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    <title><![CDATA[elDiario.es - Emilio Muñoz Ruiz]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/emilio-munoz-ruiz/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Emilio Muñoz Ruiz]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Comportamientos paradójicos en el proceso de producción y publicación del conocimiento científico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cienciacritica/comportamientos-paradojicos-proceso-produccion-publicacion-conocimiento-cientifico_132_9758174.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/17996fdc-d99d-4eb3-8f6e-8d9ea6eb68ed_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Comportamientos paradójicos en el proceso de producción y publicación del conocimiento científico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El mercado del conocimiento científico se ha convertido en un provechoso negocio, sobre todo para aquellas editoriales que se han convertido en grandes empresas multinacionales y que controlan el grueso de las publicaciones</p></div><p class="article-text">
        La comunicaci&oacute;n e intercambio del conocimiento resultante de la investigaci&oacute;n ha sido, es y ser&aacute; una pieza clave del desarrollo cient&iacute;fico. Newton ya dej&oacute; constancia de este hecho incuestionable cuando dej&oacute; escrito aquello de que &ldquo;<em>si he logrado ver m&aacute;s lejos es porque he subido a hombros de gigantes</em>&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la &eacute;poca moderna, y de la mano del desarrollo de la pol&iacute;tica cient&iacute;fica, la comunicaci&oacute;n del conocimiento cient&iacute;fico ha vivido una &eacute;poca de apogeo asociada al desarrollo de la sociolog&iacute;a del conocimiento, y particularmente a las contribuciones de Robert K. Merton, especialmente su obra cumbre publicada en 1973, <a href="https://press.uchicago.edu/ucp/books/book/chicago/S/bo28451565.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Sociology of Science Theoretical and Empirical Investigations</em></a><em> </em>(<a href="https://dialnet.unirioja.es/servlet/libro?codigo=139305" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicada en espa&ntilde;ol en 1977</a>). Con un origen que se remonta al siglo XVI, las revistas cient&iacute;ficas han adquirido un rol determinante en la comunicaci&oacute;n formal, entre los propios investigadores, del conocimiento producido por la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica. En este art&iacute;culo nos referimos espec&iacute;ficamente a esta comunicaci&oacute;n cient&iacute;fica, la que se denomina &ldquo;<em>publicaci&oacute;n cient&iacute;fica</em>&rdquo; en el seno de la comunidad investigadora; otros tipos de comunicaci&oacute;n y difusi&oacute;n de la ciencia, como la divulgaci&oacute;n o el periodismo cient&iacute;fico, tienen medios, din&aacute;micas y problem&aacute;ticas propios. Con frecuencia, estas revistas nacieron y han permanecido ligadas a sociedades cient&iacute;ficas, academias y asociaciones encargadas de promover y socializar la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica, as&iacute; como a los grandes centros acad&eacute;micos y cient&iacute;ficos.
    </p><p class="article-text">
        Este apogeo tambi&eacute;n se ha soportado sobre editores de reconocido prestigio profesional, quienes han sido los verdaderos responsables de una pol&iacute;tica editorial orientada a un bien colectivo, tratando de diseminar con conductas que sean lo mejor para el conocimiento cient&iacute;fico y buscando la independencia frente a los lobbies cient&iacute;ficos e incluso empresariales y de las organizaciones. Tales profesionales juegan el papel de &aacute;rbitros e incluso toman decisiones que pueden estar en desacuerdo con los revisores, en aras de sostener un debate cient&iacute;fico p&uacute;blico de manera lo m&aacute;s civilizada y equitativa posible. Se trata as&iacute; de promover el conocimiento cient&iacute;fico con pr&aacute;cticas sustentadas en la seriedad, el equilibrio y la justicia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Progresivamente, sin embargo, este modelo de libre difusi&oacute;n de conocimiento ha derivado en la mercantilizaci&oacute;n del conocimiento cient&iacute;fico, con la expansi&oacute;n de las grandes editoriales cient&iacute;ficas privadas como Springer, Elsevier, o Macmillan (entre otras no menos interesantes, pero m&aacute;s modestas en su empe&ntilde;o). La supuesta crisis de las revistas cient&iacute;ficas (enti&eacute;ndase crisis en su acepci&oacute;n de cambio profundo de consecuencias importantes, y no necesariamente en la de situaci&oacute;n mala o dif&iacute;cil) es fruto de procesos multifac&eacute;ticos que van coincidiendo temporalmente con el predominio del neoliberalismo y la apuesta por la globalizaci&oacute;n. Coincide adem&aacute;s con la instrumentalizaci&oacute;n de algo tan positivo como el nacimiento de un &aacute;rea de especializaci&oacute;n que se define como la <em>ciencia de la ciencia</em>, cuya secuela es la promoci&oacute;n de la bibliometr&iacute;a y la formalizaci&oacute;n de las evaluaciones cuantitativas. Y m&aacute;s recientemente, se ha visto modulada por los nuevos desarrollos digitales, que afectan tanto a la edici&oacute;n y publicaci&oacute;n de contenidos, como como al acceso a los mismos, por no citar los efectos sobre la credibilidad.
