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    <title><![CDATA[elDiario.es - Alejandra Jacinto Uranga]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/alejandra-jacinto-uranga/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Alejandra Jacinto Uranga]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Vivienda, la eterna asignatura pendiente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/vivienda-eterna-asignatura-pendiente_129_10461181.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/624ff96d-5a7f-4f0b-8703-5ee585d78ff1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vivienda, la eterna asignatura pendiente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La ley de vivienda es una condición necesaria pero no suficiente si de verdad queremos resolver una de las principales disfunciones del sistema económico que mayor brecha de desigualdad produce hoy en día: el coste de la vivienda</p><p class="subtitle">El miedo a no poder pagar el alquiler: “La inestabilidad en la vivienda genera problemas de salud mental”</p></div><p class="article-text">
        A pocos d&iacute;as para que acabe el mes de agosto y enfrentemos la vuelta al curso parece que, como cada a&ntilde;o y desde que tengo uso de raz&oacute;n, vuelve a quedarnos pendiente para septiembre la misma asignatura de siempre: la vivienda. 
    </p><p class="article-text">
        Si bien es cierto que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se han conseguido avances significativos en lo que respecta a la construcci&oacute;n- valga el eufemismo- del <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/derecho-vivienda-condicion-investidura_129_10433025.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">derecho a la vivienda</a>, es evidente que a&uacute;n queda mucho por hacer. Por seguir con la met&aacute;fora, es como si hubi&eacute;ramos avanzado en poner los cimientos e incluso tenemos dibujado el plano, pero todav&iacute;a nos quedan las paredes, las habitaciones, los ba&ntilde;os, la cocina y el tejado por construir. 
    </p><p class="article-text">
        La incesante lucha por los movimientos en defensa del derecho a la vivienda desde hace ya m&aacute;s de una d&eacute;cada -tras el estallido de la crisis inmobiliaria anterior- y la perseverancia de Unidas Podemos en el seno del Gobierno de coalici&oacute;n, han conseguido sembrar las bases para que hoy en nuestro pa&iacute;s exista la primera Ley por el Derecho a la Vivienda de la historia de la democracia. Sin embargo, esa Ley es una condici&oacute;n necesaria pero no suficiente si de verdad queremos resolver una de las principales disfunciones (o quiz&aacute; funciones) del sistema econ&oacute;mico, que mayor brecha de desigualdad produce hoy en d&iacute;a: el coste de la vivienda. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras una minor&iacute;a rentista acapara numerosos inmuebles y percibe rentas anuales de 46.700&euro; anuales de media, el doble que las de los inquilinos- seg&uacute;n el estudio de la Hidra Cooperativa- extrayendo rentas a los no privilegiados, la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n sigue sufriendo problemas relacionados con la vivienda. 
    </p><p class="article-text">
        Ya sean problemas en el pago de las cuotas hipotecarias que han vuelto a subir como consecuencia de la decisi&oacute;n pol&iacute;tica err&oacute;nea del Banco Central Europeo de elevar por novena vez desde 2022, los tipos de inter&eacute;s (misma receta fracasada aplicada en la crisis inmobiliaria anterior). O ya sean problemas para acceder o mantenerse en una vivienda en alquiler como consecuencia de unos precios desorbitados que superan, en muchos casos, el 60% de los salarios y el 80% en el caso de los j&oacute;venes. O ya sean problemas relacionados con el hacinamiento, las malas condiciones de habitabilidad o la pobreza energ&eacute;tica. Y si no, que se lo pregunten a los habitantes de la Ca&ntilde;ada Real que en Octubre, si nada cambia, celebrar&aacute;n el tr&aacute;gico aniversario de cumplir tres a&ntilde;os sin suministro el&eacute;ctrico, en una de las mayores conculcaciones de los Derechos Humanos en nuestro pa&iacute;s de los &uacute;ltimos tiempos. 
