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    <title><![CDATA[elDiario.es - Marta Fraile]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/marta_fraile/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Marta Fraile]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[¿Quién apoya la Ley Trans?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/apoya-ley-trans_132_9914899.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/374d7737-d0ce-469a-9b39-c59c91bee87d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Quién apoya la Ley Trans?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nuestro estudio muestra que los perfiles más a favor de la Ley Trans son las mujeres, los jóvenes, las personas homosexuales o bisexuales, y quienes se ubican más a la izquierda en la escala ideológica</p></div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Nosotras hab&iacute;amos nacido ya expulsadas del armario, esclavas de nuestra apariencia.&rdquo;</em> (Camila Sosa, Las malas)
    </p><p class="article-text">
        En las democracias modernas, los ejecutivos se enfrentan al dilema de qu&eacute; leyes impulsar durante su mandato. Numerosos estudios han indagado acerca de si los gobiernos reflejan en sus prioridades legislativas las preferencias de la ciudadan&iacute;a de forma igualitaria o, por el contrario, tienden a privilegiar m&aacute;s a unos grupos que a otros. Los resultados apuntan a que se suelen tener m&aacute;s en cuenta las preferencias de algunos sectores de la ciudadan&iacute;a. En concreto, <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/escuchan-politicos-espana_132_9295289.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">se privilegian las preferencias de la ciudadan&iacute;a con mayores niveles socioecon&oacute;micos</a> y que disponen de m&aacute;s recursos educativos y culturales.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; ocurre cuando se aprueba una ley que otorga derechos a un grupo social hist&oacute;ricamente discriminado? En el proyecto <a href="https://sites.google.com/site/martafrailemaldonado/research" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">GENDEREDPSYCHE</a>, el equipo que firma esta entrada, hemos realizado una encuesta online representativa de la poblaci&oacute;n en Espa&ntilde;a durante el mes de diciembre de 2022, con el objetivo de estudiar la existencia de estereotipos de g&eacute;nero en la sociedad, especialmente entre los m&aacute;s j&oacute;venes. Durante el mencionado mes se debat&iacute;a en el Congreso de los Diputados la llamada Ley Trans, por lo que incluimos tambi&eacute;n una pregunta sobre la valoraci&oacute;n de esta ley, que tanta pol&eacute;mica parec&iacute;a suscitar en la sociedad espa&ntilde;ola. Esta ley se aprob&oacute; en el Congreso de los Diputados el 22 de diciembre, con 188 votos a favor del bloque de izquierdas, 150 en contra del bloque de derechas, y 7 abstenciones, entre ellas la de la diputada del PSOE Carmen Calvo que rompi&oacute; la disciplina de voto de su partido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; del debate sobre sus contenidos espec&iacute;ficos, en esta entrada queremos proporcionar evidencia sobre la opini&oacute;n que la ciudadan&iacute;a tiene de esta ley, cuyo objetivo es proteger y garantizar los derechos de las personas trans y el colectivo LGTBI (independientemente de si dicho objetivo se cumple o no, una cuesti&oacute;n que dar&iacute;a para otra entrada, si no dos). Se trata de un colectivo que hist&oacute;ricamente ha estado estigmatizado pero que, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os y coincidiendo con el auge de la agenda social feminista, se ha movilizado para reclamar una reforma legal que asegurara el derecho a la libre autodeterminaci&oacute;n de g&eacute;nero, as&iacute; como la despatologizaci&oacute;n de las realidades/vidas trans.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Apoyo a la &ldquo;Ley Trans&rdquo; en Espa&ntilde;a</strong></h3><p class="article-text">
        La Figura 1 muestra la distribuci&oacute;n de apoyos y rechazos que esta ley ha suscitado entre la ciudadan&iacute;a. Es importante destacar que un 19% del total de los participantes en esta encuesta dijeron que no conoc&iacute;an los contenidos de la ley (un 12,6%) o que prefer&iacute;an no contestar (un 6,4%). Del total de respuestas, un 23,4% conten&iacute;a una valoraci&oacute;n negativa de la ley:&nbsp;un 12,9% muy negativa y un 10,5% negativa. En cambio, los porcentajes de juicios positivos son mayores: 53,6% (un 27,8% emiti&oacute; una valoraci&oacute;n positiva y un 25,8% muy positiva). Las valoraciones m&aacute;s tibias (ni negativa ni positiva) alcanzaron un 23% del total de quienes contestaron a la pregunta. En definitiva, la figura 1 sugiere que, a pesar de la evidente divisi&oacute;n entre la ciudadan&iacute;a respecto a la <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/ley-trans-enfila-aprobacion-congreso-jueves_1_9813926.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aprobaci&oacute;n</a> de la &ldquo;Ley Trans&rdquo;, prevalecen las valoraciones positivas o neutrales frente a las negativas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Figura 1.</strong> Apoyo a la &ldquo;Ley Trans&rdquo; en Espa&ntilde;a
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Figura 1                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Pero, &iquest;qui&eacute;nes son las personas que en mayor medida apoyan esta ley? La Figura 2 resume los resultados de un an&aacute;lisis del perfil de quienes m&aacute;s apoyo muestran a esta nueva normativa. Las probabilidades de expresar una valoraci&oacute;n muy positiva o positiva de la ley (frente a neutral, negativa o muy negativa) son mayores para las mujeres que para los hombres, para quienes declaran ser homosexual o bisexual frente a la-os heterosexuales. Asimismo, los apoyos son mayores entre los m&aacute;s j&oacute;venes (entre 16 y 32 a&ntilde;os) y los que se encuentran en la franja de edad entre 33 y 44 a&ntilde;os en comparaci&oacute;n con grupos de edades superiores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La figura 2 tambi&eacute;n muestra claramente el condicionamiento ideol&oacute;gico de los apoyos a esta ley, puesto que, comparados con quienes se declaran de centro (valor 5 en la escala ideol&oacute;gica que va de 0 a 10), aquellos que se ubican muy a la izquierda (entre el 0 y el 2) presentan una mayor probabilidad de apoyar la ley, seguidos de quienes se ubican entre el 3 y 4. En cambio, quienes se ubican en la derecha (6 y 7) o muy a la derecha (8-10) muestran una menor probabilidad de apoyar la ley. Todo ello refleja la divisi&oacute;n partidista que ha caracterizado el contexto pol&iacute;tico en el que la Ley Trans fue debatida y aprobada, con toda la derecha unida en su rechazo absoluto a la ley y una izquierda m&aacute;s dividida al respecto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Figura 2.</strong> Perfil del apoyo a la &ldquo;Ley Trans&rdquo;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Figura 2                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        La Figura 3 proporciona m&aacute;s detalles del perfil por grupos de edad y g&eacute;nero a trav&eacute;s del c&aacute;lculo de la probabilidad estimada de apoyar la Ley Trans. Son las mujeres menores de 33 a&ntilde;os quienes m&aacute;s apoyan dicha ley, seguidas de las mujeres de entre 33 y 44 a&ntilde;os. Sin embargo, los niveles medios de respaldo disminuyen entre la ciudadan&iacute;a mayor de 45 a&ntilde;os. A partir de esa edad, observamos pocas diferencias entre los distintos grupos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Figura 3.</strong> Apoyo a la &ldquo;Ley Trans&rdquo; por g&eacute;nero y grupos de edad
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Figura 3                            </span>
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        <strong>&nbsp;</strong>
    </p><h3 class="article-text"><strong>&iquest;Por qu&eacute; esta brecha de edad y g&eacute;nero en la predisposici&oacute;n a apoyar la ley? </strong></h3><p class="article-text">
        Adelantamos dos posibles explicaciones que pretendemos comprobar emp&iacute;ricamente en nuestro proyecto. En primer lugar, la sensibilidad de los j&oacute;venes por los colectivos m&aacute;s oprimidos puede proceder de su mayor propensi&oacute;n a la exposici&oacute;n diaria a medios digitales. Las <a href="https://psycnet.apa.org/record/2013-21637-003" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">redes sociales</a> permiten a colectivos estigmatizados hacer p&uacute;blicas sus experiencias personales, lo que podr&iacute;a incentivar una actitud m&aacute;s compresiva hacia ellos, tanto de los medios de comunicaci&oacute;n como de la opini&oacute;n p&uacute;blica. Si corroboramos esta hip&oacute;tesis, podr&iacute;amos interpretar la brecha de edad en el apoyo a la Ley Trans como el resultado del acercamiento a la realidad que experimentan grupos desfavorecidos, retratada en las plataformas digitales. Estas &uacute;ltimas suelen estar m&aacute;s abiertas para dar cobertura a la descripci&oacute;n de situaciones de discriminaci&oacute;n o injusticia que los medios tradicionales (cuyas audiencias son ciudadanos de mayor edad) suelen ignorar.