<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Juan Rodríguez Teruel]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/juan_rodriguez_teruel/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Juan Rodríguez Teruel]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/510033" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[El cambio no empieza en Andalucía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/cambio-empieza-andalucia_1_4309178.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8f89acd6-1122-47fb-9548-b7bd5400bde1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El cambio no empieza en Andalucía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Podemos y Ciudadanos han dividido el voto de protesta que en otros ciclos se acumulaba en el principal partido de oposición, lo que puede haber acabado favoreciendo al partido de gobierno.</p></div><p class="article-text">
        Con las elecciones andaluzas del 22 de marzo, <a href="http://agendapublica.es/los-tres-interrogantes-que-determinaran-la-estrategia-de-rajoy-ante-las-generales/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se resuelve el primero de los interrogantes de este s&uacute;per ciclo electoral</a>. A la espera de los an&aacute;lisis m&aacute;s detallados sobre los datos que proliferar&aacute;n en las pr&oacute;ximas horas, el veredicto de las urnas permite dilucidar ya algunos interrogantes que se han venido planteando en los &uacute;ltimos meses.
    </p><p class="article-text">
        Resumen de titulares: gran victoria del PSOE, y en particular de Susana D&iacute;az, descalabro del PP, irrupci&oacute;n exitosa de Podemos y Ciudadanos, hundimiento de IU y fracaso &ndash;quiz&aacute; definitivo- de UPyD. Pero m&aacute;s all&aacute; de esta s&iacute;ntesis obvia hay algunas implicaciones quiz&aacute; menos evidentes. Identifiquemos cinco puntos clave.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Primero</strong>. <strong>No es un escenario tan in&eacute;dito</strong>. Ya hubo cinco partidos en 1982 y un gobierno de coalici&oacute;n en 1994 (reeditado en 1996). Se ha reducido la concentraci&oacute;n de voto en los dos grandes partidos, pero ambos siguen siendo las dos principales alternativas para el futuro de Andaluc&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dos</strong>. <strong>El PSOE mejora en gobernabilidad y gana en centralidad</strong>. El principal &eacute;xito del PSOE no es haber recuperado la primera posici&oacute;n o haber mantenido el n&uacute;mero de esca&ntilde;os (a pesar de una nueva sangr&iacute;a de votantes). Lo relevante es que se convierte en el &uacute;nico partido con opciones de gobierno, que garantiza la estabilidad y adem&aacute;s dispone de varias formas de articular tanto la formaci&oacute;n del ejecutivo como la competencia entre partidos en esta legislatura.
    </p><p class="article-text">
        Susana D&iacute;az ser&aacute; la pr&oacute;xima presidenta porque probablemente le ser&aacute; sencillo conseguir la abstenci&oacute;n de alg&uacute;n grupo. Adem&aacute;s, la potencial mayor&iacute;a que formar&iacute;a con Ciudadanos anula la fuerza de PP y Podemos. A lo que se a&ntilde;ade el inter&eacute;s, a corto plazo, de Ciudadanos por no estar en el gobierno, lo que puede suscitar una competici&oacute;n entre partidos de la oposici&oacute;n para apoyar al PSOE puntualmente. Por &uacute;ltimo, el PSOE se convierte autom&aacute;ticamente en el partido central del escenario, con dos partidos a cada lado que aseguran la divisi&oacute;n de la oposici&oacute;n, sea en t&eacute;rminos de izquierda/derecha o de nueva/vieja pol&iacute;tica. Que la acusen desde todas las posiciones ayudar&aacute; a Susana D&iacute;az, si lo gestiona bien, a neutralizar esas cr&iacute;ticas durante la legislatura.
    </p><p class="article-text">
        Esto puede favorecer a corto plazo un gobierno en minor&iacute;a, hasta que se resuelvan, al menos, las otras contiendas electorales de este a&ntilde;o. Aunque est&aacute; por ver la capacidad de aprobar leyes transformadoras o controvertidas en esta legislatura. Ah&iacute; ser&aacute; donde m&aacute;s se note la situaci&oacute;n de fragmentaci&oacute;n parlamentaria resultante de las elecciones.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, todo este escenario asume la permanencia de Susana D&iacute;az en el Palacio de San Telmo. En cambio, es impensable que le permita, a corto plazo, dar el paso a la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola, al menos como candidata del PSOE a las pr&oacute;ximas elecciones generales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tres</strong>. <strong>La soledad del PP</strong>. Muchos destacar&aacute;n la gran ca&iacute;da de los conservadores. Pero lo m&aacute;s significativo de estos resultados es, como puede suceder en otras elecciones este mismo a&ntilde;o, que el PP lo tiene muy dif&iacute;cil para gobernar si no obtiene mayor&iacute;a absoluta o se acerca mucho. A medida que se aleja de esta, queda descartado como partido de gobierno. Es igual si el PP hubiera obtenido 33 o 43 esca&ntilde;os: parece poco veros&iacute;mil que otros partidos pudieran darle un cierto juego frente al PSOE al quedar detr&aacute;s de este. Y la aparici&oacute;n de Ciudadanos parece ser m&aacute;s perjudicial que positiva en ese sentido, siempre que no cometa el error de UPyD, aparecer como la muleta inevitable del PP.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuatro</strong>. <strong>La trampa de las expectativas</strong>. Las altas expectativas generadas por Podemos pueden jugarle una mala pasada, a corto plazo, porque tapan sus potenciales logros electorales. Un partido que busca ganar representaci&oacute;n no se fija el mismo horizonte que el que aspira a ser el partido ganador y revolucionar un sistema de partidos por completo. Sus resultados en Andaluc&iacute;a son muy buenos desde el punto de vista de la &lsquo;vieja pol&iacute;tica&rsquo; (han entrado en las instituciones, tendr&aacute;n muchos diputados, recibir&aacute;n una financiaci&oacute;n importante, etc), pero bastante malos desde el punto de vista de la &lsquo;nueva pol&iacute;tica&rsquo;. No ser&aacute; el &uacute;nico partido que reclame la voz de los de abajo, ni el &uacute;nico contra el establishment. No ha provocado la alternancia y ni siquiera ser&aacute; el principal partido de la oposici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Quinto</strong>. <strong>Ciudadanos emerge como partido bisagra</strong>. Con aspiraciones m&aacute;s modestas y menos esca&ntilde;os, este partido pesar&aacute; m&aacute;s, porque tendr&aacute; m&aacute;s capacidad de coalici&oacute;n y de chantaje, como dir&iacute;a Sartori. No en vano se declara abierto a pactar con cualquier partido. Aunque Ciudadanos debe tener presente qu&eacute; le pas&oacute; al Partido Andalucista, y m&aacute;s atr&aacute;s a&uacute;n al CDS. <a href="http://reis.cis.es/REIS/PDF/REIS_087_08.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">No siempre el pez grande se come al chico</a>, pero cuando hay tanta disparidad de tama&ntilde;o entre socios de gobierno, tener la llave de la gobernabilidad es una pesada carga.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;&Eacute;xito o fracaso de Podemos? Estos d&iacute;as se hablar&aacute; m&aacute;s de tendencias que de realidades. Y con raz&oacute;n: quiz&aacute; Andaluc&iacute;a apunte una tendencia de cambio pol&iacute;tico a medio plazo. O no. Pero la realidad resulta mucho m&aacute;s modesta para el partido anti-casta, y arroja una intuici&oacute;n:  Andaluc&iacute;a ha mostrado que all&iacute; donde el PSOE es fuerte en t&eacute;rminos de partido, de base activista y de peso institucional, Podemos tiene dificultades para ocuparle el espacio. &iquest;Quiz&aacute; s&iacute; pueda en contextos de mayor fragilidad socialista, como Catalu&ntilde;a, Valencia o Madrid?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Recuperaci&oacute;n socialista? &iquest;Declive de Rajoy? Aunque la tentaci&oacute;n para muchos ser&aacute; extrapolar resultados al conjunto de Espa&ntilde;a, o a otras autonom&iacute;as, ser&iacute;a un ejercicio infundado. Las elecciones del 22-M nos han hablado solo de Andaluc&iacute;a. Ni siquiera est&aacute; claro que sean un avance de lo que suceda en los ayuntamientos andaluces. Y una lectura cautelosa de los mecanismos que se han dado desmonta algunas extrapolaciones interesadas:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><a href="http://www.elespanol.com/actualidad/asi-votaran-los-andaluces-la-estimacion-de-escanos-mas-completa/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Las encuestas han acertado al calibrar el escenario vol&aacute;til que se apuntaba</a>; y si siguen acertando, hay que tener en cuenta que esas encuestas apuntan resultados muy distintos para el PSOE en otros territorios.</li>
                            </ul>
            </div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Podemos y Ciudadanos ha dividido el voto de protesta que en otros ciclos se acumulaba en el principal partido de oposici&oacute;n, lo que puede haber acabado favoreciendo al partido de gobierno. Si aplicamos este hipot&eacute;tico esquema, las cosas no le pintan tan mal a Rajoy y a otros candidatos de su partido en las autonom&iacute;as.</li>
                            </ul>
            </div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>A la espera de los an&aacute;lisis con encuestas postelectorales, parece que el PSOE sigue haci&eacute;ndose fuerte en sus feudos tradicionales, y que los nuevos partidos suben en entornos m&aacute;s urbanos: ah&iacute; s&iacute; que podr&iacute;a estar d&aacute;ndose esa tendencia de recambio electoral en las bases sociol&oacute;gicas de los partidos, que pueden augurar cambios mayores a medio plazo.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        El s&uacute;per ciclo electoral 2015 sigue su curso y ahora Rajoy tiene un dilema menos para decidir c&oacute;mo jugar sus cartas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Rodríguez Teruel, Astrid Barrio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/cambio-empieza-andalucia_1_4309178.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Mar 2015 19:48:00 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8f89acd6-1122-47fb-9548-b7bd5400bde1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="56828" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8f89acd6-1122-47fb-9548-b7bd5400bde1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="56828" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El cambio no empieza en Andalucía]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8f89acd6-1122-47fb-9548-b7bd5400bde1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[GRÁFICOS: Por qué Podemos sólo habla de la casta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/graficos-podemos-puede-hablar-casta_1_4387517.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Hasta ahora Podemos ha crecido al margen del eje izquierda-derecha, pero a largo plazo su supervivencia dependerá en gran medida de que alguno de los partidos que ocupa su terreno en este eje desaparezca</p></div><p class="article-text">
        Aquellos que tratan de replicar o desacreditar la estrategia de Podemos de rehuir el debate izquierda/derecha y substituirlo por el conflicto anti-casta (los de abajo contra los de arriba) suelen recordar que este es exactamente el discurso propio de los populismos antiguos y modernos, y que con &eacute;l se esconde el origen real del c&iacute;rculo dirigente de este proyecto, proveniente de la extrema izquierda anticapitalista. Que ambas ideas sean ciertas no resta eficacia ni racionalidad a la estrategia electoral de Podemos. En realidad, este partido trata de sacar el m&aacute;ximo rendimiento del peculiar contexto pol&iacute;tico en el que ha surgido, y demuestra haber sido muy h&aacute;bil en actualizar la orientaci&oacute;n atrapalotodo (catch-all) que debe ejercer todo partido aspirante a ganar las elecciones o convertirse en actor pol&iacute;tico relevante. En todo caso, lo que se podr&iacute;a reprochar o matizar es que esta apuesta de Podemos es arriesgada, y que resulta tan vulnerable que su triunfo solo podr&aacute; consolidarse si es capaz de destruir el sistema de partidos contra el que se ha rebelado. Podemos no puede aspirar solo a posicionarse entre el resto de partidos. Debe destruir el <em>statu quo</em> para luego poder reconstruirlo desde el centro y como arquitecto clave del nuevo edificio. &iquest;Por qu&eacute;?
    </p><p class="article-text">
        Como partido nuevo y ajeno al sistema de partidos existente, Podemos afronta dos obst&aacute;culos casi insalvables, que pocos partidos suelen superar: carece de recursos suficientes (especialmente grave para un partido creado desde la izquierda) y, peor, se encuentra con todos los &lsquo;terrenos de caza electoral&rsquo; ocupados (o incluso sobreocupados). Algo propio de los nuevos partidos, entre los que (por cierto) no cabe situar a los integrantes de la coalici&oacute;n Syryza. El primer obst&aacute;culo (falta de recursos) solo se soluciona transitoriamente con el apoyo de actores con capacidad financiera suficiente o bien con la suerte casi propia de la loter&iacute;a: as&iacute; cabe entender el significado de las elecciones europeas de mayo de 2014, sin las que dif&iacute;cilmente hoy existir&iacute;a Podemos tal como lo conocemos.
    </p><p class="article-text">
        El segundo obst&aacute;culo solo se puede salvar si se altera, tambi&eacute;n transitoriamente, la l&iacute;nea de competencia tradicional en las sociedades industriales contempor&aacute;neas, resumida en nuestro pa&iacute;s bajo el eje izquierda-derecha. Pero esto es casi imposible para un partido nuevo y sin fuerza institucional, incapaz de influir en la definici&oacute;n de la agenda pol&iacute;tica. La oportunidad solo puede venir de la mano de circunstancias excepcionales: un cambio s&uacute;bito y dr&aacute;stico del contexto o un fallo fenomenal de la oferta pol&iacute;tica de los partidos existentes, o de ambas cosas a la vez. Espa&ntilde;a 2010-2014.
    </p><p class="article-text">
        Gracias a la concatenaci&oacute;n de estas circunstancias dif&iacute;ciles de imaginar en tiempos sosegados, Podemos ha podido superar la barreras a la competencia que suelen detener a los nuevos partidos en las fronteras del sistema, all&iacute; donde lleg&iacute; UPyD y donde resulta dif&iacute;cil subsistir.
    </p><p class="article-text">
        El problemas es que Podemos no puede conformarse con haber superado esa frontera. Sigue siendo un cuerpo extra&ntilde;o, y tanto sus competidores como los propios electores lo ven como tal. As&iacute; que su subsistencia exige mantener la din&aacute;mica ascendente: obtener m&aacute;s recursos (mediante la entrada en las instituciones, desde las que pueda beneficiarse del presupuesto p&uacute;blico y de los cargos de decisi&oacute;n) y sostener la alteraci&oacute;n excepcional del eje de competencia hasta que alguno de los partidos que ocupa los terrenos donde compiten desaparezca o casi: en este caso, PSOE o IU.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7dc6478-1007-436f-a14f-8e38076e1dd4_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7dc6478-1007-436f-a14f-8e38076e1dd4_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7dc6478-1007-436f-a14f-8e38076e1dd4_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7dc6478-1007-436f-a14f-8e38076e1dd4_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7dc6478-1007-436f-a14f-8e38076e1dd4_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/c7dc6478-1007-436f-a14f-8e38076e1dd4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/c7dc6478-1007-436f-a14f-8e38076e1dd4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        &iquest;Podr&iacute;a Podemos mantener este camino si se decidiera a hablar en t&eacute;rminos de izquierda-derecha, lo que obligar&iacute;a a entrar en una cierta concreci&oacute;n en t&eacute;rminos de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas (<em>ma non troppo, this is Spain</em>)?
    </p><p class="article-text">
        De hacerlo, las posibilidades de &eacute;xito o incluso supervivencia se reducir&iacute;an notablemente. Por supuesto, esta afirmaci&oacute;n es una especulaci&oacute;n imposible de contrastar. Sin embargo, los datos del &uacute;ltimo bar&oacute;metro del CIS nos sugieren algunos indicadores indirectos que muestran las debilidades de Podemos en la competencia izquierda-derecha. Mencionemos dos de ellos.
    </p><p class="article-text">
        Si la ideolog&iacute;a o la cercan&iacute;a de partido pesaran en la decisi&oacute;n del voto en las pr&oacute;ximas generales m&aacute;s que el voto de protesta <em>anti-estblishment</em>, Podemos deber&iacute;a disputarse el espacio como fuerza de izquierda con IU, con el consiguiente riesgo de verse perjudicada por los frenos del sistema electoral que nos mencionaban Montero y Lago esta semana. El primer gr&aacute;fico muestra como los electores de centro y centro-izquierda (posiciones 4 y 5, donde se encuentra casi la mitad del electorado) siguen ubicando al PSOE m&aacute;s cerca de sus preferencias que a Podemos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b0636ca9-e9e1-4cde-bb2f-82004bbb89af_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b0636ca9-e9e1-4cde-bb2f-82004bbb89af_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b0636ca9-e9e1-4cde-bb2f-82004bbb89af_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b0636ca9-e9e1-4cde-bb2f-82004bbb89af_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b0636ca9-e9e1-4cde-bb2f-82004bbb89af_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b0636ca9-e9e1-4cde-bb2f-82004bbb89af_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b0636ca9-e9e1-4cde-bb2f-82004bbb89af_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Para evitar el eje izquierda-derecha, el discurso de Podemos se centra en dos temas que parecen preocupar excepcionalmente a los ciudadanos: la corrupci&oacute;n y la casta pol&iacute;tica. Como muestra el segundo gr&aacute;fico se trata de dos problemas &ldquo;colectivos&rdquo;, que los ciudadanos mencionan como problemas de Espa&ntilde;a pero que apenas les afectan personalmente, a diferencia cuestiones como la sanidad, la educaci&oacute;n o cuestiones econ&oacute;micas m&aacute;s espec&iacute;ficas (paro aparte), que no son el primer problema de Espa&ntilde;a pero afectan mucho m&aacute;s al &aacute;mbito pr&oacute;ximo al individuo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7fbe475b-b6b4-42c7-8ea4-fe857f923bfd_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7fbe475b-b6b4-42c7-8ea4-fe857f923bfd_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7fbe475b-b6b4-42c7-8ea4-fe857f923bfd_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7fbe475b-b6b4-42c7-8ea4-fe857f923bfd_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/7fbe475b-b6b4-42c7-8ea4-fe857f923bfd_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/7fbe475b-b6b4-42c7-8ea4-fe857f923bfd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/7fbe475b-b6b4-42c7-8ea4-fe857f923bfd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Mientras se mantenga este &lsquo;frame&rsquo; alejado del eje izquierda-derecha, Podemos podr&aacute; tratar de seguir mejorando sus opciones electorales en el centro izquierda, como muestra el gr&aacute;fico. Con permiso, o colaboraci&oacute;n pasiva, del PSOE. En esas condiciones, Podemos podr&iacute;a incluso superar las trabas que el sistema electoral pone a los terceros partidos en circunscripciones medianas o peque&ntilde;as: hasta el momento, Podemos ha sabido crecer por igual en diferentes &aacute;mbitos territoriales (metropolitanos, urbanos y medianos), lo que sugiere sorpresas para aquellos que f&iacute;an toda esperanza al sistema electoral en &uacute;ltimo extremo.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta que queda ante esta perspectiva es qu&eacute; suceder&aacute; en el momento en que el eje izquierda-derecha vuelva a estructurar la competencia. Depender&aacute; de si Podemos habr&aacute; tenido tiempo o no para derribar al PSOE de su espacio. Destruir un sistema para volver a construirlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Rodríguez Teruel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/graficos-podemos-puede-hablar-casta_1_4387517.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Feb 2015 21:09:46 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[GRÁFICOS: Por qué Podemos sólo habla de la casta]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La herestética en el debate sobre Cataluña]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/soberanismo-seguira-monopolizando-politica-catalana_1_4423742.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5860faf9-894b-4c91-9c90-68a27f0d2874_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La herestética en el debate sobre Cataluña"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La fijación del debate soberanista no solo está condicionando la valoración del gobierno de Mas y de sus políticas, sino que también ha fragmentado el espacio de izquierdas</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Intervenci&oacute;n en Hoy por Hoy: <a href="http://cadenaser.com/programa/2015/01/16/hoy_por_hoy/1421392253_582432.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">El debate soberanista ha fragmentado el espacio de izquierdas</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        El debate soberanista ha adquirido una posici&oacute;n central en el panorama catal&aacute;n desde hace m&aacute;s de una d&eacute;cada, pero su predominio ha tenido efectos especialmente intensos en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, hasta el punto de que ha eclipsado completamente el resto de temas en un contexto de medidas impopulares (recortes, privatizaciones&hellip;) para afrontar la crisis econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Lo suficiente como para que esto haya permitido que los efectos los recortes del gobierno catal&aacute;n o de la corrupci&oacute;n de CDC hayan repercutido menos negativamente en el apoyo al presidente Mas de lo que cabr&iacute;a esperar.