    </p><p class="article-text">
        Y sin embargo, mientras el descontrol de los precios de los alquileres contin&uacute;a y las subidas de los tipos de inter&eacute;s se notan- m&aacute;s bien se sufren- en el bolsillo de las familias, la proliferaci&oacute;n descontrolada de la vivienda tur&iacute;stica eleva los precios del alquiler y algunas inmobiliarias y fondos especulativos ponen en pr&aacute;ctica -con impunidad- triqui&ntilde;uelas para sortear la Ley de Vivienda, enfrentamos septiembre con la misma eterna asignatura pendiente.&nbsp;Este hecho, que no es casual, o como dir&iacute;a mi querido Jorge Dioni <em>&ldquo; no es un fallo del modelo, sino el modelo funcionando a pleno rendimiento&rdquo;, </em>pone de manifiesto que el principal reto del pr&oacute;ximo gobierno de coalici&oacute;n si quiere ponerse el apellido &ldquo;progresista&rdquo;, debe ser avanzar con valent&iacute;a para construir de verdad, de materializar el derecho a la vivienda recogido en la constituci&oacute;n espa&ntilde;ola.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo? Desde luego, desarrollando la Ley e incorporando obligaciones de resultado, un r&eacute;gimen de inspecci&oacute;n y sanci&oacute;n ante sus incumplimientos as&iacute; como mecanismos &ndash; jur&iacute;dicamente viables- que garanticen su efectividad y aplicaci&oacute;n en aquellas regiones cuyos gobiernos han decidido cerrar filas con la especulaci&oacute;n inmobiliaria (v&eacute;ase Madrid). Pero tambi&eacute;n encontrando f&oacute;rmulas legales que pongan coto al negocio de la vivienda tur&iacute;stica, al alquiler por temporada y a todas esas f&oacute;rmulas &ndash; de apariencia moderna y con nombres en ingl&eacute;s- que acaban siendo perversiones y nuevos nichos de mercado para la especulaci&oacute;n siga campando a sus anchas. Mientras que- como le&iacute;a el otro d&iacute;a- familias en Tenerife se ven obligadas a vivir en tiendas de campa&ntilde;a en la playa, mientras varias personas desahuciadas del edificio &ldquo; La Dignidad&rdquo; en M&oacute;stoles acampan en un parque ante la inacci&oacute;n del gobierno regional y el consistorio y mientras las v&iacute;ctimas de la l&iacute;nea 7 de metro en San Fernando no tienen garantizado su derecho a la vivienda, ni tampoco los vecinos de la Ca&ntilde;ada Real, es imposible negar que el problema de la vivienda es m&aacute;s central que nunca en nuestro pa&iacute;s. Todo ello sin olvidar que la crisis de la vivienda no es solo una crisis social, sino tambi&eacute;n clim&aacute;tica que necesita rehabilitar un parque envejecido e ineficiente energ&eacute;ticamente hablando. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso, ya es hora de garantizar realmente, con inversi&oacute;n p&uacute;blica suficiente, un verdadero parque de vivienda p&uacute;blico y social en alquiler. Y para que deje de sonar a una especie de &ldquo;prop&oacute;sito de a&ntilde;o nuevo&rdquo; o manida retah&iacute;la, debe ir acompa&ntilde;ado de un aumento presupuestario fuerte. Empezar por destinar el 1% del PIB ser&iacute;a una buena manera de demostrar que, esta vez, vamos en serio y con la determinaci&oacute;n de aprobar la asignatura en junio. 
    </p><p class="article-text">
        Le&iacute;a el otro d&iacute;a en una interesante columna de opini&oacute;n de Irene Vallejo en El Pa&iacute;s que dec&iacute;a que ya en el siglo II antes de Cristo se suced&iacute;an los problemas de hacinamiento y convivencia como consecuencia de que los inquilinos de las viviendas de la Roma cl&aacute;sica no pod&iacute;an pagar los elevados precios de los alquileres. Y escrib&iacute;a Vallejo que <em>&ldquo;hoy como entonces, vivir bajo techo se ha convertido en una lucha cotidiana. Una sociedad sana debe ofrecer cobijo digno y asequible a todos&rdquo;. </em>Pues eso.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandra Jacinto Uranga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/vivienda-eterna-asignatura-pendiente_129_10461181.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Aug 2023 04:00:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Vivienda, la eterna asignatura pendiente]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Ley de la Vivienda,Sin hogar,Personas sin hogar,Hogar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En los márgenes: 10 años y 400.000 desahucios en 105 minutos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/margenes-10-anos-400-000-desahucios-105-minutos_129_9606272.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a8049676-113f-460c-8c7d-f3d76e43ff86_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En los márgenes: 10 años y 400.000 desahucios en 105 minutos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La película no tiene ni una sola imprecisión. No hay nada que le ocurra a Rafa, el abogado que interpreta Luis Tosar, que no me haya ocurrido a mí. Por momentos sentía estar haciendo una especie de terapia regresiva y catártica</p><p class="subtitle">ENTREVISTA - Juan Diego Botto: “La gente piensa que los desahucios ya no ocurren, pero hay cien al día”</p></div><p class="article-text">
        &iquest;No os ha pasado nunca que vais al cine y resulta que conoc&eacute;is pr&aacute;cticamente a todos los espectadores que hay en la cola para entrar? A m&iacute; tampoco, bueno, no hasta hace un par de mi&eacute;rcoles; ahora ya s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        El equipo de <em>En los m&aacute;rgenes</em> hab&iacute;a organizado un preestreno de la pel&iacute;cula para el movimiento de vivienda. Quer&iacute;an agradecer de alg&uacute;n modo la aportaci&oacute;n de todas esas personas de las que se hab&iacute;an nutrido para hacer esta pel&iacute;cula permitiendo que la vi&eacute;ramos antes que nadie y que lo hici&eacute;ramos todas juntas; y al margen del detalle, quiero pensar que eso de compartirlo todo, como en la PAH, crea tendencia. Ahora bien, eso supon&iacute;a en mi caso encontrarte s&uacute;bitamente con la mayor&iacute;a de las personas que han marcado los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os de mi vida, pero en el mismo lugar, en el mismo momento, y todas de golpe. Y eso sobrecoge, porque adem&aacute;s, a gran parte de ellas llevaba tiempo sin verlas. Pero adem&aacute;s significa que desde que llegas a la puerta del cine hasta que te sientas en tu butaca has dado y recibido tantos abrazos, sonrisas y besos, y has tenido tantos vuelcos de coraz&oacute;n, que no sabes ni d&oacute;nde est&aacute;s ni a lo que has venido. Y as&iacute; pas&oacute;, que cuando se apagaron las luces y se encendi&oacute; la pantalla, todo lo que pas&oacute; me pill&oacute; totalmente desprevenida.