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, sabemos que la socializaci&oacute;n en roles de g&eacute;nero explica que las mujeres presenten una mayor capacidad de ponerse en la piel de los m&aacute;s desfavorecidos. Probablemente porque ellas tambi&eacute;n forman o han formado parte de un grupo social desfavorecido. <a href="https://cawp.rutgers.edu/gender-gap-public-opinion#GGBG" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Diversos estudios</a> muestran que <a href="https://academic.oup.com/esr/article/38/1/124/6343126" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las mujeres apoyan en mayor medida</a> la igualdad de derechos de grupos tradicionalmente marginados en la sociedad, tales como el matrimonio entre personas del mismo sexo, los derechos familiares para las parejas no heterosexuales, etc.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Ser&iacute;a apresurado sacar conclusiones sobre el recorrido que tendr&aacute; la aplicaci&oacute;n de esta ley, as&iacute; como sobre sus efectos en la opini&oacute;n p&uacute;blica a largo plazo. Algunos <a href="https://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/1065912915621175" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estudios</a> muestran que el reconocimiento de derechos de colectivos tradicionalmente discriminados o silenciados hace que paulatinamente la sociedad <a href="https://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/1065912914540483" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aumente</a> sus niveles de tolerancia hacia dichos colectivos, como pas&oacute; en su d&iacute;a con la ley del matrimonio entre personas del mismo sexo aprobada en 2005 en Espa&ntilde;a. Tal vez no tendr&aacute; que pasar tanto tiempo como para que la cita con la que comienza esta entrada deje de ser tan relevante.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Fraile, Alejandro Tirado Castro, Nerea Gándara Guerra, Paula Zuluaga]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/apoya-ley-trans_132_9914899.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Feb 2023 21:45:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Quién apoya la Ley Trans?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Democracia en baja forma]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/democracia-baja-forma_132_9811419.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/33b50415-9bac-42f8-bfda-b83cb8420671_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Democracia en baja forma"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los representantes políticos se han acostumbrado a utilizar un lenguaje combativo y feroz. No deberíamos olvidar que la crispación provoca desconfianza en las instituciones. Este artículo muestra que demoscópicamente hablando el año 2022 se parece mucho a 2012, ¿recuerdan? unos meses después de la masiva protesta del 15M</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Atropello a la democracia&rdquo;, &ldquo;asedio al parlamento&rdquo;, &ldquo;golpe de estado&rdquo;, &ldquo;gobierno ileg&iacute;timo&rdquo;, &ldquo;tiran&iacute;a del presidente del gobierno&rdquo; (&ldquo;aprendiz de dictador&rdquo;), &ldquo;crisis constitucional&rdquo;, &ldquo;el estado de derecho est&aacute; en peligro&rdquo;. Son frases que nuestros representantes pol&iacute;ticos se han acostumbrado a utilizar a diario en una hiperb&oacute;lica escalada de crispaci&oacute;n entre el gobierno y sus socios por un lado, y la oposici&oacute;n por el otro. Y lo peor de todo es que el uso de este vocabulario excesivo no se limita a lo-as representantes de la ultraderecha, sino que se extiende como la p&oacute;lvora a lo-as diputada-os de la derecha cl&aacute;sica y la derecha liberal. Y en un boomerang diab&oacute;lico, se devuelve desde algunos sectores de los partidos de la coalici&oacute;n gobernante.
    </p><p class="article-text">
        Este lenguaje envenenado se refleja a diario en los medios de comunicaci&oacute;n as&iacute; como en las redes sociales, incluidos los influencers cuyos discursos se viralizan con natural facilidad. Con este panorama, los estudiosos de la opini&oacute;n p&uacute;blica nos preguntamos a menudo &iquest;C&oacute;mo perciben los ciudadanos el mundo de la pol&iacute;tica? En el marco del proyecto de investigaci&oacute;n <a href="https://sites.google.com/site/martafrailemaldonado/research" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">GENDEREDPSYCHE</a><strong> </strong>que lidero hemos realizado dos estudios que muestran que la mayor&iacute;a de la gente identifica el mundo de la pol&iacute;tica con las palabras &ldquo;lucha por el poder&rdquo;(75%) &ldquo;competici&oacute;n&rdquo;(60%) o &ldquo;promoci&oacute;n personal&rdquo;(57%) mientras que s&oacute;lo una minor&iacute;a la identifica con palabras como &ldquo;conseguir acuerdos&rdquo;(31%), &ldquo;servicio a la ciudadan&iacute;a&rdquo;(25%), o &ldquo;resoluci&oacute;n de problemas&rdquo; (23%). Estos resultados son a&uacute;n m&aacute;s exagerados cuando preguntamos por los objetivos que persiguen nuestros representantes: Una abrumadora mayor&iacute;a piensa que las personas que se dedican a la pol&iacute;tica persiguen conseguir poder (88%), promocionarse (72%) o enriquecerse (71%), mientras que s&oacute;lo una minor&iacute;a cree que nuestros representantes persiguen servir a los ciudadanos (7%), mejorar el mundo (7%), o resolver los problemas de la gente (5%).
    </p><p class="article-text">
        Pero tal vez lo peor no sea la imagen que evoca el mundo de la pol&iacute;tica a la gente. Lo peor es que de acuerdo a la evidencia de los bar&oacute;metros del CIS, &nbsp;<a href="https://www.funcas.es/wp-content/uploads/2021/07/Fraile.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desde Mayo de 2020</a> la ciudadan&iacute;a se&ntilde;ala a los pol&iacute;ticos y la pol&iacute;tica m&aacute;s en general como uno de los principales problemas en Espa&ntilde;a. A menudo incluso por encima de problemas econ&oacute;micos o sociales como el paro o la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os sesenta el soci&oacute;logo <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Seymour_Martin_Lipset" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Seymur M. Lipset</a> reflexion&oacute; sobre los factores que proporcionan estabilidad a los sistemas democr&aacute;ticos y entre los mismos destac&oacute; especialmente uno: la legitimidad. Es decir, la capacidad de un sistema pol&iacute;tico para forjar y mantener entre sus ciudadanos el convencimiento de que las instituciones pol&iacute;ticas existentes son las mejores y m&aacute;s apropiadas para la sociedad a la que pertenecen. &iquest;C&oacute;mo perciben los ciudadanos las instituciones democr&aacute;ticas en Espa&ntilde;a a d&iacute;a de hoy? &iquest;Las perciben de forma m&aacute;s positiva que hace un par de d&eacute;cadas? La evidencia que arroja la encuesta social europea (cuya primera ola se recogi&oacute; en el invierno de 2002-3 en Espa&ntilde;a y la m&aacute;s reciente entre Enero y Mayo del presente a&ntilde;o 2022) <sup>[1]</sup> permite responder a esta pregunta: la ciudadan&iacute;a es mucho m&aacute;s cr&iacute;tica con las instituciones actualmente de lo que lo era a principios del siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        La Figura 1 muestra el porcentaje de gente que declara sentir desconfianza <sup>[2]</sup> hacia dos instituciones fundamentales en cualquier sistema democr&aacute;tico que se precie: el parlamento (lado izquierdo de la figura) y el sistema legal (lado derecho). A lo largo de las dos d&eacute;cadas que aqu&iacute; se describen se observa un progresivo aumento de la desconfianza cuyo v&eacute;rtice se produjo en el a&ntilde;o 2012 unos meses despu&eacute;s del surgimiento del masivo y popular movimiento de protesta <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/sigue-despertando-simpatias-anos-despues_132_1551646.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">15M</a>, cuando hasta un 52% de la gente declaraba sentir desconfianza hacia el parlamento. Dicho porcentaje descendi&oacute; paulatinamente en los siguientes a&ntilde;os unos diez puntos porcentuales para volver a crecer de nuevo en 2022 de forma preocupante hasta un 45%. La evoluci&oacute;n es parecida para el caso del sistema legal (ver el lado derecho de la Figura 1), aunque con oscilaciones m&aacute;s pronunciadas probablemente asociadas a la percepci&oacute;n de los episodios de corrupci&oacute;n m&aacute;s llamativos a la opini&oacute;n p&uacute;blica protagonizados por miembros de distintos partidos pol&iacute;ticos. En cualquier caso, se vuelve a observar un aumento significativo de la desconfianza hacia el sistema legal en 2022, si bien a&uacute;n no ha llegado a los niveles de 2012.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Figura 1. Desconfianza hacia las instituciones</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Fuente: ESS, 2022                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; ocurre con los partidos pol&iacute;ticos y los pol&iacute;ticos, nexo imprescindible en el mecanismo de representaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a en un sistema democr&aacute;tico liberal como el nuestro? La Figura 2 muestra los mismos porcentajes de desconfianza declarada, pero esta vez hacia los partidos pol&iacute;ticos (lado izquierdo de la figura) y los pol&iacute;ticos (lado derecho). De nuevo mostramos un aumento paulatino de la desconfianza tanto hacia los partidos como hacia los pol&iacute;ticos, con niveles cercanos al 80% del total de lo-as entrevistado-as coincidiendo con en el a&ntilde;o 2012. Lo que implica que una abrumadora mayor&iacute;a de la gente desconf&iacute;a de los principales agentes de representaci&oacute;n en las instituciones. Dicho porcentaje descendi&oacute; relativamente en los siguientes a&ntilde;os para volver a crecer de nuevo en 2022 hasta los preocupantes niveles de 2012, e incluso super&aacute;ndolos ligeramente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Figura 2. Desconfianza hacia los partidos y los pol&iacute;ticos</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Fuente: ESS, 2022.                            </span>
