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    <title><![CDATA[elDiario.es - Aldo Conway]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/aldo-conway/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Aldo Conway]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[En algo hemos ganado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/hemos-ganado_129_13409386.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/999b8cb4-8a4f-4503-984a-822fc663f405_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1225y1946.jpg" width="1200" height="675" alt="En algo hemos ganado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Acabo de cumplir 31 años. Soy más viejo y más sabio y, me atrevería a decir, más guapo y huelo mejor, porque no fumo y porque me hago un concienzudo 'skincare' cada noche antes de dormir. Lo más importante que he aprendido es que el amor es la única cosa de la que se puede ostentar sin parecer gilipollas</p></div><p class="article-text">
        Acabo de cumplir treinta y uno <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/acabo-cumplir-treinta-desastre_129_12504229.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">y con todos aquellos pal&eacute;s</a> hice muebles sobre los que ahora vivo, duermo, leo y veo la tele, pongo los pies en alto o me siento a escribir un rato. Ayer le dec&iacute;a a una compa&ntilde;era de trabajo que, oficialmente, estoy m&aacute;s cerca de los cuarenta que de los veinte, aunque existencialmente sigo m&aacute;s cerca de mi nacimiento que de mi muerte, o eso espero yo, para algo dej&eacute; de fumar y solo tomo drogas cuando la situaci&oacute;n lo suplica. Sigo siendo yo, el mismo, el original, el de siempre, pero cada vez me parezco menos a quien quise ser y m&aacute;s a quien quiero ser ahora, pero acabo de dar un saltito m&aacute;s all&aacute; de los treinta y me he quedado exactamente igual que estaba, seguramente porque esa edad la cumpl&iacute; mentalmente hace ya algunos meses.
    </p><p class="article-text">
        Cada momento de la vida tiene sus cosas. Creo que los cumplea&ntilde;os tienen m&aacute;s importancia cuanto m&aacute;s joven eres porque cada a&ntilde;o desbloqueas un mont&oacute;n de hitos y oportunidades nuevas, y conforme crecemos esos hitos y momentos siguen existiendo, algunos con mucha mayor importancia, pero se espacian m&aacute;s en el tiempo. As&iacute; que cumplir treinta y uno y quedarte como estabas es sin&oacute;nimo de que, si no pasa nada, y en mi caso esperemos que no pase, queda un trecho m&aacute;s amplio que un simple a&ntilde;o para el siguiente traqueteo de la vida.
    </p><p class="article-text">
        La noche antes de cumplir ocho a&ntilde;os tuve una pesadilla. Se me da muy mal recordar los sue&ntilde;os. Son productos muy ef&iacute;meros de mi mente que no tienen vigencia m&aacute;s all&aacute; de la noche, y son muy pocas las ocasiones en las que he podido recordar un sue&ntilde;o el d&iacute;a despu&eacute;s, mucho menos veinte a&ntilde;os m&aacute;s tarde, pero aquel lo recuerdo, porque era una repetici&oacute;n, una, otra, y otra vez, de tres im&aacute;genes: una paella hacia abajo girando en sentido contrario a las agujas del reloj, un tele&ntilde;eco de pelo rojo diciendo algo ininteligible y un <em>frame </em>de unas escaleras con otra frase inaudible sonando de fondo; una y otra vez, toda la noche. Aquello me pas&oacute; porque me puse nervioso sabiendo que al d&iacute;a siguiente era mi cumplea&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        Siempre se me ha dado muy mal mantener el tipo la noche antes <em>de</em>, enti&eacute;ndase <em>de</em> como un todo: la noche antes de un primer d&iacute;a de trabajo, la noche antes del d&iacute;a de Reyes, de una excursi&oacute;n, la noche antes de cualquier evento can&oacute;nico o de cualquier asunto sin importancia, creo que lo que nunca se me ha dado bien es irme a dormir con cosas en la cabeza. Pero la noche antes de cumplir los treinta, una noche en la que me fui a dormir pasadas las doce y por tanto habiendo cumplido ya los treinta, tuve una de las peores pesadillas que he tenido nunca, y esta vez no fue un sue&ntilde;o abstracto sino un renderizado preciso y concreto de mi presente de entonces, pasado ahora. Y no hay peor remedio para una pesadilla as&iacute; que despertarte y comprobar que, aunque estuvieras so&ntilde;ando, no lo hab&iacute;as so&ntilde;ado. Me despert&eacute; y acababa de cumplir treinta a&ntilde;os y todo era un desastre.
    </p><p class="article-text">
        Pero ha pasado un a&ntilde;o y soy m&aacute;s viejo y m&aacute;s sabio y, me atrever&iacute;a a decir, m&aacute;s guapo y huelo mejor, porque no fumo y porque me hago un concienzudo <em>skincare</em> cada noche antes de dormir, y aunque leo menos no he adquirido malas costumbres, y me cuido m&aacute;s o, al menos, me descuido menos, y he aprendido muchas cosas, demasiadas, quiz&aacute;, para enumerar todas aqu&iacute;, pero s&iacute; cabe decir que la m&aacute;s importante de ellas, seguramente, sea que el amor es la &uacute;nica cosa de la que se puede ostentar sin parecer gilipollas, y que lo que antes eran crisis existenciales ahora son solo dilemas sobre el c&oacute;mo proceder, porque los <em>qu&eacute;s</em> y los <em>porqu&eacute;ses</em> est&aacute;n m&aacute;s que resueltos; dilemas sobre el c&oacute;mo caminar por el mundo porque el mundo est&aacute; en llamas, literal y figuradamente en llamas. Acabo de cumplir treinta y uno y casi todo sigue siendo un desastre. Casi todo, menos yo. En algo hemos ganado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/hemos-ganado_129_13409386.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Aug 2026 20:13:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En algo hemos ganado]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Amor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tú no puedes pagar el alquiler, pero le ibas a comprar un pisazo a Ayuso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/no-puedes-pagar-alquiler-le-ibas-comprar-pisazo-ayuso_129_13421485.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9b1fc814-4e47-4eda-85e6-c5d6bd9947e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tú no puedes pagar el alquiler, pero le ibas a comprar un pisazo a Ayuso"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Luego está lo otro, que es peor que el dinero: que no pasa nada. Alrededor de Ayuso se acumulan las causas y ella no solo sigue ahí, es que gobierna con el aplomo de quien ha comprobado, una vez tras otra, que nada la roza. La impunidad no es que no haya consecuencias; es saber de antemano que no las habrá, y actuar en consecuencia</p><p class="subtitle">No es una rectificación, es una pillada</p></div><p class="article-text">
        Estoy a dos mil kil&oacute;metros de casa. Llevo meses trabajando, haciendo la cuenta de una vida que se reduce, en el fondo, a que alg&uacute;n d&iacute;a un banco acceda a prestarme cien mil euros. Cien mil euros no son un dineral. Son un piso peque&ntilde;o y viejo, en un sitio normal y corriente, si eso. Cien mil euros es la cifra por la que alguien como yo se hipoteca veinte o treinta a&ntilde;os si hay suerte y si el banco est&aacute; de humor. Estoy a dos mil kil&oacute;metros de casa porque el modelo econ&oacute;mico que tenemos me prefiere a m&iacute; trabajando en el extranjero que a un casero trabajando, a secas.
    </p><p class="article-text">
        Mientras hago esa cuenta, mientras relleno cada d&iacute;a en un Excel las horas que paso a la semana llev&aacute;ndole bebidas innombrables a turistas alemanes, mientras sigo buscando m&aacute;s trabajos extra porque a pesar de todo nada es suficiente, me entero de que a Isabel D&iacute;az Ayuso la Comunidad de Madrid le ha comprado un &aacute;tico de lujo. Sigo, por supuesto, todas las noticias de Espa&ntilde;a, como he hecho siempre, pr&aacute;cticamente a diario, y todo lo que tiene que ver con Ayuso me ha generado siempre demasiada pereza, demasiado odio y demasiado asco como para pararme a comentarlo. Sus formas de lun&aacute;tica, su clasismo, sus consejeros trasnochados, su Rasput&iacute;n de sol y sombra y, en fin, su adaptaci&oacute;n ca&ntilde;&iacute; y cutre del trumpismo, su circo cayetano de los horrores, todo ese conjunto de miserias humanas lo daba yo por sabido y nunca le he dedicado una l&iacute;nea. Pero esto es el colmo.
    </p><p class="article-text">
        Cuatrocientos ochenta y cinco metros cuadrados en Chamber&iacute;, doscientos de ellos en terraza. Planta novena. Lo compr&oacute; el 14 de abril una empresa p&uacute;blica, Planifica Madrid, para que Ayuso lo use de oficina mientras duran las obras de la Casa de Correos. La operaci&oacute;n no estaba en el presupuesto y el Consejo de Gobierno no autoriz&oacute; el cr&eacute;dito. No aparec&iacute;a en la p&aacute;gina de transparencia. Seis millones de euros de dinero p&uacute;blico, y el cuidado no-demasiado-sutil de que no nos enter&aacute;semos. Uno lee &ldquo;oficina temporal&rdquo; y se imagina una mesa de cart&oacute;n, un flexo y una caja de folios. No cuatrocientos ochenta y cinco metros con doscientos de terraza, que es m&aacute;s terraza que piso entero de los que un banco me dejar&iacute;a comprar a m&iacute; endeud&aacute;ndome de por vida. Y lo de &ldquo;temporal&rdquo; es un decir: las obras de la Casa de Correos empiezan en agosto, y ya se sabe c&oacute;mo empiezan en esta Comunidad Aut&oacute;noma las obras y c&oacute;mo terminan, si es que terminan. Seis millones de euros para una provisionalidad que huele a permanente o, m&aacute;s bien, a empadronamiento. Uno aprende as&iacute; lo que significa de verdad gobernar, que no es mandar: es instalarse en el poder, ponerse c&oacute;modo, tener buz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y luego est&aacute; lo otro, que es peor que el dinero: que no pasa nada. Alrededor de Ayuso se acumulan las causas y ella no solo sigue ah&iacute;, es que gobierna con el aplomo de quien ha comprobado, una vez tras otra, que nada la roza. La impunidad no es que no haya consecuencias; es saber de antemano que no las habr&aacute;, y actuar en consecuencia. Y entonces, la pirueta. Pillada la maniobra, la Comunidad anuncia que vende el &aacute;tico y que lo recaudado ir&aacute; para las v&iacute;ctimas de los incendios: seis millones que ayer eran un despacho con terraza y hoy son, de golpe, un acto de generosidad. En paralelo, el novio pone a la venta el piso donde viven, comprado en su d&iacute;a por la mitad de su precio. &ldquo;No es mi casa, no le han comprado nada a Ayuso&rdquo;, dice ella. Puede que sea verdad. Cada pieza, mirada por separado, se sostiene: el piso es de &eacute;l, el &aacute;tico es institucional, la venta es legal, el dinero va a los incendios. Nunca hay una mentira redonda que puedas se&ntilde;alar con el dedo, solo una sucesi&oacute;n de factores que, sumados, dan un resultado que apesta. Han aprendido a moverse en ese margen exacto donde nada es exactamente reprochable y todo es inequ&iacute;vocamente indecente. Por eso nunca los pillas del todo, y por eso se van siempre de rositas. No le han comprado nada a Ayuso. Puede que sea verdad. Casi siempre lo es. Ese es exactamente el problema.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/no-puedes-pagar-alquiler-le-ibas-comprar-pisazo-ayuso_129_13421485.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Jul 2026 21:31:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tú no puedes pagar el alquiler, pero le ibas a comprar un pisazo a Ayuso]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Isabel Díaz Ayuso,Pisos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La odisea]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/odisea_129_13404843.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4d2e4723-f5be-4e5b-aeb0-9fd1c7afcf3e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La odisea"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si quieres llegar al pase de las diez y media de la mañana, tienes que levantarte a las siete; a las siete si quieres ducharte, a y media si solo tienes que vestirte, pero eso ya es cosa tuya; y bajas a la puerta de casa dos o tres minutos antes de la hora porque aquí sabes que si el horario dice una cosa, esa cosa va a ocurrir</p></div><p class="article-text">
        El otro d&iacute;a dijimos de ir al cine y hubo que planificar el asunto como si fu&eacute;semos a invadir un pa&iacute;s muy lejano. Entre Ameland y Leeuwarden, la capital de Frisia, hay cuarenta kil&oacute;metros, diez de los cuales, es decir, una cuarta parte, pertenecen al mar de Wadden, por lo que para hacer el trayecto desde casa hasta el Path&eacute;, el cine de la ciudad, tenemos que coger un autob&uacute;s, despu&eacute;s un ferry y, una vez en el <em>mainland</em>, otro autob&uacute;s. Una cosa que me fascina de los Pa&iacute;ses Bajos es que si has visto uno de sus paisajes ya los has visto pr&aacute;cticamente todos: un horizonte plano bajo un lecho verdoso y dragado por canales de agua oscura, con animales miniaturizados en la distancia y nubes enfangando la escasa luz del sol; con todo ello, es un paisaje tan bonito que no te importa verlo repetido.
    </p><p class="article-text">
        La cosa es que, dicho lo cual, hab&iacute;a que hacer cierta planificaci&oacute;n porque somos de Murcia y nos hemos criado sabiendo muy a ciencia cierta que con los autobuses, o con el transporte p&uacute;blico en general, no se jode, y que confiarse con la hora o los horarios puede suponer volver a casa en taxi o al d&iacute;a siguiente, depende de tu cartera; nos hemos criado aqu&iacute; viendo c&oacute;mo el autob&uacute;s que ten&iacute;a que pasar por nuestra parada a y cuarenta y siete ha pasado a y cincuenta y ocho y ni siquiera ha parado porque iba lleno. As&iacute; que revisas la aplicaci&oacute;n del transporte p&uacute;blico, los horarios del ferry, compras las entradas con antelaci&oacute;n para no tener que pillarlas con las prisas y, voil&agrave;, todo est&aacute; preparado, listo y en posici&oacute;n para ir al cine. 
    </p><p class="article-text">
        Si quieres llegar al pase de las diez y media de la ma&ntilde;ana, tienes que levantarte a las siete; a las siete si quieres ducharte, a y media si solo tienes que vestirte, pero eso ya es cosa tuya; y bajas a la puerta de casa dos o tres minutos antes de la hora porque aqu&iacute; sabes que si el horario dice una cosa, esa cosa va a ocurrir, sabes que aqu&iacute; un papel impreso pegado del poste de la parada dice la verdad, toda la verdad y nada m&aacute;s que la verdad, y por si te quedan dudas puedes seguir la trayectoria del autob&uacute;s en tiempo real en la aplicaci&oacute;n. Despu&eacute;s el ferry, que siempre sale a su hora, te lleva a los pies del autob&uacute;s siguiente, que te dejar&aacute; en Leeuwarden cuatro minutos antes de que empiece la pel&iacute;cula, a solo dos minutos andando. Calidad de vida es poder poner tu destino en las manos de un autobusero con la misma tranquilidad que la pondr&iacute;as en un cirujano.
    </p><p class="article-text">
        Y la pel&iacute;cula, que empieza a las diez y media y empieza a las diez y media, va precisamente de un hombre que tarda diez a&ntilde;os en volver a su casa, la Odisea de Nolan, donde Matt Damon interpreta a Odiseo, un tipo de mand&iacute;bula apretada y moral flexible con estr&eacute;s postraum&aacute;tico, que miente a todo el mundo porque mentir es lo &uacute;nico que le ha salido bien en la vida, y que se pasa la pel&iacute;cula entera intentando llegar a un sitio al que no llega; naufraga, lo secuestran, lo retienen, lo desv&iacute;an, pierde a toda su tripulaci&oacute;n en el camino y cuando por fin pisa su casa nadie lo reconoce, ni siquiera su mujer, exactamente igual que si tratas de ir desde Mazarr&oacute;n hasta Caravaca usando el sistema de transporte p&uacute;blico de la Regi&oacute;n de Murcia.
    </p><p class="article-text">
        Tiene el defecto de siempre de Nolan, que es no fiarse de ti, y cada vez que la cosa alcanza una emoci&oacute;n de verdad, y la alcanza sobre todo cuando aparecen la Pen&eacute;lope de Anne Hathaway y el Tel&eacute;maco de Tom Holland esperando en una casa tomada por los pretendientes, llega alguien a explicarte en voz alta lo que acababas de entender perfectamente con los ojos, que es su forma de darte con el codo en un relato que lleva tres mil a&ntilde;os cont&aacute;ndose y cuyo final sabe hasta el que no lo ha le&iacute;do, pero que a pesar de eso, quien escribe estas l&iacute;neas no se ha terminado de enterar del todo porque la ha visto en ingl&eacute;s con subt&iacute;tulos en neerland&eacute;s. Pero eso son tres horas en las que uno se olvida del reloj mirando a un se&ntilde;or que lleva una d&eacute;cada intentando cubrir un trayecto, con las corrientes haciendo lo que les da la gana, los dioses cambi&aacute;ndole el itinerario por capricho y ninguna certeza de a qu&eacute; hora ni en qu&eacute; costa va a amanecer.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de la pel&iacute;cula dimos un paseo y volvimos a casa, autob&uacute;s-ferry-autob&uacute;s de por medio en el mismo horizonte de planos repetidos, la misma Odisea desganada y feliz, la misma Odisea repetible y esperable y sin que en ning&uacute;n momento se me pasara por la cabeza la posibilidad ya no de no llegar, sino de no llegar a tiempo. De Frisia no ha salido nunca un personaje mitol&oacute;gico, ni un c&iacute;clope, ni una sirena, ni un rey que tardase diez a&ntilde;os en cruzar un cachito de mar, y quiz&aacute; sea porque aqu&iacute; nadie ha tenido que inventarse una epopeya para justificar un retraso. Un pueblo con horarios fiables y caminos claros no produce h&eacute;roes, y muy bien que hace.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/odisea_129_13404843.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jul 2026 20:46:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La odisea]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Asamblea de Murcia desafía la Constitución y recorta un parque regional para proteger una tradición que nunca estuvo en peligro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/politica/asamblea-murcia-desafia-constitucion-recorta-parque-regional-proteger-tradicion-estuvo-peligro_1_13399656.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/003c89f9-f96d-4b60-b04f-76fbca6384c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Asamblea de Murcia desafía la Constitución y recorta un parque regional para proteger una tradición que nunca estuvo en peligro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La ley, recurrida ante el Constitucional, recorta 41 hectáreas del Parque Regional de Sierra Espuña para intentar recuperar el rally de La Santa, aunque la romería utilizada como argumento nunca estuvo prohibida</p><p class="subtitle">Un rally murciano en un parque natural: “Si el París-Dakar ha modificado su circuito, cómo no va a hacerlo una prueba local”</p></div><p class="article-text">
        Durante casi cuatro d&eacute;cadas, treinta y seis ediciones desde 1984, un pu&ntilde;ado de coches ha subido cada a&ntilde;o a toda velocidad por la carretera que trepa hasta el santuario de La Santa, en pleno coraz&oacute;n de Sierra Espu&ntilde;a. La prueba de <em>rallies</em> se llamaba, con cierto sentido de la redundancia, la Subida a La Santa, y dej&oacute; de disputarse en el a&ntilde;o 2023, cuando al fin se tuvo en cuenta el detalle de que cruzar a toda pastilla un espacio protegido por varias figuras ambientales no era, quiz&aacute;, la m&aacute;s prudente de las tradiciones. Desde entonces, el PP y Vox no han parado de buscarle una vuelta al asunto que permita que siga celebr&aacute;ndose. 
