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    <title><![CDATA[elDiario.es - Stephen Reicher]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/stephen-reicher/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Stephen Reicher]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Las "chorradas microconsumistas" no bastan para parar la crisis climática mientras las empresas no cambien]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/chorradas-microconsumistas-no-bastan-parar-crisis-climatica-empresas-no-cambien_129_8477752.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/86b917fb-cf64-4cad-9a90-ff6ccb40404f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las &quot;chorradas microconsumistas&quot; no bastan para parar la crisis climática mientras las empresas no cambien"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A los gobiernos y a las empresas les conviene darnos lecciones sobre nuestro comportamiento individual, pero deberían ofrecer un cambio sistémico si quieren abordar la crisis climática</p><p class="subtitle">El texto clave de la COP26 pide por primera vez que se terminen las ayudas públicas al petróleo, el gas y el carbón</p></div><p class="article-text">
        Los manifestantes reunidos en Glasgow para la <a href="https://www.eldiario.es/temas/cop-26/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">COP26</a> (Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Clim&aacute;tico de 2021) son un grupo heterog&eacute;neo: en la manifestaci&oacute;n del s&aacute;bado vi pasar a todo el mundo, desde miembros de la internacional socialista hasta nacionalistas escoceses, desde trabajadores sanitarios hasta trabajadores en huelga del sector de la recogida de basuras, desde activistas ind&iacute;genas en primera l&iacute;nea hasta entusiastas del ciclismo en la &uacute;ltima.
    </p><p class="article-text">
        Aunque los grupos eran muy diferentes entre s&iacute;, me llam&oacute; la atenci&oacute;n lo com&uacute;n de su mensaje: todos son conscientes de que no podemos resolver la <a href="https://www.eldiario.es/focos/crisis-climatica/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">crisis clim&aacute;tica</a> desde el mismo sistema que la ha causado. Ya sean las industrias extractivas que destruyen las tierras ind&iacute;genas o ya sean los sistemas de transporte que emiten CO2 y arrinconan a los ciclistas.
    </p><p class="article-text">
        En resumen, proclaman que <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/primer-borrador-glasgow-habla-urgencia-no-recortar-emisiones-debil_1_8471258.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no podemos sobrevivir si mantenemos las din&aacute;micas de siempre</a>. Lamentablemente, los participantes a la conferencia se dedican precisamente a preservarlas. Con demasiada frecuencia se limitan a aportar soluciones superficiales para la crisis clim&aacute;tica para engrasar una maquinaria centrada en obtener beneficios, la extracci&oacute;n de recursos y el crecimiento sin fin.
    </p><p class="article-text">
        Esto queda ejemplificado por el hecho de que en la COP26 hay 503 delegados de empresas de <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/primer-borrador-glasgow-habla-urgencia-no-recortar-emisiones-debil_1_8471258.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">combustibles f&oacute;siles</a>, dos docenas m&aacute;s que la delegaci&oacute;n de pa&iacute;ses con m&aacute;s representaci&oacute;n. A pesar de la prohibici&oacute;n oficial de que el sector de combustibles f&oacute;siles participe directamente, son pocas las voces influyentes que han hecho saltar la alarma al respecto.
    </p><h3 class="article-text">La huella de McDonald's</h3><p class="article-text">
        En el conjunto de la sociedad, tambi&eacute;n podemos ver esta actitud en el sinf&iacute;n de anuncios de &ldquo;lavado de cara verde&rdquo; que se han lanzado coincidiendo con la conferencia. <a href="https://www.youtube.com/watch?v=wrIjvo_xrrk" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Un anuncio reciente de la cadena de comida r&aacute;pida McDonald's</a> presume de que la empresa recicla el aceite de cocina para convertirlo en combustible para camiones, los vasos de caf&eacute; para convertirlas en tarjetas de felicitaci&oacute;n y los juguetes de pl&aacute;stico, en parques infantiles. Concluye con el eslogan &ldquo;un cambio peque&ntilde;o es un gran cambio&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El problema es que no menciona el hecho de que s&oacute;lo la huella de carbono de la carne de vacuno de McDonald's constituye 22 millones de toneladas m&eacute;tricas de emisiones de gases de efecto invernadero al a&ntilde;o. Y, al mismo tiempo, publica otro anuncio con una oferta de un Big Mac doble. Nos pide que dupliquemos nuestro consumo de un producto que es desastroso para la supervivencia del planeta. El enfoque publicitario de McDonald's es emblem&aacute;tico de la forma en que las empresas tratan de seguir con los negocios como de costumbre, distray&eacute;ndonos del verdadero origen de los problemas. Sus anuncios representan s&oacute;lo una de las muchas estrategias con las que lo consiguen.
