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    <title><![CDATA[elDiario.es - Ana M. Longo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ana-m-longo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ana M. Longo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Abuelos que ponen límites al cuidado de los nietos: “Con ellos disfruto mucho, pero no quiero volver a tener el día marcado por horarios”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/abuelos-ponen-limites-cuidado-nietos-disfruto-no-quiero-volver-dia-marcado-horarios_1_13134312.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4b736029-8ee6-42b7-8459-fc880eff98f2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Abuelos que ponen límites al cuidado de los nietos: “Con ellos disfruto mucho, pero no quiero volver a tener el día marcado por horarios”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En muchos hogares, contar con los abuelos se ha convertido en algo que se da por sentado. Recoger a los niños, cubrir imprevistos o ayudar algunas tardes se integra en la organización diaria, a veces, sin hablarlo previamente</p><p class="subtitle">Consultorio - “Me siento juzgada como abuela cuando cuido a mis nietos, ¿cómo lo hablo con mi hija para evitar conflictos?”</p></div><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os, la implicaci&oacute;n de los abuelos en el cuidado de los nietos ha sido algo habitual. Sin embargo, no ocurre igual en todos los casos. Hay abuelos que siguen en activo, otros que tienen problemas de salud o que viven lejos, y tambi&eacute;n quienes prefieren dedicar esta etapa vital a proyectos propios.
    </p><p class="article-text">
        Cuando estas formas de entender ese apoyo no coinciden con lo que los hijos esperan, aparecen fricciones que no siempre se han abordado previamente: incomodidad, malentendidos o la sensaci&oacute;n de que las responsabilidades no est&aacute;n claras dentro del entorno familiar.
    </p><h2 class="article-text">Una ayuda muy presente en la organizaci&oacute;n familiar</h2><p class="article-text">
        La participaci&oacute;n de los abuelos en la crianza sigue siendo habitual en Europa. Un <a href="https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10519902/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio</a> publicado en 2023 por la revista <em>European Journal of Ageing</em>, a partir de datos de personas mayores de distintos pa&iacute;ses europeos, se&ntilde;ala que una proporci&oacute;n relevante colabora en el d&iacute;a a d&iacute;a con sus nietos. Seg&uacute;n este trabajo, cerca de la mitad lo hace de forma ocasional, mientras que aproximadamente uno de cada cuatro asume un papel m&aacute;s continuado. Este tipo de apoyo es especialmente frecuente en los pa&iacute;ses del sur de Europa, donde las redes familiares siguen teniendo un peso importante en la organizaci&oacute;n cotidiana. Otro <a href="https://cms.aldeasinfantiles.es/uploads/2023/07/Abuelos-y-crianza.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> sobre abuelos y crianza de Aldeas Infantiles, publicado en 2023, indica que en Espa&ntilde;a el 35% de los mayores de 65 se encarga del cuidado de los nietos varias veces por semana (muy por encima de la media europea del 14,9%).
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Durante muchos años viví pendiente del trabajo y de la familia, y ahora necesito que esta etapa sea un poco diferente</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Cándida</span>
                                        <span>—</span> 67 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La participaci&oacute;n no se da siempre de la misma manera ni se vive igual en todos los hogares. En algunos casos se limita a momentos puntuales, mientras que en otros adopta formas m&aacute;s estables o se descarta por completo.
    </p><p class="article-text">
        C&aacute;ndida, de 67 a&ntilde;os, decidi&oacute; desde el principio no asumir una rutina fija con sus dos nietos. &ldquo;Estoy con ellos y disfruto mucho, pero no quiero volver a tener el d&iacute;a marcado por horarios. Durante muchos a&ntilde;os viv&iacute; pendiente del trabajo y de la familia, y ahora necesito que esta etapa sea un poco diferente&rdquo;, explica. Aunque lo habl&oacute; en casa, sinti&oacute; que se daba por hecho que estar&iacute;a m&aacute;s disponible y que no fue f&aacute;cil cambiar esa idea.
    </p><h2 class="article-text">Lo que se espera de los abuelos</h2><p class="article-text">
        Lo que empieza de forma puntual puede ir convirti&eacute;ndose en una responsabilidad m&aacute;s regular. Y ah&iacute; suelen aparecer los primeros roces. Antonio, de 70 a&ntilde;os, se encontr&oacute; con esa situaci&oacute;n cuando su hija le propuso encargarse de recoger a los ni&ntilde;os del colegio todos los d&iacute;as. &ldquo;Para ella era algo normal, pero para m&iacute; no lo era. Sigo trabajando algunas ma&ntilde;anas y tengo mis propios horarios. No pod&iacute;a reorganizar todo mi d&iacute;a para asumir ese compromiso fijo&rdquo;, recuerda. Durante un tiempo se interpret&oacute; as&iacute;, como si no quisiera ayudar. 
    </p><p class="article-text">
        El papel de los abuelos en la crianza ha ido cambiando en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Como afirma Gerardo Meil, catedr&aacute;tico de Sociolog&iacute;a en la Universidad Aut&oacute;noma de Madrid y especialista en sociolog&iacute;a de la familia, este papel est&aacute; relacionado con la transformaci&oacute;n del modelo familiar y con la incorporaci&oacute;n de las mujeres al trabajo en un contexto de familias m&aacute;s peque&ntilde;as. &ldquo;Muchas abuelas, en su mayor&iacute;a no empleadas y relativamente j&oacute;venes, asumieron un rol activo en el cuidado&rdquo;, comenta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Muchas abuelas, en su mayoría no empleadas y relativamente jóvenes, asumieron un rol activo en el cuidado</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Gerardo Meil</span>
                                        <span>—</span> catedrático de Sociología en la UAM
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Con el tiempo, ese rol tambi&eacute;n ha cambiado. Meil subraya que se ha pasado de un modelo de &ldquo;cuidado sustitutivo&rdquo; a otro de &ldquo;cuidado complementario&rdquo; o &ldquo;cuidado de emergencia&rdquo;, m&aacute;s ocasional y limitado a determinadas tareas o momentos, como cuando est&aacute;n enfermos o para recogerlos del colegio.
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, no en todos los hogares se cuenta con esa ayuda. Seg&uacute;n datos de la <a href="https://quidan-project.com/resultados-list" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta QUIDAN</a> 2 (2025), elaborada por Meil a familias con hijos menores de siete a&ntilde;os, &ldquo;el n&uacute;mero de familias que no recibe ning&uacute;n tipo de ayuda puede estimarse en alrededor de una de cada cuatro&rdquo;. Adem&aacute;s, en ese mismo estudio se observa que ha aumentado la proporci&oacute;n de padres que perciben que los abuelos no muestran demasiada disposici&oacute;n para cuidar. 
    </p><p class="article-text">
        En la mayor&iacute;a de los casos, esta ausencia de apoyo no responde a una negativa directa. Tal y como apunta Meil, &ldquo;las razones en la gran mayor&iacute;a de los casos son objetivas&rdquo;, y est&aacute;n relacionadas con factores como la distancia, problemas de salud, la situaci&oacute;n laboral o el cuidado de otros nietos.
    </p><p class="article-text">
        Esa evoluci&oacute;n tambi&eacute;n se refleja en c&oacute;mo algunos abuelos deciden estar presentes. Eladio, de 69 a&ntilde;os, no participa en el cuidado diario de su nieta, pero mantiene un v&iacute;nculo regular en su vida. &ldquo;No estoy para el d&iacute;a a d&iacute;a ni para asumir responsabilidades fijas, pero s&iacute; para verla cuando surge&rdquo;, expresa. &ldquo;Nos vemos los fines de semana, en momentos concretos, y as&iacute; lo disfrutamos m&aacute;s. Para m&iacute; es importante que ese tiempo no est&eacute; ligado a una obligaci&oacute;n&rdquo;, remata.
    </p><h2 class="article-text">Negociar l&iacute;mites sin romper la relaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s que la falta de apoyo, lo que suele tensar estas situaciones es el desajuste entre lo que cada uno espera y lo que realmente ocurre.
    </p><p class="article-text">
        Desde la mediaci&oacute;n familiar, este tipo de conflictos suele estar relacionado con un desajuste entre lo que cada generaci&oacute;n espera de la otra. Seg&uacute;n la mediadora familiar y abogada especializada en conflictos familiares Ana Criado Inchausp&eacute;, los hijos tienden a mirar a sus padres desde sus propias necesidades (la conciliaci&oacute;n, el trabajo o la crianza) sin atender a que ellos tambi&eacute;n se encuentran en una etapa vital distinta, con proyectos propios.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La mediadora familiar Ana Criado insiste en que una de las claves es &#039;transformar expectativas implícitas en acuerdos claros&#039;, ya que muchas tensiones nacen de lo que nunca se ha hablado</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En ese sentido, sostiene que no se trata tanto de ego&iacute;smo como de una falta de conciencia sobre las diferencias entre generaciones. Criado habla de la aparici&oacute;n de &ldquo;un nuevo modelo de tercera edad, m&aacute;s activo y aut&oacute;nomo&rdquo;, en el que muchas personas mayores priorizan su tiempo y no necesariamente desean asumir un cuidado continuado de sus nietos.
    </p><p class="article-text">
        Si estas expectativas no se ponen en com&uacute;n, aclara, pueden surgir sentimientos de decepci&oacute;n en los hijos y, al mismo tiempo, presi&oacute;n o p&eacute;rdida de libertad en los abuelos. Asimismo, indica que esto suele dar lugar a malentendidos sobre si ese cuidado es una ayuda puntual o una obligaci&oacute;n familiar.
    </p><p class="article-text">
        Desde su experiencia, Criado insiste en que una de las claves es &ldquo;transformar expectativas impl&iacute;citas en acuerdos claros&rdquo;, ya que muchas tensiones nacen de lo que nunca se ha hablado. Para evitarlo, propone exponer abiertamente lo que cada parte espera, delimitar responsabilidades (recordando que el cuidado corresponde a los padres) y concretar cu&aacute;ndo y c&oacute;mo puede darse la colaboraci&oacute;n de los abuelos. Tambi&eacute;n subraya la importancia de tener en cuenta las necesidades de ambas generaciones: la conciliaci&oacute;n de los hijos y la autonom&iacute;a de los mayores.
    </p><p class="article-text">
        En &uacute;ltimo t&eacute;rmino, la especialista en conciliaci&oacute;n familiar concluye que &ldquo;el reto no es decidir si los abuelos deben cuidar o no a los nietos&rdquo;, sino abrir un di&aacute;logo que permita ajustar esas expectativas para que la colaboraci&oacute;n sea una elecci&oacute;n y no una imposici&oacute;n, sin deteriorar el v&iacute;nculo familiar.
    </p><p class="article-text">
        Muchas veces, el problema no est&aacute; tanto en la falta de ayuda como en lo que no se llega a decir a tiempo. Isabel, de 68 a&ntilde;os, reconoce que durante un tiempo asumi&oacute; que deb&iacute;a estar disponible para cuidar de sus nietas sin plantearse si realmente pod&iacute;a o quer&iacute;a hacerlo en esas condiciones. Con el paso de los meses, esa disponibilidad empez&oacute; a resultarle inc&oacute;moda, como si tuviera poco margen para decidir por s&iacute; misma.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al principio no dije nada, porque parec&iacute;a lo normal, pero cada vez me sent&iacute;a m&aacute;s inc&oacute;moda, como si no pudiera elegir&rdquo;, asegura. Eso, relata, cambi&oacute; cuando lo hablaron en familia. &ldquo;Cuando lo compartimos, result&oacute; un alivio para todos. Pudimos recolocar las cosas y empezar a entendernos mejor. Ahora s&eacute; que ayudar tambi&eacute;n implica poder decidir&rdquo;, declara.
    </p><p class="article-text">
        A medida que cambian las formas de vida, tambi&eacute;n se reordenan los acuerdos dentro de las familias. Lo que durante d&eacute;cadas se dio por hecho empieza a dejar paso a decisiones m&aacute;s habladas y menos asumidas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/abuelos-ponen-limites-cuidado-nietos-disfruto-no-quiero-volver-dia-marcado-horarios_1_13134312.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Apr 2026 20:20:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Abuelos que ponen límites al cuidado de los nietos: “Con ellos disfruto mucho, pero no quiero volver a tener el día marcado por horarios”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Abuelos,Padres,Madres,Crianza,Cuidados familiares,Niños]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["¿Y no vais a tener otro?": por qué la decisión de tener un solo hijo sigue generando juicios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-decision-hijo-sigue-generando-juicios_1_13085501.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5c4545c5-83c3-4418-94f8-6768232b132f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;¿Y no vais a tener otro?&quot;: por qué la decisión de tener un solo hijo sigue generando juicios"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los cuestionamientos sobre ampliar la familia continúan presentes en la experiencia de muchas madres y padres con un único hijo, incluso cuando la decisión ya está tomada</p><p class="subtitle">“Ser hijo único no debería considerarse un problema”: mitos y realidades de crecer sin hermanos</p></div><p class="article-text">
        En reuniones familiares, entre amigos o incluso en el parque, la pregunta es directa: &ldquo;&iquest;Y no vais a tener otro?&rdquo;. Nuria tiene 39 a&ntilde;os y es madre de un ni&ntilde;o de siete. En su caso, tener un solo hijo fue una decisi&oacute;n meditada. &ldquo;Siempre pensamos que quer&iacute;amos una familia peque&ntilde;a&rdquo;, cuenta. Sin embargo, reconoce que desde que su hijo naci&oacute; hay una cuesti&oacute;n que aparece con frecuencia: si tendr&aacute; un hermano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Asegura que aprendi&oacute; a responder con naturalidad. &ldquo;Al principio me incomodaba, porque daba la sensaci&oacute;n de que nuestra decisi&oacute;n estaba abierta o incompleta&rdquo;, explica. Con los a&ntilde;os, dice, ha dejado de sentirse obligada a justificarse: &ldquo;Cada familia tiene sus circunstancias y eso tambi&eacute;n forma parte de c&oacute;mo construimos la crianza&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de comentarios se repite en muchas familias con un &uacute;nico hijo. M&aacute;s que cuestionar la elecci&oacute;n en s&iacute;, reflejan expectativas sociales sobre c&oacute;mo se espera que sea una familia. Las estad&iacute;sticas evidencian que el tama&ntilde;o medio de las familias en Espa&ntilde;a se ha reducido en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Seg&uacute;n la <a href="https://www.ine.es/dyngs/Prensa/MNP2024.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Estad&iacute;stica de nacimientos del Instituto Nacional de Estad&iacute;stica</a><a href="https://www.ine.es/dyngs/Prensa/MNP2024.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a><a href="https://www.ine.es/dyngs/Prensa/MNP2024.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">(INE)</a>, correspondiente a 2024, el n&uacute;mero medio de hijos por mujer se sit&uacute;a en torno a 1,1, una de las cifras m&aacute;s bajas de Europa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el &aacute;mbito europeo, el informe <a href="https://ec.europa.eu/eurostat/statistics-explained/index.php?title=Fertility_statistics" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Fertility statistics </em></a><a href="https://ec.europa.eu/eurostat/statistics-explained/index.php?title=Fertility_statistics" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de Eurostat</a> (actualizaci&oacute;n de 2024) apunta en la misma direcci&oacute;n: en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses se ha consolidado una tendencia hacia familias m&aacute;s peque&ntilde;as. Estos datos muestran que la decisi&oacute;n sobre el n&uacute;mero de hijos est&aacute; influida no solo por preferencias individuales, sino tambi&eacute;n por factores sociales, econ&oacute;micos y culturales.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">La presi&oacute;n de la familia ideal&nbsp;</h2><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, el modelo de familia ha estado durante d&eacute;cadas ligado a estructuras m&aacute;s amplias, en las que tener varios hijos formaba parte de lo esperado. Esta idea se ha visto influida por factores culturales y tambi&eacute;n por una tradici&oacute;n de ra&iacute;ces religiosas que asociaba la familia numerosa a un ideal social. Aunque la realidad ha cambiado, esa idea colectiva sigue influyendo en la forma en que se interpretan hoy algunas decisiones familiares.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n explica Pau Miret Gamundi, soci&oacute;logo y dem&oacute;grafo e investigador del Centre d&rsquo;Estudis Demogr&agrave;fics (CERCA) de la Universitat Aut&ograve;noma de Barcelona (UAB), algunas ideas culturales sobre el n&uacute;mero de hijos siguen muy presentes en la sociedad. Entre ellas, la creencia de que los hijos &uacute;nicos pueden crecer m&aacute;s mimados. &ldquo;Sigue vigente la idea de que tener un solo hijo condena al descendiente a ser un malcriado y que este problema se solventa con la llegada de un segundo hijo&rdquo;, comenta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sigue vigente la idea de que tener un solo hijo condena al descendiente a ser un malcriado y que este problema se solventa con la llegada de un segundo hijo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Pau Miret Gamundi</span>
                                        <span>—</span> sociólogo, demógrafo e investigador (UAB)
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En este contexto, Miret apunta que ese cuestionamiento no responde tanto a criterios racionales como a referentes sociales interiorizados. Seg&uacute;n<strong> </strong>explica, se trata de una percepci&oacute;n sostenida m&aacute;s por la emotividad y la escala de valores predominante que por evidencia objetiva. En ese sentido, a&ntilde;ade que la herencia religiosa tambi&eacute;n ha contribuido a consolidar esta concepci&oacute;n: &ldquo;En el G&eacute;nesis se explicita &lsquo;creced y multiplicaos&rdquo;, subraya, una referencia que, durante d&eacute;cadas, ha reforzado la asociaci&oacute;n entre familia numerosa y modelo deseable. Esto ayuda a entender por qu&eacute; estas elecciones siguen generando juicio social.
    </p><p class="article-text">
        Estos estereotipos han contribuido a construir una imagen social del <a href="https://www.eldiario.es/nidos/hijo-unico-no-deberia-considerarse-problema-mitos-realidades-crecer-hermanos_1_12609382.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hijo &uacute;nico</a> que no siempre se corresponde con la evidencia, pero que sigue influyendo en la percepci&oacute;n de muchas familias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, el experto explica que se trata de una creencia muy arraigada que carece de base cient&iacute;fica, pero que ha alimentado durante d&eacute;cadas la idea de que una familia &ldquo;responsable&rdquo; es aquella que tiene &ldquo;la parejita&rdquo;, idealmente un ni&ntilde;o y una ni&ntilde;a.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa creencia ha resistido el paso del tiempo y sigue generando expectativas sobre las personas con un &uacute;nico hijo. Seg&uacute;n se&ntilde;ala, incluso puede llevar a culpabilizarlas por cualquier dificultad que pueda tener el menor. &ldquo;Con uno es m&aacute;s que suficiente, por lo que la presi&oacute;n no existe para tener un tercer hijo, que se considera excesivo con los tiempos que corren&rdquo;, asegura.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La idea de cu&aacute;ntos hijos forman una familia adecuada tambi&eacute;n ha ido cambiando con el tiempo. &ldquo;Desde que se dispone de encuestas sobre el n&uacute;mero de hijos que se consideran adecuados, se ha visto c&oacute;mo ha ido descendiendo el arquetipo de &lsquo;familia&rdquo;, expone. A mediados del siglo XX, recuerda, se consideraba que una familia deb&iacute;a tener al menos tres hijos para estar completa. Ese modelo dio lugar en muchos pa&iacute;ses occidentales al fen&oacute;meno del <em>baby boom</em>. &ldquo;En Europa lleg&oacute; tras el final de la Segunda Guerra Mundial y, en Espa&ntilde;a, una d&eacute;cada m&aacute;s tarde&rdquo;, apunta Miret.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con el paso de las d&eacute;cadas, la percepci&oacute;n social tambi&eacute;n ha ido cambiando. &ldquo;La mirada a las familias con dos hijos se ha normalizado, aunque persisten los prejuicios contra las de hijo &uacute;nico&rdquo;, concluye.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Las dudas que aparecen tras la decisi&oacute;n&nbsp;</h2><p class="article-text">
        Esa presi&oacute;n social tambi&eacute;n aparece en la experiencia de otras familias. Diana, de 42 a&ntilde;os y madre de una ni&ntilde;a de diez, cuenta que durante un tiempo pens&oacute; que tendr&iacute;a m&aacute;s hijos. &ldquo;Entre el trabajo, la conciliaci&oacute;n y la edad, lleg&oacute; un momento en que sentimos que nuestra familia ya estaba completa&rdquo;, comparte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, reconoce que las preguntas siguen apareciendo. &ldquo;A veces parece que la gente espera que des explicaciones, como si tener un solo hijo fuera una decisi&oacute;n que todav&iacute;a pudiese cambiar&rdquo;, indica. Durante un tiempo, esa sensaci&oacute;n le hizo replantearse su elecci&oacute;n. Hoy, sin embargo, asegura que ha dejado de cuestion&aacute;rselo y que vive su elecci&oacute;n con m&aacute;s tranquilidad.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Creo que hay una percepción muy extendida de cómo debe ser una familia, pero cada uno se organiza como puede y como quiere</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Daniel 45 años</span>
                                        <span>—</span> padre de un niño de 12
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Daniel, de 45 a&ntilde;os y padre de un ni&ntilde;o de doce, explica que en su caso la decisi&oacute;n de tener un solo hijo fue algo que se fue asentando con el tiempo. &ldquo;Nunca lo hablamos como una decisi&oacute;n cerrada, simplemente fuimos viendo que est&aacute;bamos bien as&iacute;&rdquo;, expresa.&nbsp;Y revela que, aunque en su entorno han surgido opiniones, no los ha vivido como una presi&oacute;n directa. &ldquo;Creo que hay una percepci&oacute;n muy extendida de c&oacute;mo debe ser una familia, pero cada uno se organiza como puede y como quiere&rdquo;, se&ntilde;ala. En su caso, a&ntilde;ade, priorizan el equilibrio familiar y el tiempo compartido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al margen de los comentarios del entorno, la decisi&oacute;n tambi&eacute;n puede generar dudas internas, especialmente cuando entra en conflicto con la idea extendida de lo que se espera de una familia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el plano psicol&oacute;gico, Mireia Orgil&eacute;s, catedr&aacute;tica de psicolog&iacute;a y experta en salud mental infantil, aclara que tener un solo hijo contin&uacute;a cuestion&aacute;ndose en parte por creencias muy arraigadas. &ldquo;Durante d&eacute;cadas, el modelo ideal inclu&iacute;a varios hijos y todav&iacute;a hoy se presiona a quienes no siguen ese patr&oacute;n&rdquo;, afirma. A&ntilde;ade: &ldquo;Las familias con hijos &uacute;nicos siguen expuestas a comentarios o preguntas sobre si van a ampliar la familia&rdquo;, expresa. Esa presi&oacute;n, refiere, puede generar inseguridad y dudas en torno a una decisi&oacute;n muy personal.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La estabilidad en casa y compartir tiempo de calidad influyen más en el bienestar que ser hijo único o tener hermanos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mireia Orgilés</span>
                                        <span>—</span> catedrática de psicología y experta en salud mental infantil
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Desde el punto de vista psicol&oacute;gico, el n&uacute;mero de hermanos no es un factor determinante en el bienestar infantil. Orgil&eacute;s subraya que lo m&aacute;s importante es la calidad de las relaciones familiares. &ldquo;La estabilidad en casa y compartir tiempo de calidad influyen m&aacute;s en el bienestar que ser hijo &uacute;nico o tener hermanos&rdquo;, subraya.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido, refiere que los ni&ntilde;os pueden desarrollar habilidades sociales adecuadas en distintos contextos. &ldquo;El colegio, los amigos, el barrio o la familia extensa son tambi&eacute;n una oportunidad para favorecer el desarrollo social&rdquo;, destaca. &ldquo;Los ni&ntilde;os necesitan relaciones sociales significativas&rdquo;, a&ntilde;ade la experta. Cuando no hay hermanos, sostiene, esos v&iacute;nculos pueden desarrollarse igualmente en otros entornos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A medida que los modelos familiares se diversifican, las decisiones sobre la maternidad o paternidad responden cada vez m&aacute;s a trayectorias personales. Sin embargo, en el caso de las familias con un solo hijo, esa elecci&oacute;n sigue sin percibirse siempre como completamente libre.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-decision-hijo-sigue-generando-juicios_1_13085501.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Mar 2026 21:21:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["¿Y no vais a tener otro?": por qué la decisión de tener un solo hijo sigue generando juicios]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,familias,Padres,Madres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La presión invisible de los niños que se exigen demasiado: "Nos preocupamos cuando lloró por sacar un ocho"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/presion-invisible-ninos-exigen-preocupamos-lloro-sacar-ocho_1_13015821.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/496330a1-b542-412f-9afa-de11ee64ecd7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La presión invisible de los niños que se exigen demasiado: &quot;Nos preocupamos cuando lloró por sacar un ocho&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cumplen, se esfuerzan y rara vez dan problemas. Sin embargo, algunos niños viven con una autoimposición constante por hacerlo todo bien. Especialistas explican cómo detectar esa autoexigencia y acompañarla sin convertir el esfuerzo en una carga</p><p class="subtitle">Las microbatallas diarias que más desgastan a padres e hijos: “No es la ducha en sí, es el cansancio acumulado”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;El ni&ntilde;o no es un proyecto de persona, es una persona&rdquo;, escribi&oacute; el pedagogo Janusz Korczak. Sin embargo, en el imaginario colectivo el malestar infantil suele asociarse a conflictos visibles: rabietas, desobediencia o bajo rendimiento. Existe, no obstante, otra manifestaci&oacute;n m&aacute;s dif&iacute;cil de detectar. Son menores que cumplen con lo esperado, que parecen adaptados y resolutivos, pero que sostienen internamente un nivel de autoexigencia dif&iacute;cil de percibir.
    </p><p class="article-text">
        Esta forma de funcionamiento puede pasar desapercibida durante a&ntilde;os porque no interrumpe la din&aacute;mica familiar ni escolar. Precisamente por eso resulta m&aacute;s compleja de identificar. Al no generar conflictos abiertos, muchas veces se interpreta como un rasgo positivo del car&aacute;cter y no como una posible se&ntilde;al de alerta. Solo cuando esa presi&oacute;n empieza a pasar factura en el bienestar del ni&ntilde;o, algunas familias se preguntan si detr&aacute;s de ese comportamiento ejemplar puede haber algo m&aacute;s. No siempre resulta f&aacute;cil ponerle nombre a esa inquietud cuando, en apariencia, todo funciona como se espera.
    </p><p class="article-text">
        Esa exigencia, adem&aacute;s, no aparece de la nada. El informe divulgativo del <a href="https://www.sanidad.gob.es/areas/promocionPrevencion/entornosSaludables/escuela/estudioHBSC/2022/docs/HBSC2022_DivulgativoEstudio.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Estudio HBSC 2022</a> en Espa&ntilde;a, publicado por el Ministerio de Sanidad en 2025, muestra que casi un tercio del alumnado de entre 11 y 18 a&ntilde;os confirma sentirse muy agobiado por el trabajo escolar. El aumento se produce pronto, especialmente en el paso de Primaria a Secundaria, y tiende a intensificarse con la edad. En este contexto, algunos menores no expresan el malestar con conflictos visibles: lo canalizan hacia dentro, intentando hacerlo todo perfecto y evitando fallar.
