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    <title><![CDATA[elDiario.es - Emilio J. Alfaro Navarro]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/emilio-j-alrafo-navarro/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Emilio J. Alfaro Navarro]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[A vueltas con la Luna y la Pascua]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/vueltas-luna-pascua_132_11265278.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3ec1c25e-b77f-4402-aeee-afd58da9b846_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A vueltas con la Luna y la Pascua"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La historia de esta controversia tiene muchos hitos y anécdotas curiosas que ejemplifican el papel tan crucial que juega la adopción de un determinado calendario en los aspectos económicos y culturales de una sociedad</p></div><p class="article-text">
        Acabamos de pasar la primera luna llena de primavera aunque este a&ntilde;o solo se haya podido entrever en algunos afortunados lugares y momentos que, como suele ser habitual,&nbsp;han dejado bellas instant&aacute;neas de la Semana Santa andaluza. Todos, o casi todos, sabemos que el Domingo de Resurrecci&oacute;n, o de Gloria, se consigna anualmente como el primer domingo despu&eacute;s del primer plenilunio de primavera. Es una fecha variable, no corresponde a un d&iacute;a del a&ntilde;o determinado como la Natividad del Se&ntilde;or, fijada el 25 de diciembre, sino que oscila entre el 22 de marzo y el 25 de abril de cada a&ntilde;o.&nbsp;As&iacute;, el Domingo de Resurrecci&oacute;n de 2038 caer&aacute; en la fecha m&aacute;s tard&iacute;a porque el primer plenilunio posterior al equinoccio de primavera ser&aacute; el domingo 18 de abril y entonces hay que desplazarlo una semana. La &uacute;ltima vez que ocurri&oacute; en ese d&iacute;a fue en 1943, casi un siglo de diferencia entre ambas.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La designaci&oacute;n de esta fecha no solo incumbe a los amantes de la Semana Santa sino que su fijaci&oacute;n marca la pauta para las diferentes celebraciones cristianas que tambi&eacute;n se celebran en fechas variables como la&nbsp;Ascensi&oacute;n, Pentecost&eacute;s, Sant&iacute;sima Trinidad, Corpus Christi, Sagrado Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s, etc., y, por supuesto, modula, o al menos incide en, el calendario laboral de los pa&iacute;ses de tradici&oacute;n cristiana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Pascua cristiana toma su nombre y celebraci&oacute;n de la Pascua jud&iacute;a que a su vez rememora la liberaci&oacute;n del pueblo hebreo de la esclavitud en Egipto.&nbsp;Los Evangelios nos dicen que la Pasi&oacute;n de Jes&uacute;s tuvo lugar poco despu&eacute;s de la Pascua jud&iacute;a que se celebra el 14 de Nis&aacute;n. Un d&iacute;a aparentemente bien definido que podr&iacute;a tener su clara contrapartida en nuestro calendario romano, si no fuera porque&nbsp;ambos calendarios se rigen por diferentes astros: el judaico por la Luna&nbsp;y el gregoriano por el Sol y se desplazan temporalmente uno de otro.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los meses&nbsp;hebreos comienzan con la luna nueva, de tal forma que <a href="https://pwg.gsfc.nasa.gov/stargaze/Mjewcale.htm#:~:text=As%C3%AD%20la%20mayor%C3%ADa%20de%20los,minutos%20y%20tambi%C3%A9n%20otros%20ajustes" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">el 14 de Nis&aacute;n estar&iacute;a siempre cerca, si no coincidente, con la primera luna llena de primavera</a>.&nbsp;Nis&aacute;n es el primer mes del a&ntilde;o hebreo, si nos atenemos&nbsp;al libro&nbsp;del &Eacute;xodo, y as&iacute; se mantiene en el calendario religioso jud&iacute;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El establecimiento&nbsp;de un &uacute;nica&nbsp;fecha para la Pascua Florida en todo el orbe cristiano no es f&aacute;cil. Diferentes comunidades de fieles la celebran en diferentes d&iacute;as dependiendo de la interpretaci&oacute;n que hacen de las Escrituras y del tipo de calendario y c&aacute;lculo astron&oacute;mico m&aacute;s acendrado en su cultura. Estas discrepancias se han ido limando con el tiempo pero a&uacute;n persisten algunas.
    </p><h3 class="article-text">Cuesti&oacute;n de calendarios</h3><p class="article-text">
        Las comunidades del cercano oriente eran partidarios de celebrarla el 14 de Nis&aacute;n, es decir, el primer plenilunio de primavera, &ndash;estos recibieron el nombre de &laquo;catorcenos&raquo;&ndash;, mientas que los fieles m&aacute;s cercanos al obispo de Roma propugnaban que fuera en domingo, tal como el Nuevo Testamento fechaba la resurrecci&oacute;n de Cristo. La controversia comenz&oacute; en el siglo II (e. c.) y seg&uacute;n vemos parece extenderse hasta nuestros d&iacute;as, al menos en lo referente a la elecci&oacute;n de una fecha fija o variable .&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de los claros esfuerzos el debate&nbsp;no se resolvi&oacute; tras el concilio de Nicea (325 e.&nbsp;c.). Aunque la tradici&oacute;n nos transmite que la frase, &laquo;Pascua en el domingo siguiente a la primera luna llena de primavera&raquo;, se promulg&oacute; en este concilio,&nbsp;no consta as&iacute; en la actas nicenas .&nbsp;Lo que s&iacute; parece que se acord&oacute; es que cayera&nbsp;en domingo. El prop&oacute;sito de&nbsp;esta elecci&oacute;n era separar, en lo posible, la Pascua jud&iacute;a&nbsp;de la Pascua cristiana, y se atribuye al emperador Constantino la inclusi&oacute;n de&nbsp;esta apostilla. Sin embargo, las posteriores compilaciones medievales&nbsp;de las actas del concilio s&iacute; incluyeron la famosa frase.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero el problema no&nbsp;qued&oacute;&nbsp;completamente resuelto con este acuerdo. Alejandr&iacute;a establec&iacute;a el equinoccio de primavera el 21 de marzo, mientras&nbsp;que Roma, con otra efem&eacute;rides astron&oacute;mica, lo fechaba el 18 de marzo. Hubo que esperar al siglo VI para que Dionisio el Exiguo convenciera al Papa de modificar la fecha equinoccial al 21 de marzo. Lo que hoy&nbsp;que se conoce como equinoccio eclesi&aacute;stico. Bien, otro problema resuelto. Sin embargo, la no aceptaci&oacute;n del calendario gregoriano por la iglesia ortodoxa, sigue siendo a&uacute;n la principal fuente de discrepancia entre las fechas de Pascua de los cristianos, y no es de extra&ntilde;ar la propuesta del Papa Francisco de establecer un d&iacute;a fijo para la celebraci&oacute;n del dogma fundamental del cristianismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La historia de esta controversia tiene muchos hitos y an&eacute;cdotas curiosas&nbsp;que&nbsp;ejemplifican el papel tan crucial que juega&nbsp;la adopci&oacute;n de un determinado&nbsp;calendario en los aspectos econ&oacute;micos y culturales de una sociedad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cosas de la Luna &hellip;, y de los hombres.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emilio J. Alfaro Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/vueltas-luna-pascua_132_11265278.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Apr 2024 07:27:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[A vueltas con la Luna y la Pascua]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Luna,Astronomía,Astrofísica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las leyes de la robótica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/leyes-robotica_132_10923851.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f71069c1-cc40-4bb5-9a1e-41534eb9ccc5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las leyes de la robótica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay problemas acuciantes cuya legislación se verá influida y modulada por los mismos responsables del problema que queremos solucionar </p></div><p class="article-text">
        La inteligencia artificial (IA) es hoy en d&iacute;a la tecnolog&iacute;a m&aacute;s sofisticada que imaginamos. No podemos decir que conocemos, porque puede que solo tengamos acceso a un lienzo de fachada de un edificio inconmensurable <a href="//#_ftn1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a>. En principio el funcionamiento de la IA no es muy dif&iacute;cil de entender. Elegimos un objetivo, por ejemplo, clasificar el tipo morfol&oacute;gico de una galaxia: espiral, el&iacute;ptica o irregular. Seleccionamos un conjunto de datos de aprendizaje que puede ser la colecci&oacute;n de im&aacute;genes disponibles en los archivos de la NASA y que ya se han organizado previamente en esas tres categor&iacute;as. Incorporamos un algoritmo matem&aacute;tico <a href="//#_ftn2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[2]</a> que extrae las principales variables cuantificables capaces de definir la morfolog&iacute;a de estos objetos y generamos una funci&oacute;n capaz de discriminar esas formas a partir del mismo conjunto de variables. Por &uacute;ltimo, si queremos evaluar la bondad de la metodolog&iacute;a, aplicamos el algoritmo a otro grupo test de im&aacute;genes de galaxias ya clasificadas y calculamos su tasa de aciertos. Si se supera un umbral determinado que satisfaga nuestras expectativas, ya tenemos el producto acabado y listo para aplicarlo a cualquier cat&aacute;logo de galaxias actual o futuro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es evidente que la capacidad de clasificaci&oacute;n depender&aacute; de la&nbsp;cantidad y calidad de la informaci&oacute;n contenida en nuestro conjunto de aprendizaje, y que el objetivo de determinar la morfolog&iacute;a de las galaxias, inocuo en apariencia, es f&aacute;cilmente trasladable al reconocimiento facial, <a href="//#_ftn3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[3]</a> al que tambi&eacute;n, por qu&eacute; no, se puede a&ntilde;adir una categor&iacute;a moral o circunstancial casi sin coste a&ntilde;adido; qui&eacute;n tiene cara de malo o qui&eacute;n tiene cara de enfermo. 
