<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Carlos Iván Espinosa]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/carlos-ivan-espinosa/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Carlos Iván Espinosa]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/1029539/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Colonialismo científico, desigualdad y ‘colonialsplaining’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cienciacritica/colonialismo-cientifico-desigualdad-colonialsplaining_132_6195443.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e2688bc3-8b0e-48ba-88e2-91fcc0ad9cdf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Colonialismo científico, desigualdad y ‘colonialsplaining’"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La capacidad de identificar el origen de los problemas es, en buena parte, una cuestión de perspectiva. La nuestra está seguramente muy influida por haber evitado trabajar en instituciones cuya misión es perpetuar el legado de la historia colonial y la dominancia tecnológica de los países del privilegiado Norte global.</p></div><p class="article-text">
        Da gusto tener oportunidad de discutir, en el sentido m&aacute;s noble de la palabra, sobre lo que escribimos en la ventana de libertad que nos da Ciencia Cr&iacute;tica. Retomamos nuestro escrito sobre <a href="https://www.eldiario.es/cienciacritica/colonialismo-cientifico-realidad-tenaz_129_6156412.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">colonialismo cient&iacute;fico</a> publicado el 12 de Agosto tras la <a href="https://www.eldiario.es/opinion/desigualdad-cientifica-no-colonialismo_1_6171973.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">r&eacute;plica realizada por Manzano y colaboradores</a>, publicada en Tribuna Abierta el 19 de Agosto. &nbsp;La r&eacute;plica empieza con mal pie: se nos descalifica por miopes y por errar profundamente en la interpretaci&oacute;n de lo que ocurre en la ciencia de los pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo. Entristece el estilo, sobre todo porque existen numerosos puntos de encuentro entre nuestro mensaje inicial y la r&eacute;plica en relaci&oacute;n a los problemas que aquejan a los pa&iacute;ses en desarrollo. No se trata de escritos necesariamente excluyentes sino de an&aacute;lisis complementarios frutos de experiencias diferentes que podr&iacute;an enriquecerse mutuamente. 
    </p><p class="article-text">
        Pero en la r&eacute;plica no se opt&oacute; por esta mirada. El art&iacute;culo de Manzano y colaboradores tiene un paralelo claro con el concepto de &lsquo;<em>mansplaining&rsquo;</em> (seg&uacute;n <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Mansplaining" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Wikipedia</a>, explicar algo a alguien, especialmente un hombre a una mujer, de una manera considerada como condescendiente o paternalista, traducido como <a href="https://verne.elpais.com/verne/2017/11/30/articulo/1512038778_065000.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">machiexplicaci&oacute;n</a> o paternalismo condescendiente, seg&uacute;n su reciente traducci&oacute;n al espa&ntilde;ol). Ser&iacute;a un caso que podr&iacute;amos calificar de &lsquo;<em>colonialsplaining&rsquo; </em>(colonialismo condescendiente), en el que cuatro investigadores que trabajan en instituciones de antiguas potencias coloniales explican a quienes provienen, se han educado e intentan trabajar en los pa&iacute;ses a los que hist&oacute;ricamente sometieron, expoliaron y desculturizaron, que los problemas estructurales e ideol&oacute;gicos heredados de dicha colonizaci&oacute;n no existen, y que sus &lsquo;problemas reales&rsquo; son los mismos que los del &lsquo;primer mundo&rsquo;. Siguiendo con la analog&iacute;a del <em>colonialsplaining</em>, es como si cuatro hombres escribieran un art&iacute;culo para negar que las mujeres sufren una brecha salarial, argumentando que el problema real es que los sueldos est&aacute;n muy mal para todos &ndash; y asegur&aacute;ndose de explicar previamente que quienes mejor saben c&oacute;mo les va a las mujeres son ellos, desde su &ldquo;perspectiva de haber acumulado colectivamente m&aacute;s de 35 a&ntilde;os&rdquo; trabajando con ellas.
