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    <title><![CDATA[elDiario.es - Juan Calleja]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jesus-calleja/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Juan Calleja]]></description>
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      <title><![CDATA[El último vals de Joaquín Sabina: sus músicos y amigos cuentan qué supone el adiós del artista a los escenarios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/ultimo-vals-joaquin-sabina-musicos-amigos-cuentan-supone-adios-artista-escenarios_1_12804718.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/72b5fe6f-fb50-496e-ad08-3d253c60a7ee_16-9-discover-aspect-ratio_default_1131446.jpg" width="4708" height="2648" alt="El último vals de Joaquín Sabina: sus músicos y amigos cuentan qué supone el adiós del artista a los escenarios"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El cantante se despide este domingo de las giras con un ‘sold out’ en el Movistar Arena de Madrid. Sus músicos, seguidores y amigos cercanos cuentan qué significa el adiós a la actuación de uno de los grandes referentes de la canción en español</p><p class="subtitle">Joaquín Sabina consigue su redención en Madrid en una gira marcada por las ausencias</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/canciones-sabina-nacen-academia-calle_1_2224012.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Joaqu&iacute;n Sabina</a> (&Uacute;beda, Ja&eacute;n, 1949) deja los grandes escenarios tras m&aacute;s de 40 a&ntilde;os girando por Espa&ntilde;a y parte del extranjero. Este domingo, el Movistar Arena de Madrid acoge su &uacute;ltimo concierto, el n&uacute;mero 71 de la gira <a href="https://holayadioslagira.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Hola y Adi&oacute;s</em></a>, con la que ha recorrido la geograf&iacute;a espa&ntilde;ola, se ha despedido de Am&eacute;rica Latina y ha actuado en ciudades como Londres, Par&iacute;s, Los &Aacute;ngeles o Nueva York. &ldquo;Joaqu&iacute;n dijo que era el &uacute;ltimo viaje y es el &uacute;ltimo viaje&rdquo;, afirma al otro lado del tel&eacute;fono Jos&eacute; Emilio Navarro, Berry, su m&aacute;nager desde junio de 1999. 
    </p><p class="article-text">
        Berry, que naci&oacute; un a&ntilde;o antes que el cantante jienense, ya ha vivido el &uacute;ltimo concierto de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/serrat-representantes-adoptando-posiciones-no-ayudan-necesita-sistema-democratico_1_12629907.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Joan Manuel Serrat</a> y de Jos&eacute; Luis Perales, artistas de los que tambi&eacute;n ha sido m&aacute;nager y que en 2022 se bajaron para siempre de los escenarios. &ldquo;Con la despedida de Serrat pensaba que era mi jubilaci&oacute;n total, pero fue cuando Joaqu&iacute;n me dijo que iba a hacer otra gira [en 2023]. Y esta ya s&iacute; es la definitiva&rdquo;, comenta.
    </p><p class="article-text">
        Por su lado, Antonio Garc&iacute;a de Diego (Toledo, 1949), el m&uacute;sico m&aacute;s veterano de la banda, se&ntilde;ala que a Sabina &ldquo;se le ve muy emocionado en el escenario porque sabe lo que est&aacute; ocurriendo, el cari&ntilde;o que le ofrece el p&uacute;blico, y la gente se entrega y viene sabiendo que es la &uacute;ltima vez que lo va a ver&rdquo;. &ldquo;Deb&iacute; empezar con Joaqu&iacute;n en 1987 o 1988, con el <em>El hombre del traje gris </em>(1988)<em>. </em>Yo llevaba mucho tiempo tocando con V&iacute;ctor Manuel y Ana Bel&eacute;n y tuve que elegir. Fue muy traum&aacute;tico&rdquo;, recuerda. 
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            </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Ahora las giras son mucho m&aacute;s formales y hay un cierto rigor obligado. Primero porque estamos en unas edades de setenta y tantos a&ntilde;os, las circunstancias no son las mismas y f&iacute;sicamente no estamos en el mismo lugar. Cuando &eacute;ramos todos m&aacute;s j&oacute;venes hab&iacute;a mucho m&aacute;s v&eacute;rtigo y la actitud en el escenario era mucho m&aacute;s desinhibida, m&aacute;s festiva&rdquo;, reconoce el compositor. Cuando Garc&iacute;a de Diego empez&oacute; a tocar con Sabina, el de &Uacute;beda ya hab&iacute;a publicado cinco discos en solitario &mdash;<em>Inventario</em> (1978), <em>Malas compa&ntilde;&iacute;as</em> (1980), <em>Ruleta rusa</em> (1984), <em>Juez y parte</em> (1985) y <em>Hotel, dulce hotel</em> (1987)&mdash; y se empezaban a embarcar en grandes giras por Am&eacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        Sobre el futuro profesional a partir del 30 de noviembre, Garc&iacute;a de Diego confiesa que &ldquo;siempre se ha querido retirar con Joaqu&iacute;n Sabina&rdquo; y que se muestra &ldquo;muy emocionado&rdquo; por conseguirlo. Y subraya que no est&aacute; &ldquo;asustado, como lo pueden estar otros miembros del grupo&rdquo;, porque es &ldquo;perro viejo&rdquo; y sabe lo que viene, que es &ldquo;m&aacute;s relajo y tranquilidad&rdquo;. Asegura que seguir&aacute; con <a href="https://www.instagram.com/labandasabinera/?hl=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Banda Sabinera</a>, formaci&oacute;n con la que recorren diferentes ciudades tocando los &eacute;xitos m&aacute;s destacados del cantante andaluz y en la que tambi&eacute;n participan otros miembros del grupo, como Mara Barros (Huelva, 1980), cantante y corista. 
    </p><p class="article-text">
        La artista onubense es una de las integrantes de la banda que acompa&ntilde;a a Sabina en su gira de despedida junto a Antonio Garc&iacute;a de Diego (guitarra, teclado y arm&oacute;nica); Jaime As&uacute;a y Borja Montenegro (guitarras); Josemi Sagaste (saxo, clarinete, flauta travesera, percusi&oacute;n y teclados); Pedro Barcel&oacute; (bater&iacute;a); y Laura G&oacute;mez Palma (bajo). &ldquo;En el concierto de Bilbao terminamos todos llorando&rdquo;, cuenta Mara Barros, que lleva 16 a&ntilde;os trabajando con Sabina, desde la <a href="https://www.jsabina.com/2009/10/26/primeras-fechas-de-la-gira-vinagre-y-rosas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gira de promoci&oacute;n del &aacute;lbum </a><a href="https://www.jsabina.com/2009/10/26/primeras-fechas-de-la-gira-vinagre-y-rosas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Vinagre y rosas</em></a><a href="https://www.jsabina.com/2009/10/26/primeras-fechas-de-la-gira-vinagre-y-rosas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> (2009)</a>. &ldquo;&Eacute;l siempre amenaza con retirase y no lo cumple. Entonces, te queda la esperanza de que se aburra y haga algo. Pero s&iacute; es cierto que nunca lo ha verbalizado como en esta ocasi&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
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                Rafael Bravo, Juan y Marite Gama, tres seguidores de Sabina                             </span>
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        Seg&uacute;n Berry, m&aacute;s de 800.000 personas han asistido a los conciertos de la gira <em>Hola y Adi&oacute;s</em> que arrancaron el pasado 27 de enero en Ciudad de M&eacute;xico. El pasado martes 25 de noviembre, el antiguo Palacio de los Deportes (ahora Movistar Arena)<strong> </strong>acog&iacute;a la pen&uacute;ltima actuaci&oacute;n de Joaqu&iacute;n Sabina. Eran las 18.00 horas y todav&iacute;a no hab&iacute;a muchos seguidores de Sabina en los alrededores del recinto. En el bar Las delicias de Goya, situado en&nbsp;la calle Fuente del Berro, Rafael Bravo, de 76 a&ntilde;os y nacido en M&eacute;xico DF, toma una copa con su amigo Juan &mdash;a quien conoce desde hace m&aacute;s de 50 a&ntilde;os&mdash; antes del concierto. &ldquo;Me identifico con Sabina desde que era joven&rdquo;, dice Bravo. &ldquo;Lo que m&aacute;s me gusta de &eacute;l son sus letras: cada palabra te dice mil cosas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Este mexicano, que lleva siete a&ntilde;os residiendo en Espa&ntilde;a, recuerda <em>Y nos dieron las diez</em> como la canci&oacute;n que escuch&oacute; primero y &ldquo;con la que fue conocido en todo M&eacute;xico&rdquo;. Apoyada en la barra de la cristalera del establecimiento, Marite Gama, de 55 a&ntilde;os, escucha la conversaci&oacute;n. &ldquo;Yo tambi&eacute;n soy mexicana y tambi&eacute;n vengo a ver a Sabina&rdquo;, desvela mientras saluda a su paisano. Marite hab&iacute;a aterrizado en Madrid el lunes para asistir a los concierto del 25 y del 30 de noviembre. &ldquo;Compr&eacute; las entradas en enero de 2024&rdquo;, dice. Viajaba sola y no es la primera vez que iba a otro pa&iacute;s a ver a Sabina: &ldquo;Tambi&eacute;n he ido a verle a Argentina, al Grand Rex&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">La despedida de los escenarios, seg&uacute;n sus amigos&nbsp;</h2><p class="article-text">
        El director del Instituto Cervantes y amigo personal de Joaqu&iacute;n Sabina, Luis Garc&iacute;a Montero, atiende a elDiario.es desde M&eacute;xico, pa&iacute;s en el que se encuentra para asistir a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL). El poeta granadino cuenta que estuvo el 17 de noviembre viendo a Sabina en Madrid, aunque siente &ldquo;mucha rabia&rdquo; por no poder acudir a la cita de este domingo: &ldquo;Era el tercero o cuarto de los conciertos de despedida de Joaqu&iacute;n al que iba. Fui con mi hija Elisa [hija en com&uacute;n con su esposa, la escritora <a href="https://www.eldiario.es/cultura/muere-almudena-grandes-61-anos-edad_1_8532193.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Almudena Grandes</a>, fallecida en 2021]. Me emocion&oacute; mucho al ver el cari&ntilde;o de la gente, c&oacute;mo se llena un espacio tan grande que canta y hace suyas las canciones. Joaqu&iacute;n se ha convertido en una referencia sentimental y cultural important&iacute;sima porque sus canciones forman parte de la vida cotidiana de mucha gente&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Garc&iacute;a Montero conoci&oacute; a Sabina en Granada tras el particular &ldquo;exilio londinense&rdquo; del jienense. El cantante residi&oacute; en la capital inglesa entre 1970 y 1977 despu&eacute;s de huir de Espa&ntilde;a al participar en el lanzamiento de un c&oacute;ctel molotov contra una sucursal del Banco de Bilbao en Granada &mdash;estudiaba Filolog&iacute;a Rom&aacute;nica en la Universidad de Granada&mdash; en protesta por el proceso de Burgos, tal y como ha contado el propio Joaqu&iacute;n Sabina en diferentes entrevistas y en biograf&iacute;as autorizadas como <a href="https://www.casadellibro.com/libro-joaquin-sabina-perdonen-la-tristeza/9788401377013/726622?srsltid=AfmBOop93Uo6hjLWeehBu435eK0kF__wZm45QZ1AN7HX_I5dhUzb_qDA" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Joaqu&iacute;n Sabina. Perdonen la tristeza</em></a> (Plaza &amp; Jan&eacute;s, 2000), escrita por el periodista y escritor Javier Men&eacute;ndez Flores.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo conoc&iacute; a finales de los 70, principios de los 80, en un bar de Granada, La Tertulia. All&iacute; nos reun&iacute;amos j&oacute;venes que nos dedic&aacute;bamos a la poes&iacute;a, gente de la facultad de letras, algunos tambi&eacute;n involucrados en la pol&iacute;tica de la Transici&oacute;n y de la democracia. Joaqu&iacute;n ya era alguien que empezaba a ser reconocido por sus discos y tuvo la generosidad en fijarse en lo que estaba escribiendo&rdquo;, rememora Garc&iacute;a Montero. &ldquo;Recuerdo, por ejemplo, cuando publiqu&eacute; <em>El jard&iacute;n extranjero </em>(1982), con el que hab&iacute;a recibido el premio Adonais de Poes&iacute;a y, de pronto, la alegr&iacute;a que me produjo c&oacute;mo Joaqu&iacute;n y Javier Krahe se tomaron muy en serio mi poes&iacute;a y la poes&iacute;a en general&rdquo;.