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        &iquest;C&oacute;mo perciben los espa&ntilde;oles el funcionamiento de la democracia? La Figura 3 muestra los porcentajes de quienes se declaran insatisfecha-os <sup>[3]</sup> &nbsp;con dicho funcionamiento. En comparaci&oacute;n con la desconfianza que la gente declara frente a pol&iacute;ticos e instituciones, la insatisfacci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a con el desempe&ntilde;o democr&aacute;tico nunca fue superior al 15% del total de la-os entrevistada-os hasta el a&ntilde;o 2008. A partir de ese momento, el porcentaje ha aumentado de forma significativa hasta alcanzar un m&aacute;ximo de un 41% siempre en el a&ntilde;o que sigui&oacute; a las protestas masivas del 15M en 2012. Este porcentaje ha ido disminuyendo poco a poco hasta situarse en un 30% en 2018. En cambio, la insatisfacci&oacute;n vuelve a subir de forma alarmante 10 puntos porcentuales en 2022.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Figura 3. Insatisfacci&oacute;n declarada</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Fuente: ESS, 2022.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        La evidencia aqu&iacute; resumida sugiere que demosc&oacute;picamente hablando el a&ntilde;o 2022 se parece bastante al de 2012. Incluso en el &uacute;nico indicador en el que lo-as espa&ntilde;ola-es solemos salir bien parada-os (la felicidad o la satisfacci&oacute;n con la vida en general), observamos un aumento significativo de insatisfecho-as (hasta un 11%-ver lado derecho de la Figura 3). Todo ello plantea la hip&oacute;tesis de que nuestra democracia no est&aacute; en buena forma. La salud democr&aacute;tica requiere que los distintos intereses e ideas pol&iacute;ticas convivan dialogando y acercando posiciones para as&iacute; poder ir resolviendo cuestiones claves que dividen a la ciudadan&iacute;a. Las instituciones deber&iacute;an estar al servicio de los ciudadanos y, por lo tanto, adaptarse a los cambios que la sociedad demanda. Ninguna instituci&oacute;n es perfecta ni deber&iacute;a ser intocable <em>ad infinitum</em>. La realidad social cambia y las instituciones deber&iacute;a adaptarse a dichos cambios. Por supuesto, con toda la cautela y el sosiego que ello requiere.
    </p><p class="article-text">
        No nos enga&ntilde;emos: la salud de las democracias se debilita cuando las divisiones entre los distintos sectores sociales se agudizan y radicalizan fomentando la hostilidad entre los distintos partidos que las representan, por mucha audiencia o popularidad que este enfrentamiento genere. Es por ello que nuestros representantes deber&iacute;an pens&aacute;rselo mejor antes de difundir sus mensajes grandilocuentes que anuncian el fin de la democracia. Queridos representantes, por favor, dejen de hacerlo. Dejen de invocar el nombre de la democracia en vano y acu&eacute;rdense de aquel refr&aacute;n popular que dec&iacute;a &ldquo;tanto va el c&aacute;ntaro a la fuente, que al final se rompe&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;____________________________________
    </p><p class="article-text">
        <sup>[1]</sup>&nbsp;La ola m&aacute;s reciente de la ESS en Espa&ntilde;a se realiz&oacute; cambiando el modo de administraci&oacute;n de la encuesta de cara a cara a on line, lo que puede haber tenido alg&uacute;n impacto en los resultados que se muestran en este art&iacute;culo que aqu&iacute; no puedo explorar en profundidad.
    </p><p class="article-text">
        <sup>[2]</sup>&nbsp;Aquellos que en una escala de 0 a 10, donde 0 implica total desconfianza y 10 total confianza, se ubican entre el 0 y el 3.
    </p><p class="article-text">
        <sup>[3]</sup>&nbsp;Aquellos que en una escala de 0 a 10, donde 0 implica total insatisfacci&oacute;n y 10 total satisfacci&oacute;n, se ubican entre el 0 y el 3.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Fraile]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/democracia-baja-forma_132_9811419.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Dec 2022 20:19:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Democracia en baja forma]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El 15M sigue despertando simpatías, ocho años después]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/sigue-despertando-simpatias-anos-despues_132_1551646.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Perdura el 15M en la memoria de la ciudadanía?</p><p class="subtitle">¿Conserva los niveles de simpatía que despertó en su día? ¿Se está transmitiendo ese conocimiento y adhesión a la juventud que no lo experimentó directamente?</p><p class="subtitle">¿Qué huella electoral ha dejado?</p></div><p class="article-text">
        El 15M va camino de convertirse en lo que la literatura denomina un evento transformador (<a href="https://www.cambridge.org/core/books/silence-and-voice-in-the-study-of-contentious-politics/its-about-time-temporality-in-the-study-of-social-movements-and-revolutions/1A388F34538C7420767147C4370D2705" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">eventful event</a>) de trascendencia hist&oacute;rica. M&aacute;s all&aacute; del surgimiento de un partido pol&iacute;tico como Podemos, es posible que su influencia a medio plazo se extienda a la cultura pol&iacute;tica de la ciudadan&iacute;a en Espa&ntilde;a. Sin duda, su huella est&aacute; presente en el campo de los movimientos sociales progresistas, incorpor&aacute;ndose a la memoria que alimenta la identidad colectiva y las pr&aacute;cticas de las movilizaciones en el presente (<a href="https://www.cambridge.org/core/books/silence-and-voice-in-the-study-of-contentious-politics/its-about-time-temporality-in-the-study-of-social-movements-and-revolutions/1A388F34538C7420767147C4370D2705" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gongaware, 2011</a>). Sin embargo, su relevancia puede trascender los c&iacute;rculos del activismo m&aacute;s vivo para configurarse como un factor de (re)politizaci&oacute;n de un grupo m&aacute;s amplio de la ciudadan&iacute;a, especialmente, los j&oacute;venes (<a href="https://www.cambridge.org/core/books/silence-and-voice-in-the-study-of-contentious-politics/its-about-time-temporality-in-the-study-of-social-movements-and-revolutions/1A388F34538C7420767147C4370D2705" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Benedicto y Ramos, 2018</a>) y los sectores progresistas, donde su legado parece configurarse como un posible componente de la cultura pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Perdura el 15M en la memoria de la ciudadan&iacute;a? &iquest;Conserva los niveles de simpat&iacute;a que despert&oacute; en su d&iacute;a? &iquest;Se est&aacute; transmitiendo ese conocimiento y adhesi&oacute;n a la juventud que no lo experiment&oacute; directamente? &iquest;Qu&eacute; huella electoral ha dejado?
    </p><p class="article-text">
        Coincidiendo con su octavo aniversario, en este post exploramos el recuerdo del 15M y el grado de simpat&iacute;a que sigue despertando hoy en d&iacute;a. Para ello utilizamos evidencia recogida a trav&eacute;s de una encuesta telef&oacute;nica representativa de la poblaci&oacute;n (<a href="https://www.cambridge.org/core/books/silence-and-voice-in-the-study-of-contentious-politics/its-about-time-temporality-in-the-study-of-social-movements-and-revolutions/1A388F34538C7420767147C4370D2705" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">PROTEiCA-ficha metodol&oacute;gica</a>) y la comparamos con la obtenida en 2011 por el CIS (<a href="https://www.cambridge.org/core/books/silence-and-voice-in-the-study-of-contentious-politics/its-about-time-temporality-in-the-study-of-social-movements-and-revolutions/1A388F34538C7420767147C4370D2705" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Estudio 2920</a>), cuando el movimiento alcanz&oacute; una visibilidad extraordinaria. Los resultados sugieren que el 15M sigue vivo en la memoria pol&iacute;tica de la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El Gr&aacute;fico 1 muestra que, en marzo de 2019, el 78% de las personas entrevistadas declar&oacute; haber o&iacute;do hablar del 15M, respecto al 89% de finales de 2011, cuando el movimiento todav&iacute;a estaba en las calles y aparec&iacute;an las primeras &ldquo;mareas&rdquo; en defensa de los servicios p&uacute;blicos (marea verde, marea blanca, etc.). Tambi&eacute;n revela que, el 13% de las personas entrevistadas en 2019 afirma que particip&oacute; en alguna de las protestas vinculadas al 15M, frente al 10% en 2011. Este incremento en el porcentaje de participantes se explica porque el movimiento sigui&oacute; activo m&aacute;s all&aacute; del a&ntilde;o 2011, convocando a la ciudadan&iacute;a, y protagonizando <a href="https://www.cambridge.org/core/books/silence-and-voice-in-the-study-of-contentious-politics/its-about-time-temporality-in-the-study-of-social-movements-and-revolutions/1A388F34538C7420767147C4370D2705" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">protestas multitudinarias</a>, especialmente durante los dos a&ntilde;os siguientes. Entre las personas que lo conocen, el grado de simpat&iacute;a se ha mantenido estable: en una escala 0-10, la valoraci&oacute;n media se sit&uacute;a ligeramente por encima del 5. Las personas que simpatizan claramente con el movimiento (igual o por encima del valor 7) son algo m&aacute;s frecuentes en la actualidad que en 2011: un 39,2% frente al 36,5%.