    </p><p class="article-text">
        Resulta muy interesante que las experiencias distintas vividas por los autores del art&iacute;culo original en Ciencia Cr&iacute;tica y los de la r&eacute;plica en Tribuna Abierta hayan dado lugar a visiones tan dispares sobre los procesos que comprometen la investigaci&oacute;n en pa&iacute;ses en desarrollo y, sobre todo, de sus causas hist&oacute;ricas. La capacidad de identificar el origen de los problemas es, en buena parte, una cuesti&oacute;n de perspectiva. La nuestra est&aacute; seguramente muy influida por haber evitado trabajar en instituciones cuya misi&oacute;n es perpetuar el legado de la historia colonial y la dominancia tecnol&oacute;gica de los pa&iacute;ses del privilegiado Norte global. Nos referimos a instituciones como, por ejemplo, &nbsp;el <a href="https://www.cervantes.es/sobre_instituto_cervantes/informacion.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Instituto Cervantes</a>, que &ldquo;atiende al patrimonio ling&uuml;&iacute;stico y cultural que es com&uacute;n a los pa&iacute;ses y pueblos de la comunidad hispanohablante&rdquo; y que por tanto responde a intereses nuestros como expotencias y no a los intereses de los pa&iacute;ses donde est&aacute;n sus centros. O al IPBO-VIB y HELSUS, dedicados a promover la transferencia de tecnolog&iacute;a, formaci&oacute;n e ideolog&iacute;a desde sus centros a los pa&iacute;ses en desarrollo, generando con esa actividad una dependencia que asegura el correspondiente retorno para los acad&eacute;micos y empresas de los pa&iacute;ses que los financian. Argumentar que los problemas de los investigadores de pa&iacute;ses en desarrollo no tienen nada que ver con el legado hist&oacute;rico del proceso colonial y la desigualdad creada por este, y que se reduce a los mismos problemas que enfrentan sus colegas de pa&iacute;ses ricos, solo puede entenderse desde la perspectiva de este tipo de instituciones. 
    </p><p class="article-text">
        Pongamos un ejemplo sencillo. Un joven investigador proveniente de un pa&iacute;s en desarrollo recibe un salario menor cuando realiza una misi&oacute;n en su pa&iacute;s de origen, &ldquo;para ajustar los salarios al nivel de vida local&rdquo;; mientras que su compa&ntilde;ero o supervisor, por ser originario del pa&iacute;s rico que financia el proyecto (o tramita la financiaci&oacute;n internacional correspondiente), recibe un complemento a su salario &ldquo;para incentivar y remunerar adecuadamente el desarrollo de misiones (o cursos, o talleres de formaci&oacute;n) en dichos pa&iacute;ses&rdquo;.&nbsp;Un problema que no ocurre cuando se realizan misiones de trabajo entre diferentes pa&iacute;ses del &ldquo;primer mundo&rdquo;. Por desgracia abundan los ejemplos, como los relativos al efecto de la nacionalidad y la universidad de origen en la selecci&oacute;n de personal investigador; o la predominancia de personal de los pa&iacute;ses ricos en los comit&eacute;s directivos de todas las fundaciones de &lsquo;capacity building&rsquo;, transferencia de conocimiento y ayuda al desarrollo (como muestra, recomendamos echar un vistazo al <a href="https://www.iita.org/about-iita/board-of-trustees/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;board of trustees&rsquo; del IITA</a>, organizaci&oacute;n de investigaci&oacute;n para el desarrollo que busca soluciones al hambre, la pobreza y la degradaci&oacute;n de los recursos naturales en &Aacute;frica).
    </p><p class="article-text">
        Solo desde la negaci&oacute;n de los problemas ajenos, negaci&oacute;n inherente a posiciones de privilegio, puede entenderse, por ejemplo, que se argumente como hacen Manzano y colaboradores que &ldquo;los pa&iacute;ses con peor &Iacute;ndice de Desarrollo Humano cosechan peores resultados cient&iacute;ficos&rdquo; y solo &ldquo;se genera &hellip; literatura gris&rdquo; porque &ldquo;casi toda la poblaci&oacute;n subsahariana estudia en lenguas vehiculares ajenas a la familia ling&uuml;&iacute;stica de su lengua materna&rdquo;. Al margen de la nula evidencia aportada para respaldar dicho argumento, resulta chocante que los autores no aprecien la conexi&oacute;n directa entre dicho problema y el origen hist&oacute;rico de dichas &ldquo;lenguas impuestas&rdquo;, que coinciden, precisamente, con las de las antiguas potencias coloniales. Parece una conexi&oacute;n obvia para quienes buscan &ldquo;no confundir correlaci&oacute;n con causalidad&rdquo; tal como nos recuerdan en su r&eacute;plica. En la publicaci&oacute;n original, no habl&aacute;bamos de malos resultados cient&iacute;ficos y de literatura gris, sino que nos preocupaban las dificultades para el desarrollo profesional estable de investigadores locales con excelente trayectoria cient&iacute;fica respaldada por numerosas publicaciones de excelencia.
