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    <title><![CDATA[elDiario.es - Chema Seglers]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/chema-seglers/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Chema Seglers]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Jordi Nomen: "Un profesor debe tener esperanza, porque si no su tarea no tiene ningún sentido"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/jordi-nomen-profesor-debe-esperanza-si-no-tarea-no-sentido-cat-cat_128_13126398.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/147b1866-7c80-42c3-bc83-56860c542716_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Jordi Nomen: &quot;Un profesor debe tener esperanza, porque si no su tarea no tiene ningún sentido&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor de 'Contra la tiranía del like' analiza cómo el ecosistema digital afecta al comportamiento y las relaciones de los jóvenes y reivindica el valor de las humanidades para hacer frente a este reto social</p><p class="subtitle">El anterior 'Rincón de pensar' - José Ramón Ubieto: “La soledad es el mal de nuestra época que, paradójicamente, es la más conectada de la historia"</p></div><p class="article-text">
        Adolescentes y redes sociales, una combinaci&oacute;n no exenta de riesgos. Lo sabe bien Jordi Nomen (Barcelona, 1965), profesor de Filosof&iacute;a y Ciencias Sociales en la escuela Sadako de Barcelona, referente en innovaci&oacute;n educativa, que acaba de publicar <a href="https://arpaeditores.com/products/contra-la-tirania-del-like" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Contra la tiran&iacute;a del like</em></a> (Arpa Editores), un ensayo que analiza c&oacute;mo el ecosistema digital condiciona la autoestima, la identidad y las relaciones de los j&oacute;venes. 
    </p><p class="article-text">
        Nomen, hombre afable y generoso, recupera el valor de las humanidades para enfrentarse con esp&iacute;ritu cr&iacute;tico a este fen&oacute;meno cada vez m&aacute;s evidente. Solo cabe recordar la condena del jurado de Los &Aacute;ngeles a Meta y YouTube del pasado 25 de marzo, en la que se acus&oacute; a ambas tecnol&oacute;gicas de generar adicci&oacute;n entre los menores. &iquest;Qu&eacute; se pone en juego en el interior de un joven cu&aacute;ndo recibe o pierde un like en la pantalla de su dispositivo? Todo un oleaje de emociones y sentimientos, que Jordi Nomen trata de comprender con valent&iacute;a y sentido pedag&oacute;gico. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>En muchos hogares ya aparec&iacute;a, desde hac&iacute;a bastante tiempo, la problem&aacute;tica acerca de los adolescentes y la tecnolog&iacute;a. </strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, quiz&aacute;, en clase, ya har&aacute; unos ocho a&ntilde;os que aparece. Mi aspiraci&oacute;n, un poco irreal, es que los j&oacute;venes acaben leyendo por lo menos la segunda parte del libro, dedicada a la filosof&iacute;a, porque conf&iacute;o en ella como instrumento para ordenar el pensamiento, vivir en libertad y pensar por uno mismo, algo fundamental en una sociedad como la de hoy, en la que nos dicen qu&eacute; debemos pensar y c&oacute;mo debemos pensarlo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>De hecho, cita a Aldous Huxley y a George Orwell, cuyas distop&iacute;as parecen haber alumbrado con acierto la contemporaneidad en la que vivimos. </strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, pero, &iquest;sabes qu&eacute; pasa? Que para controlar al ser humano hay dos medios muy efectivos: uno es el temor y el otro es el placer. Esto se refleja en <em>Un mundo feliz</em> y en <em>1984</em>. Lo estamos constatando hoy: se controla a la poblaci&oacute;n con el miedo, pero tambi&eacute;n con el placer, otro medio de control m&aacute;s sutil que tiene igualmente un efecto demoledor, porque, al fin y al cabo, lo que acaban provocando ambas pulsiones es la p&eacute;rdida de la libertad propia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Esto me recuerda el hombre masa de Ortega y Gasset. Sin libertad propia nos volvemos ligeros, sin peso, superficiales. </strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, es que se trata de eso, de seguir a la masa, un hecho que compagina muy bien con lo que hacen los adolescentes. Ellos siguen al grupo, porque es algo fundamental para ellos, y entonces es dif&iacute;cil encontrar la voz cr&iacute;tica que diga: &lsquo;no, el camino es otro&rsquo;. Es la situaci&oacute;n del parterre, que no deber&iacute;amos hacer: una persona abre la puerta y pisa el parterre, y luego cruza otra persona, y se dibuja un caminito; y luego pasa una tercera y una cuarta, y al final, donde deber&iacute;a haber flores, solo hay pisadas desordenadas y hierbajos. &iquest;Ese camino abierto en el parterre era lo correcto?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es una gran pregunta. Quiz&aacute; es la comodidad: si sigo a otro, me libero de decidir. </strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Muchos adolescentes creen que aquel que va delante lleva raz&oacute;n. Pero yo les cuestiono y les digo que, quiz&aacute;, aquel que ha pasado aleatoriamente por el parterre se mueve por sus propios intereses, y que t&uacute;, en cambio, lo sigues porque todo el mundo pasa por ah&iacute; y te resulta c&oacute;modo. S&iacute;, yo se lo digo a mis alumnos: que no sigan el camino trillado, que busquen su propio camino, aunque sea m&aacute;s dif&iacute;cil. Es lo que escribi&oacute; Nietzsche sobre atreverse a vivir una vida &uacute;nica y personal que nos represente.  
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y qu&eacute; le responden sus alumnos cuando les cuestiona?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hoy me pas&oacute; en clase, s&iacute;, en un tutorial, con un chaval muy inteligente. Le digo, &lsquo;t&uacute; eres una persona con opiniones propias, algunas muy correctas. Me gustar&iacute;a o&iacute;r m&aacute;s tu voz en clase&rsquo;. &iquest;Y sabes qu&eacute; me ha contestado? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &lsquo;Ya, pero y &iquest;si alguien se r&iacute;e de m&iacute;? &iquest;Y si alguien me insulta cuando digo algo y se mete conmigo?&rsquo; 
    </p><p class="article-text">
        <strong>El Miedo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Y ha a&ntilde;adido: &lsquo;todo esto me provoca much&iacute;sima incomodidad, mucha m&aacute;s que callar&rsquo;. Es decir, si se calla pasa desapercibido y zanja el problema. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ah&iacute; se desvela un poco la vulnerabilidad de los adolescentes, una etapa compleja y complicada al mismo tiempo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo que pasa es que cuando t&uacute; hablas con un adolescente, te das cuenta de que posee una notable capacidad de razonamiento, incluso, una &eacute;tica bien establecida. Sin embargo, la gesti&oacute;n emocional, es decir, los sentimientos y las emociones a&uacute;n son muy tiernas, y su autoestima es muy fr&aacute;gil todav&iacute;a. Ellos se preguntan, &lsquo;&iquest;voy a ser capaz de tirarme a la espalda las opiniones negativas que me est&aacute;n manifestando?&rsquo; Y concluyen que no. Que van a sufrir. Entonces, &iquest;c&oacute;mo evitan ese sufrimiento? Callando. Hay poca gente que alce la voz. Adem&aacute;s, el discurso sobre las redes sociales ha sido algo traidor. Su inicio parec&iacute;a un para&iacute;so. Argumentaban que &iacute;bamos a conocer gente distinta, que podr&iacute;amos comunicarnos mejor con otras personas.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El discurso sobre las redes sociales ha sido algo traidor. Su inicio parecía un paraíso. Argumentaban que íbamos a conocer gente distinta, que podríamos comunicarnos mejor con otras personas.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Lo vendieron casi como la forma de la democracia directa. </strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Las redes no van a desaparecer y poseen su lado oscuro, que vende mucho m&aacute;s. Una opini&oacute;n tamizada, serena y ecu&aacute;nime no vende nada; en cambio, insultar cuanto m&aacute;s posible y mostrar im&aacute;genes de una dureza tremenda aumenta los likes. La mejor manera de tener much&iacute;simos likes es, o bien apelando a sentimientos banales y subir v&iacute;deos de gatitos y cachorros, o bien otros de vejaci&oacute;n y humillaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero, &iquest;por qu&eacute; resulta tan crucial para un adolescente tener un dispositivo? &iquest;O estar en las redes sociales? &iquest;Qu&eacute; sucede en su interior?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo digital forma parte de su vida de una forma que las generaciones anteriores no podemos comprender. Nosotros tenemos claro que lo presencial, evidentemente, tiene mucho m&aacute;s valor, sobre todo si mencionamos los sentimientos. Pero ellos ya han nacido en este universo en el que lo digital y lo presencial pr&aacute;cticamente son lo mismo. Por lo tanto, si no est&aacute;s en lo digital, tampoco est&aacute;s en lo presencial. Hace una semana le dec&iacute;a a una alumna de catorce a&ntilde;os sin m&oacute;vil, que no sab&iacute;a la suerte que ten&iacute;a, y ella me miraba con cara de, &lsquo;pero que est&aacute; diciendo este hombre. Si estoy absolutamente desconectada de mi grupo y de lo que pasa&rsquo;. Hoy es muy distinto a cuando tu madre te soltaba aquello de &lsquo;oye, cuelga el tel&eacute;fono, ya que llevas tres horas hablando&rsquo;.  