    </p><p class="article-text">
        Esta situaci&oacute;n se salda con un mayor protagonismo de las editoriales y un foco mayor en las m&eacute;tricas que en la calidad de la informaci&oacute;n y el debate cient&iacute;fico (es decir, el contenido de los art&iacute;culos). Ese cambio de foco ha causado la consiguiente merma y, a veces, incluso desaparici&oacute;n de los grandes editores, mientras que se da un peso excesivo a las recomendaciones de revisores cada vez m&aacute;s inexpertos gracias al apoyo de asistentes editoriales, cuya capacidad cient&iacute;fica y/o t&eacute;cnica es cada vez m&aacute;s limitada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Quiebras en la comunicaci&oacute;n del conocimiento cient&iacute;fico</strong>
    </p><p class="article-text">
        La fragilidad institucional, la instrumentalizaci&oacute;n polarizada y las limitaciones del actual sistema de evaluaci&oacute;n de la calidad de la ciencia, son tres de los factores que condicionan la encrucijada en la que se encuentra la actividad cient&iacute;fica (ver <a href="https://www.fundacionalternativas.org/las-publicaciones/informes/2o-informe-sobre-la-ciencia-y-la-tecnologia-en-espana" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Informe sobre la Ciencia y la Tecnolog&iacute;a en Espa&ntilde;a 2019</em></a><em>, </em>cap&iacute;tulo 5, p&aacute;gs. 67-79).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Algunas de las quiebras en la actividad de investigaci&oacute;n cient&iacute;fica y la comunicaci&oacute;n de sus resultados tienen que ver con:&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>La incapacidad casi end&eacute;mica de los gestores de la ciencia para entender los procesos de producci&oacute;n, diseminaci&oacute;n y uso de los conocimientos cient&iacute;ficos, por m&aacute;s que muchos de ellos sean (o hayan sido) personas dedicadas a la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica en alg&uacute;n momento de su carrera profesional.&nbsp;</li>
                                    <li>La mercantilizaci&oacute;n de la ciencia y la aplicaci&oacute;n de una mentalidad y modelo de gesti&oacute;n &ldquo;empresarial&rdquo; , que refleja una percepci&oacute;n de la utilidad inmediata de la ciencia basada en esa <a href="https://ranf.com/sesion/ciclo-ranf-sebbm-fra/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">falta de comprensi&oacute;n de c&oacute;mo se hace la ciencia</a>. Esta mentalidad se aplica en los proyectos desde el primer momento, cuando se solicita la financiaci&oacute;n, en el que tienen que establecerse una serie de hitos, de entregables (entre los que se encuentran las publicaciones), que suponen una predicci&oacute;n de lo que se espera encontrar en el futuro.&nbsp;</li>
                                    <li>La exigencia de desarrollar aplicaciones y patentes, que resulta abiertamente contradictoria con el papel de una ciencia abierta en el que dicho desarrollo corresponde a otros actores del sistema de I+D. Esto es tambi&eacute;n consecuencia del cortoplacismo utilitarista con el que se juzga la actividad cient&iacute;fica, que en este caso exige que un mismo actor recorra por s&iacute; solo todos los pasos que van desde la generaci&oacute;n de conocimiento hasta la generaci&oacute;n de rendimiento econ&oacute;mico.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Queremos detenernos aqu&iacute; particularmente en aquellas quiebras en la comunicaci&oacute;n del conocimiento cient&iacute;fico a trav&eacute;s de la publicaci&oacute;n de los resultados de la investigaci&oacute;n, que se producen como resultado de las ya citadas limitaciones del actual sistema de evaluaci&oacute;n de la calidad de la ciencia. Las publicaciones (principalmente las revistas cient&iacute;ficas, y en menor medida y dependiendo de las &aacute;reas, los libros acad&eacute;micos) han dejado de ser exclusivamente un medio para el intercambio de conocimiento, para convertirse, adem&aacute;s, en a) un enorme negocio para las editoriales cient&iacute;ficas, y b) en un elemento clave para el desarrollo de los proyectos de investigaci&oacute;n y de las carreras profesionales del personal investigador.
    </p><p class="article-text">
        El mercado del conocimiento cient&iacute;fico se ha convertido en un provechoso negocio, sobre todo para aquellas editoriales que se han convertido en grandes empresas multinacionales y que controlan el grueso de las publicaciones. Un negocio que cuenta con una demanda constante, a trav&eacute;s de una clientela cautiva y fiel que necesita del conocimiento publicado para seguir desarrollando su trabajo y que, parad&oacute;jicamente, son a su vez los productores de dicho conocimiento, que fluye hacia las editoriales gratuitamente, ya que esos investigadores (clientes y productores simult&aacute;neamente) reciben sus salarios de sus instituciones, en su mayor parte universidades y organismos de investigaci&oacute;n p&uacute;blicos. Es m&aacute;s, su funci&oacute;n como colaboradores necesarios de las editoriales se completa con su tarea de revisi&oacute;n cient&iacute;fica de los textos enviados para su publicaci&oacute;n. Un trabajo por el que, salvo contadas excepciones, en el caso de un muy reducido n&uacute;mero de revistas, no reciben ninguna remuneraci&oacute;n por parte de las editoriales, por lo que una vez m&aacute;s la remuneraci&oacute;n del tiempo dedicado corre a cargo de las instituciones que los emplean.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, las publicaciones cient&iacute;ficas se han erigido en valores necesarios para la empleabilidad y promoci&oacute;n del personal investigador y del profesorado universitario, y para el propio desarrollo de los proyectos de investigaci&oacute;n. La obtenci&oacute;n de financiaci&oacute;n (y, por tanto, la propia posibilidad de puesta en marcha de proyectos cient&iacute;ficos, y su posterior desarrollo) pasa indefectiblemente por la valoraci&oacute;n, entre otros aspectos, de la capacidad, calidad o &ldquo;excelencia&rdquo; de los investigadores que constituyen los equipos de investigaci&oacute;n solicitantes. Y en dichas valoraciones, la cantidad y calidad de publicaciones que atesora un investigador en su <em>curriculum vitae</em> constituyen no el &uacute;nico, pero s&iacute; el principal de sus m&eacute;ritos. Los mismos que se tienen en cuenta para el acceso a puestos estables (contratos laborales o plazas de personal docente e investigador funcionario) y en los procesos selectivos de promoci&oacute;n profesional.
