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    <title><![CDATA[elDiario.es - Marta España]]></title>
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      <title><![CDATA[BTS y el poder blando: el k-pop como herramienta geopolítica de Corea del Sur]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/bts-blando-k-pop-herramienta-geopolitica-corea-sur_1_13008089.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/15fba886-ea86-41aa-a345-bea0355c6e60_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="BTS y el poder blando: el k-pop como herramienta geopolítica de Corea del Sur"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El recorrido de BTS (de grupo de pop a interlocutor simbólico del Estado surcoreano) condensa la transformación del k-pop en herramienta de poder blando y ayuda a comprender cómo su música se ha convertido en un símbolo de la Marca Corea</p><p class="subtitle">El Viña Rock se desvincula de KKR para recuperar su independencia y salvar al festival en su año más complicado</p></div><p class="article-text">
        En 2021, los siete integrantes de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/bts-regresa-espana-conciertos-madrid-comprar-entradas_1_12905737.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">BTS</a> recibieron pasaportes diplom&aacute;ticos del Gobierno surcoreano para acompa&ntilde;ar al entonces presidente Moon Jae-in a la Asamblea General de Naciones Unidas, y la imagen sintetiz&oacute; una estrategia cultural desarrollada durante d&eacute;cadas por el Estado surcoreano: la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/sabrina-carpenter-ariana-grande-maquillan-mtv-vma-ano-flojo-musica-pop_1_12584843.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">conversi&oacute;n de la m&uacute;sica popular</a> en herramienta de proyecci&oacute;n internacional y poder blando. En la &uacute;ltima d&eacute;cada, el k-pop se ha utilizado de forma recurrente para fines diplom&aacute;ticos: en febrero de 2018, EXO actu&oacute; en la ceremonia de clausura de los <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/cambiado-paris-primeros-juegos-olimpicos-novela-decada_1_11550495.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juegos Ol&iacute;mpicos de Invierno</a> de PyeongChang, en un evento dise&ntilde;ado para un p&uacute;blico internacional. Dos meses despu&eacute;s, Red Velvet ofreci&oacute; un concierto en Pyongyang ante Kim Jong-un y otros miembros del Gobierno norcoreano, en el marco de una visita diplom&aacute;tica que convirti&oacute; un espect&aacute;culo musical en un gesto de acercamiento entre las dos Coreas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dicha circulaci&oacute;n institucional tambi&eacute;n se aprecia en las relaciones del Tigre Asi&aacute;tico con EEUU. En septiembre de 2017, EXO fue recibido por <a href="https://www.eldiario.es/cultura/cine/oscar-donald-trump_129_12097804.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Donald Trump</a> durante una visita presidencial al pa&iacute;s y, en mayo de 2022, BTS se reuni&oacute; con el presidente Joe Biden en la Casa Blanca. Ese mismo proceso de institucionalizaci&oacute;n se hab&iacute;a consolidado previamente en septiembre de 2018 y de nuevo en 2021, cuando BTS, que visitar&aacute; el <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/bts-regresa-espana-conciertos-madrid-comprar-entradas_1_12905737.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Metropolitano de Madrid este verano</a>, intervino en la Asamblea General de Naciones Unidas.
    </p><p class="article-text">
        Para Jane Yeahin Pyo (Corea del Sur, 1993), profesora de Comunicaci&oacute;n en la Universidad de Tulane, especializada en cultura digital y k-pop, BTS opera hoy en un doble registro. &ldquo;Fuera de Corea, BTS env&iacute;a se&ntilde;ales de solidaridad pol&iacute;tica&rdquo;, explica, y pone como ejemplo la donaci&oacute;n de la banda al movimiento BLM en 2020. Dentro del pa&iacute;s, en cambio, su funci&oacute;n es distinta: &ldquo;BTS representa orgullo nacional y se&ntilde;ala la nueva posici&oacute;n de Corea como l&iacute;der cultural global. Mucha gente los percibe como un sustituto simb&oacute;lico del lugar de Corea en la econom&iacute;a cultural mundial&rdquo;. 