    </p><p class="article-text">
        Esto es lo que Willliam Riker denomin&oacute; la estrategia &ldquo;herest&eacute;tica&rdquo; o de la &lsquo;manipulaci&oacute;n pol&iacute;tica&rsquo;: c&oacute;mo fijar la atenci&oacute;n de los ciudadanos sobre temas que benefician al gobierno sin alterar necesariamente el orden de las preferencias pol&iacute;ticas de los ciudadanos. As&iacute; se produce un efecto de pantalla que tapa o neutraliza otros temas que a priori ser&iacute;an m&aacute;s relevantes para los ciudadanos pero m&aacute;s perjudiciales para las expectativas del gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Esto explica que, seg&uacute;n las encuestas del CIS o del CEO catal&aacute;n, los temas m&aacute;s importantes para los catalanes sean la econom&iacute;a, el paro o la corrupci&oacute;n, y sin embargo, desde hace dos a&ntilde;os, la agenda pol&iacute;tica catalana est&aacute; monopolizada por el soberanismo y, en el trasfondo, la competencia electoral entre CDC y ERC.
    </p><p class="article-text">
        El empleo de mecansimos herest&eacute;ticos es muy com&uacute;n entre actores pol&iacute;ticos para condicionar decisiones y votaciones (mediante el control de la agenda, la introducci&oacute;n de nuevas dimensiones, etc.). Pensemos en el uso de la candidatura ol&iacute;mpica en Madrid en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, en el recurso al anticatalanismo en la pol&iacute;tica valenciana, o la estrategia de Bush de convertir las elecciones presidenciales de 2004 en un plebiscito sobre la Guerra de Irak.
    </p><p class="article-text">
        Son temas que desv&iacute;an la atenci&oacute;n de los votantes de aquellos otros que realmente les importan cuando la econom&iacute;a va mal o el gobierno tiene pocos resultados que ofrecer. Al fin y al cabo, todos los gobiernos tratan de centrar el debate en aquello que les puede beneficiar y dejar al margen los que resulten m&aacute;s costosos en apoyo electoral.
    </p><p class="article-text">
        Y es f&aacute;cil de entender su uso en el caso catal&aacute;n, donde, como en la mayor&iacute;a de Comunidades Aut&oacute;nomas, la capacidad de elaborar pol&iacute;ticas p&uacute;blicas ha quedado socavada por la ca&iacute;da de ingresos y los problemas de financiaci&oacute;n auton&oacute;mica. Solo un dato: entre 2009 y 2012 el descenso en el gasto de sanidad y educaci&oacute;n fue de 20 puntos. Un recorte mucho mayor que el que ha realizado el gobierno central en pensiones o prestaciones sociales.
    </p><p class="article-text">
        Lo llamativo del caso catal&aacute;n es c&oacute;mo la fijaci&oacute;n del debate soberanista no solo est&aacute; condicionando la valoraci&oacute;n del gobierno de Mas y de sus pol&iacute;ticas, sino que tambi&eacute;n ha fragmentado el espacio de izquierdas, y ha llevado el sistemas de partidos catal&aacute;n al borde de la implosi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, el &eacute;xito del empleo de la herest&eacute;tica no es eterno, y funciona hasta que los actores rivales consiguen alterar la agenda pol&iacute;tica o introducir nuevos temas o dimensiones en el debate.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Rodríguez Teruel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/soberanismo-seguira-monopolizando-politica-catalana_1_4423742.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Jan 2015 10:54:46 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5860faf9-894b-4c91-9c90-68a27f0d2874_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="51923" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5860faf9-894b-4c91-9c90-68a27f0d2874_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="51923" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[La herestética en el debate sobre Cataluña]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5860faf9-894b-4c91-9c90-68a27f0d2874_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Reforma constitucional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Más de la mitad de los españoles no aceptarían las sátiras de Charlie Hebdo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/espanoles-aceptarian-satiras-charlie-hebdo_1_4426362.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/79430b83-911b-4ed0-a413-6b9b7740dc98_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Más de la mitad de los españoles no aceptarían las sátiras de Charlie Hebdo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nuestras convicciones sobre las libertades no parecen estar en consonancia con la reacción a favor de la tolerancia expresada estos días</p></div><p class="article-text">
        La masacre perpetrada en la sede de Charlie Hebdo el pasado mi&eacute;rcoles 7 de enero ha despertado una oleada de empat&iacute;a con la causa de la libertad de expresi&oacute;n en Occidente sin apenas precedentes. La intensidad emotiva de las manifestaciones, el consenso mayoritario manifestado en las redes sociales y la reacci&oacute;n de condena mundial (incluido el rechazo de Hezbollah) muestran una repulsa general hacia lo que muchos han presentado como una atentado contra la libertad de expresi&oacute;n y contra una visi&oacute;n laica del mundo que sustenta los valores fundamentales de la democracia liberal. Ante esa agresi&oacute;n, la opini&oacute;n p&uacute;blica occidental ha reaccionado al un&iacute;sono en defensa de esos valores. Pero, &iquest;hasta qu&eacute; punto esta defensa encendida de la libertad refleja realmente un apoyo un&aacute;nime en el mundo occidental? &iquest;Nuestra adhesi&oacute;n a la tolerancia, a la libertad de expresi&oacute;n y pensamiento, y al respeto frente al disenso son realmente una convicci&oacute;n inexpugnable para los suicidas de Par&iacute;s? &iquest;Estamos tan seguros de que &lsquo;todos somos Charlie&rsquo;?
    </p><p class="article-text">
        Ya sabemos que la visi&oacute;n de lo sucedido es m&aacute;s compleja si se observa desde fuera de Occidente, como muestra <a href="http://www.nationalreview.com/node/396131" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el debate interno abierto entre diversos periodistas de Al-Jazeera</a>. Incluso en las sociedades occidentales, <a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2015/01/09/actualidad/1420843355_941930.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como explicaba David Brooks</a>, la correcci&oacute;n pol&iacute;tica creciente alimenta una autocensura moral que evita la necesidad de recurrir a la amenaza de la regulaci&oacute;n legal. En ese ambiente, la s&aacute;tira de Charlie Hebdo aparece m&aacute;s como una excepci&oacute;n marginal que como un patr&oacute;n representativo de una mayor&iacute;a social. Sin olvidar contradicciones m&aacute;s flagrantes, como el contraste entre la solidaridad de las instituciones espa&ntilde;olas con el semanario franc&eacute;s y la expeditiva censura que El Jueves ha recibido por <a href="http://palenciadiferente.com/portadas-censuradas-de-el-jueves/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">portadas menos sacr&iacute;legas</a>.
    </p><p class="article-text">
        Ciertamente, el apoyo de la poblaci&oacute;n a la tolerancia y a la libertad de expresi&oacute;n son manifiestos y reiterados en las numerosas encuestas de opini&oacute;n acumuladas durante estas &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Sin ir m&aacute;s lejos, un reciente estudio del CIS (N&ordm; 3.034, julio de 2014) situaba el valor de la tolerancia como el segundo m&aacute;s importante, solo por detr&aacute;s de la honestidad y la integridad personal: en concreto, los espa&ntilde;oles lo puntuaban con un 8&rsquo;99 sobre 10. En realidad, el &uacute;nico valor propuesto en la encuesta que bajaba de 8 era &lsquo;votar en las elecciones&rsquo;, que obten&iacute;a un 6,62. Se trata de una valoraci&oacute;n bastante homog&eacute;nea entre diferentes estratos sociales, de educaci&oacute;n, edad o sexo. La tolerancia, como la honestidad, el cumplimiento de las normas o la solidaridad son valores muy importantes para los espa&ntilde;oles.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, si vamos un poco m&aacute;s al detalle del vigor con que se manifiestan estos valores, los propios espa&ntilde;oles reconocen que, en las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas, la tolerancia ha ido sufriendo cierta erosi&oacute;n. El Gr&aacute;fico 1 muestra la evoluci&oacute;n al alza de aquellos que opinan que la tolerancia se practica &lsquo;poco o nada&rsquo; en Espa&ntilde;a, partiendo de un nivel inferior al 40% (1994) hasta acercarse al 50% a finales de 2012 (serie de datos del CIS).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eea66bce-8657-41c6-94e9-9a4187ff3915_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eea66bce-8657-41c6-94e9-9a4187ff3915_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eea66bce-8657-41c6-94e9-9a4187ff3915_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eea66bce-8657-41c6-94e9-9a4187ff3915_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/eea66bce-8657-41c6-94e9-9a4187ff3915_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/eea66bce-8657-41c6-94e9-9a4187ff3915_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/eea66bce-8657-41c6-94e9-9a4187ff3915_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Pero los l&iacute;mites al vigor de nuestra idea de tolerancia surgen al tratar de asignar un contenido real a ese valor. Cuando las redes sociales convirtieron el hashtag #jesuischarlie en el que mayor difusi&oacute;n ha tenido en la historia de Twitter, expresaban con &eacute;l una adhesi&oacute;n a una libertad de expresi&oacute;n con l&iacute;mites laxos. Decenas de articulistas han escrito estos d&iacute;as sobre la importancia del humor referido a ideolog&iacute;as y creencias como un requisito clave de una tolerancia genuina, un criterio central para marcar el alcance real de la libertad de expresi&oacute;n y pensamiento. Pero, &iquest;qu&eacute; opinan realmente los ciudadanos sobre esa idea?
    </p><p class="article-text">
        Un estudio del CIS sobre religiosidad en Espa&ntilde;a (N&ordm; 2.752, febrero de 2008) preguntaba espec&iacute;ficamente por esa cuesti&oacute;n. Y los resultados resultaron muy clarificadores: para un 55&rsquo;3% resultaba inaceptable la utilizaci&oacute;n de s&iacute;mbolos religiosos con fines humor&iacute;sticos en los medios de comunicaci&oacute;n, frente a un 34&rsquo;6% que lo encontraba aceptable (10&rsquo;1% NS/NC).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb550a40-22cb-4742-b1bc-555ec40105df_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb550a40-22cb-4742-b1bc-555ec40105df_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb550a40-22cb-4742-b1bc-555ec40105df_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb550a40-22cb-4742-b1bc-555ec40105df_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb550a40-22cb-4742-b1bc-555ec40105df_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cb550a40-22cb-4742-b1bc-555ec40105df_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/cb550a40-22cb-4742-b1bc-555ec40105df_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s destacable de este rechazo mayoritario al humor practicado por Charlie Hebdo y otras publicaciones sat&iacute;ricas es que se mantiene a la cabeza en casi todos los grupos sociales. Evidentemente, existen diferencias significativas (Gr&aacute;fico 2). El rechazo se refuerza a medida que sube la edad (las posturas a favor o en contra solo se igualan por debajo de las 35 a&ntilde;os), es mucho mayor entre individuos de centro o derecha (pero los que aceptan la s&aacute;tira religiosa solo son mayor&iacute;a en el grupo minoritario de extrema izquierda), mayor entre mujeres que entre hombres (la diferencia es significativa estad&iacute;sticamente) y crece tambi&eacute;n a medida que se reducen los ingresos mensuales personales (el grupo favorable a la s&aacute;tira solo es escasamente mayoritario entre los que cobran m&aacute;s de 1800 euros al mes). Quiz&aacute; sorprenda menos que el rechazo a la s&aacute;tira religiosa sea may&uacute;sculo entre creyentes cat&oacute;licos, musulmanes u otras creencias, mientras que agn&oacute;sticos o ateos son m&aacute;s propensos a aceptarla.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, no debemos sobreinterpretar estos datos, que solo miden un aspecto de la noci&oacute;n amplia de libertad. Ni extrapolarlos a un contexto en el que confluyen diversas tramas causales que se cruzaron en la redacci&oacute;n de Charlie Hebdo, como podr&iacute;an haberlo hecho (o volver a hacerlo) en otro lugar... (el contexto b&eacute;lico de Oriente Medio, la irrupci&oacute;n del Estado Isl&aacute;mico en la regi&oacute;n, la Fitna de la que <a href="https://www.youtube.com/watch?v=BJe3tSwCwjk" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hablaba Gilles Kepel</a>, la guerra civil en el mundo isl&aacute;mico, que alcanza siempre que puede a Europa, aunque el mayor sufrimiento sigue d&aacute;ndose, en t&eacute;rminos cualitativos y cuantitativos, en los pa&iacute;ses de mayor&iacute;a musulmana, etc.).
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, este cuadro de las opiniones de los ciudadanos nos da una medida m&aacute;s aproximada del estado real en el que se encuentran nuestras convicciones sobre las libertades. Debemos recordar este aspecto para entender cu&aacute;l es el verdadero alcance de la reacci&oacute;n a favor de la tolerancia expresada estos d&iacute;as en un continente en el que, al mismo tiempo, surgen movimientos sociales como el de Pegida en Alemania, en el que sube el voto a los partidos que miran la libertad con desconfianza, y en el que los n&uacute;cleos conservadores de los gobiernos europeos &ndash;de izquierda o derecha- no van a perder la ocasi&oacute;n para plantear crudamente el dilema entre seguridad y libertad a la hora de tomar medidas preventivas.
    </p><p class="article-text">
        Los expertos se&ntilde;alan que no hay que racionalizar excesivamente los objetivos y acciones de los grupos terroristas islamistas. Pero no cabe duda de que atentando contra Charlie Hebdo, los j&oacute;venes franceses inmolados apuntaron a uno de los flancos m&aacute;s vulnerables de nuestras democracias.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Rodríguez Teruel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/espanoles-aceptarian-satiras-charlie-hebdo_1_4426362.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Jan 2015 20:30:02 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/79430b83-911b-4ed0-a413-6b9b7740dc98_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="28602" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/79430b83-911b-4ed0-a413-6b9b7740dc98_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="28602" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Más de la mitad de los españoles no aceptarían las sátiras de Charlie Hebdo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/79430b83-911b-4ed0-a413-6b9b7740dc98_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué Rajoy nombra a Alonso ministro de Sanidad?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/dice-nombramiento-alonso-ministro-sanidad_1_4484008.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ef45da48-2a77-4777-85cc-2f058725572a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué Rajoy nombra a Alonso ministro de Sanidad?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Existe una tendencia a la erosión del capital político de los gobiernos a medida que pasa el tiempo bajo cada mandato presidencial. Es por ello que en otro contexto probablemente Rajoy hubiera optado por un perfil más parecido al de Susana Camarero, la actual Secretaria de Estado, pero ahora trata equilibrar la pérdida de músculo político de sus ministros.</p></div><p class="article-text">
        La llegada de Alfonso Alonso a Ministerio de Sanidad expresa impl&iacute;citamente la voluntad del presidente de rectificar y reforzar la capacidad de comunicaci&oacute;n y liderazgo pol&iacute;ticos de su gobierno. Frente a los ministrables sugeridos por la prensa, con perfil m&aacute;s t&eacute;cnico y burocr&aacute;tico (en la l&iacute;nea de las dos incorporaciones precedentes de Catal&aacute; y Garc&iacute;a Tejerina), la capacidad contrastada de Alonso refuerza el ala pol&iacute;tica del gabinete. Y no porque aporte un perfil pol&iacute;tico distinto de Mato (al contrario, responden al mismo patr&oacute;n pol&iacute;tico) sino porque Alonso, al igual que su predecesora, se aparta del modelo tradicional de ministro en este departamento. &iquest;Cu&aacute;l es este &lsquo;perfil tradicional&rsquo; de los ministros de Sanidad?
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d9f794b6-17c7-48b6-8e06-9352abcf382e_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d9f794b6-17c7-48b6-8e06-9352abcf382e_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d9f794b6-17c7-48b6-8e06-9352abcf382e_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d9f794b6-17c7-48b6-8e06-9352abcf382e_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d9f794b6-17c7-48b6-8e06-9352abcf382e_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d9f794b6-17c7-48b6-8e06-9352abcf382e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d9f794b6-17c7-48b6-8e06-9352abcf382e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Al igual que sucede en otros ministerios de contenido econ&oacute;mico o de bienestar, los titulares de Sanidad suelen tener un perfil t&eacute;cnico y bur&oacute;crata (a&uacute;n) mayor que muchos de sus colegas de gabinete. Como muestra el Gr&aacute;fico 1, la gran mayor&iacute;a de ministros de Sanidad nombrados desde 1977 son funcionarios del Estado (reforzando un rasgo general de la elite ministerial espa&ntilde;ola) y tres de cada cuatro han pasado por un alto cargo del gobierno antes de llegar a este ministerio. El abogado Alonso, como Mato, es una excepci&oacute;n en este aspecto.
    </p><p class="article-text">
        Esto no significa que los ministros de Sanidad suelan ser especialistas en el campo sanitario: solo uno de cada tres pose&iacute;a alg&uacute;n tipo de experiencia profesional o pol&iacute;tica previa en temas sanitarios. &iquest;Es necesaria esta &lsquo;expertise&rsquo;, de la que carece Alonso por completo, para gestionar este ministerio? Frente a la opini&oacute;n com&uacute;n de que los ministros deben ser expertos en sus respectivas &aacute;reas tem&aacute;ticas, existen argumentos que podr&iacute;an replicar esa idea. Un ministro ajeno al mundo de la sanidad, como fue el caso de Ernest Lluch, puede abordar con mayor distancia y sin influencias gremiales la toma de decisiones en el &aacute;mbito de la sanidad. Por el contrario, como muestran diversos ejemplos de consejeros auton&oacute;micos en esta cartera, las conexiones profesionales previas pueden suscitar conflictos de intereses en algunas decisiones del ministro. Ah&iacute; tenemos el ejemplo del actual Conseller catal&aacute;n, Boi Ruiz, m&eacute;dico reconocido y empresario de la sanidad privada, y sin embargo muy cuestionado por su pol&iacute;tica de introducci&oacute;n de los agentes privados en la gesti&oacute;n de la sanidad catalana. Por no mencionar a su hom&oacute;logo de la Comunidad de Madrid.
    </p><p class="article-text">
        Rajoy nombra a Alonso para que aporte al Consejo de Ministros experiencia y habilidades pol&iacute;ticas, que deber&iacute;an de contribuir a mejorar la iniciativa y la comunicaci&oacute;n pol&iacute;ticas del gobierno de Rajoy. Eso era lo que se esperaba tambi&eacute;n de Ana Mato, Trinidad Jim&eacute;nez o Leire Paj&iacute;n, predecesoras con similar perfil de &lsquo;insiders&rsquo; o de pol&iacute;ticos de carrera, en un ministerio donde la presencia de &lsquo;outsiders, o individuos sin carrera pol&iacute;tica relevante es mayor que en otras &aacute;reas del gobierno.
    </p><p class="article-text">
        En otro contexto, probablemente Rajoy hubiera optado por un perfil m&aacute;s parecido al de Susana Camarero, la actual Secretaria de Estado, para substituir a Mato en una de las carteras tradicionalmente utilizadas para situar mujeres en los gobiernos (aparte de otros factores que influyen en la mayor o menor presencia de mujeres en los gobiernos, <a href="http://politikon.es/2014/11/18/baja-representacion-mujeres-politica/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como nos ha explicado muy bien S&iacute;lvia Claveria</a>). As&iacute;, Alonso ser&aacute; el tercer hombre que dirigir&aacute; la cartera de Sanidad desde 1993, frente a las seis ministras que han pasado durante estas &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/153732b2-d32e-4296-9207-bc669b556066_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/153732b2-d32e-4296-9207-bc669b556066_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/153732b2-d32e-4296-9207-bc669b556066_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/153732b2-d32e-4296-9207-bc669b556066_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/153732b2-d32e-4296-9207-bc669b556066_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/153732b2-d32e-4296-9207-bc669b556066_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/153732b2-d32e-4296-9207-bc669b556066_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Con ello, Rajoy trata de equilibrar la p&eacute;rdida de m&uacute;sculo pol&iacute;tico de sus ministros, acentuada por la acumulaci&oacute;n de esc&aacute;ndalos pol&iacute;ticos relacionados con la corrupci&oacute;n. De hecho, existe una tendencia a la erosi&oacute;n del capital pol&iacute;tico de los gobiernos a medida que pasa el tiempo bajo cada mandato presidencial. Como muestra el Gr&aacute;fico 2, con el paso del tiempo, los presidentes prefieren nombrar ministros con mayor perfil t&eacute;cnico o bur&oacute;crata (altos cargos, independientes), individuos sin apenas carrera pol&iacute;tica, que garantizan la m&aacute;xima lealtad al jefe de gobierno y a&iacute;slan al ejecutivo de las luchas internas del partido. Pero esa evoluci&oacute;n erosiona tambi&eacute;n la imagen pol&iacute;tica del equipo del presidente. Esto sucede adem&aacute;s en un gobierno que part&iacute;a inicialmente, al igual que suced&iacute;a con Zapatero, con un equipo m&aacute;s t&eacute;cnico y menos pol&iacute;tico de los que ten&iacute;an Gonz&aacute;lez y Aznar al comenzar.
