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    <title><![CDATA[elDiario.es - David Arribas]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/david-arribas/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - David Arribas]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA['Pavo, cállate'. De Rubiales, masculinidad y silencios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/pavo-callate-rubiales-masculinidad-silencios_129_10467745.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/705763f0-e338-4c6a-aa29-4cd94a05efda_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Pavo, cállate&#039;. De Rubiales, masculinidad y silencios"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El poder masculino implica la posibilidad de controlar los silencios, tener la capacidad de decretarlos así como de romperlos</p></div><p class="article-text">
        Nadie qued&oacute; indiferente tras la asamblea de la Real Federaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de F&uacute;tbol (RFEF) en la que Luis Rubiales gritaba que no iba a dimitir al tiempo que repet&iacute;a una retah&iacute;la de frases que podr&iacute;an considerarse grandes <em>hits</em> del machismo atemporal como eso de que uno no puede ser machista porque quiere a sus hijas. El hombre del momento, que le ha quitado el protagonismo de las portadas a Daniel Sancho, nos abri&oacute; las puertas de la RFEF en lo que parec&iacute;a una versi&oacute;n cutre de la serie 'Succession'.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como de la descripci&oacute;n pormenorizada de su discurso ya se han realizado infinidad de an&aacute;lisis en un corto espacio de tiempo nos centraremos aqu&iacute; en atender las formas en las que se relacionan los hombres y el poder con el silencio. Una de las expresiones del poder masculino es la habilitaci&oacute;n para controlar los silencios. Tener la capacidad de decretarlos as&iacute; como de romperlos. Un hombre con poder puede acallar a una mujer y, si habla, asegurarse de que nadie la escucha. Tambi&eacute;n puede solicitar el silencio c&oacute;mplice de sus compa&ntilde;eros. Al &ldquo;calladita est&aacute;s m&aacute;s guapa&rdquo; lo acompa&ntilde;a ahora un &ldquo;calladitos somos m&aacute;s fuertes&rdquo; que busca la inacci&oacute;n de los hombres como la herramienta cl&aacute;sica que siempre ha ejercido de garant&iacute;a de las diversas opresiones en torno al g&eacute;nero.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>El silencio y las mujeres</strong></h3><p class="article-text">
        De todo este esperpento nacional se est&aacute; creando la imagen de que Rubiales es un bonobo primitivo en una Espa&ntilde;a progresista y respetuosa con las mujeres de tal forma que este tipo de conductas no pudieran producirse sin consecuencias. No es as&iacute;. La complicada realidad a gestionar es bien distinta. Existen dos tipos de silencio para las mujeres en estos casos; el primer silencio, el de ser callada, y el segundo silencio, el que se produce cuando una vez hablas se te silencia para que no te escuchen. La posibilidad de imponer la dignidad de Jennifer Hermoso a ambos se produce auspiciada por el hecho de ser una ganadora.
    </p><p class="article-text">
        Patriarcado y capitalismo son dos estructuras que se entrelazan en buena parte de las relaciones sociales. El capitalismo ofrece la dicotom&iacute;a &eacute;xito/fracaso como herramientas delimitadoras de las posiciones de poder desde las cuales el patriarcado act&uacute;a. Al principio del caso Rubiales, todo este berenjenal aparec&iacute;a en algunos medios como &lsquo;pol&eacute;mica&rsquo;. Quiz&aacute;s, si el repartidor de besos no consentidos hubiese sido un fan cualquiera se habr&iacute;a hablado de &lsquo;actitud reprochable&rsquo;. Pero que nadie dude de que si quien decidiera obviar el consentimiento de la futbolista fuera una persona que viviese en la calle se habr&iacute;a hablado desde el minuto uno de delito sexual.
    </p><p class="article-text">
        El &eacute;xito (pol&iacute;tico, econ&oacute;mico, deportivo,&hellip;) da licencia para imponer silencios. No es coincidencia que vi&eacute;semos a Luis Rubiales defenderse a s&iacute; mismo alegando sus &eacute;xitos de gesti&oacute;n como argumento por el cual no pensaba dimitir. &iquest;Cu&aacute;l es entonces el error estrat&eacute;gico que cometi&oacute; Rubiales y que le va a impedir irse de rositas del abuso cometido? No percatarse de que &eacute;l no era ya la &uacute;nica persona de &eacute;xito en el estadio. Jennifer Hermoso, as&iacute; como el resto de la selecci&oacute;n, acababa de acceder a una posici&oacute;n de &eacute;xito que logr&oacute; a trav&eacute;s del f&uacute;tbol, uno de los grandes estamentos fundantes de la meritocracia patria. Junto con la estrella de campeona del mundo se gan&oacute; con las mismas normas de juego del capitalismo el derecho a elegir qu&eacute; decir, cu&aacute;ndo decirlo, c&oacute;mo decirlo y que se la escuchara. Si en algo ten&iacute;a raz&oacute;n Rubiales era en pedir que Espa&ntilde;a siga avanzando en libertades. Solo que en lugar de entender las libertades como la capacidad de hacer lo que te venga en gana, como entiende el suspendido presidente de la RFEF, convendr&iacute;a centrarse en mejorar la libertad de las mujeres de forma que si se ven en esta situaci&oacute;n no necesiten haber triunfado en su campo para que se las defienda y se las escuche.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El silencio y los hombres</strong></h3><p class="article-text">
