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    <title><![CDATA[elDiario.es - Octavio Medina]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/octavio_medina/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Octavio Medina]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Las limitaciones de la desigualdad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/limitaciones-desigualdad_132_5678090.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Las métricas más comunes que utilizamos para medir la desigualdad no nos dan una imagen completa de la situación</p><p class="subtitle">Si nos hubiéramos fijado en la evolución de la desigualdad temporal, nos habríamos dado cuenta que aún en los años de crecimiento acelerado poco había cambiado en España</p><p class="subtitle">Mientras que en España la bajada de la desigualdad parece haber sido  algo temporal, en EEUU el aumento del coeficiente de Gini es permanente</p></div><p class="article-text">
        Desde que empez&oacute; la crisis, la desigualdad ha saltado a la palestra como uno de los temas principales, ya sea en el papel de causante de la crisis o en el de consecuencia de ella &ndash;o, por qu&eacute; no, ambas cosas&ndash;. Sin embargo, a pesar de su relevancia y presencia en los medios, pocas veces se ha discutido las dos vertientes, o tipos, de desigualdad con respecto a ingresos.
    </p><p class="article-text">
        Me explico. Las m&eacute;tricas m&aacute;s comunes que utilizamos para medir la desigualdad, como el &iacute;ndice de Gini o qu&eacute; fracci&oacute;n de los ingresos totales de un pa&iacute;s recibe el 10% de ciudadanos m&aacute;s ricos, son apenas fotos de un momento concreto, y no nos dan una imagen completa de la situaci&oacute;n. Por poner un ejemplo, imaginad una sociedad en la que solo hay dos personas, Antonio y Beatriz. Antonio gana 3000 euros al mes, y Beatriz no gana nada. Cualquier persona dir&iacute;a que se trata de una situaci&oacute;n muy desigual, en la que una persona recibe el 100% de los ingresos, y la otra el 0%.
    </p><p class="article-text">
        Pero ahora imaginemos que al a&ntilde;o siguiente se revierten los roles y Beatriz pasa a ganar 3000 euros al mes mientras Antonio se queda sin ingresos. Si tenemos en cuenta los dos a&ntilde;os, de repente hemos pasado a una sociedad completamente igualitaria, en la que todos los individuos reciben el mismo salario. El coeficiente Gini de desigualdad para los dos periodos ser&iacute;a igual a 0, el valor m&aacute;s bajo.
    </p><p class="article-text">
        La cr&iacute;tica habitual es el cuestionar el realismo de esta situaci&oacute;n, &iquest;en cu&aacute;ntas sociedades se alternas salarios? Pero si lo analizamos con calma, y pensamos en etapas vitales en vez de en a&ntilde;os o meses, es una situaci&oacute;n m&aacute;s com&uacute;n de lo que nos imaginamos. Por ejemplo, un joven que deja su trabajo para hacer un m&aacute;ster aumentar&aacute; la desigualdad de un pa&iacute;s &ndash;porque dejar&aacute; de percibir su salario&ndash; pero a la vez esperar&aacute; ganar un salario m&aacute;s elevado una vez acabe. Alguien que deja su trabajo temporalmente para cambiar de sector tambi&eacute;n tendr&aacute; un efecto similar sobre las m&eacute;tricas de desigualdad.
    </p><p class="article-text">
        Esto es lo que en la literatura sobre el tema se llama desigualdad temporal, porque desaparece cuando se tiene en cuenta el ciclo vital de cada individuo &ndash;como en el caso de la sociedad de Antonio y Beatriz. En una econom&iacute;a desarrollada, en todo momento hay Beatrices que est&aacute;n estudiando a la espera de un aumento salarial futuro o Antonios que se jubilan que est&aacute;n d&aacute;ndonos una imagen que no necesariamente se corresponde con la realidad &ndash;o, m&aacute;s bien, que se corresponde con la realidad pero que no es muy informativa&ndash;.
    </p><p class="article-text">
        Conviene separar estas desigualdades desde un punto de vista de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas por su relevancia relativa. Podr&iacute;a argumentarse que el aumento del comercio internacional, la competencia y el descenso de la vida media de los trabajos &ndash;por el dinamismo con que productos y tecnolog&iacute;as aparecen y desaparecen&ndash; tiende a aumentar esta desigualdad temporal, ya que supone un n&uacute;mero mayor de brechas de ingresos en la vida laboral de un individuo (los periodos durante los cuales est&aacute; en transici&oacute;n de una empresa a otra, por ejemplo), sin que ello est&eacute; re&ntilde;ido con un nivel de ingresos mayor a lo largo de todo el ciclo vital y con una sociedad m&aacute;s igualitaria en el sentido permanente. Se trata, por lo tanto, de una desigualdad <em>menos mala</em>.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, este argumento te&oacute;rico es interesante, pero sin evidencia emp&iacute;rica poco nos puede ayudar. Hoy voy a hablar de dos casos espec&iacute;ficos, el de Espa&ntilde;a y EEUU.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, como todo el mundo sabe, durante los a&ntilde;os de crecimiento acelerado y boom inmobiliario, muchos j&oacute;venes dejaron los estudios para trabajar en el sector de la construcci&oacute;n, que ofrec&iacute;a salarios bastante competitivos. El resultado fue un incremento de la tasa de empleo y <em>una disminuci&oacute;n del coeficiente de Gini</em>. Es decir, la ola de la burbuja consigui&oacute; elevar los salarios de los grupos socioecon&oacute;micos m&aacute;s desfavorecidos, reduciendo las diferencias. No obstante, como se puede apreciar en el gr&aacute;fico, al estallar la burbuja crediticia, la desigualdad vuelve a despegar, hasta situarse en niveles que no ve&iacute;amos desde hace m&aacute;s de diez a&ntilde;os. El caso de Espa&ntilde;a es relevante porque nos da un ejemplo de la desigualdad temporal <em>a la inversa</em>. Es una sociedad en la que tanto Antonio como Beatriz ganan &euro;3000, pero el sueldo de Antonio tiene fecha de caducidad. Una vez m&aacute;s, si hubi&eacute;ramos tomado como referencia varios periodos y nos hubi&eacute;ramos fijado en el ciclo vital de cada individuo, nos habr&iacute;amos dado cuenta de que poco hab&iacute;a cambiado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        El problema de esta desigualdad temporal es que es dif&iacute;cil de medir, porque requiere seguir a los mismos individuos durante varios a&ntilde;os. Por suerte, en el caso de EEUU, Jason DeBacker y sus coautores consiguieron hacerse con una gran base de datos que sigue el historial de ingresos de miles de individuos durante m&aacute;s de veinte a&ntilde;os (en concreto desde 1987 a 2009). Lo bueno de esto es que nos permite comparar por un lado la desigualdad temporal y por el otro la permanente. 
