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    <title><![CDATA[elDiario.es - Marcos García Santonja]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/marcos-garcia-santonja/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Marcos García Santonja]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Joaquín Sabina se despide de los escenarios en el concierto más importante de su vida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/joaquin-sabina-despide-escenarios-concierto-importante-vida_129_12806322.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b68f8e21-fa0e-43ce-89c2-c1c0827ffc3c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1131568.jpg" width="1920" height="1080" alt="Joaquín Sabina se despide de los escenarios en el concierto más importante de su vida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El artista dice adiós a su carrera musical en los escenarios en el Movistar Arena de Madrid. Rodeado de su banda y de su público hace un emotivo repaso a su trayectoria profesional y se reencuentra con su Madrid, un Madrid entregado al final del mejor letrista vivo en español
</p><p class="subtitle">El último vals de Joaquín Sabina: sus músicos y amigos cuentan qué supone el adiós del artista a los escenarios</p></div><p class="article-text">
        A nadie le gusta una despedida pero a todo el mundo le gusta decir &ldquo;yo estuve all&iacute;&rdquo;. Los fans de Sabina no quieren o&iacute;r hablar de ning&uacute;n retiro de los escenarios, pero eso es compatible con presumir de haber estado en su final. Y, aunque hoy lamentan un futuro sin conciertos de su artista preferido, dentro de no mucho tiempo ser&aacute;n esas mismas personas las que cuenten una y otra vez a sus hijos, nietos, amigas, vecinas y compa&ntilde;eros de trabajo que la emoci&oacute;n fue total, que vaya maravilla, menudo privilegio, y a continuaci&oacute;n har&aacute;n un gesto de tristeza, o se encoger&aacute;n de hombros, quiz&aacute;s solo hagan una mueca, pero elocuente: &ldquo;Es lo que hay&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Este concierto en Madrid es el &uacute;ltimo de mi vida y por lo tanto es el m&aacute;s importante, porque es el que voy a recordar&rdquo;, dijo Sabina sobre el escenario. Por eso los habituales selfies y fotos de recuerdo ten&iacute;an, en este caso, un tinte tr&aacute;gico. Los fans se colocaban ante la c&aacute;mara con un aire de tristeza, sabedores ellos y ellas de posar (quiz&aacute;s) por &uacute;ltima vez frente a un escenario de Joaqu&iacute;n Sabina. Este domingo el Movistar Arena de Madrid acog&iacute;a el &uacute;ltimo (en teor&iacute;a) concierto de la vida de Joaqu&iacute;n Sabina. Era el concierto n&uacute;mero 71 de la gira<em> </em><a href="https://holayadioslagira.es/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Hola y adi&oacute;s</em></a>. Una gira a la que ya le quedaba poco &ldquo;hola&rdquo;. Como dijo Sabina: &ldquo;Solo adi&oacute;s&rdquo;, entre lamentos de los asistentes. Desde el principio, desde que se anunci&oacute; esta gira, el mensaje fue claro: iba a ser una despedida, un viaje emocional, un homenaje a la carrera del artista de &Uacute;beda. Un viaje que se cierra en Madrid pero que ha pasado por ciudades de Espa&ntilde;a y de todo el mundo, como Buenos Aires, Montevideo y Nueva York.
    </p><p class="article-text">
        Pero el final solo pod&iacute;a ser en Madrid. Su Madrid, el que le recibi&oacute; con una ovaci&oacute;n cerrada para acompa&ntilde;arle en este final. Un Madrid al que Sabina ha cantado, un Madrid al que ha ayudado a dar forma, a construir una narrativa. A crear lo que muchos entienden por Madrid, su esencia, si es que eso existe. Madrid es Madrid gracias a las frases de las canciones de Sabina. Por eso el principio del final ten&iacute;a sentido empezarlo contando <em>Yo me bajo en Atocha. </em>
    </p><h2 class="article-text">El camino al adi&oacute;s</h2><p class="article-text">
        Al gui&ntilde;o a Madrid le siguieron las canciones <em>L&aacute;grimas de marmol, Lo niego todo, Mentiras Piadosas y Ahora que... </em>Sabina estaba emocionado y es algo que se ha notado desde el comienzo: &ldquo;Sin vosotros las canciones no existen&rdquo;. En el fondo todo va de su legado: &ldquo;C&oacute;mo mis canciones han conseguido de un modo misterioso colarse en la memoria emocional de varias generaciones&rdquo;. Las letras de Sabina est&aacute;n ya confundidas y entremezcladas con el acervo popular. Es la &uacute;ltima vez que Sabina canta sobre un escenario aquello de <em>&ldquo;yo no quiero domingos por la tarde</em>&rdquo; o &ldquo;<em>que el fin del mundo te pille bailando</em>&rdquo;, pero lo verdaderamente importante es que esas letras se seguir&aacute;n cantando, se convertir&aacute;n en topicazos que con el paso del tiempo la gente no sabr&aacute; ni de d&oacute;nde vienen, ser&aacute;n de todos y eso tendr&aacute; algo de injusto pero tambi&eacute;n de legado. As&iacute; funciona el lenguaje.  
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                    alt="MADRID, 30/11/2025.- El músico y cantante Joaquín Sabina durante el concierto que ha ofrecido hoy domingo en el Movistar Arena, en Madrid."
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            <span class="title">
                MADRID, 30/11/2025.- El músico y cantante Joaquín Sabina durante el concierto que ha ofrecido hoy domingo en el Movistar Arena, en Madrid.                            </span>
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        El cantante se sent&iacute;a arropado. Y lo agradec&iacute;a, a los amigos &ldquo;de M&eacute;xico, de Argentina de Estados Unidos&rdquo;. Esa nostalgia le vali&oacute; para introducir lo que &eacute;l llam&oacute; &ldquo;canciones antiguas&rdquo;. Dice que es la segunda que escribi&oacute;, hace m&aacute;s de 40 a&ntilde;os. Aunque por la acogida que tuvo entre el p&uacute;blico, por la capacidad para emocionar y hacer sentir al p&uacute;blico, podr&iacute;a haber sido escrita hace apenas una semana. Se refer&iacute;a a <em>Calle Melancol&iacute;a,</em> una de las m&aacute;s coreadas y cantadas por los asistentes. 
    </p><p class="article-text">
        Sabina y su banda sab&iacute;an el simbolismo de cada gesto, de cada palabra bien o mal dicha. A pesar de la emoci&oacute;n, de la presi&oacute;n de saberse ante un final, ante algo hist&oacute;rico, la capacidad musical de Sabina y de sus compa&ntilde;eros fue muy alta. Desde el principio hubo conexi&oacute;n con el p&uacute;blico y a pesar de ser un concierto de m&aacute;s de dos horas ese hilo emocional que une al cantautor y a la gente se mantuvo intacto. La siguiente canci&oacute;n fue <em>19 d&iacute;as y 500 noches</em>, otra que queda para siempre en la cultura musical y popular espa&ntilde;ola. El p&uacute;blico, entregado y obviando en ese momento que aquello fuera una despedida, empez&oacute; a bailar. 
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;A un cielo cada vez m&aacute;s lejano y m&aacute;s alto&rdquo;</h2><p class="article-text">
        El de &Uacute;beda aprovech&oacute; las canciones &ldquo;<em>&iquest;Qui&eacute;n me ha robado el mes de abril?&rdquo;</em> y &ldquo;<em>M&aacute;s de cien mentiras&rdquo; </em>para presentar, por &uacute;ltima vez, a su banda: Antonio Garc&iacute;a de Diego (guitarra, teclado y arm&oacute;nica); Jaime As&uacute;a y Borja Montenegro (guitarras); Josemi Sagaste (saxo, clarinete, flauta travesera, percusi&oacute;n y teclados); Pedro Barcel&oacute; (bater&iacute;a); y Laura G&oacute;mez Palma (bajo). Tambi&eacute;n, al resto del equipo que ha hecho posibles los conciertos: &ldquo;Nosotros no somos solo a los que se ve en el escenario&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde que empec&eacute; a escribir canciones siempre tuve varias fantas&iacute;as y en esta &uacute;ltima gira no quer&iacute;a quedarme con esas fantas&iacute;as dentro, quer&iacute;a realizarlas sobre el escenario&rdquo;. En el fondo era una forma de dar paso a unas cuantas canciones sin &eacute;l. &ldquo;Cuando acababa una canci&oacute;n amorosa, dulce, pensaba en c&oacute;mo quedar&iacute;a en los labios de una mujer...&rdquo;. Tambi&eacute;n a&ntilde;adi&oacute;: &ldquo;Cuando se me ocurr&iacute;a un rock and roll... pensaba c&oacute;mo quedar&iacute;a en la voz de un verdadero rockero&rdquo;. Es algo que hace habitualmente en los conciertos para tomarse un descanso, mientras la cantante Mara Barros le coge el testigo para interpretar <em>Camas Vac&iacute;as</em> y hace lo propio Jaime As&uacute;a con <em>Pacto entre caballeros</em>. 
