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    <title><![CDATA[elDiario.es - Sandra León Alfonso]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/sandra_leon/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Sandra León Alfonso]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Culpas, disculpas y cicatrices en la zona cero de la DANA]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/culpas-disculpas-cicatrices-zona-cero-dana_132_13040250.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5f89dbfc-d599-450d-8d7e-02d5ef556f5e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Culpas, disculpas y cicatrices en la zona cero de la DANA"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más de un año después de la DANA, las percepciones ciudadanas sobre la gestión del desastre han cambiado poco. Las identidades partidistas siguen filtrando la atribución de responsabilidades de forma muy similar a como lo hacían inmediatamente después de la tragedia</p></div><p class="article-text">
        Mientras avanza la investigaci&oacute;n penal iniciada por la jueza Nuria Ruiz<strong> </strong>sobre la gesti&oacute;n de la tragedia de la DANA en la Comunidad Valenciana, cabe preguntarse por el estado de la opini&oacute;n p&uacute;blica en las zonas m&aacute;s afectadas por las inundaciones. &iquest;C&oacute;mo de afectados mental y f&iacute;sicamente siguen sinti&eacute;ndose los ciudadanos?&iquest;Ha mejorado su opini&oacute;n sobre las administraciones y los actores que participaron en la gesti&oacute;n del desastre? &iquest;Y hasta qu&eacute; punto ha cambiado su percepci&oacute;n sobre qu&eacute; nivel de gobierno fue el principal responsable de lo sucedido?
    </p><p class="article-text">
        Una encuesta realizada en diciembre de 2024 en la provincia de Valencia, como parte de una investigaci&oacute;n sobre los efectos de los desastres naturales, y repetida un a&ntilde;o despu&eacute;s permite responder a estas preguntas. El valor de esta encuesta es que contiene una muestra de ciudadanos de las zonas m&aacute;s afectadas por la DANA<a href="//#_ftn1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a>&nbsp;y permite estudiar c&oacute;mo evoluciona la opini&oacute;n p&uacute;blica un a&ntilde;o despu&eacute;s. Del an&aacute;lisis de los datos merece la pena destacar tres resultados.
    </p><p class="article-text">
        La primera es que los efectos f&iacute;sicos y psicol&oacute;gicos de la tragedia han remitido, pero la salud mental de los ciudadanos no se ha recuperado del todo. Tras el desastre, una gran proporci&oacute;n de ciudadanos se sinti&oacute; f&iacute;sicamente muy o bastante afectada por lo ocurrido (77%), aunque ese porcentaje descendi&oacute; dr&aacute;sticamente (hasta el 14%) un a&ntilde;o despu&eacute;s. En el caso de la salud mental, un porcentaje menor de encuestados se sent&iacute;a muy o bastante afectado psicol&oacute;gicamente por el desastre en 2024 (49%), pero m&aacute;s de un a&ntilde;o despu&eacute;s una de cada tres personas segu&iacute;a sinti&eacute;ndose igual (37%).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Tabla 1. Grado de afectación física y mental por el episodio DANA en zonas más afectadas.                            </span>
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        La segunda es que el hundimiento de la confianza pol&iacute;tica se ha recuperado ligeramente, pero el gobierno central y, muy especialmente, el gobierno auton&oacute;mico siguen siendo los actores m&aacute;s desprestigiados en la opini&oacute;n p&uacute;blica. El Gr&aacute;fico 1 muestra que la confianza de los ciudadanos de las zonas m&aacute;s afectadas por el desastre ha aumentado hacia la Uni&oacute;n Europea, hacia el gobierno central y, en menor medida, hacia el gobierno de la Generalitat, aunque estos dos &uacute;ltimos siguen sin superar el suspenso. Los actores sociales (voluntarios) o institucionales no pol&iacute;ticos (Ej&eacute;rcito y Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado) son los que m&aacute;s confianza suscitan.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Gráfico 1. Media de confianza por actor y año en las zonas más afectadas.                            </span>
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        Lo que llama la atenci&oacute;n de los datos de confianza tras la DANA no es el suspenso a los gobiernos, sino la intensidad del mismo. El suspenso suele ser la norma cuando se mide el grado de confianza ciudadana en Espa&ntilde;a hacia las instituciones representativas (parlamentos, gobiernos). Por ejemplo, en una encuesta en la Comunidad Valenciana realizada en 2021<a href="//#_ftn1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a>, la confianza media hacia el gobierno central y el gobierno auton&oacute;mico era, en promedio, de 3.6 y 4.6, respectivamente. As&iacute;, los datos de 2024 y 2025 en las zonas m&aacute;s afectadas por la DANA muestran cierta regresi&oacute;n a la media en el caso de la confianza en el gobierno central, mientras que el gobierno auton&oacute;mico no acaba de recuperarse de la ca&iacute;da en el nivel de confianza ocurrida tras la DANA.
    </p><p class="article-text">
        La tercera es la estabilidad en la atribuci&oacute;n de responsabilidades sobre la gesti&oacute;n del desastre. No parece que lo ocurrido durante el &uacute;ltimo a&ntilde;o haya cambiado la visi&oacute;n de la opini&oacute;n p&uacute;blica sobre c&oacute;mo se gestion&oacute; la emergencia y las lentes partidistas siguen siendo el principal filtro. La Tabla 2 muestra que los ciudadanos de las zonas m&aacute;s afectadas por el desastre en Valencia mantienen a finales de 2025 una valoraci&oacute;n parecida a la del momento posterior a la tragedia, con ligeros cambios que son desfavorables para el gobierno de la Generalitat. En 2025 un 14% cree que el gobierno central es el principal responsable, un 46.7% cree que es el gobierno auton&oacute;mico (una subida de 1.5 puntos porcentuales) y un 38.7% cree que fueron ambos gobiernos (una ligera ca&iacute;da de 1.5 puntos respecto al a&ntilde;o anterior).
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                Tabla 2. Atribución de responsabilidad por la gestión de la emergencia en zonas más afectadas.                            </span>
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        Cuando cruzamos la atribuci&oacute;n de responsabilidad con el recuerdo de voto (ver Gr&aacute;fico 2), lo primero que se observa es la fuerte mediaci&oacute;n de la identidad partidista. Todos los electorados culpan o disculpan seg&uacute;n el color pol&iacute;tico del nivel de gobierno: los votantes de izquierdas culpan mayoritariamente al gobierno de Maz&oacute;n, mientras que el electorado del PP est&aacute; m&aacute;s dividido y diluye la responsabilidad entre el gobierno central y ambos niveles de gobierno. Aunque los votantes del PP se han vuelto m&aacute;s cr&iacute;ticos durante el &uacute;ltimo a&ntilde;o con la actuaci&oacute;n del gobierno de la Generalitat (en 2024 un 7% culpaba al gobierno de Maz&oacute;n y ahora esa cifra ha aumentado hasta el 15%), todav&iacute;a son muy pocos, si lo comparamos con el resto de votantes, los que se&ntilde;alan en exclusiva a la Generalitat.
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            <span class="title">
                Gráfico 2. Atribución de responsabilidad por la gestión de la DANA en las zonas más afectadas por intención de voto.                            </span>
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        En conjunto, aunque los efectos f&iacute;sicos de la tragedia han remitido de forma notable, sus consecuencias psicol&oacute;gicas y los sesgos pol&iacute;ticos sobre lo ocurrido siguen presentes. Un a&ntilde;o despu&eacute;s, una parte importante de la poblaci&oacute;n contin&uacute;a mostrando signos de afectaci&oacute;n emocional y la confianza en las administraciones sigue siendo muy baja. Al mismo tiempo, la atribuci&oacute;n de responsabilidades se mantiene notablemente estable y sigue estando muy mediada por identidades partidistas, lo que sugiere que el paso del tiempo ha cambiado poco la forma en que los ciudadanos interpretan lo ocurrido.
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a> Garmendia y Le&oacute;n (2022). &ldquo;Polarizaci&oacute;n y Convivencia en Espa&ntilde;a 2021. El papel de lo territorial&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a> Selecci&oacute;n de la muestra en municipios registrados como afectados por las inundaciones seg&uacute;n el Decreto-ley 11/2024, de 12 de noviembre, del gobierno auton&oacute;mico de la Comunidad Valenciana. Proyecto de investigaci&oacute;n 2022/00522/001Agencia Estatalal de Investigaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra León Alfonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/culpas-disculpas-cicatrices-zona-cero-dana_132_13040250.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Mar 2026 05:01:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Culpas, disculpas y cicatrices en la zona cero de la DANA]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ceguera política (y sus límites)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/ceguera-politica-limites_132_12723975.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Juzgamos la política desde la trinchera, salvo cuando la realidad no deja margen</p></div><p class="article-text">
        A nadie le extra&ntilde;ar&aacute; saber que los ciudadanos distorsionan la realidad seg&uacute;n sus afinidades ideol&oacute;gicas. La evidencia acad&eacute;mica sobre ese tipo de sesgos es abrumadora. Cuando valoramos la situaci&oacute;n econ&oacute;mica del pa&iacute;s o se&ntilde;alamos a los responsables de que la sanidad o la educaci&oacute;n universitaria vaya bien o mal el sesgo pol&iacute;tico se cuela sin remedio: como cabe intuir, solemos tener opiniones mucho m&aacute;s favorables sobre la econom&iacute;a o sobre las pol&iacute;ticas en general cuando nos sentimos pr&oacute;ximos ideol&oacute;gicamente al partido en el gobierno. 
    </p><p class="article-text">
        Su existencia es un asunto no menor, dado que una herramienta b&aacute;sica para controlar a los pol&iacute;ticos y que act&uacute;en sin alejarse de lo que quiere la ciudadan&iacute;a es que rindan cuentas en las elecciones por c&oacute;mo lo han hecho mientras gobernaban. Si los ciudadanos perciben de manera distorsionada los resultados de sus pol&iacute;ticas, entonces &iquest;c&oacute;mo van a rendir cuentas?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El sesgo es incluso mayor cuando se trata de se&ntilde;alar al responsable de la situaci&oacute;n pol&iacute;tica o econ&oacute;mica. Aqu&iacute; nuestras gafas ideol&oacute;gicas tienen un cristal m&aacute;s grueso, as&iacute; que la manera en la que, cuando gobiernan los nuestros, exculpamos al ejecutivo cuando los resultados de las pol&iacute;ticas no son buenos y se&ntilde;alamos como responsables de la situaci&oacute;n a otros actores con los que no nos sentimos tan identificados (ya sea la Uni&oacute;n Europea, el alcalde o el presidente de la comunidad aut&oacute;noma) es, si cabe, m&aacute;s evidente. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la cuesti&oacute;n de mayor inter&eacute;s no es si existen o no los sesgos cuando valoramos los acontecimientos pol&iacute;ticos que nos rodean. Que la ceguera pol&iacute;tica existe resulta incontestable desde un punto de vista emp&iacute;rico. La pregunta m&aacute;s interesante es bajo qu&eacute; circunstancias estos sesgos se moderan, cu&aacute;les son sus l&iacute;mites, y si esos l&iacute;mites se han debilitado a lo largo del tiempo. 
    </p><p class="article-text">
        Tomemos por ejemplo la valoraci&oacute;n de la situaci&oacute;n econ&oacute;mica en Espa&ntilde;a. De entrada, resulta llamativa la diferencia que existe entre c&oacute;mo <a href="https://www.cis.es/plantillas-ficha?numSerie=17858" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">valoran los ciudadanos su situaci&oacute;n econ&oacute;mica personal</a> y c&oacute;mo <a href="https://www.cis.es/plantillas-ficha?numSerie=17740" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">valoran la situaci&oacute;n general de la econom&iacute;a</a>. Mucho de esa diferencia tiene que ver con que, mientras nuestras afinidades ideol&oacute;gicas no tienen peso sobre c&oacute;mo creemos que nos va personalmente, s&iacute; tienen un impacto importante a la hora de evaluar la situaci&oacute;n general de la econom&iacute;a. De ah&iacute; que la polarizaci&oacute;n de las valoraciones seg&uacute;n a qu&eacute; partido votamos sea intensa en el segundo caso e inexistente en el primero.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Nos nubla la ideolog&iacute;a nuestra capacidad de juzgar los resultados de las pol&iacute;ticas y sus responsables en cualquier circunstancia? No, los sesgos son m&aacute;s o menos intensos seg&uacute;n el contexto. Cuando la situaci&oacute;n econ&oacute;mica es claramente cr&iacute;tica, todos los ciudadanos, sean o no favorables al partido en el gobierno, tienen una valoraci&oacute;n peor de la econom&iacute;a y el sesgo pol&iacute;tico (que sigue existiendo) se reduce. Es decir, las lentes ideol&oacute;gicas siguen operando, pero la distorsi&oacute;n de la realidad se reduce ante la contundencia de los acontecimientos. &nbsp;Dicho de otra manera, cuando el margen de interpretaci&oacute;n es amplio es m&aacute;s probable que nuestras afinidades ideol&oacute;gicas determinen el an&aacute;lisis de la situaci&oacute;n. En cambio, los sesgos operan m&aacute;s debilitados cuando existe una mayor claridad sobre la situaci&oacute;n o la responsabilidad objetiva. Pi&eacute;nsese, por ejemplo, en el caso de la atribuci&oacute;n de responsabilidad sobre la dana en la comunidad valenciana. Las <a href="https://elpais.com/espana/2024-12-09/casi-el-90-senala-a-mazon-como-el-mas-ineficaz-durante-la-dana.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuestas publicadas</a> mostraron que una mayor&iacute;a de ciudadanos, incluidos los votantes del PP, cre&iacute;an que el principal responsable de la mala gesti&oacute;n fue el gobierno auton&oacute;mico. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La evidencia basada en experimentos apunta a similares conclusiones: es m&aacute;s dif&iacute;cil que se cuelen los sesgos pol&iacute;ticos cuando existe mayor claridad sobre la situaci&oacute;n objetiva. Por ejemplo, hace un tiempo llevamos a cabo un experimento de encuesta para saber c&oacute;mo operaban los sesgos ideol&oacute;gicos a la hora de atribuir la responsabilidad sobre la sanidad y las pensiones. Quienes participaron en la encuesta pod&iacute;an identificar como principal responsable al gobierno central o al gobierno auton&oacute;mico y nuestra expectativa era que los sesgos pol&iacute;ticos funcionaran con m&aacute;s intensidad en la sanidad que en las pensiones.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo distinto entre la sanidad y las pensiones es que la claridad sobre qu&eacute; administraci&oacute;n es la principal gestora de la pol&iacute;tica es mayor en el caso de las pensiones que en el de la sanidad: las pensiones nunca han estado en manos de otra administraci&oacute;n que no haya sido la central, mientras que la sanidad pas&oacute; del gobierno central a los gobiernos auton&oacute;micos y lo hizo a distintos ritmos en diferentes comunidades aut&oacute;nomas, por lo que <a href="https://ejpr.onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/j.1475-6765.2010.01921.x" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">existe mayor confusi&oacute;n</a> sobre cu&aacute;l es la principal administraci&oacute;n responsable de esa pol&iacute;tica. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El resultado del experimento mostr&oacute; que a la hora de atribuir la responsabilidad por la sanidad aparec&iacute;an sesgos ideol&oacute;gicos (la atribuci&oacute;n depend&iacute;a de si el ciudadano se sent&iacute;a o no pr&oacute;ximo al partido del gobierno central o al auton&oacute;mico) mientras que no era importante a la hora de determinar la gesti&oacute;n sobre las pensiones. El caso de las pensiones era un caso dif&iacute;cil para la ceguera pol&iacute;tica: incluso para los m&aacute;s sesgados pol&iacute;ticamente resultaba dif&iacute;cil afirmar que los responsables de (un mal funcionamiento) de las pensiones eran los gobiernos auton&oacute;micos. 
    </p><p class="article-text">
        La ceguera tiene l&iacute;mites, como acabamos de ver, lo cual es una buena noticia por las implicaciones que los sesgos tienen sobre el control democr&aacute;tico. La no tan buena noticia es que <a href="https://www.elgaronline.com/edcollchap/edcoll/9781839103278/9781839103278.00019.xml" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la polarizaci&oacute;n no ayuda a reducir esos l&iacute;mites</a>, sino que los expande. El probable resultado es que, en el devenir habitual de la pol&iacute;tica, los sesgos ser&aacute;n la norma y solo conseguiremos reducirlos en situaciones muy extraordinarias, cuando la obviedad de los acontecimientos deje poco margen para que se cuelen una interpretaci&oacute;n af&iacute;n a nuestra ideolog&iacute;a. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra León Alfonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/ceguera-politica-limites_132_12723975.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Oct 2025 05:00:58 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La ceguera política (y sus límites)]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elecciones y coronavirus]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/elecciones-gobierno-responsabilidades-gestion-coronavirus_132_6087869.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c273ece0-585c-42a8-aa41-2c89bed55514_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Elecciones y coronavirus"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los vientos desatados por el coronavirus parecen soplar a favor de los partidos en los gobiernos autonómicos</p></div><p class="article-text">
        Las elecciones en el Pa&iacute;s Vasco y Galicia del pr&oacute;ximo domingo son el primer escenario electoral en el que evaluar los efectos de la crisis sanitaria y econ&oacute;mica abierta por el coronavirus. Muchos se preguntan en qu&eacute; medida el destino en las urnas de Feij&oacute;o y de Urkullu estar&aacute; vinculado a los acontecimientos de los &uacute;ltimos meses y si acabar&aacute;n condicionando el desenlace de la legislatura. La respuesta es que los vientos desatados por el coronavirus parecen soplar a favor de los partidos en los gobiernos auton&oacute;micos.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Tres son los motivos que juegan a favor de los partidos que gobiernan en el Pa&iacute;s Vasco y Galicia: 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<strong>1) El Estado de alarma y la centralizaci&oacute;n de las decisiones </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;</strong>Encontramos que el Estado de Alarma ha neutralizado en gran medida el efecto que una valoraci&oacute;n retrospectiva (qu&eacute; ha hecho el gobierno de Urkullu y el de Feij&oacute;o en la gesti&oacute;n de la crisis sanitaria en su territorio) hubiera podido tener sobre el voto. Aunque la incidencia del coronavirus ha sido desigual entre territorios, la centralizaci&oacute;n de las decisiones en el Ministerio de Sanidad ha situado a las comunidades aut&oacute;nomas en un segundo plano, as&iacute; que apenas ha habido espacio para una gesti&oacute;n auton&oacute;mica diferenciada. Esto no significa que la opini&oacute;n p&uacute;blica haya olvidado de repente que los gobiernos auton&oacute;micos gestionan la sanidad o los servicios sociales (en abril de 2020 un 69,4% de los ciudadanos en el Pa&iacute;s Vasco y un 54,7% de los de Galicia cre&iacute;an que la principal administraci&oacute;n responsable de la sanidad era el gobierno auton&oacute;mico), sino que han asimilado que el principal responsable de esta crisis ha sido el gobierno central (un 48,9% de la opini&oacute;n p&uacute;blica en Galicia y un 56,7% en el Pa&iacute;s Vasco cre&iacute;an que el gobierno central era el principal responsable de la gesti&oacute;n del coronavirus en sus territorios, de acuerdo con una encuesta on-line realizada por Netquest &nbsp;el pasado mesde abril, a partir de una muestra de 2.611 individuos, ponderada por g&eacute;nero, edad y regi&oacute;n). 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<strong>2) Buena valoraci&oacute;n previa de la gesti&oacute;n gubernamental</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;</strong>Si pensamos en una valoraci&oacute;n prospectiva (qui&eacute;n es el mejor partido para afrontar los efectos econ&oacute;micos que se derivan de la pandemia) tanto Urkullu como Feij&oacute;o contaban con liderazgos s&oacute;lidos y con una valoraci&oacute;n positiva de su gesti&oacute;n en el gobierno antes de la llegada de la pandemia, lo que les sit&uacute;a en una buena posici&oacute;n para que los ciudadanos renueven su confianza en estos gobiernos a la hora de liderar la crisis econ&oacute;mica que se deriva de la pandemia. En abril de este a&ntilde;o, la confianza que generaba el gobierno auton&oacute;mico en todas las comunidades aut&oacute;nomas era m&aacute;s elevada que la que generaba el gobierno central, y era especialmente alta en Galicia y en el Pa&iacute;s Vasco. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<strong>3) Sesgos ideol&oacute;gicos en la lectura de lo que ha ocurrido</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;La crisis sanitaria y econ&oacute;mica ha sido devastadora. Pero la profundidad de sus efectos no suaviza el peso de los sesgos ideol&oacute;gicos de la opini&oacute;n p&uacute;blica a la hora de asignar responsabilidades y explicar los problemas en la gesti&oacute;n. En consecuencia, el potencial de transformaci&oacute;n de una crisis como la de la covid-19 se aminora cuando la lectura de los hechos pierde transversalidad. Por ejemplo, en abril se les pregunt&oacute; a los ciudadanos por los principales problemas en la gesti&oacute;n del coronavirus. Hemos clasificado los 7 posibles problemas que se les ofrece en el cuestionario* en tres grupos: los que no indican claramente un culpable (o &ldquo;factores neutros&rdquo;), los que atribuyen el problema a las CCAA y los que atribuyen el problema al gobierno central. Si cruzamos las respuestas con la intenci&oacute;n de voto, los sesgos son evidentes: los votantes socialistas y los de Unidas Podemos son m&aacute;s proclives a se&ntilde;alar factores &ldquo;neutros&rdquo; o a las comunidades aut&oacute;nomas (esto &uacute;ltimo especialmente si son votantes que viven en comunidades aut&oacute;nomas gobernadas por el PP); mientras que los votantes del PP se&ntilde;alan con mayor frecuencia factores que culpabilizan al gobierno central (ver tabla 1). 
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        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, los efectos de la pandemia sobre los resultados de las pr&oacute;ximas elecciones auton&oacute;micas no parece que puedan canalizarse ni a trav&eacute;s de la valoraci&oacute;n retrospectiva (qu&eacute; ha hecho mi gobierno en la gesti&oacute;n de la crisis), ni de la prospectiva (cu&aacute;l es el partido mejor situado para abordar los problemas que deja la pandemia). En ninguno de estos casos la crisis del coronavirus parece suponer una fuente de preocupaci&oacute;n para la supervivencia en el poder de Urkullu y Feij&oacute;o. Todo indica que, si el coronavirus tiene efecto alguno sobre los resultados de las elecciones del pr&oacute;ximo domingo, ser&aacute; a trav&eacute;s de su incidencia sobre la participaci&oacute;n electoral.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra León Alfonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/elecciones-gobierno-responsabilidades-gestion-coronavirus_132_6087869.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Jul 2020 19:18:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Elecciones y coronavirus]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La dimensión territorial de la crisis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/dimension-territorial-crisis_132_5877169.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ca4a634f-a295-4e71-9385-9a9b56c137dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La dimensión territorial de la crisis"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La pandemia ha revitalizado el papel de unos gobiernos nacionales que, durante las  últimas décadas, habían visto menguar algunas competencias en el proceso de integración europea y a través de los procesos de descentralización</p></div><p class="article-text">
        El fracaso de la coordinaci&oacute;n europea en la gesti&oacute;n sanitaria de la epidemia ha dejado solos a los gobiernos nacionales en la tarea de coordinar a los actores p&uacute;blicos, privados y de la sociedad civil en la lucha para contener la pandemia. <a href="https://osf.io/preprints/socarxiv/dkusw/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Seg&uacute;n un estudio reciente</a>, los ciudadanos prefieren que sea as&iacute;, pues se muestran m&aacute;s favorables a que la gesti&oacute;n de la pandemia recaiga en los gobiernos nacionales que en la Uni&oacute;n Europea.
