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    <title><![CDATA[elDiario.es - Emiliano Castillo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/emiliano-castillo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Emiliano Castillo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Las mujeres que cuidan de la ciudad invisible: la casa ajena, el plato caliente y la mente rota]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/mujeres-cuidan-ciudad-invisible-casa-plato-caliente-mente-rota_1_13256872.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3818c280-b0bc-4725-83a2-1403eb7795de_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las mujeres que cuidan de la ciudad invisible: la casa ajena, el plato caliente y la mente rota"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras Santander sigue su rutina, una cuidadora de mayores, una cocinera social y una enfermera de salud mental ayudan a sostener vidas que casi nunca aparecen en el relato de la ciudad</p><p class="subtitle">La radio terapéutica que sintoniza con la salud mental: "Quien escuche el programa nos verá de otra manera"</p></div><p class="article-text">
        Santander despierta con la sensaci&oacute;n de que funciona sola. Su bah&iacute;a -&ldquo;la m&aacute;s hermosa del mundo&rdquo;, dice su gente- ilumina de un azul radiante el Paseo de Pereda; cientos de caminantes impecables hacen el paseo a todas horas mientras disfrutan de vistas al mar y a la monta&ntilde;a. Los turistas fotograf&iacute;an la bah&iacute;a, cruzan hacia el otro lado de la avenida y encuentran las terrazas: cervezas fr&iacute;as, vermuts y rabas. A unos metros, bares y restaurantes: pinchos, vinos y men&uacute;s del d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La ciudad palpita con su propio ritmo. La gente sube a sus autobuses, llena sus aulas, abre sus comercios, despacha sus tr&aacute;mites, recibe sus pesqueros. Los funcionarios entran a sus oficinas. Los ni&ntilde;os llegan a la escuela. Los m&eacute;dicos fichan en los hospitales. Todo discurre con acostumbrada rutina.
    </p><p class="article-text">
        Hay tambi&eacute;n los que no tienen para comer, pero que comen igualmente. Los que no recuerdan ni su nombre y dependen de otros para hacer cosas tan simples como ir al ba&ntilde;o. Los que siempre han estado, pero a quienes la mayor&iacute;a prefiere no mirar.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n est&aacute;n quienes los cuidan.
    </p><h2 class="article-text">La casa ajena</h2><p class="article-text">
        Santander vive pendiente del tiempo, cambia de humor con &eacute;l. En una tarde azul, la Plaza del Ayuntamiento rebosa de gente: ni&ntilde;os que juegan a la pelota, caminantes que se entrecruzan, turistas que contemplan la casa consistorial con todos los bancos ocupados a su alrededor. En una de esas esquinas de la plaza, un grupo de seis mujeres de diferentes generaciones brinca de un tema a otro en su conversaci&oacute;n. Hablan de sus cosas, de lo que les pas&oacute; en la semana, de sus familiares y de sus amigos. Tambi&eacute;n hablan sobre aquellos a quienes cuidan.
    </p><p class="article-text">
        Todas se ganan la vida asistiendo a personas mayores. Entre risas designan como su portavoz a Carmen -nombre ficticio, a petici&oacute;n de la entrevistada, para proteger su empleo-, porque es &ldquo;la que m&aacute;s experiencia tiene&rdquo;. Ella viene de Per&uacute;, tiene 62 a&ntilde;os y pronto cumplir&aacute; cuatro viviendo en Cantabria. Dedica su vida a acompa&ntilde;ar la de otros. Actualmente cuida a Concepci&oacute;n -tambi&eacute;n nombre ficticio-, de 96 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Concepci&oacute;n tiene alzheimer y ya no habla ni una palabra. &ldquo;Me ve y sonr&iacute;e, nada m&aacute;s&rdquo;, dice Carmen. &ldquo;Es muy dif&iacute;cil saber si est&aacute; de buen humor o de mal humor, pero cuando algo le duele, s&iacute;: se queja, hace ruidos y lo se&ntilde;ala con sus brazos, que todav&iacute;a tienen un poco de movilidad&rdquo;. El trabajo consiste en la compa&ntilde;&iacute;a. &ldquo;Ella no me entiende, mucho menos me contesta, pero siempre me mira. Yo trato de siempre hablarle, contarle mis cosas, a veces me hace caras&rdquo;, dice. &ldquo;En eso se van las horas&rdquo; -suspira- &ldquo;limpio la casa, lavo su ropa, cocino para ambas, la saco de paseo y le platico, as&iacute; no me doy cuenta de la soledad que a veces evoca el trabajo&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Carmen cuida el espacio para s&iacute; misma, no s&oacute;lo para Concepci&oacute;n: &ldquo;Como tiene alzh&eacute;imer no se da cuenta de c&oacute;mo est&aacute; su casa. Yo trato de manejarlo lo mejor posible porque paso ah&iacute; mucho tiempo&rdquo;. Se reparte la labor con otra compa&ntilde;era en turnos de ocho horas cada una, de manera que Concepci&oacute;n nunca se queda desatendida. Hoy en d&iacute;a, ellas son las dos &uacute;nicas personas del mundo a quienes reconoce.
    </p><p class="article-text">
        La experiencia de la que hablaban las compa&ntilde;eras de Carmen empez&oacute; mucho antes de su llegada a Santander, en Per&uacute;, pero los a&ntilde;os no han conseguido volver m&aacute;s ligero el trabajo. Hay escenas que todav&iacute;a la golpean en un lugar &iacute;ntimo. &ldquo;Mentalmente la parte m&aacute;s dif&iacute;cil es cuando Concepci&oacute;n est&aacute; enferma. Ah&iacute; me da pena. Veo reflejada a mi madre, que muri&oacute; hace unos a&ntilde;os&rdquo;, explica la cuidadora.
    </p><p class="article-text">
        Durante su vida, Carmen ha convivido muy de cerca con la muerte: tres personas han muerto entre sus brazos. La primera, su madre. &ldquo;Fue la m&aacute;s dif&iacute;cil. Yo no ten&iacute;a ninguna experiencia. No se fue en paz: se fue agonizando, sabiendo que se mor&iacute;a y diciendo que no quer&iacute;a morir&rdquo;, relata con una calma inquietante. El proceso &ndash;cuenta&ndash; fue largo. Empez&oacute; hace m&aacute;s de ocho a&ntilde;os, cuando su madre enferm&oacute; y la vida de Carmen comenz&oacute; a girar alrededor de los cuidados. As&iacute; aprendi&oacute; a cuidar ancianos: a entrar en su intimidad sin hacer ruido, a sostener su cansancio.
    </p><p class="article-text">
        La segunda muerte que Carmen acompa&ntilde;&oacute; fue la del padre de sus hijos. &ldquo;Para entonces ya ten&iacute;a algo m&aacute;s de experiencia, m&aacute;s herramientas para enfrentar algo as&iacute;. Pero igual fue muy complicado&rdquo;. Muri&oacute; de un paro card&iacute;aco. Carmen revive la imagen: el padre de sus hijos inconsciente, desplom&aacute;ndose poco a poco entre sus brazos. &ldquo;Estaba agonizando y soltaba muchas l&aacute;grimas&rdquo;, recuerda.
    </p><p class="article-text">
        La tercera muerte fue la del esposo de Concepci&oacute;n. Para ese entonces, ella ya sab&iacute;a algo que nunca quiso aprender. &ldquo;Cuando falleci&oacute; el se&ntilde;or aqu&iacute;, bueno, ya estaba m&aacute;s preparada y lo supe sobrellevar mejor&rdquo;. Carmen explica que en ese caso, el final fue m&aacute;s apacible, sin sobresaltos: &ldquo;&Eacute;l no se dio cuenta de lo que pas&oacute;, se fue con sutilidad&rdquo;.  &ldquo;En este punto creo que la muerte es como un sue&ntilde;o. Uno muere y no despierta&rdquo;, reflexiona.
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                Priscila en la cocina                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">El plato caliente</h2><p class="article-text">
        Mientras esta conversaci&oacute;n trascurre en la Plaza del Ayuntamiento, en una cocina silenciosa una mujer prepara la comida para 200 personas. Lleva trabajando desde las seis y media de la ma&ntilde;ana: desinfecta, lava, pica, pela, corta, marina, adoba, hierve, asa, fr&iacute;e, emplata y sirve. Como cada ma&ntilde;ana, todas las ma&ntilde;anas. Opera sus utensilios con una agilidad pasmosa, se mueve entre las grandes ollas y estufas industriales como su fuera su casa.
    </p><p class="article-text">
        Priscila Manzaba tiene la cara redonda y agradable, su delantal impecable, el pelo bajo una cofia con dibujitos de berenjenas. Es originaria de Ecuador, tiene 52 a&ntilde;os, 28 viviendo en Espa&ntilde;a, 17 en Cantabria. Lleva casi 13 trabajando en la Cocina Econ&oacute;mica de Santander, cuatro como jefa de cocina. &ldquo;T&uacute; ves ah&iacute; la comida que sale y en media hora desaparece. Entonces yo llevo toda la ma&ntilde;ana aqu&iacute; y digo: madre m&iacute;a, un ratito&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En una de las mesas, est&aacute; el men&uacute; de la semana, ya programado y listo para ejecutarse: potaje de garbanzos con verduras y pescado frito para el lunes. Salchichas, patatas fritas y arroz con verduras para el martes. Los mi&eacute;rcoles toca menestra y muslos de pollo. Hoy se sirven costillas y macarrones. El olor se apropia de la gran nave met&aacute;lica. Pasadas las diez de la ma&ntilde;ana ya hay unas diez bandejas, que brillan por la grasa que suelta la carne. Para las cenas, otra lista igual: San Jacobos alg&uacute;n d&iacute;a, crema de coliflor otro, pizzas, pur&eacute;s, hamburguesas. Los desayunos casi no var&iacute;an: &ldquo;Un pancito tostado con aceite, yogur o fruta, y caf&eacute; con leche para todos&rdquo;, explica Priscila.
    </p><p class="article-text">
        Los men&uacute;s de comidas y cenas var&iacute;an de acuerdo con los donativos y el presupuesto a disposici&oacute;n. El equipo de cocina se re&uacute;ne con la direcci&oacute;n -a cargo de las Hijas de la Caridad- y con la jefa de almac&eacute;n, y toman decisiones conjuntas &ldquo;tratando de siempre alternar&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El tama&ntilde;o de las raciones, en cambio, no se deja a la improvisaci&oacute;n: es el mismo para todos. Priscila ha tenido que aprender a explic&aacute;rselo a los propios voluntarios, que a veces se dejan llevar por la pena: &ldquo;Es que es joven, necesita comer m&aacute;s&rdquo;, le dicen. Ah&iacute;, dice, empieza el problema: si a uno le das dos piezas y al otro una, el que recibi&oacute; menos lo nota. Una raci&oacute;n para todos. Parejo.
    </p><p class="article-text">
        El trabajo se reparte en turnos, que cambian cada semana. &ldquo;Una semana me toca por la ma&ntilde;ana, otra semana por la tarde&rdquo;, explica Priscila, y que cuando le toca por la ma&ntilde;ana es el turno m&aacute;s cansado &ldquo;porque estoy sola y tengo que sacar todo el servicio de desayuno y comida&rdquo;. Cocinar sin parar, toda la ma&ntilde;ana. Cocinar. &ldquo;Elaborar esas cantidades de comida lleva un proceso que la gente al final no ve, no nota&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        La Cocina Econ&oacute;mica se encuentra en la zona alta del centro, en una esquina a unos metros del Paraninfo de la Universidad de Cantabria. El comedor es amplio y ordenado, iluminado por una luz de una blancura cl&iacute;nica. Unas treinta mesas, cuatro sillas cada una, un peque&ntilde;o salero en el centro. 
    </p><p class="article-text">
        El n&uacute;mero de platos que se sirven en el comedor cambia constantemente aunque ronda las 200 comidas al d&iacute;a. Hay quien viene durante meses y un d&iacute;a no vuelve porque encontr&oacute; trabajo o porque consigui&oacute; regularizar sus papeles. Hay quien desaparece y regresa, desaparece y regresa, arrastrado por una adicci&oacute;n o por una enfermedad que no avisa. Hay quien fallece. Los hay que llevan a&ntilde;os y los hay que no duran una semana. De entre todos ellos, algunos terminan qued&aacute;ndose como voluntarios. Personas que llegan con hambre y que, eventualmente, pasan a tener algo que dar.
    </p><p class="article-text">
        Los desayunos se reparten a las 9:30. Una media hora antes comienzan a llegar: j&oacute;venes y mayores, mujeres y hombres, alguna madre con su carrito de beb&eacute;. Conversan entre ellos. Interact&uacute;an distintos acentos. La mayor&iacute;a est&aacute; de buen humor a pesar de la ma&ntilde;ana plomiza y lluvia ligera. Muchos fuman. Fuman mucho.
    </p><p class="article-text">
        Priscila conoce esa fila de memoria. Sabe qui&eacute;nes vienen todos los d&iacute;as, qui&eacute;nes llevan a&ntilde;os, qui&eacute;nes vienen por primera vez. Estos &uacute;ltimos se distinguen solos. &ldquo;Se nota much&iacute;simo. Bajan la cabeza, se nota&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; no se trata solo de que nadie se quede con hambre. Priscila quiere que la gente salga contenta: que el men&uacute; les guste, que repitan, que pidan el pollo asado la semana siguiente. En &eacute;poca de Ramad&aacute;n, por ejemplo, Priscila y sus compa&ntilde;eras adaptan parte del men&uacute; para sus usuarios musulmanes. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Intentamos que se sientan, en el momento en que entran, como en casa, como en familia&rdquo;. Priscila sabe de esto: tras cerca de tres d&eacute;cadas fuera de su pa&iacute;s natal conoce el sentimiento. &ldquo;A veces, en Navidad, ya lo ves&rdquo;, dice. &ldquo;Al venir de otro pa&iacute;s, lo notas mucho, les hace falta eso&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n con los habituales es cordial, casi cercana. &ldquo;Cuando sales all&iacute;, te agradecen, te dicen que est&aacute; muy rica la comida&rdquo;. Cuando se vuelven voluntarios, ese v&iacute;nculo se hace m&aacute;s personal: hablan, cuentan sus historias, ayudan a recoger las mesas. Priscila los conoce por sus nombres, por sus man&iacute;as, por cu&aacute;nto llevan. A veces los pierde. Hace unos meses falleci&oacute; uno de ellos, un se&ntilde;or de unos sesenta a&ntilde;os que siempre se acercaba a la ventana a charlar y tra&iacute;a bombones cuando era el cumplea&ntilde;os de alguien. Era cocinero. &ldquo;Me choc&oacute; mucho&rdquo;- lamenta- &ldquo;nos afect&oacute; mucho&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Aqu&iacute; se trabaja mucho. Hacemos todo: cocinamos, fregamos, limpiamos. Pero me gusta. No me veo en otros sitios&rdquo;, explica. Cuando se le pregunta qu&eacute; le gustar&iacute;a que supiera la gente de este lugar, Priscila no lo piensa un segundo: &ldquo;Que existe. Que hay un lugar donde te pueden dar de comer bien, que te pueden acoger con cari&ntilde;o. Mucha gente no lo sabe&rdquo;.
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                Fundación Hospitalarias Santander                            </span>
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                </figure><h2 class="article-text">Ning&uacute;n registro cl&iacute;nico</h2><p class="article-text">
        Son menos de diez esperando el bus en la parada. Un par de hombres tatuados con pintas rockeras y despreocupadas; tres mujeres de m&aacute;s edad, bajitas, con sus camisas floreadas. Otra, m&aacute;s alta y m&aacute;s joven, con un conjunto deportivo negro. Un hombre entrado en a&ntilde;os que lleva un jersey con la imagen de alguna ciudad estadounidense y que dice 'Tommy Jeans'. Charlan de cualquier cosa. Por all&iacute; pasa la l&iacute;nea 6c1, que conecta la Fundaci&oacute;n Hospitalarias Cantabria con el centro de Santander. Cuando el bus llega, se levantan exaltados, se forman casi ansiosos para entrar, por un segundo pareciera que incluso entre ellos se desconocieran. Todo por subir antes, como si temieran no poder entrar. 
    </p><p class="article-text">
        El hospital se planta en la cima de un promontorio: antes esto no era Santander. A&ntilde;os atr&aacute;s, cuando no hab&iacute;a sido engullido por la ciudad, el hospital estaba al margen. Aislado. &ldquo;Hab&iacute;a rejas en todas sus ventanas, ten&iacute;a una valla a la entrada para que nadie saliera. Ni nos cuestion&aacute;bamos que las personas que estaban aqu&iacute; ingresadas pudieran salir a dar una vuelta por Santander&rdquo;, recuerda Mar&iacute;a &Aacute;ngeles Carbajo Mart&iacute;nez, la directora asistencial del centro. Una santanderina de 53 a&ntilde;os, delgada, no muy alta -su bata blanqu&iacute;sima- con m&aacute;s de 30 a&ntilde;os de experiencia como enfermera, casi toda su trayectoria en este hospital. Entre enfermeras, auxiliares, psic&oacute;logos, trabajadores sociales, integradores sociales y fisioterapeutas, coordina a m&aacute;s de 250 personas.
    </p><p class="article-text">
        Entr&oacute; al hospital en 1996 para cubrir unas vacaciones, para un mes. Este a&ntilde;o cumple tres d&eacute;cadas. &ldquo;Nunca me plante&eacute; dedicarme a otra cosa&rdquo;, dice, &ldquo;ve&iacute;a que era una profesi&oacute;n donde pod&iacute;a generar bienestar y mejorar la vida de las personas&rdquo;. Lo que no vio venir fue d&oacute;nde.
    </p><p class="article-text">
        El hospital respira como un peque&ntilde;o mundo en s&iacute; mismo: pasillos largos y habitaciones peque&ntilde;as; una capilla; un gimnasio; un sal&oacute;n de actos; varias zonas recreativas; m&aacute;s pasillos largos, m&aacute;s habitaciones peque&ntilde;as; una peluquer&iacute;a, incluso; sus propias cocinas; cafeter&iacute;a; varias plantas y galer&iacute;as; salones para consultas externas; el constante olor a f&aacute;rmaco. 
    </p><p class="article-text">
        Unos 400 pacientes viven aqu&iacute;. No ingresan: viven. Algunas llevan d&eacute;cadas. Adem&aacute;s de ellos hay otros 200 que asisten diariamente al hospital. Unos 600 en total: seis centenares de historias, complejidades, complicaciones, afectos. &ldquo;La relaci&oacute;n con ellos es mucho m&aacute;s estrecha porque aqu&iacute; hay personas que llevan viviendo treinta a&ntilde;os&rdquo;, explica Marian. Las enfermeras los conocen bien: nombres, miedos, man&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Eso obliga a una mirada distinta. &ldquo;Tienes que ver mucho m&aacute;s all&aacute; de la enfermedad mental porque a veces tienen una enfermedad mental, pero tambi&eacute;n tienen una enfermedad de coraz&oacute;n, tambi&eacute;n se rompen la cadera y tambi&eacute;n son diab&eacute;ticos. Nuestra mirada es bio, psico, social y espiritual&rdquo;, explica. No es un modelo te&oacute;rico: es la &uacute;nica forma de que funcione.
    </p><p class="article-text">
        Mari&aacute;n no esquiva la autocr&iacute;tica. Los turnos, dice, siguen siendo los mismos de siempre: de ocho a tres, de tres a diez, de diez a ocho. Funcionales para el hospital, no siempre para quien vive en &eacute;l. &ldquo;El horario est&aacute; m&aacute;s adaptado a la organizaci&oacute;n del hospital que a las propias necesidades de las personas&rdquo;, reconoce.
    </p><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n nunca deja de ser profesional, dice. Pero el componente humano existe s&iacute; o s&iacute;. Uno de los mayores fracasos posibles en salud mental es el suicidio de un paciente. Le ha tocado vivirlo. Recuerda el caso de un chico bastante joven, extranjero, que lleg&oacute; al hospital ya con una historia de sufrimiento larga: desde la ni&ntilde;ez, pasando por la adolescencia, hasta la edad adulta. El equipo hizo todo lo que pudo. &ldquo;Pero es inevitable sentir otra parte de fracaso asistencial&rdquo;, dice. Una pausa. &ldquo;Como profesional se pasa mal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo con Mari&aacute;n, cuando se trata de enfermedades mentales, el miedo al rechazo es el problema: &ldquo;T&uacute; ves una persona que tiene una discapacidad f&iacute;sica y lo ayudas, en cambio ves a una persona con una enfermedad mental y genera estigma y rechazo autom&aacute;tico. Se les identifica como peligrosos, uno se siente inseguro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El estigma produce un efecto muy complicado de manejar en los pacientes. &ldquo;Dicen: me ven como bicho raro, c&oacute;mo voy a salir a la calle, se r&iacute;en de m&iacute;, no me integran&rdquo;. El mundo les cierra puertas antes de que puedan tocarlas. Por eso el trabajo va m&aacute;s all&aacute; de la medicaci&oacute;n y el diagn&oacute;stico. &ldquo;El objetivo es que consigan salir adelante, formar una familia, tener un trabajo, poder vivir solos y sentirse llenos con sus proyectos de vida. Ese es b&aacute;sicamente nuestro trabajo&rdquo;, explica Marian.
