<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Mónica Rivero]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/monica-rivero/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Mónica Rivero]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/1051668/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Nadar para salvar o perder la vida: historias de Ceuta desde el mar hasta los centros de acogida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/nadar-salvar-perder-vida-historias-ceuta-mar-centros-acogida_1_12562209.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/03026f61-f7b4-489a-b28a-f72397472597_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nadar para salvar o perder la vida: historias de Ceuta desde el mar hasta los centros de acogida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La ciudad autónoma ha vivido este agosto semanas de intentos de entrada por vía marítima y los que lo consiguen relatan cómo lo lograron mientras la cuenta de cadáveres aparecidos frente a la costa se eleva a 23 y los recursos asistenciales están ampliamente sobrepasados </p><p class="subtitle">Canarias pide “humanidad” al resto de comunidades y no utilizar la cuestión migratoria como herramienta para “políticas fascistas”</p></div><p class="article-text">
        Cuando cae la niebla sobre la Bah&iacute;a Sur de Ceuta, a veces decenas y en ocasiones centenares de personas, mayoritariamente j&oacute;venes &ndash;casi nunca por encima de los 25 a&ntilde;os&ndash; se lanzan al agua desde Marruecos para alcanzar la costa espa&ntilde;ola. Como cada agosto desde hace ya a&ntilde;os, en las &uacute;ltimas semanas este fen&oacute;meno se ha intensificado ligeramente. No quieren la vida del pa&iacute;s vecino, cuentan varios de los nadadores a este medio, relatando reiterados intentos de cruzar la frontera &ndash;algunos m&aacute;s de una decena&ndash; pasando entre tres y cuatro horas entre las g&eacute;lidas corrientes para alcanzar un sue&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        En ocasiones es la propia Gendarmer&iacute;a Marroqu&iacute; quien los frena antes de lograr abandonar la jurisdicci&oacute;n del Reino Alauita. En otras consiguen llegar a Espa&ntilde;a, pero son devueltos por la Guardia Civil, &ldquo;incluso siendo menores de edad&rdquo; &ndash;extremo no avalado por la justicia, que hasta ahora est&aacute; permitiendo retornos &lsquo;en caliente&rsquo; de quienes superan los 18 y proceden de pa&iacute;ses con los que se ha firmado convenio&ndash;, aseguran dos de los preguntados por este medio. Eso no les desanima y lo vuelven a intentar una y otra vez hasta que lo logran. 
    </p><p class="article-text">
        Otros perecen antes de conseguir pisar el litoral ceut&iacute;. En lo que va de a&ntilde;o ya han muerto 23. Sin ir m&aacute;s lejos, hasta cuatro cuerpos sin vida de j&oacute;venes magreb&iacute;es han sido rescatados por la Polic&iacute;a Nacional en las costas de la ciudad aut&oacute;noma en los &uacute;ltimos diez d&iacute;as. Normalmente ocurre cerca de playas repletas de ba&ntilde;istas, que viven con triste cotidianeidad estos sucesos. 
    </p><p class="article-text">
        Para aquellos que lo consiguen y al fin llegan a Ceuta su destino var&iacute;a en funci&oacute;n de edad y circunstancias. Al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) van los demandantes de asilo pol&iacute;tico, en su mayor&iacute;a de origen subsahariano. Con una capacidad para 512 migrantes, fuentes internas de m&aacute;xima solvencia aseguran que el espacio de acogida supera ahora mismo los 900 usuarios. Un dato que la Delegaci&oacute;n del Gobierno niega, aunque tampoco facilita cifras a pesar de las reiteradas peticiones. Sin embargo, como se puede ver desde fuera del recinto, en su interior se han instalado varias carpas para acoger a quienes van llegando desde pa&iacute;ses africanos. 
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n no es mejor en los espacios habilitados para los menores de edad &ndash;casi al 100% marroqu&iacute;es y siempre llegados a nado desde la cercana localidad fronteriza de Castillejos&ndash; que quedan bajo la tutela del Gobierno ceut&iacute;. &ldquo;La situaci&oacute;n es de colapso&rdquo;, con 520 menores alojados en centros provisionales y de emergencia, cuya sobreocupaci&oacute;n ya es del 500%.
    </p><h2 class="article-text">&ldquo;Quiero la vida en Espa&ntilde;a, no la de Marruecos&rdquo;</h2><p class="article-text">
        En el Centro San Antonio, que lleva la Fundaci&oacute;n Cardijn, se encuentran Moussa, Sa&iacute;d y Ayoub, tres de los muchachos que sin haber cumplido la mayor&iacute;a de edad se arrojaron al mar en busca de un futuro mejor al otro lado del espig&oacute;n del Tarajal. &ldquo;Quiero la vida en Espa&ntilde;a, no la de Marruecos&rdquo;, dice el primero con contundencia. Para ello entren&oacute; y viaj&oacute; desde su ciudad natal, Chauen (Chefchaouen), hasta la comuna de Adel&aacute;u (Oued Laou), cercana a Tetu&aacute;n, en la costa norte. Sigui&oacute; su periplo hasta Castillejos (Fnideq) donde con el poco dinero que ten&iacute;a pudo comprarse un traje de neopreno. 
    </p><p class="article-text">
        Ese mismo d&iacute;a se tir&oacute; al agua junto con dos compa&ntilde;eros. Lo intentaron hasta en tres ocasiones y finalmente &eacute;l y otro joven llegaron a Ceuta despu&eacute;s de luchar contra el fr&iacute;o y las corrientes durante cuatro horas. 
    </p><p class="article-text">
        Sa&iacute;d, por su parte, ha crecido en Castillejos, la ciudad que linda con la ciudad aut&oacute;noma, tocando Espa&ntilde;a casi con la punta de los dedos, de hecho, lleg&oacute; a saborearla hasta en tres ocasiones. &Eacute;l consigui&oacute; sortear la valla durante la entrada masiva de inmigrantes de mayo de 2021 en la que el Gobierno cifr&oacute; en m&aacute;s de 10.000 las personas que traspasaron la frontera de manera irregular. Unos 1.500 eran menores y entre ellos estaba &eacute;l.  
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/31729c2a-618b-4ba2-b821-e23c4ac9121a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/31729c2a-618b-4ba2-b821-e23c4ac9121a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/31729c2a-618b-4ba2-b821-e23c4ac9121a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/31729c2a-618b-4ba2-b821-e23c4ac9121a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/31729c2a-618b-4ba2-b821-e23c4ac9121a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/31729c2a-618b-4ba2-b821-e23c4ac9121a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/31729c2a-618b-4ba2-b821-e23c4ac9121a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Por la izquierda, Ayoub, Nayat Abdeselam, Moussa y Said, en la fundación Cardjin."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Por la izquierda, Ayoub, Nayat Abdeselam, Moussa y Said, en la fundación Cardjin.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Explica que su propio padre fue a buscarlo para que volviese a Marruecos. Desde entonces lo intent&oacute; &ldquo;diez veces m&aacute;s, aunque solo dos de ellas iba realmente preparado&rdquo; con el equipamiento adecuado. Hasta en tres ocasiones la Guardia Civil lo devolvi&oacute; a las autoridades marroqu&iacute;es a pesar de que fuera menor de edad.
    </p><p class="article-text">
        Justifica su empe&ntilde;o en que sus progenitores no viven juntos, tiene un hermano peque&ntilde;o y su madre no trabaja, as&iacute; que &ldquo;no quedaba otra&rdquo;. Con un diploma en cocina y hosteler&iacute;a le gustar&iacute;a continuar por ese camino. De momento solo tiene &ldquo;cosas buenas&rdquo; que decir de su estancia en Ceuta.
    </p><p class="article-text">
        Al igual que Moussa, Ayoub, se ha pasado la mitad de su corta vida trabajando junto a su familia. Afincado en Rinc&oacute;n (M&rsquo;diq), iba a la obra con su padre &ldquo;desde que ten&iacute;a 12 o 13 a&ntilde;os&rdquo;, explica el muchacho, que parece mucho m&aacute;s joven que sus compa&ntilde;eros a pesar de que los tres han cumplido recientemente los dieciocho. Tras cinco intentos &ndash;tres fallidos al ser interceptado por la Gendarmer&iacute;a Marroqu&iacute; y una devuelto &lsquo;en caliente&rsquo; por la Guardia Civil&ndash; por fin est&aacute; en Espa&ntilde;a. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando les preguntan si echan de menos su casa y a sus familias contestan al un&iacute;sono con una sonrisa: &ldquo;Claro que s&iacute;&rdquo;. Son chavales despiertos, &ldquo;m&aacute;s maduros que muchos chicos de su edad&rdquo;, dice quien ya les conoce bien, la encargada del centro, Nayat Abdeselam. Buscan &ldquo;estabilidad&rdquo; y est&aacute;n dispuestos a aceptar cualquier empleo con tal de labrarse una carrera.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, ni Moussa, ni Ayoub, ni Sa&iacute;d saben si su sue&ntilde;o podr&aacute; hacerse realidad y eso les pesa. Uno de ellos se atreve a decir que &ldquo;es una decepci&oacute;n&rdquo;. Su caso, el de todos ellos, es particular y muestra las complicaciones derivadas de un sistema burocr&aacute;tico poco garantista que los ha dejado en una suerte de limbo a la espera de conseguir la documentaci&oacute;n que les dar&iacute;a el billete a la Pen&iacute;nsula. 
