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    <title><![CDATA[elDiario.es - Zaida Muxí]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/zaida-muxi/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Zaida Muxí]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La ciudad jugable]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ciudad-jugable_129_10266226.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b04d7747-1c1b-40c4-8a4d-e94210164bc3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ciudad jugable"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Todos estos espacios públicos lúdicos transformados y ganados son terapéuticos en el sentido de que nos curan de males sociales que padecemos colectivamente como la hiperindividualidad, la hiperaceleración, el pantallismo, la soledad o la sobreprotección de la infancia</p></div><p class="article-text">
        Siempre ha habido ni&ntilde;as y ni&ntilde;os en las ciudades, pero no siempre han sido ni son part&iacute;cipes de sus espacios p&uacute;blicos. El concepto de infancia como etapa de la vida con necesidades y derechos propios y que pide especial cuidado comunitario, de formaci&oacute;n y de juego es relativamente reciente. Y que se piensen espacios urbanos para la infancia, lo es m&aacute;s a&uacute;n. Hoy la infancia no ha encontrado espacios para ejercer su derecho a la ciudad a&uacute;n en muchos lugares y esto queda demostrado en su escasa presencia en espacios p&uacute;blicos. 
    </p><p class="article-text">
        Hist&oacute;ricamente, no se hab&iacute;an consolidado ni universalizado lugares para el juego infantil en las ciudades cuando la irrupci&oacute;n del veh&iacute;culo a motor privado ya los estaba borrando. La fragilidad de la infancia era un obst&aacute;culo a la velocidad. La infancia fue borrada de las calles y las plazas para dejar paso a los veh&iacute;culos, a la velocidad. As&iacute; lo narra el reciente <a href="https://youtu.be/8YpPonRiRhs" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">documental </a><a href="https://youtu.be/8YpPonRiRhs" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Kinder City</em></a> dirigido por Pau Faus, con el protagonismo y reivindicaciones de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de tres ciudades. 
    </p><p class="article-text">
        Por ello recuperar la ciudad para la infancia haci&eacute;ndola espacio seguro, de juego y paseo compartido es fundamental. La idea de la <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/politica-ciudadjugable_132_2098653.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ciudad jugable</a> no es una novedad. De hecho, no es una idea o una simple visi&oacute;n idealista, sino una realidad creciente que se ha ido madurando y materializando como pol&iacute;tica p&uacute;blica urbana a la hora de transformar la ciudad. Transformar para humanizar sus espacios, sus posibilidades de sostener vidas pensando, por fin, en la infancia. Porque cuidando desde lo peque&ntilde;o, logramos ciudades mejores para toda la ciudadan&iacute;a. Avanzar hacia una ciudad jugable nos acerca a una ciudad m&aacute;s justa y m&aacute;s democr&aacute;tica en el sentido de Jane Jacobs cuando dec&iacute;a que &ldquo;las ciudades tienen la capacidad de dar algo a cada uno s&oacute;lo porque y s&oacute;lo cuando son creadas para todos y cada uno&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Barcelona, desde el inicio de los trabajos para el <a href="https://bcnroc.ajuntament.barcelona.cat/jspui/bitstream/11703/122992/1/PlaJOC_resum_web-IIAB_cast-1.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Plan de juego en el espacio p&uacute;blico con horizonte 2030</em></a> han pasado seis a&ntilde;os donde el criterio de jugabilidad ha ido ganando peso en la mayor&iacute;a de proyectos urbanos. Las <a href="https://www.barcelona.cat/pla-superilla-barcelona/es/ciudad-jugable" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">oportunidades de juego al aire libre</a> han ido mejorando: m&aacute;s divertidas, m&aacute;s inclusivas y con retos diversos y nuevos (enormes toboganes, camas el&aacute;sticas, elementos altos para escalar&hellip;). Hay nuevas miradas tanto en las renovaciones de espacios existentes como en las super&aacute;reas de juego singulares que han aparecido (y seguir&aacute;n apareciendo) a lo largo de la ciudad desde la primera en el parque de la Pegaso en Sant Andreu a la reci&eacute;n estrenada en Can Batll&oacute; en Sants.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;No queremos un tobog&aacute;n, queremos la ciudad entera!&rdquo;, reclama Francesco Tonucci y su personaje Frato. Para eso la ciudad jugable trata de recuperar el gusto por jugar, de ganar m&aacute;s y mejores posibilidades de juego espont&aacute;neo en la calle, en las plazas y parques, en la salida de las escuelas... Para que la ciudad entera sea un lugar m&aacute;s amable y saludable donde crecer y convivir, con ojos de urbanismo feminista que ponen atenci&oacute;n en las diversas necesidades de la vida cotidiana, y entre ellas, jugar. 
