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    <title><![CDATA[elDiario.es - Carmen Rodríguez Morilla]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/carmen-rodriguez-morillo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Carmen Rodríguez Morilla]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Apolíticos: el mito y la trampa de vivir al margen de la política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/apoliticos-mito-trampa-vivir-margen-politica_132_13136017.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9d223b18-1c78-4c90-9771-09f0c7724898_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Apolíticos: el mito y la trampa de vivir al margen de la política"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando una persona decide no implicarse, no participar, no está al margen del sistema: está influyendo en el resultado final o, al menos, permitiendo que otros decidan por ella</p></div><p class="article-text">
        Con el adelanto de las elecciones al Parlamento de Andaluc&iacute;a, se abre un nuevo proceso electoral que no todo el mundo vive con igual inter&eacute;s. Mientras algunas personas est&aacute;n atentas al debate pol&iacute;tico, otras asisten con distancia o desafecci&oacute;n. De estas &uacute;ltimas, las que siempre me han parecido una especie de oximor&oacute;n son las que se definen como &ldquo;apol&iacute;ticas&rdquo;. Y casi siempre, tras esa etiqueta, aparece la misma frase: &ldquo;todos son iguales, &iquest;para qu&eacute; votar?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        La afirmaci&oacute;n no es nueva, pero s&iacute; preocupante. No solo por lo que dice, sino por lo que implica: una renuncia silenciosa a participar en la construcci&oacute;n de lo com&uacute;n. Pero &iquest;es realmente posible ser apol&iacute;tico? 
    </p><p class="article-text">
        Si acudimos al origen de la palabra, &ldquo;pol&iacute;tica&rdquo; proviene del t&eacute;rmino griego polis, que hac&iacute;a referencia a la ciudad, a la comunidad. La pol&iacute;tica, en su sentido m&aacute;s b&aacute;sico, es el arte de gestionar la vida en com&uacute;n, de organizar los asuntos p&uacute;blicos. No se limita a partidos, parlamentos o campa&ntilde;as electorales, atraviesa toda la estructura de nuestra convivencia. 
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; surge una constataci&oacute;n dif&iacute;cil de esquivar: pr&aacute;cticamente cada aspecto de nuestra vida est&aacute; condicionado por decisiones pol&iacute;ticas. El precio del transporte que utilizamos a diario, la calidad de la educaci&oacute;n que reciben nuestros hijos, los impuestos que pagamos, el salario m&iacute;nimo, los derechos civiles, las leyes sanitarias&hellip; todo ello es resultado de decisiones tomadas en espacios pol&iacute;ticos. Entonces, &iquest;c&oacute;mo se puede ser realmente apol&iacute;tico? 
    </p><p class="article-text">
        Incluso la inacci&oacute;n es una forma de acci&oacute;n. Cuando una persona decide no implicarse, no participar, no est&aacute; al margen del sistema: est&aacute; influyendo en el resultado final o, al menos, permitiendo que otros decidan por ella. Decirse apol&iacute;tico es, en cierto modo, declarar que no nos interesa la sociedad en la que vivimos, que no nos importa el rumbo del mundo que habitamos. Pero esa indiferencia no nos coloca fuera de la pol&iacute;tica, nos sit&uacute;a, m&aacute;s bien, en una posici&oacute;n pasiva dentro de ella. Hasta la indiferencia es pol&iacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, resuena con fuerza una cita atribuida a Machado: &ldquo;si no nos involucramos en la pol&iacute;tica, alguien m&aacute;s lo har&aacute; por nosotros&rdquo;. M&aacute;s all&aacute; de la literalidad, esta cita encierra una verdad profunda: la pol&iacute;tica es una actividad de la que resulta muy dif&iacute;cil sustraerse, porque est&aacute; presente en casi todos los &aacute;mbitos de la vida humana. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, muchas de las personas que se declaran apol&iacute;ticas no lo hacen por desconocimiento del t&eacute;rmino, sino por desafecci&oacute;n. Y es aqu&iacute; donde aparece la consigna de &ldquo;todos son iguales&rdquo;. Esta afirmaci&oacute;n, aunque comprensible desde el cansancio o la frustraci&oacute;n, no resiste un an&aacute;lisis riguroso. 
    </p><p class="article-text">
        Una de las formas m&aacute;s claras de desmontarla es observar los hechos. No los discursos, no las promesas, sino las decisiones concretas que se toman en los parlamentos. Cuando los representantes pol&iacute;ticos votan, dejan rastro de sus prioridades, de sus valores y del modelo de sociedad que defienden. 
    </p><p class="article-text">
        Y si miramos con atenci&oacute;n, las diferencias son evidentes. Existen posiciones claramente distintas en cuestiones claves como la econom&iacute;a, la sanidad, la educaci&oacute;n o los derechos civiles. No es lo mismo un modelo que prioriza la privatizaci&oacute;n de servicios que otro que apuesta por el fortalecimiento de lo p&uacute;blico. No es lo mismo reducir impuestos a determinados sectores que aumentar la inversi&oacute;n en pol&iacute;ticas sociales. No es lo mismo ampliar derechos que restringirlos. 
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo cercano lo encontramos en el &aacute;mbito de la sanidad en el Parlamento andaluz. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, se han producido votaciones relacionadas con el aumento de conciertos con la sanidad privada para reducir listas de espera. Algunos partidos han defendido estas medidas como una forma eficaz de responder a la demanda asistencial. Otros, en cambio, han advertido del riesgo de debilitar el sistema p&uacute;blico al desviar recursos hacia empresas privadas. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la valoraci&oacute;n que cada cual haga, lo relevante es que no estamos ante decisiones iguales. Las consecuencias de estas pol&iacute;ticas afectan directamente a la vida de las personas: a cu&aacute;nto tiempo esperan para una intervenci&oacute;n, a la calidad del servicio que reciben, a la sostenibilidad del sistema a largo plazo. Por eso es importante ser conscientes de qu&eacute; implica que un pol&iacute;tico vote en una direcci&oacute;n o en otra. No se trata solo de una opci&oacute;n t&eacute;cnica, sino de una apuesta por un determinado modelo de sociedad, sustentado en unos valores concretos. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando se instala la idea de que &ldquo;todos son iguales&rdquo;, se produce un efecto especialmente peligroso: se diluye la responsabilidad individual y colectiva. Si nada cambia, si todo es lo mismo, entonces cualquier opci&oacute;n parece irrelevante. Y en ese terreno f&eacute;rtil crecen fen&oacute;menos preocupantes. 
    </p><p class="article-text">
        La desafecci&oacute;n generalizada abre la puerta al populismo autoritario. Una ciudadan&iacute;a que percibe que la pol&iacute;tica convencional no ofrece alternativas reales se vuelve m&aacute;s vulnerable a discursos simplistas, a figuras que prometen &ldquo;romper con todo&rdquo;, a soluciones r&aacute;pidas que, en muchos casos, terminan erosionando a&uacute;n m&aacute;s las instituciones democr&aacute;ticas. La historia reciente, dentro y fuera de nuestras fronteras, ofrece ejemplos suficientes de este riesgo. 
    </p><p class="article-text">
        Frente a esto, la respuesta no pasa por idealizar la pol&iacute;tica ni por negar sus fallos. La cr&iacute;tica es necesaria y saludable. Pero una cosa es criticar y otra muy distinta es desentenderse. Participar, informarse, comparar propuestas, analizar decisiones&hellip; todo ello forma parte de una ciudadan&iacute;a activa y responsable. 
    </p><p class="article-text">
        En un momento como el actual, con unas elecciones adelantadas en el horizonte, quiz&aacute; la pregunta no sea tanto si los pol&iacute;ticos son iguales, sino qu&eacute; tipo de sociedad queremos construir y qu&eacute; decisiones contribuyen a ello. Porque, al final, votar no es solo elegir representantes, es posicionarse, aunque sea de forma imperfecta, ante el devenir colectivo. 
    </p><p class="article-text">
        Y entonces, la cuesti&oacute;n que queda en el aire es inevitable: si sabemos que las decisiones pol&iacute;ticas influyen en cada aspecto de nuestra vida, &iquest;podemos permitirnos realmente ser apol&iacute;ticos?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Rodríguez Morilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/apoliticos-mito-trampa-vivir-margen-politica_132_13136017.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Apr 2026 18:29:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Apolíticos: el mito y la trampa de vivir al margen de la política]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Andalucía,Elecciones Andalucía 2026]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué pasa con Europa? ¿Perdió su alma?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/pasa-europa-perdio-alma_132_13067978.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e5251548-e33b-46ae-bc73-260a243792da_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué pasa con Europa? ¿Perdió su alma?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si Europa quiere seguir siendo creíble cuando habla de derecho internacional y de derechos humanos, probablemente tendrá que esforzarse más en aplicar esos principios de forma consistente, incluso en situaciones políticamente incómodas</p><p class="subtitle">OPINIÓN - ¿Estamos protegiendo a nuestros jóvenes o estamos eludiendo una regulación digital necesaria?
</p></div><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas, Europa se ha presentado al mundo como algo m&aacute;s que un proyecto econ&oacute;mico. Tras la Segunda Guerra Mundial, su prop&oacute;sito fue firme:&nbsp;garantizar que los horrores del nazismo no volvieran a repetirse. Su pacto fundacional como&nbsp;comunidad pol&iacute;tica apost&oacute; por la defensa de los derechos humanos, la dignidad humana como br&uacute;jula, la legalidad internacional como cimiento. Esa identidad y ese relato han sido uno de sus mayores activos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, y especialmente ante el genocidio en Gaza y el reciente <a href="https://www.eldiario.es/internacional/ataque-ilegal-trump-iran-desata-caos-global-consecuencias-imprevisibles_1_13029629.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ataque de Israel y Estados Unidos a Ir&aacute;n</a>, calificado por numerosos juristas como una acci&oacute;n contraria al derecho internacional, muchos ciudadanos se preguntan si Europa ha perdido el alma. O peor a&uacute;n: si la est&aacute; entregando voluntariamente.
    </p><p class="article-text">
        La comparaci&oacute;n con la reacci&oacute;n europea ante la invasi&oacute;n rusa de Ucrania es inevitable. All&iacute;, la respuesta fue inmediata, firme, un&aacute;nime: defensa de la soberan&iacute;a, condena rotunda de la agresi&oacute;n, apoyo militar y humanitario sin fisuras. &iquest;Qu&eacute; ha cambiado? &iquest;Por qu&eacute; la misma Europa que proclam&oacute; que &ldquo;la violaci&oacute;n del derecho internacional no puede tolerarse&rdquo; parece ahora <a href="https://www.eldiario.es/internacional/von-der-leyen-europa-no-confiar-sistema-basado-reglas-unica-forma-defender-intereses_1_13051778.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">atrapada en una equidistancia calculada</a>, casi inc&oacute;moda, cuando se trata de Gaza o de Ir&aacute;n? &iquest;Los derechos humanos son universales, o solo cuando coinciden con los intereses geopol&iacute;ticos del momento?
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los estados actúan guiados por intereses estratégicos, no por principios universales</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Muchos analistas se&ntilde;alan que este doble rasero,&nbsp;esta incoherencia aparente no es casual, sino estructural. Yanis Varoufakis ha defendido que la UE est&aacute; profundamente condicionada por estructuras econ&oacute;micas y geopol&iacute;ticas que limitan su autonom&iacute;a real, los estados act&uacute;an guiados por intereses estrat&eacute;gicos, no por principios universales. Para el investigador Richard Youngs, Europa&nbsp;intenta ser al mismo tiempo actor geopol&iacute;tico y referente moral, y no siempre logra compatibilizar ambas dimensiones.
    </p><p class="article-text">
        En Ucrania, la defensa de la legalidad internacional coincid&iacute;a con la necesidad estrat&eacute;gica de contener a Rusia. En Oriente Medio, en cambio, la ecuaci&oacute;n es m&aacute;s inc&oacute;moda: Israel es un aliado clave de Estados Unidos, y Estados Unidos sigue siendo el garante &uacute;ltimo de la seguridad europea. &iquest;Puede Europa permitirse contradecir abiertamente a Washington? &iquest;Puede hacerlo cuando su propia defensa depende, en gran medida, del paraguas militar estadounidense?
    </p><p class="article-text">
        Desde la Guerra Fr&iacute;a, Europa ha delegado su seguridad en la OTAN, y la OTAN depende de Estados Unidos. Esa subordinaci&oacute;n estrat&eacute;gica tiene un precio: cuando Washington marca el paso, Bruselas rara vez se atreve a desentonar. Y en ese contexto, los derechos humanos, aquellos que Europa prometi&oacute; defender por encima de todo,&nbsp;quedan relegados a un segundo plano.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n habr&iacute;a que se&ntilde;alar&nbsp;las tensiones existentes a nivel interno, donde los Estados miembros no comparten siempre la misma lectura de los conflictos, y al tener que cumplirse&nbsp;la regla de la unanimidad, significa que los 27 pa&iacute;ses deben estar de acuerdo para adoptar acciones dr&aacute;sticas como sanciones o embargos. Por ejemplo, mientras algunos pa&iacute;ses, como Espa&ntilde;a,&nbsp;se resisten a incrementar el presupuesto de defensa, otros presionan para que la Uni&oacute;n Europea (UE) se convierta en una potencia militar de pleno derecho.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Quienes han participado en la definición de políticas de seguridad pasan a formar parte de compañías directamente beneficiadas por el aumento del gasto militar que esas mismas políticas impulsan</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A esta ecuaci&oacute;n geopol&iacute;tica se suma un factor no menos importante: el creciente peso del lobby armamentista en la toma de decisiones europeas. No se trata solo de influencia, algunos expertos sostienen que &ldquo;est&aacute; redefiniendo el prop&oacute;sito mismo de la Uni&oacute;n Europea&rdquo;. El miedo a que los conflictos se extiendan al territorio europeo, ha funcionado como un &ldquo;cheque en blanco&rdquo; para priorizar el gasto en armamento. Mientras los fondos de cohesi&oacute;n social y transici&oacute;n ecol&oacute;gica sufren reajustes, la UE ha impulsado planes como el EDIP (Programa Europeo de Inversi&oacute;n en Defensa) con presupuestos de miles de millones de euros.
    </p><p class="article-text">
        Las puertas giratorias tampoco ayudan a disipar las sospechas. Es habitual que antiguos altos cargos de defensa o seguridad nacional pasen a ocupar puestos de consultor&iacute;a en empresas como Rheinmetall, Airbus o Leonardo. El <em>Corporate Europe Observatory</em> ha investigado este fen&oacute;meno de&nbsp;puertas giratorias y sus informes sostienen que la industria participa activamente en la definici&oacute;n de prioridades, especialmente a trav&eacute;s de grupos de expertos y foros consultivos. Quienes han participado en la definici&oacute;n de pol&iacute;ticas de seguridad pasan a formar parte de compa&ntilde;&iacute;as directamente beneficiadas por el aumento del gasto militar que esas mismas pol&iacute;ticas impulsan. Por sorprendente que parezca estas pr&aacute;cticas son legales.
    </p><p class="article-text">
        No es que el lobby de las armas promueva &ldquo;m&aacute;s guerras&rdquo;, como podr&iacute;a pensarse en una interpretaci&oacute;n precipitada. Pero s&iacute; parece constatarse que lo que busca es un estado de tensi&oacute;n e inseguridad permanente, que justifique inversiones continuas, y mantenga el flujo de contratos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La comunidad europea sigue siendo un proyecto valioso, tanto por su historia como por los beneficios concretos que ha aportado a sus ciudadanos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La pregunta, por inc&oacute;moda que sea, merece formularse: &iquest;qu&eacute; queda del proyecto europeo si renuncia a los valores que lo fundaron? &iquest;Puede una comunidad pol&iacute;tica sostenerse sobre principios que solo se aplican cuando no incomodan a los aliados? &iquest;Puede Europa seguir present&aacute;ndose como defensora de los derechos humanos mientras guarda silencio ante violaciones flagrantes?
    </p><p class="article-text">
        Y, sin embargo, pese a la decepci&oacute;n y el desencanto, a&uacute;n hay espacio para la esperanza. Las voces cr&iacute;ticas y la presi&oacute;n ciudadana quedaron patentes en las <a href="https://www.eldiario.es/politica/miles-personas-reivindican-embargo-armas-israel-manifestaciones-espana-anos-genocidio_1_12657617.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">manifestaciones multitudinarias que transcurrieron en muchas ciudades europeas ante el genocidio de Gaza</a>,&nbsp;reclamando tambi&eacute;n&nbsp;una pol&iacute;tica exterior coherente, aut&oacute;noma y fiel a los valores que dieron sentido al proyecto europeo. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n en universidades europeas se han multiplicado las protestas estudiantiles y los manifiestos acad&eacute;micos. Un ejemplo fue la carta firmada por cientos de juristas europeos pidiendo a las instituciones comunitarias que respeten plenamente las obligaciones derivadas del derecho internacional humanitario en relaci&oacute;n con el conflicto de Gaza.
    </p><p class="article-text">
        La comunidad europea sigue siendo un proyecto valioso, tanto por su historia como por los beneficios concretos que ha aportado a sus ciudadanos. Ha garantizado d&eacute;cadas de paz entre sus miembros y ha construido un espacio amplio de derechos y libertades. Precisamente por eso merece un debate exigente y sosegado. Mantener su cohesi&oacute;n no deber&iacute;a implicar renunciar a la coherencia. Si Europa quiere seguir siendo cre&iacute;ble cuando habla de derecho internacional y de derechos humanos, probablemente tendr&aacute; que esforzarse m&aacute;s en aplicar esos principios de forma consistente, incluso en situaciones pol&iacute;ticamente inc&oacute;modas. No ser&aacute; f&aacute;cil, pero quiz&aacute;s ser&aacute; la &uacute;nica forma de preservar aquello que durante tanto tiempo ha dado sentido al proyecto europeo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Rodríguez Morilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/pasa-europa-perdio-alma_132_13067978.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 15 Mar 2026 04:30:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué pasa con Europa? ¿Perdió su alma?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estados Unidos,Israel,Irán,Derecho Internacional,Europa,Otan]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Estamos protegiendo a nuestros jóvenes o estamos eludiendo una regulación digital necesaria?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/protegiendo-jovenes-eludiendo-regulacion-digital-necesaria_132_12991880.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/79016bdb-da43-4a5c-a699-2a117581a8b1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Estamos protegiendo a nuestros jóvenes o estamos eludiendo una regulación digital necesaria?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las plataformas digitales actúan con impunidad, siendo ya evidentes los efectos adversos que genera su modelo de negocio, y pese a que las sociedades establecen restricciones para proteger etapas vulnerables por razones de madurez y seguridad</p><p class="subtitle">Opinión - Trabajar cien años para cobrar lo que un CEO gana en uno</p></div><p class="article-text">
        Recientemente, el Gobierno de Pedro S&aacute;nchez ha propuesto una medida que ha encendido el debate p&uacute;blico: <a href="https://www.eldiario.es/politica/sanchez-anuncia-paquete-combatir-desinformacion-redes-sociales-ceo-enfrentaran-responsabilidad-penal-si-no-retiran-contenidos-ilegales_1_12958046.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">prohibir el acceso a redes sociales a menores de 16 a&ntilde;os</a>. La iniciativa busca proteger la salud mental de los adolescentes y la preocupaci&oacute;n no surge de la nada. Cada vez son m&aacute;s los estudios que relacionan el uso excesivo de redes sociales con ansiedad, depresi&oacute;n, problemas de sue&ntilde;o, baja autoestima o descenso del rendimiento acad&eacute;mico. El cerebro adolescente, particularmente sensible a la validaci&oacute;n social inmediata y al rechazo, responde con intensidad a est&iacute;mulos como los 'likes', configurando patrones de recompensa que se asemejan a los de otras conductas adictivas. 
    </p><p class="article-text">
        No es casualidad. No es un efecto colateral. Es un dise&ntilde;o intencional orientado a maximizar el tiempo de permanencia y el lucro desmedido.&nbsp;Las grandes plataformas digitales no son meros espacios de interacci&oacute;n social: son modelos de negocio basados en la extracci&oacute;n de datos y la captura de atenci&oacute;n. Cuanto m&aacute;s interactuamos, m&aacute;s informaci&oacute;n cedemos; cuanto m&aacute;s tiempo permanecemos conectados, mayor es el valor publicitario generado. Esto crea un incentivo perverso: cuanto m&aacute;s compulsivo sea el uso, cuanto m&aacute;s dependiente sea el usuario, mayor ser&aacute; el beneficio econ&oacute;mico para estos nuevos&nbsp;'tecnofeudos'.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto &iquest;es razonable exigir autocontrol a adolescentes en un entorno deliberadamente construido para capturar su atenci&oacute;n? &iquest;No ser&iacute;a m&aacute;s l&oacute;gico cuestionar tambi&eacute;n las reglas del sistema en el que participan y exigir responsabilidad a corporaciones con una capacidad tecnol&oacute;gica y financiera sin precedentes?
    </p><p class="article-text">
        Si un medicamento presenta efectos adversos graves, la agencia reguladora interviene. Si una empresa alimentaria pone en riesgo la salud p&uacute;blica, se imponen sanciones o cierres. Si una compa&ntilde;&iacute;a automovil&iacute;stica detecta fallos de seguridad, se obliga a retirar veh&iacute;culos del mercado. Sin embargo, las plataformas digitales act&uacute;an con absoluta impunidad, siendo ya evidentes los efectos adversos que genera su modelo de negocio.