        Mientras que en el f&uacute;tbol femenino se ha escenificado una de las mayores muestras de aquello que el feminismo denomina &lsquo;sororidad&rsquo;, el f&uacute;tbol masculino ha estado desaparecido. Hasta la inmolaci&oacute;n de Luis Rubiales con su discurso echado al monte en la asamblea de la RFEF no se hab&iacute;an producido apenas apoyos de los hombres del mundo del f&uacute;tbol en defensa de la selecci&oacute;n femenina y de Jennifer Hermoso. Incluso despu&eacute;s, los apoyos siguen llegando con cuentagotas. Ni qu&eacute; decir tiene que Rubiales contaba con estos silencios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Algunos periodistas deportivos alegan que se produce el silencio porque son deportistas de &eacute;lite cuyas palabras tienen mucha transcendencia y prefieren no arriesgarse a que se les malinterprete o entren en pol&eacute;micas de las que luego no puedan salir. Si el motivo real fuese que prefieren no comentar p&uacute;blicamente nada que no sea estrictamente deportivo &iquest;qu&eacute; justificaci&oacute;n tiene que tantos de ellos apoyasen a Vinicius cuando recibi&oacute; insultos racistas? Eso s&iacute;, quiz&aacute;s tampoco se manifestar&iacute;an ante la prensa contra el racismo cuando se produzca de nuevo algo similar en otro deporte. As&iacute; que puede ser que se trate de un silencio que se deriva de no respetar verdaderamente el f&uacute;tbol femenino al mismo nivel del masculino ni considerar a las jugadoras compa&ntilde;eras de sus hom&oacute;logos masculinos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, esa no es la &uacute;nica explicaci&oacute;n. Ahora mismo debe haber muchos jugadores que hasta se muestren en privado molestos pensando &ldquo;&iquest;por qu&eacute; tengo yo que hablar de esto? &iquest;qu&eacute; tiene que ver conmigo?&rdquo;. Para entender pensamientos tan obtusos hay que comprender un elemento b&aacute;sico de la masculinidad; el individualismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En muchos casos el supremacismo masculino se articula como grupo frente a las mujeres, especialmente cuando ellas se organizan tambi&eacute;n como grupo para reivindicar derechos. Sin embargo, sigue siendo parte fundamental de la identidad masculina el individualismo. Incluso en los deportes de equipo, sigue habiendo esa sensaci&oacute;n de que cada hombre es responsable de sus fracasos y triunfos y que, por lo tanto, a cualquier incidencia que pueda surgir le corresponde un abordaje en solitario. La manera de mostrar apoyo y complicidad en este caso se produce mediante el silencio. Si otro hombre de tu c&iacute;rculo se tropieza, se arruina, esnifa pegamento o le planta un beso en la boca a una jugadora de f&uacute;tbol en contra de su voluntad la forma de apoyar que tienen muchos hombres es callarse. Sale casi de forma autom&aacute;tica, se llega a un punto en el que se efectivamente no entienden que pueda haber alguien, en este caso media Espa&ntilde;a, que est&eacute; esperando a que se posicionen p&uacute;blicamente.
    </p><p class="article-text">
        Por muchos cambios en la sociedad en general y en los hombres en particular que haya provocado el feminismo, a&uacute;n perviven restos de un machismo bien antiguo con elementos del franquismo sociol&oacute;gico. Me refiero a aquella m&aacute;xima que considera a todo hombre soberano de lo que ocurra de puertas adentro en su propia casa. Y la casa de Rubiales eran los estadios de f&uacute;tbol de toda Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, nos podemos olvidar del otro principal tipo de silencio. En el mundo del f&uacute;tbol es la zona de la sociedad espa&ntilde;ola donde m&aacute;s parecidos podemos encontrar con un sistema de familias, capos y mafias. Es por ello que el otro tipo de silencio que estamos presenciando es el preventivo. Podr&iacute;amos poner de ejemplo el comunicado del F&uacute;tbol Club Barcelona en el que jugaban al equilibrismo con tal de no posicionarse abiertamente en contra de Rubiales escud&aacute;ndose en que ya ha pedido disculpas. La realidad es que en su &uacute;ltimo discurso lo que hizo fue acusar de Jennifer Hermoso de mentir lo cual no parece una disculpa. Una vez ca&iacute;do Rubiales, seguir&aacute; habiendo en el mundo futbol&iacute;stico un buen pu&ntilde;ado de hombres que han venido utilizando sus posiciones de poder de la misma manera que Luis Rubiales que, por no ser tan visibles sus obscenidades, seguir&aacute;n anquilosando el deporte una buena temporada m&aacute;s.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La espiral del silencio</strong></h3><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; pretend&iacute;a Rubiales con su incendiario discurso ante la asamblea de la RFEF? Trataba de forzar un reposicionamiento de muchos hombres. No le interesan las mujeres porque sabe que ya las ha perdido, de ah&iacute; que se tome la libertad de arremeter con el feminismo que &eacute;l denomina falso. Su objetivo era animar a esos &ldquo;hombres de bien&rdquo; a que rompieran la espiral del silencio.
    </p><p class="article-text">
        La espiral del silencio es un concepto propuesto por la polit&oacute;loga alemana Elisabeth Noelle-Neumann. De manera simplificada, podr&iacute;amos decir que consiste en la fuerza que tiene la opini&oacute;n considerada mayoritaria de silenciar las opiniones minoritarias por miedo a la exclusi&oacute;n social. Usando lo ocurrido como ejemplo, resulta evidente que las opiniones y posturas de gran parte del mundo deportivo as&iacute; como del espectro medi&aacute;tico y pol&iacute;tico han ido variando desde que se origin&oacute; el problema. Algunos peri&oacute;dicos no le dieron importancia al principio hasta ver la repercusi&oacute;n y nivel de repuesta social a los actos de Rubiales. El propio presidente del Gobierno, Pedro S&aacute;nchez, le estrech&oacute; la mano a Rubiales en la recepci&oacute;n a las jugadoras en Moncloa, hecho que no se contempla que se pudiera repetir ahora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ha sido la abrumadora respuesta social afirmando que el cuerpo de las mujeres no es territorio de conquista ni premio de celebraci&oacute;n lo que ha condicionado que se forme una mayor&iacute;a de apoyo a Jennifer Hermoso y un silenciamiento de las voces m&aacute;s rancias. &ldquo;Hay mucha gente, que aunque silenciada, me est&aacute; apoyando&rdquo;, dijo Rubiales en el que podr&iacute;a haber sido su discurso de investidura como nuevo l&iacute;der de Vox. Era su forma de intentar romper la espiral. Le estaba diciendo a quienes le apoyan que, a diferencia de la larga lista de asuntos turbios en los que se ha visto implicado, para salir de este marr&oacute;n iba a necesitar algo m&aacute;s que el silencio c&oacute;mplice masculino. Rubiales necesita que sus respaldos salgan de sus respectivas cavernas le formen un pasillo, tan t&iacute;pico del mundo futbol&iacute;stico, y le saluden agarr&aacute;ndose los test&iacute;culos en se&ntilde;al de fraternal respeto.