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                El músico y cantante Joaquín Sabina durante el concierto que ha ofrecido hoy domingo en el Movistar Arena, en Madrid.                            </span>
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        Con Sabina ya de vuelta, uno de los momentos m&aacute;s emocionantes y de entrega con el p&uacute;blico ha sido cantando uno de sus temas m&aacute;s emotivos<em>: </em>&ldquo;Todos los que vivimos en Madrid somos <em>Peces de ciudad</em>&rdquo;. Y el homenaje segu&iacute;a, en un viaje que conectaba con sus fans: &ldquo;Una noche ya, hace bastantes a&ntilde;os, paseando por Madrid con Chavela Vargas, ella me cont&oacute; que viv&iacute;a en el<em> Bulevar de los sue&ntilde;os rotos</em>. Yo pens&eacute; que aquello merec&iacute;a una canci&oacute;n... Y lo m&aacute;s curioso de la historia es que, antes de que nadie la escuchara, tuve la ocasi&oacute;n de cant&aacute;rsela a Chavela, los dos solos&rdquo;. Ovaci&oacute;n cerrada. 
    </p><p class="article-text">
        Antes de intepretar una de sus canciones m&aacute;s m&iacute;ticas, <em>Y sin embargo</em>, Sabina sigui&oacute; relatando su memoria musical. &ldquo;Las musas no vienen cuando uno las llama&rdquo;. Cont&oacute; que cuando era un adolescente algo son&oacute; en la radio de su madre. Fue la copla <em>&ldquo;Y sin embargo te quiero&rdquo;</em>. &ldquo;Siempre que la canto me gusta hacerle un homenaje a la copla que inspir&oacute; mi canci&oacute;n&rdquo;. Y as&iacute; fue: Mara Barros la interpret&oacute; sobre el escenario en uno de los momentos de m&aacute;s poder&iacute;o de la noche. 
    </p><p class="article-text">
        La banda y Sabina siguieron con &ldquo;<em>Noches de boda</em>&rdquo; que hil&oacute; con otras de sus canciones m&aacute;s importantes: <em>Y nos dieron las diez. </em>Una canci&oacute;n que en sus primeros versos dice: &ldquo;Ojal&aacute; que volvamos a vernos&rdquo;. A lo que Sabina, como el que no quiere la cosa, a&ntilde;adi&oacute;: &ldquo;Ojal&aacute;, ojal&aacute;&rdquo;. La verdad es que aquello no pod&iacute;a sonar m&aacute;s a despedida. 
    </p><h2 class="article-text">El adi&oacute;s de Sabina</h2><p class="article-text">
        El final llegaba. Despu&eacute;s del primer falso final, de una pausa m&iacute;nima, Antonio Garc&iacute;a de Diego, su m&uacute;sico m&aacute;s antiguo, volvi&oacute; con &ldquo;<em>La canci&oacute;n m&aacute;s hermosa del mundo</em>&rdquo; y ya, con Sabina y el resto de la banda, lleg&oacute; el cl&iacute;max. Con el simbolismo de <em>&ldquo;Tan joven y tan viejo&rdquo;. </em>La emoci&oacute;n, ya no contenida ni por parte del p&uacute;blico ni por parte de integrantes de la banda, como la cantante Mara Barros, visiblemente emocionada mientras sonaba por &uacute;ltima vez la canci&oacute;n <em>&ldquo;Contigo&rdquo;.</em> Solo Sabina puede conseguir que en 2025 cientos de personas coreen al un&iacute;sono: &ldquo;Y morirme contigo si te matas&rdquo;. Y que eso suene bien. El concierto y la vida musical de Sabina cerr&oacute; con la electricidad de la canci&oacute;n &ldquo;<em>Princesa&rdquo;. </em>Y nada m&aacute;s. Bueno, s&iacute;, su p&uacute;blico en pie, aplaudiendo, llorando, desga&ntilde;itado por lo vivido, agradecido, despidi&eacute;ndose de Sabina, mientras &eacute;l dec&iacute;a en el fundido a negro: &ldquo;Buenas noches, Madrid. Gracias, hasta siempre&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Si algo hemos aprendido escuchando a Sabina es que hay historias de amor que no terminan nunca. Se llevan pegadas a la piel para siempre. De eso va la cultura, la m&uacute;sica, por eso nos contamos historias: porque por dentro hay cosas que no nos podemos sacar, aunque en teor&iacute;a algo haya terminado. La historia de amor de Sabina con su p&uacute;blico no termina con este presunto &uacute;ltimo concierto, ni acabar&aacute; el d&iacute;a de su muerte. Es para siempre. En las despedidas lo &uacute;nico verdaderamente importante es acompa&ntilde;ar al que se va. De eso iba este concierto, que nadie se enga&ntilde;e. De coger de la mano a Sabina por &uacute;ltima vez. Ese es el verdadero acto de amor que sus fans le han dado hoy. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marcos García Santonja]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/joaquin-sabina-despide-escenarios-concierto-importante-vida_129_12806322.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Nov 2025 22:22:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Joaquín Sabina se despide de los escenarios en el concierto más importante de su vida]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Conciertos,Joaquín Sabina,Madrid,Canciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Making of': cómo logró seguir informando elDiario.es, a pesar del apagón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/redaccion/making-off-informo-eldiario-pesar-apagon_132_12256072.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/15f978d4-d3c8-4f7f-8620-af9106ac2ab3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Making of&#039;: cómo logró seguir informando elDiario.es, a pesar del apagón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las horas en las que la redacción de elDiario.es en Madrid contó y vivió el corte de electricidad en primera persona</p></div><p class="article-text">
        Cuando lleg&oacute; el apag&oacute;n, igual que cuando lleg&oacute; la pandemia, como siempre que hay una emergencia y cada vez que hay cat&aacute;strofes, la mayor&iacute;a de ciudadanos (l&oacute;gicamente) se preocupan de lo b&aacute;sico: su seguridad y la de los suyos. El trabajo queda atr&aacute;s y hay incluso normativa que protege a los empleados con un permiso retribuido si no pueden desplazarse al tajo. Hay otros espacios de trabajo que, en lugar de vaciarse, se llenan: comisar&iacute;as, parques de bomberos, plantillas de emergencias en general.
    </p><p class="article-text">
        Los periodistas no somos personal esencial, pero las redacciones tambi&eacute;n se movilizan, muchas veces sin necesidad de llamar a nadie, los compa&ntilde;eros que est&aacute;n a otras cosas se vuelcan en lo &uacute;nico: ayudar en una situaci&oacute;n l&iacute;mite.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El acontecimiento hist&oacute;rico (de esta semana) fue un apag&oacute;n. Las redacciones de elDiario.es en toda Espa&ntilde;a pusieron en marcha un peri&oacute;dico sin tel&eacute;fonos, sin electricidad, por supuesto sin wifi. &iquest;C&oacute;mo sigue funcionando en esas condiciones un medio de comunicaci&oacute;n digital? Funciona con dificultad, pero acaba saliendo porque la redacci&oacute;n, las redacciones, de elDiario.es saca lo mejor de s&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        La sede central en Madrid est&aacute; en Callao, en el Palacio de la Prensa, en pleno centro. Los compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras que estaban en ese momento trabajando all&iacute; reaccionaron como lo har&iacute;a cualquiera en casa: &ldquo;&iquest;Se ha ido la luz? &iquest;Es solamente aqu&iacute; o en todo en el edificio?&rdquo; 
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                    alt="Las pantallas de Callao en negro a las 12:33 del 28 de abril de 2025, hora del apagón"
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            <span class="title">
                Las pantallas de Callao en negro a las 12:33 del 28 de abril de 2025, hora del apagón                            </span>
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        Los neones de Callao apagados dieron pistas de que era un problema general, de toda la calle, tal vez de la ciudad entera. A&uacute;n funcionaban algunas antenas y por los grupos de mensajer&iacute;a de Telegram que tenemos con todas nuestras ediciones territoriales empezaron a llegar mensajes que anticipaban lo que ven&iacute;a: hab&iacute;an ca&iacute;do Santiago, Zaragoza, Andaluc&iacute;a, dicen que tambi&eacute;n Portugal&hellip;  
    </p><p class="article-text">
        Pasaron los minutos, los tel&eacute;fonos dejaron de tener acceso a la red, un compa&ntilde;ero puso una radio anal&oacute;gica (el cl&aacute;sico transistor 100% a pilas de los que solo existen dos en la redacci&oacute;n) y la noticia se empez&oacute; a conocer. 
