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    <title><![CDATA[elDiario.es - Marc Ferrà]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/marc-ferra/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Marc Ferrà]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Los sudaneses a los que España rechazó en la tragedia de Melilla: "Deberían ayudarnos, pero nos pegan"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/sudaneses-espana-rechazo-tragedia-melilla-deberian-ayudarnos-pegan_1_10147237.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4509e017-12db-45a9-849a-3c3d50697989_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los sudaneses a los que España rechazó en la tragedia de Melilla: &quot;Deberían ayudarnos, pero nos pegan&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sudaneses que sobrevivieron a la tragedia de Melilla siguen malviviendo en Marruecos, mientras el conflicto en su país se recrudece</p><p class="subtitle">Los heridos del salto a la valla de Melilla que Marruecos alejó de la frontera</p></div><p class="article-text">
        Todav&iacute;a falta hora y media para que amanezca. El autob&uacute;s se para antes de llegar a una peque&ntilde;a poblaci&oacute;n a m&aacute;s de un centenar de kil&oacute;metros de Nador, ciudad fronteriza con Melilla, al noreste de Marruecos. Sin encender las luces, el conductor se acerca hacia las escaleras de la parte trasera y se dirige a unos chicos negros sentados en la &uacute;ltima fila: &ldquo;Es aqu&iacute;, tienen que bajar ahora&rdquo;, les advierte. Los chicos pasan uno por uno frente al ch&oacute;fer, le pagan y salen del autocar. En el exterior se distingue alguna luz en medio de una llanura &aacute;rida infinita. Los j&oacute;venes se quedan ah&iacute; para evitar ser detenidos en un control policial si contin&uacute;an el viaje.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los controles de documentaci&oacute;n por perfil racial son uno de tantos dispositivos que Marruecos ha puesto en marcha para evitar que migrantes y solicitantes de asilo lleguen a las fronteras espa&ntilde;olas. A la entrada de Nador el bus se vuelve a detener. Un gendarme sube de forma precipitada y revisa con una linterna los asientos. Va r&aacute;pido, solo se fija en el rostro de los pasajeros. De mitad para atr&aacute;s el bus est&aacute; vac&iacute;o; avanza directamente hasta el final. No hay nadie. Todo en orden: &ldquo;Allah y'awnek, sidi&rdquo; ('Que Dios le bendiga, se&ntilde;or'), el agente se despide del conductor y el autocar retoma la marcha.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/ong-nador-denuncian-marruecos-pretende-enterrar-migrantes-fallecidos-autopsia-investigacion_1_9120142.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nador se ha convertido en un lugar hostil para quienes se ven obligados a llegar a Europa a nado o saltando la valla de Melilla</a>, como los decenas de solicitantes de asilo procedentes de Sud&aacute;n, donde los enfrentamientos entre <a href="https://www.eldiario.es/internacional/paramilitares-dicen-controlar-palacio-presidencial-lider-sudan_1_10122406.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Ej&eacute;rcito nacional y la principal fuerza paramilitar del pa&iacute;s</a> han dejado 413 muertos y 3.551 heridos, seg&uacute;n el recuento difundido por la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS).  
    </p><p class="article-text">
        Tras <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/video-migrantes-heridos-agotados-tirados-lado-marroqui-frontera-salto-valla-melilla_1_9118349.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la tragedia de Melilla</a>, las autoridades marroqu&iacute;es han reforzado los controles en la zona, despu&eacute;s del aumento de la vigilancia fronteriza ligada al giro de posici&oacute;n de Espa&ntilde;a con respecto al S&aacute;hara Occidental. Los migrantes que consiguen llegar a Nador, tratan de sobrevivir en los bosques que rodean la ciudad, donde, cada cierto tiempo la polic&iacute;a lleva a cabo redadas. Seg&uacute;n la Asociaci&oacute;n Marroqu&iacute; de Derechos Humanos de Nador (AMDH), hace unas semanas hubo una &ldquo;batida violenta&rdquo; en el monte Gurug&uacute; en la que arrestaron a 80 migrantes, cinco fueron heridos.
