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    <title><![CDATA[elDiario.es - Luis Ramiro]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/luis-ramiro/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Luis Ramiro]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Este no es otro maldito artículo sobre la izquierda y Ucrania]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/izquierda-ucrania_132_11387984.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a102337d-1fcb-45bf-acef-4cf787284ba1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Este no es otro maldito artículo sobre la izquierda y Ucrania"></p><p class="article-text">
        El pasado mes de abril la C&aacute;mara de Representantes del Congreso de los Estados Unidos, en tres votaciones separadas, aprob&oacute; paquetes de ayuda a Ucrania, Israel y a la regi&oacute;n del Indo-Pac&iacute;fico (Taiwan, pero no s&oacute;lo). La ayuda militar a Ucrania se ha convertido en un elemento de disputa pol&iacute;tica relevante, con una parte del Partido Republicano paralizando durante meses la tramitaci&oacute;n de la ley. La ley de ayuda a Israel fue aprobada con 366 votos a favor y 58 en contra; la ley de ayuda a Ucrania con 311 a favor y 112 en contra; la ley referente al Indo-Pac&iacute;fico con 385 a favor y 34 en contra. Los resultados, aunque ampliamente favorables, fueron diferentes porque en la ley sobre Israel 21 Republicanos y 37 Dem&oacute;cratas se opusieron; en la ley sobre el Indo-Pac&iacute;fico ning&uacute;n Dem&oacute;crata vot&oacute; &lsquo;No&rsquo; pero 34 Republicanos se opusieron; mientras que en la m&aacute;s controvertida ley sobre Ucrania ning&uacute;n Dem&oacute;crata se opuso pero 112 representantes del Partido Republicano votaron &lsquo;No&rsquo; a una ley que inclu&iacute;a ayuda militar crucial para la defensa ucraniana.
    </p><p class="article-text">
        Dejando a un lado la relevante variaci&oacute;n en la actuaci&oacute;n de los representantes conservadores y de derecha radical, el voto diferente de los representantes del Partido Dem&oacute;crata seg&uacute;n el pa&iacute;s destinatario de la ayuda es tambi&eacute;n interesante. La oposici&oacute;n de una parte de los Dem&oacute;cratas a la ley sobre ayuda a Israel era previsible. Como, en cambio, tambi&eacute;n lo era su apoyo a la ley de ayuda militar a Ucrania. Y esto es especialmente interesante porque entre esos Dem&oacute;cratas de la C&aacute;mara de Representantes que apoyaron la ayuda militar a Ucrania se encuentran algunos/as que no dudar&iacute;amos en calificar como de izquierda o incluso de izquierda radical (por ejemplo, Bowman, Ocasio-Cortez, Omar, o Tlaib).
    </p><p class="article-text">
        En contraste, entre la izquierda radical en los pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n Europea (y de otras partes del mundo) podemos encontrar una considerable variaci&oacute;n de posiciones sobre la ayuda militar a Ucrania que no encontramos en el un&aacute;nime apoyo de esos Representantes de izquierda radical estadounidense. La izquierda radical europea ha condenado la invasi&oacute;n rusa de Ucrania, pero presenta una diversidad considerable en sus discursos sobre Rusia, sobre Ucrania, o sobre las actuaciones a implementar ante la invasi&oacute;n rusa, que se manifiestan igualmente en el voto de sus representantes en las c&aacute;maras legislativas. Un rango de diversidad que puede quedar ilustrado, por ejemplo, por el apoyo de la izquierda radical finlandesa a la entrada de su pa&iacute;s en la OTAN tras la invasi&oacute;n rusa (cuando la Alianza de Izquierdas era parte del gobierno de coalici&oacute;n liderado por los socialdem&oacute;cratas) y, en sentido opuesto, la continuada oposici&oacute;n de Podemos, IU y el PCE a que Espa&ntilde;a env&iacute;e ayuda militar a Ucrania. Las posiciones de estos partidos no son irrelevantes puesto que se trata de actores con un apoyo significativo, que han ocupado y ocupan posiciones de gobierno en varios pa&iacute;ses de la UE, y la invasi&oacute;n rusa de Ucrania es una de las cuestiones m&aacute;s importantes de la pol&iacute;tica europea.
    </p><p class="article-text">
        En este art&iacute;culo vamos a aproximarnos a la descripci&oacute;n y medici&oacute;n de esa variaci&oacute;n en las posiciones hacia Rusia y Ucrania de la izquierda radical europea. No pretendemos aportar &lsquo;otro maldito art&iacute;culo m&aacute;s sobre la izquierda y Ucrania&rsquo; (imitando, con perd&oacute;n, el t&iacute;tulo de una de las novelas del columnista de este medio Isaac Rosa). La invasi&oacute;n rusa de Ucrania de 2022 ha generado ya m&uacute;ltiples art&iacute;culos que se&ntilde;alan las implicaciones morales de la negativa de ciertos partidos de izquierda radical a apoyar a Ucrania, las consecuencias funestas para Ucrania si se siguiera esa pol&iacute;tica de no-intervenci&oacute;n, las contradicciones desde una perspectiva anti-imperialista de no armar a Ucrania; art&iacute;culos, en definitiva, que piden, m&aacute;s o menos directamente y dir&iacute;amos que con poco &eacute;xito, que esos partidos de izquierda radical reconsideren su posici&oacute;n. &Eacute;stos no son nuestros prop&oacute;sitos. Las posiciones de los partidos tienen implicaciones morales y pol&iacute;ticas, pero no las abordamos aqu&iacute;, y tampoco pretendemos influir en sus orientaciones. En un momento en que las posiciones que se adopten hacia el r&eacute;gimen de Putin son especialmente trascendentales, en que las orientaciones de la derecha radical han sido observadas con atenci&oacute;n dada la manifiesta cercan&iacute;a de algunas de estas formaciones con Rusia, nuestro objetivo es clarificar qu&eacute; ocurre con la tambi&eacute;n relevante izquierda radical europea.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, se podr&iacute;a esperar que la izquierda radical europea, auto-definida por su anti-imperialismo, adoptara una posici&oacute;n no s&oacute;lo condenatoria de Rusia y de Putin (algo que ha hecho), sino tambi&eacute;n favorable a Ucrania, favorable a ayudar al actor m&aacute;s d&eacute;bil y vulnerable, que experimenta una agresi&oacute;n de un r&eacute;gimen con vocaci&oacute;n neo-imperial, una invasi&oacute;n total, y sufre de modo cotidiano cr&iacute;menes de guerra. Pero, por otro lado, basta un somero conocimiento de las posiciones de la izquierda radical europea sobre Rusia y Ucrania previas a la invasi&oacute;n de 2022 para anticipar que su respuesta es probable que no sea esa, ni que sea homog&eacute;nea.