    </p><p class="article-text">
        Los resultados son muy curiosos, si bien no muy esperanzadores. Para los ingresos masculinos (los datos no nos permiten ver los femeninos), la totalidad del aumento de la desigualdad de 1987 a 2009 fue resultado de factores permanentes. Es decir, el argumento de que parte del argumento del coeficiente de Gini es apenas el resultado de un mercado laboral m&aacute;s din&aacute;mico o una proporci&oacute;n mayor de estudiantes no parece sostenerse.
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        El punto positivo est&aacute; en que en el caso del ingreso por hogares, los cuales s&iacute; tuvieron un componente de desigualdad temporal relevante, &ndash;aunque solo un 25% del aumento total, minoritario comparado con la desigualdad permanente&ndash;.  Una explicaci&oacute;n interesante podr&iacute;a ser la mayor participaci&oacute;n de la mujer en el mercado laboral. Si una mujer trabaja, pero tiene un hijo y deja el trabajo durante unos meses, eso supondr&iacute;a un aumento de la desigualdad temporal, pero esta desaparecer&iacute;a una vez la madre se reincorpore al trabajo.
    </p><p class="article-text">
        En conclusi&oacute;n, cuidado con la desigualdad. El coeficiente de Gini de un a&ntilde;o en concreto nos ofrece una visi&oacute;n muy limitada de c&oacute;mo de desigual es un pa&iacute;s. Incluso cuando tenemos una serie amplia, la desigualdad de ingresos es muy dif&iacute;cil de medir. Si hay algo que hemos aprendido durante estas &uacute;ltimas semanas es que, a la hora de analizar datos, <a href="http://politikon.es/2013/04/21/una-complicada-historia-alrededor-de-un-error-en-una-hoja-excel/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hay que andarse con mucho ojo</a>. Mientras que en Espa&ntilde;a la bajada de la desigualdad parece haber sido algo temporal, en EEUU el aumento del coeficiente de Gini es permanente, y resultado de otros factores. Pero eso queda para otras entradas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Octavio Medina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/limitaciones-desigualdad_132_5678090.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 May 2013 18:12:27 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Las limitaciones de la desigualdad]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Impacto social,Desigualdad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La trampa de los ingresos medios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/trampa-ingresos-medios_132_5605858.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre una población que no sabe leer y escribir y una que sí hay una  brecha enorme, y la inversión necesaria para pasar de una a otra es  minúscula comparada con los beneficios</p><p class="subtitle">El desarrollo del capital humano es vital para seguir creciendo, sin trabajadores formados no se puede competir</p></div><p class="article-text">
        El estancamiento econ&oacute;mico, sea en pa&iacute;ses pobres o en pa&iacute;ses ricos, tiende a suscitar bastante inter&eacute;s. A grandes rasgos, estas son las dos teor&iacute;as: Los pa&iacute;ses desarrollados est&aacute;n condenados a niveles de crecimiento bajos (o cero) por el menor retorno de las nuevas tecnolog&iacute;as &ndash; opini&oacute;n que, por cierto, no comparto &ndash;. Los pa&iacute;ses pobres, por su parte, est&aacute;n en un equilibrio perverso que no les permite crecer sin ayuda extranjera (idea defendida  por Jeffrey Sachs, entre otros). Entre esas dos est&aacute; la trampa de los pa&iacute;ses de ingresos medios, que aparece cuando un pa&iacute;s llega a un determinado nivel de ingresos y agota sus posibles fuentes de crecimiento, qued&aacute;ndose estancado.
    </p><p class="article-text">
        La idea est&aacute; relacionada con las <em>low hanging fruit</em>, o frutas que podemos coger de los &aacute;rboles con facilidad, un concepto popularizado por economistas como Tyler Cowen. La teor&iacute;a es que hay una serie de frutas, como la alfabetizaci&oacute;n masiva de la poblaci&oacute;n, que son relativamente f&aacute;ciles de alcanzar y que permiten un crecimiento enorme de la productividad, aumentando r&aacute;pidamente el nivel de vida. Entre una poblaci&oacute;n que no sabe leer y escribir y una que s&iacute; hay una brecha enorme, y la inversi&oacute;n necesaria para pasar de una a otra es min&uacute;scula comparada con los beneficios. Ese es el salto que tuvieron que dar muchos pa&iacute;ses pobres para convertirse en pa&iacute;ses de ingresos medios.
