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    <title><![CDATA[elDiario.es - Albert Lladó]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/albert-llado/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Albert Lladó]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Norbert Bilbeny, filósofo: “El progreso siempre va a depender de nuestra voluntad”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/norbert-bilbeny-filosofo-progreso-depender-voluntad-cat_128_11399950.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b7a95f0d-8c5a-4bff-ab00-2d8475375518_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Norbert Bilbeny, filósofo: “El progreso siempre va a depender de nuestra voluntad”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El ensayista publica ‘El torbellino Kant’, un libro en el que nos adentra en la vida y las ideas del filósofo ilustrado ahora que se cumplen trescientos años de su nacimiento</p><p class="subtitle">El último 'Rincón de pensar' - Walter Veltroni: “La libertad nunca se adquiere para siempre”</p></div><p class="article-text">
        Norbert Bilbeny: ojos claros, camisa blanca y chaleco de dandi. La misma cabellera de siempre. Nos atiende rodeado de su biblioteca de cl&aacute;sicos. En el pasillo observamos algunas de las pinturas abstractas que realiza mientras no escribe. En su despacho convive un retrato de Proust con uno de Kant. 
    </p><p class="article-text">
        El catedr&aacute;tico de &Eacute;tica en la Universidad de Barcelona, autor, entre muchos otros ensayos, de <em>Papers contra la cinta magn&eacute;tica</em> o <em>La revoluci&oacute;n en la &eacute;tica. H&aacute;bitos y creencias en la sociedad digital, </em>publica ahora <a href="https://www.planetadelibros.com/libro-el-torbellino-kant/390639" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>El torbellino Kant</em></a><a href="https://www.planetadelibros.com/libro-el-torbellino-kant/390639" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> </a>(Ariel, 2024), un libro en el que nos adentra en la vida y las ideas del fil&oacute;sofo ilustrado ahora que se cumplen trescientos a&ntilde;os de su nacimiento. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una de las cosas que m&aacute;s sorprende de la biograf&iacute;a de Immanuel Kant es que no tiene un empleo fijo hasta que cumple los 40 a&ntilde;os. Cuando lo consiga, ser&aacute; como bibliotecario auxiliar. &iquest;Podemos imaginar al fil&oacute;sofo de la Modernidad como un intelectual inmerso en la precariedad laboral?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Absolutamente. Kant fue lo que ahora llamamos un profesor asociado. Depend&iacute;a del n&uacute;mero de estudiantes. Cada a&ntilde;o se anunciaban las asignaturas y, si no hab&iacute;a suficientes estudiantes, el curso no sal&iacute;a adelante. El trabajo de bibliotecario auxiliar tambi&eacute;n era precario, pero estaba cerca de las casas donde se hospeda. Vive en unas condiciones muy modestas hasta que no es nombrado profesor ordinario de la Universidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Otro dato significativo: su madre muere cuando &eacute;l apenas tiene 13 a&ntilde;os. Se queda sin padre a los 22. &iquest;C&oacute;mo forj&oacute; eso su car&aacute;cter?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ech&oacute; mucho de menos a sus padres. Era un ambiente de mucha calidez. Su padre era talabartero (el artesano que realiza arneses) y viv&iacute;an pr&aacute;cticamente en el taller. Creci&oacute;, pues, en una familia de artesanos de un nivel medio o bajo. Ese ambiente de una familia luterana pietista, donde el trabajo ten&iacute;a un car&aacute;cter &eacute;tico, incluso humanista, le debi&oacute; influir, sin duda. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; utiliza el t&eacute;rmino &ldquo;torbellino&rdquo; para describir a un fil&oacute;sofo &ldquo;tranquilo&rdquo;? </strong>
    </p><p class="article-text">