    </p><p class="article-text">
        Lo detalla Abdeselam, una de las responsables del centro, con la que conviven desde hace ya algunos meses, quien intenta &ldquo;que tengan un pel&iacute;n de ambiente hogare&ntilde;o&rdquo;, con comida casera &ndash;cusc&uacute;s hecho por su propia madre&ndash; que disfrutan todos juntos a la mesa cada viernes. Los j&oacute;venes, a pesar de llevar alguno de ellos ya un a&ntilde;o en Ceuta, todav&iacute;a no tienen la tarjeta de residencia que deber&iacute;an obtener a los tres meses. Ha sido un fallo del sistema, y &ldquo;el &aacute;rea de Menores se lava las manos&rdquo;, lamenta.
    </p><p class="article-text">
        Ten&iacute;an la opci&oacute;n de recurrir, por supuesto, pero &ldquo;es un gasto econ&oacute;mico que no se pueden permitir&rdquo; y, recalca, &ldquo;tienen derecho a su documentaci&oacute;n&rdquo;. La otra opci&oacute;n es la de solicitar asilo, el clavo ardiendo al que se han agarrado. Sus planes, desde que se han visto obligados a regularizar su situaci&oacute;n por esta v&iacute;a que podr&iacute;a devenir en su traslado de vuelta a Marruecos, han cambiado dr&aacute;sticamente. &ldquo;No quer&iacute;a, pero es lo que me queda&rdquo;, se&ntilde;ala Moussa, &ldquo;esperar&rdquo;. 
    </p><h2 class="article-text">Una esperanza entre la niebla </h2><p class="article-text">
        Como los chavales acogidos por la Asociaci&oacute;n Cardjin, cuando la niebla apareci&oacute; de forma intensa y continuada entre el 11 y el 16 de agosto en la Bah&iacute;a Sur de Ceuta, cientos de nadadores buscaron su oportunidad de llegar a Espa&ntilde;a. Pocos lo lograron, no superando el goteo de entradas las quince diarias en su pico m&aacute;ximo y quedando normalmente en un par por jornada. 
    </p><p class="article-text">
        Esta tendencia se relaj&oacute; con las noches despejadas y el viento de Poniente, como ocurri&oacute; el lunes 18 de agosto, cuando este medio se acerc&oacute; por primera vez a la playa del Tarajal. &ldquo;Hoy no entra nadie, la gente pasa cuando hay niebla por la ma&ntilde;ana, a las seis o a las siete de la madrugada&rdquo;, comentaba entonces el due&ntilde;o de un bar situado a pie de paso fronterizo. 
    </p><p class="article-text">
        No le faltaba raz&oacute;n, los ceut&iacute;es saben que los migrantes tienen en cuenta las condiciones climatol&oacute;gicas y que esperan a las noches c&aacute;lidas, cuando se levanta la tar&oacute;, un espeso vaho que cubre las costas. En aquella jornada apenas se produjeron intentos de cruce y los pocos que lo probaron fueron r&aacute;pidamente disuadidos por la embarcaci&oacute;n de la Gendarmer&iacute;a marroqu&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Las tentativas se mantuvieron a la baja hasta que lleg&oacute; el s&aacute;bado 23 de agosto. Cambi&oacute; el viento a levante y lleg&oacute; una intensa niebla a la bah&iacute;a norte, que fue traslad&aacute;ndose poco a poco a la zona sur. All&iacute;, en el arenal del Tarajal se viv&iacute;a un ambiente festivo. Amplios grupos de personas permanec&iacute;an a las diez de la noche en jaimas, con mesas y sillas plegables, celebrando un cumplea&ntilde;os o pescando. Incluso hab&iacute;a quien rezaba mirando al mar, con la valla que separa pa&iacute;ses a apenas diez metros.
    </p><p class="article-text">
        Entre los presentes, el due&ntilde;o del chiringuito playero, que ya cerraba las puertas, acompa&ntilde;ado de un trabajador, mientras por la otra acera se dispon&iacute;a a cruzar hacia Marruecos una familia con dos ni&ntilde;as que llevan globos de personajes Disney. &ldquo;Cuando llegan a la playa los nadadores todo el mundo les graba con el m&oacute;vil&rdquo;, explicaban ambos, coincidiendo en relatar los m&eacute;todos de la Benem&eacute;rita a la hora de atajar los pases: &ldquo;La Guardia Civil, con la lancha, les va dando vueltas. Saben que van a pasar por aqu&iacute; y les hacen cansarse esquiv&aacute;ndolos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Eso resulta, seg&uacute;n cuentan, en que los nadadores cada vez opten por rutas m&aacute;s largas y peligrosas, intentando alcanzar playas mucho m&aacute;s alejadas que la del Tarajal, la primera en cercan&iacute;a a Marruecos. &ldquo;Es una ruina, luchan y luchan&rdquo;, contaban con tristeza. Esta sensaci&oacute;n que comparten los hosteleros de la zona la confirman los propios hechos. 
    </p><p class="article-text">
        Ese mismo s&aacute;bado por la ma&ntilde;ana y ante la antena mirada de una repleta playa del Chorrillo -una de las m&aacute;s c&eacute;ntricas y concurridas de Ceuta-, dos j&oacute;venes eran interceptados por la Guardia Civil cuando ya hab&iacute;an alcanzado la costa. 
    </p><p class="article-text">
        Casi doce horas despu&eacute;s, la patrullera de la Benem&eacute;rita se mov&iacute;a sin parar. Yendo hacia mar adentro, volviendo constantemente a la costa marroqu&iacute;, casi a la altura de la localidad de Rinc&oacute;n y retornando pegada por Castillejos; y as&iacute; en repetidas ocasiones. En la playa fronteriza nadie se inmuta. Los que pescan, siguen pescando. El grupo del cumplea&ntilde;os sopla las velas y canta el cumplea&ntilde;os feliz. Dos adolescentes que integran el grupo -uno de los muchos que sigue a pie de costa a medianoche- se acercan al espig&oacute;n. Se sientan y ponen m&uacute;sica. Cantan primero en &aacute;rabe y luego pasan a encender un altavoz y entonar en castellano. 
    </p><p class="article-text">
        Todo pasa ante la mirada, en la lejan&iacute;a, del vigilante de la empresa municipal Amgevicesa, al que de forma c&iacute;clica le toca supervisar el Tarajal. &ldquo;Las entradas se producen habitualmente cuando hay niebla, cuando se vuelve muy densa. Me ha tocado ver a gente llegar, sobre todo chavales&rdquo;, detalla el trabajador, que tiene claro el perfil de quienes alcanzan suelo espa&ntilde;ol: &ldquo;Te dir&iacute;a que nunca he visto a un t&iacute;o de cuarenta (a&ntilde;os). Son menores sobre todo y chavales de hasta 25&rdquo;, agrega. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d15c2c94-6fd2-4c6e-aaa7-688e1f4670c3_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d15c2c94-6fd2-4c6e-aaa7-688e1f4670c3_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d15c2c94-6fd2-4c6e-aaa7-688e1f4670c3_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d15c2c94-6fd2-4c6e-aaa7-688e1f4670c3_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d15c2c94-6fd2-4c6e-aaa7-688e1f4670c3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d15c2c94-6fd2-4c6e-aaa7-688e1f4670c3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d15c2c94-6fd2-4c6e-aaa7-688e1f4670c3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Pescadores en la playa del Tarajal."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Pescadores en la playa del Tarajal.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &Eacute;l estuvo presente cuando los intentos se multiplicaron, entre el 11 y el 16 de agosto. &ldquo;Entraban dos o tres por noche, por lo menos aqu&iacute;. Lo que pasa es que ahora cada vez se van m&aacute;s all&aacute;&rdquo;, incide, fortaleciendo el argumentario del propietario del bar, quien tambi&eacute;n apuntaba a rutas cada vez m&aacute;s largas para esquivar el control, que esa noche, a pesar de los numerosos intentos, nadie -al menos que se sepa- consigui&oacute; burlar. 
    </p><p class="article-text">
        Aporta el vigilante varios detalles interesantes. Cuenta que algunos nadadores van bien preparados, &ldquo;con aletas y neopreno&rdquo;, otros, sin embargo, apenas llevan &ldquo;un flotador tipo &lsquo;donut&rsquo;&rdquo;. A su llegada, exhaustos y muchas veces muertos de fr&iacute;o, la gente les suele echar una mano, &ldquo;con toallas o agua&rdquo; y autom&aacute;ticamente &ldquo;salen corriendo hacia arriba&rdquo;, en direcci&oacute;n a la barriada m&aacute;s pr&oacute;xima, la del Pr&iacute;ncipe, que colinda con el centro de La Esperanza, en el que la Ciudad acoge a buena parte de los menores no acompa&ntilde;ados que est&aacute;n bajo su tutela. &ldquo;A veces hay otros chavales aqu&iacute; que les est&aacute;n esperando ya&rdquo;, concluye, dejando entrever que algunos vienen a Espa&ntilde;a cuentan con informaci&oacute;n previa, quiz&aacute;s porque &ldquo;se lo haya dicho alg&uacute;n primo o amigo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        De pronto, algo se mueve en el agua, una especie de flotador o peque&ntilde;a barca se deja entrever. Es tan solo una sombra que contrasta con el reflejo de las luces del paseo mar&iacute;timo de Castillejos. La patrullera se acerca y los migrantes retornan entonces a la costa sin alcanzar Espa&ntilde;a. Pocos minutos despu&eacute;s una luz muy potente enfoca al agua. 
    </p><p class="article-text">
        Pasa un rato, y con la medianoche se incrementan las detecciones. La lancha arrincona a varios migrantes a la salida de la ciudad alauita y los lleva hacia un coche de polic&iacute;a aparcado en la carretera que lleva a la frontera. 
    </p><p class="article-text">
        Pocos minutos despu&eacute;s, la embarcaci&oacute;n, ya relativamente alejada de la costa, apaga las luces. En la cubierta encienden linternas y para cuando vuelven a poner las rotativas, ya se dirigen otra vez al litoral para devolver a un nuevo grupo de nadadores. 
