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    <title><![CDATA[elDiario.es - Laura Flores Anarte]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/laura-flores-anarte/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Laura Flores Anarte]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La misoginia institucional del Partido Popular]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/misoginia-institucional-partido-popular_132_10281942.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/13d6941c-742e-4edc-8ca8-6b32fd8f646b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La misoginia institucional del Partido Popular"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando Feijóo habla de hacer desaparecer el Ministerio de Igualdad no se está refiriendo a una mera reestructuración del Ejecutivo para racionalizar los recursos públicos, como ha pretendido hacer ver. Lo que plantea es una verdadera ofensiva conservadora en contra de los derechos de las mujeres</p></div><p class="article-text">
        El candidato a la presidencia del Partido Popular, Alberto N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o, ha asegurado en una entrevista con Carlos Alsina en <a href="https://www.ondacero.es/programas/mas-de-uno/videos/feijoo-desvela-leyes-que-derogara-ministerios-que-desapareceran-llegar-gobierno_20230606647eefe745377c000178ae47.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Onda Cero</a> que cuando llegue a la presidencia del Gobierno intentar&aacute; derogar muchas de las leyes aprobadas durante los mandatos de Pedro S&aacute;nchez, como la Ley de Memoria Hist&oacute;rica <a href="https://www.eldiario.es/politica/politica-directo-ultima-hora_6_10270027_1100608.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">o la Ley Trans</a>. Adem&aacute;s, ha afirmado su intenci&oacute;n de reducir el n&uacute;mero de ministerios que conformar&iacute;an su gobierno, apuntando la eventual desaparici&oacute;n de, entre otros, el Ministerio de Igualdad, cuyas competencias estima que deber&iacute;an integrarse en una Subdirecci&oacute;n General, &ldquo;como durante los gobiernos de Aznar&rdquo;. Entiendo que se refiere al Instituto de la Mujer (ahora Instituto de las Mujeres), el &uacute;nico &oacute;rgano del Ejecutivo destinado a la promoci&oacute;n de la igualdad en aquella &eacute;poca, un organismo aut&oacute;nomo cuya directora ostentaba el rango de directora general, que hab&iacute;a sido creado por el Gobierno socialista en 1983 y que, contra todo pron&oacute;stico, fue mantenido por Aznar cuando gan&oacute; las elecciones de 1996. En 2004, Zapatero cre&oacute; la Secretar&iacute;a General de Pol&iacute;ticas de Igualdad, elevando en el organigrama del Ejecutivo el rango de las competencias en igualdad de g&eacute;nero y las asign&oacute; a la soci&oacute;loga feminista Soledad Murillo, de cuyo departamento pas&oacute; a depender el Instituto de la Mujer.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n del rango jer&aacute;rquico que se atribuye a un &oacute;rgano con determinadas competencias, y de si estas competencias son exclusivas sobre una materia o si en la misma cartera concurren varias, no resulta balad&iacute;, sino que es representativa de la importancia y centralidad que en un ejecutivo se otorga a un determinado asunto y determinante en la medida en que los &oacute;rganos superiores cuyos titulares forman parte del Gobierno cuentan con mayor peso e influencia a la hora de incorporar a la agenda pol&iacute;tica los temas de su competencia. Por ello, se ley&oacute; como una conquista para el feminismo que, tras revalidar su mandato en las elecciones de 2008, Zapatero creara un departamento ministerial encargado en exclusiva de la cartera de igualdad que simbolizaba su compromiso para con la igualdad de g&eacute;nero como objetivo prioritario en la agenda pol&iacute;tica del Gobierno. 