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            <span class="title">
                Mensajes de Telegram del grupo de responsables de Ediciones territoriales de elDiario.es en el momento del apagón                            </span>
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        El apag&oacute;n era mucho m&aacute;s grande de lo que nadie pudiera imaginar, afectando tambi&eacute;n a otros pa&iacute;ses. Las radios manten&iacute;an la antena gracias a sus propios sistemas, pero elDiario.es no cuenta con los recursos que habitualmente tiene para contar noticias. &iquest;Entonces? Entonces aparece una primera luz: el apag&oacute;n afecta solo a la pen&iacute;nsula. O, lo que es lo mismo, no afecta a las islas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A las 12.44 se realiza la primera llamada desde Callao a Gran Canaria, a la redacci&oacute;n de Canarias Ahora, nuestra cabecera asociada. All&iacute; su director, Carlos Sosa, pone a su gente a trabajar. 
    </p><p class="article-text">
        Las compa&ntilde;eras D&aacute;cil Jim&eacute;nez, desde Tenerife, y Jennifer Jim&eacute;nez, desde Gran Canaria, llevaron la portada y el minuto a minuto. La llamada dura 12 minutos. <a href="https://www.eldiario.es/politica/espana-sufre-apagon-electrico-pais_1_12253286.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La primera noticia informando del apag&oacute;n es publicada a las 12.50 horas.</a>
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            <span class="title">
                La redacción de elDiario.es trabajando durante el apagón                            </span>
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        A las 13.13 se produce la llamada desde Callao a Palma. Angy Galv&iacute;n, la directora de la edici&oacute;n de elDiario.es en Balears, asume la portada. Ellas, y tambi&eacute;n Natalia Chientarolli &ndash;enviada especial a Roma para cubrir la muerte del papa Francisco&ndash;, ten&iacute;an conexi&oacute;n a Internet y dan salida a la informaci&oacute;n que vamos recabando en todas las redacciones del peri&oacute;dico. 
    </p><p class="article-text">
        La gente que en ese momento estaba en la redacci&oacute;n comenz&oacute; a escribir a mano, con bol&iacute;grafo y papel, un texto con lo b&aacute;sico que en ese momento estaba confirmado y se dict&oacute; por tel&eacute;fono a la compa&ntilde;era de Canarias que ten&iacute;a acceso a Internet para que lo publicara. Poco despu&eacute;s (desde el m&oacute;vil de otra compa&ntilde;era del departamento de Comercial que tambi&eacute;n funcionaba), se mand&oacute; a Canarias una versi&oacute;n m&aacute;s ampliada. 
    </p><p class="article-text">
        Con estas pocas manos y con las de alg&uacute;n trabajador que s&iacute; manten&iacute;a su acceso a red en Madrid se comenz&oacute; a intentar informar, sin ninguna certeza de que hubiera alguien al otro lado. Varios compa&ntilde;eros de la redacci&oacute;n se lanzaron a la calle: al aeropuerto, a las estaciones, <a href="https://www.eldiario.es/madrid/apagon-autobuses-madrid-llenos-linea-turisticos-ruta-habitual_1_12254543.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">incluso a un bus tur&iacute;stico.</a>
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                La redacción de elDiario.es trabajando durante el apagón                            </span>
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        Llegaron compa&ntilde;eras y compa&ntilde;eros que estaban teletrabajando,&nbsp;incluso alguna que estaba de vacaciones siguiendo el mandamiento no escrito de que en situaciones as&iacute; nuestro sitio natural es la redacci&oacute;n. Profesionales de todas las secciones del peri&oacute;dico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La estrategia es b&aacute;sica: contar lo que est&aacute; pasando en lugares que son clave para el funcionamiento normal de cualquier ciudad. Estaciones de tren y hospitales, principalmente. Hubo periodistas que se fueron a la calle sin saber muy bien qu&eacute; se iban a encontrar: a grabar v&iacute;deo, a grabar audios, a buscar testimonios que reflejaran la realidad alterada que todos vivimos en esas horas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En mitad del trabajo, alguien pens&oacute; en el avituallamiento, porque entre todas las incertidumbres hab&iacute;a una fundamental: no sab&iacute;amos cu&aacute;nto iba a durar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La primera comitiva que baj&oacute; al s&uacute;per estuvo comedida,&nbsp;fue un intento honesto de alimentarse sanamente, con s&aacute;ndwiches adaptados a todos los gustos y condiciones, fruta, incluso. Horas despu&eacute;s, la realidad se impuso: embutidos, quesos, fuet, chocolatinas, gominolas, regaliz&hellip; Los podcast y las series nos hab&iacute;an contado c&oacute;mo ser&iacute;a el gran apag&oacute;n, en la redacci&oacute;n de elDiario.es fue, sobre todo, azucarado.
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                    alt="La comida sana que compramos en elDiario.es para sobrevivir al gran apagón"
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            <span class="title">
                La comida sana que compramos en elDiario.es para sobrevivir al gran apagón                            </span>
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        Con semejantes herramientas, pocas para un medio digital, elDiario.es cont&oacute; la par&aacute;lisis del pa&iacute;s durante horas: emit&iacute;amos desde Baleares, desde Canarias y desde un ordenador en Roma. Las delegaciones fueron esenciales y cuando una parte del pa&iacute;s se iba recuperando, primero Euskadi, despu&eacute;s Andaluc&iacute;a y Catalunya, se pusieron manos a la obra. 
    </p><p class="article-text">
        En la redacci&oacute;n de Callao un peque&ntilde;o grupo de periodistas aguant&oacute; (a oscuras) hasta &uacute;ltima hora para intentar retomar la normalidad. En otras zonas de la Comunidad de Madrid y de la capital la luz fue llegando por la tarde. A las 19:41 la portada de elDiario.es volvi&oacute; a gestionarse desde la Comunidad de Madrid, pero no desde Callao.
    </p><p class="article-text">
        Mientras otros medios ubicados en la Gran V&iacute;a celebraban la llegada de la luz, en el Palacio de la Prensa segu&iacute;amos con una linterna y la cobertura que llegaba a ratos. &iquest;Pudo ser el &uacute;ltimo edificio de la calle en tener electricidad? Es otra de las grandes preguntas que deja en el aire el apag&oacute;n.&nbsp;
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                    alt="Esperando la comparecencia de Pedro Sánchez a las 22.00 desde la redacción"
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            <span class="title">
                Esperando la comparecencia de Pedro Sánchez a las 22.00 desde la redacción                            </span>
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            <span class="title">
                Marcos García Santonja e Izaskun Pérez intentando sacar adelante Un tema Al Día                            </span>
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        En la redacci&oacute;n de elDiario.es vimos encenderse los neones de Callao, pero no los ordenadores. El resto de la portada vio la luz, ya de madrugada, desde nuestras casas.