    </p><p class="article-text">
        La valoraci&oacute;n de la cantidad, obviamente, no plantea grandes problemas. No as&iacute; la de la calidad, que descansa en un sistema que emplea indicadores simples f&aacute;cilmente aplicables por no expertos o incluso, en algunos casos, por sistemas automatizados. Este af&aacute;n de objetivar las evaluaciones mediante su cuantificaci&oacute;n (hasta el punto de que algunos investigadores de la ciencia y sus din&aacute;micas llegan a autodefinirse como &ldquo;cuantitavistas&rdquo;) ha propiciado un sistema de evaluaci&oacute;n que intenta proporcionar m&eacute;tricas cuantificables de la calidad de la investigaci&oacute;n. Este intento, ya de por si altamente problem&aacute;tico en algunas disciplinas, se ha visto adem&aacute;s mermado por la l&oacute;gica del mercado y la econom&iacute;a a la que est&aacute;n sometidos los editores y las revistas actuales, y que alcanza tambi&eacute;n al personal investigador. Esto ha propiciado la perversi&oacute;n de la generaci&oacute;n del conocimiento, favoreciendo medidas que conducen a su mercantilizaci&oacute;n y degradando la calidad de la comunicaci&oacute;n cient&iacute;fica.
    </p><p class="article-text">
        Esta nueva funci&oacute;n, o nuevo valor, de las publicaciones cient&iacute;ficas, somete a los investigadores a una necesidad perentoria de publicar (reflejada en el aforismo &lsquo;publicar o perecer&rsquo;, <em>publish or perish</em>), y ha conducido a la sacralizaci&oacute;n del impacto de las revistas y el n&uacute;mero de citas de los art&iacute;culos para establecer los criterios de excelencia. El n&uacute;mero de veces que un texto cient&iacute;fico es referenciado o citado por otros investigadores se considera un indicador de calidad del mismo. Estas citas determinan, a trav&eacute;s de una sencilla f&oacute;rmula matem&aacute;tica, lo que se denomina el &ldquo;impacto&rdquo; de las publicaciones cient&iacute;ficas. El uso de este tipo de indicadores cuantitativos sencillos, sin una evaluaci&oacute;n detallada del contenido de los textos recogidos en dichas publicaciones, resulta cuanto menos dudosa y es objeto de cr&iacute;tica, debate y disparidad de criterios en cuanto a su adecuaci&oacute;n para la valoraci&oacute;n de la ciencia y su contribuci&oacute;n a la mejora y progreso de la misma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La veneraci&oacute;n por los gestores de la investigaci&oacute;n y agencias de evaluaci&oacute;n de los criterios de evaluaci&oacute;n cuantitativos y de los informes proporcionados por la bibliometr&iacute;a (aplicaci&oacute;n de m&eacute;todos cuantitativos, matem&aacute;ticos y estad&iacute;sticos, al estudio de las publicaciones cient&iacute;ficas) ha provocado la desconsideraci&oacute;n de los contextos y circunstancias en los que se produce el conocimiento cient&iacute;fico, al marginar o incluso obviar el an&aacute;lisis cualitativo. Esto ha derivado en una desvirtuaci&oacute;n de la comunicaci&oacute;n cient&iacute;fica y de sus medios (revistas, principalmente), al convertirlos en punto final (como instrumentos al servicio de la valoraci&oacute;n cuantitativa de la actividad investigadora) por encima de su rol tradicional como medio de transmisi&oacute;n de informaci&oacute;n cient&iacute;fica hacia otros medios de la comunidad generadora de I+D. Este desvirtuaci&oacute;n nace de una incomprensi&oacute;n profunda sobre la utilidad real de la ciencia, su impacto y, en definitiva, su contribuci&oacute;n al bien com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esta presi&oacute;n por publicar y la consecuente inflaci&oacute;n de publicaciones cient&iacute;ficas, ha amparado la aparici&oacute;n, en este mercado editorial, de las denominadas &ldquo;<a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">revistas depredadoras</a>&rdquo;, que han venido a engrosar el cat&aacute;logo de quiebras al que nos estamos refiriendo. Se trata de publicaciones que no aplican los m&iacute;nimos est&aacute;ndares de calidad que se esperan de las publicaciones acad&eacute;micas, y que, habitualmente, exigen a los autores el pago de una determinada cantidad por la publicaci&oacute;n de sus art&iacute;culos. El menoscabo de la exigible calidad cient&iacute;fica en estas revistas se manifiesta, por ejemplo, en la ausencia de revisi&oacute;n por pares (el proceso de control de calidad mediante el que otros cient&iacute;ficos eval&uacute;an los manuscritos presentados, como paso previo a su publicaci&oacute;n), o la minimizaci&oacute;n o desestimaci&oacute;n de la opini&oacute;n de los revisores sobre los art&iacute;culos cuando es negativa, ya que el rechazo editorial de un art&iacute;culo para publicaci&oacute;n implica no cobrar los cada vez m&aacute;s cuantiosos costes de publicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, la renuencia de las comunidades cient&iacute;ficas a debatir sobre c&oacute;mo diseminar los conocimientos cient&iacute;ficos aceptando decisiones discutibles por la enorme dependencia de la financiaci&oacute;n de los proyectos o de los reconocimientos profesionales por agencias que desgraciadamente se est&aacute;n alejando de la transparencia. Es evidente que la ciencia por su propia naturaleza no tiene mucho recorrido sindical, pero en la comunidad internacional a trav&eacute;s de sus &oacute;rganos se deber&iacute;a reflexionar acerca de los riesgos de estas pr&aacute;cticas que por una v&iacute;a de dependencia u otra (p&uacute;blica o privada) ponen en riesgo la imagen de la ciencia ante las sociedades actuales cada vez m&aacute;s sujetas a incertidumbres, desconfianzas y miedos.
