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    <title><![CDATA[elDiario.es - Ignacio Urquizu]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ignacio_urquizu/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ignacio Urquizu]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Por qué nos está cambiando la tecnología?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/cambiando-tecnologia_132_12944648.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8e754961-aebc-40d6-8d57-21edcb31cf3a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué nos está cambiando la tecnología?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La tecnología y las redes sociales están transformando nuestros estados de ánimo, generando frustración e individualismo que influyen en el malestar social y en el auge del populismo</p></div><p class="article-text">
        Hace unos a&ntilde;os, Bel&eacute;n Barreiro public&oacute; un libro muy interesante: La sociedad que seremos (Planeta, 2017). En &eacute;l analizaba c&oacute;mo el cambio tecnol&oacute;gico nos iba a cambiar y establec&iacute;a unos tipos ideales de categor&iacute;as sociol&oacute;gicas donde pod&iacute;an verse representada la ciudadan&iacute;a: digitales, anal&oacute;gicos, acomodados y empobrecidos. Desde entonces, son muchos los argumentos en el debate p&uacute;blico que se han puesto sobre la mesa para indagar qu&eacute; nos est&aacute; sucediendo como sociedad desde que disponemos de pantallas en nuestras vidas. Siendo, adem&aacute;s, que el consumo no es similar para todo el mundo, sino que los m&aacute;s j&oacute;venes no solo son nativos digitales, sino que adem&aacute;s su principal ventana al mundo es internet y las redes sociales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde que se abri&oacute; este debate, han sucedido dos acontecimientos muy relevantes que creo que est&aacute;n relacionados entre s&iacute; y que nos pueden ayudar a comprender c&oacute;mo nos est&aacute; cambiando la tecnolog&iacute;a. El primero es la pandemia. En el momento que nos encerramos en nuestras casas, no solo aument&oacute; el consumo de pantallas, sino que adem&aacute;s se universaliz&oacute; la tecnolog&iacute;a a m&aacute;s velocidad. Las generaciones m&aacute;s mayores, que hab&iacute;an mostrado una mayor dificultad en el uso de dispositivos tecnol&oacute;gicos y de redes sociales, no tuvieron m&aacute;s remedio que usar WhatsApp o Facetime si quer&iacute;an ver a sus nietos. Adem&aacute;s, estando tanto tiempo entre cuatro paredes, las pantallas eran nuestras &uacute;nicas ventanas al exterior. Se calcula que durante la pandemia, el tr&aacute;fico de internet aument&oacute; m&aacute;s del 40 por ciento y el uso del m&oacute;vil se increment&oacute; m&aacute;s del 25 por ciento. Entre 2019 y 2024 se ha multiplicado por dos el comercio electr&oacute;nico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay un segundo fen&oacute;meno que tambi&eacute;n se ha producido en nuestras sociedades y que me tiene intrigado. Ademas, ya mostr&oacute; algunas se&ntilde;ales antes de la pandemia. Desde 2010, Viktor Orb&aacute;n gana elecci&oacute;n tras elecci&oacute;n en Hungr&iacute;a, siendo desde entonces el Primer Ministro. En 2016, los brit&aacute;nicos decidieron salirse de la Uni&oacute;n Europea tras decidirlo en un refer&eacute;ndum. Un resultado que no entendemos sin Cambridge Analytics. Tanto en 2017 como en 2022, el Frente Nacional de Marine Lepen ha alcanzado la segunda vuelta de las elecciones presidenciales francesas. Y en 2024 obtuvo sus mejores resultados en unas elecciones legislativas, sumando m&aacute;s de 10 millones de votos (37,1% en la segunda vuelta) y 143 esca&ntilde;os. En n&uacute;mero de votos, el Frente Nacional fue la primera fuerza pol&iacute;tica. En 2022, Giorgia Meloni se convierte en Primera Ministra de Italia. Tambi&eacute;n en 2022, los Dem&oacute;cratas de Suecia, formaci&oacute;n de tinte nacionalista, populista y anti-inmigraci&oacute;n, suma m&aacute;s de 1,3 millones de votos (20,5%) y 73 de los 349 diputados. Fue su mejor resultado desde que se fund&oacute; en 1988. El a&ntilde;o pasado, Donald Trump vuelve a convertirse en Presidente de Estados Unidos y m&aacute;s de 10 millones de alemanes votaron a Alternativa por Alemania (20,5% del voto), obteniendo 152 de los 630 esca&ntilde;os del parlamento alem&aacute;n. Hoy, en Espa&ntilde;a, VOX est&aacute; cerca del 20 por ciento de los votos en algunas encuestas y podr&iacute;a superar los 70 esca&ntilde;os. La pregunta que surge, de nuevo, es: &iquest;qu&eacute; nos est&aacute; pasando? &iquest;Se han levantado las sociedades occidentales de un d&iacute;a para otro siendo de extrema derecha y populistas?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Creo que eso que tenemos entre nuestras manos gran parte del d&iacute;a, el m&oacute;vil, es parte de la respuesta a estas preguntas. El consumo de redes sociales (Facebook, X, Instagram, Tik Tok&hellip;) sigue haciendo algunas cosas que ya hac&iacute;an los medios de comunicaci&oacute;n tradicionales. Siempre hemos escuchado la radio, hemos le&iacute;do el peri&oacute;dico o hemos visto la televisi&oacute;n que m&aacute;s se aproximaban a nuestras ideas. Entonces no hab&iacute;a algoritmos condicionando nuestros contenidos, pero ya eleg&iacute;amos consumir aquello que pensaba como nosotros. El efecto de los dispositivos m&oacute;viles va m&aacute;s all&aacute; y est&aacute; afectando a nuestros estados de &aacute;nimo. Las redes sociales est&aacute;n generando un doble efecto en nosotros. Por un lado, somos cada vez m&aacute;s &ldquo;egoc&eacute;ntricos&rdquo;. Creemos que nos lee y observa mucha gente. Cada tuit que ponemos o cada foto que colgamos, pensamos que va a generar un gran impacto y van a cambiar el mundo. Por ello, se desarrolla en nosotros una especie de &ldquo;narcisismo&rdquo; donde no somos capaces de mirar m&aacute;s all&aacute; de nosotros mismos. En cierta forma, est&aacute; aumentando el individualismo frente a comportamientos m&aacute;s de comunidad. Por otro lado, vivimos frustrados porque no logramos el mundo que nos ofrecen las redes sociales. No tenemos los cuerpos que vemos en Instagram. No pasamos nuestros d&iacute;as en las playas paradis&iacute;acas desde las que los influencers nos explican c&oacute;mo seguir una dieta con muchas prote&iacute;nas para adelgazar. No vestimos como esos modelos a los que les queda todo bien. Y, por su puesto, no tenemos un piso de varios millones de euros que ofrecen todas las inmobiliarias de lujo que pueblan Tik Tok. De hecho, tampoco somos capaces de tener 15 pisos sin un euro en la cuenta, tal y como algunos tratan de convencernos de que es posible. Es una frustraci&oacute;n que se transforma en cabreo por no alcanzar el mundo que nos ofrecen las pantallas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La combinaci&oacute;n de &ldquo;narcisismo&rdquo; y cabreo condiciona nuestro estado de &aacute;nimo y hace que muchas personas piensen que el sistema es injusto, puesto que no les da lo que una peque&ntilde;a pantalla te hace creer que puedes alcanzar (adem&aacute;s, sin esfuerzo, como esos cursos que te permiten aprender un idioma en semanas y sin estudiar). Vamos en el metro o en el autob&uacute;s sin separar la mirada del m&oacute;vil, mientras vemos mundos inalcanzables y cuerpos perfectos. Por no decir que la inteligencia artificial est&aacute; haciendo el resto. Y es con este estado de &aacute;nimo como estamos tomando muchas decisiones.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, el efecto de las nuevas tecnolog&iacute;as va mucho m&aacute;s all&aacute; de algunas concepciones cl&aacute;sicas de la sociedad. De hecho, en algunas cuestiones, no son tan nuevas. En cambio, debemos explorar c&oacute;mo est&aacute;n condicionando nuestros estados de &aacute;nimo. Creo que es ah&iacute; donde est&aacute; gran parte de la explicaci&oacute;n de lo que nos est&aacute; pasando. Y como siempre dice Felipe Gonz&aacute;lez: &ldquo;la pol&iacute;tica consiste en hacerse cargo del estado de &aacute;nimo de la gente&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Urquizu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/cambiando-tecnologia_132_12944648.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Jan 2026 05:01:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Por qué nos está cambiando la tecnología?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Quién imparte justicia?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/imparte-justicia_132_12592199.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/99fca0f8-8c60-4bb1-a47e-8ed29a091c59_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x960y723.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Quién imparte justicia?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En los últimos años se nos ha presentado al poder judicial como un grupo de señores mayores y de derechas, más próximos a una casta que al conjunto de los mortales, pero los datos desmienten esa caricatura</p></div><p class="article-text">
        Si hay alguien que conoce el poder judicial, es Jos&eacute; Juan Toharia. En unas semanas va a sacar un nuevo libro cuando se cumplen 50 a&ntilde;os de la publicaci&oacute;n de su tesis doctoral: <em>El juez espa&ntilde;ol. Un an&aacute;lisis sociol&oacute;gico. </em>En ella abordaba el poder judicial durante el franquismo, algo extraordinario para las ciencias sociales, puesto que no existen muchas posibilidades de estudiar una dictadura como &eacute;l lo hizo. Bajo la supervisi&oacute;n de Juan Linz y amparado por la Fundaci&oacute;n Ford, realiz&oacute; a principio de los a&ntilde;os 70 del siglo pasado una encuesta a casi 200 jueces del franquismo (el 20 por ciento de los algo m&aacute;s de mil que formaban entonces la judicatura). El entonces presidente del Tribunal Supremo &ldquo;se dio por enterado&rdquo; del estudio que m&aacute;s tarde ser&iacute;a defendido en la Universidad de Yale. E incluso prometi&oacute; hacer llegar &ldquo;su no objeci&oacute;n&rdquo; a la investigaci&oacute;n a las distintas Audiencias Territoriales. Todo eran apariencias en un r&eacute;gimen autoritario que estaba dando sus &uacute;ltimos coletazos. Como revel&oacute; en su estudio Jos&eacute; Juan Toharia, muchos jueces eran conscientes del r&eacute;gimen en el que viv&iacute;an y esperaban el cambio. 
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, el profesor Toharia ha seguido estudiando el poder judicial desde diferentes perspectivas, especialmente en t&eacute;rminos de opini&oacute;n p&uacute;blica, tanto desde la visi&oacute;n de la ciudadan&iacute;a como de las opiniones que tienen los mismos jueces. Si nos atenemos a sus datos, hoy el poder judicial es uno de los m&aacute;s modernos del estado, a pesar de la caricatura que algunos hacen de &eacute;l. Vayamos por partes. 
    </p><p class="article-text">
        La primera censura que se hace de los jueces es un supuesto elitismo. Lo cierto es que, si nos tomamos este reproche con una cierta distancia, puede ser hasta rid&iacute;culo. En 1970, Richard Nixon propuso como miembro del Tribunal Supremo de Estados Unidos al juez Harold Carswell. Casi todo el mundo era consciente de que no ten&iacute;a la cualificaci&oacute;n necesaria para tan alta magistratura. Pero como era cuesti&oacute;n de tener a un magistrado af&iacute;n, su candidatura lleg&oacute; al Senado. El senador Roman Hruska se encarg&oacute; de defender la propuesta de Nixon: &ldquo;Incluso si es mediocre, &iquest;acaso no hay gran cantidad de jueces, de abogados y de personas mediocres? &iquest;No tienen acaso tambi&eacute;n derecho a estar representados?&rdquo; La propuesta de Carswell no prosper&oacute;, pero revela c&oacute;mo algunos pueden confundir la idea de representaci&oacute;n con las verdaderas funciones del poder judicial, que no es otra que impartir justicia. 
    </p><p class="article-text">
        Pero si nos vamos a los datos, esta supuesta idea de casta tampoco se sostiene. De media, s&oacute;lo el 7 por ciento de los jueces proceden de un &aacute;mbito familiar dentro del poder judicial. Y en la &uacute;ltima promoci&oacute;n esta cifra era del 5 por ciento. De hecho, el 74 por ciento de los jueces no tienen ning&uacute;n familiar que ejerza o tenga relaci&oacute;n con la justicia. Por cierto, unas cifras muy similares a las que descubri&oacute; Jos&eacute; Juan Toharia en 1972-1973 cuando realiz&oacute; su encuesta a los jueces del franquismo. 
    </p><p class="article-text">
        El segundo de los reproches es que los jueces son de derechas. De por s&iacute;, ya es una objeci&oacute;n intrigante. Si el poder judicial tiene diferentes instancias es para que, por el paso de los distintos niveles, la sentencia se ajuste lo mejor posible a derecho, evitando cualquier sesgo ideol&oacute;gico. Pero, de nuevo, los datos nos pueden dar algunas pistas sobre la veracidad de esta afirmaci&oacute;n. En 2023, el 57,8 por ciento de los jueces pertenec&iacute;a a alguna de las asociaciones. Y si miramos como se repart&iacute;an, vemos que, sobre el total de los jueces, el 26 por ciento estaban en la conservadora Asociaci&oacute;n Profesional de la Magistratura, el 17 por ciento pertenec&iacute;an a la moderada Francisco de Vitoria, el 8 por ciento estaban adscritos a la progresista Jueces por la Democracia y algo m&aacute;s del 7 por ciento estaban en el Foro Judicial Independiente. Por lo tanto, de estos datos se desprenden dos conclusiones: el poder judicial es muy plural desde el punto de vista ideol&oacute;gico y sobre el total, solo el 26 por ciento se define como conservador. Del resto, o no lo sabemos o no son de derechas. 
    </p><p class="article-text">
        La tercera cr&iacute;tica es que son unos se&ntilde;ores muy mayores. Y como veremos a continuaci&oacute;n, ni son se&ntilde;ores ni son mayores. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, la feminizaci&oacute;n de la profesi&oacute;n ha aumentado mucho. En la 73 promoci&oacute;n, que era la del a&ntilde;o pasado, el 70 por ciento de los nuevos jueces eran mujeres. Si miramos a los magistrados y magistradas por debajo de los 40 a&ntilde;os, el 67 por ciento son mujeres, algo que contrasta con los mayores de 60 a&ntilde;os, donde el 39 por ciento son mujeres. Hoy en d&iacute;a, del total de los casi 5.400 jueces, el 56,3 por ciento son juezas. De hecho, en estos momentos, por primera vez en la historia hay una mujer al frente del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Supremo. Por lo tanto, la idea de que son unos se&ntilde;ores, dicho a veces en tono despectivo, no es cierto. 
    </p><p class="article-text">
        Pero adem&aacute;s de eso, tampoco son tan mayores. La edad media de los jueces es de 52,3 a&ntilde;os. Pero si nos vamos a la edad media de los espa&ntilde;oles entre 30 y 74 a&ntilde;os, que es la etapa profesional de un juez, veremos que la edad media de la poblaci&oacute;n es de casi 48 a&ntilde;os. Por lo tanto, no son tan &ldquo;viejos&rdquo; como nos los pintan. Hoy en d&iacute;a, la judicatura es mayoritaria femenina y con una edad media similar a la poblaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, cuando alguien quiere desacreditar a un colectivo, lo primero que hace es construir una caricatura llena de t&oacute;picos y lugares comunes. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, se nos ha presentado al poder judicial como un grupo de se&ntilde;ores mayores y de derechas, m&aacute;s pr&oacute;ximos a una casta que al conjunto de los mortales. Pero lo cierto es que no son una elite de familias vinculadas eternamente al poder judicial, son mayoritariamente mujeres y con unas ideas muy plurales donde solo una cuarta parte puede ser calificada como conservadora. Gracias a los estudios de Jos&eacute; Juan Toharia, sabemos mucho m&aacute;s de un colectivo que est&aacute; siendo tratado en los &uacute;ltimos tiempos de forma injusta. Algunos han pretendido generalizar a partir de uno o dos casos de dudoso ejercicio de la profesi&oacute;n. Pero esto es tremendamente injusto. Es como si habl&aacute;ramos de los pol&iacute;ticos tomando como ejemplos a Jos&eacute; Luis &Aacute;balos o Luis B&aacute;rcenas, afortunadamente dos excepciones dentro del mundo de la pol&iacute;tica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Urquizu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/imparte-justicia_132_12592199.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Sep 2025 04:00:37 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué puede ganar Trump?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ganar-trump_129_11791162.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f4c4a485-0507-4c22-aef3-b7ba7258ff3a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué puede ganar Trump?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hoy, Estados Unidos es un mosaico de contradicciones, y nadie como Trump para explotarlas, aprovechando la complejidad del mundo en que vivimos para lanzar mensajes simplistas y proponer soluciones tan fáciles como inútiles</p></div><p class="article-text">
        Hace casi cuatro a&ntilde;os, conforme se completaba el recuento de las elecciones presidenciales de 2020, muchos analistas alertaban de que el Partido Republicano deb&iacute;a apartarse de Trump lo m&aacute;s r&aacute;pido posible. Advert&iacute;an de que su extremismo y su histrionismo eran un pesado lastre para una organizaci&oacute;n pol&iacute;tica que deb&iacute;a aspirar a representar la diversidad de los Estados Unidos. Cuando sus seguidores m&aacute;s fieles, alentados por su l&iacute;der, trataron de asaltar el Congreso, los mismos observadores reiteraron que el trumpismo era cosa del pasado y avisaron de que los republicanos acabar&iacute;an suicid&aacute;ndose si no pasaban p&aacute;gina lo antes posible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, aqu&iacute; estamos, cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, contemplando la posibilidad de que Donald Trump vuelva a residir en la Casa Blanca. Un an&aacute;lisis detallado de las razones por las que puede ocurrir exigir&iacute;a mucho m&aacute;s espacio, pero nos atrevemos a apuntar aqu&iacute;, someramente, algunos de los motivos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los Estados Unidos hay dos realidades completamente diferentes. Por un lado, est&aacute;n las grandes ciudades. Por otro, las extensas zonas rurales y las urbes de tama&ntilde;o medio. En <em>The New Class War</em>, Michael Lind explica c&oacute;mo las poblaciones m&aacute;s grandes se fueron llenando de clases medias muy formadas, que abrazaban valores progresistas, mientras las inmensas regiones agrarias se vaciaban y muchas &aacute;reas industriales se empobrec&iacute;an, pues las empresas se deslocalizaban a otros pa&iacute;ses. Esas clases medias urbanas lograron introducir en la agenda pol&iacute;tica sus preocupaciones (como el cambio clim&aacute;tico o el aprovechamiento de los beneficios de la globalizaci&oacute;n), pero tanto los residentes en zonas rurales como los trabajadores menos cualificados sintieron que las suyas eran ignoradas, e incluso marginadas, en beneficio de la &ldquo;ideolog&iacute;a urbana imperante&rdquo;. Trump se aprovecha de esa sensaci&oacute;n de abandono y del resentimiento que provoca. Los mapas electorales de los estados m&aacute;s disputados suelen mostrar enormes superficies rojas (color del partido republicano), entre las que destacan peque&ntilde;as islas azules (las grandes ciudades, donde los dem&oacute;cratas obtienen elevados niveles de voto).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, los mayores n&uacute;cleos urbanos no son tan homog&eacute;neos como muchos piensan. En ellos hay barrios degradados, con elevados porcentajes de poblaci&oacute;n inmigrante, que constituyen un &oacute;ptimo caldo de cultivo para las propuestas de Donald Trump, lo que acaba erosionando la base electoral de sus rivales en los territorios que deber&iacute;an serles m&aacute;s favorables. Entre las minor&iacute;as &eacute;tnicas, tambi&eacute;n existe una enorme diversidad: en algunos segmentos, crecen las reticencias hacia la llegada de nuevos inmigrantes, especialmente entre los latinos; en otros, como ocurre entre los musulmanes, la postura de los dem&oacute;cratas hacia Israel o su defensa del feminismo, los aleja de Kamala Harris, que puede tener problemas para mantener los porcentajes de Joe Biden entre el electorado afroamericano, pues la inflaci&oacute;n ha resultado devastadora entre las familias m&aacute;s humildes.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, Estados Unidos es un mosaico de contradicciones, y nadie como Trump para explotarlas, aprovechando la complejidad del mundo en que vivimos para lanzar mensajes simplistas y proponer soluciones tan f&aacute;ciles como in&uacute;tiles, pero que encajan muy bien con las opiniones, casi siempre poco fundamentadas, de una parte relevante del electorado.