    </p><p class="article-text">
        La centrifugaci&oacute;n del poder en periodos de crisis tambi&eacute;n es consistente con lo que sabemos hasta hoy sobre el impacto de grandes cambios en el reparto de poder. Por ejemplo, la exposici&oacute;n de los pa&iacute;ses a los procesos de globalizaci&oacute;n est&aacute; asociada a una mayor centrifugaci&oacute;n del poder a trav&eacute;s de una mayor centralizaci&oacute;n fiscal.
    </p><p class="article-text">
        La revitalizaci&oacute;n del papel del gobierno nacional durante esta crisis plantea distintos retos e interrogantes en los pa&iacute;ses donde la fragmentaci&oacute;n de competencias obliga a una actuaci&oacute;n pol&iacute;tica concertada entre distintos niveles de gobierno. Los estados federales y descentralizados se sostienen sobre un delicado equilibrio entre el poder central y el poder de las regiones y por eso esta crisis plantea algunos desaf&iacute;os y preguntas que reviso a continuaci&oacute;n respecto al caso espa&ntilde;ol:
    </p><p class="article-text">
        <strong> 1. Coordinar significa imponer costes de manera desigual</strong>
    </p><p class="article-text">
        El primer reto es el de la coordinaci&oacute;n de la actuaci&oacute;n frente al virus cuando las competencias sobre pol&iacute;ticas sanitarias y de salud p&uacute;blica est&aacute;n en manos de los gobiernos auton&oacute;micos.
    </p><p class="article-text">
        Como ya revis&eacute; <a href="https://elpais.com/elpais/2020/04/01/opinion/1585750825_315000.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en otras p&aacute;ginas</a>, las dificultades en esta coordinaci&oacute;n se deben tanto a elementos coyunturales &ndash;como el alto grado de confrontaci&oacute;n y polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica en el que emerge esta crisis&ndash; como a elementos estructurales, como las divergencias en la forma de generar datos entre Comunidades Aut&oacute;nomas o la ausencia de interlocuci&oacute;n previa con la que se vuelve a convocar la Conferencia de Presidentes. Estos elementos, siendo estructurales, son susceptibles de reforma y seguramente formar&aacute;n parte del conjunto de lecciones que deban incorporarse a los &oacute;rganos de cooperaci&oacute;n intergubernamental tras la crisis.  
    </p><p class="article-text">
        Lo complicado en esta situaci&oacute;n es sincronizar una desescalada com&uacute;n a pesar de que la crisis tiene un impacto sanitario y econ&oacute;mico desigual entre Comunidades Aut&oacute;nomas. La ideal para cada gobierno auton&oacute;mico ser&iacute;a dise&ntilde;ar un procedimiento de desescalada del confinamiento &ldquo;a medida&rdquo;, es decir, con un ritmo y extensi&oacute;n de acuerdo con las condiciones sanitarias y econ&oacute;micas espec&iacute;ficas de su territorio.
    </p><p class="article-text">
        Pero para garantizar que la salida en cada Comunidad Aut&oacute;noma no imponga externalidades negativas en el resto es necesario armonizar esas estrategias. Coordinar, en este contexto, significa imponer costes: los que para cada territorio implica renunciar a su &oacute;ptima estrategia de salida.
    </p><p class="article-text">
        <strong> 2. &iquest;Revival centralista?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Un interrogante sobre los efectos sobre la cuesti&oacute;n territorial de la crisis del coronavirus es observar si las dificultades de una actuaci&oacute;n coordinada en el &aacute;mbito sanitario y los efectos econ&oacute;micos provocan un aumento de las preferencias por una mayor centralizaci&oacute;n del Estado Auton&oacute;mico. En Alemania existe en la actualidad un debate sobre si ser&iacute;a necesario recentralizar algunas competencias para mejorar la coordinaci&oacute;n federal en un momento de crisis. En el caso de Espa&ntilde;a, el debate sobre la cuesti&oacute;n territorial lleva abierto mucho tiempo, y la crisis abre una oportunidad para transformarlo. La cuesti&oacute;n es en qu&eacute; direcci&oacute;n puede modificarse.
    </p><p class="article-text">
        Durante la anterior crisis econ&oacute;mica de 2012 se produjo un repunte muy significativo de las preferencias de los ciudadanos por un Estado centralizado que fueron reduci&eacute;ndose paulatinamente con la mejora de la situaci&oacute;n econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Preferir&aacute;n los ciudadanos un gobierno central m&aacute;s potente y con m&aacute;s capacidad para afrontar una futura pandemia o los costes econ&oacute;micos que se deriven de la actual? En la actualidad las percepciones sobre la cuesti&oacute;n territorial en Espa&ntilde;a est&aacute;n polarizadas ideol&oacute;gicamente. Si las preferencias se recentralizan, es posible que la polarizaci&oacute;n ideol&oacute;gica se reduzca. Pero esto es compatible con una mayor polarizaci&oacute;n de las preferencias entre territorios. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. &iquest;C&oacute;mo se repartir&aacute;n las responsabilidades?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, est&aacute; el interrogante de c&oacute;mo se repartir&aacute;n las responsabilidades sobre la gesti&oacute;n sanitaria y econ&oacute;mica de esta crisis. La respuesta frente a la pandemia depende de m&uacute;ltiples factores, y uno de ellos tiene que ver con el estado de los servicios sociales y sanitarios en cada Comunidad Aut&oacute;noma ante la llegada de la epidemia. Sin embargo, el gobierno central ha adquirido durante esta crisis una visibilidad en la que las responsabilidades auton&oacute;micas se diluyen.
    </p><p class="article-text">
        Los datos de opini&oacute;n p&uacute;blica parecen apuntar a que la valoraci&oacute;n de los gobiernos resulta inversamente proporcional al grado de responsabilidad que han adquirido en la gesti&oacute;n de la crisis: menos favorables a medida que transitamos de la evaluaci&oacute;n de los ayuntamientos a la del gobierno central, pasando por la de los gobiernos auton&oacute;micos.
    </p><p class="article-text">
        La centrifugaci&oacute;n de la autoridad en el gobierno central durante la crisis puede alterar el normal funcionamiento del control democr&aacute;tico de los gobiernos auton&oacute;micos. No es s&oacute;lo una ocasi&oacute;n para estos para exonerarse de la responsabilidad sobre los fracasos, tambi&eacute;n una oportunidad perdida de reclamar el m&eacute;rito de sus &eacute;xitos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra León Alfonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/dimension-territorial-crisis_132_5877169.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Apr 2020 20:43:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La brecha ideológica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/brecha-ideologica_132_1003509.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7689d9df-1d21-46f4-90b0-46b09f1909e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La brecha ideológica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una forma de estimar la polarización de la opinión pública es analizando la polarización afectiva: el grado de rechazo que generan los distintos partidos políticos</p><p class="subtitle">Los datos muestran que entre 2015 y 2019 el rechazo a los partidos se ha polarizado por bloques ideológicos, un aumento de la polarización que también ha aumentado en cuanto a la cuestión territorial</p><p class="subtitle">La polarización ideológica explica por qué las principales soluciones que a juicio de los ciudadanos han de impulsarse para gestionar el conflicto en Cataluña son incompatibles entre sí</p></div><p class="article-text">
        Se habla a menudo de la polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica en Espa&ntilde;a y de sus efectos sobre el deterioro de las relaciones entre el Gobierno y la oposici&oacute;n. Sin embargo, las referencias al grado de polarizaci&oacute;n en la opini&oacute;n p&uacute;blica suelen ser menos frecuentes, a pesar de que una y otra forma de polarizaci&oacute;n (la pol&iacute;tica y la social) se retroalimenten. Los an&aacute;lisis carecen, sobre todo, de una perspectiva din&aacute;mica de la polarizaci&oacute;n de la opini&oacute;n p&uacute;blica, es decir, que tenga en cuenta los cambios que han ocurrido a lo largo del tiempo. En este post voy a explorar la polarizaci&oacute;n de la opini&oacute;n p&uacute;blica en Espa&ntilde;a de dos maneras: por un lado, voy a analizar la evoluci&oacute;n entre 2015 y 2019 de la polarizaci&oacute;n afectiva, es decir, del grado de rechazo que produce el apoyo a ciertos partidos seg&uacute;n ideolog&iacute;a. Por otro lado, voy a estudiar la polarizaci&oacute;n ideol&oacute;gica sobre la cuesti&oacute;n territorial y sus implicaciones sobre las posibles soluciones a la crisis catalana.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, una manera de valorar la polarizaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a es a trav&eacute;s de la polarizaci&oacute;n afectiva por ideolog&iacute;a, es decir, la relaci&oacute;n entre la auto-ubicaci&oacute;n ideol&oacute;gica de los ciudadanos y su grado de rechazo hacia ciertos partidos pol&iacute;ticos. Una manera de medirlo es observando por grupos ideol&oacute;gicos la evoluci&oacute;n de quienes afirman que, en una escala de probabilidad del 0 al 10, votar&iacute;an a un partido con una probabilidad de 0.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El gr&aacute;fico 1 muestra la evoluci&oacute;n del rechazo que suscitan Podemos y PSOE entre 2015 y 2019[1] seg&uacute;n la ideolog&iacute;a[2]. Como puede observarse, Podemos es un partido que genera m&aacute;s rechazo que el PSOE en todos los grupos ideol&oacute;gicos excepto en la extrema izquierda (posiciones 1 y 2 en la escala ideol&oacute;gica). Si definimos polarizaci&oacute;n como el aumento de la distancia entre el grado de rechazo entre bloques ideol&oacute;gicos, los datos sugieren un aumento de la polarizaci&oacute;n debido a que: a) en la izquierda (extrema izquierda e izquierda) el rechazo se reduce (en el caso del PSOE) o se mantiene sin grandes cambios (en el caso de Podemos); b) mientras que en la derecha (extrema derecha y derecha) el rechazo a Podemos y a PSOE aumenta (m&aacute;s intensamente en el caso del PSOE). Los ciudadanos que se definen en el centro de la escala ideol&oacute;gica muestran reacciones opuestas respecto a Podemos y al PSOE durante este periodo: disminuye su nivel de rechazo a los socialistas y aumenta su grado de rechazo al partido de Iglesias.
    </p><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 1. Porcentaje de rechazo de PSOE y Podemos seg&uacute;n ideolog&iacute;a.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El gr&aacute;fico 2 muestra la evoluci&oacute;n del rechazo hacia Ciudadanos y PP seg&uacute;n ideolog&iacute;a durante el mismo periodo (2015-2019). Los datos indican un aumento de la polarizaci&oacute;n como resultado de dos din&aacute;micas: la disminuci&oacute;n del rechazo a ciudadanos (m&aacute;s intensa en la extrema derecha) manteni&eacute;ndose sin grandes cambios el grado de rechazo hacia el PP, mientras en la izquierda aumentan los niveles de rechazo hacia Ciudadanos (y lo hace en mayor medida que desciende el rechazo al PP).
    </p><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 2. Porcentaje de rechazo de Ciudadanos y PP seg&uacute;n ideolog&iacute;a.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, la polarizaci&oacute;n afectiva por ideolog&iacute;a se corresponde con un aumento de la polarizaci&oacute;n ideol&oacute;gica sobre la cuesti&oacute;n territorial. En el gr&aacute;fico 3 puede apreciarse c&oacute;mo la distancia entre los distintos grupos ideol&oacute;gicos respecto a su modelo territorial preferido[3] se ha agrandado durante los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os. Dicho de otra manera: aunque las preferencias por la organizaci&oacute;n territorial del Estado en Espa&ntilde;a siempre se han diferenciado claramente seg&uacute;n la auto-ubicaci&oacute;n ideol&oacute;gica de los ciudadanos, durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os esa relaci&oacute;n se ha intensificado, dando lugar a bloques ideol&oacute;gicos m&aacute;s compactos en su visi&oacute;n del Estado Auton&oacute;mico. Esta polarizaci&oacute;n ideol&oacute;gica no tiene, en cambio, reflejo en la evoluci&oacute;n general de la opini&oacute;n p&uacute;blica, que ha convergido paulatinamente hacia las posiciones que prefieren un mantenimiento del statu-quo (ver gr&aacute;fico 4) desde el repunte de re-centralizaci&oacute;n que tuvo lugar entre 2012 y 2014 aproximadamente.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 3. Preferencias por modelo territorial seg&uacute;n ideolog&iacute;a y a&ntilde;o
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 4. Preferencias por modelo territorial (2009-2019)
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, las implicaciones de la polarizaci&oacute;n ideol&oacute;gica sobre la cuesti&oacute;n territorial son claramente visibles cuando se pregunta a la ciudadan&iacute;a por las f&oacute;rmulas para solucionar la crisis catalana. Cuando se inquiere a los ciudadanos sobre la medida que deber&iacute;a ser prioritaria a la hora de gestionar el conflicto en Catalu&ntilde;a, los resultados son dif&iacute;cilmente compatibles entre s&iacute;. Como puede apreciarse en la tabla 1, seg&uacute;n un estudio reciente[4], para una muestra de algo m&aacute;s de 500 individuos, la medida con m&aacute;s apoyo es aplicar el art&iacute;culo 155 (un 22%), la segunda es &ldquo;no negociar, s&oacute;lo aplicar la ley&rdquo; (20%) y la tercera es &ldquo;permitir la convocatoria de un refer&eacute;ndum sobre independencia en Catalu&ntilde;a&rdquo; (19%)[5]. El resultado agregado encubre unas preferencias desigualmente distribuidas por grupos ideol&oacute;gicos. La primera opci&oacute;n es apoyada casi mayoritariamente por la derecha (45% frente a un 5% en la izquierda) y la tercera opci&oacute;n es apoyada como primera medida por un 29% de individuos de izquierda (frente a un 3% en la derecha). En la segunda opci&oacute;n, &ldquo;no negociar, s&oacute;lo aplicar la ley&rdquo; las divisiones entre grupos ideol&oacute;gicos son menos pronunciadas (lo apoyan un 12% de los ciudadanos de izquierda y un 28% de los de derecha).
    </p><p class="article-text">
        Tabla 1. Medidas prioritarias para gestionar el conflicto en Catalu&ntilde;a
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&iquest;Cu&aacute;l de estas medidas considera usted que debe ser prioritaria para gestionar el conflicto en Catalu&ntilde;a?
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        [1] Los datos recogen todos los bar&oacute;metros de opini&oacute;n publicados entre enero de 2015 y septiembre de 2019.
    </p><p class="article-text">
        [2] He agrupado a los individuos seg&uacute;n su auto-ubicaci&oacute;n en&nbsp;la escala ideol&oacute;gica del 1 al 10 donde 1 es izquierda y 10 es derecha en cinco categor&iacute;as: extrema izquierda (posiciones 1 y 2), izquierda (posiciones 3 y 4), centro (posici&oacute;n 5), derecha (posiciones 6 y 7) y extrema derecha (posiciones 8, 9 y 10).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        [3] He tomado como medida la media de la variable sobre organizaci&oacute;n territorial del CIS, en la que 1 es &ldquo;Un Estado con un &uacute;nico Gobierno Central sin autonom&iacute;as&rdquo;, 2 &ldquo;Un Estado en el que las Comunidades Aut&oacute;nomas tengan menor autonom&iacute;a que en la actualidad&rdquo;, 3 &ldquo;Un Estado con Comunidades Aut&oacute;nomas como en la actualidad&rdquo;, 4 &ldquo;Un Estado en el que las Comunidades Aut&oacute;nomas tenga mayor autonom&iacute;a que en la actualidad&rdquo;, 5 &ldquo;Un Estado en que se reconociese a las Comunidades Aut&oacute;nomas la posibilidad de convertirse en estados independientes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        [4] Encuesta Netquest realizada en Diciembre de 2019.
    </p><p class="article-text">
        [5] Si se elimina a Catalu&ntilde;a de la muestra, las principales medidas son las mismas, aunque los porcentajes cambian ligeramente: 25% (aplicaci&oacute;n 155), 23% (aplicar ley, sin negociar) &nbsp;y 17% (permitir refer&eacute;ndum).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra León Alfonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/brecha-ideologica_132_1003509.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Jan 2020 20:21:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La brecha ideológica]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Acuerdos políticos,Cataluña]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Historia (reciente) de la infidelidad política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/historia-reciente-infidelidad-politica_132_1290236.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La existencia de votantes proclives a la infidelidad, no es algo necesariamente problemático, pues agudizan el sentido de la responsabilidad de los partidos y engrasan el control electoral</p><p class="subtitle">Sin embargo, si las fronteras de votantes son excesivamente porosas los partidos se sitúan a la retaguardia de la opinión pública y siempre tienen incentivos para intentar mejorar su posición electoral</p><p class="subtitle">Desde el 2015, la evolución de los votantes desleales muestra que la moción de censura sacudió el tablero electoral más que las elecciones del 2016, que los desleales son sobre todo indecisos y, por lo tanto, en teoría más fácilmente recuperable y, por último, que el porcentaje de infieles durante los últimos meses no sugiere grandes cambios en las próximas elecciones de noviembre.</p></div><p class="article-text">
        El devenir de la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola desde el momento cero del nuevo ciclo pol&iacute;tico, inaugurado con las elecciones generales del 2015, ha estado condicionado en gran medida por la evoluci&oacute;n de los votantes desleales. Son votantes dispuestos a abandonar a los partidos que apoyaron en las elecciones, bien porque se deciden por otras formaciones pol&iacute;ticas o porque pasan a formar parte del s&eacute;quito de la indecisi&oacute;n/abstenci&oacute;n. Fijar la lealtad de nuevos votantes ha sido la obsesi&oacute;n de todos los partidos pol&iacute;ticos, una tarea m&aacute;s dif&iacute;cil debido al aumento de la oferta pol&iacute;tica y, por lo tanto, de las opciones de salida para quienes se muestran insatisfechos con su voto.
    </p><p class="article-text">
        La existencia de votantes no excesivamente enamorados de sus partidos y, por ello, proclives a la infidelidad, no es algo necesariamente problem&aacute;tico para el funcionamiento del sistema. En su justa medida, los votantes desleales agudizan el sentido de la responsabilidad de los partidos y mantienen engrasados el mecanismo de premio y castigo que representan las elecciones.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, un escenario donde las fronteras de votantes est&eacute;n difuminadas tiene potencialmente dos efectos en los partidos. Uno es el de convertirlos en la retaguardia de la opini&oacute;n p&uacute;blica, tendiendo a seguir su dictado m&aacute;s que a coordinar desde la vanguardia la pluralidad de intereses en la ciudadan&iacute;a. El resultado pueden ser proyectos pol&iacute;ticos menos arriesgado y m&aacute;s miopes, al no estar los partidos seguros del capital pol&iacute;tico con el que cuentan (siendo el capital pol&iacute;tico el ej&eacute;rcito de votantes leales que pueden acompa&ntilde;arles durante la traves&iacute;a). En segundo lugar, cuando el tablero electoral es inestable, los partidos est&aacute;n peor preparados para pactar o mostrar posiciones conciliadoras si creen que haci&eacute;ndolo pierden una oportunidad para mejorar su resultado (acariciar el <em>sorpasso</em>, conseguir una mayor&iacute;a absoluta, penetrar en nuevos caladeros de votos). La consecuencia es que nunca es un buen momento para pactar o dejar de crispar.
    </p><p class="article-text">
        Para estudiar la incidencia de la deslealtad por partidos pol&iacute;ticos y a lo largo del tiempo analizo el porcentaje de votantes que, habiendo apoyado a un partido en la elecci&oacute;n anterior, manifiesta no votarle en la siguiente[1], bien porque est&aacute; decidido a votar a otro partido, porque se muestra indeciso o bien declara que no va a votar. Utilizo datos desde enero de 2015 y hasta septiembre de 2019 y clasifico este periodo en 5 bloques: cada uno de ellos se corresponde con una periodo entre elecciones (el primer periodo empieza en enero de 2015 y acaba en las elecciones generales de 2015) excepto el periodo entre la moci&oacute;n de censura y las elecciones de abril de 2019.
    </p><p class="article-text">
        En el Gr&aacute;fico 1 puede verse la evoluci&oacute;n por partidos y periodos[2]. En la primera etapa (enero de 2015 hasta generales del 2015, donde el recuerdo de voto son las elecciones de 2011) casi la mitad de los votantes del PSOE y del PP en el 2011 no pensaban apoyarles en las siguientes elecciones. M&aacute;s de un tercio de esos votantes estaban indecisos. Algo m&aacute;s de uno de cada tres se decantaba por Podemos (en el caso de los desleales socialistas) y un 27% por Ciudadanos (en el caso de los desleales populares)[3]. El porcentaje de desleales baja en todos los partidos en los siguientes periodos, excepto tras la moci&oacute;n de censura en mayo de 2018. Desde las elecciones de abril de este a&ntilde;o el porcentaje quienes se repiensan su voto parece haber disminuido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 1: Votantes desleales por partido y per&iacute;odo</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Si analizamos la evoluci&oacute;n de los desleales a lo largo del tiempo por partidos y bloques ideol&oacute;gicos, vemos que, en el caso del PSOE (Gr&aacute;fico 2), sus desleales son mayoritariamente indecisos y, durante los &uacute;ltimos meses, m&aacute;s abstencionistas que en el pasado. Los desleales socialistas, no obstante, han ido variando a lo largo de los &uacute;ltimos a&ntilde;os. En un primera etapa (antes de las generales del 2015) se decantaban en primer lugar por Podemos y esa inclinaci&oacute;n s&oacute;lo se vuelve a repetir con posterioridad en los &uacute;ltimos meses desde las elecciones de abril (aunque en un porcentaje mucho menor). Entre el 2015 y las &uacute;ltimas elecciones generales, Ciudadanos ha sido el partido preferido entre los desleales socialistas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 2: Desleales PSOE</strong>
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        En el caso de Podemos (Gr&aacute;fico 3), la evoluci&oacute;n a lo largo de los periodos muestra que los desleales apuestan crecientemente por el PSOE (de hecho, desde la moci&oacute;n de censura son m&aacute;s de los desleales quienes votar&iacute;an al PSOE que los votantes de Podemos en las generales del 2016 que lo har&iacute;an por Izquierda Unida, una tendencia que se mantiene, en promedio, durante los &uacute;ltimos meses).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 3: Desleales Podemos</strong>
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        Para Ciudadanos (Gr&aacute;fico 4), el cambio en el perfil de los desleales se produce tras la moci&oacute;n de censura, en mayo de 2018. Antes de ese momento, quienes se replantean su voto al partido de Rivera optan, en primer lugar, por el Partido Popular. Tras la moci&oacute;n de censura, los desleales moderados y radicales del Ciudadanos se reparten tanto entre el PSOE como VOX (integrado en la categor&iacute;a de &ldquo;otros partidos&rdquo; a partir del 2019) y, durante los &uacute;ltimos meses desde abril, el primer el partido preferido de los desleales de Ciudadanos es el PSOE (16%).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 4: Desleales Ciudadanos</strong>
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        Por &uacute;ltimo, para un partido como el PP que, hasta la aparici&oacute;n de VOX, no ten&iacute;a competencia a su derecha, las deslealtades de sus votantes hacia otros partidos se manifestaban hacia Ciudadanos, pero con intensidades distintas (Gr&aacute;fico 5). Tras la moci&oacute;n de censura aumenta de manera significativa el atractivo de Ciudadanos entre los votantes del PP, un dato que se corresponde con la intensificaci&oacute;n del voto de Ciudadanos entre los votantes de derechas (especialmente en las posiciones 6 y 7). Durante este periodo (desde la moci&oacute;n de censura hasta septiembre de 2019) el atractivo de VOX entre los desleales populares se mantiene, en promedio, en el 12% (porcentaje incluido en &ldquo;otros partidos&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 5: Desleales PP</strong>
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        En definitiva, de la evoluci&oacute;n de los desleales por partidos desde el 2015 podemos extraer varias conclusiones: la primera es que, como ya sab&iacute;amos, el cambio del sistema de partidos en diciembre de 2015 equilibr&oacute; por el lado de la oferta la demanda insatisfecha en los dos grandes partidos tradicionales. En segundo lugar, que la moci&oacute;n de censura sacudi&oacute; el tablero electoral tanto izquierda a derecha (y m&aacute;s intensamente en la derecha) en mayor medida que las elecciones del 2016. Tercero, que la infidelidad sobrepasa poco el bloque ideol&oacute;gico y que los desleales son sobre todo indecisos y, por lo tanto, en teor&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cilmente recuperable para los partidos. Cuatro, que la infidelidad durante los &uacute;ltimos meses es relativamente baja, lo que en principio sugiere que no son esperables grandes cambios en las pr&oacute;ximas elecciones de noviembre.