    </p><p class="article-text">
        Queda por ver si Alonso puede ayudar a reequilibrar ese aspecto. Siendo un hombre de confianza de Rajoy y de la vicepresidenta (&iexcl;uno m&aacute;s!), puede contar con la expectativa de que muchos de sus antecesores en Sanidad pudieron pasar tambi&eacute;n por otras carteras del gobierno. Pero para ello, Alonso deber&aacute; esmerarse con sus probadas cualidades pol&iacute;ticas para cerrar algunas iniciativas clave (aborto, dependencia) que su antecesora no supo o no pudo culminar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Rodríguez Teruel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/dice-nombramiento-alonso-ministro-sanidad_1_4484008.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Dec 2014 21:04:07 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ef45da48-2a77-4777-85cc-2f058725572a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="490280" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ef45da48-2a77-4777-85cc-2f058725572a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="490280" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Por qué Rajoy nombra a Alonso ministro de Sanidad?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ef45da48-2a77-4777-85cc-2f058725572a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[GRÁFICO: ¿Cataluña va hacia la independencia o hacia la ingobernabilidad?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/grafico_1_4504467.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Se vislumbra el Parlament más fragmentado de la historia, con un espacio soberanista dominante pero debilitado, y con la izquierda transformada por el ascenso de Ciutadans y la irrupción de Podemos, que quizás podrían activar el electorado que se quedó en casa tras abandonar el PSC.</p></div><p class="article-text">
        La <a href="http://www.elperiodico.com/es/noticias/politica/barometro-catalunya-gesop-noviembre-3706164" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">encuesta del GESOP para El Peri&oacute;dico</a> publicada ayer plantea escenarios in&eacute;ditos en el Parlament de Catalunya. Como todas las encuestas, se trata de una fotograf&iacute;a imperfecta del momento en que se realiz&oacute;, no una predicci&oacute;n de lo que pasar&aacute;. Pero los escenarios que sugiere van a condicionar las decisiones de los partidos en su competencia electoral. &iquest;Cu&aacute;les son los tres aspectos m&aacute;s relevantes?
    </p><p class="article-text">
        Uno. Se vislumbra el Parlament m&aacute;s fragmentado de la historia, donde hasta 8 partidos podr&iacute;an obtener representaci&oacute;n parlamentaria: una fragmentaci&oacute;n sin precedentes. Adem&aacute;s, la suma de esca&ntilde;os de los dos partidos m&aacute;s importantes (que mida el grado de concentraci&oacute;n de voto de unas elecciones) baja a un nivel in&eacute;dito: 65 esca&ntilde;os. Lo nunca visto: que los dos primeros partidos juntos no alcancen mayor&iacute;a absoluta. Si se confirmara este punto, para gobernar se necesitar&iacute;an mayor&iacute;a de, al menos, tres o cuatro partidos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 1. esca&ntilde;os ERC + CiU</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/89321fa2-2daa-4820-967b-0d301e4cd608_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/89321fa2-2daa-4820-967b-0d301e4cd608_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/89321fa2-2daa-4820-967b-0d301e4cd608_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/89321fa2-2daa-4820-967b-0d301e4cd608_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/89321fa2-2daa-4820-967b-0d301e4cd608_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/89321fa2-2daa-4820-967b-0d301e4cd608_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/89321fa2-2daa-4820-967b-0d301e4cd608_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Dos. El espacio soberanista/independentista alcanza un escenario parad&oacute;jico: dominante y debilitado. Por primera vez, desde 1984, CiU y ERC no sumar&iacute;an mayor&iacute;a absoluta (ver gr&aacute;fico 1). En 1992 llegaron a alcanzar 81 esca&ntilde;os. Desde 1999, la competencia entre CiU y ERC ha condicionado absolutamente la pol&iacute;tica catalana y ha alimentado la deriva secesionista. La aparici&oacute;n testimonial de la CUP no parece reforzar suficientemente las p&eacute;rdidas que se producen en ese espacio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 2. Esca&ntilde;os espacio izquierda no independentista</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b182754-ec80-462b-b5a0-f245a84b2acc_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b182754-ec80-462b-b5a0-f245a84b2acc_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b182754-ec80-462b-b5a0-f245a84b2acc_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b182754-ec80-462b-b5a0-f245a84b2acc_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b182754-ec80-462b-b5a0-f245a84b2acc_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b182754-ec80-462b-b5a0-f245a84b2acc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4b182754-ec80-462b-b5a0-f245a84b2acc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Tres. El espacio de centroizquierda no independentista podr&iacute;a implosionar definitivamente, llev&aacute;ndose al PSC por delante. Dejando al margen la Porci&oacute;n de independentismo que hoy representa una parte de ICV, este espacio (el verdadero adversario del independentismo en Catalu&ntilde;a) quedar&iacute;a trasformado por el ascenso de Ciutadans y la probable irrupci&oacute;n de Podemos.
    </p><p class="article-text">
        Parad&oacute;jicamente, y a diferencia del espacio soberanista, la fragmentaci&oacute;n no solo no debilita este espacio. Al contrario, a la espera de analizar los datos de la encuesta con m&aacute;s detalle, parece sugerirse que Ciutadans y Podemos favorecer&iacute;an una recuperaci&oacute;n de electorado que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se qued&oacute; en casa tras abandonar el PSC.
    </p><p class="article-text">
        A lo mejor estos partidos logran aquello que PSC y PP nunca han logrado: superar la abstenci&oacute;n diferencial y el voto dual. Es decir que no haya catalanes que se sientan al margen del proceso electoral en Catalunya y que no cambien su voto de las elecciones generales a las auton&oacute;micas. Si esto sucede, el efecto Podemos/Podem podr&iacute;a transformar la pol&iacute;tica catalana que hemos conocido y su impacto en el sistema pol&iacute;tico espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        A corto plazo, no podemos m&aacute;s que constatar la distancia que parece dibujarse entre la interpretaci&oacute;n dominante del proceso catal&aacute;n y sus verdaderos efectos electorales: m&aacute;s que dirigirse hacia una declaraci&oacute;n unilateral de independencia, Catalu&ntilde;a parece abocarse a un escenario de ingobernabilidad.
    </p><p class="article-text">
        <span id="__hggasdgjhsagd_once"></span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Astrid Barrio, Juan Rodríguez Teruel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/grafico_1_4504467.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Nov 2014 21:09:10 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[GRÁFICO: ¿Cataluña va hacia la independencia o hacia la ingobernabilidad?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Puede Artur Mas convocar unas elecciones plebiscitarias?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/puede-artur-convocar-elecciones-plebiscitarias_1_4530626.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f6de3f20-411b-41ad-b33a-98631930ff89_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Puede Artur Mas convocar unas elecciones plebiscitarias?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Por qué se habla de elecciones plebiscitarias en Catalunya?</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Publicamos parte de <a href="http://cadenaser.com/programa/2014/11/11/hoy_por_hoy/1415691036_840721.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">la intervenci&oacute;n de Juan Rodr&iacute;guez Teruel</a> esta ma&ntilde;ana en el programa <a href="http://cadenaser.com/programa/hoy_por_hoy/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Hoy por Hoy</a> de la Cadena Ser.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        La idea de plebiscito se suele identificar gen&eacute;ricamente con un refer&eacute;ndum. As&iacute; que no hay formalmente elecciones plebiscitarias, sino elecciones que adoptan un cariz plebiscitario. Cuando Artur Mas anuncia su voluntad de convocar plebiscitarias, nos se&ntilde;ala su aspiraci&oacute;n de polarizar el debate electoral entorno a un &uacute;nico eje: la cuesti&oacute;n soberanista.
    </p><p class="article-text">
        Impl&iacute;citamente, esto significa arrinconar el resto de temas de la agenda electoral. En todo caso, podr&iacute;amos preguntarnos c&oacute;mo deber&iacute;an ser las pr&oacute;ximas elecciones catalanas para poder transformarlas en un plebiscito sobre la independencia.
    </p><h4 class="article-text">&iquest;Y c&oacute;mo deber&iacute;an ser unas elecciones plebiscitarias?</h4><p class="article-text">
        Por un lado, deber&iacute;a haber el menor n&uacute;mero de candidaturas, idealmente dos: una a favor y otra en contra. Esto se antoja casi imposible. Ya sabemos que en el lado no independentista esto no suceder&aacute;. Pero tambi&eacute;n parece muy dif&iacute;cil que Mas acabe fagocitando a ERC dentro de una candidatura unitaria, que adoptar&iacute;a una inevitable deriva personalista.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, ser&iacute;a necesario que los electores votaran en clave mayoritariamente soberanista. Algo de esto ya sucedi&oacute; en las elecciones de 2012. Pero entonces, y todav&iacute;a hoy, los ciudadanos sigue mostr&aacute;ndose preocupado por cuestiones diversas. Para unos, la independencia. Pero para otros, la crisis y sus consecuencias sociales.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, los pron&oacute;sticos m&aacute;s bien apuntan lo contrario: un incremento de la fragmentaci&oacute;n de partidos en Catalu&ntilde;a. No olvidemos que el verdadero plebiscito es el que lleva disput&aacute;ndose, desde hace a&ntilde;os, entre CiU y ERC por hacerse con el espacio central de la pol&iacute;tica catalana.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Rodríguez Teruel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/puede-artur-convocar-elecciones-plebiscitarias_1_4530626.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Nov 2014 08:09:47 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f6de3f20-411b-41ad-b33a-98631930ff89_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="128516" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f6de3f20-411b-41ad-b33a-98631930ff89_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="128516" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Puede Artur Mas convocar unas elecciones plebiscitarias?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f6de3f20-411b-41ad-b33a-98631930ff89_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El dilema de Rajoy: ¿avanzar elecciones o resistir hasta el final?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/dilema-rajoy-avanzar-elecciones-resistir_1_4535174.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fb0a3248-348e-4390-ab60-4a7f9cbed829_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El dilema de Rajoy: ¿avanzar elecciones o resistir hasta el final?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Existen buenas razones para que Rajoy decida anticipar al fin de la legislatura y convocar elecciones generales junto a municipales y autonómicas.</p></div><p class="article-text">
        Le legislatura se ha acabado. Es posible que los resultados de la encuesta del CIS no sean los que se acaben dando en las pr&oacute;ximas elecciones generales. Pero para los partidos pol&iacute;ticos, como si lo fueran. La posibilidad de realizar grandes acuerdos o de aprobar nuevas leyes se vuelve casi imposible en un contexto en el que casi todos los partidos temen perder posiciones o ser barridos por el torbellino pol&iacute;tico que parece estarse fraguando.
    </p><p class="article-text">
        El deterioro de las expectativas electorales del partido gobernante sit&uacute;a al presidente Rajoy en el mismo dilema que vivi&oacute; Zapatero a inicios de 2011: &iquest;avanzar las elecciones para evitar un mayor deterioro o bien mantener el calendario oficial a la espera de una mejora de las previsiones pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas?
    </p><p class="article-text">
        Existen diversos estudios que han tratado de explicar en qu&eacute; situaciones los jefes de gobierno deciden convocar elecciones anticipadas y qu&eacute; consecuencias genera esa decisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n estos trabajos, el primer ministro tendr&aacute; en cuenta una serie de factores en el momento de decidir el calendario final de la legislatura. Principalmente tres: c&oacute;mo ser&aacute; el contexto pol&iacute;tico y econ&oacute;mico de los meses finales, en qu&eacute; situaci&oacute;n estar&aacute;n los partidos de la oposici&oacute;n as&iacute; como su propio partido, y c&oacute;mo reaccionar&aacute;n los electores al anticipo electoral.
    </p><p class="article-text">
        En principio, el jefe de gobierno querr&iacute;a convocar las elecciones en el momento en que se prevea un contexto m&aacute;s propicio pol&iacute;tica y econ&oacute;micamente, en el que los partidos de la oposici&oacute;n se encuentren m&aacute;s d&eacute;biles y su propio partido m&aacute;s fuerte, y donde prevea una mayor participaci&oacute;n de sus electores y una menor castigo por parte de estos. Aznar, marzo de 2000. Y no avanz&oacute; las elecciones. Tampoco en 2004. Tampoco Zapatero en 2008. Pero, &iquest;qu&eacute; sucede cuando se intuye que este escenario ideal no va a producirse?
    </p><p class="article-text">
        Como en pol&iacute;tica no existen bolas de cristal, habr&aacute; que confiar en el olfato de los dirigentes pol&iacute;ticos y, con mayor precauci&oacute;n y escepticismo, en lo que ha hallado la ciencia pol&iacute;tica hasta el momento.
    </p><p class="article-text">
        Buena parte del paisaje est&aacute; bastante diseccionado, y en permanente actualizaci&oacute;n, por parte de pol&iacute;ticos, tertulianos y lectores bien informados. El contexto econ&oacute;mico no acaba de mejorar, como esperaba el Presidente. Y la situaci&oacute;n pol&iacute;tica tiene muchas probabilidades de seguir un curso negativo en 2015. Algunas variables merecen especial atenci&oacute;n, como la evoluci&oacute;n de la pol&iacute;tica catalana.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, los principales adversarios del PP (PSOE, Podemos y UPD/Ciutadans) necesitan tiempo para mejorar el conocimiento de sus candidatos, cerrar eventuales alianzas y difundir el mensaje. El tiempo corre a favor de ellos. Por el contrario, el PP tiene un fuerte dilema interno, porque se encuentra en una posici&oacute;n muy vulnerable, que puede empeorar (o no). Los m&aacute;s nerviosos son los que celebrar&aacute;n sus elecciones en pocos meses: alcaldes y presidentes auton&oacute;micos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; sucede con el electorado? Las encuestas de opini&oacute;n se&ntilde;alan una volatilidad creciente. Y una profunda divisi&oacute;n entre los electores seg&uacute;n su grado de sofisticaci&oacute;n: los m&aacute;s educados, los j&oacute;venes y los que tienen mejor posici&oacute;n social, dispuestos a votar y castigar a los partidos tradicionales; los menos ilustrados y m&aacute;s mayores, menos dispuestos a dejar de votar a los grandes partidos, pero tambi&eacute;n m&aacute;s propensos a quedarse en casa el d&iacute;a de las elecciones.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo podr&iacute;a afectar esto al superciclo electoral que se avecina, con elecciones en diversos niveles de gobierno?
    </p><p class="article-text">
        Un reciente y fant&aacute;stico estudio, <a href="http://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/01402382.2014.895526" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">realizado por mis colegas Arjan Schakel y R&eacute;gis Dandoy</a>, basado en 18 pa&iacute;ses, se&ntilde;ala que, en pa&iacute;ses descentralizados donde eventualmente pueden coincidir elecciones en diversos niveles de gobierno, como es el caso espa&ntilde;ol, la coincidencia o no de estas elecciones puede tener efectos importantes en la movilizaci&oacute;n del voto.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, cuando una elecci&oacute;n precede a otra meses antes, el &lsquo;efecto de cansancio&rsquo; puede reducir la participaci&oacute;n en la segunda elecci&oacute;n. Esto abre el riesgo de que el votante menos motivado, potencialmente del PP y/o PSOE, pueda dejar de votarles y quedarse en casa en las generales.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, algunos esperan que suceda algo distinto: se suele asumir que las elecciones locales y auton&oacute;micas, consideradas a menudo menos importantes o de &lsquo;segundo orden&rsquo; por parte de los ciudadanos, pueden brindar la ocasi&oacute;n de castigar a los partidos de gobierno aunque con una menor participaci&oacute;n, mientras que en las elecciones generales, las &lsquo;importantes&rsquo;, los votantes ser&aacute;n m&aacute;s realistas y mantendr&aacute;n su voto tradicional, incrementando la participaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, Schakel y Dandoy se&ntilde;alan que puede suceder lo contrario: cuando dos elecciones aparecen muy cercanas, el &lsquo;efecto anticipaci&oacute;n&rsquo; puede incrementar el voto en la primera elecci&oacute;n frente a la segunda, especialmente entre aquellos votantes que est&aacute;n esperando la ocasi&oacute;n de manifestar un castigo o toque de atenci&oacute;n al partido del gobierno. En el caso del PP, esto podr&iacute;a presagiar un negro panorama para alcaldes y presidentes auton&oacute;micos de su partido. Sin que ello libre al gobierno de Rajoy de un castigo mayor, como pudo constatar Zapatero en noviembre de 2011.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s interesante a&uacute;n, Schakel y Dandoy han hallado que, cuando las elecciones generales se celebran el mismo d&iacute;a que los comicios locales o regionales, la participaci&oacute;n aumenta debido al &lsquo;efecto de simultaneidad'. Esto podr&iacute;a afectar especialmente a votantes menos motivados o m&aacute;s dispuestos a abstenerse <em>a priori</em>, y que suelen votar a los partidos mayoritarios. En el caso espa&ntilde;ol, este efecto favorecer&iacute;a al votante fiel de PP y PSOE que pueden estar pens&aacute;ndose quedarse en casa.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, no podemos olvidar un &uacute;ltimo fen&oacute;meno, el &lsquo;efecto bola de nieve&rsquo;: un mal resultado para un partido en unas elecciones puede disuadir el voto a ese partido en las siguientes, cuando estas son cercanas, mientras que un buen resultado puede atraer nuevos votantes en las siguientes. &iquest;Hasta qu&eacute; punto podemos esperar que los posibles malos resultados del PP en mayo de 2015 no se repitan meses despu&eacute;s? &iquest;O que el ascenso de otros partidos se detenga en las generales?
    </p><p class="article-text">
        Este escenario sugiere buenas razones para que Rajoy se plantee un avance electoral de las Generales, haci&eacute;ndolas coincidir con municipales y auton&oacute;micas. Por supuesto, el Presidente podr&iacute;a estar escondiendo recursos desconocidos que puedan alterar el tablero: &iquest;una reforma constitucional? &iquest;Un cambio del candidato a la presidencia por parte del PP? &iquest;Podr&iacute;a suceder lo mismo con el PSOE?
    </p><p class="article-text">
        No obstante, lo m&aacute;s veros&iacute;mil es que la prudencia -o el v&eacute;rtigo- puedan llevarle a no tomar ninguna decisi&oacute;n, si se siente al borde del precipicio. A veces, ver venir el hurac&aacute;n paraliza a sus v&iacute;ctimas inminentes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Rodríguez Teruel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/dilema-rajoy-avanzar-elecciones-resistir_1_4535174.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 06 Nov 2014 20:09:53 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/fb0a3248-348e-4390-ab60-4a7f9cbed829_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="34104" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/fb0a3248-348e-4390-ab60-4a7f9cbed829_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="34104" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El dilema de Rajoy: ¿avanzar elecciones o resistir hasta el final?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/fb0a3248-348e-4390-ab60-4a7f9cbed829_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Esto no es Escocia: la incertidumbre política seguirá aumentando]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/incertidumbre-politica-continuara-cataluna_1_4581220.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5e68ee92-3710-4135-9267-38f3523636c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Esto no es Escocia: la incertidumbre política seguirá aumentando"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si Junqueras o Mas no desisten ante el otro, se vislumbra un panorama donde la inestabilidad y la incertidumbre no dejarán de incrementarse</p></div><p class="article-text">
        <em>Art&iacute;culo publicado previamente en LSE EuroppBlog</em><a href="http://blogs.lse.ac.uk/europpblog/2014/10/14/why-political-uncertainty-will-continue-in-catalonia-despite-the-decision-to-cancel-the-proposed-independence-referendum/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">LSE EuroppBlog</a>
    </p><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas semanas, diversos comentaristas y peri&oacute;dicos anglosajones de prestigio han expresado su preocupaci&oacute;n por la evoluci&oacute;n de los hechos en Catalu&ntilde;a, y han reclamado al presidente Rajoy una soluci&oacute;n pol&iacute;tica, m&aacute;s all&aacute; de la estrategia legal desplegada hasta el momento. No han escondido la inquietud que genera el creciente riesgo de inestabilidad en Catalu&ntilde;a y, por extensi&oacute;n, en el conjunto de Espa&ntilde;a. Lo cierto es que la secesi&oacute;n contin&uacute;a siendo un escenario improbable pero no imposible.