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                Sabina, en un concierto en Zaragoza                            </span>
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        Desde entonces y hasta hoy, han mantenido una estrecha relaci&oacute;n de amistad fraguada en su amor por las letras lo que les ha hecho pasar muchos momentos en Madrid y en Rota, localidad gaditana donde los dos tienen una casa y pasan veranos juntos. &ldquo;En los viajes en coche que hac&iacute;a con Almudena entre Madrid y Granada escuch&aacute;bamos sus canciones. Y Almudena, cuando estaba escribiendo y ten&iacute;a dudas, se pon&iacute;a a bailar, y muchas veces eran canciones de Joaqu&iacute;n&rdquo;, recuerda Garc&iacute;a Montero con nostalgia. 
    </p><p class="article-text">
        Otro amigo com&uacute;n, Benjam&iacute;n Prado, tambi&eacute;n ha pasado (y disfruta) veranos en Rota. En su caso, el poeta, novelista y ensayista madrile&ntilde;o s&iacute; tiene la oportunidad de acudir al &uacute;ltimo concierto de Sabina. &ldquo;Yo creo que &eacute;l no se retira de la m&uacute;sica, ni siquiera de las actuaciones en vivo. Se despide de las grandes giras&rdquo;, opina el escritor. &ldquo;Es normal que si eres un se&ntilde;or de 76 a&ntilde;os, salvo que seas Bob Dylan, te lo tomes con calma. Joaqu&iacute;n va a seguir escribiendo canciones, va a seguir pintando y va a seguir escribiendo sonetos. Y si un d&iacute;a le apetece dar un concierto en el teatro de al lado de su casa, pues lo har&aacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de una persona que conoce a Joaqu&iacute;n Sabina desde hace &ldquo;42 o 43 a&ntilde;os&rdquo;. Tal y como explica por tel&eacute;fono a este peri&oacute;dico, fue en un local situado debajo del viaducto de la calle Segovia de Madrid. Se llamaba &lsquo;El rinc&oacute;n del arte nuevo&rsquo; y Sabina iba a cantar cuando todav&iacute;a no era muy conocido. &ldquo;Yo estaba tomando cervezas sin hacer mucho caso a la m&uacute;sica cuando escuch&eacute; algo que me interes&oacute; mucho y dije: &lsquo;Qu&eacute; onda m&aacute;s Dylan, qu&eacute; buena letra y tal&rdquo;, cuenta Prado. La canci&oacute;n que escuch&oacute; fue <em>Calle Melancol&iacute;a</em>, incluida en su<em> </em>segundo trabajo, <em>Malas Compa&ntilde;&iacute;as </em>(1980). &ldquo;Yo ten&iacute;a 20 a&ntilde;os; &eacute;l, 33. Hablamos de mi amistad con Rafael Alberti y, si no recuerdo mal, tambi&eacute;n de Gil de Biedma. Desde entonces, nos hemos hecho amigos, casi como hermanos, y dejamos demostrado que las amistades bonitas son las que empiezan en los bares&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Su compromiso con el texto, la rima interna, la dosis exacta de cursilería que necesitan las canciones… Mi manera de escribir mutó bastante al convivir con Sabina y entendí rápido que la canción está por delante de todo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Leiva</span>
                                        <span>—</span> Cantante
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El ganador del prestigioso Premio Hiperi&oacute;n de poes&iacute;a en 1995 por <em>Cobijo contra la tormenta </em>es creador, a cuatro manos, de un buen pu&ntilde;ado de canciones de Sabina. Entre otras, ha participado como coautor de las letras en los &aacute;lbumes <em>Vinagre y rosas</em> (2009) y <em>Lo niego todo</em> (2017). Sobre esta experiencia afirma que ha aprendido &ldquo;much&iacute;simo&rdquo; y que &ldquo;espera seguir aprendiendo&rdquo;: &ldquo;Ver desde el taller c&oacute;mo construye un genio, c&oacute;mo le funciona la cabeza, c&oacute;mo va aplicando cambios a las canciones que las hacen sorprendentes cada tres versos&hellip; Es jodido intentar estar a la altura porque es una batalla perdida y un trabajo duro no quedarte muy atr&aacute;s [r&iacute;e]&rdquo;. 
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                Leiva y Joaquín Sabina, actuando en los Premios Goya de 2022                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En este proceso de co-creaci&oacute;n de las canciones de Joaqu&iacute;n Sabina lleva un tiempo participando <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/leiva-algoritmo-inmediatez-exito-devorando-musica_1_12699061.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Leiva</a>. El ex de Pereza produjo el disco <em>Lo niego todo</em> y ha participado en la composici&oacute;n (musical o letra) de las &uacute;ltimas canciones del artista. El artista madrile&ntilde;o cuenta a elDiario.es que su primer encuentro tuvo lugar en 2001, cuando, una noche, acabaron &eacute;l y Rub&eacute;n Pozo (ex de Pereza) en casa de Sabina gracias al futbolista Guti, que era amigo com&uacute;n. &ldquo;Fue una noche larga jugando al billar en el sal&oacute;n de su casa y escuchando a Los Rodr&iacute;guez. Joaqu&iacute;n fue divino con Rub&eacute;n y conmigo. Hubo mucha conexi&oacute;n a pesar de la diferencia de edad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es la persona con las que m&aacute;s canciones he escrito y m&aacute;s he trabajado delante de un papel en blanco&rdquo;, sostiene Leiva. &ldquo;Su compromiso con el texto, la rima interna, la dosis exacta de cursiler&iacute;a que necesitan las canciones&hellip; Mi manera de escribir mut&oacute; bastante al convivir con &eacute;l y entend&iacute; r&aacute;pido que la canci&oacute;n est&aacute; por delante de todo&rdquo;, indica. El compositor madrile&ntilde;o destaca que vive la retirada de Sabina de los escenarios &ldquo;con cierto alivio por &eacute;l&rdquo;, que ya les ha &ldquo;dado demasiado&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pienso en su felicidad por delante de lo dem&aacute;s y todo lo que le gusta en la vida. Compromete su voz en la gira y el ejercicio monacal al que se tiene que someter para que todo suceda se lleva por delante una gran parte de la diversi&oacute;n&rdquo;. Sobre un nuevo trabajo musical del genio de &Uacute;beda, Leiva confirma que siguen con su &ldquo;plan de hacer un disco&rdquo;. &ldquo;Si contin&uacute;a ejercitando la creaci&oacute;n sin presi&oacute;n, creo que va a estar mejor que nunca&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Calleja]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/ultimo-vals-joaquin-sabina-musicos-amigos-cuentan-supone-adios-artista-escenarios_1_12804718.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Nov 2025 20:53:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El último vals de Joaquín Sabina: sus músicos y amigos cuentan qué supone el adiós del artista a los escenarios]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Música,Industria musical,Canciones,Cultura,Artistas,Joaquín Sabina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Els veïns que se’n van de zones rurals inundables a València: “No podem viure amb la por de la pluja i arriscar-nos a morir”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/val/els-veins-n-zones-rurals-inundables-valencia-no-podem-viure-amb-pluja-i-arriscar-morir_1_11825103.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b17a9bbc-d6b7-458d-9590-07a7b04138f5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Els veïns que se’n van de zones rurals inundables a València: “No podem viure amb la por de la pluja i arriscar-nos a morir”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una urbanització de 12 habitatges situats en el terme municipal de Godelleta, a 30 quilòmetres de València, ha patit tres riuades des del 2018. “Ens n’anem”, diuen la major part dels propietaris que viuen en terrenys amb perillositat per inundació</p></div><p class="article-text">
        Els germans Carmen i Antonio Molina van assumir la seua mort el dia en qu&egrave; la urbanitzaci&oacute; Los Pinos, al carrer de Lugo, 4, de Godelleta, una localitat agr&agrave;ria situada a uns 30 quil&ograve;metres de Val&egrave;ncia, va ser arrasada per les inundacions provocades per la DANA del 29 d&rsquo;octubre. &ldquo;Ja n&rsquo;hi ha prou&rdquo;, va dir Antonio, de 53 anys, al seu ve&iacute; Vicente Cabrera, de 70, en algun moment de les m&eacute;s de tres hores i mitja en qu&egrave; es van mantindre agarrats a dues columnes d&rsquo;un xalet mentre el torrent d&rsquo;aigua els envoltava per damunt de la cintura. &ldquo;Una vegada ho acceptes, arriba la calma. Estava sola i em vaig acomiadar de tots&rdquo;, explica Carmen amb veu tremolosa mentre ensenya un quadern en qu&egrave; ha escrit el que va passar el dia que va morir i va tornar a n&agrave;ixer. 
    </p><p class="article-text">
        Les parets de la planta baixa del xalet apariat de Carmen estan marcades per l&rsquo;aigua de color marr&oacute; que va entrar de manera salvatge fins a arribar a una altura superior a dos metres. Carmen estava en la cuina cap a les 17.00 quan va veure que la riuada negava el seu habitatge i les finestres tancades podrien trencar-se. I ho van fer. &ldquo;R&agrave;pidament, vaig pujar al segon pis. En pocs segons surava el sof&agrave; de ma casa i l&rsquo;aigua ascendia per les escales&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Carmen Molina observa el rastre que van deixar les aigües torrencials a la casa de son pare a la urbanització Los Pinos, a Godelleta. Tots dos van salvar la vida refugiant-se ràpidament en la planta superior dels habitatges respectius. "
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            <span class="title">
                Carmen Molina observa el rastre que van deixar les aigües torrencials a la casa de son pare a la urbanització Los Pinos, a Godelleta. Tots dos van salvar la vida refugiant-se ràpidament en la planta superior dels habitatges respectius.                             </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Com que a penes va tindre cobertura aquelles hores fat&iacute;diques, aquesta mestra de 55 anys pegava colps a la paret que comparteix amb la casa de son pare Antonio, a punt de complir 80 anys, per saber si estava b&eacute;. Afortunadament, ho estava: va romandre en el segon pis tota la vesprada. Com que no sabia res del seu germ&agrave;, va agafar una llanterna per a fer senyals al seu xalet, situat davant, i va obtindre una resposta, la del seu nebot. Del seu germ&agrave; va tindre not&iacute;cies cap a les 21.00 hores, quan la bassa d&rsquo;aigua ja havia baixat i des del balc&oacute; li va cridar:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&ldquo;Ets tu, Antonio?&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&ldquo;S&iacute;, soc jo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Dies despr&eacute;s de la riuada i amb les tasques incessants de neteja, la fam&iacute;lia Molina ho t&eacute; clar: &ldquo;Ens n&rsquo;anem, les inundacions cada vegada s&oacute;n m&eacute;s b&egrave;sties&rdquo;. Encara m&eacute;s, &ldquo;dels 12 habitatges que estem en aquesta comunitat de ve&iuml;ns, crec que ens n&rsquo;anem gaireb&eacute; tots&rdquo;, diu Antonio. 