    </p><p class="article-text">
        Peter Higgs, premio Pr&iacute;ncipe de Asturias de investigaci&oacute;n cient&iacute;fica y t&eacute;cnica, y premio Nobel de F&iacute;sica, es uno de tantos eminentes cient&iacute;ficos conocidos por la calidad de sus contribuciones, no por su volumen (lo conocer&aacute;n los lectores por la part&iacute;cula fundamental que lleva su nombre, el bos&oacute;n de Higgs). En una <a href="https://www.theguardian.com/science/2013/dec/06/peter-higgs-boson-academic-system" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entrevista concedida a The Guardian en 2013</a>, el a&ntilde;o en que recibi&oacute; el premio Nobel, afirmaba que es dif&iacute;cil imaginar c&oacute;mo podr&iacute;a haber encontrado suficiente paz y quietud para hacer lo que hizo en 1964 en el sistema acad&eacute;mico actual, y concluye que actualmente no podr&iacute;a haber obtenido un puesto acad&eacute;mico por no ser suficientemente productivo para los est&aacute;ndares del sistema actual.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El gran conflicto tras un siglo de pol&iacute;tica cient&iacute;fica&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las importantes diferencias entre &aacute;mbitos y disciplinas cient&iacute;ficas se est&aacute;n agrandando en momentos en que se deber&iacute;a confluir, y cambios y acontecimientos impensables hace dos d&eacute;cadas han dejado en evidencia a los modos y costumbres hasta ahora predominantes en la publicaci&oacute;n cient&iacute;fica, cuestionando los (a veces insoportablemente) largos per&iacute;odos empleados en la evaluaci&oacute;n de los manuscritos, el anonimato durante la misma bajo el pretexto de las bondades del m&eacute;todo &lsquo;doble-ciego&rsquo; y sin reconocimiento ni soluci&oacute;n de sus m&uacute;ltiples quiebras para la ciencia actual evaluaci&oacute;n de la ciencia, la homogeneidad en dichos procesos y la p&eacute;rdida del papel (que en algunos casos alcanza la dejaci&oacute;n de funciones) de los editores, la dificultad extrema para la perspectiva inter o multidisciplinar (en un momento en que <a href="https://ranf.com/sesion/ciclo-ranf-sebbm-fra/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la interdisciplinariedad es la &uacute;nica manera de contribuir a respuestas incisivas en la soluci&oacute;n de ciertas preguntas</a>).
    </p><p class="article-text">
        La pandemia de la covid-19 ha dado pie a, o ha reforzado en su caso, algunos intentos de superar estas quiebras, pero parad&oacute;jicamente en algunos casos han venido a agravarlas o incluso a plantear nuevas paradojas o contradicciones. Por ejemplo, al afectar al inexcusable control del rigor cient&iacute;fico en aras de la agilidad en la publicaci&oacute;n, el impulso de fuentes de publicaci&oacute;n abierta y no sujeta al tradicional sistema de revisi&oacute;n por pares o <em>peer review: </em>es el caso de los repositorios de <a href="https://theconversation.com/la-covid-19-revoluciona-el-sistema-de-publicacion-cientifica-143289" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">prepublicaciones</a>, que ciertamente ha agilizado la (pre)publicaci&oacute;n, pero parad&oacute;jicamente han tenido un efecto inflacionista en el n&uacute;mero de publicaciones y deflacionista en los necesarios filtros, con el consecuente cuestionamiento de la calidad y el rigor del conocimiento cient&iacute;fico depositado en ellas . Otros efectos parad&oacute;jicos son&nbsp; la <a href="https://theconversation.com/covid-19-y-la-etica-de-las-publicaciones-cientificas-174059" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reactivaci&oacute;n del debate</a> sobre la propiedad del conocimiento cient&iacute;fico y el <a href="https://www.agenciasinc.es/Entrevistas/La-pandemia-demostro-que-el-acceso-abierto-es-el-camino-en-comunicacion-cientifica" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">acceso abierto al mismo</a>, o el incremento de la presencia de la divulgaci&oacute;n cient&iacute;fica, el periodismo cient&iacute;fico y la difusi&oacute;n de informaci&oacute;n cient&iacute;fica, trufada de otra pseudocient&iacute;fica, cuando no falsa o deliberadamente manipulada en forma de <a href="https://theconversation.com/esta-cambiando-la-pandemia-la-ciencia-y-la-manera-de-comunicarla-172713" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bulos, mentiras y medias verdades a trav&eacute;s de redes sociales&nbsp;</a>
    </p><p class="article-text">
        En suma, el apresurado y desordenado mundo en que vivimos est&aacute; desafiando las din&aacute;micas de producci&oacute;n y comunicaci&oacute;n del conocimiento cient&iacute;fico y a la propia instituci&oacute;n ciencia, en sus modos e idiosincrasia, en una &eacute;poca en que se est&aacute;n viendo perturbadas las&nbsp; respuestas que se demandan a dos grandes <a href="https://theconversation.com/en-que-se-parecen-ciencia-y-democracia-120326" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">instituciones que han evolucionado convergentemente casi sin saberlo: democracia y ciencia</a>.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Apunte final:</strong></em><em> Mientras este texto estaba en proceso de elaboraci&oacute;n y edici&oacute;n, la publicaci&oacute;n de </em><a href="https://elpais.com/opinion/2022-11-03/el-caballo-de-troya-en-la-universidad.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>un art&iacute;culo</em></a><em> por el reconocido y medi&aacute;tico fil&oacute;sofo social Nuccio Ordine refrenda la importancia de este tema, que ha permanecido circunscrito hasta ahora principalmente a los &aacute;mbitos de las comunidades cient&iacute;ficas y universitarias, y abre la posibilidad de un debate m&aacute;s amplio puesto que hay muchos intereses y emociones en conflicto</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nota</strong>: Este art&iacute;culo ha sido escrito por Jes&uacute;s Rey y Emilio Mu&ntilde;oz, con la colaboraci&oacute;n de Joaqu&iacute;n Hortal, Luis Santamaria, Astrid Wagner y Ana Campos del Equipo de Ciencia Critica