        El famoso lema de la &eacute;tica kantiana, el &ldquo;imperativo categ&oacute;rico&rdquo;, que defiende que actuemos de forma incondicional, y no de forma interesada, tiene la rotundidad un redoble de tambor. Su pensamiento es intempestivo. Y defiende la idea de libertad bajo un r&eacute;gimen desp&oacute;tico. Es irreverente e inquietante. Es alguien que incomoda a los defensores de la estructura establecida. Cada texto sacude conciencias morales, pol&iacute;ticas y religiosas. Es un torbellino, s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La caricatura del personaje nos recuerda que nunca sali&oacute; de su ciudad natal, en K&ouml;nigsberg, en la Prusia Oriental. Pero usted explica que se trata de una ciudad profundamente cosmopolita. &iquest;En qu&eacute; sentido?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;a sido la antigua capital del reino de Prusia. Cuando vive Kant, a&uacute;n hay muestras de su poder administrativo y cultural. Adem&aacute;s, por su ubicaci&oacute;n, en el mar B&aacute;ltico, la convert&iacute;a en una ciudad muy activa comercialmente. Le permit&iacute;a, por ejemplo, leer la prensa internacional. Estaba pr&aacute;cticamente al d&iacute;a de lo que pasaba en el resto de ciudades importantes de su entorno.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Usted ha trabajado anteriormente el cosmopolitismo como tema filos&oacute;fico. &iquest;Cree que hoy ha perdido vigencia en el debate p&uacute;blico? &iquest;C&oacute;mo ha afectado la globalizaci&oacute;n, donde hay desplazamientos constantes, e incluso se habla de &ldquo;n&oacute;madas digitales&rdquo;, en un mundo de mucho tr&aacute;fico y poca interacci&oacute;n cultural?</strong> 
    </p><p class="article-text">
        Para ser cosmopolita no hace falta ser un viajero. Ni un viajero de lujo. Kant mismo apenas sali&oacute; de su ciudad, solo en su juventud, cuando dio clases a familias acomodadas de los alrededores de K&ouml;nigsberg. Sin embargo, era profundamente cosmopolita, y muy cr&iacute;tico con la cultura imperial. Lo mismo hoy: no hace falta ser un deportista de &eacute;lite, ni un artista famoso, para considerarse un ciudadano del mundo. Ser cosmopolita es tener una mentalidad abierta en la que en el horizonte se vislumbra la unidad de la humanidad. Ante problemas globales, soluciones globales. 
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que ahora apenas se discute, incluso acad&eacute;micamente, el tema del cosmopolitismo. Creo que es porque la globalizaci&oacute;n cada vez ha ido tomando un acento neoliberal. Y un significado de globalizaci&oacute;n de mercado. Pero una cosa es la globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica y tecnol&oacute;gica, y otra cosa es el mundialismo democr&aacute;tico. No todo lo global es mundial. El gran reto es hacer de nuestro planeta un horizonte mundial. Eso ya se vio despu&eacute;s de la gran hecatombe de la Primera Guerra Mundial, con la fundaci&oacute;n de la Sociedad de Naciones, y, despu&eacute;s, con las Naciones Unidas y la Declaraci&oacute;n de los Derechos Humanos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;El cosmopolitismo puede ser tambi&eacute;n identitario?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, el reto es que no se cierre a la diversidad. Si el cosmopolitismo quiere ser una alternativa al Estado naci&oacute;n tiene que acoger y respetar la diversidad. Y eso es lo que no nos queda tan claro en el cosmopolitismo de Habermas, por ejemplo, que es m&aacute;s uniformista.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <p class="quote-text"> “Para ser cosmopolita no hace falta ser un viajero.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Tambi&eacute;n Kant es un personaje de un mundo que, ya entonces, parece que no est&aacute; de moda. La Ilustraci&oacute;n est&aacute; dejando paso al Idealismo filos&oacute;fico y, en el arte y la literatura, al primer Romanticismo. Pero &eacute;l apuesta por algo que hoy parece tan necesario como quim&eacute;rico: &ldquo;una federaci&oacute;n universal&rdquo; que trabaje para &ldquo;la paz perpetua&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Incluso sus propios disc&iacute;pulos, como Fichte, critican esa mirada abierta de Kant. Fichte era un proteccionista del Estado prusiano. Pero creo que vamos hacia lo que Kant vaticinaba para el futuro de la Humanidad. Tardaremos treinta, cien o doscientos a&ntilde;os a alcanzar ese horizonte de concierto mundial, pero se llegar&aacute; sin duda. Seguramente la mejor f&oacute;rmula no es un Estado mundial, que seguramente proporcionar&iacute;a un r&eacute;gimen totalitario, pero s&iacute; una confederaci&oacute;n de comunidades culturales. El Estado est&aacute; cada vez m&aacute;s desbordado, y la necesidad de interconexi&oacute;n es cada vez mayor. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Considera que la Uni&oacute;n Europea ha sido un primer gran experimento en ese sentido? &iquest;En qu&eacute; ha fallado, desde el prisma de Kant?