    </p><p class="article-text">
        El que debi&oacute; ser un discurso de dimisi&oacute;n se convirti&oacute; en una especie de declaraci&oacute;n de guerra cultural. Lo que no sabe Rubiales es que ya la ha perdido. Los suyos habr&aacute;n roto el silencio con sus aplausos, pero ellas tampoco se van a callar a partir de ahora ni media palabra.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Arribas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/pavo-callate-rubiales-masculinidad-silencios_129_10467745.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Aug 2023 19:22:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Pavo, cállate'. De Rubiales, masculinidad y silencios]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Escaparates, pinchazos y monstruos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/escaparates-pinchazos-monstruos_129_9254983.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7af04957-a12c-4cfb-af4b-04f75066b76f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Escaparates, pinchazos y monstruos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Resulta sangrante leer las críticas que desde la derecha se han hecho al plan de ahorro energético que ha lanzado el gobierno presidido por Pedro Sánchez. Especialmente aquellas que hacían referencia a la seguridad ciudadana en general y de las mujeres en particular</p><p class="subtitle">El Gobierno descarta retirar el decreto de ahorro energético y reprocha al PP su “ruido y mentiras”</p></div><p class="article-text">
        Seg&uacute;n cuenta la leyenda, desde que el tiempo es tiempo existe un monstruo en Espa&ntilde;a que habita en las sombras para acechar a las mujeres. Algunos afirman que las selecciona por su f&iacute;sico y se muestra exquisito, otros en cambio que se conforma con cualquiera porque le puede el hambre. Cuando localiza a su objetivo la persigue en un principio con discreci&oacute;n. Despu&eacute;s, se deja sentir para que el miedo vaya alterando a su presa. &iquest;Qui&eacute;n se hab&iacute;a cre&iacute;do ella para adentrarse en su territorio? Al aburrirse de la persecuci&oacute;n pone fin al juego y se lanza al ataque.
    </p><p class="article-text">
        Empujados por la ciudadan&iacute;a para acabar con la violencia que el g&eacute;nero femenino sufr&iacute;a a causa del monstruo, los pol&iacute;ticos se vieron en la necesidad de buscar respuestas. No se pod&iacute;a dar caza al monstruo porque se reproduc&iacute;a m&aacute;s r&aacute;pido de lo que pudiera parecer y no hab&iacute;a opci&oacute;n tampoco de intentar convencerlo para que cambiara el objeto de sus obsesiones y dejara en paz a las mujeres. A fin de cuentas era su naturaleza y contra la naturaleza no se puede hacer nada. El monstruo solo habitaba en la oscuridad, as&iacute; pues, a un pol&iacute;tico de derechas se le encendi&oacute; una bombilla sobre su cabeza, nunca mejor dicho. Pactar&iacute;an con &eacute;l un reparto del espacio, la humanidad vivir&iacute;a en la luz y el monstruo tendr&iacute;a v&iacute;a libre para saciar su hambre en la oscuridad. Como ya se ha hecho con tantas otras especies, la clave estar&iacute;a en limitar los espacios por los que el monstruo se pod&iacute;a desplazar, destruir su h&aacute;bitat lo destruir&iacute;a a &eacute;l. Por tanto, se acabaron las sombras. Se acab&oacute; la oscuridad. Que la sociedad aporte por la noche la misma cantidad de luz que el sol nos aporta durante el d&iacute;a y estar&iacute;amos a salvo. Dejar de ver las estrellas y disparar el consumo energ&eacute;tico solo es un peque&ntilde;o da&ntilde;o colateral si queremos mantener seguras a nuestras hermanas, madres e hijas. Claro que en ocasiones seguir&iacute;an cayendo v&iacute;ctimas del monstruo, culpa de ellas que eran poco precavidas, iban borrachas, drogadas, solas o directamente jugaban a provocarlo. Tampoco cesaron las mujeres que ca&iacute;an ante el monstruo en sus propias viviendas puesto que no puede nadie asegurarse de que en todas las casas haya siempre una l&aacute;mpara encendida y, una vez m&aacute;s, contra la naturaleza del monstruo no se puede hacer nada.
    </p><p class="article-text">
        Y ahora, justific&aacute;ndose en una crisis clim&aacute;tica y en no se qu&eacute; guerra lejana, se le ocurre a cierto gobierno socialdem&oacute;crata que quiz&aacute;s haya que limitar las horas que los negocios cerrados y algunos edificios p&uacute;blicos puedan tener encendida su iluminaci&oacute;n. &iquest;No han aprendido nada? &iquest;Es que no saben que los escaparates son la &uacute;nica l&iacute;nea que separa a las mujeres del monstruo?
    </p><p class="article-text">
        Como cuento parece funcionar, pero resulta sangrante leer las cr&iacute;ticas que desde la derecha se han hecho al plan de ahorro energ&eacute;tico que ha lanzado el gobierno presidido por Pedro S&aacute;nchez. Especialmente aquellas que hac&iacute;an referencia a la seguridad ciudadana en general y de las mujeres en particular. Ejerciendo de oposici&oacute;n se asume, tristemente, que la principal tarea que tienes si aspiras a llegar al poder es la consistente en se&ntilde;alar la hipocres&iacute;a del Gobierno. M&aacute;s que presentar una propuesta alternativa de pa&iacute;s y presentar lo que pueden aportar en los temas que de verdad les interesan, se centran en cuestiones que jam&aacute;s les supusieron ning&uacute;n inter&eacute;s solo para mostrar a la ciudadan&iacute;a c&oacute;mo el Gobierno est&aacute; fallando a sus propios principios. Es esa misma premisa bajo la cual operan los pol&iacute;ticos que desde la derecha tradicional y la ultraderecha populista han recurrido al feminismo para cuestionar el decreto de ahorro energ&eacute;tico que este mes de agosto se enfrenta a su posible convalidaci&oacute;n en el Congreso de los Diputados. Para Isabel D&iacute;az Ayuso &laquo;el decreto va contra el comercio, el turismo y la sensaci&oacute;n de seguridad&raquo;. Para Marta Gonz&aacute;lez, coordinadora de pol&iacute;ticas sociales del PP en el Congreso, las medidas que se est&aacute;n discutiendo pueden tener consecuencias <a href="https://www.eldiario.es/rastreador/pp-critica-apagar-escaparates-poner-riesgo-seguridad-mujeres-feijoo-pidio-limitar-alumbrado-noche_132_9220744.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&laquo;muy negativas en relaci&oacute;n a la seguridad de las mujeres en las calles&raquo;</a>, centr&aacute;ndose en particular en la violencia de g&eacute;nero y las agresiones sexuales.
