<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Gian Marco Benedetto]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/gian-marco-benedetto/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Gian Marco Benedetto]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/1044432/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Ballet en medio de la guerra: la niña que cumplió su sueño y volvió al Teatro de Odesa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/ballet-medio-guerra-nina-cumplio-sueno-volvio-teatro-odesa_1_9801429.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/58c63e31-fbbe-4798-8d5e-4d84a2b507e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ballet en medio de la guerra: niñas bailarinas ucranianas vuelven al Teatro de Odesa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Margo, de 10 años y entrevistada por elDiario.es en Moldavia cuando estaba refugiada esta primavera, ha regresado junto a su madre a Ucrania y se ha reencontrado con su padre. La niña ha actuado como primera bailarina en la Ópera de su ciudad</p><p class="subtitle">Separadas por la guerra y unidas por la danza: las bailarinas de Odesa resisten</p></div><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de un imponente tel&oacute;n rojo, <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/separadas-guerra-unidas-danza-bailarinas-odesa-resisten_1_8874858.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Margo</a> apura sus &uacute;ltimos estiramientos antes de pisar el escenario despu&eacute;s de casi diez meses. Su rostro, serio y concentrado, contrasta con el cuerpo y aspecto de una ni&ntilde;a de 10 a&ntilde;os. Est&aacute; nerviosa, pero no lo evidencia. Es la primera vez que interpreta a Caperucita como bailarina protagonista. Es la primera vez que act&uacute;a en el simb&oacute;lico Teatro de Odesa desde el inicio de la guerra de Ucrania.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque por un rato todo parece igual que antes, ahora todo es diferente. Lo recuerda una voz que resuena en el teatro minutos antes del inicio de la actuaci&oacute;n: &ldquo;En caso de sirenas, vayan al refugio dentro del teatro&rdquo;. Pero se abre el tel&oacute;n, la m&uacute;sica empieza y el ballet infantil de <a href="https://www.eldiario.es/internacional/svetlana-antipova-historica-primera-bailarina-odesa-escucho-misil-temo-teatro_1_8906384.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Svetlana Antipova</a> permite al p&uacute;blico olvidar el conflicto durante la hora y media del espect&aacute;culo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Han pasado casi diez meses desde que Margo, su hermano y su madre, Veronika, abandonaron Ucrania tras el inicio de la contienda. <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/separadas-guerra-unidas-danza-bailarinas-odesa-resisten_1_8874858.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Se refugiaron en Moldavia</a> y, tras pasar por distintos albergues, fueron acogidas en un resort convertido en refugio improvisado para las personas desplazadas de la guerra en el pa&iacute;s vecino, como <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/separadas-guerra-unidas-danza-bailarinas-odesa-resisten_1_8874858.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">contaron a elDiario.es</a> el pasado mes de marzo. 
    </p><p class="article-text">
        Atr&aacute;s dejaron entonces a Oleksei, el marido de Veronika y padre de los ni&ntilde;os.&nbsp;Atr&aacute;s dej&oacute; Margo tambi&eacute;n sus clases de ballet presenciales, impartidas por su propia abuela, una hist&oacute;rica primera bailarina del ballet de Odesa, Svetlana Antipova.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4e9fbd65-04a4-4bc0-8e64-ccdea0baf545_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4e9fbd65-04a4-4bc0-8e64-ccdea0baf545_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4e9fbd65-04a4-4bc0-8e64-ccdea0baf545_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4e9fbd65-04a4-4bc0-8e64-ccdea0baf545_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4e9fbd65-04a4-4bc0-8e64-ccdea0baf545_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4e9fbd65-04a4-4bc0-8e64-ccdea0baf545_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4e9fbd65-04a4-4bc0-8e64-ccdea0baf545_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Svetlana le da a Margo consejos de última hora antes de que se abra el telón en la Ópera de Odesa."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Svetlana le da a Margo consejos de última hora antes de que se abra el telón en la Ópera de Odesa.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h3 class="article-text">Volver a casa</h3><p class="article-text">