    </p><p class="article-text">
        Esto no significa que limitar la edad carezca de sentido, aunque la controversia generada resulta llamativa si la comparamos con otras limitaciones de edad que asumimos con naturalidad. Nadie cuestiona seriamente que no se pueda conducir sin licencia, votar antes de cierta edad o comprar alcohol y tabaco siendo menor. Las sociedades establecen restricciones para proteger etapas vulnerables por razones de madurez y seguridad. Pero los l&iacute;mites, aunque necesarios, resultan&nbsp;insuficientes si no se acompa&ntilde;an de medidas estructurales. De lo contrario, el riesgo puede ser desplazar el problema en el tiempo, en lugar de resolverlo.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Necesitamos una mirada más amplia desde donde abordar el problema: ¿cómo equilibrar libertad, protección y responsabilidad en una sociedad atravesada por lo digital?</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No es suficiente con prohibir, o incluso podr&iacute;a ser contraproducente.&nbsp;Las prohibiciones han tenido hist&oacute;ricamente un efecto parad&oacute;jico: aquello que se veta despierta curiosidad, deseo de transgresi&oacute;n, una sensaci&oacute;n de morbo. Adem&aacute;s, la discusi&oacute;n se vuelve m&aacute;s compleja cuando observamos que la relaci&oacute;n entre redes y salud mental no siempre es unidireccional. Algunos estudios sugieren que situaciones depresivas previas pueden empujar a los adolescentes a refugiarse con mayor intensidad en estos espacios. &iquest;Estaremos confundiendo causa y consecuencia? &iquest;Correlaci&oacute;n con causalidad? El problema es m&aacute;s complejo de lo que parece y los problemas complejos no se pueden atacar con soluciones simples.
    </p><p class="article-text">
        Necesitamos una mirada m&aacute;s amplia desde donde abordar el problema: &iquest;c&oacute;mo equilibrar libertad, protecci&oacute;n y responsabilidad en una sociedad atravesada por lo digital? Expertos en educaci&oacute;n digital insisten en que el problema no se resuelve solo con una ley restrictiva, hace falta implicar a plataformas, familias y educadores. Establecer l&iacute;mites de edad puede ser prudente, pero educar en pensamiento cr&iacute;tico, gesti&oacute;n emocional y uso responsable resulta imprescindible. Exigir responsabilidad a quienes dise&ntilde;an el ecosistema digital deber&iacute;a ser ineludible. En este contexto&nbsp;surgen nuevos temores: establecer mecanismos de verificaci&oacute;n de edad que impliquen ceder a&uacute;n m&aacute;s datos personales a las mismas corporaciones tecnol&oacute;gicas que se lucran con nuestro malestar,&nbsp;podr&iacute;a ser como&nbsp;vender el alma al diablo.
    </p><p class="article-text">
        Parad&oacute;jicamente, el marco legal europeo ya contiene herramientas regulatorias importantes:&nbsp;la Ley de Servicios Digitales o la Ley de Mercados Digitales, que&nbsp;busca limitar el poder de las grandes plataformas dominantes y equilibrar el ecosistema digital,&nbsp;pero su implementaci&oacute;n avanza con lentitud, dando la sensaci&oacute;n de que todas estas normativas no se est&aacute;n traduciendo en respuestas firmes que nos hagan presagiar que nuestros entornos digitales son confiables.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s el debate deber&iacute;a ampliarse hacia el fomento de ecosistemas digitales m&aacute;s saludables, en lugar de limitarse a restringir su acceso. Existen alternativas digitales que promueven valores m&aacute;s comunitarios y menos extractivos, como Mastodon,&nbsp;desarrollado por voluntarios, y por la organizaci&oacute;n sin &aacute;nimo de lucro Mastodon gGbmH, aunque rara vez reciben impulso institucional. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Internet nació con aspiraciones de democratizar el conocimiento y generar espacios abiertos de intercambio. Esa dimensión positiva sigue existiendo y merece preservarse</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esto no implica demonizar la tecnolog&iacute;a. Las redes sociales ofrecen beneficios evidentes y bien utilizadas son poderosas herramientas: facilitan el aprendizaje, la conexi&oacute;n humana y la participaci&oacute;n ciudadana. Internet naci&oacute; con aspiraciones de democratizar el conocimiento y generar espacios abiertos de intercambio. Esa dimensi&oacute;n positiva sigue existiendo y merece preservarse. La cuesti&oacute;n no es demonizar la tecnolog&iacute;a, sino preguntarnos&nbsp;qu&eacute; modelo digital queremos construir: &iquest;Queremos entornos digitales dise&ntilde;ados &uacute;nicamente para maximizar beneficios? &iquest;Somos conscientes del valor de los datos que cedemos a cambio de interacci&oacute;n? &iquest;Hasta qu&eacute; punto estamos dispuestos a delegar el dise&ntilde;o de nuestra vida social en algoritmos cuyo objetivo es retenernos el mayor tiempo posible?
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.consonni.org/es/publicaciones/las-redes-son-nuestras" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Marta G. Franco, en su libro </a><a href="https://www.consonni.org/es/publicaciones/las-redes-son-nuestras" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Las redes son nuestras</em></a>, recuerda que internet naci&oacute; como un espacio colectivo y abierto,&nbsp;financiado p&uacute;blicamente y construido por comunidades. Era un espacio com&uacute;n (y puede volver a serlo). Se&ntilde;ala como internet fue &ldquo;expropiada&rdquo; a trav&eacute;s de la&nbsp;extracci&oacute;n de datos personales como modelo de negocio y por la privatizaci&oacute;n de infraestructuras desarrolladas p&uacute;blicamente. Argumenta que el desarrollo digital es social y pol&iacute;tico, no solo t&eacute;cnico, e invita a crear redes abiertas, sostenibles y democr&aacute;ticas. 
    </p><p class="article-text">
        Proteger a los j&oacute;venes no consiste solo en decidir cu&aacute;ndo pueden entrar en el mundo digital. Consiste en preguntarnos qu&eacute; mundo digital estamos construyendo para ellos. Y esa es una reflexi&oacute;n que no corresponde solo a gobiernos o empresas, sino a toda la sociedad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Rodríguez Morilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/protegiendo-jovenes-eludiendo-regulacion-digital-necesaria_132_12991880.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Feb 2026 19:44:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Estamos protegiendo a nuestros jóvenes o estamos eludiendo una regulación digital necesaria?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Redes sociales,Menores,Derechos digitales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Trabajar cien años para cobrar lo que un CEO gana en uno]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/trabajar-cien-anos-cobrar-ceo-gana_132_12860951.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8e79db40-c66c-4fd5-87fb-6b8a2ddc8e39_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Trabajar cien años para cobrar lo que un CEO gana en uno"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A escala social, estas brechas se traducen en mayor desigualdad de oportunidades, menor movilidad social y una percepción extendida de que el sistema está “amañado” a favor de unos pocos</p><p class="subtitle">¿Cuánta desigualdad estamos dispuestos a soportar?
</p></div><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo informe de Oxfam Interm&oacute;n, <a href="https://www.oxfamintermon.org/es/publicacion/brecha-salarial-grandes-empresas-desigualdadbrecha-salarial-grandes-empresas-desigualdad" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Las brechas salariales de las grandes empresas</em></a><em>, </em>publicado el 16 de diciembre, vuelve a sacudir conciencias con un dato dif&iacute;cil de digerir: en las grandes empresas espa&ntilde;olas, los m&aacute;ximos directivos cobran de media 111 veces m&aacute;s que el salario medio de sus trabajadores. Traducido a tiempo de vida laboral, una persona con un sueldo medio necesitar&iacute;a m&aacute;s de cien a&ntilde;os para ganar lo que su consejero delegado percibe en uno solo. Y lo parad&oacute;jico es que&nbsp;es una estructura econ&oacute;mica perfectamente legal, aceptada y, en muchos casos, celebrada.
    </p><p class="article-text">
        La desigualdad salarial dentro de las empresas es un s&iacute;ntoma de c&oacute;mo distribuimos el poder, el reconocimiento y, en &uacute;ltima instancia, la dignidad.
    </p><p class="article-text">
        La narrativa que justifica estas diferencias abismales es conocida: los directivos ganan m&aacute;s porque son m&aacute;s productivos, m&aacute;s&nbsp;inteligentes, porque se han esforzado m&aacute;s para llegar ah&iacute;, porque han asumido m&aacute;s riesgos en el camino, que deben&nbsp;ser recompensados, y porque desempe&ntilde;an puestos de m&aacute;s responsabilidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;es un directivo 111 veces m&aacute;s inteligente que una cajera, un operario o una enfermera de empresa? &iquest;Se ha esforzado&nbsp;111 veces m&aacute;s?&nbsp;&iquest;El riesgo que asume y el grado de responsabilidad es&nbsp;111 veces mayor?
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Sabemos es que los salarios de la cúspide están fuertemente ligados al poder de negociación, a los consejos de administración… y a la autorreproducción de élites </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        No se ha conseguido demostrar emp&iacute;ricamente que los altos ejecutivos aporten decenas o cientos de veces m&aacute;s valor que el conjunto de quienes hacen posible la actividad diaria de la empresa. Lo que s&iacute; sabemos es que los salarios de la c&uacute;spide est&aacute;n fuertemente ligados al poder de negociaci&oacute;n, a los consejos de administraci&oacute;n&hellip; y a la autorreproducci&oacute;n de &eacute;lites y que gran parte de las veces,&nbsp;sus mayores riesgos, terminan siendo asumidos por toda la sociedad, reforzando&nbsp;la l&oacute;gica de que el Estado act&uacute;e como garante de la estabilidad, mientras la propiedad privada captura los frutos de la recuperaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Sirva como ejemplo <a href="https://www.eldiario.es/economia/desastre-millonario-bankia-termina-culpables-consecuencias-supervisores-bancarios_1_9664297.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el rescate de Bankia en 2012</a>:&nbsp;p&eacute;rdidas financieras masivas cubiertas con dinero p&uacute;blico pero obtenci&oacute;n de beneficios por parte de los accionistas privados tras el fortalecimiento de la entidad una vez reestructurada. El coste total de apoyo p&uacute;blico lleg&oacute; a cifras muy elevadas, sumando miles de millones en ayudas directas e indirectas, mientras que los gestores de la entidad, que hab&iacute;an impulsado decisiones de fusi&oacute;n y expansi&oacute;n arriesgadas,&nbsp;no asumieron de su bolsillo la totalidad de esas p&eacute;rdidas.
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo ocurri&oacute; entre 2020 y 2022, cuando el Gobierno cre&oacute; el Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estrat&eacute;gicas (FASEE) para ayudar a grandes compa&ntilde;&iacute;as en dificultades, por la crisis del COVID-19. Muchas empresas recibieron&nbsp;ayudas p&uacute;blicas cuantiosas,&nbsp;entre ellas Air Europa, Celsa o T&eacute;cnicas Reunidas. Cuando la econom&iacute;a se recuper&oacute;, la gesti&oacute;n sigui&oacute; en manos privadas y los beneficios posteriores, en muchos casos recuperados o incluso superiores a antes de la pandemia,&nbsp;no fueron socializados.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Importa esta desigualdad? Importa, y mucho. Genera desafecci&oacute;n, alimenta la sensaci&oacute;n de injusticia y debilita la cohesi&oacute;n social. Cuando quienes sostienen la empresa con su trabajo perciben que el reparto de la riqueza es radicalmente asim&eacute;trico, la motivaci&oacute;n y el compromiso se resienten. A escala social, estas brechas se traducen en mayor desigualdad de oportunidades, menor movilidad social y una percepci&oacute;n extendida de que el sistema est&aacute; &ldquo;ama&ntilde;ado&rdquo; a favor de unos pocos.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El informe de Oxfam señala casos especialmente llamativos. En empresas como Prosegur o Inditex, la diferencia entre el salario más alto y el salario medio supera ampliamente las 300 veces</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El informe de Oxfam se&ntilde;ala casos especialmente llamativos. En empresas como Prosegur o Inditex, la diferencia entre el salario m&aacute;s alto y el salario medio supera ampliamente las 300 veces. El sector financiero destaca de forma sistem&aacute;tica: bancos y grandes corporaciones concentran enormes retribuciones en la alta direcci&oacute;n mientras aplican pol&iacute;ticas de contenci&oacute;n salarial, externalizaci&oacute;n y precariedad en la base
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; opinan los ciudadanos sobre este tema? Estudios de percepci&oacute;n recogidos por plataformas de an&aacute;lisis organizacional como <em>Corporate Rebels</em>, basados en investigaciones acad&eacute;micas previas, muestran que cuando se pregunta a las personas por una ratio salarial &lsquo;justa&rsquo;, la respuesta suele situarse en ratios de entre 5 y 10 veces,&nbsp;muy por debajo de la desigualdad real existente. La conclusi&oacute;n es clara: la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n considera razonable que un directivo gane m&aacute;s, pero no infinitamente m&aacute;s.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El movimiento de la Economía del Bien Común propone en este sentido, que el salario más alto en una organización no sea más de 10 veces el salario más bajo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &iquest;Hay alternativas? Las hay, y no son ut&oacute;picas. Algunos pa&iacute;ses han avanzado en transparencia salarial, obligando a las empresas a publicar las ratios entre el salario m&aacute;s alto y el m&aacute;s bajo. La Directiva de Transparencia Salarial de la Uni&oacute;n Europea (2023/970),&nbsp;obliga a todos los Estados miembros a reforzar la transparencia en la fijaci&oacute;n de salarios, con medidas como exigir que las empresas publiquen rangos salariales en ofertas de empleo y que faciliten informaci&oacute;n a empleados sobre las escalas salariales en su categor&iacute;a de trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Otras propuestas incluyen vincular fiscalmente los incentivos: por ejemplo, que las empresas con ratios salariales extremas paguen m&aacute;s impuestos o pierdan acceso a contratos p&uacute;blicos. Tambi&eacute;n se habla de fortalecer la negociaci&oacute;n colectiva, introducir representaci&oacute;n de los trabajadores en los consejos de administraci&oacute;n, como ocurre en Alemania, y fomentar modelos de empresa con reparto de beneficios m&aacute;s equitativo.
    </p><p class="article-text">
        El movimiento de la Econom&iacute;a del Bien Com&uacute;n&nbsp;propone en este sentido, que el salario m&aacute;s alto en una organizaci&oacute;n no sea m&aacute;s de 10 veces el salario m&aacute;s bajo, aunque&nbsp;estos l&iacute;mites, seg&uacute;n argumenta Felber, ide&oacute;logo de este movimiento, deben ser el resultado de un consenso colectivo y democr&aacute;tico, y no simplemente una imposici&oacute;n desde arriba.
    </p><p class="article-text">
        Oxfam propone l&iacute;mites m&aacute;s amplios, ratios de 1:20,&nbsp;pero entre ambas visiones hay un punto en com&uacute;n fundamental: la riqueza es un producto colectivo, y su reparto no puede ignorar esa realidad sin consecuencias.
    </p><p class="article-text">
        Porque la desigualdad salarial no es una ley de la naturaleza, sino el resultado de decisiones pol&iacute;ticas y empresariales. El informe de Oxfam Interm&oacute;n nos recuerda que la pregunta no es si podemos permitirnos reducirla, sino si podemos permitirnos no hacerlo. Porque una sociedad que normaliza que unos pocos ganen en un d&iacute;a lo que otros en toda una vida es una sociedad que, tarde o temprano, acaba pasando factura.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Rodríguez Morilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/trabajar-cien-anos-cobrar-ceo-gana_132_12860951.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Dec 2025 04:30:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Trabajar cien años para cobrar lo que un CEO gana en uno]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Desigualdad económica,Economía,Empresas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué hemos hecho mal para que nuestros jóvenes crean que “con Franco se vivía mejor”?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/hemos-hecho-mal-jovenes-crean-franco-vivia-mejor_132_12789813.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/41b9daf2-2172-4c04-9d29-a1db22e20207_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué hemos hecho mal para que nuestros jóvenes crean que “con Franco se vivía mejor”?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No hemos explicado con suficiente claridad que la libertad de expresión, la educación pública, la sanidad universal o el simple hecho de poder elegir a nuestros gobernantes no son regalos caídos del cielo, sino conquistas que pueden perderse</p><p class="subtitle">Opinión - Cuanto peor, mejor: el incentivo perverso</p></div><p class="article-text">
        Asistimos, desde hace ya tiempo, a un fen&oacute;meno alarmante: cada vez m&aacute;s j&oacute;venes simpatizan con discursos de ultraderecha que idealizan el pasado autoritario de Espa&ntilde;a, llegando incluso a repetir el eslogan de que &ldquo;con Franco se viv&iacute;a mejor&rdquo;. Y lo hacen desde un marco de pensamiento cada vez m&aacute;s conspiranoico, mostrando simpat&iacute;as por ideas reaccionarias que parec&iacute;an desterradas tras d&eacute;cadas de democracia. Adem&aacute;s, los datos publicados por diferentes estudios se&ntilde;alan que muchos de estos votantes m&aacute;s j&oacute;venes desconf&iacute;an abiertamente de la ciencia y de los expertos, y adoptan con facilidad relatos paralelos, narrativas alternativas cuidadosamente dise&ntilde;adas para seducirles.
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o, <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/vivieron-espanoles-muerte-franco-emborrachamiento-esperanza-miedo-sostenido_1_12773110.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">al cumplirse 50 a&ntilde;os de la muerte del dictador</a>, se han publicado informes donde&nbsp;se se&ntilde;ala que muchos j&oacute;venes desconocen aspectos fundamentales del r&eacute;gimen. &iquest;Qu&eacute; ha pasado? &iquest;Qu&eacute; hemos hecho mal los adultos para que&nbsp;adolescentes&nbsp;y&nbsp;veintea&ntilde;eros&nbsp;se&nbsp;traguen bulos que circulan por las&nbsp;redes&nbsp;sociales,&nbsp;sin&nbsp;ser&nbsp;plenamente&nbsp;conscientes&nbsp;de&nbsp;que&nbsp;una&nbsp;dictadura nunca puede ser un buen sistema para gobernar?
    </p><p class="article-text">
        Lo primero que conviene asumir es que la democracia, al contrario que la propaganda autoritaria, no se defiende sola, requiere pedagog&iacute;a permanente. Las nuevas generaciones han crecido sin ser conscientes de un r&eacute;gimen que anulaba la libertad, persegu&iacute;a a quien pensaba distinto, convert&iacute;a el miedo en un modo de gobierno cotidiano, donde la desigualdad econ&oacute;mica era persistente, y los avances sociales no eran para todos. Argumentar que &ldquo;con Franco se viv&iacute;a mejor&rdquo; es una falsedad hist&oacute;rica que ignora el coste en derechos humanos, en vidas y en dignidad.
    </p><p class="article-text">
        Pero necesitamos ense&ntilde;ar a los j&oacute;venes no solo a decir &ldquo;esto es falso&rdquo;, sino a cuestionar de d&oacute;nde viene, c&oacute;mo se estructura, qu&eacute; intereses lo alimentan, qu&eacute; alternativas existen.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La escuela pública adoctrina, sí, pero siempre será un adoctrinamiento en consonancia a los valores constitucionales construidos entre todos, a base de democracia</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La escuela cumple aqu&iacute; un papel fundamental que ninguna red social, ning&uacute;n algoritmo y ninguna familia puede suplir: crear ciudadanos con criterio propio basados en la argumentaci&oacute;n contrastada y no en los bulos o dogmas de fe.
    </p><p class="article-text">
        En un contexto donde la extrema derecha ha entendido mejor que nadie c&oacute;mo captar la atenci&oacute;n juvenil en las redes, donde se viralizan v&iacute;deos perfectamente preparados para aparentar argumentos s&oacute;lidos, donde abundan los mensajes calculados para emocionar y polarizar, la escuela debe ofrecer contrapesos reales.
    </p><p class="article-text">
        Escuela p&uacute;blica, universal, laica. La escuela p&uacute;blica adoctrina, s&iacute;, pero siempre ser&aacute; un adoctrinamiento en consonancia a los valores constitucionales construidos entre todos, a base de democracia. Con todas sus limitaciones, la posibilidad de cr&iacute;tica, de protesta, de mejora es lo que la hace valiosa.
    </p><p class="article-text">
        Y no basta con ense&ntilde;ar contenidos,&nbsp;hay que&nbsp;ense&ntilde;ar&nbsp;a&nbsp;pensar&nbsp;con&nbsp;profundidad,&nbsp;a&nbsp;desmontar falacias, a verificar fuentes, a comprender el significado social de los derechos conquistados, aprender a debatir sin destruir al contrario.&nbsp;Como dice Juan Carlos Ruiz en su libro&nbsp;<em>El&nbsp;arte&nbsp;de pensar</em>,<em> </em>ense&ntilde;emos a tener&nbsp;higiene mental, activando el interruptor del pensamiento cr&iacute;tico cuando sea necesario.
    </p><p class="article-text">
        Si la escuela no ocupa ese lugar, lo ocupar&aacute;n TikTok, Instagram o YouTube. Y ya sabemos qui&eacute;n domina en estos terrenos: los que tienden a&nbsp;simplificar, polarizar, los que tratan de convertir la mentira en puro entretenimiento.