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima vuelta es una ley aprobada en febrero de este a&ntilde;o que saca del Parque Regional 41 hect&aacute;reas alrededor del santuario: el recinto del Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s, el mirador del &Aacute;ngel, la Virgen Blanca, el Convento de las Monjas y el tramo de la carretera RM-502 por el que, casualidades de la vida, discurr&iacute;a el <em>rally</em>. Desde el 8 de marzo, nada de eso forma parte del Parque Regional de Sierra Espu&ntilde;a; al menos, eso es lo que dice la Ley 1/2026 de 2 de marzo aprobada por la mayor&iacute;a parlamentaria de PP y Vox, porque por encima de esa ley regional siguen en pie dos protecciones que la Asamblea de la Regi&oacute;n de Murcia no puede levantar por su cuenta. 
    </p><p class="article-text">
        Esas 41 hect&aacute;reas contin&uacute;an formando parte de la Red Natura 2000 europea, integradas en la Zona de Especial Protecci&oacute;n para las Aves (ZEPA) de Sierra Espu&ntilde;a, vigente desde 1998, y en la Zona Especial de Conservaci&oacute;n (ZEC), declarada apenas unas semanas antes del recorte, el 12 de febrero de 2026. Ambas figuras nacen de directivas comunitarias y ni una mayor&iacute;a parlamentaria regional ni la propia comunidad aut&oacute;noma pueden derogarlas: quitar esa protecci&oacute;n depender&iacute;a de Bruselas, no de la Regi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y este dato es importante: los servicios jur&iacute;dicos de la Asamblea ya hab&iacute;an avisado de que no se pod&iacute;a sacar esos terrenos del parque. En un informe firmado a las 13:35 del 17 de febrero de 2026, declararon que la iniciativa &ldquo;no cumple con los requisitos exigidos por la legislaci&oacute;n b&aacute;sica estatal para la modificaci&oacute;n de los l&iacute;mites de un espacio natural protegido&rdquo;, y que excluir los terrenos &ldquo;sin ning&uacute;n tipo de estudio cient&iacute;fico o justificaci&oacute;n ambiental que lo avale&rdquo; le confer&iacute;a &ldquo;un cierto grado de arbitrariedad&rdquo;. Cuarenta y ocho horas m&aacute;s tarde, con los votos de PP y de Vox, el Pleno la aprob&oacute; igualmente.
    </p><p class="article-text">
        Cinco meses despu&eacute;s, esa ley est&aacute; recurrida ante el Tribunal Constitucional. Y el pasado viernes 17 de julio, la Asamblea Regional acord&oacute; personarse para defenderla, encomendando las alegaciones a sus propios servicios jur&iacute;dicos: los mismos que la hab&iacute;an desaconsejado por escrito. &ldquo;Los servicios jur&iacute;dicos que informaron de la ilegalidad de la ley ahora tienen que alegar contra su propio informe. Esto es kafkiano, surrealista total&rdquo;, resume Jos&eacute; Luis &Aacute;lvarez Castellanos, coordinador de IU en la Regi&oacute;n de Murcia y diputado de IU-Verdes en el Grupo Mixto, que vot&oacute; en contra de la personaci&oacute;n. &ldquo;Solamente espero que la letrada que hizo el informe no sea la misma a la que le toque alegar, porque entonces ya no s&eacute;. Pobre mujer&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Una ley en seis d&iacute;as</h2><p class="article-text">
        La proposici&oacute;n se hab&iacute;a registrado el 14 de febrero de 2025, firmada por los portavoces del PP, Joaqu&iacute;n Segado, y de Vox, Jos&eacute; &Aacute;ngel Antelo, y llevaba un a&ntilde;o criando polvo. Hasta que, en febrero de 2026, se aceler&oacute; de golpe: el 13 se pidi&oacute; la urgencia del procedimiento; el 18 la aval&oacute; la Junta de Portavoces con el rechazo del PSOE y del Grupo Mixto, y el 19 sali&oacute; adelante en el Pleno por lectura &uacute;nica. Seis d&iacute;as para una modificaci&oacute;n de l&iacute;mites que la legislaci&oacute;n estatal reserva a supuestos de evoluci&oacute;n natural &ldquo;cient&iacute;ficamente demostrada&rdquo; y somete siempre a informaci&oacute;n p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        En esa misma semana, adem&aacute;s, el Consejo de Gobierno hab&iacute;a aprobado el 12 de febrero, un d&iacute;a antes de que se pidiera la urgencia, el Decreto 6/2026, que declara Sierra Espu&ntilde;a como Zona Especial de Conservaci&oacute;n y aprueba su Plan Rector de Uso y Gesti&oacute;n, el instrumento que fija qu&eacute; actividades pueden realizarse en el parque y bajo qu&eacute; condiciones. No se public&oacute; hasta el 4 de marzo y la ley se tramit&oacute; entera en ese hueco.
    </p><p class="article-text">
        Para &Aacute;lvarez Castellanos, ah&iacute; est&aacute; la prueba de que la operaci&oacute;n se hizo a conciencia: exist&iacute;a un instrumento para regular la actividad con medidas correctoras, igual que se hizo con la romer&iacute;a, y se opt&oacute; por no usarlo. &ldquo;S&iacute; se pod&iacute;a haber metido con equis medidas correctoras, y no lo hicieron&rdquo;, sostiene. &ldquo;Como no pueden ir por la v&iacute;a de la autorizaci&oacute;n, alguna mente iluminada se le ocurre: bueno, pues saquemos el trozo, que es peque&ntilde;ito, la carretera fuera y ya est&aacute;. As&iacute; de simple&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Coches que pueden accidentarse o incendiarse&rdquo;</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Imágenes del helicóptero de vigilancia forestal cubriendo el Rally Subida a la Santa de Totana en 2021                            </span>
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        La Subida a La Santa no es una carrera cualquiera. Punt&uacute;a para el Campeonato de Espa&ntilde;a de Monta&ntilde;a, re&uacute;ne a cerca de medio centenar de pilotos y se disputa sobre 3,8 kil&oacute;metros de la RM-502, con m&aacute;s de doscientos metros de desnivel: coches de competici&oacute;n lanzados por una carretera estrecha flanqueada por pinares. Dej&oacute; de correrse en 2023, cuando la direcci&oacute;n general competente en medio natural emiti&oacute; un informe desfavorable, y volvi&oacute; a suspenderse en 2024.
    </p><p class="article-text">
        El bi&oacute;logo Jorge S&aacute;nchez, de la Asociaci&oacute;n de Naturalistas del Sureste (ANSE), lo resum&iacute;a el a&ntilde;o pasado a este medio: una cosa es la romer&iacute;a, &ldquo;que tiene su ra&iacute;z hist&oacute;rica&rdquo;, y otra &ldquo;una prueba deportiva con coches que pueden sufrir accidentes o incendiarse&rdquo;, una presi&oacute;n que, explicaba, Sierra Espu&ntilde;a no puede soportar. Lo ilustra, sin quererlo, la propia Comunidad Aut&oacute;noma: el pasado 20 de julio, ante la ola de calor, <a href="https://www.totana.es/noticia.asp?cat=27397&amp;fbclid=IwY2xjawTNgjxleHRuA2FlbQIxMABzcnRjBmFwcF9pZBAyMjIwMzkxNzg4MjAwODkyAAEee2geQgVfLDfkvbjSvNQczTyCucLRfyJBTsaZjg2SMEd46KazZtNLWAwzaVk_aem_TEDYxgjrN3mKi2i2M-o4xQ" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">limit&oacute; las actividades en sus montes</a> e incluy&oacute; de forma expresa, junto a los fuegos y la pirotecnia, las &ldquo;pruebas de veh&iacute;culos a motor&rdquo;.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2079519872019579036?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><h2 class="article-text">El elefante en la habitaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        La exposici&oacute;n de motivos se explaya, casi rayando en pura literatura, en las romer&iacute;as de Santa Eulalia, patrona de Totana desde 1644, en los naranjos y limoneros de los Huertos y en el sendero del Peregrino. Habla de todo menos de los hechos que la motivan. Aunque puertas afuera no se molestaron en disimular: cuando sali&oacute; adelante, <a href="https://www.ppregiondemurcia.es/noticia?id=2996" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la propia direcci&oacute;n del PP</a> la celebr&oacute; como la ley que permitir&iacute;a volver a correr el <em>rally</em> &ldquo;como en las &uacute;ltimas 37 ediciones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y lo hace invocando algo que nunca estuvo prohibido: la romer&iacute;a figura como uso preferente en el Plan de Ordenaci&oacute;n de los Recursos Naturales de 1995, y el propio informe de los servicios jur&iacute;dicos a&ntilde;ade no saber qu&eacute; impide hoy celebrarla ni si podr&iacute;a resolverse con condiciones espec&iacute;ficas, en lugar de sacando el terreno del parque. &ldquo;La romer&iacute;a se ha autorizado toda la vida, est&aacute; incorporada a los instrumentos de gesti&oacute;n del parque y no ha habido nunca ning&uacute;n problema&rdquo;, apunta Rub&eacute;n Vives, portavoz de Ecologistas en Acci&oacute;n en la Regi&oacute;n. &ldquo;Utilizan eso como ariete&rdquo;. &Aacute;lvarez Castellanos lo dice con otras palabras: &ldquo;El <em>rally</em> es como el elefante en la habitaci&oacute;n, que todo el mundo sabe que est&aacute; ah&iacute;, pero del que nadie habla&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo estoy convencido de que probablemente el <em>rally</em> no se va a poder volver a hacer, desde luego no en el trazado tradicional&rdquo;, admite &Aacute;lvarez Castellanos. &ldquo;Y est&aacute;n buscando una salida para poder decir: si al final esto no se puede hacer, no es culpa nuestra. De cara a la galer&iacute;a, parece que es el Gobierno regional el que proh&iacute;be el<em> rally</em> ya que la prohibici&oacute;n sale de su propia Consejer&iacute;a de Medio Ambiente&rdquo;. Lleva tres a&ntilde;os suspendido por decisi&oacute;n de la direcci&oacute;n general competente, con informes t&eacute;cnicos en contra desde mucho antes.
    </p><p class="article-text">
        Vives va m&aacute;s all&aacute;: cree que la ley no se escribi&oacute; para prosperar, sino para construir un relato. &ldquo;Ellos ya saben que esto tiene un riesgo, pero peque&ntilde;o. No est&aacute; pensado para convencer a nadie, sino para los suyos, para darle argumentos a su gente: &lsquo;al final esto no se hace porque los ecologistas no quieren y porque el Constitucional est&aacute; con los ecologistas&rsquo;. Juegan al victimismo&rdquo;. Y remata: &ldquo;Se llenan la boca de legalidad y de Constituci&oacute;n, pero solo cuando les beneficia a ellos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El PP y Vox lo cuentan de otra manera. El documento con el que la ponencia de ambos grupos propone defender la norma, adelantado por La Opini&oacute;n de Murcia, niega que haya &ldquo;una regresi&oacute;n material de la protecci&oacute;n ambiental&rdquo;: los terrenos excluidos &ldquo;seguir&aacute;n sometidos a las figuras de protecci&oacute;n europeas y estatales, como la Red Natura 2000&rdquo;, y son zonas pavimentadas, edificaciones y &aacute;reas de uso p&uacute;blico intensivo que &ldquo;nunca constituyeron el n&uacute;cleo ecol&oacute;gico del espacio protegido. La ley no sacrifica la protecci&oacute;n ambiental, sino que busca su convivencia mediante una delimitaci&oacute;n m&aacute;s ajustada a la realidad territorial&rdquo;, concluye.
    </p><h2 class="article-text">El principio de no regresi&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Todo este pleito gira, en el fondo, alrededor de una precepto legal: el principio de no regresi&oacute;n ambiental. Lo explica Eduardo Salazar, abogado ambientalista vinculado a Ecologistas en Acci&oacute;n: &ldquo;Si t&uacute; proteges un espacio natural, no puedes ir para atr&aacute;s. Si lo proteges y diste unas razones cient&iacute;ficas para protegerlo, el principio de no regresi&oacute;n en derecho ambiental impide que puedas ir para atr&aacute;s&rdquo;. Su traducci&oacute;n legal es el art&iacute;culo 52 de la Ley 42/2007: solo cabe sacar terreno de un espacio protegido cuando lo justifiquen cambios producidos en &eacute;l por su evoluci&oacute;n natural, cient&iacute;ficamente demostrada. No por conveniencia, ni por tradici&oacute;n, ni por un rally.
    </p><p class="article-text">
        Preguntado por qu&eacute; deber&iacute;a haber hecho la Asamblea para que la reforma fuera legal, Salazar responde que, sencillamente, no hab&iacute;a nada que hacer: &ldquo;El Parque no se puede modificar as&iacute;, ni por ley ni por nada; har&iacute;a falta una p&eacute;rdida de valor de origen no humano, acreditada f&iacute;sicamente&rdquo;. Y pone ejemplos de la propia Regi&oacute;n: no se puede desproteger Calblanque, ni se pudo con Cabo Cope. Los servicios jur&iacute;dicos de la Asamblea hab&iacute;an llegado por escrito a la misma conclusi&oacute;n: la exclusi&oacute;n, sin justificaci&oacute;n ambiental, incurre en &ldquo;un cierto grado de arbitrariedad, vulnerando con ello el principio de no regresi&oacute;n ambiental, reconocido en la jurisprudencia del Tribunal Supremo, as&iacute; como del Tribunal Constitucional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aunque le quiten la definici&oacute;n de parque, aquello sigue siendo Red Natura, y eso no depende de ellos, depende de Europa, que no recorta l&iacute;mites as&iacute;, a la ligera&rdquo;, zanja Vives. &Aacute;lvarez Castellanos le da la vuelta al argumento contrario: &ldquo;Si me dicen que la figura de parque no a&ntilde;ade ning&uacute;n elemento de protecci&oacute;n porque ya basta con la Red Natura, entonces eliminemos el parque regional entero. &iquest;Para qu&eacute; nos sirve?&rdquo;. Ni siquiera los n&uacute;meros cuadran entre s&iacute;: la exposici&oacute;n de motivos habla de un 0,3% del parque y PP y Vox manejan 54,3 hect&aacute;reas, pero el anexo con las coordenadas (su delimitaci&oacute;n con efecto jur&iacute;dico) encierra 41, el 0,23% de las 17.804 que tiene Sierra Espu&ntilde;a.
    </p><h2 class="article-text">La v&iacute;a penal y la constitucional</h2><p class="article-text">
        Antes del Constitucional, Ecologistas en Acci&oacute;n prob&oacute; la v&iacute;a penal: el 10 de abril denunci&oacute; ante la Fiscal&iacute;a por presunta prevaricaci&oacute;n a los seis miembros de la Junta de Portavoces que votaron la urgencia, por hacerlo a sabiendas del informe jur&iacute;dico. La Fiscal&iacute;a la archiv&oacute;, y Salazar admite que no hab&iacute;a caso: &ldquo;No es prevaricaci&oacute;n porque no est&aacute; tipificado; una votaci&oacute;n parlamentaria no lo es, no tiene tipo penal porque no es delito&rdquo;. La denuncia fue m&aacute;s gesto que v&iacute;a; la batalla de verdad est&aacute; en el Constitucional.
    </p><p class="article-text">
        All&iacute;, el recurso lo present&oacute; el Defensor del Pueblo, a instancia de los ecologistas. El Pleno lo admiti&oacute; el 23 de junio, y de ah&iacute; nace el emplazamiento que ha llevado a la Asamblea a personarse. Sin embargo, la admisi&oacute;n no suspende la ley, as&iacute; que la norma se aplica y los terrenos seguir&aacute;n fuera del parque hasta que el tribunal resuelva lo contrario.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No vamos a dejar que esto quede as&iacute;&rdquo;, avisan desde Ecologistas en Acci&oacute;n, que recuerdan Marina de Cope, Carrascoy y las Salinas de San Pedro. El precedente que todos citan es el primero: en 2012 el Constitucional anul&oacute; la desprotecci&oacute;n de cerca de 15.000 hect&aacute;reas para el macroproyecto de Marina de Cope y pasaron once a&ntilde;os hasta que el pleito por fin se resolvi&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, cada 8 de diciembre la patrona seguir&aacute; bajando del santuario a Totana por un paraje que ya no es Parque Regional, pero sigue siendo Red Natura, por lo que la Asamblea Regional, con la mayor&iacute;a derechista en ristre, se ha enfrentado a la Carta Magna de la naci&oacute;n para proteger una tradici&oacute;n que nunca estuvo en peligro, mientras su objetivo secundario, que era y es el <em>rally</em> de Totana, seguir&aacute; sin poder celebrarse.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/politica/asamblea-murcia-desafia-constitucion-recorta-parque-regional-proteger-tradicion-estuvo-peligro_1_13399656.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Jul 2026 19:51:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Asamblea de Murcia desafía la Constitución y recorta un parque regional para proteger una tradición que nunca estuvo en peligro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Asamblea Regional,Parques naturales,Medio ambiente,Tribunal Constitucional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Fiscalía pide archivar la querella contra Jesús Cobos por decir que una edil del PP participó en el proceso que le dio su propia plaza de funcionaria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/politica/fiscalia-pide-archivar-querella-jesus-cobos-decir-edil-pp-participo-proceso-le-dio-propia-plaza-funcionaria_1_13401062.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f66df137-efd6-4e8e-a4ec-0062a8d26e94_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x279y145.jpg" width="1200" height="675" alt="La Fiscalía pide archivar la querella contra Jesús Cobos por decir que una edil del PP participó en el proceso que le dio su propia plaza de funcionaria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Ministerio Fiscal entiende que no hubo calumnia en los artículos que llevaron a la Guardia Civil hasta Jesús Cobos, y cuestiona así la base de toda la investigación</p><p class="subtitle">La Guardia Civil rectifica el informe que relaciona a la esposa de un exresponsable de prensa del PSOE murciano con el narcotráfico</p></div><p class="article-text">
        La Fiscal&iacute;a de Cartagena ha remitido al Juzgado de Instrucci&oacute;n n&uacute;mero 3 un dictamen en el que solicita el sobreseimiento provisional de la causa abierta por calumnias contra el responsable de Las Noticias RM, el portal que la investigaci&oacute;n de ciberdelincuencia de la Guardia Civil termin&oacute; vinculando con Jes&uacute;s Cobos, exsecretario de Comunicaci&oacute;n del PSRM, y con su empresa Sistemas Inform&aacute;ticos Carthago S.L. El escrito, fechado el 22 de junio, responde a un Auto del pasado 1 de abril que consideraba que los hechos podr&iacute;an ser constitutivos de un delito de calumnia con publicidad.
