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    <title><![CDATA[elDiario.es - Astrid Wagner]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/astrid-wagner/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Astrid Wagner]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La ecoansiedad abre el camino a las emociones en el ámbito científico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cienciacritica/ecoansiedad-abre-camino-emociones-ambito-cientifico_132_10741857.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/94d0abfe-9d00-44ee-8940-146f2bca76c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_1036303.jpg" width="1299" height="731" alt="La ecoansiedad abre el camino a las emociones en el ámbito científico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La información emocional debe ser considerada e integrada como cualquier otra dimensión de la realidad humana ya que es un pilar necesario e importante en el que descansa la inteligencia</p></div><p class="article-text">
        En septiembre de 2019, Nicole <a href="https://medium.com/@nicthornton007/embracing-my-climate-grief-and-rage-8c010378bf74" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Thornton</a>, una cient&iacute;fica ambiental de Australia, escribi&oacute; que despu&eacute;s de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Clim&aacute;tico de 2009 en Copenhague, sufri&oacute; una depresi&oacute;n debido al fracaso pol&iacute;tico a la hora de acordar compromisos para mitigar el cambio clim&aacute;tico. Recuerda el momento preciso en el que el mundo y ella se quebraron. Fue al ver llorar a los diplom&aacute;ticos de las islas del Pac&iacute;fico porque sus solicitudes de ayuda para que sus tierras y sus pueblos no desapareciesen hab&iacute;an sido deso&iacute;das.
    </p><p class="article-text">
        El cambio clim&aacute;tico, aunque habitualmente se enmarca como un problema cient&iacute;fico, tambi&eacute;n es <a href="https://www.plazayvaldes.es/libro/ecologia-y-genero-en-dialogo-interdisciplinar" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">social</a>. Es una crisis que cuestiona las cosmovisiones m&aacute;s arraigadas en Occidente, empezando por la visi&oacute;n de la naturaleza y la construcci&oacute;n del conocimiento. El m&eacute;todo cient&iacute;fico pretende alcanzar la validez universal de los saberes a trav&eacute;s de la objetivaci&oacute;n y cuantificaci&oacute;n de las cualidades del mundo f&iacute;sico, para lo cual concibe el mundo como un mecanismo que puede ser observado, registrado y verificado. Descubrir c&oacute;mo se articulan los elementos permitir&iacute;a actuar sobre la naturaleza y dominarla. Desde esta <a href="https://theconversation.com/evelyn-fox-keller-1936-2023-la-pionera-de-los-estudios-de-ciencia-y-genero-214545" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">perspectiva</a>, los seres humanos, y m&aacute;s concretamente los varones, por ser hist&oacute;rica y supuestamente los depositarios exclusivos de la capacidad de razonar, se sit&uacute;an fuera y por encima de la idea de la naturaleza. En base a esta posici&oacute;n de superioridad que se auto-otorga el ser humano respecto a la naturaleza, se justifica su derecho a manipular, controlar y explotar los recursos naturales a su antojo y conveniencia. Sin embargo, la organizaci&oacute;n social que explota la naturaleza extrayendo los recursos sin tener en cuenta que son finitos, son no s&oacute;lo injustos e irresponsables, sino tambi&eacute;n insostenibles.
    </p><p class="article-text">
        La <a href="https://www.apa.org/international/networks/global-psychology-alliance/spanish-2022-resolution.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">psicolog&iacute;a</a> del cambio clim&aacute;tico pronostica graves impactos en la salud mental, empeorada en aquellas poblaciones que mayor exposici&oacute;n y menor capacidad de respuesta tengan. Ser consciente de las amenazas ecol&oacute;gicas, de la pasividad y lentitud con la que reaccionan los gobiernos, del obstruccionismo clim&aacute;tico y negacionismo cient&iacute;fico creciente o de la polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica es l&oacute;gico que amplifique la angustia existencial. La ecoansiedad est&aacute; motivada por la <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0272494420306939" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">preocupaci&oacute;n</a>, entendida como la inquietud generada por el afecto a la naturaleza o la responsabilidad que tenemos hacia generaciones futuras a la vista de situaciones que se viven como problem&aacute;ticas y amenazantes. Tomar <a href="https://www.psychotherapyinbrighton.com/blogpost.php?permalink=is-there-a-therapy-for-climate-change-anxiety" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">conciencia</a> de que, a cada paso, a cada decisi&oacute;n, se deja una huella ecol&oacute;gica en el planeta, puede constituir un peso colosal. Pero tomar conciencia de esta huella es indispensable para transformar los sistemas y estructuras sociales que posibilitan las relaciones laborales, familiares, comunitarias o internacionales.
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, se proponen nuevos planteamientos desde diferentes disciplinas que buscan superar el modelo cl&aacute;sico de conocimiento. La COVID-19 ha impulsado una reconceptualizaci&oacute;n de la naturaleza en la que todos los seres, humanos y no humanos, compartimos un espacio, un aire y una tierra. Los seres humanos son naturaleza, son parte de la naturaleza y son dependientes de lo que ocurra en ella. Estos aspectos que desde hace d&eacute;cadas resultan incuestionables en &aacute;mbitos como la investigaci&oacute;n m&eacute;dica o la evaluaci&oacute;n de tecnolog&iacute;a, son cruciales tambi&eacute;n en el campo de la investigaci&oacute;n clim&aacute;tica. En esta dimensi&oacute;n en la que los factores personales y comunitarios se solapan, surgen emociones que no pueden ser extirpadas del an&aacute;lisis de la crisis ecol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        La <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC10303262/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ecoansiedad</a> recoge en sus diferentes descripciones el malestar emocional, mental y som&aacute;tico como una respuesta razonable a las amenazas de las crisis ecol&oacute;gicas, econ&oacute;micas, alimentarias, sanitarias, etc. Esta estimulaci&oacute;n del sistema nervioso indica que aquello en lo que la atenci&oacute;n queda cautiva es importante para la supervivencia. Quiz&aacute; se necesite aprenderlo porque pueda ser perjudicial para la vida o porque sea beneficioso o provechoso para alcanzar un objetivo. Lo que ha dejado una cicatriz emocional permanece firme en nuestra memoria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desatender esta preocupaci&oacute;n constructiva solo puede empeorar la situaci&oacute;n del planeta. Los mecanismos bio-culturales m&aacute;s b&aacute;sicos de alarma, las emociones, favorecen esa toma de conciencia y son gu&iacute;as apropiadas para conducir los cambios siempre y cuando se equilibren con los sistemas de razonamiento anal&iacute;ticos y experienciales de procesamiento de la informaci&oacute;n. De esta manera, las emociones impulsan a buscar otros modos de interpretar, alterar o estructurar la realidad. Uno de los indicios que ilustran este punto son las investigaciones del neurocient&iacute;fico <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ant%C3%B3nio_Dam%C3%A1sio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Antonio Damasio</a>, en las que se constata que las personas que pierden la capacidad de acceder a sus emociones ven afectada su competencia para tomar decisiones, convirti&eacute;ndose en personas que asumen m&aacute;s riesgos de los necesarios y provocan m&aacute;s conflictos interpersonales, haciendo muy dif&iacute;cil su integraci&oacute;n en la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        La novedad de esta visi&oacute;n sobre el funcionamiento del pensamiento consiste en borrar las fronteras entre la raz&oacute;n y la emoci&oacute;n. Cualquier actividad, incluida la ciencia, tiene que contemplar el entrelazado complejo de estas dimensiones. La informaci&oacute;n emocional debe ser considerada e integrada como cualquier otra dimensi&oacute;n de la realidad humana ya que es un pilar necesario e importante en el que descansa la inteligencia. O por decirlo con palabras del soci&oacute;logo <a href="https://sentipensante.red/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Orlando Fals Borda</a>, que acu&ntilde;&oacute; el concepto de seres <em>sentipensantes</em>, hay que pensar con el coraz&oacute;n y el cerebro, ligar la sensibilidad a la inteligencia y comprometer significativamente el pensamiento y las emociones a los procesos de transformaci&oacute;n. Este tipo de experiencia permite comprender que todos los elementos del planeta Tierra est&aacute;n intr&iacute;nsecamente conectados y crea otras narrativas que priman la construcci&oacute;n de relaciones para una vida digna.
    </p><p class="article-text">
        En el documental &ldquo;<a href="https://www.netflix.com/de/title/81336476" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Romper los l&iacute;mites</a>&rdquo;, aparece el premiado cient&iacute;fico <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Terry_Hughes" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Terry Hughes</a> contando c&oacute;mo despu&eacute;s de dedicar su vida al estudio de la gran barrera de coral australiana la est&aacute; viendo desaparecer, muriendo sin remedio. No esconde las l&aacute;grimas y el tremendo pesar que eso le ocasiona. Esto contrasta con el hecho de que la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica est&aacute; repleta de normas no expl&iacute;citas que hacen embarazosa la expresi&oacute;n de las emociones. Estas normas permiten cuestionar la imparcialidad y la integridad del personal investigador y la legitimidad de los hallazgos. Saltarse estas normas conlleva riesgos de perder la credibilidad, cosechar peores cr&iacute;ticas o sufrir la falta de incentivos profesionales. Estas normas espec&iacute;ficas encajan en una estructura social m&aacute;s amplia que permite responder y adaptarse de maneras diferentes y m&aacute;s o menos apropiadas a los requerimientos del trabajo, a las identidades sociales, familiares y pol&iacute;ticas, con el objetivo de protegerse ante los retos psicol&oacute;gicos que plantea la emergencia ecol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        En 2014, Joe Duggan pregunt&oacute; al personal que trabajaba en temas relacionados con el medio ambiente &iquest;c&oacute;mo te sientes respecto al cambio clim&aacute;tico? Y public&oacute; en internet las cartas que recibi&oacute; en el <a href="https://www.isthishowyoufeel.com/ithyf5.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">proyecto ITHYF5</a>. En 2020 volvi&oacute; a preguntarles y estas son algunas de las respuestas que le llegaron: &ldquo;Todav&iacute;a estoy muy preocupada. Tambi&eacute;n estoy profundamente triste. Probablemente estoy m&aacute;s triste de lo que estaba hace cinco a&ntilde;os. Me siento impotente y, hasta cierto punto, culpable. Siento que he incumplido mi deber como ciudadana y como madre porque no fui capaz de comunicar la urgencia de la situaci&oacute;n lo suficientemente bien como para desencadenar una acci&oacute;n significativa a tiempo&rdquo; (Profesora Katrin Meissner. Directora del Centro de Investigaci&oacute;n sobre el Cambio Clim&aacute;tico. Universidad de Nueva Gales del Sur). &ldquo;Me da miedo el futuro cuando me enfrento a la simple ignorancia de algunos l&iacute;deres pol&iacute;ticos. Me siento cansado, cansado de que, a pesar de los incendios forestales, las inundaciones, etc., todav&iacute;a parece que me estoy golpeando la cabeza contra una pared de ladrillo para convencer a la gente de que la amenaza del cambio clim&aacute;tico es grave. Me siento aliviado porque ahora estoy jubilado, no tengo que vivir y respirar esto cada minuto de cada d&iacute;a. Me siento culpable de retirarme de la primera l&iacute;nea, as&iacute; que a pesar de que estoy jubilado me siento obligado a seguir trabajando. Siento una alegr&iacute;a indescriptible por la noticia de que voy a convertirme en abuelo por primera vez, pero temeroso del mundo en el que mi nieto crecer&aacute;. Me siento aliviado de que cuando mi nieto crezca y me pregunte por qu&eacute; no hicimos nada para detener el cambio clim&aacute;tico, al menos pueda decir que lo hice lo mejor que pude. Mientras me siento a escribir esto en un banco mirando a los p&aacute;ramos, me siento asombrado de que, a pesar de todo, el mundo sigue siendo el lugar m&aacute;s hermoso&rdquo; (Profesor David Griggs. Instituto de Sostenibilidad Monash. Universidad de Monash). Existen m&aacute;s de 20 testimonios y a partir de ellos se han hecho exposiciones en varios lugares del mundo con el &aacute;nimo de crear espacios de di&aacute;logo en los que recoger estos malestares, discutir las barreras con las que se encuentran en el desempe&ntilde;o de sus carreras profesionales, y expresar c&oacute;mo se ve afectada su vida personal.