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Kant dir&iacute;a que estamos todav&iacute;a en los primeros pasos. &Eacute;l siempre dijo que lo importante no era tanto considerarse ilustrado, como formarse como un ilustrado. La Ilustraci&oacute;n, dec&iacute;a, no es algo que se haya conseguido, sino es algo que se est&aacute; haciendo. La Uni&oacute;n Europea no es todav&iacute;a una uni&oacute;n, sino un progreso. Queda mucho por avanzar porque no es una uni&oacute;n de comunidades, sino una v&iacute;a pol&iacute;tica de interacci&oacute;n entre gobiernos. El progreso siempre va a depender de nuestra voluntad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Muchos situar&aacute;n su pensamiento filos&oacute;fico como el de un liberal. Pero en su ensayo defiende que es, sobre todo, un republicano.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No es un pensador liberal, es un republicano. A nuestro modo de ver, hoy, es liberal en el sentido &eacute;tico, en tanto que tolerante, y partidario de garantizar los derechos fundamentales de las personas. Pero no es un liberal en el sentido pol&iacute;tico y econ&oacute;mico. Tampoco es un dem&oacute;crata.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Kant no es un pensador liberal, es un republicano.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Simpatizaba con la Revoluci&oacute;n Francesa, aunque no con la pena de muerte. En su contexto, inmerso en una monarqu&iacute;a absolutista, esas ideas, &iquest;se recib&iacute;an como un desaf&iacute;o o como la boutade de un fil&oacute;sofo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Perdi&oacute; amigos. Y colegas que se distancian de &eacute;l cuando conocen sus ideas, y su adhesi&oacute;n al r&eacute;gimen republicano que se estaba instaurando en Francia y Estados Unidos. Y tambi&eacute;n por su cr&iacute;tica a la religi&oacute;n establecida. Era un personaje heterodoxo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sin embargo, asocia el derecho a votar a la propiedad. Solo pueden ejercer ese derecho quienes tiene &ldquo;personalidad civil&rdquo;. &iquest;La independencia es una condici&oacute;n previa a la libertad? Parece un callej&oacute;n sin salida.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por eso tampoco se le puede considerar como a un dem&oacute;crata. Se consideraba que quien ten&iacute;a derecho a voto ten&iacute;a que demostrar que estaba anclado en la comunidad, que ten&iacute;a un arraigo. Era, pues, un voto censitario. Pero una cosa era el voto, y otra la independencia en el sentido de la autonom&iacute;a de la persona. Para Kant hay que diferenciar el aspecto civil del moral.
    </p><p class="article-text">
        <strong>De todos modos, la apuesta de Kant es trabajar por una paz que no se consiga por victoria, sino por acuerdo. No deja de estar a favor del contrato social. &iquest;En qu&eacute; se diferencia, entonces, de Rousseau? </strong>
    </p><p class="article-text">
        El de Rousseau es un contrato social m&aacute;s universalista. El de Kant, es m&aacute;s republicano. De todos modos, Kant ten&iacute;a &uacute;nicamente un retrato colgado en su despacho, y era el de Rousseau. Ambos consideran que el gobierno depende de la voluntad de la ciudadan&iacute;a, de cada uno de sus miembros, pero el planteamiento de Rousseau es una f&oacute;rmula m&aacute;s abierta y democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En 1770, cuando tiene 46 a&ntilde;os, consigue su plaza de profesor en la universidad, alternando clases de L&oacute;gica y Metaf&iacute;sica. En su estreno acad&eacute;mico, en su </strong><em><strong>Disertaci&oacute;n</strong></em><strong>, ya diferencia el conocimiento sensible del inteligible. Son diferentes, pero &ldquo;se dan juntos y a la vez&rdquo;. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay una &uacute;nica mente humana. No hay una raz&oacute;n, a la manera de Descartes, separada de la naturaleza emocional. Existe una capilaridad entre lo inteligible y lo sensible. Hay una distinci&oacute;n, pero es filos&oacute;fica. No hay una separaci&oacute;n antropol&oacute;gica entre el mundo a priori y el mundo a posteriori. Los datos de la experiencia son interpretados por el entendimiento. Es la raz&oacute;n quien nos gu&iacute;a, finalmente. A veces se ha traducido la noci&oacute;n kantiana de &ldquo;gem&uuml;t&rdquo; como &ldquo;esp&iacute;ritu&rdquo;. Pero no, no. Quiere decir &ldquo;mente&rdquo;, y en la mente humana cabe todo, lo intelectual y lo emocional.