    </p><p class="article-text">
        Resulta parad&oacute;jico que, en su &eacute;nfasis por convertir los problemas de los investigadores de antiguas colonias en un reflejo de los suyos propios, Manzano y colaboradores presentan un listado de los problemas del maltrecho sistema de investigaci&oacute;n espa&ntilde;ol, problemas sobre los que hemos escrito extensivamente en esta secci&oacute;n. Aunque echando de menos que hubieran le&iacute;do lo publicado en esta secci&oacute;n antes de lanzarse a una cr&iacute;tica as&iacute;, es oportuno agradecerles la oportunidad de recordar que hemos escrito sobre la endogamia, &ldquo;viejo conocido de los sistemas acad&eacute;micos espa&ntilde;oles&rdquo;, <a href="https://www.eldiario.es/cienciacritica/nepotismo-escasez-estrategia-perdedora-mineco-estrategia-informe-i-d-gasto_132_4703854.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>, <a href="https://www.eldiario.es/cienciacritica/catedraticos-experiencia-docente-gestion_132_1368887.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a> y <a href="https://www.eldiario.es/cienciacritica/oportunidad-perdida-reflotar-ciencia-espanola_132_6095910.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>. Debemos reconocer, no obstante, que nunca se nos habr&iacute;a ocurrido argumentar, como hacen Manzano y colaboradores, que el motivo de esta pr&aacute;ctica <em>nep&oacute;tica</em>, arraigada en muchas d&eacute;cadas de abuso de poder y corrupci&oacute;n, sea &ldquo;el discurso anticolonialista y [&hellip;] las alarmas por fuga de cerebros&rdquo; &ndash; un argumento que confunde los procesos &ldquo;subyacentes con las racionalizaciones utilizadas para justificarlos. Sobre &rdquo;la falta de atracci&oacute;n de talento no ya for&aacute;neo, sino nacional&ldquo; hemos escrito <a href="https://www.eldiario.es/cienciacritica/fuga-de-cerebros-csic-lora-tamayo-i-d-gasto-capital-humano_132_4399013.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>, <a href="https://www.eldiario.es/cienciacritica/legislatura-elecciones-i-d-recortes-descapitalizacion-burocracia_132_2283887.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>, <a href="https://www.eldiario.es/cienciacritica/ciencia-positivo-yes-we-can_132_1650005.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a> y <a href="https://www.eldiario.es/cienciacritica/ramon-y-cajal-talento-cientifico-fuga-de-cerebros_132_5685764.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>. En relaci&oacute;n a la &rdquo;sobrecarga de docencia en la universidad&ldquo; y su desigual reparto hemos escrito <a href="https://www.eldiario.es/cienciacritica/numero-bestia-sexenios-productividad-cientifica_132_5602652.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a> y <a href="https://www.eldiario.es/cienciacritica/universidad-neoliberal-futilidad-clasificaciones-simplistas-reforma-evaluacion-investigacion-docencia_132_3988735.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>. Y sobre la &rdquo;inversi&oacute;n insuficiente, por haber otras prioridades de dudosa rentabilidad&ldquo; hemos escrito <a href="https://www.eldiario.es/cienciacritica/i-d-i-espana-falla-inversion-rendimiento_132_5716047.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>, <a href="https://www.eldiario.es/cienciacritica/i-d-i-politica-cientifica-recortes-post-verdad_132_2892560.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>, <a href="https://www.eldiario.es/cienciacritica/ciencia-pa_132_1350840.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a> y <a href="https://www.eldiario.es/cienciacritica/oportunidad-perdida-reflotar-ciencia-espanola_132_6095910.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>.
    </p><p class="article-text">
        No ha ocurrido, sin embargo, que el tratamiento que hemos dado ya a estos y otros problemas nos haya hecho &ldquo;omitir la reflexi&oacute;n sobre Espa&ntilde;a&rdquo;. Lo hicimos porque estamos convencidos de que los investigadores del &ldquo;Sur global&rdquo; enfrentan problemas derivados, en una buena parte, del colonialismo cient&iacute;fico, que no pueden reducirse a todos los anteriores, y que, m&aacute;s que sumarse a ellos, los multiplican.