    </p><p class="article-text">
        Antes de la invasi&oacute;n rusa de 2022 Ucrania sufri&oacute; ya una invasi&oacute;n y agresi&oacute;n del r&eacute;gimen de Putin en 2014 que culmin&oacute; con la anexi&oacute;n rusa de Crimea y con la guerra en el Donbas. Desde 2014 no ha sido raro encontrar en algunos de los partidos de la izquierda radical europea (pero no en todos, y esto es importante) una interpretaci&oacute;n de lo ocurrido en Ucrania desde entonces que, adem&aacute;s de ser muy esquem&aacute;tica, se asemeja mucho al relato que hac&iacute;a el propio r&eacute;gimen de Putin de la pol&iacute;tica ucraniana y de su intervenci&oacute;n. As&iacute;, algunos pol&iacute;ticos de la izquierda radical europea han descrito y describen las movilizaciones que llevaron al reemplazo del presidente ucraniano Yanuk&oacute;vich en 2014 como un resultado de la influencia extranjera y como un golpe de estado, el conflicto Rusia-Ucrania como algo alimentado por la interferencia occidental, y a los gobiernos ucranianos como t&iacute;teres de Estados Unidos o la UE y dominados por la ultraderecha o por &lsquo;nazis&rsquo;. A partir de ese relato es esperable una escasa asertividad hacia Putin pero tambi&eacute;n cierta diversidad en las posiciones de los partidos de la izquierda radical europea no s&oacute;lo antes sino tambi&eacute;n despu&eacute;s de la invasi&oacute;n rusa de 2022. &iquest;Ha sido as&iacute;?
    </p><p class="article-text">
        En un reciente <a href="https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/2474736X.2024.2350245?src=" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo acad&eacute;mico</a> analizamos las posiciones de los partidos de izquierda radical en la UE hacia Rusia atendiendo no ya a sus palabras sino al voto de sus eurodiputados en el Parlamento Europeo, antes de la invasi&oacute;n rusa de Ucrania en 2022 e inmediatamente despu&eacute;s. Lo que hacemos es medir el nivel de asertividad de estos partidos hacia Rusia usando como indicador el voto de sus eurodiputados en las iniciativas presentadas en el Parlamento Europeo relacionadas con Rusia (con sus actuaciones, con sus pol&iacute;ticas, con su intervenci&oacute;n en Ucrania) y con la posici&oacute;n que debiera adoptar la UE hacia el r&eacute;gimen de Putin. Los resultados de este an&aacute;lisis se pueden resumir en cuatro grandes conclusiones.
    </p><p class="article-text">
        Primero, la posici&oacute;n media sobre Rusia de los partidos de izquierda radical y del grupo parlamentario de la izquierda radical en el Parlamento Europeo antes de la invasi&oacute;n rusa de Ucrania de 2022 era desde luego muy poco asertiva. Eso podr&iacute;a esperarse a partir de ciertos discursos de la izquierda radical sobre la actitud de la UE hacia Rusia, el papel de la OTAN y Estados Unidos, y las versiones del anti-imperialismo que asumen algunos de estos partidos. Pero lo que encontramos en nuestro an&aacute;lisis, y no resulta tan esperable, que esa posici&oacute;n de escasa asertividad hacia el r&eacute;gimen de Putin era incluso menos asertiva que la de otros grupos parlamentarios con partidos euroesc&eacute;pticos y de derecha radical (como el grupo Identidad y Democracia).
    </p><p class="article-text">
        Segundo, la invasi&oacute;n rusa de Ucrania de 2022 transforma de modo muy significativo la posici&oacute;n de la izquierda radical. La izquierda radical pasa de una posici&oacute;n muy poco asertiva, como media, a una posici&oacute;n mucho m&aacute;s asertiva que, sin llegar a la que mantienen el grupo socialdem&oacute;crata y el grupo verde, la aleja de su disposici&oacute;n previa. Tras la invasi&oacute;n rusa la izquierda radical adopta finalmente una posici&oacute;n m&aacute;s cr&iacute;tica con Rusia y, as&iacute;, supera en asertividad media al grupo ultraderechista de Identidad y Democracia, por ejemplo.
    </p><p class="article-text">
        Tercero, y muy importante, la posici&oacute;n hacia Rusia de la izquierda radical era relativamente heterog&eacute;nea antes de la invasi&oacute;n de 2022 y lo sigue siendo tras ella. Antes de la invasi&oacute;n de 2022 el rango de posiciones inclu&iacute;a algunas muy cr&iacute;ticas y asertivas hacia Rusia en partidos n&oacute;rdicos, como la Alianza Rojiverde danesa, en niveles comparables a los de otros partidos progresistas socialdem&oacute;cratas y verdes, y posiciones en absoluto asertivas, como las Partido Comunista de Grecia. Tras la invasi&oacute;n de 2022 la familia de partidos de izquierda radical increment&oacute; ligeramente su diversidad interna, con la izquierda radical n&oacute;rdica y escandinava de nuevo en posiciones m&aacute;s cr&iacute;ticas hacia Rusia y los comunistas griegos y portugueses en posiciones escasamente asertivas.
    </p><p class="article-text">
        Cuarto, esa variedad de las posiciones de la izquierda radical hacia Rusia antes y despu&eacute;s de su invasi&oacute;n de Ucrania de 2022 parece mostrar cierta pauta. Con la prudencia a la que obliga el n&uacute;mero de partidos observados, parece que la asertividad hacia Rusia tras su invasi&oacute;n de Ucrania de 2022 aument&oacute; en todos los partidos pero m&aacute;s entre partidos de izquierda radical asociados a una versi&oacute;n ideol&oacute;gicamente m&aacute;s innovadora, de nueva izquierda radical, y aument&oacute; menos entre partidos de izquierda radical comunistas o m&aacute;s tradicionales ideol&oacute;gicamente. As&iacute;, esta misma pauta parece repetirse cuando se observa el nivel de asertividad hacia Rusia tras 2022: los partidos de nueva izquierda radical suelen ser m&aacute;s asertivos, los partidos de izquierda radical ideol&oacute;gicamente m&aacute;s tradicionales o comunistas suelen ser menos asertivos.