    </p><p class="article-text">
        <strong>No vuelve a publicar durante m&aacute;s de una d&eacute;cada. Hasta que llega la </strong><em><strong>Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n pura</strong></em><strong>, en 1781. Usted explica que &ldquo;cr&iacute;tica&rdquo; es una palabra desconocida hasta ese momento en filosof&iacute;a. </strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, y Kant no se refiere a la censura, sino al discernimiento. Viene del t&eacute;rmino griego &ldquo;krinein&rdquo;, que es literalmente separar. El t&eacute;rmino &ldquo;criterio&rdquo; tiene la misma ra&iacute;z. Se trata de juzgar distinguiendo las partes. Luego Marx utilizar&aacute; much&iacute;simo el t&eacute;rmino &ldquo;cr&iacute;tica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La de Kant es una filosof&iacute;a de los l&iacute;mites. Hay que defender la raz&oacute;n del dogmatismo. &iquest;A qu&eacute; se refiere, entonces, con el t&eacute;rmino &ldquo;puro&rdquo;? &iquest;C&oacute;mo cambia la idea de metaf&iacute;sica desde entonces? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Se refiere a la raz&oacute;n especulativa, que atribuye a las meras ideas. A partir de entonces la metaf&iacute;sica tiene que reconocer sus enormes l&iacute;mites. No puede dar por conocimiento lo que es solo pensamiento. No podemos decir que &ldquo;conocemos&rdquo; entidades como &ldquo;Dios&rdquo; o &ldquo;alma&rdquo;, aunque las podamos pensar. Las ideas no constituyen realidades.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Escribe esas casi novecientas p&aacute;ginas en pocos meses.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es uno de sus defectos. La escribe r&aacute;pido. Aunque es una obra de extrema madurez, literariamente no est&aacute; muy conseguida.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El filósofo catalán, en un momento de la entrevista.                            </span>
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        <strong>&iquest;Podemos decir que Kant es unos de los fil&oacute;sofos m&aacute;s importantes, pero de los que escriben con menos estilo? </strong>
    </p><p class="article-text">
        No es uno de los mejores escritores, sin duda. No tiene el color, la chispa, el sentido de la provocaci&oacute;n, o la ternura, de Voltaire, Goethe o Lichtenberg, por ejemplo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l es el libro mejor escrito, a nivel est&eacute;tico, de Kant?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>Observaciones sobre el sentimiento de lo bello y lo sublime</em>. Se trata de un ensayo, no de un tratado metaf&iacute;sico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En 1788, publica </strong><em><strong>Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n pr&aacute;ctica</strong></em><strong>. &iquest;Cu&aacute;l ha sido el viaje filos&oacute;fico de alguien que no se deja tentar ni por el racionalismo (aceptando la experiencia) ni por el empirismo (que lo somete todo ella)?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Al final<em><strong> </strong></em>de<em> </em>la<em> Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n pura </em>ya ha emprendido ese viaje, cuando Kant muestra las insuficiencias de las nociones abstractas. En la <em>Cr&iacute;tica de la raz&oacute;n pr&aacute;ctica </em>se concentra, fundamentalmente, en la importancia de la voluntad. Y c&oacute;mo una raz&oacute;n autocr&iacute;tica es el mejor instrumento para regular esta capacidad natural del apetito, del deseo. Que la voluntad no sea el querer por el querer.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La Ilustración nos enseña a tener coraje.