    </p><p class="article-text">
        [1] Para ello analizo todos los bar&oacute;metros del CIS que incluyen intenci&oacute;n de voto desde enero de 2015 hasta septiembre de 2019.
    </p><p class="article-text">
        [2] Etiquetas de la intenci&oacute;n de voto de los desleales son las siguientes: &ldquo;Ot&rdquo;: otros partidos+voto en blanco+ voto nulo; &ldquo;PS&rdquo;: PSOE, &ldquo;PD&rdquo;: Podemos, &ldquo;Cs&rdquo;: Ciudadanos; &ldquo;Abs&rdquo;: no votar&iacute;a; &ldquo;NS&rdquo;: indecisos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra León Alfonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/historia-reciente-infidelidad-politica_132_1290236.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Oct 2019 19:47:09 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Historia (reciente) de la infidelidad política]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La culpa en política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/culpa-politica_132_2048480.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">No somos neutrales a la hora de señalar quién es el responsable de las políticas públicas: tendemos a exonerar a quienes identificamos como “los nuestros” y a señalar como responsables a quienes no se encuentren entre esos grupos de referencia.</p><p class="subtitle">En España la atribución de responsabilidades sobre los resultados de las políticas públicas es compleja porque existen distintos niveles de gobierno.</p><p class="subtitle">En sanidad y educación, dos políticas mal valoradas por los ciudadanos, la asignación de responsabilidades se convierte en una atribución de culpa y, como tal, está sesgada por nuestras preferencias políticas</p></div><p class="article-text">
        En pol&iacute;tica, culpar significa atribuir la responsabilidad por algo que no sali&oacute; bien. La psicolog&iacute;a social caracteriza la asignaci&oacute;n de responsabilidades como un comportamiento sesgado. Esto significa que no somos neutrales a la hora de se&ntilde;alar qui&eacute;n es el responsable de qu&eacute;: tendemos a exonerar a quienes identificamos como &ldquo;los nuestros&rdquo; - sea el partido, la raza, o la naci&oacute;n &ndash; y a se&ntilde;alar como responsables a quienes no se encuentren entre esos grupos de referencia.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estos sesgos de grupo lastran el funcionamiento de la democracia porque debilitan el mecanismo que disciplina a los gobernantes, que consiste en identificar primero al responsable de los resultados de las pol&iacute;ticas y luego castigarle o premiarle en las urnas. Si de entrada falla la identificaci&oacute;n de la responsabilidad, entonces los pol&iacute;ticos dejan de cosechar lo que siembran, porque se produce un cortocircuito entre lo bien o mal que lo hacen y su resultado en las urnas.
    </p><p class="article-text">
        En la asignaci&oacute;n de responsabilidades no s&oacute;lo influyen los sesgos de grupo. Tambi&eacute;n es importante el conocimiento sobre qu&eacute; nivel de gobierno o qu&eacute; instituciones est&aacute;n implicadas en cada pol&iacute;tica. En Espa&ntilde;a, como en cualquier sistema de gobierno descentralizado, esta tarea es m&aacute;s complicada porque distintos niveles de gobierno &ndash; nacional, regional y local &ndash;participan en el dise&ntilde;o, financiaci&oacute;n y provisi&oacute;n de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. De hecho, comparando los datos publicados por el CIS en el Bar&oacute;metro Auton&oacute;mico del 2012 con datos de una encuesta realizada durante la &uacute;ltima semana de Mayo de 2018 puede observarse (ver Gr&aacute;fico 1) que en la actualidad los ciudadanos se equivocan m&aacute;s (y no menos) en la asignaci&oacute;n de responsabilidades a los gobiernos auton&oacute;micos. Esto ocurre porque para todas las pol&iacute;ticas el gobierno central es percibido como m&aacute;s responsable que en 2012[1].&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 1. Atribuci&oacute;n de responsabilidades 2012 y 2018.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Pueden los sesgos de grupo explicar estos resultados? Para responder a esta pregunta me centrar&eacute; en la atribuci&oacute;n de responsabilidades sobre dos pol&iacute;ticas que est&aacute;n en manos de los gobiernos auton&oacute;micos, sanidad y educaci&oacute;n, con los datos de encuesta de Mayo de 2018.
    </p><p class="article-text">
        Sanidad y educaci&oacute;n aparecen mal valoradas por los ciudadanos. Solo un 6,4% de quienes valoran la sanidad y un 3,8% de quienes valoran la educaci&oacute;n creen que durante el &uacute;ltimo a&ntilde;o estas pol&iacute;ticas han ido a &ldquo;Mucho mejor&rdquo; o &ldquo;Algo mejor&rdquo; (frente a casi un 60% que considera que la sanidad ha evolucionado a &ldquo;Mucho peor&rdquo; o &ldquo;peor&rdquo; y un 61% en el caso de la &nbsp;educaci&oacute;n). Siendo as&iacute;, la asignaci&oacute;n de responsabilidades sobre estas pol&iacute;ticas se convierte en la asignaci&oacute;n de culpa (sobre un mal resultado). Y esa asignaci&oacute;n cabe esperar que est&eacute; determinada tanto por el grado de informaci&oacute;n que los ciudadanos tienen sobre el Estado Auton&oacute;mico (quienes est&eacute;n m&aacute;s informados sobre pol&iacute;tica o tengan un mayor nivel de formaci&oacute;n dir&aacute;n con m&aacute;s frecuencia que es el gobierno regional el responsable) como por los sesgos pol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Centr&eacute;monos en los sesgos. La identificaci&oacute;n con un partido pol&iacute;tico puede ser un buen predictor de la asignaci&oacute;n de responsabilidades. Por ejemplo, quienes m&aacute;s se identifiquen con el partido en el nivel auton&oacute;mico ser&aacute;n m&aacute;s propensos a atribuir la responsabilidad por una pol&iacute;tica que no funciona bien otro nivel de gobierno (atribuy&eacute;ndole la responsabilidad sobre los resultados en sanidad). Y al rev&eacute;s: quienes m&aacute;s se identifiquen con el partido en el gobierno central tendr&aacute;n una probabilidad mayor asignar la responsabilidad al nivel de gobierno menos preferido (regional o local).
    </p><p class="article-text">
        En el gr&aacute;fico 2 puede verse el efecto del nivel educativo en la probabilidad de asignar la responsabilidad sobre la sanidad y educaci&oacute;n al gobierno auton&oacute;mico (controlando por otros factores[2]). Como puede observarse en los dos casos, el nivel de formaci&oacute;n importa para &ldquo;acertar&rdquo; el nivel de gobierno que posee la competencia en sanidad: a mayor nivel educativo, mayor es la probabilidad de asignar la responsabilidad de la educaci&oacute;n o la sanidad a la Comunidad Aut&oacute;noma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 2. Probabilidad de atribuir Sanidad y Educaci&oacute;n a la CA por nivel educativo
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, los sesgos pol&iacute;ticos tambi&eacute;n tienen un efecto importante sobre la atribuci&oacute;n de responsabilidades. Como puede verse en el gr&aacute;fico 3, cuanto mejor es la valoraci&oacute;n del funcionamiento de la Comunidad Aut&oacute;noma (que utilizo como una variable <em>proxy</em> para medir la valoraci&oacute;n del gobierno auton&oacute;mico), menor probabilidad de culpar al gobierno regional de la sanidad. Y al rev&eacute;s si se toma como variable la valoraci&oacute;n del funcionamiento del gobierno central (gr&aacute;fico 4).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 3. Probabilidad de atribuir Sanidad y Educaci&oacute;n a la CA seg&uacute;n valoraci&oacute;n funcionamiento de la CA
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 4. Probabilidad de atribuir Sanidad y Educaci&oacute;n a la CA seg&uacute;n valoraci&oacute;n funcionamiento del gobierno central
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, este an&aacute;lisis sobre c&oacute;mo asignamos responsabilidades sobre los resultados de las pol&iacute;ticas muestra que el mecanismo esencial para controlar a los gobiernos (identificar qu&eacute; responsabilidad tienen sobre las pol&iacute;ticas para luego castigarles o premiarles en las urnas) est&aacute; sesgado por nuestras preferencias pol&iacute;ticas. La polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica puede contribuir a activar esos sesgos, una cuesti&oacute;n que probablemente explique el actual patr&oacute;n de atribuci&oacute;n de responsabilidades.
    </p><p class="article-text">
        [1] El resultado del Gr&aacute;fico 1 es llamativo. Uno esperar&iacute;a que a medida que pasa el tiempo y se consolida el Estado Auton&oacute;mico los ciudadanos mejoren su conocimiento sobre las responsabilidades que tienen asignadas los gobiernos regionales. Por ejemplo, hace m&aacute;s de tres lustros que se descentraliz&oacute; la Sanidad a lo que entonces se llamaba &ldquo;territorio Insalud&rdquo; (las diez Comunidades Aut&oacute;nomas que recibieron la competencia en 2001). Sin embargo, a d&iacute;a de hoy existe un 58,8%&nbsp; de ciudadanos que cree que la responsabilidad de que las cosas vayan bien o mal en esta pol&iacute;tica es principalmente del gobierno central.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        [2] Modelo de regresi&oacute;n log&iacute;stica donde la variable dependiente es 1 cuando se asigna la responsabilidad al gobierno auton&oacute;mico y cero cuando se asigna al gobierno local o central. Variables explicativas: valoraci&oacute;n funcionamiento de la CA (0-10), valoraci&oacute;n funcionamiento del gobierno central (0-10), nivel educativo (1-8). Controles: identidad regional, simpat&iacute;a hacia el Partido Popular, valoraci&oacute;n de las competencias de las Comunidades Aut&oacute;nomas, g&eacute;nero, edad y grado de conocimiento objetivo sobre pol&iacute;tica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra León Alfonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/culpa-politica_132_2048480.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Jun 2018 18:22:39 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La culpa en política]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Podemos y las confluencias: ¿virtud o condena?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/podemos-confluencias-virtud-condena_132_2225884.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ee9d0f03-7782-4b7c-9567-a18b0c3b1dde_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Podemos y las confluencias: ¿virtud o condena?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Podemos se sostiene sobre una estructura de alianzas compleja y descentralizada que requiere de un pilar fuerte que coordine y articule. El deterioro de su marca nacional debilita ese pilar y sus efectos desestabilizadores son potencialmente mayores que en otros partidos</p><p class="subtitle">El partido ha de articular una estructura organizativa heterogénea y con distintas sensibilidades ideológicas. Las votantes más distintos son los de En Comú Podem y Compromís-Podemos-EUPV. Durante el último año, sus diferencias parecen haberse ampliado</p><p class="subtitle">Podemos confió al principio en las alianzas territoriales quizás pensando en que su fortaleza electoral le permitiría manejar una estructura descentralizada cómodamente o incluso absorber a sus aliados territoriales en el futuro. Sin embargo, la debilidad de su marca nacional complica el liderazgo de esa estructura</p></div><p class="article-text">
        Suenan tambores de elecciones a poco m&aacute;s de un a&ntilde;o para las pr&oacute;ximas auton&oacute;micas y municipales. Antes de que los aparatos de los partidos desempolven sus maquinarias para dise&ntilde;ar listas, seleccionar candidatos, perfilar campa&ntilde;as y asignar financiaci&oacute;n, algunos tienen pendiente una cuesti&oacute;n todav&iacute;a m&aacute;s b&aacute;sica: decidir las siglas bajo las que van a concurrir. Las siglas, al fin y al cabo, reflejan alianzas. Y no hay partido que quiera aliarse con los perdedores.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Precisamente por este motivo Pablo Iglesias y Alberto Garz&oacute;n debat&iacute;an hace unas semanas sobre el mantenimiento de su alianza electoral para los comicios del 2019 y las siglas bajo las cuales concurrir&aacute;n en las europeas, auton&oacute;micas y locales. Este debate surge por la debilidad de la marca nacional de Unidos Podemos. En concreto, la simpat&iacute;a hacia Podemos ha ca&iacute;do en el &uacute;ltimo a&ntilde;o entre los votantes de todos los partidos, incluidos los de las confluencias.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        N&oacute;tese que las confluencias contribuyeron en su d&iacute;a a consolidar la visibilidad e implantaci&oacute;n territorial de Podemos en las elecciones del 2015. Podemos ofrec&iacute;a a las confluencias unas siglas y un l&iacute;der en ascenso electoral a nivel nacional, y a su vez el partido de Iglesias aprovechaba las estructuras organizativas locales y regionales ya existentes para su causa, sumando la representaci&oacute;n que &eacute;stas obtuvieran a un grupo parlamentario que se estructura de manera confederal.
    </p><p class="article-text">
        La reflexi&oacute;n que quisiera plantear en este post es si esas alianzas, que supusieron un beneficio en el pasado, pueden convertirse hoy en una limitaci&oacute;n para la expansi&oacute;n y consolidaci&oacute;n a nivel nacional del partido de Pablo Iglesias.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, con la debilidad de la marca nacional ya no est&aacute; tan claro &ldquo;qui&eacute;n ayuda a qui&eacute;n&rdquo; electoralmente, si es la marca nacional la que nutre los apoyos de las alianzas locales y regionales o al rev&eacute;s. Un partido con capacidad de &eacute;xito a nivel nacional tiene autoridad sobre el resto porque las externalidades electorales de su triunfo fluyen de arriba a abajo, es decir, de lo estatal hacia lo auton&oacute;mico y local. Sin embargo, con una marca nacional debilitada puede extenderse la percepci&oacute;n de que la direcci&oacute;n de dichas externalidades se ha invertido, o por lo menos que aqu&eacute;lla fluye con m&aacute;s fuerza de abajo a arriba. Dicho de otra manera, que Podemos es m&aacute;s dependiente de la fuerza electoral de sus aliados locales y regionales que al rev&eacute;s.&nbsp; &nbsp; &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De momento, dicha percepci&oacute;n (que ser&aacute; confirmada o no por los resultados de las auton&oacute;micas y locales) puede limitar la capacidad de Podemos a la hora de definir las alianzas con otras fuerzas con las que deseen concurrir en las auton&oacute;micas y locales. Ya ocurri&oacute; tras las elecciones generales de 2016. Entonces, Unidos Podemos pinch&oacute; electoralmente, pero sobrevivi&oacute; mejor donde asisti&oacute; acompa&ntilde;ado de otros partidos. Sus aliados tomaron nota de la nueva correlaci&oacute;n de fuerzas y En Marea, por ejemplo, consigui&oacute; obligar a Podemos a integrase en la candidatura que presentaron a las elecciones gallegas de septiembre del mismo a&ntilde;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, la estructura de alianzas sobre la que se sostiene la fuerza parlamentaria y electoral de Podemos es compleja y descentralizada y requiere, para sostenerla, de un centro potente: un elemento aglutinador que sea algo m&aacute;s que la suma de sus partes. Ese ha sido el papel que ha intentado jugar Podemos en el grupo parlamentario confederal (en la actualidad formado por Podemos, Izquierda Unida, En Marea y En Com&uacute; Podem) y en su relaci&oacute;n con el resto de aliados (especialmente Comprom&iacute;s, cuyos diputados forman parte del Grupo Mixto). El precio que Podemos paga por su debilidad electoral es mayor que el que pagar&iacute;an otros partidos. Pone en juego, para empezar, su unidad en la acci&oacute;n parlamentaria.
    </p><p class="article-text">
        En tercer lugar, el papel de coordinaci&oacute;n de Podemos es complejo no s&oacute;lo por la heterogeneidad organizativa sobre la que se sostiene (alianzas de partidos que son a su vez coaliciones), sino por las diferentes sensibilidades ideol&oacute;gicas que debe articular. Seg&uacute;n los &uacute;ltimos datos del CIS, de Enero de 2018, los votantes ideol&oacute;gicamente m&aacute;s distintos entre s&iacute; son los de En Com&uacute; Podem (se sit&uacute;a en promedio en el 2,8 algo m&aacute;s a la izquierda de Unidos Podemos, cuyo promedio es 3,2) y Comprom&iacute;s-Podemos-EUPV (3,4).
    </p><p class="article-text">
        Las diferencias entre confluencias se amplifican cuando se mide la simpat&iacute;a hacia distintos partidos. Lo muestra el Gr&aacute;fico 1, donde se recoge el porcentaje de votantes de UP y de las confluencias que &ldquo;nunca votar&iacute;a&rdquo; a cada uno de los principales partidos de &aacute;mbito estatal. El orden en el grado de antipat&iacute;a es el mismo en todos ellos &ndash; de m&aacute;s a menos: PP, Ciudadanos, PSOE, IU. Sin embargo, la intensidad es distinta: mayor entre los votantes de En Com&uacute; Podem y m&aacute;s baja entre los de Comprom&iacute;s-Podemos-EUPV. Adem&aacute;s, la evoluci&oacute;n de la pol&iacute;tica en el &uacute;ltimo a&ntilde;o parece haber amplificado las diferencias entre estos dos partidos: la antipat&iacute;a de los votantes de En Com&uacute; Podem hacia PP, PSOE, Ciudadanos e IU se ha mantenido o aumentado, mientras que el rechazo de los votantes de Comprom&iacute;s hacia esos partidos ha disminuido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 1. Porcentaje de votantes que consideran que &ldquo;nunca votar&iacute;an&rdquo; a PP, PSOE, Ciudadanos y IU por partido &nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En definitiva, parece que las pr&oacute;ximas elecciones auton&oacute;micas y locales llegar&aacute;n en un mal momento para Podemos. Durante esta legislatura no ha sido capaz de expandir y consolidar su fuerza electoral en la arena nacional. Esto limita su capacidad para coordinar y liderar una estructura organizativa ampliamente descentralizada. Quiz&aacute;s Podemos confi&oacute; al principio en las alianzas territoriales por necesidad, m&aacute;s que por voluntad &ndash;al no poder imponerse como partido nacional en esos territorios&ndash; y tambi&eacute;n quiz&aacute;s con la confianza de que su m&uacute;sculo electoral a nivel nacional le permitir&iacute;a liderar esa estructura descentralizada c&oacute;modamente o incluso absorber a sus aliados territoriales. Al no conseguirlo, la estructura que tanto contribuy&oacute; a su &eacute;xito en el 2015 puede convertirse en un obst&aacute;culo para recuperarlo.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra León Alfonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/podemos-confluencias-virtud-condena_132_2225884.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Mar 2018 19:52:07 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cuánto autogobierno tiene Cataluña?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/autogobierno-catalunya_132_3094006.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Si la resolución del conflicto con Cataluña pasa por un mayor nivel de autogobierno, no está de más conocer cuál es el nivel de partida</p><p class="subtitle">La autonomía fiscal Cataluña se sitúa algo por delante del conjunto de países, aunque el nivel general de autogobierno (</p><p class="subtitle">self-rule</p><p class="subtitle">) es relativamente bajo.</p><p class="subtitle">Aunque en general el nivel de co-decisión (</p><p class="subtitle">shared-rule</p><p class="subtitle">) es mayor que en el conjunto de países, la capacidad de Cataluña (y del conjunto de Comunidades Autónomas) de co-decidir de manera</p><p class="subtitle">multilateral</p><p class="subtitle">y coordinada en la legislación estatal es más baja que en el resto de países.</p></div><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo comparar el autogobierno en Catalu&ntilde;a con el que poseen otras regiones de Europa? La pregunta es pertinente por dos motivos. El primero es la confusi&oacute;n que parece existir sobre este tema, a juzgar por las distintas informaciones que llegan a trav&eacute;s de los medios de comunicaci&oacute;n. El segundo es que, si la resoluci&oacute;n del conflicto con Catalu&ntilde;a pasa por un mayor nivel de autogobierno, no est&aacute; de m&aacute;s conocer cu&aacute;l es el nivel de partida. El prop&oacute;sito de este post es aportar algunos datos comparados que puedan contribuir a clarificar ese debate.  
    </p><p class="article-text">
        Hasta hace unos a&ntilde;os, responder a la pregunta formulada al inicio de este post era una tarea complicada debido a la falta de datos. Los investigadores sol&iacute;an medir el grado de autonom&iacute;a regional a trav&eacute;s de la descentralizaci&oacute;n del gasto (porcentaje del gasto total ejecutado por el nivel regional). Sin embargo, este indicador ofrec&iacute;a una visi&oacute;n parcial del grado de autonom&iacute;a regional. No ten&iacute;a en cuenta, por ejemplo, las interdependencias legislativas entre niveles de gobierno o el grado de autonom&iacute;a sobre los ingresos (no distingu&iacute;a si los fondos que financiaban el gasto regional proven&iacute;an de transferencias del gobierno central o de impuestos propios de la regi&oacute;n).