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                </figure><h3 class="article-text">La memoria del 15M m&aacute;s all&aacute; de la experiencia en 2011</h3><p class="article-text">
        El 15M fue un movimiento multitudinario que logr&oacute; gran presencia medi&aacute;tica y popularidad: interrogadas en noviembre de 2011, solo una de cada diez personas afirm&oacute; no haber o&iacute;do hablar del 15M. El Gr&aacute;fico 2, indica que en 2019 la memoria del evento sigue viva (especialmente si tenemos en cuenta las limitaciones de la encuesta telef&oacute;nica para indagar sobre el pasado); pero tambi&eacute;n sugiere que esa memoria se est&aacute; transmitiendo a las personas m&aacute;s j&oacute;venes, entre quienes encontramos porcentajes relativamente elevados de conocimiento: por ejemplo, un 64% de las personas nacidas entre 1994 y el 2000 (que ten&iacute;an entre 9 y 14 a&ntilde;os en 2011), afirma conocer el 15M.
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                </figure><h3 class="article-text">El apoyo al 15M</h3><p class="article-text">
        Ocho a&ntilde;os despu&eacute;s, la simpat&iacute;a que la ciudadan&iacute;a muestra por el 15M permanece pr&aacute;cticamente inalterada. El gr&aacute;fico 3 compara los niveles de simpat&iacute;a hacia el 15M en 2011 y 2019 seg&uacute;n el a&ntilde;o de nacimiento. Las l&iacute;neas representan los valores medios para cada a&ntilde;o en una escala 0-10, donde 0 significa que &ldquo;no simpatiza en absoluto&rdquo; y 10 que &ldquo;simpatiza completamente&rdquo;. El solapamiento de ambas l&iacute;neas, indica que el apoyo se mantiene inalterado en los distintos grupos de edad. En ambos momentos, la simpat&iacute;a es mayor entre los m&aacute;s j&oacute;venes y, curiosamente, en 2019 aparece m&aacute;s elevada a&uacute;n entre ese grupo de muy j&oacute;venes, que apenas estaban empezando su exposici&oacute;n a la socializaci&oacute;n pol&iacute;tica en los a&ntilde;os &aacute;lgidos del 15M. Esta evidencia habla a favor de la hip&oacute;tesis de que el 15M se est&aacute; configurado como un referente simb&oacute;lico de la cultura pol&iacute;tica en Espa&ntilde;a. &nbsp;
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        &iquest;Ha cambiado el perfil de quienes manifiestan simpat&iacute;a por el 15M a lo largo de estos ocho a&ntilde;os? El gr&aacute;fico 4 muestra el grado de simpat&iacute;a en ambos momentos en funci&oacute;n de la posici&oacute;n ideol&oacute;gica (la interpretaci&oacute;n debe tener en cuenta que el CIS utiliza una escala de 1 a 10 en 2011 mientras que la que usamos en 2019 va de 0 a 10). Como puede observarse, quienes se consideran de izquierdas siguen manifestando una mayor simpat&iacute;a por el movimiento que los de derechas El nivel de simpat&iacute;a aparece incluso algo m&aacute;s elevado para 2019. Esto puede deberse a que hoy recuerdan aquellas protestas menos personas (como hemos visto con los porcentajes de conocimiento). Resulta l&oacute;gico que quienes s&iacute; las recuerden sean, al menos en parte, quienes mantienen un v&iacute;nculo afectivo o una simpat&iacute;a mayor por el movimiento. Constatamos, pues, que no hay cambios relevantes (ocho a&ntilde;os despu&eacute;s) en la composici&oacute;n de las bases ideol&oacute;gicas del apoyo al 15M. Tampoco hay sorpresas respecto al hecho de que la simpat&iacute;a por el 15 M sea mayor entre quienes recuerdan haber participado en las protestas. Solo una parte muy minoritaria de quienes salieron a las calles entonces valora ahora negativamente las movilizaciones (menos del 5%).
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                </figure><h3 class="article-text">La huella electoral del 15M, ocho a&ntilde;os despu&eacute;s</h3><p class="article-text">
        La asociaci&oacute;n entre el apoyo al 15M y el cambio electoral result&oacute; evidente en anteriores elecciones, estando en el origen del fin del bipartidismo en Espa&ntilde;a y siendo Podemos el partido que en mayor medida supo&nbsp;<a href="https://www.cambridge.org/core/books/silence-and-voice-in-the-study-of-contentious-politics/its-about-time-temporality-in-the-study-of-social-movements-and-revolutions/1A388F34538C7420767147C4370D2705" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cristalizar</a> el descontento de los &ldquo;indignados&rdquo;. &iquest;C&oacute;mo ha evolucionado en las urnas la adhesi&oacute;n al 15M? El gr&aacute;fico 5 presenta las valoraciones medias de la simpat&iacute;a hacia el 15M entre las bases electorales de los principales partidos a nivel nacional en funci&oacute;n de tres indicadores del voto y para tres momentos electorales: las elecciones generales de 2011, 2016 y 2019. Para las dos primeras utilizamos el recuerdo de voto, mientras que la evidencia para 2019 se refiere a intenci&oacute;n de voto. En el gr&aacute;fico hemos ordenado de izquierda a derecha, en orden decreciente, los valores de los votantes de cada partido.
    </p><p class="article-text">
        El gr&aacute;fico 5 muestra una clara asociaci&oacute;n entre la orientaci&oacute;n del voto y el apoyo al 15M. Inicialmente IU y, luego, Podemos y (sus coaliciones) han atra&iacute;do a los votantes con mayores niveles de simpat&iacute;a hacia el 15M, mientras que entre las bases electorales de los partidos m&aacute;s conservadores (PP y Vox encontramos que la simpat&iacute;a es mucho menor. Los valores de adhesi&oacute;n al movimiento sugieren tambi&eacute;n una tendencia hacia la polarizaci&oacute;n del electorado: mientras que la simpat&iacute;a hacia el 15M crece levemente en el electorado de los partidos de izquierdas, y especialmente entre las bases del PSOE, la misma se reduce (su media baja por debajo del aprobado-el 5) entre los votantes de partidos conservadores (Cs, PP, y Vox).
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                </figure><p class="article-text">
        En definitiva, la evidencia que mostramos sugiere que el 15M constituy&oacute; un evento pol&iacute;tico transformador. El hecho de que en 2019 los m&aacute;s j&oacute;venes, incluso aquellos que en 2011 estaban lejos de ser adultos, conozcan el movimiento y muestren niveles de apoyo elevados es un claro indicador de su trascendencia temporal. El 15M se est&aacute; configurando como un referente para la izquierda, no s&oacute;lo para el activismo de los movimientos sociales transformadores, sino para la ciudadan&iacute;a progresista en general. El ascendente del 15M y del ciclo de movilizaci&oacute;n pol&iacute;tica que lider&oacute;, tambi&eacute;n se manifiesta en la cristalizaci&oacute;n de una respuesta desde el polo conservador. La polarizaci&oacute;n actual del electorado que hemos visto en los resultados de las recientes elecciones generales se vislumbra aqu&iacute; en la distribuci&oacute;n de las simpat&iacute;as hacia el 15M. El &ldquo;s&iacute; se puede&rdquo; de los militantes socialistas concentrados en la calle Ferraz el pasado 28 de abril, puede leerse como expresi&oacute;n del &ldquo;s&iacute; se puede&rdquo; transformador de la pol&iacute;tica que naci&oacute; en mayo de 2011.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2"><a href="https://www.upo.es/investiga/dasp/es/project/proteica/">PROTEiCA, </a>"Protesta, aprendizaje y cambio político" (FEDER/ Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades-Agencia Estatal de Investigación -Ref. CS2017-84861-P)<br/><br/></blockquote>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Manuel Jiménez-Sánchez, Josep Lobera, Marta Fraile]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/sigue-despertando-simpatias-anos-despues_132_1551646.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 May 2019 19:00:01 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El 15M sigue despertando simpatías, ocho años después]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Es todavía la política cosa de hombres?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/todavia-politica-cosa-hombres_132_2048555.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Muchos estudios sugieren que los hombres parecen saber más de política que las mujeres</p><p class="subtitle">El tamaño de la brecha de género es menor, o incluso desaparece, cuando las preguntas que se utilizan para medir el conocimiento incluyen temas que interesan especialmente a las mujeres</p><p class="subtitle">Deberíamos matizar el titular de que las mujeres saben menos de política que los hombres</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;nto sabe de pol&iacute;tica el ciudadano medio? &iquest;Sirve para algo estar informado? Si:  quienes saben m&aacute;s de pol&iacute;tica est&aacute;n m&aacute;s interesados, y participan m&aacute;s en ella. Sin embargo, muchos estudios muestran que los hombres parecen saber m&aacute;s de pol&iacute;tica que las mujeres, tanto en los Estados Unidos (<a href="https://doi.org/10.1111/j.1468-2508.2004.00161.x" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>) y europeos (<a href="https://doi.org/10.1093/sp/jxu006" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>) incluyendo Espa&ntilde;a (<a href="https://doi.org/10.1093/ijpor/edv042yhttp://www.reis.cis.es/REIS/PDF/REIS_147_031404907167123.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>). Sorprendentemente, estas diferencias aparecen desde muy temprana edad (<a href="http://journals.sagepub.com/doi/pdf/10.1177/1065912914554040" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>). 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y eso por qu&eacute;? &iquest;Sigue siendo la pol&iacute;tica cosa de hombres? La explicaci&oacute;n m&aacute;s recurrente conecta con la socializaci&oacute;n en roles de g&eacute;nero. Hoy en d&iacute;a ni&ntilde;os y ni&ntilde;as siguen creciendo con la idea de que la pol&iacute;tica es cosa de hombres. Un modelo que se trasmite no solo a trav&eacute;s de los valores familiares que se inculcan a los ni&ntilde;os sino tambi&eacute;n en la escuela, en los medios de comunicaci&oacute;n, en las redes sociales, incluso en el mercado de los juguetes y el ocio que se les ofrece.