    </p><p class="article-text">
        No sabr&iacute;a decir si antes hab&iacute;a llorado tanto con una pel&iacute;cula, pero lo que es seguro es que nunca lo hab&iacute;a hecho tan pronto, tan constante y con tantos motivos. Cuando vas a ver una pel&iacute;cula que explora un universo que conoces tan bien y que de alg&uacute;n modo sientes que te pertenece, siempre acabas entornando suspicazmente los ojos y soslayando indignada la lista de licencias que se han tomado para que la pel&iacute;cula encaje dentro de una estructura dram&aacute;tica, y eso cuando no entras directamente en c&oacute;lera por la dejadez absoluta siquiera por evocar la realidad a la que apelan. Con <em>En los m&aacute;rgenes</em> no he sido capaz, y no lo digo yo, lo dice todo el r&iacute;mel que en nombre de la rabia se ech&oacute; a perder aquella tarde en aquel patio de butacas. La pel&iacute;cula no tiene ni una sola imprecisi&oacute;n. No hay nada que le ocurra a Rafa, el abogado que interpreta Luis Tosar, que no me haya ocurrido a m&iacute;. Por momentos sent&iacute;a estar haciendo una especie de terapia regresiva y cat&aacute;rtica. Pensar que el resto del mundo iba a poder ser testigo de las frustraciones padecidas hasta entonces en mi peque&ntilde;o entorno activista, y a veces incluso en absoluto anonimato, eran una forma de devolverme en diferido una caricia y algo de justicia, de sentir que alguien tiraba de una pesada manta gigantesca que ahogaba realidades a&uacute;n mayores que la propia manta, que se abr&iacute;an de par en par dos ventanas enfrentadas por cuya corriente iban a salir volando todos esos mantras que estigmatizan tanto a quien padece un desahucio.
    </p><p class="article-text">
        Y es que les ha salido una pel&iacute;cula funambulista que camina h&aacute;bil y segura por un delgado cable del que suelen caer muchas pel&iacute;culas que intentan acercarse a lugares que no son comunes. Ese cable tiene a un lado la tentaci&oacute;n de usar el contexto de los desahucios como recurso efectista para contarnos la en&eacute;sima ucron&iacute;a personal de su autor, y en el otro, la tibieza de pasar de puntillas por la realidad para beneficiarse de su tir&oacute;n taquillero, pero sin molestar a nadie. En vez de eso, sales del cine con la certeza de que cualquiera que haya pasado por el movimiento de vivienda o que haya sido v&iacute;ctima o testigo de esta verg&uuml;enza nacional, sabe que la pel&iacute;cula tiene m&aacute;s verdad que cualquier telediario. Y por si eso fuera poco, que no lo es, se atreven a meterle el dedo en el ojo al sistema, que no a los funcionarios que no tienen m&aacute;s remedio que operar en &eacute;l, que no sale muy bien parado en esta pel&iacute;cula como no lo sale en la retina de quien, en alg&uacute;n momento, ha sido v&iacute;ctima de la sinraz&oacute;n de la l&oacute;gica capitalista y ha necesitado que el Estado del bienestar salga en su ayuda.
    </p><p class="article-text">
        Ya superada incluso la resaca de la llantina reflexiono sobre la capacidad que puede tener una pel&iacute;cula para cambiar marcos, y pienso en todos esos espectadores que van a asomarse a <em>En los m&aacute;rgenes</em> durante las pr&oacute;ximas semanas. Imagino que habr&aacute; muchos cuya visi&oacute;n de los desahucios est&aacute; esculpida por esa otra pantalla m&aacute;s peque&ntilde;a, y por desgracia hegem&oacute;nica, que a&uacute;n no brilla por su ausencia en la mayor&iacute;a de hogares y que construye, con la eficacia de una gota serena, los marcos de pensamiento de quien no tiene tiempo para pensar. Y siento algo as&iacute; como si mi est&oacute;mago sonriese imaginando la posibilidad de que 105 intensos minutos de l&aacute;grimas sean suficientes para pudrir esos enfermizos marcos y que despu&eacute;s cada uno, libremente y de camino a casa desde el cine, empiece a construir su propio marco de pensamiento. Un marco de pensamiento que adem&aacute;s de ser propio se ubique cerca de la realidad y atesore esa certeza transversal, indiscutible, y como insin&uacute;a el personaje de Luis Tosar, ineludible: y es que el elemento imprescindible de la vida, y al que hay que proteger por encima de todo lo dem&aacute;s no es la propiedad, ni el dinero, ni los privilegios, ni si quiera las ideas de cada cual; son las personas, y personas es nombre com&uacute;n, plural y por cierto&hellip;femenino.