    </p><p class="article-text">
        Gracias infinitas a los compa&ntilde;eros que hicieron posible el &ldquo;Periodismo, a pesar de todo&rdquo;. &nbsp; 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marcos García Santonja]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/redaccion/making-off-informo-eldiario-pesar-apagon_132_12256072.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Apr 2025 10:14:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Making of': cómo logró seguir informando elDiario.es, a pesar del apagón]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Apagón]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Puede un abrigo intercambiado abrirte una puerta a otra vida? Las 24 horas en que creí que había perdido el mío]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/abrigo-intercambiado-abrirte-puerta-vida-24-horas-crei-habia-perdido_129_12109803.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/953f6602-c9fa-4170-a33e-9452f9c6125b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Puede un abrigo intercambiado abrirte una puerta a otra vida? Las 24 horas en que creí que había perdido el mío"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A mí todo esto me recordó a un concepto del mundo de Harry Potter: “La varita escoge al mago”. Es cierto que en ese universo las varitas son más fieles que lo que lo son los abrigos en el nuestro</p></div><p class="article-text">
        Son las siete de la tarde y en la redacci&oacute;n de elDiario.es en Madrid muchos periodistas teclean sus art&iacute;culos del d&iacute;a siguiente y otros, como yo, empiezan a desfilar camino a casa. Estaba recogiendo mis cosas, fui a por mi abrigo y, cuando me lo puse, algo pas&oacute;. Aquello no funcionaba. Sin encontrar una gran explicaci&oacute;n supe que aquel no era mi abrigo. Pregunt&eacute; a compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras presentes si me quedaba peque&ntilde;o. Insistieron en que no notaban nada, pero yo lo ten&iacute;a claro. Llegu&eacute; a lo que para m&iacute; fue la prueba total: una cremallera que yo nunca hab&iacute;a visto. Supe lo que hab&iacute;a pasado: alguien se hab&iacute;a llevado mi abrigo por error a casa y all&iacute; estaba el de esa persona. R&aacute;pidamente envi&eacute; un correo que se titulaba 'Abrigos intercambiados'. Esto es lo que escrib&iacute;:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;Hola, Hola! Creo que alguien se ha equivocado y se ha llevado mi abrigo y que aqu&iacute;, en la redacci&oacute;n, se ha quedado el suyo. Es un abrigo negro&nbsp;uniqlo. Son casi id&eacute;nticos, pero al probarme yo el que est&aacute; aqu&iacute; he notado algo raro y s&iacute;, tiene alg&uacute;n detalle diferente al m&iacute;o&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Llov&iacute;a ligeramente, hac&iacute;a fr&iacute;o, y aun as&iacute; decid&iacute; irme a casa sin abrigo, no fuera a ser que la persona que lo hab&iacute;a confundido se pasara por la redacci&oacute;n a buscarlo y no lo encontrara en su sitio. Entonces tendr&iacute;amos un problema por partida doble. Era mejor que yo fuera el &uacute;nico afectado.
    </p><p class="article-text">
        Pasaron las horas de trabajo del d&iacute;a siguiente y no hubo noticia. Insist&iacute; con un segundo correo. &ldquo;Lo mand&eacute; muy tarde, puede que ayer esa persona desconectara del trabajo&rdquo;, pens&eacute;. Pero nada. Prob&eacute;, enfadado, con un mensaje en un grupo que tenemos en Telegram con pr&aacute;cticamente toda la redacci&oacute;n de elDiario.es. Ni rastro de mi abrigo. Al final de esa jornada, que teletrabaj&eacute;, decid&iacute; acudir al lugar de los hechos. Volv&iacute; a la redacci&oacute;n, a ver si encontraba alguna pista. Intent&eacute; ser sigiloso, porque me tem&iacute;a lo peor. Y as&iacute; fue: all&iacute; estaba mi abrigo, que result&oacute; ser el que yo hab&iacute;a dejado abandonado el d&iacute;a anterior. Nunca nadie se lo llev&oacute;, nunca hubo dos abrigos. Solo uno, el m&iacute;o, que yo no reconoc&iacute; como m&iacute;o un martes pero que un mi&eacute;rcoles encajaba a la perfecci&oacute;n. Ya no me estaba peque&ntilde;o y la cremallera hab&iacute;a estado siempre ah&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Es f&aacute;cil imaginar las risas que esto gener&oacute; entre mis compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras. Es dif&iacute;cil, en cambio, resumir todo lo que pas&oacute; en las siguientes horas. Por supuesto, me sent&iacute; rid&iacute;culo, torpe y sent&iacute; y pens&eacute; un: &ldquo;Tierra, tr&aacute;game&rdquo;, pero agradezco que todo lo que me lleg&oacute; fue cari&ntilde;o (m&aacute;s que nunca) y complicidad. Adem&aacute;s de risas, me llegaron algunas ideas que han sido el punto de partida de este texto. Porque una semana despu&eacute;s el tema coleaba, y eso me dio que pensar. Por ejemplo, mi compa&ntilde;ero y jefe de ciencia de elDiario.es, Antonio Mart&iacute;nez Ron, que adem&aacute;s de intentar explorar qu&eacute; le pas&oacute; a mi cerebro en esas 24 horas, me solt&oacute; casi el mayor piropo que nadie me puede decir: &ldquo;Esto es de art&iacute;culo de Mill&aacute;s&rdquo;. Digo 'casi' porque el piropo total ser&iacute;a escribir un art&iacute;culo como &eacute;l, no protagonizarlo.
    </p><p class="article-text">
        No pretendo escribir algo a la altura de Juan Jos&eacute; Mill&aacute;s, pero este comentario s&iacute; fue una forma de hacerme pensar en lo que hab&iacute;a detr&aacute;s de toda esta historia. Sin duda algo relacionado con el cerebro, pero tambi&eacute;n cultural. Vinculado al mundo de las ideas. La jefa de cultura de elDiario.es, Elena Cabrera, me dijo esto cuando le cont&eacute; la historia: &ldquo;Los abrigos eligen a la persona&rdquo;. Casi nada. A continuaci&oacute;n, Elena me record&oacute; que unas semanas antes ella hab&iacute;a vivido algo parecido, cuando cogi&oacute; por error un abrigo de la redacci&oacute;n (esto s&iacute; pas&oacute; de verdad) y camin&oacute; con &eacute;l, tan a gusto, por la Gran V&iacute;a. Se sorprend&iacute;a de lo bien que se sent&iacute;a con su abrigo. Hasta que se dio cuenta del error.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Siguiendo ese camino, a mí mi abrigo me rechazó aquella tarde fría de martes, para retomar la normalidad apenas un día después, como si nada hubiese ocurrido</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si seguimos esa l&oacute;gica, el abrigo que Elena Cabrera cogi&oacute; equivocadamente puso los cuernos a su due&ntilde;o con ella durante unas horas. Siguiendo ese camino, a m&iacute; mi abrigo me rechaz&oacute; aquella tarde fr&iacute;a de martes, para retomar la normalidad apenas un d&iacute;a despu&eacute;s, como si nada hubiese ocurrido. A m&iacute; todo esto me record&oacute; a un concepto del mundo de Harry Potter: &ldquo;La varita escoge al mago&rdquo;. Es cierto que en ese universo las varitas son m&aacute;s fieles que lo que lo son los abrigos en el nuestro. Suele existir una lealtad incondicional salvo que una persona desarme a otra. En ese caso, s&iacute; cambia la lealtad de la varita. Un abrigo necesita mucho menos para cambiar su voluntad, por lo que estamos viendo.
    </p><p class="article-text">
        A&ntilde;ado otra idea, porque no quiero que toda la culpa recaiga en el abrigo. Quiz&aacute;s es lo contrario, es posible que el abrigo sea el sujeto pasivo y yo sea el sujeto activo de esta historia. O puede que en esa duda est&eacute; todo, en saber cu&aacute;ndo somos nosotros los que podemos actuar o cuando son los elementos que nos rodean los que ejercen una fuerza que nos condiciona. En el mundo de las ideas y la literatura solemos preferir ser pasivos. Si es la varita la que escoge al mago o si es libro el que escoge a su escritor o escritora, entonces no depende de nadie m&aacute;s que de la inspiraci&oacute;n que una idea salga adelante o no. Es una posici&oacute;n c&oacute;moda, porque si sale bien es que hemos sido elegidos y si no sale es la confirmaci&oacute;n de que agentes externos no han querido que eso pase. No es muy diferente a la idea de Dios: las cosas pasan porque un orden superior as&iacute; lo quiere.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo habr&iacute;a sido mi tarde-noche del martes con el abrigo de siempre? Me gusta pensar en un mundo en el que cambiar de abrigo te hace cambiar por completo de vida. En el que fuera tan sencillo dejarlo todo como decir que un abrigo no es el tuyo. Imagino un se&ntilde;or o una se&ntilde;ora entrando en su casa y asegurando que esa no es su casa. Que el resto de personas que all&iacute; viven no forman parte de su familia. Que esos no son sus muebles, que ese no es su sof&aacute;, ni su televisor, ni su mando a distancia, ni su microondas. Esa no es su taza, su nevera, su cama, su cuadro, su cepillo de dientes. Imagino un mundo en el que el abrigo lo cambia todo, en el que su pertenencia o no te sumerge en una realidad paralela. Quiero pensar que durante esas horas yo fui otro, puede que viviendo una vida con mayor verdad que la real.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text">Imagino un señor o una señora entrando en su casa y asegurando que esa no es su casa. Que el resto de personas que allí viven no forman parte de su familia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Es posible que yo no quisiera coger un abrigo que era de otros (a sabiendas) porque eso era una licencia para meterme por completo en su vida. De pronto, me habr&iacute;a visto caminando hacia su casa, viviendo una vida desconocida para m&iacute; pero en la que yo ejecutar&iacute;a los pasos a la perfecci&oacute;n. Como un aut&oacute;mata, sin cuestionar nada, sin preguntar nada, me acostar&iacute;a a dormir solo, o con otra persona, sean cuales sean las caracter&iacute;sticas vitales del compa&ntilde;ero que supuestamente se hab&iacute;a dejado el abrigo. Por eso, por lo que implicaba ese riesgo, no me atrev&iacute;. Y me fui sin nada m&aacute;s que lo puesto a casa, por temor a vivir una vida que no era mi vida.