    </p><p class="article-text">
        La operaci&oacute;n se repite a la una y media de la madrugada, cuando la niebla asoma al otro lado de la ciudad, por el Monte Hacho, donde la fortaleza militar parece flotar en el aire. La playa sigue repleta de gente, las celebraciones contin&uacute;an, los pescadores arrojan pan al agua y se ve a los peces saltar con claridad. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, con cierta normalidad, llegan las cuatro de la madrugada. Ah&iacute; la tar&oacute; se hace m&aacute;s presente. Entonces, la embarcaci&oacute;n de la Guardia Civil cruza desde el otro extremo de la bah&iacute;a a toda velocidad. Sin necesidad de montarlos en cubierta, consigue disuadir a un grupo nutrido de migrantes y vuelve a alta mar, para regresar al rato, subir, esa vez s&iacute;, a varios j&oacute;venes sobre la lancha y regresarlos al suelo del Reino Alauita. As&iacute; llegan las siete de la madrugada, empieza a amanecer y concluye una intensa noche de actividad cuyos resultados se ver&aacute;n en las jornadas siguientes.
    </p><h2 class="article-text">Los que no lo logran </h2><p class="article-text">
        A los dos d&iacute;as apareci&oacute; el primer cad&aacute;ver que se puede asociar a aquella noche de intentos reiterados. Y en solo una semana, dos m&aacute;s. Historias de las que poco se puede contar, las de los cuerpos que flotan devueltos por la marea en las playas de Ceuta. Hallazgos frecuentes y preocupantes. Entre enero y agosto se han registrado m&aacute;s de una veintena de fallecimientos debido a las traves&iacute;as mar&iacute;timas en condiciones peligrosas. La situaci&oacute;n refleja no solo una crisis migratoria aguda, sino tambi&eacute;n una emergencia humanitaria. 
    </p><p class="article-text">
        Resulta dif&iacute;cil saber con precisi&oacute;n su procedencia y el tiempo que llevaban a la deriva, las autoridades tratan de buscar en los cuerpos se&ntilde;ales que ayuden a identificar los cad&aacute;veres. El color del neopreno, la camiseta que llevaban debajo, si iban con aletas. Cualquier dato es relevante y las familias, desde Marruecos, publican sus fotos en redes sociales para poder saber si han logrado el pase o si han sido v&iacute;ctimas del mar. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1a313644-5309-42ec-8dce-46c3f4d8cf24_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1a313644-5309-42ec-8dce-46c3f4d8cf24_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1a313644-5309-42ec-8dce-46c3f4d8cf24_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1a313644-5309-42ec-8dce-46c3f4d8cf24_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/1a313644-5309-42ec-8dce-46c3f4d8cf24_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/1a313644-5309-42ec-8dce-46c3f4d8cf24_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/1a313644-5309-42ec-8dce-46c3f4d8cf24_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La Guardia Civil recoge un cadáver en la Playa del Chorrillo."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La Guardia Civil recoge un cadáver en la Playa del Chorrillo.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo apareci&oacute; este mi&eacute;rcoles 27 de agosto, aparentemente un menor, cuyo cuerpo estaba enredado en la Almadraba. Dos d&iacute;as antes se repet&iacute;a la escena en la playa del Chorrillo, en las redes antimedusas, donde la Guardia Civil rescataba el cuerpo de otro joven que no pudo luchar contra las corrientes.
    </p><h2 class="article-text">El CETI, lleno y envuelto en pol&eacute;mica</h2><p class="article-text">
        Los que s&iacute; han logrado llegar a Ceuta, sea por v&iacute;a mar&iacute;tima, como ocurre en el caso de los j&oacute;venes marroqu&iacute;es o sobrepasando el vallado terrestre, m&eacute;todo m&aacute;s frecuente entre los migrantes subsaharianos, acaban alojados en los espacios de acogida locales, que ahora mismo superan ampliamente sus capacidades. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/78710417-2dc8-4c8d-b35a-a4f89c52c720_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/78710417-2dc8-4c8d-b35a-a4f89c52c720_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/78710417-2dc8-4c8d-b35a-a4f89c52c720_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/78710417-2dc8-4c8d-b35a-a4f89c52c720_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/78710417-2dc8-4c8d-b35a-a4f89c52c720_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/78710417-2dc8-4c8d-b35a-a4f89c52c720_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/78710417-2dc8-4c8d-b35a-a4f89c52c720_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Un hombre rezando junto a la valla fronteriza, en la playa del Tarajal."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Un hombre rezando junto a la valla fronteriza, en la playa del Tarajal.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Ejemplo de ello es el Centro Temporal de Estancia de Inmigrantes (CETI) donde seg&uacute;n fuentes internas conocedoras de la situaci&oacute;n, ya hay m&aacute;s de novecientos usuarios. Eso son cuatrocientas m&aacute;s de las que en teor&iacute;a puede albergar, lo que ha obligado a instalar varias carpas claramente visibles desde el exterior. 
    </p><p class="article-text">
        A pesar de la evidencia, la Delegaci&oacute;n del Gobierno en la ciudad aut&oacute;noma viene negando la situaci&oacute;n en ocasiones y rechazando facilitar datos sobre el n&uacute;mero de residentes, en otras. Todo en un contexto de pol&eacute;mica marcado por las cr&iacute;ticas a la gesti&oacute;n del gerente del centro, Antonio Bautista, a quien una enfermera que trabaja en el CETI y sufri&oacute; una agresi&oacute;n sexual por parte de un usuario acus&oacute; de intentar tapar el caso, disuadi&eacute;ndola de denunciar. 
    </p><p class="article-text">
        Al final el suceso acab&oacute; en los juzgados y result&oacute; en condena para el acusado, natural de Guinea, que tuvo que abandonar el centro y estuvo durante unos d&iacute;as en una pensi&oacute;n pagada por el propio Bautista. La gesti&oacute;n del director est&aacute; siendo investigada por el Gobierno central, que tiene sobre la mesa adem&aacute;s una serie de quejas de trabajadores del centro, quienes acusan al director de excesiva permisividad con los migrantes y de trato inadecuado a los empleados.
    </p><p class="article-text">
        Esta coyuntura se extiende a los centros de menores. All&iacute; &ldquo;la situaci&oacute;n es de colapso&rdquo;, tal y como repet&iacute;a esta misma semana por en&eacute;sima vez el consejero de Presidencia y Gobernaci&oacute;n, Alberto Gait&aacute;n, quien pon&iacute;a los datos sobre la mesa y recordaba que no es nada nuevo, sino que el sistema de acogida lleva ya un a&ntilde;o sobresaturado. 
    </p><p class="article-text">
        Son 520 menores los tutelados por la Ciudad actualmente en centros provisionales y de emergencia. &ldquo;Estamos hablando de una sobreocupaci&oacute;n del 500%&rdquo;, reclamaba el martes, d&iacute;a en el que el Gobierno de Espa&ntilde;a aprobaba un Real Decreto que fija la capacidad ordinaria de acogida de menores migrantes no acompa&ntilde;ados en Ceuta en 27 plazas, una cifra m&iacute;nima que sit&uacute;a a la ciudad aut&oacute;noma en el centro de la discusi&oacute;n sobre los traslados a la Pen&iacute;nsula.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Illescas, Mónica Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/nadar-salvar-perder-vida-historias-ceuta-mar-centros-acogida_1_12562209.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Aug 2025 19:31:14 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/03026f61-f7b4-489a-b28a-f72397472597_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="74953" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/03026f61-f7b4-489a-b28a-f72397472597_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="74953" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Nadar para salvar o perder la vida: historias de Ceuta desde el mar hasta los centros de acogida]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/03026f61-f7b4-489a-b28a-f72397472597_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ceuta,Valla de Ceuta,Pateras,Migrantes,Inmigrantes,Marruecos,España,Centros de menores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De un diputado detenido a un narcotúnel: la guerra contra el hachís se recrudece en Ceuta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/politica/diputado-detenido-narcotunel-guerra-hachis-recrudece-ceuta_1_12071618.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a5c9892f-abdd-42af-8e82-141989e79f68_16-9-discover-aspect-ratio_default_1111878.jpg" width="617" height="347" alt="De un diputado detenido a un narcotúnel: la guerra contra el hachís se recrudece en Ceuta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Ciudad Autónoma ha sido escenario de varias operaciones contra el tráfico de drogas que suman más de una veintena de detenciones, incluyendo a miembros de la Guardia Civil y representantes políticos. Ahora se suma el hallazgo de un conducto oculto para introducir sustancias desde Marruecos</p><p class="subtitle">Hallado un narcotúnel a 12 metros de profundidad para traficar entre Marruecos y Ceuta</p></div><p class="article-text">
