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    <title><![CDATA[elDiario.es - Alberto Sanz Cobeña]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/alberto-sanz-cobena/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Alberto Sanz Cobeña]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Pasos decididos hacia una España más sostenible en 2050]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/pasos-decididos-espana-sostenible-2050_129_7972733.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/09e15faf-15c3-4114-8fea-06e6cded060d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pasos decididos hacia una España más sostenible en 2050"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El estudio, como se indica en el propio documento, es un punto de partida. Un primer paso para perfilar mejor sus propuestas, adaptarlas a sensibilidades y realidades diversas, añadir otras y, en definitiva, incrementar su ambición y potencial</p></div><p class="article-text">
        El desaf&iacute;o que suponen el cambio clim&aacute;tico y otros problemas medioambientales como la contaminaci&oacute;n o la p&eacute;rdida de biodiversidad es de una magnitud enorme. Y, por m&aacute;s que nos lo repitamos o lo escuchemos, la situaci&oacute;n no va a mejorar si no se toman medidas ambiciosas, tanto desde el &aacute;mbito legislativo, como el de la sociedad civil o los sectores empresariales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es necesario un cambio en la forma en que producimos bienes y servicios, as&iacute; como en la que los consumimos. Es en este punto en donde la acci&oacute;n prospectiva que supone <a href="https://www.google.com/url?q=https://www.lamoncloa.gob.es/presidente/actividades/Documents/2021/200521-Estrategia_Espana_2050.pdf&amp;sa=D&amp;source=editors&amp;ust=1622047042164000&amp;usg=AOvVaw2Qd4TvUx0IgfRgamgjRVDz" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el estudio &ldquo;Espa&ntilde;a 2050</a>&rdquo; supone, a mi juicio, una novedad. Por la claridad con la que refiere la necesidad de un cambio de modelo, as&iacute; como por la serie de propuestas que se presentan con el fin de intentar acometer la dif&iacute;cil empresa de evitar, entre otros, <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/cientificos-alertan-medidas-atajar-climatico_1_1901018.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una subida de la temperatura media nunca superior a 1,5 o 2&ordm;C</a>. El estudio, como se indica en el propio documento, es un punto de partida. Un primer paso para perfilar mejor sus propuestas, adaptarlas a sensibilidades y realidades diversas, a&ntilde;adir otras y, en definitiva, incrementar su ambici&oacute;n y potencial.&nbsp;&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>El caso del sistema agroalimentario: necesidad de esfuerzos compartidos y cooperaci&oacute;n entre actores</strong></h3><p class="article-text">
        En el caso de los sistemas agroalimentarios, aquellos que sostienen nuestra alimentaci&oacute;n y el empleo de un gran n&uacute;mero de personas, los impactos negativos del cambio clim&aacute;tico sobre ellos <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/completa-tridente-anos-calidos-registrados_1_6475900.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">son ya severos</a>, y <a href="https://www.google.com/url?q=https://ec.europa.eu/jrc/en/peseta/peseta-i-results/impacts-climate-change-agriculture-crop-yields&amp;sa=D&amp;source=editors&amp;ust=1622047042161000&amp;usg=AOvVaw1aKPQwdLIqKGiTrKkK00Ew" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se espera que la situaci&oacute;n empeore en el futuro cercano</a>. Subida de la temperatura y eventos clim&aacute;ticos extremos que afectan ya sobremanera a nuestras cosechas y caba&ntilde;as ganaderas. Pedriscos y sequ&iacute;as, cambios en las fechas de floraci&oacute;n de cultivos, proliferaci&oacute;n de vectores de enfermedades o estr&eacute;s para nuestros animales. Adem&aacute;s, y parad&oacute;jicamente, la forma en la que producimos y consumimos alimentos hoy, genera importantes impactos medioambientales, incluido <a href="https://www.google.com/url?q=https://www.nature.com/articles/s43016-021-00225-9&amp;sa=D&amp;source=editors&amp;ust=1622047042169000&amp;usg=AOvVaw2NQeR47NsFR6J1LIwre5CJ" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un tercio de la emisi&oacute;n de gases de efecto invernadero a nivel global</a>. <a href="https://elpais.com/clima-y-medio-ambiente/2020-12-02/la-huella-en-el-clima-de-lo-que-comen-los-espanoles.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En el caso espa&ntilde;ol</a>, la huella de carbono por persona asociada a la alimentaci&oacute;n, incluyendo el ciclo completo desde la extracci&oacute;n de recursos para la fabricaci&oacute;n de insumos para producir alimentos hasta la gesti&oacute;n de los residuos, <a href="http://www.raing.es/sites/default/files/INFORME_RAING_23102020%20%2814.12h%29.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">supone 3,5 toneladas de CO2e al a&ntilde;o</a>, un 60% de las emisiones per c&aacute;pita mundiales promedio.