    </p><p class="article-text">
        El <a href="https://journals.sagepub.com/doi/full/10.1177/09636625231176382" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estr&eacute;s emocional de los y las profesionales de las ciencias que estudian el cambio clim&aacute;tico</a> puede crecer r&aacute;pidamente ya que enfrentan continuamente datos alarmantes en su labor de an&aacute;lisis, predicci&oacute;n y prevenci&oacute;n de los efectos del calentamiento global. Los resultados que obtienen suelen ser desalentadores, preocupantes y cargados de incertidumbres debidas a las interacciones, en muchos casos imprevisibles, de los sistemas que est&aacute;n implicados en el mantenimiento del equilibrio clim&aacute;tico.&nbsp; Adem&aacute;s, en muchos casos son tambi&eacute;n los responsables de comunicar estas consecuencias, asumiendo el rol de vector de transferencia de malas noticias. Asimismo, hay que recordar que la mayor&iacute;a han llegado por vocaci&oacute;n a sus profesiones y aquello que estudian es tambi&eacute;n aquello de lo que se ocupan, pre-ocupan y atienden. Un prop&oacute;sito fundamental de su trabajo es cuidar y proteger esos espacios naturales. Este an&aacute;lisis ofrece varios motivos por los que se puede empezar a experimentar ecoansiedad o emociones altamente intensas y de valencia negativa: porque se eval&uacute;an las cat&aacute;strofes en los ecosistemas; porque se es consciente de que las razones de las p&eacute;rdidas son los estilos de vida que dejan una elevada huella ecol&oacute;gica; porque el desaf&iacute;o es para todo el planeta, lo que genera tensiones a nivel local o porque el problema del cambio clim&aacute;tico es altamente complejo, originando resistencias al cambio cuando se trata de modificar las estructuras econ&oacute;micas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Uno de los pocos <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S1755458617301251" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a> que analiza la relaci&oacute;n entre las emociones y el cambio clim&aacute;tico en una muestra de cient&iacute;ficos/as clim&aacute;ticos/as de Australia, pone de manifiesto las contradicciones que sufren, ya que se les pide objetividad, neutralidad e imparcialidad para desarrollar su trabajo. Sin embargo, como personas que son, experimentan sentimientos acerca de lo que estudian, desempe&ntilde;an otros papeles en la sociedad (madres, abuelos, hermanas&hellip;) que les requieren acciones comprometidas con el medio ambiente para proteger los bienes comunes y tienen que lidiar con los discursos negacionistas que menosprecian el trabajo que realizan. No son m&aacute;quinas. No son inmunes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n cient&iacute;fica empieza con alguna pregunta, una inquietud, un ansia por saber, por profundizar, por desvelar lo que hasta el momento es un misterio, es decir, surge de una pasi&oacute;n personal. En este mismo documental, &ldquo;<a href="https://www.netflix.com/de/title/81336476" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Romper los l&iacute;mites</a>&rdquo;, el prestigioso cient&iacute;fico <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Johan_Rockstr%C3%B6m" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Johan Rockstr&ouml;m</a> comienza hablando de su ni&ntilde;ez en Suecia, sit&uacute;a su pasi&oacute;n por la ciencia vinculada a un territorio y a unos lazos personales y familiares. Da respuesta a eso que a la ciencia le da tanto miedo y que a veces echamos de menos en las fr&iacute;as estad&iacute;sticas, &iquest;por qu&eacute; hago lo que hago? &iquest;qu&eacute; me hace sentir esta tierra? &iquest;qu&eacute; relaci&oacute;n tengo con ella? &iquest;c&oacute;mo quiero que sea mi vida y la de las siguientes generaciones? &iquest;qu&eacute; me motiva? &iquest;qu&eacute; quiero conseguir?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las emociones pueden transformarse en los g&eacute;rmenes y motivaciones del conocimiento siempre que se traten de manera transparente, reconociendo de d&oacute;nde vienen, d&oacute;nde sit&uacute;an lo investigado y a quien investiga, examinando c&oacute;mo se imbrican en la producci&oacute;n de conocimiento, en el razonamiento, haciendo transparentes las causas que fundamentan las investigaciones y estimulando el pensamiento cr&iacute;tico. Quiz&aacute; esto proporcione un nivel de entendimiento m&aacute;s profundo de las relaciones que mantienen los seres vivos entre s&iacute; y aporte otras razones para defender estilos de vida sostenibles. Y quiz&aacute; sirva para indicar las se&ntilde;ales de alerta y los caminos que se pueden tomar.
    </p><p class="article-text">
        Otro proyecto que investiga las emociones que el personal cient&iacute;fico y los comunicadores y comunicadoras del cambio clim&aacute;tico sienten es el desarrollado por Neal Haddaway: <a href="https://www.nealhaddaway.com/hope/#about" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Esperanza, &iquest;c&oacute;mo hacer el duelo por el planeta?</a> A trav&eacute;s de entrevistas en profundidad de las que se destacan fragmentos sobre fotograf&iacute;as de las personas entrevistadas, van pensando sus emociones y sintiendo sus pensamientos. Cada uno destaca en tres palabras sus reflexiones: frustraci&oacute;n, consternaci&oacute;n, indecisi&oacute;n, traici&oacute;n, miedo&hellip; no muy diferente de las emociones que se han estudiado en la poblaci&oacute;n general. Espec&iacute;ficamente se les pregunta si sienten esperanza y Charlie, cient&iacute;fico para la conservaci&oacute;n de la naturaleza, escritor y activista responde: &ldquo;S&iacute; y no, siento m&aacute;s esperanza de la que he sentido antes, gracias al aumento del activismo. S&iacute;, los problemas son mucho peores, pero ahora estamos mucho m&aacute;s cerca del cambio. La &uacute;nica esperanza que tenemos es el poder de las personas, o nos devolvemos nuestro planeta o lo perdemos.&rdquo; Emma, ecologista y activista dice: &ldquo;S&iacute;, no es muy obvio d&oacute;nde est&aacute;, pero debe estar all&iacute; en alg&uacute;n lugar para que sigamos luchando. A pesar de que tengo muy poca confianza en la humanidad, supongo que ese deseo incontenible de un mundo mejor se manifiesta como esperanza en m&iacute;.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Introducir estas nuevas perspectivas proporciona una idea m&aacute;s detallada de los motivos que llevan a actuar, a tomar decisiones y a resolver eventos que afectan lo individual y lo colectivo, quedando transparente lo que mueve a perseverar o no en la investigaci&oacute;n y en el activismo. Reconforta encontrar los apoyos para no romperse ante las p&eacute;rdidas. Previene los raptos emocionales y los juicios r&iacute;gidos. Ofrece razones emocionales y emociones razonadas para elegir una buena vida y superar los lastres de una civilizaci&oacute;n desgastada.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carolina Belenguer Hurtado, Astrid Wagner, Fernando Valladares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cienciacritica/ecoansiedad-abre-camino-emociones-ambito-cientifico_132_10741857.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Dec 2023 05:01:21 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[El poder de la ecoansiedad para cambiar el mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cienciacritica/ecoansiedad-cambiar-mundo_132_10461339.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/723d7edc-e835-4483-bcfb-7d21c5ec8ff6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El poder de la ecoansiedad para cambiar el mundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las emociones crean los vínculos con los hechos sociales, nos mueven hacia o en contra de los eventos y personas que las provocan, y en ese discurrir tienen la capacidad de inducir otros sentimientos</p><p class="subtitle">Migrar por calor, fumar o no tener hijos: cuando las decisiones vitales se toman mirando al futuro climático</p></div><p class="article-text">
        Desde que en 2016, Darebin, una ciudad en Australia, declarase el &ldquo;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Estado_de_emergencia_clim%C3%A1tica#Pa%C3%ADses" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estado de emergencia clim&aacute;tica</a>&rdquo;, muchos son los pa&iacute;ses, localidades, organismos y colectivos que se adhieren a medidas destinadas a mitigar las consecuencias del cambio clim&aacute;tico. La <a href="https://www.ama-assn.org/press-center/press-releases/ama-adopts-new-policy-declaring-climate-change-public-health-crisis" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Asociaci&oacute;n m&eacute;dica Americana</a> declar&oacute; en 2022 que estamos en una crisis de salud p&uacute;blica debida a la amenaza ecol&oacute;gica que deteriora directamente los niveles de salud y bienestar que nuestras sociedades han alcanzado durante el &uacute;ltimo siglo. Seg&uacute;n la definici&oacute;n que ofrece la <a href="https://www.who.int/es/about/governance/constitution" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud</a>, la salud, es el &ldquo;estado completo de bienestar f&iacute;sico, mental y social y no s&oacute;lo la ausencia de enfermedades&rdquo;. Adem&aacute;s, el art&iacute;culo 25 de la <a href="https://www.un.org/es/about-us/universal-declaration-of-human-rights" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Declaraci&oacute;n Universal de Derechos Humanos</a> reconoce que toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure la salud y el bienestar.&nbsp;Asimismo, la resoluci&oacute;n 48/13 del 8 de octubre de 2021 del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas reconoce el derecho a un medioambiente limpio, sano y sostenible como derecho humano.&nbsp;En nuestro pa&iacute;s, en julio de 2023 el gobierno aprob&oacute; la creaci&oacute;n del Observatorio de Salud y Cambio Clim&aacute;tico con el objetivo de hacer un seguimiento de los impactos del cambio clim&aacute;tico sobre la salud.
    </p><p class="article-text">
        Para entender la importancia que el enfoque de salud representa para impulsar la transformaci&oacute;n social y una econom&iacute;a de transici&oacute;n justa y verde,&nbsp; el Foro Econ&oacute;mico Mundial en su 14&ordf; reuni&oacute;n,&nbsp;invit&oacute; a <a href="https://gendread.substack.com/p/read-britts-speech-to-the-world-economic" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Britt Wray</a>, directora de la iniciativa especial de la c&aacute;tedra de salud mental clim&aacute;tica del departamento de psiquiatr&iacute;a y ciencias del comportamiento de la facultad de medicina de Stanford, a dar una charla sobre las consecuencias que el cambio clim&aacute;tico tiene sobre la salud mental. No s&oacute;lo influyen de manera directa los eventos clim&aacute;ticos extremos, sino que las informaciones que se reciben despiertan toda una serie de emociones que causan malestar, sufrimiento y hasta <a href="https://reliefweb.int/report/world/mental-health-and-climate-change-policy-brief" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trastornos</a> de ansiedad y estr&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Una <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0272494422001323" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaci&oacute;n</a> llevada a cabo en 32 pa&iacute;ses encontr&oacute; que Espa&ntilde;a presentaba el nivel m&aacute;s alto de preocupaci&oacute;n acerca del cambio clim&aacute;tico: aproximadamente un 78% de las personas encuestadas manifestaron sentir fuertes respuestas emocionales negativas. Este resultado se conoce como ecoansiedad o ansiedad ecol&oacute;gica y ha sido encontrado en otros muchos <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0272494422001499" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a>. Uno de los m&aacute;s conocidos, es el que public&oacute; la revista <em>The Lancet, Planetary Health</em>, en diciembre de 2021 llamado &ldquo;la <a href="https://www.thelancet.com/journals/lanplh/article/PIIS2542-5196(21)00278-3/fulltext" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ansiedad clim&aacute;tica en la infancia y juventud</a> y sus creencias sobre las respuestas del gobierno al cambio clim&aacute;tico: una encuesta global&rdquo;. Se encuestaron a un total de 10.000 personas en 10 pa&iacute;ses, entre los cuales no se encontraba Espa&ntilde;a, y los resultados mostraron que el 84% de las personas estaban moderadamente preocupadas y aproximadamente el 50% hab&iacute;an sentido emociones que interfer&iacute;an con su bienestar cotidiano.
    </p><p class="article-text">
        La <a href="https://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/204178/9789243508184_spa.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">crisis medioambiental</a> no es neutral ante las circunstancias que atraviesan la vida de las personas. Si se analizan los datos m&aacute;s de cerca se podr&aacute; observar que son las mujeres, la juventud y la poblaci&oacute;n de los pa&iacute;ses m&aacute;s empobrecidos quienes muestran mayores niveles de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ecoansiedad" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ecoansiedad</a>. Efectivamente, en febrero de 2023 se presentaron los <a href="https://www.mdpi.com/2071-1050/15/4/3540" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">resultados de ese macro estudio</a> buscando las diferencias asociadas al g&eacute;nero, la edad y el pa&iacute;s, y descubrieron que todas estas variables podr&iacute;an ser predictoras de las vulnerabilidades al cambio clim&aacute;tico. Las mujeres informaron de m&aacute;s preocupaci&oacute;n, de tener m&aacute;s pensamientos negativos acerca del futuro y obtuvieron mayores puntuaciones en las emociones de tristeza, indefensi&oacute;n, miedo, culpa, dolor, etc. mientras que los hombres informaron de m&aacute;s sentimientos de tranquilidad acerca de los comportamientos que los gobiernos tienen respecto a la gesti&oacute;n de la crisis ecol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        Las <a href="https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/1469540513480162" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">investigaciones</a> que tienen en cuenta la perspectiva de g&eacute;nero muestran que la angustia se acrecienta entre aquellas personas en las que tradicionalmente se ha depositado la responsabilidad del bienestar de los hogares. El n&uacute;mero de mensajes dirigido a consumir productos &ldquo;verdes&rdquo;, ya sea en alimentaci&oacute;n, ropa, cosm&eacute;ticos o limpieza y a mantener estilos de vida ecol&oacute;gicos no para de incrementarse y se dirige principalmente a las mujeres, ya que sobre ellas recae la toma de la mayor&iacute;a de las decisiones sobre consumo diario.
    </p><p class="article-text">
        La educaci&oacute;n que recibimos conforma la manera que expresamos los malestares f&iacute;sicos y psicol&oacute;gicos, siendo las <a href="https://www.sanidad.gob.es/bibliotecaPub/repositorio/libros/29236_estrategia_de_salud_mental_del_Sistema_Nacional_de_Salud_2022-2026.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mujeres</a> m&aacute;s proclives a manifestar trastornos por ansiedad y estr&eacute;s asociados a factores socioecon&oacute;micos, como pueden ser los estereotipos, la carga de cuidados, o la doble jornada. Los s&iacute;ntomas que presentan hablan de <a href="https://www.inmujeres.gob.es/areasTematicas/AreaSalud/Publicaciones/docs/GuiasSalud/Salud_XV.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fatiga</a> emocional, con sentimientos de impotencia, des&aacute;nimo, reducci&oacute;n de la percepci&oacute;n de logros y de la eficacia personal. Las teor&iacute;as feministas muestran que la experiencia subjetiva del mundo es diferente para hombres y mujeres, los roles y normas sociales determinan lo que unos y otras pueden y deben hacer. As&iacute;, las reglas tanto expl&iacute;citas como impl&iacute;citas, crean la estructura social en la que se desarrolla la vida; sin embargo, en ocasiones, estas normas encorsetan la autonom&iacute;a de todas las personas, limitando las posibilidades de ser, pensar, sentir y hacer, ya sea porque se asocien a los determinantes biol&oacute;gicos o a los patrones culturales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La <a href="https://www.mujeresenred.net/spip.php?article2239" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ra&iacute;z de estas diferencias</a> debe buscarse en las discriminaciones que fundan el sistema patriarcal y capitalista. Este marco conceptual se fundamenta en un sistema dual de pensamiento, en el que el hombre, lo masculino, queda asociado a lo racional, a la cultura, mientras que la mujer se relaciona con la naturaleza y lo emocional. En esta perspectiva, la raz&oacute;n ocupa el escal&oacute;n superior en tanto que permite el conocimiento objetivo y universal de la realidad, mientras que las emociones se subordinan y someten, ya que se consideran fuerzas irracionales e involuntarias que impulsan al ser humano en contra de la actividad intelectual. La vinculaci&oacute;n de la mujer con la naturaleza por sus caracter&iacute;sticas biol&oacute;gicas, principalmente la gestaci&oacute;n, alumbramiento y lactancia, ha conllevado entre otras cosas la feminizaci&oacute;n de los cuidados. Sin embargo, esta categorizaci&oacute;n no tiene porqu&eacute; conllevar diferencias en los roles sociales y tareas de cuidado que mujeres y hombres desempe&ntilde;an.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los trabajos de cuidado requieren una relaci&oacute;n de proximidad e intimidad, de anticipaci&oacute;n de las necesidades, de sensibilidad y empat&iacute;a. Requiere tomarse tiempo para acondicionar el espacio, preparar las actividades de ocio y de aprendizaje apropiadas a la edad, organizar las compras de alimentaci&oacute;n, ropa y calzado, gestionar las visitas m&eacute;dicas y las pr&aacute;cticas de aseo e higiene, preparar las comidas, supervisar las tareas diarias, proteger de los potenciales peligros, ense&ntilde;ar a interactuar con una actitud positiva, promover la inteligencia emocional, limpiar, recoger, poner lavadoras, etc. Es justo a partir de esta interacci&oacute;n con la realidad m&aacute;s pr&oacute;xima y concreta que las mujeres generan un conocimiento espec&iacute;fico y una receptividad diferente para percibir las amenazas medioambientales y las soluciones de las que disponen. La experiencia nos dice que las emociones ocurren y se manifiestan en cada uno de nosotros y nosotras, pero se refieren a las relaciones sociales que mantenemos con las dem&aacute;s personas, los objetos o las ideas. Sara puede sentirse triste al pensar en la contaminaci&oacute;n por mercurio cuando va a comprar el at&uacute;n o Bruno sentirse enfadado porque las grandes superficies todav&iacute;a venden las frutas en envoltorios pl&aacute;sticos.