        Desde que en la madrugada del pasado 31 de enero la Unidad de Asuntos Internos detuviera al diputado de la Asamblea de Ceuta Mohamed Ali Duas (MDyC) y junto a &eacute;l, a su hermano, su sobrino, a dos agentes de la propia Benem&eacute;rita y a otras cuatro personas m&aacute;s por supuestos delitos contra la salud p&uacute;blica y pertenencia a organizaci&oacute;n criminal, la ciudad aut&oacute;noma no ha vuelto a ser la misma. La lucha contra el narcotr&aacute;fico se ha recrudecido. Desde aquel d&iacute;a y hasta este mi&eacute;rcoles otras 21 personas han sido arrestadas en relaci&oacute;n con el tr&aacute;fico de estupefacientes en el enclave espa&ntilde;ol en el norte de &Aacute;frica, a ra&iacute;z de tres investigaciones distintas; una impulsada por un juzgado local &ndash;a denominada &lsquo;ATAM-Macetero&rsquo;&ndash; otra vinculada a la UDYCO y la que en el d&iacute;a de ayer &ndash;amparada por la Audiencia nacional&ndash; dio con el hallazgo m&aacute;s sorprendente: un narcot&uacute;nel <a href="https://www.eldiario.es/politica/tunel-estrecho-12-metros-profundidad-traficar-marruecos-ceuta_1_12068188.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">oculto en una nave de m&aacute;rmoles en desuso</a> del Pol&iacute;gono del Tarajal, que presumiblemente serv&iacute;a para introducir hach&iacute;s en Espa&ntilde;a desde Marruecos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este espacio industrial &ndash;venido a menos desde que se cortara el fen&oacute;meno del porteo&ndash; centraba a&ntilde;os atr&aacute;s de manera poco controlada la actividad econ&oacute;mica de la ciudad por situarse justo en la divisoria con el pa&iacute;s vecino. En &eacute;l se plantaron este mi&eacute;rcoles a primera hora de la ma&ntilde;ana agentes de unidades centrales de la Guardia Civil (UCO, Jefatura de Informaci&oacute;n, Servicio de Asuntos Internos, Unidad de Reconocimiento de Subsuelo y el GAR), as&iacute; como de la Zona de Andaluc&iacute;a y de la propia Comandancia de Ceuta, poniendo patas arriba el &aacute;rea del pol&iacute;gono que m&aacute;s actividad conserva a&uacute;n, la m&aacute;s elevada de los tres niveles que la componen. &ldquo;Nos dio un vuelco al coraz&oacute;n&rdquo;, comentaba uno de los trabajadores de la zona, que hoy jueves recuperaba parcialmente la normalidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La conmoci&oacute;n a&uacute;n se hac&iacute;a patente pasadas 24 horas. Los agentes hab&iacute;an encontrado en territorio espa&ntilde;ol un espacio excavado con gran precisi&oacute;n, de 12 metros de profundidad, unos cincuenta de longitud con varias galer&iacute;as de cuarenta por sesenta cent&iacute;metros que iban variando sus dimensiones&nbsp;a lo largo del recorrido. La galer&iacute;a se da por hecho desemboca a trav&eacute;s de una o varias salidas en el Reino Alauita.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/440794fe-dcea-4732-8859-7ec84873b6ac_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/440794fe-dcea-4732-8859-7ec84873b6ac_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/440794fe-dcea-4732-8859-7ec84873b6ac_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/440794fe-dcea-4732-8859-7ec84873b6ac_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/440794fe-dcea-4732-8859-7ec84873b6ac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/440794fe-dcea-4732-8859-7ec84873b6ac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/440794fe-dcea-4732-8859-7ec84873b6ac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La operación policial que ha detectado el túnel de Ceuta"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La operación policial que ha detectado el túnel de Ceuta                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Se ve&iacute;a venir que pod&iacute;an llegar a hacer algo as&iacute;&rdquo;, aseguraba durante la ma&ntilde;ana el propietario de una tienda de mantas con sede pr&oacute;xima al lugar del hallazgo, que como el resto de consultados evitaba dar su nombre ante la manifiesta incomodidad que ha generado la situaci&oacute;n en la zona. Con su postura coincid&iacute;a tambi&eacute;n el l&iacute;der local de Vox, Juan Sergio Redondo, que en un comunicado llegaba a afirmar que &ldquo;el Tarajal tiene que tener m&aacute;s t&uacute;neles que el metro de Madrid&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Otros, por contra, hablaban de &ldquo;sorpresa&rdquo; y se limitaban a continuar con su rutina laboral en negocios de venta al por mayor de bebidas o de neum&aacute;ticos, a pocos metros de donde los agentes custodiaban celosamente la nave de la marmoler&iacute;a donde apareci&oacute; el conducto. Una precaria construcci&oacute;n que desde bien pronto en la ma&ntilde;ana se encargaban de apuntalar efectivos de bomberos como paso previo a su exploraci&oacute;n a fondo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es la tercera vez en pocas semanas que la &lsquo;Operaci&oacute;n Hades&rsquo;, la que lidera el Juzgado N&uacute;mero 3 de la Audiencia Nacional, centra su mirada en Ceuta. Meses atr&aacute;s, el hallazgo de tres toneladas de hach&iacute;s ocultas en el doble fondo de un cami&oacute;n se&ntilde;alaron a la ciudad aut&oacute;noma, sembrando la sospecha de que agentes de la Guardia Civil pudieran estar colaborando activamente con las organizaciones criminales al dejar pasar por el control del ferry a Algeciras los coches en los que iba la droga. Flotaba una segunda cuesti&oacute;n en el aire, c&oacute;mo hab&iacute;a podido traspasar la droga la frontera con Marruecos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras las primeras detenciones, las pruebas recabadas acabaron indicando a los investigadores la existencia de un espacio oculto a trav&eacute;s del que los estupefacientes llegaban a suelo espa&ntilde;ol desde el lado marroqu&iacute; del Tarajal sin ser detectados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y ah&iacute; estaba la respuesta: era un t&uacute;nel excavado discretamente en una de las naves donde anta&ntilde;o se acumulaban las mercanc&iacute;as cuya compraventa supon&iacute;a uno de los principales sustentos de las familias de la ciudad. A pocos metros, unos ni&ntilde;os de la colindante barriada del Pr&iacute;ncipe jugaban al f&uacute;tbol esta ma&ntilde;ana ajenos a todo. Un acto rutinario tan para ellos, como ya empiezan a parecerlo las detenciones, las redadas o las incautaciones de dinero y droga.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esos sucesos que se entremezclan con la otra vertiente de la vida ceut&iacute;, una ciudad de funcionarios, en la que v&iacute;a rebajas fiscales se ha conseguido atraer a empresas tecnol&oacute;gicas o sectores como el del juego online y donde recientemente se ha completado la primera expedici&oacute;n mercantil a Marruecos a trav&eacute;s de la tan ansiada aduana comercial del Tarajal, a escasos metros de donde se ha hallado el narcot&uacute;nel.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un hito a nivel institucional y econ&oacute;mico que se consum&oacute; el pasado jueves, justo en la jornada en la que la Polic&iacute;a Nacional aprehend&iacute;a a 11 personas &ndash;incluido un guardia civil&ndash; por su supuesta implicaci&oacute;n en delitos contra la salud p&uacute;blica. Otro claro ejemplo de la dos caras de la vida en la frontera sur de Europa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Illescas, Mónica Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/politica/diputado-detenido-narcotunel-guerra-hachis-recrudece-ceuta_1_12071618.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Feb 2025 21:20:35 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a5c9892f-abdd-42af-8e82-141989e79f68_16-9-discover-aspect-ratio_default_1111878.jpg" length="179412" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a5c9892f-abdd-42af-8e82-141989e79f68_16-9-discover-aspect-ratio_default_1111878.jpg" type="image/jpeg" fileSize="179412" width="617" height="347"/>
      <media:title><![CDATA[De un diputado detenido a un narcotúnel: la guerra contra el hachís se recrudece en Ceuta]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a5c9892f-abdd-42af-8e82-141989e79f68_16-9-discover-aspect-ratio_default_1111878.jpg" width="617" height="347"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ceuta,Narcotráfico,Guardia Civil]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Historias de un lado y otro de la frontera se entrelazan en Ceuta para pedir justicia en la XII  Marcha por la Dignidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/historias-lado-frontera-entrelazan-ceuta-pedir-justicia-xii-marcha-dignidad_1_12038517.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7f169e03-de7a-4b01-8f36-ff6a6fb73665_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2840y2325.jpg" width="1200" height="675" alt="Historias de un lado y otro de la frontera se entrelazan en Ceuta para pedir justicia en la XII  Marcha por la Dignidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Jóvenes subsaharianos que se echaron al mar sin saber si iban a vivir o morir se unen a ciudadanos de toda España que tratan de aportar “su granito de arena” y cumplir con su “deber moral” en el aniversario de la muerte de la tragedia del Tarajal</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Iban en busca de una vida mejor y lo que encontraron fue la muerte&rdquo;. Una se&ntilde;al conmemorativa recuerda con esta frase a las quince personas que el 6 de febrero de 2014 perdieron la vida en la playa del Tarajal de Ceuta, punto final de la Marcha por la Dignidad, que anualmente les recuerda. Todos ellos eran migrantes subsaharianos que trataban de alcanzar la costa mientras la Guardia Civil disparaba pelotas de goma y gas lacrim&oacute;geno; sus compa&ntilde;eros con m&aacute;s suerte fueron devueltos a Marruecos sin un procedimiento formal. Es el duod&eacute;cimo a&ntilde;o que esta manifestaci&oacute;n atrae a alrededor de trescientas personas de toda Espa&ntilde;a y varios puntos de Europa a la Ciudad Aut&oacute;noma para reclamar justicia ante un proceso que en la actualidad se encuentra atascado en el Tribunal Constitucional. Algunos saben lo que es jugarse la vida en el mar, otros no pueden siquiera imaginarlo, pero todos ellos gritan con la misma rabia que &ldquo;ninguna persona es ilegal&rdquo;. Sus historias se entrelazan mientras recorren los algo m&aacute;s de siete kil&oacute;metros que separan la Plaza de los Reyes del espig&oacute;n que custodia la Frontera Sur.