        En la platea del teatro, Veronika y Oleksei se agarran la mano mientras observan, entre nerviosos y emocionados, la actuaci&oacute;n de la ni&ntilde;a. Despu&eacute;s de haber pasado seis meses separados por la invasi&oacute;n rusa, la familia vuelve a estar unida. La mujer decidi&oacute; regresar a casa junto a sus hijos el pasado mes de agosto. Aunque la guerra contin&uacute;a, la situaci&oacute;n parec&iacute;a m&aacute;s tranquila en su ciudad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Me echaban menos, echaban de menos su casa. Yo los echaba de menos&hellip; &rdquo;, explica Oleksei a trav&eacute;s de una videollamada desde la casa de su madre, la profesora de Margo. &Eacute;l fue quien convenci&oacute; a su mujer para que saliera del pa&iacute;s, a pesar de las dudas de Veronika, que se inclinaba por quedarse. Pasados los meses, sin un acuerdo de paz a la vista, apostaron por retomar su vida en Ucrania.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Decid&iacute; volver porque los ni&ntilde;os echaban mucho de menos a su padre. Para m&iacute; era muy duro estar en otro pa&iacute;s y cada d&iacute;a estaba muy nerviosa por mi marido&rdquo;, cuenta la ucraniana, estilista especializada en vestuario de danza, a trav&eacute;s de mensajes de tel&eacute;fono. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/18235b22-ad5d-4ae3-b5f0-6a4c3639a940_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/18235b22-ad5d-4ae3-b5f0-6a4c3639a940_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/18235b22-ad5d-4ae3-b5f0-6a4c3639a940_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/18235b22-ad5d-4ae3-b5f0-6a4c3639a940_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/18235b22-ad5d-4ae3-b5f0-6a4c3639a940_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/18235b22-ad5d-4ae3-b5f0-6a4c3639a940_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/18235b22-ad5d-4ae3-b5f0-6a4c3639a940_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Oleksi, Veronika y Margo en el escenario del Teatro de la Ópera de Odesa."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Oleksi, Veronika y Margo en el escenario del Teatro de la Ópera de Odesa.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestro encuentro fue muy emotivo, los ni&ntilde;os corrieron hacia el padre y saltaron sobre &eacute;l y luego corrieron dentro de la casa para ver a nuestro gato. Cuando me encontr&eacute; con mi marido nos quedamos de pie en la calle, llorando y abraz&aacute;ndonos muy fuerte&rdquo;, describe.<strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Han cambiado su refugio, un apacible hotel ubicado junto un gran lago en una tranquila zona rural de Moldavia, por su hogar en un momento dif&iacute;cil para volver. &ldquo;Ahora vivimos en casa y es una gran felicidad, pero los apagones y los ataques con cohetes nos ponen nerviosos. Especialmente el 5 de diciembre, hubo muchas explosiones y o&iacute;mos el ruido de los cohetes... Fue terrible, ten&iacute;amos mucho miedo&rdquo;. Los reiterados cortes de electricidad sufridos en la ciudad tambi&eacute;n dificultan a&uacute;n m&aacute;s los ensayos de ballet de su hija.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Ballet a oscuras</h3><p class="article-text">
        Un &uacute;nico foco -cargado con bater&iacute;as- ilumina el espejo donde todas las alumnas se observan en el Estudio de Danza de Svetlana Antipova. Las peque&ntilde;as bailarinas se preparan junto a la barra que rodea la sala y la m&uacute;sica marca el inicio de un ensayo de ballet diferente. 