    </p><p class="article-text">
        De eso a que la opini&oacute;n p&uacute;blica le d&eacute; por fin el espaldarazo definitivo a la necesidad de la aprobaci&oacute;n ya de la Ley de Vivienda que est&aacute; bloqueada en el Congreso no hay ni un paso. Porque no existe motivo alguno para que esa ley no salga adelante con todas las garant&iacute;as que las personas afectadas necesitan, as&iacute; que ojal&aacute; el cine, como no pocas veces ha hecho, funcione y <em>En los m&aacute;rgenes</em> no sea la primera de una trilog&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandra Jacinto Uranga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/margenes-10-anos-400-000-desahucios-105-minutos_129_9606272.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Oct 2022 04:00:54 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Madrid, de la resignación a la esperanza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/madrid-resignacion-esperanza_129_9143332.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/efeec020-3dad-4ea0-8491-d742cf077d91_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Madrid, de la resignación a la esperanza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No es solo el riesgo de deteriorar lo público, sino también el riesgo de que la sociedad madrileña se divorcie de lo público, al haberlo hecho inviable, y asuma el mercado como estado natural en el que competir por abajo por los recursos escasos</p></div><p class="article-text">
        La &uacute;ltima d&eacute;cada larga comenz&oacute;, en t&eacute;rminos pol&iacute;ticos, con la crisis de 2008 y apenas acaba de terminar con la pandemia. Echando la vista atr&aacute;s, una siente haber vivido una d&eacute;cada hist&oacute;rica desde la revuelta de las plazas hasta la moci&oacute;n de censura del gobierno de Rajoy, pasando por las mareas, las PAH, las marchas por la dignidad, los gobiernos municipales y auton&oacute;micos del cambio&hellip;&nbsp;El ciclo de rebeld&iacute;a y organizaci&oacute;n ciudadana de esta d&eacute;cada ha sacudido el pa&iacute;s de arriba a abajo con resultados que, como reconoc&iacute;a hace unos d&iacute;as el expresidente Zapatero se&ntilde;alando los avances en leyes de igualdad del Gobierno de Coalici&oacute;n, todav&iacute;a no alcanzamos a dimensionar realmente. En algunas regiones y ciudades, esa ola cristaliz&oacute; en cambios pol&iacute;ticos que han podido echar ra&iacute;ces y tomar sendas de progreso y profundizaci&oacute;n democr&aacute;ticas que ser&aacute; dif&iacute;cil revertir. Pero Madrid, &iquest;qu&eacute; pasa con Madrid?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seamos claras. Lo calificamos como trumpismo madrile&ntilde;o, encabezado por el Gobierno de D&iacute;az Ayuso, ha logrado renovar el proyecto pol&iacute;tico de las derechas con enorme eficacia. Lo que parec&iacute;a en un primer momento una huida hacia delante de los restos del <em>aguirrismo</em> tras ser devorados por su propia din&aacute;mica corrupta (Cifuentes), logr&oacute; sobrevivir en sus cuarteles de invierno de la Corte de Madrid tomando prestados los diputados de Ciudadanos y, finalmente, ha conseguido actualizar los significados de su proyecto con una considerable potencia pol&iacute;tica, pandemia mediante.
    </p><p class="article-text">
        El terreno estaba abonado. La siembra de dos d&eacute;cadas de gobiernos neoliberales en Comunidad y Ayuntamiento, en asalto permanente a los servicios p&uacute;blicos, ha dado como fruto que una parte de la poblaci&oacute;n ha adoptado estilos de vida que rompen con algunos ejes tradicionales de la izquierda: educaci&oacute;n p&uacute;blica, sanidad p&uacute;blica, pensiones p&uacute;blicas, transporte p&uacute;blico, etc. En Madrid, como punta avanzada del neoliberalismo en el Estado, lo p&uacute;blico est&aacute; en retroceso y pierde el v&iacute;nculo con clases trabajadoras de rentas medias. El caso de la vivienda p&uacute;blica y social en Madrid (IVIMA), que fue en su d&iacute;a una conquista de las luchas urbanas por la vivienda de los 70 y 80, y que posteriormente ha quedado como algo residual y con carga estigmatizante, empieza a vislumbrarse en otros &aacute;mbitos de lo p&uacute;blico, especialmente en la educaci&oacute;n. No es solo el riesgo de deteriorar lo p&uacute;blico, sino tambi&eacute;n el riesgo de que la sociedad madrile&ntilde;a se divorcie de lo p&uacute;blico, al haberlo hecho inviable, y asuma el mercado como estado natural en el que competir por abajo por los recursos escasos. Ese es el verdadero proyecto pol&iacute;tico del PP-Ayuso en alianza con la extrema derecha.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese proyecto ideol&oacute;gico-mercantil tambi&eacute;n es compartido por el entorno empresarial cercano al partido, incluidos muchos medios de comunicaci&oacute;n, en una relaci&oacute;n de vasallaje orientada a captar recursos p&uacute;blicos. Se trata de una estructura clientelar bien engrasada en todos los niveles del mini-Estado que ya es la Comunidad de Madrid.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, esta realidad pol&iacute;tica aparentemente irresistible tiene los pies de barro. Los surcos de un nuevo ciclo apenas empiezan a percibirse y debemos prestarles toda nuestra atenci&oacute;n. Durante dos a&ntilde;os de pandemia, el protagonismo casi exclusivo de las pantallas para conocer el &ldquo;afuera&rdquo; hab&iacute;a estrechado nuestra percepci&oacute;n del mundo. No solo la socializaci&oacute;n en la calle se hab&iacute;a casi anulado sino que la forma de percibir la realidad estaba hegemonizada por redes sociales y un ecosistema comunicativo, al menos en Madrid, dominado por la derecha y la extrema derecha. Tras la retirada de las mascarillas y la ca&iacute;da de muchas restricciones de la pandemia, la vida social brota de nuevo. El encuentro en calles, plazas y barrios nos lleva de vuelta a comprender la riqueza y complejidad de la vida, a percibir los problemas sociales y encontrarnos cara a cara tanto con la empat&iacute;a y solidaridad ciudadanas como con la desigualdad creciente y la brecha que separa cada vez m&aacute;s el Madrid rico del empobrecido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta recuperaci&oacute;n del espacio p&uacute;blico y las relaciones humanas tambi&eacute;n cambia, en parte, nuestras prioridades pol&iacute;ticas. Durante las &uacute;ltimas semanas, las movilizaciones est&aacute;n cobrando cierta intensidad, especialmente en sanidad, e incluso hemos visto alg&uacute;n paso atr&aacute;s de la presidenta en su embestida por el cierre de los SUAP. Estas avanzadillas son verdaderas victorias de donde ven&iacute;amos, pero no son suficientes. Hemos estado mucho tiempo centradas en los pol&iacute;ticos y sus declaraciones m&aacute;s que en hechos y realidades sociales cercanas.
