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    <title><![CDATA[elDiario.es - Francisco Longo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/francisco_longo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Francisco Longo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Necesitamos universidades más autónomas, abiertas y responsables]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/necesitamos-universidades-autonomas-abiertas-responsables_132_5556503.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Algunos de los principales retos que debe afrontar la Universidad se hallan en su interior y afectan a su modelo de gobernanza</p><p class="subtitle">El modelo de una agencia semiautónoma de financiación de las universidades, siguiendo el esquema –formato arm's lenght</p><p class="subtitle">-, podría ser una opción recomendable</p><p class="subtitle">Sería muy conveniente generalizar la fórmula contractual de vinculación  laboral para todas las nuevas incorporaciones, abandonando un modelo  funcionarial</p></div><p class="article-text">
        <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/Universidad-problema-problemas_6_78452177.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Un post de Julio Gonz&aacute;lez</a> en este mismo espacio sobre los problemas de la Universidad me mueve a decir algo sobre el asunto. Es materia tan importante como extremadamente compleja que aconseja a quien la aborda prescindir de afirmaciones categ&oacute;ricas. Durante diez meses he tenido la suerte de compartir con nueve personas de singular val&iacute;a una reflexi&oacute;n sobre el tema, en el marco de la ponencia que, para el estudio de la gobernanza de las universidades, cre&oacute; el Gobierno de Catalu&ntilde;a en el oto&ntilde;o de 2011. Nuestro informe se entreg&oacute; en septiembre del 2012 y esta nota no pretende resumirlo, aunque se basa, eso s&iacute;, en el diagn&oacute;stico y las propuestas que aqu&eacute;l contiene.
    </p><p class="article-text">
        Comparto con el autor del post citado una idea importante: La Universidad debiera ser considerada como una palanca fundamental para el cambio de nuestro modelo productivo. As&iacute; lo entiende tambi&eacute;n el informe de la ponencia catalana, que considera imprescindible para ello una mejor coordinaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas afectadas, una mayor implicaci&oacute;n y colaboraci&oacute;n por parte del sector productivo y una definici&oacute;n como prioridad, en los presupuestos p&uacute;blicos y privados, de la investigaci&oacute;n, la innovaci&oacute;n, la formaci&oacute;n del capital humano, la iniciativa empresarial y la internacionalizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, no todo lo que es necesario para conseguir ese importante prop&oacute;sito colectivo debe venir desde fuera de la Universidad. Por el contrario, algunos de los principales retos que es preciso afrontar se hallan en su interior y afectan a su modelo de gobernanza. Cuando hablamos de gobernanza, nos referimos al conjunto de dispositivos institucionales que enmarcan la toma de decisiones. La gobernanza incluye mecanismos formales, como las reglas establecidas, los marcos de articulaci&oacute;n con otros actores, la estructura, los procesos y los sistemas de control, pero tambi&eacute;n los incentivos que se desprenden de todo ello e incluso las normas informales derivadas de las tradiciones, cultura y valores dominantes. Algunos de esos elementos que configuran el modelo actual de gobernanza entran en abierta contradicci&oacute;n con la aspiraci&oacute;n de convertir a la Universidad en un agente clave para impulsar un salto adelante de nuestra econom&iacute;a y orientar hacia el futuro el rumbo de nuestra sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, para avanzar en ese camino, son necesarias, a mi juicio, reformas que apuntan fundamentalmente en cinco direcciones.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. Potenciar la autonom&iacute;a universitaria</strong>
    </p><p class="article-text">
        La autonom&iacute;a es, no s&oacute;lo un mandato constitucional, sino una exigencia imprescindible para que las universidades cumplan su misi&oacute;n, facilitando la especializaci&oacute;n y la diferenciaci&oacute;n y superando modelos uniformes que no incentivan debidamente la excelencia. La mayor parte de las reformas europeas comparten este criterio.