    </p><p class="article-text">
        Muchas veces el trabajo m&aacute;s importante no aparece en ning&uacute;n registro cl&iacute;nico. &ldquo;El trabajo invisible son detalles. No hay manera de registrar la escucha. No dar consejos; simplemente saber escuchar&rdquo;. Otras veces se trata de ayudar o acompa&ntilde;ar. Hay pacientes que quieren retomar el contacto con su familia y necesitan que alguien haga esa llamada, prepare ese encuentro, los acompa&ntilde;e antes y despu&eacute;s. Hay quien quiere buscar trabajo y llega a esa entrevista sin saber c&oacute;mo presentarse. &ldquo;Son cosas que no aparecen en ninguna historia cl&iacute;nica. Pero son muy impactantes en el bienestar de las personas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Otras veces tiene forma de fresas. Puede ser algo tan sencillo como: me apetecen unas fresas con nata fresquitas, y mueve Roma con Santiago porque esa persona las tenga. O mueve Roma con Santiago para que esa persona visite por &uacute;ltima vez a un bisnieto&ldquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Treinta a&ntilde;os mirando lo que pasa dentro de una mente rota y la pregunta que m&aacute;s se asoma a su cabeza no viene del trabajo. &ldquo;Mi padre tiene Alzheimer&rdquo;-dice- &ldquo;me pregunto muchas veces: &iquest;d&oacute;nde est&aacute;? Me gustar&iacute;a saber d&oacute;nde est&aacute; ahora mismo en su cabeza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Santander, mientras tanto, sigue despertando con la sensaci&oacute;n de que funciona sola.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emiliano Castillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/mujeres-cuidan-ciudad-invisible-casa-plato-caliente-mente-rota_1_13256872.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Jul 2026 20:02:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las mujeres que cuidan de la ciudad invisible: la casa ajena, el plato caliente y la mente rota]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Santander,Trabajo,Personas mayores,Comedores sociales,Cocineros,Enfermería,Psiquiatría]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las cinco cosas que debes hacer con tu móvil para ahorrar batería mientras viajas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/cinco-cosas-debes-movil-ahorrar-bateria-viajas_1_13278313.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/47f46088-0f8f-4448-8a3a-e01f82784d6a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las cinco cosas que debes hacer con tu móvil para ahorrar batería mientras viajas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pequeños ajustes en la pantalla, la conectividad y la navegación pueden alargar varias horas la autonomía del dispositivo </p><p class="subtitle">Cómo hacer el equipaje para viajar una semana con una mochila: 12 claves para ahorrar espacio</p></div><p class="article-text">
        Miles de conversaciones suceden al mismo tiempo. El bullicio de un idioma desconocido se mezcla con olores especiados y se apodera de la atm&oacute;sfera de alg&uacute;n mercado en un pa&iacute;s lejano. Avanza la tarde y, tras horas de caminar por calles al azar, el viajero solitario que se dej&oacute; llevar por sus pasos en una ciudad extra&ntilde;a se encuentra con un impresionante monumento que ha aparecido sin avisar. Decide que es momento de tomar una fotograf&iacute;a. Al sacar el m&oacute;vil, descubre que la bater&iacute;a se ha agotado. En ese instante, la imagen pasa a ser el menor de sus problemas: ha recorrido media ciudad, no recuerda el nombre de su hotel y tampoco habla el idioma local. Escenas como esta son m&aacute;s comunes de lo que parece. Para que no te ocurra nada parecido, este art&iacute;culo presenta cinco h&aacute;bitos que todo viajero deber&iacute;a incorporar antes de salir a perderse en entornos desconocidos. 
    </p><p class="article-text">
        El problema no es nuevo ni aislado. Actualmente, el m&oacute;vil es imprescindible &mdash;o por lo menos extremadamente &uacute;til&mdash; en un d&iacute;a de turismo intensivo. Se trata de una herramienta en constante uso: toma fotograf&iacute;as y videos; funciona como mapa y gu&iacute;a tur&iacute;stico, indicando lugares de inter&eacute;s, bares, restaurantes o caf&eacute;s; es traductor; es, claro est&aacute;, v&iacute;a de comunicaci&oacute;n y mensajer&iacute;a; es clave para utilizar servicios como Uber; y un largo etc&eacute;tera que mantiene la pantalla encendida de forma casi constante.
    </p><p class="article-text">
        Y tal cantidad de uso se traduce en un resultado previsible: una hora de navegaci&oacute;n con Google Maps y la pantalla encendida puede reducir la bater&iacute;a de un smartphone moderno entre un 15 % y un 25 %, seg&uacute;n el modelo, y eso sin contar el resto de aplicaciones activas. Si la cobertura es d&eacute;bil, el consumo puede dispararse a&uacute;n m&aacute;s: en momentos de mala se&ntilde;al, el gasto de bater&iacute;a crece exponencialmente, porque el tel&eacute;fono multiplica el esfuerzo para mantenerse conectado. No es exagerado afirmar que un viajero que usa el m&oacute;vil intensamente puede agotar su bater&iacute;a en cuatro o cinco horas. En casa, eso tiene soluci&oacute;n inmediata. En medio de una ciudad desconocida, no. 
    </p><h2 class="article-text">Cinco t&eacute;cnicas de ahorro de bater&iacute;a</h2><p class="article-text">
        <strong>1. Activar el modo avi&oacute;n cuando no haya cobertura</strong>
    </p><p class="article-text">
        Puede parecer extra&ntilde;o, pero tiene l&oacute;gica: cuando un m&oacute;vil no encuentra se&ntilde;al &mdash;en zonas rurales, al cruzar fronteras o dentro de un mercado cubierto&mdash;, trabaja constantemente para buscarla. Ese esfuerzo del que normalmente no somos conscientes, drena la bater&iacute;a silenciosamente a una velocidad considerable. La soluci&oacute;n es sencilla: activa el modo avi&oacute;n y con&eacute;ctate &uacute;nicamente cuando haya WiFi disponible. Esto, adem&aacute;s de ahorrar bater&iacute;a, te permite estar m&aacute;s presente en el viaje, y dejar los espacios de redes sociales para los momentos de calma en el hotel. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Bajar el brillo y activar el modo oscuro</strong>
    </p><p class="article-text">
        La pantalla es el mayor consumidor de energ&iacute;a en un smartphone moderno. Principalmente, cuando se camina bajo el sol, el viajero tiende a subir el brillo al m&aacute;ximo para poder ver por unos instantes, y lo olvida as&iacute; el resto del d&iacute;a. Antes de subir el brillo, busca la sombra y orienta la pantalla hacia ella. En muchos casos, ese simple gesto evita tocarlo. El modo oscuro suma especialmente en tel&eacute;fonos con pantalla OLED, que hoy son la mayor&iacute;a de gama media-alta: un detalle peque&ntilde;o que, sumado al resto, puede darte una o dos horas extra de autonom&iacute;a al final del d&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. Descargar los mapas la noche anterior y navegar por tramos</strong>
    </p><p class="article-text">
        La noche previa, con WiFi, cargador y calma, descarga los mapas offline de los lugares que vayas a visitar. Esto se puede hacer en Apple Maps, Google Maps, y en caso de senderismo, en aplicaciones como AllTrails. Una vez en la calle, abre la ruta, memor&iacute;zala por tramos y cierra la pantalla mientras caminas. Los viajeros de otra &eacute;poca aprend&iacute;an mapas de memoria, m&aacute;s recientemente los ten&iacute;an en papel, hoy en d&iacute;a basta con abrir la pantalla brevemente y recordar en cu&aacute;ntas calles hay que girar a la derecha.
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. Cerrar las apps en segundo plano y silenciar las redes sociales</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las aplicaciones no cerradas siguen trabajando en segundo plano: se actualizan, obtienen tu ubicaci&oacute;n y trabajan aun estando en desuso. Conviene cerrarlas, desactivar sus notificaciones y tomarse un descanso digital. Esto, nuevamente, no solo permite ahorrar bater&iacute;a, sino estar m&aacute;s presente con la realidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. La regla del 20-80</strong>
    </p><p class="article-text">
        Este es un dato que no muchos conocen, y que m&aacute;s que ayudar para el viaje en curso, ayuda para los viajes por venir. Y es que el instinto de cualquiera, ser&iacute;a cargar el m&oacute;vil al 100% antes de salir. Sin embargo, esto acaba siendo <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/cargar-movil-correctamente-alargar-vida-bateria_1_13240644.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">contraproducente a largo plazo</a>: investigaciones del Laboratorio Nacional de Energ&iacute;as Renovables (NREL) de Estados Unidos concluyen que la carga r&aacute;pida y la carga completa aumentan el estr&eacute;s sobre la bater&iacute;a, acelerando su degradaci&oacute;n, y que mantener los niveles de carga entre el 20 % y el 80 % evita esos efectos negativos y alarga la vida &uacute;til. En este sentido es seguro decir que quien cuida su bater&iacute;a hoy tiene m&aacute;s autonom&iacute;a dentro de seis meses, y eso, en un viaje largo, marca la diferencia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emiliano Castillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/cinco-cosas-debes-movil-ahorrar-bateria-viajas_1_13278313.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Jun 2026 07:53:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Viajes,Móviles,Ahorro,Viajeros,Guía de viaje]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cocina un día y come varios: cinco recetas con verduras congeladas que te hacen el menú semanal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/cocina-dia-come-cinco-recetas-verduras-congeladas-menu-semanal_1_13265201.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0f5b54c0-70dd-439f-acf3-0138489b74a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cocina un día y come varios: cinco recetas con verduras congeladas que te hacen el menú semanal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estos ingredientes no requieren limpieza ni corte previo, tienen una vida útil de meses en el congelador, reducen el desperdicio alimentario y, en general, cuestan menos que sus equivalentes frescos</p><p class="subtitle"> Cómo hacer limonada casera tradicional y cuatro versiones para aliviar el calor </p></div><p class="article-text">
        Al tiempo le faltan horas para cocinar. En el ritmo fren&eacute;tico que caracteriza el ritmo actual de la vida laboral, solo dos de cada diez espa&ntilde;oles preparan sus comidas en el d&iacute;a a d&iacute;a, de acuerdo con un <a href="https://www.neeo.es/2024/08/16/canal-cocina-publica-un-estudio-sobre-los-habitos-de-los-espanoles-en-relacion-a-la-cocina-y-la-alimentacion/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudio de Canal de Cocina</a>. El resto busca soluciones: comer fuera, pedir comida a domicilio, comprar platos preparados en los supermercados, llevar t&aacute;pers y, cada vez m&aacute;s, una sesi&oacute;n semanal de cocina que resuelva el men&uacute; de golpe. Esa pr&aacute;ctica tiene nombre &mdash;<em>batch cooking</em>&mdash; y un aliado silencioso que muchos infravaloran: el congelado.
    </p><p class="article-text">
        Los productos congelados cargan con el prejuicio de ser menos nutritivos, menos sabrosos y menos &ldquo;de verdad&rdquo;. La percepci&oacute;n crece exponencialmente cuando hablamos de verduras. Es como si se le quitara lo sano al alimento que deber&iacute;a de ser sano. Nada m&aacute;s lejos de la realidad: el proceso de congelaci&oacute;n industrial se aplica pocas horas despu&eacute;s de la cosecha, cuando el vegetal est&aacute; en su punto ideal de madurez. De hecho, a menudo conservan sus vitaminas y minerales incluso mejor que su equivalente fresco, que lleva d&iacute;as en tr&aacute;nsito, almacenamiento y exhibici&oacute;n en el supermercado antes de llegar al plato del consumidor.
    </p><p class="article-text">
        Pero la verdadera ventaja competitiva de las verduras congeladas es lo pr&aacute;cticas que son. No requieren limpieza ni corte previo, tienen una vida &uacute;til de meses en el congelador, reducen el desperdicio alimentario y, en general, cuestan menos que sus equivalentes frescos. La &uacute;nica desventaja real es la textura, ya que al descongelarse quedan m&aacute;s blandas debido a la rotura de sus fibras por los cristales de hielo, lo que las hace menos aptas para ensaladas crujientes pero perfectas para guisos, cremas o salteados. Para el <em>batch cooking</em> en particular, son un ingrediente casi ideal: permiten cocinar en grandes cantidades sin depender del mercado semanal ni de lo que haya disponible ese d&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">Cinco recetas para resolver la semana</h2><p class="article-text">
        <strong>Crema de br&oacute;coli y queso</strong>
    </p><p class="article-text">
        El br&oacute;coli es una de las m&aacute;ximas estrellas congeladas: un producto que resiste el proceso sin perder ni sabor ni propiedades. Para esta crema, basta con cocer el br&oacute;coli directamente desde el congelador en caldo de verduras durante unos minutos, a&ntilde;adir una cebolla pochada, un chorro de nata o leche evaporada y una porci&oacute;n generosa de queso curado rallado. Se va todo junto a la batidora y da como resultado una crema densa, cargada de sabor y lista en menos de media hora. En la nevera aguanta hasta cuatro d&iacute;as; en el congelador, hasta tres meses. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Salteado de verduras con arroz y huevo</strong>
    </p><p class="article-text">
        Este es el plato m&aacute;s vers&aacute;til de los cinco, un comod&iacute;n. Se puede reutilizar de diversas maneras y combinar con muchos complementos. Se prepara salteando a fuego alto una bolsa surtida de verduras congeladas &mdash;pimiento, zanahoria, guisantes, calabac&iacute;n, ma&iacute;z&mdash; con ajo, salsa de soja y un poco de aceite de s&eacute;samo. 
    </p><p class="article-text">
        El arroz se cocina por separado y se incorpora en el salteado junto con dos o tres huevos revueltos al final. Un truco que eleva el sabor es cocinar el arroz con antelaci&oacute;n y dejarlo enfriar: el arroz del d&iacute;a anterior saltea mucho mejor que el reci&eacute;n hecho. El plato aguanta tres d&iacute;as en la nevera y se puede alternar la prote&iacute;na: en vez de huevo, pollo, gambas, pavo, etc.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Menestra de verduras con jam&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        La menestra es siempre una opci&oacute;n segura, saludable y equilibrada. Se prepara rehogando tacos de jam&oacute;n serrano en aceite de oliva, posteriormente se a&ntilde;ade una cucharada de harina para ligar la salsa, se incorporan las verduras congeladas &mdash;alcachofas, jud&iacute;as verdes, guisantes, esp&aacute;rragos&mdash; y se cubre con caldo de pollo. Se deja 20 minutos a fuego medio y el plato est&aacute; listo. 
    </p><p class="article-text">
        Es uno de esos platos que saben mejor al d&iacute;a siguiente, una vez que los sabores se han integrado de lleno en esa peculiar armon&iacute;a de refrigerador. Una alternativa que agradece el reposo y rinde generosa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Curry de garbanzos con espinacas</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es el plato m&aacute;s contundente de la lista y el que mejor congela. Primero se sofr&iacute;en cebolla, ajo y jengibre. Una vez tenga la textura deseada, se le a&ntilde;ade pasta de curry rojo y a los pocos segundos, el tomate triturado y los garbanzos cocidos de bote &mdash;el &uacute;nico ingrediente que no es congelado, pero que ahorra un tiempo considerable. 
    </p><p class="article-text">
        Las espinacas congeladas se incorporan al final, directamente sin descongelar, y se deshacen en la salsa en cuesti&oacute;n de minutos. El resultado es un plato con prote&iacute;na vegetal completa, especiado y muy saciante. Congela en perfecci&oacute;n y puede sacarse en porciones individuales durante semanas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tortilla de calabac&iacute;n y puerro</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cierra la lista el plato m&aacute;s humilde, pero sin complicaci&oacute;n alguna. El calabac&iacute;n y el puerro congelados se saltean brevemente hasta evaporar el agua que sueltan, se mezclan con huevo batido y se cuajan a fuego suave. La clave est&aacute; en no tener prisa: una tortilla bien cuajada a fuego bajo es mucho mejor que una hecha con prisas. Fr&iacute;a est&aacute; igual de buena que caliente, lo que la convierte en la opci&oacute;n perfecta para el t&aacute;per de media semana. Aguanta dos d&iacute;as en nevera y no necesita recalentarse.
    </p><p class="article-text">
        El <em>batch cooking</em> no es una moda pasajera: es una respuesta l&oacute;gica a una agenda que no da tregua. Con un par de horas el fin de semana, un congelador bien surtido y estas cinco recetas de base, la pregunta de &ldquo;&iquest;qu&eacute; comemos hoy?&rdquo; se resuelve simplemente abriendo la nevera.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emiliano Castillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/cocina-dia-come-cinco-recetas-verduras-congeladas-menu-semanal_1_13265201.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jun 2026 07:19:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cocina un día y come varios: cinco recetas con verduras congeladas que te hacen el menú semanal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Comida,Cocina,Alimentación saludable,Verduras,Recetas,Recetas de cocina]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El castillo medieval del siglo XII que se ubica en un pueblo gallego de 300 habitantes y que ha vuelto a abrir al público]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/castillo-medieval-siglo-xii-ubica-pueblo-gallego-300-habitantes-vuelto-abrir-publico_1_13277582.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f47ae51e-fdc1-4098-aa38-b70ed4983cda_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El castillo medieval del siglo XII que se ubica en un pueblo gallego de 300 habitantes y que ha vuelto a abrir al público"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En plenas Rías Baixas, la fortaleza de Sobroso atesora más de 900 años de historia en un entorno natural privilegiado</p><p class="subtitle">Un paraíso de arena blanca y granito frente a la ría de Arousa que conserva algunos de los paisajes más salvajes de Galicia</p></div><p class="article-text">
        Hace m&aacute;s de 900 a&ntilde;os, erigido sobre un imponente promontorio de granito a 334 metros de altitud, el Castillo de Sobroso ya se alzaba como el guardi&aacute;n de piedra de las R&iacute;as Baixas. Con su maciza muralla exterior, su robusta Torre del Homenaje y un cuerpo residencial de dos plantas, esta fortaleza no era solo una joya de la arquitectura medieval, sino un enclave estrat&eacute;gico cuyas vistas de 360 grados permit&iacute;an vigilar la antigua tierra de Toro&ntilde;o y las rutas que conectaban el interior con la ciudad de Tui. A d&iacute;a de hoy, tras una rehabilitaci&oacute;n de ocho meses y 210.000 euros, este gigante de Mondariz vuelve a abrir sus puertas a los visitantes que buscan una escapada de historia y paisaje combinados.  
    </p><p class="article-text">
        El castillo est&aacute; situado en el municipio de Mondariz, dentro de la provincia de Pontevedra. Desde Vigo, la ciudad m&aacute;s cercana, el castillo est&aacute; a unos 35 kil&oacute;metros &mdash;menos de 40 minutos en coche por carretera sin tr&aacute;fico&mdash;, lo que lo convierte en un destino ideal para quienes buscan una ma&ntilde;ana diferente y de f&aacute;cil acceso desde la capital ol&iacute;vica. Santiago de Compostela, por su parte, queda a unos 118 kil&oacute;metros y aproximadamente hora y media de trayecto, un recorrido un poco m&aacute;s largo pero tambi&eacute;n realizable para aquellos m&aacute;s aficionados al medievo. La fortaleza est&aacute; enclavada en un tri&aacute;ngulo geogr&aacute;fico muy interesante tur&iacute;sticamente hablando: entre las R&iacute;as Baixas, el Camino de Santiago y la frontera portuguesa. 
    </p><p class="article-text">
        El aire est&aacute; cargado de suspenso. El bosque de alcornoques &mdash;o <em>sobreiros </em>en gallego; de donde nace el nombre del castillo&mdash; envolv&iacute;a al castillo en una atm&oacute;sfera de misterio que contribuy&oacute; al amplio imaginario de leyendas del que es escenario. Pero antes de las leyendas, estaba la estrategia: Sobroso fue construido para controlar las comunicaciones entre el interior gallego y la ciudad de Tui, y funcionaba como un sistema defensivo que proteg&iacute;a la 'tierra de Toro&ntilde;o' durante el medievo.
    </p><h2 class="article-text">Reinas, linajes y leyendas: la historia del castillo</h2><p class="article-text">
        La fecha exacta de su fundaci&oacute;n es incierta, pero ya aparece como protagonista de los documentos que relatan la vida de la reina Do&ntilde;a Urraca. Se relata que a principios del siglo XII, la reina fue sitiada entre los muros de Sobroso por su propia hermana, Teresa de Portugal y el conde Don Pedro Froilaz de Traba, quien la forz&oacute; a huir hacia Le&oacute;n. La leyenda a&ntilde;ade que escap&oacute; a trav&eacute;s de un pasadizo subterr&aacute;neo que desembocaba en el r&iacute;o Tea.
    </p><p class="article-text">
        Durante los siglos siguientes, el castillo fue objeto de deseo y codicia entre grandes linajes gallegos &mdash;Traba, Castro, Sarmiento, Sotomayor&mdash; en una lucha constante y de varios cap&iacute;tulos. Uno de los m&aacute;s c&eacute;lebres es aquel en el que Pedro Madruga apunt&oacute; con su espada al cuello de Garc&iacute;a Sarmiento para exigir la rendici&oacute;n de la fortaleza, sin conseguirla. A todos estos relatos se suma la leyenda m&aacute;s oscura: la de un capit&aacute;n sarraceno de Almanzor que degoll&oacute; a un mendigo ciego que entonaba una cantiga al son de la zanfona frente a sus muros, y cuya triste melod&iacute;a, dicen, a&uacute;n resuena cuando se avecina alguna tragedia sobre Galicia.
    </p><p class="article-text">
        Al pasar los siglos, la fortaleza que alguna vez fue objeto de disputa fue perdiendo su funci&oacute;n cuando los nobles gallegos abandonaron sus castillos para vivir en la corte. Sobroso pas&oacute; poco a poco a convertirse en ruina durante el siglo XIX, hasta que en 1923, Alejo Carrera, periodista, pol&iacute;tico y fil&aacute;ntropo de Vilasobroso, lo compr&oacute; y convirti&oacute; su reconstrucci&oacute;n en la empresa de su vida. Hoy en d&iacute;a, el castillo se mantiene en pie por su intervenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Quien quiera profundizar en estas y otras historias que viven dentro de sus murallas, cuenta con un museo en los propios salones de Sobroso. Este centro detalla el rol de la fortaleza y de sus habitantes durante diferentes periodos de la Edad Media, de su restauraci&oacute;n y sus leyendas. Todo esto dentro del propio castillo, que permite imaginar c&oacute;mo era la vida intramuros, con espacios casi inalterados, pero cargados de im&aacute;genes, sonido e iluminaci&oacute;n que garantizan una experiencia multisensorial. Todo queda rematado por una gran terraza abierta, que deja a quien la visita unas incre&iacute;bles vistas panor&aacute;micas a los alrededores naturales. 
