<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Aldo Conway]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/aldo-conway/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Aldo Conway]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/1038300/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[El sentido común devorando a sus hijos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/sentido-comun-devorando-hijos_129_13520915.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/960a2d5f-27cc-4338-a84b-c2dcc5cc3bd1_16-9-discover-aspect-ratio_default_1027488.jpg" width="300" height="169" alt="El sentido común devorando a sus hijos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El optimismo hoy es una lucha más simbólica que otra cosa, pero no por ello deja de ser una de las pugnas más importantes; el optimismo es lo que nos hace ver los claros entre las nubes negras; es lo que nos hace creer que es posible el contraataque, porque lo es, y que a todo tercerreich le llega su Normandía</p></div><p class="article-text">
        Tengo la sensaci&oacute;n, espero no ser el &uacute;nico, de que las cosas acabar&aacute;n yendo bien. Enti&eacute;ndase &ldquo;bien&rdquo; como que, creo, ese inevitable colapso, esa ineludible esclavitud que parece que nos aguarda el pr&oacute;ximo cuarto de siglo, ni es tan inevitable ni ser&aacute; tan ineludible. Enti&eacute;ndase &ldquo;bien&rdquo; como que, creo, los malos ganar&aacute;n, porque est&aacute;n ganando, pero solo ganar&aacute;n un ratito; que la maldad nos golpear&aacute; y nos sacudir&aacute; y etc&eacute;tera, etc&eacute;tera, etc&eacute;tera, pero se cansar&aacute; de golpearnos y le golpearemos de vuelta; que el d&iacute;a menos pensado, Donald Trump se morir&aacute; de viejo o, al menos, estornudar&aacute; en mal momento y le saldr&aacute; el peluqu&iacute;n volando; entonces ser el m&aacute;s poderoso del mundo no le valdr&aacute; de mucho. Tengo la sensaci&oacute;n de que todo va a salir bien, de que cuando la IA se nos vuelva en contra estaremos r&aacute;pidos, y tiraremos del cable y sacaremos el Trivial; de que todos esos frikis californianos volver&aacute;n a jugar al Halo y nos dejar&aacute;n a todos en paz; que ni Palantir ni p'atr&aacute;s. Enti&eacute;ndase mi optimismo como una manera muy alegre y muy honesta de no perder los estribos.
    </p><p class="article-text">
        Ser pesimista solo vale para llevar raz&oacute;n. O para que al final te digan que algo no fue para tanto. Si yo ma&ntilde;ana dijese: pasado ma&ntilde;ana las noches ser&aacute;n un poquito m&aacute;s oscuras, un poquito m&aacute;s cada d&iacute;a, hasta el fin de los d&iacute;as, porque hay una cantidad inusitada de tinieblas campando a sus anchas, si dijera todo eso, seguramente llevar&iacute;a raz&oacute;n. El pesimista acierta, estad&iacute;sticamente, tres veces m&aacute;s. Por eso, enciendo la tele, o abro Twitter, porque siempre ser&aacute; Twitter, o leo lo que sube ese amigo que hace a&ntilde;os que no veo a Instagram, y veo a un mont&oacute;n de gente que antes era muy maja estar podridos hasta los cimientos por la infecci&oacute;n ultraderechista; contemplar estupefacto al sentido com&uacute;n devorando a sus hijos, arrancando de un bocado sus cabecitas y escupi&eacute;ndolas a las profundidades de una fosa s&eacute;ptica, de la que emergen lobotomizados y rumiando maldades.
    </p><p class="article-text">
        Por eso el optimismo hoy es una lucha m&aacute;s simb&oacute;lica que otra cosa, pero no por ello deja de ser una de las pugnas m&aacute;s importantes; el optimismo es lo que nos hace ver los claros entre las nubes negras; es lo que nos hace creer que es posible el contraataque, porque lo es, y que a todo <em>tercerreich</em> le llega su Normand&iacute;a. Adem&aacute;s, la alternativa al optimismo es estar enfadado todo el rato, enfadado al levantarse y enfadado al acostarse, y enfadarse antes de las nueve de la ma&ntilde;ana por cosas que uno no sabe ni qu&eacute; son. Hay que odiar a gente nueva cada semana, porque los de la anterior o se han redimido o se han vuelto irrelevantes. No lo digo por consolarme, es que adem&aacute;s es lo que ha pasado siempre. Todos los que aspiraron a la eternidad, todos sin excepci&oacute;n, han tenido a gente detr&aacute;s escribi&eacute;ndoles discursos sobre los mil a&ntilde;os que les quedaban por delante y han acabado reducidos a cenizas. Los imperios duran lo que dura la paciencia del mundo por soportarlos y despu&eacute;s lo estudian chavales de catorce a&ntilde;os, desgana en&nbsp;mano, un mi&eacute;rcoles por la tarde.
    </p><p class="article-text">
        Supongo que asistir a un intento tras otro de suicidio de la civilizaci&oacute;n no es algo agradable de ver. Supongo que, en realidad, hay razones m&aacute;s que suficientes para tener miedo, para mirar t&iacute;midamente por la ventana justo antes de echar la cortina; de mirar los nubarrones oscuros cuando se ciernen sobre nosotros y tener claro que est&aacute; por venir la tormenta del siglo. Puede que sea cierto; puede que estemos hoy m&aacute;s cerca que hace cincuenta a&ntilde;os de un colapso civilizatorio; o de algo que no sea para tant&iacute;simo, pero que nos haga vivir peor, tristes y solos. Puede que el mundo se acabe ma&ntilde;ana. No lo s&eacute;. Pero tengo la sensaci&oacute;n de que, al final, todo va a ir bien, no porque tenga pruebas, y no porque tenga un plan; tengo la sensaci&oacute;n de que, al final, todo va a ir bien, porque es la &uacute;nica forma que tengo de ser valiente ante lo que viene.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/sentido-comun-devorando-hijos_129_13520915.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Sep 2026 20:07:34 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/960a2d5f-27cc-4338-a84b-c2dcc5cc3bd1_16-9-discover-aspect-ratio_default_1027488.jpg" length="55658" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/960a2d5f-27cc-4338-a84b-c2dcc5cc3bd1_16-9-discover-aspect-ratio_default_1027488.jpg" type="image/jpeg" fileSize="55658" width="300" height="169"/>
      <media:title><![CDATA[El sentido común devorando a sus hijos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/960a2d5f-27cc-4338-a84b-c2dcc5cc3bd1_16-9-discover-aspect-ratio_default_1027488.jpg" width="300" height="169"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A la intemperie]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/intemperie_129_13503612.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/07cd4a7a-1064-4ea8-ab8c-fe0be9225c27_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A la intemperie"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Llevamos veinte años renombrando un problema que llevamos ciento veinte años sin abordar, y el ritmo de la renominación ha sido considerablemente más alto que el de la reducción de emisiones</p></div><p class="article-text">
        Septiembre sol&iacute;a tener un aire tibio de notas frescas desde el d&iacute;a uno. Lo recuerdo bien porque nunca fui buen estudiante y casi todos los septiembres, a primeros de mes, ten&iacute;a que abandonar las rutinas veraniegas para pasarme por el instituto antes de tiempo a recuperar esta o aquella asignatura. Ten&iacute;a que levantarme a las siete u ocho de la ma&ntilde;ana, despu&eacute;s de todo un verano haci&eacute;ndolo varias horas m&aacute;s tarde, y a esas horas ten&iacute;a por fin el primer momento fresco del oto&ntilde;o, un poco antes de empezar el oto&ntilde;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este verano no lo he pasado en Espa&ntilde;a; ha sido el primero de treinta y uno que he estado todo el verano fuera de Murcia y, bromas regionales aparte, porque ya sabemos todos el potaje atmosf&eacute;rico que es mi tierra natal durante el solsticio nunca hab&iacute;a sido tan feliz en verano. Pero la semana pasada volvimos a Espa&ntilde;a unos d&iacute;as, porque ten&iacute;amos una boda y porque ya tocaba recompensar a nuestros seres queridos con nuestra presencia tras tres meses a cuarenta grados, pobrecitos m&iacute;os, y bajar del avi&oacute;n se pareci&oacute; bastante a lo que tuvo que sentir Margaret Thatcher cinco minutos despu&eacute;s de palmar y encontrarse cara a cara con Sat&aacute;n en los infiernos.
    </p><p class="article-text">
        En honor a la verdad, el calor no fue tanto: llev&aacute;bamos meses con la expectativa de que volver a casa iba a ser como meter un coulant en el microondas y, ser&aacute; por adaptaci&oacute;n evolutiva, por resiliencia tras d&eacute;cadas de calores dolorosos o por puro contacto con la realidad, el calor no era tanto. Enti&eacute;ndase &ldquo;tanto&rdquo; como una expectativa irreal fruto de haber dormido con edred&oacute;n los tres meses anteriores. En cualquier caso, y aunque el primer contacto con el aire abrasador del sur de Espa&ntilde;a no fue para tanto, el paso de los d&iacute;as, los trayectos en coche al sol, el salir de casa de la <em>ag&uuml;ela </em>a las cuatro de la tarde, despu&eacute;s de comer, y las noches semidesnudo a merced de un ventilador de techo van minando la capacidad que tiene uno de soportar las estridencias del verano y devolvi&eacute;ndole a su sitio original. Uno piensa mucho en el cambio clim&aacute;tico y si hay que seguir llam&aacute;ndolo &ldquo;cambio&rdquo; o podemos empezar a llamarlo ya como a la nueva normalidad despu&eacute;s del covid, o quiz&aacute; sea yo, que estoy desfasado, y no la llamo crisis clim&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o 2003, un asesor del antiguo Partido Republicano estadounidense, digo antiguo porque fue antes de la lobotom&iacute;a MAGA, Frank Luntz, redact&oacute; un memorando donde recomendaba a los cargos electos del partido dejar de utilizar el t&eacute;rmino &ldquo;calentamiento global&rdquo; y pasar a llamarlo &ldquo;cambio clim&aacute;tico&rdquo; porque era un concepto menos aterrador y con m&aacute;s aspecto de ser mitigable. En cualquier caso, crisis, emergencia o cambio clim&aacute;tico me parecen t&eacute;rminos coyunturales; t&eacute;rminos de tr&aacute;nsito. Un cambio es el trayecto entre dos estados estables: se sale de uno y se llega a otro. Una emergencia es, por definici&oacute;n, excepcional, y toda excepci&oacute;n promete su final. Una crisis se resuelve. El lenguaje que empleamos describe un par&eacute;ntesis, y la gente, razonablemente, se comporta como si estuviera dentro de un par&eacute;ntesis. De ah&iacute; esa forma tan extendida de hablar de los veranos: este a&ntilde;o ha sido tremendo, a ver el que viene. Se espera el retorno. Se espera que en alg&uacute;n momento el clima deje de hacer esto raro que est&aacute; haciendo. O, al rev&eacute;s, se espera que todo vaya a peor sin parones. Llevamos veinte a&ntilde;os renombrando un problema que llevamos ciento veinte a&ntilde;os sin abordar, y el ritmo de la renominaci&oacute;n ha sido considerablemente m&aacute;s alto que el de la reducci&oacute;n de emisiones.
    </p><p class="article-text">
        Si hubiera que quedarse con una sola palabra, yo me quedar&iacute;a con una que no prometa ni un final ni un suelo. Seguramente &ldquo;intemperie&rdquo; clim&aacute;tica cumpla estas dos condiciones, ya que no es un suceso, es una condici&oacute;n, y nadie puede poner sus expectativas en que la intemperie termine. Uno vuelve al sitio donde naci&oacute; y descubre que ya no puede vivir ah&iacute;, porque uno no puede vivir a la intemperie.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/intemperie_129_13503612.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Sep 2026 21:22:51 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/07cd4a7a-1064-4ea8-ab8c-fe0be9225c27_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="664458" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/07cd4a7a-1064-4ea8-ab8c-fe0be9225c27_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="664458" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[A la intemperie]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/07cd4a7a-1064-4ea8-ab8c-fe0be9225c27_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De Ormuz a Gibraltar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/ormuz-gibraltar_129_13488108.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1811bef5-9099-41ff-851d-2e4d4233ba4e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x955y808.jpg" width="1200" height="675" alt="De Ormuz a Gibraltar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nuestro problema es el Majzén, el Pentágono y el Mossad; nuestro problema no es un pobre desgraciado que ha logrado llegar a Marruecos desde Sudán y que saltaría muros el triple de altos con tal de tener una oportunidad en la vida</p></div><p class="article-text">
        Conviene mirar los mapas. Los mapas dicen siempre la verdad porque la verdad est&aacute; en ellos, porque solo hay que mirarlos minuciosamente para comprender el mundo. Conviene mirar los mapas antes que encender el telediario, y conviene mirar los mapas antes de dejar que nadie m&aacute;s los interprete por nosotros. El comercio mundial, el grueso del comercio mundial, no circula por el oc&eacute;ano abierto, aunque s&iacute; lo atraviese. Circula por ocho o nueve puertas, a saber: Ormuz, Malaca, Suez, Bab el-Mandeb, el B&oacute;sforo, Panam&aacute;, los estrechos daneses y el de Gibraltar. Todo lo dem&aacute;s es agua y nada m&aacute;s que agua. Fernand Braudel ense&ntilde;&oacute; a leer este mar nuestro como una unidad de larga duraci&oacute;n; la historia del Mediterr&aacute;neo, como la historia de casi cualquier mar, es la historia de sus estrechos. Este a&ntilde;o hemos aprendido c&oacute;mo funciona la cerrajer&iacute;a mar&iacute;tima. 
    </p><p class="article-text">
        El 28 de febrero, Ir&aacute;n clausur&oacute; el estrecho de Ormuz. Por all&iacute; pasaba en torno al 20% del petr&oacute;leo mundial y el 19% del gas natural licuado, y las navieras tuvieron que empezar a dar la vuelta a &Aacute;frica, disparando las primas de seguro y dando una ocasi&oacute;n excelente a los mercados de demostrar que las teor&iacute;as liberales de econom&iacute;a son una pantomima colosal. Han pasado seis meses desde entonces y el tr&aacute;fico mar&iacute;timo por la zona sigue por debajo del cinco por ciento con respecto a antes de comenzar la guerra entre Ir&aacute;n y Estados Unidos. Marco Rubio, secretario de Estado de EEUU, dijo en el mes de marzo que el estrecho volver&iacute;a a abrirse &ldquo;de una manera o de otra&rdquo;. Seguimos esperando. Espa&ntilde;a tuvo en aquello un papel que conviene recordar, porque explica lo que vino despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno de Pedro S&aacute;nchez neg&oacute; a Estados Unidos el uso de Rota y Mor&oacute;n para operaciones contra Ir&aacute;n. A finales de marzo, cerr&oacute; adem&aacute;s el espacio a&eacute;reo a los aviones norteamericanos vinculados al bombardeo sobre territorio iran&iacute;, y quince aeronaves tuvieron que reubicarse para llevar a cabo sus operaciones. Fue entonces cuando Donald Trump amenaz&oacute; con cortar el comercio con Espa&ntilde;a, elevando su ya desquiciado tono sobre las tensas relaciones diplom&aacute;ticas con nuestro pa&iacute;s. Ellos mostraron sus cartas porque nosotros mostramos las nuestras: somos un pa&iacute;s mediano en comparaci&oacute;n con ellos, pero tenemos dos bases militares que son, sobre los mapas, la llave estadounidense de otra puerta distinta.
    </p><p class="article-text">
        Dejando de lado Oriente, por el estrecho de Gibraltar pasa, aproximadamente, el diez por ciento del tr&aacute;fico mar&iacute;timo anual del planeta, o sea, m&aacute;s o menos unos cien mil barcos; es decir, que el anillo de circunnavegaci&oacute;n de los puertos industriales de Asia, los petrol&iacute;feros del Golfo y muchas grandes ciudades norteamericanas y europeas entran y salen del mediterr&aacute;neo. El estrecho de Gibraltar es el activo geogr&aacute;fico m&aacute;s valioso que poseemos, y estamos m&aacute;s cerca que nunca de perderlo.
    </p><p class="article-text">
        La orilla sur lleva d&eacute;cadas desarroll&aacute;ndose. T&aacute;nger Med ya mueve muchos m&aacute;s containers de los que mueve el puerto de Algeciras y el puerto de Nador West Med est&aacute; a tiro de piedra de Melilla, y alrededor de ambos puertos han crecido numerosas zonas francas, plantas de automoci&oacute;n, centros log&iacute;sticos sobre todo, y en los &uacute;ltimos a&ntilde;os han empezado a aparecer tambi&eacute;n terminales de gas, y aunque la competencia entre Espa&ntilde;a y Marruecos comenz&oacute; siendo puramente econ&oacute;mica, hace tiempo que la econom&iacute;a ha pasado a ser lo de menos.
    </p><p class="article-text">
        La anomal&iacute;a geogr&aacute;fica de todo esto es que Espa&ntilde;a se encuentra en las dos orillas del estrecho, con Ceuta y Melilla y un pu&ntilde;ado de islotes, lo que la convierten en una frontera extremadamente desigual desde el punto de vista geopol&iacute;tico, y es tambi&eacute;n la raz&oacute;n principal por la que el estrecho de Gibraltar no es un condominio hispano-marroqu&iacute;, y ese es un problema muy dif&iacute;cil de gestionar para Rabat, que pretende tener una posici&oacute;n internacional mucho m&aacute;s relevante de la que actualmente tiene.
    </p><p class="article-text">
        Pero el pasado treinta de julio, m&aacute;s de setenta mil personas entraron en Ceuta en menos de veinticuatro horas. Esto, le&iacute;do como un expediente migratorio, fue un desbordamiento humanitario con m&aacute;s de cien muertos. Le&iacute;do como un mapa, fue la demostraci&oacute;n de que la orilla sur es capaz de colapsar la orilla norte en cualquier momento. Fue tambi&eacute;n la prueba de que no hace falta un ej&eacute;rcito para poner a prueba una frontera; es suficiente con abrir una compuerta y medir el tiempo y la capacidad de respuesta, y los informes policiales que atribuyen a agentes marroqu&iacute;es la conducci&oacute;n de enormes grupos de personas hacia el paso, describen justamente un ensayo de saturaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Marruecos normaliz&oacute; relaciones con Israel en 2020, en el paquete en que Washington reconoc&iacute;a su soberan&iacute;a sobre el S&aacute;hara Occidental, y en enero de 2026, Rabat firmaba con Tel Aviv un plan conjunto de trabajo militar. En el pasado mes de abril, un comit&eacute; del Congreso de Estados Unidos escribi&oacute; que ambas ciudades &laquo;est&aacute;n situadas en territorio marroqu&iacute;&raquo;, en el mismo documento que aprobaba cuarenta millones de d&oacute;lares en financiaci&oacute;n militar para Rabat. Ese mismo mes, Amine Ayoub, un analista marroqu&iacute;, publicaba en la prensa sionista un <a href="https://www.ynetnews.com/opinions-analysis/article/bki11ns9tzx" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo que explicaba c&oacute;mo la crisis </a>entre Madrid y Washington hab&iacute;a abierto una grieta aprovechable sobre las dos ciudades. Un art&iacute;culo que forma parte de otros tantos que ha escrito al respecto, y que pueden dar buena prueba de c&oacute;mo, fuera de la Uni&oacute;n Europea, est&aacute;n mucho m&aacute;s al quite de la situaci&oacute;n del estrecho de lo que nosotros hemos pretendido estar.
