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    <title><![CDATA[elDiario.es - Enric González]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/enric-gonzalez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Enric González]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[La degeneración de la política y la ciudadanía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/degeneracion-politica-ciudadania_129_13208726.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6c14dbbe-bf60-49cc-9e62-5eccd6a98985_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La degeneración de la política y la ciudadanía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si el poder puede matar, y puede, porque es el Poder, ¿por qué va a darle importancia al robo? No les aburriré con una historia de la corrupción política y el latrocinio institucional: podríamos colapsar Internet. Basta con prestar atención a algunos juicios en curso</p></div><p class="article-text">
        Lo siento. Hace falta citar por en&eacute;sima vez a Thomas de Quincey: &ldquo;Si uno se permite un asesinato, pronto no le da importancia al robo; el robo le conduce a beber y a faltar a misa, y desde ah&iacute; acaba cayendo en la descortes&iacute;a y en dejarlo todo para el d&iacute;a siguiente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El poder siempre se ha permitido asesinatos. Dejando de lado las dictaduras, esencialmente criminales, abundan los ejemplos en democracia. La polic&iacute;a francesa mat&oacute; a nueve personas el 8 de febrero de 1962, durante una manifestaci&oacute;n contra la extrema derecha; el 10 de julio de 1985, los servicios secretos pusieron bombas en un barco de Greenpeace y mataron a un fot&oacute;grafo. Ser&iacute;a demasiado extenso enumerar las muertes que sucesivos gobiernos brit&aacute;nicos causaron en Irlanda del Norte, o la cantidad de sangre derramada por los servicios secretos italianos durante los &ldquo;a&ntilde;os de plomo&rdquo;. Para qu&eacute; hablar de los asesinatos cometidos por el gobierno de Estados Unidos, dentro de su pa&iacute;s y en todo el mundo. Tambi&eacute;n ha matado el poder espa&ntilde;ol, ya en democracia: los GAL son un ejemplo entre varios.
    </p><p class="article-text">
        Nunca ocurre nada en estos casos. Hay razones de Estado. La lucha contra el terrorismo tiene estas cosas. La seguridad nacional es prioritaria. La democracia tambi&eacute;n se defiende en las cloacas. Etc&eacute;tera.
    </p><p class="article-text">
        Si el poder puede matar, y puede, porque es el Poder, &iquest;por qu&eacute; va a darle importancia al robo? No les aburrir&eacute; con una historia de la corrupci&oacute;n pol&iacute;tica y el latrocinio institucional: podr&iacute;amos colapsar Internet. Basta con prestar atenci&oacute;n a algunos juicios en curso.
    </p><p class="article-text">
        Parece que nos hemos habituado a estos delitos. Porque, ateni&eacute;ndonos a la evoluci&oacute;n general de los centros de poder del planeta, elecci&oacute;n tras elecci&oacute;n, hemos dejado de preocuparnos ante la dejadez de los dirigentes. A much&iacute;simos ciudadanos, seg&uacute;n confirman los votos, les hacen gracia los pol&iacute;ticos ignorantes y mal preparados. Nunca nos ha importado que beban o que no vayan a misa. &Uacute;ltimamente, lo fundamental es que mientan con salero.
    </p><p class="article-text">
        El siguiente escal&oacute;n en este descenso es la glorificaci&oacute;n del pol&iacute;tico zafio, soez y falt&oacute;n. El que llama &ldquo;hijos de puta&rdquo; a los &ldquo;zurdos&rdquo;. La que viaja a M&eacute;xico para explicar a los mexicanos c&oacute;mo escribir correctamente el nombre de su pa&iacute;s y <a href="https://www.eldiario.es/madrid/mestizaje-evangelizacion-hernan-cortes-ayuso-nacho-cano-celebran-acto-mexico-pese-protestas-grupos-indigenas_1_13195748.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">para recordarles que las colonizaciones son gloriosas</a> (incluso cuando la propia naci&oacute;n colonizadora juzga al conquistador de turno por m&uacute;ltiples delitos).
    </p><p class="article-text">
        Y Donald Trump, compendio de todos los rasgos de la degeneraci&oacute;n pol&iacute;tica (y, por tanto, c&iacute;vica): un presunto violador de menores mentalmente perturbado que roba a manos llenas, apaliza a sus ciudadanos y va por ah&iacute; amenazando con masacres apocal&iacute;pticas.
    </p><p class="article-text">
        Llegado a este punto, el pol&iacute;tico no necesita hacer ning&uacute;n trabajo: sus c&oacute;mplices corporativos lo hacen por &eacute;l, engullendo poco a poco lo que sol&iacute;a ser p&uacute;blico y destruyendo a buen ritmo el entramado institucional. El pol&iacute;tico moralmente degradado suele presumir de que, gracias a &eacute;l, el pa&iacute;s vive &ldquo;una edad de oro&rdquo;, aunque se caiga a pedazos. En los casos de mayor vagancia, se limita a soltar una coletilla pegadiza. Del tipo &ldquo;gestionando&rdquo;. Y a otra cosa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enric González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/degeneracion-politica-ciudadania_129_13208726.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 May 2026 20:07:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La degeneración de la política y la ciudadanía]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Política,Democracia,Corrupción política,Isabel Díaz Ayuso,Donald Trump]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Podemos soportar la verdad?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/soportar_129_13190083.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a28fdb70-ec8f-4109-a191-a95fa3fec6b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Podemos soportar la verdad?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Últimamente, el mundo parece iluminado por una luz más cruda. Lo que solía entreverse o intuirse, el trasfondo de la realidad, aparece ahora con sus formas bien definidas. Ya no hay disimulos ni explicaciones tan condescendientes como falsas. Tenemos la verdad ante nuestros ojos</p><p class="subtitle">Trump ordena retirar 5.000 soldados de Alemania y redobla la tensión con Europa y la OTAN tras las críticas por su guerra en Irán</p></div><p class="article-text">
        Quiz&aacute; recuerden una pel&iacute;cula de 1992 llamada <em>A few good men,</em> estrenada en Espa&ntilde;a como &ldquo;Algunos hombres buenos&rdquo;. El argumento gira en torno al juicio contra dos marines estadounidenses acusados de matar a otro soldado. En el momento culminante de la historia, el abogado de los acusados, el teniente Daniel Allister Kafee (Tom Cruise) interroga en el estrado al coronel Nathan R. Jessup (Jack Nicholson), jefe de la unidad donde ocurri&oacute; el asesinato.
    </p><p class="article-text">
        El teniente Kafee le exige al coronel Jessup que diga la verdad. Seg&uacute;n el guion, Jessup deb&iacute;a responder: &ldquo;&iexcl;Ya tiene usted la verdad!&rdquo;. Pero los grandes actores no son grandes por casualidad. Sin avisar a nadie, Jack Nicholson decidi&oacute; cambiar la frase que ten&iacute;a asignada. Y lo que grit&oacute; Jessup-Nicholson fue: &ldquo;You can&acute;t handle the truth!&rdquo;. En espa&ntilde;ol, &ldquo;&iexcl;Usted no puede soportar la verdad!&rdquo;. Ese momento define la pel&iacute;cula. Y le vali&oacute; a Jack Nicholson una nominaci&oacute;n al &Oacute;scar.
    </p><p class="article-text">
        Muchos nos hemos pasado la vida reclamando la verdad. La cuesti&oacute;n es: &iquest;podemos soportar la verdad?
    </p><p class="article-text">
        &Uacute;ltimamente, el mundo parece iluminado por una luz m&aacute;s cruda. Lo que sol&iacute;a entreverse o intuirse, el trasfondo de la realidad, aparece ahora con sus formas bien definidas. Ya no hay disimulos ni explicaciones tan condescendientes como falsas. Tenemos la verdad ante nuestros ojos.
    </p><p class="article-text">
        No se trata solamente de Donald Trump, aunque el presidente de los Estados Unidos sea el principal iluminador del nuevo mundo descarnado. Gracias a &eacute;l sabemos hasta qu&eacute; punto la guerra es un gran negocio. Resulta fascinante el espect&aacute;culo de su manipulaci&oacute;n de los mercados y de sus falsas noticias sobre la guerra, gracias a la cual se enriquecen tanto &eacute;l como su familia y sus pr&oacute;ximos practicando con el mayor descaro el &ldquo;insider trading&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Trump nos exhibe c&oacute;mo se deciden realmente las agresiones imperialistas, c&oacute;mo funciona el nepotismo, c&oacute;mo se enga&ntilde;a a los ciudadanos y hasta qu&eacute; punto los ciudadanos aceptan el enga&ntilde;o, e incluso lo disfrutan.
    </p><p class="article-text">
        Y ah&iacute; tienen al r&eacute;gimen iran&iacute; de los ayatol&aacute;s: por si quedaban dudas sobre su brutalidad represiva, est&aacute; aprovechando la guerra, como hizo en las anteriores agresiones israel&iacute;es, para acelerar el ritmo de los asesinatos, ejecuciones y encarcelamientos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Quer&iacute;amos saber cu&aacute;l era exactamente la relaci&oacute;n de la OTAN con Estados Unidos? Pues ahora podemos ver, sin velos ni disimulos, el celo con que su secretario general, Mark Rutte, lame exhaustivamente el culo de Trump en cuanto le dan ocasi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Ten&iacute;amos alguna duda sobre la bajeza con que la industria del f&uacute;tbol mezcla negocio y pol&iacute;tica? Consideremos en su justa medida el premio FIFA de la Paz que el presidente de esa organizaci&oacute;n, Gianni Infantino, invent&oacute; para complacer al energ&uacute;meno belicista de Washington.
    </p><p class="article-text">
        La nueva luz lo ba&ntilde;a todo. &iquest;Sospech&aacute;bamos que el cinismo es consustancial a la pol&iacute;tica? Recuerden a Pedro S&aacute;nchez diciendo que Jos&eacute; Luis &Aacute;balos (su compa&ntilde;ero de Peugeot, su secretario de Organizaci&oacute;n, su ministro) era para &eacute;l &ldquo;un gran desconocido&rdquo;. Por no hablar de sus cartas a la ciudadan&iacute;a y sus teatreras reflexiones sobre si deb&iacute;a o no dejar la presidencia por amor, pur&iacute;simo amor conyugal.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Tem&iacute;amos que el PP fuera capaz de proferir cualquier mentira y difundir cualquier bulo con tal de erosionar al Gobierno? &iquest;Tem&iacute;amos que el PP se abrazara a la extrema derecha sin el menor escr&uacute;pulo? Ya no hay que temer nada: no cabe sino lamentar la realidad que se despliega ante nuestros ojos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Corrupci&oacute;n en el PP madrile&ntilde;o? &iquest;Negocios del herman&iacute;simo de Isabel Ayuso durante la pandemia? &iquest;Privatizaci&oacute;n de la sanidad con grandes dividendos para el novio de la presidenta? Hubo un presidente del PP, Pablo Casado, que se atrevi&oacute; a criticar el latrocinio sistem&aacute;tico. Ya saben lo que ocurri&oacute;: Casado demostr&oacute; ser un infeliz incapaz de soportar la verdad.
    </p><p class="article-text">
        Parec&iacute;a obvio que Vox era una nueva versi&oacute;n del timo de la estampita. Y s&iacute;, lo es. Decenas de antiguos dirigentes lo reconocen. Y Santiago Abascal casi presume p&uacute;blicamente de ello, sin que millones de ciudadanos dejen de comprarle &ldquo;estampitas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Quienes recelaban de la justicia pueden quedarse tranquilos: ten&iacute;an raz&oacute;n. Basta con mentar al juez Juan Carlos Peinado (o con seguir el juicio del &ldquo;caso G&uuml;rtel&rdquo;, sobre el que sobrevuela aquel misterioso &ldquo;M. Rajoy&rdquo;) para cerrar cualquier debate sobre el asunto.
    </p><p class="article-text">
        Ah, y la izquierda espa&ntilde;ola. S&iacute;, en efecto: es un magma de sectas y egos. Realmente, no hac&iacute;a falta tanta luz para verificarlo.
    </p><p class="article-text">
        Para qu&eacute; seguir.
    </p><p class="article-text">
        Ahora nos toca soportar la verdad. Es el primer paso para, quiz&aacute;, intentar cambiarla un poquito.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enric González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/soportar_129_13190083.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 May 2026 19:53:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Podemos soportar la verdad?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Política,Pedro Sánchez,Donald Trump,Irán,Estados Unidos,PP - Partido Popular,Vox,Otan]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No te olvides de Haití]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/no-olvides-haiti_129_13154009.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/332e06a2-6a53-4ce8-ae91-e91b97f0b464_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No te olvides de Haití"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nada nuevo. El año pasado, la violencia de las bandas dejó tras de sí unos 6.000 muertos en Haití. Es imposible disponer de cifras exactas</p></div><p class="article-text">
        La agon&iacute;a de Hait&iacute; no se detiene. Cada d&iacute;a es una tragedia. El presente mes de abril no ha sido del todo malo, teniendo en cuenta que el pa&iacute;s est&aacute; casi completamente en manos de bandas violentas. Y a&uacute;n as&iacute;: comenz&oacute; con la masacre de unas 50 personas en la localidad de Jean-Denis y sigui&oacute; con una estampida humana (por causas a&uacute;n no esclarecidas) que el d&iacute;a 13 mat&oacute; a unas 30 personas en la hist&oacute;rica fortaleza de Laferri&egrave;re. Entre los d&iacute;as 13 y 15, las lluvias torrenciales causaron al menos 13 muertos y grandes destrozos.
    </p><p class="article-text">
        Nada nuevo. El a&ntilde;o pasado, la violencia de las bandas dej&oacute; tras de s&iacute; unos 6.000 muertos. Es imposible disponer de cifras exactas. La administraci&oacute;n p&uacute;blica colaps&oacute; hace mucho tiempo y los cad&aacute;veres suelen ser quemados con neum&aacute;ticos y enterrados r&aacute;pidamente, para evitar infecciones.
    </p><p class="article-text">
        El gran periodista espa&ntilde;ol Ricardo Ortega muri&oacute; en Hait&iacute; el 7 de marzo de 2004. Se hab&iacute;a refugiado con otras personas en un callej&oacute;n de Puerto Pr&iacute;ncipe durante el ataque de una banda. Entonces llegaron tropas de la fuerza de intervenci&oacute;n estadounidense. Ricardo se asom&oacute; mostrando la c&aacute;mara y gritando que era periodista. Un marine le dispar&oacute; una r&aacute;faga mortal.
    </p><p class="article-text">
        Parec&iacute;a que Hait&iacute; hab&iacute;a tocado fondo y que las tropas extranjeras, con toda su brutalidad, lograr&iacute;an pacificar el peque&ntilde;o pa&iacute;s. Nada de eso. Aquella fuerza militar amparada por la ONU se march&oacute; como hab&iacute;a venido, sin otro &eacute;xito que aumentar el n&uacute;mero de v&iacute;ctimas.
    </p><p class="article-text">
        El 12 de enero de 2010, un terremoto caus&oacute;, seg&uacute;n c&aacute;lculos m&aacute;s o menos oficiales, 316.000 muertos. Lean de nuevo la cifra, por favor. En oto&ntilde;o de ese a&ntilde;o se extendi&oacute; una epidemia de c&oacute;lera. La rumorolog&iacute;a culp&oacute; a un destacamento de soldados nepal&iacute;es y varios de ellos fueron linchados. Los haitianos viven en un estado permanente de terror y paranoia. Que la religi&oacute;n m&aacute;s extendida sea el vud&uacute;, tan abundante en magias y maldiciones, no ayuda.
    </p><p class="article-text">
        El 14 de agosto de 2021 hubo un nuevo terremoto. &ldquo;Solamente&rdquo; 2.500 muertos, en esta ocasi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo presidente electo de Hait&iacute;, Juvenal Mo&iuml;se, fue asesinado el 7 de julio de 2021. Un grupo de mercenarios colombianos y estadounidenses entr&oacute; en su residencia, simulando un operativo policial antidroga, y tras romperle varios huesos a golpes lo acribillaron a tiros. Se ignora qui&eacute;n orden&oacute; el magnicidio.
    </p><p class="article-text">
        El poder (muy limitado) qued&oacute; en manos de una serie de primeros ministros provisionales hasta que el &uacute;ltimo de ellos, Alix Didier Fils-Aim&eacute;e, de 55 a&ntilde;os, due&ntilde;o de una cadena de tintorer&iacute;as, se autoproclam&oacute; presidente hace dos meses.
    </p><p class="article-text">
        Fils-Aim&eacute;e contrat&oacute; en 2025 los servicios de Erik Prime, antiguo propietario de Blackwater, la empresa de mercenarios que dej&oacute; en Irak un triste recuerdo. Prime prometi&oacute; acabar con los l&iacute;deres de las bandas usando drones. Pese a numerosos bombardeos desde el aire, con m&uacute;ltiples v&iacute;ctimas, ning&uacute;n l&iacute;der ha ca&iacute;do hasta ahora.
    </p><p class="article-text">
        El gobierno controla, relativamente, una peque&ntilde;a parte de la capital, Puerto Pr&iacute;ncipe. El aeropuerto se usa de forma exclusiva para vuelos militares o paramilitares. El puerto est&aacute; en manos del Rey Micanor (ese es su apodo), uno de los se&ntilde;ores de la guerra que encabezan Viv Ansanm (Vivir Juntos en criollo), la confederaci&oacute;n de bandas.
    </p><p class="article-text">
        La nueva fuerza de intervenci&oacute;n organizada por la ONU, compuesta por unos 5.500 soldados procedentes de Chad, Guatemala y Banglad&eacute;s, no podr&aacute; desplegarse hasta el pr&oacute;ximo oto&ntilde;o. La anterior fuerza de intervenci&oacute;n apenas logr&oacute; &eacute;xitos y fue acusada de perpetrar m&uacute;ltiples casos de violencia sexual.