    </p><p class="article-text">
        Ojal&aacute; escapar fuera tan sencillo y tuviera tan pocas consecuencias como elegir o no tu abrigo. O que, dado el caso, te eligiera a ti. Pero no, esta es una licencia literaria muy c&oacute;moda. En el fondo, no queremos comodidad para escapar, para cambiar de vida, para cambiar de trabajo y para cambiar nuestros v&iacute;nculos. Eso pondr&iacute;a sobre la mesa un caos, un sencillo caos en el que todo ser&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s inestable. No es cierto que queramos que todo salte por los aires, al menos no tan f&aacute;cilmente.
    </p><p class="article-text">
        Me gusta pensar que durante aquellas horas viv&iacute; una realidad m&aacute;s aut&eacute;ntica que nunca. Que la ficci&oacute;n que provoc&oacute; mi mente al pensar que mi abrigo no era mi abrigo me acerc&oacute; m&aacute;s a la verdad de lo que lo habr&iacute;a hecho la realidad. Esa tarde fr&iacute;a de un martes de febrero ya se hab&iacute;a vendido todo el pescado de la realidad. Quedaban dos opciones y, sin ser muy consciente ni saber muy bien por qu&eacute;, yo eleg&iacute; caminar por la ficci&oacute;n hasta que el hechizo se rompi&oacute;. Ojo, vivir con las cosas con mayor verdad no trae necesariamente ning&uacute;n beneficio inmediato: no me pas&oacute; nada excepcional, no me toc&oacute; la loter&iacute;a, no sent&iacute; que fuera mejor en nada ni viv&iacute; nada emocionante que guardar en mis memorias. &iquest;Entonces, para qu&eacute;?
    </p><p class="article-text">
        A veces, cuando me pasa algo malo, o no necesariamente bueno, digo que al menos tengo una historia que contar. Durante esas horas yo no sent&iacute; que lo que me pasaba era bueno. Estaba preocupado por descubrir la soluci&oacute;n del enigma, fue un quebradero de cabeza m&aacute;s en lo real. &iquest;Pero y ahora? &iquest;Ahora cambiar&iacute;a lo sucedido? &iquest;A pesar de la verg&uuml;enza, de las bromas, del sentido del rid&iacute;culo? &iquest;Merece la pena esa ficci&oacute;n por tener una historia que contar?
    </p><p class="article-text">
        No tengo respuesta, al menos no una &uacute;nica, una cient&iacute;fica que cierre esta historia de una manera clara y taxativa. Lo que s&iacute; tengo claro es que vivimos una realidad tan poco robusta, en la que la estabilidad est&aacute; tan cara, que incluso uno puede perder el abrigo por el camino y, con eso, toda su realidad e identidad. Al mismo tiempo, estamos tan acostumbrados en mi generaci&oacute;n a que todo sea fugaz, a sentir como los pies se nos hunden en el barro a cada paso que damos, que casi lo m&iacute;nimo que puede pasar es que tu abrigo deje de ser tu abrigo por unas horas. Por tanto, y creo que tengo licencia para pedirlo, ya que vivimos en un mundo tan l&iacute;quido: ojal&aacute; nosotros y nosotras seamos el sujeto activo. Quiero creer que somos nosotros los que escogemos salir de la realidad, aunque sea por un d&iacute;a, a ver qu&eacute; se siente. Y cuando toca, volver a la realidad, y que el abrigo siga all&iacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marcos García Santonja]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/abrigo-intercambiado-abrirte-puerta-vida-24-horas-crei-habia-perdido_129_12109803.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Mar 2025 21:21:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Puede un abrigo intercambiado abrirte una puerta a otra vida? Las 24 horas en que creí que había perdido el mío]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relato]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Inundaciones y carreteras cortadas en el Sáhara: así fueron las lluvias históricas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/inundaciones-carreteras-cortadas-sahara-lluvias-torrenciales-historicas_1_11646274.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4c02f7c2-5b84-48a0-bc1d-cfbf73b1571e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Inundaciones y carreteras cortadas en el Sáhara: así fueron las lluvias históricas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La predicción que los meteorólogos hicieron semanas antes se cumplió parcialmente este fin de semana, con lluvias extraordinarias en lugares del desierto donde casi nunca llueve que dejaron muertes y daños en infraestructuras  </p><p class="subtitle">Un derrumbe en Groenlandia por el cambio climático provocó un megatsunami e hizo vibrar la Tierra</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Se ha cortado la luz el&eacute;ctrica, estamos aqu&iacute; mi madre y sus vecinas. Dicen que va a estar lloviendo hasta las 05:00, lo que nos tiene un poco preocupados. De momento, no para&rdquo;. Es el relato de Khadya, de 26 a&ntilde;os, que vive en El Aai&uacute;n, uno de los campamentos de refugiados saharauis en el sur de Argelia. Durante la madrugada del s&aacute;bado al domingo, ella y su familia se preparaban con linternas y m&oacute;viles cargados para un escenario totalmente inusual predicho por los meteor&oacute;logos unos d&iacute;as antes: <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/avecina-semana-lluvias-intensas-desierto-sahara-vuelto-loca-atmosfera_1_11617095.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lluvias abundantes en el desierto del S&aacute;hara</a>, muy por encima de la media anual.
    </p><p class="article-text">
        Pocas horas despu&eacute;s, las carreteras que unen los campamentos saharauis con Tinduf quedaron cortadas por el barro y parcialmente inundadas, como se aprecia en los v&iacute;deos enviados por Khaled Mohammed, presidente de Juventud Activa Saharaui. &ldquo;Hemos vivido una jornada muy intensa de lluvia en los campamentos de refugiados saharauis&rdquo;, relata a <a href="http://elDiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a>. &ldquo;Todav&iacute;a seguimos con los nervios en el cuerpo, porque las casas son de adobe pueden estar mojadas y pueden caerse en los pr&oacute;ximos d&iacute;as&rdquo;.
