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    <title><![CDATA[elDiario.es - Jaume Asens]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jaume_asens/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Jaume Asens]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La Vuelta, Palestina y la banalidad del espectáculo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/vuelta-palestina-banalidad-espectaculo_129_12564839.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/51abadef-d504-4741-b4ff-ebf41277f9a6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Vuelta, Palestina y la banalidad del espectáculo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con Sudáfrica lo entendimos sin matices: su exclusión de competiciones deportivas fue una herramienta fundamental para aislar al régimen. Con Israel, en cambio, se ha preferido mirar hacia otro lado. Y si ya era injustificable entonces, en medio de un genocidio resulta sencillamente obsceno</p><p class="subtitle">Radiografía del blanqueamiento de Israel en el deporte mientras comete un genocidio en Gaza</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">&ldquo;Dejad el deporte fuera de la pol&iacute;tica&rdquo;. Ese es el mantra que repiten organizadores, federaciones y hasta dirigentes p&uacute;blicos cada vez que surge una pol&eacute;mica. La Vuelta Ciclista a Espa&ntilde;a no ha sido la excepci&oacute;n. Ante las protestas ciudadanas que exhiben banderas palestinas y denuncian la participaci&oacute;n del equipo Israel Premier Tech, el director de la Vuelta, Javier Guill&eacute;n, no solo reivindic&oacute; esa supuesta neutralidad: fue m&aacute;s all&aacute;, y calific&oacute; esas protestas pac&iacute;ficas de &ldquo;violencia&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Pero no hay nada neutral en esa decisi&oacute;n. Invitar a un equipo que representa a un Estado acusado de genocidio no es un gesto t&eacute;cnico ni deportivo: es una decisi&oacute;n pol&iacute;tica. Y una provocaci&oacute;n moral, un acto de </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>sportswashing</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;"> que convierte al deporte en una forma de legitimar el exterminio en Gaza.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Y aqu&iacute; conviene detenerse: &iquest;d&oacute;nde est&aacute; la violencia? &iquest;En una bandera desplegada por un aficionado? &iquest;En una pitada contra un equipo? No. La violencia est&aacute; en los bombardeos sobre hospitales, en los ni&ntilde;os asesinados, en el bloqueo que condena a un pueblo entero al hambre. Esa es la violencia real. Llamar &ldquo;violencia&rdquo; a una protesta pac&iacute;fica mientras se blanquea un crimen de lesa humanidad es una obscena inversi&oacute;n del lenguaje.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Lo que deber&iacute;a haber hecho Guill&eacute;n no es criminalizar una protesta pac&iacute;fica, sino hacer todo lo posible para impedir que viniera el equipo israel&iacute;. Invitarle no era una obligaci&oacute;n reglamentaria: fue una elecci&oacute;n. El Israel Premier Tech no es un proyecto deportivo cualquiera. Es una herramienta de propaganda cuidadosamente dise&ntilde;ada. Su fundador, el multimillonario Sylvan Adams, se define como un &lsquo;embajador no oficial&rsquo; de Israel y utiliza el deporte de &eacute;lite para lavar la imagen internacional del Estado. Adams ha financiado grandes operaciones de </span><span class="highlight" style="--color:transparent;"><em>sportswashing</em></span><span class="highlight" style="--color:transparent;">, desde llevar a Madonna a Eurovisi&oacute;n en Tel Aviv hasta organizar la salida del Giro de Italia desde Jerusal&eacute;n en 2018. Su objetivo declarado es proyectar al mundo una cara amable de Israel mientras el ej&eacute;rcito arrasa Gaza. Cada pedalada de ese equipo no es solo deporte: es parte de una estrategia pol&iacute;tica de blanqueamiento.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">En realidad, este equipo nunca debi&oacute; haber sido invitado. No ahora, en plena ofensiva militar contra Gaza, pero tampoco antes. Desde hace a&ntilde;os, organismos internacionales y organizaciones de derechos humanos denuncian que Israel mantiene un sistema de apartheid sobre la poblaci&oacute;n palestina. Con Sud&aacute;frica lo entendimos sin matices: su exclusi&oacute;n de competiciones deportivas fue una herramienta fundamental para aislar al r&eacute;gimen. Con Israel, en cambio, se ha preferido mirar hacia otro lado. Y si ya era injustificable entonces, en medio de un genocidio resulta sencillamente obsceno.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">La historia nos advierte. En 1936, los Juegos Ol&iacute;mpicos de Berl&iacute;n sirvieron para proyectar una imagen amable del nazismo mientras se gestaba la maquinaria del exterminio. Muchos pidieron entonces su boicot y, en Barcelona, se organiz&oacute; la Olimpiada Popular: un evento internacional antifascista que iba a reunir a miles de atletas de 23 pa&iacute;ses. No pudo celebrarse por el golpe de Estado de Franco, pero qued&oacute; como s&iacute;mbolo de que el deporte puede ponerse del lado de la justicia. Poco despu&eacute;s, los trenes comenzaron a partir hacia Auschwitz. Con Sud&aacute;frica ocurri&oacute; lo contrario: su exclusi&oacute;n de eventos deportivos y culturales fue clave para aislar al r&eacute;gimen del apartheid. Y tras la invasi&oacute;n de Ucrania, nadie cuestion&oacute; la expulsi&oacute;n de Rusia de competiciones internacionales. &iquest;Por qu&eacute; con Rusia s&iacute; y con Israel no?</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Los precedentes son claros: cuando se trat&oacute; de otros reg&iacute;menes, el deporte supo marcar distancias. Sin embargo, en el caso de Israel, se ha optado por mirar hacia otro lado. El silencio institucional es ensordecedor. En Espa&ntilde;a, ni el Consejo Superior de Deportes, ni el Comit&eacute; Ol&iacute;mpico Espa&ntilde;ol, ni la Federaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Ciclismo han dicho nada. Y lo m&aacute;s grave: tampoco lo ha hecho la ministra de Deporte, Pilar Alegr&iacute;a, cuya obligaci&oacute;n pol&iacute;tica es garantizar que el deporte espa&ntilde;ol respete los valores democr&aacute;ticos y los derechos humanos que la ley consagra. Callar ante esta situaci&oacute;n convierte al Gobierno en c&oacute;mplice por omisi&oacute;n.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Tampoco RTVE puede alegar neutralidad. Es la televisi&oacute;n p&uacute;blica y, por tanto, su mandato legal es claro: defender los derechos humanos y no dar cobertura a la propaganda de un Estado que los viola sistem&aacute;ticamente. Sin embargo, cuando el 27 de agosto una parte del p&uacute;blico dedic&oacute; una sonora pitada al equipo israel&iacute;, RTVE decidi&oacute; cortar la retransmisi&oacute;n y pasar a publicidad. En lugar de mostrar la protesta ciudadana, la ocult&oacute;. Como si el deber de una televisi&oacute;n p&uacute;blica fuera proteger al poderoso y silenciar al pueblo. Hace dos a&ntilde;os, RTVE fue valiente al criticar la presencia de Israel en Eurovisi&oacute;n. Hoy, esa coherencia se ha evaporado.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">En este contexto, no basta con alegar neutralidad. La neutralidad en medio de un genocidio es complicidad. Lo entendimos con Rusia y Ucrania, pero lo olvidamos con Palestina. Lo comprendimos con Sud&aacute;frica, pero lo obviamos ante Israel. El deporte, como la cultura, puede ser un altavoz de libertad o un instrumento de encubrimiento. Hannah Arendt lo llam&oacute; la banalidad del mal: el horror camuflado en gestos burocr&aacute;ticos, decisiones t&eacute;cnicas, discursos aparentemente neutros. Hoy asistimos a su versi&oacute;n deportiva: la banalidad del espect&aacute;culo. Walter Benjamin lo anticip&oacute; con otra f&oacute;rmula precisa: &ldquo;No hay documento de cultura que no lo sea tambi&eacute;n de barbarie&rdquo;. Tampoco hay gran evento deportivo que no proyecte, bajo sus luces y banderas, la sombra de aquello que decide callar.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Cuando RTVE corta la se&ntilde;al para ocultar una protesta, cuando la Vuelta decide invitar a un equipo que es pura propaganda de Estado, cuando la ministra guarda silencio, no estamos ante omisiones casuales. Son decisiones pol&iacute;ticas. Es la estetizaci&oacute;n de la violencia. La barbarie con m&uacute;sica de fondo. La masacre cubierta por una pancarta de &ldquo;deporte limpio&rdquo;. Eurovisi&oacute;n se presenta como m&uacute;sica y diversidad. La Vuelta, como deporte y convivencia. Pero cuando ambos escenarios prestan sus focos al verdugo y castigan a la v&iacute;ctima, esos valores no solo suenan huecos: suenan obscenos.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:transparent;">Lo que sorprende no es la protesta con banderas palestinas, sino que haya tan pocas. En un contexto de genocidio, la protesta no es violencia: es el &uacute;ltimo gesto de dignidad. Lo verdaderamente escandaloso no es la rabia de la gente, sino la calma con que Europa acepta que sus instituciones deportivas y culturales se conviertan en altavoces de un crimen de lesa humanidad. En Auschwitz aprendimos &mdash;o cre&iacute;mos aprender&mdash; que la cultura y el deporte no pueden ser neutrales ante la barbarie. Que cuando lo son, dejan de ser cultura o deporte y se convierten en propaganda. Hoy, cuando Gaza arde y la Vuelta sonr&iacute;e, esa lecci&oacute;n vuelve a golpearnos en la cara.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaume Asens]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/vuelta-palestina-banalidad-espectaculo_129_12564839.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 Aug 2025 19:30:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Vuelta, Palestina y la banalidad del espectáculo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando la oscuridad revela la verdad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/oscuridad-revela_129_12262106.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/abb585eb-3b4f-494b-844a-52d40c2ba462_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando la oscuridad revela la verdad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En Gaza, hace casi dos años que no hay electricidad estable. Allí, el apagón es total: de la luz, del agua potable, de los medicamentos, de la ayuda humanitaria. Y a esa oscuridad se suma una violencia constante</p></div><p class="article-text">
        Hace apenas unos d&iacute;as, un apag&oacute;n de menos de veinticuatro horas dej&oacute; a oscuras a millones de personas en Espa&ntilde;a, Portugal y Francia. Bast&oacute; un fallo el&eacute;ctrico &mdash;un simple par&eacute;ntesis en nuestra vida moderna&mdash; para que las ciudades se paralizaran, los hospitales se vieran en apuros y la angustia recorriera nuestras calles. Un parpadeo en el sistema, y la fragilidad que escondemos bajo la apariencia de seguridad qued&oacute; al descubierto.
    </p><p class="article-text">
        La reacci&oacute;n fue inmediata: portadas alarmadas, declaraciones de emergencia, mecanismos de solidaridad vecinal improvisados en las grandes ciudades. Porque aqu&iacute;, en Europa, la luz es un derecho adquirido. La electricidad es parte esencial de la dignidad cotidiana. Y cualquier interrupci&oacute;n de esa normalidad se vive como una amenaza existencial.
    </p><p class="article-text">
        Pero &iquest;qu&eacute; ocurre cuando esa oscuridad no dura unas horas, sino a&ntilde;os? &iquest;Qu&eacute; ocurre cuando la oscuridad no es una anomal&iacute;a, sino el escenario permanente de la vida?
    </p><p class="article-text">
        En Gaza, hace casi dos a&ntilde;os que no hay electricidad estable. All&iacute;, el apag&oacute;n es total: de la luz, del agua potable, de los medicamentos, de la ayuda humanitaria. Y a esa oscuridad se suma una violencia constante: bombardeos, drones de vigilancia, disparos contra civiles, destrucci&oacute;n sistem&aacute;tica de escuelas, hospitales y refugios.
    </p><p class="article-text">
        La diferencia no es solo de duraci&oacute;n. Es una diferencia de responsabilidad. Aqu&iacute;, el apag&oacute;n fue un accidente t&eacute;cnico. All&iacute;, un acto pol&iacute;tico deliberado, una herramienta de asfixia. Y Europa no es una espectadora inocente. Mientras Gaza se consume en la oscuridad m&aacute;s absoluta, los gobiernos occidentales ofrecen a Netanyahu legitimidad pol&iacute;tica, apoyo militar, diplom&aacute;tico y complicidad econ&oacute;mica. Cada contrato de armas firmado con Israel, cada euro transferido, cada silencio diplom&aacute;tico en los foros internacionales, es una contribuci&oacute;n a su m&aacute;quina de exterminio. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Se imaginan que hubiera sucedido lo mismo con el r&eacute;gimen de Putin? En la agresi&oacute;n de Rusia, Europa se situ&oacute; r&aacute;pidamente al lado de la v&iacute;ctima. En la agresi&oacute;n de Israel, del agresor. Nada importar&aacute;n las resoluciones de la ONU o de los tribunales de justicia internacional. Hace tiempo que no se hab&iacute;a vivido un divorcio tan profundo entre la clase pol&iacute;tica y capas importantes del resto de la sociedad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta semana precisamente en Bruselas&nbsp;varios eurodiputados de los Verdes-ELA organizamos unas jornadas internacionales para mostrar esa fractura y analizar el significado de lo que ocurre en Gaza. Se escuch&oacute; a la relatora especial de la ONU en los territorios palestinos ocupados, Francesca Albanese, representantes de entidades de derechos humanos y expertos en derecho internacional como Noura Erakat, Olivier Corten, Sahar Francis Sahar, Omer Shatz, Ahmed Abofoul, Raji Sourani. Tambi&eacute;n historiadores como Illan Papp&eacute; o Raz Segal, testimonios sobre el terreno: el cirujano Ahmed Mograbi, la m&eacute;dico Tanya Haj-Hassan o la enfermera Imane Maarifi. La conclusi&oacute;n fue clara y rotunda. Gaza es v&iacute;ctima del crimen m&aacute;s atroz de nuestros tiempos: un genocidio de manual. 
    </p><p class="article-text">
        El encuentro ten&iacute;a un precedente que sigue vivo: los Tribunales Russell. En los a&ntilde;os 60, frente a la masacre de EEUU sobre Vietnam, un grupo de escritores, juristas y otros expertos decidieron alzarse frente la pretensi&oacute;n de ocultar los cr&iacute;menes cometidos bajo la ret&oacute;rica de la guerra fr&iacute;a. Aquellos tribunales &eacute;ticos no ten&iacute;an fuerza coercitiva, ni ning&uacute;n gobierno o ej&eacute;rcito detr&aacute;s. Pero s&iacute; algo que hoy, m&aacute;s que nunca, necesitamos recuperar: la autoridad de la conciencia, la fuerza de la verdad y la convicci&oacute;n de que cuando los poderes callan, y la legalidad se convierte en una m&aacute;scara de arbitrariedad e injusticia, la sociedad civil no solo tiene el derecho, sino el deber, de actuar. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy toca recoger ese legado, volver a levantar ese tipo de tribunales simb&oacute;licos, para nombrar el crimen, juzgar moralmente a los verdugos. Porque sabemos que toda resistencia empieza por la palabra. Y que la justicia internacional avanza demasiado lentamente, prisionera de equilibrios de poder que nada tienen que ver con el derecho. S&iacute;, es cierto hay resoluciones, un proceso penal, una orden de detenci&oacute;n y otras medidas cautelares. Pero no es suficiente. No solo se debe se&ntilde;alar a los responsables criminales en Israel, sino tambi&eacute;n a sus c&oacute;mplices de Washington, Londres, Par&iacute;s, Berl&iacute;n o Bruselas. Y a la vez reclamar acciones concretas como un embargo total de armas a Israel o la suspensi&oacute;n inmediata de todos los acuerdos comerciales para romper ese v&iacute;nculo criminal entre unos y otros. 
    </p><p class="article-text">
        Cada gobierno europeo debe decidir. O act&uacute;a para frenar el genocidio. O carga con la mancha hist&oacute;rica y jur&iacute;dica de haberlo permitido. El gobierno espa&ntilde;ol, o el irland&eacute;s, a diferencia del resto, han dado pasos valientes en lo pol&iacute;tico y diplom&aacute;tico. Entre ellos, reconocer el Estado de Palestina o reclamar la suspensi&oacute;n de los acuerdos comerciales de la Uni&oacute;n Europea con Israel. Pero a&uacute;n es insuficiente - como se&ntilde;ala la periodista Olga Rodr&iacute;guez - en lo econ&oacute;mico o militar. No se ha impuesto un embargo real de armas, las importaciones contin&uacute;an en parte, a pesar de los anuncios oficiales, y no se han roto a&uacute;n todos los lazos materiales con el r&eacute;gimen de Netanyahu. La desautorizaci&oacute;n del ministro Grande-Marlaska, y la orden para rescindir el contrato de compra de 15 millones de balas a una empresa israel&iacute;, deja el camino expedito para llegar a ser alg&uacute;n un d&iacute;a plenamente coherente con los principios declarados. 
    </p><p class="article-text">
        El gobierno espa&ntilde;ol tiene la obligaci&oacute;n moral de ponerse al frente, como basti&oacute;n del progresismo europeo, de ese cambio necesario de actitud en Europa. Hasta que ese momento no llegue, los ciudadanos europeos deben seguir movilizados. Con esa intenci&oacute;n, este viernes la Flotilla de la libertad zarp&oacute; de Malta con ayuda humanitaria rumbo a Gaza. Los gobiernos mandan armas a Netanyahu, los ciudadanos, medicamentos y alimentos a sus v&iacute;ctimas. Ese era el mensaje. La respuesta fue inmediata. Un ataque de Israel con drones en aguas internacionales. Otro crimen de guerra.
    </p><p class="article-text">
        Gaza vive en un estado de emergencia todos los d&iacute;as. Y a diferencia de nosotros, no puede confiar en que alguien restaurar&aacute; la luz. No basta con conmovernos ante nuestra propia fragilidad o lamentar el horror a distancia. La oscuridad que nos roz&oacute; durante unas horas en Europa debe ser recordada como algo m&aacute;s que un incidente. Debe ser el espejo que nos obliga a mirar hacia Gaza y reconocer nuestra responsabilidad. Porque la verdadera noche no es la falta de electricidad: es la indiferencia, o a&uacute;n peor, la colaboraci&oacute;n, ante el crimen.
