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    <title><![CDATA[elDiario.es - José Ignacio Conde-Ruiz]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/j_ignacio_conde_ruiz/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - José Ignacio Conde-Ruiz]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[El problema de la vivienda dispara la desigualdad y castiga a los jóvenes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/problema-vivienda-dispara-desigualdad-castiga-jovenes_129_12708974.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3a94dae5-1595-4332-8583-b62db263c3ad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El problema de la vivienda dispara la desigualdad y castiga a los jóvenes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El acceso a la vivienda se ha convertido en el gran muro entre generaciones. En 2008, el 65% de los menores de 35 años tenía una vivienda en propiedad; en 2022, apenas el 35%</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">En los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os, Espa&ntilde;a se ha hecho mucho m&aacute;s rica, pero no m&aacute;s equitativa. Seg&uacute;n un </span><span class="highlight" style="--color:transparent;">estudio reciente que acabamos de publicar en FEDEA</span><span class="highlight" style="--color:transparent;">, a partir de los datos de la </span><a href="https://www.bde.es/wbe/es/inicio/noticias/encuesta-financiera-de-las-familias--eff--2022.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:transparent;">Encuesta Financiera de las Familias</span></a><span class="highlight" style="--color:transparent;"> que elabora el Banco de Espa&ntilde;a, la riqueza media de los hogares espa&ntilde;oles ha crecido casi un 80% en t&eacute;rminos reales desde 2002, pero ese avance ha beneficiado sobre todo a las rentas altas y a las generaciones mayores. El resultado es un pa&iacute;s m&aacute;s rico, pero tambi&eacute;n m&aacute;s desigual y m&aacute;s envejecido patrimonialmente: mientras los mayores acumulan activos y seguridad, los j&oacute;venes quedan fuera del ciclo de acumulaci&oacute;n. La mitad de los hogares apenas ha mejorado su posici&oacute;n en dos d&eacute;cadas, y la clase media patrimonial &mdash;aquella que durante a&ntilde;os sostuvo la idea de una sociedad de propietarios&mdash; se desdibuja lentamente.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>desigualdad patrimonial ha alcanzado niveles r&eacute;cord</strong></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">, y el ascenso social a trav&eacute;s del ahorro o la vivienda es hoy mucho m&aacute;s dif&iacute;cil que para las generaciones anteriores. En el gr&aacute;fico siguiente se aprecia con claridad esa concentraci&oacute;n creciente: en 2002, el 1% m&aacute;s rico concentraba el 14% de la riqueza total del pa&iacute;s; veinte a&ntilde;os despu&eacute;s, acumula ya el 21%, mientras que la mitad m&aacute;s pobre ha pasado del 13% al 7%. Entre medias, la clase media patrimonial pierde terreno. Espa&ntilde;a ha aprendido a generar riqueza, pero no a distribuirla.</span> 
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Gr&aacute;fico 1. Concentraci&oacute;n de la Riqueza en Espa&ntilde;a</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Shares de la riqueza total en determinados percentiles (2002-2022)</em></span>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Gráfico 1 Concentración de la Riqueza en España                            </span>
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        <span class="highlight" style="--color:transparent;">El &iacute;ndice de Gini de la riqueza de los hogares ha pasado de 0,57 a 0,69 en solo dos d&eacute;cadas, situando a Espa&ntilde;a entre los pa&iacute;ses europeos con mayor concentraci&oacute;n patrimonial. Las dos grandes crisis del periodo &mdash;la financiera de 2008 y la sanitaria de 2020&mdash; no alteraron esta tendencia: golpearon con m&aacute;s fuerza a los hogares con menos activos y m&aacute;s deuda, y las recuperaciones posteriores reforzaron la posici&oacute;n de los m&aacute;s ricos. El resultado es una erosi&oacute;n sostenida de la clase media patrimonial, cuya participaci&oacute;n en la riqueza total ha ca&iacute;do del 45% al 39%, mientras el 10% m&aacute;s rico acapara ya m&aacute;s de la mitad del patrimonio nacional.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La estructura patrimonial de los hogares espa&ntilde;oles sigue dominada por la vivienda, lo que convierte al mercado inmobiliario en el principal canal de acumulaci&oacute;n de riqueza y, al mismo tiempo, en el mayor generador de desigualdad. Seg&uacute;n nuestro estudio en FEDEA, los activos reales &mdash;fundamentalmente vivienda principal y otras propiedades&mdash; suponen el 80% del patrimonio total de los hogares, frente a un 20% en activos financieros (dep&oacute;sitos, fondos, acciones o planes de pensiones). En otras palabras, la riqueza en Espa&ntilde;a sigue dependiendo del ladrillo (Grafico 2).</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Durante los a&ntilde;os previos a la crisis de 2008, el cr&eacute;dito barato permiti&oacute; ampliar la propiedad de vivienda, lo que fortaleci&oacute; el patrimonio de la clase media. Pero tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, el modelo se fractur&oacute;. Los hogares m&aacute;s acomodados resistieron mejor la ca&iacute;da del valor de los activos y pudieron diversificar su patrimonio hacia inversiones financieras; los de renta media y baja, en cambio, sufrieron una fuerte p&eacute;rdida de patrimonio y un aumento de la deuda que tardaron a&ntilde;os en recuperar. En el 50% m&aacute;s pobre, la deuda equivale al 39% de sus activos, frente a apenas el 1% en el 1% m&aacute;s rico. Esto significa que las familias m&aacute;s vulnerables no solo tienen menos patrimonio, sino que adem&aacute;s lo financian con m&aacute;s deuda relativa, quedando mucho m&aacute;s expuestas a los cambios de tipos de inter&eacute;s o de empleo. Para una parte del pa&iacute;s, la vivienda es un activo que genera estabilidad; para otra, una hipoteca que lastra su capacidad de ahorro.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Gr&aacute;fico 2. Espa&ntilde;a, un pa&iacute;s atado al ladrillo</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Composici&oacute;n y evoluci&oacute;n de la riqueza (2002&ndash;2022)</em></span>
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                España, un país atado al ladrillo                            </span>
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        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La desigualdad de la riqueza no solo separa a ricos y pobres, sino tambi&eacute;n a j&oacute;venes y mayores. Espa&ntilde;a vive una aut&eacute;ntica fractura generacional del patrimonio, con un desplazamiento sostenido de la riqueza hacia las generaciones m&aacute;s veteranas y una p&eacute;rdida de capacidad de acumulaci&oacute;n entre las m&aacute;s j&oacute;venes. Los hogares encabezados por menores de 35 a&ntilde;os han perdido, en t&eacute;rminos reales, m&aacute;s del 50% de su riqueza media desde 2008, mientras que los mayores de 74 a&ntilde;os acumulan hoy un patrimonio medio superior a 450.000 euros, m&aacute;s de cinco veces m&aacute;s. La brecha patrimonial entre j&oacute;venes y mayores se ha triplicado en dos d&eacute;cadas, pasando de unos 100.000 euros a m&aacute;s de 340.000.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Este proceso no se explica solo por el ciclo vital. Las nuevas generaciones han afrontado un contexto mucho m&aacute;s adverso: empleos temporales, salarios m&aacute;s bajos, precios de vivienda disparados y un acceso al cr&eacute;dito cada vez m&aacute;s restrictivo. Los mayores, en cambio, han disfrutado de estabilidad laboral, activos ya amortizados y una fuerte revalorizaci&oacute;n de su patrimonio inmobiliario. El resultado es que los j&oacute;venes parten con menos activos, m&aacute;s deuda y precios de vivienda mucho m&aacute;s altos que los que afrontaron sus padres.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">En t&eacute;rminos agregados, los mayores de 75 a&ntilde;os concentran ya el 18% del patrimonio nacional, m&aacute;s del doble que en 2002, mientras que los menores de 35 apenas retienen el 2%. Espa&ntilde;a se ha convertido as&iacute; en un pa&iacute;s m&aacute;s rico, pero tambi&eacute;n m&aacute;s envejecido en su estructura patrimonial: la edad se ha convertido en una nueva forma de desigualdad.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Gr&aacute;fico 3. Distintas edades, distintos mundos. </strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Riqueza neta media por grupos de edad (2002&ndash;2022).</em></span>
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                Gráfico 3. Distintas edades, distintos mundos                            </span>
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        <span class="highlight" style="--color:transparent;">El acceso a la vivienda se ha convertido en el gran muro entre generaciones. En 2008, el 65% de los menores de 35 a&ntilde;os ten&iacute;a una vivienda en propiedad; en 2022, apenas el 35%. Entre los mayores de 65 a&ntilde;os, la tasa se mantiene cerca del 90%. Esa diferencia de m&aacute;s de 50 puntos porcentuales resume la nueva brecha patrimonial espa&ntilde;ola: para unos, la vivienda es un activo que asegura estabilidad y valor; para otros, un sue&ntilde;o cada vez m&aacute;s lejano.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La vivienda fue durante d&eacute;cadas el ascensor social que permiti&oacute; a las familias acumular patrimonio y seguridad. Hoy ese ascensor se ha detenido, y en su lugar se ha levantado una frontera: quienes accedieron antes de la crisis disfrutan de un patrimonio revalorizado; quienes llegaron despu&eacute;s se enfrentan a precios r&eacute;cord, alquileres desorbitados y escasas oportunidades de ahorro.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La ca&iacute;da en la propiedad de vivienda entre los j&oacute;venes no ser&iacute;a necesariamente un problema si existiera un mercado de alquiler accesible y estable, capaz de ofrecer alternativas reales. Pero el alquiler tambi&eacute;n se ha convertido en un bien de lujo: los precios se han disparado y los contratos son cada vez m&aacute;s cortos e inciertos. As&iacute;, ni comprar ni alquilar son hoy opciones viables para buena parte de la juventud, lo que bloquea su capacidad de independencia, de ahorro y de formaci&oacute;n de patrimonio.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">El mercado inmobiliario se ha convertido as&iacute; en el gran factor de desigualdad del siglo XXI. La combinaci&oacute;n de salarios estancados y vivienda encarecida deja a muchos j&oacute;venes atrapados en un ciclo de alquiler caro, sin margen para ahorrar ni construir estabilidad. No es solo un problema econ&oacute;mico, sino una fractura social que condiciona expectativas, decisiones vitales y confianza en el futuro. La edad en Espa&ntilde;a ya no solo determina la pensi&oacute;n o el salario, sino tambi&eacute;n la posibilidad misma de tener un techo propio.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Gr&aacute;fico 4. El techo cada vez m&aacute;s lejos para los j&oacute;venes</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Porcentaje de hogares de cada edad con la vivienda en propiedad (2002&ndash;2022)</em></span>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Gráfico 4. El techo cada vez más lejos para los jóvenes                            </span>
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        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La desigualdad no solo separa a j&oacute;venes y mayores, sino que tambi&eacute;n crece dentro de cada generaci&oacute;n. Entre los menores de 45 a&ntilde;os, el &iacute;ndice de Gini de la riqueza alcanza 0,7, el nivel m&aacute;s alto de toda la serie hist&oacute;rica. Esto significa que dentro de la propia juventud conviven dos realidades extremas: una minor&iacute;a con activos s&oacute;lidos &mdash;vivienda, ahorros o apoyo familiar&mdash; y una mayor&iacute;a con patrimonio pr&aacute;cticamente nulo.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Las diferencias en estabilidad laboral, acceso a la vivienda o capacidad de ahorro se acumulan con el tiempo y se transforman en distancias patrimoniales dif&iacute;ciles de revertir. Quienes logran acceder a una vivienda o a un peque&ntilde;o colch&oacute;n financiero consolidan su posici&oacute;n; quienes no, permanecen en un ciclo de vulnerabilidad econ&oacute;mica y dependencia prolongada.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Esta polarizaci&oacute;n interna tambi&eacute;n moldea las percepciones sociales: cada vez m&aacute;s j&oacute;venes asumen que no alcanzar&aacute;n el nivel de vida de sus padres, incluso trabajando m&aacute;s y con mayor formaci&oacute;n. El patrimonio, m&aacute;s que el ingreso, se ha convertido en el nuevo determinante de bienestar y de movilidad social en Espa&ntilde;a.</span> 
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Gr&aacute;fico 5. Una juventud cada vez m&aacute;s polarizada</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Evoluci&oacute;n del &Iacute;ndice de Gini general y por edades (2002&ndash;2022)</em></span>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Gráfico 5. Una juventud cada vez más polarizada                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Los datos por cohortes generacionales muestran hasta qu&eacute; punto el cambio patrimonial en Espa&ntilde;a ha sido profundo. Las generaciones nacidas entre los a&ntilde;os 40 y 60, los llamados </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>baby boomers</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">, alcanzaron niveles de riqueza y de propiedad mucho m&aacute;s altos que las cohortes posteriores a la misma edad. A partir de la Generaci&oacute;n X y, sobre todo, entre los millennials, la acumulaci&oacute;n patrimonial se estanca: los j&oacute;venes de hoy poseen menos patrimonio con 40 a&ntilde;os que sus padres a esa edad.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>                      Gr&aacute;fico 6. Cu&aacute;nto patrimonio acumula cada generaci&oacute;n a lo largo de su vida</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>Evoluci&oacute;n de la riqueza media (en euros constantes de 2022) por edad del cabeza de hogar y cohorte generacional.</em></span>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Gráfico 6. Cuánto patrimonio acumula cada generación a lo largo de su vida                            </span>
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        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La lectura de este gr&aacute;fico es clara: el modelo patrimonial espa&ntilde;ol se ha roto. Las generaciones que se incorporaron al mercado laboral en los ochenta y noventa pudieron aprovechar un entorno de empleo estable, cr&eacute;dito accesible y vivienda asequible, lo que les permiti&oacute; construir patrimonio a lo largo del ciclo vital. Las que llegaron despu&eacute;s &mdash;</span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>millennials y centennials</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">&mdash; se enfrentan a un contexto completamente distinto: crisis sucesivas, salarios m&aacute;s bajos y precios de vivienda fuera de alcance.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Este cambio de escenario no solo retrasa el momento en que los j&oacute;venes acceden a la propiedad, sino que en muchos casos lo hace directamente imposible. El resultado es un patr&oacute;n de acumulaci&oacute;n truncada, donde la riqueza deja de ser el fruto del trabajo y pasa a depender del punto de partida familiar.</span>
    </p><p class="article-text">
                               <span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Gr&aacute;fico 7. Los j&oacute;venes llegan m&aacute;s tarde &mdash;o no llegan&mdash; a la propiedad de la vivienda</strong></span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>                   Porcentaje de hogares con vivienda en propiedad por grupo de edad y cohorte generacional</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">.</span>
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            <span class="title">
                Gráfico 7. Los jóvenes llegan más tarde —o no llegan— a la propiedad de la vivienda                            </span>
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        <span class="highlight" style="--color:transparent;">El segundo gr&aacute;fico confirma esa tendencia: cada cohorte m&aacute;s joven accede a la vivienda m&aacute;s tarde y en menor proporci&oacute;n que la anterior. Para los </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>baby boomers</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">, la propiedad era casi un destino inevitable; para los</span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em> millennials,</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> una excepci&oacute;n. La consecuencia es una brecha patrimonial por edad sin precedentes: los mayores de 75 a&ntilde;os concentran ya cerca del 18% del patrimonio nacional, mientras los menores de 35 apenas retienen el 2%. Espa&ntilde;a se ha hecho m&aacute;s rica, s&iacute;, pero tambi&eacute;n m&aacute;s envejecida y m&aacute;s desigual en la forma en que reparte su riqueza.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La concentraci&oacute;n patrimonial y la fractura generacional plantean uno de los mayores desaf&iacute;os econ&oacute;micos y sociales de la Espa&ntilde;a actual. El problema no es la falta de riqueza, sino su distribuci&oacute;n y su renovaci&oacute;n. El pa&iacute;s ha aprendido a generar patrimonio, pero no a repartirlo ni a garantizar que las nuevas generaciones puedan incorporarse al ciclo de acumulaci&oacute;n. Revertir esta tendencia exige un nuevo pacto entre generaciones, basado en tres frentes principales:</span>
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Acceso a la vivienda</strong></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">. Ampliar la oferta de vivienda asequible y estable, especialmente en alquiler, es la condici&oacute;n necesaria para que las nuevas generaciones puedan iniciar su ciclo patrimonial. Las ayudas puntuales o los avales p&uacute;blicos, sin m&aacute;s oferta, solo trasladan recursos a los precios.</span></li>
                                    <li><span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Ahorro a largo plazo</strong></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">. Es imprescindible promover instrumentos financieros accesibles y sencillos, acompa&ntilde;ados de educaci&oacute;n econ&oacute;mica y financiera desde edades tempranas. Ahorrar no puede ser un privilegio, sino una posibilidad real para la mayor&iacute;a de los hogares. Esto no solo permitir&aacute; amplificar las posibilidades de las familias, sino tambi&eacute;n capitalizar la econom&iacute;a y con ello el crecimiento de la productividad.</span></li>
                                    <li><span class="highlight" style="--color:transparent;"><strong>Equilibrio intergeneracional</strong></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">. La fiscalidad y el gasto p&uacute;blico deben asegurar un reparto m&aacute;s equilibrado de los recursos entre generaciones, evitando que el esfuerzo de los j&oacute;venes financie de forma desproporcionada a los grupos con m&aacute;s patrimonio.</span></li>
                            </ul>
            </div>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ignacio Conde-Ruiz, Francisco García-Rodríguez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/problema-vivienda-dispara-desigualdad-castiga-jovenes_129_12708974.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 10 Nov 2025 20:54:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El problema de la vivienda dispara la desigualdad y castiga a los jóvenes]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El autoengaño de hablar de sostenibilidad fiscal sin hablar de pensiones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/autoengano-hablar-sostenibilidad-fiscal-hablar-pensiones_129_12709532.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/26a5d31e-8a70-4528-966f-c888e5729b7d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El autoengaño de hablar de sostenibilidad fiscal sin hablar de pensiones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La sostenibilidad fiscal y las pensiones no son dos debates distintos, sino el mismo. Ignorar esa conexión conduce a decisiones cortoplacistas que acaban comprometiendo la estabilidad futura de las nuevas generaciones</p><p class="subtitle">¿Y si se mira de otra manera el gasto en pensiones? Un estudio señala que es un “motor” del crecimiento económico</p></div><p class="article-text">
        Me sorprende c&oacute;mo cada vez hay m&aacute;s gente preocupada por la sostenibilidad fiscal de Espa&ntilde;a &mdash;es decir, por la evoluci&oacute;n de la deuda p&uacute;blica&mdash; sin mencionar las pensiones, como si ambos temas no tuvieran nada que ver. Pero es imposible hablar de cuentas p&uacute;blicas sin hablar del principal gasto del Estado. No olvidemos que a d&iacute;a de hoy cerca del 30% de las pensiones contributivas se financian con los Presupuestos Generales del Estado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para entender hasta qu&eacute; punto una mala pol&iacute;tica de pensiones puede comprometer la sostenibilidad fiscal, basta con recordar lo ocurrido hace muy poco. Reci&eacute;n aprobada la primera fase de la reforma de pensiones &mdash;que garantizaba por ley el poder adquisitivo de las prestaciones&mdash; estall&oacute; el mayor episodio inflacionario en d&eacute;cadas, consecuencia de la guerra de Ucrania. La inflaci&oacute;n alcanz&oacute; el 8,5% en 2023 y el 3,8% en 2024. En aquel momento, desde Fedea propusimos una alternativa mucho m&aacute;s razonable: en el a&ntilde;o 2023 haber subido las pensiones m&aacute;s bajas un 11% (por encima de la inflaci&oacute;n), mientras que las m&aacute;s altas subieran al ritmo de los salarios de los empleados p&uacute;blicos (aqu&iacute; la&nbsp;<a href="https://documentos.fedea.net/?_gl=1*1xkxavl*_ga*MTYzMjc3ODIxNS4xNzI3MzUwMDQw*_ga_K71EGLC8JC*czE3NjA2MDc5MTgkbzQwJGcxJHQxNzYwNjA3OTI3JGo1MSRsMCRoMA..&amp;_ga=2.2808630.747927786.1760607920-1632778215.1727350040#documento/ap2022-25" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">propuesta</a>). Para hacer las simulaciones hemos supuesto que las pensiones m&aacute;s altas suben como lo hicieron los funcionarios p&uacute;blicos: un 2,5% en 2023 y un 2% en 2024.&nbsp;Esta medida, mucho m&aacute;s razonable desde nuestro punto de vista, habr&iacute;a permitido un ahorro de 6.225 millones de euros en 2023 y de 2.200 millones en 2024&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La pregunta que debemos hacernos es c&oacute;mo&nbsp;habr&iacute;a evolucionado&nbsp;la deuda p&uacute;blica espa&ntilde;ola si se hubiera aplicado esa propuesta. Los efectos ser&iacute;an mucho mayores de lo que podr&iacute;a parecer a simple vista.
    </p><p class="article-text">
        El impacto de la subida generalizada de todas las pensiones con el IPC se transmite a la deuda p&uacute;blica a trav&eacute;s de tres canales. Primero, por el aumento inmediato del gasto el a&ntilde;o en que se aplica la revalorizaci&oacute;n. Segundo, porque esa subida es acumulativa: cada nueva actualizaci&oacute;n parte de un nivel de pensiones m&aacute;s alto que el anterior. Y tercero, porque al financiarse con m&aacute;s deuda, tambi&eacute;n crece el gasto destinado a pagar intereses.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, aunque en 2023 la medida represent&oacute; un coste adicional de 6.225 millones de euros respecto a la propuesta alternativa de Fedea, en 2024 el impacto acumulado ascendi&oacute; a 15.228 millones y este a&ntilde;o alcanzar&aacute; los 24.648 millones. O, dicho de otro modo: si se hubiera aplicado la propuesta de Fedea, en 2025 terminar&iacute;amos el ejercicio con 24.648 millones de euros menos de deuda p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Pero aqu&iacute; no acaba la historia. Para analizar el impacto final sobre las finanzas p&uacute;blicas &mdash;y, en particular, sobre la deuda&mdash; conviene mirar la senda prevista en el&nbsp;<a href="https://www.hacienda.gob.es/es-ES/CDI/Paginas/PoliticaMacro/Plan-Fiscal-Estructural.aspx" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Plan Fiscal y Estructural de Medio Plazo</a>&nbsp;que el Gobierno ha remitido a Bruselas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Esta proyecci&oacute;n de la deuda p&uacute;blica se elabora bajo supuestos macroecon&oacute;micos asumidos por el Gobierno de Espa&ntilde;a en su plan fiscal (2025-2041): un crecimiento potencial del PIB del 1,4%, un deflactor medio del PIB del 2,3% y un tipo de inter&eacute;s medio del 3,2%. Hemos considerado que todas las pensiones se actualizan con el deflactor del PIB de cada a&ntilde;o.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es importante tener en cuenta que hay dos aspectos que no hemos incorporado en el escenario alternativo, aquel en el que las pensiones m&aacute;s altas hubieran crecido al ritmo de los salarios en lugar de hacerlo con la inflaci&oacute;n en 2023 y 2024. Por un lado, la recaudaci&oacute;n por IRPF habr&iacute;a sido menor, ya que las pensiones m&aacute;s altas ser&iacute;an inferiores. Pero, por otro, la pensi&oacute;n m&aacute;xima, cuyos perceptores van a aumentar significativamente las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas, tambi&eacute;n habr&iacute;a aumentado menos, de modo que los nuevos jubilados con derecho a la pensi&oacute;n m&aacute;xima habr&iacute;an accedido a una prestaci&oacute;n m&aacute;s baja. El primer efecto reducir&iacute;a el ahorro estimado, mientras que el segundo lo ampliar&iacute;a. En esta simulaci&oacute;n suponemos que se neutralizan ambos efectos.
    </p><p class="article-text">
        El documento contempla varios escenarios, de los cuales vamos a destacar dos.
    </p><p class="article-text">
        En el&nbsp;<em>escenario de ajuste</em>, en mi opini&oacute;n poco realista, se asume que el d&eacute;ficit estructural primario se corrige completamente en 2026 y se mantiene un super&aacute;vit estructural primario del 2,3% entre 2031 y 2041. Los resultados pueden verse en el siguiente gr&aacute;fico: la deuda p&uacute;blica, que en el escenario oficial alcanzar&iacute;a el 76,8% del PIB en 2041, pero ser&iacute;a del 67,7% si se hubiera aplicado la propuesta alternativa de Fedea. En otras palabras, la revalorizaci&oacute;n generalizada de las pensiones tras la guerra de Ucrania tendr&aacute; un impacto acumulado de&nbsp;9,1 puntos de PIB&nbsp;sobre la deuda a largo plazo.
    </p><p class="article-text">
        En el&nbsp;otro escenario considerado por el Gobierno&nbsp;-a mi juicio el m&aacute;s realista-, uno menos exigente en el ajuste fiscal, en el que el d&eacute;ficit primario se mantiene en el 0,6% del PIB en todo el periodo (2025-2041), los resultados son tambi&eacute;n elocuentes. Seg&uacute;n nuestras estimaciones, la deuda p&uacute;blica se situar&iacute;a en el&nbsp;110,1% del PIB&nbsp;si se hubiera aplicado la propuesta de Fedea, frente al<strong>&nbsp;</strong>119,2 % del PIB&nbsp;proyectado en el documento oficial remitido a Bruselas.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, no es posible garantizar la sostenibilidad de la deuda p&uacute;blica ignorando el papel de las pensiones. Una decisi&oacute;n aparentemente limitada en el tiempo &mdash;subir todas las pensiones por igual en lugar de vincular las m&aacute;s altas al crecimiento de los salarios&mdash;&nbsp;ha supuesto un incremento potencial de casi 10 puntos del PIB en la deuda p&uacute;blica.&nbsp;
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        Por &uacute;ltimo, para realizar la simulaci&oacute;n hemos supuesto que todas las pensiones altas que se revalorizaron permanecen activas durante todo el periodo. Este supuesto afecta al resultado del gasto en ambas direcciones. Por un lado, puede haber pensionistas con pensiones elevadas que, tras una revalorizaci&oacute;n, fallezcan poco despu&eacute;s; en esos casos, estar&iacute;amos contabilizando un gasto como si esa pensi&oacute;n se siguiera abonando indefinidamente, cuando en realidad se extingue al a&ntilde;o siguiente. Pero, por otro lado, esa misma revalorizaci&oacute;n eleva el nivel de la pensi&oacute;n m&aacute;xima, de modo que los nuevos jubilados que alcancen ese tope en los a&ntilde;os posteriores acceder&aacute;n a una prestaci&oacute;n inicial m&aacute;s alta. En otras palabras, el efecto de la subida no solo se acumula sobre los pensionistas actuales, sino tambi&eacute;n sobre los futuros que entran en el sistema con una pensi&oacute;n m&aacute;xima m&aacute;s elevada.