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=x95htky" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        La predicci&oacute;n realizada por el <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Centro_Europeo_de_Previsiones_Meteorol%C3%B3gicas_a_Plazo_Medio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Centro Europeo de Previsiones Meteorol&oacute;gicas a Plazo Medio</a>&nbsp;(ECMWF), y adelantada por <a href="http://elDiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elDiario.es</a>, se cumpli&oacute; en varias regiones des&eacute;rticas del norte de &Aacute;frica, donde durante varios d&iacute;as se registraron lluvias que alcanzaron hasta 50 litros por metro cuadrado en algunas zonas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Marruecos y Argelia hubo lluvias torrenciales que dejaron cerca de veinte muertos y nueve desaparecidos, adem&aacute;s de destruir viviendas e infraestructuras relacionadas con el agua potable y electricidad. En los campamentos saharauis, durante muchas horas no pudo llegar el pan porque las comunicaciones estaban bloqueadas.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Cu&aacute;nto llovi&oacute; en el S&aacute;hara?</h2><p class="article-text">
        Recopilar los datos de precipitaciones en estas regiones es complicado por un motivo muy sencillo: no hay estaciones meteorol&oacute;gicas ni pluvi&oacute;metros en un lugar como el desierto del S&aacute;hara. Sin embargo, las im&aacute;genes recogidas por diferentes sat&eacute;lites nos dan una idea de hasta qu&eacute; punto se ha cumplido el pron&oacute;stico de la ECMWF. Los <a href="https://www.cpc.ncep.noaa.gov/products/analysis_monitoring/regional_monitoring/wcpcp12.png" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">datos de la NOAA</a> (la Oficina Nacional de Administraci&oacute;n Oce&aacute;nica y Atmosf&eacute;rica de EEUU) muestran los focos de mayor intensidad justo en la zona de los campamentos saharauis y en zonas muy internas del desierto.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Precipitaciones en el norte de África entre el 1 y el 7 de septiembre. Los valores en verde oscilan entre 25 y 50 litros/m2"
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                Precipitaciones en el norte de África entre el 1 y el 7 de septiembre. Los valores en verde oscilan entre 25 y 50 litros/m2                            </span>
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        El registro de <a href="https://www.cpc.ncep.noaa.gov/products/international/africa_rfe/africa_rfe_Sep2024-Sep2024_af_obs.gif" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">precipitaciones acumuladas</a> a partir de datos del sat&eacute;lite de la NOAA durante los primeros d&iacute;as de septiembre es a&uacute;n m&aacute;s esclarecedor, pues muestra una fuerte acumulaci&oacute;n de lluvia en una de las regiones m&aacute;s secas del planeta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Estimación de la acumulación de lluvias en África al inicio de septiembre con datos del satélite"
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                Estimación de la acumulación de lluvias en África al inicio de septiembre con datos del satélite                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Calcular la precipitaci&oacute;n acumulada no es trivial; lleva tiempo y hay muchos matices&rdquo;, explica <a href="https://www.uclm.es/grupos/earthphysics/team/tapiador" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Francisco J. Tapiador</strong></a>, catedr&aacute;tico de F&iacute;sica de la Tierra en la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM). A partir de datos del sat&eacute;lite GPM-CORE de la NASA, fusionados con datos de infrarrojo de sat&eacute;lites geoestacionarios, el experto calcula que en d&iacute;as como el 7 de septiembre de 06:00 a 06:30, cayeron del orden de 20 litros por hora en algunas regiones, una cantidad grande de precipitaci&oacute;n para esa zona.&nbsp;Estas im&aacute;genes son mejores que las que se basan solo en datos del infrarrojo, que nos da la altura de la nube pero que tiene una relaci&oacute;n indirecta con la precipitaci&oacute;n en el suelo, pero para saber con m&aacute;s precisi&oacute;n cu&aacute;nta precipitaci&oacute;n ha ca&iacute;do en total se necesitan m&aacute;s an&aacute;lisis.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Precipitación acumulada del día 1 al 7 de septiembre con datos del satélite GPM-CORE de la NASA"
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                Precipitación acumulada del día 1 al 7 de septiembre con datos del satélite GPM-CORE de la NASA                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">&ldquo;Se han cumplido las predicciones&rdquo;</h2><p class="article-text">
        &ldquo;Mi impresi&oacute;n es que en buena medida se han cumplido las predicciones&rdquo;, explica el meteor&oacute;logo&nbsp;<a href="https://eneltiempo-angelrivera.blogspot.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>&Aacute;ngel Rivera</strong></a>, experto en din&aacute;micas atmosf&eacute;ricas. &ldquo;El servicio meteorol&oacute;gico de Marruecos puso un aviso rojo&rdquo;, apunta. Para <a href="https://www.tiempo.com/autor/francisco-martin/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Francisco Mart&iacute;n Le&oacute;n</strong></a>, meteor&oacute;logo y coordinador de RAM (Revista del Aficionado de la Meteorolog&iacute;a), llovi&oacute; bastante. &ldquo;En los sitios donde normalmente llueve poco o extremadamente poco cayeron como m&aacute;ximo 16 litros, algo extraordinario para un desierto&rdquo;, asegura. &ldquo;En el norte de Argelia y Marruecos, la onda tropical del sur interaccion&oacute; con la vaguada fr&iacute;a&mdash;la dana&mdash; que ten&iacute;amos sobre la pen&iacute;nsula. Y en Mauritania tambi&eacute;n hubo zonas de lluvias seg&uacute;n las im&aacute;genes del sat&eacute;lite&rdquo;, asegura.&nbsp;
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                    alt="Datos del satélite GPM-CORE de la NASA, fusionados con datos de infrarrojo de satélites geoestacionarios el día 7 de septiembre de 06:00 a 06:30"
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            <span class="title">
                Datos del satélite GPM-CORE de la NASA, fusionados con datos de infrarrojo de satélites geoestacionarios el día 7 de septiembre de 06:00 a 06:30                            </span>
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        &ldquo;Pero lo de diluvio hay que matizarlo enormemente, y por supuesto las precipitaciones torrenciales que daban los modelos con 10 d&iacute;as de anterioridad estaban sobreestimadas&rdquo;, advierte Mart&iacute;n Le&oacute;n. Al final, explica, las predicciones fueron suavizando las precipitaciones, aunque mantuvieron las lluvias intensas del Atlas del norte de Marruecos, Argelia y una zona de Mauritania.
    </p><h2 class="article-text">El sospechoso: el cambio clim&aacute;tico</h2><p class="article-text">
        &iquest;Se puede atribuir este fen&oacute;meno inusual al cambio clim&aacute;tico? Para saberlo con certeza habr&aacute; que esperar a los estudios de atribuci&oacute;n, pero la anomal&iacute;a se enmarca en un contexto de grandes alteraciones atmosf&eacute;ricas, como este desplazamiento de la&nbsp;<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Zona_de_convergencia_intertropical" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Zona de Convergencia Intertropical</strong></a>&nbsp;(ZCIT), una franja de nubes, lluvias, tormentas y precipitaciones que se extiende por todo el ecuador, m&aacute;s al norte de lo habitual. Esta anomal&iacute;a se produce en un contexto en el que se prev&eacute; que las&nbsp;<a href="https://www.tiempo.com/ram/cambio-climatico-lluvias-tropicales-hacia-el-norte.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>lluvias tropicales se desplacen cada vez m&aacute;s al norte</strong></a>, como consecuencia de la crisis clim&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hay que tener en cuenta que estamos en una situaci&oacute;n en la que nunca hemos estado en la &eacute;poca moderna, con los mares muy c&aacute;lidos, con un Atl&aacute;ntico desaforado, con un Mediterr&aacute;neo con temperaturas extremadamente altas, con una atm&oacute;sfera dopada con m&aacute;s calor y m&aacute;s vapor de agua, y todo esto son indicios de que el cambio clim&aacute;tico podr&iacute;a estar detr&aacute;s&rdquo;, asegura Mart&iacute;n Le&oacute;n. &ldquo;Cada vez hay m&aacute;s evidencias de cambios en los patrones meteorol&oacute;gicos y en la din&aacute;mica atmosf&eacute;rica que se pueden relacionar con el acelerado calentamiento que est&aacute; ocurriendo en el planeta&rdquo;, apunta&nbsp;<a href="https://www.divulgameteo.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Jos&eacute; Miguel Vi&ntilde;as</strong></a>, meteor&oacute;logo de Meteored.&nbsp;
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      <dc:creator><![CDATA[Antonio Martínez Ron, Marcos García Santonja]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/inundaciones-carreteras-cortadas-sahara-lluvias-torrenciales-historicas_1_11646274.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Sep 2024 19:58:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Inundaciones y carreteras cortadas en el Sáhara: así fueron las lluvias históricas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sáhara,Sáhara Occidental,Cambio climático,Calentamiento global,lluvia,Inundaciones,Desierto,Crisis climática]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Joaquín Sabina consigue su redención en Madrid en una gira marcada por las ausencias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/joaquin-sabina-redencion-madrid-gira-marcada-ausencias_129_10231386.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bc2b5d22-92ee-4b96-badb-39b3e9b40a71_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Joaquín Sabina consigue su redención en Madrid en una gira marcada por las ausencias"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Después de la caída que sufrió en 12 de febrero de 2020 en el Wizink Center, Joaquín Sabina se reivindica frente a su público y no hace ninguna mención al músico Pancho Varona</p><p class="subtitle"> Sabina se desprende de Pancho Varona y de su pasado “tan de izquierdas” </p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Sabina ten&iacute;a un guitarrista con el que compuso casi todas sus canciones. Bueno, pues se pelearon y se han separado. He visto que &eacute;l ha puesto un post en Instagram contando que se va a M&eacute;xico, ahora que Sabina llega a Madrid&rdquo;. Esto le dec&iacute;a un espectador a su acompa&ntilde;ante minutos antes de la vuelta de Joaqu&iacute;n Sabina a Madrid. <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/sabina-desprende-pancho-varona-pasado-izquierdas_1_9716121.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La ausencia de Pancho Varona</a>, guitarrista de Sabina durante m&aacute;s de 40 a&ntilde;os, despedido por el cantante hace unos meses sin mayor explicaci&oacute;n, segu&iacute;a planeando como un fantasma en el Wizink Center. Los fans de Sabina que hablaban de Varona parec&iacute;an inquietos. Como si todo el que estuviera all&iacute; se jugara algo. Aquello parec&iacute;a un inicio, pero hablaban de un final: el de los dos m&uacute;sicos. Hay adioses a los que se les puede cantar y hay inicios que pueden ser tremendamente previsibles. 