    </p><p class="article-text">
        Hablar de las emociones en general, y de las que produce el cambio clim&aacute;tico en particular, liga los discursos y las relaciones que se establecen con la naturaleza a lo irracional, a lo primitivo, a la sensibler&iacute;a. En definitiva, a lo no objetivo y verificable, a lo secundario, accesorio, a lo que no tiene importancia o de lo que se puede prescindir; por tanto, a lo que se deber&iacute;a dejar fuera de un debate civilizado y racional. De hecho, a lo largo de la historia se ha contrapuesto lo racional a lo emocional, como elementos irreconciliables, situando siempre lo racional en el pedestal de la civilizaci&oacute;n y desde&ntilde;ando la sabidur&iacute;a que aporta el instinto a trav&eacute;s del lenguaje de las emociones.&nbsp; Lo que ha conllevado el olvido de la irreducible fuerza cognitiva de las emociones.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues, las emociones ponen de manifiesto la relaci&oacute;n que se establece entre las personas y con las situaciones en las que nos encontramos, que pueden ser de placer o de rechazo. Las emociones crean los v&iacute;nculos con los hechos sociales, nos mueven hacia o en contra de los eventos y personas que las provocan, y en ese discurrir tienen la capacidad de inducir otros sentimientos. Forman bucles en los que los resultados de las acciones se presentan como est&iacute;mulos desencadenantes de nuevas respuestas, que a su vez son emociones que despiertan otros sentimientos, algo as&iacute; como una red de reacciones en cadena. Pero, no todas las personas tienen los mismos sentimientos ante los mismos eventos. Las reacciones emocionales pueden ser muy variadas y con muchos matices porque existe una valoraci&oacute;n e interpretaci&oacute;n previa de lo que sucede en el mundo. El duelo o la rabia ante la contaminaci&oacute;n o la desidia con la que act&uacute;an otras personas, pueden conducir a la indignaci&oacute;n, y &eacute;sta a su vez a la toma de conciencia que nos acerca al cuidado del planeta.
    </p><p class="article-text">
        Las <a href="https://edisciplinas.usp.br/pluginfile.php/4118669/mod_resource/content/1/Hochschild%201979.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">normas</a> del sentir son un conjunto de reglas compartidas por una determinada sociedad, con frecuencia no expl&iacute;citas, que sancionan qui&eacute;n puede sentir qu&eacute; y qui&eacute;n puede expresar ese sentir. Sirven para evaluar la pertinencia de una respuesta emocional a la situaci&oacute;n en la que se produce, generando gratificaciones o castigos al cumplir o no las expectativas. Las emociones act&uacute;an como mandatos de g&eacute;nero no conscientes que conforman la identidad y gu&iacute;an los comportamientos individuales. El <a href="https://capitanswing.com/libros/buenas-y-enfadadas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">enfado</a> de Sara y la tristeza de Bruno tienen m&aacute;s posibilidades de no ser entendidos socialmente y reprimirse, si los comparamos con las emociones que podr&iacute;an esperarse para sus respectivos g&eacute;neros.
    </p><p class="article-text">
        Las experiencias del sentir establecen las emociones que son adecuadas para determinados grupos o colectivos. No es casual ni fortuito que, como fruto de la socializaci&oacute;n diferenciada, las mujeres tengan mayor predisposici&oacute;n a expresar tristeza y los varones enfado. Las normas culturales modelan las condiciones en las que percibimos, hablamos y respondemos al mundo en el que vivimos. Es a trav&eacute;s del lenguaje de las emociones que dotamos de significado al entorno, proyectamos lo que importa, lo que preocupa, lo que atemoriza, lo que conmueve, lo que ilusiona o lo que reconforta. Comprender que las emociones ayudan a estimar el valor que se le da a las situaciones u objetos y el rol que cada qui&eacute;n juega en esa relaci&oacute;n es tambi&eacute;n comprender que los discursos y pr&aacute;cticas emocionales reflejan las relaciones que se mantienen con esas situaciones, personas u objetos. A quien habla de emociones se le vincula con la naturaleza, con lo femenino, con lo irracional, lo inferior, con la falta de control; mientras que quien evita expresar sus sentimientos es considerado racional, imparcial y superior. El <a href="https://www.elsevier.es/es-revista-debate-feminista-378-articulo-resena-S0188947816300330" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> de las manifestaciones emocionales en la sociedad es una forma de visibilizar las relaciones de poder que existen, puesto que no a todas las personas se les permite sentir igual o incluso se les permite sentir, a secas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las normas sobre la emocionalidad ayudan a mantener las situaciones de desigualdad estructural pues no borran la dualidad emoci&oacute;n frente a raz&oacute;n, diferencia necesaria para justificar la desigualdad y la tutela hist&oacute;rica sobre aquellas personas (animales y cosas), que supuestamente carecen (en parte o en su totalidad) de la capacidad racional. Las emociones son estructuras de significado que preceden al lenguaje y lo permean; construyen narrativas que articulan y organizan la identidad respecto a las relaciones que mantenemos con el mundo. De ah&iacute; la <a href="https://herdereditorial.com/catalogo/filosofia/el-gobierno-de-las-emociones-9788425427442" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">importancia</a> de prestar atenci&oacute;n a lo que nos dicen, para poder cuestionar si el mundo en el que vivimos es el mundo en el que queremos vivir, si las relaciones que tenemos son las relaciones que queremos tener, si los deseos que tenemos son los deseos que queremos tener.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Sara puede actuar justamente sin sentir indignaci&oacute;n por la negligencia de los gobiernos ante la contaminaci&oacute;n? &iquest;Se cambian los h&aacute;bitos de viaje sin una preocupaci&oacute;n previa por el calentamiento global? &iquest;Se moviliza la ciudadan&iacute;a sin sentir la tristeza de la p&eacute;rdida de los parajes naturales? &iquest;Se activa el pueblo sin el enfado ante las mentiras de las petroleras? O &iquest;Bruno empujar&aacute; a las empresas a introducir criterios de sostenibilidad sin mostrar la frustraci&oacute;n por su despreocupaci&oacute;n y avaricia? En realidad, la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ant%C3%B3nio_Dam%C3%A1sio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">emoci&oacute;n</a> no se puede separar de la raz&oacute;n. Ambas son procesos mentales que se entrelazan y tejen las redes neuronales que producen el pensamiento y que nos configuran, junto a otros procesos psicol&oacute;gicos como la atenci&oacute;n, la motivaci&oacute;n o la percepci&oacute;n. &iquest;Tendr&iacute;a alg&uacute;n sentido vivir sin la br&uacute;jula de las emociones? &iquest;C&oacute;mo podr&iacute;a discernir Sara entre aquello que se desea y lo que se rechaza? &iquest;C&oacute;mo sabr&iacute;a Bruno d&oacute;nde se encuentra lo bueno y lo malo para uno/a mismo/a y para la humanidad en su conjunto? &iquest;Ser&iacute;a posible vivir en sociedad sin emociones? Un mundo en el que las emociones estuviesen ausentes ser&iacute;a un mundo inhumano, en el que las interacciones sociales carecer&iacute;an de sentido, ya que sirven para percatarse de lo que est&aacute; ocurriendo a trav&eacute;s de las inferencias que se hacen del lenguaje verbal y no verbal; importan para comunicar las intenciones y los deseos y protegen la vida, dado que advierten de las amenazas que acechan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un mundo sin emociones se convertir&iacute;a en un mundo sin un tim&oacute;n que indicase qu&eacute; es lo correcto, lo bueno, o lo deseable, un mundo sin moral. Las emociones son disposiciones que gu&iacute;an las acciones porque implican juicios valorativos sobre aquellas cosas que importan: para Sara, un mundo limpio; para Bruno, uno sostenible. Identificar una situaci&oacute;n como problem&aacute;tica significa que algo debe cambiarse. El malestar psicol&oacute;gico es un aviso de que la hoja de ruta que posibilita navegar por la vida ya no permite transitar los caminos imaginados. Las emociones explican las motivaciones que nos impulsan a actuar moralmente y la raz&oacute;n hace el resto, reflexionando con actitud cr&iacute;tica sobre las justificaciones que sustentan esas decisiones, que tienen su correlato con el sistema de creencias y valores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis de la ecoansiedad no puede ser desvinculado de las condiciones sociales, de los factores culturales, de las ideolog&iacute;as y cosmovisiones que prevalecen, puesto que los riesgos ante las amenazas no dependen solo de las informaciones cient&iacute;ficas que se reciben, sino que las din&aacute;micas emocionales aprendidas tienen un papel transcendental. De otra manera el razonamiento seguir&iacute;a perpetuando las asimetr&iacute;as de g&eacute;nero y trasladando a las mujeres una mayor carga de preocupaci&oacute;n y emociones de valencia negativa y alta intensidad sobre el bienestar de sus familias. El <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0277539523000572?via%3Dihub" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sentimiento</a> de ansiedad clim&aacute;tica pone de manifiesto las relaciones de poder que existen en la sociedad, al vincular la exteriorizaci&oacute;n de las emociones al mundo femenino y calificarla de emocionalidad patol&oacute;gica. La ecoansiedad es una respuesta ante un mundo cuyos mandatos hegem&oacute;nicos no gustan, no se pueden cumplir y adem&aacute;s producen conflictos internos de dif&iacute;cil soluci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las narrativas del cambio clim&aacute;tico deben hacer conscientes los sentimientos relacionados con el cambio clim&aacute;tico, y con las diferentes crisis planetarias, de salud, alimentaci&oacute;n, h&iacute;dricas, econ&oacute;micas, etc. que amenazan la supervivencia de la humanidad para construir relaciones desde otras perspectivas. Para Sara y Bruno pueden ser desde la justicia ecol&oacute;gica, el di&aacute;logo multicultural o la redistribuci&oacute;n de recursos socioecon&oacute;micos.
    </p><p class="article-text">
        Incorporar las emociones al discurso p&uacute;blico de activistas medio ambientales, personal cient&iacute;fico e instituciones gubernamentales es subversivo, puesto que transforma la sociedad radicalmente, resquebrajando los esquemas que perpet&uacute;an las desigualdades entre aquellos que se supone tienen el monopolio de una raz&oacute;n superior, exenta de sentimientos o escr&uacute;pulos. Desvincular las emociones de las reglas del sentir femeninas y universalizarlas para utilizarlas como criterios v&aacute;lidos en la toma de decisiones sin duda abrir&iacute;a caminos hacia mundos en el que se considerase el bien com&uacute;n como un bien propio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Yo pienso, luego existo.
    </p><p class="article-text">
        Yo siento dolor, decepci&oacute;n, temor, enfado, amor y compasi&oacute;n, luego act&uacute;o.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carolina Belenguer Hurtado, Raquel Pérez Gómez, Astrid Wagner, Fernando Valladares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cienciacritica/ecoansiedad-cambiar-mundo_132_10461339.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 Sep 2023 20:32:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El poder de la ecoansiedad para cambiar el mundo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crisis climática]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Reglas para reconstruir la convivencia en un planeta herido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cienciacritica/reglas-reconstruir-convivencia-planeta-herido_132_9552775.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/90499a19-be47-463f-bbb1-424d93f7967c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Reglas para reconstruir la convivencia en un planeta herido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las reglas que hoy necesita la humanidad para reconstruir su convivencia en este planeta herido deben soportarse sobre dos pilares: benevolencia y rectitud. Bien común y justicia</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Confucio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Kong Qiu</a>, m&aacute;s conocido por estos lares como Confucio, fue uno de los m&aacute;s grandes e influyentes fil&oacute;sofos de todos los tiempos. Vivi&oacute; a caballo entre los siglos VI y V a.e.c., en una &eacute;poca turbulenta donde se suced&iacute;an los enfrentamientos violentos entre los distintos estados feudales de la antigua China. Kong Qiu repar&oacute; en la <a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro/humanidades/china-jesus-mosterin-9788491043751/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">importancia del uso correcto del lenguaje</a> para regenerar una sociedad que se hab&iacute;a deslizado hacia la confusi&oacute;n y la anarqu&iacute;a. Las palabras hab&iacute;an dejado de ser puntos de referencia fiables al utilizarse de manera arbitraria sin atender a su aut&eacute;ntico significado. Seg&uacute;n se lee en las <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Analectas_de_Confucio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Analectas</a>, &ldquo;<em>Si los nombres no son correctos las palabras no se ajustar&aacute;n a lo que representan, y si las palabras no se ajustan a lo que representan (&hellip;) el pueblo no sabr&aacute; c&oacute;mo obrar. En consecuencia, el hombre noble precisa que los nombres se acomoden a los significados y que los significados se ajusten a los hechos. En las palabras del hombre noble no debe haber nada impropio</em>&rdquo;. Para Kong Qiu existen dos tipos de personas, nobles y vulgares, una segmentaci&oacute;n que no responde a la clase social o a las posesiones sino al comportamiento, que debe estar guiado por los principios de benevolencia y rectitud. Un hombre noble no persigue su beneficio, eso es una actitud vulgar, sino que trata de ser justo en todo momento siguiendo las pautas que le dicta su benevolencia que no es otra cosa que el amor por los dem&aacute;s. Por lo tanto, busca el bien com&uacute;n. Lo que diferencia al hombre noble del vulgar es su patrimonio moral.