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Rey, Emilio Muñoz Ruiz, Equipo Ciencia Crítica]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cienciacritica/comportamientos-paradojicos-proceso-produccion-publicacion-conocimiento-cientifico_132_9758174.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Dec 2022 05:01:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Comportamientos paradójicos en el proceso de producción y publicación del conocimiento científico]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Paradojas antrópicas y complejidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cienciacritica/paradojas-antropicas-complejidad_132_8966083.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/042eff08-b6aa-41a1-b3f8-566a46f2fd25_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Paradojas antrópicas y complejidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Vivimos tiempos de gran incertidumbre, en los que la reflexión colectiva, el diálogo moderado y la información rigurosa y equilibrada, son más necesarios que nunca</p></div><p class="article-text">
        El concepto <a href="https://theconversation.com/paradojas-antropicas-y-la-desordenada-vida-en-el-planeta-179485" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">paradoja antr&oacute;pica</a> ha sido acu&ntilde;ado recientemente por el grupo de trabajo que ha lanzado el proyecto multidisciplinar PANTROVIDA (<em>Paradoja(s) antr&oacute;pica(s): dificultando y mejorando la vida en el planeta).</em> Su objetivo es proveer un marco conceptual que facilite el an&aacute;lisis de las m&uacute;ltiples contradicciones (<em>paradojas)</em> que azotan a nuestra sociedad. Vivimos tiempos de gran incertidumbre, en los que la reflexi&oacute;n colectiva, el di&aacute;logo moderado y la informaci&oacute;n rigurosa y equilibrada, son m&aacute;s necesarios que nunca.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El mar de paradojas antr&oacute;picas es extenso y muy variado; est&aacute; presente en cualquier dimensi&oacute;n de la conducta social e institucional que se analice. Esta multitud de <em>parantrojas </em>evidencia que nuestra sociedad est&aacute; enferma: las m&uacute;ltiples contradicciones dan lugar a fen&oacute;menos potencialmente irreversibles como el deterioro ambiental o la p&eacute;rdida de biodiversidad, que se convierten en s&iacute;ntomas que debemos analizar cuidadosamente si queremos rastrear el origen del mal, las causas que se esconden tras este comportamiento contradictorio que nos aflige.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es oportuno por lo tanto revisar e insistir sobre causas y consecuencias de estas patolog&iacute;as que est&aacute;n arriesgando el fruct&iacute;fero, en t&eacute;rminos hist&oacute;ricos, y funcionalmente indispensable, <a href="https://www.other-news.info/noticias/ciencia-y-democracia/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">di&aacute;logo entre ciencia y democracia</a>. Una de las causas ya est&aacute; enunciada: el proceloso mar de contradicciones que es fuente de vida para el fen&oacute;meno parad&oacute;jico; otra resulta de los cuarenta a&ntilde;os de pesadillas, propagados por la aplicaci&oacute;n, inmisericorde y de dudosa calidad democr&aacute;tica, de <a href="https://riuma.uma.es/xmlui/bitstream/handle/10630/19532/96.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">econom&iacute;as y pol&iacute;ticas extractivas de dise&ntilde;o neoliberal</a>, ciegas ante los riesgos para la democracia.
    </p><p class="article-text">
        Consecuencias demoledoras son: el predominio del individualismo, parad&oacute;jicamente al mismo tiempo personal y grupal &#9472; solo escuchamos y atendemos a quienes piensan y sienten como nosotros, para satisfacer nuestro ego &#9472;; el desolador aumento de la desigualdad y la exclusi&oacute;n social, que se acompa&ntilde;a de una ominosa abundancia asim&eacute;trica; la loca inmersi&oacute;n en un consumismo que desordena a nuestro planeta e incluso a nuestra salud mental, dando lugar a procesos potencialmente irreversibles como el cambio clim&aacute;tico y el aumento de los suicidios.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los sistemas sociales, un paradigma de complejidad&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En ciencia se denomina <em>sistema complejo</em> a cualquier conjunto formado por muchos elementos que interaccionan entre s&iacute; a trav&eacute;s de m&uacute;ltiples procesos. La palabra complejo viene del lat&iacute;n, <em>con</em> &ndash; &ldquo;completamente&rdquo; y <em>plexus</em> &ndash; &ldquo;entrelazado&rdquo;, una descripci&oacute;n muy acertada para estos sistemas donde los componentes se encuentran &ldquo;completamente entrelazados&rdquo; debido a sus continuas y variadas interacciones.