    </p><p class="article-text">
        El esfuerzo que han realizado en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas la gran mayor&iacute;a de nuestros agricultores y ganaderas para implementar pr&aacute;cticas menos lesivas hacia el medio ha sido encomiable y, en ocasiones, poco reconocido por la sociedad. Es fundamental seguir trabajando para desarrollar, en el &aacute;mbito cient&iacute;fico, ideas y propuestas de manejo m&aacute;s sostenibles y asegurar su puesta en marcha mediante una colaboraci&oacute;n estrecha y horizontal con los usuarios finales. Todo el valioso conocimiento que se est&aacute; generando en nuestras universidades y centros de investigaci&oacute;n para dise&ntilde;ar sistemas de producci&oacute;n de alimentos con baja huella de C y menos contaminantes ha de perfilarse con la participaci&oacute;n directa de los actores implicados.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>M&aacute;s all&aacute; de nuestros cultivos y granjas</strong></h3><p class="article-text">
        La implementaci&oacute;n de tecnolog&iacute;as m&aacute;s sostenibles no va a ser suficiente, por si sola, para alcanzar nuestros objetivos clim&aacute;ticos y de <a href="https://www.nature.com/articles/s41586-018-0594-0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">protecci&oacute;n del medio</a>. Pese a la importancia capital de las primeras, urge un cambio de paradigma en la forma en la que actuamos como consumidores. En el caso de la alimentaci&oacute;n, es fundamental conocer c&oacute;mo se ha producido un alimento, pero no lo es menos trazar de d&oacute;nde vienen sus materias primas y qu&eacute; procesos han tenido lugar para su transformaci&oacute;n o conservaci&oacute;n. El caso de las emisiones de gases de efecto invernadero, tan importante como las pr&aacute;cticas que se emplean para producir nuestras verduras y frutas, es la distancia que han recorrido hasta llegar a nuestras tiendas, y la energ&iacute;a y materiales requeridos para conservarlas. En Espa&ntilde;a, la fabricaci&oacute;n de los materiales empleados en el empaquetado y embalaje <a href="http://www.raing.es/sites/default/files/INFORME_RAING_23102020%20%2814.12h%29.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se ha incrementado en m&aacute;s de 20 veces respecto a los a&ntilde;os 60</a>. De forma similar, el impacto de la carne o leche que consumimos depende de su sistema de producci&oacute;n. As&iacute;, por ejemplo, los sistemas pastoralistas o la ganader&iacute;a extensiva de dehesa, adem&aacute;s de contribuir a cohesionar territorio en zonas rurales, junto con otros servicios ecosist&eacute;micos, puede <a href="https://www.europapress.es/epagro/noticia-estudio-universidad-cordoba-compara-secuestro-carbono-dehesa-diferentes-manejos-suelo-20200512104218.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">favorecer la presencia de grandes almacenes de carbono</a>: nuestros suelos, pastos y masas arb&oacute;reas. Es por ello que una de las medidas que se proponen ante el desaf&iacute;o de dise&ntilde;ar <a href="https://www.lamoncloa.gob.es/presidente/actividades/Documents/2021/200521-Estrategia_Espana_2050_4.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sistemas agroalimentarios m&aacute;s sostenibles en 2050</a> sea el impulso de estos agroecosistemas, ligados al territorio y, en consecuencia, catalizadores del tejido social en muchas zonas de nuestro pa&iacute;s, tan necesitadas de poblaci&oacute;n y actividad econ&oacute;mica.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Producci&oacute;n ecol&oacute;gica vs producci&oacute;n sostenible</strong></h3><p class="article-text">
        En el estudio de prospectiva, se propone, en consonancia con<a href="https://ec.europa.eu/info/strategy/priorities-2019-2024/european-green-deal/actions-being-taken-eu/farm-fork_es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> estrategias europeas en el &aacute;mbito de la agroalimentaci&oacute;n como &ldquo;de la granja a la mesa</a>&rdquo;, un impulso a la producci&oacute;n ecol&oacute;gica. Espa&ntilde;a ya lidera las estad&iacute;sticas del continente en superficie agr&iacute;cola destinada a este tipo de producci&oacute;n (cerca de un 10%), por lo que el objetivo de un 25% de superficie en ecol&oacute;gico en 2030, planteado ya desde Bruselas, es ambicioso pero posible. En los sistemas de producci&oacute;n ecol&oacute;gicos, por norma, debe evitarse el uso de sustancias sintetizadas industrialmente (piensos, fertilizantes sint&eacute;ticos, herbicidas o pesticidas). Son sistemas basados en el fomento de la biodiversidad agr&iacute;cola y natural, en la presencia de razas ganaderas aut&oacute;ctonas y, muy importante desde el punto de vista clim&aacute;tico, en la recirculaci&oacute;n de la materia org&aacute;nica en los suelos, para lo que se promueve la relaci&oacute;n estrecha entre sistemas de cultivo y ganaderos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero &iquest;son equivalentes, en este caso, los t&eacute;rminos &ldquo;ecol&oacute;gico&rdquo; y &ldquo;sostenible&rdquo;? Para incrementar la sostenibilidad de los sistemas agroalimentarios es crucial una visi&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de la producci&oacute;n, ampliando el foco a toda la cadena: producci&oacute;n, transporte, transformaci&oacute;n, conservaci&oacute;n, gesti&oacute;n de residuos, etc. En los sistemas de producci&oacute;n ecol&oacute;gica, la ausencia de productos de s&iacute;ntesis industrial hace que las emisiones asociadas a esas actividades no se producen. Ello, unido a la presencia de altos contenidos en materia org&aacute;nica de suelos y pastos, supone una mayor capacidad de almacenamiento de carbono en los mismos.