    </p><p class="article-text">
        Resulta evidente que el contenido de la propuesta de ahorro energ&eacute;tico del Ejecutivo no es el problema. Distintos gobiernos europeos de izquierdas y derechas defienden medidas similares con el apoyo de Ursula von der Leyen, la principal pol&iacute;tica a nivel europeo que tienen en su bando a los conservadores del Partido Popular Europeo. Se trata del en&eacute;simo caso de &laquo;no porque no&raquo; que a estas alturas no deber&iacute;a sorprendernos. Sin embargo, puestos a ser ambiciosos han querido usar la carta del feminismo para atacar al gobierno de Espa&ntilde;a con una de las principales banderas de las que hace gala. Lo que parece una estrategia inteligente se transforma en torpeza cuando visibiliza las ideas que tienen sobre la seguridad de las mujeres y la violencia de g&eacute;nero as&iacute; como la incapacidad del neoliberalismo de abordar estas cuestiones.
    </p><p class="article-text">
        Existen una serie de problemas sociales a los que desde las ideas conservadoras sencillamente no es posible ponerles fin. El cambio clim&aacute;tico no tiene soluci&oacute;n desde la derecha porque el crecimiento sin fin del capitalismo es incompatible con la vida en un mundo con recursos limitados. Pensar que el h&iacute;per-productivismo neoliberal aplicado al I+D+i terminar&aacute; por resolver la crisis clim&aacute;tica en el &uacute;ltimo momento no es m&aacute;s que el deseo fantasioso de un Deus ex machina que por desgracia no va a ocurrir.
    </p><p class="article-text">
        La subida constante del precio de la luz no se puede solucionar desde el liberalismo. &ldquo;&iexcl;Que se bajen los impuestos!&rdquo;, dec&iacute;an desde el PP y as&iacute; se hizo. Las el&eacute;ctricas siguieron subiendo el precio y convirtieron en beneficio privado lo que antes era recaudaci&oacute;n p&uacute;blica. &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; se bajen m&aacute;s todav&iacute;a!&rdquo;, dicen ahora.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco la pandemia del COVID-19 (o cualquiera que venga despu&eacute;s) tiene una soluci&oacute;n de derechas. La aplicaci&oacute;n del &ldquo;s&aacute;lvese quien pueda&rdquo; liberal no hizo m&aacute;s que costar m&aacute;s vidas. Por no hablar de aquellos que se dedicaron a hacer negocio con las mascarillas a base de comisiones o lo diferente que habr&iacute;a sido todo si se hubieran liberado las patentes de las vacunas conforme se han ido descubriendo.
    </p><p class="article-text">
        Al igual que en estos temas, no existe respuesta desde la derecha que elimine la violencia de g&eacute;nero. Creen que puede nacer un problema para las mujeres si a cierta hora de la noche se apagan los carteles y escaparates de comercios cerrados. &iquest;No hab&iacute;a ya un problema de seguridad? Parten de la idea de que el libre mercado es la soluci&oacute;n a todos los problemas y que, por lo tanto, all&aacute; donde se encuentre un escaparate encendido no habr&aacute; violencia. Como si los agresores sexuales solo habitasen en las sombras como en el cuento con el que empieza este art&iacute;culo. No se pueden sostener a estas alturas los posicionamientos que consideran a quienes ejercen violencia machista como monstruos o locos. No son criaturas de historias de terror con largos ap&eacute;ndices con los que dan picotazos y te inyectan su veneno, son hombres con jeringuillas en discotecas. Tampoco est&aacute; en su naturaleza agredir, violar ni matar, todo ello ha sido aprendido.
    </p><p class="article-text">
        El relato de la inseguridad de las mujeres que se est&aacute; lanzando desde sectores de la derecha es infantilizador. Las reduce al papel de v&iacute;ctima, de princesa en lo m&aacute;s alto de la m&aacute;s alta torre que necesita ser rescatada por un comerciante de brillante armadura de luces de ne&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Estamos ante un discurso que responsabiliza a las victimas de violencia de g&eacute;nero. &iquest;Por qu&eacute; ibas sola? &iquest;Por qu&eacute; ibas borracha? &iquest;Por qu&eacute; sales a la calle de noche? Al mismo tiempo, quita toda responsabilidad que tiene el g&eacute;nero masculino. Justo por eso no tiene soluci&oacute;n desde su perspectiva. Es imposible plantear un futuro en el que deje de estar presente esta violencia sin atender a lo que lleva a un hombre a ejercer violencia contra la mujer. Sin abordar la masculinidad, los procesos de socializaci&oacute;n masculina o la relaci&oacute;n de los hombres con la violencia lo &uacute;nico que hacemos es responsabilizar a las mujeres de sus propias violaciones inst&aacute;ndolas a vivir con miedo y poniendo fronteras cada vez mas estrechas a su libertad. Seguimos sin discutir la naturaleza del monstruo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Arribas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/escaparates-pinchazos-monstruos_129_9254983.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Aug 2022 20:51:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Ahorro energético]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El acto revolucionario de permitirse estar mal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/acto-revolucionario-permitirse-mal_129_8060439.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/61f17cd8-bc34-4132-b2e0-ff8c8cc31319_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El acto revolucionario de permitirse estar mal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Por suerte se está empezando a hablar de estas problemáticas sin tabúes ni complejos y el feminismo aporta mucho a este debate porque al discurso de feminizar la política le sigue el discurso de los cuidados</p></div><p class="article-text">
        Hace unas semanas, una de las consideradas mejores tenistas del mundo, Naomi Osaka, se retiraba del torneo de Roland Garros tras haber jugado solo&nbsp; un partido. La noticia por lo general no habr&iacute;a tenido mayor recorrido si su decisi&oacute;n estuviese condicionada por una lesi&oacute;n f&iacute;sica grave incompatible con el deporte. Pero no era as&iacute;. La deportista japonesa aleg&oacute; largos episodios de depresi&oacute;n desde 2018 adem&aacute;s de ataques de ansiedad que le hicieron imposible atender a los periodistas en la rueda de prensa (obligatorias para los participantes) tras su partido. En el comunicado que emiti&oacute; para justificar su retirada afirm&oacute; que necesita tomarse &ldquo;un tiempo fuera de la cancha&rdquo; para cuidar su salud mental.