    </p><p class="article-text">
        Con frecuencia, ese nivel de autoexigencia aparece en perfiles que, desde fuera, parecen mod&eacute;licos. &ldquo;Siempre fue muy responsable. No ten&iacute;amos que recordarle nada, y si algo sal&iacute;a regular, se enfadaba consigo mismo&rdquo;, comparte Bel&eacute;n, 42 a&ntilde;os, madre de Mat&iacute;as, de nueve. &ldquo;Pens&aacute;bamos que simplemente era perfeccionista. La primera vez que nos preocupamos fue cuando empez&oacute; a llorar por sacar un ocho en un examen&rdquo;, cuenta. Y a&ntilde;ade que no era un sentimiento de tristeza: &ldquo;Era como si sintiera que hab&iacute;a fallado como persona o que nos hab&iacute;a fallado a nosotros&rdquo;, detalla. Con el tiempo, la familia empez&oacute; a ver que esa reacci&oacute;n iba m&aacute;s all&aacute; de la simple presi&oacute;n escolar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pensábamos que simplemente era perfeccionista. La primera vez que nos preocupamos fue cuando empezó a llorar por sacar un ocho en un examen</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Belén</span>
                                        <span>—</span> madre de un niño de nueve años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Una incomodidad que suele pasar inadvertida</h2><p class="article-text">
        La psiquiatra Ana G&aacute;lvez Andr&eacute;s, colaboradora en el centro menteAmente, advierte que mantener durante a&ntilde;os un nivel alto de exigencia puede tener consecuencias en el desarrollo emocional. En el contexto social actual, explica, priman valores como la competitividad o la productividad. &ldquo;Una educaci&oacute;n centrada en el rendimiento o los resultados impide que algunos ni&ntilde;os disfruten del proceso de aprendizaje y sientan que no son queridos por lo que son, sino &uacute;nicamente por lo que consiguen&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        En otras ocasiones, dice la psiquiatra, &ldquo;la hiperresponsabilidad puede nacer de que los adultos se apoyan emocionalmente en el ni&ntilde;o, invirti&eacute;ndose los roles de cuidado&rdquo;. A este fen&oacute;meno, apunta, se le denomina parentalizaci&oacute;n emocional del menor.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n explica la experta, otra clase de parentalizaci&oacute;n es la instrumental, en la que el ni&ntilde;o tiene que hacerse cargo de tareas dom&eacute;sticas que no corresponden a su edad. &ldquo;Este ser&iacute;a el caso de los denominados &lsquo;ni&ntilde;os de la llave&rsquo;: menores que llevan la llave de casa colgada al cuello o en la mochila, regresando solos del colegio&rdquo;, describe.
    </p><p class="article-text">
        G&aacute;lvez aclara que las se&ntilde;ales que pueden indicar que un ni&ntilde;o muy responsable est&aacute; sometido a una presi&oacute;n excesiva aparecen en distintos planos. Y alerta de que &ldquo;aunque suelen ser ni&ntilde;os que pasan desapercibidos o incluso son reforzados positivamente por tener un comportamiento modelo&rdquo;, pueden estar sosteniendo un nivel de tensi&oacute;n interna elevado.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una educación centrada en el rendimiento o los resultados impide que algunos niños disfruten del proceso de aprendizaje y sientan que no son queridos por lo que son, sino únicamente por lo que consiguen</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ana Gálvez Andrés</span>
                                        <span>—</span> psiquiatra
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Menciona posibles dificultades para conciliar el sue&ntilde;o, pesadillas o miedos nocturnos exacerbados; preocupaciones intensas en relaci&oacute;n con problemas del entorno; un inter&eacute;s excesivo por el estado emocional de los dem&aacute;s, asumiendo responsabilidades que no le corresponden; el deseo de sacar notas perfectas con poca tolerancia a los errores o fracasos; una actitud hipermadura que da la impresi&oacute;n de ser mayor de lo que es y la inhibici&oacute;n de actividades propias de la infancia, como jugar con otros ni&ntilde;os de su edad.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a lo que ocurre cuando esta din&aacute;mica de autoexigencia se mantiene en el tiempo, la especialista explica que son ni&ntilde;os que pueden expresar sentimientos de soledad, culpa e insuficiencia, adem&aacute;s de mantenerse en un estado de alerta y estr&eacute;s persistente.
    </p><p class="article-text">
        La psiquiatra revela adem&aacute;s que ese estado de tensi&oacute;n mantenido puede dificultar que el menor identifique y exprese sus propias necesidades emocionales: &ldquo;En ocasiones, no saben identificar sus propias emociones, necesidades y deseos, anteponen el bienestar de los dem&aacute;s al suyo propio y pueden tener dificultades para pedir ayuda&rdquo;, confirma.
    </p><p class="article-text">
        Afortunadamente, indica, la mayor&iacute;a de los ni&ntilde;os desarrolla recursos y capacidad de adaptaci&oacute;n incluso en contextos desfavorables. &ldquo;No obstante, si la hiperresponsabilidad excesiva y mantenida en el tiempo se suma a otros factores de riesgo biopsicosociales, pueden aparecer trastornos de ansiedad y depresi&oacute;n ya en la infancia&rdquo;, declara G&aacute;lvez.
    </p><h2 class="article-text">Por qu&eacute; algunos ni&ntilde;os cargan con m&aacute;s de la cuenta</h2><p class="article-text">
        En otros casos, la sobrecarga emocional se hace visible de forma m&aacute;s gradual. &ldquo;Estaba pendiente de todo: de que su hermano hiciera los deberes, de que en casa no hubiera discusiones, de que nadie se enfadara con ella&rdquo;, explica Borja, 44 a&ntilde;os, padre de Mara, de 11. &ldquo;No daba problemas, pero viv&iacute;a en tensi&oacute;n&rdquo;, comenta. &ldquo;Cuando le dec&iacute;amos &lsquo;no pasa nada&rsquo;, asent&iacute;a, pero se le notaba que no consegu&iacute;a relajarse&rdquo;, refiere. Con el tiempo empezaron a entender que esa aparente madurez ten&iacute;a un coste que hasta entonces hab&iacute;a pasado desapercibido.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga cl&iacute;nica Elena Anto&ntilde;ano Nieto se&ntilde;ala que la autoexigencia no siempre es problem&aacute;tica. &ldquo;Cuando dicha exigencia deja de ser una herramienta positiva para el desarrollo y se convierte en disfuncional conviene revisar qu&eacute; la est&aacute; respaldando&rdquo;, resalta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los estilos de crianza autoritarios y rígidos, con el refuerzo centrado casi exclusivamente en el logro, pueden empujar a los niños hacia el perfeccionismo como vía para sentirse valorados</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n a c&oacute;mo se configura este patr&oacute;n en algunos menores, expone que uno de los factores m&aacute;s relevantes son los estilos de crianza autoritarios y r&iacute;gidos, en los que el refuerzo centrado casi exclusivamente en el logro puede empujar a los ni&ntilde;os hacia el perfeccionismo como v&iacute;a para sentirse valorados. La profesional a&ntilde;ade que, en este proceso, el valor personal del ni&ntilde;o puede quedar vinculado a expectativas adultas muy elevadas.
    </p><p class="article-text">
        Anto&ntilde;ano manifiesta tambi&eacute;n la necesidad de centrar la atenci&oacute;n en el proceso, el bienestar emocional y el esfuerzo, evitando otorgar un peso excesivo al resultado final: &ldquo;Debemos normalizar el error para que los ni&ntilde;os puedan vivirlo como una parte natural del aprendizaje&rdquo;. Y subraya la importancia de que el peque&ntilde;o se sienta valorado por quien es y no por lo que logra.
    </p><p class="article-text">
        Mirar m&aacute;s all&aacute; del comportamiento ejemplar implica preguntarse c&oacute;mo se siente ese ni&ntilde;o cuando nadie lo est&aacute; evaluando. El reto no pasa por reducir sus capacidades ni por frenar su compromiso, sino por asegurar que pueda crecer sin un miedo constante a fallar. Educar en este contexto tambi&eacute;n supone dejar espacio a la imperfecci&oacute;n y recordarles, con hechos, que su valor no depende de hacerlo todo correctamente. Porque detr&aacute;s de muchos comportamientos impecables puede esconderse una presi&oacute;n que merece ser observada de cerca.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/presion-invisible-ninos-exigen-preocupamos-lloro-sacar-ocho_1_13015821.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Feb 2026 21:20:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La presión invisible de los niños que se exigen demasiado: "Nos preocupamos cuando lloró por sacar un ocho"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Niños,Padres,Madres,Bienestar,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Separarse cuando hay hijos de por medio: “Lo mejor que hicimos fue aprender a coordinarnos aunque no nos lleváramos bien”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/separarse-hay-hijos-medio-mejor-hicimos-aprender-coordinarnos-no-llevaramos_1_12997884.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bbc42d28-d2d2-4a13-947c-4f00cf080705_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Separarse cuando hay hijos de por medio: “Lo mejor que hicimos fue aprender a coordinarnos aunque no nos lleváramos bien”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">
El impacto de una separación en los hijos no depende solo de la ruptura, sino de cómo se gestione. Una psicóloga, una abogada de familia y varios padres analizan qué puede aliviar o intensificar el impacto</p><p class="subtitle">“Le dije a mi madre que necesitaba un respiro”: el auge de las relaciones de bajo contacto con la familia</p></div><p class="article-text">
        Cada a&ntilde;o, miles de familias inician procesos de ruptura en los que el foco suele estar en custodias, acuerdos y tr&aacute;mites legales. Para los hijos, sin embargo, la experiencia comienza antes de que se formalice ning&uacute;n documento y se desarrolla en el terreno cotidiano: en el clima que se respira en casa, en los cambios de rutina y en la incertidumbre sobre lo que ocurrir&aacute; despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En esa l&iacute;nea, una revisi&oacute;n acad&eacute;mica publicada en 2024 en <a href="https://revistas.cardenalcisneros.es/article/view/7316" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Pulso. Revista de Educaci&oacute;n</em></a>, que analiz&oacute; investigaciones realizadas entre 2014 y 2024, recoge que diversos estudios relacionan la exposici&oacute;n a altos niveles de conflicto entre progenitores con dificultades emocionales y acad&eacute;micas en los menores, si bien los efectos descritos var&iacute;an en funci&oacute;n de la edad y del contexto familiar.
    </p><h2 class="article-text">Entre explicaciones y silencios</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de los datos, las familias describen c&oacute;mo ese proceso se concreta en actos del d&iacute;a a d&iacute;a. En el caso de Pilar, 39 a&ntilde;os, madre de dos ni&ntilde;os de seis y nueve a&ntilde;os, la separaci&oacute;n fue una decisi&oacute;n muy meditada. Cuenta que lo primero que hicieron fue sentarse los dos progenitores con los ni&ntilde;os y explicarles, con palabras sencillas, que ya no vivir&iacute;an juntos, pero que segu&iacute;an siendo una familia.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo que mejor nos funcion&oacute; fue no cambiarles la vida m&aacute;s de lo necesario: el colegio, los amigos y las rutinas siguieron igual&rdquo;, expone. De igual modo, aprendieron que discutir delante de ellos era uno de los errores que m&aacute;s los desestabilizaba, por lo que acordaron evitar esos enfrentamientos en su presencia.
    </p><p class="article-text">
        No todas las rupturas se gestionan igual. Para Isabel, de 43 a&ntilde;os, madre de una ni&ntilde;a de ocho a&ntilde;os, la separaci&oacute;n estuvo marcada por el intento de protegerla guard&aacute;ndose muchas cosas. &ldquo;Pens&eacute; que lo mejor era no hablar demasiado para no preocuparla, pero fue un fallo&rdquo;, reconoce. La terapeuta le hizo ver que la ni&ntilde;a necesitaba palabras para entender lo que estaba pasando. Desde entonces, han incorporado peque&ntilde;os h&aacute;bitos en los d&iacute;as de cambio, como cenar juntas o reservar un espacio para hablar, con la intenci&oacute;n de que la transici&oacute;n resulte m&aacute;s previsible.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pensé que lo mejor era no hablar demasiado para no preocuparla, pero fue un fallo&#039;, reconoce Isabel, madre de una niña de ocho años. La terapeuta le hizo ver que la niña necesitaba palabras para entender lo que estaba pasando</p>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Los ni&ntilde;os en medio del conflicto</h2><p class="article-text">
        A partir de su experiencia profesional en separaciones con hijos, Ux&iacute;a de Andr&eacute;s, abogada de familia en Soler &amp; de Andr&eacute;s Abogados, se&ntilde;ala que algunas actuaciones que encajan dentro de la legalidad pueden tener consecuencias emocionales importantes para los menores.
    </p><p class="article-text">
        Una de las situaciones que observa con m&aacute;s frecuencia es la instrumentalizaci&oacute;n de los tiempos y reg&iacute;menes de visitas. &ldquo;Ajustarse milim&eacute;tricamente a lo pactado o a una sentencia, sin flexibilidad, aunque el ni&ntilde;o est&eacute; enfermo, angustiado o en un momento sensible, es legal, pero puede perjudicarle&rdquo;, comenta. Cita un ejemplo: una visita intersemanal que obliga a una ni&ntilde;a a abandonar un cumplea&ntilde;os de una amiga por falta de flexibilidad de un progenitor. Adem&aacute;s, menciona la tendencia a anteponer los derechos de los adultos a las necesidades del menor. Expresiones como &ldquo;me corresponde&rdquo; o &ldquo;es mi fin de semana&rdquo; desplazan la atenci&oacute;n de lo que el ni&ntilde;o realmente necesita.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n indica la abogada, esta rigidez es m&aacute;s frecuente en divorcios contenciosos, donde las resoluciones judiciales dejan menos margen de adaptaci&oacute;n. &ldquo;Ante la duda de si deben ceder un fin de semana por un evento familiar, mi recomendaci&oacute;n es actuar como les gustar&iacute;a que actuaran con ellos&rdquo;, sostiene la letrada.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n considera da&ntilde;ino involucrar al menor en el proceso judicial, hablar mal del otro progenitor o convertirlo en mensajero, colocando al ni&ntilde;o en una posici&oacute;n de lealtad imposible. &ldquo;Para proteger a los hijos es necesario un trabajo emocional que permita separar esas dos facetas, dejar a un lado el ego y los reproches y priorizar siempre el bienestar del menor&rdquo;, declara.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo que más nos ayudó fue dejarle expresar la tristeza sin intentar arreglarla rápido</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rubén</span>
                                        <span>—</span> padre de una niño de 11 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En el caso de Iria, 45 a&ntilde;os, con dos hijos de 10 y 13 a&ntilde;os, la ruptura fue tensa desde el principio. &ldquo;Cada cambio de custodia era una pelea y ellos quedaban en medio&rdquo;, cuenta. Con el tiempo, ambos progenitores acordaron normas claras de comunicaci&oacute;n y organizaci&oacute;n para reducir la tirantez en esos momentos. &ldquo;Lo que peor hicimos fue hablar mal del otro delante de ellos; lo que mejor, aprender a coordinarnos, aunque no nos llev&aacute;ramos bien&rdquo;, refiere.
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo se construye la seguridad</h2><p class="article-text">
        El malestar no siempre se manifiesta en forma de conflicto abierto. En otras familias, el impacto adopta formas m&aacute;s silenciosas. Rub&eacute;n, de 46 a&ntilde;os, padre de un ni&ntilde;o de 11, recuerda que en su caso lo que m&aacute;s pes&oacute; no fue la ruptura en s&iacute;, sino la sensaci&oacute;n de inestabilidad que vino despu&eacute;s. &ldquo;Todo cambiaba: las casas, los horarios, los planes. Y el ni&ntilde;o no sab&iacute;a a qu&eacute; atenerse&rdquo;, revela. &ldquo;Lo que m&aacute;s nos ayud&oacute; fue dejarle expresar la tristeza sin intentar arreglarla r&aacute;pido&rdquo;, dice. Con el tiempo comprendi&oacute; que la ausencia de l&aacute;grimas no siempre significaba que su hijo lo llevase bien.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a Jos&eacute; S&aacute;nchez Ayuso, psic&oacute;loga especializada en neuropsicolog&iacute;a y psicolog&iacute;a cl&iacute;nica y de la salud, aclara que el fin de la relaci&oacute;n de los progenitores es un acontecimiento que los ni&ntilde;os viven de forma global, incluso antes de poder explicarlo con palabras. Seg&uacute;n menciona, &ldquo;la separaci&oacute;n es un evento que influye en su neurobiolog&iacute;a, sus emociones, sus pensamientos y su conducta, especialmente en las primeras etapas del desarrollo&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para proteger a los hijos es necesario un trabajo emocional que permita separar esas dos facetas, dejar a un lado el ego y los reproches y priorizar siempre el bienestar del menor</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Uxía de Andrés</span>
                                        <span>—</span> abogada de familia
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga segura que, en la primera infancia (hasta los seis a&ntilde;os), &ldquo;el cerebro infantil es altamente dependiente e interpreta el conflicto o la ausencia de una de sus figuras de referencia como una amenaza a su supervivencia. El ni&ntilde;o vive la separaci&oacute;n como una desorganizaci&oacute;n de su sistema nervioso&rdquo;, resalta.
    </p><p class="article-text">
        En los primeros a&ntilde;os de vida (hasta los tres a&ntilde;os), la vivencia es principalmente sensorial. S&aacute;nchez afirma que el ni&ntilde;o detecta la falta de disponibilidad emocional de los padres y que ese sentir suele manifestarse con alteraciones del sue&ntilde;o, rabietas o cambios de la conducta.
    </p><p class="article-text">
        Entre los tres y los seis a&ntilde;os, en la etapa del pensamiento m&aacute;gico, que el ni&ntilde;o hable no implica que comprenda o integre la situaci&oacute;n como lo har&iacute;a un mayor. En este periodo, subraya, es frecuente que se responsabilice o incluso se culpe del fin de la relaci&oacute;n. A partir de los siete a&ntilde;os, con el lenguaje ya m&aacute;s consolidado, los ni&ntilde;os pueden comprender mejor qu&eacute; ha ocurrido: &ldquo;Resulta m&aacute;s f&aacute;cil trabajar estrategias de regulaci&oacute;n emocional&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        S&aacute;nchez Ayuso advierte de que no solo deben preocupar los cambios llamativos de conducta, sino tambi&eacute;n el aparente &ldquo;apagado&rdquo; o inhibici&oacute;n. En relaci&oacute;n con qu&eacute; necesitan los ni&ntilde;os para atravesar una ruptura sin quedar atrapados en el miedo o la culpa, la especialista insiste en la importancia de que los adultos act&uacute;en como reguladores emocionales: &ldquo;Para ello es importante que el ni&ntilde;o sienta seguridad, esto es, mantener estructuras y rutinas predecibles que ayuden a calmar su sistema de alerta&rdquo;. Acompa&ntilde;arles emocionalmente implica validar lo que sienten y favorecer que mantengan una relaci&oacute;n sana con ambos progenitores. &ldquo;Lo que les protege es la presencia de una base segura que permanezca estable pese a la reestructuraci&oacute;n familiar&rdquo;, concluye.
    </p><p class="article-text">
        Cada separaci&oacute;n tiene sus propias circunstancias y ning&uacute;n proceso es id&eacute;ntico a otro. M&aacute;s all&aacute; de los acuerdos formales, es en el d&iacute;a a d&iacute;a donde se define c&oacute;mo se atraviesa el cambio y qu&eacute; memoria deja en los hijos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/separarse-hay-hijos-medio-mejor-hicimos-aprender-coordinarnos-no-llevaramos_1_12997884.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Feb 2026 21:34:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Separarse cuando hay hijos de por medio: “Lo mejor que hicimos fue aprender a coordinarnos aunque no nos lleváramos bien”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Adolescentes,familias,Pareja]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las microbatallas diarias que más desgastan a padres e hijos: “No es la ducha en sí, es el cansancio acumulado”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/microbatallas-diarias-desgastan-padres-e-hijos-no-ducha-si-cansancio-acumulado_1_12943631.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cf08f39f-27a9-4c41-a442-303bae2a0579_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las microbatallas diarias que más desgastan a padres e hijos: “No es la ducha en sí, es el cansancio acumulado”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En muchas familias, el desgaste no viene de grandes conflictos, sino de pequeñas fricciones constantes. Aparecen en las rutinas y se acumulan hasta marcar la convivencia. ¿Por qué estas tiranteces cotidianas pesan más de lo que parece?</p><p class="subtitle">El caso de Brooklyn Beckham o cómo se está rompiendo el estigma de los hijos que cortan la relación con sus padres</p></div><p class="article-text">
        Son las ocho y media de la tarde y aunque Andrea (41 a&ntilde;os) ya ha pedido en dos ocasiones a su hijo de ocho a&ntilde;os que vaya a la ducha, &eacute;l vuelve a pedir m&aacute;s tiempo. La mujer insiste que es tarde y ma&ntilde;ana hay colegio. La conversaci&oacute;n sube de tono sin que ninguno de los dos tenga claro en qu&eacute; instante dej&oacute; de ser un h&aacute;bito para ser algo inc&oacute;modo. &ldquo;No es la ducha en s&iacute;&rdquo;, comenta ella, &ldquo;es el cansancio acumulado y la sensaci&oacute;n de estar todo el d&iacute;a negociando&rdquo;. Para su hijo, solo era cuesti&oacute;n de unos minutos m&aacute;s; para ella, era el en&eacute;simo recordatorio de lo dif&iacute;cil que puede ser sostener el d&iacute;a a d&iacute;a sin que todo acabe en choque.
    </p><h2 class="article-text">Momentos del d&iacute;a donde todo se atasca</h2><p class="article-text">
        A lo largo de las jornadas, estas microbatallas adoptan formas distintas, pero comparten una sensaci&oacute;n com&uacute;n de bloqueo: una secuencia m&iacute;nima que acaba ocup&aacute;ndolo todo. En algunos hogares, la tensi&oacute;n aparece en cuanto todos se sientan a la mesa. Es lo que ocurre en la familia de Estela, de 38 a&ntilde;os, madre de una ni&ntilde;a de seis. Lo que lo complica es todo lo que ocurre alrededor: levantarse, retrasar, repetir. &ldquo;Empiezo tranquila, con paciencia, pero muchas veces acabo alzando la voz, cuando ya no encuentro la manera de reconducir la situaci&oacute;n&rdquo;, afirma. Al d&iacute;a siguiente, la escena suele repetirse.
    </p><p class="article-text">
        Para otros n&uacute;cleos familiares, el punto de fricci&oacute;n no est&aacute; en empezar, sino en terminar. En el caso de David, 39 a&ntilde;os y padre de un ni&ntilde;o de nueve, el instante m&aacute;s tenso llega cuando toca apagar la tableta. Aunque marcan tiempos y avisan con antelaci&oacute;n, el final del uso suele acabar en un pulso que se da de nuevo. &ldquo;Lo m&aacute;s agotador es anticipar que cada tarde acabamos en un tira y afloja que ya sabes c&oacute;mo empieza y c&oacute;mo va a acabar&rdquo;, cuenta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lo más agotador es anticipar que cada tarde acabamos en un tira y afloja que ya sabes cómo empieza y cómo va a acabar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">David, 39 años</span>
                                        <span>—</span> padre de un niño de nueve
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hay roces frecuentes cada d&iacute;a sin importar el contenido. Es el caso de Irene, 44 a&ntilde;os, madre de un ni&ntilde;o de diez, para quien los deberes se han convertido en el principal foco de malestar. Su hijo se bloquea con facilidad y ella intenta ayudar sin intervenir demasiado, pero ese tramo de la jornada suele terminar con ambos frustrados. Como dice, los ejercicios no suelen ser el origen de la tensi&oacute;n: &ldquo;Lo que pesa es c&oacute;mo nos hablamos cuando el hartazgo ya se ha instalado&rdquo;, confirma.
    </p><p class="article-text">
        En muchas familias, el d&iacute;a no se cierra sin una &uacute;ltima negociaci&oacute;n. En casa de Almudena, 36 a&ntilde;os, madre de dos ni&ntilde;os de cuatro y seis a&ntilde;os, la hora de dormir se alarga cada noche. Siempre hay algo pendiente antes de irse a la cama y la incomodidad va creciendo poco a poco. &ldquo;No puedo decir que se trate de problemas serios, sino de una tirantez constante que se va alimentando de la recurrencia diaria&rdquo;, destaca.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; hay detr&aacute;s de estos roces repetidos?</h2><p class="article-text">
        Cuando se discute todos los d&iacute;as por lo mismo (comer, ducharse o acostarse), a nivel emocional suelen confluir varios factores, explica Nerea Larumbe, psic&oacute;loga sanitaria. Uno de los m&aacute;s habituales es la dificultad para diferenciar el mundo adulto del mundo del ni&ntilde;o o del adolescente.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Muchas conductas que los adultos viven como provocaci&oacute;n, desobediencia o falta de respeto responden, en realidad, a procesos evolutivos normales: la dificultad para cortar el juego, para hacer transiciones, para tolerar la frustraci&oacute;n o para autorregularse&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        Eso es lo que vive Andrea cada noche. No se trata de que su hijo tenga que ir a la ducha, se trata del choque entre su agotamiento f&iacute;sico y mental y la dificultad de su hijo para frenar lo que estaba haciendo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No puedo decir que se trate de problemas serios, sino de una tirantez constante que se va alimentando de la recurrencia diaria</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Almudena, 36 años</span>
                                        <span>—</span> madre de dos niños
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Larumbe se&ntilde;ala que la escena donde el menor no quiere ducharse porque est&aacute; jugando o haciendo otra cosa puede comprenderse, pero si el trasfondo en el adulto es el de &ldquo;no me respetan&rdquo;, &ldquo;nunca me hacen caso&rdquo;, puede resultar dif&iacute;cil de gestionar. &ldquo;Como eso no se revisa ni se regula, el patr&oacute;n tiende a consolidarse casi de forma autom&aacute;tica&rdquo;, asevera.
    </p><p class="article-text">
        En episodios como los de Estela o David, lo que subyace suele aparecer cuando la situaci&oacute;n deja de ser puntual y se convierte en algo c&iacute;clico sin cambios. Para la profesional, cuando eso sucede, cambia la relaci&oacute;n. &ldquo;El adulto deja de estar verdaderamente presente y deja de ver al ni&ntilde;o real que tiene delante; empieza a relacionarse desde lo que esa situaci&oacute;n le despierta internamente. Se instala una sensaci&oacute;n constante de lucha, cansancio y desconexi&oacute;n emocional&rdquo;, indica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es importante elegir las batallas y d&oacute;nde ponemos la energ&iacute;a para que esos hechos no desgasten. Eso permite centrarnos en lo verdaderamente importante: acompa&ntilde;ar la gesti&oacute;n emocional, ayudar en la regulaci&oacute;n y sostener el proceso evolutivo del ni&ntilde;o&rdquo;, refiere.