    </p><p class="article-text">
        Otros factores que pueden influir en la asertividad de los partidos, como la posici&oacute;n geoestrat&eacute;gica de su pa&iacute;s, no pueden analizarse bien con la muestra de casos de la izquierda radical en el Parlamento Europeo. El efecto de que un partido est&eacute; en el gobierno o en la oposici&oacute;n no conduce a conclusiones claras con esta muestra de partidos: la izquierda radical finlandesa es muy asertiva hacia Rusia, y lo fue mientras estuvo en el gobierno; Podemos y el PCE-IU no son asertivos a pesar de que incrementaron su asertividad tras la invasi&oacute;n de 2022 estando en el gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Y esto enlaza con una &uacute;ltima nota sobre el caso espa&ntilde;ol con la que concluimos este art&iacute;culo. En la izquierda radical espa&ntilde;ola antes y despu&eacute;s de la invasi&oacute;n rusa de 2022 se han producido referencias al &lsquo;golpe de estado del Maidan&rsquo; como origen de la actual guerra, a amenazas occidentales a Rusia como su factor causal clave, a la expansi&oacute;n de la OTAN como explicaci&oacute;n central de la invasi&oacute;n rusa de 2022, a la actual guerra como una guerra &lsquo;proxy&rsquo; entre la OTAN y Rusia, a Ucrania como un actor carente de agencia en el conflicto, a la asistencia militar a Ucrania como una pol&iacute;tica destinada no a evitar la derrota ucraniana sino a alargar in&uacute;tilmente el conflicto, beneficiar a lobbies belicistas y empeorar las condiciones de vida en Occidente, y otras referencias de orientaci&oacute;n similar. Sin ser &eacute;ste un relato excepcional, no toda la izquierda radical europea expone esta narrativa sobre la invasi&oacute;n rusa. Pero, en efecto, a partir de ese relato no puede extra&ntilde;ar que la izquierda radical espa&ntilde;ola sea de las menos asertivas hacia la Rusia de Putin. Particularmente eran muy poco asertivos los eurodiputados de IU (ambos del PCE). Tras la invasi&oacute;n de 2022 los eurodiputados de Podemos e IU aumentaron su asertividad, pero, aun as&iacute;, observada la izquierda radical europea en su conjunto, estos eurodiputados se encuentran entre los menos asertivos hacia Rusia. No s&oacute;lo la izquierda radical n&oacute;rdica y escandinava, sino grupos como el Bloque de Izquierda portugu&eacute;s, La Francia Insumisa o Syriza muestran un mayor nivel de asertividad. Los eurodiputados de IU, de hecho, se sit&uacute;an junto a los del AKEL chipriota, el Partido Comunista Portugu&eacute;s o el Partido Comunista de Grecia entre los menos asertivos hacia Rusia tanto antes como despu&eacute;s de la invasi&oacute;n rusa de 2022. En un panorama de diversidad en la izquierda radical, ellos aparecen en posiciones ciertamente extremas incluso dentro de su familia de partidos.
    </p><p class="article-text">
        Queda para otra ocasi&oacute;n la discusi&oacute;n sobre el impacto de esta posici&oacute;n extrema sobre la oferta pol&iacute;tica de la izquierda, y sobre el apoyo electoral y la simpat&iacute;a hacia estos partidos. La &lsquo;pol&iacute;tica exterior&rsquo; es cada vez m&aacute;s parte de la crecientemente relevante dimensi&oacute;n &lsquo;cultural&rsquo; del conflicto pol&iacute;tico, pero la pol&iacute;tica europea (a pesar de las cercanas elecciones) y el apoyo a Ucrania no est&aacute;n siendo objeto de mucha atenci&oacute;n en Espa&ntilde;a (exceptuando, parad&oacute;jicamente o no tanto, a algunos pol&iacute;ticos espa&ntilde;oles precisamente de izquierda radical). No obstante, es una cuesti&oacute;n merecedora de atenci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Ramiro, Adam Holesch, Piotr Zagórski]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/izquierda-ucrania_132_11387984.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 May 2024 15:37:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Este no es otro maldito artículo sobre la izquierda y Ucrania]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Políticos o médicos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/politicos-medicos_132_7183489.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8a84edb1-a90e-4df2-a694-bb6f8515ebf7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Políticos o médicos?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El debate sobre qué tipo de perfil debería tener un miembro del Gobierno entronca con una discusión profunda sobre la crisis de la democracia de partidos</p><p class="subtitle">Presentamos los resultados de una investigación acerca de las preferencias de los españoles sobre el tipo de expertos para pilotar la crisis del coronavirus</p></div><p class="article-text">
        A ra&iacute;z de la marcha de Salvador Illa del Ministerio de Sanidad y de la necesidad de reemplazarlo en el contexto de la pandemia, el debate p&uacute;blico ha vuelto a poner su mirada sobre la idoneidad de los perfiles de los ministros y ministras para ocupar un cargo en el Ejecutivo. Es decir, sobre si su formaci&oacute;n y&nbsp;experiencia son las m&aacute;s adecuadas para dirigir una cartera de gobierno.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Deber&iacute;a el Ministerio de Sanidad estar pilotado por un m&eacute;dico de reconocido prestigio? &iquest;Un exitoso empresario del campo ser&iacute;a un buen Ministro de Agricultura? &iquest;La cartera de Econom&iacute;a deber&iacute;a recaer en manos de alg&uacute;n reputado economista? Es frecuente que este tipo de preguntas emerjan ante la formaci&oacute;n o remodelaci&oacute;n de un nuevo gobierno. Dicho planteamiento puede analizarse en dos planos diferentes, uno atendiendo a la reacci&oacute;n inmediata, intuitiva, aunque cargada de argumentos rudimentarios (&iexcl;qui&eacute;n si no va a saber m&aacute;s que un m&eacute;dico sobre salud p&uacute;blica!), y otro prestando atenci&oacute;n a la corrientes de fondo en las que navega. Transitemos de momento por esta segunda v&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        El debate sobre qu&eacute; tipo de perfil deber&iacute;a tener un miembro del Gobierno, o en nuestro caso concreto, qui&eacute;n deber&iacute;a ocupar la cartera de Sanidad en medio de una pandemia, entronca con una discusi&oacute;n profunda que va m&aacute;s all&aacute; del contexto del COVID-19 y que versa sobre la crisis de las democracias representativas. El debate apunta a cu&aacute;l deber&iacute;a ser el papel de los expertos en la democracia de partidos, pues estos &uacute;ltimos, independientemente de color que sean, decepcionan con mucha frecuencia al no poder conjugar del todo su funci&oacute;n de representaci&oacute;n (atender a las demandas de los votantes) con la de responsabilidad (conseguir buenos resultados en el largo plazo en base a los intereses de los votantes pero articul&aacute;ndolos con demandas de otros actores &ndash;mercados, organismos internacionales, etc.-), todo esto en contextos de h&iacute;per-interdependencia global y alta incertidumbre. 