    </p><p class="article-text">
        El debate deber&iacute;a ser este. El problema que tenemos es exactamente este. Nuestro problema es el Majz&eacute;n, el Pent&aacute;gono y el Mossad; nuestro problema no es un pobre desgraciado que ha logrado llegar a Marruecos desde Sud&aacute;n y que saltar&iacute;a muros el triple de altos con tal de tener una oportunidad en la vida. El problema es el que se coloca la etiqueta de patriota y hace alaridos al ver a gente pobre, a pobre gente pobre, hacer lo que har&iacute;a cualquiera en su situaci&oacute;n. Curioso patriotismo el de quienes ante lo que es un flagrante e inequ&iacute;voco asalto a nuestra soberan&iacute;a, se&ntilde;ala a la carne de ca&ntilde;&oacute;n para no poner el foco en la artiller&iacute;a que los manda. Algunas personas de entre las decenas de miles que cruzaron la frontera de Ceuta el pasado 30 de julio besaron el suelo espa&ntilde;ol en cuanto tuvieron ocasi&oacute;n de pisarlo. Alguien que besa una playa no est&aacute; invadiendo nada. Solo es v&iacute;ctima de la terrible crueldad de los mapas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/ormuz-gibraltar_129_13488108.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Sep 2026 20:45:39 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1811bef5-9099-41ff-851d-2e4d4233ba4e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x955y808.jpg" length="2132708" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1811bef5-9099-41ff-851d-2e4d4233ba4e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x955y808.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2132708" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[De Ormuz a Gibraltar]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1811bef5-9099-41ff-851d-2e4d4233ba4e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x955y808.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Y por fin una buena historia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/buena-historia_129_13472969.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f8289475-c75c-420a-8981-f77aaedd056f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x340y176.jpg" width="1200" height="675" alt="Y por fin una buena historia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La insistencia no siempre funciona y yo aprendí el inglés suficiente como para que académicamente me dejasen en paz, pero no tanto como para tener que explicarle, veinte años después, a un policía lo que me pasó la otra noche</p></div><p class="article-text">
        Siempre insisti&oacute;, toda la vida, la suya y la m&iacute;a, mi santa madre, que ten&iacute;a que aprender ingl&eacute;s. Porque si patat&iacute;n para el futuro, porque si patat&aacute;n para un buen trabajo, porque hoy en d&iacute;a sin ingl&eacute;s no eres nadie, y todos esos miedos que le meten los lobbistas de las clases particulares a las madres para intentar sacarles las perras. Claro que la insistencia no siempre funciona y yo aprend&iacute; el ingl&eacute;s suficiente como para que acad&eacute;micamente me dejasen en paz, pero no tanto como para tener que explicarle, veinte a&ntilde;os despu&eacute;s, a un polic&iacute;a lo que me pas&oacute; la otra noche.
    </p><p class="article-text">
        Estuve a punto de no salir, pero acab&eacute; con mi amigo Diego bebi&eacute;ndonos un cuarto de una botella de vino blanco y media botella de un licor que se llama Nobel, que entra por el gaznate como cuenco de natillas y antes de darte cuenta est&aacute;s borracho como un ancestro mirando a la nada. Est&aacute;bamos frente al molino de mostaza justo al lado de casa, sentados en un banco, hablando sobre lo idiota que es la gente por aqu&iacute; cuando quiere y, no obstante, lo majos que son todos cuando quieren algo de ti, al menos por un rato, y sobre lo peligroso que es darle a estos muchachos del norte de Europa la mano, porque te acaban cogiendo el brazo entero.
    </p><p class="article-text">
        Diego llevaba un rato haciendo aspavientos con las rodillas con nerviosismo, hasta que confes&oacute; haberse dejado el vapeador en casa y me pregunt&oacute; si lo acompa&ntilde;aba a cogerlo. En cinco minutos est&aacute;bamos plantados en una casa de dos plantas del <em>schoolstraat</em> del centro del pueblo compartimentada en seis o siete habitaciones y un living que abarcaba una cocina con espacio para una minimesa. All&iacute; estaban Gigash, un chaval de Bangladesh que curraba en la cocina con Diego y Meerit, una ni&ntilde;a de diecis&eacute;is que trabaj&oacute; conmigo en el bar ese d&iacute;a. Eran las doce y muy poco de la noche.
    </p><p class="article-text">
        Gigash nos pidi&oacute; que lo acompa&ntilde;&aacute;semos fuera, porque quer&iacute;a fumarse un cigarro, y los tres lo acompa&ntilde;amos para seguir con la conversaci&oacute;n en el jard&iacute;n. Las noches en sitios como estos son tan tranquilas que uno se siente mal si no habla como susurr&aacute;ndole a los caracoles, porque de verdad que el m&aacute;s m&iacute;nimo decibelio se puede escuchar al otro lado de la calle. La casa de la que hab&iacute;amos salido, y la de al lado, pertenecen a la compa&ntilde;&iacute;a para la que trabajamos; la m&iacute;a est&aacute; a apenas cien metros de all&iacute;, al otro lado del pueblo. Charl&aacute;bamos sin mucha intensidad hasta que empezamos a escuchar gritos en la casa de al lado. Gritos que, de haber sido proferidos en una catedral g&oacute;tica, habr&iacute;an despertado a las g&aacute;rgolas; gritos que, no quiero exagerar, habr&iacute;an acojonado a Caronte, le habr&iacute;an hecho tirar los remos y saltar de la barca.
    </p><p class="article-text">
        Decidimos, casi por unanimidad, que esos gritos no eran normales, y nos lanzamos hacia la puerta, abri&eacute;ndola de par en par y subiendo las escaleras de la casa. Conforme sub&iacute;amos y nos acerc&aacute;bamos a la habitaci&oacute;n de la que ven&iacute;a todo ese foll&oacute;n, los gritos se volv&iacute;an m&aacute;s terror&iacute;ficos; yo, crey&eacute;ndome conocedor de la especie humana, decid&iacute; en ese momento estar prevenido para lo que pudiera pasar, porque esos gritos empezaban a no parecerme de este mundo. 
    </p><p class="article-text">
        Aporreamos la puerta. Una, y otra, y otra vez. Amenazamos con tirar la puerta abajo si no abr&iacute;an en cinco segundos. Y entonces abri&oacute; Deiff.
    </p><p class="article-text">
        Deiff es un chaval de diecisiete a&ntilde;os con el que llevamos trabajando unos meses. La primera vez que le vi me pareci&oacute; un retrato robot de esos pirados que entran en los institutos estadounidenses para matar a tiros a su profesor de matem&aacute;ticas. Las dem&aacute;s veces que he coincidido con &eacute;l, no he hecho m&aacute;s que corroborar que a veces lo m&aacute;s obvio es lo m&aacute;s razonable. No obstante, en casa le ten&iacute;amos aprecio porque en mi cumplea&ntilde;os nos cambi&oacute; el turno para poder pasar juntos ese d&iacute;a, y en general siempre se hab&iacute;a portado bien con nosotros, por lo que la sorpresa fue may&uacute;scula cuando Deiff sali&oacute; en calzoncillos y con una capucha puesta, con la mirada perdida y delante de su novia, una chiquilla min&uacute;scula a la que le sangraba el labio, y se lanz&oacute; a atacarnos a todos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Esto no es lo que parece&rdquo;, grit&oacute; mientras lanz&oacute; un pu&ntilde;etazo a Diego, que no impact&oacute; en ning&uacute;n sitio; y menos mal, porque aquello llega a ser lo que parec&iacute;a y nos hubiera costado un disgusto. &ldquo;Lo siento mucho&rdquo;, dec&iacute;a entre llantos mientras otro pu&ntilde;etazo, esta vez certero, alcanzaba en la cara de Melisa, que llevaba tres d&iacute;as trabajando con nosotros, y la dejaba noqueada sobre la moqueta. El &uacute;ltimo pu&ntilde;o iba a parar a mi cara, esta vez sin excusas ni disculpas, pero uno tiene los reflejos de un tigre y consegu&iacute; parar el golpe, doblarle el brazo y colocar a Deiff contra la pared.
    </p><p class="article-text">
        Cuando la situaci&oacute;n se calm&oacute;, y la mayor&iacute;a de nosotros est&aacute;bamos ayudando a Melisa, Deiff aprovech&oacute; para escapar de la casa; en calzoncillos, con una capucha y descalzo. Lo llamamos al m&oacute;vil y respondi&oacute; llorando y diciendo que iba a matarse. Le dijimos que hiciese lo que quisiese, pero que esperase a que lleguemos. Le pedimos que nos enviara la ubicaci&oacute;n. El tipo iba tan ciego de alcohol, de adrenalina y de su propia estupidez que era incapaz de mand&aacute;rnosla y nos balbuce&oacute; a duras penas d&oacute;nde estaba. As&iacute; que salimos los tres, porque Meerit se hab&iacute;a quedado custodiando a la chica y nos adentramos en el bosque que une nuestro pueblo con el siguiente, y encontramos a Deiff, un kil&oacute;metro despu&eacute;s, tirado en el suelo, llorando y haciendo una videollamada con su padre. El padre, por cierto, daba m&aacute;s mal rollo que los gritos de la chica. Supongo que de tal palo, tal palazo.
    </p><p class="article-text">
        Escoltamos al chaval de vuelta a casa y lo encerramos en la habitaci&oacute;n para, mientras tanto, llamar a la polic&iacute;a. Pero antes de poder marcar el <em>unounod&oacute;s</em>, de nuevo los gritos empezaron a reverberar por toda la calle como si se hubieran abierto otra vez las puertas del infierno, pero Deiff estaba bajo llave y los gritos ven&iacute;an de la casa de al lado, as&iacute; que volvimos para all&aacute; para ver qu&eacute; estaba ocurriendo. La novia hab&iacute;a enloquecido, y arranc&oacute; la puerta de la habitaci&oacute;n de cuajo &ndash;&iexcl;de cuajo!- y, tras volver a noquear a Melisa, que trat&oacute; de interponerse entre ella y la puerta de Deiff, se encerr&oacute; en la habitaci&oacute;n con &eacute;l, hasta que los sac&oacute; de all&iacute; la polic&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Se lo expliqu&eacute; al polic&iacute;a sin una sola duda, en un ingl&eacute;s que no me reconoc&iacute;a. El t&iacute;o no daba cr&eacute;dito, y no s&eacute; si era por c&oacute;mo se lo estaba contando o por lo que le estaba contando, porque las dos cosas eran igual de inveros&iacute;miles a esas horas: un espa&ntilde;ol explicando en tiempos compuestos que una cr&iacute;a de metro y medio hab&iacute;a arrancado una puerta de cuajo, y un chaval de diecisiete descalzo por el bosque estaba huyendo de nosotros. Yo qu&eacute; s&eacute; de d&oacute;nde sali&oacute; aquel ingl&eacute;s. Se ve que llevaba veinte a&ntilde;os all&iacute;, esperando a que hiciera falta para algo mejor que trabajar; esperando que tuviera que contar en ingl&eacute;s, por fin, una buena historia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/buena-historia_129_13472969.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Aug 2026 19:45:18 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f8289475-c75c-420a-8981-f77aaedd056f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x340y176.jpg" length="535269" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f8289475-c75c-420a-8981-f77aaedd056f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x340y176.jpg" type="image/jpeg" fileSize="535269" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Y por fin una buena historia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f8289475-c75c-420a-8981-f77aaedd056f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x340y176.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El fuego amigo de Óscar Puente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/fuego-amigo-oscar-puente_129_13460165.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c22aeae5-2b2f-47b8-90a8-676c758a8ff7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1280y348.jpg" width="1200" height="675" alt="El fuego amigo de Óscar Puente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un puñetazo bien dado puede noquear al adversario; uno mal dado, te rompe la mano a ti. La izquierda ya tiene bastante trabajo defendiéndose de fuera. Lo último que necesita es aprender a esquivarse a sí misma</p></div><p class="article-text">
        Estoy muy a favor de la tesis de que, en estos tiempos que corren, con la ultraderecha mundial campando a sus anchas, y la espa&ntilde;ola, concretamente, golpeando a las puertas de la Moncloa con un ariete sin cuartel, tenemos que ser cautos con c&oacute;mo hacemos, desde la izquierda, oposici&oacute;n al gobierno. Primero de todo porque, siento ponerme estupendo, no creo que este gobierno sea tan de izquierdas como para bajar los brazos y contentarnos con su mera existencia, sobre todo dado que son la &uacute;nica alternativa al apocalipsis que proponen las derechas, pero tambi&eacute;n porque somos todos ya mayorcitos como para saber qu&eacute; es lo que pasa cuando al PSOE se le da manga ancha para hacer lo que ellos creen conveniente.
    </p><p class="article-text">
        Quiero decir que no hay mejor ni m&aacute;s oportuno momento para ser s&uacute;per de izquierdas que cuando, precisamente, es la izquierda la que ocupa el gobierno. Esto implica ser muy cr&iacute;ticos con la situaci&oacute;n de la vivienda, con la tibieza de las relaciones diplom&aacute;ticas con Marruecos, con la impunidad con la que campan los agitadores fascistas en los medios y en las calles y, por supuesto, con una reforma de las condiciones laborales y salariales que no est&aacute; ni siquiera a medio camino de llegar a unas condiciones dignas de un estado europeo. El reto, en mi opini&oacute;n, est&aacute; en elaborar una cr&iacute;tica leg&iacute;tima al gobierno que no sirva de munici&oacute;n al PP  y, sobre todo, a Vox, para seguir atacando los pilares de un proyecto que, aun en ciernes, es lo mejor a lo que podemos aspirar en el medio plazo. Pero &Oacute;scar Puente, a veces, lo pone muy dif&iacute;cil.
    </p><p class="article-text">
        El ministro de Transportes se ha erigido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os como un portavoz alternativo, no oficial, del gobierno de Espa&ntilde;a, un puesto que oficialmente ocupa la ministra Elma Saiz. Puente ha demostrado una oratoria arrolladora tanto en el Congreso como en redes sociales, algo que es de celebrar, porque para combatir a lo que tenemos enfrente se necesita la contundencia de un pu&ntilde;etazo en las costillas. Feij&oacute;o todav&iacute;a lleva tatuado en las mejillas aquel &ldquo;de ganador a ganador&rdquo;, que le espet&oacute; a comienzos de la legislatura. El problema est&aacute; cuando el impresionante orador de la tribuna muta, de vez en cuando, en el abominable hombre del Pisuerga, y dirige sus golpes, cada vez con m&aacute;s frecuencia, no contra el enemigo declarado sino contra su propia trinchera. 
    </p><p class="article-text">
        Esta semana, Puente ha colgado en sus redes una comparaci&oacute;n entre el cartel de las fiestas de Valladolid de 2022 -cuando &eacute;l era alcalde- y el de este a&ntilde;o, con el pie impl&iacute;cito de &ldquo;mirad todos qu&eacute; bien lo hac&iacute;a yo&rdquo;. Carolina Durante, que formaba parte del cartel de este a&ntilde;o, que previamente hab&iacute;an dicho nada y no pintaban nada en esa pelea, se dieron por aludidos y dieron al ministro una respuesta lac&oacute;nica y demoledora: &ldquo;Est&aacute;s t&uacute; para hablar&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Se ha criticado tambi&eacute;n a Carolina Durante que entren a la confrontaci&oacute;n con el ministro, pero, sinceramente, &iquest;qu&eacute; se pod&iacute;a esperar? Defenderse de la ultraderecha no puede ser un eximente de poner la otra mejilla con una falta de respeto tan gratuita. Y Puente, que se ha vuelto uno de los ministros m&aacute;s famosos del gobierno por sus muestras de contundencia dial&eacute;ctica, se qued&oacute; mudo -casi mejor as&iacute;, en este caso-, ante un grupo de m&uacute;sica que no hab&iacute;a entrado a la conversaci&oacute;n por voluntad propia y que le devolvi&oacute; el golpe con el desd&eacute;n exacto que merec&iacute;a la ocurrencia.
    </p><p class="article-text">
        La izquierda no necesita que la derecha sea quien le busque las cosquillas cuando tiene ministros dispuestos a hacerlo por puro ego. El fuego amigo de &Oacute;scar Puente cada vez que algo se sale del fin&iacute;simo trazo que pretende dibujar es peligroso, porque muchas veces, esta es una de ellas, su potencia de fuego es inversamente proporcional a su punter&iacute;a. Un pu&ntilde;etazo bien dado puede noquear al adversario; uno mal dado, te rompe la mano a ti. La izquierda ya tiene bastante trabajo defendi&eacute;ndose de fuera. Lo &uacute;ltimo que necesita es aprender a esquivarse a s&iacute; misma.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/fuego-amigo-oscar-puente_129_13460165.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Aug 2026 19:48:47 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c22aeae5-2b2f-47b8-90a8-676c758a8ff7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1280y348.jpg" length="343289" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c22aeae5-2b2f-47b8-90a8-676c758a8ff7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1280y348.jpg" type="image/jpeg" fileSize="343289" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El fuego amigo de Óscar Puente]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c22aeae5-2b2f-47b8-90a8-676c758a8ff7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1280y348.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La región "menos independentista de España" busca identidad: “Hay vergüenza de ser murciano”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/region-independentista-espana-busca-identidad-hay-verguenza-murciano_1_13448043.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5b229296-c32b-468e-af9a-3026aa1ec10a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x956y137.jpg" width="1200" height="675" alt="La región &quot;menos independentista de España&quot; busca identidad: “Hay vergüenza de ser murciano”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Enza Negra se reclama heredera de Antonete Gálvez y del cantonalismo murcianista de 1873, republicano y federal, y aspira, en palabras de Magius, a "un republicanismo de izquierdas y un federalismo de una república construida de abajo hacia arriba"</p><p class="subtitle">Pannacionalismo murciano, huertanos batasunos y ciencia ficción política en la obra de Magius: “Apa Murcia Libre”</p></div><p class="article-text">
        La Enza Negra naci&oacute; como un grupo terrorista. Ficticio, eso s&iacute;: lo dibuj&oacute; el ilustrador murciano Magius hace una d&eacute;cada, pero este 2026 se ha materializado en una entidad real, aunque, conviene decirlo pronto, sin los atentados ni los sacrificios humanos. Y es que ser murciano nunca ha sido del todo una identidad: como mucho un acento, una denominaci&oacute;n de origen o un estigma. En la Regi&oacute;n gobierna el Partido Popular sin respiro desde 1995 y el murcianismo pol&iacute;tico rara vez ha pasado de rareza de pe&ntilde;a de amigos o de bar universitario, y aqu&iacute;, lo ha dicho el propio Magius, vive &ldquo;la regi&oacute;n menos <a href="https://www.eldiario.es/murcia/politica/ultimos-amnistia-siete-manifestantes-siguen-protestando-murcia-indulto-independentistas_1_13220126.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">independentista</a> de Espa&ntilde;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A principios de diciembre de 2025, el dibujante hizo un llamamiento en redes sociales convocando un &ldquo;<a href="https://x.com/MurcianoPais/status/1991460883957182804?s=20" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">foro pol&iacute;tico para hablar de la cultura y la identidad murciana</a>&rdquo; en el caf&eacute; Ficciones de la calle Fuensanta de Murcia. Se reunieron algo m&aacute;s de una treintena de personas: un n&uacute;mero modesto para fundar una patria, pero nada desde&ntilde;able para un acto sin m&aacute;s reclamo que la palabra identidad. De aquella reuni&oacute;n sali&oacute; algo m&aacute;s que una sobremesa. Semanas despu&eacute;s, ya en 2026, la Enza Negra ten&iacute;a documento fundacional, camiseta y p&aacute;gina web. A la broma le hab&iacute;an salido estatutos. 