    </p><p class="article-text">
        No podemos saber <em>a priori</em> cu&aacute;l de los dos efectos predomina, ya que para ello ser&iacute;a necesario un modelo din&aacute;mico que tuviera en cuenta la mortalidad por nivel de pensi&oacute;n y la renovaci&oacute;n del colectivo de jubilados. En cualquier caso, si consideramos que la esperanza de vida a partir de los 63 a&ntilde;os es de unos 24 a&ntilde;os y suponemos una mortalidad uniforme a lo largo de ese periodo, el c&aacute;lculo realizado hasta los 12 a&ntilde;os posteriores a la medida (hasta 2035) puede interpretarse como una cota inferior del impacto real. Incluso bajo esta hip&oacute;tesis conservadora, puede afirmarse que una pol&iacute;tica inadecuada en materia de pensiones durante tan solo dos a&ntilde;os tiene un efecto considerable sobre la deuda p&uacute;blica espa&ntilde;ola.&nbsp;En concreto, en 2035 esta decisi&oacute;n supondr&aacute; al menos 150.000 millones de euros m&aacute;s de deuda p&uacute;blica, o 6,4% adicionales de PIB, de la que tendr&iacute;amos si hubi&eacute;ramos limitado el crecimiento de las pensiones m&aacute;s altas en tan solo dos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, con este sencillo ejemplo hemos visto que la sostenibilidad fiscal y las pensiones no son dos debates distintos, sino el mismo. Ignorar esa conexi&oacute;n conduce a decisiones cortoplacistas que acaban comprometiendo la estabilidad futura de las nuevas generaciones. La lecci&oacute;n es simple: sin una pol&iacute;tica de pensiones sensata, no hay senda fiscal cre&iacute;ble.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ignacio Conde-Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/autoengano-hablar-sostenibilidad-fiscal-hablar-pensiones_129_12709532.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Oct 2025 20:14:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El autoengaño de hablar de sostenibilidad fiscal sin hablar de pensiones]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pensiones,Presupuestos,Déficit público]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que la fiscalidad del SMI esconde…]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/fiscalidad-smi-esconde_129_12056136.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3a5963d5-af4e-4ab1-9502-57c1e7f5a35d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que la fiscalidad del SMI esconde…"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La injusticia no radica en que el SMI empiece a tributar, sino en que lo haga con un tipo marginal del 48,6% –superior al 47% aplicado a quienes ganan más de 300.000 euros, anuales, en lugar de al tipo más bajo del IRPF, que es del 19%</p></div><p class="article-text">
        El Gobierno de coalici&oacute;n ha decidido aumentar el Salario M&iacute;nimo Interprofesional (SMI) hasta alcanzar el 60% del salario medio de la econom&iacute;a. Desde 2018 hasta 2025, el SMI habr&aacute; experimentado un incremento acumulado del 61%, pasando de 735,90 euros a 1.184 euros mensuales, lo que equivale a un aumento anual de 10.302,60 euros en 2018 a 16.576 euros en 2025.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima subida ha supuesto un incremento de 50 euros mensuales, elevando el SMI de 1.134 euros a 1.184 euros, es decir, un aumento del 4,4%, que en t&eacute;rminos anuales equivale a 700 euros adicionales. Sin embargo, a diferencia de aumentos anteriores, esta subida no ha venido acompa&ntilde;ada de una modificaci&oacute;n en el IRPF, lo que implica que los perceptores del SMI tendr&aacute;n que tributar una parte de este incremento.
    </p><p class="article-text">
        En mi opini&oacute;n, que un salario que ha aumentado un 61% en pocos a&ntilde;os comience a tributar no es, en s&iacute; mismo, sorprendente. Lo realmente llamativo es que, de los 700 euros de subida, 340 euros deban ir a Hacienda, lo que representa un tipo marginal del 48,6%.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo es posible que un perceptor del SMI se enfrente a un tipo marginal del 48,6%, superior al 47% aplicado a quienes ganan m&aacute;s de 300.000 euros anuales?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este hecho pone en evidencia una ineficiencia en el dise&ntilde;o del IRPF que la subida del SMI ha dejado al descubierto. Esta ineficiencia lleva con nosotros mucho tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Para ilustrarlo de manera clara, tomemos el caso de un contribuyente sin hijos ni discapacidades. Si consideramos el salario neto tras las cotizaciones sociales, dado que estas contribuciones a la Seguridad Social generan derechos a pensiones futuras, el SMI de 2025 neto de cotizaciones asciende a 15.504 euros anuales.
    </p><p class="article-text">
        Todos los contribuyentes tienen derecho a un M&iacute;nimo Personal y Familiar, que representa la parte de la renta destinada a satisfacer necesidades b&aacute;sicas y que, por lo tanto, no tributa en el IRPF. Para un contribuyente sin cargas familiares, este m&iacute;nimo asciende a 5.550 euros. Adem&aacute;s, existe una reducci&oacute;n fija de 2.000 euros aplicable a los rendimientos del trabajo. En total, los primeros 7.550 euros de ingresos no tributan, esta cantidad ser&iacute;a el llamado &ldquo;<em>m&iacute;nimo exento</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en 2024 los perceptores del SMI tampoco tributaban pese a superar este umbral. &iquest;Por qu&eacute;? La clave est&aacute; en la Reducci&oacute;n por Obtenci&oacute;n de Rendimientos del Trabajo (RRT), que funciona de la siguiente manera:
    </p><p class="article-text">
        Esta RRT se aplica a todos contribuyentes con rendimientos netos del trabajo inferiores a 19.747,5 euros (siempre que no tengan rentas, excluidas las exentas, distintas de las del trabajo superiores a 6.500 euros). En concreto, esta RRT minora el rendimiento neto del trabajo en las siguientes cuant&iacute;as:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Contribuyentes con rendimientos netos del trabajo iguales o inferiores a 14.852 euros: 7.302 euros anuales.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Contribuyentes con rendimientos netos del trabajo superiores a 14.852 euros, pero iguales o inferiores a 17.673,52 euros: 7.302 euros menos el resultado de multiplicar por 1,75 la diferencia entre el rendimiento del trabajo y 14.852 euros anuales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Contribuyentes con rendimientos netos del trabajo comprendidos entre 17.673,52 y 19.747,5 euros: 2.364,34 euros menos el resultado de multiplicar por 1,14 la diferencia entre el rendimiento del trabajo y 17.673,52 euros anuales.
    </p><p class="article-text">
        Es decir, para los contribuyentes con ingresos inferiores a 14.852 euros (o el SMI de 2014), la RRT es la m&aacute;xima, es decir 7.302 euros y esto hace que los perceptores del SMI de 2014 no paguen nada. Con el nuevo SMI, la RRT se reduce y, por lo tanto, estos perceptores al no poder descontar toda la RRT, pues hay una parte del ingreso por la que tienen que tributar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En concreto, el trabajador que percibe el nuevo SMI, por un lado, obtiene un aumento bruto de 700 euros, pero, por otro lado, como la RRT es m&aacute;s baja, tendr&aacute; que pagar 340 euros de IRPF (al final del art&iacute;culo en peque&ntilde;o ap&eacute;ndice t&eacute;cnico est&aacute;n explicados los c&aacute;lculos de forma detallada). Esto significa que sobre ese incremento se le aplica un tipo marginal del 48,6% m&aacute;s alto que el que afrontan los contribuyentes con mayores ingresos (c&oacute;mo se puede ver en la siguiente figura). Si realizamos el mismo c&aacute;lculo para distintos niveles de renta, obtenemos la distribuci&oacute;n de los tipos marginales del IRPF, suponiendo que las Comunidades Aut&oacute;nomas replican el esquema estatal, dado que gestionan el 50% del impuesto. En la siguiente figura se puede observar lo absurdo de esta distribuci&oacute;n, donde contribuyentes con menores ingresos soportan tipos marginales superiores a los de rentas m&aacute;s altas. El tipo marginal se define como el porcentaje de impuestos que se aplica a la &uacute;ltima cantidad de ingresos obtenida. En un sistema progresivo como el IRPF, los ingresos se dividen en tramos y cada uno tributa a un porcentaje distinto. De esta manera, el tipo marginal indica cu&aacute;nto se paga en impuestos por cada euro adicional ganado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        &iquest;Qu&eacute; se puede hacer?
    </p><p class="article-text">
        Una posible soluci&oacute;n ser&iacute;a repetir la estrategia utilizada en el pasado: desplazar los umbrales de la Reducci&oacute;n por Obtenci&oacute;n de Rendimientos del Trabajo (RRT) hacia la derecha, de modo que el umbral m&aacute;ximo para percibir el 100% de la reducci&oacute;n coincida con el nuevo SMI. Sin embargo, esta medida no solo beneficiar&iacute;a a los perceptores del SMI, sino tambi&eacute;n a todos los trabajadores y pensionistas con ingresos laborales por debajo de un determinado umbral. Es fundamental recordar que, a efectos fiscales, las pensiones se consideran rendimientos del trabajo, ya que las cotizaciones sociales funcionan como un salario diferido: el trabajador gana menos hoy para recibir una pensi&oacute;n mayor en el futuro. No obstante, Hacienda, con raz&oacute;n,&nbsp; se opone a esta soluci&oacute;n, ya que su impacto en la recaudaci&oacute;n es cada vez mayor. Aplicar la misma estrategia que el a&ntilde;o pasado supondr&iacute;a una p&eacute;rdida de ingresos superior a 1.000 millones de euros, lo que explica su reticencia a continuar por este camino.
    </p><p class="article-text">
        En mi opini&oacute;n, la injusticia no radica en que el SMI empiece a tributar, sino en que lo haga con un tipo marginal del 48,6% en lugar de al tipo m&aacute;s bajo del IRPF, que es del 19%. Si tributara a este &uacute;ltimo, el trabajador pagar&iacute;a a Hacienda 124 euros en lugar de los 340 euros que tendr&iacute;a que abonar si no se realiza ninguna correcci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Lo razonable ser&iacute;a corregir esta anomal&iacute;a, pero para ello ser&iacute;a necesario acometer una reforma integral del IRPF y eliminar la &ldquo;joroba&rdquo; fiscal que obliga a contribuyentes con rentas bajas a tributar con tipos marginales propios de rentas altas. Esta ineficiencia no es nueva, lleva en nuestro IRPF desde el a&ntilde;o 2003. De hecho, en este post del <a href="https://nadaesgratis.es/j-ignacio-conde-ruiz/pge2018-las-chapuzas-en-el-irpf-persisten" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">blog nadaescratis.es</a> ya criticaba al gobierno entonces, por no modificarla cuando quer&iacute;a introducir un complemento salarial, all&aacute; por 2018.
    </p><p class="article-text">
        Entre otras medidas, esto implicar&iacute;a ampliar el &ldquo;<em>m&iacute;nimo exento</em>&rdquo; para todos los contribuyentes. Evidentemente, esto tendr&iacute;a un coste significativo, ya que reducir&iacute;a la recaudaci&oacute;n al rebajar la carga fiscal a todos los trabajadores. No obstante, una reforma de este tipo podr&iacute;a complementarse con la reducci&oacute;n de bonificaciones y exenciones fiscales, compensando as&iacute; la ca&iacute;da en la recaudaci&oacute;n. De hecho, aumentar el &ldquo;<em>m&iacute;nimo exento</em>&rdquo; y revisar las exenciones fiscales es una recomendaci&oacute;n recurrente de los expertos en fiscalidad desde hace d&eacute;cadas. Esta reforma ha sido postergada una y otra vez, pero &iquest;y si la subida del SMI no solo mejora la vida de los trabajadores, sino que tambi&eacute;n se convierte en el detonante conseguir un IRPF m&aacute;s justo y eficiente? En cualquier caso, es importante tener en cuenta, que la reforma fiscal de hacerse tiene que ser contrac&iacute;clica, es decir, si va a dar como resultado una bajada de impuestos, esta deber&iacute;a hacerse cuando estemos en la parte baja del ciclo y no en la parte alta como estamos actualmente. No tiene ning&uacute;n sentido bajar impuestos cuando la econom&iacute;a est&aacute; en expansi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ap&eacute;ndice T&eacute;cnico</strong>. Tal como est&aacute;n los umbrales de la RRT actualmente, un perceptor del SMI en 2024 obten&iacute;a el importe &iacute;ntegro de la RRT, 7.302 euros, y no tributaba nada, pues la renta exenta ser&iacute;a: 5.550 + 2.000 + 7.302 = 14.852, que es algo m&aacute;s el SMI de 2024 neto de cotizaciones. Cabe se&ntilde;alar que en 2024 no lo ajustaron perfectamente porque no tuvieron en cuenta que el Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI) a cargo del empleado pas&oacute; del 0,1% al 0,12%. Pero si no se modifican estos umbrales de la RRT, en 2025 el perceptor del SMI tendr&aacute; unos ingresos superiores a los de 2024 en 700 euros. Y claro tal como funciona la RRT, si ganas 700 euros m&aacute;s que el umbral que da derecho al 100% de la RRT, pues te reducen la RRT en 1.140 euros (651*1,75), tal como hemos explicado antes. Es decir, la RRT para un perceptor del SMI en 2025 asciende a 6.162 euros (7.302 &ndash; 1.140). Por lo tanto, ahora, tiene que tributar por el SMI neto de cotizaciones, 15.504 euros, de los cuales la parte exenta seria 13.712 (5.550 + 2.000 + 6.162) y tendr&iacute;a que tributar por 1.792 (15.504 &ndash; 13.712) al 19% con lo que al final debe pagar 340 euros m&aacute;s de IRPF.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ignacio Conde-Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/fiscalidad-smi-esconde_129_12056136.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Feb 2025 20:51:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo que la fiscalidad del SMI esconde…]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Reducir la jornada laboral: los retos de una transición equilibrada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/jornada-laboral-retos-transicion-reducir-equilibrada_129_12012514.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3a5963d5-af4e-4ab1-9502-57c1e7f5a35d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Reducir la jornada laboral: los retos de una transición equilibrada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Diálogo Social o la propia negociación colectiva podrían impulsar proyectos piloto en los que empresas voluntarias implementen una reducción drástica de la jornada, permitiendo evaluar sus efectos en productividad, empleo y costes laborales</p></div><p class="article-text">
        A lo largo de la historia, cada revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica ha generado miedos relacionados con la destrucci&oacute;n de empleo. La mecanizaci&oacute;n, la electrificaci&oacute;n y, m&aacute;s recientemente, la digitalizaci&oacute;n han sido vistas como amenazas para los trabajadores. Sin embargo, el resultado final de estas transformaciones ha sido una reducci&oacute;n progresiva de las horas trabajadas. La historia muestra que estas innovaciones tecnol&oacute;gicas, al aumentar la productividad, han permitido producir m&aacute;s bienes y servicios con menos esfuerzo humano, generando tiempo libre para los trabajadores. Adem&aacute;s, la lucha sindical tambi&eacute;n ha desempe&ntilde;ado un papel importante en este avance, aunque generalmente estos logros solo han sido sostenibles cuando han estado respaldados por mejoras en la productividad. En la primera revoluci&oacute;n industrial, se trabajaban jornadas de 12 o 14 horas diarias. Hoy, en las econom&iacute;as avanzadas, las jornadas se han reducido a 40 horas semanales o menos de promedio. Este proceso, sin embargo, no ha sido autom&aacute;tico ni lineal, y est&aacute; directamente relacionado con el crecimiento de la productividad.
    </p><p class="article-text">
        Cuando la productividad mejora, es posible redistribuir los beneficios econ&oacute;micos en forma de menos horas trabajadas, mayores salarios o una combinaci&oacute;n de ambas. Esto ha contribuido no solo al progreso econ&oacute;mico, sino tambi&eacute;n al bienestar social, fomentando un equilibrio entre la vida personal y laboral. En una econom&iacute;a productiva, reducir la jornada puede significar m&aacute;s tiempo para el ocio, la educaci&oacute;n y el consumo. Adem&aacute;s, las innovaciones tecnol&oacute;gicas buscan constantemente mejorar la eficiencia, permitiendo a las empresas producir m&aacute;s con menos recursos. Este ahorro del trabajo humano libera tiempo y puede estimular la creaci&oacute;n de nuevos sectores econ&oacute;micos, ampliando las oportunidades laborales a largo plazo. Sin embargo, es importante entender la direcci&oacute;n de la causalidad en esta relaci&oacute;n. Primero aumenta la productividad y, despu&eacute;s, caen las horas trabajadas. Esto es clave para evitar falsas expectativas: una reducci&oacute;n de horas no genera autom&aacute;ticamente un aumento de la productividad. Al igual que comprarte ropa de talla peque&ntilde;a no genera autom&aacute;ticamente que consigas quitarte esos kilos de m&aacute;s. Imponer una reducci&oacute;n de la jornada laboral por Ley sin que la econom&iacute;a haya experimentado previamente un aumento significativo en productividad puede crear tensiones econ&oacute;micas graves. Este tipo de medida, si no est&aacute; acompa&ntilde;ada de un crecimiento adecuado de la productividad, podr&iacute;a traducirse en un aumento de los costes laborales y, en algunos casos, en una p&eacute;rdida de competitividad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es necesario introducir algunas correcciones en el tr&aacute;mite parlamentario de la propuesta de reducci&oacute;n de la jornada laboral por ley, que plantea pasar de 40 a 37,5 horas semanales de media en c&oacute;mputo anual. El objetivo debe ser garantizar una transici&oacute;n equilibrada que evite desajustes econ&oacute;micos y laborales. Seg&uacute;n los &uacute;ltimos datos, 14,2 millones de trabajadores superan actualmente las 37,5 horas semanales, lo que equivale al 67% del total de ocupados. Esto subraya el impacto significativo que tendr&iacute;a la medida y la importancia de dise&ntilde;arla con criterios realistas y sostenibles.
    </p><p class="article-text">
        Es fundamental cuestionar si una reducci&oacute;n de la jornada laboral es siempre la opci&oacute;n preferida por los trabajadores. Algunos podr&iacute;an preferir mantener su horario actual a cambio de un mayor salario, en lugar de trabajar menos con ingresos constantes. Imponer una reducci&oacute;n de horas de manera uniforme podr&iacute;a no beneficiar a todos, especialmente a aquellos con mayores necesidades econ&oacute;micas, salarios m&aacute;s bajos o que ya trabajan menos horas debido a contratos parciales.
    </p><p class="article-text">
        Desde esta perspectiva, la reducci&oacute;n de la jornada m&aacute;xima legal de 40 a 37,5 horas semanales en c&oacute;mputo anual deber&iacute;a servir como un marco de referencia flexible dentro de la negociaci&oacute;n colectiva, manteniendo el actual l&iacute;mite de 40 horas, al menos durante un periodo transitorio como tope. Esto permitir&iacute;a generalizar una jornada menor sin impedir que sindicatos y empresas negocien acuerdos adaptados a cada sector. Una regulaci&oacute;n r&iacute;gida podr&iacute;a generar efectos no deseados, perjudicando a los propios trabajadores.
    </p><p class="article-text">
        Un aspecto clave de esta reforma es que, para poder aplicarla, ser&aacute; imprescindible un control horario efectivo. Este mismo control puede ser una herramienta clave para erradicar las horas extraordinarias no remuneradas, una pr&aacute;ctica extendida en algunos sectores que vulnera los derechos de los trabajadores. Si la jornada laboral pasa a estar estrictamente regulada y registrada, tambi&eacute;n deber&iacute;a garantizarse que las horas extras sean siempre voluntarias y pagadas con un recargo sobre la hora ordinaria. Bajo esta premisa, tiene sentido plantear una mayor flexibilidad en el uso de las horas extraordinarias, ampliando el actual tope de 80 horas anuales retribuidas con dinero para facilitar la adaptaci&oacute;n de las empresas a la reducci&oacute;n de la jornada. As&iacute;, se conseguir&iacute;a un doble objetivo: evitar abusos y dar mayor margen de ajuste a las compa&ntilde;&iacute;as sin menoscabar los derechos laborales. En definitiva, la reducci&oacute;n de jornada debe ir acompa&ntilde;ada de un marco de negociaci&oacute;n colectiva e individual que permita decidir entre trabajar menos o ganar m&aacute;s, sin imposiciones que puedan generar efectos adversos.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los principales riesgos de reducir la jornada laboral m&aacute;xima por Ley sin ajustar el salario es el aumento del coste laboral por hora trabajada. Pasar de 40 a 37,5 horas semanales sin cambiar el salario implica un aumento directo del coste por hora de aproximadamente un 6,7%. Esto significa que en el corto plazo las empresas deben absorber ese incremento reduciendo sus m&aacute;rgenes o trasladarlo a los precios de sus bienes y servicios. Mientras que las grandes empresas podr&iacute;an potencialmente asumir este impacto ajustando sus m&aacute;rgenes, las PYMES &mdash;que constituyen la mayor&iacute;a del tejido empresarial espa&ntilde;ol&mdash; enfrentar&aacute;n mayores dificultades. En caso de no lograr reducir sus m&aacute;rgenes, estas empresas podr&iacute;an verse obligadas a subir los precios de sus productos o servicios, generando tensiones inflacionarias que afectar&iacute;an la competitividad de la econom&iacute;a. Por otro lado, en sectores donde la subida de precios no es viable, como los servicios altamente competitivos o de bajo margen, muchas empresas podr&iacute;an optar por cerrar o reducir su plantilla, sustituyendo trabajo humano por capital. Este ajuste, aunque podr&iacute;a incrementar la productividad a largo plazo, supone en el corto plazo un riesgo de aumento del desempleo. Esto es especialmente preocupante en Espa&ntilde;a, un pa&iacute;s con una de las tasas de paro m&aacute;s altas de la Uni&oacute;n Europea. Adem&aacute;s de lo ya expuesto, que reconduce la transici&oacute;n equilibrada de reducci&oacute;n de horas de trabajo a la negociaci&oacute;n colectiva, se deber&iacute;a, en consecuencia, suprimir la automatizaci&oacute;n de subida salarial autom&aacute;tica de los contratos a tiempo parcial que prev&eacute; el proyecto de Ley. En concreto habr&iacute;a que garantizar la proporcionalidad respecto al nuevo tiempo completo, o disminuyendo horas con mismo salario o manteni&eacute;ndolas con incremento salarial por voluntad de las partes del contrato a tiempo parcial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, no todos los sectores afrontar&aacute;n esta transici&oacute;n de la misma manera. Las empresas tecnol&oacute;gicas, en general, cuentan con un mayor margen de maniobra para absorber la medida, ya sea por sus elevados m&aacute;rgenes de beneficio o por su capacidad para incrementar la productividad mediante la automatizaci&oacute;n y la innovaci&oacute;n. Sin embargo, podr&iacute;an enfrentar un obst&aacute;culo importante: la escasez de trabajadores altamente cualificados para cubrir las horas de trabajo que se ver&aacute;n reducidas, lo que podr&iacute;a limitar su capacidad de adaptaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de la industria manufacturera, aunque el proceso de automatizaci&oacute;n y la inversi&oacute;n en capital f&iacute;sico pueden ofrecer soluciones a largo plazo, su situaci&oacute;n es m&aacute;s compleja. Este sector compite en un mercado global y, aunque en el pasado ha logrado adaptarse a shocks sim&eacute;tricos &mdash;como el aumento del coste energ&eacute;tico tras la invasi&oacute;n de Rusia a Ucrania&mdash;, en esta ocasi&oacute;n enfrenta un desaf&iacute;o distinto. La reducci&oacute;n de la jornada laboral en Espa&ntilde;a supondr&aacute; un incremento de costes que no se replicar&aacute; en otros pa&iacute;ses, generando un desajuste competitivo que podr&iacute;a afectar la posici&oacute;n de la industria espa&ntilde;ola en los mercados internacionales.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, las empresas de servicios &mdash;como la hosteler&iacute;a, el comercio minorista o el ocio&mdash; enfrentar&aacute;n mayores desaf&iacute;os. En estos sectores, la productividad est&aacute; &iacute;ntimamente ligada al tiempo de trabajo presencial, lo que dificulta la posibilidad de compensar los aumentos de costes con mejoras tecnol&oacute;gicas o organizativas. Adem&aacute;s, suelen estar dominados por PYMES con menores recursos para absorber aumentos salariales o adoptar nuevas tecnolog&iacute;as. Como resultado, el sector servicios se posiciona como el m&aacute;s vulnerable ante una reducci&oacute;n abrupta de la jornada laboral, con un riesgo significativo de ajustes a trav&eacute;s de reducciones de plantilla o subidas de precios que podr&iacute;an no ser viables en mercados altamente competitivos. Si un dependiente pasa a trabajar media hora menos al d&iacute;a (de 8 horas a 7 horas y media), &iquest;Qu&eacute; pasa con la tienda?, &iquest;debe abrir media hora menos al d&iacute;a? Y qu&eacute; pasa con los clientes que iban en esa media hora que ya no existe, &iquest;se van a la competencia? Una empresa grande puede cambiar los horarios de sus trabajadores para que solapen y tengan que cerrar, pero &iquest;Qu&eacute; pasa con las tiendas peque&ntilde;as con uno o dos dependientes?&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, una reflexi&oacute;n adicional. Cuando mencionamos que una forma de afrontar la reducci&oacute;n de la jornada laboral es a trav&eacute;s de la reducci&oacute;n de los m&aacute;rgenes empresariales, no hemos destacado que, en muchos casos, esto puede traducirse en una menor inversi&oacute;n. Muchas empresas, especialmente aquellas con dificultades de acceso al cr&eacute;dito, dependen de la reinversi&oacute;n de sus beneficios para financiar su crecimiento y modernizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Si la reducci&oacute;n de m&aacute;rgenes, para absorber el coste de la reducci&oacute;n de jornada pagando el mismo salario, acaba limitando la inversi&oacute;n productiva, se estar&iacute;a afectando directamente al factor clave en todo este proceso: la productividad. Este impacto puede ser especialmente relevante para las empresas de tama&ntilde;o mediano, que dependen de su capacidad de inversi&oacute;n para expandirse y consolidarse. Dado que uno de los problemas estructurales del tejido productivo espa&ntilde;ol es la baja tasa de crecimiento de las PYMEs hacia empresas de mayor tama&ntilde;o, cualquier medida que frene esta evoluci&oacute;n podr&iacute;a agravar un desaf&iacute;o ya existente, con efectos a largo plazo en la competitividad de la econom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Desde esta perspectiva, y dada esta heterogeneidad sectorial, es imprescindible respetar las jornadas laborales de los convenios colectivos vigentes e ir incorporando la nueva jornada m&aacute;xima legal en la futura negociaci&oacute;n de cada convenio colectivo, logrando una transici&oacute;n equilibrada guiada por acuerdos entre la parte sindical y empresarial de cada sector o, en su caso, empresa. Y esta nueva negociaci&oacute;n debe incorporar mayor flexibilidad horaria, en contrapartida con la tendencia a la reducci&oacute;n de jornada, siendo positivo el refuerzo del registro horario que asegura su adecuada canalizaci&oacute;n, al igual que en las horas extraordinarias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En fin, la reducci&oacute;n de la jornada m&aacute;xima legal, comprometida en el pacto de coalici&oacute;n de Gobierno, puede alcanzarse de manera efectiva a trav&eacute;s de una transici&oacute;n equilibrada que respete la negociaci&oacute;n colectiva e individual. Este enfoque permitir&iacute;a adaptar la medida a las particularidades de cada sector y empresa, logrando acuerdos satisfactorios que eviten efectos no deseados en la competitividad y el empleo.
    </p><p class="article-text">
        La experiencia en el &aacute;mbito laboral y de pensiones ha demostrado que las reformas consensuadas dentro del Di&aacute;logo Social tienden a ser m&aacute;s duraderas y eficaces. Lo deseable habr&iacute;a sido alcanzar un acuerdo social entre UGT/CCOO y CEOE-CEPYME de negociaci&oacute;n colectiva de reducci&oacute;n de jornada laboral guiando la transici&oacute;n equilibrada y con un mecanismo de garant&iacute;a: si tras un periodo de tiempo razonable no se ha logrado la reducci&oacute;n de horas deseada, se establecer&iacute;a por ley la jornada m&aacute;xima acordada.&nbsp;Durante este periodo de transici&oacute;n, el Di&aacute;logo Social o la propia negociaci&oacute;n colectiva podr&iacute;an impulsar proyectos piloto en los que empresas voluntarias implementen una reducci&oacute;n dr&aacute;stica de la jornada, permitiendo evaluar sus efectos en productividad, empleo y costes laborales. Estas experiencias servir&iacute;an como base emp&iacute;rica para ajustar la reforma antes de su implementaci&oacute;n generalizada, asegurando que se minimicen los posibles impactos negativos y se maximicen los beneficios para trabajadores y empresas.