    </p><p class="article-text">
        Hace no tanto, en 2017, Adam Kanembo se encontraba al otro lado de esa valla que separa Espa&ntilde;a de Marruecos. Con 27 a&ntilde;os, el joven originario de Chad lleva ahora una vida muy distinta a la que ten&iacute;a entonces. Reside en Madrid, donde trabaja como electricista y est&aacute; estudiando un grado medio de inform&aacute;tica de redes; pero desde hace dos a&ntilde;os vuelve a Ceuta para &ldquo;seguir luchando por los derechos ciudadanos, la igualdad y la validez del pasaporte y visado&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dc24a4aa-e709-4b54-a9b2-d37415a01eff_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x3003y1940.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dc24a4aa-e709-4b54-a9b2-d37415a01eff_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x3003y1940.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dc24a4aa-e709-4b54-a9b2-d37415a01eff_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x3003y1940.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dc24a4aa-e709-4b54-a9b2-d37415a01eff_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x3003y1940.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/dc24a4aa-e709-4b54-a9b2-d37415a01eff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x3003y1940.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/dc24a4aa-e709-4b54-a9b2-d37415a01eff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x3003y1940.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/dc24a4aa-e709-4b54-a9b2-d37415a01eff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x3003y1940.jpg"
                    alt="XII Marcha por la Dignidad en Ceuta"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                XII Marcha por la Dignidad en Ceuta                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;No quiero que otras personas pasen lo que yo he pasado, porque es muy dif&iacute;cil, es un camino muy largo y muy duro, un sacrificio muy grande, salimos y no sabemos si vamos a vivir o a morir&rdquo;, explica con entereza.
    </p><p class="article-text">
        Tras descartar el paso por Libia, viaj&oacute; durante dos a&ntilde;os a trav&eacute;s de N&iacute;ger y Argelia junto a su primo para terminar refugiado durante meses en los bosques del pa&iacute;s vecino a la espera de una oportunidad para traspasar la frontera. Recuerda de tiempo en el Centro de Estancia Temporal para Inmigrantes (CETI) ceut&iacute; que se le hizo &ldquo;muy largo&rdquo;. A pesar de la &ldquo;libertad de salir y entrar&rdquo; sinti&oacute; que hab&iacute;a ingresado en &ldquo;una c&aacute;rcel&rdquo;. Hoy, libre, tiene la posibilidad de alzar la voz por aquellos que no pueden.
    </p><p class="article-text">
        Su historia es de las que hacen que Ricardo Garc&iacute;a se niegue a hablar de dificultades en el trayecto de norte a norte, desde Oviedo hasta la cornisa africana. &ldquo;Lo suyo s&iacute; que es duro, yo he cogido un avi&oacute;n c&oacute;modamente y lo pago porque puedo, as&iacute; que es algo que no cuesta, no duele, me siento hasta culpable cuando me lo dicen&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eadb3897-4535-499f-9d0c-8fc7960c97b1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x3171y1906.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eadb3897-4535-499f-9d0c-8fc7960c97b1_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x3171y1906.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eadb3897-4535-499f-9d0c-8fc7960c97b1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x3171y1906.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eadb3897-4535-499f-9d0c-8fc7960c97b1_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x3171y1906.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eadb3897-4535-499f-9d0c-8fc7960c97b1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x3171y1906.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eadb3897-4535-499f-9d0c-8fc7960c97b1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x3171y1906.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/eadb3897-4535-499f-9d0c-8fc7960c97b1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x3171y1906.jpg"
                    alt="Ricardo García"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Ricardo García                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Tras once a&ntilde;os sin avances en el caso, al asturiano le parec&iacute;a &ldquo;de justicia&rdquo; participar en la marcha. &ldquo;Hubiera querido venir antes&rdquo;, pero ya son tres a&ntilde;os en los que siente que &ldquo;tiene que estar&rdquo;, es &ldquo;casi una obligaci&oacute;n moral como ciudadano&rdquo; que no le importa discutir incluso con sus amigos. &ldquo;Me dicen que no tienen tiempo de venir, pero yo creo que el que quiere, puede&rdquo;, asevera mientras encara la &uacute;ltima recta desde la Almadraba hasta el espig&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A Garc&iacute;a le parece &ldquo;una cosa tremenda&rdquo; que &ldquo;nadie haya pagado&rdquo; por las muertes sucedidas en el Tarajal e insiste en la necesidad de visibilizar el caso.
    </p><p class="article-text">
        Junto a &eacute;l, experimenta por primera vez la sensaci&oacute;n de sentirse parte de un movimiento tan apabullante emocionalmente Fruela Medina. El gijon&eacute;s aporta as&iacute; &ldquo;su granito de arena&rdquo; ante &ldquo;tanta injusticia&rdquo;. La sent&iacute;a en &ldquo;un lugar lejano&rdquo;, pero por &eacute;l transita mientras habla rodeado de gente &ldquo;maravillosa&rdquo;, lo que le invita a replantearse que su &ldquo;Gobierno no hace nada o hace muy poco&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/346beae3-35ac-4443-8b01-89e8ff41b426_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x3186y1550.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/346beae3-35ac-4443-8b01-89e8ff41b426_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x3186y1550.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/346beae3-35ac-4443-8b01-89e8ff41b426_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x3186y1550.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/346beae3-35ac-4443-8b01-89e8ff41b426_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x3186y1550.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/346beae3-35ac-4443-8b01-89e8ff41b426_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x3186y1550.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/346beae3-35ac-4443-8b01-89e8ff41b426_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x3186y1550.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/346beae3-35ac-4443-8b01-89e8ff41b426_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x3186y1550.jpg"
                    alt="Fruela Medina"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Fruela Medina                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La Marcha le ha descubierto &ldquo;la cantidad de sensibilidades que hay&rdquo; y que comparten desde los m&aacute;s j&oacute;venes a los m&aacute;s mayores, pasando por aquellos &ldquo;que han saltado la valla&rdquo;. &ldquo;Te revuelve por dentro&rdquo;, admite sobrecogido entre gritos de justicia. A Mamen Rodr&iacute;guez, que lleva m&aacute;s de un lustro viajando desde Madrid con la Caravana Abriendo Fronteras para participar en la manifestaci&oacute;n no se le quita esa sensaci&oacute;n: &ldquo;Sigue siendo emocionante&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No sale de su asombro cada vez que pisa la playa y comprueba que &ldquo;se puede cruzar andando&rdquo; desde Espa&ntilde;a a Marruecos y viceversa por el borde del espig&oacute;n. &ldquo;Est&aacute; ah&iacute; mismo&rdquo;, entre &ldquo;vallas colocadas de manera artificial&rdquo; por las que &ldquo;muchos mueren ahogados o algo peor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aqu&iacute; hubo una gran injusticia que todav&iacute;a no se ha reparado ni se ha reconocido. Entonces, pues cuanto menos seguiremos viniendo hasta que se reconozca&rdquo;, advierte de su intenci&oacute;n de volver &ldquo;siempre&rdquo;. Ceuta, es adem&aacute;s &ldquo;un territorio duro&rdquo; para sus compa&ntilde;eros del gremio de la enfermer&iacute;a, por lo que la visita le permite darles tambi&eacute;n &ldquo;un poco de acuerpamiento&rdquo;, de respaldo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a2dd5301-2c60-44a5-ac01-c6b92b42ad45_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x2963y2202.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a2dd5301-2c60-44a5-ac01-c6b92b42ad45_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x2963y2202.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a2dd5301-2c60-44a5-ac01-c6b92b42ad45_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x2963y2202.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a2dd5301-2c60-44a5-ac01-c6b92b42ad45_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x2963y2202.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a2dd5301-2c60-44a5-ac01-c6b92b42ad45_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2963y2202.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a2dd5301-2c60-44a5-ac01-c6b92b42ad45_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2963y2202.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a2dd5301-2c60-44a5-ac01-c6b92b42ad45_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2963y2202.jpg"
                    alt="Mamen Rodríguez"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Mamen Rodríguez                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        La del Tarajal &ldquo;podr&iacute;a no ser diferente de cualquier otra playa, de cualquier otra costa&rdquo;, pero hay quien &ldquo;asesina&rdquo; por querer hacer cumplir la &ldquo;norma absurda&rdquo; de que &ldquo;por ah&iacute; no se puede pasar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una norma que Hussein Mohamed vivi&oacute; en sus propias carnes cuando lleg&oacute; a Melilla en 2022. El paso de las hojas del calendario no le ayudan a olvidar el &ldquo;dolor y las dificultades&rdquo; que experiment&oacute; para escapar de Sud&aacute;n. Las rutas migratorias son recorridos &ldquo;dif&iacute;ciles&rdquo;, en los que &ldquo;no hay ayuda&rdquo;; por ello, con tan solo 24 a&ntilde;os se siente identificado con lo sucedido el 6F, la fecha de una &ldquo;masacre&rdquo;. Es consciente de que ha tenido, en cierto modo, suerte, por lo que viaja desde Sevilla desde hace dos a&ntilde;os para participar en la Marcha por la Dignidad y mostrar su apoyo a la causa. &ldquo;He pasado por eso y no quiero que mi gente lo pase tambi&eacute;n&rdquo;, afirma compungido.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c99078e2-47c1-4b88-bce0-cce73f5945fd_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x3018y1728.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c99078e2-47c1-4b88-bce0-cce73f5945fd_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x3018y1728.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c99078e2-47c1-4b88-bce0-cce73f5945fd_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x3018y1728.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c99078e2-47c1-4b88-bce0-cce73f5945fd_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x3018y1728.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c99078e2-47c1-4b88-bce0-cce73f5945fd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x3018y1728.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c99078e2-47c1-4b88-bce0-cce73f5945fd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x3018y1728.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c99078e2-47c1-4b88-bce0-cce73f5945fd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x3018y1728.jpg"