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                La banda BTS                            </span>
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        La music&oacute;loga Lorena Varela (Vigo, 1998), doctoranda por la Universidad de Oviedo y responsable del blog <em>Con K de K-Pop</em>, sit&uacute;a este despliegue internacional en un marco m&aacute;s amplio: &ldquo;El g&eacute;nero no surge como una actualizaci&oacute;n de la m&uacute;sica tradicional coreana, sino como un producto pensado para circular internacionalmente&rdquo;. Concebido para operar en el mercado global, el k-pop se construye desde una l&oacute;gica de hibridaci&oacute;n estructural, en la que referencias locales y globales se ensamblan de forma inseparable. Desde el interior del proceso creativo, Nuria de Andr&eacute;s (26, C&aacute;diz), conocida art&iacute;sticamente como S&eacute;lpide y formada en producci&oacute;n vocal en Se&uacute;l, afirma que el g&eacute;nero &ldquo;se construye a partir de referencias globales y muy primordialmente estadounidenses, aunque tambi&eacute;n hay mucho que deriva de Suecia&rdquo;, explica. En su experiencia en equipos de producci&oacute;n coreanos, esa mezcla no es una excepci&oacute;n, sino el punto de partida normalizado.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la Marca Pa&iacute;s de Corea del Sur se define tras la crisis financiera asi&aacute;tica de 1997, cuando el pa&iacute;s solicita un rescate al Fondo Monetario Internacional y se ve obligado a reestructurar su modelo econ&oacute;mico. En ese contexto de p&eacute;rdida de competitividad industrial y dependencia exterior, el Gobierno de Kim Dae-jung incorpora de forma estrat&eacute;gica la industria cultural como nuevo sector prioritario. La m&uacute;sica, el cine y las series no se entienden entonces solo como productos culturales, sino como activos econ&oacute;micos de bajo coste, alta capacidad exportadora y fuerte impacto simb&oacute;lico. &ldquo;Es en ese momento cuando la m&uacute;sica empieza a pensarse expl&iacute;citamente como producto exportable&rdquo;, explica la music&oacute;loga Lorena Varela, &ldquo;no solo como entretenimiento, sino como parte de una pol&iacute;tica cultural orientada al exterior&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pyo coincide en ese diagn&oacute;stico y a&ntilde;ade que el uso pol&iacute;tico de BTS no es intencional, sino progresivo. &ldquo;BTS no empieza como una estrategia de poder blando pero, a medida que gana fama global, pasa a utilizarse estrat&eacute;gicamente para la agenda pol&iacute;tica, cultural y econ&oacute;mica del pa&iacute;s&rdquo;. Como ejemplo, cita las campa&ntilde;as del Ayuntamiento de Se&uacute;l en 2018, que utilizan al grupo para promover el turismo internacional. Sin embargo, matiza que &ldquo;no siempre es intencional&rdquo;: &ldquo;Los fans desarrollan sus propias estrategias con BTS, y muchas veces escapan al control institucional&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">&Eacute;xito global, fricci&oacute;n regional</h2><p class="article-text">
        El poder blando del k-pop funciona con eficacia a escala global, pero encuentra l&iacute;mites en su entorno regional inmediato. Jap&oacute;n y China no son solo mercados, sino espacios de disputa simb&oacute;lica donde el k-pop se analiza en base al hist&oacute;rico de conflictos entre dichas potencias. &ldquo;El &eacute;xito del k-pop en Jap&oacute;n ha suscitado el resurgir de ciertos movimientos proimperialistas&rdquo;, afirma Varela.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como ejemplo de esa fragilidad simb&oacute;lica, en noviembre de 2018 la cadena japonesa Asahi TV cancel&oacute; una actuaci&oacute;n prevista de BTS en el programa <em>Music Station</em>. La decisi&oacute;n se produjo tras la circulaci&oacute;n de im&aacute;genes de Jimin vistiendo meses antes una camiseta que combinaba una fotograf&iacute;a del hongo at&oacute;mico con consignas sobre la liberaci&oacute;n de Corea del dominio colonial japon&eacute;s en 1945. &ldquo;En Corea se lee como el fin del dominio colonial; en Jap&oacute;n, como una banalizaci&oacute;n de Hiroshima y Nagasaki&rdquo;, resume, evidenciando hasta qu&eacute; punto la <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/olvido-convirtio-alaska-folclorismo-pop-anos-irreverencia_1_12498915.