    </p><p class="article-text">
        <strong>Me acuerdo de esas palabras.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, y t&uacute; le estabas contando nimiedades a tu amigo, pero, ese v&iacute;nculo crea experiencia compartida, aunque sea banal. Y para un adolescente es b&aacute;sico. La necesitan. Entonces, las redes fortalecen exponencialmente esa experiencia compartida, porque al d&iacute;a siguiente llegan a la escuela y se comentan el v&iacute;deo de YouTube donde aparec&iacute;a aquel jugador. Y si t&uacute; no has visto el v&iacute;deo, te sit&uacute;as en un segundo pelda&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es llamativa esa confluencia entre autoestima y red social. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Aunque el mecanismo del like sea una transacci&oacute;n de datos, para el adolescente constituye un elogio. &Eacute;l contempla una aprobaci&oacute;n a la propia foto suya que ha colgado, y &eacute;l depende de esa aprobaci&oacute;n; y cuando esta no llega, aparece la frustraci&oacute;n que merma su autoestima. Luego empieza a preocuparse y se pregunta por qu&eacute; esta foto no ha funcionado, si tengo otras que han recibido miles de estrellas. Era lo mismo que cuando nosotros nos preocup&aacute;bamos por las espinillas. Los adolescentes viven la misma adolescencia que nosotros vivimos, pero a la suya se le a&ntilde;ade el mundo digital y las redes sociales, y, entonces, todo se ampl&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Esa necesidad de aprobaci&oacute;n tiene relaci&oacute;n con la cuesti&oacute;n de la fama, de ser popular. De hecho, es la primera reflexi&oacute;n que arroja en su ensayo. Qui&eacute;n no ha querido obtenerla alguna vez en el instituto, &iquest;no?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. A veces, ellos te exponen que quieren ser ricos y famosos, y t&uacute; les sueltas que para serlo deben esforzarse duramente. Sin embargo, esto ya no sirve. Te dicen que no est&aacute;s en lo cierto, porque tal influencer lo ha sido solamente colgando su primer v&iacute;deo. Entonces, frente a este argumento, hay que insistirles en la libertad personal y en la justicia social. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La libertad debe tener límites, porque si no, no es libertad.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Entiendo. Otra cuesti&oacute;n que aborda es el aumento de la falta de atenci&oacute;n en los adolescentes, quiz&aacute;, lo que m&aacute;s preocupa a los profesores. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Ha deca&iacute;do mucho. El est&iacute;mulo que ahora capta la atenci&oacute;n es extremo. Si yo hablo de libertad y de derechos sociales, no capto su atenci&oacute;n, porque es algo que consideran caduco. Lo que capta su atenci&oacute;n es la imagen potente que muestra un riesgo o mueve a risa.  
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero la imagen roba la imaginaci&oacute;n. Nuestra generaci&oacute;n prefiere el libro a la pel&iacute;cula. </strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, pero a ellos les gusta m&aacute;s la pel&iacute;cula que el libro. Su pensamiento es muy r&aacute;pido, muy presentista, y el pensamiento cr&iacute;tico se define por la lentitud y la reflexi&oacute;n, buscando las consecuencias y los criterios. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es todo lo contrario. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Entonces, nuestra labor es hacerles entender que esa rapidez les roba la libertad de ser ellos mismos y de pensar por s&iacute; mismos. Y luego explicarles que eso va a condicionar sus relaciones humanas, porque los v&iacute;nculos r&aacute;pidos son de poca profundidad y se agotan en s&iacute; mismos. De alguna manera, ellos quieren ser tratados como adultos, y en las clases de filosof&iacute;a yo lo intento. Por eso, les planteo la cuesti&oacute;n de las fragilidades o, por ejemplo, explicarles c&oacute;mo cuesta ganar el dinero. Decirles que hay que trabajar para obtenerlo. Es como aquello que dec&iacute;a Pepe Mujica: el valor est&aacute; en el tiempo invertido para lograr algo. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>S&iacute;, recuerdo esta reflexi&oacute;n de Mujica. Lo curioso, sin embargo, es que quieren ser tratados como adultos, pero, a la vez, la infancia se alarga. </strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, es una paradoja. Ellos te salen con que los adultos no les tratan como adultos. El otro d&iacute;a les hablaba de las guerras, del hecho de que no se ven v&iacute;ctimas, de que no aparecen. Se informa de la precisi&oacute;n tecnol&oacute;gica de una ofensiva, pero no se nos informa de que, donde ha impactado el proyectil, hay sufrimiento y hay muerte y hay horror. Parecen guerras quir&uacute;rgicas. Sin embargo, no lo son. Y cuando les hablas as&iacute;, entonces, ellos te escuchan y te dicen que esa manera de hablar no la han escuchado en sus casas. Por eso, la familia debe hablar de las dificultades, incluso de aquellas que ata&ntilde;en a los adultos. Hablar de la fragilidad humana es absolutamente necesario para humanizar un mundo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>P&oacute;ngame otro ejemplo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Va muy bien pedirles ayuda. Desde que lo descubr&iacute;, lo hago much&iacute;simo. Anda, chicos, ayudadme a recoger la clase, que tengo un dolor de espalda terrible. Y no sabes con qu&eacute; rapidez se agachan y se ocupan. Las familias tienden a proteger a los adolescentes, y creen que en su habitaci&oacute;n est&aacute;n a salvo de la realidad. Pero, con el m&oacute;vil en la mano se les abre el universo de lo bueno, que est&aacute;, y de lo malo, que por desgracia es mucho m&aacute;s evidente. La clave es trenzar el sentido tanto en los padres como en los adolescentes. Por ejemplo, se acerca el cr&iacute;o y te dice, &lsquo;oye, pap&aacute;, sube esta foto magn&iacute;fica del primo Jos&eacute; que est&aacute; saltando a la piscina&rsquo;. Y t&uacute;, exponerle que no, que no la vas a subir. &iquest;Y sabes por qu&eacute;? Primero, porque el primo Jos&eacute; es menor de edad. Segundo, porque est&aacute; medio desnudo en la piscina. Y tercero, porque &eacute;l no me ha dado permiso. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>La idea de los l&iacute;mites. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro, es que la libertad debe tener l&iacute;mites, porque si no, no es libertad. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cierto, pero estos dispositivos, y usted lo se&ntilde;ala en su ensayo, rompen la noci&oacute;n de l&iacute;mite. Es como la foto de Elon Musk al lado de Trump: simbolizaba el poder desmesurado de la tecnolog&iacute;a. </strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, pero hay que aprovecharse de esa imagen y preguntarles durante la cena si saben qui&eacute;nes son, e interrogarles sobre qu&eacute; les sugiere esa fotograf&iacute;a. Y entonces se mueren de ganas de opinar. Igual sucede con el hecho de pagar impuestos. Apareci&oacute; ayer mismo en clase.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Buscar su opini&oacute;n para visibilizarlos? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Exacto. Hay que contextualizarles en la vida cotidiana, no podemos mantenerlos en la inopia, porque ya no funciona, y adem&aacute;s les restamos ciudadan&iacute;a, y ellos son ciudadanos.  
    </p><p class="article-text">
        <strong>En ese sentido, querr&iacute;a preguntarle c&oacute;mo valora la prohibici&oacute;n de las redes sociales que plante&oacute; en su d&iacute;a el Gobierno. &iquest;Es factible? &iquest;Es adecuado?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es como el cuento de la Bella Durmiente que, para evitar que se pinchara, el padre hizo desaparecer cualquier objeto puntiagudo, en vez de educarla y explicarle el mundo. Y, sin embargo, al final, ella termina por pincharse con el hueso de una rueca. Se trata de educar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y se est&aacute; logrando?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No, creo que no. Implica mucho compromiso y tiempo por parte de las familias. Y en las escuelas se priorizan otras materias. Hay que saber ciencia y tecnolog&iacute;a, s&iacute;, por supuesto, pero tambi&eacute;n hay que saber de humanidades, porque sin ellas estamos perdidos como humanidad. En definitiva, la formaci&oacute;n en redes sociales es una cuesti&oacute;n de las humanidades, sin ninguna duda. Y hay que hablar con los adolescentes y prepararlos para que cuando reciban un bulo y puedan da&ntilde;ar a alguien, no lo compartan. Debe salir de ellos. Que no lo diga el maestro, que ya es un viejuno. Adem&aacute;s, esta rapidez y aceleraci&oacute;n les genera una ansiedad enorme. Por eso, hay que trabajar el sentido de la distinci&oacute;n y el de la elecci&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; me aporta este v&iacute;deo? &iquest;En qu&eacute; me enriquece?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es el pensamiento cr&iacute;tico. Saber perder algo para obtener una ganancia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, hay un deseo ineducado que te lleva a la esclavitud. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hay que hablar más de valores y de comprensión de las propias emociones. Hablo de ética: discernir entre el bien y el mal.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Para ir terminando, &iquest;c&oacute;mo observa esa p&eacute;rdida de distinci&oacute;n entre lo privado y lo p&uacute;blico que las redes distorsionan? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Los adolescentes est&aacute;n dispuestos a entregarlo todo de manera muy f&aacute;cil, sea por inconsciencia o inmadurez. La confusi&oacute;n entre lo privado y lo p&uacute;blico es la reflexi&oacute;n acerca de que todo lo que cuelgas desaparece, para aparecer, de pronto, en cualquier momento. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Se entregan f&aacute;cilmente, imagino, porque necesitan sentirse amados.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mucho. Ellos sue&ntilde;an en un futuro mejor. Lo que ocurre es que el adulto infantiliza esos sue&ntilde;os. Ellos quieren cuidar el medio ambiente, s&iacute;. En definitiva, o aprendemos a confiar en las nuevas generaciones o estamos perdidos. Lo dec&iacute;a Galeano, &iquest;no? Las utop&iacute;as no se consiguen, pero nos marcan el futuro. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y Victoria Camps tambi&eacute;n expone la misma idea: sin esperanza no se da una vida humana.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Exacto. Hay que sembrar responsabilidad en lo colectivo. Si no, lo que queda es la banalidad, y ya sabemos que la banalidad, con frecuencia, lleva al mal. Mira, un profesor que no sea optimista, no debe dedicarse a la profesi&oacute;n. Un profesor debe tener esperanza porque si no su tarea no tiene ning&uacute;n sentido. Y hay que hablar m&aacute;s de valores y de comprensi&oacute;n de las propias emociones. Hablo de &eacute;tica: discernir entre el bien y el mal. Eso solo lo pueden hacer los seres humanos, pero jam&aacute;s una m&aacute;quina. Hay que trabajar lo que nos hace humanos. El discurso que hoy en d&iacute;a se vende es aquel de que est&aacute; bien prescindir del otro si eso da poder y riqueza. Pero las familias y la escuela debemos contrarrestar ese mensaje, porque si no, haremos de nuestros adolescentes unos infelices e inhumanos. Y esa es la mayor de las preocupaciones.  
