<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Aldo Conway]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/aldo-conway/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Aldo Conway]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/1038300/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Pues yo creo que el Papa os daba una hostia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/creo-papa-daba-hostia_129_13298468.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6409063e-4717-4859-b8ea-f9083899b9ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pues yo creo que el Papa os daba una hostia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El problema del ser humano es el ser humano, con cielo encima o sin él. Por eso yo creo que si a León XIV le apeteciese mirar de verdad a quienes lloran a su paso, sentiría una vergüenza ajena difícil de soportar</p></div><p class="article-text">
        Hay familias enteras que han dormido en la calle para coger sitio. Han llegado en autobuses fletados desde provincias, con bocadillos envueltos en papel de plata y camisetas serigrafiadas para la ocasi&oacute;n, y cuando el coche blanco de Le&oacute;n XIV asoma por la Castellana se oye un rugido que firmar&iacute;a encantado cualquier estadio. A m&iacute; me ha pillado un poco lejos, pero he visto a gente llorar. He visto llorar a se&ntilde;ores mayores con el polo planchado, a madres que levantan a sus hijos por encima de las vallas para que el ni&ntilde;o vea pasar, durante cuatro segundos, a un anciano vestido de blanco que saluda con la mano. He visto llorar al cantante de Silo&eacute; y he visto a Almeida agachando la cabeza como un monaguillo. He visto a Ernesto Castro, la madre que me pari&oacute;, que ahora se ha vuelto cat&oacute;lico. He visto todo eso y no me he molestado en mirar demasiado porque la vida real transcurre por otro lado.
    </p><p class="article-text">
        No soy cat&oacute;lico, sobre todo porque Dios no existe, y no va a existir por m&aacute;s que m&aacute;s de uno lo necesite con tanta urgencia. Pero, no siendo cat&oacute;lico, seguramente sea m&aacute;s cristiano que la media de los que llevan un crucifijo haciendo r&aacute;pel por el pecho. Buena parte de esa multitud que estos d&iacute;as lloraba como una magdalena ante la visita del Santo Padre -vaya t&iacute;tulo-, vota, suele votar, con la regularidad de un metr&oacute;nomo, contra todo lo que ese hombre ha predicado toda su vida. Porque ha habido Papas a lo largo de la historia que han sido unos aut&eacute;nticos hijos de Satan&aacute;s, pero yo creo que el Papa de ahora, a m&aacute;s de uno, le daba un par de hostias.
    </p><p class="article-text">
        Porque conviene saber qu&eacute; predica exactamente el hombre al que vitorean. Su primera enc&iacute;clica, firmada quince d&iacute;as antes de subirse al avi&oacute;n, dice que el beneficio empresarial no justifica destruir empleo, que la verdad es un bien com&uacute;n y no un nicho de mercado, y que conviene desarmar la inteligencia artificial antes de que sea ella quien decida qui&eacute;n muere en una guerra. La que hered&oacute; de Francisco dice que la meritocracia es la coartada de los que sobran arriba para no mirar a los que sobran abajo y que el migrante va primero. No son ocurrencias soltadas a un periodista en el avi&oacute;n, son los documentos de mayor valor que produce la instituci&oacute;n, el BOE del Vaticano. Y los aplaude, entre otros, un alcalde que cuando se refiere a Oriente Medio tuerce el gesto y dice que no ha habido un genocidio en Gaza.
    </p><p class="article-text">
        Quince a&ntilde;os llevaba Espa&ntilde;a sin recibir un papa. El &uacute;ltimo fue Benedicto, que vino a Madrid en plena resaca del 15M y se encontr&oacute; con que la mitad de la ciudad le silbaba y la otra mitad lo escoltaba; algo de aquella tensi&oacute;n hac&iacute;a pensar que un papa todav&iacute;a era una figura por la que merec&iacute;a la pena pelearse. Ahora parece que los que han de apoyarle por la fe prefieren ignorar lo que predica y hacer como si nada y los que no comulgamos con &eacute;l, ni con ning&uacute;n otro con sotana, reivindicamos lo que dice, o buena parte de lo que dice, porque ahora lo revolucionario es no ser un loco de los cojones que quiere destruir la civilizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y hay algo que le&iacute; hace unos d&iacute;as y que no se me va de la cabeza. Si haces una lista de las instituciones que hoy piensan en el futuro de la humanidad, a cincuenta a&ntilde;os vista, y no de cara al pr&oacute;ximo cierre de la bolsa, te quedan poco m&aacute;s que estas dos: la Iglesia de Roma y el Partido Comunista de China. Las dos llevan siglos o d&eacute;cadas calculando en una escala que al capitalismo le resulta sencillamente impensable; esto no es un elogio necesariamente. Lo digo porque tiene guasa que las dos &uacute;nicas m&aacute;quinas capaces de plantearse en serio si la especie va a seguir aqu&iacute; dentro de un siglo sean tambi&eacute;n dos de las m&aacute;s verticales y opacas que existen. Pensar en los que vienen detr&aacute;s se ha quedado en manos de curas y de bur&oacute;cratas chinos. Al resto, que no somos ni lo uno ni lo otro, nos toca apa&ntilde;&aacute;rnoslas solos.
    </p><p class="article-text">
        De eso, precisamente, hablaba Sartre cuando dijo que el existencialismo es un humanismo. No existe un manual de c&oacute;mo hacer bien las cosas, estamos solos, elegimos, y en cada elecci&oacute;n, queramos o no, proponemos un modelo de humanidad para todos los dem&aacute;s. Eliges por ti y firmas por todos; el cobarde es responsable de su cobard&iacute;a, y el que no elige, tambi&eacute;n elige. A los cat&oacute;licos de la &eacute;poca aquello debi&oacute; parecerles una desolaci&oacute;n. Porque la religi&oacute;n es la coartada m&aacute;s antigua que existe. Uno delega la moral de las cosas en un Dios y duerme tranquilo, porque el responsable es otro. Sartre lo llamaba mala fe: mentirte a ti mismo para no cargar con tu propia libertad. La mayor&iacute;a de los cat&oacute;licos han perfeccionado el truco hasta un punto que ni el fil&oacute;sofo franc&eacute;s imagin&oacute;. Delegar la moral en Dios y luego tampoco hacer ni puto caso a Dios.
    </p><p class="article-text">
        La cosa es que aunque Dios existiera, no cambiar&iacute;a nada en absoluto. El problema del ser humano es el ser humano, con cielo encima o sin &eacute;l. Por eso yo creo que si a Le&oacute;n XIV le apeteciese mirar de verdad a quienes lloran a su paso, sentir&iacute;a una verg&uuml;enza ajena dif&iacute;cil de soportar. Por eso unos hacen o&iacute;dos sordos, y el otro, ojos que no ven; porque si tuvi&eacute;ramos que ser consecuentes, todos nosotros, yo creo que el Papa os daba una hostia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/creo-papa-daba-hostia_129_13298468.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Jun 2026 20:45:02 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6409063e-4717-4859-b8ea-f9083899b9ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="265326" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6409063e-4717-4859-b8ea-f9083899b9ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="265326" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Pues yo creo que el Papa os daba una hostia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6409063e-4717-4859-b8ea-f9083899b9ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Caminante de todos los caminos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/caminante-caminos_129_13278580.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3230d13e-cecd-44a0-8655-978934af0f8f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1144659.jpg" width="4780" height="2688" alt="Caminante de todos los caminos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es el viento el que protagoniza mi primera-gran-tragedia como runner de bebidas en la terraza del restaurante: yo llevaba tres semanas haciéndome a la idea de que, en algún momento, esto tenía que pasar, porque estas cosas, igual que todas las demás, pasan</p></div><p class="article-text">
        Pero es el viento lo que lo protagoniza todo: lo que hace que los cuervos y las urracas queden est&aacute;ticos en el aire, lo que lanza a los gansos y faisanes m&aacute;s all&aacute; de los campos y regala el terreno de los p&oacute;lder a las gaviotas, que est&aacute;n mejor acostumbradas y ahora son ellas las que acompa&ntilde;an a las ovejas a decorar el verde de los pastos junto a los caballos, los ciclistas y las nubes, es el viento el caminante de todos los caminos, que dec&iacute;a G&oacute;mez de la Serna. 
    </p><p class="article-text">
        Es el viento el que protagoniza mi primera-gran-tragedia como runner de bebidas en la terraza del restaurante: yo llevaba tres semanas haci&eacute;ndome a la idea de que, en alg&uacute;n momento, esto ten&iacute;a que pasar, porque estas cosas, igual que todas las dem&aacute;s, pasan, acaban pasando; todo -&iexcl;todo!- acaba pasando. La primera vez que cog&iacute; una bandeja pens&eacute;, bueno, quiz&aacute; sea mejor llevar algo que pueda considerarse &ldquo;pesado&rdquo; a otras cosas m&aacute;s ligeras, como unas copas de vino vac&iacute;as, o incluso llenas; sab&iacute;a que eso iba a ser mucho peor que un pu&ntilde;ado de esas pesadas cervezas de trigo en botellas de medio litro porque cada parpadeo, despiste, comentario o resoplido del destino iba a llevar parte de esa carga directamente al suelo o, peor a&uacute;n, sobre la cabeza de alg&uacute;n cliente.
    </p><p class="article-text">
        Las tres primeras filas de mesas son generalmente f&aacute;ciles de servir porque est&aacute;n a una altura que podr&iacute;a considerarse est&aacute;ndar: el viaje que ha de hacer la mano desde la bandeja puede llevarse a cabo sin agacharse ni hacer peligrar la estabilidad del brazo en ning&uacute;n momento. El problema es la hilera que est&aacute; m&aacute;s pegada al cortavientos de cristal que da hacia la playa. No voy a negar que si fuera yo cliente no me sentar&iacute;a exactamente en esas mesas porque son las m&aacute;s c&oacute;modas y las que mejores vistas tienen pero, ay del pobre que tenga que atenderte en esas mesas de dos palmos de altura, agacharse y mantener la compostura, el equilibrio, mantener el raciocinio y el saber estar, mantener todo en su sitio y saludar a una, a dos, a tres, he llegado a saludar a diez personas, en esas mesitas de juguete y servir a cada uno su apfelschorle, su chocolate caliente aunque est&eacute;n sudando a mares por el calor -aqu&iacute; a veces tambi&eacute;n hace calor- o su t&eacute; de menta que cobramos a precios absolutamente delirantes, al menos para los bolsillos espa&ntilde;oles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que sale un ticket desde la barra que es sencillo y can&oacute;nico y f&aacute;cil y pesa poco aunque pesa lo justo para que cada paso no haga bailar las botellas y los vasos como si fuesen un mu&ntilde;eco inflable de las gasolineras y pongo cada cosa sobre la bandeja y voy hacia la mesa decidido, confiado como siempre, alegre incluso, feliz, por qu&eacute; no decirlo, y me encaramo hacia una de esas mesitas bajas que hay en la esquina de la izquierda. Hago un inciso para comentar que nunca entender&eacute; de esta gente del norte de Europa que suelen pedir las bebidas de dos en dos; o sea, una infusi&oacute;n de jengibre y una coca cola o, a lo mejor, un caf&eacute; con la cerveza, y no s&eacute; si lo hacen por ahorrarse el pedir dos veces o porque van intercalando tragos de una cosa y de otra aunque a estas alturas prefiero no saber y pensar en que cada viaje que hago con dobles bebidas me acerca m&aacute;s a la posibilidad de tener una casa en propiedad en Espa&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La mesa la ocupan dos personas que me sonr&iacute;en mientras me acerco a ellas y las saludo con un diplom&aacute;tico <em>Hi!</em> que hace las del saludo en ingl&eacute;s, pero tambi&eacute;n en holand&eacute;s, que se dice <em>hoi </em>y se pronuncia <em>hi</em>, porque el holand&eacute;s es al ingl&eacute;s y al alem&aacute;n lo que el catal&aacute;n es al espa&ntilde;ol y al franc&eacute;s y miro de reojo el ticket y pregunto que para qui&eacute;n es la infusi&oacute;n de jengibre y para qui&eacute;n el caf&eacute; y me responde una de las dos se&ntilde;oras que todo para ella, madre m&iacute;a, as&iacute; que el Rivella y el botell&iacute;n de coca cola debe ser para la otra, que tengo de frente, y cuando ya est&aacute; el Rivella en sus manos y el vasito con el hielo y el lim&oacute;n para el otro brebaje, en ese momento, el viento. Porque es el viento el que lo protagoniza todo: lo que hace que se muevan los molinos de mostaza a las afueras del pueblo, lo que deja salir a los veleros m&aacute;s all&aacute; del mar de Frisia y lo que hace que el pu&ntilde;etero botell&iacute;n solitario gire como una peonza y yo, inexperto y desequilibrado, medio agachado y con arena en los ojos, me sienta incapaz de compensar el h&aacute;lito fr&iacute;o de los vientos y veo rodar el botell&iacute;n, y lo que pasa despu&eacute;s ya no importa tanto como el instante en el que sabes, con toda certeza, que todo lo que puede ocurrir acaba ocurriendo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/caminante-caminos_129_13278580.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jun 2026 20:29:03 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3230d13e-cecd-44a0-8655-978934af0f8f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1144659.jpg" length="1545193" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3230d13e-cecd-44a0-8655-978934af0f8f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1144659.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1545193" width="4780" height="2688"/>
      <media:title><![CDATA[Caminante de todos los caminos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3230d13e-cecd-44a0-8655-978934af0f8f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1144659.jpg" width="4780" height="2688"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La nieve de Toronto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/nieve-toronto_129_13259526.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/18008714-6df9-489f-80af-7271f733d065_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La nieve de Toronto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Y yo aquí con el edredón hasta la barbilla, en un pueblo gobernado por unos simpáticos, supongo que simpáticos, demócratas cristianos esperando no convertirme en el argentino aquel del cuento de la nieve de Toronto</p></div><p class="article-text">
        Hace diez d&iacute;as rescataron, cerca de donde vivo, a un grupo de turistas y a sus gu&iacute;as de las arenas movedizas del mar de Frisia porque los muy tol&aacute;is se quedaron atrapados cuando sub&iacute;a la marea. Dos, quiz&aacute; tres d&iacute;as despu&eacute;s, un perro pastor se escapaba de sus tierras para ir a las de otro granjero a pegarle un bocado a una de sus cabras. M&aacute;s all&aacute; de eso no ha pasado nada m&aacute;s. El abuelo que vive en la casa al final de la calle ha cambiado su c&eacute;sped por otro que parece m&aacute;s verde y m&aacute;s perfecto que el anterior y creo que en la casa de enfrente han puesto m&aacute;s flores en uno de los maceteros de la ventana. Llevo dos semanas aqu&iacute; y no ha pasado nada de nada en absoluto. Adem&aacute;s, mientras en casi todas partes est&aacute;n -est&aacute;is, j&eacute;- sobrepasando los treinta grados, aqu&iacute; estamos haci&eacute;ndole caranto&ntilde;as al edred&oacute;n y cenando sopitas en pleno y monumental veintinueve de mayo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; estoy yo, y todav&iacute;a me pregunto c&oacute;mo, en el pen&uacute;ltimo escal&oacute;n de Europa antes de que todo sea agua gris y cielo gris y otra vez agua, mirando c&oacute;mo no pasa nada con la devoci&oacute;n de un monje, con una entrega que pocas veces le he puesto a nada, mirando crecerle m&aacute;s cabezas al girasol que compramos en el s&uacute;per como si fuera el &uacute;nico acontecimiento del planeta, y vi&eacute;ndole temblar las flores nuevas con este viento que baja del norte, del polo, del sur, de ninguna parte. Aqu&iacute; los d&iacute;as son largu&iacute;simos y mansos y se parecen todos, y pasan las viejas en bicicleta muy tiesas y muy serias camino de vete a saber d&oacute;nde, y pasa un se&ntilde;or y otro, y un viejo, y dos, y pasan las nubes a toda prisa por encima como si ellas s&iacute; tuvieran algo importante que hacer en otra parte, tintar el sol de negro, y al fondo, siempre, el mar, el mar plano y gris y enorme que sube y baja dos veces al d&iacute;a y se traga la arena y se traga a los tol&aacute;is que se descuidan y luego lo devuelve todo como si tal cosa. Y yo lo miro y me digo: pues ya est&aacute;, pues esto es, pues esto es lo que hay. Y es poco y es inmenso y me sobra.
    </p><p class="article-text">
        Pero por las noches, j&eacute;. Por las noches, cuando ya he cenado algo caliente y cojo el tel&eacute;fono y all&iacute; est&aacute; otra vez, brillando en lo oscuro de este cuarto; all&iacute; est&aacute; el otro lado del mundo, el m&iacute;o, el que dej&eacute;, y desde aqu&iacute;, a tres mil kil&oacute;metros, lo veo arder entero. All&aacute; abajo hace un calor inconmensurable y la gente no para, no descansa, no se calla nunca, pasa una cosa y enseguida pasa otra y luego pasan tres a la vez: se muere el alcalde y se le llora y se le hace funeral con obispo y monaguillos, la que lo sustituye dedica el resto de la legislatura, parece ser, a rendirle homenaje, de vicealcaldesa a viuda doliente, y me recuerda que en Murcia no paran de pasar cosas precisamente para que no cambie ninguna y que, pase el tiempo que yo pase aqu&iacute; arriba, no me encuentre, al volver, una ciudad distinta -no quiera Dios- y que sigan sin funcionar los autobuses.
    </p><p class="article-text">
        Pero ya es much&iacute;simo estruendo para por las noches y no quiero saber nada ni de Zapatero ni de la UCO ni de la UDEF, ni tampoco del PSOE porque pa qu&eacute;, aunque s&iacute; que pienso que qu&eacute; tonto hay que ser para regalarle el gobierno a esa otra gentuza y me quedo tumbado pensando en el calor que tienen, que no es un calor normal sino uno de esos calores contra los que te chocas y te pudren el juicio y a lo mejor eso explica algo, no todo pero algo, porque hay que estar muy frito para montarla as&iacute; de gorda, para liarla de esa manera tan monumental y tan acabada, con esa dedicaci&oacute;n y esa entrega que ya la quisiera yo para otras cosas. Qu&eacute; manera. Qu&eacute; manera tan absoluta de mandarlo todo al carajo. Y yo aqu&iacute; con el edred&oacute;n hasta la barbilla, en un pueblo gobernado por unos simp&aacute;ticos, supongo que simp&aacute;ticos, dem&oacute;cratas cristianos esperando no convertirme en el argentino aquel del cuento de la nieve de Toronto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/nieve-toronto_129_13259526.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 May 2026 20:31:44 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/18008714-6df9-489f-80af-7271f733d065_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="379107" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/18008714-6df9-489f-80af-7271f733d065_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="379107" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La nieve de Toronto]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/18008714-6df9-489f-80af-7271f733d065_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cosas de alemanes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cosas-alemanes_129_13242777.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/30331aff-ce3e-4db1-ae47-54a83a167856_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cosas de alemanes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que no voy a entender jamás, nunca, ni en esta vida ni en la otra y lo que no voy a poder explicarle a mi abuela por más que lo intente es por qué un niño de dieciséis años en Holanda cobra más que un adulto en España</p></div><p class="article-text">
        He tardado en encontrar la met&aacute;fora, pero por fin he podido explicar a mi abuela que las <em>bitterballen</em> son como croquetas de ropa vieja con un rebozado algo m&aacute;s duro que las que hacemos aqu&iacute;, pero con forma de pelotita, como una alb&oacute;ndiga a la defensiva, y que se sirve con mostazas que, de no llevar cuidado con la cantidad, te abren las fosas nasales. He tardado en poder explicarle muchas cosas a mi abuela porque en Holanda las cosas son muy parecidas a las cosas de aqu&iacute;, pero tangencialmente opuestas. La otra tarde me toc&oacute; llevar una comanda a un tipo que hab&iacute;a pedido cerveza con cocacola; o sea, no cerveza y cocacola, sino mezcladas. Le dije al compa&ntilde;ero: &ldquo;esta mierda es lo que mezclan los ni&ntilde;os en las bodas cuando se aburren&rdquo; y &eacute;l me respondi&oacute; que son cosas de alemanes. Tambi&eacute;n son cosas de alemanes lo de beber cerveza con Sprite o cerveza con un <em>appelsap</em> o un aperol spritz sin hielo, o eso dicen ellos, eso dicen los holandeses, que a cada acto de terrorismo para el paladar me dicen que son cosas de alemanes. Lo que m&aacute;s me est&aacute; costando explicarle a mi abuela es lo a gusto que estoy en un sitio donde beben cerveza con cocacola.