    </p><p class="article-text">
        En els &uacute;ltims set anys, aquesta petita urbanitzaci&oacute; situada prop del barranc d&rsquo;El Juncar i molt pr&ograve;xima a una riera per la qual discorre l&rsquo;aigua perqu&egrave; no s&rsquo;inunde la carretera local CV-424 que connecta amb Bunyol, ha patit les conseq&uuml;&egrave;ncies materials de tres envestides d&rsquo;aigua que descendien per aquests dos llits desbordats per pluges torrencials. En la del 2018, &ldquo;l&rsquo;aigua va entrar un pam d&rsquo;altura&rdquo;; en la segona, el 2020, &ldquo;va ser un metre i mig fora de casa i dins, mig metre&rdquo;; i &ldquo;aquesta &uacute;ltima quasi ha sigut mortal&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Antonio Molina i el seu fill Toni s’abracen en recordar la vesprada i la nit de les inundacions que han arrasat el seu habitatge. Antonio va estar més de 3 hores agarrat a una columna exterior tractant de resistir la força de l’aigua. "
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            <span class="title">
                Antonio Molina i el seu fill Toni s’abracen en recordar la vesprada i la nit de les inundacions que han arrasat el seu habitatge. Antonio va estar més de 3 hores agarrat a una columna exterior tractant de resistir la força de l’aigua.                             </span>
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        &ldquo;No podem viure amb la por de la pluja i arriscar-nos a morir&rdquo;, confessa Antonio, que plora d&rsquo;impot&egrave;ncia i r&agrave;bia, mentre s&rsquo;abra&ccedil;a al seu fill major Toni, de 32 anys, amb qui treballa com a fuster. &ldquo;Si aix&ograve; &eacute;s cada vegada m&eacute;s freq&uuml;ent, estarem ac&iacute; fins que ens liquide?&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Xalets constru&iuml;ts en terrenys inundables </h2><p class="article-text">
        Segons fonts municipals, de les m&eacute;s de 4.000 persones censades en el terme municipal de Godelleta, prop de 2.000 resideixen fora del nucli urb&agrave;, en xalets situats en urbanitzacions i disseminats &ndash;habitatges agrupats en un lloc que no es considera nucli de poblaci&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        La urbanitzaci&oacute; en qu&egrave; ha residit fins ara la fam&iacute;lia Molina est&agrave; a 6 quil&ograve;metres del poble, on a penes han patit danys per la DANA, mentre que aquesta &agrave;rea, en qu&egrave; hi ha altres urbanitzacions i disseminats per la qual discorren els barrancs d&rsquo;El Murtal i d&rsquo;El Gallego que desemboquen quil&ograve;metres avall en la rambla del Poio, &eacute;s la zona zero de la cat&agrave;strofe a Godelleta. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Quan ens van donar les claus el mar&ccedil; del 2005 no sab&iacute;em que ac&iacute; hi havia barrancs. Amb el temps, la gent s&iacute; que m&rsquo;ha dit que anys arrere a&ccedil;&ograve; s&rsquo;havia inundat. Jo compre a una promotora que t&eacute; el perm&iacute;s de l&rsquo;Ajuntament per a construir cases per a ser habitades, perqu&egrave; hi confie&rdquo;, conta Carmen. &ldquo;Per&ograve;, clar, en plena bambolla immobili&agrave;ria&hellip; Ac&iacute; ho deixe, d&rsquo;acord?&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El 28 de gener de 2003, data en qu&egrave; la Generalitat va aprovar el Pla d&rsquo;Acci&oacute; Territorial sobre la prevenci&oacute; del Risc d&rsquo;Inundaci&oacute; a la Comunitat Valenciana (Patricova), es va constatar que a Godelleta no hi havia &ldquo;zones afectades per risc d&rsquo;inundaci&oacute; en el municipi&rdquo;, &eacute;s a dir, que en el cas de tindre inundacions, no es considerava que podien ocasionar danys en persones, b&eacute;ns i activitats humanes. En l&rsquo;&uacute;ltima revisi&oacute; del Patricova, aprovada l&rsquo;octubre del 2015, s&rsquo;indicaven zones de risc de perillositat geomorfol&ograve;gica en el terme municipal, o siga, la probabilitat que hi haja inundacions en determinades formes (t&agrave;lvegs, barrancs, desaparicions de llit, etc&egrave;tera) i el document ratificava de nou que no hi havia risc d&rsquo;inundaci&oacute;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Mapa de zones en risc d’inundació segons el Patricova de la xarxa hidrogràfica de la rambla del Poio. | Elaborat per José Vicente Vega, geògraf ambiental per la Universitat de València i veí de la urbanització Monsec, a Godelleta, des de fa 17 anys."
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            <span class="title">
                Mapa de zones en risc d’inundació segons el Patricova de la xarxa hidrogràfica de la rambla del Poio. | Elaborat per José Vicente Vega, geògraf ambiental per la Universitat de València i veí de la urbanització Monsec, a Godelleta, des de fa 17 anys.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En el cas de la urbanitzaci&oacute; Los Pinos, segons el Patricova, &uacute;nicament va marcada com a zona de perillositat geomorfol&ograve;gica i no com en risc d&rsquo;inundaci&oacute;, a pesar que els habitatges han patit danys materials de tres inundacions des del 2018 i diversos ve&iuml;ns van tindre por de perdre la vida el 29 d&rsquo;octubre passat. 
    </p><p class="article-text">
        Segons recull un dels documents de compravenda de l&rsquo;habitatge de Carmen Molina firmat el novembre del 2004 amb la immobili&agrave;ria Avance Inmobiliario del Este SL, s&rsquo;especifica que la llic&egrave;ncia d&rsquo;obres es va concedir en una comissi&oacute; del consistori de Godelleta esdevinguda l&rsquo;11 de mar&ccedil; de 2003, un mes i escaig despr&eacute;s de l&rsquo;aprovaci&oacute; del Patricova. 
    </p><p class="article-text">
        Des de l&rsquo;Ajuntament de Godelleta al&middot;leguen que &ldquo;les llic&egrave;ncies concedides en aquesta zona&rdquo; es van adjudicar sobre la base del pla general d&rsquo;ordenaci&oacute; urbana del 1988, anterior al Patricova i encara vigent &ndash;amb modificacions fins al 2018&ndash;, i que des de l&rsquo;any 2007 &ldquo;no han concedit cap llic&egrave;ncia per a construir edificacions de nova planta com la de Los Pinos o Alameda [&agrave;rea amb un restaurant i xalets lim&iacute;trofs, que tamb&eacute; va patir greus destrosses fa dues setmanes] en aquestes zones&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Falta d&rsquo;informaci&oacute; i solucions tardanes </strong></h2><p class="article-text">
        El gener de 2022, una ve&iuml;na de la fam&iacute;lia Molina, Marina Gand&iacute;a Vergara, va comprar amb la seua parella un xalet en Los Pinos a trav&eacute;s de la intermediaci&oacute; de la immobili&agrave;ria Vostra Casa per 165.000 euros. &ldquo;Soc d&rsquo;Alaqu&agrave;s i el meu nuvi, de Xirivella, poblets a 20 minuts amb cotxe des d&rsquo;ac&iacute;. Ens agradava la zona, que era una comunitat de ve&iuml;ns tancada i ens transmetia seguretat&rdquo;, conta per tel&egrave;fon. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Va ser en la primera junta de ve&iuml;ns que ens vam assabentar d&rsquo;aix&ograve; de les inundacions&rdquo;, recorda. El consorci d&rsquo;assegurances havia indemnitzat la comunitat per a reparar murs i la fossa s&egrave;ptica que havien sigut danyats arran de la inundaci&oacute; del 2020. &ldquo;Per part de la immobili&agrave;ria se&rsquo;ns va ocultar aquesta informaci&oacute; perqu&egrave;, si ho haguera sabut, no ens haur&iacute;em ficat en aquesta casa&rdquo;, assegura. Sobre aix&ograve;, des de Vostra Casa responen per correu electr&ograve;nic dient que no han sigut &ldquo;promotors ni constructors d&rsquo;aquests habitatges&rdquo; i deriven aquest diari que parle amb el consistori per veure si pot facilitar m&eacute;s informaci&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        La jove parella &ndash;tots dos tenen 30 anys&ndash; va presentar un escrit a l&rsquo;Ajuntament perqu&egrave; els confirmaren que Residencial Los Pinos era una zona inundable i que havia patit danys. Assenyalen que la resposta que van obtindre va ser que la urbanitzaci&oacute; havia patit les riuades del 2018 i del 2020. Despr&eacute;s de la inundaci&oacute; de fa dues setmanes, han posat el cas en mans dels seus advocats. &ldquo;No podem viure ac&iacute;, i aix&ograve; que ens queden molt&iacute;ssims anys d&rsquo;hipoteca&rdquo;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Un veí de la urbanització Los Pinos acumula mobles i enderrocs trets dels habitatges de la zona dimecres passat 6 de novembre. "
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                Un veí de la urbanització Los Pinos acumula mobles i enderrocs trets dels habitatges de la zona dimecres passat 6 de novembre.                             </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En una reuni&oacute; mantinguda el 6 de novembre passat entre representants d&rsquo;aquesta comunitat de ve&iuml;ns i l&rsquo;Ajuntament de Godelleta, els van informar de les ajudes p&uacute;bliques que podien sol&middot;licitar pels danys causats en els seus habitatges. Dos dies abans, un ve&iacute; d&rsquo;aquesta comunitat en representaci&oacute; dels 12 habitatges, va presentar una inst&agrave;ncia en el consistori per a transmetre la petici&oacute; que la urbanitzaci&oacute; es reconega com a zona inhabitable i que se&rsquo;ls indemnitze pel valor total de la propietat. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si ells se&rsquo;n van d&rsquo;all&iacute;, no es pot vendre, ara mateix estan prop del llit del barranc d&rsquo;El Juncar&rdquo;, diu l&rsquo;alcaldessa de Godelleta, Mar&iacute;a Amparo Pardo Luj&aacute;n. &ldquo;El 2020 [en aquell moment era regidora d&rsquo;Urbanisme] es va plantejar fer un desviament perqu&egrave; aquesta urbanitzaci&oacute; deixara de ser llit d&rsquo;aquest barranc. Si el desvi&agrave;rem un poc abans, deixaria de passar-hi. &Eacute;s un projecte molt cost&oacute;s i est&agrave; damunt la taula des de llavors, per&ograve; ho han de fer des de la conselleria, perqu&egrave; s&oacute;n els que tenen els recursos econ&ograve;mics&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Fonts de la Conselleria d&rsquo;Agricultura de la Generalitat afirmen que les compet&egrave;ncies d&rsquo;aquest projecte s&oacute;n de l&rsquo;Ajuntament, que al seu torn ha de tindre el vistiplau de la Confederaci&oacute; Hidrogr&agrave;fica del X&uacute;quer (CHX), i que des de la Direcci&oacute; General de l&rsquo;Aigua hi ha una col&middot;laboraci&oacute;. &ldquo;Ara mateix la canalitzaci&oacute; d&rsquo;aquest barranc est&agrave; en proc&eacute;s d&rsquo;estudi&rdquo;, apunten, &ldquo;encara que despr&eacute;s de la DANA ser&agrave; prioritari per a evitar que es tornen a inundar aquestes zones&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Mentre des de l&rsquo;Administraci&oacute; p&uacute;blica es deriven la responsabilitat, els inquilins de Los Pinos preparen la documentaci&oacute; i fan tots els processos per a aconseguir una indemnitzaci&oacute; que els ajude a comen&ccedil;ar de zero en un altre lloc allunyat de barrancs i zones inundables. S&rsquo;han reubicat com han pogut a casa de familiars i amics, tal com han fet milers de persones afectades per la DANA en altres poblacions de Val&egrave;ncia, i tan sols dues fam&iacute;lies han dormit en el segon pis de la casa durant aquestes dues setmanes perqu&egrave; tenen molts animals.