    </p><h2 class="article-text">M&aacute;s all&aacute; del castillo</h2><p class="article-text">
        Terminada la visita al castillo, el propio recinto invita a completar la visita principalmente volteando a ver hacia su naturaleza: el bosque que rodea la fortaleza conserva sendas para recorrer el entorno natural que, seg&uacute;n el imaginario local, lleva siglos habitado por criaturas de la mitolog&iacute;a gallega. Bajando del castillo hacia el peque&ntilde;o n&uacute;cleo urbano de Vilasobroso &mdash;un pueblo de apenas 300 habitantes&mdash;, merece una parada la iglesia parroquial de San Marti&ntilde;o, una s&oacute;lida y centenaria construcci&oacute;n de granito que preside el pueblo. Para quien prefiera el exterior, el r&iacute;o Tea ofrece otra dimensi&oacute;n del municipio: una senda circular de 12 kil&oacute;metros que discurre junto a playas fluviales como la de Riofr&iacute;o o la Praia do Val.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emiliano Castillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/castillo-medieval-siglo-xii-ubica-pueblo-gallego-300-habitantes-vuelto-abrir-publico_1_13277582.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Jun 2026 07:12:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El castillo medieval del siglo XII que se ubica en un pueblo gallego de 300 habitantes y que ha vuelto a abrir al público]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Castillos,Historia,Galicia,Cultura,Naturaleza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cinco ciudades españolas con paseos marítimos agradables para recorrer a pie en una caminata nocturna]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/cinco-ciudades-espanolas-paseos-maritimos-agradables-recorrer-pie-caminata-nocturna_1_13268506.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/38069872-c910-40bb-b412-48cc6e130fe9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cinco ciudades españolas con paseos marítimos agradables para recorrer a pie en una caminata nocturna"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De Santander a Alicante, estos recorridos junto al mar combinan brisa, paisaje y ambiente para disfrutar de las noches de verano lejos del calor del interior </p><p class="subtitle"> Entre acantilados y playas salvajes: así es la Ruta Vicentina, uno de los grandes recorridos de la costa portuguesa
</p></div><p class="article-text">
        Pasadas las 10 de la noche, las &uacute;ltimas luces de un d&iacute;a ardiente se han extinguido en el horizonte, el adoqu&iacute;n de granito del paseo mar&iacute;timo a&uacute;n guarda algo de calor. De pronto, una sutil brisa entra desde el el mar y refresca toda la bah&iacute;a. Los faroles de luz se combinan con la luna llena para alumbrar el camino y sacar algo de brillo blanco a las aguas quietas del mar. 
    </p><p class="article-text">
        Las jornadas marcadas por el calor son cada vez m&aacute;s frecuentes. Las noches de m&aacute;s de 20 grados empiezan a convertirse en la norma. La vegetaci&oacute;n que la primavera pint&oacute; de verde comienza a ceder ante el dorado veraniego. Son se&ntilde;ales inequ&iacute;vocas, la estaci&oacute;n m&aacute;s esperada del a&ntilde;o est&aacute; a la vuelta de la esquina. El interior de la pen&iacute;nsula comenzar&aacute; a vaciarse progresivamente en busca de un aliado contra el calor. El aliado de todos los tiempos. El mar.
    </p><p class="article-text">
        Y el mar, en Espa&ntilde;a, no solo se ba&ntilde;a. Se pasea. De norte a sur, en el Atl&aacute;ntico o en el Mediterr&aacute;neo, las ciudades costeras guardan un secreto que los veraneantes descubren cada a&ntilde;o y los locales conocen de toda la vida: el alma de sus paseos mar&iacute;timos cuando cae la noche. Son espacios para quienes buscan desconectar del bullicio &mdash;o acompa&ntilde;arlo, seg&uacute;n el lugar&mdash;; para quienes escapan de habitaciones sofocantes; para quienes esperan a que el calor afloje antes de sacar al perro; y para quienes, sencillamente, encuentran all&iacute; una forma de estar. Aqu&iacute; se sugieren cinco ciudades, cinco paseos mar&iacute;timos con una personalidad propia para disfrutar de un paseo por el litoral cuando el sol deja de apretar.  
    </p><h2 class="article-text">San Sebasti&aacute;n: la bah&iacute;a m&aacute;s elegante del norte</h2><p class="article-text">
        El Paseo de la Concha es, quiz&aacute;s, el paseo mar&iacute;timo m&aacute;s conocido de toda Espa&ntilde;a. Lo acompa&ntilde;a una barandilla de hierro elegante, sus faroles que se repiten con precisi&oacute;n, y claro, la bah&iacute;a, con su forma circular casi perfecta y que refleja la noche como si de un espejo se tratase. Delimitando la entrada de agua a la bah&iacute;a, la Isla de Santa Clara, el monte Igueldo y el monte Urgull dominan el paisaje nocturno como tres gigantes silenciosos. 
    </p><p class="article-text">
        El ruido de la ciudad se queda atr&aacute;s en cuanto el caminante nocturno se adentra en la arena de la playa. Para los locales es un ritual com&uacute;n, casi familiar. Los visitantes, en cambio, suelen detenerse m&aacute;s de la cuenta, maravillados por la belleza del paisaje urbano y natural combinado. Nadie los culpa.
    </p><h2 class="article-text">Santander: el coraz&oacute;n mar&iacute;timo del norte</h2><p class="article-text">
        Para cualquier santanderino, su bah&iacute;a es la m&aacute;s hermosa del mundo. Su paseo mar&iacute;timo tiene la seguridad tranquila de quien sabe lo que vale sin necesidad de anunciarlo. Es parte del Paseo de Pereda, la arteria principal de la ciudad, que discurre junto a un gigantesco estuario abierto, que en una noche oscura podr&iacute;a parecer infinito de no ser por las luces de Pedre&ntilde;a y Somo, dos villas ic&oacute;nicas al otro lado de la bah&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        De noche, el ambiente aqu&iacute; es el m&aacute;s cotidiano de los cinco. Menos tur&iacute;stico, m&aacute;s verdadero. Incluso en la noche, la gente habita este paseo: algunos que se ejercitan, otros que se sientan a disfrutarlo, el resto que lo recorren en calma. El Cant&aacute;brico, incluso en el sosiego m&aacute;ximo de la bah&iacute;a, recuerda que est&aacute; ah&iacute;: en el olor, en la brisa, en una ciudad que se debe completamente a &eacute;l.
    </p><h2 class="article-text">Palma: la catedral, el mar y la noche mediterr&aacute;nea</h2><p class="article-text">
        Hay una imagen que se queda en la cabeza de quienes caminan junto al Mediterr&aacute;neo mallorqu&iacute;n por la noche: la silueta de la Catedral de Santa Mar&iacute;a iluminada, dominante sobre el cielo oscuro y reflejada en las aguas tranquilas de la bah&iacute;a. La Seu, como la llaman los mallorquines, no necesita el d&iacute;a para impresionar.
    </p><p class="article-text">
        El Paseo Mar&iacute;timo palmesano tiene un car&aacute;cter distinto al del norte. Aqu&iacute; el Mediterr&aacute;neo susurra. El ambiente es m&aacute;s c&aacute;lido, m&aacute;s lento, con ese ritmo insular que invita a alargar la sobremesa y a no mirar el reloj. Los veleros amarrados mecen sus m&aacute;stiles con pereza. Las terrazas se resisten a cerrar. Y el caminante, casi sin darse cuenta, lleva m&aacute;s tiempo del previsto frente al mar. As&iacute; funciona Palma de noche.
    </p><h2 class="article-text">C&aacute;diz: caminar sobre el Atl&aacute;ntico</h2><p class="article-text">
        Hay pocas sensaciones en Espa&ntilde;a comparables a la de caminar de noche por el paseo mar&iacute;timo de C&aacute;diz. El oc&eacute;ano no est&aacute; a un lado: est&aacute; en todos lados. Es una ciudad construida sobre una lengua de tierra rodeada de agua y eso, de noche, se siente con una intensidad especial. El Atl&aacute;ntico aqu&iacute; no susurra como el Mediterr&aacute;neo. Ruge, empuja, recuerda qui&eacute;n manda.
    </p><p class="article-text">
        La brisa cargada de sal llega sin avisar y los faroles la resisten con voluntad firme. Al fondo, la Catedral Nueva emerge blanca e iluminada como un faro urbano. El paseo gaditano destaca por su Alameda Apodaca: un espacio fresco junto al mar, entre &aacute;rboles, jardines y azulejos. 
    </p><h2 class="article-text">Alicante: el paseo m&aacute;s vivo del Mediterr&aacute;neo</h2><p class="article-text">
        Si los otros cuatro paseos invitan a la contemplaci&oacute;n, el de Alicante invita a la celebraci&oacute;n. La <a href="https://www.eldiario.es/viajes/paseo-maritimo-andalucia-disenado-jardin-elevado-atlantico_1_13159849.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Explanada de Espa&ntilde;a</a>, con su inconfundible mosaico de m&aacute;rmol en blanco, negro y rojo que ondula bajo los pies como una ola petrificada, es probablemente el paseo m&aacute;s animado y festivo de esta selecci&oacute;n. Aqu&iacute; nadie viene a estar solo con sus pensamientos.
    </p><p class="article-text">
        Las palmeras que flanquean el recorrido y el castillo de Santa B&aacute;rbara, iluminado en lo alto del Benacantil como una fortaleza suspendida en el aire, completan un escenario que los alicantinos aprovechan hasta bien entrada la madrugada. El Mediterr&aacute;neo aqu&iacute; es c&oacute;mplice de la fiesta: tranquilo, templado, generoso. Un mar hecho para quedarse.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emiliano Castillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/cinco-ciudades-espanolas-paseos-maritimos-agradables-recorrer-pie-caminata-nocturna_1_13268506.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 16 Jun 2026 07:56:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cinco ciudades españolas con paseos marítimos agradables para recorrer a pie en una caminata nocturna]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[verano,Viajes,España,Santander,Alicante,Cádiz,San Sebastián,Palma]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dormir en Picos de Europa: tres refugios de montaña para vivir una noche entre cumbres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/dormir-picos-europa-tres-refugios-montana-vivir-noche-cumbres_1_13223864.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/900f23ab-0c14-4d9c-99fe-fe66a2ec1cd2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dormir en Picos de Europa: tres refugios de montaña para vivir una noche entre cumbres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Caminar, ascender y pernoctar en las alturas: la experiencia definitiva en la Cordillera Cantábrica</p><p class="subtitle">La desafiante ruta de los Picos de Europa que te llevará hasta un refugio a 2.000 metros de altitud</p></div><p class="article-text">
        Picos de Europa es un universo en s&iacute; mismo. M&aacute;s de 600 kil&oacute;metros cuadrados de extensi&oacute;n geol&oacute;gica: piedra caliza moldeada por milenios de lluvia, nieve, viento y sol. No son monta&ntilde;as d&oacute;ciles, sino una fuerza antigua y sobrecogedora. Este macizo rocoso ofrece a quien camina sus senderos una experiencia de inmersi&oacute;n y contemplaci&oacute;n dif&iacute;cilmente comparable.
    </p><p class="article-text">
        Este escenario, repartido entre Asturias, Cantabria y Le&oacute;n, es el primer parque nacional de Espa&ntilde;a, declarado en 1918, y fue uno de los pioneros en la protecci&oacute;n ambiental europea. El parque se divide en tres macizos: el Occidental o Corni&oacute;n, el Central o los Urrieles y el Oriental o de &Aacute;ndara. Entre sus agrestes parajes de picos elevados y desfiladeros abruptos, los albergues de monta&ntilde;a dejan de ser simples alojamientos para convertirse en aut&eacute;nticos refugios. Son los &uacute;nicos lugares donde el visitante puede dormir a m&aacute;s de 2.000 metros de altura con la seguridad de tener un techo sobre su cabeza. 
    </p><h2 class="article-text">Caba&ntilde;a Ver&oacute;nica: el &ldquo;ovni&rdquo; del Macizo Central</h2><p class="article-text">
        El entorno que se recorre en la caminata para llegar a Caba&ntilde;a Ver&oacute;nica bien podr&iacute;a ser de otro planeta. Es un paraje des&eacute;rtico de paredes verticales talladas sobre caliza gris&aacute;cea, donde las aristas afiladas del Tesorero y la Torre de Horcados Rojos eliminan cualquier rastro de vegetaci&oacute;n. En medio de este paisaje lunar, a 2.325 metros de altura, se sit&uacute;a una estructura que rompe toda l&oacute;gica monta&ntilde;era: una c&uacute;pula met&aacute;lica brillante que parece una c&aacute;psula espacial accidentada. Ese es el refugio. Se trata de una pieza militar reciclada, la c&uacute;pula de una bater&iacute;a antia&eacute;rea que pertenec&iacute;a a un portaaviones estadounidense.
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/CEjl-9yFbZw/"></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Fue instalada en Picos de Europa en 1961, cuando un ingeniero, Conrado Sent&iacute;es, y un arquitecto, Luis Puey, decidieron utilizar los restos met&aacute;licos para crear una c&uacute;pula adaptada a la alta monta&ntilde;a que sirviera de descanso para los caminantes de Picos de Europa. Las piezas llegaron hasta su destino, a miles de metros sobre el nivel del mar, a lomos de un caballo.
    </p><p class="article-text">
        Pese a su llamativo aspecto exterior, el interior de esta c&aacute;psula cuenta con lo justo. Es un ejercicio de minimalismo y supervivencia. El refugio, cuyas dimensiones no superan los 10 metros cuadrados, puede albergar a seis pernoctantes como m&aacute;ximo. &Uacute;nicamente se puede utilizar desde Semana Santa hasta octubre. Ofrece desayunos, comidas y cenas, as&iacute; como refrescos y bebidas calientes. Tambi&eacute;n cuenta con un sistema de radio para emergencias. Es fundamental reservar con mucha antelaci&oacute;n, ya que su capacidad es la m&aacute;s limitada de Picos.
    </p><p class="article-text">
        El acceso a este peculiar refugio es uno de los m&aacute;s transitados y espectaculares de Cantabria. El punto de partida m&aacute;s cercano para empezar la caminata es el telef&eacute;rico de Fuente D&eacute;, que ahorra al visitante un desnivel de m&aacute;s de 700 metros en apenas cuatro minutos de trayecto. Una vez en la estaci&oacute;n superior, El Cable, a 1.823 metros, se inicia una ruta de unos seis kil&oacute;metros &mdash;unas dos horas de marcha&mdash; por una pista evidente que se interna en el macizo. El sendero, bien se&ntilde;alizado como parte del PR-PNPE 23, asciende de forma sostenida entre los Joyos de Lloroza hasta alcanzar la desviaci&oacute;n final que trepa hacia el refugio.
    </p><h2 class="article-text">Refugio Collado Jermoso: el balc&oacute;n infinito</h2><p class="article-text">
        Si Caba&ntilde;a Ver&oacute;nica es un paraje lunar, Collado Jermoso es un balc&oacute;n hacia la tierra. Ubicado a 2.064 metros de altura, al suroeste del Macizo Central, este refugio descansa sobre un abismo vertical de casi mil metros. La fama de sus puestas de sol no es gratuita: desde su mirador de piedra, se puede contemplar el que posiblemente sea el atardecer m&aacute;s impresionante de toda la cordillera Cant&aacute;brica, incendiando valles y monta&ntilde;as en el horizonte.
    </p><p class="article-text">
        Se inaugur&oacute; en 1942, despu&eacute;s de que Diego Mella, un monta&ntilde;&eacute;s de Castilla y Le&oacute;n, visualizara un refugio aparentemente imposible al borde de este colosal acantilado. Jermoso ofrece una infraestructura s&oacute;lida, con capacidad para dar refugio a una treintena de personas en habitaciones compartidas con literas. Cuenta con un acogedor comedor de madera, que ofrece servicio de barra, desayunos, comidas y cenas. Pernoctar en este balc&oacute;n infinito tiene un coste aproximado de 18-20 euros por persona.
    </p><p class="article-text">
        Para llegar a Collado Jermoso, el visitante debe estar bien preparado f&iacute;sicamente. El acceso m&aacute;s ic&oacute;nico y directo parte del pueblo de Cordi&ntilde;anes (Le&oacute;n). Es un trayecto exigente que se abre paso a trav&eacute;s de la conocida como V&iacute;a de la Rienda. El senderista debe superar un desnivel de 1.200 metros en una ruta de unas cuatro horas que incluye pasos a&eacute;reos tallados en la roca y canales de fuerte pendiente.
    </p><h2 class="article-text">Refugio de Vega de Urriellu: a los pies del gigante</h2><p class="article-text">
        Situado a 1.960 metros de altitud, Vega de Urriellu descansa literalmente a los pies de la cara oeste del Picu Urriellu, el m&iacute;tico Naranjo de Bulnes. Este gigante de roca, con una pared vertical de 500 metros que se pinta de naranja brillante con la &uacute;ltima luz del d&iacute;a, domina un paisaje de escala sobrecogedora.
    </p><p class="article-text">
        Es la instalaci&oacute;n m&aacute;s amplia del Parque Nacional, con capacidad para 96 plazas en literas compartidas. El refugio ofrece servicios m&aacute;s robustos que los anteriores: un comedor espacioso con desayunos, comidas y cenas, adem&aacute;s de ba&ntilde;os y agua corriente. Las duchas de agua fr&iacute;a dependen de la disponibilidad estacional del agua. La tarifa de pernocta ronda los 18-22 euros. Al ser el destino m&aacute;s emblem&aacute;tico y deseado de Picos de Europa, la reserva previa a trav&eacute;s de su central online es pr&aacute;cticamente obligatoria durante casi todo el a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        El camino m&aacute;s transitado para alcanzar esta vega se inicia cerca del pueblo de Sotres (Asturias). Desde el Collado de Pand&eacute;bano parte un sendero de unos seis kil&oacute;metros que salva un desnivel de 900 metros en aproximadamente tres horas de marcha constante. El trayecto es un despliegue de prader&iacute;as que poco a poco ceden el paso a la caliza bruta. Aunque el sendero est&aacute; muy marcado, el repecho final por la Canal del Ampriu pone a prueba la resistencia. La recompensa es colosal: al girar el &uacute;ltimo recodo, la silueta imponente del Naranjo alz&aacute;ndose sobre el refugio ofrece uno de los momentos m&aacute;s cat&aacute;rticos de la monta&ntilde;a espa&ntilde;ola.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emiliano Castillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/dormir-picos-europa-tres-refugios-montana-vivir-noche-cumbres_1_13223864.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Jun 2026 06:59:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dormir en Picos de Europa: tres refugios de montaña para vivir una noche entre cumbres]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Picos de Europa,Senderismo,Montañismo,Viajes,Refugios,Naturaleza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las pequeñas calas escondidas en un acantilado de Granada para disfrutar de un día tranquilo de playa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/pequenas-calas-escondidas-acantilado-granada-disfrutar-dia-tranquilo-playa_1_13296152.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f97293a4-9215-460a-8255-77ce83ed4d5d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las pequeñas calas escondidas en un acantilado de Granada para disfrutar de un día tranquilo de playa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Costa Tropical esconde todavía algunos secretos que muy pocos se molestan en buscar</p><p class="subtitle">Un paseo entre dunas y naturaleza por los cuatro kilómetros de playa que unen estos dos municipios costeros de Huelva
</p></div><p class="article-text">
        Los acantilados de Albu&ntilde;ol, en la Costa Tropical granadina, guardan entre sus paredes secretos que no todos conocen. A escasos metros de la carretera, la arena oscura y el Mediterr&aacute;neo tropical crean entornos de desconexi&oacute;n y relajaci&oacute;n: la Playa del Ruso y La Playilla. Ambas est&aacute;n custodiadas por paredes de roca y se caracterizan por su serenidad y su acceso caprichoso. La primera, marcada para siempre por la historia de un desertor sovi&eacute;tico que encontr&oacute; en ella su hogar. La segunda, un rinc&oacute;n &iacute;ntimo y no muy conocido.
    </p><h2 class="article-text">La Cala del Ruso</h2><p class="article-text">
        Aqu&iacute; lo &uacute;nico que suena es el agua contra la roca. Peque&ntilde;os manantiales se escurren sobre la superficie pedregosa de los impresionantes acantilados hasta encontrarse con el mar al llegar abajo. Durante su recorrido, el agua dulce libra una batalla constante contra el salitre mediterr&aacute;neo, que tambi&eacute;n lucha por impregnarse en las formaciones calizas que custodian la Playa del Ruso. No hay sombrillas de colores, ni chiringuitos, ni el runr&uacute;n de la m&uacute;sica de fondo que persigue al ba&ntilde;ista de costa en costa. Solo la inmensidad quieta del Mediterr&aacute;neo.
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                Cala El Ruso                            </span>
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        Y no es dif&iacute;cil entender por qu&eacute; el ruso eligi&oacute; este enclave como hogar: aguas cristalinas y arena oscura en un entorno casi virgen, resguardado por enormes paredes a sus espaldas, que dotan a esta playa de una atm&oacute;sfera sobrecogedora. Mide unos 200 metros de largo y unos 24 de ancho &mdash;dependiendo de las mareas&mdash;. Est&aacute; ubicada en el municipio de Albu&ntilde;ol, en la Costa Tropical granadina, a escasos kil&oacute;metros de La R&aacute;bita.
    </p><p class="article-text">
        Llegar a la Playa del Ruso requiere esfuerzo, y precisamente eso es lo que la mantiene a salvo de la masificaci&oacute;n. El acceso a pie se realiza desde la carretera de acceso a La R&aacute;bita, en la zona alta, junto a un chalet, siguiendo un sendero accidentado que no es para cualquiera. La alternativa a la caminata es acceder directamente desde el mar, a bordo de alguna embarcaci&oacute;n. Se encuentra a unos 800 metros de navegaci&oacute;n al oeste de la playa de La R&aacute;bita. En cualquier caso, la playa no cuenta con aparcamiento para coches, por lo que habr&aacute; que buscar plaza en los alrededores.
