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    <title><![CDATA[elDiario.es - Sara Torres]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/sara-torres/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Sara Torres]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA["Tengo 21 años y miedo al compromiso: ¿y si tener pareja influye demasiado en mis decisiones vitales?"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/21-anos-miedo-compromiso-si-pareja-influye-decisiones-vitales_129_12653813.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8016b60e-ca06-440a-a7fa-92e303686134_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Tengo 21 años y miedo al compromiso: ¿y si tener pareja influye demasiado en mis decisiones vitales?&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Está bien sentir' es un espacio de conversación con la poeta y escritora Sara Torres ('La seducción', Reservoir Books). Envíanos tus reflexiones y preguntas, tus deseos de indagar sobre una realidad, un vínculo, un placer o un duelo
</p><p class="subtitle">Consultorio - ¿Qué podemos hacer para mostrarnos tal como somos frente a los otros?
</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tengo 21 años y tengo miedo al compromiso, a que tener pareja vaya a frenar/influir mis decisiones académicas o laborales, por ejemplo, el irme a estudiar/trabajar fuera.</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Victoria</span>
                                  </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n te dice que tienes miedo al compromiso? &iquest;Qu&eacute; intereses o qu&eacute; ideas representa la persona que lo dice? &iquest;Te lo est&aacute;s diciendo t&uacute; a ti misma? &iquest;O repites ideas que escuchaste en otros antes?
    </p><p class="article-text">
        El amor deseante no es un afecto muy compatible con el miedo. A veces vivir con miedo bloquea los espacios posibles para la exploraci&oacute;n del amor, pero no siempre. Otras veces, ese &ldquo;miedo&rdquo; al compromiso es sencillamente una se&ntilde;al del cuerpo que avisa sobre el malestar que le causar&iacute;a comprometerse en un lugar, en un concepto o idea, donde el cuerpo no est&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Constantemente, el mundo en el que vivimos nos sugiere que debemos tenerlo todo planeado con respecto al futuro, pero proyectar el futuro en pareja sin estar atravesadas por el amor es un acto que inevitablemente nos llevar&aacute; a enga&ntilde;o. Es el afecto vivo, su tiempo presente, lo que permite imaginar la vida compartida en t&eacute;rminos materiales y no aspiracionales o discursivos.
    </p><p class="article-text">
        Nunca sabemos qui&eacute;nes vamos a ser atravesadas por el amor er&oacute;tico, del mismo modo que no sabemos qui&eacute;nes seremos en los celos, la ira, o el terror. Aunque nos conozcamos en cierto modo, hayamos observado a trav&eacute;s del tiempo nuestras ansiedades, aflicciones y anhelos, la realidad de lo que somos sigue haci&eacute;ndose, a lo largo de los a&ntilde;os, a trav&eacute;s de experiencias y encuentros.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Otras veces, ese “miedo” al compromiso es sencillamente una señal del cuerpo que avisa sobre el malestar que le causaría comprometerse en un lugar, en un concepto o idea</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Vivimos en un orden sociopol&iacute;tico que nos sugiere pensar en la pareja como estructura vital y como instituci&oacute;n mucho antes de poder desarrollar un <em>pensamiento</em> sobre el amor. Escribo con cursiva &ldquo;pensamiento&rdquo; porque aqu&iacute; el t&eacute;rmino no equivale a raz&oacute;n, a l&oacute;gica o a ideolog&iacute;a, sino a pr&aacute;ctica reflexiva y contemplativa. Habitar un pensamiento sobre el amor ser&iacute;a ser capaces de sentir y sentarnos a contemplar un sentimiento que a su vez produce sentido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Permitir que se vierta sobre la complejidad de quienes somos diagn&oacute;sticos tipo &ldquo;tengo miedo al compromiso&rdquo; es a veces imponer un sentido, un significado, a nuestro potencial de amor con otra antes de poder vivirlo. As&iacute; los afectos se ensayan culturalmente, como un teatro de gestos que se movilizan sin un anclaje afectivo maduro que los anime. Mientras ensayamos compulsivamente el teatro del amor rom&aacute;ntico y la vida en pareja hay desde luego algo que se pierde: la posibilidad de mirarnos por dentro y existir en el presente real de nuestras vidas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El mundo en el que vivimos nos sugiere que debemos tenerlo todo planeado con respecto al futuro, pero proyectar el futuro en pareja sin estar atravesadas por el amor es un acto que inevitablemente nos llevará a engaño</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s porque s&iacute; te has parado a vivir tu tiempo tal cual se manifiesta en tu vida, tu pensamiento es &ldquo;no quiero comprometer mi vida en la organizaci&oacute;n de la pareja&rdquo;, lo que es tambi&eacute;n decir: no amo tanto a un otro, en t&eacute;rminos rom&aacute;nticos, como amo el camino de mi vida. &iquest;Hay algo criticable en esto? &iquest;Necesidad de diagnostico para nombrarlo? Creo que en absoluto, el problema social es forzar la idea de que el sentido de todas las vidas culmina con una vida enlazada jer&aacute;rquicamente a la de un otro.
    </p><p class="article-text">
        Esta idea generalizada ya nos hace partir de un principio falso, y somete nuestro libre albedr&iacute;o a la violencia de una regulaci&oacute;n moral que existe al margen de las caracter&iacute;sticas &uacute;nicas de nuestra existencia. La normalizaci&oacute;n de la vida en pareja es adem&aacute;s una de las cosas menos rom&aacute;nticas que puedo imaginar: dando la vida en pareja por hecho, quitamos importancia al evento excepcional del encuentro entre dos que se enamoran. Que lo hacen no a trav&eacute;s de proyecciones de vida ideal y de &eacute;xito, sino desde la afinidad, la sensibilidad y el deseo de crear un mundo compartido sin sentir que compartir implica un sacrificio.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El problema social es forzar la idea de que el sentido de todas las vidas culmina con una vida enlazada jerárquicamente a la de un otro</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si la cuesti&oacute;n fuera &ldquo;tengo 21 a&ntilde;os, y amo con una fuerza que me hace temer que mi amor me haga olvidar todo aquello que me importa en la vida fuera de esa relaci&oacute;n&rdquo;, la respuesta ser&iacute;a distinta. Eso ser&iacute;a hablar del miedo a ciertas intensificaciones que vienen con el enamoramiento, especialmente cuando se da un deseo fuerte de cercan&iacute;a, no tanto de &ldquo;fusi&oacute;n&rdquo; como de desindividualizaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Amar a otra tanto como amamos el camino de nuestra vida produce la porosidad alegre del presente y del futuro. No perdemos fuerza de movimiento, sino que el rango de lo posible en la trayectoria se abre deseosamente para abarcar la diferencia de la otra, incluyendo nuevas posibilidades de vida que quiz&aacute;s nunca hab&iacute;amos imaginado. Forzar a un cuerpo a incluir la vida del otro, partiendo de un principio o idea, y no de un afecto transformador y persistente, no puede nunca equipararse a esta experiencia donde una generosidad sencilla gu&iacute;a el acompa&ntilde;amiento.
    </p><p class="article-text">
        Las despedidas de solteros no son para las enamoradas. &ldquo;&iquest;De qu&eacute; me despido?&rdquo;, pregunta el cuerpo enamorado. Un ritual de despedida de la individualidad, un rito de paso donde la vida en pareja inaugura el sacrificio de otra cosa anterior, no tiene sentido para un cuerpo enamorado. El cuerpo enamorado, al unirse, no responde a ninguna demanda social de producci&oacute;n de familia y futuro. Si le cuestionas a un cuerpo enamorado: &iquest;a qu&eacute; estas renunciando mientras amas? Seguramente no comprender&aacute; del todo la pregunta. Sospecho que quien se compromete sin eros, por el contrario, sabr&aacute; r&aacute;pidamente qu&eacute; responder.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Torres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/21-anos-miedo-compromiso-si-pareja-influye-decisiones-vitales_129_12653813.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Oct 2025 19:14:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Tengo 21 años y miedo al compromiso: ¿y si tener pareja influye demasiado en mis decisiones vitales?"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Pareja,Jóvenes,Bienestar,Consultorio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué podemos hacer para mostrarnos tal como somos frente a los otros?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/si-personas-cambiantes-aferrar-mostrarnos-vulnerables-frente_129_12419764.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b40b4a7-3d9a-436c-9409-ba1d76665a26_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Si las personas somos cambiantes ¿a qué nos podemos aferrar para mostrarnos vulnerables frente a la otra?&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Está bien sentir' es un espacio de conversación con la poeta y escritora Sara Torres ('La seducción', Reservoir Books). Envíanos tus reflexiones y preguntas, tus deseos de indagar sobre una realidad, un vínculo, un placer o un duelo</p><p class="subtitle">Consultorio - “Tengo 30 años y la presión por buscar pareja es cada vez mayor, ¿cómo abrazar la soltería sin vergüenza?” </p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si las personas somos cambiantes, al igual que nuestros deseos ¿a qué nos podemos aferrar para confiar lo suficiente en mostrarnos vulnerables frente a la otra? ¿Dónde está la estabilidad para poder simplemente “ser”?</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Ángela</span>
                                        <span>—</span> lectora de elDiario.es
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esta pregunta parece contener una afirmaci&oacute;n &ldquo;las personas somos cambiantes&rdquo; que arrastra una nostalgia de mundo perdido. El mundo perdido palidece en el paisaje de la pregunta, como si se tratara de un hogar familiar que tuvimos que abandonar a la fuerza. La expresi&oacute;n &ldquo;cambiante&rdquo; casi connota un juicio negativo sobre aquello que tendr&iacute;a, entre sus potencias, la posibilidad de trasformaci&oacute;n y adaptaci&oacute;n. Distinto sonar&iacute;a por ejemplo decir: &ldquo;Todo lo vivo, para continuar existiendo, ha de tener la capacidad de cambiar y adaptarse. As&iacute; hacemos las personas, y nuestros deseos tambi&eacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Al reconocer la movilidad del deseo humano, parece que una segunda voz se quejase por la p&eacute;rdida, enunciando entre dientes un malestar causado por la renuncia a una promesa de estabilidad. Ese lugar perdido, al que parece que ya no se puede acceder bajo el paradigma de la movilidad, se dibuja como un lugar donde la estabilidad permitir&iacute;a una vinculaci&oacute;n afectiva profunda y, por tanto, tambi&eacute;n una intimidad que poder habitar tranquilamente, sin las defensas encendidas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;A qu&eacute; nos podemos aferrar para confiar lo suficiente?&rdquo; El verbo &ldquo;aferrar&rdquo; sugiere desesperaci&oacute;n. Un cuerpo pendiendo en el vac&iacute;o se aferra a una rama tierna para evitar una ca&iacute;da inminente. Mejor no aferrarse, una nunca puede confiar en la rama si siente que es lo &uacute;nico que la sostiene. Siempre la imaginar&aacute; a punto de romperse.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Hay detrás de esta renuncia una serie de experiencias particulares o tal vez la asimilación de un cambio de discurso social sobre los afectos?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Porque estamos jugando a pensar, otorg&aacute;ndole sentidos a las frases, me pregunto qui&eacute;n o qu&eacute; habr&aacute; hecho creer a mi interlocutora que cierta sensaci&oacute;n de consistencia, calma, o estabilidad afectiva, ya no puede m&aacute;s ser el punto de partida de las personas deseantes. &iquest;Hay detr&aacute;s de esta renuncia una serie de experiencias particulares o tal vez la asimilaci&oacute;n de un cambio de discurso social sobre los afectos? Un cambio de discurso que obliga a mirar hacia la intercambiabilidad y la variaci&oacute;n, colocando la lentitud y la profundizaci&oacute;n en un punto ciego: aquello, que por perdido a priori, no se ha de buscar. 
    </p><p class="article-text">
        Si en lugar de creer en la posibilidad estable de un ma&ntilde;ana amoroso con la otra, mi punto de partida ha de ser asimilar la realidad como una aceleraci&oacute;n progresiva e <em>in crescendo</em> &iquest;C&oacute;mo voy a amar? &iquest;C&oacute;mo voy a llegar a conocer en m&iacute; esos afectos que, para emerger requieren tiempo y calma? O, siguiendo el texto original: &ldquo;&iquest;d&oacute;nde est&aacute; la estabilidad para poder simplemente &rdquo;ser&ldquo;?&rdquo; Al sentir el movimiento constante como una obligaci&oacute;n, el sujeto siente peligrar su existencia. Y es que &ldquo;simplemente ser&rdquo; es una actividad que requiere de continuidad, consistencia y cierta variaci&oacute;n a la vez. 
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, es importante pensar quiz&aacute;s que quien cambia no traiciona una realidad que permanece fija. Cambiamos mientras las otras cosas tambi&eacute;n se mueven, aunque no siempre cambiamos en sincron&iacute;a, ni siquiera la compatibilidad dentro del cambio es una garant&iacute;a. Una puede echarle en cara a la otra &ldquo;has cambiado&rdquo; pero dado que la una no pudo permanecer inm&oacute;vil, su queja verdaderamente quiere decir: &ldquo;te moviste hacia una direcci&oacute;n donde ya no me esperas, donde ya no me buscas&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">No es lo mismo anhelar la profundidad, la atención y el cuidado de los afectos que instaurar un orden represivo con el cual intentar reducir al mínimo el riesgo que entraña el amor</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La movilidad org&aacute;nica de lo vivo, en la contemporaneidad, tiende a confundirse peligrosamente, y a ser asimilada, por la movilidad prescriptiva del capitalismo global. Confundimos as&iacute; el dinamismo propio de la vida &mdash;dinamismo que bien podr&iacute;a definirse como creatividad&mdash; con el entrenamiento del deseo en ciclos cortos de excitaci&oacute;n y consumo bajo el orden del capital. Si bien es cierto que las personas cambian, no todas tenemos que cambiar para convertirnos en superconsumidoras. M&aacute;s bien lo contrario, algunas maduraremos en la resistencia a la domesticaci&oacute;n del deseo en el orden de la aceleraci&oacute;n y la intercambiabilidad.  
    </p><p class="article-text">
        Que no aplaudan los esp&iacute;ritus conservadores al leer esto: no es lo mismo anhelar la profundidad, la atenci&oacute;n y el cuidado de los afectos que instaurar un orden represivo con el cual intentar reducir al m&iacute;nimo el riesgo que entra&ntilde;a el amor. La estabilidad es amiga de una vida creativa y honesta cuando en lugar de ser fruto de una sistematizaci&oacute;n represiva de lo posible, aparece como resultado de una capacidad de observaci&oacute;n atenta de las consistencias del sujeto que desea a trav&eacute;s de los cambios. Vivir acorde a nuestro deseo, entonces, no significa ir cambiando de deseos e intentar satisfacerlos todos, sino llegar a comprender, en la medida de lo posible y con delicadeza, las estructuras r&iacute;tmicas de nuestra pasi&oacute;n, las capturas de nuestra fantas&iacute;a y las inercias de nuestros miedos.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Torres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/si-personas-cambiantes-aferrar-mostrarnos-vulnerables-frente_129_12419764.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Jun 2025 19:57:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué podemos hacer para mostrarnos tal como somos frente a los otros?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Pareja,Millennials,Bienestar,Consultorio,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Tengo 30 años y la presión por buscar pareja es cada vez mayor, ¿cómo abrazar la soltería sin vergüenza?"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/presion-buscar-pareja-abrazar-solteria-verguenza_129_12327332.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e1a4587e-187e-45ce-bf5d-82d72e9239c4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Tengo 30 años y la presión por buscar pareja es cada vez mayor, ¿cómo abrazar la soltería sin vergüenza?&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Está bien sentir' es un espacio de conversación con la poeta y escritora Sara Torres ('La seducción', Reservoir Books). Envíanos tus reflexiones y preguntas, tus deseos de indagar sobre una realidad, un vínculo, un placer o un duelo</p><p class="subtitle">Consultorio - “Qué pasa con las parejas que dejan de tener sexo, ¿hay algo que no funciona?”</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tengo 30, estoy feliz y me siento plena. Sin embargo, la presión de buscar pareja cada vez es mayor. El amor romántico no es una inquietud para mí y me hace sentir un poco fracaso. ¿Cómo abrazar la soltería sin vergüenza ni vértigo?</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Clara</span>
                                        <span>—</span> lectora de elDiario.es
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La primera frase se&ntilde;ala un lugar afortunado (&ldquo;estoy feliz y me siento plena&rdquo;), localizado en una edad a la que el orden social atribuye unas exigencias determinadas, los 30.&nbsp;Frente a la plenitud de una vida que parece haber encontrado un modo de sostenerse con alegr&iacute;a, est&aacute; la sombra de una exigencia del guion que act&uacute;a con suerte de maleficio: &ldquo;no existe realizaci&oacute;n verdadera si no es a trav&eacute;s de la pareja y la familia&rdquo; nos contaron desde ni&ntilde;as, y no necesariamente a la fuerza, sino que tambi&eacute;n nos lo contaron sutilmente, con indirectas, alegor&iacute;as, y a trav&eacute;s de la estrat&eacute;gica ocultaci&oacute;n del gozo en otros modos de vida.
    </p><p class="article-text">
        La mujer que alimentaba a las palomas, la que viv&iacute;a con sus perros y sus gatos, la t&iacute;a soltera a la que ve&iacute;amos salir cada tarde al caf&eacute; con las amigas. Todas eran espl&eacute;ndidas, pero nos ense&ntilde;aron a sospechar de su alegr&iacute;a, aunque fuese evidente a nuestros ojos. Son misteriosas las maneras en las que nuestra ni&ntilde;ez va asimilando la norma de g&eacute;nero, esa que atribuye a las mujeres una falta definitiva, invisible. Ellas, cuya felicidad no era socialmente cre&iacute;ble, ocupaban el tiempo de su vida con una agenda exc&eacute;ntrica: repart&iacute;an la abundancia de su afecto m&aacute;s all&aacute; del cuidado del matrimonio y los hijos. A las ni&ntilde;as nos despertaban curiosidad, eran, entre todos los ejemplos de vida adulta, el referente prohibido. Los hombres de la familia se refer&iacute;an a ellas con mofa, las mujeres con un silencio inc&oacute;modo. De mayor quiero ser la mujer de las palomas mam&aacute;, de mayor quiero ser la t&iacute;a soltera.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La mujer que alimentaba a las palomas, la que vivía con sus perros y sus gatos, la tía soltera a la que veíamos salir cada tarde al café con las amigas. Todas eran espléndidas, pero nos enseñaron a sospechar de su alegría, aunque fuese evidente a nuestros ojos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La vida afectiva se hace con lxs otrxs, eso lo sabemos, a ciegas buscamos el encuentro para existir en un movimiento de intercambio que nos relaja el peso de la identidad. La idea de pareja, como f&oacute;rmula disponible de la imaginaci&oacute;n social, es una s&iacute;ntesis convencional, un signo f&aacute;cil que aparece en la mente como respuesta al anhelo de contacto. As&iacute; nos ense&ntilde;aron, de modo que, como signo, la idea de pareja acude veloz cada vez que el cuerpo teme la soledad y desea amar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; ocurrir&iacute;a si en lugar de mirar hacia el dos como &ldquo;destino natural&rdquo; o &ldquo;destino social&rdquo;, lo contempl&aacute;semos como accidente? Algo que no tiene por qu&eacute; darse en la vida, que no es deseable a priori, sino que a veces sucede a pesar de nuestras preferencias. La pareja ser&iacute;a, no un modelo relacional aspiracional, ni un lugar com&uacute;n en nuestra imaginaci&oacute;n afectiva, sino una forma, una posibilidad de recoger el amor er&oacute;tico cuando se obceca en perseverar.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Qué ocurriría si en lugar de mirar hacia el dos como “destino natural” o “destino social”, lo contemplásemos como accidente?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La pareja entonces aparecer&iacute;a cuando el deseo persevera, insiste concentrando la atenci&oacute;n del ser en una otra cuya particularidad nos conecta con el todo. Si la pareja no es una f&oacute;rmula de felicidad prescrita, aparece como un modo de responder al misterio del deseo que hace que dos se mantengan unidas. Aquello que permite que encontremos, en la belleza de la amante, la ocasi&oacute;n para conocer una verdad m&aacute;s all&aacute; de ella, m&aacute;s all&aacute; del dos.