    </p><p class="article-text">
        En el pa&iacute;s m&aacute;s pobre del hemisferio occidental, con una renta per c&aacute;pita que no alcanza los 800 d&oacute;lares anuales, pertenecer a una banda asegura la alimentaci&oacute;n. A los se&ntilde;ores de la guerra les cuesta poco reclutar j&oacute;venes. Como una de las t&aacute;cticas de las bandas consiste en hacer pasar guerrilleros por refugiados (hay 1,4 millones de desplazados en Hait&iacute;) para infiltrarse en los barrios y atacar desde dentro, cualquier persona m&iacute;nimamente sospechosa es objeto de linchamiento. Se vive en una continua paranoia colectiva.
    </p><p class="article-text">
        Hait&iacute; fue la primera rep&uacute;blica independiente del Caribe (1803). Y la primera rep&uacute;blica creada por esclavos que hab&iacute;an logrado sublevarse. Desde entonces no cesaron las desgracias. Tom&oacute; el poder Jean-Jacques Dessalines, un fan&aacute;tico que se proclam&oacute; emperador y orden&oacute; la ejecuci&oacute;n de todos los blancos. Una conjura de mulatos acab&oacute; con &eacute;l. Hasta hoy, mulatos (identificados con la oligarqu&iacute;a) y negros (identificados con las clases populares) mantienen su enfrentamiento.
    </p><p class="article-text">
        La que hab&iacute;a sido la colonia m&aacute;s rica de Francia, gracias al az&uacute;car, fue boicoteada por las principales potencias del siglo XIX. Los motivos, obviamente, eran raciales. Hait&iacute; no logr&oacute; salir de la pobreza. La pobreza engendr&oacute; violencia y una sucesi&oacute;n de intervenciones militares, acompa&ntilde;adas de expolios, por parte de Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        Las dictaduras de Fran&ccedil;ois Duvalier (Papa Doc) y su hijo Jean-Claude Duvalier (Baby Doc), entre 1957 y 1986, acabaron de arrasar el pa&iacute;s. Su brutal polic&iacute;a pol&iacute;tica, los Tonton Macoutes, est&aacute; en el origen de las bandas: tras el fin de la dictadura, los antiguos polic&iacute;as se dedicaron a la delincuencia.
    </p><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os, el genial Antonio Fraguas, Forges, incluy&oacute; en un rinc&oacute;n de sus vi&ntilde;etas un mensaje invariable: &ldquo;No te olvides de Hait&iacute;&rdquo;. No nos olvidemos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enric González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/no-olvides-haiti_129_13154009.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Apr 2026 19:34:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Haití,Francia,Estados Unidos,Terremotos,Violencia callejera]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La venganza de Dios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/venganza-dios_129_13135728.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f76fc70f-1a9b-4a52-ad7b-c031aa5a2c59_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La venganza de Dios"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Asistimos ahora a una guerra en la que participan las tres religiones bíblicas. Una guerra en la que no deja de invocarse a Dios. Una guerra obscena de rasgos anacrónicos: los mensajes de exterminio que se cruzan cristianos, judíos y musulmanes parecen remitirnos a muchos siglos atrás. Pero son de hoy</p></div><p class="article-text">
        <em>La venganza de Dios</em> se public&oacute; en 1991. Su autor, Gilles Kepel, licenciado en &aacute;rabe y filosof&iacute;a, doctor en Sociolog&iacute;a, miembro del Centro Nacional de Investigaci&oacute;n Cient&iacute;fica de Francia, llevaba a&ntilde;os estudiando el desarrollo de un nuevo islamismo social y pol&iacute;tico en los suburbios de Par&iacute;s y Lyon.
    </p><p class="article-text">
        Mientras trabajaba en el asunto, crey&oacute; percibir que en el cristianismo y el juda&iacute;smo se desarrollaban fen&oacute;menos muy parecidos. Y escribi&oacute; un libro que entonces parec&iacute;a exagerado y, con el tiempo, ha resultado prof&eacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Kepel, en los a&ntilde;os 60 del siglo pasado culmin&oacute; el proceso que Max Weber llam&oacute; &ldquo;desencantamiento&rdquo;, es decir, el arrinconamiento de la religi&oacute;n en el &aacute;mbito privado, la desaparici&oacute;n de la &ldquo;magia&rdquo; religiosa y la primac&iacute;a de la laicidad. Pero ya en los a&ntilde;os 70 se hizo perceptible una reacci&oacute;n integrista por parte de las tres religiones b&iacute;blicas.
    </p><p class="article-text">
        Esta reacci&oacute;n se basaba en la interpretaci&oacute;n literal de las escrituras sagradas, en el contacto directo entre el creyente y la divinidad (el catolicismo, que tiene a la Iglesia como mediadora, qued&oacute; bastante al margen) y en la recuperaci&oacute;n de los sentimientos apocal&iacute;pticos.
    </p><p class="article-text">
        En Estados Unidos, la mayor parte de los movimientos evang&eacute;licos y pentecostalistas se hicieron furibundamente sionistas: el regreso de los jud&iacute;os a su tierra era, seg&uacute;n las escrituras, una de las condiciones previas para el retorno triunfal de Jes&uacute;s. Entre los jud&iacute;os, los &eacute;xitos b&eacute;licos de Israel se interpretaron como confirmaci&oacute;n de que eran, realmente, el pueblo elegido de Dios. Y entre los musulmanes la religi&oacute;n se convirti&oacute; en instrumento para la emancipaci&oacute;n social y pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Asistimos ahora a una guerra en la que participan las tres religiones b&iacute;blicas. Una guerra en la que no deja de invocarse a Dios. Una guerra obscena de rasgos anacr&oacute;nicos: los mensajes de exterminio que se cruzan cristianos, jud&iacute;os y musulmanes parecen remitirnos a muchos siglos atr&aacute;s. Pero son de hoy.
    </p><p class="article-text">
        El secretario de Defensa, o de Guerra, de los Estados Unidos, Pete Hegseth, celebra oficios religiosos en el Pent&aacute;gono. Pide a sus compatriotas que recen por la victoria &ldquo;en nombre de Jesucristo&rdquo; y promete la aniquilaci&oacute;n de los &ldquo;salvajes b&aacute;rbaros&rdquo; iran&iacute;es. Donald Trump re&uacute;ne predicadores en el Despacho Oval. Su asesora espiritual, Paula White-Cain (acusada de robar fondos del grupo de rock Journey, del que formaba parte su tercer marido), le compara con Jes&uacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El primer ministro israel&iacute;, Benjamin Netanyahu, inicia una conferencia de prensa con la declaraci&oacute;n de fe del juda&iacute;smo: &ldquo;Escucha, Israel: el Se&ntilde;or es nuestro Dios y Dios es uno&rdquo;. En una entrevista dice: &ldquo;La fe late dentro de m&iacute;, y el sentido de misi&oacute;n [&rdquo;shlichut&ldquo;, el t&eacute;rmino con que la secta mesi&aacute;nica de los Lubavitch define a sus misioneros] late dentro de m&iacute;&rdquo;. Su ministro de Justicia, Itamar Ben-Gvir, predica la necesidad de matar a los &aacute;rabes y considera que escupir a los cristianos es &ldquo;una costumbre tradicional jud&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y qu&eacute; decir de Ir&aacute;n, el r&eacute;gimen teocr&aacute;tico de los ayatol&aacute;s chi&iacute;es, m&aacute;s execrable incluso que el r&eacute;gimen teocr&aacute;tico sun&iacute; de Arabia Saud&iacute;. Desde el primer ayatol&aacute;, Ruholl&aacute; Jomeini, el r&eacute;gimen iran&iacute; mata en nombre de Dios.
    </p><p class="article-text">
        Efectivamente, Dios ha vuelto. Con &aacute;nimo de venganza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enric González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/venganza-dios_129_13135728.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Apr 2026 20:18:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La venganza de Dios]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guerras,Guerra en Irán,Israel,Judíos,Cristianismo,Islam,Donald Trump]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los emperadores de Estados Unidos y la embriaguez de dirigir el mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/emperadores-estados-unidos-embriaguez-dirigir-mundo_129_13119381.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/97b287a2-ce82-4cdb-ba32-33badcf51dbb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los emperadores de Estados Unidos y la embriaguez de dirigir el mundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El poder embriaga. Cuando el poder se extiende más allá de cualquier frontera, embriaga definitivamente</p></div><p class="article-text">
        No es lo mismo un pa&iacute;s que un imperio. Cuanto m&aacute;s poderoso el imperio, m&aacute;s peculiar es la situaci&oacute;n del emperador. Conviene recordar la reflexi&oacute;n de Cal&iacute;gula ante un senador que le recriminaba su arbitrariedad. &ldquo;Tenga en cuenta&rdquo;, dijo el tercer emperador de Roma, &ldquo;que puedo tratar a cualquiera exactamente como me apetezca&rdquo;. El poder embriaga. Cuando el poder se extiende m&aacute;s all&aacute; de cualquier frontera, embriaga definitivamente.
    </p><p class="article-text">
        Puestos en arbitrariedades, fijemos el nacimiento del imperio estadounidense en 1898, cuando se hace con las &uacute;ltimas posesiones (Cuba y Filipinas) del moribundo imperio espa&ntilde;ol. Y repasemos (sin entrar en &eacute;xitos o fracasos internos) la sucesi&oacute;n de presidentes y su pol&iacute;tica exterior, es decir, imperial.
    </p><p class="article-text">
        Teddy Roosevelt (1901-1909). Se proclamaba imperialista y ten&iacute;a como objetivo conseguir la hegemon&iacute;a naval (entonces en manos brit&aacute;nicas) para dominar el mundo. Como aventurero independiente, combati&oacute; a los espa&ntilde;oles en Cuba. Ya como presidente, forz&oacute; la independencia de Panam&aacute; (hasta entonces territorio colombiano) para construir y controlar un canal estadounidense. En 1904 decidi&oacute; que la llamada Doctrina Monroe, &ldquo;Am&eacute;rica para los americanos&rdquo;, proclamada en 1823 para rechazar el imperialismo europeo, requer&iacute;a una actualizaci&oacute;n: en adelante, Estados Unidos podr&iacute;a intervenir en cualquier pa&iacute;s latinoamericano &ldquo;que hiciera las cosas mal&rdquo;, y, de ser &ldquo;necesario&rdquo;, ejercer como &ldquo;fuerza de polic&iacute;a internacional&rdquo;. En 1906, ocup&oacute; Cuba. Un a&ntilde;o antes, en 1905, hab&iacute;a recibido el Premio Nobel de la Paz.
    </p><p class="article-text">
        William Taft (1909-1913). Cre&oacute; la &ldquo;diplomacia del d&oacute;lar&rdquo;, consistente en usar el poder militar para favorecer la expansi&oacute;n de empresas estadounidenses por todo el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Woodrow Wilson (1913-1921). Como idealista, propuso tras la Primera Guerra Mundial la creaci&oacute;n de la Sociedad de las Naciones, pero no logr&oacute; que Estados Unidos se integrara en ella. Como jefe del imperio, envi&oacute; varias expediciones militares a M&eacute;xico.
    </p><p class="article-text">
        Warren Harding (1921-1923). Sus intentos de desarme quedaron ocultos por la gigantesca corrupci&oacute;n de su gobierno. Muri&oacute; a mitad de mandato.
    </p><p class="article-text">
        Calvin Coolidge (1923-1929). En 1928 proclam&oacute; que la econom&iacute;a era s&oacute;lida y la Bolsa lo era a&uacute;n m&aacute;s. Intent&oacute; no hacer nunca nada: cre&iacute;a que los problemas se arreglaban solos.
    </p><p class="article-text">
        Herbert Hoover (1929-1933). El colapso burs&aacute;til le estall&oacute; en las manos. En 1930 dijo que resolver&iacute;a la Gran Depresi&oacute;n en un par de meses y declar&oacute; la guerra comercial al mundo, imponiendo aranceles alt&iacute;simos. El mundo, incluyendo Estados Unidos, se empobreci&oacute; a&uacute;n m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Franklin Roosevelt (1933-1945). Empez&oacute; su mandato prometiendo que nunca interferir&iacute;a en los asuntos de Latinoam&eacute;rica. Tras el ataque japon&eacute;s contra Pearl Harbor (1941), Estados Unidos entr&oacute; en la Segunda Guerra Mundial. Roosevelt impuso a sus aliados el objetivo de la &ldquo;rendici&oacute;n incondicional&rdquo; de Alemania y Jap&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Harry Truman (1945-1953). Orden&oacute; el lanzamiento de dos bombas at&oacute;micas sobre Jap&oacute;n. Inici&oacute; la &ldquo;guerra fr&iacute;a&rdquo; contra la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica. En 1950, cuando Corea del Norte, comunista, invadi&oacute; Corea del Sur, Truman envi&oacute; tropas. Pero se neg&oacute; a usar de nuevo la bomba at&oacute;mica, como reclamaba el general Douglas MacArthur. En 1946 cre&oacute; la Escuela de las Am&eacute;ricas, para formar militares latinoamericanos al gusto estadounidense. En 1948 reconoci&oacute;, sin entusiasmo, la creaci&oacute;n de Israel.
    </p><p class="article-text">
        Dwight Eisenhower (1953-1961). El h&eacute;roe de la Segunda Guerra Mundial se comprometi&oacute; a proteger el Sureste asi&aacute;tico del avance comunista. Tras la derrota de las tropas coloniales francesas en Indochina (Vietnam, Laos y Camboya), Estados Unidos empez&oacute; a enviar asesores a la regi&oacute;n. Eisenhower fue el &uacute;nico presidente que advirti&oacute; sobre el riesgo de que la formidable maquinaria militar del imperio asumiera progresivamente el poder real.
    </p><p class="article-text">
        John Kennedy (1961-1963). Reci&eacute;n instalado en la Casa Blanca, aprob&oacute; un desastroso intento de invasi&oacute;n de Cuba. Logr&oacute; resolver la crisis provocada por el env&iacute;o de misiles sovi&eacute;ticos a Cuba, evitando un posible conflicto nuclear. Increment&oacute; la presencia militar en Vietnam del Sur.
    </p><p class="article-text">
        Lyndon Johnson (1963-1969). Utiliz&oacute; un supuesto enfrentamiento (que nunca existi&oacute;) entre buques estadounidenses y norvietnamitas en el golfo de Tonk&iacute;n (1964) para multiplicar el n&uacute;mero de soldados en Vietnam del Sur. En 1965 empez&oacute; a bombardear el norte del pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Richard Nixon (1969-1974). Orden&oacute; la invasi&oacute;n de Camboya (1970). En 1972 estableci&oacute; relaciones con la China de Mao para alejarla de la URSS. Patrocin&oacute; el golpe de Estado del general Augusto Pinochet en Chile (1973). Tambi&eacute;n en 1973 acept&oacute; con los Acuerdos de Par&iacute;s, tras 20 a&ntilde;os de guerra y casi tres millones de muertos, la derrota estadounidense en Vietnam. Apoy&oacute; a Israel en la guerra de 1973.
    </p><p class="article-text">
        Gerald Ford (1974-1977). Intervino junto a la Sur&aacute;frica del &ldquo;apartheid&rdquo; en la guerra civil de Angola, en&eacute;simo episodio de la guerra fr&iacute;a. Ampar&oacute; el golpe de Estado en Argentina (1976). Firm&oacute; los acuerdos de Helsinki y ratific&oacute; las fronteras creadas en Europa tras la Segunda Guerra Mundial.
    </p><p class="article-text">
        Jimmy Carter (1977-1981). Patrocin&oacute; los acuerdos de Camp David (1979) entre Israel y Egipto. En 1980, cuando el nuevo r&eacute;gimen iran&iacute; de los ayatol&aacute;s asalt&oacute; la embajada de Estados Unidos en Teher&aacute;n, intent&oacute; una operaci&oacute;n militar que acab&oacute; en desastre.
    </p><p class="article-text">
        Ronald Reagan (1981-1989). Financi&oacute; desde 1982 la guerrilla contra el gobierno sandinista de Nicaragua. Vendi&oacute; secretamente armas a un pa&iacute;s enemigo, Ir&aacute;n, para liberar rehenes en Oriente Pr&oacute;ximo. En 1983 invadi&oacute; la peque&ntilde;a isla de Granada (poblaci&oacute;n inferior a 100.000 personas) por ser &ldquo;un basti&oacute;n comunista&rdquo;. Aceler&oacute; la carrera armamentista con la llamada Guerra de las Galaxias. Respald&oacute; con firmeza el r&eacute;gimen racista surafricano y proporcion&oacute; armas legales e ilegales al presidente de Irak, Sadam Hussein, en su guerra contra Ir&aacute;n. Arm&oacute; la guerrilla islamista que combat&iacute;a a los sovi&eacute;ticos en Afganist&aacute;n, futuro n&uacute;cleo de Al Qaeda.
    </p><p class="article-text">
        George H. W. Bush (1989-1993). En 1989 invadi&oacute; Panam&aacute; para capturar a su dictador, Manuel Noriega, antiguo agente de la CIA cuando la dirig&iacute;a el propio Bush. Encabez&oacute; la coalici&oacute;n militar que en 1991 liber&oacute; Kuwait de los invasores iraqu&iacute;es y anim&oacute; una revuelta de los kurdos contra Irak (poco despu&eacute;s los abandon&oacute; a su suerte). Tras la disoluci&oacute;n de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica (1991), proclam&oacute; que Estados Unidos hab&iacute;a ganado la Guerra Fr&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Bill Clinton (1993-2001). Ampar&oacute; la depredaci&oacute;n econ&oacute;mica de Rusia por parte de empresas occidentales y oligarcas locales. En 1998, agobiado por el &ldquo;esc&aacute;ndalo Lewinski&rdquo;, orden&oacute; bombardeos contra supuestas posiciones de Al-Qaeda en Afganist&aacute;n y Sud&aacute;n. Impuls&oacute; los bombardeos de la OTAN sobre Serbia (1999) para acabar con las guerras balc&aacute;nicas.
    </p><p class="article-text">
        George W. Bush (2001-2009). Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, invadi&oacute; Afganist&aacute;n e Irak. Lanz&oacute; una guerra mundial contra el terrorismo que incluy&oacute; un programa internacional de espionaje electr&oacute;nico sin l&iacute;mites, detenciones ilegales, torturas y la creaci&oacute;n de una c&aacute;rcel en Guant&aacute;namo (Cuba) para prisioneros que nunca ser&iacute;an juzgados.