    </p><p class="article-text">
        Para vencer al nacional-trumpismo que ha tomado Madrid como basti&oacute;n debemos alimentar los procesos de lucha y organizaci&oacute;n social que despuntan por la regi&oacute;n. Existe un Madrid posible en las personas que se manifiestan cada tarde ante el cierre de los servicios de urgencias de Atenci&oacute;n primaria, en las madres y padres que rodean los centros educativos pidiendo entornos escolares seguros, en los 17.000 excluidos de las ayudas al alquiler que intentaron organizarse pero les cogi&oacute; la pandemia, en los habitantes de los &ldquo;nuevos barrios&rdquo; de Madrid como el Ca&ntilde;averal, las Tablas, Montecarmelo o los Molinos en Getafe que se organizan para mejorar su vecindario, para hacer barrio, en los trabajadores y trabajadoras de Telemadrid que se rebelan contra la destrucci&oacute;n del servicio p&uacute;blico, en las vecinas de Ca&ntilde;ada Real que mantienen la lucha por contratos de luz en sus casas, en los taxistas voluntarios para llevar enfermos durante la pandemia y ahora se enfrentan a la desregulaci&oacute;n del transporte, en los conductores de Metro o la EMT que van a la huelga para defender lo p&uacute;blico y sus puestos de trabajo, en los grupos de consumo responsable, en los colectivos ecologistas, pacifistas, en las feministas, en las luchadoras por los derechos LGTB. Existe un Madrid posible cada vez que convertimos el dolor en rebeld&iacute;a, la queja en protesta y el futuro en esperanza colectiva.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me considero activista antes que diputada. Aunque ya lo sab&iacute;a, tras un a&ntilde;o en el Parlamento madrile&ntilde;o soy mucho m&aacute;s consciente de que sin activismo no hay democracia. Las compa&ntilde;eras con las que hablo manifiestan lo mismo. Debemos secarnos las l&aacute;grimas y tomar ejemplo de quienes est&aacute;n levantando la cabeza para plantar cara a quienes destruyen lo com&uacute;n. Estoy hablando de alimentar un proceso de incorporaci&oacute;n y protagonismo de la sociedad en la construcci&oacute;n de las transformaciones que necesita la regi&oacute;n. No es solamente acudir a una, dos o tres movilizaciones de la decena de ellas que se producen semanalmente. Me refiero a articular, a dise&ntilde;ar conjuntamente, a escuchar, pensar y dibujar juntos el horizonte de cambio que tanto necesita esta regi&oacute;n. La &ldquo;innovaci&oacute;n social&rdquo; es una idea con un enorme potencial para desarrollar desde los movimientos sociales en di&aacute;logo con instituciones dentro y fuera del Estado, y que no podemos regalar a las escuelas de negocios. Me refiero a apostar por procesos de cooperaci&oacute;n entre sujetos sociales d&oacute;nde compartamos objetivos concretos y alcanzables para, al mismo tiempo, generar las condiciones de posibilidad para un verdadero cambio cuya potencia desborde los ciclos electorales. La democracia es mucho m&aacute;s que el calendario electoral.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras 27 a&ntilde;os de gobierno auton&oacute;mico del mismo partido, sacar de las instituciones al Partido Popular es un objetivo prioritario, pero no el &uacute;nico. Hoy el reto es avanzar con todas las fuerzas sociales hacia la reversi&oacute;n del &ldquo;<em>Madrid de los mercaderes</em>&rdquo; en un proceso que quiz&aacute; lleve m&aacute;s tiempo del que nos gustar&iacute;a. Esperar a que quiz&aacute;s, en el &uacute;ltimo momento, una suma de siglas sea capaz de generar las condiciones para una victoria electoral es tan cortoplacista como ilusorio. El reto est&aacute; en incorporar, fortalecer y renovar la acci&oacute;n pol&iacute;tica desde ese lugar de cooperaci&oacute;n ciudadana junto a una mayor&iacute;a social que va mucho m&aacute;s all&aacute; de los partidos y que, en buena medida se siente distanciada de estos o considera que las transformaciones m&aacute;s profundas se producen en lo cotidiano y desde fuera de las instituciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los partidos son imprescindibles, pero son una parte del proyecto que necesitamos construir para derrotar a la derecha en Madrid y que las instituciones de nuestra Comunidad se conviertan en baluartes al servicio de los derechos humanos, los valores progresistas y solidarios. El men&uacute; democr&aacute;tico necesita contar con muchos otros ingredientes sociales, adem&aacute;s de di&aacute;logo, tiempo y cari&ntilde;o.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Grupos pol&iacute;ticos, colectivos, ciudadanos, sindicatos, asociaciones vecinales e instituciones por el cambio debemos tener el valor de encontrarnos de igual a igual para compartir objetivos de avance y generar las sinergias necesarias para ganar. Nuestro proyecto pol&iacute;tico debe ser, en esencia, la cooperaci&oacute;n social para el bien com&uacute;n y para detener la distop&iacute;a de competici&oacute;n salvaje a la que nos quieren conducir.