    </p><p class="article-text">
        La plenitud y la alegr&iacute;a nos dan la experiencia de vivir en un estado de fluidez, y ambos son afectos que, aunque se puedan extender en el tiempo, no dejan de tener algo de excepcionales. Apostar al n&uacute;mero dos la esperanza de una vida plena es un prop&oacute;sito dif&iacute;cil, violento si impostado, pues para vivir bien en el amor rom&aacute;ntico hace falta ser una creyente o una enamorada. Hace falta una especializaci&oacute;n de la paciencia, de las pr&aacute;cticas del cuidado, hace falta cierta renuncia a los celos, al miedo paralizante a la p&eacute;rdida. No es f&aacute;cil eso de ser feliz en pareja, aunque a veces vivir de este modo sea, de alg&uacute;n modo fiero y hermoso, inevitable.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Torres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/presion-buscar-pareja-abrazar-solteria-verguenza_129_12327332.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 May 2025 20:59:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Tengo 30 años y la presión por buscar pareja es cada vez mayor, ¿cómo abrazar la soltería sin vergüenza?"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Pareja,Millennials,Bienestar,Consultorio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Qué pasa con las parejas que dejan de tener sexo, ¿hay algo que no funciona?"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/pasa-parejas-dejan-sexo-hay-no-funciona_129_12215974.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1ff6b376-43a4-4c13-942c-e52323d638df_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Qué pasa con las parejas que dejan de tener sexo, ¿hay algo que no funciona?&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Está bien sentir' es un espacio de conversación con la poeta y escritora Sara Torres ('La seducción', Reservoir Books). Envíanos tus reflexiones y preguntas, tus deseos de indagar sobre una realidad, un vínculo, un placer o un duelo</p><p class="subtitle">Consultorio - “Mi pareja de 20 años me destrozó la vida, ¿cómo superar el amor que siento si no puedo perdonarle?”</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Qué pasa con las parejas que dejan de tener sexo? ¿Hay algo que no funciona? Abandonar el sexo dentro de una relación puede ser cómodo, pero es algo que no se puede contar</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María</span>
                                        <span>—</span> lectora de elDiario.es
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Como espacio de la sensibilidad, como dimensi&oacute;n del saber, creo que el sexo en nuestras sociedades es precisamente aquello que <em>no se puede contar</em>. Sintetizado, normativizado y representado hasta la saciedad, hoy el sexo es ese hito narrativo, ese momento de <em>fitness</em> que parece estar obligatoriamente en todas partes, en todos los objetos culturales, para luego no poder encontrarse, es su dimensi&oacute;n de misterio, en casi ning&uacute;n lugar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Anne Dufourmantelle se refiere al sexo como &ldquo;un arte de la inteligencia&rdquo;. Esto quiere quiz&aacute;s decir que su realidad no es fija, sino que es sensible a estar haci&eacute;ndose todo el rato. Como dimensi&oacute;n de la experiencia humana, est&aacute; compuesto de pasado y de presente, de proyecci&oacute;n y de l&iacute;mite: no es un saber que pueda hacerse o transmitirse a trav&eacute;s de un esquema o una imagen fija, no puede contarse con frases hechas o relatarse a modo de yincana donde los participantes superan obst&aacute;culos y muestran destrezas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde la infancia no hemos podido evitar ver infinitas representaciones de lo sexual como <em>fitness</em> de lo binario. La propaganda patriarcal de lo sexual poco a poco ocup&oacute; en la imaginaci&oacute;n el lugar incierto y certero del sexo, volvi&eacute;ndonos dependientes de coreograf&iacute;as reduccionistas y significando lo genital al servicio de un sistema de explotaci&oacute;n de los cuerpos. Me atrevo a decirlo as&iacute;: frente a la idea contempor&aacute;nea de lo sexual todxs estamos en falta. Da igual la cantidad de sexo que tengas y con quien lo tengas, en secreto predominar&aacute; en nosotrxs una sospecha de falta, una hip&oacute;tesis de insuficiencia que cada cual significar&aacute; distinto, dependiendo de su identidad y su fantas&iacute;a de g&eacute;nero.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Da igual la cantidad de sexo que tengas y con quien lo tengas, en secreto predominará en nosotrxs una sospecha de falta, una hipótesis de insuficiencia que cada cual significará distinto</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;El discurso generalizado sobre el sexo est&aacute; al servicio de un saber que no tiene nada que ver con el sexo (vivido), sino con el lugar que &eacute;ste ocupa en nuestros discursos. El sexo que invadi&oacute; los medios, los textos, la sociolog&iacute;a, el sexo que incluso hace y deshace los destinos de la pol&iacute;tica [&hellip;] s&oacute;lo es una puesta en escena de nuestra pasi&oacute;n por la ignorancia, por las falsas apariencias, de nuestro apego a todas las figuras de la alienaci&oacute;n, para evitar lo que significa un verdadero encuentro, un verdadero amor, y la condici&oacute;n de ser mortal&rdquo; (Cita: 94)
    </p><p class="article-text">
        Frente a la esquematizaci&oacute;n de lo sexual en el relato normativo los sujetos sexuales que no tienden hacia una megaloman&iacute;a narcisista solo podemos convivir con una verg&uuml;enza sin nombre, reduciendo la complejidad de nuestro deseo a una<em> performance</em> aspiracional. &iquest;Sueno demasiado catastrofista? Incluso en los momentos de placer y conexi&oacute;n, incluso en la subversi&oacute;n de los l&iacute;mites impuestos por la norma, nuestras mentes tienden a engancharse en una evaluaci&oacute;n ansiosa de lo que somos y lo que podemos ofrecer a ls otrxs. Luego, otras veces, algo fiero como un olvido, ocurre en el cuerpo, y en el milagro de la suspensi&oacute;n del juicio, encontramos algo que por adherente, merece sin duda ser llamado amor.
    </p><p class="article-text">
        Agotados de atravesar esos lugares de intensificaci&oacute;n de la falta, algunos cuerpos van retirando su inter&eacute;s de lo sexual. Porque determinadas pr&aacute;cticas se nos imponen de forma ideol&oacute;gica, y no accedemos a menudo al tanteo y la duda como caminos de sublimaci&oacute;n y conocimiento no discursivo, pasada la novedad en la que se despliega como movimiento de acercamiento afectivo a una otrx, el sexo corre el riesgo de volverse simplemente demasiado inc&oacute;modo, t&eacute;cnico, aburrido.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La cuestión de lo que implica dejar de tener sexo en pareja propone otras preguntas distintas: ¿qué era antes el sexo en pareja, cuando lo había? ¿A qué servía la práctica? ¿Qué significados y sentidos individuales le damos a lo sexual?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si hoy, en el tiempo de lectura de este texto, aceptamos la propuesta de Dufourmantelle y decimos con ella que el sexo es un arte de la inteligencia, entonces los significados y lo sentidos asociados culturalmente a lo sexual pierden relevancia. El sexo no se convierte entonces en algo mesurable, no es una realidad que ocurre o no ocurre, que empieza o acaba, sino una potencia del sujeto y un modo de intensificaci&oacute;n. Si tomamos esta l&iacute;nea de pensamiento, podemos decir que lo sexual nos dispone a la relaci&oacute;n, pero de la manera en la que lo hacen la inteligencia y el arte, desde una posici&oacute;n tan material como admirada y ext&aacute;tica.&nbsp;Su capacidad es la de alterar los guiones de racionalizaci&oacute;n del comportamiento humano, permitiendo una conexi&oacute;n no discursiva con la realidad, vigorizando los v&iacute;nculos entre nosotras desde un m&aacute;s ac&aacute; y m&aacute;s all&aacute; de la idea de pareja y el proyecto de vida.
    </p><p class="article-text">
        Desde esta perspectiva el sexo nos enlaza a la dimensi&oacute;n corporal de las otras, devuelve su familiaridad a lo que la sociedad esconde y abyecta, convirtiendo en hogar el flujo, la saliva y la sangre. Pero no solo: si la mente discursiva no interrumpe, la experiencia de lo er&oacute;tico reinaugura nuestro enlace con la vida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n de lo que implica dejar de tener sexo en pareja propone otras preguntas distintas: &iquest;qu&eacute; era antes el sexo en pareja, cuando lo hab&iacute;a? &iquest;A qu&eacute; serv&iacute;a la pr&aacute;ctica? &iquest;Qu&eacute; significados y sentidos individuales le damos a lo sexual? Si hemos puesto lo sexual en la dimensi&oacute;n del afecto, la espiritualidad o el arte, su p&eacute;rdida tal vez sea una p&eacute;rdida existencial que exige un duelo demasiado destructivo, triste. Si el lugar imaginario del sexo pon&iacute;a mucho peso en la identidad, tal vez su duelo sea violento y exija el secreto, porque esconde el miedo a dejar de ser. Si, por el contrario, su ejercicio en un momento dado era principalmente un reflejo de obediencia, el cumplimiento de una tarea entre otras de las obligatorias, tal vez su abandono sea un descanso de la norma hacia el encuentro con la belleza y el amor en otras dimensiones m&aacute;s libres de la vida.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Torres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/pasa-parejas-dejan-sexo-hay-no-funciona_129_12215974.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Apr 2025 20:27:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Qué pasa con las parejas que dejan de tener sexo, ¿hay algo que no funciona?"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sexualidad,Sexo,Pareja,Relaciones,Consultorio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Tengo la sensación de que nunca voy a encontrar el amor, ¿cómo dejar de sentirme así?"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sensacion-encontrar-amor-sentirme_129_12095792.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/96da62a2-649a-4232-a472-dfa51c59c132_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Tengo la sensación de que nunca voy a encontrar el amor, ¿cómo dejar de sentirme así?&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Está bien sentir' es un espacio de conversación con la poeta y escritora Sara Torres ('La seducción', Reservoir Books). Envíanos tus reflexiones y preguntas, tus deseos de indagar sobre una realidad, un vínculo, un placer o un duelo</p><p class="subtitle">"Mi pareja de 20 años me destrozó la vida, ¿cómo superar el amor que siento si no puedo perdonarle?"</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Cómo abandono la sensación de que nunca voy a encontrar el amor?</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Desbocada</span>
                                        <span>—</span> lectora de elDiario.es
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En una b&uacute;squeda r&aacute;pida por Internet, la pregunta &ldquo;&iquest;c&oacute;mo encontrar el amor?&rdquo; nos lleva directamente a varios enlaces que publicitan <em>apps</em> de citas y p&aacute;ginas web para encontrar &ldquo;el amor de tu vida&rdquo;, &ldquo;la pareja ideal&rdquo; o, en un tono un poquito m&aacute;s humilde, &ldquo;la pareja adecuada&rdquo;. Por los resultados a la vista, parece haber un generalizado acuerdo en la afirmaci&oacute;n de que, aquellxs que vamos buscando &ldquo;el amor&rdquo;, lo que perseguimos es un tipo de amor que se estabiliza en la relaci&oacute;n de pareja.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Merece el amor sexual de las amantes, o el de la pareja, ser el referente primero para una palabra que se&ntilde;ala un afecto tan fundamental, urgente, tan ancho y con una capacidad tan enorme de adaptaci&oacute;n y metamorfosis? Un afecto que, en su tendencia en bruto, se&ntilde;ala la vitalidad de los cuerpos y su potencia para conectar, ser interdependientes, generar placer, alegr&iacute;a y alianza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pens&aacute;ndolo un poco, casi nadie tarda en afirmar que nuestra capacidad para amar y ser amadas abarca much&iacute;simo m&aacute;s ac&aacute; y m&aacute;s all&aacute; del amor rom&aacute;ntico. Que el amor se nos despierta y agita en encuentros de cada d&iacute;a, que aparece con facilidad frente a quienes se acercan a nosotras de manera generosa, sin nerviosismo o demandas o alusiones de castigo.&nbsp;Como energ&iacute;a vinculante, el amor puede tener tendencias y preferencias, pero su potencia de relaci&oacute;n a priori es indeterminada. Como afecto, cuando est&aacute; presente, lo reconocemos en el cuerpo como un abrazo, una tranquilidad creativa, un sost&eacute;n.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Qué tememos cuando tememos no encontrar EL amor? Tal vez tememos la soledad en un contexto social que privilegia el tiempo de la pareja y la familia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Es el regocijo amable que surge frente a los ojos benevolentes de la amiga que no nos juzga y se alegra de vernos cada d&iacute;a. Tambi&eacute;n la experiencia de belleza tierna al encontrarnos con el perrito que vive en el cuarto y entra siempre al ascensor celebrando el d&iacute;a con un movimiento de la cola. Lo sentimos cuando empatizamos con el dolor de los dem&aacute;s, cuando estamos siendo valientes y logramos luchar contra la vulneraci&oacute;n de los derechos de nuestras compa&ntilde;eras.
    </p><p class="article-text">
        El amor recibido, entregado y tambi&eacute;n el frustrado, est&aacute; prendido a los recuerdos de la infancia y planea a trav&eacute;s de las im&aacute;genes imbuyendo de sentido cualquier memoria. La percepci&oacute;n de no ser amadxs, o de entregar nuestro amor en un contexto donde se nos rechaza, deja una marca tan profunda que a veces no puede m&aacute;s que citarse y repetirse a s&iacute; misma una y otra vez. Vivir fuera del amor es pr&aacute;cticamente imposible, ya que implicar&iacute;a un tipo de aislamiento equivalente a una muerte afectiva. Entonces, &iquest;qu&eacute; tememos cuando tememos no encontrar EL amor? Tal vez tememos la soledad en un contexto social que privilegia el tiempo de la pareja y la familia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esto ya lo hemos dicho muchas veces, y muchas veces tambi&eacute;n, lejos de grandes narrativas e ideolog&iacute;as reduccionistas, hemos sido felices y nos hemos sentido queridas y acompa&ntilde;adas practicando el amor de formas distintas. Conocemos otros horizontes, experiencias, fantas&iacute;as: las amigas que crean juntas su casa de retiro. La viuda que habla feliz de la vida despu&eacute;s de 40 a&ntilde;os de matrimonio, de su perra y sus viajes. Sin embargo, a veces, sentimos todo v&iacute;nculo insuficiente, nos estrangula una ausencia particular, un tipo de intensidad concreta cuya presencia parece que podr&iacute;a darnos acceso a un tiempo de vida excepcional.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El amor de Eros, escribe Anne Carson, &quot;es un mal anhelado&quot;. Y no con esto quiere decir que sea malo el tiempo de las amantes, sino que su pura posibilidad nos revuelve la vida, nos causa arrebato</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El amor de Eros, escribe Anne Carson, &ldquo;es un mal anhelado&rdquo;. Y no con esto quiere decir que sea malo el tiempo de las amantes, sino que su pura posibilidad nos revuelve la vida, nos causa arrebato. Inventado por los griegos, como figura Eros se&ntilde;ala la aparici&oacute;n s&uacute;bita en el cuerpo de la necesidad de un encuentro intenso. Este querer salir de una misma para embriagarse en los l&iacute;mites de un/a otra. Este temer feroz que el encuentro amoroso no suceda nunca.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como explica Carson, la potencia de Eros es desracionalizar el cuerpo. Por tanto, su aparici&oacute;n no se planea ni se busca, sino que se padece irremisiblemente, con un gusto dulceamargo. No har&aacute; falta esforzarnos tanto en buscar el amor er&oacute;tico porque Eros no acepta voluntarismos. &Eacute;l mismo nos encuentra y nosotrxs, si somos capaces, si queremos, si podemos sostenerlo sin poner en peligro la alegr&iacute;a o la vida, nos hacemos cargo.&nbsp;Mientras tanto, con Eros o sin Eros, el amor estar&aacute; ah&iacute;, esperando a ser practicado, en un lugar m&aacute;s tranquilo.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HJB80HTAXZYAZ0N7J7G3SHZH"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Torres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/sensacion-encontrar-amor-sentirme_129_12095792.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Mar 2025 21:40:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Tengo la sensación de que nunca voy a encontrar el amor, ¿cómo dejar de sentirme así?"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Amor,Relaciones,Pareja,Amistad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Mi pareja de 20 años me destrozó la vida, ¿cómo superar el amor que siento si no puedo perdonarle?"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/pareja-20-anos-destrozo-vida-superar-amor-siento-si-no-perdonarle_129_12010210.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c544c4c5-7a86-4f6c-bda3-e5ce8ca102ca_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Mi pareja de 20 años me destrozó la vida, ¿cómo superar el amor que siento si no puedo perdonarle?&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Está bien sentir' es un espacio de conversación con la poeta y escritora Sara Torres ('La seducción', Reservoir Books). Envíanos tus reflexiones y preguntas, tus deseos de indagar sobre una realidad, un vínculo, un placer o un duelo</p><p class="subtitle">“Estoy viviendo el duelo de una persona pilar en mi vida lejos del entorno donde ella vivía y siento aún más su ausencia, ¿qué hago?”</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mi pareja de 20 años me destrozó la vida de un día para otro. Cómo superar el amor que aún siento hacia alguien que no puedo perdonar por la gravedad de las cosas que me ha hecho. Pensé que siempre le tendría como pareja o amigo, era mi familia</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María R.</span>
                                        <span>—</span> lectora de elDiario.es
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No he sabido qu&eacute; escribir. He le&iacute;do el enunciado muchas veces y una y otra me he quedado anclada en la primera frase. Me he preguntado &iquest;qu&eacute; significa destrozar una vida? &iquest;Qui&eacute;n tiene y c&oacute;mo se adquiere la potestad o la potencia para destrozar la vida de otra?
    </p><p class="article-text">
        Destrozar: romper en pedazos, fragmentar. Un atentado contra el orden de las cosas. Aniquilar completamente, con una violencia que sugiere lo irreversible. Interrumpir la forma.
    </p><p class="article-text">
        Se puede, ciertamente, interrumpir un plan, un orden, un mapa. Pero cuando hablamos de una vida, &iquest;nos referimos solamente a un estado de las cosas tal y como eran antes de un gran dolor? Porque la vida es, esencialmente, potencia de adaptaci&oacute;n, de afirmaci&oacute;n, de deseo, destrozar una vida debe significar interrumpir no un modelo de vida, sino una potencia de existir alegre, unos caminos de la imaginaci&oacute;n, la posibilidad de la esperanza de una vida vivible.
