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    <title><![CDATA[elDiario.es - Anna Alboth]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/anna-alboth/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Anna Alboth]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Ayudo a migrantes en la frontera polaca y lo tengo que hacer a escondidas porque es ilegal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/ayudo-migrantes-frontera-polaca-escondidas-ilegal_129_8568790.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fd3f1a45-7a5c-4d3e-bf99-2673806ff197_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ayudo a migrantes en la frontera polaca y lo tengo que hacer a escondidas porque es ilegal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Anna Alboth, voluntaria del Minority Rights Group relata su experiencia con migrantes atrapados en la frontera entre Polonia y Bielorrusia y denuncia "el abismo entre lo que es legal y lo que es moral"</p><p class="subtitle">La UE limita el derecho de asilo a los refugiados que llegan desde Bielorrusia tras las presiones de Polonia</p></div><p class="article-text">
        No me puedo quitar una idea de la cabeza: &ldquo;Tengo hijos peque&ntilde;os, no puedo ir a la c&aacute;rcel, no puedo ir a la c&aacute;rcel&rdquo;. La pol&iacute;tica est&aacute; fuera de mi alcance y del de las v&iacute;ctimas atrapadas en la <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/crisis-frontera-polonia-bielorrusia-pasando-culpa_1_8475739.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">frontera entre Polonia y Bielorrusia</a>. La ya excanciller alemana, Angela Merkel, deber&iacute;a hablar con Aleksandr Lukashenko, presidente de <a href="https://www.eldiario.es/temas/bielorrusia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bielorrusia</a>. Resulta ir&oacute;nico que hasta esta frontera se hayan desplazado m&aacute;s de 50 medios de comunicaci&oacute;n y que <a href="https://www.eldiario.es/temas/polonia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Polonia</a> sea el &uacute;nico lugar de la Uni&oacute;n Europea donde los periodistas <a href="https://www.eldiario.es/internacional/dice-nueva-ley-television-polonia-amenaza-libertad-prensa_1_8215729.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no pueden informar libremente</a>.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, el duro invierno del norte de Europa acecha a las personas que se han quedado atrapadas en el bosque y mis dedos se congelan en las oscuras noches de nieve.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n en la frontera es una muestra del abismo entre lo que es legal y lo que es moral y supera los esfuerzos de quienes intentan salvar vidas. Todo lo que podemos hacer los activistas en los bosques de la frontera entre Polonia y Bielorrusia es llevar agua, comida y ropa a personas desesperadas. Sin embargo, este acto humanitario b&aacute;sico debe hacerse desde la clandestinidad. Tenemos que escondernos por los bosques. Atraer la atenci&oacute;n de los guardias fronterizos, la polic&iacute;a o el ej&eacute;rcito obligar&iacute;a a un nuevo retroceso de las personas atrapadas.
    </p><p class="article-text">
        He conocido a diversos grupos de refugiados escondidos entre los &aacute;rboles: familias, madres con hijos, padres con hijos con discapacidad, ancianos y personas de los grupos m&aacute;s vulnerables del mundo: minor&iacute;as &eacute;tnicas, religiosas y poblaci&oacute;n LGTB. Buscaban la libertad, pero se encuentran con que los han devuelto a Bielorrusia cinco, 10 y hasta 15 veces desde agosto hasta ahora.
    </p><p class="article-text">
        En mis caminatas nocturnas voy equipada con una gran mochila llena de recipientes con sopa caliente, calcetines, botas, chaquetas, guantes, bufandas, gorros, tiritas, medicamentos y bater&iacute;as. Camino en la oscuridad y me escondo entre los &aacute;rboles cuando oigo helic&oacute;pteros o veo los destellos de la polic&iacute;a. Oigo el chapoteo de la sopa en los recipientes que llevo a la espalda. Oigo c&oacute;mo me falta el aliento: nadie me ense&ntilde;&oacute; a ser sigilosa e invisible como una soldado profesional. He trabajado durante a&ntilde;os en el campo de los derechos humanos, he visitado la mayor parte de las <a href="https://especiales.eldiario.es/llaves-de-europa/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fronteras de la Uni&oacute;n Europea</a> y los campos de refugiados, pero nunca hab&iacute;a temido el crujido de ramas secas bajo mis pies o el crujido de los &aacute;rboles sobre mi cabeza mientras me muevo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Varios migrantes se calientan en un hoguera en la frontera entre Bielarrusia y Polonia, en la región de Grodno. "
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            <span class="title">
                Varios migrantes se calientan en un hoguera en la frontera entre Bielarrusia y Polonia, en la región de Grodno.                             </span>
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                </figure><h3 class="article-text">La b&uacute;squeda</h3><p class="article-text">
        Gracias a los relatos y a las pruebas recabadas por Minority Rights Group International con sus colegas de Grupa Granica, una alianza de 14 organizaciones de la sociedad civil polaca que responden a la crisis, sabemos que al menos 5.000 personas han estado en los bosques y que al menos 1.000 <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/miles-migrantes-atrapados-maltratados-fronteras-bielorrusia-polonia_1_8469414.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se esconden entre los &aacute;rboles en este momento</a>. Hemos estado en contacto con ellas: v&iacute;ctimas desesperadas de un repugnante juego de poder entre Estados.