    </p><p class="article-text">
        Tristemente vivimos una realidad&nbsp;en&nbsp;la&nbsp;que&nbsp;una&nbsp;mentira&nbsp;bien&nbsp;vestida,&nbsp;con&nbsp;argumentos&nbsp;precisos se&nbsp;impone&nbsp;con&nbsp;facilidad&nbsp;a&nbsp;una&nbsp;verdad compleja. Pero una mentira dicha con mucha precisi&oacute;n no se convierte en verdad, sigue siendo una&nbsp;mentira, aunque muy precisa.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hemos permitido que el espacio digital, donde los jóvenes pasan gran parte de su tiempo, quede prácticamente sin mediación adulta. Allí circulan vídeos que blanquean la figura de Franco o aseguran que en la dictadura había más orden, más seguridad y menos corrupción</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El caso argentino es paradigm&aacute;tico. M&aacute;s all&aacute; del juicio&nbsp;pol&iacute;tico&nbsp;que&nbsp;cada&nbsp;uno&nbsp;tenga&nbsp;sobre&nbsp;Milei, gran parte de su victoria se sustent&oacute; en&nbsp;j&oacute;venes recomendando a&nbsp;sus&nbsp;abuelos&nbsp;que&nbsp;le&nbsp;votaran, nietos convenciendo a generaciones anteriores, casi como ejerciendo un rol pedag&oacute;gico invertido. &iquest;C&oacute;mo se explica esto? En gran parte, porque esos j&oacute;venes llegaban a las sobremesas &ldquo;armados hasta las cejas&rdquo; con v&iacute;deos, argumentos simplificados pero contundentes, dise&ntilde;ados para cualquier conversaci&oacute;n posible. Mientras tanto, los abuelos y padres ten&iacute;an argumentos m&aacute;s difusos, m&aacute;s complejos o simplemente desactualizados. Las redes no les hab&iacute;an entrenado para el debate expr&eacute;s. Y as&iacute;, como sucede tambi&eacute;n aqu&iacute; en Espa&ntilde;a,&nbsp;muchos j&oacute;venes empezaron a convertirse en &ldquo;referentes&rdquo; dentro de sus propias familias, no necesariamente porque sepan m&aacute;s, sino porque han sido expuestos a cientos de contenidos dise&ntilde;ados para parecer &ldquo;razonables&rdquo;, &ldquo;rebeldes&rdquo; o &ldquo;verdaderos&rdquo;, aunque est&eacute;n construidos sobre bulos o falacias.
    </p><p class="article-text">
        Hemos permitido que el espacio digital, donde los j&oacute;venes pasan gran parte de su tiempo, quede pr&aacute;cticamente sin mediaci&oacute;n adulta. All&iacute; circulan v&iacute;deos que blanquean la figura de Franco, comparan datos econ&oacute;micos sin contexto, o aseguran que en la dictadura hab&iacute;a m&aacute;s orden, m&aacute;s seguridad y menos corrupci&oacute;n. El algoritmo favorece el contenido que extremiza y con carga emocional y la ultraderecha ha sabido adaptarse a ese lenguaje mucho mejor que otras corrientes pol&iacute;ticas. Para muchos adultos, TikTok sigue siendo un misterio.
    </p><p class="article-text">
        Y los bulos que circulan por internet no son productos de la improvisaci&oacute;n, son piezas sentenciadoras y con un lenguaje emocionalmente seductor. Est&aacute;n creadas para que un joven pueda, en una discusi&oacute;n familiar, desplegar una bater&iacute;a de argumentos aparentemente s&oacute;lidos sobre casi cualquier tema: cambio clim&aacute;tico, feminismo, impuestos, inmigraci&oacute;n, educaci&oacute;n o salud mental.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s el reto no sea&nbsp;censurar a los j&oacute;venes, sino acompa&ntilde;arlos, ayudarles a distinguir entre soluciones reales y simplificaciones imaginativas. No basta con decirles &ldquo;una dictadura es mala&rdquo;,&nbsp;hay que explicarles por qu&eacute;, ense&ntilde;arles c&oacute;mo funciona el poder, mostrarles c&oacute;mo se construye una sociedad plural. Recuperar la memoria hist&oacute;rica no es abrir heridas, sino evitar que se repitan.
    </p><p class="article-text">
        No hemos explicado con suficiente claridad que la libertad de expresi&oacute;n, la educaci&oacute;n&nbsp;p&uacute;blica, la sanidad universal o el simple hecho de poder elegir a nuestros gobernantes no son regalos ca&iacute;dos del cielo, sino conquistas que pueden perderse.
    </p><p class="article-text">
        Y si queremos que las pr&oacute;ximas generaciones la defiendan, debemos empezar por demostrar que vale la pena.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Rodríguez Morilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/hemos-hecho-mal-jovenes-crean-franco-vivia-mejor_132_12789813.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Nov 2025 20:45:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué hemos hecho mal para que nuestros jóvenes crean que “con Franco se vivía mejor”?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Francisco Franco,Franquismo,Bulos,Fake News,Educación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuanto peor, mejor: el incentivo perverso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/peor-mejor-incentivo-perverso_132_12714828.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/930df540-5094-4dc2-b664-b99a934e455d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuanto peor, mejor: el incentivo perverso"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Necesitamos repensar nuestro modelo de sociedad, redefinir nuestros indicadores de lo que consideramos éxito, alinear nuestros incentivos con el bien común. En definitiva, diseñar sistemas en los que hacer el bien sea lo más rentable</p><p class="subtitle">Sin ellas no habría ciudad</p></div><p class="article-text">
        Nuestros sistemas&nbsp;de incentivos (econ&oacute;micos, pol&iacute;ticos y sociales) parecen, a menudo,&nbsp;dise&ntilde;ados para&nbsp;premiar lo que genera da&ntilde;o. No es cuesti&oacute;n de mala fe individual, sino de un sistema que recompensa, con dinero, fama o poder,&nbsp;las malas pr&aacute;cticas. Se paga, se aplaude o se da visibilidad a aquello que, en teor&iacute;a, todos deber&iacute;amos rechazar.
    </p><p class="article-text">
        Pensemos en la salud. Las farmac&eacute;uticas obtienen grandes beneficios gracias a suministrar tratamientos cr&oacute;nicos para dolencias como la diabetes, la hipertensi&oacute;n o el colesterol. A&nbsp;esto se ha unido, desde hace unos a&ntilde;os,&nbsp;la pastilla para el d&eacute;ficit de vitamina D. Raro es que vayas a hacerte unos an&aacute;lisis de sangre y no te salga carencia de dicha vitamina. Pero lo parad&oacute;jico es que en una regi&oacute;n como Andaluc&iacute;a, con sol a raudales, los sanitarios no te prescriban radiaciones solares, sino cajas de pastillas. El sistema de recompensas est&aacute; montado de tal modo que mantener una dolencia cr&oacute;nica puede ser m&aacute;s rentable que curarla. La investigaci&oacute;n se dirige hacia lo que garantiza ventas a largo plazo, no a lo que previene o cura definitivamente.
    </p><p class="article-text">
        En la medicina privada, la l&oacute;gica es similar: un hospital cobra por cada prueba, por cada visita, por cada intervenci&oacute;n. Cuantos m&aacute;s pacientes, m&aacute;s ingresos. &iquest;D&oacute;nde est&aacute; el incentivo a la prevenci&oacute;n, a la educaci&oacute;n sanitaria, a la vida saludable? La mayor&iacute;a de m&eacute;dicos, por supuesto, act&uacute;an con &eacute;tica. El problema no es moral, sino estructural: el sistema premia la enfermedad m&aacute;s que estar sanos.
    </p><p class="article-text">
        Y este modelo se ha extendido a casi todos los &aacute;mbitos de la vida.
    </p><p class="article-text">
        En el&nbsp;periodismo digital un titular enga&ntilde;oso, una declaraci&oacute;n incendiaria o un bulo pueden generar millones de visitas, e ingresos publicitarios. En este modelo, la precisi&oacute;n, la serenidad o la verdad no se premia, la viralidad y el sensacionalismo s&iacute;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Ni siquiera la ciencia o la academia escapan a esta lógica. Los investigadores son evaluados por métricas, en muchos casos absurdas, que priorizan la cantidad de artículos publicados, y no su impacto o contribución</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En la pol&iacute;tica, los discursos moderados, que requieren matices, se pierden en el ruido medi&aacute;tico. En cambio, los mensajes simplistas y emocionales, los que prometen soluciones f&aacute;ciles, triunfan en las urnas. La radicalidad da visibilidad; la calma, anonimato. En el juego de la confrontaci&oacute;n pol&iacute;tica m&aacute;s carro&ntilde;era ya sabemos que &ldquo;cuanto peor, mejor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De igual modo, en el mundo de los influencers, los mensajes mis&oacute;ginos, teor&iacute;as conspirativas o discursos de odio son los que&nbsp;logran fama y dinero, mientras los contenidos educativos, de an&aacute;lisis o m&aacute;s serenos apenas tienen repercusi&oacute;n. El algoritmo de plataformas como TikTok, Instagram o X premia los contenidos que m&aacute;s emociones intensas generan: rabia, miedo o indignaci&oacute;n, y cuantos m&aacute;s adictos a las pantallas, m&aacute;s ingresos publicitarios obtienen.
    </p><p class="article-text">
        La misma l&oacute;gica opera en el mundo empresarial, las firmas tecnol&oacute;gicas que despiden a miles de empleados, como Meta, Amazon o Google, vieron sus acciones dispararse tras anunciar recortes. El mensaje impl&iacute;cito es claro: destruir empleo es un signo de &eacute;xito financiero.
    </p><p class="article-text">
        Y qu&eacute; decir de la industria alimentaria, los productos ultraprocesados se formulan para maximizar el <em>bliss point</em>, esa proporci&oacute;n perfecta de az&uacute;car, sal y grasa que lo hace irresistible, activando la liberaci&oacute;n de dopamina. En otras palabras, que lo hace adictivo, es decir, rentable, pero no porque sea nutritivo o saludable, sino porque fideliza. Nuevamente se constata que la rentabilidad se sustenta en la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares, en el malestar ajeno.
    </p><p class="article-text">
        La administraci&oacute;n p&uacute;blica tampoco se queda atr&aacute;s. Es notorio que muchos ayuntamientos utilizan las multas con af&aacute;n recaudatorio, se incentiva aumentar sanciones, no mejorar la circulaci&oacute;n o la seguridad vial. Por otro lado, los pluses que reciben algunos empleados p&uacute;blicos por la realizaci&oacute;n de horas extraordinarias puede ser otro ejemplo de &ldquo;incentivo perverso&rdquo;.&nbsp;En muchos pa&iacute;ses, incluyendo Espa&ntilde;a, una parte del salario que recibe un bombero puede aumentar considerablemente por hacer horas extras durante las&nbsp;emergencias. Dicho de otro modo: si hay incendios, hay m&aacute;s ingresos,&nbsp;si la temporada es tranquila, se cobra menos. Nadie desea incendios, y el trabajo de los bomberos es admirable, heroico, pero el sistema recompensa la emergencia, no la prevenci&oacute;n. Las tareas m&aacute;s importantes (limpieza de montes, vigilancia, formaci&oacute;n, mantenimiento de cortafuegos...) son las menos reconocidas. La prevenci&oacute;n,&nbsp;el esfuerzo silencioso por evitar un fuego no da titulares ni visibilidad, ni se remunera mejor.
    </p><p class="article-text">
        Ni siquiera la ciencia o la academia escapan a esta l&oacute;gica. Los investigadores son evaluados por m&eacute;tricas, en muchos casos absurdas, que priorizan&nbsp;la cantidad de art&iacute;culos publicados, y no su impacto o contribuci&oacute;n al bien com&uacute;n o a&nbsp;resolver problemas de nuestra sociedad. El compromiso social, que deber&iacute;a ser inherente en una universidad, no da r&eacute;dito ni reputaci&oacute;n.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La propuesta de la economía del bien común va en la dirección de premiar aquellas organizaciones que tienen un impacto social positivo, medido éste por su contribución al bien común y no sólo por su éxito financiero</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; hacer para evitar este c&iacute;rculo vicioso? &iquest;C&oacute;mo habr&iacute;a que proceder para que&nbsp;el &eacute;xito econ&oacute;mico, pol&iacute;tico o medi&aacute;tico dependiera de mejorar la vida de la gente y no de aprovechar sus debilidades, de resolver problemas y no de cronificarlos?
    </p><p class="article-text">
        Algunos pa&iacute;ses est&aacute;n experimentando con modelos que premien la prevenci&oacute;n, la transparencia o el impacto positivo, en los que, por ejemplo, los sistemas de salud p&uacute;blica bonifiquen a centros que logren reducir las rehospitalizaciones o mejorar la calidad de vida del paciente. En Finlandia y Canad&aacute; se experimenta con contratos de &ldquo;impacto social&rdquo;: los inversores financian proyectos preventivos, por ejemplo, reducir la obesidad infantil, la pobreza o la exclusi&oacute;n, y s&oacute;lo cobran si los resultados se consiguen.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta de la econom&iacute;a del bien com&uacute;n va en la direcci&oacute;n de premiar aquellas organizaciones que tienen un impacto social positivo, medido &eacute;ste por&nbsp;su contribuci&oacute;n al bien com&uacute;n y no s&oacute;lo por su &eacute;xito financiero. Ventajas fiscales, cr&eacute;ditos m&aacute;s baratos, privilegios en la compra p&uacute;blica, cooperaci&oacute;n con universidades p&uacute;blicas en investigaci&oacute;n y ayudas directas son ejemplos de lo que podr&iacute;amos denominar&nbsp;&ldquo;incentivos virtuosos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Necesitamos, por tanto,&nbsp;repensar nuestro&nbsp;modelo de sociedad, redefinir nuestros indicadores de lo que consideramos &eacute;xito, alinear nuestros incentivos con el bien com&uacute;n. En definitiva,&nbsp;dise&ntilde;ar sistemas en los que hacer el bien sea lo m&aacute;s rentable. Que curar sea m&aacute;s rentable que mantener enfermos.&nbsp;Que prevenir incendios d&eacute; m&aacute;s reconocimiento que apagarlos.&nbsp;Que informar con rigor genere m&aacute;s ingresos que manipular.&nbsp;Que la serenidad y la cooperaci&oacute;n sean m&aacute;s virales que el conflicto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Que cuanto mejor&hellip; mejor.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Rodríguez Morilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/peor-mejor-incentivo-perverso_132_12714828.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Oct 2025 17:45:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuanto peor, mejor: el incentivo perverso]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sociedad,Sistema financiero,Sistema sanitario]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sin ellas no habría ciudad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/no-habria-ciudad_132_12676532.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1d0a7f76-12b7-4d5c-a9ba-6db80db6a69b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sin ellas no habría ciudad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Recuperar la lucha vecinal significa reconocer que la política no empieza en los parlamentos, sino en las plazas, en los portales, en los grupos de WhatsApp, donde se organiza una recogida solidaria o se denuncia un desahucio.</p></div><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas, los barrios de nuestras ciudades se levantaron no s&oacute;lo con cemento y ladrillos, sino con el trabajo invisible y tenaz de muchas mujeres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fueron ellas quienes, entre tareas dom&eacute;sticas, escolares y cuidados familiares, levantaron asociaciones de vecinos, pelearon por ambulatorios, guarder&iacute;as, parques, transportes, centros culturales&hellip; No buscaban protagonismo, sino condiciones de vida digna.
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os 70 y 80, muchas mujeres de los emergentes barrios sevillanos, Parque Alcosa, San Pablo, El Cerro, Pino Montano, La Oliva, San Diego, entre otros,&nbsp;se organizaron para transformar terrenos polvorientos en lugares habitables.
    </p><p class="article-text">
        Lo cuenta el documental <em>Ellas en la ciudad</em>, dirigido por la arquitecta&nbsp;Reyes Gallegos, cuya reproducci&oacute;n el pasado 3 de octubre, en la Escuela T&eacute;cnica Superior de Arquitectura,&nbsp;muchos de los que participamos en la<em> I Jornadas Sevilla en Transici&oacute;n: La ecometr&oacute;polis</em> <em>que queremos, </em>pudimos, no solo disfrutarlo, sino emocionarnos con testimonios como los de Juani, Maribel o Nati, verdaderas arquitectas de la vida cotidiana. Sus relatos hablan de g&eacute;nero, cuidados, urbanismo, educaci&oacute;n y luchas pol&iacute;ticas y&nbsp;se vuelven&nbsp;imprescindibles para conocer la transformaci&oacute;n de nuestras ciudades en los &uacute;ltimos 50 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, cuando la vida urbana parece cada vez m&aacute;s individualista y las luchas vecinales se apagan, conviene recordar que gran parte de lo que damos por hecho: una escuela p&uacute;blica cercana, un centro de salud, una biblioteca o un espacio verde,&nbsp;fue conquistado gracias a esas redes femeninas de reivindicaci&oacute;n y solidaridad. Las mujeres no solo fueron las cuidadoras de sus hogares; fueron, sobre todo, las cuidadoras del espacio com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El trabajo reproductivo, esa suma de tareas dom&eacute;sticas, de acompa&ntilde;amiento, de organizaci&oacute;n del tiempo ajeno y de sost&eacute;n emocional, ha sido hist&oacute;ricamente despreciado por el sistema productivo. No genera beneficios econ&oacute;micos inmediatos ni figura en las estad&iacute;sticas del PIB. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, sin ese trabajo invisible, realizado, en gran parte por las mujeres, ninguna sociedad podr&iacute;a sostenerse, la capitalista tampoco. Y cuando esas labores se trasladan del &aacute;mbito privado al p&uacute;blico, se convierten en una forma de acci&oacute;n pol&iacute;tica: exigir una escuela no es solo pedir un servicio, sino reclamar un derecho; organizarse para que se construya un parque infantil es crear comunidad.
    </p><p class="article-text">
        En esos movimientos vecinales se gestaron no solo mejoras materiales, sino tambi&eacute;n formas de conciencia colectiva. Las vecinas aprend&iacute;an a negociar, a redactar comunicados, a hablar en p&uacute;blico, a lidiar con conflictos. Se formaban pol&iacute;ticamente, aunque no lo llamaran as&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Aprendieron que el bienestar no era una cuesti&oacute;n individual, sino una construcci&oacute;n com&uacute;n. Estas redes feminizaron la pol&iacute;tica local, introduciendo un modo distinto de hacer: m&aacute;s colaborativo, m&aacute;s horizontal, m&aacute;s atento a las necesidades reales de la vida cotidiana. Sin saberlo, fueron pioneras en lo que ahora desde la academia se estudia como <em>urbanismo feminista o del cuidado</em>, construido este, desde el di&aacute;logo, desde la empat&iacute;a, desde relaciones sin jerarqu&iacute;as, donde se respetan todos los conocimientos, donde se&nbsp;entretejen los espacios, los tiempos, las necesidades, las oportunidades, los sistemas naturales y&nbsp;las personas.
    </p><p class="article-text">
        La percepci&oacute;n que tenemos en la actualidad es que estamos perdiendo esa identidad de barrio, ese sentido de pertenencia, esa conciencia de construir comunidad, ya sea para enredarnos en reivindicaciones colectivas o para montar la fiesta del barrio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las razones son m&uacute;ltiples: la precarizaci&oacute;n laboral ha reducido el tiempo disponible para implicarse en lo colectivo; la fragmentaci&oacute;n urbana, la turistificaci&oacute;n y la&nbsp;gentrificaci&oacute;n convierten a los barrios en&nbsp;espacios de tr&aacute;nsito,&nbsp;devaluando el sentido de pertenencia a los mismos; a esto se suma un cambio cultural profundo abducido por&nbsp;el discurso neoliberal, que nos repite d&iacute;a a d&iacute;a, la consigna de que cada cual es responsable de su propio bienestar. 
    </p><p class="article-text">
        Como si los cuidados fueran una cuesti&oacute;n privada y no un deber compartido. De esta forma, el trabajo reproductivo vuelve a invisibilizarse, ahora se externaliza o se privatiza. Se paga (y mal) a otras mujeres, muchas de ellas migrantes, para sostener lo que antes se sosten&iacute;a entre todas.
    </p><p class="article-text">
        Recuperar la lucha vecinal significa reconocer que la pol&iacute;tica no empieza en los parlamentos, sino en las plazas, en los portales, en los grupos de WhatsApp, donde se organiza una recogida solidaria o se denuncia un desahucio. En un momento en que las grandes decisiones parecen lejanas y abstractas, la acci&oacute;n vecinal ofrece una escala humana, tangible, desde la que recuperar la pol&iacute;tica de lo cotidiano.
    </p><p class="article-text">
        Aunque las grandes victorias de anta&ntilde;o parecen lejanas, la huella de aquellas luchas sigue viva en la Sevilla de hoy, a pesar de todos los obst&aacute;culos: en el Casco Antiguo, el colectivo <em>Tejiendo Barrio </em>reclama no solo lo que ser&iacute;a un parque, sino un espacio de convivencia, sombra y descanso en un centro hist&oacute;rico saturado por el turismo; en Bellavista o Cerro del &Aacute;guila, las asociaciones de madres y vecinas llevan a&ntilde;os reclamando la construcci&oacute;n de nuevos centros de salud prometidos; en Torreblanca, mujeres del proyecto <em>La Unidad </em>mantienen viva la organizaci&oacute;n vecinal en uno de los barrios m&aacute;s olvidados.<em> La Asociaci&oacute;n Casa del Pumarejo</em> tambi&eacute;n es un ejemplo relativamente reciente de lucha vecinal por mantener un espacio p&uacute;blico, donde se hab&iacute;a previsto en el a&ntilde;o 2000 un hotel de lujo.