    </p><p class="article-text">
        En su libro <em>Borderlands/La Frontera: The New Mestiza,&nbsp;</em>Gloria Anzald&uacute;a escribe sobre los procesos de abandono y entrega a lo todav&iacute;a desconocido, despu&eacute;s de haber atravesado un se&iacute;smo interior. Anzald&uacute;a dec&iacute;a que para atravesar un gran da&ntilde;o es necesaria una revoluci&oacute;n del esp&iacute;ritu. Una renovaci&oacute;n integral de la configuraci&oacute;n material-ps&iacute;quica del sujeto y de sus formas de relacionarse con el mundo. Cuando recibimos un impacto hemos de estar dispuestas a ser una agitaci&oacute;n, a habitar el caos que ha dejado la violencia sufrida. El propio caos no ha de evitarse porque posee en s&iacute; mismo el movimiento necesario para que la vida se encuentre a s&iacute; misma de nuevo.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El propio caos no ha de evitarse porque posee en sí mismo el movimiento necesario para que la vida se encuentre a sí misma de nuevo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para revivir todo en una ha de agitarse. Renunciar a entrar en el caos nos mantiene fijas y dependientes del orden anterior, que ya nada aporta m&aacute;s que la repetici&oacute;n del camino de la herida: &ldquo;El caos y la desintegraci&oacute;n nos llevar&aacute;n a la re-organizaci&oacute;n, a un nuevo orden y un nuevo tipo de ser en el mundo&rdquo; escribe Anzald&uacute;a. Aceptar entrar en el caos es entonces un movimiento de des-identificaci&oacute;n con narrativas del pasado, con ideas sobre el ser y sobre el mundo, que ya no nos sirven para sobrevivir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El amor como fuerza afectiva se da en nosotras, desde nosotras, pero no se experimenta como algo s&oacute;lo nuestro. Tiene que ver con los mundos de relaci&oacute;n de los que formamos parte, por eso a veces, cuando apasionadamente el amor ten&iacute;a una direcci&oacute;n y esta se frustra, sentimos que nuestra potencia amorosa se queda atrapada. Despu&eacute;s de exponernos a la violencia de un viraje de sentido inesperado, el amor se nos queda deprimido, enganchado en v&iacute;nculos e historias que, aunque solamente provean dolor, nuestra mente transita una y otra vez. Este camino de repetici&oacute;n es agotador y a la vez creo que cumple una funci&oacute;n. El problema es cuando, por miedo a dejar ir, a experimentar el desorden completo, al repetir una y otra vez el camino del bienestar perdido generamos nuevos mapas de relaci&oacute;n con una realidad ya agotada, fantasmag&oacute;rica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Después de exponernos a la violencia de un viraje de sentido inesperado, el amor se nos queda deprimido, enganchado en vínculos e historias que, aunque solamente provean dolor, nuestra mente transita una y otra vez</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Escribe Anne Dufourmantelle en su libro <em>En caso de amor</em>:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La repetici&oacute;n es una legitimaci&oacute;n. Usted repite sobre todo aquello de lo que quiso huir, eso que lo ha hecho sufrir, pero &iquest;por qu&eacute;? Para de alguna manera perdonar. Legitimar retroactivamente un sufrimiento pasado. Nadie es culpable, ni usted, ni ellos, no podr&iacute;a haber sido de otra manera, la vida es as&iacute;. Como si la fatalidad se&ntilde;alara la posibilidad misma de la supervivencia. Esta lealtad nos encegue, nos desborda. Es como un instinto sacrificial que har&iacute;a remontar la escena traum&aacute;tica tan bien enterrada desde el limbo hasta el presente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A veces, desde un punto de vista narrativo, considerando c&oacute;mo nos contamos y c&oacute;mo contamos a las otras la realidad de nuestra vida, esa ciega lealtad con la experiencia del da&ntilde;o se convierte en un obst&aacute;culo para la movilidad del deseo y de los afectos alegres.&nbsp;La lealtad hacia aquello que nos rompi&oacute; en pedazos es una forma justa de reconocer la intensidad de un impacto, y tambi&eacute;n un homenaje a la importancia de una realidad perdida. Pero a la larga, restringe nuestra imaginaci&oacute;n y genera identidades menos capaces del deseo y la alegr&iacute;a.&nbsp; &iquest;Puede una estar destrozada y aceptar su ser en pedazos? Vivir desde la nueva movilidad que inaugura la vida rota, sin intentar reparar la narrativa con gestos de otro tiempo. Anzald&uacute;a nos invita a reconocer el estado fragmentado como un estado habitable, y no como un accidente que r&aacute;pido debemos superar.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HJB80HTAXZYAZ0N7J7G3SHZH"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Torres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/pareja-20-anos-destrozo-vida-superar-amor-siento-si-no-perdonarle_129_12010210.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Feb 2025 21:10:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Mi pareja de 20 años me destrozó la vida, ¿cómo superar el amor que siento si no puedo perdonarle?"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Duelo,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Estoy viviendo el duelo de una persona pilar en mi vida lejos del entorno donde ella vivía y siento aún más su ausencia, ¿qué hago?"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/viviendo-duelo-persona-lejos-entorno-donde-vivia-ausencia-mayor_129_11941616.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/256044f4-1823-4881-a279-e53dac62be40_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Estoy viviendo el duelo de una persona pilar en mi vida lejos del entorno donde ella vivía y siento aún más su ausencia, ¿qué hago?&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Está bien sentir' es un espacio de conversación con la poeta y escritora Sara Torres ('La seducción', Reservoir Books). Envíanos tus reflexiones y preguntas, tus deseos de indagar sobre una realidad, un vínculo, un placer o un duelo</p><p class="subtitle">Cada vez tenemos menos en común: cómo sobrevivir a los reencuentros con amigos del pasado</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Vivir el duelo de una persona pilar en tu vida fuera de un entorno donde ella vivía. Siento su ausencia aún mayor, la gente no pregunta por ella. Si muere una abuela se da por hecho que tocaba y que podremos soportar su pérdida</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Elena</span>
                                        <span>—</span> lectora de elDiario.es
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Existe una dimensi&oacute;n del duelo que es social, en esta las narrativas de la p&eacute;rdida se intercambian entre las distintas personas que se despiden de alguien amado o significativo en sus vidas. En el duelo compartido, la violencia de las preguntas que nos acongojan tras la p&eacute;rdida, como parte del proceso a trav&eacute;s del cual entendemos el v&iacute;nculo, se reparten. As&iacute;, la narrativa de qui&eacute;n fue la otra para nosotras y quienes fuimos para ella, deja de ser responsabilidad de un solo cuerpo-mente en duelo que revuelve en la memoria gestos, frases, tensiones y vac&iacute;os. Intentando entender exactamente qu&eacute; es lo que se ha ido, y c&oacute;mo vivir despu&eacute;s de esa partida.
    </p><p class="article-text">
        Si nos paramos a pensarlo, seguramente conocemos bien el impulso colectivo de rellenar con lenguaje la ausencia cuando nos arrebata. Algunas veces es consuelo, otras se vuelve inc&oacute;modo, un obst&aacute;culo para el sentir. El espacio del tanatorio, cuando se utiliza como lugar de encuentro en el momento inmediato al susto de la muerte, es un lugar de intercambio narrativo. El cuerpo asustado, impactado por la p&eacute;rdida, todav&iacute;a no tiene lenguaje, pero otros a los cuales la muerte de esa persona no ha afectado de forma tan radical la coherencia de sus vidas, o no han sentido la desestructuraci&oacute;n todav&iacute;a, vendr&aacute;n a acompa&ntilde;ar con historias. Qui&eacute;n fue ella, qu&eacute; rasgos la caracterizaban: sus cualidades ensalzadas en narrativas que apoyan lo importante que fue su presencia en el mundo, entre nosotras. Contar historias calma, porque propone cierto orden en el caos de quien, habiendo sido con otra, ahora tendr&aacute; que comenzar a imaginar la vida sin ella.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Lejos de aquello que una vez llamamos casa, lejos de sus afectos y de sus mundos de significado compartidos, buscar a las afines, a las que atraviesan un momento parecido de la pasión, nos devuelve la calma de la compañía</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Creo que bajo la dimensi&oacute;n social del duelo, donde se producen narrativas compartidas, siempre est&aacute; el proceso ps&iacute;quico subjetivo que responde a una vinculaci&oacute;n &uacute;nica: la nuestra con la persona ausente. Un cuerpo honesto con la complejidad de la vida y sus pasiones reconoce en s&iacute; que la p&eacute;rdida activa tambi&eacute;n la memoria del conflicto. El conflicto que enra&iacute;za en situaciones materiales vividas, en formas que tuvimos de amarnos y de no amarnos, de estar presentes cuando nos necesitaron y no estarlo, puede dif&iacute;cilmente compartirse, o al menos requiere de una intimidad excepcional para poder dejarse acompa&ntilde;ar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuesta compartirlo tal vez porque a esta experiencia subjetiva de la otra la acompa&ntilde;a un pudor que precisamente tiene que ver con su capacidad radical para escandalizar o alterar las narrativas oficiales sobre la persona perdida. Por convenci&oacute;n, deseamos respetar &ldquo;el honor&rdquo; de lxs muertxs, una especie de estabilidad narrativa despu&eacute;s de la muerte, lo que puede derivar en una biograf&iacute;a que se estabiliza y se convierte en mausoleo. Tal estatus es susceptible de alteraci&oacute;n y transformaci&oacute;n a trav&eacute;s del detalle que aporta la experiencia subjetiva. En silencio portamos las otras historias de las que nos faltan, son historias de pasi&oacute;n, que por exceso o por falta de amor, por exceso y falta de amor, tienen el poder de desestabilizar cualquier relato.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En la pena de la pérdida necesitamos poder hablar a veces un lenguaje anhelante, desorientado, frustrado y triste</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Creo que la elaboraci&oacute;n subjetiva e &iacute;ntima del duelo es la que tiene mayor poder de ense&ntilde;anza y transformaci&oacute;n de la vida propia. Es tambi&eacute;n la m&aacute;s dif&iacute;cil, la que nos enfrenta a la angustia y a preguntas que no podremos contestar, que eventualmente dejaremos de necesitar contestar con urgencia. Hace falta valent&iacute;a para desocupar el espacio compartido del duelo y atravesar las densidades de lo que hace nuestros duelos diferentes a los de las otras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es triste tambi&eacute;n, muy triste a veces, el tiempo del duelo cuando los cuerpos que nos rodean est&aacute;n muy lejos de atravesar ese estado. A veces nos sentimos lentas, muy lentas, y con la mirada puesta hacia atr&aacute;s mientras el resto de las personas de nuestro entorno se agitan en el presente y se proyectan hacia el futuro. Pero los cuerpos afines est&aacute;n en todas partes, atravesando procesos que, aunque distintos, dan a su habla y a sus gestos la marca de una sensibilidad compartida. Lejos de aquello que una vez llamamos casa, lejos de sus afectos y de sus mundos de significado compartidos, buscar a las afines, a las que atraviesan un momento parecido de la pasi&oacute;n, nos devuelve la calma de la compa&ntilde;&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quien est&aacute; siendo amante anhela un cuerpo que apasionado hable con ella el mismo idioma. En la pena de la p&eacute;rdida necesitamos poder hablar a veces un lenguaje anhelante, desorientado, frustrado y triste. Creo que, en el duelo, cuidarnos es permitir que esto ocurra.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HJB80HTAXZYAZ0N7J7G3SHZH"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Torres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/viviendo-duelo-persona-lejos-entorno-donde-vivia-ausencia-mayor_129_11941616.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Jan 2025 20:26:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Estoy viviendo el duelo de una persona pilar en mi vida lejos del entorno donde ella vivía y siento aún más su ausencia, ¿qué hago?"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Duelo,Relaciones]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Perder la reputación: ¿cómo liberarse del miedo a que te juzguen?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/perder-reputacion-liberarse-miedo-juzguen_129_11864793.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2cd89d7a-c1c8-4cf3-8e9d-ae222a082eb2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Perder la reputación: ¿cómo liberarse del miedo a que te juzguen?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Está bien sentir' es un espacio de conversación con la poeta y escritora Sara Torres ('La seducción', Reservoir Books). Envíanos tus reflexiones y preguntas, tus deseos de indagar sobre una realidad, un vínculo, un placer o un duelo</p><p class="subtitle">Consultorio - "¿Qué hago si mis hijos no me gustan?"</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Juana Ginzo le dijo a Lola Herrera que lo que había que hacer en la vida era perder la reputación. ¿Cuánto tiene la reputación de pérdida de libertad y de relación con el capital? ¿En qué medida es importante ese consejo?</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Vicente R.</span>
                                        <span>—</span> lector de elDiario.es
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Me quedo unos d&iacute;as pensando en este mensaje. &ldquo;Reputaci&oacute;n&rdquo; es un t&eacute;rmino que apenas uso, ni utilizan mis amigas, pero de alg&uacute;n modo su significado nos atraviesa e interpela cada d&iacute;a. Busco a la actriz y locutora Juana Ginzo por Internet y encuentro otro testimonio parecido, en el que la exdirectora de Canal Sur Radio, Mercedes de Pablos, cuenta que &ldquo;el primer consejo profesional me lo dio la entra&ntilde;able Juana Ginzo que una vez me dijo que para trabajar en la radio hab&iacute;a que perder la reputaci&oacute;n viendo transcurrir la vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sigo buscando. De izquierdas, feminista, casada con un hombre veinte a&ntilde;os m&aacute;s joven que ella que describe el inicio de su relaci&oacute;n con las siguientes palabras: &ldquo;Fue un <em>flash,</em> un enamoramiento repentino. Enamoramiento y pol&iacute;tica, &iquest;qui&eacute;n se iba a resistir a eso?&rdquo;. En un documental de 1981, Juana declara: &ldquo;Yo aprend&iacute; a no tener reputaci&oacute;n, aprend&iacute; a ser una se&ntilde;ora de vida rara&rdquo;. Un principio se repite, aprender a vivir sin reputaci&oacute;n para poder, en un contexto de limitaciones y juicios, ser fiel a la vida propia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Reputaci&oacute;n, del lat&iacute;n&nbsp;<em>reputatio, -&#333;nis</em>, significa tanto la opini&oacute;n o consideraci&oacute;n que se tiene de alguien, como su prestigio, su fama y notoriedad. Los ant&oacute;nimos &uacute;tiles, en ese caso, son el desprestigio y el descr&eacute;dito. Llegar a tener una reputaci&oacute;n, buena o mala, parece ser una cuesti&oacute;n de tiempo y de exposici&oacute;n a la evaluaci&oacute;n de lxs otrxs.