    </p><p class="article-text">
        El <a href="https://www.smithsonianmag.com/science-nature/science-bears-fingerprints-colonialism-180968709/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">marco actual de ciencia colonial moderna</a>, reconocido por instituciones acad&eacute;micas y conservacionistas de todo el planeta, hace que el conocimiento cient&iacute;fico en pa&iacute;ses de previos imperios sea considerado superior al conocimiento de pa&iacute;ses que formaban parte de sus excolonias. Resulta, de hecho, dif&iacute;cil evitar el sesgo postcolonial cuando se impulsan planes para el avance acad&eacute;mico desde pa&iacute;ses desarrollados, independientemente de las buenas intenciones con las que se haga. Estos sesgos, ilustrados en el reciente debate entre <a href="https://escholarship.org/uc/item/2k00787j" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eichhorn y colaboradores</a> y <a href="https://escholarship.org/uc/item/4pj4q5mx" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Roll y Meiri</a> para el caso del campo de la biogeograf&iacute;a, indican que los sesgos inherentes a haberse formado y trabajar en antiguas potencias coloniales ricas permean tanto en la percepci&oacute;n de la importancia relativa de los problemas como la efectividad real de las medidas propuestas. No se trata de reducir el valor de la investigaci&oacute;n de los laboratorios m&aacute;s importantes del mundo porque se encuentren en Oxford, Leiden o Minnesota. Simplemente resulta dif&iacute;cil que su investigaci&oacute;n tenga una aplicabilidad directa al manejo de los ecosistemas estudiados cuando son estos laboratorios importantes los que plantean y dise&ntilde;an los proyectos de investigaci&oacute;n de los doctorandos o t&eacute;cnicos a los que dichos proyectos buscan &ldquo;capacitar&rdquo;. Esta aplicabilidad es especialmente baja cuando no hacen part&iacute;cipes del dise&ntilde;o ni beneficiarios de la colaboraci&oacute;n a investigadores de los pa&iacute;ses de origen, quienes de hecho podr&iacute;an usar estos proyectos como plataforma de despegue para desarrollar su propia investigaci&oacute;n. <a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/btp.12079" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Como muestran Ana Malhado y colaboradores</a>, el incremento en la capacidad investigadora de los pa&iacute;ses amaz&oacute;nicos no ha cambiado la relaci&oacute;n de poder preexistente: los l&iacute;deres de los grandes trabajos colaborativos sobre la regi&oacute;n se siguen encontrando en pa&iacute;ses desarrollados.
    </p><p class="article-text">
        Como revela este &uacute;ltimo ejemplo, los esfuerzos de formaci&oacute;n e investigaci&oacute;n dirigidos por instituciones de referencia en pa&iacute;ses desarrollados est&aacute;n fallando en la generaci&oacute;n de un tejido acad&eacute;mico verdaderamente independiente, y contin&uacute;an perpetuando unas relaciones de dependencia colonial que, parad&oacute;jicamente, esos mismos programas se comprometen a deshacer. Desde esta perspectiva, resulta f&aacute;cil reconocer que lo mejor que podemos hacer los cient&iacute;ficos de las antiguas potencias coloniales es aprender a echarnos a un lado, colaborar y ayudar a la formaci&oacute;n d&oacute;nde y cu&aacute;ndo se nos llame. Permitir que el m&eacute;rito recaiga en quienes est&aacute;n haciendo el mayor esfuerzo, en condiciones mucho m&aacute;s dif&iacute;ciles, al pie del terreno. Ser aliados en la descolonizaci&oacute;n cient&iacute;fica, como en varias iniciativas desarrolladas en <a href="https://www.nature.com/articles/d41586-018-01696-w" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Aacute;frica</a> para una amplia variedad de disciplinas (que incluyen, por ejemplo, hacer frente al <a href="https://culturacientifica.com/2018/04/23/colonialismo-cientifico-los-investigadores-africanos-se-rebelan-contra-el-expolio-de-datos-geneticos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">expolio continuado de datos gen&eacute;ticos</a>), en lugar de erigirnos en l&iacute;deres y caer en el tipo de &lsquo;<em>colonialsplaining&rsquo;</em> que Manzano y colaboradores han plasmado en su r&eacute;plica.