    </p><p class="article-text">
        El resto es c&oacute;mo seguir creciendo despu&eacute;s. El economista Barry Eichengreen sac&oacute; hace poco un paper nuevo sobre el tema, acompa&ntilde;ado de un <a href="http://www.voxeu.org/article/growth-slowdowns-redux-avoiding-middle-income-trap" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo</a> en VoxEU, que aporta datos interesantes. M&aacute;s all&aacute; de cu&aacute;les son las bandas de PIB per c&aacute;pita en que ocurren estos estancamientos o <em>slowdowns </em>(seg&uacute;n Eichengreen oscila entre 11000 y 15000 d&oacute;lares de 2005), me parece m&aacute;s relevante preguntarse cu&aacute;les son las causas y las posibles soluciones de estos episodios. Eichengreen apunta a varios factores, de los cuales se&ntilde;alo estas tres, por resumir bien las explicaciones de oferta y demanda:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>La probabilidad de caer en la trampa decrece cuanto mayor es el porcentaje de habitantes que tienen educaci&oacute;n secundaria o superior (no ocurre para niveles educativos m&aacute;s bajos)</li>
                                    <li>Lo mismo ocurre si un porcentaje grande de las exportaciones provienen de sectores de alta tecnolog&iacute;a</li>
                                    <li>En cambio, la probabilidad de estancarse aumenta en pa&iacute;ses que de forma consistente tienen su divisa infravalorada</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Primero, . La clave est&aacute; en que la oferta educativa tiene que ser intensiva (calidad) adem&aacute;s de extensiva (cantidad). Para que la productividad siga creciendo, el sistema educativo debe estar preparado para ofrecer formaci&oacute;n a niveles superiores, y que adem&aacute;s sea relevante y &uacute;til en el mercado laboral.
    </p><p class="article-text">
        Segundo, por el lado de la demanda, una moneda que de forma consistente se mantiene por debajo de su precio de equilibrio seguir&aacute; fomentando sectores de poco valor a&ntilde;adido que compiten por salario y no por calidad y <em>know-how</em>. No podemos olvidar que gran parte de la formaci&oacute;n de los trabajdores la llevan a cabo las empresas. Es decir, adem&aacute;s de fomentar el capital humano a trav&eacute;s del sistema educativo, es necesario garantizar que a las empresas les interese centrarse en sectores que hagan buen uso de ese capital humano y sigan invirtiendo en desarrollarlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Octavio Medina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/trampa-ingresos-medios_132_5605858.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 Mar 2013 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La trampa de los ingresos medios]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Impacto social]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La precariedad en el empleo: las políticas importan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/precariedad-empleo-politicas-importan_129_5567154.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La alta tasa de temporalidad &ndash;la llamada &ldquo;dualidad&rdquo;- es uno de los rasgos caracter&iacute;sticos del mercado de trabajo espa&ntilde;ol y uno de sus principales problemas. Si bien este diagn&oacute;stico parece ser compartido por un n&uacute;mero cada vez mayor de personas, lo cual nos alegra, las v&iacute;as para su soluci&oacute;n no terminan de reunir el consenso que ser&iacute;a deseable. De todas las propuestas, probablemente la m&aacute;s articulada sea la idea de un <a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/contrato-igualdad-oportunidades_6_79502069.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;contrato &uacute;nico&rdquo;</a>. Esta propuesta logr&oacute; reunir un apoyo considerable tanto entre <a href="http://www.crisis09.es/propuesta/?page_id=37" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">acad&eacute;micos de primera l&iacute;nea</a>, como entre ciudadanos que le prestaron su apoyo en una <a href="http://uncontratoparaemplearlosatodos.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">petici&oacute;n online</a>. Sin embargo, todav&iacute;a encuentra cr&iacute;ticas, <a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/contrato-unico-manzana-Blancanieves_6_84401568.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">algunas de las cuales</a> pensamos pueden darnos la oportunidad para aclarar algunos puntos de la propuesta. Esta es la tarea que intentaremos llevar a cabo en este art&iacute;culo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuando las tornas no cambiaron</strong>
    </p><p class="article-text">
        Un argumento com&uacute;n para atacar la idea del contrato &uacute;nico es relativizar la importancia que tienen los costes de despido sugiriendo que estos no son tan onerosos como se plantea a menudo. Los <a href="http://www.eldiario.es/zonacritica/contrato-unico-manzana-Blancanieves_6_84401568.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">autores argumentan</a> que, a pesar de que all&aacute; por los inicios de la crisis en 2008 y 2009 el n&uacute;mero de empleos temporales destruidos fue mayor, hoy en d&iacute;a se destruyen m&aacute;s empleos indefinidos que temporales, por lo que las diferencias entre trabajadores y contratos no pueden ser tan grandes. Los n&uacute;meros ofrecidos son, por desgracia, un efecto estad&iacute;stico. Pensamos que lo que importa a la hora de analizar la desigual protecci&oacute;n de trabajadores indefinidos y temporales no es la p&eacute;rdida de empleos absolutos, sino la probabilidad de p&eacute;rdida de empleo de cada trabajador. Y esta tasa apenas ha cambiado desde que comenz&oacute; la crisis, como se puede observar en el gr&aacute;fico a continuaci&oacute;n. De cada 100 trabajadores con contrato temporal en el primer trimestre de 2009, 14 hab&iacute;an perdido su empleo el trimestre siguiente. El n&uacute;mero para indefinidos es 7 veces menor, un 2%. Los &uacute;ltimos datos que tenemos son a&uacute;n peores. En el tercer trimestre de 2012, el 18% de los temporales perdi&oacute; su empleo. Solo un 2% de los indefinidos perdi&oacute; el suyo.
