas tampones?&quot; y otras formas de machismo y racismo que sufrimos las gitanas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La imagen de la mujer gitana sigue presa de dos estereotipos opuestos y deshumanizantes: o somos la "gitana salvaje y sexualizada" o la "madre sumisa y tradicional"</p><p class="subtitle">Un recorrido por la vida de las mujeres gitanas referentes en igualdad
</p></div><p class="article-text">
        He sufrido el antigitanismo en todos los lugares en los que he estado. En la calle, en las tiendas, en el hospital, en la escuela. No importa la ciudad, el barrio, la lengua que se hable o la historia de lucha de sus gentes. Siempre nos <em>racismean</em>, y ya basta.
    </p><p class="article-text">
        Desde que tengo conciencia, he sentido el racismo sobre mi piel. No como una idea abstracta, no como algo que otros discuten en tertulias, sino como un peso constante, como una losa que aplasta las oportunidades, la dignidad y hasta la propia existencia.
    </p><p class="article-text">
        Me ha pasado de todo. Me han seguido en tiendas como si fuera una ladrona. Me han puesto en habitaciones apartadas en el hospital &ldquo;por si viene todo el clan&rdquo;. Me han mirado con desprecio en reuniones de trabajo, d&aacute;ndome a entender que ese no es mi sitio. Pero de todas las <em>racismeadas</em> que he sufrido, hay una que me persigue especialmente, quiz&aacute; por la frialdad con la que sucedi&oacute;, por lo normalizado que est&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Fui con mi amiga Maribel a comprar maquillaje, cremas, esas cosas que me gustan a m&iacute;. Est&aacute;bamos en una perfumer&iacute;a cuando la dependienta, muy sonriente, le ofrece a mi amiga paya una muestra gratis de unos nuevos tampones con aplicador. Maribel los coge sin pensar, y yo, por inercia, extiendo la mano para recibir mi muestra tambi&eacute;n. Pero la dependienta me detiene en seco: &ldquo;Ay, no, a ti no, que las gitanas no us&aacute;is tampones&rdquo;. Se me qued&oacute; mirando como si hubiera dicho algo evidente, algo que todo el mundo sabe.
    </p><p class="article-text">
        Me qued&eacute; helada. No supe qu&eacute; responder. Porque, &iquest;qu&eacute; se dice ante eso? &iquest;C&oacute;mo se responde a un estereotipo tan absurdo y violento? &iquest;Acaso creen que nuestro cuerpo es distinto? &iquest;Que menstruamos de otra manera?
    </p><p class="article-text">
        Esto no es solo antigitanismo. Es tambi&eacute;n machismo. Es la confluencia de dos opresiones que nos atraviesan a las mujeres gitanas. La imagen de la mujer gitana sigue presa de dos estereotipos opuestos y deshumanizantes: o somos la &ldquo;gitana salvaje y sexualizada&rdquo; o la &ldquo;madre sumisa y tradicional&rdquo;. En ambos casos, no se nos permite existir fuera de lo que el payocentrismo ha decidido que debemos ser. Y claro, en ese imaginario, no hay lugar para que nosotras usemos tampones o tomemos decisiones sobre nuestros cuerpos.
    </p><p class="article-text">
        Cuando lo cuento en mi <a href="https://www.pikaramagazine.com/2022/05/no-soy-tu-gitana-guanta-y-terapia/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">mon&oacute;logo No soy tu gitana</a>, la gente se r&iacute;e. Porque lo cuento con gracia y pregunto si es que tenemos el chocho en diagonal o algo. Y es que a veces el humor es la &uacute;nica manera de soportar el dolor. Pero no tiene ni pu&ntilde;etera gracia. No la tuvo en ese momento, no la tiene ahora. No la tiene porque no es una an&eacute;cdota aislada, es un recordatorio de que, para muchos, nosotras seguimos siendo &ldquo;las otras&rdquo;, las que no encajan, las que no pertenecen.
    </p><p class="article-text">
        Esto no es un simple comentario desafortunado. Es el reflejo de algo mucho m&aacute;s profundo. Porque mientras nos niegan una muestra de tampones, en cada ciudad de este pa&iacute;s hay un gueto donde se encierra a las familias gitanas. Porque mientras la dependienta se re&iacute;a, el 98% del Pueblo Gitano est&aacute; en riesgo de pobreza. Porque mientras la gente se r&iacute;e en el teatro, el 67% del alumnado gitano no supera la ESO.
    </p><p class="article-text">
        El dolor que todas esas situaciones causan a las personas gitanas es incalculable, y las consecuencias de todo ese racismo institucional &mdash;es decir, perpetuado, perpetrado y consentido por el Estado y sus instituciones, como gobiernos, ministerios, consejer&iacute;as y concejal&iacute;as de todos los partidos&mdash; son que mi Pueblo, mi familia y yo seguimos viviendo marginadas, oprimidas, segregadas y con 15 a&ntilde;os menos de esperanza de vida. Que nadie me diga que esto no duele. 
    </p><p class="article-text">
        Nosotras menstruamos. Nosotras lloramos. Nosotras sentimos. Y nosotras existimos. Nos pesa la historia, nos pesa la injusticia, pero aqu&iacute; seguimos, resistiendo. Y, aunque les pese, aqu&iacute; seguiremos. Usando tampones, la copa menstrual o practicando el <em>free bleeding</em>, que es m&aacute;s ecol&oacute;gico y natural.
    </p><p class="article-text">
        Si quieres mandarnos tu historia de machismo cotidiano escr&iacute;benos a <strong>micromachismos@eldiario.es</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Silvia Agüero Fernández]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Feb 2025 21:33:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["¿Pero tú usas tampones?" y otras formas de machismo y racismo que sufrimos las gitanas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gitanos,Racismo,Machismo,mujeres,Salud sexual]]></media:keywords>
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