    </p><p class="article-text">
        Este compromiso hab&iacute;a quedado reflejado no solo en la creaci&oacute;n de todo un entramado institucional con el objetivo com&uacute;n de la lucha contra la desigualdad de g&eacute;nero (entre 2004 y 2008 se incorporaron al aparato del Ejecutivo el Observatorio Estatal de Violencia sobre la Mujer, la Delegaci&oacute;n del Gobierno para la Violencia de G&eacute;nero, la Comisi&oacute;n contra la Violencia de G&eacute;nero del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, las Unidades de Violencia de G&eacute;nero y el Observatorio de la Mujer de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, la Comisi&oacute;n Interministerial de Igualdad entre Mujeres y Hombres, las Unidades de Igualdad Ministeriales, el Consejo de participaci&oacute;n de la mujer y la Conferencia Sectorial de Igualdad), sino tambi&eacute;n con el impulso de la tramitaci&oacute;n parlamentaria de muchas de las leyes que hoy constituyen significativos hitos en la conquista y consolidaci&oacute;n de los derechos de las mujeres, como la Ley de Violencia de G&eacute;nero (2004), la Ley del Matrimonio Igualitario (2005), la Ley de Dependencia (2006), la Ley de T&eacute;cnicas de Reproducci&oacute;n Humana Asistida (2006), Ley de Igualdad (2007), la Ley de ampliaci&oacute;n del Permiso de Paternidad (2009), o la Ley del Aborto (2010). Unas iniciativas que hab&iacute;an convertido a nuestro pa&iacute;s en un <a href="https://digitallibrary.un.org/record/799271?ln=es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">referente a nivel internacional en la lucha contra la desigualdad</a>.
    </p><p class="article-text">
        Como es sabido, sin embargo, menos de dos a&ntilde;os despu&eacute;s de su creaci&oacute;n, en octubre de 2010, Zapatero reestructura el Gobierno y suprime el Ministerio de Igualdad, pasando a depender sus competencias de la Secretar&iacute;a de Estado de Servicios Sociales <em>e</em> Igualdad. Una degradaci&oacute;n institucional que simboliz&oacute; el abandono de la igualdad de g&eacute;nero como prioridad pol&iacute;tica en nuestro pa&iacute;s, tras un per&iacute;odo de expansi&oacute;n sin precedentes. Esta p&eacute;rdida de centralidad de la igualdad en la agenda pol&iacute;tica se justific&oacute; como consecuencia de la necesidad de reducir el gasto p&uacute;blico para hacer frente a la crisis de la deuda que hab&iacute;a generado la debacle financiera de 2008 a causa de la ca&iacute;da de los grandes bancos de inversi&oacute;n estadounidenses. Aun hoy persisten las nefastas consecuencias para la igualdad social que acarrearon las pol&iacute;ticas de consolidaci&oacute;n fiscal y ajuste estructural emprendidas en aquellos a&ntilde;os bajo el liderazgo de una Uni&oacute;n Europea, que exig&iacute;a a los estados miembros recortes en servicios sociales para alcanzar la estabilidad presupuestaria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre los a&ntilde;os 2011 y 2015 se produjo una reducci&oacute;n sin parang&oacute;n de los recursos econ&oacute;micos destinados a sufragar organismos y pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de igualdad: las partidas destinadas en los Presupuestos Generales del Estado a la lucha contra la violencia de g&eacute;nero y a medidas de igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres se contrajeron en un 30,7 y un 56% respectivamente. Adem&aacute;s, la falta de financiaci&oacute;n hizo desaparecer otros servicios p&uacute;blicos como las escuelas de educaci&oacute;n infantil de 0 a 3 a&ntilde;os o el sistema de atenci&oacute;n a la dependencia, que implicaban una repercusi&oacute;n directa en la mejora de las condiciones de las mujeres por el papel de estas como principales responsables del cuidado en el seno de las familias. Y, es que, en contextos de crisis, los organismos, planes y programas de igualdad, identificados como &ldquo;lujos&rdquo; propios de &eacute;poca de bonanza econ&oacute;mica, son los primeros en caerse de la agenda pol&iacute;tica en favor de otras pol&iacute;ticas p&uacute;blicas consideradas &ldquo;prioritarias&rdquo;, lo que hace que las mujeres sufran de manera m&aacute;s acusada las consecuencias de los per&iacute;odos recesivos que los varones. Seg&uacute;n el ranking elaborado por el Foro Econ&oacute;mico Mundial, Espa&ntilde;a pas&oacute; de situarse en 2005 en el puesto n&uacute;mero 11 de entre los pa&iacute;ses con menor brecha de g&eacute;nero a encontrase en el 26 en 2012, y en el 29 en 2018.