    </p><p class="article-text">
        Ameland es un sitio bonito. Seguramente, sea el sitio m&aacute;s bonito en el que haya estado nunca; ni que decir tiene que es el sitio m&aacute;s bonito en el que he vivido, con permiso de mi Murcia querida, cuya belleza, estoy aprendiendo ahora, siempre ha ido m&aacute;s por dentro que por fuera. Tiene veinte kil&oacute;metros de punta a punta y yo vivo al oeste, junto a un prado con ovejas y caballos y junto a un faro de bandas rojas y blancas y casitas de madera y molinos de viento y tengo todos los d&iacute;as la sensaci&oacute;n de estar en el set de rodaje de <em>Se ha escrito un crimen </em>y esta &uacute;ltima creo que es la referencia m&aacute;s adecuada para explicarle a mi abuela d&oacute;nde carajos estoy, y la verdad es que yo tampoco lo s&eacute; del todo. S&eacute; que hay un ferry que sale unas pocas veces al d&iacute;a y que si lo pierdes te quedas y que al principio eso me angustiaba un poco y ahora me parece la mejor noticia del mundo. A partir de cierta hora del d&iacute;a, somos los que estamos y no puede venir nadie m&aacute;s y eso me parece chul&iacute;simo.
    </p><p class="article-text">
        Lo peor es el tiempo, pero la buena noticia es que si no te gusta el tiempo que hace solo tienes que sentarte a esperar diez minutos; o sea, que el tiempo le pone remedio al tiempo y eso seguramente sea lo m&aacute;s complicado de explicar a mi abuela porque mi abuela lleva ochenta y pico a&ntilde;os viviendo en un sitio donde el tiempo no cambia, donde el verano es el verano y el invierno es el invierno y punto, y ya est&aacute;, y la idea de que en un mismo d&iacute;a te pueda dar el sol en la cara y mojarte hasta los huesos y volverte a secar y volverte a mojar antes de una tont&iacute;sima granizada como una lluvia de asteroides le parece una falta de seriedad. Y tiene raz&oacute;n. Es una falta de seriedad. Aqu&iacute; llueve cuatro de cada tres d&iacute;as y no ves un paraguas por la calle, la gente se enfunda un chubasquero como un dementor y salen a pedalear y a hacer caso omiso a la meteorolog&iacute;a porque si dependes de que salga el sol para hacer planes, simplemente no haces planes.
    </p><p class="article-text">
        Cuando llegu&eacute; me dijeron que no me escandalizase si ve&iacute;a a un chaval de catorce a&ntilde;os trabajando en un supermercado y cosas as&iacute; porque aqu&iacute; es legal, y entend&iacute; por qu&eacute; aqu&iacute; el salario base va en funci&oacute;n de la edad que tengas desde los 13 a los 21 y que yo cobro m&aacute;s que mi jefe porque soy m&aacute;s mayor y que un ni&ntilde;o de diecis&eacute;is cobra casi diez euros la hora, pero lo que no voy a entender jam&aacute;s, nunca, ni en esta vida ni en la otra y lo que no voy a poder explicarle a mi abuela por m&aacute;s que lo intente es por qu&eacute; un ni&ntilde;o de diecis&eacute;is a&ntilde;os en Holanda cobra m&aacute;s que un adulto en Espa&ntilde;a porque no hay met&aacute;fora, aunque s&iacute; se puede decir que son cosas de alemanes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cosas-alemanes_129_13242777.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 May 2026 20:00:52 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/30331aff-ce3e-4db1-ae47-54a83a167856_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="91591" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/30331aff-ce3e-4db1-ae47-54a83a167856_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="91591" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cosas de alemanes]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/30331aff-ce3e-4db1-ae47-54a83a167856_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los últimos de la amnistía: siete manifestantes siguen protestando en Murcia contra el indulto a los independentistas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/politica/ultimos-amnistia-siete-manifestantes-siguen-protestando-murcia-indulto-independentistas_1_13220126.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aa4a8287-a43f-4276-b92a-a7c5fe316849_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los últimos de la amnistía: siete manifestantes siguen protestando en Murcia contra el indulto a los independentistas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lola, una vecina que sale por las tardes a pasear con su hija –Lola, también–, dice que le resultan admirables los manifestantes. “Yo no estoy de acuerdo con ellos, pero fíjate que llevan años aquí plantados, todos los días y no faltan ni uno”, explica</p><p class="subtitle">El independentismo cumple dos años de su debacle electoral dividido, sin amnistía y asediado por Aliança Catalana
</p></div><p class="article-text">
        Todo empieza con una mancha de vino en el cuello de la camisa: vas caminando, tranquilamente, en direcci&oacute;n a la tintorer&iacute;a de la Calle Princesa, en el coraz&oacute;n del barrio del Carmen (Murcia), y lo haces a paso raudo porque son casi las ocho de la tarde y est&aacute;n a punto de cerrar. Mientras esperas tu turno, ah&iacute; fuera, en la calle, escuchas un sonido que pretende rugir, pero no pasa del leve alboroto. Te asomas y ves una pancarta que se mueve sola; una pancarta que reza: &ldquo;contra la amnist&iacute;a, por la igualdad de todos los espa&ntilde;oles&rdquo;; te frotas los ojos y compruebas que no est&aacute;s a finales de 2023; que, de hecho, es 2026; compruebas tambi&eacute;n que la pancarta no se mueve sola, que tras ella hay cuatro, quiz&aacute; cinco personas; miras con incredulidad a la se&ntilde;ora de la tintorer&iacute;a y te dice: &ldquo;S&iacute;, hijo, s&iacute;. Vienen todos los d&iacute;as a esta hora desde hace tres a&ntilde;os&rdquo;. Todo empieza con una mancha de vino en el cuello de la camisa. Lo que son las serendipias.
    </p><p class="article-text">
        Era noviembre del a&ntilde;o 2023 y unos cuantos miles de personas se manifestaban contra la amnist&iacute;a en la Plaza del Cardenal Belluga de Murcia convocadas por el Partido Popular. La primera escena que recuerdo es la de varios miembros de la organizaci&oacute;n, chavales de las juventudes populares, repartiendo banderas de Espa&ntilde;a y de la Uni&oacute;n Europea en los cuatro accesos de la plaza. Una hora despu&eacute;s, Vox hab&iacute;a convocado una segunda manifestaci&oacute;n al otro lado del Segura, en la calle Princesa, justo enfrente de la sede del Partido Socialista de la Regi&oacute;n de Murcia (PSRM) y hacia la que dos se&ntilde;oras se embarcaron despu&eacute;s de decirle una a otra que estaba a su lado: &ldquo;Venga, vamos ahora a lo de Vox, que yo me he dejado una tortilla de patatas hecha&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pasaron los d&iacute;as, los meses, los oto&ntilde;os, y las tortillas. La amnist&iacute;a se aprob&oacute; y se fue incorporando al paisaje pol&iacute;tico con la misma naturalidad con la que se incorporan las rotondas a las salidas de los pueblos. Los autobuses dejaron de fluir y las plazas de las capitales fueron paulatinamente olvidando el sonido de los himnos y de los pitidos. Hasta el propio Partido Popular, que tan vehementemente hab&iacute;a convocado aquellas concentraciones de noviembre del 23, fue dejando el tema de lado porque entendieron lo &uacute;til que podr&iacute;a ser un alto el fuego con Junts, y porque el refr&aacute;n que mejor funciona en pol&iacute;tica es el de <em>nunca digas de esta agua no beber&eacute; y este cura no es mi padre</em>, porque nunca se sabe. Lo que pasa es que cuando enciendes una cerilla, a veces, lo que viene despu&eacute;s ya no depende de ti. 
    </p><h2 class="article-text">Una liturgia vespertina</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/77e3ed92-dd63-4ac3-a52a-071270ac17d4_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/77e3ed92-dd63-4ac3-a52a-071270ac17d4_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/77e3ed92-dd63-4ac3-a52a-071270ac17d4_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/77e3ed92-dd63-4ac3-a52a-071270ac17d4_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/77e3ed92-dd63-4ac3-a52a-071270ac17d4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/77e3ed92-dd63-4ac3-a52a-071270ac17d4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/77e3ed92-dd63-4ac3-a52a-071270ac17d4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Un manifestante en la Calle Princesa de Murcia ondeando una bandera de España"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Un manifestante en la Calle Princesa de Murcia ondeando una bandera de España                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        As&iacute; que es mayo de 2026, y todos los d&iacute;as a las ocho de la tarde, en la Calle Princesa de Murcia, la liturgia es la misma: aparecen dos personas, un hombre y una mujer. Ambos superan los sesenta a&ntilde;os, podr&iacute;a decirse que holgadamente. Entre los dos, atan de los dos extremos una pancarta a dos &aacute;rboles en la acera de un local de tatuajes, justo enfrente de la sede del PSRM. De un tiempo a esta parte, pon&iacute;a &ldquo;contra la amnist&iacute;a, por la igualdad de todos los espa&ntilde;oles&rdquo;, pero ahora el eslogan es diferente y se&ntilde;ala a la corrupci&oacute;n del gobierno en general. Esas dos personas esperan, junto a su pancarta, que lleguen los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Muchos transe&uacute;ntes del barrio del Carmen los conocen ya. Lola, una vecina que sale por las tardes a pasear con su hija, Lola tambi&eacute;n, dice que le resultan admirables los manifestantes. &ldquo;Yo no estoy de acuerdo con ellos, pero f&iacute;jate que llevan a&ntilde;os aqu&iacute; plantados, todos los d&iacute;as y no faltan ni uno&rdquo;, explica. La camarera de un bar de la misma calle, en cambio, matiza: &ldquo;de lunes a viernes siempre est&aacute;n aqu&iacute;, menos en verano, Navidad y Semana Santa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Paco es el encargado de traer la pancarta. &ldquo;&iquest;De qu&eacute; peri&oacute;dico ven&iacute;s? &iquest;elDiario&hellip;? &iquest;Ese es <em>el del Escolar</em>? Vosotros sois del PSOE, pero bueno, mira, al menos sois los primeros periodistas que se interesan por nosotros en todo este tiempo&rdquo;. Se declaran enemigos ac&eacute;rrimos de este &ldquo;gobierno criminal&rdquo; y lamentan ser tan pocos. &ldquo;La juventud, el pueblo, est&aacute;is dormidos y no sois conscientes de lo que se nos viene encima&rdquo;, contin&uacute;a Paco, al tiempo que van llegando el resto de los asistentes.
    </p><h2 class="article-text">C&aacute;nticos y noticias</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/92421521-9d58-4cc8-bd06-2833c2849bc8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/92421521-9d58-4cc8-bd06-2833c2849bc8_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/92421521-9d58-4cc8-bd06-2833c2849bc8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/92421521-9d58-4cc8-bd06-2833c2849bc8_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/92421521-9d58-4cc8-bd06-2833c2849bc8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/92421521-9d58-4cc8-bd06-2833c2849bc8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/92421521-9d58-4cc8-bd06-2833c2849bc8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Un manifestante que se manifiesta contra el indulto a los independentistas en la Calle Princesa de Murcia frente a la sede del PSRM"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Un manifestante que se manifiesta contra el indulto a los independentistas en la Calle Princesa de Murcia frente a la sede del PSRM                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La convocatoria, explican, la hac&iacute;an a trav&eacute;s de un grupo de WhatsApp en el que hay m&aacute;s gente, pero cada vez se manifiestan menos. Ahora, dado el peso de la costumbre, no necesitan quedar para saber que all&iacute; se encontrar&aacute;n. &ldquo;Por el WhatsApp lo que hacemos es proponer c&aacute;nticos para el d&iacute;a siguiente y nos pasamos noticias y cosas de esas&rdquo;, dicen.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de otras cuatro personas, todas ellas mayores de sesenta a&ntilde;os, excepto un se&ntilde;or algo m&aacute;s joven, Ram&oacute;n, del que Paco nos advierte, &ldquo;huid mientras pod&aacute;is, porque como empiece a hablar no se va a callar en toda la tarde&rdquo;. Ya son viejos conocidos en el barrio, y tambi&eacute;n tienen sus adversarios, como otro hombre mayor, declarado votante socialista, que les lanza alguna puya cuando pasa por su lado. Ram&oacute;n le advierte que el Gobierno de Pedro S&aacute;nchez &ldquo;nos est&aacute; matando de hambre&rdquo;, y el se&ntilde;or socialista le se&ntilde;ala al torso, dej&aacute;ndole caer que hambre, lo que se dice hambre, no debe de pasar. &ldquo;&iquest;Sabe por qu&eacute; estoy gordo, se&ntilde;or m&iacute;o? Le pregunta; &rdquo;porque como pan&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es en ese momento cuando se sienten fuertes para empezar los c&aacute;nticos contra una sede del Partido Socialista aparentemente vac&iacute;a. &ldquo;Antes&rdquo;, arranca la se&ntilde;ora que acompa&ntilde;aba a Paco al principio, &ldquo;cuando estaba Pepe V&eacute;lez [antiguo secretario general del PSRM], se asomaba por la ventana y se re&iacute;a de nosotros. Al menos nos hac&iacute;a caso, porque el desgraciado que hay ahora [refiri&eacute;ndose a Francisco Lucas] lo &uacute;nico que ha hecho ha sido mandar a la polic&iacute;a a denunciarnos&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/51de7718-cab0-4eaa-bf61-ba780ec90ef6_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/51de7718-cab0-4eaa-bf61-ba780ec90ef6_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/51de7718-cab0-4eaa-bf61-ba780ec90ef6_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/51de7718-cab0-4eaa-bf61-ba780ec90ef6_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/51de7718-cab0-4eaa-bf61-ba780ec90ef6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/51de7718-cab0-4eaa-bf61-ba780ec90ef6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/51de7718-cab0-4eaa-bf61-ba780ec90ef6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Cartel que reza &#039;Pedro Sánchez, dimisión&#039; en la Calle Princesa de Murcia"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Cartel que reza &#039;Pedro Sánchez, dimisión&#039; en la Calle Princesa de Murcia                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La protesta, como es evidente, no cuenta con el permiso de la Delegaci&oacute;n del Gobierno, aunque seg&uacute;n ellos no la necesitan porque son menos de 20 personas. Mercedes, la m&aacute;s mayor del grupo, y tambi&eacute;n, hay que decirlo, la m&aacute;s exaltada de todos ellos, explica que no son ninguna manifestaci&oacute;n, sino una &ldquo;coalici&oacute;n de ciudadanos ofendidos&rdquo;, pero aun con todo tuvieron que buscarse un abogado para afrontar la denuncia de la Delegaci&oacute;n de Gobierno, aunque no tuvieron que pagar una multa finalmente. 
    </p><h2 class="article-text">Franco, &ldquo;un bendito&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n explica la propia Mercedes, ella &ldquo;no est&aacute; politizada&rdquo; y &ldquo;no vota a ning&uacute;n partido&rdquo;, pero s&iacute; que afirma que la izquierda es una &ldquo;panda de gentuza, vividores y asesinos que quieren reescribir la historia&rdquo;. &ldquo;Me r&iacute;o yo el 14 de abril, cuando salen a manifestarse y dicen 'Viva la Rep&uacute;blica'. Y una mierda. Asesinos todos. Al cura de esa iglesia de all&iacute; [la iglesia del Carmen] lo fusilaron. Y al de san Bartolom&eacute; tambi&eacute;n. Y al de san Ant&oacute;n. Y [&hellip;] tambi&eacute;n est&aacute; el asesino m&aacute;s grande de toda la historia, Sim&oacute;n Bol&iacute;var. Luego dicen de Franco, &iexcl;pero si fue un bendito!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo, por ejemplo, no soy tan radical como ella&rdquo;, dice Juan, otro de los asistentes, &ldquo;de hecho yo he votado a los socialistas siempre. Aqu&iacute; cada uno vota a una cosa y piensa de una manera distinta, pero esto ya no puede ser. &iquest;Es que no est&aacute;is viendo que se est&aacute;n cargando el pa&iacute;s?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        A ratos alg&uacute;n coche o moto que pasa por delante toca el claxon en se&ntilde;al de apoyo, pero para Paco no es suficiente: &ldquo;Nada, pitan y lo que t&uacute; quieras, pero no se nos une ni Dios, ya se les har&aacute; tarde&rdquo;. A ratos, alguno de los participantes interrumpe su protesta para unirse a la conversaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Claro, yo me imagino que t&uacute; estar&aacute;s encantado con este gobierno, &iquest;no?
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Yo soy anarquista, se&ntilde;ora &mdash;respondo en defensa propia&mdash;, a m&iacute; el gobierno me da igual.
    </p><p class="article-text">
        &mdash; &iquest;Anarquista? &mdash;contesta Paco&mdash; yo de joven estaba en la ORT [Organizaci&oacute;n Revolucionaria de Trabajadores], y &eacute;ramos mao&iacute;stas &mdash;dice, mientras enarbola su bandera rojigualda. 
    </p><p class="article-text">
        &mdash; &iquest;Y qu&eacute; pas&oacute;? Para acabar as&iacute;, quiero decir.
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Pues que nos aburguesamos de la hostia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/politica/ultimos-amnistia-siete-manifestantes-siguen-protestando-murcia-indulto-independentistas_1_13220126.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 May 2026 04:00:56 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/aa4a8287-a43f-4276-b92a-a7c5fe316849_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1572885" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/aa4a8287-a43f-4276-b92a-a7c5fe316849_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1572885" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los últimos de la amnistía: siete manifestantes siguen protestando en Murcia contra el indulto a los independentistas]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/aa4a8287-a43f-4276-b92a-a7c5fe316849_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Murcia,PSOE Murcia,PP Murcia,Vox,Protestas,Junts,Independentismo,Indultos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Instrucciones para inventar el amor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/instrucciones-inventar-amor_129_13225392.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5065281d-bb52-4b03-8275-2bbe659d1ee9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Instrucciones para inventar el amor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Enamorarse no sirve para nada práctico, y precisamente por eso se hace. Si busca utilidad, cómprese una lámpara.</p></div><p class="article-text">
        Conviene empezar por lo m&aacute;s sencillo, que es lo m&aacute;s peligroso: enam&oacute;rese. Pero no lo haga como quien se echa una manta encima en febrero. Enamorarse no sirve para nada pr&aacute;ctico, y precisamente por eso se hace. Si busca utilidad, c&oacute;mprese una l&aacute;mpara. Para inventar el amor, lo primero es elegir un d&iacute;a cualquiera. No busque un d&iacute;a importante; nada de martes heroicos ni domingos sentimentales; nada de fechas de guardar ni cumplea&ntilde;os. El amor no soporta los d&iacute;as solemnes.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s, elija una persona. No es necesario elegir a la m&aacute;s hermosa. No se apure: si lo inventa bien, tras todo el proceso, esa persona lo ser&aacute;. Pero no se esfuerce en encontrar la persona m&aacute;s hermosa porque la belleza evidente es un obst&aacute;culo. Elija, si es posible, a alguien normal, a alguien que al principio no tenga ninguna culpa de lo que le va a ocurrir. El amor se inventa entre dos inocentes para dejar de serlo. Despu&eacute;s, siga con atenci&oacute;n los siguientes pasos:
    </p><h2 class="article-text">Procure estar distra&iacute;do/a</h2><p class="article-text">
        Es indispensable. El amor entra mejor cuando uno est&aacute; mirando otra cosa. No quiera enamorarse con solemnidad: el amor no sabe qu&eacute; hacer con la solemnidad; se le resbalar&aacute;, se reir&aacute; de usted y se evaporar&aacute; ante sus ojos y tendr&aacute; que empezar otra vez. En cambio, si est&aacute; ocupado en una tonter&iacute;a, el amor comenzar&aacute; a materializarse a su lado como el que no quiere la cosa.
    </p><h2 class="article-text">Permita que ocurra lo absurdo</h2><p class="article-text">
        Porque el amor es, ante todo, una irrupci&oacute;n de lo absurdo en la vida cotidiana. Un d&iacute;a, repasando la lista de la compra, se descubrir&aacute; pensando en esa persona y comenzar&aacute; a sentir que el universo en su conjunto se ha desplazado unos cent&iacute;metros. Ah&iacute; empieza, no lo ignore.