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Chema Seglers]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/jordi-nomen-profesor-debe-esperanza-si-no-tarea-no-sentido-cat-cat_128_13126398.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Apr 2026 19:34:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Educación,Jóvenes,Tecnología,Redes sociales,Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Clara Serra: "El derecho penal como herramienta de transformación social ubica a la izquierda en el terreno de la derecha"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/clara-serra-derecho-penal-herramienta-transformacion-social-ubica-izquierda-terreno-derecha-cat_128_12998595.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9865e8a5-2748-4f97-b07b-20d0bd23f525_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Clara Serra: &quot;El derecho penal como herramienta de transformación social ubica a la izquierda en el terreno de la derecha&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La filósofa reflexiona en esta entrevista sobre los debates que afronta el feminismo, entre ellos el del concepto del consentimiento que analizó en el ensayo que publicó hace dos años, en un escenario cada vez más marcado por el avance de la extrema derecha</p><p class="subtitle">El último 'Rincón de pensar' - Sophie Bessis, historiadora: “Ni el judaísmo ni el cristianismo nacieron en Europa, Jesús era un judío palestino”</p></div><p class="article-text">
        Clara Serra (Madrid, 1982) es reflexiva, curiosa y atenta a la tradici&oacute;n para abrir nuevas rutas. Da la impresi&oacute;n de que no teme recorrer el laberinto y perderse en los claroscuros que encierran las palabras. Fue as&iacute; que, en 2024, public&oacute; <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/nuevos-cuadernos-anagrama/el-sentido-de-consentir/9788433922052/NCA_67" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>El sentido de consentir</em></a><em> </em>(Anagrama), un breve ensayo que removi&oacute; las aguas del discurso oficial sobre el consentimiento, demasiado precipitado, quiz&aacute;, y atrapado en una urgencia que evit&oacute; un debate m&aacute;s sosegado.
    </p><p class="article-text">
        Por entonces, Serra supo templar el &aacute;nimo e indagar en la polifon&iacute;a de un t&eacute;rmino que acuna, si no se comprende adecuadamente, un aut&eacute;ntico polvor&iacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Dos a&ntilde;os despu&eacute;s de la publicaci&oacute;n del libro, tras contemplar el aumento de la extrema derecha y las dificultades de la izquierda, conversamos de nuevo con la fil&oacute;sofa madrile&ntilde;a para reseguir la encrucijada y saber qu&eacute; desaf&iacute;os feministas se avecinan. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tras haber publicado </strong><em><strong>El sentido de consentir,</strong></em><strong> &iquest;en qu&eacute; aspectos se ha reafirmado? O, por el contrario, &iquest;qu&eacute; dej&oacute; en el tintero? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Intu&iacute;, en el libro, que, hoy en d&iacute;a, asistimos a una resignificaci&oacute;n del concepto de consentimiento que lo aproxima a la noci&oacute;n de deseo; una tendencia a identificar las relaciones consentidas con las relaciones mutuamente placenteras. Y lo que pretend&iacute; fue introducir una discusi&oacute;n cr&iacute;tica que no exist&iacute;a sobre lo problem&aacute;tico de esta identificaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es un tema complej&iacute;simo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, que pide una discusi&oacute;n honesta y a fondo. En mi investigaci&oacute;n posterior me tomo muy en serio la tarea de entender por qu&eacute; existen posiciones diversas sobre el consentimiento y a qu&eacute; problemas, l&iacute;mites o insuficiencias trata de responder cada una de ellas. Ninguna surge de la nada o carece de motivos, pero algunas de ellas generan m&aacute;s problemas de los que resuelven.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; se pone en juego en las distintas comprensiones del t&eacute;rmino? &iquest;Imaginarios, proyectos pol&iacute;ticos, maneras de relacionarnos en el mundo? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo que a m&iacute; me ha producido perplejidad es que existiera un discurso oficial que confiara en una palabra supuestamente clara, autoevidente o &lsquo;transparente&rsquo; para enfrentar todos los desaf&iacute;os del feminismo sobre la sexualidad. Hasta tal punto ha sido as&iacute; que muchos de los debates legislativos se han simplificado haciendo descansar todo el problema, o, mejor dicho, toda la soluci&oacute;n, en la mera incorporaci&oacute;n del t&eacute;rmino, como si al escribirlo en la legislaci&oacute;n ya se resolvieran los problemas. 
    </p><p class="article-text">
        Tamar Pitch, por ejemplo, lo expresa muy acertadamente cuando dice que, obviamente, la violencia empieza donde no hay consentimiento, pero que el problema reside precisamente en la dificultad de definir el consentimiento. Si no estamos ante un concepto un&iacute;voco, la cuesti&oacute;n no es tanto nombrar el consentimiento, sino acotarlo y definirlo en una direcci&oacute;n y cerrarle la puerta a otras. Si algo ha se&ntilde;alado el feminismo desde los a&ntilde;os 70 es que el consentimiento es un polvor&iacute;n conceptual, que encierra significados diversos y que algunos de ellos son peligrosos para las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En qu&eacute; sentido puede serlo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En que puede usarse en una direcci&oacute;n o en otra muy distinta, y que si no se clarifica qu&eacute; entendemos por consentimiento podemos hacer lo contrario de lo que pensamos. Carole Pateman, por ejemplo, dedic&oacute; <a href="https://perio.unlp.edu.ar/catedras/comyeduc2/wp-content/uploads/sites/197/2021/05/pateman_el_contrato_sexual_0.pdf" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>El contrato sexual,</em></a> una obra imprescindible, a atacar el concepto de consentimiento en su acepci&oacute;n contractual. Algunas feministas, que en la l&iacute;nea de Pateman han identificado el consentimiento con el contrato, han apostado por rechazar totalmente todo uso feminista del consentimiento. Yo, sin embargo, mantengo otra posici&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        El consentimiento es un concepto irrenunciable pero siempre y cuando lo alejemos al m&aacute;ximo de la figura del contrato y eso implica que debe ser delimitado de determinado modo. Lo que no se puede hacer es ignorar estas advertencias y convertir el consentimiento en un concepto aproblem&aacute;tico y neutral.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Es, quiz&aacute;, uno de los temas fundamentales que debe abordar el feminismo en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, sin duda. Simplificar la noci&oacute;n de consentimiento puede tener un punto ideol&oacute;gico. Gran parte de la tradici&oacute;n feminista lo abord&oacute; como un concepto cargado de trampas y usos ideol&oacute;gicos. Solo si partimos de esa aproximaci&oacute;n cr&iacute;tica, podemos protegernos de alguno de sus significados y, al mismo tiempo, rescatar otros.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Simplificar la noción de consentimiento puede tener un punto ideológico. Gran parte de la tradición feminista lo abordó como un concepto cargado de trampas y usos ideológicos</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Tratemos de entender qu&eacute; significa. &iquest;Por qu&eacute; el consentimiento no deber&iacute;a entenderse como un contrato?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Carole Pateman sostiene que la dominaci&oacute;n patriarcal en la &eacute;poca moderna se ha vehiculado precisamente a partir del contrato sexual que existe, por ejemplo, en el contrato matrimonial. Su argumento es que la violaci&oacute;n marital ha estado permitida por la ley precisamente a trav&eacute;s del argumento de que las mujeres han adquirido deberes y obligaciones al consentir al matrimonio, los famosos d&eacute;bitos conyugales. En este caso la justificaci&oacute;n patriarcal de la violencia sexual contra las mujeres no consiste en que las leyes hayan olvidado el consentimiento, sino a que lo han puesto en juego en una determinada direcci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        El patriarcado ha sometido a las mujeres al cumplimiento de deberes sexuales a trav&eacute;s de la figura del consentimiento, argumentando que las mujeres han consentido &mdash;han dicho que s&iacute;&mdash; a un contrato sexual. Los contratos implican siempre deberes y obligaciones de las partes y por eso Pateman no acepta que en el terreno del sexo haya contratos. Entendido as&iacute; el consentimiento, se convierte en la peor trampa para las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Est&aacute; de acuerdo con Carole Pateman?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si lo entendemos como un contrato, yo estoy de acuerdo con ella, s&iacute;, porque entonces el consentimiento resulta peligros&iacute;simo. No debe haber contratos sexuales validados por el Estado. Ahora bien, Pateman se equivoca en identificar plenamente consentimiento con contrato. El consentimiento puede entenderse tambi&eacute;n como un permiso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Expl&iacute;queme, por favor.</strong>
    </p><p class="article-text">
        F&iacute;jate hasta qu&eacute; punto el consentimiento es un concepto polis&eacute;mico que incluso en el derecho puede adquirir dos figuras diferentes. En el &aacute;mbito jur&iacute;dico, el consentimiento significa tanto contrato como permiso, y ambas concepciones no solo son distintas, sino incluso contrarias. El consentimiento como permiso es algo que siempre puede ser unilateralmente retirado. El contrato, por el contrario, no, no se retira unilateralmente. De hecho, un contrato significa que una de las dos partes puede decidir incumplirlo y que el Estado arbitra en su cumplimiento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Entonces? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay que discrepar en identificar por completo consentimiento y contrato. Si el consentimiento es un permiso, y por eso yo lo defiendo en t&eacute;rminos negativos, siempre puede retirarse a partir de una negaci&oacute;n. Da igual que yo haya dicho previamente que s&iacute;, siempre puedo decir posteriormente que no. Si en el contrato lo que tiene validez es el s&iacute; y todo s&iacute; es un s&iacute; vinculante, en el permiso lo que tiene validez siempre es el no y todo no es un no v&aacute;lido y vinculante. 
    </p><p class="article-text">
        En el contrato las afirmaciones se convierten en compromisos vinculantes, en el permiso lo importante es que el sujeto retenga siempre y en todo momento la posibilidad de decir que no. Por eso yo defiendo la naturaleza negativa del consentimiento sexual y advierto de los peligros de positivizar el consentimiento, es decir, de contractualizarlo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lo importante de decir no, de negarse. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Exacto. Es ah&iacute; donde descansa la prueba de la libertad sexual. En el sexo no podemos convertir el s&iacute; en la verificaci&oacute;n del consentimiento. No todo s&iacute; es un verdadero s&iacute; y, sin embargo, todo no es un no. El no, o mejor dicho la posibilidad del no, es siempre la garant&iacute;a de un consentimiento libre.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero, &iquest;qu&eacute; sucede con las trabajadoras del sexo? &iquest;Es v&aacute;lida su negaci&oacute;n? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Quienes defendemos los derechos laborales para las trabajadoras del sexo, no estamos defendiendo que una trabajadora firme un contrato por el cual quede comprometida y obligada a cumplir deberes sexuales. S&eacute; que esta es la interpretaci&oacute;n de algunas feministas abolicionistas que nos acusan de darle armas al Estado para que pueda validar contratos sexuales vinculantes. Pero aqu&iacute; hay un error. La trabajadora sexual tiene que poder acordar contractualmente sobre aspectos de su actividad como, por ejemplo, el alquiler del lugar donde trabaja. 