    </p><p class="article-text">
        Todo el caso arrancaba con la querella que Damiana Garc&iacute;a Soto, concejala de Festejos del PP en La Uni&oacute;n, interpuso el 27 de febrero de 2024 contra la p&aacute;gina web<a href="https://lasnoticiasrm.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Las Noticias RM</a>. Dicho portal hab&iacute;a publicado que Garc&iacute;a hab&iacute;a participado, como parte del tribunal calificador, en el proceso selectivo en el que obtuvo su plaza de funcionaria, y que es prima del alcalde del municipio. Fue esa denuncia la que activ&oacute; a la unidad de ciberdelincuencia de la Guardia Civil para identificar a los autores del portal, firmantes habituales bajo el seud&oacute;nimo &ldquo;Se&ntilde;or X&rdquo;, para saber a qui&eacute;n dirigir en espec&iacute;fico la querella.
    </p><p class="article-text">
        La Fiscal argumenta ahora que ninguna de esas dos afirmaciones era falsa. La propia querellante, explica el auto, reconoci&oacute; en su declaraci&oacute;n que firm&oacute; la aprobaci&oacute;n de la lista definitiva de aspirantes, estando su nombre incluido en ella, y que el alcalde de La Uni&oacute;n es, en efecto, familiar suyo (hijo de una prima), aunque la noticia hablara de forma gen&eacute;rica de un &ldquo;primo&rdquo; sin precisar el grado. El escrito subraya adem&aacute;s que los art&iacute;culos no imputaban ning&uacute;n delito, solo se&ntilde;alaban esa participaci&oacute;n y ese parentesco. Por eso, concluye la Fiscal, no existen elementos ni prueba suficientes para sostener la acusaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La petici&oacute;n de archivo golpea la ra&iacute;z de un caso que, desde que trascendi&oacute; el informe policial, ha escalado por v&iacute;a medi&aacute;tica y pol&iacute;tica. La identificaci&oacute;n de Cobos como responsable del portal, por una factura de comunicaci&oacute;n de su empresa al PSRM que, en principio, nada ten&iacute;a que ver con la financiaci&oacute;n de la web, deriv&oacute; en titulares que vinculaban al partido con un &ldquo;medio fantasma&rdquo;, y en una informaci&oacute;n de The Objective que atribuy&oacute; antecedentes penales por tr&aacute;fico de drogas a <a href="https://www.eldiario.es/murcia/guardia-civil-rectifica-informe-relaciona-esposa-jesus-cobos-delitos-narcotrafico_1_12653874.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la mujer de Cobos</a>, Carmen Garc&iacute;a Gim&eacute;nez, a ra&iacute;z de una confusi&oacute;n de apellido con otra persona. La Guardia Civil rectific&oacute; despu&eacute;s oficialmente ese error. La7, la televisi&oacute;n p&uacute;blica murciana, abri&oacute; sus informativos con la versi&oacute;n inicial, lo que llev&oacute; al PSRM a pedir la dimisi&oacute;n de su director general. 
    </p><p class="article-text">
        El dictamen de la Fiscal&iacute;a no cierra el caso por s&iacute; solo: corresponde ahora al juzgado dictar el Auto de sobreseimiento, y la parte querellante podr&aacute; oponerse y mantener su acusaci&oacute;n por su cuenta. Pero el razonamiento del Ministerio Fiscal, el de que la denuncia original carec&iacute;a de base desde el principio, obliga a repreguntar sobre qu&eacute; se sostuvo una investigaci&oacute;n que termin&oacute; salpicando a una persona ajena a la pol&iacute;tica, y sobre la rapidez con la que esa investigaci&oacute;n se convirti&oacute; en munici&oacute;n electoral. Cobos ha recibido la noticia con optimismo y ha declarado a elDiario.es Regi&oacute;n de Murcia que &ldquo;la verdad prevalece ante la mentira y nos har&aacute; libres&rdquo;, pero que todav&iacute;a hay que esperar que la justicia, esta vez de manos de los propios jueces, archiven definitivamente el caso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/politica/fiscalia-pide-archivar-querella-jesus-cobos-decir-edil-pp-participo-proceso-le-dio-propia-plaza-funcionaria_1_13401062.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Jul 2026 09:38:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Fiscalía pide archivar la querella contra Jesús Cobos por decir que una edil del PP participó en el proceso que le dio su propia plaza de funcionaria]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Murcia,PSOE Murcia,PP Murcia,Guardia Civil,Fiscalía,Juicios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Yo fui suscriptor de El Xokas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/suscriptor-xokas_129_13389003.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/64588b3c-5f28-4652-9960-7126e30dd0ab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x532y254.jpg" width="1200" height="675" alt="Yo fui suscriptor de El Xokas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nadie obliga a Xokas a decir lo que dice. Se levanta cada mañana y elige decirlo, convencido de que es dueño de su discurso, cuando el discurso es lo único de él que ya no le pertenece. Es un ego estratosférico lo que le hace huir hacia delante y refugiarse en las tonterías que dice porque jamás se perdonaría a sí mismo desdecirse</p></div><p class="article-text">
        Con Xokas coincid&iacute; una vez en la arena Torre&oacute;n Grajo Negro, en la expansi&oacute;n <em>Legion </em>de World of Warcraft hace un buen pu&ntilde;ado de a&ntilde;os. Nos toc&oacute; juntos y ganamos en pocos segundos; me hizo ilusi&oacute;n, porque qu&eacute; probabilidades hab&iacute;a. WoW, a pesar de ser un videojuego excepcionalmente popular, no ten&iacute;a, ni tiene, ni ha tenido nunca, una gran cantidad de creadores de contenido, mucho menos, adem&aacute;s, que fueran famosos. En ese momento, Xokas no lo era. Era el creador de contenido m&aacute;s conocido de Espa&ntilde;a en ese juego, pero su audiencia era, en comparaci&oacute;n con otros youtubers y streamers, muy, muy peque&ntilde;a, tanto que no le daba para vivir y en ese momento todav&iacute;a trabajaba como editor de v&iacute;deo en el Real Madrid. Yo era uno de los pocos suscriptores que ten&iacute;a en Twitch, gracias a la suscripci&oacute;n gratuita que pod&iacute;as canjear con tu suscripci&oacute;n a Amazon Prime. En ese momento, Elxokas era una persona normal. Y digo era, porque a la persona que una vez se llam&oacute; Joaqu&iacute;n y que era Xokas solamente de vez en cuando la devor&oacute; la cat&aacute;strofe de un ego inflado con el aire a presi&oacute;n de la m&aacute;s fr&aacute;gil de las autoestimas.
    </p><p class="article-text">
        Era, esto puedo decirlo porque es verdad, un tipo divertido de ver; era un tipo que abr&iacute;a streaming despu&eacute;s de currar y que t&uacute; ve&iacute;as despu&eacute;s de currar y que hablaba de World of Warcraft con la seriedad con que otros hablan de pol&iacute;tica, y eso, en aquel entonces, era una forma de decir que ninguna de las dos cosas importaba tanto. Por eso, cuando Blizzard Entertainment anunci&oacute; el lanzamiento de WoW Classic, y Xokas anunci&oacute; que dejar&iacute;a su trabajo para intentar dedicarse a tiempo completo al streaming, tuve claro que iba a irle bien. &Eacute;l tambi&eacute;n lo ten&iacute;a claro; recuerdo a la perfecci&oacute;n sus palabras: &ldquo;si me lo tomo en serio, puedo ser uno de los creadores de contenido m&aacute;s importantes de Espa&ntilde;a&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Y le fue bien. Le fue tan bien como hab&iacute;a prometido, que es la clase de deseo que uno no deber&iacute;a pedir en voz alta. Se lo tom&oacute; en serio. Se convirti&oacute;, en efecto, en uno de los creadores de contenido m&aacute;s importantes de Espa&ntilde;a. Lo que no dijo aquella tarde, porque no lo sab&iacute;a, porque nadie lo sabe hasta que le pasa, es lo que hab&iacute;a que pagar por el asiento. Lo que no sab&iacute;a es que, para tener a esa gente todos los d&iacute;as, hay que darle todos los d&iacute;as algo. Para cuando lleg&oacute; la pandemia, que fue el agosto de todos los que viven de Internet, lo invitaron a varios realities con otros creadores de contenido, donde sus clips se hicieron virales. A aquel &ldquo;esto no es un juego&rdquo; le sucedi&oacute; una arenga patri&oacute;tica sobre la sanidad p&uacute;blica y el pagar impuestos en Espa&ntilde;a con el que se gan&oacute; el cari&ntilde;o de mucha gente que hoy pide, y con toda la raz&oacute;n, todo hay que decirlo, su cabeza.
    </p><p class="article-text">
        A partir de este punto es donde conviene dejar de contar la biograf&iacute;a de un hombre y empezar a leer la mec&aacute;nica de una m&aacute;quina, porque lo que le pas&oacute; a Joaqu&iacute;n no es un defecto de car&aacute;cter que le brotara con el &eacute;xito, mucho menos que ya fuese un imb&eacute;cil de antes, porque dudo que lo fuera, o al menos que lo fuera tanto: es el correcto funcionamiento del aparato en el que, si se lo tomaba en serio, podr&iacute;a llegar a ser uno de los grandes. Es lo que se llama la econom&iacute;a de la atenci&oacute;n, y es un nombre pudoroso para algo m&aacute;s simple. Byung-Chul Han escribi&oacute; que el poder ha dejado de reprimir para pasar a seducir y que el sujeto contempor&aacute;neo no es explotado por un amo, sino que se explota a s&iacute; mismo crey&eacute;ndose libre. El streamer es el ejemplo perfecto: nadie obliga a Xokas a decir lo que dice. Se levanta cada ma&ntilde;ana y elige decirlo, convencido de que es due&ntilde;o de su discurso, cuando el discurso es lo &uacute;nico de &eacute;l que ya no le pertenece. Es un ego estratosf&eacute;rico lo que le hace huir hacia delante y refugiarse en las tonter&iacute;as que dice porque jam&aacute;s se perdonar&iacute;a a s&iacute; mismo desdecirse.
    </p><p class="article-text">
        Es el precio de vender la propia cara: que un d&iacute;a te la devuelven convertida en m&aacute;scara. Y lo peor no es llevarla puesta, sino que se suelda a la piel de tanto no quit&aacute;rsela. Uno empieza fingiendo para los dem&aacute;s y termina fingi&eacute;ndose a s&iacute; mismo, sin nadie que le avise, porque a esas alturas ya no queda nadie que conociera la cara de debajo. Ni siquiera &eacute;l.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/suscriptor-xokas_129_13389003.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Jul 2026 19:41:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Yo fui suscriptor de El Xokas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nos reíamos tanto de Rajoy que se nos olvidó el tipo de gente que es]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/reiamos-rajoy-olvido-tipo-gente_129_13375766.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f030c8b5-c33c-4a62-9873-a55b4a964e60_16-9-discover-aspect-ratio_default_1147259.jpg" width="2368" height="1332" alt="Nos reíamos tanto de Rajoy que se nos olvidó el tipo de gente que es"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Rajoy ha conseguido, desde el sofá de su casa y con una columna de doscientas palabras, convertir la fiesta nacional francesa en un incidente diplomático, justo cuando Exteriores negocia un Tratado de Amistad con París. Es, hay que reconocérselo, una obra maestra de la torpeza que solo puede hacer alguien a quien nadie toma en serio</p><p class="subtitle">No son franceses</p></div><p class="article-text">
        A Mariano Rajoy le ha funcionado tremendamente bien construirse ese personaje salido de The Office de se&ntilde;or disl&eacute;xico al que se le cae la bola de helado del cucurucho. Tambi&eacute;n ha sabido bailar excepcionalmente sobre la delgada l&iacute;nea que separa el hacerse el tonto con serlo y, adem&aacute;s, serlo del culo. Esos detalles le han ayudado a que perviva mucho m&aacute;s la frase de que es el alcalde el que elige a los vecinos que, por ejemplo, la amnist&iacute;a fiscal con la que Montoro les cobr&oacute; un diez por ciento a los que hab&iacute;an escondido el dinero fuera mientras a nosotros nos sub&iacute;a el IVA al veintiuno, y que el Constitucional tumb&oacute; en 2017, cuando ya no serv&iacute;a de nada, cuando el defraudador ya hab&iacute;a vuelto a casa con el capital lavado y planchado. O que las quince personas que murieron ahogadas en la playa del Tarajal mientras la Guardia Civil disparaba pelotas de goma al agua, en febrero de 2014, y cuya causa se archiv&oacute; con la misma placidez con la que se archiva una multa de aparcamiento. O que la sanidad universal, que se acab&oacute; por decreto en 2012 y a la que se lleg&oacute; por la v&iacute;a de decidir que hab&iacute;a personas cuya tos no era asunto nuestro. O que el copago a los pensionistas, o la ley mordaza, o los treinta y tres por a&ntilde;o trabajado, o el &ldquo;Luis, s&eacute; fuerte&rdquo; enviado al tesorero de la caja B mientras el tesorero de la caja B miraba el m&oacute;vil desde el banquillo de los acusados. Ninguno de esos hitos ha cuajado como estampa nacional. Han cuajado eso que dijo de que los catalanes hacen cosas. 
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; es donde est&aacute; el truco, que no es un truco menor, dicho de otra forma, es un truco mayor: el personaje no es el envoltorio comunicativo de la pol&iacute;tica de Rajoy, es la infraestructura en la que se desarrolla. El personaje del &ldquo;tontorr&oacute;n gallego&rdquo; es lo que permite que la crueldad pase por torpeza y que la torpeza pase por bonhom&iacute;a. Un dispositivo de blindaje moral de una eficacia que ya quisiera el resto de la derecha europea, que se deja las cejas explicando lo que &eacute;l resuelve encogi&eacute;ndose de hombros y poniendo cara de haberse comido la plastilina. Es por eso por lo que, cuando el viernes escribi&oacute; en<em> El Debate</em> que Francia tiene una plantilla de alt&iacute;simo nivel, &ldquo;eso s&iacute;, sin franceses&rdquo;, medio pa&iacute;s lo ley&oacute; como quien lee un lapsus del abuelo en la comida de Navidad. 
    </p><p class="article-text">
        Y entonces ocurre que la Embajada de Francia en Madrid se ve en la obligaci&oacute;n de publicar un comunicado para explicarle a un expresidente del Gobierno de Espa&ntilde;a que, de los veintis&eacute;is convocados de Deschamps, veintitr&eacute;s nacieron en Francia, y que los otros tres tambi&eacute;n son franceses, por si acaso. Una delegaci&oacute;n diplom&aacute;tica extranjera haciendo un fact check de parvulitos al hombre que gobern&oacute; este pa&iacute;s siete a&ntilde;os. Detr&aacute;s llegaron todos en tropel: el ministro del Interior franc&eacute;s, que lo despach&oacute; como inaceptable; la ministra de Ultramar, que pidi&oacute; a la Federaci&oacute;n que estudiara acciones legales; el presidente de la Federaci&oacute;n, que dijo que sus jugadores no necesitan certificados de nacionalidad expedidos por expresidentes espa&ntilde;oles. Y por si alguien pensaba que esto era cosa de la izquierda francesa buscando bronca, ah&iacute; estaba tambi&eacute;n Val&eacute;rie P&eacute;cresse (la derecha, la derecha con may&uacute;sculas, la derecha que gobierna &Icirc;le-de-France) acus&aacute;ndole de no entender absolutamente nada del alma del pueblo franc&eacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Todo esto, conviene recordarlo, a cuarenta y ocho horas de que la selecci&oacute;n espa&ntilde;ola juegue una semifinal del Mundial contra Francia el d&iacute;a 14 de julio. El 14 de julio. Rajoy ha conseguido, desde el sof&aacute; de su casa y con una columna de doscientas palabras, convertir la fiesta nacional francesa en un incidente diplom&aacute;tico, justo cuando Exteriores negocia un Tratado de Amistad con Par&iacute;s. Es, hay que reconoc&eacute;rselo, una obra maestra de la torpeza. La clase de cosa que solo puede hacer alguien a quien nadie toma en serio, que es exactamente el punto. Pero es a partir de este punto cuando conviene dejar de re&iacute;rse y de re&iacute;rle las gracias, porque el peligro de este tipo est&aacute; en todo lo que hace y todo lo que piensa, mientras nosotros nos hemos pasado catorce a&ntilde;os haciendo cr&oacute;nica de sus formas de payaso y no de sus fines draconianos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/reiamos-rajoy-olvido-tipo-gente_129_13375766.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Jul 2026 19:19:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Mariano Rajoy,Francia,Racismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un buen negocio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/buen-negocio_129_13371562.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fed65def-a11c-478e-8275-4fac48ea67e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un buen negocio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay un tipo de persona que te manda de regreso a un país en el que no has estado nunca, y no se equivoca de nacionalidad por ignorancia, porque la nacionalidad le da exactamente igual; lo que busca no es acertar de dónde soy, sino confirmar que soy de fuera</p></div><p class="article-text">
        Y yo, que casi todo el tiempo soy maj&iacute;simo y fant&aacute;stico, excepto cuando tengo hambre, que me enfado, o cuando tengo sue&ntilde;o, porque me pongo triste, tengo por costumbre llevarme bien con todo el mundo porque, ser&aacute; por mi personalidad afable o mi capacidad extrema de hacerme el tonto, casi cualquier interacci&oacute;n conmigo resulta en un <em>qu&eacute; majete es este t&iacute;o</em> <em>y cu&aacute;nto aprecio su existencia</em>. No estoy exagerando; pod&eacute;is preguntar a quien quer&aacute;is, excepto a un pu&ntilde;ado de personas que he apuntado en las notas de iCloud para no olvidar mi enemistad con ellxs. Tengo la costumbre de caer bien, que es una cualidad muy humilde porque no requiere de la potencia del ser carism&aacute;tico y a cambio tiene el coste de que generas menos rechazo en quien te rechaza, y esa costumbre de caer bien me ha hecho desempe&ntilde;arme con cierta gracia en ciertos momentos de mi vida en los que si no es porque le caigo bien a la gente de mi alrededor me habr&iacute;an despedido, mutilado o secuestrado de verdad, no como aquella quedada-secuestro en el pol&iacute;gono de La Paz en la que casi me detienen. As&iacute; que soy un tipo majo, por si quedaban dudas. Bien. Ahora puedo continuar mi historia.