    </p><p class="article-text">
        Esta f&oacute;rmula combina la flexibilidad inicial con una garant&iacute;a de cumplimiento a largo plazo, asegurando que la reducci&oacute;n de jornada se implemente de manera equilibrada, sostenible, y con el mayor consenso posible. Como no ha sido posible un acuerdo social y el Gobierno presenta como proyecto de Ley el acuerdo exclusivamente alcanzado con la parte sindical, es responsabilidad ahora de los grupos parlamentarios reconducir, conforme a todo lo expuesto, la reducci&oacute;n de la jornada laboral a una transici&oacute;n equilibrada con un papel esencial de la negociaci&oacute;n colectiva e individual entre los protagonistas de las relaciones laborales, empresas y trabajadores y sus organizaciones de representaci&oacute;n de intereses.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ignacio Conde-Ruiz, Jesús Lahera Forteza]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/jornada-laboral-retos-transicion-reducir-equilibrada_129_12012514.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Feb 2025 21:10:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Reducir la jornada laboral: los retos de una transición equilibrada]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cómo consolidar los buenos datos macroeconómicos de la economía española?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/consolidar-datos-macroeconomicos-buenos-economia-espanola_129_11958164.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/773660b7-2a64-463a-9a25-1975b77a58a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cómo consolidar los buenos datos macroeconómicos de la economía española?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sin ninguna duda, 
Es imprescindible redirigir el enfoque de la política económica hacia la mejora de la productividad para aprovechar la inercia positiva de este momento histórico para preparar al país para los retos del futuro</p></div><h2 class="article-text"><strong>2024: por encima de las expectativas</strong></h2><p class="article-text">
        Sin ninguna duda, el a&ntilde;o 2024 ha sido positivo para la econom&iacute;a espa&ntilde;ola, superando todas las previsiones iniciales. Con un crecimiento que se estima podr&iacute;a alcanzar el 3,2%, Espa&ntilde;a ha sorprendido tanto a analistas como a organismos internacionales, quienes hace un a&ntilde;o proyectaban cifras m&aacute;s conservadoras cercanas al 1,5%. A falta de conocer los datos definitivos del cuarto trimestre, todo apunta a que este &uacute;ltimo periodo mantendr&aacute; un ritmo similar al tercero, con un crecimiento intertrimestral del 0,8%, incluso a pesar de los efectos negativos de la DANA. Los datos de afiliaci&oacute;n del mes de diciembre confirman, adem&aacute;s, que no se ha producido desaceleraci&oacute;n en el cierre del a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Este s&oacute;lido desempe&ntilde;o posiciona a Espa&ntilde;a como una de las econom&iacute;as que m&aacute;s crecen dentro de la zona euro, con un ritmo hasta cuatro veces superior al de la media comunitaria. Los principales motores de este crecimiento han sido el sector exterior y el consumo p&uacute;blico, que han impulsado la actividad econ&oacute;mica incluso en un entorno de pol&iacute;ticas monetarias restrictivas.
    </p><p class="article-text">
        Dentro de este contexto, el sector exterior ha tenido un papel destacado, permitiendo a Espa&ntilde;a cerrar el a&ntilde;o con un super&aacute;vit por cuenta corriente equivalente al 4,2% del PIB, una cifra hist&oacute;rica. Aunque el turismo contin&uacute;a siendo un pilar fundamental, merece especial menci&oacute;n el auge de las exportaciones de servicios no tur&iacute;sticos, que han generado m&aacute;s de 100.000 millones de euros en ingresos anuales, superando incluso al propio turismo. Este dato refleja no solo la creciente diversificaci&oacute;n de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola, sino tambi&eacute;n su capacidad para competir en mercados internacionales.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, no todo son luces en el panorama econ&oacute;mico. El crecimiento espa&ntilde;ol sigue dependiendo en gran medida de factores cuantitativos, como el fuerte aumento de la poblaci&oacute;n, que ha alcanzado un r&eacute;cord hist&oacute;rico cercano a los 49 millones, y de la creaci&oacute;n de empleo, que desde la pandemia ha a&ntilde;adido m&aacute;s de medio mill&oacute;n de nuevos puestos de trabajo cada a&ntilde;o (dos millones en estos 4 a&ntilde;os). No obstante, este crecimiento no se traduce en mejoras significativas de la productividad, que sigue siendo la gran asignatura pendiente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, la inversi&oacute;n empresarial contin&uacute;a sin despegar, una se&ntilde;al preocupante que refleja la falta de confianza del sector privado en el entorno econ&oacute;mico actual. La incertidumbre pol&iacute;tica y la percepci&oacute;n de una seguridad jur&iacute;dica insuficiente parecen estar actuando como frenos a una mayor dinamizaci&oacute;n del tejido empresarial.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>2025: se mantiene el crecimiento con cambio de motores</strong></h2><p class="article-text">
        De cara a 2025, el consenso apunta a una ligera desaceleraci&oacute;n en el ritmo de crecimiento, pasando del 3% estimado en 2024 a un 2,5%. A pesar de esta moderaci&oacute;n, Espa&ntilde;a seguir&aacute; siendo la econom&iacute;a grande que m&aacute;s crecer&aacute; en Europa, gracias a un cambio en los motores de crecimiento. El<em> mix</em> de pol&iacute;tica econ&oacute;mica tornar&aacute; hacia pol&iacute;ticas monetarias m&aacute;s expansivas y fiscales m&aacute;s restrictivas.
    </p><p class="article-text">
        Si en 2024 el dinamismo econ&oacute;mico ha estado liderado por las exportaciones y el consumo p&uacute;blico, en 2025 ser&aacute; el consumo privado el principal protagonista. Este cambio estar&aacute; impulsado por varios factores: i) el consumo privado per c&aacute;pita sigue siendo el &uacute;nico componente de la demanda que a&uacute;n no ha recuperado los niveles previos a la pandemia; ii)&nbsp; la tasa de ahorro de las familias, por encima de la media hist&oacute;rica desde la Covid; iii) la buena marcha del empleo con&nbsp; la subida salarial por encima de la inflaci&oacute;n y iv)&nbsp; la ca&iacute;da del Eur&iacute;bor reducir&aacute; la carga financiera de los hogares endeudados, incrementando su renta disponible y mejorando el acceso al cr&eacute;dito.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, el crecimiento del 2,5% podr&iacute;a quedarse corto si finalmente se produce un repunte de la inversi&oacute;n empresarial y para ello la confianza deber&iacute;a mejorar. Y esto se consigue con buenas noticias econ&oacute;micas desde fuera, en particular de Alemania y Francia que consigan salir de la recesi&oacute;n. Pero tambi&eacute;n dando seguridad jur&iacute;dica dentro de Espa&ntilde;a, un marco fiscal y una legislaci&oacute;n laboral estable es fundamental para impulsar la inversi&oacute;n. La ca&iacute;da de los tipos de inter&eacute;s tambi&eacute;n ser&aacute; una palanca para la inversi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n existen riesgos a la baja, como los potenciales efectos econ&oacute;micos negativos de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica de la nueva administraci&oacute;n Trump o los ajustes obligados por las nuevas reglas fiscales. Pero ambos, de materializarse, impactar&aacute;n la econom&iacute;a en 2026.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La macro y la percepci&oacute;n ciudadana</strong></h2><p class="article-text">
        A pesar de estas cifras positivas, existe una desconexi&oacute;n evidente entre el buen desempe&ntilde;o de la econom&iacute;a en t&eacute;rminos macroecon&oacute;micos y la percepci&oacute;n de los ciudadanos. Es importante destacar que la econom&iacute;a crezca es una condici&oacute;n necesaria, pero no suficiente, para que todos los grupos de la sociedad experimenten mejoras en su bienestar. La persistencia de problemas estructurales como la desigualdad y la precariedad laboral alimentan esta disonancia. Si bien se toman medidas como el aumento del salario m&iacute;nimo o la reducci&oacute;n de la jornada laboral, no se est&aacute; abordando la situaci&oacute;n de quienes trabajan menos horas de las deseadas, ni el persistente desempleo juvenil, que sigue siendo uno de los m&aacute;s altos de Europa.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, los efectos de la inflaci&oacute;n contin&uacute;an impactando de manera desigual. Las familias m&aacute;s vulnerables han sufrido m&aacute;s intensamente el aumento de los precios de la energ&iacute;a y los bienes de primera necesidad, y muchas a&uacute;n no se han recuperado del golpe inicial. A esto se suma el impacto del Eur&iacute;bor, que, aunque aliviado recientemente, ha supuesto una carga significativa para las familias endeudadas durante gran parte del a&ntilde;o. Todo esto se combina con unas expectativas frustradas, especialmente entre los j&oacute;venes, que no encuentran la movilidad social suficiente para alcanzar sus objetivos.
    </p><p class="article-text">
        Otro factor crucial es el dise&ntilde;o del estado del bienestar, que redistribuye principalmente hacia los grupos de mayor edad, dejando en un segundo plano a quienes m&aacute;s lo necesitan. Aunque en muchos casos la edad y la vulnerabilidad van de la mano, en muchos casos no es as&iacute;. Por &uacute;ltimo, en el mundo polarizado en el que vivimos, las noticias negativas venden m&aacute;s. Habiendo, problemas reales como los que he expuesto, nadie duda que los medios y las redes sociales los amplifican.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;C&oacute;mo consolidar el crecimiento y hacerlo m&aacute;s inclusivo?</strong></h2><p class="article-text">
        Por primera vez en d&eacute;cadas, la econom&iacute;a espa&ntilde;ola est&aacute; creciendo sin desequilibrios macroecon&oacute;micos significativos, m&aacute;s all&aacute; del fiscal que no vamos a abordar ahora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os noventa, el pa&iacute;s tuvo que afrontar las consecuencias de profundas reconversiones industriales. A principios de este siglo, fue necesario superar los devastadores efectos de la burbuja inmobiliaria. Sin embargo, la situaci&oacute;n actual ofrece una oportunidad &uacute;nica: un crecimiento econ&oacute;mico s&oacute;lido y equilibrado que deber&iacute;a estar sirviendo como base para generar un entorno econ&oacute;mico que nos permita modernizar nuestra econom&iacute;a y maximizar las oportunidades que nos presenta la revoluci&oacute;n digital. Tecnolog&iacute;as como la inteligencia artificial y la automatizaci&oacute;n representan una ventana de oportunidad excepcional para mejorar la productividad, un desaf&iacute;o fundamental para afrontar los grandes retos del envejecimiento de la poblaci&oacute;n y el cambio clim&aacute;tico. Solo los aumentos de la productividad nos permitir&iacute;an aumentos salariales suficientes para mejorar el bienestar de los ciudadanos.&nbsp; Para ello, es importante avanzar en dos dimensiones. Por un lado, habr&iacute;a que priorizar los recursos p&uacute;blicos hacia aquellos usos que mejoran la productividad: educaci&oacute;n, formaci&oacute;n, I+D+i, infraestructuras, emancipaci&oacute;n, vivienda p&uacute;blica para alquiler, lucha contra la pobreza infantil, etc. Por otro lado, hay que generar un entorno econ&oacute;mico suficientemente atractivo para la inversi&oacute;n privada: reglas laborales que den seguridad al trabajador y flexibilidad a las empresas, fiscalidad clara y competitiva internacionalmente, instituciones que promuevan y fomenten la competencia empresarial, estabilidad institucional que prime la seguridad jur&iacute;dica, etc.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en lugar de aprovechar esta coyuntura favorable para preparar a la econom&iacute;a espa&ntilde;ola para el futuro, el debate pol&iacute;tico y econ&oacute;mico se ha centrado &ldquo;&uacute;nicamente&rdquo; en medidas que introducen rigideces en el sistema. Iniciativas como la reducci&oacute;n de la jornada laboral m&aacute;xima por imposici&oacute;n, el control de los alquileres, las subidas de las subvenciones y prestaciones asistenciales sin un dise&ntilde;o claro de incentivos al empleo o el incremento de las cotizaciones sociales &ndash;derivado de no adaptar el sistema de pensiones a los cambios en la longevidad&ndash; son ejemplos de decisiones que priorizan el corto plazo frente al largo plazo. Estas medidas, aunque no tendr&aacute;n un impacto negativo inmediato gracias al buen momento econ&oacute;mico actual, s&iacute; representan un obst&aacute;culo para futuras recuperaciones en los ciclos econ&oacute;micos venideros. Es imprescindible redirigir el enfoque de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica hacia la mejora de la productividad para aprovechar la inercia positiva de este momento hist&oacute;rico para preparar al pa&iacute;s para los retos del futuro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ignacio Conde-Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/consolidar-datos-macroeconomicos-buenos-economia-espanola_129_11958164.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 Jan 2025 16:56:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Cómo consolidar los buenos datos macroeconómicos de la economía española?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una propuesta más justa para actualizar las pensiones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/propuesta-justa-actualizar-pensiones_129_10806625.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/41c85c53-ead3-436d-98d2-edc2137f310d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1086374.jpg" width="2225" height="1252" alt="Una propuesta más justa para actualizar las pensiones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Gobierno debe poder avanzar en temas de justicia social y, para ello, se deben racionalizar los escasos recursos públicos disponibles, atendiendo a la justicia intergeneracional</p></div><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a, una vez superada la pandemia y el <em>shock</em> inflacionario causado por la guerra de Rusia, se va a enfrentar inevitablemente a un proceso intenso de consolidaci&oacute;n fiscal en esta nueva legislatura. Un pa&iacute;s que va terminar 2023 con una deuda p&uacute;blica del 108% y un d&eacute;ficit del 3,9% del PIB tiene que empezar a pensar seriamente en c&oacute;mo va a realizar el ajuste en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os, y, en este proceso, la Seguridad Social debe jugar papel importante. No olvidemos que el gasto en pensiones, cuando a&uacute;n falta por jubilarse la generaci&oacute;n del <em>baby boom</em>, asciende al 13,5% del PIB (12% la Seguridad Social y 1,5% las clases pasivas), mientras que las cotizaciones sociales apenas recaudan un 9,7% del PIB, y el resto se financia con impuestos y deuda p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        En este complejo escenario fiscal el Gobierno progresista debe poder avanzar en temas de justicia social y, para ello, se deben racionalizar los escasos recursos p&uacute;blicos disponibles, atendiendo a la justicia intergeneracional. M&aacute;xime cuando estamos en la antesala de la aprobaci&oacute;n de las nuevas reglas fiscales que nos obligaran a situar el d&eacute;ficit en el 3% en 2024.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos tres a&ntilde;os todas las pensiones, incluidas las m&aacute;s altas, han subido: 4,1% en 2022, 8,5% en 2023 y 3,8% en 2024. Esto significa una subida acumulada del 17,2% en todas las pensiones, al tiempo que los salarios han subido menos del 9% en dicho periodo. Esto ha supuesto un aumento del gasto en pensiones de forma permanente de 33.000 millones al a&ntilde;o (29.500 millones en Seguridad Social y 3.500 millones en clases pasivas). Es decir, &uacute;nicamente la revalorizaci&oacute;n de las pensiones en tres a&ntilde;os ha supuesto un aumento del gasto de 2,1% del PIB. Cabe recordar que todo el gasto p&uacute;blico en educaci&oacute;n, seg&uacute;n las &uacute;ltimas cifras p&uacute;blicas por la IGAE (2022), fue un 4,4% del PIB. Solo la revalorizaci&oacute;n de las pensiones en tres a&ntilde;os supone la mitad del gasto en educaci&oacute;n<strong>. </strong>A la luz de los deprimentes resultados obtenidos en PISA recientemente, no creo que nadie ponga en duda que la inversi&oacute;n en educaci&oacute;n hubiera sido m&aacute;s prioritaria.
    </p><p class="article-text">
        Una subida generalizada de las pensiones, incluidas las m&aacute;s altas, cuando nos enfrentamos a un shock de subidas de precios como este, creemos que es inapropiado e injusto. Hubiera sido m&aacute;s razonable que una subida de la pensi&oacute;n en funci&oacute;n de la cuant&iacute;a de la pensi&oacute;n<strong>. </strong>En concreto:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Las pensiones m&aacute;s bajas subieran autom&aacute;ticamente con la inflaci&oacute;n&nbsp;</li>
                                    <li>Las pensiones m&aacute;s altas, subieran de forma gradual al ritmo que lo hacen los salarios.&nbsp;</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En situaciones econ&oacute;micas &ldquo;normales&rdquo; donde la tasa de inflaci&oacute;n permanezca estable, todas las pensiones deben revalorizarse teniendo en cuenta el coste de la vida o el IPC. Es evidente que no hacerlo as&iacute; pondr&iacute;a en jaque la contributividad del sistema de pensiones, que es una de las caracter&iacute;sticas de nuestro sistema de pensiones, defendido incluso en la propia Constituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La medida se podr&iacute;a justificar aludiendo a la justicia intergeneracional e introduciendo una Cl&aacute;usula de Salvaguarda en el nuevo Mecanismo de Revalorizaci&oacute;n de las Pensiones.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para entender por qu&eacute; esta medida es justa, es importante resaltar tres aspectos.
    </p><p class="article-text">
        Primero, el nivel de riqueza de los pensionistas crece exponencialmente con la pensi&oacute;n recibida. Seg&uacute;n la encuesta financiera de las familias del Banco de Espa&ntilde;a, la riqueza neta mediana de los jubilados que en 2019 ten&iacute;an una pensi&oacute;n menor a los 857 euros ascend&iacute;a a 113.800 euros, mientras que la riqueza neta mediana de los pensionistas con una retribuci&oacute;n mensual superior a los 2.571,43 euros era de 520.416 euros, es decir, casi cinco veces m&aacute;s&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Segundo, las pensiones m&aacute;ximas en el periodo 2022-2024 se habr&aacute;n actualizado en m&aacute;s de 6.776 euros (anuales), mientras que una pensi&oacute;n de 800 euros en el mismo periodo habr&aacute; incrementado en 1.918 euros al a&ntilde;o, 4 veces menos. No olvidemos, que el 50% de los pensionistas con retribuciones m&aacute;s bajas suponen el 28% del gasto en pensiones mientras que el 20% de los pensionistas con mayor retribuci&oacute;n supone casi el 40% del gasto en pensiones
    </p><p class="article-text">
        Tercero, si hubi&eacute;ramos seguido esta estrategia no solo nos hubiera permitido hacer m&aacute;s sostenible el sistema de pensiones en el futuro, sino que nos hubiera permitido liberar cerca de 5.000 millones en recursos para invertir en los que m&aacute;s lo necesitan y en mi opini&oacute;n los j&oacute;venes (los grandes olvidados). Es importante resaltar que esta medida hubiera supuesto un ahorro de car&aacute;cter permanente. Entre las medidas que se podr&iacute;an financiar con los recursos liberados de la Seguridad Social, hubi&eacute;ramos podido incluir, entre otros:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Programa de tutor&iacute;as personalizadas para los alumnos en las familias vulnerables y cerrar las brechas educativas generadas durante la pandemia y puestas de relieve en el &uacute;ltimo informe PISA.</li>
                                    <li>Programa de comedores gratuitos en los colegios p&uacute;blicos&nbsp;</li>
                                    <li>Programa de Salud Mental para los j&oacute;venes. Mas de la mitad de los j&oacute;venes dicen que sienten ansiedad y al mismo tiempo es imposible conseguir una cita con un psic&oacute;logo en la sanidad p&uacute;blica. Mientras no existan suficientes profesionales en el sector p&uacute;blico para tratar el problema de la salud mental, se deber&iacute;a financiar p&uacute;blicamente este servicio con profesionales del sector privado.&nbsp;</li>
                                    <li>Avanzar en la construcci&oacute;n de viviendas sociales en alquiler para j&oacute;venes. El parque de vivienda social para alquiler en Espa&ntilde;a apenas llega el 1%, mientras que en la media de la OCDE es del 7%.</li>
                                    <li>Luchar contra la pobreza infantil, que apenas si ha mejorado en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas.</li>
                                    <li>etc</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Algunos pensar&aacute;n que una cosa no quita la otra, que se puede financiar todo. No obstante, a la luz de la distribuci&oacute;n del gasto, ninguno de los programas anteriores se ha considerado prioritario. Como pongo de relieve en mi &uacute;ltimo libro ('La Juventud Atracada', ed. Pen&iacute;nsula) la demograf&iacute;a pol&iacute;tica provoca que tocar el colectivo de pensionistas sea muy sensible electoralmente. Pero creo que si se explica correctamente y los pensionistas con pensiones m&aacute;s altas observan como su generosidad se invierte de una forma transparente en los j&oacute;venes para mejorarles su porvenir, apoyar&iacute;an esta medida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un Nuevo Mecanismo de Revalorizaci&oacute;n de las Pensiones</strong>
    </p><p class="article-text">
        A la luz de lo ocurrido, creo que es el momento de reformar el mecanismo de revalorizaci&oacute;n de las pensiones para evitar que nos pueda volver a ocurrir lo mismo en el futuro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Mecanismo de Revalorizaci&oacute;n de las pensiones, aprobado en 2021, establece que, a partir de 2022, el 1 de enero de cada a&ntilde;o se incrementar&aacute;n las pensiones de acuerdo con la inflaci&oacute;n media anual registrada en noviembre del ejercicio anterior. Este nuevo mecanismo se aprob&oacute; pensando en un escenario de estabilidad de precios similar al experimentado hasta el a&ntilde;o 2021.
    </p><p class="article-text">
        El Nuevo Mecanismo de Revalorizaci&oacute;n de las pensiones, deber&iacute;a ser reformado en las siguientes tres dimensiones:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Introducir una v&aacute;lvula de escape o de salvaguardia para situaciones excepcionales donde la inflaci&oacute;n supere un determinado umbral. Cuando se active la cl&aacute;usula, las pensiones m&aacute;s altas se actualizar&aacute;n con la subida de los salarios y no de forma autom&aacute;tica con la inflaci&oacute;n</li>
                                    <li>El mecanismo debe ser sim&eacute;trico, es decir, tener en cuenta no solo la subida de los precios, sino tambi&eacute;n la ca&iacute;da de los precios. Cuando los precios caigan (entremos en deflaci&oacute;n), las pensiones no se reducen, pero se tiene en cuenta esa ca&iacute;da en los precios en la revalorizaci&oacute;n del a&ntilde;o siguiente. Por ejemplo, si un a&ntilde;o los precios caen -0,5% y al a&ntilde;o siguiente los precios suben un 2%, el primer a&ntilde;o las pensiones se quedan constantes, pero al siguiente a&ntilde;o suben un 1,5% y no un 2% como establece el mecanismo actual.</li>
                                    <li>Dise&ntilde;ar un &iacute;ndice de coste de la vida de las personas mayores. Como est&aacute;n demandado las asociaciones de jubilados, la cesta de la compra no es la misma para los mayores que para la poblaci&oacute;n general, y por lo tanto ser&iacute;a m&aacute;s justo y eficiente encargar al INE la elaboraci&oacute;n de un &Iacute;ndice de Precios al Consumo para la poblaci&oacute;n mayor y que sirva de referente para el mecanismo de revalorizaci&oacute;n.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Creemos que la pol&iacute;tica de revalorizaci&oacute;n llevada a cabo en los &uacute;ltimos tres a&ntilde;os no ha sido justa como he tratado de argumentar en este art&iacute;culo, pero m&aacute;s injusto seria no tomar medidas para evitar que vuelva a ocurrir. Y como dice el refranero &ldquo;nunca es tarde si la dicha es buena&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ignacio Conde-Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/propuesta-justa-actualizar-pensiones_129_10806625.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Jan 2024 20:55:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una propuesta más justa para actualizar las pensiones]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pensiones,Pisa,Educación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El derecho a compatibilizar subsidio y salario: la vía hacia el pleno empleo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/derecho-compatibilizar-subsidio-salario-via-pleno-empleo_129_10738002.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7add823c-8f37-4c30-9e9f-6f2c7bd6e117_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El derecho a compatibilizar subsidio y salario: la vía hacia el pleno empleo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La propuesta del Ministerio de Trabajo va en la dirección equivocada y desincentiva la activación de los perceptores de una prestación, pues nadie se va a arriesgar a perder una prestación que puede durar hasta la jubilación por aceptar un trabajo que dura 46 días o más. La propuesta de Economía está diseñada para aumentar la activación</p></div><p class="article-text">
        La evoluci&oacute;n del mercado laboral es sin duda la principal noticia econ&oacute;mica positiva que hemos recibido desde la Covid. Seg&uacute;n la EPA del tercer trimestre de 2023, tenemos un r&eacute;cord de ocupados con 21,26 millones de trabajadores y un r&eacute;cord de poblaci&oacute;n activa con 24 millones de personas Respecto al nivel previo a la pandemia (diciembre 2019), la afiliaci&oacute;n ha crecido en casi 1,4 millones de personas (7 de cada 10 nuevos empleos corresponden al sector privado). En comparaci&oacute;n con el nivel anterior a la pandemia, la creaci&oacute;n de empleo en Espa&ntilde;a (+7,2%) supera a la de los grandes pa&iacute;ses europeos (Francia, +4,9%; Alemania, +1,3%).