    </p><p class="article-text">
        Alicia Banderas, psic&oacute;loga y autora de <em>Habla con ellos de pantallas y redes sociales</em> (Lunwerg Editores, 2021), resalta que a menudo a los ni&ntilde;os se les exige rapidez, eficiencia y productividad como si pudiesen adaptarse a las rutinas con los mismos tiempos y expectativas que un adulto. Esto mismo ocurre en familias como la de Irene o Almudena, donde no solo tiene que ver con irse a dormir o hacer sus tareas escolares, sino con la percepci&oacute;n de no llegar nunca a tiempo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Muchas conductas que los adultos viven como provocación, desobediencia o falta de respeto responden, en realidad, a procesos evolutivos normales: la dificultad para cortar el juego, para hacer transiciones, para tolerar la frustración o para autorregularse</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Nerea Larumbe</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;A menudo no tenemos en cuenta sus necesidades. No nos percatamos de que incorporar rutinas forma parte de un camino de aprendizaje&rdquo;, subraya. Y a&ntilde;ade que ese tipo de pretensiones pueden generar frustraci&oacute;n en el ni&ntilde;o y que esas demandas no siempre deben ser sobre las bases de nuestras expectativas.
    </p><p class="article-text">
        Respecto a las pantallas expresa que a veces los padres las usan como un recurso para poder hacer otras cosas con tranquilidad, y que en ese uso conviven una parte de negociaci&oacute;n con otra que implica establecer l&iacute;mites y ofrecer alternativas, como el juego libre. Es el pulso que describe David cada tarde cuando llega el momento de apagar el dispositivo.
    </p><p class="article-text">
        Puede suceder que el adulto se centre m&aacute;s en imponer el control que en acompa&ntilde;ar la construcci&oacute;n o fomentar aprendizaje en sus hijos, lo que lleva a que el ni&ntilde;o sienta que debe luchar por su autonom&iacute;a mientras el adulto intenta imponer su autoridad.
    </p><p class="article-text">
        Banderas considera que habr&iacute;a que abordar los conflictos desde la empat&iacute;a y no verlo como algo negativo. &ldquo;Lo que fortalece el desarrollo del ni&ntilde;o es la capacidad de reparar esos desajustes en la relaci&oacute;n&rdquo;, recalca. Atendiendo a los l&iacute;mites, que recuerda &ldquo;son important&iacute;simos&rdquo;, admite que se puede flexibilizar. Otra idea que subraya es la importancia de <a href="https://www.eldiario.es/nidos/importante-ensenar-ninos-decir-no-poner-fronteras-personales-no-les-egoistas_1_12797699.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">respetar el &ldquo;no&rdquo;</a> y el l&iacute;mite de los hijos. &ldquo;Nunca nos han ense&ntilde;ado a ponernos l&iacute;mites a nosotros mismos. Sin embargo, esto lo hacen genuinamente los ni&ntilde;os&rdquo;, remarca. Irene tambi&eacute;n se reconoce en ese aprendizaje: poner l&iacute;mites empieza por uno mismo.
    </p><p class="article-text">
        Para la psic&oacute;loga un gesto adulto peque&ntilde;o muy actual y normalizado que hoy en d&iacute;a dispara estas tensiones cotidianas es que mientras el ni&ntilde;o est&aacute; hablando al adulto mira el m&oacute;vil. &ldquo;Mirar el m&oacute;vil mientras tu hijo te habla tiene consecuencias a largo plazo. Va acumulando una falta de conexi&oacute;n emocional que acaba escalando muchas microbatallas evitables y favorece que el adolescente, entre otras cosas, se cierre cada vez m&aacute;s al no sentirse escuchado&rdquo;, opina.
    </p><p class="article-text">
        Las fricciones frecuentes no desaparecen por completo, ni se trata de evitarlas todas. Pero cuando dejan de vivirse como una amenaza constante, pierden peso en la din&aacute;mica familiar. En ocasiones no es cuesti&oacute;n de imponerse, sino de reconocer lo que est&aacute; pasando y elegir no convertirlo en otro frente m&aacute;s del d&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/microbatallas-diarias-desgastan-padres-e-hijos-no-ducha-si-cansancio-acumulado_1_12943631.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Jan 2026 20:58:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las microbatallas diarias que más desgastan a padres e hijos: “No es la ducha en sí, es el cansancio acumulado”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Padres,Madres,familias,Niños,Adolescentes,Paternidad,Educación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["No necesitas tantas cosas para disfrutar": así pasan las fiestas las familias que han decidido reducir las celebraciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-necesitas-cosas-disfrutar-pasan-fiestas-familias-han-decidido-reducir-celebraciones_1_12871177.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5b01524b-9c78-44bb-ac81-2801994a9984_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;No necesitas tantas cosas para disfrutar&quot;: así pasan las fiestas las familias que han decidido reducir las celebraciones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En algunos hogares están revisando cómo celebrar estos días para introducir pequeños cambios </p><p class="subtitle">El espíritu de la ansiedad: las reflexiones de un psicólogo sobre lo agotadoras que pueden ser las fiestas
</p></div><p class="article-text">
        En muchas casas, diciembre hab&iacute;a dejado de sentirse festivo para convertirse en una carrera. Listas eternas, planes encadenados y celebraciones que se cumpl&iacute;an por inercia. En ese contexto, empieza a surgir una pregunta sencilla: &iquest;qu&eacute; merece realmente tiempo y qu&eacute; se puede esperar?
    </p><p class="article-text">
        Adriana, 41 a&ntilde;os, madre de una ni&ntilde;a de siete, recuerda c&oacute;mo viv&iacute;an las fiestas &ldquo;con el piloto autom&aacute;tico&rdquo;. Compraban porque tocaba y ten&iacute;an la agenda completa, pero la sensaci&oacute;n de desconexi&oacute;n era compartida. Este diciembre han reducido el calendario a tres actividades que s&iacute; disfrutan: decorar la casa, ver una pel&iacute;cula juntos y escribir la carta a Pap&aacute; Noel. &ldquo;Nos damos cuenta de que, cuando hacemos menos, estamos m&aacute;s&rdquo;, asegura. Con menos planes, esperan vivir estas dos semanas con menos apuro y sin la constante idea de no llegar a todo lo que quisieran.
    </p><p class="article-text">
        Una reflexi&oacute;n parecida tuvo &Aacute;lvaro, 45 a&ntilde;os, padre de dos ni&ntilde;os de ocho y once a&ntilde;os, al recordar lo que llama &ldquo;la Nochebuena maratoniana&rdquo;: cuatro casas, tres comidas y dos desplazamientos largos. Acababan todos agotados. &ldquo;No lo hac&iacute;amos por ilusi&oacute;n, sino por obligaci&oacute;n&rdquo;, admite. Este a&ntilde;o decidieron eliminar compromisos y reducir desplazamientos, con la idea de vivir la noche sin ir contrarreloj. As&iacute;, la celebraci&oacute;n no termin&oacute; en cansancio y pudieron llegar a casa con la sensaci&oacute;n de haber estado presentes, y no solo de haber cumplido.
    </p><p class="article-text">
        Sonia, 33 a&ntilde;os, madre de una ni&ntilde;a de cuatro, centr&oacute; el cambio en los regalos tras varios a&ntilde;os de acumulaci&oacute;n. &ldquo;Ella abr&iacute;a un juguete y ya ten&iacute;a otro esperando. No disfrutaba nada&rdquo;, cuenta. Recuerda que, al final del d&iacute;a, su hija apenas recordaba qu&eacute; le hab&iacute;an regalado. En su casa, han optado por limitar los regalos a uno por persona y uno compartido: una excursi&oacute;n. &ldquo;Nos ilusiona m&aacute;s que cualquier paquete. Al final te das cuenta de que no necesitas tantas cosas para disfrutar estas fechas&rdquo;, afirma. La intenci&oacute;n es que la ilusi&oacute;n no se diluya entre objetos y pueda sostenerse m&aacute;s all&aacute; del propio d&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">Menos sobrecarga, m&aacute;s bienestar emocional</h2><p class="article-text">
        En cambios como este, empieza a aparecer una sensaci&oacute;n compartida. Al reducir est&iacute;mulos, cada d&iacute;a deja de convertirse en una sucesi&oacute;n de impactos y puede vivirse con m&aacute;s continuidad. Para los ni&ntilde;os, ese ajuste se traduce en m&aacute;s tiempo para jugar sin interrupciones y menos necesidad de pasar r&aacute;pidamente de una cosa a otra. Para los adultos, supone revisar expectativas y aceptar que no todo tiene que ocurrir en un sola jornada.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Muchas personas sienten que la dinámica del consumo las ha alejado de lo verdaderamente importante y son cada vez más conscientes de que el exceso de regalos no siempre se traduce en mayor bienestar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Emma Domínguez Barreiro</span>
                                        <span>—</span> psicóloga sanitaria 
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Emma Dom&iacute;nguez Barreiro, psic&oacute;loga sanitaria especialista en terapia familiar y crianza respetuosa en el centro Punto &amp; Aparte Psicolog&iacute;a-Logopedia, explica que este deseo de una Navidad m&aacute;s sencilla y con menos compras aparece con mayor frecuencia tras a&ntilde;os de cansancio frente a una celebraci&oacute;n basada en la acumulaci&oacute;n. &ldquo;Muchas personas sienten que la din&aacute;mica del consumo las ha alejado de lo verdaderamente importante y son cada vez m&aacute;s conscientes de que el exceso de regalos no siempre se traduce en mayor bienestar&rdquo;, comenta.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n se&ntilde;ala, una Navidad sin excesos &ldquo;permite reconectar, respirar y vivir desde la calma&rdquo;. Tambi&eacute;n ayuda a cuidar el clima emocional del hogar y a proteger a los ni&ntilde;os de la idea de que &ldquo;m&aacute;s&rdquo; significa &ldquo;mejor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando hay presencia real de los adultos, el ni&ntilde;o no necesita llenar vac&iacute;os con objetos, porque lo que recibe es atenci&oacute;n, mirada y coherencia&rdquo;, sostiene Dom&iacute;nguez. En este contexto, surgen m&aacute;s momentos de juego compartido, m&aacute;s conversaci&oacute;n y una mayor capacidad de disfrutar de lo cotidiano. Aclara que ese tipo de experiencias son las que dejan una base emocional m&aacute;s estable en la infancia, &ldquo;m&aacute;s profunda que cualquier objeto&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Decisiones peque&ntilde;as, efectos reales</h2><p class="article-text">
        En otros hogares, el cambio lleg&oacute; con ajustes a&uacute;n m&aacute;s peque&ntilde;os. Amanda, 36 a&ntilde;os, madre de dos ni&ntilde;as de cinco y nueve, decidi&oacute; dejar de encadenar actividades. &ldquo;Visit&aacute;bamos mercadillos, &iacute;bamos al teatro, de tiendas&hellip; Ellas estaban saturadas, nosotros tambi&eacute;n&rdquo;, indica. Este a&ntilde;o han elegido un &uacute;nico plan especial: hornear galletas juntas el 23 de diciembre. Con el nuevo planteamiento, esperan que ese d&iacute;a sea el momento que m&aacute;s ilusi&oacute;n les haga a las tres.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Visitábamos mercadillos, íbamos al teatro, de tiendas… Ellas estaban saturadas, nosotros también</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Amanda</span>
                                        <span>—</span> madre de dos niñas
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Otros han optado por proteger un d&iacute;a entero de calma. Ant&oacute;n, 41 a&ntilde;os, padre dos ni&ntilde;os de seis y diez, ha reservado el 25 para estar en casa, sin trabajos, m&oacute;viles ni visitas. &ldquo;Es nuestro d&iacute;a de paz. Solo juego y tranquilidad&rdquo;, opina. Su idea era que la jornada se estirase sin horarios y la casa se llenara de ratos compartidos que no necesitan planificaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y hay quienes han empezado por simplificar la log&iacute;stica. Candela, 36 a&ntilde;os, madre de un ni&ntilde;o de cuatro y una ni&ntilde;a de siete, quiso evitar las compras de &uacute;ltima hora que asum&iacute;a siempre sola. &ldquo;Me agobiaba. Ahora hacemos varias listas peque&ntilde;as y la resolvemos en dos o tres tardes&rdquo;, subraya. Para ella, reducir decisiones y expectativas supone una manera concreta de <a href="https://www.eldiario.es/nidos/odio-navidades-madre-mujeres-agotadas-carga-trabajo-durante-fiestas_1_12852058.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aliviar la carga mental</a> y llegar a las fiestas de manera m&aacute;s relajada.
    </p><h2 class="article-text">El papel del ejemplo adulto</h2><p class="article-text">
        Las decisiones de los adultos marcan el tono cuando una familia decide reducir compras y priorizar el tiempo compartido. Los ni&ntilde;os aprenden m&aacute;s por lo que ven que por lo que se les dice, y necesitan coherencia entre los mensajes y las acciones.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; lo explica Sandra Oliveira Rodr&iacute;guez, psic&oacute;loga en Contigo Psicolog&iacute;a (Vigo) y Sana Psicolog&iacute;a (A Ca&ntilde;iza), que advierte que no tiene sentido pedir a los ni&ntilde;os que esperen o que elijan solo una cosa en Navidad si los adultos viven inmersos en el consumo inmediato.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si queremos simplificar compromisos, pero estamos sobreexpuestos a vidas perfectas y planes navideños ajenos, aparecen necesidades que no tenemos</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sandra Oliveira Rodríguez</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A su juicio, una de las mayores dificultades para sostener unas fiestas m&aacute;s contenidas viene del exterior: la presi&oacute;n social, las pantallas y la comparaci&oacute;n constante. Comparte que, para frenar el consumo, tambi&eacute;n hay que limitar los est&iacute;mulos: &ldquo;Si queremos simplificar compromisos, pero estamos sobreexpuestos a vidas perfectas y planes navide&ntilde;os ajenos, aparecen necesidades que no tenemos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como herramienta pr&aacute;ctica, Oliveira revela que en consulta utilizan pautas para acotar decisiones y reducir saturaci&oacute;n: <a href="https://www.eldiario.es/nidos/regla-cuatro-regalos-truco-sencillo-aplicar-ninos-frente-consumismo-navideno_1_11908434.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la regla de los cuatro regalos</a>. &ldquo;En Navidad o en un cumplea&ntilde;os, el ni&ntilde;o recibe algo que necesita como una mochila, un libro, una prenda de ropa y algo que le haga mucha ilusi&oacute;n. Una norma simple, que en la pr&aacute;ctica es &uacute;til y efectiva&rdquo;, confirma.
    </p><p class="article-text">
        De estas historias se desprende que estas fechas no necesitan ser perfectas para ser significativas. Por norma general, basta con que los adultos ajusten expectativas y se permitan celebrar los d&iacute;as festivos con m&aacute;s presencia y menos exigencia. Cuando eso ocurre, los menores se sienten m&aacute;s acompa&ntilde;ados y el clima familiar cambia: hay m&aacute;s disponibilidad para estar, escuchar y compartir, y menos necesidad de cumplir con todo. No es una renuncia ni una f&oacute;rmula cerrada, sino una forma distinta de situarse ante las fiestas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-necesitas-cosas-disfrutar-pasan-fiestas-familias-han-decidido-reducir-celebraciones_1_12871177.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Dec 2025 19:19:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["No necesitas tantas cosas para disfrutar": así pasan las fiestas las familias que han decidido reducir las celebraciones]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Navidad,Crianza,familias,Salud mental,Infancia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las fórmulas que les funcionan a los padres divorciados para organizar la Navidad: "Mi hija está contenta, sabe qué esperar"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/formulas-les-funcionan-padres-divorciados-organizar-navidad-hija-contenta-esperar_1_12840681.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/34cc547d-c6f8-40a7-b28e-da747b435cdd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las fórmulas que les funcionan a los padres divorciados para organizar la Navidad: &quot;Mi hija está contenta, sabe qué esperar&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Algunas familias separadas han comprobado que acuerdos simples pueden cambiar la Navidad de sus hijos. A continuación, comparten qué les ha funcionado para hacer que vivan estas fechas con más calma
</p><p class="subtitle">Perder la identidad personal al convertirte en madre: “Acabé pensando, '¿quién soy?”
</p></div><p class="article-text">
        Las fiestas navide&ntilde;as despiertan emociones intensas en muchas familias, y en los hogares separados suele a&ntilde;adirse la duda de c&oacute;mo organizar tiempos y expectativas. No se trata solo de repartir d&iacute;as, sino de dar a los hijos un entorno previsible en una &eacute;poca que ya de por s&iacute; implica muchos cambios.
    </p><p class="article-text">
        Marina, Carlos, Natalia y Luis comparten una sensaci&oacute;n que muchos progenitores separados reconocen: la primera Navidad tras la ruptura fue dif&iacute;cil. &ldquo;Todo eran prisas, confusiones, cosas duplicadas&hellip; y los ni&ntilde;os lo notaban&rdquo;, recuerda Marina,<strong> </strong>38 a&ntilde;os, madre de dos ni&ntilde;os de cinco y nueve a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Estos padres y madres decidieron hacer algo distinto: ajustes peque&ntilde;os, acuerdos sencillos, y, principalmente, intentar que todo est&eacute; definido. As&iacute; lo relata Marina, que ten&iacute;a claro que su exmarido y ella necesitaban &ldquo;un acuerdo que no nos desbordase&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El primer a&ntilde;o todo sali&oacute; torcido. Eran cenas en dos casas y ni&ntilde;os preguntando d&oacute;nde dormir&iacute;an cada d&iacute;a. Al a&ntilde;o siguiente hicieron algo b&aacute;sico: un calendario acordado entre los dos, una explicaci&oacute;n b&aacute;sica para los peque&ntilde;os y un ritual &uacute;nico en familia, una merienda juntos el d&iacute;a antes de Nochebuena.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Conocer c&oacute;mo se har&aacute;n las cosas les dio seguridad. No hubo dudas ni nervios&rdquo;, cuenta. A&ntilde;ade que como adultos les funcion&oacute; tener todo previsto y mantener un gesto familiar que marcara el inicio de esas fechas.
    </p><p class="article-text">
        Historias como la de Marina se repiten en muchas familias separadas. Y cuando los adultos ponen de su parte, los ni&ntilde;os lo notan.
    </p><h2 class="article-text">Cuando la calma adulta rebaja el caos</h2><p class="article-text">
        Carlos, 42 a&ntilde;os, padre de un ni&ntilde;o de ocho a&ntilde;os, lleg&oacute; a una conclusi&oacute;n parecida a la de Marina, aunque por un camino distinto. Se dio cuenta de que su hijo no sufr&iacute;a por la separaci&oacute;n, sino por &ldquo;las carreras entre casas&rdquo; y &ldquo;la sensaci&oacute;n de estar en medio&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Él no necesita dos Navidades. Necesita una que no le abrume</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Carlos</span>
                                        <span>—</span> padre de 42 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o cambiaron la estrategia y dise&ntilde;aron una organizaci&oacute;n clara, un regalo conjunto y un rato largo para los cambios de casa. Sin prisas y sin tensi&oacute;n. &ldquo;&Eacute;l no necesita dos Navidades. Necesita una que no le abrume&rdquo;, asegura este padre. En su caso, les ayud&oacute; organizar los d&iacute;as con m&aacute;s claridad y dar tiempo a cada transici&oacute;n entre casas para que el cambio no resultase estresante.
    </p><p class="article-text">
        Lo que estas familias han descubierto de forma intuitiva coincide con lo que observa la psic&oacute;loga cl&iacute;nica y terapeuta familiar e infantojuvenil en la Cl&iacute;nica Teneo, Eva Mar&iacute;a Carreira Vaquero. Explica que cuando la separaci&oacute;n no es amistosa, ayuda centrarse en peque&ntilde;os acuerdos cotidianos que aporten claridad externa a los menores. Propone recurrir a gestos pr&aacute;cticos y visuales:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Leer en familia cuentos o historias navide&ntilde;as que transmitan valores y discutir con los ni&ntilde;os qu&eacute; aprendieron.</li>
                                    <li>Crear en familia un calendario de actos solidarios, en el que ciertos d&iacute;as se realice una acci&oacute;n solidaria, como ayudar a un amigo o donar un juguete. Los ni&ntilde;os pueden entender la importancia de la generosidad y de compartir.</li>
                                    <li>Durante las celebraciones, hacer un &ldquo;c&iacute;rculo de Navidad&rdquo; donde cada miembro de la familia comparta algo por lo que est&aacute; agradecido, algo que quiere ofrecer y algo que quisiera que fuese diferente.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En familias separadas, estas rutinas pueden mantenerse en cada casa para que los ni&ntilde;os sientan continuidad, incluso cuando los adultos no comparten las celebraciones.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de estas acciones, Carreira recuerda que mantener ciertas tradiciones, fomentar tiempo de calidad con ambos progenitores y anticipar c&oacute;mo se dividir&aacute;n los d&iacute;as festivos disminuye los malentendidos. La planificaci&oacute;n anticipada, revela, reduce la tensi&oacute;n porque los menores saben qu&eacute; ocurrir&aacute; y pueden situarse en un entorno m&aacute;s previsible.
    </p><h2 class="article-text">Previsi&oacute;n, rutinas y un adulto estable</h2><p class="article-text">
        Ese mismo patr&oacute;n de previsibilidad y calma se repite en otras familias. Natalia, 37 a&ntilde;os, madre de una ni&ntilde;a de seis a&ntilde;os, descubri&oacute; que su hija no se agobiaba por las fiestas, sino por la incertidumbre de los d&iacute;as. Ese a&ntilde;o, en casa hicieron un mapa sencillo con dibujos: cada d&iacute;a una casa, una actividad y un horario. &ldquo;No lo hicimos para organizarla a ella, sino para organizarnos nosotros. Y funcion&oacute;. La ni&ntilde;a comprob&oacute; que no hab&iacute;a l&iacute;os. Que todo estaba decidido&rdquo;, se&ntilde;ala. Su hija empez&oacute; diciembre m&aacute;s tranquila. &ldquo;Estaba contenta porque sab&iacute;a qu&eacute; esperar&rdquo;, apunta.
    </p><h2 class="article-text">Y aparece la emoci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        En los hijos mayores, la emoci&oacute;n tambi&eacute;n se mueve seg&uacute;n el ritmo de los adultos. Luis, 45 a&ntilde;os, lo comprendi&oacute; enseguida con su hija adolescente de 14 a&ntilde;os. Notaba que la joven se pon&iacute;a triste en los cambios de casa. &ldquo;Cre&iacute;amos que era por la separaci&oacute;n, pero era por las prisas. Sent&iacute;a que la arranc&aacute;bamos de un sitio para llevarla al otro&rdquo;, dice.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En algunos casos aparece lo que en trauma llamamos ‘estrés por lealtades divididas’, lo que quiere decir que el niño teme herir a uno de los padres si disfruta con el otro</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ángeles Fernández Moya</span>
                                        <span>—</span> psicóloga clínica especializada en infancia y trauma
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Lo que les result&oacute; eficaz fue inventar un &ldquo;momento puente&rdquo;: &ldquo;Diez minutos para hablar, recoger con calma, repasar el d&iacute;a. Lo llamamos el &lsquo;rato tranquilo&rsquo;. Y lo pide ella&rdquo;, expone. En su familia, lo que marc&oacute; la diferencia fue ese espacio de tiempo sin prisas, que dio sosiego al salto entre hogares.
    </p><p class="article-text">
        Las vivencias de estas familias van en la misma l&iacute;nea que lo que observa &Aacute;ngeles Fern&aacute;ndez Moya, psic&oacute;loga cl&iacute;nica especializada en infancia y trauma del Gabinete Accumbens Psicolog&iacute;a y Bienestar. Explica que, cuando todo funciona, los ni&ntilde;os mantienen su nivel habitual de juego, curiosidad, sue&ntilde;o y energ&iacute;a, y muestran un tono afectivo estable.
    </p><p class="article-text">
        Aclara que, en los m&aacute;s peque&ntilde;os, pueden aparecer regresiones (pedir chupete, mojar la cama), mayor irritabilidad, silencios o llanto sin motivo aparente, si las transiciones son dif&iacute;ciles. Tambi&eacute;n es frecuente que pregunten m&aacute;s por los horarios o recogidas cuando necesitan seguridad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En algunos casos aparece lo que en trauma llamamos &lsquo;estr&eacute;s por lealtades divididas&rsquo;, lo que quiere decir que el ni&ntilde;o teme herir a uno de los padres si disfruta con el otro. Esto se traduce en culpa o en un esfuerzo excesivo por &lsquo;portarse bien&rdquo;, detalla Fern&aacute;ndez.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No importa que todo sea impecable; importa que exista un clima en el que los niños puedan estar presentes sin sentirse en una posición delicada</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga advierte que frases como &ldquo;preg&uacute;ntale a tu padre/madre&rdquo;, pueden activar en el ni&ntilde;o respuestas de estr&eacute;s, incomodidad o culpa. Aconseja rituales para facilitar la transici&oacute;n emocional: &ldquo;Revisar juntos la maleta, elegir un peluche que va y viene o un breve momento de conexi&oacute;n antes de cambiar de hogar&rdquo;. Comenta que en terapia EMDR lo llaman &lsquo;competencia de doble presencia emocional&rsquo;: esa sensaci&oacute;n de sentirse acompa&ntilde;ado internamente por ambos progenitores, aunque solo est&eacute; f&iacute;sicamente con uno.
    </p><p class="article-text">
        La experta insiste en que el ni&ntilde;o debe poder amar y respetar a sus padres, y que estos no compitan, sino que cooperen en todo lo que afecte a sus necesidades poniendo el foco en su bienestar. Es aqu&iacute; cuando el mensaje que recibe el menor es claro: &ldquo;Tienes dos casas, pero una sola red que te sostiene&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En estos relatos aparece un mismo hilo: cuando los adultos se escuchan y ajustan el ritmo a la realidad de cada hijo, las fiestas fluyen de manera m&aacute;s llevadera. No importa que todo sea impecable; importa que exista un clima en el que los ni&ntilde;os puedan estar presentes sin sentirse en una posici&oacute;n delicada. A veces basta con aflojar y recordar que, incluso en Navidad, lo que m&aacute;s da estabilidad es la sensaci&oacute;n de hogar, est&eacute;s donde est&eacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/formulas-les-funcionan-padres-divorciados-organizar-navidad-hija-contenta-esperar_1_12840681.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Dec 2025 20:50:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las fórmulas que les funcionan a los padres divorciados para organizar la Navidad: "Mi hija está contenta, sabe qué esperar"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Maternidad,Paternidad,Niños,Cuidados familiares,Pareja,Divorcios,Navidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué es importante enseñar a los niños a decir "no": "Poner fronteras personales no les hace egoístas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/importante-ensenar-ninos-decir-no-poner-fronteras-personales-no-les-egoistas_1_12797699.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/14e5e7ba-dae4-4b8e-8b15-7df8493dd91f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x499y169.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué es importante enseñar a los niños a decir &quot;no&quot;: &quot;Poner fronteras personales no les hace egoístas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aprender a poner y respetar normas claras desde la infancia contribuye a la autonomía personal y a la protección del menor. Reconocer su capacidad de decir “no” refuerza relaciones más seguras en casa, en la escuela y en su entorno social
</p><p class="subtitle">Así es la fórmula que ya utilizan algunas familias para acabar con el exceso de cumpleaños infantiles
</p></div><p class="article-text">
        A muchos adultos a&uacute;n les incomoda escuchar la negativa de un ni&ntilde;o. Sin embargo, ese &ldquo;no&rdquo; es una forma de proteger su espacio personal y pedir respeto. Acompa&ntilde;arlos implica sostener esos l&iacute;mites con calma. Tambi&eacute;n supone explicar lo que ocurre y validar sus emociones, incluso cuando no podemos satisfacerlas.