    </p><p class="article-text">
        Debemos entender la autonom&iacute;a en un cu&aacute;druple sentido: a) como autonom&iacute;a organizativa, o capacidad para dise&ntilde;ar la propia estrategia y los instrumentos para llevarla a cabo, as&iacute; como para definir la estructura y los procesos de gesti&oacute;n; b) como autonom&iacute;a acad&eacute;mica, o capacidad para planificar y llevar adelante, en el marco legalmente establecido, la oferta formativa, de investigaci&oacute;n y de transferencia de conocimiento y tecnolog&iacute;a; c) como autonom&iacute;a financiera, o capacidad para fijar los precios de ciertos servicios acad&eacute;micos, de investigaci&oacute;n, transferencia o servicios internos, y tambi&eacute;n para diversificar las fuentes de ingresos y captar patrocinio privado; y d) como autonom&iacute;a en la gesti&oacute;n del capital humano, o capacidad para contratar, promover, incentivar y renovar al profesorado y al resto del personal.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, la autonom&iacute;a de la Universidad p&uacute;blica no se ejerce frente a la sociedad sino para la sociedad. Por tanto, la garant&iacute;a de una autonom&iacute;a socialmente valiosa es que exista una rendici&oacute;n de cuentas que se base en la evaluaci&oacute;n de los resultados e impactos producidos y que tome en consideraci&oacute;n los datos de contexto necesarios y los est&aacute;ndares internacionales relevantes. Ahora bien, nuestro d&eacute;ficit no es tanto de evaluaci&oacute;n sino de <em>accountability</em>. Lo que har&iacute;a falta es que las m&uacute;ltiples evaluaciones parciales y sin efectos que se realizan sobre el funcionamiento de las universidades dieran paso a evaluaciones globales y con consecuencias efectivas para todos los actores implicados.
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Impulsar la apertura y la internacionalizaci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        En la era global, las universidades deben, m&aacute;s que cualquier otra instituci&oacute;n, ver al mundo como su espacio propio y actuar en consecuencia. Ello implica la presencia de nuestras universidades en redes y comunidades acad&eacute;micas internacionales, el intercambio de alumnos, profesores e investigadores, la oferta de titulaciones compartidas, la participaci&oacute;n en proyectos internacionales de investigaci&oacute;n, las alianzas interuniversitarias y, en general, la ambici&oacute;n de posicionar a nuestras universidades como nodos relevantes en sus campos de conocimiento a escala global. Tambi&eacute;n, y quiz&aacute; sobre todo, estas exigencias implican superar vestigios endog&aacute;micos y restricciones burocr&aacute;ticas que dificultan una gesti&oacute;n plenamente abierta y meritocr&aacute;tica del talento, consustancial a la raz&oacute;n de ser de la Universidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. Fortalecer el gobierno y la direcci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una adecuada gobernanza de la universidad exige delimitar el ejercicio de tres funciones diferenciadas: gobierno, direcci&oacute;n, y participaci&oacute;n o consulta. En el modelo actual, esas tres funciones b&aacute;sicas aparecen considerablemente confundidas.
    </p><p class="article-text">
        Parece razonable que las universidades p&uacute;blicas cuenten con un &uacute;nico &oacute;rgano de gobierno &ndash;preferiblemente no demasiado amplio para poder ser operativo- formado por personas competentes y comprometidas, procedentes tanto del &aacute;mbito acad&eacute;mico como de otros sectores sociales, nombradas por sus m&eacute;ritos y caracter&iacute;sticas personales y no por criterios de representaci&oacute;n de terceros, y en cuya composici&oacute;n los gobiernos, en tanto que emanaci&oacute;n leg&iacute;tima de la sociedad, tengan &ndash;de forma compartida con el profesorado- un poder de decisi&oacute;n relevante. Este &oacute;rgano de gobierno, depositario superior de la autonom&iacute;a de la universidad, debiera definir su estrategia, asignar los recursos, evaluar la gesti&oacute;n, rendir cuentas a la sociedad y nombrar al rector.
    </p><p class="article-text">
        En este esquema, el rector, deseablemente nombrado por m&eacute;rito mediante un procedimiento competitivo y abierto &ndash;es decir, sin restricci&oacute;n de adscripci&oacute;n universitaria o nacionalidad- asumir&iacute;a la direcci&oacute;n ejecutiva superior de la universidad, formar&iacute;a el equipo directivo, coordinar&iacute;a a los responsables de las estructuras b&aacute;sicas de la universidad y rendir&iacute;a cuentas de la gesti&oacute;n ante el &oacute;rgano de gobierno. Una simplificaci&oacute;n y racionalizaci&oacute;n de la actual estructura de departamentos, centros y unidades ser&iacute;a altamente recomendable para facilitar estas responsabilidades.