    </p><p class="article-text">
        Debemos llamar tambi&eacute;n la atenci&oacute;n sobre el papel de las redes sociales, a trav&eacute;s de las que los mensajes falsos y las medias verdades se difunden con enorme rapidez. Algunos estudios (por ejemplo, el publicado por Vosoughi, Roy y Aral en la revista Science en 2018) han puesto de manifiesto que, en ellas, las mentiras se propagan m&aacute;s, y con m&aacute;s velocidad, que las informaciones veraces. La manera en que funcionan, a trav&eacute;s de algoritmos que proporcionan acceso a contenidos parecidos a los ya visualizados y crean una barrera frente a voces discrepantes, refuerzan la polarizaci&oacute;n y facilitan la difusi&oacute;n de esos mensajes simples. La argumentaci&oacute;n, las opiniones contrastadas, el debate riguroso, con &aacute;nimo constructivo, apenas tienen cabida en las redes sociales, terreno abonado para el trumpismo. Al tratar de combatirlo con las mismas armas, se olvida con frecuencia que ni el medio ni sus reglas son neutrales. Es una batalla desigual.
    </p><p class="article-text">
        Con el apoyo de las redes sociales, pero con la complicidad de algunos de los grandes medios de comunicaci&oacute;n tradicionales (bastantes cr&iacute;ticos con Trump, casi todos), el candidato republicano ha conseguido imponer sus temas durante la campa&ntilde;a. Con mensajes delirantes, como los relativos a los haitianos que se com&iacute;an a las mascotas, ha logrado que la inmigraci&oacute;n y la inseguridad ocupasen un lugar central, y que muchos espacios de debate pol&iacute;tico dedicasen horas y horas a hablar de sus declaraciones en vez de abordar otras cuestiones, como la asistencia sanitaria o la falta de servicios sociales, en las que el expresidente no tiene mucho cr&eacute;dito entre el electorado. Sus exageraciones, exabruptos e insultos se han convertido en el eje de la campa&ntilde;a, y los dem&oacute;cratas, al tratar de combatirlos, muchas veces han amplificado su impacto, cohesionando a los votantes de Trump, que constituyen un bloque mucho m&aacute;s compacto que el de Harris, que aglutina a votantes con opiniones muy dispares sobre cuestiones como la invasi&oacute;n de Ucrania, la guerra comercial con China, o el conflicto palestino, por citar s&oacute;lo tres ejemplos.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s la vicepresidenta no era la mejor opci&oacute;n dem&oacute;crata para esta confrontaci&oacute;n electoral (tampoco era, ni mucho menos, la peor), aunque no creemos que su elecci&oacute;n sea tan determinante para el resultado final como los factores a los que nos acabamos de referir y que, a nuestro juicio, no han merecido la suficiente atenci&oacute;n. Si Trump vuelve a convertirse en presidente, no ser&aacute; ninguna sorpresa.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julián López Milla, Ignacio Urquizu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ganar-trump_129_11791162.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 Nov 2024 05:00:42 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las tractoradas ante la opinión pública]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/tractoradas-opinion-publica_129_10944090.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a70d312e-5d9f-42fc-9035-208179328a54_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las tractoradas ante la opinión pública"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No sabemos cuánto durarán las tractoradas y si serán capaces de atraer a más sectores a su malestar. Muchos de sus problemas y dificultades son compartidos por otros grupos sociales. Pero de lo que no cabe ninguna duda es que sus reivindicaciones y su desazón son compartidas por una inmensa mayoría social</p></div><p class="article-text">
        En octubre de 2018, Francia se llen&oacute; de chalecos amarillos. El detonante fue la subida del precio del combustible. Pero entre los sentimientos que abonaron la protesta, estaba una sensaci&oacute;n de abandono en el mundo rural. De hecho, si en un lugar tuvo una mayor repercusi&oacute;n el movimiento de los chalecos amarillos fue en el campo. Su m&eacute;todo de protesta lo estamos viendo estas semanas: cortaron carreteras y rotondas para dificultar el tr&aacute;fico. En aquellos meses, este movimiento se extendi&oacute; por otros pa&iacute;ses como B&eacute;lgica, Italia, Alemania o Espa&ntilde;a, pero no tuvo el mismo grado de repercusi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta sensaci&oacute;n de abandono en el mundo rural no ha desaparecido, si es que alguna vez no existi&oacute;. De hecho, desde hace mucho tiempo, nos encontramos con una percepci&oacute;n de incomprensi&oacute;n que agranda la brecha entre el campo y la ciudad. Los dos principales desaf&iacute;os del futuro, el cambio clim&aacute;tico y la digitalizaci&oacute;n, est&aacute;n transformando nuestras sociedades. Pero su impacto est&aacute; siendo mucho mayor en la vida de los que residen en la Espa&ntilde;a interior, generando numerosos perdedores. La Agenda 2030, las energ&iacute;as renovables o el progreso biotecnol&oacute;gico son algunos de los ejemplos de estos cambios. La nueva normativa restringe cada vez m&aacute;s las actividades agr&iacute;colas, ganaderas o la caza, mientras que grandes extensiones de terreno rural se dedican a generar energ&iacute;a para abastecer a las zonas m&aacute;s industrializadas. Al mismo tiempo, caminamos a un mundo donde los supermercados estar&aacute;n llenos de alimentos cultivados en laboratorios. &iquest;C&oacute;mo gestionamos todo esto?&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero nos equivocar&iacute;amos si vi&eacute;ramos las tractoradas de estas semanas &uacute;nicamente como el grito desgarrador del campo. Lo cierto es que la sensaci&oacute;n de incertidumbre y angustia respecto al futuro de la agricultura y ganader&iacute;a son compartidas por amplias capas de la sociedad. No hay que olvidar que la alimentaci&oacute;n es una de las actividades b&aacute;sicas de cualquier persona. En la semana que comenzaron las protestas, Metroscopia realiz&oacute; una encuesta de la que se desprend&iacute;an algunos datos muy interesantes: el 89% de los espa&ntilde;oles comparte que la situaci&oacute;n de los agricultores es mala y el 93% piensa que los agricultores tienen raz&oacute;n en sus reivindicaciones.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al igual que ocurri&oacute; en su d&iacute;a con el 15M, estamos ante una movilizaci&oacute;n que despierta las simpat&iacute;as en la inmensa mayor&iacute;a de la sociedad y, por lo tanto, es trasversal a las ideolog&iacute;as. Las diferencias radican m&aacute;s bien a la hora de atribuir la responsabilidad de la situaci&oacute;n del campo. Los votantes progresistas consideran mayoritariamente que las explotaciones agr&iacute;colas est&aacute;n en esta mala situaci&oacute;n por culpa de la cadena de distribuci&oacute;n. As&iacute;, la izquierda atribuye la responsabilidad al mercado y a las grandes empresas que trasladan los frutos del campo a los supermercados. En cambio, entre los votantes conservadores triunfan mucho m&aacute;s las opiniones negativas sobre los bajos costes de producci&oacute;n de otros pa&iacute;ses, la Pol&iacute;tica Agraria Com&uacute;n y las pol&iacute;ticas medioambientales de la Uni&oacute;n Europea. Es decir, la derecha atribuye la responsabilidad a las pol&iacute;ticas comunitarias y a la globalizaci&oacute;n. En definitiva, la inmensa mayor&iacute;a de la ciudadan&iacute;a comparte la simpat&iacute;a por las protestas, aunque cada ciudadano ve razones distintas en el descontento seg&uacute;n su ideolog&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero cuando se pregunta a la gente que elija entre posibles soluciones, la mayor&iacute;a se decanta por continuar con pol&iacute;ticas que protejan el medio ambiente. Excepto para los votantes de Vox, todos los dem&aacute;s consideran de forma mayoritaria que hay que seguir reduciendo el uso de pesticidas con el fin de proteger el medio ambiente. El negacionismo respecto a la Agenda 2030 que viene practicando la formaci&oacute;n de Santiago Abascal tiene su reflejo en las opiniones de sus votantes. En cambio, si la elecci&oacute;n es entre m&aacute;s o menos importaciones de productos extracomunitarios, el 80% de los espa&ntilde;oles prefiere reducir la importaci&oacute;n para no perjudicar a los agricultores europeos. Por lo tanto, la opini&oacute;n p&uacute;blica espa&ntilde;ola se decanta en favor de las pol&iacute;ticas medioambientales, mientras que est&aacute; dispuesta a sacrificar parte de la apertura econ&oacute;mica y el libre comercio internacional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estos datos de encuesta nos transmiten dos ideas. Por un lado, la pol&iacute;tica agraria es de una enorme complejidad, puesto que resume muchas de las contradicciones y desaf&iacute;os de nuestra sociedad. Por otro lado, vemos que la brecha entre el mundo urbano y el mundo rural no es emocional, sino m&aacute;s bien ideol&oacute;gica. Es decir, la inmensa mayor&iacute;a de la sociedad se siente muy pr&oacute;xima al malestar del campo, aunque cada grupo ideol&oacute;gico por razones distintas. Adem&aacute;s, dentro de los progresistas existen divergencias, existiendo una izquierda urbana y una izquierda rural. Es por todo ello que solucionar esta situaci&oacute;n no es nada sencilla y, como todo problema complejo, exigir&aacute; de altas dosis de empat&iacute;a y pragmatismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como los datos de opini&oacute;n p&uacute;blica muestran, la soluci&oacute;n no puede ser mirar al pasado. El progreso nos lleva a m&aacute;s sostenibilidad y m&aacute;s preocupaci&oacute;n por el cambio clim&aacute;tico, a pesar de Vox. Y el mundo rural puede aportar mucho en ello. No hay nada m&aacute;s sostenible que bosques y campos cuidados, donde las actividades agr&iacute;cola y ganadera juegan un papel fundamental a la hora de combatir fen&oacute;menos tan peligrosos como, por ejemplo, los incendios. Pero como todo perdedor en una pol&iacute;tica p&uacute;blica, es necesario establecer medidas compensatorias a los habitantes de la Espa&ntilde;a interior. No es comprensible que la instalaci&oacute;n de las energ&iacute;as renovables no garantice mayores ingresos para estos municipios, mejores precios en el acceso a la energ&iacute;a o la industrializaci&oacute;n de territorios que hasta ahora no hab&iacute;an tenido esta oportunidad. De la misma manera, las mayores exigencias respecto a los m&eacute;todos de cultivo o la ganader&iacute;a no pueden implicar s&oacute;lo m&aacute;s burocracia. Es decir: m&aacute;s costes. La distancia que se est&aacute; produciendo entre los lugares donde se genera la normativa y aquellos que la tienen que cumplir, no s&oacute;lo es f&iacute;sica o geogr&aacute;fica. Mucha de la burocracia se est&aacute; generando de espaldas a la realidad, y no s&oacute;lo en la agricultura y la ganader&iacute;a.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No sabemos cu&aacute;nto durar&aacute;n las tractoradas y si ser&aacute;n capaces de atraer a m&aacute;s sectores a su malestar. Muchos de sus problemas y dificultades son compartidos por otros grupos sociales. Pero de lo que no cabe ninguna duda es que sus reivindicaciones y su desaz&oacute;n son compartidas por una inmensa mayor&iacute;a social. Desde luego que no tiene la misma fortaleza pol&iacute;tica que fen&oacute;menos como los chalecos amarillos o el 15M. Pero ello no nos puede llevar a minusvalorar el problema. El futuro de nuestras sociedades no s&oacute;lo se juega en las ciudades, los laboratorios o en las universidades. El mundo rural tambi&eacute;n quiere formar parte de las soluciones y del futuro, y estas movilizaciones son una llamada de atenci&oacute;n en esta direcci&oacute;n. La opini&oacute;n p&uacute;blica puede estar m&aacute;s o menos informada, pero pocas veces se equivoca.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Urquizu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/tractoradas-opinion-publica_129_10944090.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Feb 2024 21:52:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las tractoradas ante la opinión pública]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Agricultores,Protestas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La España vaciada, más allá de una moda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/espana-vaciada-moda_129_9186999.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/90c60b83-ae96-4827-9d36-a98fbaf59aaf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La España vaciada, más allá de una moda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La despoblación es uno de los temas del momento. Pero más allá de recetas mágicas o gurús oportunistas, lo que piden los habitantes de nuestros pueblos moribundos es una reflexión seria y sosegada sobre sus necesidades y sobre la solución que buscamos (¿más habitantes en la España rural o una mejor calidad de vida?). Se imponen una mirada a largo plazo... y un cambio cultural</p><p class="subtitle">Este artículo pertenece a la revista 'El grito de la España interior' de elDiario.es. Hazte socia o socio y te enviamos a casa nuestras revistas trimestrales</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos tiempos, la despoblaci&oacute;n se ha puesto de moda. Es dif&iacute;cil abrir un peri&oacute;dico o una revista, o escuchar una tertulia, y no encontrarse alguna referencia a la p&eacute;rdida de poblaci&oacute;n de algunos territorios. Los municipios de la Espa&ntilde;a interior, tan olvidados en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, ahora centran nuestra atenci&oacute;n. Desde hace un par de a&ntilde;os, una mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n acaba de descubrir con cierta sorpresa que los pueblos donde nacieron nuestros padres o nuestros abuelos se est&aacute;n quedando sin gente. Aquellos lugares donde pasaban una o dos semanas del verano de su infancia est&aacute;n dejando de existir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que la pandemia tambi&eacute;n ha permitido dirigir nuestra mirada hacia ellos. En un tiempo en el cual la distancia social es un valor, hemos visto que hay un amplio territorio de nuestro pa&iacute;s donde la gente vive muy distanciada entre s&iacute;. De hecho, encontrarse con alguien por la calle puede resultar muy improbable durante el invierno. Como dec&iacute;a al principio, la despoblaci&oacute;n se ha puesto de moda.
