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    <title><![CDATA[elDiario.es - Sandra Ezquerra]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/sandra_ezquerra/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Sandra Ezquerra]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El feminismo como coartada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/feminismo-coartada_129_12844685.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d10f86eb-2998-4e3b-bc44-c33501dfef23_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El feminismo como coartada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que está en cuestión no es solo la conducta de determinadas personas, sino la coherencia entre un relato político construido en clave feminista y las prácticas reales que ese mismo partido no ha sabido frenar o que directamente ha tolerado</p><p class="subtitle">Sánchez defiende el voto al PSOE pese a sus “errores” frente a la “involución”: “A los españoles les renta este gobierno”</p></div><p class="article-text">
        Durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os, el PSOE ha hecho del feminismo uno de los ejes centrales de su identidad pol&iacute;tica, no solo como marco program&aacute;tico, sino tambi&eacute;n como recurso central de legitimaci&oacute;n y posicionamiento simb&oacute;lico en la disputa por la hegemon&iacute;a de las izquierdas espa&ntilde;olas. Eso ha pasado en un contexto en el que, durante un corto tiempo, fuerzas como Podemos, Unidas Podemos o Sumar parecieron capaces de cuestionar ese liderazgo. Precisamente por eso, la sucesi&oacute;n de casos de acoso sexual que han salido a la luz en las &uacute;ltimas semanas, <a href="https://www.eldiario.es/politica/psoe-cierra-caso-salazar-informe-repleto-excusas-da-credibilidad-victimas_1_12842165.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con varios dirigentes denunciados o p&uacute;blicamente se&ntilde;alados, entre ellos Francisco Salazar, Javier Izquierdo, Jos&eacute; Tom&eacute; Roca y Antonio Navarro</a>, no puede leerse como un episodio m&aacute;s de crisis interna: lo que est&aacute; en cuesti&oacute;n no es solo la conducta de determinadas personas, sino la coherencia entre un relato pol&iacute;tico construido en clave feminista y las pr&aacute;cticas reales que ese mismo partido no ha sabido frenar o que directamente ha tolerado.
    </p><p class="article-text">
        Cuatro dirigentes denunciados o p&uacute;blicamente se&ntilde;alados no configuran una excepci&oacute;n; configuran un patr&oacute;n. Y cuando aparece un patr&oacute;n, la atenci&oacute;n no puede limitarse a las responsabilidades individuales. Hay que mirar hacia las estructuras, hacia los mecanismos internos de funcionamiento, de prevenci&oacute;n y de respuesta, y hacia la cultura pol&iacute;tica que permite que estas situaciones se reproduzcan y se gestionen, una y otra vez, como problemas de imagen y no como graves vulneraciones de derechos.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, resulta cada vez menos veros&iacute;mil sostener que el presidente del Gobierno, Pedro S&aacute;nchez, desconociera lo que estaba ocurriendo en su propio partido. Pero incluso si acept&aacute;ramos esa hip&oacute;tesis, el problema no desaparece, sino que se desplaza. &iquest;Qu&eacute; tipo de liderazgo es aquel que no puede, no sabe o no quiere detectar pr&aacute;cticas sistem&aacute;ticas de abuso de poder en su entorno m&aacute;s cercano? Cuando se trata de violencias machistas, la ignorancia no es neutral. Y, desde luego, m&aacute;s que funcionar como atenuante, se&ntilde;ala una grave falla de responsabilidad pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        El problema, sin embargo, no se reduce al PSOE. Atraviesa a buena parte de los partidos pol&iacute;ticos que han incorporado el feminismo a su ret&oacute;rica sin repensar ni alterar de manera sustantiva sus pr&aacute;cticas internas. No olvidamos a <a href="https://www.eldiario.es/politica/caida-inigo-errejon-diez-anos-cuatro-partidos-escandalo-acoso-machista_1_11765804.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Iacute;&ntilde;igo Errej&oacute;n</a> ni a <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/alertado-monedero-manoseaba-mujeres-partido-alega-aparto_1_12068031.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juan Carlos Monedero</a>. Y no se queda ah&iacute;. M&aacute;s all&aacute; de los partidos pol&iacute;ticos, esta din&aacute;mica se repite en organizaciones, instituciones y empresas, muchas de los cuales incorporan el lenguaje de la igualdad sin abordar sus jerarqu&iacute;as internas ni sus formas de ejercer el poder. El recurso al feminismo convive con formas de hacer que lo desmienten en el d&iacute;a a d&iacute;a. Dicho esto, como apuntaba antes, el caso del PSOE tiene una especificidad que no puede obviarse, no solo por su peso institucional, sino porque este partido ha hecho del feminismo una de sus principales credenciales pol&iacute;ticas y uno de los ejes de su autoridad moral en la arena progresista. Cuando se hace esto, la exigencia es mayor; y la incoherencia m&aacute;s costosa.
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; que la pregunta clave no resida en si estos comportamientos existen tambi&eacute;n en otros espacios &mdash;que sabemos que s&iacute;&mdash;, sino en qu&eacute; sucede cuando el feminismo se utiliza como coartada invoc&aacute;ndose como prueba de pedigr&iacute; democr&aacute;tico o como caladero de votos y, de manera simult&aacute;nea, se toleran, se minimizan o se gestionan de manera opaca situaciones de abuso. En esos casos, el feminismo deja de operar como motor de cambio y pasa a funcionar como un recurso simb&oacute;lico &uacute;til mientras no incomode demasiado y como una capa de legitimaci&oacute;n que permite que las desigualdades de g&eacute;nero persistan bajo un discurso que, en lugar de confrontarlas, las disimula.
    </p><p class="article-text">
        No es una buena noticia que el PSOE y el Gobierno puedan verse seriamente erosionados por esta crisis. Y no lo es particularmente en un contexto de avance contundente de la extrema derecha, donde el riesgo de retroceso en derechos no es una mera abstracci&oacute;n. Pero que no sea una buena noticia no significa que no est&eacute; fundamentada ni que sea injusta. El desgaste del PSOE y del Gobierno no lo provocan las mujeres que rompen el silencio impune, sino los aparatos, todav&iacute;a profundamente masculinos en sus l&oacute;gicas y en sus funcionamientos, que miran hacia otro lado, que responden tarde y mal ante denuncias graves y que muestran una preocupante incapacidad para asumir que el feminismo es mucho m&aacute;s que declaraciones p&uacute;blicas o pol&iacute;ticas performativas.
    </p><p class="article-text">
        Hay que dejarlo claro de una vez por todas: no es el feminismo lo que alimenta la crisis de la democracia liberal y el avance de la extrema derecha, sino su instrumentalizaci&oacute;n por parte de partidos como el PSOE. Los nuevos fascismos no crecen porque el feminismo u otras opciones progresistas hayan ido demasiado lejos, sino porque demasiados actores pol&iacute;ticos dicen una cosa y hacen la contraria y porque convierten los derechos de las mujeres y otros colectivos sociales en esl&oacute;ganes mientras mantienen intactas las relaciones de poder que los vulneran.
    </p><p class="article-text">
        El feminismo no es una marca ni una coartada. Y cuando se utiliza como tal, el coste pol&iacute;tico no es un accidente, sino la consecuencia l&oacute;gica de una incoherencia sostenida en el tiempo. Dicho esto, ese coste no lo paga solo el partido que pierde credibilidad, votos o legitimidad. Tambi&eacute;n lo pagan las mujeres, las personas migrantes y muchos otros grupos sociales que ven como conquistas que parec&iacute;an consolidadas entran de nuevo en zona de riesgo, en un momento hist&oacute;rico marcado por la incertidumbre y la volatilidad; lo pagan quienes necesitan que los derechos sean algo m&aacute;s que declaraciones y que a menudo, ante la distancia creciente entre discursos y pr&aacute;cticas, acaban buscando respuestas en opciones pol&iacute;ticas que, aunque profundamente regresivas, se presentan como claras, aparentemente coherentes y capaces de ofrecer soluciones simples a problemas complejos.
    </p><p class="article-text">
        Ante este escenario, la respuesta no puede ser cerrar filas ni suspender la cr&iacute;tica en nombre de la estabilidad. La respuesta pasa por m&aacute;s honestidad pol&iacute;tica y por una pol&iacute;tica verdaderamente transformadora, capaz de operar m&aacute;s all&aacute; de los c&aacute;lculos electorales y de las disputas coyunturales por la hegemon&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Ezquerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/feminismo-coartada_129_12844685.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Dec 2025 20:50:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El feminismo como coartada]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismo,Acoso sexual,PSOE,Gobierno]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[8M: Ni pedimos ni esperamos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/pedimos-esperamos_129_2235163.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/071d2ce2-62fe-41f6-91f2-5364c551a34c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Muchas mujeres no podrán ejercer su derecho constitucional a huelga y no podrán parar ese día</p><p class="subtitle">Y no lo harán porque la precariedad en el empleo es tan grave que no se pueden permitir jugar con su puesto de trabajo</p><p class="subtitle">Por ellas, el movimiento feminista propone colgar un delantal en la ventana o en la puerta como símbolo solidaridad y sororidad</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Lo comprendo. Hay que defender sus derechos. Lo har&iacute;a tambi&eacute;n, lo hace tambi&eacute;n, la Sant&iacute;sima Virgen Mar&iacute;a&rdquo;. Son las palabras del arzobispo de Madrid de hace tan s&oacute;lo una semana. Ahora que la Iglesia Cat&oacute;lica apoya la huelga convocada por el movimiento feminista para el pr&oacute;ximo 8 de marzo, ahora que el PSOE ha anunciado p&uacute;blicamente que parar&aacute;n ese d&iacute;a, y ahora que hasta Cifuentes o Arrimadas se han llamado a s&iacute; mismas feministas, podemos asegurar que la huelga ya es un &eacute;xito. Al menos desde el punto de vista simb&oacute;lico, estamos ganando la batalla cultural y estamos haciendo que las demandas que hasta hace poco parec&iacute;an condenadas a la estigmatizaci&oacute;n y la marginalidad est&eacute;n pasando a ser de sentido com&uacute;n. En la actualidad el feminismo es seguramente el &uacute;nico movimiento social con fuerza e influencia suficientes para tener un impacto en el debate p&uacute;blico y transformarlo: los &ldquo;yo tambi&eacute;n&rdquo;, &ldquo;yo te creo, hermana&rdquo; o &ldquo;yo soy manada&rdquo;se han erigido en tiempos recientes en mensajes contundentes contra el machismo social e institucional que denuncian el status quo y, a su vez, generan procesos de solidaridad y empat&iacute;a con efectos multiplicadores.
    </p><p class="article-text">
        Estos avances culturales y simb&oacute;licos son importantes y tienen la capacidad de calar en cambios reales de transformaci&oacute;n de la sociedad. Sin embargo, nuestra lucha no es -&uacute;nicamente- por lo simb&oacute;lico. Necesitamos ir m&aacute;s all&aacute;. No deja de ser parad&oacute;jico que algunos de estos relatos, provengan de ciertas organizaciones e instituciones, que llevan tiempo neg&aacute;ndose a llevar a cabo pol&iacute;ticas feministas. 
    </p><p class="article-text">
        A todas ellas, que se han visto arrastrados los &uacute;ltimos meses, o semanas, o d&iacute;as, por la ola feminista e intentan surfearla y utilizarla para sus propios fines, les decimos: voten a favor de pol&iacute;ticas que nos permitan avanzar hacia un modelo de cuidados radicalmente distinto, porque el que tenemos que est&aacute; obsoleto, es ineficiente, insostenible y sobre todo injusto; pongan presupuesto para acabar con las violencias machistas, para que as&iacute; las mujeres tengamos alternativa habitacional y podamos ser independientes cuando nuestras parejas se convierten en maltratadores; echen para atr&aacute;s la reforma laboral del 2012 que precariza el empleo y genera cientos de miles de contratos a tiempo parcial, de horas, con salarios de miseria y que nos tocan sobre todo a las mujeres; dejen de degradar la educaci&oacute;n p&uacute;blica para apostar por la concertada, en la que segregan a ni&ntilde;os y ni&ntilde;as y reproducen el modelo heteropatriarcal de sociedad. En definitiva, dejen de llamarse feministas y p&oacute;nganse de una vez a hacer pol&iacute;ticas feministas.
    </p><p class="article-text">
        Tenemos tambi&eacute;n un mensaje para las jerarqu&iacute;as de la Iglesia Cat&oacute;lica. Les decimos que dejen de inmiscuirse en lo que hacemos con nuestros cuerpos y nuestras vidas; que dejen de ser dique de contenci&oacute;n al ejercicio de derechos como el aborto o de querer, de desear a quien nos venga en gana. Atr&eacute;vanse, rompan su silencio c&oacute;mplice y abran de una vez una investigaci&oacute;n entre sus propias filas para acabar con la lacra del abuso sexual infantil dentro de su instituci&oacute;n. Pongan en cuesti&oacute;n su propia estructura de poder totalmente patriarcal.
    </p><p class="article-text">
        A todos ellos les decimos que no basta con los discursos, con los memes, con lo simb&oacute;lico. En la pr&aacute;ctica, la huelga feminista del 8 de marzo va a mostrar al mundo lo que las mujeres ya hace tiempo que sabemos: a pesar de tener derechos sobre el papel no podemos acceder a muchos de ellos. A efectos pr&aacute;cticos, de hecho, muchas mujeres no podr&aacute;n ejercer su derecho constitucional a huelga y no podr&aacute;n parar ese d&iacute;a. Y no lo har&aacute;n porque la precariedad en el empleo es tan grave que no se pueden permitir jugar con su puesto de trabajo. Por ellas, el movimiento feminista propone colgar un delantal en la ventana o en la puerta como s&iacute;mbolo solidaridad y sororidad.
    </p><p class="article-text">
        Muchas otras no podr&aacute;n parar porque cuando s&oacute;lo una parte de las trabajadoras de un mismo centro de trabajo no vayan a trabajar ese d&iacute;a, la situaci&oacute;n de desprotecci&oacute;n y riesgo ante represalias ser&aacute; mayor cuando haya otros trabajadores, hombres, que no hayan hecho huelga y puedan desempe&ntilde;ar esos mismos puestos de trabajo. O porque precisamente estamos en los sectores laborales que nos hacen m&aacute;s vulnerables. Como a las trabajadoras del hogar por ejemplo, donde el 90% son mujeres y donde muchas de ellas no est&aacute;n dadas de alta en la seguridad social porque quienes nos gobiernan no han dudado en suspender los derechos laborales de este colectivo. Muchas, finalmente, no podr&aacute;n hacer huelga de cuidados porque precisamente no hay escuelas infantiles o servicios p&uacute;blicos de atenci&oacute;n a la dependencia que puedan sostener ese d&iacute;a algo tan fundamental como la vida misma. Pero precisamente por eso muchas s&iacute; har&aacute;n huelga, para denunciar esto &uacute;ltimo.
    </p><p class="article-text">
        Porque quiz&aacute;s suena desalentador, pero es precisamente por todo esto por lo que la huelga es tan importante y muestra, no s&oacute;lo en lo simb&oacute;lico sino en la realidad m&aacute;s tangible, las pol&iacute;ticas que necesitamos y exigimos que se desarrollen por parte del Estado, pero que los poderes econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos se niegan a poner en marcha. Por eso el 8 de marzo tambi&eacute;n tiene el gran potencial de visibilizar no s&oacute;lo ante las mujeres sino sobre todo al conjunto de la sociedad, todo lo que hace falta cambiar para poder vivir en un mundo igualitario, justo y sostenible. M&aacute;s all&aacute; de las instituciones o de los poderes p&uacute;blicos que se niegan a poner pol&iacute;ticas feministas en marcha, m&aacute;s all&aacute; de los gobiernos o de los partidos de quienes se dicen feministas pero luego no hacen nada por los derechos de las mujeres, deberemos poner en pr&aacute;ctica desde el movimiento en la calle lo que necesitamos para transformar nuestra realidad, la realidad de todas y todos. Las escuelas infantiles desde nuestros barrios, las casas seguras para mujeres v&iacute;ctimas de violencia, o las redes de solidaridad y sororidad en el empleo remunerado para que podamos defender y ejercer nuestros derechos en iguales condiciones que los hombres, sin duda un avance important&iacute;simo y, a&uacute;n as&iacute;, insuficiente. Precisamente porque nuestro poder no puede ser delegado ni condicionado, debemos tomarlo por nosotras mismas. Tomar y hacer en lugar de pedir y esperar. Esa es la fuerza y la potencia que est&aacute; demostrando el movimiento feminista.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isa Serra, Sandra Ezquerra, Teresa Rodríguez, Paula Quinteiro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/pedimos-esperamos_129_2235163.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Mar 2018 20:06:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[8M: Ni pedimos ni esperamos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Huelga feminista,Feminismo,8M]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La política feminista era això]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/politica-feminista-aixo_132_3369780.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/83f5ca14-c999-42d8-bf38-b01f0ffe3c3d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La política feminista era això"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No s’ha parlat de la importància de col·locar el feminisme en el centre del tauler polític, pel que fa tant a les maneres de fer política com a les polítiques a fer o, dit d’una altra manera, de com construir una política veritablement feminista</p></div><p class="article-text">
        Molt s&rsquo;ha parlat en els darrers mesos sobre la feminitzaci&oacute; de la pol&iacute;tica, sovint reduint el debat a una q&uuml;esti&oacute; de quotes, a la paritat com a objectiu finalista o a una reivindicaci&oacute; d&rsquo;una manera de fer que les dones suposadament tenim pel simple fet de ser dones. Tanmateix, no s&rsquo;ha parlat tant de la import&agrave;ncia de col&middot;locar el feminisme en el centre del tauler pol&iacute;tic, pel que fa tant a les maneres&nbsp;de fer pol&iacute;tica com a les pol&iacute;tiques a fer o, dit d&rsquo;una altra manera, de com construir una pol&iacute;tica veritablement feminista.
    </p><p class="article-text">
        Durant d&egrave;cades, i de manera particularment fruct&iacute;fera en els darrers deu anys, l&rsquo;Economia Feminista ha vingut realitzant, primer en l&rsquo;&agrave;mbit de l&rsquo;acad&egrave;mia i despr&eacute;s en el s&iacute; dels moviments socials, una triple esmena a la mirada de la ci&egrave;ncia i la pol&iacute;tica econ&ograve;mica convencionals. En primer lloc, ha q&uuml;estionat la pertinen&ccedil;a de centrar l&rsquo;an&agrave;lisi econ&ograve;mica en l&rsquo;&agrave;mbit mercantil o considerat productiu; en segon lloc, ha reivindicat la import&agrave;ncia de l&rsquo;&agrave;mbit del treball no remunerat realitzat a les llars i les comunitats principalment per dones, no nom&eacute;s per al funcionament del sistema econ&ograve;mic sin&oacute; tamb&eacute; per a la provisi&oacute; de benestar i per al sosteniment de la vida; en tercer lloc, enfront&nbsp;dels models econ&ograve;mics imperants que assumeixen l&rsquo;individu autosuficient i aut&ograve;nom com el subjecte tipus de la vida socioecon&ograve;mica contempor&agrave;nia, defensa la vulnerabilitat i la (inter)depend&egrave;ncia com aspectes fonamentals de l&rsquo;experi&egrave;ncia humana i no com desviacions d&rsquo;una norma on les persones estan sempre, com per art de m&agrave;gia, vestides, alimentades, saludables, disposades a ser productives, educades i cuidades. El que habitualment s&rsquo;anomena situacions de depend&egrave;ncia no s&oacute;n estats excepcionals en la traject&ograve;ria vital de les persones, sin&oacute; que caracteritzen nombrosos moments de les nostres exist&egrave;ncies i de la nostra vida quotidiana en com&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        De la cr&iacute;tica que des de l&rsquo;Economia Feminista es realitza als axiomes de la pol&iacute;tica econ&ograve;mica ortodoxa, i fins i tot sovint de l&rsquo;heterodoxa, se&rsquo;n deriven tres implicacions pol&iacute;tiques fonamentals. La primera &eacute;s que treure la cura de la invisibilitat social, pol&iacute;tica i econ&ograve;mica ha de ser una aposta estrat&egrave;gica del feminisme. El funcionament del sistema econ&ograve;mic rep de manera sistem&agrave;tica un subsidi gratu&iuml;t en forma de treball no remunerat majorit&agrave;riament femen&iacute; que garanteix no nom&eacute;s la reproducci&oacute; social sin&oacute; tamb&eacute; el funcionament de l&rsquo;engranatge de l&rsquo;economia capitalista: sense els fonaments invisibilitzats que constitueixen el treball de cura, l&rsquo;edifici social i econ&ograve;mic trontolla.
    </p><p class="article-text">
        La segona implicaci&oacute; pol&iacute;tica resultant de les reflexions de l&rsquo;Economia Feminista &eacute;s la den&uacute;ncia de les desigualtats socials que caracteritzen l&rsquo;actual organitzaci&oacute; social de la cura. &Eacute;s a dir, la provisi&oacute; de la cura &eacute;s habitualment realitzada a costa dels drets i el benestar d&rsquo;altres persones: quan la cura es realitza de manera no remunerada en l&rsquo;&agrave;mbit familiar, la seva construcci&oacute; social i cultural com a activitat pr&ograve;pia de les dones t&eacute; un impacte en la resta d&rsquo;esferes de les nostres vides. Un impacte que es tradueix en situacions de desavantatge respecte als homes en el mercat laboral, en una neglig&egrave;ncia de la pr&ograve;pia autocura, en un deteriorament de la salut quan la cura que prove&iuml;m &eacute;s intensa i de llarga durada, en una menor capacitat de participar en les nostres comunitats, en un major a&iuml;llament social i en ren&uacute;ncies a projectes vitals propis.
    </p><p class="article-text">
        La cura remunerada, al seu torn, tamb&eacute; es caracteritza per l&rsquo;exist&egrave;ncia de fortes desigualtats i per una greu precaritzaci&oacute;. A tall&nbsp;d&rsquo;exemple, segons un estudi de l&rsquo;Ajuntament de Barcelona sobre les condicions laborals de les treballadores del Servei d&rsquo;Atenci&oacute; Domicili&agrave;ria, el 44,6% tenen un contracte temporal, el 76,1% un contracte a temps parcial i el 95,7% guanya un sou inferior a 9,47 &euro; bruts per hora. El &ldquo;mercat de la cura&rdquo;, a m&eacute;s, compta amb una pres&egrave;ncia majorit&agrave;ria de dones, i particularment de dones d&rsquo;origen migrant, el que significa que la precarietat laboral que el caracteritza no t&eacute; nom&eacute;s un component de g&egrave;nere sin&oacute; tamb&eacute; d&rsquo;origen, i es veu intensificada per legislacions estatals com la Llei d&rsquo;Estrangeria, la qual obliga les dones migrades a ocupar-se en n&iacute;nxols econ&ograve;mics que les condemnen a la pobresa i a l&rsquo;exclusi&oacute; social.