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                </figure><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo es posible entonces que hayamos pasado de una situaci&oacute;n en que el 96% de los empleos destruidos sean temporales a una en que el n&uacute;mero de indefinidos que pierden su empleo sea ligeramente superior? Imag&iacute;nense una jarra de agua de 1 litro a la que se le retira el 15-20% de la cantidad en cada periodo. La cantidad de agua menguar&aacute; r&aacute;pidamente, de forma que en el 4&ordm; periodo solo quedar&aacute; medio litro. De igual manera, la cantidad de agua que se retira en cada periodo menguar&aacute; tambi&eacute;n, porque un 20% de 1 litro son 200ml y un 20% de medio litro apenas son 100ml. Este es el caso de nuestros trabajadores temporales, una rapid&iacute;sima disminuci&oacute;n del n&uacute;mero de empleos, que no var&iacute;a en porcentaje pero s&iacute; en t&eacute;rminos absolutos porque cada vez quedan menos empleos. En cambio, los indefinidos son una jarra de 2 litros de la que apenas se retira el 2% de la cantidad cada periodo, unos 20ml. Como pueden imaginarse, llegar&aacute; un momento en que la cantidad retirada en t&eacute;rminos absolutos de la botella de 1 litro sea similar a la que retiramos de la botella de 2 litros, que es lo que ha ocurrido.
    </p><p class="article-text">
        La raz&oacute;n por la que se destruyen m&aacute;s empleos indefinidos que temporales a d&iacute;a de hoy en Espa&ntilde;a es que <em>ya se han destruido la mayor&iacute;a de empleos temporales</em>. Las probabilidades de p&eacute;rdida de empleo se mantienen m&aacute;s o menos constantes, pero en la jarra de los temporales quedan muy pocos empleos. Las tornas no se han cambiado; los temporales siguen en clara y evidente desventaja.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La fragmentaci&oacute;n del ordenamiento jur&iacute;dico laboral o los inesperados efectos del incrementalismo</strong>
    </p><p class="article-text">
        La evoluci&oacute;n de la legislaci&oacute;n laboral en Espa&ntilde;a se puede caracterizar por lo que en pol&iacute;tica p&uacute;blicas se denomina un patr&oacute;n &ldquo;incrementalista&rdquo;. En la medida en que han ido apareciendo patolog&iacute;as, se han intentado solucionar con cambios marginales &ndash;t&iacute;picamente creaci&oacute;n de nuevos contratos y bonificaciones- pero nunca se ha tenido el coraje de tomar la distancia necesaria y enfrentar una reforma global en el marco de un <a href="http://politikon.es/2012/02/15/nota-sobre-las-raices-politicas-de-la-complejidad-de-la-normativa-laboral/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">contrato social m&aacute;s justo y m&aacute;s eficiente</a>.
    </p><p class="article-text">
        Casi tres d&eacute;cadas de incrementalismo se han traducido en un ordenamiento jur&iacute;dico muy fragmentado que ha buscado cubrir con regulaciones ad hoc todos y cada uno de lso casos concretos. As&iacute; aunque las bonificaciones de los contratos y la precariedad son problemas diferenciados (aunque no independientes), las razones por las que las <a href="http://www.seg-social.es/prdi00/groups/public/documents/binario/115801.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bonificaciones han resultado estar mal dise&ntilde;adas</a> reflejan una &ldquo;filosof&iacute;a&rdquo; regulatoria similar a la que ha guiado la <a href="http://politikon.es/2012/02/13/contratos-bonificados-y-contratos-atipicos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">creaci&oacute;n de contratos at&iacute;picos</a>.  
    </p><p class="article-text">
        En efecto, ambas series de soluciones parten de la idea que es posible solucionar un problema (como el paro joven o la inserci&oacute;n en el mercado laboral) como si se tratara de un caso independiente, sin modificar el resto de la regulaci&oacute;n. La problematicidad de querer regular exhaustivamente cada uno de los casos concretos proviene de la dificultad de enumerar de forma suficientemente exhaustiva todos y cada uno de los casos. Esto va a generar dos tipos de problemas. Por un lado, la creaci&oacute;n de un estatus especial va a favorecer a unos grupos artificialmente frente a otros, creando los que los economistas llaman un &ldquo;efecto sustituci&oacute;n&rdquo;. El hecho de crear un contrato temporal para menores de 30 a&ntilde;os, por ejemplo, har&aacute; que entre dos personas id&eacute;nticas que difieran &uacute;nicamente en su edad (mayor o menor de 30 a&ntilde;os), el empresario se decida por el primero condenando al segundo al paro. De forma m&aacute;s realista, el hecho de que exista un contrato de obra que se extingue con el fin de un proyecto, va a favorecer que una empresa tienda a favorecer aquellas actividades de naturaleza &ldquo;temporal&rdquo;. El efecto sustituci&oacute;n afecta por tanto a la composici&oacute;n del empleo, no a su volumen y explica por qu&eacute; a la hora de decidirse por una f&oacute;rmula de contrataci&oacute;n, las empresas se decidan por la que les otorga mayor discrecionalidad en detrimento de la alternativa.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, una regulaci&oacute;n &ldquo;casu&iacute;stica&rdquo; de este tipo es siempre, necesariamente, m&aacute;s dif&iacute;cil de hacer cumplir. Si el men&uacute; de contratos para elegir es m&aacute;s amplio, es m&aacute;s f&aacute;cil para un empresario encontrar en el cat&aacute;logo un caso que se adapte a su situaci&oacute;n y le permita sortear la contrataci&oacute;n indefinida. Del mismo modo que la creaci&oacute;n de deducciones fiscales facilita su trabajo a los asesores fiscales creando oportunidades masivas para los arbitrajes regulatorios que no necesariamente son constitutivas de fraude (este es el caso de lo que en derecho tributario se llama <a href="http://www.marcialpons.es/static/pdf/100775009.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;econom&iacute;as de opci&oacute;n&rdquo;</a>), los contratos at&iacute;picos facilitan el trabajo a los abogados de las empresas.