                    alt="Hussein Mohamed"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Hussein Mohamed                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        No es derrotista, para los que luchan, cree que siempre &ldquo;habr&aacute; una ventana o una puerta abiertas&rdquo; y espera que los sudaneses que se encuentran en Marruecos -que &ldquo;lo est&aacute;n pasando fatal, con dolor y depresi&oacute;n&rdquo;- puedan salir de all&iacute;. Est&aacute; en contacto con otros compatriotas que le hablan de una persecuci&oacute;n constante y de penas de prisi&oacute;n que no termina de entender. Al fin y al cabo &ldquo;no han cometido ning&uacute;n delito, no han hecho nada, solo quieren emigrar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En su pa&iacute;s natal las cosas no est&aacute;n mejor: &ldquo;Sud&aacute;n est&aacute; pasando una guerra y sufren tanto los hijos que est&aacute;n fuera como las familias que se quedan all&iacute;&rdquo;. La vida, para &eacute;l &ldquo;es simplemente lucha&rdquo; y no tiene problema en pelear por sus derechos, pero sabe que la poblaci&oacute;n migrante necesita &ldquo;m&aacute;s esfuerzo&rdquo; para poder &ldquo;avanzar y aprender&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aquellos que hoy no han podido gritar, quienes perdieron la vida en el mar aquel fat&iacute;dico 6 de febrero se llamaban Yves, Samba, Daouda, Armand, Luc, Roger Chimie, Larios, Youssouf, Ousmane, Keita, Jeannot, Oumarou y Blaise; un &uacute;ltimo compa&ntilde;ero permanece an&oacute;nimo, nunca se pudo identificar. A lo largo del camino, la Marcha por la Dignidad repite una y otra vez sus nombres y evoca su recuerdo para que no caigan en el olvido.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fcfd4720-3f56-4f62-ab04-ab4995f8543a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x2830y2325.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fcfd4720-3f56-4f62-ab04-ab4995f8543a_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0_x2830y2325.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fcfd4720-3f56-4f62-ab04-ab4995f8543a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x2830y2325.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fcfd4720-3f56-4f62-ab04-ab4995f8543a_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0_x2830y2325.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fcfd4720-3f56-4f62-ab04-ab4995f8543a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2830y2325.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fcfd4720-3f56-4f62-ab04-ab4995f8543a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2830y2325.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fcfd4720-3f56-4f62-ab04-ab4995f8543a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2830y2325.jpg"
                    alt="XII Marcha por la Dignidad en Ceuta"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                XII Marcha por la Dignidad en Ceuta                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de 11 a&ntilde;os, el procedimiento judicial sigue pendiente de amparo ante el Tribunal Constitucional, quien admiti&oacute; a tr&aacute;mite el recurso de amparo presentado en junio de 2023 por una decena de asociaciones humanitarias. El de las familias todav&iacute;a tendr&aacute; que esperar, pero Patuca Fern&aacute;ndez, abogada del caso, es optimista y que se haya admitido a tr&aacute;mite el escrito le parece &ldquo;una buena noticia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Le queda, al igual que a los allegados de las v&iacute;ctimas y entidades involucradas en el proceso, la confianza en el que &ldquo;reconozca que se han violentado derechos fundamentales&rdquo; de los fallecidos y sus familias y que, en definitiva, &ldquo;se haga justicia&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mónica Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/historias-lado-frontera-entrelazan-ceuta-pedir-justicia-xii-marcha-dignidad_1_12038517.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Feb 2025 07:47:08 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/7f169e03-de7a-4b01-8f36-ff6a6fb73665_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2840y2325.jpg" length="3962344" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/7f169e03-de7a-4b01-8f36-ff6a6fb73665_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2840y2325.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3962344" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Historias de un lado y otro de la frontera se entrelazan en Ceuta para pedir justicia en la XII  Marcha por la Dignidad]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/7f169e03-de7a-4b01-8f36-ff6a6fb73665_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2840y2325.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Ceuta,Migraciones,Mediterráneo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El ex portavoz de Vox en Ceuta explota contra su partido: “Las cuentas no son éticas”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/politica/ex-portavoz-vox-ceuta-explota-partido-cuentas-partido-no-son-eticas_1_11833977.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ccef26b5-6947-4a7d-9fb1-06e61218fc51_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El ex portavoz de Vox en Ceuta explota contra su partido: “Las cuentas no son éticas”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Carlos Verdejo, quien fuera la cara visible de la formación en la ciudad autónoma abandona la organización por falta y transparencia y ante lo que considera un “boicot” a su persona</p><p class="subtitle">Perfil - Carlos Verdejo, el profesor metido a portavoz de Vox que incendia Ceuta</p></div><p class="article-text">
        La crisis interna en el seno de Vox Ceuta tom&oacute; cuerpo este martes despu&eacute;s de que quien fuera portavoz y cara visible de la formaci&oacute;n deslizase que durante la anterior legislatura un uso opaco de las cuentas del partido. <a href="https://www.eldiario.es/politica/carlos-verdejo-profesor-metido-portavoz-vox-incendia-ceuta_1_8100281.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El pol&eacute;mico Carlos Verdejo</a>, todav&iacute;a diputado y parte del grupo parlamentario en este mandato, aunque ya no afiliado, ofreci&oacute; una comparecencia ante los medios de comunicaci&oacute;n en la que carg&oacute; duramente contra el actual l&iacute;der de la formaci&oacute;n en la ciudad aut&oacute;noma, Juan Sergio Redondo, a quien vino a ligar con &ldquo;comportamientos propios de un chiringuito&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El ex portavoz hab&iacute;a presentado su baja como afiliado d&iacute;as atr&aacute;s y se sent&oacute; en la sala de prensa de la Asamblea dispuesto a explicar en profundidad las luchas surgidas en el seno de la organizaci&oacute;n. Iba acompa&ntilde;ado de una abultada carpeta en la que dijo tener parte de las cuentas del partido: &ldquo;Si Redondo quiere las hago p&uacute;blicas esta misma ma&ntilde;ana&rdquo;, amenaz&oacute; el diputado, qui&eacute;n admiti&oacute; haber firmado algunas y conocer su contenido &uacute;nicamente por lo que le ha facilitado la Intervenci&oacute;n municipal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No creo que haya nada ilegal. Si tuviera alg&uacute;n indicio de que eso ocurre as&iacute;, me voy al juzgado. Creo que esas cuentas no son &eacute;ticas&rdquo;, asegur&oacute; seguidamente sobre algunas de las &ldquo;pr&aacute;cticas&rdquo; y &ldquo;comportamientos organizados&rdquo; dentro del partido con los que no est&aacute; de acuerdo y que &ldquo;no han cesado pese a que se ha intentado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En esta l&iacute;nea, cuestiona que puedan existir gastos de hasta 2.500 euros sin justificaci&oacute;n y defiende que &eacute;l siempre ha abogado por la total transparencia. &ldquo;Las bases por las que se tiene que justificar este dinero son una verg&uuml;enza, porque permiten con facilidad ocultar pagos y realidades por debajo de los 2.500 euros a todos&rdquo;, revel&oacute;, antes de disculparse por no haber sido consciente con anterioridad de ello.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y si bien ha indicado que &ldquo;se omiten detalles muy importantes de conocer&rdquo;, el miembro de Vox ha querido dejar claro que &ldquo;jam&aacute;s&rdquo; ha accedido a la cuenta bancaria del partido ni ha tenido siquiera las claves para operar de ella.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nunca es tarde, como acostumbro, para pedir papeles, como he hecho con infinidad de chiringuitos&rdquo;, ha sostenido, antes de asociar al l&iacute;der del partido en Ceuta y a algunas de sus personas de confianza con comportamientos &ldquo;propios de un chiringuito&rdquo;. Con todo, Verdejo evit&oacute; extender el calificativo al partido o al grupo parlamentario.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>El &ldquo;boicot&rdquo; del equipo y los apoyos en la sombra</strong></h2><p class="article-text">
        Para &eacute;l se ha producido una suerte de &ldquo;boicot&rdquo; contra su figura y contra otros miembros del partido en la Ciudad, cuyo origen est&aacute; en las voluntades de Juan Sergio Redondo. Un sabotaje en el que habr&iacute;an participado las asesoras personales del presidente del grupo, la responsable de comunicaci&oacute;n, Virginia Saura, la de afiliaci&oacute;n, Romina Reyes, y el coordinador del Grupo Parlamentario y tambi&eacute;n asesor de la formaci&oacute;n, David Romero, siempre &ldquo;siguiendo a rajatabla&rdquo; los designios de Redondo.