    </p><p class="article-text">
        Barack Obama (2009-2017). Aument&oacute; la financiaci&oacute;n a Israel para que pudiera completar su escudo antimisiles, pero conden&oacute; en la ONU los asentamientos israel&iacute;es en territorio palestino. Pareci&oacute; animar las &ldquo;primaveras &aacute;rabes&rdquo; con un discurso en El Cairo (2009), aunque se desentendi&oacute; de ellas. Se mantuvo pasivo ante la cruenta guerra civil en Siria.
    </p><p class="article-text">
        Donald Trump (2017-2021). Se comport&oacute; como Donald Trump.
    </p><p class="article-text">
        Joe Biden (2021-2025). Apoy&oacute; la guerra total de Israel contra Gaza. Favoreci&oacute; la acogida de refugiados e inmigrantes en Estados Unidos, combinada con una intensa pol&iacute;tica de deportaciones. La suya fue una presidencia claramente marcada por los s&iacute;ntomas de senilidad.
    </p><p class="article-text">
        Donald Trump (2025-&hellip;). Se comporta como Donald Trump, aunque sus problemas mentales parecen muy agravados.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enric González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/emperadores-estados-unidos-embriaguez-dirigir-mundo_129_13119381.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Apr 2026 20:23:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los emperadores de Estados Unidos y la embriaguez de dirigir el mundo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estados Unidos,Donald Trump]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Distintos gobiernos, una misma política económica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/distintos-gobiernos-politica-economica_129_13106399.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/924eac4c-5ae9-402f-aaab-57f297311ed2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Distintos gobiernos, una misma política económica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La política económica española ha mantenido, bajo gobiernos del PSOE y del PP, una notable continuidad. Con especial énfasis en la contención de los salarios</p><p class="subtitle">Más inflación y menos crecimiento: el mes de guerra en Oriente Medio ya le pasa factura a la economía española</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Es posible aplicar en Espa&ntilde;a una pol&iacute;tica econ&oacute;mica de izquierdas? La experiencia dice que no. Al menos, hasta la fecha. Bajo la vigilancia de la burocracia de Bruselas, de las &eacute;lites locales y, sobre todo, de los poderos&iacute;simos mercados financieros internacionales, la pol&iacute;tica econ&oacute;mica espa&ntilde;ola ha mantenido, bajo gobiernos del PSOE y del PP, una notable continuidad. Con especial &eacute;nfasis en la contenci&oacute;n de los salarios.
    </p><p class="article-text">
        El libro &ldquo;Las &eacute;lites que dominan Espa&ntilde;a&rdquo;, del profesor Andr&eacute;s Villena Oliver, no descubre nada nuevo. Pero resalta, y eso es importante, las redes pol&iacute;ticas, empresariales y t&eacute;cnicas que han hecho que las cosas sean como son, y no como podr&iacute;an haber sido. Desde la Transici&oacute;n y los Pactos de la Moncloa hasta hoy, las l&iacute;neas maestras no han cambiado.
    </p><p class="article-text">
        Se podr&iacute;a aventurar, aunque Villena no se extiende sobre el asunto, que el de Pedro S&aacute;nchez ha sido el gobierno m&aacute;s izquierdista (dentro de lo posible) de la democracia. Probablemente por la presi&oacute;n de socios de gobierno como Podemos, al principio, y luego Sumar. Quiz&aacute; tambi&eacute;n porque S&aacute;nchez es el &uacute;nico presidente del PSOE formado en la Federaci&oacute;n Socialista Madrile&ntilde;a, desde antiguo la m&aacute;s escorada a la izquierda (y la m&aacute;s turbulenta) de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        En lo esencial, en cualquier caso, las directrices b&aacute;sicas permanecen inmutables.
    </p><p class="article-text">
        Hubo un momento parad&oacute;jico, en los estertores del franquismo, en que la econom&iacute;a favoreci&oacute; a los trabajadores. Fue puramente accidental. El r&eacute;gimen se sent&iacute;a fr&aacute;gil cuando estall&oacute; la primera crisis del petr&oacute;leo, en 1973, y en lugar de aplicar medidas de ajuste, como en otros pa&iacute;ses europeos, increment&oacute; el gasto p&uacute;blico y toler&oacute; que los salarios crecieran al ritmo de la elevad&iacute;sima inflaci&oacute;n (14,2% anual en 1973, 26,3% anual en 1977).
    </p><p class="article-text">
        Eso, unido a los controles oficiales sobre una banca protegida, permiti&oacute; que much&iacute;simos ciudadanos tomaran hipotecas a tipo fijo que eran licuadas con rapidez por una inflaci&oacute;n siempre al alza. Espa&ntilde;a empez&oacute; a convertirse en un pa&iacute;s de propietarios. Cuando alguien cree recordar que con Franco se viv&iacute;a mejor, recuerda probablemente esa &eacute;poca final.
    </p><p class="article-text">
        A partir de 1977 y de los Pactos de la Moncloa, uno de cuyos fundamentos era la contenci&oacute;n de los salarios para combatir la inflaci&oacute;n, no se ha abandonado la ruta. La llegada del PSOE al poder con una mayor&iacute;a absolut&iacute;sima, en 1982, marc&oacute; el ajuste m&aacute;s duro desde el plan de estabilizaci&oacute;n de 1959.
    </p><p class="article-text">
        El objetivo de Felipe Gonz&aacute;lez era el ingreso de Espa&ntilde;a en las Comunidades Europeas, y eso parec&iacute;a justificarlo todo: desde el cierre de empresas p&uacute;blicas a la liberalizaci&oacute;n financiera, desde el desempleo salvaje a unos tipos de inter&eacute;s no menos salvajes.
    </p><p class="article-text">
        La &ldquo;beautiful people&rdquo; formada en el tardofranquismo que dirig&iacute;a la econom&iacute;a gubernamental ve&iacute;a en un desempleo alto el mecanismo m&aacute;s eficaz para mantener bajos los salarios. En aquella &eacute;poca se puso de moda un palabro, NAIRU (siglas inglesas de Tasa de Desempleo no Aceleradora de la Inflaci&oacute;n). Mariano Rubio, gobernador del Banco de Espa&ntilde;a, calcul&oacute; en 1992 que la NAIRU m&iacute;nima estaba en el 12%. Es decir, que con un paro inferior al 12%, los salarios tend&iacute;an a subir. Por tanto, resulta evidente que el PSOE de Gonz&aacute;lez (ay, aquella promesa de los 800.000 puestos de trabajo) nunca tuvo inter&eacute;s en fomentar el empleo.
    </p><p class="article-text">
        En 1989, cuando la peseta entr&oacute; en el Sistema Monetario Europeo, Carlos Solchaga decidi&oacute; darle a la moneda espa&ntilde;ola un tipo de cambio exageradamente alto. &Eacute;l mismo explic&oacute; despu&eacute;s que el objetivo de esa sobrevaloraci&oacute;n era reducir la competitividad de las empresas exportadoras y obligarlas a compensar esa dificultad por otra v&iacute;a: la contenci&oacute;n salarial, obviamente.
    </p><p class="article-text">
        Entre 1996 y 2004, la era de Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar, las privatizaciones, la euforia inmobiliaria y el euro (&ldquo;Espa&ntilde;a va bien&rdquo;) crearon un espejismo de riqueza, mantenido durante el primer mandato del socialista Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero. El retorno del PSOE a las tareas de gobierno no supuso cambios notables en lo econ&oacute;mico: Pedro Solbes prevaleci&oacute; sobre Miguel Sebasti&aacute;n y mantuvo la ortodoxia. Ya estaba establecido como mantra que la Uni&oacute;n Europea y los mercados financieros no permit&iacute;an otra cosa.
    </p><p class="article-text">
        En 2010, con la Gran Recesi&oacute;n devastando las econom&iacute;as mundiales y dejando a la espa&ntilde;ola al borde de la quiebra, Zapatero tuvo un reflejo socialdem&oacute;crata e intent&oacute; elevar el gasto p&uacute;blico para paliar las consecuencias sociales de la crisis. Solbes lo rechaz&oacute; y dimiti&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Sobre el brutal ajuste ejercido desde 2012 por Mariano Rajoy no hay mucho que decir: recorte salarial a los funcionarios, congelaci&oacute;n de las pensiones y una devaluaci&oacute;n interna (como no era posible devaluar el euro, se devalu&oacute; a los ciudadanos) que baj&oacute; dr&aacute;sticamente los sueldos. A d&iacute;a de hoy, a&uacute;n no se han recuperado.
    </p><p class="article-text">
        El gobierno de Pedro S&aacute;nchez ha intentado mejorar la capacidad adquisitiva de los asalariados con el &uacute;nico instrumento a su alcance, el salario m&iacute;nimo, y dar aire a la econom&iacute;a con el alza de las pensiones. El salario m&iacute;nimo (17.094 euros brutos anuales) se acerca cada vez m&aacute;s al salario medio (en torno a los 27.000 euros). Los sueldos se mantienen bajos. Y la guerra en Oriente Pr&oacute;ximo eleva la inflaci&oacute;n, erosionando de nuevo, por en&eacute;sima vez, la capacidad adquisitiva.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enric González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/distintos-gobiernos-politica-economica_129_13106399.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Mar 2026 21:30:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Distintos gobiernos, una misma política económica]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Economía,Política económica,Salarios,Desempleo,Inflación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Apocalípticos, integrados y cómo manejarse ante una realidad incoherente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/apocalipticos-integrados-manejarse-realidad-incoherente_129_13087215.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d13e6190-264b-4c0e-bf24-d2a5157d8837_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x1365y1216.jpg" width="1200" height="675" alt="Apocalípticos, integrados y cómo manejarse ante una realidad incoherente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El integrado tiende a optar por la estabilidad y la amenidad. El integrado, fácilmente confundible como eso que algunos llaman “pueblo” y otros “gente”, compone una fuerza mansa. Cuando se transforma en elector, el integrado, incluso si se orienta por motivos erróneos, suele tener razón</p></div><p class="article-text">
        Umberto Eco muri&oacute; hace ya 10 a&ntilde;os. Y hace casi 60 de la publicaci&oacute;n de <em>Apocal&iacute;pticos e integrados</em>, una obra clarividente que, pese al tiempo transcurrido, sigue siendo &uacute;til para comprender, o al menos intentar comprender, la compleja relaci&oacute;n entre identidad, cultura y comunicaci&oacute;n de masas.
    </p><p class="article-text">
        Eco distingu&iacute;a entre los apocal&iacute;pticos, aquellos para quienes la masificaci&oacute;n y la popularizaci&oacute;n del mundo contempor&aacute;neo conduc&iacute;an a la estupidez colectiva, la inanidad y el conformismo, y los integrados, que asum&iacute;an estos fen&oacute;menos como resultado natural y esencialmente ben&eacute;fico de una cierta democratizaci&oacute;n del poder y del saber.
    </p><p class="article-text">
        El gran semi&oacute;logo, cr&iacute;tico y escritor italiano no acababa de tomar partido entre apocal&iacute;pticos e integrados. Reconoc&iacute;a que ambos bandos contaban con argumentos v&aacute;lidos. M&aacute;s que ambigua, su posici&oacute;n era bastante parecida a la adoptada por Jos&eacute; Ortega y Gasset en otra obra clarividente, <em>La rebeli&oacute;n de las masas</em>: el objetivo de ambos consist&iacute;a en describir una realidad que, como suele ocurrir, abundaba en contradicciones.
    </p><p class="article-text">
        No cuesta demasiado, hoy, situar a los medios de comunicaci&oacute;n convencionales, lo que en ingl&eacute;s y con mala leche se denomina a veces <em>legacy press</em>, en el bando de los apocal&iacute;pticos. Y a las redes sociales como h&aacute;bitat id&oacute;neo para los integrados.
    </p><p class="article-text">
        Los apocal&iacute;pticos tenemos (me incluyo) datos, argumentos y convicciones. Entre las convicciones, la de estar en el bando correcto. De ah&iacute; una cierta propensi&oacute;n a valorar como graves o leves determinados asuntos, seg&uacute;n el &aacute;mbito en que se produzcan. M&aacute;s leves si se trata del &aacute;mbito propio, m&aacute;s graves si se trata del ajeno. Hablo de campos ideol&oacute;gicos.
    </p><p class="article-text">
        Pongamos un ejemplo. Un apocal&iacute;ptico m&aacute;s o menos de derechas considerar&aacute; grav&iacute;simos casos de corrupci&oacute;n como los que afectan a Jos&eacute; Luis &Aacute;balos, Santos Cerd&aacute;n y Koldo Garc&iacute;a: hablamos de dos secretarios de organizaci&oacute;n del PSOE y del c&iacute;rculo m&aacute;s pr&oacute;ximo a Pedro S&aacute;nchez, el que le acompa&ntilde;&oacute; en su conquista del poder. Ese mismo apocal&iacute;ptico apenas ver&aacute; alg&uacute;n peque&ntilde;o pecadillo en la org&iacute;a de comisiones y enriquecimientos personales que caracteriza la gesti&oacute;n de Isabel D&iacute;az Ayuso en Madrid.
    </p><p class="article-text">
        Un apocal&iacute;ptico m&aacute;s o menos de izquierdas adoptar&aacute; la posici&oacute;n contraria. Se horrorizar&aacute; ante la desfachatez de Ayuso y se mostrar&aacute;, en cambio, comprensivo ante las cosas que afectan a Pedro S&aacute;nchez y al PSOE. Lo mismo si nos referimos al feminismo: como se trata de una causa justa (lo es), el apocal&iacute;ptico progresista propende a minimizar los posibles efectos no deseados de leyes aprobadas para promocionar y proteger a las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, los apocal&iacute;pticos tienen algo de integrados y no hay integrado sin momento apocal&iacute;ptico. Umberto Eco detestaba la Wikipedia, plagada de errores, y, sin embargo, recurr&iacute;a a ella con frecuencia.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;nes son los integrados? Quienes nos manejamos como podemos por la vida, quienes prescindimos de nuestros principios cuando nos conviene (estamos contra los abusos laborales, pero compramos camisas sospechosamente baratas procedentes del sureste asi&aacute;tico), quienes ignoramos mucho m&aacute;s de lo que creemos saber. Y quienes mantenemos un higi&eacute;nico recelo hacia ciertas &eacute;lites, sean pol&iacute;ticas, intelectuales o econ&oacute;micas. O sea, todos.
    </p><p class="article-text">
        El integrado, a la vez empoderado e imb&eacute;cil, a la vez razonable e inconsecuente, es en esencia pragm&aacute;tico. Est&aacute; m&aacute;s pendiente de sus prejuicios que de la realidad, con sus detalles aburridos y sus contradicciones, y ah&iacute; coincide a veces con el apocal&iacute;ptico. A diferencia del apocal&iacute;ptico, acepta como principal marco de referencia su vida cotidiana.
    </p><p class="article-text">
        El integrado vota a Isabel D&iacute;az Ayuso, o votaba a Jordi Pujol, o votaba a cualquier socialista que aspirara a la Junta de Andaluc&iacute;a, porque considera o consideraba que, descontados los dramas de los apocal&iacute;pticos, las corruptelas y las deficiencias de gesti&oacute;n (sanidad, ferrocarriles, etc&eacute;tera), las cosas en general funcionan, o funcionaban.
    </p><p class="article-text">
        El integrado tiende a optar por la estabilidad y la amenidad. El integrado, f&aacute;cilmente confundible como eso que algunos llaman &ldquo;pueblo&rdquo; y otros &ldquo;gente&rdquo;, compone una fuerza mansa. Cuando se transforma en elector, el integrado, incluso si se orienta por motivos err&oacute;neos, suele tener raz&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enric González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/apocalipticos-integrados-manejarse-realidad-incoherente_129_13087215.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Mar 2026 20:47:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Apocalípticos, integrados y cómo manejarse ante una realidad incoherente]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La estrategia “nazi” de Vox: siempre en la calle y en las redes, siempre lejos de afrontar problemas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/estrategia-nazi-vox-calle-redes-lejos-afrontar-problemas_129_13068667.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1619a334-3279-46b7-9786-e4de77a7a31b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La estrategia “nazi” de Vox: siempre en la calle y en las redes, siempre lejos de afrontar problemas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La posición de Vox resulta muy cómoda. El PP le necesita para gobernar y tiene prisa. Abascal, en cambio, podría pasarse la vida prometiendo “echar a Sánchez” mientras debilita al PP. Como resulta evidente, eso tampoco le va mal a Pedro Sánchez</p></div><p class="article-text">
        La estrategia de Vox se parece much&iacute;simo a la que desarroll&oacute; en su momento el Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei (NSDAP), m&aacute;s conocido como Partido Nazi.
    </p><p class="article-text">
        No quiero decir con ello que Vox sea nazi. Vox es, hasta donde puede saberse, un partido ultraconservador y neoliberal que sigue reconoci&eacute;ndose, de alguna forma, en lo que fue el Partido Popular de Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar. A diferencia del NSDAP, su enemigo no son los jud&iacute;os, sino los musulmanes. S&oacute;lo disfruta del belicismo por delegaci&oacute;n: aplaude cualquier bombardeo que se le ocurra a Donald Trump. Su l&iacute;der, a diferencia del cabo Adolf Hitler, ni siquiera ha hecho la mili. Estamos en otros tiempos.
    </p><p class="article-text">
        Hablamos de estrategia. De c&oacute;mo acercarse al poder sin dejarse desgastar por el poder.
    </p><p class="article-text">
        Entre 1920 y el intento de golpe de estado de 1923, que llev&oacute; a Hitler a prisi&oacute;n, el NSDAP fue muy marginal. Ten&iacute;a mucha m&aacute;s presencia en la calle, gracias a los matones de la Sturmabteilung (SA), que en el Parlamento o el debate pol&iacute;tico general. En las primeras elecciones de 1924, el NSDAP obtuvo el 6,5% de los votos y entr&oacute; con 30 diputados en el Reichstag. Hubo nuevas elecciones en diciembre de ese a&ntilde;o y el NSDAP, coaligado esta vez con otro partido, perdi&oacute; votos y esca&ntilde;os: se qued&oacute; s&oacute;lo con 12.