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Las tres cuestiones clave de su filosof&iacute;a son: 1) &iquest;Qu&eacute; puedo saber?, 2) &iquest;Qu&eacute; debo hacer?, 3) &iquest;Qu&eacute; puedo esperar? Parece que la respuesta est&eacute;, siempre, en el humanismo, la universalidad y la raz&oacute;n. &iquest;D&oacute;nde queda el pensamiento situado y la intuici&oacute;n para responder a esas preguntas?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La intuici&oacute;n, para Kant, quedar&iacute;a dentro de la sensibilidad. El entendimiento y la raz&oacute;n tienen la misi&oacute;n de nutrirse de la sensibilidad, pero poni&eacute;ndole un coto. Y siempre partimos de juzgar lo concreto para, luego, razonar lo abstracto. Si tienes criterio, si tienes buen juicio, puedes relacionar algo particular con algo universal. Hay un engarce entre sensibilidad, entendimiento y raz&oacute;n. Kant rompe con el esquematismo anterior de Descartes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La pol&iacute;tica actual parece inmersa en una hip&eacute;rbole de la sentimentalidad y en una emocionalidad intencionalmente exaltada. Usted ha escrito recientemente, tambi&eacute;n, sobre </strong><em><strong>Moral barroca</strong></em><strong> (Anagrama, 2022). &iquest;Somos, hoy, m&aacute;s barrocos que kantianos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En un sentido acad&eacute;mico, somos m&aacute;s ilustrados que barrocos. En el mundo anglosaj&oacute;n la impronta de la filosof&iacute;a anal&iacute;tica es lo dominante. Pero la sombra que te empuja hacia la luz est&aacute; en el Barroco. Y esos matices son muy interesantes. El elemento barroco prevalece en nuestras relaciones sociales. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l es el principal de desaf&iacute;o contempor&aacute;neo que a&uacute;n es vigente en el &ldquo;Sapere aude&rdquo; (&ldquo;Atr&eacute;vete a pensar&rdquo;) de Kant</strong>?
    </p><p class="article-text">
        Es una invitaci&oacute;n a pensar por uno mismo sin dejarse arrastrar por modas, lugares comunes u autoridades. Kant nos invita a confiar en nosotros mismos. Es un esfuerzo cognitivo, pero tiene un valor emocional, tambi&eacute;n. La Ilustraci&oacute;n nos ense&ntilde;a a tener coraje. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Albert Lladó]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/norbert-bilbeny-filosofo-progreso-depender-voluntad-cat_128_11399950.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Jun 2024 21:10:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Norbert Bilbeny, filósofo: “El progreso siempre va a depender de nuestra voluntad”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Filosofía,Ilustración]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué hacemos ante tanta impotencia?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/impotencia-cat_1_11222978.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7d5fdd4b-aefb-4ebf-8cc3-0eb6a44e9602_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué hacemos ante tanta impotencia?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor del ensayo ‘Contra la actualidad’ argumenta que para no caer en el pozo de la resignación y el odio existen cuatro formas de resistencia: el deseo, el juego, la mirada y la pregunta por el sentido </p><p class="subtitle">El anterior 'rincón de pensar' - Michel Wieviorka, sociólogo: “La idea de que los judíos no pueden tener un Estado es antisemita”</p></div><p class="article-text">
        Los ni&ntilde;os de Gaza. Las ni&ntilde;as de Kabul. Los j&oacute;venes votando a Milei en Argentina. La c&uacute;pula judicial en Espa&ntilde;a, inmersa en su propio carnaval de egos y parafernalias. Ucrania. Trump. El n&uacute;mero de suicidios que no cesa. La homofobia que ve en un cartel lo que no quiere ver en casa. Las adicciones, tan silenciadas a grito limpio. La sequ&iacute;a: concreta, palpable. La privatizaci&oacute;n del estr&eacute;s. El ruido que nos acecha cada vez m&aacute;s. &iquest;Qu&eacute; hacemos ante tanta impotencia?