    </p><h2 class="article-text">Acepte los s&iacute;ntomas</h2><p class="article-text">
        Trate de hacerlo sin perder la compostura (opcional). Se enamora uno cuando el cuerpo y la mente empiezan a traicionarle con dulzura. Cuando el est&oacute;mago empieza a comportarse como un coj&iacute;n vibrador o cuando la mente, que antes era un tren disciplinado, comienza a transformarse en una bicicleta sin frenos. Si usted se siente rid&iacute;culo, felicidades. Todo va bien.
    </p><h2 class="article-text">No se resista</h2><p class="article-text">
        Hay gente que se defiende del amor como el que combate a la fiebre. Se guarda reposo, se levantan muros y se consulta con amigos sanos. Suelen repetirse expresiones como &ldquo;ya s&eacute; c&oacute;mo termina esto&rdquo;. No tema. Si es de verdad, nunca termina. Lo &uacute;nico que termina es uno. As&iacute; que no se resista, deje que el amor lo atraviese.
    </p><h2 class="article-text">No intente entender qu&eacute; est&aacute; haciendo</h2><p class="article-text">
        El amor es un idioma que se balbucea hasta convertirlo en lengua materna. Usted va a decir cosas mal, va a interpretar silencios como tragedias y, llegado el caso, confundir&aacute; cansancio con indiferencia. Es normal. Lo anormal ser&iacute;a entenderlo todo a la primera.
    </p><h2 class="article-text">Ahora viene lo m&aacute;s importante: la mirada</h2><p class="article-text">
        Mire a la otra persona como una puerta que lleva a un lugar que no existe en los mapas. No la mire como se mira a alguien deseable, eso ser&iacute;a vulgar. Si lo est&aacute; haciendo bien, esa persona empezar&aacute; a sentirse distinta. Cuando ya haya mirada, proceda a inventar el futuro.
    </p><p class="article-text">
        En este punto, el amor empieza a ser verdadero, y aqu&iacute; es donde est&aacute; la magia: si usted ha inventado bien el amor, dejar&aacute; de ser un invento.
    </p><p class="article-text">
        Si todo eso ocurre y ha seguido estas instrucciones, felicidades. Y entonces, por favor, no intente desinventarlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/instrucciones-inventar-amor_129_13225392.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 May 2026 19:48:15 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5065281d-bb52-4b03-8275-2bbe659d1ee9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="8990532" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5065281d-bb52-4b03-8275-2bbe659d1ee9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="8990532" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Instrucciones para inventar el amor]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5065281d-bb52-4b03-8275-2bbe659d1ee9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo único que no puede tumbar el Congreso es una huelga de alquileres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/unico-no-tumbar-congreso-huelga-alquileres_129_13188698.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/41de6b37-7dd7-4e66-b7e8-4afb57a1a495_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo único que no puede tumbar el Congreso es una huelga de alquileres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El día que dejemos de pagarlo todos a la vez, no va a ser una catástrofe, va a ser, por fin, una negociación</p></div><p class="article-text">
        Dentro de dos semanas voy a estar viviendo en un hotel de las islas frisias holandesas. No de vacaciones, creo que se entiende. Me voy porque en Espa&ntilde;a, en el a&ntilde;o 2026, me resulta m&aacute;s barato pagar una habitaci&oacute;n en un archipi&eacute;lago del Mar del Norte que acceder a un alquiler en mi propio pa&iacute;s, porque mi pa&iacute;s, que es Espa&ntilde;a, ha decidido priorizar que unas cuantas sanguijuelas puedan vivir de mi salario antes que yo mismo. Hay frases que se ensayan mentalmente durante d&iacute;as antes de escribirlas, porque suenan a cosa que no puede ser verdad. Esta es verdad. Detr&aacute;s de esas frases solo queda un silencio que se ha ido instalando entre lo que cuesta vivir y lo que se puede ganar honradamente.
    </p><p class="article-text">
        El alquiler en Espa&ntilde;a subi&oacute; un 8,5 por ciento el a&ntilde;o pasado. En Valencia, en cinco a&ntilde;os, ha subido un 70 por ciento; en Barcelona un 55 por ciento y en Madrid un 45 por ciento. Estos n&uacute;meros ya no sorprenden a nadie, que tambi&eacute;n es la peor forma de sorprender. Nos hemos acostumbrado a que las cifras sean obscenas porque llevan tanto tiempo si&eacute;ndolo que han perdido su capacidad de escandalizar. Decir que el alquiler ha subido un 70 por ciento en cinco a&ntilde;os en una ciudad espa&ntilde;ola suena, a estas alturas, a meteorolog&iacute;a. A m&iacute; me suena a la voz met&aacute;lica de la megafon&iacute;a de un aeropuerto.
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno aprob&oacute; hace unos meses un Real Decreto que dec&iacute;a, en esencia, que si tu contrato termina este a&ntilde;o o el que viene, pod&iacute;as pedir dos a&ntilde;os m&aacute;s al mismo precio, con una subida m&aacute;xima del 2%. Nada del otro mundo, lo m&iacute;nimo. Lo m&iacute;nimo de lo m&iacute;nimo, de hecho, porque ni siquiera tocaba lo que de verdad destroza a la gente: el precio de la mensualidad; lo que te piden cuando llamas por un piso y todav&iacute;a no has firmado nada y ya te han descartado, porque si algo nos ha ense&ntilde;ado el capitalismo es que seas quien seas siempre hay alguien m&aacute;s desesperado que t&uacute; y dispuesto a pagar lo que sea.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute;, personalmente, ese decreto no me habr&iacute;a salvado porque a m&iacute; ya no me salva nada dentro del mercado actual. Con todo, el Congreso vot&oacute; el decreto este martes y se encarg&oacute; de enterrarlo, por si acaso. Lo han enterrado, juntos, el PP, Vox y Junts, que son tres partidos que no tienen nada en com&uacute;n excepto que ninguno de sus diputados tiene que buscar piso este a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Bustinduy ha dicho que volver&aacute;n a intentarlo las veces que haga falta, y yo se lo agradezco, pero los ministros tienen la capacidad de hablar siempre en futuro mientras los dem&aacute;s vivimos en un presente que nos aplasta. Y lo que necesitamos, en realidad, no es otro decreto de m&iacute;nimos que proteja a los que ya tienen contrato; que tambi&eacute;n. Lo que necesitamos es que alguien ponga un techo a los que te pueden ofrecer un techo. Lo que necesitamos es que el mercado no pueda pedirte lo que le d&eacute; la gana solo porque hay alguien dispuesto a pagar lo que sea porque vivir en la calle no es una opci&oacute;n. Pero eso no estaba en el decreto. Eso no est&aacute; en ning&uacute;n sitio.
    </p><p class="article-text">
        Lo que s&iacute; est&aacute;, en cambio, es la sensaci&oacute;n de que uno ya no sabe muy bien qu&eacute; hacer con el enfado. El enfado es una cosa rara cuando se alarga durante a&ntilde;os. Al principio escribes sobre ello, lo hablas con un amigo, discutes en una sobremesa, le explicas a alg&uacute;n imb&eacute;cil en Twitter por qu&eacute; no tiene raz&oacute;n y despu&eacute;s te cansas. Despu&eacute;s te das cuenta de que ese imb&eacute;cil tampoco tiene la culpa, que ese imb&eacute;cil tambi&eacute;n paga un alquiler, que en realidad est&aacute;is los dos discutiendo sobre qui&eacute;n va a salir peor parado de una pelea que ninguno de los dos va a ganar. Y te callas porque est&aacute;s cansado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Delante de un contrato de trabajo en neerland&eacute;s es donde uno empieza a pensar cosas que hace cinco a&ntilde;os no pensaba. Cosas que quiz&aacute; tengan mala prensa o que resuenan a c&aacute;ntico del Vi&ntilde;a Rock; cosas que un columnista responsable evitar&iacute;a pronunciar. Pero los columnistas responsables llevan veinte a&ntilde;os evit&aacute;ndolas y los alquileres han subido como un viaje de popper, as&iacute; que igual la responsabilidad dial&eacute;ctica ha consistido, todo este tiempo, en evitar hablar de lo que deber&iacute;amos empezar a planificar como una acci&oacute;n coordinada.
    </p><p class="article-text">
        La historia tiene tres respuestas para cuando la ley no es justa y ninguna de ellas es c&oacute;moda para quienes tienen mucho que perder. La primera es que si el Contrato Social no nos protege, no le debemos nada; la segunda es que un alquiler que no se puede pagar es un alquiler que, antes o despu&eacute;s, no se paga. Y la &uacute;ltima de ellas es que el d&iacute;a que dejemos de pagarlo todos a la vez, no va a ser una cat&aacute;strofe, va a ser, por fin, una negociaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/unico-no-tumbar-congreso-huelga-alquileres_129_13188698.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 May 2026 19:30:36 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/41de6b37-7dd7-4e66-b7e8-4afb57a1a495_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1701764" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/41de6b37-7dd7-4e66-b7e8-4afb57a1a495_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1701764" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Lo único que no puede tumbar el Congreso es una huelga de alquileres]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/41de6b37-7dd7-4e66-b7e8-4afb57a1a495_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Ayudas al alquiler]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Murcia dedica cuatro veces más calles a hombres que a mujeres: "Tienes que ser una santa para que te pongan una"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/murcia-dedica-cuatro-veces-calles-hombres-mujeres-tienes-santa-pongan_1_13167680.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2de7c842-261c-47ce-ba57-bd89769c751e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Murcia dedica cuatro veces más calles a hombres que a mujeres: &quot;Tienes que ser una santa para que te pongan una&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cambiar el nombre de una calle que ya tiene uno no es sencillo. La ley solo lo permite sin mayor trámite cuando hay motivación de memoria histórica de por medio</p></div><p class="article-text">
        Nombrar una calle es un acto de memoria. No de toda memoria: m&aacute;s bien de la que alguien (un ayuntamiento, una comisi&oacute;n o una junta municipal) decide qu&eacute; merece quedar fijado en el sitio m&aacute;s visible posible: la placa que da nombre al lugar donde la gente vive, trabaja y se orienta, o a donde llega el correo. El callejero de una ciudad es, en cierta medida, una lista de personas que se ha decidido inmortalizar. Y esa lista, en la ciudad de Murcia, como en casi cualquier ciudad espa&ntilde;ola, es abrumadoramente masculina.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del pragmatismo, cuando las ciudades se expanden y las calles solo dan a otras calles, cuando las calles ya solo son ramales de la urbe sin mucha m&aacute;s identidad, los od&oacute;nimos -los nombres propios de las calles- pasan a ser, en muchos casos, una forma de homenajear a los ilustres, a los santos, a las v&iacute;rgenes y a todo aquel o aquella, sobre todo aquel, digno de tener una calle, una plaza o un jard&iacute;n con su nombre. En Murcia, ese alguien tiene nombre de hombre en m&aacute;s del 80% de los casos en que ese nombre es el de una persona real.
    </p><p class="article-text">
        Antes que nada, los n&uacute;meros: de las m&aacute;s de 5.300 calles que conforman el callejero de Murcia, apenas algo m&aacute;s de un tercio lleva el nombre de una persona; aproximadamente el 37 por ciento. El resto, nombres neutros como por ejemplo la Avenida de la Libertad, responde a una l&oacute;gica distinta. Pero de ese tercio que s&iacute; homenajea a alguien, la proporci&oacute;n es contundente; en n&uacute;meros absolutos: 1.647 calles con nombre de hombre frente a 367 con nombre de mujer. Dicho de otra manera, por cada calle dedicada a una mujer en Murcia hay cuatro y media dedicadas a un hombre.
    </p><h2 class="article-text">Figuras ilustres y ... masculinas</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Es un reflejo de la sociedad&rdquo;, resume Mercedes Nicol&aacute;s, presidenta de la Federaci&oacute;n de Asociaciones de Memoria Hist&oacute;rica. &ldquo;Nunca falta un maestro, un m&eacute;dico, o hasta un alcalde al que homenajear, pero la mayor&iacute;a de las veces eran y son hombres. Las figuras ilustres del pueblo siempre han sido masculinas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Nicol&aacute;s expone un ejemplo en concreto: en las pedan&iacute;as de la ciudad siempre ha habido mujeres que asist&iacute;an en los partos antes de que existiera la figura reglada de la matrona. &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; no hay un homenaje a esas mujeres?&rdquo;, se pregunta. La respuesta est&aacute;, en parte, en qui&eacute;n decide qu&eacute; merece la pena recordarse. Y quienes deciden son &ldquo;tambi&eacute;n, casi siempre, hombres&rdquo;. Esta cifra todav&iacute;a se afina m&aacute;s si se separa lo religioso de lo civil. Casi cuatro de cada diez calles con nombre de mujer en Murcia llevan el nombre de una Virgen o una santa; en el caso de los hombres, esa proporci&oacute;n baja a algo m&aacute;s de una de cada ocho. Cuando solo se cuentan personas del &aacute;mbito laico, la desproporci&oacute;n alcanza una ratio de m&aacute;s de seis a uno a favor de los hombres. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/62ab539b-4e35-4b24-aff0-10358c97ac0d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/62ab539b-4e35-4b24-aff0-10358c97ac0d_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/62ab539b-4e35-4b24-aff0-10358c97ac0d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/62ab539b-4e35-4b24-aff0-10358c97ac0d_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/62ab539b-4e35-4b24-aff0-10358c97ac0d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/62ab539b-4e35-4b24-aff0-10358c97ac0d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/62ab539b-4e35-4b24-aff0-10358c97ac0d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Calle de Santa Teresa, en Murcia"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Calle de Santa Teresa, en Murcia                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        De las 367 calles con nombre de mujer en Murcia, 142 corresponden a v&iacute;rgenes, santas o beatas. Esther Nevado, edil socialista ligada a la Comisi&oacute;n de Calles durante los dos a&ntilde;os de gobierno socialista en el Ayuntamiento de Murcia, lo resume con una frase: &ldquo;Casi parece que para que te pongan una calle tienes que ser santa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esther Nevado lleg&oacute; a la Comisi&oacute;n de Calles del Ayuntamiento de Murcia durante los dos a&ntilde;os de gobierno socialista sin un diagn&oacute;stico previo del problema. El diagn&oacute;stico lleg&oacute; solo. &ldquo;Cuando convoqu&eacute; la primera comisi&oacute;n, me di cuenta de que de veinte nombres que me propon&iacute;an las pedan&iacute;as, diecinueve eran de hombres&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Un problema de escala</h2><p class="article-text">
        Era la costumbre cayendo por su propio peso. &ldquo;Los alcaldes ped&aacute;neos solo propon&iacute;an lo que siempre se hab&iacute;a propuesto, y las juntas municipales votaban lo que siempre se hab&iacute;a votado. Y la comisi&oacute;n aprobaba lo que le llegaba&rdquo;. Pero Nevado decidi&oacute; cambiar las reglas: modific&oacute; el reglamento para exigir que las propuestas de cada pedan&iacute;a fueran paritarias durante un mandato completo. Si una junta presentaba dos nombres de hombre, la siguiente tanda ten&iacute;a que ser de dos mujeres. Si no, la propuesta se devolv&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La medida sigue vigente hoy en d&iacute;a y, seg&uacute;n explica Nevado, la administraci&oacute;n actual del Consistorio la respeta. Pero tiene un techo evidente. El municipio de Murcia no crece lo suficientemente r&aacute;pido como para que el cambio sea perceptible en el corto plazo. &ldquo;Har&aacute;n falta doscientos a&ntilde;os para llegar a la paridad del callejero&rdquo;, sentencia. El problema es de escala: la comisi&oacute;n se re&uacute;ne cada seis meses, aprueba una veintena de nombres por sesi&oacute;n y el grueso del callejero -construido durante siglos sin seguir criterios de paridad- permanece intacto. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6369d217-196d-4fca-bb25-79336f4dcdf1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6369d217-196d-4fca-bb25-79336f4dcdf1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6369d217-196d-4fca-bb25-79336f4dcdf1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6369d217-196d-4fca-bb25-79336f4dcdf1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/6369d217-196d-4fca-bb25-79336f4dcdf1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/6369d217-196d-4fca-bb25-79336f4dcdf1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/6369d217-196d-4fca-bb25-79336f4dcdf1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Calle de la poeta, dramaturga y ensayista Carmen Conde, en Murcia"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Calle de la poeta, dramaturga y ensayista Carmen Conde, en Murcia                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Cambiar el nombre de una calle que ya tiene uno no es sencillo. La ley solo lo permite sin mayor tr&aacute;mite cuando hay motivaci&oacute;n de memoria hist&oacute;rica de por medio. En el resto de casos, la placa queda donde est&aacute;. &ldquo;Qu&eacute; prudentes somos los dem&oacute;cratas&rdquo;, dice Jorge Dioni, ensayista y escritor, autor de <em>La Espa&ntilde;a de las piscinas</em> y <em>El Malestar de las ciudades</em>, entre otros, al salir a colaci&oacute;n el tema. &ldquo;Los franquistas no ten&iacute;an tantos reparos en cambiar el nombre a las cosas&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Lobosillo: de nombres franquistas a femeninos</h2><p class="article-text">
        Hubo un lugar de Murcia donde s&iacute; se movi&oacute; todo de golpe. Lobosillo es una pedan&iacute;a peque&ntilde;a donde hace poco, nueve de sus calles llevaban nombres franquistas, incluida una dedicada al propio Francisco Franco. Cuando la Ley de Memoria Hist&oacute;rica oblig&oacute; a retirarlos, la Junta Municipal hizo algo que llam&oacute; la atenci&oacute;n: las nueve propuestas de sustituci&oacute;n fueron nombres de mujeres. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Las quit&aacute;bamos por la Ley de Memoria Hist&oacute;rica y las nueve propuestas que se hicieron eran nueve mujeres&rdquo;, recuerda Nevado. Mercedes Nicol&aacute;s lo confirma: fue el cambio m&aacute;s significativo en el callejero murciano en t&eacute;rminos de g&eacute;nero. Una pedan&iacute;a pas&oacute;, de golpe, &ldquo;de tener media docena de franquistas a tener media docena de mujeres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Jorge Dioni pone de manifiesto un marco m&aacute;s amplio. &ldquo;Lo que homenajeas con las calles o con las estatuas, con los nombres de los recintos deportivos... es la gente que importa&rdquo;, dice. Es una declaraci&oacute;n de intenciones. El callejero, en ese sentido, no es neutro: trata de discriminar qui&eacute;n hizo cosas y qui&eacute;n no. El asunto se complica cuando se intenta corregir. 
    </p><p class="article-text">
        La revisi&oacute;n incomoda, dice, porque &ldquo;pone nerviosa a mucha gente que se siente cerca de entrar en el canon&rdquo;. Lo mismo pasa con las calles: no es que nadie pierda la suya, pero s&iacute; que el baremo cambia. Y hay quien lo vive como una amenaza. &ldquo;Hay gente que piensa en el mundo como en una tarta de la que, si alguien se come un trozo, ese trozo no me lo como yo.&rdquo;
    </p><h2 class="article-text">En las calles, pero no en las paredes</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a418256f-a14b-41d9-8651-0d0796b5a472_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a418256f-a14b-41d9-8651-0d0796b5a472_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a418256f-a14b-41d9-8651-0d0796b5a472_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a418256f-a14b-41d9-8651-0d0796b5a472_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a418256f-a14b-41d9-8651-0d0796b5a472_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a418256f-a14b-41d9-8651-0d0796b5a472_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a418256f-a14b-41d9-8651-0d0796b5a472_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Plaza de la poeta y novelista Rosalía de Castro, en Murcia"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Plaza de la poeta y novelista Rosalía de Castro, en Murcia                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La desproporci&oacute;n no es solo simb&oacute;lica. El libro <em>El callejero</em>, de Capit&aacute;n Swing, recoge el caso de una calle en las <em>Midlands </em>inglesas cuyo nombre era un vulgarismo sexual. En 2018, un vecino impuls&oacute; una campa&ntilde;a para cambiarlo argumentando que el precio de los pisos de la zona podr&iacute;a subir decenas de miles de libras si desaparec&iacute;a de la placa. El nombre de una calle mueve, adem&aacute;s de autoestimas, dinero.