    </p><p class="article-text">
        La realidad detr&aacute;s de este contexto es que no me gusta la tela de polo. Es &aacute;spera y r&iacute;gida y he de reconocer que lo he vestido mucho para jugar al tenis, pero desde entonces ha quedado justo para eso: para hacer cosas de peque&ntilde;oburgu&eacute;s sudoroso, y lo que yo estaba haciendo hace un par de semanas no era de peque&ntilde;oburgu&eacute;s en absoluto, aunque s&iacute; de sudoroso, porque hac&iacute;a calor, mucho calor, un calor que poco podr&iacute;a envidiar a las paredes abotonadas de piedra del s&eacute;ptimo infierno, un calor que, siendo murciano, me abochorna reconocer que es superior a mis fuerzas, ya que 27 grados es primavera, pero es que el calor del mar de Wadden es pesado como una plancha de plomo y m&aacute;s denso que el audiolibro del P&eacute;ndulo de Foucault. Y me pasa que cuando voy inc&oacute;modo con la ropa que llevo, tiendo a desconcentrarme y pierdo parte de esa gracia innata natural que tengo que, por otro lado, no requiere de concentraci&oacute;n por mi parte, pero supongo que el de desconcentrado es un estado diferente al normal en el que mis propias reglas cambian o se desplazan un poquitito.
    </p><p class="article-text">
        Normalmente esto puede traducirse en que, a lo mejor, voy andando en una direcci&oacute;n y, de pronto, me quedo en blanco pensando por qu&eacute; voy hacia all&aacute; si en verdad yo ten&iacute;a que ir por el camino opuesto y, como me da un poco de <em>lache </em>parecer desorientado, murmuro al aire unos segundos y doy media vuelta, como si todo ese sindi&oacute;s tuviera alg&uacute;n prop&oacute;sito oculto que solo yo, un mindundi al que en realidad no est&aacute; mirando nadie, sabe a qu&eacute; objetivo sirve. Pero iba caminando intentando que todo esto no se me notara y me acerqu&eacute; hacia una de las mesitas que hay en el extremo izquierdo de la terraza con una bandeja sujetada pobremente con los dedos &iacute;ndice, coraz&oacute;n, anular y me&ntilde;ique de la mano izquierda y dos caf&eacute;s sobre ella. Un <em>latte machiato </em>y un capuccino. Hay que llevar siempre una bandejita con galletas de caramelo para ofrecer a los clientes y una poquita de az&uacute;car y cada vez me siento m&aacute;s c&oacute;modo llevando la bandeja, especialmente cuando hay poco peso. Cualquiera podr&iacute;a decir que es m&aacute;s f&aacute;cil cuanto menos peso llevas, pero trabajar en la playa, en una playa cuyos vientos habr&iacute;an inspirado a los or&aacute;culos griegos, hace que prefieras llevarla repleta de vasos de cerveza llenos antes que de una sola cosita ligera. Como no he sido camarero nunca m&aacute;s excepto aqu&iacute;, no s&eacute; si esto es siempre as&iacute; o depende del viento o depende de que el camarero no tenga ni idea o, vete a saber, si depende de que no estoy agarrando la bandeja como deber&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El caso es que, recapitulando, soy un tipo simp&aacute;tico al que vestir ropa inc&oacute;moda le desconcentra, y llevo unos caf&eacute;s de un sitio a otro con soltura inesperada cuando una se&ntilde;ora con cara de bulldog y maneras de bulldozer me interpela en alem&aacute;n. Y yo, que soy un tipo simp&aacute;tico que odia la tela de polo y estudi&oacute; alem&aacute;n en la universidad entiende parte de lo que dice, pero no lo suficiente para saber a qu&eacute; se refiere, y le contesto en ingl&eacute;s que, por favor, repita lo que ha dicho en un idioma menos luterano. Me mira, me mira, me mira y despu&eacute;s de mirarme tres veces, me vuelve a contestar en alem&aacute;n &mdash;<em>&iquest;es que no hablas alem&aacute;n?&mdash;</em> y decido contestarle negando con la cabeza. De pronto, mira por d&oacute;nde, me pregunta en holand&eacute;s que si hablo holand&eacute;s y le contesto en ingl&eacute;s que tampoco. En ese momento quiero desvanecerme y dejar de hablar con ella porque no se puede tener una conversaci&oacute;n de besugos si uno de los interlocutores es un total y absoluto merluzo.
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;Y qu&eacute; haces aqu&iacute;? </em>me pregunta. Como no le quiero contestar, hago un adem&aacute;n de inclinar la bandeja de caf&eacute;s hacia ella, como dici&eacute;ndole, como insinu&aacute;ndole, que lo que hago all&iacute; tiene much&iacute;simo que ver con esa camisa corporativa y esa bandeja oscura con caf&eacute;s y muy poco que ver con ninguna otra cosa de las que, seguramente, se estaba figurando. El marido de ella, a todo esto, me mira con la perplejidad con la que alguien podr&iacute;a mirar un atardecer a las nueve de la ma&ntilde;ana y estoy bastante seguro de que no habla ni ingl&eacute;s, ni holand&eacute;s y, a juzgar por su gesto de absoluta incomprensi&oacute;n de la situaci&oacute;n, que tampoco habla alem&aacute;n. La mujer lo mira y le ladra vete a saber qu&eacute; cosa. <em>Auwf, auwf, aughhbgf</em>, entiendo yo, y entonces el tipo me mira con asco. Entonces, la se&ntilde;ora me dice, esta vez en ingl&eacute;s &mdash;esta vez s&iacute;, por lo que sea&mdash;, que, lo mejor para <em>todos</em> es que me <em>vuelva para Italia</em>.
    </p><p class="article-text">
        Y me vuelvo, claro, pero a la barra, que es el &uacute;nico sitio al que uno vuelve de verdad cuando lleva una bandeja en la mano. Hay un tipo de persona que te manda de regreso a un pa&iacute;s en el que no has estado nunca, y no se equivoca de nacionalidad por ignorancia, porque la nacionalidad le da exactamente igual; lo que busca no es acertar de d&oacute;nde soy, sino confirmar que soy de fuera, y vuelvo con el latte y el capuccino fr&iacute;os como un t&eacute;mpano y pienso en que hay gente que viaja cientos de kil&oacute;metros para traerse de casa, intacto, el mismo aire de siempre; que a la dichosa vieja le sobra el mundo entero y aun as&iacute; le falta espacio, y yo, en cambio, quepo en cualquier lugar esta ma&ntilde;ana menos donde est&eacute;n ese par de viejos, y me parece, qu&eacute; s&eacute; yo, un buen negocio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/buen-negocio_129_13371562.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Jul 2026 20:06:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un buen negocio]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ya casi no quedan viejos que fumen]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/no-quedan-viejos-fumen_129_13353672.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/70effa04-6790-4cf1-8158-e7fec97a9105_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ya casi no quedan viejos que fumen"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Heredé de mi abuelo Juan la manía de llevar reloj, aunque ya no haga falta hacerlo. Siempre me decía que "un tío hecho y derecho" siempre tiene que llevar reloj para saber qué hora es o por si le preguntan que qué hora lleva. Esa última expresión, qué hora llevas, viene de su época, de cuando la hora era cosa de cada uno, la que marcara tu reloj</p></div><p class="article-text">
        Mi abuelo Juan era un hombre sencillo que usaba pantalones de los que picaban y una camisa de manga corta que le estaba grande. En el bolsillo de la camisa llevaba un paquete de Winston y un encendedor y no ten&iacute;a tel&eacute;fono m&oacute;vil. Mi abuelo Juan muri&oacute; a finales de 2014, as&iacute; que no era tan &mdash;tan, tan&mdash; raro que no tuviera tel&eacute;fono m&oacute;vil. Me gustaba de &eacute;l que para poder hablarle ten&iacute;a que buscarlo en persona, o bien en su casa, a la que no ten&iacute;a que subir porque, si estaba, siempre estaba en el balc&oacute;n, o estaba en el Casino. 
    </p><p class="article-text">
        El Casino no era un casino. Matizo: estoy bastante seguro de que no era un casino. Se llamaba y se llama <em>C&iacute;rculo Industrial Casino</em>, y por dentro era y es un lugar oscuro de vidrieras de color &aacute;mbar como botellines de cerveza y salas sin amueblar donde no hab&iacute;a nadie, o casi nadie nunca; nunca, en este contexto, quiere decir las dos veces que he estado dentro. El Casino era y es un edificio que solo serv&iacute;a, esto es una intuici&oacute;n, para que los viejos como mi abuelo Juan se sentasen en una hilera de sillas met&aacute;licas en la puerta a fumar y beber chatos de vino. Ya casi no quedan viejos que fuman.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, si yo quer&iacute;a hablar con mi abuelo me pasaba por su balc&oacute;n de la calle Madrid y me asomaba de refil&oacute;n, sin tener que encarar del todo la empinada recta que comunica con las monjas y, si no estaba sentad&iacute;n, con su postura de hombre min&uacute;sculo, de fumador min&uacute;sculo, de hombre-humo exhalando humo, es que estaba en el casino. Entonces daba media vuelta y cruzaba las monjas y llegaba al Cajamurcia y sub&iacute;a por la calle Mayor unos cuantos metros hasta que, efectivamente, mi abuelo Juan estaba sentado en una de esas sillas y me miraba y me dec&iacute;a <em>&lsquo;&iexcl;Hola, t&iacute;o!&rsquo;</em>, porque mi abuelo siempre me llamaba <em>t&iacute;o</em> o me llamaba por mi nombre cuando me dec&iacute;a las cosas en serio, aunque en los diecinueve a&ntilde;os en los que pude disfrutar de su compa&ntilde;&iacute;a casi nunca me lleg&oacute; a decir nada en serio, porque nuestras trayectorias vitales nunca llegaron a converger en ning&uacute;n punto donde hablar en serio sirviera de pr&aacute;cticamente nada. 
    </p><p class="article-text">
        Hered&eacute; de &eacute;l buenos consejos y conocimiento sobre c&oacute;mo regar un bancal, c&oacute;mo usar herramientas o c&oacute;mo hacer que una tomatera crezca recta, hered&eacute; su bat&iacute;n de terciopelo y un pijama y paremos de contar porque reparti&oacute; todo lo que ten&iacute;a unos a&ntilde;os antes de morir del todo, porque &eacute;l en realidad ya hab&iacute;a muerto el d&iacute;a que lo hizo mi abuela; la gente de su generaci&oacute;n es muy de morirse de dos en dos porque el mundo en el que han de quedarse solos debe parecerles gigantesco. Hered&eacute; de &eacute;l la mala vista y el tabaquismo, sus gestos y parte de su car&aacute;cter, y hered&eacute; de &eacute;l la man&iacute;a de llevar reloj, aunque ya no haga falta hacerlo. Siempre me dec&iacute;a que un <em>t&iacute;o hecho y derecho</em> siempre tiene que llevar reloj para saber qu&eacute; hora es o por si le preguntan que qu&eacute; hora lleva. Esa &uacute;ltima expresi&oacute;n, qu&eacute; hora llevas, viene de su &eacute;poca, de cuando la hora era cosa de cada uno, la que marcara tu reloj, que nunca era exacta. La gente llevaba horas distintas y se las prestaba por la calle; hab&iacute;a tantas horas como relojes y preguntarla era contrastar versiones.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que con el primer sueldo que gan&eacute; en mi vida me compr&eacute; un reloj Casio digital de pulsera y ya llevaba hora que prestar, pero han pasado quince a&ntilde;os y nadie me la ha pedido nunca. Llevo a&ntilde;os esperando que alguien me pare por la calle y me pregunte qu&eacute; hora llevo para honrar a mi abuelo y contestar como un <em>t&iacute;o hecho y derecho</em>, pero la gente ya no pregunta la hora porque la lleva en el bolsillo y lleva la misma hora en el bolsillo que lleva todo el mundo; mi Casio va retrasado exactamente una hora, dos minutos y catorce segundos con respecto al Tiempo At&oacute;mico Internacional y me gusta que sea as&iacute; porque, si alguien viese la hora desde mi reloj, necesitar&iacute;a de <em>un t&iacute;o hecho y derecho</em> para interpretar qu&eacute; hora es exactamente. Es lo m&aacute;s parecido que tengo a llevar una hora propia, una hora m&iacute;a, una hora mal puesta <em>como Dios manda</em>.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que el reloj que llevo no sirve para nada, que es exactamente para lo que sirven las cosas heredadas que no son bienes ra&iacute;ces; sirve para lo mismo que el pijama de mi abuelo, que no me pongo, o que el bat&iacute;n de terciopelo, que s&iacute; me pongo. Sirve para mirarme la mu&ntilde;eca y pensar en un hombre min&uacute;sculo sentado en una silla met&aacute;lica a la puerta de un edificio que se llama Casino y no es un casino, exhalando humo de Winston mientras la tarde cae sobre la calle Mayor de Alcantarilla. 
    </p><p class="article-text">
        El Casino sigue donde estaba y est&aacute;. Las vidrieras color botell&iacute;n siguen ah&iacute;, y las salas sin amueblar, y supongo que, en alg&uacute;n cuarto, apiladas, las sillas met&aacute;licas. Lo que ya no est&aacute; es la hilera de viejos, porque ya casi no quedan viejos que fuman, y los que quedan miran la hora en el m&oacute;vil. Yo por lo pronto he dejado de fumar, pero sigo llevando reloj. Uno no siempre elige las cosas que hereda, pero s&iacute; elige las que se pone.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/no-quedan-viejos-fumen_129_13353672.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Jul 2026 19:34:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ya casi no quedan viejos que fumen]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La sombra de Palantir en América Latina]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/sombra-palantir-america-latina_129_13335729.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/247f0aaf-3b97-4db9-a7df-09b70d817b69_16-9-discover-aspect-ratio_default_1145252.jpg" width="3730" height="2098" alt="La sombra de Palantir en América Latina"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es el último eslabón de la cadena de los oligarcas tecnológicos, que empiezan con las redes sociales y sus algoritmos derechizando a los votantes y acaba con Palantir, que entra en escena justo cuando el poder ya está repartido, y hace algo más duradero que ganar unas elecciones; puede volver un resultado electoral casi imposible de revertir</p></div><p class="article-text">
        El pasado domingo Colombia eligi&oacute; presidente. Gan&oacute; Abelardo de la Espriella, &ldquo;el Tigre&rdquo;, por un margen de menos de un punto sobre el izquierdista Iv&aacute;n Cepeda. Todav&iacute;a no sabemos gran cosa de lo que har&aacute; con el aparato del Estado, pero hay quien ya empieza a pregunt&aacute;rselo en voz alta: la periodista y abogada Carolina Botero escrib&iacute;a hace pocos d&iacute;as que, aunque el plan de gobierno de De la Espriella no detalla ninguna arquitectura concreta de vigilancia, s&iacute; se alinea con el guion que ya conocemos de la ultraderecha regional, y todo apunta a que Colombia no ser&aacute; la excepci&oacute;n. Un profesor citado en la misma columna de <em>El Espectador</em> aportaba el dato que sostiene esa sospecha: cerca del 40% de la inteligencia artificial que los gobiernos latinoamericanos despliegan ya se usa para vigilancia, sin que importe demasiado el color del gobierno que la activa. No hace falta m&aacute;s para entender de qu&eacute; va esta nueva derecha. Es esa cifra.
    </p><p class="article-text">
        Palantir es esa cifra hecha empresa. La fund&oacute; el multimillonario ultraderechista Peter Thiel con el respaldo temprano del brazo inversor de la CIA, y desde entonces ha pasado de unificar las bases de datos de las agencias de inteligencia estadounidenses a procesar la informaci&oacute;n con la que ICE persigue a inmigrantes en Estados Unidos. En Latinoam&eacute;rica ya empez&oacute;, hace tiempo, su proceso de expansi&oacute;n: en Ecuador ha abierto una oficina y tiene un contrato firmado con la aduana de Noboa. En Argentina, de momento, solo ha habido un intento de cortejo. Thiel se pase&oacute; por Buenos Aires en abril, fue al Supercl&aacute;sico, se reuni&oacute; con el gobierno de Milei, y nadie sabe qu&eacute; se firm&oacute; ni si se firm&oacute; nada. Lo de Colombia es, todav&iacute;a, una sospecha bien fundada. Pero el patr&oacute;n ya est&aacute; puesto sobre la mesa: cada gobierno de esta nueva ultraderecha regional acaba, antes o despu&eacute;s, llamando a la misma puerta.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n es que Palantir es el &uacute;ltimo eslab&oacute;n de la cadena de los oligarcas tecnol&oacute;gicos, que empiezan con las redes sociales y sus algoritmos derechizando a los votantes y acaba con Palantir, que entra en escena justo cuando el poder ya est&aacute; repartido, y hace algo m&aacute;s duradero que ganar unas elecciones; puede volver un resultado electoral casi imposible de revertir. Su consejero delegado, Alex Karp, lo explic&oacute; &eacute;l mismo sin necesidad de que nadie le sonsacara nada, en una charla en p&uacute;blico en el <em>DealBook Summit</em> de <em>The New York Times</em>. Le preguntaron si su empresa constru&iacute;a una base de datos para vigilar. Dijo que no. Pero matiz&oacute; enseguida: si alguien ya est&aacute; siendo vigilado legalmente, su software puede usar esos datos sin problema. Y sus &ldquo;enemigos&rdquo; -la palabra es suya- est&aacute;n vigilados con su producto. Y &eacute;l, dijo, apoya eso al cien por cien. No hay ninguna empresa que hable de &ldquo;enemigos&rdquo; en una presentaci&oacute;n de resultados. Palantir s&iacute;, porque no es una empresa corriente: es la empresa que decide, en la pr&aacute;ctica, qui&eacute;n es perseguible y qui&eacute;n no, en funci&oacute;n de qui&eacute;n paga la licencia.