    </p><p class="article-text">
        Ha costado mucho entender que debemos aprender a callar para dar la oportunidad a que quienes han sido silenciados hist&oacute;ricamente puedan elevar la voz y asumir el protagonismo que merecen. Nuestra columna inicial buscaba poner sobre la mesa el problema del colonialismo cient&iacute;fico, que por desgracia est&aacute; a&uacute;n muy presente y tiene consecuencias profundas para el desarrollo de la ciencia en muchos pa&iacute;ses. Recomendamos de nuevo la lectura del trabajo de <a href="https://www.scientificamerican.com/article/the-problem-of-colonial-science/?amp=true&amp;__twitter_impression=true" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Asha de Vos en la secci&oacute;n de Policy and Ethics de la revista Scientific American</em></a>, que detalla mucho mejor que nosotros el marco conceptual de esta disfunci&oacute;n deontol&oacute;gica. 
    </p><p class="article-text">
        Parece importante se&ntilde;alar que el Prof. Carlos Espinosa, primer firmante del art&iacute;culo original y de esta r&eacute;plica, es un gran investigador de su pa&iacute;s, Ecuador, tanto por producci&oacute;n como por liderazgo. Y es oportuno tambi&eacute;n destacar que los integrantes de este peque&ntilde;o colectivo de Ciencia Cr&iacute;tica llevamos muchos a&ntilde;os trabajando y formando investigadores en numerosos pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina, &Aacute;frica y Asia. Nuestro enfoque de las labores de formaci&oacute;n y colaboraci&oacute;n cient&iacute;fica sigue un modelo de desarrollo de capacitaci&oacute;n investigadora del pa&iacute;s persiguiendo una descolonizaci&oacute;n genuina al empoderar al personal local y apoyarlos en el liderazgo de sus propios proyectos y publicaciones. Los investigadores en formaci&oacute;n trabajan en el pa&iacute;s de origen, con codirectores locales, sobre temas propuestos por ellos, y con los recursos y niveles de financiaci&oacute;n de proyectos del pa&iacute;s. Consideramos que nuestro papel como cient&iacute;ficos externos debe ser transmitir conocimiento en &aacute;reas en que los pa&iacute;ses de origen tengan inter&eacute;s para el desarrollo de capacidades, pero siempre con la perspectiva de formar acad&eacute;micos que puedan trabajar en su pa&iacute;s, con sus recursos y apoyados en sus capacidades crecientes. Hemos acompa&ntilde;ado varios programas, como <a href="http://www.cienciasemfronteiras.gov.br/web/csf/o-programa" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Ciencia sem Fronteiras</em></a><em> </em>en Brasil, que han seguido este sistema con &eacute;xito, formando acad&eacute;micos de proyecci&oacute;n internacional que ahora trabajan en universidades y centros de investigaci&oacute;n locales, creando escuelas y grupos de trabajo de nivel internacional con motivaciones y agendas de investigaci&oacute;n locales. A pesar del desaf&iacute;o de reincorporar a los nuevos acad&eacute;micos para crear tejido investigador, a pesar de los errores y limitaciones l&oacute;gicos de su implementaci&oacute;n (ver por ejemplo <a href="https://www.estudarfora.org.br/ciencia-sem-fronteiras-acabou-entenda/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>), y del brutal rev&eacute;s que han representado las devastadoras pol&iacute;ticas del <a href="https://www.eldiario.es/cienciacritica/sobrevivira-brasil-bolsonaro-recortes-espana_132_1058703.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gobierno populista de Bolsonaro</a>, este programa cre&oacute; un tejido investigador que ha capacitado al pa&iacute;s elevar el est&aacute;ndar de su sistema acad&eacute;mico. Un avance que resulta muy dif&iacute;cil de deshacer&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/cienciacritica/ciencia-reaccion-resistencia-brasil-bolsonaro_132_1003302.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">incluso en los dif&iacute;ciles momentos actuales</a>.