    </p><p class="article-text">
        Este extraordinario comportamiento del empleo ha sido posible, en primer lugar, gracias a una pol&iacute;tica de ERTEs acertada para hacer frente a la Covid y ha ocurrido en paralelo a una decidida reforma laboral contra la precariedad y a una subida del SMI sin precedentes, cerca del 50%. Todo ello ha permitido recuperar el nivel de PIB previo a la crisis de la Covid y nos sit&uacute;a en palabras del Gobierno en situaci&oacute;n muy favorable para lograr un reto hist&oacute;rico: conseguir el pleno empleo. En otras palabras, converger a la tasa de ocupaci&oacute;n (aproximadamente 5 puntos superior) y de desempleo (aproximadamente 6 puntos inferior) que registra la media europea. Para ello, hay que seguir avanzando en las reformas y continuar integrando pol&iacute;ticas de empleo que la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses europeos adoptaron hace bastantes a&ntilde;os.&nbsp;En esta situaci&oacute;n, se ha abierto el debate sobre c&oacute;mo reformar las prestaciones y los subsidios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la OCDE, Espa&ntilde;a es uno de los pa&iacute;ses con subsidios m&aacute;s generosos y de mayor duraci&oacute;n. Sin embargo, no solo la tasa de desempleo es el doble que la de la UE, sino que adem&aacute;s resulta poco eficaz en la protecci&oacute;n de los desempleados, pues la tasa de cobertura (los desempleados que reciben una prestaci&oacute;n o subsidio) es un 50% menor a la media de la UE. Adem&aacute;s, las innumerables restricciones a compatibilizar subsidio y ocupaci&oacute;n, junto a un complejo y anticuado sistema de subsidios, limitan las rentas de las personas o las arrojan a la econom&iacute;a sumergida, haci&eacute;ndolas m&aacute;s vulnerables.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este debate parece que hay divisi&oacute;n dentro del Gobierno de coalici&oacute;n y circulan dos v&iacute;as para reformar las prestaciones por desempleo. Perm&iacute;tanme, explicar las diferencias dada la informaci&oacute;n que ha salido a la opini&oacute;n p&uacute;blica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Ministerio de Econom&iacute;a propone modernizar el sistema de subsidios (tanto del Ingreso M&iacute;nimo Vital &ndash;IMV&ndash;  como de los subsidios y prestaciones por desempleo) para mejorar la activaci&oacute;n laboral (b&uacute;squeda de empleo por los desempleados).&nbsp;En concreto:
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, propone reforzar el cumplimiento del Acuerdo de Actividad a trav&eacute;s de la modernizaci&oacute;n de los sistemas de control y supervisi&oacute;n. Seg&uacute;n la OCDE, Espa&ntilde;a es uno de los pa&iacute;ses miembros con los mecanismos de seguimiento menos frecuentes y menos exigentes a la hora de asegurar el cumplimiento del Acuerdo de Actividad, pero con el r&eacute;gimen sancionador m&aacute;s duro de la OCDE. Por consiguiente, el endurecimiento del r&eacute;gimen sancionador no es la soluci&oacute;n, sino el refuerzo del SEPE y de sus mecanismos de control y supervisi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Segundo, propone aunar el doble objetivo de mejorar protecci&oacute;n de los desempleados, pero ayud&aacute;ndoles a escapar de la precariedad. Para ello consideran dos medidas. Aumentar la tasa de cobertura para que los subsidios alcancen a mayor porcentaje de desempleados. Adem&aacute;s, permitir la compatibilizaci&oacute;n del subsidio con el empleo (o el salario), pero combin&aacute;ndolo con un perfil decreciente de las cuant&iacute;as de los subsidios para acelerar el retorno al mercado laboral y reducir la duraci&oacute;n en el de desempleo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ambas medidas aumentar&iacute;an la ocupaci&oacute;n, las rentas de los beneficiarios y a la vez los ingresos p&uacute;blicos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La propuesta del Ministerio de Trabajo es mucho m&aacute;s conservadora con respecto a la duraci&oacute;n m&aacute;xima del subsidio y a los requisitos de acceso, y apenas suponen cambios con respecto a la legislaci&oacute;n actual.&nbsp;De hecho, podr&iacute;amos decir que la propuesta puede significar un aumento de la duraci&oacute;n media y del subsidio medio percibido por los potenciales beneficiarios del subsidio asistencial. Pero la parte m&aacute;s preocupante es en lo referente a la compatibilizaci&oacute;n del subsidio con el empleo (o la percepci&oacute;n del salario), pues propone un esquema demasiado restrictivo. En concreto:
    </p><p class="article-text">
        Primero, con respecto a la duraci&oacute;n, se limita la posibilidad de compatibilizar con un empleo a tiempo completo a &uacute;nicamente 45 d&iacute;as, abocando incluso a los beneficiarios que compatibilizan a operar en la econom&iacute;a sumergida si quieren ir m&aacute;s all&aacute; de los 45 d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Segundo, las cuant&iacute;as que se perciben durante la compatibilizaci&oacute;n son insuficientes (un fijo del 40% del IPREM si se compatibiliza con un empleo a tiempo completo), generando escasos incentivos a que los beneficiarios accedan a un empleo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a ya tiene un dise&ntilde;o de las prestaciones excesivamente desincentivador, en el que apenas se permite la compatibilizaci&oacute;n. El trabajador que tiene una prestaci&oacute;n no tiene incentivos para aceptar un empleo salvo que este sea suficientemente bueno en t&eacute;rminos de salario y de duraci&oacute;n. La realidad es que la mayor parte de las ofertas que les llegan a estos trabajadores no son suficientemente atractivas para arriesgarse a perder la prestaci&oacute;n. En muchos casos, como en la prestaci&oacute;n de mayores de 52 a&ntilde;os, estamos hablando de una prestaci&oacute;n hasta la jubilaci&oacute;n, que incluso cotiza a la seguridad social por el 125% del salario m&iacute;nimo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este caso se da la paradoja (injusta) de que un mayor de 52 a&ntilde;os genera mayor pensi&oacute;n sin trabajar y percibiendo el subsidio que trabajando por el SMI. Dos trabajadores mayores, uno que trabaja 30 a&ntilde;os percibiendo el SMI, y el otro que trabaja 15 a&ntilde;os y otros 15 a&ntilde;os percibiendo la prestaci&oacute;n de mayores de 52 a&ntilde;os, el que trabaja 30 a&ntilde;os percibir&aacute; una pensi&oacute;n un 25% inferior al segundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los desincentivos a aceptar un empleo son alt&iacute;simos. De hecho, sabemos que el 40% de los perceptores de prestaci&oacute;n (supera el 50% cuando nos centramos en los mayores de 52 a&ntilde;os) se declaran inactivos (o que no buscan empleo) en la EPA.&nbsp;No podemos olvidar que en la actualidad tenemos en Espa&ntilde;a 450.000 desempleados que perciben el subsidio de mayores de 52 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Esta reforma debe tener un objetivo claro: activar a todos los perceptores de prestaciones o subsidios. La experiencia internacional nos dice que las soluciones arcaicas, que limitan la compatibilizaci&oacute;n de los subsidios con el empleo y las rentas de los beneficiarios, nos alejan del pleno empleo y reducen los derechos de los trabajadores
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, la propuesta del Ministerio de Trabajo va en la direcci&oacute;n equivocada y desincentiva la activaci&oacute;n de los perceptores de una prestaci&oacute;n, pues nadie se va a arriesgar a perder una prestaci&oacute;n que puede durar hasta la jubilaci&oacute;n por aceptar un trabajo que dura 46 d&iacute;as o m&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La propuesta del Ministerio de Econom&iacute;a est&aacute; dise&ntilde;ada para aumentar la activaci&oacute;n. En mi opini&oacute;n, no se deben imponer restricciones temporales y las restricciones deben establecerse en cuanto a la cuant&iacute;a del salario. Es decir, el dise&ntilde;o deber&iacute;a ser tal que el trabajador pueda percibir la prestaci&oacute;n mientras el salario que percibe est&eacute; por debajo de un umbral m&iacute;nimo, y luego ir decreciendo progresivamente el porcentaje que percibe de prestaci&oacute;n hasta que se haga cero cuando el salario anual sea suficientemente alto. Adem&aacute;s, para aumentar los incentivos a aceptar un empleo, la cotizaci&oacute;n a la seguridad social deber&iacute;a ser del 125% de SMI, &uacute;nicamente si el trabajador est&eacute; compatibilizando la percepci&oacute;n del subsidio con un empleo.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, un dise&ntilde;o moderno y dinamizador centrado en el perceptor, que le ayude a superar la &ldquo;trampa de la precariedad&rdquo; d&aacute;ndole el derecho a compatibilizaci&oacute;n el subsidio y el empleo, es el camino hacia la prosperidad, el pleno empleo y la reducci&oacute;n de la desigualdad. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ignacio Conde-Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/derecho-compatibilizar-subsidio-salario-via-pleno-empleo_129_10738002.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 02 Dec 2023 21:15:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El derecho a compatibilizar subsidio y salario: la vía hacia el pleno empleo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Desempleo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Reforma de las pensiones: que paguen los jóvenes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/reforma-pensiones-paguen-jovenes_129_10086772.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fc83fd5e-238b-4599-88a1-2aaedfd5b749_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Reforma de las pensiones: que paguen los jóvenes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta reforma es muy insolidaria con los jóvenes. España tiene un déficit estructural superior al 4% del PIB y un nivel de Deuda Pública del 115%. El déficit estructural son gastos impagados de hoy que se transfieren al futuro para que sean pagados entonces (por los que hoy son jóvenes). La mayor longevidad supone además mayor gasto en Sanidad y Dependencia</p></div><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a ser&aacute; uno de los pa&iacute;ses m&aacute;s envejecidos del mundo en 2050, pues combina lo mejor y lo peor de otros pa&iacute;ses. Lo mejor es que nuestra esperanza de vida es una de las m&aacute;s altas y no para de aumentar. Lo peor es que tenemos la tasa de fecundidad m&aacute;s baja del mundo (1,19 hijos), y las mujeres espa&ntilde;olas son las que tienen una mayor diferencia entre los hijos deseados y los que realmente tienen. Las causas que alegan son la precariedad laboral, la dificultad de acceder a la vivienda y las escasa ayudas p&uacute;blicas a la familia. La aritm&eacute;tica demogr&aacute;fica es tozuda. Las proyecciones demogr&aacute;ficas, a pesar de que asumen aumentos en las tasas de fecundidad y fuertes tasas de entrada de inmigrantes, nos indican que donde hay m&aacute;s de tres personas en edad de trabajar por cada mayor de 65 a&ntilde;os, en 2050 habr&aacute; menos de 1,5.
    </p><p class="article-text">
        Como vemos en el siguiente gr&aacute;fico, donde se representa la tasa de dependencia (o el porcentaje de la poblaci&oacute;n mayor de 64 a&ntilde;os sobre la poblaci&oacute;n entre 20 y 64 a&ntilde;os), Espa&ntilde;a est&aacute; hoy menos envejecida que Francia o Alemania, pero su grado de envejecimiento ser&aacute; muy superior al m&aacute;ximo alcanzado por ambos pa&iacute;ses.
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            <span class="title">
                Tasa de dependencia a la vejez                            </span>
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        Como sociedad tenemos que tomar una decisi&oacute;n: o adaptamos las pensiones a la nueva longevidad, donde cada generaci&oacute;n vive m&aacute;s a&ntilde;os que la anterior, o utilizamos todo el margen fiscal para pagar las pensiones. La &uacute;ltima reforma ha elegido la segunda opci&oacute;n. Pero esto tiene unas implicaciones que los defensores de esta reforma quieren olvidar.
    </p><p class="article-text">
        En los sistemas de pensiones de reparto (en mi opini&oacute;n uno de los mejores inventos del siglo XX) los actuales trabajadores estamos pagando las pensiones a los actuales jubilados, porque confiamos que los futuros trabajadores (o los j&oacute;venes y ni&ntilde;os actuales) nos paguen las nuestras cuando nos jubilemos. Por lo tanto, el sistema se mantiene por un contrato entre generaciones. Y es este contrato entre generaciones el que se ha ido adaptando a los cambios demogr&aacute;ficos a trav&eacute;s de las diferentes reformas. Las reformas de los sistemas de pensiones, aunque nos fastidien y sean impopulares, no hacen otra cosa que hacer pagables las pensiones por las futuras generaciones. Hacerlas pagables por los futuros trabajadores no es otra cosa que hacerlas sostenibles.
    </p><p class="article-text">
        Durante todo el periodo democr&aacute;tico, Espa&ntilde;a ha introducido reformas para adaptar el sistema de pensiones a los cambios en la longevidad y garantizar la sostenibilidad. El primer gobierno socialista de Felipe Gonz&aacute;lez ampli&oacute; el periodo de c&oacute;mputo de dos a ocho a&ntilde;os. S&iacute;, como oyen: en los 80, b&aacute;sicamente, con un historial completo, la pensi&oacute;n de los trabajadores era igual que el salario medio de los dos &uacute;ltimos a&ntilde;os. Se estaba produciendo lo que se denominaba la &ldquo;<em>compra de pensiones</em>&rdquo;: subidas salariales pactadas durante dos a&ntilde;os para percibir pensiones altas. El gobierno socialista tuvo que aguantar una huelga general, a pesar de que con esa reforma se evit&oacute; el colapso del sistema. En los 90, el gobierno de Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar aument&oacute; el periodo de c&oacute;mputo de los ocho a los 15 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        La fuerte entrada de inmigrantes de finales de los 90, y sobre todo al principio del siglo XXI con la burbuja inmobiliaria, rejuveneci&oacute; considerablemente la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola y retras&oacute; el proceso de envejecimiento que preve&iacute;an todas las proyecciones demogr&aacute;ficas. Tras la crisis financiera internacional del a&ntilde;o 2008, se continu&oacute; con el proceso de adaptaci&oacute;n del sistema de pensiones y el gobierno de Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero retras&oacute; la edad de jubilaci&oacute;n, que pas&oacute; de los 65 a los 67 a&ntilde;os, y extendi&oacute; el periodo de c&oacute;mputo de los 15 a los 25 a&ntilde;os. Una reforma impopular, sin duda, que penaliz&oacute; mucho la imagen de Zapatero, pero que ha resultado la m&aacute;s importante hasta la fecha para garantizar la sostenibilidad de las pensiones.
    </p><p class="article-text">
        En 2013, el gobierno de Mariano Rajoy sigui&oacute; avanzando en la sostenibilidad de las pensiones e introdujo el Factor de Sostenibilidad. Este factor b&aacute;sicamente establec&iacute;a que las pensiones deber&iacute;an adaptarse a la esperanza de vida a partir de los 65 a&ntilde;os: si aumentara la esperanza de vida, la pensi&oacute;n mensual deber&iacute;a caer, y si se redujera la esperanza de vida, la pensi&oacute;n deber&iacute;a subir. La idea detr&aacute;s del factor de sostenibilidad es que dos trabajadores con el mismo historial laboral recibieran al final de todos los a&ntilde;os de jubilaci&oacute;n la misma cantidad en pensiones. Al que vive m&aacute;s tiempo (esperanza de vida m&aacute;s larga) le corresponde en teor&iacute;a una pensi&oacute;n mensual menor. En teor&iacute;a, pues el trabajador perteneciente a una generaci&oacute;n futura con una esperanza de vida mayor siempre tendr&iacute;a la posibilidad de evitar la ca&iacute;da de la pensi&oacute;n posponiendo la jubilaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima reforma no solo ha perdido la ocasi&oacute;n para seguir avanzando en la sostenibilidad de las pensiones, sino que es la primera que conlleva un aumento del gasto en pensiones.
    </p><p class="article-text">
        En mi opini&oacute;n la reforma deber&iacute;a haber contado con los siguientes tres elementos que repartieran la carga entre las distintas generaciones. Primero, parece razonable que las pensiones est&eacute;n protegidas, al menos hasta un l&iacute;mite, frente a la p&eacute;rdida de poder adquisitivo. La reforma debe respetar las pensiones de los actuales jubilados, pues estos ya no tienen margen de maniobra para adaptarse a los cambios. En segundo, lugar, las pensiones deber&iacute;an ser menos generosas para los trabajadores del futuro que van a tener una longevidad mucho mayor que los jubilados anteriores. Esto implicar&iacute;a mantener el factor de sostenibilidad del a&ntilde;o 2013 y considerar toda la vida laboral (o los 35 a&ntilde;os) para el periodo de c&oacute;mputo. Y, en tercer lugar, dotar de m&aacute;s ingresos al sistema durante el periodo en el que est&aacute;n jubilados los <em>babyboomers</em>. Uno podr&iacute;a justificar estos mayores ingresos provenientes del Estado con el hecho de que, cuando los <em>babyboomers</em> estaban trabajando, sus cotizaciones tambi&eacute;n se usaron para financiar la sanidad. Las tres medidas deber&iacute;an calibrarse para que el esfuerzo se reparta de forma equitativa entre las distintas generaciones.
    </p><p class="article-text">
        La nueva reforma ha roto la tradici&oacute;n de las anteriores y ha decido que el sistema ya no tiene que continuar adapt&aacute;ndose a la longevidad creciente y que todo el coste de no hacerlo lo deben pagar los j&oacute;venes. Esto es evidente, simplemente analizando las distintas medidas.
    </p><p class="article-text">
        1.- Se ha decidido que todas las pensiones deben subir con el IPC, para que no pierdan poder adquisitivo. Esta, como he dicho antes, es una buena medida. La reforma de 2013 dejaba la decisi&oacute;n de revalorizaci&oacute;n a que se contara con suficientes ingresos para hacerlo. El error de esta medida ha sido no haber introducido v&aacute;lvulas de escape para episodios de inflaci&oacute;n descontrolada como el que hemos vivido. En una situaci&oacute;n tan excepcional como esta, solo debieron haber subido con la inflaci&oacute;n (o incluso m&aacute;s) las pensiones m&aacute;s bajas, mientras que las m&aacute;s altas debieron hacerlo al ritmo de los salarios.
    </p><p class="article-text">
        Ha resultado embarazoso ver c&oacute;mo se han subido un 8,5% pensiones que eran m&aacute;s del doble de altas que el salario medio de los j&oacute;venes. Para poner los n&uacute;meros en perspectiva, esta revalorizaci&oacute;n generalizada del 8,5% ha supuesto un aumento del gasto equivalente a incrementar de forma permanente el presupuesto en Educaci&oacute;n un 28%.
    </p><p class="article-text">
        2.- Por primera vez una reforma ha dado como resultado el aumento del gasto en pensiones, pues ahora el periodo de c&oacute;mputo aumenta de forma voluntaria hasta los 29 a&ntilde;os, pero pudiendo descartar 24 mensualidades. No solo no adaptan el sistema de pensiones a la nueva longevidad, sino que lo hacen m&aacute;s generoso a pesar de que los nuevos jubilados vivir&aacute;n m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        3.- Se ha eliminado el Factor de Sostenibilidad, que era un aut&eacute;ntico mecanismo de equidad intergeneracional, pues evitaba que el aumento del gasto por aumentos en la longevidad lo pagaran los futuros trabajadores (los actuales j&oacute;venes). Lo l&oacute;gico hubiera sido redefinir el factor de sostenibilidad introducido en 2013 por uno similar al que acordaron en el seno del Dialogo Social en 2011. Algunos quieren olvidar que los interlocutores sociales en la Reforma de 2011 se hab&iacute;an comprometido a desarrollar un factor de sostenibilidad. En concreto, se comprometieron a hacer el siguiente art&iacute;culo 8:
    </p><p class="article-text">
        <em>Se introduce una nueva disposici&oacute;n adicional, la quincuag&eacute;sima novena, en el Texto Refundido de la Ley General de la Seguridad Social, aprobado por el Real Decreto Legislativo 1/1994, de 20 de junio, con la siguiente redacci&oacute;n:</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Disposici&oacute;n adicional quincuag&eacute;sima novena. Factor de sostenibilidad del sistema de la Seguridad Social.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Con el objetivo de mantener la proporcionalidad entre las contribuciones al sistema y las prestaciones esperadas del mismo y garantizar su sostenibilidad, a partir de 2027 los par&aacute;metros fundamentales del sistema se revisar&aacute;n por las diferencias entre la evoluci&oacute;n de la esperanza de vida a los 67 a&ntilde;os de la poblaci&oacute;n en el a&ntilde;o en que se efect&uacute;e la revisi&oacute;n y la esperanza de vida a los 67 a&ntilde;os en 2027. Dichas revisiones se efectuar&aacute;n cada 5 a&ntilde;os, utilizando a este fin las previsiones realizadas por los organismos oficiales competentes.&ldquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, esta reforma ha decidido sustituir el factor de sostenibilidad por una subida de cotizaciones. Una subida de cotizaciones que por primera vez no genera mayor pensi&oacute;n como contrapartida, lo que equipara las cotizaciones a un impuesto. Y a esta subida de cotizaciones la han llamado Mecanismo de Equidad Intergeneracional. Es decir, a una transferencia de los j&oacute;venes a los jubilados le llaman equidad intergeneracional, cuando esto es justo lo contrario.
    </p><p class="article-text">
        Esta subida de cotizaciones es insuficiente, ineficiente e insolidaria.
    </p><p class="article-text">
        Es insuficiente pues el d&eacute;ficit del sistema de pensiones alcanzar&aacute; el entorno del 4% del PIB de forma creciente hasta el 2050 y la subida de cotizaciones apenas aumentar&aacute; ingresos un 0,9% del PIB. Incluso la subida de ingresos es inferior al aumento de gasto que supuso la revalorizaci&oacute;n de las pensiones en un 8,5% en 2023. &iquest;D&oacute;nde est&aacute; el truco para que Bruselas haya dado el visto bueno? Pues por la cl&aacute;usula de cierre, que dice que si no es suficiente para cerrar el d&eacute;ficit autom&aacute;ticamente se vuelven a subir las cotizaciones. Como les ha hecho ver recientemente la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), no tienen que esperar a 2025 para ver si es suficiente. Aritm&eacute;ticamente, parece obvio que no lo es.
    </p><p class="article-text">
        Es ineficiente, pues se utilizan las cotizaciones como un impuesto, siendo las cotizaciones el impuesto m&aacute;s distorsionante que existe pues da&ntilde;a la creaci&oacute;n de empleo y el crecimiento del PIB. Todo ello en el pa&iacute;s con la mayor tasa de paro juvenil de Europa. Y tienen que hacerlo con cotizaciones en lugar de hacerlo con otros impuestos menos distorsionantes para as&iacute; blindar que esos nuevos ingresos se destinen a pagar las pensiones, no sea que el aumento en la recaudaci&oacute;n se decida gastar en pol&iacute;ticas que beneficien a los j&oacute;venes.
    </p><p class="article-text">
        Pero, lo m&aacute;s triste es que esta reforma es muy insolidaria con los j&oacute;venes. Espa&ntilde;a tiene un d&eacute;ficit estructural superior al 4% del PIB y un nivel de Deuda P&uacute;blica del 115%. El d&eacute;ficit estructural son gastos impagados de hoy que se transfieren al futuro para que sean pagados entonces (por los que hoy son j&oacute;venes). La mayor longevidad supone adem&aacute;s mayor gasto en Sanidad y Dependencia. En concreto, un reciente estudio de la AIReF nos advierte que, si no se producen cambios importantes, el d&eacute;ficit puede llegar al 8% y el nivel de deuda de Espa&ntilde;a subir&aacute; hasta el 186% del PIB por culpa del aumento del gasto asociado al envejecimiento.
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, aumentar los impuestos para blindar las pensiones de los futuros jubilados, sin considerar que la longevidad ha aumentado y continuar&aacute; aumentando, implica que no van a quedar recursos para otros programas que benefician a los j&oacute;venes y al crecimiento a largo plazo, como son la educaci&oacute;n, la vivienda, el apoyo a la familia, la I+D, acabar con la pobreza infantil o las medidas para frenar el cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Alguien podr&aacute; pensar que una cosa no quita la otra y que hay dinero para todo. Para los que piensan as&iacute;, les propongo que construyamos el presupuesto al rev&eacute;s, es decir, que el aumento de los ingresos se utilice primero para invertir en educaci&oacute;n, financiar una pol&iacute;tica de vivienda p&uacute;blica en alquiler para j&oacute;venes, ayudar a las familias, erradicar la pobreza infantil, invertir en I+D+i, etc. y luego usemos lo que sobra para no adaptar el sistema de pensiones a la mayor longevidad.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, los que apoyan incondicionalmente esta reforma olvidan que las pensiones son un contrato entre generaciones: en un sistema de pensiones de reparto como el nuestro, los ni&ntilde;os y j&oacute;venes de hoy ser&aacute;n los que pagar&aacute;n las pensiones del futuro. Aunque hoy sean irrelevantes en las elecciones por su bajo n&uacute;mero, el Parlamento y la Uni&oacute;n Europea tambi&eacute;n deber&iacute;an velar por sus intereses y reflexionar sobre lo que est&aacute;n aprobando con esta reforma: hoy tenemos tres trabajadores pagando una pensi&oacute;n; dentro de un par de d&eacute;cadas tres nuevos trabajadores van a pagar dos pensiones, que adem&aacute;s van a tener la misma cuant&iacute;a mensual, aunque esos jubilados vivan mucho m&aacute;s que los de ahora.
    </p><p class="article-text">
        Aunque sean minoritarios en las elecciones, los j&oacute;venes no van a aceptar continuar viviendo en un pa&iacute;s donde nunca hay pol&iacute;ticas para ellos, y votar&aacute;n con los pies, traslad&aacute;ndose a otros pa&iacute;ses que hayan adaptado las pensiones a la mayor longevidad. Reformar el sistema respetando la equidad intergeneracional, permitir&iacute;a que los salarios netos de impuestos sean m&aacute;s altos, que los necesarios aumentos en los ingresos se inviertan en mejorar la educaci&oacute;n, que haya m&aacute;s programas sociales para la vivienda, emancipaci&oacute;n, cuidado de los hijos, lucha contra la pobreza, etc&hellip; Esto ya est&aacute; ocurriendo y hay muchos j&oacute;venes espa&ntilde;oles trabajando en Alemania, Pa&iacute;ses Bajos o Portugal, entre otros.
    </p><p class="article-text">
        Todo apunta a que la Uni&oacute;n Europea va a aceptar esta reforma y nos va seguir desplegando los fondos europeos. Seguro que es democr&aacute;tico hacerlo pues es el camino que ha decidido nuestro Parlamento. Pero yo le recomendar&iacute;a a la Comisi&oacute;n Europea que, en ese caso, dado que la reforma va claramente contra el porvenir de las siguientes generaciones, sea honesta y que al menos le cambie el nombre del plan de modo que en lugar de llamarse <em>Next Generation Funds </em>se llame <em>Old Generation Funds</em>.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, esta no-reforma contra los j&oacute;venes s&oacute;lo conseguir&aacute; retrasar la inevitable reforma del sistema de pensiones para adaptarlo al envejecimiento. Despu&eacute;s de las elecciones y tras lamentar el valioso tiempo perdido poniendo parches al sistema, espero que quien tenga la responsabilidad de dise&ntilde;ar la reforma definitiva en el futuro vele por el inter&eacute;s y bienestar de los j&oacute;venes. O es as&iacute;, o continuar&aacute;n y&eacute;ndose. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ignacio Conde-Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/reforma-pensiones-paguen-jovenes_129_10086772.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Mar 2023 20:02:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Reforma de las pensiones: que paguen los jóvenes]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los retos de la Nueva Economía Digital]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/retos-nueva-economia-digital_129_3047044.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b198d4c8-4dff-42dd-a56b-fe9366f07ae1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los retos de la Nueva Economía Digital"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La revolución digital supone una trasformación de empleo, pero no necesariamente una destrucción neta del mismo</p><p class="subtitle">Es clave tomar medidas en el ámbito educativo para que los estudiantes sean mentalmente flexibles</p></div><p class="article-text">
        La cuarta revoluci&oacute;n industrial a la que asistimos, que se caracteriza por un modelo de desarrollo centrado en los datos transformados en conocimiento, como las anteriores, mejora los procesos productivos y la vida de los ciudadanos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta transformaci&oacute;n tecnol&oacute;gica fundamentada en la informaci&oacute;n como principal activo y habilitada por la conectividad global permite hablar de econom&iacute;a digital, cada vez m&aacute;s presente en todos los sectores productivos y plantea nuevos retos desde el punto de vista de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        u. No debemos ver el desarrollo como una amenaza al empleo (es algo que ha ocurrido siempre), sino como una oportunidad de mejores condiciones laborales y una mejor calidad de vida. El progreso en inteligencia artificial, rob&oacute;tica, computaci&oacute;n infinita, redes de banda ancha, manufactura digital, nanomateriales, biolog&iacute;a sint&eacute;tica y muchas otras tecnolog&iacute;as que est&aacute;n creciendo exponencialmente nos permitir&aacute; obtener en las pr&oacute;ximas dos d&eacute;cadas unos avances muy superiores a los que somos capaces de imaginar ahora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como en ocasiones anteriores, se ha generado un debate en torno al impacto sobre el empleo de esta revoluci&oacute;n digital. Lo primero que se debe diferenciar es entre la tecnolog&iacute;a que complementa el trabajo humano y la que lo sustituye; pero adem&aacute;s, se deben tener en cuenta los nuevos productos y servicios que surgen en esta nueva econom&iacute;a digital. Con todo, hay visiones m&aacute;s optimistas que otras sobre cu&aacute;l realmente ser&aacute; el impacto neto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s del impacto cuantitativo, este cambio tecnol&oacute;gico tiene un impacto cualitativo sobre el empleo, favoreciendo a los trabajadores m&aacute;s cualificados, a los que la tecnolog&iacute;a complementa y no sustituye. Este impacto cualitativo aumenta la desigualdad de la sociedad, por lo que se deben tomar medidas.