    </p><p class="article-text">
        Cuando la polic&iacute;a los atrapa, acaban en centros de detenci&oacute;n o son trasladados de forma forzada lejos de la frontera. O las dos cosas. Esa es la vida que le ha tocado vivir a Ali desde que sobrevivi&oacute; a la tragedia de Melilla. La noche que precedi&oacute; a ese fat&iacute;dico d&iacute;a fue la &uacute;ltima que pas&oacute; en esos bosques de Nador. Y ah&iacute; empez&oacute; todo. &ldquo;La polic&iacute;a asedi&oacute; el bosque. Nos atacaron con gases lacrim&oacute;genos y una bomba de agua. Nos tiraban piedras, nosotros las recog&iacute;amos y se las tir&aacute;bamos a ellos. Hasta que nos dijeron: Rendiros o volveremos con todo a por vosotros. A primera hora de la ma&ntilde;ana fuimos todos hacia Melilla&rdquo;, explica el joven de 18 a&ntilde;os, solicitante de asilo sudan&eacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Ali cuenta que el 24 de junio consigui&oacute; llegar a Espa&ntilde;a. &ldquo;Entr&eacute; a Melilla, pero los polic&iacute;as espa&ntilde;oles me agarraron y me pegaron. Yo no pude m&aacute;s. Me entregaron a los marroqu&iacute;es y ellos me sacaron a la otra parte&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        Antes de que se acabara el d&iacute;a, Ali fue trasladado de forma forzada a m&aacute;s de 700 kil&oacute;metros al sur de Nador. Jam&aacute;s logr&oacute; volver a llegar a la frontera sin ser arrestado y trasladado a la fuerza bien lejos de esta. Hoy cuenta su historia desde Casablanca. Acaba de volver de otra ciudad, situada a m&aacute;s de 200 kil&oacute;metros al sureste del pa&iacute;s, donde le abandonaron despu&eacute;s del &uacute;ltimo traslado forzado. &ldquo;Me encerraron dos noches y me alejaron [de la frontera], pero esta vez no me pegaron ni me robaron el m&oacute;vil. Ahora estoy aqu&iacute; y en unos d&iacute;as me ir&eacute; otra vez&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Casablanca es el eterno punto de partida y de retorno. Esta incansable ciudad de m&aacute;s de cuatro millones de habitantes es un lugar de paso que, para muchas personas, se ha convertido en un destierro donde los d&iacute;as y la espera se eternizan. All&iacute; tratan de recuperarse en comunidad y retomar fuerzas antes y despu&eacute;s de cada intento frustrado de llegar a la frontera y cada traslado forzado de la polic&iacute;a. Es el lugar donde se cruzan los caminos de centenares de solicitantes de asilo que, como Ali, se encuentran bloqueados en su viaje hacia Europa.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Represi&oacute;n e indiferencia institucional</h3><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Escuela abandonada que sirve de refugio para las personas demandantes de asilo.                            </span>
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        Una antigua escuela abandonada de la ciudad sirve ahora de refugio para decenas de demandantes de asilo sudaneses. Cartones, mantas y colchones hechos polvo cubren el suelo de las aulas. No hay ventanas ni puertas y un antiguo patio de colegio ahora est&aacute; cubierto de maleza y basura. Tampoco hay luz, ni agua. Donde estaban los inodoros hay agujeros abiertos a la alcantarilla y las duchas son un vertedero de residuos de todo tipo. El hedor es insoportable. Los muros de este sitio delimitan un incierto espacio de seguridad en el que sobreviven en comunidad gracias a lo que consiguen de la calle y la ayuda de los vecinos.