    </p><p class="article-text">
        Avanzando el siglo XXI volvemos a encontrarnos inmersos en otra &eacute;poca de confusi&oacute;n y violencia, de enfrentamientos entre unos y otros. Nuestra tecnificada y arrogante sociedad se encuentra absolutamente invadida por la vulgaridad: cada cual busca sus beneficios en una alocada carrera tan individualista como ego&iacute;sta que hace del uso impropio del lenguaje una herramienta para conseguirlos. Hoy en d&iacute;a la palabra ha dejado de ser una referencia fiable sobre la que sustentar nuestras relaciones sociales. Estamos construyendo realidades paralelas con hechos alternativos. Alimentamos la confusi&oacute;n con la posverdad, concepto popularizado por el presidente Donald Trump que define el mundo al rev&eacute;s de la pol&iacute;tica y que en 2017 fue la <a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-38594515" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">palabra de moda</a> seg&uacute;n el diccionario Oxford. La arbitrariedad del uso del lenguaje, al servicio de intereses espurios, ha llegado incluso a pervertir conceptos de una trascendencia tan profunda como el de &ldquo;libertad&rdquo;, convirti&eacute;ndose en un poderoso acelerante de nuestra degradaci&oacute;n moral. De nuestra vulgaridad. 
    </p><p class="article-text">
        La superioridad tecnol&oacute;gica de la que han venido disfrutando las sociedades europeiformes en los &uacute;ltimos siglos hizo posible una aventura colonial que consigui&oacute; arrodillar al resto del mundo, obligado a plegarse a los intereses occidentales por la gracia de sus ca&ntilde;ones. Desde mano de obra esclava hasta materias primas pasando por todo tipo de bienes de consumo, las colonias proporcionaron los medios para un desarrollo econ&oacute;mico exponencial, que se fue <a href="https://www.eldiario.es/cienciacritica/fabula-crecimiento-infinito-felicidad_132_9105357.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">retroalimentando con el desarrollo tecnol&oacute;gico</a>. Un elemento clave de esta historia fueron los combustibles f&oacute;siles, cantidades ingentes de energ&iacute;a de muy f&aacute;cil acceso puestas a disposici&oacute;n de una sociedad movida por una ambici&oacute;n insaciable que se abraz&oacute; al individualismo. El resto de la historia es bien conocido: (1) la colonizaci&oacute;n f&iacute;sica, muy costosa, ha sido sustituida por otra de tipo pol&iacute;tico-econ&oacute;mico parcialmente soportada sobre reg&iacute;menes t&iacute;tere y deudas inasumibles, (2) el uso indiscriminado de combustibles f&oacute;siles ha provocado un cambio clim&aacute;tico cuyas dram&aacute;ticas consecuencias estamos comenzando a sufrir y (3) la <a href="https://crashoil.blogspot.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">anticipada escasez</a> tanto de materias primas como de energ&iacute;a <em>barata</em> est&aacute; a punto de arrojar a los antiguos se&ntilde;ores colonos junto a sus excolonias a una crisis sin precedentes. La aldea global baila peligrosamente al borde del abismo.
    </p><p class="article-text">
        Nunca es tarde si la dicha es buena, reza un antiguo refr&aacute;n que anima a la b&uacute;squeda de soluciones sin dejarse arrastrar por la desesperanza. Nunca es tarde, pero cuanto m&aacute;s tarde sea es obvio que m&aacute;s dif&iacute;ciles, costosas y dolorosas ser&aacute;n las medidas a implementar, y menos adecuado ser&aacute; el resultado en t&eacute;rminos de bienestar. El sufrimiento puede mitigarse, pero hay que actuar r&aacute;pido. Para conseguirlo es oportuno volver a algunas pautas b&aacute;sicas, como las reglas confucianas de la benevolencia y la rectitud, reglas que encontramos una y otra vez expresadas de distintas formas a lo largo de la extensa y rica historia del pensamiento &eacute;tico. Propuestas realizadas por numerosos fil&oacute;sofos que se han ocupado de la moral tanto en Oriente como en Occidente, desde Arist&oacute;teles y Plat&oacute;n hasta Kant, Rousseau y Rawls y sus interpretaciones contempor&aacute;neas, y que han supuesto el origen de los derechos humanos. Tambi&eacute;n las encontramos presentes, bajo distintas formulaciones, en el hinduismo y el budismo, en las religiones abrah&aacute;micas y en diversas culturas ind&iacute;genas ancestrales. Su transversalidad geogr&aacute;fico-temporal nos habla de su universalidad. 
    </p><p class="article-text">
        Siguiendo a Confucio, para reconectar con la realidad del planeta y recuperar la sensatez habr&iacute;a que comenzar por &ldquo;<a href="https://dtieao.uab.cat/txicc/lite/traducciones/rectificar-los-nombres-xun-zi--zheng-ming-un-capitulo-fundamental-en-el-pensamiento-confuciano/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">rectificar los nombres</a>&rdquo;, es decir, por reflexionar sobre el significado de las palabras para utilizarlas de forma apropiada. Hoy en d&iacute;a, despu&eacute;s del giro ling&uuml;&iacute;stico en la filosof&iacute;a, sabemos que la relaci&oacute;n entre palabras, significados y hechos es algo m&aacute;s compleja. Los significados no son inamovibles, dependen de los juegos de lenguaje, de la manera c&oacute;mo usamos las palabras, y estructuran as&iacute; nuestra percepci&oacute;n y concepci&oacute;n de la realidad. Sirven para comunicarnos, pero gracias a su potencial normativo tambi&eacute;n orientan nuestras acciones y actitudes. Precisamente por esto las palabras requieren un uso responsable, un uso que respete la historia cultural de los conceptos, incluyendo sus diversificaciones y cr&iacute;ticas tanto a nivel normativo como a nivel cognitivo. Esto es particularmente importante con respecto a ciertos conceptos clave &eacute;tico-pol&iacute;ticos y cient&iacute;ficos.
    </p><p class="article-text">
        Comencemos por la palabra econom&iacute;a, eje axial de todo el sistema pol&iacute;tico-social en Occidente. La econom&iacute;a comprende todo el conjunto de reglas, normas y actividades necesarias para gestionar la producci&oacute;n, distribuci&oacute;n e intercambio de bienes que requiere la vida. Su ra&iacute;z etimol&oacute;gica se encuentra en la palabra griega &ldquo;<em>oikonom&iacute;a</em>&rdquo;, administraci&oacute;n (&ldquo;<em>n&eacute;mein&rdquo;</em>) del hogar (&ldquo;<em>oikos</em>&rdquo;). Seg&uacute;n argumenta Arist&oacute;teles en obras como <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/%C3%89tica_nicom%C3%A1quea" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Eacute;tica a Nic&oacute;maco</a> o <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Pol%C3%ADtica_(Arist%C3%B3teles)" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pol&iacute;tica</a>, para que la actividad econ&oacute;mica sea equilibrada debe atenerse a limitaciones impuestas tanto por consideraciones &eacute;ticas como est&eacute;ticas, siendo necesario distinguir entre la econom&iacute;a, asociada al arte de &ldquo;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Eudaimonia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">vivir bien</a>&rdquo;, y la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Cremat%C3%ADstica" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cremat&iacute;stica</a>, el arte de enriquecerse. El trueque de bienes por dinero puede dar lugar a un cierto enriquecimiento natural, pero cuando se vende para revender con plusval&iacute;as con la &uacute;nica pretensi&oacute;n de obtener una ganancia pecuniaria, la cremat&iacute;stica deja de estar subordinada a la econom&iacute;a para convertirse en algo amoral, en t&eacute;rminos de Arist&oacute;teles incluso en algo antinatural que transforma la actividad comercial en usura: &ldquo;<em>Muy razonablemente es aborrecida la usura porque, en ella, la ganancia procede del mismo dinero y no de aquello para lo que &eacute;ste se invent&oacute;</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a la actividad econ&oacute;mica est&aacute; tan subordinada a la cremat&iacute;stica, que resulta m&aacute;s apropiado hablar de &ldquo;sistema cremat&iacute;stico&rdquo; que de &ldquo;sistema econ&oacute;mico&rdquo;. Esta distorsi&oacute;n se ha conseguido implantando en el imaginario colectivo una serie de mitos y dogmas de fe a cuya cabeza se sit&uacute;a el que desvirt&uacute;a el significado de la palabra dinero para hacerla sin&oacute;nimo de riqueza, una extra&ntilde;a riqueza &ldquo;<em>en cuya abundancia se muere de hambre, como cuentan en el mito de aquel Midas</em>&rdquo; seg&uacute;n not&oacute; Arist&oacute;teles. A poco que uno reflexione se da cuenta que el dinero no es riqueza sino, tal y como ha sido definido por <a href="https://1library.co/article/c%C3%B3mo-funciona-el-dinero-sapiens-yuval-noah-harari.ky669n7y" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Harari</a>, el sistema de confianza mutua m&aacute;s extraordinario que ha existido. Es en el marco de este correlato ficticio donde el dinero se asimila con riqueza (al poder &ldquo;comprarla&rdquo;), lo que le convierte autom&aacute;ticamente en poder, un poder tan colosal que permite a las &eacute;lites adineradas mantener a la inmensa mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n mundial doblegada a sus intereses. 
    </p><p class="article-text">
        Una de las m&uacute;ltiples leyendas urbanas tejidas por el liberalismo que resulta particularmente ilustrativa sobre c&oacute;mo se distorsiona la realidad en este mundo de medias verdades, mentiras y fantas&iacute;as es la del premio nobel de Econom&iacute;a, un premio que, como casi todo el mundo ignora, no existe. Tal y como explica Juan Torres en su libro &ldquo;<a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Econofakes</a>&rdquo;, el banco central de Suecia estableci&oacute; en 1968 el &ldquo;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Premio_de_Econom%C3%ADa_Conmemorativo_de_Alfred_Nobel" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Premio del Banco de Suecia en Ciencias Econ&oacute;micas en Memoria de Alfred Nobel</a>&rdquo;, que pronto pas&oacute; a ser conocido como &ldquo;premio nobel de econom&iacute;a&rdquo;, &iexcl;sin serlo!. Los premios otorgados por la fundaci&oacute;n nobel fueron creados para premiar contribuciones al bienestar de la humanidad en cinco &aacute;reas: Paz, Medicina, Literatura, F&iacute;sica y Qu&iacute;mica. La pretensi&oacute;n del Banco de Suecia con este premio a las &ldquo;Ciencias Econ&oacute;micas&rdquo; no puede ser m&aacute;s obvia: adem&aacute;s de incrementar su prestigio, la econom&iacute;a se equipara a ciencias exactas como son la f&iacute;sica y la qu&iacute;mica. 
    </p><p class="article-text">
        Parad&oacute;jicamente, al pretender hacer de muchos de sus postulados leyes naturales como la gravedad o el electromagnetismo, el actual sistema econ&oacute;mico-cremat&iacute;stico ha derivado en una aut&eacute;ntica religi&oacute;n con sus sacerdotes, sus dogmas de fe, ritos y feligreses. Una religi&oacute;n que se ha infiltrado hasta la ra&iacute;z de la idiosincrasia colectiva. De hecho, consigue mantener medio paralizados a los estados frente a la tormenta perfecta que ya tenemos sobre nuestras cabezas, arroj&aacute;ndonos granizos del tama&ntilde;o de pedruscos en forma de olas de calor, sequ&iacute;as, mares moribundos, extinci&oacute;n de flora y fauna, etc&eacute;tera. Los t&eacute;cnicos-sacerdotes del sistema advierten que no se puede intervenir en el &ldquo;curso natural&rdquo; de la actividad econ&oacute;mico-cremat&iacute;stica a riesgo de que se desaten todos los demonios del averno (&ldquo;<em>libertad o comunismo</em>&rdquo; gritan algunos, para aterrar a sus parroquianos). &ldquo;<em>Dejad que los mercados se regulen a s&iacute; mismos</em>&rdquo;, nos armonizan, aunque esta ausencia de regulaci&oacute;n solo haya conseguido acumular dinero y m&aacute;s dinero (poder y m&aacute;s poder) en cada vez menos manos, haciendo de la actividad econ&oacute;mico-cremat&iacute;stica un juego privativo de oligopolios gigantescos tras los que se esconden los oligarcas, nombre que identifica a los aut&eacute;nticos reyes del planeta del siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        El poder del dinero mantiene dome&ntilde;adas a las democracias liberales, al doblegar las voluntades de los ciudadanos por medio de intensas campa&ntilde;as de desinformaci&oacute;n que desfiguran la realidad, utilizando de manera torticera las redes sociales y manteniendo a muchos medios de comunicaci&oacute;n a sueldo. El dinero-poder tiene tal fuerza que es capaz de corromper los cimientos de las instituciones hasta llegar a transformar las <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Democracia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">democracias</a> en aut&eacute;nticas <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Plutocracia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">plutocracias</a>. Para que el pueblo pueda ejercer su soberan&iacute;a no solo tiene que conocer las distintas opciones que tiene ante s&iacute;, sino disponer de capacidad para desarrollar criterios sobre los que basar sus decisiones. &iquest;C&oacute;mo vamos a identificar opciones y desarrollar criterios si vivimos en un mundo m&iacute;tico aderezado por infinidad de bulos y noticias falsas que distorsionan la realidad? Un mundo en el que la vulgaridad se ha deslizado hacia el gamberrismo y la chabacaner&iacute;a, persiguiendo los aplausos de los feligreses m&aacute;s devotos cuya ignorancia es empoderada. Pan y circo, mucho circo para mantener al pueblo ciego a la realidad de un planeta herido que se nos va de las manos mientras nos arrastran a una nueva guerra, tal vez la definitiva&hellip; &ldquo;<em>Hay que mantener el orden en un mundo basado en reglas</em>&rdquo; es el nuevo mantra que nos vienen repitiendo machaconamente desde la reuni&oacute;n de la OTAN en Madrid. Unas reglas que, dicho sea de paso, nadie explicita cu&aacute;les son. &iquest;Ser&aacute;n las de la ONU, las del Derecho Penal Internacional, las de los Derechos Humanos (incluido el nuevo <a href="https://news.un.org/es/story/2022/07/1512242" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">derecho al acceso a un medio ambiente limpio y saludable</a>), esas mismas reglas que los proponentes del &ldquo;mundo basado en reglas&rdquo; se han <a href="https://rebelion.org/estados-unidos-queremos-un-mundo-basado-en-reglas-pero-que-no-sean-las-suyas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">saltado ol&iacute;mpicamente cada vez que les ha interesado</a>? 