    </p><p class="article-text">
        Desde la perspectiva anglosajona, es inevitable observar la cuesti&oacute;n catalana desde la experiencia escocesa. As&iacute;, en comparaci&oacute;n con la decisi&oacute;n del gobierno de David Cameron de firmar un acuerdo sobre la celebraci&oacute;n de un refer&eacute;ndum en Escocia, el gobierno espa&ntilde;ol ha sido absolutamente reacio a aceptar cualquier tipo de concesi&oacute;n en este punto, lo que se podr&iacute;a entender como una actitud de terquedad pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, aunque Rajoy est&aacute; siendo profundamente criticado por la ausencia de reacci&oacute;n desde hace casi dos a&ntilde;os, puede que tenga buenas razones para esperar. Entre ellas, porque el margen de actuaci&oacute;n de Rajoy es menor del que dispon&iacute;a Cameron. Del mismo modo que el de Artur Mas tampoco es el de Alex Salmond. Por ello, la inquietud de los medios extranjeros est&aacute; planamente justificada: en Catalu&ntilde;a las cosas <em>no pueden</em> a ir exactamente igual que en Escocia. Se&ntilde;alemos cinco diferencias b&aacute;sicas que nos ayudan a entender por qu&eacute;.
    </p><h4 class="article-text">&iquest;Por qu&eacute; los gobiernos no pudieron acordar un referendo?</h4><p class="article-text">
        En primer lugar, las normas constitucionales hacen que el acuerdo espa&ntilde;ol sea un poco m&aacute;s complicado, ya que fijan con mayor definici&oacute;n los procedimientos para la reforma del sistema pol&iacute;tico y restringen el margen de actuaci&oacute;n para los l&iacute;deres. Aunque los obst&aacute;culos legales no deber&iacute;an ser un freno para que la pol&iacute;tica resuelva las demandas de secesi&oacute;n en los Estados multinacionales, los partidos pol&iacute;ticos catalanes pueden sufrir si ignoran la ley y fuerzan votos ilegales o alientan la desobediencia civil. Esto incentiva la actitud pasiva del Gobierno espa&ntilde;ol ante la cuesti&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, aunque no sea f&aacute;cil de medir, podemos afirmar que el grado de autogobierno en Catalu&ntilde;a es, en general bastante bastante equivalente al de Escocia (seg&uacute;n el <a href="http://www.arjanschakel.nl/regauth_dat.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Regional Authority Index</a>), e incluso m&aacute;s alto de lo que era hace diez a&ntilde;os en la propia Catalu&ntilde;a. Recordemos que el refer&eacute;ndum sobre la autonom&iacute;a tuvo lugar hace s&oacute;lo ocho a&ntilde;os. Y aunque muchos han considerado la posterior sentencia del Tribunal Constitucional de julio de 2010 <em>casus belli</em> en la pol&iacute;tica catalana, no deja de ser una significativa paradoja que el auge de la secesi&oacute;n se haya dado en el momento en que Catalu&ntilde;a ha obtenido su mayor nivel de autogobierno de los &uacute;ltimos tres siglos. Esto provoca que la &lsquo;devolution max&rsquo; que el Gobierno espa&ntilde;ol podr&iacute;a ofrecer a Catalu&ntilde;a exija, de facto, una federalizaci&oacute;n real del sistema, mucho m&aacute;s que una simple reforma de la financiaci&oacute;n auton&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        En tercer lugar, tampoco ayuda la improvisaci&oacute;n de los partidos catalanes en esta cuesti&oacute;n. A diferencia de la paciente evoluci&oacute;n de los independentistas escoceses, la evoluci&oacute;n soberanista de CDC, el principal partido de todo este proceso ha sido reciente y excesivamente condicionada por el contexto de competici&oacute;n pol&iacute;tica frente a otros partidos. En verano de 2012 Artur Mas a&uacute;n se mostraba reacio a definir con precisi&oacute;n c&oacute;mo iba a plasmar el llamado 'derecho a decidir' que su partido hab&iacute;a adoptado como eje discursivo pocos a&ntilde;os antes. Existe un consenso en interpretar la disoluci&oacute;n anticipada de septiembre de 2012 como un giro t&aacute;ctico poco meditado y fundado en pron&oacute;sticos electorales muy desacertados. El posterior acuerdo con ERC solo ha servido para forzar el curso de Mas, y acentuar la sensaci&oacute;n de que su evoluci&oacute;n hacia el independentismo responde a una necesidad de supervivencia pol&iacute;tica. Aparentemente.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, existen dos &uacute;ltimas diferencias que a veces parecen pasar desapercibidas incluso en nuestra propia perspectiva casera.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, Mariano Rajoy no es Cameron porque no &lsquo;juega&rsquo; solo. La pol&iacute;tica espa&ntilde;ola no es cosa de dos, y cada d&iacute;a menos. Aunque el nacionalismo catal&aacute;n intenta definir la situaci&oacute;n como una lucha entre Catalu&ntilde;a y el Estado espa&ntilde;ol, la competici&oacute;n multipartidista y la pol&iacute;tica multinivel (en este aspecto, casi como un sistema federal) introducen m&aacute;s actores en el escenario. Algunos de ellos, aut&eacute;nticos &lsquo;jugadores con veto&rsquo;, que pueden estar en desacuerdo, en &uacute;ltima instancia, con el resultado de una negociaci&oacute;n entre Rajoy y Mas, sea el que sea.
    </p><p class="article-text">
        Desde la d&eacute;cada de los 90 todos los presidentes del Gobierno han sufrido ejemplos de oposici&oacute;n, incluso entre sus propias filas, cuando ha tratado de establecer unilateralmente un acuerdo con Catalu&ntilde;a por intereses de estabilidad parlamentaria. Muy en particular, los l&iacute;deres regionales se han convertido en figuras casi determinantes en la pol&iacute;tica nacional. As&iacute;, las principales crisis pol&iacute;ticas internas de la &uacute;ltima d&eacute;cada en PP y PSOE han estado tambi&eacute;n vinculadas a facciones territoriales internas. Adem&aacute;s, crece la competencia externa: algunos de los nuevos partidos, como UPyD y Ciutadans, se han hecho fuertes sobre la base del discurso antinacionalista, a veces anti-auton&oacute;mico. En conjunto, estas limitaciones internas y externas act&uacute;an como barreras no solo para las aspiraciones catalanas, sino incluso para el margen de actuaci&oacute;n de Rajoy. Peor: estimula a menudo la estrategia anti-catalana en sectores de la derecha espa&ntilde;ola, a lo que el PP no se pudo resistir durante la d&eacute;cada pasada&hellip;
    </p><p class="article-text">
        En el otro lado del tablero, Artur Mas tampoco est&aacute; solo. En contraste con la posici&oacute;n predominante del SNP como el 'partido indpeendentista' dentro del sistema de partidos escoc&eacute;s, el &lsquo;terreno de caza&rsquo; electoral (en t&eacute;rminos de Panebianco) del soberanismo e independentismo catal&aacute;n est&aacute; cada vez m&aacute;s fragmentado entre varios partidos, desde los conservadores a la extrema izquierda. La fragmentaci&oacute;n del sistema de partidos no ha dejado de aumentar en Catalu&ntilde;a, desde que Jordi Pujol decidi&oacute; encaminar sus pasos hacia su &uacute;ltima legislatura, lo que aliment&oacute; la competencia entre los dos principales partidos nacionalistas, CDC y ERC. Esta competencia, en forma de subasta interminable, condicion&oacute; inexorablemente, y quiz&aacute; no para bien, la reforma del Estatuto de Autonom&iacute;a entre 2004 y 2006. El resultado es una inercia hacia el &ldquo;maximalismo&rdquo; que dificulta enormemente cualquier intento de enfriamiento entre Barcelona y Madrid. Y menos a&uacute;n posibles acuerdos basados en el pragmatismo que tan bien conoce la cultura pol&iacute;tica brit&aacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        Todos estos factores ayudan a entender las dificultades para alcanzar un acuerdo entre Rajoy y Mas sobre un refer&eacute;ndum en Catalu&ntilde;a. Desde entonces, apenas se han movido las posiciones. Y as&iacute; ser&aacute; hasta el 9 de noviembre: gesticulaci&oacute;n y prietas las filas. M&aacute;s f&aacute;cil en el PP que en CDC.
    </p><p class="article-text">
        Pero ni siquiera es seguro que el 10 de noviembre el panorama empiece a desencallarse. En las actuales circunstancias y con un complicado a&ntilde;o electoral por delante, Rajoy podr&iacute;a dudar entre correr el riesgo de poner en marcha una reforma constitucional para dar cabida a las demandas catalanas, o seguir con su posicionamiento respecto al nacionalismo catal&aacute;n, temiendo que cualquier concesi&oacute;n a Catalu&ntilde;a pueda da&ntilde;ar sus perspectivas electorales en las elecciones locales, regionales y generales previstas para 2015.
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo, como vimos ayer, Artur Mas mantendr&aacute; abierta la b&uacute;squeda de una salida a la situaci&oacute;n pol&iacute;tica actual, aunque su supervivencia pol&iacute;tica cada vez resulta m&aacute;s vulnerable. Rajoy y Mas son hoy todo lo contrario que Cameron y Salmond hace dos a&ntilde;os: dos l&iacute;deres pol&iacute;ticos acosados y sin mucho margen para alcanzar acuerdos que sean aceptados por la mayor&iacute;a de sus competidores.
    </p><p class="article-text">
        De todo ello puede beneficiarse el gran factor diferencial respecto a Escocia: Oriol Junqueras, el l&iacute;der del partido que viene ostentando la llave de los equilibros en la pol&iacute;tica catal&aacute;n desde hace una d&eacute;cada y media. En este escenario, Junqueras seguir&aacute; tratando de aumentar la apuesta secesionista de Mas. Resultado: hace falta mucha imaginaci&oacute;n para vislumbrar un panorama donde la inestabilidad y la incertidumbre no dejen de incrementarse en los pr&oacute;ximos meses. Junqueras ser&aacute; el agente decisor, con un tal&oacute;n de Aquiles: no dispone de ninguna palanca institucional, de ning&uacute;n bot&oacute;n rojo para el momento cr&iacute;tico. Pero aqu&iacute; tiene un modelo a seguir. &iquest;Sabr&aacute; Junqueras extraer las lecciones pertinentes de la carrera de Alex Salmond antes de 2007?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Rodríguez Teruel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/incertidumbre-politica-continuara-cataluna_1_4581220.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Oct 2014 19:05:39 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5e68ee92-3710-4135-9267-38f3523636c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="33679" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5e68ee92-3710-4135-9267-38f3523636c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="33679" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Esto no es Escocia: la incertidumbre política seguirá aumentando]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5e68ee92-3710-4135-9267-38f3523636c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Reforma constitucional,Consulta 9N Cataluña]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo los partidos han ayudado a polarizar el debate político en Cataluña (¿hasta perder el control?)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/partidos-ayudado-polarizar-politico-cataluna_1_4583221.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0411258b-c042-490d-9769-122a1c7b8ad3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo los partidos han ayudado a polarizar el debate político en Cataluña (¿hasta perder el control?)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Los partidos a remolque de los ciudadanos indignados? Los datos generales no permiten sostener esa afirmación.</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Sobre este tema tambi&eacute;n</strong>: <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/Elites-ciudadanos-Elije-propia-aventura_0_313219147.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">&iquest;&Eacute;lites o ciudadanos? Elije tu propia aventura</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Uno de los &aacute;mbitos m&aacute;s intensos donde se dirime el &lsquo;proceso&rsquo; a favor del refer&eacute;ndum/independencia en Catalu&ntilde;a es el de la legitimaci&oacute;n. <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/Legitimidad-legalidad-Cataluna_0_307619574.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Como nos recordaba Manuel Arias hace unos d&iacute;as</a>, la disputa ideol&oacute;gica entre legalidad y legitimidad es un aspecto crucial del proceso pol&iacute;tico catal&aacute;n. Dos posturas tratan de explicar el origen del proceso. Por un lado, el relato del movimiento soberanista pone el &eacute;nfasis en la indudable capacidad de movilizaci&oacute;n conseguida, y que ha hecho visible una demanda popular que surge &lsquo;de abajo&rsquo;, al margen de los partidos. Frente a esta versi&oacute;n, algunos medios madrile&ntilde;os han preferido pensar que todo se trata de una confabulaci&oacute;n de la clase pol&iacute;tica catalana, de un Mas &lsquo;enloquecido&rsquo; o de una reacci&oacute;n &lsquo;burguesa&rsquo; para defender privilegios, ante una &lsquo;mayor&iacute;a silenciosa&rsquo; que sufre la dictadura nacionalista. Parad&oacute;jicamente, esta versi&oacute;n de un elitismo simplista tiene mucho &eacute;xito entre los activistas y creadores de opini&oacute;n favorables a la secesi&oacute;n, que la reutilizan y la exageran hasta lo rid&iacute;culo a fin de realzar a&uacute;n m&aacute;s la &lsquo;verdadera&rsquo; explicaci&oacute;n, la otra, la popular.
    </p><p class="article-text">
        Preguntarse c&oacute;mo hemos llegado hasta aqu&iacute; no es un ejercicio banal, gratuito ni intelectualmente ingenuo. Si bien muchos querr&aacute;n extraer de esa respuesta el grado de legitimidad real (absoluto para unos, nulo para otros) que posee todo lo que ha venido pasando en Catalu&ntilde;a desde septiembre de 2012, desde un punto de vista desapasionado y cr&iacute;tico tal pregunta tiene otro inter&eacute;s mayor: nos puede ayudar a intuir por d&oacute;nde evolucionar&aacute;n los hechos, m&aacute;s all&aacute; de los movimientos t&aacute;cticos de trinchera que despistan al paciente observador medio. Saber c&oacute;mo hemos llegado hasta aqu&iacute; nos puede ayudar a entender c&oacute;mo puede seguir de aqu&iacute; en adelante.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, hay diversos factores que se han combinado en un c&oacute;ctel excepcional. Un contexto muy duro: crisis econ&oacute;mica, desafecci&oacute;n pol&iacute;tica, descr&eacute;dito de instituciones y dirigentes estatales, erosi&oacute;n de la marca &lsquo;Espa&ntilde;a&rsquo;. A esto se a&ntilde;ade una creciente politizaci&oacute;n de sectores de clase media y con estudios, cuyos hijos est&aacute;n descubriendo c&oacute;mo baja el ascensor social. Y en consecuencia, un incremento de la movilizaci&oacute;n social, especialmente si se trata de acciones de protestas y de expresi&oacute;n contra el poder establecido. Ciertamente, la impresi&oacute;n que suscita el panorama catal&aacute;n desde hace dos a&ntilde;os es el de una sociedad muy activa y movilizada que ha desbordado a los principales partidos pol&iacute;ticos. No obstante, si se desprovee esta interpretaci&oacute;n del voluntarismo de la creencia dogm&aacute;tica, el observador esc&eacute;ptico podr&aacute; encontrar inconsistencias, <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/blog/Destino-Itaca-bordo_6_134096594.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como ya nos suger&iacute;a Pau Mar&iacute;-Klose</a>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 1. Identidad nacional individual en Catalunya (1980-2013)</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e3c50e73-291b-4bc0-ad76-a9a485ed435a_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e3c50e73-291b-4bc0-ad76-a9a485ed435a_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e3c50e73-291b-4bc0-ad76-a9a485ed435a_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e3c50e73-291b-4bc0-ad76-a9a485ed435a_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e3c50e73-291b-4bc0-ad76-a9a485ed435a_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e3c50e73-291b-4bc0-ad76-a9a485ed435a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e3c50e73-291b-4bc0-ad76-a9a485ed435a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Una observaci&oacute;n de los datos de opini&oacute;n p&uacute;blica en Catalu&ntilde;a desde hace m&aacute;s de 20 a&ntilde;os no nos permite detectar grandes cambios estructurales en el tiempo, y, en cambio, sugieren que los cambios de los &uacute;ltimos a&ntilde;os dependen m&aacute;s del debate pol&iacute;tico catal&aacute;n de lo que el relato soberanista propugna. El gr&aacute;fico 1 nos muestra la evoluci&oacute;n del sentimiento de identidad nacional en Catalu&ntilde;a desde 1989, mientras que el gr&aacute;fico 2 describe las opiniones sobre el estatus pol&iacute;tico que deber&iacute;a tener Catalu&ntilde;a. Desde la perspectiva del individuo como motor de lo que est&aacute; pasando en Catalu&ntilde;a, deber&iacute;amos observar que un cambio estructural importante en las preferencias identitarias o pol&iacute;ticas de los ciudadanos precediera a los movimientos de los partidos y gobiernos. Sin embargo, no es eso lo que reflejan los gr&aacute;ficos, sino m&aacute;s bien lo contrario: el p&uacute;blico reacciona a cambios previos en las estrategias de competici&oacute;n de los partidos.