    </p><p class="article-text">
        La evidencia reciente refuerza esta mirada. En Espa&ntilde;a, <a href="https://www.sanidad.gob.es/biblioPublic/publicaciones/recursos_propios/resp/revista_cdrom/VOL97/ORIGINALES/RS97C_202302014.pdf" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio</a> reciente del Ministerio de Sanidad analiza los recursos de educaci&oacute;n sexual no formal y destaca que muchos materiales trabajan la intimidad, el respeto del cuerpo y el consentimiento desde las primeras edades. Estos contenidos ayudan a que los ni&ntilde;os identifiquen lo que les resulta c&oacute;modo o lo contrario, y sostengan esas fronteras con firmeza.
    </p><p class="article-text">
        En la misma l&iacute;nea, una revisi&oacute;n publicada en Clinical Ethics describe que incluso los ni&ntilde;os m&aacute;s peque&ntilde;os muestran conciencia de su integridad corporal y capacidad para expresar aceptaci&oacute;n o rechazo en situaciones de cuidado. Y refleja que detectar estas se&ntilde;ales es parte de respetar su autonom&iacute;a y de apoyarles cuando necesitan poner un l&iacute;mite.
    </p><h2 class="article-text">Cuidar desde el respeto</h2><p class="article-text">
        Para trasladar este respeto a su autonom&iacute;a del d&iacute;a a d&iacute;a, es esencial el trabajo de quienes acompa&ntilde;an a las familias. Paula S&aacute;nchez Alarc&oacute;n, psic&oacute;loga, directora de RAYCES y autora de la colecci&oacute;n <em>Cuentos que Transforman, </em>expone que, desde un enfoque psicopedag&oacute;gico, el derecho de los ni&ntilde;os a decidir sobre su cuerpo y sus emociones empieza a construirse en los primeros meses de vida. &ldquo;Si despu&eacute;s del ba&ntilde;o vamos a hacerle un masaje al beb&eacute;, podemos mostrarle nuestras manos con el aceite y preguntarle si quiere que le demos un masaje&rdquo;, explica. Como se&ntilde;ala, acompa&ntilde;ar desde la escucha y la empat&iacute;a no significa dar a los ni&ntilde;os todo o permitir el capricho: &ldquo;Se trata de ense&ntilde;arles que sus emociones y decisiones son v&aacute;lidas y que pueden expresarlas dentro de unos l&iacute;mites claros y seguros&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Se trata de enseñarles que sus emociones y decisiones son válidas y que pueden expresarlas dentro de unos límites claros y seguros</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Paula Sánchez Alarcón</span>
                                        <span>—</span> psicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para poner l&iacute;mites &ldquo;sin miedo&rdquo;, con tranquilidad y trato digno hacia ellos y los dem&aacute;s, la psic&oacute;loga comenta que hay que poner el foco en los peque&ntilde;os gestos cotidianos. Por ejemplo, preguntarle al ni&ntilde;o si le apetece que le cambiemos el pa&ntilde;al o esperar un poco antes de hacerlo. &ldquo;Ese breve espacio les permite sentir que tienen voz y que su espacio corporal importa&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        Otra forma de hacerlo es pidiendo permiso a otro ni&ntilde;o para jugar con sus juguetes en el parque. &ldquo;Los ni&ntilde;os van integrando que hay que pedir lo que no es nuestro y que el otro puede decidir&rdquo;, declara. &ldquo;Ense&ntilde;ar a poner l&iacute;mites con seguridad y respeto implica acompa&ntilde;ar para que los ni&ntilde;os se atrevan a expresar lo que quieren. De igual manera, deben ir asimilando la respuesta del otro, sea afirmativa o negativa&rdquo;, comparte.
    </p><p class="article-text">
        En contextos de grupo, como el colegio o las actividades extraescolares, la experta revela que resulta fundamental que las personas adultas reforcemos los &ldquo;noes&rdquo; de los ni&ntilde;os. &ldquo;Muchas veces, cuando un ni&ntilde;o rechaza un abrazo o un contacto f&iacute;sico, el adulto puede intervenir con naturalidad para sostener ese l&iacute;mite&rdquo;, apoya.
    </p><p class="article-text">
        S&aacute;nchez manifiesta que tambi&eacute;n es importante que los educadores fomenten todos los roles posibles. &ldquo;A menudo se valora mucho el compartir o el dar, pero tambi&eacute;n es necesario aprender a no querer dar o no querer recibir, y que ambas opciones sean v&aacute;lidas&rdquo;, subraya. Asimismo, valora que en los colegios deber&iacute;a escucharse y valorarse el &ldquo;no&rdquo; a los adultos: &ldquo;Por ejemplo, si le hacen ver a un profesor que algo no les parece justo o que un compa&ntilde;ero ha sido tratado de forma inadecuada&rdquo;, precisa.
    </p><p class="article-text">
        La comunicaci&oacute;n y el lenguaje que usamos los adultos cuando el ni&ntilde;o dice &ldquo;no&rdquo; tambi&eacute;n marcan la diferencia. Significa que &ldquo;est&aacute; mostrando una necesidad profunda: sus l&iacute;mites, su derecho a decidir&rdquo;. &ldquo;No hay que interpretarlos como desobediencia o falta de educaci&oacute;n&rdquo;, especifica.
    </p><p class="article-text">
        Asevera que el &ldquo;no&rdquo; del ni&ntilde;o es una oportunidad para ense&ntilde;arle que sus decisiones merecen ser escuchadas. &ldquo;Estamos validando su emoci&oacute;n, d&aacute;ndole palabras a su decisi&oacute;n y ayud&aacute;ndole a comprender que poner fronteras personales no lo hace ego&iacute;sta, sino aut&eacute;ntico&rdquo;, certifica.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La comunicación y el lenguaje que usamos los adultos cuando el niño dice &#039;no&#039; también marcan la diferencia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga no olvida que, como adultos, hay que cuidar nuestras reacciones porque el &ldquo;no&rdquo; del ni&ntilde;o puede despertar culpa, enfado o miedo a perder el control. Y asegura que, si somos conscientes de ello, podemos responder con calma.
    </p><h2 class="article-text">Cuando el adulto aprende</h2><p class="article-text">
        Ese enfoque respetuoso tambi&eacute;n se traslada fuera de casa, donde el ni&ntilde;o empieza a medir sus propios l&iacute;mites frente a los dem&aacute;s. Jos&eacute; Luis Gonzalo Marrod&aacute;n, psic&oacute;logo especializado en trauma y apego, indica que un ni&ntilde;o que no responde &ldquo;no&rdquo; puede ser influenciable y vulnerable ante personas poco respetuosas. &ldquo;Crecer&aacute; pensando que los derechos de los dem&aacute;s son m&aacute;s importantes que los suyos propios&rdquo;, opina.
    </p><p class="article-text">
        E indica que esa frase tan habitual que pronuncian algunos padres cuando dejan a sus hijos al cuidado de otros adultos &mdash;&ldquo;te quedas con ... Obed&eacute;cele en todo&rdquo;&mdash; puede ser un error. En su opini&oacute;n, hay que justificar a los ni&ntilde;os el tipo de cosas o situaciones a las que deben negarse: decisiones sobre su cuerpo, situaciones que les incomoden o cualquier trato injusto.
    </p><p class="article-text">
        Para el experto, los adultos tendemos a no escuchar o a mandar callar, y a veces creemos que por ser ni&ntilde;os no saben o mienten. De hecho, resalta que otra equivocaci&oacute;n es pensar que el ni&ntilde;o que se niega es rebelde o impertinente &ldquo;cuando en realidad es una expresi&oacute;n sana&rdquo;. Adem&aacute;s, aclara que si los ni&ntilde;os no aprenden a ser asertivos, les queda la pasividad y la agresividad frente a quienes les rodean.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La norma social nos dice que seamos educados y saludemos. Si un niño prefiere evitar besar, no está siendo irrespetuoso con nadie. Simplemente, tiene otros modos de saludar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">José Luis Gonzalo Marrodán</span>
                                        <span>—</span> psicólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sobre c&oacute;mo pedir un beso o un abrazo a un ni&ntilde;o que no lo desea, el psic&oacute;logo insiste en que los padres o tutores tengan claro que nunca se debe forzar la expresi&oacute;n del afecto, sino que debe resultar un acto libre para todos, tanto adultos como menores: &ldquo;Solo besas si lo deseas&rdquo;. E insiste en que un ni&ntilde;o que se niega a besar a un adulto es un ni&ntilde;o que promueve su propio autocuidado y respeto por sus l&iacute;mites. Por otra parte, considera clave que den un paso al frente y sean capaces de romper las convenciones sociales: &ldquo;La norma social nos dice que seamos educados y saludemos. Si un ni&ntilde;o prefiere evitar besar, no est&aacute; siendo irrespetuoso con nadie. Simplemente, tiene otros modos de saludar&rdquo;, apunta. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Marrod&aacute;n, &ldquo;en la adolescencia no nos podremos llevar las manos a la cabeza si les cuesta poner l&iacute;mites. Esto se aprende desde ni&ntilde;os&rdquo;. Del otro lado, cuando es otro quien pone un l&iacute;mite, los ni&ntilde;os deben aprender a esperar. Tambi&eacute;n necesitan comprender que el otro puede sentirse inc&oacute;modo.
    </p><p class="article-text">
        En ocasiones al ni&ntilde;o le puede generar culpa manifestar &ldquo;no&rdquo;. El psic&oacute;logo sostiene que los ni&ntilde;os deben entender que, si un amigo le quiere porque accede a todo, no es amistad ni consideraci&oacute;n, sino una relaci&oacute;n desigual.
    </p><p class="article-text">
        Se demuestra as&iacute; la importancia de crear espacios donde la infancia pueda crecer con claridad y tranquilidad. Un proceso continuo que se apoya en la presencia consciente de quienes la rodean.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/importante-ensenar-ninos-decir-no-poner-fronteras-personales-no-les-egoistas_1_12797699.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Nov 2025 21:37:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué es importante enseñar a los niños a decir "no": "Poner fronteras personales no les hace egoístas"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Educación,Infancia,Maternidad,Paternidad,Niños,Niñas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Ayudarles o mejor no? Cómo evitar que los deberes en casa se conviertan en una guerra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/ayudarles-mejor-no-evitar-deberes-casa-conviertan-guerra_1_12704461.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c9f3b853-10b1-40db-a6b4-c81a81df2ad1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Ayudarles o mejor no? Cómo evitar que los deberes en casa se conviertan en una guerra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Casi al final del día, las tareas del colegio ponen a prueba la paciencia y el ánimo en muchas familias. Entre el cansancio y las prisas, no siempre es fácil mantener la calma ni lograr el momento adecuado para compartir ese rato de estudio con ellos
</p><p class="subtitle">Niños hiperocupados o dónde poner el límite con las extraescolares: “Se espera que sigan un ritmo propio de adultos”
</p></div><p class="article-text">
        La hora de los deberes es, para muchos, un momento delicado. Tras una larga jornada, cuando padres e hijos est&aacute;n con la energ&iacute;a justa, se cruzan las ganas de ayudar con el deseo de que los ni&ntilde;os se organicen solos. Y muchos padres se preguntan d&oacute;nde est&aacute; el equilibrio.
    </p><p class="article-text">
        Lo que se observa en muchos hogares tambi&eacute;n se refleja en los estudios. Uno <a href="https://reunido.uniovi.es/index.php/AA/article/view/20555" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reciente</a>, publicado en la revista Aula Abierta,<em> </em>analiz&oacute; a m&aacute;s de seiscientos alumnos gallegos para explorar c&oacute;mo la motivaci&oacute;n y la forma de enfrentar los trabajos escolares se relacionan con el rendimiento acad&eacute;mico. Los resultados mostraron que los estudiantes con mejores calificaciones presentaban mayores niveles de inter&eacute;s, motivaci&oacute;n intr&iacute;nseca y un enfoque m&aacute;s profundo al realizar los deberes, frente a quienes obten&iacute;an peores resultados.
    </p><p class="article-text">
        Con frecuencia la escena se repite. Teresa, madre de un ni&ntilde;o de nueve a&ntilde;os, reconoce que la hora de completar las actividades escolares &ldquo;a veces parece un pulso&rdquo;. Su hijo quiere acabar r&aacute;pido para salir a jugar, y ella debe llamarle la atenci&oacute;n constantemente. &ldquo;Si me siento a su lado, se conf&iacute;a demasiado; si me voy, se despista. Necesito hallar el punto justo para que consiga organizarse sin que se llegue al enfado&rdquo;, cuenta. Esta madre reconoce que no hay f&oacute;rmula m&aacute;gica, pero conf&iacute;a en que poco a poco su hijo aprenda a gestionar ese momento.
    </p><h2 class="article-text">Un reto cotidiano</h2><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga infantil Melissa Rosales, autora de <em>Al colegio vamos todos</em> (Diana) comenta que hay varias se&ntilde;ales que indican que un ni&ntilde;o precisa m&aacute;s apoyo en las tareas escolares: que en el aula requiera apoyo constante de los docentes, o el desinter&eacute;s. &ldquo;Cuando sentarse a hacer los deberes es una guerra, hay que tomarlo en cuenta&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        Sobre qu&eacute; pueden hacer los padres para aportar en las tareas, manifiesta que lo fundamental es &ldquo;entender el porqu&eacute; y el c&oacute;mo en los deberes&rdquo;. La idea, precisa la profesional, es que ese rato sirva para integrar y consolidar lo trabajado en clase. Que los ni&ntilde;os vean que descubrir y conocer el mundo puede resultar entretenido.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando sentarse a hacer los deberes es una guerra, hay que tomarlo en cuenta</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Melissa Rosales</span>
                                        <span>—</span> psicóloga infantil
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El problema, advierte, surge &ldquo;cuando desde la escuela se env&iacute;an tareas que muchas veces no son acordes a lo que podr&iacute;a hacer el menor, maquetas o actividades demasiado elaboradas&rdquo;. Por eso la funci&oacute;n de los padres es la de acompa&ntilde;ar y ofrecer respaldo sin asumir el trabajo de los ni&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, matiza que el grado de colaboraci&oacute;n var&iacute;a respecto a la edad. &ldquo;En un inicio se va a buscar crear una rutina de estudio, un espacio y momento donde se integra el tiempo para estudiar, leer, aprender del mundo&rdquo;. En Secundaria, en cambio, se espera que ese h&aacute;bito ya est&eacute; m&aacute;s consolidado y que el alumno avance con mayor independencia. El papel de los padres pasa a ser, como dice Rosales, el de un gran gerente o director de orquesta: &ldquo;Ayudar a organizar, planificar y verificar los avances&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando los trabajos del colegio se transforman en una fuente de conflicto o frustraci&oacute;n, la especialista sugiere delegar en otra persona &ndash;ya sea profesional o alguien cercano&ndash; para que la ayuda no recaiga solo en los padres. Y advierte que, si la situaci&oacute;n se cronifica, &ldquo;va mermando muchos espacios de la vida familiar y todo comienza a girar en funci&oacute;n de las tareas, las notas...&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Rosales recuerda tambi&eacute;n que el valor de los ni&ntilde;os no se mide por sus notas y que, en muchas ocasiones, la dificultad no se debe a &ldquo;una falla particular en el v&iacute;nculo, sino a que el ni&ntilde;o o la ni&ntilde;a necesita otro tipo de recursos y evaluaciones&rdquo;, algo que resulta dif&iacute;cil de detectar &ldquo;cuando se est&aacute; en pleno conflicto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esa necesidad de ajustar la orientaci&oacute;n y soltar poco a poco es dif&iacute;cil de gestionar para muchos padres. Fran, padre de una adolescente de 13 a&ntilde;os, conoce bien esa din&aacute;mica. Al principio revisaba todos los ejercicios de su hija, convencido de que as&iacute; la apoyaba, pero &ldquo;solo consegu&iacute;a discusiones y malas caras&rdquo;. Con el tiempo decidi&oacute; cambiar de estrategia: ahora pregunta qu&eacute; deberes tiene y se limita a ofrecer ayuda si se atasca. &ldquo;Desde que le doy m&aacute;s espacio, se responsabiliza m&aacute;s y hasta me cuenta sus progresos sin que yo pregunte&rdquo;, asegura. Un cambio que, comparte, ha tra&iacute;do m&aacute;s paz a sus tardes.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Desde que le doy más espacio, se responsabiliza más y hasta me cuenta sus progresos sin que yo pregunte</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Fran</span>
                                        <span>—</span> padre de una adolescente
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Bibiana Regueiro, profesora e investigadora del Departamento de Pedagog&iacute;a y Did&aacute;ctica de la Universidad de Santiago de Compostela, defiende que el exceso de supervisi&oacute;n resta autonom&iacute;a. &ldquo;Cuando los padres controlan o presionan, el efecto en las notas es nulo o incluso negativo&rdquo;. Regueiro explica que las pr&aacute;cticas m&aacute;s eficaces son las m&aacute;s sencillas: gestionar el tiempo y el espacio, acompa&ntilde;ar fomentando la autonom&iacute;a, ense&ntilde;ar a planificarse, manejar el estr&eacute;s o quitar distracciones. E incide en que, si los padres llegan al punto de hacerles los deberes a sus hijos, probablemente el enfoque no sea el acertado.
    </p><p class="article-text">
        Respecto a las distintas etapas, perfila que en la infancia el apoyo cercano ayuda a crear h&aacute;bitos, mientras que en la adolescencia el exceso de control desmotiva.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando los padres controlan o presionan, el efecto en las notas es nulo o incluso negativo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Bibiana Regueiro</span>
                                        <span>—</span> profesora e investigadora de la Universidad de Santiago de Compostela
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; dificultades aparecen al manejar los deberes en algunos hogares? La investigadora responde que estos surgen por no definir bien los objetivos ni el papel que corresponde a las familias. Y aclara que orientar adecuadamente requiere formaci&oacute;n espec&iacute;fica, algo que &ndash;apunta&ndash; no se encuentra contemplado en los planes de estudio del profesorado en Espa&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si no se entiende qu&eacute; deben ser y c&oacute;mo plantearlos, Regueiro destaca que el recurso puede resultar &ldquo;contraproducente&rdquo;. Puesto que a ello se suman factores como <a href="https://www.eldiario.es/nidos/ninos-hiperocupados-poner-limite-extraescolares-espera-sigan-ritmo-propio-adultos_1_12681996.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cansancio por las extraescolares</a> o la falta de conciliaci&oacute;n y distracciones como las pantallas. Todo ello convierte los ejercicios en &ldquo;una bomba de relojer&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, en cuanto al papel de los centros educativos para que gu&iacute;en a las familias, Regueiro insiste en la necesidad de liderazgo pedag&oacute;gico del centro con &ldquo;una pol&iacute;tica de deberes clara, tareas bien dise&ntilde;adas (prop&oacute;sito, tiempos, criterios) y coordinaci&oacute;n para evitar sobrecarga&rdquo;. Y menciona que parte del cambio pasa por esa formaci&oacute;n al profesorado. Recuperar la alianza es clave y lamenta que, en esto, nuestro pa&iacute;s est&eacute; suspenso: &ldquo;La relaci&oacute;n familia-escuela hoy est&aacute; rota&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una comunicaci&oacute;n fluida entre familias y docentes favorece al aprendizaje y al bienestar de los menores. Al remar en la misma direcci&oacute;n, los ni&ntilde;os experimentan seguridad y desarrollan conocimientos con m&aacute;s confianza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/ayudarles-mejor-no-evitar-deberes-casa-conviertan-guerra_1_12704461.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Oct 2025 19:54:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Ayudarles o mejor no? Cómo evitar que los deberes en casa se conviertan en una guerra]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Educación,Niños,Niñas,Maternidad,Paternidad,Colegios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué son tan importantes los primeros amigos: "Con ellos se establecen valores que sentarán las bases para vincularse"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/son-importantes-primeros-amigos-establecen-valores-sentaran-bases-vincularse_1_12653675.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d9d7a49c-e201-4de5-b9fd-cb6689e65d29_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué son tan importantes los primeros amigos: &quot;Con ellos se establecen valores que sentarán las bases para vincularse&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las amistades tempranas enseñan a compartir, a resolver pequeños conflictos y a generar confianza. Dos psicólogas explican qué puede hacer la familia para que esos lazos crezcan de forma sana y cómo detectar a tiempo las señales de alerta</p><p class="subtitle">Por qué es importante que los niños jueguen: “Les ayuda a integrar acciones de la vida real”</p></div><p class="article-text">
        Cuando un ni&ntilde;o de tres o cuatro a&ntilde;os llama &ldquo;mejor amigo&rdquo; a otro, empieza algo m&aacute;s que un simple juego. Hacer amigos ense&ntilde;a a los ni&ntilde;os a formar parte de un grupo. Esas primeras amistades abren el camino hacia v&iacute;nculos de confianza que los acompa&ntilde;ar&aacute;n en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. Para que esas amistades crezcan, conviene que los padres propicien encuentros, den ejemplo de convivencia y acompa&ntilde;en sin invadir.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando mi hijo Mauro empez&oacute; en Infantil, a los tres a&ntilde;os, me sorprendi&oacute; lo r&aacute;pido que mencion&oacute; que ten&iacute;a un mejor amigo. De un d&iacute;a para otro no dejaba de hablar de &eacute;l: de lo que hac&iacute;an en el recreo, de sus juegos de superh&eacute;roes, de que quer&iacute;an invitarse mutuamente a merendar&rdquo;, explica Leticia, madre de un ni&ntilde;o de cinco a&ntilde;os, que ha vivido la importancia de estas amistades tempranas. &ldquo;Al principio pens&eacute; que era solo una manera de hablar, pero pronto vi que esa relaci&oacute;n le estaba ense&ntilde;ando cosas muy importantes&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Diversos estudios han analizado c&oacute;mo esas primeras amistades aparecen antes de lo que imaginamos y marcan un aprendizaje profundo. <a href="https://www.rpye.es/pdf/270.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Una investigaci&oacute;n reciente realizada en Castilla y Le&oacute;n con 697 ni&ntilde;os</a> de entre tres y seis a&ntilde;os, analiza por qu&eacute; un compa&ntilde;ero resulta preferido o rechazado. El estudio se&ntilde;ala un 9,9% de alumnado identificado como &ldquo;rechazado&rdquo; y un 9,1% como &ldquo;preferido&rdquo;. El rechazo se asocia sobre todo a conductas agresivas o disruptivas, mientras que la preferencia con afinidad, juegos compartidos y apoyo emocional. El trabajo advierte que el rechazo temprano puede dificultar el desarrollo de habilidades sociales.
    </p><p class="article-text">
        Ya en la adolescencia, la amistad aporta estabilidad, identidad y pertenencia. &ldquo;Para muchos y muchas j&oacute;venes, los amigos y amigas se convierten en una &lsquo;familia elegida&rdquo;, asegura el <a href="https://www.grupo-sm.com/es/nota-de-prensa/informe-el-valor-de-la-amistad-en-la-adolescencia-y-la-juventud-2023/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe de Fad Juventud SM (2023)</a>.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Para m&iacute;, como madre, lo m&aacute;s dif&iacute;cil ha sido no intervenir demasiado. Me esfuerzo en organizar alg&uacute;n encuentro fuera del colegio como en el parque o en casa y en estar cerca, pero sin resolverles cada peque&ntilde;o conflicto. Pienso que las primeras amistades preparan a los ni&ntilde;os para el futuro&rdquo;, comparte Leticia, que recalca que aprendi&oacute; a esperar su turno y a negociar cuando quer&iacute;an jugar a cosas distintas. Tambi&eacute;n que a veces discut&iacute;an, se enfadaban y luego se reconciliaban sin que ning&uacute;n adulto mediase.
    </p><h2 class="article-text">Acompa&ntilde;ar las primeras amistades sin invadir</h2><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga infantojuvenil <a href="https://mariapsicoinfantil.mitiendanube.com/" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mar&iacute;a Frola</a> explica que la socializaci&oacute;n comienza alrededor de los cuatro a&ntilde;os, cuando se empieza a ensayar el v&iacute;nculo con otras personas. &ldquo;Desde el comienzo de una amistad se establecen valores que sentar&aacute;n las bases para vincularse&rdquo;. Y a&ntilde;ade que ya de peque&ntilde;os aprenden a compartir: de ah&iacute; nace la empat&iacute;a y, con el tiempo, se afianza el compa&ntilde;erismo y el v&iacute;nculo de confianza con los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Cuando los primeros amigos no coinciden en los mismos espacios (por ejemplo, no van al mismo colegio o no viven en el mismo barrio), la psic&oacute;loga aclara que la familia puede ayudar organizando encuentros presenciales hasta que los menores tengan la edad suficiente para hacerlo por s&iacute; mismos.
    </p><p class="article-text">
        Para gestionar de forma saludable los conflictos entre ni&ntilde;os peque&ntilde;os (peleas o celos), lo ideal es que los adultos intervengan lo menos posible y solo cuando se produzcan conflictos f&iacute;sicos. Frola comparte que resultar&aacute; acertado impulsar la comunicaci&oacute;n: en los m&aacute;s peque&ntilde;os, ayud&aacute;ndoles a poner en palabras lo que sienten; y en los mayores, planteando preguntas que les inviten a reflexionar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Desde el comienzo de una amistad se establecen valores que sentarán las bases para vincularse</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María Frola</span>
                                        <span>—</span> psicóloga infantojuvenil
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la psic&oacute;loga, el papel de los modelos adultos (padres, hermanos u otras figuras de referencia) es clave: &ldquo;Los ni&ntilde;os aprenden a vincularse viendo a sus adultos significativos relacionarse con otros, y con ellos mismos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de que los padres faciliten las reuniones entre los m&aacute;s peque&ntilde;os, la profesional se&ntilde;ala que es importante respetar los ritmos y formas que tiene cada infancia y cada v&iacute;nculo en formaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, la psic&oacute;loga infantil y juvenil y asesora familiar <a href="https://mipsicologainfantil.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fernanda Rodr&iacute;guez Muguruza</a> subraya que el inter&eacute;s de los menores por compartir juegos con otros ni&ntilde;os se va consolidando entre los cinco y siete a&ntilde;os, las relaciones se vuelven m&aacute;s estables. &ldquo;Ya eligen a un &lsquo;mejor amigo&rsquo; y empiezan a desarrollar m&aacute;s habilidades sociales&rdquo;, afirma Rodr&iacute;guez.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;De cero a dos a&ntilde;os, los beb&eacute;s muestran inclinaci&oacute;n por otros peques a trav&eacute;s de la observaci&oacute;n, imitaci&oacute;n o breves acercamientos. Despu&eacute;s de los siete a&ntilde;os y hasta la preadolescencia, las amistades pueden ser m&aacute;s profundas: implican m&aacute;s compromiso y exclusividad&rdquo;, asegura la psic&oacute;loga.
