<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Tània Verge]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/tania_verge/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Tània Verge]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/510358" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Contra el racismo no valen más 'peros']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/racismo-no-valen-peros_129_8562649.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4db4eaef-94dd-4379-b3c4-b1ed24c6fdb3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Contra el racismo no valen más &#039;peros&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La perspectiva antirracista en las políticas públicas es imprescindible e inaplazable para garantizar una distribución justa y equitativa de los derechos, las obligaciones, las oportunidades y los recursos al conjunto de la ciudadanía</p></div><p class="article-text">
        Hace seis meses se cre&oacute; por primera vez en el Govern de la Generalitat de Catalunya el Departamento de Igualdad y Feminismos con el objetivo de transformar el pa&iacute;s desde el feminismo, con un enfoque interseccional y de derechos humanos. Su existencia pone a la sociedad catalana frente a un espejo: se ha creado porque todav&iacute;a son m&uacute;ltiples las desigualdades, las discriminaciones y las violencias cotidianas machistas, LGBTIf&oacute;bicas o racistas. No son hechos puntuales ni aislados, sino que parten de sistemas de opresi&oacute;n estructurales que generan una dominaci&oacute;n arbitraria a las personas por el mero hecho de ser quienes son.
    </p><p class="article-text">
        Mientras que las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de igualdad de g&eacute;nero y contra las violencias machistas o las pol&iacute;ticas de derechos de las personas LGBTI cuentan con leyes integrales, el antirracismo ha sido hasta la fecha el gran ausente de las intervenciones p&uacute;blicas. En la legislatura pasada Catalunya dio un paso importante con la aprobaci&oacute;n de una ley pionera a nivel estatal y europeo, la Ley 19/2020 de igualdad de trato y no discriminaci&oacute;n, que el Departamento de Igualdad y Feminismos est&aacute; desplegando. Sin embargo, para erradicar el racismo en todas sus formas y expresiones &ndash;incluyendo el antigitanismo, la xenofobia, la islamofobia y cualquier otro tipo de discriminaci&oacute;n &eacute;tnico-racial&ndash; necesitamos una ley espec&iacute;fica.
    </p><p class="article-text">
        El colonialismo, el tr&aacute;fico de esclavos o la expulsi&oacute;n de jud&iacute;os, gitanos y musulmanes de la pen&iacute;nsula pueden parecernos hechos hist&oacute;ricos muy alejados del presente, pero han dejado un profundo poso de racismo estructural e institucional en nuestras sociedades. Cuesta admitirlo porque todav&iacute;a cuesta reconocerlo, como sucede tambi&eacute;n con el machismo o la LGBTIfobia. &iquest;Cu&aacute;ntas veces hemos escuchado &ndash;o incluso afirmado&ndash; &ldquo;yo no soy racista, pero...&rdquo;? Evitar llevar a tus hijas a colegios con un alto porcentaje de alumnado de origen inmigrante, no querer alquilar tu piso a quien tiene apellidos extranjeros, impedir la entrada en un local de ocio a una persona por su color de piel u hostigarla en una tienda por considerarla sospechosa, as&iacute; como reproducir estereotipos y prejuicios sobre la forma de ser de colectivos enteros son algunas de las manifestaciones cotidianas m&aacute;s extendidas de racismo social.
    </p><p class="article-text">
        Combatir el racismo imperante pasa por el reconocimiento y representaci&oacute;n de la diversidad en todos los &aacute;mbitos. Se han dado pasos muy importantes, como es el hecho que por primera vez una mujer racializada de origen migrante lidere la Direcci&oacute;n General de Migraciones, Refugio y Antirracismo, o que una persona gitana sea la responsable de desplegar el organismo para la igualdad de trato y la no discriminaci&oacute;n previsto en la Ley 19/2020. No obstante, los avances son escasos y lentos. Los informes peri&oacute;dicos del colectivo #OnS&oacute;nLesDones contabilizan una presencia de personas racializadas inferior al 1% en los espacios de opini&oacute;n de los medios de comunicaci&oacute;n catalanes. Tampoco los libros de texto escolares, el mundo de la cultura, la direcci&oacute;n de las empresas o las instituciones pol&iacute;ticas reflejan la diversidad &eacute;tnico-racial existente en la sociedad. Por ejemplo, en la legislatura actual del Parlament de Catalunya las personas racializadas ocupan alrededor del 5% de los esca&ntilde;os, y este es el r&eacute;cord hist&oacute;rico de la c&aacute;mara.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, combatir el racismo requiere, de manera fundamental, abordar las condiciones materiales de aquellas personas que por su color de piel, fenotipo, origen o religi&oacute;n padecen unas tasas de pobreza y de exclusi&oacute;n social m&aacute;s elevadas, una mayor precariedad laboral y peores salarios o m&aacute;s riesgo de sufrir ataques contra la integridad f&iacute;sica. Tambi&eacute;n hay que identificar y corregir aquellas pr&aacute;cticas racistas que son responsabilidad directa de las administraciones p&uacute;blicas, como las menores oportunidades educativas provocadas por la segregaci&oacute;n escolar, los estereotipos y sesgos en la atenci&oacute;n proporcionada por los servicios sociales o de salud, o el perfilamiento racial de los cuerpos de seguridad.
    </p><p class="article-text">
        Con la aprobaci&oacute;n esta semana por acuerdo de gobierno de la memoria preliminar, iniciamos el per&iacute;odo de consulta p&uacute;blica abierto a toda la ciudadan&iacute;a del anteproyecto de ley catalana contra el racismo en todas sus formas y expresiones, a la que seguir&aacute; un proceso participativo con organizaciones sociales y personas expertas para la identificaci&oacute;n exhaustiva de la problem&aacute;tica, las estrategias de abordaje y las medidas concretas de actuaci&oacute;n integral. Asimismo, la redacci&oacute;n del anteproyecto se sincronizar&aacute; con los trabajos de la Comisi&oacute;n de Estudio del Racismo Institucional y Estructural creada en el Parlament de Catalunya el pasado mes de noviembre, fruto del compromiso de aquellos partidos pol&iacute;ticos comprometidos con la democracia y los derechos humanos.