    </p><p class="article-text">
        No son tiempos de resignaci&oacute;n. Si nos fijamos bien, tenemos delante de nosotras las pistas para la construcci&oacute;n del cambio en Madrid.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandra Jacinto Uranga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/madrid-resignacion-esperanza_129_9143332.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 Jul 2022 20:07:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Madrid, de la resignación a la esperanza]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Imagina que Sareb fuera nuestra, pero de verdad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/imagina-sareb-fuera_129_8670306.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c9fdb528-7868-4cf5-ab95-d2e6a8bc6241_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1035y547.jpg" width="1200" height="675" alt="Imagina que Sareb fuera nuestra, pero de verdad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De Guindos decía en 2012 que no nos costaría ni un euro, la realidad es que nos ha salido por un ojo de la cara. No es nuevo porque lo mismo ha pasado con el resto del rescate bancario que, como recordaréis, iba a ser un préstamo que nos devolverían o como el de las autopistas de peaje</p></div><p class="article-text">
        Aunque no haya sido noticia de primera p&aacute;gina, la constataci&oacute;n del expolio que ha supuesto para las arcas p&uacute;blicas, Sareb, el &ldquo;banco malo&rdquo;, no ha pasado desapercibido.
    </p><p class="article-text">
        Creada en 2012 por Rajoy y De Guindos para comprar los denominados &ldquo;activos t&oacute;xicos&rdquo; de las entidades bancarias rescatadas, esta sociedad adquiri&oacute; viviendas, suelos y pr&eacute;stamos por valor de 50.781 millones de euros. Con el objeto de que no impactase negativamente en las cuentas de las Administraciones P&uacute;blicas, Sareb se constituy&oacute; con mayor&iacute;a de accionistas privados sin consolidar su balance con las cuentas del Estado. Pero, aunque el Estado solo tiene el 45% de las acciones, aport&oacute; el 95% de la financiaci&oacute;n. Eurostat se ha dado cuenta de la trampa que hizo el PP y eso hace imprescindible cambiar la ley.
    </p><p class="article-text">
        Antes ya carg&aacute;bamos con el aval de la deuda emitida por Sareb que fue en el inicio m&aacute;s de 50.000 millones de euros, pero ni esa cifra ni las p&eacute;rdidas que cada a&ntilde;o ha tenido el <em>banco malo </em>se imputaban como si fueran p&uacute;blicas.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo eran.
    </p><p class="article-text">
        Aunque De Guindos dec&iacute;a en 2012 que Sareb no nos costar&iacute;a ni un euro a la ciudadan&iacute;a, la realidad es que nos ha salido por un ojo de la cara. No es nuevo porque lo mismo ha pasado con el resto del rescate bancario que, como recordar&eacute;is, iba a ser un pr&eacute;stamo que nos devolver&iacute;an o como el de las autopistas de peaje que nos saldr&iacute;a gratis.
    </p><p class="article-text">
        Bueno, pues con Sareb, los &ldquo;buenos gestores&rdquo; tambi&eacute;n nos mintieron.
    </p><p class="article-text">
        En junio de 2021 la sociedad se hab&iacute;a tragado los 1.200 millones puestos de capital y los 3.600 millones de deuda subordinada que hab&iacute;an puesto los accionistas. En total 4.800 millones. Pero adem&aacute;s el patrimonio neto de Sareb era negativo en casi 9.700 millones de euros. En total un agujero que asciende a unos 14.500 millones de los que 12.000 millones son p&uacute;blicos. Hablar de cifras con muchos ceros nos hace, quiz&aacute;s, perder la perspectiva, pero este importe equivale a pagar 4 a&ntilde;os el Ingreso M&iacute;nimo Vital a 1 mill&oacute;n de familias.