    </p><p class="article-text">
        Cuidar, en definitiva, no es solo un gesto &iacute;ntimo: es una forma de resistencia. Y reconocer el valor pol&iacute;tico del trabajo reproductivo es el primer paso para reconstruir una ciudadan&iacute;a activa, emp&aacute;tica y comunitaria. En tiempos de fragmentaci&oacute;n, cuidar juntas puede ser el acto m&aacute;s revolucionario.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Rodríguez Morilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/no-habria-ciudad_132_12676532.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Oct 2025 08:18:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sin ellas no habría ciudad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sevilla]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Menos trabajo, más vida: la idea “revolucionaria” que asusta a la patronal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/trabajo-vida-idea-revolucionaria-asusta-patronal_132_12637324.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0a97286a-2728-4180-8291-b7a0cde19eae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Menos trabajo, más vida: la idea “revolucionaria” que asusta a la patronal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay países que han puesto en marcha jornadas cortas o semanas de cuatro días y los resultados muestran que en general la productividad no disminuye y los beneficios para las personas (salud, bienestar, conciliación) tienden a mejorar</p><p class="subtitle">La historia de cómo España redujo la jornada laboral a 40 horas semanales: “La patronal puso el grito en el cielo”
</p></div><p class="article-text">
        Recientemente, el 10 de septiembre, la propuesta de ley&nbsp;para reducir la jornada laboral a 37,5 horas semanales en Espa&ntilde;a, <a href="https://www.eldiario.es/economia/pp-junts-vox-tumban-ley-reducir-jornada-laboral-37-horas-media_1_12593008.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha sido rechazada por el Congreso por la negativa manifestada por el PP, Vox y Junts</a>.
    </p><p class="article-text">
        Los argumentos esgrimidos repiten, en mayor o menor medida, las mismas consignas que se se&ntilde;alaban a finales del s.XIX, cuando el movimiento obrero protagoniz&oacute; el 1 de mayo de 1886 la revuelta de Haymarket en Chicago, reivindicando la jornada de 40 horas semanales (de ah&iacute; que el 1 de mayo se celebre el d&iacute;a del trabajo): atentado contra la productividad y la competitividad, intromisi&oacute;n excesiva del Estado en la econom&iacute;a, encarecimiento de bienes y servicios, falta de flexibilidad&hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La implementaci&oacute;n de estas reivindicaciones, tras la Segunda Guerra Mundial fue produci&eacute;ndose de forma desigual: en algunos pa&iacute;ses se adopt&oacute; en los a&ntilde;os 40-50, en otros en los 70-80, y en varios sigue siendo&nbsp;a&uacute;n un tema de debate.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, <a href="https://www.eldiario.es/economia/historia-espana-redujo-jornada-laboral-40-horas-semanales-patronal-puso-grito-cielo_1_10654791.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la jornada de 40 horas se instaur&oacute; en los 80</a> y la patronal de entonces expon&iacute;a las mismas ideas catastrofistas de hundimiento econ&oacute;mico que se argumentan ahora.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo cierto es que la reducci&oacute;n&nbsp;del tiempo dedicado al trabajo productivo, al igual que sucediera con el incremento del&nbsp;salario m&iacute;nimo, no ha supuesto ning&uacute;n cataclismo sino todo lo contrario. En el art&iacute;culo <em>&iquest;Trabajar menos para trabajar mejor?</em>, publicado en la revista <em>Alternativas Econ&oacute;micas </em>n&ordm; 105,&nbsp;la autora Henar Alvarez, ya citaba en 2022&nbsp;datos de la OCDE para sostener que trabajar m&aacute;s horas no siempre se traduce en mayor productividad: hay estados que trabajan menos horas y son m&aacute;s productivos. 
    </p><p class="article-text">
        El art&iacute;culo menciona varios pa&iacute;ses que han puesto a prueba jornadas m&aacute;s cortas o semanas de cuatro d&iacute;as, como Islandia, y los resultados muestran que en general la productividad no disminuye, y sin embargo, los beneficios para las personas (salud, bienestar, conciliaci&oacute;n) tienden a mejorar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La empresa andaluza situada en Ja&eacute;n, Software DELSOL, tambi&eacute;n corrobora esta tesis. <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/jaen/trabajar-solo-dias-posible_1_1088181.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fue pionera en&nbsp;implantar la semana laboral de cuatro d&iacute;as</a> en enero de 2020, un modelo que, seg&uacute;n sus responsables, <a href="https://www.eldiario.es/andalucia/jaen/pioneros-implantar-semana-laboral-cuatro-dias-trata-salario-emocional_1_6502029.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha tra&iacute;do beneficios como una mayor productividad</a>, una reducci&oacute;n del absentismo y una mejora en la conciliaci&oacute;n de la vida personal y laboral de sus empleados, sin afectar su salario.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Seguimos anclados en esquemas laborales del siglo pasado y en la trampa de trabajar muchas horas, viviendo poco y no necesariamente rindiendo más</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Aun as&iacute;, en pleno siglo XXI, con avances tecnol&oacute;gicos sin precedentes y una mayor conciencia sobre la salud mental y la sostenibilidad de nuestras vidas, seguimos anclados en esquemas laborales del siglo pasado y en la trampa de trabajar muchas horas, viviendo poco y&nbsp;lo que es m&aacute;s parad&oacute;jico, no necesariamente rindiendo m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Y es que las largas jornadas favorecen la fatiga, el estr&eacute;s y la falta de concentraci&oacute;n, manteniendo en muchos sectores una cultura del &ldquo;presentismo&rdquo; que confunde la cantidad de trabajo con el buen trabajo. 
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a destaca adem&aacute;s por ser uno de los pa&iacute;ses europeos con mayores dificultades para conciliar la vida laboral y familiar. Las jornadas partidas, las pausas largas para comer y la falta de flexibilidad dificultan no s&oacute;lo el cuidado de hijos o personas mayores, sino tambi&eacute;n la posibilidad de descansar, formarse, o simplemente tener tiempo libre. En Espa&ntilde;a se trabaja m&aacute;s, pero no mejor.
    </p><p class="article-text">
        Una consecuencia evidente se refleja en las bajas tasas de natalidad. Los j&oacute;venes retrasan cada vez m&aacute;s la decisi&oacute;n de tener hijos, no porque no quieran, sino porque simplemente se hace insostenible. Pero la conciliaci&oacute;n no es un lujo. Es una condici&oacute;n b&aacute;sica para el bienestar, la igualdad y la democracia. Si la gente no tiene tiempo para cuidar, para participar en actividades comunitarias o para descansar, se debilita la salud, el tejido social y aumentan las desigualdades.
    </p><p class="article-text">
        En un mundo donde la inteligencia artificial, la automatizaci&oacute;n y el trabajo digital han revolucionado la producci&oacute;n, cabr&iacute;a esperar que el beneficio de esa eficiencia se tradujera en m&aacute;s tiempo libre. Pero no ha sido as&iacute;. Sabemos que la tecnolog&iacute;a no es neutra y a lo largo de la historia los avances tecnol&oacute;gicos han sido apropiados por las &eacute;lites econ&oacute;micas, que los han utilizado para incrementar sus&nbsp;beneficios, sin que eso se traduzca de manera autom&aacute;tica en mejoras para la mayor&iacute;a trabajadora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y eso que, como ha documentado ampliamente la economista Mariana Mazzucato en su libro <em>El Estado Emprendedor</em>, detr&aacute;s de las grandes innovaciones tecnol&oacute;gicas que luego explotan las empresas privadas, suele haber una fuerte inversi&oacute;n p&uacute;blica en investigaci&oacute;n, educaci&oacute;n e infraestructura y lo peor es que estos&nbsp;beneficios generados no retornan proporcionalmente a la sociedad que los financi&oacute;, sino que sirven para hacer multimillonarios a unos pocos. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En innovaciones disruptivas como Internet, el GPS, microprocesadores o nanotecnología el Estado ha sido un actor decisivo. Reducir la jornada laboral sería una forma justa de devolver a la sociedad parte de ese progreso</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En innovaciones disruptivas&nbsp;como internet, el GPS, los microprocesadores, la nanotecnolog&iacute;a, las pantallas t&aacute;ctiles y un largo etc&eacute;tera, el Estado ha sido un actor decisivo. Reducir la jornada laboral, por tanto,&nbsp;ser&iacute;a una forma justa de devolver a la sociedad parte de ese progreso.
    </p><p class="article-text">
        Claro que siempre habr&aacute; resistencia, sobre todo a perder privilegios. Algunos sectores empresariales alegan que no podr&aacute;n asumir el coste de pagar lo mismo por menos horas. Pero esos mismos sectores suelen olvidar que la precariedad, el agotamiento y la falta de conciliaci&oacute;n tambi&eacute;n tienen un coste: rotaci&oacute;n de personal, absentismo, desmotivaci&oacute;n, y un sistema de cuidados colapsado que termina dependiendo de redes informales o del trabajo no remunerado de las mujeres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es hora de actualizar el contrato social: que el progreso tecnol&oacute;gico y econ&oacute;mico se traduzca en tiempo libre, en salud mental y en calidad de vida.
    </p><p class="article-text">
        Porque al final, de eso se trata &iquest;no?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Rodríguez Morilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/trabajo-vida-idea-revolucionaria-asusta-patronal_132_12637324.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Sep 2025 03:30:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Menos trabajo, más vida: la idea “revolucionaria” que asusta a la patronal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Jornada Laboral]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Más allá del 'like', jóvenes comprometidos con un mundo más solidario]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/like-jovenes-comprometidos-mundo-solidario_132_12601043.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/26a1e52d-316c-46d0-956a-c7bf23b7dffa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Más allá del &#039;like&#039;, jóvenes comprometidos con un mundo más solidario"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es común aludir a los jóvenes actuales tildándolos de individualistas, superficiales, consentidos, faltos de compromiso, obsesionados por las redes sociales, pero sus aportes positivos rara vez generan debate público</p><p class="subtitle">Cooperar o competir: ¿cuál es el camino para un futuro más justo?</p></div><p class="article-text">
        Los medios de comunicaci&oacute;n y la cultura popular han jugado un papel clave en la construcci&oacute;n de esta narrativa. Con frecuencia, los j&oacute;venes son retratados desde sus aspectos m&aacute;s conflictivos: actos de rebeld&iacute;a, indiferencia o comportamientos extremos. En contraste, sus aportes positivos como el activismo, la solidaridad o el compromiso con causas sociales, rara vez ocupan portadas o generan debate p&uacute;blico. Esta mirada parcial alimenta la idea de que la juventud est&aacute; &ldquo;perdida&rdquo; o carece de principios.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que este fen&oacute;meno no es exclusivo del presente. A lo largo de la historia, cada nueva generaci&oacute;n ha sido blanco de cr&iacute;ticas similares. En la antigua Grecia ya se acusaba a los j&oacute;venes de ser irrespetuosos y desafiantes. En la Edad Media, se hablaba de su falta de disciplina. As&iacute;, los llamados &ldquo;bulos generacionales&rdquo; terminan simplificando en exceso la conducta de toda una generaci&oacute;n bas&aacute;ndose en estereotipos, no en datos reales o investigaciones objetivas. 
    </p><p class="article-text">
        Pero la realidad desmiente esa visi&oacute;n. Hoy, miles de j&oacute;venes en todo el mundo lideran movimientos por la justicia clim&aacute;tica, la igualdad de g&eacute;nero y los derechos humanos. Sirva de ejemplo Greta Thunberg, que ha inspirado a otros muchos j&oacute;venes en su lucha contra el cambio clim&aacute;tico. Lo vimos tambi&eacute;n en Espa&ntilde;a con la cat&aacute;strofe de la DANA en Valencia y con la Covid.
    </p><p class="article-text">
        De igual forma, cada verano, miles de j&oacute;venes dedican su tiempo libre a actividades de voluntariado: colaboran en campamentos para ni&ntilde;os, apoyan comedores sociales, limpian playas, cuidan ancianos o viajan a otras regiones y pa&iacute;ses&nbsp;para participar en proyectos humanitarios. Este fen&oacute;meno, cada vez m&aacute;s visible en nuestras comunidades, no solo habla de una juventud comprometida, sino tambi&eacute;n del enorme potencial que tiene el voluntariado como herramienta educativa, de cohesi&oacute;n social y de transformaci&oacute;n personal.
    </p><p class="article-text">
        El voluntariado juvenil en verano no solo les permite descubrir realidades distintas a las suyas, sino tambi&eacute;n desarrollar habilidades como el trabajo en equipo, la empat&iacute;a, la comunicaci&oacute;n y la responsabilidad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Un estudio reveló que las personas que se enfocan en contribuir a mejorar la vida de los demás tienden a tener menores niveles de estrés y mejor salud física</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Ayudar a los dem&aacute;s genera una gran satisfacci&oacute;n personal y un sentimiento de realizaci&oacute;n. Hay estudios recientes que muestran que comportamientos altruistas (donar, ayudar, tener gestos de bondad) se asocian con mayores niveles de felicidad subjetiva.
    </p><p class="article-text">
        Albert Schweitzer, fil&oacute;sofo, m&eacute;dico y m&uacute;sico del siglo pasado, incluso conceb&iacute;a el hecho de servir a los dem&aacute;s como obligaci&oacute;n &eacute;tica. En sus escritos argumentaba que quienes tienen dones o ventajas deben devolver algo a la sociedad, aludiendo que esa responsabilidad de servir es parte del bienestar humano.
    </p><p class="article-text">
        Erich Fromm, fil&oacute;sofo humanista, argumentaba que el amor, el dar y la capacidad de preocuparse por otros es esencial para el sentido de la vida y el bienestar. Para &eacute;l, la felicidad no es un producto de la autoexploraci&oacute;n, sino de nuestra capacidad de entregarnos y conectar con los otros. Cuando las personas desarrollan una relaci&oacute;n profunda con los dem&aacute;s, experimentan bienestar y felicidad, un sentido de pertenencia y prop&oacute;sito.
    </p><p class="article-text">
        De igual forma, un estudio de 2010 de la Universidad de California en Los &Aacute;ngeles, revel&oacute; que las personas que se enfocan en contribuir a mejorar la vida de los dem&aacute;s tienden a tener menores niveles de estr&eacute;s y mejor salud f&iacute;sica. El estudio sugiere que el &ldquo;dar&rdquo;, ya sea tiempo, recursos o amor, desencadena la liberaci&oacute;n de oxitocina, una hormona que no solo genera sentimientos de placer, sino que tambi&eacute;n refuerza las conexiones sociales y reduce la ansiedad.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El voluntariado no debe ser visto como una excusa para suplir carencias estructurales, sino como actividades complementarias a las políticas públicas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hist&oacute;ricamente, muchas de las primeras redes de ayuda social fueron promovidas por instituciones religiosas. La dimensi&oacute;n &eacute;tica y comunitaria de muchas religiones impulsa a sus fieles a ayudar al pr&oacute;jimo como una expresi&oacute;n de su fe. Tambi&eacute;n, las estructuras religiosas suelen tener una presencia territorial amplia, lo que facilita la organizaci&oacute;n de actividades solidarias.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, aunque este origen es valioso y merece ser reconocido, el voluntariado no se limita al &aacute;mbito religioso. Hoy en d&iacute;a existen m&uacute;ltiples organizaciones laicas, asociaciones civiles y plataformas que promueven el voluntariado desde una &eacute;tica humanista universal. Aunque, ciertamente,&nbsp;lo importante no es la motivaci&oacute;n que te lleve a hacer el bien, sino simplemente hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, pienso que no debemos renunciar a la lucha por unos derechos y servicios b&aacute;sicos de protecci&oacute;n social, garantizados por el Estado. El voluntariado no debe ser visto como una excusa para suplir carencias estructurales, sino como actividades complementarias a las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. As&iacute; entendido, ser&iacute;a una forma de ciudadan&iacute;a activa, de participaci&oacute;n comunitaria y de corresponsabilidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y qu&eacute; mejor sitio para empezar a cultivar esa conciencia social que haci&eacute;ndolo desde peque&ntilde;os en los colegios. No se trata solo de formar buenos estudiantes, sino ciudadanos responsables, capaces de ver m&aacute;s all&aacute; de sus propios intereses.
    </p><p class="article-text">
        Muchas escuelas ya incluyen proyectos de aprendizaje-servicio (una metodolog&iacute;a educativa que combina el aprendizaje acad&eacute;mico con el compromiso social). En sociedades cada vez m&aacute;s fragmentadas, brindar a los ni&ntilde;os y adolescentes la oportunidad de conocer otras realidades, la pobreza, la exclusi&oacute;n, la discapacidad, es una forma de construir puentes, de fomentar la cooperaci&oacute;n&nbsp;y sin duda una inversi&oacute;n para un&nbsp;futuro m&aacute;s humano.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Rodríguez Morilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/like-jovenes-comprometidos-mundo-solidario_132_12601043.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Sep 2025 19:31:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Más allá del 'like', jóvenes comprometidos con un mundo más solidario]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Jóvenes,Solidaridad,Voluntariado]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cooperar o competir: ¿cuál es el camino para un futuro más justo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/cooperar-competir-camino-futuro-justo_132_12477815.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9f547b7a-34fa-4f20-abfc-432414d54d4e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cooperar o competir: ¿cuál es el camino para un futuro más justo?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los avances en neurobiología constatan que el desarrollo evolutivo tiene mucho que ver con la cooperación, no por una cuestión buenista, sino porque nos adaptamos mejor a nuestro medio y sobrevivimos mejor, es un acto en definitiva más inteligente</p><p class="subtitle">Cumbre internacional en Sevilla: promesas de hoy, incumplimientos de siempre</p></div><p class="article-text">
        Me form&eacute; en econom&iacute;a pero con el tiempo me tuve que deformar. Hab&iacute;a t&eacute;rminos que sonaban en la carrera como el de la competitividad, que se estudiaban como verdades incuestionables. Nuestras econom&iacute;as ten&iacute;an que ser competitivas, esto es lo que trae bienestar y hace que las sociedades progresen.
    </p><p class="article-text">
        El mito de la competitividad, cuando se refiere a la econom&iacute;a, tiene que ver con la idea de que la &uacute;nica forma de mejorar la situaci&oacute;n econ&oacute;mica de un pa&iacute;s o de sus ciudadanos, es siendo &ldquo;m&aacute;s competitivos&rdquo; en el mercado global. Si un pa&iacute;s puede producir bienes y servicios m&aacute;s baratos, innovar m&aacute;s r&aacute;pido o atraer m&aacute;s inversi&oacute;n extranjera, autom&aacute;ticamente habr&aacute; crecimiento econ&oacute;mico, aumentar&aacute; el empleo y el bienestar de todos.
    </p><p class="article-text">
        Con el devenir de los a&ntilde;os te das cuenta de que eso es s&oacute;lo la teor&iacute;a. En la pr&aacute;ctica ser m&aacute;s competitivos se traduce, la mayor&iacute;a de las veces, en abaratar costes sacrificando los salarios y el empleo. Se adopta, sin m&aacute;s, la creencia de que la competitividad es un fin en s&iacute; mismo, cuando en realidad deber&iacute;a ser un medio para lograr un desarrollo sostenible y equitativo.
    </p><p class="article-text">
        La competitividad est&aacute; tan presente en nuestras vidas que, ciertamente, es dif&iacute;cil encontrar una pol&iacute;tica p&uacute;blica que no se argumente o est&eacute; sustentada en base a la premisa de que seremos m&aacute;s competitivos. Valgan estos ejemplos, entre muchos otros, de muestra: el Plan de Recuperaci&oacute;n, Transformaci&oacute;n y Resiliencia (Next Generation EU) incluye inversiones en digitalizaci&oacute;n, innovaci&oacute;n y sostenibilidad para modernizar la econom&iacute;a espa&ntilde;ola y mejorar su competitividad; el Plan de Digitalizaci&oacute;n de Pymes 2021-2025 incorpora, como parte de sus actuaciones, el apoyo al emprendimiento digital como base para propiciar una econom&iacute;a m&aacute;s innovadora, din&aacute;mica y competitiva; y la Reforma del Sistema de Formaci&oacute;n Profesional (2022) tiene como finalidad servir al fortalecimiento, la competitividad y la sostenibilidad de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Se degradan las condiciones laborales para ofrecer productos más baratos que no vienen acompañadas siempre de mejores calidades, sino de menores salarios</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &iquest;Pero qu&eacute; tiene de malo ser m&aacute;s competitivos? Indudablemente la competencia no ser&iacute;a nociva si se compitiera con reglas equilibradas, si se manifestara como motivaci&oacute;n para ofrecer mejores bienes y servicios, de mejor calidad o m&aacute;s sostenibles.
    </p><p class="article-text">
        Nuestro marco te&oacute;rico dominante entiende que la libre concurrencia de muchos competidores garantiza la satisfacci&oacute;n de nuestras necesidades como sociedad, de una forma equilibrada, retribuyendo seg&uacute;n el esfuerzo, el riesgo, el conocimiento y la responsabilidad aportada en el proceso, y con unos precios justos.