    </p><p class="article-text">
        Por parte de sus compa&ntilde;eros de profesi&oacute;n recibi&oacute; todo tipo de reacciones, tanto el afecto y solidaridad de Serena Williams as&iacute; como alguna respuesta m&aacute;s tibia como la de Rafa Nadal afirmando que, si bien la entend&iacute;a, tambi&eacute;n entiende que atender a la prensa forma parte vital del trabajo de un deportista de &eacute;lite teniendo que estar preparado para ello. Las palabras del espa&ntilde;ol sonar&iacute;an muy razonables si Osaka cuestionase el valor del trabajo period&iacute;stico o si su ausencia de la rueda de prensa fuese fruto del capricho, no tanto cuando hablamos de depresi&oacute;n y ataques de ansiedad. Con clara vocaci&oacute;n de bombero pir&oacute;mano quiso entrar en el debate el t&iacute;o del deportista espa&ntilde;ol. Toni Nadal, entrenador personal, divulgador deportivo y adalid de la cultura del esfuerzo, public&oacute; la semana pasada una columna en el diario El Pa&iacute;s sobre el tema donde le desea a Naomi Osaka que supere pronto sus &ldquo;inseguridades&rdquo;. Tras marcarse de forma literal un &ldquo;no soy experto en psicolog&iacute;a, pero...&rdquo; se dedica a cuestionar las patolog&iacute;as de la tenista japonesa ya que, por lo visto, su forma de comunicarse trasmit&iacute;a una postura &ldquo;ciertamente retadora para venir de una persona que est&aacute; sufriendo problemas emocionales tan perturbadores&rdquo;. Ahora es el propio Rafa Nadal quien anuncia que no estar&aacute; en Wimbledon ni participar&aacute; en los juegos Ol&iacute;mpicos pero no pasa nada, es por motivos f&iacute;sicos no mentales as&iacute; que no hay pol&eacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;a parecer que no tienen nada que ver por tratarse de contextos tan diferentes, pero esta controversia coincid&iacute;a en los mismos d&iacute;as en los cuales la Vicepresidenta tercera del Gobierno de Espa&ntilde;a y Ministra de Trabajo, Yolanda D&iacute;az, anunciaba que despejaba su agenda por prescripci&oacute;n m&eacute;dica. Que una pol&iacute;tica del m&aacute;s alto nivel enferme o necesite tomarse un d&iacute;a libre parece tan normal como que una deportista de &eacute;lite tenga ansiedad, pero, de nuevo, son las formas y la gesti&oacute;n del malestar lo que suena a nuevo. Fue la propia ministra quien anunci&oacute; en sus redes sociales que por motivos m&eacute;dicos cancelaba su jornada de trabajo a lo que adem&aacute;s a&ntilde;ad&iacute;a: &ldquo;Hay d&iacute;as en los que nuestro cuerpo nos exige parar y que nos cuidemos para poder seguir.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Como todo buen polit&oacute;logo me veo obligado a comparar todo lo que ocurre con escenas de la serie &ldquo;El ala oeste de la Casa Blanca&rdquo; y es que en su &uacute;ltima temporada (no cuenta como spoiler si la serie termin&oacute; hace 15 a&ntilde;os) el candidato del Partido Republicano, Arnold Vinick, interpretado por Alan Alda, se fractura la mano durante la campa&ntilde;a electoral y lo intenta ocultar a toda costa por miedo a ser visualizado por los votantes como viejo, fr&aacute;gil y vulnerable.
    </p><p class="article-text">
        Se ha hablado mucho de la necesidad de feminizar la pol&iacute;tica, si bien a algunos de los que nos sonaba bien esa expresi&oacute;n no sab&iacute;amos al principio en qu&eacute; se traduc&iacute;a esa idea. De hecho, me atrever&iacute;a a decir que muchos de los y las que defend&iacute;an el concepto en la lucha partidista no lo entend&iacute;an puesto que, en no pocas ocasiones se ha reducido ese ideal a un simple aumento estad&iacute;stico de la presencia de las mujeres en pol&iacute;tica. Ahora sabemos que no se trata tanto de estar en pol&iacute;tica, sino de c&oacute;mo estar. Numerosas veces hemos contemplado c&oacute;mo mujeres pol&iacute;ticas adoptaban roles de liderazgo t&iacute;picamente masculinos para sobrevivir en espacios de hombres y que se las tomara en serio. Ejercer el &ldquo;ordeno y mando&rdquo;, no mostrar duda ni indecisi&oacute;n en ning&uacute;n momento, priorizar la vida laboral sobre la vida privada o su bienestar personal... Desde dentro de este arquetipo no se entender&iacute;an decisiones como la de la alcaldesa de Barcelona anunciando que dejaba la red social Twitter. La forma masculina de ejercer poder no concibe que Ada Colau, en la primera l&iacute;nea de la pol&iacute;tica institucional, renuncie a no poca capacidad de incidencia p&uacute;blica en una de las redes sociales m&aacute;s politizadas por ninguno de los dos motivos que la han llevado a adoptar esa decisi&oacute;n. Por un lado, la faceta personal, en forma de no querer seguir estando en ambientes de polarizaci&oacute;n extrema e insulto f&aacute;cil por el desgaste emocional que ello supone. Por otro lado, la faceta pol&iacute;tica, expresada en la negativa a participar en espacios que se basan&nbsp; en la difusi&oacute;n de discursos de odio y, en palabras de la propia Colau, &ldquo;ser coherente con el cambio que deseo para la pol&iacute;tica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No, Toni Nadal no debe de estar muy satisfecho tampoco con estas pol&iacute;ticas que no trabajan hasta la cardiopat&iacute;a o que evaden campos de batalla dial&eacute;ctica &ldquo;solo&rdquo; porque generen en la sociedad un ambiente irrespirable. &Eacute;l, as&iacute; como yo mismo y tantos otros, hemos sido educados en el ideal masculino del hombre-m&aacute;quina donde tu valor personal equivale a tu &eacute;xito laboral, donde esa cruel mentira de la cultura del esfuerzo te dice que si no tienes un empleo o tus condiciones b&aacute;sicas de vida cubiertas es porque no te has esforzado lo suficiente.