    </p><p class="article-text">
        Donde el chiste deja de serlo y la Enza Negra se presenta al mundo es en su documento R.O.S.E.N, su carta fundacional. La portada, dise&ntilde;ada en caracteres r&uacute;nicos y, en el centro, un sol de seis puntas naciendo de una media luna; el propio texto aclara que el s&iacute;mbolo est&aacute; tomado de una estela del rey sumerio Ur-Nammu, de cuatro mil a&ntilde;os de antig&uuml;edad, la gente que abri&oacute; las primeras acequias. Debajo, nueve rulas, reglas, un Consejo de Personas Buenas con zabacequieros y licero calcado del medieval Consejo de Hombres Buenos, y una rep&uacute;blica federal que ha de levantarse de abajo arriba, barrio a barrio y parroquia a cant&oacute;n, hasta rematar en un supra-cant&oacute;n: el Cant&oacute;n Murciano, como el de 1873.
    </p><p class="article-text">
        Lo llamativo m&aacute;s que el envoltorio arqueol&oacute;gico, es la tesis que lo sostiene. La segunda rula declara a los murcianos fruto de argares, iberos, romanos, sirios, &aacute;rabes, catalanes y castellanos amontonados en la misma ra&iacute;z; la sexta le declara la guerra al &ldquo;espa&ntilde;olismo cerrado y excluyente&rdquo;. Es decir: una identidad murciana cuyo cimiento es, exactamente, la mezcla.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Un querer, algo que tienes dentro&rdquo;</h2><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2077290512436867333?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Cinco meses antes de aquel foro del mes de diciembre, en julio de 2025, la Regi&oacute;n de Murcia hab&iacute;a ocupado titulares internacionales por el motivo contrario al de la mezcla, la inclusi&oacute;n y la multiculturalidad. Entre el 10 y el 15 de aquel mes, tras la agresi&oacute;n a un vecino de 68 a&ntilde;os, por la que se detuvo a tres j&oacute;venes de origen magreb&iacute;, <a href="https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/torre-pacheco-ano-despues-caza-migrante-todavia-ven-extranjeros_1_13351173.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Torre-Pacheco</a> vivi&oacute; varios d&iacute;as de violencia contra personas y negocios migrantes, en un municipio donde cerca de un tercio de los habitantes son extranjeros y buena parte sostiene, con su trabajo, la agricultura intensiva de la comarca. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, atribuy&oacute; los altercados a grupos de extrema derecha, Vox incluido; la Fiscal&iacute;a lleg&oacute; a investigar al l&iacute;der murciano de Vox, Jos&eacute; &Aacute;ngel Antelo, por endosar la culpa a PSOE y PP. Nada permite trazar una l&iacute;nea recta entre una cosa y otra, y la Enza Negra tampoco la traza. Pero el contraste cuesta de ignorar: en la misma regi&oacute;n y el mismo a&ntilde;o, una parte de Murcia sali&oacute; a excluir y otra, se junt&oacute; en un caf&eacute; para decidir que ser murciano consist&iacute;a, sobre todo, en ser de muchos sitios a la vez.
    </p><p class="article-text">
        Bajo el envoltorio arqueol&oacute;gico hay una posici&oacute;n pol&iacute;tica n&iacute;tida, y de izquierdas. La Enza Negra se reclama heredera de Antonete G&aacute;lvez y del cantonalismo murcianista de 1873, republicano y federal, y aspira, en palabras de Magius, a &ldquo;un republicanismo de izquierdas y un federalismo de una rep&uacute;blica construida de abajo hacia arriba&rdquo;. El nombre apunta hacia esa misma tierra: enza no tiene traducci&oacute;n exacta al castellano; &ldquo;un querer, algo que tienes dentro&rdquo;, dice, y negra remite al color del suelo f&eacute;rtil, el que se esconde bajo el surco.
    </p><p class="article-text">
        Magius tiene su propia explicaci&oacute;n de por qu&eacute; en Murcia lo propio pesa tan poco. Habla de que &ldquo;hay <a href="https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/ven-lepe-siglo-xxi-region-murcia-cumple-39-anos-estigma-nacionalismo-hidrico_1_8014669.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">verg&uuml;enza</a> de ser murciano&rdquo; y de desidia: &ldquo;La huerta se la han cargado f&aacute;cilmente y la gente no lo aprecia; no hay un sentimiento de colectividad&rdquo;. Y remonta el desapego a la posguerra: Murcia fue zona republicana, hubo una fort&iacute;sima represi&oacute;n, se fusil&oacute; y se purg&oacute; a maestros y a cargos p&uacute;blicos, y para cubrir los huecos se trajo a gente de fuera que, dice, acab&oacute; copando la universidad y los altos puestos de la cultura. De ah&iacute; viene, dice, un desprecio institucional por lo aut&oacute;ctono que todav&iacute;a colea: el panocho degradado, de dialecto a una mera &ldquo;mala forma de hablar castellano&rdquo;; al Cant&oacute;n olvidado pese a que Murcia &ldquo;fue precursora&rdquo; de lo que hoy son las autonom&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Lo revelador es contra qui&eacute;n se define. No solo contra Madrid, tambi&eacute;n contra el otro &ldquo;<a href="https://www.eldiario.es/murcia/cultura/canton-cartagena-sigue-apasionando-historiadores_1_12123543.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cantonalismo</a>&rdquo;. Seg&uacute;n Magius, el &ldquo;falso cantonalismo al que refiere el cartagenerismo&rdquo;, al que acusa de haberse quedado con el nombre y nada m&aacute;s. &ldquo;El cantonalismo de 1873 era murcianista; el de Cartagena de hoy es anti-murcianista, es todo lo contrario&rdquo;, resume. Recuerda que el Partido Cantonal de Cartagena lo fundaron gentes de Falange y que, de los 44 municipios de la Regi&oacute;n, solo reivindica el suyo. 
    </p><p class="article-text">
        Y se define, tambi&eacute;n, contra el &ldquo;centralismo disfrazado de igualdad&rdquo;. La idea de que un pa&iacute;s deba ser centralista &ldquo;para que todo el mundo sea igual&rdquo; confunde, explica Magius, la igualdad entre territorios con la &uacute;nica que de verdad importa: la que hay, o no hay, entre clases sociales. De poco sirve invocar la igualdad de los espa&ntilde;oles, viene a decir Enza Negra, cuando Murcia arrastra un transporte p&uacute;blico p&eacute;simo, una inversi&oacute;n m&iacute;nima en sus ciudadanos y, entre otros cuerpos funcionariales, unos bomberos mal pagados. Su veredicto sobre la gesti&oacute;n es lapidario: &ldquo;A lo mejor s&iacute; es la mejor tierra del mundo, pero los que la administran son los peores administradores del mundo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Cultura murciana &ldquo;del siglo XXI&rdquo;</h2><p class="article-text">
        No es, con todo, un nacionalismo nost&aacute;lgico. Frente a los colectivos que, dice, &ldquo;se han quedado anclados en el siglo XIX y no avanzan&rdquo;, la Enza Negra reclama un folclore &ldquo;s&uacute;per activo&rdquo; y una cultura murciana &ldquo;del siglo XXI, que es donde tiene que estar&rdquo;: la huerta, la acequia, la historia, la lengua, pero con un lavado de cara. El panocho ocupa aqu&iacute; un lugar central, una mezcla medieval de catal&aacute;n, aragon&eacute;s, castellano, moz&aacute;rabe y &aacute;rabe que nunca ha sido oficial ni siquiera dialecto reconocido, y su reivindicaci&oacute;n, insiste, es cultural, no impositiva: libros, canciones, estudio universitario.
    </p><p class="article-text">
        Magius no es el &uacute;nico que ha decidido, en estos &uacute;ltimos tiempos, que la murcianidad pod&iacute;a significar otra cosa. Casi en paralelo, sin sol sumerio ni consejo de acequieros, otro colectivo mete la mano en el mismo cofre (la huerta, el panocho, el traje, las jotas) y lo abre por una costura distinta: la del g&eacute;nero. Se llama Achocuir y se presenta como un colectivo interseccional LGTBIQA+ que reivindica a la vez la diversidad sexual y el folclore de la Regi&oacute;n. Su tesis, temeraria en uno de los territorios m&aacute;s conservadores de Espa&ntilde;a, es que la disidencia no solo cabe en el folclore: es absolutamente imprescindible.
    </p><p class="article-text">
        En noviembre de 2025 celebraron su primer festival, con talleres, m&uacute;sica y baile en plena Huerta de Murcia bajo un emblema que lo dice todo: el &ldquo;Huertane&rdquo;, collage cuir de un huertano y una huertana decimon&oacute;nicos. Ah&iacute; se condensa el traje regional, r&iacute;gidamente partido entre los zarag&uuml;elles del hombre y el refajo de la mujer, descosido y vuelto a montar. Y no van solos: forman parte de una ola de &ldquo;orgullo rural&rdquo; con parientes en Galicia, el Pa&iacute;s Valenciano, Extremadura o La Rioja, que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os reclama el campo, y no solo la ciudad, como territorio de la diferencia.
    </p><p class="article-text">
        Enza Negra y Achocuir tiran de los mismos hilos hacia la izquierda, pero a lugares distintos. Uno construye hacia arriba: una naci&oacute;n, un consejo, una rep&uacute;blica, un mito. El otro desmonta hacia dentro: los cuerpos, los roles, los cuidados; ni patria ni instituci&oacute;n, sino una tradici&oacute;n liberada de sus cors&eacute;s. Donde Enza Negra quiere una murcianidad del siglo XXI, Achocuir pregunta de qui&eacute;n ha sido esa murcianidad hasta ahora.
    </p><p class="article-text">
        Puede que Enza Negra no pase de nota a pie de p&aacute;gina en la bibliograf&iacute;a de Magius: una treintena de personas y nueve reglas no fundan una naci&oacute;n, pero ha puesto en el centro una pregunta que en Murcia casi nadie se hac&iacute;a (qu&eacute; significa ser de aqu&iacute;), y ha dejado muy claro que las preguntas que la izquierda se deja sin contestar, ya lo vimos el verano pasado, las acaba contestando otro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/region-independentista-espana-busca-identidad-hay-verguenza-murciano_1_13448043.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Aug 2026 20:37:12 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5b229296-c32b-468e-af9a-3026aa1ec10a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x956y137.jpg" length="826056" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5b229296-c32b-468e-af9a-3026aa1ec10a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x956y137.jpg" type="image/jpeg" fileSize="826056" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La región "menos independentista de España" busca identidad: “Hay vergüenza de ser murciano”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5b229296-c32b-468e-af9a-3026aa1ec10a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x956y137.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Nacionalismo,Activismo,PP Murcia,Vox]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No hay luna que eclipse a tanto imbécil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/no-hay-luna-eclipse-imbecil_129_13448357.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/56c3a5cd-c828-4cee-ba69-052d5ea75700_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No hay luna que eclipse a tanto imbécil"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No hay eclipse, ni evento astronómico, ni mutación maravillosa del paisaje, no hay nada capaz de parar sus ganas de estropearlo todo. Lo más jodido de todo esto es que no dejan a nadie disfrutar de nada. No puede haber nada limpio. No puede haber nada que escape a la instrumentalización, a la tontería elevada a categoría de debate público</p><p class="subtitle">Eclipse, porco governo</p></div><p class="article-text">
        Estoy pol&iacute;ticamente en contra de la verg&uuml;enza ajena porque es la m&aacute;s invasiva de las emociones: yo no tengo por qu&eacute; sentirme mal porque t&uacute; seas idiota. Pues aparece un evento astron&oacute;mico tan &uacute;nico, tan singular, tan fant&aacute;stico como un eclipse y &iexcl;tach&aacute;n!, el eclipse queda eclipsado por una cantidad tan &uacute;nica, tan singular y tan fant&aacute;stica de verg&uuml;enza ajena que uno siente ganas de lanzar al aire las gafas homologadas y mirar fijamente al astro rey hasta derretirte las retinas para dejar de leer lo que uno ha de leer estos d&iacute;as. Madre del amor hermoso, Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Jugamos al front&oacute;n con las tendencias: cada tendencia necesita su raquetazo de vuelta hacia la pared, porque en eso consiste el juego y porque si no participamos de la conversaci&oacute;n p&uacute;blica, parecer&aacute; que nos vamos a evaporar y porque desde que existen las redes sociales no hay nada m&aacute;s pavoroso ni terror&iacute;fico que el no poder hacer que una persona que no conocemos de nada ni conoceremos en nuestra vida sepa todas y cada una de las opiniones que tengamos que decir sobre un tema en espec&iacute;fico. Que esto lo diga alguien que, entre otras cosas, se gana la vida dando su opini&oacute;n es, cuanto menos, problem&aacute;tico, pero si de algo podr&eacute; jactarme es de no ser impulsor ni mecenas de la verg&uuml;enza ajena que pueda sufrir nadie nunca.
    </p><p class="article-text">
        Creo que entrar en la cuesti&oacute;n de si un futbolista merluzo, de un influencer pat&aacute;n o de una pedorra de<em> reality show</em> ha dicho tal o cual cosa sobre el eclipse es irrelevante. Da igual si es un evento m&aacute;s o menos importante, si es un invento del PSOE para tenernos a todos aplaudiendo una vez m&aacute;s a las ocho de la tarde o, incluso, si esto tiene alguna explicaci&oacute;n dentro del marco del terraplanismo. La cuesti&oacute;n es c&oacute;mo la conversaci&oacute;n p&uacute;blica ya no es conversaci&oacute;n, sino un mont&oacute;n de gente -casi toda la gente, de hecho- hablando sola, y en voz alta.
    </p><p class="article-text">
        Escrib&iacute;a hace unos d&iacute;as Daniel Innerarity que hemos entrado en una era de irreversibilidad en la que los da&ntilde;os globales, sobre todo refiriendo a la crisis clim&aacute;tica, pero supongo que es aplicable para todo lo dem&aacute;s, est&aacute;n superando, por mucho, el umbral de retorno; estamos llegando al fin de la ilusi&oacute;n correctora y para muestra un bot&oacute;n. La herida que se le ha hecho al sentido com&uacute;n es irreparable en tanto incluso el sentido com&uacute;n tendr&aacute; que mutar para adaptarse al mundo que viene. La imbecilidad, que no deja de ser un rasgo tan humano como cualquier otro, nunca fue la novedad. No s&eacute; si las redes sociales son un catalizador desde el que se irradia la estupidez como un virus o un simple censo de los imb&eacute;ciles con el que antes no cont&aacute;bamos.
    </p><p class="article-text">
        Resulta cansino y agotador que cada cosa que ocurra sea objeto de politizaci&oacute;n. Pero no de una politizaci&oacute;n sana, quiz&aacute; intelectual, en tanto todo es pol&iacute;tico y todo debe estar sujeto a interpretaci&oacute;n, sino a la instrumentalizaci&oacute;n de cada pu&ntilde;etera cosa que pasa, sea un eclipse o el cambio de hora, para que una manada cada vez m&aacute;s numerosa de est&uacute;pidos se lance a la carrera de decir la tonter&iacute;a m&aacute;s grande que se les pase por la cabeza. Unos, obsesionados con c&oacute;mo va a ver el eclipse Pedro S&aacute;nchez, yo supongo que, como m&iacute;nimo, las habr&aacute; visto con gafas; otros, que si somos todos idiotas por fascinarnos con algo que es, objetiva y naturalmente, fascinante; y otros, &aacute;vidos de ser el centro de atenci&oacute;n desde los m&aacute;rgenes de todo, aprovechan para lanzar su granizada de chorradas sobre conspiraciones que probablemente ni ellos mismos entienden. Nada, no hay eclipse que valga. 
    </p><p class="article-text">
        No hay eclipse, ni evento astron&oacute;mico, ni mutaci&oacute;n maravillosa del paisaje, no hay nada capaz de parar sus ganas de estropearlo todo. Lo m&aacute;s jodido de todo esto es que no dejan a nadie disfrutar de nada. No puede haber nada limpio. No puede haber nada que escape a la instrumentalizaci&oacute;n, a la tonter&iacute;a elevada a categor&iacute;a de debate p&uacute;blico. Todo se ensucia. Todo se vuelve gris y amargo. Y la culpa no es de quienes queremos disfrutar de un eclipse o de cualquier otra cosa; la culpa es de ellos, de esa cantidad de imb&eacute;ciles que ha llegado a ser tan densa, tan abrumadora, que ha convertido el mundo en inhabitable para quien a&uacute;n cree que hay cosas que merecen contemplaci&oacute;n sin argumentaci&oacute;n. No hay luna que eclipse a tanto imb&eacute;cil.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/no-hay-luna-eclipse-imbecil_129_13448357.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Aug 2026 20:04:43 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/56c3a5cd-c828-4cee-ba69-052d5ea75700_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="266612" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/56c3a5cd-c828-4cee-ba69-052d5ea75700_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="266612" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[No hay luna que eclipse a tanto imbécil]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/56c3a5cd-c828-4cee-ba69-052d5ea75700_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Eclipse]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Para algunos, ideología es no querer que a una mujer la degüellen]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ideologia-no-mujer-deguellen_129_13438840.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c7eead50-2038-44dc-8c76-82ec67ad654e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x610y184.jpg" width="1200" height="675" alt="Para algunos, ideología es no querer que a una mujer la degüellen"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Riesgo bajo. Así figuraba Gloria en VioGén el día en que su expareja (condenado, fichado y con una orden de alejamiento en vigor) la asesinó en la trastienda de una zapatería en un centro comercial deprimente. Riesgo bajo. Esas son las dos palabras que hoy habría que grabar en la puerta de San Esteban</p><p class="subtitle">El detenido por asesinar a su exmujer en un centro comercial en Murcia tenía una orden de alejamiento vigente</p></div><p class="article-text">
        Hay unas horas del d&iacute;a, en los meses de julio y agosto, especialmente en lugares como Murcia, en las que los centros comerciales se convierten en el &uacute;nico refugio civilizado que le queda a una ciudad que arde m&aacute;s all&aacute; de sus puertas como el s&eacute;ptimo infierno. La gente entra huyendo de los cuarenta y pico grados a la sombra y se deja mecer por el fr&iacute;o artificial y por la m&uacute;sica que no pretende siquiera competir con el ruido de fondo, se deja mecer por la promesa de que all&iacute; dentro no pasa nada, no puede pasar nada, porque este es el sitio donde uno viene a hacer la compra y a matar el tiempo. El pasado cinco de agosto, sin embargo, mientras de fondo chirriaban las ruedas romas de los carritos camino de las cajas, en un peque&ntilde;o taller de reparaci&oacute;n de calzado y copia de llaves bautizado, con una malpuesta iron&iacute;a que ya nadie podr&aacute; deshacer, como S&uacute;per R&aacute;pido, entre una administraci&oacute;n de loter&iacute;as y una tienda de m&oacute;viles, un hombre de treinta y ocho a&ntilde;os degoll&oacute; a su ex pareja con el c&uacute;ter que usaba para cortar suelas. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n las cr&oacute;nicas period&iacute;sticas, no hubo nada que pudiera o&iacute;r nadie o que alertara a los comercios de al lado; nada que rompiera ni por un segundo la coreograf&iacute;a de consumo que suced&iacute;a a muy pocos metros de distancia. Cuando termin&oacute;, baj&oacute; la persiana, le escribi&oacute; un mensaje a un compa&ntilde;ero para avisarle de que no se acercara, de que dentro estaba ella, y se march&oacute; camino de Granada, como quien cierra el turno y se va a casa. Lo detendr&iacute;an de madrugada en Puerto Lumbreras. Gloria ten&iacute;a cuarenta y cuatro a&ntilde;os y una hija de cinco. Y ten&iacute;a tambi&eacute;n algo que convierte esta muerte en algo peor que una desgracia y la mete de lleno en el lamentable terreno de lo evitable: &eacute;l ya estaba condenado por maltratarla, un juez le hab&iacute;a prohibido acercarse a menos de quinientos metros de ella, y su nombre figuraba en el sistema de VioG&eacute;n, que tanto el Estado como la Comunidad Aut&oacute;noma sostienen, precisamente, para que esto no ocurra.