    </p><p class="article-text">
        La actualidad nos viene dada, cerrada como una f&aacute;brica de impactos. Cada noticia parece ser un nuevo pu&ntilde;etazo en el ring de lo cotidiano. La Inteligencia Artificial aparece como el Maligno que ha venido para acabar con todos nosotros a golpe de algoritmo. Pero intuimos que el presente es otra cosa, que tiene que ser otra cosa. El ahora no se conforma con lo inmediato. Acoge la imprevisibilidad del pasado, y la apertura, necesaria e irrebatible, del futuro. Si no queremos ser tratados como aut&oacute;matas o como soldados, deber&iacute;amos dejar de reaccionar desde la inercia y la obediencia.
    </p><p class="article-text">
        Arist&oacute;teles, mucho antes de la aparici&oacute;n de la prensa, ya nos explicaba qu&eacute; es la actualidad. En su teor&iacute;a del movimiento, el fil&oacute;sofo asegura que todas las cosas &mdash;y todos los seres vivos&mdash; son, al mismo tiempo, algo en acto y algo en potencia. El acto es lo que una cosa es (una semilla de un naranjo, por ejemplo, es, en acto, una semilla) y la potencia lo que una cosa puede llegar a ser (esa semilla puede llegar a ser un naranjo, aunque a&uacute;n no lo sea). As&iacute;, podemos decir que la actualidad es el recorrido de la potencia al acto. Eso es <em>actualizar</em>. Pero muchas veces olvidamos que aquello que hemos actualizado (el &aacute;rbol, en este caso) tambi&eacute;n es, potencialmente, otra cosa posible. Otro mundo imaginable. Otra experiencia que podr&iacute;amos convocar desde el deseo y el asombro.
    </p><p class="article-text">
        La actualidad parece definitiva. Como una estaci&oacute;n de tren que es destino final. El presente es otra cosa. Hay v&iacute;as que a&uacute;n no hemos sabido ver, que a&uacute;n no hemos sabido dibujar, pero que pueden desplazarnos a lugares, y situaciones, que a&uacute;n no somos capaces de proyectar. Un &ldquo;presente&rdquo;, en castellano, significa &ldquo;regalo&rdquo;. Y un regalo no acaba de serlo hasta que alguien lo recibe, lo abre, y se hace cargo de &eacute;l. 
    </p><p class="article-text">
        La inmediatez en la que estamos sumergidos no ayuda a pensar la actualidad m&aacute;s all&aacute; de la ret&oacute;rica del <em>scroll</em>, que promete un desplazamiento infinito, pero que no suele provocar ning&uacute;n movimiento como tal. Tampoco se trata de caer en el recurso f&aacute;cil de la tecnofobia. El problema no son las redes sociales, sino que hayamos copiado su forma de narrar el mundo en pr&aacute;cticamente todas las formas de narraci&oacute;n contempor&aacute;neas. Un diario deber&iacute;a obligarse a tener un <a href="https://www.eldiario.es/el-rincon-de-pensar/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;rinc&oacute;n del pensar&rdquo;</a> como este (es lo que han hecho los suplementos durante d&eacute;cadas) de la misma manera que un hospital que &uacute;nicamente tuviera salas de urgencias &mdash;repartidas en todo su edificio&mdash; ser&iacute;a una absurdidad.
    </p><p class="article-text">
        Los griegos diferenciaban tres temporalidades, representadas en tres deidades distintas. El Cronos, el tiempo que hoy lo ha secuestrado todo, es el tiempo del nacimiento y de la muerte, el tiempo de los relojes. Cuando decimos que &ldquo;no tenemos tiempo&rdquo; nos referimos a esa manera de cronometrar la vida. No es extra&ntilde;o que, con la industrializaci&oacute;n, las f&aacute;bricas se inundar&aacute;n de relojes por todas partes. 