    </p><p class="article-text">
        Mientras que a las ni&ntilde;as se les trasmite el valor de la empat&iacute;a e interconectividad con los dem&aacute;s, a los ni&ntilde;os se les ense&ntilde;a la importancia de valores como la asertividad, el inter&eacute;s personal y la independencia. Todo ello se traduce en expectativas concretas respecto al distinto papel de hombres y mujeres en la sociedad. Estos roles de g&eacute;nero se filtran en nuestras relaciones en el trabajo, en el hogar, en la escuela, y contribuyen a crear din&aacute;micas y procesos sociales que desempe&ntilde;an un papel fundamental a la hora de perpetuar las desigualdades y diferencias de g&eacute;nero existentes. Y ello independientemente de los cambios sociales y econ&oacute;micos de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        Como consecuencia de la socializaci&oacute;n en roles de g&eacute;nero, hombres y mujeres muestran intereses y conocimiento sobre temas muy distintos. Sin embargo,  mientras que el conocimiento y el inter&eacute;s por la pol&iacute;tica son conceptos especialmente complicados y con muchas dimensiones, las preguntas que se han incluido en las encuestas que se utilizan en los estudios sobre este tema han privilegiado la dimensi&oacute;n electoral y partidista del mundo de la pol&iacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        En un estudio recientemente publicado (<a href="https://doi.org/10.1017/S1743923X1700023X" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>) analizo junto a M&oacute;nica Ferr&iacute;n (<a href="https://sites.google.com/site/monicaferrinpereira1/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>) y Gema Garc&iacute;a-Albacete (<a href="http://www.gema-garcia-albacete.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>) hasta qu&eacute; punto el tama&ntilde;o de la brecha de g&eacute;nero en el conocimiento pol&iacute;tico de los ciudadanos en Espa&ntilde;a depende del contenido de la pregunta que se utiliza para medir dicho conocimiento. Nuestra hip&oacute;tesis es que el tama&ntilde;o de la brecha de g&eacute;nero es menor, o incluso desaparece, cuando las preguntas que se utilizan para medir el conocimiento incluyen temas que interesan especialmente a las mujeres. Como por ejemplo, el reconocimiento de los derechos civiles y sociales, o la pol&iacute;tica local. En cambio, la brecha es mayor cuando se trata de temas t&iacute;picamente electorales y partidistas, que se identifican tradicionalmente como &ldquo;cosa de hombres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para poner a prueba esta hip&oacute;tesis utilizamos una encuesta que incluye una serie de preguntas destinadas a medir el conocimiento pol&iacute;tico de los entrevistados que nosotras mismas dise&ntilde;amos. La siguiente figura presenta un resumen de los resultados que se pueden consultar con mayor detalle en nuestro estudio (<a href="https://doi.org/10.1017/S1743923X1700023X" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>). En ella se muestra el tama&ntilde;o medio de la brecha de g&eacute;nero en el conocimiento pol&iacute;tico seg&uacute;n los temas que contenga la pregunta. Por t&eacute;rmino medio, la brecha es de mayor magnitud (alrededor de un 10% de diferencia en el porcentaje de respuestas correctas emitidas por hombres y mujeres) cuando nos fijamos en las preguntas de contenido cl&aacute;sico (partidos y actores pol&iacute;ticos), y en las que tratan sobre la econom&iacute;a. En cambio, el tama&ntilde;o de la brecha disminuye a menos de la mitad (alrededor de un 4%) en las preguntas sobre el funcionamiento de las instituciones. Las diferencias entre hombres y mujeres en el porcentaje de respuestas correctas se desvanecen para el caso de las preguntas que indagan sobre el conocimiento de las implicaciones pr&aacute;cticas de ciertas pol&iacute;ticas sociales y locales directamente conectadas con el ejercicio cotidiano de la ciudadan&iacute;a. Como, por ejemplo, la pol&iacute;tica sanitaria (el acceso a atenci&oacute;n primaria), o la educativa (a que edad comienza la educaci&oacute;n gratuita).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Media del tama&ntilde;o de la brecha de g&eacute;nero en conocimiento pol&iacute;tico seg&uacute;n el contenido de las preguntas</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        <em>Fuente: Elaboraci&oacute;n propia. La brecha de g&eacute;nero est&aacute; calculada a partir del porcentaje medio de respuestas correctas a cada pregunta para los hombres menos el mismo porcentaje para las mujeres. Para m&aacute;s detalles, ver aqu&iacute;</em><a href="https://doi.org/10.1017/S1743923X1700023X" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>
    </p><p class="article-text">
        Estos resultados sugieren que deber&iacute;amos matizar el titular de que las mujeres saben menos de pol&iacute;tica que los hombres. Si, es verdad, pero s&oacute;lo si restringimos el concepto de pol&iacute;tica a las elecciones, los partidos y la econom&iacute;a. Sin embargo, las mujeres saben igual sobre el funcionamiento de las instituciones. Y, sobre todo, las mujeres saben m&aacute;s que los hombres sobre las pol&iacute;ticas sociales, puesto que son ellas quienes en mayor medida se implican en el ejercicio de sus derechos y deberes c&iacute;vicos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Fraile]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/todavia-politica-cosa-hombres_132_2048555.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 Jun 2018 18:37:57 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Es todavía la política cosa de hombres?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mejor ingenieros ecuatorianos…]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/mejor-ingenieros-ecuatorianos_132_2118801.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Nos importa el color de la piel? ¿preferimos la inmigración latinoamericana a la marroquí?, ¿qué inmigración queremos?</p><p class="subtitle">A través de una encuesta experimental confirmamos que la xenofobia puede crecer de la mano del clasismo y la islamofobia</p></div><p class="article-text">
        Aunque los inmigrantes representan un porcentaje m&aacute;s bien estable de la poblaci&oacute;n mundial, el n&uacute;mero de personas que se mueven entre fronteras es m&aacute;s alto hoy que nunca, y Europa y Espa&ntilde;a est&aacute;n (y estar&aacute;n) expuestas a importantes presiones migratorias. El tiempo de elegir entre <em>inmigraci&oacute;n s&iacute; </em>o <em>inmigraci&oacute;n no </em>parece definitivamente enterrado. Inmigraci&oacute;n s&iacute;, pero&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; inmigraci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los estudios sobre actitudes ante la inmigraci&oacute;n suelen tener dos importantes limitaciones para responder a esta pregunta. La primera es el 'sesgo de deseabilidad' social, es decir, la reticencia a declararse xen&oacute;fobo, racista, clasista y, en general, contrario a lo socialmente deseable (o lo que es razonablemente aceptable seg&uacute;n las normas sociales). La segunda es la tendencia a utilizar categor&iacute;as muy gen&eacute;ricas que ignoran la enorme diversidad que hay detr&aacute;s de la inmigraci&oacute;n. Cuando se pregunta en una encuesta si la inmigraci&oacute;n es buena o mala para el pa&iacute;s, los que responden recurren a prototipos y prejuicios que dan contenido a im&aacute;genes muy estereotipadas. Pero, &iquest;aceptamos cualquier inmigraci&oacute;n? Por ejemplo, &iquest;nos importa el color de la piel? &iquest;preferimos la inmigraci&oacute;n latinoamericana? &iquest;qu&eacute; hay de la intersecci&oacute;n entre inmigraci&oacute;n y clase social? &iquest;queremos solo trabajadores inmigrantes o tambi&eacute;n a sus familias?.
