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    <title><![CDATA[elDiario.es - Nick Cohen]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Nick Cohen]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El extraño silencio de la derecha que tanto alababa a Putin]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/extrano-silencio-derecha-alababa-putin_129_8856202.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e01c1c65-d13f-4886-a6e6-b8fd6d34efb1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El extraño silencio de la derecha que tanto alababa a Putin"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La indulgencia con el presidente ruso desde el movimiento 'alt-right' no era un problema, sino un rasgo distintivo, porque ofrecía el camino hacia la autocracia que sus admiradores occidentales anhelaban seguir</p><p class="subtitle">Así se convirtió Londres en capital de oligarcas de Putin</p></div><p class="article-text">
        Las instituciones que colaboraban con <a href="https://www.eldiario.es/internacional/ultima-hora-invasion-rusa-ucrania-directo_6_8854041_1087213.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Putin</a> desde Occidente est&aacute;n teniendo un momento de revelaci&oacute;n. Abogados que denunciaban a <a href="https://www.eldiario.es/internacional/periodistas-ap-retrataron-masacre-maternidad-mariupol-denuncian-perseguidos-tropas-rusas_1_8848292.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">periodistas</a> de investigaci&oacute;n y una industria de servicios financieros que convert&iacute;a en un fest&iacute;n el bot&iacute;n de los <a href="https://www.eldiario.es/internacional/dueno-dia-banqueros-militares-nueva-lista-26-oligarcas-rusos-sancionados-ue_1_8790994.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">oligarcas</a> est&aacute;n extremadamente conmocionados por <a href="https://www.eldiario.es/temas/crisis-ucrania/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la invasi&oacute;n de Ucrania</a>.
    </p><p class="article-text">
        No tuvieron problema alguno en hacer la vista gorda <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/putin-historial-atrocidades-llegar-ucrania_129_8802839.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuando Grozni qued&oacute; arrasada</a>, ni con <a href="https://www.eldiario.es/temas/alepo/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los cr&iacute;menes de guerra en Alepo</a>, los ataques con misiles <a href="https://www.eldiario.es/agendapublica/claves-tragedia-vuelo-mh17-ucrania_132_4748288.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">contra vuelos civiles</a>, la invasi&oacute;n de <a href="https://www.eldiario.es/internacional/rusia-reconoce-crimea-independiente_1_4976378.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Crimea</a>, la destrucci&oacute;n de la democracia rusa, la corrupci&oacute;n end&eacute;mica, las mentiras sin fin y los envenenamientos de Alexander Litvinenko, Sergei y Yulia Skripal y <a href="https://www.eldiario.es/internacional/rusia-declara-culpable-estafa-gran-cuantia-opositor-navalni_1_8850549.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alex&eacute;i Navalni</a>. Ahora es cuando se dan cuenta de que quiz&aacute;, al fin y al cabo, el Kremlin no fuera un socio en quien confiar para hacer negocios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el siglo XX, los opositores al totalitarismo hablaban desde la izquierda de su &ldquo;momento Kronstadt&rdquo;: el instante en el que se dieron cuenta de que el comunismo sovi&eacute;tico no era una fuerza emancipadora, sino una repugnante tiran&iacute;a. Ahora vemos &ldquo;momentos <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/mariupol-importante-fuerzas-rusas_1_8852316.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mari&uacute;pol</a>&rdquo; por todos lados mientras hombres y mujeres que pon&iacute;an excusas y sacaban provecho del imperio ruso dicen que est&aacute;n decididos a mejorar. En todas partes, menos ah&iacute; donde m&aacute;s se necesita esta autocr&iacute;tica: en la derecha brit&aacute;nica y estadounidense.