    </p><p class="article-text">
        Naturalmente, se podr&iacute;a argumentar que esto no es un argumento para eliminar el casuismo, sino para hacerlo cumplir m&aacute;s en&eacute;rgicamente. Es posible, tal vez, que la tasa de temporalidad en Espa&ntilde;a no se explique por su ordenamiento jur&iacute;dico que crea oportunidades para el abuso, sino por la tolerancia de este. Pensamos que existen motivos para dudar de esta explicaci&oacute;n. Para ello podemos ver en el gr&aacute;fico de abajo que Espa&ntilde;a no es precisamente un pa&iacute;s cuya inspecci&oacute;n de trabajo tenga pocos recursos.
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        El argumento a favor del contrato &uacute;nico nace de la constataci&oacute;n de que el arte de hacer pol&iacute;ticas p&uacute;blicas tiene mucho m&aacute;s que ver con lograr un objetivo mediante una legislaci&oacute;n que los agentes implicados tengan <a href="http://politikon.es/2007/04/25/haciendo-las-leyes-invisibles/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">incentivos para no eludir</a> que con poner reglas especialmente duras, lo que los economistas llaman dise&ntilde;ar mecanismos que cumplan la condici&oacute;n de <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Incentive_compatibility" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;compatibilidad de incentivos&rdquo;</a>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Casuismo y causalidad en el despido</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una cr&iacute;tica que se ha dirigido a la idea del contrato &uacute;nico con indemnizaci&oacute;n creciente es que, al &ldquo;descausalizar el despido&rdquo;, esto abrir&iacute;a la puerta a la arbitrariedad empresarial y, adem&aacute;s, ser&iacute;a inconstitucional. Pensamos que existen motivos para ser muy esc&eacute;pticos sobre esto.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, cabe argumentar que la mejor forma de proteger a los trabajadores frente al empresario no es necesariamente mediante la judicializaci&oacute;n de la relaci&oacute;n laboral, sino fortaleciendo la posici&oacute;n negociadora del trabajador al reducir su dependencia del empresario. Las socialdemocracias n&oacute;rdicas han optado por esta avenida mediante un esquema de &ldquo;flexiseguridad&rdquo; muy similar al que aparec&iacute;a en la <a href="http://www.crisis09.es/propuesta/?page_id=37" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">propuesta original</a>. Los pilares de esta estrategia son dos. En primer lugar, la &ldquo;amenaza&rdquo; de ser despedido es mucho menos efectiva cuando los trabajadores gozan de un seguro por desempleo generosa &ndash;una protecci&oacute;n que por motivos pol&iacute;ticos muy ligados a la <a href="http://www.falternativas.org/laboratorio/libros-e-informes/zoom-politico/quien-apoya-el-estado-del-bienestar" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dualidad en Espa&ntilde;a</a> ha evolucionado en un <a href="http://users.ox.ac.uk/~polf0050/Rueda%20APSR.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sentido restrictivo</a>. La idea es por tanto no proteger los puestos de trabajo, sino proteger a la persona en sus transiciones entre puestos de trabajo con un seguro de desempleo generoso y pol&iacute;ticas activas. En segundo lugar un <a href="http://www.econstor.eu/dspace/bitstream/10419/21241/1/dp381.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">efecto bien documentado</a> de los costes de despido es el de reducir simult&aacute;neamente la destrucci&oacute;n y la creaci&oacute;n de empleo a la vez, adem&aacute;s de incrementar la duraci&oacute;n media del desempleo, de modo que si realmente se volviera m&aacute;s barato despedir, el desempleo se volver&iacute;a menos doloroso porque ser&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cil encontrar un empleo nuevo.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, el efecto de obligar a justificar el despido es naturalmente el de convertir esa causalidad en contenciosa llevando a la <a href="http://politikon.es/2012/02/28/costes-de-despido-buenos-y-malos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">judicializaci&oacute;n del conflicto</a>. Una legislaci&oacute;n que genere contensiosidad no solamente genera costes procesales (tanto expl&iacute;citos, como en t&eacute;rminos de tiempo) de los que nadie se apropia (salvo los abogados), sino que adem&aacute;s aumenta la incertidumbre sobre el verdadero coste del despido. La importancia de estos costes quedaba reflejada en que con anterioridad a la reforma, los <a href="http://www.fedeablogs.net/economia/?p=1751" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">empresarios prefer&iacute;an no ir a juicio</a> y aceptar la improcedencia del despido (el llamado &ldquo;despido express&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        Naturalmente, se podr&iacute;a argumentar que, a&uacute;n pudiendo ser una medida efectiva, esto vulnera el derecho constitucional a la tutela judicial efectiva. Ante esta cr&iacute;tica, cabr&iacute;a decir naturalmente que esto puede hacer la reforma pol&iacute;tica y legalmente inviable, pero no la convierte en inefectiva. Pero a&uacute;n aqu&iacute; pensamos que hay razones para el escepticismo (<a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">por ejemplo</a>).  El llamado despido express, cuya constitucionalidad nunca fue puesta en duda, permit&iacute;a de facto sortear la causalidad en el despido, de modo que no es dif&iacute;cil pensar en que ser&aacute; posible dise&ntilde;ar alg&uacute;n mecanismo de este tipo con un recurso procesal d&oacute;nde el papel del juez quede limitado a controlar casos de discriminaci&oacute;n o vulneraci&oacute;n de derechos fundamentales. Este mecanismo podr&iacute;a dise&ntilde;arse, por ejemplo, mediante una redefinici&oacute;n suficientemente amplia de las causas de despido, de las reglas de prueba y una reforma que endurezca de las reglas de admisi&oacute;n a tr&aacute;mite del recurso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El empleo temporal o el problema del huevo y la gallina</strong>