    </p><p class="article-text">
        En el contexto de una <a href="https://www.cambridge.org/core/journals/british-journal-of-political-science/article/economic-and-cultural-drivers-of-immigrant-support-worldwide/02BBCF09B063FCD0C252B6D78E748DE8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">colaboraci&oacute;n internacional</a> llevamos a cabo una encuesta representativa de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola en 2014 que modera el efecto estas dos limitaciones y aproxima una respuesta a cada una de estas preguntas. Para ello utilizamos una t&eacute;cnica de entrevista llamada <em>vi&ntilde;eta</em> que consiste en exponer a los encuestados una peque&ntilde;a narrativa. En nuestro caso, por ejemplo, algunos evaluaron el caso de un candidato a entrar en Espa&ntilde;a llamado Roberto S&aacute;nchez, que vive en Quito (Ecuador) y no tiene hijos. Roberto quer&iacute;a venir a Espa&ntilde;a y encontrar trabajo como programador inform&aacute;tico. Otros encuestados recibieron una descripci&oacute;n del mismo candidato con ligeras modificaciones. Por ejemplo, se les habl&oacute; de un jardinero en lugar de un inform&aacute;tico, un marroqu&iacute; llamado Mohamed en vez de un ecuatoriano, con familia o sin familia. Adem&aacute;s, cada vi&ntilde;eta se presentaba acompa&ntilde;ada de una fotograf&iacute;a en la que el candidato (ecuatoriano o marroqu&iacute;) ten&iacute;a un tono de piel m&aacute;s claro o m&aacute;s oscuro:
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Presentado cada caso de forma aleatoria, los encuestados tuvieron que responder si aprobar&iacute;an o rechazar&iacute;an la solicitud para obtener un permiso de trabajo en Espa&ntilde;a del individuo cuya descripci&oacute;n hab&iacute;an le&iacute;do. As&iacute;, podemos comparar las respuestas que dieron quienes se enfrentaron a la vi&ntilde;eta que describ&iacute;a a un ecuatoriano, ingeniero, de piel clara y sin familia, frente a la que dieron los que fueron expuestos a, por ejemplo, un jardinero marroqu&iacute;, con hijos y de piel oscura.
    </p><p class="article-text">
        Los espa&ntilde;oles tienen, como ya es bien sabido, una actitud poco restrictiva ante la inmigraci&oacute;n. En nuestro estudio, la tasa de aceptaci&oacute;n de cualquier candidato est&aacute; por encima del 65% sea cual sea la combinaci&oacute;n de sus caracter&iacute;sticas individuales. Sin embargo, algunos perfiles son &ldquo;m&aacute;s preferidos&rdquo; que otros.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        El campe&oacute;n es un latinoamericano con un alto nivel de educaci&oacute;n. M&aacute;s del 80% aceptar&iacute;a a un ingeniero frente al 65% que lo har&iacute;a con un jardinero. Esta es la diferencia m&aacute;s destacable, aunque el efecto del pa&iacute;s de origen tambi&eacute;n tiene su importancia, aunque sea de forma moderada. Mientras que el 75% aceptar&iacute;a a un ecuatoriano, un 69% lo har&iacute;a con un marroqu&iacute;. Ni el color de la piel, ni la estructura familiar de los candidatos parece influir en la probabilidad de que los encuestados acepten su entrada.
    </p><p class="article-text">
        En general son buenas noticias. Sin embargo, creemos que, aunque nuestro estudio confirma una vez m&aacute;s que las actitudes generales de los espa&ntilde;oles ante la inmigraci&oacute;n son m&aacute;s bien positivas, conviene no olvidar que los problemas de rechazo se pueden dar, sobre todo, en la intersecci&oacute;n entre inmigraci&oacute;n y clasismo. Tambi&eacute;n conviene ser precavidos en lo que se refiere al origen de la inmigraci&oacute;n. Las reticencias podr&iacute;an ser mayores ante los inmigrantes de pa&iacute;ses de mayor&iacute;a musulmana.
    </p><p class="article-text">
        Los inmigrantes son diversos, y lo van a seguir siendo. En Espa&ntilde;a, la amenaza xen&oacute;foba puede venir de la mano del clasismo y la islamofobia. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Héctor Cebolla Boado, Marta Fraile]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/mejor-ingenieros-ecuatorianos_132_2118801.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 May 2018 18:41:40 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Mejor ingenieros ecuatorianos…]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los estereotipos de género en política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/estereotipos-genero-politica_129_4228609.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/07d146a8-2155-46ca-910a-a5d926c77182_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Cospedal dice, sobre el bebé de Bescansa, que es &quot;impresentable utilizar a un hijo políticamente&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un estudio reciente sobre la carrera política de diputados de todo el mundo muestra que las mujeres políticas tienen por término medio menos hijos, suelen estar solteras o divorciadas en mayor medida, tienen mayores niveles de formación y más edad</p></div><p class="article-text">
        El reciente gesto de la diputada Bescansa de llevar a su bebe al Congreso y amamantarlo ha generado un aluvi&oacute;n de pol&eacute;micos comentarios en los medios tradicionales y en las redes sociales. Se han desarrollado todo tipo de argumentos conectados con la necesidad de dar relevancia p&uacute;blica a los problemas de conciliaci&oacute;n a los que millones de ciudadanas se enfrentan a diario, sobre los modelos de crianza, sobre la falta de implicaci&oacute;n de los hombres, sobre las largas jornadas laborales que padres y madres sufren en Espa&ntilde;a. Debates necesarios y que aplaudo.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, las implicaciones de este gesto respecto a su simbolog&iacute;a pol&iacute;tica han pasado desapercibidas. A pesar de que en esta XI legislatura el nuevo Congreso incluye a m&aacute;s mujeres que nunca (un 40% &nbsp;frente a menos del 10% de las primeras legislaturas), no debemos olvidar que en el terreno pol&iacute;tico los hombres siguen siendo mayor&iacute;a. Y aunque haya cambios relevantes, cuesta incorporarlos.
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres que deciden dedicarse a la pol&iacute;tica deben superar m&aacute;s obst&aacute;culos que los hombres. Un estudio reciente sobre la carrera pol&iacute;tica de diputados de todo el mundo realizado por la organizaci&oacute;n Women in Parliaments muestra que las mujeres pol&iacute;ticas (y en comparaci&oacute;n con los hombres) tienen por t&eacute;rmino medio menos hijos, suelen estar solteras o divorciadas en mayor medida, tienen mayores niveles de formaci&oacute;n y m&aacute;s edad. Entre los distintos obst&aacute;culos a los que se enfrentan las mujeres que aspiran a hacer carrera pol&iacute;tica existe uno sutil sobre el que no se habla pero que opera de forma silenciosa. Se llama estereotipo y rema contra las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Los estereotipos de g&eacute;nero son concepciones sobre los roles, las caracter&iacute;sticas &nbsp;y los comportamientos m&aacute;s t&iacute;picos de hombres y mujeres. Los estereotipos femeninos dibujan a las mujeres como emocionales, emp&aacute;ticas, cuidadoras, conciliadoras mientras que los hombres aparecen como competitivos, luchadores, preparados, seguros de s&iacute; mismos. Los estereotipos masculinos aventajan a los hombres en el terreno pol&iacute;tico porque se adecuan m&aacute;s a la idea de pol&iacute;tico tradicional a la que la ciudadan&iacute;a est&aacute; acostumbrada.
    </p><p class="article-text">
        No est&aacute; claro el efecto que estos estereotipos pueden tener en la percepci&oacute;n que los votantes poseen de las candidatas en unas elecciones. Si la ciudadan&iacute;a piensa que las mujeres tienen menos capacidad de liderazgo, o son demasiado emocionales como para dedicarse con profesionalidad al mundo de la pol&iacute;tica, entonces es poco probable que veamos alguna vez a una presidenta del Gobierno.