    </p><p class="article-text">
        La perspectiva antirracista en las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas es imprescindible e inaplazable para garantizar una distribuci&oacute;n justa y equitativa de los derechos, las obligaciones, las oportunidades y los recursos al conjunto de la ciudadan&iacute;a sobre la base del reconocimiento y el respeto a la diferencia. Especialmente ante el auge tanto a nivel europeo como global de los discursos y delitos de odio con motivaci&oacute;n &eacute;tnico-racial, la transformaci&oacute;n feminista debe ser antirracista, y la ley catalana contra el racismo constituir&aacute; un paso muy importante en esta direcci&oacute;n. No valen m&aacute;s 'peros'.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tània Verge]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/racismo-no-valen-peros_129_8562649.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Dec 2021 09:36:48 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/4db4eaef-94dd-4379-b3c4-b1ed24c6fdb3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="123765" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/4db4eaef-94dd-4379-b3c4-b1ed24c6fdb3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="123765" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Contra el racismo no valen más 'peros']]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/4db4eaef-94dd-4379-b3c4-b1ed24c6fdb3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No es política para mujeres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/dones-en-xarxa/conciliacion-maternidad-machismo-politica_132_3417029.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Por qué las administraciones públicas y las empresas deben tener planes para garantizar la igualdad efectiva de mujeres y hombres y, en cambio, no están obligados por ley ni los parlamentos ni los partidos políticos ?</p></div><p class="article-text">
        Ser mujer con ni&ntilde;os peque&ntilde;os o ser madre mientras se ocupa un cargo pol&iacute;tico desencadena inevitablemente un conflicto de rol. Como el tiempo es limitado para todos, en funci&oacute;n de c&oacute;mo se invierta te conviertes inexorablemente en mala madre o mala pol&iacute;tica. Lo podemos ver en el debate abierto a ra&iacute;z del reciente parto de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, como tambi&eacute;n ha sucedido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os con los embarazos de la ex ministra de defensa, Carme Chac&oacute;n, la vicepresidenta del Gobierno, Soraya S&aacute;ez de Santamar&iacute;a, o la presidenta de la Junta de Andaluc&iacute;a, Susana D&iacute;az.
    </p><p class="article-text">
        Dedic&aacute;ndose a la pol&iacute;tica o en otras actividades, las mujeres tienen el derecho a decidir, no s&oacute;lo cuando ser madres, sino como quieren vivir su maternidad. Pero estos no son los t&eacute;rminos con que son juzgadas. Si Ada Colau acaba haciendo uso de las 16&nbsp;semanas del permiso de maternidad a que tiene derecho por ley, ser&aacute; acusada de dejaci&oacute;n de funciones. Si no se coge el permiso entero, se le reprochar&aacute; que no representa al conjunto de mujeres, que no hace pedagog&iacute;a con su ejemplo de la (mal llamada) conciliaci&oacute;n familiar y laboral, que hace perder valor a los derechos existentes, o incluso que no practica en su vida privada el programa pol&iacute;tico que defiende. En resumen, &ldquo;damned if you do, damned if you do not&rdquo;, la cr&iacute;tica est&aacute; servida haga lo que haga.
    </p><p class="article-text">
        Este debate p&uacute;blico es muy revelador del machismo sobre el que se asienta la sociedad en general y la pol&iacute;tica en particular. Mientras que la vida privada de los hombres es irrelevante en su evaluaci&oacute;n p&uacute;blica, en el caso de las mujeres esta pantalla no est&aacute; superada. Las exigencias que comporta el ejercicio de un cargo de responsabilidad pol&iacute;tica se presentan todav&iacute;a de manera impl&iacute;cita como incompatibles con las expectativas sobre la responsabilidad de las mujeres en el cuidado de los ni&ntilde;os. No es de extra&ntilde;ar, pues, que el volumen de diputadas sin hijos/as sea 20&nbsp;puntos porcentuales superior al de los diputados. La brecha en la (ma)paternidad es incluso m&aacute;s amplia entre los cargos de los gobiernos. Y en todas las instituciones pol&iacute;ticas, la permanencia de las mujeres es dr&aacute;sticamente inferior a la de los hombres.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que tambi&eacute;n han sido padres estando activos en pol&iacute;tica, nadie ha pedido como lo hacen o hicieron por &ldquo;conciliar&rdquo; a Oriol Junqueras, Josep Rull, Francisco &Aacute;lvarez-Cascos, David Cameron, Tony Blair o Nicolas Sarkozy, ni si cogen entero el p&iacute;rrico permiso de paternidad que ofrece la legislaci&oacute;n laboral espa&ntilde;ola o si hacen pedagog&iacute;a de los permisos iguales e intransferibles estando apartados de la pol&iacute;tica durante diecis&eacute;is semanas. No, claro que no; se da por supuesto que ser padre no afecta las responsabilidades pol&iacute;ticas. La sociedad patriarcal explota as&iacute; el conflicto de rol exclusivamente en el caso de las mujeres, como demuestra el hecho de que s&oacute;lo las mujeres desarrollen un sentimiento de culpa por la ausencia familiar que supone la dedicaci&oacute;n intensiva y las largas jornadas que conlleva la pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Mientras discutimos sobre qu&eacute; &ldquo;deber&iacute;an&rdquo; hacer las mujeres, dejamos de poner la mirada en el hecho de que las instituciones pol&iacute;ticas est&aacute;n dise&ntilde;adas en base a la experiencia vital de los hombres. Impera la demanda de una hiperpresencialitat en actos y reuniones que no es compatible ni con la vida familiar ni con ning&uacute;n otro tipo de vida privada. Al reclamo de hiperliderazgos por parte de los medios de comunicaci&oacute;n, se suman unos horarios largos de trabajo institucional o en la organizaci&oacute;n de los partidos que terminan tarde por la noche y que a menudo se prolongan en reuniones fuera de los espacios formales, en horarios a&uacute;n m&aacute;s intempestivos. Aqu&iacute; es donde se forjan redes informales de confianza y de poder, b&aacute;sicamente entre hombres, ya que son los que, en general, tienen la vida familiar resuelta y pueden permitirse llegar a casa a la hora que sea.