    </p><p class="article-text">
        Lo advirti&oacute; Saramago en <em>Ensayo sobre la ceguera</em>: no hay peor ceguera que la del que ve y no quiere mirar. Esa ceguera blanca, epid&eacute;mica, que despoja al ser humano de su empat&iacute;a y convierte al otro en cifra, en bulto, en residuo. Europa ha elegido no ver. Y mientras esa ceguera persista, Gaza seguir&aacute; ardiendo ante nuestros ojos. No hay mayor derrota que la de quienes dejan de mirar. Ni apag&oacute;n m&aacute;s obsceno que el de la conciencia. Nuestra tarea, como europeos, como seres humanos, es no volver a encender nuestras luces sin recordar la oscuridad permanente en la que viven los palestinos. Contribuir a ponerle fin. Mantener encendida la llama de la solidaridad. Y luchar para que nunca m&aacute;s esa oscuridad sea el destino de ning&uacute;n otro pueblo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaume Asens]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/oscuridad-revela_129_12262106.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 May 2025 04:01:05 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Malversación, sedición y democracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/malversacion-sedicion-democracia_129_9793921.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/83e96e69-7da4-44f6-8d35-56509c618036_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Malversación, sedición y democracia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ni la malversación ni la sedición protegen “el orden constitucional”. El propio Tribunal Supremo descartó en su sentencia que lo ocurrido en el 2017 en Catalunya fuera un golpe al orden constitucional</p><p class="subtitle">Sánchez reforma los delitos de sedición y malversación convencido de que Catalunya será su principal activo electoral</p></div><p class="article-text">
        Ha ocurrido lo esperable. El debate sobre la reforma de la malversaci&oacute;n y la derogaci&oacute;n de la sedici&oacute;n ha permitido a la derecha pol&iacute;tica y medi&aacute;tica desempolvar su viejo manual de soflamas incendiarias. Ciertos barones del PSOE e incluso el expresidente Felipe Gonz&aacute;lez o Alfonso Guerra se han sumado a las cr&iacute;ticas. Como antes con los indultos, se ha hablado de &ldquo;desprotecci&oacute;n al orden constitucional&rdquo;, de &ldquo;amnist&iacute;a encubierta&rdquo;, de &ldquo;atentado a la democracia&rdquo;, de &ldquo;intromisi&oacute;n al poder judicial&rdquo; e incluso de &ldquo;traici&oacute;n a Espa&ntilde;a&rdquo;, &ldquo;autoritarismo&rdquo; o &ldquo;golpe de Estado&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No hace falta ser un experto en Derecho para advertir la inconsistencia de esa forma exaltada de ver las cosas. En primer lugar, porque ni la malversaci&oacute;n ni la sedici&oacute;n protegen &ldquo;el orden constitucional&rdquo;. El propio Tribunal Supremo descart&oacute; en su sentencia que lo ocurrido en el 2017 en Catalunya fuera un golpe al orden constitucional. Se trataba &ndash; seg&uacute;n los jueces &ndash; de un problema de orden p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, porque adaptar el ordenamiento jur&iacute;dico a los est&aacute;ndares de los pa&iacute;ses de nuestro entorno no es ning&uacute;n &ldquo;atentado a la democracia&rdquo;. Por lo contrario, hacerlo es una cuesti&oacute;n de higiene democr&aacute;tica. La sedici&oacute;n se redact&oacute; en el primer C&oacute;digo Penal espa&ntilde;ol de 1822. Se ha mantenido pr&aacute;cticamente inalterado desde entonces hasta nuestros d&iacute;as, totalmente ajeno a la realidad hist&oacute;rica actual. Hablamos de otro mundo. Un mundo muy lejano que sobreviv&iacute;a, Borbones aparte, en nuestro ordenamiento jur&iacute;dico con un delito utilizado por el franquismo para perseguir a sus opositores. Por eso, era una reliquia del pasado sin parang&oacute;n en Europa.&nbsp;Con su derogaci&oacute;n se siguen los pasos de pa&iacute;ses como Italia o Alemania. Con la reforma de la malversaci&oacute;n, el ordenamiento espa&ntilde;ol se pone tambi&eacute;n a la altura del derecho comparado. En concreto, se sigue el modelo de pa&iacute;ses como Italia, Francia o Portugal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En tercer lugar, la reforma penal no implica una &ldquo;amnist&iacute;a encubierta&rdquo; hacia el independentismo. La cuesti&oacute;n va m&aacute;s all&aacute; del conflicto catal&aacute;n. La sedici&oacute;n era una espada de Damocles sobre el derecho de protesta. En el pasado se intent&oacute; aplicar sin &eacute;xito a ciertas movilizaciones, pero tras la sentencia el Supremo en el proc&eacute;s, una huelga general u otras movilizaciones de masas pod&iacute;an interpretarse como actos de sedici&oacute;n. Con la intenci&oacute;n de condenar a los l&iacute;deres independentistas, los jueces forzaron la ley hasta el punto de desfigurar el contenido esencial del derecho de manifestaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con la misma intenci&oacute;n, el PP aprob&oacute; en el 2015 una reforma para desfigurar tambi&eacute;n el delito de malversaci&oacute;n. <a href="https://www.eldiario.es/escolar/verdades-mentiras-reforma-delito-malversacion_132_9783751.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lo recordaba Ignacio Escolar en estas p&aacute;ginas</a>. La norma se redact&oacute; <em>ad hominem</em> para perseguir a los l&iacute;deres independentistas.&nbsp;Se hizo contra la oposici&oacute;n del resto de formaciones pol&iacute;ticas. Incluso contra la opini&oacute;n del propio Consejo de fiscales y el CGPJ, de mayor&iacute;a conservadora. Se equiparaba fen&oacute;menos diferentes, con desigual desvalor social, con igual reproche penal. Eso generaba -dec&iacute;an jueces y fiscales - inseguridad jur&iacute;dica.&nbsp; No es lo mismo robar dinero p&uacute;blico que hacer un gasto p&uacute;blico desviado, excesivo o no suficientemente justificado. Un ejemplo es el del alcalde que desv&iacute;a una partida presupuestaria para hacer un polideportivo a pagar n&oacute;minas a los funcionarios. En un caso hay una apropiaci&oacute;n indebida, con &aacute;nimo de lucro, de recursos p&uacute;blicos y en el otro&nbsp;no hay &aacute;nimo de lucro.&nbsp; Cuando se condena con la misma contundencia hechos de diferente gravedad se vulnera principios b&aacute;sicos que deben regir en el derecho penal como el de proporcionalidad o intervenci&oacute;n m&iacute;nima. De hecho, con el actual acuerdo del PSOE y ERC se rebaja de 8 a 4 a&ntilde;os de c&aacute;rcel lo que antes de la reforma del PP solo se hacia con una pena de multa.
    </p><p class="article-text">
        Hay que recordarlo, una y otra vez, normalizar una injusticia abre las puertas a todas las injusticias que la siguen. Cuando se adoptan medidas excepcionales para neutralizar a los adversarios pol&iacute;ticos, luego se normalizan los abusos y la pendiente resbaladiza de recortes de derechos queda expedita para el resto. El caso de la sedici&oacute;n es claro. Sin su derogaci&oacute;n, en el futuro un grupo de sindicalistas o de la PAH pod&iacute;an ser considerados sediciosos. Por eso, derogarlo era una exigencia de colectivos de defensa del derecho a la vivienda, sindicatos como UGT y CCOO, entidades de derechos humanos como Amnist&iacute;a Internacional pero tambi&eacute;n de organismos internacionales. El a&ntilde;o pasado, el informe de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa pidi&oacute; acabar con ese delito &ldquo;obsoleto&rdquo;. Lo mismo sucede con el delito de malversaci&oacute;n. Con la reforma del PP, se abri&oacute; la puerta a que el <em>lawfare</em> contra los ayuntamientos progresistas pudieran tener consecuencias nefastas, con penas de c&aacute;rcel de hasta 8 a&ntilde;os incluidas. No es casualidad que sea una de las artima&ntilde;as predilectas del activismo de derechas para judicializar pol&iacute;ticas innovadoras de izquierdas. Buen ejemplo de ello son las diversas causas impulsadas por sectores ultras contra el gobierno de Ada Colau en Barcelona o de Manuela Carmena en Madrid.
    </p><p class="article-text">
        En &uacute;ltimo lugar, aprobar esta reforma tampoco es una &ldquo;intromisi&oacute;n al poder judicial&rdquo;. Es un paso inevitable para abordar el conflicto abierto en Catalu&ntilde;a desde que la derecha pol&iacute;tica y judicial rompi&oacute; de modo unilateral el pacto territorial de la transici&oacute;n con la anulaci&oacute;n de la sentencia del Estatuto. Cualquier propuesta de desbloqueo de ese desaguisado pol&iacute;tico pasaba por deshacer el legado de judicializaci&oacute;n del PP.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Consejo de Europa lo record&oacute; tambi&eacute;n en su informe sobre la condena a los l&iacute;deres independentistas. En democracia los problemas pol&iacute;ticos &ldquo;deben resolverse por los medios pol&iacute;ticos&rdquo;. Lejos de ser una &ldquo;intromisi&oacute;n al poder judicial&rdquo;, recuperar el protagonismo de la pol&iacute;tica es una obligaci&oacute;n democr&aacute;tica. En una democracia manda el imperio de la ley, no el imperio de los jueces. Es el Congreso de Diputados qui&eacute;n debe legislar y los jueces aplicar su voluntad. Esa es la base de la separaci&oacute;n de poderes que la derecha parece ignorar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Derogar la sedici&oacute;n, doscientos a&ntilde;os despu&eacute;s, era una obligaci&oacute;n democr&aacute;tica.&nbsp;Las reliquias del pasado como esta son para los museos, no para las leyes de un pa&iacute;s europeo. Lo mismo sucede con la reforma parcial de la malversaci&oacute;n del PP. Cuando en la lucha contra el independentismo, se hacen interpretaciones sesgadas de la ley o se aprueban normas <em>ad hoc</em> de car&aacute;cter excepcional, se consolida un &ldquo;derecho penal de autor&rdquo; inspirado en una antigua y nunca apagada tentaci&oacute;n totalitaria: la idea de que debe castigarse no por lo que se ha hecho sino por lo que se es. Un Estado de derecho digno de ese nombre no puede permitirse esa renuncia. Mandar a la c&aacute;rcel a quien, sin recurrir a la violencia, lidera un proceso pol&iacute;tico como el vivido en Catalunya durante el 2017 constituye una aut&eacute;ntica derrota del Estado de derecho. Con la actual reforma penal, se da un paso importante para desjudicializar el conflicto y volver a la normalidad pol&iacute;tica. Por eso, hoy la democracia espa&ntilde;ola es m&aacute;s fuerte que ayer.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaume Asens]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/malversacion-sedicion-democracia_129_9793921.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Dec 2022 05:01:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Malversación, sedición y democracia]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La impunidad franquista y sus aliados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/impunidad-franquista-aliados_129_8843088.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/06d202ef-1716-45e4-bb63-298038d68213_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La impunidad franquista y sus aliados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El rechazo a la ley por parte del PSOE y las derechas representa una oportunidad perdida para acabar con su impunidad. Sin duda, eso no va a impedir que las víctimas sigan exigiendo verdad, justicia y reparación</p><p class="subtitle">El PSOE y las derechas tumban la reforma del Código Penal para juzgar los crímenes del franquismo</p></div><p class="article-text">
        El PSOE, PP, Cs y Vox rechazaron este martes en el Congreso una propuesta legislativa para remover los obst&aacute;culos que invocan reiteradamente los jueces para investigar y juzgar los cr&iacute;menes franquistas. La iniciativa impulsada por CEAQUA contaba con el apoyo de Unidas Podemos, ERC, Bildu, CUP, M&aacute;s Pa&iacute;s, PNV, Comprom&iacute;s, BNG y Junts Per Catalunya. Con esa propuesta se pretend&iacute;a trasponer al C&oacute;digo Penal las obligaciones que Espa&ntilde;a ha contra&iacute;do en esta materia en diferentes tratados internacionales como el Convenio Europeo de Derechos Humanos o el Pacto de derechos civiles y pol&iacute;ticos del 1977.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pocos d&iacute;as antes del debate se hab&iacute;an cumplido 48 a&ntilde;os del asesinato al garrote vil de Puig Antich por parte del franquismo. 48 a&ntilde;os de impunidad. Parad&oacute;jicamente, el momento tambi&eacute;n coincidi&oacute; con la decisi&oacute;n de la jueza Servini de acordar nuevas diligencias para reforzar la imputaci&oacute;n en Argentina de uno de los responsables de esa muerte, Mart&iacute;n Villa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es la primera vez que la justicia argentina nos recuerda que no hay ning&uacute;n pacto del olvido a salvo del derecho internacional. Es el mismo mensaje que ella recibi&oacute; anteriormente de la justicia espa&ntilde;ola cuando &eacute;sta juzg&oacute; a criminales de la dictadura argentina o chilena. De nada sirvieron entonces los argumentos sobre las leyes de amnist&iacute;a o punto final para evitarlo. La condena del Tribunal Supremo a 73 a&ntilde;os de c&aacute;rcel al exmilitar argentino Scilingo fue un acicate para que luego Argentina aprobara cambios legislativos contra la impunidad.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a no ha habido la misma respuesta sim&eacute;trica. El PSOE y la derecha este martes decidieron seguir blindando el&nbsp;modelo de impunidad franquista. Tampoco los jueces han actuado con la misma diligencia. Las normas de impunidad que no val&iacute;an para los criminales de otros pa&iacute;ses s&iacute; valieron para los espa&ntilde;oles. Primero, la c&uacute;pula judicial sent&oacute; al juez Garz&oacute;n en el banquillo por intentar investigar los cr&iacute;menes franquistas en un proceso impulsado por Falange. Eso fue un mensaje para que ning&uacute;n otro juez se atreviera a salirse del guion.&nbsp;Luego, decidi&oacute; no extraditar a los criminales franquistas reclamados por la jueza argentina. Eso vulneraba el principio del derecho internacional que dice &ldquo;extradita o juzga&rdquo;. O se investiga o se deja investigar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es precisamente el uso hip&oacute;crita del derecho de algunos pol&iacute;ticos y jueces espa&ntilde;oles lo que pone en evidencia la reciente decisi&oacute;n de la jueza Servini. Ese tiempo de impunidad, en vez de marcar distancia con la dictadura, alarga su sombra sobre la democracia. No es casualidad que eso pase en Espa&ntilde;a. A diferencia del resto de Europa, el fascismo aqu&iacute; no fue nunca derrotado militarmente. El poder pol&iacute;tico y judicial se construy&oacute;, entre ruido de sables, sobre esos cimientos. Por eso, bajo las togas de quien ostenta la c&uacute;spide judicial sigue perdurando el polvo del franquismo.
    </p><p class="article-text">
        Finiquitar esa anomal&iacute;a era el principal objetivo de la propuesta legislativa. Con ella, no se ped&iacute;a cuentas a la dictadura, sino a la &uacute;nica democracia europea que ha asumido esas cuentas en vez de liquidarlas. A los republicanos sepultados en las cunetas, los asesin&oacute; la dictadura, pero es esta democracia quien todav&iacute;a los mantiene all&iacute;. Igualmente, el asesinato de Puig Antich es imputable a los criminales franquistas, pero es esta democracia quien lo encubre e impide que sus hermanas puedan obtener verdad y justicia. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este debate, los diputados del PP, Vox y Cs recurren a los t&oacute;picos habituales para garantizar esa impunidad. Seg&uacute;n ellos, este tipo de iniciativas forman parte de &ldquo;las batallitas del abuelo&rdquo; o del &ldquo;revanchismo guerracivilista&rdquo;. &ldquo;Que man&iacute;a con remover el pasado&rdquo;, repiten. El portavoz de Ciudadanos, Guillermo D&iacute;az, lleg&oacute; a descalificar la iniciativa con el argumento de que los implicados hab&iacute;an fallecido, cuando eran precisamente ellos sus promotores.
    </p><p class="article-text">
        En el caso del PSOE, se arguyeron problemas de legalidad. Estos delitos no pueden perseguirse &ndash; seg&uacute;n ellos - porque no lo eran en la dictadura. Hacerlo &ndash; advert&iacute;an &ndash; pod&iacute;a ser un atentado al principio de legalidad.
    </p><p class="article-text">
        A la vista de los argumentos de unos y de otros, cabe plantear varias objeciones. En primer lugar, hay que recordar que el tiempo transcurrido no debilita la legitimidad de la lucha contra la impunidad. Tampoco hace menos necesaria la reparaci&oacute;n de la injusticia que conlleva. De hecho, su demora la hace m&aacute;s escandalosa. En segundo lugar, la b&uacute;squeda de verdad y justicia no es ninguna ocurrencia o capricho de las v&iacute;ctimas. Es un acto de salud democr&aacute;tica. Una exigencia moral y pol&iacute;tica, pero tambi&eacute;n un imperativo legal del derecho internacional para romper la l&iacute;nea de continuidad entre el franquismo y la democracia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que a la luz de las leyes franquistas los cr&iacute;menes no son perseguibles. Tampoco lo eran los cr&iacute;menes del nazismo a la luz del III Reich. Eso no convierte esos cr&iacute;menes en legales. Esa es precisamente la idea que hay detr&aacute;s de las condenas de N&uacute;remberg, pero tambi&eacute;n del tribunal de Estrasburgo: la preeminencia del derecho internacional sobre el estatal. Buen ejemplo de ellos son las condenas por cr&iacute;menes de lesa humanidad como los cometidos en Estonia y Rusia en los a&ntilde;os 40 del siglo pasado. Otro ejemplo es la condena de Estrasburgo a los soldados de la antigua RDA cuando disparaban a qui&eacute;n traspasaba el muro de Berl&iacute;n en la misma &eacute;poca en que en Espa&ntilde;a asesinaron a Puig Antich. En ese caso, no valieron la ley de fronteras o las &oacute;rdenes de esos militares alemanes para evitarla. Hay un n&uacute;cleo esencial de los DDHH cuya vulneraci&oacute;n representa una injusticia extrema frente a la cual no vale el argumento del principio de legalidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Visto desde esa perspectiva, quiz&aacute; haya que recordar lo obvio: hay cr&iacute;menes abominables que, por su crueldad, no prescriben ni admiten inmunidad. No solo ofenden a qui&eacute;n los sufre sino tambi&eacute;n a la humanidad entera. Y precisamente por eso, independientemente del cu&aacute;ndo, del d&oacute;nde o del quien pueden perseguirse siempre desde cualquier rinc&oacute;n del mundo. Eso es exactamente lo mismo que ha dicho en este asunto la ONU en reiteradas ocasiones.
    </p><p class="article-text">
        Con ese objetivo, el ayuntamiento de Barcelona ha sido pionero en una serie de medidas aprobadas en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os: la creaci&oacute;n de una comisi&oacute;n de la verdad para reparar a los represaliados del tardofranquismo o la presentaci&oacute;n de querellas como la de Puig Antich. Tambi&eacute;n, en el Congreso grupos como Unidas Podemos o ERC han presentado decenas de enmiendas a la Ley de Memoria Democr&aacute;tica para crear, por ejemplo, una Oficina de V&iacute;ctimas de la Dictadura y un Centro de Memoria Democr&aacute;tica o para revocar las distinciones honor&iacute;ficas del franquismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La propuesta de CEAQUA nos invitaba a dar un paso m&aacute;s en esa lenta, dura y dilatada lucha contra cr&iacute;menes que son un estigma imborrable de la humanidad. Su rechazo por parte del PSOE y las derechas representa una oportunidad perdida para acabar con su impunidad. Sin duda, eso no va a impedir que las v&iacute;ctimas sigan exigiendo verdad, justicia y reparaci&oacute;n. Esta lucha se ha saldado con muchas derrotas. Sin embargo, una y otra vez ha sido replanteado por caminos inesperados como irrenunciable defensa de los derechos humanos. Buen ejemplo de ello es la causa en Argentina. Llegados a este punto, quiz&aacute; habr&aacute; que volver a recordar la advertencia de los familiares de los desaparecidos chilenos en los 70&rsquo;: &ldquo;quienes buscan leyes de impunidad van a ser tan responsables en el futuro como los que apretaron el gatillo en el pasado&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaume Asens]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/impunidad-franquista-aliados_129_8843088.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Mar 2022 22:10:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La impunidad franquista y sus aliados]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Arcadi Oliveres, el optimismo de la voluntad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/arcadi-oliveres-optimismo-voluntad_129_7382744.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1d0c8d4e-2650-494a-8c8b-91a8bd68d406_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Arcadi Oliveres, el optimismo de la voluntad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Siempre estaba dispuesto a comprometerse con causas nobles, aún sabiendo de antemano que probablemente estaban perdidas. Lo hacía de forma pública y, cuando era necesario, de modo discreto.</p><p class="subtitle">OBITUARIO - Lo que Arcadi nos enseñó, por Neus Tomàs</p></div><p class="article-text">
        &nbsp;A Arcadi Oliveres la muerte no le ha cogido por sorpresa. Llevaba semanas prepar&aacute;ndose. Entre amigos y familiares, vivi&oacute; esta etapa con la serenidad y entereza que le caracterizaba para todas las cosas de la vida: haciendo planes, discutiendo sobre los problemas de la humanidad y rememorando episodios de su trayectoria militante. Los fil&oacute;sofos cl&aacute;sicos sol&iacute;an decir que el modo en que morimos revela algo muy profundo de nuestro car&aacute;cter. En efecto, la dignidad, humildad o sencillez con la que Arcadi se ha despedido es un fiel reflejo de su vida.