    </p><p class="article-text">
        Desde tiempos inmemoriales el hombre se ha dedicado al oficio de custodiar lo material y acumulativo desde su papel de ganap&aacute;n de la familia mientras que la mujer se encarga de la gesti&oacute;n emocional. El resultado de esa separaci&oacute;n absurda ha sido la de crear in&uacute;tiles emocionales con miedo a que si exponen sus vulnerabilidades se les considere d&eacute;biles y menos hombres que los dem&aacute;s. Con la consecuencia extra de que la poblaci&oacute;n masculina engrose las cifras de suicidios y consumo de drogas.
    </p><p class="article-text">
        Estamos en un tiempo de depresiones. Las consecuencias del coronavirus en forma de confinamiento, cambio radical del estilo de vida, desempleo, quiebre de las expectativas vitales de muchos que a&uacute;n no hab&iacute;amos conseguido entrar en el mundo laboral tras la &uacute;ltima crisis y que nos hacen desconocer lo que es la estabilidad... todo ello ha aumentado los problemas emocionales y en algunos casos de salud mental de mucha gente. Por suerte se est&aacute; empezando a hablar de estas problem&aacute;ticas sin tab&uacute;es ni complejos y el feminismo aporta mucho a este debate porque al discurso de feminizar la pol&iacute;tica le sigue el discurso de los cuidados. As&iacute; que intentemos no recurrir por defecto al discurso reaccionario y ridiculizante cada vez que alguien, sea hombre o mujer, exprese que necesita parar. Aunque solo sea por una cuesti&oacute;n de supervivencia. Porque sin cuidados, autocuidados y responsabilidad afectiva no hay dios que aguante la que nos est&aacute; cayendo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Arribas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/acto-revolucionario-permitirse-mal_129_8060439.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Jun 2021 20:26:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El acto revolucionario de permitirse estar mal]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Retos para el hombre post-pandemia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/retos-hombre-post-pandemia_129_6118556.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/03d4701e-4ea2-4c64-aaf9-41138a07b7d0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Retos para el hombre post-pandemia"></p><p class="article-text">
        El fin del Estado de alarma y del confinamiento permite introducir en el debate p&uacute;blico otras cuestiones. La gesti&oacute;n de la crisis sanitaria ha monopolizado los telediarios y las redes sociales, pero, pese a que a&uacute;n queda pandemia por delante, parece que ya se puede comenzar a hablar de temas que hab&iacute;an quedado aparcados temporalmente y que podemos ir sacando del caj&oacute;n de pendientes mientras mantenemos un ojo puesto en los rebrotes del virus.
    </p><p class="article-text">
        Uno de esos asuntos ser&iacute;a el de qu&eacute; hacer con los hombres y el feminismo. Hablar de nuevas masculinidades puede parecer algo muy actual, no obstante, replantear lo que significa o debe significar ser hombre ha sido un tema recurrente cada vez que el feminismo tomaba fuerza en la esfera p&uacute;blica. Pero tambi&eacute;n vivimos un momento de auge de la parte contraria, de la reacci&oacute;n al feminismo. Adem&aacute;s, si como todo parece indicar este oto&ntilde;o se desarrolla en un contexto de crisis econ&oacute;mica, este movimiento reaccionario se puede fortalecer
    </p><p class="article-text">
        El ideal masculino en un sistema neoliberal es el del hombre hecho a s&iacute; mismo, esa promesa de que si se dedica por completo a su vida laboral, descuidando lo familiar, lo social o a uno mismo, tiene garantizado el &eacute;xito. Cuando se produce una crisis econ&oacute;mica esa promesa se rompe de forma masiva lo que deja a un mont&oacute;n de hombres frustrados con una sensaci&oacute;n de esfuerzo sin recompensa y con la necesidad de encontrar culpables. Es lo que Michael Kimmel denomina &ldquo;derecho agraviado&rdquo;, la sensaci&oacute;n de que te arrebatan algo que te pertenece para d&aacute;rselo a alguien que no lo merece tanto como t&uacute;. Es as&iacute; como la b&uacute;squeda de culpables apunta hacia aquellos colectivos que est&aacute;n logrando pasos hacia la igualdad, como si fuese un juego de suma cero en el que los derechos no se pueden compartir.
    </p><p class="article-text">
        La politizaci&oacute;n del malestar masculino fue un factor determinante a favor de Trump en la carrera por la presidencia de EEUU en 2016. En el caso de Espa&ntilde;a es Vox quien capitanea la lucha por devolver al hombre a sus esencias m&aacute;s dominantes del pasado. En EEUU solo importa el ganador de las elecciones mientras que en Espa&ntilde;a tambi&eacute;n puede considerarse un &eacute;xito conseguir un grupo parlamentario lo suficientemente grande como para tener influencia, es esto lo que ha permitido que Vox se especialice en cuestiones de g&eacute;nero, habla m&aacute;s de estas cuestiones que aquellos partidos que se definen como feministas. De hecho, sin esta estrategia no se entender&iacute;a su crecimiento ya que seg&uacute;n las encuestas apenas un tercio de sus votantes son mujeres. Vox es el gran partido espa&ntilde;ol de los hombres cabreados.