    </p><p class="article-text">
        Aida Dos Santos, autora de <em>Hijas del hormig&oacute;n</em>, apunta que hay estudios en Reino Unido que han encontrado precisamente eso: que las calles con nombre de mujer tienen precios de vivienda m&aacute;s bajos que las que llevan nombre de hombre. &ldquo;No solamente hay menos calles de mujeres&rdquo;, explica, &ldquo;sino que cuando se decide ponerle el nombre de una mujer a una calle, no suele ser en los barrios m&aacute;s pudientes ni en los mejor considerados.&rdquo; El sesgo no se limita &uacute;nicamente a qui&eacute;n aparece en la placa: tambi&eacute;n determina el d&oacute;nde. 
    </p><p class="article-text">
        Dos Santos a&ntilde;ade otro giro: las mujeres son, estad&iacute;sticamente, las que m&aacute;s recorren las calles a pie y las que m&aacute;s usan el transporte p&uacute;blico. Y a veces, aunque no aparezcan en las placas, acaban d&aacute;ndole nombre a los espacios a trav&eacute;s del uso. &ldquo;Las plazas de abastos muchas veces no se llaman plazas de abastos&rdquo;, explica, &ldquo;pero como la actividad principal es que vayan las mujeres a hacer la compra, al final las calles acaban siendo conocidas por el uso que se le da y no por el nombre que le han querido poner. Son ellas las que habitan el espacio, pero son ellos los que figuran en la pared&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/murcia-dedica-cuatro-veces-calles-hombres-mujeres-tienes-santa-pongan_1_13167680.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Apr 2026 20:59:46 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2de7c842-261c-47ce-ba57-bd89769c751e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="8132907" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2de7c842-261c-47ce-ba57-bd89769c751e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="8132907" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Murcia dedica cuatro veces más calles a hombres que a mujeres: "Tienes que ser una santa para que te pongan una"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2de7c842-261c-47ce-ba57-bd89769c751e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Murcia,Región de Murcia,Feminismo,Artistas,mujeres,Urbanismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Trump va a dejar a Pedro Sánchez como poco menos que el Che Guevara]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/trump-pedro-sanchez-che-guevara_129_13170868.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b8a37022-d985-46e2-865c-878743b583be_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2006y466.jpg" width="1200" height="675" alt="Trump va a dejar a Pedro Sánchez como poco menos que el Che Guevara"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si hay algo que une a la izquierda española desde los tiempos de Anguita es querer salir de la OTAN, y si hay algo que Trump no va a conseguir es echarnos, pero eso ya da igual</p></div><p class="article-text">
        A m&iacute; que me llamen c&iacute;nico, si quieren, me da igual, pero llevo ya unos meses poni&eacute;ndome las noticias a la hora de comer y de cenar para echarme unas risas. Que me llamen c&iacute;nico, o fr&iacute;volo, o que me llamen imb&eacute;cil: me da igual; me da igual porque da igual lo que yo opine, as&iacute; que imagino que tanto dar&aacute; lo que opinen los dem&aacute;s, pero yo llevo ya unos meses poni&eacute;ndome las noticias a la hora de comer y de cenar para echarme unas risas. La premisa es que las escucho con atenci&oacute;n y hasta me asombro, y digo &iexcl;madre m&iacute;a! cuando hay una noticia verdaderamente tr&aacute;gica, como un asesinato machista o una de esas historias tristes que salen de vez en cuando, pero es pronunciar el presentador o la presentadora del canal 24h la palabra &ldquo;Donald Trump&rdquo; y me empieza a cambiar el gesto de la cara.
    </p><p class="article-text">
        No es que no me tome en serio la amenaza que representa, al rev&eacute;s: en realidad, me da p&aacute;nico c&oacute;mo est&aacute; dejando la ventana de Overton -en esta columna es verdadera devoci&oacute;n la que sentimos por Overton y su ventana- en lo que se refiere a la pol&iacute;tica internacional, ya que a Trump le quedan cuatro d&iacute;as, sea por viejo o por granjearse enemigos de toda &iacute;ndole, pero el movimiento MAGA que va tras &eacute;l est&aacute; lleno de pirados sanos y j&oacute;venes dispuestos a seguir la estela que est&aacute; dejando. La cuesti&oacute;n es que de un tiempo a esta parte encuentro la geopol&iacute;tica casi al nivel de los desastres naturales, casi al nivel de un supervolc&aacute;n o de un tsunami, casi al nivel de algo que, si dice de ocurrir, pues eso: va a ocurrir, quiera yo o no quiera. Democratizar la geopol&iacute;tica es tal ox&iacute;moron que tiene el mismo sentido que un refer&eacute;ndum para decidir la direcci&oacute;n del viento.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la parte positiva es que, estando completamente a merced de que unos y otros no se arrasen y arrastren a todos los dem&aacute;s, por efecto domin&oacute;, al m&aacute;s oscuro de los avernos, en lo que a la pol&iacute;tica interna se refiere, la existencia de este se&ntilde;or naranja y del carnicero Netanyahu nos aleja cada d&iacute;a un poco m&aacute;s de que vuelva a gobernar la derecha. Y es divertido de ver c&oacute;mo el Partido Republicano de Estados Unidos est&aacute; haciendo m&aacute;s que Sumar, pobrecitos m&iacute;os, por convertir a Pedro S&aacute;nchez en un l&iacute;der de izquierdas.
    </p><p class="article-text">
        Trump est&aacute; picad&iacute;simo con Espa&ntilde;a, y mi teor&iacute;a es que por culpa de las tonter&iacute;as que le pregunta cierto corresponsal del ABC cada vez que lo tiene delante (&iquest;A que el gobierno de Espa&ntilde;a es mal&iacute;simo, <em>Mr. President</em>?). Es broma; no regalemos relevancia a quien no merece ni dejar constancia. Pero es cierto que Trump est&aacute; verdaderamente molesto con nosotros porque Pedro S&aacute;nchez ha tenido el tino de subirle la apuesta al PP: &iquest;Que vosotros llev&aacute;is las campa&ntilde;as auton&oacute;micas en clave nacional? Sin problema: nosotros vamos a llevarlas en clave internacional. No va a servir de mucho para evitar que Andaluc&iacute;a le entregue una casi asegurada mayor&iacute;a absoluta a Moreno Bonilla, pero s&iacute; para que, a nivel nacional, todo el mundo vea que Feij&oacute;o no vale ni para presidente de una asociaci&oacute;n de botijeros.
    </p><p class="article-text">
        El nuevo giro de los acontecimientos pasa por plantearse desde el Pent&aacute;gono la tonter&iacute;a de echar a Espa&ntilde;a de la OTAN; tonter&iacute;a porque no nos pueden echar y, segundo, tonter&iacute;a porque, si alguien va a llegar a 2030 sin ser miembro de la Alianza Atl&aacute;ntica, estos van a ser los yanquis; y no lo digo yo, lo han dicho ellos mismos, lo que pasa es que como Trump <em>always chicken out</em> lo m&aacute;s seguro es que todo acabe en nada. Siempre se ha bromeado con que los pol&iacute;ticos nunca cumplen sus promesas, pero estamos entrando en una etapa del mundo en la que, por lo visto, ahora tampoco cumplen con sus amenazas.
    </p><p class="article-text">
        Pedro S&aacute;nchez lleva a&ntilde;os intentando convencer a su izquierda de que es de izquierdas sin demasiado &eacute;xito. Ha intentado la ret&oacute;rica, ha intentado los gestos, ha intentado el reconocimiento de Palestina, ha intentado pelearse con Feij&oacute;o en el Congreso con la cara de quien se sabe solo en el ring. Nada. La izquierda siempre con el ce&ntilde;o fruncido, siempre con el pero, siempre con el no-es-suficiente. Y va a ser Trump, con un email redactado por alg&uacute;n analista del Pent&aacute;gono que cobra ciento veinte mil d&oacute;lares al a&ntilde;o, quien le resuelva el problema de un plumazo. Porque si hay algo que une a la izquierda espa&ntilde;ola desde los tiempos de Anguita es querer salir de la OTAN, y si hay algo que Trump no va a conseguir es echarnos, pero eso ya da igual. El relato es el relato.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/trump-pedro-sanchez-che-guevara_129_13170868.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Apr 2026 20:09:12 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b8a37022-d985-46e2-865c-878743b583be_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2006y466.jpg" length="3689130" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b8a37022-d985-46e2-865c-878743b583be_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2006y466.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3689130" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Trump va a dejar a Pedro Sánchez como poco menos que el Che Guevara]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b8a37022-d985-46e2-865c-878743b583be_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2006y466.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La mayor debilidad de Vox es irreversible]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/mayor-debilidad-vox-irreversible_129_13151743.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/515a2db9-f277-4c32-95e0-a77df8d058da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La mayor debilidad de Vox es irreversible"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La purga de Ortega Smith y Antelo, visto desde esta óptica, tiene otra lectura. No solo es un acto de centralización del poder, también es una respuesta desesperada a un problema existencial: si no elimina a los que tienen capacidad de cuidar de sus gentes iba a perder el control sobre las bases del partido</p></div><p class="article-text">
        Lo que est&aacute; pasando en Vox es mucho m&aacute;s sencillo de lo que parece. Olv&iacute;dense de un &ldquo;colapso&rdquo;, una balcanizaci&oacute;n, o incluso de una unidaspodemizaci&oacute;n del partido de Abascal, porque no va a ocurrir. Matizo: puede ocurrir, pero no es lo que va a ocurrir con mayor probabilidad. Lo que est&aacute; por venir en Vox tiene dos caminos muy bien diferenciados y todo depender&aacute; de si pretenden planear sobre el largo plazo o ejecutar un vuelo gallin&aacute;ceo para sacar a S&aacute;nchez del Gobierno en 2027.
    </p><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas semanas han ca&iacute;do Javier Ortega Smith y Jos&eacute; &Aacute;ngel Antelo, entre otros. Esto forma parte de una estrategia en paralelo de Abascal para descabezar a las fuerzas locales y auton&oacute;micas del partido que pudieran convertirse eventualmente en barones como los que hay en el PP o en el PSOE; o sea, un esfuerzo dirigido a erigirse como &uacute;nica cabeza visible y plausible del partido. Con Ortega Smith y Antelo han ca&iacute;do tambi&eacute;n sus subordinados y seguidores a nivel auton&oacute;mico y han sido reemplazados por gente m&aacute;s af&iacute;n a la c&uacute;pula nacional; aqu&iacute; es donde la mayor&iacute;a de an&aacute;lisis, en mi opini&oacute;n, caen en el error: no se trata tanto de una purga como de un castigo a la insumisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La estrategia de Vox de salirse de los gobiernos auton&oacute;micos en julio de 2024 les sali&oacute; relativamente bien, porque consiguieron crecer electoralmente y demostrar a sus votantes que no iban a regalarle al PP las llaves de la gobernabilidad. Pero ocurre que cuando la pol&iacute;tica es espect&aacute;culo, hacer el mismo truco dos veces seguidas acaba aburriendo, aunque ese no es el problema. No el &uacute;nico, al menos, al que los ultraderechistas se enfrentan estos meses. En elDiario.es Murcia public&aacute;bamos hace unos d&iacute;as una pieza de investigaci&oacute;n donde segu&iacute;amos la pista a Isidro Carrasco, portavoz de Vox en el municipio de &Aacute;guilas, que, siendo edil de ese Ayuntamiento, hab&iacute;a sido fichado tambi&eacute;n como asesor del Grupo Municipal de Vox en el Ayuntamiento de Cartagena.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tirando un poco del hilo de Carrasco, encontramos que, unos meses antes, hab&iacute;a dado un puesto de libre adjudicaci&oacute;n a la nuera de Carmen Mendui&ntilde;a, que a su vez es portavoz de Vox en Lorca y miembro del Comit&eacute; Ejecutivo Provincial que dimiti&oacute; en bloque para hacer caer a Antelo. S&eacute; que puede parecer algo lioso, tanto nombre y tanto don nadie recolocado de aqu&iacute; para all&aacute; como si Vox fuese una ETT, pero aqu&iacute; viene la cuesti&oacute;n de fondo. Estos movimientos son, en esencia, una cadena de favores que se paga en forma de sueldos p&uacute;blicos; aunque sea cuestionable, no es ilegal, pero nos sirve para entender el motivo por el que en Vox est&aacute; dimitiendo tanta gente, y que revela, adem&aacute;s, su principal debilidad.
    </p><p class="article-text">
        La estrategia de Vox de abandonar los gobiernos, ya sean auton&oacute;micos o municipales, m&aacute;s all&aacute; de su utilidad t&aacute;ctica (debilitar la posici&oacute;n de los populares), tiene un efecto colateral. Dicho en rom&aacute;n paladino, est&aacute;s pidi&eacute;ndole a un mindundi del Ayuntamiento de, no s&eacute;, Retru&eacute;cano del Caudillo, que renuncie a su puesto de concejal de festejos, fruto de las coaliciones con el PP y por el que le retribuyen treinta mil pavos anuales, &uacute;nicamente por una cuesti&oacute;n de estrategia de partido. Y claro, aparecen los d&iacute;scolos.
    </p><p class="article-text">
        El PP -y el PSOE- se pueden permitir pedir a sus peones hacer estos sacrificios porque son partidos-empresa gigantescos y, si hoy te quito el sueldo del Ayuntamiento, ma&ntilde;ana te pongo otro de asesor, te contrato en el partido, te llevo a Europa o ya veremos qu&eacute; hacemos para no dejarte tirado. Vox no puede.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; est&aacute; el nudo gordiano. No tienen suficientes puestos, ni suficiente dinero, ni suficiente estructura para reciclar a todos los que sacrifican algo por el partido. Cuando pides a alguien que abandone un puesto remunerado en un Ayuntamiento, dejas de tener herramientas para mantenerlo leal. Y eso es exactamente lo que est&aacute; sucediendo: los que se van no se van porque ideol&oacute;gicamente desacuerden con Abascal, sino porque Abascal les est&aacute; pidiendo que renuncien a su fuente de ingresos sin poder ofrecerles nada a cambio. Sobre todo cuando son conscientes de que Abascal est&aacute; vampirizando la econom&iacute;a del partido al completo. Son divorcios econ&oacute;micos, no pol&iacute;ticos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La purga de Ortega Smith y Antelo, visto desde esta &oacute;ptica, tiene otra lectura. No solo es un acto de centralizaci&oacute;n del poder, tambi&eacute;n es una respuesta desesperada a un problema existencial: si no elimina a los que tienen capacidad de cuidar de sus gentes iba a perder el control sobre las bases del partido. Mejor descabezarlos que permitir que florecieran como alternativas.
    </p><p class="article-text">
        La iron&iacute;a de todo esto es que Abascal ha elegido ganar en corto plazo mediante la centralizaci&oacute;n total de los recursos pol&iacute;ticos para las elecciones de 2027 a costa de garantizar su derrota en el largo plazo. Ha sacrificado la estructura del partido por el control de las bases; ha intercambiado la durabilidad por la toma de poder inmediata. Si gana en 2027, tal vez la maniobra le merezca la pena. Pero si falla, cuando en 2027 vea que sus sacrificios no han servido, descubrir&aacute; que ha quemado todos los puentes que lo manten&iacute;an vivo. Y no va a ganar porque Feij&oacute;o no sabe por d&oacute;nde le da el aire, y ellos han pasado demasiado tiempo a la sombra de Trump y de Israel. Vox habla de s&iacute; mismo como un partido que no tiene techo, cuyo movimiento social, su pendulazo, no tiene vuelta atr&aacute;s, pero s&iacute; la tiene. La verdadera debilidad de Vox es estructural y es irreversible.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/mayor-debilidad-vox-irreversible_129_13151743.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Apr 2026 20:22:32 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/515a2db9-f277-4c32-95e0-a77df8d058da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="529707" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/515a2db9-f277-4c32-95e0-a77df8d058da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="529707" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La mayor debilidad de Vox es irreversible]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/515a2db9-f277-4c32-95e0-a77df8d058da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Ministerio del Interior aprueba el asilo de Dina Najim, la palestina atrapada en Gaza que espera reunirse con su familia en Murcia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/politica/ministerio-interior-aprueba-asilo-dina-najim-palestina-atrapada-gaza-espera-reunirse-familia-murcia_1_13139322.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2765b2cb-28b3-43b5-81ce-53bdfe6073c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Ministerio del Interior aprueba el asilo de Dina Najim, la palestina atrapada en Gaza que espera reunirse con su familia en Murcia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Dirección General de Protección Internacional da luz verde al expediente familiar que permitirá a la joven y sus dos hijos menores abandonar la Franja. La resolución definitiva se formalizará el próximo 7 de mayo</p><p class="subtitle">Dina, atrapada en Gaza a la espera de poder llegar a Murcia: “Si fuera soltera y sin hijos sería más fácil salir de aquí”</p></div><p class="article-text">
        Dina Najim, la joven palestina de 25 a&ntilde;os atrapada en Gaza junto a sus dos hijos mientras el resto de su familia espera en Murcia, tiene por fin una fecha en el horizonte. La Direcci&oacute;n General de Protecci&oacute;n Internacional del Ministerio del Interior ha aprobado el expediente de extensi&oacute;n familiar de protecci&oacute;n internacional presentado por su padre, Walid Mahmoud Nijim, que ampara tambi&eacute;n a los menores Omar y Abdelrahman. El expediente ser&aacute; ratificado por la Comisi&oacute;n correspondiente el pr&oacute;ximo 7 de mayo, tras lo cual Dina y sus hijos podr&aacute;n abandonar la Franja de Gaza e ingresar en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        La historia de Dina es la de una familia disgregada por la guerra. Tal y como public&oacute; <a href="https://www.eldiario.es/murcia/angustia-familia-palestina-traer-murcia-ultima-hija-vez-hay-ataque-pensamos-sera-insoportable_1_12526592.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a> el pasado mes de agosto, los Najim fueron saliendo de Gaza de forma paulatina durante a&ntilde;os hasta que todos lograron instalarse en la Regi&oacute;n de Murcia, a excepci&oacute;n de Dina, que se hab&iacute;a quedado all&iacute; al casarse. Su marido, Belal, fue asesinado en un bombardeo israel&iacute; antes de que la familia pudiera completar los tr&aacute;mites para salir. Desde entonces, Dina ha seguido esperando en Nuseirat, cocinando al fuego ante la falta de gas, mientras sus hijos crec&iacute;an entre escombros.
    </p><p class="article-text">
        La resoluci&oacute;n llega despu&eacute;s de un proceso descrito por fuentes de la Delegaci&oacute;n del Gobierno en la Regi&oacute;n de Murcia como &ldquo;muy complejo&rdquo;. El delegado del Gobierno, Francisco Lucas, se habr&iacute;a implicado personalmente en el caso desde el principio, actuando como interlocutor entre la familia y el Ministerio de Interior para desbloquear un expediente que acumulaba meses de espera.
    </p><p class="article-text">
        Con la aprobaci&oacute;n del asilo, Dina y sus hijos cuentan ya con la cobertura legal necesaria para abandonar Gaza y entrar en territorio espa&ntilde;ol. La Comisi&oacute;n del 7 de mayo dar&aacute; car&aacute;cter definitivo a esa autorizaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/politica/ministerio-interior-aprueba-asilo-dina-najim-palestina-atrapada-gaza-espera-reunirse-familia-murcia_1_13139322.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Apr 2026 14:03:26 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/2765b2cb-28b3-43b5-81ce-53bdfe6073c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="108802" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/2765b2cb-28b3-43b5-81ce-53bdfe6073c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="108802" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El Ministerio del Interior aprueba el asilo de Dina Najim, la palestina atrapada en Gaza que espera reunirse con su familia en Murcia]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/2765b2cb-28b3-43b5-81ce-53bdfe6073c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Palestina,Franja de Gaza,Conflicto Palestina-Israel,Asilo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué Trump no llega ni a la suela de los zapatos de Hitler como el malo de la película]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/trump-no-llega-suela-zapatos-hitler-malo-pelicula_129_13134221.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/720eb5c7-2a99-4c10-a64f-5ad5c19ec3df_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140355.jpg" width="4411" height="2481" alt="Por qué Trump no llega ni a la suela de los zapatos de Hitler como el malo de la película"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Trump ha descubierto que la forma más rápida de que te dejen de escuchar no es ser malo, sino ser incoherente. Estamos viviendo el momento más singular de todos los tiempos: cuando el malo amenaza con acabar con todo y con todos y nada ni nadie se lo toma en serio porque ya no tiene credibilidad</p></div><p class="article-text">
        En las pel&iacute;culas de James Bond hay siempre un momento de tensi&oacute;n insoportable que, bien mirado, es el momento m&aacute;s realista de toda la historia, a saber: el malo tiene a Bond atado a una plancha de acero, un l&aacute;ser empieza a subir por el muslo amenazando con partirlo en dos y, en lugar de apretar el bot&oacute;n y terminar el trabajo, el tipo se sirve un Dry Martini y se pone a hablar. Necesita que el h&eacute;roe, y el espectador, entienda su biograf&iacute;a. Necesita una coartada moral para dejar de ser un simple villano y erigirse como un hombre con un destino. Esa explicaci&oacute;n, ese discurso, es su armadura; sin un relato que lo sostenga, el villano es solo un se&ntilde;or rid&iacute;culo en una isla privada. Porque hay una m&aacute;xima en el ser humano que consiste en que nadie, absolutamente nadie, es malo a los ojos de s&iacute; mismo. Incluso cuando la maldad se autorreconoce, normalmente cuando se echa la vista atr&aacute;s a las acciones del pasado, siempre hay una explicaci&oacute;n que justifique el mal causado o que lo maquille como un mal necesario. Pero no hay males necesarios; el mal es el mal, y punto.