    </p><p class="article-text">
        En penumbra, sus movimientos se funden con las sombras dibujadas en las paredes del aula de danza. Una voz increpa a quienes no estiran los pies lo suficiente, a quienes podr&iacute;an elevar un mil&iacute;metro m&aacute;s los talones. Podr&iacute;a parecer que apenas se ve nada. Pero ella, Svetlana Antipova, lo ve todo. Y ten&iacute;a demasiadas ganas de hacerlo.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/295f744b-28cd-4f83-bc7b-eb29731daa8f_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/295f744b-28cd-4f83-bc7b-eb29731daa8f_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/295f744b-28cd-4f83-bc7b-eb29731daa8f_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/295f744b-28cd-4f83-bc7b-eb29731daa8f_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/295f744b-28cd-4f83-bc7b-eb29731daa8f_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/295f744b-28cd-4f83-bc7b-eb29731daa8f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/295f744b-28cd-4f83-bc7b-eb29731daa8f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Svetlana Antipova mantiene abierta la escuela de ballet y da clases durante el apagón a diferentes generaciones de bailarines sin electricidad gracias a un foco que funciona con pilas en Odesa, Ucrania. "
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Svetlana Antipova mantiene abierta la escuela de ballet y da clases durante el apagón a diferentes generaciones de bailarines sin electricidad gracias a un foco que funciona con pilas en Odesa, Ucrania.                             </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Ahora las observa a oscuras, pero las ve completas y sin una pantalla entre medias, como hac&iacute;a durante los primeros meses de la contienda.
    </p><p class="article-text">
        La abuela de Margo rechaz&oacute; salir del pa&iacute;s y siempre se ha quedado en Odesa. All&iacute; dedicaba parte de su tiempo a pensar c&oacute;mo podr&iacute;a reanudar sus espect&aacute;culos en caso de que el Teatro de Odesa abriese sus puertas de nuevo. Muchas de sus alumnas hab&iacute;an abandonado el pa&iacute;s y estaban desperdigadas por distintos pa&iacute;ses de Europa u otras ciudades ucranianas. 
    </p><p class="article-text">
        Pero Antipova nunca dej&oacute; de dar clase: para que sus alumnas mantuviesen su nivel, impart&iacute;a lecciones de ballet on line. Despu&eacute;s, retom&oacute; las clases presenciales. Hab&iacute;a que retomar la vida, hab&iacute;a que seguir bailando, aunque fuese en medio de una guerra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando Margo regres&oacute; a Ucrania, ten&iacute;a muchas ganas de volver a la escuela de danza, pero la ni&ntilde;a se preguntaba qu&eacute; pasar&iacute;a si las sirenas o un bombardeo interrumpiesen una de sus clases. No se sent&iacute;a segura lejos de su madre. &ldquo;Despu&eacute;s de hablar con ella y de que yo le prometiera estar siempre cerca de la escuela, retom&oacute; las clases de ballet&rdquo;, cuenta Veronika.
    </p><p class="article-text">
        En junio, el teatro decidi&oacute; retomar su actividad con un dispositivo de seguridad adaptado a tiempos de guerra. En caso de sonar las sirenas, la actuaci&oacute;n se interrumpe. P&uacute;blico y bailarines deben resguardarse en el refugio subterr&aacute;neo. Si la alerta se mantiene durante una hora, la funci&oacute;n se suspende y se celebra otro d&iacute;a. Si la alerta dura menos de 60 minutos, la obra contin&uacute;a a pesar de la interrupci&oacute;n.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/db67c48d-23b4-4a1f-9ccb-81d174c5d5a6_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/db67c48d-23b4-4a1f-9ccb-81d174c5d5a6_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/db67c48d-23b4-4a1f-9ccb-81d174c5d5a6_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/db67c48d-23b4-4a1f-9ccb-81d174c5d5a6_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/db67c48d-23b4-4a1f-9ccb-81d174c5d5a6_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/db67c48d-23b4-4a1f-9ccb-81d174c5d5a6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/db67c48d-23b4-4a1f-9ccb-81d174c5d5a6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Margo, después de varios intentos, consigue un salto difícil de ballet clásico en Odesa, Ucrania."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Margo, después de varios intentos, consigue un salto difícil de ballet clásico en Odesa, Ucrania.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><h3 class="article-text">Un mes de preparaci&oacute;n</h3><p class="article-text">