    </p><p class="article-text">
        Joaqu&iacute;n Sabina no se hizo esperar. El de &Uacute;beda regresaba a los escenarios en Madrid en la primera de sus cuatro fechas en la capital de Espa&ntilde;a. &ldquo;Por fin, carajo&rdquo;. En concreto, Sabina volv&iacute;a al Wizink Center, el lugar <a href="https://www.eldiario.es/cultura/joaquin-sabina-escenario-concierto-madrid_1_1131944.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en el que se cay&oacute; hace m&aacute;s de tres a&ntilde;os</a> y del que sali&oacute; &ldquo;con los dedos del Serrat entrelazados&rdquo;, como reza en una de sus &uacute;ltimas canciones y que da nombre a <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/joaquin-sabina-quita-bombin-regala-nueva-cancion-festival-san-sebastian_1_9435196.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la pel&iacute;cula de Fernando Le&oacute;n de Aranoa:</a> <em>Sinti&eacute;ndolo mucho.</em> Con una pandemia de por medio y tras una lenta recuperaci&oacute;n, Joaqu&iacute;n Sabina se alz&oacute; diciendo: &ldquo;&iexcl;Pero hoy estoy aqu&iacute;!&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El inicio del concierto estuvo lleno de simbolismo. Pr&aacute;cticamente fue un homenaje a s&iacute; mismo y a los que le han acompa&ntilde;ado en esta traves&iacute;a en el desierto. <a href="https://www.eldiario.es/premios-goya/leiva-sabina-goya-cumple-promesa-lleva-casa-objeto-sagrado_1_9947273.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mencion&oacute; r&aacute;pidamente a Leiva</a>, con el que compuso <em>Lo niego todo,</em> otra canci&oacute;n que no tard&oacute; en sonar. Una primera parte que era casi una redenci&oacute;n, una manera de decir que no se ha ido y una forma muy clara de se&ntilde;alar qui&eacute;nes son los suyos. Y, por las ausencias, qui&eacute;nes ya no forman parte de su banda y de su c&iacute;rculo m&aacute;s cercano. Daba la sensaci&oacute;n de que no solo no iba a mencionar a Pancho Varona, sino que iba a nombrar a cualquiera menos a &eacute;l. Desde su suegra (o exsuegra, como aclar&oacute;) fallecida recientemente hasta al m&uacute;sico Jorge Drexler, pasando por el recuerdo de su amigo Javier Krahe. Varona ha sido un m&uacute;sico muy ligado a la carrera de Sabina durante casi 40 a&ntilde;os, desde su primera colaboraci&oacute;n como arreglista en el disco <em>Ruleta rusa</em> (1984): tanto como guitarrista en los discos y directos, como arreglista, coautor de canciones emblem&aacute;ticas como <em>Pacto entre caballeros </em>y habitual productor o coproductor desde <em>El hombre de gris</em> (1988) hasta <em>Vinagre y rosas</em> (2009).
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                    alt="El cantante Joaquín Sabina durante su concierto de este martes en el Wizink Center de Madrid, dentro de su actual gira &quot;Contra todo pronóstico&quot;. EFE/ Kiko Huesca"
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                El cantante Joaquín Sabina durante su concierto de este martes en el Wizink Center de Madrid, dentro de su actual gira &quot;Contra todo pronóstico&quot;. EFE/ Kiko Huesca                            </span>
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        Sabina utiliz&oacute; la canci&oacute;n <em>Llueve sobre mojado</em> para presentar a su banda. Dijo que &ldquo;no quer&iacute;a una banda de machirulos&rdquo;. Que quer&iacute;a tener &ldquo;alguna chica&rdquo;, lo que no qued&oacute; muy claro es que su comentario no acabara siendo precisamente algo &ldquo;machirulo&rdquo;: &ldquo;Me recomendaron a una chica&rdquo;, en referencia a la cantante Mara Barros. Cuando termin&oacute; de presentar a toda la banda &mdash;de nuevo, ninguna referencia por peque&ntilde;a que fuera a Varona<em>&mdash; </em>son&oacute; el &uacute;ltimo acorde de la canci&oacute;n: &ldquo;Este cuento se ha terminado&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es agua... con lo que uno ha sido&rdquo;, dec&iacute;a Sabina al acercarse un vaso en uno de los descansos. Acto seguido record&oacute; a su amiga Chavela Vargas y cant&oacute; <em>Por el boulevard de los sue&ntilde;os rotos,</em> aunque parece que los tiempos en los que hab&iacute;a &ldquo;un tequila por cada duda&rdquo; pasaron para Sabina. Esa fue la primera canci&oacute;n que la gente core&oacute; de verdad en toda la noche, cuando hab&iacute;a pasado ya casi la mitad del concierto, en un inicio de <em>show </em>que tuvo algo de calentamiento, en el que propuso temas m&aacute;s recientes. La redenci&oacute;n era evidente y habl&oacute; de romper el maleficio: &ldquo;A estas alturas del concierto no me cambio por nadie&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En ese descanso de dos canciones para el veterano cantante, Mara Barros interpret&oacute; <em>Yo quiero ser una chica Almod&oacute;var</em> y Antonio Garc&iacute;a de Diego <em>La canci&oacute;n m&aacute;s hermosa del mundo.</em> Y volvi&oacute; Sabina. Ahora s&iacute;, con ganas de pisar el acelerador. Y con m&aacute;s mensaje, presente en la canci&oacute;n <em>Tan joven y tan viejo:</em> &ldquo;Nada de adi&oacute;s, muchachos&rdquo;. Se desperezaba el Wizink mientras Sabina segu&iacute;a reivindicando su figura antes de la explosi&oacute;n final. El p&uacute;blico, ahora s&iacute;, entregado, se puso en pie y enton&oacute; un &ldquo;o&eacute;, o&eacute;, o&eacute;&rdquo;, como el que celebra una resurrecci&oacute;n a tiempo. Sabina contaba su m&uacute;sica, tambi&eacute;n, a trav&eacute;s de la poes&iacute;a: &ldquo;Esta es mi patria: alrededor, no hay nada&rdquo;.