    </p><p class="article-text">
        Hay una infinidad de ejemplos de sistemas complejos en la naturaleza, desde las neuronas de un cerebro hasta la organizaci&oacute;n de un hormiguero, una bandada de p&aacute;jaros, la atm&oacute;sfera o un ecosistema. Tambi&eacute;n las sociedades humanas, formadas por un elevado n&uacute;mero de individuos que interaccionan entre ellos de m&uacute;ltiples formas, son sistemas complejos. Resulta particularmente interesante que, pese a ser tan dispares, todos los sistemas complejos compartan propiedades y comportamientos coincidentes, lo que convierte a la complejidad en un aut&eacute;ntico <a href="https://www.eldiario.es/cienciacritica/entender-sistemas-complejos-explorar-entorno-inesperado-creativo_132_8530312.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sello distintivo del mundo natural</a>, algo que ha sido reconocido el pasado a&ntilde;o con el <a href="https://www.nobelprize.org/prizes/physics/2021/summary/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Premio Nobel de F&iacute;sica</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los individuos interaccionamos continuamente con nuestro entorno m&aacute;s cercano, ya sea la familia, los amigos, la comunidad a la que pertenecemos, el entorno laboral, los compa&ntilde;eros con los que compartimos nuestras actividades&hellip; De este amplio conjunto de interacciones locales entre los individuos &ndash; <em>autoorganizaci&oacute;n</em> &ndash; surgen las estructuras sociales, pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas, que se articulan por medio de clases sociales, organizaciones e instituciones &ndash; <em>patrones emergentes</em> &ndash; conform&aacute;ndose distintos c&iacute;rculos de poder &ndash; <em>jerarqu&iacute;a de niveles</em>. En paralelo al desarrollo de estas estructuras se produce una colectivizaci&oacute;n de las creencias, motivada por las necesidades de una comunicaci&oacute;n que el paso del tiempo ha ido haciendo progresivamente m&aacute;s sofisticada &ndash; <em>reglas emergentes</em>. Dado que los individuos est&aacute;n expuestos a las creencias colectivizadas desde la infancia, que es cuando m&aacute;s moldeables son, &eacute;stas condicionan las creencias individuales &ndash; <em>causaci&oacute;n descendente</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Podemos resumir diciendo que del colectivo de individuos emergen tanto la cultura como los modelos de organizaci&oacute;n, que se materializan en las estructuras sociales, econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas. Es un flujo que corre en la direcci&oacute;n <em>abajo arriba</em>. Pero, a su vez, estas estructuras favorecen una colectivizaci&oacute;n de creencias que son reforzadas a trav&eacute;s de las legislaciones, entre otras v&iacute;as no menos potentes, influyendo de manera decisiva en el comportamiento de los individuos, en su idiosincrasia, por medio de un flujo de informaci&oacute;n que corre en la direcci&oacute;n opuesta, de <em>arriba abajo</em>. El acoplamiento de ambos flujos, del colectivo a las estructuras y viceversa, dota de una enorme resiliencia al sistema que alcanza as&iacute; el verdadero estadio de <a href="https://www.whyarewehere.tv/about-science/emergence/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">complejidad</a>.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Grabadas a fuego desde la infancia, las creencias colectivas se convierten en un aut&eacute;ntico <em>pegamento social</em> que dota de una solidez casi indestructible a los sistemas sociales. Pero a su vez, &iexcl;oh, paradoja!, son germen de incomprensi&oacute;n, polarizaci&oacute;n y confrontaci&oacute;n. Y qu&eacute; mejor prueba tenemos de ello que en la nueva era de la informaci&oacute;n sea precisamente la infodemia, junto a la desinformaci&oacute;n al servicio de intereses espurios, lo que dificulte el an&aacute;lisis de los problemas comunes que deben abordarse combinando tres elementos decisivos: <a href="https://fundacionsistema.com/el-trilema-politico-en-la-sociedad-actual-un-analisis-desde-una-perspectiva-interdisciplinar-sobre-el-soporte-de-la-evolucion/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">conocimientos, intereses y emociones</a>.&nbsp; Este an&aacute;lisis de amplia perspectiva se ha empleado para diagnosticar las dificultades que entra&ntilde;a afrontar un problema <a href="https://ethic.es/2021/07/el-cambio-climatico-y-su-complejidad/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tan trascendental como multifac&eacute;tico como es el cambio clim&aacute;tico</a> y la situaci&oacute;n generada por la covid-19. Al ampliar y profundizar el &aacute;ngulo de visi&oacute;n, incluyendo la imprescindible perspectiva hist&oacute;rica junto al an&aacute;lisis cient&iacute;fico, es f&aacute;cil desenmascarar el <a href="https://theconversation.com/el-dilema-entre-salud-y-economia-por-la-covid-19-un-debate-esteril-a-la-luz-de-la-ciencia-y-la-historia-148930" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">debate abierto entre salud y econom&iacute;a</a> a ra&iacute;z de la pandemia, que resulta ser tan est&eacute;ril como falto de fundamento.