    </p><p class="article-text">
        El mejor ejemplo que podemos encontrar, echando un vistazo al mundo, es el de Benjam&iacute;n Netanyahu; su narrativa, el relato israel&iacute;, es una historia que parte de un trauma como mito fundacional de un pa&iacute;s y que se justifica a partir de los remanentes de ese odio, del antisemitismo, que representan, dicen ellos, una amenaza existencial para su Estado. La justificaci&oacute;n sionista, en realidad, no tiene que funcionar demasiado m&aacute;s all&aacute; de las fronteras de la propia Israel, basta con que sirva para que no haya una respuesta contundente de la comunidad internacional contra sus cr&iacute;menes, normalmente a base de insuflar dinero a periodistas, pol&iacute;ticos y medios de comunicaci&oacute;n. Pero hasta los sionistas tienen un relato que andamie la barbarie que representan.
    </p><p class="article-text">
        Estados Unidos ha hecho del cine, la televisi&oacute;n y la literatura su principal baza argumental, sobre todo para cimentar a posteriori aquello de que la realidad siempre supera a la ficci&oacute;n. No hay nada que no pase primero por el filtro de Hollywood para que el mundo sepa c&oacute;mo debe interpretarse. Pero Estados Unidos, sin embargo, no ha tenido opciones de terminar de armar el suyo en esta &uacute;ltima d&eacute;cada porque el jefe de guionistas se ha vuelto loco. A un villano se le compra la crueldad; incluso se le compra la locura. Pero jam&aacute;s se le compra que tome al espectador por idiota. El problema de Trump no es que sea el malo de la pel&iacute;cula; es que ha cometido el pecado que ni el m&aacute;s psic&oacute;pata de los enemigos de Ian Fleming se permitir&iacute;a: traicionar la coherencia del personaje. Para que el discurso del l&aacute;ser funcione, tienes que creerte lo que est&aacute;s diciendo. Y Trump no se cree nada porque intenta decirlo todo al mismo tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Ha agotado sus narrativas por pura bulimia. Ha querido ser tantas cosas a la vez, y todas contradictorias, que ha terminado por vaciar el personaje. No puedes ser el guardi&aacute;n de la ley y el orden mientras jaleas a una turba para que asalte el Capitolio, y no puedes ser el multimillonario alfa que desprecia a los d&eacute;biles y pasarte el d&iacute;a lloriqueando por las esquinas de internet porque los dem&aacute;s pa&iacute;ses son muy malos contigo. La narrativa funciona comprando la lealtad del espectador, y la lealtad, en el amor y en la pol&iacute;tica, se basa en saber a qu&eacute; atenerse.
    </p><p class="article-text">
        Un villano con una buena historia puede conquistar un imperio. Hitler acudiendo a la humillaci&oacute;n de Versalles o Stalin sacrificando a su propio hijo con aquello de &ldquo;no cambiar&eacute; a un mariscal por un teniente&rdquo; son buena prueba de ello. Un villano que se contradice cada ma&ntilde;ana solo conquista el silencio de los que antes le aplaud&iacute;an. Se queda solo porque ya no hay relato que lo sostenga, solo un eco de s&iacute; mismo rebotando en las paredes de una mansi&oacute;n en Florida donde ya no entra aire fresco.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Trump ha descubierto que la forma m&aacute;s r&aacute;pida de que te dejen de escuchar no es ser malo, sino ser incoherente. Estamos viviendo el momento m&aacute;s singular de todos los tiempos: cuando el malo amenaza con acabar con todo y con todos y nada ni nadie se lo toma en serio porque ya no tiene credibilidad, ni motivos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/trump-no-llega-suela-zapatos-hitler-malo-pelicula_129_13134221.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Apr 2026 20:21:02 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/720eb5c7-2a99-4c10-a64f-5ad5c19ec3df_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140355.jpg" length="5576248" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/720eb5c7-2a99-4c10-a64f-5ad5c19ec3df_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140355.jpg" type="image/jpeg" fileSize="5576248" width="4411" height="2481"/>
      <media:title><![CDATA[Por qué Trump no llega ni a la suela de los zapatos de Hitler como el malo de la película]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/720eb5c7-2a99-4c10-a64f-5ad5c19ec3df_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140355.jpg" width="4411" height="2481"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Arde el polémico monumento a las tres religiones en Murcia: la policía investiga un "acto vandálico"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/arde-polemico-monumento-tres-religiones-murcia-policia-investiga-acto-vandalico_1_13133701.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/347ed2ee-a90b-4847-acb8-ecab8f95e405_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Arde el polémico monumento a las tres religiones en Murcia: la policía investiga un &quot;acto vandálico&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La estructura, que integraba una cruz cristiana, una media luna islámica y una estrella de David, había sido colocada a principios de mes con el objetivo de conmemorar la celebración de la XXVI edición del Festival Tres Culturas en la capital murciana</p></div><p class="article-text">
        El Ayuntamiento de Murcia ha denunciado el incendio provocado que ha calcinado durante la madrugada de este viernes, 10 de abril, el monumento floral en honor a las tres religiones abrah&aacute;micas instalado en la Plaza de Europa. La estructura, que integraba una cruz cristiana, una media luna isl&aacute;mica y una estrella de David, hab&iacute;a sido colocada a principios de mes con el objetivo de conmemorar la convivencia hist&oacute;rica de estas religiones en la ciudad con la celebraci&oacute;n de la <a href="https://www.instagram.com/p/DWPmJtUiCQq/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">XXVI edici&oacute;n del Festival Tres Culturas</a>, convirti&eacute;ndose en el centro de una tensa pol&eacute;mica pol&iacute;tica d&iacute;as antes de ser destruida por las llamas.
    </p><p class="article-text">
        Los hechos ocurrieron en torno a la 1:30 de la madrugada, apenas unos instantes despu&eacute;s de la multitudinaria llegada de la Sardina a la ciudad en plena celebraci&oacute;n de las Fiestas de Primavera. En ese momento, el centro de Murcia se encontraba todav&iacute;a a rebosar de miles de personas que acompa&ntilde;aban el desfile. La r&aacute;pida intervenci&oacute;n de los Bomberos de Murcia logr&oacute; sofocar el fuego en apenas quince minutos, evitando heridos o da&ntilde;os en los edificios colindantes, aunque la carga simb&oacute;lica del acto ha generado conmoci&oacute;n entre los asistentes que a&uacute;n celebraban el festejo.
    </p><p class="article-text">
        El monumento se encontraba en el centro de la pol&eacute;mica pol&iacute;tica y social desde el momento de su instalaci&oacute;n. Bajo el lema de la convivencia y tolerancia, el consistorio pretend&iacute;a homenajear las ra&iacute;ces de la ciudad con la celebraci&oacute;n de este festival internacional que se celebra a lo largo del mes de mayo, pero la presencia de la estrella de David y la media luna junto a la cruz cristiana despert&oacute; el rechazo de sectores conservadores en plena Semana Santa. El concejal de Vox en el Ayuntamiento de Murcia, Jos&eacute; Mariano Orenes, fue uno de los m&aacute;s beligerantes al respecto, denunciando a trav&eacute;s de sus redes sociales que, en plena Semana Santa, el equipo de Gobierno del PP hab&iacute;a decidido &ldquo;diluir nuestras tradiciones y s&iacute;mbolos para no molestar a nadie&rdquo;. En un mensaje cargado de odio, Orenes calific&oacute; la iniciativa de &ldquo;complejos, cobard&iacute;a y renuncia&rdquo;, sentenciando que &ldquo;Murcia no tiene que pedir perd&oacute;n por ser lo que es&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Fusi&oacute;n de razas, ideolog&iacute;as y religiones&rdquo;</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Con este festival recordamos ese origen y ambiente medieval de la ciudad y la fusi&oacute;n de razas, ideolog&iacute;as y religiones que se produjo en el siglo XIII y que hoy se resumen en la idiosincrasia &uacute;nica del ser murciano&rdquo;, escribi&oacute; el alcalde popular de la capital murciana, <a href="https://murciatresculturas.murcia.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jos&eacute; Ballesta</a>, sobre la anterior edici&oacute;n de este festival, principalmente reconocido por la celebraci&oacute;n de conciertos de m&uacute;sicas tradicionales del Mediterr&aacute;neo en lugares emblem&aacute;ticos de la ciudad. 
    </p><p class="article-text">
        Este discurso aliment&oacute; un intenso debate digital y social que se ha materializado poco despu&eacute;s en la v&iacute;a p&uacute;blica. La Falange se tambi&eacute;n se uni&oacute; a las protestas, desplegando una pancarta frente al monumento floral con el lema 'Murcia Cristiana, ni jud&iacute;a ni mahometana'. Tambi&eacute;n el joven concejal ultraderechista, Fernando S&aacute;nchez Parra (Vox) comparti&oacute; en sus redes sociales una fotograf&iacute;a manipulada del monumento floral en la que, mediante edici&oacute;n, hab&iacute;a eliminado por completo la estrella de David y la media luna, dejando &uacute;nicamente la cruz cristiana sobre la estructura de madera. Acompa&ntilde;&oacute; la imagen con un mensaje contundente: <a href="https://x.com/FalangedeMurcia/status/2039260611763167249" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Con Vox la plaza estar&iacute;a as&iacute;&rdquo;</a>.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/2038735629203243181?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Este clima de confrontaci&oacute;n previa es lo que ha llevado al concejal de Seguridad Ciudadana, Fulgencio Perona, a se&ntilde;alar directamente a un &ldquo;acto vand&aacute;lico&rdquo; como causa del fuego. La Polic&iacute;a Nacional investiga ahora si los discursos de odio vertidos durante la semana pudieron actuar como detonante de un suceso que ha transformado un s&iacute;mbolo de paz en un foco de discordia.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Dejar de blanquear ciertos comportamientos&rdquo;</h2><p class="article-text">
        En esta l&iacute;nea, el Delegado del Gobierno Francisco Lucas ha expresado su profunda &ldquo;pena y preocupaci&oacute;n&rdquo; ante un suceso que considera la &ldquo;consecuencia del blanqueamiento y la normalizaci&oacute;n de los discursos de odio a los que nos hemos acostumbrado en la Regi&oacute;n&rdquo;. Lucas ha hecho un llamamiento a la reflexi&oacute;n colectiva, advirtiendo de la peligrosidad de estas actitudes: &ldquo;Debemos dejar de blanquear ciertos comportamientos y de normalizar a la ultraderecha, porque ponemos en riesgo la convivencia en la Regi&oacute;n de Murcia&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Los socialistas municipales, con Gin&eacute;s Ruiz a la cabeza, han declarado que este tipo de situaciones &ldquo;no surgen de la nada&rdquo;. &ldquo;Son consecuencia de un clima en el que se normalizan discursos de odio, se les da espacio y se les resta importancia. Cuando se alimenta la intolerancia, pasan cosas como esta. Hemos llegado a un punto en el que algo tan arraigado en Murcia como la celebraci&oacute;n del Festival de las Tres Culturas, que siempre ha sido un s&iacute;mbolo de convivencia, se pone en cuesti&oacute;n y se convierte en objeto de confrontaci&oacute;n. Eso es lo verdaderamente preocupante. Frente a esto, debe haber una respuesta clara. Tolerancia cero ante cualquier manifestaci&oacute;n de odio o intolerancia. Ni un paso atr&aacute;s en la defensa del respeto, la convivencia y la diversidad que define a Murcia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde IU-V Murcia lamentan el incidente y entienden que el monumento floral con los tres s&iacute;mbolos hac&iacute;a referencia a los or&iacute;genes culturales de Murcia, con un &ldquo;claro componente de alegr&iacute;a y entendimiento&rdquo;, y condenan &ldquo;rotundamente&rdquo; la acci&oacute;n. La coordinadora municipal, Liilana Mellado ha se&ntilde;alado el mensaje de Jos&eacute; Mariano Orenes como un presunto disparador de este acto de vandalismo: &ldquo;unos se&ntilde;alan y los escuadristas, amparados por el anonimato, act&uacute;an&rdquo; y recalca que la ciudad de Murcia ha sido &ldquo;diversa y migrante&rdquo; desde su fundaci&oacute;n: &ldquo;Ning&uacute;n incitador de odios conseguir&aacute; cambiar nuestra convivencia&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Pogrmos racistas en Torre Pacheco</h2><p class="article-text">
        Este incendio sigue la chispa de los fuegos encendidos el a&ntilde;o pasado por la extrema derecha: <a href="https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/extrema-derecha-convierte-torre-pacheco-olla-presion-comienza-caza-inmigrante_1_12458453.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los pogromos racistas de Torre Pacheco</a> a ra&iacute;z de la agresi&oacute;n a un anciano de la localidad que llev&oacute; a ultras de toda Espa&ntilde;a a sembrar el caos en el municipio y la tentativa de prohibir el culto al islam en los espacios p&uacute;blicos de <a href="https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/musulmanes-jumilla-celebran-ramadan-parking-prohibicion-pp-vox-actos-islamicos-espacios-publicos_1_13084364.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jumilla</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/arde-polemico-monumento-tres-religiones-murcia-policia-investiga-acto-vandalico_1_13133701.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Apr 2026 13:03:48 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/347ed2ee-a90b-4847-acb8-ecab8f95e405_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="156440" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/347ed2ee-a90b-4847-acb8-ecab8f95e405_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="156440" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Arde el polémico monumento a las tres religiones en Murcia: la policía investiga un "acto vandálico"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/347ed2ee-a90b-4847-acb8-ecab8f95e405_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Murcia,Islam,Judíos,Cristianismo,Festivales,Cultura,Música,Vox]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dina, atrapada en Gaza a la espera de poder llegar a Murcia: “Si fuera soltera y sin hijos sería más fácil salir de aquí”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/dina-atrapada-gaza-espera-llegar-murcia-si-fuera-soltera-hijos-seria-facil-salir_1_13120666.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0a24a26c-ec51-48f7-a294-f80a1c1ca7ee_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140100.jpg" width="1390" height="782" alt="Dina, atrapada en Gaza a la espera de poder llegar a Murcia: “Si fuera soltera y sin hijos sería más fácil salir de aquí”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La ley le otorga a Dina el derecho a estar en la Región con sus padres, pero no le ofrece el transporte para salir del lugar de donde tratan de huir</p><p class="subtitle">La angustia de una familia palestina por traer a Murcia a su última hija: “No tiene comida ni agua y han matado a su marido”</p></div><p class="article-text">
        Con las primeras luces de la ma&ntilde;ana, el peque&ntilde;o Abdul Rahman camina hacia su jard&iacute;n de infancia entre lo poco que queda de la que debi&oacute; ser su ciudad natal. Debi&oacute; ser, porque Abdul Rahman, de cuatro a&ntilde;os, naci&oacute; demasiado tarde para verla antes de que la mal llamada guerra en Gaza convirtiese la ciudad de Nuseirat en un campamento de refugiados. Lo que antes fueron aceras ahora son caminos de escombros por los que caminar ha dejado de ser f&aacute;cil; donde antes hab&iacute;a un sistema de alcantarillado, ahora circulan, al aire libre, las aguas residuales de decenas de miles de palestinos que aguardan el momento de volver a sus casas o salir de all&iacute; para siempre.
    </p><p class="article-text">
        Dina le espera en casa. En lo que deb&iacute;a ser su casa aunque, de nuevo, Abdul Rahman naci&oacute; demasiado tarde para que su casa se pareciese a la casa en la que deb&iacute;a haber crecido. Con ella, su hijo peque&ntilde;o, Omar, de dos a&ntilde;os, que todav&iacute;a no es consciente de que ha nacido en la Franja de Gaza. Dina, que para cuando este reportaje se publica tiene 25 a&ntilde;os reci&eacute;n cumplidos, prepara la comida para ella y sus dos hijos casi desde el mediod&iacute;a hasta las 6 de la tarde. Al llegar de la guarder&iacute;a, Abdul la ayuda con las tareas dom&eacute;sticas mientras la comida se prepara lentamente en el fuego ante la falta de gas. &ldquo;El fuego es de las cosas m&aacute;s da&ntilde;inas que hay en la vida, pero ahora mismo es lo &uacute;nico que tenemos. A veces cocino al fuego, pero otras veces comemos s&aacute;ndwiches&rdquo;, explica Dina.
    </p><p class="article-text">
        Dina Najim es la &uacute;nica de su familia que queda en la Franja. En el a&ntilde;o 2007, su padre Walid fue el primero en salir de Gaza y asentarse en Barcelona. Tras &eacute;l, su madre y sus hermanos fueron llegando sucesivamente como refugiados a Espa&ntilde;a; los &uacute;ltimos en llegar fueron sus hermanos mayores, los mellizos Mahmoud, o Mido, como le conocen cari&ntilde;osamente, y Haytam en el a&ntilde;o 2019. Dina tiene aprobado el estatus de refugiada, y desde entonces espera para poder venir a Espa&ntilde;a y reunirse con sus padres y hermanos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4fe26889-f053-430b-80d5-9505dc9df9ed_16-9-aspect-ratio_50p_1140106.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4fe26889-f053-430b-80d5-9505dc9df9ed_16-9-aspect-ratio_50p_1140106.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4fe26889-f053-430b-80d5-9505dc9df9ed_16-9-aspect-ratio_75p_1140106.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4fe26889-f053-430b-80d5-9505dc9df9ed_16-9-aspect-ratio_75p_1140106.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4fe26889-f053-430b-80d5-9505dc9df9ed_16-9-aspect-ratio_default_1140106.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4fe26889-f053-430b-80d5-9505dc9df9ed_16-9-aspect-ratio_default_1140106.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4fe26889-f053-430b-80d5-9505dc9df9ed_16-9-aspect-ratio_default_1140106.jpg"
                    alt="El marido de Dina, Bilal, ya fallecido, junto a sus hijos Abdul y Omar, quienes permanecen en Nuseirat con su madre"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El marido de Dina, Bilal, ya fallecido, junto a sus hijos Abdul y Omar, quienes permanecen en Nuseirat con su madre                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;En 2021, Bilal y yo ten&iacute;amos un plan: &eacute;l ir&iacute;a a Om&aacute;n a trabajar y yo vendr&iacute;a a Espa&ntilde;a con mi familia, pero el destino quiso otra cosa. Nos hab&iacute;amos enamorado dos a&ntilde;os antes y nos imagin&aacute;bamos el futuro con todo lo bueno de la vida.&rdquo; Ambos ten&iacute;an un plan para sobrevivir al futuro y ese plan empezaba por abandonar Gaza. Cuando creyeron tener luz verde para salir, Dina descubri&oacute; que estaba embarazada de su primer hijo, Abdul Rahman; lo que en cualquier otra circunstancia habr&iacute;a sido una de las mejores noticias de toda su vida, se convirti&oacute; en un impedimento para que el joven matrimonio pudiera escapar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Decidimos esperar para salir de aqu&iacute;, porque en mi estado era muy dif&iacute;cil hacer un viaje as&iacute;, pero la guerra nos cambi&oacute; los planes para siempre&rdquo;. Al otro lado del WhatsApp, los mensajes de Dina tardan en llegar, casi como si se tratase de correo postal, por la falta de conexi&oacute;n a internet que sufren los palestinos. Bilal sigui&oacute; trabajando en la peque&ntilde;a tienda que regentaba en Nuseirat para mantener a la familia, a pesar de que la inseguridad crec&iacute;a y cada d&iacute;a que pasaba era m&aacute;s y m&aacute;s dif&iacute;cil conseguir productos b&aacute;sicos, y tanto era as&iacute; que se hizo con un coche para poder seguir adquiriendo productos.