    </p><p class="article-text">
        Sus aguas transparentes y tropicales son ideales para observar la vida submarina. El fondo est&aacute; repleto de formaciones rocosas que, combinadas con las aguas c&aacute;lidas del Mediterr&aacute;neo, convierten esta playa tranquila y poco frecuentada en un recinto natural ideal para una enorme cantidad de especies acu&aacute;ticas. Quienes practiquen esn&oacute;rquel podr&aacute;n divisar con facilidad diferentes bancos de peces, pulpos y rica flora marina de la Costa Tropical. En este sentido, se recomienda preparar gafas y tubo antes de visitar la playa, ya que, por su propio car&aacute;cter virgen, no cuenta con ning&uacute;n establecimiento de alquiler en la zona.
    </p><h2 class="article-text">La Playilla</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Playa de la Playilla                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        El descenso lo anuncia todo. Desde el sendero, incluso antes de llegar a la arena oscura, el Mediterr&aacute;neo ya brilla azul&iacute;simo entre los acantilados. El salitre llega primero, con la brisa fresca que ayuda a soportar el ardor sure&ntilde;o que abraza durante el camino; luego, el sonido, amortiguado por las paredes de roca que ci&ntilde;en la cala por los flancos. Al llegar a la arena, la sensaci&oacute;n es de estar en un lugar borrado de los mapas: La Playilla.
    </p><p class="article-text">
        A unos pocos metros de El Ruso est&aacute; la conocida como La Playilla. Y, si su vecina ya es un lugar aislado y cuyo car&aacute;cter destaca por la calma, La Playilla lo lleva a otra dimensi&oacute;n. La clave de su poca concurrencia radica en que el camino que la descubre no est&aacute; bien se&ntilde;alizado. Es un tramo sin mayores dificultades, pero que recompensa a quien lo encuentra con una playa pr&aacute;cticamente virgen.
    </p><p class="article-text">
        La playa mide unos 300 metros de largo y su anchura var&iacute;a seg&uacute;n el tramo, aunque ronda entre los 15 y los 25 metros. Tambi&eacute;n est&aacute; completamente rodeada de grandes acantilados y cuenta con cuevas naturales cavadas sobre la propia roca. La arena que la forma es oscura, casi negra, fruto de la erosi&oacute;n de los propios muros rocosos que la flanquean. Es un enclave sin ning&uacute;n tipo de servicio. A lo natural.
    </p><p class="article-text">
        Visitar estas dos calas implica descubrir algo que la Costa Tropical lleva desde siempre intentando conservar sin demasiado &eacute;xito: el silencio. Aqu&iacute;, quienes llegan se integran y forman parte de la quietud del paisaje. El silencio no es literal &mdash;el mar nunca calla del todo&mdash;; es m&aacute;s bien una cuesti&oacute;n del entorno, de la ausencia de ruido. Ninguna de estas dos calas cuenta con hamacas de alquiler o banderas de colores. Tienen lo mismo que ten&iacute;an cuando las encontr&oacute; el m&uacute;sico y militar ruso: agua, rocas y arenas negras.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emiliano Castillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/pequenas-calas-escondidas-acantilado-granada-disfrutar-dia-tranquilo-playa_1_13296152.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Jun 2026 12:02:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las pequeñas calas escondidas en un acantilado de Granada para disfrutar de un día tranquilo de playa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Playas,Vacaciones,Granada,verano,Mediterráneo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En la frontera con Portugal: la villa de pescadores de Huelva que es perfecta para una escapada junto al mar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/frontera-portugal-villa-pescadores-huelva-perfecta-escapada-mar_1_13293078.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7dcca3e5-e7ed-4a51-9aff-7c44949c34d2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En la frontera con Portugal: la villa de pescadores de Huelva que es perfecta para una escapada junto al mar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Playas largas, casas blancas, gastronomía local y un río que divide dos países</p><p class="subtitle">Playas con bandera azul, rutas de senderismo y pazos históricos en una de las localidades costeras más grandes de la Ría de Arousa
</p></div><p class="article-text">
        Ayamonte est&aacute; en el v&eacute;rtice exacto donde se encuentran el sur y el oeste de Espa&ntilde;a. Es un destino tranquilo, de fachadas blancas y palmeras altas, que fluye al ritmo del Guadiana: ese r&iacute;o que funciona como frontera natural con Portugal, pero que, lejos de separar a ambos pa&iacute;ses, act&uacute;a como un lazo de uni&oacute;n. Es la arteria vital de la Eurociudad del Guadiana, un rinc&oacute;n donde la cultura andaluza y la portuguesa se funden en un territorio sin fronteras. Sus aguas ba&ntilde;an la ciudad antes de entregarse por completo al oc&eacute;ano Atl&aacute;ntico.
    </p><p class="article-text">
        Es la ciudad m&aacute;s antigua de Huelva. A lo largo de su historia ha sido habitada por fenicios, romanos y &aacute;rabes. Hoy en d&iacute;a, esas capas de historia a&uacute;n son palpables en sus calles: el empedrado del barrio de la Villa, los vestigios medievales que se asoman entre fachadas e incluso el propio nombre de la ciudad &mdash;de ra&iacute;z &aacute;rabe, Aya-munt&mdash;, que la historia decidi&oacute; conservar intacto. Ayamonte habita su pasado con cotidianidad y lo muestra a quienes la visitan como parte natural de su identidad.
    </p><p class="article-text">
        El coraz&oacute;n hist&oacute;rico de Ayamonte contempla el Guadiana desde lo alto. El barrio de La Villa escala una peque&ntilde;a colina, desde donde sus miradores ofrecen una postal inesperada sobre el r&iacute;o y, m&aacute;s all&aacute;, sobre Vila Real de Santo Ant&oacute;nio, que domina el horizonte portugu&eacute;s. En el centro de la ciudad, el tiempo parece avanzar despacio. Las calles, estrechas y adoquinadas, trazan un laberinto entre casas muy blancas, fuentes neobarrocas, placitas andaluzas, palmeras estiradas e iglesias de otras &eacute;pocas. No es una ciudad de grandes monumentos, sino un conjunto de belleza y elegancia acumuladas entre cal y calma.
    </p><p class="article-text">
        Y, si bien lo m&aacute;s recomendable en el barrio de La Villa es perderse sin rumbo, hay algunas paradas en las que conviene detenerse un poco m&aacute;s. La iglesia de las Angustias, que data del siglo XVI, es quiz&aacute; uno de los edificios m&aacute;s emblem&aacute;ticos de la ciudad. El Salvador y San Francisco completan un tri&aacute;ngulo de templos que delimitan el barrio. Entre medias, el castillo &mdash;hoy reducido a vestigios&mdash; recuerda desde lo m&aacute;s alto que esta colina fue durante siglos un puesto de vigilancia sobre el r&iacute;o. Desde ese mirador hacia el Guadiana, el viajero puede contemplar este enclave en su m&aacute;ximo esplendor.
    </p><h2 class="article-text">El r&iacute;o: una frontera que une</h2><p class="article-text">
        Uno de los elementos que m&aacute;s destacan de Ayamonte es su cercan&iacute;a con Portugal. Por aqu&iacute; pasa un r&iacute;o que separa dos pa&iacute;ses: la frontera m&aacute;s clara posible, cada uno en su orilla. El Guadiana marca con nitidez la divisi&oacute;n, pero ese espacio f&iacute;sico, lejos de alejar las culturas, se ha convertido en un recurso com&uacute;n. Estrictamente, en un lado se habla espa&ntilde;ol y en el otro portugu&eacute;s, pero esa frontera visible en los mapas desaparece en la vida cotidiana de quienes la habitan. El puente no es realmente un puente: es un ferry. 
    </p><p class="article-text">
        Es una de esas experiencias que desaf&iacute;an la l&oacute;gica de los grandes viajes. En apenas 10 minutos, el visitante puede cruzar una frontera internacional con el pelo al viento, viendo c&oacute;mo la orilla espa&ntilde;ola se aleja mientras la portuguesa crece despacio. Al otro lado aguarda Vila Real de Santo Ant&oacute;nio, como una prima cercana: otra ciudad de tradici&oacute;n marinera, dise&ntilde;ada por el Marqu&eacute;s de Pombal en el siglo XVIII con una armon&iacute;a geom&eacute;trica casi matem&aacute;tica.
    </p><h2 class="article-text">Playas y luz atl&aacute;ntica</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Playa Isla Canela                            </span>
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        Al sur de la ciudad, donde el r&iacute;o se abre hacia el Atl&aacute;ntico, la Costa de la Luz llega a este enclave onubense con toda su contundencia: playas largas, arena dorada, oleaje apacible y una brisa atl&aacute;ntica cargada de frescura y salitre. Isla Canela es el referente m&aacute;s conocido, un arenal que se extiende por casi cinco kil&oacute;metros frente al oc&eacute;ano, con el horizonte completamente despejado. 
    </p><p class="article-text">
        Otra opci&oacute;n es Punta del Moral, una versi&oacute;n m&aacute;s recogida del mismo paisaje y formada por un conjunto de casitas de pescadores. Aqu&iacute;, el pescado llega a la mesa con la misma naturalidad con la que sale del mar. En ambos casos, la horizontalidad y amplitud del Atl&aacute;ntico impresiona a quien se acerca, especialmente durante las horas crepusculares.
    </p><h2 class="article-text">Del mar al plato</h2><p class="article-text">
        La cocina est&aacute; a la altura. Al ser una ciudad de tradici&oacute;n marinera, el pescado y el marisco llegan frescos cada ma&ntilde;ana a las tapas y platos de bares y restaurantes. En muchos de ellos, la carta se adapta a lo que el mar haya ofrecido ese d&iacute;a. Destacan especialmente las gambas blancas de Huelva, que aparecen aqu&iacute; en su estado m&aacute;s puro: a la plancha, con sal gorda y poco m&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Otros platos destacados son el at&uacute;n de almadraba, la corvina y el lenguado. La &uacute;nica regla es que todo se despacha con esa sencillez caracter&iacute;stica de la gastronom&iacute;a de kil&oacute;metro cero. La influencia portuguesa tambi&eacute;n se asoma discreta en algunos guisos, panes y postres.
    </p><p class="article-text">
        Ayamonte es un destino para saborearse despacio. Sus ma&ntilde;anas sin prisa, sus tardes de luz, que se pueden disfrutar en una terraza de aires salados, y su singular disposici&oacute;n geogr&aacute;fica, que permite cruzar a otro pa&iacute;s en diez minutos, definen buena parte de su atractivo. Es un lugar que invita a aflojar el paso hasta que el ritmo del Guadiana se convierte, casi sin darse cuenta, en el propio ritmo del viajero.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emiliano Castillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/frontera-portugal-villa-pescadores-huelva-perfecta-escapada-mar_1_13293078.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Jun 2026 14:03:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En la frontera con Portugal: la villa de pescadores de Huelva que es perfecta para una escapada junto al mar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Huelva,Turismo,Playas,Gastronomía,Portugal,Fronteras]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dónde es festivo el sábado 13 de junio en España y qué se celebra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/festivo-sabado-13-junio-espana-celebra_1_13275047.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c0209fdf-be29-4b72-b35e-b8ef12754349_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dónde es festivo el sábado 13 de junio en España y qué se celebra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Varias localidades españolas conservan la tradición de celebrar San Antonio de Padua y festejan con procesiones, romerías y verbenas</p><p class="subtitle">Calendario junio 2026: festivos y fechas destacadas del mes en España</p></div><p class="article-text">
        El 13 de junio no es un d&iacute;a cualquiera. Si bien es s&aacute;bado y la mayor&iacute;a de gente no trabaja, en algunas localidades, entre las que destaca Ceuta, este d&iacute;a figura oficialmente en el calendario laboral como festivo: es el d&iacute;a de San Antonio de Padua, uno de los santos m&aacute;s venerados y queridos de la tradici&oacute;n espa&ntilde;ola. Y m&aacute;s all&aacute; de la Ciudad Aut&oacute;noma situada en el Estrecho de Gibraltar, son decenas los municipios que este s&aacute;bado sacan al santo a la calle, montan la verbena y convierten la jornada en una celebraci&oacute;n con siglos de historia detr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        San Antonio de Padua naci&oacute; en Lisboa en 1995 con el nombre de Fernando de Bulh&ocirc;es. Es uno de los santos m&aacute;s milagrosos, caritativos y venerados de la iglesia cat&oacute;lica. Muri&oacute; en 1231, con apenas 36 a&ntilde;os, y est&aacute; sepultado en el santuario que lleva su nombre en Padua, Italia. Este santo cuenta con una fama popular destacada, que debe a dos roles: el de patr&oacute;n de los objetos perdidos &mdash;tradici&oacute;n que naci&oacute; cuando recuper&oacute; un libro de salmos que le hab&iacute;an robado a un fraile novato&mdash; y el de 'santo casamentero', que surgi&oacute; siglos despu&eacute;s cuando muchachas portuguesas le ped&iacute;an novio dejando una carta a los pies de su imagen. Es a &eacute;l a quien van dedicadas tambi&eacute;n todas las oraciones para encontrar objetos perdidos en todo el mundo cat&oacute;lico. 
    </p><p class="article-text">
        La festividad se celebra cada 13 de junio para conmemorar su muerte y honrar su legado. Se le rinde tributo a su vida como fraile franciscano, te&oacute;logo y defensor de los pobres. Es una festividad que la Iglesia Cat&oacute;lica ha celebrado desde el siglo XIII, pero en Espa&ntilde;a la devoci&oacute;n lo ha convertido en una tradici&oacute;n que va m&aacute;s all&aacute; de lo puramente religioso.
    </p><p class="article-text">
        La tradici&oacute;n se celebra con m&aacute;s fuerza en Ceuta, en donde es festivo local y se organizan romer&iacute;as, procesiones y otras tradiciones. El 13 de junio tambi&eacute;n est&aacute; marcado en rojo en el calendario de Collado Villalba, en la Comunidad de Madrid, o Granadilla de Abona, en Tenerife; as&iacute; como otros lugares en los que est&aacute; incluido como festivo municipal. Esto refleja la arraigada tradici&oacute;n, que gracias a la autonom&iacute;a municipal, se puede celebrar en diferentes localidades de manera independiente. Y es que cada ayuntamiento cuenta con dos festivos locales al a&ntilde;o para amoldar el a&ntilde;o laboral a sus tradiciones m&aacute;s significativas. Las fiestas suelen combinar tradici&oacute;n, m&uacute;sica y actividades para todas las edades, principalmente concentradas en los n&uacute;cleos antiguos o hist&oacute;ricos de las distintas localidades que celebran. 
    </p><h2 class="article-text">El caso de Ceuta: seis siglos de devoci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El origen portugu&eacute;s de San Antonio &mdash;que naci&oacute; en Lisboa&mdash;, as&iacute; como su pertenencia a la orden franciscana, hizo arraigar su devoci&oacute;n en Ceuta desde la conquista portuguesa de la ciudad en 1415.  En la ciudad peninsular, las fiestas llevan por nombre 'La Romer&iacute;a de San Antonio', que se celebra cada a&ntilde;o el d&iacute;a 13 de junio y es una de sus citas m&aacute;s multitudinarias. Miles de fieles suben cada a&ntilde;o hasta la cima del Monte Hacho a tomar pan bendito y disfrutar de la fiesta.
    </p><p class="article-text">
        La concentraci&oacute;n de peregrinos se cita en el Parque de San Amaro, desde donde se encaminan hasta la ermita del Monte Hacho, donde se celebra la misa solemne presidida por el vicario general de Ceuta, seguida de la procesi&oacute;n entre sus pinos y el tradicional reparto de panecillos benditos. 
    </p><h2 class="article-text">Otras verbenas para festejar San Antonio</h2><p class="article-text">
        Pero la devoci&oacute;n por el santo portugu&eacute;s no se limita &uacute;nicamente a Ceuta. En Brieva (<a href="https://www.eldiario.es/viajes/escapada-gastronomica-mejores-pueblos-segovia-disfrutar-lechazo_1_12727124.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Segovia</a>), la fiesta en honor a San Antonio de Padua se ha recuperado debido a su inter&eacute;s y cada a&ntilde;o cobra m&aacute;s protagonismo. El s&aacute;bado m&aacute;s cercano al de 13 de junio, el Ayuntamiento, la Asociaci&oacute;n de Pe&ntilde;as y la Asociaci&oacute;n Cultural celebran misa, procesi&oacute;n y una cena para todos los vecinos en la plaza del pueblo que culmina con una velada musical. 
    </p><p class="article-text">
        Lo mismo ocurre en otras localidades de Castilla y Le&oacute;n de las provincias de Salamanca, Zamora o &Aacute;vila, donde San Antonio figura entre los patronos m&aacute;s venerados. En estas zonas rurales, la festividad suele mantener un marcado car&aacute;cter tradicional, con misas solemnes, procesiones y actos organizados por cofrad&iacute;as y vecinos.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, municipios de la Comunidad de Madrid, como Navacerrada, La Cabrera, Collado Villalba y Horcajuelo tambi&eacute;n festejan este d&iacute;a cuya celebraci&oacute;n se extiende incluso a la capital de Espa&ntilde;a.
    </p><h2 class="article-text">Fiestas de San Antonio de la Florida en Madrid</h2><p class="article-text">
        Este 2026, las <a href="https://www.esmadrid.com/agenda/fiestas-san-antonio-florida-parque-bombilla" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fiestas de San Antonio de la Florida</a> volver&aacute;n a inaugurar el calendario de verbenas de Madrid entre el 8 y el 15 de junio, con epicentro en el parque de la Bombilla y los alrededores de la <a href="https://www.esmadrid.com/informacion-turistica/ermita-de-san-antonio-de-la-florida" target="_blank" rel="nofollow" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ermita donde se conservan los c&eacute;lebres frescos de Goya</a>. El d&iacute;a grande ser&aacute;, como marca la tradici&oacute;n, el 13 de junio, cuando miles de madrile&ntilde;os participen en algunos de los rituales m&aacute;s emblem&aacute;ticos de la ciudad, como la bendici&oacute;n y reparto de los panes de San Antonio o la popular ceremonia de los alfileres, vinculada a la b&uacute;squeda de pareja. 
    </p><p class="article-text">
        A ello se sumar&aacute;n la misa solemne, la procesi&oacute;n por las calles del barrio, conciertos, verbenas, actividades familiares y propuestas culturales que convierten esta celebraci&oacute;n en una de las m&aacute;s castizas de Madrid. La fiesta mantiene adem&aacute;s costumbres centenarias asociadas a las chulapas y chulapos, las modistillas y el ambiente popular que cada a&ntilde;o llena de m&uacute;sica y color uno de los rincones m&aacute;s tradicionales de la capital.
    </p><p class="article-text">
        Desde grandes ciudades hasta peque&ntilde;as localidades rurales, la festividad de San Antonio de Padua contin&uacute;a siendo una ocasi&oacute;n para reivindicar la identidad local, mantener vivas costumbres centenarias y dar la bienvenida a la estaci&oacute;n festiva por excelencia: el verano.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emiliano Castillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/festivo-sabado-13-junio-espana-celebra_1_13275047.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Jun 2026 07:26:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dónde es festivo el sábado 13 de junio en España y qué se celebra]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Fiestas,Fiestas populares,San Antonio]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La playa interior de Teruel: el nuevo enclave acuático entre montañas y en el corazón del Maestrazgo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/playa-interior-teruel-nuevo-enclave-acuatico-montanas-corazon-maestrazgo_1_13289573.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a3585be5-0941-4cc6-8c47-b0e4812f5196_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La playa interior de Teruel: el nuevo enclave acuático entre montañas y en el corazón del Maestrazgo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aguas turquesas, roca caliza y deportes acuáticos en un enclave de interior situado junto a uno de los embalses más singulares de Aragón</p><p class="subtitle">El arenal de montaña que ha dado a la provincia de Ourense su primera playa condecorada con bandera azul
</p></div><p class="article-text">
        Aguas azul turquesa, arena fina y sol radiante a m&aacute;s de 100 kil&oacute;metros del mar m&aacute;s cercano. La playa del embalse de Santolea es la nueva gran apuesta tur&iacute;stica de la comarca del Maestrazgo de cara al verano. Enclavada a orillas de una presa artificial y rodeada por un paisaje rocoso y escarpado, esta zona de ba&ntilde;o entre monta&ntilde;as ofrece actividades como pirag&uuml;ismo, <em>paddle-surf</em> o navegaci&oacute;n sin motor, todo ello en un entorno de gran valor paisaj&iacute;stico y geol&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        Inaugurado el 22 de abril de 2026, el proyecto responde a una hist&oacute;rica demanda de espacios acu&aacute;ticos en la regi&oacute;n y se convirti&oacute; en una realidad tras la finalizaci&oacute;n de las obras de la presa en 2022. Esta iniciativa, financiada a trav&eacute;s del Fondo de Inversiones de Teruel (FITE), supuso una inversi&oacute;n de 106.761,28 euros destinada a labores de limpieza, accesibilidad e infraestructura tur&iacute;stica.
    </p><p class="article-text">
        La playa est&aacute; situada en el t&eacute;rmino municipal de Castellote, en la comarca del Maestrazgo, a pocos metros de la carretera local TE-39. Desde Alca&ntilde;iz, la ciudad de referencia m&aacute;s pr&oacute;xima, el trayecto es de 45 kil&oacute;metros &mdash;unos 40 minutos en coche&mdash;, mientras que desde Zaragoza, la capital aragonesa, la distancia es de 140 kil&oacute;metros, aproximadamente una hora y cincuenta minutos por carretera. El acceso en transporte p&uacute;blico es limitado, como suele ocurrir en este tipo de entornos rurales del interior, por lo que el coche es la opci&oacute;n m&aacute;s recomendable.
    </p><p class="article-text">
        Esta playa no est&aacute; dise&ntilde;ada para competir con el Mediterr&aacute;neo, el Atl&aacute;ntico o el Cant&aacute;brico. Su propuesta es otra: ofrecer a los habitantes de los municipios cercanos un espacio tranquilo junto a un agua limpia y calmada, rodeado por paredes de roca caliza. Aunque se trata de un paisaje abierto, la sensaci&oacute;n es de recogimiento.