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es evidente que las creencias colectivas no son inmutables,&nbsp; han ido evolucionando con el paso del tiempo para amoldarse a las distintas circunstancias que han ido afrontando los colectivos y, muy en particular, a los conocimientos que hemos ido acumulando. Pero hay algo que, tal y como se&ntilde;ala <a href="https://www.diariolibre.com/opinion/en-directo/los-mitos-de-animales-a-dioses-JM14098166" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Yuval Noah Harari</a>, se ha mantenido intacto a lo largo del tiempo: su car&aacute;cter m&iacute;tico. Creemos haber abandonado la era m&iacute;tica hace varios siglos para disfrutar de una nueva era, la de la raz&oacute;n. Sin embargo, seg&uacute;n Harari muchas de las <em>verdades</em> que nos parecen incontrovertibles no son m&aacute;s que sistemas de creencias basados en relatos imaginarios que, muchas veces, no resisten un m&iacute;nimo an&aacute;lisis cr&iacute;tico a la luz de la raz&oacute;n. Estas certezas o creencias b&aacute;sicas, que se basan y se manifiestan en nuestras pr&aacute;cticas socio-culturales, econ&oacute;mico-pol&iacute;ticas y cient&iacute;ficas, configuran nuestra forma de racionalidad determinando lo que puede ser aceptado como argumento v&aacute;lido en los distintos &aacute;mbitos de la vida humana. A su vez, forman nuestra imagen del mundo y moldean nuestra percepci&oacute;n de la realidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una de estas <em>verdades, </em>o <em>dogmas</em>, muy importante de desenmascarar, es la que sit&uacute;a al ego&iacute;smo como motor consustancial a nuestro comportamiento, a nuestra forma de interrelacionarnos con los otros. Un ego&iacute;smo que deviene en miedo a perder lo que se tiene y/o de no conseguir lo que se necesita, junto a la ambici&oacute;n por poseer m&aacute;s que utiliza al pr&oacute;jimo como referencia para el &ldquo;cu&aacute;nto m&aacute;s&rdquo;. Desde la perspectiva de complejidad resulta evidente que la semilla desde la que se construye todo el sistema se encuentra en aquello que imprime las pautas de nuestro comportamiento, de ah&iacute; su enorme criticidad.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La doble realidad que alimenta las parantrojas: ego&iacute;smo vs empat&iacute;a</strong>
    </p><p class="article-text">
        El ego&iacute;smo es la tendencia de cualquier individuo a anteponer sus necesidades a las del resto; si hay dos individuos con hambre y tan s&oacute;lo una manzana, el ego&iacute;smo los empujar&aacute; a tratar de hacerse con ella por puro y simple instinto de supervivencia. Esta predisposici&oacute;n ego&iacute;sta, por s&iacute; sola, har&iacute;a inviable la convivencia si no estuviese balanceada por la empat&iacute;a, por la capacidad para sintonizar afectivamente con los otros que nos lleva a sentir sus necesidades como propias. El ego&iacute;smo, ocupado en satisfacer los deseos propios, convive sin dificultad con los deseos ajenos cuando es canalizado por la empat&iacute;a, que se encarga de neutralizar los comportamientos mezquinos. Es f&aacute;cil ver que esta empat&iacute;a es una caracter&iacute;stica fundamental de los seres humanos <a href="https://youtu.be/kKIa-yxJRN4" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">observando el comportamiento generalizado&nbsp; de los ni&ntilde;os frente a peque&ntilde;os experimentos</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de nuestra empat&iacute;a natural, la omnipresencia del ego&iacute;smo en nuestra sociedad occidental resulta evidente. La normalizaci&oacute;n del culto al ego, la desconfianza mutua y la agresividad son buenas muestras de ello, como lo son la resignaci&oacute;n al darwinismo social y su tendenciosa defensa de la conjetura de la &ldquo;supervivencia de los m&aacute;s fuertes&rdquo;, ahora dif&iacute;cilmente sostenible, y la pertinaz presencia de la guerra. Vivimos una realidad hostil, una aut&eacute;ntica jungla humana que no hemos sido capaces de <em>civilizar</em> sino m&aacute;s bien todo lo contrario, aceptar como inevitable e incluso deseable por aquellos capaces de<em> </em>despojarse de sus escr&uacute;pulos para convertirse en aut&eacute;nticos depredadores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En paralelo a esta realidad hostil, y en franca contradicci&oacute;n con ella, encontramos una realidad amable cuyo motor es la empat&iacute;a, esa extraordinaria capacidad natural que no s&oacute;lo nos proporciona la habilidad de entender qu&eacute; necesita el otro, sino que nos empuja a tratar de satisfacerlo. La empat&iacute;a estimula los comportamientos simp&aacute;ticos, llegando en su caso m&aacute;s extremo al altruismo. Encontramos abundantes pruebas de la existencia de esta realidad amable en los reiterados esfuerzos por cultivar al hombre en valores morales documentados por la historiograf&iacute;a desde los tiempos cl&aacute;sicos, en los m&uacute;ltiples movimientos internacionales que luchan por la justicia social, o en los grandes logros humanos conseguidos desde la cooperaci&oacute;n.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Vivir bajo una doble realidad, hostil y amable a la vez, convierte nuestro d&iacute;a a d&iacute;a en una suerte de tragicomedia envuelta en contradicciones. Los mitos alimentan el sentimiento fatalista de no tener escapatoria, empuj&aacute;ndonos a correr en la rueda de la realidad hostil como h&aacute;msteres que necesitan gastar energ&iacute;a y mantenerse entretenidos para no enloquecer. Pero la parte de nuestro yo m&aacute;s social, moral e inconformista, la que nos es m&aacute;s connatural, no se resigna a su suerte y busca escapatoria a trav&eacute;s del reflejo de la realidad amable. Las contradicciones que destilan esta doble realidad son alimento para las parantrojas que caracterizan a nuestra sociedad, que <a href="https://ethic.es/2022/04/una-paradoja-antropica-la-contradiccion-entre-la-mejora-de-la-vida-y-la-crisis-ambiental/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sue&ntilde;a con el biomejoramiento y la inmortalidad mientras se encamina con resignaci&oacute;n hacia el abismo.</a>
    </p><p class="article-text">