    </p><p class="article-text">
        Carmen Molina ha aconseguit llogar un pis a Xest, despr&eacute;s de dormir en quatre cases diferents. El seu germ&agrave; Antonio est&agrave; a casa de la seua cunyada. Son pare se&rsquo;n va anar a viure a un pis d&rsquo;una habitaci&oacute; amb un altre dels seus germans a Quart de Poblet, localitat en qu&egrave; va residir part de la seua vida juntament amb els seus fills i que van deixar el 2005 a la recerca de &ldquo;m&eacute;s tranquil&middot;litat&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Diuen que, pel que ens ha passat, som refugiats clim&agrave;tics, Carmen&rdquo;, s&rsquo;acomiada Antonio, mentre no para de moure&rsquo;s d&rsquo;una banda a l&rsquo;altra ajudant a reparar sa casa i les dels seus ve&iuml;ns.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Calleja]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/val/els-veins-n-zones-rurals-inundables-valencia-no-podem-viure-amb-pluja-i-arriscar-morir_1_11825103.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 17 Nov 2024 01:08:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Els veïns que se’n van de zones rurals inundables a València: “No podem viure amb la por de la pluja i arriscar-nos a morir”]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Los vecinos que se van de zonas rurales inundables en Valencia: “No podemos vivir con el miedo a la lluvia y arriesgarnos a morir”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/vecinos-zonas-rurales-inundables-valencia-no-vivir-miedo-lluvia-arriesgarnos-morir_1_11825056.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b17a9bbc-d6b7-458d-9590-07a7b04138f5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los vecinos que se van de zonas rurales inundables en Valencia: “No podemos vivir con el miedo a la lluvia y arriesgarnos a morir”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una urbanización de 12 viviendas situada en el término municipal de Godelleta, a 30 kilómetros de Valencia, ha sufrido tres riadas desde 2018. “Nos vamos”, dicen la mayoría de propietarios que viven en terrenos con peligrosidad por inundación</p><p class="subtitle">El miedo a que vuelva a ocurrir: Paiporta vive en vilo la segunda DANA
</p></div><p class="article-text">
        Los hermanos Carmen y Antonio Molina asumieron su muerte el d&iacute;a en el que la urbanizaci&oacute;n Los Pinos, en la calle Lugo 4 de Godelleta, una localidad agraria situada a unos 30 kil&oacute;metros de Valencia, fue arrasada por las inundaciones provocadas por la DANA del 29 de octubre. &ldquo;Hasta aqu&iacute; hemos llegado&rdquo;, dijo Antonio, de 53 a&ntilde;os, a su vecino Vicente Cabrera, de 70, en alg&uacute;n momento de las m&aacute;s de tres horas y media en las que se mantuvieron agarrados a dos columnas de un chalet mientras el torrente de agua les rodeaba por encima de la cintura. &ldquo;Una vez lo aceptas, llega la calma. Estaba sola y me desped&iacute; de todos&rdquo;, cuenta Carmen con voz temblorosa mientras ense&ntilde;a un cuaderno en el que ha escrito lo que pas&oacute; el d&iacute;a en el que muri&oacute; y volvi&oacute; a nacer. 
    </p><p class="article-text">
        Las paredes de la planta baja del chalet pareado de Carmen est&aacute;n marcadas por el agua de color marr&oacute;n que entr&oacute; de forma salvaje hasta alcanzar una altura superior a los dos metros. Carmen estaba en la cocina sobre las 17.00 cuando vio que la riada anegaba su vivienda y las ventanas cerradas podr&iacute;an romperse. Y lo hicieron. &ldquo;R&aacute;pidamente, sub&iacute; al segundo piso. En pocos segundos flotaba el sof&aacute; de mi casa y el agua ascend&iacute;a por las escaleras&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Carmen Molina observa el rastro que dejaron las aguas torrenciales en la casa de su padre en la urbanización Los Pinos, en Godelleta. Ambos salvaron la vida refugiándose rápidamente en la planta superior de sus respectivas viviendas."
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            <span class="title">
                Carmen Molina observa el rastro que dejaron las aguas torrenciales en la casa de su padre en la urbanización Los Pinos, en Godelleta. Ambos salvaron la vida refugiándose rápidamente en la planta superior de sus respectivas viviendas.                            </span>
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        Como apenas tuvo cobertura en aquellas fat&iacute;dicas horas, esta maestra de 55 a&ntilde;os daba golpes a la pared que comparte con la casa de su padre Antonio, a punto de cumplir 80 a&ntilde;os, para saber si se encontraba bien. Afortunadamente, lo estaba: permaneci&oacute; en el segundo piso toda la tarde. Como no sab&iacute;a nada de su hermano, cogi&oacute; una linterna para hacer se&ntilde;ales a su chalet, situado enfrente, y obtuvo una respuesta, la de su sobrino. De su hermano tuvo noticias sobre las 21.00 horas, cuando la balsa de agua ya hab&iacute;a bajado y desde el balc&oacute;n le grit&oacute;:
    </p><p class="article-text">
        -&nbsp;&ldquo;Eres t&uacute;, &iquest;Antonio?&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        -&nbsp;&ldquo;S&iacute;, soy yo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        D&iacute;as despu&eacute;s de la riada y con las labores incesantes de limpieza, la familia Molina lo tiene claro: &ldquo;Nos vamos, las inundaciones cada vez son m&aacute;s bestias&rdquo;. Es m&aacute;s, &ldquo;de las 12 viviendas que estamos en esta comunidad de vecinos, creo que nos vamos pr&aacute;cticamente todos&rdquo;, dice Antonio. 
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos siete a&ntilde;os, esta peque&ntilde;a urbanizaci&oacute;n situada cerca del barranco del Juncar y muy pr&oacute;xima a una riera por la que discurre el agua para que no se inunde la carretera local CV-424 que conecta con Bu&ntilde;ol, ha sufrido las consecuencias materiales de tres embestidas de agua que descend&iacute;an por estos dos cauces desbordados por lluvias torrenciales. En la de 2018, &ldquo;el agua entr&oacute; un palmo de altura&rdquo;; en la segunda, en 2020, &ldquo;fue un metro y medio fuera de casa y dentro, medio metro&rdquo;; y &ldquo;esta &uacute;ltima casi ha sido mortal&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Antonio Molina y su hijo Toni se abrazan al recordar la tarde y la noche de las inundaciones que han arrasado su vivienda. Antonio estuvo más de 3 horas agarrado a una columna exterior tratando de resistir la fuerza del agua."
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                Antonio Molina y su hijo Toni se abrazan al recordar la tarde y la noche de las inundaciones que han arrasado su vivienda. Antonio estuvo más de 3 horas agarrado a una columna exterior tratando de resistir la fuerza del agua.                            </span>
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        &ldquo;No podemos vivir con el miedo a la lluvia y arriesgarnos a morir&rdquo;, confiesa Antonio, que llora de impotencia y rabia, mientras se abraza a su hijo mayor Toni, de 32 a&ntilde;os, con quien trabaja como carpintero. &ldquo;Si esto es cada vez m&aacute;s frecuente, &iquest;vamos a estar aqu&iacute; hasta que nos liquide?&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Chalets construidos en terrenos inundables </strong></h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n fuentes municipales, de las m&aacute;s de 4.000 personas censadas en el t&eacute;rmino municipal de Godelleta, cerca de 2.000 residen fuera del n&uacute;cleo urbano, en chalets ubicados en urbanizaciones y diseminados -viviendas agrupadas en un lugar que no se considera n&uacute;cleo de poblaci&oacute;n-. 
    </p><p class="article-text">
        La urbanizaci&oacute;n en la que ha residido hasta ahora la familia Molina est&aacute; a 6 kil&oacute;metros del pueblo, donde apenas han sufrido da&ntilde;os por la DANA, mientras que esta &aacute;rea, en la que hay otras urbanizaciones y diseminados por la que discurren los barrancos del Murtal y del Gallego que desembocan kil&oacute;metros abajo en la Rambla del Poyo, es la zona cero de la cat&aacute;strofe en Godelleta. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando nos dieron las llaves en marzo de 2005 no sab&iacute;amos que aqu&iacute; hab&iacute;a barrancos. Con el tiempo, la gente s&iacute; me ha dicho que a&ntilde;os atr&aacute;s esto se hab&iacute;a inundado. Yo compro a una promotora que tiene el permiso del Ayuntamiento para construir casas para ser habitadas, pues conf&iacute;o&rdquo;, cuenta Carmen. &ldquo;Pero claro, en plena burbuja inmobiliaria&hellip; Ah&iacute; lo dejo, &iquest;vale?&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El 28 de enero de 2003, fecha en la que la Generalitat aprob&oacute; el Plan de Acci&oacute;n Territorial sobre la prevenci&oacute;n del Riesgo de Inundaci&oacute;n en la Comunidad Valenciana (PATRICOVA), se constat&oacute; que en Godelleta <a href="https://www.godelleta.es/sites/www.godelleta.es/files/files/documentos/ep_godelleta.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no exist&iacute;an &ldquo;zonas afectadas por riesgo de inundaci&oacute;n en el municipio&rdquo;</a>, es decir, que en el caso de tener inundaciones, no se consideraba que pod&iacute;an ocasionar da&ntilde;os en personas, bienes y actividades humanas. En la &uacute;ltima revisi&oacute;n del PATRICOVA, aprobada en octubre de 2015, se indicaban zonas de riesgo de peligrosidad geomorfol&oacute;gica en el t&eacute;rmino municipal, o sea, la probabilidad de que haya inundaciones en determinadas formas (vaguadas, barrancos, desapariciones de cauce, etc&eacute;tera) y el documento ratificaba de nuevo que no exist&iacute;a riesgo de inundaci&oacute;n. 