    </p><p class="article-text">
        Cuando le dijeron que el c&aacute;ncer era terminal decidi&oacute; que no quer&iacute;a morir en el hospital. A partir de entonces, el sal&oacute;n y el jard&iacute;n de su casa en Sant Cugat del Vall&egrave;s se convirtieron en un lugar de peregrinaci&oacute;n. Sentado en su sof&aacute;, junto a su mujer Janine, recib&iacute;a nuestras visitas. Nos ofrec&iacute;a t&eacute;, frutos secos o galletas.&nbsp;Cuando estaba su hijo m&uacute;sico, Albert, entonces la velada pod&iacute;a terminar en un improvisado concierto de piano. Arcadi siempre ha hecho&nbsp;sentir bien a quienes le rode&aacute;bamos. Era un hombre afable. En una ocasi&oacute;n la m&uacute;sica se traslad&oacute; a la calle, con un emotivo repertorio cantado a coro tras una pancarta y un equipo de m&uacute;sica, delante de su portal. No fue esa la &uacute;nica despedida a la que acudi&oacute;. Por ejemplo, la federaci&oacute;n catalana de ONG o la plataforma ciudadana del Proc&eacute;s Constituent, cofundada por &eacute;l, organizaron sendos actos de reconocimiento ante su presencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las muestras de afecto eran tan numerosas que la familia habilit&oacute; una web abierta a su otra familia, m&aacute;s amplia y diversa, de la que formaba parte: la de los movimientos sociales. Llegaron m&aacute;s de 7.000 mensajes. Con todo, estos &uacute;ltimos d&iacute;as ya no recib&iacute;a visitas. El viernes fue la &uacute;ltima vez que habl&eacute; con &eacute;l. Le costaba hablar. Su voz era un hilo fr&aacute;gil y tembloroso pero lucido y sereno.&nbsp;Ning&uacute;n sentimiento de rabia, impotencia o enfado con el mundo. Se iba con agradecimiento. Era un afortunado -confesaba &ndash; por haberse podido despedir con tiempo y rodeado de todos sus seres queridos.
    </p><p class="article-text">
        Tras su muerte, en la memoria colectiva queda el recuerdo de un Arcadi sentado en una silla plegable, micr&oacute;fono en mano y habl&aacute;ndole a quien quisiera escucharle sobre las injusticias del planeta. Lo hac&iacute;a pausadamente pero con claridad y rotundidad. Su voz cr&iacute;tica, insobornable, nunca dejaba de o&iacute;rse en todos los foros. Iba a cualquier sitio donde se le reclamaba con su viejo coche y una peque&ntilde;a agenda arrugada para apuntar todas las charlas a las que se compromet&iacute;a a intervenir. Esa agenda era una muestra de su incasable compromiso en la lucha contra las injusticias: casi todos sus fines de semana estaban ocupados con muchos meses de anticipaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Con &eacute;l, hoy se va uno de los mayores referentes de los movimientos sociales en Catalunya. Vinculado desde siempre al catolicismo progresista y al pacifismo, Arcadi destac&oacute; por su lucha antifranquista. En los a&ntilde;os ochenta empez&oacute; a ejercer de profesor de Econom&iacute;a. Dentro y fuera de la universidad, en libros o entrevistas, siempre nos recordaba que la desigualdad era producto de un capitalismo feroz que tend&iacute;a a convertir todos los derechos en mercader&iacute;as.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os noventa, para muchos de mi generaci&oacute;n Arcadi nos abri&oacute; camino.&nbsp;De hecho, leyendo sus libros o escuchando sus discursos tomamos conciencia pol&iacute;tica. Son muchas las cosas que aprendimos. Una de ellas: la importancia de organizarnos en asambleas, cooperativas, asociaciones o agrupaciones de cualquier tipo para perder el miedo y&nbsp;defender nuestra libertad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A Arcadi lo conoc&iacute; en la campa&ntilde;a del 0'7% para los pa&iacute;ses menos desarrollados. Desde entonces, nunca le perd&iacute; la pista. Fue uno de los mediadores en los encierros de migrantes en varias iglesias de Barcelona en protesta por la ley de extranjer&iacute;a. Tambi&eacute;n se implic&oacute; en las campa&ntilde;as de objetores fiscales contra el gasto militar o en las movilizaciones antiglobalizaci&oacute;n o contra la guerra de Irak.
    </p><p class="article-text">
        Casi veinte a&ntilde;os m&aacute;s tarde, segu&iacute;a sin perder la esperanza. Frente al pesimismo de la inteligencia, siempre estaba dispuesto a levantar la bandera del optimismo de la voluntad. Su fe en el g&eacute;nero humano no era inquebrantable, pero consideraba que eso no era impedimento para embarcarse en proyectos que mejoraran la posici&oacute;n de los m&aacute;s d&eacute;biles y, con ello, acercarnos a ese otro mundo posible. Con ese &aacute;nimo, particip&oacute; activamente en movilizaciones como la del soberanismo catal&aacute;n o la de las plazas de los indignados del 15-M.
    </p><p class="article-text">
        Arcadi nunca perdi&oacute; la oportunidad de comprometerse con causas nobles, a&uacute;n sabiendo de antemano que probablemente estaban perdidas. Lo hac&iacute;a de forma p&uacute;blica y, cuando era necesario, de modo discreto. Como abogado, en m&aacute;s de un caso recib&iacute; su ayuda en la defensa de alg&uacute;n activista perseguido en un momento en el que la lucha antirrepresiva no ten&iacute;a los focos y las simpat&iacute;as que tiene ahora en Catalunya.
    </p><p class="article-text">
        Quienes hemos tenido la fortuna de conocer a Arcadi en manifestaciones, asambleas, aulas o foros nos sentimos afortunados de haber disfrutado de su enorme humanidad, su vocaci&oacute;n pedag&oacute;gica de profesor, su humildad, su generosidad, su honestidad, su humor y, sobre todo, su coherencia radical entre sus ideas y su forma de estar en el mundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con esa coherencia vital y su ejemplo nos deja una &uacute;ltima ense&ntilde;anza: hay que&nbsp;atreverse a imaginar el futuro para poder influir sobre &eacute;l. Eso haremos, compa&ntilde;ero y maestro. Seguiremos enzarzados &ndash;cada uno a su manera&ndash; en esa pelea para que el mundo sea un lugar m&aacute;s habitable y menos cruel. <em>Descansa en pau, estimat Arcadi</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaume Asens]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/arcadi-oliveres-optimismo-voluntad_129_7382744.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Apr 2021 20:28:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Arcadi Oliveres, el optimismo de la voluntad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arcadi Oliveres,Movimientos sociales,Justicia social,Derechos sociales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El decretazo digital, ensayo de un acuerdo de progreso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/decretazo-digital-ensayo-acuerdo-progreso_129_1205844.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/91f3d1ba-21f9-468f-9bfc-5bb2e3240f41_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El decretazo digital, ensayo de un acuerdo de progreso"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Como gesto hacia su potencial socio en el futuro gobierno de coalición, Unidas Podemos y En Comú Podem viró del "no" a la abstención a cambio del compromiso del PSOE de incluir en la norma garantías de protección de los derechos fundamentales. La decisión generó desconcierto</p><p class="subtitle">La principal modificación que aceptó el PSOE era la inclusión del control judicial inmediato de cualquier acto administrativo que pueda afectar a los derechos y libertades fundamentales</p></div><p class="article-text">
        La semana pasada el Gobierno del PSOE tuvo que apoyarse en los votos del PP y Cs para sacar adelante el llamado &ldquo;decretazo digital&rdquo;. Su convalidaci&oacute;n en el Congreso era el &uacute;ltimo paso para la aprobaci&oacute;n definitiva de un texto que entr&oacute; en vigor en plena precampa&ntilde;a electoral. Se trataba de una norma sin precedentes en la democracia espa&ntilde;ola que fue concebida, entre otras cosas, para frustrar la llamada &ldquo;rep&uacute;blica digital catalana&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los defensores de la medida se&ntilde;alaban que la norma era eficaz para evitar las actividades de desinformaci&oacute;n, como las denominadasfake news, el robo de datos personales, el hackeo de dispositivos m&oacute;viles, los ciberataques contra infraestructuras cr&iacute;ticas o el uso indebido del censo o los datos fiscales de los ciudadanos. Los detractores, en cambio, aseguraban que la norma afectaba a los derechos fundamentales de los ciudadanos. Para ellos, est&aacute;bamos ante una ley mordaza digital con visos de inconstitucionalidad. Hasta ahora el Ejecutivo ten&iacute;a el poder de cerrar p&aacute;ginas web ante la sospecha de posibles delitos (como de propiedad intelectual) pero siempre con orden judicial de por medio. Con el Decreto Ley, el Gobierno pasaba a poder cortar redes y comunicaciones sin control judicial por motivos de &ldquo;orden p&uacute;blico&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Como gesto hacia su potencial socio en el futuro gobierno de coalici&oacute;n, Unidas Podemos y En Com&uacute; Podem vir&oacute; del &ldquo;no&rdquo; a la abstenci&oacute;n a cambio del compromiso del PSOE de incluir en la norma garant&iacute;as de protecci&oacute;n de los derechos fundamentales. La decisi&oacute;n gener &oacute; desconcierto. A primera vista, sin duda lo m&aacute;s congruente con la oposici&oacute;n a la norma era el voto negativo. A pesar de ello, hacer pol&iacute;tica debe implicar gesti&oacute;n de la complejidad y resoluci&oacute;n no siempre f&aacute;cil de dilemas pol&iacute;ticos. En este caso, &iquest;cu&aacute;l era el dilema?
    </p><p class="article-text">
        El decreto iba a ser aprobado s&iacute; o s&iacute;, al margen del sentido de nuestro voto, ya que contaba con los apoyos necesarios para salir adelante. Ante dicho escenario ten&iacute;amos dos opciones. Una, oponernos a su aprobaci&oacute;n con lo cual igual hubiera sido aprobado sin ninguna modificaci&oacute;n. Dos, arrancarle al PSOE una serie de concesiones. En el fondo, nos encontr&aacute;bamos ante un dilema nada excepcional en pol&iacute;tica, y nada excepcional en la izquierda: la dicotom&iacute;a entre la &eacute;tica de la responsabilidad y la &eacute;tica de la convicci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En la pr&aacute;ctica, la acci&oacute;n pol&iacute;tica debe ponderar lo que es posible y lo que es inevitable, hacerse cargo de la contingencia y de los problemas reales del mundo. En consecuencia, debe medirse m&aacute;s por los resultados, por la capacidad de modificar la realidad, que por los gestos o los discursos. Visto desde esta perspectiva, quedarnos en el &ldquo;no&rdquo; nos permit&iacute;a salir reforzados moralmente y ser congruentes con nuestros principios. Sin embargo, perd&iacute;amos la posibilidad de enmendar los aspectos m&aacute;s antigarantistas del decreto. Con un voto en contra, el decreto hubiera salido adelante sin m&aacute;s y la consecuencia de ello ser&iacute;a peor para los derechos digitales de la ciudadan&iacute;a. El dilema era claro. O un gesto de reafirmaci&oacute;n de nuestras convicciones, moralmente m&aacute;s confortable pero m&aacute;s improductivo pol&iacute;ticamente. O un gesto de responsabilidad, pol&iacute;ticamente m&aacute;s eficaz pero m&aacute;s contradictorio.
    </p><p class="article-text">
        Aspirar a transformar la realidad implica gobernar entornos de elevada complejidad que nos sit&uacute;an ante dilemas que no pueden resolverse desde esquemas r&iacute;gidos y binarios. En esos contextos, hay que evitar el riesgo de caer en un voluntarismo &eacute;pico pero impotente. Por eso, en pol&iacute;tica deben revisarse a menudo las expectativas y los efectos probables de las acciones. Con esa intenci&oacute;n, decidimos priorizar la acci&oacute;n bajo las m&aacute;ximas de la &eacute;tica de la responsabilidad. Lo que en apariencia pod&iacute;a parecer una opci&oacute;n menos comprensible, en realidad era una maniobra eficaz para garantizar precisamente una visi&oacute;n garantista del derecho. La principal modificaci&oacute;n que acept&oacute; el PSOE era la inclusi&oacute;n del control judicial inmediato de cualquier acto administrativo que pueda afectar a los derechos y libertades fundamentales. Un cambio importante en el planteamiento de la norma digital que no pod&iacute;a hacerse jur&iacute;dicamente en el tr&aacute;mite de convalidaci&oacute;n del Decreto Ley pero s&iacute; en la tramitaci&oacute;n de la futura ley.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, para que ese u otros compromisos pol&iacute;ticos del PSOE no queden en papel mojado ser&aacute; esencial que no bajemos la guardia. No solo desde las instituciones. Tambi&eacute;n desde la calle. Cambios de este calado exigen, sin duda, la presencia y movilizaci&oacute;n de una ciudadan&iacute;a organizada. En &uacute;ltima instancia, esa es una de las garant&iacute;as democr&aacute;ticas fundamentales de que las promesas se conviertan en hechos. La otra: que quien gobierne aspire a ser valiente para ir tan lejos como se pueda sin dejar de ser honesto y decir la verdad cuando la correlaci&oacute;n de fuerzas imponga sus l&iacute;mites. Ese es nuestro compromiso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaume Asens]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/decretazo-digital-ensayo-acuerdo-progreso_129_1205844.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Dec 2019 22:33:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El decretazo digital, ensayo de un acuerdo de progreso]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Congreso de los Diputados]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La “lepenización de los espíritus”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/lepenizacion-espiritus_129_1972634.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c5b9508e-f054-4e9a-b19c-c23359166060_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La “lepenización de los espíritus”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los discursos del miedo a los manteros, inmigrantes o refugiados, hacen mella entre una población rodeada de inseguridades vitales</p><p class="subtitle">Lo preocupante es que ese “populismo punitivo” es un recurso tentador que recluta no solo a sus partidarios entre las filas conservadoras sino también entre las izquierdas</p></div><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2"> "Orden y seguridad"<br/><br/>“Ciudadanos trabaja por todos los ciudadanos y los pequeños comercios: queremos combatir las mafias y velar por el cumplimiento de la ley"<br/><br/>"Es hora de que haya orden en las calles y que los ciudadanos se sientan seguros. ¡Basta de la dejadez!"<br/><br/></blockquote>
    </figure><p class="article-text">
        Esta es la campa&ntilde;a que, con la etiqueta #CallesOkupadas, ha lanzado el partido de Albert Rivera contra el top manta a ra&iacute;z de la agresi&oacute;n a un turista norteamericano en Barcelona. El episodio fue utilizado, en efecto, para presentar al colectivo como un grupo organizado, peligroso, que insultaba y &ldquo;embest&iacute;a&rdquo; a los turistas. Con ello se contribu&iacute;a a instalar la imagen de que Barcelona, o Madrid, estaban inmersas en una deriva de desgobierno da&ntilde;ina para sus intereses tur&iacute;sticos. La idea era sencilla: crear una situaci&oacute;n de emergencia que exigiera restablecer el &ldquo;orden y la seguridad&rdquo; con medidas excepcionales.     
    </p><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil no ver tras este relato sesgado la marca del &ldquo;populismo punitivo&rdquo; que se extiende cada vez m&aacute;s por Europa. Eso en Francia se conoce desde hace a&ntilde;os como la &ldquo;lepenizaci&oacute;n de los esp&iacute;ritus&rdquo;. No por casualidad, no fueron pocos a los que la campa&ntilde;a de C's les record&oacute; a la extrema derecha de Le Pen o incluso al fascismo de Primo de Rivera. Visto desde esta perspectiva, es una prioridad atajar ese simplismo cortoplacista. Que las im&aacute;genes de  agresiones son una escena lamentable a rechazar est&aacute; fuera de duda. Que la tensi&oacute;n entre la polic&iacute;a y quien se dedica a la venta ambulante deriva a veces en violencia gratuita e injustificada, tambi&eacute;n. Sin embargo, pretender atribuir la violencia aislada de unos pocos a todo un colectivo es un desprop&oacute;sito en toda regla.
    </p><p class="article-text">
        Esa caracterizaci&oacute;n de los hechos no es inocente. En primer lugar, sirve para ocultar las m&uacute;ltiples formas de violencia a la cual los manteros se ven expuestos cotidianamente. La mayor&iacute;a de ellos aceptar&iacute;an de buen grado trabajos m&aacute;s seguros y alejados de las inclemencias de la calle. Si no lo hacen es porque la misma legislaci&oacute;n de extranjer&iacute;a -apoyada por C's- se lo impide y los condena a una ilegalidad irremediable. En segundo lugar, el relato es &uacute;til para desvincular el fen&oacute;meno de las pol&iacute;ticas de exclusi&oacute;n social o la masificaci&oacute;n tur&iacute;stica de ciertas zonas urbanas. Despu&eacute;s de todo, lo que s&iacute; perjudica seriamente la imagen de las ciudades afectadas es precisamente un relato alarmista alejado de la realidad. En tercer lugar, permite hacer pivotar el debate sobre el espacio p&uacute;blico y la seguridad alrededor de un marco cultural c&oacute;modo para la derecha. Los discursos del miedo a los manteros, inmigrantes o refugiados, hacen mella entre una poblaci&oacute;n rodeada de inseguridades vitales. Colocar los focos sobre los m&aacute;s vulnerables, present&aacute;ndolos como los principales culpables de la inseguridad en los barrios, o de la falta de empleo, puede ser un recurso &uacute;til. Naturalmente, para obtener votos entre una poblaci&oacute;n cada vez m&aacute;s empobrecida. Pero tambi&eacute;n para atizar desconfianza y miedo entre los de abajo mientras se absuelve a los propios responsables de la crisis.
    </p><p class="article-text">
        Lo preocupante es que ese &ldquo;populismo punitivo&rdquo; es un recurso tentador que recluta no solo a sus partidarios entre las filas conservadoras sino tambi&eacute;n entre las izquierdas. Sin ir m&aacute;s lejos, el PSC y ERC se han sumado sin contemplaciones al bloque reaccionario de &ldquo;ley orden&rdquo; promovido en Barcelona. Ya en el 2005 les arrastr&oacute; a su terreno de juego cuando se aprob&oacute; la llamada &ldquo;ordenanza del civismo&rdquo;. Incluso hasta el punto que su discurso de firmeza a veces superaba el suyo en gestos y declaraciones. No pocas veces han llamado la atenci&oacute;n algunas voces sobre el cambio de rumbo de los socialistas desde que no forman parte del gobierno barcelon&eacute;s. O ciertos sectores de los republicanos &ndash; como por ejemplo los propios diputados Ruben Wagensberg y Gabriel Rufi&aacute;n &ndash; han expresado su incomodidad por el uso partidista de un fen&oacute;meno tan delicado por parte de sus compa&ntilde;eros de partido.
    </p><p class="article-text">
        En verdad, el fen&oacute;meno del top manta nos alerta sobre un problema estructural que se consolida por todas partes por la combinaci&oacute;n de factores geopol&iacute;ticos, econ&oacute;micos y sociales. Para hacerle frente, las recetas exclusivamente punitivas promovidas por la derecha se han mostrado hasta ahora ineficaces. Y ante la carencia de resultados palpables, alimentan un espiral represivo que siempre acaba exigiendo una vuelta de tuerca m&aacute;s. A primera vista, sobre-actuaciones de este tipo sirven para calmar los &aacute;nimos de quienes creen que hay que aplicar &ldquo;mano dura&rdquo; para poner fin a la conflictividad urbana. A pesar de ello, este enfoque ha tenido un menguado balance durante esta &uacute;ltima d&eacute;cada. La dureza ret&oacute;rica contrasta a menudo con una exigua eficacia pr&aacute;ctica sobre el terreno. En el caso del top manta, la pretensi&oacute;n de borrarlo por la v&iacute;a &uacute;nicamente represiva ha fracasado en todas partes donde se ha querido materializar. Tambi&eacute;n en los municipios gobernados por la derecha donde sus alcaldes expresan a menudo la sensaci&oacute;n de desbordamiento e impotencia. Y en Barcelona, el fen&oacute;meno no ha disminuido a pesar de que en 2016 se lleg&oacute; a la cifra r&eacute;cord de casi 80.000 actuaciones de la Guardia Urbana y m&aacute;s de un mill&oacute;n de objetos decomisados. 