    </p><p class="article-text">
        La tercera implicaci&oacute; pol&iacute;tica del posicionament de l&rsquo;Economia Feminista implica&nbsp;promoure la corresponsabilitzaci&oacute; dels diferents actors socials, incloent-hi les administracions p&uacute;bliques, les comunitats, el sector privat mercantil, el sector privat sense &agrave;nim de lucre i l&rsquo;economia social i solid&agrave;ria en la provisi&oacute; d&rsquo;una cura digna en el conjunt del cicle vital. Si defensem que la cura ha de ser valorada i visibilitzada i, alhora, que no es pot dur a terme a costa de la salut, l&rsquo;autonomia o, entre d&rsquo;altres, les condicions laborals d&rsquo;altres persones, la responsabilitat vers la mateixa, aix&iacute; com els seus costos, ha de deixar de ser assumida de manera silenciosa per les dones en l&rsquo;ombra de la llar i ha de ser posada en el centre de les prioritats socials, pol&iacute;tiques i econ&ograve;miques.
    </p><p class="article-text">
        Portar endavant les propostes de l&rsquo;Economia Feminista, tanmateix, comporta una transformaci&oacute; radical, no nom&eacute;s de les pol&iacute;tiques p&uacute;bliques, sin&oacute; tamb&eacute; del sistema econ&ograve;mic. Posar la cura de la vida i la provisi&oacute; de benestar en el centre entra en conflicte amb la prioritzaci&oacute; actual de criteris econ&ograve;mics com l&rsquo;efici&egrave;ncia, la competitivitat, la productivitat i el marge de benefici; passa tamb&eacute; per generar jornades laborals, i al seu torn exist&egrave;ncies vitals, que permetin dedicar temps i energies a tenir cura de nosaltres mateixes i de les persones que ens envolten; passa, finalment, per acabar amb la penalitzaci&oacute; de la cura que les dones patim en el transcurs de les nostres exist&egrave;ncies i per la promoci&oacute; de models i imaginaris en els que la cura sigui una activitat fonamental i desitjable per a tothom independentment del nostre sexe o la nostra identitat de g&egrave;nere.
    </p><p class="article-text">
        No s&oacute;n aquests canvis senzills ni segurament realitzables a curt termini, per&ograve; de manera recent s&rsquo;estan comen&ccedil;ant a fer passes en aquesta direcci&oacute;. Un exemple d&rsquo;aquests aven&ccedil;os &eacute;s la presentaci&oacute; aquesta setmana a l&rsquo;Ajuntament de Barcelona de la Mesura de Govern per una Democratitzaci&oacute; de la Cura, pol&iacute;tica municipal sense precedents i innovadora pel que fa a posar l&rsquo;actual organitzaci&oacute; social de la cura a debat i comen&ccedil;ar a sotmetre-la a canvis democratitzadors. La mesura de Govern, co-liderada per la Regidoria de Feminismes i LGTBI i el Comissionat d&rsquo;Economia Cooperativa, Social i Solid&agrave;ria i Consum, polititza finalment la cura i la situa, en la seva globalitat i complexitat, i des d&rsquo;una mirada clarament feminista, com un &agrave;mbit d&rsquo;intervenci&oacute; de la pol&iacute;tica p&uacute;blica amb l&rsquo;objectiu de contribuir a transformar el paradigma econ&ograve;mic imperant, aix&iacute; com la posici&oacute; hist&ograve;rica que les dones hi hem tingut.
    </p><p class="article-text">
        De l&rsquo;acad&egrave;mia l&rsquo;Economia Feminista va arribar al carrer i ara des del carrer entra finalment a l&rsquo;acci&oacute; institucional. Aquesta mesura de Govern constitueix una molt bona not&iacute;cia pels efectes que busca tenir en les vides dels i les barcelonines, per&ograve; sobretot perqu&egrave; pot constituir un precedent inspirador d&rsquo;accions similars de vocaci&oacute; feminista, des d&rsquo;un &agrave;mbit pol&iacute;tic tan central com &eacute;s l&rsquo;econ&ograve;mic, no nom&eacute;s a altres ajuntaments sin&oacute; tamb&eacute; a altres nivells institucionals que compten amb majors compet&egrave;ncies per poder alterar l&rsquo;organitzaci&oacute; social de la cura, particularment la Generalitat de Catalunya i l&rsquo;Estat espanyol.
    </p><p class="article-text">
        Vivim un temps en el qual sembla que la paraula &ldquo;feminisme&rdquo; es despr&egrave;n a poc a poc de l'estigma que l'ha caracteritzat des del seu naixement; un temps en qu&egrave; en certs sectors de la vida pol&iacute;tica l'&uacute;s d'aquest terme sembla estar de moda; un temps en el qual fins i tot sovint s'arriba a utilitzar el terme amb certa laxitud; un temps on la &ldquo;feminitzaci&oacute; de la pol&iacute;tica&rdquo; corre el risc de reduir-se a carcassa buida en comptes de convertir-se en motor de canvi real. I en aquest temps, poder presenciar el trasp&agrave;s dels sabers i les propostes feministes a l'acci&oacute; institucional i la seva materialitzaci&oacute; en actuacions concretes que, m&eacute;s enll&agrave; dels esl&ograve;gans i les vict&ograve;ries merament formals, busquen fer trontollar un iceberg en qu&egrave; les dones seguim sent les ciutadanes de segona que el mantenen dempeus, &eacute;s un motiu de celebraci&oacute; feminista. Perqu&egrave;, si b&eacute; no era, no &eacute;s, nom&eacute;s aix&ograve;; la pol&iacute;tica feminista tamb&eacute; era, tamb&eacute; &eacute;s, aix&ograve;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Ezquerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/politica-feminista-aixo_132_3369780.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 May 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La política feminista era això]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La política feminista era esto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/politica-feminista_132_3369760.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/83f5ca14-c999-42d8-bf38-b01f0ffe3c3d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La política feminista era esto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No se ha hablado de la importancia de colocar el feminismo en el centro del tablero político en lo que se refiere tanto a las formas de hacer política como a las políticas a hacer. O dicho de otro modo, de cómo construir una política verdaderamente feminista</p></div><p class="article-text">
        Mucho se ha hablado en los &uacute;ltimos meses sobre la feminizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica, a menudo reduciendo el debate a una cuesti&oacute;n de cuotas, a la paridad como objetivo finalista o a una reivindicaci&oacute;n de una manera de hacer que las mujeres supuestamente tenemos por el mero hecho de ser mujeres. Sin embargo, no se ha hablado tanto de la importancia de colocar el feminismo en el centro del tablero pol&iacute;tico en lo que se refiere tanto a las formas de hacer pol&iacute;tica como las pol&iacute;ticas a hacer o, dicho de otro modo, de c&oacute;mo construir una pol&iacute;tica verdaderamente feminista.
    </p><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas, y de manera particularmente fruct&iacute;fera en los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os, la Econom&iacute;a Feminista ha venido realizando, primero en el &aacute;mbito de la academia y luego en el seno de los movimientos sociales, una triple enmienda a la mirada de la ciencia y la pol&iacute;tica econ&oacute;mica convencionales. En primer lugar, ha cuestionado la pertinencia de centrar el an&aacute;lisis econ&oacute;mico en el &aacute;mbito mercantil o considerado productivo; en segundo lugar, ha reivindicado la importancia del &aacute;mbito del trabajo no remunerado realizado en los hogares y las comunidades principalmente por mujeres, no s&oacute;lo para el funcionamiento del sistema econ&oacute;mico sino tambi&eacute;n para la provisi&oacute;n de bienestar y para el sostenimiento de la vida ; en tercer lugar, frente a los modelos econ&oacute;micos imperantes que parten de un individuo autosuficiente y aut&oacute;nomo como el sujeto tipo de la vida socioecon&oacute;mica contempor&aacute;nea, defiende la vulnerabilidad y la (inter)dependencia como aspectos fundamentales de la experiencia humana y no como desviaciones de una norma donde las personas est&aacute;n siempre, como por arte de magia, vestidas, alimentadas, saludables, dispuestas a ser productivas, educadas y cuidadas. Lo que habitualmente se denomina situaciones de dependencia no son estados excepcionales en la trayectoria vital de las personas, sino que caracterizan numerosos momentos de nuestras existencias y de nuestra vida cotidiana en com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        De la cr&iacute;tica que desde la Econom&iacute;a Feminista se realiza a los axiomas de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica ortodoxa, e incluso a menudo de la heterodoxa, se derivan tres implicaciones pol&iacute;ticas fundamentales. La primera es que sacar el cuidado de la invisibilidad social, pol&iacute;tica y econ&oacute;mica debe ser una apuesta estrat&eacute;gica del feminismo. El funcionamiento del sistema econ&oacute;mico recibe de manera sistem&aacute;tica un subsidio gratuito en forma de trabajo no remunerado mayoritariamente femenino que garantiza no s&oacute;lo la reproducci&oacute;n social sino tambi&eacute;n el funcionamiento del engranaje de la econom&iacute;a capitalista: sin los fundamentos invisibilizados que constituyen el trabajo de cuidado, el edificio social y econ&oacute;mico se tambalea.
    </p><p class="article-text">
        La segunda implicaci&oacute;n pol&iacute;tica resultante de las reflexiones de la Econom&iacute;a Feminista es la denuncia de las desigualdades sociales que caracterizan la actual organizaci&oacute;n social del cuidado. Es decir, la provisi&oacute;n del cuidado es habitualmente realizada a costa de los derechos y el bienestar de otras personas: cuando el cuidado se lleva a cabo de forma no remunerada en el &aacute;mbito familiar, su construcci&oacute;n social y cultural como actividad propia de las mujeres tiene un impacto en el resto de esferas de nuestras vidas, impacto que se traduce en situaciones de desventaja respecto a los hombres en el mercado laboral, en una negligencia del propio autocuidado, en un deterioro de la salud cuando el cuidado que proveemos es intenso y de larga duraci&oacute;n, en una menor capacidad de participar en nuestras comunidades, en un mayor aislamiento social y en renuncias a proyectos vitales propios.
    </p><p class="article-text">
        El cuidado remunerado, a su vez, tambi&eacute;n se caracteriza por la existencia de fuertes desigualdades y por una grave precarizaci&oacute;n. A modo de ejemplo, seg&uacute;n un estudio del Ayuntamiento de Barcelona sobre las condiciones laborales de las trabajadoras del Servicio de Atenci&oacute;n Domiciliaria, el 44,6% tienen un contrato temporal, el 76,1% de un contrato a tiempo parcial y el 95,7% gana un sueldo inferior a 9,47 &euro; brutos por hora. El &ldquo;mercado del cuidado&rdquo;, adem&aacute;s, cuenta con una presencia mayoritaria de mujeres, y particularmente de mujeres de origen migrante, lo que significa que la precariedad laboral que lo caracteriza no tiene s&oacute;lo un componente de g&eacute;nero sino tambi&eacute;n de origen, y se ve intensificada por legislaciones estatales como la Ley de Extranjer&iacute;a, que obliga a las mujeres migradas a ocuparse en nichos econ&oacute;micos que las condenan a la pobreza y a la exclusi&oacute;n social.
    </p><p class="article-text">
        La tercera implicaci&oacute;n pol&iacute;tica del posicionamiento de la Econom&iacute;a Feminista pasa por promover la corresponsabilizaci&oacute;n de los diferentes actores sociales, incluyendo las administraciones p&uacute;blicas, las comunidades, el sector privado mercantil, el sector privado sin &aacute;nimo de lucro y la econom&iacute;a social y solidaria en la provisi&oacute;n de un cuidado digno en el conjunto del ciclo vital. Si defendemos que el cuidado debe ser valorado y visibilizado y, a su vez, que no se puede llevar a cabo a costa de la salud, la autonom&iacute;a o, entre otras, las condiciones laborales de otras personas, la responsabilidad hacia el mismo, as&iacute; como sus costes, debe dejar de ser asumida de manera silenciosa por las mujeres en la sombra del hogar y debe ser puesta en el centro de las prioridades sociales, pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas.
    </p><p class="article-text">
        Llevar adelante las propuestas de la Econom&iacute;a Feminista, sin embargo, conlleva una transformaci&oacute;n radical no s&oacute;lo de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas sino tambi&eacute;n del sistema econ&oacute;mico. Poner el cuidado de la vida y la provisi&oacute;n de bienestar en el centro entra en conflicto con la priorizaci&oacute;n actual de criterios econ&oacute;micos como la eficiencia, la competitividad, la productividad y el margen de beneficio; pasa tambi&eacute;n por generar jornadas laborales, y a su vez existencias vitales, que permitan dedicar tiempo y energ&iacute;as a cuidar de nosotras mismas y de las personas que nos rodean; pasa, finalmente, por acabar con la penalizaci&oacute;n del cuidado que las mujeres sufrimos en el transcurso de nuestras existencias y por la promoci&oacute;n de modelos e imaginarios en los que el cuidado sea una actividad fundamental y deseable para todos y todas independientemente de nuestro sexo o nuestra identidad de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        No son estos cambios sencillos ni seguramente realizables a corto plazo, pero de manera reciente se est&aacute;n empezando a dar pasos en esta direcci&oacute;n. Un ejemplo de estos avances es la presentaci&oacute;n esta semana en el Ayuntamiento de Barcelona de la Medida de Gobierno por una Democratizaci&oacute;n del Cuidado, pol&iacute;tica municipal sin precedentes e innovadora en cuanto a poner la actual organizaci&oacute;n social del cuidado a debate y empezar a someterla a cambios democratizadores. La Medida de Gobierno, co-liderada por la Concejal&iacute;a de Feminismos y LGTBI y el Comisionado de Econom&iacute;a Cooperativa, Social y Solidaria y Consumo, politiza finalmente el cuidado y lo sit&uacute;a, en su globalidad y complejidad, y desde una mirada claramente feminista, como un &aacute;mbito de intervenci&oacute;n de la pol&iacute;tica p&uacute;blica con el objetivo de contribuir a transformar el paradigma econ&oacute;mico imperante, as&iacute; como la posici&oacute;n hist&oacute;rica que las mujeres hemos tenido en &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        De la academia la Econom&iacute;a Feminista lleg&oacute; a la calle y ahora desde la calle entra finalmente a la acci&oacute;n institucional. Esta Medida de Gobierno constituye una muy buena noticia por los efectos que busca tener en las vidas de los y las barcelonesas, pero sobre todo porque puede constituir un precedente inspirador de acciones similares de vocaci&oacute;n feminista, desde un &aacute;mbito pol&iacute;tico tan central como es el econ&oacute;mico, no s&oacute;lo en otros ayuntamientos sino tambi&eacute;n en otros niveles institucionales que cuentan con mayores competencias para poder alterar la organizaci&oacute;n social del cuidado, particularmente la Generalitat de Catalunya y el Estado espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        Vivimos unos tiempos en los que parece que la palabra &ldquo;feminismo&rdquo; se desprende poco a poco del estigma que la ha caracterizado desde su nacimiento; unos tiempos en que en ciertos sectores de la vida pol&iacute;tica el uso de este t&eacute;rmino parece estar de moda; unos tiempos en los que incluso a menudo se llega a utilizar el t&eacute;rmino con cierta laxitud; unos tiempos donde la &ldquo;feminizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica&rdquo; corre el riesgo de reducirse a c&aacute;scara vac&iacute;a en vez de convertirse en motor de cambio real. Y en estos tiempos, poder presenciar el traspaso de los saberes y las propuestas feministas a la acci&oacute;n institucional y su materializaci&oacute;n en actuaciones concretas que, m&aacute;s all&aacute; de los esl&oacute;ganes y las victorias meramente formales, buscan hacer tambalear un iceberg en el que las mujeres seguimos siendo las ciudadanas de segunda que lo mantienen en pie, es un motivo de celebraci&oacute;n feminista. Porque, si bien no era, no es, s&oacute;lo esto; la pol&iacute;tica feminista tambi&eacute;n era, tambi&eacute;n es esto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Ezquerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/politica-feminista_132_3369760.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 May 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La política feminista era esto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La justícia de gènere no és cosa de dones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/justicia-genere-cosa-dones_132_4107810.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Impulsar la transversalitat de gènere passa per revisar tots els processos institucionals de producció de polítiques públiques amb l’objectiu d’eliminar-hi els biaixos de gènere existents i les desigualtats que reprodueixen</p></div><p class="article-text">
        Ara que deixem enrere el 8 de mar&ccedil; no podem perdre de vista l&rsquo;objectiu que, lluny de concentrar-se en un parell de diades anuals, la necessitat d&rsquo;acabar amb el masclisme estigui en el centre del debat pol&iacute;tic i social cada dia. Si b&eacute; l&rsquo;exist&egrave;ncia de jornades reivindicatives com el 25 de novembre o el 8 de mar&ccedil; resulta fonamental per visibilitzar tant la perviv&egrave;ncia de la injust&iacute;cia de g&egrave;nere com el creixent rebuig social vers ella, no donar treva al masclisme significa vigilar-lo, denunciar-lo i treballar per eradicar-lo en cada moment i en cada rac&oacute; de les nostres vides.
    </p><p class="article-text">
        En aquest sentit, tot i que no va rebre gaire atenci&oacute; medi&agrave;tica, <a href="https://bcnroc.ajuntament.barcelona.cat/jspui/handle/11703/86446" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">l&rsquo;Ajuntament de Barcelona va aprovar el passat mes de desembre una mesura de transversalitat de g&egrave;nere</a> amb l&rsquo;objectiu de dotar-se d&rsquo;un marc per implementar de manera efectiva la perspectiva de g&egrave;nere en la seva din&agrave;mica de treball. La mesura, impulsada per la Regidoria de Cicle de Vida, Feminismes i LGTBI, posa especial &egrave;mfasi en la creaci&oacute; d&rsquo;una estructura organitzativa de transversalitat de g&egrave;nere que impulsi la col&middot;laboraci&oacute; entre &agrave;rees, districtes i entitats i que introdueixi la perspectiva de g&egrave;nere de manera descentralitzada en el conjunt del govern municipal. 
    </p><p class="article-text">
        Existeixen en l&rsquo;actualitat dues maneres d&rsquo;introduir la perspectiva de g&egrave;nere en les pol&iacute;tiques p&uacute;bliques, les quals, lluny de ser excloents, poden resultar complement&agrave;ries. La primera, corresponent a les pol&iacute;tiques d&rsquo;igualtat de g&egrave;nere, busca incidir en la situaci&oacute; de discriminaci&oacute; de les dones en un &agrave;mbit social concret amb l&rsquo;objectiu de fer-lo menys desfavorable. Aquesta via es considera reactiva ja que genera mesures reparadores de situacions considerades discriminat&ograve;ries vers les dones atacant els s&iacute;mptomes de la discriminaci&oacute; i no pas les seves arrels. Un exemple el constitueixen les pol&iacute;tiques de quotes o de paritat en tant que reverteixen parcialment la sobrerrepresentaci&oacute; d&rsquo;homes en espais com la pol&iacute;tica institucional o el m&oacute;n empresarial sense abordar necess&agrave;riament les desigualtats de fons que la generen. Busquen, d&rsquo;aquesta manera, trobar una soluci&oacute; quantificable per a una situaci&oacute; espec&iacute;fica. 
    </p><p class="article-text">
        Una segona via per a la introducci&oacute; de la perspectiva de g&egrave;nere en les pol&iacute;tiques p&uacute;bliques &eacute;s la transversalitat de g&egrave;nere o el que es coneix internacionalment com <em>mainstreaming</em>. Apareguda en la Confer&egrave;ncia de Nacions Unides sobre la Dona celebrada a Pek&iacute;n l&rsquo;any 1995, aquesta estrat&egrave;gia &eacute;s considerada proactiva en tant que consisteix en introduir la perspectiva de g&egrave;nere en tots els estadis (disseny, execuci&oacute;, avaluaci&oacute;) del conjunt d&rsquo;intervencions dels poders p&uacute;blics (salut, educaci&oacute;, economia, mercat laboral, pressupostos, urbanisme, cultura, etc.). Lluny de limitar-se a actuacions compensat&ograve;ries destinades a dones en &agrave;mbits sectorials concrets, la transversalitat de g&egrave;nere o <em>mainstreaming</em> busca incorporar de manera estructural la perspectiva de g&egrave;nere en la pol&iacute;tica per garantir una igualtat real entre homes i dones. Aix&iacute;, no es limita a proporcionar una igualtat de tracte, com seria, per exemple, garantir un nombre comparable d&rsquo;homes i dones en les llistes electorals, sin&oacute; que busca actuar sobre tots aquells factors que impedeixen la seva participaci&oacute; equitativa en el conjunt de la vida social (la naturalesa del sistema electoral, el masclisme present en els partits pol&iacute;tics, sindicats, altres organitzacions, estructures institucionals i mitjans de comunicaci&oacute;, la perviv&egrave;ncia de comentaris i actituds masclistes en el funcionament quotidi&agrave; de les institucions i els entorns laborals, la divisi&oacute; sexual del treball present en la societat i en les fam&iacute;lies, etc.). Dit d&rsquo;una altra manera, en comptes d&rsquo;intentar evitar nom&eacute;s que les dones siguin excloses de la participaci&oacute; social, pol&iacute;tica o comunit&agrave;ria, es realitza una aposta per transformar des d&rsquo;un paradigma d&rsquo;equitat i de just&iacute;cia tant els marcs que les regulen com les condicions objectives que les dificulten. 