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cultura pop</a> puede activar conflictos de <a href="https://www.eldiario.es/cultura/videojuegos/videojuego-reivindica-memoria-historica-sigue-jodido-decir-fusilar-gente-ideas-mal_1_12824793.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">memoria hist&oacute;rica</a>. As&iacute;, la cultura pop &ldquo;no tapa el conflicto: de hecho, lo hace visible o m&aacute;s visible&rdquo;, explica la music&oacute;loga.&nbsp;
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                El grupo BTS                            </span>
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        En ese contexto, el k-pop opera de forma ambivalente: como lenguaje capaz de suavizar tensiones en el plano diplom&aacute;tico y, al mismo tiempo, como arma de presi&oacute;n. Sobre todo, con sus vecinos m&aacute;s cercanos. Desde el armisticio de 1953, la Zona Desmilitarizada (DMZ) entre las dos Coreas funcion&oacute; tambi&eacute;n como un espacio de guerra psicol&oacute;gica de baja intensidad. Durante d&eacute;cadas, ambos Estados desplegaron sistemas de altavoces orientados al otro lado de la frontera para emitir propaganda, mensajes ideol&oacute;gicos y otros contenidos. En el siglo XXI, Corea del Sur incorpor&oacute; deliberadamente el k-pop (un g&eacute;nero estrictamente prohibido en Corea del Norte) a esas emisiones. El objetivo no era tanto persuadir como introducir disonancia cognitiva en una sociedad sometida a un control informativo extremo, utilizando la cultura popular como vector de desestabilizaci&oacute;n entre la poblaci&oacute;n. &ldquo;El k-pop se incorpora con facilidad a agendas nacionales, pero esa misma visibilidad lo expone a conflictos hist&oacute;ricos y geopol&iacute;ticos que no puede resolver por s&iacute; solo&rdquo;, se&ntilde;ala Pyo.
    </p><h2 class="article-text">El fandom como vector cultural</h2><p class="article-text">
        No obstante, la proyecci&oacute;n global del k-pop no se explica solo por la acci&oacute;n de las grandes agencias ni por la diplomacia cultural del Estado, sino tambi&eacute;n por el papel activo de los fandoms, que funcionan como redes organizadas de circulaci&oacute;n cultural. Camile Roc&iacute;o G&aacute;lvez Soruco (22 a&ntilde;os, Bolivia) y Mar&iacute;a Elena Piedra Camacho (22, Madrid) forman parte de ARMY Madrid, una subsecci&oacute;n local del club de fans global de la banda. En su relato, el k-pop act&uacute;a como catalizador del turismo: &ldquo;Cuando te haces fan de BTS, visitar Corea del Sur se convierte en tu sue&ntilde;o&rdquo;. Ese viaje, adem&aacute;s, sigue un itinerario concreto. &ldquo;Nuestra ruta fue de tres d&iacute;as dedicados solamente a conocer lugares relacionados con BTS&rdquo;, explica Soruco. Entre esos espacios mencionan la sede actual de HYBE o el antiguo edificio de Big Hit. &ldquo;Ves a un mont&oacute;n de gente haciendo exactamente lo mismo que t&uacute;, y nos hacemos amigas aunque no hablemos el mismo idioma&rdquo;, a&ntilde;ade Camacho.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s del apoyo musical, el fandom se articula como una red de acci&oacute;n colectiva en torno a causas p&uacute;blicas. En el caso de BTS, esa movilizaci&oacute;n suele activarse a partir de iniciativas impulsadas por el propio grupo. La colaboraci&oacute;n con UNICEF, en 2017, es uno de los ejemplos m&aacute;s citados. &ldquo;Cuando ellos empezaron a trabajar con UNICEF, ARMY se organiz&oacute; desde distintos pa&iacute;ses para donar e informar sobre la causa&rdquo;, explican, &ldquo;as&iacute;, organizamos una recaudaci&oacute;n para comprar tablets y botellas de agua, que donamos a varios hospitales&rdquo;. En ese sentido, el compromiso social que emerge alrededor del k-pop se activa desde la l&oacute;gica industrial: son los &iacute;dolos los que convierten una iniciativa institucional en una causa compartida por millones de personas.