    </p><p class="article-text">
        Para ello hemos marcado cuatro puntos clave: el momento en el que el PSC decide adoptar una nueva estrategia al pedir la reforma del Estatuto (2001) para presionar a CiU y acercar a ERC; el inicio de la reforma del Estatut en el Parlament de Catalunya (2004); el giro soberanista en el discurso de CDC, partido de Artur Mas (2007), que desembocar&iacute;a meses m&aacute;s tarde en el Congreso del partido, que ratifica ese cambio; y las elecciones auton&oacute;micas en las que CiU vuelva al poder desalojando al tripartito del gobierno (2010), meses despu&eacute;s de la sentencia del TC.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 2. Preferencias de estatus pol&iacute;tico para Catalu&ntilde;a (1991-2013)</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/62b3dd75-a41b-4379-8a35-b735406c1b8c_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/62b3dd75-a41b-4379-8a35-b735406c1b8c_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/62b3dd75-a41b-4379-8a35-b735406c1b8c_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/62b3dd75-a41b-4379-8a35-b735406c1b8c_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/62b3dd75-a41b-4379-8a35-b735406c1b8c_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/62b3dd75-a41b-4379-8a35-b735406c1b8c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/62b3dd75-a41b-4379-8a35-b735406c1b8c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        La correlaci&oacute;n, aunque no permita afirmar causalidad, s&iacute; resulta muy reveladora: la entrada del debate de la reforma del Estatuto (y la reacci&oacute;n del gobierno del Aznar) aliment&oacute; posturas in&eacute;ditas de mayor identidad catalana exclusiva y de mayor preferencia por el federalismo. Igualmente, el proceso de reforma revirti&oacute; estas tendencias, hasta el punto de que el fin del proceso situ&oacute; el autonomismo y la identidad dual en cotas altas. La radicalizaci&oacute;n de CDC, previa a la sentencia del TC sobre el Estatuto alimenta de nuevo la radicalizaci&oacute;n, especialmente entre el electorado nacionalista. Y finalmente la llegada de CiU al poder, sus problemas al frente de la Generalitat y la activaci&oacute;n de grupos de presi&oacute;n surgidos del entorno de CDC y ERC (aunque no de sus dirigentes), organizados entorno a la <em>Assemblea Nacional de Catalunya </em>y otras organizaciones precede a un aumento sin parang&oacute;n de las posturas m&aacute;s extremas en t&eacute;rminos de identidad e independentismo. &iquest;Los partidos a remolque de los ciudadanos indignados? Los datos generales no permiten sostener esa afirmaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.academia.edu/6792494/_Por_que_se_han_radicalizado_los_partidos_politicos_en_Cataluna_El_sistema_de_partidos_y_el_auge_del_soberanismo_1999-2012_" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Como hemos tratado de argumentar m&aacute;s extensamente</a>, esta perspectiva interpretativa subraya la influencia de los partidos, y la competencia entre ellos, sobre el debate pol&iacute;tico y las posiciones de los individuos. Es verdad que no podemos concluir que los partidos manipulan a su antojo las preferencias de los individuos. Pero como dir&iacute;a <a href="http://books.google.es/books/about/The_semisovereign_people.html?id=GXdHAAAAMAAJ&amp;redir_esc=y" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Schattchneider</a>, &ldquo;organizar es movilizar inclinaciones&rdquo;. En esa l&iacute;nea, diversos autores han llamado la atenci&oacute;n sobre el poder de la conformaci&oacute;n de la agenda p&uacute;blica. Esta perspectiva ayuda a proyectar una perspectiva m&aacute;s amplia sobre la evoluci&oacute;n de la pol&iacute;tica catalana, situando el foco sobre c&oacute;mo los partidos y los dirigentes han venido definiendo el debate pol&iacute;tico catal&aacute;n desde hace m&aacute;s de una d&eacute;cada, a trav&eacute;s de sus opiniones, programas, estrategias e interacci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 3. Suma del % de esca&ntilde;os de CiU y ERC en el Parlament de Catalunya</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3c5d5600-245c-4a05-9ba5-e20b7eecfe58_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3c5d5600-245c-4a05-9ba5-e20b7eecfe58_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3c5d5600-245c-4a05-9ba5-e20b7eecfe58_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3c5d5600-245c-4a05-9ba5-e20b7eecfe58_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/3c5d5600-245c-4a05-9ba5-e20b7eecfe58_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/3c5d5600-245c-4a05-9ba5-e20b7eecfe58_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/3c5d5600-245c-4a05-9ba5-e20b7eecfe58_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Si nos fijamos, por ejemplo, en la competici&oacute;n por el poder que se ha dado entre partidos, nos daremos cuenta de que tras esa competici&oacute;n hay escenas de batalla continua determinantes. El Gr&aacute;fico 3 nos muestra uno de esos ejes de competici&oacute;n clave, centrado en el electorado nacionalista: CiU y ERC han venido a representar la misma porci&oacute;n de diputados desde los a&ntilde;os 80s&hellip; a la baja y en detrimento de CiU. As&iacute;, podemos entender hasta qu&eacute; punto el auge de ERC entre el electorado de CiU, por razones diversas, llev&oacute; a algunos dirigentes de CDC a apostar por recuperar votantes (y posiciones de poder) a trav&eacute;s de una evoluci&oacute;n al soberanismo, desafiando a ERC en su terreno. Los resultados, hasta el momento, han sido p&iacute;rricos para CiU, pero fulminantes sobre la radicalizaci&oacute;n del debate pol&iacute;tico en Catalu&ntilde;a y, a la postre, de las opiniones de muchos catalanes.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, la mera competencia interpartidista podr&iacute;a sugerir que, al fin y al cabo, los partidos anticipan los movimientos de los votantes, y se mueven en aquella direcci&oacute;n en la que tambi&eacute;n esperan se recompensados por estos en el futuro. Algo de eso hay tambi&eacute;n en la pol&iacute;tica catalana de la &uacute;ltima d&eacute;cada. Pero algunos autores han sugerido que tambi&eacute;n puede haber jugado a favor una preferencia de entrada, por parte de los dirigentes pol&iacute;ticos de varios partidos catalanes, hacia posturas m&aacute;s radicales que las de sus votantes. O incluso que las de sus propios militantes de partidos. El problema para tratar de corroborar este tipo de hip&oacute;tesis es que normalmente no disponemos de datos apropiados. La mayor&iacute;a de estudios sobre las preferencias de los partidos suelen basarse en lo que opinan sus votantes, de modo que nos perdemos una parte importante de la pel&iacute;cula.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 4. Identidad nacional de dirigentes, militantes y votantes (2000)</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/36eecd01-f4f3-4b22-8ba2-20842f498c32_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/36eecd01-f4f3-4b22-8ba2-20842f498c32_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/36eecd01-f4f3-4b22-8ba2-20842f498c32_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/36eecd01-f4f3-4b22-8ba2-20842f498c32_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/36eecd01-f4f3-4b22-8ba2-20842f498c32_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/36eecd01-f4f3-4b22-8ba2-20842f498c32_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/36eecd01-f4f3-4b22-8ba2-20842f498c32_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Por suerte, para el caso catal&aacute;n disponemos de datos poco comunes y muy &uacute;tiles. Los trabajos de <a href="http://www.casadellibro.com/libro-nacionalismo-y-politica-linguistica-el-caso-de-cataluna/9788425913471/1120908" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Thomas Jeffrey Miley</a>, <a href="https://www.academia.edu/908987/The_Constitution_and_the_Politics_of_National_Identity_in_Spain" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Enric Mart&iacute;nez Herrera</a>, <a href="http://ddd.uab.cat/pub/papers/02102862n92/02102862n92p29.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Xavier Coller</a> y otros sobre parlamentarios nos han ense&ntilde;ado que entre los diputados de la mayor&iacute;a de partidos nacionalistas catalanes existen perfiles y <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/Independentismo-catalan-representacion_0_150135481.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">opiniones</a> que pueden haber favorecido el debate sobre la cuesti&oacute;n nacional frente a otros ejes. Adem&aacute;s, encuestas a activistas (delegados de congreso) de partidos catalanes desde los a&ntilde;os 90s apuntan en esa misma l&iacute;nea. El gr&aacute;fico 4 nos muestra que, en el a&ntilde;o 2000, los l&iacute;deres de partidos nacionalistas eran m&aacute;s extremos que sus votantes e, incluso, y esto es mucho menos usual, que sus propios militantes en materia de identidad nacional. Solo los miembros de las organizaciones juveniles de esos partidos (muchos de ellos militantes y dirigentes de esos partidos en la actualidad) eran m&aacute;s extremos que los propios dirigentes. En este mismo sentido, <a href="https://www.academia.edu/8510562/Does_leaders_radicalization_make_more_radical_voters_Party_elites_outbidding_competition_and_secessionism_in_Catalonia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otros datos</a> nos muestran que durante m&aacute;s de una d&eacute;cada, los dirigentes de partidos nacionlistas en Catalu&ntilde;a han conseguido atraer a muchos de sus votantes hacia las posiciones m&aacute;s extremas en t&eacute;rminos de identidad y de preferencias pol&iacute;ticas territoriales.
    </p><p class="article-text">
        Si bien de estos datos no puede deducirse una explicaci&oacute;n puramente vertical, s&iacute; nos ayuda a contrastar el discurso basado en la idea de ciudadanos que arrastra a partidos. Por supuesto, la realidad es suficientemente compleja para esquematizar excesivamente la relaci&oacute;n entre elites y ciudadanos. Pero una perspectiva en la que los partidos tienen un peso decisivo en la configuraci&oacute;n de la competici&oacute;n pol&iacute;tica (y, por extensi&oacute;n, de los ciudadanos), nos resulta &uacute;til para intuir por d&oacute;nde seguir&aacute; la evoluci&oacute;n de los hechos.
    </p><p class="article-text">
        Desde hace 15 a&ntilde;os, en Catalu&ntilde;a se est&aacute; jugando la redistribuci&oacute;n del poder pol&iacute;tico. Desde un primer momento, los l&iacute;deres de los principales partidos escogieron el terreno de la organizaci&oacute;n territorial para disputar esa competici&oacute;n, poniendo en cuesti&oacute;n el papel de Catalu&ntilde;a en el marco constitucional. Primero fue PSC vs CiU. Luego ERC vs CiU. Pero esta disputa ha acabado fragmentando el sistema de partidos catal&aacute;n y polarizando a sus votantes. El ascenso de un grupo de presi&oacute;n transversal, y cada vez mejor articulado, nos sugiere nuevas y estimulantes hip&oacute;tesis. La pr&oacute;xima estaci&oacute;n: la lucha por organizar un eventual &lsquo;Movimiento del <em>President</em>&rsquo; frente a los que apuesten por una m&aacute;s decidida &lsquo;Asamblea por la Independencia&rsquo;. Con permiso de ERC.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Rodríguez Teruel, Astrid Barrio]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/partidos-ayudado-polarizar-politico-cataluna_1_4583221.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Oct 2014 19:09:02 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0411258b-c042-490d-9769-122a1c7b8ad3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="84488" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0411258b-c042-490d-9769-122a1c7b8ad3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="84488" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cómo los partidos han ayudado a polarizar el debate político en Cataluña (¿hasta perder el control?)]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0411258b-c042-490d-9769-122a1c7b8ad3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Reforma constitucional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[GRÁFICO: Los jóvenes son más optimistas en lo económico y más imprevisibles en el voto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/grafico-jovenes-optimistas-economico-imprevisibles_1_4723332.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a80510aa-dc0f-4b71-bf15-7ae84499651d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="GRÁFICO: Los jóvenes son más optimistas en lo económico y más imprevisibles en el voto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Parece que las encuestas lo van a seguir teniendo tan difícil con las generaciones más jóvenes de electores como viene siendo habitual últimamente.</p></div><p class="article-text">
        El comportamiento pol&iacute;tico y la visi&oacute;n del mundo y del futuro depende mucho de la edad con que se mira y se act&uacute;a. Esto no es nada nuevo. Ello no significa necesariamente que los individuos mantengan ciertos rasgos comunes esa visi&oacute;n el resto de su vida. Suelen ir cambiando seg&uacute;n esta les va, a medida que envejecen. Es lo que suele llamarse el &lsquo;efecto edad&rsquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Solo cuando un grupo amplio de individuos nacidos en la misma &eacute;poca cambian su visi&oacute;n del mundo y su manera de actuar pol&iacute;ticamente respecto a sus mayores, y luego mantienen esos cambios a lo largo de la vida, se puede hablar de un &lsquo;efecto generaci&oacute;n&rsquo;. Un fen&oacute;meno m&aacute;s raro y dif&iacute;cil de probar.
    </p><p class="article-text">
        Algunos de los cambios que se est&aacute;n produciendo en Espa&ntilde;a en las actitudes pol&iacute;tica, en la manera de ver la sociedad e incluso en la forma de comportarse pol&iacute;ticamente parecen ir ligados fuertemente a la edad de los individuos. Si utilizamos los datos de los &uacute;ltimos dos Estudios del CIS publicados (<a href="http://www.cis.es/cis/export/sites/default/-Archivos/Marginales/3020_3039/3028/es3028mar.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">E 3028 Postelectoral europeas</a> y <a href="http://www.cis.es/cis/export/sites/default/-Archivos/Marginales/3020_3039/3031/cru3031sexo.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">E3031 Sobre h&aacute;bitos de consumo</a>), podemos observar una serie indicadores de este &lsquo;efecto edad&rsquo; en la participaci&oacute;n pol&iacute;tica y en las expectativas econ&oacute;micas.
    </p><p class="article-text">
        <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Como ya suger&iacute;an los datos de la encuesta preelectoral</a>, el apoyo a PP y PSOE en las elecciones europeas se encontraba muy relacionado con la edad: a menor edad, menor probabilidad de votarles. Lo que nos acaba de confirmar el estudio postelectoral del CIS es que los j&oacute;venes (menores de 45 a&ntilde;os) se fueron a otros partidos. De este modo, cuanto m&aacute;s j&oacute;venes son los votantes, hay m&aacute;s probabilidad de que hayan votado, por ejemplo, a Podemos y, en menor medida, a IU, a quien el nuevo partido parece haberle abierto un flanco sangrante en el electorado m&aacute;s joven y cr&iacute;tico. En los otros partidos, esta relaci&oacute;n con la edad  es mucho menos lineal. 
    </p><p class="article-text">
        No obstante, &iquest;cu&aacute;l es el grado de solidez de este voto entre los menores de 45 a&ntilde;os de cara al pr&oacute;ximo ciclo electoral? La juventud tambi&eacute;n reduce la probabilidad de fidelizar el voto en comparaci&oacute;n con los mayores. Adem&aacute;s, parece que los j&oacute;venes decidieron su voto en las &uacute;ltimas elecciones europeas m&aacute;s tarde que los mayores, en los &uacute;ltimos d&iacute;as antes de las elecciones. Posiblemente vuelvan a hacer lo mismo en el futuro. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s sorprendente es la falta de convicci&oacute;n en su voto emitido en las &uacute;ltimas europeas: casi la mitad de los menores de 45 a&ntilde;os no habr&iacute;an votado al mismo partido de haber conocido los resultados finales que se dieron.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Podemos predecir qu&eacute; pasar&aacute; con muchos de estos j&oacute;venes el pr&oacute;ximo a&ntilde;o? Parece que las encuestas lo van a seguir teniendo tan dif&iacute;cil con las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes de electores como viene siendo habitual &uacute;ltimamente. En cualquier caso, los electores j&oacute;venes de hoy se muestran m&aacute;s optimistas que sus mayores, con mayores expectativas de gastar, a pesar, parad&oacute;jicamente, de que parecen estar viviendo una situaci&oacute;n econ&oacute;micamente m&aacute;s apretada: a uno de cada cinco le resulta dif&iacute;cil llegar a fin de mes.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cosas de la edad? Eso es lo que esperan algunos partidos. &iquest;O quiz&aacute; la crisis va a transformar estructuralmente las preferencias electorales de aquellos que, por su juventud, m&aacute;s tiempo van a sufrir sus consecuencias? Eso es lo que temen algunos partidos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Rodríguez Teruel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/grafico-jovenes-optimistas-economico-imprevisibles_1_4723332.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 Aug 2014 18:50:58 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a80510aa-dc0f-4b71-bf15-7ae84499651d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="76745" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a80510aa-dc0f-4b71-bf15-7ae84499651d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="76745" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[GRÁFICO: Los jóvenes son más optimistas en lo económico y más imprevisibles en el voto]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a80510aa-dc0f-4b71-bf15-7ae84499651d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Quiénes son los delegados del Congreso del PSOE?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/delegados-congreso-psoe_1_4733816.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hoy domingo se clausura el Congreso Extraordinario del PSOE, del que Pedro S&aacute;nchez saldr&aacute; elegido nuevo Secretario General con una renovada Ejecutiva Federal. Aunque el nuevo l&iacute;der ya hab&iacute;a sido elegido por todos los afiliados en la votaci&oacute;n directa del pasado 13 de julio, hoy el millar de delegados deben ratificar esa elecci&oacute;n y decidir qui&eacute;nes le acompa&ntilde;ar&aacute;n en la Ejecutiva.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cf0c5bd3-9dd1-4de8-8084-01b8c8ba2ac0_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cf0c5bd3-9dd1-4de8-8084-01b8c8ba2ac0_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cf0c5bd3-9dd1-4de8-8084-01b8c8ba2ac0_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cf0c5bd3-9dd1-4de8-8084-01b8c8ba2ac0_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/cf0c5bd3-9dd1-4de8-8084-01b8c8ba2ac0_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/cf0c5bd3-9dd1-4de8-8084-01b8c8ba2ac0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/cf0c5bd3-9dd1-4de8-8084-01b8c8ba2ac0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;nes son los delegados de los congresos y a qui&eacute;nes representan? En casi todos los partidos espa&ntilde;oles, como en la mayor&iacute;a de partidos democr&aacute;ticos del mundo, la asamblea o congreso (nacional, federal, general, etc) constituye el principal &oacute;rgano de la organizaci&oacute;n. Suele reunirse anualmente, cada dos, tres, cuatro a&ntilde;os, o incluso m&aacute;s (seg&uacute;n partidos y tradiciones pol&iacute;ticas) y decide las reglas e ideas b&aacute;sicas del partido, as&iacute; como qui&eacute;nes lo dirigir&aacute;n. Como ya hemos explicado en otros textos, existe una tendencia general a trasladar este &uacute;ltimo asunto (qui&eacute;n debe ser el l&iacute;der del partido) al &aacute;mbito de decisi&oacute;n directa de todos los miembros del partido. Pero eso no hace desaparecer la importancia del &oacute;rgano congresual o asambleario del partido.
    </p><p class="article-text">
        Los Congreso federales del PSOE, desde 1977, han estado compuestos por entre  800 y 1000 delegados, que son elegidos por los &oacute;rganos territoriales del partido, seg&uacute;n su n&uacute;mero de afiliados. El incremento constante del n&uacute;mero oficial de afiliados durante 30 a&ntilde;os, junto a la estabilidad del n&uacute;mero de delegados del Congreso, hizo que estos cada vez tuvieran una ratio de representatividad m&aacute;s alta: si un delegado del 28&ordm; Congreso (1979) representaba unos 80 afiliados aproximadamente, cada delegado del 37&ordm; Congreso (2008) lleg&oacute; a representar 555 afiliados. La ca&iacute;da de la afiliaci&oacute;n de los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha permitido reducir la ratio: cada delegado de este Congreso Extraordinario representar&aacute; a 191 afiliados.
    </p><p class="article-text">
        Estos datos nos dan una muestra de cu&aacute;nto se ha ampliado la inclusividad en la elecci&oacute;n del Secretario General: si Zapatero fue elegido por 414 delegados (en la primera votaci&oacute;n) en 2000, y Rubalcaba obtuvo 487 frente a Chac&oacute;n, Pedro S&aacute;nchez ser&aacute; l&iacute;der del partido con el apoyo directo de m&aacute;s de 68.000 afiliados socialistas. En total, la elecci&oacute;n del 13 de julio permiti&oacute; que votaran 132 veces m&aacute;s afiliados de los que lo hubieran hecho si la decisi&oacute;n se hubiera tomado solamente a trav&eacute;s del Congreso.
    </p><p class="article-text">
        Pero, m&aacute;s all&aacute; de la representatividad num&eacute;rica, &iquest;c&oacute;mo son este millar de delegados? Los n&uacute;meros estudios que se han hecho sobre estas elites intermedias demuestran que son m&aacute;s bien poco representativos del votante, e incluso del afiliado medio. En cambio, son un buen reflejo del activista con cargos internos que hace funcionar la organizaci&oacute;n cotidiana del partido, el <em>militante</em>, el que sostiene la acci&oacute;n efectiva del partido en el d&iacute;a a d&iacute;a. &ldquo;No son jefes sino ejecutantes&rdquo;, puntualizaba el polit&oacute;logo franc&eacute;s Maurice Duverger.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e9c1f4f0-77e3-4279-aef3-978ab1aa53a6_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e9c1f4f0-77e3-4279-aef3-978ab1aa53a6_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e9c1f4f0-77e3-4279-aef3-978ab1aa53a6_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e9c1f4f0-77e3-4279-aef3-978ab1aa53a6_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e9c1f4f0-77e3-4279-aef3-978ab1aa53a6_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e9c1f4f0-77e3-4279-aef3-978ab1aa53a6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e9c1f4f0-77e3-4279-aef3-978ab1aa53a6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        A partir de los datos de la encuesta del <a href="http://elitesypartidos.uab.cat" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Grupo de Elites y Partidos</a> (GREP), que realiz&oacute; una encuesta a los delegados del Congreso Federal del PSOE de febrero de 2012, podemos realizar una radiograf&iacute;a de estos militantes. Como siempre, hay que tomar con precauci&oacute;n estos datos, basados en 221 respuestas de un total de 956 delegados. Este tipo de encuestas suelen estar sesgadas debido a la menor tasa de respuesta de los delegados m&aacute;s relevantes de la organizaci&oacute;n, por lo que los datos suelen ser m&aacute;s representativos de aquellos delegados m&aacute;s parecidos al militantes medio, como han venido mostrando estudios similares en otros partidos y pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        El perfil activista de los delegados (Tabla 1) confirma su papel activo dentro de la organizaci&oacute;n, normalmente muy participativo en el nivel local o territorial, comprometido en las campa&ntilde;as electorales y muy conectado a la vida interna, dedicando varias horas a la semana al partido. La mayor&iacute;a de ellos tienen cargos internos y cerca de la mitad suelen tener adem&aacute;s cargos p&uacute;blicos. Muchos de ellos poseen tradici&oacute;n de militantismo pol&iacute;tico, que en muchas ocasiones incluso han heredado familiarmente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/edc013c5-66bd-4c0f-a46d-22ce5facf478_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/edc013c5-66bd-4c0f-a46d-22ce5facf478_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/edc013c5-66bd-4c0f-a46d-22ce5facf478_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/edc013c5-66bd-4c0f-a46d-22ce5facf478_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/edc013c5-66bd-4c0f-a46d-22ce5facf478_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/edc013c5-66bd-4c0f-a46d-22ce5facf478_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/edc013c5-66bd-4c0f-a46d-22ce5facf478_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Este elevado activismo interno les diferencia del simple afiliado, cuya participaci&oacute;n &ndash;en algunos casos- interna es casi nula. Recordemos que en las pasadas primarias del 13 de julio uno de cada tres afiliados no vot&oacute;. Estos elevados porcentajes de absentismo tambi&eacute;n se est&aacute;n dando en otras primarias recientes. Queda para otro momento valorar qui&eacute;nes son y por qu&eacute; pagan su cuota estos afiliados que luego no participan nunca. &iquest;Existen?