    </p><h3 class="article-text">Chorradas microconsumistas</h3><p class="article-text">
        Uno de los m&eacute;todos m&aacute;s comunes es hacer que la crisis clim&aacute;tica pase de ser una cuesti&oacute;n sist&eacute;mica a una cuesti&oacute;n individual. Algunos defienden <a href="https://www.eldiario.es/opinion/consumismo-estupidos_129_8465802.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el sistema consumista</a> e insisten en que es el p&uacute;blico el que debe cambiar sus pautas de consumo, cuando en realidad las empresas nos empujan a consumir cada vez m&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/autores/george_monbiot/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">George Monbiot</a> ha rastreado la dilatada historia de esta estrategia, que comenz&oacute; en 1953 con la campa&ntilde;a Keep America Beautiful (Mant&eacute;n la belleza de Estados Unidos), financiada por los fabricantes de envases que pretend&iacute;an culpar a los &ldquo;bichos en la basura&rdquo; -en lugar de al cambio a los envases de pl&aacute;stico- del da&ntilde;o medioambiental.
    </p><p class="article-text">
        Muestra el &eacute;xito de tales estrategias, que llevan al p&uacute;blico a pensar que su comportamiento, como tirar la basura, es la causa principal de, por ejemplo, la contaminaci&oacute;n de los r&iacute;os, cuando en realidad el impacto de cada uno de los individuos carece de importancia en comparaci&oacute;n con el flujo constante de productos qu&iacute;micos procedentes de la agricultura y los vertidos de aguas residuales.
    </p><p class="article-text">
        A este enfoque de centrarse en acciones individuales m&iacute;nimas pero personales Monbiot lo llama &ldquo;chorradas microconsumistas&rdquo;. De hecho, las chorradas microconsumistas son un ejemplo de algo m&aacute;s amplio: la reducci&oacute;n politizada del comportamiento a la psicolog&iacute;a individual. Los actores poderosos, como los gobiernos y las empresas, suelen culpar a los individuos de sus malas decisiones y desv&iacute;an la atenci&oacute;n sobre las presiones sociales m&aacute;s amplias que influyen en su comportamiento. 
    </p><p class="article-text">
        Esto es algo sobre lo que he escrito en relaci&oacute;n con la crisis de <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/ultima-hora-coronavirus-actualidad-politica-9-noviembre_6_8471920_1080870.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la pandemia de COVID-19</a>: el Gobierno brit&aacute;nico culpando a los individuos por saltarse el confinamiento o por no autoaislarse cuando daban positivo, cuando el verdadero problema era la falta de ayudas del gobierno para que los ciudadanos pudieran permitirse hacerlo. O el Gobierno castigando a la gente por estar en contacto los unos con los otros, cuando el verdadero problema era la exigencia de que volvieran a trabajar de forma presencial.
    </p><p class="article-text">
        Al sugerir que nuestra propia psicolog&iacute;a fr&aacute;gil es el problema, el Gobierno brit&aacute;nico trata de desviar la atenci&oacute;n del hecho de que su negativa a actuar es el verdadero problema, la fuente &uacute;ltima de nuestros fracasos. Lo mismo ocurre con la crisis clim&aacute;tica.
    </p><h3 class="article-text">Cambios sist&eacute;micos</h3><p class="article-text">
        En ambas crisis es clave comprender que el problema no es un comportamiento individual sin remedio. Debemos darnos cuenta de que los principales problemas se derivan de factores que afectan a toda la sociedad y que las soluciones pasan principalmente por cambios sist&eacute;micos de la sociedad. 