    </p><p class="article-text">
        Pero adem&aacute;s de los impactos cuantitativo y cualitativo, esta transformaci&oacute;n tiene un impacto conceptual sobre el empleo. Hemos pasado de una relaci&oacute;n laboral fundamentada en un contrato fijo con un salario a un contrato temporal que cada vez es m&aacute;s breve en el tiempo, primero, y a una relaci&oacute;n profesional basada en la facturaci&oacute;n de una serie de servicios despu&eacute;s. Ese proceso afecta, por un lado, a los derechos de los trabajadores y, por otro, a la recaudaci&oacute;n, pues como consecuencia de este nuevo paradigma, se recauda menos porque se registra menos trabajo y lo que se trabaja no recauda de la misma manera. Por tanto, si los gobiernos quieren mantener las prestaciones de sus estados de bienestar, se deben tomar medidas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los retos a los que nos enfrentamos con la nueva tecnolog&iacute;a digital no vienen solos. En plena revoluci&oacute;n digital tendremos que afrontar otros dos retos globales que tambi&eacute;n van a tener un gran impacto econom&iacute;a: el envejecimiento poblacional y el estancamiento secular. Las sociedades de los pa&iacute;ses industrializados est&aacute;n envejeciendo a un gran ritmo. El aumento en la longevidad, gracias a las ca&iacute;das en las tasas de mortalidad de las edades m&aacute;s avanzadas, va a transformar la sociedad hasta l&iacute;mites insospechados, donde las personas mayores tendr&aacute;n cada vez un peso mayor dentro de la poblaci&oacute;n. Este envejecimiento afectara al crecimiento potencial de la econom&iacute;a por dos v&iacute;as. Por un lado, una menor tasa de crecimiento de la poblaci&oacute;n en edad de trabajar y por otro una menor tasa de innovaci&oacute;n, y por ende de progreso t&eacute;cnico, tradicionalmente concentrada en la poblaci&oacute;n m&aacute;s joven. Por si fuera poco, algunos expertos empiezan advertir de que entramos en una fase de estancamiento secular de la econom&iacute;a generado no solo por los efectos este envejecimiento poblacional, sino tambi&eacute;n por una pol&iacute;tica monetaria incapaz de lidiar con entornos de baja inflaci&oacute;n y tasas de inter&eacute;s real cercanas al cero. Son muchos los cambios que se van a producir en paralelo en las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La coincidencia en el tiempo de los tres retos globales (envejecimiento, estancamiento secular y la revoluci&oacute;n digital) hace dif&iacute;cil predecir con exactitud qu&eacute; es lo que va a ocurrir, y por lo tanto estamos convencidos de que algunas de las medidas propuestas pueden perder protagonismo y que otras muchas, son en estos momentos inimaginables.&nbsp;&nbsp;No obstante, algunos hechos y las pol&iacute;ticas que los motivan parecen evidentes. Se precisar&aacute; de mayor gasto como consecuencia de una poblaci&oacute;n cada vez m&aacute;s envejecida, por un lado, y con m&aacute;s tiempo libre, por otro. Los estados se deben plantear reformas en la manera de recaudar si se quieren mantener los niveles de gasto social.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Algunas de las medidas que ayudar&iacute;an a transitar en esta transformaci&oacute;n ser&iacute;an el unificar los contratos indefinidos y temporales (contrato &uacute;nico), unificar los derechos en cuanto a protecci&oacute;n social facilitando su portabilidad(fondo austriaco y sistema de pensiones de reparto de cuentas nocionales), aprovechar esa mayor informaci&oacute;n y transparencia que permite la trazabilidad de las nuevas tecnolog&iacute;as en las plataformas para recaudar mejor, recatar al idea de una nueva fiscalidad del capital coordinada a nivel internacional, etc. Adem&aacute;s, ahora m&aacute;s que nunca, es clave garantizar la competencia empresarial eliminando todas las barreras a la entrada y evitar todas las posiciones de dominio de mercado con la introducci&oacute;n de organismos reguladores independientes con capacidad de imponer multas realmente coercitivas.&nbsp; S&oacute;lo cuando los mercados funcionan correctamente, los recursos se asignan de forma eficiente. En este sentido, es clave garantizar la competencia, para que los avances tecnol&oacute;gicos se trasladen a menores precios para los consumidores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, una caracter&iacute;stica diferencial de esta &uacute;ltima revoluci&oacute;n es su mayor velocidad. Esta nueva econom&iacute;a digital requiere de nuevos perfiles profesionales, inexistentes hace apenas unos a&ntilde;os. Las empresas se caracterizan por tener pocos empleados y muy especializados. A este respecto, es clave tomar medidas en el &aacute;mbito educativo para que los estudiantes sean mentalmente flexibles y los trabajadores del futuro tengan habilidades complementarias a la&nbsp;tecnolog&iacute;a; pero tambi&eacute;n, las pol&iacute;ticas activas de empleo deben ayudar al reciclaje profesional continuo para evitar desplazados como ocurre en la actualidad. Para ellos, de manera transitoria, una renta m&iacute;nima con incentivos puede ser la soluci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Asumiendo el entorno de incertidumbre donde nos movemos, &iquest;por qu&eacute; no pensar en la revoluci&oacute;n digital como una oportunidad que nos ayude a lidiar con el envejecimiento y el estancamiento secular? Por un lado, jornadas de trabajo m&aacute;s cortas y flexibles gracias a la tecnolog&iacute;a permitir&iacute;an alargar la edad de jubilaci&oacute;n o incluso hacer m&aacute;s f&aacute;cil la plena compatibilizaci&oacute;n de la pensi&oacute;n y el salario. Por otro lado, una econom&iacute;a m&aacute;s intensiva en el factor capital, con la proliferaci&oacute;n de los robots inteligentes, puede experimentar ganancias en productividad y ayudar escapar de los malos augurios de los que defienden el estancamiento secular. Sea como fuere nos adentramos en una nueva era donde se van a producir grandes transformaciones no solo en la econom&iacute;a, con la revoluci&oacute;n digital, sino tambi&eacute;n en la sociedad, con el envejecimiento. Es un nuevo periodo sin precedentes, que lejos de inmovilizarnos o atemorizarnos, nos debe activar para poder aprovechar todas las nuevas oportunidades que se nos van a plantear.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ignacio Conde-Ruiz, Carlos Ocaña Orbis]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/retos-nueva-economia-digital_129_3047044.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Nov 2017 20:48:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los retos de la Nueva Economía Digital]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Economía,Empleo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que la victoria de Trump esconde]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/victoria-trump-esconde_129_3737562.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La combinación de incertidumbre y miedo al futuro unido a un sistema político que ha fallado a sus ciudadanos, ha permitido que Trump haya apelado a una de las necesidades básicas de los individuos</p></div><p class="article-text">
        La Victoria de Trump no es un hecho aislado, o un fen&oacute;meno extra&ntilde;o. En Europa estamos asistiendo a fen&oacute;menos parecidos: el Brexit, la aparici&oacute;n de partidos mayoritarios de extrema derecha en muchos pa&iacute;ses&hellip; Aunque nos parezca un personaje deleznable, la realidad es que Donald Trump se va a convertir en el 45&ordm; Presidente de los EEUU. Lo mejor que podemos hacer es entender por qu&eacute; ese discurso rancio y mentiroso ha sido capaz de convencer a m&aacute;s de 50 millones de norteamericanos, para evitar que estos fen&oacute;menos acaben traslad&aacute;ndose a Europa.
    </p><p class="article-text">
        Estamos ante una revoluci&oacute;n o un cambio de modelo econ&oacute;mico, que afortunadamente, hasta la fecha se est&aacute; manifestando en las urnas y no en enfrentamientos sociales. El cambio hacia la econom&iacute;a digital (o la llamada cuarta revoluci&oacute;n industrial) y la globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica generan muchos efectos positivos sobre el crecimiento y el bienestar en su conjunto. No obstante, no podemos obviar que tambi&eacute;n est&aacute;n generando un fuerte aumento de la desigualdad de la renta, donde al igual que sucedi&oacute; en otras revoluciones industriales, hay muchos trabajadores que se est&aacute;n viendo desplazados de sus puestos de trabajo tradicionales. Mucha gente siente angustia e inseguridad ante el futuro, no saben c&oacute;mo va a devenir su vida, en que podr&aacute;n trabajar y cu&aacute;les ser&aacute;n sus medios de subsistencia. Ven c&oacute;mo la tecnolog&iacute;a va reemplazando muchos trabajos que antes hac&iacute;an ellos, y que la supervivencia implica trabajar m&aacute;s por menos para poder competir en una econom&iacute;a cada vez m&aacute;s globalizada. Al mismo tiempo, los gobiernos y las instituciones que se supone deber&iacute;an protegerles y ofrecerles la seguridad que calmar&aacute; sus miedos, no est&aacute;n siendo capaces de ofrecer respuestas rigurosas o soluciones efectivas. Si a esto le unimos que en muchos casos los votantes tienen la percepci&oacute;n de que les est&aacute;n robando a trav&eacute;s de los casos de corrupci&oacute;n, parece l&oacute;gico que una parte de la ciudadan&iacute;a desconf&iacute;e de la clase pol&iacute;tica tradicional, que parece preocuparse &uacute;nicamente de su propia supervivencia.
    </p><p class="article-text">
        La combinaci&oacute;n de incertidumbre y miedo al futuro unido a un sistema pol&iacute;tico que ha fallado a sus ciudadanos, ha permitido que Trump haya apelado a una de las necesidades b&aacute;sicas de los individuos, la necesidad de seguridad, lanzando mensajes muy simplistas: traer los empleos de vuelta a los Estados Unidos, cerrar las fronteras a los inmigrantes, proteger nuestros productos, etc&hellip; Soluciones simples que claramente han calado en el electorado, pero que no soportan el m&iacute;nimo razonamiento econ&oacute;mico. Veamos las medidas principales, una por una:
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>"Hay un flujo continuo de entrada de inmigrantes en los Estados Unidos y los ciudadanos de aqu&iacute; pierden sus empleos".</strong></em> Trump propone una pol&iacute;tica migratoria muy restrictiva, limitando la inmigraci&oacute;n e incluso expulsando a millones de inmigrantes a sus pa&iacute;ses de origen. Existe evidencia m&uacute;ltiple de que, tanto en Europa como en EEUU, los trabajos que realizan los inmigrantes no son los mismos que los que realizan los nativos; es decir, inmigrantes y nativos son fuerzas de trabajo complementarias, no sustitutivas. De tal forma que expulsar y frenar la entrada a millones de trabajadores inmigrantes no va a hacer m&aacute;s que subir los costes laborales en Estados Unidos, con efectos negativos sobre la competitividad, el empleo y la inflaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>"Hay que restringir el libre comercio para mantener puestos de trabajo en Estados Unidos"</strong></em> o <em><strong>"Tenemos que repatriar los trabajos que China nos ha estado robando"</strong></em>. Trump propone medidas proteccionistas para proteger a la industria manufacturera, es decir, fijar aranceles a las importaciones para aumentar su precio en el mercado americano. Es f&aacute;cil prever la reacci&oacute;n de China ante una medida as&iacute;: si EEUU pone aranceles a China, pues China se los pondr&aacute; a los productos estadounidenses, de forma que aunque en el corto plazo pueda ayudar a las empresas norteamericanas menos competitivas, va a resultar muy negativo para las grandes empresas exportadoras estadounidenses y m&aacute;s avanzadas tecnol&oacute;gicamente. Pero el comercio internacional no es un juego de suma cero (lo que yo gano, lo pierdes tu), sino que si cada pa&iacute;s se especializada en lo que mejor se le da (aquello en lo que tiene una ventaja competitiva) y se intercambia, entonces todos estamos mejor. Por no decir, que las cadenas de producci&oacute;n est&aacute;n completamente internacionalizadas, por lo que es posible que este proteccionismo podr&iacute;a incluso terminar da&ntilde;ando a la propia industria que aspira a proteger.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>"Los chinos se han inventado el concepto de calentamiento global con el fin de hacer que la fabricaci&oacute;n de EEUU no resulte competitiva".</strong></em> Trump propone no firmar los acuerdos internacionales para evitar el cambio clim&aacute;tico, frenando as&iacute; el avance de las energ&iacute;as renovables, pues alega que el cambio clim&aacute;tico un invento de los chinos para obligar a la industria americana a producir m&aacute;s caro y ser menos competitiva. A estas alturas no creo que nadie ponga en duda el calentamiento global y el efecto pernicioso de la producci&oacute;n con energ&iacute;as intensivas en carbono (petr&oacute;leo o carb&oacute;n). Dar pasos hacia atr&aacute;s en este tema nos llevar&aacute; a un mayor calentamiento global con las consecuencias nefastas sobre el planeta que ya todos somos capaces de anticipar. Trump propone seguir manteniendo un uso intensivo de las energ&iacute;as m&aacute;s contaminantes, aunque con ello se lleve el planeta por delante.
    </p><p class="article-text">
        En resumen, todas estas soluciones que Trump ha propuesto recurrentemente en su campa&ntilde;a, se venden bien electoralmente, pues son mensajes simplistas que se explican f&aacute;cilmente y parecen tener cierta l&oacute;gica, aunque las consecuencias de ponerlos en pr&aacute;ctica sean completamente lo opuesto de lo deseado. Es puro populismo pues si finalmente se llevan a cabo, el bienestar de todos los ciudadanos, incluidos muchos de los votantes de Trump, empeorara.
    </p><p class="article-text">
        Existe un riesgo real de que este populismo siga cobrando fuerza en Europa. Aunque Europa cuenta con un estado de bienestar m&aacute;s desarrollado que Estados Unidos, no se puede negar que muchos ciudadanos est&aacute;n experimentando esos mismo sentimientos de angustia e incertidumbre hacia el futuro. De hecho, muchos mensajes lanzados por aquellos a favor del Brexit, y que a posteriori hasta los propios pol&iacute;ticos reconocieron que eran falsos, no distan mucho de los mensajes de Donald Trump.
    </p><p class="article-text">
        Todos los avances tecnol&oacute;gicos que hemos experimentado en el pasado, si bien despertaban recelos iniciales han terminado mejorando las condiciones laborales de todos los trabajadores. Sin embargo, aunque el efecto total sea positivo, lo cierto es que durante el proceso de cambio aparecen ganadores y perdedores. Perdedores son aquellos trabajadores que se est&aacute;n viendo o se van a ver desplazados hacia otros sectores o cuyo trabajo puede desaparecer pues la tecnolog&iacute;a los reemplaza. La revoluci&oacute;n digital, como las anteriores revoluciones tecnol&oacute;gicas, supone una trasformaci&oacute;n de empleo, pero no necesariamente una destrucci&oacute;n del mismo.
    </p><p class="article-text">
        La conclusi&oacute;n es que no podemos abandonar a su suerte a los perdedores de esta gran transformaci&oacute;n econ&oacute;mica que estamos sufriendo. &iquest;c&oacute;mo? En algunos casos, ser&aacute; clave reciclar a los trabajadores de los sectores afectados para que puedan adaptarse a los cambios tecnol&oacute;gicos. En otros casos, cuando no sea posible mejorar la formaci&oacute;n del trabajador, bien porque sea ya muy mayor o bien porque tenga unas habilidades imposibles de reciclar en la nueva econom&iacute;a digital resultar&aacute; necesario dotarles de recursos para evitar que caigan en la pobreza, como por ejemplo, alg&uacute;n tipo de renta b&aacute;sica. En definitiva, la soluci&oacute;n pasa por mejorar la redistribuci&oacute;n &ndash;bien con programas de apoyo a la renta o con pol&iacute;ticas activas de formaci&oacute;n que realmente funcionen&ndash; desde los ganadores de la nueva econom&iacute;a hacia los perdedores.
    </p><p class="article-text">
        Este es un debate que los pol&iacute;ticos tradicionales no est&aacute;n sabiendo abordar. Los partidos de la derecha, por un lado, lo f&iacute;an todo al mercado sin entender que en muchos casos la asignaci&oacute;n final de recursos resulta muy desigual, dando lugar a la aparici&oacute;n de trabajadores que se encuentran totalmente abandonados. Por otro lado, los partidos de la izquierda m&aacute;s extrema pretenden culpar al mercado de la mala asignaci&oacute;n de los recursos y &uacute;nicamente saben proponer alternativas de planificaci&oacute;n econ&oacute;mica, que sabemos han fracasado estrepitosamente all&aacute; donde se han intentado y por ende no resultan cre&iacute;bles. Finalmente, los partidos socialdem&oacute;cratas, que siempre se han preocupado por la igualdad de oportunidades, no est&aacute;n sabiendo adaptarse a la nueva realidad y no se han dado cuenta que sus recetas tradicionales no resultan suficientes para resolver los nuevos problemas que se presentan en esta nueva econom&iacute;a global y digital.
    </p><p class="article-text">
        La soluci&oacute;n pasa por comprender que cuando el mercado funciona correctamente, lo mejor es interferir lo menos posible, pero que ello no significa no hacer nada. Hay que utilizar la pol&iacute;tica econ&oacute;mica para corregir las desigualdades que el mercado est&aacute; generando, v&iacute;a educaci&oacute;n y pol&iacute;ticas activas de formaci&oacute;n y reciclaje profesional orientadas a la econom&iacute;a digital y pol&iacute;ticas de redistribuci&oacute;n de renta de los ganadores hacia los perdedores. Esta es la &uacute;nica soluci&oacute;n posible, pero seria triste llegar a ella tras a&ntilde;os de intentar medidas populistas fallidas que nos hagan retroceder al pasado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ignacio Conde-Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/victoria-trump-esconde_129_3737562.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Nov 2016 18:40:21 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Lo que la victoria de Trump esconde]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Estados Unidos,Donald Trump]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mala política para las pensiones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/mala-politica-pensiones_129_3978144.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f300bec5-b105-4a7b-a95e-761be0c8633c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las nuevas bases de cotización generadas en 2015 son un 20% inferiores a las de 2014</p><p class="subtitle">A la luz de la evidencia, no creo que exista nada que guste más a un dirigente político que las bonificaciones</p><p class="subtitle">La caída en ingresos de la seguridad social generada por la política de bonificaciones no ha sido reemplazada por ingresos de los Presupuestos Generales del Estado. Se ha usado la hucha de las pensiones</p></div><p class="article-text">
        Tan pronto llegan las elecciones, las pensiones se convierten en el primer arma arrojadiza entre los distintos partidos pol&iacute;ticos. Y es que nadie es ajeno a las pensiones, unos porque las est&aacute;n percibiendo ya y otros porque aspiran a hacerlo. Sea como fuere, en cada comicio ocurre lo mismo.
    </p><p class="article-text">
        Nuestra Seguridad Social est&aacute; en fase de adaptaci&oacute;n a una nueva realidad demogr&aacute;fica, pues no podemos olvidar que Espa&ntilde;a ser&aacute; el pa&iacute;s <a href="//#more-50163" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">m&aacute;s envejecido de Europa</a> en unas pocas d&eacute;cadas. Otro d&iacute;a me centrare en los retos de las pensiones en el medio y largo plazo. Hoy quiero hablar de los problemas coyunturales del sistema de pensiones y en por qu&eacute; a pesar de la recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica, esta no ha llegado al presupuesto de la Seguridad Social.
    </p><p class="article-text">
        La parte contributiva de la Seguridad Social termin&oacute; el a&ntilde;o 2015 con un d&eacute;ficit pr&oacute;ximo a los 18.000 millones de euros. Las malas noticias vienen de los ingresos, y en particular de los ingresos por cotizaciones. As&iacute;, en el a&ntilde;o 2015 a pesar de que el n&uacute;mero de cotizantes aument&oacute; en m&aacute;s del 3,2% y los ingresos por cotizaciones lo hicieron en un 2,6%. Pero, &iquest;esto c&oacute;mo es posible? Si los nuevos trabajadores hubieran cotizado por la misma base de cotizaci&oacute;n media existente, los ingresos por cotizaciones deber&iacute;an haber subido tambi&eacute;n por encima del 3,2%. Un simple c&aacute;lculo, nos dice que las nuevas bases de cotizaci&oacute;n para ser compatibles con el aumento de ingresos observado, deben <strong>haber sido un 20% m&aacute;s bajas</strong>. &iquest;C&oacute;mo es posible que las bases de cotizaci&oacute;n de los nuevos cotizantes sean un 20% mas bajas que la media de 2014? Dos posibles explicaciones:
    </p><p class="article-text">
        La mayor precariedad laboral, con la fuerte devaluaci&oacute;n de salarios, hace que los nuevos contratados no solo tengan salarios m&aacute;s bajos, sino tambi&eacute;n un mayor uso de los contratos a tiempo parcial y temporales.
    </p><p class="article-text">
        La absurda pol&iacute;tica de bonificaciones generalizadas a la contrataci&oacute;n indefinida llevada a cabo por el Ejecutivo.
    </p><p class="article-text">
        Perm&iacute;tanme centrarme en la pol&iacute;tica de bonificaciones a la contrataci&oacute;n. A la luz de la evidencia, no creo que exista nada que guste m&aacute;s a un dirigente pol&iacute;tico que las bonificaciones. Tan pronto como llegan unas elecciones o hay un debate del Estado de la Naci&oacute;n, aparecen nuevos programas de bonificaciones. La verdad que no se de donde viene este af&aacute;n. Desde luego, no se justifica desde el conocimiento econ&oacute;mico. Los economistas, estamos hartos de ver como la evidencia emp&iacute;rica nos dice que son muy poco efectivas y muy caras. Existen m&uacute;ltiples art&iacute;culos cient&iacute;ficos que as&iacute; lo prueban. Perm&iacute;tanme, para los lectores esc&eacute;pticos, compartir algunos. Con evidencia internacional tenemos, por ejemplo este <a href="http://wol.iza.org/articles/can-hiring-subsidies-benefit-unemployed/long" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">survey del IZA</a> realizado por Brown o este articulo de <a href="http://ftp.iza.org/dp9146.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Neumark y Grijalva</a>. Para el caso de Espa&ntilde;a tenemos este art&iacute;culo de <a href="http://www.fundacionsepi.es/investigacion/revistas/paperArchive/Ene2009/v33i1a4.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Garc&iacute;a-P&eacute;rez y Rebollo</a>. La intuici&oacute;n es simple. Una pol&iacute;tica de bonificaciones generalizada, como la que se ha llevado a cabo en Espa&ntilde;a, es muy cara pues tiene mucho peso muerto (por ejemplo, se bonifican contratos que se hubieran hecho igualmente sin la bonificaci&oacute;n) y adem&aacute;s es poco efectiva pues muchos de los contratos indefinidos realizados solo por el atractivo de la bonificaci&oacute;n tienen una alta mortalidad tan pronto se acaba el periodo bonificado. Como me imagino que los pol&iacute;ticos no podr&aacute;n evitar caer en la tentaci&oacute;n de las bonificaciones, aqu&iacute; un consejo desde el an&aacute;lisis econ&oacute;mico: <strong>la pol&iacute;tica de bonificaciones es m&aacute;s efectiva cuando m&aacute;s se concentra en colectivos que tienen m&aacute;s dificultades de empleabilidad.</strong> En concreto, para nuestro pa&iacute;s, deber&iacute;a en el mejor de los casos concentrarse en los parados de larg&iacute;sima duraci&oacute;n, es decir aquellos que llevan mas de dos a&ntilde;os en paro.
    </p><p class="article-text">
        En este caso, adem&aacute;s, el Ejecutivo ha cometido un error adicional, pues a diferencia de en ocasiones anteriores, la ca&iacute;da en ingresos de la seguridad social generada por la pol&iacute;tica de bonificaciones no ha sido reemplazada por ingresos provenientes de los Presupuestos Generales del Estado. Y en consecuencia, se ha tenido que usar con mayor intensidad el Fondo de Reserva. Un fondo de reserva que en la &uacute;ltima legislatura se ha consumido en m&aacute;s de la mitad.
    </p><p class="article-text">
        Si a efectos del d&eacute;ficit para Bruselas es indiferente usar el Fondo de Reserva o ingresos corrientes del Estado, y si la emisi&oacute;n de deuda esta en niveles muy asequibles, &iquest;por qu&eacute; gastar con mayor rapidez un fondo de reserva que nos puede ser &uacute;til para tener un mayor margen de maniobra en el futuro? La &uacute;nica explicaci&oacute;n que encuentro, es que el ejecutivo haciendo esto, intentaba retrasar (o evitar) que la deuda publica superara el umbral del 100% del PIB. Algo que, por desgracia hemos superado recientemente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ignacio Conde-Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/mala-politica-pensiones_129_3978144.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 May 2016 17:15:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mala política para las pensiones]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pensiones,Economía,Seguridad Social]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La desigualdad de la renta durante la crisis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/desigualdad-renta-crisis_129_4022270.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El problema del aumento de la desigualdad en nuestro país es la progresiva precarización del 20% más pobre de la población</p></div><p class="article-text">
        En tiempos de crisis el aumento en la desigualdad se posiciona en el coraz&oacute;n del debate p&uacute;blico. En muchos casos, cuando la econom&iacute;a crece, pese a que el nivel de desigualdad aumente, la renta media de pr&aacute;cticamente todos los individuos tambi&eacute;n lo hace; percibi&eacute;ndose frecuentemente el aumento de las diferencias en renta como una consecuencia del propio proceso de crecimiento. Adopta as&iacute; el incremento de la desigualdad tintes casi meritocr&aacute;ticos, apelando a diferencias de esfuerzo, educaci&oacute;n o motivaci&oacute;n como importantes fuentes de dicho fen&oacute;meno. Por el contrario, en &eacute;pocas de crisis econ&oacute;mica, el aumento de la desigualad de la renta suele disparar la alarma social y asociarse a una asignaci&oacute;n injusta de los recursos.
    </p><p class="article-text">
        En este art&iacute;culo vamos a hablar, dato en mano, de las tendencias de la desigualdad en Espa&ntilde;a desde la crisis. No vamos a entrar en el interesante debate de las distintas formas de medici&oacute;n de la desigualdad o su verosimilitud para casos individuales, nos centramos en los indicadores y las fuentes m&aacute;s consultadas y, para poner la cifra espa&ntilde;ola en perspectiva, nos comparamos con varios pa&iacute;ses vecinos.&nbsp; &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, es dif&iacute;cil negar que<strong> Espa&ntilde;a es uno de los pa&iacute;ses mas desiguales de Europa</strong>. Habitualmente se suelen utilizar dos indicadores para medir la desigualdad: el coeficiente de Gini y la ratio entre el 20% que mas renta tiene sobre el 20% que menos renta tiene. Como se puede ver en el siguiente gr&aacute;fico ambos sit&uacute;an a Espa&ntilde;a a la cabeza dentro de la UE-15.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En dichos gr&aacute;ficos podemos tambi&eacute;n ver que <strong>Espa&ntilde;a es de los pa&iacute;ses donde m&aacute;s ha aumentado la desigualdad durante la crisis</strong>. Antes de la crisis el 20% m&aacute;s rico ten&iacute;a una renta aproximadamente 5,6 veces m&aacute;s elevada que el 20% m&aacute;s pobre; esta cifra hab&iacute;a subido a 6,8 en 2014.
    </p><p class="article-text">
        Habitualmente tiende a asociarse este incremento de la desigualdad a un aumento de la renta de los m&aacute;s ricos del pa&iacute;s. El 1% m&aacute;s rico de Espa&ntilde;a tiene, de acuerdo con la World Income Database, un 8,5% de la renta en Espa&ntilde;a, aproximadamente lo mismo que sol&iacute;a tener durante la d&eacute;cada de los 90. El aumento de los precios de la vivienda y la acumulaci&oacute;n de ganancias derivadas del capital desde el cambio de milenio hasta 2006 provoc&oacute; que dicho porcentaje subiera hasta m&aacute;s del 12%, deshinch&aacute;ndose junto con el pinchazo de la burbuja hasta alcanzar la cifra actual. Para las personas dentro del top 10% pero fuera del top 1% la situaci&oacute;n es bastante diferente, no se observa un efecto claro del &uacute;ltimo ciclo de boom-bust sobre su tendencia bajista a largo plazo. En cualquier caso, podemos concluir claramente que el <strong>aumento de la desigualdad durante la crisis no se debe a un incremento de la concentraci&oacute;n de la renta en el Top 10%, 5% o 1%</strong>. El 10% con m&aacute;s ingresos tiene en su conjunto la desorbitante cantidad de m&aacute;s del 31% de los ingresos totales del pa&iacute;s. Pero justo antes de la crisis esta cifra superaba el 36%.
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        <strong>El problema real de la agudizaci&oacute;n de la desigualdad radica en la situaci&oacute;n del 20% con menores ingresos y su fuerte empeoramiento durante la crisis</strong>. Los siguientes gr&aacute;ficos muestran la evoluci&oacute;n del 10% con menos ingresos (decil 1 en la distribuci&oacute;n de la renta) y del siguiente 10% con menos ingresos (aquellos situados entre el 10 y el 20% con menos ingresos, es decir, el decil 2 en la distribuci&oacute;n de la renta) en distintos pa&iacute;ses europeos y en la UE-15 de media. Francia es un ejemplo de un pa&iacute;s en el que aquellos con menores ingresos acumulan una proporci&oacute;n de la renta total por encima de la media europea, pese a que con la crisis han visto su situaci&oacute;n relativa ligeramente empeorada. Los m&aacute;s pobres en Italia y Espa&ntilde;a comenzaron la crisis en posiciones muy similares: el decil 1 ten&iacute;a aproximadamente el 2,5% de los ingresos y el decil 2 aproximadamente el 4,6%.
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        La crisis tuvo un efecto importante sobre el decil 1 en ambos casos, si bien es m&aacute;s pronunciado el caso de Espa&ntilde;a (del 2,5% al 1,8% de los ingresos totales). Es en el decil 2 donde encontramos la mayor diferencia entre ambos pa&iacute;ses, en Italia apenas hubo cambios en la proporci&oacute;n de la renta total que tiene dicho grupo de personas, mientras en Espa&ntilde;a &eacute;sta bajaba del 4,6% al 4,1%. <strong>El problema del aumento de la desigualdad en nuestro pa&iacute;s es la progresiva precarizaci&oacute;n del 20% m&aacute;s pobre de la poblaci&oacute;n. </strong>
    </p><p class="article-text">
        Una de las fuentes m&aacute;s claras del empeoramiento de la desigualdad durante la crisis es nuestro disfuncional mercado laboral, especialmente <strong>a trav&eacute;s del aumento del paro de larga duraci&oacute;n</strong> (que ya analizamos <a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/Desigualdad-paro-larga-duracion_6_436816332.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>). En la actualidad tenemos 2,8 millones de personas que llevan m&aacute;s de 1 a&ntilde;o en paro, de los cuales m&aacute;s del 70%, unos 2 millones de personas, no reciben ning&uacute;n tipo de prestaci&oacute;n. La situaci&oacute;n de este inmenso colectivo es a&uacute;n m&aacute;s escandalosa si tenemos en cuenta que las pol&iacute;ticas activas contra el desempleo (y especialmente el desempleo de larga duraci&oacute;n) han sido las grandes ignoradas durante la crisis. &iquest;Cu&aacute;nto tendremos que esperar para que haya un paquete de reformas ambiciosas destinadas a ese colectivo olvidado?
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        Por otro lado, el <strong>ajuste salarial interno</strong> ha sido mucho m&aacute;s intenso entre los trabajadores con menores ingresos. Como se puede ver aqu&iacute; entre las personas situadas en los &uacute;ltimos 4 deciles de renta no ha habido pr&aacute;cticamente cambios a nivel salarial entre 2011 y 2014. Frente a ello, el 10% m&aacute;s pobre ha reducido su salario medio real en casi un 15%.