    </p><p class="article-text">
        Por ello, no resulta sorprendente que las opiniones de los militantes tambi&eacute;n sean distintas del votante medio del PSOE. Las Tablas 2 y 3 muestran militantes m&aacute;s a la izquierda del votante medio del partido, especialmente en cuesti&oacute;n de valores y de tem&aacute;ticas sofisticadas, aquellos en los que la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n a veces no tiene una opini&oacute;n tajante.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bf5018f9-b054-4ddb-8cd5-35033dcbfbde_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bf5018f9-b054-4ddb-8cd5-35033dcbfbde_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bf5018f9-b054-4ddb-8cd5-35033dcbfbde_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bf5018f9-b054-4ddb-8cd5-35033dcbfbde_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/bf5018f9-b054-4ddb-8cd5-35033dcbfbde_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/bf5018f9-b054-4ddb-8cd5-35033dcbfbde_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/bf5018f9-b054-4ddb-8cd5-35033dcbfbde_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Aqu&iacute; surge uno de los dilemas clave que debe afrontar todo l&iacute;der de partido: definir un programa que sea aceptado a la vez por sus bases del partido y por sus electores. En esta ocasi&oacute;n, adem&aacute;s, el dilema se revela especialmente cr&iacute;tico. El nuevo Secretario General deber&aacute; saber navegar para mantener sus apoyos no solo entre las bases activas de su partido y sus votantes fieles, m&aacute;s moderados generalmente. Tambi&eacute;n deber&aacute; prestar atenci&oacute;n a aquellos nuevos votantes que emergen en los sectores de la izquierda espa&ntilde;ola y cuyas posiciones pol&iacute;ticas pueden estar incluso m&aacute;s alejadas del centro que los propios militantes del partido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Rodríguez Teruel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/delegados-congreso-psoe_1_4733816.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Jul 2014 17:52:32 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Quiénes son los delegados del Congreso del PSOE?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que querías saber sobre las primarias para elegir líder de partido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/primarias_1_4763701.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9614f2c6-5458-48ae-b645-624ba13aa64b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que querías saber sobre las primarias para elegir líder de partido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Decálogo sobre su funcionamiento, influencia, consecuencias y efectos en las formaciones políticas</p></div><p class="article-text">
        <strong>1: &iquest;A qu&eacute; nos referimos cuando hablamos de &lsquo;primarias&rsquo;?</strong> T&eacute;cnicamente, el t&eacute;rmino se ha importado del l&eacute;xico pol&iacute;tico norteamericano, donde se utiliza para designar las <a href="http://ballotpedia.org/Voting_in_the_2014_primary_elections" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elecciones previas o &lsquo;primarias&rsquo;</a> donde las bases de los partidos nominan a sus candidatos, antes de que estos compitan con el resto de partidos en las elecciones generales. La proliferaci&oacute;n del m&eacute;todo en Europa ha popularizado el uso del t&eacute;rmino &lsquo;primarias&rsquo;, de tal modo que hoy se utiliza incluso acad&eacute;micamente para referirse a cualquier elecci&oacute;n de candidatos o cargos internos de partido en la que participe el conjunto de afiliados o, incluso, de votantes no inscritos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>2: &iquest;Todas las primarias funcionan de la misma manera?</strong> No, bajo el paraguas de las &lsquo;primarias&rsquo; <a href="http://ukcatalogue.oup.com/product/9780199572540.do" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hay mucha diversidad, seg&uacute;n los criterios de organizaci&oacute;n empleados</a>. Seg&uacute;n qui&eacute;n vota, pueden ser cerradas (solo afiliados) o abiertas (cualquier ciudadano), aunque en este &uacute;ltimo caso la forma de construir el &lsquo;censo&rsquo; de votantes puede determinar el grado de obertura y limpieza de la elecci&oacute;n. Se consideran igualmente primarias las que poseen &lsquo;selectorados&rsquo; mixtos, donde la voz de las bases se combina con la de otros &oacute;rganos (diputados, los delegados de un congreso, etc.) seg&uacute;n porcentajes diversos para cada cuerpo electoral. Tambi&eacute;n var&iacute;a seg&uacute;n la f&oacute;rmula electoral: se puede aplicar la f&oacute;rmula de mayor&iacute;a simple (como en la elecci&oacute;n de hoy), a doble vuelta (como en las primarias socialistas recientes en Barcelona o las del PS franc&eacute;s) o mediante voto alternativo o sistemas parecidos (donde un elector puede votar a diversos candidatos seg&uacute;n orden de preferencia: es m&aacute;s barato que la doble vuelta y m&aacute;s equitativo que la mayor&iacute;a simple). Otros aspectos organizativos del proceso no son menores: c&oacute;mo se financian, c&oacute;mo se avalan los candidatos, c&oacute;mo se ejerce el voto&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>3: &iquest;Son las primarias algo excepcional?</strong> Hace a&ntilde;os eran vistas como una peculiaridad estadounidense. Sin embargo, desde hace un par de d&eacute;cadas se trata de un mecanismo de elecci&oacute;n que se extiende entre partidos europeos de color diverso, tanto para elegir candidatos electorales como para cargos internos. <a href="http://www.routledge.com/books/details/9780415704168/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Un reciente estudio basado en los principales partidos de Europa occidental</a>, contabiliza actualmente 21 partidos cuyos estatutos establecen la elecci&oacute;n de su l&iacute;der nacional mediante primarias abiertas o cerradas. <a href="http://www.journals.unam.mx/index.php/rmspys/article/view/25939" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Espa&ntilde;a (como Alemania) ha sido considerada hasta hace bien poco una excepci&oacute;n en este panorama de difusi&oacute;n general de las primarias en Europa</a>. El caso fallido de las primarias Borrell/Almunia de 1998 se convirti&oacute; en una suerte de vacuna para otros partidos y para el propio PSOE. <a href="https://www.academia.edu/1539791/The_introduction_of_party_primaries_in_Spain" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pero en los &uacute;ltimos a&ntilde;os las primarias han experimentado un renovado inter&eacute;s</a>, debido a la llegada de nuevos partidos que las utilizan de forma generalizada (como UPyD) y al recurso que hacen muchos partidos con problemas electorales, como el propio PSOE e IU. A pesar de los riesgos que pueden generar, no lo duden: las primarias han llegado para quedarse.
    </p><p class="article-text">
        <strong>4: &iquest;Por qu&eacute; se introducen primarias en partidos que no las utilizaban?</strong> <a href="http://ppq.sagepub.com/content/13/3/375.abstract" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hay tres grandes explicaciones</a>: un cambio cultural en los valores individuales, que da m&aacute;s importancia a la voz de las bases frente a los l&iacute;deres o delegados y entienden la democracia como participaci&oacute;n directa de los individuos; derrotas electorales o p&eacute;rdida sostenida de votantes en grandes partidos, que tratan de superar mediante la obertura de las decisiones a las bases; y luchas internas por el liderazgo, donde algunos aspirantes pueden tratar de promocionar las primarias para debilitar a los aparatos (o al contrario, donde los l&iacute;deres del partido pueden imponer primarias parad&oacute;jicamente como estrategia para evitar el ascenso de nuevos l&iacute;deres).
    </p><p class="article-text">
        <strong>5: &iquest;Las primarias permiten elegir l&iacute;deres de perfil diferente?</strong> No necesariamente. <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/blog/elecciones-primarias-favorecen-mujeres_6_120098000.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los datos recogidos en las estudios m&aacute;s recientes nos dicen m&aacute;s bien lo contrario</a>. La elecci&oacute;n directa de los l&iacute;deres y candidatos no mejora sustancialmente las opciones para candidatos m&aacute;s heterodoxos o alejados de la media popular. No obstante, hay m&aacute;s porcentaje de mujeres liderando partidos con voto directo de las bases que cuando ello depende de &oacute;rganos m&aacute;s reducidos. Por el contrario, cuando se trata de elegir candidatas, las mujeres tienen m&aacute;s opciones si son cooptadas por comit&eacute;s internos de elecci&oacute;n que si ello depende del voto popular de las bases.
    </p><p class="article-text">
        <strong>6: &iquest;Aumentan las primarias la participaci&oacute;n?</strong> Est&aacute; claro que hay mucha m&aacute;s gente eligiendo un l&iacute;der del partido mediante primarias que cuando el voto depende de unos centenares de delegados. No obstante, la participaci&oacute;n en las primarias est&aacute; sujeta a diversos factores que la hacen oscilar, como sucede en cualquier elecci&oacute;n general: el inter&eacute;s de la elecci&oacute;n, el estado del partido, las expectativas de victoria, etc. Esto puede dar lugar a situaciones parad&oacute;jicas: en las <a href="http://www.primariesobertes2015.cat" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">primarias abiertas del PSC en Barcelona</a> (abril de este a&ntilde;o) fue a votar a los candidatos el doble de individuos de los militantes inscritos en el partidos, y 60 veces m&aacute;s votantes que si el candidato hubiera sido elegido solo por los delegados de la asamblea local. Pero las expectativas, infundadas, hicieron que los resultados fueran considerados de baja participaci&oacute;n. Por otro lado, las primarias suscitan un problema &lsquo;nuevo&rsquo; para los partidos que las promueven: la calidad de la participaci&oacute;n, que puede verse afectada por fen&oacute;menos diversos (clientelismo, estrategias entristas de electores de otros partidos, miembros fugaces que se dan de alta solo para votar y luego se dan de baja, etc.).
    </p><p class="article-text">
        <strong>7: &iquest;Las primarias hacen la selecci&oacute;n m&aacute;s competitiva que un congreso?</strong> Solo hasta cierto punto. <a href="http://www.routledge.com/books/details/9780415704168/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Las primarias atraen m&aacute;s candidatos pero no hacen elecciones m&aacute;s ajustadas</a>. Cuando los partidos eligen a sus l&iacute;deres internos, las primarias hacen m&aacute;s dif&iacute;cil las &lsquo;coronaciones&rsquo;, cuando solo se presenta un candidato. L&oacute;gicamente, la elecci&oacute;n directa estimula que se presenten candidatos que, en cuerpos electorales m&aacute;s cerrados, no tendr&iacute;an ninguna opci&oacute;n de hacerlo. Sin embargo, eso no significa elecciones m&aacute;s ajustadas. Cuando hay m&aacute;s de un candidato, los resultados ajustados (menos de 10 puntos de diferencia entre el primero y el segundo) son mucho m&aacute;s comunes si lo eligen los delegados de un congreso o los propios diputados (22,6% y 34%) que si la elecci&oacute;n se basa en primarias (18%).
    </p><p class="article-text">
        <strong>8: &iquest;Las primarias debilitan a los partidos?</strong> Suele repetirse, partiendo de supuestos te&oacute;ricos, que las primarias alimentan el faccionalismo y la divisi&oacute;n interna. <a href="http://ecpr.eu/Events/PanelDetails.aspx%3FPanelID=19%26EventID=6" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sin embargo, la realidad nos dice lo contrario</a>, o casi: las primarias no conducen a m&aacute;s escisiones, al menos de las que podr&iacute;an haberse dado sin ellas. Por el contrario, y aunque es dif&iacute;cil medirlo con datos comparados, la elecci&oacute;n directa inviste al ganador de una legitimidad a&ntilde;adida, que le hace m&aacute;s indiscutible ante sus oponentes. Algunos estudios se&ntilde;alan que la gesti&oacute;n posterior de los candidatos ganadores es determinante para garantizar la cohesi&oacute;n del partido: si el ganador se lo queda todo, no deja m&aacute;s opciones a los derrotados que marcharse a su casa. O a otro partido. Tambi&eacute;n es cierto que cuando la divisi&oacute;n interna ha superado un umbral determinado, ni las primarias impiden la ruptura.
    </p><p class="article-text">
        <strong>9: &iquest;La primarias permiten recuperar la confianza en los partidos?</strong> No hay datos concluyentes. En una encuesta propia a los votantes de las primarias del PSC en Barcelona, la gran mayor&iacute;a de votantes ajenos al partido reconoc&iacute;an que no pensaban, de ning&uacute;n modo, afiliarse al partido debido a las primarias. Datos similares de estudios italianos refirman esa idea. La situaci&oacute;n, en realidad, refleja una actitud parad&oacute;jica de los ciudadanos: existe una <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/nueva-politica/militantes-PSOE-directamente-Secretario-General_0_265624215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mayor&iacute;a de militantes</a> y <a href="http://www.eldiario.es/redaccion/partidos-politicos-desmoronan-eldiarioes-recibela_6_181341870.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de ciudadanos no inscritos</a> en partidos a favor de las primarias. Pero esos mismos ciudadanos no inscritos no mejorar&aacute;n su visi&oacute;n del partido por el mero hecho de haber realizado unas primarias
    </p><p class="article-text">
        <strong>10: As&iacute; que, &iquest;las primarias mejoran las expectativas electorales?</strong> Muchos partidos pueden recurrir a las primarias como forma de recuperar la confianza en el electorado, de renovar la pol&iacute;tica, de revertir una tendencia decadente&hellip; Apenas hay estudios que nos digan si esto luego sucede o no. <a href="http://ppq.sagepub.com/content/early/2014/01/08/1354068813514884.abstract" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Un trabajo reciente de Luis Ramiro sugiere</a> que en aquellos municipios donde el PSOE opt&oacute; por elegir sus candidatos en primarias, sus resultados tendieron a ser mejores. No queda claro si la mejora fue producto de las primarias, o bien al rev&eacute;s: una expectativas de victoria dieron la confianza necesaria al partido local para abrir la elecci&oacute;n a las bases. No obstante, otros autores se&ntilde;alan que el impacto electoral positivo de las primarias puede darse como producto de la novedad. En cambio, a medida que los partidos tienden a acostumbrarse a celebrar primarias, la influencia de estas sobre los resultados electorales se debilita.
    </p><p class="article-text">
        Todos estos interrogantes suscitan el escepticismo ante el valor del uso de las primarias. <a href="http://www.elpais.com/especiales/2001/elfuturo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dec&iacute;a Felipe Gonz&aacute;lez</a> que &ldquo;las primarias son una impostaci&oacute;n de la democracia directa por un fallo de la democracia representativa&rdquo; que simbolizan los congresos de los partidos. <a href="http://ppq.sagepub.com/content/5/3/363.abstract" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Otros ver&aacute;n en las primarias un instrumento para mejorar la democracia deliberativa</a> en la vida de los partidos. Los diagn&oacute;sticos de <a href="http://creatividades.rba.es/prensa/DossierRecomponerlademocracia.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Andr&eacute;s Ortega</a>, <a href="http://laurnarota.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Politikon</a> o <a href="http://foromasdemocracia.com/2014/06/25/resumen-del-seminario-primarias-abiertas-partidos-abiertos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">+Democracia</a> apuestan por ellas, con cierta fe, como m&eacute;todo para mejorar la selecci&oacute;n de las elites en Espa&ntilde;a. <a href="http://ukcatalogue.oup.com/product/9780199661879.do" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los estudios acad&eacute;micos m&aacute;s recientes nos recuerdan los desaf&iacute;os que estas implican para los partidos tal como los hemos conocido</a>. El debate est&aacute; abierto. Y con la elecci&oacute;n de hoy, el PSOE lo eleva a un nuevo registro.
    </p><p class="article-text">
        <em>Consulta aqu&iacute; el Dossier de Agenda P&uacute;blica sobre primarias</em><a href="http://www.scribd.com/doc/233769661/Dossier-Primarias" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dossier de Agenda P&uacute;blica sobre primarias</a>
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="//www.scribd.com/embeds/233769661/content?start_page=1&amp;view_mode=scroll&amp;show_recommendations=true" _mce_src="https://www.scribd.com/embeds/233769661/content?start_page=1&amp;view_mode=scroll&amp;show_recommendations=true" scrolling="no" frameborder="0" height="600" width="100%"></iframe>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Rodríguez Teruel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/primarias_1_4763701.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Jul 2014 18:39:57 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/9614f2c6-5458-48ae-b645-624ba13aa64b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="56687" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/9614f2c6-5458-48ae-b645-624ba13aa64b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="56687" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Lo que querías saber sobre las primarias para elegir líder de partido]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/9614f2c6-5458-48ae-b645-624ba13aa64b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Será Felipe VI el último monarca de España?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/felipe-vi-ultimo-monarca-espana_1_4808837.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4bada2db-c84a-4c5d-bdc7-a0fcf20d7280_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Será Felipe VI el último monarca de España?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Parece bastante plausible imaginar que una crisis política e  institucional de la monarquía en España desembocaría en una reorganización institucional</p></div><p class="article-text">
        El nuevo monarca que hoy se corona sabe que reinar&aacute; un pa&iacute;s que constituye una excepci&oacute;n en el panorama de las monarqu&iacute;as parlamentarias occidentales del siglo XX, por dos motivos. Es el &uacute;nico pa&iacute;s en el que una monarqu&iacute;a ha acabado sobreviviendo a dos per&iacute;odos republicanos contempor&aacute;neos. Tambi&eacute;n es el &uacute;nico caso de los 29 Estados europeos que experimentaron transiciones hacia la democracia (aunque algunos se hayan quedado a medio camino) despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial donde se recupera la forma mon&aacute;rquica para coronar un r&eacute;gimen parlamentario. Y con ello, ha sido el &uacute;nico caso de un pa&iacute;s que pasa de un sistema autoritario a uno democr&aacute;tico reinstalando una monarqu&iacute;a, y no la rep&uacute;blica democr&aacute;tica que la dictadura hab&iacute;a asaltado.
    </p><p class="article-text">
        Lo com&uacute;n no solo fue optar por una rep&uacute;blica sino hacerlo por sistemas de car&aacute;cter m&aacute;s o menos presidencial. Por el contrario, de las otras nueve monarqu&iacute;as parlamentarias actuales en Europa (dejando de lado los casos peculiares de Andorra y del Vaticano), todas ellas han vivido bajo la monarqu&iacute;a desde su independencia, con lapsus puntuales derivados de per&iacute;odos de invasi&oacute;n o de conflicto b&eacute;lico internacional.
    </p><p class="article-text">
        Y, &iquest;por qu&eacute; se ha mantenido la monarqu&iacute;a en Europa? Existe una correlaci&oacute;n elevada, e imperfecta, entre monarqu&iacute;a y progreso social. Las monarqu&iacute;as parlamentarias de Noruega, Pa&iacute;ses Bajos, Suecia, Dinamarca, B&eacute;lgica y Luxemburgo se encuentran entre los pa&iacute;ses con mayor nivel de bienestar del mundo (a los que podr&iacute;amos sumar los &lsquo;peculiares&rsquo; micro-Estados M&oacute;naco y Liechtenstein). Por detr&aacute;s, a poca distancia, vendr&iacute;a el Reino Unido. Y Espa&ntilde;a. Algunos habr&aacute;n querido leer esta correlaci&oacute;n como una relaci&oacute;n causal entre monarqu&iacute;a y progreso. Probablemente, la lectura deber&iacute;a ser la contraria: la monarqu&iacute;a ha resistido all&iacute; donde el sistema pol&iacute;tico y econ&oacute;mico ha permitido una redistribuci&oacute;n del progreso social entre la gran mayor&iacute;a de ciudadanos, que han tolerado, a menudo por desinter&eacute;s y apat&iacute;a, la instituci&oacute;n mon&aacute;rquica.
    </p><p class="article-text">
        Las monarqu&iacute;as demuestran tener una enorme capacidad de resistencia en las democracias europeas, siempre que coexistan con elevados niveles de bienestar econ&oacute;mico. Cuando esto se rompe, el malestar social se traduce en protesta pol&iacute;tica y la corona se tambalea, las monarqu&iacute;as desaparecen. Y no regresan. Excepto en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues, &iquest;cu&aacute;ndo caen las monarqu&iacute;as? Las monarqu&iacute;as europeas del siglo XX que dejaron de serlo sufrieron dos circunstancias: el hundimiento de los imperios tras la I Guerra Mundial, o bien el de los reg&iacute;menes autoritarios que los monarcas apoyaron. El &uacute;ltimo caso de este tipo tuvo lugar en Italia, cuando el refer&eacute;ndum republicano (de un 2 de junio pero de 1946) puso punto final a la monarqu&iacute;a parlamentaria de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Humberto_II_de_Italia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Humberto II</a>.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Espa&ntilde;a seguir&iacute;a la misma senda llegado el caso? &iquest;Qu&eacute; tipo de rep&uacute;blica podr&iacute;a suceder a Felipe VI? Cualquier especulaci&oacute;n es gratuita, por supuesto. Pero resulta dif&iacute;cil de imaginar que el resultado ser&iacute;a una rep&uacute;blica parlamentaria a la italiana o la alemana, esto es, un simple cambio del mecanismo se selecci&oacute;n din&aacute;stica del Jefe del Estado por uno de elecci&oacute;n parlamentaria. La elevada polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica que se da en Espa&ntilde;a y las dificultades en cooperar que demuestran cada vez m&aacute;s las elites pol&iacute;ticas a la hora de acordar pactos y nombramientos pol&iacute;ticos relevantes (recordemos, por ejemplo, c&oacute;mo cada vez se prolongan m&aacute;s las renovaciones de los miembros del Tribunal Constitucional) hacen dif&iacute;cil imaginar la capacidad para renovar, cada cuatro a&ntilde;os, un cargo de alt&iacute;simo nivel simb&oacute;lico y cuya autoridad debe mantenerse por encima de los partidos.
    </p><p class="article-text">
        Si a esto a&ntilde;adimos la deriva personalista que ha adquirido la pol&iacute;tica ejecutiva (tanto a nivel estatal como auton&oacute;mico y local), parece bastante plausible imaginar que una crisis pol&iacute;tica e institucional de la monarqu&iacute;a en Espa&ntilde;a (que lo ser&iacute;a del conjunto del sistema constitucional) desembocar&iacute;a en una reorganizaci&oacute;n institucional, que probablemente adoptar&iacute;a un esquema semipresidencial: elecci&oacute;n directa de un Jefe de Estado (un verdadero presidente), con poderes reforzados, manteniendo un jefe de gobierno elegido por el parlamento y supeditado al primero. 