    </p><p class="article-text">
        En fin, en lugar de seguir discutiendo si las mujeres pol&iacute;ticas deber&iacute;an tomar el permiso de maternidad entero o no, plante&eacute;monos las siguientes preguntas: &iquest;Podemos seguir considerando como verdaderamente democr&aacute;ticas las instituciones y organizaciones con un funcionamiento cotidiano que discrimina a las mujeres? &iquest;Por qu&eacute; las administraciones p&uacute;blicas y las empresas deben tener planes para garantizar la igualdad efectiva de mujeres y hombres y, en cambio, no est&aacute;n obligados por ley ni los parlamentos ni los partidos pol&iacute;ticos ?.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tània Verge]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/dones-en-xarxa/conciliacion-maternidad-machismo-politica_132_3417029.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 May 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[No es política para mujeres]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Maternidad,Machismo,Política,Conciliación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No és política per a dones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/dones-en-xarxa/conciliacio-maternitat-paternitat-masclisme-politica_132_3417021.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Per què les administracions públiques i les empreses han de tenir plans per garantir la igualtat efectiva de dones i homes i, en canvi, no hi estan obligats per llei ni els parlaments ni els partits polítics?</p></div><p class="article-text">
        Ser dona amb criatures petites o ser mare mentre s&rsquo;ocupa un c&agrave;rrec pol&iacute;tic desencadena inevitablement un conflicte de rol. Com que el temps &eacute;s limitat per a tothom, en funci&oacute; de com s&rsquo;inverteixi s&rsquo;esdev&eacute; inexorablement mala mare o mala pol&iacute;tica. Ho podem veure en el debat obert arran del recent part de l&rsquo;alcaldessa de Barcelona, Ada Colau, com tamb&eacute; ha succe&iuml;t en els darrers anys amb els embarassos de l&rsquo;ex ministra de defensa, Carme Chac&oacute;n, la vicepresidenta del govern espanyol, Soraya S&aacute;ez de Santamar&iacute;a, o la presidenta de la Junta de Andaluc&iacute;a, Susana D&iacute;az.
    </p><p class="article-text">
        Dedicant-se a la pol&iacute;tica o a altres activitats, les dones tenen el dret a decidir no nom&eacute;s quan ser mares sin&oacute; com volen viure la seva maternitat. Per&ograve; aquests no s&oacute;n els termes amb qu&egrave; s&oacute;n jutjades. Si Ada Colau acaba fent &uacute;s de les setze setmanes del perm&iacute;s de maternitat a qu&egrave; t&eacute; dret per llei, ser&agrave; acusada de deixament de funcions. Si no s&rsquo;agafa el perm&iacute;s sencer, se li retraur&agrave; que no representa el conjunt de dones, que no fa pedagogia amb el seu exemple de la (mal anomenada) conciliaci&oacute; familiar i laboral, que fa perdre valor als drets existents, o fins i tot que no practica en la seva vida privada el programa pol&iacute;tic que defensa. En resum, &ldquo;<em>damned if you do, damned if you don&rsquo;t</em>&rdquo;, la cr&iacute;tica est&agrave; servida faci el que faci.
    </p><p class="article-text">
        Aquest debat p&uacute;blic &eacute;s molt revelador del masclisme sobre el qual s&rsquo;assenta la societat en general i la pol&iacute;tica en particular. Mentre que la vida privada dels homes &eacute;s irrellevant en la seva avaluaci&oacute; p&uacute;blica, en el cas de les dones aquesta pantalla no est&agrave; superada. Les exig&egrave;ncies que comporta l&rsquo;exercici d&rsquo;un c&agrave;rrec de responsabilitat pol&iacute;tica es presenten encara de manera impl&iacute;cita com a incompatibles amb les expectatives sobre la responsabilitat de les dones en la cura de les criatures. No &eacute;s d&rsquo;estranyar, doncs, que el volum de diputades sense fills/es sigui 20 punts percentuals superior al dels diputats. La bretxa en la (ma)paternitat &eacute;s fins i tot m&eacute;s &agrave;mplia entre els c&agrave;rrecs dels governs. I en totes les institucions pol&iacute;tiques, la perman&egrave;ncia de les dones &eacute;s dr&agrave;sticament inferior a la dels homes.