    </p><p class="article-text">
        Osman es poco mayor que Ali y tambi&eacute;n ha huido de Sud&aacute;n, concretamente de la regi&oacute;n en guerra de Darfur, en la frontera con Chad. Sus caminos se cruzaron poco antes de la tragedia de Melilla y desde que sobrevivieron a la masacre han compartido parte del camino y diversos intentos frustrados de entrada a Ceuta. Hoy se vuelven a reencontrar en esta escuela abandonada. Ali est&aacute; pensando ya en partir de nuevo; Osman explica que le duele el cuerpo por los golpes que le dio la polic&iacute;a en los tobillos la &uacute;ltima vez que le devolvieron a Casablanca, pero siente que no puede esperar m&aacute;s. En unos d&iacute;as se ir&aacute; con su amigo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es imprescindible pasar mi pr&oacute;xima noche en Espa&ntilde;a&rdquo;, dice Osman sentado sobre el cart&oacute;n que tambi&eacute;n usa para dormir en una de las aulas. &ldquo;No tenemos trabajo ni nada para sobrevivir. No podemos quedarnos. Y si nos atrapan yendo a la frontera, nos trasladan a otra m&aacute;s lejana, la de Mauritania o Argelia&rdquo;, explica. Recuerda con rabia el sufrimiento vivido como consecuencia de estos traslados forzados: &ldquo;Agonizas gateando, despu&eacute;s de que te atrapen y te peguen. A veces hasta te roban la ropa y los zapatos, haga fr&iacute;o o nieve. He pasado tres d&iacute;as sin comer ni beber, sin techo, con la lluvia cayendo sobre mi cabeza&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Somos refugiados&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Hoy se siente &ldquo;desorientado&rdquo; y &ldquo;agotado&rdquo; por el bloqueo. Tiene clara la soluci&oacute;n, defiende: &ldquo;Yo tengo derecho a vivir. Soy refugiado y tengo derecho al asilo. La Uni&oacute;n Europea puede abrirnos la frontera o gestionar nuestro asilo a trav&eacute;s de las organizaciones que hay aqu&iacute;. Nos conocen, estamos registrados, pero nos dan el papel del registro y nos dejan en la calle&rdquo;, expone Osman. &ldquo;Somos refugiados, si nos encuentran en las fronteras deben ayudarnos, pero en lugar de ayudarnos y abrir las fronteras nos pegan, nos odian, nos menosprecian y nos violentan, no nos quieren&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        En el patio al que dan las aulas, uno de los chicos ense&ntilde;a el papel del registro al que se refiere Osman. Es el resguardo de la solicitud que ha presentado en la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), para ser reconocido como demandante de asilo. El chico se llama Ahmed, tiene 15 a&ntilde;os y viene de Chad. Hace tres d&iacute;as que ha llegado a la escuela. &ldquo;Ayer fui a la oficina de ACNUR, me dieron el papel, aunque me dijeron que no me pod&iacute;an dar comida, ni dinero, ni lugar para dormir. Fui yo quien me busqu&eacute; este sitio&rdquo;, cuenta.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Te dan un papel que tienes que renovar cada siete u ocho meses y despu&eacute;s tienes que volver. Si no lo tienes, la polic&iacute;a no te deja en paz y te puede deportar a la frontera con Argelia&rdquo;. Cuenta que ha pasado varios d&iacute;as dif&iacute;ciles en las afueras de Casablanca buscando trabajo para sobrevivir, sin suerte. &ldquo;Yo vine aqu&iacute; porque mi pa&iacute;s est&aacute; en guerra. No he dicho que quiera llegar a Europa, me quedar&iacute;a en Marruecos si pudiera estar bien y estudiar&rdquo;, asegura Ahmed.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Estado marroqu&iacute; no tramita las peticiones de asilo de estos j&oacute;venes; ni les ofrece refugio ni asistencia temporal. A diferencia de lo que ocurre en Espa&ntilde;a, ACNUR se encarga de registrarle. Desde esta organizaci&oacute;n explican que se ha doblado el n&uacute;mero de demandantes de asilo y refugiados desde 2020, calculan que actualmente hay unos 20.000 en Marruecos, y dicen no disponer de recursos suficientes ni medios para agilizar los tr&aacute;mites de asilo. En la pr&aacute;ctica, las embajadas europeas tampoco ofrecen v&iacute;as eficaces para poder pedir el protecci&oacute;n internacional desde Rabat.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Marruecos no es un pa&iacute;s seguro&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Al laberinto sin salida para conseguir el asilo y a la represi&oacute;n policial, se a&ntilde;aden los ataques racistas que sufren en las calles de Casablanca y otros puntos del pa&iacute;s. Las &uacute;ltimas agresiones han colmado la paciencia de muchos. Hace unas semanas, m&aacute;s de un centenar de j&oacute;venes sudaneses y chadianos varados en esta ciudad decidieron salir a manifestarse contra la violencia y contra la represi&oacute;n que sufren, al grito de &ldquo;Marruecos no es un pa&iacute;s seguro&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Denuncian que varios de sus compa&ntilde;eros fueron brutalmente agredidos despu&eacute;s de que un grupo de personas les insultaran y les robaran el m&oacute;vil. Aseguran que en estos casos la polic&iacute;a no les ofrece ayuda ni persigue a los agresores.&nbsp;&nbsp;