    </p><p class="article-text">
        Es evidente que cualquier abordaje riguroso de la problem&aacute;tica tiene que empezar haciendo pedagog&iacute;a democr&aacute;tica y evitar caer en la tentaci&oacute;n de reproducir los marcos mentales de la derecha. No puede estigmatizarse a las personas de colectivos vulnerables como cabezas de turco del malestar social. Y no hay soluciones policiales que sean m&aacute;gicas o definitivas. Por el contrario, la estrategia debe ser transversal: combinar acciones preventivas y disuasivas en el control del uso del espacio p&uacute;blico con otros de tipo social. Barcelona, por eso, ha sido la primera ciudad europea donde se han hecho ciertos pasos innovadores desde una &oacute;ptica de los derechos de la ciudadan&iacute;a. Los cambios en el circuito del empadronamiento, los planes de ocupaci&oacute;n, o la cooperativa de Diomcoop, son algunas de las medidas que han permitido sacar a 130 vendedores ambulantes de la calle y tratarlos como ciudadanos de pleno derecho.
    </p><p class="article-text">
        Este tipo de iniciativas, a pesar de ir en la buena direcci&oacute;n, son insuficientes. Que sean la norma, y no la excepci&oacute;n, depender&aacute; de si hay una mayor implicaci&oacute;n del resto de administraciones p&uacute;blicas. Otra condici&oacute;n indispensable para encauzar la problem&aacute;tica es levantar las barreras  legales a la regularizaci&oacute;n de las personas &ldquo;sin papeles&rdquo;. La falta de permisos de trabajo y de residencia son el principal factor que los empuja a buscar formas ilegales de subsistencia. En un contexto de crisis como el actual, por eso, el gui&oacute;n preestablecido por la derecha va en la direcci&oacute;n contraria. Lejos de impulsar una alternativa enfocada hacia la garant&iacute;a de derechos, utiliza a los manteros como amenaza latente en beneficio propio. Con ello, se elude una discusi&oacute;n de fondo, no demag&oacute;gica, sobre las causas reales, econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas, de la inseguridad en nuestras ciudades.
    </p><p class="article-text">
        Ante esta disyuntiva, las izquierdas deben tomar partido. O se suman a las pol&iacute;ticas punitivas que, como sol&iacute;a decir Eduardo Galeano, &ldquo;escupen a la gente&rdquo;. O se suman al frente en defensa de los derechos humanos. No se trata, como querr&iacute;an los sectores m&aacute;s conservadores, de pol&iacute;ticas realistas contra pol&iacute;ticas irrealistas. El supuesto realismo de quienes confunden la &ldquo;seguridad en los derechos&rdquo; con el &ldquo;derecho a la seguridad&rdquo; es un realismo estrecho de miras. Por el contrario, el &uacute;nico modelo sostenible de seguridad es el fundado no en la demagogia del populismo punitivo, sino en un modelo de escrupuloso respeto a los derechos sociales, pol&iacute;ticos y civiles de todos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaume Asens]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/lepenizacion-espiritus_129_1972634.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Aug 2018 17:51:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La “lepenización de los espíritus”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pablo Casado,Albert Rivera,Xenofobia,Manteros,Populismo,Marine Le Pen]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El dilema del fango]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/dilema-fango_129_2102931.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2926513b-e7ec-4da0-9fe2-3a29bcc39e8e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El dilema del fango"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo cierto es que ningún código ético estipula cómo deben vestirse o peinarse los cargos electos. Tampoco dónde y con quién deben vivir</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Lo personal es pol&iacute;tico&rdquo;. Con este eslogan feminista de los a&ntilde;os sesenta se rompi&oacute; un paradigma cultural milenario.&nbsp; Se quebraba el divorcio entre la esfera de lo dom&eacute;stico y lo p&uacute;blico, lo individual y lo colectivo, lo personal y lo pol&iacute;tico. La consigna fue citada por la portavoz de Podemos, Irene Montero. Era su argumento para justificar la conveniencia de someter a consulta de las bases una decisi&oacute;n personal de ella y su pareja, Pablo Iglesias.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El medio mill&oacute;n de simpatizantes del partido, en efecto, ser&iacute;an los encargados de decidir sobre la continuidad de ambos al frente de la organizaci&oacute;n por una posible incoherencia &eacute;tica. Esa fue la osada reacci&oacute;n de la pareja ante la pol&eacute;mica suscitada al conocerse la ubicaci&oacute;n y las caracter&iacute;sticas de su futura vivienda. Nunca antes un asunto privado como la elecci&oacute;n residencial hab&iacute;a generado una controversia de tales dimensiones. Situaci&oacute;n diferente eran los c&eacute;lebres pisos bajo sospecha por su vinculaci&oacute;n a compraventas irregulares o tramas corruptas. En este caso, sin embargo, no se planteaban problemas de legalidad sino de moralidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La l&iacute;nea argumental principal para afear la conducta de la pareja ten&iacute;a que ver con la hemeroteca. Los detractores sacaban a relucir con sorna unas declaraciones de Iglesias sobre su intenci&oacute;n de no mudarse de su barrio de Vallecas. O sobre &nbsp;la clase pol&iacute;tica que viv&iacute;a aislada de la sociedad y de un modo distinto a sus votantes. Los cr&iacute;ticos tambi&eacute;n bland&iacute;an un tuit&nbsp;suyo del 2012 contra la adquisici&oacute;n a toca-teja del ex ministro Luis de Guindos de un &aacute;tico de lujo en La Moraleja que se sumaba a su fortuna millonaria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A primera vista, esas viejas palabras de Iglesias pod&iacute;an revelar una incongruencia&nbsp; personal con su reciente intenci&oacute;n de irse a vivir a un chalet de 600.000 euros, con piscina y a 40 km de Madrid. &nbsp;Lo cierto, no obstante, es que las contradicciones en asuntos personales son recurrentes en la vida de cualquiera y m&aacute;s cuando se asumen responsabilidades p&uacute;blicas. Hacer pol&iacute;tica es precisamente cabalgar contradicciones y asumir las impurezas intr&iacute;nsecas del ejercicio del poder. Lo advert&iacute;a el propio Iglesias a sus alumnos en sus antiguas lecciones universitarias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con toda probabilidad, de hecho, la vivienda no habr&iacute;a suscitado controversia alguna si se hubiera adquirido en Madrid aunque fuera a un precio superior. O estando en otra localidad fuera m&aacute;s modesta. En el fondo, el asunto no dejaba de ser una cuesti&oacute;n menor de la vida privada del ex profesor que en nada afectaba a su credibilidad como dirigente pol&iacute;tico. Ello, sin embargo, no fue impedimento para atajar un revuelo con apariencia de&nbsp; esc&aacute;ndalo. &nbsp;Y tanto &eacute;l como su pareja sintieron la obligaci&oacute;n de dar la cara en una rueda de prensa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De entrada, Montero e Iglesias exhibieron todo lujo de detalles sobre la adquisici&oacute;n de la vivienda. Sus familiares eran los avaladores&nbsp; de una hipoteca contra&iacute;da con una entidad cooperativa y &eacute;tica a 30 a&ntilde;os vista. Eso les obligaba a cada uno de ellos a pagar 800 euros mensuales. Arguyeron tambi&eacute;n que la vivienda era para vivir, y no para especular como la del ministro responsable del plan de ajuste que empobreci&oacute; a la sociedad en beneficio de la banca. Mudarse al campo, adem&aacute;s, era una decisi&oacute;n que pretend&iacute;a proteger su intimidad o seguridad cuando pronto iban a ser padre y madre de mellizos. Lejos de ser un capricho, la voluntad de parapetarse tras el cerco de un chalet respond&iacute;a a las dificultades que ten&iacute;an para moverse y vivir con libertad en su vida privada. No quer&iacute;an ver a sus hijos&nbsp;&nbsp; crecer &ndash; dec&iacute;an- en un entorno asediado por los paparazzi y los curiosos. De hecho, las amenazas y el se&ntilde;alamiento p&uacute;blico de periodistas como Jim&eacute;nez Losantos o Eduardo Inda les hab&iacute;an convertido en diana para cualquier ultra o desaprensivo. Bajo esa &oacute;ptica, no resulta demasiado sensato exigirles retractarse de una decisi&oacute;n que puede considerarse torpe en t&eacute;rminos de imagen p&uacute;blica pero comprensible e irreprochable en t&eacute;rminos morales. Con toda probabilidad, Iglesias no habr&iacute;a renunciado nunca a su aspiraci&oacute;n de vivir como cualquier otro vecino de Vallecas si no estuviera a las puertas de la paternidad y fuertemente asediado por el fango inquisitorial de la caverna medi&aacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo sucedido no dejar&iacute;a de ser una an&eacute;cdota si no fuera porque revela una tenaz ofensiva de mayor calado. De hecho, no es la primera vez que se pone el foco en la vivienda de un dirigente de la nueva pol&iacute;tica. Le ocurri&oacute; ya al griego Yanis Varoufakis con su piso con vistas al Parten&oacute;n o a la vasca Pili Zabaleta con su casa de lujo en Zarautz. En un momento u otro, casi todos los l&iacute;deres morados han sufrido un severo hostigamiento a su vida privada. Buen ejemplo de ello se observ&oacute; el mismo d&iacute;a en que la formaci&oacute;n irrumpi&oacute; en el Congreso. La imagen de las rastas del diputado canario, Alberto Rodr&iacute;guez, o de Carolina Bescansa amamantando a su beb&eacute; se convirtieron r&aacute;pidamente en un chismorreo p&uacute;blico. Con posterioridad, el marcaje o fiscalizaci&oacute;n se volvi&oacute; algo recurrente y m&aacute;s &aacute;spero. Se polemizaba sin rubor sobre una coca-cola que bebi&oacute; Espinar en la cafeter&iacute;a del Congreso, el banquete de boda de Alberto Garz&oacute;n, las vacaciones de la alcaldesa Carmena, el asistente de Echenique o la ropa de Alcampo del propio Iglesias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los damnificados por esas diatribas insidiosas denunciaban el doble rasero del que eran objeto en contraste con los dirigentes pol&iacute;ticos de otras formaciones. Sus instigadores, en cambio, sosten&iacute;an que ese era el precio a pagar por hacer bandera de ejemplaridad en materia de transparencia, austeridad o regeneraci&oacute;n democr&aacute;tica. Es cierto que Podemos surge, tras las movilizaciones del 15-M, de esa voluntad de cambio con las viejas formas de hacer pol&iacute;tica. Su intenci&oacute;n era finiquitar ciertos privilegios vinculados al poder, las puertas giratorias, las corruptelas o los costes fastuosos. Se renunciaba, por ejemplo, a viajar en &ldquo;business&rdquo; a costa del erario p&uacute;blico. A diferencia de los partidos tradicionales, se ataba en corto a sus cargos electos. Los sacrificios exigidos eran numerosos. Des de las agendas transparentes, la limitaci&oacute;n de mandatos, la reducci&oacute;n de sueldos y donaci&oacute;n del sobrante a proyectos sociales hasta la rendici&oacute;n de cuentas y la publicaci&oacute;n de su patrimonio.
    </p><p class="article-text">
        El C&oacute;digo &eacute;tico de la formaci&oacute;n morada precisa, con ese prop&oacute;sito, esas constricciones con todo tipo de minuciosidad. La idea de fondo es muy sencilla. Un pol&iacute;tico no es un ciudadano cualquiera. Ya lo advert&iacute;a el presidente norteamericano Thomas Jefferson cuando recordaba que quien ejerce el poder debe considerarse a si mismo como propiedad p&uacute;blica y estar dispuesto a ser vigilado de cerca. Y con el ascenso del fen&oacute;meno de la corrupci&oacute;n, y el desprestigio consiguiente de la clases pol&iacute;tica, ese control exige un rigor m&aacute;s incisivo.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, &iquest;cu&aacute;les son los l&iacute;mites de esas reglas del juego y quien los establece? Uno de los primeros en tomar partido en la controversia sobre el chalet fue el alcalde de C&aacute;diz, Jos&eacute; Mar&iacute;a Gonz&aacute;lez (&ldquo;Kichi&rdquo;). En un&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/politica/alcalde-Cadiz-Kichi-quiero-currante_0_772723194.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comunicado</a> y una&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/andalucia/carta-Kichi-Monedero-polemica-chale_0_774472593.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">carta</a> dirigida al exdirigente de Podemos, Juan Carlos Monedero, le ley&oacute; la cartilla a la pareja.&nbsp; Les recordaba que el c&oacute;digo &eacute;tico de Podemos &ldquo;no es una formalidad&rdquo; sino &ldquo;el compromiso de vivir como la gente corriente&rdquo; para poder representarla. Y reivindicaba su &ldquo;piso de currante&rdquo; para criar a sus hijos como ejemplo a seguir. A &eacute;l -advert&iacute;a- &ldquo;no le iban a pillar en un reuncio&rdquo; como a la alcaldesa del PP, Teofila Mart&iacute;nez,&nbsp; que vivi&oacute; m&aacute;s de 20 a&ntilde;os en un chal&eacute; fuera de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Lo primero que habr&iacute;a que advertirle a &ldquo;Kichi&rdquo;, sin embargo, es que sus circunstancias no son las mismas que las de Iglesias.&nbsp; &Eacute;l mismo admit&iacute;a que en su caso &ldquo;la prensa no le ha molestado mucho&rdquo;. Por otro lado, resulta poco razonable exigirle al m&aacute;ximo dirigente estatal de un partido que fije su residencia en una localidad concreta. En el caso de un alcalde s&iacute; es esperable que viva all&iacute; donde gobierna y mantenga un contacto m&aacute;s cotidiano con sus conciudadanos. Si se parte de aqu&iacute;, sea hace dif&iacute;cil predecir c&oacute;mo actuaria cualquiera &ndash;incluso &ldquo;Kichi&rdquo;&ndash;&nbsp;en la situaci&oacute;n de&nbsp; Iglesias.
    </p><p class="article-text">
        Sea como sea, que &ldquo;todo lo personal sea pol&iacute;tico&rdquo; no puede ser una patente de corso para controlar y juzgar todo lo que ocurre en la esfera intima y privada&nbsp; de un pol&iacute;tico. De hecho, ni el c&oacute;digo &eacute;tico de Podemos ni ning&uacute;n otro estipulan d&oacute;nde y c&oacute;mo deben vivir los cargos electos. Tampoco alude a cuales no deben ser sus vicios, c&oacute;mo deben peinarse o si deben llevar corbata o no para representar mejor a sus electores. Se da por supuesto que eso forma parte de la esfera personal de cada uno. Como mucho puede ser objeto de debate informal en el entorno m&aacute;s cercano. Lo contrario seria una amenaza a la libertad y una pretensi&oacute;n totalitaria digna de una distop&iacute;a orwelliana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto, sin embargo, es que ciertos sectores pol&iacute;ticos y medi&aacute;ticos se arrogan a s&iacute; mismos la potestad de alzarse en tribunales &eacute;ticos por encima de las consciencias. Act&uacute;an bajo la creencia que si eres progresista estas obligado a llevar una vida asceta o casta y no puedes prosperar econ&oacute;micamente. Con ello, a menudo se eleva el list&oacute;n sobre la coherencia moral hasta niveles de pureza angelical.
    </p><p class="article-text">
        Esta forma moralista de ver las cosas tampoco es inocente. Exhibir la ropa sucia del adversario suele ser muy &uacute;til si se pretende destruir su reputaci&oacute;n para dejarlo fuera de juego. De hecho, el <em>periodismo de cloacas </em>&nbsp;hace tiempo que rompe todas las barreras &eacute;ticas en beneficio del poder. Recientemente, por ejemplo, forz&oacute; la salida de Cristina Cifuentes con la filtraci&oacute;n del video donde se la ve&iacute;a retenida por un hurto en un supermercado. Precisamente Iglesias fue el &uacute;nico pol&iacute;tico del arco parlamentario que puso el grito en el cielo ante lo que consider&oacute; la &ldquo;destrucci&oacute;n de un ser humano&rdquo;. Cuando la prensa conservadora escarba ahora tras la ecograf&iacute;a de Montero o el paseo de la pareja con sus perros no pretende solo inmiscuirse en sus asuntos privados para sacarles de quicio. Tambi&eacute;n aspira a rastrear cualquier flaqueza o doblez poco est&eacute;tica de su intimidad que permita confundir a la opini&oacute;n p&uacute;blica. El objetivo final parece doble. Primero, esparcir la duda y hacer indistinguible unos pol&iacute;ticos de otros. Y luego, abrir las heridas internas en el seno de la formaci&oacute;n morada.
    </p><p class="article-text">
        Fue Umberto Eco quien se atrevi&oacute; a definir ese modo de operar como la &ldquo;m&aacute;quina del fango&rdquo;. Lo hizo con motivo de la campa&ntilde;a de desprestigio de Berlusconi contra los jueces y pol&iacute;ticos que luchaban contra la corrupci&oacute;n. Colocar cualquier incongruencia privada de quien encarna esa lucha al mismo nivel que el corrupto o corruptor tiene otro efecto perverso. Con el rancio mantra de &ldquo;todos los pol&iacute;ticos son iguales&rdquo; se lanza una sospecha generalizada que despolitiza a la ciudadan&iacute;a. La vuelve descre&iacute;da, indiferente e individualista.&nbsp; Por eso, el desaf&iacute;o lanzado con la iniciativa plebiscitaria deber&iacute;a convertirse en un acicate para movilizar y unir a las diferentes facciones moradas frente a un enemigo com&uacute;n. En los &uacute;ltimos tiempos, las cloacas medi&aacute;ticas han franqueado impunemente los l&iacute;mites de la decencia en demasiadas ocasiones.&nbsp; En ese contexto, el respaldo de las bases a Montero e Iglesias ser&iacute;a una clara advertencia a quien juega sucio para enfangar el campo de juego. Un recordatorio de que no todo vale para desgastar al adversario. Ese es el dilema en disputa. No nos equivoquemos de bando. O gana el juego limpio. O gana la m&aacute;quina del fango.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaume Asens]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/dilema-fango_129_2102931.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 May 2018 18:47:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El dilema del fango]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Podemos,En Comú Podem]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El derecho en tiempos de excepcionalidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/derecho-tiempos-excepcionalidad_132_2136093.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6d220f8f-5ccd-4efa-a0c3-5b8fb09264d7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El derecho en tiempos de excepcionalidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Un Estado de derecho significa imponer límites "desde abajo" y desde fuera al poder del Estado</p><p class="subtitle">La ley no puede ser, en una concepción exigente del principio democrático, un mecanismo de cobertura de los abusos del poder, sino su freno o antídoto primordial</p></div><p class="article-text">
        Con motivo de la situaci&oacute;n de excepcionalidad jur&iacute;dica que se vive en Catalu&ntilde;a, se ha celebrado este fin de semana en Barcelona el Primer Congreso en defensa del Estado de derecho. El evento reuni&oacute; a magistrados, profesores de derecho penal o internacional, periodistas, miembros de entidades de derechos humanos y abogados. Uno de los objetivos del encuentro fue reivindicar el Estado de derecho como artefacto de denuncia y resistencia frente a la vulneraci&oacute;n sistem&aacute;tica de las reglas democr&aacute;ticas que se ha producido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os en Espa&ntilde;a. Es tanta la excepcionalidad jur&iacute;dica que vivimos que, m&aacute;s que exigir una comprensi&oacute;n &ldquo;alternativa&rdquo; o &ldquo;contrahegem&oacute;nica&rdquo; del derecho, la profundizaci&oacute;n democr&aacute;tica o los derechos sociales, lo que se reclamaba es simplemente que los poderes p&uacute;blicos sean coherentes con ellos mismos. Que no vulneren las reglas m&iacute;nimas de las que se han dotado al aprobar constituciones y ratificar tratados internacionales.