    </p><p class="article-text">
        Cada vez que respondemos a una llamada de alguien necesitado, o de su madre que a&uacute;n se encuentra en Irak o Afganist&aacute;n, o de un primo en Berl&iacute;n, cogemos nuestra mochila e intentamos encontrarlo. D&iacute;a y noche, mucho despu&eacute;s de que el mundo haya perdido el inter&eacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        A veces buscamos a las personas durante horas. A veces, por cuestiones de seguridad, cambian repetidamente de ubicaci&oacute;n. A veces, las abuelas ancianas o los ni&ntilde;os peque&ntilde;os sin energ&iacute;a para caminar se quedan rezagados en los pantanos polacos. Ahora, como la nieve cubre los bosques y la gente no puede llamarnos porque el ej&eacute;rcito polaco les ha dejado incomunicados, utilizamos c&aacute;maras t&eacute;rmicas.
    </p><p class="article-text">
        Nos encontramos con ojos asustados, rostros agotados, cuerpos destrozados por el fr&iacute;o que necesitan desesperadamente una tregua tras semanas en el bosque helado y h&uacute;medo. Humanos helados, sedientos y hambrientos. No ten&iacute;a ni idea de lo que significaba el hambre. He dado un trozo de chocolate a mis hijos cuando se quejaban antes de cenar. He le&iacute;do estad&iacute;sticas sobre la pobreza y libros de historia, pero no sab&iacute;a nada de lo que significa pasar hambre de verdad.
    </p><p class="article-text">
        Los refugiados de la frontera entre Polonia y Bielorrusia llevan semanas sin comer. Algunos d&iacute;as, despu&eacute;s de verse obligados a alejarse de la valla, pueden conseguir una patata pasada de un soldado bielorruso, si tienen dinero. La compartir&aacute;n con los ni&ntilde;os. No tienen nada que beber durante d&iacute;as. O beben agua del pantano o de la lluvia, lo que les provoca calambres estomacales y un dolor de cabeza que los debilita a&uacute;n m&aacute;s.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;D&oacute;nde est&aacute; la humanidad?</h3><p class="article-text">
        Les proporcionamos ayuda puntual y les deseamos suerte. Dejarles provisiones de comida y agua suficientes para unos d&iacute;as es imposible: nadie tiene fuerzas para cargar tanto. No podemos llevarlos a un lugar seguro. Eso ser&iacute;a un delito. Pero no lo es el dejar a estas personas en el bosque para que tengan una muerte lenta.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;D&oacute;nde est&aacute;n la Cruz Roja, la Organizaci&oacute;n Internacional para las Migraciones de la ONU y la Agencia de la ONU para los Refugiados? &iquest;Organizaciones que act&uacute;an incluso en zonas de conflicto, que llevan comida y agua a los criminales m&aacute;s peligrosos? &iquest;Es Elina, de 5 a&ntilde;os, m&aacute;s peligrosa o menos valiosa? Es epil&eacute;ptica, pero no tiene medicamentos. La conoc&iacute; en el bosque con otros nueve kurdos, todos sin botas. Han sobrevivido a las guerras y a los ataques a&eacute;reos en su pa&iacute;s, pero podr&iacute;an morir congelados en un bosque polaco. Cada vez que los militares polacos y bielorrusos les obligan a retroceder les quitan todas sus posesiones: dinero, ropa y calzado.
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                Migrantes esperan alimentos en uno de campamentos de la frontera de Bielorrusia con Polonia.                            </span>
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        Hab&iacute;a un grupo de nueve mujeres de la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo, probablemente v&iacute;ctimas de trata. Cuando les expliqu&eacute; la situaci&oacute;n, no pararon de llorar. O las hermanas yazid&iacute;es, que escaparon del genocidio en Sinjar (Irak) hace siete a&ntilde;os, pero que siguen intentando encontrar un lugar seguro. O los chicos de Yemen, que hablan un ingl&eacute;s perfecto. O los tres hombres homosexuales de Ir&aacute;n, desesperados por no ser devueltos a los soldados bielorrusos.