    </p><p class="article-text">
        Malgrat que tamb&eacute; han sigut pares estant actius en pol&iacute;tica, ning&uacute; ha demanat com s&rsquo;ho fan o van fer per &ldquo;conciliar&rdquo; a Oriol Junqueras, Josep Rull, Francisco &Aacute;lvarez-Cascos, David Cameron, Tony Blair o Nicolas Sarkozy, ni si agafen sencer el p&iacute;rric perm&iacute;s de paternitat que ofereix la legislaci&oacute; laboral espanyola o si fan pedagogia dels permisos iguals i intransferibles estan apartats de la pol&iacute;tica durant setze setmanes. No, &eacute;s clar que no; es d&oacute;na per suposat que ser pare no afecta les responsabilitats pol&iacute;tiques. La societat patriarcal explota aix&iacute; el conflicte de rol exclusivament en el cas de les dones, com demostra el fet que nom&eacute;s les dones desenvolupin un sentiment de culpa per l&rsquo;abs&egrave;ncia familiar que suposa la dedicaci&oacute; intensiva i les llargues jornades que comporta la pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Mentre discutim sobre qu&egrave; &ldquo;haurien&rdquo; de fer les dones, deixem de posar la mirada en el fet que les institucions pol&iacute;tiques estan dissenyades sobre la base de l&rsquo;experi&egrave;ncia vital dels homes. Impera la demanda d&rsquo;una hiperpresencialitat en actes i reunions que no &eacute;s compatible ni amb la vida familiar ni amb cap altra mena de vida privada. Al reclam d&rsquo;hiperlideratges per part dels mitjans de comunicaci&oacute;, s&rsquo;hi sumen uns horaris llargs de treball institucional o en l&rsquo;organitzaci&oacute; dels partits que acaben tard al vespre i que sovint es perllonguen en reunions fora dels espais formals, en horaris encara m&eacute;s intempestius. Aqu&iacute; &eacute;s on es forgen xarxes informals de confian&ccedil;a i de poder, b&agrave;sicament entre homes, ja que s&oacute;n els que, en general, tenen la vida familiar resolta i poden permetre&rsquo;s arribar a casa a l&rsquo;hora que sigui.
    </p><p class="article-text">
        En fi, en comptes de seguir discutint si les dones pol&iacute;tiques haurien d&rsquo;agafar el perm&iacute;s de maternitat sencer o no, plantegem-nos les seg&uuml;ents preguntes: Podem seguir considerant com veritablement democr&agrave;tiques les institucions i organitzacions amb un funcionament quotidi&agrave; que discrimina les dones? Per qu&egrave; les administracions p&uacute;bliques i les empreses han de tenir plans per garantir la igualtat efectiva de dones i homes i, en canvi, no hi estan obligats per llei ni els parlaments ni els partits pol&iacute;tics?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tània Verge]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/dones-en-xarxa/conciliacio-maternitat-paternitat-masclisme-politica_132_3417021.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 May 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[No és política per a dones]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Referéndum, república y movimiento feminista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/dones-en-xarxa/referendum-republica-feminismo_132_3586045.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Dónde está el movimiento feminista en este debate? ¿Qué está en juego para las mujeres?</p></div><p class="article-text">
        El debate territorial que ha ocupado de manera destacada la agenda pol&iacute;tica catalana de los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha sido en buena medida ciego al g&eacute;nero, aunque presenta diferentes implicaciones para las mujeres y para la igualdad. Los partidos y las instituciones no han prestado atenci&oacute;n a tales implicaciones y el movimiento feminista tampoco se ha movilizado suficientemente para incorporar la perspectiva de g&eacute;nero en este debate p&uacute;blico. Vaya por delante que, como el conjunto de la ciudadan&iacute;a, las feministas y las asociaciones de mujeres somos diversas, no habiendo unanimidad sobre el alcance y la forma de hacer efectivo el derecho a decidir o a la autodeterminaci&oacute;n ni tampoco sobre la preferencia por un determinado modelo territorial. Esto no quita que no tengamos que plantearnos las siguientes preguntas: &iquest;D&oacute;nde est&aacute; el movimiento feminista en este debate? &iquest;Qu&eacute; est&aacute; en juego para las mujeres? 
    </p><h3 class="article-text">Refer&eacute;ndum y feminismo</h3><p class="article-text">
        <strong>Refer&eacute;ndum y feminismo</strong>El feminismo siempre ha planteado la necesidad de repensar la comunidad pol&iacute;tica y lograr la emancipaci&oacute;n individual y colectiva. La comunidad pol&iacute;tica actual nos ha venido dada y un refer&eacute;ndum nos permitir&iacute;a definirla, teniendo evidentemente la posibilidad de escoger el status quo o una nueva realidad pol&iacute;tica. Se trata simplemente de una pr&aacute;ctica de libertad, al margen de la direcci&oacute;n del voto en un refer&eacute;ndum. En este sentido, hay que distinguir, siguiendo Hannah Arendt (Sobre la revoluci&oacute;n, 1963), entre 'contrato social' y 'contrato mutuo'. El primero hace referencia al contrato que la sociedad suscribe con sus gobernantes mientras que el segundo se basa en la reciprocidad entre los individuos que se vinculan para formar una comunidad pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Como nos dice Fina Birul&eacute;s (2008), es el &uacute;ltimo tipo de contrato lo que nos permite pensar un 'mundo en com&uacute;n'. El refer&eacute;ndum se puede entender, pues, como una pr&aacute;ctica de libertad pol&iacute;tica, una oportunidad sin precedentes para definir c&oacute;mo queremos vivir en el territorio de Catalunya y c&oacute;mo nos relacionamos con el resto de pueblos de Espa&ntilde;a, de Europa y del mundo. Las feministas sabemos que la libertad nunca se otorga sino que se gana, empleando cuando hay la desobediencia, que es parte del ADN del feminismo (sufragistas, Rosa Parks, etc.). Por que la libertad escapa de los m&aacute;rgenes de los dictados de un estado (sea cual sea este estado), los argumentos legalistas contrarios a la celebraci&oacute;n de un refer&eacute;ndum en el que se pueda o bien confirmar o repensar la comunidad pol&iacute;tica no pueden encontrar cobertura desde el feminismo.