    </p><p class="article-text">
        Pero en la pr&aacute;ctica esto no se suele cumplir. Lo que mayormente observamos, es que esta concurrencia no es tan libre, pues no existe igualdad de oportunidades, empresas fagocitan a otras empresas por conseguir mercados, se degradan las condiciones laborales para ofrecer productos m&aacute;s baratos que no vienen acompa&ntilde;adas siempre de mejores calidades, sino de menores salarios. Ser competitivo en lenguaje neoliberal supone ser m&aacute;s rentable, y al m&aacute;s bajo precio, no al mejor o precio justo.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que esta motivaci&oacute;n termina siendo da&ntilde;ina, pues nos comparamos permanentemente con los dem&aacute;s en el deseo de superarlos y esto genera ansiedad, tensiones, confrontaciones en nuestras relaciones humanas. Impl&iacute;citamente estamos asumiendo una lucha donde habr&aacute; ganadores y perdedores porque si lo llevamos al l&iacute;mite, la competitividad es un juego de suma cero. La competitividad motiva para producir cada vez m&aacute;s, en un af&aacute;n por acumular y acumular, con el objetivo de satisfacer no las necesidades de muchos, sino la avaricia de unos pocos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Pero la competitividad no est&aacute; intr&iacute;nseca en el ser humano? La competencia se da en un contexto de supervivencia y adaptaci&oacute;n biol&oacute;gica, donde no hay consideraciones morales o &eacute;ticas. Cuando extrapolamos las teor&iacute;as darwinistas de la evoluci&oacute;n a la esfera social, surge una discordancia importante, pudi&eacute;ndose justificar la desigualdad, la discriminaci&oacute;n o la falta de apoyo a los m&aacute;s vulnerables. Aunque, gracias a Kropotkin, coet&aacute;neo de Darwin, ge&oacute;grafo, naturalista y pensador pol&iacute;tico, sabemos que la cooperaci&oacute;n y la ayuda rec&iacute;proca son pr&aacute;cticas comunes y esenciales en la naturaleza humana. La cooperaci&oacute;n no es s&oacute;lo una visi&oacute;n &eacute;tica, solidaria y filos&oacute;fica de la vida, es tambi&eacute;n una forma de desarrollo humano. Pero por razones pol&iacute;ticas hemos asumido que la cooperaci&oacute;n no forma parte de la evoluci&oacute;n. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En ambientes competitivos nos termina motivando el miedo: el miedo a perder un empleo, a quedarnos sin recursos, a perder nuestra vivienda, a quedarnos sin pensión, a que nos destruyan como empresa…</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La motivaci&oacute;n por cooperaci&oacute;n es mucho m&aacute;s enriquecedora, genera c&iacute;rculos virtuosos en nuestras relaciones con los dem&aacute;s, menos da&ntilde;inas, porque es un juego donde se trata de que ganen todos, teniendo en cuenta y evaluando las consecuencias de nuestras decisiones. En general nos sentimos mejor en ambientes de ayuda mutua, emp&aacute;ticos, donde se tiene en cuenta la situaci&oacute;n del otro, cuando nos sentimos part&iacute;cipes en proyectos comunes. 
    </p><p class="article-text">
        En ambientes competitivos nos termina motivando el miedo: el miedo a perder un empleo, a quedarnos sin recursos, a perder nuestra vivienda, a quedarnos sin pensi&oacute;n, a que nos destruyan como empresa&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; dicen los &uacute;ltimos estudios? Los avances en neurobiolog&iacute;a constatan que el desarrollo evolutivo tiene mucho que ver con la cooperaci&oacute;n, no por una cuesti&oacute;n buenista, sino porque cooperando nos adaptamos mejor a nuestro medio y sobrevivimos mejor, es un acto en definitiva m&aacute;s inteligente. Y seg&uacute;n la fil&oacute;sofa Adela Cortina, &ldquo;m&aacute;s que nacer para competir estamos m&aacute;s predestinados a cuidar y cooperar. Sin embargo, siendo esto m&aacute;s bien una elecci&oacute;n, nuestra sociedad y nuestras instituciones nos motivan m&aacute;s a la competitividad que a la cooperaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, la competencia es una posibilidad que nos permiten nuestros genes, pero &eacute;stos no nos obligan a nada.
    </p><p class="article-text">
        Ya s&oacute;lo quedar&iacute;a a&ntilde;adir un buen fin que motive nuestra cooperaci&oacute;n. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Rodríguez Morilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/cooperar-competir-camino-futuro-justo_132_12477815.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Jul 2025 19:07:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cooperar o competir: ¿cuál es el camino para un futuro más justo?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Economía,Competencia,Bienestar]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cumbre internacional en Sevilla: Promesas de hoy, incumplimientos de siempre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/cumbre-internacional-sevilla-promesas-hoy-incumplimientos_132_12441530.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/461da76a-7d17-4632-80f9-100fe2407691_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cumbre internacional en Sevilla: Promesas de hoy, incumplimientos de siempre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La sensación general de los presentes en la cumbre de la ONU ha sido de optimismo, pero la hoja de ruta aprobada en Sevilla, que plantea aumentar los impuestos a los superricos o una tasa a la aviación privada, pierde credibilidad sin el compromiso de China y EEUU, ausentes de la cumbre </p></div><p class="article-text">
        Recientemente se ha celebrado en Sevilla la cuarta conferencia de la ONU sobre Financiaci&oacute;n para el Desarrollo. Una cumbre internacional que ha reunido a unos setenta jefes de Estado y de Gobierno, y donde se ha adoptado un compromiso para aliviar la deuda, la emergencia clim&aacute;tica y los recortes en cooperaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Aunque la sensaci&oacute;n general de la mayor&iacute;a de los all&iacute; presentes, una vez clausurada la cumbre, ha sido de optimismo, una se pregunta, si la hoja de ruta aprobada, a la que se le ha llamado &ldquo;Compromiso Sevilla&rdquo; con  medidas concretas como: creaci&oacute;n de una Convenci&oacute;n marco sobre fiscalidad, iniciativa para incrementar los impuestos  a los superricos, o una tasa para la aviaci&oacute;n privada, entre otras, puede tener credibilidad, sin la aprobaci&oacute;n de las dos grandes potencias ausentes, China y EEUU.
    </p><p class="article-text">
        Pero es que aun si hubieran asistido estas superpotencias, una se sigue preguntando, por qu&eacute; esta cumbre iba a ser diferente a todas las cumbres internacionales que se llevan celebrando desde hace muchos a&ntilde;os, y donde las buenas intenciones y la adopci&oacute;n de medidas para abordar los desaf&iacute;os que tenemos como sociedad, quedan en un absoluto papel mojado sin mecanismos claros de seguimiento ni sanciones en caso de incumplimiento. 
    </p><p class="article-text">
        Por poner un ejemplo, &iquest;cu&aacute;nto tiempo se lleva hablando de la erradicaci&oacute;n de la pobreza en las cumbres internacionales y a&uacute;n no hemos cumplido con este desaf&iacute;o? Desde la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social (Copenhague, 1995), pasando por la Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas en el a&ntilde;o 2000, donde se establecieron los Objetivos de Desarrollo del Milenio, y terminando en la Cumbre de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible de 2015, donde se establecieron los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), la pobreza  ha sido un tema recurrente.
    </p><p class="article-text">
        Un informe de la ONU indica que solo el 17% de las metas de los ODS est&aacute;n avanzando, mientras que la mitad muestra un progreso m&iacute;nimo o moderado y m&aacute;s de un tercio est&aacute; estancado o retrocediendo.
    </p><p class="article-text">
        El mismo  Stiglitz (Premio Nobel de Econom&iacute;a), en relaci&oacute;n a la cumbre de Sevilla, ha criticado la falta de avances concretos y la reiteraci&oacute;n de declaraciones vac&iacute;as de contenido, destacando la necesidad de medidas vinculantes y efectivas para combatir la pobreza y la desigualdad. Adem&aacute;s de poner de manifiesto las limitaciones de las instituciones financieras internacionales y la necesidad de una mayor transparencia y rendici&oacute;n de cuentas.
    </p><p class="article-text">
        28 Conferencias de las Partes (COP) sobre cambio clim&aacute;tico se llevan celebrando, desde la primera en 1995 en Berl&iacute;n, hasta la m&aacute;s reciente en Dub&aacute;i en 2023. En la tercera se adopt&oacute; el protocolo de Kioto (1997), un acuerdo legalmente vinculante para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Resultado: las emisiones de efecto invernadero no han dejado de aumentar a nivel global. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Pero qu&eacute; vamos a esperar de estas cumbres centradas en el cambio clim&aacute;tico, si est&aacute;n sustentadas en un sistema econ&oacute;mico  capitalista que le ha declarado la guerra al medio ambiente, a las personas y hasta a la propia econom&iacute;a?
    </p><p class="article-text">
        Tras d&eacute;cadas de encuentros, acuerdos y promesas, muchas de estas cumbres parecen estar lejos de cumplir con sus objetivos, generando una sensaci&oacute;n de frustraci&oacute;n y escepticismo en la poblaci&oacute;n mundial, y es que, como de costumbre, la parte principalmente afectada, la sociedad civil, sigue siendo la gran ausente. Y por tanto, como ha declarado Carlos Botella desde Oxfam Interm&oacute;n, <em>el Compromiso de Sevilla</em> &ldquo;no cumple con las expectativas de la sociedad civil ni con el nivel de ambici&oacute;n para resolver los problemas globales&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La sensaci&oacute;n generalizada en la poblaci&oacute;n es que estas cumbres son m&aacute;s un acto simb&oacute;lico que una verdadera oportunidad para impulsar cambios profundos. Se genera desconfianza y desafecci&oacute;n hacia las instituciones internacionales y los l&iacute;deres pol&iacute;ticos, quienes parecen priorizar la imagen y los intereses de sus pa&iacute;ses o corporaciones, por encima del bienestar colectivo. La falta de transparencia y de rendici&oacute;n de cuentas en estos procesos alimenta la percepci&oacute;n de que las cumbres son solo una fachada para mantener el statu quo.
    </p><p class="article-text">
        Las crisis econ&oacute;micas, los conflictos, las desigualdades sociales, la falta de una voluntad pol&iacute;tica decidida, la complejidad de los problemas, entre otros factores, pueden dificultar la implementaci&oacute;n de las agendas de desarrollo sostenible y afectar el cumplimiento de los objetivos de las cumbres pero, sin duda, la organizaci&oacute;n de estas cumbres debe priorizar desde sus inicios, la participaci&oacute;n popular y de los movimientos sociales, incorporando  las voces de las comunidades afectadas, garantizando, de esta forma, que los acuerdos respondan a las necesidades reales y no solo a los intereses de las &eacute;lites.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de los pesares, con una temperatura ambiental de m&aacute;s de 40 grados, la sociedad civil, se hizo notar en Sevilla a trav&eacute;s de la manifestaci&oacute;n desarrollada el domingo 29 de junio, previa a la cumbre. El Foro Social y Foro Feminista reclamaron justicia econ&oacute;mica mundial para acabar con la deuda que asfixia al Sur Global,  mediante el cambio de la pol&iacute;tica de pr&eacute;stamos y la implantaci&oacute;n de una fiscalidad progresiva.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n esta manifestaci&oacute;n conden&oacute; firmemente el genocidio que se sigue cometiendo en Palestina, otra de las grandes ausentes de esta cumbre.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Rodríguez Morilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/cumbre-internacional-sevilla-promesas-hoy-incumplimientos_132_12441530.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Jul 2025 08:29:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cumbre internacional en Sevilla: Promesas de hoy, incumplimientos de siempre]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La obediencia de lo inmoral]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/obediencia-inmoral_132_12404431.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4c14771a-7227-46b9-b740-10124e9a3b4b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La obediencia de lo inmoral"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿La obediencia ciega a una autoridad, sabiendo que estás cometiendo actos atroces, puede justificar la exoneración de tu responsabilidad individual?</p><p class="subtitle">Gaza, un infierno en la Tierra: la masacre que clama por justicia y humanidad</p></div><p class="article-text">
        En la vida cotidiana, nos exponemos a situaciones en las que tomamos decisiones que reflejan, en cierta manera, nuestros valores y convicciones. Sin embargo, la presencia de una autoridad o la presi&oacute;n social pueden hacer que, en determinados momentos, actuemos en contra de lo que realmente creemos. 
    </p><p class="article-text">
        Este fen&oacute;meno ha sido objeto de estudio en la psicolog&iacute;a y ha revelado sorprendentes aspectos de la naturaleza humana: nuestra tendencia a ceder ante la autoridad, incluso cuando ello implica violar nuestras propias convicciones morales.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los estudios m&aacute;s relevantes sobre este tema, es el experimento que desarroll&oacute; el psic&oacute;logo Stanley Milgram, en la d&eacute;cada de 1960. Milgram buscaba entender c&oacute;mo personas comunes pod&iacute;an cometer actos atroces bajo la influencia de una autoridad. En su experimento, los participantes, que cre&iacute;an estar colaborando en un estudio sobre la memoria y el aprendizaje, deb&iacute;an administrar descargas el&eacute;ctricas a otra persona (que en realidad era un actor) cada vez que respond&iacute;a incorrectamente. Aunque muchos mostraron signos de incomodidad, lo impactante es que muchos de los participantes (un 65%) continuaron administrando las descargas, incluso cuando parec&iacute;an estar en evidente malestar, solo porque la autoridad del investigador les dec&iacute;a que siguieran.
    </p><p class="article-text">
        La historia est&aacute; llena de ejemplos donde individuos, en presencia de una autoridad, han cometido acciones que van en contra de sus principios. Uno de los casos m&aacute;s conocidos es el de los soldados pertenecientes al ej&eacute;rcito nazi durante el Holocausto. Muchos de ellos, en su vida cotidiana, eran personas normales con valores y creencias nobles, pero en el contexto de la maquinaria nazi y bajo &oacute;rdenes superiores, participaron en actos deleznables. La obediencia a la autoridad, en este caso, fue un factor determinante para que muchos justificaran acciones que, en otro contexto, habr&iacute;an rechazado rotundamente.
    </p><p class="article-text">
        En las dictaduras latinoamericanas de los a&ntilde;os 70 y 80, muchos soldados y oficiales justificaron torturas y desapariciones argumentando que estaban cumpliendo &oacute;rdenes superiores. La presi&oacute;n institucional y la jerarqu&iacute;a militar crearon un entorno donde actuar en contra de sus propias creencias morales parec&iacute;a la &uacute;nica opci&oacute;n para mantener su posici&oacute;n o por miedo a las consecuencias.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Una conclusión a la que se llegó en este experimento de Milgram fue que a mayor formación académica, menor intimidación produce la autoridad, y por tanto se produce una disminución de la obediencia.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En este mismo sentido, la periodista Hannah Arendt utilizaba el t&eacute;rmino &ldquo;banalizaci&oacute;n del mal&rdquo; para referirse a la idea de que personas comunes pueden realizar acciones terribles sin reflexionar sobre las consecuencias morales de sus actos, reduci&eacute;ndolas a meros procedimientos burocr&aacute;ticos o tareas a cumplir. Arendt us&oacute; este t&eacute;rmino para describir c&oacute;mo personas aparentemente normales, como Adolf Eichmann (funcionario del r&eacute;gimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial, considerado un criminal de guerra), pudieron participar en el exterminio de millones de personas sin cuestionar la naturaleza de su trabajo. 
    </p><p class="article-text">
        Una de las conclusiones del experimento de Milgram fue que las personas obedec&iacute;an m&aacute;s cuanto menos hubieran contactado con la v&iacute;ctima y cuanto m&aacute;s lejos se hallaran f&iacute;sicamente de &eacute;sta.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; podr&iacute;amos se&ntilde;alar que nuestra sociedad y la forma en que tenemos de organizarnos y de tomar decisiones y aplicarlas suele incurrir en lo que podr&iacute;amos denominar trampas cognitivas. Una de ellas es que muchas de las decisiones que nos afectan suelen tomarse a muchos kil&oacute;metros de distancia, por personas en sus despachos, ajenas a nuestros contextos. Otra es que la aplicaci&oacute;n de las decisiones que se toman en esos despachos alejados se lleva a cabo por personas diferentes a quienes las tomaron, con lo cual no se sienten responsables de sus actuaciones.
    </p><p class="article-text">
        Otra conclusi&oacute;n a la que se lleg&oacute; en este experimento de Milgram fue que a mayor formaci&oacute;n acad&eacute;mica, menor intimidaci&oacute;n produce la autoridad, y por tanto se produce una disminuci&oacute;n de la obediencia.
    </p><p class="article-text">
        La importancia de la educaci&oacute;n qued&oacute; bien reflejada en la pel&iacute;cula <em>El lector</em>. La pel&iacute;cula explora c&oacute;mo la educaci&oacute;n, o la falta de ella, afecta a la moralidad y la responsabilidad individual. El analfabetismo de Hanna (protagonista de la pel&iacute;cula) y su incapacidad para acceder a la informaci&oacute;n y a la conciencia cr&iacute;tica la llevan a seguir &oacute;rdenes sin cuestionar su moralidad, incluso cuando estas son terriblemente inhumanas. Invita a reflexionar sobre lo relevante de la educaci&oacute;n en la construcci&oacute;n de una sociedad m&aacute;s justa y consciente.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Afortunadamente, también la historia nos ha legado ejemplos de desobediencia a la autoridad por motivos éticos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Pero el experimento de Milgram no solo demostr&oacute; la poderosa influencia de la autoridad, sino tambi&eacute;n la capacidad de las personas para desobedecer cuando la situaci&oacute;n entra en conflicto con sus valores o creencias personales. Un 35% se negaron a continuar antes de llegar al final del experimento, bien por empat&iacute;a, compasi&oacute;n, sentido de la responsabilidad, dudas sobre la legitimidad de la autoridad&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Y afortunadamente, tambi&eacute;n la historia nos ha legado ejemplos de desobediencia a la autoridad por motivos &eacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Oskar Schindler, a pesar de ser miembro del Partido Nazi, desobedeci&oacute; &oacute;rdenes y salv&oacute; a m&aacute;s de 1.000 jud&iacute;os emple&aacute;ndolos en su f&aacute;brica para evitar que fueran deportados a campos de concentraci&oacute;n. En 1993 Steven Spielberg dirigi&oacute; una pel&iacute;cula sobre su vida.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, se han dado casos de polic&iacute;as y bomberos que se han negado a participar en desahucios por motivos &eacute;ticos. Estos profesionales, enfrentados a la contradicci&oacute;n entre cumplir con su deber y la posible vulneraci&oacute;n de derechos fundamentales, han optado por la objeci&oacute;n de conciencia en situaciones espec&iacute;ficas. 
    </p><p class="article-text">
        Llegados hasta aqu&iacute;, cabr&iacute;a hacerse la siguiente pregunta: &iquest;la obediencia ciega a una autoridad, sabiendo que est&aacute;s cometiendo actos atroces, puede justificar la exoneraci&oacute;n de tu responsabilidad individual?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Rodríguez Morilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/obediencia-inmoral_132_12404431.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Jun 2025 18:58:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La obediencia de lo inmoral]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bienestar,Bienestar social,Nazismo,Nazis]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gaza, un infierno en la Tierra: la masacre que clama por justicia y humanidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/gaza-infierno-tierra-masacre-clama-justicia-humanidad_132_12365044.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/226fbbb4-287a-4715-b028-0173847500ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gaza, un infierno en la Tierra: la masacre que clama por justicia y humanidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si el genocidio se define como “la destrucción intencionada, total o parcial, de un grupo nacional, étnico, racial o religioso” lo que está ocurriendo en Gaza, es un genocidio</p><p class="subtitle">El representante de Palestina en la ONU rompe a llorar: “¿Cómo alguien puede tolerar este horror?”
</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Alguien puede imaginarse el grado de sufrimiento que se debe sentir si  un d&iacute;a vas a tu trabajo y acto seguido te entregan  a tus hijos carbonizados?
    </p><p class="article-text">
        Como madre de tres hijos que soy, me qued&eacute; paralizada al conocer la noticia de la pediatra gazat&iacute;, que <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/ultimo-adios-pediatra-gaza-nueve-hijos-asesinados-israel-dedico-vida-salvar-ninos_1_12329745.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recientemente ha perdido 9 de sus 10 hijos</a>,  adem&aacute;s de <a href="https://www.eldiario.es/internacional/muere-heridas-medico-israel-mato-nueve-hijos-ataque-gaza_1_12347109.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a su marido, Hamdi al Najjar</a>, como consecuencia de un ataque a&eacute;reo israel&iacute;, mientras trabajaba en un hospital salvando vidas.  
    </p><p class="article-text">
        Aunque se desconoce el n&uacute;mero exacto,  seg&uacute;n informes de organizaciones humanitarias, el estado de Israel ha exterminado ya a m&aacute;s de 54 000 palestinos en Gaza, la mayor parte civiles, mujeres y ni&ntilde;os. Entre los muertos se cuentan alrededor de  500 trabajadores sanitarios, 310 trabajadores de la UNRWA (Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Medio) y m&aacute;s de 220 periodistas. <a href="https://www.eldiario.es/internacional/gaza-bombas-suministros-basicos-preparamos-peor_1_12172192.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La infraestructura b&aacute;sica</a>: hospitales, escuelas, sistemas de agua y electricidad ha sido destruida o severamente da&ntilde;ada.
    </p><p class="article-text">
        Y no son cantidades, ni meros n&uacute;meros, son personas a las que se les ha arrebatado la dignidad, las ilusiones, la esperanza, adem&aacute;s de la vida. La violencia no solo mata cuerpos, sino que  aniquila identidades, borra memorias y siembra miedo en las entra&ntilde;as  de toda una comunidad.
    </p><p class="article-text">
        Si el genecidio se define como &ldquo;la destrucci&oacute;n intencionada, total o parcial, de un grupo nacional, &eacute;tnico, racial o religioso&rdquo; lo que est&aacute; ocurriendo en Gaza, es un genocidio. La persecuci&oacute;n y exterminio de jud&iacute;os y otros grupos por parte del r&eacute;gimen nazi fue tambi&eacute;n un genocidio.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La escalada actual no puede entenderse solo como un enfrentamiento entre dos partes. Es también una consecuencia de la complicidad y la inacción de las instituciones internacionales y los gobiernos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La historia del pueblo palestino est&aacute; llena de desplazamientos, resistencias y fracasos diplom&aacute;ticos. La creaci&oacute;n del Estado de Israel en 1948, las guerras posteriores, la ocupaci&oacute;n de territorios y el bloqueo de Gaza han alimentado un ciclo de violencia que parece no tener fin. Pero la escalada actual no puede entenderse solo como un enfrentamiento entre dos partes. Es tambi&eacute;n una consecuencia de la complicidad y la inacci&oacute;n de las instituciones internacionales y los gobiernos que, en lugar de proteger a los civiles, han optado por pol&iacute;ticas de doble rasero, silencio c&oacute;mplice o apoyo t&aacute;cito a las acciones militares.