    </p><p class="article-text">
        Que eso suceda o no quiz&aacute; dependa de c&oacute;mo Felipe VI gestione sus instrumentos de poder simb&oacute;lico y persuasivo, y sobre todo, de c&oacute;mo los que realmente gobiernan y deciden en Espa&ntilde;a, gobiernos, parlamentos y partidos, consigan superar el malestar y la crisis de confianza que manifiestan los ciudadanos. La paciencia y la aceptaci&oacute;n pasiva y desapasionada de estos es el verdadero sustento de una instituci&oacute;n cuya principal aportaci&oacute;n, como ya se&ntilde;alaba Walter Bagehot, es la permanencia y la estabilidad, no la representaci&oacute;n de ideas o intereses concretos. Al fin y al cabo, <a href="http://www.gutenberg.org/files/4351/4351-h/4351-h.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como afirmaba el propio Bagehot</a>, &ldquo;los beneficios que aporta un buen monarca no tienen precio, pero los da&ntilde;os de un mal monarca son irreparables&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Rodríguez Teruel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/felipe-vi-ultimo-monarca-espana_1_4808837.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Jun 2014 19:00:37 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4bada2db-c84a-4c5d-bdc7-a0fcf20d7280_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="58272" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4bada2db-c84a-4c5d-bdc7-a0fcf20d7280_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="58272" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Será Felipe VI el último monarca de España?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4bada2db-c84a-4c5d-bdc7-a0fcf20d7280_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[GRÁFICO: El voto joven se está volviendo infiel y promiscuo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/grafico_1_4835583.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">¿A dónde se irá el voto de los menores de 45 años?</p><p class="subtitle">Parece que están cambiando las preferencias electorales de los hijos de las clases medias en España</p></div><p class="article-text">
        La noche electoral del 25 de mayo puso fin a las especulaciones y confirm&oacute; lo que muchos tem&iacute;an y otros deseaban: mucho cambio y mucha novedad. Por supuesto, se castig&oacute; al partido de gobierno, y el PP perdi&oacute; algunos millones de votantes. Pero tambi&eacute;n se castig&oacute; el mal llamado &lsquo;bipartidismo&rsquo;, y el PSOE perdi&oacute; otros tantos millones. Y tambi&eacute;n se castig&oacute; &lsquo;lo viejo&rsquo;, de modo que IU y UPyD (que ya nos es tan nueva) dejaron de ganar terreno ante la competencia de partidos noveles que aspiran al mismo &lsquo;territorio de caza&rsquo; electoral (en expresi&oacute;n de Panebianco).
    </p><p class="article-text">
        Muchos analistas han personificado este vendaval electoral en el auge de Podemos, con unos resultados espectaculares. Pero probablemente, Podemos es la expresi&oacute;n m&aacute;s que el motor, la consecuencia m&aacute;s que la causa, de una transformaci&oacute;n de la forma de votar que se est&aacute; fraguando entre los electores j&oacute;venes, aquellos que marcar&aacute;n la evoluci&oacute;n pol&iacute;tica de Espa&ntilde;a en los pr&oacute;ximos 25 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Y resulta curioso se&ntilde;alar que hab&iacute;a indicios muy s&oacute;lidos para ver por d&oacute;nde iban a ir los tiros. Y sobre todo para intuir por d&oacute;nde ir&aacute;n en el futuro.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n <a href="http://www.google.es/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=3&amp;cad=rja&amp;uact=8&amp;ved=0CEAQFjAC&amp;url=http%3A%2F%2Fdatos.cis.es%2Fpdf%2FEs3022mar_A.pdf&amp;ei=4v-RU5v6I6Xm7AbVrIDYAQ&amp;usg=AFQjCNGNFTNkMO00R8eSeIOFX21Wrjs55Q&amp;bvm=bv.68445247,d.ZGU" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la encuesta pre-electoral del CIS</a> (abril de 2014), cuatro de cada diez electores sosten&iacute;an la afirmaci&oacute;n &ldquo;en las elecciones europeas puede ser conveniente votar por un partido diferente al que se vota en las elecciones generales&rdquo;. Esto es, electores potencialmente vol&aacute;tiles.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 1. Predisposici&oacute;n a cambiar de voto e intenci&oacute;n de voto por edad</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f07f98cf-c30a-4927-b679-9568a781228f_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f07f98cf-c30a-4927-b679-9568a781228f_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f07f98cf-c30a-4927-b679-9568a781228f_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f07f98cf-c30a-4927-b679-9568a781228f_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f07f98cf-c30a-4927-b679-9568a781228f_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f07f98cf-c30a-4927-b679-9568a781228f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f07f98cf-c30a-4927-b679-9568a781228f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s llamativo es que ese perfil de potencial elector vol&aacute;til depende mucho de la edad. Como muestra el Gr&aacute;fico 1, la mitad de los menores de 45 a&ntilde;os est&aacute;n dispuestos a votar partidos diferentes en elecciones europeas y generales. A medida que los electores son mayores, su disposici&oacute;n a cambiar de partido decrece. S&oacute;lo en los mayores de 65 a&ntilde;os es mayor el apoyo a la idea de que &ldquo;Lo normal es votar al mismo partido en las elecciones europeas y en las elecciones generales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta relaci&oacute;n inversa entre disposici&oacute;n a la volatilidad y la edad es exactamente opuesta a la intenci&oacute;n de votar a PP o PSOE, intenci&oacute;n que decrece con la edad: la predisposici&oacute;n a votar PP o PSOE era el doble entre los mayores de 65 a&ntilde;os que entre los menores de 35 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 2. Predisposici&oacute;n a cambiar de voto en elecciones europeas 2004-2014</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a646c9d9-e5e2-4a70-95a7-4179f3ec1ada_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a646c9d9-e5e2-4a70-95a7-4179f3ec1ada_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a646c9d9-e5e2-4a70-95a7-4179f3ec1ada_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a646c9d9-e5e2-4a70-95a7-4179f3ec1ada_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/a646c9d9-e5e2-4a70-95a7-4179f3ec1ada_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/a646c9d9-e5e2-4a70-95a7-4179f3ec1ada_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/a646c9d9-e5e2-4a70-95a7-4179f3ec1ada_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
         &iquest;Hasta qu&eacute; punto esto era normal? Si observamos las encuestas pre-electorales del CIS de 2004 y 2009, vemos cambios a m&aacute;s. El Gr&aacute;fico 2 nos muestra c&oacute;mo ha ido creciendo el volumen de vol&aacute;tiles potenciales en los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os frente a los &lsquo;leales&rsquo;. En 2014, por primera vez (comparando incluso con pre-electorales anteriores), los vol&aacute;tiles son m&aacute;s que los leales.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s vol&aacute;tiles y m&aacute;s j&oacute;venes. Pero, &iquest;qu&eacute; consecuencias podr&iacute;a tener esta volatilidad? Como muestra el Gr&aacute;fico 3, la propensi&oacute;n a la volatilidad es mayor entre el centro y la izquierda y decrece a medida que los electores se sienten m&aacute;s de derecha. Adem&aacute;s, notemos el cambio producido desde 2009. Si entonces la volatilidad adoptaba una distribuci&oacute;n &lsquo;normal&rsquo; (mayor en el centro y menor en los extremos), ahora es un fen&oacute;meno de izquierda (donde supera el 50% de los electores).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 3. Predisposici&oacute;n a cambiar de voto seg&uacute;n ideolog&iacute;a</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b3edb9b-f9a0-4310-b5ec-b7ca9d0ccd90_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b3edb9b-f9a0-4310-b5ec-b7ca9d0ccd90_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b3edb9b-f9a0-4310-b5ec-b7ca9d0ccd90_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b3edb9b-f9a0-4310-b5ec-b7ca9d0ccd90_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b3edb9b-f9a0-4310-b5ec-b7ca9d0ccd90_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/4b3edb9b-f9a0-4310-b5ec-b7ca9d0ccd90_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/4b3edb9b-f9a0-4310-b5ec-b7ca9d0ccd90_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Por eso, no es de extra&ntilde;ar que PSOE e IU sean los partidos que podr&iacute;an verse m&aacute;s afectados por ello, impacto que aumenta considerablemente desde 2009 hasta la actualidad. En cambio, el PP parece menos vulnerable (aunque tambi&eacute;n en aumento), especialmente si tenemos en cuenta la baja predisposici&oacute;n a la volatilidad entre electores de derecha.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico 4. Predisposici&oacute;n a cambiar de voto seg&uacute;n recuerdo de voto en generales</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b709e080-c14f-49f3-9fbe-f8b287a35e05_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b709e080-c14f-49f3-9fbe-f8b287a35e05_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b709e080-c14f-49f3-9fbe-f8b287a35e05_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b709e080-c14f-49f3-9fbe-f8b287a35e05_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b709e080-c14f-49f3-9fbe-f8b287a35e05_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b709e080-c14f-49f3-9fbe-f8b287a35e05_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b709e080-c14f-49f3-9fbe-f8b287a35e05_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
         &iquest;Qui&eacute;nes son estos electores vol&aacute;tiles? Podr&iacute;amos pensar que son individuos pocos sofisticados, desinteresados, sin estudios, pasotas de la pol&iacute;tica. Pero los datos del CIS nos dicen lo contrario: j&oacute;venes sobradamente preparados e informados, a los que les interesa la pol&iacute;tica y que quer&iacute;an ir a votar. Sin duda, este perfil debe mejorarse en pr&oacute;ximos estudios, pero suscita una cuesti&oacute;n trascendental: &iquest;est&aacute;n cambiando las preferencias electorales de los hijos de las clases medias en Espa&ntilde;a?
    </p><p class="article-text">
        Conclusi&oacute;n preliminar: m&aacute;s volatilidad que parece ir ligada a una nueva generaci&oacute;n que emerge y cuyos efectos se hacen principalmente entre los partidos tradicionales de la izquierda. &iexcl;Ojo! Tambi&eacute;n puede deparar sorpresas negativas para los nuevos partidos en 2015, si muchos de estos votantes deciden, efectivamente, cambiar de nuevo su voto en las pr&oacute;ximas generales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Rodríguez Teruel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/grafico_1_4835583.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Jun 2014 19:10:23 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[GRÁFICO: El voto joven se está volviendo infiel y promiscuo]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los militantes sin cargos están más a favor de la elección directa del líder del partido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/militantes-cargos-eleccion-directa-partido_1_4850234.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5548a771-a72e-47ce-afed-d22eecd13a1d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los militantes sin cargos están más a favor de la elección directa del líder del partido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un Secretario General elegido por una base mayor que los delegados puede resolver el interrogante sobre si también el candidato a las generales tiene que someterse a unas primarias</p></div><p class="article-text">
        El rotundo apoyo de los militantes sin cargos a la elecci&oacute;n directa del l&iacute;der del partido encuentra m&aacute;s reticencias entre las direcciones de los partidos. En este gr&aacute;fico, por ejemplo, se muestra c&oacute;mo los delegados con cargos (en la organizaci&oacute;n o en instituciones p&uacute;blicas) est&aacute;n menos de acuerdo en utilizar primarias para elegir a los dirigentes.
    </p><p class="article-text">
        No es de extra&ntilde;ar: <a href="https://www.google.com/url?q=https%3A%2F%2Fwww.academia.edu%2F392419%2FIntra-Party_Democracy_and_Middle-Level_Elites_in_Spain&amp;sa=D&amp;sntz=1&amp;usg=AFQjCNHq5XORuN40qL3nskpOt950iT8bgw" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en un trabajo en proceso</a> hemos demostrado que las demandas para abrir las decisiones de los partidos al conjunto de la militancia son m&aacute;s intensas entre aquellos individuos con menos cargos, que tienen menos deseos de subir en el partido, que dedican menos horas a la organizaci&oacute;n, que son m&aacute;s cr&iacute;ticos con los dirigentes y que tienen m&aacute;s discrepancias con la l&iacute;nea ideol&oacute;gica oficial. En definitiva, los menos influyentes y con menos expectativas de influir.
    </p><p class="article-text">
        La consecuencia es que durante m&aacute;s de 30 a&ntilde;os los partidos espa&ntilde;oles, con escasas excepciones, han mantenido la misma forma de escoger a sus l&iacute;deres mediante congresos. Pero mientras crec&iacute;a la base afiliada a los partidos, el tama&ntilde;o de los congresos ha permanecido estable. Resultado: un delegado de congreso representa la voz de cada vez m&aacute;s afiliados, reduciendo su representatividad.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Seguir&aacute;n los partidos espa&ntilde;oles la senda de otros partidos occidentales, <a href="http://www.routledge.com/books/details/9780415704168/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hacia una ampliaci&oacute;n de la base que elige a sus l&iacute;deres</a>? 
    </p><p class="article-text">
        Al igual que muchos otros partidos en otras democracias occidentales anteriormente, los l&iacute;deres y militantes del PSOE se enfrentan al problema de cu&aacute;l es la mejor forma de elegir a su principal dirigente. En realidad, el dilema no es si las primarias de candidato deben ir antes o despu&eacute;s del Congreso. Se trata de qui&eacute;n debe escoger a esta o este y con qu&eacute; inclusividad.
    </p><p class="article-text">
        Un Secretario General elegido por una base mayor que los delegados puede resolver el interrogante sobre si tambi&eacute;n el candidato a las generales tiene que someterse a unas primarias.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Astrid Barrio, Oscar Barberà, Juan Rodríguez Teruel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/militantes-cargos-eleccion-directa-partido_1_4850234.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 May 2014 18:44:39 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5548a771-a72e-47ce-afed-d22eecd13a1d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="27287" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5548a771-a72e-47ce-afed-d22eecd13a1d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="27287" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Los militantes sin cargos están más a favor de la elección directa del líder del partido]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5548a771-a72e-47ce-afed-d22eecd13a1d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El 73,6% de los militantes del PSOE quieren elegir directamente a su Secretario General]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/militantes-psoe-directamente-secretario-general_1_4850350.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/860af168-4148-49bc-b55e-a730d3208816_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El 73,6% de los militantes del PSOE quieren elegir directamente a su Secretario General"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La opinión de los militantes de los partidos españoles es  abrumadoramente favorable a que los jefes de los partidos, y no solo los  candidatos, sean escogidos por el conjunto de la militancia</p></div><p class="article-text">
        La decisi&oacute;n de Alfredo P&eacute;rez Rubalcaba de convocar un Congreso Extraordinario del PSOE, como forma de asumir la responsabilidad de los malos resultados en las elecciones europeas, ha reabierto el debate en este partido sobre si tambi&eacute;n debe abrirse la elecci&oacute;n del l&iacute;der del partido al voto de todos los afiliados. Los datos revelan que el 73,6% de los delegados encuestados del PSOE e, incluso, el 96,7% del PSC as&iacute; los desean.
    </p><p class="article-text">
        Sin duda, la opini&oacute;n de los militantes de los partidos espa&ntilde;oles es abrumadoramente favorable a que los jefes de los partidos, y no solo los candidatos, sean escogidos por el conjunto de los militantes. Como muestra el gr&aacute;fico, basado en datos propios de encuestas realizadas por el <a href="http://elitesypartidos.uab.cat" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">GREP</a>, la mayor&iacute;a de asistentes a los congresos de varios partidos espa&ntilde;oles encuestados en el per&iacute;odo 2010-12 se manifestaron totalmente o bastante de acuerdo con la afirmaci&oacute;n &ldquo;el l&iacute;der del partido y los candidatos deber&iacute;an ser elegidos directamente por los afiliados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La elecci&oacute;n directa de cargos o &lsquo;primarias&rsquo; (seg&uacute;n la terminolog&iacute;a que se ha consolidado entre acad&eacute;micos y partidos) significa una mayor implicaci&oacute;n de las bases del partido en las decisiones clave. Para muchos, constituyen lisa y llanamente m&aacute;s democracia interna en los partidos. Se trata de extender la &lsquo;voz&rsquo; en las decisiones clave a todos los miembros que, a pesar de todo, hoy siguen pensando que una buena manera de contribuir a la democracia es participando en un partido pol&iacute;tico. &iquest;Por cu&aacute;nto tiempo podr&aacute;n resistirse los partidos a esta tendencia?
    </p><p class="article-text">
        <em>Nota metodol&oacute;gica: Los datos provienen de la base &lsquo;delegate4&rsquo;, que agrega las respuestas de delegados de congreso de diferentes partidos para el ciclo 2008-2013 por el </em><a href="http://elitesypartidos.uab.cat" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Grupo de Investigaci&oacute;n sobre Elites y Partidos Pol&iacute;ticos</a><em>. Los datos del gr&aacute;fico fueron obtenidos de encuestas realizadas en  los siguientes congresos: PRC (n=437), PSC 2011 (n=282), ERC 2011 (n=664), PSOE 2012 (n=221), BNG 2012 (n=1493) y UDC 2013 (n=113). </em><a href="https://www.academia.edu/7204443/Convention_delegates_in_Spain_-_state_of_the_art" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los aspectos sobre el m&eacute;todo de la encuesta se encuentran comentados aqu&iacute;</a><em>. Una muestra de los datos para los principales partidos se publicar&aacute; pr&oacute;ximamente en el cap&iacute;tulo Baras, Barber&agrave;, Barrio, Correa &amp; Rodr&iacute;guez Teruel, &ldquo;Party members in Spain&rdquo;, de la obra dirigida por E. Van Haute &amp;  Routledge   Para mayor informaci&oacute;n sobre la investigaci&oacute;n sobre miembros de partido, puede consultarse la web del grupo </em><a href="http://elitesypartidos.uab.cat" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elitesypartidos.uab.es</a><em> y en la web de la red internacional </em><a href="http://www.projectmapp.eu" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Members And Activists of Political Parties</a><em>.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Rodríguez Teruel, Montserrat Baras, Patricia Correa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/militantes-psoe-directamente-secretario-general_1_4850350.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 May 2014 18:44:37 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/860af168-4148-49bc-b55e-a730d3208816_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="38758" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/860af168-4148-49bc-b55e-a730d3208816_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="38758" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El 73,6% de los militantes del PSOE quieren elegir directamente a su Secretario General]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/860af168-4148-49bc-b55e-a730d3208816_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cada dos días se crea un nuevo partido en España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/dias-crea-nuevo-partido-espana_1_4857403.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre 2008 y mayo de 2014 se inscribieron 987 nuevos partidos</p></div><p class="article-text">
        Siete de los partidos espa&ntilde;oles que obtuvieron representaci&oacute;n europea en las elecciones del 25 de mayo se hab&iacute;an creado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, alguno de ellos pocos meses antes de los comicios. &iquest;An&eacute;cdotas de &eacute;xito excepcionales o term&oacute;metro de movimientos m&aacute;s profundos? Si atendemos a las inscripciones en el registro de partidos del Ministerio de Interior (requisito imprescindible para poder presentarse a las elecciones), la entrada de nuevos partidos es un fen&oacute;meno en aumento continuo desde los a&ntilde;os 1990s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Gr&aacute;fico: N&uacute;mero de nuevas  organizaciones inscritas en el Registro de Partidos Pol&iacute;ticos del  Ministerio de Interior (en per&iacute;odos de cuatro a&ntilde;os)</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/45c4e709-93b6-4f60-a01b-ab937f6d54c8_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/45c4e709-93b6-4f60-a01b-ab937f6d54c8_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/45c4e709-93b6-4f60-a01b-ab937f6d54c8_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/45c4e709-93b6-4f60-a01b-ab937f6d54c8_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/45c4e709-93b6-4f60-a01b-ab937f6d54c8_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/45c4e709-93b6-4f60-a01b-ab937f6d54c8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/45c4e709-93b6-4f60-a01b-ab937f6d54c8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Como se&ntilde;ala el gr&aacute;fico, cada vez se crean m&aacute;s partidos. El r&eacute;cord tiene lugar en el &uacute;ltimo ciclo: entre 2008 y mayo de 2014 se inscribieron 987 nuevos partidos. Desde 2008, de promedio, se han venido inscribiendo en el registro 15 partidos al mes, uno cada dos d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Ciertamente, el n&uacute;mero de partidos registrados es un indicador imperfecto y de significado muy limitado, que hay que leer con mucha precauci&oacute;n. No nos indica, desde luego, qu&eacute; partidos importan en el sistema de partidos espa&ntilde;ol, <a href="http://www.alianzaeditorial.es/libro.php?id=1185458&amp;id_col=100508&amp;id_subcol=100517" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">siguiendo los criterios de Giovanni Sartori</a>. Tampoco nos sirve para predecir qui&eacute;nes obtendr&aacute;n representaci&oacute;n electoral en alguna instancia de gobierno. Ni siquiera es indicativo de hasta qu&eacute; punto estas formaciones son verdaderos partidos o simples agrupaciones de pocos individuos, proyectos personalistas o denominaciones instrumentales que luego no recoger&aacute;n apenas apoyo social (o ni siquiera llegar&aacute;n a presentarse a elecciones).