    </p><p class="article-text">
        En el sistema de protecci&oacute;n de v&iacute;ctimas de violencia de g&eacute;nero, el caso de Gloria figuraba como uno de riesgo bajo. Riesgo bajo. Dos palabras de un formulario que hoy, probablemente, a m&aacute;s de una persona le pesen como una losa. As&iacute; figuraba Gloria en VioG&eacute;n el d&iacute;a en que su expareja (condenado, fichado y con una orden de alejamiento en vigor) la asesin&oacute; en la trastienda de una zapater&iacute;a en un centro comercial deprimente. Riesgo bajo. Esas son las dos palabras que hoy habr&iacute;a que grabar en la puerta de San Esteban. Porque cuando se conoci&oacute; el crimen, el Gobierno regional no hizo autocr&iacute;tica: se&ntilde;al&oacute; a Madrid, pidi&oacute; que el Estado arreglara un sistema que ellos llevan a&ntilde;os vaciando de sentido desde el otro lado. No se puede pasar a&ntilde;os gobernando con quienes llaman &ldquo;ideolog&iacute;a&rdquo; a intentar evitar que a una mujer la deg&uuml;elle un animal desalmado y presentarse al d&iacute;a siguiente del crimen con cara de circunstancias. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ideologia-no-mujer-deguellen_129_13438840.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Aug 2026 19:25:55 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c7eead50-2038-44dc-8c76-82ec67ad654e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x610y184.jpg" length="232419" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c7eead50-2038-44dc-8c76-82ec67ad654e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x610y184.jpg" type="image/jpeg" fileSize="232419" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Para algunos, ideología es no querer que a una mujer la degüellen]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c7eead50-2038-44dc-8c76-82ec67ad654e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x610y184.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[VioGEN - Seguimiento Integral de Casos de Violencia de Género,Murcia,Asesinatos machistas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En algo hemos ganado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/hemos-ganado_129_13409386.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/999b8cb4-8a4f-4503-984a-822fc663f405_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1225y1946.jpg" width="1200" height="675" alt="En algo hemos ganado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Acabo de cumplir 31 años. Soy más viejo y más sabio y, me atrevería a decir, más guapo y huelo mejor, porque no fumo y porque me hago un concienzudo 'skincare' cada noche antes de dormir. Lo más importante que he aprendido es que el amor es la única cosa de la que se puede ostentar sin parecer gilipollas</p></div><p class="article-text">
        Acabo de cumplir treinta y uno <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/acabo-cumplir-treinta-desastre_129_12504229.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">y con todos aquellos pal&eacute;s</a> hice muebles sobre los que ahora vivo, duermo, leo y veo la tele, pongo los pies en alto o me siento a escribir un rato. Ayer le dec&iacute;a a una compa&ntilde;era de trabajo que, oficialmente, estoy m&aacute;s cerca de los cuarenta que de los veinte, aunque existencialmente sigo m&aacute;s cerca de mi nacimiento que de mi muerte, o eso espero yo, para algo dej&eacute; de fumar y solo tomo drogas cuando la situaci&oacute;n lo suplica. Sigo siendo yo, el mismo, el original, el de siempre, pero cada vez me parezco menos a quien quise ser y m&aacute;s a quien quiero ser ahora, pero acabo de dar un saltito m&aacute;s all&aacute; de los treinta y me he quedado exactamente igual que estaba, seguramente porque esa edad la cumpl&iacute; mentalmente hace ya algunos meses.
    </p><p class="article-text">
        Cada momento de la vida tiene sus cosas. Creo que los cumplea&ntilde;os tienen m&aacute;s importancia cuanto m&aacute;s joven eres porque cada a&ntilde;o desbloqueas un mont&oacute;n de hitos y oportunidades nuevas, y conforme crecemos esos hitos y momentos siguen existiendo, algunos con mucha mayor importancia, pero se espacian m&aacute;s en el tiempo. As&iacute; que cumplir treinta y uno y quedarte como estabas es sin&oacute;nimo de que, si no pasa nada, y en mi caso esperemos que no pase, queda un trecho m&aacute;s amplio que un simple a&ntilde;o para el siguiente traqueteo de la vida.
    </p><p class="article-text">
        La noche antes de cumplir ocho a&ntilde;os tuve una pesadilla. Se me da muy mal recordar los sue&ntilde;os. Son productos muy ef&iacute;meros de mi mente que no tienen vigencia m&aacute;s all&aacute; de la noche, y son muy pocas las ocasiones en las que he podido recordar un sue&ntilde;o el d&iacute;a despu&eacute;s, mucho menos veinte a&ntilde;os m&aacute;s tarde, pero aquel lo recuerdo, porque era una repetici&oacute;n, una, otra, y otra vez, de tres im&aacute;genes: una paella hacia abajo girando en sentido contrario a las agujas del reloj, un tele&ntilde;eco de pelo rojo diciendo algo ininteligible y un <em>frame </em>de unas escaleras con otra frase inaudible sonando de fondo; una y otra vez, toda la noche. Aquello me pas&oacute; porque me puse nervioso sabiendo que al d&iacute;a siguiente era mi cumplea&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        Siempre se me ha dado muy mal mantener el tipo la noche antes <em>de</em>, enti&eacute;ndase <em>de</em> como un todo: la noche antes de un primer d&iacute;a de trabajo, la noche antes del d&iacute;a de Reyes, de una excursi&oacute;n, la noche antes de cualquier evento can&oacute;nico o de cualquier asunto sin importancia, creo que lo que nunca se me ha dado bien es irme a dormir con cosas en la cabeza. Pero la noche antes de cumplir los treinta, una noche en la que me fui a dormir pasadas las doce y por tanto habiendo cumplido ya los treinta, tuve una de las peores pesadillas que he tenido nunca, y esta vez no fue un sue&ntilde;o abstracto sino un renderizado preciso y concreto de mi presente de entonces, pasado ahora. Y no hay peor remedio para una pesadilla as&iacute; que despertarte y comprobar que, aunque estuvieras so&ntilde;ando, no lo hab&iacute;as so&ntilde;ado. Me despert&eacute; y acababa de cumplir treinta a&ntilde;os y todo era un desastre.
    </p><p class="article-text">
        Pero ha pasado un a&ntilde;o y soy m&aacute;s viejo y m&aacute;s sabio y, me atrever&iacute;a a decir, m&aacute;s guapo y huelo mejor, porque no fumo y porque me hago un concienzudo <em>skincare</em> cada noche antes de dormir, y aunque leo menos no he adquirido malas costumbres, y me cuido m&aacute;s o, al menos, me descuido menos, y he aprendido muchas cosas, demasiadas, quiz&aacute;, para enumerar todas aqu&iacute;, pero s&iacute; cabe decir que la m&aacute;s importante de ellas, seguramente, sea que el amor es la &uacute;nica cosa de la que se puede ostentar sin parecer gilipollas, y que lo que antes eran crisis existenciales ahora son solo dilemas sobre el c&oacute;mo proceder, porque los <em>qu&eacute;s</em> y los <em>porqu&eacute;ses</em> est&aacute;n m&aacute;s que resueltos; dilemas sobre el c&oacute;mo caminar por el mundo porque el mundo est&aacute; en llamas, literal y figuradamente en llamas. Acabo de cumplir treinta y uno y casi todo sigue siendo un desastre. Casi todo, menos yo. En algo hemos ganado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/hemos-ganado_129_13409386.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Aug 2026 20:13:49 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/999b8cb4-8a4f-4503-984a-822fc663f405_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1225y1946.jpg" length="1244065" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/999b8cb4-8a4f-4503-984a-822fc663f405_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1225y1946.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1244065" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[En algo hemos ganado]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/999b8cb4-8a4f-4503-984a-822fc663f405_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1225y1946.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Amor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tú no puedes pagar el alquiler, pero le ibas a comprar un pisazo a Ayuso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/no-puedes-pagar-alquiler-le-ibas-comprar-pisazo-ayuso_129_13421485.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9b1fc814-4e47-4eda-85e6-c5d6bd9947e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tú no puedes pagar el alquiler, pero le ibas a comprar un pisazo a Ayuso"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Luego está lo otro, que es peor que el dinero: que no pasa nada. Alrededor de Ayuso se acumulan las causas y ella no solo sigue ahí, es que gobierna con el aplomo de quien ha comprobado, una vez tras otra, que nada la roza. La impunidad no es que no haya consecuencias; es saber de antemano que no las habrá, y actuar en consecuencia</p><p class="subtitle">No es una rectificación, es una pillada</p></div><p class="article-text">
        Estoy a dos mil kil&oacute;metros de casa. Llevo meses trabajando, haciendo la cuenta de una vida que se reduce, en el fondo, a que alg&uacute;n d&iacute;a un banco acceda a prestarme cien mil euros. Cien mil euros no son un dineral. Son un piso peque&ntilde;o y viejo, en un sitio normal y corriente, si eso. Cien mil euros es la cifra por la que alguien como yo se hipoteca veinte o treinta a&ntilde;os si hay suerte y si el banco est&aacute; de humor. Estoy a dos mil kil&oacute;metros de casa porque el modelo econ&oacute;mico que tenemos me prefiere a m&iacute; trabajando en el extranjero que a un casero trabajando, a secas.
    </p><p class="article-text">
        Mientras hago esa cuenta, mientras relleno cada d&iacute;a en un Excel las horas que paso a la semana llev&aacute;ndole bebidas innombrables a turistas alemanes, mientras sigo buscando m&aacute;s trabajos extra porque a pesar de todo nada es suficiente, me entero de que a Isabel D&iacute;az Ayuso la Comunidad de Madrid le ha comprado un &aacute;tico de lujo. Sigo, por supuesto, todas las noticias de Espa&ntilde;a, como he hecho siempre, pr&aacute;cticamente a diario, y todo lo que tiene que ver con Ayuso me ha generado siempre demasiada pereza, demasiado odio y demasiado asco como para pararme a comentarlo. Sus formas de lun&aacute;tica, su clasismo, sus consejeros trasnochados, su Rasput&iacute;n de sol y sombra y, en fin, su adaptaci&oacute;n ca&ntilde;&iacute; y cutre del trumpismo, su circo cayetano de los horrores, todo ese conjunto de miserias humanas lo daba yo por sabido y nunca le he dedicado una l&iacute;nea. Pero esto es el colmo.
    </p><p class="article-text">
        Cuatrocientos ochenta y cinco metros cuadrados en Chamber&iacute;, doscientos de ellos en terraza. Planta novena. Lo compr&oacute; el 14 de abril una empresa p&uacute;blica, Planifica Madrid, para que Ayuso lo use de oficina mientras duran las obras de la Casa de Correos. La operaci&oacute;n no estaba en el presupuesto y el Consejo de Gobierno no autoriz&oacute; el cr&eacute;dito. No aparec&iacute;a en la p&aacute;gina de transparencia. Seis millones de euros de dinero p&uacute;blico, y el cuidado no-demasiado-sutil de que no nos enter&aacute;semos. Uno lee &ldquo;oficina temporal&rdquo; y se imagina una mesa de cart&oacute;n, un flexo y una caja de folios. No cuatrocientos ochenta y cinco metros con doscientos de terraza, que es m&aacute;s terraza que piso entero de los que un banco me dejar&iacute;a comprar a m&iacute; endeud&aacute;ndome de por vida. Y lo de &ldquo;temporal&rdquo; es un decir: las obras de la Casa de Correos empiezan en agosto, y ya se sabe c&oacute;mo empiezan en esta Comunidad Aut&oacute;noma las obras y c&oacute;mo terminan, si es que terminan. Seis millones de euros para una provisionalidad que huele a permanente o, m&aacute;s bien, a empadronamiento. Uno aprende as&iacute; lo que significa de verdad gobernar, que no es mandar: es instalarse en el poder, ponerse c&oacute;modo, tener buz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y luego est&aacute; lo otro, que es peor que el dinero: que no pasa nada. Alrededor de Ayuso se acumulan las causas y ella no solo sigue ah&iacute;, es que gobierna con el aplomo de quien ha comprobado, una vez tras otra, que nada la roza. La impunidad no es que no haya consecuencias; es saber de antemano que no las habr&aacute;, y actuar en consecuencia. Y entonces, la pirueta. Pillada la maniobra, la Comunidad anuncia que vende el &aacute;tico y que lo recaudado ir&aacute; para las v&iacute;ctimas de los incendios: seis millones que ayer eran un despacho con terraza y hoy son, de golpe, un acto de generosidad. En paralelo, el novio pone a la venta el piso donde viven, comprado en su d&iacute;a por la mitad de su precio. &ldquo;No es mi casa, no le han comprado nada a Ayuso&rdquo;, dice ella. Puede que sea verdad. Cada pieza, mirada por separado, se sostiene: el piso es de &eacute;l, el &aacute;tico es institucional, la venta es legal, el dinero va a los incendios. Nunca hay una mentira redonda que puedas se&ntilde;alar con el dedo, solo una sucesi&oacute;n de factores que, sumados, dan un resultado que apesta. Han aprendido a moverse en ese margen exacto donde nada es exactamente reprochable y todo es inequ&iacute;vocamente indecente. Por eso nunca los pillas del todo, y por eso se van siempre de rositas. No le han comprado nada a Ayuso. Puede que sea verdad. Casi siempre lo es. Ese es exactamente el problema.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/no-puedes-pagar-alquiler-le-ibas-comprar-pisazo-ayuso_129_13421485.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Jul 2026 21:31:28 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9b1fc814-4e47-4eda-85e6-c5d6bd9947e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1817555" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9b1fc814-4e47-4eda-85e6-c5d6bd9947e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1817555" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Tú no puedes pagar el alquiler, pero le ibas a comprar un pisazo a Ayuso]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9b1fc814-4e47-4eda-85e6-c5d6bd9947e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Isabel Díaz Ayuso,Pisos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La odisea]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/odisea_129_13404843.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4d2e4723-f5be-4e5b-aeb0-9fd1c7afcf3e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La odisea"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si quieres llegar al pase de las diez y media de la mañana, tienes que levantarte a las siete; a las siete si quieres ducharte, a y media si solo tienes que vestirte, pero eso ya es cosa tuya; y bajas a la puerta de casa dos o tres minutos antes de la hora porque aquí sabes que si el horario dice una cosa, esa cosa va a ocurrir</p></div><p class="article-text">
        El otro d&iacute;a dijimos de ir al cine y hubo que planificar el asunto como si fu&eacute;semos a invadir un pa&iacute;s muy lejano. Entre Ameland y Leeuwarden, la capital de Frisia, hay cuarenta kil&oacute;metros, diez de los cuales, es decir, una cuarta parte, pertenecen al mar de Wadden, por lo que para hacer el trayecto desde casa hasta el Path&eacute;, el cine de la ciudad, tenemos que coger un autob&uacute;s, despu&eacute;s un ferry y, una vez en el <em>mainland</em>, otro autob&uacute;s. Una cosa que me fascina de los Pa&iacute;ses Bajos es que si has visto uno de sus paisajes ya los has visto pr&aacute;cticamente todos: un horizonte plano bajo un lecho verdoso y dragado por canales de agua oscura, con animales miniaturizados en la distancia y nubes enfangando la escasa luz del sol; con todo ello, es un paisaje tan bonito que no te importa verlo repetido.
    </p><p class="article-text">
        La cosa es que, dicho lo cual, hab&iacute;a que hacer cierta planificaci&oacute;n porque somos de Murcia y nos hemos criado sabiendo muy a ciencia cierta que con los autobuses, o con el transporte p&uacute;blico en general, no se jode, y que confiarse con la hora o los horarios puede suponer volver a casa en taxi o al d&iacute;a siguiente, depende de tu cartera; nos hemos criado aqu&iacute; viendo c&oacute;mo el autob&uacute;s que ten&iacute;a que pasar por nuestra parada a y cuarenta y siete ha pasado a y cincuenta y ocho y ni siquiera ha parado porque iba lleno. As&iacute; que revisas la aplicaci&oacute;n del transporte p&uacute;blico, los horarios del ferry, compras las entradas con antelaci&oacute;n para no tener que pillarlas con las prisas y, voil&agrave;, todo est&aacute; preparado, listo y en posici&oacute;n para ir al cine. 
    </p><p class="article-text">
        Si quieres llegar al pase de las diez y media de la ma&ntilde;ana, tienes que levantarte a las siete; a las siete si quieres ducharte, a y media si solo tienes que vestirte, pero eso ya es cosa tuya; y bajas a la puerta de casa dos o tres minutos antes de la hora porque aqu&iacute; sabes que si el horario dice una cosa, esa cosa va a ocurrir, sabes que aqu&iacute; un papel impreso pegado del poste de la parada dice la verdad, toda la verdad y nada m&aacute;s que la verdad, y por si te quedan dudas puedes seguir la trayectoria del autob&uacute;s en tiempo real en la aplicaci&oacute;n. Despu&eacute;s el ferry, que siempre sale a su hora, te lleva a los pies del autob&uacute;s siguiente, que te dejar&aacute; en Leeuwarden cuatro minutos antes de que empiece la pel&iacute;cula, a solo dos minutos andando. Calidad de vida es poder poner tu destino en las manos de un autobusero con la misma tranquilidad que la pondr&iacute;as en un cirujano.
    </p><p class="article-text">
        Y la pel&iacute;cula, que empieza a las diez y media y empieza a las diez y media, va precisamente de un hombre que tarda diez a&ntilde;os en volver a su casa, la Odisea de Nolan, donde Matt Damon interpreta a Odiseo, un tipo de mand&iacute;bula apretada y moral flexible con estr&eacute;s postraum&aacute;tico, que miente a todo el mundo porque mentir es lo &uacute;nico que le ha salido bien en la vida, y que se pasa la pel&iacute;cula entera intentando llegar a un sitio al que no llega; naufraga, lo secuestran, lo retienen, lo desv&iacute;an, pierde a toda su tripulaci&oacute;n en el camino y cuando por fin pisa su casa nadie lo reconoce, ni siquiera su mujer, exactamente igual que si tratas de ir desde Mazarr&oacute;n hasta Caravaca usando el sistema de transporte p&uacute;blico de la Regi&oacute;n de Murcia.