    </p><p class="article-text">
        Para Pyo, el futuro del k-pop no depende tanto de su popularidad como de su capacidad de adaptaci&oacute;n. &ldquo;Su posici&oacute;n es ya lo suficientemente s&oacute;lida como para sobrevivir a tensiones geopol&iacute;ticas, conflictos internos entre artistas y empresas, o incluso la amenaza de la inteligencia artificial&rdquo;, afirma, pero introduce una condici&oacute;n. &ldquo;El K-pop tendr&aacute; que avanzar hacia una mayor diversidad cultural y condiciones laborales justas&rdquo;, se&ntilde;ala. As&iacute;, el k-pop no es un productor cultural aislado, sino que act&uacute;a como herramienta de proyecci&oacute;n internacional, como modelo industrial transnacional y como catalizador social. La cuesti&oacute;n no es si es pol&iacute;tico, sino c&oacute;mo su estructura lo convierte en un actor con efectos pol&iacute;ticos: cuando entra en conflictos hist&oacute;ricos o cuando se utiliza como instrumento de presi&oacute;n se convierte, en efecto, en un arma de doble filo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta España]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/bts-blando-k-pop-herramienta-geopolitica-corea-sur_1_13008089.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Feb 2026 20:55:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[BTS y el poder blando: el k-pop como herramienta geopolítica de Corea del Sur]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cultura,Música,Industria musical,Pop,Corea del Sur,Canciones,Políticas culturales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando el pop se vuelve “tonto” para despreciar la música hecha por mujeres: "Si lo cantamos nosotras es 'tontipop', si lo hacen ellos es generacional"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/pop-vuelve-tonto-despreciar-musica-hecha-mujeres-si-cantamos-tontipop-si-generacional_1_12886246.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0a4c699d-56f4-414b-b267-dd798d991416_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando el pop se vuelve “tonto” para despreciar la música hecha por mujeres: &quot;Si lo cantamos nosotras es &#039;tontipop&#039;, si lo hacen ellos es generacional&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los últimos lanzamientos de Pipiolas y la presencia de La Casa Azul en OT han coincidido con un renovado uso de la etiqueta tontipop, aplicada mayoritariamente al pop hecho por mujeres dentro del indie español</p><p class="subtitle">Los mejores discos del siglo XXI, elegidos por 91 expertos musicales
</p></div><p class="article-text">
        En octubre de 2025, tras la publicaci&oacute;n del single <em>No tocar</em>, el d&uacute;o Pipiolas reaccion&oacute; en redes sociales a la forma en la que parte de la cr&iacute;tica musical hab&iacute;a descrito la canci&oacute;n: &ldquo;Sonido &lsquo;fresco&rsquo;, &lsquo;divertido&rsquo;, &lsquo;tontipop&rsquo;, &lsquo;alegre&rsquo;, &lsquo;din&aacute;mico&rsquo;, &lsquo;reivindicativo&rsquo; para definir la m&uacute;sica y letra compuesta por mujeres en las <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/mejores-discos-siglo-xxi-expertos-musicales_1_12844681.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cr&iacute;ticas musicales</a> (&hellip;) Sacas un tema hablando sobre el suicidio y es &lsquo;fresco&rsquo; porque sois mujeres jaja&rdquo;, <a href="https://x.com/Pipiolasclub/status/1980223239931707683" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escribieron en X</a> (antes Twitter).
    </p><p class="article-text">
        La reacci&oacute;n del d&uacute;o (formado por Adriana Ubani &Aacute;lvarez, nacida en Las Palmas de Gran Canaria en 1997, y Paula Reyes Morillas, nacida en Alcorc&oacute;n en 1995) no apunt&oacute; tanto a un art&iacute;culo concreto como a un patr&oacute;n reconocible: la tendencia a neutralizar o suavizar la lectura de canciones firmadas por mujeres bajo el t&eacute;rmino<em> tontipop</em>, incluso si el contenido aborda violencia, trauma o malestar ps&iacute;quico.