    </p><p class="article-text">
        Los debates de trascendencia pol&iacute;tica como los que plantean un cambio o reforma constitucional no nos son ajenos y, por tanto, hay que feminizarlos y feministitzarlos. Por un lado, feminizarlos garantizando la paridad en todos los espacios de participaci&oacute;n y decisi&oacute;n. Se trata de una cuesti&oacute;n de justicia: no existe ninguna justificaci&oacute;n democr&aacute;tica para la sobre-representaci&oacute;n masculina.
    </p><p class="article-text">
        La presencia en un espacio determina adem&aacute;s el sentimiento de pertenencia y los significados sociales de los mismos as&iacute; como los temas sustantivos sobre los que se discute. Se necesitan mujeres referentes en estos debates y especialmente mujeres feministas, as&iacute; como hay que exigir, tanto a las posiciones del 's&iacute;' como del 'no', que se explique por qu&eacute; la independencia de Catalunya ser&iacute;a positiva o negativa para la vida de las mujeres. Tenemos mucho que ganar dejando de hablar del 'proceso' y su legalidad para centrarnos, en cambio, en las consecuencias sobre las mujeres del resultado de este proceso. Recordemos el caso escoc&eacute;s, donde se constituyeron los grupos Women for Independence y Women Better Together, en el marco de las respectivas campa&ntilde;as a favor del s&iacute; y del no a la independencia. Su objetivo consist&iacute;a tanto en movilizar las mujeres como en incorporar las voces de las mujeres en los debates sobre el futuro del pa&iacute;s.
    </p><h3 class="article-text">Rep&uacute;blica y feminismo</h3><p class="article-text">
        <strong>Rep&uacute;blica y feminismo</strong>Tanto en Escocia como en Catalunya, las encuestas recogen que la intenci&oacute;n de voto de las mujeres en un refer&eacute;ndum por la independencia se basa menos en criterios expresivos - como la identidad nacional - que en el caso de los hombres ya que responde en mayor medida a factores de tipo instrumental - como mejorar la calidad de vida de la poblaci&oacute;n. Ya sea apostando por un nuevo estado o reformando el actual, las feministas somos aliadas naturales en la feministizaci&oacute;n o despatriarcalizaci&oacute;n de las estructuras sociales, pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas. Precisamente porque, como nos recuerda Carole Pateman (El contrato sexual, 1988), las mujeres nunca hemos sido parte firmante del 'contrato social original (como ciudadanas de pleno derecho) sino que fuimos incorporados mediante un' contrato sexual '( como esposas, madres o hijas), las feministas no nos podemos permitir el lujo de no estar presentes hoy en los espacios de debate creados alrededor del futuro de Catalunya.
    </p><p class="article-text">
        Hacer de la erradicaci&oacute;n de la violencia machista una cuesti&oacute;n de estado, garantizar el derecho al propio cuerpo y a la libertad sexual, asegurar la sostenibilidad de la vida y romper la divisi&oacute;n sexual del trabajo, establecer una escuela laica y coeducadora, sustituir el militarismo por una cultura de la paz, o valorar la diferencia y reconocer la interseccionalidad de los sistemas de opresi&oacute;n (de g&eacute;nero, procedencia, sexualidad, clase, diversidad funcional, etc.)...
    </p><p class="article-text">
        Estas cuestiones han sido tradicionalmente despreciadas en el marco de la Estado espa&ntilde;ol y no hay ninguna garant&iacute;a de que estos temas cruciales para la vida de las mujeres y para el conjunto de la sociedad entren en la agenda pol&iacute;tica sin la participaci&oacute;n del (los) feminismo (s). Al margen de la posici&oacute;n que se defienda (soberanista, federalista o autonomista), las feministas estamos plenamente de acuerdo en reclamar un pa&iacute;s independiente del patriarcado, un pa&iacute;s que garantice de una vez por todas la independencia de las mujeres. Todas las feministas compartimos este objetivo y queremos construir una rep&uacute;blica feminista. Somos sencillamente imprescindibles. Nos avalan muchos a&ntilde;os de luchas y manifiestos compartidos. Si trabajamos en alianza desde los diferentes espacios donde estamos, respetando la pluralidad, podemos tener mucha fuerza. &iquest;Por qu&eacute; no la aprovechamos?
    </p><p class="article-text">
        Fina Birul&eacute;s (2008), &ldquo;Un mundo en com&uacute;n&rdquo;, a Juan Casa&ntilde;as (ed), La autodeterminaci&oacute;n de los pueblos. Barcelona: Icaria, pp. 79-90.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tània Verge]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/dones-en-xarxa/referendum-republica-feminismo_132_3586045.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Feb 2017 10:09:02 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Referéndum, república y movimiento feminista]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Referéndum,República,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Referèndum, república i moviment feminista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/dones-en-xarxa/referendum-republica-moviment-feminista_132_3586029.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">On és el moviment feminista en aquest debat? Què està en joc per a les dones?</p></div><p class="article-text">
        El debat territorial que ha ocupat de manera destacada l&rsquo;agenda pol&iacute;tica catalana dels darrers anys ha estat en bona mesura cec al g&egrave;nere, tot i que presenta diferents implicacions per a les dones i per a la igualtat. Els partits i les institucions no han prestat atenci&oacute; a tals implicacions i el moviment feminista tampoc s&rsquo;ha mobilitzat suficientment per incorporar la perspectiva de g&egrave;nere en aquest debat p&uacute;blic. Vagi dit per endavant que, com el conjunt de la ciutadania, les feministes i les associacions de dones som diverses, no havent-hi unanimitat sobre l&rsquo;abast i la manera de fer efectiu el dret a decidir o a l&rsquo;autodeterminaci&oacute; ni tampoc sobre la prefer&egrave;ncia per un determinat model territorial. Aix&ograve; no treu que no h&agrave;gim de plantejar-nos les seg&uuml;ents preguntes: On &eacute;s el moviment feminista en aquest debat? Qu&egrave; est&agrave; en joc per a les dones?