    </p><p class="article-text">
        Esa diferenciaci&oacute;n entre la autonom&iacute;a sobre el gasto y sobre los ingresos es especialmente relevante para el caso de Espa&ntilde;a. Si hay algo que caracteriza la descentralizaci&oacute;n en nuestro pa&iacute;s es que se ha producido de manera asim&eacute;trica en la relaci&oacute;n entre gasto e ingresos: una descentralizaci&oacute;n amplia por el lado del gasto, pues las Comunidades Aut&oacute;nomas gestionan pol&iacute;ticas que conllevan con una amplia carga presupuestaria &ndash; sanidad, educaci&oacute;n, servicios sociales - y una descentralizaci&oacute;n tradicionalmente m&aacute;s limitada por el lado de los ingresos, aunque con avances significativos en l<a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro.php?id=3932675&amp;id_col=100508&amp;id_subcol=100517" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">as &uacute;ltimas reformas del sistema de financiaci&oacute;n auton&oacute;mica</a>.
    </p><p class="article-text">
        Pero volvamos a la pregunta inicial, centrada en Catalu&ntilde;a: &iquest;es, como algunos afirman, una de las regiones con m&aacute;s autonom&iacute;a de Europa? Desde hace unos a&ntilde;os, existe un <a href="http://garymarks.web.unc.edu/data/regional-authority/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Iacute;ndice de Autonom&iacute;a Regional</a> para un conjunto amplio de pa&iacute;ses y a&ntilde;os (1950-2010). Una de las contribuciones m&aacute;s importantes de este &iacute;ndice es la distinci&oacute;n entre las medidas de autonom&iacute;a regional entendida como &ldquo;<a href="http://garymarks.web.unc.edu/files/2017/02/Codebook-RAI-Regional-Scores-1.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">self-rule</a>&rdquo;, un &iacute;ndice que comprende el grado de independencia institucional, el rango de competencias, la autonom&iacute;a fiscal y la capacidad de endeudamiento, y las medidas de &ldquo;<a href="http://garymarks.web.unc.edu/files/2017/02/Codebook-RAI-Regional-Scores-1.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">shared-rule</a>&rdquo;, un indicador que mide el grado en el que el gobierno regional puede co-determinar, tanto multilateralmente como bilateralmente, la legislaci&oacute;n estatal, los impuestos estatales, los l&iacute;mites al endeudamiento o el cambio constitucional. El &Iacute;ndice de Autonom&iacute;a Regional es la suma de los indicadores de <em>self-rule</em> y <em>shared-rule</em>.
    </p><p class="article-text">
        Usando los &uacute;ltimos datos disponibles en esa base de datos, en la Tabla 1 he listado el &Iacute;ndice de Autonom&iacute;a Regional para un conjunto de regiones, estados y provincias en pa&iacute;ses descentralizados (Reino Unido e Italia) y federales (Alemania, Austria, Australia, B&eacute;lgica, Canad&aacute;, Estados Unidos y Suiza). Seg&uacute;n estos datos, Catalu&ntilde;a se encuentra en una posici&oacute;n intermedia, ligeramente por encima del promedio (22.1).
    </p><p class="article-text">
        Tabla 1. &Iacute;ndice de Autonom&iacute;a Regional 2010
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Gr&aacute;fico 1. Self-rule y shared-rule (2010)
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                </figure><p class="article-text">
        En el gr&aacute;fico 1 se muestra la relaci&oacute;n entre las dos dimensiones de autonom&iacute;a (<em>self-rule</em> y <em>shared-sule</em>) para cada caso. Como puede apreciarse, Catalu&ntilde;a se sit&uacute;a en una posici&oacute;n relativamente baja en el &aacute;mbito de autogobierno (<em>self-rule</em>) y en cambio por encima de la media en el &aacute;mbito de co-decisi&oacute;n (<em>shared-rule</em>). Para comprender con mayor detalle estos datos es necesario desgranar algunos de los indicadores que conforman cada &iacute;ndice. En concreto, dos indicadores.
    </p><p class="article-text">
        Primero, un an&aacute;lisis m&aacute;s detallado de las diferentes dimensiones que conforman el &iacute;ndice de co-decisi&oacute;n (<em>shared-rule</em>) indica que Catalu&ntilde;a punt&uacute;a relativamente alto debido a una de las dimensiones que forman ese &iacute;ndice. En concreto, la capacidad de la regi&oacute;n de frenar cualquier iniciativa que intente modificar el encaje constitucional en el resto del Estado (en esta dimensi&oacute;n Catalu&ntilde;a obtiene la m&aacute;xima puntuaci&oacute;n). En cambio, en los aspectos multilaterales de la co-decisi&oacute;n (la capacidad de Catalu&ntilde;a de modificar la legislaci&oacute;n nacional coordin&aacute;ndose multilateralmente con otras regiones), el &iacute;ndice de <em>shared-rule</em> es m&aacute;s bajo (esencialmente debido a que el Senado tiene un papel muy limitado en la configuraci&oacute;n en la pol&iacute;tica nacional). Si s&oacute;lo tom&aacute;ramos el nivel de co-decisi&oacute;n <em>multilateral</em>, Catalu&ntilde;a estar&iacute;a situada en una posici&oacute;n entre Valonia y Escocia en el Gr&aacute;fico 1.
    </p><p class="article-text">
        Segundo, uno de los &aacute;mbitos m&aacute;s controvertidos de la autonom&iacute;a regional es el relativo a la descentralizaci&oacute;n fiscal, que forma parte del &iacute;ndice de <em>self-rule</em>. Si compar&aacute;semos a Catalu&ntilde;a con el resto de regiones en este &aacute;mbito (no mostrado en los datos), ver&iacute;amos que la descentralizaci&oacute;n fiscal en Catalu&ntilde;a (como en el resto de regiones en el sistema de financiaci&oacute;n de R&eacute;gimen Com&uacute;n) es ligeramente mayor que la del conjunto de regiones en esta muestra. El nivel de autonom&iacute;a fiscal en Catalu&ntilde;a es superior a la de los Estados en Alemania, Austria o Australia e inferior al de los gobiernos subestatales en Estados Unidos, Suiza y Canad&aacute;. Estos resultados son muy similares a los de otros estudios comparados (v&eacute;ase el cap&iacute;tulo comparado <a href="https://www.alianzaeditorial.es/libro.php?id=3932675&amp;id_col=100508&amp;id_subcol=100517" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en este libro</a>).
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, de acuerdo con el &Iacute;ndice de Autonom&iacute;a Regional, Catalu&ntilde;a se sit&uacute;a en un nivel intermedio de autonom&iacute;a si lo comparamos con los gobiernos subestatales en las democracias avanzadas descentralizadas y federales, con dos matices. Por un lado, en autonom&iacute;a fiscal Catalu&ntilde;a se sit&uacute;a algo por delante del conjunto de pa&iacute;ses, aunque el nivel general de autogobierno (<em>self-rule</em>) es relativamente bajo. Por otro lado, aunque en general el nivel de co-decisi&oacute;n (<em>shared-rule</em>) es mayor que en el conjunto de pa&iacute;ses, la capacidad de Catalu&ntilde;a (y del conjunto de Comunidades Aut&oacute;nomas) de co-decidir de manera <em>multilateral</em> y coordinada en la legislaci&oacute;n estatal es m&aacute;s baja que en el resto de pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Aclaraciones al hilo de los comentarios de los lectores (1 de Noviembre 2017)</strong>
    </p><p class="article-text">
        Algunos de los lectores del post apuntaron acertadamente que las conclusiones del art&iacute;culo parec&iacute;an contradictoras a las publicadas en an&aacute;lisis anteriores (v&eacute;ase <a href="https://www.ara.cat/especials/elpatidescobert/Quina-autonomia_0_665933401.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a> o <a href="https://politikon.es/2012/04/18/comparando-la-descentralizacion-en-espana-y-otros-paises/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>). La raz&oacute;n por la que esto es as&iacute; es que el &Iacute;ndice de Autonom&iacute;a Regional ha sido actualizado por sus autores con nuevos indicadores (los art&iacute;culos anteriores se basaban en datos del antiguo &Iacute;ndice). La diferencia fundamental con esos an&aacute;lisis es que Catalu&ntilde;a obtiene con el nuevo &iacute;ndice un nivel m&aacute;s alto de shared-rule (uno de los componentes del &Iacute;ndice de Autonom&iacute;a Regional, como se explica en el post). Sin embargo, y m&aacute;s importante, si se descompone el &iacute;ndice de shared-rule en sus diferentes dimensiones, las conclusiones son similares a las de anteriores an&aacute;lisis.
    </p><p class="article-text">
        El &iacute;ndice de shared-rule est&aacute; compuesto por tres tipos de indicadores: los que capturan la capacidad de co-decisi&oacute;n bilateral y los que capturan la capacidad de co-decisi&oacute;n multilateral (representaci&oacute;n de regiones en legislativo nacional y capacidad de decidir en la legislaci&oacute;n nacional, endeudamiento o reforma constitucional). En la dimensi&oacute;n co-decisi&oacute;n bilateral Catalu&ntilde;a (como el resto de comunidades aut&oacute;nomas) muestra un nivel muy por encima de la media y mediana del conjunto. Esto se debe a que los datos recogen que en Espa&ntilde;a cada regi&oacute;n tiene capacidad de veto de cualquier reforma que pretenda cambiar su relaci&oacute;n constitucional con el Estado (imagino que los autores del &iacute;ndice est&aacute;n intentando capturar aqu&iacute; que la iniciativa sobre la reforma de los Estatutos corresponde a las regiones, aunque no conozco los fundamentos cualitativos de esta codificaci&oacute;n). El efecto de este indicador de bilateralidad en el &iacute;ndice general de shared-rule (y en el &iacute;ndice global) ofrece, a mi juicio, una imagen algo distorsionada de la naturaleza del shared-rule en Espa&ntilde;a. Por eso es importante atender a las otras dimensiones que conforman el shared-rule: la dimensi&oacute;n de co-decisi&oacute;n multilateral (representaci&oacute;n de las regiones en el legislativo nacional y capacidad de co-decisi&oacute;n en la legislaci&oacute;n nacional).
    </p><p class="article-text">
        En los indicadores de co-decisi&oacute;n multilateral Catalu&ntilde;a se encuentra ligeramente por debajo de la media del conjunto de regiones (y con el mismo valor que la mediana) y sobre todo por debajo de la capacidad de co-decisi&oacute;n que tienen los gobiernos subnacionales en los pa&iacute;ses federales. En este sentido, la conclusi&oacute;n es similar an&aacute;lisis anteriores: Catalu&ntilde;a est&aacute; algo por debajo del nivel de autogobierno del resto de regiones en el conjunto de pa&iacute;ses analizados (self-rule), pero sobre todo se diferencia de los federales en su baja capacidad de condicionar (junto con el resto de Comunidades Aut&oacute;nomas) las decisiones del gobierno central. Dicho de otro modo: lo que m&aacute;s diferencia a Catalu&ntilde;a de los pa&iacute;ses federales no es tanto el nivel de autogobierno, como su limitada representaci&oacute;n en el legislativo nacional y su menor capacidad de condicionar multilateralmente (coordin&aacute;ndose con el resto de regiones) la legislaci&oacute;n estatal o la reforma constitucional.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, el &Iacute;ndice de Autogobierno Regional en el resto de comunidades aut&oacute;nomas es igual que en Catalu&ntilde;a (23.5) excepto en Pa&iacute;s Vasco y Navarra (ambas obtienen un 25.5).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra León Alfonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/autogobierno-catalunya_132_3094006.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Oct 2017 19:20:17 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Cuánto autogobierno tiene Cataluña?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Cataluña,Constitución Española,Gobierno,Federalismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Unidad, unidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/unidad-unidad_132_3369744.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/03619c57-44ef-4d35-8fae-cf741bb61e86_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Unidad, unidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los efectos electorales de la división interna puede amplificar el dilema entre votantes y militancia</p><p class="subtitle">En el contexto actual la unidad interna no sólo es un bien más preciado. También más escaso</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Unidad, unidad&rdquo; coreaban el domingo 21 de mayo los militantes que asistieron en Ferraz al primer discurso de Pedro S&aacute;nchez tras ganar las elecciones a la Secretar&iacute;a General. El mismo grito se oy&oacute; entre los asistentes al Congreso de Podemos en Vistalegre II el pasado mes de febrero. Los militantes entienden que la unidad del partido es un s&iacute;ntoma de fortaleza y por eso la invocan. Y en ambos casos lo hacen en contextos donde se ha dado voz a la militancia. En este post voy a desarrollar una reflexi&oacute;n sobre la relaci&oacute;n entre la unidad en los partidos, la democracia interna y el dilema entre dar voz a la militancia y conseguir el apoyo de los votantes. Lo har&eacute; destacando que, en el escenario actual de fragmentaci&oacute;n partidista, la unidad interna se convierte en una cualidad m&aacute;s necesaria para la supervivencia.
    </p><p class="article-text">
        Cuando aumenta la capacidad de control de los afiliados en la formulaci&oacute;n de pol&iacute;ticas o en la selecci&oacute;n de l&iacute;deres, el debate interno se intensifica y ello puede hacer que la unidad de discurso se debilite. Las divisiones ideol&oacute;gicas generan incertidumbre entre los votantes sobre cu&aacute;l ser&aacute; la direcci&oacute;n de las pol&iacute;ticas que el partido va a desarrollar. La unidad (como la disciplina de voto) permite que los ciudadanos perciban con claridad la posici&oacute;n de las formaciones en distintas pol&iacute;ticas. Como ya hemos comentado en otros <a href="http://www.eldiario.es/piedrasdepapel/disciplina-voto_6_218788148.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">posts</a>, esta claridad es necesaria para el control democr&aacute;tico, es decir, para que los votantes puedan premiar o castigar a los partidos en las elecciones. Los votantes tambi&eacute;n pueden interpretar las divisiones como un s&iacute;ntoma de debilidad y penalizar al partido dividido en las urnas.
    </p><p class="article-text">
        Los efectos electorales de la divisi&oacute;n interna puede amplificar el dilema entre votantes y militancia. El dilema consiste en que los partidos pol&iacute;ticos tienen que atender a estos dos colectivos, pero la relaci&oacute;n no siempre es armoniosa y a menudo conseguir el apoyo se convierte en estrategias incompatibles. Esto ocurre cuando las consideraciones electorales que conlleva atender a los votantes se convierten en una estrategia inconciliable con una mayor rendicion de cuentas dentro del partido, es decir, a la militancia.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, no siempre el debate interno acaba profundizando el dilema entre militancia y electores. En su libro <em>El control de los pol&iacute;ticos</em>, Jos&eacute; Mar&iacute;a Maravall sostiene que la democracia interna puede mejorar el control del partido por parte de los votantes. Ello ocurre cuando el debate interno se convierte no en un s&iacute;ntoma de debilidad, sino en una fuente de informaci&oacute;n para los votantes sobre cu&aacute;les son las justificaciones que unos y otros utilizan para guiar las pol&iacute;ticas del partido que est&aacute; en el gobierno. En este caso, m&aacute;s democracia interna puede ayudar a que los votantes tengan un mejor conocimiento de las acciones del partido y, por lo tanto, a reforzar el control democr&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        En el contexto de fragmentaci&oacute;n partidista como el actual, la claridad y previsibilidad que acompa&ntilde;an a la unidad partidista ganan relevancia. Cuando los pactos o coaliciones entre formaciones son necesarias para formar mayor&iacute;as legislativas, la falta de unidad sobre la estrategias de pacto a seguir puede ser m&aacute;s da&ntilde;inas para el partido, especialmente cuando aquella planea sobre los aspectos m&aacute;s esenciales, como la formaci&oacute;n de coaliciones de gobierno.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; el efecto de la falta de unidad es mayor? En un contexto con muchos partidos, el votante no puede saber con seguridad c&oacute;mo se trasladar&aacute; el apoyo a un partido en la formaci&oacute;n de gobierno, pero puede hacerse una idea aproximada a trav&eacute;s de lo que: a) el partido anuncie que va a hacer tras las elecciones (qu&eacute; pactos apoyar&aacute;) antes de que estas tengan lugar o b) acudiendo al &ldquo;historial&rdquo; pasado del partido (qu&eacute; coaliciones form&oacute; en el pasado). Si la divisi&oacute;n interna acompa&ntilde;a o acompa&ntilde;&oacute; a esas decisiones (qu&eacute; va a hacer o qu&eacute; hizo), el apoyo que un votante se proponga otorgar a un partido contiene (en relaci&oacute;n a c&oacute;mo se traducir&aacute; en alianzas) mayores niveles de incertidumbre.
    </p><p class="article-text">
        En el contexto de fragmentaci&oacute;n partidista la unidad interna de los partidos est&aacute; sometida a mayor presi&oacute;n. Cada proceso de negociaci&oacute;n en las que los partidos tengan que llegar a acuerdos con otras formaciones pone a prueba la capacidad del partido de actuar como un bloque. Las divisiones internas son una forma de imponer costes de transacci&oacute;n que ralentizan la negociaci&oacute;n y lastran la capacidad de partido de actuar unitariamente. Dicho de otra manera, las fisuras internas aguantan peor en un contexto de fragmentaci&oacute;n como el actual porque existe una mayor exposici&oacute;n de los partidos al pacto y la negociaci&oacute;n (con sus correspondientes l&iacute;neas rojas y concesiones).
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, en el contexto actual la unidad interna no s&oacute;lo es un bien m&aacute;s preciado. Tambi&eacute;n m&aacute;s escaso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra León Alfonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/unidad-unidad_132_3369744.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 May 2017 18:55:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Unidad, unidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Podemos,PSOE,Partidos Políticos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El pesimismo en la izquierda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/futuro_132_3583094.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">En un año el optimismo de los votantes de Podemos ha caído significativamente. También se ha ampliado la brecha entre la satisfacción de los votantes del PP y de Ciudadanos, frente al mayor pesimismo entre quienes apoyaron al PSOE y UP</p><p class="subtitle">Aunque el último dato sobre intención de voto se haya interpretado como una buena noticia para UP y PSOE, la foto general es menos prometedora</p><p class="subtitle">Si el grado de la satisfacción con la situación política influye positivamente en la capacidad de movilización de los partidos, entonces el Partido Popular parece ir ganando por goleada</p></div><p class="article-text">
        El congreso del PP y el de Ciudadanos han sido un paseo para los l&iacute;deres de esos partidos, especialmente si se comparan con Vistalegre 2 o la divisi&oacute;n interna que puede dominar el pr&oacute;ximo c&oacute;nclave del PSOE. La tranquilidad de los primeros y el desasosiego en los segundos se corresponden con el estado de &aacute;nimo de sus votantes. Veamos qu&eacute; ha pasado en el &uacute;ltimo a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Hace un a&ntilde;o, por estas fechas, las empresas demosc&oacute;picas escudri&ntilde;aban el apoyo de la opini&oacute;n p&uacute;blica a las distintas alianzas entre partidos y se hablaba de la posibilidad de que se formara un gobierno de coalici&oacute;n de izquierdas entre PSOE y Podemos. Pronto se ver&iacute;a que el acuerdo de la izquierda era posible, pero poco probable. En esos momentos todo estaba por hacer y en el ambiente pesaba la excitaci&oacute;n de estar estrenando la legislatura del cambio. Se hab&iacute;a inaugurado, al fin, un nuevo tiempo pol&iacute;tico que las encuestas llevaban anunciando desde principios de 2015 y que hab&iacute;an ratificado los resultados de las auton&oacute;micas de ese mismo a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Visto retrospectivamente, y como suele ocurrir con acontecimientos que generan grandes expectativas, al final lo excepcional no fue el desarrollo de la propia legislatura, sino el tiempo que la precedi&oacute;. Durante los meses previos a diciembre de 2015 no solo se produjo la mejora m&aacute;s pronunciada en la valoraci&oacute;n de la situaci&oacute;n pol&iacute;tica desde mitad de los a&ntilde;os 90, seg&uacute;n los datos del CIS. Tambi&eacute;n aument&oacute; el optimismo ciudadano sobre el futuro, a pesar de que la aparici&oacute;n de nuevos partidos abr&iacute;a un tiempo lleno de incertidumbres.
    </p><p class="article-text">
        Lo que pas&oacute; despu&eacute;s no era descartable siguiendo lo que se sabe en Ciencia Pol&iacute;tica sobre la relaci&oacute;n entre la formaci&oacute;n de gobierno y el grado de fragmentaci&oacute;n parlamentaria. Pero para quienes esperaron un gran cambio con el nuevo panorama pol&iacute;tico signific&oacute; que no habr&iacute;a colof&oacute;n ni final feliz. Las pol&iacute;ticas se perdieron entre la pol&iacute;tica: divisi&oacute;n interna en los partidos, negociaci&oacute;n para la investidura, la interminable campa&ntilde;a electoral y, finalmente, en un callej&oacute;n sin salida que dur&oacute; hasta que finalmente que Mariano Rajoy fue investido como jefe del ejecutivo, en octubre del pasado a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Como cab&iacute;a esperar, la par&aacute;lisis institucional se llev&oacute; por delante el optimismo ciudadano sobre la situaci&oacute;n pol&iacute;tica del pa&iacute;s. Y, aunque en general la valoraci&oacute;n de la pol&iacute;tica ha mejorado desde la investidura de Rajoy, no lo ha hecho para todos los votantes. Si se compara la valoraci&oacute;n actual de la situaci&oacute;n pol&iacute;tica por grupos de electores con la que exist&iacute;a hace un a&ntilde;o, destaca, sobre todo, la ca&iacute;da en el optimismo de los votantes de Podemos. Tambi&eacute;n es de rese&ntilde;ar la brecha entre ambos lados del espectro ideol&oacute;gico, con el mayor distanciamiento entre la satisfacci&oacute;n de los votantes del PP y de Ciudadanos, frente al mayor pesimismo de los de la izquierda de PSOE y UP.