    </p><p class="article-text">
        La impunidad y la falta de una presi&oacute;n real para detener los cr&iacute;menes de guerra han alimentado la percepci&oacute;n de que Gaza es un territorio olvidado, donde la vida de sus habitantes no importa. Y cuando despojas a un pueblo de su dignidad, ya s&oacute;lo ves un territorio lleno de  escombros, candidato a convertirse en  un resort de vacaciones con sus casinos y sus hoteles.
    </p><p class="article-text">
        Los testimonios son desgarradores. El representante del Estado de Palestina ante la ONU, Ryad Mansour, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/representante-palestina-onu-rompe-llanto-alguien-tolerar-horror_1_12338516.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">rompi&oacute; literalmente  a llorar durante su reciente intervenci&oacute;n</a>: &ldquo;Es insoportable. &iquest;C&oacute;mo alguien puede tolerar este horror?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        La doctora Tanya Haj-Hassan, especialista en cuidados intensivos pedi&aacute;tricos, que durante la &uacute;ltima d&eacute;cada ha viajado m&uacute;ltiples veces a Gaza a ense&ntilde;ar medicina, se expres&oacute; en estos t&eacute;rminos:  &ldquo;Pasen solo cinco minutos en un hospital all&iacute; y les quedar&aacute; dolorosamente claro que los palestinos est&aacute;n siendo intencionalmente masacrados, matados de hambre y despojados de todo lo necesario para sustentar la vida&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Gaza se ha convertido en algo peor que el infierno en la Tierra&rdquo; son  palabras de la presidenta del Comit&eacute; Internacional de la Cruz Roja, Mirjana Spoljaric.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Israel est&aacute; convirtiendo Gaza, sin descanso ni piedad, en un infierno de muerte y destrucci&oacute;n&rdquo;, afirmaba Erika Guevara Rosas, directora general de Investigaci&oacute;n, Incidencia, Pol&iacute;tica y Campa&ntilde;as de Amnist&iacute;a Internacional.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En Gaza nos precipitamos al abismo&rdquo;, declaraciones de M&eacute;dicos sin Fronteras.
    </p><p class="article-text">
        Ante un escenario tan desgarrador y que muchos describen como un infierno, la pregunta que inevitablemente nos acecha, si a&uacute;n nos quedan dosis de humanidad es: &iquest;qu&eacute; podemos hacer como ciudadanos y como sociedad global para detener esta barbarie?
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Desde nuestros modestos altavoces podemos denunciar y visibilizar la gravedad del genocidio utilizando redes sociales, medios de comunicación y espacios públicos para denunciar claramente que se trata de un genocidio, no solo de un conflicto</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Desde nuestros modestos altavoces podemos denunciar y visibilizar la gravedad del genocidio utilizando redes sociales, medios de comunicaci&oacute;n y espacios p&uacute;blicos para denunciar claramente que se trata de un genocidio, no solo de un conflicto. La conciencia global puede impulsar una respuesta m&aacute;s firme.
    </p><p class="article-text">
        Realizar un boicot a las empresas que operan en pa&iacute;ses cuyos gobiernos se comportan como terroristas puede ser una estrategia &eacute;tica y efectiva para promover cambios positivos en la comunidad internacional, sobre todo si son empresas que suministran armas de destrucci&oacute;n masiva.
    </p><p class="article-text">
        Participar en movilizaciones y protestas pac&iacute;ficas y manifestarse contra este genocidio no es politizarse, es cuesti&oacute;n de humanidad. Si te preocupa el mundo en el que vives, no s&oacute;lo ya por t&iacute;, sino por lo que le ocurra a tus seres queridos, entonces es que te interesa la pol&iacute;tica, en su  sentido m&aacute;s noble: <em>&ldquo;la dedicaci&oacute;n a los asuntos p&uacute;blicos con el fin de servir al bien com&uacute;n, buscando el bienestar de la sociedad y la justicia social&rdquo;</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Si osas manifestarte en contra de este genocidio no  eres un antisemita. Esto no va de izquierdas, derechas, centros, ni radicalismos que valgan, esto va de compasi&oacute;n, de  dignidad y de humanidad. Da igual las creencias desde donde te manifiestes. En este sentido dir&iacute;a que el fin no justifica los medios pero s&iacute; las motivaciones de las que uno se dote. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque la impotencia puede ser abrumadora, cada acci&oacute;n, por peque&ntilde;a que parezca, suma en la lucha por detener un genocidio y proteger a las v&iacute;ctimas. La comunidad internacional y los gobiernos tienen la responsabilidad de actuar, y nuestra  voz puede ser un catalizador para ese cambio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Rodríguez Morilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/gaza-infierno-tierra-masacre-clama-justicia-humanidad_132_12365044.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Jun 2025 03:30:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gaza, un infierno en la Tierra: la masacre que clama por justicia y humanidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Palestina,Genocidio,Gaza,Franja de Gaza,Israel]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De Delfos a Instagram: la evolución de los "consejos divinos"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/delfos-instagram-evolucion-consejos-divinos_132_12326629.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e0c1c581-2b77-405c-9624-68bf3cbb400b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x3873y2913.jpg" width="1200" height="675" alt="De Delfos a Instagram: la evolución de los &quot;consejos divinos&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El fenómeno de los gurús, influencers y expertos en bienestar se ha multiplicado, en un contexto donde la información (y a veces la desinformación) está al alcance de un clic</p><p class="subtitle">Cuando los mercados juegan a la guerra y se convierten en ave de rapiña
</p></div><p class="article-text">
        En <em>La voz del Or&aacute;culo</em> (2025), la historietista sueca Liv Str&ouml;mquist&nbsp;analiza la obsesi&oacute;n de nuestra sociedad por la felicidad, el bienestar personal y el excesivo culto al &ldquo;yo&rdquo; que impera en nuestra cultura, dominada por gur&uacute;s de las&nbsp;redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        El or&aacute;culo representaba, en la antigua Grecia, la respuesta que una deidad daba a una consulta personal, referida generalmente al futuro, a trav&eacute;s de un intermediario y en un lugar sagrado. El or&aacute;culo de Delfos fue uno de los m&aacute;s importantes, consultado por reyes (incluido Alejandro Magno), gobernantes y personas comunes en busca de consejos. La pitonisa (sacerdotisa de Apolo) en estado de trance, era la intermediaria que&nbsp;iba revelando, y sobre todo interpretando, las sucesivas respuestas.
    </p><p class="article-text">
        La b&uacute;squeda de la felicidad, la preocupaci&oacute;n por nuestra salud, por nuestra nutrici&oacute;n, disponer de una buena forma f&iacute;sica,&nbsp;son necesidades humanas fundamentales. &iquest;En qu&eacute; momento estas necesidades se convirtieron en motivos de culto?
    </p><p class="article-text">
        La publicidad y los medios de comunicaci&oacute;n jugaron un papel crucial en la creaci&oacute;n de ideales de belleza y bienestar, promoviendo productos milagrosos, dietas milagrosas y tratamientos rejuvenecedores como soluciones r&aacute;pidas y efectivas para alcanzar la felicidad y la aceptaci&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        Actualmente es dif&iacute;cil encontrar a alguien que antes de pasar por el m&eacute;dico no haya consultado previamente al 'doctor Google', adem&aacute;s de f&oacute;rmulas, recursos, terapias, consejos, sugerencias y&nbsp;alimentos para el alma,&nbsp;suministrados por gur&uacute;s de todo tipo.
    </p><p class="article-text">
        Y tambi&eacute;n es raro no finalizar una quedada o reuni&oacute;n de amigos o familiares sin que se hayan&nbsp;escuchado t&eacute;rminos como: ayuno intermitente, retinol, dieta keto, &aacute;cido hialur&oacute;nico, entrenamiento de fuerza,&nbsp; eneagrama, desarrollo personal, inflamaci&oacute;n, meditaci&oacute;n, cortisol, ultraprocesados, aqu&iacute; y ahora, zona de confort&hellip;
    </p><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, el fen&oacute;meno de los gur&uacute;s, influencers y expertos en bienestar se ha multiplicado, en un contexto donde la informaci&oacute;n (y a veces la desinformaci&oacute;n) est&aacute; al alcance de un clic. La b&uacute;squeda de la felicidad y la juventud se han convertido en un mercado millonario, alimentado por la inseguridad, la presi&oacute;n social y la cultura del consumo. La promesa de soluciones f&aacute;ciles, como dietas milagrosas, productos anti-edad o programas de desarrollo personal, responde a una necesidad profunda de sentirse bien con uno mismo, pero tambi&eacute;n puede generar expectativas poco realistas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Son los verdaderos dioses del momento. &iquest;O m&aacute;s bien los pitonisos?
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En la era de la información resulta paradójico cómo muchas personas se sienten más desorientadas que nunca respecto a cómo cuidar su bienestar, su felicidad o su salud</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Desde figuras como Tony Robbins en el &aacute;mbito del desarrollo personal, hasta gur&uacute;s de la nutrici&oacute;n como Joe Wicks o expertos en meditaci&oacute;n como Jon Kabat-Zinn, estos personajes han logrado captar la atenci&oacute;n de millones de personas. Sus conferencias, seminarios y libros se venden como churros, y sus seguidores los veneran como si fueran estrellas de rock. La diferencia es que, en lugar de llenar estadios con m&uacute;sica, llenan auditorios con promesas de transformaci&oacute;n, felicidad y bienestar.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo cierto es que en la era de la informaci&oacute;n resulta parad&oacute;jico c&oacute;mo muchas personas se sienten m&aacute;s desorientadas que nunca respecto a c&oacute;mo cuidar su bienestar, su felicidad o su salud. Con tanta informaci&oacute;n nos atragantamos y no podemos digerirla. Porque el conocimiento no s&oacute;lo requiere de informaci&oacute;n, sino tambi&eacute;n de reflexi&oacute;n y de saber contrastar convenientemente las fuentes de donde procede.
    </p><p class="article-text">
        Existen recetas de todo tipo y parece que todo vale. En este escenario, los gur&uacute;s de la felicidad, la nutrici&oacute;n, la meditaci&oacute;n, el deporte y la salud han emergido como figuras casi m&iacute;ticas, llenando auditorios, vendiendo libros y terapias varias, y creando comunidades fervientes que siguen sus ense&ntilde;anzas con devoci&oacute;n. Pero, &iquest;qu&eacute; hay detr&aacute;s de estos personajes? &iquest;Son verdaderos portadores de sabidur&iacute;a o, en realidad, se asemejan m&aacute;s a sectas modernas que a fuentes confiables de conocimiento?
    </p><p class="article-text">
        Este comportamiento tiene un claro paralelismo con la cultura del espect&aacute;culo: el gur&uacute; se convierte en un &iacute;dolo, en una figura carism&aacute;tica que genera una especie de culto. La audiencia, en muchos casos, no cuestiona sus mensajes, sino que los acepta como verdades absolutas. La confianza en estos l&iacute;deres se asemeja a la fe religiosa, y el parecido con las sectas modernas no es casual. En muchas ocasiones, los seguidores de estos gur&uacute;s se adhieren a sus ense&ntilde;anzas sin un an&aacute;lisis cr&iacute;tico, guiados m&aacute;s por la fe en sus palabras, que por evidencia cient&iacute;fica contrastada.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Se echa en falta investigaciones rigurosas que ofrezcan algo de veracidad a tanta terapia, tantas opciones nutricionales y dietas diversas, tanta fórmula para mejorar cualquier parte de tu cuerpo (incluida el alma) y tantas cremas antienvejecimiento</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Este fen&oacute;meno se ve reforzado por la forma en que estos gur&uacute;s construyen su imagen: con mensajes simplificados, promesas de soluciones r&aacute;pidas y una narrativa que apela a las emociones. Y de esta forma,&nbsp; muchas personas empiezan cuestionando todo lo que huela a&nbsp; convencional, que no es que est&eacute; mal, pero terminan abrazando lo alternativo como un dogma de f&eacute;. Se prefiere la certeza que ofrecen estos l&iacute;deres carism&aacute;ticos, aunque sea basada en afirmaciones no siempre verificables. Las realidades binarias en las que solemos movernos traen estos desenlaces: &ldquo;o estoy contigo o estoy contra t&iacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, se echa en falta investigaciones rigurosas que ofrezcan algo de veracidad a tanta terapia, tantas opciones nutricionales y dietas diversas, tanta f&oacute;rmula para mejorar cualquier parte de tu cuerpo (incluida el alma) y&nbsp;tantas cremas antienvejecimiento. Y es que, a menudo, el avance cient&iacute;fico se ve mediatizado y&nbsp;empa&ntilde;ado por intereses econ&oacute;micos, sesgos o simplemente por la complejidad de los temas. Como resultado, nos encontramos en&nbsp;una especie de encrucijada: &iquest;en qui&eacute;n confiar? La respuesta, en muchos casos, termina siendo una especie de fe ciega en el gur&uacute; de turno. La ciencia requiere tiempo, dinero y esfuerzo para realizar estudios rigurosos. No todos los temas tienen suficiente financiaci&oacute;n o inter&eacute;s para estudios exhaustivos, y algunos resultados pueden tardar a&ntilde;os en consolidarse.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, los influencers tambi&eacute;n pueden desempe&ntilde;ar un papel positivo en la sociedad. Muchos de ellos utilizan sus canales para que las personas tomen conciencia sobre temas relevantes, como la salud mental, la igualdad o el medio ambiente, entre otros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los verdaderos influencers utilizan su voz para promover valores positivos, generar debate constructivo y contribuir a un cambio social.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Rodríguez Morilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/delfos-instagram-evolucion-consejos-divinos_132_12326629.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 May 2025 04:00:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De Delfos a Instagram: la evolución de los "consejos divinos"]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando los mercados  juegan a la guerra y se convierten en ave de rapiña]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/mercados-juegan-guerra-convierten-ave-rapina_132_12287592.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/379300b5-9596-47be-a005-eb7fb73f286a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando los mercados  juegan a la guerra y se convierten en ave de rapiña"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La utilización de algunas expresiones buscan enfatizar la naturaleza agresiva de ciertas prácticas, deshumanizar a los actores económicos y justificar acciones que, desde una perspectiva ética, son bastante  cuestionables</p><p class="subtitle">OPINIÓN | ¿Cuánta desigualdad estamos dispuestos a soportar?
</p></div><p class="article-text">
        La terminolog&iacute;a&nbsp; econ&oacute;mica necesita a veces nombrar sus actuaciones recurriendo al lenguaje b&eacute;lico, agresivo y carro&ntilde;ero. Y en este sentido hablamos de conquistas de mercados, guerras de precios y aranceles, opas hostiles, primas de riesgos y fondos buitres. Esto refleja una tendencia a describir los fen&oacute;menos econ&oacute;micos con un lenguaje que evoca conflicto, lucha y confrontaci&oacute;n. Desde sus inicios, los mercados han sido vistos como espacios de competencia feroz, donde las empresas y los inversores luchan por recursos, clientes y poder.
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; como en las guerras entre pa&iacute;ses se busca eliminar al enemigo, en las guerras de precios se persigue eliminar a los competidores, fortaleciendo&nbsp; la posici&oacute;n de la empresa en el mercado, para obtener mayor control y beneficios a largo plazo. Estar en permanente lucha se asocia con tener &eacute;xito porque el relato que nos han vendido y que ha terminado mitific&aacute;ndose es que&nbsp; el conflicto es visto como un motor de cambio e innovaci&oacute;n. La competencia agresiva obliga a las empresas a innovar, mejorar sus productos y reducir costes, entendi&eacute;ndose la lucha no como algo negativo, sino como un catalizador de progreso econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo estas guerras de precios, gran parte de las veces,&nbsp; se traducen con el tiempo en subida de precios y en una menor calidad del servicio prestado a&nbsp; los consumidores. Ha pasado en el sector el&eacute;ctrico, en la telecomunicaciones, aseguradoras, transportes, gasolineras, plataformas de streaming y hasta en el sector de los alimentos b&aacute;sicos. Por ejemplo, el mercado de alimentos b&aacute;sicos en &Aacute;frica se caracteriza por una competencia desleal, donde grandes empresas reducen precios para eliminar a peque&ntilde;os productores, ocasionando una concentraci&oacute;n del mercado y&nbsp; una disminuci&oacute;n de la diversidad de oferta, lo que termina&nbsp; provocando&nbsp; subidas de precios a largo plazo y afectando a las comunidades m&aacute;s vulnerables.
    </p><p class="article-text">
        La utilizaci&oacute;n de estas expresiones, en su mayor&iacute;a, buscan enfatizar la naturaleza agresiva de ciertas pr&aacute;cticas, pero tambi&eacute;n persiguen, en cierta manera,&nbsp; deshumanizar a los actores econ&oacute;micos y justificar acciones que, desde una perspectiva &eacute;tica, son bastante&nbsp; cuestionables.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Su carnaza preferida es el sector de la vivienda, y una vez que el proceso de deshumanización ha entrado en juego ya no sienten ningún pudor ni empatía por personas que, ante condiciones abusivas de reestructuración de sus deudas o alquileres, terminan siendo desahuciadas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esto es lo que sucede con los fondos buitres, fondos de inversi&oacute;n cuya principal finalidad es especular con el deterioro y la degradaci&oacute;n de la salud econ&oacute;mica y financiera&nbsp; de una empresa o de un pa&iacute;s, y as&iacute; como las aves de rapi&ntilde;a se alimentan de carne en descomposici&oacute;n, los fondos buitre se alimentan de cualquier cosa que huela a deuda o a quiebra. Su carnaza preferida es el sector de la vivienda, y una vez que el proceso de deshumanizaci&oacute;n ha entrado en juego ya no sienten ning&uacute;n pudor ni empat&iacute;a por personas que, ante condiciones abusivas de reestructuraci&oacute;n de sus deudas o alquileres, terminan siendo desahuciadas.
    </p><p class="article-text">
        Sabemos que en nuestras legislaciones el derecho a la&nbsp; propiedad est&aacute; muy por encima al derecho de alojamiento, as&iacute; como que en su momento se consider&oacute; pertinente cambiar el art&iacute;culo 135 de la Constituci&oacute;n (a&ntilde;o 2011) estableciendo que el pago de la deuda p&uacute;blica a los acreedores&nbsp; tendr&iacute;a prioridad sobre cualquier otro gasto del Estado. Con ello se persegu&iacute;a mantener a raya la prima de riesgo y tranquilizar a &ldquo;los mercados&rdquo;, cuando ya se ha puesto de manifiesto que &eacute;stos est&aacute;n en permanente lucha.
    </p><p class="article-text">
        En 2020, algunos fondos buitres aprovecharon la pandemia para comprar deuda de pa&iacute;ses en dificultades a precios de saldo, con la esperanza de obtener grandes beneficios cuando las econom&iacute;as se recuperaran.
    </p><p class="article-text">
        No solo se interesan por la vivienda sino que otros bienes esenciales tambi&eacute;n est&aacute;n en sus puntos de mira. El agua, por ejemplo. Ante la situaci&oacute;n de sequ&iacute;a acontecida en Andaluc&iacute;a durante estos &uacute;ltimos a&ntilde;os, algunos agricultores han optado por vender sus derechos de agua a fondos de inversi&oacute;n para obtener ingresos. En Galicia han comprado concesiones para explotaci&oacute;n de recursos energ&eacute;ticos y en Sevilla, edificios emblem&aacute;ticos en el centro hist&oacute;rico con planes de convertirlo en hoteles de lujo, limitando su uso cultural o social.
    </p><p class="article-text">
        Y ya el colmo de la depredaci&oacute;n: el ayuntamiento de Burguillos (Sevilla) <a href="https://www.eldiario.es/sevilla/fondo-buitre-compra-deuda-pueblo-sevilla-pide-embargo-bienes-municipales-cobrarla_1_11358019.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se enfrenta a la amenaza de embargo de sus bienes</a> por parte de un fondo buitre, KSAC Europe Investments, que adquiri&oacute; su deuda de 27 millones de euros por 7 millones. El ayuntamiento est&aacute; buscando alternativas para negociar el pago de la deuda y evitar el embargo, incluyendo la solicitud de ayuda financiera a otras administraciones.
    </p><p class="article-text">
        Lo parad&oacute;jico es que el fondo buitre ha iniciado un proceso legal para reclamar el pago de la deuda cuando lo que muchos nos planteamos es c&oacute;mo puede ser legal este tipo de compras que ponen en riesgo el inter&eacute;s general. La problem&aacute;tica surge cuando estas pr&aacute;cticas, aunque legales, entran en conflicto con principios &eacute;ticos b&aacute;sicos, especialmente cuando afectan a bienes esenciales como la vivienda o los recursos vitales de la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, es importante que los legisladores y la sociedad en general trabajen para que las leyes no solo sean un conjunto de reglas sin m&aacute;s, sino que sean&nbsp; un reflejo de los principios &eacute;ticos que promueven una sociedad m&aacute;s justa, equitativa y humana.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, que lo legal tambi&eacute;n sea &eacute;tico y lo no &eacute;tico no sea legal.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Rodríguez Morilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/mercados-juegan-guerra-convierten-ave-rapina_132_12287592.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 May 2025 03:30:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando los mercados  juegan a la guerra y se convierten en ave de rapiña]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vivienda,Fondos buitre,Especulación inmobiliaria]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cuánta desigualdad estamos dispuestos a soportar?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/desigualdad-dispuestos-soportar_132_12250611.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8e986640-cff0-4c64-84f4-fa8a8ab22722_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cuánta desigualdad estamos dispuestos a soportar?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La sensación de que unos viven en un mundo separado, protegido y privilegiado, mientras otros luchan por sobrevivir, alimenta el resentimiento y la desconfianza. La convivencia se vuelve difícil, y las fracturas sociales se profundizan.