    </p><p class="article-text">
        Por eso discutir sobre masculinidad debe ser un debate de primer orden para los que no queremos que la posici&oacute;n mayoritaria entre los hombres con respecto al feminismo sea la reaccionaria. No solo por una cuesti&oacute;n de justicia social sino tambi&eacute;n porque tenemos mucho que ganar.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;En qu&eacute; se traduce la necesidad de abrir debate p&uacute;blico sobre la masculinidad? En establecer una serie de objetivos sobre los que entablar di&aacute;logo social. Sin ambici&oacute;n de enumerarlos todos, hay algunos que ya est&aacute;n presentes en el mundo del activismo y que convendr&iacute;a recuperar.
    </p><h3 class="article-text">A nivel individual</h3><p class="article-text">
        Siguiendo la m&aacute;xima &ldquo;lo personal es pol&iacute;tico&rdquo; tiene sentido que muchos de los objetivos que nos pongamos sean en el &aacute;mbito de lo individual. Posicionamientos personales a corregir.
    </p><p class="article-text">
        1&ordm; De entre ellos, el m&aacute;s urgente es siempre la cuesti&oacute;n de la violencia. No me refiero exclusivamente a no ejercerla uno mismo sino de dejar de tolerarla en los dem&aacute;s. Romper el pacto seg&uacute;n el cual cuando se est&aacute; entre hombres se convierte en un espacio seguro para desarrollar pr&aacute;cticas que saben que ya no son toleradas en el espacio p&uacute;blico. En esta l&iacute;nea, el pasado 25 de noviembre por el D&iacute;a internacional contra la violencia de g&eacute;nero el Ayuntamiento de Barcelona sac&oacute; una campa&ntilde;a en la que se mostraban hombres en situaciones cotidianas en las que se produc&iacute;an comportamientos machistas y las recriminaban en lugar de quedarse callados. Sin embargo, el motivo por el que se viraliz&oacute; fue por una pol&eacute;mica en torno a los idiomas utilizados en uno de los v&iacute;deos que constitu&iacute;an la campa&ntilde;a. A lo largo del a&ntilde;o pasado, en cada entrevista que conced&iacute;a, la fil&oacute;sofa Judith Butler quiso remarcar la tarea que le correspond&iacute;a a los hombres; &ldquo;romped el pacto de hermandad y denunciad los abusos&rdquo;. En lugar de evadir la responsabilidad con el cl&aacute;sico &ldquo;Not all men&rdquo; para se&ntilde;alar que son casos aislados, involucrarse contra los abusos, aprender a identificar las actitudes que preceden a la violencia y dejar de premiarlas. Porque adem&aacute;s al &ldquo;Not all men&rdquo; le sucede el &ldquo;Not Known Men&rdquo;, esa tendencia de muchos hombres a denominarse feminista y condenar los abusos pero mirar&nbsp;para otro lado cuando el agresor es tu amigo, tu familiar, tu compa&ntilde;ero de trabajo o tu compa&ntilde;ero de partido.
    </p><p class="article-text">
        2&ordm; Otra tarea pendiente, que adem&aacute;s ha sido crucial en el contexto Covid-19, es la de los cuidados. Primero en el aspecto m&aacute;s evidente que es el de corresponsabilidad en tareas del hogar, necesidades de los ni&ntilde;os, necesidades de los mayores... buscar el equilibrio entre la vida laboral y vida dom&eacute;stica para descargar a la mujer de una cantidad de trabajo que pertenece a ambos. Y segundo en el aspecto emocional. Una de las grandes carencias del banco de herramientas de la masculinidad es la de tener instrumentos con los que saber gestionar tanto las emociones propias como las de aquellos que nos rodean y a los que nos gustar&iacute;a poder cuidar. La realidad es que en muchos casos la familia de un hombre le resulta desconocida a s&iacute; mismo tanto por la necesidad sentida de volcarlo todo en lo profesional como por el desconocimiento de c&oacute;mo gestionar las emociones. Porque, por mucho que esto le permita disponer de mayor tiempo de ocio o tener una vida laboral libre de cargas y con mayor perspectivas de ascenso, como dice Marc Fasteau en su libro La M&aacute;quina Masculina, &ldquo;la mayor&iacute;a de los padres, sin embargo, desean ardientemente sentirse pr&oacute;ximos a sus hijos, a&uacute;n si su concepto de lo que esto significa es vago e impreciso, y el alejamiento que su conducta actual origina constituye para ellos una dolorosa desilusi&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        3&ordm; Falta adem&aacute;s que los hombres encuentren su lugar en la lucha feminista. No hay opci&oacute;n intermedia entre machismo y feminismo. No hay tres bandos en esta disputa, tan solo dos y al mismo tiempo sumarse al bando feminista se tiene que hacer sabiendo que no lo haces en igualdad de condiciones porque no todo el que se considere feminista tiene que realizar las mismas tareas. Es evidente que la carga m&aacute;s reivindicativa en materia de g&eacute;nero la tienen las mujeres y es ah&iacute; donde tiene que estar el altavoz. En el pr&oacute;logo del libro antes citado de Marc Fasteau, que est&aacute; escrito por Gloria Steinem (ahora repopularizada por la serie de la HBO &lsquo;Mrs. America&rsquo; sobre la lucha entre el movimiento feminista y colectivos conservadores de amas de casa a causa de la Enmienda de Igualdad de Derechos en EEUU) la periodista afirma refiri&eacute;ndose al libro, y por extensi&oacute;n a los hombres feministas, que es &ldquo;el complemento a la revoluci&oacute;n feminista (...), la revoluci&oacute;n de la otra mitad&rdquo;. Ese es el papel que pueden empezar a cumplir los hombres que quieran colaborar, terminar con las discriminaciones en aquellos lugares a los que las mujeres no tienen acceso adem&aacute;s de revisar sus propias actitudes y decidir qu&eacute; parte de la masculinidad nos puede acompa&ntilde;ar en una sociedad feminista y qu&eacute; parte tiene que quedar atr&aacute;s.