    </p><p class="article-text">
        En efecto, las actuaciones emprendidas contra el soberanismo catal&aacute;n u otras formas de disidencia por parte del Gobierno del PP, con el apoyo de Cs y PSOE, y de las altas instancias judiciales ha planteado una crisis institucional que ha hecho tambalear los fundamentos del Estado de derecho. En ese contexto, el derecho y su interpretaci&oacute;n se ha convertido en un campo de batalla crucial a la hora de establecer el margen de actuaci&oacute;n de unos y otros. El mayor o menor grado de legitimidad de sus actos depende en buena medida de la aceptaci&oacute;n y reconocimiento de sus razones jur&iacute;dicas. Al mismo tiempo, la dimisi&oacute;n del debate pol&iacute;tico por parte del PP, PSOE y Ciudadanos y el refugio constante en un poder judicial controlado &ldquo;desde arriba&rdquo; respaldan la centralidad del derecho en el debate social.
    </p><p class="article-text">
        En esa disputa, la ventaja de partida de quien ejerce el poder no es tan abrumadora como en tiempos pasados. La legalidad de nuestra &eacute;poca no es como la franquista. Es exigente y conlleva l&iacute;mites y controles de todo tipo. Buena parte de ella consiste en tratados, constituciones y declaraciones de derechos impensables sin la derrota de los fascismos y otras dictaduras que asolaron el siglo pasado. Un legado civilizatorio que puede convertirse en papel mojado si la ciudadan&iacute;a no se lo reapropia para denunciar sus incumplimientos sistem&aacute;ticos por parte del poder. A pesar de su aparente ineficacia, estos textos permiten considerar las situaciones de injusticia no como algo natural, sino como aut&eacute;nticas violaciones jur&iacute;dicas.
    </p><p class="article-text">
        En tiempo de involuci&oacute;n democr&aacute;tica como la actual, por ello, esta legalidad se convierte en un espejo m&aacute;s inc&oacute;modo de lo habitual para el poder. De hecho, sirve para mostrar su tendencia creciente a desligarse de ataduras garantistas y situarse en la ilegalidad. En realidad, invocar el estado constitucional en la actualidad implica defender la supremac&iacute;a de los derechos pol&iacute;ticos y sociales de la ciudadan&iacute;a, la separaci&oacute;n de los tres poderes - cada uno con sus contrapesos -, el papel central de la sociedad civil, la proporcionalidad y el constante control o supervisi&oacute;n de las acciones del Estado. Esta visi&oacute;n de las cosas corresponde con una tradici&oacute;n jur&iacute;dica alemana del estado de derecho (rechtsstaat), posterior a la Segunda Guerra Mundial, totalmente antit&eacute;tica a la noci&oacute;n de dictadura de la ley en que hoy la derecha jur&iacute;dica espa&ntilde;ola quiere caricaturizarlo. En el fondo la idea es muy sencilla: un Estado de derecho significa imponer l&iacute;mites &ldquo;desde abajo&rdquo; y desde fuera al poder del Estado. La ley no puede ser, en una concepci&oacute;n exigente del principio democr&aacute;tico, un mecanismo de cobertura de los abusos del poder, sino su freno o ant&iacute;doto primordial.
    </p><p class="article-text">
        Visto desde esta perspectiva, resulta m&aacute;s capital que nunca el papel de los juristas garantistas para mostrar el derecho no s&oacute;lo como la expresi&oacute;n del poder sino tambi&eacute;n y, sobre todo, como herramienta para deslegitimar sus actuaciones m&aacute;s arbitrarias. Esta tarea tiene al menos dos funciones espec&iacute;ficas. Por un lado, dar respuesta al inaceptable recorte de derechos pol&iacute;ticos y la criminalizaci&oacute;n de toda disidencia al poder constituido. Por otro, mostrar que la protesta y la desobediencia, lejos de ser actos censurables, son instrumentos leg&iacute;timos e incluso necesarias para forzar al poder para que cumpla su propia legalidad. Buen ejemplo de la resistencia jur&iacute;dica ante la ofensiva contra el independentismo son las querellas interpuestas contra la actuaci&oacute;n de la Guardia Civil y la Polic&iacute;a Nacional durante el 1 de octubre por parte de entidades de derechos humanos y varios ayuntamientos, como el de Barcelona o Girona.
    </p><p class="article-text">
        En verdad, ese tipo de disputas por el sentido del derecho se libran principalmente en el Estado espa&ntilde;ol. Y aqu&iacute; el papel de las entidades de derechos humanos y de los juristas ser&aacute; relevante. Una iniciativa incesante fue la creaci&oacute;n de la plataforma &ldquo;No Callarem&rdquo; (No Callaremos) que ha organizado recientemente, junto al consistorio barcelon&eacute;s, la reciente &ldquo;Semana de la Libertad de Expresi&oacute;n&rdquo; en la antigua c&aacute;rcel Modelo. Lo que durante casi un siglo fue un centro de privaci&oacute;n de libertad, se convirti&oacute; en el epicentro de todo tipo de actividades pol&iacute;ticas y culturales de denuncia de la deriva represiva. La plataforma denunciaba desde la censura en exposiciones, pasando por el secuestro del libro Fari&ntilde;a, la reciente condena a la revista Mongolia a pagar 40.000 euros por un chiste hasta las recientes condenas a raperos como Valt&ograve;nyc o la de Pablo Has&eacute;l. 
    </p><p class="article-text">
        El desenlace de muchas de estas disputas, en realidad, se van a decidir en Europa. Como explic&oacute; en el encuentro el abogado Gonzalo Boy&eacute;, el mayor descr&eacute;dito jur&iacute;dico a la ofensiva judicial contra el independentismo proviene precisamente de los &ldquo;litigios estrat&eacute;gicos&rdquo; en los tribunales europeos. La primera se&ntilde;al de alarma vino con la retirada de la orden de extradici&oacute;n del Supremo contra los miembros del gobierno de la Generalitat exiliados en B&eacute;lgica ante su segura desestimaci&oacute;n. A continuaci&oacute;n, el segundo envite se produjo con las medidas de libertad acordadas por la justicia europea. Un contraste clamoroso con la dureza de las prisiones provisionales acordadas en Espa&ntilde;a. Luego, el Comit&eacute; de Derechos Humanos de la ONU inst&oacute;, a petici&oacute;n de Jordi S&aacute;nchez, al Estado espa&ntilde;ol a &ldquo;tomar todas las medidas necesarias para garantizar que pueda ejercer sus derechos pol&iacute;ticos&rdquo;. Un mensaje que inclu&iacute;a medidas cautelares, un mecanismo previsto por la ONU para evitar &ldquo;da&ntilde;os irreparables&rdquo; a las personas que denuncian abusos de sus derechos ante la instituci&oacute;n. Y, por &uacute;ltimo, el varapalo final lleg&oacute; de la justicia alemana. El tribunal de Schlewsig-Holstein descartaba la existencia de la violencia y el delito de rebeli&oacute;n en los hechos investigados, en contra del criterio del Gobierno y del juez Llarena.
    </p><p class="article-text">
        El frente internacional, en efecto, ha provocado un boquete gigante a la l&iacute;nea de flotaci&oacute;n de la causa penal seguida en el Supremo. Lo que en un lugar se percibe como hechos delictivos grav&iacute;simos contra el orden constitucional, con penas de hasta cuarenta a&ntilde;os de c&aacute;rcel, en el otro no pasan de ser simples hechos pol&iacute;ticos sin relevancia penal.  Otra actuaci&oacute;n judicial que sac&oacute; lo colores al Estado espa&ntilde;ol fue el reciente tir&oacute;n de orejas del Tribunal de Estrasburgo a ra&iacute;z de las condenas a unos j&oacute;venes por la quema de fotos del Rey. Otra vez suced&iacute;a que lo que para unos era un delito de odio para los otros era un simple acto pol&iacute;tico amparado por la libertad de expresi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En el fondo, el riesgo de corrosi&oacute;n del estado de derecho que todas estas actuaciones muestran no es del todo nuevo en Espa&ntilde;a. Forma parte de un populismo punitivo que se ha incrustado en todo el entramado estatal como una bomba de relojer&iacute;a. No obstante, lo cierto es que lo sucedido en los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os con la cruenta persecuci&oacute;n al independentismo catal&aacute;n ha agudizado hasta extremos inauditos una involuci&oacute;n democr&aacute;tica que ahora afecta a otros &aacute;mbitos y colectivos. El desaf&iacute;o, por eso, exige m&aacute;s que nunca construir frentes anti-represivos amplios, transversales y plurales que le disputen al poder la legitimidad del discurso del derecho. Y que pongan en el centro de la pol&iacute;tica el papel de los derechos como l&iacute;mites a sus abusos. Hacerlo es una cuesti&oacute;n de simple supervivencia para frenar su deriva abiertamente desp&oacute;tica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaume Asens, Benet Salellas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/derecho-tiempos-excepcionalidad_132_2136093.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 May 2018 20:02:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El derecho en tiempos de excepcionalidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estado de derecho,Cataluña,Gobierno de España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Carta a un preso]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/carta-preso_129_2793171.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/38a4907a-e69c-4f99-8ec6-88b97ee52caf_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tu ausencia amarga, tu lejanía de muros, nos quema. Tener que escribirte duele. Pero, como cualquier carta a un preso, hacerlo es un mensaje de futuro. Una hoguera en medio de la noche helada</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Un hombre aguarda dentro de un pozo sin remedio,
    </p><p class="article-text">
        tenso, conmocionado, con la oreja aplicada.
    </p><p class="article-text">
        Porque un pueblo ha gritado, &iexcl;libertad!, vuela el cielo.
    </p><p class="article-text">
        Y las c&aacute;rceles vuelan.&ldquo; (<strong>Miguel Hern&aacute;ndez</strong>, <em>Las c&aacute;rceles</em>)
    </p><p class="article-text">
        Querido Jordi (Cuixart):
    </p><p class="article-text">
        El d&iacute;a en que jueces y fiscales te se&ntilde;alaron con el dedo tuerto, nos ardi&oacute; impaciente la indignaci&oacute;n. O la n&aacute;usea de la injusticia. Desde que los altos tribunales se sientan a cenar en la mesa de los poderosos, son malos tiempos para la justicia. Como dir&iacute;a Rosa de Luxemburgo, la justicia es servil con los tiburones y cruel con las sardinas.
    </p><p class="article-text">
        Hace poco se cumplieron cuatro meses desde que te despojaron de uno de los bienes m&aacute;s preciados (la libertad) y te vaciaron el alma de ox&iacute;geno. Han sido cuatro meses <strong>de suplicio</strong>, castigo y venganza. Cuatro meses de memoria <strong>de una sinraz&oacute;n</strong>, lejos de tus afectos y tu tierra. Cuatro meses con sabor a l&aacute;grimas del opaco cemento de una c&aacute;rcel impenetrable. Como si tuvi&eacute;ramos una astilla clavada, desde entonces, nos falta el aire.
    </p><p class="article-text">
        Tu ausencia amarga, tu lejan&iacute;a de muros, nos quema. Tener que escribirte duele. Pero, como cualquier carta a un preso, hacerlo es un mensaje de futuro. Una hoguera en medio de la noche helada. Se alimenta de soledades, de distancias, pero se construye con puentes de esperanzas.
    </p><p class="article-text">
        Con esta carta quiero insuflarte &aacute;nimos. Recordarte lo que has sido y siegues siendo para todos los que te extra&ntilde;amos. Con tu empe&ntilde;o insomne por abrir camino, fuiste (y sigues siendo) un referente de coraje y dignidad. Siendo como eres un militante pacifista dispuesto siempre a extender la mano al pr&oacute;jimo, incluso a quienes solo ofrecen autoritarismo y ruindad, duele que te asocien arbitrariamente con la violencia. Sacrificando tu tiempo libre y de forma desinteresada, te has dejado la piel en lograr una sociedad m&aacute;s libre. Sab&iacute;as que el camino no era f&aacute;cil. Los sue&ntilde;os colectivos nunca lo son. Requieren de gente movilizada, ilusionada y dispuesta a sacrificarse. Son procesos largos llenos de espinas. Y m&aacute;s en una democracia imperfecta como la nuestra. No por casualidad, a diferencia del resto de Europa, aqu&iacute; el fascismo nunca fue derrotado y el poder se construy&oacute; sobre sus cimientos. Las togas de quienes ocupan la c&uacute;spide judicial no est&aacute;n, por esa raz&oacute;n, limpias. El polvo del franquismo las ensucia. Lo sabes t&uacute; bien. Y lo <a href="http://www.eldiario.es/tribunaabierta/Ciudades-impunidad_6_731836826.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">record&aacute;bamos</a> hace poco en unas jornadas contra la impunidad franquista celebradas en la Modelo, donde sentimos tu ausencia muy presente.
    </p><p class="article-text">
        Vivimos tiempos dif&iacute;ciles, donde la polarizaci&oacute;n se extiende como una mancha cancer&iacute;gena. Ahora m&aacute;s que nunca, resulta imprescindible recoser complicidades entre unos y otros; poner en valor lo que nos une por encima de lo que nos separa. En esa tarea urgente, figuras como la tuya son un faro en la niebla. Frente a la actual deriva autoritaria, hay que rescatar el esp&iacute;ritu unitario de la Asamblea de Catalu&ntilde;a de los 70. O la filosof&iacute;a que lat&iacute;a detr&aacute;s del lema &ldquo;un solo pueblo&rdquo; - catalanes de linaje y nuevos catalanes- del viejo dirigente del PSUC, Josep Benet. Te lo hab&iacute;a o&iacute;do gritar a los cuatro vientos con voz solemne de los grandes momentos: &iexcl;somos un pa&iacute;s mestizo! Hay que ver el fen&oacute;meno migratorio, no a partir de su grado de integraci&oacute;n, sino como una nueva realidad construyendo una patria com&uacute;n con identidades y or&iacute;genes m&uacute;ltiples. Gente nacida aqu&iacute; y gente venida de Murcia en los a&ntilde;os 30; de Andaluc&iacute;a, Extremadura o Galicia en los a&ntilde;os 60. Gente que se encontr&oacute; un entorno en condiciones muy duras, sin servicios ni transporte p&uacute;blico. Y con un esfuerzo inmenso, an&oacute;nimo y silencioso, levant&oacute; nuestras ciudades desde abajo. Muchos de ellos, vecinos del extrarradio gris, la &ldquo;Internacional de los bloques&rdquo; <a href="http://www.elcritic.cat/entrevistes/javier-perez-andujar-detesto-aquesta-dicotomia-entre-classe-obrera-castellanoparlant-bona-i-burgesia-catalanista-dolenta-4010" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">evocada</a> por tu apreciado P&eacute;rez And&uacute;jar. Siempre te identificaste con esa gente humilde y sencilla que, como tu madre, emigraron persiguiendo un futuro mejor. Eras incapaz de pensarte separadamente de sus reivindicaciones o pulsaciones vitales. De quienes llegaron, pero tambi&eacute;n de quienes se quedaron en sus tierras. Apelabas a menudo a la fraternidad y al anhelo de emancipaci&oacute;n de las clases populares del resto de territorios ib&eacute;ricos. Algo se ha torcido o no se habr&aacute; hecho bien cuando no pocos de ellos, lejos de sentirse interpelados por personas como t&uacute;, se han sentido amenazados en su identidad. Y envolvi&eacute;ndose entre banderas, han entregado su voto a un nacionalismo de extrema derecha. Ya lo hablaremos cuando recuper&eacute;is la libertad, pero seguro que lo que ha pasado te duele ahora en el alma, t&uacute; que eres un internacionalista obstinado en trascender filiaciones y fronteras. Tambi&eacute;n te dol&iacute;a ver c&oacute;mo otros nacionalistas utilizaban la unidad patri&oacute;tica para diluir luchas sociales y ocultar sus miserias. O el discurso contra un &ldquo;Madrid&rdquo; al que injustamente reduc&iacute;an a una de las dos Espa&ntilde;as, olvidando que tambi&eacute;n es la ciudad mestiza, del orgullo gay, del 15-M o del &ldquo;no pasar&aacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo cuando me defendiste ante los silbidos de un auditorio de exaltados al mencionar a ese otro Madrid popular y antifascista. Llor&eacute; de rabia ante tanto desprecio ignorante y t&uacute; quer&iacute;as hacer un comunicado de condena. Ambos cre&iacute;amos que la idea de una Espa&ntilde;a uniforme e irreformable era reaccionaria. Existe una Espa&ntilde;a vieja, mon&aacute;rquica, caciquil, miedosa, de sacrist&iacute;a, que embiste al grito de &ldquo;a por ellos&rdquo; y aspira a helarnos otra vez el coraz&oacute;n. &Eacute;sta est&aacute; ganando. Sin embargo, ha aflorado tambi&eacute;n otra Espa&ntilde;a joven, indignada, republicana, interreligiosa y laica, plurinacional y reacia a ser una prisi&oacute;n de pueblos. Con esa otra nueva Espa&ntilde;a compartimos horizontes, sue&ntilde;os y anhelos comunes. Hay quienes, a ambos lados, quieren romper esa corriente de simpat&iacute;a entre unos y otros.
    </p><p class="article-text">
        Con nostalgia, te recuerdo ahora en todos los momentos vividos. Te recuerdo en charlas con amigos como Quim Arrufat en un aula de estudiantes o Toni Com&iacute;n y Eul&agrave;lia Reguant encima de un escenario de Nou Barris. Te recuerdo cuando nos desped&iacute;amos la noche antes de tu encarcelamiento. Sab&iacute;as el peligro al que te dirig&iacute;as y, a pesar de ello, conservabas el valor de animarme con la claridad silvestre de tus risas. Te recuerdo cuando t&uacute; y Jordi Bosch me persuadisteis para que me hiciese socio de <em>&Oacute;mnium Cultural</em>, una entidad con casi cien mil afiliados y sesenta a&ntilde;os de historia. Si no fuera por ti, no lo habr&iacute;a hecho. Contigo super&eacute; prejuicios y recelos antiguos. Fue en el a&ntilde;o 2016. Quer&iacute;as que <em>&Oacute;mnium</em> fuera casa com&uacute;n del soberanismo republicano, donde convivieran federalistas, confederalistas o independentistas. Quer&iacute;as trazar complicidades con otras organizaciones estatales que defend&iacute;an el derecho de decidir del pueblo catal&aacute;n. Recuerdo tu insistencia en que te presentara a Pablo Iglesias. Me gustaba tu visi&oacute;n inclusiva del catalanismo y la cultura. Me hablabas con entusiasmo de celebrar la Noche de <em>Santa Ll&uacute;cia</em> en el Hospitalet de Llobregat. Por primera vez, despu&eacute;s de 65 a&ntilde;os, el principal acontecimiento literario se desplazaba a una ciudad metropolitana, obrera y cuna de tantas personas de origen inmigrante. Poco antes, hab&iacute;amos participado juntos en un acto de vuestra campa&ntilde;a <em>Lluites compartides</em>. All&iacute; defendimos la interrelaci&oacute;n entre las luchas de los &uacute;ltimos 50 a&ntilde;os de mucha de esa gente venida de otros lugares con las luchas colectivas del presente. Defendimos a la clase trabajadora, valiente, que nos recordaba que los derechos nunca se regalan. A la lucha feminista de una ciudad con nombre de mujer. A los que sal&iacute;an cada 11-S para exigir urnas y democracia. A los jubilados infatigables defendiendo lo ganado para sus nietos. A la gente de la PAH y el 15-M poniendo el cuerpo para recuperar lo que es de todos. A los viejos antifranquistas peleando por la memoria democr&aacute;tica. A quienes alzaban la voz contra el sufrimiento provocado por CIEs y fronteras; o exigiendo m&aacute;s refugiados en la manifestaci&oacute;n m&aacute;s grande de Europa.