    </p><p class="article-text">
        Ning&uacute;n l&iacute;der conservador ha seguido el ejemplo del l&iacute;der laborista de <a href="https://www.eldiario.es/temas/reino-unido/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Reino Unido</a>, <a href="https://www.eldiario.es/autores/keir-starmer/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Keir Starmer</a>, que pidi&oacute; a diputados&nbsp;<em>tiran&oacute;filos&nbsp;</em>que renunciaran al movimiento de &lsquo;No a la guerra&rsquo; de&nbsp;su predecesor,&nbsp;Jeremy Corbyn,&nbsp;por &ldquo;ayudar a l&iacute;deres autoritarios que amenazan directamente las democracias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La prensa&nbsp;<em>tory</em> en Reino Unido&nbsp;publicar&aacute; tantos art&iacute;culos como pueda sobre la incapacidad de Corbyn y sus aliados de llamar al imperialismo y al militarismo por su verdadero nombre, incluso mientras los misiles de crucero impactan contra el suelo. Sin embargo, no encuentran hueco alguno para reconocer su fracaso a la hora de hacer frente a Nigel Farage, el l&iacute;der ultraconservador del Partido del Brexit, y su &ldquo;admiraci&oacute;n&rdquo; por las habilidades operativas de Putin, ni para preguntar por qu&eacute; el embajador ruso&nbsp;en Londres ten&iacute;a tanto aprecio por el extorsionador de Farage, Arron Banks, que le ofreci&oacute; &ldquo;oportunidades no accesibles a otros&rdquo; en forma de minas de oro siberianas y el apoyo de un banco del Kremlin. Por ning&uacute;n lado se oye a los&nbsp;<em>tories</em>&nbsp;hablar de su determinaci&oacute;n para levantar un muro infranqueable entre el conservadurismo democr&aacute;tico y la derecha autoritaria.
    </p><h3 class="article-text">Problema dom&eacute;stico</h3><p class="article-text">
        Los conservadores en el poder han permitido que floreciera la corrupci&oacute;n. Fracasaron al no ofrecerse inmediatamente para ayudar a los refugiados ucranianos, y avergonzaron as&iacute; a su partido y al pa&iacute;s. Pero no se puede decir que el dinero ruso haya comprado la pol&iacute;tica exterior de los conservadores. En Ucrania, aplauden a <a href="https://www.eldiario.es/temas/boris-johnson/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Boris Johnson</a> y al ministro de Defensa, Ben Wallace, por suministrar armas a la resistencia y entrenarla. Luchan contra Putin en el exterior, pero no condenan a sus admiradores en casa.
    </p><p class="article-text">
        Algo parecido sucede con los republicanos en el Congreso de Estados Unidos, donde han rechazado impl&iacute;citamente a <a href="https://www.eldiario.es/temas/donald-trump/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Donald Trump</a> al votar a favor del extenso paquete de ayuda militar a Ucrania promovido por <a href="https://www.eldiario.es/temas/joe-biden/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Joe Biden</a>, a la vez que evitan afrontar expl&iacute;citamente la tibieza de Trump con el r&eacute;gimen ruso.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;nico intento para reconocerlo que yo haya visto en la prensa conservadora lo hizo Eric Kaufmann, populista y profesor universitario de ciencias pol&iacute;ticas (si es que puede imaginarse a tal criatura) en la Universidad de Londres. Escrib&iacute;a con m&aacute;s pena que rabia, con un estilo m&aacute;s casposo posible, y suspiraba diciendo que es &ldquo;una verdadera pena para el populismo conservador&rdquo; que Steve Bannon, Trump, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/extrema-derecha-francesa-divide-sube-tension-le-pen-zemmour_1_8740051.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marine Le Pen, &Eacute;ric Zemmour</a> y <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/orban-equilibrismos-distanciarse-alianza-putin_1_8841058.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Viktor Orb&aacute;n</a> hubieran &ldquo;servido a este asesino&rdquo;. Ojal&aacute; se hubieran concentrado en atacar a la conciencia social, el crimen y la inmigraci&oacute;n; as&iacute; todo habr&iacute;a ido bien.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;No se dio cuenta de que la servidumbre de aquellos no era una aberraci&oacute;n exc&eacute;ntrica? Trump socav&oacute; las elecciones en Estados Unidos y Orb&aacute;n pr&aacute;cticamente aboli&oacute; la libertad de prensa en Hungr&iacute;a. La indulgencia con Putin desde el movimiento&nbsp;<em>alt-right</em>&nbsp;no era un problema, sino un rasgo distintivo, porque ofrec&iacute;a el camino hacia la autocracia que sus admiradores occidentales anhelaban seguir.
    </p><p class="article-text">
        Sus partidarios no quieren ponerse de su &ldquo;lado&rdquo; por miedo a reconfortar al enemigo. A lo mejor de ese modo habr&iacute;a m&aacute;s conservadores que expresar&iacute;an p&uacute;blicamente su admiraci&oacute;n por Putin por ser un l&iacute;der blanco, musculoso y cristiano que se opone a las maldades del liberalismo. O a lo mejor odiaban la Uni&oacute;n Europea tanto como la odia Putin y &ndash;en palabras de Bannon, el subordinado de Trump&ndash; &ldquo;piensan que Putin por lo menos sale en defensa de las instituciones tradicionales&rdquo;. Pero la mejor explicaci&oacute;n para el silencio es que al c&oacute;mplice le cuesta condenar. No existe una clara l&iacute;nea divisoria entre la derecha y la ultraderecha en la d&eacute;cada de 2020.