    </p><p class="article-text">
        Otro argumento habitual en contra del contrato &uacute;nico es que la temporalidad en Espa&ntilde;a no es fruto de nuestro extenso men&uacute; de contratos laborales y de las diferencias entre ellos, sino que viene determinada por nuestra famosa estructura productiva. Esta explicaci&oacute;n parte de la constataci&oacute;n de la gran importancia que tienen en nuestro tejido industrial las PYMES o sectores como la construcci&oacute;n o el turismo para argumentar que existe una demanda natural de este tipo de trabajadores que el men&uacute; de contratos se limita a cubrir. Por lo tanto, se dice, unificar todos los contratos ser&iacute;a in&uacute;til, ya que el mercado se encargar&iacute;a de reproducir los mismos patrones bajo la nueva legislaci&oacute;n. Son las llamadas &ldquo;explicaciones de demanda&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por suerte este es un problema, como tantos otros, que la evidencia emp&iacute;rica nos puede ayudar a solucionar. Y los datos apuntan en direcci&oacute;n contraria. En primer lugar, es importante subrayar que aunque observ&aacute;ramos una alta correlaci&oacute;n entre determinados sectores y la temporalidad, esto no implicar&iacute;a necesariamente que la causalidad vaya de la estructura productiva a la regulatoria: es perfectamente posible que vaya en sentido contrario. Precisamente, la evoluci&oacute;n temporal del empleo en estos sectores d&oacute;nde la creaci&oacute;n de contratos temporales precedi&oacute; al aumento del peso de los mismos indicar&iacute;a que la causalidad va en la direcci&oacute;n contraria.
    </p><p class="article-text">
        Un an&aacute;lisis detallado de la evidencia permite ver que el v&iacute;nculo causal entre estructura productiva e instituciones es cuanto menos ambiguo. El <a href="http://www.uc3m.es/portal/page/portal/dpto_historia_economica_inst/home/faculty/javier_polavieja" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">soci&oacute;logo econ&oacute;mico Javier Polavieja</a> ha dedicado una buena parte de su carrera a analizar el problema de la precariedad laboral en Espa&ntilde;a. Es posible encontrar un buen resumen de su pensamiento en un excelente art&iacute;culo de 2005 de la <a href="http://dialnet.unirioja.es/servlet/dcfichero_articulo?codigo=1993711" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Revista Espa&ntilde;ola de Investigaciones Sociol&oacute;gicas</a> donde analiza de forma comparada la temporalidad y sus posibles causas. La conclusi&oacute;n es clara: una an&aacute;lisis estad&iacute;stico riguroso revela que la tasa de temporalidad de Espa&ntilde;a (la m&aacute;s alta de la OCDE) es much&iacute;simo m&aacute;s elevada de lo que nos corresponder&iacute;a dada la importancia relativa de nuestros sectores temporales o vol&aacute;tiles. O, en otras palabras, nuestra estructura productiva no justifica nuestra elevada tasa de temporalidad. Por si fuera poco, esta temporalidad no es una caracter&iacute;stica exclusiva de nuestros sectores vol&aacute;tiles, sino que est&aacute; presente en el resto de la econom&iacute;a. Tanto es as&iacute; que nuestros sectores <em>menos vol&aacute;tiles</em> como las manufacturas o el transporte sufren una tasa de temporalidad mayor que la de los sectores <em>m&aacute;s vol&aacute;tiles</em> del resto de pa&iacute;ses. Espa&ntilde;a es un campe&oacute;n indiscutible en <a href="http://dialnet.unirioja.es/servlet/dcfichero_articulo?codigo=1993711" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">t&eacute;rminos de precariedad</a>. 
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        Polavieja llega a un resultado similar comparando la importancia de los empleos de cuello blanco o el peso de las PYMES en el tejido industrial: tanto en las ocupaciones m&aacute;s cualificadas, como en la totalidad de nuestra estructura productiva, la temporalidad es mayor de lo que se esperar&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En cambio, el an&aacute;lisis de Polavieja muestra que las instituciones s&iacute; que juegan un papel muy relevante; las leyes y regulaciones sobre la protecci&oacute;n del empleo indefinido y la estructura de la negociaci&oacute;n colectiva contribuyen a determinar los niveles de temporalidad que observamos hoy en d&iacute;a. En concreto, no se trata de que la protecci&oacute;n del trabajo sea alta, sino de que <em>el diferencial </em>de protecci&oacute;n entre contratos temporales e indefinidos sea tan abrumadora la que causa este problema. Adem&aacute;s, el hecho de que los trabajadores indefinidos tengan m&aacute;s representaci&oacute;n y poder de negociaci&oacute;n en los convenios tiende a acentuar este problema. Estos dos factores, encuentra Polavieja, unidos a los grandes shocks de desempleo que vivimos de forma peri&oacute;dica en Espa&ntilde;a, son los grandes culpables de la temporalidad.