    </p><p class="article-text">
        Y cuando se habla mucho de algo, no solo aparecen las posibles soluciones, sino que tambi&eacute;n emergen los oportunistas. Si en Espa&ntilde;a hay millones de entrenadores de f&uacute;tbol, ahora tambi&eacute;n nos encontramos con un amplio n&uacute;mero de personas que saben c&oacute;mo acabar con la despoblaci&oacute;n. Se organizan seminarios, brotan los gur&uacute;s, las consultoras mandan propuestas para hacer informes&hellip; As&iacute;, se va generando una gran cantidad de papel que, en el mejor de los casos, es la lista a los Reyes Magos. En otras ocasiones no deja de ser un copia y pega de lugares comunes y obviedades.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por ello, se est&aacute; haciendo cada vez m&aacute;s necesario un debate p&uacute;blico serio y sosegado, fundamentado en argumentos rigurosos. La primera cuesti&oacute;n a resolver es: &iquest;d&oacute;nde radica el problema con la despoblaci&oacute;n? Porque tan preocupante es una zona sin gente como un espacio superpoblado. De hecho, la alta densidad de poblaci&oacute;n tambi&eacute;n merece una atenci&oacute;n sosegada. Por lo tanto, la dificultad radica en los extremos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La siguiente pregunta que emerge es: &iquest;qu&eacute; buscamos: que viva m&aacute;s gente en estas zonas o que tengan calidad de vida? Desde luego que, dependiendo de lo que persigamos, las medidas a adoptar cambian. De hecho, algunas personas, con toda su buena intenci&oacute;n, acaban proponiendo soluciones que muchas veces tienen el efecto contrario al esperado. Vayamos por partes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si lo que perseguimos es que la gente de los peque&ntilde;os municipios viva mejor, habr&aacute; que proveerles de servicios p&uacute;blicos de calidad. As&iacute;, la educaci&oacute;n, la sanidad o la atenci&oacute;n a la dependencia deben estar lo m&aacute;s cercanas posibles y con una calidad similar a la de las grandes poblaciones. Esto significa que en lugares como Arag&oacute;n se mantienen abiertas escuelas con tres alumnos, con todo el debate que ello conlleva. Pero si los padres est&aacute;n de acuerdo, los ni&ntilde;os disfrutan de una escuela rural en su pueblo en el momento en que haya un total de tres alumnos. Para la Administraci&oacute;n estamos hablando de un esfuerzo presupuestario enorme.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El problema que nos encontramos es que en muchas ocasiones los puestos de trabajo, especialmente los m&aacute;s cualificados, no acaban de cubrirse. As&iacute;, los m&eacute;dicos suelen vivir en las capitales de la regi&oacute;n y se desplazan diariamente a los centros de salud y hospitales de todo el territorio. Y en el momento en que logran una plaza en la capital, dejan de prestar el servicio en el peque&ntilde;o municipio. De hecho, hay ocasiones en que un profesional cualificado prefiere trabajos m&aacute;s precarios y peor remunerados a tener que desplazarse diariamente a las zonas despobladas. Y esto sucede tanto con los servicios p&uacute;blicos como con las empresas privadas. Por lo tanto, unas buenas comunicaciones (autov&iacute;a, tren...) permiten acercar a las personas cualificadas a las peque&ntilde;as poblaciones. Pero no para que vivan en ellas, sino para que trabajen. Dicho en otras palabras: las infraestructuras proporcionan mejores prestaciones de servicios, una cuesti&oacute;n que no es nada menor, pero no asientan poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esta &uacute;ltima idea, un tanto provocadora, merece un ejemplo. En Calatayud (Zaragoza), una ciudad con una poblaci&oacute;n de 20.000 habitantes en estos momentos, hace a&ntilde;os que disfrutan de un AVE y una autov&iacute;a. En los &uacute;ltimos 10 a&ntilde;os han perdido casi 1.900 habitantes. En cambio, en Alca&ntilde;iz (Teruel) no disfrutamos de ninguna de las grandes infraestructuras. Cuenta en estos momentos con poco m&aacute;s de 16.000 habitantes. En el mismo periodo de tiempo que Calatayud hemos perdido poco m&aacute;s de 200 habitantes. La diferencia en t&eacute;rminos de despoblaci&oacute;n es notable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tal y como se&ntilde;alan todos los estudios acad&eacute;micos, la llegada de las grandes infraestructuras contribuye a que los profesionales cualificados, con mejores salarios que la media, opten por vivir en las grandes ciudades y puedan desplazarse c&oacute;modamente a trabajar a los n&uacute;cleos m&aacute;s rurales. As&iacute;, el efecto de una autov&iacute;a o de un AVE es la mejora de los servicios p&uacute;blicos (m&eacute;dicos, profesores, maestros&hellip;), pero no el aumento de poblaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si lo que queremos es que la gente viva en los peque&ntilde;os pueblos, adem&aacute;s de prestar unos buenos servicios p&uacute;blicos e invertir en cuestiones como la conectividad, que permite trabajar a una gran distancia, debemos trabajar en el medio plazo para cambiar algunos valores de nuestra sociedad. Las personas que optamos por el medio rural valoramos con una mayor intensidad la naturaleza, el aire libre, la calidad de vida... Es decir, buscamos en nuestra vida todo aquello que ofrece un espacio con baja densidad de poblaci&oacute;n, especialmente en nuestro tiempo de ocio. Y esto tiene mucho que ver con estilos de vida. Se tratar&iacute;a, por lo tanto, de cambiar nuestra cultura, algo que exige de mucho tiempo y que no observaremos de forma inmediata.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y entre los grupos sociales que m&aacute;s necesita la Espa&ntilde;a interior se encuentran aquellos que atesoran el talento y la formaci&oacute;n. Son estos profesionales los m&aacute;s preciados. Ellos no solo contribuyen a mejorar los servicios p&uacute;blicos. Adem&aacute;s, si alguna empresa puede estar pensando en instalarse en una zona despoblada, sabe que podr&aacute; contar con personal cualificado. Pero no se trata solo de eso: es este grupo de personas el que m&aacute;s emprende, el que m&aacute;s ideas tiene y quien mejor puede desarrollar un proyecto econ&oacute;mico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, el combate de la despoblaci&oacute;n, entendido como un esfuerzo por aumentar el n&uacute;mero de habitantes de un territorio, necesita de pol&iacute;ticas a medio y largo plazo donde se transformen algunos de los valores de nuestra sociedad. Pero si no cambiamos nuestros valores y nuestra cultura, el aumento de poblaci&oacute;n ser&aacute; muy dif&iacute;cil. El resto de las recetas podr&aacute;n mejorar m&aacute;s o menos nuestros servicios p&uacute;blicos, aunque se sigan prestando por personas que viven en las grandes urbes. Y por estas razones, el debate es mucho m&aacute;s complejo de lo que algunos plantean. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Urquizu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/espana-vaciada-moda_129_9186999.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Aug 2022 20:37:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[El grito de la España interior]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Filomena en Madrid y más allá de Madrid]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/filomena-madrid-madrid_129_6750960.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3ccef786-ab19-4ac4-85ae-ae6895549c6c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Filomena en Madrid y más allá de Madrid"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si el argumento de Martínez-Almeida es que no dispone de recursos suficientes, quizás deba revisar su política fiscal. Ya que gestiona la capital de España, con todos los beneficios que eso tiene</p></div><p class="article-text">
        Aunque en una parte importante del territorio hemos visto la nieve muy de cerca, todos hemos visto tambi&eacute;n el caos en Madrid a trav&eacute;s de los medios de comunicaci&oacute;n. Barrios incomunicados, dificultad para la movilidad y colegios cerrados durante una semana. Es cierto que gestionar una ciudad como Madrid no es nada f&aacute;cil. No son s&oacute;lo los millones de personas que viven all&iacute;, sino tambi&eacute;n los que se desplazan a diario. Se necesita, por ejemplo, unas enormes infraestructuras para canalizar toda esa movilidad. Y tambi&eacute;n es cierto que uno tiene derecho a equivocarse en algunas cosas. No siempre acertamos en todo, especialmente cuando se gestiona la vida municipal. El problema surge cuando te equivocas con demasiada frecuencia y, adem&aacute;s, quieres evadir tu responsabilidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un poco de estas dos &uacute;ltimas cosas estamos observando en Jos&eacute; Luis Mart&iacute;nez-Almeida en los &uacute;ltimos d&iacute;as. Una vez es muy evidente que se ha generado un enorme caos en la ciudad que gobierna, ha pasado de hacerse fotos con una pala a intentar trasladar la responsabilidad de su gesti&oacute;n al Gobierno central. Y todo ello sin resolver todav&iacute;a las dificultades por las que pasan los madrile&ntilde;os. Su &uacute;ltima petici&oacute;n ha sido solicitar la declaraci&oacute;n de zona catastr&oacute;fica, como si el problema ahora de Madrid es de falta de recursos econ&oacute;micos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Madrid tiene el privilegio de ser la capital de Espa&ntilde;a. Desde luego que es una ciudad estupenda que acoge de forma extraordinaria a todo el mundo. De hecho, yo he vivido all&iacute; 20 a&ntilde;os y sigo siendo profesor de la Universidad Complutense, aunque en excedencia. Pero su condici&oacute;n de capital se traduce en que ministerios, museos o sedes sociales de las grandes empresas tienen su residencia all&iacute;. Adem&aacute;s, algunos de los servicios que presta como los accesos por carretera o la red de cercan&iacute;as la paga el Estado. Esto posibilita que el presupuesto por habitante de una ciudad como Madrid doble pr&aacute;cticamente a un lugar como, por ejemplo, Alca&ntilde;iz. El Ayuntamiento de Madrid dispone de un presupuesto de 1.519 euros por habitante, cuando en Alca&ntilde;iz esta cifra se reduce a 875.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seguramente, alguien podr&iacute;a argumentar que Madrid debe prestar m&aacute;s servicios. Y as&iacute; es. Pero no es menos cierto que la alta densidad de poblaci&oacute;n permite una gran eficiencia en el gasto. De tal forma que cuando la poblaci&oacute;n est&aacute; muy dispersa, la prestaci&oacute;n de los servicios p&uacute;blicos es m&aacute;s costosa. Por lo tanto, adem&aacute;s de tener una mayor eficiencia en el gasto, dispone de casi el doble de presupuesto por habitante que una poblaci&oacute;n de provincias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A pesar de disponer de m&aacute;s recursos (los &uacute;ltimos presupuestos de Madrid ascienden a 5.066 millones de euros), no han podido hacer frente a un temporal que ha azotado con m&aacute;s virulencia a provincias como Teruel o Guadalajara. Visto en la distancia, todo parece apuntar a un problema de planificaci&oacute;n y de gesti&oacute;n. En esta ocasi&oacute;n, las previsiones meteorol&oacute;gicas se cumplieron y se anunciaron con mucha antelaci&oacute;n. En lugares como Alca&ntilde;iz compr&aacute;bamos la sal casi una semana antes y horas antes del temporal nos reun&iacute;amos todos los portavoces municipales con protecci&oacute;n civil, polic&iacute;a, bomberos, agricultores&hellip; Ha sido la colaboraci&oacute;n de las distintas administraciones junto con los recursos p&uacute;blicos y la sociedad (agricultores y empresas locales) lo que nos permiti&oacute; hacer frente al temporal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por ello, con la petici&oacute;n del alcalde de Madrid, todo parece apuntar m&aacute;s a una escenificaci&oacute;n intentando evadir su responsabilidad, que a una necesidad imperiosa de recursos econ&oacute;micas por parte del Ayuntamiento. Eso no quita que el Gobierno central declare zona catastr&oacute;fica a todas las comunidades aut&oacute;nomas afectadas y se abra un proceso de concurrencia competitiva donde todos podamos participar. Pero tal y como recoge la ley, este tipo de ayudas van destinadas a recuperar los territorios de los da&ntilde;os sufridos, no a hacer frente al temporal. Es decir, ser&aacute; en la fase de evaluaci&oacute;n de los percances cuando esta declaraci&oacute;n tendr&aacute; m&aacute;s sentido. Mientras tanto, el alcalde de Madrid debe dar respuesta al caos actual y explicar qu&eacute; medidas se pusieron en marcha para hacer frente al temporal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todas estas las reflexiones las realizo desde la distancia y compartiendo la preocupaci&oacute;n que debe tener en estos momentos Mart&iacute;nez-Almeida. Si algo nos caracteriza a los alcaldes es que somos solidarios entre nosotros en los momentos de dificultad. Pero esto no quita que podamos evadir nuestras responsabilidades. En poblaciones mucho m&aacute;s peque&ntilde;as debemos hacer en numerosas ocasiones m&aacute;s con menos, puesto que no disfrutamos del efecto capitalidad. Y esto tambi&eacute;n lo introduzco por lo siguiente. Si por algo se caracterizan los responsables pol&iacute;ticos del Partido Popular es por extender la idea que la mejor pol&iacute;tica fiscal es bajar impuestos. Pero se quedan ah&iacute;, en un argumento m&aacute;s bien simple, sin entender la complejidad fiscal de nuestras sociedades. Algunos pueden permitirse impuestos bajos, puesto que reciben ingresos &ldquo;extras&rdquo; y parte de su gasto corre a cargo de otras administraciones (en eso consiste el efecto &ldquo;capitalidad&rdquo;). Por ello el IBI de Madrid puede ser dos puntos inferior al de Alca&ntilde;iz. Pero cuando ingresas por debajo de tus posibilidades, acabas da&ntilde;ando a la prestaci&oacute;n de servicios p&uacute;blicos. Algo de esto tambi&eacute;n puede haber sucedido en Madrid. Seguramente, con m&aacute;s recursos presupuestarios podr&iacute;a haber hecho frente mejor al temporal. Pero ya en tiempos de Ana Botella se modificaron algunos contratos de limpieza, restando personal y, por ello, en los momentos de dificultad no se puede hacer frente a la situaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, Filomena nos ha golpeado m&aacute;s all&aacute; de Madrid. Por ello, ante cualquier declaraci&oacute;n de zona catastr&oacute;fica, debe tenerse en cuenta a todos los territorios afectados. Pero esta petici&oacute;n no puede servir de excusa al alcalde de Madrid para no explicar cu&aacute;l ha sido su gesti&oacute;n tanto antes como durante el temporal. De hecho, si su argumento es que no dispone de recursos suficientes, quiz&aacute;s deba revisar su pol&iacute;tica fiscal. Siendo, adem&aacute;s, que gestiona la capital de Espa&ntilde;a, con todos los beneficios que eso tiene.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Urquizu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/filomena-madrid-madrid_129_6750960.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 Jan 2021 21:35:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Filomena en Madrid y más allá de Madrid]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[La nueva dimensión del debate territorial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/nueva-dimension-debate-territorial_129_1241088.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e5e481ee-b06c-4d85-b1d3-2d581dee86cb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La nueva dimensión del debate territorial"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las reivindicaciones que Teruel Existe introduce en la agenda son, principalmente, sobre comunicaciones, mostrándose herederos del cantonalismo más tradicional. Esto implica una jibarización del debate democrático</p><p class="subtitle">El tercer problema que puede presentar este fenómeno es su éxito. ¿Qué sucederá si se demuestra que tener un diputado representando a la provincia genera inversiones? El efecto imitación es una tentación</p></div><p class="article-text">
        La entrada de Teruel Existe en la pol&iacute;tica nacional con un diputado en el Congreso y dos senadores ha sido una noticia destacada en casi todos los medios de comunicaci&oacute;n. Se ha presentado esta novedad como el grito de la Espa&ntilde;a vaciada y olvidada. Una Espa&ntilde;a rural que se viene presentando como un territorio sin servicios p&uacute;blicos y con falta de infraestructuras. La descripci&oacute;n m&aacute;s com&uacute;n, de hecho, se aproxima mucho a la que realiza Sergio del Molino en su libro &ldquo;La Espa&ntilde;a Vac&iacute;a&rdquo;. Es un relato muy similar al que viene elaborando Teruel Existe desde hace veinte a&ntilde;os. As&iacute;, el pasado de nuestra provincia aparece como un tiempo id&iacute;lico donde hab&iacute;a habitantes, frente a un presente despoblado. El segundo ingrediente de su discurso es el pesimismo: la Espa&ntilde;a interior no tiene futuro. Y el tercer elemento que completa su alegato es asociar la soluci&oacute;n a las infraestructuras: nuestro oscuro futuro s&oacute;lo tendr&aacute; soluci&oacute;n si construimos autov&iacute;as y AVEs.
    </p><p class="article-text">
        El grito de socorro de la Espa&ntilde;a vaciada es una nueva dimensi&oacute;n en nuestro debate territorial que tiene consecuencias profundas para el funcionamiento de nuestra democracia. Hasta la fecha, la identidad es lo que ha vertebrado nuestro debate p&uacute;blico. Los nacionalistas vascos, catalanes o gallegos han venido defendiendo estas d&eacute;cadas un modelo de sociedad circunscrito a un espacio p&uacute;blico propio. Una historia com&uacute;n, la lengua o la cultura ser&iacute;an los rasgos que definir&iacute;an la comunidad nacionalista. Fruto de estos rasgos, los nacionalistas han construido un conjunto de reivindicaciones pol&iacute;ticas que han ido desde m&aacute;s autonom&iacute;a hasta el independentismo. Las reivindicaciones territoriales han venido siendo pol&iacute;ticas sobre c&oacute;mo organizar el Estado. Por lo tanto, hemos asistido estas d&eacute;cadas a un debate pol&iacute;tico que hablaba de pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Pero el surgimiento de fen&oacute;menos como Teruel Existe ya no tienen nada que ver con las convicciones, los valores o las ideas. Lo que ponen sobre la mesa ni siquiera es un modelo de sociedad. De hecho, como sus portavoces han expresado, siempre garantizar&iacute;an la gobernabilidad del partido mayoritario indistintamente de su ideolog&iacute;a. Para este apoyo, las reivindicaciones que introducen en la agenda son, principalmente, sobre comunicaciones, mostr&aacute;ndose herederos del cantonalismo m&aacute;s tradicional. Esto implica una jibarizaci&oacute;n del debate democr&aacute;tico. Los grandes ideales y las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas desaparecen de la deliberaci&oacute;n, para dar paso a una discusi&oacute;n sobre autov&iacute;as, estaciones de trenes o v&iacute;as ferroviarias.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, este fen&oacute;meno no es nuevo en democracia. En Estados Unidos se conoce como &ldquo;pork barrel&rdquo;. B&aacute;sicamente, consiste en utilizar el dinero p&uacute;blico en determinados distritos muy representativos con fines electorales. As&iacute;, el criterio para la inversi&oacute;n no ser&iacute;a la redistribuci&oacute;n, la eficiencia o el inter&eacute;s general, sino utilizar los votos de la ciudadan&iacute;a como moneda de cambio para conseguir m&aacute;s inversiones p&uacute;blicas.
    </p><p class="article-text">
        El segundo aspecto que define a esta nueva dimensi&oacute;n territorial es la irresponsabilidad. Si algo caracteriza a la democracia es que los representantes pol&iacute;ticos son responsables ante la ciudadan&iacute;a. Es decir, los electores premian o castigan a los partidos en funci&oacute;n a sus acciones. Pero cuando alguien se presenta a unos comicios sin aspiraciones de ser gobierno, sino con el objetivo de pactar sus apoyos electorales a cambio de inversiones, su responsabilidad pol&iacute;tica se diluye. La estrategia de estos grupos pol&iacute;ticos siempre ser&aacute; considerarse autor de los buenos resultados y culpar a los dem&aacute;s de los fracasos. Es decir, si al final se hace una carretera o se compra un tren ser&aacute; gracias a ellos. Pero en la medida que no asumen la gesti&oacute;n de sus demandas, si esa autov&iacute;a no se ejecuta o ese tren no llega, ser&aacute; imputado a los dem&aacute;s. Es una t&aacute;ctica ganadora siempre y que sit&uacute;a la responsabilidad de las decepciones en el resto de representantes pol&iacute;ticos. De hecho, puesto que el relato m&aacute;s propicio para este tipo de formaciones es el de David contra Goliat, la verosimilitud de esta estrategia es enorme: &iquest;C&oacute;mo culpar a un simple diputado de que las cosas no vayan bien? De hecho, entre sus opciones no est&aacute; la de entrar en los gobiernos, sino s&oacute;lo facilitar la gobernabilidad al margen de las ideolog&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        El tercer problema que puede presentar este fen&oacute;meno es su &eacute;xito. &iquest;Qu&eacute; suceder&aacute; si se demuestra que tener un diputado representando a la provincia genera inversiones? El efecto imitaci&oacute;n es una tentaci&oacute;n. Plataformas como Soria Ya, Viriatos Plataforma Ciudadana (Zamora) o Cuenca Ahora se pueden plantear seguir los pasos de Teruel Existe. Si el grupo mixto en el Congreso de los Diputados puede alcanzar esta legislatura los diez grupos pol&iacute;ticos, en un futuro no muy lejano esta cifra nos parecer&aacute; peque&ntilde;a. Y si desbloquear la actual situaci&oacute;n pol&iacute;tica es complejo, imaginemos con muchos m&aacute;s diputados &ldquo;independientes&rdquo; cuyo &uacute;nico objetivo es influir en los presupuestos generales del Estado. La ingobernabilidad ser&aacute; la t&oacute;nica general de nuestra democracia, algo que generar&iacute;a una enorme inestabilidad e impedir&iacute;a progresar como pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, es cierto que en medio de un estado de &aacute;nimo de desafecci&oacute;n y alejamiento de la pol&iacute;tica tradicional, el surgimiento de una plataforma ciudadana en una provincia humilde como es Teruel, ha generado una ola de adhesiones. Muchos han visto en este movimiento la revuelta de los &ldquo;olvidados&rdquo; frente a los &ldquo;privilegiados&rdquo; de las grandes ciudades. Pero al margen de que este relato exige de muchos matices, porque ni la Espa&ntilde;a interior ha estado tan abandonada ni en las grandes urbes est&aacute;n exentos de problemas importantes, las consecuencias que puede tener para nuestro sistema pol&iacute;tico deber&iacute;a preocuparnos. La democracia se define por los ideales que se debaten, la responsabilidad y la gobernanza. Todos estos fundamentos se pueden poner en cuesti&oacute;n en el momento que el objeto de discusi&oacute;n se reduce a intercambiar apoyos a cambio de inversiones. La democracia, por lo tanto, se reduce a beneficiar a aquellos que son capaces de construir una coalici&oacute;n de electores que son capaces de condicionar la gobernabilidad. Este comportamiento no es novedoso ni en nuestro pa&iacute;s ni en otras democracias. La experiencia nos dice que la democracia se debilita. Por ello, debemos mostrar una mayor prudencia ante la nueva dimensi&oacute;n de nuestro debate territorial. Si la nueva pol&iacute;tica ha resultado ser muy antigua en muchos aspectos, es probable que el nuevo debate territorial nos acabe devolviendo a fen&oacute;menos tan pret&eacute;ritos como el cantonalismo. Casi todo ha sucedido antes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Urquizu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/nueva-dimension-debate-territorial_129_1241088.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Nov 2019 19:55:05 +0000]]></pubDate>
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    <item>
      <title><![CDATA[Mucho más que votar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/politica/votar_1_2972461.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2bc02191-1ca3-4844-ba27-e10dc64b2f3c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mucho más que votar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Por mucho que cambien las democracias, la pluralidad y las instituciones inclusivas siempre serán sus rasgos diferenciadores. Entonces, ¿dónde pueden estar las novedades?</p><p class="subtitle">La ampliación del cuerpo electoral y la deliberación basada en la tecnología, dos elementos para aumentar la intensidad de la participación de la ciudadanía</p></div><p class="article-text">
        A los cient&iacute;ficos sociales se nos pide en muchas ocasiones que anticipemos el futuro. Seguramente, porque genera una enorme intriga qu&eacute; va a pasar, a muchos les gustar&iacute;a saber c&oacute;mo van a ser nuestras sociedades en unas d&eacute;cadas. De hecho, esto ha provocado que algunos polit&oacute;logos, soci&oacute;logos o economistas inviertan muchos esfuerzos en realizar predicciones. Cuando aciertan, son considerados &ldquo;gur&uacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de ejercicios entra&ntilde;an una gran dificultad. Cualquier realidad social depende de numerosos factores. Conocer qu&eacute; elementos van a ser relevantes y c&oacute;mo van a afectar en el futuro no es nada sencillo. Quiz&aacute;s, la mejor forma de hacer una predicci&oacute;n es ver c&oacute;mo un fen&oacute;meno ha evolucionado en la historia, analizando qu&eacute; rasgos han permanecido invariables y cu&aacute;les han cambiado.