    </p><p class="article-text">
        El bar&oacute;metro del CIS de hace un a&ntilde;o mostraba que el grupo de votantes de Podemos era el m&aacute;s positivo en su lectura sobre lo acontecido en los &uacute;ltimos doce meses (Gr&aacute;fico 1) y, sobre todo, el m&aacute;s optimista sobre la situaci&oacute;n pol&iacute;tica futura (Gr&aacute;fico 2). El bar&oacute;metro de Enero del 2017, en cambio, muestra que el porcentaje de votantes de Unidos Podemos que piensa que el futuro ser&aacute; mejor ha ca&iacute;do en casi treinta puntos y son los electores con la peor valoraci&oacute;n de lo ocurrido durante el &uacute;ltimo a&ntilde;o. Los votantes del PSOE tambi&eacute;n se han vuelto m&aacute;s pesimistas sobre lo que puede pasar en los pr&oacute;ximos meses.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 1. Valoraci&oacute;n de la situaci&oacute;n pol&iacute;tica retrospectiva (&uacute;ltimo a&ntilde;o) seg&uacute;n recuerdo de voto</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>Gr&aacute;fico 2. Valoraci&oacute;n de la situaci&oacute;n pol&iacute;tica futura (pr&oacute;ximo a&ntilde;o) seg&uacute;n recuerdo de voto</strong>
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        En cambio, los votantes del PP y de Ciudadanos han seguido una evoluci&oacute;n distinta. Los electores del partido de Rivera tienen hoy una valoraci&oacute;n de la situaci&oacute;n pol&iacute;tica m&aacute;s parecida a los votantes del PP que la que ten&iacute;an hace un a&ntilde;o. Y los votantes populares son los m&aacute;s optimistas y los que cuentan con los mayores niveles de satisfacci&oacute;n con la situaci&oacute;n pol&iacute;tica, con la evoluci&oacute;n durante el &uacute;ltimo a&ntilde;o y con el futuro pol&iacute;tico del pa&iacute;s (Gr&aacute;fico 3).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 3. Valoraci&oacute;n de la situaci&oacute;n pol&iacute;tica seg&uacute;n recuerdo de voto</strong>
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        Hace un a&ntilde;o, por estas fechas, los votantes de los principales partidos ve&iacute;an el futuro con incertidumbre, pero con m&aacute;s optimismo que decepci&oacute;n. En la actualidad, eso no ocurre entre los votantes de UP y el PSOE. Y aunque el &uacute;ltimo dato sobre intenci&oacute;n de voto se haya interpretado como una buena noticia para ambos partidos &ndash;UP porque no parece acusar en sus apoyos las divisiones internas y el PSOE porque se recupera ligeramente&ndash; la foto general es poco prometedora. Si el grado de la satisfacci&oacute;n con la situaci&oacute;n pol&iacute;tica influye positivamente en la capacidad de movilizaci&oacute;n de los partidos, entonces el Partido Popular parece ir ganando por goleada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra León Alfonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/futuro_132_3583094.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Feb 2017 19:54:28 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El pesimismo en la izquierda]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[CIS - Centro de Investigaciones Sociológicas,Podemos,PSOE,PP - Partido Popular,Cs - Ciudadanos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El bipartidismo ha muerto: ¿a dónde vamos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/bipartidismo-muerto-vamos_132_3930047.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Terminamos nuestros diálogos de cara a las elecciones del domingo</p><p class="subtitle">Sandra León y Lluis Orriols discuten hoy el fin del bipartidismo y los cambios en el sistema de partidos en España y Cataluña</p></div><p class="article-text">
        <strong>Sandra Le&oacute;n</strong>: En esta ocasi&oacute;n parece que las encuestas auguran un paso m&aacute;s en la crisis del bipartidismo, relegando al PSOE a tercera fuerza pol&iacute;tica. &iquest;T&uacute; crees que realmente estamos ante el fin del bipartidismo o se trata de una crisis pasajera?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lluis Orriols</strong>: Existen indicios de que efectivamente el bipartidismo se fue para no volver, al menos a corto o medio plazo. Los nuevos partidos se est&aacute;n consolidado y muy particularmente Podemos. Los v&iacute;nculos entre Podemos y sus votantes son cada vez menos de tipo carism&aacute;tico y m&aacute;s de tipo program&aacute;tico o ideol&oacute;gico. El hecho de que su &eacute;xito electoral dependa cada vez menos de su l&iacute;der es, creo, una muy buena noticia para los podemitas, pues eso sin duda les garantiza una mayor estabilidad y continuidad en el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        La supervivencia de los nuevos partidos tambi&eacute;n est&aacute; en cierto modo garantizada por el conflicto generacional que se ha instalado en nuestro pa&iacute;s en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Si bien en las elecciones generales de 2011 j&oacute;venes y mayores no votaron de forma muy distinta, hoy el mercado electoral est&aacute; claramente segmentado seg&uacute;n la edad. Mientras la mayor&iacute;a de los j&oacute;venes han dado la espalda a los partidos tradicionales, los mayores de 65 a&ntilde;os siguen viviendo bajo la l&oacute;gica del bipartidismo. No veo f&aacute;cil que el PP y PSOE puedan recuperar ese voto joven que ya se est&aacute; socializando bajo otra realidad pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>SL</strong>: De todas maneras, Llu&iacute;s, lo que explicas parece indicar que sabemos de d&oacute;nde venimos, pero no tanto hacia d&oacute;nde vamos, es decir, qu&eacute; tipo de sistema multipartidista se consolidar&aacute;, es decir, si acabar&aacute; estando dominado por tres o por cuatro partidos. Lo interesante del marco actual es que la fragmentaci&oacute;n del sistema de partidos se caracteriza por tener cuatro partidos relativamente grandes y no est&aacute; claro que todos ellos puedan sobrevivir teniendo en cuenta los rasgos mayoritarios de nuestro sistema electoral.
    </p><p class="article-text">
        <strong>LLO</strong>: Esto es cierto, nuestro sistema electoral puede generar presiones a que alg&uacute;n partido acabe no sobreviviendo. &iquest;Crees que los partidos nuevos pueden acabar sucumbiendo en las circunscripciones m&aacute;s peque&ntilde;as?
    </p><p class="article-text">
        <strong>SL</strong>: M&aacute;s bien me pregunto si hay espacio electoral para que sobrevivan cuatro partidos con un tama&ntilde;o similar al actual teniendo en cuenta que m&aacute;s de la mitad de las circunscripciones electorales en Espa&ntilde;a son muy peque&ntilde;as (se eligen de 1 a 5 diputados) y en ellas el umbral efectivo para conseguir un esca&ntilde;o es de casi el 20%. Quiz&aacute;s en un sistema electoral con estas caracter&iacute;sticas uno de los cuatro partidos est&aacute; condenado a ser irrelevante. Aunque esto es ahora es dif&iacute;cil de predecir, los votantes ir&aacute;n poco a poco aprendiendo sobre la correlaci&oacute;n de fuerzas entre las cuatro principales formaciones y se ir&aacute;n coordinando alrededor de aquellas que aparezcan como viables electoralmente en cada distrito.
    </p><p class="article-text">
        <strong>LLO</strong>: &iquest;Podr&iacute;as hacer la apuesta de cu&aacute;l ser&aacute; el m&aacute;s d&eacute;bil?
    </p><p class="article-text">
        <strong>SL</strong>: En los distrito m&aacute;s peque&ntilde;os, donde es m&aacute;s dif&iacute;cil conseguir esca&ntilde;os, el PSOE y el PP parten con cierta ventaja respecto a C's y UP porque se trata de partidos con una amplia penetraci&oacute;n organizativa. Los nuevos partidos no han tenido suficiente tiempo para desplegar su aparato, aunque la estrategia de Podemos de unirse a las confluencias precisamente le permiti&oacute; paliar la ausencia de estructura a partir de las alianzas, y su coalici&oacute;n con Izquierda Unida quiz&aacute;s le permita tambi&eacute;n llegar a provincias donde de otra manera hubiera sido imposible penetrar organizativamente. Quiz&aacute;s Ciudadanos es el partido que tiene el reto organizativo m&aacute;s importante para penetrar y estabilizarse en las zonas rurales.
    </p><p class="article-text">
        De todas maneras, otro aspecto interesante sobre la evoluci&oacute;n del sistema de partidos, adem&aacute;s de su n&uacute;mero, tiene que ver con las din&aacute;micas de pacto entre ellos. De momento veo que hay muy poco solapamiento entre lo que puede ser aritm&eacute;ticamente posible y lo que es pol&iacute;ticamente viable. Parece que tras el 26J, la pol&iacute;tica de pactos solo se vislumbra en forma de bloques. &iquest;D&oacute;nde queda la promiscuidad ideol&oacute;gica o el mestizaje?
    </p><p class="article-text">
        <strong>LLO</strong>: Es cierto que el gobierno &ldquo;mestizo&rdquo; o del cambio que propon&iacute;a Pedro S&aacute;nchez ha muerto. Al final la l&oacute;gica izquierda &ndash;derecha se ha impuesto. En todo caso, creo que el principal escollo que existe actualmente para alcanzar pactos no es la incompetencia de nuestros pol&iacute;ticos o la falta de cultura del pacto, como o&iacute;mos con demasiada frecuencia. Esta conclusi&oacute;n es anal&iacute;ticamente pobre y perezosa, adem&aacute;s de injusta.
    </p><p class="article-text">
        En realidad tanto PP como PSOE tienen un largo historial de pactos de gobierno en gobiernos auton&oacute;micos y locales. El principal elemento que dificulta los pactos de gobierno es la inestabilidad del sistema de partidos. Los pol&iacute;ticos no tienen claro qu&eacute; escenario pol&iacute;tico les depara el futuro y anticipan &ndash;creo que acertadamente- que los pactos pueden tener importantes consecuencias para un electorado a&uacute;n muy vol&aacute;til. De no ser as&iacute;, probablemente el PSOE no habr&iacute;a tenido tantos reparos en buscar alg&uacute;n tipo de acuerdo con, por ejemplo, el PP. La gran coalici&oacute;n es una f&oacute;rmula perfectamente homologable a nuestro entorno europeo. Pero el problema es que si bien el SPD alem&aacute;n no temi&oacute; excesivamente por su posici&oacute;n hegem&oacute;nica en la izquierda al decidir qu&eacute; alianzas realizar, el PSOE s&iacute; tiene la intuici&oacute;n de que puede pagar muy caro ciertas compa&ntilde;&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        <strong>SL</strong>: La estabilidad progresiva de las bases electorales ayudar&aacute; a disminuir las reticencias, aumentar&aacute; la seguridad con la que pueden comprometerse, menos imprevisi&oacute;n sobre c&oacute;mo reaccionar&aacute;n sus votantes&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>LLO</strong>: De todos modos, a pesar del terremoto pol&iacute;tico y electoral que ha sufrido nuestro pa&iacute;s desde 2014, no deja de ser ir&oacute;nico que, al final, los nacionalistas catalanes y vascos hayan mantenido su posici&oacute;n de partidos bisagra.
    </p><p class="article-text">
        <strong>SL</strong>: S&iacute;, los partidos nacionalistas siguen estando ah&iacute;, y aritm&eacute;ticamente podr&iacute;an seguir siendo relevantes, por ejemplo en proporcionar los esca&ntilde;os que falten para la aprobaci&oacute;n de una coalici&oacute;n de izquierdas entre Unidos Podemos y PSOE. Sin embargo, pensando en los partidos nacionalistas catalanes &ndash; ERC y CDC &ndash; creo que su capacidad de pacto es mucho menor que en el pasado debido a la deriva soberanista en Catalu&ntilde;a. El apoyo de CiU al PP a la legislatura 1996-2000, por ejemplo, es algo impensable en estos momentos. Lo mismo ocurre con el PSOE y las tensiones internas que se generan en el partido cuando se plantea llegar a un acuerdo con ERC o CDC. Por lo tanto, aritm&eacute;ticamente seguir&aacute;n teniendo un peso similar, pero pol&iacute;ticamente tienen menos capacidad de forjar alianzas.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, creo que la relevancia del tema de Catalu&ntilde;a va m&aacute;s all&aacute; del papel que jueguen los partidos nacionalistas en la configuraci&oacute;n de mayor&iacute;as y es mucho m&aacute;s interesante si miramos al ascenso de En Com&uacute; Podem en Catalu&ntilde;a. O, dicho de otra manera, de c&oacute;mo el cambio en el sistema de partidos en Catalu&ntilde;a tiene un impacto en la configuraci&oacute;n de fuerzas en el Congreso. La polarizaci&oacute;n en Catalu&ntilde;a alrededor de la cuesti&oacute;n sobre la independencia perjudic&oacute; a los partidos de posiciones intermedias (PSC y CSQEP) en las &uacute;ltimas elecciones en Catalu&ntilde;a. Lo interesante es que en las generales En Com&uacute;n Podem puede beneficiarse tanto de la relativa desmovilizaci&oacute;n de los quienes votaron a ERC o a CDC el 20D como del hecho de que representa un doble voto &uacute;til: el ideol&oacute;gico, que quiera evitar que gobierne el PP, alimentado por las expectativas de sorpasso de UP, y el territorial, como opci&oacute;n mejor posicionada para desencallar el conflicto en Catalu&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>LLO</strong>: Estoy de acuerdo, pero el triunfo de Podemos en Catalu&ntilde;a nos est&aacute; se&ntilde;alando un posible cambio del escenario pol&iacute;tico catal&aacute;n. Hasta ahora no hab&iacute;a ninguna fuerza pol&iacute;tica capaz de atender las demandas del votante catal&aacute;n &ldquo;federalista&rdquo; altamente desafecto con el statu quo. El PSC y por extensi&oacute;n el PSOE dejaron de ofrecer alternativas cre&iacute;bles a ojos de esos votantes. La falta de terceras v&iacute;as cre&iacute;bles ha ayudado a que muchos de adhirieran al &uacute;nico proyecto que se presentaba como alternativo al statu quo, la independencia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>SL</strong>: Llu&iacute;s, tenemos que dejarlo. Pero no me voy sin que me hagas un pron&oacute;stico de lo que va a ocurrir el domingo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>LLO: </strong>Vale. Para la grabadora y te lo hago.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra León Alfonso, Lluís Orriols]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/bipartidismo-muerto-vamos_132_3930047.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Jun 2016 18:00:19 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El bipartidismo ha muerto: ¿a dónde vamos?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Elecciones Generales 2016]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Apuntes para el 26J]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/apuntes_132_4024068.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">En los últimos meses, el creciente optimismo sobre la situación política se ha revertido</p><p class="subtitle">Los votantes de Podemos son los más convencidos de que el futuro será mejor que el presente</p><p class="subtitle">Los votantes populares siguen siendo los menos críticos con la situación política actual y los que se muestran más inciertos y pesimistas sobre el futuro</p></div><p class="article-text">
        Al t&iacute;tulo de este post ya no hay que a&ntilde;adirle un &ldquo;si hubiera elecciones&rdquo;, la coletilla m&aacute;s frecuente en los an&aacute;lisis sobre el panorama pol&iacute;tico espa&ntilde;ol desde hace varias semanas. Toda suerte de predicciones sobre el futuro pol&iacute;tico del pa&iacute;s se completaba con dicho condicional y as&iacute; los analistas se curaban en salud ante un posible acuerdo de gobierno de &uacute;ltimo minuto que finalmente se ha revelado imposible.  
    </p><p class="article-text">
        Ante el inminente escenario electoral cabe preguntarse cu&aacute;l es el estado de &aacute;nimo de la opini&oacute;n p&uacute;blica, tarea a la que dedicar&eacute; este post a trav&eacute;s del repaso de la evoluci&oacute;n de la valoraci&oacute;n de la situaci&oacute;n pol&iacute;tica. Tres son los principales apuntes: que el periodo postelectoral se ha llevado por delante la incipiente <a href="http://www.eldiario.es/piedrasdepapel/reconciliacion-politica_6_425967412.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reconciliaci&oacute;n con la pol&iacute;tica</a>; que el capital pol&iacute;tico de Podemos se refleja en un electorado cr&iacute;tico con la situaci&oacute;n actual pero optimista con el futuro, lo que podr&iacute;a facilitar su movilizaci&oacute;n electoral; y que los votantes del PP son los que mejor resisten al pesimismo en el contexto actual, aunque son m&aacute;s negativos con la situaci&oacute;n futura. Si a dicha imperturbabilidad se a&ntilde;ade el posible efecto positivo de la convocatoria de elecciones en sus expectativas futuras, los votantes del PP habr&aacute;n superado el periodo postelectoral en relativa buena forma por lo que a su entusiasmo con la situaci&oacute;n pol&iacute;tica se refiere.
    </p><p class="article-text">
        <strong>a) Se trunca la reconciliaci&oacute;n con la (situaci&oacute;n) pol&iacute;tica</strong>
    </p><p class="article-text">
        El periodo postelectoral se ha llevado por delante el incipiente optimismo sobre la situaci&oacute;n pol&iacute;tica que emergi&oacute; durante el 2015. Desde principios de ese a&ntilde;o se hab&iacute;a producido una ca&iacute;da significativa y continuada del porcentaje de ciudadanos que pensaba que la situaci&oacute;n pol&iacute;tica era &ldquo;Muy mala&rdquo;. La tendencia se prolong&oacute; hasta final de a&ntilde;o y adem&aacute;s estuvo acompa&ntilde;ada de un aumento del optimismo hacia el futuro, es decir, de un incremento del porcentaje de quienes pensaban que la situaci&oacute;n pol&iacute;tica a un a&ntilde;o vista ser&iacute;a mejor que la del presente (que pas&oacute; de un 15% de los entrevistados en diciembre del 2014 a un 23% un a&ntilde;o despu&eacute;s, seg&uacute;n el CIS).
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, los tres &uacute;ltimos bar&oacute;metros del CIS (de enero a marzo) muestran un deterioro de la percepci&oacute;n sobre el contexto pol&iacute;tico. El cambio no es dram&aacute;tico, pero por primera vez desde hace casi un a&ntilde;o el porcentaje de quienes valoran la situaci&oacute;n como &ldquo;Muy mala&rdquo; supera al de quienes piensan que es &ldquo;Mala&rdquo; (ver Tabla 1). Adem&aacute;s, el optimismo sobre el futuro ha ca&iacute;do en 6 puntos (hasta un 17% de los entrevistados). Como consecuencia, el divorcio entre la percepci&oacute;n de la situaci&oacute;n econ&oacute;mica y de la situaci&oacute;n pol&iacute;tica se ha agrandado, pues la primera ha sido objeto de una mejora continuada desde principios de 2013, mientras que el estado de la opini&oacute;n p&uacute;blica sobre el contexto pol&iacute;tico ha sido m&aacute;s variable.
    </p><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 1. Valoraci&oacute;n de la situaci&oacute;n pol&iacute;tica
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>b) Podemos mantiene cierto &ldquo;capital pol&iacute;tico&rdquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        La capacidad de cada partido de movilizar a sus votantes ser&aacute; una de las cuestiones que determine el &eacute;xito relativo de cada formaci&oacute;n y para ello los partidos tendr&aacute;n que encontrar la manera de aclimatar su discurso y el relato de lo ocurrido durante estos &uacute;ltimos meses al estado de &aacute;nimo de su electorado. En este sentido, Podemos parte con cierta ventaja respecto al resto de partidos porque, aunque el pesimismo sobre la situaci&oacute;n pol&iacute;tica ha aumentado entre sus votantes durante los &uacute;ltimos meses, &eacute;ste coexiste con la percepci&oacute;n de que las cosas mejorar&aacute;n en el futuro (ver Gr&aacute;ficos 2 y 3). Los votantes de Podemos no solo son los que retrospectivamente valoran mejor los cambios en el escenario pol&iacute;tico durante el &uacute;ltimo a&ntilde;o, sino que est&aacute;n m&aacute;s convencidos que el resto de votantes de que el futuro ser&aacute; mejor que el presente. Ello no parece fruto del mayor optimismo de sus j&oacute;venes o de la posici&oacute;n econ&oacute;mica de sus votantes, pues las diferencias entre partidos se mantienen cuando mantenemos constantes estas caracter&iacute;sticas. Tampoco hay nada de &ldquo;nueva pol&iacute;tica&rdquo; en esta percepci&oacute;n m&aacute;s optimista, pues los electores de Ciudadanos son significativamente m&aacute;s pesimistas que los de Podemos, tanto cuando juzgan c&oacute;mo ha cambiado la situaci&oacute;n pol&iacute;tica durante el &uacute;ltimo a&ntilde;o, como cuando eval&uacute;an el futuro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>c) El imperturbable votante del PP</strong>
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s porque los votantes del PP interpretan la valoraci&oacute;n del contexto pol&iacute;tico del pa&iacute;s como una manera indirecta de evaluar al gobierno, su visi&oacute;n de la situaci&oacute;n pol&iacute;tica antes de las elecciones del 20D era m&aacute;s positiva que la del resto de votantes. Sin embargo, ni las din&aacute;micas de negociaci&oacute;n para formar gobierno, ni la decisi&oacute;n del PP de excluirse de ese proceso parecen haber hecho mucha mella en esas percepciones. A pesar de que su valoraci&oacute;n ha empeorado, los votantes populares siguen siendo los menos cr&iacute;ticos con la situaci&oacute;n pol&iacute;tica actual (ver Gr&aacute;fico 2), tal y como ocurr&iacute;a antes de las elecciones. A pesar de ello, se muestran m&aacute;s inciertos y pesimistas sobre el futuro que el resto de electores (Gr&aacute;fico 3).
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, si se repiten las elecciones los votantes se enfrentar&aacute;n a las urnas con algo m&aacute;s de pesimismo sobre la situaci&oacute;n pol&iacute;tica del pa&iacute;s, lo cual, en tanto que refleja cierto des&aacute;nimo generalizado, puede afectar a la participaci&oacute;n electoral, con diferencias interesantes entre partidos. Podemos todav&iacute;a mantiene un electorado donde la mala valoraci&oacute;n de la situaci&oacute;n actual se compensa con una evaluaci&oacute;n optimista tanto retrospectiva como hacia el futuro. Esto podr&iacute;a facilitar la construcci&oacute;n del relato sobre los &uacute;ltimos meses y la movilizaci&oacute;n de sus votantes. En cambio, los votantes populares son los menos pesimistas sobre el escenario pol&iacute;tico actual, aunque valoran m&aacute;s negativamente el futuro. Si adem&aacute;s la pr&oacute;xima convocatoria de elecciones consigue animar las expectativas futuras de los votantes populares, &eacute;stos habr&aacute;n acabado superando el periodo postelectoral sin que se haya mermado significativamente su valoraci&oacute;n de la pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 2. Valoraci&oacute;n de la situaci&oacute;n pol&iacute;tica actual seg&uacute;n recuerdo de voto el 20D
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Gr&aacute;fico 3. Valoraci&oacute;n de la situaci&oacute;n pol&iacute;tica futura seg&uacute;n recuerdo de voto el 20D
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      <dc:creator><![CDATA[Sandra León Alfonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/apuntes_132_4024068.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Apr 2016 18:16:43 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Apuntes para el 26J]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Se oponen los europeos a aceptar a los refugiados?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/oponen-europeos-politicas-asilo_132_4091293.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Los europeos son en general más favorables a una interpretación generosa del derecho al asilo</p><p class="subtitle">En realidad, el pacto con Turquía solo puede comprenderse como el resultado de una forma de gobernar que, lejos de liderar a la opinión pública, sucumbe ante los vaivenes electorales de corto plazo</p></div><p class="article-text">
        Los pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n Europea han firmado un&aacute;nimemente un acuerdo con Turqu&iacute;a con el que tratan de contener la llegada de refugiados a las costas de Grecia. El pacto ha provocado una mezcla de indignaci&oacute;n y verg&uuml;enza en parte de la opini&oacute;n p&uacute;blica y se han escrito docenas de art&iacute;culos sobre el tema. Muchos de estos an&aacute;lisis han especulado sobre las posibilidades de &eacute;xito del acuerdo y sus consecuencias sobre el futuro de Europa, pero el tratamiento de sus causas ha sido generalmente algo m&aacute;s superficial, quedando resumido fundamentalmente en que el acuerdo protege el inter&eacute;s electoral de algunos gobiernos nacionales. Pero, &iquest;cu&aacute;l es ese estado de la opini&oacute;n p&uacute;blica sobre los refugiados que algunos gobiernos tanto temen contrariar?