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; Barcelona ha dado un paso de gigante en estos a&ntilde;os recuperando m&aacute;s de 100 hect&aacute;reas a lo largo de la ciudad de espacio p&uacute;blico habitable para las personas peque&ntilde;as y grandes (la misma superficie que 100 campos de futbol). Lo ha hecho iniciando y combinando actuaciones estrat&eacute;gicas para hacer m&aacute;s habitable la ciudad con <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/barcelona/superisla-barcelona-convivencia-vecinos-vehiculos_1_3842668.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>superilles</em></a>, ejes verdes y sus nuevas &ldquo;plazas sin nombre&rdquo; en los cruces (de manera permanente) o con el Obrim carrers (de manera temporal, pero peri&oacute;dica). 
    </p><p class="article-text">
        La acupuntura de transformaci&oacute;n urbana tambi&eacute;n va generando espacios de plaza en los entornos escolares: &nbsp;ya van m&aacute;s de 200 y a seguir. Sabemos del <a href="https://ajuntament.barcelona.cat/ecologiaurbana/es/que-hacemos-y-porque/urbanismo-para-los-barrios/protegemos-escuelas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Protegim les escoles</em></a>, a la luz de la <a href="https://www.aspb.cat/es/noticies/evaluacion-protegemos-escuelas-muestra-beneficios-comunidad-educativa/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">evaluaci&oacute;n</a> de la Ag&egrave;ncia de Salut P&uacute;blica de Barcelona, que en los entornos donde se han hecho pacificaciones significativas, se ha ganado no solo espacio, sino tambi&eacute;n tiempo para jugar: las familias se quedan m&aacute;s y se da mayor interacci&oacute;n social y juego (se duplican las personas que siguen ah&iacute; un cuarto de hora despu&eacute;s de la salida de la escuela). 
    </p><p class="article-text">
        Dentro de las escuelas, pero entendido como lugar p&uacute;blico al aire libre y abierto al barrio, patio a patio, con el <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/patios-escolares-aire-libre-educacion-juego_129_8132629.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Transformem els patis</em></a> tambi&eacute;n se mejoran los espacios de encuentro y juego m&aacute;s naturalizados, coeducativos y comunitarios. Este programa ya ha dado frutos en una de cada tres escuelas p&uacute;blicas y la mitad son refugios clim&aacute;ticos y sus impactos son positivos en la salud, bienestar y din&aacute;micas sociales (evaluaciones de ASPB, Institut Inf&agrave;ncia e ISglobal). Adem&aacute;s, hoy uno de cada cuatro patios de <em>bressol</em>, escuelas e institutos p&uacute;blicos abren sus puertas m&aacute;s all&aacute; del tiempo escolar. Y encontramos propuestas para compartir tiempo de juego en cincuenta lugares de la ciudad con el <em>Juguem a les places</em> durante el buen tiempo o el nuevo espai de <em>Joc 0-99 </em>para todas las edades todo el a&ntilde;o en la Clarina de&nbsp;Gl&ograve;ries.
    </p><p class="article-text">
        Todos estos espacios p&uacute;blicos l&uacute;dicos transformados y ganados son terap&eacute;uticos en el sentido de que nos curan de males sociales que padecemos colectivamente como la hiperindividualidad, la hiperaceleraci&oacute;n, el pantallismo, la soledad o la sobreprotecci&oacute;n de la infancia. Ah&iacute; se arrebata autonom&iacute;a a los adultos, se rompen aislamientos, se desacelera, se disfruta el tiempo para actividades no productivas ni consumistas y se conectan a las antiguas redes sociales, las humanas, de los vecinos y vecinas. En palabras de Jane Jacobs, &ldquo;los contactos de las personas en la calle, aunque parezcan poca cosa, aleatorios y sin mayor sentido, son el peque&ntilde;o cambio a partir del cual puede crecer la vida p&uacute;blica de una ciudad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, estamos ante unos &ldquo;palacios del pueblo&rdquo;, que dir&iacute;a Eric Klinenberg, porque tambi&eacute;n los parques y espacios de juego (no s&oacute;lo equipamientos como las bibliotecas) son palacios sin paredes para la gente. El juego como fin y como excusa para la vida comunitaria en espacios que se convierten en &ldquo;infraestructura social&rdquo;, esos lugares urbanos vitales para cultivar la vida p&uacute;blica que se alimenta de las interacciones diarias y donde nos entrelazamos generando visiones compartidas del mundo, creando v&iacute;nculos para convivir y posibilidades de apoyo mutuo (tambi&eacute;n) para sobrevivir.
    </p><p class="article-text">
        Y es en estos h&aacute;bitats donde la ciudad jugable gana terreno, cuando aparecen nuestras mariposas. Cuenta Jan Gehl que del mismo modo que la presencia de mariposas volando son una especie indicadora de la calidad del aire, los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as jugando en la calle son un buen indicador de la calidad de la vida comunitaria en la ciudad. Y a&ntilde;ade que una buena ciudad es como una buena fiesta, nadie quiere irse pronto. Con palacios para la gente y ambientes para las mariposas revoltosas, sigamos apostando por pol&iacute;ticas urbanas que se toman en serio el juego como derecho y como ant&iacute;doto para mejorar y celebrar la vida comunitaria en nuestras ciudades rehumanizadas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maria Truñó, Zaida Muxí]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ciudad-jugable_129_10266226.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Jun 2023 04:00:51 +0000]]></pubDate>
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