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                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;No hay seguridad para nosotros en Marruecos&rdquo;, afirma uno de los j&oacute;venes, que ejerce de portavoz rodeado de decenas de compa&ntilde;eros. &ldquo;Si vamos a la polic&iacute;a nos dicen que les ense&ntilde;emos los papeles de residencia y, como no los tenemos, no nos ayudan. Nos consideran criminales. Y nosotros no somos criminales, venimos de la guerra. Necesitamos que nos trasladen a un Estado seguro urgentemente&rdquo;, explica. En las pancartas que han escrito a mano sobre cartones se repiten los mensajes: &ldquo;No al racismo, no a la represi&oacute;n, no a la violencia, no a la discriminaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este chico sudan&eacute;s explica que &eacute;l y sus compa&ntilde;eros tambi&eacute;n protestan contra la violencia policial y para exigir respuestas sobre la desaparici&oacute;n de muchos de sus compa&ntilde;eros, as&iacute; como la liberaci&oacute;n de los compa&ntilde;eros encarcelados tras la tragedia de Melilla: &ldquo;Tenemos hermanos en la c&aacute;rcel y hermanos que no sabemos si est&aacute;n presos o muertos. Exigimos saber d&oacute;nde est&aacute;n los desaparecidos y pedimos la liberaci&oacute;n de los sudaneses que est&aacute;n en prisi&oacute;n. Ning&uacute;n ciudadano merece estar en la c&aacute;rcel por ser migrante&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Presos, muertos y desaparecidos</h3><p class="article-text">
        Alrededor de 300 sudaneses y chadianos se encuentran encarcelados en la prisi&oacute;n de Nador, seg&uacute;n la Asociaci&oacute;n Marroqu&iacute; de Derechos Humanos (AMDH). Muchos de ellos est&aacute;n incomunicados dentro de la prisi&oacute;n, ya que no tienen dinero para hacer llamadas, denuncian varios defensores de derechos humanos sobre el terreno. A la mayor&iacute;a los detuvieron despu&eacute;s del intento de entrada a Melilla del pasado mes de junio. A las pocas semanas de la tragedia, los declararon culpables por los delitos de entrada ilegal en Marruecos, facilitar la inmigraci&oacute;n clandestina y ultraje a las autoridades, entre otros cargos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El 24 de junio de 2022 marc&oacute; un antes y un despu&eacute;s en la estrategia de las autoridades marroqu&iacute;es para impedir que los solicitantes de asilo lleguen a territorio espa&ntilde;ol. Es la primera vez que se juzga a tantas personas migrantes, relata un alto funcionario de la justicia de Nador. Algunas de estas personas aceptar&iacute;an optar a la extradici&oacute;n, pero tras varios contactos entre gobiernos, todav&iacute;a no se ha abierto esta posibilidad, aseguran las mismas fuentes.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;Acoso judicial&rdquo;</h3><p class="article-text">
        &ldquo;El hostigamiento judicial es la continuaci&oacute;n de la represi&oacute;n que sufren las personas migrantes y refugiadas desde la terrible tragedia del 24 de junio&rdquo;, denuncian en una nota conjunta diversos colectivos de defensa de derechos, entre ellos la Asociaci&oacute;n Marroqu&iacute; de Derechos Humanos (AMDH), principal organizaci&oacute;n independiente que vela por el respeto de los derechos de migrantes y refugiados en Marruecos. &ldquo;Existe un acoso judicial que afecta especialmente a los sudaneses&rdquo;, dice Omar Naji, presidente de la secci&oacute;n de la AMDH en Nador.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Gracias al trabajo conjunto que realiza con las comunidades migrantes y sus familias, la AMDH de Nador tiene registros con nombres y apellidos de las v&iacute;ctimas de la frontera. Seg&uacute;n la informaci&oacute;n que han podido recopilar, el d&iacute;a de la masacre hubo 40 v&iacute;ctimas mortales, aunque las autoridades de ambos lados de la valla solo reconocen 23 muertos. Adem&aacute;s, denuncian que desde ese d&iacute;a han desaparecido m&aacute;s de 80 personas. A d&iacute;a de hoy, solamente una de las v&iacute;ctimas ha podido ser identificada por los suyos y enterrada en Nador. &ldquo;La mayor&iacute;a de familias est&aacute;n en Sud&aacute;n y no pueden venir a Marruecos porque no tienen medios econ&oacute;micos ni visados. Los gobiernos no est&aacute;n facilitando nada&rdquo;, explica Omar Naji.