    </p><p class="article-text">
        Como en el caso de la pandemia, no podemos esperar que los ciudadanos mejoren la ventilaci&oacute;n de sus habitaciones si se encuentran en un edificio en el que las ventanas no se abren; tampoco podemos acabar con nuestra dependencia a los autom&oacute;viles que m&aacute;s consumen si no existen alternativas m&aacute;s sostenibles y accesibles al p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Esto no significa que los comportamientos individuales sean totalmente irrelevantes para abordar la crisis clim&aacute;tica, pero debemos pasar de un enfoque obsesivo en la psicolog&iacute;a del consumidor a una psicolog&iacute;a de la acci&oacute;n colectiva. Debemos preguntarnos qu&eacute; lleva a la gente a unirse para exigir el cambio sist&eacute;mico que necesitamos, y cu&aacute;les son las barreras para lograrlo.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, &iquest;cu&aacute;les son las formas de apelaci&oacute;n y de organizaci&oacute;n que har&aacute;n que los ciudadanos formen parte de la soluci&oacute;n en lugar de frenarla o alienarla? &iquest;C&oacute;mo podemos organizar y facilitar la participaci&oacute;n en acciones masivas de manera que sean espacios plenamente democr&aacute;ticos e inclusivos en los que todo el mundo se sienta como en casa?
    </p><p class="article-text">
        Una vez adoptado este enfoque, podemos volver a la cuesti&oacute;n del consumo individual y preguntarnos si hay formas de hacer que nuestras elecciones personales sean una forma de generar -en lugar de alejarnos- el cambio sist&eacute;mico. Tal vez podamos aprender del movimiento <em>antiapartheid</em>, que convirti&oacute; el boicot de los consumidores a los productos sudafricanos en un acto pol&iacute;tico manifiesto, y reuni&oacute; a la gente para presionar a las instituciones para que desinvirtieran. De este modo, un movimiento de base de personas obtuvo el poder de obligar a gigantes corporativos como el Barclays Bank a cambiar sus pol&iacute;ticas en Sud&aacute;frica.
    </p><p class="article-text">
        La conclusi&oacute;n es que los que est&aacute;n dentro de COP26 nos han defraudado con su enfoque en los negocios como siempre. Nuestros gobernantes no han actuado como l&iacute;deres. Tenemos que utilizar todos los medios que tenemos para obligarles a cambiar. Para ello, no debemos ignorar las microrrealidades de nuestra vida cotidiana y nuestras elecciones diarias, sino utilizarlas como formas de construcci&oacute;n de movimientos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Stephen Reicher]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/chorradas-microconsumistas-no-bastan-parar-crisis-climatica-empresas-no-cambien_129_8477752.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Nov 2021 22:03:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[COP26,Cambio climático,Emergencia climática]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La paradoja de la intimidad: por qué celebrar las fiestas en familia es arriesgado en pandemia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/psicologia-explica-celebrar-fiestas-familia-arriesgado-pandemia_129_6524399.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/80bdf153-da94-4ff5-ac66-08d54bca5583_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La paradoja de la intimidad: por qué celebrar las fiestas en familia es arriesgado en pandemia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este investigador explica los experimentos que demuestran cómo tomamos decisiones peligrosas cuando estamos con nuestros allegados. La cercanía puede tener beneficios mentales, pero también puede ser mortal en estos días clave</p><p class="subtitle">La vida post-COVID: ¿ha cambiado el mundo para siempre?</p></div><p class="article-text">
        Este jueves, el Reino Unido registr&oacute; m&aacute;s de 39.000 nuevos casos de coronavirus y casi 600 muertos. S&oacute;lo en la &uacute;ltima semana, <a href="https://coronavirus.data.gov.uk" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha habido m&aacute;s de 14.000 ingresos nuevos en el hospital</a>. Todo esto antes de que se levanten las restricciones para que en las zonas con menos contagios de Inglaterra (fuera de Londres y el sureste) tres burbujas familiares puedan mezclarse el d&iacute;a de Navidad. Si las familias optan por quedar y celebrar juntos estas fiestas, <a href="https://www.hsj.co.uk/comment/government-must-stop-household-mixing-this-christmas-a-joint-call-by-the-bmj-and-hsj/7029159.article" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el consenso de los m&eacute;dicos y profesionales de la salud</a> es que m&aacute;s personas contraer&aacute;n el virus, m&aacute;s personas morir&aacute;n y la Sanidad p&uacute;blica podr&iacute;a saturarse.
    </p><p class="article-text">
        Todos somos muy conscientes de esta realidad. Sin embargo, al hacer planes para pasar estos d&iacute;as en compa&ntilde;&iacute;a de sus seres queridos, muchos optar&aacute;n por dejar de lado estos pensamientos. Es dif&iacute;cil percibir el hogar en el que creciste o el tiempo que pasas con tus allegados como &ldquo;riesgos&rdquo;. Es probable que no seas consciente de la &ldquo;paradoja de la intimidad&rdquo;, seg&uacute;n la cual podemos estar en una situaci&oacute;n de m&aacute;s peligro con las personas y los lugares que nos son m&aacute;s familiares y con los que nos sentimos m&aacute;s seguros.