    </p><p class="article-text">
        Cuando aparece asociada a una empresa, o una entidad no humana, se dice de la reputaci&oacute;n que es un capital intangible. Llego a una web que ofrece &ldquo;servicios de reputaci&oacute;n&rdquo; para empresas e instituciones bajo el siguiente lema: &ldquo;La reputaci&oacute;n a&ntilde;ade valor, atrae y retiene el talento, mitiga las crisis, mejora los resultados, incrementa el liderazgo y otorga reconocimiento&rdquo;. Porque la reputaci&oacute;n es un valor intangible pero contundente, existen consultor&iacute;as que la investigan, la eval&uacute;an y gestionan como capital.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En un documental de 1981, Juana Ginzo declara: &#039;Yo aprendí a no tener reputación, aprendí a ser una señora de vida rara&#039;. Un principio se repite, aprender a vivir sin reputación para poder, en un contexto de limitaciones y juicios, ser fiel a la vida propia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Imagino de pronto la reputaci&oacute;n como un lugar a donde una puede asomarse. Si tuviese una forma, tal vez ser&iacute;a la de un foro, una cuadr&iacute;cula con estrellitas para puntuar y un cuadro de texto para incluir un mensaje. Cualquiera podr&iacute;a pasar por all&iacute;, conociendo o desconociendo el sujeto u objeto valorado, y dejar un mensaje representativo, una respuesta que, aunque articulada desde la envidia, la arbitrariedad o el odio, influir&iacute;a de forma inmediata en el estatus de aquello que est&aacute; siendo juzgado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y si la reputaci&oacute;n tuviese un afecto asignado, cu&aacute;l ser&iacute;a? Trato de pensar en la reputaci&oacute;n de las personas a las que amo y el tipo de ejercicio me genera incomodidad, rechazo. No deseo recorrer el camino que lleva a una conclusi&oacute;n como esa. Luego pienso en la posibilidad de valorar mi propia reputaci&oacute;n, e inmediatamente el afecto que surge es el miedo, la ansiedad. Temo descubrir a una gemela mala y triste, que vive paralelamente una existencia desdichada en las bocas de los otros. Tras la ansiedad llega la culpa, otro afecto mortecino, congelador de potencias: &iquest;Habr&eacute; hecho algo mal? &iquest;Estar&eacute; haciendo mal cosas que ni puedo imaginar?&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La reputación es un valor intangible pero contundente, existen consultorías que la investigan, la evalúan y gestionan como capital</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Del 3 de octubre al 3 de noviembre de 2024, las entradas de la obra Juana de Arco, dirigida por Marta Pazos con texto de Sergio Mart&iacute;nez Vila, estuvieron agotadas. En Nave 10 Matadero, Georgina Amor&oacute;s, Katalin Arana, Macarena Garc&iacute;a, Luc&iacute;a Ju&aacute;rez, Bea de Paz, Ana Polvorosa y Joana Vilapuig encarnaron con valent&iacute;a y delicada sofisticaci&oacute;n escenarios que componen el relato de la vida iluminadora y desafiante de Juana de Arco. El elenco, a la vez que representaba personajes de los distintos g&eacute;neros, constitu&iacute;a un coro femenino capaz de revisar y reescribir la historia de forma cr&iacute;tica y dulce a la vez. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Juana de Arco es una de las figuras m&aacute;s significativas de la historia de Francia y su relato est&aacute; atravesado tanto por la vivencia de la glorificaci&oacute;n social, como por su violento reverso: el desprestigio y la condena bajo el juicio de un tribunal patriarcal de envidiosos y crueles. La joven campesina, conectada con lo divino, fue primero hero&iacute;na de guerra celebrada por su virtud, y luego acusada de brujer&iacute;a y herej&iacute;a, para finalmente morir quemada en la hoguera. Tiempo despu&eacute;s el veredicto del juicio fue anulado y la iglesia cat&oacute;lica la declar&oacute; santa en 1920. Recuper&oacute;, digamos, una reputaci&oacute;n que quiz&aacute;s no hab&iacute;a llegado a perder del todo, pero solo despu&eacute;s de muerta.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mis amigas y yo no usamos casi la palabra reputación, pero su idea está detrás de cada movimiento que hacemos y que no hacemos día a día, por miedo a perderla</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Mis amigas y yo no usamos casi la palabra reputaci&oacute;n, pero su idea est&aacute; detr&aacute;s de cada movimiento que hacemos y que no hacemos d&iacute;a a d&iacute;a, por miedo a perderla. Vuelvo a los consejos de Ginzo: &ldquo;Hay que perder la reputaci&oacute;n viendo transcurrir la vida&rdquo;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo ser&iacute;a si, despu&eacute;s de perder la reputaci&oacute;n, en vez de ocupar el lugar negativo y violento del descr&eacute;dito, simplemente nos sali&eacute;semos del espacio del juicio social? Ya est&aacute;, se acab&oacute;, un descanso al fin. Sin anular la posibilidad de ser agentes sociales, deseo perder de una vez la &ldquo;fama&rdquo;, tanto la mala, como la buena, a favor de una posibilidad de vida m&aacute;s plena, fuera de los l&iacute;mites que impone el miedo al azar de la opini&oacute;n y a la moral de turno. &ldquo;Aprender a no tener reputaci&oacute;n, aprender a ser se&ntilde;oras de vida rara&rdquo;, repito las palabras como nuevo lema. Tal vez, despu&eacute;s de la reputaci&oacute;n, hay un jard&iacute;n.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HJB80HTAXZYAZ0N7J7G3SHZH"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Torres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/perder-reputacion-liberarse-miedo-juzguen_129_11864793.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Nov 2024 22:13:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Perder la reputación: ¿cómo liberarse del miedo a que te juzguen?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Bienestar,Consultorio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Cumplo 40 y hasta ahora no quería ser madre, pero se me viene la pregunta como una losa: ¿y si me pierdo algo?"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/tengo-40-anos-y-no-se-si-quiero-tener-hijos_129_11633237.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/53db100f-fe35-48a7-a6d6-d18d4bc25b77_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Cumplo 40 y hasta ahora no quería ser madre, pero se me viene la pregunta como una losa: ¿y si me pierdo algo?&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Está bien sentir' es un espacio de conversación con la poeta y escritora Sara Torres ('La seducción', Reservoir Books). Envíanos tus reflexiones y preguntas, tus deseos de indagar sobre una realidad, un vínculo, un placer o un duelo
</p><p class="subtitle">Consultorio - "¿Qué hago si mis hijos no me gustan?"</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cumplo 40 dentro de poco. Hasta ahora nunca había querido ser madre. Ahora se me viene la pregunta de ¿sí o no? como una losa. ¿Y si me pierdo algo? ¿Y si no me lo pierdo y luego me arrepiento?</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Estíbaliz</span>
                                        <span>—</span> lectora de elDiario.es
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Algunas de nosotras nunca hemos deseado activamente ser madres. No ha sido una realidad imaginable para nosotras, tanto de ni&ntilde;as como de adultas, la fantas&iacute;a del embarazo nos ha resultado demasiado ajena y extra&ntilde;a, al igual que la del parto y la crianza. Nuestro cuerpo nunca ha experimentado una curiosidad propia sobre estos procesos, no hemos sentido ning&uacute;n inter&eacute;s especial por atravesarlos, nada en nosotras, ning&uacute;n supuesto instinto ni reloj nos comunic&oacute; siquiera que tales experiencias fueran posibles, pudieran darse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay algo verdaderamente inc&oacute;modo en que cada &ldquo;mujer&rdquo; se vea directa o indirectamente convocada a responder la pregunta sobre la maternidad, especialmente cuando es la expectativa social, y no la propia curiosidad, el deseo, o el amor, quien pregunta. Parece imposible existir como mujer sin tener que encarar esta pregunta, dudando siempre de nuestra propia respuesta si la que damos es negativa: &iquest;Seguro que no deseo ser madre? &iquest;Qu&eacute; pasar&aacute; si me arrepiento?&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Parece imposible existir como mujer sin tener que encarar esta pregunta, dudando siempre de nuestra propia respuesta si la que damos es negativa: ¿Seguro que no deseo ser madre? ¿Qué pasará si me arrepiento?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cuando un hombre de mi familia un d&iacute;a me pregunt&oacute;, quiz&aacute;s con cierta esperanza de prolongar el tiempo de su sangre en el mundo &ldquo;pero, aunque seas lesbiana, <a href="https://www.eldiario.es/era/tener-hijos-maternidad_129_11278162.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&iquest;no querr&aacute;s igualmente tener hijos?</a>&rdquo;, yo respond&iacute; instintivamente: &ldquo;&iquest;T&uacute; te imaginas embarazado?&rdquo;. Y a&ntilde;ad&iacute; ante su negativa, su cara de estupor: &ldquo;Yo tampoco&rdquo;. Era cierto, a pesar de que mi cultura me hab&iacute;a preparado para asociar mi cuerpo al embarazo y a la maternidad, a pesar de que se me hab&iacute;a dicho que este exceso de amor que hab&iacute;a en m&iacute;, que esta pasi&oacute;n y esta sensualidad y estas ganas de darme eran un garante de maternidad futura, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/mamifera-pelicula-aborda-deseo-no-madre-brujas-disney-son-mujeres-hijos_1_11316236.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nada en m&iacute; se hab&iacute;a sentido madre nunca</a>. La abundancia, el exceso de amor, me hab&iacute;an hecho sentirme como una amante y como una amiga.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                En &#039;Mamífera&#039; (2024), la cineasta Liliana Torres aborda el deseo de no ser madre.                            </span>
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        Luego tuve treinta a&ntilde;os y una perrita cachorra me reconoci&oacute; como madre, aunque yo no la consider&eacute; mi hija ni deseaba tener una. Era muy joven y estaba enferma y encontr&eacute; en mi cuerpo un repertorio desconocido para proteger su vida y ayudarla a medrar. Me di cuenta de que esos recursos de amor y cuidado, que se hab&iacute;an despertado frente a su vulnerabilidad y su ternura, se parec&iacute;an mucho a los que contaban algunas de mis amigas que hab&iacute;an tenido hijxs. Pens&eacute; que esos recursos tambi&eacute;n estaban en m&iacute; para acompa&ntilde;ar a lo vivo, y que su finalidad era el cuidado y la dulzura, no la reproducci&oacute;n. Esos recursos amorosos, con los que evitar el hambre de lxs otros, enfrentarnos a la crueldad, o movilizar una resistencia ecologista y pacifista, pod&iacute;an y deb&iacute;an dirigirse mucho m&aacute;s all&aacute; del objetivo aprendido: criar una vida que descienda directamente de nosotras.&nbsp;&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El relato patriarcal nos ha contado que la potencia vital y amorosa de las mujeres ha de dirigirse a la reproducción de la línea familiar: yo pienso que es urgente construir juntas relatos más amplios donde contar todas las cosas que es posible hacer con la ternura</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En <a href="https://www.eldiario.es/era/sara-torres-la-seduccion-nos-da-miedo-sentir_128_11256554.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La seducci&oacute;n</em></a>, una mujer de cincuenta a&ntilde;os que no ha sido madre, mira atr&aacute;s y escribe:
    </p><p class="article-text">
        <em>Fui maternal, s&iacute;, como lo soy ahora. Con todo tipo de animales: j&oacute;venes cr&iacute;as y viejos lentos. Con todo mi cuerpo les cuido. &iquest;Es eso maternar? Retirar con amor las heces y los v&oacute;mitos de la perra cuando ocurren. Dormir sobre una cama que se llena de peque&ntilde;os pelos ca&iacute;dos. Aceptar sus interrupciones constantes en mi tiempo de trabajo con ilusi&oacute;n, sin enfado. Cuando era cachorra, deseaba verla crecer. Y de anciana, le desear&eacute; una vida sin dolor. Ante todo, me importa su bienestar. Y pongo mi cuerpo, inmediatamente, para lograrlo.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        El exceso amoroso existe para participar en el mundo, si no lo ponemos en relaci&oacute;n con algo m&aacute;s all&aacute; de nosotrxs a menudo este exceso frustra nuestro cuerpo, de modo que nuestras potencias creativas, afectivas, se convierten en rabia y en tristeza. El relato patriarcal nos ha contado que la potencia vital y amorosa de las mujeres ha de dirigirse a la reproducci&oacute;n de la l&iacute;nea familiar: yo pienso que es urgente construir juntas relatos m&aacute;s amplios donde contar todas las cosas que es posible hacer con la ternura.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Vivir siempre es activar potencias y las potencias se desarrollan en muchas direcciones: lo que no llegamos a vivir no se ha perdido y, si nos lo permitimos, el amor siempre encontrará un lugar donde expresarse</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En <a href="https://traficantes.net/libros/nacemos-de-mujer" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Nacemos de mujer</em></a>, Adrienne Rich cita a Audre Lorde:
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Qu&eacute; queremos unas de otras despu&eacute;s de haber contado nuestras historias</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Queremos ser curadas queremos una musgosa calma que crezca sobre nuestras cicatrices queremos la hermana todopoderosa que no asuste que har&aacute; que el dolor se vaya que el pasado no sea as&iacute;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>La pregunta de qu&eacute; queremos, m&aacute;s all&aacute; de un &laquo;espacio seguro&raquo;, es crucial en lo que se refiere a las diferencias entre el relato individualista sin lugar a donde ir, y un movimiento colectivo que de poder a las mujeres&ldquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Un trabajo de conciencia y ampliaci&oacute;n de la imaginaci&oacute;n amorosa creo que podr&iacute;a relajar la ansiedad que genera la pregunta obligatoria sobre la maternidad y su inscripci&oacute;n en l&oacute;gicas productivistas e identitarias. En lo que tiene que ver con el cuerpo y con la vida propia, me gusta m&aacute;s preguntarle al presente que a la idea de futuro. &iquest;Qu&eacute; estoy sintiendo ahora? &iquest;Qu&eacute; siento ahora como posible o deseable, al margen de quien sea yo ma&ntilde;ana? Tenemos una vida, y aunque es ancha a veces, nunca vamos a desarrollar todas las potencias que tuvo nuestro cuerpo. La maternidad es una de ellas. Vivir siempre es activar potencias y las potencias se desarrollan en muchas direcciones: lo que no llegamos a vivir no se ha perdido y, si nos lo permitimos, el amor siempre encontrar&aacute; un lugar donde expresarse.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HJB80HTAXZYAZ0N7J7G3SHZH"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Torres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/tengo-40-anos-y-no-se-si-quiero-tener-hijos_129_11633237.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Sep 2024 20:03:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Cumplo 40 y hasta ahora no quería ser madre, pero se me viene la pregunta como una losa: ¿y si me pierdo algo?"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Maternidad,Consultorio,Bienestar,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Creo que siempre fui bisexual pero nunca lo he reconocido, ahora me gusta mi compañera de piso, ¿qué hago?"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/creo-bisexual-he-reconocido-ahora-gusta-companera-piso_129_11599841.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a211534f-4652-4dc5-8bc1-b60a9e6f2b5b_16-9-discover-aspect-ratio_default_1100875.jpg" width="1608" height="905" alt="&quot;Creo que siempre fui bisexual pero nunca lo he reconocido, ahora me gusta mi compañera de piso, ¿qué hago?&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Está bien sentir' es un espacio de conversación con la poeta y escritora Sara Torres ('La seducción', Reservoir Books). Envíanos tus reflexiones y preguntas, tus deseos de indagar sobre una realidad, un vínculo, un placer o un duelo</p><p class="subtitle">Consultorio - "¿Qué hago si mis hijos no me gustan?"</p></div><p class="article-text">
        No podemos culparnos de no ver, o no poder imaginar, lo que culturalmente no est&aacute; apenas disponible. La imaginaci&oacute;n amorosa se construye en la infancia con un repertorio de im&aacute;genes que ofrecen relatos heterosexuales, &eacute;picas de encuentro entre dos seres opuestos, que buscar&aacute;n el modo de complementarse. Si, siguiendo la receta inmaterial tantas veces descrita, consiguen los opuestos amarse, comprometerse en el esfuerzo de un futuro juntos, entonces el relato com&uacute;n del amor heterosexual promete la &iquest;felicidad? Tal vez no promete siempre la dicha enamorada de los cuentos de princesas, pero s&iacute; una especie de calma del sujeto satisfecho por haber cumplido con las demandas de la vida adulta. Por haber sido sexual, elegido por alguien entre un grupo, por haber sido un d&iacute;a alegre, familiar, un d&iacute;a amado.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n entre nosotras escuch&oacute;, siendo una ni&ntilde;a, que dos iguales pod&iacute;an alcanzar la calma juntas? Que estaba entre sus manos &ndash; las manos juntas de las dos-- la posibilidad de compartir creatividad, de unir las fuerzas de trabajo para construir casa y sentido. Que pod&iacute;an desear y satisfacerse a la vez y que, adem&aacute;s, en su encuentro, el placer y la belleza iban a exceder cualquier expectativa que un relato anterior hubiese podido sugerir. &iquest;Qui&eacute;n, un d&iacute;a, en los primeros a&ntilde;os que tuvo para empezar a pensar el mundo, pudo imaginarse alegremente de este modo sin que la verg&uuml;enza, el conflicto, o el miedo al castigo acompa&ntilde;aran ese acto de figurar lo posible? Qui&eacute;n pens&oacute; que pod&iacute;a crecer siendo dos ni&ntilde;as, dos j&oacute;venes, dos ancianas, unidas por el deseo (de un cuerpo, de una historia com&uacute;n).
    </p><p class="article-text">
        Desde la norma que la mayor parte de nosotras asimilamos en la infancia, la educaci&oacute;n heterosexual intenta mantener la imaginaci&oacute;n bisexual a raya: la espolea hacia el reduccionismo dual de lo f&aacute;cil y lo dif&iacute;cil, lo social y lo ps&iacute;quico, lo p&uacute;blico y lo privado, lo productivo y lo improductivo, empujando la relaci&oacute;n homosexual siempre a la posici&oacute;n segunda, al lado m&aacute;s d&eacute;bil del par. Bajo un horizonte de derrota, la educaci&oacute;n heterosexual ensombrece el deseo lesbiano del cuerpo bisexual con malos augurios: mientras que promete la viabilidad de la relaci&oacute;n heterosexual a lo largo del tiempo, significa el v&iacute;nculo homosexual como contingente, temporal e improductivo. El relato heterosexual normativo desconf&iacute;a de la amante lesbiana, que retrata como seductora enga&ntilde;osa, d&eacute;bil, incapaz de ofrecer futuro, mientras promete que siempre habr&aacute; un marido esperando despu&eacute;s de una fugaz historia de amor entre mujeres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero salvaje la realidad burla el relato y desmiente, afirmando su propia entereza: Juntas hacemos el amor, construimos casas, criamos animales e hijxs, nos acompa&ntilde;amos mutuamente en las fantas&iacute;as que traemos de mundos antiguos. Para satisfacernos, cumplimos las unas a las otras nuestras fantas&iacute;as m&aacute;s rancias, nuestros sue&ntilde;os de sumisi&oacute;n y de poder. Consolamos la violencia del pasado, lamemos la herida y en la noche, antes de dormir, inventamos un desv&iacute;o desde donde es posible ya entrever una revoluci&oacute;n en los modos de vivir, follar, morir. Nos amamos, somos fiables, somos amigas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 21 poemas de amor, escribe Adrienne Rich sobre la materializaci&oacute;n de una relaci&oacute;n lesbiana despu&eacute;s de a&ntilde;os de socializaci&oacute;n heterosexual:
    </p><p class="article-text">
        II
    </p><p class="article-text">
        Me despierto en tu cama. S&eacute; que estuve so&ntilde;ando.
    </p><p class="article-text">
        Mucho antes, la alarma nos separ&oacute;,
    </p><p class="article-text">
        estuviste en tu escritorio por horas. S&eacute; lo que so&ntilde;&eacute;:
    </p><p class="article-text">
        nuestra amiga poeta entra en mi cuarto
    </p><p class="article-text">
        donde estuve escribiendo por d&iacute;as,
    </p><p class="article-text">
        borradores, papel carb&oacute;nico, poemas dispersos por todos lados,
    </p><p class="article-text">
        y yo le quiero mostrar un poema
    </p><p class="article-text">
        que es el poema de mi vida. Pero vacilo
    </p><p class="article-text">
        y despierto. Besaste mi pelo
    </p><p class="article-text">
        para despertarme. So&ntilde;&eacute; que eras un poema,
    </p><p class="article-text">
        le digo, un poema que le quer&iacute;a mostrar a alguien&hellip;
    </p><p class="article-text">
        y me r&iacute;o y me vuelvo a quedar dormida
    </p><p class="article-text">
        con el deseo de mostrarte a todos los que amo,
    </p><p class="article-text">
        de movernos juntas abiertamente
    </p><p class="article-text">
        bajo la fuerza de gravedad, que no es sencilla,
    </p><p class="article-text">
        que arrastra el pasto como plumas un largo trecho hasta el aire que respiramos.
    </p><p class="article-text">
        Mostrar lo amado, movernos juntas abiertamente bajo la fuerza de la gravedad, implica sacar la relaci&oacute;n lesbiana de la prisi&oacute;n binaria que la presenta como una opci&oacute;n de vida d&eacute;bil, incapaz de ofrecer ya no placer o belleza, sino solidez y medios de supervivencia. Dar el paso es darlo para una misma, primero, atrevernos a ser sujetos creativos, capaces con su deseo de fundar un futuro que a&uacute;n est&aacute; por hacerse.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HJB80HTAXZYAZ0N7J7G3SHZH"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Torres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/creo-bisexual-he-reconocido-ahora-gusta-companera-piso_129_11599841.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Aug 2024 19:34:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Creo que siempre fui bisexual pero nunca lo he reconocido, ahora me gusta mi compañera de piso, ¿qué hago?"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Consultorio,LGTBI]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["¿Qué hago si mis hijos no me gustan?"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/si-hijos-no-gustan_1_11579848.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/13b57a0e-f53c-47ee-acac-e8479d21abe9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;¿Qué hago si mis hijos no me gustan?&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Está bien sentir' es un espacio de conversación con la poeta y escritora Sara Torres ('La seducción', Reservoir Books). Envíanos tus reflexiones y preguntas, tus deseos de indagar sobre una realidad, un vínculo, un placer o un duelo</p><p class="subtitle">¿Qué es 'el bien querer'? Sobre nuestras creencias colectivas al hablar de amor</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hola, cuatro hijos, desde 23 a 40 años. ¿Qué hago si no me gustan, si alguno es la antítesis de todo por lo que peleé como mujer?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En el enunciado aparece el conflicto y su resoluci&oacute;n: atraviesa el camino valiente, misterioso y afirmativo a trav&eacute;s del cual llegamos a ser capaces de nombrar lo que no ha de pensarse o decirse. Lo que antes asimilamos como innombrable o silenciable. Mi hijo no me gusta. No amo a mi madre. Las dos oraciones revuelven el tab&uacute; que sugiere que la relaci&oacute;n madre-hijo es el lugar natural del amor incondicional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, &iquest;y si el amor pudiese a veces sentirse como incondicional mientras que el gusto no? En el contexto concreto del enunciado de esta pregunta: &iquest;se anuncia el gusto como m&aacute;s independiente que el amor? Si por independencia entendemos potencia de movilidad y de posici&oacute;n con respecto a aquello con lo que nos relacionamos.
    </p><p class="article-text">
        Algunas veces el v&iacute;nculo afectivo se siente necesario, dado por el cuerpo, mientras que el gusto conserva una autonom&iacute;a frente a este afecto de vinculaci&oacute;n. Ser capaces de decir &ldquo;Amo a mi hijo, pero no me gusta&rdquo; es poder afirmar la vinculaci&oacute;n corporal afectiva a la vez que mantenemos cierta independencia subjetiva con respecto a los valores y significados que esa persona representa y practica. &iquest;Deseo un mundo donde las personas se comportan como mi hijo? Poder responder &ldquo;no&rdquo;, es un gesto hermoso de compromiso con la visi&oacute;n propia. Es un gesto que reconoce la experiencia individual de la vida a la vez que afirma lo reflexivo social-pol&iacute;tico por encima de las pasiones afectivas m&aacute;s inmediatas. Podr&iacute;a funcionar de forma similar decir lo mismo de un amante o de una amiga o de una hermana: es cuesti&oacute;n de romper el proceso de identificaci&oacute;n fusional con lo que amamos, a favor de una vida propia donde un criterio &eacute;tico es posible.