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo con el argumento electoral, algunos de los gobiernos europeos, liderados por Alemania, impulsan el acuerdo con Turqu&iacute;a porque temen que la extrema derecha les gane terreno en las urnas si osan poner en marcha un plan que haga efectivo el derecho al asilo de miles de personas. El ascenso electoral de AfD (Alternativa para Alemania) en las pasadas elecciones regionales se ha interpretado como un rechazo de la opini&oacute;n p&uacute;blica a la llegada de refugiados y ha reafirmado en sus temores al resto de partidos. Sin embargo, esta imagen de una Alemania contraria a las pol&iacute;ticas de asilo no casa bien con las preferencias sobre refugiados e inmigraci&oacute;n de sus ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        El gr&aacute;fico 1 muestra la opini&oacute;n de la ciudadan&iacute;a de 15 pa&iacute;ses europeos sobre las pol&iacute;ticas de asilo seg&uacute;n los &uacute;ltimos datos disponibles de la Encuesta Social Europea (2014). Tres conclusiones se extraen de los datos: la primera es que, al menos para el conjunto de pa&iacute;ses de la muestra, los ciudadanos son m&aacute;s favorables a una interpretaci&oacute;n generosa del derecho al asilo (41%) que desfavorables (30%).
    </p><p class="article-text">
        La segunda es que en Alemania el porcentaje a favor se sit&uacute;a ligeramente por debajo de la media europea, pero sigue siendo superior al de quienes est&aacute;n en desacuerdo.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, la opini&oacute;n p&uacute;blica de otro de los socios con m&aacute;s peso, Francia, se muestra claramente a favor de una interpretaci&oacute;n generosa del estatus de refugiado. Aunque el temor de Francia frente al auge del Frente Nacional es otro de los argumentos utilizados para explicar la aceptaci&oacute;n por parte de Hollande del acuerdo con Turqu&iacute;a, casi tres de cada cinco franceses eran favorables en 2014 a una interpretaci&oacute;n amplia del reconocimiento de la condici&oacute;n de refugiado.
    </p><p class="article-text">
        <em>Gr&aacute;fico 1. Grado de acuerdo con la siguiente frase: &ldquo;El Gobierno debe ser generoso a la hora de juzgar las solicitudes de quienes pidan el estatus de refugiado&rdquo;. </em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Es posible que lo que de verdad teman los gobernantes europeos en esta crisis migratoria sea la reacci&oacute;n de una ciudadan&iacute;a que, aunque simpatice con los refugiados, tiene actitudes menos positivas hacia la inmigraci&oacute;n en general. En el gr&aacute;fico 2 se presenta el porcentaje de ciudadanos que en 2014 afirma que permitir&iacute;a la llegada de &ldquo;muchos o algunos&rdquo; inmigrantes pobres de pa&iacute;ses de fuera de Europa (el porcentaje hasta llegar a cien, no mostrado en el gr&aacute;fico, es la suma de quienes contestan &ldquo;pocos o ninguno&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        En promedio, la poblaci&oacute;n en estos pa&iacute;ses se muestra dividida sobre dicha cuesti&oacute;n, aunque en Alemania el 67% de ciudadanos es favorable a la entrada de inmigrantes pobres de pa&iacute;ses fuera del entorno europeo. Este porcentaje ha aumentado considerablemente desde el 2008 y lo mismo ha ocurrido, con distinta intensidad, en otros pa&iacute;ses de la UE (incluyendo Espa&ntilde;a, Francia e Italia), como puede observarse en el Gr&aacute;fico 3.
    </p><p class="article-text">
        <em>Gr&aacute;fico 2. Deber&iacute;a permitirse la entrada de (muchos, algunos, pocos, ninguno) inmigrantes pobres de pa&iacute;ses fuera de la Uni&oacute;n Europea (2014)1</em> (Porcentaje de muchos + algunos)
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        <em>Gr&aacute;fico 3. Deber&iacute;a permitirse la entrada de (muchos, algunos, pocos, ninguno) inmigrantes pobres de pa&iacute;ses fuera de la Uni&oacute;n Europea (2008 y 2012)2 </em>(Porcentaje de muchos + algunos)
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        En definitiva, el repaso a la opini&oacute;n p&uacute;blica europea sobre refugiados e inmigrantes sugiere cierta distancia entre el tipo de acuerdo con el que los gobiernos de la UE pretenden gestionar la crisis migratoria acordada en Europa y las actitudes de los ciudadanos ante las pol&iacute;ticas de asilo. Aunque los datos son anteriores a la crisis de refugiados y en la muestra de pa&iacute;ses analizada no est&aacute;n todos los miembros de la UE, del conjunto sobresale una mayor&iacute;a relativa m&aacute;s favorable a una interpretaci&oacute;n generosa del derecho de asilo que opuesta a dicha interpretaci&oacute;n. Tampoco parece que haya lugar para un discurso catastrofista sobre la deriva xen&oacute;foba de la opini&oacute;n p&uacute;blica europea en relaci&oacute;n con la inmigraci&oacute;n extracomunitaria, pues se mantiene relativamente estable desde 2008.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, tanto Francia como Alemania contaban en 2014 con una opini&oacute;n p&uacute;blica m&aacute;s favorable que contraria a los refugiados y a la inmigraci&oacute;n extracomunitaria. Esto significa que el pacto con Turqu&iacute;a solo puede comprenderse como el resultado de una forma de gobernar que, lejos de liderar a la opini&oacute;n p&uacute;blica, sucumbe ante los vaivenes electorales de corto plazo.
    </p><p class="article-text">
        NOTAS
    </p><p class="article-text">
        1 El porcentaje hasta llegar a cien, no mostrado en el gr&aacute;fico, es la suma de quienes dicen &ldquo;pocos o ninguno&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        2 El porcentaje hasta llegar a cien, no mostrado en el gr&aacute;fico, es la suma de quienes dicen &ldquo;pocos o ninguno&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra León Alfonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/oponen-europeos-politicas-asilo_132_4091293.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Mar 2016 18:52:02 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Se oponen los europeos a aceptar a los refugiados?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Europa,Refugiados,UE - Unión Europea]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué les pasa a los barones del PSOE?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/pasa-barones-psoe_132_4214923.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La explicación</p><p class="subtitle">orgánica</p><p class="subtitle">daría sentido a la rebeldía de los líderes territoriales. Pero también cabe una explicación</p><p class="subtitle">electoral</p><p class="subtitle">: que los barones anticipen los costes electorales de tener un gobierno de coalición que disguste a los votantes de su región</p></div><p class="article-text">
        Los debates internos en el PSOE durante las &uacute;ltimas semanas han generado casi tanto inter&eacute;s informativo como la sucesi&oacute;n de encuentros y desencuentros entre los distintos partidos en su intento de conseguir una mayor&iacute;a de apoyos para formar gobierno. Ello se explica por la ins&oacute;lita reacci&oacute;n de los barones socialistas ante el mapa parlamentario surgido tras el 20D. A tan solo una semana del paso por las urnas, los barones socialistas (fundamentalmente Andaluc&iacute;a, Arag&oacute;n, Castilla- La Mancha, Comunidad Valenciana y Extremadura) marcaron la hoja de ruta de las negociaciones a su secretario general antes de que &eacute;ste diera el primer paso para entablar conversaciones con el resto de partidos. El PSOE se arrancaba en el nuevo escenario pol&iacute;tico con un lastre propio, adem&aacute;s del derivado de la complej&iacute;sima aritm&eacute;tica parlamentaria surgida tras las elecciones.
    </p><p class="article-text">
        Atarse de manos antes de empezar a negociar no es la mejor manera de intentar formar una coalici&oacute;n que te permita ganar la investidura, a no ser que en realidad no est&eacute;s interesado en el acuerdo y tus motivaciones sean otras. Este es el argumento utilizado por quienes interpretan la reacci&oacute;n de los l&iacute;deres territoriales como una estrategia destinada a debilitar el poder interno de Pedro S&aacute;nchez de cara a su eventual sustituci&oacute;n en un futuro Congreso. La explicaci&oacute;n <em>org&aacute;nica</em> dar&iacute;a sentido a la rebeld&iacute;a de los l&iacute;deres territoriales. Pero tambi&eacute;n cabe una explicaci&oacute;n electoral: que los barones est&eacute;n anticipando los costes electorales de tener un gobierno de coalici&oacute;n que se aleje de las preferencias de los votantes de su regi&oacute;n.  En concreto, dos son los elementos a tener en cuenta: las preferencias por coaliciones en las distintas Comunidades Aut&oacute;nomas o sus preferencias territoriales (una manera indirecta de medir la opini&oacute;n de los votantes sobre la exigencia de Podemos de celebrar un refer&eacute;ndum en Catalu&ntilde;a).
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo dato disponible del CIS que permite indagar sobre las preferencias de los votantes respecto a la composici&oacute;n del gobierno tras las elecciones generales es el bar&oacute;metro de julio. Hay que leer los datos con cierta cautela porque no se trata de una muestra representativa por regiones,  aunque tengan cierta utilidad para capturar tendencias. Como puede observarse en el gr&aacute;fico 1, en casi todas las Comunidades Aut&oacute;nomas la primera preferencia de los ciudadanos es una coalici&oacute;n entre Podemos y PSOE. Sin embargo, las regiones lideradas por los barones territoriales d&iacute;scolos con Pedro S&aacute;nchez coinciden en una cosa: la coalici&oacute;n Podemos y PSOE no es la primera preferencia de sus ciudadanos. En Andaluc&iacute;a lo es que gobierne el PSOE en solitario y en Castilla la Mancha y Extremadura es que gobierne el PP en solitario, aunque a muy poca distancia de la coalici&oacute;n Podemos-PSOE.
    </p><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 1. Preferencias sobre formaci&oacute;n de gobierno tras las elecciones generales
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Las preferencias de los ciudadanos en Castilla la Mancha y Extremadura sobre coaliciones est&aacute;n divididas y son ideol&oacute;gicamente opuestas. Ello explica seguramente por qu&eacute; los representantes en esas CC.AA. han preferido gobernar en minor&iacute;a en sus regiones (con al apoyo de Podemos) que formar un gobierno de coalici&oacute;n con el partido de Pablo Iglesias que pudiera limitar su capacidad de atraer al electorado m&aacute;s moderado.
    </p><p class="article-text">
        La motivaci&oacute;n electoral de los barones socialistas en Extremadura y Castilla- La Mancha tambi&eacute;n cuadra con las preferencias de sus ciudadanos sobre la cuesti&oacute;n territorial. Los votantes en esas comunidades aut&oacute;nomas son m&aacute;s centralistas que en el resto, como se muestra en el gr&aacute;fico 2, por lo que la aceptaci&oacute;n de un refer&eacute;ndum en Catalu&ntilde;a o cualquier otra medida que pueda ser interpretada como una concesi&oacute;n a los nacionalistas generar&iacute;a el rechazo de los electores.  La misma explicaci&oacute;n podr&iacute;a valer para el l&iacute;der territorial de Arag&oacute;n, Javier Lamb&aacute;n. Aunque la alianza Podemos y PSOE es la primera preferencia en esa regi&oacute;n, es posible que el temor provenga de la cuesti&oacute;n territorial (refer&eacute;ndum o &ldquo;concesiones&rdquo; a los nacionalistas). Arag&oacute;n es, junto con Castilla y Le&oacute;n, la regi&oacute;n donde m&aacute;s ciudadanos apuestan por un modelo territorial centralizado sin Comunidades Aut&oacute;nomas. 
    </p><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 2. Preferencias sobre la organizaci&oacute;n territorial por regi&oacute;n
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Finalmente, estas dos explicaciones no est&aacute;n tan claras para comprender el distanciamiento de Ximo Puig, l&iacute;der de los socialistas en la Comunidad Valenciana, de su secretario general, por lo que cabe pensar que su reacci&oacute;n tiene una l&oacute;gica m&aacute;s <em>org&aacute;nica</em>. Sobre todo porque en esa comunidad los ciudadanos son muy favorables a la coalici&oacute;n entre Podemos y PSOE: es la primera preferencia a m&aacute;s de 13 puntos de ventaja sobre la segunda (que gobierne el PP en solitario).
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, &iquest;ser&iacute;a una buena estrategia para Pedro S&aacute;nchez sortear a los barones acudiendo a las bases para refrendar cualquier acuerdo? La militancia de los partidos suele caracterizarse por tener posiciones menos moderadas (ideol&oacute;gicamente) que quienes participan en los &oacute;rganos de direcci&oacute;n o de representaci&oacute;n.  Adem&aacute;s, la ideolog&iacute;a media del votante del PSOE est&aacute; a la izquierda (3,7) de la ideolog&iacute;a que sus votantes atribuyen al partido (4,1), aunque parad&oacute;jicamente, cuando se les pregunta a los parlamentarios socialistas cu&aacute;l es su ideolog&iacute;a, estos se ubican m&aacute;s a la izquierda que sus propios electores (3,3) [1]. Pedro S&aacute;nchez acertar&aacute; en su estrategia si, como as&iacute; parece, conf&iacute;a algo menos en c&oacute;mo se definen ideol&oacute;gicamente sus compa&ntilde;eros de partido que como son percibidos por sus votantes.
    </p><p class="article-text">
        [1] Encuesta 2827 CIS.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra León Alfonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/pasa-barones-psoe_132_4214923.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Jan 2016 18:16:18 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Qué les pasa a los barones del PSOE?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Blancanieves, el PSOE y la cuestión territorial]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/blancanieves-psoe-cuestion-territorial_132_2286803.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El PSOE sigue siendo el partido que más se parece a los españoles, incluso en la cuestión territorial</p><p class="subtitle">A pesar de esto, la polarización territorial y la percepción que tienen los ciudadanos de que el PSOE no gestiona bien este asunto lo convierten en un tema peliagudo para el PSOE en la campaña</p></div><p class="article-text">
        <em>Este art&iacute;culo es el quinto de la serie conjunta sobre el 20D con nuestros amigos&nbsp;</em><em>de&nbsp;Politikon. Hoy escribimos a la par que Roger Senserrich sobre la cuesti&oacute;n territorial. Seguimos tambi&eacute;n&nbsp;en las redes (#20DPolitikonPdP).</em><a href="http://politikon.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Politikon</a>
    </p><p class="article-text">
        Si Pedro S&aacute;nchez le preguntara al espejo de la madrastra de Blancanieves si su partido es el m&aacute;s parecido a los ciudadanos del Reino, la respuesta ser&iacute;a afirmativa. Si se atreviera a preguntarle si esa virtud le ayudar&aacute; a ganar las elecciones, el espejo seguramente le contestar&iacute;a que no (o quiz&aacute;s le recomendara leer este post). En este cuento de Blancanieves adaptado a la campa&ntilde;a electoral los datos no son fabulados, porque el partido m&aacute;s parecido ideol&oacute;gicamente a la sociedad espa&ntilde;ola sigue siendo el PSOE. Si vamos a algo m&aacute;s espec&iacute;fico como la cuesti&oacute;n territorial, los votantes socialistas tambi&eacute;n son, a d&iacute;a de hoy, quienes m&aacute;s se parecen al conjunto de la ciudadan&iacute;a si tomamos como referencia el promedio de respuestas sobre el modelo territorial preferido, como puede verse en el gr&aacute;fico 1 con los datos de la &uacute;ltima encuesta preelectoral del CIS.
    </p><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 1. Preferencias por la organizaci&oacute;n territorial del Estado seg&uacute;n partido (voto+simpat&iacute;a)
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        La paradoja es que, a pesar de esta sinton&iacute;a con los espa&ntilde;oles, este es un asunto electoralmente peliagudo para el PSOE. En primer lugar, el PSOE no es percibido como el partido m&aacute;s capaz de gestionar el Estado Auton&oacute;mico: lo es el PP por una ligera ventaja y, lo que es m&aacute;s importante para esta campa&ntilde;a, <a href="http://www.eldiario.es/piedrasdepapel/Claves-CIS-arrancar-campana_6_458864151.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ciudadanos aparece como el partido mejor valorado para gestionar el problema territorial entre los votantes de centro</a>.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, ser el partido m&aacute;s parecido al electorado es una ventaja si la distribuci&oacute;n de los votantes se concentra alrededor de las posiciones de centro, sea en la cuesti&oacute;n territorial o en la ideolog&iacute;a. El problema es que las preferencias sobre la cuesti&oacute;n territorial en Espa&ntilde;a se han polarizado progresivamente desde el estallido de la crisis econ&oacute;mica: ha aumentado el porcentaje de quienes preferir&iacute;an que se recentralizara el Estado y se ha incrementado el n&uacute;mero de ciudadanos que apuestan por un Estado m&aacute;s descentralizado. Esta polarizaci&oacute;n se puede observar en la tabla 1 y ha sido tratada en <a href="http://www.eldiario.es/piedrasdepapel/centralismo-rompe_6_208989112.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otros posts de Piedras de Papel</a>. La variaci&oacute;n entre Comunidades Aut&oacute;nomas es considerable: en las m&aacute;s recentralizadoras, como las dos Castillas y Arag&oacute;n, m&aacute;s de un 30% querr&iacute;a tener un &uacute;nico gobierno central sin autonom&iacute;as. En Catalu&ntilde;a y Pa&iacute;s Vasco un 42% y 33% respectivamente de la opini&oacute;n p&uacute;blica prefiere un Estado en que las CCAA puedan ser independientes.
    </p><p class="article-text">
        Tabla 1. Preferencias por organizaci&oacute;n territorial 2010 y 2015
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En este contexto m&aacute;s polarizado, la posici&oacute;n del PSOE en la cuesti&oacute;n territorial se complica. La polarizaci&oacute;n convierte en insoslayable un dilema cl&aacute;sico en la izquierda sobre la cuesti&oacute;n territorial entre un alma jacobina que teme que la autonom&iacute;a territorial derive en desigualdades territoriales y la de quienes conciben la descentralizaci&oacute;n del poder como una profundizaci&oacute;n de la democracia. Esta dualidad, largo tiempo gestionada por el PSOE trav&eacute;s del t&aacute;ndem organizativo y electoral del PSC y el PSOE, se ha vuelto dif&iacute;cilmente sostenible cuando los barones territoriales del partido responden a electorados con preferencias muy diversas. Adem&aacute;s, mantener un discurso a la vez preciso y cohesionado resulta m&aacute;s complicado desde la oposici&oacute;n, cuando no se dispone de los fondos de la administraci&oacute;n central ni de la financiaci&oacute;n auton&oacute;mica con los que engrasar la colaboraci&oacute;n interterritorial.
    </p><p class="article-text">
        A mi juicio, estos dos problemas explican la cada vez menos diferenciada posici&oacute;n del PSOE respecto a la cuesti&oacute;n territorial. El PSOE no tiene ning&uacute;n incentivo a activar este asunto en campa&ntilde;a porque es probable que acabe perdiendo votos hacia los partidos que tienen una posici&oacute;n menos centrada. Es lo que le pas&oacute; a&nbsp;<a href="http://www.centreonconstitutionalchange.ac.uk/blog/curse-polarised-politics-catalonia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">PSC y a En Com&uacute; Podem</a> en las pasadas elecciones catalanas. Y es lo que, en sentido contrario, le podr&iacute;a haber ocurrido al PSOE si el tema catal&aacute;n hubiera predominado m&aacute;s de durante la campa&ntilde;a, cosa que no ha hecho. Seg&uacute;n la empresa MyWord, los ciudadanos creen que el tema de Catalu&ntilde;a es el que ha tenido menor peso en la campa&ntilde;a. Adem&aacute;s, quienes dudan entre PSOE o Podemos y PSOE o Ciudadanos no son muy distintos de los votantes del PSOE en la cuesti&oacute;n territorial y en cambio s&iacute; lo son en en la ideolog&iacute;a (puede verse en el gr&aacute;fico 2). En definitiva, el PSOE sigue siendo el partido m&aacute;s parecido al conjunto de la ciudadan&iacute;a, pero en un entorno polarizado respecto a la cuesti&oacute;n territorial no existe ning&uacute;n incentivo para hacer de Catalu&ntilde;a el eje central de los &uacute;ltimos d&iacute;as de la campa&ntilde;a. Y ello a pesar que los socialistas podr&iacute;an jugar un papel esencial en la gesti&oacute;n del conflicto en Catalu&ntilde;a durante la pr&oacute;xima legislatura.
    </p><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 2. Media ideol&oacute;gica (1-10) y sobre preferencia organizaci&oacute;n territorial (1-5) seg&uacute;n voto
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Nota: Las categor&iacute;as de la variable &ldquo;organizaci&oacute;n territorial&rdquo; son: 1&ldquo;Un &uacute;nico gobierno central sin autonom&iacute;as&rdquo; 2&ldquo;Menos competencias a las CCAA&rdquo; 3&ldquo;Un Estado Auton&oacute;mico como el actual&rdquo; 4&ldquo;M&aacute;s competencias a las CCAA&rdquo; 5&ldquo;Un Estado donde las CCAA pudieran ser independientes&rdquo;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra León Alfonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/blancanieves-psoe-cuestion-territorial_132_2286803.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Dec 2015 00:45:43 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Blancanieves, el PSOE y la cuestión territorial]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Siete claves del CIS para arrancar la campaña]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/claves-cis-arrancar-campana_132_2317975.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La campa&ntilde;a electoral arranca con grandes dosis de incertidumbre sobre el resultado final y una certeza: la representaci&oacute;n parlamentaria en Espa&ntilde;a cambiar&aacute; profundamente tras el 20D, como ya lo ha hecho a nivel auton&oacute;mico. Con motivo de la publicaci&oacute;n de la encuesta pre-electoral del CIS, en este post ofrecemos algunas claves para comprender las fortalezas y debilidades con la que los partidos pol&iacute;ticos inician la campa&ntilde;a y a qu&eacute; indecisiones se enfrentan los votantes. El rechazo de los ciudadanos a las mayor&iacute;as absolutas, la divisi&oacute;n generacional del voto y de la indecisi&oacute;n, las ventajas comparativas de cada partido o la batalla en el centro son algunas de las cuestiones que destacamos a lo largo de los pr&oacute;ximos p&aacute;rrafos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. La batalla por el centro</strong>
    </p><p class="article-text">
        Como en todas las elecciones, una de las batallas principales se dar&aacute; en centro. Todo apunta, si la estimaci&oacute;n del CIS se cumple, que por primera vez pasar&aacute; en Espa&ntilde;a algo de lo que ya habl&aacute;bamos en nuestro libro &ldquo;Arag&oacute;n es nuestro Ohio&rdquo;: el partido ganador en el centro no ganar&aacute; las elecciones. Ciudadanos aparece ahora como el partido con m&aacute;s intenci&oacute;n de voto y simpat&iacute;a en el centro, seguido de cerca por el PSOE. El PP solo ser&iacute;a tercero, a distancia notable. El centro izquierda, parece, en cambio, feudo del PSOE. Podemos (incluimos en este gr&aacute;fico y el resto de intenci&oacute;n de voto sus coaliciones regionales) era hasta ahora quien le pod&iacute;a disputar votos en ese espacio, pero, a medida que se acercan las elecciones, Ciudadanos muestra indicios de poder obtener ah&iacute; algo de apoyo. El centro derecha es donde empieza el coto del PP, aunque Ciudadanos consigue ser bastante m&aacute;s competitivo aqu&iacute; que en el centro izquierda. En general, Ciudadanos es el &uacute;nico que consigue pescar en las dos orillas del centro.