    </p><p class="article-text">
        Tiene el defecto de siempre de Nolan, que es no fiarse de ti, y cada vez que la cosa alcanza una emoci&oacute;n de verdad, y la alcanza sobre todo cuando aparecen la Pen&eacute;lope de Anne Hathaway y el Tel&eacute;maco de Tom Holland esperando en una casa tomada por los pretendientes, llega alguien a explicarte en voz alta lo que acababas de entender perfectamente con los ojos, que es su forma de darte con el codo en un relato que lleva tres mil a&ntilde;os cont&aacute;ndose y cuyo final sabe hasta el que no lo ha le&iacute;do, pero que a pesar de eso, quien escribe estas l&iacute;neas no se ha terminado de enterar del todo porque la ha visto en ingl&eacute;s con subt&iacute;tulos en neerland&eacute;s. Pero eso son tres horas en las que uno se olvida del reloj mirando a un se&ntilde;or que lleva una d&eacute;cada intentando cubrir un trayecto, con las corrientes haciendo lo que les da la gana, los dioses cambi&aacute;ndole el itinerario por capricho y ninguna certeza de a qu&eacute; hora ni en qu&eacute; costa va a amanecer.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de la pel&iacute;cula dimos un paseo y volvimos a casa, autob&uacute;s-ferry-autob&uacute;s de por medio en el mismo horizonte de planos repetidos, la misma Odisea desganada y feliz, la misma Odisea repetible y esperable y sin que en ning&uacute;n momento se me pasara por la cabeza la posibilidad ya no de no llegar, sino de no llegar a tiempo. De Frisia no ha salido nunca un personaje mitol&oacute;gico, ni un c&iacute;clope, ni una sirena, ni un rey que tardase diez a&ntilde;os en cruzar un cachito de mar, y quiz&aacute; sea porque aqu&iacute; nadie ha tenido que inventarse una epopeya para justificar un retraso. Un pueblo con horarios fiables y caminos claros no produce h&eacute;roes, y muy bien que hace.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/odisea_129_13404843.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jul 2026 20:46:16 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4d2e4723-f5be-4e5b-aeb0-9fd1c7afcf3e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="773648" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4d2e4723-f5be-4e5b-aeb0-9fd1c7afcf3e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="773648" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La odisea]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4d2e4723-f5be-4e5b-aeb0-9fd1c7afcf3e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Asamblea de Murcia desafía la Constitución y recorta un parque regional para proteger una tradición que nunca estuvo en peligro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/politica/asamblea-murcia-desafia-constitucion-recorta-parque-regional-proteger-tradicion-estuvo-peligro_1_13399656.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/003c89f9-f96d-4b60-b04f-76fbca6384c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Asamblea de Murcia desafía la Constitución y recorta un parque regional para proteger una tradición que nunca estuvo en peligro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La ley, recurrida ante el Constitucional, recorta 41 hectáreas del Parque Regional de Sierra Espuña para intentar recuperar el rally de La Santa, aunque la romería utilizada como argumento nunca estuvo prohibida</p><p class="subtitle">Un rally murciano en un parque natural: “Si el París-Dakar ha modificado su circuito, cómo no va a hacerlo una prueba local”</p></div><p class="article-text">
        Durante casi cuatro d&eacute;cadas, treinta y seis ediciones desde 1984, un pu&ntilde;ado de coches ha subido cada a&ntilde;o a toda velocidad por la carretera que trepa hasta el santuario de La Santa, en pleno coraz&oacute;n de Sierra Espu&ntilde;a. La prueba de <em>rallies</em> se llamaba, con cierto sentido de la redundancia, la Subida a La Santa, y dej&oacute; de disputarse en el a&ntilde;o 2023, cuando al fin se tuvo en cuenta el detalle de que cruzar a toda pastilla un espacio protegido por varias figuras ambientales no era, quiz&aacute;, la m&aacute;s prudente de las tradiciones. Desde entonces, el PP y Vox no han parado de buscarle una vuelta al asunto que permita que siga celebr&aacute;ndose. 
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima vuelta es una ley aprobada en febrero de este a&ntilde;o que saca del Parque Regional 41 hect&aacute;reas alrededor del santuario: el recinto del Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s, el mirador del &Aacute;ngel, la Virgen Blanca, el Convento de las Monjas y el tramo de la carretera RM-502 por el que, casualidades de la vida, discurr&iacute;a el <em>rally</em>. Desde el 8 de marzo, nada de eso forma parte del Parque Regional de Sierra Espu&ntilde;a; al menos, eso es lo que dice la Ley 1/2026 de 2 de marzo aprobada por la mayor&iacute;a parlamentaria de PP y Vox, porque por encima de esa ley regional siguen en pie dos protecciones que la Asamblea de la Regi&oacute;n de Murcia no puede levantar por su cuenta. 
    </p><p class="article-text">
        Esas 41 hect&aacute;reas contin&uacute;an formando parte de la Red Natura 2000 europea, integradas en la Zona de Especial Protecci&oacute;n para las Aves (ZEPA) de Sierra Espu&ntilde;a, vigente desde 1998, y en la Zona Especial de Conservaci&oacute;n (ZEC), declarada apenas unas semanas antes del recorte, el 12 de febrero de 2026. Ambas figuras nacen de directivas comunitarias y ni una mayor&iacute;a parlamentaria regional ni la propia comunidad aut&oacute;noma pueden derogarlas: quitar esa protecci&oacute;n depender&iacute;a de Bruselas, no de la Regi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y este dato es importante: los servicios jur&iacute;dicos de la Asamblea ya hab&iacute;an avisado de que no se pod&iacute;a sacar esos terrenos del parque. En un informe firmado a las 13:35 del 17 de febrero de 2026, declararon que la iniciativa &ldquo;no cumple con los requisitos exigidos por la legislaci&oacute;n b&aacute;sica estatal para la modificaci&oacute;n de los l&iacute;mites de un espacio natural protegido&rdquo;, y que excluir los terrenos &ldquo;sin ning&uacute;n tipo de estudio cient&iacute;fico o justificaci&oacute;n ambiental que lo avale&rdquo; le confer&iacute;a &ldquo;un cierto grado de arbitrariedad&rdquo;. Cuarenta y ocho horas m&aacute;s tarde, con los votos de PP y de Vox, el Pleno la aprob&oacute; igualmente.
    </p><p class="article-text">
        Cinco meses despu&eacute;s, esa ley est&aacute; recurrida ante el Tribunal Constitucional. Y el pasado viernes 17 de julio, la Asamblea Regional acord&oacute; personarse para defenderla, encomendando las alegaciones a sus propios servicios jur&iacute;dicos: los mismos que la hab&iacute;an desaconsejado por escrito. &ldquo;Los servicios jur&iacute;dicos que informaron de la ilegalidad de la ley ahora tienen que alegar contra su propio informe. Esto es kafkiano, surrealista total&rdquo;, resume Jos&eacute; Luis &Aacute;lvarez Castellanos, coordinador de IU en la Regi&oacute;n de Murcia y diputado de IU-Verdes en el Grupo Mixto, que vot&oacute; en contra de la personaci&oacute;n. &ldquo;Solamente espero que la letrada que hizo el informe no sea la misma a la que le toque alegar, porque entonces ya no s&eacute;. Pobre mujer&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Una ley en seis d&iacute;as</h2><p class="article-text">
        La proposici&oacute;n se hab&iacute;a registrado el 14 de febrero de 2025, firmada por los portavoces del PP, Joaqu&iacute;n Segado, y de Vox, Jos&eacute; &Aacute;ngel Antelo, y llevaba un a&ntilde;o criando polvo. Hasta que, en febrero de 2026, se aceler&oacute; de golpe: el 13 se pidi&oacute; la urgencia del procedimiento; el 18 la aval&oacute; la Junta de Portavoces con el rechazo del PSOE y del Grupo Mixto, y el 19 sali&oacute; adelante en el Pleno por lectura &uacute;nica. Seis d&iacute;as para una modificaci&oacute;n de l&iacute;mites que la legislaci&oacute;n estatal reserva a supuestos de evoluci&oacute;n natural &ldquo;cient&iacute;ficamente demostrada&rdquo; y somete siempre a informaci&oacute;n p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        En esa misma semana, adem&aacute;s, el Consejo de Gobierno hab&iacute;a aprobado el 12 de febrero, un d&iacute;a antes de que se pidiera la urgencia, el Decreto 6/2026, que declara Sierra Espu&ntilde;a como Zona Especial de Conservaci&oacute;n y aprueba su Plan Rector de Uso y Gesti&oacute;n, el instrumento que fija qu&eacute; actividades pueden realizarse en el parque y bajo qu&eacute; condiciones. No se public&oacute; hasta el 4 de marzo y la ley se tramit&oacute; entera en ese hueco.
    </p><p class="article-text">
        Para &Aacute;lvarez Castellanos, ah&iacute; est&aacute; la prueba de que la operaci&oacute;n se hizo a conciencia: exist&iacute;a un instrumento para regular la actividad con medidas correctoras, igual que se hizo con la romer&iacute;a, y se opt&oacute; por no usarlo. &ldquo;S&iacute; se pod&iacute;a haber metido con equis medidas correctoras, y no lo hicieron&rdquo;, sostiene. &ldquo;Como no pueden ir por la v&iacute;a de la autorizaci&oacute;n, alguna mente iluminada se le ocurre: bueno, pues saquemos el trozo, que es peque&ntilde;ito, la carretera fuera y ya est&aacute;. As&iacute; de simple&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Coches que pueden accidentarse o incendiarse&rdquo;</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4f2a9410-5b34-46e2-bbfb-9b7b8160f400_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4f2a9410-5b34-46e2-bbfb-9b7b8160f400_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4f2a9410-5b34-46e2-bbfb-9b7b8160f400_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4f2a9410-5b34-46e2-bbfb-9b7b8160f400_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4f2a9410-5b34-46e2-bbfb-9b7b8160f400_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4f2a9410-5b34-46e2-bbfb-9b7b8160f400_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4f2a9410-5b34-46e2-bbfb-9b7b8160f400_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Imágenes del helicóptero de vigilancia forestal cubriendo el Rally Subida a la Santa de Totana en 2021"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Imágenes del helicóptero de vigilancia forestal cubriendo el Rally Subida a la Santa de Totana en 2021                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La Subida a La Santa no es una carrera cualquiera. Punt&uacute;a para el Campeonato de Espa&ntilde;a de Monta&ntilde;a, re&uacute;ne a cerca de medio centenar de pilotos y se disputa sobre 3,8 kil&oacute;metros de la RM-502, con m&aacute;s de doscientos metros de desnivel: coches de competici&oacute;n lanzados por una carretera estrecha flanqueada por pinares. Dej&oacute; de correrse en 2023, cuando la direcci&oacute;n general competente en medio natural emiti&oacute; un informe desfavorable, y volvi&oacute; a suspenderse en 2024.
    </p><p class="article-text">
        El bi&oacute;logo Jorge S&aacute;nchez, de la Asociaci&oacute;n de Naturalistas del Sureste (ANSE), lo resum&iacute;a el a&ntilde;o pasado a este medio: una cosa es la romer&iacute;a, &ldquo;que tiene su ra&iacute;z hist&oacute;rica&rdquo;, y otra &ldquo;una prueba deportiva con coches que pueden sufrir accidentes o incendiarse&rdquo;, una presi&oacute;n que, explicaba, Sierra Espu&ntilde;a no puede soportar. Lo ilustra, sin quererlo, la propia Comunidad Aut&oacute;noma: el pasado 20 de julio, ante la ola de calor, <a href="https://www.totana.es/noticia.asp?cat=27397&amp;fbclid=IwY2xjawTNgjxleHRuA2FlbQIxMABzcnRjBmFwcF9pZBAyMjIwMzkxNzg4MjAwODkyAAEee2geQgVfLDfkvbjSvNQczTyCucLRfyJBTsaZjg2SMEd46KazZtNLWAwzaVk_aem_TEDYxgjrN3mKi2i2M-o4xQ" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">limit&oacute; las actividades en sus montes</a> e incluy&oacute; de forma expresa, junto a los fuegos y la pirotecnia, las &ldquo;pruebas de veh&iacute;culos a motor&rdquo;.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2079519872019579036?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><h2 class="article-text">El elefante en la habitaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        La exposici&oacute;n de motivos se explaya, casi rayando en pura literatura, en las romer&iacute;as de Santa Eulalia, patrona de Totana desde 1644, en los naranjos y limoneros de los Huertos y en el sendero del Peregrino. Habla de todo menos de los hechos que la motivan. Aunque puertas afuera no se molestaron en disimular: cuando sali&oacute; adelante, <a href="https://www.ppregiondemurcia.es/noticia?id=2996" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la propia direcci&oacute;n del PP</a> la celebr&oacute; como la ley que permitir&iacute;a volver a correr el <em>rally</em> &ldquo;como en las &uacute;ltimas 37 ediciones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y lo hace invocando algo que nunca estuvo prohibido: la romer&iacute;a figura como uso preferente en el Plan de Ordenaci&oacute;n de los Recursos Naturales de 1995, y el propio informe de los servicios jur&iacute;dicos a&ntilde;ade no saber qu&eacute; impide hoy celebrarla ni si podr&iacute;a resolverse con condiciones espec&iacute;ficas, en lugar de sacando el terreno del parque. &ldquo;La romer&iacute;a se ha autorizado toda la vida, est&aacute; incorporada a los instrumentos de gesti&oacute;n del parque y no ha habido nunca ning&uacute;n problema&rdquo;, apunta Rub&eacute;n Vives, portavoz de Ecologistas en Acci&oacute;n en la Regi&oacute;n. &ldquo;Utilizan eso como ariete&rdquo;. &Aacute;lvarez Castellanos lo dice con otras palabras: &ldquo;El <em>rally</em> es como el elefante en la habitaci&oacute;n, que todo el mundo sabe que est&aacute; ah&iacute;, pero del que nadie habla&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo estoy convencido de que probablemente el <em>rally</em> no se va a poder volver a hacer, desde luego no en el trazado tradicional&rdquo;, admite &Aacute;lvarez Castellanos. &ldquo;Y est&aacute;n buscando una salida para poder decir: si al final esto no se puede hacer, no es culpa nuestra. De cara a la galer&iacute;a, parece que es el Gobierno regional el que proh&iacute;be el<em> rally</em> ya que la prohibici&oacute;n sale de su propia Consejer&iacute;a de Medio Ambiente&rdquo;. Lleva tres a&ntilde;os suspendido por decisi&oacute;n de la direcci&oacute;n general competente, con informes t&eacute;cnicos en contra desde mucho antes.
    </p><p class="article-text">
        Vives va m&aacute;s all&aacute;: cree que la ley no se escribi&oacute; para prosperar, sino para construir un relato. &ldquo;Ellos ya saben que esto tiene un riesgo, pero peque&ntilde;o. No est&aacute; pensado para convencer a nadie, sino para los suyos, para darle argumentos a su gente: &lsquo;al final esto no se hace porque los ecologistas no quieren y porque el Constitucional est&aacute; con los ecologistas&rsquo;. Juegan al victimismo&rdquo;. Y remata: &ldquo;Se llenan la boca de legalidad y de Constituci&oacute;n, pero solo cuando les beneficia a ellos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El PP y Vox lo cuentan de otra manera. El documento con el que la ponencia de ambos grupos propone defender la norma, adelantado por La Opini&oacute;n de Murcia, niega que haya &ldquo;una regresi&oacute;n material de la protecci&oacute;n ambiental&rdquo;: los terrenos excluidos &ldquo;seguir&aacute;n sometidos a las figuras de protecci&oacute;n europeas y estatales, como la Red Natura 2000&rdquo;, y son zonas pavimentadas, edificaciones y &aacute;reas de uso p&uacute;blico intensivo que &ldquo;nunca constituyeron el n&uacute;cleo ecol&oacute;gico del espacio protegido. La ley no sacrifica la protecci&oacute;n ambiental, sino que busca su convivencia mediante una delimitaci&oacute;n m&aacute;s ajustada a la realidad territorial&rdquo;, concluye.
    </p><h2 class="article-text">El principio de no regresi&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Todo este pleito gira, en el fondo, alrededor de una precepto legal: el principio de no regresi&oacute;n ambiental. Lo explica Eduardo Salazar, abogado ambientalista vinculado a Ecologistas en Acci&oacute;n: &ldquo;Si t&uacute; proteges un espacio natural, no puedes ir para atr&aacute;s. Si lo proteges y diste unas razones cient&iacute;ficas para protegerlo, el principio de no regresi&oacute;n en derecho ambiental impide que puedas ir para atr&aacute;s&rdquo;. Su traducci&oacute;n legal es el art&iacute;culo 52 de la Ley 42/2007: solo cabe sacar terreno de un espacio protegido cuando lo justifiquen cambios producidos en &eacute;l por su evoluci&oacute;n natural, cient&iacute;ficamente demostrada. No por conveniencia, ni por tradici&oacute;n, ni por un rally.
    </p><p class="article-text">
        Preguntado por qu&eacute; deber&iacute;a haber hecho la Asamblea para que la reforma fuera legal, Salazar responde que, sencillamente, no hab&iacute;a nada que hacer: &ldquo;El Parque no se puede modificar as&iacute;, ni por ley ni por nada; har&iacute;a falta una p&eacute;rdida de valor de origen no humano, acreditada f&iacute;sicamente&rdquo;. Y pone ejemplos de la propia Regi&oacute;n: no se puede desproteger Calblanque, ni se pudo con Cabo Cope. Los servicios jur&iacute;dicos de la Asamblea hab&iacute;an llegado por escrito a la misma conclusi&oacute;n: la exclusi&oacute;n, sin justificaci&oacute;n ambiental, incurre en &ldquo;un cierto grado de arbitrariedad, vulnerando con ello el principio de no regresi&oacute;n ambiental, reconocido en la jurisprudencia del Tribunal Supremo, as&iacute; como del Tribunal Constitucional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aunque le quiten la definici&oacute;n de parque, aquello sigue siendo Red Natura, y eso no depende de ellos, depende de Europa, que no recorta l&iacute;mites as&iacute;, a la ligera&rdquo;, zanja Vives. &Aacute;lvarez Castellanos le da la vuelta al argumento contrario: &ldquo;Si me dicen que la figura de parque no a&ntilde;ade ning&uacute;n elemento de protecci&oacute;n porque ya basta con la Red Natura, entonces eliminemos el parque regional entero. &iquest;Para qu&eacute; nos sirve?&rdquo;. Ni siquiera los n&uacute;meros cuadran entre s&iacute;: la exposici&oacute;n de motivos habla de un 0,3% del parque y PP y Vox manejan 54,3 hect&aacute;reas, pero el anexo con las coordenadas (su delimitaci&oacute;n con efecto jur&iacute;dico) encierra 41, el 0,23% de las 17.804 que tiene Sierra Espu&ntilde;a.
    </p><h2 class="article-text">La v&iacute;a penal y la constitucional</h2><p class="article-text">
        Antes del Constitucional, Ecologistas en Acci&oacute;n prob&oacute; la v&iacute;a penal: el 10 de abril denunci&oacute; ante la Fiscal&iacute;a por presunta prevaricaci&oacute;n a los seis miembros de la Junta de Portavoces que votaron la urgencia, por hacerlo a sabiendas del informe jur&iacute;dico. La Fiscal&iacute;a la archiv&oacute;, y Salazar admite que no hab&iacute;a caso: &ldquo;No es prevaricaci&oacute;n porque no est&aacute; tipificado; una votaci&oacute;n parlamentaria no lo es, no tiene tipo penal porque no es delito&rdquo;. La denuncia fue m&aacute;s gesto que v&iacute;a; la batalla de verdad est&aacute; en el Constitucional.