    </p><p class="article-text">
        Las reglas que hoy necesita la humanidad para reconstruir su convivencia en este planeta herido deben soportarse sobre dos pilares: benevolencia, y rectitud. Bien com&uacute;n, y justicia. Hoy m&aacute;s que nunca debemos abandonar la vulgaridad y desarrollar un verdadero esp&iacute;ritu &eacute;tico-cr&iacute;tico, para lo cual es imprescindible utilizar las palabras con propiedad y responsabilidad, relatar con decencia y veracidad los hechos sin distorsionarlos con un uso inapropiado del lenguaje. Analizada la situaci&oacute;n sin medias tintas ni pa&ntilde;os calientes, ser&aacute; necesario elaborar un plan de transici&oacute;n valiente hacia una &ldquo;nueva normalidad&rdquo; que se adecue a la realidad del planeta contando con la colaboraci&oacute;n de la ciencia, de la pol&iacute;tica y de la sociedad y siempre sobre la base del bien com&uacute;n y la justicia. La &ldquo;nueva normalidad&rdquo; va a exigir un refuerzo de los servicios p&uacute;blicos que garantice una redistribuci&oacute;n de recursos a la altura de las circunstancias, una fiscalidad verdaderamente progresiva y orientada al bien com&uacute;n, adem&aacute;s de empresas estatales de energ&iacute;a y servicios financieros entre otros servicios cr&iacute;ticos. Tenemos que rescatar a las democracias de las garras de los oligarcas que las tienen secuestradas si queremos un futuro para las siguientes generaciones, si queremos garantizar la supervivencia de nuestra especie. Y un &uacute;ltimo detalle, no menos importante: debemos potenciar una pol&iacute;tica internacional basada en el di&aacute;logo, donde se respete el derecho de cada pueblo a desarrollar su historia a sus propios ritmos sin injerencias interesadas, a la vez que se mantiene una memoria hist&oacute;rica que nos deber&iacute;a llevar a condonar la deuda del sur global no solo por solidaridad, sino por justicia. 
    </p><p class="article-text">
        Bien com&uacute;n y justicia, o vulgaridad. La elecci&oacute;n es nuestra y decide el futuro de la humanidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Campos, Astrid Wagner, Fernando Valladares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cienciacritica/reglas-reconstruir-convivencia-planeta-herido_132_9552775.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Sep 2022 04:01:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Reglas para reconstruir la convivencia en un planeta herido]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sobre la inevitabilidad de la guerra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cienciacritica/inevitabilidad-guerra_132_8875132.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0ab27b98-cdc2-4f11-bed0-0dbda02e81f8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sobre la inevitabilidad de la guerra"></p><p class="article-text">
        A&ntilde;o 2022 de la era com&uacute;n. Los cuatro jinetes del apocalipsis, la peste, la guerra, el hambre y la muerte, contin&uacute;an su cabalgada feroz inundando de horror a una humanidad que se muestra incapaz de dominar a sus propios demonios. La pandemia de la COVID-19 ha puesto de manifiesto que disponer de un alto nivel de progreso tecnol&oacute;gico capaz de desarrollar una vacuna en tan s&oacute;lo un a&ntilde;o apenas aligera la miseria humana, tal como evidencia la mezquina distribuci&oacute;n de dicha vacuna entre los pa&iacute;ses ricos y pobres. A las <a href="https://ayudaenaccion.org/blog/ayuda-humanitaria/conflictos-activos-2021/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">10 guerras y conflictos que continuaban activos en 2021</a>, acumulando millones de muertos y desplazados, se une ahora la invasi&oacute;n de Ucrania, cuyo incierto desenlace podr&iacute;a desatar una escalada b&eacute;lica de consecuencias inimaginables. <em>Homo homini lupus</em> proclam&oacute; Plauto, una famosa aseveraci&oacute;n popularizada por Thomas Hobbes cuya machacona repetici&oacute;n ha servido para justificar la mezquindad moral a la que nos conduce el ego&iacute;smo; una visi&oacute;n fatalista que deriva en el darwinismo social sobre el que se soporta el aplastante sistema heteropatriarcal. Frente al inter&eacute;s mostrado por la academia a los presupuestos de Hobbes, la defensa de Jean-Jacques Rousseau de una predisposici&oacute;n natural humana a la cooperaci&oacute;n ha sido sistem&aacute;ticamente ridiculizada como la enso&ntilde;aci&oacute;n de un rom&aacute;ntico idealista, y esto considerando que las m&aacute;s notables obras de la humanidad se han construido sobre la base de la cooperaci&oacute;n y la distribuci&oacute;n de tareas. Cierto es que el azote omnipresente de la guerra parece soportar una visi&oacute;n l&uacute;gubre de la humanidad, avalada por estudios cient&iacute;ficos como los del antrop&oacute;logo Marvin Harris, quien argumenta en su c&eacute;lebre obra &ldquo;<a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro/bibliotecas-de-autor/nuestra-especie-marvin-harris-9788420660134/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nuestra Especie</a>&rdquo; que la agresividad forma parte de la naturaleza humana, mientras justifica la necesidad de la guerra para el control social de las poblaciones en &ldquo;<a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro/bibliotecas-de-autor/vacas-cerdos-guerras-y-brujas-marvin-harris-9788420674391/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Vacas, cerdos, guerras y brujas</a>&rdquo;. &iquest;Es la guerra inevitable? &iquest;Podr&iacute;a esta inevitabilidad ser en realidad un espejismo producido por un condicionamiento cultural que se extiende hasta la propia academia? Para disponer de elementos que nos permitan esclarecer si la guerra es connatural a nuestra especie o est&aacute; motivada por unas determinadas causas hay que tratar de encontrar su origen. Queremos vencer a la Guerra, para lo cual no hay nada mejor que seguir la famosa estrategia militar <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/El_arte_de_la_guerra" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">propuesta originariamente por </a>Sun Tzu que aconseja conocer al enemigo. Sabido es que, cuanto mejor se le conoce, m&aacute;s f&aacute;cil resulta derrotarlo. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las sociedades de cazadores-recolectores del paleol&iacute;tico</strong>
    </p><p class="article-text">
        En la b&uacute;squeda de los or&iacute;genes de la guerra debemos remontarnos a nuestros antepasados m&aacute;s lejanos, los cazadores-recolectores del paleol&iacute;tico. La escasez de pruebas directas que nos permitan conocer detalles sobre su cultura social, incluida la frecuencia y virulencia de conflictos entre los clanes, ha llevado a numerosos investigadores a analizar el problema a trav&eacute;s del estudio comparativo con los otros primates superiores. Si nos miramos en el <a href="http://esmateria.com/2014/09/17/violencia-chimpances-estrategia-adaptativa-humanos-evolucion-mata/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">espejo de los chimpanc&eacute;s</a>, con sus patriarcados jer&aacute;rquicos encabezados por machos-alfa, su capacidad de desplegar una enorme agresividad, sus interminables juegos pol&iacute;ticos y su acentuado sexismo, podr&iacute;amos caer en el error de pensar que, si la guerra no fuese algo connatural, cuanto menos parecer&iacute;a que evolutivamente viene de muy lejos. Afortunadamente, nuestros otros parientes cercanos en t&eacute;rminos de ADN mantienen la pregunta abierta: &iexcl;el pac&iacute;fico <a href="https://www.bonobos.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">matriarcado bonobo</a> est&aacute; en las ant&iacute;podas de ser una sociedad agresiva! El hecho de que sean f&iacute;sicamente tan parecidos entre ellos pero con conductas completamente distintas demuestra que el comportamiento es un car&aacute;cter que evoluciona muy r&aacute;pido. Esto es algo que tambi&eacute;n observamos en los humanos: las sociedades modernas comparten muchas caracter&iacute;sticas con las de los chimpanc&eacute;s, mientras que pueblos como los <a href="http://sudcalifornios.com/item/crisol-internacional-espiritu-ancestral-los-bosquimanos-de-angola" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bosquimanos del Kalahari</a>, que han conseguido mantener su modo de vida ancestral, nos sorprenden con una cultura prosocial basada en los cuidados y en la denominada &ldquo;reciprocidad generalizada&rdquo;, en la que cada uno aporta lo que tiene sin esperar nada a cambio.
    </p><p class="article-text">
        El antrop&oacute;logo Raymond Kelly trata de indagar en el nivel de violencia de las sociedades del paleol&iacute;tico analizando las ventajas y desventajas de los conflictos entre clanes en la competencia por los recursos. Su estudio le lleva a distinguir dos &eacute;pocas, una m&aacute;s antigua en la que la violencia letal pudo dominar las relaciones vecinales, y otra m&aacute;s reciente a la que denomina &ldquo;<a href="https://www.press.umich.edu/11586/warless_societies_and_the_origin_of_war" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sociedad sin guerra</a>&rdquo;, cuyo origen liga a la aparici&oacute;n de las lanzas hace aproximadamente un mill&oacute;n de a&ntilde;os. Seg&uacute;n Kelly, puesto que adentrarse en un territorio vecino entra&ntilde;aba un alt&iacute;simo riesgo al disponer de estas armas letales, su aparici&oacute;n oblig&oacute; a reevaluar la relaci&oacute;n beneficio/coste de estas incursiones. Surgen dos estrategias, delimitar los territorios con zonas neutrales que son evitadas y cuyos recursos no son aprovechados por nadie, o bien desarrollar pol&iacute;ticas de no agresi&oacute;n mutua. Entre los chimpanc&eacute;s se observa una cierta tendencia a evitar las fronteras por el riesgo de encontrarse con enemigos hostiles, algo que no sucede con los pac&iacute;ficos bonobos. En el caso de los humanos, <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1266108/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Kelly utiliza como ejemplo</a> el comportamiento de los ind&iacute;genas en las islas de Andam&aacute;n; la parte sur est&aacute; dominada por relaciones end&eacute;micas hostiles, lo que hace que se eviten las fronteras. Por el contrario, en el norte han adoptado una estrategia de colaboraci&oacute;n; mantienen reuniones peri&oacute;dicas para fomentar la paz, intercambian regalos, y tambi&eacute;n organizan ceremonias de cortejos que fomentan los matrimonios mixtos. El resultado es que en el norte de las Andam&aacute;n hay una mayor densidad de poblaci&oacute;n que en el sur, pues los recursos est&aacute;n mejor aprovechados. La cooperaci&oacute;n se convierte as&iacute; en una estrategia que comporta mayores ventajas que la competici&oacute;n. He aqu&iacute;, de nuevo, un ejemplo en el que el comportamiento var&iacute;a enormemente pese a tratarse de poblaciones que podr&iacute;amos considerar &ldquo;gen&eacute;ticamente homog&eacute;neas&rdquo;, y una demostraci&oacute;n de que en el ser humano no hay &ldquo;instintos irrefrenables de matar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis de la cultura social de los clanes del paleol&iacute;tico ha sido abordado desde una perspectiva diferente por la antrop&oacute;loga Sarah Blaffer Hrdy. <a href="https://blogs.scientificamerican.com/primate-diaries/raising-darwins-consciousness-an-interview-with-sarah-blaffer-hrdy-on-mother-nature/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Seg&uacute;n argumenta Hrdy</a>, hay un hecho bastante incontestable que sugiere el desarrollo de un car&aacute;cter marcadamente prosocial y cooperativo: la dificultad de la crianza en humanos. Nuestro r&aacute;pido ciclo reproductivo, unido al largo periodo de dependencia de las cr&iacute;as humanas y su elevad&iacute;sima demanda cal&oacute;rica - principalmente debido al aumento de tama&ntilde;o del cerebro - hacen inviable que una madre del paleol&iacute;tico hubiera podido ocuparse ella sola, por s&iacute; misma, de la crianza, algo que podr&iacute;a haber conducido al final de nuestra especie. Esta situaci&oacute;n s&oacute;lo pudo ser superada por medio de la cooperaci&oacute;n, y as&iacute;, criar a un hijo dej&oacute; de ser una tarea exclusiva de la madre para convertirse en un asunto que involucraba a todo el clan. Hay un segundo hecho no menos significativo, que tiene que ver con el cuidado de discapacitados y enfermos. El paleoantrop&oacute;logo <a href="https://www.pnas.org/doi/10.1073/pnas.1814989115" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Erik Trinkaus ha recopilado todas las anomal&iacute;as &oacute;seas</a> identificadas en los restos de la poblaci&oacute;n de humanos del Pleistoceno que se encuentran catalogados en el registro f&oacute;sil. La elevada frecuencia de anomal&iacute;as detectadas podr&iacute;a explicarse por la alta consanguinidad de la poblaci&oacute;n, pero levanta la pregunta sobre c&oacute;mo era posible que todas esas personas vivieran muchos a&ntilde;os, llegando incluso a la vejez. Esto requiere una explicaci&oacute;n adicional que no puede ser otra que la del cuidado: nuestros antepasados velaban por sus enfermos. Cuidar de beb&eacute;s, ni&ntilde;os, enfermos y discapacitados de manera grupal, cooperando en las tareas para sacar adelante a los colectivos m&aacute;s vulnerables es algo tan extraordinario que probablemente <a href="https://www.researchgate.net/publication/350326880_El_cuidado_en_los_comportamientos_sociales_humanos_durante_la_Prehistoria_-_Care_in_human_social_behaviour_during_Prehistory" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sell&oacute; el car&aacute;cter de nuestros antepasados</a>. La alianza entre clanes de la &ldquo;sociedad sin guerra&rdquo; que propone Kelly debi&oacute; favorecer el intercambio de estos individuos prosociales, &uacute;nica manera de disminuir la consanguinidad lo que no deja de ser una poderosa estrategia evolutiva. Esto explicar&iacute;a que <a href="https://elpais.com/elpais/2016/03/25/ciencia/1458906491_911456.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sapiens, neandertales y denisovanos procrearan juntos con cierta frecuencia</a> como muestra el ADN del hombre moderno, aparte del hecho m&aacute;s que probable de que ellos no se encontrasen tan diferentes entre s&iacute; como nosotros creemos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Violencia extrema en el neol&iacute;tico</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hace unos 12.000 a&ntilde;os, la estabilizaci&oacute;n del clima alrededor de valores compatibles con la agricultura dio paso a la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Revoluci%C3%B3n_neol%C3%ADtica" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">revoluci&oacute;n neol&iacute;tica</a>. En unos pocos miles de a&ntilde;os, un per&iacute;odo de tiempo muy corto para la magnitud del cambio ambiental y social, fueron surgiendo asentamientos en las riberas de los r&iacute;os que prosperaron y se multiplicaron. El ser humano daba un giro copernicano a su modo de vida al abandonar la recolecci&oacute;n, la caza y la pesca como &uacute;nico medio de subsistencia para convertirse en productor de alimentos por medio de la agricultura y la ganader&iacute;a. El modelo paleol&iacute;tico de cooperaci&oacute;n solidaria fue cediendo el paso a un modelo transaccional &ldquo;<em>do ut des</em>&rdquo;, doy para que me des, a la par que se desplazaba el punto de equilibrio entre ego&iacute;smo y empat&iacute;a. Por una parte, en los asentamientos comenzaba a superarse con creces el <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/N%C3%BAmero_de_Dunbar#:~:text=El%20n%C3%BAmero%20de%20Dunbar%20es,y%20su%20capacidad%20de%20proceso." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">n&uacute;mero de Dunbar</a> que representa el n&uacute;mero m&aacute;ximo de individuos capaces de mantener relaciones estrechas entre s&iacute;, lo que unido a la fragmentaci&oacute;n de las comunidades por el surgimiento de m&uacute;ltiples oficios, tuvo como consecuencia el detrimento de los lazos de empat&iacute;a. Por otra parte, la alta exposici&oacute;n a elementos externos junto a la aparici&oacute;n de una amplia variedad de excedentes alimentarios y nuevos productos que mejoraban la calidad de vida de la poblaci&oacute;n fue un caldo de cultivo perfecto para el ego&iacute;smo, el miedo, la ambici&oacute;n y el poder. 