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el desmantelamiento del entramado legal e institucional de la igualdad de g&eacute;nero no se explica &uacute;nicamente por los recortes presupuestarios emprendidos en aras del ahorro econ&oacute;mico y la estabilidad presupuestaria. Desde 2011, el proceso de implementaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas de ajuste estructural y consolidaci&oacute;n fiscal hab&iacute;a pasado a estar liderado por el Partido Popular de Mariano Rajoy, que hab&iacute;a obtenido mayor&iacute;a absoluta en las elecciones generales convocadas de manera anticipada por un desgastado Zapatero en noviembre de ese a&ntilde;o. El Gobierno de Rajoy no s&oacute;lo emprendi&oacute; recortes presupuestarios que supusieron una reducci&oacute;n dr&aacute;stica de los recursos materiales y el personal asignados a organismos como el Instituto de la Mujer o el Instituto de Salud de las Mujeres, sino que se dedic&oacute; a implementar una agenda abiertamente antifeminista, regresiva de las conquistas alcanzadas en materia de igualdad de g&eacute;nero, con la excusa de la necesidad de implementar medidas de ajuste econ&oacute;mico incluso en aquellos casos en los que el impacto econ&oacute;mico de las pol&iacute;ticas no exist&iacute;a o no resultaba significativo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante las legislaturas del Partido Popular, organismos de cooperaci&oacute;n interinstitucional cuyo funcionamiento no supon&iacute;a incremento alguno del gasto p&uacute;blico, porque as&iacute; lo preve&iacute;an expresamente sus normativas reguladoras, y que hab&iacute;an sido concebidos por las leyes de igualdad como actores clave en el liderazgo de la implementaci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de igualdad, como la Comisi&oacute;n Interministerial de Igualdad o el Consejo de participaci&oacute;n de la Mujer, dejaron de ser convocados y vieron paralizada su actividad. Tambi&eacute;n dejaron de elaborarse planes e informes con la periodicidad preceptiva que se hab&iacute;a establecido en la Ley de Igualdad, quedando buena parte de las innovadoras disposiciones que la norma conten&iacute;a derogadas de facto por la inactividad de las instituciones p&uacute;blicas a quienes sus mandatos iban dirigidos. 
    </p><p class="article-text">
        La necesidad de reducir el gasto p&uacute;blico tambi&eacute;n fue aducida para reorientar o eliminar pol&iacute;ticas, con nulo o escaso impacto econ&oacute;mico, al objeto, en realidad, de reforzar el modelo tradicional de familia. Sucedi&oacute; as&iacute;, por ejemplo, en 2013, cuando se modific&oacute; el cat&aacute;logo com&uacute;n de prestaciones del Sistema Nacional de Salud para excluir de la prestaci&oacute;n p&uacute;blica de las t&eacute;cnicas de reproducci&oacute;n humana asistida a las mujeres lesbianas o sin pareja. La medida, cuyo ahorro para las arcas p&uacute;blicas se <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/gobierno-devolucion-reproduccion-asistida-lesbianas_1_1159361.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cifrar&iacute;a despu&eacute;s en poco m&aacute;s de 120.000</a> euros, supon&iacute;a en realidad una manifestaci&oacute;n concreta del <a href="https://www.eldiario.es/politica/sanidad-anamato-fertilidad-reproduccionasistida_1_5753310.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">rechazo moral a las sexualidades no normativas</a>. Al mismo objeto &mdash;y tambi&eacute;n con escaso impacto econ&oacute;mico&mdash; sirvi&oacute; la reorientaci&oacute;n de las acciones destinadas a eliminar los sesgos de g&eacute;nero en la salud en el marco de los planes de calidad del Sistema Nacional de Salud: las investigaciones y la formaci&oacute;n en g&eacute;nero se paralizan a partir de 2010 y los informes sobre salud sexual y reproductiva pasaron de abarcar diversos temas como la interacci&oacute;n de las desigualdades de g&eacute;nero y clase o la interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo en adolescentes a versar exclusivamente sobre temas relacionados con la maternidad, el parto y la lactancia. Estos datos revelan c&oacute;mo la &ldquo;misoginia institucional&rdquo; o &ldquo;antifeminismo&rdquo; de la derecha se despleg&oacute; con la excusa de la crisis econ&oacute;mica para abanderar un retroceso de los derechos conquistados que vino dado, no solo por la reprivatizaci&oacute;n de los cuidados producida a causa de la retirada de servicios p&uacute;blicos, sino por una defensa expl&iacute;cita y consciente del rol tradicional de la mujer como madre y esposa y de la familia tradicional.