    </p><p class="article-text">
        A partir de ah&iacute;, con alzas y bajas, el NSDAP fue subiendo paulatinamente. En un ambiente pol&iacute;tico violento y febril, con frecuentes elecciones que no resolv&iacute;an gran cosa, Hitler pod&iacute;a haberse aliado con el conservador Henrich Br&uuml;ning, con el general Kurt von Schleicher (muy cercano al presidente Paul von Hindemburg) o con el mon&aacute;rquico Franz von Papen. Pero no lo hizo. Hubo acuerdos puntuales, que el NSDAP se esforz&oacute; en disimular. Lo suyo era la actividad callejera.
    </p><p class="article-text">
        Hitler no tuvo prisa. Esper&oacute; a tener el mayor grupo en un Reichstag muy fragmentado y, sobre todo, esper&oacute; a que Papen se desgastara. Entonces forz&oacute; a Hindemburg y al propio Papen y logr&oacute; convertirse en canciller como si fuera un &ldquo;hombre nuevo&rdquo; en la pol&iacute;tica, pese a que llevaba diez a&ntilde;os politiqueando con unos y con otros. Diez a&ntilde;os en los que el NSDAP hab&iacute;a desarrollado una campa&ntilde;a electoral permanente, sin enfangarse en la gesti&oacute;n. Lo que sucedi&oacute; luego es otra historia.
    </p><p class="article-text">
        Esa es probablemente la explicaci&oacute;n de por qu&eacute; Vox no se desgasta: est&aacute; siempre en campa&ntilde;a electoral, es decir, en el ambiente id&oacute;neo para la demagogia. Siempre en la calle y en las redes, lo m&aacute;s lejos posible de los despachos.
    </p><p class="article-text">
        Cuando ha entrado junto al PP en gobiernos auton&oacute;micos, ha escogido las consejer&iacute;as m&aacute;s folcl&oacute;ricas (en su llamada &ldquo;guerra cultural&rdquo;, las decisiones m&aacute;s graves son cosas como cu&aacute;nto se subvenciona a los toros o qui&eacute;n act&uacute;a en las fiestas locales) y ha dejado en manos de sus socios los asuntos peliagudos, como, por ejemplo, la sanidad.
    </p><p class="article-text">
        Y, en cuanto ha encontrado la menor excusa, se ha largado. Para seguir haciendo campa&ntilde;a. Es posible que Santiago Abascal sea, como dicen, m&aacute;s bien vago. El caso es que como no necesita dedicar la jornada al trabajo real de un pol&iacute;tico, la gesti&oacute;n de los asuntos p&uacute;blicos o el ejercicio de la oposici&oacute;n parlamentaria, puede permitirse viajar por todos los rincones de la geograf&iacute;a espa&ntilde;ola. Vale, es f&aacute;cil andar por ah&iacute; prometiendo todo y lo contrario. Pero a eso, al menos, le echa horas. A eso, y a purgar sin pausa a cualquiera que le lleve la contraria dentro del partido.
    </p><p class="article-text">
        La posici&oacute;n de Vox resulta muy c&oacute;moda. El PP le necesita para gobernar y tiene prisa. Abascal, en cambio, podr&iacute;a pasarse la vida prometiendo &ldquo;echar a S&aacute;nchez&rdquo; mientras debilita al PP. Como resulta evidente, eso tampoco le va mal a Pedro S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        Habr&aacute; que ver qu&eacute; ocurre si alg&uacute;n d&iacute;a Abascal y los suyos tienen que ponerse a trabajar y gestionar. Es decir, entran por fin en contacto con la realidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enric González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/estrategia-nazi-vox-calle-redes-lejos-afrontar-problemas_129_13068667.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Mar 2026 21:36:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La estrategia “nazi” de Vox: siempre en la calle y en las redes, siempre lejos de afrontar problemas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vox,Santiago Abascal]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La guerra de Israel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/guerra-israel_129_13049444.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/62927c99-8dcd-47d7-b88f-dd38cf80fc5e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La guerra de Israel"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Han pasado muchos años. Israel es, desde hace al menos medio siglo, la única potencia nuclear de la región, y su ejército ostenta una superioridad abrumadora sobre cualquiera de sus vecinos. La hasbará, que invierte fortunas en reclutar propagandistas y manipular las redes sociales, sigue sin embargo presentando a Israel como una víctima</p></div><p class="article-text">
        La propaganda sionista, la hasbar&aacute;, no era del todo descabellada en 1948, cuando se cre&oacute; Israel, y en los a&ntilde;os siguientes. Dejando al margen la cuesti&oacute;n palestina, y eso es dejar mucho al margen, era cierto que Israel estaba rodeado por pa&iacute;ses que deseaban su destrucci&oacute;n. E Israel era, ciertamente, la &uacute;nica democracia laica y parlamentaria de Oriente Pr&oacute;ximo.
    </p><p class="article-text">
        Han pasado muchos a&ntilde;os. Israel es, desde hace al menos medio siglo, la &uacute;nica potencia nuclear de la regi&oacute;n, y su ej&eacute;rcito ostenta una superioridad abrumadora sobre cualquiera de sus vecinos.
    </p><p class="article-text">
        Unos vecinos que, por otra parte, ya no desean su destrucci&oacute;n. Israel mantiene estrechas relaciones diplom&aacute;ticas, militares y econ&oacute;micas con Egipto y Jordania. Comercia con Arabia Saud&iacute;, que exige como &uacute;nica condici&oacute;n para normalizar la relaci&oacute;n (una condici&oacute;n que estaba a punto de retirarse cuando la guerra de Gaza detuvo las conversaciones) es el reconocimiento formal de un Estado palestino. Queda como &ldquo;enemigo&rdquo; el pobre y desgarrado L&iacute;bano, que, pese a la decadencia de Hezbol&aacute;, vuelve a ser masivamente bombardeado. Y el Ir&aacute;n de los ayatol&aacute;s, evidentemente.
    </p><p class="article-text">
        La hasbar&aacute;, que invierte fortunas en reclutar propagandistas y manipular las redes sociales, sigue sin embargo presentando a Israel como una v&iacute;ctima, como un pa&iacute;s bajo permanente amenaza existencial, como una peque&ntilde;a democracia valiente y digna. Se trata de un relato grotescamente falso. Puro terraplanismo. Pero a&uacute;n hay quien se lo cree. Y, peor a&uacute;n, hay a&uacute;n quien dice cre&eacute;rselo sin cobrar por ello.
    </p><p class="article-text">
        Israel est&aacute; en manos de un aventurero corrupto, Benjamin Netanyahu, que ya era trumpista cuando Donald Trump se limitaba a protagonizar &ldquo;realities&rdquo; en televisi&oacute;n, y una coalici&oacute;n teocr&aacute;tica de ultraderechistas e imperialistas. Gran parte de la sociedad israel&iacute; ha acabado crey&eacute;ndose su propia propaganda.
    </p><p class="article-text">
        Cabe reconocer que Israel sigue rodeado de reg&iacute;menes infames (no enemigos) y que, mientras mantenga una conciencia cr&iacute;tica (desde los periodistas de Haaretz hasta los ex soldados de 'Breaking the Silence', pasando por los miles de ciudadanos que se oponen a la guerra) podr&aacute; seguir luciendo la etiqueta democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        La guerra contra Ir&aacute;n, seg&uacute;n reconoce la propia administraci&oacute;n estadounidense, es una guerra de Israel. El objetivo de Netanyahu consiste en destruir Ir&aacute;n para asegurarse la hegemon&iacute;a absoluta. Vale. Mientras, sigue expandiendo sus colonias, martirizando a los palestinos de Cisjordania y bombardeando Gaza, porque el objetivo, desde siempre, es el Gran Israel desde el Jord&aacute;n hasta el mar. Vale. Y bombardea el sur del L&iacute;bano, fuerzas de la ONU incluidas, porque puede permit&iacute;rselo: el mundo, libaneses incluidos, ya se ha acostumbrado.
    </p><p class="article-text">
        El gobierno israel&iacute;, respaldado por la mayor&iacute;a de la sociedad israel&iacute;, est&aacute; dispuesto a destruir lo que sea. Ahora cuenta con un presidente de Estados Unidos completamente entregado, por la raz&oacute;n que sea. El propio Netanyahu lo reconoce: &ldquo;Hemos esperado cincuenta a&ntilde;os a que llegara un presidente como este&rdquo;. Pues ya lo tienen. El resultado est&aacute; a la vista.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Alguien se atrever&aacute; alg&uacute;n d&iacute;a a fijar un l&iacute;mite a los desmanes israel&iacute;es? &iquest;Caer&aacute; alg&uacute;n d&iacute;a esta patra&ntilde;a de la superpotencia disfrazada de v&iacute;ctima? &iquest;Hasta d&oacute;nde debe llegar tanto frenes&iacute; destructivo?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enric González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/guerra-israel_129_13049444.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Mar 2026 21:37:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La guerra de Israel]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Israel,Estados Unidos,Benjamin Netanyahu,Irán,Guerras]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Faltamos nosotros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/faltamos_129_13029259.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c9c7f282-d376-45b9-8aba-a40bca254cf2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Faltamos nosotros"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Está muy bien recordar que al día siguiente, el 24 de febrero, ya escuchado el mensaje del rey, ya concluido el secuestro del Congreso y rendidos los secuestradores, cientos de miles de españoles se manifestaron por la democracia y la Constitución. También está muy bien recordar que, en el momento crítico, nos escondimos</p></div><p class="article-text">
        Habr&aacute;n notado ustedes lo que falta en los papeles desclasificados del 23-F. Hemos encontrado algunas novedades, como las charlas de la esposa de Tejero (que podr&iacute;an llevarse al teatro como un mon&oacute;logo tragic&oacute;mico) y las &oacute;rdenes (&ldquo;disparar a matar&rdquo;) transmitidas a los asaltantes de Televisi&oacute;n Espa&ntilde;ola. En general, se confirma lo que ya sab&iacute;amos. Pero ah&iacute; sigue la ausencia clamorosa.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;D&oacute;nde est&aacute;n los documentos sobre la movilizaci&oacute;n popular? &iquest;Por qu&eacute; no se habla de las multitudes que salieron a la calle en Valencia para enfrentarse a los tanques? &iquest;Qu&eacute; se hizo del gent&iacute;o que rode&oacute; el Congreso en aquella noche fat&iacute;dica?
    </p><p class="article-text">
        No hay nada sobre eso porque nada de eso ocurri&oacute;. Y los ciudadanos m&aacute;s j&oacute;venes, lo que no vivieron aquel momento espeluznante, deber&iacute;an reparar en el detalle.
    </p><p class="article-text">
        Con el tiempo se ha construido un relato, com&uacute;nmente aceptado, sobre el decisivo papel de la ciudadan&iacute;a en la transici&oacute;n a la democracia. El relato no es falso: las manifestaciones contra el r&eacute;gimen y la lucha sindical tuvieron peso (y heroicidad) en los &uacute;ltimos a&ntilde;os de la dictadura. Sin que la dictadura, con Franco agonizante, aflojara.
    </p><p class="article-text">
        El 26 de enero de 1977 hubo masas silenciosas en las calles de Madrid tras el asesinato de los abogados de Atocha, y el 11 de septiembre de ese mismo a&ntilde;o, ya celebradas las primeras elecciones democr&aacute;ticas, hubo masas clamorosas en las calles de Barcelona.
    </p><p class="article-text">
        Pero en la noche m&aacute;s terrible las calles permanecieron vac&iacute;as. Algunos quemaban documentos. Otros se refugiaban en casas de amigos o planeaban una fuga al extranjero. Casi todos escuchaban la radio. Todos, menos los golpistas y sus simpatizantes, ten&iacute;amos miedo.
    </p><p class="article-text">
        (Yo, sin radio y convencido de que todo estaba perdido, cargaba un fusil, ochenta balas y unos galones de cabo tomatero en el Regimiento de Pontoneros y Especialidades de Ingenieros en Monzalbarba, Zaragoza, y ten&iacute;a el doble de miedo: por las mismas razones que todo el mundo, y por la posibilidad de que me ordenaran salir por ah&iacute; a disparar contra la gente: morir&eacute; sin saber qu&eacute; habr&iacute;a hecho).
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; muy bien recordar que al d&iacute;a siguiente, el 24 de febrero, ya escuchado el mensaje del rey, ya concluido el secuestro del Congreso y rendidos los secuestradores, cientos de miles de espa&ntilde;oles se manifestaron por la democracia y la Constituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n est&aacute; muy bien recordar que, en el momento cr&iacute;tico, nos escondimos.
    </p><p class="article-text">
        Aquella noche, quienes salvaron las libertades fueron las &eacute;lites. Un pu&ntilde;ado de personas. El rey. Los jefes militares, que acabaron obedeciendo. Aquellos dos franquistas redomados, Adolfo Su&aacute;rez y Manuel Guti&eacute;rrez Mellado, que se negaron a doblegarse. Aquel viejo comunista, Santiago Carrillo, que se qued&oacute; sentado impasible en su esca&ntilde;o y encendi&oacute; un cigarrillo. Aquella Comisi&oacute;n de Subsecretarios, puro franquismo sociol&oacute;gico, que mantuvo la autoridad constitucional mientras el Gobierno y los diputados eran enca&ntilde;onados por los sublevados.
    </p><p class="article-text">
        Recordemos, recordemos. En la noche m&aacute;s oscura faltamos nosotros. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enric González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/faltamos_129_13029259.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Feb 2026 22:52:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Faltamos nosotros]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Pactos en la izquierda, ¿para qué?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/pactos-izquierda_129_13010221.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b7e09f22-fd5a-4e6a-989d-a9ffa02d79a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pactos en la izquierda, ¿para qué?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Parece razonable trabajar para que tantos votos de izquierda no sigan perdiéndose por las rendijas de la ley d'Hondt. Ahora bien, ¿cuáles son los objetivos, más allá de ese asunto de pura mecánica electoral?</p><p class="subtitle">La izquierda confederal lanza su nueva alianza: “La aritmética es necesaria, pero las elecciones se ganan con un proyecto ganador”</p></div><p class="article-text">
        Una parte de las variopintas izquierdas espa&ntilde;olas <a href="https://www.eldiario.es/politica/izquierda-confederal-lanza-nueva-alianza-aritmetica-necesaria-elecciones-ganan-proyecto-ganador_1_13009712.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">intenta conseguir un pacto electoral</a>. Y la parte que de momento no se aviene, <a href="https://www.eldiario.es/politica/critica-plan-rufian-si-planteamiento-candidatura-opciones-hay-votar-psoe_1_13007044.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Podemos, plantea una pregunta interesante: &iquest;para qu&eacute;?</a>
    </p><p class="article-text">
        La coalici&oacute;n que gobierna Espa&ntilde;a desde 2018 hasta la fecha ha venido denomin&aacute;ndose &ldquo;la izquierda&rdquo; (o &ldquo;los socialcomunistas&rdquo; si se mira desde la lejan&iacute;a ultramontana), pero depende de un partido que tiende al centro (Esquerra Republicana), de otro hist&oacute;ricamente asentado en el centro-derecha (PNV) y de un tercero (Junts) rotundamente conservador. Y eso no ha dejado de notarse.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, cuando los sondeos predicen un tsunami de derecha extrema, todo son prisas. Parece razonable trabajar para que tantos votos de izquierda no sigan perdi&eacute;ndose por las rendijas de la ley d'Hondt. Ahora bien, &iquest;cu&aacute;les son los objetivos, m&aacute;s all&aacute; de ese asunto de pura mec&aacute;nica electoral?
    </p><p class="article-text">
        La izquierda, incluyendo en ella al PSOE, ha fallado a millones de sus votantes naturales, b&aacute;sicamente los trabajadores, las mujeres y los j&oacute;venes. No es f&aacute;cil hacer pol&iacute;ticas progresistas cuando se depende de los votos de Carles Puigdemont, pero el asunto se complica definitivamente cuando no se definen con claridad los grandes problemas (salarios y vivienda) y cuando no se plantean soluciones lo bastante ambiciosas.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a sufre, desde la gran crisis de 2008 y el &ldquo;austericidio&rdquo;, una grave hipotensi&oacute;n salarial. No hacen falta estad&iacute;sticas, aunque las haya y con datos rotundos, para percibir la p&eacute;rdida de poder adquisitivo de los salarios. Subir el salario m&iacute;nimo es mejor que no subirlo, aunque, en realidad, resuelve poca cosa cuando el salario m&iacute;nimo (17.094 euros anuales) tiende a converger con un salario medio (28.049 euros) objetivamente escaso.
    </p><p class="article-text">
        Hablamos de una econom&iacute;a, la espa&ntilde;ola, cuyos sectores m&aacute;s din&aacute;micos (turismo y hosteler&iacute;a, construcci&oacute;n, servicios y atenci&oacute;n dom&eacute;stica) se caracterizan por la baja productividad y los salarios r&aacute;canos. Es cierto. El tren de las nuevas tecnolog&iacute;as parece haberse perdido definitivamente, en Espa&ntilde;a y en el conjunto de la Uni&oacute;n Europea. Eso es igualmente cierto.
    </p><p class="article-text">
        Pero no deja de ser tambi&eacute;n cierto que sin un gran pacto salarial entre la derecha realmente existente (la empresa) y la izquierda, a cambio de lo que sea (normalmente, a&uacute;n m&aacute;s ventajas fiscales), las nuevas generaciones est&aacute;n condenadas a la precariedad. Incluso sin contar con los estragos que har&aacute; la Inteligencia Artificial.
    </p><p class="article-text">
        La izquierda, por tanto, debe comprometerse a luchar, con una mezcla razonable de pragmatismo y ambici&oacute;n, por un gran pacto sobre los salarios que a&uacute;pe a Espa&ntilde;a, al menos, hasta la media europea.