    </p><p class="article-text">
        En torno a la actividad sexual deben validarse diversos contratos que hacen esa actividad posible en vez de perseguirlos como parte de una actividad criminal. Ahora bien, si una prostituta mantiene en todo momento la posibilidad de decir &lsquo;yo no sigo, yo esto no lo hago&rsquo;, y as&iacute; debe ser, es porque el sexo mismo se mantiene fuera de la figura del contrato. O, lo que es lo mismo, su consentimiento sexual tiene que seguir siendo entendido como un permiso y su derecho a la negaci&oacute;n tiene que estar absolutamente garantizado. El contrato se puede establecer sobre cu&aacute;nto me pagas por utilizar la habitaci&oacute;n, pero no acerca del compromiso hacia la pr&aacute;ctica sexual.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En el libro insist&iacute;a en el lema &lsquo;no es no&rsquo; para comprender el consentimiento. Da la impresi&oacute;n, sin embargo, que, a simple vista, el lema &lsquo;solo s&iacute; es s&iacute;&rsquo; empodera m&aacute;s a la mujer.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y ah&iacute; est&aacute; la trampa y el peligro que pretend&iacute;a se&ntilde;alar. La condici&oacute;n de que un s&iacute; tenga que ser aceptado, y sobre todo jur&iacute;dicamente, es que decir no sea posible. Es decir, un s&iacute; dicho en condiciones en las que no puedes negarte es un s&iacute; esclavo. De nuevo es en una interpretaci&oacute;n contractual del consentimiento donde el s&iacute; se vuelve m&aacute;s v&aacute;lido y m&aacute;s vinculante que un no. Es exactamente eso lo que pretenden esos futbolistas que quieren acostarse con chicas que han firmado previamente un contrato. Quieren poder venir despu&eacute;s a decir &ldquo;ella dijo que s&iacute;&rdquo;, como si ese s&iacute; fuera la prueba realmente v&aacute;lida del consentimiento. De nuevo, insisto, es esa particular interpretaci&oacute;n del consentimiento la que se vuelve altamente peligrosa para nosotras.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Se&ntilde;ala, adem&aacute;s, que con el lema &lsquo;solo s&iacute; es s&iacute;&rsquo; se pretende hablar, en el fondo, del deseo, como si tras el s&iacute; se cifrara la voluntad deseante del sujeto. Visto as&iacute;, se entender&iacute;a que el deseo se valida jur&iacute;dicamente cuando el sujeto consiente. Pero &iquest;se puede validar jur&iacute;dicamente el deseo? </strong>
    </p><p class="article-text">
        En efecto. Alguien podr&iacute;a contestar a mi argumento que la b&uacute;squeda de un s&iacute; no tiene que ver con formas contractuales, sino que ese lema busca un s&iacute; deseante, una afirmaci&oacute;n deseosa, &ldquo;entusiasta&rdquo; como se dice. El motivo por el que cifrar&iacute;amos la veracidad del consentimiento en un s&iacute; ser&iacute;a entonces el hecho de que, supuestamente, revelar&iacute;a un deseo del sujeto. Ahora bien, &iquest;estamos realmente seguras de que eso es un camino feminista? 
    </p><p class="article-text">
        Las leyes llevan siglos y milenios negando la autonom&iacute;a femenina, negando a las mujeres como sujetos del consentimiento, prohibiendo tambi&eacute;n que firmemos contratos. No me parece que ante esa negaci&oacute;n de nuestra autonom&iacute;a tengamos que aceptar una especie de condici&oacute;n extra, una prueba de verdad de nuestro consentimiento por la que el Estado nos puede exigir un plus de autenticidad que no exige ni debe exigir en ning&uacute;n otro &aacute;mbito de su acci&oacute;n y que, desde luego, no les exige a los hombres. 
    </p><p class="article-text">
        El consentimiento es un concepto jur&iacute;dico y nada tiene que ver con el deseo. Es decir, t&uacute; puedes consentir firmar una hipoteca, pero si lo haces con mucho deseo o muy poco no es asunto de nadie, y de hecho no invalidar&iacute;a ese contrato. T&uacute; vas a una cl&iacute;nica y abortas, e imag&iacute;nate luego que te dijeran, &lsquo;No la vemos a usted muy entusiasmada en su consentimiento&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es grotesco y dist&oacute;pico. Me recuerda a &lsquo;El Cuento de la Criada&rsquo;. </strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, lo es, dist&oacute;pico total, como si un Estado se inmiscuyera en el interior de los sujetos y en su felicidad; un poco a &lsquo;1984&rsquo; de Orwell. La interioridad del sujeto no es asunto del Estado. A nadie se le ocurrir&iacute;a poner en cuesti&oacute;n la capacidad de consentir de una mujer en un aborto con el argumento de que eso le debe hacer feliz, que seamos mayores de edad es justamente que se nos reconozca la posibilidad de elegir, decidir y consentir a cosas con total independencia de que esas cosas nos hagan felices o, por el contrario, no las deseemos de forma entusiasta. Entonces, &iquest;por qu&eacute; ponemos esa expectativa del deseo en el terreno sexual? &iquest;Por qu&eacute; raz&oacute;n el Estado tendr&iacute;a derecho a esta tutela paternalista e infantilizadora con nuestras decisiones jur&iacute;dicamente vinculantes en el territorio de la sexualidad?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Por eso se lo preguntaba. &iquest;Por qu&eacute;? </strong>
    </p><p class="article-text">
        En todos los asuntos en los que se legisla, el consentimiento se refiere a que los sujetos dicen que s&iacute; o no a cosas, y que nadie sabe hasta qu&eacute; punto hay una adhesi&oacute;n interna placentera en esas cosas. Igual, en este punto, se nos est&aacute;n mezclando la &eacute;tica y el derecho. En el asunto &eacute;tico estoy completamente de acuerdo con que las feministas aspiramos a mucho m&aacute;s que al mero consentimiento: yo, con mi novio, no aspiro a que respete mi s&iacute; o mi no, sino a que se preocupe sobre si yo soy feliz o no, si disfruto o no, si deseo profundamente una cosa o no. Pero me parece realmente preocupante que ese tipo de horizonte &eacute;tico, que es sin duda irrenunciable, lo estemos transportando a la esfera de la regulaci&oacute;n penal, a la definici&oacute;n de delitos penales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Entiendo. Ley&eacute;ndola y ahora escuch&aacute;ndola siempre me da la impresi&oacute;n de que trata de recorrer el laberinto sin perder de vista la cuesti&oacute;n central: la voz de las mujeres. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que me preocupa que discursos pretendidamente emancipatorios, en realidad, produzcan u oculten una especie de tutelaje por el cual desaparecemos. Claro que el sexo tiene que ser placentero, s&iacute;, por supuesto, un espacio donde al otro le importa tu felicidad y tu placer. Ahora bien, lo que sucede es que esa pretensi&oacute;n &eacute;tica la encomendamos a leyes penales, y entonces cruzamos una frontera peligrosa. La transformaci&oacute;n de nuestra sociedad implica mucho m&aacute;s de lo que puede hacer una ley y sobre todo una ley penal. El deseo nos remite a una cuesti&oacute;n de &eacute;tica s&iacute;, y la &eacute;tica no la vamos a abordar en lo penal, &iquest;no?
    </p><p class="article-text">
        <strong>No, no creo, ser&iacute;a dejarlo todo en manos de lo jur&iacute;dico. &iquest;Falta pol&iacute;tica e imaginaci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que este tipo de cierre del espacio que separa lo jur&iacute;dico de lo &eacute;tico es una clara se&ntilde;al de derrota ideol&oacute;gica de las izquierdas. Y esto va m&aacute;s all&aacute; del feminismo. El uso del derecho penal como herramienta de transformaci&oacute;n social o de educaci&oacute;n de la sociedad hoy parece parte del sentido com&uacute;n, pero ubica a la izquierda en el terreno de la derecha, le hace compartir horizonte con los proyectos conservadores. Pareciera como si no crey&eacute;ramos en nuestra capacidad de transformar la sociedad, como si hubi&eacute;ramos perdido la capacidad de imaginar otro futuro. Y cuando nos anclamos aqu&iacute;, cuando parece que no hay alternativa a lo real, la derecha y la extrema derecha avanzan a pasos agigantados. 
    </p><p class="article-text">
        Si de lo que se trata es de dise&ntilde;ar nuestras sociedades a partir de reformas legislativas y penales, la extrema derecha siempre lo har&aacute; mejor. Nosotros, en cambio, aspiramos a una transformaci&oacute;n cultural relacional profunda de la sociedad que ninguna ley penal puede llevar a cabo. Para m&iacute; esta es la verdadera cuesti&oacute;n pol&iacute;tica profunda que hay de fondo de la cr&iacute;tica que muchas feministas hacemos a la cultura punitiva y al populismo penal que ha ido abri&eacute;ndose paso en las sociedades occidentales desde los a&ntilde;os 90.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Si de lo que se trata es de diseñar nuestras sociedades a partir de reformas legislativas y penales, la extrema derecha siempre lo hará mejor</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Precisamente, escuch&eacute; a Georgina Orellano en su podcast hablando de ello. </strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, ella critica especialmente que una parte del feminismo se ha dejado seducir por soluciones punitivas en nombre de la protecci&oacute;n de las mujeres, y que, al final, estas soluciones siempre juegan en contra de las mujeres, porque provoca m&aacute;s persecuci&oacute;n, m&aacute;s clandestinidad y m&aacute;s inseguridad para nosotras.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para terminar, quiero preguntarle sobre un art&iacute;culo en el que se pregunta c&oacute;mo pensar el sexo en una sociedad capitalista crecientemente securitaria en la que la relaci&oacute;n social misma se convierte en un peligro del que protegernos. Me interes&oacute;. &iquest;Qu&eacute; quer&iacute;a plantear exactamente? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Reivindicar el derecho de las mujeres a correr riesgos, s&iacute;. La cultura patriarcal siempre ha pretendido proteger a las mujeres, en nombre, por as&iacute; decirlo, de su protecci&oacute;n, incluso de sus propios deseos y, en general, de la incertidumbre o del espacio de riesgo que acompa&ntilde;a a esa relaci&oacute;n social que es la relaci&oacute;n sexual. Tenemos derecho a correr esos riesgos, s&iacute;, inseparables del hecho de ser sujetos vulnerables e interdependientes y siempre negados por un discurso neoliberal, inmunitario y securitario. 