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                    alt="El cantante Joaquín Sabina durante su concierto de este martes en el Wizink Center de Madrid, dentro de su actual gira &quot;Contra todo pronóstico&quot;. EFE/ Kiko Huesca"
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                El cantante Joaquín Sabina durante su concierto de este martes en el Wizink Center de Madrid, dentro de su actual gira &quot;Contra todo pronóstico&quot;. EFE/ Kiko Huesca                            </span>
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        Comenzaron los grandes cl&aacute;sicos, las canciones que todo el mundo se sab&iacute;a de memoria. En pie con <em>19 d&iacute;as y 500 noches</em>. Dedic&oacute; <em>Peces de ciudad</em> a Ana Bel&eacute;n, que tambi&eacute;n interpreta esta letra, y a V&iacute;ctor Manuel. Cant&oacute; aquello de &ldquo;al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver&rdquo;. No sabemos si, en ese momento, mir&oacute; o no al foso del escenario. Mara Barros cant&oacute; una copla y Sabina la enlaz&oacute; con <em>Y sin embargo</em>, para recordar a todos los presentes la necesidad de llevar un hogar permanentemente a cuestas &ldquo;porque una casa sin ti es una embajada&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para esto es para lo que sirve un sombrero: para quit&aacute;rselo delante de ustedes&rdquo;. Sabina ya estaba euf&oacute;rico, sin miedo, y el p&uacute;blico lo notaba, c&oacute;mplice de la celebraci&oacute;n del desamor que supone entonar canciones como <em>Princesa, Contigo, Noches de boda </em>o<em> Y nos dieron las diez</em>. En esta &uacute;ltima hay un verso en el que se canta: &ldquo;Ojal&aacute; que volvamos a vernos&rdquo;. En ese momento, un emocionado Joaqu&iacute;n Sabina, que no solo hab&iacute;a pasado de puntillas por la pol&eacute;mica de Pancho Varona, que no se hab&iacute;a ca&iacute;do a ning&uacute;n foso, que se hab&iacute;a lucido y renacido, dijo sinceramente: &ldquo;Ojal&aacute;, ojal&aacute;&rdquo;. Pero no las tiene todas consigo, porque cerr&oacute; con <em>Pastillas para no so&ntilde;ar</em>, y se sincer&oacute;: &ldquo;Si lo que quieres es vivir cien a&ntilde;os... no vivas como vivo yo&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marcos García Santonja]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/joaquin-sabina-redencion-madrid-gira-marcada-ausencias_129_10231386.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 May 2023 07:30:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Joaquín Sabina consigue su redención en Madrid en una gira marcada por las ausencias]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Joaquín Sabina,Conciertos,Madrid]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que Ana Obregón no podrá comprar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ana-obregon-no-podra-comprar_129_10107668.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4bc530a5-4d50-4b5d-87a1-64809ed5929f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que Ana Obregón no podrá comprar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Yo no he perdido un hijo, pero tengo un padre y una madre que sí han perdido una hija. Llevo cinco años observándoles, asistiendo a su transformación. Es posible seguir amando a la persona que ya no está sin pisotear los derechos de quienes nos rodean</p></div><p class="article-text">
        Cuando a Paula le quedaban unos d&iacute;as para morir mi madre tuvo que salir por la puerta de su trabajo de mala manera. Pidi&oacute; la baja para poder estar con su hija. No le facilitaron nada, todo fueron malas caras y casi pierde ese trabajo. Vivi&oacute; su duelo &ndash;vive su duelo&ndash; trabajando duro, combinando ese empleo con la limpieza de otras casas. Intentando crear un nuevo hogar. Todo eso con un peso en el pecho, el de las primeras semanas, que todav&iacute;a recuerda y que la marc&oacute; f&iacute;sicamente. Cuando hoy leo sobre las violencias de Ana Obreg&oacute;n y su manera de hacer pasar por normal lo que es ilegal en Espa&ntilde;a, solo puedo sentir orgullo de clase por mi madre.
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute;, adem&aacute;s de indignarme por lo que supone como ejemplo de sometimiento al cuerpo de las mujeres, el caso de Ana Obreg&oacute;n me revuelve por lo que tiene que ver con la experiencia del duelo. Yo no he perdido un hijo, pero tengo un padre y una madre que s&iacute; han perdido una hija. Llevo cinco a&ntilde;os observ&aacute;ndoles, intentando cuidarles, asistiendo a su transformaci&oacute;n. Perder a Paula les ha convertido en otras personas y, ahora que ha pasado el tiempo, veo c&oacute;mo es inevitable que ellos mismos perciben que est&aacute;n en otra fase.
    </p><p class="article-text">
        Hay cosas que nunca se superan. Supongo que esa es la parte en la que todo el mundo puede empatizar con Ana Obreg&oacute;n. Y sin embargo esa es la parte en la que yo no consigo empatizar con Ana Obreg&oacute;n. He asistido horrorizado estas semanas a una inevitable y com&uacute;n idea: &ldquo;Ha perdido un hijo. Eso solamente lo sabe la que lo ha pasado. Es normal que pueda hacer esto, no la debemos juzgar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Perder un hijo o una hija no es una carta blanca que le permita a uno hacer lo que quiera en el tiempo que le queda de vida. Hay una l&oacute;gica que intento combatir &ndash;en parte, porque creo que tiene algo de cierta, pero tambi&eacute;n de terrible&ndash; que consiste en que la p&eacute;rdida nos hace peores. Nos vuelve m&aacute;s ego&iacute;stas, m&aacute;s ensimismados. &iquest;Para qu&eacute; actuar con nobleza si lo peor ya te ha pasado y sigues aqu&iacute;, respirando? &iquest;C&oacute;mo empatizar con el dolor ajeno si el que t&uacute; sientes es &ndash;reconocido por toda la sociedad&ndash; como el peor, el m&aacute;s justificado? &iquest;A qu&eacute; nos lleva a eso? Pues si tienes dinero nos lleva a algo evidente: que el duelo tiene clases y que, si te puedes saltar la ley, te la saltas.
    </p><p class="article-text">
        Me asusta, tambi&eacute;n, lo que dice de nosotros esto como sociedad: &iquest;No sabemos asumir la p&eacute;rdida? &iquest;Cu&aacute;ntos recovecos legales y cient&iacute;ficos vamos a buscar de ahora en adelante porque no podemos aceptar perder a alguien que queremos? Por supuesto, como en todo futuro dist&oacute;pico que se precie, esto pasa a trav&eacute;s del dinero. Solo las personas ricas y que est&eacute;n dispuestas a pisotear al de al lado podr&aacute;n acceder a este privilegio. Es grave que estemos hablando de un caso como este porque la gestaci&oacute;n subrogada no es legal en Espa&ntilde;a y solo un choque de intereses, en el que supuestamente acaba primando el bien del menor, hace posible este recoveco legal.
    </p><p class="article-text">
        Cuidar a quien quieres, adem&aacute;s de duro, deja un vac&iacute;o. Dif&iacute;cil y, en ocasiones, imposible de llenar. Por eso no conviene banalizar la necesidad que una persona puede tener de seguir cuidando tras una p&eacute;rdida, porque nos puede pasar a todos. Nos podemos ver, de pronto, sin un lugar, despu&eacute;s de a&ntilde;os cuidando. &iquest;Qu&eacute; viene despu&eacute;s de unos cuidados tan intensos? No hay una &uacute;nica respuesta. Mi madre me contaba el otro d&iacute;a que se encontr&oacute; a una vecina que vivi&oacute; de cerca todo lo que nos pas&oacute; y que dirige un centro de personas con discapacidad. Seguramente, con dudas y miedo, mi madre le dijo que se apuntara su n&uacute;mero: &ldquo;Por si necesit&aacute;is algo alguna vez&rdquo;. Cuidar de alguien despu&eacute;s de cuidar a quien m&aacute;s has querido no debe de ser f&aacute;cil. Precisamente por aquello de volvernos m&aacute;s ego&iacute;stas: &ldquo;Ya he cuidado de la persona de la que me toc&oacute; cuidar, ahora que se apa&ntilde;en los dem&aacute;s&rdquo;, podr&iacute;amos pensar. Pero es una opci&oacute;n que no es solo m&aacute;s legal que la de Ana Obreg&oacute;n &ndash;sobra decirlo&ndash; sino moralmente mucho m&aacute;s aceptable.
    </p><p class="article-text">
        Es posible seguir amando a la persona que ya no est&aacute; sin pisotear los derechos de quienes nos rodean. Es posible encontrar en todas partes a ese ser especial, sin la necesidad de su prolongaci&oacute;n f&iacute;sica. Es posible aceptar la muerte, aceptar que llevas contigo a quien quieres, que le llevas a todas partes y en todo lo que haces. Es posible seguir amando en la ausencia.
    </p><p class="article-text">
        A Paula nunca la he encontrado cuando me he empe&ntilde;ado en buscarla. Ella me ha encontrado a m&iacute;, siempre, a trav&eacute;s de la belleza. Cada uno se relaciona con la muerte como sabe o como puede. Es l&iacute;cito buscar, salvo si esa b&uacute;squeda va de la mano con retorcer la ley y dictar un discurso que, en ning&uacute;n caso, debemos aceptar. Quiz&aacute;s Ana Obreg&oacute;n alg&uacute;n d&iacute;a se d&eacute; cuenta de que su hijo ser&aacute; el que la encuentre a ella, y eso no lo podr&aacute; comprar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marcos García Santonja]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ana-obregon-no-podra-comprar_129_10107668.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Apr 2023 20:34:50 +0000]]></pubDate>
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