    </p><p class="article-text">
        Como apunta la profesional, cada ni&ntilde;o tiene su propio tiempo para cada &aacute;rea del desarrollo, unos pueden tardar m&aacute;s y otros menos a la hora de hacer amigos. Pero pese a ello, Rodr&iacute;guez advierte que es recomendable que las familias est&eacute;n atentas a ciertos signos de alerta: el aislamiento, la ansiedad ante situaciones sociales y el rechazo reiterado por parte de los iguales. &ldquo;Si esto se mantiene en el tiempo o interfiere en su bienestar, conviene que la familia intervenga de manera respetuosa consultando a un profesional&rdquo;, indica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los padres pueden estar disponibles y atentos, pero dejando que los niños marquen el ritmo y la forma de relacionarse, sin imponer ni corregir</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Fernanda Rodríguez Muguruza</span>
                                        <span>—</span> psicóloga infantil y juvenil
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tal y como expone la psic&oacute;loga, para propiciar el juego entre iguales lo id&oacute;neo es crear espacios de convivencia en lugares seguros, como en casa o el parque. Tambi&eacute;n ayuda, contin&uacute;a, observar sin interferir demasiado: &ldquo;Los padres pueden estar disponibles y atentos, pero dejando que los ni&ntilde;os marquen el ritmo y la forma de relacionarse, sin imponer ni corregir&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La amistad con neurodivergencias</h2><p class="article-text">
        Rodr&iacute;guez puntualiza que, en ni&ntilde;os con neurodivergencias (TEA -Trastorno del Espectro Autista, TDAH-Trastorno por D&eacute;ficit de Atenci&oacute;n con Hiperactividad o altas capacidades), la interacci&oacute;n con iguales requiere un apoyo m&aacute;s respetuoso y adaptado. Aconseja organizar quedadas estructuradas en entornos tranquilos, usar los intereses del menor como puente de conexi&oacute;n y potenciar cada peque&ntilde;o avance, siempre siguiendo las pautas del profesional que lo atienda.
    </p><p class="article-text">
        La especialista propone varias estrategias para que los padres favorezcan esos incipientes v&iacute;nculos de amistad, siendo fundamental escuchar las emociones del ni&ntilde;o y validarlas. &ldquo;La familia puede guiar poco a poco en los primeros contactos, mostr&aacute;ndose disponible, hasta que el ni&ntilde;o se sienta seguro para explorar y relacionarse por s&iacute; mismo&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        Los adultos pueden, asimismo, ofrecer un entorno predecible, esto es, el mismo lugar o compa&ntilde;eros, transmitir mensajes positivos sobre la amistad, as&iacute; como afianzar cada intento de acercamiento, aunque sea peque&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Cuando la timidez o la inseguridad son marcadas, Rodr&iacute;guez aconseja el acompa&ntilde;amiento de un psic&oacute;logo tanto para ayudar al peque&ntilde;o como a la familia. Paralelamente, recalca, conviene reconocer y celebrar los avances en sus interacciones, evitar las comparaciones, fortalecer la confianza en s&iacute; mismo, validar sus emociones, incentivar actividades en las que se sienta competente, como puede ser el deporte, y favorecer un clima de confianza donde no tema expresarse.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/son-importantes-primeros-amigos-establecen-valores-sentaran-bases-vincularse_1_12653675.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Oct 2025 20:29:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué son tan importantes los primeros amigos: "Con ellos se establecen valores que sentarán las bases para vincularse"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Amistad,Relaciones,Psicología,Educación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué es importante decir a los niños que hacen bien las cosas (y en qué medida conviene hacerlo)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/importante-decirle-ninos-cosas-medida-conviene-hacerlo_1_12566120.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4db9f743-f5f2-49c4-8202-40fddeaca13c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por qué es importante decir a los niños que hacen bien las cosas (y en qué medida conviene hacerlo)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Elogiar a los hijos puede estimularlos para que hagan algo o repitan una conducta, pero puede ser un arma de doble filo si se utiliza constantemente y no se trabaja con ellos para que confíen en sus capacidades</p><p class="subtitle">Cada cuánto deberías llamar a tu hijo, según dos psicólogos: “Hay que saber pararse en el punto exacto para no invadir”</p></div><p class="article-text">
        Los padres son el espejo en el que se miran sus hijos. Pueden (y deben) ser una buena influencia para los peque&ntilde;os para que, como recomiendan los profesionales, adquieran una mayor seguridad en sus actos y desarrollen su criterio. Cuidarlos, apoyarlos, mostrar inter&eacute;s por lo que les pasa, escucharlos o dejarles claro que no hay nada malo en errar, adem&aacute;s de dirigirse a ellos con comentarios positivos y llenos de amor, puede hacer que sean m&aacute;s responsables, aut&oacute;nomos y comprometidos. 
    </p><p class="article-text">
        Pero las alabanzas han de usarse en su justa medida, seg&uacute;n recomienda en conversaci&oacute;n con este medio Teresa Querol Cort&eacute;s, psic&oacute;loga cl&iacute;nica, psicoterapeuta familiar y profesora universitaria. Con los &ldquo;me gusta&rdquo; o los &ldquo;bien hecho&rdquo; constantes, explica, los menores pueden desarrollar dependencia hacia las consideraciones constantes de los padres sobre ellos y as&iacute; perder la capacidad de darse valor por s&iacute; mismos. La psic&oacute;loga a&ntilde;ade que de esta forma puede reducirse la motivaci&oacute;n para hacer las cosas a no ser que sea a cambio de un refuerzo positivo r&aacute;pido.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es normal que queramos felicitarles, nos sale solo y, a veces, casi autom&aacute;ticamente, pero si eso se traduce en la gasolina de todo lo que construyen, podemos estarlos convirtiendo en &lsquo;buscadores de <em>likes&rdquo;</em>, asegura. Para Querol resulta indispensable que ellos mismos desarrollen su propia satisfacci&oacute;n por lograr algo y no est&eacute;n pendientes de si a mam&aacute; o a pap&aacute; les ha gustado.
    </p><p class="article-text">
        Querol subraya que en muchas ocasiones vale m&aacute;s remarcar el esfuerzo o preguntar c&oacute;mo se sienten ellos. &ldquo;Podemos decir: &lsquo;Se nota que le pusiste cari&ntilde;o, &iquest;t&uacute; c&oacute;mo lo ves?&rsquo;. Cambia el foco: de nuestro aplauso a su propio orgullo. Con eso vamos a fabricar una buena autoestima y una buena capacidad de esfuerzo sin necesidad de retener nuestro instinto halagador&rdquo;. Aclara tambi&eacute;n que, seg&uacute;n la teor&iacute;a psicol&oacute;gica, el refuerzo mantiene las conductas y se usa, sobre todo, cuando los ni&ntilde;os empiezan con un h&aacute;bito nuevo o necesitan un peque&ntilde;o empuj&oacute;n, pero que no debe confundirse con estar dando constantemente &ldquo;palmaditas&rdquo; en la espalda. &ldquo;En ese caso har&aacute;n las cosas solo por el premio o el halago. Entonces, &iquest;el d&iacute;a que no haya refuerzo qu&eacute; suceder&aacute;?&rdquo;, cuestiona.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es normal que queramos felicitarles, nos sale solo y, a veces, casi automáticamente, pero si eso se traduce en la gasolina de todo lo que construyen, podemos estarlos convirtiendo en ‘buscadores de likes</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Teresa Querol</span>
                                        <span>—</span> psicóloga clínica y terapeuta familiar
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Darse valor a s&iacute; mismos</h2><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga Teresa Querol explica que puede haber un equilibrio entre el refuerzo y la motivaci&oacute;n a los hijos, y lograr que se valoren por s&iacute; mismos. Como expone, la clave se encuentra en el n&uacute;cleo del refuerzo y en la intenci&oacute;n: &ldquo;No es lo mismo decir &lsquo;eres un genio por recoger tus juguetes&rsquo; (elogio centrado en lo que nos gusta a nosotros) que &lsquo;&iexcl;qu&eacute; gusto da ver el suelo despejado! Debes estar orgulloso de c&oacute;mo ordenaste&rdquo; (cumplido que reconoce el proceso, le da protagonismo y refuerza su autoevaluaci&oacute;n)&ldquo;, describe. En lugar de dar siempre una opini&oacute;n los padres, se les puede devolver la pregunta: &rdquo;&iquest;Qu&eacute; piensas de lo que hiciste?&ldquo; o &rdquo;&iquest;c&oacute;mo te sientes con eso?&ldquo;. &rdquo;Seg&uacute;n su respuesta, se puede ver crecer su autoestima desde dentro, sin depender tanto del refuerzo externo&ldquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Para Lola &Aacute;lvarez-Romano, pedagoga y psicoterapeuta autora de <em>Pero &iquest;qu&eacute; te pasa? </em>(2021) y <em>&iquest;Qu&eacute; me he perdido? </em>(2024) de Editorial Planeta, la comunicaci&oacute;n con los ni&ntilde;os tiene que ser, ante todo, congruente con lo que est&aacute; ocurriendo en cada momento y en cada etapa de su desarrollo. &ldquo;A medida que los ni&ntilde;os crecen vamos modificando el modo de expresarnos de acuerdo con su lenguaje y su nivel de comprensi&oacute;n. Las frases motivadoras o cari&ntilde;osas siempre son un buen est&iacute;mulo y eso ocurre a cualquier edad&rdquo;, identifica.
    </p><p class="article-text">
        La pedagoga considera que esas expresiones, utilizadas en el contexto de un aprendizaje, &ldquo;infunden confianza para que sigan en su proceso; ayudan a consolidar conductas que queremos reforzar, por ejemplo, que recojan su plato de la mesa y trasmiten que estamos atentos a lo que hacen&rdquo;. Resalta adem&aacute;s que es crucial prestar atenci&oacute;n a los ni&ntilde;os: &ldquo;Lo que m&aacute;s refuerza la autoestima es saber que est&aacute;s presente en la mente de otra persona, sobre todo si es tu figura de apego&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La etapa de desarrollo en la que se encuentren los ni&ntilde;os tambi&eacute;n es clave. &Aacute;lvarez-Romano apunta que no es lo mismo resaltar que lo est&aacute;n haciendo bien, por ejemplo, cuando se est&aacute; ense&ntilde;ando al menor a dejar el pa&ntilde;al, donde una vez logrado se puede celebrar; que seguir aplaudi&eacute;ndolo un a&ntilde;o despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Para esta profesional resulta relevante ense&ntilde;ar a los peque&ntilde;os que se logran habilidades en diferentes etapas evolutivas. &ldquo;A veces un hermano menor se queja de que no puede dibujar tan bien como su hermano tres a&ntilde;os mayor. Se le puede explicar esas diferencias desde el punto de vista de su desarrollo y recordarles que esas cosas se van igualando con la edad&rdquo;, apunta. &ldquo;Decir que lo podr&aacute; hacer un poco m&aacute;s adelante es un mensaje realista y constructivo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &Aacute;lvarez-Romano explica que los ni&ntilde;os perciben el halago constante y por ello pierde efectividad, y que a medida que se hacen mayores van aprendiendo de quien es honesto con ellos. &ldquo;Esa opini&oacute;n ser&aacute; la que deseen utilizar como referencia, m&aacute;s a&uacute;n, en la adolescencia. De hecho, hay j&oacute;venes que prefieren que sus padres desconozcan sus logros porque creen que sus cr&iacute;ticas les estropear&aacute;n el momento. Me parece lamentable que algunos adultos no tengan tacto ni empat&iacute;a cuando dan una opini&oacute;n o expresan su rechazo o decepci&oacute;n en temas acad&eacute;micos o deportivos&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        La psicoterapeuta insiste en no caer en excesos a la hora de halagar porque hay que estar ah&iacute; para los hijos con lo que pase. &ldquo;Tambi&eacute;n es fundamental apoyar a los hijos cuando las cosas no han ido del todo bien, pese a los esfuerzos, esto es, dar valor tambi&eacute;n al trabajo realizado. Una buena autoestima se construye no solo escuchando piropos, sino sabiendo que te los mereces&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/importante-decirle-ninos-cosas-medida-conviene-hacerlo_1_12566120.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 31 Aug 2025 19:35:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por qué es importante decir a los niños que hacen bien las cosas (y en qué medida conviene hacerlo)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Niños,Padres,Relaciones,familias,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Sirve de algo castigar a los niños?: “A veces se les carga con una responsabilidad que no les corresponde”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/sirve-castigar-ninos-veces-les-carga-responsabilidad-no-les-corresponde_1_12497311.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8026dc14-91e7-40ed-a18e-9e615f1ea165_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Sirve de algo castigar a los niños?: “A veces se les carga con una responsabilidad que no les corresponde”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El castigo ha sido durante años algo que no se cuestionaba ni reprobaba, dejando a un lado la saludable posibilidad del error para aprender. Hablamos con dos psicólogas sobre sus efectos: “Sigue habiendo expectativas que tienen que ver más con nosotros que con el desarrollo y bienestar de los niños"</p><p class="subtitle">Pedir una excedencia en verano para cuidar de tus hijos: “Me sale más barato no trabajar que pagar campamentos”</p></div><p class="article-text">
        Los hijos de otras generaciones han sabido lo que era una medida correctiva, un castigo 'en toda regla', algo que ni se cuestionaba y menos se reprobaba, dejando a un lado la saludable posibilidad del error para aprender. Sin embargo, &iquest;aprenden algo los ni&ntilde;os con esa medida punitiva? &iquest;Y c&oacute;mo les afecta a nivel personal? La psic&oacute;loga y terapeuta <a href="https://www.eldiario.es/nidos/crianza-vinculo-hijos-psicologia_1_12051019.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Beatriz Cazurro</a>, especializada en familias, explica a elDiario.es que &ldquo;el castigo es una consecuencia negativa que se aplica a un comportamiento para que se reduzca su frecuencia o desaparezca en el futuro&rdquo;. Y a&ntilde;ade que, en ocasiones, se trata de una forma de presi&oacute;n para conseguir algo que los adultos queremos.
    </p><p class="article-text">
        Cazurro, que es tambi&eacute;n autora del libro <em>Atender lo invisible</em> (Planeta, 2025), entiende que los ni&ntilde;os han de exponerse a resultados negativos por sus actos, aunque en su opini&oacute;n estas han de resultar consecuencias naturales de lo que han hecho. &ldquo;Si el ni&ntilde;o le quita un juguete a su amigo el resultado es que su amigo se siente mal, que quiz&aacute;s otro d&iacute;a no conf&iacute;e en &eacute;l, que no quiera compartir o jugar con &eacute;l por si le vuelve a quitar el juguete&hellip;&rdquo;. Y explicarle eso, dice la psic&oacute;loga, puede ser &ldquo;suficiente para su aprendizaje&rdquo;. En ese caso, hay efectos que se evidencian en las ganas que el ni&ntilde;o ten&iacute;a de jugar con su amigo o de tener el juguete; tambi&eacute;n el enfado del ni&ntilde;o cuando le quit&oacute; el juguete y, de ese modo, hay posibilidades de reparaci&oacute;n para pr&oacute;ximas ocasiones. &ldquo;Castigarle y&eacute;ndose a casa, por ejemplo, puede que haga que no quite m&aacute;s el juguete, pero no porque haya interiorizado a su ritmo unos valores o una empat&iacute;a, sino por imposici&oacute;n&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        Cazurro determina que los correctivos se dan para procurar que algunas cosas se aprendan r&aacute;pido y muchas necesitan mucho tiempo para interiorizarse. &ldquo;Si el v&iacute;nculo con nuestro hijo es seguro, los castigos, al menos tal y como los entendemos, son innecesarios&rdquo;, destaca.
    </p><p class="article-text">
        Cuando han hecho algo peligroso y no queremos que se repita, como si han cruzado la calle sin mirar o si se han ido lejos y se han perdido, la psic&oacute;loga subraya que, pese a que haya podido ser por un despiste del propio ni&ntilde;o, el error no es suyo, es nuestro. &ldquo;Nos tocar&aacute; redefinir los l&iacute;mites y hacernos cargo de ellos. Si les castigamos estamos carg&aacute;ndoles con una responsabilidad que no les corresponde. Hemos de acompa&ntilde;arlos, integrar esa experiencia y hacer un plan de acci&oacute;n para evitar que suceda otra vez&rdquo;, expresa.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si el vínculo con nuestro hijo es seguro, los castigos, al menos tal y como los entendemos, son innecesarios</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Beatriz Cazurro</span>
                                        <span>—</span> psicóloga y terapeuta
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Los tiempos (y los castigos) han cambiado</h2><p class="article-text">
        En la actualidad, la forma y el discurso general sobre la educaci&oacute;n que se le da a los hijos ha cambiado mucho. &ldquo;Sabemos mucho m&aacute;s sobre las necesidades de los ni&ntilde;os o sobre el impacto de nuestros actos. Hemos aprendido sobre apego, violencia&hellip; y la mayor&iacute;a queremos aplicarlo&rdquo;, resalta Cazurro.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, la psic&oacute;loga y terapeuta familiar considera que muchas din&aacute;micas de relaci&oacute;n siguen siendo parecidas: &ldquo;Sigue habiendo expectativas que tienen que ver m&aacute;s con nosotros que con el desarrollo y bienestar de los ni&ntilde;os, mucho miedo que se manifiesta en forma de sobreprotecci&oacute;n y falta de estructura o mucha necesidad de sentir que lo hacemos bien a trav&eacute;s de como son ellos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cazurro puntualiza que plantear el castigo como v&iacute;a para &ldquo;conseguir algo&rdquo; de los hijos puede ser un planteamiento err&oacute;neo. Para ella, lo principal es ayudarlos, darles herramientas para que puedan manejarse en su entorno y cubrir sus necesidades. &ldquo;Pensar en conseguir algo de ellos puede llevarnos a acabar en din&aacute;micas en las que exista violencia porque nos vamos a frustrar&rdquo;, indica.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hemos de hablar con los ni&ntilde;os cuidando el canal de comunicaci&oacute;n que hemos construido con ellos; por un lado, escuchando c&oacute;mo se han sentido y entendi&eacute;ndolo y, despu&eacute;s, pudiendo describir lo que hemos visto sin juicio y lo que ha ocurrido. Conviene hablarles con firmeza, pero pudiendo acompa&ntilde;ar la frustraci&oacute;n de las consecuencias que hayan tenido sus actos. En una relaci&oacute;n segura (por supuesto, donde haya l&iacute;mites) el desarrollo se da, no hace falta forzarlo con castigos, amenazas ni nada del estilo&rdquo;, revela.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sigue habiendo expectativas que tienen que ver más con nosotros que con el desarrollo y bienestar de los niños, mucho miedo que se manifiesta en forma de sobreprotección</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Beatriz Cazurro</span>
                                        <span>—</span> psicóloga y terapeuta familiar
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Hacer algo por miedo</h2><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga infantil y familiar <a href="https://www.instagram.com/mamapsicologainfantil_oficial/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sara Tarr&eacute;s Corominas</a>, autora de los libros <em>Mi hijo me cae mal </em>(Plataforma Editorial S.L. 2023), cuenta a este medio que si el castigo se piensa como algo que busca una respuesta o forma de obedecer de inmediato, pueden ser &uacute;tiles a corto plazo, pero &mdash;concibe&mdash; el ni&ntilde;o act&uacute;a por miedo. &ldquo;Educar no trata de eso, trata de fomentar el entendimiento, la responsabilidad y el v&iacute;nculo&rdquo;, comparte. E incide en que las sanciones, tal como se aplican normalmente, no promueven habilidades como la autorregulaci&oacute;n, la empat&iacute;a o la reflexi&oacute;n, y rara vez ayudan a gestionar emociones: &ldquo;Generan desconexi&oacute;n emocional, resentimiento o incluso un aumento de las conductas desafiantes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tarr&eacute;s a&ntilde;ade tambi&eacute;n otra reflexi&oacute;n: castigar es algo que suele hacerse de forma reactiva e impulsiva, frecuentemente con efectos desproporcionados, por lo que el ni&ntilde;o no comprende realmente qu&eacute; ha hecho mal y c&oacute;mo puede repararlo. Asimismo, explica que hay muchos tipos de castigos da&ntilde;inos &mdash;descartando por completo los f&iacute;sicos&mdash;: ignorar al ni&ntilde;o, retirar el afecto, dejar de hablarle, humillarle, obligarle a comer o negarle el postre... &ldquo;Todos estos comportamientos no ense&ntilde;an, sino que a&iacute;slan e hieren, pese a que muchos son pr&aacute;cticas normalizadas, cotidianas e integradas que pasan desapercibidas&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Se nos ha enseñado que educar es corregir y que corregir es castigar. Disciplina se ha confundido durante mucho tiempo con control, imposición o miedo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sara Tarrés Corominas</span>
                                        <span>—</span> psicóloga infantil y familiar
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga asegura que educar es guiar y para ello son precisos l&iacute;mites claros y coherentes, establecer consecuencias l&oacute;gicas y comprensibles, adaptadas a la edad y madurez del ni&ntilde;o y acompa&ntilde;ar desde el respeto y la presencia emocional. Seg&uacute;n se&ntilde;ala, los padres siguen recurriendo a esa pr&aacute;ctica porque, en general, es lo que conocen, por falta de recursos y porque el castigo forma parte de un modelo educativo heredado y repetido de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n. &ldquo;Se nos ha ense&ntilde;ado que educar es corregir y que corregir es castigar. Disciplina se ha confundido durante mucho tiempo con control, imposici&oacute;n o miedo&rdquo;, refiere.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El castigo se presenta como una herramienta f&aacute;cil, r&aacute;pida y conocida, especialmente en momentos de cansancio, estr&eacute;s o desbordamiento emocional&rdquo;, dice Tarr&eacute;s. Conociendo lo anterior, si todav&iacute;a se decide aplicar un correctivo dentro de unas condiciones coherentes y no nocivas, Tarr&eacute;s menciona ciertos puntos que debe reunir:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Aplicarse de forma inmediata</li>
                                    <li>Ser proporcional a la conducta</li>
                                    <li>Resultar justo y coherente</li>
                                    <li>Ser comprensible para el ni&ntilde;o</li>
                                    <li>Ofrecer una oportunidad clara de hacer las cosas bien</li>
                                    <li>Contar con el acuerdo entre los adultos de referencia, sin contradicciones</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &ldquo;En un gran porcentaje de casos, lo m&aacute;s efectivo es intervenir aplicando una consecuencia l&oacute;gica o natural, o incluso ignorar ciertas conductas si lo que el ni&ntilde;o busca es llamar la atenci&oacute;n. No todo requiere una sanci&oacute;n. Muchas veces, basta con contener, redirigir o acompa&ntilde;ar desde la calma&rdquo;, concluye la psic&oacute;loga.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/sirve-castigar-ninos-veces-les-carga-responsabilidad-no-les-corresponde_1_12497311.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Jul 2025 20:59:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Sirve de algo castigar a los niños?: “A veces se les carga con una responsabilidad que no les corresponde”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Maternidad,Psicología,Padres,Madres,Niños]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cada cuánto deberías llamar a tu hijo, según dos psicólogos: "Hay que saber pararse en el punto exacto para no invadir"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/deberias-llamar-hijo-psicologos-hay-pararse-punto-exacto-no-invadir_1_12453024.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/84e6ca25-b40a-473b-8541-c804fc735689_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x724y302.jpg" width="1200" height="675" alt="Cada cuánto deberías llamar a tu hijo, según dos psicólogos: &quot;Hay que saber pararse en el punto exacto para no invadir&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El momento en el que los hijos se independizan es a menudo temido y difícil de afrontar, y una errónea gestión puede tener efectos adversos en la relación</p><p class="subtitle">Pedir una excedencia en verano para cuidar de tus hijos: “Me sale más barato no trabajar que pagar campamentos”</p></div><p class="article-text">
        Muchos padres temen que sus hijos se hagan mayores y decidan emprender su vida fuera del hogar familiar y lejos de su vista, de sus decisiones y advertencias. Los peque&ntilde;os a los que hab&iacute;a que cuidar y proteger, deciden volar y la casa puede quedarse muy vac&iacute;a y llena de sensaciones agridulces que hay que ir procesando. Ocurre entonces el denominado &ldquo;s&iacute;ndrome del nido vac&iacute;o&rdquo; porque los polluelos dejan de estar bajo el ala de los padres.
