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    <title><![CDATA[elDiario.es - Javier Roma]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/javier-roma/]]></link>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Razones y mecanismos para evitar la uberización de la industria editorial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/razones-mecanismos-evitar-uberizacion-industria-editorial_129_13052743.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/43a043df-5ee5-4b12-ba38-44fc078a282e_16-9-discover-aspect-ratio_default_1138261.jpg" width="2961" height="1666" alt="Razones y mecanismos para evitar la uberización de la industria editorial"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De no establecerse algún tipo de control, nada impide que se agraven las condiciones imperantes en la industria editorial. En un contexto de desigualdades crecientes, generadas por fantasmas pasados y futuros, los principales afectados siguen siendo los profesionales externalizados que sostienen la maquinaria del libro</p><p class="subtitle">La lectura se consolida en España como actividad de ocio: “El mundo se desmorona y los españoles leemos”</p></div><p class="article-text">
        Ha salido recientemente a la luz en El Pa&iacute;s que <a href="https://elpais.com/cultura/2026-02-12/una-decena-de-autores-acusa-a-la-editorial-dolmen-de-impagos-por-miles-de-euros-e-incumplimientos-de-contrato.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la editorial Dolmen lleva a&ntilde;os acumulando impagos</a> a todo tipo de proveedores, desde autores hasta impresores. No es esta la primera vez que se airean las miserias y verg&uuml;enzas del microcosmos editorial. Habr&aacute; quienes recuerden c&oacute;mo en 2018 el grupo editorial Malpaso, tras <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/radiografia-editorial-ridicula-campana-malpasopagaya_1_1521691.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un sonado traspi&eacute;</a>, fue objeto de una campa&ntilde;a p&uacute;blica de quejas por impagos a autores, traductores, correctores, agentes literarios e imprentas. Estos son solo dos ejemplos que han llegado a los medios, pero no son tan excepcionales. La mala praxis editorial en materia de incumplimiento de contratos, retrasos en los pagos y deudas est&aacute; a la orden del d&iacute;a, y para cerciorarse de este secreto a voces basta con preguntar a casi cualquier profesional del gremio.
    </p><p class="article-text">
        Por desgracia, estas pr&aacute;cticas podr&iacute;an ser cada vez m&aacute;s la norma en la industria editorial espa&ntilde;ola si seguimos por la senda actual. Se trata de un sector plagado de desigualdades y, por tanto, propenso a los abusos de poder. Esto ocurre esencialmente porque las editoriales, ya sean de grandes grupos o m&aacute;s bien independientes, ostentan en Espa&ntilde;a una ventajosa posici&oacute;n de poder, tanto social y cultural como econ&oacute;mico y pol&iacute;tico. Y ocurre tambi&eacute;n porque, de momento, no existen mecanismos efectivos para contener esta deriva.
    </p><p class="article-text">
        El merecido prestigio social que envuelve al mundo del libro est&aacute; respaldado por su incontestable labor de divulgaci&oacute;n cultural en todos los &aacute;mbitos, lenguas y g&eacute;neros literarios en que se desarrolla, y el reciente bar&oacute;metro sobre los <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/lectura-consolida-espana-actividad-ocio-mundo-desmorona-espanoles-leemos_1_12926601.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">h&aacute;bitos de lectura en 2025</a> confirma su pujanza. Por suerte para la econom&iacute;a del sector y del pa&iacute;s, ese prestigio y esos buenos h&aacute;bitos se traducen tambi&eacute;n en <a href="https://federacioneditores.org/estudios-fgee/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">r&eacute;cords de facturaci&oacute;n</a> a&ntilde;o tras a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Parece sensato atribuir buena parte de estos llamativos m&aacute;rgenes de beneficio a otra pr&aacute;ctica bastante extendida en la edici&oacute;n: la externalizaci&oacute;n de los profesionales. La galopante uberizaci&oacute;n del sector editorial afecta cada vez m&aacute;s a autores, correctores, ilustradores, lectores, maquetadores, traductores e incluso a editores de mesa, ya que a menudo las editoriales contratan m&aacute;s libros de los que su personal asalariado puede editar internamente. La ganancia es doble: se ahorra en salarios y oficinas y cotizaciones, y adem&aacute;s la m&aacute;quina se mantiene en marcha tambi&eacute;n durante fines de semana y periodos de vacaciones, bajas y permisos. La subcontrataci&oacute;n, est&aacute; claro, permite crear relaciones laborales m&aacute;s laxas, es decir, m&aacute;s proclives a favorecer a quienes mejor posicionados est&aacute;n en esa relaci&oacute;n de poder.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, lo que supone una verdadera ventaja para los editores espa&ntilde;oles es su privilegio pol&iacute;tico. Grandes y peque&ntilde;os gozan de un considerable margen de maniobra para hacer y deshacer seg&uacute;n les convenga, pues los trabajadores aut&oacute;nomos apenas disponen de herramientas para hacer frente a las potenciales malas pr&aacute;cticas de quienes les subcontratan. Dada la actual correlaci&oacute;n de fuerzas, la ristra de proveedores externalizados tienen las de perder si el editor se niega, por ejemplo, a pagar una factura o a informar de las liquidaciones anuales, o si decide incluir cl&aacute;usulas abusivas e ilegales en los contratos, o incluso si se niega a hacer contrato alguno (contraviniendo as&iacute; la Ley de Propiedad Intelectual).