    </p><p class="article-text">
        Pero s&iacute; es un indicador sencillo e inteligible para saber cu&aacute;ntos ciudadanos quieren presentarse la competici&oacute;n pol&iacute;tica al margen de las siglas ya existentes. Y por tanto, a trav&eacute;s de los movimientos de este Registro, podemos intuir cu&aacute;l es el grado de renovaci&oacute;n potencial que una democracia puede generar.
    </p><p class="article-text">
        Lo interesante de este dato es d&oacute;nde y cu&aacute;ndo se produce: la mayor&iacute;a de estas formaciones aparecen en el registro en los 18 meses anteriores a las elecciones municipales y adoptan denominaciones locales o regionales. En ocasiones, surgidos en la estela de ciclos pol&iacute;ticos de desgaste de uno de los grandes partidos o de escisiones territoriales. Muchos son, por tanto, proyectos de orientaci&oacute;n localista, que aspiran a disputar el espacio de los partidos ya establecidos en el &aacute;mbito municipal. Algunos de ellos se aliar&aacute;n con otros partidos para presentarse a las elecciones, muchos fracasar&aacute;n en el intento y solo unos pocos abordar&aacute;n un proyecto de &aacute;mbito estatal y llegar&aacute;n a ser realmente conocidos por el amplio p&uacute;blico. &lsquo;Podemos&rsquo; es una de estas significativas excepciones.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, este incremento constante de inscripci&oacute;n de nuevos partidos en el registro es el reflejo de un fen&oacute;meno gest&aacute;ndose en silencio en el &aacute;mbito municipal: el cuestionamiento del papel de los grandes partidos (no solo de PP y PSOE) en la arena subestatal o local, all&iacute; donde las condiciones son m&aacute;s favorables para emprender una empresa pol&iacute;tica de car&aacute;cter electoral.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Rodríguez Teruel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/dias-crea-nuevo-partido-espana_1_4857403.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 May 2014 19:16:08 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Cada dos días se crea un nuevo partido en España]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[25-M: el mayor proceso electoral del mundo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/mayor-proceso-electoral-mundo_1_4895753.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a2462cc9-4691-45e6-8c95-ddf9d3490f2e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="25-M: el mayor proceso electoral del mundo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En un contexto de creciente desafección europea la UE afronta el  reto de superar la gran brecha del sueño europeo: la división norte/sur</p></div><p class="article-text">
        <em>Nota de an&aacute;lisis de los editores de Agenda P&uacute;blica</em>
    </p><p class="article-text">
        En poco m&aacute;s de tres semanas, tendr&aacute; lugar <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto-europeo/Votar-europeas_0_189681253.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el mayor proceso electoral simult&aacute;neo del mundo</a>. 500 millones ciudadanos de 28 pa&iacute;ses europeos podr&aacute;n acudir a elegir sus representantes en el parlamento democr&aacute;ticamente electo m&aacute;s grande del planeta entre el 22 y el 25 de mayo. Solo la supera la <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Indian_general_election,_2014" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">elecci&oacute;n a la Lok Sabha</a>, la C&aacute;mara Baja de India, con un censo de 814 millones, aunque esta en realidad se trata un macroproceso formado por diversas fases cuya duraci&oacute;n se prolonga durante cinco semanas.
    </p><p class="article-text">
        Son muchas las cr&iacute;ticas, y a menudo s&oacute;lidamente fundamentadas, que se dirigen a la Uni&oacute;n Europea. Desde <a href="http://eldiario.es/agendapublica/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Agenda P&uacute;blica</a> nos hemos hecho eco &ndash;y nos seguiremos haciendo- de los argumentos te&oacute;ricos y de los datos emp&iacute;ricos que sostienen esa perspectiva cr&iacute;tica hacia la democracia europea.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, todo ello solo puede entenderse desde la convicci&oacute;n de que la Uni&oacute;n Europea forma parte de una meta irrenunciable y de largo recorrido, la aspiraci&oacute;n paneuropea que intuy&oacute; un austro-h&uacute;ngaro como <a href="http://www.paneuropa.es/richard-coudenhove-kalergi/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Coudenhove-Kalergi</a>, o el sue&ntilde;o europeo que solo un americano, como <a href="http://books.google.com/books/about/El_sue%C3%B1o_europeo.html?id=hXcaQC9N7kgC" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jeremy Rifkin</a>, pod&iacute;a valorar en toda su magnitud. Y tambi&eacute;n una realidad poli&eacute;drica, como nos recuerda Luuk van Middelaar en <a href="http://passage-to-europe.eu/spanish-edition" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El paso hacia Europa</a>, donde se admiten perspectivas casi opuestas sobre su significado y alcance: las que reivindican sus m&eacute;ritos y logros, las que alertan de sus l&iacute;mites e insuficiencias, e incluso las que manifiestan su escepticismo ante el proceso. Desde esa perspectiva plural, es necesario seguir explicando <a href="http://www.progressonline.org.uk/2013/06/03/why-europe-matters/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por qu&eacute; Europa importa</a>.
    </p><p class="article-text">
        A menudo, observamos la UE como una realidad esencialmente econ&oacute;mica, la Europa del 7-25-50, como nos recuerda <a href="http://www.google.com/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=1&amp;cad=rja&amp;uact=8&amp;ved=0CCwQFjAA&amp;url=http%3A%2F%2Fblogs.elpais.com%2Fcafe-steiner%2F2013%2F07%2Ftres-cifras-para-un-debate-sobre-el-futuro-de-europa.html&amp;ei=6nNeU9-mIPOR0QXEuoDYAQ&amp;usg=AFQjCNGgkPs6EHnqsUcGKqyhRn1Z5a_pXw&amp;sig2=hk_R62w1Kex4FesgZYCXmg&amp;bvm=bv.65397613,d.d2k" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">J.I. Torreblanca</a>: el 7% de la poblaci&oacute;n mundial, el 25% de la producci&oacute;n, y el 50% del gasto social. Se trata de unas cifras que exigen un proyecto de sostenibilidad econ&oacute;mica y social en un entorno cada vez m&aacute;s mundializado.
    </p><p class="article-text">
        Pero la realidad socioecon&oacute;mica europea no puede hacernos olvidar el gran logro de la UE tras medio siglo: la paz y la concordia entre tradicionales vecinos enemigos. No olviden estas cifras que nos recordaba <a href="http://diegobeas.com" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Diego Beas</a>:  la Europa del 100-75-25. Hace 100 a&ntilde;os del inicio de la Gran Guerra europea y 75 del estallido de la segunda gran guerra europea. Las dos cicatrices mundiales nacidas en Europa. Pero tambi&eacute;n hace 25 a&ntilde;os de la ca&iacute;da del muro de Berl&iacute;n, donde esas cicatrices empezaron a cerrarse. No estamos a&uacute;n en condiciones de percibir todo el alcance de las repercusiones que tuvo el fin del tel&oacute;n de acero. La crisis de Ucrania solo puede entenderse en ese contexto, como <a href="http://www.eldiario.es/autores/javier_morales_hernandez/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nos han explicado Javier Morales y Rub&eacute;n Ruiz</a>.
    </p><p class="article-text">
        El gran problema de la UE: el <a href="http://europa.eu/legislation_summaries/glossary/democratic_deficit_es.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">d&eacute;ficit democr&aacute;tico</a>, que se ha hecho a&uacute;n m&aacute;s complejo con la extensi&oacute;n comunitaria a casi todo el continente. Un d&eacute;ficit que amenaza la UE de convertirla en una <em>seudodemocracia</em> imperial. Aquella en la que grandes estructuras institucionales acaban sustituyendo la voluntad e los ciudadanos por complejas tramas de decisi&oacute;n y en la que la voz de los individuos se diluye ante poderes sin rostro mucho m&aacute;s eficaces.
    </p><p class="article-text">
        Ciertamente, esta falta de voz en el proceso no es igual en todas partes.  En el <a href="http://www.europarl.es/es/parlamento_europeo/eurobarometro.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eurobar&oacute;metro</a> de noviembre de 2013 se observa c&oacute;mo el 57% de los daneses considera que su voz es escuchada en la UE, por s&oacute;lo un 18% de espa&ntilde;oles que lo considera as&iacute;. &iquest;Es la forma en la que se construye la voluntad nacional en su fase ascendente la que determina si la ciudadan&iacute;a se siente m&aacute;s escuchada en la UE? &iquest;Existe el riesgo de que estalle un sentimiento de &lsquo;impotencia democr&aacute;tica&rsquo; como algunos han identificado ya en pa&iacute;ses como Espa&ntilde;a?
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, la crisis financiera y las pol&iacute;ticas de austeridad han intensificado la percepci&oacute;n de desconfianza en las instituciones europeas, y el descontento con sus resultados.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, los resultados de los <a href="http://www.europarl.es/es/parlamento_europeo/eurobarometro.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Eurobar&oacute;metros</a> semestrales desde 2007 son tozudos: el porcentaje de europeos que conf&iacute;an en la UE cay&oacute; 26 puntos en cinco a&ntilde;os, del 57% de mayo de 2007 al 31% del mismo mes de 2012. Al mismo tiempo, se ha deteriorado much&iacute;simo la confianza que la ciudadan&iacute;a tiene en sus respectivos gobiernos y la confianza en los gobiernos estatales descendi&oacute; en estos cinco a&ntilde;os del 41% (mayo de 2007) al 28% (mayo de 2012).
    </p><p class="article-text">
        En este contexto de creciente desafecci&oacute;n europea, la UE afronta un gran reto: superar la que aparece como la gran brecha del sue&ntilde;o europeo. La divisi&oacute;n norte/sur parece estar superando la vieja divisi&oacute;n este/oeste y, a su vez, absorbe dentro de s&iacute; misma otras brechas m&aacute;s sofisticadas (laborales, productivas, sociales, culturales&hellip;).
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto-europeo/democratica-UE-encaminados-tormenta-perfecta_0_155034792.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Como ha explicado nuestra editora Sonia Alonso</a>, esta brecha se plasma en una creciente distancia en la insatisfacci&oacute;n con la democracia y en la confianza en partidos y gobiernos, en general, que se da entre las opiniones p&uacute;blicas del norte y el sur. Posiblemente este diferencial tiene que ver con la propia satisfacci&oacute;n de los ciudadanos con la calidad democr&aacute;tica en sus propios pa&iacute;ses, como sugiere un estudio de <a href="http://wp.me/p2MmSR-1QN#Author" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pieterjan Desmet and Claes de Vreese</a>.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, Sonia Alonso nos apunta que <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto-europeo/GRAFICO-evaluacion-europeos-respectivas-democracias_0_250225198.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la evaluaci&oacute;n de la justicia social en las democracias del Sur de Europa es alarmantemente negativa</a>. Dos datos nos sirven para ilustrarlo: el 58,2% de los espa&ntilde;oles considera que el gobierno est&aacute; haciendo poco o nada para proteger a todos los ciudadanos contra la pobreza y el 59,7% considera que el gobierno est&aacute; haciendo poco o nada para reducir la desigualdad de ingresos. En Portugal lo consideran el 69,2%.
    </p><p class="article-text">
        En estas coordenadas tendr&aacute;n lugar las elecciones del 22 al 25 de mayo en Europa. Las mayores elecciones del mundo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Alonso, Astrid Barrio, Argelia Queralt, Juan Rodríguez Teruel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/mayor-proceso-electoral-mundo_1_4895753.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 May 2014 18:47:28 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a2462cc9-4691-45e6-8c95-ddf9d3490f2e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="30756" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a2462cc9-4691-45e6-8c95-ddf9d3490f2e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="30756" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[25-M: el mayor proceso electoral del mundo]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a2462cc9-4691-45e6-8c95-ddf9d3490f2e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Proyecto Europeo,Elecciones Europeas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué reforma constitucional? Elementos y tiempos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/elementos-reforma-constitucional_1_4929965.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ddeeb66f-414f-48be-b25f-2acc5abd6f7d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué reforma constitucional? Elementos y tiempos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Después de 35 años,  necesitamos actualizar nuestra Constitución a las exigencias de nuestro  nuevo contexto político, social y económico.</p></div><p class="article-text">
        <em>Nota de an&aacute;lisis de los editores de Agenda P&uacute;blica</em>
    </p><p class="article-text">
        La reforma del texto  constitucional no servir&aacute; como herramienta &ndash;al menos no exclusivamente-  para salir de la crisis econ&oacute;mica, pero <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/Quiz-necesaria-Reforma-Constitucional_0_204029700.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">debe servir para superar la profunda crisis pol&iacute;tica de la que aquella trae causa</a>.  Y, evidentemente, la reforma de la Constituci&oacute;n no har&aacute; desaparecer de  un d&iacute;a para otro nuestros problemas de legitimidad democr&aacute;tica, sobre  todo, porque algunos de sus motivos no se deben a problemas de  configuraci&oacute;n jur&iacute;dico-constitucional, sino a un problema de &iacute;ndole  cultural. Sin embargo, la actualizaci&oacute;n de la Carta Magna ha de ser la  hoja de ruta en la reconfiguraci&oacute;n de nuestro modelo de convivencia. &nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
         En 2006 el <a href="http://www.consejo-estado.es/pdf/MODIFICACIONES%20CONSTITUCION%20ESP.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Consejo de Estado</a> se pronunci&oacute; sobre la modificaci&oacute;n constitucional respecto de los  cuatro elementos sobre los que el Gobierno de Rodr&iacute;guez Zapatero le  pregunt&oacute;: la supresi&oacute;n de la preferencia del var&oacute;n en la sucesi&oacute;n al  trono, la recepci&oacute;n en la Constituci&oacute;n del proceso de construcci&oacute;n  europea, la inclusi&oacute;n de la denominaci&oacute;n de las Comunidades Aut&oacute;nomas y  la reforma del Senado. Hoy resulta claro, sin embargo, que con el cambio  de estas 4 cuestiones, de calados diversos, no es suficiente. Y ello,  entre otras razones, porque estamos en un momento de renovaci&oacute;n de  legitimidades, en el que el originario acuerdo constituyente necesita  ser revisado, <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/Quiz-necesaria-Reforma-Constitucional_0_204029700.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no en su totalidad pero s&iacute; en algunos aspectos clave</a>&nbsp;y, entre estos, parece que hay unanimidad en considerar que el <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/politica-evitar-callejon-salida_0_203330297.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">prioritario es el modelo de organizaci&oacute;n territorial.</a>
    </p><p class="article-text">
         Y es m&aacute;s, como nos explicaba <a href="http://www.esade.edu/profesorado/jose.areilza" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jos&eacute; Mar&iacute;a de Areilza</a>,&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/textura-federal-cultura_0_173933140.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aunque  no hubiera aparecido en escena Catalu&ntilde;a, ser&iacute;a igualmente necesario  entrar a repensar nuestro modelo de descentralizaci&oacute;n pol&iacute;tica</a>. Esto  no significa negar los logros alcanzados durante estos a&ntilde;os por la  Constituci&oacute;n que configur&oacute; un sistema abierto que sirvi&oacute; para dar cabida  a las reivindicaciones leg&iacute;timas de, sobre todo, Catalu&ntilde;a y Pa&iacute;s Vasco y  poder, as&iacute;, empezar la andadura democr&aacute;tica. Pero han pasado 30 a&ntilde;os y  el modelo de organizaci&oacute;n territorial prefigurado en la Constituci&oacute;n ha  quedado, en unos casos, superado por la propia realidad  jur&iacute;dico-pol&iacute;tica y, en otros, se ha demostrado ineficaz para la  resoluci&oacute;n de determinados conflictos y/o aspiraciones de algunas  Comunidades Aut&oacute;nomas. Son varios los <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/politica-evitar-callejon-salida_0_203330297.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aspectos que necesitan de replanteamiento</a> (por ejemplo, el reconocimiento real de la plurinacionalidad del  Estado, el sistema de listas de competencias, el sistema &ndash;inexistente-  &nbsp;de cooperaci&oacute;n entre niveles de poder y, por supuesto, el Senado).  Quiz&aacute; una aproximaci&oacute;n v&aacute;lida ser&iacute;a, <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/Quiz-necesaria-Reforma-Constitucional_0_204029700.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como apuntaba Leopoldo Calvo Sotelo,</a> ver  c&oacute;mo dar encaje en el (renovado) modelo de organizaci&oacute;n territorial los  elementos del Estatuto de Catalu&ntilde;a, refrendado en 2006, declarados  inconstitucionales por el Tribunal Constitucional en 2010.
    </p><p class="article-text">
         Ahora  bien, nada de esto tendr&aacute; sentido si no se parte de un modelo de  organizaci&oacute;n territorial compartido por todos, al menos en sus bases.  Uno de los problemas que ha acarreado nuestro sistema auton&oacute;mico ha sido  que muchos, en la derecha y en la izquierda, no cre&iacute;an en un sistema  descentralizado o, si se quiere, altamente descentralizado. Apostaron  por la descentralizaci&oacute;n, si se nos permite, con la boca peque&ntilde;a.  Adem&aacute;s, sectores importantes de la vida pol&iacute;tica y de la sociedad civil  han seguido creyendo que la autonom&iacute;a consist&iacute;a en un poder cedido o  delegado por el Estado (central) en favor de las Comunidades. Sin  embargo, la autonom&iacute;a pol&iacute;tica de las Comunidades no es consecuencia del  ejercicio de delegaci&oacute;n del Estado, sino que deriva directamente de  nuestro texto constitucional. Esta &uacute;ltima realidad jur&iacute;dica ha sido  obviada por muchos.
    </p><p class="article-text">
         Ha  llegado, pues, el momento de sentarse y plantear la discusi&oacute;n serena y  rigurosa de cu&aacute;l es el modelo de organizaci&oacute;n territorial del que  queremos dotarnos. Esto nos lleva a uno de los puntos clave sobre la  reforma constitucional, y que parad&oacute;jicamente apenas se abordan en el  debate p&uacute;blico: el cu&aacute;ndo. &iquest;Qu&eacute; condiciones han de darse para realizar  un proceso de este tipo de la forma m&aacute;s serena y dialogada posible?  Para los millones de ciudadanos&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/Queremos-reformar-Constitucion-apenas-conocemos_0_204380072.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que apuestan ya por una reforma</a>,  puede resultar muy frustrante reconocer que en el pr&oacute;ximo a&ntilde;o  apenas se vislumbra un escenario favorable, debido a la larga serie de  citas electorales que pueden culminar en las generales de 2015. Pero  tampoco un exceso de realismo pol&iacute;tico debe servir de excusa para  cimentar el inmovilismo y aplazar perpetuamente la reforma. La  observaci&oacute;n comparada nos se&ntilde;ala que, en situaciones de minor&iacute;as  pol&iacute;ticas (como sucede en B&eacute;lgica), los partidos aceptan entrar m&aacute;s  f&aacute;cilmente en un proceso consensuado de reforma. Y tambi&eacute;n nos dice que  es importante el compromiso previo, en un programa electoral, de los  partidos m&aacute;s convencidos, como sucedi&oacute; con la &lsquo;devolution&rsquo; de Tony  Blair. &iquest;Significa todo ello que en 2016 estaremos quiz&aacute; ante la gran  ocasi&oacute;n? Desde aqu&iacute; s&oacute;lo podemos recordar que, como nos dec&iacute;a <a href="http://dialnet.unirioja.es/servlet/autor?codigo=106511" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alberto L&oacute;pez Basaguren</a>, &ldquo;<a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/politica-evitar-callejon-salida_0_203330297.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la pol&iacute;tica tiene que evitar el callej&oacute;n sin salida</a>&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sonia Alonso, Astrid Barrio, Argelia Queralt, Juan Rodríguez Teruel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/reforma_constitucional/elementos-reforma-constitucional_1_4929965.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Apr 2014 18:55:11 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ddeeb66f-414f-48be-b25f-2acc5abd6f7d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="118618" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ddeeb66f-414f-48be-b25f-2acc5abd6f7d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="118618" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Qué reforma constitucional? Elementos y tiempos]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ddeeb66f-414f-48be-b25f-2acc5abd6f7d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Reforma constitucional]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