    </p><p class="article-text">
        En medio de la crisis pol&iacute;tica, donde el cambio tecnol&oacute;gico est&aacute; teniendo un papel muy relevante, muchos se preguntan c&oacute;mo van a ser nuestros sistemas pol&iacute;ticos. De forma muy gen&eacute;rica escuchamos palabras como participaci&oacute;n o transparencia, sin profundizar en qu&eacute; implican estos conceptos. De tanto repetirlo, comienza a ser una obviedad que nuestras democracias van a ser m&aacute;s participativas y m&aacute;s transparentes. Y no solo la tecnolog&iacute;a va a jugar un papel relevante en estas transformaciones, sino que tambi&eacute;n existe una demanda social al respecto. Pero si queremos huir de los lugares comunes, necesitamos saber algunas cosas m&aacute;s sobre la democracia del futuro.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, por muchos cambios que se produzcan, no todo va a ser novedoso. Hay rasgos que siempre definen a la democracia y la distinguen de otros sistemas pol&iacute;ticos. De hecho, muchos de sus fundamentos se han mantenido invariables durante siglos. As&iacute;, cuando pensamos en una democracia, estamos pensando en un modelo de organizaci&oacute;n social que se define por dos aspectos: la pluralidad y la presencia de instituciones inclusivas. La pluralidad implica el respeto por aquellos que piensan de forma diferente. Es decir, a diferencia de los sistemas autoritarios, en una democracia no se persigue y castiga a aquellas personas que tienen un criterio distinto del poder. Y no solo se les respeta, sino que adem&aacute;s tienen un espacio propio para expresar sus opiniones (parlamento, medios de comunicaci&oacute;n, internet.&hellip;). Y la presencia de instituciones inclusivas est&aacute; muy relacionada con esta &uacute;ltima idea. En democracia, las instituciones no solo garantizan la representaci&oacute;n de la pluralidad de la sociedad, sino que adem&aacute;s los perdedores en las elecciones se sienten parte del sistema pol&iacute;tico porque saben que en el futuro pueden ser ganadores. La presencia de comicios libres y repetidos en el tiempo garantizan no solo la aceptaci&oacute;n del resultado, sino tambi&eacute;n una esperanza para los que perdieron.
    </p><p class="article-text">
        Por mucho que cambien las democracias, la pluralidad y las instituciones inclusivas siempre ser&aacute;n rasgos que definieron a este sistema pol&iacute;tico. Entonces, &iquest;d&oacute;nde pueden estar las novedades? Con el paso del tiempo, es cierto que las democracias tambi&eacute;n han experimentado cambios.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, qui&eacute;nes han representado a la ciudadan&iacute;a no siempre han sido los partidos. En el origen, los representantes eran actores individuales que cuando llegaban a las cortes o asambleas nacionales tras ser elegidos en sus territorios, se agrupaban en grupos parlamentarios seg&uacute;n afinidades de pensamiento. Este fue el germen de los partidos, que se hicieron cada vez m&aacute;s necesarios conforme los procesos electorales cobraban m&aacute;s protagonismo. Pero no siempre los partidos pol&iacute;ticos fueron el principal actor de representaci&oacute;n. Eso significa que en el futuro podemos asistir a otras formas de representaci&oacute;n. De hecho, en medio de la crisis pol&iacute;tica, un 57 por ciento de los espa&ntilde;oles ha llegado a creer que es posible un sistema democr&aacute;tico sin partidos, sino a trav&eacute;s de plataformas sociales (2013, ObSERvatorio My Word).
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        En segundo lugar, tambi&eacute;n podemos asistir a cambios en quienes pueden votar. Ya a lo largo de la historia pasamos del sufragio censitario al sufragio universal. Es decir, hubo un tiempo donde el derecho a la propiedad era determinante a la hora de tener derecho a elegir a los representantes. El voto femenino es otro ejemplo de restricci&oacute;n que implic&oacute; una gran batalla por el derecho de la mujer a participar en las elecciones. Esto significa que no es descartable que en el futuro se ampl&iacute;e el cuerpo electoral. Ya hay algunos debates sobre la mesa como el voto para los mayores de 16 a&ntilde;os y el voto de los inmigrantes. Pero es muy probable que la idea de ciudadan&iacute;a se vaya ampliando con el tiempo y en este ensanche la tecnolog&iacute;a juegue un papel fundamental. Gracias a los progresos que estamos experimentando, es probable que los seres humanos convivamos con c&iacute;borgs. As&iacute;, la idea de seres que tengan componentes org&aacute;nicos y dispositivos cibern&eacute;ticos parece cada vez m&aacute;s pr&oacute;xima. &iquest;Ser&aacute;n sujetos con derechos propios? &iquest;Podr&aacute;n participar en las deliberaciones colectivas? La idea de ciudadan&iacute;a nunca ha sido una idea cerrada y terminada y, como desarroll&oacute; T. H. Marshall, gran parte de la batalla de toda sociedad ha sido la ampliaci&oacute;n de esta idea de ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En tercer lugar, la reducci&oacute;n de la democracia a un proceso de votaci&oacute;n donde la gente elige a sus representantes cada cierto tiempo parece cada vez m&aacute;s imposible. El cambio tecnol&oacute;gico puede propiciar una idea de democracia m&aacute;s amplia donde el voto solo sea un mecanismo m&aacute;s de participaci&oacute;n. Gracias a las tecnolog&iacute;as, el papel de la deliberaci&oacute;n puede ir ganando peso. Los ciudadanos no solo est&aacute;n cada vez m&aacute;s formados, sino que tambi&eacute;n se ha producido una enorme extensi&oacute;n de la informaci&oacute;n. Conforme esta informaci&oacute;n vaya generando un mayor conocimiento, es probable que la deliberaci&oacute;n sea un elemento m&aacute;s importante donde la ciudadan&iacute;a podr&aacute; participar de forma mucho m&aacute;s intensa.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, la democracia del futuro mantendr&aacute; rasgos que siempre han definido a este sistema pol&iacute;tico: respeto a la pluralidad e instituciones inclusivas. Pero las democracias tambi&eacute;n han evolucionado con el paso del tiempo y muchas de las transformaciones que est&aacute;n experimentando nuestras sociedades afectar&aacute;n tambi&eacute;n a la idea de democracia. As&iacute;, es posible que los partidos dejen de ostentar el monopolio de la representaci&oacute;n pol&iacute;tica y convivan con otro tipo de organizaciones sociales distintas a las que conocemos. Tampoco es descartable que el cuerpo electoral aumente. Y es probable que la idea de deliberaci&oacute;n como ingrediente de la democracia acabe jugando cada vez un papel m&aacute;s importante. Todo esto, desde luego, est&aacute; sujeto a debate, porque si algo define al futuro es que no est&aacute; escrito.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Urquizu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/politica/votar_1_2972461.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Jan 2018 20:30:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Democracia,Regeneración democrática]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De la preverdad a la posverdad: sin política no hay solución]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/preverdad-posverdad-politica-solucion_129_3393962.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">No hay socialistas de derechas, de la misma forma que nadie en el PSOE quiere que haya un Gobierno del PP, aunque en tiempos de posverdad, algunos parecen empeñados en difundir estos mantras</p></div><p class="article-text">
        Es cierto que las primarias no siempre tienen buena prensa. Como denunciaba recientemente Emmanuel Macron, en su negativa a participar en las del Partido Socialista Franc&eacute;s, existe la tentaci&oacute;n de <a href="http://www.eldiario.es/politica/Macron-desdena-primarias-izquierda-cuentas_0_587241322.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">convertirlas en un ajuste de cuentas</a>. Pero a pesar de todos sus problemas, <a href="http://elpais.com/diario/2010/09/30/opinion/1285797605_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las primarias se pueden convertir en una oportunidad</a>. Entre las diferentes potencialidades, una de ellas es la posibilidad de contrastar ideas y argumentos. Pero no es solo una cuesti&oacute;n intelectual y de mejora de la calidad de nuestra democracia, sino que, adem&aacute;s, el PSOE solo se recuperar&aacute; si acertamos en el diagn&oacute;stico.
    </p><p class="article-text">
        Por ello me ha resultado de gran inter&eacute;s el art&iacute;culo que han publicado en este diario mis colegas Eloisa del Pino y Pau Mar&iacute;-Klose <a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/preverdad-PSOE-contingente_6_641545870.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sobre la situaci&oacute;n del Partido Socialista</a>. En este an&aacute;lisis comet&iacute;an dos equ&iacute;vocos que vengo observando en muchas de las reflexiones que se hacen en los &uacute;ltimos meses. Por un lado, parece ser que todo el problema de credibilidad del Partido Socialista comenz&oacute; el 1 de octubre del a&ntilde;o pasado. Aunque se citan de forma arbitraria algunos episodios de los &uacute;ltimos a&ntilde;os, todo ello solo se hace con el objetivo de reforzar el argumento que se quiere sostener: el PSOE ha dejado de ser alternativa. Por otro lado, muchos de estos an&aacute;lisis son una mezcla de razonamientos, ideas y an&eacute;cdotas, pero sin un hilo conductor claro. Est&aacute; m&aacute;s pr&oacute;ximo a un&nbsp;<em>totum revolutum</em> que a un diagn&oacute;stico certero de nuestra situaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El punto de partida deber&iacute;a ser, parafraseando a Vargas Llosa, &ldquo;&iquest;en qu&eacute; momento se hab&iacute;a jodido el Per&uacute;?&rdquo;. Es dif&iacute;cil situar una fecha exacta. Para algunos ser&aacute; el anterior Congreso Federal. Otros lo situar&aacute;n en el Congreso de Sevilla de 2012. Y muchos seguir&aacute;n mirando por el retrovisor y llegar&aacute;n a mayo de 2010 o a 2008, en el retraso del reconocimiento de la crisis. Lo cierto es que comienza a ser irrelevante la fecha exacta. La &uacute;nica certeza es que el 1 de octubre, siendo un momento que a todos nos abochorna, no es el punto de inflexi&oacute;n que ha llevado al PSOE a estar como est&aacute;. Los problemas vienen de atr&aacute;s y focalizar todo el diagn&oacute;stico en esa fecha es un tremendo error.
    </p><p class="article-text">
        En lo que s&iacute; podemos tener algo m&aacute;s de certidumbre es en las causas. Se ha producido una clara desconexi&oacute;n entre las preferencias de la ciudadan&iacute;a y algunas de las decisiones del Partido Socialista. Varios son los episodios en los que el PSOE parec&iacute;a alejado de lo que ped&iacute;a la gente, aunque algunos de estos episodios est&aacute;n sobredimensionados. Por ejemplo, seg&uacute;n los datos de Metroscopia de septiembre de 2011, el 62,3% de los espa&ntilde;oles apoyaba la reforma constitucional del art&iacute;culo 135 (un 60,1% entre el electorado socialista).
    </p><p class="article-text">
        Pero ser&iacute;a una simplificaci&oacute;n acabar aqu&iacute; la argumentaci&oacute;n. &iquest;C&oacute;mo abordar esta desconexi&oacute;n? La pol&iacute;tica (el liderazgo) no consiste en desplegar las velas y llevar las posiciones ideol&oacute;gicas hacia donde nos lleve el viento. La pol&iacute;tica no consiste en ser lectores de encuestas y reproducir de forma exacta las preferencias de la ciudadan&iacute;a. La acci&oacute;n pol&iacute;tica consiste en tener un proyecto de pa&iacute;s y defenderlo ante la sociedad. En muchas ocasiones, nuestras posiciones ser&aacute;n compartidas por los votantes. Pero cuando exista una clara discrepancia entre las preferencias ciudadanas y las decisiones de los partidos, es donde entra la pol&iacute;tica (y el liderazgo).
    </p><p class="article-text">
        En estos a&ntilde;os hemos carecido de una defensa mucho m&aacute;s en&eacute;rgica de qui&eacute;nes somos los socialistas y de las decisiones que hemos tomado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Hemos asumido el reproche de nuestros adversarios de forma acr&iacute;tica sin explicar detallada y rigurosamente los razonamientos que hay detr&aacute;s de nuestras decisiones y de nuestra historia. As&iacute;, por ejemplo, no vivimos en un &ldquo;R&eacute;gimen&rdquo;, el equilibrio presupuestario no es una traici&oacute;n a la socialdemocracia o la imposibilidad de formar una alternativa de gobierno no es asumir los postulados de la derecha.
    </p><p class="article-text">
        Nuestra falta de reacci&oacute;n ha permitido que se haya abierto un gran espacio a la simplificaci&oacute;n de la realidad, presentando muchos episodios de nuestro pasado m&aacute;s reciente de forma caricaturesca. Y es en este escenario donde ha emergido el tremendo enfado que hay en gran parte del electorado progresista.
    </p><p class="article-text">
        Lo que no aportar&aacute; luz y claridad a la situaci&oacute;n del Partido Socialista es cabalgar sobre la indignaci&oacute;n ciudadana para dividir la organizaci&oacute;n en m&uacute;ltiples fracturas. Ser&aacute; de mayor utilidad comprender este enfado e intentar canalizarlo en la b&uacute;squeda de soluciones. Hay razones para el cabreo, desde luego, aunque cada uno lo exprese por motivos distintos: unos por los episodios sucedidos en los &uacute;ltimos meses en el PSOE y otros por las dolorosas derrotas electorales de 2015 y 2016. Pero utilizar el enfado como arma arrojadiza descalificando a los compa&ntilde;eros ser&aacute; un tremendo error.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, para poder realizar toda esta tarea que tenemos por delante, necesitamos una cierta estabilidad en nuestra labor de oposici&oacute;n. Lo que no ayudar&aacute; a la ciudadan&iacute;a, y menos al Partido Socialista, es entrar en un nuevo ciclo electoral. Por ello, algunos venimos defendiendo un cierto recorrido a esta legislatura. Tenemos un Partido Popular en una situaci&oacute;n de tremenda debilidad parlamentaria. Cualquier decisi&oacute;n legislativa deben dialogarla con el resto de grupos. Adem&aacute;s, la tarea de control es mucho m&aacute;s exigente puesto que tienen a m&aacute;s del 60% de los diputados fiscalizando cada decisi&oacute;n de este Gobierno.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, el reto que tenemos en estas primarias es que sean &uacute;tiles para el Partido Socialista. El debate que estamos teniendo ser&aacute; de gran ayuda si permite construir un diagn&oacute;stico certero de nuestra situaci&oacute;n, ofreciendo soluciones a nuestros desaf&iacute;os. Pero ser&aacute; un error no asumir el legado de nuestra historia, fracturando la organizaci&oacute;n en heridas profundas. Todos formamos parte de un mismo trayecto: el camino hacia una sociedad m&aacute;s justa.
    </p><p class="article-text">
        No hay socialistas de derechas, de la misma forma que nadie en el PSOE quiere que haya un Gobierno del PP. Aunque en tiempos de posverdad, algunos parecen empe&ntilde;ados en difundir estos mantras. En cambio, si hay algo cierto es que construir una alternativa de gobierno exige de algo m&aacute;s que un eslogan o la buena voluntad: necesitas m&aacute;s esca&ntilde;os a favor que en contra en la sesi&oacute;n de investidura. Esa posibilidad no ha existido en los &uacute;ltimos tiempos.
    </p><p class="article-text">
        <em>Ignacio Urquizu es diputado del PSOE en el Congreso por Teruel y profesor de Sociolog&iacute;a (en excedencia) de la Universidad Complutense de Madrid.</em><strong>Ignacio Urquizu</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Urquizu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/preverdad-posverdad-politica-solucion_129_3393962.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 16 May 2017 19:09:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[De la preverdad a la posverdad: sin política no hay solución]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[PSOE,Ignacio Urquizu,Posverdad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Y Rajoy volvió]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/rajoy-volvio_129_3850937.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Su intervención en la primera sesión de investidura nos devolvió a la que ha sido su etapa de presidente. Mariano Rajoy volvió a ser Mariano Rajoy y sus palabras muestran claramente por qué hay una crisis política en el país</p><p class="subtitle">Desde 2011, el único consenso que viene generando el PP, es la firme voluntad de todas las fuerzas políticas de cambiar muchas de las leyes que ha aprobado el gobierno conservador</p></div><p class="article-text">
        Se atribuye a Manuel Aza&ntilde;a la frase de que &ldquo;cada hombre es un misterio impenetrable en vida y en muerte&rdquo;. Desafortunadamente, Manuel Aza&ntilde;a no conoci&oacute; a Mariano Rajoy. Habr&iacute;a descubierto que hay personas bastante previsibles y con escaso misterio en sus vidas. Su intervenci&oacute;n en la primera sesi&oacute;n de investidura nos devolvi&oacute; a la que ha sido su etapa de presidente. Mariano Rajoy volvi&oacute; a ser Mariano Rajoy y sus palabras muestran claramente por qu&eacute; hay una crisis pol&iacute;tica en el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, una parte importante de sus reflexiones fueron una enmienda a gran parte de su tarea de gobierno. Tras cuatro a&ntilde;os aplicando su mayor&iacute;a implacable en la c&aacute;mara y hurtando al Congreso de debates muy relevantes (recordemos que cuestiones tan importantes como la reforma del sistema financiero, de la educaci&oacute;n o del mercado laboral se tramitaron a trav&eacute;s de Reales Decretos-Leyes), el candidato Mariano Rajoy ha descubierto la necesidad del acuerdo y el consenso. El l&iacute;der del Partido Popular se acaba de dar cuenta de que existe el Pacto de Toledo, que la ciudadan&iacute;a pide un gran acuerdo por la educaci&oacute;n o que es urgente un gran pacto contra la violencia de g&eacute;nero. Desde 2011, el &uacute;nico consenso que viene generando el PP, es la firme voluntad de todas las fuerzas pol&iacute;ticas de cambiar muchas de las leyes que ha aprobado el gobierno conservador. Cuando la pol&iacute;tica y los pol&iacute;ticos no gozan de gran credibilidad, no parece muy acertado proponer todo lo contrario a lo que uno viene haciendo desde el gobierno.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, el an&aacute;lisis que ofreci&oacute; del pa&iacute;s no solo ha sido tremendamente superficial, sino que adem&aacute;s ha obviado realidades que conmueven a la izquierda: la desigualdad, la injusticia social, la pobreza, la precariedad laboral, la emigraci&oacute;n de los j&oacute;venes&hellip;Y as&iacute; un largo etc&eacute;tera de perdedores de la crisis que no tuvieron ni una sola palabra por parte de Mariano Rajoy. Pero no solo eso. El l&iacute;der del PP dedic&oacute; m&aacute;s tiempo al terrorismo o a la unidad de Espa&ntilde;a que a la corrupci&oacute;n. Casi tard&oacute; una hora en hacer menci&oacute;n a este problema, como si el PP no tuviese nada que decir al respecto.