    </p><p class="article-text">
        Tener hijos implica, la mayor&iacute;a de las veces, tener hijos cerca, vivir con ellos, significar la vida mezclando lo propio con los significados extra&ntilde;os que ellos traen de un afuera que muchas veces no es af&iacute;n. Puede que los hijos traigan de ese otro lugar fuera de la casa que has construido precisamente aquello que quisiste mantener lejos de tu universo privado. As&iacute; el hijo act&uacute;a para bien o para mal como un agente comunicante que impide la estabilizaci&oacute;n de la imagen de la vida propia seg&uacute;n nuestra expectativa o deseo. Es posible entonces pronunciar algo como: &ldquo;nunca imagin&eacute; compartir la vida junto a una persona como es mi hijo&rdquo; o incluso, &ldquo;la fantas&iacute;a sobre mi vida, lo que proyect&eacute; con ilusi&oacute;n y esfuerzo, fracasa al tener que convivir con una persona a la que amo, pero cuyo mundo atenta contra el m&iacute;o, no me gusta&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque nos influyamos mutuamente, la direcci&oacute;n del devenir de las personas a las que amamos no est&aacute; en nuestras manos. Porque es evidente que escapa una y otra vez a nuestro deseo, tambi&eacute;n es justo pensar que escapa a nuestra responsabilidad. Frente a la libertad de tu devenir, yo tan solo puedo trabajar la expresi&oacute;n y el impacto de mi decepci&oacute;n. &iquest;C&oacute;mo estar decepcionada, es decir, sostener la fantas&iacute;a rota de la posibilidad de entendimiento profundo, de sincron&iacute;a, de afinidad, y aun as&iacute; seguir amando? Es decir, seguir apreciando la existencia del otro en el mundo, seguir favoreciendo con nuestros actos su supervivencia y cuidado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo estar decepcionadas y que la decepci&oacute;n no se convierta en rabia o violencia? Iniciar con el reconocimiento de la expectativa puesta &mdash;reconocer todo ese tiempo en el que con la imaginaci&oacute;n construimos un escenario feliz, donde el paisaje del amor era a nuestra imagen y semejanza&mdash; para despu&eacute;s comenzar a desasirnos. &iquest;Qu&eacute; hacer m&aacute;s que empezar un duelo lento, intentar un duelo suave, lentamente despedirnos del hijo imaginado, de la amante so&ntilde;ada, de los padres comprensivos que quiz&aacute;s nunca tendremos? Para conocer con ojos nuevos a quienes s&iacute; tenemos delante. Para quiz&aacute;s desear, o no, la aventura salvaje de conocer aquello que nunca habr&iacute;amos elegido. Para, de forma inesperada, llegar un d&iacute;a a elegirlo. O no. O nunca.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HJB80HTAXZYAZ0N7J7G3SHZH"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Torres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/si-hijos-no-gustan_1_11579848.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Aug 2024 20:15:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["¿Qué hago si mis hijos no me gustan?"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Maternidad,familias]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["No me siento satisfecho si mi pareja no tiene una belleza normativa. ¿Qué puedo hacer?"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/no-siento-satisfecho-si-pareja-no-belleza-normativa_1_11550700.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/adae05aa-1376-443c-804a-8af14a7ee36d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;No me siento satisfecho si mi pareja no tiene una belleza normativa. ¿Qué puedo hacer?&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Está bien sentir' es un espacio de conversación con la poeta y escritora Sara Torres ('La seducción', Reservoir Books). Envíanos tus reflexiones y preguntas, tus deseos de indagar sobre una realidad, un vínculo, un placer o un duelo</p><p class="subtitle">¿Qué es 'el bien querer'? Sobre nuestras creencias colectivas al hablar de amor</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hola, Sara. Soy hombre y últimamente he trabajado para alejarme de una masculinidad tóxica. En contra de lo que creo, no me siento satisfecho si mi pareja no tiene una belleza normativa. ¿Qué puedo hacer para mejorar en esto?
</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Desde el nacimiento recibimos de forma involuntaria, amable a veces y a veces violenta, un repertorio de im&aacute;genes. Este inventario de im&aacute;genes interpreta y organiza la realidad &ndash; que es ambigua, cambiante y mat&eacute;rica &ndash; atribuy&eacute;ndole un orden de valor y de sentido. Cuando la sociedad nos asigna un g&eacute;nero, tambi&eacute;n nos asigna una posici&oacute;n, un lugar de relaci&oacute;n con respecto a estas im&aacute;genes que ordenan la vida representando c&oacute;mo ha de vivirse para que nuestra existencia sea &ldquo;correcta&rdquo; seg&uacute;n la norma y &ldquo;deseable&rdquo; para lxs otros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este inventario de im&aacute;genes, que por su constante aparici&oacute;n e impacto en el espacio social es imposible &ldquo;no ver&rdquo;, tiene algunas representaciones que parecen llevar m&aacute;s peso de atenci&oacute;n, que ocupan un lugar jer&aacute;rquico en su influencia en nuestra forma inconsciente de leer el mundo. En la cumbre de la visibilidad est&aacute; tal vez la imagen de la mujer &ldquo;bella&rdquo;, representada hasta la saciedad, como panfleto o propaganda impresa de forma viral y compulsiva. Nadie puede nacer en occidente y desconocer las representaciones de la belleza femenina de su tiempo. Determinada por un canon variable y contextual, la imagen de la mujer bella parece la unidad de medida a trav&eacute;s de la cual medir el valor de la propia vida. Dependiendo del g&eacute;nero asignado, dentro del orden heterosexual, la imagen de la mujer bella es capital al que tenemos acceso desde dos posiciones distintas: 1) siendo reconocidas como &ldquo;la mujer bella&rdquo;, acerc&aacute;ndonos lo m&aacute;s posible a la encarnaci&oacute;n de la imagen, o 2) &ldquo;posey&eacute;ndola&rdquo; teniendo una representaci&oacute;n parecida a &ldquo;la mujer bella&rdquo; al lado, dese&aacute;ndola, fusion&aacute;ndonos er&oacute;ticamente con ella. Fuera del orden heterosexual, en el deseo lesbiano, estos dos modos de relaci&oacute;n tambi&eacute;n perviven, aunque con mayor variaci&oacute;n y transfusi&oacute;n de roles.
    </p><p class="article-text">
        Identificarnos con lo femenino nos coloca inconscientemente en el lugar de la b&uacute;squeda de la imagen de la mujer bella dentro de nosotras. Sin haberlo elegido ni racionalizado, muchas asimilamos que intentar ser &ldquo;la mujer bella&rdquo; es una parte fundamental de nuestro trabajo para poder formar parte de la sociedad. Este esfuerzo, en la contemporaneidad, no queda adem&aacute;s concentrado en la primera juventud o la adolescencia, sino que se convierte en un imperativo perverso a trav&eacute;s de las distintas edades de la vida, generando un profundo miedo a los cambios corporales que traen los a&ntilde;os. Para la norma, &ldquo;la mujer bella&rdquo; siempre es joven, y lo es en cuanto a que, por ser precisamente imagen, su naturaleza es lo inanimado, lo est&aacute;tico. La estabilidad de las im&aacute;genes ideales sintetiza la vida que es fluctuaci&oacute;n, diferencia, exceso, con una rigidez fascista. El cuerpo, abundante en su movilidad, es un monstruo para el orden fascista de las im&aacute;genes que muestran lo bello normativo.
    </p><p class="article-text">
        Dentro de la tradici&oacute;n heterosexual occidental, al recibir socialmente un g&eacute;nero recibimos una diferencia de clase en nuestro modo de relacionarnos con la imagen regulativa de la mujer bella. Si nos ha sido asignado el masculino, entonces nuestro deber es buscar esta imagen fuera de nosotros. Buscaremos el reconocimiento y el valor social, perseguiremos el acceso al capital que aporta la imagen de la mujer bella cuando camina a nuestro lado. Pero sorpresa, bajo cada imagen que parece representar el ideal, hay un cuerpo secuestrado que teme su propia transformaci&oacute;n. Creo que la ansiedad, el miedo a la p&eacute;rdida del cuerpo deseado, el miedo a dejar de ser mirada de cierta forma por los otrxs, truncan la posibilidad de la pasi&oacute;n y de la alegr&iacute;a, reduciendo la profundidad de lo amoroso a una extra&ntilde;a obra de teatro.
    </p><p class="article-text">
        Por nuestra educaci&oacute;n en la norma, es muy dif&iacute;cil no desear a aquellas personas que en parte representan lo que aprendimos como bueno. Pero poco o nada habremos conocido del amor, la sexualidad y la belleza, si no logramos vincularnos a trav&eacute;s de la hermosa fiereza cuerpo, sus sentidos y sus apegos. Si existe algo parecido a la madurez, creo que esto es el camino creativo que nos permite poco a poco, y de forma no lineal, emanciparnos del juego de Monopoly de las representaciones, para desarrollar un gusto propio, fruto de nuestras sensibilidades y nuestras diferencias. Si estamos despiertas y atentas, nuestra mirada adquiere matiz y profundidad, deja de buscar ser seducida de forma superficial por im&aacute;genes fijas, sint&eacute;ticas. En la sabidur&iacute;a suave del eros, la mirada no es estrictamente visual, integra los sentidos, encuentra placer en los gestos y detalles que apuntan hacia una verdad m&aacute;s compleja del ser, m&aacute;s reveladora, m&aacute;s amplia.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Torres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/no-siento-satisfecho-si-pareja-no-belleza-normativa_1_11550700.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Jul 2024 19:31:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["No me siento satisfecho si mi pareja no tiene una belleza normativa. ¿Qué puedo hacer?"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Amor,Relaciones,Belleza,Pareja]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué es 'el bien querer'? Sobre nuestras creencias colectivas al hablar de amor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/como-querer-bien-a-alguien_129_11522103.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2b4f1240-763a-4a39-b3c9-5dad60cce144_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué es &#039;el bien querer&#039;? Sobre nuestras creencias colectivas al hablar de amor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Está bien sentir' es un espacio de conversación con la poeta y escritora Sara Torres ('La seducción', Reservoir Books). Envíanos tus reflexiones y preguntas, tus deseos de indagar sobre una realidad, un vínculo, un placer o un duelo</p><p class="subtitle">
"Mi pareja evita hablar de futuro y pensar 'a largo plazo', pero yo sí quiero construir una vida juntos, ¿consejos?"</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hola, Sara, deseo que estés bien. Mi reflexión va en torno al cómo se quiere a alguien. Si el bien querer es atravesado por entender las necesidades de la otra o queda limitado a una manera de amar unidireccional y que debe ser aceptada como tal</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Raquel C.</span>
                                        <span>—</span> lectora de elDiario.es
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Como un viaje intenso y peligroso del sujeto por las profundidades de su interioridad cambiante, las historias del querer apasionado se han contado durante siglos, a menudo con tono &eacute;pico y dividiendo la experiencia en distintas fases o etapas. Al &ldquo;mal querer&rdquo; se acerc&oacute; la artista <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/rosalia-motomami-evolucion-mal-querer_1_8829648.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rosal&iacute;a</a>, inspir&aacute;ndose en la novela medieval <em>Flamenca</em> y poniendo atenci&oacute;n en c&oacute;mo el inter&eacute;s er&oacute;tico, cuando se ritualiza a trav&eacute;s de la cultura patriarcal, normaliza la violencia machista como respuesta al fracaso del imposible deseo de fusi&oacute;n de los seres (y de sus intereses).
    </p><p class="article-text">
        Rosal&iacute;a indaga en el mal querer, pero deja sin resolver qu&eacute; podr&iacute;a ser un querer bueno. Sus letras, eso s&iacute;, reflejan la f&aacute;cil movilidad entre las palabras que supuestamente pronuncia el cuerpo inspirado por el amor, y las palabras que despu&eacute;s buscar&aacute;n la herida y el insulto. Aunque aqu&iacute; se trate el amor sexual, esta movilidad la encontramos en distintos v&iacute;nculos apasionados, donde el sujeto que ama busca que la persona a la que deposita su atenci&oacute;n le responda como objeto, y no desde su libre albedr&iacute;o, que es condici&oacute;n vital.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>Qu&eacute; bonita est&aacute; mi novia, que se pare en su trono (reina)</em></span>
    </p><p class="article-text">
        <em> </em><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>Corona' de brillantes y, ay, con perlas y oro</em></span>
    </p><p class="article-text">
        <em> </em><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>Corona' de brillantes y, ay, con perlas y oro</em></span>
    </p><p class="article-text">
        <em> </em><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>(Quiera o no quiera, no quiera, ella no quiera)</em></span>
    </p><p class="article-text">
        <em> </em><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>(Va estar conmigo y hasta que se muera)</em></span>
    </p><p class="article-text">
        El <a href="https://www.eldiario.es/era/enamorarse-tras-enviudar_129_11412908.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">arranque del enamoramiento</a> tiene en s&iacute; mismo una fuerza que, por arrebatar el estado y la percepci&oacute;n de la realidad del cuerpo enamorado, ans&iacute;a el lenguaje, tiene sed de nueva significaci&oacute;n, de palabra. La boca glotona del deseo, educada en cuentos de pr&iacute;ncipes y princesas, se erotiza, cree satisfacerse, y se siente m&aacute;s calmada al pronunciar f&oacute;rmulas de exceso: &ldquo;muero de ganas&rdquo;, &ldquo;para siempre&rdquo;, &ldquo;tuya&rdquo;, &ldquo;hasta que me muera&rdquo;. Estas son f&oacute;rmulas capciosas, vac&iacute;as de referente material, pero que animan la excitaci&oacute;n del cuerpo enamorado que habla, al mismo tiempo que comprometen a la interlocutora en un juego de intensidad. &iquest;Hay algo malo en utilizarlas? Creo que no, si cuando las comenzamos a intercambiar reflexionamos y ponemos en com&uacute;n lo que significan para cada una de nosotras.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La boca glotona del deseo, educada en cuentos de príncipes y princesas, se erotiza, cree satisfacerse, y se siente más calmada al pronunciar fórmulas de exceso: &quot;muero de ganas&quot;, &quot;para siempre&quot;, &quot;tuya&quot;, &quot;hasta que me muera</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En <em>El mal querer</em>, sin embargo, Rosal&iacute;a utiliza estas f&oacute;rmulas para mostrar los potenciales efectos del fuego cuando est&aacute; en unas manos peligrosas, sin capacidad autocr&iacute;tica, sin conciencia de cuidado o &eacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>Yo que tanto te camelo</em></span>
    </p><p class="article-text">
         <span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>Y t&uacute; me das pie</em></span>
    </p><p class="article-text">
        <em> </em><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>Haciendo que t&uacute; de aqu&iacute; no sales</em></span>
    </p><p class="article-text">
        <em> </em><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>Mucho m&aacute;s a m&iacute; me duele</em></span>
    </p><p class="article-text">
        <em> </em><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>De lo que a ti te est&aacute; doliendo</em></span>
    </p><p class="article-text">
        <em> </em><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>Conmigo no te equivoques</em></span>
    </p><p class="article-text">
        <em> </em><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>Con el rev&eacute;s de la mano</em></span>
    </p><p class="article-text">
        <em> </em><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>Yo te lo dejo bien claro</em></span>
    </p><p class="article-text">
        <em> </em><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>Amargas penas te vendo</em></span>
    </p><p class="article-text">
        <em> </em><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>Caramelos tambi&eacute;n tengo</em></span>
    </p><p class="article-text">
        A lo largo del &aacute;lbum la artista analiza, a trav&eacute;s del lenguaje, las derivas destructivas de una pasi&oacute;n que se inicia en un aparentemente inocente reconocimiento de belleza. La historia del mal querer empieza, entonces, como las historias normativas del buen querer: &ldquo;La belleza de la otra me conmueve, la deseo, la elijo, inicio la seducci&oacute;n, busco estar cerca, muy cerca, lo consigo, en alg&uacute;n momento parece que me convierto en su prioridad&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La idea de que después de haber aceptado el bien, &quot;caramelos&quot;, nuestrxs amantes también tienen que aceptar la amargura que necesitemos volcarles, está bastante establecida en nuestras creencias colectivas sobre el amor</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Luego&hellip; todo se tuerce. Un buen d&iacute;a la descubrir&eacute; poniendo su atenci&oacute;n en otras cosas del mundo, me asustar&eacute;, interpretar&eacute; su libre albedr&iacute;o como un acto de violencia hacia m&iacute;, la violentar&eacute; se&ntilde;alando mi dolor, su responsabilidad frente a mi dolor.
    </p><p class="article-text">
        Sin necesitar grandes historias de violencia y celos, la idea de que despu&eacute;s de haber aceptado el bien, &ldquo;caramelos&rdquo;, nuestrxs amantes tambi&eacute;n tienen que aceptar la amargura que necesitemos volcarles, est&aacute; bastante establecida en nuestras creencias colectivas sobre el amor. Una forma de amar unidireccional es una &eacute;pica del ego donde el yo carece, ans&iacute;a, busca, encuentra, lucha y gana, luego pierde, se desgarra, odia, se desencanta, exilia su deseo, se vac&iacute;a, se reinventa y vuelve a buscar. Creo que este mon&oacute;logo narcisista, la &eacute;pica identitaria de un yo que busca completarse con una media naranja a la que exige una larga lista de responsabilidades, nunca ser&aacute; el lenguaje que d&eacute; paso a unas pr&aacute;cticas del bien querer. Estas pr&aacute;cticas, lejos del furor rom&aacute;ntico, han de tener que ver con el cuidado de la vida de la otra, que no puede ocurrir sin haber desarrollado la atenci&oacute;n y la entrega para comprender sus necesidades, a pesar de que no est&eacute;n sincronizadas con nuestros deseos y<a href="https://www.eldiario.es/era/mi-pareja-evita-hablar-del-futuro-de-la-relacion_1_11235978.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> proyecciones sobre la relaci&oacute;n</a>.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Creo que este monólogo narcisista, la épica identitaria de un yo que busca completarse con una media naranja a la que exige una larga lista de responsabilidades, nunca será el lenguaje que dé paso a unas prácticas del bien querer</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aunque no haya nunca de ser definido con t&eacute;rminos estrictos, pues la estabilidad forzada de una definici&oacute;n del bien querer inaugurar&iacute;a una serie de injusticias frente a la movilidad de los contextos y la vida, una sociedad que se preocupa y que puede entregarse a una conversaci&oacute;n sobre su naturaleza transluce inteligencia emocional y libertad cr&iacute;tica. &iquest;Vivimos ahora ese momento, con deseo de saber y de buen hacer, con plasticidad frente a la norma y la moralina? Algunas, al menos, parece que s&iacute;, y con responsabilidad y alegr&iacute;a lo celebramos.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HJB80HTAXZYAZ0N7J7G3SHZH"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Torres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/como-querer-bien-a-alguien_129_11522103.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Jul 2024 20:08:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué es 'el bien querer'? Sobre nuestras creencias colectivas al hablar de amor]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Amor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Hace unos meses perdí al amor de mi vida por un cáncer y una amiga me ayudó a superarlo, ¿es normal que me enamore de ella?"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/enamorarse-tras-enviudar_129_11412908.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abc4657e-4289-414f-add7-da9b5c9d5096_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Hace unos meses perdí al amor de mi vida por un cáncer y una amiga me ayudó a superarlo, ¿es normal que me enamore de ella?&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Está bien sentir' es un espacio de conversación con la poeta y escritora Sara Torres ('La seducción', Reservoir Books). Envíanos tus reflexiones y preguntas, tus deseos de indagar sobre una realidad, un vínculo, un placer o un duelo</p><p class="subtitle">Consultorio - “Me cuesta mucho tolerar que mi pareja esté mal, me preocupa que afecte a nuestra relación, ¿consejos?”</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hace unos meses perdí al amor de mi vida, murió de cáncer con 57 años yo tengo 71, mi plan de vida se fue al carajo. Una amiga me ayudó al principio a superar el dolor con charlas nocturnas, ¿es normal que me enamore de ella?</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Juan</span>
                                        <span>—</span> lector de elDiario.es
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hay un misterio dulce en el modo en que la vida se abre paso entre la angustia m&aacute;s profunda. Por el peso de agujero negro que abre en el pecho, la angustia se parece a un pozo dentro de nosotras mismas por el que caemos y desde el cual es imposible vislumbrar la salida. Densidad de las aguas negras, en una noche sin luna, la angustia, cuando se expresa, no parece reversible. Como afecto, se&ntilde;ala un punto ciego en el dolor, donde el cuerpo-mente no es capaz de imaginar una alternativa. Es el afecto&nbsp;que acompa&ntilde;a, no a los eventos que suponen un obst&aacute;culo que es posible sortear, sino a las grandes p&eacute;rdidas que nos suponen la desorientaci&oacute;n m&aacute;s grande. Podemos entrar en la angustia ante situaciones que los dem&aacute;s podr&iacute;an considerar menores, pero s&oacute;lo el secreto complejo de nuestro organismo tiene la clave para interpretar qu&eacute; p&eacute;rdida nos resultar&aacute; aparentemente irreparable.