    </p><p class="article-text">
        Nos mantenemos en contacto. Si consiguen esconder sus tel&eacute;fonos, podemos comunicarnos despu&eacute;s de que los soldados los intercepten y los obliguen a retroceder. Comparten fotos y v&iacute;deos de perros bielorrusos. Me ense&ntilde;an las heridas de los mordiscos. Lloran. Piden consejo. No quieren contar su situaci&oacute;n a sus familias, pero necesitan a alguien con quien hablar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es la quinta vez que me obligan a retroceder. A la sexta, me mato&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;He perdido a mi hijo, tiene asma. La &uacute;ltima vez que llam&oacute; fue hace tres d&iacute;as. &iquest;Sabes d&oacute;nde est&aacute;?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Cu&aacute;ndo lleg&aacute;is? &iquest;Ten&eacute;is agua, aunque sea una gota?&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Rehenes de una guerra pol&iacute;tica</h3><p class="article-text">
        Sometidos a una campa&ntilde;a de desinformaci&oacute;n, los refugiados reciben informaci&oacute;n contradictoria de los servicios bielorrusos, que distribuyen formularios sobre el asentamiento en Polonia o Alemania. Esto fomenta <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/visados-turista-vuelos-siria-ruta-europa-traves-bielorrusia_1_8485324.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la esperanza de un viaje seguro</a>. Pero el verdadero objetivo es concentrarlos en la frontera polaca para <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/ue-limita-derecho-asilo-refugiados-llegan-bielorrusia-presiones-polonia_1_8543354.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">presionar a la Uni&oacute;n Europea</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Algunas informaciones inquietantes sugieren que los migrantes est&aacute;n siendo obligados a participar en actos violentos como parte de los intentos bielorrusos de provocar a las autoridades polacas.
    </p><p class="article-text">
        Ante el riesgo de una escalada de violencia, los activistas de los bosques queremos recordar al mundo que los refugiados no son delincuentes. Son rehenes del r&eacute;gimen de Lukashenko, que los utiliza en beneficio de su agenda pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Los polacos me mandan mensajes: &ldquo;&iquest;D&oacute;nde debo enviar ropa de abrigo y oscura?&rdquo; &ldquo;&iquest;Cu&aacute;l es la situaci&oacute;n en la frontera? Los medios de comunicaci&oacute;n solo nos muestran v&iacute;deos oficiales del ministerio polaco o de las autoridades bielorrusas&rdquo;. &ldquo;Lloro cuando acuesto a mis hijos. Por favor, escribe algo que pueda ayudar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Dunja Mijatovi&#263;, comisaria de derechos humanos del Consejo de Europa, pas&oacute; cuatro d&iacute;as en Polonia y se desplaz&oacute; al terreno con nosotros. Tras la visita afirm&oacute; que &ldquo;el principal activo del movimiento de socorro a los refugiados y asilados de la frontera entre Polonia y Bielorrusia son los habitantes de las localidades vecinas, en la zona de emergencia o colindante&rdquo;. &ldquo;Es su compasi&oacute;n y empat&iacute;a lo que prolonga la vida de las personas atrapadas en el bosque. Su valent&iacute;a y altruismo. Su bondad salva vidas&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Activistas ponen luces verdes en casas próximas a la frontera de Polonia para señalar que es un lugar seguro para los migrantes."
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            <span class="title">
                Activistas ponen luces verdes en casas próximas a la frontera de Polonia para señalar que es un lugar seguro para los migrantes.                            </span>
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        Por supuesto, otros lo ven de otra manera: las personas que ayudan en la frontera son &ldquo;enemigos del pa&iacute;s&rdquo;, &ldquo;agentes de Lukashenko&rdquo;, &ldquo;culpables de destruir los valores europeos&rdquo;, &ldquo;que invitan a los terroristas a entrar en el pa&iacute;s&rdquo;. Somos culpables de dejar paquetes de agua en el bosque para los sedientos. Somos culpables de compartir nuestra sopa. De poner zapatos en los pies fr&iacute;os que ya no pueden moverse. Si socorrerles es ilegal, &iquest;entendemos lo que es un delito?
    </p><p class="article-text">
        <em>Anna Alboth es voluntaria de Minority Rights Group y asiste a los migrantes atrapados en la frontera entre Polonia y Bielorrusia</em>
    </p><p class="article-text">
        Traducci&oacute;n por Emma Reverter
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Anna Alboth]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/ayudo-migrantes-frontera-polaca-escondidas-ilegal_129_8568790.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Dec 2021 21:03:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ayudo a migrantes en la frontera polaca y lo tengo que hacer a escondidas porque es ilegal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Polonia,Bielorrusia,UE - Unión Europea,Refugiados,Migrantes,Fronteras]]></media:keywords>
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