    </p><p class="article-text">
        Impulsar la transversalitat de g&egrave;nere passa, d&rsquo;aquesta manera, per revisar tots els processos institucionals de producci&oacute; de pol&iacute;tiques p&uacute;bliques amb l&rsquo;objectiu d&rsquo;eliminar-hi els biaixos de g&egrave;nere existents i les desigualtats que reprodueixen. No ens podem conformar amb generar pol&iacute;tiques &uacute;nicament per a dones que ens ajudin a superar els desavantatges en els que es veuen immerses de manera quotidiana. Ans al contrari, hem d&rsquo;aspirar a fer pol&iacute;tica amb i per al conjunt de la poblaci&oacute; amb l&rsquo;objectiu de transformar i eliminar de manera global i col&middot;lectiva aquests desavantatges: no busquem nom&eacute;s que algunes dones participin, sin&oacute; que la participaci&oacute; femenina sigui la norma i que els homes aprenguin a participar d&rsquo;una altra manera; no aspirem nom&eacute;s a que la dona denunci&iuml;, sin&oacute; sobretot a que l&rsquo;home no agredeixi, el seu entorn trenqui el silenci i la canalla creixi amb models de relacions lliures, respectuoses i saludables; no ens conformem amb condemnar comentaris, actituds o agressions masclistes, sin&oacute; que els volem convertir en impensables; no apostem nom&eacute;s perqu&egrave; les dones assoleixin el salari m&iacute;nim, sin&oacute; perqu&egrave; totes elles gaudeixin d&rsquo;autonomia econ&ograve;mica per poder decidir en cada moment sobre les seves vides; no trobem suficient que les dones tinguin m&eacute;s suport que en l&rsquo;actualitat en la cura de les criatures, sin&oacute; que ens posem com a objectiu que els homes i el conjunt de la societat se&rsquo;n facin c&agrave;rrec de manera equitativa. 
    </p><p class="article-text">
        Aconseguir-ho requereix concebre la injust&iacute;cia de g&egrave;nere com a fenomen transversal en la nostra societat i, per tant, comprendre que la resposta ha d&rsquo;abordar-ne tots els &agrave;mbits. Aix&ograve; t&eacute; una doble lectura: organitzativa i pol&iacute;tica. La primera comporta una canvi profund en la manera de funcionar dels serveis p&uacute;blics, els quals han d&rsquo;abandonar l&rsquo;excessiu &ldquo;sectorialisme&rdquo; que hist&ograve;ricament els ha caracteritzat i avan&ccedil;ar de manera coordinada vers una mirada a les experi&egrave;ncies i dificultats vitals dels ve&iuml;ns i les ve&iuml;nes de la ciutat que sigui clarament global i feminista. La segona lectura, la pol&iacute;tica, demana una aposta clara per la transversalitzaci&oacute; de la perspectiva de g&egrave;nere en l&rsquo;acci&oacute; quotidiana de govern i planteja una premissa innegociable: que la lluita contra el masclisme ha de raure en cada rac&oacute; i en cada actor de la ciutat. Les dones sens dubte en ens beneficiarem, per&ograve; no per aix&ograve; &eacute;s responsabilitat nostra. Comen&ccedil;ar a transversalitzar aquesta lluita passa per recordar que la just&iacute;cia de g&egrave;nere no &eacute;s cosa de dones. La just&iacute;cia de g&egrave;nere &eacute;s cosa de totes i de tots.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Ezquerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/justicia-genere-cosa-dones_132_4107810.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Mar 2016 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La justícia de gènere no és cosa de dones]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La justicia de género no es cosa de mujeres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/justicia-genero-cosa-mujeres_132_4107783.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Impulsar la transversalidad de género pasa por revisar todos los procesos institucionales de producción de políticas públicas con el objetivo de eliminar los sesgos de género existentes y las desigualdades que reproducen</p></div><p class="article-text">
        Ahora que ya queda atr&aacute;s el 8 de marzo no podemos perder de vista el objetivo de que, lejos de concentrarse en un par de d&iacute;as al a&ntilde;o, la necesidad de acabar con el machismo est&eacute; en el centro del debate pol&iacute;tico y social cada d&iacute;a. Si bien la existencia de jornadas reivindicativas como el 25 de noviembre o el 8 de marzo resulta fundamental para visibilizar tanto la pervivencia de la injusticia de g&eacute;nero como el creciente rechazo social hacia ella, no dar tregua al machismo significa vigilarlo, denunciarlo y trabajar para erradicarlo en cada momento y en cada rinc&oacute;n de nuestras vidas.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, aunque no recibi&oacute; mucha atenci&oacute;n medi&aacute;tica, <a href="https://bcnroc.ajuntament.barcelona.cat/jspui/handle/11703/86446" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Ayuntamiento de Barcelona aprob&oacute; el pasado mes de diciembre una medida de transversalidad de g&eacute;nero</a> con el objetivo de dotarse de un marco para implementar de manera efectiva la perspectiva de g&eacute;nero en su din&aacute;mica de trabajo. La medida, impulsada por la Concejal&iacute;a de Ciclo de Vida, Feminismos y LGTBI, pone especial &eacute;nfasis en la creaci&oacute;n de una estructura organizativa de transversalidad de g&eacute;nero que impulse la colaboraci&oacute;n entre &aacute;reas, distritos y entidades y que introduzca la perspectiva de g&eacute;nero de manera descentralizada en el conjunto del gobierno municipal.
    </p><p class="article-text">
        Existen en la actualidad dos formas de introducir la perspectiva de g&eacute;nero en las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, las cuales, lejos de ser excluyentes, pueden resultar complementarias. La primera, correspondiente a las pol&iacute;ticas de igualdad de g&eacute;nero, busca incidir en la situaci&oacute;n de discriminaci&oacute;n de las mujeres en un &aacute;mbito social concreto con el objetivo de convertirlo en menos desfavorable. Esta v&iacute;a se considera reactiva ya que genera medidas reparadoras de situaciones consideradas discriminatorias hacia las mujeres atacando los s&iacute;ntomas de la discriminaci&oacute;n y no sus ra&iacute;ces. Un ejemplo lo constituyen las pol&iacute;ticas de cuotas o de paridad en tanto que revierten parcialmente la sobrerrepresentaci&oacute;n de hombres en espacios como la pol&iacute;tica institucional o el mundo empresarial sin abordar necesariamente las desigualdades de fondo que la generan. Buscan, de este modo, encontrar una soluci&oacute;n cuantificable para una situaci&oacute;n espec&iacute;fica.
    </p><p class="article-text">
        Una segunda v&iacute;a para la introducci&oacute;n de la perspectiva de g&eacute;nero en las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas es la transversalidad de g&eacute;nero o lo que se conoce internacionalmente como <em>mainstreaming</em>. Aparecida en la Conferencia de Naciones Unidas sobre la Mujer celebrada en Pek&iacute;n en 1995, esta estrategia es considerada proactiva en tanto que consiste en introducir la perspectiva de g&eacute;nero en todos los estadios (dise&ntilde;o, ejecuci&oacute;n, evaluaci&oacute;n) del conjunto de intervenciones de los poderes p&uacute;blicos (salud, educaci&oacute;n, econom&iacute;a, mercado laboral, presupuestos, urbanismo, cultura, etc.). Lejos de limitarse a actuaciones compensatorias destinadas a mujeres en &aacute;mbitos sectoriales concretos, la transversalidad de g&eacute;nero o <em>mainstreaming</em> busca incorporar de manera estructural la perspectiva de g&eacute;nero en la pol&iacute;tica en aras de garantizar una igualdad real entre hombres y mujeres. As&iacute;, no se limita a proporcionar una igualdad de trato, como ser&iacute;a, por ejemplo, garantizar un n&uacute;mero comparable de hombres y mujeres en las listas electorales, sino que busca actuar sobre todos aquellos factores que impiden su participaci&oacute;n equitativa en el conjunto de la vida social (la naturaleza del sistema electoral, el machismo presente en los partidos pol&iacute;ticos, sindicatos, otras organizaciones, estructuras institucionales y medios de comunicaci&oacute;n, la pervivencia de comentarios y actitudes machistas en el funcionamiento cotidiano de las instituciones y los entornos laborales, la divisi&oacute;n sexual del trabajo presente en la sociedad y en las familias, etc.). Dicho de otro modo, en vez de intentar evitar &uacute;nicamente que las mujeres sean excluidas de la participaci&oacute;n social, pol&iacute;tica o comunitaria, se realiza una apuesta por transformar desde un paradigma de equidad y de justicia tanto los marcos que las regulan como las condiciones objetivas que las dificultan.
    </p><p class="article-text">
        Impulsar la transversalidad de g&eacute;nero pasa, de este modo, por revisar todos los procesos institucionales de producci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas con el objetivo de eliminar los sesgos de g&eacute;nero existentes y las desigualdades que reproducen. No nos podemos conformar con generar pol&iacute;ticas &uacute;nicamente para mujeres que nos ayuden a superar las desventajas en las que nos vemos inmersas de manera cotidiana. Al contrario, debemos aspirar a hacer pol&iacute;tica con y para el conjunto de la poblaci&oacute;n con el objetivo de transformar y eliminar de manera global y colectiva estas desventajas: no buscamos s&oacute;lo que algunas mujeres participen, sino que la participaci&oacute;n femenina sea la norma y que los hombres aprendan a participar de otro modo; no aspiramos s&oacute;lo a que la mujer denuncie, sino sobre todo a que el hombre no agreda, su entorno rompa el silencio y los y las ni&ntilde;as crezca con modelos de relaciones libres, respetuosas y saludables; no nos conformamos con condenar comentarios, actitudes o agresiones machistas, sino que los queremos convertir en impensables; no apostamos s&oacute;lo porque las mujeres alcancen el salario m&iacute;nimo, sino que todas ellas gocen de autonom&iacute;a econ&oacute;mica para poder decidir en cada momento sobre sus vidas; no encontramos suficiente que las mujeres tengan m&aacute;s apoyo que en la actualidad en el cuidado de los y las ni&ntilde;as, sino que nos ponemos como objetivo que los hombres y el conjunto de la sociedad se impliquen en &eacute;l de manera equitativa.
    </p><p class="article-text">
        Conseguirlo requiere concebir la injusticia de g&eacute;nero como fen&oacute;meno transversal en nuestra sociedad y, por lo tanto, comprender que la respuesta debe abordar todos sus &aacute;mbitos. Esto tiene una doble lectura: organizativa y pol&iacute;tica. La primera conlleva una cambio profundo en la manera de funcionar de los servicios p&uacute;blicos, los cuales deben abandonar el excesivo &ldquo;sectorialismo&rdquo; que hist&oacute;ricamente los ha caracterizado y avanzar de manera coordinada hacia una mirada a las experiencias y dificultades vitales de los vecinos y las vecinas de la ciudad que sea claramente global y feminista. La segunda lectura, la pol&iacute;tica, pide una apuesta clara por la transversalizaci&oacute;n de la perspectiva de g&eacute;nero en la acci&oacute;n cotidiana de gobierno y plantea una premisa innegociable: que la lucha contra el machismo debe yacer en cada rinc&oacute;n y en cada actor de la ciudad. Las mujeres sin duda nos beneficiaremos de ella, pero no por ello es nuestra responsabilidad. Empezar a transversalizar esta lucha pasa por recordar que la justicia de g&eacute;nero no es cosa de mujeres. La justicia de g&eacute;nero es cosa de todas y de todos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Ezquerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/justicia-genero-cosa-mujeres_132_4107783.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Mar 2016 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La justicia de género no es cosa de mujeres]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[27S: ganadores y perdedores]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/ganadores-perdedores_132_2458611.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fc5d09fa-559e-40bc-8dff-a2892509a7e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="27S: ganadores y perdedores"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre los ganadores se encuentra el derecho a decidir, y entre los perdedores, la defensa de los derechos sociales de la ciudadanía y la regeneración de la política institucional desde una perspectiva transformadora.</p></div><p class="article-text">
        Si bien con la celebraci&oacute;n de las elecciones al Parlament de Catalunya acaban finalmente las interpretaciones de encuestas y sondeos, las lecturas que ahora empiezan de los resultados finales no estar&aacute;n menos exentas de creatividad y auto-indulgencia. Artur Mas, y a su lado Ra&uuml;l Romeva, anuncia euf&oacute;rico el triunfo del proceso independentista que &eacute;l se empe&ntilde;a en liderar, y desde el unionismo m&aacute;s recalcitrante piden dimisiones del candidato de inc&oacute;gnito de Junts pel S&iacute; y la reedici&oacute;n de la contienda electoral. Curiosamente, aquellos que defend&iacute;an que estas elecciones eran un plebiscito reivindican haberlo ganado sin haber obtenido m&aacute;s de la mitad de los votos, y fuerzas como el Partido Popular y Ciutadans, que juntos no suman m&aacute;s del 26% de los votos, celebran haber salvado la unidad de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, ni el supuesto plebiscito sobre la independencia de Catalunya ha resultado de manera indudable en un S&iacute; hacia la Declaraci&oacute;n Unilateral de Independencia ni ha triunfado el No. Si tenemos que hablar de ganadores y perdedores en esta contienda electoral, por elegir los tres m&aacute;s importantes, entre los primeros se encuentra el derecho a decidir, entre los segundos, la defensa de los derechos sociales de la mayor&iacute;a de la ciudadan&iacute;a de Catalunya y la regeneraci&oacute;n de la pol&iacute;tica institucional desde una perspectiva transformadora.
    </p><h3 class="article-text">Victoria de la voluntad de decidir</h3><p class="article-text">
        Las personas que han votado a favor de la celebraci&oacute;n de un refer&eacute;ndum para que los y las catalanas puedan decidir el futuro de su pa&iacute;s suman 2.406.776 (Junts pel S&iacute;, Catalunya S&iacute; Que Es Pot, CUP, Uni&oacute;), mientras que el total de papeletas depositadas en apoyo a las fuerzas que se oponen (Ciutadans, PSC y PPC) es de 1.586.302. Aunque es imposible saber c&oacute;mo se decantar&iacute;a el voto de las 463.489 que han apoyado a Catalunya S&iacute; Que Es Pot y Uni&oacute; en un hipot&eacute;tico refer&eacute;ndum sobre la independencia, no es nada descartable que una parte importante optar&iacute;a por la creaci&oacute;n de una Rep&uacute;blica Catalana independiente. Por otro lado, y a&uacute;n m&aacute;s importante desde una perspectiva democr&aacute;tica, el conjunto de personas que han expresado que quieren que este refer&eacute;ndum deje de ser hipot&eacute;tico supera en casi un mill&oacute;n a las que, seg&uacute;n los resultados del 27S, consideran que no hay que consultar a la ciudadan&iacute;a. Espero que tanto aquellos que llevan a&ntilde;os oponi&eacute;ndose a reconocer el pueblo de Catalunya como sujeto pol&iacute;tico con derecho a decidir su futuro como aquellos que le reconocen este derecho pero desde una posici&oacute;n acomplejada y llena de matices, hagan balances lo menos auto-indulgentes posibles y tomen nota: la voluntad de autodeterminaci&oacute;n es hegem&oacute;nica en Catalunya y ni puede ser menospreciada con fines electoralistas ni puede ser defendida a medias tintas.
    </p><h3 class="article-text">La ausencia de los derechos sociales</h3><p class="article-text">
        La defensa de los derechos sociales, por otro lado, ha sido la gran ausente de los debates de las &uacute;ltimas semanas. La fuerza m&aacute;s votada, Junts pel S&iacute;, los mencionaba &uacute;nicamente cuatro veces en su programa (y dos veces el t&eacute;rmino &ldquo;desahucios&rdquo;). Ha contado, adem&aacute;s, con un ecosocialista de cabeza de lista que no ha dudado en actuar de hombre-escudo frente a las cr&iacute;ticas a las pol&iacute;ticas austericidas de CiU y en contribuir a enmudecerlas. Ciutadans, por otro lado, se ha llenado la boca hablando de &ldquo;uni&oacute;n&rdquo; y &ldquo;convivencia&rdquo; y, las pocas veces que su candidata ha hablado del pa&iacute;s que quieren construir no ha hecho m&aacute;s que repetir las mismas f&oacute;rmulas antisociales que tantos a&ntilde;os llevan fracasando en Catalunya y en otros lugares en manos de CiU, CiU y el PSOE. Las dos &uacute;nicas excepciones en el terreno social las han constituido Catalunya S&iacute; Que Es Pot, con su clamor por poder decidirlo todo, y la CUP-Crida Constituent con su tozudez por dotar a la independencia de contenido de ruptura social y econ&oacute;mica. Sin embargo, ambas han fracasado a la hora de colocarlo en la agenda pol&iacute;tica y no han conseguido sacarlo de la marginalidad de la campa&ntilde;a electoral. Frente a los argumentos que estas elecciones &ldquo;iban de otra cosa&rdquo;, no hay que olvidar que hist&oacute;ricamente los proyectos nacionales nunca han sido socialmente ni econ&oacute;micamente neutros y cuando han parecido carentes de contenido social ha resultado que &eacute;ste estaba presente de manera impl&iacute;cita. No hay duda, en este sentido, que tanto el proyecto nacional de Junts pel S&iacute; como el de Ciutadans (que tambi&eacute;n lo tiene) se caracterizan por su talante antisocial. Y &eacute;sta es una derrota no solo de las izquierdas sino de las clases populares y mayor&iacute;as sociales de Catalunya.
    </p><h3 class="article-text">La derrota de la regeneraci&oacute;n de la pol&iacute;tica</h3><p class="article-text">
        La segunda derrotada de estas elecciones es, como apuntaba anteriormente, la regeneraci&oacute;n de la pol&iacute;tica institucional desde una perspectiva transformadora. Con la &uacute;nica excepci&oacute;n de la CUP, que ha presentado una lista llena de personas independientes y militantes comprometidos con las luchas sociales, el resto de fuerzas no han permitido vislumbrar mucha esperanza hacia otra forma de hacer pol&iacute;tica. Desde un Junts pel S&iacute; empe&ntilde;ado en llevar de nuevo a la presidencia a un Mas pretendidamente ajeno a los esc&aacute;ndalos de corrupci&oacute;n protagonizados por su partido y escondido tras respetadas caras de la izquierda y de la sociedad civil, pasando por el t&aacute;ndem Arrimadas-Rivera quienes, a pesar de presentarse como el &ldquo;cambio sensato&rdquo; se parecen peligrosamente a lo peor del Partido Popular tanto en sus propuestas econ&oacute;micas como en su xen&oacute;fobo &ldquo;Quita tus Sucias manos de m&iacute; bandera&rdquo; y la imputaci&oacute;n del se&ntilde;or Jordi Ca&ntilde;as . Por no dejar de mencionar a una Catalunya S&iacute; Que Es Pot, que se ha quedado a a&ntilde;os luz de la confluencia conseguida en Barcelona en las elecciones municipales del 24 de mayo. Con algunas m&aacute;s que honrosas excepciones como el propio cabeza de lista, Llu&iacute;s Rabell, o luchadores irreductibles como el Albano Dante, Joan Giner o Alba Garc&iacute;a, ni el proceso de confluencia ni la confecci&oacute;n de la lista y del programa de Catalunya S&iacute; Que Es Pot han estado a la altura del momento de revoluci&oacute;n democr&aacute;tica en el que nos encontramos. Por citar s&oacute;lo dos ejemplos, y sin querer trasladar de manera mecanicista los resultados de las elecciones municipales del mes de mayo al 27 de septiembre, Catalunya S&iacute; Que Es Pot ha obtenido en un distrito como Nou Barris menos de la mitad de votos de los que obtuvo Barcelona en Com&uacute; hace s&oacute;lo cuatro meses (10.330 versus 22.466) y menos de la mitad de votos tambi&eacute;n en la capital de Catalunya (80.950 versus 176.337).
    </p><p class="article-text">
        No podemos perder de vista, por supuesto, que Catalunya S&iacute; Que Es Pot no es, ni lo fue nunca, Barcelona en Com&uacute;; como tampoco podemos perder de vista que ni mucho menos ha conseguido ilusionar de la misma manera. Son malas noticias para Catalunya S&iacute; Que Es Pot pero lo son tambi&eacute;n para todos aquellos y aquellas que llevamos meses vibrando con la posibilidad de una transformaci&oacute;n radical de la vida pol&iacute;tica de nuestro pa&iacute;s y que hoy vemos como el recambio del R&eacute;gimen triunfa en barrios y municipios que no hace mucho lideraban el cambio.
    </p><p class="article-text">
        A partir del 28 de septiembre continuar&aacute; y se acelerar&aacute; la competici&oacute;n para imponer un relato ganador de las elecciones. Espero que tambi&eacute;n empiecen los balances rigurosos y las autocr&iacute;ticas honestas. Se mire como se mire, la defensa implacable de los derechos sociales y la regeneraci&oacute;n democr&aacute;tica son las grandes derrotadas del 27S. Quiz&aacute;s el derecho a decidir sale mejor parado, pero lo hace, en el mejor de los casos, sin justicia social y, en el peor, con las pol&iacute;ticas criminales que nos ha impuesto Mas durante los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Lo que seguro que no gana es la reivindicaci&oacute;n de que la lucha por los derechos sociales, la lucha por la soberan&iacute;a y la lucha por otra forma de hacer pol&iacute;tica son inseparables. No nos sirven caras nuevas en el Parlament si hacen las mismas pol&iacute;ticas de siempre, ni nos sirve un pa&iacute;s soberano si en &eacute;l las familias siguen siendo desahuciadas o las mujeres seguimos sufriendo la violencia machista. Tampoco nos sirven las promesas de m&aacute;s justicia social si la gente no las escucha o no se las cree.
    </p><p class="article-text">
        Este 27S han perdido las mayor&iacute;as sociales de Catalunya y la esperanza de un cambio real. La buena noticia es que hay vida m&aacute;s all&aacute;. Como suele decirse, despu&eacute;s viene el 28 y el 29 y el 30... Eso s&iacute;, las ventanas de oportunidad no suelen abrirse a menudo ni suelen permanecer abiertas durante demasiado tiempo. No lo perdamos, y no (nos) perderemos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Ezquerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/ganadores-perdedores_132_2458611.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Sep 2015 11:26:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[27S: ganadores y perdedores]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[27S: guanyadors i perdedors]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/guanyadors-perdedors_132_2458619.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fc5d09fa-559e-40bc-8dff-a2892509a7e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="27S: guanyadors i perdedors"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre els guanyadors s'hi troba el dret a decidir, i entre els perdedors, la defensa dels drets socials de la majoria de ciutadans i la regeneració de la política institucional</p></div><p class="article-text">
        Si b&eacute; amb la celebraci&oacute; de les eleccions al Parlament de Catalunya acaben finalment les interpretacions d&rsquo;enquestes i sondejos, les lectures que ara comencen dels resultats finals no estaran menys exemptes de creativitat i auto-indulg&egrave;ncia. Artur Mas, i al seu costat Ra&uuml;l Romeva, anuncia euf&ograve;ric el triomf del proc&eacute;s independentista que ell s&rsquo;entesta en liderar, i des de l&rsquo;unionisme m&eacute;s recalcitrant demanen dimissions del candidat d&rsquo;inc&ograve;gnit de Junts pel S&iacute; i la reedici&oacute; de la contesa electoral. Curiosament, aquells que defensaven que aquestes eleccions eren un plebiscit reivindiquen haver-lo guanyat sense haver-hi obtingut m&eacute;s de la meitat dels vots, i forces com el Partit Popular i Ciutadans, que junts no sumen m&eacute;s del 26% dels vots, celebren haver salvat la unitat d&rsquo;Espanya. 