    </p><p class="article-text">
        Por su propia naturaleza, la IA afecta a todas las actividades humanas, lo que engloba aspectos tan &iacute;ntimos como la salud o las relaciones personales. Los ordenadores, las tabletas inform&aacute;ticas y los tel&eacute;fonos m&oacute;viles forman el sistema vascular que alimenta a las grandes bases de datos con la informaci&oacute;n que proporcionamos cada vez que interactuamos con uno de estos artefactos, ya sea de forma voluntaria o autom&aacute;tica, pero consentida a trav&eacute;s de las galletitas. Cualquier aparato con teclado, c&aacute;mara o micr&oacute;fono, ya sea p&uacute;blico o privado, es un canal de alimentaci&oacute;n de ese Gran Hermano, deslocalizado pero real, que son las grandes bases de datos y las empresas que las gestionan y analizan. Esos mismos aparatos son tambi&eacute;n los canales de distribuci&oacute;n de los mensajes que empresas, gobiernos, partidos pol&iacute;ticos o particulares nos quieren hacer llegar una vez han elaborado el producto adecuado a sus intereses y a su estimaci&oacute;n de&nbsp;nuestros gustos personales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La aparici&oacute;n de ChatGPT como una aplicaci&oacute;n de acceso universal y gratuito nos dej&oacute; entrever la caja de Pandora. Su utilizaci&oacute;n por parte de la ciudadan&iacute;a abri&oacute; un amplio panorama de nuevos problemas que, aunque en algunos casos se hab&iacute;an conjeturado, no se hab&iacute;a abordado su soluci&oacute;n. La desprotecci&oacute;n de los derechos de autor, la invasi&oacute;n de la intimidad, y la manipulaci&oacute;n de la informaci&oacute;n que nos hacen llegar de forma individual y adaptada a nuestros perfiles son solo un ejemplo de los nuevos retos a los que la sociedad se est&aacute; enfrentando en estos momentos, y que se producen en un &uacute;nico espacio tecnol&oacute;gico, la IA. Sin embargo, la articulaci&oacute;n jur&iacute;dica de una sociedad tiene un tempo diferente al de los avances t&eacute;cnicos. Ambos son aspectos de la evoluci&oacute;n cultural, pero sus nichos respectivos, a pesar de su imbricaci&oacute;n, necesitan de per&iacute;odos evolutivos diferentes, y esta diferencia crece con el tiempo, se acelera. Es conocido el desfase entre evoluci&oacute;n biol&oacute;gica y cultural pero ahora estamos asistiendo a un desgarro de la cultura. La tecnolog&iacute;a est&aacute; desbocada y no hay tiempo para asimilarla. La &eacute;tica, como base del derecho universal, ha dejado de ser la vera causa<em>.</em> Hay problemas acuciantes cuya legislaci&oacute;n se ver&aacute; influida y modulada por los mismos responsables del problema que queremos solucionar. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Asimov consideraba que la actividad humana que m&aacute;s influencia hab&iacute;a tenido en el desarrollo social y cultural de la humanidad era el derecho, porque las otras artes no se hubieran podido cultivar sin el marco de seguridad proporcionado por la norma legislativa, por muy primitiva que esta fuera. Basta adentrarse en <em>Yo, robot</em> para advertir su preocupaci&oacute;n. Ah&iacute; establece las leyes de la rob&oacute;tica, que reflejan simplemente el comportamiento que se espera de un hombre bueno, como &eacute;l mismo coment&oacute; en varias ocasiones. Unas normas de conducta para los robots y, sobre todo, para sus fabricantes, que deber&iacute;an crear jurisprudencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Habr&aacute; que volver a leerlo. 
    </p><p class="article-text">
         <a href="//#_ftnref1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a> Los cambios de silla dentro de ciertos consejos de administraci&oacute;n de grandes empresas dedicadas al desarrollo de la IA, y las declaraciones de algunos de sus ejecutivos as&iacute; lo sugieren.
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[2]</a> Las redes neuronales son la herramienta fundamental en este tipo de estudios, pero hay un desarrollo imparable de estos algoritmos que afectan a m&uacute;ltiples aspectos de la IA.
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[3]</a> Este ejemplo ya es p&uacute;blico y notorio. Basta ver c&oacute;mo desbloqueamos el tel&eacute;fono m&oacute;vil.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emilio J. Alfaro Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/leyes-robotica_132_10923851.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Feb 2024 19:05:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las leyes de la robótica]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Astrofísica,Divulgación científica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gaia y la Vía Láctea]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/gaia-via-lactea_132_10572908.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6352d5df-16bb-4d7f-9144-e437a450df40_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gaia y la Vía Láctea"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sigue siendo el formidable espectáculo celeste que ha maravillado al ser humano, y ahora tenemos la oportunidad de disfrutarla aún más con la nueva visión que nos ofrece la astronomía espacial</p></div><p class="article-text">
        La banda lechosa que cruza el cielo de verano en las latidudes intermedias del hemisferio norte est&aacute; presente en la leyendas y mitolog&iacute;as de casi todos los pueblos que han habitado nuestro planeta. La V&iacute;a L&aacute;ctea no solo conforma un objeto celeste de extraordinaria belleza sino que se ha convertido en un arquetipo de la humanidad cuya naturaleza ha sido abordada desde diferentes aproximaciones que incluyen la mitolog&iacute;a, la filosof&iacute;a, el arte &nbsp;y la ciencia.
    </p><p class="article-text">
        La belleza de un cielo estrellado cruzado por una senda blanquecina de bordes desdibujados y tachonada de nubes oscuras irregulares ha maravillado y requerido a los observadores del cielo desde la aparici&oacute;n del hombre sobre la Tierra. Su contorno irregular y el brillo desigual a lo largo de toda su extensi&oacute;n la singularizan frente a la simetr&iacute;a esf&eacute;rica &nbsp;de los planetas y la regularidad de los movimientos estelares, a pesar de participar de los mismos. El c&iacute;rculo y la esfera no casaban bien con la Galaxia. Las estrellas y los planetas parec&iacute;an pertenecer a otro mundo m&aacute;s regular e inmanente que el que albergaba a la deshilachada banda luminosa, cuya apariencia se asemejaba m&aacute;s a los fen&oacute;menos&nbsp;irregulares y perecederos observables en la atm&oacute;sfera terrestre.
    </p><p class="article-text">
        Arist&oacute;teles, quien marc&oacute; el paso del conocimiento de la naturaleza en el mundo occidental hasta la revoluci&oacute;n copernicana, incluy&oacute; a la V&iacute;a L&aacute;ctea en su Meteorolog&iacute;a, junto a los cometas, las nubes y&nbsp;los meteoroides. La asimetr&iacute;a de la V&iacute;a L&aacute;ctea y su brillo difuminado e irregular la alejaban de la perfecci&oacute;n de los cielos. Parec&iacute;a representar la quintaesencia y los elementos terrestres m&aacute;s ligeros como el aire y el fuego, el suburbio de nuestro mundo. 
    </p><p class="article-text">
        Tuvimos que esperar a Galileo para que&nbsp;transformara un juguete &oacute;ptico en un instrumento astron&oacute;mico y nos descifrara, a trav&eacute;s del telescopio, la verdadera naturaleza de la V&iacute;a L&aacute;ctea. La Galaxia no es m&aacute;s que un conglomerado de estrellas. Un desarrollo t&eacute;cnico permiti&oacute; dar una respuesta cient&iacute;fica a una antigua pregunta y pasar de las meras hip&oacute;tesis a la prueba observacional. Se iniciaba una nueva &eacute;poca en la manera de adquirir el conocimiento del mundo. No bastaba dar un conjunto de hip&oacute;tesis razonables, se hac&iacute;a necesario contrastarlas con la observaci&oacute;n y la medida y rechazar aquellas propuestas que no se ajustaran a lo observado. El binomio ciencia-t&eacute;cnica daba sus primeros pasos y, como un tormento de S&iacute;sifo, nuevos desarrollos tecnol&oacute;gicos daban lugar a nuevas preguntas&nbsp;que necesitaban tecnolog&iacute;as m&aacute;s sofisticadas para ser respondidas. Y en esa estamos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La banda lechosa que cruza el cielo de verano en las latidudes intermedias del hemisferio norte est&aacute; presente en la leyendas y mitolog&iacute;as de casi todos los pueblos que han habitado nuestro planeta. La V&iacute;a L&aacute;ctea no solo conforma un objeto celeste de extraordinaria belleza sino que se ha convertido en un arquetipo de la humanidad cuya naturaleza ha sido abordada desde diferentes aproximaciones que incluyen la mitolog&iacute;a, la filosof&iacute;a, el arte &nbsp;y la ciencia. 
    </p><p class="article-text">
        La belleza de un cielo estrellado cruzado por una senda blanquecina de bordes desdibujados y tachonada de nubes oscuras irregulares ha maravillado y requerido &nbsp;a los observadores del cielo desde la aparici&oacute;n del hombre sobre la Tierra. Su contorno irregular y el brillo desigual a lo largo de toda su extensi&oacute;n la singularizan frente a la simetr&iacute;a esf&eacute;rica &nbsp;de los planetas y la regularidad de los movimimientos estelares, a pesar de participar de los mismos. El c&iacute;rculo y la esfera no casaban bien con la Galaxia. Las estrellas y los planetas parec&iacute;an pertenecer a otro mundo m&aacute;s regular e inmanente que el que albergaba a la deshilachada banda luminosa, cuya apariencia se asemejaba m&aacute;s a los fen&oacute;menos&nbsp;irregulares y perecederos observables en la atm&oacute;sfera terrestre. 