        La predominancia de la realidad hostil sobre la amable, de la competici&oacute;n frente a la cooperaci&oacute;n, de la agresividad frente al entendimiento, de la rapi&ntilde;a frente a la generosidad, nos lleva a concluir que en nuestra sociedad hay un profundo desequilibrio entre ego&iacute;smo y empat&iacute;a a favor del primero. Pero antes de caer en el conformismo fatalista debemos preguntarnos si este desequilibrio nos es connatural, o m&aacute;s bien se debe a unas determinadas causas coyunturales que han surgido en nuestro devenir hist&oacute;rico, y que es posible identificar. La realidad hostil, la que nos empuja a la guerra una y otra vez convirtiendo a la paz en un lujo casi desconocido desde hace miles de a&ntilde;os, es <a href="https://www.eldiario.es/cienciacritica/inevitabilidad-guerra_132_8875132.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">producto de una cultura de reificaci&oacute;n</a> que surgi&oacute; en el neol&iacute;tico, consolid&aacute;ndose en todas las sociedades postneol&iacute;ticas. Esta realidad ha conseguido dome&ntilde;ar a la amable, a la que es producto de la naturaleza cultivada de unos seres que son sociales y morales, que ha conseguido resistir pese a la brutalidad con la que se la ha empeque&ntilde;ecido y ridiculizado en numerosas ocasiones, un signo esperanzador de que hunde sus ra&iacute;ces en lo m&aacute;s profundo de la naturaleza humana.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Son tiempos para la biolog&iacute;a evolutiva</strong>
    </p><p class="article-text">
        Romper el c&iacute;rculo de sufrimiento en el que nos encontramos s&oacute;lo es posible si cambiamos la semilla de la que emerge todo el sistema social, que no es otra que la forma en la que nos percibimos los unos a los otros e interactuamos. Es necesaria una aut&eacute;ntica revoluci&oacute;n cultural que nos conduzca a revalorizar las relaciones humanas, la armon&iacute;a con la naturaleza, el arte, y el conocimiento como fin y no s&oacute;lo como medio. En definitiva, a revalorizar la vida propia y ajena como lo que es, un tesoro de valor incalculable, rompiendo radicalmente con la cultura de reificaci&oacute;n<strong>.</strong> Esta revoluci&oacute;n s&oacute;lo ser&aacute; posible si conseguimos desenmascarar ciertas creencias colectivas, aquellos mitos que retroalimentan la realidad hostil, que se ponen en evidencia a trav&eacute;s de las m&uacute;ltiples y extravagantes paradojas antr&oacute;picas que tan bien describen a la sociedad del siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        En 2016 preguntaron a Emilio Mu&ntilde;oz, desde el &aacute;mbito de la sociolog&iacute;a, &ldquo;<a href="https://books.google.es/books?id=NQoTDgAAQBAJ&amp;pg=PT8&amp;hl=es&amp;source=gbs_selected_pages&amp;cad=2#v=onepage&amp;q&amp;f=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">si est&aacute;bamos ya en el siglo de la biolog&iacute;a</a>&rdquo; con la consiguiente respuesta afirmativa, una visi&oacute;n que se ha visto reforzada a la luz de la pandemia que nos ha azotado en plena crisis medioambiental. Es necesario continuar profundizando en el marco te&oacute;rico que conduzca a una reformulaci&oacute;n de la teor&iacute;a de la evoluci&oacute;n, bajo una perspectiva que integre el altruismo y la cooperaci&oacute;n como factores determinantes, a la vez que se acompa&ntilde;a de una revisi&oacute;n hist&oacute;rica del concepto de selecci&oacute;n natural.&nbsp; Este nuevo enfoque no s&oacute;lo nos permitir&aacute; profundizar en los procesos naturales que nos han tra&iacute;do hasta aqu&iacute;, sino a luchar contra la desafortunada y simplista interpretaci&oacute;n de la evoluci&oacute;n sobre la que se ha sustentado el darwinismo social, abono para muchas de las injusticias que nos asolan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde la celebraci&oacute;n del 50 aniversario de la publicaci&oacute;n de &ldquo;<a href="https://www.youtube.com/watch?v=ItLNPn4rXxU&amp;list=PLSVaEtHMi2FOtSEMNnVf4r5W8wn4bTsiD" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Limits to Growth</a>&rdquo; por el Club de Roma, su vicepresidente, el empresario y analista Carlos &Aacute;lvarez Pereira, viene fomentando un nuevo programa de estudio que ha recibido el nombre de <a href="https://cadmusjournal.org/article/volume-4/issue-4/the-fifth-element" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Quinto Elemento</a> en homenaje a la vida, que incide en la necesidad de aunar conocimientos, desde la sabidur&iacute;a tradicional hasta la ciencia moderna, las artes, las humanidades y el conocimiento social, para afrontar con solvencia los retos existenciales que tenemos hoy en d&iacute;a. Un marco pluridisciplinar sobre el que tambi&eacute;n se sustenta el concepto de &ldquo;<a href="http://ifs.csic.es/es/article/nuevo-episodio-reto-reflexionar-evolucion-entornos-sociabilidad-emilio-munoz-ifs" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entorno de sociabilidad</a>&rdquo;, que interconecta naturaleza (biolog&iacute;a + ambiente) con cultura y con &eacute;ticas.<em>&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;En los procesos de evoluci&oacute;n de los seres humanos&hellip; la supervivencia es el objetivo final mientras que la adaptaci&oacute;n inspirada en procesos cooperativos y por tanto acompa&ntilde;ada de toques de &rdquo;moralidad&ldquo; es el mecanismo estrat&eacute;gico para tal fin; se advierte del riesgo de involuci&oacute;n&rdquo;.&nbsp;</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana Campos, Emilio Muñoz Ruiz, Jesús Rey, Equipo Ciencia Crítica]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cienciacritica/paradojas-antropicas-complejidad_132_8966083.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 May 2022 19:31:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Paradojas antrópicas y complejidad]]></media:title>
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