    </p><p class="article-text">
        En ese punto, como indican los expertos, puede ser complejo saber qu&eacute; l&iacute;mites no se deben rebasar, y simples llamadas de tel&eacute;fono para preguntar c&oacute;mo se encuentran pueden tornarse en momentos inc&oacute;modos o donde los hijos se sientan invadidos. Es el caso de Lorena, de 56 a&ntilde;os, que se encuentra en un proceso de aceptaci&oacute;n sobre la marcha de su hijo fuera de Espa&ntilde;a para trabajar: &ldquo;Me resulta dif&iacute;cil de encajar. Adem&aacute;s, coincide con una mala &eacute;poca para m&iacute;, ya que me acabo de separar y me siento m&aacute;s sola que nunca&rdquo;, cuenta a elDiario.es. Ella, que admite que su hijo siempre ha sido un gran confidente y apoyo en muchos momentos de su vida, siente que estando tan lejos el &uacute;nico modo de sentirlo m&aacute;s cerca es haciendo videollamadas: &ldquo;S&eacute; que es adulto y &eacute;l me ha dicho varias veces que no puede atenderme siempre porque suele estar acompa&ntilde;ado, pero le pido que me d&eacute; respuesta en cuanto pueda y charlar un poco&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lorena admite que en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n han discutido por el tema, ya que el joven le pide m&aacute;s espacio y la invita a que salga m&aacute;s con sus amigas o se apunte a alguna actividad para distraerse y no estar tanto en casa. &ldquo;Un hijo llena mucho y cuando se va el vac&iacute;o es inmenso y es dif&iacute;cil de cubrir. Necesito tiempo y no niego que siempre que pueda y &eacute;l quiera lo visitar&eacute;, aunque tambi&eacute;n soy consciente de que es su momento para ser y hacer por s&iacute; mismo&rdquo;, sostiene.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Un hijo llena mucho y cuando se va el vacío es inmenso y es difícil de cubrir</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Lorena</span>
                                        <span>—</span> 56 años
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Llegados a una edad adulta, los hijos tienen responsabilidades que atender: trabajo, vida social, pareja..., donde, aunque tambi&eacute;n exista lugar para los padres, el tiempo que se dedica a estos cambia. Carlos, de 58 a&ntilde;os y Susana, de 56, matrimonio con dos hijas, hablan del hilo eterno que les une a ellas, y hacen referencia a su hija mayor, que vive en una provincia distinta a la suya porque con 18 a&ntilde;os se fue a estudiar a la universidad y al acabar encontr&oacute; un trabajo y se instal&oacute; all&iacute;. &ldquo;Siempre ha sido una ni&ntilde;a muy independiente, algo rebelde tambi&eacute;n, nunca le ha gustado que le dij&eacute;semos qu&eacute; deb&iacute;a hacer&rdquo;, cuenta Susana. Y manifiesta que cuando su hija se fue a estudiar sola ya le contaba que le encantaba vivir fuera de casa: &ldquo;Le puse una condici&oacute;n y era que quer&iacute;a que al menos me llamase una vez al d&iacute;a. Cierto es que, aunque lo haga, yo lo hago alguna vez m&aacute;s y le escribo varios WhatsApp para conocer qu&eacute; hace o c&oacute;mo est&aacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Su marido, Carlos, cuenta que para &eacute;l es distinto: la llama de cuando en cuando porque sabe que est&aacute; bien y no la quiere agobiar pero, en su opini&oacute;n, &ldquo;las madres son de otro modo&rdquo;. &ldquo;Me gusta saber de ella pero ya con la frecuencia que la llama mi mujer, yo estoy informado. Le mando alg&uacute;n audio y si me contesta que todo bien, me vale. Adem&aacute;s, nos visitamos bastante&rdquo;, explica. Susana, por su parte, considera que se necesita un proceso de asimilaci&oacute;n porque &ldquo;se trata de un cambio radical que sacude en lo m&aacute;s profundo&rdquo;. &ldquo;Mi marido me dice que los hijos tienen que vivir su vida y nosotros pasamos a otro lugar. Lo entiendo, pero no es f&aacute;cil ponerlo en marcha&rdquo;, dice.
    </p><h2 class="article-text">El generoso acto de confiar</h2><p class="article-text">
        Alejandro Schujman, psic&oacute;logo especializado en j&oacute;venes y autor de <em>Adolescencia. Un desaf&iacute;o posible</em> (Catarsis), libro que se publicar&aacute; pr&oacute;ximamente en nuestro pa&iacute;s, relata que, como padre de dos hijos de 24 y 31 a&ntilde;os, comprob&oacute; que el mayor y m&aacute;s importante desaf&iacute;o de todos los que ha tenido en su paternidad ha sido encontrar el punto justo al v&iacute;nculo con sus hijos cuando dejaron de ser adolescentes y se transformaron en hombres. Y comparte con este medio un suceso con uno de sus hijos hace unos a&ntilde;os, cuando no tuvo noticias de &eacute;l durante horas. Le envi&oacute; varios mensajes por WhatsApp, luego a sus redes sociales y por &uacute;ltimo a uno de sus amigos para averiguar si se encontraba bien: &ldquo;Al tiempo me entra un mensaje de audio de mi hijo que estaba indignado y me dec&iacute;a: &rdquo;Pap&aacute;, &iquest;qu&eacute; te pasa? Estoy con alguien, &iquest;te volviste loco?&ldquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El lazo entre padres e hijos tiene que apoyarse en la confianza, la calma y la comunicación con el arte de pararse en el punto exacto para no invadir</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Alejandro Schujman</span>
                                        <span>—</span> psicólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo resalta que en ese instante comprendi&oacute; por primera vez que los padres &ldquo;pierden el control&rdquo; de la vida de los hijos cuando crecen y que a los hijos puede apetecerles m&aacute;s estar fuera de la &oacute;rbita familiar. &ldquo;El lazo entre padres e hijos tiene que apoyarse en la confianza, la calma y la comunicaci&oacute;n con el arte de pararse en el punto exacto para no invadir&rdquo;, afirma Schujman. 
    </p><p class="article-text">
        El profesional defiende que la labor de los padres es estar cerca de los hijos para cuidarlos y lejos para no asfixiarlos: &ldquo;Cuando los hijos son adultos podemos resolver aquellas cuestiones para las que se nos convoque y preguntar con prudencia para respetar su privacidad. Estar&aacute; acertado escuchar con atenci&oacute;n plena, escucha activa y con las pantallas lejos&rdquo;, apunta. Schujman recomienda a los padres priorizar los encuentros de calidad, con actividades de disfrute compartido (m&uacute;sica, cine, viajes...): &ldquo;De igual modo, les podemos pedir que nos ayuden y contribuir a que cultiven la empat&iacute;a&rdquo;, recalca.
    </p><p class="article-text">
        Pese a que esos instantes pueden causar una sensaci&oacute;n profunda de vac&iacute;o, el psic&oacute;logo desliza que puede verse como una buena oportunidad para retomar y reconectar con aquellos proyectos personales que han quedado relegados en el tiempo de la infancia, la adolescencia y la juventud temprana de los hijos. &ldquo;Asimismo, es posible disfrutar al comprobar los hombres y mujeres en que se est&aacute;n convirtiendo y saborear el placer de la misi&oacute;n cumplida (acompa&ntilde;arlos a crecer)&rdquo;, declara. 
    </p><p class="article-text">
        Que un hijo se vaya de casa no es un proceso que se da de un modo gradual, seg&uacute;n Buenaventura del Charco, psic&oacute;logo y director cl&iacute;nico de Estar Contigo Terapia, quien entiende que es normal que los padres se sientan angustiados, sobre todo, al principio. A&ntilde;ade que suele ocurrir en el ambiguo momento de la denominada &ldquo;juventud&rdquo;: &ldquo;Donde no son ni adolescentes ni ni&ntilde;os, pero tampoco adultos&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">[Algunos padres] llaman al hijo más para calmarse a sí mismos que para cuidar, sin ser conscientes que generalmente pueden estar abrumando o incluso fiscalizando de más al hijo</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Buenaventura del Charco</span>
                                        <span>—</span> psicólogo
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;El desarrollo social y econ&oacute;mico, la vida m&aacute;s f&aacute;cil y comprensiva, parece que ha afectado a c&oacute;mo maduran las personas, en un proceso que posiblemente sea m&aacute;s adaptativo, m&aacute;s progresivo y lento, sin ser de blanco a negro como antes, algo que no ayuda a saber c&oacute;mo hemos de tratarles y relacionarnos con ellos&rdquo;, apunta del Charco. Para el tambi&eacute;n autor de <em>Te est&aacute;s jodiendo la vida </em>(Ediciones Mart&iacute;nez Roca, 2023), la mayor&iacute;a de las veces, cuando aparecen progenitores que est&aacute;n muy encima de los hijos, que se apenan e impacientan y les llaman para ver que todo est&aacute; bien, hay mucho de incapacidad de gestionar su propia angustia. &ldquo;Llaman al hijo m&aacute;s para calmarse a s&iacute; mismos que para cuidar, sin ser conscientes de que generalmente pueden estar abrumando o incluso fiscalizando de m&aacute;s al hijo&rdquo;, expone.
    </p><p class="article-text">
        El psic&oacute;logo aclara que esto puede darse por temor a que ocurra algo, por la culpa de sentirse malos padres o madres, o por no manejar bien la sensaci&oacute;n de descontrol y vulnerabilidad. Y recuerda que amar a alguien representa confiar en &eacute;l y tener presente que, si existe una buena relaci&oacute;n entre las partes, acudir&aacute; si lo necesita. &ldquo;Dejemos de creer que cuidar es solo prever o atender, sino que tener fe, dejar espacio o permitirles asumir su propia responsabilidad son igualmente actos de cuidado y amor&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/deberias-llamar-hijo-psicologos-hay-pararse-punto-exacto-no-invadir_1_12453024.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Jul 2025 20:30:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cada cuánto deberías llamar a tu hijo, según dos psicólogos: "Hay que saber pararse en el punto exacto para no invadir"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Padres,Madres,Relaciones,familia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué señales nos alertan de que un niño tiene problemas emocionales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/nino-senales-problemas-emocionales_1_12329500.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/40c73ce3-8441-4bf7-af32-a08487f4f13e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué señales nos alertan de que un niño tiene problemas emocionales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Psicólogos y pedagogos explican cómo los padres pueden trabajar con sus hijos el reconocimiento de las emociones desde pequeños y los cambios en el comportamiento que se pueden observar si existe algún tipo de desajuste: "Educar también implica tener la sensibilidad de ver el dolor detrás del síntoma"</p><p class="subtitle">Entrevista - Andrea Ros: “Tenemos que aceptar que nuestros hijos van a sufrir, y sufrir no es traumático”</p></div><p class="article-text">
        En edades tempranas, a los menores les puede resultar dif&iacute;cil explicar c&oacute;mo se sienten. Es probable incluso que en muchos momentos lo expresen de forma contraria y que no entendamos qu&eacute; les pasa. &ldquo;El desarrollo emocional y el desarrollo del lenguaje no siempre avanzan al mismo ritmo&rdquo;, explica a elDiario.es Mariana Capurro. Esta psic&oacute;loga general sanitaria revela que, especialmente hasta que cumplen siete u ocho a&ntilde;os, los menores pueden no saber c&oacute;mo nombrar sus emociones, y muchas veces el idioma que utilizan es la conducta. &iquest;C&oacute;mo pueden entonces los padres trabajar con sus hijos ese reconocimiento de las emociones desde peque&ntilde;os? &iquest;De qu&eacute; manera validar el mensaje? &iquest;Qu&eacute; cambios en el comportamiento se pueden observar si existe alg&uacute;n tipo de desajuste?
    </p><p class="article-text">
        Capurro, que tambi&eacute;n es autora de <em>Permiso para educar</em> (Zenith, 2025), asegura que un problema emocional en la infancia tiene relaci&oacute;n con un patr&oacute;n de malestar que interfiere en el bienestar del ni&ntilde;o, en su vida cotidiana o en sus v&iacute;nculos. &ldquo;Frecuentemente, estos desaf&iacute;os emocionales se manifiestan a trav&eacute;s de conductas que llamamos &rdquo;dif&iacute;ciles&ldquo;: irritabilidad, impulsividad, aislamiento, rabietas excesivas o regresiones. No obstante, no debemos confundir la expresi&oacute;n con la causa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga subraya que, en la infancia, los problemas emocionales m&aacute;s frecuentes son la ansiedad, los miedos intensos, la baja autoestima, el enfado desregulado o las dificultades para gestionar frustraciones. Por otro lado, Capurro explica que no solo se trata de identificar y verbalizar una emoci&oacute;n, sino confiar en que el adulto que escucha va a entender y validar el mensaje: &ldquo;Es un proceso que requiere tiempo, madurez y, sobre todo, experiencias de escucha segura&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El menor que golpea, grita, desobedece o se aísla puede estar diciendo con su cuerpo lo que aún no sabe expresar con su voz</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Mariana Capurro</span>
                                        <span>—</span> Psicóloga general sanitaria
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La especialista en educaci&oacute;n emocional sostiene que resulta muy necesario, desde muy temprano, que los adultos pongan palabras a lo que creen que les ocurre a los ni&ntilde;os. &ldquo;El menor que golpea, grita, desobedece o se a&iacute;sla puede estar diciendo con su cuerpo lo que a&uacute;n no sabe expresar con su voz ('algo no est&aacute; bien dentro de m&iacute;')&rdquo;, refiere. Para ella, el <a href="https://www.eldiario.es/nidos/no-hijo-no-malo-no-comer-dormir-debemos-etiquetar-ninos_1_12313933.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">'mal comportamiento'</a> suele ser un intento de adaptaci&oacute;n, una b&uacute;squeda de regulaci&oacute;n o una petici&oacute;n de ayuda encubierta. &ldquo;M&aacute;s que castigar la conducta, necesitamos entender su origen. Los ni&ntilde;os no se portan mal, lo est&aacute;n pasando mal. Educar tambi&eacute;n implica tener la sensibilidad de ver el dolor detr&aacute;s del s&iacute;ntoma&rdquo;, apunta.
    </p><p class="article-text">
        Silvia &Aacute;lava Sordo, psic&oacute;loga sanitaria y educativa, y coautora de <em>Inteligencia emocional en familia</em> (Editorial S&iacute;ntesis, 2023), a&ntilde;ade que no existen las emociones buenas y malas. Prefiere hablar de emociones &ldquo;agradables&rdquo; y &ldquo;desagradables&rdquo;, ya que considera que todas son necesarias porque aportan informaci&oacute;n. Y aconseja acompa&ntilde;ar a los ni&ntilde;os cuando est&eacute;n transitando las emociones desagradables y dotarles de las herramientas necesarias para regularlas. Atendiendo a que a la hora de educar no hay reglas exactas, incide en evitar un estilo educativo sobreprotector que pretenda tapar lo que el menor siente, que banalice o que procure evitar situaciones conflictivas porque &mdash;como resalta&mdash; eso lo deja sin recursos para resolver situaciones propias de la vida.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Atendiendo a que a la hora de educar no hay reglas exactas, Álava incide en que no es para nada acertado un estilo educativo sobreprotector que pretenda tapar lo que el menor siente, banalice o que procure evitar situaciones conflictivas</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Silvia Álava Sordo</span>
                                        <span>—</span> Doctora en psicología, psicóloga sanitaria y educativa
                      </div>
          </div>

  </blockquote><h2 class="article-text">Favorecer la educaci&oacute;n emocional </h2><p class="article-text">
        El desarrollo evolutivo de los ni&ntilde;os es clave. &Aacute;lava afirma que hasta en torno a los tres o cuatro a&ntilde;os (cuando empieza a madurar la red de control ejecutivo, hasta los 25), los menores no son capaces de regular sus emociones y necesitan que su padre, madre o profesor est&eacute; ah&iacute; y les ofrezca apoyo, incluso en muchas ocasiones precisan de contacto f&iacute;sico.
    </p><p class="article-text">
        La psic&oacute;loga reconoce que es conveniente acompa&ntilde;ar con una correcta corregulaci&oacute;n, esto es, nombrando la emoci&oacute;n, la causa y una estrategia de regulaci&oacute;n. Por ejemplo: &ldquo;Creo que te has enfadado mucho por pedirte que recogieras los juguetes para ir a la ducha&rdquo;; &ldquo;Pienso que quer&iacute;as seguir jugando&rdquo;; &ldquo;&iquest;Qu&eacute; te parece si la pr&oacute;xima vez te aviso cinco minutos antes para que te despidas del juego?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de que exista mucho estallido emocional &ndash;lo que puede llamarse rabieta&ndash; y esta sea desproporcionada para su edad o para el problema que a priori acusen, la profesional indica que puede resultar &oacute;ptima una intervenci&oacute;n a nivel psicol&oacute;gico.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La psicóloga reconoce que es conveniente acompañar con una correcta corregulación, esto es, nombrando la emoción, la causa y una estrategia de regulación</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Jes&uacute;s Jarque, pedagogo y orientador educativo, enumera algunos ejemplos de se&ntilde;ales de alerta (comportamientos) de problemas emocionales que pueden aparecer en la infancia, que indican una probabilidad de que se est&aacute; produciendo alg&uacute;n tipo de desajuste en la regulaci&oacute;n emocional del menor y pueden requerir derivaci&oacute;n a especialistas, entre otras:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Se vuelve m&aacute;s irritable o sensible sin un motivo aparente.</li>
                                    <li>Hay un cambio en el comportamiento habitual.&nbsp;</li>
                                    <li>Dejan de interesarle actividades que antes le resultaban atractivas.</li>
                                    <li>Comienza a verbalizar valoraciones negativas de s&iacute; mismo.&nbsp;</li>
                                    <li>Empieza a manifestar una responsabilidad excesiva, impropia para su edad.</li>
                                    <li>Aparecen miedos que antes no ten&iacute;a.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Este pedagogo perfila que la autorregulaci&oacute;n emocional es clave para adaptarnos a la vida social y es efectivo ense&ntilde;arla progresivamente desde los primeros a&ntilde;os de vida. &ldquo;A lo largo de la infancia y la adolescencia se va trabajando y madurando el l&oacute;bulo frontal y, se va adquiriendo la capacidad de autorregularse a lo largo de toda la vida, porque tambi&eacute;n tiene una parte muy importante de educaci&oacute;n y entrenamiento&rdquo;. Esto, dice Jarque, &ldquo;no asegura que la adolescencia sea m&aacute;s tranquila, pero al menos se afrontar&aacute; con un recorrido de aprendizaje emocional que ayudar&aacute;, y mucho&rdquo;, manifiesta.
    </p><p class="article-text">
        Algunas estrategias que pueden favorecer una educaci&oacute;n emocional apropiada en casa y en la escuela, y que tambi&eacute;n facilitar&aacute;n afrontar la etapa adolescente son &ndash;para Jarque&ndash; las siguientes:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Establecer un v&iacute;nculo seguro con los hijos: atender todas las necesidades del ni&ntilde;o, tambi&eacute;n las emocionales.</li>
                                    <li>Ofrecer una narrativa de lo que sucede: los ni&ntilde;os necesitan explicaciones, comprensibles, verdaderas y coherentes de los acontecimientos que les afectan emocionalmente o por los que preguntan.</li>
                                    <li>Experimentar situaciones de aplazar la recompensa: saber esperar y que un objetivo se alcanza cuando se cubren una serie de etapas.</li>
                                    <li>Tolerar la frustraci&oacute;n: comprobar que las cosas no se alcanzan siempre.</li>
                                    <li>Sembrar la semilla de la empat&iacute;a: ponerse en el lugar del otro y que conozcan las necesidades y dificultades de otras personas.</li>
                                    <li>Ense&ntilde;ar habilidades sociales adecuadas.</li>
                                    <li>Inspirar metas y transmitir valores.</li>
                                    <li>Ser, como padres, madres o educadores, ejemplos positivos sobre c&oacute;mo gestionar las emociones.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        &ldquo;Cada ni&ntilde;o es diferente, con sus peculiaridades, y en la crianza los padres no pueden regirse por un manual de actuaci&oacute;n. Tampoco podemos olvidar que la educaci&oacute;n emocional debe realizarse de manera colaborativa entre la familia y la escuela&rdquo;, concluye el pedagogo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/nino-senales-problemas-emocionales_1_12329500.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Jun 2025 20:11:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Qué señales nos alertan de que un niño tiene problemas emocionales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Educación,Menores,Infancia,Crianza,Padres,Madres]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No puedes pedir a un niño que use menos el móvil si tú siempre lo tienes en la mano: cómo jugar sin pantallas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-puedes-pedir-nino-use-movil-si-tienes-mano-jugar-pantallas_1_12280813.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3a959853-07e6-49f4-a7d5-95ab53716ab5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No puedes pedir a un niño que use menos el móvil si tú siempre lo tienes en la mano: cómo jugar sin pantallas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un 14% de los jóvenes cree que sus progenitores usan el móvil más tiempo que ellos, ¿qué podemos hacer para mantener el equilibrio e intentar dar ejemplo de un consumo responsable de la tecnología?</p><p class="subtitle">Sí, es normal que te aburras con tus hijos: por qué liberarse de la culpa de no disfrutar siempre la crianza</p></div><p class="article-text">
        Levantarse de la cama y estar ya pendiente de ese peque&ntilde;o dispositivo port&aacute;til: para apagar la alarma, ver las noticias, las actualizaciones en redes sociales, los peri&oacute;dicos digitales y revisar si han dejado alg&uacute;n WhatsApp. Se trata de una rutina que sigue a lo largo de todo el d&iacute;a, aunque sea durante momentos en los que se cuida de los hijos o se comparte un rato de juego.
    </p><p class="article-text">
        En un momento en que muchos progenitores intentan hacer mejor las cosas que en &eacute;pocas anteriores, tambi&eacute;n gracias a toda la informaci&oacute;n de la que se dispone, tener el m&oacute;vil constantemente en las manos puede resultar una traba para atender y estar presentes con los menores.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Soy consciente de que estoy demasiado pendiente del m&oacute;vil: si no es mirando mensajes, es viendo v&iacute;deos en las redes, uno me enlaza con otro y no me percato de que me quedo embobada&rdquo;, explica Sonia, de 47 a&ntilde;os, madre de dos ni&ntilde;os, una de 10 y otro de 12. Comenta que ha llegado a creer que si sus hijos la ven as&iacute; pueden interiorizar que es un comportamiento normal y lo repetir&aacute;n. &ldquo;Mis hijos no tienen redes sociales, pero s&iacute; ven algunos v&iacute;deos bajo mi supervisi&oacute;n. Siempre les he hablado de los peligros que entra&ntilde;a Internet, pero ya es habitual que vean a alguno de sus amigos con un tel&eacute;fono m&oacute;vil propio, e incluso que sus padres les hayan abierto una cuenta en Instagram&rdquo;, expone. Por otro lado, Sonia asegura que sus hijos han llegado a preguntarle si los estaba escuchando al verla con la mirada fija en el dispositivo. &ldquo;Da verg&uuml;enza admitirlo, pero deber&iacute;amos tenerlo m&aacute;s lejos de nosotros y hacer m&aacute;s actividades con nuestros peque&ntilde;os, atendiendo solo a eso, y as&iacute; lo disfrutar&iacute;amos de verdad&rdquo;, subraya.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Un 14% de los jóvenes responde que sus progenitores usan el móvil más tiempo que ellos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El estudio <a href="https://www.gad3.com/estudio-fundacion-masorange-infancia-y-adolescencia-en-entornos-digitales/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Infancia y adolescencia en entornos digitales</a> de la Fundaci&oacute;n Orange y Save the Children en colaboraci&oacute;n con GAD3, habla de lo que han de enfrentar ni&ntilde;os y j&oacute;venes respecto al mundo digital, contando con las opiniones de, entre otros, padres y adolescentes, y menciona la desprotecci&oacute;n respecto a las pantallas. El 93% de los adolescentes que participaron ve propicio alterar alguno de sus h&aacute;bitos actuales en el uso de las pantallas. Tambi&eacute;n se recalca la necesidad de impulsar su pensamiento cr&iacute;tico. Por otro lado, un 14% de los j&oacute;venes responde que sus progenitores usan el m&oacute;vil m&aacute;s tiempo que ellos.
    </p><h2 class="article-text">Aprovechar el tiempo juntos</h2><p class="article-text">
        <a href="https://www.instagram.com/mipsicologainfantil/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carmen Esteban,</a> psic&oacute;loga sanitaria y educativa, especializada en infancia y adolescencia y autora de <em>Educar con paciencia</em> (Espasa, 2023), afirma que el juego tiene m&uacute;ltiples beneficios para los ni&ntilde;os a nivel emocional (disfrute, tolerancia a la frustraci&oacute;n...), cognitivo (atenci&oacute;n, memoria, creatividad...), ayuda a desarrollar habilidades sociales (respetar turnos, comunicaci&oacute;n y resoluci&oacute;n de problemas) y a nivel motricidad tanto fina como gruesa. Adem&aacute;s, ayuda a desarrollar el autoconcepto y la autoestima.
    </p><p class="article-text">
        Que padres e hijos jueguen y pasen tiempo en buena sinton&iacute;a tiene para Esteban una gran utilidad, como es la del fortalecimiento del v&iacute;nculo. &ldquo;Se trata de un momento de atenci&oacute;n plena mutua donde el elemento en com&uacute;n es el disfrute. Tambi&eacute;n es una oportunidad para educar a trav&eacute;s del ejemplo (aprender a perder, respetar, saber ganar, competitividad sana...)&rdquo;, indica. Para ella, una de las falsas ideas que nos han hecho creer es eso de &ldquo;la calidad mejor que la cantidad&rdquo;. Expresa que es la coletilla que se usa para seguir justificando la <a href="https://www.eldiario.es/nidos/vas-montar-bici-les-llevo-compra-brecha-genero-ocio-durante-crianza_1_12220659.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">falta de conciliaci&oacute;n</a> que existe. &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; el tiempo y la calidad deben estar re&ntilde;idas? Cu&aacute;nto m&aacute;s de ambas, mejor&rdquo;, opina.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de que algunos padres se aburran con determinados juegos con sus hijos, recomienda buscar actividades que gusten a las dos partes. &ldquo;Si uno no est&aacute; a gusto y hace algo por obligaci&oacute;n, ya no es un juego. Hay m&uacute;ltiples actividades que se pueden realizar como alternativas (pasear, hacer deporte, cocinar, realizar tareas del hogar...) La cuesti&oacute;n es pasar tiempo juntos y disfrutar de la compa&ntilde;&iacute;a mutua&rdquo;, perfila.
    </p><p class="article-text">
        Esteban considera que la mejor opci&oacute;n es tener las pantallas con acceso a Internet en las zonas comunes y no en las habitaciones. &ldquo;Internet es una puerta a un mundo <em>online</em> donde los adultos pierden el control de lo que hacen sus hijos. Cada vez podemos observar m&aacute;s ni&ntilde;os y adolescentes con problemas de sue&ntilde;o debido al <em>vamping,</em> fen&oacute;meno que hace referencia a que cada vez m&aacute;s personas, generalmente adolescentes, utilizan aparatos electr&oacute;nicos (m&oacute;vil, tableta, ordenador...) durante la noche, impidiendo un buen descanso y aumentando los problemas de salud mental&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Recuerda que los padres son los referentes de ni&ntilde;os y adolescentes, entonces, todo lo que hagan despertar&aacute; el inter&eacute;s en ellos. La especialista manifiesta que no hay que olvidar tener l&iacute;mites claros y ser consistentes con ellos, especialmente con la tecnolog&iacute;a que tiene un componente adictivo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para pedir a nuestros hijos que pongan freno al uso que hacen de la tecnología digital, primero hemos de hacerlo nosotros, ser un buen ejemplo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/david-bueno-agresiones-sexuales-jovenes-aumentan-vez-llegan-adolescencia_128_10911854.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">David Bueno i Torrens,</a> doctor en biolog&iacute;a, especialista en gen&eacute;tica y neurociencia, y autor de <em>El arte de ser humanos</em> (Ediciones Destino, 2025), entiende que no es coherente decir a los hijos, ni&ntilde;os o adolescentes, que no pueden usar el tel&eacute;fono m&oacute;vil o que deben limitar o controlar el uso, cuando ven a sus padres todo el d&iacute;a con el m&oacute;vil en la mano.