    </p><p class="article-text">
        Arist&oacute;teles, quien marc&oacute; el paso del conocimiento de la naturaleza en el mundo occidental hasta la revoluci&oacute;n copernicana, incluy&oacute; a la V&iacute;a L&aacute;ctea en su Meteorolog&iacute;a, junto a los cometas, las nubes y&nbsp;los meteoroides. La asimetr&iacute;a de la V&iacute;a L&aacute;ctea y su brillo difuminado e irregular la alejaban de la perfecci&oacute;n de los cielos. Parec&iacute;a representar la interacci&oacute;n entre&nbsp;la quintaesencia y los elementos terrestres m&aacute;s ligeros como el aire y el fuego, el suburbio de nuestro mundo. 
    </p><p class="article-text">
        Tuvimos que esperar a Galileo para que&nbsp;transformara un juguete &oacute;ptico en un instrumento astron&oacute;mico y nos descifrara, a trav&eacute;s del telescopio, la verdadera naturaleza de la V&iacute;a L&aacute;ctea. La Galaxia no es m&aacute;s que un conglomerado de estrellas. Un desarrollo t&eacute;cnico permiti&oacute; dar una respuesta cient&iacute;fica a una antigua pregunta y pasar de las meras hip&oacute;tesis a la prueba observacional. Se iniciaba una nueva &eacute;poca en la manera de adquirir el conocimiento del mundo. No bastaba dar un conjunto de hip&oacute;tesis razonables, se hac&iacute;a necesario contrastarlas con la observaci&oacute;n y la medida y rechazar aquellas propuestas que no se ajustaran a lo observado. El binomio ciencia-t&eacute;cnica daba sus primeros pasos y, como un tormento de S&iacute;sifo, nuevos desarrollos tecnol&oacute;gicos daban lugar a nuevas preguntas&nbsp;que necesitaban tecnolog&iacute;as m&aacute;s sofisticadas para ser respondidas. Y en esa estamos.
    </p><h3 class="article-text">Una nueva explicaci&oacute;n de la luz</h3><p class="article-text">
        La espectroscop&iacute;a nos llev&oacute; a la primera teor&iacute;a emp&iacute;rica de la interacci&oacute;n de la materia con la radiaci&oacute;n y la fotograf&iacute;a nos permiti&oacute; objetivar la observaci&oacute;n astron&oacute;mica y almacenar la informaci&oacute;n de los cielos de una forma m&aacute;s compacta, fue nuestro primer disco duro. Ambos desarrollos transformaron la Astronom&iacute;a en Astrof&iacute;sica. Desde mediados del XIX hasta ahora hemos analizado la luz procedente de los astros utilizando los &nbsp;receptores y las teor&iacute;as acerca de la naturaleza de la luz &nbsp;disponibles en cada momento. El electromagnetismo nos ense&ntilde;&oacute; que la luz no era m&aacute;s que una onda producida por las cargas el&eacute;ctricas aceleradas, una variaci&oacute;n espacio-temporal del campo electromagn&eacute;tico. Esta concepci&oacute;n de la luz unificaba una fenomenolog&iacute;a diversa que iba desde la luz visible a nuestros ojos hasta los rayos X pasando por la radiaci&oacute;n infrarroja y las ondas de radio. 
    </p><p class="article-text">
        Los albores del siglo XX nos ofertaron una nueva explicaci&oacute;n de la luz como un flujo de part&iacute;culas donde cada una transportaba una determinada energ&iacute;a y todas se mov&iacute;an a la misma velocidad. La luz se nos muestra con una doble naturaleza, onda y part&iacute;cula, donde la energ&iacute;a de cada part&iacute;cula est&aacute; asociada a la frecuencia de la onda. La mec&aacute;nica cu&aacute;ntica, la f&iacute;sica nuclear y la relatividad especial formaron el n&uacute;cleo del decodificador que los astr&oacute;nomos utilizamos para analizar la luz emitida por lo astros y obtener informaci&oacute;n del medio que ha&nbsp;atravesado hasta llegar a nuestros detectores. 
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;qu&eacute; detectores? La historia de la astronom&iacute;a se puede organizar en funci&oacute;n del desarrollo de la instrumentaci&oacute;n capaz de captar fotones en todo el rango de frecuencia&nbsp;del espectro electromagn&eacute;tico. Hasta mediados del XIX&nbsp;&nbsp;el &uacute;nico detector astron&oacute;mico&nbsp;disponible era la retina del ojo humano, despu&eacute;s vino la placa fotogr&aacute;fica. A mediados del siglo XX se incorporaron las antenas de radio para seguir, en un crescendo, con la c&eacute;lula fotoel&eacute;ctrica, los detectores infrarrojos, los CCD (Coupled Charge&nbsp;Device) &mdash;que hoy todos llevamos en nuestro tel&eacute;fono m&oacute;vil&mdash; los telescopios de rayos X, rayos Gamma e ultravioleta.&nbsp;&nbsp;&iexcl;Ah!, &iquest;pero la atm&oacute;sfera no se encarga de preservarnos de estas radiaciones que pueden interactuar con el ADN y modificarlo aleatoriamente?, &iquest;para qu&eacute; queremos detectores y telescopios de fotones que nunca van a llegar a la superficie terrestre? 
    </p><h3 class="article-text">Instrumentaci&oacute;n cient&iacute;fica</h3><p class="article-text">
        Los queremos porque para entender como funciona nuestro universo necesitamos captar la luz en todas sus longitudes de ondas. Las interacciones f&iacute;sicas que tienen lugar&nbsp;en el cosmos tienen picos de emisi&oacute;n en diferentes rangos de frecuencia y si queremos una interpretaci&oacute;n de la naturaleza objetiva deberemos conocer todas las manifestaciones de su fenomenolog&iacute;a. Y aqu&iacute; es donde entra la astronom&iacute;a aeroespacial. 
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                </figure><p class="article-text">
        Desde los a&ntilde;os 50 del siglo pasado el hombre ha puesto en &oacute;rbita, fuera de la atm&oacute;sfera terrestre, a diferente cacharrer&iacute;a. Algunos de estos trastos transportaban instrumentaci&oacute;n cient&iacute;fica&nbsp;capaz de captar fotones en las longitudes de onda m&aacute;s energ&eacute;ticas (ultravioleta, rayos X y Gamma). Muchas veces su objetivo primigenio&nbsp;no era un mejor conocimiento del universo sino un mejor conocimiento del adversario en la guerra fr&iacute;a, pero los cient&iacute;ficos hemos utilizado esta informaci&oacute;n para conocer mejor nuestro mundo. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a la astronom&iacute;a espacial es una de las fuentes de conocimiento&nbsp;m&aacute;s prol&iacute;fica y precisa que tenemos y la Semana Mundial del Espacio,&nbsp;que acabamos de inaugurar en la Casa de la Ciencia de Sevilla,&nbsp;lo pone claramente de manifiesto. La banda lechosa que cruza nuestro cielo de verano ha sido estudiada con un sofisticado instrumental a bordo de un sat&eacute;lite llamado Gaia. La nueva visi&oacute;n de la Galaxia se expone bajo el nombre de &ldquo;Mil millones de ojos para mil ochocientos millones de estrellas&rdquo; en el museo Casa de la Ciencia&nbsp;de Sevilla. La V&iacute;a L&aacute;ctea sigue siendo el formidable espect&aacute;culo celeste que ha maravillado al ser humano, ahora tenemos la oportunidad de disfrutarla a&uacute;n m&aacute;s con la nueva visi&oacute;n que nos ofrece la astronom&iacute;a espacial. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emilio J. Alfaro Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/gaia-via-lactea_132_10572908.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Oct 2023 19:46:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gaia y la Vía Láctea]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Astrofísica,Física,Galaxias,Universo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ordine y los exoplanetas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/ordine-exoplanetas_132_10336252.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e57d878c-ff3f-4d2d-b571-2b84922efd06_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ordine y los exoplanetas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En 1610, poco después de la muerte de Bruno, Galileo parece confirmar una de la suposiciones del nolano, la Vía Láctea no es más que una ingente multitud de estrellas arracimadas. El cosmos de las esferas se desvanece y las estrellas se desparraman por el espacio. Sin embargo hubo que esperar casi cuatrocientos años, a 1995, para confirmar que otros mundos estaban girando alrededor de otros soles</p><p class="subtitle">Galileo, la Luna y los japoneses
</p></div><p class="article-text">
        El reciente fallecimiento de&nbsp;Noccio Ordine, cr&iacute;tico de arte y literatura, fil&oacute;sofo&nbsp;y divulgador, ha puesto otra vez en el escaparate a uno de sus &ndash;nuestros&ndash; personajes favoritos, Giordano Bruno. Todos sabemos que muri&oacute; en la hoguera en el <em>Campo de&rsquo; Fiori</em>, hoy en d&iacute;a una preciosa plaza romana, durante el invierno de 1600. Cada vez que la inquisici&oacute;n est&aacute; por medio los hechos hist&oacute;ricos y sus causas se distorsionan sobremanera. 
    </p><p class="article-text">
        Giordano no fue condenado por su ciencia, ya que no fue un cient&iacute;fico, ni por su filosof&iacute;a, maestr&iacute;a que ejerci&oacute; con gran liberalidad e imaginaci&oacute;n, sino por su&nbsp;propuesta teol&oacute;gica de un pante&iacute;smo dual m&aacute;s cercano a los epic&uacute;reos&nbsp;que al catolicismo trentino de los dominicos donde profesaba sus votos. Para Bruno los dioses no se preocupan de los detalles cotidianos de la vida de los hombres. Lo argument&oacute; &nbsp;al relatar con gran ingenio algunos episodios dom&eacute;sticos de su pueblo, Nola, donde la intervenci&oacute;n divina en asuntos nimios daba lugar a situaciones rid&iacute;culas. Bruno muestra en <em>La cena de la ceniza </em>un mordaz sentido del humor que nos regocija pero que no debi&oacute; ayudarle mucho frente al Santo Oficio. 