    </p><p class="article-text">
        Y digo aparentemente porque, en esa peque&ntilde;a muerte de la esperanza que es la angustia, alcanzamos el dolor m&aacute;s profundo y a la vez liberamos una energ&iacute;a creativa a la que no podr&iacute;amos acceder de otro modo. Y es que las sabias de otro tiempo lo dejaron escrito, que la angustia no es un pozo, sino un pasadizo estrecho, que estrangula y asfixia. Como pasadizo, la naturaleza del afecto es la del tr&aacute;nsito. Es decir, que la angustia no suspende la agencia ni el movimiento de la vida, sino que la expone a una ruptura tan profunda que el cuerpo que transita vive el miedo y la ansiedad hasta conocer el mismo vac&iacute;o. Y una vez ah&iacute; &iquest;es posible amar?
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Al perder un vínculo a través del cual sosteníamos la cotidianidad y su sentido, estamos viendo morir una parte de nosotras mismas que solamente podía existir en conversación con aquella otra que nos deja. Lloramos a quien muere, sí, pero también la muerte propia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el principio vitalista de Spinoza, nadie sabe de lo que es capaz un cuerpo. Tampoco el propio cuerpo en duelo puede imaginar de lo que ser&aacute; capaz. Su estado, despu&eacute;s de la muerte de un gran amor, de tan angustioso es irrepresentable. Al perder un v&iacute;nculo a trav&eacute;s del cual sosten&iacute;amos la cotidianidad y su sentido, estamos viendo morir una parte de nosotras mismas que solamente pod&iacute;a existir en conversaci&oacute;n con aquella otra que nos deja. Lloramos a quien muere, s&iacute;, pero tambi&eacute;n la muerte propia. Miramos hacia atr&aacute;s y rememoramos momentos del pasado mientras que el futuro se estrecha, porque la conversaci&oacute;n que estamos manteniendo es con la memoria. Sensaci&oacute;n de pozo de la angustia: nuestra mirada clavada en las aguas negras, buscando rescatar im&aacute;genes del pasado, peque&ntilde;as alucinaciones. El cuerpo en duelo a veces habla solo, ensordece el presente para poder embriagarse de pasado. Su relaci&oacute;n con la p&eacute;rdida es er&oacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Pero de pronto, alguien nos invita a una conversaci&oacute;n. &iquest;Qui&eacute;n es? Solamente una voz amiga podr&iacute;a acompa&ntilde;ar ese momento, respetando nuestra elipsis deseada, el cuerpo ofrecido al fantasma, el bucle mental que repasa los momentos vividos. Una conversaci&oacute;n entre dos cuerpos vivos ofrece algo &uacute;nico: la uni&oacute;n de dos imaginaciones, de dos libertades. El libre albedr&iacute;o de una imaginaci&oacute;n distinta rompe la cadena de repetici&oacute;n del pasado. Poco a poco nos aleja con suavidad del mon&oacute;logo, incluyendo nuevas formas en el paisaje de la mirada.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una conversación entre dos cuerpos vivos ofrece algo único: la unión de dos imaginaciones, de dos libertades. El libre albedrío de una imaginación distinta rompe la cadena de repetición del pasado. Poco a poco nos aleja con suavidad del monólogo, incluyendo nuevas formas en el paisaje de la mirada</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La angustia, un callej&oacute;n estrecho, se atraviesa con ternura si nos acompa&ntilde;a una interlocutora sabia y sensible. Una que no cae en recursos simplistas ni en lugares comunes. Una que se atreve a la escucha de nuestra herida y a la vez no se conforma con dejarnos permanecer est&aacute;ticas ah&iacute;, apegadas al da&ntilde;o, repitiendo las mismas palabras. Desde un lugar distinto ella habla, nos busca, ofrece una alternativa. Una conversaci&oacute;n nueva abre el futuro para la imaginaci&oacute;n, mientras su voz, sonido encarnado, con cuerpo, nos va despertando a lo sensible. Un d&iacute;a nos despertaremos con unas extra&ntilde;as ganas de vivir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y la pasi&oacute;n? Mucha es liberada a trav&eacute;s de la muerte de quien amamos. La pasi&oacute;n la ten&iacute;amos enganchada a esa persona y, al partir, si aceptamos la p&eacute;rdida, la pasi&oacute;n nos es devuelta. &iquest;Es normal enamorarse? &iquest;C&oacute;mo podr&iacute;a no serlo? Nadie sabe de lo que es capaz un cuerpo para seguir existiendo. Nadie entiende del todo con qu&eacute; magia nos aferramos cien veces antes de soltar para siempre.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HJB80HTAXZYAZ0N7J7G3SHZH"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Torres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/enamorarse-tras-enviudar_129_11412908.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Jun 2024 21:10:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Hace unos meses perdí al amor de mi vida por un cáncer y una amiga me ayudó a superarlo, ¿es normal que me enamore de ella?"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Duelo,Amor,Consultorio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Me cuesta mucho tolerar que mi pareja esté mal, me preocupa que afecte a nuestra relación, ¿consejos?"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/cuesta-tolerar-pareja-mal-preocupa-afecte-relacion-consejos_129_11376803.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d4d06d91-a126-488a-ad86-6775b65d6453_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Me cuesta mucho tolerar que mi pareja esté mal, me preocupa que afecte a nuestra relación, ¿consejos?&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Está bien sentir' es un espacio de conversación con la poeta y escritora Sara Torres ('La seducción', Reservoir Books). Envíanos tus reflexiones y preguntas, tus deseos de indagar sobre una realidad, un vínculo, un placer o un duelo</p><p class="subtitle">Los celos e inseguridades cuando tu nueva pareja nombra al ex: "¿Es la impostora o el miedo a sufrir?"</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Me cuesta mucho tolerar el malestar de mi pareja; ahora mismo está pasando por el duelo de una ruptura con otro vínculo y me preocupa que pueda afectar a nuestra relación. No sé como acompañarle, ¿consejos?</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">María</span>
                                        <span>—</span> lectora de elDiario.es
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tolerar es una palabra que me resulta inc&oacute;moda, tal vez sea una cosa m&iacute;a, pero cuando la escucho pienso c&oacute;mo el t&eacute;rmino en s&iacute; otorga al sujeto de la acci&oacute;n, el sujeto que &ldquo;tolera&rdquo;, el privilegio de &ldquo;permitir&rdquo; que una situaci&oacute;n contraria a su deseo tenga lugar en un entorno cercano. Toleramos aquello que, aunque preferir&iacute;amos que no tuviese lugar en nuestro campo de visibilidad o de afectaci&oacute;n, aceptamos &ldquo;soportar&rdquo; a veces con cierta convicci&oacute;n, pero desde luego sin comprensi&oacute;n profunda o afinidad afectiva.
    </p><p class="article-text">
        Si rastreo el significado de la palabra en ese archivo ideol&oacute;gico que es la RAE encuentro la siguiente definici&oacute;n:
    </p><p class="article-text">
        1. tr. Llevar con paciencia.
    </p><p class="article-text">
        Sin.: llevar, cargar, sobrellevar, soportar, asumir, aguantar, resistir, sufrir, tragar.
    </p><p class="article-text">
        2. tr. Permitir algo que no se tiene por l&iacute;cito, sin aprobarlo expresamente.
    </p><p class="article-text">
        Sin.: permitir, admitir, consentir, transigir, pasar, disculpar, dispensar.
    </p><p class="article-text">
        Ant.: prohibir.
    </p><p class="article-text">
        3. tr. Resistir, soportar, especialmente un alimento o una medicina.
    </p><p class="article-text">
        Sin.: resistir, soportar, aguantar.
    </p><p class="article-text">
        Ant.: rechazar.
    </p><p class="article-text">
        4. tr. Respetar las ideas, creencias o pr&aacute;cticas de los dem&aacute;s cuando son diferentes o contrarias a las propias.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Toleramos aquello que, aunque preferiríamos que no tuviese lugar en nuestro campo de visibilidad o de afectación, aceptamos &#039;soportar&#039; a veces con cierta convicción, pero desde luego sin comprensión profunda o afinidad afectiva</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La &uacute;ltima acepci&oacute;n, que refiere al respeto, parecer&iacute;a ser la m&aacute;s apropiada, pero en una l&iacute;nea etimol&oacute;gica marcada por verbos como &ldquo;soportar&rdquo;, &ldquo;aguantar&rdquo;, &ldquo;sostener&rdquo;, aquello que se respeta cuando toleramos aparece en el espacio ps&iacute;quico-afectivo como una &ldquo;carga&rdquo;, un extra de peso que dificulta el propio camino. De alg&uacute;n modo, al darnos a nosotras mismas el poder de &ldquo;tolerar&rdquo; la vida de las otras, estamos entendiendo sus creencias, pr&aacute;cticas y las formas de su amor como un obst&aacute;culo frente a una hipot&eacute;tica situaci&oacute;n ideal, una carga contraria a nuestras creencias, pr&aacute;cticas y deseos. Es decir, al tolerar ocupamos una posici&oacute;n ps&iacute;quica antag&oacute;nica con respecto a algo que hemos decidido &ldquo;soportar&rdquo; en lugar de &ldquo;rechazar&rdquo; o &ldquo;prohibir&rdquo;. &iquest;Cu&aacute;l es la alternativa a la tolerancia? &iquest;Qu&eacute; movimientos ps&iacute;quicos y afectivos nos acercan con ternura y sin juicio a la realidad que mueve la vida de lxs otros?
    </p><p class="article-text">
        Cuando tolero, la estructura discursiva que sostiene mi identidad ocupa el centro y a trav&eacute;s de ella juzgo y examino aquello que ocurre m&aacute;s all&aacute; de m&iacute;. Con la limitaci&oacute;n que impone el criterio emitido desde este conjunto de creencias m&aacute;s o menos flexible que compone el &ldquo;yo&rdquo;, dif&iacute;cilmente puedo con-moverme con las otras o crear alianzas sinceras. Me aventurar&iacute;a incluso a decir que el discurso de la tolerancia a veces no es tan incompatible con el del odio, sino que se relacionan incierta y peligrosamente.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Cuál es la alternativa a la tolerancia? ¿Qué movimientos psíquicos y afectivos nos acercan con ternura y sin juicio a la realidad que mueve la vida de lxs otros?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Si acaso hay algo que puede ser bello tolerar, en el sentido de permitir y sostener, es el impacto que las vidas distintas de las dem&aacute;s tienen sobre la nuestra. Defendiendo siempre nuestra propia necesidad de calma, protecci&oacute;n y alegr&iacute;a, creo que pensar en &ldquo;tolerar&rdquo; el sufrimiento propio y no las vidas o las identidades de las dem&aacute;s es un cambio de paradigma que implica un acto de valent&iacute;a y de respeto profundo. Tolero mi sufrimiento porque al cargarlo y permitirlo le doy un lugar de reconocimiento y me doy el espacio para observarlo y comprenderlo. A la otra, con sus propias pasiones, adhesiones y malestares, no la tolero, camino a su lado por aquellos lugares del trayecto que as&iacute; lo permiten, cuando el deseo de compa&ntilde;&iacute;a es mutuo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La educaci&oacute;n mon&oacute;gama nos dice que a la vida de la otra se ha de llegar como a un espacio &ldquo;virgen&rdquo;, &ldquo;puro&rdquo; y libre de v&iacute;nculos pasionales y afectaciones del pasado. <a href="https://www.eldiario.es/era/inseguridades-nueva-pareja-ex_129_11339647.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La figura del &ldquo;ex&rdquo; de la que habl&aacute;bamos en la entrega anterior</a> es uno de esos elementos que la educaci&oacute;n mon&oacute;gama marca con un rotulador rojo, anunciando peligro, conflicto o necesidad de corregir lo que perturba la &ldquo;normalidad&rdquo; del orden nuevo afectivo que ha de instaurarse imponiendo l&iacute;mites a la influencia del &ldquo;pasado&rdquo; sobre el presente. Yo creo que no hay pureza a la que aspirar en la vida afectiva, sino posibilidad de comprometernos con la verdad del mestizaje de pasiones y v&iacute;nculos que nos conforman.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los afectos de las demás tendrán efectos en nuestras relaciones, pero creo que la tendencia común a &#039;higienizar&#039; la realidad de la otra para que no nos afecte es una violencia que nos hacemos a nosotras mismas y a quienes elegimos como compañeras</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Cada cual llega a la otra con una vida propia, llena de complejidades y riqueza. Si nos relacionamos con personas vivas y no con ideas, los afectos de las dem&aacute;s tendr&aacute;n efectos en nuestras relaciones, pero creo que la tendencia com&uacute;n a &ldquo;higienizar&rdquo; la realidad de la otra, o a &ldquo;ordenarla&rdquo; para que no nos afecte es una violencia que nos hacemos a nosotras mismas y a quienes elegimos como compa&ntilde;eras. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un mimo enorme a la preocupaci&oacute;n y el sufrimiento, que nos acompa&ntilde;an cada d&iacute;a y que, llevados con amigas, compasi&oacute;n y dulzura, nos vuelven suaves al contacto.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HJB80HTAXZYAZ0N7J7G3SHZH"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Torres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/cuesta-tolerar-pareja-mal-preocupa-afecte-relacion-consejos_129_11376803.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 May 2024 20:51:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Me cuesta mucho tolerar que mi pareja esté mal, me preocupa que afecte a nuestra relación, ¿consejos?"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Poliamor,Amor,Pareja,Duelo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los celos e inseguridades cuando tu nueva pareja nombra al ex: "¿Es la impostora o el miedo a sufrir?"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/inseguridades-nueva-pareja-ex_129_11339647.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7654c91b-4713-4bc5-91ad-6a1f86df5ca0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los celos e inseguridades cuando tu nueva pareja nombra al ex: &quot;¿Es la impostora o el miedo a sufrir?&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Está bien sentir' es un espacio de conversación con la poeta y escritora Sara Torres ('La seducción', Reservoir Books). Envíanos tus reflexiones y preguntas, tus deseos de indagar sobre una realidad, un vínculo, un placer o un duelo</p><p class="subtitle">Consultorio - "Me prometí no estar con quien no quiera llamarme 'novia' pero el chico con el que salgo rechaza las etiquetas, ¿qué hago?"</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Creo en la libertad y sinceridad, son fundamentales en cualquier relación. Cómo le explicó a mi impostora que nadie es exclusivo ante el deseo de una persona nueva que a veces nombra a su ex. ¿Es la impostora o el miedo a sufrir?</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Esther</span>
                                        <span>—</span> lectora de elDiario.es
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Una persona nueva aparece en tu vida. Est&aacute; lo suficientemente cerca para que puedas empezar a conocerla, para que comiences a reconocer el quiebre de su voz conmovida por la alegr&iacute;a o la mirada brillante cuando algo le emociona. Es dulce esa persona extra&ntilde;a, est&aacute; frente a tus ojos, se mueve alrededor, viene de lejos con un relato propio y ahora se aproxima. Al mismo tiempo, ocurre que est&aacute; a&uacute;n lo suficientemente lejos para que no puedas creer del todo su presencia. En la distancia te admiras con sus dones, la belleza en la forma de hablar, algo generoso en la forma de entregar cari&ntilde;o a las personas de su entorno, el juego y la inocencia en la postura de un cuerpo apasionado. Todo eso admiras, pero no s&oacute;lo. Ocurre una otra fascinaci&oacute;n. Un peque&ntilde;o detalle que ocupa un centro que nos arrebata y que nos pone a todxs especialmente sensibles: esa persona portadora de la belleza parece haberte elegido a ti. &iquest;Pero para qu&eacute;? &iquest;Qu&eacute; podr&iacute;a ella querer de m&iacute;? &iquest;Qu&eacute; podr&iacute;a yo ofrecerle?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al inicio algunas amamos enalteciendo, subiendo a la otra a los altares, y desde abajo disfrutamos tanto con la visi&oacute;n de su grandeza como temblamos por la duda: &iquest;podr&iacute;a yo alguna vez ser suficiente para ser la elegida? Aqu&iacute; aparece tambi&eacute;n lo que define <a href="https://www.eldiario.es/era/sindrome-de-la-impostora_1_11222634.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el s&iacute;ndrome de la impostora en el deseo,</a> la pregunta: &iquest;cu&aacute;ndo ocurrir&aacute; que ella, estando lo suficientemente cerca, se dar&aacute; cuenta de que aquello que vio en m&iacute; no existe?