    </p><p class="article-text">
        Lo otro es la vivienda, y ah&iacute; est&aacute; el ejemplo de Viena, donde el 60% de los pisos son sociales y protegidos. Se trata de un objetivo a largo plazo con enormes inversiones p&uacute;blicas y, por tanto, requiere de otro gran pacto con la derecha realmente existente (s&iacute;, la empresa) para evitar que un vaiv&eacute;n electoral, como el que parece aproximarse ahora, descarrile el proyecto.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Para qu&eacute; ha de unirse la izquierda? Para ofrecer, con un m&iacute;nimo de solvencia, mejores salarios y m&aacute;s viviendas. Para mirar a largo plazo. Y para no perder tiempo en cuestiones muy secundarias. La civilizaci&oacute;n europea se basa en el progreso y el bienestar. Cosas como el burka corresponden a las ordenanzas municipales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enric González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/pactos-izquierda_129_13010221.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Feb 2026 20:55:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pactos en la izquierda, ¿para qué?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Izquierda,Vivienda,Salarios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo se descomponen los gobiernos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/descomponen-gobiernos_129_12991556.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ecc1ec90-c712-4d14-8df3-8970afcb64e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo se descomponen los gobiernos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pedro Sánchez cree que el auge de la ultraderecha movilizará a los votantes de izquierda, como sucedió, hasta cierto punto, en 2023. Sucesivas elecciones autonómicas parecen indicar, sin embargo, que esa reacción es cada vez menos perceptible</p><p class="subtitle">Sánchez acusa a Feijóo de crear “zozobra” y “angustia”: “¿La moderación? ¿Se la han robado Ayuso, Abascal y Vito Quiles?”</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Ha entrado el gobierno de Pedro S&aacute;nchez en fase terminal? Probablemente sea prematuro formular ese diagn&oacute;stico. Ya hemos visto incre&iacute;bles pruebas de resistencia y recuperaciones casi milagrosas. Pero los s&iacute;ntomas negativos se acumulan.
    </p><p class="article-text">
        Los gobiernos que se descomponen suelen errar en sus c&aacute;lculos. Fue el caso de Margaret Thatcher en 1988. Se empe&ntilde;&oacute; en cambiar la financiaci&oacute;n de las entidades locales y crear un solo tributo, el &ldquo;poll tax&rdquo;, id&eacute;ntico para todos los ciudadanos, fueran cuales fueran su renta y sus circunstancias. Thatcher sab&iacute;a que el &ldquo;poll tax&rdquo; resultar&iacute;a impopular, pero hab&iacute;a calculado que da&ntilde;ar&iacute;a m&aacute;s a los municipios ricos con mayor&iacute;a laborista (sobre todo en Londres y su entorno) y que cualquier reacci&oacute;n en contra desembocar&iacute;a, como otras veces, en la impotencia electoral de la oposici&oacute;n, dirigida por Neil Kinnock. Sus ministros la advirtieron. Ella sigui&oacute; adelante. En 1990, las protestas contra el &ldquo;poll tax&rdquo; causaron los disturbios m&aacute;s graves en Londres desde 1888. Su propio partido hizo caer a Thatcher.
    </p><p class="article-text">
        No es muy distinto el &ldquo;c&aacute;lculo del miedo a Vox&rdquo;. Pedro S&aacute;nchez cree que el auge de la ultraderecha movilizar&aacute; a los votantes de izquierda, como sucedi&oacute;, hasta cierto punto, en 2023. Sucesivas elecciones auton&oacute;micas parecen indicar, sin embargo, que esa reacci&oacute;n es cada vez menos perceptible.
    </p><p class="article-text">
        Los gobiernos que se descomponen cambian el debate interno por las trifulcas. En 1995, Fran&ccedil;ois Mitterrand estaba a punto de concluir su segundo y &uacute;ltimo mandato. El c&aacute;ncer le acercaba tambi&eacute;n al final de su vida. Pero se obstin&oacute; en colocar a su amigo Jack Lang (hoy retirado y denostado por su relaci&oacute;n con el ped&oacute;filo Jeffrey Epstein) como candidato presidencial del Partido Socialista. Mitterrand, seg&uacute;n su costumbre, no dijo nada abiertamente: se limit&oacute; a favorecer la bronca interna en el partido con la idea de perjudicar al l&iacute;der natural, Lionel Jospin. Consigui&oacute; arruinar cualquier opci&oacute;n de la izquierda.
    </p><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as ha brotado en el entorno de Pedro S&aacute;nchez una absurda pol&eacute;mica en torno a la responsabilidad por la tremenda derrota en Arag&oacute;n. &Oacute;scar L&oacute;pez, ministro y futuro candidato socialista en las auton&oacute;micas madrile&ntilde;as, ha culpado a Javier Lamb&aacute;n, dirigente regional del partido que falleci&oacute; el pasado a&ntilde;o. Otros (no S&aacute;nchez) <a href="https://www.eldiario.es/aragon/politica/socialistas-aragoneses-cargan-ministro-oscar-lopez-atribuir-fallecido-lamban-caida-psoe-aragon_1_12985920.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">han tenido que salir en defensa de Lamb&aacute;n</a>. Y, mientras, <a href="https://www.eldiario.es/politica/felipe-gonzalez-pide-elecciones-si-no-hay-presupuestos-no-pactaria-vox-broma-pactaria-bildu_1_12977194.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las cr&iacute;ticas de Felipe Gonz&aacute;lez a S&aacute;nchez han vuelto a causar urticarias</a>.
    </p><p class="article-text">
        Los gobiernos que se descomponen acumulan deudas pol&iacute;ticas. Alberto Fern&aacute;ndez, presidente peronista de Argentina (2019-2023) no cometi&oacute; ning&uacute;n error grav&iacute;simo. Pero encaden&oacute; problemas. Muchos de ellos, relativos a la corrupci&oacute;n, heredados del mandato de Cristina Fern&aacute;ndez de Kirschner. Cuando comenz&oacute; la pandemia, en 2020, proclam&oacute; que la salud era m&aacute;s importante que la econom&iacute;a y orden&oacute; un confinamiento que dur&oacute; dos meses. El Estado se encarg&oacute; de pagar salarios. Con el regreso a la normalidad, el FMI y el propio ministro de Econom&iacute;a, Mart&iacute;n Guzm&aacute;n, preconizaron un ajuste fiscal para aliviar la deuda acumulada por el Covid. Fern&aacute;ndez consider&oacute; que el ajuste perjudicar&iacute;a especialmente a la clase trabajadora y opt&oacute; por emitir dinero. La inflaci&oacute;n se dispar&oacute; hasta el 12 por ciento mensual, la m&aacute;s alta desde 1991. En las elecciones presidenciales de 2023, los argentinos dieron la victoria al candidato de la motosierra y el ajuste brutal.
    </p><p class="article-text">
        No es dif&iacute;cil deducir que los problemas de los ferrocarriles espa&ntilde;oles comenzaron con el &ldquo;austericidio&rdquo; en el mandato de Mariano Rajoy. Pero le han estallado a Pedro S&aacute;nchez. Y lleva ya demasiado en el cargo como para culpar a otros. A la crisis ferroviaria (puro veneno electoral) se suma el hecho de que Jos&eacute; Luis &Aacute;balos, presuntamente implicado en notorios casos de corrupci&oacute;n, fuera ministro de Transportes durante tres a&ntilde;os. Cosas que pasan.
    </p><p class="article-text">
        Hay otros factores ex&oacute;genos que contribuyen a descomponer un gobierno. Un mal invierno clim&aacute;tico, por ejemplo. O un entorno internacional adverso. O un debilitamiento de sus socios de coalici&oacute;n. Todo suma. Es decir, todo resta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enric González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/descomponen-gobiernos_129_12991556.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Feb 2026 21:22:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cómo se descomponen los gobiernos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pedro Sánchez,Gobierno,Trenes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Rodalies, las “deudas de los catalanes” y la insolidaridad autonómica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/rodalies-deudas-catalanes-insolidaridad-autonomica_129_12971633.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/126e7cb7-26d9-4fef-8662-2cadd8cd99a0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Rodalies, las “deudas de los catalanes” y la insolidaridad autonómica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras Aragón se dispone a acudir a las urnas, con la izquierda (supuestamente “vendida” a los catalanes en general) cruzando los dedos para que su derrota no alcance la condición de calamitosa, en Cataluña vuelven las manifestaciones de protesta por el funcionamiento de Rodalies, la red ferroviaria regional</p><p class="subtitle">La ANC y el Consell de la República denuncian el caos de Cercanías en una marcha que reúne a miles de personas</p></div><p class="article-text">
        A Roc&iacute;o Jurado se le rompi&oacute; el amor, de tanto usarlo. Son cosas que pueden pasar. Y en esas est&aacute; el sistema auton&oacute;mico, una de las vigas maestras de lo que algunos llaman &ldquo;r&eacute;gimen del 78&rdquo; y otros consideran un arreglo pasablemente democr&aacute;tico que ha permitido a los espa&ntilde;oles, por primera vez en siglos, vivir 50 a&ntilde;os sin guerras ni dictaduras.
    </p><p class="article-text">
        La fiebre nacionalista, en su variante de postureo, ha llegado incluso a Arag&oacute;n. Me refiero a un postureo casi acrob&aacute;tico. Jorge Azc&oacute;n, presidente del Partido Popular aragon&eacute;s, presidente de la comunidad aut&oacute;noma y candidato a la reelecci&oacute;n, ha conseguido azuzar los instintos tribales por un lado y por otro.
    </p><p class="article-text">
        Es capaz de prometer que, mientras &eacute;l mande, no habr&aacute; ning&uacute;n trasvase del Ebro, porque ese r&iacute;o es ma&ntilde;o y de nadie m&aacute;s. Lo cual suena poco espa&ntilde;ol. Pero tambi&eacute;n es capaz de rechazar el nuevo sistema de financiaci&oacute;n auton&oacute;mica propuesto por el Gobierno, porque no est&aacute; dispuesto a &ldquo;pagar las deudas de los catalanes&rdquo;. Y eso, a seg&uacute;n qui&eacute;n, le sonar&aacute; espa&ntilde;ol&iacute;simo y altamente patri&oacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        A veces habla de &ldquo;las deudas de los catalanes&rdquo;. Y otras veces, de &ldquo;las deudas de los independentistas catalanes&rdquo;. Con lo que &ldquo;catalanes&rdquo; e &ldquo;independentistas&rdquo; se convierten en t&eacute;rminos intercambiables. Desde el desastre de 2017, aquella brillante maniobra encabezada por Carles Puigdemont que concluy&oacute; en sentimiento de derrota para unos y para otros, lo de los &ldquo;catalanes&rdquo; da mucho juego electoral a la derecha espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        Mientras Arag&oacute;n se dispone a acudir a las urnas, con la izquierda (supuestamente &ldquo;vendida&rdquo; a los catalanes en general) cruzando los dedos para que su derrota no alcance la condici&oacute;n de calamitosa, en Catalu&ntilde;a vuelven las manifestaciones de protesta por el funcionamiento de Rodalies, la red ferroviaria regional.
    </p><p class="article-text">
        Cabe recordar que la primera manifestaci&oacute;n masiva contra el desastre de Rodalies data de 2007, hace casi 20 a&ntilde;os. La organiz&oacute; la Plataforma por el Derecho a Decidir y abri&oacute; camino al independentismo. Casi 20 a&ntilde;os ya, y Rodalies no ha hecho m&aacute;s que empeorar. Un a&ntilde;o tras otro, las inversiones presupuestadas para adecentar la red se han quedado en el papel porque s&oacute;lo se ha ejecutado una peque&ntilde;a parte de las obras previstas.
    </p><p class="article-text">
        El accidente mortal en Gelida, la paralizaci&oacute;n completa del tr&aacute;fico ferroviario y su reanudaci&oacute;n, parcial y deficiente (tan parcial y deficiente que no hay est&oacute;mago para cobrar a los viajeros), sin perspectivas de mejora a la vista, demuestra que ciertos agravios largamente denunciados por los catalanes, sean independentistas, espa&ntilde;olistas o mediopensionistas, tienen mucho fundamento.
    </p><p class="article-text">
        Hay que ser usuario de Rodalies para comprender hasta qu&eacute; punto el caos ferroviario complica la vida colectiva.
    </p><p class="article-text">
        Y ah&iacute; estamos. Todos humillados y ofendidos, todos jugando la carta de la insolidaridad, todos abusando del tribalismo y la demagogia. Y todos tironeando, indiferentes a los problemas reales de los ciudadanos, de un sistema auton&oacute;mico que nunca acab&oacute; de construirse (la inutilidad del Senado) y que, a este paso, tiene complicado sobrevivir como mecanismo funcional. &iquest;Alguien ha pensado qu&eacute; pasar&aacute; si llega a romperse?&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enric González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/rodalies-deudas-catalanes-insolidaridad-autonomica_129_12971633.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Feb 2026 21:03:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Rodalies, las “deudas de los catalanes” y la insolidaridad autonómica]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Rodalies,Aragón,Catalunya,Independentismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El dominó trumpista en Centroamérica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/domino-trumpista-centroamerica_129_12952800.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/42b9e5db-6030-43d6-8912-38273b98849b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El dominó trumpista en Centroamérica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La administración de Donald Trump (ignoro si él es aún capaz de pensar) ha recuperado la “teoría del dominó” para Latinoamérica y muy especialmente para Centroamérica. Y esta vez con éxito.</p></div><p class="article-text">
        Ya conocen lo del domin&oacute;: se alinean las fichas en posici&oacute;n vertical, se derriba la primera y, una tras otra, las dem&aacute;s van cayendo. La &ldquo;teor&iacute;a del domin&oacute;&rdquo; fue uno de los ejes de la estrategia de Estados Unidos durante la guerra fr&iacute;a contra la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica: hab&iacute;a que impedir que los pa&iacute;ses reci&eacute;n descolonizados adoptaran, uno tras otro, un r&eacute;gimen comunista o socialista. Lo mismo val&iacute;a para el &ldquo;patio trasero&rdquo; latinoamericano.
    </p><p class="article-text">
        En Washington nunca han dejado de creer en el domin&oacute;, o en el contagio. Terminada la guerra fr&iacute;a, los ide&oacute;logos de George W. Bush creyeron (petr&oacute;leo al margen) que la invasi&oacute;n de Irak permitir&iacute;a democratizar el pa&iacute;s y que, uno tras otro, los pa&iacute;ses de Oriente Pr&oacute;ximo entrar&iacute;an en una &oacute;rbita liberal. La idea result&oacute; en desastre y desemboc&oacute;, indirectamente, en el fracaso de las &ldquo;primaveras &aacute;rabes&rdquo;, en la hegemon&iacute;a regional de un Israel cada d&iacute;a menos liberal y en una campa&ntilde;a genocida contra los palestinos.
    </p><p class="article-text">
        La administraci&oacute;n de Donald Trump (ignoro si &eacute;l es a&uacute;n capaz de pensar) ha recuperado la &ldquo;teor&iacute;a del domin&oacute;&rdquo; para Latinoam&eacute;rica y muy especialmente para Centroam&eacute;rica. Y esta vez con &eacute;xito.
    </p><p class="article-text">
        Nayib Bukele, alcalde izquierdista de una peque&ntilde;a localidad salvadore&ntilde;a, concurri&oacute; en 2018 a las elecciones presidenciales con una sola promesa: acabar con el poder de las maras, unas pandillas criminales de pr&aacute;cticas mafiosas y violencia extrema.
    </p><p class="article-text">
        Bukele lo consigui&oacute;, prescindiendo de cualquier reparo relacionado con los derechos humanos. En El Salvador hay megac&aacute;rceles, torturas y &ldquo;desaparecidos&rdquo;, la prensa libre apenas puede existir (m&aacute;s de 50 periodistas exiliados) y Bukele, que ahora se plantea prolongar su presidencia por diez a&ntilde;os m&aacute;s, ha ido acumulando poderes dictatoriales.
    </p><p class="article-text">
        En el libro &ldquo;Bukele, el rey desnudo&rdquo;, &Oacute;scar Mart&iacute;nez (uno de los mejores periodistas del continente, junto a su hermano Carlos, ambos de &ldquo;El Faro&rdquo;, ambos en el exilio) analiza c&oacute;mo El Salvador se ha convertido en una dictadura. Una dictadura, de momento, muy popular.
    </p><p class="article-text">
        Bukele fue la primera ficha del domin&oacute;. Las otras van cayendo. Hace unos d&iacute;as, el trumpista Nasry Asfura fue investido como presidente de Honduras. Asfura gan&oacute; de forma dudosa las elecciones celebradas en noviembre, en v&iacute;speras de las cuales Trump anunci&oacute; el indulto del expresidente hondure&ntilde;o Juan Orlando Hern&aacute;ndez, que cumpl&iacute;a en Estados Unidos una condena de 45 a&ntilde;os por narcotr&aacute;fico.
    </p><p class="article-text">
        Guatemala se encuentra desde hace unos d&iacute;as bajo Estado de sitio, por decisi&oacute;n del presidente Bernardo Ar&eacute;valo. El objetivo de Ar&eacute;valo (que hasta la fecha no ha hecho alardes de trumpismo) es, c&oacute;mo no, disponer de poderes especiales para combatir a las maras, en especial la Mara Salvatrucha y la Barrio 18. Acabar con la violencia y las exacciones mafiosas fue la principal de sus promesas electorales.
    </p><p class="article-text">
        Y hoy domingo se vota en Costa Rica, tradicionalmente el pa&iacute;s m&aacute;s estable de Centroam&eacute;rica. El actual presidente, Rodrigo Chaves, ha ido acerc&aacute;ndose al &ldquo;modelo Bukele&rdquo; y al trumpismo y ahora busca la reelecci&oacute;n para obtener &ldquo;un poder absoluto&rdquo; que le permita atajar, por cualquier v&iacute;a, la creciente violencia que sufre el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Falta por caer del todo la ficha paname&ntilde;a. Pero la administraci&oacute;n de Trump tiene gran inter&eacute;s en controlar el canal.
