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    <title><![CDATA[elDiario.es - Francine Prose]]></title>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Una clase magistral frente a la arrogancia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/clase-magistral-frente-arrogancia_129_6137650.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ca4d21db-938f-4061-b1d2-97fe31fb8008_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una clase magistral frente a la arrogancia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Alexandria Ocasio-Cortez demostró el poder de la retórica al rebatir las excusas de un republicano que la atacó verbalmente.</p><p class="subtitle">Ocasio-Cortez responde a los insultos machistas de un congresista: "Tener una hija no hace decente a un hombre. Tratar a las personas con dignidad y respeto, sí"</p></div><p class="article-text">
        El discurso pronunciado el 23 de julio por la congresista del Partido Dem&oacute;crata en el Congreso de Estados Unidos Alexandria Ocasio-Cortez ante los miembros de la C&aacute;mara de Representantes fue un grato recordatorio del potencial que pueden tener los discursos pol&iacute;ticos: elocuente, l&uacute;cido, veraz, inteligente, conmovedor y persuasivo. Tambi&eacute;n puso en evidencia que el nivel de debate pol&iacute;tico est&aacute; bajo m&iacute;nimos. Por parte de dem&oacute;cratas y republicanos nos llegan frases con gancho, ataques, promesas que se desvanecen antes de que la tinta se seque, razones por las que los ricos deben prosperar mientras los pobres siguen siendo pobres. Hemos aprendido a aceptar que cada vez que Trump se sienta en la mesa nos sirvan una gran empanada verbal; con divagaciones, digresiones, inarticulaciones, salazones con evasivas, distorsiones y mentiras.
    </p><p class="article-text">
        En cambio, el discurso de Ocasio-Cortez fue una obra maestra, y habl&oacute; con un lenguaje sencillo, sincero y sin adornos en el que (consciente o instintivamente) emple&oacute; las herramientas del orador, el ret&oacute;rico y el predicador. Consigue captar la atenci&oacute;n de la audiencia con la repetici&oacute;n de conceptos, el ritmo, el &eacute;nfasis, la cadencia, la pronunciaci&oacute;n (la congresista tiene un marcado acento del Bronx) y una transici&oacute;n fluida de cada uno de los conceptos o hechos concretos hacia sus implicaciones m&aacute;s amplias.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n su relato, la dem&oacute;crata sub&iacute;a los escalones del edificio del Capitolio, distra&iacute;da pensando en &ldquo;sus asuntos&rdquo; cuando fue &ldquo;abordada&rdquo; por el congresista Ted Yoho, un republicano de Florida, que le &ldquo;apunt&oacute; a la cara con el dedo...&rdquo;. &ldquo;Me llam&oacute; repugnante, me llam&oacute; loca, que no estaba en mi sano juicio, me llam&oacute; peligrosa&rdquo;. Tras este incidente, la congresista entr&oacute; en el edificio para votar, para asegurarse, a&ntilde;ade, de que sus electores del distrito 14 de Nueva York puedan conservar sus casas, alimentar a sus familias y vivir con dignidad.
    </p><p class="article-text">
        Cuando volvi&oacute; a la escalinata del edificio, Yoho la llam&oacute; &ldquo;una maldita zorra&rdquo; delante de los medios de comunicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Merece la pena ver el v&iacute;deo para ver c&oacute;mo Ocasio-Cortez, sin especial indignaci&oacute;n o emoci&oacute;n, pronuncia tres palabras que explotan como bombas inteligentes en la decorosa instituci&oacute;n. El insulto es horrendo, pero ella no parece estar horrorizada porque ha tenido trabajos duros [trabaj&oacute; como camarera], y lo ha escuchado antes. Ella &ldquo;echaba a los hombres de los bares&rdquo;. As&iacute; que no es una fr&aacute;gil flor, l&eacute;ase mujer, que no puede soportar la dureza del Capitolio. El abuso de Yoho no fue ni &ldquo;profundamente hiriente&rdquo; ni &ldquo;penetrante&rdquo; para ella, aunque se&ntilde;ala que el comportamiento del pol&iacute;tico no fue un hecho aislado sino parte de una &ldquo;cultura de la impunidad&rdquo; que acepta &ldquo;la violencia y el lenguaje violento contra las mujeres&rdquo;. Al insultarla delante de periodistas, estaba dando a otros hombres &ldquo;permiso&rdquo; para hacer lo mismo.
    </p><p class="article-text">
        Es lamentable que se haya producido esta situaci&oacute;n, pero por mi parte, me alegro de que la expresi&oacute;n &ldquo;maldita zorra&rdquo; haya sido inscrita - por primera vez, supongo - en el registro del Congreso. Por muy odiosas que sean esas palabras, expresan la maldad, la rabia y el desprecio que se diluyen cuando al insulto se le resta importancia y se presenta baj&oacute; el eufemismo de &ldquo;insulto vulgar&rdquo; o (como el portavoz de Yoho lo describi&oacute; dulcemente) &ldquo;un ep&iacute;teto de corral&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En cambio, en su discurso Ocasio-Cortez presenta este insulto desde un prisma completamente distinto. En un inicio pens&oacute; en ignorar este incidente, y &ldquo;coger sus cosas e irse a casa&rdquo;. &ldquo;Es s&oacute;lo otro d&iacute;a, &iquest;verdad?&rdquo;. Pero decidi&oacute; compartir esta experiencia despu&eacute;s de escuchar las excusas que Yoho dio al Congreso. El pol&iacute;tico afirm&oacute; que todo fue un &ldquo;malentendido&rdquo;, y que despu&eacute;s de haber estado casado durante 45 a&ntilde;os y como padre de dos hijas era &ldquo;muy consciente&rdquo; de su lenguaje.