    </p><p class="article-text">
        T&uacute; que has luchado tanto por la libertad ajena, has acabado perdiendo la tuya. Como Forn, S&aacute;nchez y Junqueras, te has convertido en preso pol&iacute;tico del siglo XXI. <a href="http://www.eldiario.es/tribunaabierta/Presos-politicos-sedicion_6_708389177.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lo explicaba hace poco en un art&iacute;culo que te mando junto a esta carta</a>. Son muchos quienes te precedieron en esa ingrata condici&oacute;n. &ldquo;Hem vist tancats a la pres&oacute; homes plens de ra&oacute;...no, diguem no&rdquo; cantaba Raimon ya en los recitales de los 60. Antes de ti, estuvieron &ldquo;hombres llenos de raz&oacute;n&rdquo; como Wilde, Gramsci, Luxemburg, Roque Dalton, Sands, Mandela, Miguel Hern&aacute;ndez. <a href="http://insurgente.org/david-fernandez-carta-a-jordi-cuixart-el-panuelo-de-la-txell/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lo recordaba recientemente un amigo com&uacute;n, el periodista David Fern&aacute;ndez.</a>
    </p><p class="article-text">
        El coraz&oacute;n se me encoje cuando te pienso ahora detr&aacute;s de unos barrotes infames que ennegrecen los horizontes, en una celda diminuta y mal iluminada de Soto del Real. O cuando hablo con tus seres queridos o con el resto de perseguidos pol&iacute;ticos. Todos ellos forzados a recorrer centenares kil&oacute;metros. Es terrible que no puedas levantar el tel&eacute;fono y escuchar al otro lado la voz afectuosa de Txell; que solo puedas verla brevemente una vez a la semana tras un grueso cristal; o que solo puedas abrazar a tu hijo de diez meses una vez cada tres meses. Ante el vac&iacute;o institucional provocado por la vil aplicaci&oacute;n del art&iacute;culo 155, debes saber que como ayuntamiento no nos quedamos de brazos cruzados. Hace poco, por ejemplo, llevamos ante la justicia la vulneraci&oacute;n de derechos humanos del 1-O y denunciamos lo sucedido ante el Congreso de los Diputados o el Parlamento europeo. Esta semana hemos vuelto a reclamar vuestra libertad o, como m&iacute;nimo, el fin del doble castigo del alejamiento. No olvidamos que la prisi&oacute;n es un espacio de aislamiento, hostil y deshumanizado. All&iacute; el tiempo se congela y se hace perpetuo. Se pierde la intimidad, la luz solar, las cosas b&aacute;sicas de la vida: el contacto, las miradas y la ternura de quien se ama. Como dec&iacute;a Albert Camus, &ldquo;la prisi&oacute;n es un suplicio cotidiano que nadie tiene derecho a infligir a un ser vivo en nombre tan solo de una opini&oacute;n o de una concepci&oacute;n del mundo&rdquo;. Cada d&iacute;a lo recordamos con un lazo amarillo colgado en la fachada consistorial se&ntilde;alando vuestra ausencia.
    </p><p class="article-text">
        Los que te queremos nos vamos a acostar noche tras noche con ganas de abrazarte. Cerramos, luego, los ojos con la mala conciencia de disfrutar de una comodidad a la que a ti te han privado. Y sentimos que entre t&uacute; y la mayor&iacute;a del pueblo catal&aacute;n nos une un hilo rojo indestructible. Seguro que hay momentos dif&iacute;ciles en los que te sentir&aacute;s solo en un pozo sin salida. Acorralado. Triste. Abatido. Y no ver&aacute;s el futuro con esperanza. Entonces, acu&eacute;rdate de que somos miles los que estamos all&iacute; fuera. Acu&eacute;rdate de nosotros sufriendo contigo. En el fondo, el castigo es colectivo. Tu cautiverio es nuestro cautiverio. Como en el 1-O, es una herida abierta que escuece pero nos hace m&aacute;s fuertes y l&uacute;cidos. Hemos vivido juntos tantos momentos duros que somos m&aacute;s pueblo ahora que nunca. Por querer votar, nos pegaron, insultaron y humillaron. Nos quisieron imponer censuras vergonzantes y el silencio por la fuerza del miedo. Nos trataron de delincuentes. Y, finalmente, nos han quitado la libertad. Lo que nunca podr&aacute;n arrebatarnos es la dignidad de volvernos a levantar para decir que somos quienes somos y exigir respeto por nuestros derechos. Con persistencia pero con la mano extendida, sin rencor ni rabia, porque no queremos convertirnos en aquello contra lo que luchamos. Como las compa&ntilde;eras nos han ense&ntilde;ado, la pol&iacute;tica sin amor no es pol&iacute;tica. Tampoco lo es, pero, sin memoria y anhelos de justicia. No lo dudes: seguiremos so&ntilde;ando una democracia donde refugiarnos; para que la raz&oacute;n venza al miedo, a la ignorancia y al odio. No descansaremos hasta que t&uacute; y el resto volv&aacute;is. No seremos libres hasta que vosotros lo se&aacute;is.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaume Asens]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/carta-preso_129_2793171.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 13 Feb 2018 19:38:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Carta a un preso]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Jordi Cuixart,Artículo 155,Jaume Asens]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ciudades contra la impunidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ciudades-impunidad_129_2834172.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ba25de26-d7f7-4070-8834-cea2edf267f8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ciudades contra la impunidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay crímenes que, en verdad, no prescriben ni admiten inmunidad: su crueldad no solo ofenden a quien los sufre sino también a la humanidad entera</p><p class="subtitle">El fascismo español no fue nunca derrotado militarmente. El poder político o judicial se construyó sobre esos cimientos. Bajo las togas de quien ostenta la cúspide judicial, por eso, sigue perdurando el polvo del franquismo</p></div><p class="article-text">
        <em>In memoriam Carlos Slepoy</em>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Olvidar el sufrimiento del pasado es olvidar las fuerzas que lo provocaron sin derrotar a esas mismas fuerzas&rdquo;. Con esas palabras, el fil&oacute;sofo Herbert Marcuse recordaba que la memoria nos informa de qui&eacute;nes somos, de donde venimos pero tambi&eacute;n a donde vamos. Solo desde all&iacute;, pueden liberarse las energ&iacute;as latentes del pasado para construir nuevos horizontes alternativos a lo existente. Aquello que no fue, que pudo haber sido y podr&iacute;a volver a ser. Los herederos pol&iacute;ticos del franquismo, por eso, querr&iacute;an deshacerse de esa memoria cargada de futuro. Que las v&iacute;ctimas fueran mudas e invisibles. Que no molestaran y se quedaran en las cunetas del olvido. Hay cr&iacute;menes tan deleznables, no obstante, que sus victimas nos convocan y exigen justicia. Los asesinados, torturados o desaparecidos de la dictadura nos advierten que somos contempor&aacute;neos del instante en que se par&oacute; su reloj biogr&aacute;fico. Como un espectro que se alza, nos recuerdan que sin reparar esa injusticia no hay justicia posible. Con la intenci&oacute;n de hacerse cargo de esa exigencia, se celebra este lunes el <em>II Encuentro de la Red de Ciudades contra la Impunidad Franquista</em>, <a href="http://www.noticiasdenavarra.com/2018/01/12/vecinos/pamplona/pamplona-cedera-a-barcelona-la-presidencia-de-la-red-de-ciudades-por-la-justicia-y-la-memoria" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en el que Barcelona toma el relevo de Pamplona en la presidencia de esta red</a>. El encuentro se produce en la ex-c&aacute;rcel Modelo, coincidiendo con su apertura de puertas a la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La iniciativa es un paso m&aacute;s en una lenta, dura y dilatada lucha para dise&ntilde;ar mecanismos contra la impunidad de cr&iacute;menes que constituyen un estigma imborrable en la historia de la humanidad. Para superarla, los intentos han sido numerosos y han corrido suerte diversa. Con frecuencia se ha saldado con derrotas y con la dura imposici&oacute;n de la &ldquo;ley del m&aacute;s fuerte&rdquo;. A veces, se han logrado victorias parciales donde los vencidos han logrado hacer valer lo que el jurista Ferrajoli denominaba &ldquo;la ley del m&aacute;s d&eacute;bil&rdquo;. Es una lucha que una y otra vez, sin embargo, se ha replanteado por caminos inesperados. Siempre ha contado con gente dispuesta a levantar, como ahora la red de ciudades, la bandera irrenunciable de un &ldquo;nuca m&aacute;s&rdquo; que se niega a reconocer fronteras.
    </p><p class="article-text">
        Hay cr&iacute;menes que, en verdad, no prescriben ni admiten inmunidad. Su crueldad no solo ofenden a quien los sufre sino tambi&eacute;n a la humanidad entera. Y precisamente por eso, independientemente de quien sea su autor y donde se haya producido, pueden ser perseguidos en su nombre desde cualquier rinc&oacute;n del mundo. Con esa finalidad, el llamado principio de justicia universal se instaur&oacute; a lo largo del siglo XX para poner coto a la impunidad de cr&iacute;menes tan abominables como los de genocidio y lesa humanidad. Su antecedente m&aacute;s originario se encuentra en los tribunales de N&uacute;remberg y la toma de conciencia de que los actos de barbarie, como los vividos en Auschwitz, no pod&iacute;an repetirse. Bajo ese signo civilizatorio, se aprobaron tambi&eacute;n documentos cruciales como la Carta de la ONU, la Declaraci&oacute;n Universal del 1948, que pretend&iacute;an convertir los derechos humanos en aut&eacute;nticos muros de contenci&oacute;n frente a los poderes arbitrarios de todo tipo. En el fondo, la idea era simple. Se quer&iacute;a enviar un mensaje preventivo claro a los gobernantes. Utilizar el propio aparato estatal para asesinar, torturar y despu&eacute;s asegurarse la propia inmunidad, es una operaci&oacute;n arriesgada. Siempre puede abrirse una investigaci&oacute;n con posterioridad o en alg&uacute;n otro lugar.
    </p><p class="article-text">
        Los tribunales espa&ntilde;oles fueron, de hecho, pioneros en el impulso de ese principio. Se utiliz&oacute; para romper la impunidad de crimines ocurridos en otros pa&iacute;ses. Entre los casos m&aacute;s notorios estaban los de Chile y Argentina. De nada sirvieron entonces los argumentos de quienes bland&iacute;an leyes de amnist&iacute;a y punto final aprobadas para dejar sin castigo los cr&iacute;menes de sus dictaduras. Esos hechos no pod&iacute;an ser objeto de amnist&iacute;a ni perd&oacute;n. La condena del Tribunal Supremo a 1.084 a&ntilde;os de prisi&oacute;n al exmilitar argentino, Adolfo Silingo, es un buen ejemplo de ello. La cuesti&oacute;n se torci&oacute;, no obstante, cuando se trataron de limpiar los propios trapos sucios. El cierre brusco de una investigaci&oacute;n en la Audiencia Nacional sobre los cr&iacute;menes franquistas pon&iacute;a al descubierto el uso hip&oacute;crita del derecho. Las normas que no val&iacute;an para los otros, entonces s&iacute; val&iacute;an para uno mismo. Se daba la espalda a los compromisos adquiridos a nivel internacional y una doctrina del Tribunal de Estrasburgo de car&aacute;cter obligatorio. De nada import&oacute; que la ley de amnist&iacute;a se aprobara con la intenci&oacute;n, no de blindar la inmunidad franquista, sino de sacar de la c&aacute;rcel a los presos pol&iacute;ticos. Por eso, Alianza Popular &ndash; ahora PP- votaron en contra. O que los hechos denunciados no fueran los delitos pol&iacute;ticos exigidos en su articulado y su interpretaci&oacute;n fuera ajena a los tratados internacionales suscritos por el Estado espa&ntilde;ol. Lo m&aacute;s sorprendente fue, sin duda, que se vulner&oacute; incluso el propio contenido pre-constitucional de la ley del 1977. En su art&iacute;culo 6, por ejemplo, se requiere una previa investigaci&oacute;n y juicio antes de aplicar la medida de gracia. Eso no sucedi&oacute;. No por casualidad, a diferencia del resto de Europa, el fascismo espa&ntilde;ol no fue nunca derrotado militarmente. Y el poder pol&iacute;tico o judicial se construy&oacute;, entre ruido de sables, sobre esos cimientos. Bajo las togas de quien ostenta la c&uacute;spide judicial, por eso, sigue perdurando el polvo del franquismo.
    </p><p class="article-text">
        Se produjo, entonces, lo inesperado. La senda abierta por la jurisdicci&oacute;n espa&ntilde;ola fue retomada por un juzgado argentino. Una querella presentada por v&iacute;ctimas y asociaciones permiti&oacute; impulsar la investigaci&oacute;n contra los responsables de los hechos. En nombre de la humanidad, fueron entonces los argentinos quienes nos mandaban el mismo mensaje que recibieron ellos de nosotros anteriormente. La respuesta, no obstante, no fue rec&iacute;proca. Las autoridades espa&ntilde;olas se negaron a dar curso a las &oacute;rdenes internacionales de extradici&oacute;n. Esa pol&iacute;tica de bloqueo es, sin duda, contraria a otro principio del Derecho Internacional que dice &ldquo;extradita o juzga&rdquo;. O se investiga o se deja investigar. Con este argumento, las entidades de derechos humanos volvieron a retomar el hilo argentino para volverlo a llevar a los tribunales espa&ntilde;oles. Hab&iacute;a antecedentes de ello. Primero, la orden de la Audiencia Provincial de Barcelona para que se investiguen los bombardeos fascistas del 1937-1939. Luego, la investigaci&oacute;n del asesinato de 10 civiles en el 1936 seguido por un juzgado de Almaz&aacute;n (Soria).
    </p><p class="article-text">
        El cambio de ciclo pol&iacute;tico abierto en las pasadas elecciones municipales, hab&iacute;a abierto una ventana de oportunidad hist&oacute;rica. Ciudades como Zaragoza, C&aacute;diz, Vitoria-Gazteiz, Madrid, A Coru&ntilde;a, Pamplona o Barcelona dieron un paso al frente. En el 2016 se cre&oacute; en Pamplona una alianza municipalista con el objetivo de impulsar todo tipo de acciones que rompieran el candado de la impunidad y el olvido. Para dignificar a las v&iacute;ctimas, por ejemplo, se retiraron honores, estatuas y calles a gerifaltes franquistas. O se cerr&oacute; el paso a lugares de exaltaci&oacute;n del fascismo, <a href="http://www.publico.es/politica/capitulo-final-libreria-europa-centro.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como la librer&iacute;a Europa</a> y <a href="http://www.lavanguardia.com/local/barcelona/20150715/54433927973/barcelona-prohibe-misa-guerra-civil-castillo-montjuic.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las misas del D&iacute;a de la victoria en espacios municipales autorizadas desde 1940</a>.
    </p><p class="article-text">
        Ese empe&ntilde;o obstinado para hacer efectivo los valores de justicia, verdad y reparaci&oacute;n no es ninguna ocurrencia o capricho. No es tampoco un acto &ldquo;revanchismo guerracivilista&rdquo;, como se&ntilde;alaba ayer mismo el l&iacute;der del PP, Alberto Fern&aacute;ndez D&iacute;az. Romper la l&iacute;nea de continuidad entre el franquismo, la transici&oacute;n y la democracia es una exigencia moral y pol&iacute;tica. Los crimines son imputables a los verdugos franquistas pero es el actual r&eacute;gimen quien los encubre. Sin esa tarea seria casi imposible, adem&aacute;s, recuperar la cultura republicana que quiebre las cadenas de la Espa&ntilde;a mon&aacute;rquica, vieja, uniforme y caciquil. Con todo, la obligaci&oacute;n de actuar es tambi&eacute;n un imperativo legal. El Convenio europeo de Derechos Humanos establece, en efecto, el deber insoslayable de persecuci&oacute;n de los cr&iacute;menes internacionales. Cuando estados como el espa&ntilde;ol se quedan de brazos cruzados, son otros quienes deben de tomar la iniciativa y ejercitar las acciones previstas para que los tribunales competentes los investiguen. Como instituciones de suplencia, las corporaciones locales no pueden desentenderse y mirar a otro lado. Frente a la pasividad estatal ante el drama de los refugiados surge el mismo imperativo de acci&oacute;n. Ante la crueldad de los crimines sufridos por los refugiados, o con m&aacute;s raz&oacute;n por sus vecinos y vecinas, los municipios se convierten en aut&eacute;nticos bastiones de sus derechos. Son los garantes &uacute;ltimos de su cumplimento. Con esa intenci&oacute;n, precisamente, la Red de Ciudades adopt&oacute; el acuerdo de impulsar iniciativas acordes con el mandato internacional. En Barcelona, por ejemplo, <a href="http://www.eldiario.es/catalunya/barcelona/Barcelona-servicio-personarse-crimenes-franquismo_0_453205136.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">primero se puso las oficinas municipales al servicio de los afectados y sus familiares. Luego se acord&oacute; ejercer la acusaci&oacute;n en la causa argentina o la seguida en un juzgado barcelon&eacute;s para investigar los bombardeos a&eacute;reos sufridos entre los a&ntilde;os 1937 y 1939</a>.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, se decidi&oacute; impulsar la investigaci&oacute;n de una de las p&aacute;ginas m&aacute;s negras de la historia: <a href="http://www.publico.es/politica/salvador-puig-antich-barcelona-querellara.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el asesinato de Puig Antich de 1974</a>. Esas medidas obtuvieron el apoyo de una amplia mayor&iacute;a de 33 concejales (ERC, Barcelona en Com&uacute;, PSC, CUP, Pdcat) de 41. S&oacute;lo la minor&iacute;a del PP y Cs -8 concejales en total- se opusieron. Arg&uuml;&iacute;an que eso era remover el pasado.
    </p><p class="article-text">
        Empu&ntilde;ar el calendario como arma para descalificar las reivindicaciones de las v&iacute;ctimas y sus familiares es una inmoralidad. El tiempo transcurrido no hace menos ineludible la reparaci&oacute;n sino m&aacute;s bochornosa su retraso. Ni debilita esas reivindicaciones. Al contrario, la legitima m&aacute;s. A las v&iacute;ctimas las asesin&oacute; o tortur&oacute; el r&eacute;gimen franquista pero siguen siendo actuales en tanto en cuanto no se le haga justicia. No se las puede ignorar una y otra vez. Y, si se hace, el eco de su voz nos perseguir&aacute; sin descanso. Como promesa de un &ldquo;nunca m&aacute;s&rdquo; que quiere hacerse realidad. Como irrenunciable ley de quien, en la lucha por los derechos humanos, no acepta fronteras ni mordazas. Ni pactos de silencio ni pactos del olvido. En verdad, con los derechos humanos no hay medias tintas. O se est&aacute; con las v&iacute;ctimas o con los victimarios. Tanto el PP, como Ciudadanos, ya eligieron hace tiempo. Ahora, tal vez sea la ocasi&oacute;n de recordar la sagaz advertencia lanzada en los a&ntilde;os setenta por los familiares de los desaparecidos chilenos: &ldquo;Quienes buscan leyes de impunidad van a ser tan responsables en el futuro como los que apretaron el gatillo en el pasado&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaume Asens]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ciudades-impunidad_129_2834172.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Jan 2018 19:23:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ciudades contra la impunidad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Crímenes,Justicia universal]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Presos políticos y sedición]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/presos-politicos-sedicion_129_3060210.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/71b49095-978d-412c-8160-c99648f987e9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Normalmente se considera como tal quien ha resultado arrestado por sus actividades políticas, especialmente si son críticas o muestran oposición a un Gobierno</p></div><p class="article-text">
        En democracia hay dos reglas elementales. Una, la voluntad del pueblo debe respectarse. Dos, un gobierno solo puede ser inhabilitado en las urnas. En la actualidad, existe en Catalunya una percepci&oacute;n generalizada que &eacute;stas se han roto. La imposici&oacute;n de un Estatut no votado por nadie y contra la voluntad de los catalanes est&aacute; en el origen del conflicto. Tras ese hecho, calificado por el catedr&aacute;tico P&eacute;rez Royo como &ldquo;golpe de Estado&rdquo;, los ciudadanos reclamaron recuperar la voz. Ya no como &uacute;ltima palabra sino como primera. Y no ya como refer&eacute;ndum sobre la f&oacute;rmula de integraci&oacute;n en el Estado, sino como refer&eacute;ndum para decidir si se quiere formar parte de &eacute;l. Se pidi&oacute;, por eso, la transferencia de la competencia para organizarlo. O se intent&oacute; hacer una consulta -como la del 9-N - que acab&oacute; en un simple proceso participativo. Aun as&iacute;, el Gobierno del PP se enroc&oacute;. Ofreci&oacute; s&oacute;lo autoritarismo e incomprensi&oacute;n. Su respuesta inmediata es reformar el Tribunal Constitucional para convertirlo en un mero brazo ejecutor suyo. Se le otorg&oacute; un poder absoluto e incuestionable con el objetivo de usurpar las prerrogativas de las fuerzas pol&iacute;ticas. Con ello, se desdibuj&oacute; no solo su papel de &oacute;rgano de control sino tambi&eacute;n el propio r&eacute;gimen jur&iacute;dico que lo sostiene. La voluntad democr&aacute;tica de una comunidad para autodeterminarse, en este contexto, resultaba m&aacute;s leg&iacute;tima que nunca. Y una amplia mayor&iacute;a de catalanes considera que debe prevalecer por encima de la opini&oacute;n de cualquier juez. Lo que est&aacute; en juego es, precisamente, el principio democr&aacute;tico y la legitimidad pol&iacute;tica que la soberan&iacute;a popular concede.