    </p><p class="article-text">
        El recinto cuenta con una zona de arena habilitada, aparcamiento, se&ntilde;alizaci&oacute;n informativa sobre el entorno, &aacute;reas de descanso con mesas y bancos y un pantal&aacute;n reci&eacute;n instalado desde el que muchos visitantes acceden al agua. Se trata de una infraestructura sencilla, pero equipada con lo necesario para pasar una jornada c&oacute;moda. Las actividades principales son el pirag&uuml;ismo y el <em>paddle-surf</em>, que conviven con la pesca, la navegaci&oacute;n sin motor y el ba&ntilde;o. Es un destino pensado para disfrutar de un d&iacute;a al aire libre en familia o con amigos.
    </p><p class="article-text">
        Pero el atractivo de Santolea no se limita al agua. El embalse se asienta sobre un territorio de gran valor geol&oacute;gico y paleontol&oacute;gico. La zona cuenta con importantes yacimientos del Cret&aacute;cico Inferior y se encuentra junto al Bosque P&eacute;treo, otro enclave de gran inter&eacute;s natural e hist&oacute;rico. A escasos kil&oacute;metros, el castillo templario de Castellote domina el valle desde lo alto de su pe&ntilde;a. M&aacute;s all&aacute; de esta localidad, la comarca del Maestrazgo concentra cuatro de los seis Monumentos Naturales de Arag&oacute;n, con parajes como el Nacimiento del R&iacute;o Pitarque o los &Oacute;rganos de Montoro, que por s&iacute; solos justifican la visita.  
    </p><h2 class="article-text">La historia de Santolea: d&eacute;cadas de historia sumergida</h2><p class="article-text">
        Pero Santolea no es solo una playa. Es tambi&eacute;n d&eacute;cadas de historia sumergida. El origen del embalse se remonta a los a&ntilde;os treinta del siglo pasado, cuando se construy&oacute; la primera presa sobre el r&iacute;o Guadalope, que ya desplaz&oacute; y aneg&oacute; poblaciones cercanas. D&eacute;cadas m&aacute;s tarde, en los a&ntilde;os setenta, la infraestructura fue reconstruida. Esta vez, sin embargo, termin&oacute; por engullir todo lo que quedaba del pueblo. La villa de Santolea, que hab&iacute;a llegado a contar con varios cientos de habitantes y cuya econom&iacute;a se basaba principalmente en la agricultura y la ganader&iacute;a, fue despoblada y demolida para dar paso a las aguas del nuevo proyecto. Sus calles, iglesias, casas y campos de cultivo desaparecieron bajo el embalse.
    </p><p class="article-text">
        En 2018, sin embargo, el pantano inici&oacute; un nuevo proceso de remodelaci&oacute;n que concluy&oacute; en 2022 y que es el que, hoy en d&iacute;a, permite la existencia de la playa fluvial. Durante estas obras, Santolea tuvo que ser vaciado, lo que dej&oacute; al descubierto restos de los n&uacute;cleos que hab&iacute;an permanecido bajo el agua durante d&eacute;cadas. El hallazgo m&aacute;s destacado fue el antiguo puente de Castellote, una construcci&oacute;n del siglo XVI que hab&iacute;a permanecido sumergida durante noventa a&ntilde;os y que emergi&oacute; pr&aacute;cticamente intacta. Su aparici&oacute;n moviliz&oacute; a numerosos vecinos de la zona, que impulsaron una iniciativa para desmontarlo piedra a piedra y reconstruirlo posteriormente, al tiempo que se rend&iacute;a homenaje a la memoria del pueblo desaparecido.
    </p><p class="article-text">
        Cuando finalizaron las obras de la presa, la capacidad del embalse aument&oacute; hasta los 111 hect&oacute;metros c&uacute;bicos, permitiendo recuperar un gran espejo de agua estable. Lo que naci&oacute; como un proyecto destinado a garantizar el suministro de agua a los municipios cercanos termin&oacute; abriendo tambi&eacute;n una oportunidad tur&iacute;stica. La misma agua que borr&oacute; Santolea del mapa se ha convertido d&eacute;cadas despu&eacute;s en uno de los paisajes m&aacute;s singulares del interior de Arag&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La nueva playa fluvial da comienzo a una etapa distinta para el embalse de Santolea, que suma el atractivo tur&iacute;stico a su funci&oacute;n hist&oacute;rica de abastecimiento. Un espacio que aspira a convertirse en uno de los referentes tur&iacute;sticos del Maestrazgo durante la temporada estival.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emiliano Castillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/playa-interior-teruel-nuevo-enclave-acuatico-montanas-corazon-maestrazgo_1_13289573.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Jun 2026 11:16:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La playa interior de Teruel: el nuevo enclave acuático entre montañas y en el corazón del Maestrazgo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Aragón,Playas,Paisajes,Deportes acuáticos,familias,verano,Naturaleza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Playas con bandera azul, rutas de senderismo y pazos históricos en una de las localidades costeras más grandes de la Ría de Arousa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/playas-bandera-azul-rutas-senderismo-pazos-historicos-localidades-costeras-grandes-ria-arousa_1_13286251.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8e37d024-4e65-456a-811f-7efe2ea0848a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Playas con bandera azul, rutas de senderismo y pazos históricos en una de las localidades costeras más grandes de la Ría de Arousa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este municipio gallego reúne algunos de los paisajes más variados de las Rías Baixas: mar, montaña e historia a pocos kilómetros de distancia</p><p class="subtitle">Cuatro senderos clave para explorar a fondo el Monte Xiabre en Vilagarcía: su duración y recorrido
</p></div><p class="article-text">
        El agua quieta refleja los colores del cielo. Las bateas mejilloneras flotan apacibles sobre la r&iacute;a y, en el horizonte, la silueta del Monte Xiabre domina el paisaje. Mar y monta&ntilde;a conviven en una tregua permanente. Vilagarc&iacute;a de Arousa sabe de eso, lo vive cada d&iacute;a. Es una de las localidades costeras m&aacute;s grandes y activas de la R&iacute;a de Arousa, pero no presume de ello. Su perfil es el de una ciudad que ha sabido crecer manteniendo su car&aacute;cter marinero. En sus alrededores, este enclave ofrece atractivos para todos los p&uacute;blicos: el paseo mar&iacute;timo m&aacute;s largo de las R&iacute;as Baixas, playas con Bandera Azul, rutas de senderismo y pazos hist&oacute;ricos escondidos entre jardines centenarios.
    </p><p class="article-text">
        Vilagarc&iacute;a de Arousa es la ciudad m&aacute;s importante de la r&iacute;a que le da nombre, en la comarca de O Saln&eacute;s. Su ubicaci&oacute;n la convierte en un atractivo destino para visitantes de distintos puntos de Galicia. Se encuentra a 29 kil&oacute;metros de Pontevedra (unos 35 minutos en coche), a 46 kil&oacute;metros de Santiago de Compostela (unos 42 minutos en coche) y a 53 kil&oacute;metros de Vigo (unos 47 minutos en coche). A Coru&ntilde;a es la m&aacute;s alejada de las ciudades gallegas, situada a unos 117 kil&oacute;metros (aproximadamente una hora y veinte minutos en coche). La localidad tambi&eacute;n cuenta con estaci&oacute;n de tren propia, bien conectada a la red ferroviaria. En cualquiera de los casos, la visita merece el desplazamiento.
    </p><h2 class="article-text">Arenales frente a la r&iacute;a</h2><p class="article-text">
        En total, el municipio de Vilagarc&iacute;a cuenta con ocho playas que suman casi cuatro kil&oacute;metros de fina arena blanca y aguas calmadas. Sorprendentemente, estos arenales no suelen encontrarse entre los m&aacute;s concurridos de la regi&oacute;n; m&aacute;s bien al contrario. Son playas de afluencia moderada, perfectas para desconectar y relajarse. Esto es una rareza en el litoral gallego, que durante el verano suele concentrar grandes cantidades de visitantes. Entre las ocho playas, dos lucen a&ntilde;o tras a&ntilde;o el distintivo de Bandera Azul: Compostela y O Campanario.
    </p><p class="article-text">
        La primera, A Concha-Compostela, se lleva buena parte del protagonismo. Son casi dos kil&oacute;metros de arenal que se extienden entre los n&uacute;cleos urbanos de Vilagarc&iacute;a y Carril, unidos por el paseo mar&iacute;timo. Durante los meses de verano, esta playa atrae no solo a vecinos del municipio, sino tambi&eacute;n a visitantes de otros puntos del interior de Galicia, que se acercan a disfrutar de su infraestructura &mdash;duchas, quioscos, servicio de socorrismo y limpieza diaria&mdash; y de su tranquilo ambiente de r&iacute;a, alejado de la fuerza del Atl&aacute;ntico.
    </p><p class="article-text">
        La segunda, O Campanario, situada entre Vilagarc&iacute;a y Catoira, cuenta con una personalidad propia y muy diferente a la de A Concha-Compostela. Se trata de una playa fluvial donde las aguas dulces del r&iacute;o se mezclan con la influencia marina. Es una orilla tranquila, mucho menos concurrida que Compostela, perfecta para disfrutar con ni&ntilde;os peque&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        El reconocimiento de Bandera Azul no se concede en vano. Se otorga &uacute;nicamente a aquellas playas que cumplen estrictos criterios de calidad del agua, accesibilidad, servicios y sostenibilidad, incluyendo equipos de socorrismo y primeros auxilios. Son entornos especialmente cuidados para una visita sin sobresaltos.
    </p><h2 class="article-text">Los caminos del Monte Xiabre</h2><p class="article-text">
        Las playas muestran la cara m&aacute;s amable de la regi&oacute;n. El Monte Xiabre, por el contrario, exhibe su vertiente m&aacute;s natural. Se trata de un macizo rocoso que supera los 600 metros sobre el nivel del mar y que se reparte entre tres municipios: Caldas de Reis, Catoira y Vilagarc&iacute;a de Arousa. Es la monta&ntilde;a m&aacute;s alta de la zona y, aunque el ascenso requiere esfuerzo, la recompensa desde la cima es una de esas panor&aacute;micas dif&iacute;ciles de olvidar: los valles interiores de O Saln&eacute;s, los meandros del Ulla, la pen&iacute;nsula de Barbanza, la desembocadura de la r&iacute;a de Arousa y, en los d&iacute;as despejados, las islas de Cortegada, S&aacute;lvora y Ons.
    </p><p class="article-text">
        El monte ofrece diferentes alternativas de senderismo que permiten descubrir sus distintas vertientes. Todas parten desde los alrededores de Vilagarc&iacute;a de Arousa y est&aacute;n adaptadas a distintos niveles y tiempos. Los caminantes m&aacute;s experimentados pueden optar por la Ruta del Monte Xiabre, un recorrido circular de 8,6 kil&oacute;metros de alta dificultad. Por otro lado, quienes buscan vistas destacadas en menos tiempo pueden recorrer los 3,6 kil&oacute;metros que conducen a la Cruz de Xiabre y su mirador de 360 grados. Para familias o principiantes, el Mirador de Bamio ofrece un paseo de 1,5 kil&oacute;metros entre pinares y &aacute;reas de descanso. Como alternativa llana junto al mar, la V&iacute;a Verde do Saln&eacute;s aprovecha una antigua v&iacute;a ferroviaria totalmente accesible para peatones y ciclistas.
    </p><h2 class="article-text">Los pazos: cuando la historia no necesita museos</h2><p class="article-text">
        Normalmente, la historia se cuenta en museos o en libros. Aqu&iacute; no. Aqu&iacute; se descubre al aire libre, entre jardines centenarios y fachadas de piedra que nunca dejaron de estar habitadas. En los alrededores de Vilagarc&iacute;a se conservan diferentes pazos que mantienen, en la mayor&iacute;a de los casos, todo el porte de &eacute;pocas pasadas. La localidad ha trazado su propia Ruta de los Pazos para recorrerlos con calma.
    </p><p class="article-text">
        El m&aacute;s destacado de todos es, sin duda, el Pazo de Rubi&aacute;ns, residencia del &uacute;nico se&ntilde;or&iacute;o de Galicia. Este enclave llama la atenci&oacute;n por sus jardines de camelias y por su bodega del siglo XVI. La ciudad tambi&eacute;n alberga el Pazo-Convento de Vista Alegre, declarado Monumento Hist&oacute;rico-Art&iacute;stico, adem&aacute;s de A Golpelleira y O Rial, completando una ruta patrimonial que complementa la oferta de playas y espacios naturales del municipio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emiliano Castillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/playas-bandera-azul-rutas-senderismo-pazos-historicos-localidades-costeras-grandes-ria-arousa_1_13286251.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Jun 2026 13:52:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Playas con bandera azul, rutas de senderismo y pazos históricos en una de las localidades costeras más grandes de la Ría de Arousa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Galicia,Playas,Senderismo,Historia,Cultura,Rutas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué ver en el pueblo que logró ser el primero del norte reconocido como el Más Bonito de España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ver-pueblo-logro-norte-reconocido-bonito-espana_1_13283200.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/08357f5d-1635-4719-867a-8a8eea8a8b73_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué ver en el pueblo que logró ser el primero del norte reconocido como el Más Bonito de España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Del empedrado medieval a las cuevas de Altamira: una guía para recorrer 'La Villa de las Tres Mentiras'</p><p class="subtitle">Historia medieval, deporte en la naturaleza y un castillo del siglo X en este pequeño pueblo del Pirineo catalán
</p></div><p class="article-text">
        Fachadas de piedra y balcones de madera o herrer&iacute;a, muros de altura contenida de los que cuelgan plantas, edificaciones centenarias, calles empedradas y vistas hacia valles verdes: as&iacute; se pasea por Santillana del Mar, la conocida como 'Villa de las Tres Mentiras'. Un enclave cuya historia no empieza en la Edad Media, sino mucho antes: a dos kil&oacute;metros de su casco hist&oacute;rico se encuentran las cuevas de Altamira, con pinturas rupestres de m&aacute;s de 14.000 a&ntilde;os de antig&uuml;edad. Es uno de los pueblos m&aacute;s bonitos de Espa&ntilde;a, al menos seg&uacute;n los m&uacute;ltiples rankings en los que figura a&ntilde;o tras a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ni es santa, ni es llana, ni tiene mar&rdquo;, se repite constantemente respecto al nombre del pueblo. Y es una verdad a medias: su nombre s&iacute; proviene de una santa &mdash;Santa Juliana&mdash;; sus calles tienen cierto relieve, aunque el pueblo est&aacute; enclavado en un valle y las pendientes son moderadas. Y, aunque la localidad no tiene salida al mar, el municipio de su mismo nombre s&iacute; cuenta con acceso al Cant&aacute;brico. Pero las discusiones sobre su nombre son, en realidad, lo que menos importa cuando se recorren sus calles.
    </p><p class="article-text">
        Declarada Conjunto Hist&oacute;rico-Art&iacute;stico en 1889, esta villa c&aacute;ntabra se sit&uacute;a a apenas 30 kil&oacute;metros de Santander, lo que la convierte en una escapada ideal para realizar en un d&iacute;a. Su reconocimiento no ha hecho m&aacute;s que crecer con el paso del tiempo: Santillana del Mar fue el primer pueblo del norte de Espa&ntilde;a en obtener el sello de Los Pueblos m&aacute;s Bonitos de Espa&ntilde;a y lleva a&ntilde;os figurando entre los destinos mejor valorados de esta lista.
    </p><p class="article-text">
        Adentrarse en Santillana del Mar es recorrer un conjunto hist&oacute;rico que ha conservado gran parte de su trazado medieval. Y para descubrirlo conviene empezar por el principio: la Colegiata de Santa Juliana alberga entre sus muros del siglo XII los restos de la joven noble cuyo martirio dio nombre al pueblo. Se trata de un edificio de estilo rom&aacute;nico que constituye el principal referente monumental de la localidad. Pero m&aacute;s all&aacute; de la fachada, su mayor tesoro es el claustro interior. Cuenta con 42 capiteles que reproducen diferentes escenas b&iacute;blicas y constituye el n&uacute;cleo alrededor del cual creci&oacute; el pueblo.
    </p><p class="article-text">
        La Colegiata invita al visitante a recorrer con calma sus espacios. El sarc&oacute;fago de Santa Juliana descansa en el altar mayor, que domina la nave central. Pero es el claustro donde muchos visitantes detienen m&aacute;s tiempo su visita: rodeado por un jard&iacute;n y en un ambiente tranquilo, sus capiteles representan pasajes y personajes del Antiguo y del Nuevo Testamento. Cada columna presenta detalles diferentes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Claustro de la Colegiata de Santillana del Mar                            </span>
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        Tras la visita a este centro religioso, el recorrido puede continuar por otra de las caras m&aacute;s reconocibles de la villa: sus torres y casonas blasonadas, reflejo del poder aristocr&aacute;tico que tuvo durante siglos. El pueblo conserva entre sus calles y plazas un amplio repertorio de fuentes, peque&ntilde;os palacios y edificios hist&oacute;ricos. La Torre del Merino es quiz&aacute; la m&aacute;s emblem&aacute;tica. Durante siglos fue sede del poder judicial y s&iacute;mbolo de la autoridad se&ntilde;orial sobre la villa. 
    </p><p class="article-text">
        A pocos metros, la Torre de los Velarde y la Casa de los Quijano tambi&eacute;n son paradas destacadas para comprender la personalidad hist&oacute;rica de este enclave. Su arquitectura refleja la relevancia que tuvo Santillana durante la Edad Media. Hoy en d&iacute;a, algunas de estas construcciones est&aacute;n abiertas al p&uacute;blico, que puede conocerlas mientras disfruta de la gastronom&iacute;a local.
    </p><p class="article-text">
        Al avanzar desde la calle principal hacia la Plaza Mayor, el trazado urbano cambia y da paso a un espacio m&aacute;s amplio. Tras las estrechas calles empedradas y los balcones de madera, la plaza aparece como uno de los principales puntos de encuentro de la localidad. Pese a su nombre, no se trata de una plaza monumental, sino de un espacio de dimensiones contenidas que mantiene la escala propia del pueblo. Est&aacute; repleta de terrazas pertenecientes a restaurantes y cafeter&iacute;as que ocupan los bajos de las casonas hist&oacute;ricas sin alterar la est&eacute;tica del conjunto. El Parador de Santillana Gil Blas preside la plaza. Se trata de un edificio se&ntilde;orial del siglo XVIII que destaca entre el resto de construcciones del entorno.
    </p><h2 class="article-text">Altamira: 14.000 a&ntilde;os en la colina de al lado</h2><p class="article-text">
        A tan solo dos kil&oacute;metros del casco hist&oacute;rico, la historia de este enclave deja atr&aacute;s la Edad Media para remontarse miles de a&ntilde;os en el tiempo. La Cueva de Altamira, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, alberga algunas de las pinturas rupestres m&aacute;s importantes del mundo: bisontes, ciervos y caballos trazados durante el Paleol&iacute;tico Superior. Sin embargo, la cueva original permanece pr&aacute;cticamente cerrada al p&uacute;blico para garantizar su conservaci&oacute;n y solo un n&uacute;mero muy reducido de visitantes accede a ella cada a&ntilde;o mediante sorteo.
    </p><p class="article-text">
        Lo que el viajero s&iacute; puede visitar es el Museo Nacional y Centro de Investigaci&oacute;n de Altamira, que incluye la Neocueva: una reproducci&oacute;n detallada del interior original. Esta instalaci&oacute;n permite contemplar las pinturas en unas condiciones muy similares a las de la cavidad aut&eacute;ntica y acercarse a algunas de las manifestaciones art&iacute;sticas m&aacute;s importantes de la Prehistoria.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emiliano Castillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/ver-pueblo-logro-norte-reconocido-bonito-espana_1_13283200.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Jun 2026 14:03:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Qué ver en el pueblo que logró ser el primero del norte reconocido como el Más Bonito de España]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cantabria,Altamira,Cuevas,Arte rupestre,Historia,Pueblos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las mejores rutas senderistas para disfrutar del deshielo de Sierra Nevada: arroyos, cascadas y desfiladeros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/mejores-rutas-senderistas-disfrutar-deshielo-sierra-nevada-arroyos-cascadas-desfiladeros_1_13274379.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f1f17d70-8c5c-4796-bb08-a013128968b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las mejores rutas senderistas para disfrutar del deshielo de Sierra Nevada: arroyos, cascadas y desfiladeros"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los Cahorros, la Vereda de la Estrella y los Lavaderos de la Reina: itinerarios imprescindibles para recorrer Sierra Nevada en primavera y comienzos del verano</p><p class="subtitle">Entre desfiladeros, acantilados y ríos: tres rutas fáciles en Asturias para hacer una escapada de senderismo</p></div><p class="article-text">
        El aumento de las temperaturas ha hecho su trabajo: la nieve es ahora agua. Y el agua baja. No es un descenso f&aacute;cil, los arroyos tienen que abrirse paso entre el accidentado relieve de Sierra Nevada, cuyos desniveles forman incontables saltos y cascadas. El sol derrite el blanco que antes te&ntilde;&iacute;a la monta&ntilde;a por completo, y lo reemplaza por verdes primaverales y grises rocosos. El entorno presenta entonces un escenario id&iacute;lico para quienes disfrutan de las caminatas largas entre paisajes monta&ntilde;osos, en donde los &uacute;nicos sonidos son aquellos de la naturaleza: el canto de alg&uacute;n ave, el viento que susurra o el burbujeo de los afluentes.
    </p><p class="article-text">
        Es la mejor de las &eacute;pocas para los senderistas, que pueden descubrir todo tipo de paisajes por tiempo limitado: las caprichosas formaciones de calizas y pizarras; las cascadas que solo existen durante algunos meses; el nacimiento de r&iacute;os y arroyos; las lagunas de agua de monta&ntilde;a. Pero el parque completo es inabarcable, el Espacio Natural de Sierra Nevada se extiende 1.718,29 kil&oacute;metros cuadrados, que se reparten entre las provincias de Granada y Almer&iacute;a. Por esta raz&oacute;n, en este art&iacute;culo se sugieren tres rutas que permiten explorar la parte m&aacute;s est&eacute;tica del deshielo de este conjunto monta&ntilde;oso. 