    </p><p class="article-text">
        El aumento de la poblaci&oacute;n, la desconexi&oacute;n afectiva generalizada y la aparici&oacute;n de esta nueva dimensi&oacute;n originada por el miedo y la ambici&oacute;n debieron arrojar a las sociedades neol&iacute;ticas a un <a href="https://en.unesco.org/courier/2020-1/origins-violence" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aut&eacute;ntico caos de violencia</a>. Las <a href="https://www.nature.com/articles/s41598-021-89386-y" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">evidencias arqueol&oacute;gicas</a> m&aacute;s antiguas de ataques a asentamientos se han encontrado cerca de la actual ciudad de Jebel Sahaba, en Sud&aacute;n, fechadas hace unos 14.000 a&ntilde;os. El cenit de violencia extrema pudo haberse producido hace unos 7.000 a&ntilde;os, seg&uacute;n parece evidenciar el llamado <a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4381518/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuello de botella del cromosoma Y</a>, un aut&eacute;ntico colapso en la diversidad gen&eacute;tica masculina que pudo ser producido por una <a href="https://www.nature.com/articles/s41467-018-04375-6" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">feroz competencia entre clanes patriarcales</a>. S&oacute;lo sobrevivi&oacute; un hombre por cada 17 mujeres, un dato que mostrar&iacute;a la ferocidad de la violencia desatada. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>La institucionalizaci&oacute;n de la guerra</strong>
    </p><p class="article-text">
        La aparici&oacute;n de las ciudades estado, atrincheradas tras murallas y defendidas por ej&eacute;rcitos profesionales, junto al desarrollo de armas durante la Edad de Bronce, estabiliz&oacute; la situaci&oacute;n dando paso a un nuevo orden social m&aacute;s complejo. Esto no supuso el fin de la violencia sino la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_prehist%C3%B3rica#:~:text=El%20primer%20registro%20arqueol%C3%B3gico%20que,la%20frontera%20Egipto%20y%20Sud%C3%A1n." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">institucionalizaci&oacute;n de lo que hoy denominamos guerra</a>. Del caos se evolucion&oacute; hacia una din&aacute;mica cuyo patr&oacute;n se ha mantenido constante hasta nuestros d&iacute;as; las guerras continuadas entre ciudades-estados hacen emerger imperios, que luchan entre s&iacute; hasta entrar en decadencia dando paso a nuevos imperios. La paz es algo desconocido desde el neol&iacute;tico, tan s&oacute;lo hemos disfrutado de algunos per&iacute;odos de tregua m&aacute;s o menos largos. En este punto hay que recordar que la lucha por la supervivencia, impulsora de los conflictos m&aacute;s primitivos, fue pronto ensombrecida por otras motivaciones relacionadas con la ambici&oacute;n y el poder, abonadas por odios que se hacen end&eacute;micos y por tendencias supremacistas que florecen sobre un ego colectivizado. 
    </p><p class="article-text">
        La pertinaz presencia de la guerra, con el profundo desprecio que supone hacia la vida humana, evidencia que todas las sociedades postneol&iacute;ticas han estado caracterizadas por compartir una cultura que cosifica la vida. Una de las mayores expresiones de esta reificaci&oacute;n fue la aparici&oacute;n de la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Historia_de_la_esclavitud" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esclavitud</a>, un subproducto de la guerra. Los vencedores no s&oacute;lo se apropiaban de los bienes de los vencidos sino que los convert&iacute;an a ellos mismos en bot&iacute;n de guerra. Transformados en objetos de compra-venta con estatus jur&iacute;dico de &ldquo;cosa&rdquo; cuyos derechos corresponden a su propietario, los esclavos se convirtieron en la mayor herramienta de producci&oacute;n del mundo antiguo. El surgimiento de la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Heteropatriarcado#:~:text=La%20idea%20de%20heteropatriarcado%20rechaza,una%20cultura%20hostil%20de%20masculinidad." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cultura heteropatriarcal</a> probablemente tambi&eacute;n pueda situarse en esta &eacute;poca convulsa, como parte del proceso generalizado de reificaci&oacute;n de la existencia. Las mujeres pasaron a ser &ldquo;cosas &uacute;tiles&rdquo;, valiosos botines de guerra por su capacidad para parir, criar, preparar los alimentos, cultivar los campos y cuidar el ganado. La gran revoluci&oacute;n del neol&iacute;tico, con todos sus aspectos positivos, provoc&oacute; la ruptura del modelo prosocial del paleol&iacute;tico reemplaz&aacute;ndolo por una vil cosificaci&oacute;n de personas, animales y plantas. Tras la revoluci&oacute;n industrial esta cosificaci&oacute;n se generaliz&oacute; a todo el planeta, explotado y convertido en vertedero. Como si la crisis medioambiental no fuese suficientemente peligrosa para la vida en la Tierra, la locura de este mundo hostil nos empuja a seguir gastando ingentes cantidades de recursos en armamento, pese a que ya almacenamos potencia destructiva suficiente para arrasar el planeta varias veces. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>En busca de la paz perdida</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ni la visi&oacute;n antropol&oacute;gica, ni el rastreo de una historia cultural de la guerra desde un punto de vista evolutivo nos conduce a considerar la guerra como una constante antropol&oacute;gica inevitable, como algo anclado gen&eacute;ticamente en nosotros. Desde el comienzo de la historiograf&iacute;a y, a m&aacute;s tardar, desde los textos de la antig&uuml;edad cl&aacute;sica, tenemos pruebas que documentan los esfuerzos por cultivar y educar al ser humano moral, social y democr&aacute;ticamente. Bajo ninguna perspectiva &eacute;tica la guerra y la violencia son justificables. E incluso desde una perspectiva evolutiva, no podemos darle coherentemente un significado positivo, por ejemplo como herramienta (tal como lo encontramos en la idea de la &ldquo;guerra justa&rdquo;). La guerra nos lleva m&aacute;s bien a reflexionar sobre la <a href="https://theconversation.com/paradojas-antropicas-y-la-desordenada-vida-en-el-planeta-179485" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">paradoja antr&oacute;pica</a> de una especie, la nuestra, que se empuja a s&iacute; misma hacia la extinci&oacute;n, empeorando las condiciones de vida en todo el planeta, y al mismo tiempo insistiendo en la posibilidad del desarrollo de soluciones tecnol&oacute;gicas para todo, incluso para la mejora biotecnol&oacute;gica de los humanos, trascendiendo as&iacute; la propia condici&oacute;n humana y desarrollando una <a href="https://rebelion.org/economia-insostenibilidad-ceguera-voluntaria-futuralgia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ceguera voluntaria</a> frente al cambio necesario de formas de vida, h&aacute;bitos, pr&aacute;cticas y posturas.
    </p><p class="article-text">
        Parar la guerra es equivalente a luchar contra la reificaci&oacute;n de la vida, una lucha que ha comenzado a ganar important&iacute;simas batallas empezando por la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Abolicionismo_de_la_esclavitud#:~:text=Tras%20la%20Revoluci%C3%B3n%20francesa%20y,27%20de%20abril%20de%201848." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">abolici&oacute;n formal de la esclavitud</a> en 1949. En la misma l&iacute;nea se sit&uacute;an los movimientos para erradicar otras lacras sociales como el racismo, la xenofobia, la homofobia o cualquier otro tipo de discriminaci&oacute;n entre las personas, y los que urgen a que los animales no-humanos sean tratados con dignidad y respeto. El movimiento feminista y su lucha contra el heteropatriarcado es hoy uno de los frentes de batalla m&aacute;s cr&iacute;ticos para arrancar de ra&iacute;z la injustificable reificaci&oacute;n de la vida. <a href="https://www.eldiario.es/cienciacritica/futuro-sera-feminista-ecologista-no-sera_132_8813156.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Vivimos en una sociedad hipermasculinizada y eg&oacute;latra</a> que es urgente revertir, virando hacia una &eacute;tica femenina que se traduce en una &eacute;tica de los cuidados. Necesitamos reemplazar ego por empat&iacute;a, competici&oacute;n por cooperaci&oacute;n, agresividad por entendimiento, y balancear esta sociedad enferma en la que el polo masculino est&aacute; hipertrofiado para desgracia de todos. 