    </p><p class="article-text">
        Con esa intenci&oacute;n, se convoc&oacute; el refer&eacute;ndum del 1-O. Lejos de aplanarse, el Gobierno del PP inici&oacute; una ofensiva punitiva sin precedentes para impedir su celebraci&oacute;n. Se trat&oacute; una cuesti&oacute;n democr&aacute;tica como si fuera una cuesti&oacute;n criminal. Se convirti&oacute; a los catalanes en presuntos delincuentes y se imput&oacute; a casi mil alcaldes por permitir que se expresaran en las urnas. Entre otras medidas, se mandaron centenares de polic&iacute;as de otras partes del Estado, se prohibieron debates y reuniones, se decomisaron carteles, se abri&oacute; correspondencia privada, se cerraron webs o se registraron imprentas y medios de comunicaci&oacute;n. Con todo, m&aacute;s de dos millones de ciudadanos salieron a votar. Ese d&iacute;a marcar&aacute; un antes y un despu&eacute;s en la historia de Catalunya. Fue un momento de soberan&iacute;a y empoderamiento ciudadano. Con m&aacute;s de mil heridos, se convirti&oacute; tambi&eacute;n en uno de los episodios de violencia institucional masiva m&aacute;s grave sucedido en Europa. Uno de los heridos, incluso, perdi&oacute; la visi&oacute;n de un ojo por el uso de balas de goma prohibidas por el Parlament.
    </p><p class="article-text">
        Tras esa violencia, y cuando todo parec&iacute;a que no pod&iacute;a ir peor, el PP lleg&oacute; a un acuerdo con el PSOE y Cs para disolver las instituciones catalanas. El art&iacute;culo 155 de la Constituci&oacute;n fue un pretexto para cesar al Parlament y aupar a la Generalitat a la quinta fuerza catalana sin pasar por las urnas. Algo que tampoco hab&iacute;a sucedido en ninguna democracia europea. Los ponentes de la Constituci&oacute;n hab&iacute;an descartado expresamente ese escenario. Solo lo defendi&oacute; el ex ministro franquista, Fraga Iribarne. No por casualidad, no hay ninguna referencia a las medidas aplicadas en el texto constitucional. Bajo ese clima de excepcionalidad, el paso siguiente era previsible. Ya sin la protecci&oacute;n del aforamiento, los miembros del gobierno catal&aacute;n quedaron a merced de una jueza de la Audiencia Nacional. Y &eacute;sta, sin ning&uacute;n tipo de titubeo, los encarcel&oacute;. Con anterioridad, ya hab&iacute;a aplicado la misma receta contra los l&iacute;deres sociales S&agrave;nchez y Cuixart por su participaci&oacute;n en una protesta pac&iacute;fica. Desde entonces, miles de catalanes se han movilizado para exigir la liberaci&oacute;n de quienes consideran presos pol&iacute;ticos. En la fachada del ayuntamiento de la capital cuelga un cartel con esa misma reivindicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Estos hechos han levantado una pregunta evidente: &iquest;hay presos pol&iacute;ticos en Espa&ntilde;a? El Gobierno del PP y sus aliados, PSOE y Cs, lo niegan rotundamente. El motivo de su encarcelamiento &ndash;alegan&ndash; es estrictamente legal, no pol&iacute;tico. Como dec&iacute;a el editorial del diario El Pa&iacute;s, &ldquo;no han sido enviados a prisi&oacute;n por sus ideas, sino por un delito de sedici&oacute;n previsto en el C&oacute;digo Penal&rdquo;. El enfoque puramente legal, no obstante, tiene algunas deficiencias. Desde esa &oacute;ptica, no hay presos pol&iacute;ticos en ninguna parte. O si se reconocen, son los de otros pa&iacute;ses u otros tiempos. No existe ning&uacute;n estado que acepte tener presos pol&iacute;ticos. Siempre hay un art&iacute;culo del c&oacute;digo penal que avala su persecuci&oacute;n. Hasta en Corea del Norte se apela a la ley para encarcelar a los disidentes. Ni siquiera se le concedi&oacute; esa condici&oacute;n al m&aacute;s c&eacute;lebre de los presos pol&iacute;ticos, Nelson Mandela. El Gobierno sudafricano lo encarcel&oacute; durante 27 a&ntilde;os acusado de un delito de conspiraci&oacute;n para derrocar al gobierno. Mahatma Ghandi no tuvo tampoco tal reconocimiento. Las autoridades brit&aacute;nicas coloniales lo condenaron por sedici&oacute;n. Un cambio de criterio en ese aspecto solo se produce si previamente hay una ruptura con el r&eacute;gimen dominante. Los presos antifranquistas, por ejemplo, tuvieron que esperar al fin del franquismo para que eso sucediera. En el art&iacute;culo uno de la ley de Amnist&iacute;a de 1977, se amnistiaban los &ldquo;actos de intencionalidad pol&iacute;tica, cualquiera que fuese su resultado, tipificados como delito y faltas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;nes son, entonces, los &ldquo;presos pol&iacute;ticos&rdquo;? No existe una definici&oacute;n universal aceptada y, por ello, el asunto suele ser motivo de todo tipo de disputas. Normalmente se considera como tal quien ha resultado arrestado por sus actividades pol&iacute;ticas, especialmente si son cr&iacute;ticas o muestran oposici&oacute;n a un Gobierno. La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa fij&oacute;, en el 2012, algunos criterios. Consideraba que lo eran cuando, por ejemplo, exist&iacute;a motivaci&oacute;n pol&iacute;tica en sus actos o en la voluntad de las autoridades para encarcelarlo. Tambi&eacute;n cuando el proceso judicial era claramente injusto y con un contenido pol&iacute;tico significativo. En ausencia de violencia en sus actos, puede calificarse de preso de conciencia.  
    </p><p class="article-text">
        Sea como sea, el debate de fondo es fundamentalmente pol&iacute;tico. Tiene que ver con la opini&oacute;n que se tenga del preso y del r&eacute;gimen que lo encarcela. Buena prueba de ello es la diferente vara de medir que utilizan unos y otros en funci&oacute;n de quien sea quien. Los que suelen caracterizar a los independentistas como peligrosos sediciosos no dudan luego en otorgan la categor&iacute;a de presos pol&iacute;ticos a opositores venezolanos como Leopoldo L&oacute;pez. Y ello a pesar de los m&eacute;todos defendidos por unos y otros. Mientras los primeros apelan a la desobediencia civil pac&iacute;fica, los segundos llamaban a &ldquo;derrocar al presidente a trav&eacute;s de manifestaciones&rdquo; tambi&eacute;n &ldquo;con m&eacute;todos no pac&iacute;ficos&rdquo; que luego terminaron con decenas de muertos. Otro ejemplo sintom&aacute;tico de esa disparidad de trato la vimos con los activistas del 15-M que rodearon el Parlament en el 2011. No pocos de los que exigen ahora la liberad de sus compa&ntilde;eros presos, reclamaban entonces tratar a los disidentes como sediciosos. Merec&iacute;an &ndash;seg&uacute;n ellos&ndash; ir a la Audiencia Nacional para ser condenados a m&aacute;s de cinco a&ntilde;os de c&aacute;rcel. Uno de los gestos de mayor dignidad ha sido, precisamente, ver esos mismos represaliados saliendo a defender la libertad de quienes antes les quer&iacute;an meter entre rejas a ellos.  
    </p><p class="article-text">
        Visto desde esta perspectiva, hay m&uacute;ltiples razones que permiten considerar a S&agrave;nchez, Cuixart y el resto de presos de la Generalitat como pol&iacute;ticos. La primera tiene que ver con los cargos de la acusaci&oacute;n. Los delitos de sedici&oacute;n y rebeli&oacute;n suelen ser un recurso habitual para perseguir a los opositores. Los disidentes antifranquistas fueron, por ejemplo, juzgados bajo esa categor&iacute;a por el r&eacute;gimen de los golpistas del 1936. En la propia ley de amnist&iacute;a se hac&iacute;a referencia a los &ldquo;delitos de rebeli&oacute;n y sedici&oacute;n&rdquo; como actos pol&iacute;ticos susceptibles de ser amnistiados. El texto tambi&eacute;n alud&iacute;a a la aplicaci&oacute;n de la medida de gracia &ldquo;cuando en la intencionalidad pol&iacute;tica se aprecie adem&aacute;s un m&oacute;vil de restablecimiento de las libertades p&uacute;blicas o de reivindicaci&oacute;n de autonom&iacute;as de los pueblos de Espa&ntilde;a&rdquo;. En el caso concreto de los consejeros y los l&iacute;deres sociales encarcelados, hay un consenso bastante amplio entre los juristas que no hay nada en su conducta que permita encajarla dentro de esos tipos penales. Lo recordaba recientemente un numeroso grupo de catedr&aacute;ticos y profesores de derecho penal en un manifiesto. Ni hubo el alzamiento tumultuario de la sedici&oacute;n ni la violencia exigida en la rebeli&oacute;n.  
    </p><p class="article-text">
        Un segundo motivo afecta al tribunal que les ha privado de libertad. Que sea la Audiencia Nacional, heredera del Tribunal de orden p&uacute;blico, proyecta un halo intenso de ilegitimidad. Como el Tribunal Supremo, este es un &oacute;rgano judicial fuertemente centralizado y vinculado al poder pol&iacute;tico. Su constituci&oacute;n es en s&iacute; mismo una anomal&iacute;a democr&aacute;tica que rompe el principio del juez natural. A ello hay que a&ntilde;adirle su clara falta de competencia para investigar un presunto delito de sedici&oacute;n y rebeli&oacute;n. Como denunci&oacute; la Comisi&oacute;n de defensa del Colegio de Abogados de Barcelona, la actuaci&oacute;n de la jueza Lamela roza la prevaricaci&oacute;n. Con anterioridad, ella misma hab&iacute;a defendido su falta de competencia en otra investigaci&oacute;n por los mismos delitos. Los 2o magistrados del Pleno de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, de hecho, vetaron esa posibilidad y dejaron zanjada la cuesti&oacute;n ya en el 2008. No hay ni un solo precepto, adem&aacute;s, que permita ahora atribuir el conocimiento de los hechos a ese tribunal.  
    </p><p class="article-text">
        Un tercer motivo tiene que ver con el modus anti-garantista con el que se ha actuado. Son numerosas las irregularidadesdenunciadas que parecen responder al esp&iacute;ritu del &ldquo;a por ellos&rdquo; o el &ldquo;m&aacute;s grande ser&aacute; la ca&iacute;da&rdquo; de quienes deben proteger los derechos ciudadanos. La m&aacute;s llamativa es la negativa a suspender las declaraciones para impedir que los investigados tengan conocimiento de qu&eacute; se les acusa. O la inclusi&oacute;n de nuevos delitos inexistentes en la orden de detenci&oacute;n internacional contra el Gobierno en Bruselas para burlar la garant&iacute;a de doble incriminaci&oacute;n de la legislaci&oacute;n belga. Un &uacute;ltimo motivo que a&ntilde;ade un tamiz pol&iacute;tico a la causa es la decisi&oacute;n de encarcelar a quien se presenta voluntariamente ante la justicia. Una medida dictada, m&aacute;s que para ahuyentar el riesgo de fuga, con la intenci&oacute;n de infringir un castigo ejemplarizante que desaliente las movilizaciones de un pueblo que se siente mayoritariamente humillado. Otra prueba del componente pol&iacute;tico la vimos en el Tribunal Supremo recientemente cuando se oblig&oacute; a los miembros de la Mesa del Parlament a renegar de sus convicciones. O a prohibirles acudir a manifestaciones para exigir la liberaci&oacute;n de sus compa&ntilde;eros.
    </p><p class="article-text">
        En verdad, este tipo de actuaciones no son hechos aislados. Forman parte de una l&oacute;gica de excepci&oacute;n que se ha ido imponiendo en los &uacute;ltimos tiempos. Una tendencia a consolidar un Derecho Penal del Enemigo inspirado en una antigua y nunca apagada tentaci&oacute;n totalitaria: la idea de que debe castigarse no por lo que se ha hecho sino por lo que se es. Con ello se invalida la manida letan&iacute;a de que &ldquo;todas las ideas se pueden defender en escenarios de no violencia&rdquo;. Y se abre la puerta a normalizar y extender esas medidas concebidas para el caso catal&aacute;n a otros lugares. Ya se ha propuesto aplicar el art&iacute;culo 155 a Euskadi y a Navarra. Y en Madrid, el PP ha intervenido las cuentas municipales de Carmena. Contemplada con la gravedad que los hechos se merecen, este tipo de persecuciones desatan los fantasmas evocados por la vieja advertencia de Niem&ouml;ller. Primero les toc&oacute; a unos, luego a los otros, y m&aacute;s adelante a m&iacute;, pero ya era tarde. Ojal&aacute; la advertencia llegue tambi&eacute;n a los que miran hacia otro lado y piensan que esto es s&oacute;lo un problema de los independentistas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaume Asens]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/presos-politicos-sedicion_129_3060210.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Nov 2017 19:43:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Presos políticos y sedición]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cataluña,Elecciones en Catalunya 2017]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Justicia o barbarie]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/justicia-barbarie-abogados_132_3213990.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/90a5e0d0-6dcf-4394-956b-f58e54e493e8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Breivik lleva a Estrasburgo la demanda contra Noruega por su régimen en prisión"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Quien comete un ataque terrorista espera que sea interpretado como un acto de guerra, no como un simple hecho criminal. Su victoria se produce cuando la democracia se degrada y se entra en una lógica primitiva de guerra</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Un acusado por hechos abominables tiene derecho a una defensa? Esa pregunta se la formul&oacute; el abogado noruego, Geir Lippestad, tras el asesinato de ochenta personas en julio del 2011 por parte de un joven de extrema derecha. La matanza, perpetrada en nombre de la lucha contra &ldquo;la multiculturalidad y la invasi&oacute;n musulmana&rdquo;, se produjo en el centro de Oslo y en el campo de las juventudes laboristas en la isla de Utoya. Anders Breivik, el autor confeso y convicto de estos terribles hechos, lo escogi&oacute; a &eacute;l para llevar su defensa.
    </p><p class="article-text">
        Geir Lippestad era un destacado miembro del mismo partido laborista afectado por tan crueles hechos. Ante la dura contradicci&oacute;n de la propuesta, el abogado consult&oacute; a su compa&ntilde;era Signo y ella le dijo: &ldquo;Soy enfermera. Si me hubieran llamado del hospital para ir a curarlo, lo habr&iacute;a hecho. Ese es mi trabajo. T&uacute; eres abogado, haz el tuyo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lippestad, que personificaba todo aquello que Breivik odiaba de Noruega, acept&oacute; el caso y lo vivi&oacute; como un acto de reafirmaci&oacute;n de los valores de democracia y dignidad de todas las personas, que incluye tambi&eacute;n el derecho a la defensa ante los tribunales.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los objetivos del terrorismo de extrema derecha, como de quienes perpetraron los crueles atentados de Barcelona y Cambrils, es destruir la democracia y un modelo de convivencia basado en la diversidad. El fascismo pol&iacute;tico o religioso busca que la respuesta de la sociedad sea sim&eacute;trica a la suya. Quien comete un ataque terrorista espera que sea interpretado como un acto de guerra, no como un simple hecho criminal. Su victoria se produce cuando la democracia se degrada y se entra en una l&oacute;gica primitiva de guerra. Se allana el camino, entonces, a la aplicaci&oacute;n de un &ldquo;derecho penal del enemigo&rdquo; y a todo tipo de abusos que retroalimentan el conflicto.
    </p><p class="article-text">
        Son un buen ejemplo el recurso a la legislaci&oacute;n y los escenarios de excepci&oacute;n, incluida la tortura, del gobierno de los Estados Unidos despu&eacute;s de los atentados del 11-S. Los excesos de la Patriot Act, las vejaciones en Abu Ghraib o Guant&aacute;namo fueron el principal recurso propagand&iacute;stico de Al Qaeda para captar adeptos en sus filas. En los a&ntilde;os sesenta, el soci&oacute;logo Gregroy Bateson llam&oacute; este fen&oacute;meno &ldquo;cismog&eacute;nesis complementaria&rdquo;: los enemigos se retroalimentan como acci&oacute;n de respuesta a la acci&oacute;n del otro.
    </p><p class="article-text">
        En situaciones de excepcionalidad como &eacute;sta es cuando, sin duda, la fortaleza democr&aacute;tica de una sociedad se pone a prueba. Por ello, la mejor reacci&oacute;n ante la barbarie es la del Estado de derecho. Como dec&iacute;a Albert Camus, &ldquo;la democracia, si es consecuente, no puede beneficiarse de las ventajas del totalitarismo&rdquo;. Cuando lo hace, la barbarie se apodera de todo. No degrada s&oacute;lo quien la sufre sino tambi&eacute;n sus propios fundamentos. La democracia no puede defenderse desde fuera de la misma democracia sin destruirse.
    </p><p class="article-text">
        Lippestad consideraba, de hecho, que m&aacute;s que defender Breivik, defend&iacute;a la democracia y uno de sus pilares fundamentales: el derecho a un juicio justo. Un argumento no muy diferente al que utiliz&oacute; el abogado comunista Jacques Verg&egrave;s para defender al criminal de guerra nazi Klaus Barbie a finales de los 80. O el propio abogado y eurodiputado de C's, Javier Nart, para defender al llamado &ldquo;talib&aacute;n espa&ntilde;ol&rdquo; retenido en Guant&aacute;namo.
    </p><p class="article-text">
        Entre los derechos que tiene cualquier acusado, en efecto, existe el derecho a que se presuma su inocencia, a la tutela judicial efectiva y a ser defendido por un abogado o abogada. Garantizar que, con independencia del hecho delictivo, la ciudadan&iacute;a dispone de plenas garant&iacute;as por el solo hecho de ser persona es una manera de poner l&iacute;mites al monopolio de la violencia estatal en la represi&oacute;n de los cr&iacute;menes.
    </p><p class="article-text">
        Es la plasmaci&oacute;n del hilo de humanidad que atraviesa nuestro sistema jur&iacute;dico desde la Ilustraci&oacute;n y que sustenta mandatos esenciales como la prohibici&oacute;n de la tortura o de la pena de muerte. Y una prueba evidente de la fortaleza de la democracia noruega es, precisamente, la reciente sentencia que reconoce que a Breivik se le vulneraron los derechos en la prisi&oacute;n donde cumple una condena de 21 a&ntilde;os. El Estado de derecho, a pesar de lo que piensen algunos, es m&aacute;s Estado de derecho cuando es capaz de reconocer sus excesos o errores.