    </p><h3 class="article-text">Refer&egrave;ndum i feminisme</h3><p class="article-text">
        <strong>Refer&egrave;ndum i feminisme</strong>El feminisme sempre ha plantejat la necessitat de repensar la comunitat pol&iacute;tica i assolir l&rsquo;emancipaci&oacute; individual i col&middot;lectiva. La comunitat pol&iacute;tica actual ens ha vingut donada i un refer&egrave;ndum ens permetria definir-la, tenint evidentment la possibilitat d&rsquo;escollir l&rsquo;<em>statu quo</em> o una nova realitat pol&iacute;tica. Es tracta simplement d&rsquo;una pr&agrave;ctica de llibertat, al marge de la direcci&oacute; del vot en un refer&egrave;ndum. En aquest sentit, cal distingir, seguint Hannah Arendt (<em>Sobre la revoluci&oacute;</em>, 1963), entre &lsquo;contracte social&rsquo; i &lsquo;contracte mutu&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        El primer fa refer&egrave;ncia al contracte que la societat subscriu amb llurs governants mentre que el segon es basa en la reciprocitat entre els individus que es vinculen per formar una comunitat pol&iacute;tica. Com ens diu Fina Birul&eacute;s (2008), &eacute;s el darrer tipus de contracte el que ens permet pensar un &lsquo;m&oacute;n en com&uacute;&rsquo;. El refer&egrave;ndum es pot entendre, doncs, com una pr&agrave;ctica de llibertat pol&iacute;tica, una oportunitat sense precedents per a definir com volem viure al territori de Catalunya i com ens relacionem amb la resta de pobles d&rsquo;Espanya, d&rsquo;Europa i del m&oacute;n. Les feministes sabem que la llibertat mai s&rsquo;atorga sin&oacute; que es guanya, emprant quan cal la desobedi&egrave;ncia, que &eacute;s part de l&rsquo;ADN del feminisme (sufragistes, Rosa Parks, etc.). Perqu&egrave; la llibertat escapa dels marges dels dictats d&rsquo;un estat (sigui quin sigui aquest estat), els arguments legalistes contraris a la celebraci&oacute; d&rsquo;un refer&egrave;ndum on es pugui b&eacute; confirmar o b&eacute; repensar la comunitat pol&iacute;tica no poden trobar cobertura des del feminisme.
    </p><p class="article-text">
        Els debats de transcend&egrave;ncia pol&iacute;tica com els que plantegen un canvi o reforma constitucional no ens s&oacute;n aliens i, per tant, cal <em>feminitzar-los</em> i <em>feministitzar-los</em>. D&rsquo;una banda, feminitzar-los garantint la paritat en tots els espais de participaci&oacute; i decisi&oacute;. Es tracta d&rsquo;una q&uuml;esti&oacute; de just&iacute;cia: no existeix cap justificaci&oacute; democr&agrave;tica per a la sobre-representaci&oacute; masculina. La pres&egrave;ncia en un espai determina a m&eacute;s el sentiment de pertinen&ccedil;a i els significats socials dels mateixos aix&iacute; com els temes substantius sobre els quals es discuteix. Calen dones referents en aquests debats i especialment dones feministes, aix&iacute; com cal exigir, tant a les posicions del &lsquo;s&iacute;&rsquo; com del &lsquo;no&rsquo;, que s&rsquo;expliqui per qu&egrave; la independ&egrave;ncia de Catalunya seria positiva o negativa per a la vida de les dones. Hi tenim molt a guanyar deixant de parlar del &lsquo;proc&eacute;s&rsquo; i la seva legalitat per centrar-nos, en canvi, en les conseq&uuml;&egrave;ncies sobre les dones del resultat d&rsquo;aquest proc&eacute;s. Recordem el cas escoc&egrave;s, on es constitu&iuml;ren els grups <em>Women for Independence</em> i <em>Women Better Together</em>, en el marc de les respectives campanyes a favor del s&iacute; i del no a la independ&egrave;ncia. El seu objectiu consistia tant a mobilitzar les dones com en incorporar les veus de les dones en els debats sobre el futur del pa&iacute;s.
    </p><h3 class="article-text">Rep&uacute;blica i feminisme</h3><p class="article-text">
        <strong>Rep&uacute;blica i feminisme</strong>Tant a Esc&ograve;cia com a Catalunya, les enquestes recullen que la intenci&oacute; de vot de les dones en un refer&egrave;ndum per la independ&egrave;ncia es basa menys en criteris expressius &ndash; com la identitat nacional &ndash; que en el cas dels homes, ja que respon en major mesura a factors de tipus instrumental &ndash; com millorar la qualitat de vida de la poblaci&oacute;. Sigui apostant per un nou estat o reformant l'actual, les feministes som aliades naturals en la <em>feministitzaci&oacute;</em> o <em>despatriarcalitzaci&oacute;</em> de les estructures socials, pol&iacute;tiques i econ&ograve;miques. Precisament perqu&egrave;, com ens recorda Carole Pateman (<em>El contracte sexual</em>, 1988), les dones no hem estat mai part signat&agrave;ria del &lsquo;contracte social&rsquo; original (com a ciutadanes de ple dret) sin&oacute; que hi f&oacute;rem incorporades mitjan&ccedil;ant un &lsquo;contracte sexual&rsquo; (com a esposes, mares o filles), les feministes no ens podem permetre el luxe de no ser presents avui en els espais de debat creats al voltant del futur de Catalunya.