    </p><h2 class="article-text">Nacer entre bombas </h2><p class="article-text">
        El primer hijo de Dina lleg&oacute; cuando ya no quedaba nadie de los suyos en Gaza. Hay momentos en los que la distancia se mide en el silencio de una habitaci&oacute;n de hospital, y para ella, aquel quir&oacute;fano fue el principio de una soledad que la guerra terminar&iacute;a por sellar. &ldquo;Mi familia se fue cuando yo estaba embarazada de Abdul Rahman. Di a luz y mi familia no estaba conmigo. Fue por ces&aacute;rea&rdquo;, recuerda. Antes de la operaci&oacute;n, el &uacute;nico consuelo para los Najim fue una llamada que el llanto cort&oacute; antes de tiempo: &ldquo;Habl&eacute; con ellos, pero no pude terminar la llamada porque todos nos pusimos a llorar&rdquo;. Despu&eacute;s vino Omar, que naci&oacute; con el ruido de las bombas ya instalado en la rutina, en unas circunstancias que Dina solo alcanza a describir como &ldquo;muy malas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pasaban los meses y Abdul y Omar crec&iacute;an entre el estruendo de los ataques, que a veces cruj&iacute;an lejanos, en la ciudad de Gaza, mientras Dina observaba con preocupaci&oacute;n las columnas de humo en la distancia, y otros ca&iacute;an cerca. &ldquo;Un d&iacute;a de marzo [2024], bombardearon la casa de nuestros vecinos mientras dorm&iacute;amos. Nos despertamos con el sonido de los escombros y cristales sobre nuestros ni&ntilde;os peque&ntilde;os; la casa estaba a oscuras, llena de polvo, piedras y los gritos de las mujeres y ni&ntilde;os en la casa de al lado. Omar ten&iacute;a cuatro meses y dorm&iacute;a en su cuna cuando ocurri&oacute; el bombardeo; su cuna se llen&oacute; de arena, piedras y cristales, pero gracias a Dios no sufri&oacute; da&ntilde;os&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sobrevivir en la Franja de Gaza, sobre todo despu&eacute;s del 7 de Octubre, se ha vuelto mucho m&aacute;s una cuesti&oacute;n de suerte, de estar en el lugar adecuado en el peor momento, que de resiliencia. Eso hicieron Dina, Bilal y los ni&ntilde;os durante meses y meses: encontrarse, por puro azar, fuera de la trayectoria de lo que cae del cielo, porque en Gaza la suerte consiste en estar fuera de la estad&iacute;stica de un impacto que esta vez, elige la casa de al lado y la vida se basa en campar bajo un cielo que ha olvidado su oficio de dar luz para especializarse en el estruendo, esperando que el siguiente silbido no lleve escrito el nombre de uno. 
    </p><h2 class="article-text">Un misil contra el veh&iacute;culo de Bilal</h2><p class="article-text">
        Para Bilal, el azar termin&oacute; una tarde de noviembre de 2024. Fue algo tan r&aacute;pido y tan definitivo como el impacto de un misil israel&iacute; contra la chapa de su coche, el mismo veh&iacute;culo en el que recorr&iacute;a Nuseirat buscando la manera de que a su familia no le faltase de nada, aunque faltase de todo. No hubo margen para una despedida ni para ejecutar aquel plan de escape que hab&iacute;an trazado juntos; la muerte lo encontr&oacute; en el sitio donde intentaba ganarse la vida, convirtiendo el motor y el volante en el final de todo. Con ese misil, el mapa de una vida compartida se rompi&oacute; para siempre, dejando a Dina con la tarea imposible de explicarle a Abdul Rahman y a Omar que el futuro, a veces, es un coche que no regresa a casa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e68b717-96a7-46d9-b5fd-8483b1c986f3_16-9-aspect-ratio_50p_1140107.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e68b717-96a7-46d9-b5fd-8483b1c986f3_16-9-aspect-ratio_50p_1140107.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e68b717-96a7-46d9-b5fd-8483b1c986f3_16-9-aspect-ratio_75p_1140107.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e68b717-96a7-46d9-b5fd-8483b1c986f3_16-9-aspect-ratio_75p_1140107.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e68b717-96a7-46d9-b5fd-8483b1c986f3_16-9-aspect-ratio_default_1140107.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/8e68b717-96a7-46d9-b5fd-8483b1c986f3_16-9-aspect-ratio_default_1140107.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/8e68b717-96a7-46d9-b5fd-8483b1c986f3_16-9-aspect-ratio_default_1140107.jpg"
                    alt="Dina con sus hijos, Abdul y Omar"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Dina con sus hijos, Abdul y Omar                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Dina dice que, en general, la vida en Gaza mata por lo que falta. Sumado al miedo de lo que pueda caer del cielo, est&aacute; la erosi&oacute;n ag&oacute;nica de la falta de electricidad, agua o gas para calentarse y cocinar. &ldquo;Compro para ellos y los cuido como si fuera la madre y el padre al mismo tiempo&rdquo;, explica. &ldquo;Cuido de ellos yo sola. A veces siento que la responsabilidad estando yo sola me supera, pero estos d&iacute;as requieren a alguien, a un ser humano fuerte, para poder superar lo que est&aacute; pasando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mientras trata de sobrevivir y de hacer sobrevivir a sus hijos, a Dina le han llegado explicaciones que no tienen sentido cuando se miran desde el suelo de Nuseirat. Es una l&oacute;gica que dice que su vida valdr&iacute;a m&aacute;s, o al menos se mover&iacute;a m&aacute;s r&aacute;pido, si no tuviera a nadie a su cargo. &ldquo;Dicen que si no estuviera casada y si no tuviera hijos, viajar ser&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cil&rdquo;, cuenta ella, con la extra&ntilde;eza de quien ve c&oacute;mo su familia se convierte en un obst&aacute;culo para volver a verla. &ldquo;Que si fuera soltera, el viaje ser&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cil para m&iacute;&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Salir de aqu&iacute; deber&iacute;a ser m&aacute;s f&aacute;cil&rdquo;</h2><p class="article-text">
        Esa idea de que la soledad pondera m&aacute;s que la necesidad de protecci&oacute;n es lo que Dina no logra encajar en su realidad de viuda de 25 a&ntilde;os. Para ella, tener a dos ni&ntilde;os que dependen solo de su fuerza deber&iacute;a ser el argumento definitivo, no un problema. &ldquo;A pesar de que mis hijos son muy peque&ntilde;os y hu&eacute;rfanos, se supone que salir de aqu&iacute; deber&iacute;a ser m&aacute;s f&aacute;cil&rdquo;, relata. &ldquo;Mi situaci&oacute;n no ayuda a que podamos salir de aqu&iacute;: mi esposo no est&aacute;, toda mi familia est&aacute; fuera y yo tengo ni&ntilde;os. Solo tengo 25 a&ntilde;os, soy demasiado joven para cargar con toda la responsabilidad yo sola&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde Torreag&uuml;era, en Murcia, la caligraf&iacute;a de Walid Mahmoud Nijim, su padre, intenta tender un puente legal hacia Gaza. Es un escrito dirigido a la Direcci&oacute;n General de Protecci&oacute;n Internacional donde un padre tiene que justificar por qu&eacute; su hija no pudo huir cuando lo hizo el resto: porque aquel 10 de abril de 2021 Dina estaba embarazada de siete meses y el viaje era un riesgo que no pod&iacute;an permitirse. En el documento, Walid detalla la carambola tr&aacute;gica de estos a&ntilde;os: una mujer que enviud&oacute; a los 24 y que ahora, con sus hijos de cinco y dos a&ntilde;os, depende de que su familia le env&iacute;e dinero desde Espa&ntilde;a o de alquilar la casa familiar para tener ingresos b&aacute;sicos. El documento, dirigido a la Direcci&oacute;n General de Protecci&oacute;n Internacional, es el relato de una espera donde un abuelo pide que se reconozca el peligro de muerte que corren sus nietos en Nuseirat mientras aguarda a que una oficina en Espa&ntilde;a d&eacute; por cumplimentados los tr&aacute;mites que le devuelvan a su hija.
    </p><h2 class="article-text">Un derecho que no se puede aplicar en Gaza</h2><p class="article-text">
        Sin embargo, no todas las trabas son burocr&aacute;ticas. A pesar de que Espa&ntilde;a no ponga problemas a que Dina y sus hijos puedan llegar a nuestro pa&iacute;s, existe un muro legal que el papel no puede saltar. El escrito de Walid se apoya en la Ley 12/2009, reguladora del derecho de asilo y de la protecci&oacute;n subsidiaria, que en su art&iacute;culo 40 permite la extensi&oacute;n familiar: es decir, que si una familia ya tiene el refugio en Espa&ntilde;a, sus hijos y c&oacute;nyuges tienen derecho a obtenerlo tambi&eacute;n para reunirse con ellos. El problema es que la ley espa&ntilde;ola reconoce el derecho, pero no tiene capacidad de ejecuci&oacute;n sobre el terreno en Gaza. Espa&ntilde;a puede conceder el visado o la protecci&oacute;n, pero no puede entrar en la Franja a buscarlos. La salida de Dina depende de una autorizaci&oacute;n de salida por el paso de Rafah o Kerem Shalom que Espa&ntilde;a no controla, y de una log&iacute;stica de evacuaci&oacute;n que queda fuera de sus competencias diplom&aacute;ticas directas en un territorio bajo bloqueo y en guerra. La ley le otorga a Dina el derecho a estar en Murcia con sus padres, pero no le ofrece el transporte para salir del lugar de donde tratan de huir.
    </p><p class="article-text">
        En Beniaj&aacute;n, Murcia, hoy el apellido Najim suena a trabajo duro y a una integraci&oacute;n que se pelea cada d&iacute;a. Mahmoud, su hermano mayor, que sobrevivi&oacute; a un misil israel&iacute; en 2014, despacha hoy en un almac&eacute;n de electr&oacute;nica y bromea con sus vecinos, luciendo cicatrices que en Espa&ntilde;a obligar&iacute;an a una baja m&eacute;dica, pero que para un gazat&iacute; son apenas un rasgu&ntilde;o. Pero tras esa vitalidad de quien ha muerto varias veces y ha decidido seguir viviendo se esconde una espera que ha pasado de la esperanza al entumecimiento. 
    </p><p class="article-text">
        La familia env&iacute;a dinero, cuando pueden, se comunican con la embajada y consultan el m&oacute;vil con el coraz&oacute;n en un pu&ntilde;o, pero a veces el silencio es tan largo que Mahmuod confiesa sentirse incapaz de llamar. No sabe qu&eacute; decirle a su hermana desde la comodidad de una Europa que le reconoce el derecho a traerla, pero que se declara impotente para ir a buscarla. Mientras tanto, en Nuseirat, ella sigue encendiendo el fuego a mediod&iacute;a, ajena a los peajes imposibles de la frontera, sosteniendo ella sola el peso de un apellido que en Murcia espera y en Gaza, simplemente, intenta no terminar de morir.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/dina-atrapada-gaza-espera-llegar-murcia-si-fuera-soltera-hijos-seria-facil-salir_1_13120666.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Apr 2026 19:45:07 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0a24a26c-ec51-48f7-a294-f80a1c1ca7ee_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140100.jpg" length="184367" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0a24a26c-ec51-48f7-a294-f80a1c1ca7ee_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140100.jpg" type="image/jpeg" fileSize="184367" width="1390" height="782"/>
      <media:title><![CDATA[Dina, atrapada en Gaza a la espera de poder llegar a Murcia: “Si fuera soltera y sin hijos sería más fácil salir de aquí”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0a24a26c-ec51-48f7-a294-f80a1c1ca7ee_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140100.jpg" width="1390" height="782"/>
      <media:keywords><![CDATA[Franja de Gaza,Palestina,Israel,Guerras]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La muela del juicio final]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/muela-juicio-final_129_13118245.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/19c50d4f-33b7-4cc3-8bbd-fab4f2365e66_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La muela del juicio final"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">He ido a Urgencias porque me tocaba asumir las consecuencias de no llevar un abogado en mi pleito trimestral con las muelas del juicio. Empezaron avisando hace unos años, y en su momento, mi dentista, el señor Pacorro, el nombre no se lo puse yo, me dijo que lo mejor era no tocarlas</p></div><p class="article-text">
        La pulserita que te ponen en Urgencias es muy f&aacute;cil de poner -quitar el plastiquito que protege la pegatina, enrollar alrededor de la mu&ntilde;eca y cerrar como si fuese un velcro- y endiabladamente complicada de quitar -probar con la parte que se levanta, fracasar al romperse en trocitos sin alterar el velcro de pegamento y desmenuzarse las mu&ntilde;ecas en busca de una soluci&oacute;n m&aacute;s bruta hasta que decides acudir a la cocina a cortarlas con una tijera-. La &uacute;ltima vez que pis&eacute; <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/dedos_129_12266274.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">unas Urgencias fue hace un a&ntilde;o</a>, m&aacute;s o menos, cuando en un descuido automutilatorio me reban&eacute; parte de la falange de un dedo pulgar y tuve que escribir esta misma columna dramatizando como si fuera el rey Lear; &iexcl;soplad, vientos, y romped vuestras mejillas! Rugid, nubes de alcohol sanitario, que aqu&iacute; me hallo, frente al fregadero, librando una batalla que ni el mism&iacute;simo Rey en el p&aacute;ramo habr&iacute;a so&ntilde;ado. Porque, decidme, &iquest;qu&eacute; es un hombre sino un pobre animal desnudo y b&iacute;fido que no puede ni quitarse un marchamo de celulosa sin recurrir al acero de las tijeras de cocina? Qu&eacute; recuerdos, el 2025.
    </p><p class="article-text">
        Esta vez he ido a Urgencias porque me tocaba asumir las consecuencias de no llevar un abogado en mi pleito trimestral con las muelas del juicio. Empezaron avisando hace unos a&ntilde;os, y en su momento, mi dentista, el se&ntilde;or Pacorro, el nombre no se lo puse yo, me dijo que lo mejor era no tocarlas, porque dos de ellas estaban bien, otra no ten&iacute;a intenci&oacute;n de moverse, y la cuarta en discordia, la que me sol&iacute;a dar el foll&oacute;n, estaba movi&eacute;ndose en un &aacute;ngulo de noventa grados, muy cerquita del nervio trig&eacute;mino; creo que era el trig&eacute;mino. Me dijo que extraerla supondr&iacute;a un riesgo de rozar el nervio y dejarme el gesto de la cara como el de Sylvester Stallone en Rocky IV y que, si me ve&iacute;a capaz de soportar que, de vez en cuando, me diese algo de foll&oacute;n, la mejor opci&oacute;n era dejarla tranquila.
    </p><p class="article-text">
        En ese momento tendr&iacute;a que haber aplicado la doctrina israel&iacute; para con los iran&iacute;es: amenazar con que esa muela est&aacute;, como mucho, a un par de semanas de desarrollar la bomba at&oacute;mica y que lo mejor era declararle la guerra total y desmantelar sus capacidades antes de que ocurra lo inevitable. Pero no lo hice porque no me gustan los quir&oacute;fanos, ni los anestesistas, y por nada del mundo querr&iacute;a una cicatriz en una enc&iacute;a que me provocase escozores; huelga decir que es una de las peores decisiones que he tomado nunca.
    </p><p class="article-text">
        El dolor, hasta hace unos d&iacute;as, era trimestral o semestral, que iba desde la molestia m&aacute;s leve a un quejido m&aacute;s o menos agudo, aunque soportable, que a veces me requer&iacute;a tomar amoxicilina con &aacute;cido clavul&aacute;nico durante unos d&iacute;as, y el de esta semana apuntaba a ser uno de los m&aacute;s leves de los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Un breve puntazo al masticar, cierta molestia al despertarme -sufro de bruxismo y aprieto m&aacute;s los dientes que Miguel Tellado-, pero nada fuera de lo com&uacute;n, hasta que el dolor torn&oacute; en un techno oscuro y profundo que nac&iacute;a en la mand&iacute;bula y terminaba reventando en la sien. Para cuando quise darme cuenta, ya no era una molestia: era un inquilino con un martillo neum&aacute;tico instalado en mi cr&aacute;neo. Pas&eacute; de la &ldquo;doctrina israel&iacute;&rdquo; a la rendici&oacute;n incondicional en lo que tarda en disolverse un ibuprofeno que, por supuesto, no me hizo nada.
    </p><p class="article-text">
        Llegu&eacute; a Urgencias con ese orgullo que arrastramos los hipocondr&iacute;acos cuando la realidad, por una vez, nos da la raz&oacute;n. Entr&eacute; en el hospital arrastrando los pies y cargando con una cara que no era la m&iacute;a, que era una versi&oacute;n de plastilina derretida a la que el trig&eacute;mino le estaba aplicando un tercer grado. Me sent&eacute; en la sala de espera, ese purgatorio de sillas de pl&aacute;stico donde uno se dedica a observar las vidas ajenas mientras espera que alguien grite su nombre como si fuera el de un superviviente en una lista de n&aacute;ufragos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y ocurri&oacute;. En una hora, en lo que dura una pachanga de f&uacute;tbol sala con el descuento y las tanganas, fui un hombre rescatado. Me atendieron cinco personas. Cinco. Pas&eacute; por las manos de una administrativa que me fich&oacute; con una piedad eficiente, una enfermera que me hizo el triaje con la mirada de quien ha visto cosas peores que mi muela termonuclear, un celador que me condujo por el laberinto de boxes como un sherpa de bata blanca, una m&eacute;dica que auscult&oacute; mi derrota bucodental y otra enfermera que me puso un pinchazo en el trasero, por donde empez&oacute; a correr la paz en forma de calmante.
    </p><p class="article-text">
        Cinco personas que no me conoc&iacute;an de nada, que no ten&iacute;an por qu&eacute; quererme y que, sin embargo, se confabularon para que yo volviese a ser una persona y no ese gui&ntilde;apo humano que entr&oacute; pidiendo clemencia administrativa; cinco personas que son el m&uacute;sculo y el alma de un sistema que funciona con una precisi&oacute;n de relojer&iacute;a suiza incluso cuando el relojero est&aacute; plagado de carteles de una huelga nacional sanitaria. Cuesta entender el mecanismo moral de quien, gobernando un pa&iacute;s rico, dise&ntilde;a el desguace de este refugio. Hay que ser un aut&eacute;ntico malnacido para querer apagar la luz de un sitio que te salva por el simple hecho de estar vivo. Al salir, me toqu&eacute; la pulsera de pl&aacute;stico; hoy es un incordio de celulosa, pero anoche fue toda&nbsp;una condecoraci&oacute;n; fue la prueba de que, aunque nos rompamos, queda una red que no entiende de pleitos ni de clases. Mi patria es esa mano extra&ntilde;a que te busca la v&iacute;a para que vuelvas a ser un hombre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/muela-juicio-final_129_13118245.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Apr 2026 20:02:02 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/19c50d4f-33b7-4cc3-8bbd-fab4f2365e66_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="185026" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/19c50d4f-33b7-4cc3-8bbd-fab4f2365e66_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="185026" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La muela del juicio final]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/19c50d4f-33b7-4cc3-8bbd-fab4f2365e66_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[dentista,Sanidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Unos mensajes de WhatsApp sitúan a la cúpula de Vox al corriente de los pagos de Garre meses antes de la ruptura en Torre Pacheco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/politica/mensajes-whatsapp-situan-cupula-vox-corriente-pagos-garre-meses-ruptura-torre-pacheco_1_13115648.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0926e8bb-aa26-4788-8f1e-14db05463606_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139968.jpg" width="1386" height="779" alt="Unos mensajes de WhatsApp sitúan a la cúpula de Vox al corriente de los pagos de Garre meses antes de la ruptura en Torre Pacheco"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mensajes de WhatsApp filtrados demuestran que la dirección nacional de Santiago Abascal validó las transferencias a José Francisco Garre meses antes de utilizarlas para acusarle de irregularidades tras su pacto con el PP</p><p class="subtitle">
Vox sigue perdiendo apoyos: nueva salida en Cartagena en plena crisis interna</p></div><p class="article-text">
        El relato oficial de Vox sobre la salida de Jos&eacute; Francisco Garre en Torre Pacheco se desmorona. Si hace apenas unos d&iacute;as la formaci&oacute;n exig&iacute;a el acta de concejal a Garre bajo la acusaci&oacute;n de haber recibido 16.000 euros en transferencias &ldquo;sin justificar&rdquo;, una serie de mensajes de WhatsApp <a href="https://www.laopiniondemurcia.es/comunidad/2026/04/01/whatsapps-garre-cupula-vox-revelan-128617782.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">revelados por La Opini&oacute;n de Murcia</a> demuestran que la c&uacute;pula nacional de la formaci&oacute;n ultraderechista no solo conoc&iacute;a esos pagos, sino que tambi&eacute;n los habr&iacute;a validado.