    </p><p class="article-text">
        Explica que en el cerebro se encuentran las neuronas espejo, las cuales imitan inconscientemente lo que ven hacer a las dem&aacute;s personas. Aclara que los ni&ntilde;os y adolescentes usan esas neuronas para aprender de los adultos. &ldquo;Para pedir a nuestros hijos que pongan freno al uso que hacen de la tecnolog&iacute;a digital, primero hemos de hacerlo nosotros, ser un buen ejemplo&rdquo;, sostiene.
    </p><p class="article-text">
        Torrens a&ntilde;ade que no es f&aacute;cil encontrar el equilibrio perfecto entre el uso del m&oacute;vil y la atenci&oacute;n a los hijos, aunque determina que debe resultar m&aacute;s que obvio a qui&eacute;n hay que dar prioridad: &ldquo;El m&oacute;vil es un aparato que no tiene sentimientos, nuestros hijos s&iacute;&rdquo;. E incide en la necesidad de tener cada d&iacute;a un tiempo sin algo programado, unos momentos de calidad para nosotros y nuestros hijos. &ldquo;Vivimos en una sociedad en la que nos hemos autoconvencido en que si tenemos diez minutos libres y no los aprovechamos para hacer algo &uacute;til perdemos el tiempo, y es falso. Ese tiempo reequilibra nuestro cerebro&rdquo;, especifica.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el experto, la diferencia entre estar pendientes del m&oacute;vil o solo con nuestros hijos es lo que se llama &ldquo;atenci&oacute;n plena&rdquo;. &ldquo;Como adulto eres perfectamente consciente cuando hablas con alguien y ves que no te presta atenci&oacute;n. La percepci&oacute;n que tienen los hijos con nosotros es &rdquo;yo no importo tanto como lo que sale en el m&oacute;vil&ldquo;, revela.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La importancia hacia ellos que los hijos perciben en nosotros es lo que aumenta su autoestima, su percepci&oacute;n positiva de s&iacute; mismos, de su entorno e incluso de la propia vida. Por ese motivo, nunca deber&iacute;amos ahorrarles esos instantes de calidad&rdquo;, como dedicar momentos de buenas miradas a diario, en especial, cuando lo necesitan. &ldquo;A trav&eacute;s de la mirada transmitimos muchas veces m&aacute;s que a trav&eacute;s de las palabras: estados emocionales proactivos, de motivaci&oacute;n, de inter&eacute;s mutuo...&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-puedes-pedir-nino-use-movil-si-tienes-mano-jugar-pantallas_1_12280813.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 May 2025 20:37:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No puedes pedir a un niño que use menos el móvil si tú siempre lo tienes en la mano: cómo jugar sin pantallas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Niños,Padres,Madres,Crianza,Teléfono móvil,Smartphones,Internet,Tecnología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Marta León, experta en salud femenina: “A una cierta edad somos invisibilizadas y eso perpetúa el tabú de la menopausia”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/marta-leon-experta-salud-femenina-edad-invisibilizadas-perpetua-tabu-menopausia_1_11540087.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b5724df-3bd5-4542-b56d-58eb098a4833_16-9-discover-aspect-ratio_default_1099343.jpg" width="4082" height="2296" alt="Marta León, experta en salud femenina: “A una cierta edad somos invisibilizadas y eso perpetúa el tabú de la menopausia”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En ‘La revolución invisible: Cuida tus hormonas a partir de los 40’ busca liberar esa etapa del estigma del envejecimiento y la pérdida de vitalidad que lleva a muchas mujeres a vivirla con desconocimiento y pudor: "Nos sorprendería lo bien que funciona una dieta con 0 azúcar para reducir los sofocos"</p><p class="subtitle">Las señoras ya no se esconden: la menopausia gozosa también sale del armario
</p></div><p class="article-text">
        Para <a href="https://www.instagram.com/Foodgreenmood/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marta Le&oacute;n</a> (M&aacute;laga, 1981), ingeniera qu&iacute;mica especializada en alimentaci&oacute;n y salud hormonal femenina, la menopausia sigue siendo un tab&uacute; porque muchas mujeres llegan a esa etapa sin haber recibido la suficiente informaci&oacute;n. Tras m&aacute;s de una d&eacute;cada, Le&oacute;n sigue acompa&ntilde;ando a mujeres en su deseo de cuidar y &ldquo;acariciar&rdquo; sus hormonas desde la alimentaci&oacute;n y modificaciones en su estilo de vida. 
    </p><p class="article-text">
        Autora de tres libros: <a href="https://obstare.com/embarazo/al-encuentro-de-la-maternidad/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Al encuentro de la maternidad</em></a><a href="https://obstare.com/embarazo/al-encuentro-de-la-maternidad/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> (Editorial Ob Stare, 2022)</a>; <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-alimentacion-y-salud-femenina/315092" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Alimentaci&oacute;n y salud femenina</em></a><a href="https://www.planetadelibros.com/libro-alimentacion-y-salud-femenina/315092" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> (Lunwerg Editores, 2020)</a>, premiado en la categor&iacute;a de Mujer en los Gourmand Awards, Le&oacute;n tambi&eacute;n es divulgadora y cuenta con una gran comunidad de seguidores (la mayor&iacute;a mujeres) en Instagram por su blog <a href="https://www.instagram.com/foodgreenmood/?hl=es" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Food green mood</a>, centrada en la alimentaci&oacute;n y la ciclicidad en la mujer.
    </p><p class="article-text">
        En su &uacute;ltima obra <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-la-revolucion-invisible/357373" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>La revoluci&oacute;n invisible: Cuida tus hormonas a partir de los 40</em></a><a href="https://www.planetadelibros.com/libro-la-revolucion-invisible/357373" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> (Lunwerg Editores, 2022)</a>, aborda la menopausia con el aporte de recursos y sugerencias para que cada una viva esta fase con datos y de modo saludable. En Espa&ntilde;a m&aacute;s de 11 millones y medio de mujeres est&aacute;n pasando por esa etapa de transici&oacute;n hormonal.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cuando cumplimos una edad desaparecen los referentes en el cine, la televisión o las revistas. Esto no solo perpetúa el tabú de la menopausia, sino que también nos priva de la oportunidad de compartir y aprender unas de otras</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marta León</span>
                                        <span>—</span> autora de &#039;La revolución invisible&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;les son los motivos por los que la menopausia sigue siendo algo tab&uacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Muchas razones est&aacute;n profundamente arraigadas en nuestra cultura y sociedad. Al vincularla a todo lo contrario de la juventud y productividad, se crea un estigma que hace que muchas mujeres se sientan reacias a hablar abiertamente sobre sus experiencias.
    </p><p class="article-text">
        Los s&iacute;ntomas m&aacute;s conocidos como los sofocos, los cambios de humor y la disminuci&oacute;n de la libido se minimizan. En cuanto cumplimos una edad somos &ldquo;invisibilizadas&rdquo;. Desaparecen los referentes en el cine, en la televisi&oacute;n o en las revistas, lo que hace que los eventos relacionados con la menopausia tambi&eacute;n se pasen por alto. Esto no solo perpet&uacute;a el tab&uacute;, sino que tambi&eacute;n nos priva de la oportunidad de compartir y aprender unas de otras.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo deber&iacute;a abordarse ese tiempo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hist&oacute;ricamente, la salud femenina ha sido un tema subrepresentado en la investigaci&oacute;n m&eacute;dica y en la conversaci&oacute;n p&uacute;blica. La menopausia deber&iacute;a abordarse como una etapa natural y poderosa de la vida de una mujer. Es un momento de transformaci&oacute;n y autoconocimiento, en el que muchas experimentan una liberaci&oacute;n en su sexualidad y una nueva autoconfianza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;les son las claves principales para llevar una menopausia saludable y empoderada?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La primera clave es la informaci&oacute;n. Conocer los cambios hormonales que ocurren en nuestro cuerpo nos permite anticiparnos y manejarlos mejor. La menopausia es como ese &ldquo;examen obligatorio&rdquo; por el que vamos a pasar todas y para el que hay que prepararse si lo queremos vivir bien.
    </p><p class="article-text">
        Lo siguiente ser&iacute;a la alimentaci&oacute;n. En el libro destaco la importancia de una alimentaci&oacute;n rica en nutrientes que apoyen la salud hormonal, como los fitoestr&oacute;genos de las legumbres, el omega 3 del pescado, el magnesio y las vitaminas del grupo B. Tambi&eacute;n recomiendo reducir el consumo de az&uacute;cares refinados y alimentos ultraprocesados. Nos sorprender&iacute;a si prob&aacute;ramos lo bien que funciona una dieta con 0 az&uacute;car para reducir los sofocos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Algunas claves para una menopausia saludable son conocer qué cambios vendrán, llevar una alimentación saludable y hacer ejercicio. También es crucial el descanso y la calidad del sueño para reducir el estrés</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marta León</span>
                                        <span>—</span> autora de &#039;La revolución invisible&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El ejercicio regular no solo ayuda a controlar el peso y a mantener la salud cardiovascular, sino que tambi&eacute;n fortalece los huesos y articulaciones, e incluso, mejora el estado de &aacute;nimo. Es importante combinar ejercicios de fuerza con actividades aer&oacute;bicas, como caminar o nadar.
    </p><p class="article-text">
        El estr&eacute;s puede intensificar los s&iacute;ntomas de la menopausia. En el libro comparto estrategias que pueden ayudar a reducirlo. Tambi&eacute;n es crucial el descanso y la calidad del sue&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, dedico un cap&iacute;tulo completo al cuidado de la microbiota con estrategias para equilibrarla, algo que muy pocos libros abordan en profundidad. Durante el climaterio, los cambios hormonales tienen un impacto significativo en nuestra microbiota, tanto intestinal como vaginal y oral. Estos cambios pueden alterar la hidrataci&oacute;n de nuestros tejidos externos e internos, lo que a su vez puede afectar a nuestro bienestar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; puede decirnos sobre embarazos en edades m&aacute;s avanzadas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es frecuente ver a <a href="https://www.eldiario.es/nidos/madres-anos-frecuente-40-25-problema-demografico_1_1725354.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mujeres embarazadas de su primer beb&eacute; con edades cercanas a los 45 a&ntilde;os</a>. Esta tendencia, que en la mayor&iacute;a de los casos se debe a los retos que enfrenta nuestra generaci&oacute;n, hace que en ocasiones el embarazo y la entrada al climaterio se fusionen, presentando una serie de desaf&iacute;os y consideraciones especiales para poder vivir ambas etapas desde el bienestar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; influencia tiene un embarazo en edad avanzada con la menopausia? &iquest;Qu&eacute; es importante tener en cuenta en un caso de este tipo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A nivel de tejidos, la recuperaci&oacute;n posparto &mdash;que ya de por s&iacute; puede ser desafiante&mdash; lo es a&uacute;n m&aacute;s si ha habido ces&aacute;reas o episiotom&iacute;as. El tejido necesita m&aacute;s recursos para repararse, cicatrizar y volver a su normalidad. A partir de los 40, los cambios hormonales dificultan la producci&oacute;n de col&aacute;geno y elastina responsables de la firmeza y elasticidad, y esto puede aumentar la fatiga y prolongar el periodo de recuperaci&oacute;n. Convendr&iacute;a prestar m&aacute;s atenci&oacute;n a la recuperaci&oacute;n del tejido e incluir en el cuidado de posparto una alimentaci&oacute;n equilibrada rica en col&aacute;geno y prote&iacute;nas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La mayor producción de hormonas en el embarazo puede retrasar la aparición de síntomas de la menopausia, pero la transición hacia esta puede sentirse más intensamente una vez desciendan los niveles hormonales tras el parto</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Marta León</span>
                                        <span>—</span> autora de &#039;La revolución invisible&#039;
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las fluctuaciones hormonales tambi&eacute;n pueden ser m&aacute;s intensas, y durante el posparto se puede incrementar la incidencia de sofocos, sudoraci&oacute;n nocturna, cambios de humor o fatiga, por lo que contar con apoyo familiar o profesional es fundamental.
    </p><p class="article-text">
        Durante el embarazo, el cuerpo de la mujer produce altos niveles de hormonas como el estr&oacute;geno y la progesterona. Este incremento hormonal puede retrasar temporalmente la aparici&oacute;n de los s&iacute;ntomas de la menopausia. Sin embargo, una vez que estos niveles hormonales descienden tras el parto, la transici&oacute;n hacia la menopausia puede sentirse intensamente.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, en ning&uacute;n caso pueden faltarnos nutrientes esenciales como el hierro, el calcio, el magnesio y las vitaminas del grupo B, que encontramos en los pescados, carnes, huevos, legumbres, verduras de hojas verdes o cereales integrales, fundamentales tanto para la recuperaci&oacute;n posparto como para la salud durante la menopausia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; hay del sistema familiar y de pareja?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tener en cuenta los cambios que conlleva esta etapa dentro del sistema familiar y de pareja es crucial para asegurar un entorno de apoyo y comprensi&oacute;n. La menopausia no solo afecta a la persona que la vive, sino que tambi&eacute;n tiene un impacto significativo en todo el entorno cercano.
    </p><p class="article-text">
        En el contexto de la pareja es fundamental mantener una comunicaci&oacute;n abierta y sincera. Hablar sobre los s&iacute;ntomas y las emociones que se est&aacute;n experimentando puede fortalecer la relaci&oacute;n y evitar malentendidos. Por ejemplo, la disminuci&oacute;n de la libido o la sequedad vaginal, muy caracter&iacute;sticas en el posparto y en la menopausia, pueden afectar la intimidad. Al exponerlo, la pareja unida puede buscar soluciones, bien sea el uso de hidratantes vaginales, lubricantes o la exploraci&oacute;n de otras formas de intimidad que no dependan exclusivamente del sexo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/marta-leon-experta-salud-femenina-edad-invisibilizadas-perpetua-tabu-menopausia_1_11540087.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Aug 2024 20:42:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Marta León, experta en salud femenina: “A una cierta edad somos invisibilizadas y eso perpetúa el tabú de la menopausia”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Menopausia,Salud sexual,Salud,Embarazo,Parto,Nutrición,Alimentación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Así afronté con mi hija pequeña la muerte de mi padre, su abuelo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/afronte-hija-pequena-muerte-padre-abuelo_129_11527203.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/84087c89-eede-4e88-b2f7-4b23d62625dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Así afronté con mi hija pequeña la muerte de mi padre, su abuelo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No hay nada peor que ocultar o tergiversar información a los menores. Mi hija vivió el proceso con nosotros, era la primera vez que se enfrentaba a una experiencia así. Ahora recuerda a su abuelo, habla todos los días de él desde la calma y el amor, y no se ha quedado con ninguna espina. Juntos hemos cerrado un capítulo, duro, pero unidos</p><p class="subtitle">Fotolibro - Historia de una despedida: la montaña rusa de afrontar la dependencia súbita de un familiar
</p></div><p class="article-text">
        Ver c&oacute;mo se va para siempre un padre o una madre es de los momentos m&aacute;s duros en la vida de una persona, aunque supongo que el modo en el que se hagan y sucedan las cosas determina mucho c&oacute;mo uno se quede y c&oacute;mo se desarrolla el duelo. Lamentablemente, acabo de pasar por ello hace muy poco y, pese a que soy muy protectora de mi intimidad, tambi&eacute;n soy de la opini&oacute;n de que compartir es ayudar y &eacute;sta, una historia triste y bonita a la vez, merece ser contada como homenaje a mi pap&aacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Mi padre estaba enfermo de c&aacute;ncer y, pese a que inicialmente el tratamiento funcionaba, un d&iacute;a dej&oacute; de ser as&iacute; y tuvimos que enfrentarnos a lo que nunca hubi&eacute;semos querido. Saber que tu padre tiene una enfermedad terminal te sume en un entramado de emociones que llegan a desbordarte. Me cost&oacute; mucho estar centrada y rendir en mis quehaceres diarios adecuadamente. La incertidumbre diaria me min&oacute;: me pod&iacute;a la rabia, el miedo, la pena y no pod&iacute;a ser yo porque mi vida se desmoronaba por momentos.
    </p><p class="article-text">
        No solo yo perd&iacute; a un padre, mi madre perdi&oacute; a un marido y mi hija a un abuelo. Despu&eacute;s de continuos ingresos hospitalarios, una profesional que no era la m&eacute;dica de mi padre le dijo a mi madre, de golpe y porrazo y con frialdad, que estas ser&iacute;an sus &uacute;ltimas navidades. Mi madre y yo acompa&ntilde;amos a mi padre hasta que un d&iacute;a nos preguntaron si quer&iacute;amos solicitar la hospitalizaci&oacute;n domiciliaria. No nos lo pensamos. Sab&iacute;amos que donde m&aacute;s a gusto estar&iacute;a &eacute;l ser&iacute;a en su casa, rodeado de los suyos, sobre todo, de su nieta, que lo adora.
    </p><p class="article-text">
        Mi madre tuvo que aprender de la noche a la ma&ntilde;ana c&oacute;mo atender a mi padre en su casa y lo que supon&iacute;a ser una enfermera a tiempo completo y, sin duda, lo super&oacute; con &eacute;xito. No obstante, creo que los cuidadores necesitan m&aacute;s ayuda de otros profesionales, pero ese es otro tema. Para ella fue muy duro tener que lidiar con el deterioro f&iacute;sico de mi padre, adem&aacute;s de darse cuenta de aquello que lo atormentaba: su miedo terrible a lo que pudiese pasar, a tener que irse sin desearlo para nada. Pese a todo, mi padre nos lo puso f&aacute;cil: jam&aacute;s tuvo una mala cara o una mala contestaci&oacute;n, todo lo contrario.
    </p><p class="article-text">
        Por mi parte, le di arropo, compa&ntilde;&iacute;a, le visitaba sola, con mi hija o con mi marido siempre que pod&iacute;a porque sab&iacute;a que eso le hac&iacute;a olvidar la enfermedad por unos instantes. Tambi&eacute;n dediqu&eacute; tiempo a hacerme cargo de papeleos y asuntos m&eacute;dicos varios. Aunque me invad&iacute;a la culpa cuando no estaba con &eacute;l y me iba al parque o a tomarme un caf&eacute;, necesitaba tiempo para no estar y no ver, para no sufrir tanto. 
    </p><p class="article-text">
        Es raro que de la noche a la ma&ntilde;ana tengas que atender a tu padre como una persona totalmente indefensa, que tengas que darle la mano o que te pida que no te vayas de su lado porque tiene miedo, que le des de comer, de beber, que le ayudes a ir al ba&ntilde;o o a ducharse, afeitarle cuando toda su vida lo hizo solo. Siempre sal&iacute;a temprano a tomar su caf&eacute;, daba sus paseo, trabajaba en el campo cuando estaba en el pueblo o se hac&iacute;a su comida porque le gustaba comer pronto pero, desde que llegaron los ingresos, se neg&oacute; a salir de casa.
    </p><p class="article-text">
        En todo ese tiempo piensas mucho, te consumes pensando en el pasado, en tus vivencias bonitas, en cuando me ense&ntilde;&oacute; a nadar, a montar en bicicleta, en los juegos que me hac&iacute;a. Lo hablaba con &eacute;l, aunque la medicaci&oacute;n hac&iacute;a que tuviera p&eacute;rdidas de memoria, ve&iacute;amos fotograf&iacute;as y habl&aacute;bamos y nos re&iacute;amos. Tambi&eacute;n viene a la mente lo malo, las cosas que se pod&iacute;an haber hecho y no se hicieron, pero, al final, prevalece lo bueno, especialmente cuando no est&aacute;s para perder el tiempo y es mejor crear momentos que alimenten el alma.
    </p><h2 class="article-text">Ser honestos con los menores</h2><p class="article-text">
        Creo firmemente que no hay nada peor que ocultar o tergiversar informaci&oacute;n a los menores. Hay que conocer la madurez y el desarrollo emocional de tu hijo y elaborar el modo de proceder. Los ni&ntilde;os son capaces de comprender si se les explica adecuadamente la situaci&oacute;n. Con mi peque&ntilde;a de siete a&ntilde;os siempre he hablado de todo, tambi&eacute;n de la muerte, del dolor, del miedo...
    </p><p class="article-text">
        Mi hija vivi&oacute; el proceso con nosotros. Era la primera vez que se enfrentaba a una experiencia as&iacute;. Siempre le hab&iacute;amos explicado lo que pasaba, aunque durante las fechas navide&ntilde;as no le advert&iacute; de la gravedad de la enfermedad por miedo a que no las disfrutase igual. Finalmente, no tuve otro remedio que contarle todo cuando al poco tiempo mi padre nos dio el primer gran susto. &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; no me dijiste nada antes, mam&aacute;?&rdquo;, me pregunt&oacute;. &ldquo;No te lo dije porque quer&iacute;a que estuvieses feliz y sin pensar en eso en Navidad&rdquo;, le contest&eacute;. &ldquo;Ya lo sab&iacute;a&rdquo;, replic&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Mi hija ha sido mi gu&iacute;a durante este tiempo. Ella sab&iacute;a que el abuelo se iba a morir, pero dentro de eso, el golpe de realidad lleg&oacute; cuando, tras unos d&iacute;as muy apagado, una tarde lo vimos muy d&eacute;bil y decidimos llamar a la ambulancia. Esa tarde mi hija no quiso separarse de su lado, se sent&oacute; en la butaca de mi padre mientras coloreaba y le miraba vigilante de vez en cuando mientras &eacute;l reposaba en su cama.
    </p><p class="article-text">
        Cuando lleg&oacute; la m&eacute;dica, mi hija segu&iacute;a con su cuadernillo de dibujos, pero con la escucha puesta en lo que dec&iacute;a la profesional y el susto lleg&oacute; cuando decidieron llev&aacute;rselo al hospital. &ldquo;&iquest;Se lo van a llevar?&rdquo;, dijo con cara de agobio. Fue ah&iacute; cuando mi ni&ntilde;a entendi&oacute; que probablemente el abuelo no volver&iacute;a, lo bes&oacute;, lloramos y as&iacute; fue. No volvi&oacute; a verlo con vida. Despu&eacute;s, todo sucedi&oacute; muy r&aacute;pido. Mi madre y yo tuvimos tiempo de decirle lo que quer&iacute;amos y por mi parte le di permiso para &ldquo;volar&rdquo; cuando quisiese.
    </p><p class="article-text">
        Tras su fallecimiento, un d&iacute;a soleado y precioso despu&eacute;s de mucha lluvia, mi peque&ntilde;a, tras consultarle, tambi&eacute;n quiso despedirse de &eacute;l, y la acompa&ntilde;amos en ese momento, mientras mi padre yac&iacute;a en la cama del hospital. Tras recular un par de veces, entr&oacute; a la habitaci&oacute;n un tanto asustada porque no sab&iacute;a cu&aacute;l ser&iacute;a el escenario al que se enfrentar&iacute;a, pero convencida. Seguimos juntos como familia, en el tanatorio y en el funeral. Le hab&iacute;amos explicado que esos momentos merec&iacute;an respeto y silencio, y el abuelo, una buena despedida. Mi padre se llev&oacute; con &eacute;l un escrito m&iacute;o, un dibujo de su nieta y cuatro rosas blancas de las cuatro personas de la casa. Mi hija supo estar, acompa&ntilde;ar y respetar nuestro dolor; ella se sumi&oacute; en &eacute;l tambi&eacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Ella recuerda a su abuelo, habla todos los d&iacute;as de &eacute;l desde la calma, desde el amor que siente por &eacute;l y no se ha quedado con ninguna espina. Juntos hemos cerrado un cap&iacute;tulo, duro, pero unidos. Ahora la ni&ntilde;a entiende todav&iacute;a mejor que hay enfermedades devastadoras, que la muerte puede llegar en cualquier momento, pero que hay muchos modos de afrontar eso y de encarar la vida. Seguiremos sintiendo al ser amado de otro modo, quedar&aacute;n los buenos momentos en la memoria por siempre, las frases, las caricias, el &ldquo;pap&aacute;&rdquo;, me gusta repetirlo constantemente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/afronte-hija-pequena-muerte-padre-abuelo_129_11527203.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Jul 2024 19:49:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Así afronté con mi hija pequeña la muerte de mi padre, su abuelo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Duelo,Cáncer,Muerte,familia,Enfermedades,Menores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No elogies solo los logros de tu hijo ni le compares: cómo construir una buena autoestima infantil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-elogies-logros-hijo-le-compares-construir-buena-autoestima-infantil_1_11405092.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0c7f4280-8262-4c3b-a577-c7f6afa051d6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No elogies solo los logros de tu hijo ni le compares: cómo construir una buena autoestima infantil"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Asociar la autoestima al elogio y al refuerzo positivo puede acabar generando una gran autoexigencia en los niños y su adicción al logro y al reconocimiento externo. Abundan los consejos y frases de manual que son formulismos vacíos e ineficaces”, asegura la pedagoga Eva Bach</p><p class="subtitle">Entrevista - Elsa Punset: “Decir a los hijos que no lloren o sufran es entender mal lo que significa educar emocionalmente”
</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Puedes&rdquo;, &ldquo;vales&rdquo;, &ldquo;eres poderoso/a&rdquo;, son frases de aliento que cualquier progenitor puede dedicar a sus hijos. La autoestima o capacidad de quererse a uno mismo, tanto en ni&ntilde;os como adolescentes, depende mucho del buen hacer de los progenitores y de c&oacute;mo satisfagan sus necesidades. Una autoestima sana supone tambi&eacute;n aceptar lo que venga con m&aacute;s confianza, los fallos e incluso las limitaciones: &ldquo;Lo has intentado, estoy orgulloso, pero esta vez no ha podido ser&rdquo;. Cultivar desde peque&ntilde;os una buena autoestima hace que los menores puedan hacer frente a muchas problem&aacute;ticas y desaf&iacute;os futuros en mejores condiciones.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Resulta esencial fomentar la autoestima en los menores para un crecimiento personal y social sano&rdquo;, apunta Eva Bach, pedagoga y experta en educaci&oacute;n emocional. &ldquo;Asociar la autoestima al elogio y al refuerzo positivo puede acabar generando una gran autoexigencia en los ni&ntilde;os y su adicci&oacute;n al logro y al reconocimiento externo. Abundan los consejos y frases de manual que son formulismos vac&iacute;os e ineficaces&rdquo;, refiere.
    </p><p class="article-text">
        La tambi&eacute;n maestra y autora de doce libros &mdash;uno de ellos trata la autoestima: <em>La belleza de sentir: De las emociones a la sensibilidad</em> (Plataforma Editorial, 2014)&mdash;, a&ntilde;ade que la autoestima &ldquo;es indispensable para el sentido de la propia dignidad y para otros sentimientos como el de seguridad, pertenencia, autoaceptaci&oacute;n, autorrespeto, autocuidado o autocompasi&oacute;n, a su vez necesarios para la aceptaci&oacute;n, respeto, cuidado y compasi&oacute;n hacia otras personas. Sin autoestima no hay empat&iacute;a ni asertividad verdaderas&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        No siempre todo es maravilloso. Bach hace hincapi&eacute; en que los abordajes focalizados en las cualidades, las fortalezas, lo positivo... distorsionan la realidad: &ldquo;Nadie brilla todo el tiempo, vale para todo ni puede con todo. Esos tratamientos pueden llevar a tapar o desestimar el sentir interno de la persona donde hay dolor, miedos, impotencia, limitaciones, sombras, frustraciones...&rdquo;. Una autoestima sana no quiere decir aspirar a algo alejado de la propia realidad u ocultar lo que uno es o siente.