    </p><p class="article-text">
        Es sabido que las conquistas de derechos nunca son definitivas, que siempre pueden verse amenazadas por retrocesos, por muy institucionalizadas que est&eacute;n. Lo que aprendimos de lo que sucedi&oacute; con las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de igualdad durante los a&ntilde;os de la crisis es que no hay nada que ponga m&aacute;s en peligro a las conquistas alcanzadas en materia de igualdad como la misoginia institucionalizada de un partido de gobierno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando Feij&oacute;o habla de hacer desaparecer el Ministerio de Igualdad, no se est&aacute; refiriendo a una mera reestructuraci&oacute;n del Ejecutivo con el fin de racionalizar los recursos p&uacute;blicos, como ha pretendido hacer ver. Lo que est&aacute; planteando es una verdadera ofensiva conservadora en contra de los derechos alcanzados por las mujeres, de tal manera que, bajo la p&eacute;rdida de prioridad pol&iacute;tica de la promoci&oacute;n de la igualdad de g&eacute;nero a nivel institucional, subyace una agenda antifeminista de reversi&oacute;n encubierta de las conquistas alcanzadas en materia de igualdad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Flores Anarte]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/misoginia-institucional-partido-popular_132_10281942.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Jun 2023 19:53:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La misoginia institucional del Partido Popular]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alberto Núñez Feijóo,PP - Partido Popular,Ley trans,Ministerio de Igualdad,Memoria Histórica,Ley de Memoria Histórica,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Es el (super)mercado (de la reproducción), amigas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/super-mercado-reproduccion-amigas_132_10117676.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cb57d65f-cd5a-43e5-8217-912664a9fadb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Es el (super)mercado (de la reproducción), amigas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Como sucede con todo avance científico, que las nuevas tecnologías reproductivas se encuentren efectivamente al servicio de fines loables va a depender de la regulación jurídica y los usos sociales que configuren su puesta en práctica</p><p class="subtitle">Ana Obregón reaviva la polémica sobre la gestación subrogada en España: ilegal salvo que tengas dinero para hacerlo fuera</p></div><p class="article-text">
        Como sucede con todo avance cient&iacute;fico en su respectivo campo, las nuevas tecnolog&iacute;as reproductivas abrieron en la d&eacute;cada de los setenta posibilidades in&eacute;ditas hasta entonces en relaci&oacute;n con la reproducci&oacute;n humana. La fecundaci&oacute;n in vitro, la inseminaci&oacute;n artificial, la preservaci&oacute;n de gametos o el diagn&oacute;stico gen&eacute;tico preimplantacional son presentadas ante la sociedad como t&eacute;cnicas milagrosas que permiten paliar las dificultades para concebir de manera natural, desafiar las limitaciones impuestas por el reloj biol&oacute;gico o prevenir la transmisi&oacute;n de enfermedades gen&eacute;ticas, abriendo para las mujeres un nuevo abanico de posibilidades de control sobre sus capacidades reproductivas. Como tambi&eacute;n sucede con todo avance cient&iacute;fico, el que las nuevas tecnolog&iacute;as reproductivas se encuentren efectivamente al servicio de tan loables fines va a depender de la regulaci&oacute;n jur&iacute;dica y los usos sociales que configuren su puesta en pr&aacute;ctica. La realidad, atravesada por los sesgos de g&eacute;nero que afectan especialmente a cuestiones relacionadas con el cuerpo de las mujeres, muestra que el bienestar y la autonom&iacute;a reproductiva se han visto desplazados en beneficio de otros intereses desde el momento en que las l&oacute;gicas de mercado han acabado vertebrando el uso de las t&eacute;cnicas de reproducci&oacute;n humana asistida. Aunque se trata de una cuesti&oacute;n que se ha criticado de manera recurrente desde perspectivas feministas, la proliferaci&oacute;n de sucesos y noticias de actualidad que durante las &uacute;ltimas