    </p><p class="article-text">
        El comentario habr&iacute;a quedado como una pol&eacute;mica puntual si, en los &uacute;ltimos meses, otros acontecimientos culturales no hubieran devuelto el t&eacute;rmino al primer plano. <a href="https://www.eldiario.es/madrid/somos/malasana/grupo-tecnopop-meteosat-reune-concierto-25-anos-despues_1_12762630.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Meteosat</a> volvi&oacute; a los escenarios el 6 de diciembre, dentro del 25 aniversario de Ochoymedio, en el Teatro Eslava (Madrid); y Guille Milkyway (La Casa Azul) se incorpor&oacute; como uno de los cuatro miembros del jurado de la &uacute;ltima edici&oacute;n de Operaci&oacute;n Triunfo. Dos hitos que contribuyeron a reactivar una etiqueta con una carga pol&eacute;mica desde su propia formulaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Del twee-pop al tontipop</strong></h2><p class="article-text">
        A finales de los noventa, el <em>tontipop</em> oper&oacute; como una etiqueta aplicada a proyectos con coordenadas est&eacute;ticas compartidas. Grupos como Los Fresones Rebeldes, Meteosat, Niza, Juniper Moon, La Monja Enana o Vacaciones apostaron por canciones de corta duraci&oacute;n, melod&iacute;as n&iacute;tidas y estructuras sencillas, con una relaci&oacute;n ir&oacute;nica con el amateurismo.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        El music&oacute;logo <a href="https://www.sibetrans.com/etno/public/docs/17-ugo-fellone.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ugo Fellone</a>, en su art&iacute;culo &ldquo;Los difusos l&iacute;mites conceptuales del indie<em> </em>espa&ntilde;ol de la segunda mitad de los 90: <em>post-rock</em> vs. <em>tonti-pop&rdquo;,</em> explica ese periodo como una reorganizaci&oacute;n simb&oacute;lica del indie espa&ntilde;ol en torno a dos polos. Por un lado, el <em>post-rock</em> y las corrientes experimentales, asociadas a la complejidad formal, la seriedad y un alto capital cultural. Por otro, propuestas mel&oacute;dicas, accesibles y autoir&oacute;nicas que se leyeron como una reacci&oacute;n a ese canon. En ese marco, el adjetivo &ldquo;tonti&rdquo; no describi&oacute; solo una est&eacute;tica sonora: tambi&eacute;n se&ntilde;al&oacute; una posici&oacute;n subordinada dentro del campo musical, en oposici&oacute;n a la idea de m&uacute;sica &ldquo;inteligente&rdquo;, &ldquo;profunda&rdquo; o &ldquo;seria&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Desde un punto de vista hist&oacute;rico, el &ldquo;tonti&rdquo; del <em>tontipop </em>conect&oacute; con una tradici&oacute;n que no fue exclusivamente espa&ntilde;ola. Por un lado, remiti&oacute; al <em>twee pop</em> brit&aacute;nico de finales de los ochenta y primeros noventa, una corriente que defendi&oacute; la sencillez formal y una cierta torpeza deliberada frente a la grandilocuencia del rock. Luis Calvo (Madrid, 1968), fundador del sello Elefant, sit&uacute;a ah&iacute; una de las claves del malentendido posterior: &ldquo;Hab&iacute;a una conexi&oacute;n clara con ese <em>twee</em> ingl&eacute;s, pero tambi&eacute;n con el punk-pop. Est&aacute;bamos mucho m&aacute;s cerca de los Ramones que de la idea de pop ingenuo que se construy&oacute; despu&eacute;s&rdquo;. En ese cruce de referencias se articul&oacute; una &eacute;tica pop que operaba como una forma de oposici&oacute;n al canon rock dominante.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El mapa actual y sus sesgos</strong></h2><p class="article-text">