    </p><p class="article-text">
        No se sabe si estos estereotipos afectan a la percepci&oacute;n que todos los ciudadanos tienen de las mujeres pol&iacute;ticas, o solamente a las generaciones mayores, que se socializaron en un modelo de sociedad donde la presencia de mujeres en pol&iacute;tica era anecd&oacute;tica. Sin embargo, investigaciones recientes en el campo de la psicolog&iacute;a muestran que la gente utiliza los estereotipos para juzgar a los dem&aacute;s especialmente cuando los mismos se activan a trav&eacute;s de los medios de comunicaci&oacute;n o las redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        El gesto de la diputada Bescansa alienta un necesario debate sobre los problemas de conciliaci&oacute;n en Espa&ntilde;a. Pero no olvidemos que este gesto tambi&eacute;n puede alimentar los estereotipos de g&eacute;nero tan presentes en nuestra sociedad. &nbsp;Echo de menos que sea noticia la paternidad de los diputados y sus problemas de conciliaci&oacute;n, la contundencia y profesionalidad con la que responsables pol&iacute;ticas afrontan decisiones complicadas, el peinado de un candidato en un debate, las aficiones deportivas de las candidatas. Si queremos ver alg&uacute;n d&iacute;a a una mujer presidenta, los medios y los pol&iacute;ticos deber&iacute;an estar m&aacute;s atentos y no contribuir a activar los estereotipos de g&eacute;nero que tan dif&iacute;ciles resultan de neutralizar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Fraile]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/estereotipos-genero-politica_129_4228609.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Jan 2016 19:23:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los estereotipos de género en política]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Saben más de política y ciudadanía los niños que las niñas? Bueno, depende]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/saben-politica-ciudadania-bueno-depende_1_5719382.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/82ade1c5-f972-4ba7-9d80-7a6f12f09948_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Saben más de política y ciudadanía los niños que las niñas? Bueno, depende"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En los estudios que analizan a ciudadanos adultos, las mujeres saben o  al menos declaran saber menos sobre política que los hombres</p><p class="subtitle">Sin embargo, las niñas muestran saber más en temas relacionados con los derechos humanos y sociales, y con la educación en general</p><p class="subtitle">Estos resultados muestran claramente que las diferencias de género en el  conocimiento que tienen los ciudadanos sobre distintos temas políticos  existen ya desde que son muy jóvenes</p></div><p class="article-text">
        Si el tema de lo que saben de pol&iacute;tica los ciudadanos adultos ha sido poco estudiado, m&aacute;s escasas son las investigaciones que analizan esta cuesti&oacute;n para el caso de los ni&ntilde;os. Existe, sin embargo, un interesante proyecto internacional sobre educaci&oacute;n c&iacute;vica y ciudadana cuyos datos se produjeron a lo largo de 2009 (ICCS 2009). Los alumnos de un total de 148 colegios de Espa&ntilde;a realizaron varias pruebas escritas que conten&iacute;an numerosas preguntas sobre el funcionamiento de la sociedad en la que viven, las instituciones sociales y pol&iacute;ticas que la gobiernan, etc. Este mismo estudio se ha realizado en un total de <a href="http://www.iea.nl/iccs_2009.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">38 pa&iacute;ses del mundo</a>. La media de edad de los ni&ntilde;os entrevistados en Espa&ntilde;a es de entre 12 y 14 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Hemos analizado estos datos para el caso de Espa&ntilde;a (aunque tambi&eacute;n lo hemos replicado para todos los pa&iacute;ses europeos y los resultados son pr&aacute;cticamente id&eacute;nticos) y hemos encontrado diferencias muy interesantes entre ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. <span id="mce_1_start"></span>&#65279;<span id="mce_2_start"></span>&#65279;La Tabla 1 muestra estas diferencias en el porcentaje de respuestas correctas que emitieron. Analizamos todas las preguntas (33) que se refieren a conocimiento c&iacute;vico o pol&iacute;tico. Los porcentajes de diferencias de signo positivo indican ventaja de los ni&ntilde;os y los de signo negativo ventaja de las ni&ntilde;as.<span id="mce_1_end"></span>&#65279;<span id="mce_2_end"></span>&#65279; Conviene mencionar que estos resultados se mantienen si controlamos por los habituales antecedentes del conocimiento pol&iacute;tico y c&iacute;vico (tales como los recursos, las habilidades y motivaciones, tanto a nivel individual como familiar y, para el caso de los recursos, tambi&eacute;n en el entorno escolar).
    </p><p class="article-text">
        Haremos dos consideraciones teniendo en cuenta los resultados que arroja la tabla. La primera concierne a los temas sobre los que los j&oacute;venes parecen saber m&aacute;s. Son cuestiones relacionadas con el funcionamiento de la UE y los derechos de la infancia. El porcentaje de respuestas correctas a preguntas sobre estos temas es superior al 70%. Sin embargo, los j&oacute;venes parecen saber menos de ciudadan&iacute;a a nivel europeo y de un asunto m&aacute;s abstracto como es el significado del debate p&uacute;blico. Para estas dos preguntas los porcentajes de respuestas correctas est&aacute;n por debajo del 30%.
    </p><p class="article-text">
        Pero tal vez lo que resulta m&aacute;s interesante son las diferencias entre ni&ntilde;os y ni&ntilde;as en el porcentaje de respuestas correctas que proporcionan. En los estudios que analizan a ciudadanos adultos, las mujeres saben o al menos declaran saber menos sobre pol&iacute;tica que los hombres de forma sistem&aacute;tica. Sin embargo, en el caso de los ni&ntilde;os de entre 12 y 14 a&ntilde;os la situaci&oacute;n es muy distinta. En efecto, las diferencias de g&eacute;nero parecen depender de dos factores: la tem&aacute;tica que aborden las preguntas y el dominio cognitivo al que hagan referencia dichas preguntas.
    </p><p class="article-text">
        Los ni&ntilde;os responden correctamente en un porcentaje mayor que las ni&ntilde;as a las preguntas sobre el funcionamiento y las pol&iacute;ticas de la UE, as&iacute; como a las preguntas sobre temas econ&oacute;micos. Sin embargo las ni&ntilde;as muestran saber m&aacute;s en temas relacionados con los derechos humanos y sociales y con la educaci&oacute;n en general. Estos resultados muestran claramente que las diferencias de g&eacute;nero en el conocimiento que tienen los ciudadanos sobre distintos temas pol&iacute;ticos existen ya desde que son muy j&oacute;venes.
    </p><p class="article-text">
        Pero tal vez el hallazgo m&aacute;s interesante sea el hecho de que las ni&ntilde;as muestran porcentajes de respuestas correctas mucho mayores que los ni&ntilde;os (con diferencias de entre un 5% y un 9.7%) en las preguntas que se refieren al dominio cognitivo anal&iacute;tico. La cuesti&oacute;n ahora es, &iquest;por qu&eacute; los ni&ntilde;os responden mejor a preguntas referidas a hechos concretos y las ni&ntilde;as a preguntas que implican un cierto nivel de an&aacute;lisis y razonamiento? No tenemos una respuesta definitiva, pero s&iacute; algunas hip&oacute;tesis, y la investigaci&oacute;n que estamos realizando pretende comprobar algunas de ellas.
    </p><p class="article-text">
        Estudios previos en el campo de la educaci&oacute;n han mostrado que los ni&ntilde;os son mejores en matem&aacute;ticas y las ni&ntilde;as mejores en literatura y comprensi&oacute;n lectora. En cambio no hay diferencias en los resultados sobre ciencias. Esta evidencia sugiere que ni&ntilde;os y ni&ntilde;as tienen distintas habilidades cognitivas, lo que hace que desarrollen intereses sobre temas distintos. No sabemos cu&aacute;l es el origen de esas diferencias. Algunos defienden que son biol&oacute;gicas, tales como las diferencias en la composici&oacute;n del cerebro, su habilidad espacial y estrat&eacute;gica, etc. Otros defienden que se aprenden en las etapas m&aacute;s tempranas de la infancia por imitaci&oacute;n de los roles de hombres y mujeres que son m&aacute;s relevantes en sus vidas. Sin embargo, lo importante desde nuestro punto de vista es que estas diferencias existen y desde una edad tan temprana como los 12 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Los resultados que aqu&iacute; mostramos sugieren que las diferencias en el nivel de conocimiento sobre pol&iacute;tica entre hombres y mujeres documentadas por otros estudios tal vez  sean solo aparentes y dependan de qu&eacute; temas consideremos como pol&iacute;ticos y, sobre todo, de qu&eacute; preguntas se utilicen para medirlos. Hasta el momento y con pocas excepciones los estudiosos utilizan un concepto muy restringido de pol&iacute;tica, limit&aacute;ndose a medir cuestiones relacionadas con la pol&iacute;tica institucional y partidista. La realidad, sin embargo,  sugiere que el concepto de pol&iacute;tica es mucho m&aacute;s amplio. Y es que la pol&iacute;tica (y hoy m&aacute;s que nunca) no parece ser cosa exclusiva de las elites. O por lo menos no deber&iacute;a serlo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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      <dc:creator><![CDATA[Mónica Ferrín, Marta Fraile]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/saben-politica-ciudadania-bueno-depende_1_5719382.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Jun 2013 14:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Saben más de política y ciudadanía los niños que las niñas? Bueno, depende]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cuánto saben los ciudadanos de política? ¿Por qué los hombres saben más que las mujeres?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/saben-ciudadanos-politica-hombres-mujeres_132_5578248.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">En general, quienes saben menos de política suelen ser aquellos que disponen de menos recursos socioeconómicos</p><p class="subtitle">Pobres o ricas, casadas o solteras, jóvenes o adultas, con hijos o sin  ellos, las mujeres presentan de forma sistemática niveles de  conocimiento político inferiores a los hombres</p><p class="subtitle">El argumento más utilizado es que las prioridades vitales de las mujeres son distintas a las de los hombres</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;nto saben los ciudadanos de pol&iacute;tica? &iquest;Tienen un conocimiento enciclop&eacute;dico o m&aacute;s bien saben lo justo para poder tomar una decisi&oacute;n en las urnas de higos a brevas? A pesar de la relevancia de la pregunta, hasta la fecha este tema se ha estudiado en contadas ocasiones. Uno de los motivos es la dificultad para medir el conocimiento pol&iacute;tico de la gente. A pesar de ello, recientemente se han empezado a incluir en las encuestas de opini&oacute;n p&uacute;blica preguntas sobre estos temas. Para el caso de los EEUU las conclusiones de los estudiosos son bastante pesimistas. Dibujan un electorado que suspende en pol&iacute;tica. Aun peor, los pocos que saben del tema, saben mucho, mientras que el resto tiende a la ignorancia, lo que indica un alto nivel de desigualdad entre los ciudadanos en este aspecto.