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; no me interesa que se me prometa una relaci&oacute;n social 100% controlable, contractualizable, absolutamente prevista de antemano. &iquest;Qu&eacute; tipo de securitarismo es ese? Existe hoy un peligroso discurso de la seguridad donde el otro o la incomprensi&oacute;n del otro se vive como una amenaza.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Su art&iacute;culo, sin embargo, transportaba esta cuesti&oacute;n al &aacute;mbito del sexo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, en la medida en que es un espacio de riesgo, de vulnerabilidad, donde nos exponemos al otro. Pero vivir es un riesgo, desear es un riesgo y enamorarte tambi&eacute;n lo es, un riesgo a que el otro no te desee, o desee otra cosa, un riesgo a que el otro no te quiera o quiera de otro modo. Ahora bien, hay riesgos que queremos correr y derechos por los que debemos luchar: el de correr esos riesgos es uno de ellos. Por eso justamente las feministas debemos distinguir dos cosas. Una es la violencia, contra la que tenemos que poner todas las medidas de seguridad porque tenemos derecho a exigir estar a salvo de la violencia siempre y en todo caso. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, si la violencia debe ser erradicada del sexo es, precisamente, para que podamos recuperar la libertad de adentrarnos en un territorio donde existe el riesgo, la incertidumbre, el no saber. No saber lo que pasar&aacute;, lo que me pasar&aacute;, lo que nos pasar&aacute; y querer explorarlo. No saber lo que desea el otro o lo que yo misma deseo y querer explorarlo. Yo lo que quiero es que la violencia deje de ser el peaje que las mujeres tenemos que pagar por poder adentrarnos en el sexo y sus incertidumbres. Quiero ser verdaderamente libre -estar a salvo del peligro de la violencia- para poder correr los riesgos que s&iacute; quiero correr. La relaci&oacute;n social implica conflicto y riesgo y debemos defenderlos, es la &uacute;nica manera de defendernos como sociedad de quienes nos quieren convertir en enemigos unos de otros, sujetos asustados y atemorizados de la existencia misma de los otros.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Miedo y en estado de shock, pero hay seres que justifican la propia vida. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay una serie de ansiedades sociales con causas reales: no poder pagar el alquiler, la hipoteca, la precariedad del trabajo, etc. Y estas ansiedades se canalizan buscando certezas en otros &aacute;mbitos de la vida en los que la libertad precisamente consiste en defender la posibilidad de correr riesgos. Hay que encarar las incertidumbres que socavan realmente la libertad, y no dejarnos seducir por discursos securitarios o profil&aacute;cticos que se asemejan a los identitarios que la extrema derecha promete, cuyas promesas de certeza consisten precisamente en el desmantelamiento de nuestras condiciones materiales, es esa destrucci&oacute;n material, esa desposesi&oacute;n econ&oacute;mica y esa destrucci&oacute;n de derechos y garant&iacute;as los que nos abocan a una vida muy incierta y angustiosa. 
    </p><p class="article-text">
        Hay que defender esos derechos y recuperar esas certezas, son las condiciones de posibilidad de que podamos exponernos al riesgo que implica la existencia misma de los otros, nuestra vulnerabilidad y nuestras mutuas interdependencias.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Chema Seglers]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/clara-serra-derecho-penal-herramienta-transformacion-social-ubica-izquierda-terreno-derecha-cat_128_12998595.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Feb 2026 20:55:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Clara Serra: "El derecho penal como herramienta de transformación social ubica a la izquierda en el terreno de la derecha"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sexualidad,Feminismo,Filosofía,Libros,Ética,Justicia,Política,Sexo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Daniel Gamper, filósofo: "A los gobiernos les interesa que la gente obtenga descargas constantes de dopamina"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/daniel-gamper-filosofo-gobiernos-les-interesa-gente-obtenga-descargas-constantes-dopamina-cat_1_12906318.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b2c0a959-be20-49b2-9784-1080fe4ea651_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Daniel Gamper, filósofo: &quot;A los gobiernos les interesa que la gente obtenga descargas constantes de dopamina&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor analiza el fenómeno de la risa, los vínculos del humor político con la democracia o la violencia y también la función comunicativa que ejerce en nuestro día a día</p><p class="subtitle">El último 'Rincón de pensar' - ¡Miénteme! Dime que me publicas</p></div><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de haber ganado el Anagrama de ensayo en 2019 con <a href="https://www.anagrama-ed.es/libro/argumentos/las-mejores-palabras/9788433964373/A_531" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Las mejores palabras</em></a><em>,</em> un libro sobre el valor de la palabra democr&aacute;tica, Daniel Gamper (Barcelona, 1969) se inmiscuye ahora en el fen&oacute;meno de la risa, ataviado con la curiosidad, el ingenio y la lucidez del fil&oacute;sofo y profesor que es. Su &uacute;ltimo libro <a href="https://herdereditorial.com/de-que-te-ries-9788425449246?srsltid=AfmBOoomCirfj6wu7Ccy8yxDbm1OEiyfP21aSNdIsskY2gsivGLrJbkD" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>&iquest;De qu&eacute; te r&iacute;es? Beneficios y estragos de la broma</em></a> (Herder) explora los contornos de la risa, sus &aacute;ngulos, su contenido; desde la risa que reconoce al otro y lo integra hasta la carcajada que lo discrimina y lo separa. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ndo fue, entonces, la &uacute;ltima vez que se rio usted? &iquest;Y de qu&eacute; se rio? &iquest;Por qu&eacute;? En una sociedad que transita a la velocidad de las redes sociales, cosechada hasta la extenuaci&oacute;n por infinidad de risas masivas a golpe de tuit, Gamper extrae la lupa, contempla y pone especial atenci&oacute;n en la risa privada e &iacute;ntima, la del hogar, la que se da sin intermediarios entre uno y otro, y que nos permite suavizar la hostilidad del mundo.  
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; un libro sobre la risa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me interes&oacute; lo que sucedi&oacute; con las caricaturas de Mahoma en un diario de amplia difusi&oacute;n, ese v&iacute;nculo entre la broma pol&iacute;tica y la violencia. Resulta dif&iacute;cil escribir sobre ello cuando se combinan muertes y risas, porque se mezclan y se entrecruzan muchas cuestiones delicadas. Es un nudo complejo. Para algunos et&oacute;logos, la risa es agresividad, porque, de alg&uacute;n modo, indica al otro que no forma parte del grupo, y, en ese sentido, la risa es divisiva. Piensa, por ejemplo, en el miedo de los ni&ntilde;os a ser objeto de burla en el patio de un colegio. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Puede abrir una gran herida, s&iacute;.</strong>  
    </p><p class="article-text">
        Claro, porque incide en la autoestima del ni&ntilde;o. Que se r&iacute;an de ti puede significar una falta de reconocimiento. Tan solo eres el objeto de la burla, de la risa de los dem&aacute;s. Seg&uacute;n varios et&oacute;logos, en la mueca de la risa abrimos la boca y mostramos los dientes obscenamente, como el depredador que acaba de cazar una pieza y est&aacute; a punto de degustarla. En cierta manera, la risa nos animaliza. Es placentera y al mismo tiempo puede resultar agresiva.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Curioso, s&iacute;. Pero &iquest;podemos burlarnos de s&iacute;mbolos sagrados? &iquest;Debemos? Pienso en revistas como </strong><em><strong>Charlie Hebdo</strong></em><strong> y </strong><em><strong>Mongolia.</strong></em><strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        La broma se halla en el l&iacute;mite y normalmente la practicamos sobre aquello de lo que no se puede bromear. Si no, el humor de revistas como <em>Charlie Hebdo</em>, <em>El V&iacute;bora</em> o <em>El Jueves </em>no resultar&iacute;a gracioso. Escenifican, en cierto modo, la transgresi&oacute;n, s&iacute;. En realidad, vivimos en sociedades muy secularizadas donde desacralizar s&iacute;mbolos sagrados, como el de la Virgen Mar&iacute;a, ya se percibe a trav&eacute;s de un sentido com&uacute;n social en el que en ning&uacute;n modo se pone en riesgo que los cat&oacute;licos sigan yendo a misa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Es decir, que no peligra la posici&oacute;n social del catolicismo, &iquest;no?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Exacto. La burla sobre <a href="https://www.eldiario.es/catalunya/archivada-causa-parodia-virgen-rocio-tv3-libertad-expresion_1_10542361.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Virgen del Roc&iacute;o en TV3</a> no fue ninguna transgresi&oacute;n, porque, en realidad, ya es conformismo bromear sobre la religi&oacute;n cat&oacute;lica. En cambio, re&iacute;rse del islam no es lo mismo. &iquest;Por qu&eacute;? Primero, porque se asesina y se instala el miedo. Y, en segundo lugar, deber&iacute;amos preguntarnos a qui&eacute;n le hace gracia una broma sobre el islam, qu&eacute; efectos sociales se derivan de una broma de ese estilo. Por ejemplo, si existe la posibilidad de que una de estas bromas sea un perjuicio para los islamistas o dificulte su reconocimiento social, un humorista podr&iacute;a considerar no hacer ninguna broma al respecto. 
    </p><p class="article-text">
        Es obvio que en una democracia todo el mundo debe y deber&iacute;a hablar sin miedo, lo cual no implica que uno no deba asumir las consecuencias de lo que dice. Son las reglas del juego. Tambi&eacute;n, el motivo por el cual un humorista puede dejar de bromear sobre grupos minoritarios no necesariamente debe de ser el miedo, sino que puede ser el buen sentido propio, como, por ejemplo, la restricci&oacute;n que nos imponemos a veces nosotros mismo al bromear sobre los homosexuales, las personas de color, etc&eacute;tera.   