    </p><p class="article-text">
        Como ejemplos, se ha referido al rechazo de una de sus propuestas en Pleno y el olvido de otra para finalmente encontrarse con un nuevo protocolo que &ldquo;aparece misteriosamente&rdquo; y por el cu&aacute;l no puede presentar su tercera idea por estar &ldquo;fuera de plazo&rdquo;. Del mismo modo, ha indicado, que se le &ldquo;han ocultado peticiones de entrevistas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desavenencias que ya se perfilaban entre rumores desde que tras las elecciones recurriese a las redes sociales para publicar que la p&eacute;rdida de su portavoc&iacute;a, que le hab&iacute;a llevado a protagonizar llamativos titulares en medios de comunicaci&oacute;n, no hab&iacute;a sido un cambio voluntario. Mucho menos consensuado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace escasos d&iacute;as volv&iacute;a a recurrir a su perfil personal para llevar la contraria a Redondo a colaci&oacute;n de una nota de prensa del partido en la que el presidente achacaba la responsabilidad de los problemas de convivencia entre vecinos y menores extranjeros no acompa&ntilde;ados a la jefa del &aacute;rea de menores, la ex secretaria del PSOE To&ntilde;i Palomo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Result&oacute; que, tal y como parec&iacute;a, la comunicaci&oacute;n entre Redondo y Verdejo no flu&iacute;a desde hac&iacute;a tiempo. El ex portavoz no ha tenido reparos en se&ntilde;alar c&oacute;mo hace ya m&aacute;s de dos meses que recibi&oacute; un mensaje de su presidente para solicitarse que se &ldquo;abstuviera&rdquo; de mandarle correos electr&oacute;nicos o WhatsApps. Un aviso que le ha retado a publicar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como colof&oacute;n, ha deslizado que no solo no est&aacute; aislado en el Grupo Parlamentario, sino que cuenta con apoyos a nivel nacional y ha citado a Santiago Abascal con aquella famosa frase de &ldquo;a las personas que cambian sus principios, que las echen a la hoguera&rdquo;, para reafirmarse en que &ldquo;Vox se queda a la izquierda de Carlos Verdejo&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Illescas, Mónica Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/politica/ex-portavoz-vox-ceuta-explota-partido-cuentas-partido-no-son-eticas_1_11833977.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 Nov 2024 17:31:43 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ccef26b5-6947-4a7d-9fb1-06e61218fc51_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="133146" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ccef26b5-6947-4a7d-9fb1-06e61218fc51_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="133146" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El ex portavoz de Vox en Ceuta explota contra su partido: “Las cuentas no son éticas”]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ccef26b5-6947-4a7d-9fb1-06e61218fc51_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Vox,Ceuta]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un juzgado de Ceuta declara ilegales las devoluciones inmediatas de los migrantes que llegan a nado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/juzgado-ceuta-declara-ilegales-devoluciones-caliente-migrantes-lleguen-nado_1_11660353.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/05cf138c-59e3-44f1-aea1-e56f9dd0f25a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1101222.jpg" width="1918" height="1079" alt="Un juzgado de Ceuta declara ilegales las devoluciones inmediatas de los migrantes que llegan a nado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una sentencia de este mismo mes cuestiona el método de la expulsión inmediata cuando no haya un “salto de valla”, pero la Guardia Civil tiene previsto seguir aplicándolo en Ceuta con todos los adultos hasta que la decisión, contra la que cabe apelación, sea firme</p><p class="subtitle">Dentro del taxi que libró de la devolución a un migrante marroquí después de nadar seis horas hasta Ceuta</p></div><p class="article-text">
        El Juzgado Contencioso Administrativo n&uacute;mero 2 de Ceuta considera que el m&eacute;todo de la devoluci&oacute;n en caliente -que actualmente se aplica a ciudadanos marroqu&iacute;es que entran ilegalmente en la ciudad- no puede emplearse en el caso de los migrantes que llegan a nado a las ciudades aut&oacute;nomas. Una sentencia del pasado cuatro de septiembre a la que ha tenido acceso elDiario.es apunta de forma clara que solo se puede repatriar de forma inmediata cuando la persona implicada trate de flanquear &ldquo;vallas, muros o barreras&rdquo;, esto es &ldquo;en el per&iacute;metro fronterizo o sus alrededores&rdquo;. Contra la decisi&oacute;n del juez cabe recurso de apelaci&oacute;n y, en tanto no sea firme, la Guardia Civil tiene previsto mantener las entregas inmediatas a Marruecos. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de la sentencia anteriormente citada, de hace apenas dos semanas, otra del mes de enero rubricada por el mismo magistrado, Antonio Severo Castro, ya entraba a valorar esta cuesti&oacute;n. Sin embargo, en aquel caso, la resoluci&oacute;n se centra en el hecho de que al recurrente no se le realiz&oacute; el expediente administrativo de devoluci&oacute;n que es preceptivo. Todo ello a pesar de ser interceptado en el Sarchal en compa&ntilde;&iacute;a de otros siete migrantes, dos de ellos marroqu&iacute;es mayores de edad con los que s&iacute; se siguieron los tr&aacute;mites. 
    </p><p class="article-text">
        Mucho m&aacute;s clara queda la postura del juez en el reciente fallo del pasado 4 de septiembre, que se refiere a la devoluci&oacute;n inmediata de una persona que fue detenida el catorce de noviembre de 2023 cuando buscaba llegar a nado a suelo ceut&iacute; por la Bah&iacute;a Sur. Considera el juez que el &ldquo;rechazo en la frontera&rdquo; que contempla la Ley Org&aacute;nica para situaciones conocidas como &ldquo;salto de valla&rdquo; y, por tanto, su fin es &ldquo;restablecer inmediatamente la legalidad transgredida por el intento por parte de las personas extranjeras de cruzar irregularmente esa concreta frontera terrestre&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Este fallo llega en un contexto complejo, de fuerte presi&oacute;n migratoria al otro lado de la l&iacute;nea fronteriza de Ceuta. All&iacute;, en la localidad de Castillejos, numerosos grupos de personas con diversos or&iacute;genes -procedentes de pa&iacute;ses subsaharianos, de Argelia, pero tambi&eacute;n del propio reino alauita- tratan de cruzar hacia Espa&ntilde;a desde el domingo, tras un llamamiento en redes sociales. Por el momento la Polic&iacute;a marroqu&iacute; ha conseguido repeler todos los intentos generando una batalla campal con centenares de detenidos. A la par, un dispositivo reforzado de la Guardia Civil sigue desplegado en el Tarajal para hacer frente a cualquier contingencia, sin haber tenido que intervenir, por ahora.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las ONG celebran las sentencias, pero la Guardia Civil seguir&aacute; devolviendo</strong>
    </p><p class="article-text">
        La decisi&oacute;n del juzgado ceut&iacute; pone en jaque la actual pol&iacute;tica de devoluciones en caliente -en ambas ciudades aut&oacute;nomas-, estimando los dos recursos mencionados con anterioridad. Sin embargo, seg&uacute;n confirman a este medio fuentes oficiales de la Guardia Civil, el sistema actual -que en Ceuta y Melilla rechaza de forma inmediata a todos los ciudadanos marroqu&iacute;es mayores de edad interceptados intentando el pase irregular- se mantendr&aacute; &ldquo;hasta que la resoluci&oacute;n sea firme&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por su parte, las tres asociaciones que han representado a los afectados en ambos casos, Coordinadora de Barrios, No Name Kitchen y el Servicio Jesuita a Migrantes, han celebrado el fallo del Contencioso, recordando que &ldquo;el control de fronteras es una responsabilidad del estado que debe ejercerse con pleno respeto a los derechos humanos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, Javier Baeza, presidente de la Coordinadora de Barrios, ha puesto de relieve su preocupaci&oacute;n por que cada vez sean &ldquo;m&aacute;s frecuentes&rdquo; las pr&aacute;cticas dirigidas &ldquo;a cercenar derechos de las personas migrantes&rdquo;. &ldquo;Esta sentencia es un paso fundamental para la lucha por los derechos humanos&rdquo;, agrega Francesca Fusaro, de No Name Kitchen, quien acusa a las autoridades de &ldquo;poner en riesgo la vida de miles de personas en el mar&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Fuerte presi&oacute;n migratoria: la Ciudad ve &ldquo;malintenci&oacute;n&rdquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Este martes se suma al tablero de la cuesti&oacute;n migratoria otro actor, la Administraci&oacute;n local, preocupada especialmente por la sobreocupaci&oacute;n de sus espacios de tutela para menores y por las convocatorias de tentativas de pases masivos a trav&eacute;s de redes sociales. 
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que la tensi&oacute;n en la frontera se ha quedado en el lado marroqu&iacute;, los intentos de pase han comenzado a perturbar al portavoz del gobierno de la Ciudad Aut&oacute;noma de Ceuta, Alejandro Ram&iacute;rez, quien ha asegurado en la ma&ntilde;ana de este martes que el llamamiento efectuado en redes sociales &ldquo;no es espont&aacute;neo&rdquo;, sino que responde a una &ldquo;cierta malintenci&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Si bien ha calificado como &ldquo;bastante contundente&rdquo; la respuesta tanto de Marruecos como de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado espa&ntilde;ol ante los intentos de traspasar el per&iacute;metro fronterizo, Ram&iacute;rez considera &ldquo;que esto que est&aacute; ocurriendo al final es un intento de generar un clima en el de tensi&oacute;n, de confrontaci&oacute;n, de buscar una perturbaci&oacute;n del orden&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Desconoce, ha admitido, qui&eacute;n est&aacute; detr&aacute;s de los v&iacute;deos y mensajes que a trav&eacute;s de redes sociales invitan a los marroqu&iacute;es -especialmente a los m&aacute;s j&oacute;venes- a tratar de alcanzar suelo espa&ntilde;ol, pero tiene fe en que los servicios de inteligencia de sendos pa&iacute;ses puedan dilucidar esta cuesti&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Sobre la posibilidad de un nuevo movimiento de personas dispuestas a cruzar la frontera de manera ilegal convocado supuestamente para el 30 de este mismo mes, el portavoz del Gobierno ceut&iacute; espera que el despliegue de seguridad sea, como m&iacute;nimo, &ldquo;similar&rdquo; al del pasado d&iacute;a 15, cuando se logr&oacute; contener a cientos de magreb&iacute;es y subsaharianos antes de que lograses penetrar en el per&iacute;metro.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, la cuesti&oacute;n de los menores y su reubicaci&oacute;n en otras comunidades sigue sobre la mesa. El Ejecutivo ha admitido estar con la soga al cuello debido a la sobresaturaci&oacute;n de sus centros de acogida, en los que los j&oacute;venes quintuplican su aforo, lo que &ldquo;pone en riesgo la sostenibilidad financiera&rdquo; de la Ciudad. 