    </p><h3 class="article-text">A nivel pol&iacute;tico-social</h3><p class="article-text">
        Pero, a parte de la esfera personal, entender que los hombres tienen que tener un papel activo contra la desigualdad y que, adem&aacute;s, eso se hace replanteando de forma individual y colectiva lo que se debe esperar de un hombre, implica la necesidad de articular de forma pol&iacute;tica las demandas sobre masculinidades. En Espa&ntilde;a llevamos ya muchos a&ntilde;os tomando medidas en pro de la igualdad en materia de g&eacute;nero si bien hasta ahora apenas hab&iacute;an tenido recorrido las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que atiendan a la cuesti&oacute;n de la masculinidad. Por lo general aquello que copa mayor presupuesto dentro de las pol&iacute;ticas de igualdad es la atenci&oacute;n a v&iacute;ctimas de violencia (y con raz&oacute;n), sorprende entonces ver que se aborda muy de forma escasa&nbsp;la promoci&oacute;n de masculinidades alternativas y no violentas, falta atajar el origen de la discriminaci&oacute;n. Quienes trabajan en el &aacute;rea de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de igualdad hacen malabares con presupuestos muy reducidos, no se trata de a&ntilde;adir m&aacute;s responsabilidades a quien poco m&aacute;s puede hacer sino que se puede aspirar a introducir una mirada m&aacute;s transversal que reparta el peso econ&oacute;mico de las pol&iacute;ticas con enfoque de g&eacute;nero y masculinidad entre otras &aacute;reas con competencias relevantes para el caso como son la educaci&oacute;n, la sanidad o el deporte.
    </p><p class="article-text">
        1&ordm; La gran relevancia del deporte en esta materia est&aacute; en la cuesti&oacute;n de los referentes. El car&aacute;cter altamente competitivo del deporte as&iacute; como la importancia de la fuerza f&iacute;sica lo convierte en una f&aacute;brica de referentes de la masculinidad, un espejo en el que gran parte de los hombres quieren verse reflejados. El hecho de ser referente no es por s&iacute; negativo ni positivo, depender&aacute; del uso que se le d&eacute;. Un ejemplo fue la llamativa reuni&oacute;n del ministro de Sanidad, Salvador Illa, con futbolistas de la talla de Gerard Piqu&eacute; del FC Barcelona o Dani Carvajal del Real Madrid el pasado 2 de junio buscando su complicidad en su papel de referentes de los j&oacute;venes para extender un comportamiento responsable y seguro ante la amenaza del coronavirus. La iniciativa la tuvo tras ver unas im&aacute;genes del multitudinario macrobotell&oacute;n que se produjo en Tomelloso por esos d&iacute;as. Esta estrategia no es de un solo uso, tambi&eacute;n se puede utilizar para fomentar actitudes igualitarias. Adem&aacute;s cabe recordar que el incumplimiento de las normas de seguridad en contexto de covid-19 as&iacute; como las reticencias al uso de la mascarilla son comportamientos mayoritariamente masculinos.
    </p><p class="article-text">
        2&ordm; En esta l&iacute;nea es tambi&eacute;n importante exportar el enfoque de masculinidades alternativas a las pol&iacute;ticas de salud. No solo por la cuesti&oacute;n del coronavirus, tambi&eacute;n por la enorme diferencia que hay en consumo de drogas y alcohol en funci&oacute;n del g&eacute;nero (consumo diario de alcohol 16,6% de los hombres frente al 5,2% de las mujeres, seg&uacute;n datos del Gobierno) o por el papel del hombre en la trasmisi&oacute;n de virus como el VIH ya que la mayor&iacute;a de los nuevos contagios que se producen son en hombres. Se echan en falta pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que en este sentido promuevan y velen por el autocuidado entre los hombres.
    </p><p class="article-text">
        3&ordm; Una de las herramientas para conseguir ese cambio de actitud es la educaci&oacute;n. El &aacute;mbito educativo lleva bastantes a&ntilde;os siendo campo de batalla entre feminismo y reacci&oacute;n. La pelea por la implantaci&oacute;n de la coeducaci&oacute;n en valores igualitarios supone una singularidad en cuanto a la amplitud de miras en pol&iacute;ticas de igualdad. La coeducaci&oacute;n a&uacute;na bajo una misma lucha los enfoques feministas, de diversidad sexual y de nuevas masculinidades.
    </p><p class="article-text">
        4&ordm; Por &uacute;ltimo, entre tanto desierto en materia de implicaci&oacute;n de las distintas administraciones en la cuesti&oacute;n de la masculinidad hay ejemplo que urge ser exportado a otros lugares del pa&iacute;s, la iniciativa Gizonduz. Es un proyecto derivado del Instituto Vasco de la Mujer y supone un modelo de todas las acciones que se pueden desarrollar para concienciar y lograr la implicaci&oacute;n de los hombres en la lucha por la igualdad. Difusi&oacute;n de contenidos en redes sociales, cursos de sensibilizaci&oacute;n y formaci&oacute;n a grupos de hombres, sindicatos, empresas..., un videojuego para prevenir actitudes machistas para su uso en centros, la&nbsp;creaci&oacute;n de un grupo de hombres pol&iacute;ticos para que promuevan la igualdad en su &aacute;mbito de influencia, adem&aacute;s de muchas otras acciones m&aacute;s. Es un experiencia positiva, si bien no hay nada parecido a Gizonduz en ninguna otra autonom&iacute;a m&aacute;s all&aacute; del Pa&iacute;s Vasco, s&iacute;ntoma de lo atrasado que est&aacute; lo p&uacute;blico en esta materia.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, ya sea tom&aacute;ndolo como un proceso de reflexi&oacute;n interna o moviliz&aacute;ndose para pedir pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, los hombres tenemos mucho que hacer y mucho que reivindicar cuando se hable de feminismo y g&eacute;nero. Nos quedan ya pocas excusas para quedarnos como espectadores.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Arribas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/retos-hombre-post-pandemia_129_6118556.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Jul 2020 20:21:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Retos para el hombre post-pandemia]]></media:title>
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