</p></div><p class="article-text">
        La Moraleja (Alcobendas), el barrio con la renta per c&aacute;pita m&aacute;s alta, sobrepasando los 190.000 euros al a&ntilde;o de media. Torreblanca (Sevilla), el barrio con la renta per c&aacute;pita m&aacute;s baja, alrededor de 10.500 euros. Jalis de la Serna y su equipo estrenaron el pasado mi&eacute;rcoles la nueva temporada de Apatrullando, mostrando el lado m&aacute;s reconocible y el m&aacute;s desconocido de una misma realidad, pero revelada con rostros diferentes.
    </p><p class="article-text">
        La Moraleja, en Madrid, es sin&oacute;nimo de lujo, exclusividad y seguridad. Sus residentes disfrutan de viviendas espaciosas (muchas parcelas rondan los 10 mil metros cuadrados), servicios de alta calidad y, en muchos casos, protecci&oacute;n privada para salvaguardar su integridad f&iacute;sica y sus bienes. La presencia de seguridad privada en barrios de renta alta no es solo una medida de protecci&oacute;n, sino tambi&eacute;n un s&iacute;mbolo de la brecha que separa a unos de otros. La percepci&oacute;n de inseguridad alimenta la necesidad de blindar estos espacios, creando una especie de burbuja que refuerza la segregaci&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        Llama la atenci&oacute;n la poca gente que circula por las calles. No hay ambiente de barrio. Tan solo un ej&eacute;rcito de personas que llegan por la ma&ntilde;ana en autob&uacute;s para proporcionar los servicios imprescindibles que necesita la opulencia: cuidados, limpieza, jardiner&iacute;a ... Servicios abastecidos,&nbsp; en general, por trabajo precarizado, y con poblaci&oacute;n frecuentemente inmigrante.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, Torreblanca, en Sevilla, representa la cara opuesta. Sus calles reflejan las dificultades de sobrevivir con recursos muy limitados. La pobreza, la falta de oportunidades y el acceso restringido a servicios b&aacute;sicos generan un caldo de cultivo para&nbsp; la drogadicci&oacute;n, la delincuencia y la exclusi&oacute;n social.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La sensaci&oacute;n de que unos viven en un mundo separado, protegido y privilegiado, mientras otros luchan por sobrevivir, alimenta el resentimiento y la desconfianza. La convivencia se vuelve dif&iacute;cil, y las fracturas sociales se profundizan.
    </p><p class="article-text">
        El relato convencional de corte neoliberal te dir&aacute; que el esfuerzo y la meritocracia te llevar&aacute;n al &eacute;xito,&nbsp;que la desigualdad es algo inherente&nbsp;a las sociedades que avanzan, algo inevitable, una especie de mal menor, que el pobre es pobre porque no ha hecho nada para ser rico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este mito ya fue desmontado por Joseph Stiglitz (Premio Nobel de Econom&iacute;a) en su libro &ldquo;El Precio de la Desigualdad&rdquo;, donde se&ntilde;alaba que el 90% de los que nacen pobres mueren pobres por m&aacute;s esfuerzo o m&eacute;rito que hagan, mientras que el 90% de los que nacen ricos mueren ricos, independientemente de que hagan o no m&eacute;rito para ello.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iexcl;Pero somos libres! &iexcl;El mercado es libre!</strong></h2><p class="article-text">
        S&iacute;, pero ya lo dec&iacute;a Jos&eacute; Luis Sampedro &ldquo;El mercado no es la libertad, vaya usted al mercado sin dinero a ver la libertad que tiene&rdquo;. Si nada tienes, &iquest;qu&eacute; vas a intercambiar? S&oacute;lo te queda tu fuerza de trabajo a cambio de un salario. Pero resulta que, en la sociedad que hemos construido, los salarios son un coste y no un medio de vida, y por tanto cotizan a la baja.
    </p><p class="article-text">
        Si un d&iacute;a presenci&aacute;ramos una carrera atl&eacute;tica donde algunos participantes tuvieran grilletes en los tobillos y otros comenzaran en una posici&oacute;n adelantada respecto al punto inicial, nos llevar&iacute;amos las manos a la cabeza. Dir&iacute;amos que una carrera as&iacute; es injusta. Adem&aacute;s, en las competiciones deportivas se realizan controles de dopaje, el ir dopado se considera injusto. Argumentar&iacute;amos que no se est&aacute; compitiendo en las mismas condiciones, que no se estar&iacute;an teniendo las mismas oportunidades.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en la &ldquo;carrera&rdquo; de la vida, no importa el dopaje, los obst&aacute;culos, ni el punto de partida.&nbsp;Oxfam Interm&oacute;n se&ntilde;ala en su informe <em>Takers Not Makers,</em> que el 60% de la riqueza de los multimillonarios proviene de herencias, monopolios o conexiones pol&iacute;ticas. Este fen&oacute;meno, que la organizaci&oacute;n califica como &ldquo;riqueza inmerecida&rdquo;, tambi&eacute;n est&aacute; ligado a un pasado colonial que contin&uacute;a moldeando la econom&iacute;a global.
    </p><p class="article-text">
        La desigualdad social sigue siendo uno de los mayores retos que enfrentan nuestras sociedades. El ODS 10 &ldquo;Reducci&oacute;n de las desigualdades&rdquo;, se enfoca en reducir esta disparidad de acceso a los recursos, oportunidades y servicios, tanto entre pa&iacute;ses como dentro de ellos.
    </p><p class="article-text">
        Existe cierto consenso entre los economistas que estudian la desigualdad en asociarla a factores como la concentraci&oacute;n de riqueza, la falta de oportunidades, la segregaci&oacute;n espacial, y las pol&iacute;ticas que favorecen a ciertos grupos. Seg&uacute;n Stiglitz, la desigualdad se perpet&uacute;a porque los ricos tienen m&aacute;s poder para influir en las pol&iacute;ticas que favorecen sus intereses. En este sentido, la desigualdad econ&oacute;mica se traduce en una mayor desigualdad pol&iacute;tica siendo la democracia su primera v&iacute;ctima, como ya se&ntilde;alara el soci&oacute;logo Zygmund Bauman en su libro <em>Modernidad l&iacute;quida.</em>
    </p><p class="article-text">
        Thomas Piketty incluso va m&aacute;s all&aacute;, manifestando que la desigualdad es inherente al capitalismo, contradiciendo las tesis de Simon Kuznets, quien argumentaba que durante el proceso de crecimiento econ&oacute;mico, la desigualdad de ingresos primero aumenta y luego disminuye, siguiendo una trayectoria en forma de U invertida.
    </p><p class="article-text">
        Es producto de la suerte haber nacido en una buena familia, en un buen barrio, en una buena ciudad, en un buen pa&iacute;s. Cabe pensar si, como sociedad, no tendr&iacute;amos la obligaci&oacute;n, a trav&eacute;s de nuestras instituciones, de equilibrar esa balanza, implementando pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que limiten la desigualdad que estamos dispuestos a soportar. En nuestra sociedad hemos terminado aceptando que la existencia de un salario m&iacute;nimo, de una renta b&aacute;sica, es deseable, lo hemos relativamente normalizado. &iquest;No ser&iacute;a&nbsp; deseable tambi&eacute;n poner l&iacute;mites a la avaricia, al ego&iacute;smo, al ansia de acumulaci&oacute;n?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las soluciones est&aacute;n ah&iacute; y son conocidas. Los pa&iacute;ses que disfrutan de niveles de desigualdad reducidos (Suecia, Noruega, Dinamarca y Finlandia) apostaron por una amplia red de protecci&oacute;n social, por altos impuestos progresivos, no solo al ingreso sino tambi&eacute;n a la riqueza. Pero sobre todo apostaron por una educaci&oacute;n universal, p&uacute;blica y gratuita. En Dinamarca alrededor del 84% de los ni&ntilde;os acuden a colegios p&uacute;blicos y&nbsp;en Finlandia, el 99% de las escuelas son p&uacute;blicas. Estas medidas han ayudado a reducir la brecha entre ricos y pobres, creando sociedades m&aacute;s justas y cohesionadas.
    </p><p class="article-text">
        Como de costumbre falla la voluntad pol&iacute;tica y nuestro compromiso social.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Rodríguez Morilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/desigualdad-dispuestos-soportar_132_12250611.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 27 Apr 2025 07:39:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Cuánta desigualdad estamos dispuestos a soportar?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Desigualdad,Economía,Capitalismo,Andalucía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Aranceles? Claro que sí, pero no así]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/aranceles-claro-si-no_132_12216582.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d82a2107-ef8f-41fb-9a03-79c32304c9f1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Aranceles? Claro que sí, pero no así"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En lugar de seguir el camino de la protección de industrias a corto plazo, es fundamental considerar propuestas que promuevan un comercio más  justo, solidario, sostenible y protector de derechos laborales</p></div><p class="article-text">
        Ha sido&nbsp;el tema de la semana: los aranceles. Desde tertulias de radio, televisi&oacute;n, internet, cafeter&iacute;a,... No se ha hablado de otra cosa. Lo ha eclipsado absolutamente todo. Esta semana ya no ha habido guerra en Ucrania ni en Gaza, solo guerras arancelarias.
    </p><p class="article-text">
        Donald Trump anunci&oacute; el pasado 9 de abril&nbsp;una vasta lista de aranceles que afectar&aacute;n a infinidad de pa&iacute;ses, calculados sobre la base de los d&eacute;ficits comerciales bilaterales, y desde todos los &aacute;ngulos posibles se&nbsp;visiona el estallido mundial.
    </p><p class="article-text">
        Ha generado tal incertidumbre que a los mercados los ha vuelto locos. Y cuando los mercados se vuelven locos entran en p&aacute;nico y a los inversores les da por deshacerse de todo lo que pueda oler a podrido, provocando el desplome burs&aacute;til y haciendo que los multimillonarios sean un poco menos multimillonarios. 
    </p><p class="article-text">
        Pero mira por d&oacute;nde, tras el &uacute;ltimo anuncio de aplazamiento por 90 d&iacute;as de los&nbsp;aranceles de EEUU, la bolsa despunta alcanzando&nbsp;un alza del 12%, consiguiendo que las diez mayores fortunas recuperaran 107.000 millones de d&oacute;lares en solo unas horas. Y no s&oacute;lo eso, sino que esas ca&iacute;das generalizadas en las bolsas han permitido aprovecharse de las mayores gangas siguiendo la consigna que ya revelara el especulador y multimillonario Warrant Buffet: &ldquo;tener miedo cuando otros son codiciosos y ser codicioso cuando otros tienen miedo&rdquo;. As&iacute; funciona el gran casino de la econom&iacute;a mundial.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, analistas tanto de corte econ&oacute;mico como pol&iacute;tico han aventurado la cadena de impactos que provocar&aacute; este aumento de aranceles. Mientras que el osado Trump s&oacute;lo ve pa&iacute;ses &ldquo;abusadores&rdquo; que han &ldquo;saqueado&rdquo; a Estados Unidos al imponer grav&aacute;menes y otras barreras a sus productos,&nbsp;la mayor&iacute;a de la voces hablan de restricciones al libre comercio, de inflaci&oacute;n (o estanflaci&oacute;n), tipos de inter&eacute;s altos (o bajos) pero,&nbsp;sobre todo, de recesi&oacute;n o ca&iacute;das en el crecimiento econ&oacute;mico
    </p><p class="article-text">
        Porque el principal objetivo del comercio internacional, de facto,&nbsp;es el incremento del PIB (Producto Interior Bruto), por mucho que en los tratados de libre comercio como la OMC (Organizaci&oacute;n Mundial del Comercio) conste que el objetivo sea&nbsp;&ldquo;conseguir un&nbsp;comercio fluido, previsible y libre y utilizar este comercio como medio para mejorar el nivel de vida de la poblaci&oacute;n, crear empleos mejores y promover el desarrollo sostenible&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La actual guerra arancelaria ofrece una oportunidad única para repensar y reorientar las reglas del comercio internacional</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En la 13&ordf; Conferencia Ministerial de la OMC (marzo de 2024). la Federaci&oacute;n Sindical Internacional de Trabajadores/as de los Servicios P&uacute;blicos sosten&iacute;a&nbsp;que &ldquo;rara vez, o nunca, los gobiernos son consultados sobre normas comerciales que restringen su capacidad para estimular las econom&iacute;as locales y regular la inversi&oacute;n de modo que disfrutemos de los servicios p&uacute;blicos de calidad que necesitamos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En un mundo cada vez m&aacute;s interconectado, el comercio internacional juega un papel crucial en la econom&iacute;a global pero a menudo se basa en relaciones asim&eacute;tricas. Las naciones m&aacute;s poderosas suelen dictar las reglas del juego, dejando a los pa&iacute;ses en desarrollo en una posici&oacute;n de desventaja. Esto se traduce en un comercio que invisibiliza&nbsp; los costes ecol&oacute;gicos, los sanitarios, los laborales, viola los derechos humanos y practica la&nbsp; evasi&oacute;n fiscal&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La actual guerra arancelaria ofrece una oportunidad &uacute;nica para repensar y reorientar las reglas del comercio internacional. En lugar de seguir el camino de la protecci&oacute;n de industrias a corto plazo, es fundamental considerar propuestas que promuevan un comercio m&aacute;s&nbsp; justo, solidario, sostenible y protector de&nbsp;derechos laborales.
    </p><p class="article-text">
        Una propuesta podr&iacute;a ser la implementaci&oacute;n de aranceles diferenciados que no solo consideren el valor econ&oacute;mico de los productos y servicios, sino tambi&eacute;n su impacto social y medioambiental. Por ejemplo, se podr&iacute;an establecer aranceles m&aacute;s altos para productos que no cumplan con est&aacute;ndares laborales y ambientales, incentivando as&iacute; a las empresas a adoptar pr&aacute;cticas m&aacute;s responsables.
    </p><p class="article-text">
        Es lo que vienen promoviendo modelos alternativos de entender la econom&iacute;a, como la Econom&iacute;a del Bien Com&uacute;n (EBC) en lo que respecta al comercio internacional. En lugar de centrarse &uacute;nicamente en la maximizaci&oacute;n de beneficios econ&oacute;micos, la EBC aboga por un comercio que respete los derechos humanos, fomente la justicia social y proteja el medio ambiente. Esto implica que las organizaciones tanto p&uacute;blicas como privadas, deben considerar el impacto positivo o negativo (el balance) que generan en la sociedad, no s&oacute;lo en t&eacute;rminos de rentabilidad econ&oacute;mica sino tambi&eacute;n en t&eacute;rminos de beneficio social y medioambiental&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Respecto a la aplicaci&oacute;n de aranceles, la econom&iacute;a del bien com&uacute;n propone que estos no solo se utilicen como herramientas proteccionistas, sino que tambi&eacute;n se dise&ntilde;en para promover pr&aacute;cticas comerciales responsables. De esta manera, se busca crear un entorno donde el comercio no solo incremente el PIB, sino que tambi&eacute;n contribuya al bienestar de las comunidades y del planeta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Rodríguez Morilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/aranceles-claro-si-no_132_12216582.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Apr 2025 19:00:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Aranceles? Claro que sí, pero no así]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Aranceles]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Eres tú quien elige o es el algoritmo el que te lleva de la mano?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/elige-algoritmo-lleva-mano_132_12173446.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6e808e6e-a2db-4361-94e8-6e3a1b8da46e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Eres tú quien elige o es el algoritmo el que te lleva de la mano?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No estaría de más conocer algunas estrategias para evitar esos filtros burbujas: navegar en modo incógnito para evitar que se guarde tu historial y datos personales; borrar a menudo el historial de navegación; desactivar las cookies; utilizar otros buscadores</p><p class="subtitle">Opinión - En mi risa mando yo
</p></div><p class="article-text">
        Programas de televisi&oacute;n, programas de radio, series, pel&iacute;culas, podcasts, canales de you tube, blogs, prensa, instagram, tick toks&hellip; &iquest;somos conscientes de la cantidad abrumadora de contenido que se genera a nuestro alrededor? &iquest;Qui&eacute;n ve, escucha, lee tantas cosas?
    </p><p class="article-text">
        Repar&eacute; en esto hace algunos d&iacute;as. Por casualidad me top&eacute; con una entrevista en la radio que le hac&iacute;an a&nbsp;Almudena Ariza, periodista brillante, presentadora y corresponsal en la actualidad. Aludi&oacute; a una serie documental,&nbsp;<em>Alter Ego</em>. <em>La inteligencia invisible</em>, producida por RTVE y presentada por ella y Carles Tamayo (youtuber, cineasta y periodista de investigaci&oacute;n) que analiza el presente y futuro de la inteligencia artificial. Corr&iacute; enseguida a buscarla en internet y descubr&iacute; que era de 2023 Pero, &iquest;c&oacute;mo no conoc&iacute;a su existencia? Una serie buen&iacute;sima y superinteresante donde, a lo largo de tres episodios, se muestra la cr&oacute;nica de dos futuros posibles y antag&oacute;nicos de la humanidad, basados en datos reales y en la opini&oacute;n de expertos nacionales e internacionales. Por curiosidad hice un peque&ntilde;o sondeo (nada representativo) entre mis allegados, y nadie la hab&iacute;a visto ni hab&iacute;a escuchado hablar de ella. En el proceso de b&uacute;squeda, descubr&iacute; adem&aacute;s&nbsp; que la televisi&oacute;n p&uacute;blica, la que pagamos entre todos, tiene programas, series, documentales de mucha&nbsp;calidad pero &iquest;qui&eacute;n los ve?
    </p><p class="article-text">
        Lo coment&eacute; con mi hija mayor y tambi&eacute;n ten&iacute;a la misma percepci&oacute;n. &iquest;C&oacute;mo se reparte la gente entre tanto contenido si el d&iacute;a tiene 24 horas y al menos 6 o 7 las pasamos durmiendo? Ya dec&iacute;a Joselito El Gallo que &ldquo;hay gente p&aacute; to&rdquo; pero &iquest;tanta?
    </p><p class="article-text">
        La forma en la que consumimos contenidos audiovisuales ha cambiado much&iacute;simo de unas d&eacute;cadas para ac&aacute;. Atr&aacute;s qued&oacute; la &eacute;poca en la que el televisor, ese gran aparato que ocupaba un lugar central, no solo entreten&iacute;a, sino que tambi&eacute;n generaba momentos de encuentro, de disputa, por acaparar el mando, de discusi&oacute;n por sintonizar uno u otro canal y tambi&eacute;n de comentarios en torno al contenido retransmitido. El momento &ldquo;noticias&rdquo; era como sagrado, hab&iacute;a que estar enterado de lo que ocurrir&iacute;a en el mundo. Y los cap&iacute;tulos de las series eran anhelados cada semana, aunque nos parezca incre&iacute;ble visto desde una perspectiva actual, donde estamos acostumbrados al marat&oacute;n serial. Al d&iacute;a siguiente, en el colegio, en el trabajo, en el mercado&hellip; cualquier alusi&oacute;n a tal o cual programa o pel&iacute;cula emitido se identificaba con facilidad
    </p><p class="article-text">
        Con la radio est&aacute; pasando lo mismo. Yo soy una fiel radioyente, me levanto y me acuesto con la radio. Me gusta especialmente esa magia de saber que al mismo tiempo mucha gente situada en espacios diferentes est&aacute; escuchando lo mismo que t&uacute;, lo que&nbsp; crea una especie de camarader&iacute;a o sentimiento de pertenencia. Pero, al menos en mi casa, ya nadie manifiesta inter&eacute;s por ese medio, es m&aacute;s, cuando la enciendo, percibo que produce cierta molestia.
    </p><p class="article-text">
        Ahora dif&iacute;cilmente se coincide en tiempo y forma, y la televisi&oacute;n ya no ocupa ese papel central, m&aacute;s bien me atrever&iacute;a a decir que&nbsp; est&aacute; derivando en irrelevante, sobre todo para los perfiles j&oacute;venes.
    </p><p class="article-text">
        Aunque si bien&nbsp;la gente (en general) no ve la tele, si ve Netflix o similar,&nbsp;no escucha la radio pero escucha podcast y no compra peri&oacute;dicos o revistas porque su centro de informaci&oacute;n ahora est&aacute; en las redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo estamos asistiendo a un consumo de contenidos audiovisuales experimentados cada vez m&aacute;s de manera solitaria, y ello por varias razones. Con la llegada de plataformas de streaming podemos ver lo que queramos y cuando queramos. Los horarios diversos y acelerados nos motivan en muchos casos a disfrutar de los&nbsp;programas favoritos en los&nbsp;propios dispositivos, ya sea en el sof&aacute;, en la cama o incluso en el transporte p&uacute;blico. Finalmente, las redes sociales y la cultura de la inmediatez han fomentado un entorno donde se valora la rapidez y la individualidad consumi&eacute;ndose contenido en peque&ntilde;os fragmentos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;c&oacute;mo se explica que con toda la variedad de contenidos audiovisuales que existen en las plataformas de streaming, en los podcasts,&nbsp; en las redes sociales, las personas terminen viendo contenido muy similar pero diferente al de otras personas?