    </p><p class="article-text">
        La pobreza, la violencia y el narcotr&aacute;fico han volcado Centroam&eacute;rica del lado de los reg&iacute;menes represivos. Cada d&iacute;a hay m&aacute;s c&aacute;rceles y m&aacute;s pobreza encerrada, cada d&iacute;a hay m&aacute;s emigraci&oacute;n hacia el norte. El narcotr&aacute;fico, evidentemente, permanece libre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enric González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/domino-trumpista-centroamerica_129_12952800.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Jan 2026 21:20:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El dominó trumpista en Centroamérica]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Estados Unidos,Latinoamérica,Centroamérica,Costa Rica,Panamá,Nayib Bukele,El Salvador,Honduras]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un IRPF europeo para que la Unión Europea sea realmente una unión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/irpf-europeo-union-europea-sea-realmente-union_129_12933380.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7afaaa15-baf5-455f-87da-caf567c0182a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un IRPF europeo para que la Unión Europea sea realmente una unión"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La única vía para iniciar la federalización europea y crear servicios comunes eficientes, como un sistema defensivo lo bastante disuasorio frente a los imperios agresivos, es la creación de un tramo del IRPF europeo: dinero que “Bruselas” sacaría de nuestro bolsillo sin intermediarios</p></div><p class="article-text">
        Construir una federaci&oacute;n cuesta lo suyo. La Uni&oacute;n Europea lo demuestra: sigue siendo una confederaci&oacute;n laxa en la que el centro burocr&aacute;tico, eso que llamamos &ldquo;Bruselas&rdquo; para abreviar, percibe de forma directa poco m&aacute;s del 1% del total de los ingresos fiscales. Y esa es una de las claves de la dificultad con que la Uni&oacute;n Europea afronta el nuevo mundo.
    </p><p class="article-text">
        El proceso de construcci&oacute;n comienza siempre con la deuda. En 1790, poco despu&eacute;s de la guerra de independencia contra el imperio brit&aacute;nico (1775-1783), Alexander Hamilton, secretario del Tesoro cuando a&uacute;n no exist&iacute;a ning&uacute;n tesoro propiamente dicho, decidi&oacute; que la &uacute;nica manera de unificar una colecci&oacute;n de estados dispares consist&iacute;a en unir las deudas causadas por el conflicto.
    </p><p class="article-text">
        Los estados del sur, encabezados por Virginia, deb&iacute;an muy poco. Los del norte deb&iacute;an hasta la camisa. Para convencer a los sure&ntilde;os de que aportaran su solvencia a la insolvencia norte&ntilde;a, se les ofreci&oacute; albergar la capital federal. Y empez&oacute; a construirse Washington junto a Virginia.
    </p><p class="article-text">
        (La Uni&oacute;n Europea ya ha dado algunos pasos en esa direcci&oacute;n. Tiene una capital entre Francia y Alemania y, con los eurobonos de la crisis de 2008 y la emisi&oacute;n de deuda europea emitida durante la crisis pand&eacute;mica, ha conseguido crear una peque&ntilde;a suma, en t&eacute;rminos relativos, de deuda com&uacute;n. Tambi&eacute;n existe un Banco Central Europeo que, a d&iacute;a de hoy, es la &uacute;nica instituci&oacute;n federalizada).
    </p><p class="article-text">
        Pero, tras la gesta de Hamilton, el pa&iacute;s denominado Estados Unidos permanec&iacute;a a&uacute;n poco unido. Lo demostr&oacute; la guerra civil (1861-1865), causada por la secesi&oacute;n de los estados sure&ntilde;os, agr&iacute;colas y esclavistas. La elecci&oacute;n como presidente de Abraham Lincoln, norte&ntilde;o, antiesclavista y favorable a la industria, caus&oacute; la ruptura.
    </p><p class="article-text">
        El norte unionista gan&oacute; la guerra, pero la unidad s&oacute;lo pudo consolidarse porque Lincoln, en 1861, hab&iacute;a creado (con grandes dificultades legales) el primer impuesto federal sobre la renta, &ldquo;a pagar por cada persona residente en Estados Unidos&rdquo;. Hasta entonces, el gobierno central se financiaba con los aranceles portuarios y algunas tasas sobre el consumo.
    </p><p class="article-text">
        (La burocracia central de la Uni&oacute;n Europea se financia fundamentalmente, como los Estados Unidos previos a la secesi&oacute;n y la guerra, a trav&eacute;s del IVA, un impuesto sobre el consumo que recaudan los pa&iacute;ses miembros).
    </p><p class="article-text">
        De una forma instintiva, los ciudadanos sabemos qui&eacute;n nos manda y a qui&eacute;n debemos exigir responsabilidades: es quien nos cobra el impuesto sobre la renta. Eso ha quedado muy claro tras los recientes accidentes ferroviarios. Incluso las quejas m&aacute;s chuscas, las de &ldquo;se lo gastan en putas en lugar de mantener las v&iacute;as&rdquo; (he hecho un c&aacute;lculo somero y la frase no puede ser completamente cierta: har&iacute;an falta 350.000 prostitutas, a raz&oacute;n de un mill&oacute;n de euros anuales, para fundir la recaudaci&oacute;n fiscal espa&ntilde;ola), suponen un reconocimiento de poder.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;nica v&iacute;a para iniciar la federalizaci&oacute;n europea y crear servicios comunes eficientes, como un sistema defensivo lo bastante disuasorio frente a los imperios agresivos, es la creaci&oacute;n de un tramo del IRPF europeo: dinero que &ldquo;Bruselas&rdquo; sacar&iacute;a de nuestro bolsillo sin intermediarios.
    </p><p class="article-text">
        Los mecanismos fiscales directos funcionan de maravilla. Quien paga, manda, aunque no siempre lo parezca, y la ciudadan&iacute;a de la Uni&oacute;n empezar&iacute;a a reclamar a &ldquo;Bruselas&rdquo;, incluyendo su ap&eacute;ndice parlamentario, eficacia, transparencia y, sobre todo, democracia.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto alguien, en Mondo&ntilde;edo o en &Aacute;msterdam, se queje de que &ldquo;en Bruselas se gastan nuestro dinero en putas&rdquo;, estaremos al cabo de la calle.
    </p><p class="article-text">
        O la Uni&oacute;n Europea se federaliza, y r&aacute;pido, o nos vamos a hacer pu&ntilde;etas.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enric González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/irpf-europeo-union-europea-sea-realmente-union_129_12933380.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Jan 2026 21:22:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un IRPF europeo para que la Unión Europea sea realmente una unión]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[UE - Unión Europea,Impuestos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Europa, la hipocresía y la ofuscación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/europa-hipocresia-ofuscacion_129_12915388.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0b675a07-c96f-4de3-9c7e-a36c637b93d0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Europa, la hipocresía y la ofuscación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Quienes temen a Trump, o a Putin, o razonablemente a ambos, procuran no hacer nada. Cierran los ojitos, aprietan los puñitos y se escudan en sus principios: no al gasto militar, no al belicismo, vivan la paz y la democracia. Igual que en el pasado, creen que la propia indefensión disuadirán a los predadores</p></div><p class="article-text">
        Hacen falta siglos para que un imperio asimile su decadencia. Recu&eacute;rdese el periplo descendente de Espa&ntilde;a entre el XVII y el XX. En el caso de los pa&iacute;ses europeos, cuya antigua hegemon&iacute;a mundial colaps&oacute; en un doble suicidio colectivo (1914-1918 y 1939-1945), la decadencia ha dejado dos rasgos caracter&iacute;sticos: la hipocres&iacute;a y la ofuscaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Vamos con la hipocres&iacute;a. Hace un par de semanas, la jefa de la diplomacia europea, la estonia Kaja Kallas, reaccion&oacute; al secuestro de Nicol&aacute;s Maduro y su esposa con una frase esperable: &ldquo;Bajo cualquier circunstancia, los principios de la legalidad internacional y la Carta de las Naciones Unidas deben ser respetados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, a&ntilde;adi&oacute; que desde Bruselas los acontecimientos eran &ldquo;seguidos con atenci&oacute;n&rdquo;. Esa es una especialidad europea: la atenci&oacute;n como sustituta de la acci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Legalidad internacional? La Uni&oacute;n Europea no se obsesion&oacute; con ella cuando Bill Clinton aprob&oacute;, en 1993, las &ldquo;extraordinary renditions&rdquo;, es decir, el secuestro de ciudadanos (presuntos terroristas) en cualquier lugar del mundo y su traslado a un tercer pa&iacute;s (Egipto y Libia, sobre todo), donde pod&iacute;an ser interrogados bajo tortura. Despu&eacute;s de los atentados del 11 de septiembre de 2001, George W. Bush hizo un uso intensivo de las &ldquo;extraordinary renditions&rdquo;. Como el objetivo consist&iacute;a en desarticular Al-Qaeda, la UE cooper&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        La OTAN estableci&oacute; pasillos a&eacute;reos (encubiertos) para los vuelos de los secuestrados, con el asentimiento de sus pa&iacute;ses miembros, mayormente europeos. Los servicios secretos italianos cooperaron con la CIA para secuestrar en Mil&aacute;n al egipcio Abu Omar. El Reino Unido ofreci&oacute; sus aeropuertos. Polonia acogi&oacute; secuestrados en la base militar de Stare Kiejkuty.
    </p><p class="article-text">
        Para qu&eacute; recordar el bombardeo de Serbia. Para qu&eacute; recordar el bombardeo de Libia (iniciado por aviones franceses, poco despu&eacute;s de que Gadafi financiara la campa&ntilde;a electoral de Nicolas Sarkozy).
    </p><p class="article-text">
        La hipocres&iacute;a, dir&aacute;n algunos, es parte de la diplomacia. Cierto. Pero no encaja con los alardes de &ldquo;superioridad moral&rdquo;, tan frecuentes entre los dirigentes europeos. Con la presunta superioridad moral, en este caso, se intenta disimular la inferioridad f&iacute;sica.
    </p><p class="article-text">
        Un monumento a la hipocres&iacute;a ha sido la actitud europea respecto a la OTAN a partir de 1991, cuando se disolvi&oacute; la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica y la alianza atl&aacute;ntica dej&oacute; de ser &uacute;til para Estados Unidos. Pese a ser conscientes de lo contrario, los dirigentes europeos simularon (y prometieron a los ciudadanos) que el paraguas defensivo iba a durar para siempre y, adem&aacute;s, seguir&iacute;a saliendo barat&iacute;simo. Ahora, cuando Donald Trump ha dejado las cosas claras, todo son caras de sorpresa.
    </p><p class="article-text">
        Vayamos con la ofuscaci&oacute;n. Que tiene causas hist&oacute;ricas y dign&iacute;simas ra&iacute;ces ideol&oacute;gicas, pero no deja de ser ofuscaci&oacute;n. Y viene de antiguo. En 1933, por ejemplo, el Partido Laborista brit&aacute;nico patrocin&oacute; una huelga general destinada a forzar el desarme del pa&iacute;s. Y el sindicato de estudiantes de Oxford proclam&oacute; su rotunda negativa a combatir. Era comprensible. El Reino Unido estaba traumatizado por la carnicer&iacute;a de la Primera Guerra Mundial. Todos quer&iacute;an la paz. Pero Adolf Hitler se hab&iacute;a hecho con el poder en Alemania, y su libro &ldquo;Mein Kampf&rdquo; no dejaba dudas sobre sus intenciones.
    </p><p class="article-text">
        Una parte considerable de la &eacute;lite conservadora europea admiraba en esa &eacute;poca a Benito Mussolini (&ldquo;el m&aacute;ximo legislador entre los hombres&rdquo;, seg&uacute;n Winston Churchill) y a Adolf Hitler. Tambi&eacute;n ahora hay, por distintas razones, admiradores de Donald Trump o Vladimir Putin. Otra parte de la &eacute;lite tem&iacute;a a los nuevos dictadores del continente, pero preconizaba el apaciguamiento o directamente el desarme. Ofuscaci&oacute;n generalizada.
    </p><p class="article-text">
        Hoy en Europa conviven, como entonces, quienes aplauden a Trump y quienes le temen. Cabe suponer que organizaciones trumpistas como Vox desplegar&iacute;an tambi&eacute;n en la calle, si pudieran, a los nuevos &ldquo;camisas pardas&rdquo; (lo que en Estados Unidos llaman ICE) para eliminar a los inmigrantes y amedrentar al resto. Los trumpistas, incluyendo esos que reclaman a Trump que olvide la soberan&iacute;a espa&ntilde;ola y secuestre a Pedro S&aacute;nchez, son precisamente quienes califican a los dem&aacute;s de &ldquo;felones&rdquo; y &ldquo;vendepatrias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Quienes temen a Trump, o a Putin, o razonablemente a ambos, procuran no hacer nada. Cierran los ojitos, aprietan los pu&ntilde;itos y se escudan en sus principios: no al gasto militar, no al belicismo, vivan la paz y la democracia. Igual que en el pasado, creen que la propia indefensi&oacute;n (y los comunicados, y la atenci&oacute;n al seguir los acontecimientos) disuadir&aacute;n a los predadores. Ofuscaci&oacute;n.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enric González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/europa-hipocresia-ofuscacion_129_12915388.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Jan 2026 21:49:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Europa, la hipocresía y la ofuscación]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La resistible ascensión del emperador Donald Ui]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/resistible-ascension-emperador-donald-ui_129_12898174.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/57c05942-c901-4d71-a637-fcf1a2b3a753_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La resistible ascensión del emperador Donald Ui"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una mitad de Estados Unidos odia desde siempre a Trump. En la otra mitad, la trumpista, con muy variados grados de adhesión al líder, empiezan a abrirse grietas. Hay senadores rebeldes, pocos de momento. Hay cuadros del Partido Republicano que sienten vértigo. Hay votantes desencantados</p><p class="subtitle">Cómo Trump ha convertido el ICE en su milicia particular: “Es lo más parecido a las SA del régimen nazi”
</p></div><p class="article-text">
        Estamos ante la caricatura de una caricatura: Donald Trump no se parece tanto a Adolf Hitler como al mafioso de &ldquo;La resistible ascensi&oacute;n de Arturo Ui&rdquo;, la obra con la que Bertold Brecht diseccion&oacute;, entre la s&aacute;tira (el primer objetivo de Ui consiste en monopolizar el mercado de la coliflor) y la tragedia, el acceso al poder del dictador nazi.
    </p><p class="article-text">
        Brecht escribi&oacute; su c&eacute;lebre pieza en 1941, cuando el ej&eacute;rcito de Hitler invad&iacute;a de forma arrolladora la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica y parec&iacute;a destinado a dominar el mundo, con la excepci&oacute;n de las Am&eacute;ricas. Pero Brecht no se centr&oacute; en eso, sino en c&oacute;mo la corrupci&oacute;n y el miedo pueden dejar una sociedad entera, la alemana, a los pies de un dictador sin escr&uacute;pulos.
    </p><p class="article-text">
        Y en eso, deslumbrados por la delirante arrogancia de la pol&iacute;tica exterior de Trump, no estamos fij&aacute;ndonos demasiado.
    </p><p class="article-text">
        Donald Trump tiene planes a largo plazo. El control remoto del petr&oacute;leo venezolano, la voluntad de anexi&oacute;n (&ldquo;por las buenas o por las malas&rdquo;) de Groenlandia, un territorio perteneciente a uno de los m&aacute;s fieles aliados de Washington (desde 1801) y, en general, el establecimiento de un sistema de relaciones internacionales &ldquo;realista&rdquo;, o sea, basado en la fuerza, implica tiempo y dinero.
    </p><p class="article-text">
        Y que haya tiempo y dinero no depende de Trump, sino de los ciudadanos estadounidenses.
    </p><p class="article-text">
        En noviembre se celebrar&aacute;n elecciones parlamentarias y se renovar&aacute; parcialmente el Congreso. Trump es impopular. Lo sabe &eacute;l y lo sabe el Partido Republicano. Puede sufrir una derrota y perder su actual mayor&iacute;a absoluta en ambas c&aacute;maras. Ya sabemos que Trump asume mal los fracasos: su primer mandato presidencial acab&oacute; con un asalto violento al Capitolio de Washington.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; har&aacute; si el Congreso deja de validar sus decisiones? Eso est&aacute; por ver. Tambi&eacute;n est&aacute; por ver si el trumpismo ser&aacute; capaz de prolongarse m&aacute;s all&aacute; de la presidencia de Trump, algo que a veces damos por descontado con demasiada facilidad.
    </p><p class="article-text">
        Habr&aacute; quien piense que Trump asumir&aacute; poderes dictatoriales y seguir&aacute; su camino. No es descartable. Pero resultar&iacute;a complicado.
    </p><p class="article-text">
        En &ldquo;La resistible ascensi&oacute;n de Arturo Ui&rdquo;, Brecht describe c&oacute;mo el mafioso Ui, caricatura de Hitler, se gana al empresariado mediante la corrupci&oacute;n, al sindicalismo mediante el miedo y a la gente mediante la demagogia. Brecht habla de Alemania. Y conviene recordar que Alemania no se parece en nada a Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        Dentro de la lista casi infinita de diferencias, destaca una, b&aacute;sica y fundacional. Alemania se unific&oacute; en 1870 no como estado, sino como imperio, en torno al poder prusiano, y su organizaci&oacute;n pol&iacute;tica y social se caracteriza hist&oacute;ricamente por el orden jer&aacute;rquico, la disciplina cotidiana y la confianza en quien manda.
    </p><p class="article-text">
        Estados Unidos, por el contrario, naci&oacute; como proyecto b&eacute;lico (eso es la Declaraci&oacute;n de Independencia) opuesto al imperialismo brit&aacute;nico y, sobre todo, como una asociaci&oacute;n de ciudadanos recelosos frente al poder. De ah&iacute; la cultura de las armas: en su origen, y hasta cierto punto a&uacute;n hoy, se supone que el ciudadano debe estar armado para protegerse ante cualquier abuso del gobierno federal.