    </p><p class="article-text">
        Plante&aacute;bamos en nuestro escrito original, y lo seguimos manteniendo ahora, que se trata de ser aliados y no de pontificar acerca de los problemas de la ciencia en general, y en los pa&iacute;ses en desarrollo, en particular. Se trata tambi&eacute;n de dar un espacio a los investigadores de esos pa&iacute;ses en nuestros medios de comunicaci&oacute;n para impulsar un di&aacute;logo cruzado. Nosotros tenemos ya suficiente espacio en nuestros propios medios de comunicaci&oacute;n como para no d&aacute;rselo a los que realmente han sido desfavorecidos por la historia colonial. Venzamos la tentaci&oacute;n del paternalismo de los privilegiados y dejemos que expliquen ellos su situaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Iván Espinosa, Equipo Ciencia Crítica]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cienciacritica/colonialismo-cientifico-desigualdad-colonialsplaining_132_6195443.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Sep 2020 21:30:30 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e2688bc3-8b0e-48ba-88e2-91fcc0ad9cdf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="195141" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e2688bc3-8b0e-48ba-88e2-91fcc0ad9cdf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="195141" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Colonialismo científico, desigualdad y ‘colonialsplaining’]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e2688bc3-8b0e-48ba-88e2-91fcc0ad9cdf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El colonialismo científico, una realidad tenaz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cienciacritica/colonialismo-cientifico-realidad-tenaz_129_6156412.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/52c117db-edc0-4d41-9e9b-cf96b2380b3c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El colonialismo científico, una realidad tenaz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El colonialismo científico no sólo se expresa como una brecha en la incorporación de investigadores de países con menor renta per cápita en proyectos de investigación relevantes para esos países, el problema es mucho más profundo</p></div><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as se hac&iacute;a eco la prensa generalista de un trabajo que acababa de ver la luz en la prestigiosa revista <em>Science </em>liderado por investigadores de la Escuela de Geograf&iacute;a de la Universidad de Leeds en Reino Unido (<a href="https://science.sciencemag.org/content/368/6493/869" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sullivan y colaboradores, 2020</a>). M&aacute;s all&aacute; de su incuestionable valor cient&iacute;fico, al describir la sensibilidad t&eacute;rmica de los bosques tropicales y las repercusiones que ello puede tener a nivel global en los flujos y din&aacute;mica del carbono, una cuesti&oacute;n clave para reducir la incertidumbre de nuestros modelos clim&aacute;ticos globales, lo que nos llam&oacute; poderosamente la atenci&oacute;n es el listado tan enorme de autores: 224 ni m&aacute;s ni menos. Una primera impresi&oacute;n puede hacernos concluir que esto no es m&aacute;s que el resultado de un trabajo colaborativo y una reafirmaci&oacute;n de que las grandes preguntas no pueden abordarse de otra forma. De hecho, en las revistas cient&iacute;ficas m&aacute;s relevantes como &eacute;sta, no es raro encontrar listados de autores casi interminables que impactan al lector pero que hablan de un trabajo intenso en cooperaci&oacute;n. La mejor ciencia tambi&eacute;n es esa.
    </p><p class="article-text">