    </p><p class="article-text">
        Giordano, por boca de Te&oacute;filo,&nbsp;nos invita a no acudir a las Sagradas Escrituras&nbsp;para desentra&ntilde;ar el funcionamiento del universo: &hellip;<em>creedme que si los dioses se hubieran dignado ense&ntilde;arnos la teor&iacute;a de las cosas de la naturaleza, como nos han hecho el favor de proponernos la pr&aacute;ctica de las cosas morales, me atendr&iacute;a a la fe de su revelaci&oacute;n antes que regirme por la certidumbre de mis propias razones y sentimientos.</em> 
    </p><h3 class="article-text">Un universo eterno e infinito</h3><p class="article-text">
        El gran legislador solo nos proporciona en su libro un c&oacute;digo moral, unas normas para vivir la vida terrena en paz y buen gobierno,&nbsp;y alcanzar la salvaci&oacute;n. El resto corre de nuestra cuenta. Para eso tenemos memoria, entendimiento, voluntad y el libre albedr&iacute;o. Como Te&oacute;filo nos recuerda de nuevo: <em>&hellip;en los libros divinos no se tratan en beneficio de nuestro entendimiento las demostraciones y especulaciones acerca de las cosas naturales, como si fuese filosof&iacute;a, sino que, en favor de nuestra mente y sentimientos, se ordena, por medio de las leyes, la pr&aacute;ctica de las acciones morales.</em> Esta separaci&oacute;n de las fuentes de conocimiento respecto a c&oacute;mo es el mundo y c&oacute;mo debemos comportarnos en &eacute;l abre las puertas a una filosof&iacute;a natural sin la r&eacute;mora de los libros sagrados, ni, por supuesto, de los fil&oacute;sofos cl&aacute;sicos.
    </p><p class="article-text">
        Giordano borra de un plumazo todo lo anterior y en esa extensa llanura intelectual erige un universo eterno e infinito donde no hay diferencia entre el mundo sublunar y las esferas de los planetas. La sustancia de la que est&aacute; hecha el universo es la misma en todas partes y el firmamento, la esfera de las estrellas fijas, no es otra cosa que una infinitud de soles rodeados de mundos como el nuestro. Se apoya en Cop&eacute;rnico &nbsp;pero construye un nuevo cosmos que coincide en muchos aspectos con lo que hoy consideramos la mejor descripci&oacute;n del universo. Pero no fue una respuesta cient&iacute;fica sino meras conjeturas filos&oacute;ficas influidas por, y asentadas en, la propuesta copernicana. Giordano fue el primer gran ap&oacute;stol de Cop&eacute;rnico aunque el polaco jam&aacute;s hubiera&nbsp;estado de acuerdo&nbsp;con la mayor&iacute;a de las osadas propuestas del italiano. El nolano revoluciona la filosof&iacute;a natural y postula nuevos conceptos teol&oacute;gicos donde Cop&eacute;rnico solo propon&iacute;a una hip&oacute;tesis&nbsp;helioc&eacute;ntrica para simplificar los c&aacute;lculos de los matem&aacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        En 1610, poco despu&eacute;s de la muerte de Bruno, Galileo parece confirmar una de la suposiciones del nolano, la V&iacute;a L&aacute;ctea no es m&aacute;s que una ingente multitud de estrellas arracimadas. El cosmos de las esferas se desvanece y las estrellas se desparraman por el espacio. Sin embargo hubo que esperar casi cuatrocientos a&ntilde;os, a 1995, para confirmar que otros mundos estaban girando alrededor de otros soles. 
    </p><p class="article-text">
        Michel Mayor y Didier Queloz, astr&oacute;nomos suizos, estaban analizando las variaciones temporales de la velocidad radial de la estrella 51 Pegasi. La amplitud de la variaci&oacute;n era de pocos metros por segundo y su per&iacute;odo de 4 d&iacute;as. La hip&oacute;tesis que mejor explicaba este comportamiento era la presencia de un cuerpo con la masa de medio J&uacute;piter girando alrededor<strong> </strong>de la estrella a una distancia seis veces inferior a la de Mercurio al Sol. Una distribuci&oacute;n de materia muy diferente a la de nuestro sistema solar. Se hab&iacute;a descubierto el primer planeta extrasolar. 
    </p><h3 class="article-text">Las variaciones peri&oacute;dicas de la velocidad de las estrellas</h3><p class="article-text">
        El m&eacute;todo&nbsp;de las variaciones peri&oacute;dicas de la velocidad de las estrellas se convirti&oacute; as&iacute; en uno de los procedimientos m&aacute;s utilizados para la b&uacute;squeda de nuevos planetas en otros soles.&nbsp;Sin embargo esta metodolog&iacute;a est&aacute; sesgada hacia planetas gigantes en la vecindad de la estrella, los llamados <em>j&uacute;piteres calientes</em>. Para aumentar la sensibilidad de detecci&oacute;n y ampliar el rango de masas y radios&nbsp;orbitales de los posibles planetas se dise&ntilde;o el espectr&oacute;grafo&nbsp;CARMENES instalado en la base del telescopio de 3.5 m del observatorio de Calar Alto&nbsp;en Almer&iacute;a. El proyecto CARMENES, que re&uacute;ne a un equipo de casi 150 cient&iacute;ficos e ingenieros de 11 instituciones distintas, ha sido el resultado de una colaboraci&oacute;n entre Alemania y Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Este consorcio ha desempe&ntilde;ado un papel crucial en el dise&ntilde;o, desarrollo, integraci&oacute;n y aprovechamiento cient&iacute;fico del instrumento. Se asegur&oacute; la igualdad de participaci&oacute;n entre ambos pa&iacute;ses miembros, con cinco instituciones alemanas, cinco espa&ntilde;olas y una instituci&oacute;n mixta (en aquel momento): el Observatorio de Calar Alto. El Instituto de Astrof&iacute;sica de Andaluc&iacute;a (IAA-CSIC) asumi&oacute; la responsabilidad final del dise&ntilde;o, desarrollo, integraci&oacute;n y operaci&oacute;n del canal NIR (infrarrojo cercano), mientras que el canal VIS (visible) fue gestionado por instituciones alemanas. Calar Alto es, hoy en d&iacute;a, el mayor observatorio&nbsp;europeo en suelo continental. Es copropiedad del CSIC y de la&nbsp;Junta de Andaluc&iacute;a y sus antiguas siglas CAHA pueden seguir inalterables ya que ahora nombran al Centro&nbsp;Astron&oacute;mico Hispano Andaluz. Este a&ntilde;o se conmemora el quincuag&eacute;simo aniversario del acuerdo fundacional del observatorio, pero esa es otra historia que merece ser contada aparte.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emilio J. Alfaro Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/ordine-exoplanetas_132_10336252.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Jun 2023 19:06:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Universo,Ciencia,Astronomía,Cosmos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Galileo, la Luna y los japoneses]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/galileo-luna-japoneses_132_10211804.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/50b8c5e9-f433-4e24-8414-1ac8416f11ad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Galileo, la Luna y los japoneses"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Solo la analogía entre la Luna y la Tierra, la existencia de valles y montañas en nuestro satélite de similar naturaleza a la terrestre, generó una importante controversia que afectó a los fundamentos clásicos de la astronomía y la filosofía</p><p class="subtitle">La masa de las galaxias y el telescopio James Webb
</p></div><p class="article-text">
        Solo seis pa&iacute;ses y un consorcio europeo han accedido al suelo lunar: Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica, EEUU, China, UE (ESA; Agencia Espacial Europea), India, Israel &nbsp;y Jap&oacute;n. La manera en que estas misiones han alunizado ha sido diversa. EEUU, con el proyecto Apolo, es el &uacute;nico pa&iacute;s que ha posado al hombre sobre la Luna. Doce astronautas con bandera norteamericana han podido dar saltos sobre un suelo polvoriento y volver a casa con algunas piedras en la mochila y alg&uacute;n otro instrumental dejado all&iacute; por misiones anteriores. Apolo se despidi&oacute; de la Luna en 1972. Hace m&aacute;s de cincuenta a&ntilde;os que nadie ha dejado impresa la huella de su bota sobre el polvo blanquecino del sat&eacute;lite. El resto de las aventuras lunares&nbsp;ha sido puro pero sofisticado cacharreo y la m&aacute;s de las veces, chatarreo. La mayor&iacute;a de las sondas enviadas a la superficie lunar acabaron estrell&aacute;ndose contra ella ya fuera accidental o voluntariamente y solo China parece haber sido capaz de posar un robot, en 2019, sobre la cara oculta de nuestro sat&eacute;lite, sin estrellarlo. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Viene esto a colaci&oacute;n del resultado de la &uacute;ltima misi&oacute;n espacial japonesa a la cara oculta de la Luna. El <em>alunizador</em> <em>Hakuto-R</em>&nbsp;de la empresa <em>ispace </em>perdi&oacute; el contacto con la base el 25 de abril pasado cuando estaba pr&oacute;ximo a&nbsp;alunizar transportando dos robots m&oacute;viles. Uno de ellos era una contribuci&oacute;n de los Emiratos &Aacute;rabes Unidos y el otro un peque&ntilde;o artefacto, imbuido de la est&eacute;tica de la <em>Guerra de las Galaxias,</em> construido por <em>Sony</em> y una empresa de juguetes japonesa denominada <em>Tomy</em>. Es la primera vez que una compa&ntilde;&iacute;a comercial, <em>ispace</em>,&nbsp;se adentra en solitario en la aventura humana de colocar un artefacto sobre nuestro sat&eacute;lite. Si consideramos que la Agencia Espacial Japonesa (AXA) todav&iacute;a no ha podido posar ning&uacute;n robot sobre la faz de la Luna <a href="//#_ftn1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a>, que los cielos nocturnos se est&aacute;n llenando de constelaciones de sat&eacute;lites artificiales dise&ntilde;adas, construidas, enviadas y explotadas por multinacionales de exc&eacute;ntricos multimillonarios, y que <em>ChatGPT, </em>la aplicaci&oacute;n de inteligencia artificial universal y gratuita, pertenece a la empresa <em>OpenAI </em>a la que Elon Musk no fue ajeno, la reflexi&oacute;n est&aacute; servida. &nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Un malhadado presidente</h3><p class="article-text">