    </p><p class="article-text">
        Fer de l&rsquo;erradicaci&oacute; de la viol&egrave;ncia masclista una q&uuml;esti&oacute; d&rsquo;estat, garantir el dret al propi cos i a la llibertat sexual, assegurar la sostenibilitat de la vida i trencar la divisi&oacute; sexual del treball, establir una escola laica i coeducadora, substituir el militarisme per una cultura de la pau, o valorar la difer&egrave;ncia i recon&egrave;ixer la interseccionalitat dels sistemes d&rsquo;opressi&oacute; (de g&egrave;nere, proced&egrave;ncia, sexualitat, classe, diversitat funcional, etc.)... Aquestes q&uuml;estions han estat tradicionalment menystingudes en el marc de l&rsquo;Estat espanyol i no hi ha cap garantia que aquests temes crucials per a la vida de les dones i per al conjunt de la societat entrin a l&rsquo;agenda pol&iacute;tica sense la participaci&oacute; del(s) feminisme(s).
    </p><p class="article-text">
        Al marge de la posici&oacute; que es defensi (sobiranista, federalista o autonomista), les feministes estem plenament d&rsquo;acord en reclamar un pa&iacute;s <em>independent del patriarcat</em>, un pa&iacute;s que garanteixi d&rsquo;una vegada per totes la independ&egrave;ncia de les dones. Totes les feministes compartim aquest objectiu i volem bastir una rep&uacute;blica feminista. Som senzillament imprescindibles. Ens avalen molts anys de lluites i manifestos compartits. Si treballem en alian&ccedil;a des dels diferents espais on estem, respectant la pluralitat, podem tenir molta for&ccedil;a. Per qu&egrave; no l&rsquo;aprofitem?
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2"> Fina Birulés (2008), “Un mundo en común”, a Joan Casañas (ed), <em>La autodeterminación de los pueblos</em>. Barcelona: Icaria, pp. 79-90<br/><br/></blockquote>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tània Verge]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/dones-en-xarxa/referendum-republica-moviment-feminista_132_3586029.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Feb 2017 09:58:04 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Referèndum, república i moviment feminista]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Referéndum,República,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La paridad como bien público]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/paridad-bien-publico_132_5598628.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras que el PP obtuvo una amplísima mayoría absoluta, sus diputadas representaron el 36,6% de su grupo parlamentario</p><p class="subtitle">El 77% de las Secretarías de Estado y el 72% de las Subsecretarías, Secretarías Generales y Delegaciones del Gobierno recaen en hombres</p><p class="subtitle">Cuanto más pequeño es el pastel, más reducida es la porción que corresponde a las mujeres</p><p class="subtitle">El nivel local sigue siendo el más masculinizado, con tan sólo un 17% de alcaldesas electas en 2011</p></div><p class="article-text">
        Desde mediados de los a&ntilde;os 90, la paridad en los puestos de toma de decisi&oacute;n ha sido impulsada por organizaciones internacionales como las Naciones Unidas, la Uni&oacute;n Europea o el Consejo de Europa recomend&aacute;ndose las cuotas de g&eacute;nero como la medida de acci&oacute;n positiva m&aacute;s eficaz para superar la brecha de g&eacute;nero. En la actualidad, ya son m&aacute;s de 100 los pa&iacute;ses donde se aplican las <a href="http://www.quotaproject.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuotas de g&eacute;nero</a>, ya sean de tipo constitucional o legislativo, o bien asumidas de manera voluntaria por los partidos pol&iacute;ticos. Espa&ntilde;a es uno de estos pa&iacute;ses. A las cuotas aplicadas desde mediados de los a&ntilde;os 80 por los partidos de izquierda se sum&oacute; en 2007 una cuota legislativa que, seg&uacute;n el &ldquo;principio de composici&oacute;n equilibrada&rdquo; contenido en la Ley de Igualdad<a href="//#_ftn1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a>, obliga a incluir en las listas electorales una presencia m&iacute;nima del 40% y una presencia m&aacute;xima del 60% para cualquiera de los dos sexos. &iquest;Qu&eacute; balance puede hacerse de su efectividad?
    </p><p class="article-text">
        Aunque la cuota se aplica a todas las <a href="http://www.inmujer.es/estadisticas/consulta.do?area=8" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">convocatorias electorales</a>, la paridad s&oacute;lo ha sido alcanzada en la mayor&iacute;a de parlamentos auton&oacute;micos (con la excepci&oacute;n de Arag&oacute;n, Canarias, Navarra y la Rioja), con una media de diputadas del 43% tras las &uacute;ltimas elecciones. La &uacute;nica comunidad aut&oacute;noma en la que las mujeres superan a los hombres es Castilla-Le&oacute;n (66,7% de diputadas). En el nivel local, donde quedan exentos de aplicar la cuota los municipios con menos de 3.000 habitantes, se alcanz&oacute; en 2011 el 35% de concejalas. En el resto de instituciones (Congreso<a href="//#_ftn2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[2]</a>, Senado y delegaci&oacute;n espa&ntilde;ola al Parlamento Europeo) las mujeres obtuvieron el 36% de los esca&ntilde;os (datos relativos a la composici&oacute;n inmediata de las c&aacute;maras tras celebrarse las elecciones m&aacute;s recientes).