    </p><p class="article-text">
        Tanmateix, ni el suposat plebiscit sobre la independ&egrave;ncia de Catalunya ha resultat de manera indubtable en un S&iacute; cap a la Declaraci&oacute; Unilateral d&rsquo;Independ&egrave;ncia ni ha triomfat el No. Si hem de parlar de guanyadors i perdedors en aquesta contesa electoral, per triar-ne els tres m&eacute;s importants, entre els primers es troba el dret a decidir, entre els segons, la defensa dels drets socials de la majoria de la ciutadania de Catalunya i la regeneraci&oacute; de la pol&iacute;tica institucional des d&rsquo;una perspectiva transformadora. 
    </p><h3 class="article-text">Vict&ograve;ria de la voluntat de decidir</h3><p class="article-text">
        Les persones que han votat a favor de la celebraci&oacute; d&rsquo;un refer&egrave;ndum per a que els i les catalanes puguin decidir el futur del seu pa&iacute;s suma 2.406.776 (Junts pel S&iacute;, Catalunya S&iacute; Que Es Pot, CUP, Uni&oacute;), mentre que el total de paperetes dipositades en suport a les forces que s&rsquo;hi oposen (Ciutadans, PSC i PPC) &eacute;s de 1.586.302. Tot i que &eacute;s impossible saber com es decantaria el vot de les 463.489 que han donat suport a Catalunya S&iacute; que Es Pot i Uni&oacute; en un hipot&egrave;tic refer&egrave;ndum sobre la independ&egrave;ncia, no &eacute;s gens descartable que una part important opt&eacute;s per la creaci&oacute; d&rsquo;una Rep&uacute;blica Catalana independent. D&rsquo;altra banda, i encara m&eacute;s important des d&rsquo;una perspectiva democr&agrave;tica, el conjunt de persones que han expressat que volen que aquest refer&egrave;ndum deixi de ser hipot&egrave;tic supera en gaireb&eacute; un mili&oacute; a les que, segons els resultats del 27S, consideren que no cal consultar la ciutadania. Espero que tant aquells que porten anys oposant-se a recon&egrave;ixer el poble de Catalunya com a subjecte pol&iacute;tic amb dret de decidir el seu futur com aquells que li reconeixen aquest dret per&ograve; des d&rsquo;una posici&oacute; acomplexada i plena de matisos, facin balan&ccedil;os el menys auto-indulgents possibles i prenguin nota: la voluntat d&rsquo;autodeterminaci&oacute; &eacute;s hegem&ograve;nica a Catalunya i ni pot ser menystinguda amb fins electoralistes ni pot ser defensada a mitges tintes.
    </p><h3 class="article-text">L&rsquo;abs&egrave;ncia dels drets socials</h3><p class="article-text">
        La defensa dels drets socials, d&rsquo;altra banda, ha estat la gran absent dels debats de les darreres setmanes. La for&ccedil;a m&eacute;s votada, Junts pel S&iacute;, els esmentava &uacute;nicament quatre vegades en el seu programa (i dos cops el terme &ldquo;desnonaments&rdquo;). Ha comptat, a m&eacute;s, amb un ecosocialista de cap de llista que no ha dubtat en actuar d&rsquo;home-escut front les cr&iacute;tiques a les pol&iacute;tiques austericides de Converg&egrave;ncia i Uni&oacute; i en contribuir a emmudir-les. Ciutadans, d&rsquo;altra banda, s&rsquo;ha omplert la boca parlant d&rsquo;&ldquo;uni&oacute;&rdquo; i &ldquo;conviv&egrave;ncia&rdquo; i, les poques vegades que la seva candidata ha parlat del pa&iacute;s que volen construir no ha fet m&eacute;s que repetir les mateixes f&oacute;rmules antisocials que tants anys porten fracassant a Catalunya i arreu en mans de Converg&egrave;ncia i Uni&oacute; , CIU i el PSOE. Les dues &uacute;niques excepcions en el terreny social les han constitu&iuml;des Catalunya S&iacute; Que Es Pot, amb el seu clam a poder decidir-ho tot, i la CUP-Crida Constituent amb la seva tossudesa per dotar la independ&egrave;ncia de contingut de ruptura social i econ&ograve;mica. Tanmateix, totes dues han fracassat a l&rsquo;hora de col&middot;locar-lo en l&rsquo;agenda pol&iacute;tica i no han aconseguit treure&rsquo;l de la marginalitat de la campanya electoral. Front els arguments que aquestes eleccions &ldquo;anaven d&rsquo;una altra cosa&rdquo;, cal no oblidar que hist&ograve;ricament els projectes nacionals no han estat mai socialment ni econ&ograve;micament neutres i quan han semblat mancats de contingut social ha resultat que aquest estava present de manera impl&iacute;cita. No hi ha dubte, en aquest sentit, que tant el projecte nacional de Junts pel S&iacute; com el de Ciutadans (que tamb&eacute; el t&eacute;) es caracteritzen pel seu tarann&agrave; antisocial. I aquesta &eacute;s una derrota no nom&eacute;s de les esquerres sin&oacute; sobretot de les classes populars i majories socials de Catalunya.
    </p><h3 class="article-text">La derrota de la regeneraci&oacute; de la pol&iacute;tica</h3><p class="article-text">
        La segona derrotada d&rsquo;aquestes eleccions &eacute;s, com apuntava anteriorment, la regeneraci&oacute; de la pol&iacute;tica institucional des d&rsquo;una perspectiva transformadora. Amb l&rsquo;&uacute;nica excepci&oacute; de la CUP, que ha presentat una llista farcida de persones independents i militants compromesos amb les lluites socials, la resta de forces no han perm&egrave;s albirar gaire esperan&ccedil;a vers una altra forma de fer pol&iacute;tica. Des d&rsquo;un Junts pel S&iacute; que ha treballat per portar de nou a la presid&egrave;ncia un Artur Mas pretesament ali&egrave; als esc&agrave;ndols de corrupci&oacute; protagonitzats pel seu partit i amagat darrere respectades cares de l&rsquo;esquerra i de la societat civil, passant pel t&agrave;ndem Arrimada-Rivera qui, malgrat presentar-se com el &ldquo;canvi sensat&rdquo; s&rsquo;assemblen perillosament al pitjor del Partit Popular tant en les seves propostes econ&ograve;miques com en el seu xen&ograve;fob &ldquo;Quita tus sucias manos de mi bandera&rdquo; i la imputaci&oacute; del senyor Jordi Ca&ntilde;as. Per no oblidar una Catalunya S&iacute; Que Es Pot que s&rsquo;ha quedat a anys llum de les conflu&egrave;ncia aconseguida a Barcelona en les eleccions municipals del 24 de maig. Amb algunes m&eacute;s que honroses excepcions com el mateix cap de llista, Llu&iacute;s Rabell, o lluitadors irreductibles com l&rsquo;Albano Dante, en Joan Giner o l&rsquo;Alba Garc&iacute;a, ni el proc&eacute;s de conflu&egrave;ncia ni la confecci&oacute; de la llista i del programa de Catalunya S&iacute; Que Es Pot no han estat a l&rsquo;al&ccedil;ada del moment de revoluci&oacute; democr&agrave;tica en qu&egrave; es trobem. Aix&ograve; s&rsquo;ha vist reflectit en els resultat. Per citar nom&eacute;s dos exemples, i sense voler traslladar de manera mecanicista els resultats de les eleccions municipals del mes de maig al 27 de setembre, Catalunya S&iacute; Que Es Pot ha obtingut en un districte com Nou Barris menys de la meitat de vots dels que va obtenir Barcelona en Com&uacute; fa nom&eacute;s quatres mesos (10.330 vers 22.466 ) i menys de la meitat de vots tamb&eacute; a la capital de Catalunya (80.950 vers 176.337). No podem perdre de vista, per descomptat, que Catalunya S&iacute; Que Es Pot no &eacute;s, ni ho va ser mai, Barcelona en Com&uacute;; com tampoc podem perdre de vista que ni de bon tros ha aconseguit il&middot;lusionar de la mateixa manera. S&oacute;n males not&iacute;cies per a Catalunya S&iacute; Que Es Pot per&ograve; ho s&oacute;n tamb&eacute; per a tots aquells i aquelles que portem mesos vibrant amb la possibilitat d&rsquo;una transformaci&oacute; radical de la vida pol&iacute;tica del nostre pa&iacute;s i que avui veiem com el recanvi del R&egrave;gim triomfa als barris i municipis que no fa gaire lideraven el canvi.
    </p><p class="article-text">
        A partir del 28 de setembre continuar&agrave; i s&rsquo;accelerar&agrave; la competici&oacute; per imposar un relat guanyador de les eleccions. Espero que tamb&eacute; s&rsquo;encetin els balan&ccedil;os rigorosos i les autocr&iacute;tiques honestes. Ho mirem com ho mirem, la defensa implacable dels drets socials i la regeneraci&oacute; democr&agrave;tica s&oacute;n les grans derrotades del 27S. Potser el dret a decidir hi surt millor parat, per&ograve; ho fa, en el millor dels casos, sense just&iacute;cia social i, en el pitjor, amb el contingut criminal que ens ha imposat Artur Mas durant els darrers cinc anys. 
    </p><p class="article-text">
        El que segur que no guanya &eacute;s la reivindicaci&oacute; que la lluita pels drets socials, la lluita per la sobirania i la lluita per una altra forma de fer pol&iacute;tica s&oacute;n indestriables. No ens serveixen cares noves al Parlament si hi han de fer les mateixes pol&iacute;tiques de sempre, ni ens serveix un pa&iacute;s sobir&agrave; si en ell les fam&iacute;lies continuen sent desnonades o les dones continuem patint la viol&egrave;ncia masclista. Tampoc ens serveixen les promeses de m&eacute;s just&iacute;cia social si la gent no les escolta ni se les creu. 
    </p><p class="article-text">
        El 27S han perdut les majories socials de Catalunya i l&rsquo;esperan&ccedil;a d&rsquo;un canvi real. La bona not&iacute;cia &eacute;s que hi ha vida m&eacute;s enll&agrave;. Com sol dir-se, despr&eacute;s ve el 28 i el 29 i el 30... Aix&ograve; s&iacute;, les finestres d&rsquo;oportunitat no solen obrir-se sovint ni solen romandre obertes durant massa temps. No el perdem, i no (ens) perdrem.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Ezquerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/guanyadors-perdedors_132_2458619.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Sep 2015 11:15:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[27S: guanyadors i perdedors]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sense por i sense vergonya. Lliures de violència  ]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/sense-sense-vergonya-lliures-violencia_132_2472123.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Segons l'Institut Nacional d'Estadística i l'Informe</p><p class="subtitle">Sombra</p><p class="subtitle">emès el 2014 per la CEDAW (Convenció per a l'Eliminació de totes les formes de Discriminació Contra les Dones de Nacions Unides), entre l'any 2008 i el 2013 la despesa pública en matèria d'igualtat a Catalunya es va veure retallada en més d'un 20%</p></div><p class="article-text">
        Comen&ccedil;a un nou curs i constatem que hi ha realitats que continuen: la viol&egrave;ncia masclista no desapareix, com tampoc no ho fan les causes que la provoquen ni les formes en qu&egrave; es manifesta. Els feminicidis no s&oacute;n un efecte meteorol&ograve;gic que apareix a l'estiu i marxa amb la tornada al &ldquo;cole&rdquo;. No s&oacute;n fets puntuals de certesa caduca. S&oacute;n la c&uacute;spide de l'iceberg de tota una s&egrave;rie de pr&agrave;ctiques que conformen la viol&egrave;ncia masclista di&agrave;ria en qu&egrave; vivim, que adopta formes m&uacute;ltiples i poli&egrave;driques. Sibil&middot;lina i implacable, aquesta viol&egrave;ncia de vegades es fa visible i, moltes d'altres, s'oculta sota el vel d'all&ograve; que la societat ens diu que &eacute;s normal o natural. 
    </p><p class="article-text">
         Viol&egrave;ncia &eacute;s exigir a una dona un m&iacute;nim de 48 d'hores d'hospitalitzaci&oacute; per ser considerada &ldquo;v&iacute;ctima de viol&egrave;ncia de g&egrave;nere&rdquo;; viol&egrave;ncia &eacute;s la regulaci&oacute; i les taxes judicials de les den&uacute;ncies; viol&egrave;ncia &eacute;s que les dones no ens sentim segures caminant pel nostre barri, que fem una an&agrave;lisi visual llampec a l'hora de decidir per quins carrers passar o no, que portem les claus del cotxe a la m&agrave;- obertes com si fossin pinxos- molt abans d'entrar-hi. Viol&egrave;ncia &eacute;s que ens escridassi aquell que diu estimar-nos, com tamb&eacute; ho &eacute;s sentir que els crits s&oacute;n culpa nostra. Viol&egrave;ncia &eacute;s la bufetada, per&ograve; tamb&eacute; l'espera tremolosa i muda de la seva arribada en qualsevol moment. Ho s&oacute;n les amenaces de qui tenim davant per&ograve; tamb&eacute; el silenci, male&iuml;t silenci, de tots els que ens envolten, que miren en una altra direcci&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
         Segons l'Institut Nacional d'Estad&iacute;stica i l'Informe <em>Sombra </em>em&egrave;s el 2014 per la CEDAW (Convenci&oacute; per a l'Eliminaci&oacute; de totes les formes de Discriminaci&oacute; Contra les Dones de Nacions Unides), entre l'any 2008 i el 2013 la despesa p&uacute;blica en mat&egrave;ria d'igualtat a Catalunya es va veure retallada en m&eacute;s d'un 20%. Les pol&iacute;tiques i programes contra la desigualtat i la viol&egrave;ncia de g&egrave;nere es van trobar a partir de l'any 2010 entre les primeres v&iacute;ctimes de les retallades socials tant del govern catal&agrave; de Converg&egrave;ncia i Uni&oacute; com dels governs estatals del PSOE i el Partit Popular. La velocitat amb qu&egrave; aquestes administracions van aplicar les tisores sobre programes i estructures en favor de la igualtat de g&egrave;nere va mostrar que aquesta mai no s'havia trobat entre les seves prioritats.
    </p><p class="article-text">
         Les pol&iacute;tiques d'igualtat, d'altra banda, no s&oacute;n les &uacute;niques que han patit una evoluci&oacute; preocupant. Pel que fa a les respostes a la viol&egrave;ncia masclista, el Consell General del Poder Judicial apunta que, durant el mateix per&iacute;ode, les ordres de protecci&oacute; concedides a Catalunya a dones denunciants van disminuir en 25 punts percentuals i les ordres de protecci&oacute; denegades es van incrementar en quasi 30. La davallada de recursos p&uacute;blics i de voluntat pol&iacute;tica per lluitar contra la discriminaci&oacute; i la viol&egrave;ncia que patim les dones, a m&eacute;s, semblen haver tingut un impacte en la nostra confian&ccedil;a en les administracions p&uacute;bliques per proporcionar respostes i solucions. Tot i que el nombre de v&iacute;ctimes mortals de viol&egrave;ncia masclista no s'ha vist redu&iuml;t en els darrers anys, les dones hem passat a denunciar menys des de l'esclat de la crisi: mentre que 20.365 dones van interposar una den&uacute;ncia per viol&egrave;ncia masclista l'any 2008 a Catalunya, el nombre total havia baixat a 17.149 el 2013, &eacute;s a dir, un descens de 3216 den&uacute;ncies -quasi del 16%. La causa d&rsquo;aquest descens no rau en una millora en les nostres condicions de vida. La mateixa plataforma CEDAW expressava fa nom&eacute;s un parell de mesos una gran preocupaci&oacute; pels greus retrocessos en mat&egrave;ria d'igualtat de g&egrave;nere i de drets humans de les dones produ&iuml;ts a l'Estat espanyol en els darrers sis anys. 
    </p><p class="article-text">
         Revertir aquesta tr&agrave;gica deriva i situar la lluita contra el masclisme i les m&uacute;ltiples viol&egrave;ncies que genera en el centre de les prioritats pol&iacute;tiques en aquest nou cicle pol&iacute;tic que s'obre, ser&agrave; sens dubte una aposta imprescindible. En aquest sentit, el govern municipal de Barcelona en Com&uacute; est&agrave; llan&ccedil;ant importants primeres passes com un notable increment del pressupost o l'articulaci&oacute; d'una xarxa municipalista a escala estatal que lluiti contra la viol&egrave;ncia masclista en clara sin&egrave;rgia amb els espais i entitats de dones, anant m&eacute;s enll&agrave;, d'aquesta manera, d'un abordatge merament assistencialista i victimitzador. 
    </p><p class="article-text">
         Hi ha molt&iacute;ssima feina a fer per acabar amb la xacra social de la viol&egrave;ncia masclista, i la generaci&oacute; de complicitats i l'augment de recursos constitueixen premisses imprescindibles. El canvi passa, s&iacute;, per alteracions quantitatives per&ograve; tamb&eacute;, i sobretot, per d'altres de qualitatives. No fa gaire que la darrera enquesta sobre viol&egrave;ncia de g&egrave;nere realitzada pel Ministeri de Sanitat, Serveis Socials i Igualtat apuntava que dos dels motius m&eacute;s freq&uuml;entment al&middot;legats per les dones per no trencar el silenci per la viol&egrave;ncia patida s&oacute;n la por i la vergonya. Por i vergonya que paralitzen a qui rep la viol&egrave;ncia en comptes de a qui l'exerceix. Por d'haver-ho merescut; vergonya pel que diran. Vergonya per haver aguantat massa; por de no haver fet prou. I aix&iacute;, la por, la vergonya, la culpa, aconsegueixen que seguim estant soles, sovint oblidant que aquesta viol&egrave;ncia, en qualsevol de les seves gradacions, no &eacute;s normal ni natural.  
    </p><p class="article-text">
         All&ograve; normal i natural hauria de ser poder gaudir d'una vida de lliure de viol&egrave;ncia: ni la solit&agrave;ria ni la medi&agrave;tica; ni la simb&ograve;lica ni la mortal. Fins que la normalitat no hagi canviat de b&agrave;ndol les dones no gaudirem plenament de llibertat. I aix&ograve; no passar&agrave; fins que h&agrave;gim deixat de denunciar no perqu&egrave; ens paralitzin la por o la vergonya sin&oacute; perqu&egrave; ja no tinguem cap motiu per fer-ho. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Ezquerra, Alba García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/sense-sense-vergonya-lliures-violencia_132_2472123.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Sep 2015 19:06:25 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Sense por i sense vergonya. Lliures de violència  ]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sin miedo y sin vergüenza, libres de violencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/miedo-verguenza-libres-violencia_132_2472053.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Según el Instituto Nacional de Estadística y el Informe Sombra emitido en 2014 por la CEDAW, entre el año 2008 y en 2013 el gasto público en materia de igualdad en Catalunya se vio recortado en más de un 20%</p></div><p class="article-text">
        Empieza un nuevo curso y constatamos que hay realidades que contin&uacute;an: la violencia machista no desaparece, como tampoco lo hacen las causas que la provocan ni las formas en que se manifiesta. Los feminicidios no son un efecto meteorol&oacute;gico que aparece en verano y se va con la vuelta al &ldquo;cole&rdquo;. No son hechos puntuales de certeza caduca. Son la c&uacute;spide del iceberg de toda una serie de pr&aacute;cticas que conforman la violencia machista diaria en la que vivimos, que adopta formas m&uacute;ltiples y poli&eacute;dricas. Sibilina e implacable, esta violencia a veces se hace visible y, muchas otras, se oculta bajo el velo de lo que la sociedad nos dice que es normal o natural.
    </p><p class="article-text">
        Violencia es exigir a una mujer un m&iacute;nimo de 48 de horas de hospitalizaci&oacute;n para ser considerada &ldquo;v&iacute;ctima de violencia de g&eacute;nero&rdquo;; violencia es la regulaci&oacute;n y las tasas judiciales de las denuncias; violencia es que las mujeres no nos sintamos seguras caminando por nuestro barrio, que hagamos un an&aacute;lisis visual rel&aacute;mpago a la hora de decidir por qu&eacute; calles pasar o no, que llevemos las llaves del coche abiertas en la mano mucho antes de entrar. Violencia es que nos chille aquel que dice amarnos, como tambi&eacute;n lo es sentir que los gritos son culpa nuestra. Violencia es la bofetada, pero tambi&eacute;n la espera temblorosa y muda de su llegada en cualquier momento. Lo son las amenazas de quien tenemos delante pero tambi&eacute;n el silencio, maldito silencio, de todos los que nos rodean, que miran en otra direcci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el Instituto Nacional de Estad&iacute;stica y el Informe Sombra emitido en 2014 por la CEDAW (Convenci&oacute;n para la Eliminaci&oacute;n de todas las formas de Discriminaci&oacute;n Contra las Mujeres de Naciones Unidas), entre el a&ntilde;o 2008 y en 2013 el gasto p&uacute;blico en materia de igualdad en Catalunya se vio recortado en m&aacute;s de un 20%. Las pol&iacute;ticas y programas contra la desigualdad y la violencia de g&eacute;nero se encontraron a partir del a&ntilde;o 2010 entre las primeras v&iacute;ctimas de los recortes tanto del gobierno catal&aacute;n de CiU como de los gobiernos estatales del PSOE y el PP. La velocidad con que estas administraciones aplicaron las tijeras sobre programas y estructuras en favor de la igualdad de g&eacute;nero mostr&oacute; que &eacute;sta nunca se hab&iacute;a encontrado entre sus prioridades.