semanas han copado los medios de comunicaci&oacute;n, con la abue/maternidad subrogada de Ana Obreg&oacute;n a la cabeza, a&ntilde;aden al debate elementos de inter&eacute;s que aconsejan retomarlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En mi opini&oacute;n, la cr&iacute;tica a quienes recurren a la gestaci&oacute;n subrogada y al uso que se hace de las t&eacute;cnicas de reproducci&oacute;n asistida en general hay que enmarcarla en un debate m&aacute;s amplio sobre la maternidad y los derechos reproductivos, partiendo del reconocimiento de la existencia de un mandato cultural que pesa sobre las mujeres para que sean madres y que identifica la maternidad como componente esencial e irrenunciable de la identidad femenina. Este mandato desempe&ntilde;a un papel clave dentro de las l&oacute;gicas de producci&oacute;n postfordista como elemento de sugesti&oacute;n que alimenta un deseo que acaba identific&aacute;ndose con una necesidad (y, en &uacute;ltima instancia, confundi&eacute;ndose con un derecho). En un contexto en el que los tratamientos de reproducci&oacute;n asistida se concentran en el sector privado, la maternidad biol&oacute;gica se convierte en un producto m&aacute;s de los ofertados en el mercado, enmarcado en el terreno de la autorrealizaci&oacute;n personal, como una v&iacute;a para alcanzar el ansiado estado de bienestar y felicidad que la sociedad de consumo de masas promete a la ciudadan&iacute;a y se traduce en la demanda de un producto espec&iacute;fico, para satisfacer el cual el supermercado reproductivo ofrece un ingente n&uacute;mero de opciones. Las cl&iacute;nicas ofertan los rasgos f&iacute;sicos del material gen&eacute;tico (raza, color de piel, de pelo, de ojos, altura y peso estimados) que determinar&aacute; la apariencia de los futuros hijos e hijas como quien configura un producto personalizado: un beb&eacute; a la carta. Adem&aacute;s, aunque la posibilidad de alterar el embri&oacute;n para determinar el sexo del beb&eacute; s&oacute;lo est&aacute; permitida en Espa&ntilde;a para descartar la transmisi&oacute;n de enfermedades gen&eacute;ticas, el desarrollo de nuevos m&eacute;todos menos invasivos, que <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/nuevo-estudio-reabre-debate-seleccionar-espermatozoides-elegir-sexo-bebe_1_10056390.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">permiten escoger el sexo del beb&eacute; con un 80% de fiabilidad partiendo de una selecci&oacute;n de los espermatozoides</a>, ha reabierto el debate sobre si esta limitaci&oacute;n, impuesta por motivos &eacute;ticos, deber&iacute;a eliminarse.
    </p><p class="article-text">
        La popularizaci&oacute;n de las denominadas <em>gender reveal parties</em>, celebraciones importadas del mundo anglosaj&oacute;n en las que se da a conocer el sexo del futuro beb&eacute; &ldquo;por sorpresa&rdquo;, pone de manifiesto la centralidad que contin&uacute;an ostentando las categor&iacute;as sexo/g&eacute;nero en tanto determinantes de los espacios y las formas que se van a atribuir de manera diferenciada a ni&ntilde;os y a ni&ntilde;as desde el momento del nacimiento. El grado de espectacularidad del ritual que se performa depender&aacute; de la cantidad de dinero que cada cual est&eacute; dispuesto a invertir: puede consistir en abrir una tarta,&nbsp;explotar unos globos, lanzar fuegos artificiales o incluso en fletar un avi&oacute;n. El color del merengue/purpurina/humo/loquecorresponda que se libere nos revelar&aacute; el sexo del beb&eacute;: azul si viene con pene, rosa, si trae vagina. La reacci&oacute;n filmada de los futuros progenitores en tan determinante momento tambi&eacute;n es reveladora de hasta qu&eacute; punto el futuro que imaginan para su descendencia depende en buena medida de ese color y deja pocas dudas acerca de si ejercer&iacute;an la posibilidad de elegirlo si pudieran. El perfeccionamiento &uacute;ltimo del beb&eacute; como producto. Rosa o azul desde la concepci&oacute;n. La mu&ntilde;equita de mam&aacute; o el colega de pap&aacute;.