        En la actualidad, en las <em>playlists</em> de Spotify que intentan ordenar una versi&oacute;n contempor&aacute;nea de la etiqueta se repiten nombres como Cari&ntilde;o, Axolotes Mexicanos, Ginebras, rebe, Pipiolas, Lisasinson, Tronco, La La Love You o Putochinomaric&oacute;n. El conjunto comparte un rasgo llamativo: la mayor&iacute;a de los proyectos est&aacute;n integrados por mujeres y editan (o han editado) en Elefant. Sin embargo, Calvo sostiene que el t&eacute;rmino nunca fue asumido internamente como definici&oacute;n estil&iacute;stica: &ldquo;Nosotros nunca hemos usado esa etiqueta para definir lo que hac&iacute;amos. Espa&ntilde;a ha sido hist&oacute;ricamente un pa&iacute;s muy rockero. Todo lo que no encajaba ah&iacute; parec&iacute;a tener menos valor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Manolo Mart&iacute;nez (Ceuta, 1973) y Gen&iacute;s Segarra (Lleida, 1972), integrantes de Astrud y fundadores del sello Austroh&uacute;ngaro <a href="https://www.eldiario.es/cultura/musica/hidrogenesse-populistas-tecnopop-no-entendemos-cantantes-triste_1_9818806.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">(Hidrogenesse,</a> Chico y Chica, Espanto, etc.), coinciden en esa lectura. &ldquo;En su d&iacute;a, cuando usaban el t&eacute;rmino para hablar de nosotros, nos ofend&iacute;a un poco y nos parec&iacute;a un trato condescendiente y desde&ntilde;oso&rdquo;, declaran en un comunicado conjunto.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La guitarra eléctrica se ha codificado como masculina, como un lugar desde el que demostrar legitimidad. En cambio, los sintetizadores y la electrónica tienen una codificación de género más ambigua</p>
                <div class="quote-author">
                        <span class="name">Sara Armada</span>
                                        <span>—</span> Musicóloga
                      </div>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Para la music&oacute;loga Sara Armada (Madrid, 1997), doctoranda en la Universidad de Granada y especializada en indie contempor&aacute;neo y estudios de g&eacute;nero, el problema central no es solo terminol&oacute;gico. &ldquo;El <em>tontipop</em> nace como ant&iacute;tesis de lo que se entend&iacute;a como m&uacute;sica inteligente en los noventa. Y lo inteligente, lo complejo y lo t&eacute;cnicamente virtuoso est&aacute;n culturalmente codificados como masculinos&rdquo;, explica. As&iacute;, Armada subraya que el uso contempor&aacute;neo del t&eacute;rmino muestra una asimetr&iacute;a clara: &ldquo;Cuando se aplica a proyectos liderados por mujeres, funciona como un cierre interpretativo. Se dice &lsquo;hacen<em> tontipop</em>&rsquo; y se da por explicado todo, aunque las letras aborden temas complejos o pol&iacute;ticos. En cambio, cuando podr&iacute;a aplicarse a proyectos masculinos, como podr&iacute;a ser el caso de La La Love You, se matiza o directamente se evita&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esa asimetr&iacute;a es la que Pipiolas sit&uacute;a en un ejemplo concreto al comparar recepciones cr&iacute;ticas. &ldquo;Pensando en <em>Club de los 27</em> y <em>Famoso en Tres Calles </em>[canci&oacute;n de Carolina Durante], hablamos exactamente de lo mismo: el malestar, el desencanto, la precariedad emocional&rdquo;, explicaron. &ldquo;Cuando lo cantan ellos se utiliza el calificativo de generacional, que nos parece genial. Pero cuando lo cantamos nosotras, autom&aacute;ticamente es<em> tontipop&rdquo;.</em>&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Diferencias y similitudes</strong></h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de la recepci&oacute;n cr&iacute;tica, la pregunta que queda abierta es c&oacute;mo ha evolucionado la etiqueta y por qu&eacute;. Para Calvo, el hilo com&uacute;n entre los grupos asociados al<em> tontipop </em>hist&oacute;rico y parte de los proyectos actuales no pasa por una est&eacute;tica concreta, sino por un linaje pop reconocible. &ldquo;Si te vas a los a&ntilde;os sesenta, al tipo de canciones que se hac&iacute;an entonces, a Los Brincos, a Los &Aacute;ngeles o al pop yey&eacute;, encuentras estructuras, melod&iacute;as y formas de escribir que est&aacute;n tambi&eacute;n en La Casa Azul, en Pipiolas o en muchos grupos de ahora&rdquo;, afirma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Armada, por su parte, sit&uacute;a la diferencia en otro punto: el lugar que ocupan los sintetizadores, la programaci&oacute;n y los dispositivos digitales en muchos proyectos liderados por mujeres. &ldquo;Los instrumentos no son neutros&rdquo;, se&ntilde;ala. &ldquo;Hist&oacute;ricamente, la