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        Finalmente, la tercera fuente de desigualdad que nos gustar&iacute;a destacar es <strong>la escasa efectividad del sistema de transferencias de nuestro Estado del Bienestar</strong> en la reducci&oacute;n de la desigualdad. Si bien este tema merece un an&aacute;lisis independiente por su complejidad, en una visi&oacute;n superficial usando datos de la Encuesta Europea de Condiciones de Vida observamos que las transferencias del Estado del Bienestar espa&ntilde;ol son de las menos efectivas de Europa a la hora de reducir la desigualdad, lo que resulta extremadamente preocupante.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Por &uacute;ltimo, nos gustar&iacute;a hacer una reflexi&oacute;n. La visi&oacute;n de la desigualdad suele ser una instant&aacute;nea en un momento del tiempo y puede no darnos una visi&oacute;n completa del problema. Existe una fuerte correlaci&oacute;n entre movilidad social y desigualdad, tal y como pone de manifiesto el siguiente gr&aacute;fico extra&iacute;do de <a href="https://www.oecd.org/eco/labour/49849281.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un estudio de la OCDE</a> que relaciona la persistencia intergeneracional de salarios con el &iacute;ndice de Gini.
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        La capacidad de un individuo de progresar econ&oacute;micamente con independencia de la posici&oacute;n econ&oacute;mica de su entorno m&aacute;s cercano es b&aacute;sica para fomentar la movilidad social. A este respecto, parece obvio, que recortar un 16% el gasto en educaci&oacute;n durante la crisis ha sido un paso claro en la direcci&oacute;n equivocada al debilitar financieramente el principal instrumento en pro de la igualdad de oportunidades. Confiemos que la pol&iacute;tica econ&oacute;mica de la pr&oacute;xima legislatura sea mas sensible a estas cuestiones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ignacio Conde-Ruiz, Ignacio Marra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/desigualdad-renta-crisis_129_4022270.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Apr 2016 17:40:42 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La desigualdad de la renta durante la crisis]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Desigualdad,Paro,Precariedad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cómo son los 'techos de cristal' en España?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/techos-cristal-espana_129_2286473.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/10f60d3a-24f5-4a38-ad71-ba1c99b191a4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Porcentaje de Mujeres en Ocupaciones Académicas Universitarias, por  Nivel (2004 vs. 2013)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En este artículo mostramos, con una avalancha de gráficos, el nivel de representación femenina en los puestos de mayor responsabilidad de distintas áreas de la sociedad española. Juzguen por sí mismos si existen o no 'techos de cristal' en nuestro país</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos tres art&iacute;culos de esta serie sobre g&eacute;nero hemos hablado de <a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/Brecha-genero-Participacion-Laboral_6_455364483.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desigualdad en participaci&oacute;n laboral</a>, en <a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/Brecha-genero-condiciones-laborales_6_458164211.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">condiciones laborales </a> y sobre <a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/Diferencias-Genero-Educacion_6_460613947.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como el mayor nivel educativo de las mujeres</a> hace que no podamos considerar que esta sea la causa de tales brechas. En este art&iacute;culo vamos a recopilar toda una serie de gr&aacute;ficos sobre el porcentaje de mujeres en los puestos m&aacute;s altos de su carrera profesional, incluyendo distintas instituciones, &aacute;reas del sector p&uacute;blico y empresas cotizadas. Es decir, vamos a analizar de forma visual si existen o no 'techos de cristal' que coarten asim&eacute;tricamente el desarrollo profesional de las mujeres. Tambi&eacute;n incluiremos comparativas con Europa, para tratar de reflejar la posici&oacute;n de Espa&ntilde;a en el entorno europeo.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, vamos a mostrar un gr&aacute;fico con el porcentaje de mujeres en los puestos m&aacute;s altos de distintas instituciones espa&ntilde;olas. Ni el poder ejecutivo, sea a nivel regional o central, ni el poder legislativo, ni el judicial tienen paridad de g&eacute;nero. Tampoco la representaci&oacute;n exterior o la ejecutiva de nuestro banco central. En general, se observa una mayor representaci&oacute;n en aquellas instituciones con mayor visibilidad p&uacute;blica como el Congreso (36% de mujeres) y el Consejo de Ministros (30%) y especialmente bajo en el n&uacute;mero de embajadoras (un 11% aproximadamente).
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        En las c&aacute;maras parlamentarias nacionales observamos un crecimiento lineal en el porcentaje de mujeres en pr&aacute;cticamente todos los pa&iacute;ses. Si tenemos en cuenta ambas c&aacute;maras Espa&ntilde;a est&aacute; en tercer lugar de los ocho con un 39% de mujeres, aumentando desde aproximadamente el 30% en 2003. Destacan Suecia por su nivel muy cercano al 45% durante todo el periodo de 2003-2015 e Italia por el fuerte aumento (del 10% al 30%) en dicho periodo.
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        El porcentaje de mujeres en el Consejo de Ministros es mucho m&aacute;s vol&aacute;til. Durante las legislaturas socialistas observamos un n&uacute;mero muy cercano a la paridad, mientras que en las del Partido Popular el n&uacute;mero ha rondado el 30%. En Italia y Francia observamos una clara tendencia hacia la paridad en los &uacute;ltimos 12 a&ntilde;os y en Alemania y Suecia se encuentran en el entorno del 40-45% y 45-55%, respectivamente.
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        En los parlamentos auton&oacute;micos el porcentaje de mujeres en Espa&ntilde;a es de alrededor del 45%, la tercera cifra m&aacute;s alta de los 8 pa&iacute;ses (encabezan la lista Francia y Suecia). De nuevo, destaca la baja representaci&oacute;n femenina en Italia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En cuanto al n&uacute;mero de alcaldesas, las cifras en abril de este a&ntilde;o, sit&uacute;an a Espa&ntilde;a con 17%, algo m&aacute;s alta que en varios pa&iacute;ses, pero por detr&aacute;s de otros como Holanda o Suecia (que duplica la media europea). Algo similar ocurre con el n&uacute;mero de embajadoras: desde el 38% sueco al 7% en Italia pasando por el 17% franc&eacute;s. En Espa&ntilde;a, destaca el fuerte cambio en la &uacute;ltima d&eacute;cada: de un 1% de embajadoras en 2004 al 13% de 2013.
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        Finalmente, en el poder judicial (si no desagregamos por nivel) observamos cifras cercanas o incluso superiores al 50% en bastantes casos. Una excepci&oacute;n es el Reino Unido, donde s&oacute;lo un 25% de los jueces y magistrados son mujeres. M&aacute;s adelante veremos como la diferencia aumenta a medida que miramos puestos con mayor responsabilidad dentro del sistema judicial.
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        En general, observamos varios patrones. Por un lado, en ning&uacute;n pa&iacute;s, con la excepci&oacute;n de Suecia, hay datos relativamente cercanos a la paridad de forma m&aacute;s o menos generalizada. Y como dec&iacute;amos, las instituciones espa&ntilde;oles est&aacute;n m&aacute;s o menos en la media europea en el porcentaje de mujeres en las mismas pero claramente muy lejos de la paridad. Parece que existe un problema de representaci&oacute;n femenina a nivel europeo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; ocurre en las empresas m&aacute;s grandes? Entre las empresas cotizadas el porcentaje de mujeres en los puestos de mayor responsabilidad es menor que en la instituciones p&uacute;blicas. Solo un 17% de los asientos de los consejos de administraci&oacute;n de empresas del Ibex 35 est&aacute;n ocupados por mujeres, una de cada seis sillas. Se trata de la cifra m&aacute;s baja de Europa: en el resto de pa&iacute;ses estamos hablando de una de cada cuatro sillas y en Francia, de una de cada tres. Estas diferencias son incluso mayores si nos centramos en las consejeras ejecutivas (el puesto con mayor poder dentro de los consejos), que no llegan al 5%, menos de 1 de cada 20.
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        En puestos directivos la diferencia es incluso mayor. En una hipot&eacute;tica reuni&oacute;n de directivos de las grandes empresas espa&ntilde;olas una mujer tiene una probabilidad del 90% de que la persona que se siente a su lado sea un hombre. Si se trata de una reuni&oacute;n de los presidentes de tales empresas, la probabilidad sube al 97%.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Finalmente, queremos terminar mostrando tres ejemplos de c&oacute;mo var&iacute;a el porcentaje de mujeres en puestos de responsabilidad seg&uacute;n se asciende en una determinada carrera profesional.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, vamos a mirar la representaci&oacute;n pol&iacute;tica local o regional. En Espa&ntilde;a el porcentaje de concejalas es inferior al porcentaje de alcaldesas, que, a su vez, es inferior al porcentaje de mujeres en la presidencia de diputaciones provinciales o Comunidades Aut&oacute;nomas. Esta din&aacute;mica de &ldquo;a mayor responsabilidad, menor representaci&oacute;n femenina&rdquo; se mantiene desde hace, como m&iacute;nimo, 16 a&ntilde;os. Existe despu&eacute;s un salto enorme en el porcentaje de mujeres en las instituciones nacionales de gran visibilidad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Algo parecido ocurre en el sistema judicial. La progresi&oacute;n dentro de la carrera profesional de fiscales y jueces <a href="https://www.fiscal.es/fiscal/publico/ciudadano/el_ministerio_fiscal/la_carrera_fiscal/!ut/p/a0/04_Sj9CPykssy0xPLMnMz0vMAfGjzOI9HT0cDT2DDbzcfSzcDBzdPYOdTD08jP3djfQLsh0VAcTukng!/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">es relativamente paralela</a> y en ambas ocupaciones observamos como el porcentaje de mujeres se va reduciendo desde m&aacute;s de un 60% en la primera fase (abogados fiscales y jueces), hasta un 24% en la categor&iacute;a con m&aacute;s responsabilidad de fiscales (fiscales de Sala del Tribunal Supremo o fiscales de categor&iacute;a 1) y un 13% en su equivalente en la carrera de jueces y magistrados (magistrado del Supremo). Este fen&oacute;meno se mantiene desde hace por lo menos ocho a&ntilde;os, con relativamente pocos cambios.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Finalmente, encontramos el mismo paralelismo en el mundo universitario espa&ntilde;ol. El porcentaje de mujeres entre el profesorado titular es ligeramente inferior al porcentaje entre el profesorado contratado y la ca&iacute;da cuando miramos catedr&aacute;ticas (21%) o rectoras (8%) es bastante notoria. En la trayectoria acad&eacute;mica s&iacute; que parece haber habido un peque&ntilde;o acercamiento hacia la paridad desde 2004. Adem&aacute;s, para quien tenga inter&eacute;s en informarse sobre la situaci&oacute;n acad&eacute;mica de las mujeres en el &aacute;rea de Econom&iacute;a, acaba de salir un <a href="http://www.genderworkshop.com/wp-content/uploads/4.Informe_Bagues_esp.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe</a> del <a href="http://www.genderworkshop.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">COSME</a> muy interesante que lo analiza.
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        En definitiva, en todas estas posiciones la experiencia profesional es un factor muy importante y que podr&iacute;a servir para explicar una parte de las diferencias de g&eacute;nero y tratar de justificar alg&uacute;n 'techo de cristal'. Lo preocupante es que en todas las dimensiones que la evidencia emp&iacute;rica disponible nos ha permitido ver estas diferencias en la progresi&oacute;n de mujeres y hombres, en todas y cada una de ellas. Destaca adem&aacute;s el bajo progreso en la representatividad en los puestos m&aacute;s elevados, especialmente dado el importante aumento en el nivel educativo medio de las mujeres en los &uacute;ltimos 30 a&ntilde;os. Parece que la representaci&oacute;n femenina va descendiendo en todas las ocupaciones a medida que subimos pelda&ntilde;os en la escalera profesional. Cabe destacar, sin embargo, que con la excepci&oacute;n de los pa&iacute;ses l&iacute;deres en igualdad de g&eacute;nero, este problema es de &iacute;ndole europea.
    </p><p class="article-text">
        Y hasta aqu&iacute; los datos. Llevamos m&aacute;s de 40 gr&aacute;ficos sobre el panorama de las brechas de g&eacute;nero en Espa&ntilde;a y, sin duda, es mucha informaci&oacute;n a digerir. Reflexionen, comenten y tomen sus propias conclusiones.
    </p><p class="article-text">
        En el &uacute;ltimo bloque de esta serie usaremos toda la evidencia emp&iacute;rica mostrada para hacer un diagn&oacute;stico personal y mostrar la caja de herramientas a la disposici&oacute;n de aquellos que no nos resignamos y consideramos que la situaci&oacute;n debe cambiar. La escasa representaci&oacute;n del talento de la mitad de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola es un problema que, a nuestro juicio, el pr&oacute;ximo gobierno deber&iacute;a poner encima de la mesa desde el minuto uno.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ignacio Conde-Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/techos-cristal-espana_129_2286473.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Dec 2015 20:42:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Cómo son los 'techos de cristal' en España?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Igualdad salarial,Igualdad laboral]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Diferencias de género en Educación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/diferencias-genero-educacion_129_4258580.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Las generaciones de mujeres de menos de 45 años están mucho mejor formadas que los hombres de su misma edad</p><p class="subtitle">La mujeres intentan compensar la discriminación que sufren en el mundo laboral con un mayor esfuerzo en la etapa educativa</p></div><p class="article-text">
        En las dos &uacute;ltimas entradas hemos analizado la brecha de g&eacute;nero en el mercado laboral, tanto a nivel de&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/Brecha-genero-Participacion-Laboral_6_455364483.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">participaci&oacute;n laboral</a> como de <a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/Brecha-genero-condiciones-laborales_6_458164211.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">condiciones laborales</a>. En este art&iacute;culo nos vamos a centrar en c&oacute;mo son las diferencias en t&eacute;rminos educativos. Ya en 1998 el porcentaje de mujeres entre 25 y 50 a&ntilde;os con estudios universitarios super&oacute; la proporci&oacute;n de hombres con dicho nivel educativo. Actualmente, el 42% de las mujeres entre estas edades ha completado estudios terciarios, frente a un 35% de los hombres (y la brecha contin&uacute;a aumentando).
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        Antes de nada, es bueno contextualizar el sistema de educaci&oacute;n espa&ntilde;ol en comparaci&oacute;n con otras econom&iacute;as europeas. En Espa&ntilde;a tenemos un panorama educativo dominado por la dualidad (forma de &ldquo;reloj de arena&rdquo;). Por un lado, el n&uacute;mero de personas &nbsp;que no llega a completar Bachillerato o una FP de grado medio (es decir, aquellas que no tienen educaci&oacute;n secundaria superior) es alt&iacute;simo (44,5%), muy por encima de la media de la UE-15 (29,6%) y a a&ntilde;os luz de Alemania (19,7%). &nbsp;Paralelamente, el n&uacute;mero de personas que completan estudios universitarios es relativamente alto (31,7%), superior a la media de la UE-15 (27,3%) y a pa&iacute;ses como Francia, Alemania o Italia. En otras palabras: en un n&uacute;mero muy alto de casos o bien no se hace Bachillerato o FP o bien se hace y despu&eacute;s se pasa directamente a completar estudios universitarios, siendo relativamente pocas las personas que dejan de estudiar al nivel de la secundaria superior. Esta dualidad se mantiene tanto en hombres como en mujeres.
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        Las diferencias de g&eacute;nero en educaci&oacute;n en Espa&ntilde;a se ven con mucha m&aacute;s claridad cuando segmentamos por grupos de edad, tal y como hace la gr&aacute;fica que mostramos a continuaci&oacute;n. Observamos una din&aacute;mica muy clara: las generaciones de mujeres de menos de 45 a&ntilde;os est&aacute;n mejor formadas que los hombres (una diferencia que se incrementa a medida que miramos personas de menor edad), la generaci&oacute;n de entre 45 y 54 a&ntilde;os tiene niveles educativos por g&eacute;nero similares y entre las de personas de m&aacute;s edad, los hombres alcanzaron niveles medios de formaci&oacute;n m&aacute;s elevados.
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        Destaca el caso de las personas entre 25 y 29 a&ntilde;os, donde hay una diferencia de 13,5 puntos porcentuales (pp) en la proporci&oacute;n de mujeres con educaci&oacute;n universitaria y el porcentaje de hombres con dicho nivel educativo. Paralelamente, en ese mismo grupo de edad hay una diferencia de 11,6 pp en aquellos que no tienen secundaria superior. Esto muestra una vez m&aacute;s la clara dualidad de nuestro sistema educativo: las diferencias en el porcentaje de personas que no completan educaci&oacute;n secundaria superior se trasladan directamente en diferencias en la proporci&oacute;n de personas que completan estudios universitarios. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En las siguientes gr&aacute;ficas comparamos estas cifras con diferentes pa&iacute;ses europeos. En general, en pr&aacute;cticamente todos los pa&iacute;ses grandes europeos encontramos una tendencia similar, las mujeres j&oacute;venes est&aacute;n m&aacute;s educadas que los hombres, mientras que en generaciones m&aacute;s mayores los hombres tienden a tener mejor nivel educativo. El caso de Espa&ntilde;a es especialmente notorio: la diferencia en el porcentaje de hombres y de mujeres que han completado como m&iacute;nimo secundaria superior es la m&aacute;s alta entre las grandes econom&iacute;as europeas para todas las generaciones menores de 45 a&ntilde;os. Para generaciones mayores, Espa&ntilde;a est&aacute; m&aacute;s bien en la media en t&eacute;rminos de gap de g&eacute;nero en educaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Para educaci&oacute;n universitaria la brecha de g&eacute;nero es superior en B&eacute;lgica y Suecia, pero Espa&ntilde;a sigue teniendo una diferencia muy grande entre generaciones menores de 45. Igual que en el caso anterior, est&aacute; diferencia se disipa r&aacute;pidamente seg&uacute;n miramos grupos de edades m&aacute;s avanzadas.
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        Hemos visto que las mujeres espa&ntilde;olas j&oacute;venes se forman m&aacute;s que los hombres, y que esta brecha es mayor a la que encontramos en otros pa&iacute;ses. Se nos ocurren diversos motivos para explicar este fen&oacute;meno. En primer lugar, &nbsp;los trabajos que antes de la crisis ten&iacute;an un salario relativamente elevado y no requer&iacute;an formaci&oacute;n secundaria superior o universitaria se concentraban en sectores t&iacute;picamente masculinos (manufacturas, construcci&oacute;n). Por ese motivo, era m&aacute;s probable que los hombres j&oacute;venes dejar&aacute;n de estudiar para trabajar. Otra raz&oacute;n, podr&iacute;a ser que, dado que existe una brecha salarial importante (o la percepci&oacute;n de que la hay), las mujeres tiendan a formarse m&aacute;s para compensar por este fen&oacute;meno. Es decir, intentan compensar la discriminaci&oacute;n en el mundo laboral con un mayor esfuerzo en la etapa educativa.
    </p><p class="article-text">
        Otra serie de razones suele centrarse en que las mujeres tienen, de media y a nivel agregado, capacidades que se valoran m&aacute;s en nuestro sistema educativo, por lo que tienden a suspender menos y, por lo tanto, es m&aacute;s improbable que se desvinculen del sistema educativo. Como vemos en la gr&aacute;fica siguiente el porcentaje de mujeres que repite curso es inferior al de hombres a lo largo de toda la ense&ntilde;anza obligatoria y el Bachillerato. En 2&ordm; de Primaria, por ejemplo, repite curso el 4,1% de las mujeres frente al 5,2% de los hombres. Hacia primero de la ESO estas cifran aumentan a un 15% de los hombres y un 10,6% de las mujeres. &nbsp;Por eso no es de extra&ntilde;ar que el abandono escolar temprano ('dropout') sea muy superior en el caso de los hombres: uno de cada cuatro no completa el segundo ciclo de Secundaria. Para las mujeres esta cifra es del 18%, siete&nbsp;puntos menos.
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        Tambi&eacute;n queremos hablar de las diferencias en la tipolog&iacute;a de los estudios que hacen los hombres y las mujeres y ver si en otros pa&iacute;ses son similares. En el gr&aacute;fico siguiente vemos el porcentaje de mujeres entre las personas que se grad&uacute;an con estudios universitarios en distintas ramas del conocimiento. Las carreras con un mayor n&uacute;mero proporcional de titulados varones son aquellas que tienen que ver con inform&aacute;tica (solo 15% de mujeres) e ingenier&iacute;a (solo 18% de mujeres). Las que m&aacute;s proporci&oacute;n tienen de mujeres son aquellas que tienen que ver con servicios sociales (83%), educaci&oacute;n (casi el 80% de mujeres) y medicina y salud (73%). Encontramos cifras relativamente cercanas a la paridad en las ciencias b&aacute;sicas y una representaci&oacute;n femenina algo mayor del 60% en humanidades y ciencias sociales. Destaca el hecho de que esta din&aacute;mica est&aacute; generalizada para pr&aacute;cticamente todos los pa&iacute;ses desarrollados, aunque se encuentran peque&ntilde;as diferencias individuales (en Espa&ntilde;a las artes y humanidades tienen mayor representaci&oacute;n relativa de hombres y las ciencias b&aacute;sicas mayor representaci&oacute;n femenina que en otros pa&iacute;ses europeos).
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        Cabr&iacute;a asumir que una cierta parte de estas diferencias se deban a las diferencias existentes (y profundamente arraigadas) en los pa&iacute;ses desarrollados en el nivel medio de competencias de lectura (superior en el caso de las mujeres) y de matem&aacute;ticas (superior en el caso de los hombres).
    </p><p class="article-text">
        En las gr&aacute;ficas que exponemos a continuaci&oacute;n hemos puesto los ocho&nbsp;pa&iacute;ses europeos que hemos venido utilizando, as&iacute; como el promedio de la OCDE, divididos entre hombres y mujeres, y hemos ordenado los 18 grupos resultantes de mayor a menor seg&uacute;n los resultados obtenidos en el nivel de lectura y de matem&aacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de la lectura, &nbsp;el resultado es una enorme segregaci&oacute;n entre hombres y mujeres. No solo las mujeres tienen un mayor nivel que los hombres en todos los pa&iacute;ses, sino que las mujeres del pa&iacute;s con el peor resultado (Espa&ntilde;a) tienen mejor nivel de lectura que los hombres de cualquiera de los otros pa&iacute;ses.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En el caso del nivel de matem&aacute;ticas, las diferencias no son tan grandes, pero los hombres tienen mejores resultados que las mujeres en todos los pa&iacute;ses, con la excepci&oacute;n de Suecia (pa&iacute;s que, por otro lado, tiene unos resultados de PISA bastante malos).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Estas fuertes diferencias en las habilidades cognitivas de hombres y mujeres nos dan la pista de que quiz&aacute;s las diferencias en el tipo de carrera que eligen (de media, siempre de media) hombres y mujeres responde a un proceso de especializaci&oacute;n seg&uacute;n aquello en lo que se tiene una ventaja comparativa. Pero, claramente, este factor es solo un peque&ntilde;o componente de una ecuaci&oacute;n muy compleja, como pone de manifiesto el hecho de que en Espa&ntilde;a y Alemania las mujeres constituyan la mitad de los graduados en matem&aacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Con este conjunto de datos podemos ver que, pese a que existen diferencias en la tipolog&iacute;a de los estudios que realizan hombres y mujeres, el nivel educativo no explica las brechas de g&eacute;nero en participaci&oacute;n laboral y condiciones en el trabajo. Mas bien, si nos fijamos solo en la educaci&oacute;n, las brechas laborales deber&iacute;an ir en direcci&oacute;n contraria. En todos los grupos de edad menores de 45 a&ntilde;os las mujeres tienen un nivel medio de formaci&oacute;n m&aacute;s elevado que los hombres, especialmente en lo que se refiere a haber completado estudios secundarios superiores. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Queremos concluir resaltando el fuerte problema que supone la gran dualidad del sistema educativo espa&ntilde;ol (especialmente entre los hombres), que pide a gritos una 'tercera v&iacute;a' para aquellos que buscan una formaci&oacute;n profesional aplicada y de calidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ignacio Conde-Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/diferencias-genero-educacion_129_4258580.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 08 Dec 2015 19:31:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Diferencias de género en Educación]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Educación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Así es la brecha de género en las condiciones laborales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/brecha-genero-condiciones-laborales_129_2328436.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Las mujeres españolas, pese a tener un mayor nivel educativo, tienen tasas de desempleo mayores, están más sobrecualificadas para los puestos que ocupan, tienen mayor temporalidad, mayor parcialidad no deseada y salarios un 20% más bajos que los hombres</p></div><p class="article-text">
        Desgraciadamente, la desigualdad de g&eacute;nero afecta no solo a la decisi&oacute;n de trabajar (<a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/Brecha-genero-Participacion-Laboral_6_455364483.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que analizamos la semana pasada</a>), sino tambi&eacute;n a las condiciones laborales y el desarrollo profesional.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, encontramos diferencias de g&eacute;nero en las perspectivas de encontrar empleo, tal y como refleja la brecha de g&eacute;nero en la tasa de paro. Tradicionalmente, Espa&ntilde;a ha sido un pa&iacute;s con una elevada tasa de paro y grandes diferencias en la misma entre hombres y mujeres. En el a&ntilde;o 2000, la tasa de desempleo de los hombres en Espa&ntilde;a era del 9,5%, mientras que la de las mujeres era del 20,4%, es decir 10,9 puntos porcentuales (pp) de diferencia. Este nivel de desigualdad era muy superior al de Alemania (-0,6 pp), Francia (-3,6 pp) e incluso Italia (-6,5 pp).
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, tal y como se puede observar en el siguiente grafico, con la crisis pr&aacute;cticamente se cerr&oacute; la brecha de g&eacute;nero en desempleo. No olvidemos, sin embargo, que la crisis ha sido mucho m&aacute;s intensa en sectores tradicionalmente masculinos como la construcci&oacute;n o la industria, por lo que con la recuperaci&oacute;n se est&aacute; volviendo a abrir la brecha de g&eacute;nero en la tasa de desempleo.
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                </figure><p class="article-text">
        Actualmente, incluso tras dos a&ntilde;os consecutivos de aumento de la desigualdad, la brecha en niveles medios de desempleo es mucho menor a los niveles de hace 10 a&ntilde;os, las mujeres tienen &ldquo;solo&rdquo; 1,8 pp m&aacute;s de paro que los hombres, una diferencia que se encuentra al nivel de Italia. Si bien este dato es aparentemente positivo, es importante destacar que en casi todos los pa&iacute;ses europeos nos encontramos que no hay diferencias en esta dimensi&oacute;n o que las mujeres tienen menos paro. Esto ser&iacute;a lo esperable dado que, como veremos la semana que viene, las mujeres en Europa (incluyendo Espa&ntilde;a) tienen un mayor nivel educativo.
    </p><p class="article-text">
        Cabe entonces preguntarse qu&eacute; ocurre con las diferencias de g&eacute;nero en desempleo cuando miramos personas con el mismo nivel educativo. Y lo que observamos es que Espa&ntilde;a en esta comparaci&oacute;n sale verdaderamente mal parada. En otros pa&iacute;ses la desigualdad de g&eacute;nero en tasa de paro desaparece cuando comparamos entre personas que han completado estudios universitarios. En Espa&ntilde;a, la brecha es de m&aacute;s de 3 puntos porcentuales, m&aacute;s alta incluso que en Italia. Para personas con educaci&oacute;n secundaria superior tambi&eacute;n tenemos la mayor desigualdad de g&eacute;nero en paro de nuestro entorno (casi 5 pp de diferencia). En definitiva, en nuestro pa&iacute;s educarse es un activo para la mujer a la hora de incorporarse al mercado laboral, pero no le ayuda tanto como a un hombre a la hora de encontrar trabajo. Los lectores m&aacute;s avispados se habr&aacute;n dado cuenta que la diferencia media agregada es menor que la diferencia para cualquiera de los niveles educativos por separado.&nbsp;Esto se debe, como explic&aacute;bamos anteriormente, a que las mujeres espa&ntilde;olas de media est&aacute;n m&aacute;s formadas que los hombres (<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Paradoja_de_Simpson" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Paradoja de Simpson</a>).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Una vez conseguido un empleo, las mujeres espa&ntilde;olas contin&uacute;an sin tenerlo f&aacute;cil en relaci&oacute;n a los hombres. En Espa&ntilde;a la temporalidad es una de las mayores disfuncionalidades de nuestro mercado de trabajo y afecta a todos los colectivos. A pesar de la gran destrucci&oacute;n de contratos temporales durante la crisis (la mayor&iacute;a de ellos eran hombres que trabajaban en el sector de la construcci&oacute;n), las mujeres espa&ntilde;olas tienen una tasa de temporalidad un punto porcentual superior a los hombres. No obstante, en t&eacute;rminos absolutos seguimos teniendo la tasa m&aacute;s alta de temporalidad femenina de todo nuestro entorno. La temporalidad es un problema enorme en Espa&ntilde;a, que afecta tanto a hombres como a mujeres, aunque levemente m&aacute;s&nbsp;a estas segundas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Otro problema a&ntilde;adido es que la brecha de g&eacute;nero en temporalidad en nuestro pa&iacute;s aumenta con el nivel educativo. Las mujeres universitarias espa&ntilde;olas tienen una tasa de temporalidad del 22,9% (13,8% en la EU-15), frente al 17,3% de los hombres (10,2% en la UE-15). Es decir, entre personas con estudios superiores tanto los niveles absolutos de temporalidad como las diferencias de g&eacute;nero en esta dimensi&oacute;n son superiores a la media. Una vez m&aacute;s, formarse no ayuda por igual a las mujeres y a los hombres.