    </p><p class="article-text">
        La respuesta tecnocr&aacute;tica (el gobierno de los expertos) se ha defendido como una de las posibles alternativas al papel de los partidos. &iquest;Deber&iacute;an los expertos tener capacidad ejecutiva por encima de los ministros o estar subordinados a estos inform&aacute;ndoles en el dise&ntilde;o de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y apoy&aacute;ndolos en la toma de decisiones? Sobre este asunto hemos reflexionado hace poco en este mismo blog (v&eacute;ase <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/tecnocratas-cientificos-expertos-animales_132_6248873.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>).
    </p><p class="article-text">
        Dejando al margen la cuesti&oacute;n central, pero sin abandonar un aspecto importante del debate, en este post queremos compartir unos resultados producto de una reciente encuesta experimental realizada dentro de un proyecto m&aacute;s amplio sobre el estudio de las preferencias y las actitudes de los espa&ntilde;oles hacia los expertos&nbsp;(<span class="highlight" style="--color:white;">financiada por el proyecto CSO2017-89847-P del Plan Nacional de I+D+i</span>). En la encuesta empleamos un dise&ntilde;o llamado &ldquo;conjoint experiment&rdquo; en donde b&aacute;sicamente presentamos a una muestra de 2000 personas en Espa&ntilde;a dos perfiles de candidatos para ocupar el <em>Mando &Uacute;nico</em> en caso de declaraci&oacute;n del estado de alarma. Como sabemos, este &oacute;rgano es el encargado de liderar la respuesta a la pandemia y de coordinar las actuaciones entre diferentes niveles de gobiernos. A los encuestados se les proporciona informaci&oacute;n sobre el g&eacute;nero, la edad, el lugar de nacimiento, el tipo (si es pol&iacute;tico o experto), el partido pol&iacute;tico al que pertenece en caso de ser pol&iacute;tico,&nbsp;y el &aacute;rea de trabajo en la que los candidatos han realizado su profesi&oacute;n (en nuestro experimento solo ofrecemos dos opciones: sanidad o econom&iacute;a). El orden y el valor que adoptan todos estos atributos (si es hombre o mujer, por ejemplo) se presentan de manera aleatoria, generando varios perfiles diferentes entre los cuales los participantes eligen uno de los dos candidatos en una serie de cinco votaciones. La generaci&oacute;n de datos en base a la aleatorizaci&oacute;n de los atributos nos permite evaluar a posteriori de forma rigurosa qu&eacute; atributos han tenido m&aacute;s peso en la elecci&oacute;n del <em>Mando &Uacute;nico</em>.
    </p><p class="article-text">
        El principal resultado de este ejercicio es que ser experto es la caracter&iacute;stica que m&aacute;s condiciona la elecci&oacute;n del candidato. Cuando el candidato para ocupar el <em>Mando &Uacute;nico</em> es experto en vez de pol&iacute;tico la probabilidad de que este sea elegido aumenta considerablemente (cerca del 40%).<a href="//#_ftn1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a> Pero (&iexcl;atenci&oacute;n!), este resultado se da independientemente del tipo de trabajo en el que el experto desarrolle su trabajo, puesto que cuando analizamos la interacci&oacute;n de los atributos, el &aacute;rea de trabajo del experto no ejerce una influencia estad&iacute;sticamente significativa sobre la elecci&oacute;n del candidato.
    </p><p class="article-text">
        Para ahondar en este &uacute;ltimo aspecto, es decir, para comprender c&oacute;mo condiciona el tipo de experiencia profesional en la influencia que tiene la cualidad de ser experto frente a ser pol&iacute;tico, hemos complementado el ejercicio anterior con un experimento de vi&ntilde;eta o experimento de marco (<em>framing experiment</em>). Este consiste en analizar c&oacute;mo diferentes formas de presentar la crisis del COVID-19 (si como una crisis exclusivamente sanitaria o como una crisis sanitaria pero con important&iacute;simas consecuencias econ&oacute;micas) puede desencadenar diferentes opiniones entre los encuestados acerca de la idoneidad de los perfiles de los candidatos para ocupar el cargo de <em>Mando &Uacute;nico</em>. Este condicionante, como es l&oacute;gico, se introduce <em>antes </em>de pedirles a los encuestados que elijan entre los diferentes perfiles y la asignaci&oacute;n de marco o <em>frame</em> para cada uno de ellos (el que enfatiza la crisis sanitaria, el que enfatiza la crisis econ&oacute;mica o el grupo de control) se realiza de manera aleatoria.
    </p><p class="article-text">
        De forma resumida, los resultados encontrados nos dicen los siguiente: como antes, los expertos siguen siendo preferidos a los pol&iacute;ticos, pero cuando presentamos la crisis de la COVID-19 subrayando exclusivamente sus aspectos sanitarios los ciudadanos prefieren con claridad expertos en salud p&uacute;blica que a expertos en econom&iacute;a. La probabilidad de que un perfil de experto-sanitario sea elegido es de 76% frente a un 58% en el caso de un perfil de experto-economista. Este resultado parece casi una obviedad y seguramente se ajuste a lo intuido por muchos lectores. A fin de cuentas el coronavirus representa una crisis sanitaria de primer orden. No obstante, resulta sorprendente la debilidad de dicha preferencia (la de sanitarios sobre economistas) en el momento que analizamos lo que sucede cuando la crisis de la COVID-19 se presenta como una crisis tambi&eacute;n econ&oacute;mica. La probabilidad de que un perfil de experto-sanitario sea elegido para dirigir la respuesta a la pandemia es pr&aacute;cticamente igual a la del perfil de un experto-economista. De hecho, la del segundo es mayor que la del primero (66% y 69% respectivamente), lo cual significa que el <em>tipo </em>de experto pasa a ser irrelevante desde el punto de vista estad&iacute;stico. 