    </p><h3 class="article-text">Dos experimentos</h3><p class="article-text">
        Durante muchos a&ntilde;os, he estudiado c&oacute;mo se tejen los lazos de intimidad entre las personas, especialmente en grupos, y c&oacute;mo afecta a nuestros sentimientos, pensamientos y acciones incluso en el nivel m&aacute;s visceral. En un <a href="https://www.pnas.org/content/113/10/2631.short" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> que hice en la Universidad de St. Andrews, donde imparto clases de Psicolog&iacute;a, pedimos a los estudiantes que olieran camisetas sucias y sudorosas. Algunas camisetas ten&iacute;an el logo de nuestra universidad y otras el de la Universidad de Dundee. Cuando se trataba de las camisetas con nuestro logo, la situaci&oacute;n les perturbaba ligeramente. Cuando terminaban, se limpiaban las manos, usaban un poco de jab&oacute;n y s&oacute;lo hac&iacute;an un lavado superficial. Pero cuando el logo era de otra universidad, hac&iacute;an muecas de asco, se apresuraban a limpiarse las manos y lo hac&iacute;an con mucho jab&oacute;n y de forma prolongada. En resumen, la aversi&oacute;n al sudor del grupo propio era mucho menor que la del grupo ajeno.
    </p><p class="article-text">
        Esta p&eacute;rdida de aversi&oacute;n al grupo propio se puede explicar con el deseo de una mayor proximidad f&iacute;sica con los compa&ntilde;eros del grupo. En <a href="https://bpspsychub.onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1348/014466609X449377?casa_token=_1Oq00e5OhAAAAAA%3AE_v2w_Gew4QDQJ03M6eo1dSafkgBDmFhuWUU2jLL5v39zTKaWiSfcX9M4EE-TF3x-ekm6FnNWiyWW0zw" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otro estudio</a>, dividimos a las personas en dos grupos en base a un criterio cualquiera (por ejemplo, que hubieran sobrestimado o subestimado el n&uacute;mero de puntos en un patr&oacute;n). Luego les dijimos que hablar&iacute;an con alguien que estuviera en el mismo grupo que ellos o en el otro grupo, y les pedimos que colocaran las sillas de la manera en la que se sintieran m&aacute;s c&oacute;modos. Si cre&iacute;an que iban a hablar con alguien de su grupo colocaban las sillas un 20% m&aacute;s cerca que si cre&iacute;an que lo iban a hacer con alguien del grujo ajeno.
    </p><h3 class="article-text">El sentimiento de identidad</h3><p class="article-text">
        Ahora pasemos del laboratorio experimental a la confluencia de los r&iacute;os Ganges y Yamuna, un lugar sagrado en el norte de la India que alberga el <a href="https://www.theguardian.com/world/2019/jan/15/why-kumbh-mela-in-prayahraj-is-festival-to-end-all-festivals" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Prayag Kumbh Mela</a>, un festival hind&uacute; anual de un mes de duraci&oacute;n que cada 12 a&ntilde;os atrae a m&aacute;s de 100 millones de personas. Se ha descrito, sin que sea una exageraci&oacute;n, como &ldquo;<a href="https://books.google.co.uk/books/about/Mahakumbh_the_Greatest_Show_on_Earth.html?id=1pCXqynwwQcC&amp;redir_esc=y" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el mayor espect&aacute;culo de la Tierra</a>&rdquo;. Se trata de un evento muy concurrido, es incesantemente ruidoso e indescriptiblemente antihigi&eacute;nico. Y pese a ello, cuando se pide a los peregrinos asistentes (kalpwasis) que lo describan, utilizan t&eacute;rminos como &ldquo;sereno&rdquo; y &ldquo;dichoso&rdquo;. Es m&aacute;s, a pesar del hecho de que todos estos factores deber&iacute;an ser perjudiciales para la salud, y a pesar de las preocupaciones sobre el Mela como lugar de propagaci&oacute;n de enfermedades infecciosas, <a href="https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0047291" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuestro trabajo muestra</a> que, en general, la asistencia es positiva para la salud f&iacute;sica y mental de los participantes.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://journals.sagepub.com/doi/full/10.1177/1368430214556703" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Y la raz&oacute;n</a>, como en los estudios sobre camisetas sudorosas y sillas, vuelve al sentimiento de identidad compartida en un grupo, el hecho de que la gente no ve a los compa&ntilde;eros kalpwasis como &ldquo;otros&rdquo; sino como parte de un &ldquo;yo&rdquo; social ampliado. En consecuencia, los ven como una ventaja m&aacute;s que como un obst&aacute;culo, que est&aacute;n ah&iacute; para apoyar m&aacute;s que para obstaculizar las actividades. Esto aumenta su sentido de control, de capacidad para hacer frente a la situaci&oacute;n. Reduce el estr&eacute;s. Aumenta el bienestar.