    </p><p class="article-text">
        Las pol&iacute;ticas de igualdad, por otra parte, no son las &uacute;nicas que han sufrido una evoluci&oacute;n preocupante. En cuanto a las respuestas a la violencia machista, el Consejo General del Poder Judicial apunta que, durante el mismo per&iacute;odo, las &oacute;rdenes de protecci&oacute;n concedidas en Catalunya a mujeres denunciantes disminuyeron en 25 puntos porcentuales y las &oacute;rdenes de protecci&oacute;n denegadas se incrementaron en casi 30. El descenso de recursos p&uacute;blicos y de voluntad pol&iacute;tica para luchar contra la discriminaci&oacute;n y la violencia que sufrimos las mujeres, adem&aacute;s, parecen haber tenido un impacto en nuestra confianza en las administraciones p&uacute;blicas para proporcionar respuestas y soluciones. Aunque el n&uacute;mero de v&iacute;ctimas mortales de violencia machista no se ha visto reducido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, las mujeres hemos pasado a denunciar menos desde el estallido de la crisis: mientras que 20.365 mujeres interpusieron una denuncia por violencia machista en el a&ntilde;o 2008 en Catalu&ntilde;a, el n&uacute;mero total hab&iacute;a bajado a 17.149 en 2013, es decir, un descenso de 3.216 denuncias -casi el 16%. La causa de este descenso no yace en una mejora en nuestras condiciones de vida. La misma plataforma CEDAW expresaba hace s&oacute;lo un par de meses una gran preocupaci&oacute;n por los graves retrocesos en materia de igualdad de g&eacute;nero y de derechos humanos de las mujeres producidos en el Estado espa&ntilde;ol en los &uacute;ltimos seis a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Revertir esta tr&aacute;gica deriva y situar la lucha contra el machismo y las m&uacute;ltiples violencias que genera en el centro de las prioridades pol&iacute;ticas en este nuevo ciclo pol&iacute;tico que se abre, ser&aacute; sin duda una apuesta imprescindible. En este sentido, el gobierno municipal de Barcelona en Com&uacute;n est&aacute; lanzando importantes primeros pasos como un notable incremento del presupuesto o la articulaci&oacute;n de una red municipalista a nivel estatal que luche contra la violencia machista en clara sinergia con los espacios y entidades de mujeres, yendo m&aacute;s all&aacute;, de esta manera, de un abordaje meramente asistencialista y victimizador.
    </p><p class="article-text">
        Hay much&iacute;simo trabajo por hacer para acabar con la lacra social de la violencia machista, y la generaci&oacute;n de complicidades y el aumento de recursos constituyen premisas imprescindibles. El cambio ocurre, s&iacute;, por alteraciones cuantitativas pero tambi&eacute;n, y sobre todo, por otras cualitativas. No hace mucho que la &uacute;ltima encuesta sobre violencia de g&eacute;nero realizada por el Ministerio de Sanidad apuntaba que dos de los motivos m&aacute;s frecuentemente alegados por las mujeres para no romper el silencio por la violencia sufrida son el miedo y la verg&uuml;enza. Miedo y verg&uuml;enza que paralizan a quien recibe la violencia en vez de a quien la ejerce. Miedo de haberlo merecido; verg&uuml;enza por lo que dir&aacute;n. Verg&uuml;enza por haber aguantado demasiado; miedo de no haber hecho lo suficiente. Y as&iacute;, el miedo, la verg&uuml;enza, la culpa, consiguen que seguimos estando solas, a menudo olvidando que esta violencia, en cualquiera de sus gradaciones, no es normal ni natural.
    </p><p class="article-text">
        Lo normal y natural deber&iacute;a ser poder disfrutar de una vida de libre de violencia: ni la solitaria ni la medi&aacute;tica; ni la simb&oacute;lica ni la mortal. Hasta que la normalidad no haya cambiado de bando las mujeres no disfrutaremos plenamente de libertad. Y esto no ocurrir&aacute; hasta que hayamos dejado de denunciar no porque nos paralicen el miedo o la verg&uuml;enza sino porque ya no tengamos ning&uacute;n motivo para hacerlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Ezquerra, Alba García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/miedo-verguenza-libres-violencia_132_2472053.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Sep 2015 17:44:17 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Sin miedo y sin vergüenza, libres de violencia]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Barcelona i el canvi en comú: lliçons de futur]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/barcelona-canvi-comu-llicons-futur_132_2697656.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">No es tracta de substituir l'estratègia de mobilització ciutadana per la de participació institucional, sinó de reconèixer que aquestes no tenen per què estar contraposades i combinar-les per impulsar processos de transformació</p></div><p class="article-text">
        Despr&eacute;s de gaireb&eacute; una d&egrave;cada de crisi i quatre anys de l&rsquo;esclat del 15M, els moviments socials han caminat fermament de la den&uacute;ncia a l&rsquo;acci&oacute; i, des d&rsquo;all&agrave;, cap a la voluntat d&rsquo;apropiaci&oacute; de les institucions p&uacute;bliques. Aquest ha estat el gran viatge de l&rsquo;empoderament popular: la constataci&oacute; que, per canviar el r&egrave;gim del 78, totes i tots hem d&rsquo;assumir responsabilitats per fer-hi una esmena a la totalitat. Tants anys de lluita incansable contra els efectes i la gesti&oacute; de la crisi ens han ensenyat que el model del &ldquo;carrer per ell mateix&rdquo; est&agrave; esgotat i que no ens queda m&eacute;s remei que prendre els cels. No es tracta de substituir l'estrat&egrave;gia de mobilitzaci&oacute; ciutadana per la de participaci&oacute; institucional, sin&oacute; de recon&egrave;ixer que aquestes no tenen per qu&egrave; estar contraposades i de combinar-les per impulsar processos de transformaci&oacute; efectius i de gran calat. Els balan&ccedil;os dels darrers anys han descobert els topalls amb qu&egrave; es troba la mobilitzaci&oacute; exclusivament social i d'ells se'n deriven les propostes d'enfortir-la. Front la demostrada manca de voluntat dels governs de sempre de donar-hi resposta, neix la determinaci&oacute; per col&middot;locar les reivindicacions socials i democr&agrave;tiques en el centre del tauler pol&iacute;tic mitjan&ccedil;ant l'acci&oacute; institucional.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Reeditant Transicions?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No &eacute;s el primera vegada que aix&ograve; passa a la nostra ciutat, atravessada hist&ograve;ricament per centenars de contestacions i experi&egrave;ncies de resist&egrave;ncia. Ciutat, tamb&eacute;, que en les darreres d&egrave;cades ha tingut la sort de comptar amb un moviment ve&iuml;nal que, com la resta de moviments socials, s'ha caracteritzat per ser especialment vibrant, creatiu i comprom&egrave;s amb els drets dels seus ve&iuml;ns i ve&iuml;nes. El moviment ve&iuml;nal barcelon&iacute; va ser una pe&ccedil;a clau en la configuraci&oacute; de la democr&agrave;cia a la nostra ciutat i al nostre pa&iacute;s. En la primerenca transici&oacute; fou aglutinador de forces pol&iacute;tiques diverses i clandestines i motor de mobilitzacions cabdals per entendre el dif&iacute;cil tr&agrave;nsit que deixava enrere la dictadura; les associacions de barri i de ve&iuml;ns i ve&iuml;nes dels primers setantes del segle XX lluitaren al costat de moviments pol&iacute;tics amplis i serviren de paraig&uuml;es per a les m&eacute;s variades reivindicacions democr&agrave;tiques. En un moment en qu&egrave; tot s&rsquo;havia de construir de nou, els sindicalistes, els &ldquo;cabezas de familia&rdquo;, les estudiants universit&agrave;ries, els obrers de les f&agrave;briques, les dependentes de les botigues, els capellans compromesos, les mestres, els treballadors de la banca, les mestresses de casa que pintaven nines al menjador, i un llarg etc&egrave;tera de ciutadans i ciutadanes, es trobaren als carrers, als centres morals, a les parr&ograve;quies, en la intimitat de cases particulars&hellip; per comen&ccedil;ar a configurar el que hauria de ser la societat resultant de la lluita per la democr&agrave;cia. Tot estava per fer, i el somni que tot era possible esperonava a centenars d&rsquo;homes i dones a arriscar-se a multes, detencions i repressi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Fa quaranta anys els homes i les dones dels moviment ve&iuml;nal i altres moviments socials constataren tamb&eacute; la necessitat de la lluita pol&iacute;tica per garantir un poder organitzat que mantingu&eacute;s viva la radicalitat democr&agrave;tica. Aquell assalt institucional que durant els primers anys ho havia de trasbalsar tot, saccejar la ciutat i consolidar reformes importants, tanmateix, va abra&ccedil;ar despr&eacute;s un cofoisme per la feina en curs que volgu&eacute; endormiscar la participaci&oacute; ciutadana i anul&middot;lar la dissid&egrave;ncia i les lectures alternatives de Barcelona. Comen&ccedil;aven a trontollar les estructures d'un moviment que, algunes veus diran, va anar sent assimilat per les institucions que s'havia proposat transformar, va patir una crisi com a resultat de la fuga de persones amb les eleccions als ajuntaments democr&agrave;tics de l'any 1979 i del 1983 i va acabar buidant-se per sota fins convertir-se en una ombra nost&agrave;lgica del que havia estat. Aquests buits s'ompliren m&eacute;s endavant, estructurant de nou un moviment que en l'actualitat acumula uns coneixements i un coratge necessaris.
    </p><p class="article-text">
        Avui, en un moment de canvi d'&egrave;poca en qu&egrave; aquella &laquo;transici&oacute; mod&egrave;lica&raquo;, aix&iacute; com el r&egrave;gim al que va donar a llum, es troben q&uuml;estionats sense precedents; en un moment en qu&egrave; experi&egrave;ncies com Barcelona en Com&uacute; aposten per reeditar l'eixamplament de la lluita social cap a l'esfera institucional, resulta fonamental realitzar balan&ccedil;os i aprenentatges d'experi&egrave;ncies passades per evitar reproduir errors i controlar riscos futurs.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lli&ccedil;ons de futur</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ha de ser un objectiu prioritari que el moviment ve&iuml;nal i el conjunt de moviments socials juguin un paper clau en la transformaci&oacute; de la pol&iacute;tica institucional en curs. Qualsevol projecte que pretengui assaltar de manera efectiva i trasbalsar el govern de la ciutat, aix&iacute; com la vida dels seus ve&iuml;ns i ve&iuml;nes, ha de tenir com a tasca ineludible respectar i vigoritzar la voluntat popular generant de manera genu&iuml;na relacions de confian&ccedil;a m&uacute;tua. El protagonisme social del canvi que s'acosta no s'obtindr&agrave; ni mantindr&agrave; convertint els art&iacute;fexs de la nova pol&iacute;tica en mers altaveus de les reivindicacions socials en els recintes institucionals, sin&oacute; generant espais reals de participaci&oacute; on els moviments siguin les seves pr&ograve;pies veus amb capacitat de ser escoltades, opinar i tenir incid&egrave;ncia en totes les decisions i processos importants que afectin la vida quotidiana de la ciutat. Tamb&eacute; s'hauran de deixar sonar les veus de persones que no estan ni estaran mai organitzades i que, precisament per aix&ograve;, ara mateix no tenen qui les representi. Les noves forces transformadores que ocupin seients a l'ajuntament de Barcelona tamb&eacute; han de fer una aposta innegociable per respectar, garantir i potenciar les mobilitzacions i reivindicacions als carrers: no nom&eacute;s perqu&egrave; el vigor de la contestaci&oacute; social &eacute;s indicador fonamental de la salut democr&agrave;tica de qualsevol comunitat, sin&oacute; tamb&eacute; perqu&egrave; l'ambiciosa tasca de posar en escac les institucions i l'status quo econ&ograve;mic d'un pa&iacute;s, d'una comarca o d'una ciutat resulta inassolible comptant &uacute;nicament amb respresentaci&oacute; electoral. No hi ha govern m&eacute;s fort que aquell que t&eacute; un poble al darrere dient &laquo;prou&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        En segon lloc, val la pena fer una breu apreciaci&oacute; sobre el paper que els representants de la nova pol&iacute;tica hauran de jugar a l'ajuntament de Barcelona. Si b&eacute; la seva obligaci&oacute; ser&agrave; comptar dia a dia amb els interessos de les majories socials com a bruixola indesviable de la seva actuaci&oacute;, no poden apropiar-se ni del discurs ni de les maneres de fer dels moviments socials. &Eacute;s cert que la candidatura de Barcelona en Com&uacute; anir&agrave; plena d'activistes, lluitadors i lluitadores amb una traject&ograve;ria impecable en la defensa del b&eacute; com&uacute;. Tanmateix, amb la seva entrada a l'ajuntament no es convertiran en representants de ning&uacute; que no sigui Barcelona en Com&uacute;. Malgrat que reivindiquem una estreta relaci&oacute; entre lluita pol&iacute;tica i lluita social, l'autonomia dels moviments socials respecte a qualsevol candidatura, actor pol&iacute;tic o institucional &eacute;s una l&iacute;nia roja inviolable per a qualsevol iniciativa que reclami deixar la &laquo;pol&iacute;tica a l'&uacute;s&raquo; enrere i liderar un proc&eacute;s de ruptura democr&agrave;tica. Haurem d'estar tamb&eacute; alerta contra les nefastes conseq&uuml;&egrave;ncies que tindria per als nostres prop&ograve;sits omplir les institucions de referents de lluites socials nom&eacute;s per deixar aquestes lluites buides; dotar la batalla institucional de protagonistes socials arrencant les batalles socials de protagonistes, de massa cr&iacute;tica, de capital hum&agrave; i de for&ccedil;a. Ras i curt: no ens ho podem permetre.
    </p><p class="article-text">
        En tercer lloc, l&rsquo;assalt a les institucions no pot ser l&rsquo;&uacute;nic objectiu de Barcelona en Com&uacute;. Tamb&eacute; ho ha de ser fer-ho d&rsquo;una manera diferent: integradora, limitadora de poders i entenent la pol&iacute;tica no com una professi&oacute; on fer carrera sin&oacute; com un veritable servei al b&eacute; col&middot;lectiu i una eina per canviar el m&oacute;n. De la mateixa manera que la participaci&oacute; pol&iacute;tica que se&rsquo;n derivi requerir&agrave; f&oacute;rmules imaginatives i radicalment originals front les forces que maldin incansablement per reproduir els vells tics, les noves solucions i maneres, controlades per un codi &egrave;tic inaudit a la ciutat, hauran de ser un front m&eacute;s en la batalla contra les hegemonies imperants i els discursos totalitzants.
    </p><p class="article-text">
        Un darrer risc important que se'ns presenta rau en quelcom tan simple, i alhora tan invisible, com la pr&ograve;pia finitud humana: el que caracteritza la participaci&oacute; pol&iacute;tica no professionalitzada (en totes les seves esferes) &eacute;s el dif&iacute;cil encaix que aquesta presenta a mig i llarg termini en les nostres vides quotidianes. Ens veiem obligats a compatibilitzar-la amb jornades laborals prec&agrave;ries i interminables que, malgrat tot, paguen els nostres lloguers i els nostres rebuts, i amb imprescindibles dimensions familiars, personals i afectives de les nostres exist&egrave;ncies. No &eacute;s pas banal que la impossibilitat per part de nombroses persones valuoss&iacute;ssimes (sobretot dones) de conciliar les seves m&uacute;ltiples apostes i responsabilitats vitals amb la participaci&oacute; pol&iacute;tica derivi de manera recurrent en qu&egrave; moltes d'elles es quedin pel cam&iacute; i en qu&egrave; la pol&iacute;tica s'assembli m&eacute;s a una activitat de s&uacute;per herois rob&ograve;tics que a un espai amable i veritablement inclusiu de participaci&oacute;, creativitat i transformaci&oacute; col&middot;lectiva.
    </p><p class="article-text">
        A poques setmanes de les eleccions municipals podem anticipar que Barcelona En Com&uacute; aconseguir&agrave; uns bons resultats i que lluitar&agrave; per l&rsquo;alcaldia vot a vot front la llista de Xavier Trias. Sigui quin sigui el desenlla&ccedil; final, per&ograve;, a partir del dia 25 de maig la seva actuaci&oacute; ser&agrave; escrutada amb milers de lupes des de tots els &agrave;mbits pol&iacute;tics i socials, incloent aquells que, en principi, li s&oacute;n m&eacute;s afins. Si b&eacute; aix&ograve; ja va passar l&rsquo;any 1979, afortunadament ara es veur&agrave; incrementat de manera geom&egrave;trica per les creixents exig&egrave;ncies de transpar&egrave;ncia aix&iacute; com pels implacables i immediats dict&agrave;mens de les xarxes socials.
    </p><p class="article-text">
        Fa quatre d&egrave;cades les derives, errors i punts de no retorn resultants de l'entrada de lluites i lluitadors contribu&iacute; a una p&egrave;rdua de rumb i ra&oacute; de ser i en la instal&middot;laci&oacute; del desencant pol&iacute;tic en els moviments socials. Avui no ens podem permetre tal sentiment i &eacute;s per aix&ograve; que &eacute;s una tasca de primer ordre vacunar-nos-en repassant aprenentatge passats i construint-ne de futurs. No ho deixem per a dem&agrave;, fem-ho en com&uacute;, no oblidem mai d'on venim, cap a on anem i, sobretot, no oblidem mai qui som.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Ezquerra, Jordi Rabassa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/barcelona-canvi-comu-llicons-futur_132_2697656.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Apr 2015 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Barcelona i el canvi en comú: lliçons de futur]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Barcelona y el cambio en común: lecciones de futuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/barcelona-cambio-comun-lecciones-futuro_132_2697649.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">No se trata de sustituir la estrategia de movilización ciudadana por la de participación institucional, sino de reconocer que éstas no tienen por qué estar contrapuestas y combinarlas para impulsar procesos de transformación</p></div><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>Despu&eacute;s de casi una d&eacute;cada de crisis y cuatro a&ntilde;os del estallido del 15M, los movimientos sociales han caminado firmemente de la denuncia a la acci&oacute;n y, desde all&iacute;, hacia la voluntad de apropiaci&oacute;n de las instituciones p&uacute;blicas. Este ha sido el gran viaje del empoderamiento popular: la constataci&oacute;n de que, para cambiar el r&eacute;gimen del 78, todas y todos debemos asumir responsabilidades para hacer una enmienda a la totalidad. Tantos a&ntilde;os de lucha incansable contra los efectos y la gesti&oacute;n de la crisis nos han ense&ntilde;ado que el modelo de la &ldquo;calle por ella misma&rdquo; est&aacute; agotado y que no nos queda m&aacute;s remedio que tomar los cielos. No se trata de sustituir la estrategia de movilizaci&oacute;n ciudadana por la de participaci&oacute;n institucional, sino de reconocer que &eacute;stas no tienen por qu&eacute; estar contrapuestas y de combinarlas para impulsar procesos de transformaci&oacute;n efectivos y de gran calado. Los balances de los &uacute;ltimos a&ntilde;os han descubierto los topes con que se encuentra la movilizaci&oacute;n exclusivamente social y de ellos se derivan las propuestas de fortalecerla. Frente la demostrada falta de voluntad de los gobiernos de siempre de darles respuesta, nace la determinaci&oacute;n por colocar las reivindicaciones sociales y democr&aacute;ticas en el centro del tablero pol&iacute;tico mediante la acci&oacute;n institucional.
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><strong>&iquest;Reeditando Transiciones?</strong>
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>No es el primera vez que esto ocurre en nuestra ciudad, atravesada hist&oacute;ricamente por cientos de contestaciones y experiencias de resistencia. Ciudad, tambi&eacute;n, que en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas ha tenido la suerte de contar con un movimiento vecinal que, como el resto de movimientos sociales, se ha caracterizado por ser especialmente vibrante, creativo y comprometido con los derechos de sus vecinos y vecinas. El movimiento vecinal barcelon&eacute;s fue una pieza clave en la configuraci&oacute;n de la democracia en nuestra ciudad y en nuestro pa&iacute;s. En la temprana transici&oacute;n fue aglutinador de fuerzas pol&iacute;ticas diversas y clandestinas y motor de movilizaciones fundamentales para entender el dif&iacute;cil tr&aacute;nsito que dejaba atr&aacute;s la dictadura; las asociaciones de barrio y de vecinos y vecinas de los primeros setenta del siglo XX lucharon junto a movimientos pol&iacute;ticos amplios y sirvieron de paraguas para las m&aacute;s variadas reivindicaciones democr&aacute;ticas. En un momento en que todo se ten&iacute;a que construir de nuevo, los sindicalistas, los &ldquo;cabezas de familia&rdquo;, las estudiantes universitarias, los obreros de las f&aacute;bricas, las dependientas de las tiendas, los curas comprometidos, las maestras, los trabajadores de la banca, las amas de casa que pintaban mu&ntilde;ecas en el comedor, y un largo etc&eacute;tera de ciudadanos, se encontraron en las calles, en los centros morales, en las parroquias, en la intimidad de casas particulares... para empezar a configurar lo que deber&iacute;a ser la sociedad resultante de la lucha por la democracia. Todo estaba por hacer, y el sue&ntilde;o que todo era posible espoleaba a cientos de hombres y mujeres a arriesgarse a multas, detenciones y represi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>Hace cuarenta a&ntilde;os los hombres y las mujeres del movimiento vecinal y otros movimientos sociales constataron tambi&eacute;n la necesidad de la lucha pol&iacute;tica para garantizar un poder organizado que mantuviera viva la radicalidad democr&aacute;tica. Aquel asalto institucional que durante los primeros a&ntilde;os deb&iacute;a tambalearlo todo, trasegar la ciudad y consolidar reformas importantes, sin embargo, abraz&oacute; luego la complacencia por el trabajo en curso que quiso adormecer la participaci&oacute;n ciudadana y anular la disidencia y las lecturas alternativas de Barcelona. Comenzaban a tambalearse las estructuras de un movimiento que, algunas voces dir&aacute;n, fue asimilado por las instituciones que se hab&iacute;a propuesto transformar, sufri&oacute; una crisis como resultado de la fuga de personas con las elecciones a los ayuntamientos democr&aacute;ticos del 1979 y 1983 y termin&oacute; vaci&aacute;ndose por debajo hasta convertirse en una sombra nost&aacute;lgica de lo que hab&iacute;a sido. Estos huecos se llenaron m&aacute;s adelante, estructurando de nuevo un movimiento que en la actualidad acumula unos conocimientos y un coraje necesarios.
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>Hoy, en un momento de cambio de &eacute;poca en que esa &laquo;transici&oacute;n mod&eacute;lica&raquo;, as&iacute; como el r&eacute;gimen al que dio a luz, se encuentran cuestionados sin precedentes; en un momento en que experiencias como Barcelona en Com&uacute; apuestan por reeditar el ensanchamiento de la lucha social hacia la esfera institucional, resulta fundamental realizar balances y aprendizajes de experiencias pasadas para evitar reproducir errores y controlar riesgos futuros.