    </p><h3 class="article-text">Un &ldquo;momento Mari&uacute;pol&rdquo; que no llegar&aacute;</h3><p class="article-text">
        El supuestamente moderado Boris Johnson est&aacute; amenazando con poner trabas al derecho de voto, adem&aacute;s de atacar la independencia de todas las instituciones, desde la BBC hasta la C&aacute;mara de los Comunes. No est&aacute; al mismo nivel que un Orb&aacute;n, mucho menos que un Putin, pero si Reino Unido fuera a tener alguna vez un l&iacute;der autoritario, el Gobierno de Johnson le habr&aacute; allanado el camino. En un cap&iacute;tulo que ha ca&iacute;do en el olvido con demasiada rapidez, el Partido Conservador y el Partido del Brexit trabajaron como aliados para las elecciones generales de 2019 y, qui&eacute;n sabe, puede que necesiten un pacto electoral en el futuro. 
    </p><p class="article-text">
        Para terminar, y volviendo a los oligarcas y sus abogados, nunca subestime el escalofriante efecto de la ley inglesa sobre el debate p&uacute;blico. La decisi&oacute;n de Arron Banks, empresario y donante pol&iacute;tico a favor del Brexit, de denunciar a la periodista de investigaci&oacute;n del <em>Observer</em> Carole Cadwalladr para que ella misma se enfrente a la ruina si pierde, es una lecci&oacute;n disuasoria para los&nbsp;<em>tories</em>&nbsp;que se planteen tener el valor de alzar la voz.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los conservadores siempre encontrar&aacute;n motivos para posponer su &lsquo;momento Mari&uacute;pol&rsquo;, especialmente teniendo en cuenta que cualquier investigaci&oacute;n sobre <a href="https://www.theguardian.com/commentisfree/2020/jul/21/russian-meddling-brexit-referendum-tories-russia-report-government" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">la influencia rusa afecta al refer&eacute;ndum del Brexit</a>, cuya sagrada pureza nunca debe ser cuestionada.
    </p><p class="article-text">
        La historia de la izquierda muestra por qu&eacute; deber&iacute;a hacer un esfuerzo. En 1948 el pol&iacute;tico laborista Richard Crossman edit&oacute;&nbsp;<em>El Dios que fracas&oacute;</em>, una recopilaci&oacute;n de ensayos de escritores que hab&iacute;an perdido la ilusi&oacute;n por el comunismo ruso. Louis Fischer, que hab&iacute;a sido corresponsal extranjero en Mosc&uacute;, se sent&iacute;a culpable por no haber sido capaz de ver la verdad sobre el comunismo en 1921, cuando dispararon a marineros en la base naval de Kronstadt &ndash;a las afueras de San Petersburgo&ndash; por pedir libertad de expresi&oacute;n, derechos sindicales y la liberaci&oacute;n de prisioneros pol&iacute;ticos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fischer experiment&oacute; su &lsquo;momento Kronstadt&rsquo; despu&eacute;s de ver c&oacute;mo Stalin usaba a la polic&iacute;a secreta para arreglar disputas pol&iacute;ticas en los a&ntilde;os 30 (<em>plus &ccedil;a change</em>, podr&iacute;a decirse). Otros experimentaron el suyo cuando Hitler y Stalin se pusieron de acuerdo para repartirse Europa del Este en 1939, o cuando la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica invadi&oacute; Hungr&iacute;a en 1956.
    </p><p class="article-text">
        Algunos nunca llegaron a abrir los ojos. Cambiaron su lealtad hacia el comunismo sovi&eacute;tico por el&nbsp;<em>gangsterismo </em>putinista tras la ca&iacute;da del Muro de Berl&iacute;n en 1989 y siguieron como hasta entonces. Se convirtieron en los principales asesores de Corbyn y llevaron al Partido Laborista a una derrota devastadora en 2019.
    </p><p class="article-text">
        Moraleja: si no te deshaces de las manzanas podridas en tu frutero, al final te quedar&aacute;s sin nada. Ese silencio de la derecha se romper&aacute; alg&uacute;n d&iacute;a por las campanadas de un funeral.
    </p><p class="article-text">
        Traducci&oacute;n de Mar&iacute;a Torrens Tillack
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nick Cohen]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Mar 2022 22:26:24 +0000]]></pubDate>
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