    </p><p class="article-text">
        Junto a este an&aacute;lisis superficial, sus propuestas no dejaron de ser lugares comunes e ideas difusas. Es dif&iacute;cil saber qu&eacute; soluciones tiene el candidato del PP para los grandes desaf&iacute;os de nuestro pa&iacute;s. &iquest;Es el modelo austr&iacute;aco la soluci&oacute;n a la dualidad de nuestro mercado laboral? &iquest;C&oacute;mo piensa resolver el problema de convivencia territorial que plantea una parte relevante de la sociedad catalana? &iquest;En qu&eacute; medidas est&aacute; pensando cuando habla de reformar la universidad? &iquest;Qu&eacute; idea de Europa tiene el PP m&aacute;s all&aacute; de las generalidades que ofreci&oacute; ayer a los diputados? La falta de concreci&oacute;n y claridad en la agenda reformista nos hacen pensar que el Partido Popular no tiene un proyecto pol&iacute;tico para el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, la intervenci&oacute;n de Mariano Rajoy puso de manifiesto muchos de los defectos que ha vivido la vida pol&iacute;tica en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Su discurso mostr&oacute; una clara desconexi&oacute;n respecto de la realidad: prometi&oacute; todo lo contrario a lo que ha sido su forma de gobernar en los &uacute;ltimos a&ntilde;os y obvi&oacute; problemas muy relevantes de nuestra sociedad. Es cierto que la crisis pol&iacute;tica apenas ha preocupado a Mariano Rajoy durante estos a&ntilde;os. En su etapa de gobierno ha sido incapaz de aprobar medidas que paliaran la desafecci&oacute;n ciudadana hacia el funcionamiento de nuestra democracia. Esta miop&iacute;a es una raz&oacute;n m&aacute;s para afirmar que el l&iacute;der del PP no parece la persona m&aacute;s id&oacute;nea para la tarea de presidente del Gobierno. Es por ello que el PSOE no puede votar a favor de un candidato que pide la investidura diciendo m&aacute;s t&oacute;picos que verdades, porque los espa&ntilde;oles tienen problemas reales que no se resuelven soltando refranes.
    </p><p class="article-text">
        <em>Ignacio Urquizu es profesor de Sociolog&iacute;a en la Universidad Complutense, diputado del PSOE en el Congreso por Teruel y acaba de publicar La crisis de representaci&oacute;n en Espa&ntilde;a (Catarata)</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Urquizu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/rajoy-volvio_129_3850937.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Aug 2016 18:36:56 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Y Rajoy volvió]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La crisis de la representación en España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/politica/crisis-representacion-espana_1_3977260.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/337060a4-be97-45f4-921c-815d9bd1c2be_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Portada del libro &#039;La crisis de representación en Esapaña&#039;."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ignacio Urquizu analiza la crisis de los partidos políticos tradicionales en España en su nuevo libro 'La crisis de representación en España' que publica Los Libros de la Catarata</p><p class="subtitle">En el retrato de la crisis política, Urquizu, sociólogo y diputado del PSOE en la última legislatura, da prioridad a la percepción que tienen de ella los ciudadanos</p></div><p class="article-text">
        Durante mucho tiempo, una de las intrigas sobre la situaci&oacute;n por la que ha pasado nuestro pa&iacute;s es por qu&eacute; no se produjo un estallido social antes. Cada vez que las crisis econ&oacute;mica y social mostraban sus peores rostros, numerosos analistas se preguntaban por el motivo de que la gente no se lanzara a la calle a hacer la revoluci&oacute;n. Dado el aumento de la desigualdad, el incremento de la pobreza o el alto n&uacute;mero de parados, muchos presagiaban que se incendiar&iacute;an nuestras plazas y nuestras avenidas. La primavera &aacute;rabe que comenz&oacute; a finales de 2010 parec&iacute;a inspirar muchas de estas reflexiones, esperando que los espa&ntilde;oles salieran de sus casas para, emulando las grandes revoluciones, tomar en sus ciudades el Palacio de Invierno, la Bastilla o la plaza Tahrir.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s por ello, el 15 de mayo de 2011 signific&oacute; para muchos el estallido social que estaban esperando. Una multitud de ciudadanos tom&oacute; las plazas de sus pueblos y ciudades, siendo la Puerta del Sol el mejor icono de esta movilizaci&oacute;n. Este fen&oacute;meno fue bautizado como el movimiento de&nbsp;los indignados o 15-M. Su recorrido no fue muy largo. Los primeros d&iacute;as de agosto de 2011, aprovechando el periodo estival, la polic&iacute;a desaloj&oacute; la c&eacute;ntrica plaza de Madrid. S&iacute; que hubo cierta resistencia: el d&iacute;a 3 de agosto, unas 5.000 personas mantuvieron en jaque a las fuerzas de seguridad por unas horas, pero no fue m&aacute;s all&aacute;. Un a&ntilde;o despu&eacute;s, aprovechando que se cumpl&iacute;a el aniversario de la acampada en Sol, muchos ciudadanos volvieron a la Puerta del Sol para conmemorar el cumplea&ntilde;os de una movilizaci&oacute;n que asombr&oacute; no solo a los espa&ntilde;oles, sino tambi&eacute;n al mundo. Este movimiento sigui&oacute; funcionando en barrios, asambleas vecinales y en algunos movimientos sociales. Pero una movilizaci&oacute;n similar a la que se origin&oacute; el 15 de mayo de 2011 no se ha vuelto a producir.
    </p><p class="article-text">
        Como veremos en este libro, el 15-M es relevante por numerosas cuestiones. No obstante, nos centraremos en dos. Por un lado, los indignados nos indicaban que algo hab&iacute;a cambiado en Espa&ntilde;a. Como sucede en muchas ocasiones, las transformaciones silenciosas son las m&aacute;s efectivas. Y eso es lo que ha pasado en nuestro pa&iacute;s en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. La sociedad espa&ntilde;ola ha cambiado profundamente. Como pretendo demostrar, estamos ante una ciudadan&iacute;a distinta a la que hab&iacute;a antes de la crisis econ&oacute;mica. Es cierto que el caldo de cultivo de esta transformaci&oacute;n se ha ido produciendo en los m&aacute;s de 38 a&ntilde;os de democracia. Es innegable que el aumento del bienestar, la extensi&oacute;n de la educaci&oacute;n y la mejora de las comunicaciones han influido en los cambios sociales m&aacute;s recientes. Pero no es menos cierto que muchos de estos cambios han cristalizado una vez comenzada la Gran Recesi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, el 15-M ha sido el precursor de un movimiento pol&iacute;tico que en 2014 y en 2015 ha transformado el tablero electoral de nuestro pa&iacute;s. En su versi&oacute;n municipal est&aacute; adoptando distintos nombres como Ganemos o en Com&uacute;n. El nexo de uni&oacute;n entre el 15-M y Podemos/Ganemos 13 lo han reconocido los propios protagonistas. Elvira Villa, antrop&oacute;loga social y profesora universitaria, es una de las portavoces de Ganemos Madrid. En una entrevista concedida al diario 20 minutos dec&iacute;a: &ldquo;El 15-M est&aacute; en nuestra gen&eacute;tica, pero somos mucho m&aacute;s que el 15-M&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este libro pretende abordar estas cuestiones adentr&aacute;ndonos en la crisis pol&iacute;tica desde una perspectiva algo distinta a la de muchos de los libros que se vienen publicando en los &uacute;ltimos a&ntilde;os en Espa&ntilde;a. El texto que tiene entre sus manos es una mirada desde la ciudadan&iacute;a. Utilizando los datos de las encuestas de distintos institutos de opini&oacute;n (CIS, Encuesta Social Europea, Eurobar&oacute;metro&hellip;) y especialmente de Metroscopia, muchos de ellos no publicados hasta la fecha, realizar&eacute; un retrato social de la Espa&ntilde;a de la crisis.
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, el lector no est&aacute; ante un texto que pretenda analizar los fundamentos de la democracia. A lo largo de mi formaci&oacute;n acad&eacute;mica me he nutrido de textos tan excelentes como <em>La democracia en Am&eacute;rica,</em> de Alexis de Tocqueville; <em>An Economic Theory of Democracy,</em> de Anthony Downs; <em>Capitalism, Socialism and Democracy</em>, de Joseph Schumpeter; <em>Los principios del gobierno representativo</em>, de Bernard Manin, o <em>Qu&eacute; esperar de la democracia,</em> de Adam Przeworski. Son obras cl&aacute;sicas que todo aquel que tenga curiosidad por entender mejor nuestros sistemas pol&iacute;ticos y nuestras sociedades est&aacute; obligado a leer. Pero este libro huye de semejantes pretensiones.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco pretendo analizar qu&eacute; factores est&aacute;n detr&aacute;s del mal funcionamiento de nuestra democracia o elaborar un recetario de medidas que podr&iacute;an sacarnos de la situaci&oacute;n por la que pasa nuestro pa&iacute;s. Todo ese trabajo est&aacute; hecho de forma excelente por otros cient&iacute;ficos sociales. No hay m&aacute;s que leer los trabajos de Ignacio S&aacute;nchez-Cuenca (<em>La impotencia democr&aacute;tica</em>, Los Libros de la Catarata, 2014), de Jos&eacute; Fern&aacute;ndez-Albertos (<em>Democracia intervenida</em>, Los Libros de la Catarata, 2012), del colectivo Politikon (<em>La urna rota,</em> Debate, 2014) o el reciente libro publicado por Miguel &Aacute;ngel Fern&aacute;ndez Ord&oacute;&ntilde;ez (<em>Economistas, pol&iacute;ticos y otros animales,</em> Pen&iacute;nsula, 2016).
    </p><p class="article-text">
        En todos ellos se abordan los problemas institucionales que est&aacute;n detr&aacute;s de nuestra crisis pol&iacute;tica. Cada trabajo pone el foco en factores distintos. Mientras que el colectivo Politikon hace un mayor &eacute;nfasis en cuestiones como el funcionamiento interno de los partidos o nuestro sistema electoral, S&aacute;nchez-Cuenca y Fern&aacute;ndez-Albertos se centran mucho m&aacute;s en los l&iacute;mites que supone la uni&oacute;n monetaria y las instituciones europeas, las cuales han aislado a las instituciones representativas de los ciudadanos forzando la adopci&oacute;n de medidas impopulares.
    </p><p class="article-text">
        En cambio, Miguel &Aacute;ngel Fern&aacute;ndez Ord&oacute;&ntilde;ez acu&ntilde;a un t&eacute;rmino que tambi&eacute;n invita a algunas reformas institucionales: la democracia ilustrada. Para el exgobernador del Banco de Espa&ntilde;a, el funcionamiento de nuestras instituciones, en especial del Parlamento, est&aacute; muy lejos de un ideal ilustrado. No es un problema de la formaci&oacute;n de nuestros pol&iacute;ticos, sino m&aacute;s bien de la ausencia de un debate y una deliberaci&oacute;n sobre las mejores pol&iacute;ticas p&uacute;blicas para nuestro pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        No es menos cierto que hay trabajos de menor fortuna explicativa. Nuestras elites, muy tendentes a aquella frase de Ortega y Gasset: &ldquo;Espa&ntilde;a como problema y Europa como soluci&oacute;n&rdquo;, tambi&eacute;n han construido argumentos culturalistas e historicistas donde existe una especie de cultura pol&iacute;tica espa&ntilde;ola refractaria al cambio y la modernidad. Ser&iacute;a nuestro pasado y nuestra cultura la que nos condenar&iacute;a a la crisis pol&iacute;tica por la que estamos pasando. Un ejemplo de este tipo de reflexi&oacute;n es el trabajo de C&eacute;sar Molinas y su libro <em>Qu&eacute; hacer con Espa&ntilde;a</em> (Destino, 2013), donde nuestro capitalismo castizo y nuestras elites extractivas estar&iacute;an detr&aacute;s de muchos de nuestros problemas.
    </p><p class="article-text">
        Pero no es el &uacute;nico. A las ant&iacute;podas de su pensamiento pol&iacute;tico se encuentra Juan Carlos Monedero, uno de los promotores de Podemos. En su libro <em>La transici&oacute;n contada a nuestros padres</em> (Los Libros de la Catarata, 2013), el origen de todos nuestros problemas estar&iacute;a en una transici&oacute;n a la democracia donde una parte de la izquierda sacrificar&iacute;a la ciudadan&iacute;a con el &uacute;nico objetivo de acceder al poder. De nuevo, nuestra historia y nuestra cultura ser&iacute;an los factores explicativos.
    </p><p class="article-text">
        Afortunadamente, trabajos como los de Bonifacio de la Cuadra (<em>Democracia de papel. Cr&iacute;ticas al poder, desde la transici&oacute;n hasta la corrupci&oacute;n</em>, Los Libros de la Catarata, 2015) han desmontado muchos de estos argumentos. Como sostiene este autor, los problemas de nuestro sistema pol&iacute;tico no tienen nada que ver con el pacto de origen que se produjo durante la transici&oacute;n, sino con el mal uso que se ha hecho de muchas de nuestras instituciones, pervirti&eacute;ndolas y politiz&aacute;ndolas hasta l&iacute;mites insospechados. Para Bonifacio de la Cuadra, cronista pol&iacute;tico del diario El Pa&iacute;s durante muchos a&ntilde;os, no ser&iacute;a tanto un problema de dise&ntilde;o institucional como del comportamiento de los principales actores, especialmente los partidos. Y para demostrarlo se apoya en muchos de sus an&aacute;lisis que ha ido publicando en los &uacute;ltimos 40 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, este trabajo pretende huir de estos enfoques. No es que sea esc&eacute;ptico sobre la viabilidad de nuestro sistema pol&iacute;tico. Creo que nuestra crisis pol&iacute;tica tiene soluci&oacute;n. Pero en muchas ocasiones se realizan sesudos an&aacute;lisis sin tener en cuenta a la ciudadan&iacute;a. Por ello, este libro pretende cambiar el enfoque en nuestra crisis pol&iacute;tica al detenerse en la percepci&oacute;n que tienen de ella los ciudadanos. &iquest;C&oacute;mo vivieron el 15-M los espa&ntilde;oles? &iquest;Qu&eacute; piensan de nuestra democracia? &iquest;C&oacute;mo son los ciudadanos en sus opiniones pol&iacute;ticas? Estas son algunas de las cuestiones que pretendo abordar y que est&aacute;n detr&aacute;s del surgimiento de fen&oacute;menos como Podemos y Ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Como se&ntilde;ala Jos&eacute; Andr&eacute;s Torres Mora, &ldquo;nuestro pa&iacute;s padece una crisis peor que la econ&oacute;mica: sufre una crisis de diagn&oacute;stico&rdquo;. S&iacute; que conocemos algunos de los problemas que est&aacute;n detr&aacute;s de nuestra enfermedad. Como acabo de se&ntilde;alar m&aacute;s arriba, hay trabajos que analizan los factores que han generado la crisis pol&iacute;tica. Pero no es menos cierto que es dif&iacute;cil hacer un diagn&oacute;stico de una enfermedad sin preguntar al paciente. Eso es lo que pretendo con el libro que el lector tiene entre sus manos: preguntar a los espa&ntilde;oles por qu&eacute; muchos de ellos tienen fiebre y sudores cada vez que ven a los partidos tradicionales.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Urquizu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/politica/crisis-representacion-espana_1_3977260.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 May 2016 17:09:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La crisis de la representación en España]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crisis política,Podemos,Ignacio Urquizu]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿En quién pensarán los votantes el 24 de mayo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/pensaran-votantes-mayo_132_2697528.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Qué papel jugarán los líderes nacionales en las próximas elecciones municipales y autónomicas? ¿Pesan lo mismo en todos los partidos?</p></div><p class="article-text">
        El pr&oacute;ximo 24 de mayo la ciudadan&iacute;a va a poder elegir a los concejales y a los diputados auton&oacute;micos que nos van a representar los pr&oacute;ximos cuatro a&ntilde;os. Muchos analistas se van a preguntar en qu&eacute; pensar&aacute;n los electores a la hora de depositar su voto. Pero no s&oacute;lo los creadores de opini&oacute;n. Seguramente, muchos candidatos estar&aacute;n pensando qu&eacute; peso tiene la marca o si les beneficia o perjudica la visita del l&iacute;der nacional. Para arrojar algo de luz a esta intriga, veamos que dice la literatura y qu&eacute; an&aacute;lisis nos aportan los datos.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que cuando depositamos nuestro voto en una urna, tenemos en nuestra cabeza m&aacute;s de un factor a la hora de decidir a qu&eacute; partido apoyamos. En la ciencia pol&iacute;tica son tres las escuelas que explican el comportamiento electoral: la sociolog&iacute;a pol&iacute;tica o escuela de Columbia, la psicolog&iacute;a pol&iacute;tica o escuela de Michigan y la elecci&oacute;n racional o escuela de Rochester. Cada uno de estos enfoques hace &eacute;nfasis en un factor distinto. As&iacute;, los seguidores de la escuela sociol&oacute;gica consideran que es la estructural social y las variables sociodemogr&aacute;ficas las que explicar&iacute;an la decisi&oacute;n de votar a uno u otro partido pol&iacute;tico. Factores como el g&eacute;nero o la edad estar&iacute;an detr&aacute;s del voto. La segunda de las escuelas, la de la psicolog&iacute;a pol&iacute;tica, hace hincapi&eacute; en los anclajes ideol&oacute;gicos o partidistas. As&iacute;, la ideolog&iacute;a o la identificaci&oacute;n con un partido pol&iacute;tico motivar&iacute;an la elecci&oacute;n de nuestra papeleta a la hora de votar. Finalmente, la escuela de la elecci&oacute;n racional asocia la gesti&oacute;n de los gobiernos y los resultados de esta gesti&oacute;n a nuestra decisi&oacute;n por una u otra formaci&oacute;n pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Al lado de estas escuelas emerge la cuesti&oacute;n de los los liderazgos. La literatura especializada ha revelado que en algunas circunstancias el papel de los l&iacute;deres puede ser particularmente importante. Su aportaci&oacute;n a las victorias electorales es m&aacute;s relevante cuando la contienda est&aacute; muy igualada, algo que sucede en estos momentos. En la actualidad, todas las encuestas revelan una gran igualdad entre cuatro formaciones pol&iacute;ticas: PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos. Por ello los l&iacute;deres nacionales y su valoraci&oacute;n no son una cuesti&oacute;n balad&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Para saber cu&aacute;nto pesan los liderazgos actuales en la decisi&oacute;n de votar el pr&oacute;ximo 24 mayo he utilizado los datos del &uacute;ltimo clima social de Metroscopia. A partir de las distintas preguntas del cuestionario, he realizado varios modelos de regresi&oacute;n log&iacute;stica utilizando como variables dependientes la intenci&oacute;n de votar en cada una de las contiendas electorales que se van a celebrar este a&ntilde;o. Y como variables independientes he introducido preguntas que est&aacute;n relacionadas con las escuelas anteriormente descritas [1]. Junto a ellas, tambi&eacute;n voy a tener en cuenta la valoraci&oacute;n de los l&iacute;deres y as&iacute; saber en qui&eacute;n pensar&aacute;n los espa&ntilde;oles a la hora de votar [2]. Los resultados de estas regresiones est&aacute;n al final del texto por si hay curiosos en los resultados obtenidos.