    </p><p class="article-text">
        Como venimos diciendo, muchas de las cr&iacute;ticas dirigidas a la idea del contrato &uacute;nico no se sostienen.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>La desventaja de los temporales a la hora de mantener su trabajo apenas ha cambiado desde que empez&oacute; la crisis: la probabilidad de perder el empleo es del orden de 7 a 9 veces mayor para temporales que para indefinidos.</li>
                                    <li>El n&uacute;mero de inspectores laborales en Espa&ntilde;a es similar al de otros pa&iacute;ses europeos, lo cual sugiere que la temporalidad no es un problema de falta de inversi&oacute;n en inspecci&oacute;n. En cambio, s&iacute; podr&iacute;a estar relacionada con la excesiva oferta de contratos disponibles, que facilita a los empresarios evitar los contratos indefinidos (de forma legal).</li>
                                    <li>El problema de si el contrato &uacute;nico es o no constitucional no tiene nada que ver con su efectividad, y en cualquier caso tenemos dudas de que no se pueda encontrar un encaje. Por otra parte creemos que es mucho m&aacute;s efectivo mejorar la posici&oacute;n negociadora del trabajador (con subsidios de desempleo m&aacute;s generosos, por ejemplo) que judicializar el proceso.</li>
                                    <li>Las explicaciones de demanda no son satisfactorias. Los estudios de que disponemos sugieren que nuestra estructura productiva no causa nuestra elevada tasa de temporalidad. La tesis seg&uacute;n la cu&aacute;l un contrato &uacute;nico reproducir&iacute;a de forma encubierta el mismo patr&oacute;n dual, por tanto, no se sostiene.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En definitiva, estamos lejos de ser prisioneros de la temporalidad por nuestra naturaleza o la de nuestra econom&iacute;a. Es m&aacute;s, el castigo es autoimpuesto: estamos sufriendo las consecuencias de un mal dise&ntilde;o institucional y regulaci&oacute;n de nuestro mercado laboral. Y creemos que es hora de cambiarlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Octavio Medina, José Luis Cives]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/precariedad-empleo-politicas-importan_129_5567154.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Jan 2013 17:25:17 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La precariedad en el empleo: las políticas importan]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La mitad olvidada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/dualidad-partes_132_5518696.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay una relación bastante sólida entre el nivel educativo de un país y su crecimiento económico</p><p class="subtitle">Mientras los gobiernos se enfocaban en mejorar el acceso a la  universidad, no se prestaba la suficiente atención a los estudiantes que  dejaban los estudios, cuando precisamente son estos los más  desprotegidos</p><p class="subtitle">El reto de cómo reincorporar a los jóvenes que dejaron los estudios  antes de tiempo o no llegaron a cursar estudios superiores es  importantísimo</p></div><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a m&aacute;s y m&aacute;s a menudo se escucha la palabra dualidad, lo cual es positivo porque significa que est&aacute; entrando a formar parte del debate. Naturalmente, lo normal es que se refiera al mercado laboral, y a la brecha nefasta que existe entre los trabajadores con contratos indefinidos y los que no tienen otra que tienen que resignarse a contratos temporales o, a&uacute;n peor, el paro. Un problema sobre el que, por cierto, ha <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/dualidad-deberia-preocuparnos_6_52554749.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hablado extensamente</a> Pablo Sim&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Aprovecho este tir&oacute;n para hablar de otros tipos de dualidad que son igualmente da&ntilde;inos y adem&aacute;s est&aacute;n relacionados con la dualidad del mercado laboral. Hablo de la dualidad en niveles de educaci&oacute;n, especialmente entre universitarios y no universitarios. El incrementar el nivel de graduados universitarios es una de las propuestas favoritas de cualquier programa electoral (sea de izquierdas o derechas) porque, francamente, a muy poca gente le parece mal. Uno de los ejemplos m&aacute;s famosos es el del nuevo laborismo de Tony Blair, que all&aacute; por 2002 <a href="http://news.bbc.co.uk/2/hi/uk_news/education/1789500.stm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se propuso</a> que el 50% de los j&oacute;venes brit&aacute;nicos fueran graduados universitarios.
    </p><p class="article-text">
        Potenciar la universidad es una idea excelente. Hay una <a href="http://www.jstor.org/discover/10.2307/2677725?uid=3739584&amp;uid=2&amp;uid=4&amp;uid=3739256&amp;sid=21101445072861" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">relaci&oacute;n bastante s&oacute;lida</a> entre el nivel educativo de un pa&iacute;s y su crecimiento econ&oacute;mico, y nuestras econom&iacute;as necesitan a m&aacute;s trabajadores de alto capital humano. Como apuntan en el <a href="http://www.mckinsey.com/insights/mgi/research/labor_markets/the_world_at_work" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">informe especial</a> sobre el mercado de trabajo global del McKinsey Global Institute, se estima que para 2020 en los pa&iacute;ses desarrollados haya un d&eacute;ficit de 16 a 18 millones de trabajadores cualificados. Nadie duda de la necesidad de incrementar el n&uacute;mero de j&oacute;venes que tiene educaci&oacute;n terciaria.
    </p><p class="article-text">
        El problema surge cuando se descuida el resto del sistema educativo. Hace un a&ntilde;o el think tank brit&aacute;nico Demos public&oacute; un informe titulado &ldquo;<a href="http://www.demos.co.uk/publications/theforgottenhalf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Forgotten Half</a>&rdquo; (La mitad olvidada) que precisamente se hac&iacute;a eco de esta dualidad. Mientras los gobiernos se enfocaban en mejorar el acceso a la universidad, no se prestaba la suficiente atenci&oacute;n a los estudiantes que dejaban los estudios, cuando precisamente son estos los m&aacute;s desprotegidos. Los graduados universitarios, adem&aacute;s de tener salarios m&aacute;s altos, tienen una probabilidad mucho mayor de encontrar empleo, como se desprende de la siguiente gr&aacute;fica, tambi&eacute;n procedente del informe del MGI.