guitarra el&eacute;ctrica virtuosa se ha codificado como masculina, como un lugar desde el que demostrar legitimidad t&eacute;cnica. En cambio, los sintetizadores y la electr&oacute;nica tienen una codificaci&oacute;n de g&eacute;nero m&aacute;s ambigua y permiten otras formas de presencia corporal&rdquo;. La music&oacute;loga insiste en que esta elecci&oacute;n no implica menos complejidad musical, sino un desplazamiento de los c&oacute;digos con los que se mide el valor: &ldquo;Cuando una propuesta se articula desde lo digital y lo mel&oacute;dico, sigue ley&eacute;ndose como ligera o menor, pero eso tiene m&aacute;s que ver con c&oacute;mo se han construido hist&oacute;ricamente las jerarqu&iacute;as sonoras que con la m&uacute;sica en s&iacute;&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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            </figure><p class="article-text">
        En ese marco, la relaci&oacute;n entre contracultura y feminidad no opera como una paradoja. En los noventa, buena parte de la legitimidad se asigna a lo oscuro, lo ruidoso y lo formalmente complejo. Frente a ese canon, la melod&iacute;a, la emoci&oacute;n expl&iacute;cita o lo cotidiano quedan cerca de lo hist&oacute;ricamente devaluado: lo blando, lo cursi, lo dom&eacute;stico, lo &ldquo;menor&rdquo;. Es decir, c&oacute;digos asociados culturalmente a lo femenino. Desde ese punto de vista, la etiqueta &ldquo;tonti&rdquo; funciona como un mecanismo de jerarquizaci&oacute;n: la misma operaci&oacute;n que degrada un tipo de sensibilidad y, por extensi&oacute;n, un tipo de autor&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En ese ecosistema, la iron&iacute;a y la aparente ingenuidad funcionan como herramientas para discutir los valores dominantes del indie. &ldquo;Para m&iacute; siempre ha sido m&aacute;s punk decir &lsquo;te quiero&rsquo; o cantar sobre tus sentimientos que soltar una burrada para parecer duro. Eso, en los noventa, era mucho m&aacute;s transgresor de lo que parece ahora&rdquo;, a&ntilde;ade Calvo.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Reapropiarse de la etiqueta</strong></h2><p class="article-text">
        Suele decirse que Felipe Spada (l&iacute;der de Los Fresones Rebeldes) acu&ntilde;&oacute; el t&eacute;rmino<em> tontipop</em> dentro del propio circuito. En ese primer uso, la palabra opera como un gesto autorreferencial: una forma de apropiarse de lo que ya se lee como menor y convertirlo en se&ntilde;a interna de identidad. Para Pipiolas, no obstante, esa operaci&oacute;n pierde eficacia cuando se separa de su contexto. &ldquo;No sentimos que sea una etiqueta que podamos reapropiarnos&rdquo;, explican, &ldquo;porque no define lo que hacemos ni el lugar desde el que lo hacemos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En ese desplazamiento, la memoria hist&oacute;rica ocupa un papel central. La vuelta de Meteosat a los escenarios funciona menos como resurrecci&oacute;n de un g&eacute;nero y m&aacute;s como recordatorio de un momento: aquel en el que lo mel&oacute;dico, lo aparentemente ingenuo y lo emocional pod&iacute;a leerse como fricci&oacute;n est&eacute;tica. Fuera de ese marco, el t&eacute;rmino tontipop circula cada vez m&aacute;s como descriptor gen&eacute;rico y contribuye a sostener una jerarqu&iacute;a cultural persistente: la que coloca lo femenino (y sus c&oacute;digos) en un lugar secundario dentro del relato musical.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta España]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/pop-vuelve-tonto-despreciar-musica-hecha-mujeres-si-cantamos-tontipop-si-generacional_1_12886246.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Jan 2026 20:56:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando el pop se vuelve “tonto” para despreciar la música hecha por mujeres: "Si lo cantamos nosotras es 'tontipop', si lo hacen ellos es generacional"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Música,Machismo,Pop]]></media:keywords>
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