    </p><p class="article-text">
        Para responder a la pregunta del t&iacute;tulo de este post he construido la tabla 1. En ella vemos c&oacute;mo cambia la probabilidad de votar a cada partido en los diferentes tipos de elecci&oacute;n si el entrevistado aprueba su liderazgo. &iquest;Qu&eacute; conclusiones obtenemos? En primer lugar, todos los l&iacute;deres nacionales tienen su mayor impacto en las elecciones generales, seguidas por las municipales y ocupando la tercera posici&oacute;n las auton&oacute;micas. De hecho, el efecto de un l&iacute;der nacional en las elecciones a los parlamentos auton&oacute;micos es entre dos y tres veces inferior a su impacto en las pr&oacute;ximas generales.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, el l&iacute;der que m&aacute;s va a condicionar el voto de su formaci&oacute;n pol&iacute;tica es Pablo Iglesias, seguido por Mariano Rajoy y Albert Rivera con datos muy similares. En cambio, Pedro S&aacute;nchez parece que tendr&aacute; un menor efecto que el resto de l&iacute;deres a la hora de condicionar el voto del PSOE.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, la ciudadan&iacute;a cuando vote el pr&oacute;ximo 24 de mayo s&iacute; que tendr&aacute; en su cabeza los liderazgos nacionales. Todos ellos tienen un impacto muy significativo en las intenciones de voto a sus partidos. Pero este impacto va a ser mucho mayor a nivel municipal que a nivel auton&oacute;mico. Y es que, aunque lo que est&eacute; en juego sean ayuntamientos y gobiernos regionales, la pol&iacute;tica nacional va a importar mucho en los pr&oacute;ximos comicios.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>NOTA DE DESPEDIDA</strong>
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;ste es mi &uacute;ltimo post en el blog Piedras de Papel durante una temporada. Desde su surgimiento en septiembre de 2012, he tenido el placer de colaborar con mis colegas, y a la vez amigos, en este apasionante proyecto. Como todos ellos, desde esta p&aacute;gina he intentado arrojar luz a la situaci&oacute;n pol&iacute;tica de nuestro pa&iacute;s utilizando las herramientas anal&iacute;ticas de las ciencias sociales. Pero en las &uacute;ltimas semanas he decidido dar un paso que considero importante. El pr&oacute;ximo 24 de mayo voy a concurrir a las elecciones auton&oacute;micas de Arag&oacute;n en la lista del PSOE por la provincia de Teruel, partido al que pertenezco desde hace 15 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Durante todo este tiempo he intentado ejercer mi profesi&oacute;n independientemente de mi ideolog&iacute;a. De la misma forma que un periodista puede dar informaci&oacute;n veraz indistintamente de lo que vote, o no tendr&iacute;a ning&uacute;n problema en ponerme en manos de un m&eacute;dico del Partido Popular o de Podemos, los cient&iacute;ficos sociales podemos analizar el mundo que nos rodea siempre que seamos rigurosos en los argumentos y en la evidencia emp&iacute;rica que los acompa&ntilde;an.   
    </p><p class="article-text">
        Conf&iacute;o en que cuando abandone la aventura pol&iacute;tica, mis compa&ntilde;eros de blog me dejen volver a escribir. Mientras tanto trabajar&eacute; desde las instituciones, si soy elegido, con el objetivo de aportar soluciones a los desaf&iacute;os que tenemos como pa&iacute;s desde una posici&oacute;n progresista. Ya no se tratar&aacute; s&oacute;lo de opinar y analizar, sino de trabajar por el modelo de sociedad en el que creemos los socialistas.  
    </p><p class="article-text">
        <strong>NOTAS</strong>
    </p><p class="article-text">
        1 Las variables de control son edad, g&eacute;nero, valoraci&oacute;n de la situaci&oacute;n econ&oacute;mica y la ideolog&iacute;a. La edad mide los a&ntilde;os del entrevistado. El g&eacute;nero es una variable dicot&oacute;mica donde 1 es hombre y 0 mujer. La valoraci&oacute;n de la situaci&oacute;n econ&oacute;mica va de 1 a 5, donde 1 es muy buena y 5 muy mala. La ideolog&iacute;a es una variable num&eacute;rica de 0 a 10 donde 0 es extrema izquierda y 10 extrema derecha.
    </p><p class="article-text">
        2 La valoraci&oacute;n del l&iacute;der es una variable dicot&oacute;mica donde 1 es aprobar y 0 desaprobar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>AP&Eacute;NDICE ESTAD&Iacute;STICO</strong>
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      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Urquizu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/pensaran-votantes-mayo_132_2697528.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Apr 2015 17:22:50 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿En quién pensarán los votantes el 24 de mayo?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Perdió Podemos su oportunidad?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/perdio-podemos-oportunidad_129_4278925.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/31812dfd-476e-4a35-b2b3-e3e3ebee1279_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Perdió Podemos su oportunidad?"></p><p class="article-text">
        El <a href="http://elpais.com/elpais/2014/10/15/opinion/1413398106_224493.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&eacute;xito de Podemos</a> ha sido analizado en m&uacute;ltiples art&iacute;culos en los &uacute;ltimos meses. B&aacute;sicamente, y resumiendo mucho, su gran valor fue conectar con <a href="http://elpais.com/elpais/2014/05/28/opinion/1401292508_736516.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el estado de &aacute;nimo de los espa&ntilde;oles</a>. Cuando la sociedad estaba desencatada y desorientada, la formaci&oacute;n de Pablo Iglesias fue capaz de ofrecer un relato que mostraba una gran empat&iacute;a con la ciudadan&iacute;a. Desde luego que no es una cuesti&oacute;n balad&iacute;. La pol&iacute;tica consiste b&aacute;sicamente en esto, como ha repetido en m&uacute;ltiples ocasiones Felipe Gonz&aacute;lez: en hacerse cargo del estado de &aacute;nimo de la gente. El resultado de esta conexi&oacute;n con los ciudadanos ha sido el gran aumento de su intenci&oacute;n de voto en las encuestas.
    </p><p class="article-text">
        Pero una vez logr&oacute; este paso tan importante, parece que ha fallado en los siguientes. Los retos que ten&iacute;a Podemos por delante eran dos: organizar equipos solventes y presentar un programa reformista. Y en ambas cuestiones ha acabado siendo la versi&oacute;n 2.0 de Izquierda Unida. &iquest;En qu&eacute; sentido?
    </p><p class="article-text">
        Si analizamos con detenimiento a muchos de sus cuadros, vemos caras j&oacute;venes y no tan j&oacute;venes que estaban hasta hace no mucho en IU. Un ejemplo paradigm&aacute;tico fue <a href="http://www.heraldo.es/noticias/aragon/2015/02/01/violeta_barba_podemos_puede_ser_patrimonio_nadie_aragon_336496_300.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Violeta Barba</a> en Arag&oacute;n, quien semanas antes de postularse como l&iacute;der de Podemos-Arag&oacute;n era la coordinadora de juventud de Izquierda Unida-Arag&oacute;n. Y no ha sido el &uacute;nico caso. De hecho, gran parte de sus m&aacute;ximos dirigentes y fundadores de esta formaci&oacute;n eran asesores de IU. Por lo tanto, Podemos se ha ido nutriendo de unos cuadros con una ideolog&iacute;a muy determinada.
    </p><p class="article-text">
        Y esta &uacute;ltima cuesti&oacute;n est&aacute; muy relacionada con la ausencia de un proyecto pol&iacute;tico reformista. Que los principales dirigentes provengan de posiciones muy a la izquierda ha determinado que muchas de sus propuestas program&aacute;ticas se enmarquen justamente en ese &aacute;mbito ideol&oacute;gico. Esto no es ni bueno ni malo, es &uacute;nicamente el resultado del proceso que ha vivido Podemos en su proceso de creaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El principal problema de esta configuraci&oacute;n program&aacute;tica es que esto ya no conecta con la mayor&iacute;a de la ciudadan&iacute;a. Como se ha visto encuesta tras encuesta, Espa&ntilde;a es un pa&iacute;s que se ubica mayoritariamente en el centro-izquierda y cada vez que ha votado ha huido de los extremismos ideol&oacute;gicos. Por ello, el riesgo que tiene ahora mismo Podemos es en convertirse en una versi&oacute;n &ldquo;moderna&rdquo; de Izquierda Unida. Y de hecho los datos comienzan a apuntar en esta direcci&oacute;n. Dos ejemplos.
    </p><p class="article-text">
        El primero de ellos lo vemos en el <a href="http://politica.elpais.com/politica/2015/04/11/actualidad/1428780055_499618.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">clima social de abril de Metroscopia</a> que publicaba este domingo El Pa&iacute;s. Mostraba que el principal descenso de Podemos se ha producido <a href="http://politica.elpais.com/politica/2015/04/11/actualidad/1428780469_682710.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entre los votantes progresistas</a>, que son los que comparte con el PSOE. Por lo tanto, la formaci&oacute;n de Pablo Iglesias comienza a perder la confianza de la izquierda m&aacute;s moderada.
    </p><p class="article-text">
        El segundo ejemplo lo encontramos en las elecciones andaluzas. La suma de IU-Andaluc&iacute;a y Podemos fue del 21,7% de los votos y ambas organizaciones de forma conjunta lograron 20 diputados. Estos datos coinciden con los mejores resultados que ha tenido Izquierda Unida en Andaluc&iacute;a, que fue en 1994.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, es muy probable que Podemos haya perdido su oportunidad. Los espa&ntilde;oles quer&iacute;an un programa de cambio que mejorase todo aquello que ha funcionado mal en nuestro pa&iacute;s en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Pero Podemos s&oacute;lo ha sido capaz de ofrecer los mismos cuadros y las mismas propuestas program&aacute;ticas que ven&iacute;a ofertando Izquierda Unida. De hecho, los dirigentes de esta &uacute;ltima formaci&oacute;n vienen <a href="http://www.heraldo.es/noticias/suplementos/2015/03/02/barrena_llama_ratas_los_excargos_que_pasan_otros_partidos_342835_314.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">denunciando de forma sistem&aacute;tica</a> la opa hostil a la que est&aacute;n siendo sometidos. Los dirigentes de Podemos supieron diagnosticar el desencanto de la ciudadan&iacute;a, pero no han sido capaces de ofrecer una alternativa realista de modernizaci&oacute;n del pa&iacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Urquizu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/perdio-podemos-oportunidad_129_4278925.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Apr 2015 18:45:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Perdió Podemos su oportunidad?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Podemos,IU - Izquierda Unida]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Y el PP se hundió]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/pp-hundio_129_4311323.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ed5c695d-2066-444c-9d01-f7994a55a8f8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Y el PP se hundió"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Al hundimiento han contribuido muchos factores, desde luego, pero me gustaría destacar dos: ha dejado de ser visto como el gran gestor económico y ha incumplido la práctica totalidad de su programa electoral</p></div><p class="article-text">
        Entre muchas de las inc&oacute;gnitas que pod&iacute;an despejarse este domingo en Andaluc&iacute;a, una de ellas era el grado de hundimiento del PP. Muchos analistas e institutos de opini&oacute;n ven&iacute;an sosteniendo de forma m&aacute;s o menos p&uacute;blica que el Partido Popular sufr&iacute;a voto oculto. De no ser as&iacute;, no podr&iacute;a entenderse el empe&ntilde;o de algunos institutos demosc&oacute;picos en seguir situando al PP como primera fuerza pol&iacute;tica (<a href="http://datos.cis.es/pdf/Es3050mar_A.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">CIS</a>, <a href="http://es.slideshare.net/GAD3_com/encuesta-de-voto-para-abc-18-de-enero-de-2015" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">GAD3</a> o <a href="http://www.eldiario.es/politica/PP-PSOE-aumentan-distancia-Podemos_0_363264431.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Celeste-Tel</a>). Pero las elecciones andaluzas han mostrado que la formaci&oacute;n de Mariano Rajoy est&aacute; tan hundida como refleja su intenci&oacute;n directa de voto. De hecho, los espa&ntilde;oles no recuerdan haberles votado en las encuestas porque en realidad no quieren volver a hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        Este hundimiento ha afectado a su l&iacute;nea de flotaci&oacute;n m&aacute;s sensible: los m&aacute;s fieles. Si en Andaluc&iacute;a hay dos provincias que representan muy bien la marca PP, &eacute;stas son M&aacute;laga y Almeria. En el a&ntilde;o 2012, el Partido Popular obtuvo sus mejores resultados en estas dos circunscripciones, tanto en porcentaje de voto como en diferencia respecto al Partido Socialista. Pero este domingo s&oacute;lo Almer&iacute;a ha permanecido fiel, aunque el PP ha pasado del 51,2% al 37% y la ventaja respecto al PSOE se ha reducido de 16 puntos porcentuales a s&oacute;lo cuatro. Pero m&aacute;s grave es el caso de M&aacute;laga. Si en 2012 Javier Arenas alcanz&oacute; el 43,7% y super&oacute; en m&aacute;s de ocho puntos al PSOE, este domingo el Partido Socialista ha sido la fuerza pol&iacute;tica m&aacute;s votada y Juan Manuel Moreno Bonilla se ha dejado por el camino m&aacute;s de 13 puntos porcentuales. Pero no es una provincia cualquiera para el candidato andaluz. El l&iacute;der del PP de Andaluc&iacute;a es malague&ntilde;o y ha pasado gran parte de su vida en esta ciudad. Dicho de otra forma, ni en su circunscripci&oacute;n le votaron.
    </p><p class="article-text">
        En muchas ocasiones, cuando se analiza la historia electoral del Partido Popular, se afirma con rotundidad que la gran aportaci&oacute;n de Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar fue centrar ideol&oacute;gicamente al PP. Viendo muchas de sus propuestas pol&iacute;ticas y donde le ubican los electores en las encuestas, todav&iacute;a la formaci&oacute;n conservadora sigue muy alejada de ese centro al que aspira. En realidad, la gran tarea de Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar fue construir un &ldquo;ej&eacute;rcito&rdquo; de votantes que mantuvieron la fidelidad a las siglas incluso en los peores momentos. De hecho, entre 1996 y 2011, el PP se ha movido entre los 9.716.006 votos de 1996 y los 10.866.566 de 2011. La variaci&oacute;n en sus resultados es de poco m&aacute;s de un mill&oacute;n de votos en 15 a&ntilde;os. Pocos partidos pueden presumir de votantes tan fieles. Pero Mariano Rajoy ha acabado con esa fidelidad. En estos momentos, apenas el 50% de sus electores de 2011 volver&iacute;an a apoyarle, una cifra in&eacute;dita en la historia electoral del PP de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Todo apunta a que el PP se ha hundido.
    </p><p class="article-text">
        A este hundimiento han contribuido muchos factores, desde luego, pero me gustar&iacute;a destacar dos: ha dejado de ser visto como el gran gestor econ&oacute;mico y ha incumplido la pr&aacute;ctica totalidad de su programa electoral. Lo que le pasa al PP es algo m&aacute;s que un problema de liderazgo, aunque <a href="http://www.eldiario.es/piedrasdepapel/presenta-Rajoy_6_352824751.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tambi&eacute;n</a>. En estos momentos, su marca est&aacute; tan debilitada que se ha convertido en presa f&aacute;cil para un partido tan <a href="http://politica.elpais.com/politica/2015/03/21/actualidad/1426942898_864921.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;amateur&rdquo;</a> como Ciudadanos. Parafraseando la popular frase de la NASA: &ldquo;G&eacute;nova, tienen un problema&rdquo;.&nbsp; &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Urquizu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/pp-hundio_129_4311323.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Mar 2015 19:35:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Y el PP se hundió]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[PP - Partido Popular,Elecciones Andalucía 2015]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Y entonces llegó Ciudadanos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/entonces-llego-ciudadanos_132_4328913.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/654e66b9-8e20-4c05-aa27-50e983c5fb60_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Y entonces llegó Ciudadanos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Haber creído que el Partido Popular sufría ocultación de voto (algo que es hoy discutible) no permitió ver que en el centro derecha también existía un porcentaje de votantes huérfanos que no querían volver a apoyar al partido de Rajoy.</p><p class="subtitle">La formación de Albert Rivera parece estar recogiendo muchos exvotantes del PP. Pero igual que Podemos, tiene por delante el reto de transformar lo que es hoy un estado de ánimo en apoyo real en las urnas.</p></div><p class="article-text">
        Con la llegada de Ciudadanos al tablero pol&iacute;tico espa&ntilde;ol, parece que todas las piezas comienzan a encajar en el a&ntilde;o electoral que nos espera. El 9 de enero de este a&ntilde;o, <a href="http://cadenaser.com/ser/2015/01/09/politica/1420784845_465784.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el ObSERvatorio de la Cadena SER situ&oacute; al partido de Albert Rivera como quinta fuera pol&iacute;tica con un 5% de los votos</a> (MyWord). Dos d&iacute;as m&aacute;s tarde, el 11 de enero, <a href="http://blogs.elpais.com/metroscopia/2015/01/barometro-electoral-enero-2015.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Pa&iacute;s le otorg&oacute; ya la cuarta posici&oacute;n con el 8,1%</a> (Metroscopia). Cada nueva encuesta de Metroscopia (<a href="http://elpais.com/elpais/2015/02/06/media/1423258205_790592.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">febrero</a> y <a href="http://elpais.com/elpais/2015/03/07/media/1425753123_358981.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">marzo</a>) y de MyWord (<a href="http://cadenaser.com/ser/2015/02/16/politica/1424068277_346028.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">febrero</a> y <a href="http://cadenaser.com/ser/2015/03/10/politica/1426027620_961558.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">marzo</a>) han ido incrementando sus apoyos hasta situarla en una posici&oacute;n muy similar a la de los principales partidos de nuestro pa&iacute;s. De hecho, el pasado domingo Metroscopia pronostic&oacute; en estos momentos un empate entre las cuatro formaciones pol&iacute;ticas, una situaci&oacute;n muy similar a la que ayer describ&iacute;a el ObSERvatorio de la Cadena SER.
    </p><p class="article-text">
        A muchos les ha generado una gran sorpresa la irrupci&oacute;n de esta fuerza pol&iacute;tica, especialmente por su rapidez. Pero lo cierto es que algunas de las se&ntilde;ales ya estaban ah&iacute;. Dicho de otra forma, a unos cuantos nos ha sorprendido menos. Por ejemplo, <a href="http://politica.elpais.com/politica/2015/01/05/actualidad/1420484184_464754.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en un art&iacute;culo que publiqu&eacute; el 5 de enero en El Pa&iacute;s</a> ya advert&iacute; que la irrupci&oacute;n de esta fuerza pol&iacute;tica pod&iacute;a cambiar el tablero pol&iacute;tico. &iquest;Por qu&eacute;?