        No es la primera vez que la Luna y sus circunstancias genera y sustenta debates de inter&eacute;s que afectan directamente al g&eacute;nero humano a trav&eacute;s de la interpretaci&oacute;n teol&oacute;gica, filos&oacute;fica, cient&iacute;fica, social, econ&oacute;mica y pol&iacute;tica&nbsp;del sat&eacute;lite terr&aacute;queo. Sin ir m&aacute;s lejos, la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica meti&oacute;&nbsp;a la Luna de lleno en la guerra fr&iacute;a al impactar un objeto artificial contra su superficie en septiembre de 1959. La frase atribuida&nbsp;a un senador norteamericano &ndash;si nuestros hijos no aprenden matem&aacute;ticas tendr&aacute;n que aprender ruso&ndash; puede que no se pronunciara jam&aacute;s pero la decidida pol&iacute;tica de un malhadado presidente,&nbsp;un cambio sustancial en el sistema educativo norteamericano, un antiguo oficial de las SS y&nbsp;la inyecci&oacute;n de miles de millones de d&oacute;lares decant&oacute; la carrera espacial con el resultado que todos conocemos.&nbsp;&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Quizás la más atractiva, agitada y trascendente discusión que tuvo a la Luna como protagonista se la debemos –cómo no–  a Galileo Galilei.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero quiz&aacute;s la m&aacute;s atractiva, agitada y trascendente discusi&oacute;n que tuvo a la Luna como protagonista se la debemos &ndash;c&oacute;mo no&ndash; &nbsp;a Galileo Galilei. A principios del Siglo XVII, el orden del universo, incluyendo la naturaleza de los objetos que lo conformaban, estaba regido por la escol&aacute;stica que anclaba su&nbsp;filosof&iacute;a natural en Arist&oacute;teles, Plat&oacute;n y la interpretaci&oacute;n de las sagradas escrituras propiciada por los padres de la iglesia. Aunque Cop&eacute;rnico estaba ya en el curr&iacute;culo de varias universidades europeas, incluida la Universidad de Salamanca <a href="//#_ftn2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[2]</a>, su heliocentrismo se consideraba un artilugio matem&aacute;tico que pod&iacute;a facilitar el c&aacute;lculo de navegantes y cosm&oacute;grafos pero no representaba un nuevo <em>sistema del mundo</em>. 
    </p><h3 class="article-text">La verdadera naturaleza del mundo supralunar</h3><p class="article-text">
        Para los escol&aacute;sticos la Luna era la frontera de dos universos, el terrenal y el celestial. La naturaleza o sustancia de los cuerpos que ocupaban ambos espacios era completamente diferente. Los objetos sublunares, asociados a la Tierra, &nbsp;eran&nbsp;cambiantes, perecederos y estaban constituidos por los cuatro elementos cl&aacute;sicos: tierra, agua, aire y fuego. El &eacute;ter, la quinta esencia, era la verdadera naturaleza del mundo supralunar. La Luna, el resto de planetas y las estrellas del firmamento se mov&iacute;an imperturbables&nbsp;siguiendo el curso de sus esferas. Arist&oacute;teles bas&oacute; su concepto del &eacute;ter en una serie de premisas que conectaban los diferentes tipos de movimientos con los elementos&nbsp;b&aacute;sicos. El movimiento circular, siendo el <em>m&aacute;s perfecto y anterior a los otros </em>solo pod&iacute;a estar asociado&nbsp;a un elemento tambi&eacute;n perfecto con propiedades distintas a los cuatro sublunares. No tendr&iacute;a peso, como la tierra o el agua, ni podr&iacute;a elevarse hacia los cielos, como el aire o el fuego, &nbsp;ya que no tiene movimiento rectil&iacute;neo ni hacia abajo ni hacia arriba. La ausencia de movimiento lineal revelaba entonces el car&aacute;cter inalterable de su naturaleza. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, cuando en 1609 Galileo apunta su anteojo a los cielos observa un cosmos tan cambiante como el de la esfera sublunar.&nbsp;Se&ntilde;ala cinco descubrimientos diferentes: a) la Luna presenta cr&aacute;teres y monta&ntilde;as como la Tierra, b) se han observado cuatro nuevas <em>estrellas</em> girando alrededor de J&uacute;piter, c) Venus muestra fases como la Luna, d) Saturno parece estar formado por tres esferas, las dos m&aacute;s peque&ntilde;as situadas a los lados del ecuador de la mayor, y e) la V&iacute;a L&aacute;ctea no es m&aacute;s que un conglomerado de estrellas arracimadas. Estos resultados junto&nbsp;a una introducci&oacute;n al telescopio&nbsp;se publicaron en un peque&ntilde;o volumen, el <em>Sidereus Nuncius </em><a href="//#_ftn3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>[3]</strong></em></a><em>, </em>en marzo de 1610. El libro no levant&oacute; inicialmente un gran rechazo. Los astr&oacute;nomos del Colegio jesuita de Roma, con Clavius a la cabeza, aceptaron r&aacute;pidamente la existencia de los cuatro sat&eacute;lites de J&uacute;piter y las fases de Venus. Solo la analog&iacute;a entre la Luna y la Tierra, la existencia de valles y monta&ntilde;as en nuestro sat&eacute;lite de similar naturaleza a la terrestre, gener&oacute; una importante controversia que afect&oacute; a los fundamentos cl&aacute;sicos de la astronom&iacute;a y la filosof&iacute;a. La Luna pas&oacute; a ser objeto de estudio de la filosof&iacute;a natural y se modificaron, ampliaron y discutieron nuevas formas y herramientas de adquisici&oacute;n del conocimiento de la naturaleza. &nbsp;Las lunas del <em>Sidereus Nuncius</em> la liaron parda.
    </p><p class="article-text">
         <a href="//#_ftnref1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a> AXA ha estrellado alg&uacute;n artefacto sobre la Luna y &nbsp;tiene previsto enviar, a finales de a&ntilde;o, un peque&ntilde;o robot denominado <em>Smart Lander for Investigating Moon</em> (SLIM) que se posar&aacute; sobre su superficie. Esta misi&oacute;n ha sufrido ya varios retrasos.
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[2]</a> Ver <em>La astronom&iacute;a en la Espa&ntilde;a del primer tercio del siglo XVII</em> de Mariano Esteban Pi&ntilde;eiro.
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[3]</a> <em>El mensajero sideral</em> o, como tambi&eacute;n se ha traducido, <em>El mensaje sideral</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emilio J. Alfaro Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/galileo-luna-japoneses_132_10211804.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 May 2023 20:15:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Galileo, la Luna y los japoneses]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Astronomía,Agencia Espacial Europea,Universo,Japón]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La masa de las galaxias y el telescopio James Webb]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/masa-galaxias-telescopio-james-webb_132_10112041.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2fbdd090-c60a-4e0e-89e6-697a737f284b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La masa de las galaxias y el telescopio James Webb"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La densidad de galaxias masivas observada supera en al menos dos órdenes de magnitud a la prevista por los modelos más optimistas. </p><p class="subtitle">La conjetura de la vida
</p></div><p class="article-text">
        Cualquier teor&iacute;a que intente explicar el origen del universo tiene que englobar a todas las escalas espaciales y a sus componentes m&aacute;s significativas. Eso incluye a los <em>quarks,</em> como elementos fundamentales de las part&iacute;culas del n&uacute;cleo at&oacute;mico, y a las galaxias y c&uacute;mulos de galaxias, donde estos enormes almacenes de masa y energ&iacute;a danzan alrededor de su centro din&aacute;mico coreografiados por la gravitaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        El modelo est&aacute;ndar contiene as&iacute; una teor&iacute;a de la formaci&oacute;n de las galaxias que se denomina de Materia Oscura Fr&iacute;a con &Lambda; <a href="//#_ftn1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a> (&Lambda;<em> Cold Dark Matter</em> en ingl&eacute;s). La caracter&iacute;stica fundamental de este modelo &mdash;al menos para el asunto que nos ocupa hoy&mdash; es que las galaxias sufren un proceso de crecimiento y transformaci&oacute;n jer&aacute;rquico. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; quiere decir esto? Si consideramos que hay tres tipos morfol&oacute;gicos de galaxias: irregulares, espirales y el&iacute;pticas, observamos que su abundancia relativa cambia con el tiempo c&oacute;smico. La teor&iacute;a predice que las primeras galaxias que se formaron deber&iacute;an tener una masa estelar baja &mdash;entre uno y diez millones de masas solares&mdash; y una alta tasa de formaci&oacute;n estelar espec&iacute;fica <a href="//#_ftn2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[2]</a>. Abundar&iacute;an las irregulares y la masa de las galaxias crecer&iacute;a con el tiempo por dos mecanismos bien diferenciados: la formaci&oacute;n de nuevas estrellas y la fusi&oacute;n de dos o m&aacute;s galaxias atra&iacute;das hacia el pozo de potencial generado por las m&aacute;s masivas. Estas predicciones fueron pronto corroboradas por numerosas observaciones, entre las que cabe destacar a las maravillosas im&aacute;genes del telescopio espacial <em>Hubble</em> &mdash;Campo Profundo y Campo Ultra Profundo (<em>Deep Field</em> y <em>Ultra Deep Field</em>)&mdash;<em> </em>que nos muestran un universo joven, denso y violento, donde las galaxias son desgarradas por las fuerzas de marea y se fusionan unas con otras dando lugar a objetos cada vez m&aacute;s masivos modificando, en ocasiones, un tipo morfol&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        De esta forma, una numerosa y joven poblaci&oacute;n de galaxias enanas, predominantemente irregulares, va evolucionando hacia un menor n&uacute;mero de espirales con mayor masa &mdash;entre mil y diez mil millones de masas solares&mdash; y, en promedio, una menor capacidad de convertir gas en estrellas. Por otro lado, las espirales pueden seguir creciendo aliment&aacute;ndose de las enanas que orbitan a su alrededor, en una especie de canibalismo gal&aacute;ctico, y cuando dos de estas espirales gigantes se fusionan, como parece que es el destino de Andr&oacute;meda y la V&iacute;a L&aacute;ctea, se forma una galaxia el&iacute;ptica, el Leviat&aacute;n de los cielos, con masas de entre cien mil millones y un bill&oacute;n de masas solares y una componente gaseosa residual, incapaz ya de formar nuevas estrellas. Podr&iacute;amos decir que, <em>grosso modo</em>, este es el mejor escenario que nos hemos dado para explicar la trama de los cielos. 