    </p><p class="article-text">
        La direcci&oacute;n nacional de Vox, a trav&eacute;s de la vicesecretaria de Acci&oacute;n de Gobierno, Montserrat Lluis, recibi&oacute; el pasado 4 de marzo hasta diez capturas de pantalla que acreditaban que el Grupo Parlamentario estaba al tanto de cada euro transferido a Garre, quien adem&aacute;s de concejal en Torre Pacheco <a href="https://www.eldiario.es/politica/vox-acusa-numero-comite-garantias-corrupto-pactar-pp-escondidas-partido_1_13108212.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hab&iacute;a sido el n&uacute;mero dos del Comit&eacute; de Garant&iacute;as del partido </a>a nivel nacional. En esos mensajes, el propio Garre detallaba que los ingresos correspond&iacute;an a trabajos jur&iacute;dicos realizados desde 2020, cuando el partido carec&iacute;a de estructura y &eacute;l asum&iacute;a en solitario la asesor&iacute;a de numerosos municipios y procesos internos. 
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que Lluis agradeci&oacute; el env&iacute;o de la documentaci&oacute;n y que los pagos estaban acordados con figuras de peso como Rub&eacute;n Mart&iacute;nez Alpa&ntilde;ez (actual portavoz parlamentario tras la expulsi&oacute;n de Jos&eacute; &Aacute;ngel Antelo), Vox decidi&oacute; lanzar p&uacute;blicamente la acusaci&oacute;n de irregularidades econ&oacute;micas solo despu&eacute;s de que Garre rompiera con el partido, junto a las ediles Ana Bel&eacute;n Mart&iacute;nez y Maria Jos&eacute; Guill&eacute;n, para formar gobierno con el PP en Torre Pacheco.<a href="https://www.eldiario.es/murcia/politica/vox-entra-gobernar-ayuntamiento-torre-pacheco-coalicion-pp-espaldas-direccion-nacional_1_13102038.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Un pacto, justificado por Garre</a>, que buscaba &ldquo;desbloquear servicios esenciales, como limpieza y agua&rdquo;, los cuales, seg&uacute;n los concejales, estaban paralizados ante la falta de un equipo de gobierno s&oacute;lido.
    </p><p class="article-text">
        La cronolog&iacute;a de los mensajes reforzar&iacute;a la versi&oacute;n aportada por Garre, quien califica la actitud de su antiguo partido como una estrategia de &ldquo;amedrentamiento&rdquo;. Seg&uacute;n el concejal, Vox estaba buscando un mecanismo de presi&oacute;n para evitar que explorara acuerdos de gobierno fuera del control de Madrid. Garre ha dicho que sab&iacute;an &ldquo;perfectamente&rdquo; cu&aacute;nto dinero y por qu&eacute; se le estaba pagando, y asegura que incluso ha llegado a recibir disculpas de responsables nacionales por la carga de trabajo que hab&iacute;a soportado durante a&ntilde;os antes de que se profesionalizara el &aacute;rea jur&iacute;dica. 
    </p><p class="article-text">
        Este nuevo cap&iacute;tulo agrava la crisis interna de Vox en la Regi&oacute;n. Aunque el partido ha acusado a Garre de &ldquo;venderse&rdquo; al PP por supuestos intereses personales y de no justificar sus ingresos, las &uacute;ltimas informaciones apuntan a que todo estaba, previamente, en conocimiento de la c&uacute;pula de Santiago Abascal. Lo que Vox present&oacute; como un expediente de expulsi&oacute;n por falta de transparencia parece haber sido, a tenor de las pruebas, una reacci&oacute;n de castigo ante la p&eacute;rdida de control territorial en Torre Pacheco, que es una de las plazas fuertes del partido a nivel nacional y donde en las elecciones de 2019 llegaron a alcanzar el 38 por ciento de los votos. Por el momento, la direcci&oacute;n nacional de Vox no ha ofrecido una explicaci&oacute;n coherente sobre por qu&eacute; cuestion&oacute; unos pagos que sus propios dirigentes hab&iacute;an coordinado meses atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, fuentes de Vox afirman que el partido &ldquo;no ten&iacute;a constancia de los pagos que realizaba Antelo, ni de las contrataciones o acuerdos que &eacute;l ejecutaba. Fue tras su cese cuando empezamos a conocer todos estos movimientos, cuya justificaci&oacute;n no fue capaz de aportar&rdquo;. Seg&uacute;n a&ntilde;aden desde la formaci&oacute;n: &ldquo;Por eso, durante muchas conversaciones, se le solicitaron esas aclaraciones a Garre. &Eacute;l, aunque se compromet&iacute;a a facilitarlas y a colaborar, manifestando lealtad absoluta al partido, nunca lo hizo. En lugar de ello, aprovech&oacute; ese tiempo para pactar un acuerdo de gobierno con el PP a espaldas de la direcci&oacute;n nacional y regional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tras ser consultados por <a href="http://eldiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a> Murcia, tambi&eacute;n han aportado un comunicado de la concejal en Torre Pacheco, Merche Mero&ntilde;o, quien califica el pacto con el PP como un &ldquo;robo de acta&rdquo; y una &ldquo;traici&oacute;n al mandato de los votantes&rdquo;. Mero&ntilde;o eleva el tono al asegurar que el acuerdo responde a intereses econ&oacute;micos, se&ntilde;alando que el sueldo de Garre pasar&aacute; de 20.500 a 33.000 euros, mientras que el del alcalde popular subir&aacute; hasta los 56.000 euros.
    </p><p class="article-text">
        Mero&ntilde;o sostiene que &ldquo;desde la direcci&oacute;n nacional se le pidieron explicaciones hace semanas, pero no lo hizo&rdquo;, una afirmaci&oacute;n que choca frontalmente con los mensajes del 4 de marzo en los que Montserrat Lluis agradec&iacute;a a Garre el env&iacute;o de toda la documentaci&oacute;n justificativa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/politica/mensajes-whatsapp-situan-cupula-vox-corriente-pagos-garre-meses-ruptura-torre-pacheco_1_13115648.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Apr 2026 16:04:21 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0926e8bb-aa26-4788-8f1e-14db05463606_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139968.jpg" length="274817" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0926e8bb-aa26-4788-8f1e-14db05463606_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139968.jpg" type="image/jpeg" fileSize="274817" width="1386" height="779"/>
      <media:title><![CDATA[Unos mensajes de WhatsApp sitúan a la cúpula de Vox al corriente de los pagos de Garre meses antes de la ruptura en Torre Pacheco]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0926e8bb-aa26-4788-8f1e-14db05463606_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139968.jpg" width="1386" height="779"/>
      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Vox,Torre Pacheco]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El domingo de Ramos del PP]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/domingo-ramos-pp_129_13109145.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1165127f-972f-49ae-a07b-1ec311e0e062_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El domingo de Ramos del PP"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Partido Popular ha errado por completo en su estrategia desde la irrupción de Vox: les aterraba tanto perder a su electorado más derechista que solo les quedaban dos opciones: mantener posiciones y anclar a Vox en una postura marginal y extremista o tratar de derechizar al electorado más centrista; evidentemente, hicieron lo segundo</p></div><p class="article-text">
        En un escenario realista, la derecha deber&iacute;a volver a gobernar tarde o temprano. No confundan esto con un deseo, nada m&aacute;s lejos, pero la alternancia de los ciclos pol&iacute;ticos es lo que tiene y, si las reglas democr&aacute;ticas se siguiesen al pie de la letra -m&aacute;s o menos-, no deber&iacute;a preocuparnos demasiado. En los a&ntilde;os posteriores al 15M, cuando irrumpi&oacute; Podemos en la escena pol&iacute;tica, uno de los mantras m&aacute;s repetidos, y uno de los mantras m&aacute;s ciertos, era la equiparaci&oacute;n entre PP y PSOE como partidos <em>del sistema</em> y la cr&iacute;tica al bipartidismo. Esto nac&iacute;a de la querencia de que una tercera v&iacute;a se abriese paso en la mara&ntilde;a parlamentaria y legitimaba la aparici&oacute;n de un partido como el que Pablo Iglesias acababa de fundar junto a un grupo de profesores de la Complutense. Poco despu&eacute;s aparecer&iacute;a Ciudadanos con un discurso sim&eacute;tricamente opuesto y la tercera v&iacute;a acab&oacute; descartada, apareciendo de nuevo una pol&iacute;tica de dos bloques, esta vez en un formato cuatripartidista. La pugna entonces se centr&oacute; en cu&aacute;nto podr&iacute;an, los potenciales socios de gobierno, moldear y redirigir la orientaci&oacute;n de los dos partidos principales para escorar, a izquierda o derecha, algunos de los principios inamovibles que siempre han regido el bipartidismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si bien Ciudadanos no era m&aacute;s de derechas que el PP, ten&iacute;an la mirada puesta en los aspectos econ&oacute;micos m&aacute;s neoliberales que los populares no hab&iacute;an asumido todav&iacute;a, sea por conservadores, sea por haber entendido esa pol&iacute;tica de equilibrios que la poblaci&oacute;n -o sea, los votantes- no aceptar&iacute;an de buen grado, al menos todav&iacute;a. El problema de Ciudadanos fue el histrionismo, y aquel adoqu&iacute;n que se sac&oacute; Albert Rivera de la manga el 4 de noviembre de 2019 en pleno debate electoral fue el cl&iacute;max de todo aquello. Podemos no estaba exento de estas excentricidades: si aspiras a &ldquo;asaltar los cielos&rdquo; y no arrasas con ellos como hicieron los otomanos con Constantinopla, acabas convirti&eacute;ndote en un inquilino m&aacute;s de palacio, aceptando las normas de la corte que promet&iacute;as demoler. Lo histri&oacute;nico, lo exagerado, lo eficaz, el populismo, en conclusi&oacute;n, trajo a Vox consigo, y eso lo ha cambiado todo por completo.
    </p><p class="article-text">
        Como dec&iacute;a al principio, en un escenario realista, la derecha deber&iacute;a volver a gobernar tarde o temprano. El problema es que cada vez nos preocupa m&aacute;s porque los conservadores han sido depredados por los reaccionarios y porque, ateni&eacute;ndonos al m&aacute;s estricto sentido de la palabra, el mundo ha cambiado de forma tan vertiginosa que los conservadores han perdido la br&uacute;jula de lo que pretenden preservar, dejando que esa pulsi&oacute;n pol&iacute;tica mute en una simple nostalgia regresiva. Hablo del caso de Espa&ntilde;a, claro, porque en otros pa&iacute;ses, los conservadores s&iacute; han ido aceptando algunos de los nuevos paradigmas y s&iacute; tienen claro, m&aacute;s o menos, a qu&eacute; atenerse. O sea, que, en un escenario realista, la derecha deber&iacute;a volver a gobernar tarde o temprano. El problema es el PP.
    </p><p class="article-text">
        El Partido Popular ha errado por completo en su estrategia desde la irrupci&oacute;n de Vox: les aterraba tanto perder a su electorado m&aacute;s derechista que solo les quedaban dos opciones: mantener posiciones y anclar a Vox en una postura marginal y extremista o tratar de derechizar al electorado m&aacute;s centrista; evidentemente, hicieron lo segundo, abriendo una brecha por la que el PSOE ha escapado hacia un centrismo pragm&aacute;tico que conecta con la mayor&iacute;a, mientras el PP se desgasta en una competici&oacute;n de estridencias con Vox, una batalla perdida de antemano contra quien ha hecho de la radicalizaci&oacute;n su &uacute;nica raz&oacute;n de ser.
    </p><p class="article-text">
        Prueba de ello est&aacute; en lo f&aacute;cil que habr&iacute;a sido cerrar filas con el Gobierno en la guerra arancelaria de Trump -qu&eacute; lejos y qu&eacute; deseable queda ahora-, con la guerra en Oriente Medio y, si nos acercamos a estos d&iacute;as, con el flagrante veto israel&iacute; al cardenal Pizzaballa en el Santo Sepulcro este Domingo de Ramos. Sin entrar, porque no hace falta, en el correcto comunicado del PSOE al respecto, ni tampoco en el pat&eacute;tico y servil agasajo tuitero que Vox ha hecho hacia los sionistas, he buscado en las redes sociales de Feij&oacute;o y del PP y no he visto ni el m&aacute;s m&iacute;nimo comentario. Y ese silencio, que aspira a ser prudencia, acaba teniendo el peso de una rendici&oacute;n. Es el mutismo de quien ha decidido que no vale la pena defender ni a sus propios santos si eso supone que el vecino de la derecha le llame tibio por la ma&ntilde;ana. Al final, de tanto miedo a que Vox les quite el sitio, el PP ha terminado por quedarse en un rinc&oacute;n donde no molesta a nadie, pero donde tampoco le escucha nadie; una derecha que de puro conservadora ha terminado por no conservar ni la voz.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/domingo-ramos-pp_129_13109145.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Mar 2026 20:07:12 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/1165127f-972f-49ae-a07b-1ec311e0e062_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="2020693" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/1165127f-972f-49ae-a07b-1ec311e0e062_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="2020693" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El domingo de Ramos del PP]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/1165127f-972f-49ae-a07b-1ec311e0e062_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sueldos cruzados y 'comisarios políticos': así se reorganiza la fontanería de Vox en Murcia tras la caída de Antelo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/politica/sueldos-cruzados-comisarios-politicos-reorganiza-fontaneria-vox-murcia-caida-antelo_1_13094552.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0f5af3bc-4197-4ed8-a64e-baaf5ddb7fb1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sueldos cruzados y &#039;comisarios políticos&#039;: así se reorganiza la fontanería de Vox en Murcia tras la caída de Antelo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El nombramiento de un edil aguileño como asesor en Cartagena se suma a la colocación de la nuera de la portavoz de Lorca como personal de confianza tras la salida de Antelo, Diego Salinas y los doce de Totana
</p><p class="subtitle">Dos semanas para fulminar a Antelo, guerra sucia en Vox y los nuevos hombres fuertes: “Hemos alimentado a un monstruo”</p></div><p class="article-text">
        El terremoto que descabalg&oacute; a Jos&eacute; &Aacute;ngel Antelo del control de Vox en la Regi&oacute;n de Murcia ha dejado de emitir grandes sacudidas, pero sus r&eacute;plicas siguen moviendo los sillones de las instituciones murcianas. Una vez asentados los 'pesos pesados' tras la purga de Abascal, ahora que los movimientos de mayor tect&oacute;nica han terminado de cristalizarse, el foco se desplaza a la fontaner&iacute;a interna del partido, a los puestos de menor calado org&aacute;nico, pero generosamente retribuidos con dinero p&uacute;blico, donde la formaci&oacute;n parece estar premiando la lealtad en medio de su particular 'juego de tronos'.
    </p><p class="article-text">
        El ejemplo m&aacute;s n&iacute;tido de esta reconfiguraci&oacute;n tiene nombre propio: Isidro Carrasco Mart&iacute;nez. El que fuera candidato a la alcald&iacute;a y actual portavoz de Vox en &Aacute;guilas ha cruzado la comarca, al menos sobre el papel, para estrenar un nuevo cargo, el de asesor del grupo municipal en el Ayuntamiento de Cartagena. Una pirueta administrativa que sit&uacute;a al concejal aguile&ntilde;o a 80 kil&oacute;metros de su base pol&iacute;tica, pero con un pie firme en la n&oacute;mina del consistorio cartagenero.
    </p><p class="article-text">
        El perfil profesional de Carrasco, accesible <a href="https://transparencia.ayuntamientodeaguilas.org/wp-content/uploads/2017/05/curriculum-Isidro-Carrasco-Martinez.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a trav&eacute;s del portal de transparencia del Ayuntamiento de &Aacute;guilas</a>, dice que curs&oacute; sus estudios de Bachillerato para pasar a ser un &ldquo;empresario dedicado al sector servicios y comercio&rdquo;. Tras su paso por la junta directiva y el grupo municipal del Partido Popular en &Aacute;guilas, Carrasco encontr&oacute; acomodo en las siglas de Abascal, convirti&eacute;ndose en el rostro visible de Vox en la localidad aguile&ntilde;a. Un trasvase de siglas que ahora se traduce en un pluriempleo p&uacute;blico a caballo entre dos municipios.
    </p><p class="article-text">
        La recompensa por este nuevo cometido en Cartagena, adelantada por <a href="https://www.laopiniondemurcia.es/cartagena/2026/03/21/vox-cartagena-aguilas-lorca-128222973.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Opini&oacute;n</a>, asciende a algo m&aacute;s de 17.000 euros anuales por una jornada parcial. Este sueldo se suma a las dietas que Carrasco ya percibe en &Aacute;guilas: 440 euros por cada pleno ordinario, adem&aacute;s de los ingresos por juntas de portavoces y comisiones. Al no tener dedicaci&oacute;n exclusiva en su municipio, la ley le permite este encaje de bolillos financiero que le garantiza presencia (y retribuci&oacute;n) en dos de los ayuntamientos m&aacute;s importantes de la Regi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esta ubicuidad institucional y el encaje de sus retribuciones no son, para quienes conocen las tripas de la formaci&oacute;n, una casualidad administrativa. Fuentes que vivieron en primera persona la fontaner&iacute;a de Vox en la Regi&oacute;n durante sus a&ntilde;os de mayor crecimiento ponen nombre y apellidos a esta pr&aacute;ctica: 'comisariado pol&iacute;tico'.
    </p><p class="article-text">
        La cr&iacute;tica no solo llega desde las filas de los ex de Vox. Desde el PSOE de &Aacute;guilas, su secretario de organizaci&oacute;n, Manuel Pino Aldeguer, califica el nombramiento de &ldquo;ejemplo perfecto de oportunismo pol&iacute;tico&rdquo;. Los socialistas aguile&ntilde;os han denunciado la &ldquo;enorme contradicci&oacute;n&rdquo; que supone que un dirigente que se presenta como un &ldquo;humilde empresario&rdquo; ajeno a la pol&iacute;tica profesional, encadene en realidad una larga lista de puestos p&uacute;blicos: desde asesor en el consistorio de &Aacute;guilas y en la Asamblea Regional hasta su actual pluriempleo en Cartagena. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No se puede construir un discurso contra el enchufismo y el 'chiringuitazo' mientras se accede a ellos&rdquo;, se&ntilde;alan los socialistas, subrayando que Carrasco percibir&aacute; estos 17.000 euros anuales extra mientras su formaci&oacute;n &ldquo;se niega sistem&aacute;ticamente a subir el salario m&iacute;nimo interprofesional en Espa&ntilde;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mientras el Ayuntamiento de Cartagena formaliza la nueva n&oacute;mina de Carrasco, estas mismas fuentes conocedoras de las ca&ntilde;er&iacute;as del partido denuncian que estos puestos no buscan eficiencia t&eacute;cnica. Para antiguos cuadros de la formaci&oacute;n, se trata de una estrategia para &ldquo;remunerar a personas que en realidad no ayudan al grupo, sino que lo vigilan&rdquo;, convirtiendo a los asesores en &ldquo;comisarios pol&iacute;ticos&rdquo; a sueldo del contribuyente.