        En un trabajo como &eacute;ste, donde se quiere dar respuesta a una cuesti&oacute;n global relacionada con la din&aacute;mica de bosques tropicales, parece imprescindible la participaci&oacute;n activa y predominante de investigadores de pa&iacute;ses tropicales. Sin embargo, un an&aacute;lisis r&aacute;pido de las autor&iacute;as nos indica algo sustancialmente diferente; m&aacute;s de la mitad de los autores trabajan en pa&iacute;ses desarrollados de latitudes elevadas (53%). Es m&aacute;s, entre los investigadores del Reino Unido (28%) y de Estados Unidos (10%) se re&uacute;ne a una buena parte de los autores. Este listado se completa con m&aacute;s cient&iacute;ficos de los mal llamados pa&iacute;ses desarrollados, con colegas holandeses y franceses. Aunque no viene muy al caso, no hay representantes espa&ntilde;oles; algo que dar&iacute;a para reflexionar tambi&eacute;n, pero que no toca en este momento. Entre los pa&iacute;ses en los que aparece este tipo de bosques s&oacute;lo cabe destacar a los brasile&ntilde;os que representan aproximadamente el 17% de todo el listado de autores. El resto es una larga lista de pa&iacute;ses donde hay un reducido n&uacute;mero de investigadores por pa&iacute;s y que, en general, no han conseguido organizar grupos locales de impacto y reconocimiento global. Pero m&aacute;s all&aacute; de estos n&uacute;meros, llama tambi&eacute;n la atenci&oacute;n que algunas instituciones situadas en pa&iacute;ses &ldquo;aristocr&aacute;ticos&rdquo; en esto de la ciencia como en el caso de la Universidad de Leeds en Reino Unido llegan a tener algo m&aacute;s del 11 % de las autor&iacute;as, un n&uacute;mero realmente desorbitado para los bosques tropicales que hay en su &aacute;mbito territorial. Es m&aacute;s, las posiciones m&aacute;s relevantes desde el punto de vista curricular, los dos primeros y el &uacute;ltimo puesto, son tambi&eacute;n ocupadas por investigadores de dicha universidad, lo cual destaca a&uacute;n m&aacute;s el papel dominante de dicha instituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A d&oacute;nde queremos ir con este simple ejercicio, es a que esta publicaci&oacute;n, como tantas otras con muchos autores, es un ejemplo de una expresi&oacute;n de lo que en un reciente trabajo en <a href="https://www.scientificamerican.com/article/the-problem-of-colonial-science/?amp=true&amp;__twitter_impression=true" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Scientific American</a>, Asha de Vos llama <em><strong>Ciencia Colonial</strong></em>. La publicaci&oacute;n mencionada anteriormente no es m&aacute;s que uno de los muchos ejemplos de una disfunci&oacute;n &eacute;tica que seguimos sin superar y que arrastramos casi desde la emergencia de la ciencia moderna en el siglo XVIII. Obviamente, esto no es un problema asociado a los autores de este y muchos otros art&iacute;culos, sino una simple y contundente expresi&oacute;n de una mala pr&aacute;ctica tristemente habitual y de un funcionamiento profesional no resuelto. El colonialismo cient&iacute;fico no s&oacute;lo se expresa como una brecha en la incorporaci&oacute;n de investigadores de pa&iacute;ses con menor renta per c&aacute;pita en proyectos de investigaci&oacute;n relevantes para esos pa&iacute;ses, un d&eacute;ficit que alg&uacute;n investigador de pa&iacute;ses desarrollados se esfuerza en compensar, el problema es mucho m&aacute;s profundo. El problema implica un sesgo en el desarrollo de investigadores y grupos aut&oacute;nomos capaces de hacer ciencia de alto nivel sin la tutela de nadie. En muchas ocasiones, los investigadores de los pa&iacute;ses tropicales son, en esencia y con escasas excepciones, meros proveedores de los datos que por otra parte son imprescindibles, o bien mantenedores de infraestructuras cient&iacute;ficas de seguimiento a largo plazo, o facilitadores de la log&iacute;stica necesaria para el estudio o intermediarios entre las poblaciones locales (acceso cultural e idiom&aacute;tico) y los investigadores del norte que trabajan en pa&iacute;ses m&aacute;s afluentes. Con frecuencia los &ldquo;locales&rdquo; son un proceso burocr&aacute;tico m&aacute;s, que se sobrelleva incluyendo a alguno de ellos en los art&iacute;culos.