    </p><p class="article-text">
        La guerra no es inevitable. Puede y debe ser parada de una vez y para siempre, aunque para ello sea necesario un nuevo y determinante salto evolutivo de tipo sociocultural que nos conduzca a una profunda revalorizaci&oacute;n de la vida, a abandonar el modelo chimpanc&eacute; para mirarnos en el <a href="https://www.eldiario.es/cienciacritica/seremos-mono-elijamos_132_8049646.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">espejo de los bonobos</a>. Una aut&eacute;ntica revoluci&oacute;n que comienza por practicar el cuidado, la solidaridad, la comprensi&oacute;n mutua y la compasi&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Campos, Raquel Pérez Gómez, Astrid Wagner, Fernando Valladares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cienciacritica/inevitabilidad-guerra_132_8875132.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 31 Mar 2022 04:01:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sobre la inevitabilidad de la guerra]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El futuro será feminista y ecologista o no será]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cienciacritica/futuro-sera-feminista-ecologista-no-sera_132_8813156.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/314b3a08-0e77-4424-af0d-0ba3fe013e11_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El futuro será feminista y ecologista o no será"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si fuéramos una humanidad consciente y responsable, no estaríamos invirtiendo nuestros recursos en guerras, sino reorganizando nuestros hábitos de consumo, construyendo instalaciones de energía renovable y sistemas de supervivencia sostenible, limpiando los océanos de porquería y tantas otras cosas</p></div><p class="article-text">
        <em>DIONISIO</em><em><strong>:</strong></em><em> y suceder&aacute;. Es una necedad pensar que la &uacute;ltima gran guerra ha sido precisamente la &uacute;ltima gran guerra. Vendr&aacute; otra, y ser&aacute; el fin. Han puesto la riqueza mundial al servicio de los armamentos; linda tarea que cuesta un mill&oacute;n de d&oacute;lares &iexcl;por minuto! &iquest;Imaginas lo que se podr&iacute;a hacer con ese dinero? Pleno empleo en el mundo entero, educaci&oacute;n, ocio suficiente, creatividad, bienestar para todos&hellip;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Y no queremos. Somos una especie sin porvenir. Lo notas en cualquier detalle: hasta en el imb&eacute;cil que toca la bocina lleno de una petulancia insultante porque el coche que va delante ha tenido que parar unos segundos.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Buero Vallejo</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Acto I, Caim&aacute;n</em> (1981)
    </p><p class="article-text">
        Estamos inmersos en una crisis clim&aacute;tica y ambiental sin precedentes en la historia de la humanidad, que incluye la sexta extinci&oacute;n planetaria de especies. Esta vez no ha sido la explosi&oacute;n de un supervolc&aacute;n, ni tampoco un meteorito como el que aniquil&oacute; a los grandes dinosaurios, sino la actividad irresponsable de la especie que se ha coronado a s&iacute; misma como &ldquo;rey de la creaci&oacute;n&rdquo;. Que nuestras capacidades cognitivas son superiores a las del resto de los animales es algo que parece demostrado, pero si nos mostramos incapaces de actuar de forma inteligente, con un m&iacute;nimo de unidad, utilizando todo el conocimiento y tecnolog&iacute;a acumulados para parar y reparar el desaguisado medioambiental en el que nos hemos metido, de poco nos habr&aacute; servido ser tan &ldquo;superiores&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tanto desde una perspectiva biol&oacute;gica como en t&eacute;rminos socioculturales podemos distinguir entre dos polos humanos, dos facetas diferenciadas cada una con sus propias caracter&iacute;sticas, que se balancean y complementan. El polo masculino es competitivo, ambicioso, necesita plantearse retos y atesorar triunfos; probarse a s&iacute; mismo su fortaleza y su poder, lo que a menudo hace por comparaci&oacute;n con los otros hombres. Al otro extremo, encontramos el polo femenino, m&aacute;s discreto y emp&aacute;tico, m&aacute;s inclinado a la cooperaci&oacute;n y al cuidado, a trabajar en equipo y poner el foco en el m&aacute;s d&eacute;bil. Tratando de simplificar - y sin querer entrar en debates est&eacute;riles, porque no es el asunto de este art&iacute;culo - podemos asumir que en la mayor&iacute;a de los hombres predomina lo &ldquo;masculino&rdquo; mientras que en la mayor&iacute;a de las mujeres lo hace lo &ldquo;femenino&rdquo;, pudiendo ser el cuidado de la familia la clave en esta distribuci&oacute;n de caracter&iacute;sticas, aunque ambas facetas est&aacute;n presentes en todas las personas. Es m&aacute;s que evidente que una sociedad sana necesita desarrollar una cultura y una relaci&oacute;n con el resto de diversidad del planeta en la que ambas facetas se encuentren equilibradas. Por desgracia, esto est&aacute; muy lejos de la realidad. Nuestra sociedad est&aacute; absolutamente dominada por las caracter&iacute;sticas del polo masculino, y no va a dejar de estarlo porque el porcentaje de mujeres en puestos de responsabilidad aumente si, para desenvolverse con solvencia en ambientes donde lo femenino es s&iacute;mbolo de debilidad, se sigue forzando a las mujeres a desarrollar la faceta masculina. &iexcl;Y est&aacute; bastante claro que no hay nada m&aacute;s lejos de la realidad que esa asociaci&oacute;n entre lo femenino y la debilidad! Durante la pandemia, particularmente durante aquellos primeros meses repletos de incertidumbre, de miedo y de muerte, hemos visto la enorme fortaleza del polo femenino. Todo el sector sanitario, m&eacute;dicas, enfermeras, celadoras, personal auxiliar, servicios de limpieza, y en tantos otros oficios&hellip; las mujeres han mostrado con rotundidad la enorme fortaleza y valent&iacute;a de lo femenino, aunque los hombres tambi&eacute;n desarrollaran esas labores. Y lo han hecho no porque las mujeres sean mayor&iacute;a en esos sectores, sino por la forma en la que ellas y ellos se han enfrentado al virus; volc&aacute;ndose de manera heroica para ayudar a los enfermos y a los vulnerables, para cuidar y proteger, poniendo sus propias vidas en riesgo desde el trabajo en equipo y el anonimato. Sin buscar focos ni medallas. Desde la empat&iacute;a y la sensibilidad. Desde la valent&iacute;a de lo femenino.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando a&uacute;n no nos hemos recuperado de una pandemia que no puede darse por finalizada, la visi&oacute;n hipermasculinizada del mundo nos lleva al borde de la tercera guerra mundial, entre dos grandes potencias que presumen de tener cada una m&aacute;s de 2.000 cabezas nucleares dispuestas para usarse. Ante la mirada vigilante de la OTAN, Rusia ha decidido que es un momento id&oacute;neo para iniciar un conflicto b&eacute;lico en Ucrania, un crimen contra la humanidad perpetrado a sangre fr&iacute;a; las v&iacute;ctimas mortales ya se cuentan por miles, y los desplazados por millones. Pese a encontrarnos frente a una alarma ecol&oacute;gica de un calibre incalculable, cuando a&uacute;n no nos hemos recuperado de una pandemia que nos ha golpeado sin piedad, en lugar de sacar nuestra parte m&aacute;s comunal, m&aacute;s sociable, m&aacute;s humana, m&aacute;s cooperativa y constructiva, en fin, m&aacute;s femenina, para resolver los problemas entre todos, las grandes potencias act&uacute;an como si no hubieran aprendido nada en el &uacute;ltimo siglo: siguen con sus juegos de guerra, disput&aacute;ndose el oro y el gas para aumentar a&uacute;n m&aacute;s las ya exorbitantes fortunas de sus magnates. Quiz&aacute; esta crisis pueda ser &uacute;til para distraer de otros asuntos, como la escalada s&aacute;trapa de Putin en Rusia. Pero sobre todo ser&aacute; la excusa perfecta para no realizar cambios contundentes que permitan frenar el avance del <a href="https://www.science.org/content/article/un-panel-warns-of-global-warmings-toll-on-humans-and-nature" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desastre ambiental que tenemos en ciernes.</a>
    </p><p class="article-text">
        A los grandes l&iacute;deres mundiales se les est&aacute; yendo el mundo de las manos. No les importa la emergencia clim&aacute;tica, ni el bienestar de los ciudadanos. Cuando los grandes emporios miden sus fuerzas, las vidas humanas y todo lo que recuerde a lo femenino, a los cuidados de la infancia o la vejez, pasa a un plano invisible. Se trata de competir por recursos de alto valor econ&oacute;mico, por posiciones geoestrat&eacute;gicas, por un puesto preferencial en el p&oacute;dium del nuevo mundo multipolar. Y cuando se trata de competir, el macho de nuestra especie se hace dominante y puede volverse completamente ciego, con el apoyo c&oacute;mplice de la cultura hipermasculinizada del heteropatriarcado. Lo que vemos en los despachos donde se planean las batallas son fundamentalmente hombres, afrontando las realidades en t&eacute;rminos de datos, sistemas y cifras, desnudados de toda humanidad. Cuando <a href="https://searchworks.stanford.edu/view/2375775" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la empat&iacute;a es empujada fuera de la escena por el ego masculino</a>, la psicopat&iacute;a afectiva se abre paso y el polo femenino desaparece casi por completo. Y los que padecen sus decisiones son civiles: ancianos, mujeres, enfermos, ni&ntilde;os, que sufren los horrores de la guerra, el hambre, la muerte, la tortura y la violaci&oacute;n, como hemos visto una y otra vez a lo largo del curso de la historia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Realmente somos una especie sin porvenir, como se tem&iacute;a Dionisio en el Caim&aacute;n de Buero Vallejo? Esperemos que no. Ser&iacute;a un aut&eacute;ntico fracaso, especialmente si tenemos en cuenta que la soluci&oacute;n es mucho m&aacute;s f&aacute;cil de lo que podr&iacute;a parecer; tan sencillo como reequilibrar nuestra sociedad, aumentando la presencia de lo asociado al polo femenino en detrimento de lo asociado al polo masculino, hasta que exista un verdadero balance que cure a esta sociedad enferma.&nbsp; Bien estar&iacute;a hacer una profunda revisi&oacute;n cultural que nos conduzca a una aut&eacute;ntica revoluci&oacute;n, a este cambio de paradigma que reivindican la &eacute;tica del cuidado y el <a href="https://www.sciencedirect.com/topics/social-sciences/ecofeminism" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ecofeminismo</a>, que proclama que tanto la opresi&oacute;n de la mujer como la destrucci&oacute;n del medio ambiente son consecuencia del patriarcado. El heteropatriarcado, amparado por tantos hombres que permanecen impert&eacute;rritos frente a tal injusticia social, tiene que empezar a trabajar en la autocr&iacute;tica, porque las mujeres llevamos d&eacute;cadas revis&aacute;ndonos, aprendiendo y adapt&aacute;ndonos con mucha dificultad al mundo de hombres, a la forma laboral de los hombres, a la agresividad masculina. Y no est&aacute; funcionando. Estas actitudes - <a href="https://www.goldenlabbookshop.com/book/9780692977422" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el enfrentamiento, la agresi&oacute;n, la violencia, la jerarqu&iacute;a, la competitividad</a> - se oponen no solo a los ambientes en los que las mujeres nos sentimos c&oacute;modas, sino a lo que todos necesitamos para que el mundo sane sus heridas antes de que sea demasiado tarde. Las mujeres estamos cansadas de que el hombre haga el mundo a su manera, entre otras buenas razones porque lo est&aacute; conduciendo al desastre. Ha llegado el momento de que lo masculino d&eacute; paso a lo femenino, de que el hombre d&eacute; un paso al lado (que no atr&aacute;s), y adquiera una visi&oacute;n femenina para el mundo y para su propia vida; una faceta que tambi&eacute;n le es natural, pero que su ego masculino, hipertrofiado, tiene amordazada. Necesitamos una profunda revalorizaci&oacute;n de lo femenino en toda la sociedad. Esperemos que cada vez m&aacute;s hombres comprendan y asuman que las cualidades tradicionalmente femeninas son indispensables para afrontar los grandes retos para la humanidad, los ya presentes y los venideros. Y que esas cualidades, si les permiten desarrollarse y expresarse, pueden formar parte de una versi&oacute;n m&aacute;s sana y completa de su propia personalidad. El cuidado es un deber, se&ntilde;ala <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Victoria_Camps" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Victoria Camps</a>, del que tenemos que responsabilizarnos individual y colectivamente, mujeres y hombres. Como indica <a href="http://www.secpal.com/%5CDocumentos%5CBlog%5Ccuaderno30.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carol Gilligan en La &Eacute;tica del Cuidado</a>: &ldquo;En un contexto patriarcal, el cuidado es una &eacute;tica femenina; en un contexto democr&aacute;tico, el cuidado es una &eacute;tica humana.&rdquo;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si fu&eacute;ramos una humanidad consciente y responsable, no estar&iacute;amos invirtiendo nuestros recursos en guerras, sino reorganizando nuestros h&aacute;bitos de consumo, construyendo instalaciones de energ&iacute;a renovable y sistemas de supervivencia sostenible, limpiando los oc&eacute;anos de porquer&iacute;a y tantas otras cosas que tenemos pendientes en la tarea de cuidar de nuestro planeta y revertir el destrozo ambiental y las injusticias sociales de los que somos responsables. Asistimos a la agon&iacute;a, el ocaso, de un sistema patriarcal que ha construido sin respeto por la vida, que ha invertido enormes energ&iacute;as en tecnolog&iacute;a para la destrucci&oacute;n, en inteligencia para mantener el poder a toda costa. Para salvar el planeta, no nos bastar&aacute; s&oacute;lo con aplicar la ciencia, el conocimiento y la tecnolog&iacute;a. Hace falta un cambio tajante de actitud.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy 8 de Marzo, d&iacute;a de la mujer, hay que volver a reivindicar que falta esp&iacute;ritu femenino en el mundo. Es <a href="https://theconversation.com/el-ecofeminismo-es-la-respuesta-126628" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el tiempo de las mujeres</a>, y nosotras decimos rotundamente NO a la guerra. A cualquier guerra. El futuro tiene que ser feminista, o no ser&aacute;. Ha llegado el momento de la empat&iacute;a, de cuidar, de conservar, de cooperar. Hay que aislar al <a href="https://www.eldiario.es/cienciacritica/seremos-mono-elijamos_132_8049646.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">chimpanc&eacute; agresivo</a> que algunos llevan dentro. El d&iacute;a en que una frase como &ldquo;eres muy sensible&rdquo; sea entendida por el conjunto de los hombres como un halago, y no como una ofensa a su hombr&iacute;a, podremos empezar a pensar que realmente las cosas est&aacute;n empezando a moverse en la buena direcci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Raquel Pérez Gómez, Ana Campos, Astrid Wagner, Silvia Pérez-Espona, Equipo Ciencia Crítica]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cienciacritica/futuro-sera-feminista-ecologista-no-sera_132_8813156.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 09 Mar 2022 05:00:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El futuro será feminista y ecologista o no será]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando el sensacionalismo científico amplifica negacionismos, bulos y pseudoverdades]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cienciacritica/sensacionalismo-cientifico-amplifica-negacionismos-bulos-pseudoverdades_132_8780290.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0451aba8-a389-456d-ad0f-e469beea0950_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando el sensacionalismo científico amplifica negacionismos, bulos y pseudoverdades"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es importante distinguir muy claramente el rechazo dogmático que presenta el negacionismo, del escepticismo y la actitud crítica característicos de la práctica científica. El negacionismo se define por el rechazo sistemático del consenso científico, con prácticas de argumentación ajenas a la ciencia</p></div><p class="article-text">
        El di&aacute;logo abierto entre la ciencia, la pol&iacute;tica y la sociedad civil es un asunto delicado y dif&iacute;cil, pero es de gran importancia para abordar los retos hist&oacute;ricos a los que se enfrenta nuestra sociedad. La pol&eacute;mica comparecencia del reputado farmac&oacute;logo Joan-Ram&oacute;n Laporte Rosell&oacute; en el Congreso de los diputados el pasado 7 de febrero nos hizo volver a tomar conciencia de esta complejidad. Parte de la pol&eacute;mica se debe a <a href="https://www.newtral.es/joan-ramon-laporte-rosello-congreso-vacunas-experimento/20220210/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">falsear datos</a> cient&iacute;ficos y parte a un estilo sensacionalista y provocador. La dificultad para los expertos que tienen una responsabilidad particular en este di&aacute;logo p&uacute;blico, consiste, sobre todo, en tener en cuenta factores que no se afrontan de la misma manera en la discusi&oacute;n acad&eacute;mica entre cient&iacute;ficos. Si se descuidan estos factores, aceleramos involuntariamente ciertos procesos que generan ignorancia en la sociedad y que, en &uacute;ltima instancia, hacen imposible un debate cr&iacute;tico, ponderado y constructivo, algo que, en el mejor de los casos, podr&iacute;a conducir a la implementaci&oacute;n de l&iacute;neas de actuaci&oacute;n relevantes a nivel pol&iacute;tico. En lugar de ello entramos en la l&oacute;gica de la <a href="https://theconversation.com/coronabulos-conspiranoia-e-infodemia-claves-para-sobrevivir-a-la-posverdad-139504" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">infodemia</a>, los negacionismos y la conspiranoia, cuya presencia cada vez mayor en la sociedad provoca serios cambios en los patrones de racionalidad y sentido com&uacute;n en los espacios p&uacute;blicos. Las ideas pugnan por reproducirse y expandirse como un virus, y sabemos que al igual que una vacuna, las intervenciones preventivas antes de que tome fuerza un bulo son m&aacute;s eficaces que los desmentidos a posteriori. Cada vez <a href="https://www.eldiario.es/tumejoryo/vacunas-intelectuales-negacionismo-fake-news-noticias-falsas_1_8753637.amp.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">conocemos m&aacute;s y mejor l</a>a psicolog&iacute;a y la emocionalidad que acompa&ntilde;an el negacionismo, el escepticismo irracional y el origen de bulos y teor&iacute;as conspiranoicas.