    </p><p class="article-text">
        La administraci&oacute;n pon&iacute;a como fecha l&iacute;mite el final de este mes para poder mantener su atenci&oacute;n en condiciones &oacute;ptimas; ahora, a menos de dos semanas de alcanzar ese plazo y sin un plan econ&oacute;mico claro para reconducir la situaci&oacute;n -entre las opciones barajadas est&aacute; una reordenaci&oacute;n de recursos o un expediente de condici&oacute;n de cr&eacute;dito - los ceut&iacute;es solo pueden esperar que el Gobierno Central atienda su petici&oacute;n de auxilio. &ldquo;Estamos convencidos de que va a responder no solo desde el punto de vista presupuestario, sino tambi&eacute;n intercediendo con las comunidades para llevar a cabo un reparto&rdquo;, ha valorado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Illescas, Mónica Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/juzgado-ceuta-declara-ilegales-devoluciones-caliente-migrantes-lleguen-nado_1_11660353.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Sep 2024 14:38:12 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/05cf138c-59e3-44f1-aea1-e56f9dd0f25a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1101222.jpg" length="819004" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/05cf138c-59e3-44f1-aea1-e56f9dd0f25a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1101222.jpg" type="image/jpeg" fileSize="819004" width="1918" height="1079"/>
      <media:title><![CDATA[Un juzgado de Ceuta declara ilegales las devoluciones inmediatas de los migrantes que llegan a nado]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/05cf138c-59e3-44f1-aea1-e56f9dd0f25a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1101222.jpg" width="1918" height="1079"/>
      <media:keywords><![CDATA[Inmigración,Ceuta,Marruecos,Refugiados,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ninguna entrada irregular en una Ceuta a dos velocidades: tensión en la frontera y calma en la ciudad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/entrada-irregular-ceuta-velocidades-tension-frontera-calma-ciudad_1_11656412.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e517fc07-0b20-4eb3-87b3-2c8c045bf10e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ninguna entrada irregular en una Ceuta a dos velocidades: tensión en la frontera y calma en la ciudad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los vecinos se mantienen ajenos a las tensiones en la localidad marroquí de Castillejos, al otro lado del Tarajal, donde los agentes del Reino Aluita han sofocado todos los intentos de cruce</p><p class="subtitle">Días de tensión en la frontera de Ceuta: “Mi hija soñaba con ir a Europa, pero no imaginé que lo intentaría así”</p></div><p class="article-text">
        Un llamamiento a trav&eacute;s de redes sociales a la entrada coordinada de miles de personas a Ceuta pon&iacute;a este domingo en alerta a la fronteriza ciudad aut&oacute;noma. Pero no a toda. Sus vecinos manten&iacute;an rutinas y calma mientras cientos de personas se arremolinaban en el lado marroqu&iacute;, en la localidad de Castillejos, enfrent&aacute;ndose a un fuerte despliegue policial que consigui&oacute; frenar todas las intentonas.
    </p><p class="article-text">
        Ninguna persona logr&oacute; entrar en Ceuta y los agentes espa&ntilde;oles, reforzados en n&uacute;mero y medios ante el aviso, no tuvieron que intervenir, seg&uacute;n fuentes del Instituto Armado. Se mantuvieron alerta y cerraron la frontera de manera intermitente el Tarajal cuando alg&uacute;n grupo se aproximaba al vallado. &ldquo;Hemos vivido casos similares con subsaharianos, pero esta vez hab&iacute;a de todo&rdquo;, apuntan los que estuvieron all&iacute;, haciendo referencia a la presencia tambi&eacute;n de numerosos marroqu&iacute;es y argelinos, muchos de ellos menores de edad. 
    </p><p class="article-text">
        La amenaza virtual se concret&oacute; en varias tentativas de pase, que los miembros de la Guardia Civil no se atreven a enumerar. &ldquo;Hubo mucha presi&oacute;n, pero el lado marroqu&iacute; actu&oacute; y consiguieron salvar la papeleta. Las situaciones se dieron tanto por la ma&ntilde;ana, como por la tarde y por supuesto de noche&rdquo;, explican las fuentes consultadas por elDiario.es.
    </p><p class="article-text">
        El resultado: cero entradas consumadas, pero un importante desgaste de medios, compensado por el refuerzo enviado por el Gobierno central. Un despliegue que se mantendr&aacute;, como es habitual, &ldquo;hasta que se calme la situaci&oacute;n&rdquo;-
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Contamos con miembros de la GRS (Agrupaci&oacute;n de Reserva y Seguridad), embarcaciones y helic&oacute;ptero. Eso nos ha permitido ir cubriendo las necesidades&rdquo;, a&ntilde;aden los agentes, que atestiguan que desde la salida del sol hasta las diez de la ma&ntilde;ana de este lunes no se hab&iacute;an producido nuevos intentos. Sin embargo, pocos minutos antes de las once las fuerzas marroqu&iacute;es habr&iacute;an interceptado a un peque&ntilde;o grupo de ba&ntilde;istas tratando de pasar a trav&eacute;s del espig&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Coincide en esa versi&oacute;n -la de un par&oacute;n en las tentativas- la Delegaci&oacute;n del Gobierno, representada durante todo el domingo en el puesto fronterizo por su titular, Cristina P&eacute;rez, quien a su vez mantuvo contacto &ldquo;permanente con Madrid&rdquo; para valorar medidas en funci&oacute;n de c&oacute;mo se desarrollara la jornada.
    </p><p class="article-text">
        Ceuta &uacute;nicamente se vio afectada por cierres intermitentes del Tarajal, una peque&ntilde;a molestia a&ntilde;adida -ya que &ldquo;no duraron m&aacute;s de diez minutos&rdquo;- para quienes pretend&iacute;an cruzar en cualquiera de los sentidos, m&aacute;xime coincidiendo con la vuelta de vacaciones de mediados de septiembre.
    </p><p class="article-text">
        En las calles de la localidad se respiraba normalidad, tanto durante el domingo, como en la ma&ntilde;ana de este lunes, dejando una ciudad a dos velocidades. Calma tensa en la divisoria con el pa&iacute;s vecino, rutina en barriadas y centro, donde nadie vio alterada su vida -condicionada de por s&iacute; permanentemente por la problem&aacute;tica fronteriza-, acudiendo a supermercados y establecimientos hosteleros como de costumbre.
    </p><p class="article-text">
        En esa Ceuta tranquila tambi&eacute;n vivieron los agentes de la Polic&iacute;a Nacional. Fuentes del cuerpo explican que se mantuvieron atentos por si se necesitaba de su intervenci&oacute;n, pero destacan que ese escenario estuvo lejos de suceder: &ldquo;Ten&iacute;amos preparados los posibles despliegues en caso de salto, pero todo ha pasado all&iacute;, en Marruecos, y mayoritariamente lejos del puesto fronterizo. De momento no nos ha afectado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En contraposici&oacute;n, la localidad de Castillejos se convirti&oacute; en epicentro de una batalla campal entre polic&iacute;a y candidatos a la inmigraci&oacute;n, alentados por mensajes virales que calan especialmente entre los m&aacute;s j&oacute;venes. Disturbios, violencia y tr&aacute;gicas im&aacute;genes de madres persiguiendo a sus hijos hasta el agua para evitar el peligroso trayecto a nado a trav&eacute;s del espig&oacute;n copaban las portadas de los medios locales y las retinas de los marroqu&iacute;es en las &uacute;ltimas horas.
    </p><h2 class="article-text">Los menores</h2><p class="article-text">
        Muchos de quienes intentaron llegar a Ceuta este fin de semana eran menores. Seg&uacute;n la ciudad aut&oacute;noma, la mayor&iacute;a de ni&ntilde;os y adolescentes que ya han llegado tienen estudios. Llegan aprovechando las noches de niebla para despistar a las autoridades que guardan la frontera o las convocatorias masivas para ejecutarlo. La de ayer fue una de ellas. 
    </p><p class="article-text">
        Con 25 nuevas llegadas en el mes de septiembre, seg&uacute;n han confirmado fuentes del gobierno de la Ciudad Aut&oacute;noma, Ceuta cuenta en este momento con 523 ni&ntilde;os y j&oacute;venes migrantes no acompa&ntilde;ados acogidos, un 496% por encima de su l&iacute;mite.En Ceuta, el Gobierno local trata de &ldquo;no dar publicidad&rdquo; a los traslados de los j&oacute;venes migrantes a la pen&iacute;nsula para evitar generar una suerte de &ldquo;efecto llamada&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El aumento de llegadas de menores en Ceuta se ha producido de manera paulatina desde principios de a&ntilde;o y se ha disparado en agosto con la llegada de 318 menores m&aacute;s. La saturaci&oacute;n de los centros de acogida imposibilita garantizar una correcta atenci&oacute;n a los menores, seg&uacute;n reconocen desde la propia &aacute;rea de menores. 
    </p><p class="article-text">
        Desde enero a mediados de septiembre han sido 785 los migrantes que, sin superar los 18 a&ntilde;os, han cruzado de manera ilegal a Ceuta. El dato contrasta poderosamente con los 196 -589 menos- que lograron el pase en 2023, triplic&aacute;ndose de este modo la cifra de ingresos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andrés Illescas, Mónica Rivero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/entrada-irregular-ceuta-velocidades-tension-frontera-calma-ciudad_1_11656412.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Sep 2024 16:16:04 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/e517fc07-0b20-4eb3-87b3-2c8c045bf10e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="516472" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/e517fc07-0b20-4eb3-87b3-2c8c045bf10e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="516472" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Ninguna entrada irregular en una Ceuta a dos velocidades: tensión en la frontera y calma en la ciudad]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/e517fc07-0b20-4eb3-87b3-2c8c045bf10e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Inmigración,Ceuta,Valla de Ceuta,Marruecos]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