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        La parcialidad en Espa&ntilde;a no est&aacute; muy extendida, con tasas relativamente bajas en comparaci&oacute;n con nuestros vecinos. Cabe destacar que la parcialidad no es per se un problema, siempre y cuando sea parte de una decisi&oacute;n voluntaria de trabajar un menor n&uacute;mero de horas. Es por tanto que a la hora de analizar la parcialidad como indicador de precariedad laboral debemos fijarnos en la tasa de parcialidad no deseada.
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        El porcentaje de personas que tienen jornada parcial de forma involuntaria ha aumentado mucho en los &uacute;ltimos 10 a&ntilde;os. En 2004 &eacute;sta era la situaci&oacute;n del 3% de las mujeres y del 0,5% de los hombres, mientras que en la actualidad afecta al 11,8% de las mujeres y al 4,2% de los hombres, un incremento debido en parte importante a la crisis. En esta d&eacute;cada hemos pasado de tener tasas bastante bajas en el entorno europeo a ser de las m&aacute;s altas, siendo Italia la &uacute;nica econom&iacute;a grande con cifras superiores a las nuestras. Como vemos en la gr&aacute;fica siguiente, las diferencias de g&eacute;nero en parcialidad no deseada est&aacute;n presentes en todas las econom&iacute;as europeas (en Italia, Francia, Espa&ntilde;a y Alemania las mujeres tienen tasas tres veces mayores o m&aacute;s), pero la gran incidencia de la jornada parcial involuntaria en Espa&ntilde;a hace que sea un problema de un importante calibre.
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        Otro problema especialmente serio en Espa&ntilde;a tanto en general como debido a su efecto asim&eacute;tricamente fuerte sobre las mujeres es la sobrecualificaci&oacute;n. De acuerdo con datos de la OECD, en 2013 el 35% de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola estaba sobrecualificada (muy por encima de cualquiera de los grandes pa&iacute;ses europeos). A continuaci&oacute;n os mostramos un gr&aacute;fico sobre la sobrecualificaci&oacute;n en su versi&oacute;n m&aacute;s visible (personas con estudios universitarios en ocupaciones elementales), que &nbsp;afecta a un 4,3% de las mujeres con estudios superiores frente a un 2,5% de los hombres con dicho nivel educativo. Ambas cifras son mucho m&aacute;s altas que la media europea (y las m&aacute;s altas de los 8 pa&iacute;ses de nuestro estudio). El fuerte desajuste de habilidades y nivel del puesto de trabajo (y la gran diferencia existente entre hombres y mujeres) es una potente se&ntilde;al de desigualdad, mostrando, una vez m&aacute;s, el problema de talento desaprovechado en el caso de las mujeres.
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        Vamos a concluir con una de las fuentes de desigualdad econ&oacute;mica entre hombres y mujeres m&aacute;s estudiadas y m&aacute;s dif&iacute;ciles de medir: los salarios. El nivel salarial depende de multitud de factores tales como el n&uacute;mero de horas trabajadas, nivel educativo, ocupaci&oacute;n, sector, experiencia, antig&uuml;edad en el trabajo, ciclo econ&oacute;mico y otros factores observables y no observables. En Espa&ntilde;a la brecha de g&eacute;nero en salario mensual en 2014 sin ning&uacute;n tipo de ajuste se encuentra en el 19,3%, por encima de la media europea (16,3%). Alemania y Reino Unido tienen brechas salariales sin ajustar en el entorno del 20% y Francia, Suecia y Holanda algo inferiores a la media europea.&nbsp; Italia tiene una brecha salarial muy inferior a la media (7,3%), pero esto se debe a que la tasa de participaci&oacute;n es muy baja (les invito a que echen un ojo al gr&aacute;fico de la semana pasada para verlo claramente), por lo que s&oacute;lo forman parte activa del mercado laboral las mujeres italianas con mayor cualificaci&oacute;n.
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        Una forma algo m&aacute;s cercana de estimar la brecha salarial es usando salarios por hora dentro de ocupaciones concretas. De esta forma eliminamos el efecto de trabajar menos horas sobre el salario mensual y de la fuerte segregaci&oacute;n laboral por ocupaciones que todav&iacute;a existe (como podemos ver a continuaci&oacute;n).
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        Usando datos de la Encuesta Cuatrienal de Estructura Salarial (cuya &uacute;ltima versi&oacute;n publicada es de 2010) podemos ver que en Espa&ntilde;a existe una brecha salarial superior al 14% en todas las profesiones analizadas. Destaca la brecha para el caso de los directivos (22%), las profesiones cualificadas con un componente manual (28%) y los t&eacute;cnicos (23%). Las brechas salariales en sueldo por hora m&aacute;s peque&ntilde;as las encontramos en ocupaciones como los profesionales (m&eacute;dicos, abogados, ingenieros, etc) y los profesionales de servicios y comerciales.
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        Sin embargo, este indicador contin&uacute;a sin tener en cuenta otros factores como educaci&oacute;n, experiencia y sector econ&oacute;mico. Las mujeres est&aacute; m&aacute;s educadas, lo que implica que en ese sentido la brecha est&aacute; infravalorada, pero por otro lado las mujeres tienen de media menos a&ntilde;os de experiencia laboral debido a su posterior incorporaci&oacute;n al mercado de trabajo, lo que implicar&iacute;a una brecha ajustada menor. <a href="http://link.springer.com/article/10.1007%2Fs13209-014-0104-z" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Guner, Kaya y S&aacute;nchez-Marcos (2014)</a> encuentran, usando la Encuesta Europea de Condiciones de Vida, una brecha salarial en 2010 ajustada por todos estos factores del entorno del 20%, muy cerca de la brecha sin ajustar, es decir, que el efecto medio de los factores que afectan positivamente y negativamente tienden, en este caso concreto, a compensarse.
    </p><p class="article-text">
        Resumiendo, las mujeres espa&ntilde;olas tienen tasas de desempleo mayores, est&aacute;n m&aacute;s sobrecualificadas para el puesto que desempe&ntilde;an, tienen mayor temporalidad y parcialidad no deseada y perciben salarios mucho bajos que los hombres. En todas estas dimensiones (con la excepci&oacute;n de la temporalidad, que en Espa&ntilde;a afecta a todos), tanto la brecha como el nivel absoluto se encuentran por encima de los valores medios europeos. Adem&aacute;s, la crisis parece haber exacerbado las diferencias en parcialidad no deseada y aumentado la brecha salarial. Todo ello pese al nivel formativo relativamente m&aacute;s elevado de las mujeres espa&ntilde;olas. La precariedad laboral es un problema importante en Espa&ntilde;a, que como hemos visto incide en mayor medida en las mujeres. Es por tanto clave luchar contra la precariedad laboral. Solo as&iacute; nos acercamos un modelo de relaciones laborales m&aacute;s justo para todos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ignacio Conde-Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/brecha-genero-condiciones-laborales_129_2328436.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Dec 2015 20:36:07 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Así es la brecha de género en las condiciones laborales]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Salarios,Brecha salarial]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Brecha de género en la participación laboral]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/brecha-genero-participacion-laboral_129_4259678.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">El debate sobre desigualdad de género tiende a basarse en una mezcla de experiencias concretas, aportaciones ideológicas y acontecimientos esporádicos que en muchos casos dificulta la elaboración de un análisis completo</p></div><p class="article-text">
        El debate sobre desigualdad de g&eacute;nero tiende a basarse en una mezcla de experiencias concretas, aportaciones ideol&oacute;gicas y acontecimientos espor&aacute;dicos, algo que, si bien aporta una visi&oacute;n importante del fen&oacute;meno, en muchos casos dificulta la elaboraci&oacute;n de un an&aacute;lisis completo que nos marque una hoja de ruta hacia la igualdad de oportunidades.
    </p><p class="article-text">
        En las pr&oacute;ximas semanas vamos a publicar en eldiario.es una serie de art&iacute;culos con datos y reflexiones sobre distintas dimensiones de la desigualdad de g&eacute;nero, tratando de formar una peque&ntilde;a panor&aacute;mica general a partir de fotos individuales. En este caso, vamos a comenzar hablando de las diferencias de g&eacute;nero en la participaci&oacute;n laboral.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, analicemos la historia reciente. La incorporaci&oacute;n de la mujer al mercado laboral ha sido especialmente r&aacute;pida en Espa&ntilde;a, en los &uacute;ltimos 30 a&ntilde;os el n&uacute;mero de personas activas ha aumentado en 8.9 millones, de los cuales m&aacute;s del 70% son mujeres (es decir se ha multiplicado por 2.5 el n&uacute;mero de mujeres que participan en el mercado de trabajo). No parece arriesgado asumir que una parte nada desde&ntilde;able del anterior largo ciclo econ&oacute;mico expansivo en nuestro pa&iacute;s (1993-2008) haya sido gracias al proceso de incorporaci&oacute;n de la mujer al mercado de trabajo.
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        A mediados de los 80, s&oacute;lo un 35% de las mujeres espa&ntilde;olas entre 15 y 64 a&ntilde;os trabajaba o buscaba activamente empleo. En Estados Unidos, lo hac&iacute;a ya el 64% y en Francia o Alemania algo m&aacute;s del 50%. Tan s&oacute;lo 30 a&ntilde;os m&aacute;s tarde, estamos pr&aacute;cticamente al mismo nivel que nuestro vecino galo y EE.UU.&nbsp;y s&oacute;lo unos 4 puntos porcentuales por debajo de los alemanes. &nbsp;Existe, sin embargo, margen de mejora, tal y como se deriva del ejemplo de Suecia, cuyo proceso de incorporaci&oacute;n de la mujer al mercado laboral culmin&oacute; en 1990 y cuya tasa de participaci&oacute;n femenina lleva 30 a&ntilde;os en valores superiores al 75%.
    </p><p class="article-text">
        El gran avance en la incorporaci&oacute;n de la mujer al mercado de trabajo ha permitido reducir la brecha en participaci&oacute;n, como se puede ver en el siguiente gr&aacute;fico. Aunque la brecha es menor que la media europea, a&uacute;n existe un gran margen de mejora.
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        Este gran avance esconde, sin embargo, importantes problemas.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, la brecha en participaci&oacute;n laboral decrece a medida que aumenta el nivel educativo. Destaca el caso de las mujeres entre 25 y 29 a&ntilde;os, pues cuando tienen estudios universitarios la brecha es pr&aacute;cticamente inexistente, mientras que cuando no han completado la secundaria superior hay una diferencia de 15 puntos en su tasa de participaci&oacute;n. Esto es especialmente preocupante dado el elevado nivel de fracaso escolar en nuestro pa&iacute;s. Por otro lado y como anot&aacute;bamos anteriormente, dado que Espa&ntilde;a contin&uacute;a siendo un pa&iacute;s en transici&oacute;n vemos tambi&eacute;n que la brecha se reduce con la edad.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Otro de los factores m&aacute;s importantes a la hora de decidir si trabajar o no hacerlo es la maternidad. La participaci&oacute;n laboral de las mujeres cae demasiado y durante demasiado tiempo cuando se tiene hijos, denotando problemas serios en la compatibilizaci&oacute;n de vida familiar y laboral. La tasa de empleo en adultos viviendo en pareja sin hijos no difiere demasiado de la brecha en adultos solteros (pese a que s&iacute; existe un incremento del 6 al 8%). &nbsp;La gran diferencia en la brecha de empleo se encuentra entre tener o no tener hijos (diferencia porcentual del 6 al 33%). &nbsp;Esto tiene efectos devastadores sobre nuestra tasa de fertilidad.
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        Ese hecho se aprecia mejor analizando las tasas de empleo en la horquilla de edad de entre 25 y 45 a&ntilde;os y segmentando de acuerdo a la edad del hijo m&aacute;s peque&ntilde;o. En Espa&ntilde;a observamos una diferencia muy grande en la tasa de empleo entre personas con hijos y personas sin ellos (25 puntos). Esta brecha se mantiene independientemente de la edad del hijo, se&ntilde;al de que la desconexi&oacute;n del mundo laboral tiene un car&aacute;cter bastante poco temporal (si bien tambi&eacute;n afecta que las mujeres con hijos m&aacute;s mayores tienden a ser ellas mismas m&aacute;s mayores y la brecha decrece con la edad). En pa&iacute;ses como Suecia observamos como la brecha va cayendo seg&uacute;n el hijo m&aacute;s peque&ntilde;o va haci&eacute;ndose m&aacute;s mayor, pasando de los 15 puntos cuando el hijo menor tiene menos de 3 a&ntilde;os hasta el entorno de los 6 puntos cuando &eacute;ste est&aacute; entre los 6 y 15 a&ntilde;os.
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        Existen multitud de trabajos acad&eacute;micos que relacionan la participaci&oacute;n laboral de las mujeres con el reparto equitativo de las tareas dom&eacute;sticas dentro del hogar. &iquest;C&oacute;mo es el reparto de las tareas dentro del hogar en nuestro pa&iacute;s?
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a el avance en la distribuci&oacute;n de tareas dom&eacute;sticas (que en parte importante define el tiempo disponible de hombres y mujeres) no se ha correspondido con el avance experimentado a nivel de participaci&oacute;n laboral femenina. Utilizando datos armonizados de distintas encuestas de empleo del tiempo observamos que los hombres espa&ntilde;oles dedican alrededor de una hora y media m&aacute;s al d&iacute;a a trabajo remunerado que las mujeres de nuestro pa&iacute;s. Esto es algo inferior a otros pa&iacute;ses como Francia u Holanda y muy inferior a Italia, donde la participaci&oacute;n femenina es a&uacute;n bastante baja en comparaci&oacute;n con los niveles medios de otros pa&iacute;ses desarrollados.
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        Sin embargo, la diferencia en horas dedicadas a trabajo dom&eacute;stico es bastante mayor. Las mujeres espa&ntilde;olas dedican 2 horas y media m&aacute;s al d&iacute;a a tareas del mantenimiento del hogar (incluyendo cuidado infantil y de otras personas), algo por encima de lo observado en otros pa&iacute;ses de nuestro entorno (excepto Italia). &nbsp;La hora que cuelga entre la diferencia positiva para los hombres en trabajo remunerado (+1,5) y la negativa en trabajo dom&eacute;stico (-2,5) se va en tiempo libre. Los hombres tienen casi una hora m&aacute;s de tiempo libre que las mujeres en Espa&ntilde;a, una cifra mucho mayor a la de Francia, Holanda o Suecia y casi al nivel de Italia.
    </p><p class="article-text">
        Si miramos el problema un poco m&aacute;s a fondo, desagregando las tareas dom&eacute;sticas por tipolog&iacute;a, nos encontramos un problema serio de segregaci&oacute;n. Las mujeres realizan casi el 70% de todo el trabajo dom&eacute;stico y pr&aacute;cticamente ninguna actividad se acerca a la paridad. Los hombres s&oacute;lo llevan a cabo el 35% &nbsp;de las horas de cuidado infantil.
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        En el siguiente gr&aacute;fico usamos datos de distintas encuestas sobre uso del tiempo de pa&iacute;ses europeos a lo largo del periodo 2000-2013 para calcular diferencias de g&eacute;nero en el n&uacute;mero de horas de tiempo dedicado a tareas dom&eacute;sticas y la comparamos con la brecha de g&eacute;nero en participaci&oacute;n laboral. Observamos claramente que desde el a&ntilde;o 2000 al a&ntilde;o 2010 la mejor&iacute;a en Espa&ntilde;a en participaci&oacute;n laboral es enorme, pero la mejor&iacute;a en distribuci&oacute;n de tareas del hogar es mucho menor. Entre todos los pa&iacute;ses se observa una din&aacute;mica muy clara: la reducci&oacute;n en la brecha en la tasa de participaci&oacute;n tiene una correlaci&oacute;n bastante fuerte con una distribuci&oacute;n m&aacute;s equitativa de las tareas de la casa (incluyendo cuidado de dependientes). &nbsp;Es importante recordar que correlaci&oacute;n no implica causalidad.
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        En definitiva, el avance en la participaci&oacute;n laboral de las mujeres en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas ha sido espectacular. No obstante, es especialmente preocupante como se abre la brecha de g&eacute;nero en participaci&oacute;n cuando se decide formar una familia. La desigualdad es tambi&eacute;n excesivamente grande en el reparto de las tareas del hogar, donde una parte enorme del peso recae sobre las mujeres. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el &uacute;ltimo art&iacute;culo de la serie analizaremos las distintas pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que podr&iacute;an ayudar a progresar en materia de igualdad de oportunidades tanto en el mercado laboral como a nivel familiar. &nbsp;Por ahora, nos conformamos con poner de relieve todo el potencial de talento femenino que estamos desaprovechando. Mucho talento a la espera de su oportunidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ignacio Conde-Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/brecha-genero-participacion-laboral_129_4259678.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Nov 2015 20:34:15 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Brecha de género en la participación laboral]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Brecha de género]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A favor de las cuotas para las mujeres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/favor-cuotas-temporales-representacion-mujeres_129_4259814.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3573db36-e30a-43ea-b396-38d00c8fe2c9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A favor de las cuotas para las mujeres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En España, las mujeres representan  menos del 10% de los embajadores, menos del 14% de los jueces del Tribunal Supremo, menos del 30% de los Ministros, menos del 20% de los catedráticos, y así podríamos seguir enumerando multitud de profesiones</p></div><p class="article-text">
        En todos los pa&iacute;ses desarrollados, las mujeres alcanzan niveles educativos superiores a los hombres. En Espa&ntilde;a, por ejemplo, las generaciones de las mujeres que hoy tienen menos de 50 est&aacute;n m&aacute;s educadas que los varones de su misma edad. A nivel europeo las mujeres tambi&eacute;n representan el 60% de todos los trabajadores con estudios superiores y el 45% del empleo total. Pero cuando miramos a los puestos de direcci&oacute;n parece que existiera un 'techo de cristal' que impidiera a las mujeres el acceso a puestos de mayor responsabilidad. En Espa&ntilde;a, las mujeres representan menos del 10% de los embajadores, menos del 14% de los jueces del Tribunal Supremo, menos del 30% de los ministros, menos del 20% de los catedr&aacute;ticos, y as&iacute; podr&iacute;amos seguir enumerando multitud de profesiones&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Como no pod&iacute;a ser de otra manera, en el sector privado sucede exactamente lo mismo. En los consejos de administraci&oacute;n de las grandes corporaciones europeas que cotizan en bolsa, los &uacute;ltimos datos hablan de un escaso 18,6% de presencia femenina en media. Sin embargo, las diferencias entre pa&iacute;ses resultan muy significativas: mientras en Francia o Finlandia las mujeres alcanzan un 30% de los puestos en los consejos de administraci&oacute;n, en pa&iacute;ses como Irlanda o Portugal no llegan ni al 10%. Espa&ntilde;a tambi&eacute;n se sit&uacute;a por debajo de la media europea con un 15,1%. Menci&oacute;n especial merece Noruega, el &uacute;nico pa&iacute;s europeo (aunque no de la UE) donde la presencia de mujeres alcanza el 40%.
    </p><p class="article-text">
        Es por ello que la presencia de mujeres en los consejos de administraci&oacute;n de las empresas se encuentra en pleno debate en Europa. As&iacute;, varios pa&iacute;ses europeos como Italia, Francia o Alemania, se han unido recientemente a los pa&iacute;ses n&oacute;rdicos, pioneros en la imposici&oacute;n de cuotas obligatorias de representaci&oacute;n femenina en los consejos de administraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Las cuotas, por definici&oacute;n, consiguen aumentar la representaci&oacute;n de las mujeres. Las principales voces en contra de las cuotas de representaci&oacute;n femenina argumentan que no son la soluci&oacute;n para acabar con la desigualdad de g&eacute;nero, porque, desde su punto de vista, supone reconocer que las mujeres son incapaces de alcanzar estas posiciones por su propio talento sino &uacute;nicamente debido a la imposici&oacute;n de una ley. Otras voces discrepantes afirman que las cuotas tratan de buscar la igualad de resultados y no la igualdad de oportunidades.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, estos argumentos parten de una premisa es falsa, pues a la luz de la evidencia no existe igualdad de oportunidades en cuanto al g&eacute;nero. O es que alguien piensa que la posici&oacute;n que ocupan las mujeres en los cargos de responsabilidad es la que le corresponde. En segundo lugar, en mi opini&oacute;n, las cuotas representan una medida muy &uacute;til para acabar con el monopolio masculino existente y romper el 'techo de cristal', aumentando la representaci&oacute;n de mujeres. Adem&aacute;s, ser&iacute;a un grave error pensar que las cuotas solo resultan beneficiosas para las mujeres, pues los beneficios para la sociedad son mucho mayores. Me baso en dos argumentos, principalmente. El primero de ellos alude a la equidad y el segundo a la eficiencia.
    </p><p class="article-text">
        El primer argumento alude a la equidad pues las oportunidades de las mujeres de acceder a puestos donde habitualmente lo tienen m&aacute;s dif&iacute;cil aumentan. Y es que no podemos obviar que los procesos de selecci&oacute;n no son neutrales en cuanto al g&eacute;nero. Hay una gran evidencia emp&iacute;rica al respecto. Pero perm&iacute;tanme mencionar lo que ocurri&oacute; cuando se impusieron las audiciones a ciegas, es decir sin conocer el sexo del m&uacute;sico, en los procesos de selecci&oacute;n de las principales orquestas norteamericanas. Pues s&iacute;, lo que cabr&iacute;a esperar, que aument&oacute; considerablemente el n&uacute;mero de mujeres seleccionadas. Por lo tanto las cuotas, avanzan en la igualdad de oportunidades.
    </p><p class="article-text">
        El segundo argumento alude a la eficiencia. Las cuotas pueden resultar muy eficientes si, en un contexto de discriminaci&oacute;n, rompen la ventaja persistente del grupo dominante, aquel que ostenta mayor representaci&oacute;n en el propio comit&eacute; de selecci&oacute;n. No podemos olvidar que existe una tendencia en las personas a preferir personas que se parecen ellas (&ldquo;homofilia&rdquo;), pues les permite evaluar mejor sus caracter&iacute;sticas, y esto da lugar, a que los evaluadores masculinos prefieran seleccionar candidatos masculinos, a&uacute;n sin ser conscientes de ello. As&iacute;, un sistema con cuotas, al aumentar la probabilidad de que una mujer sea promocionada, genera, solo con su implantaci&oacute;n, que un mayor n&uacute;mero de mujeres con talento entren en la competici&oacute;n para optar por esos puestos.
    </p><p class="article-text">
        Salvo que a estas alturas alguien todav&iacute;a piense que el talento se encuentra menos representado en las mujeres, los problemas que aducen los adversarios de las cuotas sobre los menores m&eacute;ritos o la disminuci&oacute;n del talento por la inclusi&oacute;n de mujeres no se justifica en absoluto. A d&iacute;a de hoy, en Espa&ntilde;a el 48% de las mujeres menores de 35 a&ntilde;os tienen un grado universitario, frente al 35% de los hombres. Por consiguiente, las cuotas resultan necesarias no solo para conseguir la igualad de oportunidades entre g&eacute;neros, sino tambi&eacute;n para impulsar hacia una mejor selecci&oacute;n de la clase dirigente (hombres y mujeres). En un sistema de cuotas, las empresas deben reconsiderar con mucha atenci&oacute;n a quien sit&uacute;an en las posiciones de direcci&oacute;n: dado que algunos hombres han de quedarse fuera, existen grandes incentivos a que los excluidos sean los que presentan menor talento; de la misma forma que existen grandes incentivos a seleccionar las mujeres con mayor talento. La calidad de los consejeros, por tanto, puede mejorar con un sistema de cuotas de representaci&oacute;n femenina.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;l es la situaci&oacute;n en Espa&ntilde;a? Tras la puesta en marcha de la Ley de Igualdad en 2007 donde se recomendaba, no se impon&iacute;a, el aumento de mujeres en los consejos de administraci&oacute;n, su presencia ha pasado del el 6% del 2007 al 17% de hoy. Un avance muy limitado, y m&aacute;s si tenemos en cuenta que tan solo el 5% de los consejeros ejecutivos son mujeres. Es decir, la mayor&iacute;a de las mujeres son consejeras nominales o independientes, es decir las que menos poder tienen dentro de los consejos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Pero si miramos con m&aacute;s detalle los datos de las 'pocas' consejeras que hay en nuestro pa&iacute;s (tan solo hay 80 mujeres y 449 hombres), las se&ntilde;ales resultan a&uacute;n m&aacute;s alarmantes. Las consejeras, siendo m&aacute;s j&oacute;venes y mejor preparadas que los hombres, tienen una remuneraci&oacute;n que es hasta tres veces inferior a la de los consejeros. Tambi&eacute;n es importante se&ntilde;alar el reducido porcentaje de directivas o de CEO en comparaci&oacute;n con otro pa&iacute;ses, como podemos ver a continuaci&oacute;n.
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        La experiencia italiana resulta muy prometedora. La aprobaci&oacute;n en 2011 de una ley de cuotas obligatorias, pero temporales, ha conseguido revertir una situaci&oacute;n que era m&aacute;s desfavorable que la espa&ntilde;ola. La Ley 120/2011 impuso cuotas de g&eacute;nero obligatorias en los consejos de administraci&oacute;n de las empresas que cotizan en bolsa y en las empresas p&uacute;blicas. Gracias a esta norma, la presencia de consejeras ha pasado en tres a&ntilde;os del 6% al 23%. Pero adem&aacute;s, la ley italiana no solo ha permitido aumentar la presencia de mujeres consejeras, sino que tambi&eacute;n ha mejorado la gobernanza de las empresas. Los consejeros, hombres y mujeres, de las empresas que han renovado su propio consejo despu&eacute;s de la introducci&oacute;n de la ley poseen mayor cualificaci&oacute;n y son m&aacute;s j&oacute;venes. Incluso, la presencia de cuotas ha facilitado que el nivel de estudios de los hombres en los nuevos consejos tambi&eacute;n haya aumentado. Sin lugar a dudas, esta ley ha supuesto una revoluci&oacute;n en las empresas italianas, y ha asentado la presencia femenina en puestos de direcci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Es interesante resaltar que las cuotas italianas son temporales y solo duran tres renovaciones de los consejos. Ello tiene sentido si pensamos que las cuotas son necesarias para romper un equilibrio donde el poder se concentra en manos de los hombres. Una vez alcanzado otro equilibrio con un reparto m&aacute;s igualitario del poder y con igualdad de oportunidades para las mujeres, las cuotas de g&eacute;nero carecen de sentido.
    </p><p class="article-text">
        En conclusi&oacute;n, no solo no existe ning&uacute;n argumento convincente en contra de la introducci&oacute;n de cuotas temporales de representaci&oacute;n de mujeres en los consejos de administraci&oacute;n de las empresas, sino que adem&aacute;s los beneficios de las mismas son claros para el conjunto de la sociedad, mejorando la igualdad de oportunidades. &iquest;A qu&eacute; estamos esperando?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ignacio Conde-Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/favor-cuotas-temporales-representacion-mujeres_129_4259814.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Nov 2015 18:36:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[A favor de las cuotas para las mujeres]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Productividad abandonada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/productividad-abandonada_129_2393445.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Se acercan las elecciones y, con ellas, resurgen debates olvidados. Se vuelve a hablar de modelo productivo, de cambio estructural, de productividad. Pero, <strong>&iquest;qu&eacute; es la productividad?</strong> Podemos definirla de forma simple como una medida de la eficiencia en la producci&oacute;n. La productividad se refiere de esta forma a la cantidad de producto final (output) que podemos producir dada una determinada cantidad de inputs. Habitualmente en una econom&iacute;a asumimos que los inputs son el trabajo y el capital, es decir, que podemos crecer aumentando la cantidad de trabajo, aumentando la cantidad de capital o aumentando la productividad. El objetivo de este art&iacute;culo es ver <strong>qu&eacute; ha ocurrido con la productividad en Espa&ntilde;a</strong>.