    </p><h2 class="article-text">Los Cahorros de Monachil: el desfiladero en el que el r&iacute;o esculpe su propio camino</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Los Cahorros de Monachil                            </span>
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        Un sobrecogedor sendero que discurre entre gigantes paredes de caliza, largos puentes colgantes y bosques fluviales. El paso lo marca el r&iacute;o Monachil, que ha excavado en la roca un espectacular desfiladero durante milenios. Se encuentra en las &uacute;ltimas estribaciones de Sierra Nevada, a escasos ocho kil&oacute;metros de la ciudad de Granada, factor que facilita su acceso y la convierte en la m&aacute;s frecuentada de toda la sierra andaluza.
    </p><p class="article-text">
        De las tres rutas, esta es la m&aacute;s accesible. Cuenta con diversas opciones para realizarla, entre las que destacan especialmente dos versiones &mdash;ambas pasan por los parajes m&aacute;s espectaculares&mdash;. La primera opci&oacute;n es una ruta lineal, cuyo recorrido &mdash; entre ida y vuelta&mdash; se extiende unos 8 kil&oacute;metros con un desnivel que no pasa los 200 metros. Se puede recorrer en un tiempo de aproximadamente tres horas. La segunda opci&oacute;n es un itinerario circular de unos 10 kil&oacute;metros y un desnivel acumulado de m&aacute;s de 300 metros. El tiempo para realizar este trayecto asciende a unas cuatro o cinco horas, dependiendo del ritmo y la condici&oacute;n f&iacute;sica del caminante. El punto de inicio para ambas rutas es en la peque&ntilde;a localidad de Monachil, en Granada. 
    </p><p class="article-text">
        La ruta comienza entre la sombra fresca de los &aacute;rboles y el murmullo constante del r&iacute;o Monachil. A medida que el caminante avanza, el sendero se estrecha entre paredes de roca que custodian el entorno como gigantes milenarios de m&aacute;s de 50 metros de altura, mientras el aroma h&uacute;medo de la vegetaci&oacute;n envuelve el camino. Llegado un punto, el paso se eleva a m&aacute;s de 15 metros sobre el caudal del r&iacute;o, en puentes colgantes de hasta 60 metros de longitud. En la parte final del itinerario, el desfiladero te abraza con su silencio mineral, antes de decidir si el senderista vuelve sobre sus pasos o sigue hacia la variable circular para obtener otro punto de vista desde las alturas monta&ntilde;osas.
    </p><h2 class="article-text">Vereda de la Estrella: el antiguo camino de las minas que se abre a las tres cumbres</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Vereda de la Estrella                            </span>
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        La Vereda de la Estrella se construy&oacute; en 1890 como pista de acceso a las minas de galena y pirita. Con el final de la actividad del tranv&iacute;a, qued&oacute; abandonada, pero fue recuperada como ruta para los senderistas. A d&iacute;a de hoy, su riqueza boscosa y sus imponentes vistas hacia las caras norte del Mulhac&eacute;n y la Alcazaba, la han convertido en uno de los recorridos m&aacute;s emblem&aacute;ticos de Sierra Nevada y, sin duda, uno de los m&aacute;s bellos. 
    </p><p class="article-text">
        No es una ruta sencilla. Entre ida y vuelta, el recorrido alcanza 18 kil&oacute;metros, con un desnivel acumulado de 800 metros. En este sentido, aunque est&aacute; clasificada como de dificultad media, s&iacute; demanda una condici&oacute;n f&iacute;sica buena y una preparaci&oacute;n previa. El trayecto se puede realizar en un tiempo estimado de entre seis a siete horas, dependiendo del ritmo. El punto de inicio es el Barranco de San Juan, en G&uuml;&eacute;jar Sierra (Granada).
    </p><p class="article-text">
        La Vereda de la Estrella avanza entre el cauce cristalino del r&iacute;o Genil y la sombra fresca de robles y encinas centenarias. El aire huele a tierra h&uacute;meda, resina y flores silvestres en un entorno de zarzas y matorrales. A cada paso emergen restos que recuerdan el pasado minero, cubiertos por el tiempo, ocultos entre bosques de ribera y laderas escarpadas. El paisaje alterna la suavidad del verde con el gris &aacute;spero de la roca, creando una caminata donde naturaleza e historia se entrelazan constantemente.
    </p><h2 class="article-text">Lavaderos de la Reina: el anfiteatro glaciar donde el deshielo alcanza su m&aacute;ximo esplendor</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Lavaderos de la Reina                            </span>
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        &ldquo;Si una reina viniera a lavar aqu&iacute;, ganar&iacute;a en nobleza&rdquo;: habr&iacute;a dicho la reina Fabiola de B&eacute;lgica sobre este lugar, de acuerdo con la leyenda. A m&aacute;s de 2.500 metros de altitud, un anfiteatro natural de origen glaciar con cimas de alta monta&ntilde;a presenta un entorno natural m&aacute;s propio de latitudes n&oacute;rdicas que de una regi&oacute;n andaluza: chorreras estruendosas, neveros resistentes, prados reverdecidos por la primavera y lagunas heladas.
    </p><p class="article-text">
        De las tres rutas que se sugieren, los Lavaderos de la Reina es la que presenta mayor dificultad. Son aproximadamente 20 kil&oacute;metros de recorrido circular, que llega a acumular un desnivel de hasta 900 metros. La dificultad es alta, por lo que se recomienda realizarla en &eacute;poca de deshielo, cuando adem&aacute;s de presentar su cara m&aacute;s est&eacute;tica, es m&aacute;s accesible para el caminante al no haber tanta nieve. El trayecto total supera las ocho horas, por lo que si no se quiere terminar de noche, es mejor iniciarlo temprano. La ruta parte del pueblo granadino de G&uuml;&eacute;jar Sierra 
    </p><p class="article-text">
        El sendero arranca en las alturas, a m&aacute;s de 2.000 metros. A medida que el caminante asciende, el agua se anuncia antes de verse: el estruendo de las chorreras del arroyo Covatillas crece con cada curva del camino, mientras los prados verdes se abren entre los &uacute;ltimos retazos de nieve. Al alcanzar el anfiteatro glaciar, el paisaje cambia de escala: paredes de roca oscura se cierran en semic&iacute;rculo, con hilos de agua que descienden por doquier. El regreso transcurre por la Loma de los Cuartos, desde donde la vista abarca las cuatro grandes cumbres de Sierra Nevada y, all&iacute; abajo, el circo glaciar completo: una perspectiva que convierte en peque&ntilde;o todo lo que pareci&oacute; monumental durante el ascenso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emiliano Castillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/mejores-rutas-senderistas-disfrutar-deshielo-sierra-nevada-arroyos-cascadas-desfiladeros_1_13274379.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Jun 2026 12:45:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las mejores rutas senderistas para disfrutar del deshielo de Sierra Nevada: arroyos, cascadas y desfiladeros]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Rutas,Senderismo,Granada,Sierra Nevada,verano]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lavadora y secadora, ¿juntas o por separado?: en qué casos conviene más para ahorrar en el consumo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/lavadora-secadora-juntas-separado-casos-conviene-ahorrar-consumo_1_13275145.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ff13f3af-a11d-452b-80d0-cd8db78f7f4c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lavadora y secadora, ¿juntas o por separado?: en qué casos conviene más para ahorrar en el consumo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más allá del electrodoméstico: los factores que marcan la diferencia</p><p class="subtitle">Los mejores programas de la lavadora para ahorrar, según un consultor: “Es muy importante el hábito de consumo”</p></div><p class="article-text">
        De acuerdo con el Instituto para la Diversificaci&oacute;n y Ahorro de la Energ&iacute;a (IDAE), el uso promedio de una lavadora en Espa&ntilde;a supone un consumo anual de 225 kWh, lo que representa m&aacute;s del 11% del consumo general de todos los aparatos el&eacute;ctricos del hogar. Para poner este dato en contexto, es relevante mencionar que la factura media de electricidad en los hogares espa&ntilde;oles es de 47,8 euros al mes, seg&uacute;n el Panel de Hogares de la CNMC del segundo trimestre de 2024. Lo que es lo mismo: una lavadora promedio en Espa&ntilde;a gasta unos cinco euros al mes en energ&iacute;a. A esto hay que sumar tambi&eacute;n los costos del agua y de los productos para el lavado. 
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, la opci&oacute;n de combinar lavadora y secadora en un solo electrodom&eacute;stico aparece como un elemento que sobre el papel puede parecer interesante para quienes buscan reducirse el trabajo dom&eacute;stico y, de paso, la factura. En el mercado existe desde hace a&ntilde;os el conocido como <em>washer-dryer</em> o lavadora-secadora combinada: un &uacute;nico aparato que lava y seca en un solo ciclo, sin necesidad de mover la ropa o de utilizar dos m&aacute;quinas distintas. 
    </p><p class="article-text">
        Su principal atractivo es el ahorro de espacio. Tener lavadora y secadora por separado en pisos o viviendas peque&ntilde;as supone emplear por lo menos unos dos metros cuadrados, que, aunque no suenan a mucho, se pueden notar bastante. Sin embargo, contrario a lo que se pueda pensar, combinar ambas funciones en un mismo tambor muchas veces supone un costo energ&eacute;tico superior al de una lavadora convencional y, en muchos casos, no termina de secar con la misma eficiencia que una secadora independiente.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto tambi&eacute;n existe la opci&oacute;n del tendedero. Es, sin duda, la m&aacute;s econ&oacute;mica, pero tambi&eacute;n la m&aacute;s lenta y laboriosa. A la ecuaci&oacute;n hay que sumar que en el caso de tendederos exteriores dependemos enteramente del clima, y es la m&aacute;s dada a tener contratiempos como una lluvia que moje lo ya lavado y secado anteriormente. 
    </p><p class="article-text">
        Llegado a este punto surge la pregunta: &iquest;qu&eacute; compensa m&aacute;s, invertir en dos electrodom&eacute;sticos por separado, apostar por el combinado o renunciar a la secadora y quedarse con el tendedero? La respuesta depende de varios factores y claro est&aacute;, de las prioridades del usuario.
    </p><h2 class="article-text">La lavadora y secadora por separado: cu&aacute;ndo es la opci&oacute;n m&aacute;s inteligente</h2><p class="article-text">
        Tener dos electrodom&eacute;sticos independientes es, en la mayor&iacute;a de los casos, la mejor opci&oacute;n en t&eacute;rminos de ahorro energ&eacute;tico. Una secadora independiente de clase A consume en torno a 200-250 kWh anuales, mientras que el electrodom&eacute;stico combinado puede superar los 400 kWh para realizar las mismas funciones. Esta diferencia radica en que una vez terminado el ciclo de lavado, el tambor de la lavadora-secadora debe calentar primero y luego enfriar en el mismo espacio, lo que se traduce en m&aacute;s trabajo.
    </p><p class="article-text">
        En el balance general, con todas las cartas sobre la mesa, esta alternativa resulta la m&aacute;s atractiva siempre y cuando el usuario cuente con espacio suficiente en casa (o la posibilidad de apilar un electrodom&eacute;stico sobre el otro para economizar metros), haga uso frecuente de los aparatos con grandes vol&uacute;menes de ropa, y disponga de una tarifa de discriminaci&oacute;n horaria que le permita programarlos en las horas valle para reducir el coste a la mitad.
    </p><h2 class="article-text">El combinado: cu&aacute;ndo s&iacute; tiene sentido</h2><p class="article-text">
        A pesar de su mayor gasto energ&eacute;tico, el combinado gana la partida pr&aacute;ctica en escenarios concretos: pisos peque&ntilde;os en los que el espacio manda; hogares con una o dos personas con pocas tandas semanales; usuarios que cuentan con poco tiempo para realizar tareas del hogar; o perfiles que priorizan la comodidad sobre el ahorro estricto. Tambi&eacute;n puede ser una soluci&oacute;n transitoria: instalarlo mientras se espera una vivienda m&aacute;s grande, por ejemplo.
    </p><p class="article-text">
        En este balance tambi&eacute;n cabe mencionar que la gran parte de los modelos combinados solo secan la mitad de la carga que lavan. Es decir, si la lavadora tiene capacidad para ocho kilogramos, el ciclo de secado funcionar&aacute; bien solo con cuatro kilogramos. Ignorar esto es uno de los errores m&aacute;s comunes y, precisamente, uno de los que m&aacute;s encarece el uso del aparato.
    </p><h2 class="article-text">El tendedero: la opci&oacute;n cero coste con letra peque&ntilde;a</h2><p class="article-text">
        La opci&oacute;n m&aacute;s econ&oacute;mica es prescindir de la secadora y optar por la 'vieja confiable': el tendedero. Sin coste energ&eacute;tico de secado, el ahorro podr&iacute;a rondar los 50 euros al a&ntilde;o con respecto a usuarios que optan por una secadora tradicional. Sin embargo, esta opci&oacute;n queda condicionada por el clima, el tiempo disponible y el tipo de ropa: prendas voluminosas como ropa de cama o toallas pueden tardar hasta dos d&iacute;as en secarse durante los meses de invierno, por ejemplo.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Y entonces, qu&eacute; conviene?</h2><p class="article-text">
        No existe una respuesta universal, pero s&iacute; una orientaci&oacute;n clara: quien tenga espacio y lave ropa constantemente, saldr&aacute; ganando con la lavadora y la secadora por separado, especialmente program&aacute;ndolas en horas valle. Quien viva en un piso peque&ntilde;o o lave poco, encontrar&aacute; en el combinado la mejor soluci&oacute;n, siempre que asuma sus mayores costos y limitaciones de carga. Y para quien pueda permitirse el lujo del tiempo y el buen clima, el tendedero sigue siendo la opci&oacute;n m&aacute;s atractiva. En cualquier caso, es importante destacar que el electrodom&eacute;stico m&aacute;s caro no es el que m&aacute;s consume, sino el que se usa mal.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emiliano Castillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/lavadora-secadora-juntas-separado-casos-conviene-ahorrar-consumo_1_13275145.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Jun 2026 11:06:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lavadora y secadora, ¿juntas o por separado?: en qué casos conviene más para ahorrar en el consumo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ff13f3af-a11d-452b-80d0-cd8db78f7f4c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Consumo,tareas domésticas,Hogar,Limpieza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dónde es festivo en España hoy, 4 de junio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/festivo-espana-4-junio_1_13267792.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/40a790b6-abf2-4a74-bc43-06f814cffcec_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dónde es festivo en España hoy, 4 de junio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Castilla-La Mancha será la única comunidad autónoma con festivo oficial, aunque varias ciudades mantendrán la celebración del Corpus Christi como fiesta local</p><p class="subtitle">Calendario junio 2026: festivos y fechas destacadas del mes en España</p></div><p class="article-text">
        Este jueves, 4 de junio, Espa&ntilde;a se suma a la celebraci&oacute;n religiosa del Corpus Christi, aunque su calendario se ti&ntilde;e de rojo de manera desigual. Los festivos en jueves marcan el inicio de un tentador puente de cuatro d&iacute;as, que en esta ocasi&oacute;n, no todos podr&aacute;n disfrutar. A nivel auton&oacute;mico &uacute;nicamente Castilla-La Mancha se&ntilde;ala esta fecha como festivo oficial, mientras que otras ciudades de la pen&iacute;nsula como Sevilla mantendr&aacute;n la tradici&oacute;n marc&aacute;ndolo como fiesta local inamovible.
    </p><p class="article-text">
        El origen de esta tradici&oacute;n se remonta cientos de a&ntilde;os atr&aacute;s. El Corpus Christi &mdash;expresi&oacute;n latina que se traduce como &ldquo;Cuerpo de Cristo&rdquo;&mdash; es una festividad instaurada en el siglo XIII con el prop&oacute;sito de exaltar la presencia real de Jesucristo en el sacramento de la Eucarist&iacute;a. Si bien su origen es estrictamente teol&oacute;gico, en Espa&ntilde;a esta celebraci&oacute;n ha formado parte nuclear de la identidad cultural, el folclore y la organizaci&oacute;n laboral de m&uacute;ltiples municipios.
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de otras festividades de arraigo cat&oacute;lico que han conservado su car&aacute;cter estatal, como la Asunci&oacute;n en agosto o la Inmaculada Concepci&oacute;n en diciembre, el Corpus Christi ha ido perdiendo ese espacio oficial en el c&oacute;mputo nacional. Por su car&aacute;cter hist&oacute;rico, esta fecha suele generar confusi&oacute;n, pero la realidad es que el listado de localidades que libran este jueves es m&aacute;s bien corto.
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo con el BOE, en 2026, la &uacute;nica comunidad aut&oacute;noma que ha fijado el 4 de junio como d&iacute;a inh&aacute;bil a todos los efectos, retribuido y no recuperable, es Castilla-La Mancha. Esta decisi&oacute;n ampara a todos los trabajadores de las cinco provincias de la regi&oacute;n (Toledo, Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara y Albacete), consolidando una fecha que en este territorio, m&aacute;s all&aacute; de la tradici&oacute;n eclesi&aacute;stica, representa un motor econ&oacute;mico y tur&iacute;stico. 
    </p><p class="article-text">
        El epicentro absoluto de las celebraciones en esta comunidad aut&oacute;noma es Toledo capital. All&iacute; no es solo un festivo, es pr&aacute;cticamente el evento m&aacute;s importante de su calendario, el epicentro de su semana grande. La ciudad imperial combina la solemnidad religiosa con la alegr&iacute;a de la fiesta. Es un c&oacute;ctel de est&iacute;mulos: el olor a hierbas reci&eacute;n cortadas se mezcla con la m&uacute;sica de las bandas y el repique de las campanas. Las calles se visten con toldos hist&oacute;ricos y alfombras de tradici&oacute;n, y se preparan para ver pasar la gran procesi&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">El mapa municipal: las capitales que mantienen la tradici&oacute;n</h2><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de Castilla-La Mancha, la fiesta sobrevive en diferentes localidades espec&iacute;ficas gracias a la autonom&iacute;a municipal. Cada ayuntamiento cuenta con dos festivos locales al a&ntilde;o para amoldar el a&ntilde;o laboral a sus tradiciones m&aacute;s significativas, y el Corpus Christi mantiene esa relevancia inamovible en varios puntos clave de la geograf&iacute;a espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        El caso que m&aacute;s personas afecta es el de Sevilla. Es un festivo inalterable de la cultura religiosa en la capital andaluza, que parar&aacute; su actividad laboral este jueves para ver pasar entre sus calles hist&oacute;ricas la c&eacute;lebre procesi&oacute;n de la Custodia de Arfe. Una tradici&oacute;n centenaria que los sevillanos disfrutan a&ntilde;o tras a&ntilde;o como una de sus jornadas grandes.
    </p><p class="article-text">
        La festividad tambi&eacute;n se celebra con entusiasmo &mdash;y sin actividad laboral&mdash; en otras localidades salteadas por el mapa. En Granada, el jueves de Corpus es el d&iacute;a m&aacute;s importante de sus fiestas mayores, una semana de feria que encabeza la agenda de la ciudad y atrae a miles de visitantes. Por su parte, Redondela (Pontevedra) celebra su singular Festa da Coca, una celebraci&oacute;n vinculada al Corpus y declarada de Inter&eacute;s Tur&iacute;stico de Galicia. En La Orotava (Tenerife), la fiesta adornar&aacute; las calles con alfombras confeccionadas con arena volc&aacute;nica del Parque Nacional del Teide. En la localidad catalana de Sitges (Barcelona), su casco hist&oacute;rico se cubrir&aacute; con kil&oacute;metros de mantos florales, un evento declarado Fiesta Patrimonial de Inter&eacute;s Nacional. Por su parte, la localidad de B&eacute;jar (Salamanca) aporta una de las estampas m&aacute;s singulares del pa&iacute;s: la procesi&oacute;n se acompa&ntilde;a de los 'Hombres de Musgo', una tradici&oacute;n medieval que fusiona el rito cat&oacute;lico con las leyendas locales de la Reconquista.
    </p><p class="article-text">
        El Corpus Christi sobrevive en el calendario laboral gracias a un goteo de decretos municipales en pueblos de toda la pen&iacute;nsula y las islas. Dado que cada ayuntamiento gestiona sus dos festivos locales, cientos de localidades medianas y peque&ntilde;as &mdash;especialmente en Andaluc&iacute;a, Extremadura, Galicia y Canarias&mdash; eligen esta fecha en su calendario particular. Por tanto, para quienes no residan en los grandes n&uacute;cleos mencionados o en Castilla-La Mancha, la recomendaci&oacute;n para evitar confusiones laborales pasa por consultar directamente el Bolet&iacute;n Oficial de su provincia (BOP) o el bando de su ayuntamiento.
    </p><p class="article-text">
        En el plano laboral, este festivo de jueves abre la puerta al puente: una de las figuras m&aacute;s codiciadas del calendario. En este sentido, quienes consigan enlazar el viernes como d&iacute;a de libre disposici&oacute;n o vacaciones, podr&aacute;n disfrutar de un descanso de cuatro d&iacute;as, m&aacute;s que suficientes para planear una escapada o simplemente desconectar. Es una din&aacute;mica habitual, en la que tanto centros educativos como gran parte del ecosistema empresarial adaptan su actividad productiva para absorber el impacto de este receso a las puertas del verano. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emiliano Castillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/spin/festivo-espana-4-junio_1_13267792.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Jun 2026 04:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Dónde es festivo en España hoy, 4 de junio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Festivos,España,Calendario,Calendario laboral]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las cinco claves para evitar que las avispas aniden en persianas, ventanas y tejados con el calor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/cinco-claves-evitar-avispas-aniden-persianas-ventanas-tejados-calor_1_13271911.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/09134f89-a13e-4720-b1a3-bcf8ce060508_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las cinco claves para evitar que las avispas aniden en persianas, ventanas y tejados con el calor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La llegada del calor favorece la expansión de los avisperos, pero revisar cavidades a tiempo puede evitar que una colonia se instale en casa durante los meses más cálidos</p><p class="subtitle">Un médico explica cómo protegerse de la enfermedad de Lyme que transmiten las garrapatas y crece en España</p></div><p class="article-text">
        Los preparativos para el verano no solamente incluyen desempolvar sombrillas, guardar la ropas de abrigo o comprar un buen protector solar. Hay cuestiones hogare&ntilde;as que tambi&eacute;n es importante atender. Y es que el calor hace de esta &eacute;poca la preferida de muchos insectos, algunos de ellos ponzo&ntilde;osos, como las avispas. Y algunos de los lugares que m&aacute;s les atraen son las persianas recogidas, los marcos de ventanas deteriorados y los huecos en los tejados de las viviendas. 