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                    alt="Mapa de zonas en riesgo de inundación según PATRICOVA de la red hidrográfica de la Rambla del Poyo. | Elaborado por José Vicente Vega, geógrafo ambiental por la Universidad de Valencia y vecino de la Urbanización Monsec, en Godelleta, desde hace 17 años."
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                Mapa de zonas en riesgo de inundación según PATRICOVA de la red hidrográfica de la Rambla del Poyo. | Elaborado por José Vicente Vega, geógrafo ambiental por la Universidad de Valencia y vecino de la Urbanización Monsec, en Godelleta, desde hace 17 años.                            </span>
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        En el caso de la urbanizaci&oacute;n Los Pinos, <a href="https://visor.gva.es/visor/?extension=266363,4115432,1161436,4619187&amp;nivelZoom=8&amp;capasids=Orto_Actual;,Ordenacion_Territorial;12,Ordenacion_Territorial;11,Ordenacion_Territorial;10,Ordenacion_Territorial;9,Ordenacion_Territorial;8,Ordenacion_Territorial;7,Ordenacion_Territorial;6,Ordenacion_Territorial;5,Ordenacion_Territorial;4,Ordenacion_Territorial;3,Ordenacion_Territorial;1&amp;tcapas=1.0,1.0,1.0,1.0,1.0,1.0,1.0,1.0,1.0,1.0,1.0,1.0&amp;idioma=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n PATRICOVA</a>, &uacute;nicamente viene marcada como zona de peligrosidad geomorfol&oacute;gica y no como en riesgo de inundaci&oacute;n, a pesar de que las viviendas han sufrido da&ntilde;os materiales de tres inundaciones desde 2018 y varios vecinos temieron perder su vida el pasado 29 de octubre. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n recoge uno de los documentos de compraventa de la vivienda de Carmen Molina firmado en noviembre de 2004 con la inmobiliaria Avance Inmobiliario del Este S.L.., se especifica c&oacute;mo la licencia de obras fue concedida en una comisi&oacute;n del consistorio de Godelleta celebrada el 11 de marzo de 2003, un mes y pico despu&eacute;s de la aprobaci&oacute;n del PATRICOVA. 
    </p><p class="article-text">
        Desde el Ayuntamiento de Godelleta alegan que &ldquo;las licencias concedidas en dicha zona&rdquo; fueron adjudicadas en base al <a href="https://www.godella.es/es/transparencia/plan-general-ordenacion-urbana-pgou-0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Plan General de Ordenaci&oacute;n Urbana</a> de 1988, anterior al PATRICOVA y a&uacute;n vigente -con <a href="https://www.godella.es/sites/www.godella.es/files/files/Urbanismo/PGOU2019/176.-modificacion_pgou_sept-19.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">modificaciones</a> hasta 2018-, y que desde el a&ntilde;o 2007 &ldquo;no han concedido ninguna licencia para construir edificaciones de nueva planta como la de Los Pinos o Alameda [&aacute;rea con un restaurante y chalets aleda&ntilde;o, que tambi&eacute;n sufri&oacute; graves destrozos hace dos semanas] en esas zonas&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>Falta de informaci&oacute;n y soluciones tard&iacute;as </strong></h2><p class="article-text">
        En enero de 2022, una vecina de la familia Molina, Marina Gand&iacute;a Vergara, compr&oacute; junto a su pareja un chalet en Los Pinos a trav&eacute;s de la intermediaci&oacute;n de la inmobiliaria Vostra Casa por 165.000 euros. &ldquo;Soy de Alaquas y mi novio de Xirivella, pueblecitos a 20 minutos en coche desde aqu&iacute;. Nos gustaba la zona, que era una comunidad de vecinos cerrada y nos transmit&iacute;a seguridad&rdquo;, cuenta por tel&eacute;fono. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Fue en la primera junta de vecinos cuando nos enteramos de lo de las inundaciones&rdquo;, recuerda. El consorcio de seguros hab&iacute;a indemnizado a la comunidad para reparar muros y la fosa s&eacute;ptica que hab&iacute;an sido da&ntilde;ados tras la inundaci&oacute;n de 2020. &ldquo;Por parte de la inmobiliaria se nos ocult&oacute; esta informaci&oacute;n porque, de haberlo sabido, no nos hubi&eacute;ramos metido en esta casa&rdquo;, asegura. A este respecto, desde Vostra Casa responden por correo electr&oacute;nico diciendo que no han sido &ldquo;promotores ni constructores de esas viviendas&rdquo; y derivan a este diario a que hable con el consistorio para ver si puede facilitar m&aacute;s informaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La joven pareja -ambos tienen 30 a&ntilde;os- present&oacute; un escrito al Ayuntamiento para que les confirmaran que Residencial Los Pinos era una zona inundable y que hab&iacute;a sufrido da&ntilde;os. Se&ntilde;alan que la respuesta que obtuvieron fue que la urbanizaci&oacute;n hab&iacute;a sufrido las riadas de 2018 y 2020. Tras la inundaci&oacute;n de hace dos semanas, han puesto el caso en manos de sus abogados. &ldquo;No podemos vivir aqu&iacute; y eso que nos quedan much&iacute;simos a&ntilde;os de hipoteca&rdquo;. 
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                    alt="Un vecino de la urbanización Los Pinos acumula muebles y escombros sacados de las viviendas de la zona el pasado miércoles 6 de noviembre."
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            <span class="title">
                Un vecino de la urbanización Los Pinos acumula muebles y escombros sacados de las viviendas de la zona el pasado miércoles 6 de noviembre.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En una reuni&oacute;n mantenida el pasado 6 de noviembre entre representantes de esta comunidad de vecinos y el Ayuntamiento de Godelleta, les informaron de las ayudas p&uacute;blicas que pod&iacute;an solicitar por los da&ntilde;os causados en sus viviendas. Dos d&iacute;as antes, un vecino de esta comunidad en representaci&oacute;n de las 12 viviendas, present&oacute; una instancia en el consistorio para transmitir la petici&oacute;n de que la urbanizaci&oacute;n se reconozca como zona inhabitable y que se les indemnice por el valor total de la propiedad. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si ellos se van de all&iacute; no se puede vender, ahora mismo est&aacute;n cerca del cauce del barranco del Juncar&rdquo;, dice la alcaldesa de Godelleta, Mar&iacute;a Amparo Pardo Luj&aacute;n. &ldquo;En 2020 [en aquel momento era concejala de urbanismo] se plante&oacute; hacer un desv&iacute;o para que esta urbanizaci&oacute;n dejase de ser cauce de este barranco. Si lo desvi&aacute;semos un poco antes, dejar&iacute;a de pasar por all&iacute;. Es un proyecto muy costoso y est&aacute; sobre la mesa desde entonces, pero lo tienen que hacer desde la conseller&iacute;a<span class="highlight" style="--color:white;"> </span>porque son los que tienen los recursos econ&oacute;micos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Fuentes de la Consejer&iacute;a de Agricultura de la Generalitat afirman que las competencias de este proyecto son del Ayuntamiento, que a su vez tiene que tener el visto bueno de la Confederaci&oacute;n Hidrogr&aacute;fica del J&uacute;car (CHJ), y que desde la Direcci&oacute;n General del Agua hay una colaboraci&oacute;n. &ldquo;Ahora mismo el encauzamiento de este barranco est&aacute; en proceso de estudio&rdquo;, apuntan, &ldquo;aunque tras la DANA va a ser prioritario para evitar que se vuelvan a inundar estas zonas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras desde la administraci&oacute;n p&uacute;blica se derivan la responsabilidad, los inquilinos de Los Pinos preparan la documentaci&oacute;n y realizan todos los procesos para <span class="highlight" style="--color:white;">conseguir una indemnizaci&oacute;n que les ayude a empezar de cero en otro lugar alejado de barrancos y </span><a href="https://www.eldiario.es/sociedad/mapa-costa-mediterranea-inundable-dana-cebo-valencia-utiel-letur_1_11778161.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;">zonas inundables</span></a><span class="highlight" style="--color:white;">. Se han reubicado como han podido en casa de familiares y amigos, tal y como han hecho miles de personas afectadas por la DANA en otras poblaciones de Valencia, y tan solo dos familias han dormido en el segundo piso de la casa durante estas dos semanas porque tienen muchos animales.</span>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Carmen Molina ha logrado alquilar un piso en Cheste, despu&eacute;s de dormir en cuatro casas distintas. Su hermano Antonio est&aacute; en casa de su cu&ntilde;ada. Su padre se fue a vivir a un piso de una habitaci&oacute;n con otro de sus hermanos a Quart de Poblet, localidad en la que residi&oacute; parte de su vida junto con sus hijos y que dejaron en 2005 en busca de &ldquo;m&aacute;s tranquilidad&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Dicen que por lo que nos ha pasado somos refugiados clim&aacute;ticos, Carmen&rdquo;, se despide Antonio, mientras no para de moverse de un lado para otro ayudando a reparar su casa y las de sus vecinos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Calleja]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/vecinos-zonas-rurales-inundables-valencia-no-vivir-miedo-lluvia-arriesgarnos-morir_1_11825056.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Nov 2024 21:10:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los vecinos que se van de zonas rurales inundables en Valencia: “No podemos vivir con el miedo a la lluvia y arriesgarnos a morir”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[DANA,Valencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Estudiantes y salud mental en la era COVID: "Creía que no podía y me preguntaba si valía para esto"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/estudiantes-salud-mental-covid-creia-no-podia-preguntaba-si-valia_1_8183738.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/93458c1f-6bdc-4660-8d0b-24c2546cd147_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Estudiantes y salud mental en la era COVID: &quot;Creía que no podía y me preguntaba si valía para esto&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Docentes y orientadores han atendido a muchos estudiantes con problemas de carácter psicológico durante un curso "muy intenso" en el que los casos más graves han crecido respecto a años sin crisis sanitaria</p><p class="subtitle">Los jóvenes que acuden al psicólogo por la pandemia: "Es algo normal, hasta los famosos lo hacen"</p></div><p class="article-text">
        El curso que ha terminado en junio ha sido calificado como un &eacute;xito por mantener <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/segundo-trimestre-acaba-99-6-aulas-abiertas-espana-encamina-completar-curso-cierres_1_7362924.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s del 90% de las aulas abiertas</a> a pesar de la pandemia. Sin embargo, estudiar en tiempos de COVID-19 ha tenido repercusiones en el bienestar psicol&oacute;gico del alumnado: incertidumbre, ansiedad y temor han ido recorriendo las aulas. 
    </p><p class="article-text">
        Susana Espi&ntilde;eiro, de 15 a&ntilde;os, est&aacute; contenta porque ha aprobado los ex&aacute;menes de la &uacute;ltima evaluaci&oacute;n de tercero de la ESO. Estudia en el <a href="https://www.educa2.madrid.org/web/ies.nicolascopernico" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Instituto Nicol&aacute;s Cop&eacute;rnico de Parla</a>, un centro situado al sur de la ciudad de Madrid. Sentada en la cama de su habitaci&oacute;n dice que est&aacute; a gusto en casa, sobre todo en ese espacio. &ldquo;Es mi lugar favorito. El sitio donde no me juzgan&rdquo;, se sincera. Aqu&iacute; pasa gran parte de su tiempo a pesar de que sus padres est&aacute;n empe&ntilde;ados en que salga m&aacute;s a la calle y quede con sus amigos ahora que la situaci&oacute;n con el virus ha mejorado.