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; entran en escena los algoritmos, herramientas dise&ntilde;adas para analizar nuestros comportamientos y preferencias en l&iacute;nea. Plataformas como Netflix, YouTube y las redes sociales utilizan estos sistemas para personalizar nuestra experiencia, sugiriendo contenidos que suponen que nos interesar&aacute;n. Pero esto puede generar lo que se conoce como <em>filtro&nbsp; burbuja,&nbsp; </em>t&eacute;rmino acu&ntilde;ado por el ciberactivista Eli Pariser, para expresar que los usuarios est&aacute;n menos expuestos a puntos de vista conflictivos, y son aislados intelectualmente en su propio sesgo informativo. Adem&aacute;s,&nbsp; tienden a rodearse de contenido que refuerza sus creencias y gustos, comparti&eacute;ndose y consumiendo contenidos similares dentro de un grupo, mientras que otros grupos pueden estar viendo algo completamente diferente. Esta segmentaci&oacute;n puede llevar a que, aunque todos est&eacute;n viendo algo popular, cada grupo tiene su propia versi&oacute;n de lo que es &ldquo;tendencia&rdquo;. Por una parte el efecto&nbsp; puede ser beneficioso, ya que nos ayuda a descubrir nuevos programas y materias que de otro modo no habr&iacute;amos encontrado, pero puede terminar ofreciendo una visi&oacute;n muy sesgada de la realidad. Es lo que Nuria Oliver (ingeniera de telecomunicaciones, experta en inteligencia artificial) se&ntilde;ala como una de las amenazas de los algoritmos: &ldquo;la&nbsp; falta de diversidad&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Llegados hasta aqu&iacute;, cabe preguntarse: &iquest;realmente estamos eligiendo lo que vemos, escuchamos o leemos, o estamos siguiendo las recomendaciones de un algoritmo que nos encasilla y nos aisla?
    </p><p class="article-text">
        No estar&iacute;a de m&aacute;s conocer algunas estrategias para evitar esos filtros burbujas: navegar en modo inc&oacute;gnito para evitar que se guarde tu historial y datos personales; borrar a menudo el historial de navegaci&oacute;n; desactivar las cookies; utilizar otros buscadores&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Pero sobre todo, interactuar con personas y grupos con opiniones diferentes y activar el pensamiento cr&iacute;tico.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Rodríguez Morilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/elige-algoritmo-lleva-mano_132_12173446.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Mar 2025 08:11:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Eres tú quien elige o es el algoritmo el que te lleva de la mano?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Redes sociales,Streaming,Inteligencia artificial]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En mi risa mando yo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/risa-mando_132_12093555.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c1609eca-7277-45d0-9c63-123f8f74503d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En mi risa mando yo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El poder nos quiere consumiendo y tristes porque "a la tristeza se le domina mejor" a través del miedo. La alegría, sin embargo, es resistencia, porque no se rinde, impulsa a la acción y a la esperanza</p><p class="subtitle">Opinión - Más allá de las primarias ¿es hora de compartir el poder?
</p></div><p class="article-text">
        Gente sin escr&uacute;pulos haci&eacute;ndose millonaria en la pandemia, con el negocio de las mascarillas; payasos psic&oacute;patas gobernando el mundo; guerras entre pa&iacute;ses, que se perpet&uacute;an; treguas sin paz; acuerdos internacionales, que se tambalean; urgencias clim&aacute;ticas; deportaci&oacute;n de migrantes sin derechos&hellip;.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Paren el mundooo, que me quiero bajaaar! (frase que se suele atribuir a mi admirada Mafalda)&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En palabras recientes de Luis Garc&iacute;a Montero, &ldquo;todo invita a encerrarnos en nuestros miedos, por eso conviene animarse, no escondernos en el silencio&hellip; vamos a contarnos la vida, las ilusiones, los asuntos del trabajo, las alegr&iacute;as, porque la alegr&iacute;a es una forma de resistencia&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Y es que&nbsp;hasta en las circunstancias m&aacute;s adversas el ser humano no renuncia a la alegr&iacute;a.&nbsp;Lo vivimos con el confinamiento en el 2020,&nbsp;cuando todos los d&iacute;as a las 20:00 sal&iacute;amos a aplaudir con gozo y entusiasmo, como muestra de gratitud y apoyo al personal sanitario, pero tambi&eacute;n porque nos gustan los rituales colectivos, que conducen a emociones compartidas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Los bares y las cafeterías cumplen una función social esencial: en ellos se baila, se canta y hasta se hace terapia de grupo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En el p&oacute;dcast 'Diario de Ucrania' de RTVE que dirigen Sara Blanco y Aitor S&aacute;nchez, una persona, aludiendo a las pasadas fiestas navide&ntilde;as manifestaba que &ldquo;en estos d&iacute;as oscuros y fr&iacute;os de diciembre han aparecido nuevos bares, nuevos locales. Un extranjero podr&iacute;a tener la sensaci&oacute;n de que no hay una guerra&hellip; Ahora la gente va m&aacute;s a los teatros y a los museos que antes de la guerra porque eso tambi&eacute;n ayuda a subir el &aacute;nimo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Porque, admit&aacute;moslo, los bares y las cafeter&iacute;as&nbsp;cumplen una funci&oacute;n social esencial: en ellos se conspiran brindis, risas, confidencias, se baila, se canta y hasta se hace terapia de grupo. Yo desde hace mucho tiempo practico el desayuno terap&eacute;utico con una gran amiga. A veces decimos que si nuestros desayunos terap&eacute;uticos hablaran, el mundo temblar&iacute;a, pero que nos quiten lo <em>bailao</em>, el ahorro en psic&oacute;logos que llevamos hecho no est&aacute; pagado.
    </p><p class="article-text">
        Desde que escuch&eacute; por primera vez el t&eacute;rmino &ldquo;soberan&iacute;a de la alegr&iacute;a&rdquo; pareciera como si hubiera estado ah&iacute;&nbsp;esper&aacute;ndome para que yo&nbsp;lo adoptase como propio. Ocurri&oacute; preparando materiales para un curso que abordaba, entre otras muchas cuestiones, los distintos conceptos de soberan&iacute;a (pol&iacute;tica, alimentaria, financiera, energ&eacute;tica, digital, sanitaria, tecnol&oacute;gica&hellip;).
    </p><p class="article-text">
        Entre el diverso material descubr&iacute; un proyecto de la Universidad rural Paulo Freire del Cerrato,&nbsp;situada en un peque&ntilde;o pueblo palentino. Las universidades rurales trabajan por el rescate de las soberan&iacute;as y la dinamizaci&oacute;n del mundo rural, pero, concretamente, la del Cerrato reivindica la soberan&iacute;a de la alegr&iacute;a como, la necesidad de los seres humanos de juntarse, de mirarse a los ojos, de crear en comunidad o, dicho de otra forma, la capacidad de empoderarse del ocio.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La alegría se convierte en un desafío para el poder establecido porque nos acciona, nos motiva, nos enreda en proyectos ilusionantes</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Sus promotores Carlos Herrero y H&eacute;ctor Castrillejo (un m&uacute;sico y un poeta, respectivamente), y las personas que han conseguido&nbsp;atraer a lo largo de m&aacute;s de 20 a&ntilde;os, consideran que la m&uacute;sica, la comunidad, el encuentro, la met&aacute;fora, la danza, el juego, la palabra, la celebraci&oacute;n, el rito&hellip; son un patrimonio, un tesoro intangible que sostiene, cohesiona y hace posible la vida en comunidad. Y es tan necesario como el alimento que nos nutre o el agua que bebemos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Resulta curioso conocer que el t&eacute;rmino &ldquo;negocio&rdquo; deriva de las palabras latinas <em>nec </em>y <em>otium</em>, es decir, lo que no es ocio. Para los romanos, el ocio era lo que se hac&iacute;a en el tiempo libre, sin ninguna recompensa, por lo que el negocio para ellos, era lo que se hac&iacute;a con alguna contraprestaci&oacute;n. Lo triste es que en nuestra sociedad, sobre todo urbana, hemos llegado a un punto en el que el ocio tambi&eacute;n es negocio, dando p&aacute;bulo a las teor&iacute;as econ&oacute;micas reduccionistas que dicen que el tiempo que no dedicas a trabajar, lo dedicas a consumir. No hay m&aacute;s. Y de esta forma, &ldquo;salir de compras&rdquo; los centros comerciales, se han convertido en aut&eacute;nticos lugares destinados al ocio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y es que el poder, ya sea el econ&oacute;mico, el pol&iacute;tico, el eclesi&aacute;stico, nos quiere consumiendo y tristes, porque, en palabras del fil&oacute;sofo franc&eacute;s Gilles Deleuze, &ldquo;a la tristeza se le domina mejor&rdquo; a trav&eacute;s del miedo. Miedo a quedarte en paro, miedo a no poder pagar la hipoteca, miedo al inmigrante&hellip;&nbsp;La alegr&iacute;a, sin embargo, es resistencia, porque no se rinde, impulsa a la acci&oacute;n y a la esperanza, se convierte en un desaf&iacute;o para el poder establecido, nos acciona, nos motiva, nos enreda en proyectos ilusionantes. La alegr&iacute;a mueve monta&ntilde;as.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El 25% de los empleados en España sienten tristeza diaria, solo un 9% está comprometido con su empleo y 7 de cada 10 creen que España no es un buen lugar para buscar trabajo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Una de las manifestaciones m&aacute;s subversivas de esa resistencia son los carnavales. Tanto el poder civil como religioso han intentado siempre controlarlo, pero ah&iacute; siguen las &ldquo;ilegales&rdquo; de C&aacute;diz, esas agrupaciones carnavaleras que no participan en el concurso oficial, pero que pasean todos los a&ntilde;os por sus calles,&nbsp;sus coplas de humor y s&aacute;tira,&nbsp;sin m&aacute;s jurado que el p&uacute;blico callejero y sin m&aacute;s objetivo que pasar un buen rato.
    </p><p class="article-text">
        Me llam&oacute; la atenci&oacute;n una an&eacute;cdota que Fernando Trueba refiri&oacute; en el programa que Jordi &Eacute;vole dedic&oacute; al 30&nbsp;aniversario del &Oacute;scar a la mejor pel&iacute;cula de habla no inglesa, 'Belle &Eacute;poque' (1992). Cuando preparaba el guion, junto a Rafael Azcona, se lo estaban pasando tan bien, se re&iacute;an tanto, que este &uacute;ltimo le dijo: &ldquo;Vamos a hacer como que trabajamos, porque a la gente no le gusta que te r&iacute;as mientras trabajas&rdquo;. Parece ser que en los centros de trabajo tiene que reinar la sobriedad y la tristeza, cuando est&aacute; comprobado que un buen clima laboral contribuye a generar un mayor compromiso de los trabajadores con sus responsabilidades, una mayor predisposici&oacute;n a cooperar y el ambiente id&oacute;neo para que aflore la creatividad. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el &uacute;ltimo informe de la consultora internacional Gallup (junio de 2024) &ndash;dedicado a conocer aspectos relativos en los empleados como su compromiso con el trabajo, la evaluaci&oacute;n de la vida, el clima laboral y el estr&eacute;s, la ira, la tristeza y la soledad diaria&ndash; el 25%&nbsp;de los empleados en Espa&ntilde;a sienten tristeza diaria, solo un 9% est&aacute; comprometido con su empleo y 7 de cada 10 creen que Espa&ntilde;a no es un buen lugar para buscar trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Cuenta&nbsp;el escritor Salvador de Madariaga en su ensayo titulado 'Espa&ntilde;a' (1931), que en Andaluc&iacute;a, en d&iacute;as de latifundios y rep&uacute;blica, uno entre tantos caciques congregaba a sus braceros, y&nbsp;con la intenci&oacute;n de comprar sus votos y sus conciencias, repart&iacute;a monedas para todos. Sin embargo, uno de ellos, con intrepidez y decisi&oacute;n, arroj&oacute; las monedas al aire y sentenci&oacute;:&nbsp;&ldquo;En mi hambre mando yo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Parafraseando a Madariaga y aplic&aacute;ndolo al tema que me ocupa en este texto: no es optimismo ingenuo, no es frivolidad, no es ser irresponsable,&nbsp;no es <em>jiji</em> <em>jaja</em>, es que &ldquo;en mi risa mando yo&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Rodríguez Morilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/risa-mando_132_12093555.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 Mar 2025 04:30:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En mi risa mando yo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ocio,Trabajo,Soberanía,Humor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Más allá de las primarias ¿es hora de compartir el poder?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/primarias-hora-compartir_132_12005703.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fb1b2b9d-7948-4676-a669-ae9039525243_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Más allá de las primarias ¿es hora de compartir el poder?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La falta de cooperación política y de liderazgo compartido dentro de los partidos políticos es un fenómeno relativamente complejo que tiene que ver, entre otros, con factores culturales y también históricos</p></div><p class="article-text">
        Recientemente hemos sabido que Mar&iacute;a Jes&uacute;s Montero, vicepresidenta primera del Gobierno de Espa&ntilde;a y ministra de Hacienda,&nbsp; ha sido proclamada secretaria general del PSOE en Andaluc&iacute;a sin que medie un proceso de primarias. Ello ha estado favorecido por la retirada de otros posibles aspirantes, bien porque no han obtenido los avales necesarios, bien porque han valorado una retirada a tiempo,&nbsp; lo cual hace intuir que el partido ha querido evitar a toda costa este embolado que suponen las primarias. Aunque este tipo de f&oacute;rmulas buscan la democracia interna, la transparencia, la renovaci&oacute;n del liderazgo y mejorar la imagen externa, entre otras pretensiones, lo cierto es que en la pr&aacute;ctica han supuesto un desgaste para los partidos. Termina generando divisiones internas, dificultando la integraci&oacute;n de los perdedores, asumiendo costes log&iacute;sticos elevados y escasa participaci&oacute;n, poniendo con ello en cuesti&oacute;n la legitimidad del resultado.
    </p><p class="article-text">
        En muchos casos, las primarias en Espa&ntilde;a han fallado debido a falta de transparencia, manipulaci&oacute;n interna, polarizaci&oacute;n y baja participaci&oacute;n. Aunque el sistema busca democratizar los procesos, si no se implementa correctamente, puede ser fuente de conflictos y divisiones.
    </p><p class="article-text">
        Se observan ejemplos en todos los partidos: el PSOE de 2017 protagoniz&oacute; una campa&ntilde;a dura y tensa entre &ldquo;sanchistas&rdquo; y &ldquo;susanistas&rdquo;; el Podemos del mismo a&ntilde;o en Vistalegre II dej&oacute; al partido polarizado entre &ldquo;iglesistas&rdquo; y &ldquo;errejonistas&rdquo;, provocando con el tiempo la constituci&oacute;n de un nuevo partido pol&iacute;tico por este &uacute;ltimo, M&aacute;s Pa&iacute;s; las primarias de Ciudadanos en 2019 estuvieron mediatizadas en Andaluc&iacute;a por los rumores de manipulaci&oacute;n para favorecer a Juan Mar&iacute;n, el candidato oficialista, frente a Fran Herv&iacute;as; en 2018, Casado y S&aacute;enz de Santamar&iacute;a compitieron por el liderazgo del PP con una campa&ntilde;a marcada por acusaciones personales que dej&oacute; al partido m&aacute;s fragmentado; hasta en EQUO, partido que ha promovido tradicionalmente un modelo de liderazgo compartido y horizontal, las primarias evidenciaron las limitaciones de este mecanismo en partidos peque&ntilde;os. Se crearon tensiones personales y pol&iacute;ticas, que no siempre pudieron resolverse y algunos militantes y l&iacute;deres que no fueron elegidos en las primarias se distanciaron o abandonaron el partido, debilitando su estructura organizativa.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En la mayoría de los partidos existe una estructura jerárquica tradicional donde el poder está concentrado en el líder o en un grupo reducido, y hay poca flexibilidad para experimentar con modelos alternativos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Y es que la forma en la que se practica la pol&iacute;tica, en general, y las primarias en particular, fomentan la competitividad frente a la cooperaci&oacute;n, los personalismos, el individuo m&aacute;s que el proyecto colectivo. Nos cuesta cooperar en lo pol&iacute;tico, preferimos la unilateralidad del l&iacute;der y su equipo, a tener que ponernos de acuerdo para tomar decisiones consensuadas a trav&eacute;s de posibles liderazgos compartidos. Nos cuesta tomar conciencia y valorar que cada persona representa una mirada, un matiz, una perspectiva diferente que contribuye a&nbsp; enriquecer cualquier tipo de proyecto; el pol&iacute;tico tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La falta de cooperaci&oacute;n pol&iacute;tica y de liderazgo compartido dentro de los partidos pol&iacute;ticos es un fen&oacute;meno relativamente complejo que tiene que ver, entre otros, con factores culturales y tambi&eacute;n hist&oacute;ricos. En la mayor&iacute;a de los partidos existe una estructura jer&aacute;rquica tradicional donde el poder est&aacute; concentrado en el l&iacute;der o en un grupo reducido, y hay poca flexibilidad para experimentar con modelos alternativos. Adem&aacute;s, nuestra sociedad premia m&aacute;s los logros individuales que los colectivos y los medios de comunicaci&oacute;n amplifican m&aacute;s los primeros. Arrastramos tambi&eacute;n una inercia hist&oacute;rica, figuras como Churchill, De Gaulle o Kennedy crearon la idea de que el liderazgo efectivo es unipersonal, la idea del &ldquo;carisma&rdquo; suele estar muy presente en la elecci&oacute;n del l&iacute;der. Tanto en las campa&ntilde;as electorales como en la din&aacute;mica interna de los partidos, el sistema fomenta la idea de &ldquo;ganar o perder&rdquo; m&aacute;s que la de construir consensos.
    </p><p class="article-text">
        Cabe pensar si no convendr&iacute;a explorar otras v&iacute;as para elegir a los que terminar&aacute;n tarde o temprano decidiendo sobre el devenir de nuestras vidas. Propuestas donde se coopere m&aacute;s que se compita,&nbsp; integradoras y no excluyentes, con responsabilidades compartidas que primen la deliberaci&oacute;n dirigida a facilitar el consenso.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; van algunas sugerencias que ya est&aacute;n siendo experimentadas: 
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>En el <strong>liderazgo compartido </strong>o colectivo en lugar de elegir a un solo l&iacute;der se elige un equipo o un grupo de personas que compartan el poder y la responsabilidad. Partidos verdes y ecologistas en Alemania han optado por este modelo.</li>
                                    <li><strong>La Rotaci&oacute;n de Liderazgo</strong> permite rotar&nbsp;entre diferentes personas durante per&iacute;odos determinados. Esto ayuda a repartir el poder y evita que una sola figura concentre todo el control del partido. Movimientos sociales como Occupy Wall Street o el 15 M adoptaron desde sus inicios este tipo de liderazgo rotativo. </li>
                                    <li><strong>Los Sistemas de Deliberaci&oacute;n Participativa,</strong> en lugar de centrarse solo en las primarias, permiten que los miembros del partido tomen decisiones sobre la selecci&oacute;n de l&iacute;deres y pol&iacute;ticas a trav&eacute;s de consultas abiertas y discusi&oacute;n conjunta, lo que puede favorecer el consenso en lugar de la confrontaci&oacute;n. Un ejemplo de ellos son las consultas ciudadanas que se realiza en pa&iacute;ses n&oacute;rdicos como Islandia. </li>
                                    <li>En la<strong> Elecci&oacute;n por Votaci&oacute;n Ponderada</strong> o &ldquo;Voto Combinado&rdquo; los miembros del partido no solo votan por un l&iacute;der, sino que pueden ponderar sus votos seg&uacute;n la importancia que le dan a cada candidato, o incluso elegir un equipo de liderazgo de manera cooperativa.</li>
                                    <li> <strong>Los Sistemas de voto de preferencia</strong> permiten a los electores ordenar a los candidatos seg&uacute;n su preferencia, y no solo votar por uno, lo que tiende a generar un resultado m&aacute;s inclusivo y representativo.</li>
                                    <li>La <strong>Elecci&oacute;n mediante procesos de Consenso Constructivo </strong>estimula la&nbsp;deliberaci&oacute;n sobre los mejores candidatos o l&iacute;deres sin que se trate de una competencia directa. El objetivo es alcanzar un consenso m&aacute;s que una votaci&oacute;n estricta, minimizando la confrontaci&oacute;n y maximizando el acuerdo entre miembros.</li>
                                    <li>Por &uacute;ltimo, en el<strong>&nbsp;Liderazgo por Sorteo</strong> no se elige al l&iacute;der por elecciones competitivas, los miembros del partido pueden elegir a los candidatos mediante un proceso de sorteo aleatorio entre los miembros que re&uacute;nan los requisitos establecidos. Se favorece con ello la igualdad de oportunidades, al mismo tiempo que se da voz a personas menos conocidas o fuera de los c&iacute;rculos tradicionales de poder, generando una renovaci&oacute;n constante de l&iacute;deres y evitando el desgaste de figuras muy populares. En 2016 los miembros de la Asamblea Ciudadana de Irlanda fueron seleccionados por sorteo entre los ciudadanos para discutir reformas constitucionales, incluida la legalizaci&oacute;n del aborto. El Partido Pirata de Alemania ha utilizado tambi&eacute;n esta v&iacute;a, aunque no es un m&eacute;todo com&uacute;n en la elecci&oacute;n de altos cargos pol&iacute;ticos.&nbsp;</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s a&uacute;n estamos lejos de llevar a la pr&aacute;ctica estas propuestas, pues nos falta lo principal: educarnos para cooperar y no para competir.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Rodríguez Morilla]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/primarias-hora-compartir_132_12005703.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Feb 2025 18:44:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Más allá de las primarias ¿es hora de compartir el poder?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Política,Elecciones]]></media:keywords>
    </item>
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