    </p><p class="article-text">
        Es importante distinguir muy claramente el rechazo dogm&aacute;tico que presenta el <a href="https://theconversation.com/negacionismo-anticiencia-y-pseudociencias-en-que-se-diferencian-174831" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">negacionismo</a>, del escepticismo y la actitud cr&iacute;tica caracter&iacute;sticos de la pr&aacute;ctica cient&iacute;fica. El negacionismo se define por el rechazo sistem&aacute;tico del consenso cient&iacute;fico, con pr&aacute;cticas de argumentaci&oacute;n ajenas a la ciencia. Para ello recurre a falsos expertos, a ideas conspiracionistas, a falacias l&oacute;gicas (como la falacia de la evidencia incompleta, conocida como <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Falacia_de_evidencia_incomplet" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>cherry picking</em></a>), a la falsificaci&oacute;n, descontextualizaci&oacute;n o selecci&oacute;n discrecional de datos y an&aacute;lisis, y al fomento de expectativas infladas para desacreditar a los expertos. Especialmente dif&iacute;cil de rebatir es el negacionismo que se sustenta en teor&iacute;as de la conspiraci&oacute;n. Hay una retroalimentaci&oacute;n entre los distintos negacionismos y las respectivas teor&iacute;as conspiranoicas que hoy en d&iacute;a vienen a sumarse a un explosivo c&oacute;ctel donde se mezclan con movimientos anticiencia o&nbsp;<a href="https://theconversation.com/el-bueno-el-feo-y-el-malo-de-covid-19-investigadores-negacionistas-y-antivacunas-145348" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">antivacuna</a>s, con pseudociencia, y tambi&eacute;n con ideolog&iacute;as pol&iacute;ticas extremistas de diversa &iacute;ndole (xen&oacute;fobas, autoritarias, machistas, etc.).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estad&iacute;sticamente, estos movimientos abarcan a todos los grupos de poblaci&oacute;n, independientemente de su nivel de formaci&oacute;n. Al igual que en las bibliotecas encontramos diferentes tipos de literatura para cada p&uacute;blico, los bulos tambi&eacute;n se ajustan a las preferencias de colectivos espec&iacute;ficos. As&iacute;, la desinformaci&oacute;n se nos presenta cada vez m&aacute;s disfrazada de ciencia, adornada con gr&aacute;ficos, tablas, porcentajes y referencias a estudios aislados o descontextualizados.
    </p><p class="article-text">
        Los diferentes fen&oacute;menos de la infodemia son multifac&eacute;ticos y se desarrollan en una din&aacute;mica compleja en la que interact&uacute;an factores psicol&oacute;gicos, tecnol&oacute;gicos, ideol&oacute;gicos y socioecon&oacute;micos. Est&aacute;n alimentados por una maquinaria de desinformaci&oacute;n que emplea inteligencia humana y artificial (<em>bots</em>) de forma manipuladora para promover intereses econ&oacute;micos, pol&iacute;ticos o ideol&oacute;gicos o simplemente para desestabilizar el sistema democr&aacute;tico. La meta de estos desinformadores consiste en romper el equilibrio entre tres factores que son fundamentales para el aprendizaje, la argumentaci&oacute;n y la transferencia de conocimientos. La incertidumbre, la confianza y la responsabilidad son los tres componentes de lo que podemos llamar equilibrio &eacute;tico-epist&eacute;mico (epist&eacute;mico es un <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Principio_epist%C3%A9mico" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">principio de racionalidad</a> aplicable al conocimiento y a la opini&oacute;n fundada), factores clave para la comunicaci&oacute;n, para el conocimiento y para la convivencia en la sociedad. Con m&aacute;s certeza es m&aacute;s f&aacute;cil confiar, pero justo en tiempos de incertidumbre cuando es necesario actuar y tomar decisiones a partir de una base reducida de certezas y datos muy limitados, es importante mantener un alto nivel de confianza y promover actitudes responsables que generen confianza.
    </p><p class="article-text">
        Esta perspectiva sist&eacute;mica nos da una clave para entender mejor las complejas din&aacute;micas que fomentan actitudes conspiranoicas y negacionistas. Debemos explorar los factores que aumentan la incertidumbre, socavan la confianza y debilitan el sentido de responsabilidad de los ciudadanos. A la inversa, la clave de las contramedidas es descubrir los factores que act&uacute;an en sentido contrario. Aqu&iacute; hay una selecci&oacute;n de factores que perturban este equilibrio:
    </p><p class="article-text">
        La <a href="https://www.fuhem.es/papeles_articulo/la-polarizacion-politica-en-espana-entre-ideologias-y-sentimientos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">polarizaci&oacute;n afectiva e ideol&oacute;gica</a>, fomentada por la mediaci&oacute;n de la pol&iacute;tica y la conversi&oacute;n de pol&iacute;ticos en estrategas de marketing. Este fen&oacute;meno afecta a las m&aacute;s diversas cuestiones que en circunstancias normales no tienen carga ideol&oacute;gica y provoca que las posiciones sostenidas sean cada vez m&aacute;s radicales e incomunicables. La polarizaci&oacute;n convierte posiciones en dogmas y elimina la capacidad de autocr&iacute;tica. As&iacute;, reducimos nuestras identidades h&iacute;bridas a identidades simples y petrificadas. Nos convertimos en personas dogm&aacute;ticas que se dejan guiar fundamentalmente por sus impulsos y emociones, en lugar de por sus reflexiones. Estudios recientes afirman que en Espa&ntilde;a la polarizaci&oacute;n afectiva se basa sobre todo en emociones negativas y se ha extendido a todos los &aacute;mbitos de la vida, hasta la relaci&oacute;n con amigos, vecinos o familiares. Un gran &eacute;xito de los discursos de odio y desprecio.
    </p><p class="article-text">
        La falta de una <a href="https://digital.csic.es/handle/10261/257123" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cultura deliberativa</a> bien asentada que pudiera trasmitir valores epist&eacute;micos, ayudar a moderar la parcialidad, promover la transparencia y reforzar una cierta humildad epist&eacute;mica. Tal cultura deliberativa podr&iacute;a quiz&aacute;s romper las burbujas en las que vivimos y contrarrestar la creciente polarizaci&oacute;n de la esfera p&uacute;blica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El <a href="https://theconversation.com/como-gobernar-los-algoritmos-en-lugar-de-que-lo-hagan-ellos-118063" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dise&ntilde;o algor&iacute;tmico de las plataformas digitales</a> que, a trav&eacute;s de c&aacute;maras de eco, filtros de burbuja y a base de perfiles psicogr&aacute;ficos, refuerzan los sesgos cognitivos de los usuarios como el sesgo de grupo, el sesgo de confirmaci&oacute;n o el sesgo de deseabilidad social. De esta manera, las redes sociales est&aacute;n redefiniendo la naturaleza del espacio p&uacute;blico y la informaci&oacute;n contrastada de los medios de calidad est&aacute; siendo desplazada por mensajes sensacionalistas que apelan a las emociones. Nadie de nosotros est&aacute; libre de sesgos cognitivos. Ante problemas complejos y cuando tenemos que tomar decisiones r&aacute;pidas, utilizamos atajos mentales para simplificar la vida diaria. En la filosof&iacute;a y la psicolog&iacute;a, los llamamos heur&iacute;sticos. Estos sesgos que forman parte de nuestro bagaje cultural, crecen de forma exponencial en el ambiente de las redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        La <a href="https://theconversation.com/por-que-nos-resulta-imposible-distinguir-la-frontera-entre-realidad-y-propaganda-171973" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mercantilizaci&oacute;n de la informaci&oacute;n</a>, sobre todo en los medios digitales, pero tambi&eacute;n en el &aacute;mbito del periodismo tradicional. Esta va de la mano de la ya permanente propaganda electoral, que se limita a la difamaci&oacute;n del adversario, usa todas las herramientas del populismo y produce un vaciamiento de los programas de gesti&oacute;n y gobierno. Los que no han ca&iacute;do en las estrategias polarizadoras responden con cinismo, frustraci&oacute;n o el rechazo de la pol&iacute;tica en general, con lo que llamamos desafecci&oacute;n democr&aacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El discurso relativista de la <a href="https://theconversation.com/la-posverdad-es-mas-peligrosa-que-la-mentira-145978" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">posverdad</a> y del pensamiento posf&aacute;ctico, que socava la diferencia entre verdad y mentira, entre conocimiento y opini&oacute;n, sustentando una nueva ret&oacute;rica esc&eacute;ptica que produce duda desmesurada y desconfianza generalizada. As&iacute; fomenta la conspiranoia que crea sus propios sistemas de creencias basadas en la sospecha, formando realidades paralelas con hechos alternativos. Lo particular de estos sistemas de creencias es que no incluyen la posibilidad de correcci&oacute;n. Son infalibles porque la propia l&oacute;gica de la conspiranoia las hace inmunes ante cualquier cr&iacute;tica o prueba en contra. Todo argumento en contra no hace nada m&aacute;s que confirmar la sospecha de conspiraci&oacute;n, control y enga&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Luego est&aacute; el problema de una imagen err&oacute;nea de la pr&aacute;ctica cient&iacute;fica, muy extendida en la sociedad, que convierte en debilidades las fortalezas que permiten sus avances. Nos estamos refiriendo a cosas como la adaptabilidad, la falibilidad y la revisi&oacute;n constante de datos, ideas y conclusiones. Los negacionistas se aprovechan de estas pr&aacute;cticas cient&iacute;ficas haciendo de ellas una lectura err&oacute;nea para mermar la confianza en la ciencia y erosionar m&aacute;s el concepto de verdad. Frente a ello, hay que subrayar que la ciencia no produce certezas absolutas, sino estados evolutivos de la investigaci&oacute;n, certezas provisionales, sujetas a un permanente proceso de revisi&oacute;n, lo cual permite &ndash;y no es poco&ndash; un manejo riguroso de las incertidumbres. Todo conocimiento emp&iacute;rico es falible, y esta falibilidad es cardinal para la din&aacute;mica de las teor&iacute;as cient&iacute;ficas. Algo que no entienden o no quieren entender los negacionistas y quienes socavan la credibilidad de la ciencia.
    </p><p class="article-text">
        Cada uno de estos factores requerir&iacute;a, en realidad, una consideraci&oacute;n propia. Sin embargo, identificarlos y concienciar de los peligros que entra&ntilde;an puede ser un primer aporte para frenar ciertas tendencias da&ntilde;inas en nuestras sociedades, da&ntilde;inas tanto para la salud como para la democracia. Podemos hacer m&aacute;s de lo que pensamos. El primer paso para crear una sociedad m&aacute;s sostenible, justa e inclusiva, con mayor resiliencia frente a situaciones de crisis y menos susceptible a fen&oacute;menos como el negacionismo y la conspiranoia, consiste en reconocer nuestra vulnerabilidad e interdependencia y ser conscientes del peligro de la desinformaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A veces puede resultar tentador para los expertos transmitir preocupaciones de gran calado desde el punto de vista cient&iacute;fico de forma tan sensacionalista como los bulos, luchar con los mismos medios que la industria de la desinformaci&oacute;n. Pero por el mero hecho de utilizar la misma terminolog&iacute;a, uno se convierte en un h&eacute;roe y en una referencia cient&iacute;fica de los negacionistas. Quiz&aacute;s haya sido este el mayor error del Dr. Laporte Rosell&oacute;: olvidar que fuera del contexto de la discusi&oacute;n acad&eacute;mica y el debate sobre la gesti&oacute;n farmacol&oacute;gica, algunas de sus afirmaciones iban a ser empleadas como arma arrojadiza contra las pol&iacute;ticas de salud p&uacute;blica que han salvado tantas vidas. Tampoco ha ayudado el empleo de afirmaciones dudosas o directamente err&oacute;neas durante su discurso, un error que puede ser matizado durante la discusi&oacute;n con otros colegas m&aacute;s expertos en las &aacute;reas fuera de sus competencias en farmacolog&iacute;a, pero que lanzadas durante una comparecencia p&uacute;blica utilizando el criterio de autoridad ante no expertos pueden contribuir (y de hecho han contribuido) a la propagaci&oacute;n de bulos y dudas injustas sobre las decisiones tomadas en un contexto de incertidumbre.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se desvanece la confianza epist&eacute;mica, cuando se desmorona la distinci&oacute;n entre verdad y mentira, conocimiento y opini&oacute;n, hechos y ficci&oacute;n, desaparece tambi&eacute;n el mundo com&uacute;n en el que conviven personas con puntos de vista diferentes. Este desvanecimiento no hace desaparecer los peligros que amenazan a este mundo sino que, muy al contrario, los amplifica. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Astrid Wagner, Joaquín Hortal, Fernando Valladares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cienciacritica/sensacionalismo-cientifico-amplifica-negacionismos-bulos-pseudoverdades_132_8780290.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Feb 2022 05:02:02 +0000]]></pubDate>
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