    </p><p class="article-text">
        El telescopio espacial <em>Hubble</em>, dise&ntilde;ado para trabajar en el rango &oacute;ptico y ultravioleta cercano, ayud&oacute; a perfilar este modelo proporcionando datos de alta calidad para un buen rango de corrimientos al rojo, es decir, para un per&iacute;odo temporal cercano a la edad del universo.&nbsp;Pero, &iquest;viajamos tan atr&aacute;s en el tiempo?, &iquest;vimos nacer a las primeras galaxias?, &iquest;fotografiamos a la familia completa? Estas preguntas forman parte de las cuestiones abiertas en Cosmolog&iacute;a observacional y, junto a otros objetivos astron&oacute;micos, motivaron el dise&ntilde;o y construcci&oacute;n del telescopio espacial <em>James Webb.</em> 
    </p><h3 class="article-text">La clave y los espectros</h3><p class="article-text">
        Mientras que el <em>Hubble</em> se centraba en los rangos visible y ultravioleta, el <em>James Webb</em> fue dise&ntilde;ado para abrirnos la ventana infrarroja al espacio profundo. Dado que la expansi&oacute;n del universo se manifiesta en un corrimiento al rojo, la emisi&oacute;n ultravioleta de las galaxias, t&iacute;pica de la formaci&oacute;n estelar masiva, se podr&iacute;a ver en el infrarrojo cercano si observ&aacute;ramos lo suficientemente profundo en el espacio-tiempo. 
    </p><p class="article-text">
        Esto es lo que nos est&aacute; proporcionando el <em>James Webb,</em> pero sus im&aacute;genes de cielo profundo parecen poner en tela de juicio el paradigma expresado en los p&aacute;rrafos anteriores. Labb&eacute; y colaboradores reportan, en <em>Nature</em> (23/3/2023), que han encontrado seis galaxias con masas superiores a diez mil millones de soles. Estas galaxias presentan una alta tasa de formaci&oacute;n estelar y un corrimiento al rojo (z) de entre 6 y 9 lo que corresponde a un tiempo c&oacute;smico de solo seiscientos millones de a&ntilde;os &mdash;recordemos que la edad del universo se estima en trece mil ochocientos millones de a&ntilde;os. &iquest;Qu&eacute; le ocurre entonces a nuestro mejor modelo?
    </p><p class="article-text">
        Simulaciones de un universo temprano son capaces de producir galaxias muy masivas en un corto espacio de tiempo e incluso, bajo ciertas condiciones, conseguir una tasa de formaci&oacute;n estelar similar a la esperada para este tiempo c&oacute;smico, pero lo que parece imposible es generar una alta concentraci&oacute;n de objetos tan masivos en un volumen de universo tan peque&ntilde;o. La densidad de galaxias masivas observada supera en al menos dos &oacute;rdenes de magnitud a la prevista por los modelos m&aacute;s optimistas. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; est&aacute; pasando? Pues varias cosas. En primer lugar, que las medidas de las variables f&iacute;sicas como corrimiento al rojo, tiempo c&oacute;smico y masa estelar de las galaxias no son ni mucho menos directas, y deben obtenerse a partir de aproximaciones y modelos de la expansi&oacute;n del universo, la relaci&oacute;n entre masa y luminosidad para distintos tipos de galaxias y el ajuste de las emisiones infrarrojas observadas a una plantilla de galaxia distorsionada por la expansi&oacute;n c&oacute;smica. &nbsp;Los autores lo saben y lo discuten en el art&iacute;culo. La masa estimada presenta una incertidumbre de hasta un factor cien. Y claro, si la masa real fuera cien veces inferior a la publicada por este grupo no estar&iacute;amos escribiendo este art&iacute;culo, todo estar&iacute;a en orden. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora nos toca esperar a que el mismo <em>James Webb</em> nos proporcione la clave y obtenga espectros (distribuciones de energ&iacute;a por intervalos peque&ntilde;os de longitud de onda) que nos rebajen sustancialmente la incertidumbre en la medida de estas variables y, si fuera posible, que los nuevos resultados nos permitieran seguir durmiendo tranquilos, sin preocuparnos de que el universo y nuestra visi&oacute;n del mismo no estuvieran donde tienen que estar.  
    </p><p class="article-text">
         <a href="//#_ftnref1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a> &Lambda; indica que el modelo cosmol&oacute;gico incluye una proporci&oacute;n de energ&iacute;a oscura no nula, es decir introducimos la componente de materia-energ&iacute;a que acelera la expansi&oacute;n del universo. 
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[2]</a> La tasa de formaci&oacute;n estelar espec&iacute;fica mide la cantidad de gas que se transforma en estrellas por unidad de tiempo y masa de la galaxia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emilio J. Alfaro Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/masa-galaxias-telescopio-james-webb_132_10112041.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 Apr 2023 18:31:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La masa de las galaxias y el telescopio James Webb]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Universo,Cosmos,Telescopio James Webb]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La conjetura de la vida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/conjetura-vida_132_9993398.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cf4fbe1c-65c6-427e-a376-0cb42a8d0827_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La conjetura de la vida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle"> El principal argumento a favor de la existencia de vida extraterrestre se basa en razonamientos estadísticos</p></div><p class="article-text">
        El pasado 21 de febrero la revista <em>Nature &nbsp;Communications</em> public&oacute; un&nbsp;art&iacute;culo sobre la b&uacute;squeda y an&aacute;lisis del genoma f&oacute;sil en una zona denominada Red Stone del desierto de Atacama en Chile. La elecci&oacute;n de esta regi&oacute;n proviene de su similitud geol&oacute;gica, f&iacute;sico-qu&iacute;mica y estructural con algunos suelos de la superficie de Marte. Red Stone (Piedra Roja) se asemeja, incluso en el nombre, al Planeta Rojo (Marte) y representa uno de los posibles <em>modelos</em> de la superficie marciana donde probar t&eacute;cnicas experimentales que posteriormente pudieran implementarse en veh&iacute;culos que explorar&aacute;n los suelos del planeta. Ni que decir tiene que el objetivo fundamental de estos experimentos es responder a la pregunta de si alguna vez ha habido vida en nuestro planeta vecino y, no menos importante, de si estamos en disposici&oacute;n de desarrollar experimentos y tecnolog&iacute;as capaces de detectar huellas de la existencia de vida pasada o presente en lugares donde no es completamente descartable que la pudiera haber.
    </p><p class="article-text">
        Los autores del art&iacute;culo, liderado por Azua-Bustos del Centro de Astrobiolog&iacute;a (CAB-CSIC-INTA), concluyen que (algunos de) los test experimentales que se han desarrollado para los veh&iacute;culos que han <em>amartizado</em> o <em>amartizar&aacute;n</em> en el planeta rojo puedan no detectar, <em>in situ</em>, las huellas de vida que sin embargo pudieran estar todav&iacute;a presentes en el suelo marciano. En esta conclusi&oacute;n abunda Carol R. Stoker (NASA) quien comenta y analiza el art&iacute;culo en la misma revista. Quiz&aacute;s no sea solo una cuesti&oacute;n de mejorar la sensibilidad de los aparatos a bordo de los veh&iacute;culos de superficie, sino tambi&eacute;n de modificar los procedimientos experimentales, de tal forma que en vez (o, adem&aacute;s) de un an&aacute;lisis <em>in situ</em> se trajeran muestras a la Tierra donde fuera posible realizar an&aacute;lisis m&aacute;s sofisticados y sensibles.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque estas conclusiones pudieran parecer pesimistas y te&ntilde;idas de un cierto desasosiego creo que debemos hacer una lectura completamente diferente: el art&iacute;culo nos enfrenta a repensar la verdadera naturaleza intelectual del problema y oferta un extraordinario acicate para seguir poniendo nuestros mejores esfuerzos en la b&uacute;squeda de esa posibilidad asombrosa que es la vida extraterrestre. 