    </p><h3 class="article-text">Amarte por la persona que eres</h3><p class="article-text">
        Los padres deben tener claro que sus sentimientos hacia el hijo o hija son la base de los sentimientos que este va a tener de s&iacute; mismo. &ldquo;La autoestima no se forja con frases, elogios ni logros sino mirando, amando y cuidando con exquisita ternura y respeto la esencia sagrada, &uacute;nica y singular de cada ni&ntilde;o&rdquo;, dice la experta.
    </p><p class="article-text">
        Cualidades y logros nunca son garant&iacute;a de autoestima para Bach, quien destaca que uno puede tener un sentimiento desagradable sobre s&iacute; mismo pese a alcanzar grandes &eacute;xitos y un sentimiento grato pese a carecer de ellos. &ldquo;La autoestima del logro acaba promoviendo el &lsquo;te quiero por lo que vales, lo que haces y lo que logras&rsquo; debiendo ser un &lsquo;t&uacute; vales, claro que vales, pero no te quiero por lo que vales, logras o haces, te quiero porque eres y por qui&eacute;n eres y, aunque rompas mis esquemas y expectativas, te seguir&eacute; queriendo&rsquo;&rdquo;, concluye.
    </p><p class="article-text">
        Anna Morat&oacute; Garc&iacute;a es escritora, y autora de la colecci&oacute;n de los tres libros <em>De mayor quiero ser... feliz</em> (Beascoa) para potenciar la autoestima y la positividad. Considera que vivimos en una sociedad bombardeada por mensajes que prometen la felicidad. &ldquo;Para m&iacute; es importante que mis hijos entiendan e interioricen que la felicidad se encuentra en ellos y que tengan h&aacute;bitos para cuidar y sanar su mundo interno, para que de mayores sean felices&rdquo;, refiere.
    </p><p class="article-text">
        La autora de los tres vol&uacute;menes que cuentan con seis cuentos cada uno entiende que antes de llegar a la adolescencia se puede preparar a los hijos con este tipo de libros, que &ldquo;se convierten en una herramienta fant&aacute;stica para que las familias puedan tratar con ellos estos conceptos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Suele ser habitual comparar a unos ni&ntilde;os con otros, y Morat&oacute; aclara que ello puede contribuir a una autoestima baja. &ldquo;Nuestros hijos deben ir aprendiendo, desde bien peque&ntilde;os, a centrarse m&aacute;s en ellos mismos que en los dem&aacute;s y entender e interiorizar que cada uno tiene su propio ritmo y habilidades. Por este motivo, resulta conveniente que los adultos no colaboremos en esa comparaci&oacute;n&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        En <em>De mayor quiero ser...feliz 3,</em> para ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de entre cuatro y ocho a&ntilde;os, la autora subraya que elegir el camino m&aacute;s f&aacute;cil no siempre es lo mejor. Seg&uacute;n ella, al tomar una decisi&oacute;n es preciso asegurarse que no s&oacute;lo va a beneficiarnos a nosotros, sino que no perjudicar&aacute; a los dem&aacute;s. &ldquo;Nuestros hijos se encontrar&aacute;n en muchas situaciones ante esa disyuntiva. Ser&aacute; sustancial que elijan hacer lo correcto, tanto por ellos mismos como por los dem&aacute;s&rdquo;, puntualiza.
    </p><p class="article-text">
        Educar a los hijos significa prepararlos para el d&iacute;a de ma&ntilde;ana y que sepan afrontar solos las dificultades, por lo tanto, el exceso de protecci&oacute;n es perjudicial. Morat&oacute; considera que no hay que estar siempre pendiente de los ni&ntilde;os para evitarles las frustraciones cotidianas porque si no, no aprenden. &ldquo;Podemos acompa&ntilde;arlos, es decir, estar a su lado y darles herramientas para poder afrontar esas dificultades. Y, cuanto m&aacute;s hayan practicado a utilizar un lenguaje positivo, tener confianza en ellos mismos, empat&iacute;a y ser agradecidos, m&aacute;s preparados estar&aacute;n&rdquo;, confirma.
    </p><h3 class="article-text">Aceptar, acompa&ntilde;ar y dejar de lado las expectativas</h3><p class="article-text">
        Cometer errores es una parte importante del proceso de aprendizaje en la vida. &ldquo;Vale la pena que los ni&ntilde;os entiendan que todos cometemos errores, que es algo natural y que, sobre todo, debemos aprender de ellos. Debemos fomentar con nuestras palabras que aprendan de sus errores, en vez de hacer que sientan culpa, verg&uuml;enza o humillaci&oacute;n por cometerlos&rdquo;, manifiesta la escritora.
    </p><p class="article-text">
        Morat&oacute; considera que en general los adultos albergan ciertas expectativas de c&oacute;mo se deben de comportar los ni&ntilde;os que llevan a sentir desenga&ntilde;o ya que distan de la realidad. &ldquo;Hace falta m&aacute;s aceptaci&oacute;n y acompa&ntilde;amiento por nuestra parte y no tanto que se cumplan nuestras expectativas. Es una carrera de fondo y las semillas que vamos plantando dar&aacute;n su fruto a largo plazo&rdquo;, cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Que algunos h&aacute;bitos precisan revisi&oacute;n para resultar ejemplo para los hijos es lo que entiende el psic&oacute;logo y experto en psicopatolog&iacute;a cl&iacute;nica Xavier Guix. &ldquo;Es importante poner mucha atenci&oacute;n en el lenguaje que se usa, puesto que los ni&ntilde;os no s&oacute;lo aprenden palabras, sino con ellas los mandatos de lo que est&aacute; bien y lo que no&rdquo;, certifica este especialista en comunicaci&oacute;n y procesos de autoconocimiento.
    </p><p class="article-text">
        El autor de <em>El problema de ser demasiado bueno</em> (Arpa Editores, 2024) resalta que llevamos algunos a&ntilde;os interiorizando la idea de la felicidad y el bienestar por encima de todo, &ldquo;algo que conlleva mucho consentimiento y poco esfuerzo&rdquo;. &ldquo;Pretender que sepan frustrarse de mayores es un error si no se han entrenado ya desde peque&ntilde;itos a que no todo puede ser, ni todo es inmediato&rdquo;, explica.
    </p><p class="article-text">
        Este profesional comunica que la clave radica en la ejemplaridad y la pedagog&iacute;a paciente de impulsar conductas y h&aacute;bitos dirigidos hacia los valores que se quieren fomentar. &ldquo;Resulta acertado que los progenitores permitan a sus hijos explorar sus tendencias, aquello que manifiestan de forma espont&aacute;nea. Es ah&iacute; donde ver&aacute;n qu&eacute; deben reforzar y en qu&eacute; deben educar&rdquo;, indica.
    </p><p class="article-text">
        Para Guix, decir &ldquo;p&oacute;rtate bien&rdquo; se entiende como un mensaje de obediencia y no de practicidad. Para &eacute;l, decir &ldquo;deber&iacute;as hacerlo mejor&rdquo; implica concretar al hijo qu&eacute; es lo que debe hacerse de otra manera y c&oacute;mo. &ldquo;De lo contrario, el mensaje acaba siendo: no est&aacute;s cumpliendo con las expectativas que tenemos sobre ti&rdquo;, concluye.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/no-elogies-logros-hijo-le-compares-construir-buena-autoestima-infantil_1_11405092.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 May 2024 20:18:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No elogies solo los logros de tu hijo ni le compares: cómo construir una buena autoestima infantil]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Infancia,Adolescentes,Salud mental,familias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Míriam Tirado, escritora: “Hemos de encontrar el término medio entre la crianza tradicional y la de ahora”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/miriam-tirado-escritora-hemos-encontrar-termino-medio-crianza-tradicional-ahora_1_11271240.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/75af7440-f60b-4611-a5ee-15ba00ddabd2_16-9-discover-aspect-ratio_default_1092914.jpg" width="6240" height="3510" alt="Míriam Tirado, escritora: “Hemos de encontrar el término medio entre la crianza tradicional y la de ahora”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Referente de la crianza consciente, nos habla de la necesidad de tomar consciencia a la hora de educar a los hijos, de estar presentes y revisarse: "Hemos sido criados de un determinado modo en casa, pero con lo que ahora sabemos podemos evolucionar y quien lo haga tiene mérito"</p><p class="subtitle">Entrevista - Paul Dix, formador: “Cambiar tu comportamiento como padre o madre cambiará tu forma de criar para siempre”</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://www.miriamtirado.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">M&iacute;riam Tirado</a><strong> </strong>(Manresa, 1976), periodista especializada en maternidad y paternidad, consultora de crianza consciente y madre, publica <em>Los mil colores del hilo invisible </em>(B de Blok, 2024), ilustrado por N&uacute;ria Aparicio. Se trata de la segunda parte de su exitoso cuento <em>El hilo invisible </em>(B de Blok, 2020), que cuenta con<strong> </strong>m&aacute;s de 150.000 ejemplares vendidos y cuyo musical se estrenar&aacute; en noviembre en el Teatro Goya de Barcelona y que posteriormente ir&aacute; a Madrid. 
    </p><p class="article-text">
        El cuento para leer en familia habla de los v&iacute;nculos que unen a unas personas con otras y de los diversos tipos de formas, tama&ntilde;os y colores que toma ese amor. Para la autora de cuentos como <em>El c&iacute;rculo</em> (Carambuco Ediciones, 2021) o <em>Sensibles</em> (B de Blok, 2022) y libros como <em>Sentir</em> (Grijalbo, 2023) o <em>Maternidad a flor de piel</em> (Grijalbo, 2022), es importante dar a conocer que cada relaci&oacute;n es diferente para poder valorarla, cuidarla y no dar nada por sentado. &ldquo;Adem&aacute;s, resulta esencial descubrir c&oacute;mo<strong> </strong>queremos que sean nuestras relaciones para empoderarnos y para averiguar que podemos hacer cosas para mejorarlas&rdquo;, destaca Tirado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l es la clave para conectar con nuestros hijos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estar muy presentes, en cuerpo y alma, y no es f&aacute;cil porque solemos estar a mil cosas a la vez. Si actuamos de ese modo podemos detectar c&oacute;mo est&aacute; nuestro hijo, en qu&eacute; punto se encuentra, c&oacute;mo se siente, y nos ser&aacute; m&aacute;s f&aacute;cil conectar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En la crianza consciente, el adulto se responsabiliza de cosas suyas que debe trabajarse y que se manifiestan en la crianza y la educación de sus hijos, como heridas que no están sanadas, dificultades, expectativas, miedos...</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Como experta en crianza consciente, &iquest;c&oacute;mo explicar&iacute;a a las familias su objetivo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Supone ayudarnos a padres y adultos a conectar desde otro lugar y ser conscientes de lo que hacemos, de por qu&eacute; y desde d&oacute;nde lo hacemos. En la crianza tradicional se educaba y criaba desde un lugar de poder: esto es, &ldquo;yo mando, t&uacute; obedeces, y yo no me trabajo nada m&iacute;o&rdquo;. Esto permit&iacute;a ser arbitrario, autoritario y carente de coherencia.
    </p><p class="article-text">
        En la crianza consciente, el adulto se responsabiliza de cosas suyas que debe trabajarse y que se manifiestan en la crianza y la educaci&oacute;n de sus hijos, como heridas que no est&aacute;n sanadas, dificultades, expectativas, miedos... 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Seguimos muy absortos en el adultocentrismo? &iquest;C&oacute;mo podemos cambiarlo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a s&iacute; y para cambiar deber&aacute;n pasar muchas generaciones. El paradigma de crianza, al igual que otros paradigmas que est&aacute;n cayendo hoy en d&iacute;a en muchos campos, no se cambia de la noche a la ma&ntilde;ana.
    </p><p class="article-text">
        Hemos sido criados de un determinado modo en casa y en el colegio, y cuesta mucho dar lo que no has recibido. Precisa de un trabajo personal muy importante que no todo el mundo est&aacute; dispuesto a hacer ni sabe c&oacute;mo hacer.
    </p><p class="article-text">
        Actualmente, es verdad que encontramos evidencia cient&iacute;fica de lo que producen los castigos, por ejemplo. Con lo que ahora sabemos podemos evolucionar y quien lo haga tiene m&eacute;rito. Tambi&eacute;n hay que encontrar el t&eacute;rmino medio entre lo que era antes y lo de ahora. Alguien puede ser consciente de las necesidades de su hijo, pero si est&aacute;n en un lugar p&uacute;blico como un restaurante, le pondr&aacute; l&iacute;mites porque vivimos en sociedad y hay que respetar a las otras personas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Miedos y m&aacute;s miedos invaden a diario a los padres, &iquest;qu&eacute; nos posibilitar&iacute;a estar m&aacute;s seguros para transitar por la crianza?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nos ayuda el trabajo personal, el revisarnos y, si nosotros solos no sabemos o nos cuesta, podemos buscar ayuda profesional para cuestionarnos y sanar nuestras propias heridas. Tambi&eacute;n hemos de pararnos y ser conscientes de qu&eacute; tipo de vida estamos llevando, si va acorde con la que queremos llevar, si nos posibilita tener tiempo con nuestros hijos, si estamos conectados, presentes...
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n ayuda y da herramientas la informaci&oacute;n, todo lo que sepamos sobre la etapa en la que se encuentra nuestro hijo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Portada de &#039;Los mil colores del hilo invisible&#039; de Miríam Tirado (B de Blok, 2024)                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <strong>En </strong><em><strong>Los mil colores del hilo invisible</strong></em><strong>, se habla sobre echar de menos a amigos o familiares, personas importantes, por la distancia f&iacute;sica... Gracias a la explicaci&oacute;n del hilo invisible que los une se entiende perfectamente. &iquest;Puede el ni&ntilde;o considerar tambi&eacute;n los hilos que le unen a un ser querido aunque haya fallecido?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Debemos quitar el tab&uacute; en temas donde hay dolor. Justamente cuando hay dolor es cuando hay que hablarlo y va a ayudar a los ni&ntilde;os y a los adultos a encajar la pena y la a&ntilde;oranza a causa de la p&eacute;rdida del ser querido. Estos dos cuentos pueden contribuir mucho a hacer el duelo de una forma muy bonita, conectando con quienes nos han dejado y teni&eacute;ndolos con nosotros.
    </p><p class="article-text">
        Es normal el dolor y sentir el vac&iacute;o de la presencia f&iacute;sica, pero hay que encontrar la presencia espiritual de esa alma en nosotros, hallar a la persona fallecida en uno mismo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Un niño necesita sentirse acompañado y conectado emocionalmente a sus adultos de referencia. Esto le dará una sensación de ser amado, se sentirá seguro consigo mismo. Cuando has recibido todo ese apoyo y sostén, te sientes capaz de afrontar la vida</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Los menores lo naturalizan m&aacute;s y lo hablan sin tapujos; es m&aacute;s, se comunican con personas que han muerto y les cuentan cosas, especialmente cuando nosotros tambi&eacute;n lo vivimos de una forma natural asumiendo que nada termina. Hay mucho en esta vida que no se ve y no se toca y no significa que no exista, como el amor.
    </p><p class="article-text">
        Notar la presencia de un ser querido fallecido en uno da mucha paz, fuerza y aliento. Poder hablar de todo esto leyendo el cuento y permitiendo espacio a la conversaci&oacute;n que pueda surgir es esencial.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El que los ni&ntilde;os dibujen esos hilos, esas conexiones y hablen de ello, &iquest;c&oacute;mo les puede hacer sentir?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Les da paz y los conecta con la creatividad, que es una forma preciosa de poder expresar el dolor o el amor. Cualquier cosa que sintamos dentro a trav&eacute;s del arte ayuda mucho, es casi terapia. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; tan importante es para usted la educaci&oacute;n emocional y el acompa&ntilde;amiento en la familia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Muy importante. Un ni&ntilde;o necesita sentirse acompa&ntilde;ado y conectado emocionalmente a sus adultos de referencia. Esto le dar&aacute; una sensaci&oacute;n de pertenencia, de ser amado, se sentir&aacute; seguro consigo mismo y en relaci&oacute;n a las dem&aacute;s personas que le cuidan. Cuando has recibido todo ese apoyo y sost&eacute;n, te sientes capaz de afrontar la vida y merecedor de eso. Por consiguiente, es positivo para la autoestima y la relaci&oacute;n con los dem&aacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/miriam-tirado-escritora-hemos-encontrar-termino-medio-crianza-tradicional-ahora_1_11271240.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Apr 2024 20:22:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Maternidad,Paternidad,Infancia,Duelo,Inteligencia emocional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Paul Dix, formador: “Cambiar tu comportamiento como padre o madre cambiará tu forma de criar para siempre”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/paul-dix-formador-cambiar-comportamiento-padre-madre-cambiara-forma-criar_1_10998305.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/877ed876-76fd-4fd1-aa96-2068169d67cb_16-9-discover-aspect-ratio_default_1091464.jpg" width="5616" height="3159" alt="Paul Dix, formador: “Cambiar tu comportamiento como padre o madre cambiará tu forma de criar para siempre”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El experto en comportamiento infantil que ha lidiado con intimidantes ambientes educativos revela que los padres darán seguridad a sus hijos si los crían teniendo un plan</p><p class="subtitle">Entrevista - Álvaro Bilbao, neuropsicólogo experto en educación positiva: “Todos los que somos padres perdemos los nervios”</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Controlar nuestras emociones es la base de una buena crianza&rdquo;, asegura<strong> </strong><a href="https://www.pauldix.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><strong>Paul Dix</strong></a><strong> </strong>(Londres, 1970), profesor que imparte formaci&oacute;n a docentes y padres. Dix, cuya experiencia como padre suma a su trayectoria profesional de m&aacute;s de tres d&eacute;cadas, publica <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-cuando-los-padres-cambian-todo-cambia/388979" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em><strong>Cuando los padres cambian, todo cambia</strong></em></a><em><strong> </strong></em>(Temas de hoy, 2024). 
    </p><p class="article-text">
        Este manual ofrece a las familias t&aacute;cticas de comportamiento sencillas, pr&aacute;cticas y relacionales para lograr una crianza respetuosa en el hogar, sin gritos ni castigos. Este reputado conferenciante en el &aacute;mbito de la pedagog&iacute;a asegura que su libro ayuda a ser madres y padres &ldquo;m&aacute;s coherentes y equilibrados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Respecto al t&iacute;tulo de su libro </strong><em><strong>Cuando los padres cambian, todo cambia</strong></em><strong>, &iquest;esta idea puede facilitar las cosas en la crianza de los hijos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ser padres siempre tendr&aacute; sus retos. Cambiar el propio comportamiento no es f&aacute;cil, pero el efecto cambia la vida. No tienes que elegir entre tener una buena relaci&oacute;n con tu hijo o tener un hijo que se comporte bien. El m&eacute;todo que propongo en mi libro no es un polvo m&aacute;gico para la crianza, pero cambiar tu propio comportamiento s&iacute; cambiar&aacute; tu forma de criar para siempre.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Apunta que &ldquo;hay m&aacute;s similitudes que diferencias entre el ense&ntilde;ar (en la escuela) y el criar (a los hijos)&rdquo;, &iquest;por ejemplo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En casa y en la escuela, los ni&ntilde;os responden a los adultos en los que pueden confiar y respetar. Algo tan sencillo como las normas es un buen ejemplo. En muchas escuelas, como en muchos hogares, los ni&ntilde;os solo descubren las normas cuando las incumplen. En los grandes entornos relacionales, los ni&ntilde;os conocen y entienden las normas, se las recuerdan cuando sobrepasan los l&iacute;mites, pero tambi&eacute;n cuando las cumplen a las mil maravillas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Tu hijo no es tu alumno&rdquo;, refiere</strong> <strong>en su libro. &iquest;Erran frecuentemente los padres en el modo de ense&ntilde;ar en casa a los hijos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todos cometemos errores al ser padres. Yo, t&uacute; o el mejor padre del mundo. Todos podemos ser m&aacute;s tranquilos, m&aacute;s racionales y m&aacute;s coherentes con nuestros hijos. Tu hijo no es tu alumno, pero eso no significa que no puedas ense&ntilde;arle a comportarse. Solo tienes que reconocer la atracci&oacute;n emocional que ejerce sobre ti y c&oacute;mo evitar reaccionar con pura emoci&oacute;n. No evitar&aacute; que cometas alg&uacute;n que otro error, pero har&aacute; que tu comportamiento por defecto se acerque m&aacute;s a tu versi&oacute;n del mejor progenitor del mundo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Como se&ntilde;ala, en general los padres entienden que los gritos no ayudan a la hora de tratar con sus reto&ntilde;os. Entonces, &iquest;por qu&eacute; es tan dif&iacute;cil controlar esa ira?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque queremos tanto a nuestros hijos que cada uno de sus comportamientos parece un reflejo de ello. Sin embargo, ser buenos padres es contraintuitivo. El impulso de gritar, de reaccionar con emociones fuertes o de amenazar con quitarles todas sus posesiones como castigo es fuerte. Pero hay que resistirse. &iquest;Por qu&eacute; intentar aplastar el mal comportamiento con castigos emocionales cuando se pueden cultivar nuevos comportamientos con amor?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Subraya que la coherencia en los referentes paternos/maternos es fundamental y los ni&ntilde;os necesitan sentirse seguros y contenidos. &iquest;C&oacute;mo pueden hacerlo bien los adultos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Teniendo un plan que sea sencillo, claro y adaptable. La coherencia en la crianza significa prometer cada d&iacute;a no gritar, fijarse mucho en las cosas positivas y atenerse a las rutinas establecidas. El ni&ntilde;o necesita un padre con un plan. La crianza improvisada puede parecerte un paseo salvaje, pero a tu hijo le parece impredecible, poco fiable y tambaleante.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Considera que los progenitores olvidan habitualmente decir a sus hijos lo fant&aacute;sticos e inteligentes que son? &iquest;Qu&eacute; causamos en ellos si solo destacamos lo negativo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Simplemente f&iacute;jate en cinco comportamientos positivos y hazlo todos los d&iacute;as. No con un estilo cursi de &ldquo;&iexcl;buen trabajo!&rdquo;, sino con sinceridad, prestando atenci&oacute;n a las cosas que le importan a tu hijo y cultivando los comportamientos que t&uacute; sabes que necesita para tener &eacute;xito. Haz que las observaciones positivas sean sutiles, matizadas y personales. Hazlo durante una semana y reflexiona sobre lo que ha cambiado. Puede que te lleves una grata sorpresa.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/5c179875-93a7-4439-96f5-1a3c0d9aa731_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="358" height="" align="left" data-title="" />
    </figure><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l ser&iacute;a la opci&oacute;n acertada a la tan utilizada amenaza cuando los hijos no quieren hacer algo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, t&oacute;mate un momento para cambiar tu respuesta. No caigas en la tentaci&oacute;n del &ldquo;&iexcl;Hazlo!&rdquo;, &ldquo;No&rdquo;, &ldquo;Hazlo ahora o lo har&eacute; yo&rdquo;. Mant&eacute;n la calma. Repite tu petici&oacute;n, reconoce su respuesta y prep&aacute;rala con alg&uacute;n comentario positivo: &ldquo;S&eacute; que no te apetece hacerlo ahora, pero recuerda que ayer limpiaste muy bien, eso es lo que necesito ver hoy. Te dar&eacute; dos minutos para empezar&rdquo;. Elimina el aguij&oacute;n de la negativa del ni&ntilde;o, recu&eacute;rdale su buen comportamiento anterior y dale espacio para que tome una decisi&oacute;n mejor.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l es el mejor modo de crear normas y rutinas con el hijo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Elab&oacute;ralas muy sencillas, en tres claros pasos y pract&iacute;calas juntos las primeras veces o hasta que te diga: &ldquo;&iexcl;Ya est&aacute; bien, ya me s&eacute; la rutina!&rdquo;. Introduce una o dos rutinas nuevas cada vez y pract&iacute;calas hasta que se conviertan en &ldquo;como lo hacemos aqu&iacute;&rdquo;. Haz que la rutina sea la que t&uacute; quieras, pero disc&uacute;tela y deja que el ni&ntilde;o la asuma como propia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; estrategias dar&iacute;a a las familias para ayudarlos a mejorar el comportamiento de sus hijos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el centro del cambio de comportamiento est&aacute; el cambio de comportamiento del adulto. Los ni&ntilde;os merecen estar rodeados de adultos relacionales. La forma en que los adultos responden al mal comportamiento y al comportamiento excelente es fundamental. Cuando t&uacute; hayas cambiado, empieza a involucrar al resto de la familia en el plan. Ser&iacute;a un error empezar a introducir nuevas estrategias antes de ocuparte de tu propio comportamiento. Las estrategias funcionan cuando el adulto ha cambiado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo gestionar que un hijo haya perdido el control de sus emociones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No dejes que sus emociones se conviertan en las tuyas. Mantente regulado. Un ni&ntilde;o desregulado puede necesitar tu ayuda. Encuentra un lugar donde puedan regularse. Cuando est&eacute;n regulados y tranquilos, podr&aacute;s mantener la conversaci&oacute;n que necesites. Enfrentarse a la desregulaci&oacute;n de un ni&ntilde;o con la tuya propia solo va a acabar de una manera. Y todos hemos visto esa pel&iacute;cula antes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; es una conversaci&oacute;n restaurativa y cu&aacute;l es su objetivo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es una conversaci&oacute;n estructurada sobre el comportamiento que ense&ntilde;a al ni&ntilde;o un nuevo comportamiento. El castigo ense&ntilde;a a decir &ldquo;no&rdquo;, pero no mucho m&aacute;s. Las conversaciones restaurativas no sustituyen a las consecuencias, sino que forman parte del conjunto. Desaf&iacute;an al ni&ntilde;o a abordar su propio comportamiento y a reflexionar sobre &eacute;l. Tambi&eacute;n dan al ni&ntilde;o la oportunidad de dar su versi&oacute;n de los hechos y tener voz en la conversaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; le gustar&iacute;a agradecer a sus hijos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Les agradecer&iacute;a el mantenerme con los pies en la tierra. El privilegio de hablar con los padres, escribir libros... podr&iacute;a afectar f&aacute;cilmente a mi ego. Afortunadamente, hay ni&ntilde;os en casa a los que todo eso les importa un bledo y, si se les presenta la oportunidad, utilizar&aacute;n mi libro como bandeja de aperitivos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana M. Longo]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Mar 2024 22:04:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Paul Dix, formador: “Cambiar tu comportamiento como padre o madre cambiará tu forma de criar para siempre”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crianza,Maternidad,Paternidad,Inteligencia emocional]]></media:keywords>
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