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        <strong>2. Ideolog&iacute;as de votantes y partidos</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el siguiente gr&aacute;fico, mostramos la media ideol&oacute;gica de los ciudadanos que manifiestan intenci&oacute;n de votar o simpat&iacute;a por los cuatro partidos con m&aacute;s posibilidades de gobernar, junto con la posici&oacute;n media de los partidos seg&uacute;n la opini&oacute;n de los ciudadanos (en una escala de 1 &ndash;izquierda- a 10-derecha).
    </p><p class="article-text">
        Varias cosas llaman la atenci&oacute;n de cara a las pr&oacute;ximas elecciones. Primero, en conformidad con el gr&aacute;fico anterior, el votante m&aacute;s centrista es el de Ciudadanos. De hecho, la posici&oacute;n de sus votantes est&aacute; ligeramente m&aacute;s centrada que en el bar&oacute;metro de octubre pasado del CIS. No obstante, esto contrasta con que los espa&ntilde;oles sit&uacute;en al partido en la derecha. Incluso esos mismos votantes centristas que se sit&uacute;an en el 5 de la escala ideol&oacute;gica, lo sit&uacute;an en media en el 6.07.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, la entrada de Ciudadanos en el centro ideol&oacute;gico tiene el efecto de desplazar a los electorados de PP y PSOE. Los votantes del PSOE son ahora m&aacute;s izquierdistas que en el pasado (3,88). Los votantes del PP ahora est&aacute;n muy a la derecha (7). El PP arrasa entre los que se ubican en el 6 o m&aacute;s en la escala ideol&oacute;gica, pero apenas le quedan votantes fuera de ese espacio. Las percepciones de los espa&ntilde;oles, en cambio, var&iacute;an. Al PSOE se le percibe m&aacute;s centrado que sus votantes, mientras que al PP se le percibe como un partido a&uacute;n m&aacute;s extremo que sus votantes.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, algo parecido le ocurre a Podemos. El votante de Podemos est&aacute; en la izquierda, pero no es tan distinto del votante del PSOE en t&eacute;rminos de ubicaci&oacute;n ideol&oacute;gica (de hecho, el votante del PSOE est&aacute; m&aacute;s cercano al de Podemos que al de Ciudadanos). En cambio, los ciudadanos lo perciben  m&aacute;s escorado, coloc&aacute;ndolo muy a la izquierda.
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        <strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. La brecha generacional es tambi&eacute;n electoral</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una de las batallas m&aacute;s marcadas en estas elecciones es la generacional. Lo podemos ver en los siguientes gr&aacute;ficos. El primero es el porcentaje de intenci&oacute;n de voto y simpat&iacute;a por los distintos partidos separado por grupos de edad. En el segundo nos fijamos m&aacute;s en concreto en los j&oacute;venes que votan por primera vez, aquellos que no ten&iacute;an edad para hacerlo en las elecciones de 2011. Como se puede comprobar, Podemos es el partido m&aacute;s exitoso entre los menores de 35 con cierta diferencia frente al resto. Su posici&oacute;n es muy prevalente. Ciudadanos, el otro partido emergente, es la segunda opci&oacute;n para los m&aacute;s j&oacute;venes y llega a ser la opci&oacute;n m&aacute;s preferida en el grupo siguiente (35 a 44 a&ntilde;os). El PSOE y el PP, en cambio, son m&aacute;s exitosos con los votantes m&aacute;s mayores. De hecho, el PP, que todo apunta a que ganar&aacute; las elecciones, es tan solo el cuarto entre los votantes menores de 45 y solo llega a ser m&aacute;s votado entre los mayores de 65. Este envejecimiento tan marcado del electorado que podr&iacute;a ser primera fuerza es muy novedoso. 
    </p><p class="article-text">
        Estos gr&aacute;ficos son relevantes, en nuestra opini&oacute;n, por dos razones. En primer lugar, hacen muy visible algo que ya hemos comentado en este blog en varias ocasiones. En Espa&ntilde;a existe una fractura generacional, larvada durante a&ntilde;os, y que finalmente est&aacute; emergiendo en t&eacute;rminos electorales. La segunda raz&oacute;n es porque anuncian que la transformaci&oacute;n del sistema de partidos que estamos experimentando no parece que sea flor de un d&iacute;a. Los nuevos partidos est&aacute;n aqu&iacute; para quedarse. Los estudios de comportamiento electoral muestran que los ciudadanos tenemos a desarrollar v&iacute;nculos con los distintos partidos en nuestras primeras elecciones y esto es una garant&iacute;a para su supervivencia.
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        <strong>4. Indecisos</strong>
    </p><p class="article-text">
        Un 41% de los votantes no han decidido su voto todav&iacute;a y, como puede observarse en el gr&aacute;fico 5, el mayor porcentaje de indecisos incluye a quienes dudan entre votar al PP o a Ciudadanos, seguidos del grupo que duda entre Ciudadanos y el PSOE. La indecisi&oacute;n, cuando se cruza por edad (ver gr&aacute;fico 6) muestra que las combinaciones menos intuitivas, a tenor de la distancia ideol&oacute;gica -los pares C&rsquo;s/Podemos y PP/PSOE- tienen un corte generacional: los j&oacute;venes dudan entre partidos nuevos y los mayores dudan entre los tradicionales. La divisi&oacute;n generacional tambi&eacute;n se manifiesta en los indecisos entre el PSOE y los nuevos partidos. Quienes dudan entre PSOE y Podemos son m&aacute;s j&oacute;venes que quienes dudan entre PSOE y Ciudadanos. La brecha generacional puede ser especialmente importante para el PSOE, porque los votantes socialistas de 2011 que ahora est&aacute;n indecisos se dividen respecto a cu&aacute;l es el aliado ideal para el PSOE: 20,8% preferir&iacute;a a Ciudadanos y un 18,9% preferir&iacute;a a Podemos.
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        <strong>5. Rechazo a las mayor&iacute;as absolutas</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ya hemos comentado en otros art&iacute;culos del blog que, en Espa&ntilde;a, los ciudadanos prefieren que gobiernen varios partidos en coalici&oacute;n a que gobierne una sola formaci&oacute;n pol&iacute;tica. Cuando se pregunta a la opini&oacute;n p&uacute;blica qu&eacute; es mejor para le democracia, la respuesta es que los gobiernos de coalici&oacute;n son mejores que los de un solo partido. Pues bien, la encuesta pre-electoral del CIS ofrece datos en esa misma direcci&oacute;n: m&aacute;s de la mitad de los ciudadanos rechaza las mayor&iacute;as absolutas. Un 58,2% de los entrevistados preferir&iacute;a tener un gobierno <em>sin</em> mayor&iacute;a absoluta mientras un 33% apoya un gobierno <em>con</em> mayor&iacute;a absoluta. Si comparamos los datos de ahora con los de la encuesta pre-electoral del 2011 vemos que existe una clara preferencia por cambiar lo que hemos conocido hasta ahora: el porcentaje de quienes apoyan gobiernos sin mayor&iacute;a absoluta ha crecido casi en trece puntos. En la actualidad, solo uno de cada tres ciudadanos prefiere quedarse con los gobiernos que controlen m&aacute;s de la mitad de los esca&ntilde;os en el parlamento. Quienes son m&aacute;s reacios a acabar con las mayor&iacute;as absolutas coincide con el perfil de los votantes menos atra&iacute;dos por los nuevos partidos (baja formaci&oacute;n, mujeres, o individuos mayores de 65 a&ntilde;os). Por lo tanto, nada indica que la opini&oacute;n p&uacute;blica de este pa&iacute;s no est&eacute; preparada para abordar la fragmentaci&oacute;n del sistema de partidos que se anticipa al comienzo de esta campa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong> </strong>
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        <strong>6. Las fortalezas del PSOE no consiguen compensar sus debilidades. </strong><strong>Ciudadanos toca todos los palos (de pol&iacute;ticas) </strong>
    </p><p class="article-text">
        Los ciudadanos suelen percibir una ventaja comparativa en el PP respecto al PSOE en su capacidad para gestionar la econom&iacute;a. Incluso en las &eacute;pocas de bonanza econ&oacute;mica, durante la primera legislatura de Zapatero, el PSOE solo consigui&oacute; empatar o mejorar muy ligeramente su posici&oacute;n como gestor econ&oacute;mico respecto al PP. En cambio, el PSOE es percibido como partido m&aacute;s capacitado en las pol&iacute;ticas sociales, en educaci&oacute;n, sanidad e igualdad. &iquest;Se mantiene la ventaja comparativa del PSOE sobre el PP? La encuesta preelectoral del CIS muestra que el PP es percibido como el m&aacute;s capaz para los temas relacionados con la econom&iacute;a, la seguridad y la pol&iacute;tica exterior (incluida la Uni&oacute;n Europea). El PSOE, en cambio, es el mejor valorado en educaci&oacute;n, sanidad, pol&iacute;tica social, vivienda e igualdad. Ambos partidos aparecen como formaciones &ldquo;especializadas&rdquo; en ciertas &aacute;reas, algo que ocurre en menor medida con los nuevos partidos. El problema para los socialistas es que la ventaja que saca al PP en las pol&iacute;ticas de bienestar es menor que la que saca el PP al PSOE en el resto de temas. Dicho de otra manera: para el PSOE, ser percibido como el mejor partido para las pol&iacute;ticas de bienestar no compensa la ventaja del PP en los temas econ&oacute;micos.
    </p><p class="article-text">
        Siguiendo con el an&aacute;lisis del gr&aacute;fico, la manera en la que los ciudadanos valoran la capacidad de los nuevos partidos pol&iacute;ticos en distintas pol&iacute;ticas se corresponde, en cierta medida, con el espacio ideol&oacute;gico que ocupan: Podemos, situado en la izquierda, resulta mejor valorado en las pol&iacute;ticas sociales que en las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas. En cambio, los ciudadanos creen que la capacidad del partido de Albert Rivera se encuentra, sobre todo, en la econom&iacute;a y el empleo. Lo interesante de los datos es ver cu&aacute;n de trasversales son las fortalezas de cada partido. Podemos aparece como un partido m&aacute;s capacitado en ciertas pol&iacute;ticas, fundamentalmente la pol&iacute;tica social y la vivienda. Por el contrario, la valoraci&oacute;n de la capacidad de gesti&oacute;n de Ciudadanos var&iacute;a poco entre pol&iacute;ticas. Se trata, por lo tanto, de un partido m&aacute;s equilibrado o transversal respecto a sus fortalezas. &iquest;Es esto una ventaja o un inconveniente? Quiz&aacute;s, de cara a la campa&ntilde;a electoral, esto representa m&aacute;s bien una ventaja, porque no hay ning&uacute;n tema donde Ciudadanos &ldquo;pinche&rdquo; clamorosamente. Pero tambi&eacute;n es cierto que si Podemos hace una campa&ntilde;a muy centrada en aquellos asuntos en los que es percibido como m&aacute;s capacitado, puede tener un efecto movilizador.
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        <strong>7. Ciudadanos conquista al votante moderado en empleo y Estado Auton&oacute;mico</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ciudadanos es el partido m&aacute;s popular entre los votantes de centro (situados en el 5 de la escala ideol&oacute;gica) seguido del PSOE. &iquest;Qu&eacute; encuentra atractivo el votante moderado en cada uno de los partidos? Si la campa&ntilde;a electoral se centrara en las cuestiones sociales, el PSOE ser&iacute;a el partido mejor parado entre los votantes de centro, porque es percibido con claridad como la formaci&oacute;n m&aacute;s capaz de gestionar los temas relacionados con las pol&iacute;ticas sociales y de bienestar. Sin embargo, resulta llamativo que Ciudadanos, un partido con poca experiencia de gobierno, sea percibido como el m&aacute;s capacitado (ligeramente por encima del PSOE y del PP) para gestionar dos temas seguramente importantes durante la campa&ntilde;a electoral: el empleo y la cuesti&oacute;n territorial. Adem&aacute;s, otra ventaja de Ciudadanos es que, a diferencia del PSOE, no es percibido como un partido m&aacute;s &ldquo;especializado&rdquo; en unos temas que en otros (s&iacute; ocurre con el PP y con el PSOE).
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      <dc:creator><![CDATA[Ignacio Jurado y Sandra León, Ignacio Jurado, Sandra León Alfonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/claves-cis-arrancar-campana_132_2317975.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Dec 2015 00:42:47 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Siete claves del CIS para arrancar la campaña]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Elecciones Generales 2015]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Seis resultados del barómetro del CIS que no se leen en los titulares]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/dice-ultimo-barometro-cis_132_2390670.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/74114239-5882-4271-a0fe-f7fc0aaa5527_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Seis resultados del barómetro del CIS que no se leen en los titulares"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">1.Los indecisos están en aumento, mientras que la intención de abstenerse se reduce. 2.El PP ya no está solo como partido al que más gente nunca votaría. 3.El liderazgo de Pedro Sánchez no prende en el centro izquierda. 4. La ciudadanía en su conjunto sitúa a Podemos muy a la izquierda y a Ciudadanos más a la derecha que hace un año. 5. Sin embargo, los votantes de centroizquierda sienten su atracción. 6. Ciudadanos también avanza entre antiguos abstencionistas y nuevos votantes, que es donde Podemos está perdiendo terreno.</p></div><p class="article-text">
        Aparentemente, si nos fijamos solo en los datos m&aacute;s repetidos, la &uacute;ltima encuesta del CIS trae relativamente pocas novedades. Sin embargo, el bar&oacute;metro contiene informaci&oacute;n muy valiosa sobre las tendencias de la opini&oacute;n p&uacute;blica, que nos ayudar&aacute;n a entender mejor el pr&oacute;ximo proceso electoral.&nbsp;Hay quien podr&iacute;a considerar que la fotograf&iacute;a tomada por el CIS hace ahora un mes y publicada ayer ha quedado desfasada en un contexto en el que el conjunto del electorado parece estar evolucionando deprisa. Sin embargo, en un bar&oacute;metro siempre hay mucho m&aacute;s que la imaginaria <em>foto finish. </em>Resulta muy &uacute;til analizar la&nbsp;evoluci&oacute;n&nbsp;de los &uacute;ltimos meses y ver qu&eacute; movimientos se han producido en la opini&oacute;n p&uacute;blica, ya que &eacute;stos nos pueden dar pistas de lo que de verdad puede pasar de aqu&iacute; a las elecciones.
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo bar&oacute;metro del CIS coincide en su cuadro final&nbsp;con las encuestas publicadas m&aacute;s recientemente, aunque con algunos matices. Por una parte &nbsp;proyecta una imagen de la opini&oacute;n p&uacute;blica espa&ntilde;ola en la que Ciudadanos se encuentra en Ascenso &ndash;el CIS lo sit&uacute;a por primera vez como tercer partido con mayor potencial de votos- y Podemos en retroceso. En esto se alinea con <a href="http://www.lavanguardia.com/vangdata/20151007/54437942747/ciudadanos-supera-podemos-intencion-voto-generales.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otras encuestas</a>&nbsp;realizadas por las mismas fechas (la del CIS se hizo entre el 1 y el 12 de octubre). En lo que no hay acuerdo en las encuestas es en c&oacute;mo de ajustado est&aacute; el pulso entre las diferentes fuerzas pol&iacute;ticas. De acuerdo con el CIS, el PP (29,1% del voto estimado) y el PSOE (25,3%) se situar&iacute;an a una holgada distancia de Ciudadanos (14,7%), Podemos (10,8%) e IU (4,7%). Por el contrario, la <a href="http://politica.elpais.com/politica/2015/10/10/actualidad/1444486932_044305.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta</a>&nbsp;realizada por Metroscopia para <em>El Pa&iacute;s</em> en octubre, situaba al PSOE (23,5%), PP (23,4%) y Ciudadanos (21,5%) como tres actores en un primer nivel de disputa electoral y por detr&aacute;s de ellos a una significativa distancia a Podemos (14,1%) e IU (5,6%). Las encuestas est&aacute;n de acuerdo en que UPyD tiene pocas posibilidades de conseguir representaci&oacute;n parlamentaria.
    </p><p class="article-text">
        A continuaci&oacute;n visitamos seis&nbsp;cuestiones que nos parece que merecen atenci&oacute;n, a partir de la comparaci&oacute;n de esta encuesta con las encuestas trimestrales del CIS que la han precedido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Indecisos en aumento</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los partidos pol&iacute;ticos conf&iacute;an en el efecto que tienen las campa&ntilde;as electorales para convencer a los indecisos y movilizar hasta el &uacute;ltimo votante posible. Y en esta recta final del 20-D, parece que se van a tener que emplear a fondo, pues, con la cercan&iacute;a de la cita con las urnas, lejos de haber disminuido el porcentaje de electores que no saben a qui&eacute;n votar, ha aumentado. Es m&aacute;s, con el 22,2% de indecisos, se registra ahora la mayor cifra de los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os (gr&aacute;fico 2). Frente al aumento de los que no saben qu&eacute; votar, ha disminuido el porcentaje de los que optar&iacute;an por no votar. Ambos, indecisos y abstencionistas, suman un nada desde&ntilde;able 32% del electorado.
    </p><p class="article-text">
        Por votantes, los que m&aacute;s indecisos se muestran actualmente son los del PP (21,2%).
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        Gr&aacute;fico 2.&nbsp; Evoluci&oacute;n del porcentaje de indecisos y abstencionistas potenciales en elecciones generales. Serie CIS (enero 2012-octubre 2015)
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cambios en &ldquo;no le votar&iacute;a nunca&rdquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Algunos bar&oacute;metros del CIS adem&aacute;s de darnos informaci&oacute;n sobre la intenci&oacute;n de voto o el nivel de simpat&iacute;a de los ciudadanos hacia los partidos, nos permiten identificar el grado de rechazo que &eacute;stos &uacute;ltimos cosechan entre los encuestados.
    </p><p class="article-text">
        En una escala de 0 a 10 tienen la oportunidad de expresar con qu&eacute; probabilidad votar&iacute;an a cada uno de los partidos, siendo 0 &ldquo;con toda seguridad, no les votar&iacute;a nunca&rdquo; y 10 &ldquo;con toda seguridad, le votar&iacute;a siempre&rdquo;. El gr&aacute;fico 3 muestra la evoluci&oacute;n desde octubre de 2014 a octubre de 2015 del porcentaje de encuestados que han elegido la opci&oacute;n 0, es decir, que creen que nunca votar&iacute;an al partido en cuesti&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Las tendencias saltan a la vista. El POSE sigue siendo el partido que menos rechazo suscita. En el transcurso de un a&ntilde;o, ha disminuido el nivel de rechazo en 7 puntos, pasando del 42% al 36% los encuestados que les niegan con toda seguridad el voto.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Gr&aacute;fico 3. Evoluci&oacute;n del voto negativo en el bar&oacute;metro del CIS
    </p><p class="article-text">
        Por el contrario, el PP contin&uacute;a siendo el partido que, a la luz de los datos, acumula el mayor porcentaje de votantes dispuestos a rehuirles sin ninguna duda. El 52% de los encuestados declara que, con toda seguridad, nunca votar&iacute;a a los populares. No obstante, el PP mejora bastante respecto a octubre de 2014, cuando cosechaba un nivel de rechazo del 60%. Adem&aacute;s, no hay que olvidar que este partido se sit&uacute;a como la primera fuerza pol&iacute;tica en voto estimado. Y ello a pesar de que casi 8 de cada 10 ciudadanos desconf&iacute;an de Rajoy y de que casi 6 de cada 10 valoran de forma negativa la gesti&oacute;n realizada por su gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, el PP ya no est&aacute; solo en el podio, pues ahora comparte el puesto de &ldquo;el partido m&aacute;s rechazado&rdquo; con Podemos. La formaci&oacute;n morada, de acuerdo a la tendencia marcada por esta pregunta, es la que peor ha evolucionado en los &uacute;ltimos 12 meses. El porcentaje de encuestados que indican no tener ninguna intenci&oacute;n de votarles ha pasado del 42% al 52%. Ciudadanos, por su parte, ha recorrido el camino inverso: ha visto como el porcentaje de encuestados que les negaban con toda seguridad el voto ha ca&iacute;do en m&aacute;s de 15 puntos, pasando del 55% al 40%. Ahora, junto al PSOE, el partido naranja es de los que generan menos rechazo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Ferraz, tenemos un problema&rdquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si la victoria del PSOE dependiese de su l&iacute;der, Ferraz estar&iacute;a en apuros. Pedro S&aacute;nchez tiene que competir contra Podemos por la izquierda, con Ciudadanos por el centro y con el PP como principal rival en t&eacute;rminos de &ldquo;partido de gobierno&rdquo;. Pero el nivel de confianza no aparece por ninguno de estos flancos. Cuando se le pregunta a los ciudadanos si el l&iacute;der de la oposici&oacute;n les inspira confianza s&oacute;lo el 17% contesta que &ldquo;mucha&rdquo; o &ldquo;bastante&rdquo;, mientras que el 77% dice que &ldquo;poca&rdquo; o &ldquo;ninguna&rdquo;. Aunque lo problem&aacute;tico para los socialistas seguramente sea ver que entre sus antiguos votantes menos de la mitad (un 40%) declaran sentir bastante o mucha confianza por S&aacute;nchez, mientras que m&aacute;s de la mitad (55%) no se sienten entusiasmados con el Secretario General (gr&aacute;fico 4).
    </p><p class="article-text">
        El diagn&oacute;stico es a&uacute;n m&aacute;s preocupante para Ferraz si nos detenemos en el mismo dato para todos aquellos encuestados que se auto-posicionan en el espacio ideol&oacute;gico al que principalmente se dirige el PSOE (entre el 3 y el 5). Redondeando para arriba -a su favor-, s&oacute;lo 3 de cada 10 votantes del 3 o el 4 de la escala ideol&oacute;gica indican que S&aacute;nchez les inspira bastante o mucha confianza. 7 de cada 10 poca o ninguna. En el centro -en el 5-, la proporci&oacute;n de encuestados que tiene bastante o mucha confianza en &eacute;l se queda en 1 y 1/2 de cada 10. Y el 78% del votante de centro conf&iacute;a poco o nada en &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Gr&aacute;fico 4. Confianza en Pedro S&aacute;nchez &nbsp;(Escala de ideolog&iacute;a 1-10, donde 1 es extrema izquierda y 10 es extrema derecha).
    </p><p class="article-text">
        <strong>D&oacute;nde se sit&uacute;an los partidos en el mapa ideol&oacute;gico</strong>
    </p><p class="article-text">
        El mapa mental que los ciudadanos tienen respecto al posicionamiento ideol&oacute;gico de los partidos es claro y ha cambiado poco en el &uacute;ltimo a&ntilde;o. A ojos de los espa&ntilde;oles, el sistema de partidos que se nos presenta en las pr&oacute;ximas elecciones est&aacute; compuesto fundamentalmente por un partido ubicado en la izquierda (Podemos), un partido de centroizquierda (POSE), un partido de centroderecha (Ciudadanos) y un partido de derechas (PP).