    </p><p class="article-text">
        En la pr&aacute;ctica, esta ausencia de control no hace sino inmunizar a los editores. Incluso les permite mantener su <em>modus operandi</em> sin dejar de recibir premios y ayudas &mdash;como es el caso de Dolmen&mdash;, ya que en las bases de muchas de ellas no se exige demasiada rendici&oacute;n de cuentas. &iquest;C&oacute;mo es posible que, para que una editorial reciba una ayuda, no se le exija que justifique como m&iacute;nimo que est&eacute; al corriente con el pago de deudas a profesionales externos, esto es, que cumpla con la ley vigente?
    </p><p class="article-text">
        Con un ecosistema libresco cada vez m&aacute;s castigado, empe&ntilde;os como la campa&ntilde;a para el fomento de la lectura elaborado por la Direcci&oacute;n General del Libro resultan tan necesarios como insuficientes. Para fomentar de verdad el acceso al libro, un derecho cultural insoslayable, es esencial asegurar tambi&eacute;n las buenas pr&aacute;cticas en el sector editorial y, para ello, se han de atajar por alg&uacute;n lado las miserables condiciones laborales de la creciente mano de obra externalizada, <a href="https://www.publico.es/sociedad/tarifas-estancadas-veinte-anos-pluriempleo-ahora-amenaza-ia-precariedad-traduccion-literaria-espana.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que cobra cada vez menos</a> por trabajar cada vez m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Al aceptar la ley del libre mercado en el engranaje editorial, se favorece la acumulaci&oacute;n de poderes y la explotaci&oacute;n en la cadena de montaje: se favorece la precarizaci&oacute;n a la que se ven sometidos muchos eslabones de la cadena del libro, a quienes solo les queda aferrarse al reconocimiento simb&oacute;lico que otorgan las publicaciones. Pero con aspiraci&oacute;n entusi&aacute;stica no se consolida ning&uacute;n h&aacute;bito cultural, sino que se alimenta una rueda de agotamiento y de relevo infinito de la precariedad. Ya lo dijo Remedios Zafra.
    </p><p class="article-text">
        Los parias de la edici&oacute;n llevan a&ntilde;os uni&eacute;ndose, clamando al cielo medidas concretas para su <a href="https://www.eldiario.es/cultura/traductores-reclaman-parte-beneficio-libro-trabajo-no-pasatiempo_1_10576228.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">supervivencia</a> y reclamando que, ante la despiadada tendencia neoliberal, cabe la regulaci&oacute;n. Para evitar los abusos de poder y el insostenible aumento de las desigualdades. Para sancionar cuando sea necesario. Para promover de forma equitativa el acceso a la cultura y la redistribuci&oacute;n real de la riqueza que esta genera.
    </p><p class="article-text">
        Hay precedentes de iniciativas creadas para enmendar problemas estructurales similares. Sin ir m&aacute;s lejos, en el mismo &aacute;mbito de la cultura, para el Estatuto del Artista se cre&oacute; en 2021 una comisi&oacute;n interministerial formada por el Ministerio de Cultura y el de Trabajo. Herramientas hay o puede haberlas. Falta coraje y altura de miras, falta integrar que es mucho lo que arriesgamos al dejar la cultura en las garras del mercado.
    </p><p class="article-text">
        Y falta tambi&eacute;n actuar con premura, porque llueve sobre mojado: a la precariedad que lastra desde hace d&eacute;cadas a los oficios de la edici&oacute;n se van sumando otras amenazas del poderoso y tentacular discurso tecnofeudalista. Pero no desviemos la atenci&oacute;n de lo que realmente importa. No es la inteligencia artificial en abstracto la que podr&iacute;a acabar con el mundo tal como lo conocemos, sino sus adalides, muchos de ellos defensores del largoplacismo m&aacute;s atroz. La trampa no est&aacute; en la en&eacute;sima panacea que nos sirve en bandeja de plata el oligarca de turno, sino en la estructura misma que le concede impunidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Roma]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/razones-mecanismos-evitar-uberizacion-industria-editorial_129_13052743.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Mar 2026 21:02:19 +0000]]></pubDate>
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