    </p><p class="article-text">
        En unas pocas frases r&iacute;tmicas, Ocasio-Cortez pulveriza la &ldquo;coartada de la hijas&rdquo;; la insinuaci&oacute;n de hombres como <a href="https://www.eldiario.es/internacional/trump-tribunal-supremo-brett-kavanaugh_1_1918547.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Brett Kavanaugh</a> y Mitch McConnell, de que el hecho de tener hijas autom&aacute;ticamente los hace m&aacute;s sensibles y respetuosos con las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Y esto no lo pod&iacute;a permitir... no pod&iacute;a permitir que las v&iacute;ctimas de abuso verbal tengan que escuchar esta excusa y ver a nuestro Congreso aceptarla como leg&iacute;tima. Me produce un conflicto el hecho de que se utilicen a las mujeres, nuestras esposas e hijas como escudos, como excusas para el mal comportamiento. Yo tambi&eacute;n soy la hija de alguien. Soy su hija, y no me educaron para aceptar el abuso de los hombres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tener una hija no hace a un hombre decente. Tener una esposa no hace a un hombre decente. Tratar a la gente con dignidad y respeto hace a un hombre decente.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Esa resonante palabra, <em>decente</em>, puede recordar a algunos oyentes c&oacute;mo el consejero principal del ej&eacute;rcito de Estados Unidos, Joseph N Welch, dio el pistoletazo de salida a la ca&iacute;da del destructivo y desp&oacute;tico senador Joseph McCarthy con la famosa pregunta, &ldquo;&iquest;No tienes sentido de la decencia?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Ocasio-Cortez termina su discurso con m&aacute;s repeticiones (abordar a las mujeres de forma agresiva... sin remordimiento) y variaciones mientras agradece a Yoho y nos lleva de vuelta a los pasos del Capitolio. &ldquo;Quiero agradecerle por mostrar al mundo que puedes ser un hombre poderoso y abordar a las mujeres de forma agresiva. Puedes tener hijas y abordar a las mujeres sin remordimientos. Puedes tomar fotos y proyectar al mundo una imagen de ser un hombre de familia y abordar a las mujeres sin remordimientos y con una sensaci&oacute;n de impunidad. Esto sucede todos los d&iacute;as en este pa&iacute;s. Ocurri&oacute; aqu&iacute; en los escalones del Capitolio de nuestro pa&iacute;s. Ocurre cuando personas con los cargos p&uacute;blicos m&aacute;s importantes del pa&iacute;s reconocen que han pronunciado estas palabras, reconocen haber lastimado a mujeres con un lenguaje que nos ataca a todos por igual&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En ret&oacute;rica, el nombre para la repetici&oacute;n de una frase inicial es an&aacute;fora, y si buscas la palabra en Google, varios sitios te dirigen al discurso &ldquo;Tengo un sue&ntilde;o&rdquo; de Martin Luther King. No estoy sugiriendo que Alexandria Ocasio-Cortez tenga la capacidad de oratoria de Luther King, pero le sigue los pasos. Es diferente a lo que estamos acostumbrados a escuchar. Nos hace prestar atenci&oacute;n. Con su tono, su elecci&oacute;n de palabras, su postura, su honestidad, deja claro (por si acaso necesita aclaraci&oacute;n) que las mujeres son tan elocuentes, inteligentes y valientes como cualquier hombre. A las mujeres a menudo se las presenta como seres irracionales, pero la l&oacute;gica del discurso de Ocasio-Cortez demuestra (por si hace falta probarlo) que las mujeres son tan cerebrales como cualquier hombre, sin duda m&aacute;s que Yoho.
    </p><p class="article-text">
        Si en el futuro hay clases de oratoria, los estudiantes podr&iacute;an estudiar el discurso de Ocasio-Cortez, que se ha convertido en viral en Twitter, en YouTube y en las redes sociales en general. Al menos diez de las visualizaciones de Youtube son m&iacute;as ya que, en parte, la congresista hablaba por m&iacute; y por cada mujer que ha sido llamada 'maldita zorra'. Pero tambi&eacute;n segu&iacute; vi&eacute;ndolo porque, como alguien que, citando la triste y torpe frase de Yoho, es &ldquo;conocedora del lenguaje&rdquo;, quer&iacute;a ver el discurso de la congresista y tratar de averiguar c&oacute;mo lo hizo.
    </p><p class="article-text">
        Traducido por Emma Reverter.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francine Prose]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Jul 2020 20:20:32 +0000]]></pubDate>
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