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ciertas situaciones sociales tambi&eacute;n nos indican si debemos re&iacute;r o no. Pienso en un funeral. </strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, lo que pasa es que en un funeral se da una situaci&oacute;n real y aut&eacute;ntica, en cierta forma, teatralizada, y, a veces, de la misma manera que no podemos contener las l&aacute;grimas, no podemos retener la risa. Ante la intensidad de un momento, se remueven las hormonas y puede producirse una risotada. En este sentido y en este caso, se muestra, en gran parte, la ambig&uuml;edad del ser humano.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero &iquest;qu&eacute; es la risa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La risa se puede abordar desde diferentes &aacute;ngulos. Existe la risa vinculada a determinadas situaciones cuya finalidad es motivarla, despertarla, sugerirla, como las de los programas de humor; pero, tambi&eacute;n, aparece la risa que surge de una interacci&oacute;n, sin la presencia del humorista. En el libro, me interesa la funci&oacute;n comunicativa de la risa dentro del &aacute;mbito privado e &iacute;ntimo, es decir, aquella que se da dentro del hogar. Uno de los elementos cruciales en la educaci&oacute;n de un ni&ntilde;o, por ejemplo, es cuando le reprimes y le indicas que, no, de esto, en casa, no se r&iacute;e. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>S&iacute;. Todos lo hemos experimentado.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro, porque la relaci&oacute;n entre moral y risa es muy estrecha. <a href="https://encyclopaedia.herdereditorial.com/wiki/Autor:Bergson,_Henri" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Henri Bergson</a> escribe que la risa es una llamada de atenci&oacute;n a alguien que no se est&aacute; comportando con la flexibilidad que exige el mundo. Por ejemplo, si alguien cae al suelo, casi que el primer impulso es re&iacute;rse, porque deber&iacute;a haber andado correctamente y no caerse, seg&uacute;n lo esperado del acto de caminar. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se trata de la incongruencia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Exacto, pero Bergson no participa del todo de la teor&iacute;a de la incongruencia, aunque se acerca. Nos re&iacute;mos de ti porque te ca&iacute;ste y no se trataba de caer, sino de caminar. Te recordamos, ri&eacute;ndonos de ti, que no est&aacute;s cumpliendo con las normas sociales. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La libertad de expresión no consiste tanto en decir lo que quieres como en elegir aquello que quieres escuchar</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Hace a&ntilde;os, hubo una pol&eacute;mica alrededor de un tuitero que bromeaba sobre Irene Villa, v&iacute;ctima de ETA que perdi&oacute; ambas piernas en un atentado. Sorprendi&oacute; mucho que la misma Irene Villa restara importancia a esas bromas en contraste a la indignaci&oacute;n que despertaron en redes las bromas del tuitero.</strong>    
    </p><p class="article-text">
        Irene Villa, lo que ella demuestra, es una madurez enorme, como si restando importancia a la broma viniera a decir que m&aacute;s dolor que la amputaci&oacute;n de las piernas ya no se le puede causar. Hace poco, un australiano se rio de un ni&ntilde;o con deficiencia y le penalizaron; o Natalia Valdebenito, una humorista chilena, se la denunci&oacute; porque hab&iacute;a bromeado sobre unos mineros fallecidos. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;No se da en exceso una risa blanda y facilona que vulgariza, para entendernos, el aspecto m&aacute;s grave de la existencia?   </strong>
    </p><p class="article-text">
        La risa aligera la vida, nos hace sentir bien y los m&eacute;dicos la recomiendan. La persona que no r&iacute;e suele tener alg&uacute;n problema. Jesucristo, al menos en la Biblia, no r&iacute;e, aunque yo dir&iacute;a que en alg&uacute;n momento tuvo que re&iacute;r. Pero aqu&iacute; hay que mencionar los medios de comunicaci&oacute;n, la radio y la televisi&oacute;n, porque, a veces, uno quiere aproximarse con seriedad al mundo y se hace dif&iacute;cil escuchar algo que no sea ligereza y risa facilona. Sin embargo, me da la impresi&oacute;n de que a los gobiernos les interesa que la gente obtenga descargas constantes de dopamina, que es lo que sucede al re&iacute;r. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>R&iacute;anse y vayan riendo, que, de paso, les vamos apretando las tuercas, &iquest;no?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, exacto. Por un lado, la risa, y, por el otro, el l&aacute;tigo. Es que nosotros somos el campo de cultivo de las plataformas, &iquest;no? &iquest;Dopamina? S&iacute;, claro, y as&iacute; nos mantienen entretenidos, porque reduce el peso y la gravedad de nuestra vida, nos la hacen m&aacute;s llevadera. Como te dije antes, el libro defiende la idea de re&iacute;rse con las personas que viven con nosotros. Dirigirse con una sonrisa mejora el v&iacute;nculo. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ra&uacute;l Gab&aacute;s, fil&oacute;sofo, dijo que bromear es una forma de apelar a la inteligencia del otro.  </strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, y adem&aacute;s es una de las estrategias de los comediantes. El oyente se siente inteligente descubriendo el entramado del chiste, de la iron&iacute;a o de la broma. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero tambi&eacute;n est&aacute; la frase de Francis Bacon, el pintor: &ldquo;Y entonces el buf&oacute;n comenz&oacute; a bromear en serio&rdquo;. </strong>
    </p><p class="article-text">
        La broma tiene un lado serio, y lo serio es interesante reflexionarlo, sin duda, aunque no est&aacute; claro en qu&eacute; consiste lo serio. En filosof&iacute;a solo lo abord&oacute; Kierkegaard. El buf&oacute;n es una figura que cuestiona el poder, s&iacute;, pero, est&aacute; atrapado en la corte, es un elemento del engranaje. No pone en peligro la jerarqu&iacute;a del rey. Por eso, al buf&oacute;n no se le debe perseguir, porque, si no, se convierte en m&aacute;rtir. 
    </p><p class="article-text">
        Es lo que pas&oacute; con la denuncia al rapero Valt&ograve;nyc. &Eacute;l no pretend&iacute;a ser un m&aacute;rtir, quer&iacute;a ser un buf&oacute;n, un travieso a trav&eacute;s del contenido de sus letras. Pero, la unidad de Espa&ntilde;a no es ninguna broma. Me da la impresi&oacute;n de que durante el proc&eacute;s se crey&oacute; que lo era. El programa de humor <em>Pol&ograve;nia</em> de TV3, al explicar lo que pasaba mediante el humor, se presentaba como si estuviera explicando, en cierta manera, la verdad de lo que suced&iacute;a, y as&iacute; fue percibido por muchos televidentes catalanes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Del proc&eacute;s no se pod&iacute;a bromear. El &aacute;nimo estaba muy caldeado. </strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Espa&ntilde;a tampoco tiene mucho sentido del humor, no se r&iacute;e mucho de s&iacute; misma, aunque dudo de si alg&uacute;n pa&iacute;s tiene sentido del humor sobre alg&uacute;n elemento crucial de su identidad. En cualquier caso, algunas bromas tambi&eacute;n son formas de respeto. En Catalunya no hab&iacute;a ning&uacute;n pol&iacute;tico que no deseara aparecer en<em> Pol&ograve;nia</em>. Si aparec&iacute;as, estabas consagrado. Es un programa inteligente, h&aacute;bil y en alg&uacute;n momento hace gracia. Eso est&aacute; bien. Pero lo que cuestiono es que demasiada risa facilona pueda llevar a ciertas personas a creer que la pol&iacute;tica se resuelve bromeando sobre la realidad del otro. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Demasiada risa facilona pueda llevar a ciertas personas a creer que la política se resuelve bromeando sobre la realidad del otro </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Hay un caso sobre la risa especialmente impactante. En los campos de concentraci&oacute;n, es decir, en el infierno sobre la tierra, los propios prisioneros bromeaban. Se dec&iacute;an entre ellos que para qu&eacute; deb&iacute;an despedirse si iban a encontrarse en las estanter&iacute;as en forma de jab&oacute;n. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Una manera de sobrevivir en un r&eacute;gimen totalitario, en el horror. Durante la dictadura franquista, y lo recojo de un libro de V&aacute;zquez Montalb&aacute;n, se hac&iacute;an chistes sobre el dictador, y la libertad de bromear sobre &eacute;l se instrumentalizaba por parte del r&eacute;gimen. Un amigo m&iacute;o rumano me comentaba que las bromas sobre Ceausescu eran omnipresentes durante el r&eacute;gimen del dirigente rumano, pero que deb&iacute;as tener cuidado a quien se las contabas, porque luego tu interlocutor pod&iacute;a delatarte a ti. De todos modos, dir&iacute;a que no existe un sistema al que no le interese que la sociedad tenga v&aacute;lvulas de escape.  
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Una sociedad m&aacute;s libre se abre sin reservas al humor? &iquest;Es m&aacute;s madura democr&aacute;ticamente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No lo s&eacute;. Si tuviera que definir qu&eacute; es Europa o lo que quer&iacute;a ser en su momento, dir&iacute;a que Europa pretend&iacute;a ser un espacio que dotara a cada persona de suficiente seguridad y tranquilidad como para ser objeto de bromas y ser ridiculizada sin que peligrara o perdiera su valor y su posici&oacute;n en la sociedad. Es decir, que una broma no implicara una falta de prestigio o la p&eacute;rdida de un papel en la sociedad.  
    </p><p class="article-text">
        <strong>El humor tambi&eacute;n se hace con palabras. &iquest;La democracia debe canalizar las mejores palabras?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, sin duda. Lo que pretende la democracia, si miramos gran parte de la tradici&oacute;n de la filosof&iacute;a pol&iacute;tica, es que la fuerza y la violencia no se expresen sin l&iacute;mites, es decir, que se encuentre un canal civilizado y pac&iacute;fico y que las discrepancias se resuelvan mediante interacciones comunicativas decentes y potables. Por eso, la democracia deber&iacute;a cultivar una actitud de relaci&oacute;n entre los ciudadanos basada en argumentos y razones, en la que se escucharan los unos a los otros. Este tipo de conversaci&oacute;n social se presupone m&aacute;s o menos en el ideal democr&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero la toxicidad de las redes sociales se esparce como una marea de aceite.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, la extrema derecha las est&aacute; colonizando y parece que los medios no pueden frenar esta dominaci&oacute;n de las redes. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo enfrentarse, entonces, a la extrema derecha?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No lo s&eacute;. Es muy posible que una parte de la sociedad, en concreto los m&aacute;s j&oacute;venes, se sientan influenciados por estos mensajes tan pobres en argumentos, &iquest;no? Mensajes de antagonismos, de simplificaci&oacute;n, de provocaci&oacute;n&hellip; Es como estar en manos de la propaganda. Yo propondr&iacute;a la abstinencia de las redes, o el intento buscar fuentes fiables, con garant&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Apostar por la v&iacute;a cultural?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, aprender a no reaccionar ante la provocaci&oacute;n, limitarse a no escuchar. La libertad de expresi&oacute;n no consiste tanto en decir lo que quieres como en elegir aquello que quieres escuchar. Es decir, la libertad de expresi&oacute;n debe observarse desde el punto de vista &lsquo;aparentemente&rsquo; pasivo, el de la escucha, que, en realidad, es el lugar activo. Elegir que no quiero escucharte. Y as&iacute; ejerzo mi libertad de expresi&oacute;n. Escuchando y no tanto hablando. Elegir a qui&eacute;n le otorgas autoridad. De hecho, hay ya quien intenta desplazar el logocentrismo hacia el audiocentrismo.  