    </p><p class="article-text">
        A su vez, esta configuraci&oacute;n permitir&iacute;a delimitar una esfera de participaci&oacute;n y consulta en la que habr&iacute;a que garantizar la representaci&oacute;n de los diferentes estamentos de la comunidad universitaria (profesorado, personal de administraci&oacute;n y servicios, y estudiantes). En este &aacute;mbito, no ejecutivo, los mecanismos de participaci&oacute;n de los diferentes sectores debieran facilitar que en los procesos de decisi&oacute;n fueran debidamente escuchadas todas las voces y consideradas las opiniones de los actores internos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. Hacer transparentes las relaciones Gobierno-Universidad</strong>
    </p><p class="article-text">
        El binomio autonom&iacute;a/<em>accountability </em>cobrar&iacute;a pleno sentido y eficacia en un esquema contractual de relaciones entre las universidades y los poderes p&uacute;blicos que las dotan y sostienen. Estos contratos debieran incluir las prioridades estrat&eacute;gicas asumidas, los recursos asignados por un tiempo determinado y los mecanismos de evaluaci&oacute;n y rendici&oacute;n de cuentas.
    </p><p class="article-text">
        Es en un marco de este tipo donde habr&iacute;a que insertar la financiaci&oacute;n de las universidades. La aportaci&oacute;n p&uacute;blica debiera, en coherencia con aqu&eacute;l, aumentar sensiblemente la proporci&oacute;n de la financiaci&oacute;n variable &ndash;objetivada mediante mecanismos transparentes de evaluaci&oacute;n de resultados- respecto de la estructural. Y para que este modelo de financiaci&oacute;n fuera al mismo tiempo estable e incentivador de la excelencia, ser&iacute;a bueno alejarlo en lo posible de las peripecias del ciclo pol&iacute;tico-electoral. Por ello, el modelo de una agencia semiaut&oacute;noma de financiaci&oacute;n de las universidades, siguiendo el esquema &ndash;formato <em>arm&rsquo;s length</em>-  de algunos pa&iacute;ses anglosajones, podr&iacute;a ser una opci&oacute;n recomendable. Desde luego, resulta imprescindible enmarcar lo anterior en pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de precios y ayudas al estudio &ndash;hoy alejadas sensiblemente del entorno europeo- que garanticen la equidad del sistema y la igualdad de oportunidades.
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. Flexibilizar la gesti&oacute;n del capital humano</strong>
    </p><p class="article-text">
        En los pr&oacute;ximos diez a&ntilde;os se jubilar&aacute; un tercio del profesorado permanente de las universidades. Este hecho puede crear una oportunidad para realizar campos profundos, de eficacia progresiva, en los mecanismos de gesti&oacute;n de las personas. De entrada, ser&iacute;a muy conveniente generalizar la f&oacute;rmula contractual de vinculaci&oacute;n laboral para todas las nuevas incorporaciones, abandonando un modelo funcionarial que, si nunca fue el m&aacute;s id&oacute;neo para gestionar el talento en entornos de alta cualificaci&oacute;n y orientaci&oacute;n a la excelencia, en nuestro mundo de hoy es claramente inmanejable.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, resulta cada vez m&aacute;s imprescindible un sistema de gesti&oacute;n de personal mucho m&aacute;s flexible y abierto, en el que las universidades gocen de facultades y de capacidad instalada para seleccionar, adscribir y promover el talento, para negociar las condiciones salariales, para organizar las carreras profesionales, para evaluar el desempe&ntilde;o y para introducir los debidos incentivos al desarrollo y el logro de resultados.
    </p><p class="article-text">
        En s&iacute;ntesis, necesitamos por una parte una sociedad m&aacute;s consciente y responsable del valor de la educaci&oacute;n superior, m&aacute;s dispuesta a asumir los costes que implican la investigaci&oacute;n y la formaci&oacute;n de excelencia y m&aacute;s decidida a ocuparse de sus universidades. Necesitamos tambi&eacute;n unas universidades m&aacute;s preocupadas por identificar y ampliar el retorno social de su trabajo, m&aacute;s abiertas a la sociedad y al mundo, y m&aacute;s dispuestas a reformar sus sistemas de gobernanza para ponerse al servicio de un prop&oacute;sito de modernizaci&oacute;n econ&oacute;mica y social en el que su papel es, sencillamente, insustituible.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Longo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/necesitamos-universidades-autonomas-abiertas-responsables_132_5556503.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Jan 2013 08:06:27 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Necesitamos universidades más autónomas, abiertas y responsables]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
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