    </p><p class="article-text">
        Como se puede ver en el gr&aacute;fico 1, desde el comienzo de la legislatura las intenciones directas de voto de PP y de PSOE no han hecho m&aacute;s que bajar, hasta principios de 2013. A partir de esa fecha se situaron entre el 12 y el 14 por ciento y se mantienen bastante estables desde entonces. Este baj&oacute;n no fue aprovechado por IU y UPyD, como puede verse en el mismo gr&aacute;fico. En cambio, lo que se dispar&oacute; fue el porcentaje de personas que declaraban abstenerse o estar indecisos. De hecho, este tipo de votante alcanz&oacute; cifras r&eacute;cords en nuestra democracia. Es lo que se ha llamado en repetidas ocasiones como hu&eacute;rfanos pol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 1. Intenci&oacute;n directa de voto (2011-2015).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Fuente: CIS.
    </p><p class="article-text">
        En 2014 Podemos irrumpi&oacute; en nuestro escenario pol&iacute;tico. Pero su r&aacute;pido crecimiento no signific&oacute; un descenso de las intenciones de voto de PP y PSOE (ver gr&aacute;fico 1). En cambio, los partidos minoritarios m&aacute;s tradicionales como IU y UPyD s&iacute; que empezaron a sufrir ligeros descensos. En realidad, lo se redujo de forma muy significativa es el n&uacute;mero de personas que estaban sin referentes partidistas. Muchos de ellos proced&iacute;an de los grandes partidos, en especial del PSOE, y comenzaron a alinearse con la formaci&oacute;n de Pablo Iglesias.
    </p><p class="article-text">
        En las filas del PP hab&iacute;a una cierta tranquilidad. Ve&iacute;an c&oacute;mo muchos de los exvotantes socialistas de 2011 se iban a otra fuerza pol&iacute;tica, limitando mucho la capacidad de crecimiento del PSOE. Y a esto se un&iacute;a una segunda interpretaci&oacute;n un tanto err&oacute;nea: si el PP ten&iacute;a una intenci&oacute;n directa de voto tan baja era porque sus votantes ocultaban su apoyo al partido de Mariano Rajoy. Es decir, el PP sufr&iacute;a voto oculto y en realidad el porcentaje de apoyo era mucho mayor del que reflejaban los datos brutos de las encuestas.
    </p><p class="article-text">
        Para llegar a tal conclusi&oacute;n, los analistas se fijaban en el recuerdo de voto del PP. A lo largo de esta legislatura, el porcentaje de personas que recordaban haberle apoyado en 2011 siempre ha estado muy por debajo de los que realmente lo hicieron. El gr&aacute;fico 2 presenta las personas que han admitido en las encuestas del CIS haber votado al Partido Popular y al Partido Socialista en 2011. Puede verse c&oacute;mo en el caso del PSOE esta cifra se aproxima siempre mucho a lo que sucedi&oacute; realmente (28,8%). En cambio, los votantes del PP parec&iacute;an haber olvidado que le apoyaron. La cifra real sobre el total de votantes fue el 44,6%, muy lejos del recuerdo de voto que hemos visto en las encuestas del CIS.
    </p><p class="article-text">
        Esta divergencia entre el recuerdo y lo que sucedi&oacute; realmente llev&oacute; a muchos analistas a pensar que el PP sufr&iacute;a voto oculto. Pero como <a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/PP-gana-encuestas_6_193940624.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ya se&ntilde;al&eacute; a finales de 2013,</a> &iquest;y si realmente no era as&iacute;? El recuerdo de voto puede tener varias interpretaciones.  Una interpretaci&oacute;n posible es que los electores no recuerdan haberle apoyado porque les averg&uuml;enza admitir p&uacute;blicamente que le votaron. Este ser&iacute;a el mecanismo que estar&iacute;a detr&aacute;s del voto oculto. Lo mantenemos en secreto y no decimos en las encuestas ni que le votamos en el pasado y que, por lo tanto, lo vamos a hacer en el futuro.
    </p><p class="article-text">
        Pero una interpretaci&oacute;n alternativa es que no recordar haber apoyado a un partido en el pasado es fruto del descontento y desafecci&oacute;n que nos genera. Ser&iacute;a una forma m&aacute;s de mostrar nuestro desacuerdo con esa formaci&oacute;n pol&iacute;tica, de tal forma que no s&oacute;lo no vamos a votarle en el futuro, sino que adem&aacute;s se nos ha &ldquo;olvidado&rdquo; que alg&uacute;n d&iacute;a depositamos su papeleta en una urna.
    </p><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 2. Recuerdo de voto de PP y PSOE (2012-2015).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Fuente: CIS
    </p><p class="article-text">
        A esta interpretaci&oacute;n alternativa del recuerdo de voto deber&iacute;amos a&ntilde;adir dos elementos m&aacute;s que nos hacen pensar que a lo largo de estos a&ntilde;os el PP no ha sufrido todo el voto oculto que algunos pronosticaban. En primer lugar, <a href="http://www.eldiario.es/piedrasdepapel/dificil-analizar-encuestas_6_333226683.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como se&ntilde;al&eacute; en un post anterior en Piedras de Papel</a>, la memoria de los votantes del Partido Popular ha sufrido una mutaci&oacute;n un tanto extra&ntilde;a a lo largo de esta legislatura. Muchos de ellos se han &ldquo;olvidado&rdquo; que le apoyaron en 2011. En cambio, recuerdan de forma perfecta que le votaron en las elecciones europeas de 2014. Es como si los electores del PP hubiesen recuperado de repente la memoria. Por lo tanto, si el mecanismo que pod&iacute;a explicar el &ldquo;olvido&rdquo; de los electores del Partido Popular era una cierta penalizaci&oacute;n social por haberle apoyado, parece ser que este castigo social no es muy fuerte ya que no les cuesta reconocer que le votaron recientemente.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, si repasamos las encuestas de Metrocospia que se hicieron para las elecciones europeas y lo comparamos con lo que realmente sucedi&oacute; (tabla 1), vemos que el &uacute;nico partido que tuvo una intenci&oacute;n directa muy por debajo de lo que realmente obtuvo finalmente fue Podemos. En cambio, PP y PSOE se aproximaron mucho a su intenci&oacute;n directa declarada. De hecho, las distancias entrar&iacute;an dentro del margen de error de la encuesta, sin que haya una diferencia estad&iacute;stica significativa. Dicho de otra forma, no parece que el PP tuviese voto oculto en mayo de 2014.
    </p><p class="article-text">
        Tabla 1. Intenci&oacute;n directa de voto en las elecciones europeas
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Fuente: Metroscopia.
    </p><p class="article-text">
        Haber cre&iacute;do que el Partido Popular sufr&iacute;a ocultaci&oacute;n de voto (algo que todav&iacute;a sostienen muchos analistas), no permiti&oacute; ver que en el centro derecha tambi&eacute;n exist&iacute;a un porcentaje de votantes hu&eacute;rfanos que no quer&iacute;an volver a apoyar al PP. Seguramente los estrategas del PP confiaban en que una percepci&oacute;n de cierta recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica les permitir&iacute;a reconquistar a muchos de estos electores. No tendr&iacute;an m&aacute;s remedio que votarles porque Podemos era una opci&oacute;n ideol&oacute;gica muy alejada de ellos. Pero en esto apareci&oacute; Ciudadanos.  
    </p><p class="article-text">
        La formaci&oacute;n de Albert Rivera parece estar recogiendo muchos de los exvotantes del PP. En cada clima social de Metroscopia, el porcentaje de estos exvotantes no hace m&aacute;s que crecer y en marzo casi el 20% de aquellos que apoyaron al Partido Popular en 2011 ahora se decantar&iacute;an por Ciudadanos (ver gr&aacute;fico 3).
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;nica inc&oacute;gnita que nos queda por resolver es qu&eacute; pasar&aacute; en el futuro. A los soci&oacute;logos se nos pide que adelantemos qu&eacute; pasar&aacute; dentro de unos meses cuando, en el fondo, lo mejor que sabemos hacer es interpretar el presente. Los datos de opini&oacute;n p&uacute;blica actuales muestran una gran fragmentaci&oacute;n partidista. Pero no s&eacute; si esto se sostendr&aacute; en el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        La gran diferencia entre Podemos y Ciudadanos respecto a PSOE y PP es que los primeros son fen&oacute;menos sociales, mientras que los segundos son partidos pol&iacute;ticos. Es importante tener clara esta distinci&oacute;n. Una formaci&oacute;n pol&iacute;tica es una estructura con cuadros, implantada en gran parte del territorio, algo fundamental para obtener representaci&oacute;n en las instituciones. En cambio, los fen&oacute;menos sociales son estados de &aacute;nimo ciudadanos. Pueden acabar convirti&eacute;ndose en estructuras organizadas con dirigentes. De hecho, Podemos y Ciudadanos andan en esa tarea. Pero no es f&aacute;cil.
    </p><p class="article-text">
        No es descartable que la intenci&oacute;n de voto de estas dos nuevas formaciones pol&iacute;ticas s&oacute;lo sea eso: intenci&oacute;n. Otra cosa muy distinta es depositar una papeleta. Aunque las elecciones europeas mostraron a una ciudadan&iacute;a que hab&iacute;a perdido el miedo al cambio. Cuando la sociedad desea algo, es muy probable que acabe sucediendo. Veremos.  
    </p><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 3. Porcentaje de exvotantes del PP que votar&iacute;an ahora a Ciudadanos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Fuente: Metroscopia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Urquizu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/entonces-llego-ciudadanos_132_4328913.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Mar 2015 18:01:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Y entonces llegó Ciudadanos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La universidad que necesitamos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/universidad-necesitamos_129_4347880.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/35986552-fc2d-4b22-b089-ca5f519cce39_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La universidad que necesitamos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que necesita nuestro país no son parches o remiendos, sino soluciones globales que respondan a un ideal, a un modelo</p></div><p class="article-text">
        La propuesta presentada por el Ministerio de Educaci&oacute;n, Cultura y Deporte de reducir los grados a tres a&ntilde;os y ampliar los Master a dos adolece del cl&aacute;sico problema que tienen muchas de las reformas que se realizan en nuestro pa&iacute;s: no responde a un modelo claramente definido que aborde el conjunto de problemas. Nuestra universidad tiene dificultades mucho m&aacute;s profundas que la duraci&oacute;n de sus estudios, pero nadie parece ponerle el cascabel al gato. &iquest;Qu&eacute; necesitan nuestros centros de ense&ntilde;anza superior? Sin &aacute;nimo de ser exhaustivo y con la seguridad que me dejar&eacute; cosas, veamos algunos de sus retos m&aacute;s importantes.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El primero de sus problemas es la financiaci&oacute;n. No es posible seguir manteniendo una universidad con una inversi&oacute;n por alumno tan baja y, al mismo tiempo, aspirar a ser como los centros de excelencia del mundo. En Espa&ntilde;a, un alumno en una universidad p&uacute;blica tiene un coste, de media, entre 4.800 y 5.900 euros, dependiendo del tama&ntilde;o del centro (Dolores Moreno y Mar&iacute;a Luc&iacute;a Navarro G&oacute;mez, 2010, <em>Costes comparados de las universidades espa&ntilde;olas privadas y p&uacute;blicas,</em> Estudios de Econom&iacute;a Aplicada 28-2). Es dif&iacute;cil con estas cifras competir con los centros de ense&ntilde;anza y de investigaci&oacute;n m&aacute;s potentes.
    </p><p class="article-text">
        El segundo de los problemas, asociados con el punto anterior, es la baja remuneraci&oacute;n del profesorado y su precaricaci&oacute;n en porcentajes muy elevados (falsos asociados y titulares interinos). Para poder impartir clases en una universidad, en la mayor&iacute;a de los casos se exige una cualificaci&oacute;n muy elevada que no tiene nada que envidiar a la de un abogado del estado, un registrador de la propiedad o un m&eacute;dico. En cambio, las diferencias salariales respecto a los cuerpos de elite de la administraci&oacute;n son muy notables. Pero no s&oacute;lo eso, en el mercado privado, con el mismo nivel de formaci&oacute;n, la remuneraci&oacute;n es mucho m&aacute;s elevada. &iquest;C&oacute;mo una universidad va a atraer talento si las condiciones laborales que ofrece son tan precarias?
    </p><p class="article-text">
        El tercero de los problemas es la escala capacidad redistributiva de los estudios universitarios. Las diferencias de clase social siguen siendo muy relevantes a la hora de acceder a la universidad. A pesar de haberse extendido a amplias capas de la poblaci&oacute;n, todav&iacute;a los chicos de familias acomodadas tienen muchas m&aacute;s probabilidades de ir a la universidad que un chico de clase baja. Solucionar este problema no s&oacute;lo significa actuar sobre etapas educativas anteriores, sino que tambi&eacute;n exige de un programa de becas mucho m&aacute;s ambicioso.
    </p><p class="article-text">
        Como se puede ver, estas tres dificultades no tienen mucho que ver con la duraci&oacute;n de los estudios universitarios. En cambio, s&iacute; que responden a un modelo de universidad: de mayor excelencia, con m&aacute;s capacidad para atraer talento y con un mayor efecto redistributivo. Pasan los a&ntilde;os y estos problemas siguen ah&iacute;, no se solucionan. Y es que lo que necesita nuestro pa&iacute;s no son parches o remiendos, sino soluciones globales que respondan a un ideal, a un modelo. S&oacute;lo en los a&ntilde;os 80 se hizo algo tan ambicioso como lo que aqu&iacute; se describe. Ser&aacute; por ello que la Ley de Reforma Universitaria tuvo una duraci&oacute;n de casi 20 a&ntilde;os, algo que no han conseguido las leyes posteriores que han regulado nuestra universidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Urquizu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/universidad-necesitamos_129_4347880.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Mar 2015 19:11:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La universidad que necesitamos]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Desunidos, pero ¿por qué?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/desunidos_129_4371702.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">En medio de la crisis política que vivimos y dada la dura competencia existente en estos momentos en el centro-izquierda, una desunión orgánica es el camino más corto en el PSOE para ahondar en la tendencia descendente</p></div><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo clima social de Metroscopia confirm&oacute; dos tendencias para el Partido Socialista que ya ven&iacute;an presentando otros institutos de opini&oacute;n. Por un lado, el PSOE sigue una tendencia descendente y, por otro, pasar&iacute;a a ser la tercera fuerza pol&iacute;tica. Seguramente, este resultado es fruto de diversos factores y no todos imputables a la actual direcci&oacute;n. Por ejemplo, en ese mismo clima social se observaba que el pasado m&aacute;s reciente sigue pesando como una losa. El 30 por ciento de los espa&ntilde;oles sigue pensando que el gobierno de Rodr&iacute;guez Zapatero es el responsable de la situaci&oacute;n actual y m&aacute;s del 33 por ciento cree que son PP y PSOE por igual. Es decir, ya sea de forma compartida o en solitario, los socialistas son vistos todav&iacute;a como responsables de la actual crisis.
    </p><p class="article-text">
        Otro factor que tambi&eacute;n puede ser relevante para entender el cambio de tendencia del PSOE desde noviembre es la imagen de desuni&oacute;n que ha dado en las &uacute;ltimas semanas. Los datos as&iacute; lo avalan. En julio de 2014, tras celebrarse las primarias a secretario general, algo que gener&oacute; una fuerte confrontaci&oacute;n interna, un 31 por ciento de los espa&ntilde;oles consideraba que el PSOE era un partido m&aacute;s unido. En el &uacute;ltimo clima social de Metroscopia esta cifra ha bajado 6 puntos, situ&aacute;ndose en poco m&aacute;s del 25 por ciento. Esta opini&oacute;n tambi&eacute;n est&aacute; asentada entre los propios votantes socialistas. Adem&aacute;s, entre las tres grandes formaciones pol&iacute;ticas, el PSOE es el partido al que se le asigna m&aacute;s desuni&oacute;n, mientras que Podemos aparece como el m&aacute;s unido.
    </p><p class="article-text">
        La literatura acad&eacute;mica ha demostrado ampliamente que los votantes castigan a los partidos que se enredan en conflictos internos. Y esta penalizaci&oacute;n es mucho mayor entre los votantes moderados, un grupo clave para ganar las elecciones. No obstante, sabemos muy poco sobre si todos los tipos de desuni&oacute;n generan las mismas consecuencias electorales. Porque una cosa es dividirse por razones ideol&oacute;gicas y otra es luchar s&oacute;lo por el poder.
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os 80 y 90, el Partido Socialista se dividi&oacute; entre renovadores y guerristas. Es cierto que gran parte de esta batalla org&aacute;nica ten&iacute;a que ver con cuotas de poder. Pero no es menos cierto que cada una de las facciones representaba una forma distinta de entender el socialismo. Los guerristas se presentaban como m&aacute;s &ldquo;obreristas&rdquo; frente a unos renovadores m&aacute;s pr&oacute;ximos a la socialdemocracia moderna. Pero desde entonces, gran parte de las disputas dentro del PSOE han perdido este car&aacute;cter ideol&oacute;gico y se han reducido a meras peleas por posiciones org&aacute;nicas. La desuni&oacute;n mostrada por los socialistas en las &uacute;ltimas semanas tampoco ha dejado entrever alg&uacute;n debate ideol&oacute;gico sobre, por ejemplo, el modelo de estado del bienestar, el tipo de sociedad que defienden o el papel de Espa&ntilde;a dentro de la Uni&oacute;n Europea. Todo se ha reducido a no compartir la estrategia.
    </p><p class="article-text">
        Ahondar en este tipo de divisi&oacute;n, menos ideol&oacute;gica y m&aacute;s org&aacute;nica, transmite una visi&oacute;n negativa de la organizaci&oacute;n. Si la batalla fuese sobre ideas, la ciudadan&iacute;a podr&iacute;a llegar a percibir que el partido se encuentra vivo ideol&oacute;gicamente e, incluso, ser&iacute;a un debate muy rico que dar&iacute;a mucha informaci&oacute;n a los votantes. Pero si la ciudadan&iacute;a percibe que los pol&iacute;ticos s&oacute;lo se preocupan por sus intereses, algo que observamos en los datos de Metroscopia (ver tabla), esta percepci&oacute;n se convierte en un coste electoral. En medio de la crisis pol&iacute;tica que vivimos y dada la dura competencia existente en estos momentos en el centro-izquierda, una desuni&oacute;n org&aacute;nica es el camino m&aacute;s corto en el PSOE para ahondar en la tendencia descendente.
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      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Urquizu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/desunidos_129_4371702.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Feb 2015 20:35:14 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Desunidos, pero ¿por qué?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[PSOE]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Y si no se presenta Rajoy?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/presenta-rajoy_132_4390109.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">¿En qué medida afecta la negativa valoración de Rajoy a la intención de voto del Partido Popular?</p></div><p class="article-text">
        Desde el a&ntilde;o 2012, bar&oacute;metro tras bar&oacute;metro del CIS, Mariano Rajoy ha logrado ser el Presidente del Gobierno con peor valoraci&oacute;n media de la democracia. Ni Felipe Gonz&aacute;lez, ni Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar ni Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero lograron en sus peores momentos valoraciones medias m&aacute;s bajas que las que Rajoy est&aacute; obteniendo en estos &uacute;ltimos dos a&ntilde;os (ver gr&aacute;fico 1). Por eso en algunos c&iacute;rculos comienza a debatirse la posibilidad de que Rajoy sea un verdadero lastre para el Partido Popular. &iquest;Qu&eacute; pasar&iacute;a si Rajoy no se presentara? &iquest;Cambiar&iacute;a la intenci&oacute;n de voto del PP?