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Chema Seglers]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/daniel-gamper-filosofo-gobiernos-les-interesa-gente-obtenga-descargas-constantes-dopamina-cat_1_12906318.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Jan 2026 21:49:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Daniel Gamper, filósofo: "A los gobiernos les interesa que la gente obtenga descargas constantes de dopamina"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Filosofía,Libros,Humor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vicenç Fisas: “Xi Jinping extiende su mirada a cuarenta años vista”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/vicenc-fisas-xi-jinping-extiende-mirada-cuarenta-anos-vista_128_12736454.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e8556d2f-ec52-45d1-ac6d-39dd695534b3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vicenç Fisas: “Xi Jinping extiende su mirada a cuarenta años vista”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El experto en resolución de conflictos y procesos de paz señala que Putin considera Ucrania como una parte espiritualmente inseparable de su antigua idea de grandeza y que, por ello, su discurso siempre introduce elementos religiosos y familiares</p><p class="subtitle">Entrevista - Peter Beinart, periodista y escritor: “La élite judía de EEUU se aferra a una narrativa de victimización que le impide reconocer los crímenes de Israel”</p></div><p class="article-text">
        Bajo la parra de su jard&iacute;n, Vicen&ccedil; Fisas (Barcelona, 1952) nos muestra gr&aacute;ficos de sus investigaciones sobre la naturaleza de los conflictos. &ldquo;No dejo de hacerme preguntas &mdash;comenta&mdash; hasta encontrar la respuesta adecuada&rdquo;. Su energ&iacute;a es inagotable. De hecho, acaba de publicar <a href="https://www.catarata.org/libro/los-conflictos-etnopoliticos_165406/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"><em>Los conflictos etnopol&iacute;ticos</em></a><a href="https://www.catarata.org/libro/los-conflictos-etnopoliticos_165406/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> </a>(Catarata), primer volumen de una trilog&iacute;a, que ya ofrece el segundo, <em>Geopol&iacute;tica de los Dioses: la religi&oacute;n en los conflictos armados del siglo XXI</em>; y el tercero, <em>Las guerras por el poder pol&iacute;tico</em>, que aparecer&aacute; en enero de 2026. 
    </p><p class="article-text">
        Fisas, uno de los expertos m&aacute;s reconocido en conflictos y procesos de paz y colaborador de elDiario.es, ha analizado, en el primer volumen, las 58 guerras entre distintos grupos &eacute;tnicos ocurridas entre 1990 y 2025 en lugares como Afganist&aacute;n, Ruanda, Bosnia y Siria, entre otros pa&iacute;ses. Pero, con un hombre que alberga el mapa del mundo en la cabeza, la conversaci&oacute;n se ampl&iacute;a para analizar los equilibrios geopol&iacute;ticos, las relaciones de fuerza, la psicolog&iacute;a de l&iacute;deres autoritarios y la perspicacia necesaria en la soluci&oacute;n de conflictos. Una pregunta, sin embargo, late a lo largo de la entrevista, aquella que no ha dejado de aguijonear a nuestro autor: &iquest;Podemos vivir juntos en paz?
    </p><p class="article-text">
        <strong>En medio de esta convulsi&oacute;n geopol&iacute;tica en la que vivimos, de incertidumbre y rearme militar, &iquest;se atisba un aumento de los conflictos? </strong>
    </p><p class="article-text">
        No tiene por qu&eacute;. Lo que est&aacute; sucediendo es que tanto China como Rusia &mdash;que siempre se ponen de acuerdo en las votaciones de la Asamblea General de la ONU&mdash;, buscan adeptos hartos del viejo orden gobernado por EEUU y las antiguas potencias coloniales; pa&iacute;ses que consideran que, el antiguo orden, m&aacute;s que haber defendido sus intereses, los ha expoliado. Y entonces China los seduce con el <em>win-win</em>, un discurso de beneficio comercial, econ&oacute;mico, geopol&iacute;tico y cultural. Es lo que denominamos, en terminolog&iacute;a de conflictos, &lsquo;pol&iacute;tica exterior blanda&rsquo;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y en qu&eacute; consiste esta pol&iacute;tica de seducci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En ir introduci&eacute;ndose lentamente, &lsquo;sin querer queriendo&rsquo;, como dicen los colombianos, con inversiones y cr&eacute;ditos, no donaciones. Es decir, generando deuda externa, sobre todo en &Aacute;frica y en Am&eacute;rica Latina, que no podr&aacute; pagarse. China juega esta carta porque posee dinero, y, aunque a la larga esa deuda pueda condonarse, ya ha sometido a esos pa&iacute;ses. Adem&aacute;s, bajo esa l&oacute;gica de seducci&oacute;n, China se afirma, antes esos pa&iacute;ses, como una democracia con sello propio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Con la intenci&oacute;n de diferenciarse de las democracias liberales europeas? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Exacto. El gigante asi&aacute;tico asegura que sus ciudadanos pueden votar, aunque sea dentro del &aacute;mbito de un partido &uacute;nico. Y sobre todo presume de que su sistema funciona porque produce &eacute;xito econ&oacute;mico. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Rusia tambi&eacute;n acoge ese discurso?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, pero lo completa con la nostalgia del imperio perdido, el de la Gran Rusia. Putin considera Ucrania parte espiritualmente inseparable de esa antigua idea de grandeza. Su discurso siempre introduce elementos religiosos y familiares, dada la concepci&oacute;n tradicional de la familia en Rusia. Por eso, rechaza el mundo LGTBI y se al&iacute;a con la Iglesia Ortodoxa Rusa, en disputa con la ucraniana. Hablamos de dos patriarcados distintos. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Cada vez hay más populismos que destruyen conceptos de solidaridad, de comprensión y de efectividad; valores, en parte, muy europeos. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>En el libro explica que, tras la Segunda Guerra Mundial, aumentaron los conflictos hasta estabilizarse en los a&ntilde;os 90, para luego incrementarse ligeramente. &iquest;A qu&eacute; se debi&oacute; ese aumento?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Al proceso de descolonizaci&oacute;n africano y al de algunos pa&iacute;ses asi&aacute;ticos durante los a&ntilde;os sesenta. Muchas etnias &mdash;comunidades diferenciadas con otro idioma, otra religi&oacute;n y, a veces, otra cultura&mdash;, sintieron una marginaci&oacute;n territorial, pol&iacute;tica e identitaria; y, como el gobierno central no atend&iacute;a sus reivindicaciones, terminaron por formar grupos armados para proteger sus aspiraciones. De ah&iacute; que durante esa d&eacute;cada surgieran tantas guerrillas y conflictos. Hay que diferenciar, sin embargo, una guerra de un conflicto armado de baja o media intensidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y c&oacute;mo diferenciarlos? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Por la cifra de v&iacute;ctimas. Si en un a&ntilde;o se dan m&aacute;s de 1.000 muertos, hablamos del t&eacute;rmino guerra. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un dato descarnado.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ahora, en el tablero global, observas que China trata con prudencia a Rusia, evitando criticarla, ya que pretende no tener opositores si un d&iacute;a decide invadir Taiw&aacute;n. A veces realiza maniobras frente a sus costas para mostrar m&uacute;sculo, s&iacute;, pero a China no le interesa el conflicto militar. Un ejemplo son los uigures de Xinjiang, musulmanes, con una cultura propia. Se encuentran en una situaci&oacute;n represiva, en campos de concentraci&oacute;n y de reeducaci&oacute;n. Es el estilo chino, sin duda, de preferencia por el control social m&aacute;s que por el conflicto armado, con c&aacute;maras de reconocimiento facial por todo el pa&iacute;s; un sistema, por cierto, que se implantar&aacute; en todos los pa&iacute;ses del globo en algunos a&ntilde;os. China pretende el dominio mar&iacute;timo del pac&iacute;fico y expandirse por &Aacute;frica y Europa y Am&eacute;rica. La ruta de la seda, en fin. Y por eso intenta pacificar y mantener relaciones estables con su entorno. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Calma y sosiego para no interrumpir el comercio y que el negocio fluya.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Exacto. Le interesa el comercio y esparcirse por todo el globo. Y competir, claro est&aacute;. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Imagino que la guerra arancelaria responde a esta lucha por el comercio internacional.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, unos aranceles en sinton&iacute;a al lema de Trump de EEUU primero. Al obstaculizar la exportaci&oacute;n, cree que atraer&aacute; inversiones a EEUU y que muchas empresas construir&aacute;n f&aacute;bricas, generando as&iacute; empleo, negocio y dinero. Su mentalidad es la de un hombre de negocios, hueca de sentido pol&iacute;tico y ensimismada en el beneficio inmediato. Un d&iacute;a dice algo y al d&iacute;a siguiente cambia de opini&oacute;n. Su cifra para observar el mundo es la del dinero. Nada m&aacute;s. Xi Jinping, en cambio, es lo opuesto: su mirada se extiende a cuarenta a&ntilde;os vista. Trump, que es un err&aacute;tico dictador, se est&aacute; cargando la democracia en los EEUU y la est&aacute; vaciando de contenido.  