    </p><p class="article-text">
        Si bien el ciclo de las avispas empieza realmente en primavera, es durante los meses de verano cuando una colonia puede llegar a tener hasta 5.000 obreras. Estos nidos empiezan discretos, no sobrepasan el tama&ntilde;o de una naranja, pero con el paso de las semanas, algo que podr&iacute;a parecer insignificante puede convertirse en un problema dif&iacute;cil de ignorar. Todo empieza en los meses de abril y mayo, cuando las reinas que han hibernado durante los meses m&aacute;s fr&iacute;os emergen para buscar un lugar donde construir sus nidos y comenzar a poner huevos. Es ah&iacute; donde las casas entran en la ecuaci&oacute;n. Actuar a tiempo es mucho m&aacute;s sencillo que esperar a que el problema crezca.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, conocer el comportamiento de los insectos es ya medio camino hacia la soluci&oacute;n. Las avispas no eligen los hogares por capricho, lo hacen por las condiciones que estos les ofrecen: espacios protegidos del viento y la lluvia, con acceso f&aacute;cil al exterior. Las persianas enrolladas crean exactamente esa cavidad oscura y resguardada que una reina exploradora necesita. Lo mismo ocurre con las juntas abiertas en tejados, los huecos sin sellar en fachadas o los marcos de ventana con deterioro acumulado por el paso de los a&ntilde;os. La buena noticia es que, est&eacute;n o no ya instaladas, hay medidas concretas que frenan el avance y, en muchos casos, resuelven el problema sin necesidad de llamar a nadie. 
    </p><h2 class="article-text">Cinco medidas para evitar que las avispas aniden en casa</h2><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Inspeccionar antes de que el nido madure</strong></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        El primer paso no requiere herramientas ni productos: solo unos minutos y atenci&oacute;n. En junio, muchos nidos ya llevan semanas gest&aacute;ndose, pero a&uacute;n est&aacute;n en una fase manejable. La se&ntilde;al es clara: avispas entrando y saliendo repentinamente de un mismo punto. En este caso conviene revisar el lugar del que haya sospecha a primera hora de la ma&ntilde;ana, cuando hay menos actividad de los insectos. Si se detecta un nido peque&ntilde;o, del tama&ntilde;o de una pelota de golf o un poco m&aacute;s, el margen de actuaci&oacute;n es amplio. Si el nido no es visible, es probable que est&eacute; dentro de un caj&oacute;n o en una cavidad de dif&iacute;cil acceso, lo que ya apunta a una intervenci&oacute;n m&aacute;s compleja.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Sellar los accesos que a&uacute;n est&eacute;n libres</strong></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Es importante inspeccionar cualquier hueco o cavidad en la fachada, sellando todos los que todav&iacute;a no tengan actividad. Una medida de prevenci&oacute;n inmediata muy &uacute;til para estas fechas. La silicona de exteriores y la espuma de poliuretano son los materiales m&aacute;s efectivos y est&aacute;n disponibles en cualquier ferreter&iacute;a. Especial atenci&oacute;n a los marcos de ventana deteriorados, las juntas abiertas entre tejas y cualquier abertura mayor de un cent&iacute;metro: es todo el espacio que una reina necesita para entrar. Sellar estos puntos ahora impide que los huecos libres se conviertan en un problema.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Actuar sobre el nido inicial </strong></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Si el nido es peque&ntilde;o y accesible, se puede eliminar sin ayuda profesional, pero con dos condiciones importantes: hacerlo de noche, cuando las avispas est&aacute;n inactivas y dentro del nido, y usar protecci&oacute;n adecuada. Los insecticidas en espray espec&iacute;ficos para avispas, con un chorro de acci&oacute;n a distancia, permiten tratar el nido sin acercarse demasiado. Se aplica directamente sobre la entrada, se espera unos minutos y se retira el nido con guantes usando una bolsa de pl&aacute;stico cerrada. Es importante prestar atenci&oacute;n en que no haya m&aacute;s actividad de las avispas durante los d&iacute;as siguientes. Si fuera el caso, lo mejor es llamar a un experto. 
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Usar repelentes preventivos</strong></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Mientras se act&uacute;a sobre el problema principal, los repelentes naturales y las trampas en la casa funcionan como contenci&oacute;n para evitar que nuevas exploradoras encuentren otros puntos para anidar. El aceite esencial de clavo, la menta y la citronela aplicados en los marcos de las ventanas crean una barrera arom&aacute;tica que disuade a las avispas. 
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Llamar a un experto cuando el problema es grave</strong></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Hay situaciones en las que la intervenci&oacute;n casera no solo es ineficiente, sino directamente peligrosa. Un nido consolidado, del tama&ntilde;o de un bal&oacute;n o mayor, alberga cientos o miles de obreras dispuestas a defender su colonia con agresividad. Lo mismo aplica si el nido est&aacute; en el interior de una pared, en una zona de tejado de dif&iacute;cil acceso o en el caj&oacute;n de una persiana que requiere desmontaje. En cualquiera de estos casos, la llamada a una empresa de control de plagas es la opci&oacute;n correcta. Los servicios municipales de muchos ayuntamientos espa&ntilde;oles ofrecen adem&aacute;s este tipo de intervenciones de forma gratuita o a coste reducido para los vecinos.
    </p><p class="article-text">
        Las avispas no son ning&uacute;n enemigo: son parte del ecosistema. Cumplen con importantes roles dentro de la naturaleza. De hecho, mientras est&eacute;n fuera de la casa, son completamente beneficiosas. La soluci&oacute;n para una visita no deseada pasa principalmente por la prevenci&oacute;n y el entendimiento. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emiliano Castillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/cinco-claves-evitar-avispas-aniden-persianas-ventanas-tejados-calor_1_13271911.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Jun 2026 14:35:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las cinco claves para evitar que las avispas aniden en persianas, ventanas y tejados con el calor]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Insectos,Plagas,verano,Hogar,Prevención]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En qué casos conviene más usar lavadora y secadora juntas o por separado para mayor ahorro en el consumo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/casos-conviene-lavadora-secadora-juntas-separado-mayor-ahorro-consumo_1_13264737.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ff13f3af-a11d-452b-80d0-cd8db78f7f4c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En qué casos conviene más usar lavadora y secadora juntas o por separado para mayor ahorro en el consumo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más allá del electrodoméstico: los factores que marcan la diferencia</p><p class="subtitle">Los mejores programas de la lavadora para ahorrar, según un consultor: “Es muy importante el hábito de consumo”</p></div><p class="article-text">
        De acuerdo con el Instituto para la Diversificaci&oacute;n y Ahorro de la Energ&iacute;a (IDAE), el uso promedio de una lavadora en Espa&ntilde;a supone un consumo anual de 225 kWh, lo que representa m&aacute;s del 11% del consumo general de todos los aparatos el&eacute;ctricos del hogar. Para poner este dato en contexto, es relevante mencionar que la factura media de electricidad en los hogares espa&ntilde;oles es de 47,8 euros al mes, seg&uacute;n el Panel de Hogares de la CNMC del segundo trimestre de 2024. Lo que es lo mismo: una lavadora promedio en Espa&ntilde;a gasta unos cinco euros al mes en energ&iacute;a. A esto hay que sumar tambi&eacute;n los costos del agua y de los productos para el lavado.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, la opci&oacute;n de combinar lavadora y secadora en un solo electrodom&eacute;stico aparece como un elemento que sobre el papel puede parecer interesante para quienes buscan reducirse el trabajo dom&eacute;stico y, de paso, la factura. En el mercado existe desde hace a&ntilde;os el conocido como <em>washer-dryer</em> o lavadora-secadora combinada: un &uacute;nico aparato que lava y seca en un solo ciclo, sin necesidad de mover la ropa o de utilizar dos m&aacute;quinas distintas. 
    </p><p class="article-text">
        Su principal atractivo es el ahorro de espacio. Tener lavadora y secadora por separado en pisos o viviendas peque&ntilde;as supone emplear por lo menos unos dos metros cuadrados, que, aunque no suenan a mucho, se pueden notar bastante. Sin embargo, contrario a lo que se pueda pensar, combinar ambas funciones en un mismo tambor muchas veces supone un costo energ&eacute;tico superior al de una lavadora convencional y, en muchos casos, no termina de secar con la misma eficiencia que una secadora independiente.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto tambi&eacute;n existe la opci&oacute;n del tendedero. Es, sin duda, la m&aacute;s econ&oacute;mica, pero tambi&eacute;n la m&aacute;s lenta y laboriosa. A la ecuaci&oacute;n hay que sumar que en el caso de tendederos exteriores dependemos enteramente del clima, y es la m&aacute;s dada a tener contratiempos como una lluvia que moje lo ya lavado y secado anteriormente. 
    </p><p class="article-text">
        Llegado a este punto surge la pregunta: &iquest;qu&eacute; compensa m&aacute;s, invertir en dos electrodom&eacute;sticos por separado, apostar por el combinado o renunciar a la secadora y quedarse con el tendedero? La respuesta depende de varios factores y claro est&aacute;, de las prioridades del usuario.
    </p><h2 class="article-text">La lavadora y secadora por separado: cu&aacute;ndo es la opci&oacute;n m&aacute;s inteligente</h2><p class="article-text">
        Tener dos electrodom&eacute;sticos independientes es, en la mayor&iacute;a de los casos, la mejor opci&oacute;n en t&eacute;rminos de ahorro energ&eacute;tico. Una secadora independiente de clase A consume en torno a 200-250 kWh anuales, mientras que el electrodom&eacute;stico combinado puede superar los 400 kWh para realizar las mismas funciones. Esta diferencia radica en que una vez terminado el ciclo de lavado, el tambor de la lavadora-secadora debe calentar primero y luego enfriar en el mismo espacio, lo que se traduce en m&aacute;s trabajo.
    </p><p class="article-text">
        En el balance general, con todas las cartas sobre la mesa, esta alternativa resulta la m&aacute;s atractiva siempre y cuando el usuario cuente con espacio suficiente en casa (o la posibilidad de apilar un electrodom&eacute;stico sobre el otro para economizar metros), haga uso frecuente de los aparatos con grandes vol&uacute;menes de ropa, y disponga de una tarifa de discriminaci&oacute;n horaria que le permita programarlos en las horas valle para reducir el coste a la mitad.
    </p><h2 class="article-text">El combinado: cu&aacute;ndo s&iacute; tiene sentido</h2><p class="article-text">
        A pesar de su mayor gasto energ&eacute;tico, el combinado gana la partida pr&aacute;ctica en escenarios concretos: pisos peque&ntilde;os en los que el espacio manda; hogares con una o dos personas con pocas tandas semanales; usuarios que cuentan con poco tiempo para realizar tareas del hogar; o perfiles que priorizan la comodidad sobre el ahorro estricto. Tambi&eacute;n puede ser una soluci&oacute;n transitoria: instalarlo mientras se espera una vivienda m&aacute;s grande, por ejemplo.
    </p><p class="article-text">
        En este balance tambi&eacute;n cabe mencionar que la gran parte de los modelos combinados solo secan la mitad de la carga que lavan. Es decir, si la lavadora tiene capacidad para ocho kilogramos, el ciclo de secado funcionar&aacute; bien solo con cuatro kilogramos. Ignorar esto es uno de los errores m&aacute;s comunes y, precisamente, uno de los que m&aacute;s encarece el uso del aparato.
    </p><h2 class="article-text">El tendedero: la opci&oacute;n cero coste con letra peque&ntilde;a</h2><p class="article-text">
        La opci&oacute;n m&aacute;s econ&oacute;mica es prescindir de la secadora y optar por la 'vieja confiable': el tendedero. Sin coste energ&eacute;tico de secado, el ahorro podr&iacute;a rondar los 50 euros al a&ntilde;o con respecto a usuarios que optan por una secadora tradicional. Sin embargo, esta opci&oacute;n queda condicionada por el clima, el tiempo disponible y el tipo de ropa: prendas voluminosas como ropa de cama o toallas pueden tardar hasta dos d&iacute;as en secarse durante los meses de invierno, por ejemplo.
    </p><h2 class="article-text">&iquest;Y entonces, qu&eacute; conviene?</h2><p class="article-text">
        No existe una respuesta universal, pero s&iacute; una orientaci&oacute;n clara: quien tenga espacio y lave ropa constantemente, saldr&aacute; ganando con la lavadora y la secadora por separado, especialmente program&aacute;ndolas en horas valle. Quien viva en un piso peque&ntilde;o o lave poco, encontrar&aacute; en el combinado la mejor soluci&oacute;n, siempre que asuma sus mayores costos y limitaciones de carga. Y para quien pueda permitirse el lujo del tiempo y el buen clima, el tendedero sigue siendo la opci&oacute;n m&aacute;s atractiva. En cualquier caso, es importante destacar que el electrodom&eacute;stico m&aacute;s caro no es el que m&aacute;s consume, sino el que se usa mal.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emiliano Castillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/casos-conviene-lavadora-secadora-juntas-separado-mayor-ahorro-consumo_1_13264737.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Jun 2026 10:06:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En qué casos conviene más usar lavadora y secadora juntas o por separado para mayor ahorro en el consumo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Consumo,tareas domésticas,Hogar,Limpieza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La radio terapéutica que sintoniza con la salud mental: "Quien escuche el programa nos verá de otra manera"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/radio-terapeutica-sintoniza-salud-mental-escuche-programa-vera-manera_1_13239299.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b56ad15f-f3d2-4abd-88dd-9501199cf8e0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La radio terapéutica que sintoniza con la salud mental: &quot;Quien escuche el programa nos verá de otra manera&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Pacientes de la Fundación Hospitalarias Cantabria se asoman a los micrófonos de Amennízate, la emisora que combate el estigma y en el que construyen su lugar en el mundo</p><p class="subtitle">Más de 2.200 cántabros están a la espera para primera consulta de salud mental, con una demora media de 40 días</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Por una mala jugada con el novio que falleci&oacute;, ingres&eacute; aqu&iacute;. Vine hecha un destrozo&rdquo;. Blanca lleva trece a&ntilde;os dentro. A&uacute;n utiliza un anillo en el dedo anular de su mano derecha. Los pasillos de Fundaci&oacute;n Hospitalarias Cantabria son laber&iacute;nticos: suben y bajan y se bifurcan. El centro funciona como una peque&ntilde;a ciudad al margen de los tiempos del mundo exterior.
    </p><p class="article-text">
        Entre pacientes y personal, las ma&ntilde;anas del hospital concentran unas 600 personas. Es un murmullo constante, una suma de rutinas que se repiten. Entre ese ir y venir, Blanca, Guti, Marijo y Fran caminan hacia un cuarto peque&ntilde;o al fondo de uno de esos pasillos. No parecen distintos a los dem&aacute;s. Lo son cuando se sientan frente a un micr&oacute;fono.
    </p><p class="article-text">
        El estudio bautizado con el nombre del locutor c&aacute;ntabro Hugo Lebaniegos cabe en pocos metros: una mesa c&eacute;ntrica, su consola de mezclas, varios micr&oacute;fonos, cables que se cruzan en un desorden l&oacute;gico. En las paredes, fotos con invitados del programa &mdash;Emilio Butrague&ntilde;o, Antonio Resines o Alberto N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o&mdash; y, en un lateral, un cartelito con la leyenda: &ldquo;No somos perfectos pero somos muy felices&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se cierra la puerta, el sonido de fuera desaparece. La espuma ac&uacute;stica cubre las paredes. Dentro no hay pacientes, hay reporteros, mel&oacute;manos, lectores y viajeros. Amenn&iacute;zate Radio lleva ya nueve a&ntilde;os emiti&eacute;ndose desde este cuarto: un programa mensual de cuarenta minutos, dise&ntilde;ado y locutado por pacientes del centro de salud mental, con secciones de noticias, cultura, m&uacute;sica, meteorolog&iacute;a, recetas y rutas por Cantabria.
    </p><p class="article-text">
        Emma Carmona es coordinadora de integraci&oacute;n social en la Fundaci&oacute;n Hospitalarias Cantabria. Lleg&oacute; a encabezar el proyecto sin ninguna experiencia sobre el tema. &ldquo;A m&iacute; lo que me dijeron es: t&uacute; a la radio, te toca hacer radio. Yo no ten&iacute;a ni idea &mdash;dice con su voz clara&mdash;, estaba igual que ellos: no sab&iacute;a nada&rdquo;. Nueve a&ntilde;os despu&eacute;s habla del programa con una seguridad quir&uacute;rgica: &ldquo;Ellos se sienten importantes. La autoestima crece bastante. Ha habido muchos pacientes que han pasado por aqu&iacute; y que hoy en d&iacute;a ya est&aacute;n dados de alta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Han llevado las emisiones a diferentes espacios que se prestan para ello, desde colegios hasta ferias por distintos espacios de Cantabria. &ldquo;Con este programa &mdash;resalta Emma&mdash; lo que m&aacute;s busca el hospital es romper el estigma de la salud mental, tanto en los propios pacientes como en quienes los escuchan&rdquo;.  
    </p><p class="article-text">
        Juan Carlos es el primero en hablar. Se apellida Guti&eacute;rrez. &ldquo;Pero Guti&eacute;rrez tres veces&rdquo;, aclara. Su nombre completo es Juan Carlos Guti&eacute;rrez Guti&eacute;rrez Guti&eacute;rrez, le apodaban Guti, vaya a saber por qu&eacute;. Tiene 54 a&ntilde;os, su &aacute;lbum favorito de Pink Floyd es <em>The Wall</em> y se encarga de seleccionar la m&uacute;sica para el programa. Dedic&oacute; su vida a la peluquer&iacute;a por tres d&eacute;cadas, hasta que hace siete a&ntilde;os, fue ingresado al hospital por problemas de adicciones. 
    </p><p class="article-text">
        Frente al micr&oacute;fono, Guti es otro: &ldquo;Lo que m&aacute;s aparece son mis vivencias musicales&rdquo;, resalta. Le gustan m&aacute;s los d&iacute;as de grabaci&oacute;n que los d&iacute;as en los que se re&uacute;nen a preparar el programa &mdash;&ldquo;esos me aburren un poco&rdquo;&mdash;, pero en cuanto se pone los cascos algo cambia. &ldquo;Creo que alguien va a escuchar esto y les va a gustar &mdash;dice mientras se entretiene con la cremallera de su ch&aacute;ndal azul rey&mdash;, entonces lo presento contento&rdquo;. Sus compa&ntilde;eros aseguran que tiene muy buenas selecciones musicales, &eacute;l sonr&iacute;e y admite que a veces el equipo le impone alguna canci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Lo que el programa le ha dado lo resume con simpleza: &ldquo;He descubierto que he sido capaz de hacer algo&rdquo;. Y a&ntilde;ade, sobre la convivencia dentro del hospital: &ldquo;Aqu&iacute; no es f&aacute;cil, y cuando te metes en la radio te olvidas un poco de las malas historias que puede haber&rdquo;. Ser constante tampoco lo es, admite. Pero ayuda.
    </p><p class="article-text">
        Las adicciones empezaron joven. Las dej&oacute;, las retom&oacute;, las dej&oacute; otra vez. &ldquo;Las reca&iacute;das son muy malas&rdquo;, dice sin adornos. Es la frase m&aacute;s corta que pronuncia en toda la entrevista, quiz&aacute; la m&aacute;s exacta. &ldquo;He pasado de la muy buena vida que ten&iacute;a a una vida mala y ahora ya un poco mejor&rdquo;, resume finalmente. 
    </p><p class="article-text">
        Ese sube y baja es una constante en el centro. Mar&iacute;a Jos&eacute; S&aacute;nchez lo conoce bien. Fue ingresada despu&eacute;s de una depresi&oacute;n severa y tres intentos de suicidio. &ldquo;En el tercer intento llamaron al asistente social para ver si me pod&iacute;an meter aqu&iacute;&rdquo;, explica. Lleva quince a&ntilde;os. Hoy es la encargada de la secci&oacute;n de noticias de Amenn&iacute;zate Radio.
    </p><p class="article-text">
        Marijo &mdash;como la llaman sus compa&ntilde;eros&mdash; tiene 62 a&ntilde;os, su estatura contenida, sus manos regordetas, su voz &aacute;spera y una carcajada que aparece sin avisar. A lo largo de su vida ha hecho de todo: ha cuidado ganado, ha trabajado en hosteler&iacute;a, en limpieza y hasta ha sido segurata. 
    </p><p class="article-text">
        Dice que cuando se sienta frente al micr&oacute;fono se convierte en periodista, aunque matiza entre risas que no lo hace ni bien ni mal: &ldquo;Nadie aqu&iacute; es profesional&rdquo;. A ella lo que le gusta es que la gente la escuche. &ldquo;Tanto la gente que no tiene nada que ver con nosotros como los familiares que tengo por ah&iacute; un poco lejanos, pues que me oigan, aunque sea por la radio, ya que no puedo verlos ni me pueden ver&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ella es la &uacute;nica del grupo que resalta el contacto con las redes personales que tiene fuera del hospital. Tambi&eacute;n es la m&aacute;s expl&iacute;cita sobre la importancia de espacios como este, que acercan la realidad de los pacientes al mundo exterior. &ldquo;La salud mental es importante para todos&rdquo;, dice. &ldquo;No somos solo los de dentro, somos los de fuera tambi&eacute;n. Qui&eacute;n dice que ma&ntilde;ana no puedas ser t&uacute;, pueda ser el otro, a quien le pase lo mismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Francisco Javier Arce no piensa en los oyentes. Tiene la voz profunda, habla despacio y carraspea continuamente. A sus espaldas carga con 63 a&ntilde;os de una vida que &eacute;l describe como &ldquo;bastante estramb&oacute;tica&rdquo;. Se dio a la mala vida desde los 14 a&ntilde;os. Comenz&oacute; con la marihuana y a los pocos a&ntilde;os cay&oacute; en la hero&iacute;na: &ldquo;Ah&iacute; s&iacute; que perd&iacute; muchos puntos&rdquo;, se lamenta. Ha pasado por muchos trabajos diferentes, desde alba&ntilde;il hasta reparando motores el&eacute;ctricos. Hoy en d&iacute;a lleva la secci&oacute;n Pueblos de Cantabria en la radio.