    </p><p class="article-text">
        Estas evidencias se&ntilde;alan tres cuestiones. La primera, la considerable extensi&oacute;n de la preferencia por expertos en cargos ejecutivos, como se ha se&ntilde;alado en anteriores investigaciones. La segunda, que la preferencia por el tipo espec&iacute;fico de experto es manipulable. La tercera, y relacionada con esta &uacute;ltima, que esa maleabilidad de la preferencia por expertos est&aacute; muy condicionada por c&oacute;mo se presente ante los ciudadanos la cuesti&oacute;n pol&iacute;tica a gestionar. En este &uacute;ltimo terreno creemos conveniente que quienes proponen ciertos debates p&uacute;blicos sean conscientes de las implicaciones de usar argumentos potencialmente populares pero excesivamente rudimentarios. Ese uso de un argumento tecnocr&aacute;tico, elitista, antipartidista, antipol&iacute;tico, puede generar sin duda simpat&iacute;as pero tambi&eacute;n din&aacute;micas que debiliten la democracia representativa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
          <a href="//#_ftnref1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a> Este hallazgo es coherente con otro resultado que tambi&eacute;n hemos presentado en este mismo blog sobre preferencias tecnocr&aacute;ticas durante la pandemia (v&eacute;ase <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/cambiado-pandemia-actitudes-expertos_132_6503081.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastián Lavezzolo, Luis Ramiro, Pablo Fernández-Vázquez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/politicos-medicos_132_7183489.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Feb 2021 05:00:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Políticos o médicos?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cómo ha cambiado la pandemia nuestras actitudes hacia los expertos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/cambiado-pandemia-actitudes-expertos_132_6503081.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b2f53942-2e2d-4e56-84af-c80d2b62352e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cómo ha cambiado la pandemia nuestras actitudes hacia los expertos?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La pandemia ha manifestado la necesidad de acudir a expertos para guiar a ciudadanos y políticos, pero también ha fomentado teorías de la conspiración.  En un estudio reciente, hemos encontrado que en España han aumentado las actitudes favorables al papel de los expertos.</p></div><p class="article-text">
        Hace aproximadamente un a&ntilde;o llegaban las primeras noticias de un brote de una extra&ntilde;a neumon&iacute;a en Wuhan, una provincia china de la que pocos hab&iacute;amos o&iacute;do hablar. Seg&uacute;n pasaron las semanas, las noticias cada vez eran m&aacute;s preocupantes: confinamiento estricto en China, casos en aumento y en expansi&oacute;n global. En este contexto de alarma, sab&iacute;amos muy poco sobre la amenaza a la que nos enfrent&aacute;bamos. Todo eran inc&oacute;gnitas: &iquest;C&oacute;mo se transmite el virus? &iquest;Cu&aacute;l es la tasa de mortalidad? &iquest;Cu&aacute;ndo habr&aacute; una vacuna? En la b&uacute;squeda apremiante por obtener respuestas, el mundo acudi&oacute; a los expertos: vir&oacute;logas, epidemi&oacute;logas, m&eacute;dicos de salud p&uacute;blica. Ante nuestro desconocimiento, quisimos que su saber especializado, acumulado por d&eacute;cadas de formaci&oacute;n, pudiera guiarnos como sociedades.
    </p><p class="article-text">
        La necesidad de expertos era particularmente evidente ante los dilemas a los que se enfrentaban los gobiernos. &iquest;Qu&eacute; tipo de medidas tomar para frenar el avance del virus? &iquest;Es necesario adoptar un confinamiento estricto? &iquest;C&oacute;mo conjugar el combate del virus con la protecci&oacute;n de la econom&iacute;a? En estas primeras semanas los expertos al frente de las comisiones de asesoramiento a los gobiernos se convirtieron en nombres familiares. Anthony Fauci en Estados Unidos, Neil Ferguson en el Reino Unido, o Fernando Sim&oacute;n en Espa&ntilde;a. Eso s&iacute;, sus recomendaciones no eran un&aacute;nimes. Mientras que en China, Italia, o Espa&ntilde;a los cient&iacute;ficos propon&iacute;an frenar la curva de manera vigorosa. En Suecia o en el Reino Unido entend&iacute;an que la mejor opci&oacute;n era no establecer grandes restricciones y as&iacute; avanzar hacia la inmunidad de reba&ntilde;o. Seg&uacute;n se empezaron a notar los terribles efectos de la pandemia sobre la actividad econ&oacute;mica, al debate se incorporaron tambi&eacute;n economistas. En resumen, en tiempos de incertidumbre, el saber experto parecer&iacute;a ser un atributo en alza.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, es precisamente en este contexto cuando las teor&iacute;as de la conspiraci&oacute;n han tenido un mayor eco. Su principal elemento en com&uacute;n es un cuestionamiento de los mensajes de los profesionales especializados: (a) se ha sostenido que el virus hab&iacute;a sido manufacturado por un laboratorio chino, (b) se ha dicho que Bill Gates est&aacute; detr&aacute;s del virus para hacerse rico con las vacunas, o (c) se ha cuestionado la utilidad de las mascarillas. Al &eacute;xito de estas teor&iacute;as ha contribuido el amparo pol&iacute;tico que han recibido desde dirigentes y partidos muy importantes a nivel global como Trump o Bolsonaro.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto que combina dependencia del saber experto con cuestionamiento sin precedentes de ese mismo conocimiento, los autores de este post hemos estudiado c&oacute;mo ha afectado la pandemia en la percepci&oacute;n sobre el rol de los expertos. Para ello, hemos realizado dos encuestas, una antes de la pandemia -marzo 2019- y otra en pleno desarrollo de la misma -mayo de 2020-. Las mismas 1.200 personas respondieron a las dos encuestas (financiadas por el proyecto de I+D+i CSO2017-89847-P del Plan Nacional de Investigaci&oacute;n), con lo cual podemos comparar c&oacute;mo han evolucionado sus opiniones. En ambos cuestionarios incluimos una bater&iacute;a completa de preguntas sobre actitudes tecnocr&aacute;ticas. Estas preguntas est&aacute;n tomadas prestadas de la <a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/ajps.12554?af=R" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicaci&oacute;n reciente</a> de Eri Bertsou y Daniele Caramani.