    </p><p class="article-text">
        Los m&aacute;s feroces partidarios de la posesi&oacute;n de armas han venido componiendo, precisamente, la base electoral de Trump.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; para el destino inmediato del mundo lo m&aacute;s relevante no haya ocurrido en Venezuela, o pueda ocurrir en Groenlandia, sino en las calles de Estados Unidos. El <a href="https://www.eldiario.es/internacional/trump-convertido-agencia-antinmigracion-milicia-particular_1_12894548.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">despliegue armado del ICE</a> (Immigration and Customs Enforcement), un servicio federal, atenta directamente contra los instintos m&aacute;s primarios del trumpismo, adem&aacute;s de vulnerar los principios m&aacute;s b&aacute;sicos de la civilizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Al neoconservadurismo estadounidense, por llamarlo de alguna forma, no ha de desagradarle en absoluto que se persiga con violencia a los inmigrantes, a los extranjeros o, ya puestos, a los &ldquo;izquierdistas trastornados&rdquo;, como llama la Casa Blanca a sus v&iacute;ctimas con pasaporte estadounidense (incluso si se trata de mujeres blancas, con hijos rubios y viudas de un veterano de guerra). Sin embargo, que una agencia federal patrulle las calles con tanta arrogancia como mala preparaci&oacute;n toca un nervio del trumpismo.
    </p><p class="article-text">
        Los estadounidenses llevan a&ntilde;os siendo azuzados hacia el enfrentamiento interno e incluso hacia la guerra civil. Las redes sociales, en manos de oligarcas entregados a Trump, han hecho todo lo posible por difundir el odio al vecino. En mi opini&oacute;n, resulta m&aacute;s veros&iacute;mil (aunque improbable) un violento conflicto entre estadounidenses que la implantaci&oacute;n de una dictadura. Es decir, lo contrario a lo ocurrido en Alemania hace casi un siglo.
    </p><p class="article-text">
        Una mitad de Estados Unidos odia desde siempre a Trump. En la otra mitad, la trumpista, con muy variados grados de adhesi&oacute;n al l&iacute;der, empiezan a abrirse grietas. Hay senadores rebeldes, pocos de momento. Hay cuadros del Partido Republicano que sienten v&eacute;rtigo. Hay votantes desencantados.
    </p><p class="article-text">
        No ser&aacute; la Uni&oacute;n Europea con un comunicado, ni siquiera China con su inquietante silencio, quien restablezca un m&iacute;nimo de sensatez en las relaciones internacionales. Eso est&aacute; en manos de un granjero de Iowa con un arsenal en el granero, un desprecio profundo por lo que ocurre en Washington y un absoluto desinter&eacute;s por eso que llamamos orden mundial.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enric González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/resistible-ascension-emperador-donald-ui_129_12898174.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Jan 2026 21:45:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La resistible ascensión del emperador Donald Ui]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ley de la fuerza y las potencias impotentes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ley-fuerza-potencias-impotentes_129_12883494.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0419399e-e523-4767-b5f0-c1b86838ec5a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x516y241.jpg" width="1200" height="675" alt="La ley de la fuerza y las potencias impotentes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Unión Europea y un puñadito de países tan civilizados como impotentes se han quedado solos invocando el derecho internacional. En el mundo no rige otra ley que la fuerza, como saben muy bien Donald Trump y Vladímir Putin</p></div><p class="article-text">
        Donald Trump puede ser acusado de muchas cosas, y muy graves. Pero no de dinamitar un derecho internacional que, hist&oacute;ricamente, las grandes potencias han ignorado siempre que les ha convenido. De hecho, lo que llamamos derecho internacional nunca ha sido m&aacute;s que una concesi&oacute;n de los m&aacute;s fuertes y, secundariamente, un recurso optativo al que los m&aacute;s fuertes han recurrido cuando les ha resultado f&aacute;cil y conveniente.
    </p><p class="article-text">
        Estados Unidos cont&oacute; con el aval de la ONU para invadir Kuwait en 1991. En 2003 no lo obtuvo para invadir Irak, y la guerra (acompa&ntilde;ada por la gran patra&ntilde;a de las armas de destrucci&oacute;n masiva, en la que cooperaron Tony Blair y Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar) ocurri&oacute; de todas formas. La Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica apel&oacute; al Pacto de Varsovia para justificar la invasi&oacute;n de varios pa&iacute;ses europeos de su &oacute;rbita (Hungr&iacute;a en 1956, Checoslovaquia en 1968), pero en 1979 invadi&oacute; Afganist&aacute;n simplemente porque lo crey&oacute; apropiado.
    </p><p class="article-text">
        Durante la guerra fr&iacute;a, Estados Unidos y la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica (y en menor medida la Rep&uacute;blica Popular China) batallaron por delegaci&oacute;n en Asia (Corea, Vietnam o Camboya), &Aacute;frica (no hay aqu&iacute; espacio para detallar los conflictos patrocinados por unos y otros) e Iberoam&eacute;rica. Baste citar los golpes de Estado en Chile (1973) y Argentina (1976), dirigidos desde Washington, o la invasi&oacute;n en 1983 de la peque&ntilde;a isla de Granada, ordenada por Ronald Reagan.
    </p><p class="article-text">
        Pero ya antes de la guerra fr&iacute;a la doctrina Monroe (Am&eacute;rica para los americanos, bajo el sobreentendido de que Am&eacute;rica, la de todos, es para los americanos de Estados Unidos) hab&iacute;a sido invocada para decenas de intervenciones militares en Iberoam&eacute;rica: Panam&aacute;, Rep&uacute;blica Dominicana, Colombia, Honduras&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y terminada la guerra fr&iacute;a? Lo mismo. El 3 de enero de 1990, hace exactamente 36 a&ntilde;os, George Bush padre lanz&oacute; la invasi&oacute;n de Panam&aacute; y secuestr&oacute; al dictador Manuel Noriega, que hab&iacute;a sido agente encubierto de la CIA cuando el mismo Bush padre dirig&iacute;a la agencia. En 1998, Bill Clinton mand&oacute; bombardear Sud&aacute;n sin otro motivo aparente que distraer la atenci&oacute;n de los estadounidenses en pleno esc&aacute;ndalo Lewinsky.
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; han venido funcionando el derecho internacional y la llamada multilateralidad. No hace falta que hablemos del genocidio que Israel inflige a los palestinos, con el apoyo de Estados Unidos y la aquiescencia de varios pa&iacute;ses europeos, empezando por Alemania. Ah&iacute;, en la cuesti&oacute;n palestina, las potencias impotentes (la Uni&oacute;n Europea es el ejemplo m&aacute;s claro) no s&oacute;lo invocan el derecho internacional. Tambi&eacute;n insisten en la fantasmagor&iacute;a de &ldquo;la soluci&oacute;n de dos Estados&rdquo;, algo ya imposible porque Israel se ha comido todo el territorio disponible.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;nica diferencia con el pasado es la desfachatez. Hasta hace poco, la simple menci&oacute;n de una deportaci&oacute;n masiva retrotra&iacute;a a episodios muy oscuros de la historia humana: el genocidio de los nativos en Norteam&eacute;rica, el comercio de esclavos, el genocidio armenio a manos de los turcos o las atrocidades cometidas por Josif Stalin contra su propia poblaci&oacute;n, por citar algunos ejemplos.
    </p><p class="article-text">
        Ahora se ganan elecciones con la promesa (o la ejecuci&oacute;n) de deportaciones masivas de inmigrantes. O de nativos, como en el caso de Palestina.
    </p><p class="article-text">
        La Uni&oacute;n Europea y un pu&ntilde;adito de pa&iacute;ses tan civilizados como impotentes se han quedado solos invocando el derecho internacional. En el mundo no rige otra ley que la fuerza, como saben muy bien Donald Trump y Vlad&iacute;mir Putin. Ya puestos en el sarcasmo, el pr&oacute;ximo Premio Nobel de la Paz deber&iacute;a ser entregado, <em>ex aequo</em>, a los dos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enric González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ley-fuerza-potencias-impotentes_129_12883494.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Jan 2026 15:36:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La ley de la fuerza y las potencias impotentes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Venezuela,Vladímir Putin]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Al poder no le importa el amor, prefiere el matrimonio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/no-le-importa-amor-prefiere-matrimonio_1_12852054.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8378d553-526d-4fa4-b612-b443e483c634_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Al poder no le importa el amor, prefiere el matrimonio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Consideraciones de tipo moral, pero sobre todo razones económicas, de patrimonio y hereditarias han hecho que el sistema nos prefiera en parejas y con papeles. Pero no siempre ha sido así. ¿Qué dice de nosotros la historia del matrimonio?</p><p class="subtitle">Este artículo fue publicado en el número 48 de la revista impresa de elDiario.es de junio de 2025. Si quieres apoyar un periodismo comprometido y honesto, hazte socio y recibe en casa la revista completa 'El poder del amor moderno'</p></div><p class="article-text">
        En otras p&aacute;ginas de esta revista se habla de amor, sentimientos y emociones. Aqu&iacute; hablaremos de matrimonios. Es decir, de pol&iacute;tica. Y de por qu&eacute; el sistema, cualquier sistema, a lo largo de la historia y ahora mismo, favorece a las parejas unidas por alguna forma de contrato.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hasta finales del siglo XVIII, la mayor&iacute;a de las sociedades en todo el mundo consideraban el matrimonio una instituci&oacute;n pol&iacute;tica y social demasiado importante como para dejarla en manos de las apetencias de dos individuos&rdquo;, dice Stephanie Coontz en su &lsquo;Marriage, a History&rsquo;, no traducida a&uacute;n, creo, al espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Hasta finales del siglo XVIII? No, hasta hoy mismo. Stephanie Coontz se refiere a la irrupci&oacute;n del amor y de la gratificaci&oacute;n sexual como motivos para contraer matrimonio. Efectivamente, la Edad de la Raz&oacute;n y de los derechos individuales altera la sociedad y, con ella, la instituci&oacute;n matrimonial. Pero la pareja estable y legalizada (y los hijos que suele acarrear consigo, eso que llamamos familia) sigue siendo considerada la c&eacute;lula b&aacute;sica de la organizaci&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        Tendemos a pensar, cuando dejamos los sentimentalismos al margen, que el matrimonio es un mecanismo ideado por los humanos para canalizar los apetitos sexuales y facilitar la crianza y educaci&oacute;n de los cachorros de la especie. En parte, es cierto. Pero contempl&eacute;moslo desde otra perspectiva. El antrop&oacute;logo brit&aacute;nico Edmund Leach lo ve como un regulador de la propiedad, como el conjunto de leyes y costumbres que permiten que la riqueza y el prestigio social se perpet&uacute;en de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Si viajamos al principio de la historia humana comprobamos que el matrimonio, en efecto, serv&iacute;a para crear, acumular y perpetuar riqueza y poder. En las antiguas sociedades, superada la etapa tribal y n&oacute;mada, solo se casaba la gente importante y lo hac&iacute;a con fines pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos: unir dinast&iacute;as, forjar alianzas, ensamblar territorios. Las personas de a pie se limitaban a juntarse, sin ceremonias ni aspavientos, sin promesas de amor eterno ni compromisos de fidelidad. No eran todav&iacute;a c&eacute;lulas b&aacute;sicas de nada, porque, dada su carencia de patrimonio, se consideraban irrelevantes.
    </p><p class="article-text">
        (Una advertencia obvia: en este texto no se contemplar&aacute;n instituciones sociales como la poligamia patriarcal entre los musulmanes o los mormones ni los miles de f&oacute;rmulas distintas y altamente imaginativas con que se arreglan las sociedades tribales a&uacute;n existentes).
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; desde el principio de la civilizaci&oacute;n humana se juntaba la gente en parejas? Olviden el sexo, para el que nunca han hecho falta emparejamientos estables. La teor&iacute;a que podr&iacute;amos denominar &ldquo;machista&rdquo; dice que la mujer buscaba unirse a un hombre por necesidad de protecci&oacute;n en un ambiente hostil. Otra teor&iacute;a, de tendencia opuesta, afirma que el hombre, v&aacute;lido como cazador y poco m&aacute;s, necesitaba la &ldquo;tecnolog&iacute;a&rdquo; (en alimentaci&oacute;n, en curtido de pieles, en los balbuceos de la agricultura, en crianza) que pose&iacute;an las mujeres, y por tanto buscaba la compa&ntilde;&iacute;a femenina estable. Seg&uacute;n esa idea, con el tiempo el hombre transform&oacute; el matrimonio en instrumento de opresi&oacute;n para adue&ntilde;arse de toda la aportaci&oacute;n femenina.
    </p><p class="article-text">
        Una tercera teor&iacute;a, que no parece insensata, apunta a que el matrimonio neol&iacute;tico se establec&iacute;a realmente entre hombres. &iquest;Qu&eacute; quiere decir eso? Que el novio se &ldquo;casaba&rdquo; con su suegro y sus cu&ntilde;ados a trav&eacute;s de la novia, convertida en &ldquo;contrato&rdquo; de carne y hueso, para integrarse en un clan. Esa es la tesis del antrop&oacute;logo estructuralista Claude Levi-Strauss.
    </p><p class="article-text">
        La c&eacute;lebre Atenas de los fil&oacute;sofos no era muy partidaria del matrimonio, considerado un engorro, un obst&aacute;culo para la cohesi&oacute;n social. Arist&oacute;teles pensaba que el ciudadano deb&iacute;a fidelidad a la Polis, no a su mujer o a su familia. Plat&oacute;n lleg&oacute; a sugerir la abolici&oacute;n de la familia. En general, entre los antiguos griegos se valoraba positivamente la pareja homosexual entre un hombre mayor y un muchacho: se consideraba una buena f&oacute;rmula educativa. Y tambi&eacute;n militar. El famoso Batall&oacute;n Sagrado de Tebas, de gran efectividad b&eacute;lica, estaba compuesto por 150 parejas homosexuales.
    </p><p class="article-text">
        Los romanos, siempre m&aacute;s pr&aacute;cticos que nadie, dejaron el matrimonio de las clases populares en manos de cada uno: las parejas pod&iacute;an unirse o separarse mediante una simple declaraci&oacute;n privada. Ese no era el caso, por supuesto, en las familias importantes. El Derecho romano, cuya influencia llega hasta hoy, formaliza la relaci&oacute;n, no solo fon&eacute;tica, entre &ldquo;matrimonio&rdquo; y &ldquo;patrimonio&rdquo;: volvemos al concepto de la pareja como mecanismo de transmisi&oacute;n de riqueza y prestigio.
    </p><p class="article-text">
        La irrupci&oacute;n del cristianismo convirti&oacute; el matrimonio, por un tiempo, en una especie de mal menor que idealmente deber&iacute;a evitarse. El cristianismo de los primeros tiempos pensaba que el fin del mundo estaba pr&oacute;ximo, que era fundamental prepararse para el juicio divino y que, en tales circunstancias, la mujer (o el hombre) y los hijos supon&iacute;an una distracci&oacute;n inconveniente. El papa Gregorio Magno (540-604) afirma que &ldquo;la uni&oacute;n conyugal no puede darse sin placer carnal, y ese placer bajo ninguna circunstancia carece de culpa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El cristianismo primigenio hizo, parad&oacute;jicamente, menos &eacute;nfasis en la promoci&oacute;n del matrimonio que en la prohibici&oacute;n estricta del divorcio (admitido tanto en la sociedad jud&iacute;a como en la romana): &ldquo;Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre&rdquo;, se dice en el Evangelio de Marcos. La poligamia qued&oacute; tambi&eacute;n muy prohibida.
    </p><p class="article-text">
        Dijera lo que dijera el papa Gregorio, la poblaci&oacute;n de la alta edad media sigui&oacute; por supuesto uni&eacute;ndose en parejas. Incluyendo a los sacerdotes. En 742, el papa Zacar&iacute;as tuvo que prohibir la celebraci&oacute;n de la Eucarist&iacute;a a los cl&eacute;rigos que cometieran adulterio y bigamia; los que contaban con parejas estables (casi todos) pod&iacute;an seguir con lo suyo. El celibato sacerdotal no se impuso hasta mucho despu&eacute;s, en el siglo XII.
    </p><p class="article-text">
        En la Edad Media, el matrimonio o la simple pareja constitu&iacute;an una necesidad econ&oacute;mica de primer orden. Se trataba de una sociedad fundamentalmente agraria. El se&ntilde;or feudal, laico o eclesi&aacute;stico, ten&iacute;a inter&eacute;s en la divisi&oacute;n dom&eacute;stica del trabajo entre hombre y mujer. Uno produc&iacute;a, la otra manipulaba y comercializaba.
    </p><p class="article-text">
        El se&ntilde;or tambi&eacute;n ten&iacute;a inter&eacute;s en que los matrimonios se realizaran dentro de su propia comunidad feudal, para evitar la emigraci&oacute;n de personas j&oacute;venes a otros feudos. Y ten&iacute;a much&iacute;simo inter&eacute;s en que los hijos se mantuvieran sometidos al orden jer&aacute;rquico y obedecieran a sus padres, que a su vez obedec&iacute;an al terrateniente. En el siglo XIV, los se&ntilde;ores feudales alemanes, con la amenaza de la multa o la c&aacute;rcel, pod&iacute;an imponer el matrimonio a los hombres mayores de 18 y a las mujeres mayores de 14. Y pod&iacute;an tambi&eacute;n cobrar un impuesto especial a las mujeres que tuvieran vida sexual sin casarse: constitu&iacute;an una distorsi&oacute;n en la jerarqu&iacute;a de una sociedad hecha a medida de la aristocracia y la iglesia. La pareja oficializada y con hijos ofrec&iacute;a bastantes garant&iacute;as de obediencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay quien se queja de la laxa moralidad contempor&aacute;nea, pero en la Inglaterra de los siglos XIII y XIV uno de cada dos ni&ntilde;os nac&iacute;a fuera del matrimonio.
    </p><p class="article-text">
        El gran fen&oacute;meno del siglo XIV en Europa (el continente del que nos ocupamos por ahora) fue la peste negra: m&aacute;s de 100 millones de muertos, quiz&aacute; hasta 200, lo que supon&iacute;a al menos la mitad de la poblaci&oacute;n continental. El desastre demogr&aacute;fico encareci&oacute; una mano de obra muy escasa, lo cual tuvo como efecto secundario un incremento en el valor patrimonial del matrimonio: floreci&oacute; la artesan&iacute;a y las parejas empezaron a interesarse en acumular alg&uacute;n capital antes del casamiento, normalmente mediante el trabajo, tanto ellos como ellas, en el servicio dom&eacute;stico de las clases altas. Ahorrar para montar un comercio o un taller llevaba alg&uacute;n tiempo. Eso retras&oacute; hasta los 27 a&ntilde;os, en promedio, la edad en que se establec&iacute;a un hogar conjunto.