    </p><p class="article-text">
        Para estas voces que conocen bien el funcionamiento interno de la formaci&oacute;n, este perfil es una elecci&oacute;n deliberada: &ldquo;Abascal necesita gente que fuera del partido tenga problemas para ganarse la vida y que, por tanto, obedezca sin dudar por miedo a perder la n&oacute;mina&rdquo;, explican.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La red de intereses tras la ca&iacute;da de Antelo</strong></h2><p class="article-text">
        Sin embargo, el nombramiento de Carrasco en Cartagena parece ser solo el &uacute;ltimo eslab&oacute;n de una cadena de favores cruzados que alcanza la capital murciana. En medio de estos cambios se inscribe la reciente contrataci&oacute;n de Nerea Alzola, quien fuera candidata de Vox en Bizkaia y actual pareja de Luis Gestoso -hombre fuerte de Madrid en la Regi&oacute;n tras la ca&iacute;da de Antelo-, en el nuevo listado de cargos de libre designaci&oacute;n del grupo municipal de Vox en el Ayuntamiento de Murcia, cobrando un sueldo de 60.000 euros. Seg&uacute;n adelant&oacute; <a href="https://www.laopiniondemurcia.es/murcia/2026/03/09/vox-murcia-gestoso-nerea-alzola-pareja-127738128.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Opini&oacute;n</a>, Alzola estaba contratada previamente por el partido y fue despedida el pasado 12 de febrero para encontrar, apenas dos semanas despu&eacute;s, un nuevo acomodo en el consistorio de la capital murciana bajo la tutela de Gestoso.
    </p><p class="article-text">
        Este patr&oacute;n de &ldquo;seguridad financiera&rdquo; para los leales se repite en otros municipios. El concejal aguile&ntilde;o Isidro Carrasco, ahora tambi&eacute;n pluriempleado, ejerci&oacute; su poder en el pasado mes de diciembre en &Aacute;guilas para colocar como personal de confianza a Carmen Mill&aacute;n Serrano, con un sueldo de 27.000 euros anuales. El nombre de Mill&aacute;n no es casual: es la nuera de <a href="https://www.eldiario.es/murcia/teniente-alcalde-vox-lorca-maquillo-curriculum-titulo-no-existe_1_12508305.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carmen Mendui&ntilde;a</a>, la influyente portavoz de Vox en Lorca, secretaria del Comit&eacute; Ejecutivo Provincial de Murcia y pieza clave en el sector cr&iacute;tico que forz&oacute; el relevo en la direcci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esta red de parentescos y cargos cruzados confirma, seg&uacute;n voces cr&iacute;ticas que formaron parte del proyecto original de Vox en la Regi&oacute;n, la &ldquo;patrimonializaci&oacute;n&rdquo; de la formaci&oacute;n en la Regi&oacute;n. &ldquo;Han montado un negocio; [Abascal] se ha asociado con determinados grupos de inter&eacute;s y utilizan las instituciones como su cortijo privado&rdquo;, afirman, se&ntilde;alando que mientras el partido se &ldquo;desangra&rdquo; en militancia, la c&uacute;pula se blinda colocando a los suyos en puestos donde &ldquo;a menudo no pueden acreditar haber realizado trabajo alguno&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El nombramiento de Carrasco en el Ayuntamiento de Cartagena, adem&aacute;s, coincide con una serie de movimientos en la formaci&oacute;n ultraderechista que empezaron con la dimisi&oacute;n de Diego Salinas, hasta hace pocas semanas primer vicealcalde de Cartagena, de sus cargos en Vox, en solidaridad con el hasta ahora presidente del partido, Jos&eacute; &Aacute;ngel Antelo. Salinas critic&oacute; que la &ldquo;deriva&rdquo; del partido se hab&iacute;a vuelto &ldquo;incompatible con los valores&rdquo; que &eacute;l defiende. 
    </p><p class="article-text">
        La llegada de Carrasco a Cartagena ocurre en medio del fuego cruzado que ha dejado la salida de <a href="https://www.eldiario.es/murcia/politica/alcaldesa-cartagena-aparta-ex-vox-sustituye-edil-abascal_1_13044120.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Diego Salinas</a>. El hasta hace poco vicealcalde cartagenero abandon&oacute; sus cargos en solidaridad con Antelo, denunciando una 'deriva' del partido ajena a sus valores. 
    </p><p class="article-text">
        Su renuncia ha sido el pistoletazo de salida para una cascada de ascensos y reproches: mientras el edil de Vox Gonzalo L&oacute;pez Pretel tomaba el mando y acusaba a su predecesor de traici&oacute;n, la concejala Beatriz S&aacute;nchez del &Aacute;lamo ocupaba el hueco en la Junta de Gobierno. En este tablero de piezas movi&eacute;ndose a contrarreloj, el sueldo de asesor de Carrasco aparece como un pegamento para asegurar lealtades en una Cartagena pol&iacute;ticamente convulsa.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un modelo de control exportado desde Madrid</strong></h2><p class="article-text">
        Expertos jur&iacute;dicos que han seguido de cerca la deriva org&aacute;nica del partido tambi&eacute;n advierten de que este sistema de asesores-vigilantes roza la ilegalidad: &ldquo;Es absolutamente inconstitucional. Nuestra Constituci&oacute;n proh&iacute;be el mandato imperativo, pero Vox usa el dinero p&uacute;blico de las asesor&iacute;as para asegurarse de que el concejal vote lo que el partido le manda desde fuera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La ca&iacute;da de Jos&eacute; &Aacute;ngel Antelo, nombrado presidente de la gestora de Vox en octubre de 2020 y vicepresidente de la Regi&oacute;n en septiembre de 2023 hasta julio de 2024, forma parte de la purga que Santiago Abascal est&aacute; llevando a cabo contra las figuras m&aacute;s fuertes de Vox en los distintos territorios de la geograf&iacute;a nacional, y que ya se ha cobrado las cabezas de otros nombres del partido como Javier Ortega Smith o Juan Garc&iacute;a-Gallardo.
    </p><p class="article-text">
        Su salida del ejecutivo auton&oacute;mico ha provocado una fuerte divisi&oacute;n en el partido, dejando un crisol de sillas y sillones libres que no est&aacute;n tardando en ser asignadas. Pero no todos aceptan el reparto: en Totana, el grupo municipal entero prefiri&oacute; el portazo a la sumisi&oacute;n, abandonando el partido tras ver c&oacute;mo se 'despachaba' a quien se hab&iacute;a &ldquo;dejado la vida por el proyecto&rdquo;. Es la paradoja de la nueva etapa de Vox Murcia: una formaci&oacute;n que se desangra en militancia y cargos electos mientras reconfigura su red de cargos menores para los que deciden quedarse a bordo. Consultados por este medio, desde el departamento de prensa de Vox Murcia han declinado hacer valoraciones sobre estos nombramientos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/politica/sueldos-cruzados-comisarios-politicos-reorganiza-fontaneria-vox-murcia-caida-antelo_1_13094552.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Mar 2026 05:00:40 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0f5af3bc-4197-4ed8-a64e-baaf5ddb7fb1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="66003" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0f5af3bc-4197-4ed8-a64e-baaf5ddb7fb1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="66003" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Sueldos cruzados y 'comisarios políticos': así se reorganiza la fontanería de Vox en Murcia tras la caída de Antelo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0f5af3bc-4197-4ed8-a64e-baaf5ddb7fb1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Murcia,Cartagena,Águilas,Región de Murcia,Vox]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un error de renderizado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/error-renderizado_129_13084755.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/70fa34ae-19f4-4a35-b314-f3014b7c2d3f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un error de renderizado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Durante unos días esa sensación flotó por Internet, por el aire, pero sin llegar a ser nunca del todo aire. En la Wikipedia de Ben Gvir apareció incluso una fecha de defunción que luego desapareció y yo, que ya había decidido no creérmelo, seguí entrando a diario a ver si por algún resquicio la realidad decidía parecerse al rumor</p></div><p class="article-text">
        Hace un par de semanas, Ir&aacute;n anunci&oacute; que hab&iacute;a matado a Ben Gvir, a Netanyahu y a David Barnea en una serie de ataques con misiles. Lo vi en Twitter, como se ven ahora casi todas las cosas, y lo primero que hice fue salir de ah&iacute; y buscarlo en Google para comprobar si aquello ten&iacute;a cuerpo fuera de las redes sociales. No lo ten&iacute;a. Ning&uacute;n medio, ning&uacute;n teletipo, ni siquiera la versi&oacute;n prudente de &ldquo;fuentes sin confirmar&rdquo; lo secundaba. As&iacute; que lo descart&eacute;. O eso cre&iacute; hacer, porque hay noticias que uno no se cree, pero s&iacute; se imagina creyendo. Noticias que no quieres que sean verdad, no exactamente, al menos, pero cuya posibilidad te empuja a asomarte un segundo m&aacute;s de la cuenta. No por la muerte en s&iacute;, que no arregla nada, m&aacute;s bien por la intuici&oacute;n inc&oacute;moda de que a veces la historia parece avanzar a saltos, como si se empe&ntilde;ase en proteger a los peores y castigar a los dem&aacute;s con su permanencia en el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Pens&eacute; entonces en aquella fotograf&iacute;a de unos soldados leyendo el peri&oacute;dico el d&iacute;a que el mundo supo que Hitler hab&iacute;a muerto. La imagen, con unos militares de piernas cruzadas sujetando el peri&oacute;dico, no mostraba, en absoluto, una celebraci&oacute;n desatada. La escena era de alivio contenido, del alivio que se esculpe en el rostro de la gente que no sonr&iacute;e del todo ante la evidencia, porque todav&iacute;a no sabe qu&eacute; es lo que viene despu&eacute;s. Una noticia as&iacute; no arregla el mundo, pero lo mueve un cent&iacute;metro en la direcci&oacute;n correcta. O eso nos gusta pensar.
    </p><p class="article-text">
        Durante unos d&iacute;as esa sensaci&oacute;n flot&oacute; por Internet, por el aire, pero sin llegar a ser nunca del todo aire. En la Wikipedia de Ben Gvir apareci&oacute; incluso una fecha de defunci&oacute;n que luego desapareci&oacute; y yo, que ya hab&iacute;a decidido no cre&eacute;rmelo, segu&iacute; entrando a diario a ver si por alg&uacute;n resquicio la realidad decid&iacute;a parecerse al rumor. Llegu&eacute; a varias conclusiones que se contradec&iacute;an entre s&iacute;. La primera: un pa&iacute;s como Israel no anunciar&iacute;a f&aacute;cilmente la muerte simult&aacute;nea de su primer ministro, su ministro de Seguridad Nacional y el jefe del Mossad. La segunda, es que precisamente por eso, una muerte as&iacute; ser&iacute;a utilizada hasta el &uacute;ltimo mil&iacute;metro, convertida en martirio y en justificaci&oacute;n para todo lo que viniera despu&eacute;s. La tercera fue la m&aacute;s sencilla y, por tanto, la m&aacute;s dif&iacute;cil de aceptar: no hab&iacute;a pasado nada de eso. Internet, mientras tanto, hac&iacute;a su trabajo; es decir, convertir la duda en una forma m&aacute;s de entretenimiento. Netanyahu no apareci&oacute; en p&uacute;blico durante d&iacute;as, hay quien dec&iacute;a que no hab&iacute;a cogido su avi&oacute;n en toda la semana y otra gente recordaba que hab&iacute;a faltado a reuniones del Consejo de Seguridad, a las que nunca faltaba. Y todo encajaba a la perfecci&oacute;n, como encajan siempre las teor&iacute;as de la conspiraci&oacute;n, que est&aacute;n hechas a la medida de lo que uno est&aacute; dispuesto a creer. Hasta que Israel public&oacute; un v&iacute;deo.
    </p><p class="article-text">
        Era un v&iacute;deo institucional en el que Netanyahu aparec&iacute;a dando parte de la situaci&oacute;n de la guerra y no tard&oacute; en aparecer gente que se&ntilde;alaba que el v&iacute;deo estaba generado por Inteligencia Artificial. Empezaron a proliferar entonces capturas de pantalla de aquel v&iacute;deo oficial en las que Netanyahu parec&iacute;a tener seis dedos. Fui al frame de la sospecha y, frente a la pantalla, no encontr&eacute; una prueba de vida ni de muerte, lo &uacute;nico que pude ver con claridad era el reflejo exacto de mis propios sesgos. Efectivamente, en un rinc&oacute;n de la mano derecha, un pliegue caprichoso de la luz simulaba una sexto dedo en la mano. Estaba ah&iacute;, solo hab&iacute;a que querer verlo con muchas ganas. Sin embargo, uno intenta ser un animal racional y acaba por enterrar el pensamiento m&aacute;gico. Al final, lo &uacute;nico relevante de que siga vivo es que la historia, la infamia de Israel, la selle una sentencia del tribunal de La Haya, y no el estruendo de un misil iran&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Lo &uacute;nico que queda detr&aacute;s de esta historia, a la vista, sobre todo, de que ni Ben Gvir, ni Netanyahu ni el director del Mossad han abandonado, todav&iacute;a, este mundo camino al m&aacute;s ardiente de los siete infiernos, es la facilidad pasmosa con la que estamos dispuestos a hipotecar la realidad a cambio de un alivio narrativo.
    </p><p class="article-text">
        Es muy positivo que estos tres individuos sigan vivos porque su final no deber&iacute;a pertenecer a la &eacute;pica militar de los misiles que los convierta en m&aacute;rtires de su propia causa. Su final debe pertenecer a la prosa helada y parsimoniosa de la sentencia judicial de un tribunal de Derechos Humanos que manche sus nombres para siempre y no deje espacio a los ardides de un error de renderizado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/error-renderizado_129_13084755.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Mar 2026 21:21:28 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/70fa34ae-19f4-4a35-b314-f3014b7c2d3f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="10075019" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/70fa34ae-19f4-4a35-b314-f3014b7c2d3f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="10075019" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un error de renderizado]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/70fa34ae-19f4-4a35-b314-f3014b7c2d3f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Instrucciones para sobrevivir al fin del mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/instrucciones-sobrevivir-mundo_129_13065574.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c4e4c062-1579-45bd-9a35-ccc4380d117a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Instrucciones para sobrevivir al fin del mundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada generación cree estar muy segura de que le ha tocado vivir el último capítulo del libro cuando la historia, en realidad, se parece a uno de esos conciertos en los que los músicos, al acabar, vuelven a salir una, y otra, y otra vez aparentando que van a cantar la última</p></div><p class="article-text">
        Lo primero de todo es aceptar una noci&oacute;n elemental, y es que el fin del mundo nunca llega con la puntualidad que se le presupone a un evento tan importante. Siempre aparece con un cierto retraso o, peor a&uacute;n, llega demasiado pronto y le pilla a uno quit&aacute;ndose el pijama. Por eso, la primera instrucci&oacute;n consiste en no esperarlo sentado. Si todo se va a terminar, es conveniente que lo haga mientras est&aacute;s ocupado en cualquier otra cosa m&aacute;s razonable, como preparando un caf&eacute; o haciendo un crucigrama. Conviene tambi&eacute;n recordar que el fin del mundo es una noci&oacute;n bastante exagerada. Cada generaci&oacute;n cree estar muy segura de que le ha tocado vivir el &uacute;ltimo cap&iacute;tulo del libro cuando la historia, en realidad, se parece a uno de esos conciertos en los que los m&uacute;sicos, al acabar, vuelven a salir una, y otra, y otra vez aparentando que van a cantar la &uacute;ltima, y el espect&aacute;culo acaba dando de s&iacute; otra hora m&aacute;s. El truco est&aacute; en sospechar que el apocalipsis es un malentendido puntual, como cuando creemos escuchar nuestro nombre en una conversaci&oacute;n que no va con nosotros. Lo importante es no preguntar &lsquo;&iquest;qu&eacute;?&rsquo; para no parecer desorientados. Dicho esto, pasemos a lo importante.
    </p><p class="article-text">
        Para sobrevivir al fin del mundo es recomendable madrugar, pero no demasiado. Las seis de la ma&ntilde;ana pertenecen todav&iacute;a a los p&aacute;jaros y a los insomnes, y enfrentarse al desastre con ojeras no es una opci&oacute;n muy elegante. Una hora prudente ser&iacute;a una hora en la que el cielo ya est&aacute; azul, pero quedan reminiscencias p&aacute;lidas de la noche, las nubes se ven borrositas y el brillo de los edificios todav&iacute;a no deslumbra al mirarlos directamente. En ese momento, conviene abrir una ventana. Mirar al cielo siempre introduce una duda saludable en cualquier cat&aacute;strofe, porque se dispone ante nuestros ojos con una indiferencia que en d&iacute;as como estos resulta casi casi ofensiva. La tranquilidad de mirar al cielo puede sernos &uacute;til para sobrevivir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otra indicaci&oacute;n indispensable es no quedarse solo demasiado tiempo. El fin del mundo tiene debilidad por la soledad y el aislamiento, porque, abrazados por el desamparo, todo parece m&aacute;s definitivo. Dos personas hablando, en cambio, introducen un ruido que entorpece a la maquinaria del caos; tres personas sentadas a cenar ya constituyen una conspiraci&oacute;n bastante seria contra el apocalipsis. La risa, por ejemplo, resulta profundamente inc&oacute;moda para el fin de los tiempos, porque es un mecanismo que interrumpe la narrativa. El fin del mundo necesita una atm&oacute;sfera dram&aacute;tica para funcionar correctamente, as&iacute; que una carcajada en el momento equivocado, es decir, en el momento justo, es como poner una piedrecita en los engranajes.
    </p><p class="article-text">
        No olvides, sin embargo, que para que la resistencia sea efectiva, hay que prestar una atenci&oacute;n casi mani&aacute;tica a los objetos peque&ntilde;os y a las cosas inservibles. El armaged&oacute;n es un gigante torp&oacute;n que solo se maneja bien en las grandes demoliciones, las explosiones y los cielos de azufre, pero se le escapan, por pura distracci&oacute;n eg&oacute;latra, los detalles min&uacute;sculos. As&iacute; que lo mejor es guardarse en el bolsillo un bot&oacute;n suelto, una moneda de poco valor, a ser posible una peseta o, mejor a&uacute;n, una moneda de cinco duros o un recibo de la recarga del bonobus del a&ntilde;o pasado. Estos objetos son peque&ntilde;as anclas y, mientras puedas acariciar su textura, el universo se ver&aacute; obligado a mantener la coherencia del hilo de tus costuras. Todo es una cuesti&oacute;n de f&iacute;sica po&eacute;tica: no puede deshacerse el todo si una de sus partes se resiste a morir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y hablando de morir, lo m&aacute;s importante de todo es hacerse el distra&iacute;do con la muerte. Si viene y golpea tu puerta, dile que vuelva el martes que viene, que ahora est&aacute;s muy ocupado tratando de entender c&oacute;mo se forman las pelusas de debajo del sof&aacute;. La falta de respeto por la solemnidad es la mejor de las murallas. A estas alturas, ya estamos casi preparados para que el cielo se nos caiga encima, pero todav&iacute;a queda lo m&aacute;s importante. Al final del todo, cuando el estruendo se vuelva un rumor insoportable, una cosa insostenible y un fastidio inevitable, lo mejor es buscar un espejo o, preferiblemente, los ojos de otra persona. Pero no caigas en la costumbre terrible de esa gente con nula imaginaci&oacute;n que mira los ojos de otra persona para despedirse. Hazlo para reconocerte ante la mirada del otro, y para reconocerte en el reflejo de sus ojos en los tuyos. El &uacute;ltimo paso es aferrarse al amor.
    </p><p class="article-text">
        Porque, f&iacute;jate bien, si el cataclismo te pilla mirando a la persona que amas, a la persona que sostiene el otro extremo del silencio compartido, el cataclismo se queda sin argumentos y se vuelve un espectador molesto o un acomodador que quiere cerrar el teatro antes de acabar el &uacute;ltimo acto. El amor, en estas instrucciones, consiste en decidir que el otro es, en este instante y, si se ha vivido bien, en todos los anteriores, algo m&aacute;s real que el apocalipsis; si logras que un beso dure m&aacute;s que el flash termonuclear en el que todo se extingue, habr&aacute;s ganado la partida por goleada. Sobrevivir es lograr que un instante dure para siempre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Aldo Conway]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/instrucciones-sobrevivir-mundo_129_13065574.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Mar 2026 21:20:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c4e4c062-1579-45bd-9a35-ccc4380d117a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="460135" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c4e4c062-1579-45bd-9a35-ccc4380d117a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="460135" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Instrucciones para sobrevivir al fin del mundo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c4e4c062-1579-45bd-9a35-ccc4380d117a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Guerras]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