    </p><p class="article-text">
        Aunque el n&uacute;mero de proyectos para desarrollar capacidades en estos pa&iacute;ses ha incrementado, todav&iacute;a se est&aacute; muy lejos de lograr una verdadera inclusi&oacute;n de investigadores locales en grandes proyectos cient&iacute;ficos. Se esperar&iacute;a que con el tiempo las capacidades locales fueran mejorando, pero, desafortunadamente, la realidad se aleja tozudamente de esa realidad. Como en el marco del capitalismo m&aacute;s exacerbado, la mejora de los trabajadores situadas abajo en el escalaf&oacute;n social, mejorar&aacute;n como consecuencia de la propia din&aacute;mica del sistema. Desafortunadamente el colonialismo cient&iacute;fico no ha disminuido. Todo lo contrario, ha crecido con la demanda de informaci&oacute;n b&aacute;sica de calidad sobre el papel de los ecosistemas en estas zonas tropicales para responder a problemas de car&aacute;cter global como el cambio clim&aacute;tico. La asimetr&iacute;a entre lo que hemos venido llamando norte y sur se ha exacerbado en el plano cient&iacute;fico por la necesidad de disponer de informaci&oacute;n de dichas regiones para abordar cuestiones de urgencia como las que implican el Cambio Global y las emergencias clim&aacute;tica y pand&eacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Lamentablemente, todo el entusiasmo por trabajar en los tr&oacute;picos no ha ido ligado con un esfuerzo honesto para formar l&iacute;deres en investigaci&oacute;n en esos pa&iacute;ses, capaces de dirigir y encabezar proyectos y ser eficaces captando fondos competitivos nacionales e internacionales. No involucrar a investigadores de los pa&iacute;ses donde se lleva a cabo la investigaci&oacute;n o donde se han obtenido los datos a analizar, no es s&oacute;lo poco &eacute;tico, sino que tambi&eacute;n supone perder valiosas oportunidades de incorporar conocimiento local que puede contribuir a un mejor dise&ntilde;o experimental o a mejorar la interpretaci&oacute;n de datos. Adem&aacute;s, todo ello genera disfunciones como la de que las preguntas cient&iacute;ficas que se abordan no son necesariamente las m&aacute;s urgentes o importantes, en especial para la ciudadan&iacute;a de esos pa&iacute;ses o para la realidad ambiental de esas regiones. Es m&aacute;s, la presencia de algunos investigadores en estas publicaciones de mucho impacto genera distorsiones locales que hacen extremadamente complicada la emergencia de grupos locales con capacidad de dirigir ciencia de calidad, dado que los pocos recursos disponibles localmente son captados por estos investigadores que podemos llamar sin ruborizarnos meros &ldquo;facilitadores&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Necesitamos promocionar ciencia en estas regiones, pero liderada por investigadores locales, capaces de desarrollar su trabajo en las condiciones y herramientas disponibles, y que respondan a las necesidades apremiantes que all&iacute; tienen. No basta con incorporar investigadores locales en estudios cient&iacute;ficos de gran impacto. La ciencia debe de ser una herramienta de justicia y desarrollo social local y, para eso, debe de ser consciente de que la producci&oacute;n y la ultra m&eacute;trica competitiva en los que nos movemos los investigadores de nuestras latitudes no es lo &uacute;nico con lo que medir nuestro desempe&ntilde;o, y que la creaci&oacute;n de un tejido cient&iacute;fico potente y aut&oacute;nomo en muchos de estos pa&iacute;ses es una aut&eacute;ntica prioridad y no s&oacute;lo una necesidad. Por tanto, es importante que esta cultura de verdadera colaboraci&oacute;n se promueva en todos los niveles cient&iacute;ficos, en particular en los estadios iniciales de formaci&oacute;n universitaria, empezando con <a href="http://www.rizoma-freireano.org/descolonizacion-del-curriculo-o" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la descolonizaci&oacute;n de los curr&iacute;culums</a> educativos que algunas universidades europeas ya est&aacute;n llevando a cabo, y continuando en las fases siguientes de formaci&oacute;n de posgraduados y personal cient&iacute;fico. Es necesario invertir m&aacute;s en pa&iacute;ses de menor renta por c&aacute;pita y con menor tradici&oacute;n cient&iacute;fica (al menos como la entendemos en nuestros pa&iacute;ses), pero siempre garantizando la necesaria integraci&oacute;n de investigadores locales en el elenco de los l&iacute;deres cient&iacute;ficos globales y no contentarnos con su f&aacute;cil acomodo como cient&iacute;ficos acompa&ntilde;antes o de segundo nivel.
    </p><p class="article-text">
        <em>Este art&iacute;culo ha sido escrito por Carlos I. Espinosa y Adri&aacute;n Escudero con la colaboraci&oacute;n de Silvia P&eacute;rez Espona y Fernando Valladares.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Adrián Escudero, Silvia Pérez Espona y Fernando Valladares, Carlos Iván Espinosa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cienciacritica/colonialismo-cientifico-realidad-tenaz_129_6156412.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Aug 2020 19:41:46 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/52c117db-edc0-4d41-9e9b-cf96b2380b3c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="58237" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/52c117db-edc0-4d41-9e9b-cf96b2380b3c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="58237" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El colonialismo científico, una realidad tenaz]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/52c117db-edc0-4d41-9e9b-cf96b2380b3c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Colonialismo,Ciencia,Investigación]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