    </p><p class="article-text">
        Y en esto lleg&oacute; la reforma protestante. En 1517, Mart&iacute;n Lutero expuso sus tesis cr&iacute;ticas con el papado. El movimiento religioso se extendi&oacute; con rapidez, glorificando el matrimonio (tambi&eacute;n entre los curas y las monjas) y el enriquecimiento (como se&ntilde;al de benevolencia divina hacia quien se hac&iacute;a rico). Mientras Roma insist&iacute;a en la supremac&iacute;a del celibato, Lutero proclamaba que el matrimonio era el estado natural del ser humano. &ldquo;Hasta los &aacute;rboles se casan, incluso hay matrimonio entre las piedras y las rocas&rdquo;, escribi&oacute; Lutero en un arrebato l&iacute;rico.
    </p><p class="article-text">
        El protestantismo coincidi&oacute; con un progresivo auge del individualismo. El pronombre &ldquo;yo&rdquo; empez&oacute; a predominar. Las familias y las comunidades perdieron influencia a la hora de decidir qui&eacute;n se casaba con qui&eacute;n. Y las nuevas condiciones econ&oacute;micas favorecieron la aparici&oacute;n de gentes &ldquo;sin due&ntilde;o&rdquo; (ese era el t&eacute;rmino usado en Francia y Alemania): emigrantes, mercenarios, vagabundos&hellip; Muchas ciudades europeas prohibieron la residencia a las mujeres solas, a no ser que se emplearan en el servicio dom&eacute;stico. Los hombres solos eran vistos como una amenaza sobre el orden p&uacute;blico. La opci&oacute;n de la soledad aut&oacute;noma se consideraba subversiva.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto afectaba casi exclusivamente a lo que luego se denomin&oacute; proletariado. Las clases pudientes (que, por pudientes, pod&iacute;an permitirse ciertas dosis de libertinaje) segu&iacute;an concentradas en el matrimonio-empresa. Va un ejemplo. Thomas Pepys estaba casado con una hermana del famoso escritor ingl&eacute;s Samuel Pepys (1633-1703). Cuando ella muri&oacute;, Thomas pidi&oacute; a Samuel que le ayudara a buscar una nueva esposa, &ldquo;viuda, sin hijos pero con una buena renta, abstemia, trabajadora y taca&ntilde;a&rdquo;. No lo dec&iacute;a en broma. Era el sentido com&uacute;n imperante en la &eacute;poca.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo se mezcl&oacute; el amor en todo esto? Siempre hubo enamoramientos, pero sol&iacute;an considerarse tonter&iacute;as juveniles o episodios pasajeros. La literatura medieval est&aacute; llena de amores imposibles (recu&eacute;rdese la Dulcinea del Quijote, parodia de las novelas de caballer&iacute;as) y de adulterios. La literatura de la edad moderna tiende a asociar el gran amor con la tragedia: piensen en Romeo y Julieta o en Otelo y Desd&eacute;mona, en las obras de William Shakespeare.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, a finales del siglo XVIII, el individualismo y la Ilustraci&oacute;n generan un anhelo novedoso, &ldquo;la b&uacute;squeda de la felicidad&rdquo;, incluido por Thomas Jefferson en la Declaraci&oacute;n de Independencia de las colonias americanas (1776). Seg&uacute;n el historiador Jeffrey Watt, el matrimonio dej&oacute; de ser un instrumento econ&oacute;mico, un arreglo para facilitar la vida o un sacramento: &ldquo;El amor se convirti&oacute; en el criterio esencial para elegir c&oacute;nyuge&rdquo;. El absolutismo entraba en proceso de desaparici&oacute;n. En 1789, la Asamblea Nacional revolucionaria aprob&oacute; en Francia la Declaraci&oacute;n de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. En 1791, la intelectual feminista Olympe de Gouges (de verdadero nombre Marie Gouze) escribi&oacute; una Declaraci&oacute;n de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana.
    </p><p class="article-text">
        Olympe de Gouges despreciaba personalmente la instituci&oacute;n matrimonial (&ldquo;tumba de la confianza y del amor&rdquo;, la llamaba). Desde un punto de vista pol&iacute;tico, sin embargo, conced&iacute;a al matrimonio una funci&oacute;n fundamental&iacute;sima. En el art&iacute;culo 3 de su Declaraci&oacute;n se dec&iacute;a: &ldquo;El principio de toda soberan&iacute;a reside esencialmente en la Naci&oacute;n, que no es m&aacute;s que la reuni&oacute;n de la Mujer y el Hombre: ning&uacute;n cuerpo, ning&uacute;n individuo, puede ejercer autoridad que no emane de ellos&rdquo;. Y ah&iacute; tenemos la pareja como fuente &uacute;ltima de la soberan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La feminista revolucionaria exig&iacute;a que las mujeres tuvieran el mismo protagonismo pol&iacute;tico que los hombres: &ldquo;Si la mujer puede subir al cadalso, tambi&eacute;n se le deber&iacute;a reconocer el derecho de subir a la tribuna&rdquo;. El gobierno de Maximilien Robespierre no se mostr&oacute; de acuerdo con uno de los dos enunciados. La conden&oacute; en 1793 por &ldquo;traicionar a su sexo&rdquo; y por pretender erigirse en &ldquo;hombre de Estado&rdquo;, la hizo subir al cadalso y la guillotin&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Y en estas lleg&oacute; el amor.
    </p><p class="article-text">
        Con el tr&aacute;nsito del siglo XVIII al siglo XIX, el matrimonio, siempre considerado como la c&eacute;lula b&aacute;sica de la sociedad, dej&oacute; de ser tan estable como sol&iacute;a. Hab&iacute;a irrumpido el amor. El soci&oacute;logo brit&aacute;nico Anthony Giddens, inspirador de la &ldquo;tercera v&iacute;a&rdquo; plasmada en Tony Blair, habla del &ldquo;car&aacute;cter intr&iacute;nsecamente subversivo del amor rom&aacute;ntico&rdquo;. En 1800 ya estaba legalizado en pa&iacute;ses como Francia, Prusia, Dinamarca o Suecia el divorcio por razones de incompatibilidad, es decir, por desamor. La pasi&oacute;n produc&iacute;a el matrimonio y la falta de pasi&oacute;n lo disolv&iacute;a. Para cualquier sistema pol&iacute;tico se trataba de un cambio alarmante.
    </p><p class="article-text">
        Hubo intentonas de contrarreforma casi en todas partes. Napole&oacute;n prohibi&oacute; que las mujeres casadas firmaran contratos o abrieran cuentas bancarias y, ante el riesgo de que, con la proliferaci&oacute;n del amor y el divorcio, se rompiera la ancestral cadena de transmisi&oacute;n patrimonial a trav&eacute;s del matrimonio, afirm&oacute; que &ldquo;la sociedad no tiene inter&eacute;s en que sean reconocidos los bastardos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A lo largo del siglo XIX, el esfuerzo de la pol&iacute;tica por mantener estable la instituci&oacute;n matrimonial (y evitar cualquier otro tipo de uni&oacute;n extraoficial) tuvo dos aspectos. Uno, el moral, perfectamente ejemplificado por la &eacute;poca victoriana: se insisti&oacute; en la pureza intr&iacute;nseca de la mujer y en su papel como reina del hogar. Otro, el patrimonial: en Europa y Estados Unidos, las leyes que reg&iacute;an las herencias fueron modificadas a favor del c&oacute;nyuge, en detrimento de los dem&aacute;s miembros de la familia. Ese cambio constituy&oacute; un eficaz mecanismo disuasorio contra los divorcios.
    </p><p class="article-text">
        Llegado el siglo XX, dos nuevos fen&oacute;menos hasta cierto punto ligados, el feminismo y la difusi&oacute;n de los m&eacute;todos anticonceptivos (muy elementales), reventaron las costuras sociales, es decir, matrimoniales. Los anticonceptivos permit&iacute;an poner en duda la castidad extramarital de las mujeres. El feminismo exig&iacute;a que la fidelidad o infidelidad de las mujeres se rigiera seg&uacute;n los mismos criterios que val&iacute;an para los hombres: se trataba de una cuesti&oacute;n personal que no deb&iacute;a tener consecuencias legales.
    </p><p class="article-text">
        Las dos guerras mundiales, en especial la segunda, desplazaron masivamente a la mujer desde el hogar hasta el puesto de trabajo. Mientras los hombres combat&iacute;an, sus esposas trabajaban, gestionaban las cuentas dom&eacute;sticas y se erig&iacute;an en &ldquo;cabeza de familia&rdquo;. En 1946, exist&iacute;a una unanimidad casi total entre los soci&oacute;logos: el matrimonio pod&iacute;a darse por finiquitado debido a la emancipaci&oacute;n femenina.
    </p><p class="article-text">
        Ocurri&oacute; justo lo contrario: en las siguientes d&eacute;cadas, el matrimonio convencional (el hombre en el trabajo, la mujer en casa y a cargo de los hijos) cobr&oacute; nuevas fuerzas y, muy importante, recobr&oacute; la estabilidad. El n&uacute;mero de divorcios descendi&oacute; con rapidez: en 1955 eran m&aacute;s o menos la mitad que en 1945 en todas las sociedades occidentales (nunca hablamos de Espa&ntilde;a porque gracias a monarqu&iacute;as y dictaduras permanec&iacute;a encadenada al pasado), y bajaban a&ntilde;o tras a&ntilde;o. El poder pol&iacute;tico no tuvo que hacer nada para restablecer el vigor de la pareja oficializada hasta la muerte. Fueron la prosperidad posb&eacute;lica y el aumento del poder adquisitivo de los salarios los que propiciaron que solo uno de los c&oacute;nyuges (el marido, salvo rar&iacute;simas excepciones) trabajara fuera de casa. El matrimonio se consider&oacute; definitivamente a salvo.
    </p><p class="article-text">
        Y entonces, con los movimientos de liberaci&oacute;n sexual de los 60 y la crisis econ&oacute;mica de los 70, entr&oacute; de nuevo en crisis. En 1980, uno de cada dos matrimonios estadounidenses acababa en divorcio. Y, m&aacute;s significativo, cada vez menos divorciados se casaban de nuevo. Las mujeres fueron perdiendo el miedo a ser &ldquo;madres solteras&rdquo;: en 1999, siguiendo con Estados Unidos, uno de cada tres ni&ntilde;os carec&iacute;a oficialmente de padre. Y hab&iacute;a tantas parejas con hijos que cohabitaban sin papeles como parejas con hijos formalmente casadas.
    </p><p class="article-text">
        Esta revoluci&oacute;n social indujo a los gobiernos a introducir nuevas medidas para favorecer el matrimonio por diversas v&iacute;as (fiscales, patrimoniales, etc&eacute;tera) y, &uacute;ltimamente, tambi&eacute;n hasta cierto punto a las parejas no casadas pero estables. Mientras las sociedades occidentales hab&iacute;an evolucionado paulatinamente, en Espa&ntilde;a las cosas llegaron de golpe.
    </p><p class="article-text">
        Tras el largo y muy desagradable par&eacute;ntesis de la dictadura franquista, en 1981 se legaliz&oacute; por fin el divorcio. Poco antes, en 1978, se hab&iacute;a instaurado el actual Impuesto sobre la Renta de las Personas F&iacute;sicas (IRPF), que a trav&eacute;s de mecanismos como la declaraci&oacute;n conjunta y la reducci&oacute;n de las bases imponibles para los matrimonios con hijos trata de favorecer la unidad conyugal, a&uacute;n vista como &ldquo;c&eacute;lula b&aacute;sica&rdquo; de la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        El sistema pol&iacute;tico, o el poder si prefieren llamarlo as&iacute;, sigue apostando por el matrimonio. Hay muchas razones para ello. Las &ldquo;econom&iacute;as de escala&rdquo; cuando ambos c&oacute;nyuges trabajan (gastos como los de vivienda y alimentaci&oacute;n suelen ser compartidos) y la &ldquo;seguridad econ&oacute;mica&rdquo; (se supone que un c&oacute;nyuge ayudar&aacute; al otro si pierde el trabajo o enferma) destacan entre las razones &ldquo;pr&aacute;cticas&rdquo;. A ellas se a&ntilde;aden consideraciones de tipo moral. Una, la referente a la manida &ldquo;c&eacute;lula b&aacute;sica&rdquo; que aporta estabilidad a la sociedad. Otra, la idea de que los hijos se benefician de la estabilidad matrimonial, tanto en lo relacionado con la crianza y la educaci&oacute;n como (y volvemos a lo mismo) en lo relacionado con las herencias y las transmisiones de patrimonio.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, la moral cambia con los tiempos. En Espa&ntilde;a y en casi todos los pa&iacute;ses donde se ha legalizado el matrimonio homosexual, ambos c&oacute;nyuges, sean hombres o mujeres, tienen derecho a ventajas fiscales muy similares a las aplicadas sobre los matrimonios heterosexuales. El mensaje del sistema pol&iacute;tico es claro: hagan lo que quieran con su sexualidad, pero firmen papeles y c&aacute;sense.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enric González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/no-le-importa-amor-prefiere-matrimonio_1_12852054.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 01 Jan 2026 19:23:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Al poder no le importa el amor, prefiere el matrimonio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Matrimonio,Sexualidad,Relaciones,Amor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un país sin rumbo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/pais-rumbo_129_12872931.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8777b6ce-1b4a-41de-8919-e2e0543f7732_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un país sin rumbo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Dudo que ahora, con el PP atado a Vox (eso dicen tanto los sondeos como sucesivos resultados electorales), sea posible algún tipo de pacto de Estado</p></div><p class="article-text">
        Hubo una &eacute;poca muy parecida a la presente. Eran distintos el contexto y los protagonistas, evidentemente, porque era otra &eacute;poca. Pero entre 1993 y 1996, la &uacute;ltima legislatura de Felipe Gonz&aacute;lez, imper&oacute; lo que llam&aacute;bamos &ldquo;crispaci&oacute;n&rdquo;, porque a&uacute;n no se nos hab&iacute;a ocurrido lo de la &ldquo;polarizaci&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Muchos de los que ahora elogian a Gonz&aacute;lez como gran estadista le llamaban &ldquo;dictador&rdquo; y cosas mucho peores. Se cre&oacute; una Asociaci&oacute;n de Periodistas y Escritores Independientes, que Juan Luis Cebri&aacute;n denomin&oacute; &ldquo;sindicato del crimen&rdquo;, con el objetivo de derribar a Felipe Gonz&aacute;lez por cualquier medio.
    </p><p class="article-text">
        Fueron tres a&ntilde;os turbulentos. El director de la Guardia Civil, Luis Rold&aacute;n, result&oacute; un ladr&oacute;n y se fug&oacute; de Espa&ntilde;a. El Ministerio del Interior al completo rezumaba corrupci&oacute;n (se hac&iacute;a un uso obsceno de los fondos reservados) y sangre: la irrupci&oacute;n en la prensa de los polic&iacute;as Jos&eacute; Amedo y Michel Dom&iacute;nguez hizo imposible seguir manteniendo que los GAL eran cosa de &ldquo;elementos incontrolados&rdquo;. La econom&iacute;a se tambaleaba. En 1993, el desempleo afectaba a uno de cada cuatro espa&ntilde;oles.
    </p><p class="article-text">
        La campa&ntilde;a electoral de 1996 qued&oacute; marcada por el anuncio de los d&oacute;berman: sin mucho disimulo, el PSOE identificaba al PP con unos perros aterradores. El PP de Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar acab&oacute; ganando, por poco.
    </p><p class="article-text">
        Bajo el griter&iacute;o y la tensi&oacute;n de aquella grav&iacute;sima crisis exist&iacute;a, sin embargo, al menos una pol&iacute;tica de Estado en la que coincid&iacute;an PSOE y PP: Espa&ntilde;a ten&iacute;a que cumplir los criterios establecidos en Maastricht (d&eacute;ficit presupuestario, deuda p&uacute;blica, etc&eacute;tera) para adoptar el euro como moneda a partir del 1 de enero de 2002. Hab&iacute;a discusi&oacute;n sobre los m&eacute;todos, no sobre la finalidad.
    </p><p class="article-text">
        Dudo que ahora, con el PP atado a Vox (eso dicen tanto los sondeos como sucesivos resultados electorales), sea posible alg&uacute;n tipo de pacto de Estado. La sanidad p&uacute;blica, anta&ntilde;o un &aacute;mbito relativamente consensuado, sufre un creciente desgaste por el empe&ntilde;o del PP en favorecer la sanidad privada: v&eacute;ase Madrid. Algo parecido ocurre con la ense&ntilde;anza superior y universitaria: v&eacute;ase de nuevo Madrid.
    </p><p class="article-text">
        La lista de temas en los que convendr&iacute;a un pacto de Estado resulta muy larga: desde algo tan elemental como conceder por fin al Senado las competencias que le atribuye la Constituci&oacute;n, hasta imponer la transparencia en los partidos pol&iacute;ticos (y acabar con los aforamientos absurdos), pasando por algo tan vital como el cambio clim&aacute;tico. Hacen falta pol&iacute;ticas estables y de larga duraci&oacute;n, al margen de luchas partidistas, para evitar que las inundaciones y los incendios destruyan poco a poco el pa&iacute;s. Por no hablar de cuestiones judiciales y militares.
    </p><p class="article-text">
        Important&iacute;simo, y realmente urgente, ser&iacute;a un pacto de Estado sobre la vivienda. Un pacto que permitiera destinar grandes cantidades de fondos p&uacute;blicos y privados (a largo plazo, porque el problema no puede resolverse en una o dos legislaturas) a un programa de transformaci&oacute;n de la construcci&oacute;n, el urbanismo y los transportes.
    </p><p class="article-text">
        Nada de esto parece posible. Y cabe suponer que pagaremos cara esta absoluta falta de rumbo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enric González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/pais-rumbo_129_12872931.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Dec 2025 19:19:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un país sin rumbo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pactos,PP - Partido Popular,Vox,PSOE]]></media:keywords>
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