    </p><p class="article-text">
        Si la inseguridad se concentra en nuestra imagen corporal entonces a la noche apagaremos las luces y en el d&iacute;a intentaremos que no nos miren demasiado. Si es lo intelectual lo que nos preocupa temeremos cada palabra pronunciada en una conversaci&oacute;n, mediremos cada frase y la evaluaremos. La ma&ntilde;ana despu&eacute;s de un encuentro repasaremos lo dicho en la cena el d&iacute;a anterior: &iquest;habr&eacute; sonado tonta, superficial, vac&iacute;a? Mientras la otra nos desea la impostora se pone trampas y entierra anzuelos en el jard&iacute;n donde, en un mundo m&aacute;s tranquilo, habr&iacute;an de bailar y re&iacute;r las amantes.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Al inicio algunas amamos enalteciendo, subiendo a la otra a los altares, y desde abajo disfrutamos tanto con la visión de su grandeza como temblamos por la duda: ¿podría yo alguna vez ser suficiente para ser la elegida?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La admiraci&oacute;n hacia la otra, que de alg&uacute;n modo acompa&ntilde;a y facilita el camino hacia la intimidad, tambi&eacute;n nos lo trunca si somos inseguras. Algunas veces, este s&iacute;ndrome de la impostora nos acompa&ntilde;ar&aacute; siempre durante una relaci&oacute;n larga, donde no importando los a&ntilde;os y los gestos de amor que recibamos, seguiremos sintiendo el deseo que recibimos de la otra como el paso previo al desencanto que vendr&aacute;; nuestro v&iacute;nculo como un &ldquo;error&rdquo; a punto de ser revelado. Esta sospecha es agotadora y, a&uacute;n acall&aacute;ndola, deja un poso de sufrimiento constante que nos vuelve temerosas. &iquest;C&oacute;mo no temer el sufrimiento cuando ya nos muerde los talones con pensamientos oscuros incluso en los d&iacute;as m&aacute;s felices? Si la inseguridad y el miedo se manifiestan cada d&iacute;a, lo m&aacute;s posible es que una fuerza dentro de nosotras tambi&eacute;n desee secretamente una cat&aacute;strofe, la ruptura definitiva que venga a confirmar nuestras peores predicciones y que por fin nos libere de la tensi&oacute;n de vivir esperando a ser abandonadas.
    </p><p class="article-text">
        La figura del ex en los inicios de una relaci&oacute;n es un tema que merece un art&iacute;culo propio, y que podr&iacute;a ser bonito hablar con m&aacute;s calma un d&iacute;a. Sobre los celos escriben lo siguiente Charlotte Casiragui y Robert Maggiori en <em>Archipi&eacute;lago de Pasiones:</em>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estar un poco celosos no es desagradable, tanto para el celoso, en quien la inquietud reaviva el deseo, como para el amado, que se siente halagado; pero los celos se vuelven un suplicio atroz cuando se sumergen el los tormentos de la falta de amor y los delirios de la imaginaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como vemos en la cita, el texto pone la conceptualizaci&oacute;n de los celos en un eje de graduaci&oacute;n. Mientras cierto despertar del afecto celoso se relaciona con una intensificaci&oacute;n placentera del cuerpo propia del inter&eacute;s, cuando los celos se apoderan del espacio ps&iacute;quico se articulan con la angustia y la destrucci&oacute;n. En esta dimensi&oacute;n de grados y de grises podr&iacute;amos estudiar nuestra relaci&oacute;n con la figura del &ldquo;ex&rdquo; de las personas que amamos. Digo figura porque en muchos casos s&oacute;lo tenemos la experiencia del ex como fantasma o como persona-mitificada, y no llegamos a vincularnos de forma real con ellxs o a tener una conversaci&oacute;n sincera que nos permita ser &ldquo;reales&rdquo; las unas para las otrxs.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si la inseguridad y el miedo se manifiestan cada día, lo más posible es que una fuerza dentro de nosotras también desee secretamente una catástrofe, la ruptura definitiva que venga a confirmar nuestras peores predicciones y que por fin nos libere de la tensión de vivir esperando a ser abandonadas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hay algo que encuentro especialmente curioso en el rol que a menudo cumple la figura de el ex/la ex en el inicio de las relaciones: si analiz&aacute;semos el lugar que ocupan en el discurso amoroso, en esos tiempos iniciales de la seducci&oacute;n, seguramente nos impresionar&iacute;a el papel estrat&eacute;gico que tienen. A trav&eacute;s del relato de nuestras relaciones previas, de c&oacute;mo nos sent&iacute;amos con tal o cual relaci&oacute;n del pasado, a menudo intentamos comunicar a la persona nueva informaci&oacute;n que creemos fundamental para el v&iacute;nculo futuro. En t&eacute;rminos de <em>storytelling</em>, es mucho m&aacute;s sencillo contar qui&eacute;nes somos a trav&eacute;s de lo que hemos vivido, y las vivencias del amor y el dolor ocurren en compa&ntilde;&iacute;a.&nbsp;Esta compa&ntilde;&iacute;a del pasado parad&oacute;jicamente se transferir&aacute; en el intento por acercarnos a una persona nueva, por generar relato compartido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; es como el fantasma del ex participa en la seducci&oacute;n, como figura clave en el discurso de las amantes, entrando inevitablemente a triangular el deseo entre dos que apenas se conocen. Fruto de esta triangulaci&oacute;n, cada cual fantasear&aacute; a la otra en escenarios amorosos con su pareja del pasado, establecer&aacute; una comparaci&oacute;n &ndash;&iquest;qu&eacute; puedo darle yo distinto a lo que ya le han dado?&ndash; y reavivar&aacute; sus ganas de atravesar el obst&aacute;culo-ex para fundar con la otra una intimidad propia (libre de exes y fantasmas). Si los celos ocurren en su justa medida, y no se convierten en neurosis delirante, el deseo seguir&aacute; su b&uacute;squeda hacia delante. Pero si los celos detonan el miedo y la angustia en proporciones sofocantes&hellip; es posible que el miedo a sufrir nos paralice.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Son las 1:37 AM y se me termina el espacio, pero esta pregunta me ha hecho pensar las consecuencias que tiene la forma en que presentamos, casi a trav&eacute;s de un ejercicio de mitificaci&oacute;n (para bien o para mal) la figura de nuestros anteriores amores a los nuevos&hellip; &iquest;Lo seguimos hablando para el tema siguiente?
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HJB80HTAXZYAZ0N7J7G3SHZH"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Torres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/inseguridades-nueva-pareja-ex_129_11339647.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 May 2024 19:56:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los celos e inseguridades cuando tu nueva pareja nombra al ex: "¿Es la impostora o el miedo a sufrir?"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Amor,Deseo,Pareja,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["¿Cómo disfrutar de las fantasías sexuales de sumisión y dominación sin reproducir patrones patriarcales?"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/disfrutar-fantasias-sexuales-sumision-dominacion_1_11303961.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cbd5be8f-d30a-4ec3-a338-cce74f61a515_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;¿Cómo disfrutar de las fantasías sexuales de sumisión y dominación sin reproducir patrones patriarcales?&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Está bien sentir' es un espacio de conversación con la poeta y escritora Sara Torres ('La seducción', Reservoir Books). Envíanos tus reflexiones y preguntas, tus deseos de indagar sobre una realidad, un vínculo, un placer o un duelo</p><p class="subtitle">Consultorio - "Quiero estar en una relación abierta pero hay miedo a las inseguridades, competiciones y envidias, ¿cómo hacerlo?"</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hola, Sara. Me gustaría saber tu opinión acerca de las fantasías sexuales que tienen que ver con la sumisión, ¿cómo gozarlas si siempre cabe la duda de que, como mujer, estés reproduciendo un patrón de dominación patriarcal? Mil gracias</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Begoña</span>
                                        <span>—</span> lectora de elDiario.es
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La entrada a la infancia, la vida de lxs ni&ntilde;xs bajo la mirada y la influencia de los adultos, implica ya un bautismo en las din&aacute;micas de poder. El adulto que tiene la capacidad de cubrir nuestras necesidades b&aacute;sicas es tambi&eacute;n el que castiga, tiene el poder de facilitar nuestro acceso al placer y al amor o negarlo. Observamos a la adulta responsable de nuestro bienestar e intentamos entender su deseo para asegurar nuestra propia supervivencia. &iquest;Qu&eacute; quiere de nosotras? &iquest;Qu&eacute; tenemos que hacer o quienes tenemos que ser para que se muestre satisfecha y act&uacute;e a nuestro favor? Cuando el adulto nos celebra, el bienestar est&aacute; casi asegurado. Cuando nuestro temperamento frustra su voluntad entonces el adulto a veces se enfurece, su gesto se violenta, retira su amor de la mirada que nos dirige y, aunque nos atrevamos a enfrentarlo, porque somos obcecadas e incluso valientes, el mundo tiembla bajo nuestros pies chiquitos.
    </p><p class="article-text">
        En la antigua historia que los humanos han escrito para s&iacute;, bajo el orden patriarcal, la infancia es el lugar de la sumisi&oacute;n. El cuerpo que necesita el cuidado entrega a cambio la voluntad, ensaya la obediencia y, eventualmente, hasta cierto punto la aprende. Aprendida la obediencia se convierte en un impulso &ndash;el de obedecer, acompa&ntilde;ado por el miedo al castigo&ndash; pero tambi&eacute;n en una coreograf&iacute;a. Se ensayan los gestos de la ni&ntilde;a obediente y se performan frente a un p&uacute;blico de adultos que los celebrar&aacute;. La exactitud de la sumisi&oacute;n ser&aacute; premiada como virtud: el g&eacute;nero bien aprendido, la lecci&oacute;n, el cuerpo sentado en la silla, frente a la mesa, su uso reglado del lenguaje, del habla y del silencio.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La exactitud de la sumisión será premiada como virtud: el género bien aprendido, la lección, el cuerpo sentado en la silla, frente a la mesa, su uso reglado del lenguaje, del habla y del silencio</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &ldquo;Eso no se dice, eso no se comparte, gu&aacute;rdatelo para ti, calla&rdquo;. Sumisi&oacute;n, silencio. Ni&ntilde;a callada que repite los gestos, ni&ntilde;a deseable, ni&ntilde;a buena. El deseo se construye desde entonces, empieza a hacerse entonces en miles de estratos o capas de palimpsesto. El cuerpo infantil cuidado es un cuerpo manipulado por la voluntad de un adulto que supuestamente sabe. Sabe sostener la vida, dar placer, generar dolor.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo responsabilizarnos hoy de ser sujetos cuyos cuerpos se encienden, se intensifican y responden a trav&eacute;s de pr&aacute;cticas donde los juegos de poder se explicitan? No hemos elegido aquello que primero configur&oacute; la carne, la mirada y el habla. Tampoco todo lo que vino despu&eacute;s, la entrada a la adolescencia con los rituales de la heterosexualidad, es decir, la inscripci&oacute;n del cuerpo en la fantas&iacute;a binaria de lo activo y lo pasivo, lo penetrador y lo penetrado, el macho y la hembra. Hemos ensayado esas posiciones despu&eacute;s de verlas por todas partes. En los cuentos, en los documentales de animales, en la calle, el cine y el porno. En el centro de cada representaci&oacute;n hay una fantas&iacute;a intocable, una roca dura que dicta el significado ideol&oacute;gico de lo sexual.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Cómo responsabilizarnos hoy de ser sujetos cuyos cuerpos se encienden, se intensifican y responden a través de prácticas donde los juegos de poder se explicitan? No hemos elegido aquello que primero configuró la carne, la mirada y el habla</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Este es el centro inamovible de la escena: el poder de uno cuya fuerza rebosa, escala un cuerpo otro que ha de quedarse quieto. Quieto espera, recibe. Al esperar es deseado, pues se necesita de la pasividad para poder actuar el poder. Entonces ocurre el encantamiento al que asistimos siempre con fascinaci&oacute;n, como si fuese la primera vez. El cuerpo dominado al recibir toma del otro el exceso, se transforma tambi&eacute;n en algo rebosante y, capaz de sostenerlo, capaz de no romperse y morir, traduce la energ&iacute;a en &eacute;xtasis. &iquest;Cu&aacute;ntas veces viste representada esta escena? Tantas como ella, como &eacute;l, como yo. &iquest;C&oacute;mo no desearla? Nuestro deseo secuestrado en las im&aacute;genes.
    </p><p class="article-text">
        Pero las im&aacute;genes normativas no solo secuestran el deseo, tambi&eacute;n, para bien o para mal, le dan cauce, es decir, posibilidad de satisfacci&oacute;n. Proponen escenarios, din&aacute;micas, posibilidades de actuaci&oacute;n. &iquest;Tiene sentido juzgar nuestras pr&aacute;cticas desde un punto de vista moralizante? Yo creo que no. Mucho mejor que eso preguntarnos: &iquest;C&oacute;mo reescribir el significado de sumisi&oacute;n hasta lograr una forma que no nos incomode? Que se acomode mejor en las vidas que deseamos. Vamos a probar. Sacar la sumisi&oacute;n de la l&oacute;gica binaria. &iquest;Es posible? S&iacute;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">¿Cómo reescribir el significado de sumisión hasta lograr una forma que no nos incomode? Que se acomode mejor en las vidas que deseamos. Vamos a probar. Sacar la sumisión de la lógica binaria</p>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text"><strong>Unas notas sobre la sumisi&oacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        No significarla en negativo, el deseo de ocupar una posici&oacute;n sumisa est&aacute; atravesado por otros deseos, que van mucho m&aacute;s all&aacute; de la simplificaci&oacute;n binaria donde se presupone que se desea sentir la invalidez propia frente al poder inamovible del otro.
    </p><p class="article-text">
        Bellos deseos que confluyen en la sumisi&oacute;n:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Deseo relajar la voluntad/responsabilidad</li>
                                    <li>Deseo ser sostenida</li>
                                    <li>Deseo complacer</li>
                                    <li>Deseo recibir de la otra una atenci&oacute;n total. Orientada a la intensificaci&oacute;n de los estados de mi propio cuerpo</li>
                                    <li>Deseo que la otra encuentre en m&iacute; la satisfacci&oacute;n de un deseo suyo que considera excesivo, prohibido o ileg&iacute;timo.</li>
                                    <li>Deseo ser el medio para que la otra alcance algo que le ha sido negado</li>
                                    <li>Deseo confiar, por eso me entrego</li>
                                    <li>Curiosidad hacia la creatividad del otro cuerpo que propone una acci&oacute;n que todav&iacute;a no imagino</li>
                                    <li>Deseo de ser sorprendida. De recibir una acci&oacute;n in&eacute;dita</li>
                                    <li>Deseo de alcanzar la transgresi&oacute;n a trav&eacute;s de la acci&oacute;n de un otro</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Someter: soltar, dejar ir, lazar abajo, allanar.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Abajo? Al suelo, soltar la verticalidad.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Perder la verticalidad? El placer de dejar ir la voluntad, la ansiedad de control. Poner el cuerpo en otras manos, ser una adulta que cede el guion, que conf&iacute;a en la creatividad de otra, que escucha el deseo de otra, que relaja la atenci&oacute;n, que se sorprende por la acci&oacute;n de la otra en el propio cuerpo
    </p><p class="article-text">
        Ser sumisa. Someterme. &iquest;A alguien? No, a mi deseo de soltar, de ir abajo, de allanarme. Abajo &iquest;con qui&eacute;n? Con ella que ahora sostiene y luego tambi&eacute;n podr&aacute; derrumbarse. &iquest;Necesita un sumiso a un dominador siempre en este baile de contrarios? No. Ella que ahora domina no recibe una identidad, sino que ocupa una posici&oacute;n. Una posici&oacute;n es eso, un momento de la actitud, una escenificaci&oacute;n del cuerpo. Despu&eacute;s otro momento, y una reconfiguraci&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ella que ahora domina no recibe una identidad, sino que ocupa una posición. Una posición es eso, un momento de la actitud, una escenificación del cuerpo. Después otro momento, y una reconfiguración</p>
          </div>

  </blockquote><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HJB80HTAXZYAZ0N7J7G3SHZH"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Torres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/disfrutar-fantasias-sexuales-sumision-dominacion_1_11303961.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Apr 2024 19:50:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["¿Cómo disfrutar de las fantasías sexuales de sumisión y dominación sin reproducir patrones patriarcales?"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Sexo,Sexualidad,Deseo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Mi pareja evita hablar de futuro y pensar 'a largo plazo', pero yo sí quiero construir una vida juntos, ¿consejos?"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mi-pareja-evita-hablar-del-futuro-de-la-relacion_1_11235978.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cd4083b3-d6ee-471d-8a72-81d8e3d30e59_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Mi pareja evita hablar de futuro y pensar &#039;a largo plazo&#039;, pero yo sí quiero construir una vida juntos, ¿consejos?&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Está bien sentir' es un espacio de conversación con la poeta y escritora Sara Torres ('Lo que hay', Reservoir Books). Envíanos tus reflexiones y preguntas, tus deseos de indagar sobre una realidad, un vínculo, un placer o un duelo</p><p class="subtitle">Consultorio - "Quiero estar en una relación abierta pero hay miedo a las inseguridades, competiciones y envidias, ¿cómo hacerlo?"</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Tengo una relación sólida y las acciones de mi pareja denotan su compromiso con nosotrxs. Pero evita hablar del futuro. Con nada en su vida piensa &#039;a largo plazo&#039;, y en cambio a mí me gustaría construir y soñarme un futuro juntxs. ¿Consejos?</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">P.E.</span>
                                        <span>—</span> lector/a de elDiario.es
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &nbsp;En la canci&oacute;n <em>Ma&ntilde;ana</em>, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/silvia-perez-cruz-implica-sorpresa-300-asistentes-ensayo-abierto-publico_129_11226640.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Silvia P&eacute;rez Cruz</a> habla de la muerte no construy&eacute;ndola ni planific&aacute;ndola, sino entendiendo el ma&ntilde;ana como un descanso de los miedos de hoy, esencialmente del miedo a la soledad. As&iacute; canta a su amado:
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>Cuando yo muera amado m&iacute;o</em></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>No me mandes flores a casa</em></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>No pongas rosas sobre el m&aacute;rmol de mi fosa, no</em></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>No escribas cartas sentimentales que ser&iacute;an solo para ti</em></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>Cuando yo muera ma&ntilde;ana, ma&ntilde;ana, ma&ntilde;ana</em></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><em>Habr&aacute; cesado el miedo de pensar que ya siempre estar&eacute; sola</em></span>
    </p><p class="article-text">
        El futuro es un &aacute;rbol inmaterial, uno que no da frutos ni da sombra y, sin embargo, en nombre del futuro hacemos los mayores sacrificios: trabajamos jornadas imposibles, pagamos hipotecas, seguros, planes de pensiones&hellip; Tambi&eacute;n nos reproducimos, renunciamos al riesgo del deseo y ensayamos d&iacute;a a d&iacute;a los gestos de &ldquo;una vida normal&rdquo; para as&iacute; asegurarnos una &ldquo;estabilidad&rdquo;, es decir, la promesa de un futuro vivible.