    </p><p class="article-text">
        La pregunta ser&iacute;a si hoy la f&aacute;brica la llevamos a cuestas cada uno de nosotros. Pero, en Grecia, tambi&eacute;n exist&iacute;a el Ai&oacute;n, un tiempo que no tiene principio ni final, y que vive en la repetici&oacute;n. Es el tiempo en el que Nietzsche quiso ver el Eterno Retorno. Y que nosotros conoc&iacute;amos bien cuando el a&ntilde;o ten&iacute;a cuatro estaciones, y que volviera la primavera supon&iacute;a una celebraci&oacute;n y una liturgia. Pero, adem&aacute;s, los antiguos tambi&eacute;n ten&iacute;an espacio para el Kair&oacute;s, un dios menor, que representaba el &ldquo;tiempo oportuno&rdquo;, y cuyo valor era m&aacute;s cualitativo que cuantitativo. Hoy llamar&iacute;amos al Kair&oacute;s &ldquo;inspiraci&oacute;n&rdquo;. Y hemos olvidado que &ldquo;conspirar&rdquo; significa &ldquo;respirar juntos&rdquo;. Para conspirar &mdash;para salir de esta impotencia que nos deprime&mdash; necesitamos darnos tiempo. Regalarnos tiempo. Hacer del tiempo un presente. 
    </p><p class="article-text">
        No se trata, pues, de impugnar ning&uacute;n tipo de temporalidad. Necesitamos las tres. Se trata de hacerlas coincidir, de que una no se coma a la otra, de que nuestra vida no transcurra en la sala de espera de un hospital que solo se dedica a las urgencias.
    </p><p class="article-text">
        No hay recetas m&aacute;gicas para escuchar las potencias que encierra (silentes, a la espera que las rescatemos) todo tiempo llamado actualidad. Pero s&iacute; que conocemos, a veces de una forma muy intuitiva, algunas estrategias que pueden servirnos para no caer en el pozo de la resignaci&oacute;n y el odio. El deseo, el juego, la mirada y la pregunta por el sentido son, a&uacute;n hoy, cuatro formas de resistencia. 
    </p><p class="article-text">
        El deseo nos permite movernos m&aacute;s all&aacute; de la l&oacute;gica de la causa y el efecto. &ldquo;Desear&rdquo; es &ldquo;de sidere&rdquo;, seguir las &ldquo;estrellas&rdquo;, incluso cuando estas, aunque a&uacute;n brillan, hace a&ntilde;os que est&aacute;n muertas. Lo importante del deseo no es la captura, o si obtenemos o no el objeto deseado, sino el itinerario que trazamos, que ya no es el de la producci&oacute;n ni el consumo. Por otra parte, todos hemos notado c&oacute;mo se nos pasa el tiempo &ldquo;volando&rdquo; cuando estamos jugando. Un juego compartido es un acto cultural de primera magnitud. 
    </p><p class="article-text">
        Para <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Johan_Huizinga" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Johan Huizinga</a>, el fil&oacute;sofo neerland&eacute;s, somos &ldquo;Homo ludens&rdquo;. Antes que hacer o saber, jugamos. Y lo hacemos como un acto de libertad. Eso lo saben los ni&ntilde;os, como los ni&ntilde;os saben que en el acto de preguntar &mdash;y no en la demostraci&oacute;n autocomplaciente&mdash; radica el origen de la filosof&iacute;a (y tambi&eacute;n del periodismo). Los ni&ntilde;os, entre los dos y cinco a&ntilde;os, llegan a realizar cuarenta mil preguntas. &iquest;En qu&eacute; momento lo hemos dejado de hacer los adultos? Preguntar es mirar l&uacute;cidamente, querer saber m&aacute;s all&aacute; del significado cerrado, intentar responder &ldquo;qu&eacute; sentido&rdquo; tiene eso a lo que llamamos &ldquo;noticia&rdquo; o &ldquo;suceso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En un mundo en el que no se aceptan preguntas en las ruedas de prensa, hemos de poder decir &ldquo;espera un momento&rdquo;, &ldquo;no te doy juego&rdquo;, &ldquo;es hora de mirar a otra parte&rdquo;, &ldquo;qu&eacute; sentido tiene todo esto&rdquo;. Y recordar que cada semilla puede ser un naranjo. Y un naranjo, una estrella que no es camino, pero que hace camino al andar. Son nuestras huellas el camino. Y nada m&aacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Albert Lladó]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/impotencia-cat_1_11222978.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Mar 2024 21:25:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Redes sociales,Filosofía,Tiempo]]></media:keywords>
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