    </p><p class="article-text">
        All&iacute;, el recurso lo present&oacute; el Defensor del Pueblo, a instancia de los ecologistas. El Pleno lo admiti&oacute; el 23 de junio, y de ah&iacute; nace el emplazamiento que ha llevado a la Asamblea a personarse. Sin embargo, la admisi&oacute;n no suspende la ley, as&iacute; que la norma se aplica y los terrenos seguir&aacute;n fuera del parque hasta que el tribunal resuelva lo contrario.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No vamos a dejar que esto quede as&iacute;&rdquo;, avisan desde Ecologistas en Acci&oacute;n, que recuerdan Marina de Cope, Carrascoy y las Salinas de San Pedro. El precedente que todos citan es el primero: en 2012 el Constitucional anul&oacute; la desprotecci&oacute;n de cerca de 15.000 hect&aacute;reas para el macroproyecto de Marina de Cope y pasaron once a&ntilde;os hasta que el pleito por fin se resolvi&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, cada 8 de diciembre la patrona seguir&aacute; bajando del santuario a Totana por un paraje que ya no es Parque Regional, pero sigue siendo Red Natura, por lo que la Asamblea Regional, con la mayor&iacute;a derechista en ristre, se ha enfrentado a la Carta Magna de la naci&oacute;n para proteger una tradici&oacute;n que nunca estuvo en peligro, mientras su objetivo secundario, que era y es el <em>rally</em> de Totana, seguir&aacute; sin poder celebrarse.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/politica/asamblea-murcia-desafia-constitucion-recorta-parque-regional-proteger-tradicion-estuvo-peligro_1_13399656.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Jul 2026 19:51:07 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/003c89f9-f96d-4b60-b04f-76fbca6384c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="199383" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/003c89f9-f96d-4b60-b04f-76fbca6384c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="199383" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La Asamblea de Murcia desafía la Constitución y recorta un parque regional para proteger una tradición que nunca estuvo en peligro]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/003c89f9-f96d-4b60-b04f-76fbca6384c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Asamblea Regional,Parques naturales,Medio ambiente,Tribunal Constitucional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Fiscalía pide archivar la querella contra Jesús Cobos por decir que una edil del PP participó en el proceso que le dio su propia plaza de funcionaria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/politica/fiscalia-pide-archivar-querella-jesus-cobos-decir-edil-pp-participo-proceso-le-dio-propia-plaza-funcionaria_1_13401062.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f66df137-efd6-4e8e-a4ec-0062a8d26e94_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x279y145.jpg" width="1200" height="675" alt="La Fiscalía pide archivar la querella contra Jesús Cobos por decir que una edil del PP participó en el proceso que le dio su propia plaza de funcionaria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Ministerio Fiscal entiende que no hubo calumnia en los artículos que llevaron a la Guardia Civil hasta Jesús Cobos, y cuestiona así la base de toda la investigación</p><p class="subtitle">La Guardia Civil rectifica el informe que relaciona a la esposa de un exresponsable de prensa del PSOE murciano con el narcotráfico</p></div><p class="article-text">
        La Fiscal&iacute;a de Cartagena ha remitido al Juzgado de Instrucci&oacute;n n&uacute;mero 3 un dictamen en el que solicita el sobreseimiento provisional de la causa abierta por calumnias contra el responsable de Las Noticias RM, el portal que la investigaci&oacute;n de ciberdelincuencia de la Guardia Civil termin&oacute; vinculando con Jes&uacute;s Cobos, exsecretario de Comunicaci&oacute;n del PSRM, y con su empresa Sistemas Inform&aacute;ticos Carthago S.L. El escrito, fechado el 22 de junio, responde a un Auto del pasado 1 de abril que consideraba que los hechos podr&iacute;an ser constitutivos de un delito de calumnia con publicidad.
    </p><p class="article-text">
        Todo el caso arrancaba con la querella que Damiana Garc&iacute;a Soto, concejala de Festejos del PP en La Uni&oacute;n, interpuso el 27 de febrero de 2024 contra la p&aacute;gina web<a href="https://lasnoticiasrm.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Las Noticias RM</a>. Dicho portal hab&iacute;a publicado que Garc&iacute;a hab&iacute;a participado, como parte del tribunal calificador, en el proceso selectivo en el que obtuvo su plaza de funcionaria, y que es prima del alcalde del municipio. Fue esa denuncia la que activ&oacute; a la unidad de ciberdelincuencia de la Guardia Civil para identificar a los autores del portal, firmantes habituales bajo el seud&oacute;nimo &ldquo;Se&ntilde;or X&rdquo;, para saber a qui&eacute;n dirigir en espec&iacute;fico la querella.
    </p><p class="article-text">
        La Fiscal argumenta ahora que ninguna de esas dos afirmaciones era falsa. La propia querellante, explica el auto, reconoci&oacute; en su declaraci&oacute;n que firm&oacute; la aprobaci&oacute;n de la lista definitiva de aspirantes, estando su nombre incluido en ella, y que el alcalde de La Uni&oacute;n es, en efecto, familiar suyo (hijo de una prima), aunque la noticia hablara de forma gen&eacute;rica de un &ldquo;primo&rdquo; sin precisar el grado. El escrito subraya adem&aacute;s que los art&iacute;culos no imputaban ning&uacute;n delito, solo se&ntilde;alaban esa participaci&oacute;n y ese parentesco. Por eso, concluye la Fiscal, no existen elementos ni prueba suficientes para sostener la acusaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La petici&oacute;n de archivo golpea la ra&iacute;z de un caso que, desde que trascendi&oacute; el informe policial, ha escalado por v&iacute;a medi&aacute;tica y pol&iacute;tica. La identificaci&oacute;n de Cobos como responsable del portal, por una factura de comunicaci&oacute;n de su empresa al PSRM que, en principio, nada ten&iacute;a que ver con la financiaci&oacute;n de la web, deriv&oacute; en titulares que vinculaban al partido con un &ldquo;medio fantasma&rdquo;, y en una informaci&oacute;n de The Objective que atribuy&oacute; antecedentes penales por tr&aacute;fico de drogas a <a href="https://www.eldiario.es/murcia/guardia-civil-rectifica-informe-relaciona-esposa-jesus-cobos-delitos-narcotrafico_1_12653874.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la mujer de Cobos</a>, Carmen Garc&iacute;a Gim&eacute;nez, a ra&iacute;z de una confusi&oacute;n de apellido con otra persona. La Guardia Civil rectific&oacute; despu&eacute;s oficialmente ese error. La7, la televisi&oacute;n p&uacute;blica murciana, abri&oacute; sus informativos con la versi&oacute;n inicial, lo que llev&oacute; al PSRM a pedir la dimisi&oacute;n de su director general. 
    </p><p class="article-text">
        El dictamen de la Fiscal&iacute;a no cierra el caso por s&iacute; solo: corresponde ahora al juzgado dictar el Auto de sobreseimiento, y la parte querellante podr&aacute; oponerse y mantener su acusaci&oacute;n por su cuenta. Pero el razonamiento del Ministerio Fiscal, el de que la denuncia original carec&iacute;a de base desde el principio, obliga a repreguntar sobre qu&eacute; se sostuvo una investigaci&oacute;n que termin&oacute; salpicando a una persona ajena a la pol&iacute;tica, y sobre la rapidez con la que esa investigaci&oacute;n se convirti&oacute; en munici&oacute;n electoral. Cobos ha recibido la noticia con optimismo y ha declarado a elDiario.es Regi&oacute;n de Murcia que &ldquo;la verdad prevalece ante la mentira y nos har&aacute; libres&rdquo;, pero que todav&iacute;a hay que esperar que la justicia, esta vez de manos de los propios jueces, archiven definitivamente el caso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/politica/fiscalia-pide-archivar-querella-jesus-cobos-decir-edil-pp-participo-proceso-le-dio-propia-plaza-funcionaria_1_13401062.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Jul 2026 09:38:59 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f66df137-efd6-4e8e-a4ec-0062a8d26e94_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x279y145.jpg" length="20653" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f66df137-efd6-4e8e-a4ec-0062a8d26e94_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x279y145.jpg" type="image/jpeg" fileSize="20653" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La Fiscalía pide archivar la querella contra Jesús Cobos por decir que una edil del PP participó en el proceso que le dio su propia plaza de funcionaria]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f66df137-efd6-4e8e-a4ec-0062a8d26e94_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x279y145.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Murcia,PSOE Murcia,PP Murcia,Guardia Civil,Fiscalía,Juicios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Yo fui suscriptor de El Xokas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/suscriptor-xokas_129_13389003.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/64588b3c-5f28-4652-9960-7126e30dd0ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x532y254.jpg" width="1200" height="675" alt="Yo fui suscriptor de El Xokas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nadie obliga a Xokas a decir lo que dice. Se levanta cada mañana y elige decirlo, convencido de que es dueño de su discurso, cuando el discurso es lo único de él que ya no le pertenece. Es un ego estratosférico lo que le hace huir hacia delante y refugiarse en las tonterías que dice porque jamás se perdonaría a sí mismo desdecirse</p></div><p class="article-text">
        Con Xokas coincid&iacute; una vez en la arena Torre&oacute;n Grajo Negro, en la expansi&oacute;n <em>Legion </em>de World of Warcraft hace un buen pu&ntilde;ado de a&ntilde;os. Nos toc&oacute; juntos y ganamos en pocos segundos; me hizo ilusi&oacute;n, porque qu&eacute; probabilidades hab&iacute;a. WoW, a pesar de ser un videojuego excepcionalmente popular, no ten&iacute;a, ni tiene, ni ha tenido nunca, una gran cantidad de creadores de contenido, mucho menos, adem&aacute;s, que fueran famosos. En ese momento, Xokas no lo era. Era el creador de contenido m&aacute;s conocido de Espa&ntilde;a en ese juego, pero su audiencia era, en comparaci&oacute;n con otros youtubers y streamers, muy, muy peque&ntilde;a, tanto que no le daba para vivir y en ese momento todav&iacute;a trabajaba como editor de v&iacute;deo en el Real Madrid. Yo era uno de los pocos suscriptores que ten&iacute;a en Twitch, gracias a la suscripci&oacute;n gratuita que pod&iacute;as canjear con tu suscripci&oacute;n a Amazon Prime. En ese momento, Elxokas era una persona normal. Y digo era, porque a la persona que una vez se llam&oacute; Joaqu&iacute;n y que era Xokas solamente de vez en cuando la devor&oacute; la cat&aacute;strofe de un ego inflado con el aire a presi&oacute;n de la m&aacute;s fr&aacute;gil de las autoestimas.
    </p><p class="article-text">
        Era, esto puedo decirlo porque es verdad, un tipo divertido de ver; era un tipo que abr&iacute;a streaming despu&eacute;s de currar y que t&uacute; ve&iacute;as despu&eacute;s de currar y que hablaba de World of Warcraft con la seriedad con que otros hablan de pol&iacute;tica, y eso, en aquel entonces, era una forma de decir que ninguna de las dos cosas importaba tanto. Por eso, cuando Blizzard Entertainment anunci&oacute; el lanzamiento de WoW Classic, y Xokas anunci&oacute; que dejar&iacute;a su trabajo para intentar dedicarse a tiempo completo al streaming, tuve claro que iba a irle bien. &Eacute;l tambi&eacute;n lo ten&iacute;a claro; recuerdo a la perfecci&oacute;n sus palabras: &ldquo;si me lo tomo en serio, puedo ser uno de los creadores de contenido m&aacute;s importantes de Espa&ntilde;a&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Y le fue bien. Le fue tan bien como hab&iacute;a prometido, que es la clase de deseo que uno no deber&iacute;a pedir en voz alta. Se lo tom&oacute; en serio. Se convirti&oacute;, en efecto, en uno de los creadores de contenido m&aacute;s importantes de Espa&ntilde;a. Lo que no dijo aquella tarde, porque no lo sab&iacute;a, porque nadie lo sabe hasta que le pasa, es lo que hab&iacute;a que pagar por el asiento. Lo que no sab&iacute;a es que, para tener a esa gente todos los d&iacute;as, hay que darle todos los d&iacute;as algo. Para cuando lleg&oacute; la pandemia, que fue el agosto de todos los que viven de Internet, lo invitaron a varios realities con otros creadores de contenido, donde sus clips se hicieron virales. A aquel &ldquo;esto no es un juego&rdquo; le sucedi&oacute; una arenga patri&oacute;tica sobre la sanidad p&uacute;blica y el pagar impuestos en Espa&ntilde;a con el que se gan&oacute; el cari&ntilde;o de mucha gente que hoy pide, y con toda la raz&oacute;n, todo hay que decirlo, su cabeza.
    </p><p class="article-text">
        A partir de este punto es donde conviene dejar de contar la biograf&iacute;a de un hombre y empezar a leer la mec&aacute;nica de una m&aacute;quina, porque lo que le pas&oacute; a Joaqu&iacute;n no es un defecto de car&aacute;cter que le brotara con el &eacute;xito, mucho menos que ya fuese un imb&eacute;cil de antes, porque dudo que lo fuera, o al menos que lo fuera tanto: es el correcto funcionamiento del aparato en el que, si se lo tomaba en serio, podr&iacute;a llegar a ser uno de los grandes. Es lo que se llama la econom&iacute;a de la atenci&oacute;n, y es un nombre pudoroso para algo m&aacute;s simple. Byung-Chul Han escribi&oacute; que el poder ha dejado de reprimir para pasar a seducir y que el sujeto contempor&aacute;neo no es explotado por un amo, sino que se explota a s&iacute; mismo crey&eacute;ndose libre. El streamer es el ejemplo perfecto: nadie obliga a Xokas a decir lo que dice. Se levanta cada ma&ntilde;ana y elige decirlo, convencido de que es due&ntilde;o de su discurso, cuando el discurso es lo &uacute;nico de &eacute;l que ya no le pertenece. Es un ego estratosf&eacute;rico lo que le hace huir hacia delante y refugiarse en las tonter&iacute;as que dice porque jam&aacute;s se perdonar&iacute;a a s&iacute; mismo desdecirse.
    </p><p class="article-text">
        Es el precio de vender la propia cara: que un d&iacute;a te la devuelven convertida en m&aacute;scara. Y lo peor no es llevarla puesta, sino que se suelda a la piel de tanto no quit&aacute;rsela. Uno empieza fingiendo para los dem&aacute;s y termina fingi&eacute;ndose a s&iacute; mismo, sin nadie que le avise, porque a esas alturas ya no queda nadie que conociera la cara de debajo. Ni siquiera &eacute;l.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/suscriptor-xokas_129_13389003.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Jul 2026 19:41:27 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/64588b3c-5f28-4652-9960-7126e30dd0ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x532y254.jpg" length="87570" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/64588b3c-5f28-4652-9960-7126e30dd0ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x532y254.jpg" type="image/jpeg" fileSize="87570" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Yo fui suscriptor de El Xokas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/64588b3c-5f28-4652-9960-7126e30dd0ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x532y254.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nos reíamos tanto de Rajoy que se nos olvidó el tipo de gente que es]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/reiamos-rajoy-olvido-tipo-gente_129_13375766.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f030c8b5-c33c-4a62-9873-a55b4a964e60_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147259.jpg" width="2368" height="1332" alt="Nos reíamos tanto de Rajoy que se nos olvidó el tipo de gente que es"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Rajoy ha conseguido, desde el sofá de su casa y con una columna de doscientas palabras, convertir la fiesta nacional francesa en un incidente diplomático, justo cuando Exteriores negocia un Tratado de Amistad con París. Es, hay que reconocérselo, una obra maestra de la torpeza que solo puede hacer alguien a quien nadie toma en serio</p><p class="subtitle">No son franceses</p></div><p class="article-text">
        A Mariano Rajoy le ha funcionado tremendamente bien construirse ese personaje salido de The Office de se&ntilde;or disl&eacute;xico al que se le cae la bola de helado del cucurucho. Tambi&eacute;n ha sabido bailar excepcionalmente sobre la delgada l&iacute;nea que separa el hacerse el tonto con serlo y, adem&aacute;s, serlo del culo. Esos detalles le han ayudado a que perviva mucho m&aacute;s la frase de que es el alcalde el que elige a los vecinos que, por ejemplo, la amnist&iacute;a fiscal con la que Montoro les cobr&oacute; un diez por ciento a los que hab&iacute;an escondido el dinero fuera mientras a nosotros nos sub&iacute;a el IVA al veintiuno, y que el Constitucional tumb&oacute; en 2017, cuando ya no serv&iacute;a de nada, cuando el defraudador ya hab&iacute;a vuelto a casa con el capital lavado y planchado. O que las quince personas que murieron ahogadas en la playa del Tarajal mientras la Guardia Civil disparaba pelotas de goma al agua, en febrero de 2014, y cuya causa se archiv&oacute; con la misma placidez con la que se archiva una multa de aparcamiento. O que la sanidad universal, que se acab&oacute; por decreto en 2012 y a la que se lleg&oacute; por la v&iacute;a de decidir que hab&iacute;a personas cuya tos no era asunto nuestro. O que el copago a los pensionistas, o la ley mordaza, o los treinta y tres por a&ntilde;o trabajado, o el &ldquo;Luis, s&eacute; fuerte&rdquo; enviado al tesorero de la caja B mientras el tesorero de la caja B miraba el m&oacute;vil desde el banquillo de los acusados. Ninguno de esos hitos ha cuajado como estampa nacional. Han cuajado eso que dijo de que los catalanes hacen cosas. 
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; es donde est&aacute; el truco, que no es un truco menor, dicho de otra forma, es un truco mayor: el personaje no es el envoltorio comunicativo de la pol&iacute;tica de Rajoy, es la infraestructura en la que se desarrolla. El personaje del &ldquo;tontorr&oacute;n gallego&rdquo; es lo que permite que la crueldad pase por torpeza y que la torpeza pase por bonhom&iacute;a. Un dispositivo de blindaje moral de una eficacia que ya quisiera el resto de la derecha europea, que se deja las cejas explicando lo que &eacute;l resuelve encogi&eacute;ndose de hombros y poniendo cara de haberse comido la plastilina. Es por eso por lo que, cuando el viernes escribi&oacute; en<em> El Debate</em> que Francia tiene una plantilla de alt&iacute;simo nivel, &ldquo;eso s&iacute;, sin franceses&rdquo;, medio pa&iacute;s lo ley&oacute; como quien lee un lapsus del abuelo en la comida de Navidad. 