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Es inefectiva la cuota electoral de g&eacute;nero legislativa? No, al contrario. Est&aacute; considerada como una de las cuotas m&aacute;s efectivas por dos motivos principales: (i) la cuota no s&oacute;lo se aplica sobre el conjunto de la lista sino sobre cada tramo de cinco posiciones; y, (ii) la sanci&oacute;n por incumplimiento entra&ntilde;a la no proclamaci&oacute;n de la lista electoral, dejando a la lista infractora sin posibilidad de concurrir a las elecciones &shy; la pena m&aacute;xima a la que puede enfrentarse un partido. La respuesta a la falta de paridad existente todav&iacute;a en las instituciones pol&iacute;ticas espa&ntilde;olas se debe a las <a href="http://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/01402382.2011.648014" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pr&aacute;cticas de discriminaci&oacute;n estrat&eacute;gica utilizadas por los partidos</a> pol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, aunque la cuota tiene una formulaci&oacute;n neutral al g&eacute;nero y las candidatas representaron el 47% de las personas integrantes de las listas en las elecciones generales del 2011 (tanto en las listas para el Congreso como para el Senado), el reparto de las posiciones de salida no tuvo una distribuci&oacute;n paritaria en la mayor&iacute;a de los partidos, especialmente en aquellos que se han opuesto tradicionalmente a las cuotas. Por ejemplo, mientras que el PP obtuvo una ampl&iacute;sima mayor&iacute;a absoluta, sus diputadas representaron el 36,6% de su grupo parlamentario, un porcentaje similar al de posiciones seguras que ocuparon las candidatas populares en las listas (35,9%). En cambio, el PSOE perdi&oacute; 59 esca&ntilde;os y eligi&oacute; a un 38,2% de diputadas, habiendo ocupado sus candidatas el 43,8% de las posiciones seguras. Prueba del hecho que las mujeres ocupan posiciones m&aacute;s atrasadas en las listas es que, una vez nombrados todos los altos cargos de la administraci&oacute;n, las diputadas aumentaron hasta el 39% al sustituir a los diputados titulares por orden de aparici&oacute;n en las listas electorales (el 77% de las Secretar&iacute;as de Estado y el 72% de las Subsecretar&iacute;as, Secretar&iacute;as Generales y Delegaciones del Gobierno <a href="http://www.inmujer.es/estadisticas/decisiones/altosCargosAdmin/2012/minSecEstSubsAct.xls" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recaen en hombres</a>).
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, las diputadas, senadoras o concejalas siguen sufriendo una renovaci&oacute;n m&aacute;s alta. De esta manera, pareciera que las mujeres sustituyen a otras mujeres mientras que la mayor&iacute;a de los hombres se queda en el poder durante mucho m&aacute;s tiempo, acumulando m&aacute;s experiencia y conexiones pol&iacute;ticas. Adem&aacute;s, seguimos observando la denominada segregaci&oacute;n vertical por la cual el reparto de los cargos de direcci&oacute;n de los grupos parlamentarios o de las comisiones tiene un claro sesgo de g&eacute;nero. Igualmente, la distribuci&oacute;n de las responsabilidades en las comisiones reproduce la segregaci&oacute;n horizontal, encarg&aacute;ndose todav&iacute;a en mayor medida las mujeres que los hombres de aquellas &aacute;reas que tradicionalmente se han considerado menos relevantes o que est&aacute;n vinculadas al cuidado (educaci&oacute;n, sanidad, cultura&hellip;), reproduciendo as&iacute; la divisi&oacute;n de roles de la esfera privada.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; sucede all&iacute; donde no se aplican las cuotas, como el nivel ejecutivo? En este caso el compromiso con la paridad de los partidos pol&iacute;ticos resulta fundamental. Frente a un per&iacute;odo de gobiernos paritarios (2004-2011), el gobierno central cuenta hoy con un 30% de mujeres. Con la reducci&oacute;n del tama&ntilde;o de los ejecutivos auton&oacute;micos a la luz de las medidas de ajuste econ&oacute;mico se observ&oacute; tambi&eacute;n un descenso en el n&uacute;mero de consejeras, pasando del 42% en 2010 al 34% en 2011 (aunque se increment&oacute; el n&uacute;mero de presidentas de una a cuatro, &shy; a tres desde la renuncia de Esperanza Aguirre): cuanto m&aacute;s peque&ntilde;o es el pastel, m&aacute;s reducida es la porci&oacute;n que corresponde a las mujeres. Por &uacute;ltimo, el nivel local sigue siendo el m&aacute;s masculinizado, con tan s&oacute;lo un 17% de alcaldesas electas en 2011.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, estos datos no permiten ser complacientes con los resultados alcanzados y apuntan a la necesidad de hacer de la paridad un bien p&uacute;blico efectivo en el &aacute;mbito pol&iacute;tico y extensivo a las esferas econ&oacute;mica y social. La <a href="http://books.google.co.uk/books?id=KFuw2VZMlW0C&amp;printsec=frontcover&amp;hl=ca&amp;source=gbs_ge_summary_r&amp;cad=0#v=onepage&amp;q&amp;f=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">literatura acad&eacute;mica</a> ha apuntado numerosos argumentos sustantivos (impacto sobre la agenda pol&iacute;tica y las propuestas legislativas que se discuten) y simb&oacute;licos (rol de modelo para las generaciones j&oacute;venes, cambio en las formas de hacer pol&iacute;tica) para justificar la presencia igualitaria de mujeres y hombres en los centros de decisi&oacute;n. Pero se trata fundamentalmente de una cuesti&oacute;n de justicia: las mujeres somos el 50% de la poblaci&oacute;n y tenemos el mismo derecho que los hombres a participar de los asuntos p&uacute;blicos. Ya es hora de revertir la carga de la prueba: &iquest;Con qu&eacute; argumentos podr&iacute;a justificarse la ausencia de paridad? &iquest;Si la paridad no es para ahora, para cu&aacute;ndo entonces?
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a> Ley Org&aacute;nica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva entre mujeres y hombres, que modifica la Ley Org&aacute;nica del R&eacute;gimen Electoral General (LOREG), art&iacute;culo 44bis.
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[2]</a> A nivel mundial, Espa&ntilde;a ocupa la posici&oacute;n 22&ordf; en representaci&oacute;n de mujeres en las c&aacute;maras legislativas. V&eacute;ase <a href="http://www.ipu.org/wmn-e/classif.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">IPU</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Tània Verge]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/paridad-bien-publico_132_5598628.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 Mar 2013 05:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La paridad como bien público]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