&nbsp; Al mismo tiempo, sin embargo, que este tipo de pr&aacute;cticas son abrazadas con naturalidad por la sociedad, son cada vez m&aacute;s extendidas las iniciativas y experiencias que buscan, precisamente, cuestionar o desarticular el sistema sexo/g&eacute;nero como elemento estructurador de las relaciones sociales: desde la lucha del feminismo por desvincular el destino&nbsp; social de las mujeres de esencialismos biol&oacute;gicos, pasando por el reconocimiento de las realidades no binarias, hasta las regulaciones jur&iacute;dicas que flexibilizan el paso entre categor&iacute;as para dar cabida a la identidad sentida&hellip; todo ello contrasta fuertemente con la contundencia con que se adjudican los roles tradicionales de g&eacute;nero antes incluso del nacimiento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, el recurso cada vez m&aacute;s extendido a t&eacute;cnicas como la congelaci&oacute;n de &oacute;vulos o la fecundaci&oacute;n in vitro viene impulsado por una situaci&oacute;n en la que, al mismo tiempo que el mandato de maternidad contin&uacute;a estando vigente, el ser madre -y no digo el tener hijos, porque a los padres no les sucede- se nos presenta como un obst&aacute;culo para el pleno desarrollo de una carrera profesional, un hito vital que hace ya d&eacute;cadas constituye tambi&eacute;n un objetivo irrenunciable para la autonom&iacute;a de las mujeres. De esta manera, la sociedad empuja a las mujeres a posponer el momento de la maternidad a edades en las que se encuentran mayores dificultades para concebir de manera natural. El mercado, de nuevo, nos ofrece la soluci&oacute;n perfecta ante esta necesidad: se&ntilde;oras, no se sientan m&aacute;s limitadas por su reloj biol&oacute;gico, prioricen su carrera profesional el tiempo que necesiten mientras nosotros preservamos sus &oacute;vulos o les ofrecemos los de otras mujeres m&aacute;s j&oacute;venes para que puedan cumplir con su deseo de ser madres y formar una familia m&aacute;s all&aacute; de los cuarenta. Sin embargo, bajo esta visi&oacute;n positiva y triunfalista de la reproducci&oacute;n asistida quedan oscurecidas algunas cuestiones decisivas que no suelen abordarse, como el papel de las donantes de &oacute;vulos, a las que se les ofrece una compensaci&oacute;n por las molestias que puede constituir un aliciente para someterse al proceso de donaci&oacute;n por motivos de necesidad econ&oacute;mica desmereciendo los riesgos y efectos que ello implica; el hecho de que las t&eacute;cnicas no resultan tan eficaces a la hora de compensar la disminuci&oacute;n de las posibilidades de concebir derivadas de la edad como la publicidad de las cl&iacute;nicas pretende hacernos creer; la asimetr&iacute;a existente entre quienes pueden permitirse acudir a cl&iacute;nicas de pago y quienes tendr&aacute;n que resignarse a la interminable lista de espera y la limitaci&oacute;n de ciclos que impone la seguridad social; o los padecimientos f&iacute;sicos y, sobre todo, psicol&oacute;gicos que entra&ntilde;a para las mujeres someterse a este tipo de tratamientos. Adem&aacute;s, no puede aceptarse acr&iacute;ticamente que el mercado laboral y las responsabilidades reproductivas se configuren de manera antag&oacute;nica de suerte que las mujeres se encuentren en la disyuntiva de tener que elegir entre una carrera profesional y la maternidad. Las t&eacute;cnicas de reproducci&oacute;n asistida pueden ser la soluci&oacute;n a situaciones concretas en las que la decisi&oacute;n de posponer la maternidad parte de la mujer o en las que existan dificultades para concebir de manera natural por otros motivos. No obstante, cuando se trata de una decisi&oacute;n forzada por condiciones sociales y laborales hostiles (seg&uacute;n la encuesta de fecundidad del INE de 2018, <a href="https://www.ine.es/prensa/ef_2018_d.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el 42% de las madres residentes en Espa&ntilde;a tuvo su primer hijo m&aacute;s de cinco a&ntilde;os de media m&aacute;s tarde de lo que consideraba ideal</a>, mientras que, entre aquellas que no han sido madres, el principal motivo aducido son razones laborales y econ&oacute;micas), el foco deber&iacute;a ponerse en la necesidad de articular medidas de corresponsabilidad p&uacute;blica y privada para con la crianza y de reconfiguraci&oacute;n de las din&aacute;micas del mercado laboral para que sean compatibles con una conciliaci&oacute;n real y efectiva.