        La abuela recibi&oacute; la deseada llamada en octubre. Desde el teatro quer&iacute;an que su ballet infantil de Svetlana Antipova regresase a su escenario. Ten&iacute;a poco m&aacute;s de un mes para prepararlo, pero acept&oacute;. &ldquo;Ella sol&iacute;a trabajar duro. Le preocupaba c&oacute;mo estaban preparados los ni&ntilde;os, despu&eacute;s de un tiempo sin entrenar tanto como antes&rdquo;, cuenta su hijo. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Muchos a&uacute;n estaban fuera de Ucrania, pero utilizamos a algunas personas de otras escuelas, porque es una gran oportunidad para que los ni&ntilde;os act&uacute;en en este teatro&rdquo;. El lobo de Caperucita, por ejemplo, es un adolescente procedente de Jers&oacute;n, una de las ciudades que fueron ocupadas por las tropas rusas y han sido recientemente liberadas. El bailar&iacute;n se refugi&oacute; en Odesa, m&aacute;s tranquila que su lugar de origen, y acab&oacute; formando parte del elenco de Antipova.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Margo, el reto de convertirse por primera vez en primera bailarina lleg&oacute; de la mano de otro desaf&iacute;o: preparar la actuaci&oacute;n en un tiempo r&eacute;cord con su exigente abuela como profesora. &ldquo;Estaba muy contenta de volver al escenario y muy nerviosa, porque era la primera vez que bailaba el personaje principal de la obra, y s&oacute;lo ten&iacute;a un mes para aprenderlo&rdquo;, explica su madre. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Su abuela es muy dura como profesora de ballet y ha sido un mes estresante para Margo. Han discutido mucho, pero al final ha salido todo muy bien&rdquo;, a&ntilde;ade su padre, el hijo de la bailarina.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5a6dca03-4018-40ca-a834-648faddefdc2_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5a6dca03-4018-40ca-a834-648faddefdc2_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5a6dca03-4018-40ca-a834-648faddefdc2_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5a6dca03-4018-40ca-a834-648faddefdc2_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5a6dca03-4018-40ca-a834-648faddefdc2_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5a6dca03-4018-40ca-a834-648faddefdc2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5a6dca03-4018-40ca-a834-648faddefdc2_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Svetlana Antipova observa Margo mientras ella es levantada por otro bailarín en Odesa, Ucrania."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Svetlana Antipova observa Margo mientras ella es levantada por otro bailarín en Odesa, Ucrania.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Cuando el tel&oacute;n del teatro de Odesa se cierra, el p&uacute;blico rompe en aplausos. La cortina roja se abre de nuevo y la peque&ntilde;a Margo aparece con un gran ramo de flores, junto al resto del elenco. Entre cajas, el hijo de Svetlana trata de empujar a su madre al escenario. Ella se resiste. Prefiere que el protagonismo se centre en sus bailarines, pero Oleksei acaba por conseguir su objetivo. 
    </p><p class="article-text">
        La hist&oacute;rica bailarina retirada sale al escenario, mientras Vernonika y Oleksei se emocionan. Hac&iacute;a a&ntilde;os que la directora del ballet no sal&iacute;a al escenario tras la actuaci&oacute;n. Su familia llega a empujarla, para que permanezca un poco m&aacute;s sobre las tablas. Quiere que, despu&eacute;s de tantos meses complicados, Antipova vuelva a escuchar y observar los aplausos en un teatro repleto a pesar de la guerra. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabriela Sánchez, Gian Marco Benedetto]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/ballet-medio-guerra-nina-cumplio-sueno-volvio-teatro-odesa_1_9801429.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Dec 2022 21:16:42 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/58c63e31-fbbe-4798-8d5e-4d84a2b507e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="1296142" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/58c63e31-fbbe-4798-8d5e-4d84a2b507e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="1296142" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Ballet en medio de la guerra: la niña que cumplió su sueño y volvió al Teatro de Odesa]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/58c63e31-fbbe-4798-8d5e-4d84a2b507e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ucrania,Crisis Ucrania,Guerras,Refugiados,Ballet]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