    </p><p class="article-text">
        La primera medida de productividad que se suele usar es la llamada <strong>productividad del trabajo</strong>, que no es otra cosa que la producci&oacute;n por trabajador o, visto de forma un poco m&aacute;s refinada, la productividad por hora trabajada. Se calcula simplemente dividiendo la producci&oacute;n total (el PIB) entre las horas totales trabajadas. Pues bien, desde el a&ntilde;o 1995 hasta el inicio de la crisis no ha subido apenas la productividad por hora en Espa&ntilde;a, y se ha producido una gran divergencia con respecto a otras econom&iacute;as avanzadas. Entre 1995 y 2007, la productividad francesa subi&oacute; un 23%, la alemana un 22% y la espa&ntilde;ola un 3%.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Esta medida, sin embargo, puede ser algo confusa: dos pa&iacute;ses pueden tener una misma tecnolog&iacute;a productiva pero diferentes niveles de productividad laboral, lo cu&aacute;l indicar&iacute;a un uso m&aacute;s intenso del capital en el pa&iacute;s con la productividad laboral m&aacute;s alta. O dicho de otra forma, basta con que se destruyan los empleos menos productivos (como los temporales en el caso de Espa&ntilde;a) para que suba la productividad por hora trabajada. Por este motivo, los economistas gustan m&aacute;s de usar lo que se llama <strong>la Productividad Total de los Factores (PTF)</strong>, que mide como varia la producci&oacute;n si mantenemos constantes el nivel de empleo y capital usado. Es decir si conseguimos subir la PTF quiere decir que, usando los mismos trabajadores y las misma cantidad de capital ser&iacute;amos capaces de producir m&aacute;s. A largo plazo, la cantidad de horas que se puede trabajar por persona, el n&uacute;mero de personas y el nivel de capital est&aacute;n todos limitados. Por ello, la clave para progresar como pa&iacute;s es aumentar la eficiencia en el uso de nuestros factores productivos, es decir, que crezca la PTF. Desgraciadamente, como podemos ver en el gr&aacute;fico siguiente, Espa&ntilde;a no ha apostado tradicionalmente por este tipo de crecimiento: ha sido el &uacute;nico pa&iacute;s que ha reducido su PTF durante el anterior ciclo de crecimiento (1995-2007). <strong>En otras palabras, el famoso milagro espa&ntilde;ol supuso que, con los mismos trabajadores y el mismo capital, produj&eacute;ramos menos bienes y servicios cada a&ntilde;o.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Es tiempo de elecciones, tiempo de abrir la veda a nuevas propuestas, tiempo de reformar y reformarnos. Diferentes partidos est&aacute;n proponiendo su receta para el cambio, pero si en algo deber&iacute;amos estar todos de acuerdo es que cada uno de estos programas econ&oacute;micos deber&iacute;a ir enfocado a aumentar nuestra productividad, y m&aacute;s concretamente, nuestra PTF. Esperemos que no continue siendo la gran abandonada. Ahora bien, <strong>&iquest;qu&eacute; factores est&aacute;n detr&aacute;s del incremento de la productividad total de los factores?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La investigaci&oacute;n acad&eacute;mica identifica <strong>el capital humano</strong> como uno de los aspectos clave. Nadie pone en duda que cuanto m&aacute;s educados y mejor est&eacute;n formados nuestros trabajadores m&aacute;s productivos ser&aacute;n. Aqu&iacute; tenemos un problema clar&iacute;simo, lo miremos como lo miremos. En primer lugar, como podemos ver abajo, Espa&ntilde;a ocupa el primer puesto en abandono escolar temprano de todos los pa&iacute;ses industrializados.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Otro indicador interesante para comparaciones entre pa&iacute;ses es el porcentaje de la poblaci&oacute;n que tiene estudios secundarios o superiores. Como se puede ver en el siguiente gr&aacute;fico, desgraciadamente Espa&ntilde;a vuelve a estar a la cola; tan s&oacute;lo el 55% de la poblaci&oacute;n tiene educaci&oacute;n igual o superior a la secundaria completa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En esta dimensi&oacute;n tambi&eacute;n es clave ver que ha pasado con el gasto en Educaci&oacute;n y en I+D durante la crisis. Entre 2009 y 2013 se ha reducido el gasto en Educaci&oacute;n un 16,5% y el gasto en I+D en un 10,8%. Es decir 8918 millones de euros menos en educaci&oacute;n y 1576 millones de euros menos en I+D. En Alemania, Francia, Italia y la Uni&oacute;n Europea en su conjunto ha aumentado el gasto en I+D como porcentaje del PIB y los recortes en educaci&oacute;n han sido mucho menores.
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        La segunda dimensi&oacute;n importante es la eficiencia de nuestras instituciones. Empecemos con el <strong>mercado laboral</strong>. Aqu&iacute; tenemos claramente dos asignaturas pendientes. Por un lado, no podemos continuar siendo uno de los pa&iacute;ses industrializados con la mayor tasa de temporalidad. Actualmente, a pesar de la destrucci&oacute;n de m&aacute;s de 2 millones de empleos temporales entre 2008 y 2013, tenemos una de las tasa m&aacute;s altas de temporalidad de la OECD y vamos camino de coronar el podio si la recuperaci&oacute;n del empleo contin&uacute;a llegando de la mano de la precariedad laboral. <strong>La temporalidad es injusta para el que la sufre debido a su inseguridad laboral y al mismo tiempo, muy ineficiente para la productividad</strong>. La alta rotaci&oacute;n laboral diluye los incentivos a invertir en formaci&oacute;n espec&iacute;fica de la empresa, tanto por parte de los trabajadores como por los empresarios. &iquest;Por qu&eacute; invertir en la formaci&oacute;n de un trabajador que en un a&ntilde;o ya no estar&aacute; ah&iacute;? &iquest;Por qu&eacute; me voy a pagar ese curso que necesito para subir dentro de la empresa si me acaba el contrato en seis meses y en otros trabajos probablemente no me sirva de nada? Claramente, si queremos mejorar la productividad debemos acabar de una vez por todas con la lacra de la temporalidad.
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        Por otro lado tenemos el paro de larga duraci&oacute;n. Como pusimos de relieve recientemente en este medio (ver <a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/Desigualdad-paro-larga-duracion_6_436816332.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>) tenemos 2.3 millones de trabajadores que llevan en paro m&aacute;s de dos a&ntilde;os. Urge tener unas pol&iacute;ticas activas de calidad que inviertan en ellos, reciclando sus habilidades profesionales, y les ayude a buscar empleo.
    </p><p class="article-text">
        Si analizamos la productividad por <strong>tama&ntilde;o empresarial</strong> tambi&eacute;n encontramos hechos relevantes. En primer lugar, como podemos ver en el siguiente grafico, <strong>cuanto mayor es el tama&ntilde;o de la empresa mayor es su productividad</strong>. Es decir la productividad tiene rendimientos a escala. En Espa&ntilde;a tenemos muy pocas empresas en comparaci&oacute;n con otros pa&iacute;ses europeos y por lo tanto, nuestra productividad para el total de las empresas es menor. Si queremos mejorar la eficiencia de nuestro sistema productivo es vital que nos preguntemos porque en Espa&ntilde;a las empresas no crecen y que podemos hacer para que lo hagan.
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        Otro aspecto muy relevante para la productividad y que, por desgracia, suele estar ausente en el debate p&uacute;blico es la <strong>competencia</strong>. La competencia mejora la productividad. A trav&eacute;s de la selecci&oacute;n natural de las empresas entre los productores o las empresas con distintas tecnolog&iacute;as o niveles de productividad (&iquest;recuerdan a Darwin?). <strong>La competencia hace que s&oacute;lo sobrevivan las empresas mas eficientes o mas productivas, es decir, aquellas que son capaces de producir a un menor coste y por lo tanto, ofrecen productos a precios m&aacute;s bajos a los consumidores</strong>. En un entorno competitivo, las empresas tienden a arriesgar m&aacute;s, a llevar a cabo inversiones mayores para mejorar su productividad. Inversiones que mejoren la eficiencia del capital f&iacute;sico, pero tambi&eacute;n del capital humano (educaci&oacute;n, formaci&oacute;n especifica).
    </p><p class="article-text">
        Cuando no hay competencia, cuando tenemos excesiva concentraci&oacute;n del mercado o cuando hay sobrerregulaci&oacute;n o regulaci&oacute;n cuyo prop&oacute;sito es trabar la entrada de nuevos competidores, las empresas aprovechas su posici&oacute;n de dominio del mercado, lo que se traduce en ben&eacute;ficos extraordinarios gracias precios excesivamente altos para los consumidores, y a su vez, en un entorno poco propicio para la inversi&oacute;n productiva. Este es otro elemento que solemos olvidar cuanto mayor es la competencia entre las empresas menores son los precios que pagamos los consumidores.
    </p><p class="article-text">
        Existen dos elementos que solemos olvidar cuando hablamos de competencia y de competitividad. Uno es la econom&iacute;a sumergida y el otro es la corrupci&oacute;n. La <strong>econom&iacute;a sumergida</strong> genera una competencia desleal con las empresas que se comportan de forma regular, frenando su crecimiento o sus proyectos de inversi&oacute;n. La <strong>corrupci&oacute;n</strong>, act&uacute;a como un impuesto o un coste adicional de producci&oacute;n, reduciendo la eficiencia general de la econom&iacute;a y, en muchos casos, rompiendo el proceso de la selecci&oacute;n natural de las empresas, eligiendo a sus supervivientes por razones ajenas a la meritocracia empresarial. En Espa&ntilde;a tenemos una de las econom&iacute;as sumergidas m&aacute;s grandes en relaci&oacute;n al PIB de Europa. De la corrupci&oacute;n, mejor no hablamos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Hacer comparaciones internacionales de competitividad es complejo. Pero Espa&ntilde;a esta siempre situada muy abajo en todos los rankings internacionales. El <strong>World Economic Forum</strong> elabora uno de los &iacute;ndices m&aacute;s utilizados con dicho prop&oacute;sito, el <a href="http://reports.weforum.org/global-competitiveness-report-2014-2015/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Iacute;ndice Global de Competitividad</a>, en el que compara la gran mayor&iacute;a de pa&iacute;ses del mundo en distintos aspectos que influyen en la competitividad. En el &iacute;ndice global nos encontramos en el puesto 35, pero debajo de esta cifra, que es en si misma baja para una econom&iacute;a del peso de Espa&ntilde;a, encontramos gran disparidad en nuestros puestos en los respectivos rankings. Tenemos una gran red de infraestructuras (puesto 9 en el mundo) y acceso a un mercado com&uacute;n de gran tama&ntilde;o (la Uni&oacute;n Europea). Pero a nivel institucional nuestra competitividad deja mucho que desear (73) y <strong>la baja eficiencia de nuestros mercados de bienes</strong> (75), <strong>financiero</strong> (91) <strong>y laboral</strong> (100) <strong>es verdaderamente preocupante</strong>. El entorno macroecon&oacute;mico no ayuda (&iexcl;puesto 121!).
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        Otros dos indicadores internacionales nos dan pistas de que est&aacute; fallando, especialmente cuando nos comparamos con otros pa&iacute;ses del club de los pa&iacute;ses desarrollados. El Banco Mundial elabora el<strong> &Iacute;ndice de Facilidad para Hacer Negocios</strong> (<a href="http://www.doingbusiness.org/rankings" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ease of Doing Business</a>) donde nos sit&uacute;a en el puesto 33 del mundo. Paralelamente la <strong>OCDE realiza el &Iacute;ndice sobre Barreras al Emprendimiento</strong>, que sit&uacute;a a Espa&ntilde;a como uno de los pa&iacute;ses donde hay mas barreras para el emprendimiento. Nuestra legislaci&oacute;n complica el proceso de creaci&oacute;n de empresas, vital para el proceso de destrucci&oacute;n creativa que impulsa el avance de la productividad.
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        Nuestro pa&iacute;s tiene un problema de productividad. Un problema que se pone de relieve en todas las comparaciones internacionales y que nos acompa&ntilde;a desde hace decadas. Durante la crisis se han recortado partidas que clave para la productividad y el crecimiento a largo plazo tales como la Educaci&oacute;n o la I+D. Hemos visto tambi&eacute;n como la reforma laboral se centraba exclusivamente en la (necesaria) devaluaci&oacute;n interna, dejando de lado medidas contra la temporalidad o el paro de larga duraci&oacute;n, tan necesarias para mejorar nuestra productividad. Tampoco parece que haya hueco en los programas econ&oacute;micos para medidas que faciliten la creaci&oacute;n de empresas o su crecimiento e internacionalizaci&oacute;n. En este sentido es sorprendente que se <strong>hayan paralizado o no completado leyes que hubieran ayudado a mejorar la eficiencia de nuestro sistema econ&oacute;mico</strong>, y todo ello sin una justificaci&oacute;n razonable. Sirvan como ejemplo:
    </p><p class="article-text">
        - La <strong>Ley de Servicios Profesionales</strong> que liberalizar&iacute;a muchas profesiones eliminado barreras de entrada y reducir&iacute;a cargas administrativas innecesarias. Fue retirada el pasado mes de marzo.
    </p><p class="article-text">
        - <strong>La ley de Registro Civil</strong>, que permitir&iacute;a agilizar los tr&aacute;mites de creaci&oacute;n de empresas, y entre otras cosas podr&iacute;a garantizar la gratuidad de los servicios de inscripci&oacute;n de nacimientos, defunciones, matrimonios y divorcios. Aparcada hasta junio de 2017.
    </p><p class="article-text">
        - La famosa <strong>racionalizaci&oacute;n del calendario laboral</strong>, que propon&iacute;a situar los festivos en lunes o viernes para eliminar los improductivos macro-puentes, tambi&eacute;n se ha quedado en el tintero.
    </p><p class="article-text">
        -&nbsp;La <strong>Reforma de los Organismos Reguladores</strong> es tambi&eacute;n sustancialmente mejorable. Es un ejemplo de la falta de calidad institucional. Quedan dos aspectos pendientes, la independencia del Gobierno y la transparencia y calidad en el proceso de toma de decisiones. La reforma cambi&oacute; todo hacia un modelo de regulador &uacute;nico y el veredicto es que funciona igual de mal que el modelo anterior. Por no decir que el modelo ya naci&oacute; viciado cuando se opt&oacute; por cesar a los consejeros con mandato en vigencia. La imposibilidad de cesar a un consejero antes del fin de mandato es un elemento de independencia b&aacute;sico que no se ha respetado.
    </p><p class="article-text">
        -&nbsp;La <strong>Reforma del Sector El&eacute;ctrico</strong> presenta fallos institucionales claros. Espa&ntilde;a es el &uacute;nico pa&iacute;s de la zona euro y probablemente de toda la UE donde es el Gobierno y no el Regulador quien fija los precios. El resultado es un d&eacute;ficit de tarifa que est&aacute; cerca de los 30.000 millones de euros. Para pararlo se opta por recortes en los sectores regulados, principalmente en las renovables, da&ntilde;ando as&iacute; la reputaci&oacute;n de cara a los inversores internacionales. No podemos olvidar que en este momento Espa&ntilde;a tienen abiertos 20 procesos de arbitraje internacional.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, hemos abandonado la implementaci&oacute;n de una la pol&iacute;tica econ&oacute;mica basada en la productividad. La productividad es un problema solucionable que parecemos no querer solucionar. Confiemos que el ejecutivo que salga de las urnas el pr&oacute;ximo 20 de diciembre se lo tome en serio y consigamos modernizar nuestro pa&iacute;s de una vez por todas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ignacio Conde-Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/productividad-abandonada_129_2393445.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Nov 2015 20:14:55 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Productividad abandonada]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Quiénes son los ricos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ricos_129_2405115.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">A nadie le gusta pagar impuestos, y los políticos lo saben. A menudo se dice que solo subirán los impuestos a los ricos. Pues bien, ¿quiénes son los ricos de acuerdo con el IRPF?</p></div><p class="article-text">
        En esta campa&ntilde;a electoral se van a presentar muchas propuestas, la mayor&iacute;a tendr&aacute;n un coste alto y seguramente los programas ser&aacute;n muy poco precisos a la hora de explicar c&oacute;mo se van a financiar. Es obvio que a nadie le gusta pagar impuestos, y los pol&iacute;ticos lo saben. Para evitar el debate de los impuestos se hacen programas con milagrosos ahorros en el gasto en base a una mejor gesti&oacute;n o la eliminaci&oacute;n de duplicidades. O aludiendo a reducciones espectaculares del fraude o de la econom&iacute;a sumergida. O se dice que solo subir&aacute;n los impuestos a los ricos. Pues bien, &iquest;qui&eacute;nes son los ricos de acuerdo con el IRPF?.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los &uacute;ltimos datos publicados por la agencia tributaria la distribuci&oacute;n de las bases imponibles en el a&ntilde;o 2011 en el IRPF es la siguiente (justo acaban de salir los datos para 2012 y las cifras son muy similares):
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En el a&ntilde;o 2011 se realizaron 18,7 millones declaraciones del IRPF. Algunos datos son sorprendentes:
    </p><p class="article-text">
        - Si su renta bruta es de 15.000 euros al a&ntilde;o, entonces usted tiene la renta mediana. Es decir, la mitad de la poblaci&oacute;n es m&aacute;s rica que usted y la otra mitad es m&aacute;s pobre.
    </p><p class="article-text">
        - Si su renta bruta es de 22.000 euros al a&ntilde;o, entonces usted pertenece al 30% m&aacute;s rico de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        - Si su renta bruta es de 36.000 euros al a&ntilde;o, entonces usted pertenece al 10% m&aacute;s rico de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        - Si su renta bruta es de 60.000 euros al a&ntilde;o, entonces usted pertenece al 3,7% m&aacute;s rico de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola. (Para el a&ntilde;o 2012 con esta renta seria el 2,6% m&aacute;s rico).
    </p><p class="article-text">
        - En Espa&ntilde;a hay poco m&aacute;s de 120 mil personas que declaran ganar m&aacute;s de 120.000 euros brutos al a&ntilde;o (es decir, tan solo el 0,7% de todos los contribuyentes al IRPF).
    </p><p class="article-text">
        - &iquest;Cu&aacute;ntos ganan m&aacute;s de 200 mil euros brutos al a&ntilde;o? El 0,1% de los contribuyentes o en torno a 30.000 personas.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, es importante resaltar que para tener una aut&eacute;ntica foto de los ricos tenemos que mirar no s&oacute;lo a la renta sino tambi&eacute;n a la riqueza. Por desgracia no existen datos oficiales sobre la riqueza. Existen encuestas. Otro d&iacute;a hablar&eacute; de ello.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Ignacio Conde-Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ricos_129_2405115.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Oct 2015 19:56:43 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Quiénes son los ricos?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Desigualdad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[EPA 2015: Balance de una legislatura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/epa-balance-legislatura_129_2416363.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras cuatro años de legislatura, continúa habiendo 12,5% menos ocupados que al comienzo de la crisis y tenemos prácticamente el mismo nivel de empleo que cuando comenzó la legislatura</p></div><p class="article-text">
        Acabamos de conocer los datos de la EPA del tercer trimestre del a&ntilde;o. Dado que esta es la &uacute;ltima EPA que vamos a conocer antes de las elecciones del 20D, es buen momento para hacer balance y ver como se compara la situaci&oacute;n actual de nuestro mercado laboral con la misma al comienzo de la legislatura el 20 de Noviembre de 2011.
    </p><p class="article-text">
        Antes de nada, es importante advertir que, debido a la estacionalidad de nuestra econom&iacute;a, el tercer trimestre suele ser el mejor del a&ntilde;o para el empleo. Los datos del total de la legislatura deber&iacute;an incorporar el cuarto trimestre de 2015, que ser&aacute; algo peor que el tercero, cuyos datos analizamos en esta entrada, principalmente debido al 'boom' estival asociado al turismo. Estos datos saldr&aacute;n a finales de enero de 2016, pero para entonces los espa&ntilde;oles ya habr&aacute;n dado su veredicto con respecto a los gestores de nuestra econom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, veamos los datos publicados esta ma&ntilde;ana. En el <strong>tercer trimestre</strong> del a&ntilde;o se han creado 182,000 empleos (incluyendo 205.000 personas m&aacute;s con contrato temporal y 18.900 indefinidos menos) y el paro ha descendido en 298.000 personas situ&aacute;ndose la tasa de desempleo en el 21,18% (1,2 puntos por debajo de la del anterior trimestre). Un hecho importante es que la inactividad ha descendido en 116.000 personas.
    </p><p class="article-text">
        En <strong>t&eacute;rminos interanuales</strong>, el empleo esta creciendo a una tasa del 3,1%, es decir, la econom&iacute;a esta creando 544.000 empleos netos al a&ntilde;o. Estas son las noticias positivas de la EPA, podemos decir que <strong>estos datos est&aacute;n dentro de lo esperado</strong> dado el comportamiento observado para el mismo periodo por los datos de afiliados.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Llevamos un a&ntilde;o y medio de creaci&oacute;n interanual de empleo y esto es indudablemente positivo. Pero veamos los datos con <strong>un poco de perspectiva</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Desde el inicio de la crisis hasta el cambio de legislatura, el n&uacute;mero de ocupados baj&oacute; un 12,1%. El empleo continu&oacute; cayendo nueve&nbsp;cuatrimestres m&aacute;s y lleg&oacute; a su m&iacute;nimo en el primer cuatrimestre de 2014. En aquel momento, ten&iacute;amos un 18% menos de empleo que en el segundo cuatrimestre de 2008. <strong>Actualmente, tras cuatro a&ntilde;os de legislatura, contin&uacute;a habiendo 12,5% menos ocupados que al comienzo de la crisis y tenemos pr&aacute;cticamente el mismo nivel de empleo que cuando comenz&oacute; la legislatura</strong>, tal y como podemos ver en el siguiente gr&aacute;fico.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <em>NOTA: Para los lectores impacientes hemos incorporado al final del articulo una tabla con el Balance de la legislatura para todas las variables laborales relevantes.</em><strong>NOTA</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; ocurre si miramos el empleo a nivel sectorial?</strong> La crisis afect&oacute; especialmente a la construcci&oacute;n y la industria, que ya ten&iacute;an un 50% y un 22% menos de ocupados al inicio de la legislatura, respectivamente. El sector servicios fue el menos afectado en t&eacute;rminos de n&uacute;mero de ocupados, con solo un 3,4% menos de empleo total respecto al comienzo de la misma (si bien el n&uacute;mero de horas trabajadas disminuy&oacute; en mayor medida).
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, el empleo ha mejorado levemente en el sector servicios, que est&aacute; s&oacute;lo un 1,7% m&aacute;s bajo que al comienzo de la crisis. El sector de la construcci&oacute;n a&uacute;n contin&uacute;a un 48% m&aacute;s bajo y si bien llevaba los &uacute;ltimos cuatrimestres creciendo r&aacute;pidamente, se ha enfriado un poco en este &uacute;ltimo, algo que podemos atribuir en parte a la estacionalidad del sector. <strong>La industria lleva varios cuatrimestres creciendo a buen ritmo, pero el nivel de empleo a&uacute;n es algo inferior al del comienzo de la legislatura</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>&iquest;Y la precariedad?</strong> Una cr&iacute;tica frecuente a la recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica es la precariedad del empleo creado. Como hemos dicho anteriormente, este cuatrimestre se han creado m&aacute;s de 200,000 empleos temporales y se han destruido indefinidos. Al comienzo de la misma, mientras continuaba reduci&eacute;ndose la actividad econ&oacute;mica, las empresas continuaban destruyendo empleo temporal porque dichos puestos tienen un coste de despido mucho m&aacute;s bajo que los empleos con contrato indefinido. Desde entonces, la recuperaci&oacute;n se ha producido con el mismo modelo de contrataci&oacute;n temporal que ten&iacute;amos antes de la crisis en lo que a contratos se refiere. Como podemos ver en la siguiente gr&aacute;fico,&nbsp;<strong>la tasa de temporalidad</strong>, que baj&oacute; con la crisis por la destrucci&oacute;n de m&aacute;s de dos&nbsp;millones empleos temporales, <strong>empieza de nuevo a subir r&aacute;pidamente con la recuperaci&oacute;n</strong>, desde un 21,9% en el primer cuatrimestre de 2013 hasta el 26,1% para este &uacute;ltimo trimestre.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Si analizamos el conjunto de la legislatura vemos que hay 350.000 empleos indefinidos menos y 152.000 temporales m&aacute;s</strong>. Es evidente que hasta que no eliminemos la dualidad del mercado laboral vamos a seguir observando como la temporalidad aumenta a medida que crecemos. La tasa de <strong>temporalidad a d&iacute;a de hoy es 1,4 puntos superior a la que hab&iacute;a al principio de la legislatura</strong>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Con respecto a la <strong>tasa de paro</strong>, como hemos indicado anteriormente la tasa general se encuentra en el 21,2%, pero esta tasa esconde importantes diferencias seg&uacute;n la edad. Los j&oacute;venes contin&uacute;an teniendo una tasa elevad&iacute;sima de paro (46,6%), siendo ligeramente inferior a la del comienzo de la legislatura (48,1%). Igualmente preocupante es la tasa para los mayores de 50, que pese a ser algo inferior a la media, est&aacute; bajando mucho m&aacute;s lentamente que el resto de tasas. Una parte importante de los parados de esta edad proviene de sectores en declive, lleva m&aacute;s de un&nbsp;a&ntilde;o en paro y tiene el estigma conjunto asociado a la edad y al estado de desempleado. Se trata de parados estructurales de dif&iacute;cil reinserci&oacute;n.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En cuanto a la divisi&oacute;n por sexo, <strong>encontramos que la brecha en t&eacute;rminos de desempleo entre hombres y mujeres est&aacute; volviendo a abrirse</strong>. Desde el inicio de la legislatura la brecha de g&eacute;nero en la tasa de paro ha pasado del 0,6% al 2,8%. Debemos prestar atenci&oacute;n a este hecho pues es preocupante.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Por &uacute;ltimo, nos vamos a centrar en lo que para nosotros es el problema mas importante que tenemos por delante: el <strong>paro de larga duraci&oacute;n</strong>.
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        Desde nuestro punto de vista, la campa&ntilde;a electoral deber&iacute;a centrarse en solucionar este problema. La tasa de paro de larga duraci&oacute;n es superior al 60%.
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad tenemos 2,94 millones de parados que llevan mas de un a&ntilde;o en paro, y de ellos <strong>2,15 millones de parados llevan m&aacute;s de dos a&ntilde;os desempleados</strong>. La angustia de este colectivo se acent&uacute;a pues al mismo tiempo que no encuentran trabajo pierden la prestaci&oacute;n por desempleo. Es sorprendente que por lo observado hasta ahora, las medidas para resolver el problema del paro de larga duraci&oacute;n no sean el n&uacute;cleo central de los programas electorales. Quiz&aacute;s sea porque no es rentable electoralmente&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Para concluir, aqu&iacute; tenemos la tabla balance de la legislatura. Como se puede ver en t&eacute;rminos del nivel de empleo <strong>estamos pr&aacute;cticamente igual que al principio, mientras que en t&eacute;rminos de precariedad del empleo estamos peor</strong>. Para el problema de la dualidad ha sido una legislatura perdida.
    </p><p class="article-text">
        Dicho de otra forma, en t&eacute;rminos de empleo, la paciente del <a href="https://www.youtube.com/watch?v=D9VkmGOIUtM" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pol&eacute;mico v&iacute;deo</a>&nbsp;electoral est&aacute; como al principio de la legislatura y a&uacute;n muy lejos de poder salir por su propio pie. Esperemos que el ejecutivo que salga de las urnas en las pr&oacute;ximas elecciones sea capaz de resolver las numerosas disfuncionalidades de nuestro mercado laboral.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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      <dc:creator><![CDATA[José Ignacio Conde-Ruiz]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 22 Oct 2015 11:31:59 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[EPA 2015: Balance de una legislatura]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[EPA - Encuesta de Población Activa,Empleo,Paro,Desempleo]]></media:keywords>
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