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        Los accionistas privados de Sareb no van a poner un euro m&aacute;s para revivir al &ldquo;muerto&rdquo; as&iacute; que nos quedaremos por un eurillo con la totalidad de Sareb junto los 35.000 millones de euros de deuda garantizada.
    </p><p class="article-text">
        Cabr&iacute;a preguntarse si el gigantesco quebranto es un simple error de gesti&oacute;n. Porque han puesto &ldquo;a los mejores&rdquo; a implementar el plan de negocio con el p&eacute;simo resultado que estamos padeciendo.
    </p><p class="article-text">
        Pero no es solo que hayan sido incapaces de no perder <em>&ldquo;hasta nuestra camisa&rdquo;</em> con el suelo y los inmuebles. Es que, adem&aacute;s, sus decisiones contratando un derivado que nos ha costado casi 4.000 millones de euros y modificando los bonos para que Sareb no se beneficie de los tipos de inter&eacute;s actualmente negativos nos ha supuesto otros 1.000 millones de p&eacute;rdidas. Han agrandado el desastre. En definitiva, en torno a un tercio de las p&eacute;rdidas se pueden atribuir de forma directa a c&oacute;mo se ha gestionado la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, a pesar de las negligencias de los altos ejecutivos y miembros del consejo de administraci&oacute;n de Sareb, a ellos no les ha ido nada mal porque se han llevado casi 37 millones de euros en retribuciones. Un poquito exagerado para haber <em>&ldquo;logrado&rdquo;</em> p&eacute;rdidas todos los a&ntilde;os y volatilizado hasta ahora 14.500 millones de patrimonio&hellip;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        La aprobaci&oacute;n del Real Decreto-ley 1/2022, de 18 de enero, por el que se modifica el r&eacute;gimen jur&iacute;dico de las sociedades de gesti&oacute;n de activos y en particular el r&eacute;gimen de la Sociedad de Gesti&oacute;n de Activos procedentes de la Reestructuraci&oacute;n Bancaria deja en evidencia la negligente actuaci&oacute;n del PP en el rescate bancario y deber&iacute;a ir acompa&ntilde;ada de una comisi&oacute;n de investigaci&oacute;n parlamentaria que estableciese las responsabilidades pol&iacute;ticas de unas decisiones que han causado un descomunal coste y quebranto de fondos p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        A partir de la aprobaci&oacute;n de esta norma se elimina los l&iacute;mites a la participaci&oacute;n del Estado en el accionariado de Sareb, permitiendo as&iacute; la nacionalizaci&oacute;n de facto. La&nbsp;f&oacute;rmula de salida de los accionistas privados&nbsp;(bancos y aseguradoras) ha sido <em>pasteleada</em> por la ministra de Econom&iacute;a Nadia Calvi&ntilde;o y la banca durante los &uacute;ltimos meses y parece que, adem&aacute;s del quebranto ya sufrido y el que queda por caernos encima, la banca podr&aacute; computarse los cr&eacute;ditos fiscales (DTA) correspondientes a las p&eacute;rdidas que les ha generado su participaci&oacute;n en Sareb, lo que en la pr&aacute;ctica nos costar&aacute; en torno a 782 millones adicionales en cr&eacute;ditos fiscales monetizables. Es decir, en menos impuestos pagados en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os por parte de los bancos si las cosas les van bien. Y si les van mal, se los tendremos que abonar.
    </p><p class="article-text">
        Bueno&hellip; pero y entonces ahora que Sareb ya es &ldquo;completamente nuestra&rdquo; &iquest;qu&eacute; podemos hacer?
    </p><p class="article-text">
        Pues desde luego, algo diferente a la denominada <em>&ldquo;funci&oacute;n desinversora&rdquo;</em>, que han protagonizado tanto el PP como el PSOE durante estos a&ntilde;os de gesti&oacute;n de la Sareb que se ha traducido en malvender viviendas, suelo y cr&eacute;ditos con gigantescas p&eacute;rdidas. 
    </p><p class="article-text">
        Imaginaos que Sareb asumiese la funci&oacute;n de convertirse en una herramienta p&uacute;blica con el objetivo de garantizar el derecho a la vivienda. 
    </p><p class="article-text">
        No parece sencillo a primera vista porque, aunque posee unos&nbsp;57.000 inmuebles, no todos son viviendas, tambi&eacute;n hay garajes o locales. Sin embargo, una parte importante podr&iacute;an formar parte de una estrategia para facilitar vivienda asequible y eso supone que los <em>&ldquo;activos&rdquo;</em> comiencen a concebirse como viviendas que integren el parque social para garantizar acceso a la vivienda de la poblaci&oacute;n.
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        Adem&aacute;s, a finales de 2020 Sareb ten&iacute;a 72 millones de metros de suelo en desarrollo y finalista que podr&iacute;a convertirse en vivienda p&uacute;blica destinada a alquiler social. Sareb podr&iacute;a construir 360 mil viviendas cuyo coste no superar&iacute;a los 25 mil millones de euros. Mucha pasta, dir&eacute;is.
    </p><p class="article-text">
        Pues no. Alquilando las viviendas sociales a un precio medio mensual de 100 euros, la rentabilidad para Sareb ser&iacute;a del 1,7%, un 53% superior al coste de la deuda necesaria para construirlas. Sin ir m&aacute;s lejos, en noviembre de 2021 se emitieron bonos del estado a 30 a&ntilde;os a un tipo medio del 1,12%.