    </p><p class="article-text">
        En Matem&aacute;ticas existe un maravilloso concepto l&oacute;gico, una especie de purgatorio de los teoremas matem&aacute;ticos: la conjetura. Una conjetura es una afirmaci&oacute;n o proposici&oacute;n que se considera cierta pero que no ha sido probada ni refutada. Podr&aacute; llegar a ser un teorema o una falsedad, pero mientras no colapse, mientras no haya una voz que la decante hacia la gloria eterna de las verdades absolutas o un malhadado contraejemplo la arroje al infierno del olvido, la conjetura sigue viva. Sigue viva y avivando nuestro ingenio y perseverancia. Suelen ser f&aacute;ciles de enunciar, muchas de ellas son problemas aritm&eacute;ticos que inciden sobre la propia naturaleza de los n&uacute;meros, pero su demostraci&oacute;n puede haber llevado siglos de trabajo de las mejores mentes y en su b&uacute;squeda se han desarrollado ramas de las matem&aacute;ticas cuya conexi&oacute;n entre s&iacute; sorprende a propios y extra&ntilde;os. La conjetura es el est&iacute;mulo intelectual m&aacute;s atractivo de la subespecie matem&aacute;tica. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; pasa con la vida extraterrestre? &nbsp;Pues eso, que quiz&aacute;s es la principal conjetura a la que nos enfrentamos como seres trascendentes, pero las herramientas para resolver de qu&eacute; lado caer&aacute; la moneda no est&aacute;n en la ordenada caja de utensilios de las Matem&aacute;ticas, sino en el ca&oacute;tico, a veces contradictorio y casi siempre incompleto batiburrillo de las Ciencias Naturales. Podemos enunciarla en su forma m&aacute;s simple: &laquo;Existe vida extraterrestre&raquo;. De esta forma tiene una redacci&oacute;n asertiva y nos predispone al trabajo, pero &iquest;es su mejor proposici&oacute;n? Al ser una conjetura partimos de que se considera cierta, es decir tenemos indicios que nos llevan a favorecer la existencia de vida extraterrestre, pero esos indicios no est&aacute;n ni mucho menos anclados en la realidad observable sino m&aacute;s bien en nuestros m&aacute;s rec&oacute;nditos anhelos y sue&ntilde;os &mdash;solo conocemos vida en la Tierra. El principal argumento a favor de la existencia de vida extraterrestre se basa en razonamientos estad&iacute;sticos. Si existen miles de millones de galaxias, cada una de las cuales con miles de millones de estrellas de las que una gran parte est&aacute;n circundadas por un sistema planetario, algunos de cuyos planetas se encuentran en la zona de habitabilidad y con unas propiedades atmosf&eacute;ricas y <em>planetol&oacute;gicas</em> similares a las de la Tierra primitiva, por qu&eacute; no se va a generar la vida en alguno de estos lugares. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y, &iquest;por qu&eacute; s&iacute;? Porque a pesar de todos nuestros esfuerzos no sabemos c&oacute;mo se genera la vida, lo que nos lleva a ni siquiera estar seguros de que la aparici&oacute;n de la vida pueda considerarse un fen&oacute;meno aleatorio susceptible de ser tratado estad&iacute;sticamente. Diferentes equipos de investigadores han abordado el problema desde distintos &aacute;ngulos y han establecido una serie de constricciones fenomenol&oacute;gicas que, en el mejor de los casos, generan un marco de condiciones necesarias para la aparici&oacute;n de la vida, pero ni mucho menos el atisbo de una condici&oacute;n suficiente. 
    </p><p class="article-text">
        En estas circunstancias parece m&aacute;s elegante plantearnos la conjetura en su proposici&oacute;n negativa: &laquo;No existe vida extraterrestre&raquo;. Y seguir buscando el contraejemplo que, por qu&eacute; no, quiz&aacute;s venga con la demostraci&oacute;n irrefutable &mdash;debajo del brazo, el ala, la aleta o la antena&mdash; de que la vida en el Universo es un imperativo categ&oacute;rico*.
    </p><p class="article-text">
        <em>* La vida como imperativo categ&oacute;rico es una idea que le o&iacute; por primera vez al Dr. Juan P&eacute;rez Mercader. Sin entrar en detalles (y que venga Juan y me corrija) este aserto subyace, seg&uacute;n sus defensores, en la propia estructura de las leyes f&iacute;sicas y en el valor de las constantes universales.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emilio J. Alfaro Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/conjetura-vida_132_9993398.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Mar 2023 20:15:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La conjetura de la vida]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Divulgación científica,Planeta,Matemáticas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Formación de estrellas, planetas y vida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/formacion-estrellas-planetas-vida_132_9908297.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/063514be-c3ee-4913-a8d3-d08e1e5f198b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Formación de estrellas, planetas y vida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La comunidad astronómica internacional tiene ahora a su disposición una gama de colectores e instrumentos que nos surten con datos cada vez más sofisticados y precisos</p><p class="subtitle">La computación neuromórfica de alta velocidad, una realidad cada vez más cercana</p></div><p class="article-text">
        La formaci&oacute;n de estrellas est&aacute; ocurriendo continuamente en nuestro universo. Es, quiz&aacute;s, el proceso f&iacute;sico m&aacute;s relevante en t&eacute;rminos de perpetuaci&oacute;n del cosmos, si obviamos, claro est&aacute;, la propia formaci&oacute;n del mismo. Las estrellas nacen de la contracci&oacute;n del&nbsp;gas interestelar, evolucionan como una central de fusi&oacute;n nuclear autorregulada y mueren con variada espectacularidad, pero siempre devolviendo &nbsp;al medio un material enriquecido en elementos pesados &nbsp;a partir del cu&aacute;l el ciclo de formaci&oacute;n y muerte se reinicia.&nbsp;Las nubes de gas m&aacute;s fr&iacute;as &mdash;las nubes moleculares&mdash; en equilibrio din&aacute;mico, pueden sufrir perturbaciones que la lleven a romper ese fr&aacute;gil balance y generar protoestrellas autogravitantes que, bajo ciertas condiciones f&iacute;sicas, se convertir&aacute;n en las maravillosas lucernas que iluminan nuestros cielos nocturnos. 
    </p><p class="article-text">
        El Santo Grial de los astrof&iacute;sicos es la b&uacute;squeda de una teor&iacute;a predictiva de la formaci&oacute;n estelar. Un modelo que, conociendo la masa, densidad, composici&oacute;n qu&iacute;mica y temperatura de la nube, nos permitiera inferir la proporci&oacute;n de la masa del gas convertida en estrellas, la frecuencia con &nbsp;que aparecen las diferentes masas estelares y el patr&oacute;n de la distribuci&oacute;n espacial y en velocidad de las estrellas reci&eacute;n nacidas. En fin, un sue&ntilde;o.&nbsp;Estamos a&uacute;n muy lejos de esta meta y no porque no le pongamos empe&ntilde;o, sino porque intervienen una gran cantidad de mecanismos f&iacute;sicos de diferente naturaleza, imbricados unos dentro de otros, que hacen imposible la formulaci&oacute;n de un sistema din&aacute;mico que contenga toda la f&iacute;sica envuelta en este proceso. 
    </p><p class="article-text">
        La formaci&oacute;n de planetas, la generaci&oacute;n de un sistema planetario que puede acompa&ntilde;ar a la estrella durante toda su vida, tambi&eacute;n ocurre durante la primera fase del nacimiento de la estrella. As&iacute;, la posible vida, su soporte planetario y su fuente energ&eacute;tica, descansan y se desarrollan en el propio proceso de la formaci&oacute;n estelar. 
    </p><p class="article-text">
        No creo que necesitemos m&aacute;s argumentos para justificar el inter&eacute;s de los astr&oacute;nomos en formular modelos cada vez m&aacute;s complejos que nos permitan, si no predecir, al menos explicar el conjunto de datos observacionales obtenidos con los nuevos telescopios. 
    </p><h3 class="article-text">Una nueva y excitante ventana al cosmos</h3><p class="article-text">
        La variedad de mecanismos f&iacute;sicos que interact&uacute;an en el proceso de formaci&oacute;n estelar emiten la mayor parte de su energ&iacute;a electromagn&eacute;tica &mdash;su luz&mdash; en diferentes rangos de longitudes de onda. El gas emite en un amplio intervalo de frecuencias&nbsp;de radio, con longitudes de onda que van desde decenas de cent&iacute;metros hasta d&eacute;cimas de mil&iacute;metro. El proceso de contracci&oacute;n de las estrellas, hasta la ignici&oacute;n del hidr&oacute;geno en su n&uacute;cleo, se observa en el rango infrarrojo cercano (intervalo de la micra a la decena de micras). Una vez la estrella se ha convertido en el reactor nuclear que insufla luz y energ&iacute;a a sus planetas, y enciende nuestras noches, centra su emisi&oacute;n en el denominado rango &oacute;ptico&nbsp;&mdash;luz visible&mdash; que dependiendo de la masa estelar tendr&aacute; su pico en el ultravioleta o en el rojo, siempre y cuando haya dispersado el remanente del&nbsp;gas donde se han formado. Si todav&iacute;a contin&uacute;a embebida en su cuna gaseosa observaremos el polvo en el infrarrojo medio (decenas a centenas de micras) y a la estrella en el infrarrojo cercano. 