    </p><h3 class="article-text">Reconciliaci&oacute;n diplom&aacute;tica </h3><p class="article-text">
        El miembro de la ONG explica que la represi&oacute;n contra los solicitantes de asilo en Marruecos ha incrementado desde <a href="https://www.eldiario.es/internacional/ano-giro-sanchez-sahara-ostentacion-marruecos-tragedia-impune-melilla_1_10037814.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la reconciliaci&oacute;n entra Marruecos y Espa&ntilde;a</a>. Para Naji, la nueva cooperaci&oacute;n en la frontera es &ldquo;m&aacute;s peligrosa que nunca&rdquo; para la vida de las personas migrantes. Explica que en marzo de 2022, en plena crisis diplom&aacute;tica, centenares de sudaneses pudieron llegar a Melilla sin ser reprimidos por las autoridades marroqu&iacute;es. &ldquo;Tres meses despu&eacute;s, resuelta la crisis, fueron masacrados&rdquo;, concluye.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente, el refuerzo del control migratorio fue uno de los pilares de la nueva etapa diplom&aacute;tica abierta entre Espa&ntilde;a y Marruecos despu&eacute;s del apoyo de Moncloa al plan de autonom&iacute;a marroqu&iacute; para el S&aacute;hara Occidental. A finales de 2022, el n&uacute;mero de personas que lograron llegar a territorio espa&ntilde;ol cay&oacute; un 20%. En lo que va de a&ntilde;o, las entradas han descendido un 50% respecto al a&ntilde;o anterior. Desde 2018, Espa&ntilde;a ha pagado m&aacute;s de 120 millones de euros a Marruecos para intensificar el control y frenar la llegada de migrantes. Adem&aacute;s, la Uni&oacute;n Europea prev&eacute; inyectar m&aacute;s de 500 millones de euros al pa&iacute;s magreb&iacute; hasta el a&ntilde;o 2027 en el marco de la externalizaci&oacute;n del control migratorio, lo que supondr&aacute; alrededor de un 50% m&aacute;s del periodo precedente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras, los solicitantes de asilo bloqueados en Marruecos sienten que el pa&iacute;s se ha convertido en una especie de c&aacute;rcel a cielo abierto de la que salir es cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil y peligroso. Seg&uacute;n el monitoreo del colectivo Caminando Fronteras, 11.522 personas han muerto y desaparecido en las rutas de acceso a Espa&ntilde;a desde 2018. &ldquo;Como extranjeros, no tenemos lugar en Marruecos. Estamos como encarcelados, como si fu&eacute;ramos criminales. Y somos refugiados, tenemos derecho a vivir en un pa&iacute;s seguro&rdquo;, concluye Osman poco antes de dejar Casablanca para, de nuevo, intentar llegar a la frontera que le separa de sus derechos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sofía Català Vidal, Marc Ferrà]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/sudaneses-espana-rechazo-tragedia-melilla-deberian-ayudarnos-pegan_1_10147237.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Apr 2023 20:12:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los sudaneses a los que España rechazó en la tragedia de Melilla: "Deberían ayudarnos, pero nos pegan"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Migrantes,Solicitantes de asilo,Marruecos,Melilla]]></media:keywords>
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