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero es un fen&oacute;meno que est&aacute; sucediendo en todo el mundo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Cada vez hay m&aacute;s populismos que destruyen conceptos de solidaridad, de comprensi&oacute;n y de efectividad; valores, en parte, muy europeos. El discurso pol&iacute;tico se est&aacute; transformando. Erdo&#287;an no habla de trabajadores cuando se refiere a la guerrilla Kurda del PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdist&aacute;n), sino de terroristas. &iquest;Y sabes por qu&eacute;? Su plan consiste en liberar a Turqu&iacute;a del terrorismo, y terror y terrorismo comparten la misma ra&iacute;z verbal. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>De hecho, en el libro advierte de la importancia del lenguaje y de las narrativas en el devenir de un conflicto.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. No puedes comprender la guerra de Ucrania sin conocer el trasfondo del discurso ruso. De ah&iacute; que Putin est&eacute; dispuesto a pagar un precio tan alto. Y cuando analizamos conflictos etnopol&iacute;ticos debemos entender, por ejemplo, c&oacute;mo opera el discurso religioso, ya que posee una gran capacidad de movilizaci&oacute;n. No existen conflictos etnopol&iacute;ticos de un pa&iacute;s con otro, no; sino que ocurren en territorios concretos dentro de un mismo pa&iacute;s. Por eso, durante las negociaciones para solucionar este tipo de conflictos se apuesta por f&oacute;rmulas auton&oacute;micas y federalistas; las de independencia suelen ser muy dif&iacute;ciles de lograr. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y cu&aacute;les son las principales demandas en un conflicto etnopol&iacute;tico?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La identidad; es decir, lengua, cultura y religi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una demanda que no es de orden econ&oacute;mico, sino del &aacute;mbito de la dignidad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, del deseo de ser reconocido como diferente para poder convivir en armon&iacute;a dentro del propio pa&iacute;s; y que, a su vez, permita la decisi&oacute;n del propio futuro mediante el autogobierno, la principal demanda pol&iacute;tica. Y, cuando una comunidad no siente atendidas sus demandas, suelen aparecer l&iacute;deres autoritarios que arrastran multitudes. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>En ese sentido, usted se&ntilde;ala que existe una estrecha relaci&oacute;n entre los episodios de odio grupal y los liderazgos autoritarios.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Estudi&eacute; los perfiles psicol&oacute;gicos de estos l&iacute;deres, y &iquest;sabes qu&eacute; dos rasgos destacan?
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;El narcisismo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No. En primer lugar, el pragmatismo. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ser pragm&aacute;tico significa flexibilidad durante el transcurso de la guerra, porque, seg&uacute;n la circunstancia, estos l&iacute;deres calculan posibilidades para lograr sus fines; incluso, claro est&aacute;, en una negociaci&oacute;n.  
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y el segundo rasgo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Su capacidad de comunicaci&oacute;n y oratoria. Estos l&iacute;deres son personajes carism&aacute;ticos que saben dirigirse al p&uacute;blico, especialmente, a los j&oacute;venes, porque saben que estos pueden alistarse a la guerrilla y empezar la lucha armada, a diferencia de los mayores, ya in&uacute;tiles para el enfrentamiento.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una forma de razonar muy pr&aacute;ctica, s&iacute;. Pero &iquest;cu&aacute;l es el eje de un conflicto etnopol&iacute;tico?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El de obtener inclusi&oacute;n pol&iacute;tica. No interesa tanto el control del poder pol&iacute;tico. Los conflictos armados, en cambio, s&iacute; que se estructuran en funci&oacute;n de la conquista del poder pol&iacute;tico, obviando la demanda democr&aacute;tica. Por eso, en una negociaci&oacute;n, la personalidad de estos l&iacute;deres juega un papel tan importante. Lo comprob&eacute; yo mismo: algunos pa&iacute;ses que, tras a&ntilde;os de negociaci&oacute;n, hab&iacute;an logrado acuerdos de paz, continuaban, tiempo despu&eacute;s, siendo autocracias. Mejoraban, quiz&aacute;, un poco, pero persist&iacute;an en su naufragio. Muchos de los protagonistas de los conflictos armados no son dem&oacute;cratas.  
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Muchos de los protagonistas de los conflictos armados no son demócratas.  </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>Entiendo. Si hablamos de conflicto, tambi&eacute;n debemos hablar de los procesos de paz y de las negociaciones para alcanzarlas. </strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. Mira, los analistas debemos estar atentos a muchos factores, y sobre todo comprender por qu&eacute; el otro act&uacute;a de una forma determinada. Necesitamos saber qu&eacute; le hace sufrir, qu&eacute; desea y qu&eacute; esperanzas y expectativas alberga. De hecho, los mejores negociadores conocen intimidades de las personas en conflicto. Lo s&eacute; por propia experiencia. Antes de encarar el conflicto con un guerrillero en la cima de una monta&ntilde;a, el negociador muestra inter&eacute;s por la familia del guerrillero, su salud y las notas de matem&aacute;ticas del ni&ntilde;o. No te imaginas lo cruciales que son estos pasos para romper el hielo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Puedo imagin&aacute;rmelo. Son, quiz&aacute;, la parte m&aacute;s humana. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Hay gestos fundamentales. Un l&iacute;der de un bando llama al otro por tel&eacute;fono: &lsquo;oye, &iquest;te va bien si nos encontramos?&rsquo; Luego, en la casita de la zona desmilitarizada, se saludan y se dan la mano. &iquest;Raz&oacute;n de la llamada? Que el l&iacute;der de un bando le lleva al otro un disco de rock de su banda favorita. Y cosas por el estilo. Adem&aacute;s, no acontece igual una negociaci&oacute;n si los l&iacute;deres enfrentados llegan con sus esposas. &iquest;Por qu&eacute;? Comparten la preocupaci&oacute;n por los hijos; y entre las parejas suelen brotar complicidades. Otro ejemplo: no es lo mismo si durante la conversaci&oacute;n se cena o no; o si el espacio es una habitaci&oacute;n cerrada o un amplio valle sembrado de &aacute;rboles, junto al r&iacute;o, entre monta&ntilde;as verdes.  
    </p><p class="article-text">
        <strong>Entiendo, s&iacute;. Son contextos que facilitan el entendimiento.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La paz en Irlanda se consigui&oacute; as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Usted observa que la mayor&iacute;a de los conflictos armados suceden en &Aacute;frica y se sorprende al comprobar que no sucede lo mismo en Am&eacute;rica Latina. </strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;. En Latinoam&eacute;rica hay muchas minor&iacute;as &eacute;tnicas que ofrecen una gran diversidad al continente, pero, a diferencia de &Aacute;frica, posee una tradici&oacute;n democr&aacute;tica mucho m&aacute;s arraigada. El proceso en Am&eacute;rica Latina fue anterior y existen movimientos sociales potentes de los que &Aacute;frica carece, m&aacute;s hu&eacute;rfana de experiencias democr&aacute;ticas estables para que cristalizara una idea, todav&iacute;a hoy muy d&eacute;bil, de pa&iacute;s o de naci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Antes, mientras nos sent&aacute;bamos para empezar la entrevista, me comentaba la singularidad de los conflictos en Gaza y en Ucrania. &iquest;A qu&eacute; se debe esta particularidad? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Si dejamos de lado los Balcanes, que fue una federaci&oacute;n quebrada, los conflictos de ocupaci&oacute;n parec&iacute;an lejanos en el tiempo. Ya no exist&iacute;an. Hab&iacute;a de fraccionamiento, como el de Etiopia y Eritrea. Era evidente que, tras la barbarie de Ham&aacute;s con casi 1200 muertos, Israel responder&iacute;a. Netanyahu, ali&aacute;ndose con la extrema derecha para obtener el poder, solo ha pretendido la limpieza &eacute;tnica y la destrucci&oacute;n total. Adem&aacute;s, hay que matizar, porque operan muchos elementos. No se puede hablar en nombre de Israel porque ha habido m&aacute;s gobiernos que el de Netanyahu donde, en su d&iacute;a, asom&oacute; la posibilidad del di&aacute;logo. Es un territorio donde hace 20 a&ntilde;os que no se celebran elecciones, y Ham&aacute;s tampoco las ha querido celebrar. Pretende el poder y cada vez tiene menos apoyo popular. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Antes de encarar el conflicto con un guerrillero en la cima de una montaña, el negociador muestra interés por la familia del guerrillero, su salud y las notas de matemáticas del niño.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y qu&eacute; opina del plan de paz de Trump?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No podr&aacute; aplicarse por c&oacute;mo est&aacute; concebido, aunque algunas diplomacias buscan posibles alternativas. Veremos qu&eacute; va sucediendo. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Para terminar, querr&iacute;a formularle la pregunta que no ha dejado de plantearse. &iquest;Cree que podemos vivir juntos?  </strong>
    </p><p class="article-text">
        Depende del conflicto porque cada uno exige una soluci&oacute;n distinta. Lo que s&iacute; que tenemos son medidas pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas, diplom&aacute;ticas, comerciales e incluso culturales que pueden dise&ntilde;ar soluciones adaptadas a cada conflicto. Lo importante es reconocer al otro en su diferencia, y luego ayudarse del conocimiento e informarse, porque estamos realmente muy mal informados. Lo he comprobado investigando sobre el islam. Existen voces femeninas de te&oacute;logas y mujeres musulmanas que cuestionan el patriarcado en materia de religi&oacute;n; y es positivo, porque ya no se trata del di&aacute;logo entre distintas religiones, sino del cuestionamiento cr&iacute;tico e interno de cada religi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Entonces, a pesar de la encrucijada de intereses, &iquest;cree a&uacute;n en la posibilidad del di&aacute;logo? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Consiste en extraer el metaconflicto; es decir, preguntarle al otro, &lsquo;de qu&eacute; va, en tu opini&oacute;n, el conflicto&rsquo;; y luego compartir con &eacute;l la propia visi&oacute;n del asunto. Tratar de poner sobre la mesa ambas narrativas, y entonces buscar puntos en com&uacute;n y construir una arquitectura de convivencia y de entendimiento en el que nadie gane todo, pero tampoco pierda todo. Si t&uacute; eres maximalista, nunca obtendr&aacute;s lo que deseas. En cambio, los pragm&aacute;ticos, mucho m&aacute;s flexibles, pueden encontrar soluciones aceptables; al menos, de inicio, para que no acabemos mat&aacute;ndonos los unos con los otros.  
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Chema Seglers]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Nov 2025 21:09:17 +0000]]></pubDate>
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