    </p><p class="article-text">
        Cuando le preguntamos por sus notas, responde que no le han ido mal. &ldquo;Podr&iacute;a haberlo hecho mejor&rdquo;, se escucha a lo lejos. Es la voz de Elisa Serrano, la madre de Susana, que est&aacute; pendiente de la conversaci&oacute;n mientras charla con su marido en el sal&oacute;n, en el otro extremo de un peque&ntilde;o piso situado en el sur de Parla. &ldquo;Siempre ha sido una ni&ntilde;a de estudiar poco, a &uacute;ltima hora y de sacar sietes. Por eso le digo que no estoy contenta, porque s&eacute; que puede mucho m&aacute;s&rdquo;, se&ntilde;ala Elisa. &ldquo;Primero y segundo de la ESO los pas&oacute; bien, pero este curso las notas empezaron a bajar en la segunda evaluaci&oacute;n. Susana estaba mal&rdquo;, cuenta la madre. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No paraba de rumiar, le daba muchas vueltas a la cabeza. Me pas&oacute; lo mismo cuando ten&iacute;a ex&aacute;menes en pleno confinamiento. Me puse de los nervios porque pensaba que no iba a sacar tercero. En la primera evaluaci&oacute;n suspend&iacute; lengua, luego franc&eacute;s en la segunda&hellip;&rdquo;, explica Susana. &ldquo;Me dio por pensar en el futuro. Me preguntaba: &iquest;y si no valgo para esto? &iquest;Y si al pr&oacute;ximo a&ntilde;o me paso a la Formaci&oacute;n Profesional b&aacute;sica, ser&aacute; m&aacute;s f&aacute;cil? Empec&eacute; a dejar de estudiar porque cre&iacute;a que no pod&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Jos&eacute; Antonio Luengo, especialista en Psicolog&iacute;a Educativa y Sanitaria y Decano del Colegio de Psic&oacute;logos de Madrid, durante la pandemia han aflorado el sufrimiento y los desajustes emocionales de una manera tremenda entre los adolescentes. &ldquo;Tienen problemas de identidad, relacionados con el autoconcepto, de qui&eacute;n soy y qu&eacute; quiero&hellip; Son &eacute;pocas cr&iacute;ticas de su vida&rdquo;, explica Luengo. El especialista, que por su trabajo en el equipo de apoyo contra el acoso escolar de la Comunidad de Madrid est&aacute; en contacto con los colegios e institutos de la regi&oacute;n, recalca el papel de los profesores, tutores y orientadores acad&eacute;micos puesto que han atendido a muchos estudiantes con problemas de car&aacute;cter psicol&oacute;gico durante un curso &ldquo;muy intenso&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El Club de los Inquietos se reúne en la Casa de La Juventud de Parla, Madrid. La mayoría de los participantes sienten que este es un &quot;espacio seguro&quot; donde &quot;no se sienten juzgados&quot;. | Santi Donaire"
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                El Club de los Inquietos se reúne en la Casa de La Juventud de Parla, Madrid. La mayoría de los participantes sienten que este es un &quot;espacio seguro&quot; donde &quot;no se sienten juzgados&quot;. | Santi Donaire                            </span>
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        As&iacute; lo reconoce Mar&iacute;a S&aacute;nchez, jefa del Departamento de Orientaci&oacute;n del IES Nicol&aacute;s Cop&eacute;rnico, donde estudia Susana. S&aacute;nchez sostiene que lo m&aacute;s duro ha sido comprobar c&oacute;mo los casos m&aacute;s graves, como los intentos de suicidio, las autolesiones o los cuadros depresivos, se han multiplicado por diez con respecto a cursos anteriores a la pandemia. Confiesa que ha habido varios momentos en los que ha dicho &ldquo;no puedo m&aacute;s&rdquo;. Desde su departamento derivan a los alumnos que lo necesitan a los centros de salud mental, pero &ldquo;est&aacute;n hasta arriba&rdquo;, seg&uacute;n la orientadora. &ldquo;Ante la falta de recursos de la p&uacute;blica, a veces hemos acabado haciendo tratamiento terap&eacute;utico como hemos podido&rdquo;. Aunque Mar&iacute;a S&aacute;nchez es psic&oacute;loga y est&aacute; especializada en psicopedagog&iacute;a, su trabajo como orientadora est&aacute; concebido para centrarse en lo educativo y no en la parte emocional del alumno. 
    </p><p class="article-text">
        Una de las estudiantes con las que ha tratado esta orientadora acad&eacute;mica ha sido Susana. Para la joven, fue el principio de su recuperaci&oacute;n. &ldquo;Detecto que Susana tiene una bajada de autoestima y que tiende a tirar la toalla ante el nivel m&iacute;nimo de fracaso para optar por un camino m&aacute;s sencillo&rdquo;, apunta S&aacute;nchez. &ldquo;Me cont&oacute; que ten&iacute;a un trauma del pasado, un episodio de <em>bullying </em>que sufri&oacute; durante unos a&ntilde;os por parte de una de sus profesoras de primaria. Le dec&iacute;a que no iba llegar a nada. Tuvo que ir al psic&oacute;logo&rdquo;. Pero ah&iacute; no quedaba la cosa. &ldquo;Me habl&oacute; de su familia. Me dijo que durante el confinamiento se hab&iacute;a dado cuenta de c&oacute;mo eran al haber pasado m&aacute;s tiempo juntos. Se quejaba de que el padre estaba todo el d&iacute;a con el m&oacute;vil, sin hacerle mucho caso, o que no entend&iacute;a los cambios de humor de su hermana mayor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Espacios p&uacute;blicos como la <a href="https://www.lacasajoven.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Casa de la Juventud de Parla</a> han sido un soplo de aire fresco para Mar&iacute;a S&aacute;nchez y otros orientadores. Han derivado a alumnos como Susana a servicios gratuitos en los que se trabaja el bienestar emocional y el desarrollo personal <a href="https://www.lacasajoven.com/club-de-ls-inquietos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en grupo</a> o en <a href="https://www.lacasajoven.com/asesoria-desarrollo-personal/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sesiones individualizadas</a> con psic&oacute;logos. Cuando Susana empez&oacute; a ir estos programas, sus problemas emocionales derivados de una reca&iacute;da por el episodio de <em>bullying</em> que sufri&oacute; fueron desapareciendo. &ldquo;Ha ido de m&aacute;s a menos. Cuando lleg&oacute;, ten&iacute;a un problema de la imagen que ten&iacute;a de s&iacute; misma, tanto a nivel de relaciones personales como en la parte acad&eacute;mica&rdquo;, cuenta Piedad, la psic&oacute;loga que lidera el <a href="https://www.lacasajoven.com/club-de-ls-inquietos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Club de los Inquietos</a>, un programa en el que se trabaja el bienestar emocional en sesiones grupales de 12 a 15 chicos con edades desde los 12 hasta los 18 a&ntilde;os. &ldquo;Ahora reconoce que tiene cualidades importantes como el liderazgo, la iniciativa o la capacidad de entender a los dem&aacute;s&rdquo;, sostiene la psic&oacute;loga. &ldquo;Aqu&iacute; ha podido hablar de todo, opinar y no sentirse que se la est&aacute; cuestionando constantemente&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay muchos chicos de tercero y cuarto de la ESO que han venido al Club de los Inquietos para tener un espacio donde relacionarse. En el instituto ven a los compa&ntilde;eros de clase algunos d&iacute;as s&iacute; y otros no por la pandemia, o porque ya no hay recreo&rdquo;, enfatiza Luisa Ferro, Coordinadora e impulsora de estos servicios de desarrollo personal y bienestar emocional. &ldquo;Cuando se juntan hay una empat&iacute;a que tiene una fuerza de la leche&rdquo;, subraya con orgullo.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">La ansiedad de los estudiantes universitarios </h3><p class="article-text">
        Ante la saturaci&oacute;n que sufre la red de salud mental p&uacute;blica, la <a href="https://www.ucm.es/clinicadepsicologia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cl&iacute;nica Universitaria de psicolog&iacute;a de la Universidad Complutense de Madrid</a> (UCM) es otro de los recursos al que han acudido los menores de algunos institutos p&uacute;blicos por recomendaci&oacute;n de los departamentos de orientaci&oacute;n acad&eacute;mica. En este centro sanitario del campus de Somosaguas de la UCM, que se encuentra en Pozuelo de Alarc&oacute;n (Madrid), los alumnos del M&aacute;ster en Psicolog&iacute;a Cl&iacute;nica realizan sus pr&aacute;cticas y, junto con un especialista que les ayuda, <a href="https://www.psicologiaclinicaucm.com/pacientes/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ofrecen atenci&oacute;n psicol&oacute;gica gratuita a quien la solicite</a>. A diferencia de la Casa de la Juventud de Parla, no hay l&iacute;mite de edad: acuden desde ni&ntilde;os hasta personas de avanzada edad. 
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                    alt="Paula Cazón, 24 años, a través de la ventana de la Clínica Universitaria de psicología de la UCM en Somosaguas, Madrid.  | Santi Donaire"
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                Paula Cazón, 24 años, a través de la ventana de la Clínica Universitaria de psicología de la UCM en Somosaguas, Madrid.  | Santi Donaire                            </span>
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        &ldquo;Aqu&iacute; tambi&eacute;n tenemos listas de espera&rdquo;, afirma Cristina Larroy, directora de esta cl&iacute;nica que, adem&aacute;s de servir como espacio de pr&aacute;cticas para estudiantes de Psicolog&iacute;a, naci&oacute; con el objetivo de dar asistencia psicol&oacute;gica a los estudiantes y personal de la UCM, as&iacute; como a sus familiares -con el tiempo, se ha abierto a pacientes que no son del campus-. En la cl&iacute;nica, aunque siempre han atendido de presencialmente, desde el confinamiento muchas de las consultas las hacen de forma semipresencial. &ldquo;Estamos dando citas para octubre porque no damos abasto. Este a&ntilde;o, los casos que estamos tratando son m&aacute;s graves y las terapias m&aacute;s largas. Esta situaci&oacute;n extraordinaria y de tensi&oacute;n, mantenida durante tanto tiempo, ha provocado que broten muchas patolog&iacute;as que estaban latentes&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Larroy cuenta c&oacute;mo este curso han tenido m&aacute;s pacientes con trastorno l&iacute;mite de personalidad y con trastorno de conducta alimentaria. Pero, sobre todo, han llegado muchas personas con trastornos del estado de &aacute;nimo y afectivos -principalmente depresi&oacute;n- y con trastornos de ansiedad. Un estudio realizado por la c&aacute;tedra UCM-Grupo 5 Contra el Estigma revela que durante las cuatro olas de contagios que se sucedieron desde el inicio del confinamiento domiciliario <a href="https://www.contraelestigma.com/resource/conviviendo-con-covid-19-longitudinal/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las personas de 18 a 30 a&ntilde;os mostraron una mayor sintomatolog&iacute;a depresiva y de ansiedad</a> que otros grupos de edad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Paula Caz&oacute;n, de 24 a&ntilde;os, es una de las estudiantes de la UCM que viene a terapia desde mayo por un cuadro de ansiedad que se agudiz&oacute; en abril. &ldquo;Dorm&iacute;a fatal, no me concentraba y no me pod&iacute;a poner en serio a estudiar porque estaba saturada&rdquo;, cuenta esta estudiante de cuarto de Psicolog&iacute;a. Como le ha sucedido a Susana, no es la primera ocasi&oacute;n en la que Paula va al psic&oacute;logo: desde los 13 a los 16 a&ntilde;os tuvo TCA. Esta vez, el problema por el que Paula ha solicitado ayuda es por la ansiedad que le ha generado estar en pr&aacute;cticas en una empresa, sacar adelante el curso de forma semipresencial y hacer el trabajo de fin de grado (TFG).