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, vemos c&oacute;mo la creaci&oacute;n de lazos de intimidad tiene efectos poderosos en el cuerpo as&iacute; como en la mente. Estos son altamente positivos. Entonces, &iquest;d&oacute;nde est&aacute; el peligro? &iquest;Y d&oacute;nde est&aacute; la paradoja? La raz&oacute;n es que percibir a los dem&aacute;s en t&eacute;rminos tan positivos, como un activo y un apoyo, esconde peligros.
    </p><h3 class="article-text">Bajar la guardia</h3><p class="article-text">
        Se nota en el trabajo sobre los peregrinos en otro gran evento: el Hajj, o peregrinaci&oacute;n a la Meca. Los peregrinos que se identifican mucho con los dem&aacute;s <a href="https://www.pnas.org/content/111/25/9091.short" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se sienten m&aacute;s seguros cuando est&aacute;n m&aacute;s juntos</a>, pero esto puede aumentar la densidad de la muchedumbre, lo que ha llevado a tragedias terribles como <a href="https://www.vanityfair.com/news/2018/01/the-mecca-stampede-that-made-history-hajj" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el desastre de 2015 en el que 2.400 personas murieron aplastadas</a>. Ese deseo de proximidad f&iacute;sica con aquellos que sentimos psicol&oacute;gicamente cerca, que hemos constatado en nuestros estudios, puede ser literalmente mortal en la pr&aacute;ctica.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://spssi.onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/sipr.12071" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nuestro trabajo en el Mela y otras reuniones masivas</a> apunta a m&aacute;s peligros. La intimidad y el hecho de bajar la guardia pueden llevar a la gente a descuidar su salud, a excederse y a compartir comida y bebida, maquillaje e incluso cepillos de dientes.
    </p><p class="article-text">
        Ver a nuestros allegados como fuentes de apoyo y seguridad nos lleva a tomar riesgos que nos ponen en peligro, especialmente en presencia de un virus.
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; toda esta explicaci&oacute;n nos lleva de vuelta a la cruda realidad de esta Navidad en tiempos de COVID-19. &iquest;Qu&eacute; puede ser m&aacute;s familiar que un encuentro en familia en el hogar familiar? &ldquo;Familia&rdquo; son aquellas personas con las que uno puede relajarse.
    </p><p class="article-text">
        La definici&oacute;n misma de hogar es un lugar donde uno puede olvidar las convenciones y restricciones de la esfera p&uacute;blica y bajar la guardia contra la mirada desaprobadora de los extra&ntilde;os. Y a medida que olvidamos estas restricciones y convenciones, a medida que nos acercamos y nos alimentamos de la misma olla, las condiciones para la propagaci&oacute;n de la infecci&oacute;n se vuelven cada vez m&aacute;s perfectas.
    </p><p class="article-text">
        Y es por eso que el motivo de preocupaci&oacute;n de estas fiestas no es s&oacute;lo que nos mezclemos, sino que nos mezclemos en casa. Porque este espacio &iacute;ntimo y este espacio con allegados puede ser el mejor de los mundos en tiempos ordinarios. Pero, por las mismas razones, puede ser el peor de los mundos en un contexto de pandemia.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><em>Stephen Reicher es profesor de Psicolog&iacute;a en la Universidad de St. Andrews y miembro del grupo asesor del Gobierno brit&aacute;nico sobre ciencias del comportamiento</em></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Traducido por Emma Reverter
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Stephen Reicher]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/psicologia-explica-celebrar-fiestas-familia-arriesgado-pandemia_129_6524399.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Dec 2020 21:48:44 +0000]]></pubDate>
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