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><strong>Lecciones de futuro</strong>
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>Debe ser un objetivo prioritario que el movimiento vecinal y el conjunto de movimientos sociales jueguen un papel clave en la transformaci&oacute;n de la pol&iacute;tica institucional en curso. Cualquier proyecto que pretenda asaltar de manera efectiva y tambalear el gobierno de la ciudad, as&iacute; como la vida de sus vecinos y vecinas, debe tener como tarea ineludible respetar y vigorizar la voluntad popular generando de manera genuina relaciones de confianza mutua. El protagonismo social del cambio que se avecina no se obtendr&aacute; ni mantendr&aacute; convirtiendo los art&iacute;fices de la nueva pol&iacute;tica en meros altavoces de las reivindicaciones sociales en los recintos institucionales, sino generando espacios reales de participaci&oacute;n donde los movimientos sean sus propias voces con capacidad ser escuchadas, opinar y tener incidencia en todas las decisiones y procesos importantes que afecten a la vida cotidiana de la ciudad. Tambi&eacute;n deber&aacute;n dejar sonar las voces de personas que no est&aacute;n ni estar&aacute;n nunca organizadas y que, precisamente por eso, ahora mismo no tienen quien las represente. Las nuevas fuerzas transformadoras que ocupen asientos en el ayuntamiento de Barcelona tambi&eacute;n deben hacer una apuesta innegociable para respetar, garantizar y potenciar las movilizaciones y reivindicaciones en las calles: no s&oacute;lo porque el vigor de la contestaci&oacute;n social es indicador fundamental de la salud democr&aacute;tica de cualquier comunidad, sino tambi&eacute;n porque la ambiciosa tarea de poner en jaque las instituciones y el status quo econ&oacute;mico de un pa&iacute;s, de una comarca o de una ciudad resulta inalcanzable contando &uacute;nicamente con respresentaci&oacute;n electoral. No hay gobierno m&aacute;s fuerte que aquel que tiene un pueblo detr&aacute;s diciendo &laquo;suficiente&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>En segundo lugar, vale la pena hacer una breve apreciaci&oacute;n sobre el papel que los representantes de la nueva pol&iacute;tica tendr&aacute;n que jugar en el ayuntamiento de Barcelona. Si bien su obligaci&oacute;n ser&aacute; contar d&iacute;a a d&iacute;a con los intereses de las mayor&iacute;as sociales como br&uacute;jula indesviable de su actuaci&oacute;n, no pueden apropiarse ni del discurso ni de las maneras de hacer de los movimientos sociales. Es cierto que la candidatura de Barcelona en Com&uacute; ir&aacute; llena de activistas, luchadores y luchadoras con una trayectoria impecable en la defensa del bien com&uacute;n. Sin embargo, con su entrada en el ayuntamiento no se convertir&aacute;n en representantes de nadie que no sea Barcelona en Com&uacute;. A pesar de que reivindicamos una estrecha relaci&oacute;n entre lucha pol&iacute;tica y lucha social, la autonom&iacute;a de los movimientos sociales respecto a cualquier candidatura, actor pol&iacute;tico o institucional es una l&iacute;nea roja inviolable para cualquier iniciativa que reclame dejar la &ldquo;pol&iacute;tica al uso&rdquo; atr&aacute;s y liderar un proceso de ruptura democr&aacute;tica. Tendremos que estar tambi&eacute;n alerta contra las nefastas consecuencias que tendr&iacute;a para nuestros prop&oacute;sitos llenar las instituciones de referentes de luchas sociales s&oacute;lo para dejar estas luchas vac&iacute;as; dotar la batalla institucional de protagonistas sociales arrancando las batallas sociales de protagonistas, de masa cr&iacute;tica, de capital humano y de fuerza. En resumen: no nos lo podemos permitir.
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>En tercer lugar, el asalto a las instituciones no puede ser el &uacute;nico objetivo de Barcelona en Com&uacute;. Tambi&eacute;n lo tiene que ser hacerlo de una manera diferente: integradora, limitadora de poderes y entendiendo la pol&iacute;tica no como una profesi&oacute;n donde hacer carrera sino como un verdadero servicio al bien colectivo y una herramienta para cambiar el mundo. Del mismo modo que la participaci&oacute;n pol&iacute;tica que se derive requerir&aacute; f&oacute;rmulas imaginativas y radicalmente originales frente a las fuerzas que se esfuercen incansablemente para reproducir los viejos tics, las nuevas soluciones y maneras, controladas por un c&oacute;digo &eacute;tico inaudito en la ciudad, deber&aacute;n ser un frente m&aacute;s en la batalla contra las hegemon&iacute;as imperantes y los discursos totalizantes.
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>Un &uacute;ltimo riesgo importante que se nos presenta radica en algo tan simple, y a la vez tan invisible, como la propia finitud humana: lo que caracteriza la participaci&oacute;n pol&iacute;tica no profesionalizada (en todas sus esferas) es el dif&iacute;cil encaje que &eacute;sta presenta a medio y largo plazo en nuestras vidas cotidianas. Nos vemos obligados a compatibilizar con jornadas laborales precarias e interminables que, sin embargo, pagan nuestros alquileres y nuestros recibos, y con imprescindibles dimensiones familiares, personales y afectivas de nuestras existencias. No es banal que la imposibilidad por parte de numerosas personas valuos&iacute;simas (sobre todo mujeres) de conciliar sus m&uacute;ltiples apuestas y responsabilidades vitales con la participaci&oacute;n pol&iacute;tica derive de manera recurrente en que muchas de ellas se queden por el camino y en el que la pol&iacute;tica se parezca m&aacute;s a una actividad de s&uacute;per h&eacute;roes rob&oacute;ticos que en un espacio amable y verdaderamente inclusivo de participaci&oacute;n, creatividad y transformaci&oacute;n colectiva.
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>A pocas semanas de las elecciones municipales podemos anticipar que Barcelona En Com&uacute; conseguir&aacute; unos buenos resultados y que luchar&aacute; por la alcald&iacute;a voto a voto frente de la lista de Xavier Trias. Sea cual sea el desenlace final, sin embargo, a partir del d&iacute;a 25 de mayo su actuaci&oacute;n ser&aacute; escrutada con miles de lupas desde todos los &aacute;mbitos pol&iacute;ticos y sociales, incluyendo aquellos que, en principio, le son m&aacute;s afines. Si bien esto ya pas&oacute; en 1979, afortunadamente ahora se ver&aacute; incrementado de manera geom&eacute;trica por las crecientes exigencias de transparencia as&iacute; como por los implacables e inmediatos dict&aacute;menes de las redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        <span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span><span id="result_box"></span>Hace cuatro d&eacute;cadas las derivas, errores y puntos de no retorno resultantes de la entrada de luchas y luchadores contribuy&oacute; a una p&eacute;rdida de rumbo y raz&oacute;n de ser y en la instalaci&oacute;n del desencanto pol&iacute;tico en los movimientos sociales. Hoy no nos podemos permitir tal sentimiento y es por eso que es una tarea de primer orden vacunarnos-en repasando aprendizaje pasados y construyendo de futuros. No lo dejamos para ma&ntilde;ana, hag&aacute;moslo en com&uacute;n, no olvidemos nunca de d&oacute;nde venimos, hacia d&oacute;nde vamos y, sobre todo, no olvidemos nunca que somos
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Ezquerra, Jordi Rabassa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/barcelona-cambio-comun-lecciones-futuro_132_2697649.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Apr 2015 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Barcelona y el cambio en común: lecciones de futuro]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una franquicia de cuerpos y afectos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/franquicia-cuerpos-afectos_132_4638131.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Al no tomar en consideración los “agujeros negros” que la maternidad suele generar en las trayectorias profesionales de las mujeres investigadoras, las convocatorias nos ubican en una situación de desventaja</p></div><p class="article-text">
        Mi amiga Marta me contaba hace d&iacute;as su intenci&oacute;n de impugnar una convocatoria de una administraci&oacute;n p&uacute;blica por considerarla discriminatoria hacia las mujeres y, particularmente, hacia las que son madres. Marta no s&oacute;lo es amiga m&iacute;a sino que tambi&eacute;n trabajamos juntas en la universidad. Las y los que nos encontramos en ese &aacute;mbito laboral nos vemos sometidos a una enorme presi&oacute;n para producir de manera constante: producir art&iacute;culos, producir libros, producir proyectos, producir interminables l&iacute;neas en nuestro Curr&iacute;culum Vitae. Nuestro futuro y estabilidad laboral dependen de ello y, a menudo, nos encontramos trabajando por las noches, durante los fines de semana o en per&iacute;odos vacacionales para conseguir estar a la alturas de las exigencias de las agencias de calidad universitaria. &Eacute;stas, de manera similarmente caprichosa a las de la calificaci&oacute;n de la deuda, deciden de manera peri&oacute;dica si lo que hacemos tiene suficiente rigor y valor. Son sus veredictos los que, en parte, nos ayudan (o todo lo contrario) a tener acceso a recursos para hacer aquello para lo que fuimos contratados, investigar, y a la vez seguir engordando el saco sin fondo de los m&eacute;ritos que, quiz&aacute;s (s&oacute;lo quiz&aacute;s) nos pueden mantener alejados del paro y la precariedad.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os Marta ha sido madre de dos hijos y sostiene que, al no tomar en consideraci&oacute;n los &ldquo;agujeros negros&rdquo; que la maternidad suele generar en las trayectorias profesionales de las mujeres investigadoras, la convocatoria nos ubica de manera indirecta, aunque autom&aacute;tica, en una situaci&oacute;n de desventaja respecto a nuestros colegas hombres: hay un per&iacute;odo en nuestro recorrido laboral en el que se nos considera improductivas, perpetu&aacute;ndose as&iacute; un escenario universitario donde ellos tienen una presencia desproporcionada como catedr&aacute;ticos y en posiciones de gesti&oacute;n, direcci&oacute;n y prestigio mientras que nosotras nos vemos con frecuencia relegadas a lugares perif&eacute;ricos y precarios.
    </p><p class="article-text">
        Mientras le expresaba a Marta mi apoyo, no pod&iacute;a evitar pensar que su relato trasciende con creces el &aacute;mbito universitario y es paradigm&aacute;tico de lo que est&aacute; sucediendo en el conjunto de nuestra sociedad. En un momento en el que se nos intenta convencer de que finalmente hemos alcanzado la igualdad de g&eacute;nero, casos como el suyo son claros recordatorios de los retos a los que las mujeres, y particularmente las madres con un trabajo asalariado, nos enfrentamos en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a. Los vivimos como luchas individuales pero en realidad tienen mucho que ver con c&oacute;mo nuestras existencias se ven configuradas por las contradicciones de un sistema econ&oacute;mico que nos necesita en el mercado laboral pero no duda en relegarnos a jornadas parciales, contratos temporales y sectores precarizados. Tambi&eacute;n tienen que ver con unas pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que, mientras por un lado nos animan a hacer crecer las patrias tasas de fertilidad (recordemos el famoso cheque beb&eacute; de Zapatero o las declaraciones de Javier Arenas promoviendo nuestra permanencia en nuestros hogares), promueven a su vez nuestra incorporaci&oacute;n inestable en el trabajo remunerado sin garantizar de manera paralela la creaci&oacute;n de servicios p&uacute;blicos que nos ayuden a conciliar las distintas esferas de nuestras vidas. Los recortes en pol&iacute;ticas sociales, sanitarias y educativas nos obligan a pasar m&aacute;s horas que nunca cuidando de los y las que nos rodean y los permisos de paternidad siguen sin ser equiparables a los de maternidad. La posibilidad de una vejez digna deviene cada vez m&aacute;s remota ante las exigencias de demostrar cada vez m&aacute;s millones de horas cotizadas sin que nadie plantee el interrogante de, si la poblaci&oacute;n en general ya tendr&aacute; en los pr&oacute;ximos decenios serias dificultades para satisfacer los requisitos impuestos por las interminables reformas del sistema de pensiones, &iquest;qu&eacute; otra opci&oacute;n queda para las madres que elijan (o se vean obligadas a) tomar un empleo que convertirse en s&uacute;per-mujeres e intentar no morir en el intento? 
    </p><p class="article-text">
        Ya es profundamente injusto que nuestros &ldquo;m&eacute;ritos&rdquo; laborales (un ascenso, una consolidaci&oacute;n, etc.) se vean perjudicados de manera sistem&aacute;tica por el mero hecho de que la biolog&iacute;a nos permite traer a este mundo seres humanos y alimentarlos con nuestro cuerpo. El hecho de que todo ello tenga tan grave impacto en nuestros derechos, no obstante, resulta inaceptable. Pese a lo que pueda parecer, la respuesta no yace en tener m&aacute;s facilidades para aparcar a hijos e hijas en guarder&iacute;as, escuelas de verano o en casas de abuelos, y mucho menos en renunciar a la maternidad en aras de mantener nuestra salud y aspirar a una vida profesional.
    </p><p class="article-text">
        El problema es complejo y, por ende, la soluci&oacute;n tambi&eacute;n lo debe ser: si los hombres se implicaran en similar medida que las mujeres en cuidar de aquellas personas pr&oacute;ximas que lo necesiten, avanzar&iacute;amos en dos cuestiones: disminuir&iacute;an las probabilidades de que las mujeres cayeran de manera sistem&aacute;tica en situaciones de desventaja o discriminaci&oacute;n en el &aacute;mbito laboral y el trabajo de cuidado pasar&iacute;a a ser distribuido de manera m&aacute;s equitativa en el marco de los hogares. Pero eso no es todo. Si las jornadas y expectativas laborales que se nos imponen a todos y todas se vieran reducidas hasta convertirse en razonables, no s&oacute;lo no nos ver&iacute;amos obligadas y obligados a robar presencia y energ&iacute;a a nuestras familias para destinarlas a nuestro empleo, sino que podr&iacute;amos asumir, todas y todos, nuestras responsabilidades de cuidados sin tener por ello que convertirnos en permanentes malabaristas del tiempo. Finalmente, si los cuidados pasaran a ser concebidos de incumbencia p&uacute;blica y colectiva, las mujeres podr&iacute;amos dejar de ser esclavas de nuestro caprichoso destino biol&oacute;gico y participar libremente y de manera igualitaria junto a los hombres en los m&uacute;ltiples &aacute;mbitos de nuestras vidas. Todo ello comportar&iacute;a que las mujeres (y tambi&eacute;n muchos hombres) pas&aacute;ramos de ser sedes de franquicias invisibles de cuerpos y afectos a ser, por el mero hecho de existir, sujetos de derechos. Como comportar&iacute;a tambi&eacute;n que mi amiga Marta presentara su recurso ante la administraci&oacute;n p&uacute;blica y lo ganara.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Ezquerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/franquicia-cuerpos-afectos_132_4638131.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Sep 2014 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Una franquicia de cuerpos y afectos]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una franquícia de cossos i afectes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/franquicia-cossos-afectes_132_4638027.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">En no prendre en consideració els "forats negres" que la maternitat sol generar en les trajectòries professionals de les dones investigadores, les convocatòries ens situen en una situació de desavantatge</p></div><p class="article-text">
        La meva amiga Marta m'explicava fa dies la seva intenci&oacute; d'impugnar una convocat&ograve;ria d'una administraci&oacute; p&uacute;blica per considerar-la discriminat&ograve;ria cap a les dones i, particularment, cap a les que s&oacute;n mares. La Marta no nom&eacute;s &eacute;s amiga meva sin&oacute; que tamb&eacute; treballem juntes a la universitat. Les i els que ens trobem en aquest &agrave;mbit laboral ens veiem sotmesos a una enorme pressi&oacute; per produir de manera constant: produir articles, produir llibres, produir projectes, produir interminables l&iacute;nies en el nostre Curr&iacute;culum Vitae. El nostre futur i estabilitat laboral depenen d'aix&ograve; i, sovint, ens trobem treballant a les nits, als caps de setmana o en per&iacute;odes de vacances per aconseguir estar a l'al&ccedil;ada de les exig&egrave;ncies de les ag&egrave;ncies de qualitat universit&agrave;ria. Aquestes, de manera similarment capritxosa a les de la qualificaci&oacute; del deute, decideixen de manera peri&ograve;dica si el que fem t&eacute; prou rigor i valor. S&oacute;n els seus veredictes els que, en part, ens ajuden (o tot el contrari) a tenir acc&eacute;s a recursos per fer all&ograve; per al que vam ser contractats, investigar, i alhora seguir engreixant el sac sense fons dels m&egrave;rits que, potser (nom&eacute;s potser) ens poden mantenir allunyats de l'atur i la precarietat.
    </p><p class="article-text">
        En els &uacute;ltims anys la Marta ha estat mare de dos fills i sost&eacute; que, en no prendre en consideraci&oacute; els &ldquo;forats negres&rdquo; que la maternitat sol generar en les traject&ograve;ries professionals de les dones investigadores, la convocat&ograve;ria ens ubica de manera indirecta, tot i autom&agrave;tica, en una situaci&oacute; de desavantatge respecte als nostres col&middot;legues homes: hi ha un per&iacute;ode en el nostre recorregut laboral en el qual se'ns considera improductives, perpetuant aix&iacute; un escenari universitari on ells tenen una pres&egrave;ncia desproporcionada com a catedr&agrave;tics i en posicions de gesti&oacute;, direcci&oacute; i prestigi mentre que nosaltres ens veiem sovint relegades a llocs perif&egrave;rics i precaris.
    </p><p class="article-text">
        Mentre li expressava a la Marta el meu suport, no podia evitar pensar que el seu relat transcendeix amb escreix l'&agrave;mbit universitari i &eacute;s paradigm&agrave;tic del que est&agrave; succeint en el conjunt de la nostra societat. En un moment en qu&egrave; se'ns intenta conv&egrave;ncer que finalment hem arribat a la igualtat de g&egrave;nere, casos com el seu s&oacute;n clars recordatoris dels reptes als quals les dones, i particularment les mares amb una feina assalariada, ens enfrontem en el nostre dia a dia. Els vivim com a lluites individuals per&ograve; en realitat tenen molt a veure amb com les nostres exist&egrave;ncies es veuen configurades per les contradiccions d'un sistema econ&ograve;mic que ens necessita al mercat laboral per&ograve; no dubta a relegar-nos a jornades parcials, contractes temporals i sectors precaritzats. Tamb&eacute; tenen a veure amb unes pol&iacute;tiques p&uacute;bliques que, mentre d'una banda ens animen a fer cr&eacute;ixer les p&agrave;tries taxes de fertilitat (recordem el fam&oacute;s xec nad&oacute; de Zapatero o les declaracions de Javier Arenas promovent la nostra perman&egrave;ncia a les nostres llars), promouen al seu torn la nostra incorporaci&oacute; inestable en el treball remunerat sense garantir de manera paral&middot;lela la creaci&oacute; de serveis p&uacute;blics que ens ajudin a conciliar les diferents esferes de les nostres vides. Les retallades en pol&iacute;tiques socials, sanit&agrave;ries i educatives ens obliguen a passar m&eacute;s hores que mai cuidant dels i les que ens envolten i els permisos de paternitat segueixen sense ser equiparables als de maternitat. La possibilitat d'una vellesa digna esdev&eacute; cada vegada m&eacute;s remota davant les exig&egrave;ncies de demostrar cada vegada m&eacute;s milions d'hores cotitzades sense que ning&uacute; plantegi l'interrogant de si la poblaci&oacute; en general ja tindr&agrave; en els propers decennis serioses dificultats per satisfer els requisits imposats per les interminables reformes del sistema de pensions, quina altra opci&oacute; queda per a les mares que tri&iuml;n (o es vegin obligades a) prendre una feina de convertir en s&uacute;per-dones i intentar no morir en l'intent? 
    </p><p class="article-text">
        Ja &eacute;s profundament injust que els nostres &ldquo;m&egrave;rits&rdquo; laborals (un ascens, una consolidaci&oacute;, etc) es vegin perjudicats de manera sistem&agrave;tica pel simple fet que la biologia ens permet portar a aquest m&oacute;n &eacute;ssers humans i alimentar-los amb el nostre cos. El fet que tot aix&ograve; tingui tan greu impacte en els nostres drets, per&ograve;, resulta inacceptable. Malgrat el que pugui semblar, la resposta no rau en tenir m&eacute;s facilitats per aparcar a fills i filles en llars d'infants, escoles d'estiu o en cases d'avis, i molt menys a renunciar a la maternitat per tal de mantenir la nostra salut i aspirar a una vida professional.
    </p><p class="article-text">
        El problema &eacute;s complex i, per tant, la soluci&oacute; tamb&eacute; ho ha de ser: si els homes s'impliquessin en similar mesura que les dones en tenir cura d'aquelles persones properes que ho necessitin, avan&ccedil;ar&iacute;em en dues q&uuml;estions: les probabilitats que les dones caiguessin de manera sistem&agrave;tica en situacions de desavantatge o discriminaci&oacute; en l'&agrave;mbit laboral i el treball de cura passaria a ser distribu&iuml;t de manera m&eacute;s equitativa en el marc de les llars. Per&ograve; aix&ograve; no &eacute;s tot. Si les jornades i expectatives laborals que se'ns imposen a tots i totes es veiessin redu&iuml;des fins a esdevenir raonables, no nom&eacute;s no ens veur&iacute;em obligades i obligats a robar pres&egrave;ncia i energia a les nostres fam&iacute;lies per destinar-les a la nostra ocupaci&oacute;, sin&oacute; que podr&iacute;em assumir, totes i tots, les nostres responsabilitats de cures sense tenir per aix&ograve; que convertir-nos en permanents malabaristes del temps. Finalment, si les cures passaran a ser concebuts d'incumb&egrave;ncia p&uacute;blica i col &middot; lectiva, les dones podr&iacute;em deixar de ser esclaves del nostre capritx&oacute;s dest&iacute; biol&ograve;gic i participar lliurement i de manera igualit&agrave;ria al costat dels homes en els m&uacute;ltiples &agrave;mbits de les nostres vides. Tot aix&ograve; comportaria que les dones (i tamb&eacute; molts homes) pass&eacute;ssim de ser seus de franqu&iacute;cies invisibles de cossos i afectes a ser, pel sol fet d'existir, subjectes de drets. Com comportaria tamb&eacute; que la meva amiga Marta present&eacute;s el seu recurs davant l'administraci&oacute; p&uacute;blica i el guany&eacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Ezquerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/franquicia-cossos-afectes_132_4638027.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Sep 2014 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Una franquícia de cossos i afectes]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nosaltres també podem perdre la paciència]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/nosaltres-tambe-podem-perdre-paciencia_132_4956603.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Una de les principals debilitats de 'Podemos' en els seus inicis ha estat el marcat tarannà masculí de les seves cares visibles però veiem aparèixer ara a una dona, Teresa Rodríguez, qui fa saltar el tauler.</p></div><p class="article-text">
        Sento gran fascinaci&oacute; per la relaci&oacute; que hist&ograve;ricament s'ha donat entre l'esquerra i / o el moviment obrer i el feminisme. Autores com Heidi Hartmann o Cinzia Arruzza l'han caracteritzat com una estranya combinaci&oacute; entre matrimonis i divorcis, entre trobades i desencontres, com un d'aquells amors que maten o, com a m&iacute;nim, fan patir.