    </p><p class="article-text">
        Un gobierno que gana una elecci&oacute;n por la m&iacute;nima, como acaba de pasar en Colombia, normalmente tiene que gobernar con cuidado: necesita pactos, necesita no espantar a la mitad del pa&iacute;s que no le vot&oacute;, necesita dejar espacio para que esa otra mitad pueda organizarse, protestar, presionar, y alg&uacute;n d&iacute;a intentar ganar la siguiente vez. Eso es, b&aacute;sicamente, lo que entendemos por alternancia democr&aacute;tica. Pero si ese gobierno tiene acceso a una herramienta capaz de cruzar en segundos los registros del Estado, los movimientos bancarios, las comunicaciones, las redes sociales y la geolocalizaci&oacute;n de cualquier ciudadano, esa necesidad de tener cuidado desaparece. La oposici&oacute;n ya no se enfrenta a un gobierno con mayor&iacute;a parlamentaria: se enfrenta a un gobierno que sabe, en tiempo real, qui&eacute;n organiza qu&eacute;, d&oacute;nde se re&uacute;ne, con qui&eacute;n habla y de qu&eacute; vive. Eso no hay manifestaci&oacute;n o movimiento que lo resista, aniquila cualquier oposici&oacute;n antes de que aparezca.
    </p><p class="article-text">
        El problema de esta distop&iacute;a es que ya est&aacute; ocurriendo en Estados Unidos. Los sistemas de Palantir han dado a las autoridades de inmigraci&oacute;n acceso a informaci&oacute;n de veinte millones de personas, multiplicando su capacidad de identificar y localizar objetivos de menos de tres de cada diez intentos a casi ocho de cada diez. La vigilancia ha dejado de ser una actividad pasiva. Ahora, el Estado encuentra a quien quiere encontrar, cuando quiere encontrarlo. Aplicado a opositores pol&iacute;ticos, a periodistas, a activistas de derechos humanos, supone el fin de la posibilidad de resistir. Y esa es la raz&oacute;n por la que la pregunta de Carolina Botero importa m&aacute;s de lo que parece. No es solo si De la Espriella tendr&aacute; una agenda de vigilancia. Es si, una vez la tenga, alguien en Colombia podr&aacute; organizarse para frenarlo dentro de cuatro a&ntilde;os; o en Ecuador, o en Argentina, o en Estados Unidos.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/sombra-palantir-america-latina_129_13335729.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Jun 2026 20:01:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La sombra de Palantir en América Latina]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inteligencia artificial,Latinoamérica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pues yo creo que el Papa os daba una hostia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/creo-papa-daba-hostia_129_13298468.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6409063e-4717-4859-b8ea-f9083899b9ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pues yo creo que el Papa os daba una hostia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El problema del ser humano es el ser humano, con cielo encima o sin él. Por eso yo creo que si a León XIV le apeteciese mirar de verdad a quienes lloran a su paso, sentiría una vergüenza ajena difícil de soportar</p></div><p class="article-text">
        Hay familias enteras que han dormido en la calle para coger sitio. Han llegado en autobuses fletados desde provincias, con bocadillos envueltos en papel de plata y camisetas serigrafiadas para la ocasi&oacute;n, y cuando el coche blanco de Le&oacute;n XIV asoma por la Castellana se oye un rugido que firmar&iacute;a encantado cualquier estadio. A m&iacute; me ha pillado un poco lejos, pero he visto a gente llorar. He visto llorar a se&ntilde;ores mayores con el polo planchado, a madres que levantan a sus hijos por encima de las vallas para que el ni&ntilde;o vea pasar, durante cuatro segundos, a un anciano vestido de blanco que saluda con la mano. He visto llorar al cantante de Silo&eacute; y he visto a Almeida agachando la cabeza como un monaguillo. He visto a Ernesto Castro, la madre que me pari&oacute;, que ahora se ha vuelto cat&oacute;lico. He visto todo eso y no me he molestado en mirar demasiado porque la vida real transcurre por otro lado.
    </p><p class="article-text">
        No soy cat&oacute;lico, sobre todo porque Dios no existe, y no va a existir por m&aacute;s que m&aacute;s de uno lo necesite con tanta urgencia. Pero, no siendo cat&oacute;lico, seguramente sea m&aacute;s cristiano que la media de los que llevan un crucifijo haciendo r&aacute;pel por el pecho. Buena parte de esa multitud que estos d&iacute;as lloraba como una magdalena ante la visita del Santo Padre -vaya t&iacute;tulo-, vota, suele votar, con la regularidad de un metr&oacute;nomo, contra todo lo que ese hombre ha predicado toda su vida. Porque ha habido Papas a lo largo de la historia que han sido unos aut&eacute;nticos hijos de Satan&aacute;s, pero yo creo que el Papa de ahora, a m&aacute;s de uno, le daba un par de hostias.
    </p><p class="article-text">
        Porque conviene saber qu&eacute; predica exactamente el hombre al que vitorean. Su primera enc&iacute;clica, firmada quince d&iacute;as antes de subirse al avi&oacute;n, dice que el beneficio empresarial no justifica destruir empleo, que la verdad es un bien com&uacute;n y no un nicho de mercado, y que conviene desarmar la inteligencia artificial antes de que sea ella quien decida qui&eacute;n muere en una guerra. La que hered&oacute; de Francisco dice que la meritocracia es la coartada de los que sobran arriba para no mirar a los que sobran abajo y que el migrante va primero. No son ocurrencias soltadas a un periodista en el avi&oacute;n, son los documentos de mayor valor que produce la instituci&oacute;n, el BOE del Vaticano. Y los aplaude, entre otros, un alcalde que cuando se refiere a Oriente Medio tuerce el gesto y dice que no ha habido un genocidio en Gaza.
    </p><p class="article-text">
        Quince a&ntilde;os llevaba Espa&ntilde;a sin recibir un papa. El &uacute;ltimo fue Benedicto, que vino a Madrid en plena resaca del 15M y se encontr&oacute; con que la mitad de la ciudad le silbaba y la otra mitad lo escoltaba; algo de aquella tensi&oacute;n hac&iacute;a pensar que un papa todav&iacute;a era una figura por la que merec&iacute;a la pena pelearse. Ahora parece que los que han de apoyarle por la fe prefieren ignorar lo que predica y hacer como si nada y los que no comulgamos con &eacute;l, ni con ning&uacute;n otro con sotana, reivindicamos lo que dice, o buena parte de lo que dice, porque ahora lo revolucionario es no ser un loco de los cojones que quiere destruir la civilizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y hay algo que le&iacute; hace unos d&iacute;as y que no se me va de la cabeza. Si haces una lista de las instituciones que hoy piensan en el futuro de la humanidad, a cincuenta a&ntilde;os vista, y no de cara al pr&oacute;ximo cierre de la bolsa, te quedan poco m&aacute;s que estas dos: la Iglesia de Roma y el Partido Comunista de China. Las dos llevan siglos o d&eacute;cadas calculando en una escala que al capitalismo le resulta sencillamente impensable; esto no es un elogio necesariamente. Lo digo porque tiene guasa que las dos &uacute;nicas m&aacute;quinas capaces de plantearse en serio si la especie va a seguir aqu&iacute; dentro de un siglo sean tambi&eacute;n dos de las m&aacute;s verticales y opacas que existen. Pensar en los que vienen detr&aacute;s se ha quedado en manos de curas y de bur&oacute;cratas chinos. Al resto, que no somos ni lo uno ni lo otro, nos toca apa&ntilde;&aacute;rnoslas solos.
    </p><p class="article-text">
        De eso, precisamente, hablaba Sartre cuando dijo que el existencialismo es un humanismo. No existe un manual de c&oacute;mo hacer bien las cosas, estamos solos, elegimos, y en cada elecci&oacute;n, queramos o no, proponemos un modelo de humanidad para todos los dem&aacute;s. Eliges por ti y firmas por todos; el cobarde es responsable de su cobard&iacute;a, y el que no elige, tambi&eacute;n elige. A los cat&oacute;licos de la &eacute;poca aquello debi&oacute; parecerles una desolaci&oacute;n. Porque la religi&oacute;n es la coartada m&aacute;s antigua que existe. Uno delega la moral de las cosas en un Dios y duerme tranquilo, porque el responsable es otro. Sartre lo llamaba mala fe: mentirte a ti mismo para no cargar con tu propia libertad. La mayor&iacute;a de los cat&oacute;licos han perfeccionado el truco hasta un punto que ni el fil&oacute;sofo franc&eacute;s imagin&oacute;. Delegar la moral en Dios y luego tampoco hacer ni puto caso a Dios.
    </p><p class="article-text">
        La cosa es que aunque Dios existiera, no cambiar&iacute;a nada en absoluto. El problema del ser humano es el ser humano, con cielo encima o sin &eacute;l. Por eso yo creo que si a Le&oacute;n XIV le apeteciese mirar de verdad a quienes lloran a su paso, sentir&iacute;a una verg&uuml;enza ajena dif&iacute;cil de soportar. Por eso unos hacen o&iacute;dos sordos, y el otro, ojos que no ven; porque si tuvi&eacute;ramos que ser consecuentes, todos nosotros, yo creo que el Papa os daba una hostia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/creo-papa-daba-hostia_129_13298468.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Jun 2026 20:45:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pues yo creo que el Papa os daba una hostia]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Caminante de todos los caminos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/caminante-caminos_129_13278580.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3230d13e-cecd-44a0-8655-978934af0f8f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1144659.jpg" width="4780" height="2688" alt="Caminante de todos los caminos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es el viento el que protagoniza mi primera-gran-tragedia como runner de bebidas en la terraza del restaurante: yo llevaba tres semanas haciéndome a la idea de que, en algún momento, esto tenía que pasar, porque estas cosas, igual que todas las demás, pasan</p></div><p class="article-text">
        Pero es el viento lo que lo protagoniza todo: lo que hace que los cuervos y las urracas queden est&aacute;ticos en el aire, lo que lanza a los gansos y faisanes m&aacute;s all&aacute; de los campos y regala el terreno de los p&oacute;lder a las gaviotas, que est&aacute;n mejor acostumbradas y ahora son ellas las que acompa&ntilde;an a las ovejas a decorar el verde de los pastos junto a los caballos, los ciclistas y las nubes, es el viento el caminante de todos los caminos, que dec&iacute;a G&oacute;mez de la Serna. 
    </p><p class="article-text">
        Es el viento el que protagoniza mi primera-gran-tragedia como runner de bebidas en la terraza del restaurante: yo llevaba tres semanas haci&eacute;ndome a la idea de que, en alg&uacute;n momento, esto ten&iacute;a que pasar, porque estas cosas, igual que todas las dem&aacute;s, pasan, acaban pasando; todo -&iexcl;todo!- acaba pasando. La primera vez que cog&iacute; una bandeja pens&eacute;, bueno, quiz&aacute; sea mejor llevar algo que pueda considerarse &ldquo;pesado&rdquo; a otras cosas m&aacute;s ligeras, como unas copas de vino vac&iacute;as, o incluso llenas; sab&iacute;a que eso iba a ser mucho peor que un pu&ntilde;ado de esas pesadas cervezas de trigo en botellas de medio litro porque cada parpadeo, despiste, comentario o resoplido del destino iba a llevar parte de esa carga directamente al suelo o, peor a&uacute;n, sobre la cabeza de alg&uacute;n cliente.
    </p><p class="article-text">
        Las tres primeras filas de mesas son generalmente f&aacute;ciles de servir porque est&aacute;n a una altura que podr&iacute;a considerarse est&aacute;ndar: el viaje que ha de hacer la mano desde la bandeja puede llevarse a cabo sin agacharse ni hacer peligrar la estabilidad del brazo en ning&uacute;n momento. El problema es la hilera que est&aacute; m&aacute;s pegada al cortavientos de cristal que da hacia la playa. No voy a negar que si fuera yo cliente no me sentar&iacute;a exactamente en esas mesas porque son las m&aacute;s c&oacute;modas y las que mejores vistas tienen pero, ay del pobre que tenga que atenderte en esas mesas de dos palmos de altura, agacharse y mantener la compostura, el equilibrio, mantener el raciocinio y el saber estar, mantener todo en su sitio y saludar a una, a dos, a tres, he llegado a saludar a diez personas, en esas mesitas de juguete y servir a cada uno su apfelschorle, su chocolate caliente aunque est&eacute;n sudando a mares por el calor -aqu&iacute; a veces tambi&eacute;n hace calor- o su t&eacute; de menta que cobramos a precios absolutamente delirantes, al menos para los bolsillos espa&ntilde;oles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que sale un ticket desde la barra que es sencillo y can&oacute;nico y f&aacute;cil y pesa poco aunque pesa lo justo para que cada paso no haga bailar las botellas y los vasos como si fuesen un mu&ntilde;eco inflable de las gasolineras y pongo cada cosa sobre la bandeja y voy hacia la mesa decidido, confiado como siempre, alegre incluso, feliz, por qu&eacute; no decirlo, y me encaramo hacia una de esas mesitas bajas que hay en la esquina de la izquierda. Hago un inciso para comentar que nunca entender&eacute; de esta gente del norte de Europa que suelen pedir las bebidas de dos en dos; o sea, una infusi&oacute;n de jengibre y una coca cola o, a lo mejor, un caf&eacute; con la cerveza, y no s&eacute; si lo hacen por ahorrarse el pedir dos veces o porque van intercalando tragos de una cosa y de otra aunque a estas alturas prefiero no saber y pensar en que cada viaje que hago con dobles bebidas me acerca m&aacute;s a la posibilidad de tener una casa en propiedad en Espa&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La mesa la ocupan dos personas que me sonr&iacute;en mientras me acerco a ellas y las saludo con un diplom&aacute;tico <em>Hi!</em> que hace las del saludo en ingl&eacute;s, pero tambi&eacute;n en holand&eacute;s, que se dice <em>hoi </em>y se pronuncia <em>hi</em>, porque el holand&eacute;s es al ingl&eacute;s y al alem&aacute;n lo que el catal&aacute;n es al espa&ntilde;ol y al franc&eacute;s y miro de reojo el ticket y pregunto que para qui&eacute;n es la infusi&oacute;n de jengibre y para qui&eacute;n el caf&eacute; y me responde una de las dos se&ntilde;oras que todo para ella, madre m&iacute;a, as&iacute; que el Rivella y el botell&iacute;n de coca cola debe ser para la otra, que tengo de frente, y cuando ya est&aacute; el Rivella en sus manos y el vasito con el hielo y el lim&oacute;n para el otro brebaje, en ese momento, el viento. Porque es el viento el que lo protagoniza todo: lo que hace que se muevan los molinos de mostaza a las afueras del pueblo, lo que deja salir a los veleros m&aacute;s all&aacute; del mar de Frisia y lo que hace que el pu&ntilde;etero botell&iacute;n solitario gire como una peonza y yo, inexperto y desequilibrado, medio agachado y con arena en los ojos, me sienta incapaz de compensar el h&aacute;lito fr&iacute;o de los vientos y veo rodar el botell&iacute;n, y lo que pasa despu&eacute;s ya no importa tanto como el instante en el que sabes, con toda certeza, que todo lo que puede ocurrir acaba ocurriendo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/caminante-caminos_129_13278580.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jun 2026 20:29:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Caminante de todos los caminos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La nieve de Toronto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/nieve-toronto_129_13259526.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/18008714-6df9-489f-80af-7271f733d065_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La nieve de Toronto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Y yo aquí con el edredón hasta la barbilla, en un pueblo gobernado por unos simpáticos, supongo que simpáticos, demócratas cristianos esperando no convertirme en el argentino aquel del cuento de la nieve de Toronto</p></div><p class="article-text">
        Hace diez d&iacute;as rescataron, cerca de donde vivo, a un grupo de turistas y a sus gu&iacute;as de las arenas movedizas del mar de Frisia porque los muy tol&aacute;is se quedaron atrapados cuando sub&iacute;a la marea. Dos, quiz&aacute; tres d&iacute;as despu&eacute;s, un perro pastor se escapaba de sus tierras para ir a las de otro granjero a pegarle un bocado a una de sus cabras. M&aacute;s all&aacute; de eso no ha pasado nada m&aacute;s. El abuelo que vive en la casa al final de la calle ha cambiado su c&eacute;sped por otro que parece m&aacute;s verde y m&aacute;s perfecto que el anterior y creo que en la casa de enfrente han puesto m&aacute;s flores en uno de los maceteros de la ventana. Llevo dos semanas aqu&iacute; y no ha pasado nada de nada en absoluto. Adem&aacute;s, mientras en casi todas partes est&aacute;n -est&aacute;is, j&eacute;- sobrepasando los treinta grados, aqu&iacute; estamos haci&eacute;ndole caranto&ntilde;as al edred&oacute;n y cenando sopitas en pleno y monumental veintinueve de mayo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; estoy yo, y todav&iacute;a me pregunto c&oacute;mo, en el pen&uacute;ltimo escal&oacute;n de Europa antes de que todo sea agua gris y cielo gris y otra vez agua, mirando c&oacute;mo no pasa nada con la devoci&oacute;n de un monje, con una entrega que pocas veces le he puesto a nada, mirando crecerle m&aacute;s cabezas al girasol que compramos en el s&uacute;per como si fuera el &uacute;nico acontecimiento del planeta, y vi&eacute;ndole temblar las flores nuevas con este viento que baja del norte, del polo, del sur, de ninguna parte. Aqu&iacute; los d&iacute;as son largu&iacute;simos y mansos y se parecen todos, y pasan las viejas en bicicleta muy tiesas y muy serias camino de vete a saber d&oacute;nde, y pasa un se&ntilde;or y otro, y un viejo, y dos, y pasan las nubes a toda prisa por encima como si ellas s&iacute; tuvieran algo importante que hacer en otra parte, tintar el sol de negro, y al fondo, siempre, el mar, el mar plano y gris y enorme que sube y baja dos veces al d&iacute;a y se traga la arena y se traga a los tol&aacute;is que se descuidan y luego lo devuelve todo como si tal cosa. Y yo lo miro y me digo: pues ya est&aacute;, pues esto es, pues esto es lo que hay. Y es poco y es inmenso y me sobra.