    </p><p class="article-text">
        Aunque esta idea pueda chirriar a los promotores inmobiliarios, fondos de inversi&oacute;n y entidades financieras, no parecer&iacute;a mala idea para la inmensa mayor&iacute;a de la ciudadan&iacute;a el desarrollo de una sociedad p&uacute;blica que se encarga de hacer algo as&iacute;. Claro que eso pasar&iacute;a por estar de acuerdo con conseguir una bajada del precio de la vivienda de forma generalizada y porque el PSOE aceptara dejar de considerar la vivienda como un bien de mercado. 
    </p><p class="article-text">
        Algo que a los inversores no les iba a gustar.
    </p><p class="article-text">
        Pero tenemos m&aacute;s ideas para hacer con Sareb. Ya que va a ser <em>&ldquo;totalmente nuestra&rdquo;</em>, podr&iacute;amos desplegar una estrategia de inversi&oacute;n en energ&iacute;as renovables en los 98 millones de metros cuadrados de suelo r&uacute;stico que tiene la sociedad y que supone una superficie similar a la ciudad de Zaragoza. Permitir&iacute;a una potencia fotovoltaica y e&oacute;lica instalada de 5.000 MW y una producci&oacute;n anual de al menos 8.000 GWh que podr&iacute;an abastecer a 250 mil hogares de energ&iacute;a limpia. La inversi&oacute;n necesaria para los 14 millones de paneles ascender&iacute;a a 3.000 millones de euros. En 2021, Teresa Ribera ha subastado 6.300 megavatios adjudic&aacute;ndose a una media de 30 &euro;/MWh. Como nosotros somos unos <em>so&ntilde;adores</em>, hemos pensado en que esas instalaciones fotovoltaicas y e&oacute;licas que Sareb pusiese en marcha ofrecer&iacute;an la energ&iacute;a a 25 &euro;, un 17% inferior al precio de adjudicaci&oacute;n. Recordemos que el mes pasado el pool el&eacute;ctrico casaba operaciones en el mercado mayorista a un precio 10 veces superior por lo que esta producci&oacute;n contribuir&iacute;a a abaratar el recibo de la luz y se amortizar&iacute;a la inversi&oacute;n de las instalaciones en un razonable plazo de 15 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, hay un problema.
    </p><p class="article-text">
        Esto a las grandes operadoras del oligopolio el&eacute;ctrico tampoco les iba a gustar. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso el PSOE no va a querer ni promover una comisi&oacute;n de investigaci&oacute;n para depurar las responsabilidades en la gesti&oacute;n de Sareb, ni destinar la vivienda existente ni el suelo edificable a construir vivienda para alquiler social a un precio mensual medio de 100 euros. Tampoco va a <em>provocar</em> a las el&eacute;ctricas desarrollando energ&iacute;a renovable de titularidad p&uacute;blica en el suelo r&uacute;stico de Sareb. 
    </p><p class="article-text">
        Prefiere articular medidas como el bono de alquiler que no deja de ser un incentivo inflacionista a los precios de los alquileres y que no llegar&aacute; m&aacute;s que a una fracci&oacute;n reducida de j&oacute;venes. Como dice el Consejo de la Juventud, un menor de 30 a&ntilde;os no puede alquilar en solitario en ninguna de las 17 comunidades aut&oacute;nomas. Y una ayuda temporal que llegar&iacute;a en el mejor de los casos a 70.000 beneficiarios (dado que hay 376.300 hogares cuya persona de referencia tiene menos de 35 a&ntilde;os, vive en r&eacute;gimen de alquiler, y sus ingresos son inferiores a 23.725 euros anuales) cubrir&iacute;a solo al 19% de los j&oacute;venes en esa situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hacer llegar este bono a todos los inquilinos e inquilinas menores de 35 a&ntilde;os con ingresos limitados costar&iacute;a 26.700 millones de euros, por lo que, en todo caso, esta medida deber&iacute;a presupuestarse cinco veces m&aacute;s, es decir, en 1.000 millones de euros. Pero sobre, esta medida debe ir acompa&ntilde;ado de una regulaci&oacute;n efectiva de los precios de los alquileres que impida el mantenimiento o incluso la subida de precios que el propio bono, por si s&oacute;lo, puede provocar. Y para eso es necesario y urgente la aprobaci&oacute;n de la Ley de Vivienda estatal.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, y a medio plazo, m&aacute;s all&aacute; de medidas coyunturales, la apuesta y el cambio de rumbo debiera pasar por la consolidaci&oacute;n de un verdadero parque p&uacute;blico de vivienda en alquiler en condiciones asequibles. Y para eso Sareb tambi&eacute;n podr&iacute;a valer.
    </p><p class="article-text">
        Pero tendr&iacute;a que ser nuestra. De verdad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alejandra Jacinto Uranga, Carlos Sánchez Mato]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/imagina-sareb-fuera_129_8670306.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Jan 2022 21:22:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Imagina que Sareb fuera nuestra, pero de verdad]]></media:title>
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