    </p><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 1. Valoraci&oacute;n media de los Presidentes del Gobierno (1994-2015).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Para resolver esta duda voy a utilizar datos del CIS y de Metroscopia. Construir&eacute; sendos modelos de regresi&oacute;n log&iacute;stica (muy b&aacute;sicos) donde, teniendo en cuenta el impacto por otros factores que pueden explicar el voto al PP, tratar&eacute; de ver qu&eacute; efecto tiene el liderazgo de Mariano Rajoy en las probabilidades de votar al Partido Popular.
    </p><p class="article-text">
        La tabla 1 presenta los principales resultados de estos modelos[1]. En el modelo que usa datos de Metroscopia, una vez controlamos por distintas variables que permite dicha encuesta (la encuesta de Metroscopia no incluye una pregunta sobre gesti&oacute;n del gobierno, a diferencia de la del CIS), observamos que, como era esperable, los factores que m&aacute;s influyen en el voto al Partido Popular son el recuerdo de voto y la valoraci&oacute;n de Mariano Rajoy. Esta &uacute;ltima variable adem&aacute;s la que tiene un efecto m&aacute;s fuerte. Seg&uacute;n este modelo estad&iacute;stico, de aprobar a desaprobar al Presidente del Gobierno, la probabilidad de votar al PP puede disminuir en casi 20 puntos porcentuales.  
    </p><p class="article-text">
        Tabla 1. Factores explicativos del voto al Partido Popular. Cambio en la probabilidad de votar al PP manteniendo el resto de factores constantes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        * Variable significativa 0,1 *** Variable significativa 0,01. Fuente: elaboraci&oacute;n propia a partir del Clima Social de Enero de Metroscopia y bar&oacute;metro de octubre de 2014 del CIS
    </p><p class="article-text">
        El modelo que usa datos del CIS da resultados similares, incluso despu&eacute;s de la introducci&oacute;n como variable de control la valoraci&oacute;n de la gesti&oacute;n del gobierno. De nuevo, entre los factores m&aacute;s significativos a la hora de votar al Partido Popular est&aacute;n haberlo votado en el pasado y la valoraci&oacute;n de Mariano Rajoy. As&iacute;, por cada punto que aumenta la valoraci&oacute;n de Mariano Rajoy, la probabilidad de votarle aumenta un 0,3%[2]. No obstante, la evoluci&oacute;n del voto al PP seg&uacute;n cambia la valoraci&oacute;n del Presidente del Gobierno no es lineal. Como puede verse en el gr&aacute;fico 1, cuando la valoraci&oacute;n del l&iacute;der del PP pasa del 4, la probabilidad de votar al PP se dispara. De hecho, la diferencia entre una valoraci&oacute;n del 0 y del 10 hace aumentar la probabilidad de apoyar al Partido Popular es m&aacute;s de 30 puntos porcentuales.
    </p><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 2. Relaci&oacute;n entre la valoraci&oacute;n de Mariano Rajoy y el voto al PP.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Fuente: elaboraci&oacute;n propia a partir del bar&oacute;metro de octubre de 2014 del CIS
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, utilizando distintas bases de datos podemos concluir que la valoraci&oacute;n del l&iacute;der sigue siendo una importante variable que explica el atractivo electoral del Partido Popular. Dados los baj&iacute;simos niveles de aprobaci&oacute;n de Rajoy en el electorado, parece razonable que muchos en el centro-derecha comiencen a preguntarse si Mariano Rajoy es el mejor candidato para ganar unas elecciones, porque podr&iacute;a estar actuando como un aut&eacute;ntico lastre para su partido.
    </p><p class="article-text">
        [1] Las probabilidades han sido calculadas utilizando los comandos SPost de Stata
    </p><p class="article-text">
        [2] El modelo de Metroscopia pparecer&iacute;a mostrar un mayor efecto del liderazgo de Rajoy que los datos del CIS. Sin embargo, estos coeficientes no son comparables, pues dos variables est&aacute;n medidas de forma diferente en las dos encuestas. Mientras que el organismo p&uacute;blico usa una escala de 0 a 10, Metroscopia s&oacute;lo ofrece la posibilidad de aprobar o desaprobar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Urquizu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/presenta-rajoy_132_4390109.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Feb 2015 21:44:12 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Y si no se presenta Rajoy?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Podemos y las elecciones municipales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/podemos-elecciones-municipales_129_4406088.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Podemos va a jugar una estrategia de comunicación alternativa: obtener una posición electoral relevante en las principales comunidades autónomas y en las grandes ciudades</p></div><p class="article-text">
        La decisi&oacute;n de Podemos de no presentarse a las elecciones municipales ha sido analizada en diversas ocasiones. El argumento m&aacute;s extendido es el siguiente. Montar un partido desde la nada es algo muy dif&iacute;cil. La selecci&oacute;n de cuadros lleva tiempo y hacerlo de forma extremadamente r&aacute;pida es un peligro. &iquest;Por qu&eacute;? Puede convertirse en la puerta de entrada para personas que est&aacute;n en pol&iacute;tica por razones equivocadas. Si se hace con mucha precipitaci&oacute;n, cualquier nuevo partido se queda en una situaci&oacute;n de especial vulnerabilidad. Esto significa que si no se realiza un correcto control sobre la selecci&oacute;n de los cuadros internos, una vez pasen las elecciones, asistir&iacute;amos a episodios que dejar&iacute;an a Podemos en muy mal lugar: corrupci&oacute;n, alianzas contra natura en algunos municipios&hellip;. Un ejemplo puede ser muy esclarecedor. Imaginemos una peque&ntilde;a ciudad donde antiguos militantes del PSOE y de IU tratan de hacerse con el control del C&iacute;rculo de Podemos local. En el caso de obtener un n&uacute;mero de concejales suficientes para condicionar el pr&oacute;ximo gobierno municipal, podr&iacute;an optar por apoyar al Partido Popular con tal de fastidiar a sus antiguos compa&ntilde;eros de partido.
    </p><p class="article-text">
        Desde luego que si &eacute;sta es la motivaci&oacute;n &uacute;ltima, no queda en muy buen lugar la direcci&oacute;n de Podemos. Si gran parte de su discurso se apoya en ser el partido de los de abajo que se enfrenta a los de arriba, no parecen confiar mucho en los de abajo.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, considero que &eacute;ste no es el &uacute;nico argumento por el que Podemos no va a presentarse a las pr&oacute;ximas elecciones municipales. Si por algo se caracteriza esta formaci&oacute;n pol&iacute;tica es por su medida estrategia de comunicaci&oacute;n. No dejan nada al azar y casi todas sus acciones est&aacute;n dirigidas a llegar en la mejor situaci&oacute;n posible a las elecciones generales. Pero si se presentaran en mayo a los comicios locales, esta estrategia de comunicaci&oacute;n podr&iacute;a ponerse en riesgo. &iquest;Por qu&eacute;?
    </p><p class="article-text">
        Las encuestas les otorgan en estos momentos la primera posici&oacute;n. Por ello, si decidiesen concurrir, todo el mundo mirar&iacute;a el 24 de mayo por la noche en qu&eacute; posici&oacute;n ha quedado la formaci&oacute;n de Pablo Iglesias fruto de la suma de todos los votos municipales. Si no fuera la primera posici&oacute;n, muchos analistas acabar&iacute;an concluyendo que Podemos es una burbuja electoral fruto de la crisis pol&iacute;tica. Y para ser los primeros en unas elecciones municipales hay que presentar listas electorales en la inmensa mayor&iacute;a de los 8.119 municipios de Espa&ntilde;a, una tarea imposible para una formaci&oacute;n pol&iacute;tica reci&eacute;n creada.
    </p><p class="article-text">
        Es por ello que Podemos va a jugar una estrategia de comunicaci&oacute;n alternativa: obtener una posici&oacute;n electoral relevante en las principales comunidades aut&oacute;nomas y en las grandes ciudades. Lo que los dirigentes de Podemos buscar&aacute;n es acaparar los titulares del lunes 25 de mayo por haber conseguido amplios apoyos en algunos sitios muy estrat&eacute;gicos. Lamentablemente, la &ldquo;renovaci&oacute;n&rdquo; de nuestra democracia parece pasar m&aacute;s por la t&aacute;ctica que por el contenido de un proyecto pol&iacute;tico para el pa&iacute;s que tambi&eacute;n afecte a la administraci&oacute;n m&aacute;s cercana a la ciudadan&iacute;a: los municipios. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Urquizu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/podemos-elecciones-municipales_129_4406088.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Jan 2015 19:48:58 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Podemos y las elecciones municipales]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué es difícil analizar las encuestas?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/dificil-analizar-encuestas_132_4471752.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">En estos momentos analizar las encuestas de opinión política es de una enorme complejidad. En este post, el autor analiza el estado de ánimo de los votantes de los principales partidos políticos a partir de su recuerdo de voto. Como señala, Podemos y Partido Popular presentan las mayores dificultades para el análisis.</p></div><p class="article-text">
        Interpretar lo que nos quieren decir en estos momentos los espa&ntilde;oles en las encuestas no es nada sencillo. &iquest;Por qu&eacute;? Por un lado, dada la rapidez de la sucesi&oacute;n de acontecimientos y la extrema gravedad de muchos de &eacute;stos, hacen que exista una enorme volatilidad en las opiniones ciudadanas. As&iacute;, por ejemplo, las intenciones de voto cambian con mucha velocidad. Hemos visto como en muy poco tiempo un partido que no exist&iacute;a a principios de a&ntilde;o, lidera en estos momentos muchas encuestas. S&oacute;lo una soci&oacute;loga, Bel&eacute;n Barreiro, fue capaz de <a href="http://elpais.com/elpais/2012/06/22/opinion/1340380077_562677.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">anticipar el surgimiento de una formaci&oacute;n pol&iacute;tica formada por ciudadanos</a>. 
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, las diversas crisis por las que pasa nuestro pa&iacute;s est&aacute;n durando mucho. A ello se ha unido la falta de reacci&oacute;n por parte de las instituciones y de los principales actores. Esto ha provocado que las opiniones de la gente hayan pasado de la racionalidad a los sentimientos. Es decir, la desafecci&oacute;n est&aacute; intr&iacute;nsicamente unida al des&aacute;nimo y al cabreo. Un ejemplo claro lo constituye la crisis territorial en Catalu&ntilde;a. Ante la falta de respuesta del poder central, muchos catalanes no s&oacute;lo rechazan formar parte de Espa&ntilde;a por una cuesti&oacute;n hist&oacute;rica o econ&oacute;mica, sino porque adem&aacute;s no se sienten valorados y apreciados. Dicho en otras palabras, los sentimientos est&aacute;n nutriendo muchas de las opiniones ciudadanas.
    </p><p class="article-text">
        Dado este diagn&oacute;stico, realizar una predicci&oacute;n de lo que suceder&aacute; en las pr&oacute;ximas elecciones es una cosa de h&eacute;roes o adivinos. No obstante, a unos cuantos soci&oacute;logos nos gusta el riesgo. Por ello nos pasamos el d&iacute;a exprimiendo las encuestas hasta conseguir saber qu&eacute; nos quiere decir la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Entre <a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/predicen-resultados-electorales_6_257634260.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las distintas informaciones que utilizamos los cient&iacute;ficos sociales para hacer una predicci&oacute;n</a>, hoy me voy a detener en una muy relevante: el recuerdo de voto. Con este dato intentamos saber cu&aacute;l es el estado de &aacute;nimo de los entrevistados respecto de las distintas formaciones pol&iacute;ticas. Tres pueden ser los escenarios:
    </p><p class="article-text">
        a) Si el porcentaje de personas que recuerdan haber votado a un partido pol&iacute;tico coincide con lo que realmente sucedi&oacute;, esa formaci&oacute;n pol&iacute;tica no parece tener muchos problemas con los votantes
    </p><p class="article-text">
        b) En cambio, si el porcentaje de entrevistados que recuerdan haber votado a una formaci&oacute;n pol&iacute;tica supera al n&uacute;mero de personas que en realidad le votaron, ese partido puede tener un problema de sobrerrepresentaci&oacute;n. Si esto se produce, quiz&aacute;s sea porque la popularidad de ese partido se haya extendido entre la sociedad y mucha gente decida subirse al &ldquo;caballo ganador&rdquo;. De aqu&iacute; podr&iacute;amos inferir que quiz&aacute;s sus intenciones futuras tambi&eacute;n est&aacute; sobredimensionadas.     
    </p><p class="article-text">
        c) Finalmente, si el porcentaje de personas que recuerda haber apoyado a un partido es inferior al n&uacute;mero real de apoyos que tuvo en el pasado, entonces se asume que esa formaci&oacute;n est&aacute; infrarrepresentada. Aqu&iacute; caben dos interpretaciones. Por un lado, ese partido puede estar sufriendo voto oculto. La gente no recuerda haberles votado porque se averg&uuml;enza de hacerlo, de tal forma que no es descartable que lo siga haciendo en el futuro aunque no lo admiten. Por otro lado, ese no recuerdo puede responder a un estado de cabreo. En este caso, sus votantes se arrepienten tanto de haberlo hecho, que ni recuerdan haberles apoyado en el pasado y, de hecho, no quieren hacerlo en el futuro. 
    </p><p class="article-text">
        Dados estos distintos estados de &aacute;nimo, &iquest;qu&eacute; sucede ahora mismo en las encuestas? Para responder a esta intriga vamos a utilizar los datos de Metroscopia. Los siguientes gr&aacute;ficos presentan la relaci&oacute;n entre el recuerdo de voto de los cuatro principales partidos y lo que realmente sucedi&oacute; en las elecciones generales y europeas. Si el indicador se acerca a uno, significa que el porcentaje de recuerdo coincide de forma exacta con el voto pasado real. En cambio, si el indicador es mayor que uno es porque el partido est&aacute; sobrerrepresentado y mucha gente se ha subido al &ldquo;caballo ganador&rdquo;. Si el indicador es inferior a uno, es porque el partido est&aacute; infrarrepresentado en el recuerdo. En tal caso o el partido sufre voto oculto o sus votantes est&aacute;n muy cabreados con &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        En el caso del PSOE, vemos que su recuerdo respecto de las generales de 2011 viene estando ligeramente sobrerrepresentado en los datos brutos de Metroscopia, aunque el indicador se ha movido entre el 1 y el 1,2. Es decir, no es una sobrerrepresentaci&oacute;n muy elevada. No obstante, si la referencia son las elecciones europeas, en los &uacute;ltimos meses s&iacute; que est&aacute; sufriendo un mayor efecto de &ldquo;caballo ganador&rdquo; y son muchos m&aacute;s los que dicen haberles votado cuando en realidad no lo hicieron. Algo similar ocurre con IU. Su grado de sobrerrepresentaci&oacute;n en los datos brutos de Metroscopia es muy similar al del PSOE y respecto de las europeas no ha cambiado mucho el estado de &aacute;nimo de sus votantes.
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                </figure><h6 class="article-text">Fuente: elaboraci&oacute;n propia a partir de datos de Metroscopia y del Ministerio del Interior</h6><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><h6 class="article-text">Fuente: elaboraci&oacute;n propia a partir de datos de Metroscopia y del Ministerio del Interior</h6><p class="article-text">
        Los dos partidos que presentan una mayor complejidad en el an&aacute;lisis son PP y Podemos, y cada uno por razones totalmente distintas. Vayamos por partes. En el caso de la formaci&oacute;n de Pablo Iglesias, su grado de sobrerrepretaci&oacute;n es enorme. Tiene un recuerdo de voto de las europeas m&aacute;s del doble de lo que realmente recibi&oacute;. Por lo tanto est&aacute; sufriendo el efecto de sumarse al &ldquo;caballo ganador&rdquo; de forma extraordinaria y muy superior al que observamos en el PSOE e IU. La duda que surge es si este efecto se est&aacute; trasladando a la intenci&oacute;n directa. Es decir, es posible que mucha gente recuerde haberles votado cuando en realidad no lo hizo, pero realmente s&iacute; que lo har&aacute; en el futuro. No obstante, podemos tener dudas sobre esta interpretaci&oacute;n. Si la gente nos enga&ntilde;a sobre su pasado, &iquest;puede estar haci&eacute;ndolo tambi&eacute;n respecto del futuro? Es decir, &iquest;hasta que punto la intenci&oacute;n directa de voto de Podemos est&aacute; sobredimensionada? Su recuerdo de voto es muy superior a la realidad y no es descartable que parte de su intenci&oacute;n futura tambi&eacute;n lo sea. Todas estas dudas explican porqu&eacute; Podemos pasa de ser la primera fuerza pol&iacute;tica en intenci&oacute;n directa a ocupar la segunda o tercera posici&oacute;n en muchas predicciones.
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                </figure><h6 class="article-text">Fuente: elaboraci&oacute;n propia a partir de datos de Metroscopia y del Ministerio del Interior</h6><p class="article-text">
        En el caso del PP, los datos respecto de las elecciones generales muestran una clara y creciente infrarrepresentaci&oacute;n. Siguiendo este dato, podemos interpretar que el Partido Popular sufre voto oculto. Si es as&iacute;, entendemos porqu&eacute; en muchos estudios electorales esta formaci&oacute;n pasa de situarse como tercera fuerza en intenci&oacute;n directa a luego situarse como primer partido en la predicci&oacute;n. Pero el recuerdo de voto del PP en las europeas muestra una sobrerrepresentaci&oacute;n muy similar a la del PSOE e IU. Es como si la gente no recordase haberles votado en noviembre de 2011 y, en cambio, tienen un claro recuerdo de lo que hicieron en mayo de 2014. Este segundo dato abre paso a la interpretaci&oacute;n alternativa. Quiz&aacute;s lo que est&eacute;n expresando los votantes del PP es que no recuerdan haberles votado en las generales porque no piensan hacerlo en el futuro. De  ser as&iacute;, el Partido Popular no sufrir&iacute;a voto oculto y la predicci&oacute;n no deber&iacute;a cambiar mucho la posici&oacute;n que ocupa el PP en intenci&oacute;n directa.
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                </figure><h6 class="article-text">Fuente: elaboraci&oacute;n propia a partir de datos de Metroscopia y del Ministerio del Interior</h6><p class="article-text">
        En definitiva, saber qu&eacute; pasar&aacute; el a&ntilde;o que viene es de una enorme complejidad. Todo evoluciona a una gran velocidad y los sentimientos de la gente est&aacute;n afectando de forma muy destacada a las opiniones ciudadanas. Esto se refleja en los estados de &aacute;nimo de los votantes, especialmente en los de dos partidos: Podemos y PP. En el caso de los primeros se observa una clara sobredimensi&oacute;n de su electorado pasado y la duda que tenemos es si en el fondo su electorado futuro tambi&eacute;n puede estar sobredimensionado. Pero en el PP el problema es otro. Sus votantes no recuerdan haberles apoyado en 2011, mientras que respecto de las europeas de 2014 parecen haber recobrado la memoria. Esto puede ser un indicador del cabreo que despierta en estos momentos el partido del gobierno. As&iacute;, es posible que el voto oculto del Partido Popular sea mucho menor de lo que algunos creen y, por lo tanto, <a href="http://www.cis.es/cis/export/sites/default/-Archivos/Marginales/3040_3059/3041/es3041mar.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su hundimiento es de unas dimensiones mayores de lo que algunas predicciones presentan</a>.        
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Urquizu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/dificil-analizar-encuestas_132_4471752.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Dec 2014 20:27:41 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Por qué es difícil analizar las encuestas?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Encuesta]]></media:keywords>
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