    </p><p class="article-text">
        Pero por las noches, j&eacute;. Por las noches, cuando ya he cenado algo caliente y cojo el tel&eacute;fono y all&iacute; est&aacute; otra vez, brillando en lo oscuro de este cuarto; all&iacute; est&aacute; el otro lado del mundo, el m&iacute;o, el que dej&eacute;, y desde aqu&iacute;, a tres mil kil&oacute;metros, lo veo arder entero. All&aacute; abajo hace un calor inconmensurable y la gente no para, no descansa, no se calla nunca, pasa una cosa y enseguida pasa otra y luego pasan tres a la vez: se muere el alcalde y se le llora y se le hace funeral con obispo y monaguillos, la que lo sustituye dedica el resto de la legislatura, parece ser, a rendirle homenaje, de vicealcaldesa a viuda doliente, y me recuerda que en Murcia no paran de pasar cosas precisamente para que no cambie ninguna y que, pase el tiempo que yo pase aqu&iacute; arriba, no me encuentre, al volver, una ciudad distinta -no quiera Dios- y que sigan sin funcionar los autobuses.
    </p><p class="article-text">
        Pero ya es much&iacute;simo estruendo para por las noches y no quiero saber nada ni de Zapatero ni de la UCO ni de la UDEF, ni tampoco del PSOE porque pa qu&eacute;, aunque s&iacute; que pienso que qu&eacute; tonto hay que ser para regalarle el gobierno a esa otra gentuza y me quedo tumbado pensando en el calor que tienen, que no es un calor normal sino uno de esos calores contra los que te chocas y te pudren el juicio y a lo mejor eso explica algo, no todo pero algo, porque hay que estar muy frito para montarla as&iacute; de gorda, para liarla de esa manera tan monumental y tan acabada, con esa dedicaci&oacute;n y esa entrega que ya la quisiera yo para otras cosas. Qu&eacute; manera. Qu&eacute; manera tan absoluta de mandarlo todo al carajo. Y yo aqu&iacute; con el edred&oacute;n hasta la barbilla, en un pueblo gobernado por unos simp&aacute;ticos, supongo que simp&aacute;ticos, dem&oacute;cratas cristianos esperando no convertirme en el argentino aquel del cuento de la nieve de Toronto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/nieve-toronto_129_13259526.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 May 2026 20:31:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La nieve de Toronto]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Cosas de alemanes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cosas-alemanes_129_13242777.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/30331aff-ce3e-4db1-ae47-54a83a167856_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cosas de alemanes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que no voy a entender jamás, nunca, ni en esta vida ni en la otra y lo que no voy a poder explicarle a mi abuela por más que lo intente es por qué un niño de dieciséis años en Holanda cobra más que un adulto en España</p></div><p class="article-text">
        He tardado en encontrar la met&aacute;fora, pero por fin he podido explicar a mi abuela que las <em>bitterballen</em> son como croquetas de ropa vieja con un rebozado algo m&aacute;s duro que las que hacemos aqu&iacute;, pero con forma de pelotita, como una alb&oacute;ndiga a la defensiva, y que se sirve con mostazas que, de no llevar cuidado con la cantidad, te abren las fosas nasales. He tardado en poder explicarle muchas cosas a mi abuela porque en Holanda las cosas son muy parecidas a las cosas de aqu&iacute;, pero tangencialmente opuestas. La otra tarde me toc&oacute; llevar una comanda a un tipo que hab&iacute;a pedido cerveza con cocacola; o sea, no cerveza y cocacola, sino mezcladas. Le dije al compa&ntilde;ero: &ldquo;esta mierda es lo que mezclan los ni&ntilde;os en las bodas cuando se aburren&rdquo; y &eacute;l me respondi&oacute; que son cosas de alemanes. Tambi&eacute;n son cosas de alemanes lo de beber cerveza con Sprite o cerveza con un <em>appelsap</em> o un aperol spritz sin hielo, o eso dicen ellos, eso dicen los holandeses, que a cada acto de terrorismo para el paladar me dicen que son cosas de alemanes. Lo que m&aacute;s me est&aacute; costando explicarle a mi abuela es lo a gusto que estoy en un sitio donde beben cerveza con cocacola.
    </p><p class="article-text">
        Ameland es un sitio bonito. Seguramente, sea el sitio m&aacute;s bonito en el que haya estado nunca; ni que decir tiene que es el sitio m&aacute;s bonito en el que he vivido, con permiso de mi Murcia querida, cuya belleza, estoy aprendiendo ahora, siempre ha ido m&aacute;s por dentro que por fuera. Tiene veinte kil&oacute;metros de punta a punta y yo vivo al oeste, junto a un prado con ovejas y caballos y junto a un faro de bandas rojas y blancas y casitas de madera y molinos de viento y tengo todos los d&iacute;as la sensaci&oacute;n de estar en el set de rodaje de <em>Se ha escrito un crimen </em>y esta &uacute;ltima creo que es la referencia m&aacute;s adecuada para explicarle a mi abuela d&oacute;nde carajos estoy, y la verdad es que yo tampoco lo s&eacute; del todo. S&eacute; que hay un ferry que sale unas pocas veces al d&iacute;a y que si lo pierdes te quedas y que al principio eso me angustiaba un poco y ahora me parece la mejor noticia del mundo. A partir de cierta hora del d&iacute;a, somos los que estamos y no puede venir nadie m&aacute;s y eso me parece chul&iacute;simo.
    </p><p class="article-text">
        Lo peor es el tiempo, pero la buena noticia es que si no te gusta el tiempo que hace solo tienes que sentarte a esperar diez minutos; o sea, que el tiempo le pone remedio al tiempo y eso seguramente sea lo m&aacute;s complicado de explicar a mi abuela porque mi abuela lleva ochenta y pico a&ntilde;os viviendo en un sitio donde el tiempo no cambia, donde el verano es el verano y el invierno es el invierno y punto, y ya est&aacute;, y la idea de que en un mismo d&iacute;a te pueda dar el sol en la cara y mojarte hasta los huesos y volverte a secar y volverte a mojar antes de una tont&iacute;sima granizada como una lluvia de asteroides le parece una falta de seriedad. Y tiene raz&oacute;n. Es una falta de seriedad. Aqu&iacute; llueve cuatro de cada tres d&iacute;as y no ves un paraguas por la calle, la gente se enfunda un chubasquero como un dementor y salen a pedalear y a hacer caso omiso a la meteorolog&iacute;a porque si dependes de que salga el sol para hacer planes, simplemente no haces planes.
    </p><p class="article-text">
        Cuando llegu&eacute; me dijeron que no me escandalizase si ve&iacute;a a un chaval de catorce a&ntilde;os trabajando en un supermercado y cosas as&iacute; porque aqu&iacute; es legal, y entend&iacute; por qu&eacute; aqu&iacute; el salario base va en funci&oacute;n de la edad que tengas desde los 13 a los 21 y que yo cobro m&aacute;s que mi jefe porque soy m&aacute;s mayor y que un ni&ntilde;o de diecis&eacute;is cobra casi diez euros la hora, pero lo que no voy a entender jam&aacute;s, nunca, ni en esta vida ni en la otra y lo que no voy a poder explicarle a mi abuela por m&aacute;s que lo intente es por qu&eacute; un ni&ntilde;o de diecis&eacute;is a&ntilde;os en Holanda cobra m&aacute;s que un adulto en Espa&ntilde;a porque no hay met&aacute;fora, aunque s&iacute; se puede decir que son cosas de alemanes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cosas-alemanes_129_13242777.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 May 2026 20:00:52 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los últimos de la amnistía: siete manifestantes siguen protestando en Murcia contra el indulto a los independentistas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/politica/ultimos-amnistia-siete-manifestantes-siguen-protestando-murcia-indulto-independentistas_1_13220126.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aa4a8287-a43f-4276-b92a-a7c5fe316849_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los últimos de la amnistía: siete manifestantes siguen protestando en Murcia contra el indulto a los independentistas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lola, una vecina que sale por las tardes a pasear con su hija –Lola, también–, dice que le resultan admirables los manifestantes. “Yo no estoy de acuerdo con ellos, pero fíjate que llevan años aquí plantados, todos los días y no faltan ni uno”, explica</p><p class="subtitle">El independentismo cumple dos años de su debacle electoral dividido, sin amnistía y asediado por Aliança Catalana
</p></div><p class="article-text">
        Todo empieza con una mancha de vino en el cuello de la camisa: vas caminando, tranquilamente, en direcci&oacute;n a la tintorer&iacute;a de la Calle Princesa, en el coraz&oacute;n del barrio del Carmen (Murcia), y lo haces a paso raudo porque son casi las ocho de la tarde y est&aacute;n a punto de cerrar. Mientras esperas tu turno, ah&iacute; fuera, en la calle, escuchas un sonido que pretende rugir, pero no pasa del leve alboroto. Te asomas y ves una pancarta que se mueve sola; una pancarta que reza: &ldquo;contra la amnist&iacute;a, por la igualdad de todos los espa&ntilde;oles&rdquo;; te frotas los ojos y compruebas que no est&aacute;s a finales de 2023; que, de hecho, es 2026; compruebas tambi&eacute;n que la pancarta no se mueve sola, que tras ella hay cuatro, quiz&aacute; cinco personas; miras con incredulidad a la se&ntilde;ora de la tintorer&iacute;a y te dice: &ldquo;S&iacute;, hijo, s&iacute;. Vienen todos los d&iacute;as a esta hora desde hace tres a&ntilde;os&rdquo;. Todo empieza con una mancha de vino en el cuello de la camisa. Lo que son las serendipias.
    </p><p class="article-text">
        Era noviembre del a&ntilde;o 2023 y unos cuantos miles de personas se manifestaban contra la amnist&iacute;a en la Plaza del Cardenal Belluga de Murcia convocadas por el Partido Popular. La primera escena que recuerdo es la de varios miembros de la organizaci&oacute;n, chavales de las juventudes populares, repartiendo banderas de Espa&ntilde;a y de la Uni&oacute;n Europea en los cuatro accesos de la plaza. Una hora despu&eacute;s, Vox hab&iacute;a convocado una segunda manifestaci&oacute;n al otro lado del Segura, en la calle Princesa, justo enfrente de la sede del Partido Socialista de la Regi&oacute;n de Murcia (PSRM) y hacia la que dos se&ntilde;oras se embarcaron despu&eacute;s de decirle una a otra que estaba a su lado: &ldquo;Venga, vamos ahora a lo de Vox, que yo me he dejado una tortilla de patatas hecha&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pasaron los d&iacute;as, los meses, los oto&ntilde;os, y las tortillas. La amnist&iacute;a se aprob&oacute; y se fue incorporando al paisaje pol&iacute;tico con la misma naturalidad con la que se incorporan las rotondas a las salidas de los pueblos. Los autobuses dejaron de fluir y las plazas de las capitales fueron paulatinamente olvidando el sonido de los himnos y de los pitidos. Hasta el propio Partido Popular, que tan vehementemente hab&iacute;a convocado aquellas concentraciones de noviembre del 23, fue dejando el tema de lado porque entendieron lo &uacute;til que podr&iacute;a ser un alto el fuego con Junts, y porque el refr&aacute;n que mejor funciona en pol&iacute;tica es el de <em>nunca digas de esta agua no beber&eacute; y este cura no es mi padre</em>, porque nunca se sabe. Lo que pasa es que cuando enciendes una cerilla, a veces, lo que viene despu&eacute;s ya no depende de ti. 
    </p><h2 class="article-text">Una liturgia vespertina</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Un manifestante en la Calle Princesa de Murcia ondeando una bandera de España                            </span>
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        As&iacute; que es mayo de 2026, y todos los d&iacute;as a las ocho de la tarde, en la Calle Princesa de Murcia, la liturgia es la misma: aparecen dos personas, un hombre y una mujer. Ambos superan los sesenta a&ntilde;os, podr&iacute;a decirse que holgadamente. Entre los dos, atan de los dos extremos una pancarta a dos &aacute;rboles en la acera de un local de tatuajes, justo enfrente de la sede del PSRM. De un tiempo a esta parte, pon&iacute;a &ldquo;contra la amnist&iacute;a, por la igualdad de todos los espa&ntilde;oles&rdquo;, pero ahora el eslogan es diferente y se&ntilde;ala a la corrupci&oacute;n del gobierno en general. Esas dos personas esperan, junto a su pancarta, que lleguen los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Muchos transe&uacute;ntes del barrio del Carmen los conocen ya. Lola, una vecina que sale por las tardes a pasear con su hija, Lola tambi&eacute;n, dice que le resultan admirables los manifestantes. &ldquo;Yo no estoy de acuerdo con ellos, pero f&iacute;jate que llevan a&ntilde;os aqu&iacute; plantados, todos los d&iacute;as y no faltan ni uno&rdquo;, explica. La camarera de un bar de la misma calle, en cambio, matiza: &ldquo;de lunes a viernes siempre est&aacute;n aqu&iacute;, menos en verano, Navidad y Semana Santa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Paco es el encargado de traer la pancarta. &ldquo;&iquest;De qu&eacute; peri&oacute;dico ven&iacute;s? &iquest;elDiario&hellip;? &iquest;Ese es <em>el del Escolar</em>? Vosotros sois del PSOE, pero bueno, mira, al menos sois los primeros periodistas que se interesan por nosotros en todo este tiempo&rdquo;. Se declaran enemigos ac&eacute;rrimos de este &ldquo;gobierno criminal&rdquo; y lamentan ser tan pocos. &ldquo;La juventud, el pueblo, est&aacute;is dormidos y no sois conscientes de lo que se nos viene encima&rdquo;, contin&uacute;a Paco, al tiempo que van llegando el resto de los asistentes.
    </p><h2 class="article-text">C&aacute;nticos y noticias</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Un manifestante que se manifiesta contra el indulto a los independentistas en la Calle Princesa de Murcia frente a la sede del PSRM                            </span>
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        La convocatoria, explican, la hac&iacute;an a trav&eacute;s de un grupo de WhatsApp en el que hay m&aacute;s gente, pero cada vez se manifiestan menos. Ahora, dado el peso de la costumbre, no necesitan quedar para saber que all&iacute; se encontrar&aacute;n. &ldquo;Por el WhatsApp lo que hacemos es proponer c&aacute;nticos para el d&iacute;a siguiente y nos pasamos noticias y cosas de esas&rdquo;, dicen.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de otras cuatro personas, todas ellas mayores de sesenta a&ntilde;os, excepto un se&ntilde;or algo m&aacute;s joven, Ram&oacute;n, del que Paco nos advierte, &ldquo;huid mientras pod&aacute;is, porque como empiece a hablar no se va a callar en toda la tarde&rdquo;. Ya son viejos conocidos en el barrio, y tambi&eacute;n tienen sus adversarios, como otro hombre mayor, declarado votante socialista, que les lanza alguna puya cuando pasa por su lado. Ram&oacute;n le advierte que el Gobierno de Pedro S&aacute;nchez &ldquo;nos est&aacute; matando de hambre&rdquo;, y el se&ntilde;or socialista le se&ntilde;ala al torso, dej&aacute;ndole caer que hambre, lo que se dice hambre, no debe de pasar. &ldquo;&iquest;Sabe por qu&eacute; estoy gordo, se&ntilde;or m&iacute;o? Le pregunta; &rdquo;porque como pan&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es en ese momento cuando se sienten fuertes para empezar los c&aacute;nticos contra una sede del Partido Socialista aparentemente vac&iacute;a. &ldquo;Antes&rdquo;, arranca la se&ntilde;ora que acompa&ntilde;aba a Paco al principio, &ldquo;cuando estaba Pepe V&eacute;lez [antiguo secretario general del PSRM], se asomaba por la ventana y se re&iacute;a de nosotros. Al menos nos hac&iacute;a caso, porque el desgraciado que hay ahora [refiri&eacute;ndose a Francisco Lucas] lo &uacute;nico que ha hecho ha sido mandar a la polic&iacute;a a denunciarnos&rdquo;.
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            <span class="title">
                Cartel que reza &#039;Pedro Sánchez, dimisión&#039; en la Calle Princesa de Murcia                            </span>
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        La protesta, como es evidente, no cuenta con el permiso de la Delegaci&oacute;n del Gobierno, aunque seg&uacute;n ellos no la necesitan porque son menos de 20 personas. Mercedes, la m&aacute;s mayor del grupo, y tambi&eacute;n, hay que decirlo, la m&aacute;s exaltada de todos ellos, explica que no son ninguna manifestaci&oacute;n, sino una &ldquo;coalici&oacute;n de ciudadanos ofendidos&rdquo;, pero aun con todo tuvieron que buscarse un abogado para afrontar la denuncia de la Delegaci&oacute;n de Gobierno, aunque no tuvieron que pagar una multa finalmente. 
    </p><h2 class="article-text">Franco, &ldquo;un bendito&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n explica la propia Mercedes, ella &ldquo;no est&aacute; politizada&rdquo; y &ldquo;no vota a ning&uacute;n partido&rdquo;, pero s&iacute; que afirma que la izquierda es una &ldquo;panda de gentuza, vividores y asesinos que quieren reescribir la historia&rdquo;. &ldquo;Me r&iacute;o yo el 14 de abril, cuando salen a manifestarse y dicen 'Viva la Rep&uacute;blica'. Y una mierda. Asesinos todos. Al cura de esa iglesia de all&iacute; [la iglesia del Carmen] lo fusilaron. Y al de san Bartolom&eacute; tambi&eacute;n. Y al de san Ant&oacute;n. Y [&hellip;] tambi&eacute;n est&aacute; el asesino m&aacute;s grande de toda la historia, Sim&oacute;n Bol&iacute;var. Luego dicen de Franco, &iexcl;pero si fue un bendito!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo, por ejemplo, no soy tan radical como ella&rdquo;, dice Juan, otro de los asistentes, &ldquo;de hecho yo he votado a los socialistas siempre. Aqu&iacute; cada uno vota a una cosa y piensa de una manera distinta, pero esto ya no puede ser. &iquest;Es que no est&aacute;is viendo que se est&aacute;n cargando el pa&iacute;s?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        A ratos alg&uacute;n coche o moto que pasa por delante toca el claxon en se&ntilde;al de apoyo, pero para Paco no es suficiente: &ldquo;Nada, pitan y lo que t&uacute; quieras, pero no se nos une ni Dios, ya se les har&aacute; tarde&rdquo;. A ratos, alguno de los participantes interrumpe su protesta para unirse a la conversaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Claro, yo me imagino que t&uacute; estar&aacute;s encantado con este gobierno, &iquest;no?