    </p><p class="article-text">
        <em>Gr&aacute;fica 1: Tasa de desempleo por nivel educativo alcanzado. McKinsey Global Institute Report. </em>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En Espa&ntilde;a tambi&eacute;n somos culpables de esta falta de atenci&oacute;n a nuestra &ldquo;mitad perdida&rdquo;. No entrar&eacute; a analizar en profundidad las causas, pero tanto el dise&ntilde;o institucional como las circunstancias econ&oacute;micas (l&eacute;ase, el efecto de la burbuja inmobiliaria) tienen mucho que ver con esto. Por un lado el boom del sector de la construcci&oacute;n y sus apetitosos salarios ofreci&oacute; a los j&oacute;venes una raz&oacute;n para dejar los estudios (aqu&iacute; ten&eacute;is un <a href="http://www.bde.es/f/webbde/SES/Secciones/Publicaciones/PublicacionesSeriadas/DocumentosTrabajo/12/Fich/dt1208e.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">documento del Banco de Espa&ntilde;a</a> que analiza los efectos), pero por otro lado el sistema educativo no ofrec&iacute;a los incentivos suficientes para hacer que esos j&oacute;venes se quedaran. Esta gr&aacute;fica (aunque como no nos cansamos de decir en las ciencias sociales, correlaci&oacute;n no es causalidad) ofrece un buen resumen de lo que ocurri&oacute; en Espa&ntilde;a: Pasamos de una trayectoria claramente descendente  de nuestra tasa de salida temprana del sistema educativo, a estancarnos a finales de los a&ntilde;os noventa mientras Italia segu&iacute;a mejorando.
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        El reto de c&oacute;mo reincorporar a los j&oacute;venes que dejaron los estudios antes de tiempo o no llegaron a cursar estudios superiores es important&iacute;simo. Si hay algo que nos dice la experiencia, es que los empleos que desaparecen con cada crisis no vuelven jam&aacute;s. No es sorprendente que se estime que para 2020 falten empleos para 32-35 millones de trabajadores <em>low skills </em>en el mundo desarrollado<a href="//#_ftn1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a>. La econom&iacute;a siempre cambia pero raramente vuelve al estado anterior.
    </p><p class="article-text">
        Es m&aacute;s, si el patr&oacute;n que hemos estado viendo hasta ahora contin&uacute;a, lo que veremos es un mercado laboral en que los trabajos tienen una vida media m&aacute;s y m&aacute;s corta. Hace siglos los cambios tecnol&oacute;gicos eran m&aacute;s lentos. Una innovaci&oacute;n disruptiva tardaba mucho m&aacute;s en extenderse y en cambiar la econom&iacute;a.  Ahora, no obstante, el cambio tecnol&oacute;gico deja industrias obsoletas en cuesti&oacute;n de pocos a&ntilde;os. Basta preguntarse cu&aacute;ntos trabajadores emplea la industria de cassettes o VHS hoy en d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Para no alargarme demasiado, y dado que la discusi&oacute;n de qu&eacute; pol&iacute;ticas funcionan y cu&aacute;les no se merece su propia entrada, me limitar&eacute; a mencionar tres enfoques generales que van en la direcci&oacute;n correcta:
    </p><div class="list">
                    <ol>
                                    <li>Actuar pronto para facilitar la transici&oacute;n entre la escuela y el mercado laboral. Como menciona el estudio de Demos, el fomentar las pr&aacute;cticas y otras experiencia laborales mientras se est&aacute; en la escuela (para <em>todos </em>los niveles, no como instrumento de filtrado seg&uacute;n resultados acad&eacute;micos) es &uacute;til para desarrollar <em>skills </em>y mejorar el emparejamiento entre puestos de trabajo e individuos.</li>
                                    <li>Reducir las barreras al movimiento en sentido vertical (es decir, entre niveles educativos). Por ejemplo, establecer una escala clara de calificaciones t&eacute;cnicas que elimine las v&iacute;as muertas y por lo tanto permita progresar se empiece desde donde se empiece.</li>
                                    <li>Facilitar el movimiento horizontal entre &aacute;reas tem&aacute;ticas y sectores de la econom&iacute;a. En este aspecto jugar&aacute; un papel muy importante el ense&ntilde;ar <em>skills</em> transferibles de una industria a otra, vitales para reducir el riesgo de desempleo y obsolescencia ante cambios tecnol&oacute;gicos.</li>
                            </ol>
            </div><p class="article-text">
        Se trata, en definitiva, de dise&ntilde;ar un sistema flexible que asegure un crecimiento de nuestros niveles de capital humano y <em>high skills, </em>que est&eacute; enfocado hacia el 100% de nuestros j&oacute;venes (y no solo hacia los graduados universitarios) y que adem&aacute;s sea capaz de responder a los cambios y shocks de una econom&iacute;a globalizada.  
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a> Es cierto que, si hay algo a lo que somos malos los economistas, son las predicciones. Por lo tanto cabe tomarse cualquier proyecci&oacute;n a casi diez a&ntilde;os cum grano salis.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Octavio Medina]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/dualidad-partes_132_5518696.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Dec 2012 08:55:38 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La mitad olvidada]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Impacto social]]></media:keywords>
    </item>
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