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, todo an&aacute;lisis sobre la maternidad arroja como resultado evidencias sobre el hecho de que la forma de entenderla y ejercerla ha estado siempre condicionada por las necesidades econ&oacute;micas o de producci&oacute;n, por intereses, en definitiva, ajenos a la voluntad de las mujeres. As&iacute; lo demuestra Elizabeth Badinter en una obra publicada en 1981<em> </em>en la que cuestiona la existencia del amor maternal como instinto natural e innato de las mujeres y en la que documenta c&oacute;mo el modelo de entrega y sacrificio hacia la descendencia con el que identificamos hoy d&iacute;a a las madres se gesta de manera deliberada por parte de los creadores de opini&oacute;n de finales del siglo XVIII. Badinter explica c&oacute;mo en Francia, en una &eacute;poca en la que tanto la descendencia como las labores de crianza se encontraban tan desprovistas de cualquier valor que las familias dejaban a los infantes sin ning&uacute;n remordimiento en manos de nodrizas en unas condiciones en las que la mayor&iacute;a no llegaba a superar los tres a&ntilde;os de vida, empiezan a proliferar panfletos y otras publicaciones que aconsejan a las madres dar el pecho y las animan ocuparse personalmente del cuidado de sus hijos e hijas al tiempo que se exalta la figura de la madre abnegada y entregada a su prole como modelo ideal de feminidad que ser&aacute; gratificado con promesas de amor y felicidad. Casualmente, esta revalorizaci&oacute;n de la funci&oacute;n maternal coincide con una preocupaci&oacute;n generalizada a causa del estancamiento demogr&aacute;fico que estaba experimentando Europa a causa de guerras, hambrunas y epidemias y con un cambio de mentalidad en el que la poblaci&oacute;n empieza a ser vista como fuente de riqueza y los ni&ntilde;os como una mercanc&iacute;a, como potenciales productores y garantes del poder militar del Estado.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;a aventurarse que en la actualidad el modelo de maternidad est&aacute; sufriendo un proceso de trasformaci&oacute;n comparable propiciado igualmente por las necesidades de producci&oacute;n: a quienes ganan millones a costa del lucrativo negocio de la reproducci&oacute;n asistida y, en especial, de la gestaci&oacute;n subrogada, les interesa que esta forma de traer beb&eacute;s al mundo aumente y se generalice. Siguiendo las l&oacute;gicas del mercado, &iquest;por qu&eacute; no transitar todas -todas las que puedan pagarlo, claro- hacia un modelo de maternidad en el que se pueden escoger las caracter&iacute;sticas f&iacute;sicas de tu descendencia y en el que adem&aacute;s te ahorras las molestias de un embarazo, los cambios f&iacute;sicos que conlleva, el doloroso trauma del parto, que ya habr&aacute; otras mujeres -vulnerables econ&oacute;micamente, como siempre- que se encarguen de ello por ti?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se han hecho virales recientemente las declaraciones de la famosa heredera de la dinast&iacute;a Hilton, Paris, quien ha tra&iacute;do un beb&eacute; al mundo a trav&eacute;s de un vientre de alquiler a los 42 a&ntilde;os y que, a la pregunta de si hab&iacute;a recurrido a este tipo de contratos a causa de su edad contestaba que no, que recurrir&iacute;a a este m&eacute;todo aunque tuviera 20 a&ntilde;os puesto que aunque su mayor deseo era formar una familia, la <a href="https://www.glamourmagazine.co.uk/article/paris-hilton-interview-2023" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;parte f&iacute;sica de todo eso&rdquo; (sic), el parir, es una de las cosas que m&aacute;s miedo le dan en el mundo</a>. Sin problema, Paris, eso el capitalismo tambi&eacute;n te lo soluciona: mientras las l&oacute;gicas de mercado contin&uacute;en vertebrando los usos de la reproducci&oacute;n asistida, seguir&aacute;s encontrando una amplia variedad de opciones que, previo pago, te permitan cumplir con el mandato cultural de formar una familia. Al otro lado, las que ponen sus cuerpos y su dignidad para que eso sea posible; las que tendr&aacute;n que renunciar a tener hijos si desean mantener un puesto de responsabilidad en su empresa; las que no ver&aacute;n renovados sus contratos por disfrutar de una baja de maternidad; las que no ser&aacute;n madres porque esperaron hasta la edad l&iacute;mite para acabar descubriendo que la fecundaci&oacute;n in vitro no era tan milagrosa como promet&iacute;an los folletos... &iexcl;Qu&eacute; le vamos a hacer! Es el mercado, amigas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Flores Anarte]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/super-mercado-reproduccion-amigas_132_10117676.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Apr 2023 20:49:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Es el (super)mercado (de la reproducción), amigas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Gestación subrogada]]></media:keywords>
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