    </p><p class="article-text">
        Y &iquest;qu&eacute; pasa en Europa? Contamos con una encuesta realizada despu&eacute;s de las elecciones Europeas de 2009 en todos los pa&iacute;ses miembros de la UE. La encuesta inclu&iacute;a un total de seis preguntas sobre el funcionamiento de las instituciones en la UE y sobre cuestiones pol&iacute;ticas nacionales en cada pa&iacute;s (por ejemplo: &ldquo;&iquest;Podr&iacute;a Vd. decirme cu&aacute;l es el nombre del actual ministro de educaci&oacute;n en su pa&iacute;s?&rdquo;). Las preguntas se dise&ntilde;aron de tal forma que el nivel de dificultad fuera comparable entre pa&iacute;ses. Estos datos nos permiten contextualizar Espa&ntilde;a en comparaci&oacute;n con otros pa&iacute;ses Europeos.
    </p><p class="article-text">
        La Figura 1 muestra el n&uacute;mero medio de respuestas correctas que los entrevistados proporcionaron en cada pa&iacute;s. El panorama no es tan desolador como en el caso de los EEUU, puesto que en todos los pa&iacute;ses se llega al menos al aprobado justo (una media de 3 preguntas sobre 6). Sin embargo, si comparamos entre pa&iacute;ses descubrimos que Espa&ntilde;a est&aacute; a la cola (junto con Ruman&iacute;a). A la cabeza: Dinamarca, Luxemburgo,  Suecia, Austria o Finlandia. Sorprende la posici&oacute;n de algunos pa&iacute;ses. Por ejemplo, el Reino Unido o B&eacute;lgica est&aacute;n en el grupo de los aprobados justos. Por su parte, Portugal o Grecia est&aacute;n en el grupo de los notables bajos. En definitiva, la conocida distinci&oacute;n entre pa&iacute;ses con democracias antiguas (pa&iacute;ses escandinavos y del centro de Europa) y pa&iacute;ses con democracias m&aacute;s j&oacute;venes (como el sur y el este de Europa) no parece servir para explicar las diferencias en el nivel de conocimiento pol&iacute;tico entre pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        Figura 1. N&uacute;mero de respuestas correctas a seis preguntas sobre Conocimiento Pol&iacute;tico. Europa (2009)
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        El segundo punto cr&iacute;tico concierne a la desigual distribuci&oacute;n del conocimiento pol&iacute;tico entre los ciudadanos de un mismo pa&iacute;s. En general, quienes saben menos de pol&iacute;tica suelen ser aquellos que disponen de menos recursos socioecon&oacute;micos, reproduciendo as&iacute; las desigualdades socioecon&oacute;micas en el terreno de lo p&uacute;blico-pol&iacute;tico. Hasta aqu&iacute;, nada nuevo: quienes menos tienen son quienes menos participan y menos saben del sistema pol&iacute;tico. Sin embargo, otro de los resultados sorprendentes en este campo son las diferencias de g&eacute;nero. Incluso teniendo en cuenta los recursos socioecon&oacute;micos y cognitivos de las mujeres y los hombres, estos &uacute;ltimos presentan niveles de conocimiento superiores. Se trata de un fen&oacute;meno que ocurre no s&oacute;lo en Espa&ntilde;a, sino tambi&eacute;n en el resto de Europa.
    </p><p class="article-text">
        La Figura 2 muestra las diferencias en el conocimiento pol&iacute;tico de hombres y mujeres (considerando tambi&eacute;n su educaci&oacute;n, edad, inter&eacute;s por la pol&iacute;tica, estado civil, salario mensual familiar y situaci&oacute;n en el mercado laboral). El resultado es contundente: pobres o ricas, casadas o solteras, j&oacute;venes o adultas, con hijos o sin ellos, las mujeres presentan de forma sistem&aacute;tica niveles de conocimiento pol&iacute;tico inferiores a los hombres. Si comparamos entre pa&iacute;ses descubrimos de nuevo que Espa&ntilde;a se encuentra en el grupo con mayores niveles de desigualdad entre hombres y mujeres (junto a Portugal, Alemania, Chipre y Malta). La Figura 2 indica adem&aacute;s que incluso en pa&iacute;ses donde el nivel de conocimiento es alto (como Portugal y Alemania) las diferencias de g&eacute;nero son considerables. En cambio llama la atenci&oacute;n que el grupo de pa&iacute;ses donde menos desigualdades de g&eacute;nero hay incluye tanto a pa&iacute;ses con niveles de conocimiento pol&iacute;tico altos (como B&eacute;lgica, Finlandia y Suecia) como a pa&iacute;ses con niveles intermedios e incluso bajos. Destaca el caso de las rep&uacute;blicas B&aacute;lticas, donde las diferencias de g&eacute;nero son de una magnitud  mucho menor que en los dem&aacute;s pa&iacute;ses analizados. &iquest;Por qu&eacute;? &iquest;Qu&eacute; ocurre en las sociedades de esos pa&iacute;ses que hace que las diferencias de g&eacute;nero sean tan peque&ntilde;as?
    </p><p class="article-text">
        Figura 2. Diferencia entre hombres y mujeres en el n&uacute;mero medio de respuestas correctas a las seis preguntas sobre Conocimiento Pol&iacute;tico. Europa (2009)
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En definitiva, podemos caracterizar a Espa&ntilde;a como un pa&iacute;s con bajos niveles de conocimiento pol&iacute;tico y grandes desigualdades en la distribuci&oacute;n de este recurso de la ciudadan&iacute;a, sobre todo desigualdades de g&eacute;nero. Las razones que explican esta sorprendente desigualdad entre hombres y mujeres siguen siendo una inc&oacute;gnita en la literatura acad&eacute;mica y, hasta la fecha, no sabemos a ciencia cierta los motivos que explican esas diferencias, ni si &eacute;stos son iguales en todos los pa&iacute;ses. El argumento m&aacute;s utilizado es que las prioridades vitales de las mujeres son distintas a las de los hombres. La divisi&oacute;n tradicional de roles hace que las mujeres (aunque tengan un trabajo a tiempo completo) dediquen m&aacute;s tiempo que los hombres al cuidado del hogar y la familia. Como consecuencia de ello, el tiempo disponible para temas fuera del &aacute;mbito laboral o dom&eacute;stico es mucho menor para las mujeres que para los hombres.
    </p><p class="article-text">
        Si las mujeres saben menos de pol&iacute;tica porque tienen menos tiempo, podr&iacute;amos afirmar que ello silencia su capacidad para transmitir demandas y necesidades a los pol&iacute;ticos, lo que supone una desventaja evidente en su condici&oacute;n de ciudadanas. Sorprende, sin embargo, que en el siglo XXI (a pesar del aumento del n&uacute;mero de mujeres con visibilidad pol&iacute;tica en la &uacute;ltima d&eacute;cada) interesarse y saber de temas pol&iacute;ticos siga siendo para las mujeres un lujo que no pueden permitirse. Muchos interrogantes quedan a&uacute;n por responder: &iquest;En qu&eacute; momento del ciclo vital se hacen evidentes estas diferencias? &iquest;Saben las chicas j&oacute;venes menos de pol&iacute;tica que los chicos ? &iquest;Existe alguna dimensi&oacute;n pol&iacute;tica (por ejemplo, el ejercicio de los derechos sociales) en la que no haya diferencias de g&eacute;nero?
    </p><p class="article-text">
        Sigo pensando que el tema merece un estudio m&aacute;s pormenorizado que nos permita encontrar explicaciones alternativas a la que se ha comentado aqu&iacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Fraile]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/saben-ciudadanos-politica-hombres-mujeres_132_5578248.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 Feb 2013 19:46:42 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Cuánto saben los ciudadanos de política? ¿Por qué los hombres saben más que las mujeres?]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
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