    </p><p class="article-text">
        Cada una de las 10 preguntas de la bater&iacute;a se presenta como una afirmaci&oacute;n ante la cual el entrevistado debe indicar su grado de acuerdo, donde el mayor desacuerdo se mide como un 0 y el mayor acuerdo como un 10. Esta bater&iacute;a busca capturar las tres dimensiones de la preferencia a que los expertos tomen decisiones: elitismo, apoyo a decisiones basadas en el conocimiento y el anti-partidismo. La bater&iacute;a de preguntas es la siguiente:
    </p><p class="article-text">
        <strong>Elitismo</strong>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>La gente com&uacute;n no sabe qu&eacute; pol&iacute;ticas son buenas para ellos/as mismos/as.</li>
                                    <li>Los l&iacute;deres pol&iacute;ticos deben tomar decisiones de acuerdo con su opini&oacute;n, no con la voluntad del pueblo.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Apoyo a decisiones basadas en el conocimiento</strong>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Los pol&iacute;ticos deben ser como gerentes y arreglar lo que no funciona en la sociedad.</li>
                                    <li>Los l&iacute;deres pol&iacute;ticos deben tener mayor nivel educativo y estar m&aacute;s capacitados que los/as ciudadanos/as comunes.</li>
                                    <li>Los problemas sociales deben abordarse teniendo en cuenta la evidencia cient&iacute;fica, no las preferencias ideol&oacute;gicas.</li>
                                    <li>Los problemas que afronta el pa&iacute;s requieren de expertos/as para resolverlos.</li>
                                    <li>Las mejores decisiones pol&iacute;ticas son las tomadas por expertos/as que no son pol&iacute;ticos,</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        <strong>Anti-partidismo</strong>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Los partidos pol&iacute;ticos en vez de ayudar perjudican a la sociedad.</li>
                                    <li>Los pol&iacute;ticos solo quieren promover los intereses de quienes los votan y no los intereses de todo el pa&iacute;s.</li>
                                    <li>Los pol&iacute;ticos dedican todo su tiempo a buscar ser reelegidos en lugar de solucionar problemas.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Para analizar el cambio de opiniones producido por la pandemia, hemos tomado la diferencia entre las opiniones dadas en mayo de 2020 y las opiniones emitidas un a&ntilde;o antes. El gr&aacute;fico siguiente muestra la media de estas diferencias para cada una de las preguntas de la bater&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Como podemos ver, con la pandemia ha aumentado en t&eacute;rminos generales el grado de apoyo al rol de los expertos. La mayor parte de las diferencias son positivas, es decir, hay mayor apoyo a las afirmaciones de corte tecnocr&aacute;tico en mayo de 2020 que en marzo de 2019. En los casos en los que la media de apoyo ha bajado, lo ha hecho en muy peque&ntilde;a medida y podemos decir que estad&iacute;sticamente esa bajada no es significativa.
    </p><p class="article-text">
        En concreto, del conjunto de preguntas, &iquest;Cu&aacute;les son las actitudes que m&aacute;s se han reforzado con la pandemia? Como podemos ver, son las preguntas 4-7. Esas cuatro afirmaciones reflejan la dimensi&oacute;n de apoyo a que las decisiones est&eacute;n basadas en el conocimiento (<em>expertise</em> en ingl&eacute;s). El grado de apoyo a esas afirmaciones ha aumentado notablemente y de manera estad&iacute;sticamente significativa. La magnitud de ese aumento es de 0.4, 0.7, 0.3, y 0.4, respectivamente. Pueden parecer cambios menores, pero reflejan el 17%, 29%, 17% y 18% de la desviaci&oacute;n est&aacute;ndar de la respuesta en cada caso. Por lo tanto, podemos decir que con la pandemia se ha acentuado la preferencia de los ciudadanos por que los expertos est&eacute;n involucrados en la toma de decisiones.
    </p><p class="article-text">
        En conclusi&oacute;n, en un contexto que conjuga dependencia del saber profesional y experto con cuestionamiento de los argumentos cient&iacute;ficos sin precedentes en los tiempos recientes, vemos que el resultado neto en la opini&oacute;n p&uacute;blica espa&ntilde;ola es muy claro: Los ciudadanos han redoblado su confianza en que las decisiones se basen en el conocimiento de los expertos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Fernández-Vázquez, Sebastián Lavezzolo, Luis Ramiro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/cambiado-pandemia-actitudes-expertos_132_6503081.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Dec 2020 05:00:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Cómo ha cambiado la pandemia nuestras actitudes hacia los expertos?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tecnócratas, científicos, expertos y otros animales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/tecnocratas-cientificos-expertos-animales_132_6248873.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d05ddc83-9e5b-4a7c-b3d4-ea8ef46e33dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tecnócratas, científicos, expertos y otros animales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ante los graves desafíos que afronta España, es necesario mejorar la conexión entre las decisiones políticas y la investigación científica. Sin embargo, el mejor camino no es aplicar soluciones tecnocráticas</p></div><p class="article-text">
        Recientemente han aparecido en nuestro pa&iacute;s declaraciones y pronunciamientos favorables a conceder a los expertos, a los cient&iacute;ficos, a los investigadores, un papel m&aacute;s relevante en los procesos de toma de decisiones pol&iacute;ticas. La discusi&oacute;n sobre la gesti&oacute;n de la pandemia, de manera muy destacada, y la administraci&oacute;n de los fondos europeos para la recuperaci&oacute;n, de manera incipiente, son dos de los temas en los que esta reivindicaci&oacute;n del papel de los expertos ha sido evidente.