    </p><p class="article-text">
        Y entonces ocurre que la Embajada de Francia en Madrid se ve en la obligaci&oacute;n de publicar un comunicado para explicarle a un expresidente del Gobierno de Espa&ntilde;a que, de los veintis&eacute;is convocados de Deschamps, veintitr&eacute;s nacieron en Francia, y que los otros tres tambi&eacute;n son franceses, por si acaso. Una delegaci&oacute;n diplom&aacute;tica extranjera haciendo un fact check de parvulitos al hombre que gobern&oacute; este pa&iacute;s siete a&ntilde;os. Detr&aacute;s llegaron todos en tropel: el ministro del Interior franc&eacute;s, que lo despach&oacute; como inaceptable; la ministra de Ultramar, que pidi&oacute; a la Federaci&oacute;n que estudiara acciones legales; el presidente de la Federaci&oacute;n, que dijo que sus jugadores no necesitan certificados de nacionalidad expedidos por expresidentes espa&ntilde;oles. Y por si alguien pensaba que esto era cosa de la izquierda francesa buscando bronca, ah&iacute; estaba tambi&eacute;n Val&eacute;rie P&eacute;cresse (la derecha, la derecha con may&uacute;sculas, la derecha que gobierna &Icirc;le-de-France) acus&aacute;ndole de no entender absolutamente nada del alma del pueblo franc&eacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Todo esto, conviene recordarlo, a cuarenta y ocho horas de que la selecci&oacute;n espa&ntilde;ola juegue una semifinal del Mundial contra Francia el d&iacute;a 14 de julio. El 14 de julio. Rajoy ha conseguido, desde el sof&aacute; de su casa y con una columna de doscientas palabras, convertir la fiesta nacional francesa en un incidente diplom&aacute;tico, justo cuando Exteriores negocia un Tratado de Amistad con Par&iacute;s. Es, hay que reconoc&eacute;rselo, una obra maestra de la torpeza. La clase de cosa que solo puede hacer alguien a quien nadie toma en serio, que es exactamente el punto. Pero es a partir de este punto cuando conviene dejar de re&iacute;rse y de re&iacute;rle las gracias, porque el peligro de este tipo est&aacute; en todo lo que hace y todo lo que piensa, mientras nosotros nos hemos pasado catorce a&ntilde;os haciendo cr&oacute;nica de sus formas de payaso y no de sus fines draconianos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/reiamos-rajoy-olvido-tipo-gente_129_13375766.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Jul 2026 19:19:34 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f030c8b5-c33c-4a62-9873-a55b4a964e60_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147259.jpg" length="1319305" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f030c8b5-c33c-4a62-9873-a55b4a964e60_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147259.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1319305" width="2368" height="1332"/>
      <media:title><![CDATA[Nos reíamos tanto de Rajoy que se nos olvidó el tipo de gente que es]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f030c8b5-c33c-4a62-9873-a55b4a964e60_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147259.jpg" width="2368" height="1332"/>
      <media:keywords><![CDATA[Mariano Rajoy,Francia,Racismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un buen negocio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/buen-negocio_129_13371562.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fed65def-a11c-478e-8275-4fac48ea67e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un buen negocio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay un tipo de persona que te manda de regreso a un país en el que no has estado nunca, y no se equivoca de nacionalidad por ignorancia, porque la nacionalidad le da exactamente igual; lo que busca no es acertar de dónde soy, sino confirmar que soy de fuera</p></div><p class="article-text">
        Y yo, que casi todo el tiempo soy maj&iacute;simo y fant&aacute;stico, excepto cuando tengo hambre, que me enfado, o cuando tengo sue&ntilde;o, porque me pongo triste, tengo por costumbre llevarme bien con todo el mundo porque, ser&aacute; por mi personalidad afable o mi capacidad extrema de hacerme el tonto, casi cualquier interacci&oacute;n conmigo resulta en un <em>qu&eacute; majete es este t&iacute;o</em> <em>y cu&aacute;nto aprecio su existencia</em>. No estoy exagerando; pod&eacute;is preguntar a quien quer&aacute;is, excepto a un pu&ntilde;ado de personas que he apuntado en las notas de iCloud para no olvidar mi enemistad con ellxs. Tengo la costumbre de caer bien, que es una cualidad muy humilde porque no requiere de la potencia del ser carism&aacute;tico y a cambio tiene el coste de que generas menos rechazo en quien te rechaza, y esa costumbre de caer bien me ha hecho desempe&ntilde;arme con cierta gracia en ciertos momentos de mi vida en los que si no es porque le caigo bien a la gente de mi alrededor me habr&iacute;an despedido, mutilado o secuestrado de verdad, no como aquella quedada-secuestro en el pol&iacute;gono de La Paz en la que casi me detienen. As&iacute; que soy un tipo majo, por si quedaban dudas. Bien. Ahora puedo continuar mi historia.
    </p><p class="article-text">
        La realidad detr&aacute;s de este contexto es que no me gusta la tela de polo. Es &aacute;spera y r&iacute;gida y he de reconocer que lo he vestido mucho para jugar al tenis, pero desde entonces ha quedado justo para eso: para hacer cosas de peque&ntilde;oburgu&eacute;s sudoroso, y lo que yo estaba haciendo hace un par de semanas no era de peque&ntilde;oburgu&eacute;s en absoluto, aunque s&iacute; de sudoroso, porque hac&iacute;a calor, mucho calor, un calor que poco podr&iacute;a envidiar a las paredes abotonadas de piedra del s&eacute;ptimo infierno, un calor que, siendo murciano, me abochorna reconocer que es superior a mis fuerzas, ya que 27 grados es primavera, pero es que el calor del mar de Wadden es pesado como una plancha de plomo y m&aacute;s denso que el audiolibro del P&eacute;ndulo de Foucault. Y me pasa que cuando voy inc&oacute;modo con la ropa que llevo, tiendo a desconcentrarme y pierdo parte de esa gracia innata natural que tengo que, por otro lado, no requiere de concentraci&oacute;n por mi parte, pero supongo que el de desconcentrado es un estado diferente al normal en el que mis propias reglas cambian o se desplazan un poquitito.
    </p><p class="article-text">
        Normalmente esto puede traducirse en que, a lo mejor, voy andando en una direcci&oacute;n y, de pronto, me quedo en blanco pensando por qu&eacute; voy hacia all&aacute; si en verdad yo ten&iacute;a que ir por el camino opuesto y, como me da un poco de <em>lache </em>parecer desorientado, murmuro al aire unos segundos y doy media vuelta, como si todo ese sindi&oacute;s tuviera alg&uacute;n prop&oacute;sito oculto que solo yo, un mindundi al que en realidad no est&aacute; mirando nadie, sabe a qu&eacute; objetivo sirve. Pero iba caminando intentando que todo esto no se me notara y me acerqu&eacute; hacia una de las mesitas que hay en el extremo izquierdo de la terraza con una bandeja sujetada pobremente con los dedos &iacute;ndice, coraz&oacute;n, anular y me&ntilde;ique de la mano izquierda y dos caf&eacute;s sobre ella. Un <em>latte machiato </em>y un capuccino. Hay que llevar siempre una bandejita con galletas de caramelo para ofrecer a los clientes y una poquita de az&uacute;car y cada vez me siento m&aacute;s c&oacute;modo llevando la bandeja, especialmente cuando hay poco peso. Cualquiera podr&iacute;a decir que es m&aacute;s f&aacute;cil cuanto menos peso llevas, pero trabajar en la playa, en una playa cuyos vientos habr&iacute;an inspirado a los or&aacute;culos griegos, hace que prefieras llevarla repleta de vasos de cerveza llenos antes que de una sola cosita ligera. Como no he sido camarero nunca m&aacute;s excepto aqu&iacute;, no s&eacute; si esto es siempre as&iacute; o depende del viento o depende de que el camarero no tenga ni idea o, vete a saber, si depende de que no estoy agarrando la bandeja como deber&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El caso es que, recapitulando, soy un tipo simp&aacute;tico al que vestir ropa inc&oacute;moda le desconcentra, y llevo unos caf&eacute;s de un sitio a otro con soltura inesperada cuando una se&ntilde;ora con cara de bulldog y maneras de bulldozer me interpela en alem&aacute;n. Y yo, que soy un tipo simp&aacute;tico que odia la tela de polo y estudi&oacute; alem&aacute;n en la universidad entiende parte de lo que dice, pero no lo suficiente para saber a qu&eacute; se refiere, y le contesto en ingl&eacute;s que, por favor, repita lo que ha dicho en un idioma menos luterano. Me mira, me mira, me mira y despu&eacute;s de mirarme tres veces, me vuelve a contestar en alem&aacute;n &mdash;<em>&iquest;es que no hablas alem&aacute;n?&mdash;</em> y decido contestarle negando con la cabeza. De pronto, mira por d&oacute;nde, me pregunta en holand&eacute;s que si hablo holand&eacute;s y le contesto en ingl&eacute;s que tampoco. En ese momento quiero desvanecerme y dejar de hablar con ella porque no se puede tener una conversaci&oacute;n de besugos si uno de los interlocutores es un total y absoluto merluzo.
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;Y qu&eacute; haces aqu&iacute;? </em>me pregunta. Como no le quiero contestar, hago un adem&aacute;n de inclinar la bandeja de caf&eacute;s hacia ella, como dici&eacute;ndole, como insinu&aacute;ndole, que lo que hago all&iacute; tiene much&iacute;simo que ver con esa camisa corporativa y esa bandeja oscura con caf&eacute;s y muy poco que ver con ninguna otra cosa de las que, seguramente, se estaba figurando. El marido de ella, a todo esto, me mira con la perplejidad con la que alguien podr&iacute;a mirar un atardecer a las nueve de la ma&ntilde;ana y estoy bastante seguro de que no habla ni ingl&eacute;s, ni holand&eacute;s y, a juzgar por su gesto de absoluta incomprensi&oacute;n de la situaci&oacute;n, que tampoco habla alem&aacute;n. La mujer lo mira y le ladra vete a saber qu&eacute; cosa. <em>Auwf, auwf, aughhbgf</em>, entiendo yo, y entonces el tipo me mira con asco. Entonces, la se&ntilde;ora me dice, esta vez en ingl&eacute;s &mdash;esta vez s&iacute;, por lo que sea&mdash;, que, lo mejor para <em>todos</em> es que me <em>vuelva para Italia</em>.
    </p><p class="article-text">
        Y me vuelvo, claro, pero a la barra, que es el &uacute;nico sitio al que uno vuelve de verdad cuando lleva una bandeja en la mano. Hay un tipo de persona que te manda de regreso a un pa&iacute;s en el que no has estado nunca, y no se equivoca de nacionalidad por ignorancia, porque la nacionalidad le da exactamente igual; lo que busca no es acertar de d&oacute;nde soy, sino confirmar que soy de fuera, y vuelvo con el latte y el capuccino fr&iacute;os como un t&eacute;mpano y pienso en que hay gente que viaja cientos de kil&oacute;metros para traerse de casa, intacto, el mismo aire de siempre; que a la dichosa vieja le sobra el mundo entero y aun as&iacute; le falta espacio, y yo, en cambio, quepo en cualquier lugar esta ma&ntilde;ana menos donde est&eacute;n ese par de viejos, y me parece, qu&eacute; s&eacute; yo, un buen negocio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/buen-negocio_129_13371562.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Jul 2026 20:06:05 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/fed65def-a11c-478e-8275-4fac48ea67e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="223276" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/fed65def-a11c-478e-8275-4fac48ea67e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="223276" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un buen negocio]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/fed65def-a11c-478e-8275-4fac48ea67e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ya casi no quedan viejos que fumen]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/no-quedan-viejos-fumen_129_13353672.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/70effa04-6790-4cf1-8158-e7fec97a9105_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ya casi no quedan viejos que fumen"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Heredé de mi abuelo Juan la manía de llevar reloj, aunque ya no haga falta hacerlo. Siempre me decía que "un tío hecho y derecho" siempre tiene que llevar reloj para saber qué hora es o por si le preguntan que qué hora lleva. Esa última expresión, qué hora llevas, viene de su época, de cuando la hora era cosa de cada uno, la que marcara tu reloj</p></div><p class="article-text">
        Mi abuelo Juan era un hombre sencillo que usaba pantalones de los que picaban y una camisa de manga corta que le estaba grande. En el bolsillo de la camisa llevaba un paquete de Winston y un encendedor y no ten&iacute;a tel&eacute;fono m&oacute;vil. Mi abuelo Juan muri&oacute; a finales de 2014, as&iacute; que no era tan &mdash;tan, tan&mdash; raro que no tuviera tel&eacute;fono m&oacute;vil. Me gustaba de &eacute;l que para poder hablarle ten&iacute;a que buscarlo en persona, o bien en su casa, a la que no ten&iacute;a que subir porque, si estaba, siempre estaba en el balc&oacute;n, o estaba en el Casino. 
    </p><p class="article-text">
        El Casino no era un casino. Matizo: estoy bastante seguro de que no era un casino. Se llamaba y se llama <em>C&iacute;rculo Industrial Casino</em>, y por dentro era y es un lugar oscuro de vidrieras de color &aacute;mbar como botellines de cerveza y salas sin amueblar donde no hab&iacute;a nadie, o casi nadie nunca; nunca, en este contexto, quiere decir las dos veces que he estado dentro. El Casino era y es un edificio que solo serv&iacute;a, esto es una intuici&oacute;n, para que los viejos como mi abuelo Juan se sentasen en una hilera de sillas met&aacute;licas en la puerta a fumar y beber chatos de vino. Ya casi no quedan viejos que fuman.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, si yo quer&iacute;a hablar con mi abuelo me pasaba por su balc&oacute;n de la calle Madrid y me asomaba de refil&oacute;n, sin tener que encarar del todo la empinada recta que comunica con las monjas y, si no estaba sentad&iacute;n, con su postura de hombre min&uacute;sculo, de fumador min&uacute;sculo, de hombre-humo exhalando humo, es que estaba en el casino. Entonces daba media vuelta y cruzaba las monjas y llegaba al Cajamurcia y sub&iacute;a por la calle Mayor unos cuantos metros hasta que, efectivamente, mi abuelo Juan estaba sentado en una de esas sillas y me miraba y me dec&iacute;a <em>&lsquo;&iexcl;Hola, t&iacute;o!&rsquo;</em>, porque mi abuelo siempre me llamaba <em>t&iacute;o</em> o me llamaba por mi nombre cuando me dec&iacute;a las cosas en serio, aunque en los diecinueve a&ntilde;os en los que pude disfrutar de su compa&ntilde;&iacute;a casi nunca me lleg&oacute; a decir nada en serio, porque nuestras trayectorias vitales nunca llegaron a converger en ning&uacute;n punto donde hablar en serio sirviera de pr&aacute;cticamente nada. 
    </p><p class="article-text">
        Hered&eacute; de &eacute;l buenos consejos y conocimiento sobre c&oacute;mo regar un bancal, c&oacute;mo usar herramientas o c&oacute;mo hacer que una tomatera crezca recta, hered&eacute; su bat&iacute;n de terciopelo y un pijama y paremos de contar porque reparti&oacute; todo lo que ten&iacute;a unos a&ntilde;os antes de morir del todo, porque &eacute;l en realidad ya hab&iacute;a muerto el d&iacute;a que lo hizo mi abuela; la gente de su generaci&oacute;n es muy de morirse de dos en dos porque el mundo en el que han de quedarse solos debe parecerles gigantesco. Hered&eacute; de &eacute;l la mala vista y el tabaquismo, sus gestos y parte de su car&aacute;cter, y hered&eacute; de &eacute;l la man&iacute;a de llevar reloj, aunque ya no haga falta hacerlo. Siempre me dec&iacute;a que un <em>t&iacute;o hecho y derecho</em> siempre tiene que llevar reloj para saber qu&eacute; hora es o por si le preguntan que qu&eacute; hora lleva. Esa &uacute;ltima expresi&oacute;n, qu&eacute; hora llevas, viene de su &eacute;poca, de cuando la hora era cosa de cada uno, la que marcara tu reloj, que nunca era exacta. La gente llevaba horas distintas y se las prestaba por la calle; hab&iacute;a tantas horas como relojes y preguntarla era contrastar versiones.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que con el primer sueldo que gan&eacute; en mi vida me compr&eacute; un reloj Casio digital de pulsera y ya llevaba hora que prestar, pero han pasado quince a&ntilde;os y nadie me la ha pedido nunca. Llevo a&ntilde;os esperando que alguien me pare por la calle y me pregunte qu&eacute; hora llevo para honrar a mi abuelo y contestar como un <em>t&iacute;o hecho y derecho</em>, pero la gente ya no pregunta la hora porque la lleva en el bolsillo y lleva la misma hora en el bolsillo que lleva todo el mundo; mi Casio va retrasado exactamente una hora, dos minutos y catorce segundos con respecto al Tiempo At&oacute;mico Internacional y me gusta que sea as&iacute; porque, si alguien viese la hora desde mi reloj, necesitar&iacute;a de <em>un t&iacute;o hecho y derecho</em> para interpretar qu&eacute; hora es exactamente. Es lo m&aacute;s parecido que tengo a llevar una hora propia, una hora m&iacute;a, una hora mal puesta <em>como Dios manda</em>.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que el reloj que llevo no sirve para nada, que es exactamente para lo que sirven las cosas heredadas que no son bienes ra&iacute;ces; sirve para lo mismo que el pijama de mi abuelo, que no me pongo, o que el bat&iacute;n de terciopelo, que s&iacute; me pongo. Sirve para mirarme la mu&ntilde;eca y pensar en un hombre min&uacute;sculo sentado en una silla met&aacute;lica a la puerta de un edificio que se llama Casino y no es un casino, exhalando humo de Winston mientras la tarde cae sobre la calle Mayor de Alcantarilla. 
    </p><p class="article-text">
        El Casino sigue donde estaba y est&aacute;. Las vidrieras color botell&iacute;n siguen ah&iacute;, y las salas sin amueblar, y supongo que, en alg&uacute;n cuarto, apiladas, las sillas met&aacute;licas. Lo que ya no est&aacute; es la hilera de viejos, porque ya casi no quedan viejos que fuman, y los que quedan miran la hora en el m&oacute;vil. Yo por lo pronto he dejado de fumar, pero sigo llevando reloj. Uno no siempre elige las cosas que hereda, pero s&iacute; elige las que se pone.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/no-quedan-viejos-fumen_129_13353672.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Jul 2026 19:34:05 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/70effa04-6790-4cf1-8158-e7fec97a9105_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="536441" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/70effa04-6790-4cf1-8158-e7fec97a9105_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="536441" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Ya casi no quedan viejos que fumen]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/70effa04-6790-4cf1-8158-e7fec97a9105_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La sombra de Palantir en América Latina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/sombra-palantir-america-latina_129_13335729.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/247f0aaf-3b97-4db9-a7df-09b70d817b69_16-9-discover-aspect-ratio_default_1145252.jpg" width="3730" height="2098" alt="La sombra de Palantir en América Latina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es el último eslabón de la cadena de los oligarcas tecnológicos, que empiezan con las redes sociales y sus algoritmos derechizando a los votantes y acaba con Palantir, que entra en escena justo cuando el poder ya está repartido, y hace algo más duradero que ganar unas elecciones; puede volver un resultado electoral casi imposible de revertir</p></div><p class="article-text">
        El pasado domingo Colombia eligi&oacute; presidente. Gan&oacute; Abelardo de la Espriella, &ldquo;el Tigre&rdquo;, por un margen de menos de un punto sobre el izquierdista Iv&aacute;n Cepeda. Todav&iacute;a no sabemos gran cosa de lo que har&aacute; con el aparato del Estado, pero hay quien ya empieza a pregunt&aacute;rselo en voz alta: la periodista y abogada Carolina Botero escrib&iacute;a hace pocos d&iacute;as que, aunque el plan de gobierno de De la Espriella no detalla ninguna arquitectura concreta de vigilancia, s&iacute; se alinea con el guion que ya conocemos de la ultraderecha regional, y todo apunta a que Colombia no ser&aacute; la excepci&oacute;n. Un profesor citado en la misma columna de <em>El Espectador</em> aportaba el dato que sostiene esa sospecha: cerca del 40% de la inteligencia artificial que los gobiernos latinoamericanos despliegan ya se usa para vigilancia, sin que importe demasiado el color del gobierno que la activa. No hace falta m&aacute;s para entender de qu&eacute; va esta nueva derecha. Es esa cifra.