    </p><p class="article-text">
        A la necesidad de cubrir los diferentes rangos de frecuencia &mdash;casi todo el espectro electromagn&eacute;tico&mdash; se unen otros requisitos&nbsp;como: la sensibilidad (m&iacute;nimo de luz que podemos detectar), la resoluci&oacute;n espacial (distancia m&iacute;nima de separaci&oacute;n entre dos objetos distinguibles), y el tipo de informaci&oacute;n que queremos (imagen o espectro). La mayor&iacute;a de los planetas extrasolares conocidos lo han sido a trav&eacute;s de t&eacute;cnicas espectrosc&oacute;picas, que permiten detectar variaciones de velocidad de la estrella debida a la presencia de uno o varios planetas. Dada la peque&ntilde;a masa de los planetas en relaci&oacute;n con la de la estrella, los cambios de velocidad est&aacute;n en el rango de &nbsp;los metros por segundo, una resoluci&oacute;n espectral que no es f&aacute;cil de conseguir y que ha requerido el concurso de lo mejor de nuestra tecnolog&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La comunidad astron&oacute;mica internacional tiene ahora a su disposici&oacute;n una gama de colectores e instrumentos que nos&nbsp;surten con datos cada vez m&aacute;s sofisticados y precisos. ALMA, un conjunto de radiotelescopios situado en la meseta andina, analiza los discos protoplanetarios con un lujo de &nbsp;detalle impensable hasta hace unos pocos a&ntilde;os. El observatorio de Calar Alto, en Almer&iacute;a, dispone de uno de los mejores espectr&oacute;grafos &mdash;CARMENES&mdash; para la detecci&oacute;n de planetas en otras estrellas, que est&aacute; proporcionando resultados espectaculares. Pero la joya de la corona, el <em>tour de force</em>&nbsp;&nbsp;del &nbsp;estudio de los procesos de formaci&oacute;n estelar que tienen su pico de emisi&oacute;n en el infrarrojo, proviene otra vez de la astronom&iacute;a espacial. El telescopio <em>James Webb</em> est&aacute; enviando im&aacute;genes no solo &uacute;tiles sino de una belleza espectacular que seguramente generar&aacute;n nuevas vocaciones astron&oacute;micas entre los j&oacute;venes, como ya hizo su antecesor el telescopio espacial <em>Hubble</em>. 
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, estamos de suerte, la pl&eacute;yade de instrumentos de nueva generaci&oacute;n parecen anticiparnos que podremos establecer importantes constricciones observacionales&nbsp;a los modelos de formaci&oacute;n estelar, pero, sobre todo, nos aseguran el disfrute de la observaci&oacute;n del cielo con una nueva y excitante ventana al cosmos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emilio J. Alfaro Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/formacion-estrellas-planetas-vida_132_9908297.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Feb 2023 19:28:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Planeta,Astronomía,Andalucía,Divulgación científica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Universo desde Sevilla: la Agencia Espacial Española]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/universo-sevilla-agencia-espacial-espanola_132_9812373.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/181c157e-c73f-40c5-825b-8d9db586eeb2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Universo desde Sevilla: la Agencia Espacial Española"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No debemos negar que es un excelente acicate, una inyección de optimismo que ayuda a ponernos manos a la obra sabiendo que el trabajo realizado ha sido reconocido</p><p class="subtitle">El aterrizaje de la Agencia Espacial sitúa a Sevilla como “ciudad de oportunidades” para los futuros ingenieros
</p></div><p class="article-text">
        El Consejo de Ministro acord&oacute;, el pasado 5 de diciembre, <a href="https://www.eldiario.es/sevilla/sevilla-elegida-sede-agencia-espacial-espanola_1_9770437.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ubicar la Agencia Espacial Espa&ntilde;ola (AEE) en la ciudad de Sevilla.</a> Veinti&uacute;n municipios se hab&iacute;an postulado para albergar la AEE. La competencia hab&iacute;a sido dura. Sin embargo, para la mayor&iacute;a de los integrantes del Foro Aeroespacial de Sevilla las expectativas eran muy altas, dados los excelentes mimbres con que se hab&iacute;a construido el cesto de la candidatura. La resoluci&oacute;n gubernamental ha generado una ola de alegr&iacute;a y optimismo en la ciudad. &iquest;Tenemos motivos para esta euforia? &iquest;Qu&eacute; representa realmente ser sede de la AEE? &iquest;Ya est&aacute; todo hecho? La respuesta a la &uacute;ltima interrogante es muy clara: ni mucho menos. La concesi&oacute;n de la sede de la AEE a la ciudad no es el colof&oacute;n de un proceso, sino el comienzo ilusionante de una andadura cuyas alforjas deben estar cargadas de trabajo, trabajo y m&aacute;s trabajo.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s del anuncio de la resoluci&oacute;n, <a href="https://www.eldiario.es/sevilla/aterrizaje-agencia-espacial-convierte-sevilla-ciudad-oportunidades-futuros-ingenieros_1_9775092.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el alcalde&nbsp;detall&oacute; los beneficios econ&oacute;micos que Sevilla espera de la llegada de la AEE a la ciudad. </a>Francamente son espectaculares y esperanzadores y, lo que es m&aacute;s importante, realistas, creo, sin embargo, que estos r&eacute;ditos son solo la punta del iceberg de un desarrollo de Sevilla y Andaluc&iacute;a que va m&aacute;s all&aacute; de unas ganancias econ&oacute;micas a medio y corto plazo. La ciudad y la regi&oacute;n est&aacute;n en posici&oacute;n de convertirse en uno de los focos m&aacute;s relevantes de la investigaci&oacute;n y desarrollo de tecnolog&iacute;a espacial en el sur de Europa. &iquest;Todo esto por tener la sede de la AEE en Sevilla? Evidentemente, no. Podemos hacerlo aunque la AEE estuviera localizada en cualquier otra ciudad espa&ntilde;ola. Sin embargo, no debemos negar que es un excelente acicate,&nbsp;una inyecci&oacute;n de optimismo que ayuda a ponernos manos a la obra, sabiendo que el trabajo realizado ha sido reconocido por nuestra administraci&oacute;n nacional y que la municipalidad y el gobierno aut&oacute;nomo, aunque de distinto signo pol&iacute;tico, han sabido ir de la mano arropando una candidatura con un fort&iacute;simo respaldo ciudadano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n espacial es cara, necesita de fuertes inversiones que en la mayor&iacute;a de los casos solo pueden proceder del erario p&uacute;blico, pero tambi&eacute;n es cierto que procura un riqu&iacute;simo retorno en al menos cuatro aspectos: a) innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica, con el dise&ntilde;o de nuevas soluciones t&eacute;cnicas aplicables a otros campos del saber y a otros problemas de la sociedad actual; b) generaci&oacute;n y desarrollo de un tejido empresarial, con un alto valor a&ntilde;adido y gran capacidad de crear riqueza; c) resultados cient&iacute;ficos en la frontera del conocimiento;&nbsp;y&nbsp;d)&nbsp;un intangible que eleva a la sociedad, que apoya y sufraga esta investigaci&oacute;n, a unos niveles de autoestima que le permiten abordar nuevas aventuras con ilusi&oacute;n y altas expectativas de &eacute;xito. S&iacute;, est&aacute; en nuestras manos hacer que la ciudad y la regi&oacute;n incorporen estos retornos a su pol&iacute;tica econ&oacute;mica y social, y este reto no es solo para los poderes p&uacute;blicos sino que emplaza a toda la ciudadan&iacute;a a remar en la misma direcci&oacute;n y sentido.&nbsp;
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                Visitantes a la entrada del Museo Casa de la Ciencia de Sevilla                            </span>
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        La<a href="https://www.casadelaciencia.csic.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Casa de la Ciencia de Sevilla</a> quiso aportar su grano de arena a esta aventura y organiz&oacute; un ciclo de conferencias que desde el t&iacute;tulo de <em>El Universo desde Sevilla</em> ya dejaba entrever su principal objetivo.&nbsp;El ciclo ha incorporado a cuatro &ldquo;sevillanos&rdquo; (nacidos, formados o trabajando en Sevilla) que han dado una visi&oacute;n de conjunto de algunos retos cient&iacute;ficos y tecnol&oacute;gicos que actualmente se abordan desde Sevilla y Andaluc&iacute;a, y que han dado lugar a empresas nacidas de la academia que, con gran riesgo patrimonial, incluso del peculio personal, est&aacute;n tejiendo nuestro entramado empresarial en el &aacute;mbito espacial. La &uacute;ltima conferencia tuvo lugar el 13 de diciembre y fue impartida por Rafael Guzm&aacute;n, fundador y CTO de SATLANTIS, catedr&aacute;tico de la Universidad de Florida y recientemente propuesto como Profesor de Investigaci&oacute;n del CSIC. Rafa a&uacute;na liderazgo cient&iacute;fico y emprendimiento, un claro ejemplo de lo que hemos expuesto m&aacute;s arriba; la construcci&oacute;n de una econom&iacute;a cuya base y estandarte sea el conocimiento cient&iacute;fico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa misma semana recibimos otra buena noticia, Sevilla fue elegida capital&nbsp;europea de las ciudades Ariane para 2024, una especie de capitalidad europea del espacio. Un diciembre pleno de ilusionantes novedades. La Casa de la Ciencia se congratula de estos &eacute;xitos y se pone a disposici&oacute;n de las autoridades responsables para llevar a buen t&eacute;rmino los objetivos propuestos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Enhorabuena a todos&nbsp;y, una vez hayamos apurado el merecido brindis, a trabajar para no dejar pasar estas oportunidades.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emilio J. Alfaro Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/universo-sevilla-agencia-espacial-espanola_132_9812373.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Dec 2022 05:02:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Espacio,Agencia Espacial Europea,Astrología,Ciencia,Sevilla]]></media:keywords>
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