    </p><p class="article-text">
        Porque el futuro en realidad nos da miedo, porque en su idea est&aacute; tambi&eacute;n entretejida la f&oacute;rmula de la advertencia y el mal augurio, porque pensar en el futuro es tambi&eacute;n proyectar la posibilidad del dolor, entonces necesitamos &ldquo;construirlo&rdquo;. Ante la vertiginosa idea del futuro como lugar inmaterial y ambiguo, la acci&oacute;n humana es &ldquo;construir&rdquo;, es decir, tomar control, buscar la forma de poner dique o de componer un jard&iacute;n en la naturaleza boscosa del azar. Porque nuestra cultura no ve la contingencia como una posibilidad sino como una interrupci&oacute;n o un desv&iacute;o en un plan de vida previo, la idea de futuro a menudo se vuelve terror&iacute;fica cuando &ldquo;los planes de futuro&rdquo; no est&aacute;n claros.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El futuro es un árbol inmaterial, uno que no da frutos ni da sombra y, sin embargo, en nombre del futuro hacemos los mayores sacrificios</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Creo que la demanda de &ldquo;plan a largo plazo&rdquo; que dirigimos a nuestras relaciones de pareja es una consecuencia derivada de este miedo general, a veces inconsciente, al futuro mismo. Puesto que es un agujero negro de la imaginaci&oacute;n, y a&uacute;n as&iacute; nos obligan una y otra vez a pensarlo y a comprometernos con &eacute;l, necesitamos de alg&uacute;n modo llenarlo de im&aacute;genes. Conseguimos familiarizarnos con &eacute;l llen&aacute;ndolo de peque&ntilde;as estampas, postales de paisajes cotidianos posibles. Deja de ser monstruoso cuando al construirlo llenamos el azar de &ldquo;normalidad&rdquo;, ya sea una normalidad m&aacute;s o menos ambiciosa. Para soportar la idea de futuro, impuesta en la cultura humana de la anticipaci&oacute;n, algunas personas necesitan llenarla de contenido, recorrerla una y otra vez con la mente, poblarla de objetos deseables&hellip; y otras personas, por el contrario, necesitan evitarla a toda costa.
    </p><p class="article-text">
        Quienes viven con escepticismo e incluso rechazo esta compulsi&oacute;n humana de dar forma a aquello que aun no existe, a veces han atravesado ya la experiencia de la p&eacute;rdida y la frustraci&oacute;n del mundo tal y como se lo hab&iacute;an prometido. <a href="https://www.eldiario.es/era/duelo-tiempo-superar-muerte-ser-querido_1_10695737.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El duelo</a>, por ejemplo, es una modalidad del ser y del estar donde suelen suspenderse las expectativas de futuro. La sabidur&iacute;a que nos da <a href="https://www.eldiario.es/era/pareja-viuda-ayudar-superar-duelo_1_10441777.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la experiencia de la p&eacute;rdida</a> a veces nos ayuda a relajar las demandas al ma&ntilde;ana, decimos &ldquo;que venga lo que tenga que venir&rdquo; y encogemos los hombros sosteniendo en las manos las peque&ntilde;as herramientas que hemos ido recopilando para sobrevivir en los tiempos que toquen.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Para soportar la idea de futuro, impuesta en la cultura humana de la anticipación, algunas personas necesitan llenarla de contenido, recorrerla una y otra vez con la mente, poblarla de objetos deseables… Y otras personas, necesitan evitarla a toda costa</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero no s&oacute;lo, a veces tambi&eacute;n renunciando al futuro comenzamos a desearlo. Entonces lo deseamos no ya construido con una forma y un rumbo fijo, predecible, sino m&aacute;s bien como un <em>collage</em> de infinitas im&aacute;genes, bellas, emocionantes, variables. Lo que est&aacute; podr&iacute;a no estar, y aunque nada es imprescindible, algunas emociones son constantes: pensamos en futuro y aspiramos a una calma en la ansiedad de control, pensamos en futuro como un lugar donde relajar la ambici&oacute;n o como un tiempo de descanso. &iquest;D&oacute;nde? &iquest;C&oacute;mo? &iquest;Con qui&eacute;n? Eso no sabemos.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que en una sociedad atravesada por la fantas&iacute;a de futuro resulta violento negarle un lugar en el lenguaje. Porque el &ldquo;futuro&rdquo; est&aacute; por todas partes, su ausencia en nuestro discurso nunca parece relajada y fruto del desinter&eacute;s, sino que se interpreta como una ruptura con la &ldquo;normalidad&rdquo; de las cosas, un <em>statement</em> a la contra. Por otro lado, esa tendencia a la planificaci&oacute;n que tranquiliza nuestro miedo al azar, nos ofrece tambi&eacute;n el placer enorme de la &ldquo;enso&ntilde;aci&oacute;n&rdquo;: alucinar im&aacute;genes del ma&ntilde;ana puede ser un acto creativo compartido, donde la imaginaci&oacute;n transgrede los l&iacute;mites materiales del presente para ofrecer el futuro como un lugar de infinitos posibles.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Pienso que cuidar la vida de quienes nos acompañan hoy, amarla y amar la vida propia, con agradecimiento, inocencia y fascinación, es todo lo que podemos hacer a favor del mañana</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En cuanto a las relaciones, yo creo que la experiencia de un presente pleno nos da confianza en que en el futuro encontraremos formas de vivir bien. Por el contrario, la experiencia de un presente fragmentado por la ansiedad de futuro est&aacute; generando memorias de inestabilidad y angustia, y estas emociones de hoy ser&aacute;n las bases afectivas que tendremos ma&ntilde;ana como punto de partida. Pienso que cuidar la vida de quienes nos acompa&ntilde;an hoy, amarla y amar la vida propia, con agradecimiento, inocencia y fascinaci&oacute;n, es todo lo que podemos hacer a favor del ma&ntilde;ana.&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HJB80HTAXZYAZ0N7J7G3SHZH"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Torres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/mi-pareja-evita-hablar-del-futuro-de-la-relacion_1_11235978.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Mar 2024 20:58:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Mi pareja evita hablar de futuro y pensar 'a largo plazo', pero yo sí quiero construir una vida juntos, ¿consejos?"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pareja,Relaciones,Bienestar,Consultorio,Amor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Quiero estar en una relación abierta pero hay miedo a las inseguridades, competiciones y envidias, ¿cómo hacerlo?"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/relacion-abierta-como-hacerlo_1_10991242.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2b3efe1a-e80a-4bc8-9416-6d13e2cea84e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Quiero estar en una relación abierta pero hay miedo a las inseguridades, competiciones y envidias, ¿cómo hacerlo?&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Está bien sentir' es un espacio de conversación con la poeta y escritora Sara Torres ('Lo que hay', Reservoir Books). Envíanos tus reflexiones y preguntas, tus deseos de indagar sobre una realidad, un vínculo, un placer o un duelo</p><p class="subtitle">Consultorio - "Sufrí un episodio de recaída de TCA y me resulta muy difícil el contacto corporal con las otras, siento un muro"</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Mi pareja y yo queremos abrir la relación pero tenemos miedo de que haya inseguridades, competiciones y envidia. No son celos como tal, sino algo más difuso. ¿Cómo podríamos hacerlo?</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Rosita</span>
                                        <span>—</span> lectora de elDiario.es
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Querida lectora: Imagina que ahora doy una respuesta pr&aacute;ctica, paso por paso, a tu pregunta de c&oacute;mo abrir una relaci&oacute;n. Seguro que recibir&iacute;a la llamada de al menos un par de buenas amigas preguntando preocupadas si se me ha subido alguna sustancia a la cabeza o si tengo el prop&oacute;sito de hacerme la gur&uacute; de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/sectas-apocalipticas-profecias-no-cumplen-terraplanistas-enganamos_1_10821758.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una nueva secta</a>, jaja. No creo que exista transformaci&oacute;n significativa que no nos exponga en alguna medida al sufrimiento. Para m&iacute;, lo que verdaderamente importa es c&oacute;mo nos relacionamos con aquello que nos remueve, y hasta d&oacute;nde nuestro deseo de encuentros y belleza es lo suficientemente potente como para compensar la p&eacute;rdida de un mundo tal y como lo conoc&iacute;amos. En el deseo de belleza y bien, en el amor que rebosa y excede, y en la confianza en nuestra capacidad de adaptaci&oacute;n a los diferentes momentos de la vida, tal vez est&eacute; una clave.
    </p><p class="article-text">
        Si los deseos, las esperanzas y las demandas que nos mueven est&aacute;n estructuradas a partir de un in/consciente social mon&oacute;gamo, el resultado esperable al proceso de abrir una relaci&oacute;n es experimentar inseguridades, competiciones y envidia. Estos afectos, aunque negativos y seguramente indeseados, creo que no han de vivirse con culpa, como un fracaso de la personalidad, sino como la experiencia normal de un colapso de mundos. Abrirse a la no monogamia implica siempre abrirse al riesgo de un modo de vivir para el cual no estamos culturalmente preparadas. En el mejor de los casos la experiencia ocurre a favor de la vida, pero a contrapelo del discurso.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Abrirse a la no monogamia implica siempre abrirse al riesgo de un modo de vivir para el cual no estamos culturalmente preparadas. En el mejor de los casos la experiencia ocurre a favor de la vida, pero a contrapelo del discurso</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En la experiencia no mon&oacute;gama, en su pr&aacute;ctica real y no en su figuraci&oacute;n, ocurren infinitas situaciones que sorprenden nuestro &aacute;nimo y asustan nuestra expectativa. Esa expectativa que tenemos puesta en lxs otrxs, donde les hacemos responsables de hacernos sentir <em>bienamadas</em>. Tambi&eacute;n la expectativa que proyectamos sobre nosotras mismas, bajo un principio de 'correcci&oacute;n' emocional, donde parece que nuestro valor es igual a nuestra capacidad de esquivar el dolor. Pero esquivando el dolor esquivamos tambi&eacute;n la posibilidad de la belleza. Cada cual ha de mirarse por dentro y tomar sus propias decisiones. &iquest;Me aporta tanto la pasi&oacute;n como para aceptar su riesgo? &iquest;O anhelo tal vez, fundamentalmente, una vida estable y tranquila?
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Esquivando el dolor esquivamos también la posibilidad de la belleza. Cada cual ha de mirarse por dentro y tomar sus propias decisiones. ¿Me aporta tanto la pasión como para aceptar su riesgo? ¿O anhelo tal vez una vida estable y tranquila?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es importante valorar en qu&eacute; momento de seguridad o de precariedad estamos. &iquest;Nos sentimos en peligro ya de punto de partida? &iquest;O por el contrario estamos en una &eacute;poca relajada, donde nos sentimos generosas? &iquest;Tenemos una comunidad que nos apoya y a la que apoyamos m&aacute;s all&aacute; de la pareja? Si hemos puesto la mayor parte de nuestro afecto y energ&iacute;a en una &uacute;nica persona, quiz&aacute;s el primer paso para abrir la relaci&oacute;n no tenga tanto que ver con nuestras pr&aacute;cticas sexuales sino con las amorosas: mejor empezar repartiendo nuestra energ&iacute;a para formar parte activa de una <a href="https://www.eldiario.es/era/como-hacer-amigos-nuevos_1_10829978.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bonita comunidad de amigas</a>. Como <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/brigitte-vasallo_128_1702591.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escribi&oacute; Brigitte Vasallo</a>, lo que define la monogamia es la jerarqu&iacute;a de unos afectos sobre los otros. Esa jerarqu&iacute;a se traduce en unos usos normativos del tiempo, la atenci&oacute;n y el espacio. Podemos revolucionar esos tres ejes con la amistad como horizonte, y ser&aacute; seguro m&aacute;s revolucionario que conservar nuestro esquema de vida y a&ntilde;adirle de vez en cuando una amante. Tomar contacto con la alegr&iacute;a que surge al compartir nuestro amor es una pr&aacute;ctica radical contra el in/consciente mon&oacute;gamo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si hemos puesto la mayor parte de nuestro afecto y energía en una única persona, quizás el primer paso para abrir la relación no tenga tanto que ver con nuestras prácticas sexuales sino con las amorosas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No temer el sufrimiento, me repito en voz chiquita a veces a m&iacute; misma. No temerlo porque, ya es antiguo, no asusta. No temer tampoco a aquella que soy cuando me siento da&ntilde;ada, insegura, frustrada en mi fantas&iacute;a. Cada dolor en la vida me ha tra&iacute;do una escritura, un aprendizaje y una nueva delicadeza. Por repetici&oacute;n, los escenarios nuevos se convierten en familiares, e igual ocurrir&aacute; con los dolores a&uacute;n desconocidos, cuya posibilidad hoy nos revuelve.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Torres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/relacion-abierta-como-hacerlo_1_10991242.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Mar 2024 20:31:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Quiero estar en una relación abierta pero hay miedo a las inseguridades, competiciones y envidias, ¿cómo hacerlo?"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Relaciones,Pareja,Amor,Amistad,Consultorio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["Sufrí un episodio de recaída de TCA y me resulta muy difícil el contacto corporal con las otras, siento un muro"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/recaida-tca-dificultad-contacto-corporal_1_10948996.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fdd17c11-420d-4c8c-97cf-560a4d2db2aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;Sufrí un episodio de recaída de TCA y me resulta muy difícil el contacto corporal con las otras, siento un muro&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">'Está bien sentir' es un espacio de conversación con la poeta y escritora Sara Torres ('Lo que hay', Reservoir Books). Envíanos tus reflexiones y preguntas, tus deseos de indagar sobre una realidad, un vínculo, un placer o un duelo</p><p class="subtitle">Consultorio - "Me prometí no estar con quien no quiera llamarme 'novia' pero el chico con el que salgo rechaza las etiquetas, ¿qué hago?"</p></div><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sufrí un episodio de recaída de TCA y me resulta muy difícil el lenguaje del amor corporal. Siento una distancia extraña con el cuerpo de las otras, un murito que está ahí y que no puedo atravesar. ¿Cómo operar ante esta imposibilidad de contacto?</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Jahel</span>
                                        <span>—</span> lectorx de elDiario.es
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Escribe Elizabeth Grosz que desde la antigua Grecia el pensamiento occidental se ha establecido en una profunda somatofobia. Esto implica el rechazo y el miedo al cuerpo, que se entiende como una especie de &ldquo;interferencia&rdquo; indeseable para los trabajos de la raz&oacute;n. Rastreando el lugar que se le ha dado al cuerpo en el discurso sobre lo humano, la fil&oacute;sofa cuenta que Descartes liga la oposici&oacute;n mente/cuerpo a la base misma del conocimiento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dentro de la espiritualidad cristiana, el cuerpo aparecer&aacute; como un lugar de tr&aacute;nsito que tenemos que habitar con mesura, ya que es la transcendencia del alma lo que de verdad importa. El para&iacute;so no es un posible en el ahora de un cuerpo hambriento, deseante, afirmativo. Al para&iacute;so no podemos llegar encarnadas, con la urgencia del sexo, de la sed. Se enuncia como promesa de un futuro despu&eacute;s del cuerpo, despu&eacute;s de sus necesidades, formas y apetitos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy nos dicen que tenemos que &ldquo;aceptar&rdquo; nuestro cuerpo o que tenemos que aprender a amarlo, pero el conflicto con lo corporal viene de lejos, est&aacute; en la ra&iacute;z profunda. Inconscientemente, aprendemos desde la infancia la idea de cuerpo como problema: cuando enfermamos o nos debilita el cansancio es un inconveniente para lograr nuestros prop&oacute;sitos de productividad, cuando envejecemos y morimos, le echamos la culpa porque lo significamos como barrera que impide el grandilocuente sue&ntilde;o de vivir para siempre. Una famosa frase nos atraviesa &ldquo;el cuerpo es la c&aacute;rcel del alma&rdquo; ah&iacute; aparece el cuerpo como l&iacute;mite, cuerpo culpable de un l&iacute;mite que desear&iacute;amos trascender.
    </p><p class="article-text">
        En nuestra herencia, es humano aquel que ha aprendido a domesticar su cuerpo. Esto implica el esfuerzo brutal de intervenir en todas sus necesidades y potencias, hasta lograr ordenarlas dentro del guion de la &ldquo;normalidad&rdquo;. El pis, la caca, la comida se convierten en motivos de ansiedad. Todo ha de darse dentro de unas pautas, un horario, un espacio destinado a ese fin. De adultas aun tenemos miedo a orinar &ldquo;fuera de lugar&rdquo;, que ocurra en la noche, sin poder hacer nada por evitarlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin adulto ya que castigue, el castigo es la verg&uuml;enza. Se busca tambi&eacute;n una relaci&oacute;n &ldquo;sana&rdquo; con la comida. &iquest;Qu&eacute; es eso?&nbsp; Una relaci&oacute;n racionalizada, comedida, consciente. Interiorizar una serie de pautas hasta que se repitan con aparente naturalidad. Ser humano es renunciar con esfuerzo a una relaci&oacute;n no mediada con los procesos m&aacute;s primarios de la supervivencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta es la historia de todas nuestras vidas: aprender el control del cuerpo, temer salvajemente perderlo y perder con ello el amor de las dem&aacute;s. Ocultamos con ansiedad las heces, la herida, el olor. Planeamos el vestido, el perfume, la depilaci&oacute;n, el crecimiento de las u&ntilde;as. Tememos dejar rastro, una huella que no haya sido perfectamente planeada. Aprendemos que un cuerpo &ldquo;bueno&rdquo; muestra los signos de su domesticaci&oacute;n como estandarte. La educaci&oacute;n en la feminidad amplifica la exigencia de control corporal hasta niveles insoportables.
    </p><p class="article-text">
        Con todo esto a nuestras peque&ntilde;as espaldas, encontrar un momento placentero de atenci&oacute;n al encuentro amoroso entre cuerpos no es nada sencillo. Cada cual se acerca a la otra con una imagen corporal de s&iacute; misma que se pone a temblar ante la posibilidad del juicio. Tenemos miedo a asustar, a ser para la otra una masa de materia fuera de control, desbordada frente a unos l&iacute;mites exigidos. Miedo a ser bajo la mirada de la otra un poder de desorden, una monstruosidad: el lugar donde el prejuicio est&eacute;tico de quien amamos se escandaliza. A veces el tiempo de la seducci&oacute;n y el acercamiento es el de dos mundos de ansiedad que entran en conversaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si las palabras que atribuyo a aquello que veo cuando me miro al espejo son terribles: &iquest;c&oacute;mo estar expuesta y abierta al otrx sin sufrimiento? Es dif&iacute;cil soportar una mirada sobre mi desnudez si imagino que ejerce crueldades similares a las que suelo dedicarme a m&iacute; misma.
    </p><p class="article-text">
        Aceptar el deseo de la otra sin sospecha, adem&aacute;s, no es sencillo. Implica sostener el impulso de control y entrar en una intemperie que se promete dulce y por dulce, genera m&aacute;s miedo a la p&eacute;rdida de aquello que anhelamos: &iquest;y si hoy su mirada acoge y ma&ntilde;ana no? Creo que a m&iacute; me ayuda pensar que aceptar el deseo de la otra, el amor de la otra, su generosidad, no es f&aacute;cil para algunas, es un acto de valent&iacute;a. Y es necesario aceptarlo como nos gustar&iacute;a que otrxs aceptasen aquello que tenemos para dar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La somatofobia asociada a la imagen corporal nos afecta en distintos modos e intensidades e interviene directamente en nuestra capacidad para buscar la satisfacci&oacute;n de nuestros instintos: el hambre, las ganas de entrar en contacto sexual. A unxs nos afecta m&aacute;s que a otrxs, y en momentos agudos es necesario un acompa&ntilde;amiento terap&eacute;utico, pero tambi&eacute;n es importante no caer en la culpa ni asignarnos la exclusividad o la responsabilidad frente a un problema cuya matriz es colectiva.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div data-tf-live="01HJB80HTAXZYAZ0N7J7G3SHZH"></div><script src="//embed.typeform.com/next/embed.js"></script>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sara Torres]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/era/recaida-tca-dificultad-contacto-corporal_1_10948996.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Feb 2024 20:11:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["Sufrí un episodio de recaída de TCA y me resulta muy difícil el contacto corporal con las otras, siento un muro"]]></media:title>
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