<a href="https://link.springer.com/content/pdf/10.1007/s13593-014-0267-9.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Estudios realizados en nuestro pa&iacute;s</a> muestran que la huella de C de los cultivos ecol&oacute;gicos es menor, incluso por cantidad de producto, que en sistemas convencionales. Sin embargo, si un alimento ecol&oacute;gico se ha producido a miles de kil&oacute;metros de nuestras despensas habr&aacute; sido necesaria gran cantidad de energ&iacute;a (casi siempre f&oacute;sil) para su transporte y conservaci&oacute;n, incrementando la huella de C asociada al consumo de ese alimento. Tenemos pues que poder trazar bien los alimentos que consumimos y apostar por una visi&oacute;n amplia de los sistemas agroalimentarios, fortaleciendo los puentes y la comunicaci&oacute;n entre productoras y consumidores, apostando por sistemas con arraigo en el territorio, menos dependientes de insumos externos y en donde se valore tanto su sostenibilidad medioambiental como social.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Cambios en nuestra dieta hacia su </strong>&ldquo;remediterranizaci&oacute;n<strong>&rdquo;	</strong></h3><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a hemos ido relegando, a&ntilde;o tras a&ntilde;o y desde hace d&eacute;cadas, una dieta sostenida en el consumo de cereales, legumbres y verduras, aceite de oliva, frutas y cantidades moderadas de carne, pescado y l&aacute;cteos, en favor de h&aacute;bitos entre los que <a href="https://reader.elsevier.com/reader/sd/pii/S0048969719305935?token=D34AAD0CBF5406FB7D4CF95418F39F890869CB81363E64E1A643092613C3627E392AA8C51DB29BB6EB658D607407BED1&amp;originRegion=eu-west-1&amp;originCreation=20210525130144" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">impera el consumo de alimentos procesados</a> con un elevado contenido cal&oacute;rico, bebidas repletas de calor&iacute;as vac&iacute;as, y una ingesta de alimentos de origen animal que nos sit&uacute;a a la cabeza de nuestro entorno. Todo ello conlleva importantes efectos negativos para nuestra salud, para la sostenibilidad medioambiental, y para la pervivencia de sistemas de producci&oacute;n tradicionales y ligados a nuestro territorio. Tal y como indica el IPCC, <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/cientificos-urgente-producir-alimentos-climatica_1_1403988.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">abordar cambios en nuestra dieta es una medida fundamental</a> para para reducir la huella de C de nuestra alimentaci&oacute;n. Pero es que, adem&aacute;s, <a href="http://www.fao.org/3/ca6640es/CA6640ES.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las dietas m&aacute;s sanas suelen ser m&aacute;s sostenibles</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Importa mucho qu&eacute; comemos, pero no solo. Debemos pensar m&aacute;s all&aacute; y preguntarnos, ante la lista de la compra, c&oacute;mo, cu&aacute;ndo y d&oacute;nde se ha producido ese alimento. Y, por supuesto, reducir al m&aacute;ximo nuestros desperdicios, hoy demasiado elevados. Procurando que, si son irremediables, vuelvan al suelo en forma de <a href="http://agrocompostaje.edu.umh.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">valioso compost</a>.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Informaci&oacute;n y comunicaci&oacute;n efectivas y afectivas</strong></h3><p class="article-text">
        La forma en la que se producen nuestros alimentos genera importantes emisiones de gases de efecto invernadero y otros impactos medioambientales que debemos atajar. Sin embargo, el modelado de nuestros sistemas productivos no es responsabilidad exclusiva de las personas que producen nuestros alimentos. Quienes consumimos esos productos tenemos una responsabilidad, cuanto menos, compartida. La toma de conciencia necesaria pasa, inevitablemente, por un proceso ambicioso de informaci&oacute;n y educaci&oacute;n, tal y como se recoge en &ldquo;Espa&ntilde;a 2050&rdquo;. Contemplando, desde el etiquetado de productos que muestre sus impactos medioambientales, incluyendo todas las fases de la cadena, a un ambicioso plan de educaci&oacute;n ambiental desde los primeros estadios de formaci&oacute;n. Por &uacute;ltimo, y no menos importante, la implicaci&oacute;n decidida de productoras y consumidores ser&aacute; solamente capitalizable si existe un marco legislativo ambicioso que la promueva y ello pasa, indefectiblemente, por nuestros parlamentos y gobiernos.
    </p><p class="article-text">
        Solamente caminaremos juntos hacia una Espa&ntilde;a m&aacute;s sostenible, en 2050 y despu&eacute;s, si sabemos por qu&eacute; lo hacemos y nos sentimos parte importante del proceso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Sanz Cobeña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/pasos-decididos-espana-sostenible-2050_129_7972733.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 May 2021 19:47:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pasos decididos hacia una España más sostenible en 2050]]></media:title>
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