    </p><p class="article-text">
        Ens fa patir, &eacute;s clar, a les feministes compromeses amb l'esquerra, ja que hem tingut (i tenim) d'enfrontar de manera m&eacute;s freq&uuml;ent del que ens agradaria o b&eacute; a una teoritzaci&oacute; expl&iacute;cita que &ldquo;les coses de dones&rdquo; s&oacute;n secund&agrave;ries a reivindicacions socials &ldquo;m&eacute;s &agrave;mplies&rdquo; o b&eacute; a la nostra pol&iacute;ticament correcta i superficial inclusi&oacute; en els espais pol&iacute;tics i de mobilitzaci&oacute; social. Hem fet aven&ccedil;os, no hi ha dubte. Per&ograve; no hi ha dubte tampoc que el feminisme no &eacute;s aix&ograve;. Podem i hem d'aspirar a molt m&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Ens trobem en un moment important. Els atacs de la dreta neofranquista contra les llibertats de les dones amenacen, d'una banda, d'eliminar aven&ccedil;os en igualtat de g&egrave;nere que hav&iacute;em batallat durant d&egrave;cades encara, de l'altra, la posen en evid&egrave;ncia davant la societat, el m&oacute;n i les seves pr&ograve;pies files en constatar l'esc&agrave;s suport ciutad&agrave; amb qu&egrave; compten. Presenciem, al seu torn, l'aparici&oacute; de propostes pol&iacute;tiques com la CUP-Alternativa d'Esquerres i el Proc&eacute;s Constituent a Catalunya, el <em>leitmotiv</em> &eacute;s construir maneres alternatives de pensar i fer pol&iacute;tica: que compten entre les seves files amb dones plenes de for&ccedil;a, inspiraci&oacute; i capacitat per remoure les aig&uuml;es estancades de la pol&iacute;tica institucional i situar les reivindicacions feministes al centre del debat. A escala estatal, d'altra banda, hem vist sorgir recentment a 'Podemos', l'objectiu primordial a curt termini ha estat el llan&ccedil;ament d'una candidatura unit&agrave;ria a les eleccions al Parlament Europeu en clau de ruptura amb el r&egrave;gim institucional actual i presentant com un dels seus eixos principals la defensa del dret de les dones a decidir lliurement sobre els nostres cossos i les nostres vides. Dit aix&ograve;, <a href="http://blogs.publico.es/otrasmiradas/1780/moviendo-ficha-para-hacer-saltar-el-tablero/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tal com vaig escriure fa setmanes en un altre espai</a> , una de les principals debilitats de Podem en els seus inicis ha estat el marcat tarann&agrave; mascul&iacute; de les seves cares visibles que, si b&eacute; capa&ccedil;os i inspiradors, no em transmeten, com a feminista, l'habilitat, el desig o la capacitat de representar la meva lluita i apropiar-se d'ella per estendre-la, per airejar amb orgull, per comprendre-la en nom de fer-la m&eacute;s forta.
    </p><p class="article-text">
        En les &uacute;ltimes setmanes, per&ograve;, iniciades ja unes eleccions prim&agrave;ries que, per motius que escapen a aquest article no m'acaben de conv&egrave;ncer, veiem apar&egrave;ixer una dona, Teresa Rodr&iacute;guez, qui, al meu parer, fa saltar el tauler de 'Podemos' i de qualsevol pr&agrave;ctica pol&iacute;tica que jo hagi conegut fins ara. Conec Teresa des de fa anys. Hem compartit idees, debats, manifestacions i discrep&agrave;ncies. No obstant aix&ograve;, recentment la veig de nou, gaireb&eacute; per primera vegada. Gaditana, professora de secund&agrave;ria i sindicalista, Teresa no espera que el deixin espai sin&oacute; que l'ocupa i el fa seu. Feminista, ecologista, inesgotable dissident de l'Europa fortalesa i dels mercaders; obstinada defensora del dret del poble catal&agrave; a decidir el seu model d'Estat i el seu futur, Teresa representa per a mi un lamentablement rar esp&egrave;cimen d'integritat: sense amagar asos a la m&agrave;niga, incapa&ccedil; de c&agrave;lculs electorals, plena de for&ccedil;a i alhora profundament tendra: capa&ccedil; d'emocionar, de fer-nos creure que una altra pol&iacute;tica i un altre m&oacute;n s&oacute;n possibles, i que podem comptar amb ella de manera incondicional per construir-los.
    </p><p class="article-text">
        Teresa no nom&eacute;s aposta per fer pol&iacute;tiques en benefici del 99% sin&oacute; sobretot per una altra manera de fer pol&iacute;tica: amb un peu a les institucions i mil als carrers. Ens ensenya, ens llan&ccedil;a un gest de complicitat, ens recorda les dones, a les feministes, que podem perdre la paci&egrave;ncia i donar un cop sobre la taula: que podem prendre el que &eacute;s nostre sense esperar que ens donin perm&iacute;s; que les nostres reivindicacions s&oacute;n innegociables i els nostres principis tamb&eacute;. Fuig dels personalismes, incl&ograve;s el seu i, molt al seu pesar, aix&ograve; la fa encara m&eacute;s irresistible. Pocs dies enrere exclamava davant centenars de persones que el problema no &eacute;s que el poder corrompi sin&oacute; que els i les incorruptibles encara no ho han pres per transformar-lo. Aix&iacute; Teresa: humil, lleial, poderosa i real. Molt real. Amb capacitat d'inspirar a les persones a trobar i creure en el millor d'elles mateixes, de somiar amb nous principis. Una de les nostres. De les feministes tamb&eacute;. Conven&ccedil;uda que aquesta vegada la nostra lluita no es pot quedar a mitges. F&egrave;rria desobedient de les retallades socials i democr&agrave;tics. El que veus &eacute;s el que hi ha i el que hi ha t'omple d'esperan&ccedil;a. Massa honesta per aspirar a representar per&ograve; massa ella com per no fer-ho, Teresa ens insta a perdre la paci&egrave;ncia i escriure amb ella noves receptes en qu&egrave; siguem, aquesta vegada s&iacute;, nosaltres les protagonistes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Ezquerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/nosaltres-tambe-podem-perdre-paciencia_132_4956603.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 Mar 2014 23:10:20 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Nosaltres també podem perdre la paciència]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nosotras también podemos perder la paciencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/podemos-perder-paciencia_132_4957213.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Una de las principales debilidades de 'Podemos' en sus inicios ha sido el marcado talante masculino de sus caras visibles pero vemos aparecer ahora a una mujer, Teresa Rodríguez, quién hace saltar el tablero.</p></div><p class="article-text">
        Siento gran fascinaci&oacute;n por la relaci&oacute;n que hist&oacute;ricamente se ha dado entre la izquierda y/o el movimiento obrero y el feminismo. Autoras como Heidi Hartmann o Cinzia Arruzza la han caracterizado como una extra&ntilde;a combinaci&oacute;n entre matrimonios y divorcios; entre encuentros y desencuentros; como uno de aquellos amores que matan o, como m&iacute;nimo, hacen sufrir.
    </p><p class="article-text">
        Nos hace sufrir, claro est&aacute;, a las feministas comprometidas con la izquierda, ya que hemos tenido (y tenemos) que enfrentarnos de modo m&aacute;s frecuente del que nos gustar&iacute;a o bien a una teorizaci&oacute;n expl&iacute;cita de que &ldquo;las cosas de mujeres&rdquo; son secundarias a reivindicaciones sociales &ldquo;m&aacute;s amplias&rdquo; o bien a nuestra pol&iacute;ticamente correcta y superficial inclusi&oacute;n en los espacios pol&iacute;ticos y de movilizaci&oacute;n social. Hemos realizado avances, no hay duda. Pero no hay duda tampoco de que el feminismo no es eso. Podemos y debemos aspirar a mucho m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Nos encontramos en un momento importante. Los ataques de la derecha neofranquista contra las libertades de las mujeres amenazan, por un lado, con eliminar avances en igualdad de g&eacute;nero que hab&iacute;amos batallado durante d&eacute;cadas aunque, por el otro, la ponen en evidencia ante la sociedad, el mundo y sus propias filas al constatarse el escaso apoyo ciudadano con el que cuentan. Presenciamos, a su vez, la aparici&oacute;n de propuestas pol&iacute;ticas como la CUP-Alternativa d&rsquo;Esquerres y el Proc&eacute;s Constituent en Catalunya, cuyo <em>leitmotiv</em> es construir maneras alternativas de pensar y hacer pol&iacute;tica; que cuentan entre sus filas con mujeres llenas de fuerza, inspiraci&oacute;n y capacidad para remover las aguas estancadas de la pol&iacute;tica institucional y situar las reivindicaciones feministas en el centro del debate. A escala estatal, por otro lado, hemos visto surgir recientemente a Podemos, cuyo objetivo primordial a corto plazo ha sido el lanzamiento de una candidatura unitaria a las elecciones al Parlamento Europeo en clave de ruptura con el r&eacute;gimen institucional actual y presentando como uno de sus ejes principales la defensa del derecho de las mujeres a decidir libremente sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas. Dicho esto, <a href="http://blogs.publico.es/otrasmiradas/1780/moviendo-ficha-para-hacer-saltar-el-tablero/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tal y como escrib&iacute; hace semanas en otro espacio</a>, una de las principales debilidades de Podemos en sus inicios ha sido el marcado talante masculino de sus caras visibles que, si bien capaces e inspiradoras, no me transmiten, como feminista, la habilidad, el deseo o la capacidad de representar mi lucha y apropiarse de ella para extenderla, para airearla con orgullo, para comprenderla en aras de hacerla m&aacute;s fuerte.
    </p><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas semanas, sin embargo, iniciadas ya unas elecciones primarias que, por motivos que escapan a este art&iacute;culo no me acaban de convencer, vemos aparecer a una mujer, Teresa Rodr&iacute;guez, qui&eacute;n, a mi parecer, hace saltar el tablero de Podemos y de cualquier pr&aacute;ctica pol&iacute;tica que yo haya conocido hasta ahora. Conozco a Teresa desde hace a&ntilde;os. Hemos compartido ideas, debates, manifestaciones y discrepancias. No obstante, recientemente la veo de nuevo, casi por primera vez. Gaditana, profesora de secundaria y sindicalista, Teresa no espera a que le dejen espacio sino que lo ocupa y lo hace suyo. Feminista, ecologista, inagotable disidente de la Europa fortaleza y de los mercaderes; obstinada defensora del derecho del pueblo catal&aacute;n a decidir su modelo de Estado y su futuro, Teresa representa para m&iacute; un lamentablemente raro esp&eacute;cimen de integridad: sin esconder ases en la manga, incapaz de c&aacute;lculos electorales, llena de fuerza y a su vez profundamente tierna: capaz de emocionarnos, de hacernos creer que otra pol&iacute;tica y otro mundo son posibles, y que podemos contar con ella de manera incondicional para construirlos.
    </p><p class="article-text">
        Teresa no s&oacute;lo apuesta por hacer pol&iacute;ticas en beneficio del 99% sino sobre todo por otra manera de hacer pol&iacute;tica: con un pie en las instituciones y mil en las calles. Nos ense&ntilde;a, nos lanza un gui&ntilde;o, nos recuerda a las mujeres, a las feministas, que Podemos perder la paciencia y dar un golpe sobre la mesa; que Podemos tomar lo que es nuestro sin esperar a que nos den permiso; que nuestras reivindicaciones son innegociables y nuestros principios tambi&eacute;n. Huye de los personalismos, incluido el suyo y, muy a su pesar, eso la hace a&uacute;n m&aacute;s irresistible. Pocos d&iacute;as atr&aacute;s exclamaba ante centenares de personas que el problema no es que el poder corrompa sino que los y las incorruptibles a&uacute;n no lo han tomado para transformarlo. As&iacute; es Teresa: humilde, leal, poderosa y real. Muy real. Con capacidad de inspirar a las personas a encontrar  y creer en lo mejor de ellas mismas; de so&ntilde;ar con nuevos principios. Una de las nuestras. De las feministas tambi&eacute;n. Convencida que esta vez nuestra lucha no se puede quedar a medias. F&eacute;rrea desobediente de los recortes sociales y democr&aacute;ticos. Lo que ves es lo que hay y lo que hay te llena de esperanza. Demasiado honesta para aspirar a representarnos pero demasiado ella como para no hacerlo, Teresa nos insta a perder la paciencia y escribir con ella nuevas recetas en las que seamos, esta vez s&iacute;, nosotras las protagonistas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Ezquerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/podemos-perder-paciencia_132_4957213.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 Mar 2014 21:23:58 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Nosotras también podemos perder la paciencia]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Rodeemos La Caixa: por la independencia del 99%]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/rodeemos-caixa-independencia_132_5794953.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/78aa017c-fd40-4a10-bba4-9c79cd098479_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Rodeemos La Caixa: por la independencia del 99%"></p><p class="article-text">
        A  una semana de la Diada del 11 de septiembre todo apunta a que la V&iacute;a  Catalana organizada por la Asamblea Nacional Catalana (ANC) va a ser un  gran &eacute;xito. El  alto nivel de participaci&oacute;n con el que previsiblemente contar&aacute;, su  repercusi&oacute;n medi&aacute;tica en los &uacute;ltimos meses, as&iacute; como su capacidad  aglutinadora de buena parte de las voces soberanistas del territorio,  constituyen un claro s&iacute;ntoma del avance cuantitativo y cualitativo de las posiciones tanto por el derecho democr&aacute;tico a decidir el futuro de  Catalu&ntilde;a como de una apuesta expl&iacute;cita por la independencia. Parafraseando  a Heidi Hartmann, la uni&oacute;n entre Espa&ntilde;a y Catalu&ntilde;a ha sido como el  matrimonio entre hombre y mujer defendido tradicionalmente por las  cavernas pol&iacute;tico-religiosas: Espa&ntilde;a y Catalu&ntilde;a son una, y esa una es  Espa&ntilde;a. Hasta  hace poco el dilema radicaba en conseguir un matrimonio m&aacute;s saludable o  bien empezar a preparar los papeles del divorcio. Y la primera opci&oacute;n pierde fuerza a ambas orillas del Ebro.
    </p><p class="article-text">
        Desde  su nacimiento en abril de 2011, la ANC ha sido fundamental para el  arraigo del sentimiento independentista en la sociedad catalana, as&iacute;  como para darle visibilidad. No  ha resultado menos decisivo, por otra parte, el autismo reaccionario  proveniente del gobierno estatal, desde la gesti&oacute;n del Estatut por  parte del gobierno del PSOE hasta las no por numerosas menos ins&oacute;litas  agresiones por parte del gobierno del Partido Popular, como la declaraci&oacute;n de intenciones de <em>espa&ntilde;olizar </em>a los y a las ni&ntilde;as catalanas. Frente a estos ataques, las posturas federalistas defendidas desde Catalu&ntilde;a quedan cada vez m&aacute;s desvirtuadas. Como dec&iacute;a alguien hace poco, para jugar al tenis debe haber alguien al otro lado de la red. Sino &uacute;nicamente estamos lanzando pelotas arriba. Y seguramente tambi&eacute;n afuera.
    </p><p class="article-text">
        No  podemos olvidar, sin embargo, que las movilizaciones y expresiones  soberanistas no han sido la &uacute;nica voz en la calle durante los &uacute;ltimos  a&ntilde;os y, particularmente, desde que estall&oacute; la crisis econ&oacute;mica. Desde  el a&ntilde;o 2008 hemos asistido a docenas de manifestaciones contra  Expedientes de Regulaci&oacute;n de Empleo, un masivo y espectacular movimiento  15-M expresando que &ldquo;no somos mercanc&iacute;as en manos de pol&iacute;ticos y  banqueros&rdquo;, ocupaciones de CAP, hospitales, consultorios, escuelas  y universidades contra las pol&iacute;ticas de austeridad de los gobiernos de  Madrid y de la Generalitat; tres huelgas generales contra los recortes a  las pensiones y las reformas laborales y decenas de huelgas sectoriales  o localizadas, incontables actos de desobediencia ciudadana para  detener desahucios, crecientes denuncias feministas  contra las pol&iacute;ticas mis&oacute;ginas de la derecha catalana y espa&ntilde;ola y,  entre muchas otras, la propuesta de una auditor&iacute;a ciudadana para impedir  el pago de la deuda ileg&iacute;tima y odiosa.
    </p><p class="article-text">
        El m&aacute;s que seguro &eacute;xito de la V&iacute;a Catalana ser&aacute; un indicio irrefutable de  la evoluci&oacute;n de la sensibilidad pol&iacute;tica nacional de una parte  importante de los y las catalanas, pero un an&aacute;lisis riguroso del  momento que estamos viviendo no puede ignorar el aumento y  profundizaci&oacute;n de las  cr&iacute;ticas contra las pol&iacute;ticas de austeridad y los recortes, as&iacute; como  de la desconfianza ciudadana hacia la clase pol&iacute;tica que nos ha  conducido a esta crisis y pretende hacernosla pagar. Las  masivas movilizaciones a favor de la independencia de Catalu&ntilde;a o por el  derecho a decidir no deben borrar las asambleas multitudinarias en  las plazas del conjunto del pa&iacute;s que han exigido una sociedad m&aacute;s justa o  un sistema pol&iacute;tico verdaderamente participativo y transparente, sino  que constituyen otra  canalizaci&oacute;n del creciente malestar social hacia el r&eacute;gimen de la  Transici&oacute;n, la especulaci&oacute;n, la corrupci&oacute;n, la impunidad, la  desmemoria, el empobrecimiento de la mayor&iacute;a y los privilegios de unos  pocos.
    </p><p class="article-text">
        Vivimos un momento excepcional, tanto en la vertiente nacional como en la social. Y, mientras resulta imprescindible abandonar soliloquios est&eacute;riles y  empezar a hacer camino en lo nacional, es igualmente fundamental aprovechar la  oportunidad hist&oacute;rica que se nos abre para hablar del derecho a decidir  en todas sus dimensiones. El  matrimonio entre Espa&ntilde;a y Catalu&ntilde;a hace tiempo que se encuentra en  crisis, s&iacute;, y lo m&aacute;s deseable en estos momento es un divorcio expr&eacute;s,  s&iacute;, pero la DEMOCRACIA en may&uacute;sculas agoniza, y la miseria y  sufrimiento generados por la crisis y su gesti&oacute;n por parte de TODOS los gobiernos son cada vez m&aacute;s injustos e insostenibles. Ante esto, como dir&iacute;a Arcadi Oliveres, no basta con que pasen de &ldquo;enga&ntilde;arnos&rdquo; y &ldquo;esca&ntilde;arnos&rdquo; a hacerlo con <em>ny</em> y gui&oacute;n [como se escribir&iacute;a en catal&aacute;n]. Podemos y debemos aspirar a mucho m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Es  este el sentido y la raz&oacute;n de ser de la acci&oacute;n Encerclem La Caixa (Rodeemos La Caixa) convocado por el  Proc&eacute;s Constituent, y no -como algunas voces han defendido- hacer  competencia desleal a la V&iacute;a Catalana o restarle protagonismo. Es  imposible prever cu&aacute;l ser&aacute; el destino del camino que estamos  recorriendo, pero rodear La Caixa a&ntilde;ade a la necesidad de poder decidir  como pueblo, la urgencia de poder hacerlo tambi&eacute;n como ciudadan&iacute;a:  sobre c&oacute;mo se distribuyen los recursos p&uacute;blicos, sobre la calidad de  nuestras escuelas, sobre la atenci&oacute;n a las personas enfermas, sobre  el derecho a la vivienda, sobre el pago de la deuda, sobre nuestros  cuerpos... &iexcl;sobre todas las esferas de nuestras vidas! Y esto no resta centralidad al movimiento por la independencia sino que busca llenarlo de contenido democr&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Como  cualquier acontecimiento hist&oacute;rico, los procesos soberanistas no son  nunca socialmente neutros, y el Proc&eacute;s Constituent trabaja para que  el nuestro se ponga al servicio de la mayor&iacute;a. Decir  que las reivindicaciones sociales dividen en un d&iacute;a tan significativo  como el 11 de septiembre; decir que en la Diada no toca hablar de  derechos sociales, o sea que ya pondremos el poder financiero en su  lugar cuando tengamos un Estado propio, no s&oacute;lo es una falacia sino que adem&aacute;s resulta profundamente peligroso.  Madrid nos roba, y sin duda hace mucho tiempo que el gobierno espa&ntilde;ol  nos falta el respeto, pero no es menos cierto que tambi&eacute;n lo hacen  Artur Mas y sus compadres privatizando hospitales, cerrando centros de  salud, aumentando las tasas universitarias, criminalizando los  movimientos sociales, convirtiendo nuestras ciudades en parques tem&aacute;ticos, promoviendo la  impunidad de la violencia policial y la corrupci&oacute;n pol&iacute;tica, votando  con el PP a favor de la constitucionalizaci&oacute;n de la austeridad,  priorizando los pagos a la banca por encima de los de las entidades  sociales y, entre otras muchas haza&ntilde;as, bautizando calles con nombres de personajes franquistas, como se plantea hacer en Barcelona con Samaranch. Yo quiero una Rep&uacute;blica Catalana, pero no quiero la que me ofrecen ellos ni la quiero gobernada por sus intereses.