    </p><p class="article-text">
        Sin entrar a discutir sobre lo apropiado o no de estas categor&iacute;as, lo que vale la pena destacar de los bar&oacute;metros del CIS es que nos permiten comparar c&oacute;mo ha evolucionado la posici&oacute;n media que los encuestados dan a los partidos en la escala ideol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n estos datos, el PP no se ha movido, clavado en una posici&oacute;n media de 8.2 (gr&aacute;fico 5). El PSOE se ha movido apenas a la izquierda, s&oacute;lo 2 d&eacute;cimas en lo que va de octubre de 2014 a octubre de 2015, pasando del 4.6 al 4.4 de la escala.
    </p><p class="article-text">
        Podemos sigue siendo percibido como un partido muy alejado del centroizquierda. La posici&oacute;n media otorgada al partido morado era 2.4 y, ahora, tambi&eacute;n con peque&ntilde;o movimiento a la izquierda, de 2.2. Respecto a Ciudadanos, nos encontramos que a medida que ha ido ganando nivel de conocimiento por parte de los votantes, la ubicaci&oacute;n ideol&oacute;gica ha evolucionado del centro al centroderecha. En menos de un a&ntilde;o se ha movido un punto en la escala, del 5.3 al 6.3. Un movimiento nada despreciable teniendo en cuenta que este tipo de percepciones cambian poco y de forma muy lenta.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Gr&aacute;fico 5. Ubicaci&oacute;n ideol&oacute;gica de los partidos seg&uacute;n lo perciben los ciudadanos. CIS (octubre 2014 y octubre 2015)
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ciudadanos logra seducir al electorado de centroizquierda</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cerca de ocho millones de electores se sit&uacute;an ideol&oacute;gicamente en el centroizquierda. Se trata de una importante bolsa de votos para los partidos. Hasta ahora, adem&aacute;s, la fuerza pol&iacute;tica que ha ganado las elecciones generales ha sido tambi&eacute;n la m&aacute;s votada en este grupo de electores. Si bien, esto puede cambiar ya que la inc&oacute;gnita se centra ahora en saber c&oacute;mo se repartir&aacute; o fragmentar&aacute; el voto de estos electores con cuatro jugadores principales en el tablero de la competici&oacute;n y no dos.
    </p><p class="article-text">
        Desde un punto de vista estrat&eacute;gico, Ciudadanos necesitaba atraer a los electores de centro izquierda para crecer. Y parece que, a pesar del alto porcentaje de indecisos que hay en este grupo, lo est&aacute; consiguiendo. Ahora, el partido naranja se ha convertido en la fuerza pol&iacute;tica que lograr&iacute;a m&aacute;s apoyos en este electorado, en detrimento del PSOE que en julio manten&iacute;a una liger&iacute;sima ventaja (gr&aacute;fico 6). La formaci&oacute;n liderada por Albert Rivera habr&iacute;a conseguido seducir al electorado de centroizquierda, logrando tambi&eacute;n aumentar sus apoyos por el centroderecha y derecha y siendo percibido, claramente, como un partido de centroderecha.
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        Gr&aacute;fico 6. Evoluci&oacute;n de la intenci&oacute;n de voto de los electores de centroizquierda. CIS (julio-octubre 2015)
    </p><p class="article-text">
        <strong>Podemos pierde terreno entre los abstencionistas y nuevos votantes, mientras Ciudadanos avanza</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una de las caracter&iacute;sticas que diferenciaba a Podemos de Ciudadanos a principios de este a&ntilde;o es que el partido de Iglesias consegu&iacute;a movilizar en mayor medida a quienes no participaban en pol&iacute;tica, bien porque en las elecciones del 2011 eran demasiado j&oacute;venes para votar o bien porque decidieron abstenerse. Sin embargo, tal y como puede observarse en el gr&aacute;fico 7, esto ha ido cambiando a medida que Ciudadanos consolidaba su espacio electoral. Hasta tal extremo de que en el &uacute;ltimo bar&oacute;metro del CIS, el partido de Rivera supera ligeramente a Podemos entre esos dos grupos de electores, esto es, entre los j&oacute;venes que no votaron en las elecciones del 2011 porque no eran mayores de edad y los abstencionistas. El cambio es especialmente significativo entre los j&oacute;venes (alrededor de veinte puntos).
    </p><p class="article-text">
        Los datos del &uacute;ltimo bar&oacute;metro del CIS tambi&eacute;n indican que Podemos ha ido perdido fuerza entre el electorado socialista, mientras que el partido de Rivera consigue aumentar t&iacute;midamente sus apoyos en ese grupo. La capacidad de Ciudadanos de ampliar su base electoral est&aacute; sobre todo a su izquierda. Aunque el porcentaje de voto+simpat&iacute;a entre el grupo de votantes socialistas es s&oacute;lo del 6%, &eacute;ste representa el doble respecto a julio de 2015. Es muy probable que una de las claves de atracci&oacute;n de votantes de izquierda hacia Ciudadanos se encuentre en el papel que juegue el conflicto con Catalu&ntilde;a durante la campa&ntilde;a electoral.
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        Gr&aacute;fico 7. Voto+simpat&iacute;a a Podemos y Ciudadanos en abril, julio y octubre de 2015 por recuerdo de voto en las elecciones generales de 2011
    </p><p class="article-text">
        Precisamente los temas que marquen el debate en la campa&ntilde;a podr&aacute;n ser decisivos en un contexto en el que el desenlace electoral sigue a&uacute;n muy abierto por el alto porcentaje de indecisos y de electores que cambian de voto ante una oferta pol&iacute;tica m&aacute;s amplia que nunca. En esa indecisi&oacute;n y elevada volatilidad del electorado es donde los partidos librar&aacute;n la batalla hasta el &uacute;ltimo momento. Para seguir el pulso, aguardaremos con atenci&oacute;n la siguiente fotograf&iacute;a que nos mostrar&aacute; el CIS, con la encuesta preelectoral.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastián Lavezzolo, Sandra León Alfonso, Marta Romero, Alberto Penadés]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/dice-ultimo-barometro-cis_132_2390670.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Nov 2015 09:32:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Seis resultados del barómetro del CIS que no se leen en los titulares]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué une y qué separa a Podemos y Ciudadanos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/une-separa-podemos-ciudadanos_132_2416464.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La entrevista de Jordi &Eacute;vole a Pablo Iglesias y Albert Rivera el domingo pasado puso en evidencia algunas similitudes y diferencias entre los dos partidos que lideran. &iquest;Pero qu&eacute; ocurre con sus votantes? Como explicar&eacute; en los siguientes p&aacute;rrafos, lo que une a los nuevos partidos es m&aacute;s perecedero que lo que les separa. A Podemos y Ciudadanos les vincula un origen com&uacute;n porque su irrupci&oacute;n en la competici&oacute;n electoral es el resultado de una crisis de representaci&oacute;n pol&iacute;tica, y ello se refleja en la juventud y en las expectativas de cambio de sus electorados. Sin embargo, es posible que los rasgos comunes de sus votantes acaben desapareciendo, bien porque la crisis de representaci&oacute;n pol&iacute;tica quede atr&aacute;s y meng&uuml;en la indignaci&oacute;n y las ganas de cambio; o bien porque consigan una mayor penetraci&oacute;n en los electorados de sus principales competidores. El resultado ser&aacute; el mismo: los votantes de uno y otro partido dejar&aacute;n de parecerse en los rasgos que hoy les vinculan y sus mayores o menores diferencias se explicar&aacute;n de acuerdo con las divisiones cl&aacute;sicas - como la ideolog&iacute;a o las condiciones socioecon&oacute;micas &ndash; que, como luego veremos, ya han comenzado a cristalizar.
    </p><p class="article-text">
        Empecemos por aquello que distingue claramente a los nuevos partidos de los partidos tradicionales: la edad de sus votantes. Hemos comentado a menudo en estas p&aacute;ginas que la fragmentaci&oacute;n del sistema de partidos en Espa&ntilde;a se asienta sobre una divisi&oacute;n generacional: los j&oacute;venes prefieren a los nuevos partidos y apuestan en mayor medida por los gobiernos de coalici&oacute;n. En cambio, los votantes mayores optan por las formaciones tradicionales (PP y PSOE fundamentalmente) y prefieren lo conocido a lo novedoso: es decir, les gustar&iacute;a que el pr&oacute;ximo gobierno fuera de un solo partido (y no una coalici&oacute;n).
    </p><p class="article-text">
        Los primeros en movilizarse por nuevas formaciones suelen ser los votantes m&aacute;s informados e interesados en pol&iacute;tica, y por eso los votantes de Podemos y Ciudadanos est&aacute;n m&aacute;s formados que el votante medio. Adem&aacute;s, se concentran en zonas urbanas y est&aacute;n m&aacute;s preocupados por la corrupci&oacute;n y por la clase pol&iacute;tica que los electores del resto de formaciones. En su perfil se refleja su condici&oacute;n de votantes en busca de un cambio pol&iacute;tico. Cuando se les pregunta por qu&eacute; han decidido apoyar a ese partido, la raz&oacute;n que m&aacute;s arguyen es &ldquo;por necesidad de cambio, de otras alternativas&rdquo; (ver gr&aacute;fico 1), algo que no ocurre en la misma medida entre los votantes del PP y el PSOE. Estas coincidencias reflejan el origen com&uacute;n de los nuevos partidos: la crisis de representaci&oacute;n que eclosion&oacute; con el movimiento 15M y un problema de oferta pol&iacute;tica en las formaciones tradicionales que los nuevos partidos han sabido cubrir.
    </p><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 1. Motivos para votar a un partido entre los que declaran intenci&oacute;n de voto
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Fuente: CIS Julio 2015
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, aunque de perfil aparentemente similar (j&oacute;venes, formados, urbanos), los electores de los nuevos partidos son distintos. En primer lugar, en sus condiciones socioecon&oacute;micas, que son algo m&aacute;s favorables para los electores de Ciudadanos. El partido de Albert Rivera no s&oacute;lo atrae a un n&uacute;mero menor de votantes en paro, sino que los que trabajan se encuentran en una situaci&oacute;n m&aacute;s segura, con menos incertidumbre sobre el futuro. Por ejemplo, mientras un 52% de los votantes de Ciudadanos cree &ldquo;Nada&rdquo; probable perder el trabajo en los pr&oacute;ximos doce meses, entre los votantes de Podemos el porcentaje desciende a un 41% (un porcentaje que se corresponde con el de los votantes del resto de partidos, seg&uacute;n bar&oacute;metro del CIS de julio 2015). Lo mismo ocurre si tenemos en cuenta la situaci&oacute;n econ&oacute;mica personal: un 16% de los votantes de Ciudadanos dicen que es &ldquo;Mala o Muy Mala&rdquo;, frente a un 27% en el caso de los electores de Podemos (y un 20% en el caso del resto de partidos, ver gr&aacute;fico 2).
    </p><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 2. Situaci&oacute;n econ&oacute;mica personal seg&uacute;n intenci&oacute;n de voto
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Fuente: CIS Julio 2015
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, los espacios ideol&oacute;gicos de uno y otro partido parecen haberse asentado: Podemos a la izquierda del PSOE y Ciudadanos a la izquierda del Partido Popular (y equidistante entre PSOE y PP). La cristalizaci&oacute;n de la ideolog&iacute;a de cada partido se refleja en dos aspectos: por un lado, en la ideolog&iacute;a media de sus votantes y su correspondencia con la ideolog&iacute;a media que le atribuyen los ciudadanos (menor en el caso de Podemos, que es considerado en promedio un partido m&aacute;s radical que Izquierda Unida aunque sus votantes tengan una posici&oacute;n m&aacute;s moderada, ver gr&aacute;fico 3). Por otro lado, las coaliciones que los votantes apoyan son coherentes con esa distribuci&oacute;n ideol&oacute;gica. Hay pocos ciudadanos que quieran gobiernos con partidos distantes (no contiguos) en el eje ideol&oacute;gico: solo un 1.8% apuesta por una combinaci&oacute;n de PP y Podemos y un 6.3% por la combinaci&oacute;n de PSOE y PP ( ver gr&aacute;fico 4)[1].
    </p><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 3. Ideolog&iacute;a media del votante de cada partido (seg&uacute;n intenci&oacute;n de voto) e ideolog&iacute;a atribuida por votantes
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Fuente: CIS Julio 2015
    </p><p class="article-text">
        Gr&aacute;fico 4. Preferencias por tipo de gobierno
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        Fuente: CIS Julio 2015
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, los nuevos partidos tienen un origen com&uacute;n - la crisis de representaci&oacute;n pol&iacute;tica - y por ello sus votantes se parecen en edad, preocupaciones y aspiraciones. Sin embargo, es poco probable que esos v&iacute;nculos sobrevivan al paso del tiempo y a la normalizaci&oacute;n de la competici&oacute;n pol&iacute;tica en un entorno m&aacute;s fragmentado. Los nuevos partidos se est&aacute;n asentando en espacios ideol&oacute;gicos claramente diferenciados y en ese proceso es muy probable que se debiliten las caracter&iacute;sticas que han unido a sus electorados hasta el momento.  
    </p><p class="article-text">
        ----
    </p><p class="article-text">
        [1] La cristalizaci&oacute;n de la posici&oacute;n ideol&oacute;gica de cada partido tambi&eacute;n se refleja en qu&eacute; coaliciones prefieren sus votantes: los de Podemos favorecen mayoritariamente su alianza con el PSOE, mientras que los socialistas se dividen entre Podemos y Ciudadanos, con cierto sesgo a favor del primero. Asimismo, los electores de Ciudadanos se dividen en igual medida entre el pacto a uno y otro lado de su espacio pol&iacute;tico (PSOE o PP), datos del bar&oacute;metro del CIS de julio de 2015.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra León Alfonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/une-separa-podemos-ciudadanos_132_2416464.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Oct 2015 19:40:11 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Qué une y qué separa a Podemos y Ciudadanos?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La reconciliación con la política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/reconciliacion-politica_132_2502528.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde enero de este año la valoración de la situación política no ha dejado de mejorar, y no parece que ello sea un mero reflejo del mayor optimismo económico</p><p class="subtitle">El perfil de quienes más han mejorado su opinión sugiere que lo que hay detrás de la progresiva reconciliación con la política es la transformación del sistema de partidos</p></div><p class="article-text">
        Quisiera inaugurar este curso acad&eacute;mico subiendo el &aacute;nimo, as&iacute; que lo dir&eacute;: los polit&oacute;logos est&aacute;n de moda. O, por lo menos, lo est&aacute;n hoy algo m&aacute;s de lo que lo estaban hace unos a&ntilde;os. Quienes nos dedicamos a esta profesi&oacute;n en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n tuvimos que aclarar, normalmente en respuesta a la confusi&oacute;n del interlocutor, que ser polit&oacute;logo no es lo mismo que ser pol&iacute;tico. La justicia po&eacute;tica ha querido que cinco polit&oacute;logos metidos en pol&iacute;tica sean quienes hayan popularizado el nombre de la disciplina.
    </p><p class="article-text">
        La salida del armario de esta profesi&oacute;n tambi&eacute;n tiene que ver con el aumento del inter&eacute;s por la pol&iacute;tica en Espa&ntilde;a, reflejado en que la gente habla m&aacute;s de pol&iacute;tica con amigos y familiares y se informa m&aacute;s a trav&eacute;s de internet (y menos en la prensa escrita). Ello dio lugar durante un tiempo a una situaci&oacute;n aparentemente parad&oacute;jica: la opini&oacute;n p&uacute;blica mostraba m&aacute;s inter&eacute;s en la pol&iacute;tica, pero cada vez la valoraba peor. De hecho, durante todo el 2014 el porcentaje de quienes pensaban que la situaci&oacute;n pol&iacute;tica era &ldquo;muy mala&rdquo; superaba el de quienes valoraban la situaci&oacute;n econ&oacute;mica de la misma manera. El perfil del ciudadano con peor opini&oacute;n sobre situaci&oacute;n pol&iacute;tica es un individuo joven, de izquierdas, que vot&oacute; a un partido que no era ni PP ni PSOE en las &uacute;ltimas generales o simplemente no vot&oacute;. En cambio, no parece haber diferencias importantes entre clases sociales [1].
    </p><p class="article-text">
        Lo interesante y objeto de este post es que desde enero de este a&ntilde;o la valoraci&oacute;n de la situaci&oacute;n pol&iacute;tica ha comenzado a mejorar. Los cambios no son radicales, pero la modificaci&oacute;n de la tendencia parece clara (ver gr&aacute;fico 1). &iquest;A qu&eacute; se debe este cambio? &iquest;Se trata simplemente de un reflejo retardado de la evoluci&oacute;n de la situaci&oacute;n econ&oacute;mica? El giro en la tendencia comienza en enero del 2015, un momento en el que la fragmentaci&oacute;n del sistema de partidos parece inevitable (con la confirmaci&oacute;n en las encuestas de que Ciudadanos jugar&iacute;a un papel relevante en las elecciones auton&oacute;micas). Quiz&aacute;s ello significa que la mejora en la valoraci&oacute;n de la situaci&oacute;n pol&iacute;tica se explica m&aacute;s por los cambios que se est&aacute;n produciendo en el panorama electoral y de partidos que por la evaluaci&oacute;n de la econom&iacute;a. &iquest;Es esto as&iacute;? &iquest;Se debe esta progresiva &ldquo;reconciliaci&oacute;n&rdquo; con la situaci&oacute;n pol&iacute;tica a la mayor oferta y renovaci&oacute;n en el sistema de partidos?
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        Para arrojar algo de luz sobre esta cuesti&oacute;n voy a comparar el &uacute;ltimo bar&oacute;metro del CIS (junio 2015) con el de un a&ntilde;o antes (junio 2014). La idea es analizar qui&eacute;nes han mejorado su opini&oacute;n sobre la situaci&oacute;n pol&iacute;tica en este periodo seg&uacute;n la ideolog&iacute;a, el recuerdo de voto y el nivel de formaci&oacute;n. Como puede verse en los gr&aacute;ficos 2, 3 y 4, el porcentaje de quienes valoran la situaci&oacute;n como &ldquo;muy mala&rdquo; ha descendido sobre todo entre los ciudadanos de izquierda, con m&aacute;s estudios y, seg&uacute;n recuerdo de voto, entre los nacionalistas convergentes (votaron a CiU en las &uacute;ltimas generales) y entre quienes no ten&iacute;an edad para votar en las generales del 2011 [2],[3].
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        Para analizar si la mejora de la valoraci&oacute;n pol&iacute;tica de esos grupos es un mero reflejo de su mayor optimismo sobre la situaci&oacute;n econ&oacute;mica, observo los cambios durante el &uacute;ltimo a&ntilde;o en la valoraci&oacute;n de la econom&iacute;a (tomando el porcentaje de quienes creen que la situaci&oacute;n econ&oacute;mica es &ldquo;Muy mala&rdquo;) seg&uacute;n ideolog&iacute;a, recuerdo de voto y formaci&oacute;n. Como puede apreciarse en los gr&aacute;ficos 5, 6 y 7, la mejora de la valoraci&oacute;n de la situaci&oacute;n econ&oacute;mica es m&aacute;s transversal (mejora en casi todos los grupos) que en el caso de la valoraci&oacute;n de la situaci&oacute;n pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Dicho de otra manera, el optimismo pol&iacute;tico es algo m&aacute;s selectivo (se da solo en ciertos grupos) y adem&aacute;s no siempre coincide con quienes se han vuelto m&aacute;s optimistas sobre la situaci&oacute;n econ&oacute;mica (v&eacute;ase ideolog&iacute;a o los j&oacute;venes en el recuerdo de voto). Aunque son necesarios m&aacute;s an&aacute;lisis para desentra&ntilde;ar la relaci&oacute;n entre la valoraci&oacute;n pol&iacute;tica y la de la econom&iacute;a, los que aqu&iacute; presento parecen sugerir que la mejora en la valoraci&oacute;n pol&iacute;tica no es un simple reflejo de lo que ocurre con la situaci&oacute;n econ&oacute;mica[4].
    </p><p class="article-text">
        Entonces, &iquest;por qu&eacute; mejora la valoraci&oacute;n de la situaci&oacute;n pol&iacute;tica? El hecho de que los ciudadanos de izquierda, los m&aacute;s j&oacute;venes o los ciudadanos con mayor formaci&oacute;n se est&eacute;n reconciliando con la situaci&oacute;n pol&iacute;tica en Espa&ntilde;a[5] apunta al aumento de la oferta electoral y a la renovaci&oacute;n de los partidos como posible causa. El perfil de esos electores coincide con los grupos tradicionalmente m&aacute;s cr&iacute;ticos con la clase pol&iacute;tica y con la corrupci&oacute;n, y con los protagonistas de la crisis de representaci&oacute;n que estall&oacute; con el 15M. Quiz&aacute;s la trasformaci&oacute;n en el sistema de partidos es lo que est&eacute; animando a algunos de ellos a percibir la situaci&oacute;n pol&iacute;tica con algo m&aacute;s de optimismo.
    </p><p class="article-text">
        En conclusi&oacute;n, los cambios en el sistema de partidos que anunciaron las encuestas a principios de a&ntilde;o y que acabaron reflej&aacute;ndose en los resultados de las elecciones auton&oacute;micas fueron anunciados por muchos como una cat&aacute;strofe para la gobernabilidad. Sin embargo, no parece que la opini&oacute;n p&uacute;blica los percibiera o los perciba como tal. M&aacute;s bien al contrario: desde que se confirma que el panorama de representaci&oacute;n pol&iacute;tica en Espa&ntilde;a no va a ser el que era la valoraci&oacute;n de la situaci&oacute;n pol&iacute;tica no ha dejado de mejorar. Y, por lo que estos an&aacute;lisis indican, no parece que ello sea un mero espejo del mayor optimismo econ&oacute;mico.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        ----
    </p><p class="article-text">
        [1] Datos del bar&oacute;metro de junio de 2014.
    </p><p class="article-text">
        [2] Si medimos las diferencias con la media de respuesta (promedio de respuestas de 1 a 5 donde 1 es valoraci&oacute;n &ldquo;muy buena&rdquo; y 5 &ldquo;muy mala&rdquo;) los resultados son muy parecidos.
    </p><p class="article-text">
        [3] El an&aacute;lisis de la valoraci&oacute;n de la situaci&oacute;n pol&iacute;tica prospectiva muestra, para ideolog&iacute;a y formaci&oacute;n, que en junio de 2014 la relaci&oacute;n es inversa a la que existe en el 2015 (datos no mostrados): en el 2014 los m&aacute;s optimistas en el futuro (situaci&oacute;n pol&iacute;tica en un a&ntilde;o) eran los menos formados y los de derechas. En junio de 2015 los m&aacute;s optimistas son los m&aacute;s formados y los de izquierda.
    </p><p class="article-text">
        [4] Los mismos resultados se dan si se toma como medida el promedio de la valoraci&oacute;n de la situaci&oacute;n econ&oacute;mica en una escala de 1 a 5 donde 1 es &ldquo;Muy buena&rdquo; y 5 &ldquo;Muy mala&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        [5] El an&aacute;lisis de los votantes nacionalistas dar&iacute;a para otro post, aunque en este grupo el optimismo crece tanto en la econom&iacute;a como en la pol&iacute;tica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra León Alfonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/reconciliacion-politica_132_2502528.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 31 Aug 2015 18:16:27 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La reconciliación con la política]]></media:title>
    </item>
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