    </p><p class="article-text">
        Que se produzcan este tipo de demandas es lo esperable dada la situaci&oacute;n del pa&iacute;s. En un momento en que se agolpan los problemas que han de resolverse de manera urgente es usual encontrar estos llamamientos. En una situaci&oacute;n de crisis y de riesgos grav&iacute;simos en que los estados, las administraciones y los responsables pol&iacute;ticos encuentran crecientes dificultades para asegurar objetivos centrales como la vida y un bienestar econ&oacute;mico b&aacute;sico, no resulta extra&ntilde;o que se reclame un mayor peso del conocimiento experto en el dise&ntilde;o de pol&iacute;ticas y en el proceso de toma de decisiones.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, algunos de esos requerimientos parecen deslizarse hacia una reivindicaci&oacute;n de una gesti&oacute;n pol&iacute;tica tecnocr&aacute;tica. Las recientes declaraciones de Luis Garicano, profesor de Econom&iacute;a, diputado en el Parlamento Europeo por Ciudadanos y vicepresidente del grupo Renew Europe, sobre c&oacute;mo gestionar los fondos europeos para la reconstrucci&oacute;n se sit&uacute;an en esta aproximaci&oacute;n tecnocr&aacute;tica. Garicano declaraba en Radio Nacional de Espa&ntilde;a:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que yo sugiero es una oficina independiente con poderes por encima de todos los ministerios que realmente consiga llevar a cabo las reformas necesarias, fiscalizar este dinero, asegurar que se gasta bien, asegurar que hacemos lo que tenemos que hacer, en una oportunidad hist&oacute;rica. Si perdemos esta oportunidad, seguramente no vamos a tener otra&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Son unas declaraciones muy interesantes que ponen sobre la mesa qu&eacute; papel deben jugar los expertos y el saber experto en pol&iacute;tica, qu&eacute; papel juegan la administraci&oacute;n, los responsables pol&iacute;ticos y los pol&iacute;ticos, en general. Y proponen una respuesta tecnocr&aacute;tica a la cuesti&oacute;n de c&oacute;mo gestionar, en este caso, unos fondos europeos. Es una propuesta que puede ser sin duda atractiva, pero sobre la que, si se nos permite la iron&iacute;a, precisamente el conocimiento previo, el saber acumulado, nos avisa de que contiene tambi&eacute;n problemas potencialmente graves.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; la propuesta de Luis Garicano es una propuesta tecnocr&aacute;tica? La tecnocracia, en una definici&oacute;n m&iacute;nima, supone la implicaci&oacute;n de expertos (individuos dotados de ciertas credenciales acad&eacute;micas de especializaci&oacute;n) en el proceso de toma de decisiones pol&iacute;ticas. En cierta medida esa implicaci&oacute;n se puede entender como un continuo en que la intervenci&oacute;n de los expertos es m&aacute;s o menos intensa, en que su protagonismo es mayor o menor en la definici&oacute;n y dise&ntilde;o de los problemas y de sus soluciones. En el extremo de mayor implicaci&oacute;n y mayor protagonismo de los expertos encontrar&iacute;amos las propuestas tecnocr&aacute;ticas. &Eacute;stas suponen delegar en los expertos la identificaci&oacute;n de los problemas, la definici&oacute;n de los objetivos, el dise&ntilde;o de las soluciones. Asociada a la propuesta tecnocr&aacute;tica est&aacute; la asunci&oacute;n de que s&oacute;lo el saber experto y s&oacute;lo la delegaci&oacute;n de autoridad pol&iacute;tica en los expertos pueden lograr la identificaci&oacute;n de una especie de inter&eacute;s general &oacute;ptimo &mdash;<em>que se gaste bien</em>&mdash; as&iacute; como las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas m&aacute;s eficaces para conseguirlo. En cambio, los arreglos institucionales habituales de la democracia representativa, los partidos, tendr&iacute;an menor capacidad para conseguir dichos prop&oacute;sitos. Una &eacute;lite de t&eacute;cnicos, independientes, ajenos a los imperativos de la competici&oacute;n electoral, a las presiones de la opini&oacute;n p&uacute;blica, dotados de un saber experto objetivo, neutral, apol&iacute;tico, pueden perseguir el bien com&uacute;n y el beneficio general mejor que los representantes p&uacute;blicos. En las declaraciones de Luis Garicano resuenan obviamente varios de estos elementos tecnocr&aacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta tecnocr&aacute;tica puede resultar sugerente por varios motivos. &iquest;Qui&eacute;n puede negar la bondad de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que se sit&uacute;en por encima de particularismos, por encima de clientelismos varios, que persigan un bien com&uacute;n que todos compartimos? Es comprensible que, en momentos de descontento, de crisis, de reclamaciones de regeneraci&oacute;n, las propuestas tecnocr&aacute;ticas abunden y sean vistas favorablemente por muchos.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, como ya hemos documentado en un estudio (<a href="https://www.cambridge.org/core/journals/european-political-science-review/article/stealth-democracy-and-the-support-for-new-and-challenger-parties/AC1110ED74CF048B8208B3A98F83665F" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>), en el caso espa&ntilde;ol estas propuestas pueden ser bien acogidas porque los espa&ntilde;oles mostramos, en t&eacute;rminos comparados, una visi&oacute;n muy positiva de la implicaci&oacute;n de expertos en los procesos de toma de decisiones. Sin embargo, parad&oacute;jicamente, las propuestas tecnocr&aacute;ticas parecen pasar por alto la evidencia emp&iacute;rica que se&ntilde;ala que los ciudadanos, teniendo una visi&oacute;n positiva de los expertos, no se muestran favorables a que dispongan de una autoridad pol&iacute;tica aut&oacute;noma, independiente del poder pol&iacute;tico representativo y democr&aacute;tico. Esta cuesti&oacute;n est&aacute; documentada por los trabajos de Joan Font y Ernesto Ganuza para el caso de Espa&ntilde;a (<a href="https://www.catarata.org/libro/por-que-la-gente-odia-la-politica_80396/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a> y <a href="https://recyt.fecyt.es/index.php/RevEsPol/article/view/58877" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>), por Dommet y Temple para el Reino Unido (<a href="https://journals.sagepub.com/doi/full/10.1177/0032321719844122" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>) y por Eri Bertsou con evidencia comparada para siete democracias europeas (<a href="http://eribertsou.com/wp-content/uploads/2020/04/Bertsou2020BringInTheExperts.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>).
    </p><p class="article-text">
        Las propuestas tecnocr&aacute;ticas tampoco parecen tener en cuenta algunas de las ense&ntilde;anzas y evidencias procedentes del an&aacute;lisis de la gesti&oacute;n de la Gran Recesi&oacute;n de 2008, cuando pol&iacute;ticas impulsadas por instituciones ajenas a los gobiernos democr&aacute;ticamente elegidos de varios pa&iacute;ses europeos fueron acogidas muy negativamente por la ciudadan&iacute;a, resultando esto en una crisis del apoyo a la democracia en esos pa&iacute;ses (v&eacute;ase <a href="https://ejpr.onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/1475-6765.12046" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>) y, en algunos casos, quiz&aacute;s un trampol&iacute;n para las opciones populistas (v&eacute;ase <a href="https://foreignpolicy.com/2017/12/20/populism-is-a-problem-elitist-technocrats-arent-the-solution/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute; </a>y la conclusi&oacute;n de este reciente estudio publicado en una de las m&aacute;s prestigiosas revistas de Ciencia Pol&iacute;tica, <a href="https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/ajps.12554" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>).