    </p><p class="article-text">
        Palantir es esa cifra hecha empresa. La fund&oacute; el multimillonario ultraderechista Peter Thiel con el respaldo temprano del brazo inversor de la CIA, y desde entonces ha pasado de unificar las bases de datos de las agencias de inteligencia estadounidenses a procesar la informaci&oacute;n con la que ICE persigue a inmigrantes en Estados Unidos. En Latinoam&eacute;rica ya empez&oacute;, hace tiempo, su proceso de expansi&oacute;n: en Ecuador ha abierto una oficina y tiene un contrato firmado con la aduana de Noboa. En Argentina, de momento, solo ha habido un intento de cortejo. Thiel se pase&oacute; por Buenos Aires en abril, fue al Supercl&aacute;sico, se reuni&oacute; con el gobierno de Milei, y nadie sabe qu&eacute; se firm&oacute; ni si se firm&oacute; nada. Lo de Colombia es, todav&iacute;a, una sospecha bien fundada. Pero el patr&oacute;n ya est&aacute; puesto sobre la mesa: cada gobierno de esta nueva ultraderecha regional acaba, antes o despu&eacute;s, llamando a la misma puerta.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n es que Palantir es el &uacute;ltimo eslab&oacute;n de la cadena de los oligarcas tecnol&oacute;gicos, que empiezan con las redes sociales y sus algoritmos derechizando a los votantes y acaba con Palantir, que entra en escena justo cuando el poder ya est&aacute; repartido, y hace algo m&aacute;s duradero que ganar unas elecciones; puede volver un resultado electoral casi imposible de revertir. Su consejero delegado, Alex Karp, lo explic&oacute; &eacute;l mismo sin necesidad de que nadie le sonsacara nada, en una charla en p&uacute;blico en el <em>DealBook Summit</em> de <em>The New York Times</em>. Le preguntaron si su empresa constru&iacute;a una base de datos para vigilar. Dijo que no. Pero matiz&oacute; enseguida: si alguien ya est&aacute; siendo vigilado legalmente, su software puede usar esos datos sin problema. Y sus &ldquo;enemigos&rdquo; -la palabra es suya- est&aacute;n vigilados con su producto. Y &eacute;l, dijo, apoya eso al cien por cien. No hay ninguna empresa que hable de &ldquo;enemigos&rdquo; en una presentaci&oacute;n de resultados. Palantir s&iacute;, porque no es una empresa corriente: es la empresa que decide, en la pr&aacute;ctica, qui&eacute;n es perseguible y qui&eacute;n no, en funci&oacute;n de qui&eacute;n paga la licencia.
    </p><p class="article-text">
        Un gobierno que gana una elecci&oacute;n por la m&iacute;nima, como acaba de pasar en Colombia, normalmente tiene que gobernar con cuidado: necesita pactos, necesita no espantar a la mitad del pa&iacute;s que no le vot&oacute;, necesita dejar espacio para que esa otra mitad pueda organizarse, protestar, presionar, y alg&uacute;n d&iacute;a intentar ganar la siguiente vez. Eso es, b&aacute;sicamente, lo que entendemos por alternancia democr&aacute;tica. Pero si ese gobierno tiene acceso a una herramienta capaz de cruzar en segundos los registros del Estado, los movimientos bancarios, las comunicaciones, las redes sociales y la geolocalizaci&oacute;n de cualquier ciudadano, esa necesidad de tener cuidado desaparece. La oposici&oacute;n ya no se enfrenta a un gobierno con mayor&iacute;a parlamentaria: se enfrenta a un gobierno que sabe, en tiempo real, qui&eacute;n organiza qu&eacute;, d&oacute;nde se re&uacute;ne, con qui&eacute;n habla y de qu&eacute; vive. Eso no hay manifestaci&oacute;n o movimiento que lo resista, aniquila cualquier oposici&oacute;n antes de que aparezca.
    </p><p class="article-text">
        El problema de esta distop&iacute;a es que ya est&aacute; ocurriendo en Estados Unidos. Los sistemas de Palantir han dado a las autoridades de inmigraci&oacute;n acceso a informaci&oacute;n de veinte millones de personas, multiplicando su capacidad de identificar y localizar objetivos de menos de tres de cada diez intentos a casi ocho de cada diez. La vigilancia ha dejado de ser una actividad pasiva. Ahora, el Estado encuentra a quien quiere encontrar, cuando quiere encontrarlo. Aplicado a opositores pol&iacute;ticos, a periodistas, a activistas de derechos humanos, supone el fin de la posibilidad de resistir. Y esa es la raz&oacute;n por la que la pregunta de Carolina Botero importa m&aacute;s de lo que parece. No es solo si De la Espriella tendr&aacute; una agenda de vigilancia. Es si, una vez la tenga, alguien en Colombia podr&aacute; organizarse para frenarlo dentro de cuatro a&ntilde;os; o en Ecuador, o en Argentina, o en Estados Unidos.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/sombra-palantir-america-latina_129_13335729.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Jun 2026 20:01:41 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/247f0aaf-3b97-4db9-a7df-09b70d817b69_16-9-discover-aspect-ratio_default_1145252.jpg" length="2990187" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/247f0aaf-3b97-4db9-a7df-09b70d817b69_16-9-discover-aspect-ratio_default_1145252.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2990187" width="3730" height="2098"/>
      <media:title><![CDATA[La sombra de Palantir en América Latina]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/247f0aaf-3b97-4db9-a7df-09b70d817b69_16-9-discover-aspect-ratio_default_1145252.jpg" width="3730" height="2098"/>
      <media:keywords><![CDATA[Inteligencia artificial,Latinoamérica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pues yo creo que el Papa os daba una hostia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/creo-papa-daba-hostia_129_13298468.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6409063e-4717-4859-b8ea-f9083899b9ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pues yo creo que el Papa os daba una hostia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El problema del ser humano es el ser humano, con cielo encima o sin él. Por eso yo creo que si a León XIV le apeteciese mirar de verdad a quienes lloran a su paso, sentiría una vergüenza ajena difícil de soportar</p></div><p class="article-text">
        Hay familias enteras que han dormido en la calle para coger sitio. Han llegado en autobuses fletados desde provincias, con bocadillos envueltos en papel de plata y camisetas serigrafiadas para la ocasi&oacute;n, y cuando el coche blanco de Le&oacute;n XIV asoma por la Castellana se oye un rugido que firmar&iacute;a encantado cualquier estadio. A m&iacute; me ha pillado un poco lejos, pero he visto a gente llorar. He visto llorar a se&ntilde;ores mayores con el polo planchado, a madres que levantan a sus hijos por encima de las vallas para que el ni&ntilde;o vea pasar, durante cuatro segundos, a un anciano vestido de blanco que saluda con la mano. He visto llorar al cantante de Silo&eacute; y he visto a Almeida agachando la cabeza como un monaguillo. He visto a Ernesto Castro, la madre que me pari&oacute;, que ahora se ha vuelto cat&oacute;lico. He visto todo eso y no me he molestado en mirar demasiado porque la vida real transcurre por otro lado.
    </p><p class="article-text">
        No soy cat&oacute;lico, sobre todo porque Dios no existe, y no va a existir por m&aacute;s que m&aacute;s de uno lo necesite con tanta urgencia. Pero, no siendo cat&oacute;lico, seguramente sea m&aacute;s cristiano que la media de los que llevan un crucifijo haciendo r&aacute;pel por el pecho. Buena parte de esa multitud que estos d&iacute;as lloraba como una magdalena ante la visita del Santo Padre -vaya t&iacute;tulo-, vota, suele votar, con la regularidad de un metr&oacute;nomo, contra todo lo que ese hombre ha predicado toda su vida. Porque ha habido Papas a lo largo de la historia que han sido unos aut&eacute;nticos hijos de Satan&aacute;s, pero yo creo que el Papa de ahora, a m&aacute;s de uno, le daba un par de hostias.
    </p><p class="article-text">
        Porque conviene saber qu&eacute; predica exactamente el hombre al que vitorean. Su primera enc&iacute;clica, firmada quince d&iacute;as antes de subirse al avi&oacute;n, dice que el beneficio empresarial no justifica destruir empleo, que la verdad es un bien com&uacute;n y no un nicho de mercado, y que conviene desarmar la inteligencia artificial antes de que sea ella quien decida qui&eacute;n muere en una guerra. La que hered&oacute; de Francisco dice que la meritocracia es la coartada de los que sobran arriba para no mirar a los que sobran abajo y que el migrante va primero. No son ocurrencias soltadas a un periodista en el avi&oacute;n, son los documentos de mayor valor que produce la instituci&oacute;n, el BOE del Vaticano. Y los aplaude, entre otros, un alcalde que cuando se refiere a Oriente Medio tuerce el gesto y dice que no ha habido un genocidio en Gaza.
    </p><p class="article-text">
        Quince a&ntilde;os llevaba Espa&ntilde;a sin recibir un papa. El &uacute;ltimo fue Benedicto, que vino a Madrid en plena resaca del 15M y se encontr&oacute; con que la mitad de la ciudad le silbaba y la otra mitad lo escoltaba; algo de aquella tensi&oacute;n hac&iacute;a pensar que un papa todav&iacute;a era una figura por la que merec&iacute;a la pena pelearse. Ahora parece que los que han de apoyarle por la fe prefieren ignorar lo que predica y hacer como si nada y los que no comulgamos con &eacute;l, ni con ning&uacute;n otro con sotana, reivindicamos lo que dice, o buena parte de lo que dice, porque ahora lo revolucionario es no ser un loco de los cojones que quiere destruir la civilizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y hay algo que le&iacute; hace unos d&iacute;as y que no se me va de la cabeza. Si haces una lista de las instituciones que hoy piensan en el futuro de la humanidad, a cincuenta a&ntilde;os vista, y no de cara al pr&oacute;ximo cierre de la bolsa, te quedan poco m&aacute;s que estas dos: la Iglesia de Roma y el Partido Comunista de China. Las dos llevan siglos o d&eacute;cadas calculando en una escala que al capitalismo le resulta sencillamente impensable; esto no es un elogio necesariamente. Lo digo porque tiene guasa que las dos &uacute;nicas m&aacute;quinas capaces de plantearse en serio si la especie va a seguir aqu&iacute; dentro de un siglo sean tambi&eacute;n dos de las m&aacute;s verticales y opacas que existen. Pensar en los que vienen detr&aacute;s se ha quedado en manos de curas y de bur&oacute;cratas chinos. Al resto, que no somos ni lo uno ni lo otro, nos toca apa&ntilde;&aacute;rnoslas solos.
    </p><p class="article-text">
        De eso, precisamente, hablaba Sartre cuando dijo que el existencialismo es un humanismo. No existe un manual de c&oacute;mo hacer bien las cosas, estamos solos, elegimos, y en cada elecci&oacute;n, queramos o no, proponemos un modelo de humanidad para todos los dem&aacute;s. Eliges por ti y firmas por todos; el cobarde es responsable de su cobard&iacute;a, y el que no elige, tambi&eacute;n elige. A los cat&oacute;licos de la &eacute;poca aquello debi&oacute; parecerles una desolaci&oacute;n. Porque la religi&oacute;n es la coartada m&aacute;s antigua que existe. Uno delega la moral de las cosas en un Dios y duerme tranquilo, porque el responsable es otro. Sartre lo llamaba mala fe: mentirte a ti mismo para no cargar con tu propia libertad. La mayor&iacute;a de los cat&oacute;licos han perfeccionado el truco hasta un punto que ni el fil&oacute;sofo franc&eacute;s imagin&oacute;. Delegar la moral en Dios y luego tampoco hacer ni puto caso a Dios.
    </p><p class="article-text">
        La cosa es que aunque Dios existiera, no cambiar&iacute;a nada en absoluto. El problema del ser humano es el ser humano, con cielo encima o sin &eacute;l. Por eso yo creo que si a Le&oacute;n XIV le apeteciese mirar de verdad a quienes lloran a su paso, sentir&iacute;a una verg&uuml;enza ajena dif&iacute;cil de soportar. Por eso unos hacen o&iacute;dos sordos, y el otro, ojos que no ven; porque si tuvi&eacute;ramos que ser consecuentes, todos nosotros, yo creo que el Papa os daba una hostia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/creo-papa-daba-hostia_129_13298468.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Jun 2026 20:45:02 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6409063e-4717-4859-b8ea-f9083899b9ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="265326" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6409063e-4717-4859-b8ea-f9083899b9ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="265326" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Pues yo creo que el Papa os daba una hostia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6409063e-4717-4859-b8ea-f9083899b9ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Caminante de todos los caminos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/caminante-caminos_129_13278580.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3230d13e-cecd-44a0-8655-978934af0f8f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1144659.jpg" width="4780" height="2688" alt="Caminante de todos los caminos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es el viento el que protagoniza mi primera-gran-tragedia como runner de bebidas en la terraza del restaurante: yo llevaba tres semanas haciéndome a la idea de que, en algún momento, esto tenía que pasar, porque estas cosas, igual que todas las demás, pasan</p></div><p class="article-text">
        Pero es el viento lo que lo protagoniza todo: lo que hace que los cuervos y las urracas queden est&aacute;ticos en el aire, lo que lanza a los gansos y faisanes m&aacute;s all&aacute; de los campos y regala el terreno de los p&oacute;lder a las gaviotas, que est&aacute;n mejor acostumbradas y ahora son ellas las que acompa&ntilde;an a las ovejas a decorar el verde de los pastos junto a los caballos, los ciclistas y las nubes, es el viento el caminante de todos los caminos, que dec&iacute;a G&oacute;mez de la Serna. 
    </p><p class="article-text">
        Es el viento el que protagoniza mi primera-gran-tragedia como runner de bebidas en la terraza del restaurante: yo llevaba tres semanas haci&eacute;ndome a la idea de que, en alg&uacute;n momento, esto ten&iacute;a que pasar, porque estas cosas, igual que todas las dem&aacute;s, pasan, acaban pasando; todo -&iexcl;todo!- acaba pasando. La primera vez que cog&iacute; una bandeja pens&eacute;, bueno, quiz&aacute; sea mejor llevar algo que pueda considerarse &ldquo;pesado&rdquo; a otras cosas m&aacute;s ligeras, como unas copas de vino vac&iacute;as, o incluso llenas; sab&iacute;a que eso iba a ser mucho peor que un pu&ntilde;ado de esas pesadas cervezas de trigo en botellas de medio litro porque cada parpadeo, despiste, comentario o resoplido del destino iba a llevar parte de esa carga directamente al suelo o, peor a&uacute;n, sobre la cabeza de alg&uacute;n cliente.
    </p><p class="article-text">
        Las tres primeras filas de mesas son generalmente f&aacute;ciles de servir porque est&aacute;n a una altura que podr&iacute;a considerarse est&aacute;ndar: el viaje que ha de hacer la mano desde la bandeja puede llevarse a cabo sin agacharse ni hacer peligrar la estabilidad del brazo en ning&uacute;n momento. El problema es la hilera que est&aacute; m&aacute;s pegada al cortavientos de cristal que da hacia la playa. No voy a negar que si fuera yo cliente no me sentar&iacute;a exactamente en esas mesas porque son las m&aacute;s c&oacute;modas y las que mejores vistas tienen pero, ay del pobre que tenga que atenderte en esas mesas de dos palmos de altura, agacharse y mantener la compostura, el equilibrio, mantener el raciocinio y el saber estar, mantener todo en su sitio y saludar a una, a dos, a tres, he llegado a saludar a diez personas, en esas mesitas de juguete y servir a cada uno su apfelschorle, su chocolate caliente aunque est&eacute;n sudando a mares por el calor -aqu&iacute; a veces tambi&eacute;n hace calor- o su t&eacute; de menta que cobramos a precios absolutamente delirantes, al menos para los bolsillos espa&ntilde;oles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que sale un ticket desde la barra que es sencillo y can&oacute;nico y f&aacute;cil y pesa poco aunque pesa lo justo para que cada paso no haga bailar las botellas y los vasos como si fuesen un mu&ntilde;eco inflable de las gasolineras y pongo cada cosa sobre la bandeja y voy hacia la mesa decidido, confiado como siempre, alegre incluso, feliz, por qu&eacute; no decirlo, y me encaramo hacia una de esas mesitas bajas que hay en la esquina de la izquierda. Hago un inciso para comentar que nunca entender&eacute; de esta gente del norte de Europa que suelen pedir las bebidas de dos en dos; o sea, una infusi&oacute;n de jengibre y una coca cola o, a lo mejor, un caf&eacute; con la cerveza, y no s&eacute; si lo hacen por ahorrarse el pedir dos veces o porque van intercalando tragos de una cosa y de otra aunque a estas alturas prefiero no saber y pensar en que cada viaje que hago con dobles bebidas me acerca m&aacute;s a la posibilidad de tener una casa en propiedad en Espa&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La mesa la ocupan dos personas que me sonr&iacute;en mientras me acerco a ellas y las saludo con un diplom&aacute;tico <em>Hi!</em> que hace las del saludo en ingl&eacute;s, pero tambi&eacute;n en holand&eacute;s, que se dice <em>hoi </em>y se pronuncia <em>hi</em>, porque el holand&eacute;s es al ingl&eacute;s y al alem&aacute;n lo que el catal&aacute;n es al espa&ntilde;ol y al franc&eacute;s y miro de reojo el ticket y pregunto que para qui&eacute;n es la infusi&oacute;n de jengibre y para qui&eacute;n el caf&eacute; y me responde una de las dos se&ntilde;oras que todo para ella, madre m&iacute;a, as&iacute; que el Rivella y el botell&iacute;n de coca cola debe ser para la otra, que tengo de frente, y cuando ya est&aacute; el Rivella en sus manos y el vasito con el hielo y el lim&oacute;n para el otro brebaje, en ese momento, el viento. Porque es el viento el que lo protagoniza todo: lo que hace que se muevan los molinos de mostaza a las afueras del pueblo, lo que deja salir a los veleros m&aacute;s all&aacute; del mar de Frisia y lo que hace que el pu&ntilde;etero botell&iacute;n solitario gire como una peonza y yo, inexperto y desequilibrado, medio agachado y con arena en los ojos, me sienta incapaz de compensar el h&aacute;lito fr&iacute;o de los vientos y veo rodar el botell&iacute;n, y lo que pasa despu&eacute;s ya no importa tanto como el instante en el que sabes, con toda certeza, que todo lo que puede ocurrir acaba ocurriendo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/caminante-caminos_129_13278580.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jun 2026 20:29:03 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3230d13e-cecd-44a0-8655-978934af0f8f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1144659.jpg" length="1545193" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3230d13e-cecd-44a0-8655-978934af0f8f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1144659.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1545193" width="4780" height="2688"/>
      <media:title><![CDATA[Caminante de todos los caminos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3230d13e-cecd-44a0-8655-978934af0f8f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1144659.jpg" width="4780" height="2688"/>
    </item>
  </channel>
</rss>