    </p><p class="article-text">
        Dice que ahora agradece hacer las pr&aacute;cticas <em>online</em> para poder llegar a todo, pero reconoce que no ha llevado bien haber ido a la facultad una semana s&iacute; y otra no; sobre todo, por la &ldquo;constante improvisaci&oacute;n&rdquo; de los profesores para dar el curso <em>online</em> y presencial. &ldquo;Cuarto ya de por s&iacute; es un a&ntilde;o especial porque tenemos pr&aacute;cticas externas, el TFG y nos preparamos para salir al mundo laboral. Durante este curso, con esto de la semipresencialidad, nos han mandado m&aacute;s trabajos, que requieren una evaluaci&oacute;n continua. Nos saturan&rdquo;, se queja la joven. La terapia de Paula consta de seis sesiones semanales. Al ser estudiante de la UCM tiene un descuento del 40% y paga 29 euros -la tarifa normal son 48 euros-. La psic&oacute;loga que la trata, Maider Prieto, explica c&oacute;mo trabajan el manejo de la ansiedad: &ldquo;Consiste en ayudar a que aprenda a gestionar las emociones y a normalizar la ansiedad como una emoci&oacute;n m&aacute;s, como son la alegr&iacute;a y la tristeza&rdquo;. Adem&aacute;s, cuenta Prieto, le ha dado ideas para aprender a organizarse mejor con los estudios y las pr&aacute;cticas, y as&iacute; poder llegar a todo. 
    </p><h3 class="article-text">Tambi&eacute;n por tel&eacute;fono</h3><p class="article-text">
        Otro de los servicios que ofrece la UCM a los estudiantes que necesitan ayuda psicol&oacute;gica es <a href="https://psicall.ucm.es/la-clinica" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">PsiCall</a>, del que tambi&eacute;n es responsable Cristina Larroy. Un equipo de psic&oacute;logos atienden telef&oacute;nicamente o mediante correo electr&oacute;nico a los pacientes. El servicio ha retomado la normalidad desde el principio de curso, pero con el decreto del estado de alarma en marzo de 2020 pusieron en marcha <a href="https://elpais.com/sociedad/2020-05-11/me-da-mas-ansiedad-la-universidad-que-la-pandemia.html?utm_source=Facebook&amp;ssm=FB_CM&amp;fbclid=IwAR1II629fxQhqhJEl4HAKKmjjjk0NA9tV0Dly8bgRSnLowHAHZVd7rWV88Q#Echobox=1589268598" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">PsicallCovid</a>. Estuvo operativo hasta el 22 de junio del a&ntilde;o pasado. &ldquo;Al principio, la mayor&iacute;a de los estudiantes que llamaban era por la ansiedad generada por el miedo al contagio y por la situaci&oacute;n general, pero a medida que avanzaba el curso mostraban su preocupaci&oacute;n por la incertidumbre sobre la din&aacute;mica de las clases, el manejo de los ex&aacute;menes y por la situaci&oacute;n econ&oacute;mica y el miedo al futuro&rdquo;, relata Larroy. 
    </p><p class="article-text">
        El impacto de los ERTE y los despidos han hecho que algunos estudiantes hayan tenido que devolver la beca para ayudar a sus familias, lo que, seg&uacute;n Larroy, genera desesperanza e incertidumbre ante el futuro. A veces, con los casos m&aacute;s graves, como las llamadas por intentos de suicidio, pasan a un sistema de intervenci&oacute;n breve de nueve sesiones gratuitas con un psic&oacute;logo y a trav&eacute;s de videollamadas. 
    </p><p class="article-text">
        En un peque&ntilde;o piso que se asemeja a una especie de torre de control trabaja el equipo de Psicall. Sara Lorenzo es una de las supervisoras. Est&aacute; sola. Debido a las medidas de prevenci&oacute;n por la Covid-19 no pueden juntarse con los puestos que hay para los operadores. Estuvo en el dispositivo de PsicallCovid y, echando la vista atr&aacute;s, asegura que el volumen de llamadas ha bajado con respecto a 2020, pero les preocupa que llamen m&aacute;s j&oacute;venes con problemas de ideaci&oacute;n suicida.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Puerta de entrada de Psicall cuya ubicación es secreta para guardar el anonimato y seguridad de sus psicólogos / Santi Donaire."
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                Puerta de entrada de Psicall cuya ubicación es secreta para guardar el anonimato y seguridad de sus psicólogos / Santi Donaire.                            </span>
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        &ldquo;Te cuentan que est&aacute;n al borde del colapso, a punto de decir que no pueden m&aacute;s&rdquo;, comenta. En este punto, Lorenzo se&ntilde;ala que las restricciones que ha habido durante la pandemia no han posibilitado recursos que producen felicidad &ldquo;como tomarse una cerveza al final de d&iacute;a o irse de cena, actividades que ayudan a compensar el bucle negativo en el que est&aacute;n, lleno emociones desagradables&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lorenzo destaca que, en general, reciben m&aacute;s llamadas y correos electr&oacute;nicos de mujeres, tanto de madres como de estudiantes. &ldquo;Puede que las mujeres hayamos normalizado m&aacute;s el hecho de pensar c&oacute;mo nos sentimos y buscar ayuda en un momento dado, mientras que los hombres es un tema m&aacute;s de 't&uacute; puedes con ello', 'venga, t&uacute; solo'&rdquo;, opina Lorenzo. La psic&oacute;loga dice que los chicos que acaban llamando lo hacen porque ya no pueden m&aacute;s y por eso predominan los cuadros agudos de ansiedad con un bajo estado de &aacute;nimo bajo. 
    </p><p class="article-text">
        Con los cascos puestos porque empieza su turno de tarde, esta psic&oacute;loga reconoce que en los 45 minutos que pueden estar de media al tel&eacute;fono es imposible mejorar la vida de los j&oacute;venes que les llaman para contarles su problem&aacute;tica. No obstante, uno de sus objetivos consiste en que se queden con la idea de que pedir ayuda est&aacute; bien. &ldquo;Se trata de dejar a un lado el prejuicio de que si solicitas atenci&oacute;n psicol&oacute;gica es que est&aacute;s loco o que el profesional que te escucha no te va a entender&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Calleja]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/estudiantes-salud-mental-covid-creia-no-podia-preguntaba-si-valia_1_8183738.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Jul 2021 19:27:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Estudiantes y salud mental en la era COVID: "Creía que no podía y me preguntaba si valía para esto"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus,Covid-19,Salud mental,Educación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los jóvenes que acuden al psicólogo por la pandemia: "Es algo normal, hasta los famosos lo hacen"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/jovenes-acuden-psicologo-pandemia-normal-famosos_1_8178043.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/566dddd1-d834-42c4-a871-d7be5d1fa70b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los jóvenes que acuden al psicólogo por la pandemia: &quot;Es algo normal, hasta los famosos lo hacen&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los profesionales de la salud mental han detectado un fuerte incremento de consultas por dolencias que se han destapado o visto empeoradas por el confinamiento y las restricciones para controlar la COVID-19</p><p class="subtitle">La retirada de Simone Biles en los Juegos abre otra grieta en el muro de silencio que estigmatiza la salud mental</p></div><p class="article-text">
        Lo primero que hace Emilio Criado cuando se sienta en el sof&aacute; es coger el m&oacute;vil. Acaba de terminar una sesi&oacute;n de psicoterapia y se relaja mirando la pantalla. Natalia Mart&iacute;n, su psic&oacute;loga, regresa para acompa&ntilde;arnos hasta una habitaci&oacute;n amplia donde impera el color blanco y en la que destaca un enorme espejo unidireccional &ndash;al otro lado hay una sala habilitada para ver, escuchar y grabar las sesiones&ndash;. &ldquo;Vine aqu&iacute; por adicci&oacute;n a las nuevas tecnolog&iacute;as, pasaba ocho horas al d&iacute;a con los videojuegos. Mis padres se preocuparon y decidieron solicitar ayuda profesional&rdquo;, cuenta el adolescente, que hoy cumple 14 a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Mart&iacute;n, sanitaria en el centro de salud mental <a href="https://itasaludmental.com/centros/itamoscatelar" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ITA Moscatelar,</a> cuando Emilio empez&oacute; la terapia semanal le costaba expresar lo que sent&iacute;a. Era la primera vez que acud&iacute;a al psic&oacute;logo. A esta sesi&oacute;n sumaron dos mensuales: una terapia familiar y la cita con el psiquiatra. Casi tres meses despu&eacute;s, el joven cuenta sus problemas con una normalidad que sorprende. &ldquo;En el confinamiento, como d&aacute;bamos las clases <em>online,</em> terminaba una y me pon&iacute;a a jugar. Este curso [estaba en segundo de la ESO, que es presencial] jugaba por las tardes&rdquo;. Emilio reconoce que antes de que estallara la pandemia no estaba tanto tiempo con los videojuegos, pero en la cuarentena se pon&iacute;a con la Play Station o el ordenador porque era lo &uacute;nico que ten&iacute;a &ldquo;para no aburrirse&rdquo; y para estar conectado con sus amigos, que tambi&eacute;n juegan en l&iacute;nea. 
    </p><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis de Mart&iacute;n es algo distinto. &ldquo;Cuando se encontraba mal, se encerraba en su cuarto y jugaba a los videojuegos, lo que no ayudaba si se sent&iacute;a desmotivado porque dan un refuerzo inmediato, son adictivos. Y esta bajada de &aacute;nimo le ha afectado a las notas porque en vez de estudiar, jugaba&rdquo;, explica la especialista en trastornos de conducta. 
    </p><p class="article-text">
        En un congreso virtual organizado a principios de junio por la la Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Pediatr&iacute;a (AEP), los m&aacute;s de 3.000 profesionales reunidos lanzaron la voz de alarma ante la saturaci&oacute;n en lo centros de salud mental y en las urgencias psiqui&aacute;tricas por la alta demanda de solicitudes de pacientes menores de edad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El fen&oacute;meno del incremento de ingresos urgentes de adolescentes por problemas de salud mental se sit&uacute;a en torno al 30%&rdquo;, afirma Mercedes Nav&iacute;o, coordinadora de la Oficina Regional de Salud Mental y Adicciones de la Comunidad de Madrid. En Catalunya, los sanitarios <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/factura-pandemica-salud-mental-aumentan-50-urgencias-trastornos-adolescentes_1_7904842.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">han avisado de un aumento del 50%</a> por urgencias psicol&oacute;gicas de j&oacute;venes. &ldquo;El sistema p&uacute;blico est&aacute; colapsado&rdquo;, advierte con preocupaci&oacute;n Celso Arango, director del Instituto de Psiquiatr&iacute;a y Salud Mental del Hospital Gregorio Mara&ntilde;&oacute;n de Madrid.