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Yo soy anarquista, se&ntilde;ora &mdash;respondo en defensa propia&mdash;, a m&iacute; el gobierno me da igual.
    </p><p class="article-text">
        &mdash; &iquest;Anarquista? &mdash;contesta Paco&mdash; yo de joven estaba en la ORT [Organizaci&oacute;n Revolucionaria de Trabajadores], y &eacute;ramos mao&iacute;stas &mdash;dice, mientras enarbola su bandera rojigualda. 
    </p><p class="article-text">
        &mdash; &iquest;Y qu&eacute; pas&oacute;? Para acabar as&iacute;, quiero decir.
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Pues que nos aburguesamos de la hostia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/politica/ultimos-amnistia-siete-manifestantes-siguen-protestando-murcia-indulto-independentistas_1_13220126.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 May 2026 04:00:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los últimos de la amnistía: siete manifestantes siguen protestando en Murcia contra el indulto a los independentistas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Murcia,PSOE Murcia,PP Murcia,Vox,Protestas,Junts,Independentismo,Indultos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Instrucciones para inventar el amor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/instrucciones-inventar-amor_129_13225392.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5065281d-bb52-4b03-8275-2bbe659d1ee9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Instrucciones para inventar el amor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Enamorarse no sirve para nada práctico, y precisamente por eso se hace. Si busca utilidad, cómprese una lámpara.</p></div><p class="article-text">
        Conviene empezar por lo m&aacute;s sencillo, que es lo m&aacute;s peligroso: enam&oacute;rese. Pero no lo haga como quien se echa una manta encima en febrero. Enamorarse no sirve para nada pr&aacute;ctico, y precisamente por eso se hace. Si busca utilidad, c&oacute;mprese una l&aacute;mpara. Para inventar el amor, lo primero es elegir un d&iacute;a cualquiera. No busque un d&iacute;a importante; nada de martes heroicos ni domingos sentimentales; nada de fechas de guardar ni cumplea&ntilde;os. El amor no soporta los d&iacute;as solemnes.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s, elija una persona. No es necesario elegir a la m&aacute;s hermosa. No se apure: si lo inventa bien, tras todo el proceso, esa persona lo ser&aacute;. Pero no se esfuerce en encontrar la persona m&aacute;s hermosa porque la belleza evidente es un obst&aacute;culo. Elija, si es posible, a alguien normal, a alguien que al principio no tenga ninguna culpa de lo que le va a ocurrir. El amor se inventa entre dos inocentes para dejar de serlo. Despu&eacute;s, siga con atenci&oacute;n los siguientes pasos:
    </p><h2 class="article-text">Procure estar distra&iacute;do/a</h2><p class="article-text">
        Es indispensable. El amor entra mejor cuando uno est&aacute; mirando otra cosa. No quiera enamorarse con solemnidad: el amor no sabe qu&eacute; hacer con la solemnidad; se le resbalar&aacute;, se reir&aacute; de usted y se evaporar&aacute; ante sus ojos y tendr&aacute; que empezar otra vez. En cambio, si est&aacute; ocupado en una tonter&iacute;a, el amor comenzar&aacute; a materializarse a su lado como el que no quiere la cosa.
    </p><h2 class="article-text">Permita que ocurra lo absurdo</h2><p class="article-text">
        Porque el amor es, ante todo, una irrupci&oacute;n de lo absurdo en la vida cotidiana. Un d&iacute;a, repasando la lista de la compra, se descubrir&aacute; pensando en esa persona y comenzar&aacute; a sentir que el universo en su conjunto se ha desplazado unos cent&iacute;metros. Ah&iacute; empieza, no lo ignore.
    </p><h2 class="article-text">Acepte los s&iacute;ntomas</h2><p class="article-text">
        Trate de hacerlo sin perder la compostura (opcional). Se enamora uno cuando el cuerpo y la mente empiezan a traicionarle con dulzura. Cuando el est&oacute;mago empieza a comportarse como un coj&iacute;n vibrador o cuando la mente, que antes era un tren disciplinado, comienza a transformarse en una bicicleta sin frenos. Si usted se siente rid&iacute;culo, felicidades. Todo va bien.
    </p><h2 class="article-text">No se resista</h2><p class="article-text">
        Hay gente que se defiende del amor como el que combate a la fiebre. Se guarda reposo, se levantan muros y se consulta con amigos sanos. Suelen repetirse expresiones como &ldquo;ya s&eacute; c&oacute;mo termina esto&rdquo;. No tema. Si es de verdad, nunca termina. Lo &uacute;nico que termina es uno. As&iacute; que no se resista, deje que el amor lo atraviese.
    </p><h2 class="article-text">No intente entender qu&eacute; est&aacute; haciendo</h2><p class="article-text">
        El amor es un idioma que se balbucea hasta convertirlo en lengua materna. Usted va a decir cosas mal, va a interpretar silencios como tragedias y, llegado el caso, confundir&aacute; cansancio con indiferencia. Es normal. Lo anormal ser&iacute;a entenderlo todo a la primera.
    </p><h2 class="article-text">Ahora viene lo m&aacute;s importante: la mirada</h2><p class="article-text">
        Mire a la otra persona como una puerta que lleva a un lugar que no existe en los mapas. No la mire como se mira a alguien deseable, eso ser&iacute;a vulgar. Si lo est&aacute; haciendo bien, esa persona empezar&aacute; a sentirse distinta. Cuando ya haya mirada, proceda a inventar el futuro.
    </p><p class="article-text">
        En este punto, el amor empieza a ser verdadero, y aqu&iacute; es donde est&aacute; la magia: si usted ha inventado bien el amor, dejar&aacute; de ser un invento.
    </p><p class="article-text">
        Si todo eso ocurre y ha seguido estas instrucciones, felicidades. Y entonces, por favor, no intente desinventarlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/instrucciones-inventar-amor_129_13225392.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 May 2026 19:48:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Instrucciones para inventar el amor]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo único que no puede tumbar el Congreso es una huelga de alquileres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/unico-no-tumbar-congreso-huelga-alquileres_129_13188698.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/41de6b37-7dd7-4e66-b7e8-4afb57a1a495_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo único que no puede tumbar el Congreso es una huelga de alquileres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El día que dejemos de pagarlo todos a la vez, no va a ser una catástrofe, va a ser, por fin, una negociación</p></div><p class="article-text">
        Dentro de dos semanas voy a estar viviendo en un hotel de las islas frisias holandesas. No de vacaciones, creo que se entiende. Me voy porque en Espa&ntilde;a, en el a&ntilde;o 2026, me resulta m&aacute;s barato pagar una habitaci&oacute;n en un archipi&eacute;lago del Mar del Norte que acceder a un alquiler en mi propio pa&iacute;s, porque mi pa&iacute;s, que es Espa&ntilde;a, ha decidido priorizar que unas cuantas sanguijuelas puedan vivir de mi salario antes que yo mismo. Hay frases que se ensayan mentalmente durante d&iacute;as antes de escribirlas, porque suenan a cosa que no puede ser verdad. Esta es verdad. Detr&aacute;s de esas frases solo queda un silencio que se ha ido instalando entre lo que cuesta vivir y lo que se puede ganar honradamente.
    </p><p class="article-text">
        El alquiler en Espa&ntilde;a subi&oacute; un 8,5 por ciento el a&ntilde;o pasado. En Valencia, en cinco a&ntilde;os, ha subido un 70 por ciento; en Barcelona un 55 por ciento y en Madrid un 45 por ciento. Estos n&uacute;meros ya no sorprenden a nadie, que tambi&eacute;n es la peor forma de sorprender. Nos hemos acostumbrado a que las cifras sean obscenas porque llevan tanto tiempo si&eacute;ndolo que han perdido su capacidad de escandalizar. Decir que el alquiler ha subido un 70 por ciento en cinco a&ntilde;os en una ciudad espa&ntilde;ola suena, a estas alturas, a meteorolog&iacute;a. A m&iacute; me suena a la voz met&aacute;lica de la megafon&iacute;a de un aeropuerto.
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno aprob&oacute; hace unos meses un Real Decreto que dec&iacute;a, en esencia, que si tu contrato termina este a&ntilde;o o el que viene, pod&iacute;as pedir dos a&ntilde;os m&aacute;s al mismo precio, con una subida m&aacute;xima del 2%. Nada del otro mundo, lo m&iacute;nimo. Lo m&iacute;nimo de lo m&iacute;nimo, de hecho, porque ni siquiera tocaba lo que de verdad destroza a la gente: el precio de la mensualidad; lo que te piden cuando llamas por un piso y todav&iacute;a no has firmado nada y ya te han descartado, porque si algo nos ha ense&ntilde;ado el capitalismo es que seas quien seas siempre hay alguien m&aacute;s desesperado que t&uacute; y dispuesto a pagar lo que sea.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute;, personalmente, ese decreto no me habr&iacute;a salvado porque a m&iacute; ya no me salva nada dentro del mercado actual. Con todo, el Congreso vot&oacute; el decreto este martes y se encarg&oacute; de enterrarlo, por si acaso. Lo han enterrado, juntos, el PP, Vox y Junts, que son tres partidos que no tienen nada en com&uacute;n excepto que ninguno de sus diputados tiene que buscar piso este a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Bustinduy ha dicho que volver&aacute;n a intentarlo las veces que haga falta, y yo se lo agradezco, pero los ministros tienen la capacidad de hablar siempre en futuro mientras los dem&aacute;s vivimos en un presente que nos aplasta. Y lo que necesitamos, en realidad, no es otro decreto de m&iacute;nimos que proteja a los que ya tienen contrato; que tambi&eacute;n. Lo que necesitamos es que alguien ponga un techo a los que te pueden ofrecer un techo. Lo que necesitamos es que el mercado no pueda pedirte lo que le d&eacute; la gana solo porque hay alguien dispuesto a pagar lo que sea porque vivir en la calle no es una opci&oacute;n. Pero eso no estaba en el decreto. Eso no est&aacute; en ning&uacute;n sitio.
    </p><p class="article-text">
        Lo que s&iacute; est&aacute;, en cambio, es la sensaci&oacute;n de que uno ya no sabe muy bien qu&eacute; hacer con el enfado. El enfado es una cosa rara cuando se alarga durante a&ntilde;os. Al principio escribes sobre ello, lo hablas con un amigo, discutes en una sobremesa, le explicas a alg&uacute;n imb&eacute;cil en Twitter por qu&eacute; no tiene raz&oacute;n y despu&eacute;s te cansas. Despu&eacute;s te das cuenta de que ese imb&eacute;cil tampoco tiene la culpa, que ese imb&eacute;cil tambi&eacute;n paga un alquiler, que en realidad est&aacute;is los dos discutiendo sobre qui&eacute;n va a salir peor parado de una pelea que ninguno de los dos va a ganar. Y te callas porque est&aacute;s cansado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Delante de un contrato de trabajo en neerland&eacute;s es donde uno empieza a pensar cosas que hace cinco a&ntilde;os no pensaba. Cosas que quiz&aacute; tengan mala prensa o que resuenan a c&aacute;ntico del Vi&ntilde;a Rock; cosas que un columnista responsable evitar&iacute;a pronunciar. Pero los columnistas responsables llevan veinte a&ntilde;os evit&aacute;ndolas y los alquileres han subido como un viaje de popper, as&iacute; que igual la responsabilidad dial&eacute;ctica ha consistido, todo este tiempo, en evitar hablar de lo que deber&iacute;amos empezar a planificar como una acci&oacute;n coordinada.
    </p><p class="article-text">
        La historia tiene tres respuestas para cuando la ley no es justa y ninguna de ellas es c&oacute;moda para quienes tienen mucho que perder. La primera es que si el Contrato Social no nos protege, no le debemos nada; la segunda es que un alquiler que no se puede pagar es un alquiler que, antes o despu&eacute;s, no se paga. Y la &uacute;ltima de ellas es que el d&iacute;a que dejemos de pagarlo todos a la vez, no va a ser una cat&aacute;strofe, va a ser, por fin, una negociaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/unico-no-tumbar-congreso-huelga-alquileres_129_13188698.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 May 2026 19:30:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo único que no puede tumbar el Congreso es una huelga de alquileres]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Ayudas al alquiler]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Murcia dedica cuatro veces más calles a hombres que a mujeres: "Tienes que ser una santa para que te pongan una"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/murcia-dedica-cuatro-veces-calles-hombres-mujeres-tienes-santa-pongan_1_13167680.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2de7c842-261c-47ce-ba57-bd89769c751e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Murcia dedica cuatro veces más calles a hombres que a mujeres: &quot;Tienes que ser una santa para que te pongan una&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cambiar el nombre de una calle que ya tiene uno no es sencillo. La ley solo lo permite sin mayor trámite cuando hay motivación de memoria histórica de por medio</p></div><p class="article-text">
        Nombrar una calle es un acto de memoria. No de toda memoria: m&aacute;s bien de la que alguien (un ayuntamiento, una comisi&oacute;n o una junta municipal) decide qu&eacute; merece quedar fijado en el sitio m&aacute;s visible posible: la placa que da nombre al lugar donde la gente vive, trabaja y se orienta, o a donde llega el correo. El callejero de una ciudad es, en cierta medida, una lista de personas que se ha decidido inmortalizar. Y esa lista, en la ciudad de Murcia, como en casi cualquier ciudad espa&ntilde;ola, es abrumadoramente masculina.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del pragmatismo, cuando las ciudades se expanden y las calles solo dan a otras calles, cuando las calles ya solo son ramales de la urbe sin mucha m&aacute;s identidad, los od&oacute;nimos -los nombres propios de las calles- pasan a ser, en muchos casos, una forma de homenajear a los ilustres, a los santos, a las v&iacute;rgenes y a todo aquel o aquella, sobre todo aquel, digno de tener una calle, una plaza o un jard&iacute;n con su nombre. En Murcia, ese alguien tiene nombre de hombre en m&aacute;s del 80% de los casos en que ese nombre es el de una persona real.
    </p><p class="article-text">
        Antes que nada, los n&uacute;meros: de las m&aacute;s de 5.300 calles que conforman el callejero de Murcia, apenas algo m&aacute;s de un tercio lleva el nombre de una persona; aproximadamente el 37 por ciento. El resto, nombres neutros como por ejemplo la Avenida de la Libertad, responde a una l&oacute;gica distinta. Pero de ese tercio que s&iacute; homenajea a alguien, la proporci&oacute;n es contundente; en n&uacute;meros absolutos: 1.647 calles con nombre de hombre frente a 367 con nombre de mujer. Dicho de otra manera, por cada calle dedicada a una mujer en Murcia hay cuatro y media dedicadas a un hombre.
    </p><h2 class="article-text">Figuras ilustres y ... masculinas</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Es un reflejo de la sociedad&rdquo;, resume Mercedes Nicol&aacute;s, presidenta de la Federaci&oacute;n de Asociaciones de Memoria Hist&oacute;rica. &ldquo;Nunca falta un maestro, un m&eacute;dico, o hasta un alcalde al que homenajear, pero la mayor&iacute;a de las veces eran y son hombres. Las figuras ilustres del pueblo siempre han sido masculinas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Nicol&aacute;s expone un ejemplo en concreto: en las pedan&iacute;as de la ciudad siempre ha habido mujeres que asist&iacute;an en los partos antes de que existiera la figura reglada de la matrona. &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; no hay un homenaje a esas mujeres?&rdquo;, se pregunta. La respuesta est&aacute;, en parte, en qui&eacute;n decide qu&eacute; merece la pena recordarse. Y quienes deciden son &ldquo;tambi&eacute;n, casi siempre, hombres&rdquo;. Esta cifra todav&iacute;a se afina m&aacute;s si se separa lo religioso de lo civil. Casi cuatro de cada diez calles con nombre de mujer en Murcia llevan el nombre de una Virgen o una santa; en el caso de los hombres, esa proporci&oacute;n baja a algo m&aacute;s de una de cada ocho. Cuando solo se cuentan personas del &aacute;mbito laico, la desproporci&oacute;n alcanza una ratio de m&aacute;s de seis a uno a favor de los hombres. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Calle de Santa Teresa, en Murcia                            </span>
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        De las 367 calles con nombre de mujer en Murcia, 142 corresponden a v&iacute;rgenes, santas o beatas. Esther Nevado, edil socialista ligada a la Comisi&oacute;n de Calles durante los dos a&ntilde;os de gobierno socialista en el Ayuntamiento de Murcia, lo resume con una frase: &ldquo;Casi parece que para que te pongan una calle tienes que ser santa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esther Nevado lleg&oacute; a la Comisi&oacute;n de Calles del Ayuntamiento de Murcia durante los dos a&ntilde;os de gobierno socialista sin un diagn&oacute;stico previo del problema. El diagn&oacute;stico lleg&oacute; solo. &ldquo;Cuando convoqu&eacute; la primera comisi&oacute;n, me di cuenta de que de veinte nombres que me propon&iacute;an las pedan&iacute;as, diecinueve eran de hombres&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Un problema de escala</h2><p class="article-text">
        Era la costumbre cayendo por su propio peso. &ldquo;Los alcaldes ped&aacute;neos solo propon&iacute;an lo que siempre se hab&iacute;a propuesto, y las juntas municipales votaban lo que siempre se hab&iacute;a votado. Y la comisi&oacute;n aprobaba lo que le llegaba&rdquo;. Pero Nevado decidi&oacute; cambiar las reglas: modific&oacute; el reglamento para exigir que las propuestas de cada pedan&iacute;a fueran paritarias durante un mandato completo. Si una junta presentaba dos nombres de hombre, la siguiente tanda ten&iacute;a que ser de dos mujeres. Si no, la propuesta se devolv&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La medida sigue vigente hoy en d&iacute;a y, seg&uacute;n explica Nevado, la administraci&oacute;n actual del Consistorio la respeta. Pero tiene un techo evidente. El municipio de Murcia no crece lo suficientemente r&aacute;pido como para que el cambio sea perceptible en el corto plazo. &ldquo;Har&aacute;n falta doscientos a&ntilde;os para llegar a la paridad del callejero&rdquo;, sentencia. El problema es de escala: la comisi&oacute;n se re&uacute;ne cada seis meses, aprueba una veintena de nombres por sesi&oacute;n y el grueso del callejero -construido durante siglos sin seguir criterios de paridad- permanece intacto. 