    </p><p class="article-text">
        La independencia de Catalu&ntilde;a no puede ser parcial ni a cualquier precio. Es  un destino en s&iacute; misma pero sobre todo debe constituir el camino hacia  una sociedad m&aacute;s justa; ha cer servir para sacar la democracia del coma  y repensarlo todo, repensarnos a todos, de nuevo. Uno  de los grandes valores de la V&iacute;a Catalana es que est&aacute; organizada,  encabezada y protagonizada por la sociedad civil, y merece todo el  apoyo. El  cerco de La Caixa es a su vez una apuesta para que la independencia sea  la del 99%, para que el inevitable divorcio nos lleve una mejor vida y  para que la sustituci&oacute;n de la <em>&ntilde; </em>no sea meramente folkl&oacute;rica ni conduzca a cambiarlo todo para que, en el fondo, todo siga igual. Los y las que no est&aacute;n de acuerdo es o porque todav&iacute;a no lo han entendido o porque ya les interesa que sea as&iacute;. En cuanto a los primeros, tendremos que hablar m&aacute;s claro, hacernos comprender y seguir construyendo puentes. En  cuanto a los segundos, no tengo ninguna duda: tenemos que seguir  se&ntilde;al&aacute;ndolos, hablar m&aacute;s alto que nunca y seguir empujando muy fuerte.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Ezquerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/rodeemos-caixa-independencia_132_5794953.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Sep 2013 04:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Rodeemos La Caixa: por la independencia del 99%]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Procés Constituent,Diada,11S]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Encerclem La Caixa: per la independència del 99%]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/encerclem-caixa-per-independencia_132_5794942.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/78aa017c-fd40-4a10-bba4-9c79cd098479_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Encerclem La Caixa: per la independència del 99%"></p><p class="article-text">
        A una setmana de la Diada de l&rsquo;11 de setembre tot apunta que la Via Catalana organitzada per l&rsquo;Assemblea Nacional Catalana (ANC) ser&agrave; un gran &egrave;xit. L&rsquo;alt nivell de participaci&oacute; amb qu&egrave; previsiblement comptar&agrave;, la seva repercussi&oacute; medi&agrave;tica durant els darrers mesos, aix&iacute; com la seva capacitat aglutinadora d&rsquo;una bona part de les veus sobiranistes del pa&iacute;s, constitueixen un clar s&iacute;mptoma de l&rsquo;aven&ccedil; quantitatiu i qualitatiu de les posicions tant pel dret democr&agrave;tic a decidir el futur de Catalunya com d&rsquo;una aposta expl&iacute;cita per la independ&egrave;ncia. Parafrasejant Heidi Hartmann, la uni&oacute; entre Espanya i Catalunya ha estat com el matrimoni entre home i dona defensat tradicionalment per les cavernes pol&iacute;tico-religioses: Espanya i Catalunya s&oacute;n una, i aquesta una &eacute;s Espanya. Fins fa poc el dilema ra&iuml;a en aconseguir un matrimoni m&eacute;s saludable o b&eacute; comen&ccedil;ar a preparar els papers del divorci. I la primera opci&oacute; perd for&ccedil;a a ambdues ribes de l&rsquo;Ebre.
    </p><p class="article-text">
        Des del seu naixement l&rsquo;abril del 2011, l&rsquo;ANC ha estat fonamental per l&rsquo;arrelament del sentiment independentista a la societat catalana, aix&iacute; com en la seva visibilitzaci&oacute;. No ha resultat menys decisiu, d&rsquo;altra banda, l&rsquo;autisme reaccionari provinent del govern estatal, des de la gesti&oacute; de l&rsquo;Estatut per part del govern del PSOE a les no per nombroses menys ins&ograve;lites agressions per part del govern del Partit Popular, com ara la declaraci&oacute; d&rsquo;intencions d&rsquo;espanyolitzar els i les nenes catalanes. Front aquests atacs, les postures federalistes defensades des de Catalunya queden cada cop m&eacute;s desvirtuades. Com deia alg&uacute; fa poc, per jugar a tenis cal alg&uacute; a l&rsquo;altra banda de la xarxa. Sin&oacute; &uacute;nicament estem llan&ccedil;ant pilotes enlaire. I segurament tamb&eacute; fora.
    </p><p class="article-text">
        No podem oblidar, tanmateix, que les mobilitzacions i expressions sobiranistes no han estat l&rsquo;&uacute;nica veu al carrer durant els darrers anys i, particularment des que va esclatar la crisi econ&ograve;mica. Des de l&rsquo;any 2008 hem assistit a desenes de manifestacions contra Expedients de Regulaci&oacute; d&rsquo;Ocupaci&oacute;, un massiu i espectacular moviment 15-M expressant que &ldquo;no som mercaderies en mans de pol&iacute;tics i banquers&rdquo;, ocupacions de CAP, hospitals, consultoris, escoles i universitats contra les pol&iacute;tiques d&rsquo;austeritat dels governs de Madrid i de la Generalitat, tres vagues generals contra les retallades a les pensions i les reformes laborals i desenes de vagues sectorials o localitzades, incomptables actes de desobedi&egrave;ncia ciutadana per aturar desnonaments, creixents den&uacute;ncies feministes contra les pol&iacute;tiques mis&ograve;gines de la dreta catalana i espanyola i, entre moltes d&rsquo;altres, la proposta d&rsquo;una auditoria ciutadana per impedir el pagament del deute il&middot;leg&iacute;tim i odi&oacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        El m&eacute;s que segur &egrave;xit de la Via Catalana ser&agrave; un indici irrefutable de l&rsquo;evoluci&oacute; de la sensibilitat pol&iacute;tica nacional d&rsquo;una part important dels i les catalanes, per&ograve; una an&agrave;lisi rigorosa del moment que estem vivint no pot ignorar l&rsquo;augment i aprofundiment de les cr&iacute;tiques contra les pol&iacute;tiques d&rsquo;austeritat i les retallades, aix&iacute; com de la desconfian&ccedil;a ciutadana vers la classe pol&iacute;tica que ens ha condu&iuml;t a aquesta crisi i pret&eacute;n fer-nos-la pagar. Les massives mobilitzacions a favor de la independ&egrave;ncia de Catalunya o pel dret a decidir no han d&rsquo;esborrar les assemblees multitudin&agrave;ries a les places del conjunt del pa&iacute;s que han exigit una societat m&eacute;s justa o un sistema pol&iacute;tic veritablement participatiu i transparent, sin&oacute; que constitueixen una altra canalitzaci&oacute; del creixent malestar social vers el r&egrave;gim de la Transici&oacute;, l&rsquo;especulaci&oacute;, la corrupci&oacute;, la impunitat, la desmem&ograve;ria, l&rsquo;empobriment de la majoria i els privilegis d&rsquo;uns pocs.
    </p><p class="article-text">
        Vivim un moment excepcional, tant en la vessant nacional com en la social. I, mentre que resulta imprescindible abandonar soliloquis est&egrave;rils i comen&ccedil;ar a fer via nacional, &eacute;s igualment fonamental aprofitar l&rsquo;oportunitat hist&ograve;rica que se&rsquo;ns obre per parlar del dret a decidir en totes les seves dimensions. El matrimoni entre Espanya i Catalunya fa temps que es troba en crisi, s&iacute;, i el m&eacute;s desitjable en aquests moment &eacute;s un divorci expr&eacute;s, s&iacute;, per&ograve; la DEMOCR&Agrave;CIA en maj&uacute;scules agonitza, i la mis&egrave;ria i patiment generats per la crisi i la seva gesti&oacute; per part de TOTS els governs, s&oacute;n cada cop m&eacute;s injustos i insostenibles. Davant d&rsquo;aix&ograve;, com diria l&rsquo;Arcadi Oliveres, no n'hi ha prou amb qu&egrave; passin d&rsquo;&ldquo;enga&ntilde;arnos&rdquo; i &ldquo;esca&ntilde;arnos&rdquo; a fer-ho amb <em>ny </em>i gui&oacute;. Podem i hem d&rsquo;aspirar a molt m&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;s aquest el sentit i la ra&oacute; de ser de l&rsquo;Encerclem La Caixa convocat pel Proc&eacute;s Constituent, i no -com algunes veus han defensat- fer compet&egrave;ncia deslleial a la Via Catalana o restar-li protagonisme. &Eacute;s impossible preveure quin ser&agrave; el dest&iacute; del cam&iacute; que estem recorrent, per&ograve; Encerclem La Caixa suma a la necessitat de poder decidir com a poble la urg&egrave;ncia de poder fer-ho tamb&eacute; com a ciutadania: sobre com es distribueixen els recursos p&uacute;blics, sobre la qualitat de les nostres escoles, sobre l&rsquo;atenci&oacute; a les persones malaltes, sobre el dret a l&rsquo;habitatge, sobre el pagament del deute, sobre els nostres cossos, sobre totes les esferes de les nostres vides! I aix&ograve; no resta centralitat al moviment per la independ&egrave;ncia sin&oacute; que busca omplir-lo de contingut democr&agrave;tic. 
    </p><p class="article-text">
        Com qualsevol esdeveniment hist&ograve;ric, els processos sobiranistes no s&oacute;n mai socialment neutres, i el Proc&eacute;s Constituent treballa per a que el nostre es posi al servei de la majoria. Dir que les reivindicacions socials divideixen en un dia tan significatiu com l&rsquo;11 de setembre; dir que a la Diada no toca parlar de drets socials; o dir que ja posarem el poder financer al seu lloc quan tinguem un Estat propi, no nom&eacute;s &eacute;s una fal&middot;l&agrave;cia sin&oacute; que a m&eacute;s resulta profundament perill&oacute;s. Potser Madrid ens roba i sens dubte fa molt temps que el govern espanyol ens falta el respecte, per&ograve; no &eacute;s menys cert que tamb&eacute; ho fan Artur Mas i els seus compares privatitzant hospitals, tancant centres de salut, augmentant les taxes universit&agrave;ries, criminalitzant els moviments socials, convertint les nostres ciutats en parcs tem&agrave;tics, promovent la impunitat de la viol&egrave;ncia policial i la corrupci&oacute; pol&iacute;tica, votant amb el Partit Popular a favor de la constitucionalitzaci&oacute; de l&rsquo;austeritat, prioritzant els pagaments a la banca per sobre dels de les entitats socials i, entre moltes altres gestes, batejant carrers amb noms de personatges franquistes. Jo vull una Rep&uacute;blica Catalana, per&ograve; no vull la que m&rsquo;ofereixen ells ni la vull governada pels seus interessos.
    </p><p class="article-text">
        La independ&egrave;ncia de Catalunya no pot ser parcial ni a qualsevol preu. &Eacute;s un dest&iacute; en ella mateixa per&ograve; sobretot ha de constituir el cam&iacute; cap a una societat m&eacute;s justa; ha cer servir per treure la democr&agrave;cia del coma i repensar-ho tot, repensar-nos tots, de nou. Un dels grans valors de la Via Catalana &eacute;s que est&agrave; organitzada, encap&ccedil;alada i protagonitzada per la societat civil, i mereix tot el suport. L&rsquo;encerclament de La Caixa &eacute;s al seu torn una aposta per a que la independ&egrave;ncia sigui la del 99%, per a que l&rsquo;inevitable divorci ens porti una millor vida i per a que la substituci&oacute; de la &ldquo;&ntilde;&rdquo; no sigui merament folkl&ograve;rica ni condueixi a canviar-ho tot per a que, en el fons, tot segueixi igual. Els i les que no hi estan d&rsquo;acord &eacute;s o perqu&egrave; encara no ho han ent&egrave;s o perqu&egrave; ja els interessa que sigui aix&iacute;. Pel que fa als primers, haurem de parlar m&eacute;s clar, fer-nos comprendre i seguir construint ponts. Pel que fa als segons, no en tinc cap dubte: hem de seguir assenyalant-los, parlar m&eacute;s alt que mai i seguir empenyent ben fort. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Ezquerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/encerclem-caixa-per-independencia_132_5794942.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Sep 2013 04:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Encerclem La Caixa: per la independència del 99%]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Procés Constituent,Diada,Independencia,11S]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El feminisme és proVida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/feminisme-provida_132_5682602.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La dreta recorre amb freq&uuml;&egrave;ncia a la mateixa estrat&egrave;gia per neutralitzar les cr&iacute;tiques: en comptes d&rsquo;interlocutar directament amb les den&uacute;ncies i exig&egrave;ncies plantejades per un col&middot;lectiu, altera el significat de les mateixes oposant-les (falsament) als drets o interessos d&rsquo;un altre sector, distorsionant o eliminant, d&rsquo;aquesta manera, la possibilitat d&rsquo;un debat obert i transparent sobre les reivindicacions plantejades. Divideix i vencer&agrave;s: &eacute;s la millor manera d&rsquo;evadir responsabilitats. Alguns exemples recents s&oacute;n la culpabilitzaci&oacute; de la ciutadania per &ldquo;haver viscut per sobre de les seves possibilitats&rdquo; o la responsabilitzaci&oacute;, entre d&rsquo;altres, de la poblaci&oacute; migrant per les estratosf&egrave;riques taxes d&rsquo;atur o la decreixent disponibilitat de recursos p&uacute;blics. En el cas de les reivindicacions espec&iacute;ficament feministes, els aven&ccedil;os dels drets de les dones s&oacute;n presentats com a inherentment antag&ograve;nics amb altres interessos col&middot;lectius: si la dona s&rsquo;incorpora al mercat laboral, els fills creixeran sense valors i sense rumb; si les treballadores dom&egrave;stiques de la llar reivindiquen una millor regulaci&oacute; de la seva feina, les llars de classe mitja veuran violada la seva intimitat o no podran permetre&rsquo;s comprar els serveis; i si les dones poden decidir lliurement sobre el seu propi cos, milions de fetus i futurs ciutadans seran assassinats. 
    </p><p class="article-text">
        El principal argument esgrimit pel neoconservadurisme en general, i l&rsquo;espanyol en particular, en els seus atacs contra la interrupci&oacute; volunt&agrave;ria de l&rsquo;embar&agrave;s ha estat identificar la seva posici&oacute; com a &ldquo;defensora de la vida&rdquo; i presentar la (irresponsable) llibertat de les dones a decidir com a irreductiblement contr&agrave;ria o, dit d&rsquo;una altra manera, favorable a la mort. M&eacute;s recentment, la pol&egrave;mica est&agrave; girant entorn a la intenci&oacute; del Partit Popular de prohibir l&rsquo;avortament fins i tot en casos de malformacions greus del fetus. S&rsquo;acusa a les veus defensores de la interrupci&oacute; lliure d&rsquo;intentar esborrar del mapa a les persones amb diversitat funcional o intel&middot;lectual, i Alberto Ruiz Gallardon s&rsquo;erigeix, front la maldat i l&rsquo;egoisme de les feministes, com el salvador universal de les dones veritablement dones, dels fetus i de les persones amb discapacitats.
    </p><p class="article-text">
        Front aix&ograve;, em sembla important que des del feminisme treballem per desmuntar l&rsquo;apropiaci&oacute; per part de la dreta de la defensa de la vida. Milers de dones moren intentant avortar en la clandestinitat, i les seves vides ens importen. A m&eacute;s, tal i com s&rsquo;expressa a <a href="http://www.eldiario.es/retrones/aborto-discapacidad-discriminacion-mujer-malformacion_6_131996805.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hombres y Retrones, &ldquo;es mucho m&aacute;s dif&iacute;cil para todos que una madre traiga al mundo a un ni&ntilde;o &rdquo;normal&ldquo; en un poblado chabolista que a un ni&ntilde;o Down en un chalet de la Moraleja&rdquo;</a>. La possibilitat d&rsquo;una &ldquo;vida (in)digna&rdquo; ve condicionada per m&uacute;ltiples factors i, lluny de raure exclusivament en les nostres capacitats funcionals o intel&middot;lectuals, dep&egrave;n del nostre acc&eacute;s a recursos materials, a habitatge, a atenci&oacute; sanit&agrave;ria, a una formaci&oacute; de qualitat i, entre molts d&rsquo;altres, al respecte i reconeixement de la nostra comunitat. Tanmateix, aquells que prometen defensar totes les vides s&oacute;n els mateixos que retallen el minsos ajuts a la depend&egrave;ncia, privatitzen l&rsquo;educaci&oacute; i la sanitat, exclouen a les persones migrades de l&rsquo;atenci&oacute; m&egrave;dica, retallen els serveis socials, precaritzen el mercat laboral, congelen les pensions i bloquegen la ILP per la daci&oacute; en pagament. Hip&ograve;critament defensen els fetus a cops de Codi Penal, per&ograve; una vegada aquests es converteixen en humans se&rsquo;n desentenen negant-los els drets socials m&eacute;s b&agrave;sics. Si tant protegeixen la vida, faran torns amb la dona dedicada &uacute;nicament i exclusiva a tenir cura de la seva filla parapl&egrave;gica? Subvencionar&agrave; el ministre Wert la seva educaci&oacute;? Ajudar&agrave; Rouco Varela a netejar-li el cul? Li far&agrave; el sopar Mariano Rajoy? Garantir&agrave; Ana Mato que la mare pugui conciliar l&rsquo;atenci&oacute; amb una vida pr&ograve;pia? Prioritzar&agrave; el PP l&rsquo;atenci&oacute; a les persones front el pagament del deute i el rescat dels bancs?
    </p><p class="article-text">
        No defenso l&rsquo;opci&oacute; de l&rsquo;avortament com a necess&agrave;riament f&agrave;cil, sin&oacute; que la reivindico com a imprescindiblement lliure. Ning&uacute; millor que una dona embarassada pot saber quina exist&egrave;ncia i quina dignitat podr&agrave; garantir en cas de decidir convertir-se en mare, i &eacute;s per aix&ograve; que defensar la seva llibertat no &eacute;s ni m&eacute;s ni menys que defensar la Vida en maj&uacute;scules: una Vida amb veu i amb autonomia; una Vida d&rsquo;oportunitats; una Vida amb just&iacute;cia i igualtat; una Vida digna de ser viscuda.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Ezquerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/feminisme-provida_132_5682602.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 May 2013 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El feminisme és proVida]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El feminismo es proVida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/feminismo-provida_132_5682595.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La derecha recurre con frecuencia a la misma estrategia para neutralizar las cr&iacute;ticas: en vez de dialogar directamente con las denuncias y exigencias planteadas por un colectivo, altera el significado de las mismas oponi&eacute;ndolas (falsamente) a los derechos o intereses de otro sector, distorsionando o eliminando, de esta manera, la posibilidad de un debate abierto y transparente sobre las reivindicaciones planteadas. Divide y vencer&aacute;s: es la mejor manera de evadir responsabilidades. Algunos ejemplos recientes son la culpabilizaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a por &ldquo;haber vivido por encima de sus posibilidades&rdquo; o la responsabilizaci&oacute;n, entre otros, de la poblaci&oacute;n migrante por las estratosf&eacute;ricas tasas de paro o la decreciente disponibilidad de recursos p&uacute;blicos. En el caso de las reivindicaciones espec&iacute;ficamente feministas, los avances de los derechos de las mujeres son presentados como inherentemente antag&oacute;nicos con otros intereses colectivos: si la mujer se incorpora al mercado laboral, los hijos crecer&aacute;n sin valores y sin rumbo, si las trabajadoras dom&eacute;sticas del hogar reivindican una mejor regulaci&oacute;n de su empleo, los hogares de clase media ver&aacute;n violada su intimidad o no podr&aacute;n permitirse comprar los servicios, y si las mujeres pueden decidir libremente sobre su propio cuerpo, millones de fetos y futuros ciudadanos ser&aacute;n asesinados.
    </p><p class="article-text">
        El principal argumento esgrimido por el neoconservadurismo en general, y el espa&ntilde;ol en particular, en sus ataques contra la interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo ha sido identificar su posici&oacute;n como &ldquo;defensora de la vida&rdquo; y presentar la (irresponsable) libertad de las mujeres de decidir como irreductiblemente contraria, dicho de otro modo, favorable a la muerte. M&aacute;s recientemente, la pol&eacute;mica est&aacute; girando en torno a la intenci&oacute;n del PP de prohibir el aborto incluso en casos de malformaciones graves del feto. Se acusa a las voces defensoras de la interrupci&oacute;n libre de intentar borrar del mapa a las personas con diversidad funcional o intelectual, y Alberto Ruiz Gallardon se erige, frente a la maldad y al ego&iacute;smo de las feministas, como el salvador universal de las mujeres verdaderamente mujeres, de los fetos y de las personas con discapacidades.
    </p><p class="article-text">
        Frente a ello, me parece importante que desde el feminismo trabajemos para desmontar la apropiaci&oacute;n por parte de la derecha de la defensa de la vida. Miles de mujeres mueren intentando abortar en la clandestinidad, y sus vidas nos importan. Adem&aacute;s, tal y como se expresa en <a href="http://www.eldiario.es/retrones/aborto-discapacidad-discriminacion-mujer-malformacion_6_131996805.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de Retrones y Hombres, &ldquo;es mucho m&aacute;s dif&iacute;cil para todos que una madre traiga al mundo a un ni&ntilde;o 'normal' en un poblado chabolista que a un ni&ntilde;o Down en un chalet de la Moraleja&rdquo;</a>. La posibilidad de una &ldquo;vida (in)digna&rdquo; viene condicionada por m&uacute;ltiples factores y, lejos de yacer exclusivamente en nuestras capacidades funcionales o intelectuales, depende de nuestro acceso a recursos materiales, a vivienda, a atenci&oacute;n sanitaria, a una formaci&oacute;n de calidad y, entre muchos otros, al respeto y reconocimiento de nuestra comunidad. Sin embargo, aquellos que prometen defender todas las vidas son los mismos que recortan las exiguas ayudas a la dependencia, privatizan la educaci&oacute;n y la sanidad, excluyen a las personas migrantes de la atenci&oacute;n m&eacute;dica, recortan los servicios sociales, precarizan el mercado laboral, congelan las pensiones y bloquean la ILP por la daci&oacute;n en pago. Hip&oacute;critamente defienden a los fetos a golpes de C&oacute;digo Penal, pero una vez &eacute;stos se convierten en humanos se desentienden de ellos neg&aacute;ndoles los derechos sociales m&aacute;s b&aacute;sicos. Si tanto protegen la vida, &iquest;har&aacute;n turnos con la mujer dedicada &uacute;nica y exclusivamente a cuidar de su hija parapl&eacute;jica? &iquest;Subvencionar&aacute; el ministro Wert su educaci&oacute;n? &iquest;Ayudar&aacute; Rouco Varela a limpiarle el culo? &iquest;Le har&aacute; la cena Mariano Rajoy? &iquest;Garantizar&aacute; Ana Mato que la madre pueda conciliar la atenci&oacute;n con una vida propia? &iquest;Priorizar&aacute; el PP la atenci&oacute;n a las personas frente al pago de la deuda y el rescate de los bancos?
    </p><p class="article-text">
        No defiendo la opci&oacute;n del aborto como necesariamente f&aacute;cil, sino que la reivindico como imprescindiblemente libre. Nadie mejor que una mujer embarazada puede saber qu&eacute; existencia y qu&eacute; dignidad podr&aacute; garantizar en caso de decidir convertirse en madre, y es por ello que defender su libertad no es ni m&aacute;s ni menos que defender la Vida en may&uacute;sculas: una Vida con voz y con autonom&iacute;a; una Vida de oportunidades; una Vida con justicia e igualdad; una Vida digna de ser vivida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sandra Ezquerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/feminismo-provida_132_5682595.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 May 2013 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El feminismo es proVida]]></media:title>
    </item>
  </channel>
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