    </p><h3 class="article-text">Camas llenas</h3><p class="article-text">
        En la <a href="https://www.comunidad.madrid/hospital/gregoriomaranon/profesionales/instituto-psiquiatria-salud-mental/psiquiatria-nino-adolescente" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">unidad de hospitalizaci&oacute;n de adolescentes del servicio de Psiquiatr&iacute;a de este</a> centro, uno de las cuatro que hay en la regi&oacute;n, han ingresado 200 menores entre enero y mayo de 2021, un tercio m&aacute;s que en el mismo periodo de 2020. &ldquo;A pesar de que en toda la Comunidad de Madrid se ha incrementado en un 30% el n&uacute;mero de camas de hospitalizaci&oacute;n para adolescentes con problemas de salud mental, est&aacute;n todas llenas&rdquo;, a&ntilde;ade Arango, que adem&aacute;s es presidente de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Psiquiatr&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Los expertos que participaron en el congreso de la AEP tambi&eacute;n destacaron que hay un aumento preocupante de trastornos de conducta alimentaria, autolesiones e intentos de suicidio, as&iacute; como casos de ansiedad, depresi&oacute;n y trastornos obsesivo-compulsivos. Adem&aacute;s, subrayaron c&oacute;mo se hab&iacute;a disparado el consumo de pantallas en ni&ntilde;os y j&oacute;venes por el aislamiento y la falta de est&iacute;mulos, entre otros motivos.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente, parte de la terapia que realiza Natalia Mart&iacute;n con Emilio consiste en encontrar nuevas motivaciones y mejorar en la planificaci&oacute;n con sus estudios, as&iacute; como trabajar la higiene personal que el adolescente hab&iacute;a descuidado. &ldquo;A ra&iacute;z de tener nuevas ocupaciones y establecer rutinas en casa, como la hora de levantarse y acostarse, empez&oacute; a evolucionar&rdquo;, se&ntilde;ala la psic&oacute;loga que lo trata. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque decidieron dar por perdido este curso para centrarse en sacar las asignaturas que le quedaron de primero de la Educaci&oacute;n Secundaria Obligatoria (ESO), Emilio reconoce que se encuentra mejor porque &ldquo;hace m&aacute;s cosas y se organiza de otra forma&rdquo;. Ahora est&aacute; una hora y media con el m&oacute;vil o el ordenador &ldquo;porque le gusta y no quiere dejarlo&rdquo;, como cualquier chico de su edad, pero invierte m&aacute;s tiempo en estudiar o en hacer deporte &ndash;juega al f&uacute;tbol y al balonmano&ndash;. 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Tus amigos saben que vas al psic&oacute;logo?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;S&iacute;, es algo normal. Hasta los famosos lo hacen: es como ir al m&eacute;dico.
    </p><p class="article-text">
        El adolescente se despide con un poco de prisa. Tiene que ir a celebrar el cumplea&ntilde;os. Estar&aacute; con sus amigos de toda la vida. Algunas de ellos, afirma, tambi&eacute;n han ido a psicoterapia en alguna ocasi&oacute;n.&nbsp;
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            <span class="title">
                Celso Arango, director del Instituto de Psiquiatría y Salud Mental del Hospital Universitario Gregorio Marañón.                            </span>
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                </figure><h3 class="article-text">Ingresos por trastornos de conducta alimentaria</h3><p class="article-text">
        Antes de la pandemia, en ITA Moscatelar trataban a 71 pacientes; ahora atienden a 124. &ldquo;Estamos desbordados&rdquo;, confiesa su directora Marta Gago. &ldquo;Hemos tenido que contratar a tres terapeutas, una nutricionista, aumentar las jornadas de los psiquiatras, de los educadores sociales&hellip; No damos abasto&rdquo;. La psic&oacute;loga explica que el verano pasado empezaron a notar m&aacute;s afluencia de pacientes, pero con el inicio del curso en septiembre empez&oacute; a ser m&aacute;s notorio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de tratar a adolescentes como Emilio, este hospital privado est&aacute; especializado en los trastornos de conducta alimentaria (TCA), cuyas patolog&iacute;as (anorexia, bulimia y trastorno por atrac&oacute;n) tienen en com&uacute;n la obsesi&oacute;n por el peso, el cuerpo y la alimentaci&oacute;n. Actualmente, all&iacute; tratan a 75 pacientes con este problema, el doble que antes de que estallase la pandemia, y nueve de cada diez son mujeres. Un incremento que se asemeja a lo que han detectado en los centros de salud mental y hospitales p&uacute;blicos de la Comunidad de Madrid. &ldquo;En el Gregorio Mara&ntilde;&oacute;n, los dos grandes grupos de pacientes menores de edad que necesitan hospitalizaci&oacute;n en el servicio de Psiquiatr&iacute;a del Ni&ntilde;o y del Adolescente son los que llegan con trastornos de conducta alimentaria, con un incremento del 80% con respecto a 2020, y con trastornos afectivos-adaptativos con ideaci&oacute;n suicida, con una subida del 30%&rdquo;, apunta Celso Arango.
    </p><p class="article-text">
        Irene Cano, de 22 a&ntilde;os, es una de las pacientes que acuden all&iacute; para curar esta enfermedad. Se sit&uacute;a en la franja de edad en la que muchos j&oacute;venes han solicitado atenci&oacute;n psicol&oacute;gica o psiqui&aacute;trica durante la pandemia &ndash;<a href="http://www.cis.es/cis/opencms/ES/NoticiasNovedades/InfoCIS/2021/Documentacion_3312.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n una encuesta publicada por el CIS en febrero de 2021</a>, las personas de entre 18 y 34 a&ntilde;os son las que m&aacute;s hab&iacute;an frecuentado los servicios de salud mental hasta ese momento&ndash;. Como le pasa a Emilio, Irene es la primera vez que acude al psic&oacute;logo, pero a diferencia de &eacute;l, que va puntualmente, realiza su tratamiento en r&eacute;gimen de hospital de d&iacute;a en horario de 10.00 a 19.00 de lunes a viernes. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al principio odiaba este sitio, pero ahora es mi refugio&rdquo;, confiesa esta estudiante de cuarto de Administraci&oacute;n y Direcci&oacute;n de Empresas (ADE). Irene ha recuperado su peso, pero lleg&oacute; a perder 15 kilos. Cuando empez&oacute; el tratamiento en marzo pasado cre&iacute;a que iba a estar dos o tres semanas como mucho. Sin embargo, tuvo que paralizar el curso para poder curarse. 
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                &#039;Mi historia&#039;, fragmento de la carta escrita por Irene Cano en el que cuenta su experiencia con el TCA.                            </span>
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        &ldquo;Pones el piloto autom&aacute;tico y no paras. Hay momentos en los que tienes que dejarlo todo&rdquo;, apunta Marta Gago. En el hospital que dirige, la terapia en pacientes que tienen TCA consiste en sesiones individuales con el psic&oacute;logo, pero tambi&eacute;n grupales, llegando a tener cuatro al d&iacute;a, y una mensual a la que acuden familiares. Hacen seguimiento desde Psiquiatr&iacute;a y con el nutricionista y hay un control de las comidas, el peso e, incluso, acompa&ntilde;an a los pacientes al ba&ntilde;o. El coste del tratamiento de Irene ronda los 1.500 euros mensuales, aunque en su caso, el 80% lo cubre el seguro escolar. Emilio, sin embargo, paga 369 euros al mes sin descuento por el seguro. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de tres meses despu&eacute;s del ingreso, Irene cuenta sin tapujos su historia. &ldquo;En la cuarentena comenc&eacute;, lo t&iacute;pico, a hacer deporte. Al principio entrenaba una vez al d&iacute;a en el jard&iacute;n de casa, estudiaba y me iba a la habitaci&oacute;n. Siempre he hecho deporte, pero nunca me ha apasionado. Pero todo fue a m&aacute;s. Cuando nos dejaron salir a la calle, pas&eacute; de entrenar de una a tres veces al d&iacute;a y sal&iacute;a a correr. La redes sociales tampoco ayudaron. Ve&iacute;a los v&iacute;deos de Patri Jord&aacute;n (famosa youtuber con 11 millones de seguidores) y pasaba cada vez m&aacute;s tiempo en Instagram, leyendo mensajes que me iban metiendo a&uacute;n m&aacute;s en la enfermedad. La primera vez que la vieron sus amigas, exclamaron: &rdquo;&iexcl;Qu&eacute; tipazo! Le dio un &ldquo;subid&oacute;n&rdquo; y empez&oacute; &ldquo;la fiesta&rdquo; con la comida. 
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;El trastorno sigue, pero s&eacute; que se va a acabar&rdquo;</h3><p class="article-text">
        De comer sano pas&oacute; a comer muy poco. Y llegaron los atracones. En un viaje que hizo en septiembre con sus amigas apenas bajaba a la playa, se pasaba el d&iacute;a entrenando y segu&iacute;a aliment&aacute;ndose poco y mal. &ldquo;Una noche &iacute;bamos a salir y no me pod&iacute;a permitir comer, as&iacute; que con un melocot&oacute;n me propuse el reto de hacer una tabla de <em>crossfit</em> y aguantar hasta la cena. Eso te empoderaba. Cuando llegu&eacute; al restaurante, me met&iacute; un atrac&oacute;n como si no hubiera un ma&ntilde;ana. Llevaba casi seis meses sin comer bien&rdquo;, relata la joven. Pero &ldquo;la fiesta m&aacute;s gorda&rdquo; empez&oacute; despu&eacute;s con la compensaci&oacute;n. Hizo uso de la ingesta de laxantes para expulsar parte de la comida ingerida durante los atracones y a veces vomitaba.
    </p><p class="article-text">
        Cuando empez&oacute; el curso en septiembre, al estilo de vida que llevaba se sumaron los estudios y su trabajo en una tienda de ropa. Dej&oacute; de dormir bien y lleg&oacute; la depresi&oacute;n. &ldquo;Me preguntaba por qu&eacute; estaba triste y empec&eacute; a tomar antidepresivos&rdquo;, se&ntilde;ala Irene.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La joven madrile&ntilde;a confiesa que ha conseguido salir de la depresi&oacute;n y ha vuelto a ser la que era, pero en una versi&oacute;n mejorada. &ldquo;Era como una persona muy simp&aacute;tica, pero falsa. Ahora soy m&aacute;s autocr&iacute;tica&rdquo;. Ella misma ha descrito con detalle su historia en una carta donde cuenta c&oacute;mo, gracias a su psic&oacute;loga Jimena, encontr&oacute; muchos &ldquo;monstruos&rdquo; que le hab&iacute;an llevado al hospital. &ldquo;El trastorno sigue ah&iacute; y estoy harta, pero no me rindo. Me queda mucho por delante y lo &uacute;nico que s&eacute; es que se va a acabar&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Calleja]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/jovenes-acuden-psicologo-pandemia-normal-famosos_1_8178043.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Jul 2021 20:10:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud mental,Jóvenes,Salud,Coronavirus]]></media:keywords>
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