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                Calle de la poeta, dramaturga y ensayista Carmen Conde, en Murcia                            </span>
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        Cambiar el nombre de una calle que ya tiene uno no es sencillo. La ley solo lo permite sin mayor tr&aacute;mite cuando hay motivaci&oacute;n de memoria hist&oacute;rica de por medio. En el resto de casos, la placa queda donde est&aacute;. &ldquo;Qu&eacute; prudentes somos los dem&oacute;cratas&rdquo;, dice Jorge Dioni, ensayista y escritor, autor de <em>La Espa&ntilde;a de las piscinas</em> y <em>El Malestar de las ciudades</em>, entre otros, al salir a colaci&oacute;n el tema. &ldquo;Los franquistas no ten&iacute;an tantos reparos en cambiar el nombre a las cosas&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Lobosillo: de nombres franquistas a femeninos</h2><p class="article-text">
        Hubo un lugar de Murcia donde s&iacute; se movi&oacute; todo de golpe. Lobosillo es una pedan&iacute;a peque&ntilde;a donde hace poco, nueve de sus calles llevaban nombres franquistas, incluida una dedicada al propio Francisco Franco. Cuando la Ley de Memoria Hist&oacute;rica oblig&oacute; a retirarlos, la Junta Municipal hizo algo que llam&oacute; la atenci&oacute;n: las nueve propuestas de sustituci&oacute;n fueron nombres de mujeres. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las quit&aacute;bamos por la Ley de Memoria Hist&oacute;rica y las nueve propuestas que se hicieron eran nueve mujeres&rdquo;, recuerda Nevado. Mercedes Nicol&aacute;s lo confirma: fue el cambio m&aacute;s significativo en el callejero murciano en t&eacute;rminos de g&eacute;nero. Una pedan&iacute;a pas&oacute;, de golpe, &ldquo;de tener media docena de franquistas a tener media docena de mujeres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Jorge Dioni pone de manifiesto un marco m&aacute;s amplio. &ldquo;Lo que homenajeas con las calles o con las estatuas, con los nombres de los recintos deportivos... es la gente que importa&rdquo;, dice. Es una declaraci&oacute;n de intenciones. El callejero, en ese sentido, no es neutro: trata de discriminar qui&eacute;n hizo cosas y qui&eacute;n no. El asunto se complica cuando se intenta corregir. 
    </p><p class="article-text">
        La revisi&oacute;n incomoda, dice, porque &ldquo;pone nerviosa a mucha gente que se siente cerca de entrar en el canon&rdquo;. Lo mismo pasa con las calles: no es que nadie pierda la suya, pero s&iacute; que el baremo cambia. Y hay quien lo vive como una amenaza. &ldquo;Hay gente que piensa en el mundo como en una tarta de la que, si alguien se come un trozo, ese trozo no me lo como yo.&rdquo;
    </p><h2 class="article-text">En las calles, pero no en las paredes</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Plaza de la poeta y novelista Rosalía de Castro, en Murcia                            </span>
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        La desproporci&oacute;n no es solo simb&oacute;lica. El libro <em>El callejero</em>, de Capit&aacute;n Swing, recoge el caso de una calle en las <em>Midlands </em>inglesas cuyo nombre era un vulgarismo sexual. En 2018, un vecino impuls&oacute; una campa&ntilde;a para cambiarlo argumentando que el precio de los pisos de la zona podr&iacute;a subir decenas de miles de libras si desaparec&iacute;a de la placa. El nombre de una calle mueve, adem&aacute;s de autoestimas, dinero.
    </p><p class="article-text">
        Aida Dos Santos, autora de <em>Hijas del hormig&oacute;n</em>, apunta que hay estudios en Reino Unido que han encontrado precisamente eso: que las calles con nombre de mujer tienen precios de vivienda m&aacute;s bajos que las que llevan nombre de hombre. &ldquo;No solamente hay menos calles de mujeres&rdquo;, explica, &ldquo;sino que cuando se decide ponerle el nombre de una mujer a una calle, no suele ser en los barrios m&aacute;s pudientes ni en los mejor considerados.&rdquo; El sesgo no se limita &uacute;nicamente a qui&eacute;n aparece en la placa: tambi&eacute;n determina el d&oacute;nde. 
    </p><p class="article-text">
        Dos Santos a&ntilde;ade otro giro: las mujeres son, estad&iacute;sticamente, las que m&aacute;s recorren las calles a pie y las que m&aacute;s usan el transporte p&uacute;blico. Y a veces, aunque no aparezcan en las placas, acaban d&aacute;ndole nombre a los espacios a trav&eacute;s del uso. &ldquo;Las plazas de abastos muchas veces no se llaman plazas de abastos&rdquo;, explica, &ldquo;pero como la actividad principal es que vayan las mujeres a hacer la compra, al final las calles acaban siendo conocidas por el uso que se le da y no por el nombre que le han querido poner. Son ellas las que habitan el espacio, pero son ellos los que figuran en la pared&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/murcia-dedica-cuatro-veces-calles-hombres-mujeres-tienes-santa-pongan_1_13167680.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Apr 2026 20:59:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Murcia dedica cuatro veces más calles a hombres que a mujeres: "Tienes que ser una santa para que te pongan una"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Murcia,Región de Murcia,Feminismo,Artistas,mujeres,Urbanismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Trump va a dejar a Pedro Sánchez como poco menos que el Che Guevara]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/trump-pedro-sanchez-che-guevara_129_13170868.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b8a37022-d985-46e2-865c-878743b583be_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2006y466.jpg" width="1200" height="675" alt="Trump va a dejar a Pedro Sánchez como poco menos que el Che Guevara"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si hay algo que une a la izquierda española desde los tiempos de Anguita es querer salir de la OTAN, y si hay algo que Trump no va a conseguir es echarnos, pero eso ya da igual</p></div><p class="article-text">
        A m&iacute; que me llamen c&iacute;nico, si quieren, me da igual, pero llevo ya unos meses poni&eacute;ndome las noticias a la hora de comer y de cenar para echarme unas risas. Que me llamen c&iacute;nico, o fr&iacute;volo, o que me llamen imb&eacute;cil: me da igual; me da igual porque da igual lo que yo opine, as&iacute; que imagino que tanto dar&aacute; lo que opinen los dem&aacute;s, pero yo llevo ya unos meses poni&eacute;ndome las noticias a la hora de comer y de cenar para echarme unas risas. La premisa es que las escucho con atenci&oacute;n y hasta me asombro, y digo &iexcl;madre m&iacute;a! cuando hay una noticia verdaderamente tr&aacute;gica, como un asesinato machista o una de esas historias tristes que salen de vez en cuando, pero es pronunciar el presentador o la presentadora del canal 24h la palabra &ldquo;Donald Trump&rdquo; y me empieza a cambiar el gesto de la cara.
    </p><p class="article-text">
        No es que no me tome en serio la amenaza que representa, al rev&eacute;s: en realidad, me da p&aacute;nico c&oacute;mo est&aacute; dejando la ventana de Overton -en esta columna es verdadera devoci&oacute;n la que sentimos por Overton y su ventana- en lo que se refiere a la pol&iacute;tica internacional, ya que a Trump le quedan cuatro d&iacute;as, sea por viejo o por granjearse enemigos de toda &iacute;ndole, pero el movimiento MAGA que va tras &eacute;l est&aacute; lleno de pirados sanos y j&oacute;venes dispuestos a seguir la estela que est&aacute; dejando. La cuesti&oacute;n es que de un tiempo a esta parte encuentro la geopol&iacute;tica casi al nivel de los desastres naturales, casi al nivel de un supervolc&aacute;n o de un tsunami, casi al nivel de algo que, si dice de ocurrir, pues eso: va a ocurrir, quiera yo o no quiera. Democratizar la geopol&iacute;tica es tal ox&iacute;moron que tiene el mismo sentido que un refer&eacute;ndum para decidir la direcci&oacute;n del viento.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la parte positiva es que, estando completamente a merced de que unos y otros no se arrasen y arrastren a todos los dem&aacute;s, por efecto domin&oacute;, al m&aacute;s oscuro de los avernos, en lo que a la pol&iacute;tica interna se refiere, la existencia de este se&ntilde;or naranja y del carnicero Netanyahu nos aleja cada d&iacute;a un poco m&aacute;s de que vuelva a gobernar la derecha. Y es divertido de ver c&oacute;mo el Partido Republicano de Estados Unidos est&aacute; haciendo m&aacute;s que Sumar, pobrecitos m&iacute;os, por convertir a Pedro S&aacute;nchez en un l&iacute;der de izquierdas.
    </p><p class="article-text">
        Trump est&aacute; picad&iacute;simo con Espa&ntilde;a, y mi teor&iacute;a es que por culpa de las tonter&iacute;as que le pregunta cierto corresponsal del ABC cada vez que lo tiene delante (&iquest;A que el gobierno de Espa&ntilde;a es mal&iacute;simo, <em>Mr. President</em>?). Es broma; no regalemos relevancia a quien no merece ni dejar constancia. Pero es cierto que Trump est&aacute; verdaderamente molesto con nosotros porque Pedro S&aacute;nchez ha tenido el tino de subirle la apuesta al PP: &iquest;Que vosotros llev&aacute;is las campa&ntilde;as auton&oacute;micas en clave nacional? Sin problema: nosotros vamos a llevarlas en clave internacional. No va a servir de mucho para evitar que Andaluc&iacute;a le entregue una casi asegurada mayor&iacute;a absoluta a Moreno Bonilla, pero s&iacute; para que, a nivel nacional, todo el mundo vea que Feij&oacute;o no vale ni para presidente de una asociaci&oacute;n de botijeros.
    </p><p class="article-text">
        El nuevo giro de los acontecimientos pasa por plantearse desde el Pent&aacute;gono la tonter&iacute;a de echar a Espa&ntilde;a de la OTAN; tonter&iacute;a porque no nos pueden echar y, segundo, tonter&iacute;a porque, si alguien va a llegar a 2030 sin ser miembro de la Alianza Atl&aacute;ntica, estos van a ser los yanquis; y no lo digo yo, lo han dicho ellos mismos, lo que pasa es que como Trump <em>always chicken out</em> lo m&aacute;s seguro es que todo acabe en nada. Siempre se ha bromeado con que los pol&iacute;ticos nunca cumplen sus promesas, pero estamos entrando en una etapa del mundo en la que, por lo visto, ahora tampoco cumplen con sus amenazas.
    </p><p class="article-text">
        Pedro S&aacute;nchez lleva a&ntilde;os intentando convencer a su izquierda de que es de izquierdas sin demasiado &eacute;xito. Ha intentado la ret&oacute;rica, ha intentado los gestos, ha intentado el reconocimiento de Palestina, ha intentado pelearse con Feij&oacute;o en el Congreso con la cara de quien se sabe solo en el ring. Nada. La izquierda siempre con el ce&ntilde;o fruncido, siempre con el pero, siempre con el no-es-suficiente. Y va a ser Trump, con un email redactado por alg&uacute;n analista del Pent&aacute;gono que cobra ciento veinte mil d&oacute;lares al a&ntilde;o, quien le resuelva el problema de un plumazo. Porque si hay algo que une a la izquierda espa&ntilde;ola desde los tiempos de Anguita es querer salir de la OTAN, y si hay algo que Trump no va a conseguir es echarnos, pero eso ya da igual. El relato es el relato.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/trump-pedro-sanchez-che-guevara_129_13170868.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Apr 2026 20:09:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Trump va a dejar a Pedro Sánchez como poco menos que el Che Guevara]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La mayor debilidad de Vox es irreversible]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/mayor-debilidad-vox-irreversible_129_13151743.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/515a2db9-f277-4c32-95e0-a77df8d058da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La mayor debilidad de Vox es irreversible"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La purga de Ortega Smith y Antelo, visto desde esta óptica, tiene otra lectura. No solo es un acto de centralización del poder, también es una respuesta desesperada a un problema existencial: si no elimina a los que tienen capacidad de cuidar de sus gentes iba a perder el control sobre las bases del partido</p></div><p class="article-text">
        Lo que est&aacute; pasando en Vox es mucho m&aacute;s sencillo de lo que parece. Olv&iacute;dense de un &ldquo;colapso&rdquo;, una balcanizaci&oacute;n, o incluso de una unidaspodemizaci&oacute;n del partido de Abascal, porque no va a ocurrir. Matizo: puede ocurrir, pero no es lo que va a ocurrir con mayor probabilidad. Lo que est&aacute; por venir en Vox tiene dos caminos muy bien diferenciados y todo depender&aacute; de si pretenden planear sobre el largo plazo o ejecutar un vuelo gallin&aacute;ceo para sacar a S&aacute;nchez del Gobierno en 2027.
    </p><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas semanas han ca&iacute;do Javier Ortega Smith y Jos&eacute; &Aacute;ngel Antelo, entre otros. Esto forma parte de una estrategia en paralelo de Abascal para descabezar a las fuerzas locales y auton&oacute;micas del partido que pudieran convertirse eventualmente en barones como los que hay en el PP o en el PSOE; o sea, un esfuerzo dirigido a erigirse como &uacute;nica cabeza visible y plausible del partido. Con Ortega Smith y Antelo han ca&iacute;do tambi&eacute;n sus subordinados y seguidores a nivel auton&oacute;mico y han sido reemplazados por gente m&aacute;s af&iacute;n a la c&uacute;pula nacional; aqu&iacute; es donde la mayor&iacute;a de an&aacute;lisis, en mi opini&oacute;n, caen en el error: no se trata tanto de una purga como de un castigo a la insumisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La estrategia de Vox de salirse de los gobiernos auton&oacute;micos en julio de 2024 les sali&oacute; relativamente bien, porque consiguieron crecer electoralmente y demostrar a sus votantes que no iban a regalarle al PP las llaves de la gobernabilidad. Pero ocurre que cuando la pol&iacute;tica es espect&aacute;culo, hacer el mismo truco dos veces seguidas acaba aburriendo, aunque ese no es el problema. No el &uacute;nico, al menos, al que los ultraderechistas se enfrentan estos meses. En elDiario.es Murcia public&aacute;bamos hace unos d&iacute;as una pieza de investigaci&oacute;n donde segu&iacute;amos la pista a Isidro Carrasco, portavoz de Vox en el municipio de &Aacute;guilas, que, siendo edil de ese Ayuntamiento, hab&iacute;a sido fichado tambi&eacute;n como asesor del Grupo Municipal de Vox en el Ayuntamiento de Cartagena.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tirando un poco del hilo de Carrasco, encontramos que, unos meses antes, hab&iacute;a dado un puesto de libre adjudicaci&oacute;n a la nuera de Carmen Mendui&ntilde;a, que a su vez es portavoz de Vox en Lorca y miembro del Comit&eacute; Ejecutivo Provincial que dimiti&oacute; en bloque para hacer caer a Antelo. S&eacute; que puede parecer algo lioso, tanto nombre y tanto don nadie recolocado de aqu&iacute; para all&aacute; como si Vox fuese una ETT, pero aqu&iacute; viene la cuesti&oacute;n de fondo. Estos movimientos son, en esencia, una cadena de favores que se paga en forma de sueldos p&uacute;blicos; aunque sea cuestionable, no es ilegal, pero nos sirve para entender el motivo por el que en Vox est&aacute; dimitiendo tanta gente, y que revela, adem&aacute;s, su principal debilidad.
    </p><p class="article-text">
        La estrategia de Vox de abandonar los gobiernos, ya sean auton&oacute;micos o municipales, m&aacute;s all&aacute; de su utilidad t&aacute;ctica (debilitar la posici&oacute;n de los populares), tiene un efecto colateral. Dicho en rom&aacute;n paladino, est&aacute;s pidi&eacute;ndole a un mindundi del Ayuntamiento de, no s&eacute;, Retru&eacute;cano del Caudillo, que renuncie a su puesto de concejal de festejos, fruto de las coaliciones con el PP y por el que le retribuyen treinta mil pavos anuales, &uacute;nicamente por una cuesti&oacute;n de estrategia de partido. Y claro, aparecen los d&iacute;scolos.
    </p><p class="article-text">
        El PP -y el PSOE- se pueden permitir pedir a sus peones hacer estos sacrificios porque son partidos-empresa gigantescos y, si hoy te quito el sueldo del Ayuntamiento, ma&ntilde;ana te pongo otro de asesor, te contrato en el partido, te llevo a Europa o ya veremos qu&eacute; hacemos para no dejarte tirado. Vox no puede.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; est&aacute; el nudo gordiano. No tienen suficientes puestos, ni suficiente dinero, ni suficiente estructura para reciclar a todos los que sacrifican algo por el partido. Cuando pides a alguien que abandone un puesto remunerado en un Ayuntamiento, dejas de tener herramientas para mantenerlo leal. Y eso es exactamente lo que est&aacute; sucediendo: los que se van no se van porque ideol&oacute;gicamente desacuerden con Abascal, sino porque Abascal les est&aacute; pidiendo que renuncien a su fuente de ingresos sin poder ofrecerles nada a cambio. Sobre todo cuando son conscientes de que Abascal est&aacute; vampirizando la econom&iacute;a del partido al completo. Son divorcios econ&oacute;micos, no pol&iacute;ticos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La purga de Ortega Smith y Antelo, visto desde esta &oacute;ptica, tiene otra lectura. No solo es un acto de centralizaci&oacute;n del poder, tambi&eacute;n es una respuesta desesperada a un problema existencial: si no elimina a los que tienen capacidad de cuidar de sus gentes iba a perder el control sobre las bases del partido. Mejor descabezarlos que permitir que florecieran como alternativas.
    </p><p class="article-text">
        La iron&iacute;a de todo esto es que Abascal ha elegido ganar en corto plazo mediante la centralizaci&oacute;n total de los recursos pol&iacute;ticos para las elecciones de 2027 a costa de garantizar su derrota en el largo plazo. Ha sacrificado la estructura del partido por el control de las bases; ha intercambiado la durabilidad por la toma de poder inmediata. Si gana en 2027, tal vez la maniobra le merezca la pena. Pero si falla, cuando en 2027 vea que sus sacrificios no han servido, descubrir&aacute; que ha quemado todos los puentes que lo manten&iacute;an vivo. Y no va a ganar porque Feij&oacute;o no sabe por d&oacute;nde le da el aire, y ellos han pasado demasiado tiempo a la sombra de Trump y de Israel. Vox habla de s&iacute; mismo como un partido que no tiene techo, cuyo movimiento social, su pendulazo, no tiene vuelta atr&aacute;s, pero s&iacute; la tiene. La verdadera debilidad de Vox es estructural y es irreversible.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/mayor-debilidad-vox-irreversible_129_13151743.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Apr 2026 20:22:32 +0000]]></pubDate>
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