    </p><p class="article-text">
        Las propuestas tecnocr&aacute;ticas parecen sobrestimar la posibilidad de identificar &aacute;reas en las que un consenso amplio sobre los objetivos permita que expertos independientes, a resguardo de la rendici&oacute;n de cuentas democr&aacute;tica, puedan centrarse en dise&ntilde;ar aspectos meramente t&eacute;cnicos que no impliquen diferentes valores, preferencias e intereses pol&iacute;ticos. Estas propuestas parecen tambi&eacute;n sobrestimar la existencia de un conocimiento cient&iacute;fico consensuado y consolidado de modo que permita un debate t&eacute;cnico ajeno a sus implicaciones pol&iacute;ticas. Qu&eacute; es saber experto y qui&eacute;nes son los expertos son cuestiones problem&aacute;ticas, disputadas, que los favorables a soluciones tecnocr&aacute;ticas tienden a abordar de modo despreocupado.
    </p><p class="article-text">
        En una medida no despreciable las soluciones tecnocr&aacute;ticas tienden a generar una reacci&oacute;n contraria en la opini&oacute;n p&uacute;blica, conf&iacute;an en una concepci&oacute;n excesivamente simplificada del saber experto o cient&iacute;fico y no parecen considerar adecuadamente su probable contribuci&oacute;n al debilitamiento de nuestras democracias. Contraponer la autoridad pol&iacute;tica de representantes democr&aacute;ticamente elegidos &mdash;supuestamente ineficaces y tendentes al clientelismo&mdash; al conocimiento experto, como finalmente hacen los partidarios de arreglos tecnocr&aacute;ticos, no parece el camino m&aacute;s seguro para lograr el bienvenido objetivo de que la administraci&oacute;n y los pol&iacute;ticos se apoyen m&aacute;s en la investigaci&oacute;n, en la ciencia y en los expertos durante los procesos de elaboraci&oacute;n, ejecuci&oacute;n y evaluaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas.
    </p><p class="article-text">
        Hay otras posibilidades. En ese continuo de implicaci&oacute;n de los expertos en el proceso de toma de decisiones que mencion&aacute;bamos antes hay otras opciones menos extremas que la tecnocracia que pueden aprovechar el saber experto, buscar su adecuada inserci&oacute;n en el entramado pol&iacute;tico, burocr&aacute;tico y administrativo de un pa&iacute;s y, adem&aacute;s, ser mejor recibidas por la opini&oacute;n p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Los expertos, dentro y fuera de los partidos, en la administraci&oacute;n, en agencias, departamentos de investigaci&oacute;n, participan habitualmente en la elaboraci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. Un tipo de expertos, los conocidos en el lenguaje acad&eacute;mico como <em>technopols</em> (expertos acad&eacute;micos, cient&iacute;ficos, que son afiliados de un partido y que aceptan puestos de responsabilidad pol&iacute;tica) son una figura frecuente en muchos gobiernos. Su combinaci&oacute;n de rasgos (disposici&oacute;n de un conocimiento experto e inserci&oacute;n en el entramado pol&iacute;tico representativo) es particularmente bien valorada por los ciudadanos como nosotros mismos hemos mostrado en una investigaci&oacute;n reciente junto a Pablo Fern&aacute;ndez-V&aacute;zquez (<a href="https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/01402382.2020.1778917" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>).
    </p><p class="article-text">
        Conseguir que la administraci&oacute;n, que los gobiernos, aprovechen el conocimiento cient&iacute;fico no es f&aacute;cil. Hay campos en los que la transferencia de conocimiento se ha demostrado repetidamente dif&iacute;cil; hay organizaciones m&aacute;s tendentes que otras al uso del conocimiento cient&iacute;fico de un modo simb&oacute;lico, estrat&eacute;gico, a modo de legitimaci&oacute;n o como respaldo de posiciones pol&iacute;ticas previas; hay organizaciones que a pesar de su buena predisposici&oacute;n no consiguen aprovechar el conocimiento cient&iacute;fico por falta de recursos o capacidad. En definitiva, dirigir el saber experto hacia la soluci&oacute;n de problemas sociales es extraordinariamente complejo. Pero las propuestas tecnocr&aacute;ticas no es probable que resuelvan esas dificultades, l&iacute;mites y complejidades sin generar problemas adicionales graves.
    </p><p class="article-text">
        Al comienzo de este art&iacute;culo dec&iacute;amos que es habitual encontrar propuestas tecnocr&aacute;ticas en el debate p&uacute;blico en momentos de crisis. Las propuestas tecnocr&aacute;ticas se han sugerido desde hace a&ntilde;os como soluciones a los desaf&iacute;os crecientemente complejos a los que se enfrentan los gobiernos democr&aacute;ticos. Curiosamente, como recordaba precisamente un reconocido experto en el an&aacute;lisis pol&iacute;tico, el profesor Peter Mair, en su libro p&oacute;stumo<em> Gobernando el vac&iacute;o. La banalizaci&oacute;n de la democracia occidental</em>, no es inusual encontrar pol&iacute;ticos de diversos partidos que, favoreciendo soluciones tecnocr&aacute;ticas, tienden a descalificar su propia labor, pol&iacute;ticos que menosprecian precisamente la actividad pol&iacute;tica, representantes pol&iacute;ticos que defienden opciones tecnocr&aacute;ticas como soluciones eficaces ante la inoperancia de las instituciones representativas a las que pertenecen. Pero estas propuestas tienden a olvidar que, como tambi&eacute;n suger&iacute;a Mair, la ret&oacute;rica tecnocr&aacute;tica supone una retirada de las &eacute;lites pol&iacute;ticas del &aacute;mbito pol&iacute;tico democr&aacute;tico, ahonda la crisis de representaci&oacute;n pol&iacute;tica y, con ello, constituye un elemento m&aacute;s de la crisis de nuestras democracias.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a se enfrenta a desaf&iacute;os muy graves; en esa situaci&oacute;n es sin duda necesario mejorar la conexi&oacute;n entre las decisiones pol&iacute;ticas y la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica, es necesario eliminar las lagunas de informaci&oacute;n y conocimiento en algunas &aacute;reas clave, es necesario mejorar la transferencia de conocimiento. No resulta evidente que para enfrentarse a estos desaf&iacute;os el mejor camino sea instaurar instituciones y soluciones tecnocr&aacute;ticas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luis Ramiro, Sebastián Lavezzolo]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Sep 2020 20:56:57 +0000]]></pubDate>
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