    </p><p class="article-text">
        Al entrar al estudio se convierte en otro. &ldquo;Cuando grabamos, dejo fuera lo que es el paciente y me siento como si fuera un reportero&rdquo;, dice con seguridad, como quien constata algo que lleva tiempo siendo verdad. Le gusta presentar. Cuando le toca, dice, &ldquo;me la gozo de verdad&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Fran resalta su compromiso con el proyecto: &ldquo;Nunca pens&eacute; que iba a estar en un estudio as&iacute;, ni que iba a hacer lo que estoy haciendo. Y cuando me he visto involucrado de esta manera, he dicho: pues a darlo todo. Y en ello estoy&rdquo;. La radio le sirve principalmente para ordenar sus pensamientos. Cada vez que graban un programa, dice, se siente a gusto. Emma da fe de ello posteriormente: &ldquo;Si bien Fran ha tenido ingresos, altas y reingresos, siempre engancha con la radio cuando va y viene&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El camino de Blanca Garz&oacute;n ha sido menos cambiante. Lleva trece a&ntilde;os en el mismo sitio. Es esbelta y serena, habla con claridad acad&eacute;mica. Tiene 68 a&ntilde;os y estudi&oacute; magisterio. Se describe a s&iacute; misma como &ldquo;simp&aacute;tica, alegre, habladora y emp&aacute;tica&rdquo;. Prepar&oacute; oposiciones, hizo sustituciones. Despu&eacute;s lleg&oacute; la niebla, cuando falleci&oacute; su novio hace trece a&ntilde;os. Desde entonces reside aqu&iacute; y se encarga de la secci&oacute;n cultural del programa.
    </p><p class="article-text">
        Cada mes lee un libro y lo comenta para sus oyentes. Le es imposible elegir un favorito: ha le&iacute;do varios. El g&eacute;nero que m&aacute;s le gusta es la novela hist&oacute;rica: &ldquo;algo un poco historiado, que te cuente alguna cosa seria. No me gustan las novelas cursis o de romances&rdquo;, dice, y r&iacute;e. El libro que la ha atrapado estos &uacute;ltimos d&iacute;as se titula 'Su&eacute;&ntilde;ame', de un joven escritor c&aacute;ntabro.
    </p><p class="article-text">
        A Blanca le gusta planear el programa, disfruta las reuniones previas y el trabajo que implica preparar una emisi&oacute;n. Es la &uacute;nica de las cuatro que menciona las reuniones como algo que le gusta, no como algo que tolera. La radio la mantiene entretenida y la abstrae de su realidad. Adem&aacute;s, destaca el doble efecto del programa. Su idea es central: &ldquo;Quien escuche el programa, nos ver&aacute; de otra manera, eliminando muchos de los estigmas que existen sobre las enfermedades mentales, y esto a su vez, nos ayuda tambi&eacute;n a nosotros a quitarnos la idea de enfermos para hacer el trabajo en s&iacute;&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">La experiencia como columna vertebral</h2><p class="article-text">
        As&iacute; como estos cuatro locutores, hay otros tres &mdash;Rafa, Ana y Josefa&mdash;, y detr&aacute;s de todos ellos, hay dos personas que no salen al aire. Una es Emma. La otra es quien le da el nombre al estudio: Hugo Lebaniegos.
    </p><p class="article-text">
        Hugo ha estado vinculado a la radio toda su vida. Ha pasado por todos los espacios posibles: desde t&eacute;cnico hasta locutor de su propio programa en Onda Cero, que mantuvo por m&aacute;s de 20 a&ntilde;os. Una incapacidad visual lo oblig&oacute; a dejarlo: &ldquo;No lo pod&iacute;a desarrollar como yo quer&iacute;a&rdquo;, dice. Una vez jubilado, Amenn&iacute;zate Radio se le present&oacute; como una posibilidad para seguir vinculado con el medio. La tom&oacute;. Es voluntario desde hace nueve a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Que el estudio lleve su nombre es, dice, uno de los momentos m&aacute;s importantes de su vida. &ldquo;Es dif&iacute;cil explicar que alguien te rinda un homenaje en vida, que te digan que tu nombre vale para representar y para animar lo que pasa en un estudio&rdquo;, comenta entre risas, como si &eacute;l mismo a&uacute;n lo creyera del todo. 
    </p><p class="article-text">
        Su trabajo en el programa consiste en transmitir lo que sabe: c&oacute;mo se genera un programa, qu&eacute; es una cu&ntilde;a, qu&eacute; es un jingle, c&oacute;mo se buscan los temas, c&oacute;mo se prepara una entrevista, la importancia del trabajo en equipo. Su papel es importante en el previo: &ldquo;Esas reuniones donde realmente se gesta lo que despu&eacute;s va al aire&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Hugo conoc&iacute;a la capacidad terap&eacute;utica de la radio, sobre todo en el sentido de control de emociones: &ldquo;Como locutor no se puede decir todo lo que piensas, tienes que saber hasta d&oacute;nde tu opini&oacute;n debe influir en lo que dices o c&oacute;mo lo dices. Esto ayuda a conocerte y saber controlarte mejor&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Sobre el estigma, Hugo es tajante: &ldquo;No son bichos raros. Esta es gente normal, que en alg&uacute;n momento ha pasado por situaciones que los han empujado hacia un trastorno mental&rdquo;. Evoca una imagen que ilustra la complejidad que enfrentan los pacientes: &ldquo;T&uacute; ves a una persona con una discapacidad muy visible y la entiendes, pero ves a una persona con enfermedad mental y parece que vas al autob&uacute;s y no te quieres sentar al lado suyo&rdquo;. &Eacute;l tambi&eacute;n ven&iacute;a con ese respeto, dice. Le ense&ntilde;aron a darse cuenta.
    </p><p class="article-text">
        Su forma de trabajo y tutor&iacute;a se basa en un simple sistema: &ldquo;Si te lo hago yo, no lo est&aacute;s haciendo t&uacute;. Ellos son los aut&eacute;nticos trabajadores y protagonistas. Nosotros no salimos en antena&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emiliano Castillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cantabria/radio-terapeutica-sintoniza-salud-mental-escuche-programa-vera-manera_1_13239299.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 31 May 2026 19:31:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La radio terapéutica que sintoniza con la salud mental: "Quien escuche el programa nos verá de otra manera"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Salud mental,Psiquiatría,Sociedad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La villa medieval del norte de Portugal coronada por un santuario que es todavía un lugar de peregrinación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/villa-medieval-norte-portugal-coronada-santuario-todavia-lugar-peregrinacion_1_13259360.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/66e5ba53-8353-456c-89ee-7f759fedf118_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La villa medieval del norte de Portugal coronada por un santuario que es todavía un lugar de peregrinación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Monte Farinha y el Parque Natural do Alvão sitúan a esta localidad entre los grandes referentes de la naturaleza en el país</p><p class="subtitle">Las 15 cascadas del único parque nacional de Portugal, entre montañas escarpadas y densos bosques</p></div><p class="article-text">
        Tierra adentro, entre las regiones de Minho y Tr&aacute;s-os-Montes de Portugal, se encuentra Mondim de Basto, una villa que destaca por su entorno natural y su herencia hist&oacute;rica. Se trata de un destino especialmente atractivo para los amantes del ciclismo y el senderismo, con numerosas rutas que combinan r&iacute;os, monta&ntilde;as y cultura.
    </p><p class="article-text">
        Ubicada en el coraz&oacute;n del norte de Portugal, en el distrito de Vila Real, la localidad se sit&uacute;a a relativa proximidad de ciudades como Oporto o Braga. Sin embargo, ha sabido conservar su autenticidad, algo que se percibe con facilidad al recorrer sus calles empedradas, contemplar las casas de estilo colonial o adentrarse en el entorno natural que la rodea.
    </p><p class="article-text">
        El alma de Mondim de Basto reside en su centro hist&oacute;rico, un entramado de trazado medieval cuyas viviendas conservan la memoria del periodo de los &lsquo;brasileiros&rsquo;. Estos emigrantes, tras regresar de Am&eacute;rica, enriquecieron el paisaje urbano con una arquitectura inspirada en estilos de ultramar. Entre sus calles se respira tradici&oacute;n, ya sea en tabernas tradicionales o en rincones como la Capela do Senhor, un peque&ntilde;o templo barroco. Se trata, en general, de un pueblo tranquilo, cuya calma solo se ve alterada por los numerosos eventos deportivos que acoge.
    </p><h2 class="article-text">Monte Farinha, la monta&ntilde;a que parece un volc&aacute;n</h2><p class="article-text">
        Al alzar la vista desde cualquier punto del pueblo, un imponente macizo rocoso de forma c&oacute;nica &mdash;que bien podr&iacute;a confundirse con un volc&aacute;n&mdash; domina el horizonte. Se trata del Monte Farinha, uno de los grandes atractivos tur&iacute;sticos de este enclave. Y no pasa desapercibido: se eleva a m&aacute;s de 900 metros sobre el nivel del mar con una presencia imponente.
    </p><p class="article-text">
        En la cima de este &lsquo;no volc&aacute;n&rsquo; se alza el Santuario de Nossa Senhora da Gra&ccedil;a, un centro de peregrinaci&oacute;n erigido en su forma actual en 1775, aunque sus or&iacute;genes se remontan a cultos paganos milenarios. Desde las alturas, el santuario vigila la comarca con una autoridad casi sagrada. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Monte Farinha                            </span>
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        El acceso al recinto se realiza a trav&eacute;s de una empinada carretera serpenteante, muy transitada por ciclistas que ven recompensado su esfuerzo al alcanzar el mirador situado en la cima. Desde este punto, el visitante puede disfrutar de vistas panor&aacute;micas de 360 grados sobre monta&ntilde;as, valles y vi&ntilde;edos. La experiencia se intensifica al ascender al campanario, donde el viento sopla sin obst&aacute;culos y el paisaje se extiende hasta perderse en el horizonte.
    </p><p class="article-text">
        La historia del Monte Farinha no se limita a su cima. En sus laderas, este coloso gran&iacute;tico alberga restos de civilizaciones de la Edad de Hierro. All&iacute; se conserva el Castro de Castroeiro, un antiguo poblado celta en el que todav&iacute;a se pueden observar vestigios de murallas y viviendas circulares, testigos de quienes habitaron estas cumbres en otra &eacute;poca. Sus grabados rupestres y petroglifos completan un relato que se remonta a milenios atr&aacute;s.
    </p><h2 class="article-text">El rugido del agua: El Parque Natural do Alv&atilde;o</h2><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Parque Natural de Alvão                            </span>
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        Mondim de Basto act&uacute;a tambi&eacute;n como puerta de entrada a uno de los espacios naturales m&aacute;s impresionantes del norte de Portugal: el Parque Natural do Alv&atilde;o. Se trata de un entorno protegido que se extiende a lo largo de m&aacute;s de 70 kil&oacute;metros cuadrados de relieve monta&ntilde;oso, atravesado por r&iacute;os que moldean el paisaje rocoso.
    </p><p class="article-text">
        Es precisamente la interacci&oacute;n entre el relieve y el agua la que da lugar a uno de los rasgos m&aacute;s caracter&iacute;sticos del parque: sus cascadas. Los cursos fluviales se enfrentan a una topograf&iacute;a irregular y, en muchos casos, abrupta, lo que genera numerosos saltos de agua de distintas formas y tama&ntilde;os. Entre todos ellos destaca la indiscutible &lsquo;joya de la corona&rsquo;: las Fisgas do Ermelo, una de las cascadas m&aacute;s espectaculares de la pen&iacute;nsula, con un conjunto de ca&iacute;das que alcanzan cerca de 300 metros a lo largo de su recorrido.
    </p><p class="article-text">
        La fuerza de esta cascada se percibe incluso antes de verla. El sonido del agua domina el entorno y se intensifica a medida que el visitante se aproxima, hasta convertirse en un estruendo constante que resuena entre las monta&ntilde;as. Una presencia natural que convierte este enclave en parada imprescindible en cualquier ruta por Mondim.
    </p><p class="article-text">
        El parque alberga, adem&aacute;s, una amplia variedad de cascadas de menor escala. Para quienes buscan espacios m&aacute;s recogidos, el r&iacute;o Cabr&atilde;o ofrece, en el paraje de las Cascadas de Bilho, un entorno propicio para la contemplaci&oacute;n, con peque&ntilde;os saltos de agua y pozas cristalinas en las que el curso fluvial se remansa antes de continuar su descenso.
    </p><p class="article-text">
        La mejor forma de comprender la magnitud de este paisaje es recorrerlo a pie. Por ello, Mondim de Basto se ha consolidado como un destino de referencia para los aficionados al senderismo, con numerosos eventos que aprovechan las rutas que atraviesan su relieve accidentado.
    </p><p class="article-text">
        Existen itinerarios que discurren entre bosques de pinos y formaciones gran&iacute;ticas hasta alcanzar miradores desde los que contemplar las Fisgas do Ermelo en toda su magnitud. Estos senderos permiten descubrir una monta&ntilde;a silenciosa y abrupta, donde el sonido del agua acompa&ntilde;a al visitante durante buena parte del recorrido. Un paisaje que sintetiza la esencia de Mondim de Basto: naturaleza salvaje, tradici&oacute;n y una forma pausada de entender el norte de Portugal.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emiliano Castillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/viajes/villa-medieval-norte-portugal-coronada-santuario-todavia-lugar-peregrinacion_1_13259360.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 May 2026 11:59:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La villa medieval del norte de Portugal coronada por un santuario que es todavía un lugar de peregrinación]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Naturaleza,Portugal,Viajes,Rutas,Historia,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo poner a punto ventiladores y aparatos de aire acondicionado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/poner-punto-ventiladores-aparatos-aire-acondicionado_1_13256168.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/37464ab1-de9d-4579-a0d7-01b916d90ed2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo poner a punto ventiladores y aparatos de aire acondicionado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una guía sencilla en cinco pasos para preparar la casa ante el calor extremo del verano
</p><p class="subtitle">Ni calor ni derroche: cinco trucos para optimizar el uso de tu ventilador en casa</p></div><p class="article-text">
        Los <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/el-tiempo/calor-no-da-tregua-ocho-provincias-lidian-jueves-maximas-37-grados-pm_1_13254281.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">calores veraniegos</a> llegan cada vez con m&aacute;s fuerza. Las noches peninsulares superan con frecuencia los 20 &deg;C y los d&iacute;as rebasan los 30 &deg;C, con algunas comunidades rozando incluso los 40 &deg;C. Como todos los a&ntilde;os, refrescar hogares y espacios cerrados se convierte en una prioridad para sobrellevar las altas temperaturas. En este contexto, los <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/ventilador-techo-pie-elegir-mejor-opcion-estancia-casa_1_13249776.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ventiladores y los aparatos de aire acondicionado</a> vuelven a ser herramientas fundamentales.
    </p><p class="article-text">
        Pero, tras largos meses en desuso, es normal que el paso del tiempo se note en estos sistemas de climatizaci&oacute;n. Estos dispositivos requieren un mantenimiento m&iacute;nimo y regular para funcionar de manera eficiente a lo largo de su vida &uacute;til. Dejar de lado estos cuidados puede reducir progresivamente su rendimiento y aumentar el consumo de energ&iacute;a. Pero, &iquest;c&oacute;mo cuidarlos y qu&eacute; pasos hay que seguir para mantenerlos a punto de cara al verano?
    </p><h2 class="article-text">C&oacute;mo poner a punto el ventilador en cinco pasos</h2><p class="article-text">
        El primer aparato que conviene revisar es el ventilador, ese viejo aliado &mdash;a veces algo ruidoso&mdash; que vuelve cada a&ntilde;o cuando aprieta el calor y se busca algo de circulaci&oacute;n de aire en las habitaciones.
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>Desenchufar y desmontar con calma: El primer paso antes de tocar nada es desconectar el ventilador de la corriente. Despu&eacute;s, se debe retirar la rejilla frontal y, si el modelo lo permite, tambi&eacute;n las aspas. Este paso es importante y no debe saltarse, ya que trabajar sobre el aparato desmontado y sin tensi&oacute;n el&eacute;ctrica ayuda a evitar accidentes y facilita la revisi&oacute;n de cada pieza.</li>
                                    <li>Limpiar el polvo y la grasa acumulados: Tras meses guardado en un trastero o en un armario, un ventilador suele acumular polvo y grasa en las aspas, las rejillas y el motor. Cuando se vuelve a utilizar, si no se limpia bien, el rendimiento del aparato puede verse reducido. Por eso conviene limpiar cada pieza con cuidado. Se puede hacer con un pa&ntilde;o humedecido y, si la suciedad est&aacute; muy adherida, con agua tibia y un poco de jab&oacute;n neutro. Es importante secar bien cada pieza antes de montarlo de nuevo.</li>
                                    <li>Revisar que no haya holguras ni ruidos extra&ntilde;os: Conviene aprovechar el montaje para revisar tornillos, uniones y base. Si hay alguna pieza floja, el ventilador vibrar&aacute; m&aacute;s y har&aacute; m&aacute;s ruido al usarse. Tambi&eacute;n se recomienda encenderlo unos segundos al final para detectar cualquier sonido extra&ntilde;o, as&iacute; como traqueteos, se&ntilde;ales de desgaste o desajustes.</li>
                                    <li>Comprobar el cable, el enchufe y el interruptor: Si el cable conector, el enchufe o el interruptor presentan alguna irregularidad o fallo, es conveniente revisarlos con atenci&oacute;n antes de poner en uso el ventilador. En peque&ntilde;os electrodom&eacute;sticos, es imprescindible comprobar el buen estado del sistema el&eacute;ctrico para garantizar la seguridad de quienes los utilizan.</li>
                                    <li>Probar sus velocidades y su orientaci&oacute;n: Antes de terminar la revisi&oacute;n, el usuario debe verificar que el ventilador funciona bien en todas sus velocidades y colocarlo en un punto donde realmente rinda: lejos de obst&aacute;culos, con espacio para mover aire y sin pegarlo a paredes o cortinas.</li>
                            </ol>
            </div><h2 class="article-text">C&oacute;mo poner a punto el aire acondicionado en cinco pasos</h2><p class="article-text">
        Pero el mejor aliado para mitigar el calor es, sin duda, un buen <a href="https://www.eldiario.es/consumoclaro/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sistema de aire acondicionado</a>. La sensaci&oacute;n de entrar en un lugar bien refrigerado despu&eacute;s de sufrir el calor intenso de la calle es dif&iacute;cil de igualar. Y, por las noches, tras un largo d&iacute;a de bochorno, descansar en una habitaci&oacute;n fresca puede marcar la diferencia.
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>Limpiar o cambiar los filtros: El primer paso es el m&aacute;s importante. Si los filtros del aparato est&aacute;n sucios o viejos, este tendr&aacute; que trabajar mucho m&aacute;s y, aun as&iacute;, enfriar&aacute; peor y gastar&aacute; m&aacute;s electricidad. Deben retirarse con cuidado para limpiar el polvo superficial e incluso lavarlos de acuerdo con las instrucciones del fabricante. Si est&aacute;n deteriorados, es mejor sustituirlos directamente.</li>
                                    <li>Revisar la unidad interior y la rejilla de salida: Adem&aacute;s de los filtros, es importante limpiar la carcasa, las lamas y la salida de aire. Para ello, basta con pasar un pa&ntilde;o suave y seco por estas superficies con el aparato apagado. Si hay restos de humedad, una limpieza m&aacute;s profunda puede ayudar a mejorar la calidad del aire y evitar malos olores.</li>
                                    <li>Comprobar el desag&uuml;e y la posible humedad: Si el tubo de drenaje est&aacute; obstruido, es normal que aparezcan goteos, manchas o acumulaci&oacute;n de humedad. Para evitarlo, se debe verificar que el agua de condensaci&oacute;n evac&uacute;a correctamente y que no hay restos persistentes en la zona de la unidad interior. Es una revisi&oacute;n simple que puede evitar aver&iacute;as m&aacute;s molestas.</li>
                                    <li>Observar la unidad exterior: El exterior del aparato tambi&eacute;n necesita cuidados. Se deben retirar hojas, polvo o cualquier resto que pueda bloquear la correcta salida de aire o ventilaci&oacute;n. Basta con comprobar que la rejilla no est&eacute; obstruida y que el equipo pueda funcionar con normalidad.</li>
                                    <li>Hacer una prueba completa antes de utilizarlo: Se debe encender el equipo unos minutos y escuchar. Deber&iacute;a arrancar sin vibraciones ni ruidos, expulsando aire fresco con fuerza constante. Si tarda demasiado, enfr&iacute;a poco o desprende olores extra&ntilde;os, es mejor llamar a un t&eacute;cnico para que se encargue de una revisi&oacute;n m&aacute;s profunda.</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        Dedicar unos minutos a revisar ventiladores y aparatos de aire acondicionado antes de la llegada del verano puede ayudar a mejorar su rendimiento, reducir el consumo el&eacute;ctrico y evitar aver&iacute;as en los meses de m&aacute;s uso. Un mantenimiento b&aacute;sico y peri&oacute;dico no solo alarga la vida &uacute;til de estos dispositivos, sino que tambi&eacute;n permite afrontar las altas temperaturas con mayor comodidad y seguridad dentro de casa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emiliano Castillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/consumoclaro/poner-punto-ventiladores-aparatos-aire-acondicionado_1_13256168.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 May 2026 11:05:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Aire acondicionado,Ola de calor,verano,Energía,Hogar]]></media:keywords>
    </item>
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