    </p><p class="article-text">
        Visto desde esta perspectiva, las pol&eacute;micas palabras de los concejales Alberto Fern&aacute;ndez D&iacute;az (PP) y Carina Mej&iacute;as (C's) cuestionando el derecho de defensa de los acusados de delitos vinculados al terrorismo son un signo de degradaci&oacute;n democr&aacute;tica claramente reprobable. Como han se&ntilde;alado las asociaciones de juristas, de derechos humanos y los mismos colegios de abogados, sus palabras implican un ataque al sistema de garant&iacute;as de un Estado de derecho. Y al conjunto de la abogac&iacute;a que debe defenderlos ante los tribunales.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los principios b&aacute;sicos de su funcionamiento, reconocido por la ONU, es su car&aacute;cter independiente. Los letrados deben poder ejercer sus funciones sin estar expuestos a persecuciones de ning&uacute;n tipo. Ni ser asociados o identificados con sus clientes.
    </p><p class="article-text">
        En verdad, la abogac&iacute;a representa una especie de contrapoder, un espacio de libertad dentro de la propia institucionalidad que resulta imprescindible para una sociedad diversa y aut&eacute;nticamente democr&aacute;tica. De hecho, su rol consiste a menudo a proteger los derechos de los m&aacute;s d&eacute;biles: las minor&iacute;as, los desarraigados, las personas con enfermedades mentales, los repudiados o perseguidos.
    </p><p class="article-text">
        Poner en el punto de mira a la abogac&iacute;a por hacer su trabajo es poner en el punto de mira la idea misma de Estado de derecho. Si, adem&aacute;s, se hace para sacar r&eacute;dito pol&iacute;tico en momentos sensibles o para cuestionar la defensa de personas declaradas inocentes, entonces, se cierran las puertas de la justicia. Y se abren las de la barbarie contra la que supuestamente se pretende luchar. Entre justicia o barbarie, no hay dilema posible.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaume Asens, Benet Salellas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/justicia-barbarie-abogados_132_3213990.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 31 Aug 2017 16:57:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Extrema derecha,Fascismo,Abogados]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desalojados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/desalojados_132_3238851.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8cd5f378-8a72-4376-9876-981f5b740e63_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Desalojados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Un desalojo aparece a menudo como un acto banal de trámite. Lo cierto, por el contrario, es que se trata de un episodio que comporta una innegable dosis de violencia", escribe el alcalde accidental de Barcelona, Jaume Asens</p></div><p class="article-text">
        Este mes de agosto no ha dado tregua al drama de los desahucios. El par&oacute;n de los Juzgados no se ha traducido en un respiro para las familias que viven bajo la temible amenaza de ser expulsadas de sus viviendas. En menos de veinticuatro horas, en Barcelona se han producido dos desalojos encadenados y controvertidos con im&aacute;genes dram&aacute;ticas que han perturbado la relativa calma veraniega de la ciudad. Gritos, empujones, heridos, recogida de pertenencias deprisa y corriendo, ni&ntilde;os y ni&ntilde;as llorando.
    </p><p class="article-text">
        En las dos ocasiones &ndash; una en la calle <em>Sugranyes</em> y la otra en <em>Enten&ccedil;a</em>- se trataba de edificios enteros donde viv&iacute;an numerosas familias en situaci&oacute;n de vulnerabilidad. La finca de la calle <em>Enten&ccedil;a</em> era conocida por haberse convertido en un ejemplo de la presi&oacute;n que sufren los vecinos y vecinas en una zona donde ya plana la sombra de la especulaci&oacute;n inmobiliaria.
    </p><p class="article-text">
        Sobre los dos sucesos se proyectan sombras y se abren interrogantes que el nuevo Consejero de Interior, Joaquim Forn, har&iacute;a bien en aclarar en cuanto m&aacute;ximo responsable de esos operativos. El <em>S&iacute;ndic de Greuges</em>, Rafael Rib&oacute;, ya ha pedido explicaciones en una investigaci&oacute;n de oficio por posible vulneraci&oacute;n de los derechos de los afectados.
    </p><p class="article-text">
        En la calle <em>Sugranyes</em>, la actuaci&oacute;n se hizo sin previo aviso a las familias y con varios menores implicados. Los <em>Mossos</em> adujeron que dispon&iacute;an del pl&aacute;cet judicial y que el edificio estaba ocupado y vinculado a actividades criminales. La abogada de los afectados lo negaba y se quejaba de que a pesar de identificarse como tal no le hab&iacute;an mostrado ninguna orden.
    </p><p class="article-text">
        En la calle <em>Enten&ccedil;a</em>, los hechos sucedieron de distinto modo. Los agentes intervinieron a petici&oacute;n de la propiedad. No exist&iacute;a autorizaci&oacute;n judicial. Se arguy&oacute; que era un <em>desalojo expr&eacute;s</em> y que ciertas viviendas estaban ocupadas desde hac&iacute;a pocas horas. Los vecinos ten&iacute;an otra versi&oacute;n de los hechos. Los desalojados -dec&iacute;an- resid&iacute;an all&iacute; desde hac&iacute;a tiempo. Se quejaban tambi&eacute;n de que se aprovech&oacute; para realizar m&aacute;s desalojos de los previstos sin autorizaci&oacute;n judicial ni comunicaci&oacute;n previa. El balance de ambas actuaciones es conocido: numerosas familias en la calle, una carga policial, dos personas heridas y un clima de p&aacute;nico entre vecinos y activistas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un desalojo aparece a menudo como un acto banal de tr&aacute;mite. Lo cierto, por el contrario, es que se trata de un episodio que comporta una innegable dosis de violencia. Quien lo sufre no solo ve afectado su derecho a la vivienda sino que queda expuesto a una situaci&oacute;n de vulnerabilidad. Una persona que pierde la casa, y que posiblemente ha perdido su empleo, se ve bruscamente arrojado a un escenario de precariedad donde todas sus expectativas se vuelven inciertas. Desde su integridad f&iacute;sica y moral hasta su vida privada y familiar.
    </p><p class="article-text">
        El Derecho Internacional de los Derechos Humanos, por ello, tiene como objetivo preservar los derechos de quienes padecen esa situaci&oacute;n. Entre sus exigencias est&aacute; procurar que no queden en la intemperie. Tambi&eacute;n garantizar su derecho a la informaci&oacute;n, a ser notificados con anticipaci&oacute;n y a que se les de un plazo razonable para abandonar sus viviendas. Cuando entre los afectados hay menores, entonces todas las alarmas se encienden. En cualquier medida que les afecte deben primar sus intereses. Lo exige la Convenci&oacute;n de las Naciones Unidas sobre los derechos de los ni&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Visto desde esa perspectiva, los poderes p&uacute;blicos no pueden practicar desahucios y despreocuparse de las consecuencias. Deben coordinarse con todos los actores implicados para evitar que nadie se quede en la calle. En ocasiones eso no resulta nada f&aacute;cil cuando los hechos transcurren, como en este caso, en pleno mes de agosto y con la practica totalidad de los albergues y pensiones de la ciudad llenos. A las familias desahuciadas, afortunadamente, el ayuntamiento les pudo localizar y ofrecer inmediatamente alojamiento. Adem&aacute;s, se les asegur&oacute; los recursos de los servicios sociales para cubrir todas las necesidades b&aacute;sicas.
    </p><p class="article-text">
        Una sociedad moralmente decente no puede resignarse de brazos cruzados a que este tipo de hechos se normalicen. A pesar de su car&aacute;cter supuestamente as&eacute;ptico, los desalojos son actos de violencia que afectan a derechos b&aacute;sicos. Tener un techo digno y seguro es una necesidad elemental para el desarrollo personal y para la vida en comunidad. En contextos cr&iacute;ticos como el actual, los poderes p&uacute;blicos deben demostrar su compromiso, no con los privilegios de unos pocos sino con los derechos de todos. Con ese objetivo, desde el Ayuntamiento de Barcelona se ha puesto en marcha como m&aacute;xima prioridad la pol&iacute;tica de vivienda.
    </p><p class="article-text">
        No por casualidad, entre otras medidas, se ha cuadruplicado la inversi&oacute;n en vivienda social del anterior mandato; se ha movilizado 1.000 pisos vac&iacute;os del mercado privado hacia el alquiler social; se ha creado una unidad pionera de atenci&oacute;n a la emergencia habitacional con la que se ha conseguido parar m&aacute;s de 2000 desahucios; se ha empezado a sancionar a los grandes propietarios de pisos vac&iacute;os, se ha condicionado las ayudas a la rehabilitaci&oacute;n a que los propietarios mantengan los precios de los alquileres y se ha&nbsp; rescatado fincas amenazadas por fondos buitres.
    </p><p class="article-text">
        Nada de todo ello, sin embargo, ser&aacute; ning&uacute;n remedio definitivo si no va acompa&ntilde;ado de una mayor determinaci&oacute;n de las administraciones competentes. Tanto el ejecutivo central como el auton&oacute;mico arrastran una aut&eacute;ntica dejaci&oacute;n de funciones en sus obligaciones para proteger el derecho a la vivienda. Con la ley Omnibus, por ejemplo, el Gobierno de Artur Mas recort&oacute; la ley del derecho a la vivienda aprobada por el tripartito en conceptos como la expropiaci&oacute;n de uso de viviendas vac&iacute;as. Una facultad que se intent&oacute; recuperar con la Ley 24/2015 impugnada en sus art&iacute;culos clave por el Tribunal Constitucional. 
    </p><p class="article-text">
        La actual situaci&oacute;n evidencia d&eacute;cadas de retraso en relaci&oacute;n a los est&aacute;ndares europeos, con una insuficiente legislaci&oacute;n de protecci&oacute;n del derecho a la vivienda y un parque de alquiler p&uacute;blico heredado claramente escaso. En realidad, mientras no se revierta esa situaci&oacute;n y se eviten los precios abusivos del alquiler privado o se someta a un mayor control el sistema financiero, todos los esfuerzos que se emprendan desde los municipios ser&aacute;n insuficientes para erradicar de sus calles el drama de los desalojos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaume Asens]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/desalojados_132_3238851.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Aug 2017 17:43:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Desalojados]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Desalojos,Desahucios]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La posverdad de Garzón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/postverdad-garzon_132_3247092.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3c935480-6cf4-4486-b14d-0efe0e0883ab_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El exmagistrado cuenta, en su descargo, varias verdades sobre lo sucedido en el 92. No cuenta, sin embargo, toda la verdad</p><p class="subtitle">Tras la fachada de su imagen elegíaca se esconden no pocas sombras que se combinan con aciertos</p></div><p class="article-text">
        Con motivo de la conmemoraci&oacute;n del vig&eacute;simo quinto aniversario de los Juegos Ol&iacute;mpicos de Barcelona se ha abierto un debate sobre el significado y alcance de aquel momento hist&oacute;rico. La efem&eacute;ride tambi&eacute;n ha servido para revisitar uno de los episodios m&aacute;s oscuros de aquellos a&ntilde;os, la llamada Operaci&oacute;n Garz&oacute;n. Coincidiendo con la cita deportiva, fueron detenidas o imputadas m&aacute;s de sesenta personas acusados de alg&uacute;n tipo de vinculo con Terra Lliure. Entre ellas, un alcalde, periodistas y miembros de organizaciones pol&iacute;ticas como el MDT (ahora en la CUP), el Partido Comunista de Catalunya (PCC) o la propia ERC. Tambi&eacute;n se hicieron registros como el de la revista El Temps. Los hechos provocaron <a href="https://elpais.com/diario/1992/07/13/espana/710978402_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">actos de protesta</a> y numerosas cr&iacute;ticas. El entonces <a href="https://elpais.com/diario/1992/07/11/espana/710805616_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">presidente Pujol</a> o el <a href="https://elpais.com/diario/1992/08/20/espana/714261606_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">obispo de Girona</a> cuestionaron la redada dirigida por Luis Roldan. Tambi&eacute;n <a href="https://elpais.com/diario/1992/07/13/ultima/710978402_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Vazquez Montalban</a> la cualific&oacute; de globo que iba a deshincharse. Tras el juicio, en efecto, la mayor&iacute;a de ellos quedaron absueltos de unos cargos por los que fueron arrestados, incomunicados y encarcelados. Casi una veintena de los detenidos hab&iacute;an denunciado haber sido v&iacute;ctimas de torturas. Una vez sus denuncias fueron archivadas, iniciaron un largo periplo judicial de doce a&ntilde;os para exigir justicia. Llegaron, finalmente, hasta el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) que resolvi&oacute; favorablemente sus reclamaciones en el 2004. La falta de investigaci&oacute;n de los hechos &ndash;<a href="http://www.lavanguardia.com/politica/20041102/51262800221/el-tribunal-de-estrasburgo-condena-a-espana-por-no-investigar-una-denuncia-de-torturas-a-independent.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dictamin&oacute;</a>&ndash; vulneraba la Convenci&oacute;n europea de derechos humanos. Se impon&iacute;a, as&iacute;, una de las primeras condenas a un estado europeo en esa materia. No ser&iacute;a el &uacute;nico toque de atenci&oacute;n. Un a&ntilde;o despu&eacute;s, por ejemplo, el Comit&eacute; de la ONU para la Prevenci&oacute;n de la Tortura (CPT) estim&oacute; la queja de dos arrestados &ndash; que tuvieron a Garz&oacute;n como juez de guardia&ndash; sobre la falta de investigaci&oacute;n de otras denuncias. El TEDH, de hecho, ha dictado hasta ocho condenas por el mismo motivo desde el a&ntilde;o 2010 contra un estado que ha continuado haciendo o&iacute;dos sordos.
    </p><p class="article-text">
        En julio pasado, veinticinco a&ntilde;os m&aacute;s tarde de la Operaci&oacute;n Garz&oacute;n, el Pleno del consistorio barcelon&eacute;s aprob&oacute; una <a href="http://www.vilaweb.cat/noticies/lajuntament-de-barcelona-condemna-lactuacio-de-garzon-en-loperacio-contra-militants-independentistes-lany-1992/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">propuesta </a>de la CUP sobre el asunto. El prop&oacute;sito de la iniciativa era reparar simb&oacute;licamente el da&ntilde;o causado a los afectados por la actuaci&oacute;n ordenada por el ex&ndash;magistrado, ahora abogado. El texto logr&oacute; salir adelante con los apoyos de Pdcat (ex CIU), CUP, ERC, BCNenCom&uacute; y del concejal Gerard Ardanuy. La versi&oacute;n definitiva de la propuesta, tras la aceptaci&oacute;n de una de las enmiendas de los comunes, excluy&oacute; la previsi&oacute;n de declarar a Garz&oacute;n<em> persona non grata</em> en la capital catalana. La enmienda consideraba que una medida de esas caracter&iacute;sticas, nunca utilizada, era demasiado dr&aacute;stica, de dudosa legalidad y pod&iacute;a afectar a los derechos de quien la padec&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Con posterioridad al acuerdo municipal, el ex&ndash;magistrado terci&oacute; en la pol&eacute;mica con <a href="http://www.lavanguardia.com/politica/20170731/43240284553/posverdad-cup-terra-lliure-baltasar-garzon.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la publicaci&oacute;n de un art&iacute;culo en La Vanguardia</a>. En &eacute;l, expresaba su sorpresa por el <a href="http://www.ara.cat/politica/CUP-Garzon-Parlament-independentistes-investigar_0_1834616619.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desplante de la CUP</a> en una intervenci&oacute;n suya en el Parlament. Su actuaci&oacute;n &ndash;entend&iacute;a&ndash; hab&iacute;a sido &ldquo;impecable&rdquo; y la condena de Estrasburgo no cuestionaba su intervenci&oacute;n. Arg&uuml;&iacute;a cuatro argumentos. Uno, que los detenidos fueron examinados por el forense. Dos, que las torturas denunciadas fueron incluidas en las actas de declaraci&oacute;n. Tres, que el juez competente para investigarlas era otro. Y cuarto, que en aquella &eacute;poca sus compa&ntilde;eros de la Audiencia Nacional eran menos diligentes que &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Garz&oacute;n cuenta, en su descargo, varias verdades sobre lo sucedido en el 92. No cuenta, sin embargo, toda la verdad. Su alegato elude varios hechos relevantes. En primer lugar, que &eacute;l mismo neg&oacute; con rotundidad la existencia de esas mismas denuncias en un <a href="http://www.foroporlamemoria.info/2013/04/documentos-ineditos-demuestran-que-garzon-conocia-las-torturas-a-independentistas-de-1992/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">programa de Salvados</a> <a href="http://www.atresplayer.com/television/noticias/lasexta-noticias/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">emitido </a>en el 2012 cuando, a preguntas del periodista Jordi &Eacute;vole, contest&oacute;: &ldquo;De las personas que comparecieron ante m&iacute;, ni una sola, ni una sola, denunci&oacute; torturas&rdquo;. En segundo lugar, omiti&oacute; mencionar su falta de inter&eacute;s por los detalles de lo sucedido en el interrogatorio de los detenidos. Lo recordaba, de nuevo, Vazquez Montalban en un <a href="https://elpais.com/diario/1995/03/06/ultima/794444402_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo </a>rememorado por el ex diputado David Fern&aacute;ndez. El escritor mostraba su desaz&oacute;n con la indiferencia de jueces que, como Garz&oacute;n, pocas veces se inmutaban cuando escuchaban relatos escalofriantes de torturas. En tercer lugar, nada dec&iacute;a tampoco sobre el encarcelamiento de quienes fueron luego hallados inocentes. O sobre la prolongada incomunicaci&oacute;n de cinco d&iacute;as que se les impuso. Esa decisi&oacute;n era aplicada de forma rutinaria por todos los magistrados de la Audiencia Nacional. Pero no deja de ser sorprendente que tambi&eacute;n la asumiera justamente quien pretende erigirse como palad&iacute;n de los derechos humanos. Organismos internacionales, como el propio CPT, llevan a&ntilde;os criticando su aplicaci&oacute;n y exigiendo su supresi&oacute;n del ordenamiento. La detenci&oacute;n incomunicada representa una dr&aacute;stica restricci&oacute;n de derechos y es caldo de cultivo de abusos que normalmente quedan impunes. Se a&iacute;sla al sospechoso durante un tiempo superior al ordinario, se le somete a largos interrogatorios sin presencia de su abogado y se le niega el derecho a ser visitado por un m&eacute;dico de su elecci&oacute;n. Tampoco se graba su estancia en los calabozos. En esas circunstancias, no resulta extra&ntilde;o que aumenten las suspicacias. Y que, en la mayor&iacute;a de ocasiones, las denuncias se archiven ante la dificultad de probar hechos que se consuman en secreto. Quienes sufren ese suplicio, ven a menudo quebrada su voluntad y modifican sus palabras a medida que transcurre el tiempo. No es extra&ntilde;o que, al final, acaben auto&ndash;inculp&aacute;ndose o declarando que se han auto&ndash;lesionado, a pesar de haber asegurado lo contrario al inicio. Es por todo ello que un juez debe extremar las precauciones y supervisar con meticulosidad la situaci&oacute;n de quienes est&aacute;n incomunicados bajo su custodia. Debe proceder tambi&eacute;n con contundencia al m&iacute;nimo indicio de irregularidad.
    </p><p class="article-text">
        Visto desde esa perspectiva, el ex juez fue m&aacute;s displicente que diligente. No acord&oacute;, por ejemplo, ninguna medida para evitar situaciones de riesgo ni dedujo testimonio de particulares de los hechos para remitirlo al juez competente. Tampoco orden&oacute; un examen m&eacute;dico lo suficientemente exhaustivo &ndash;f&iacute;sico pero tambi&eacute;n psicol&oacute;gico&ndash; para averiguar si &eacute;stos eran ciertos. Los est&aacute;ndares internacionales, como los del <a href="https://codigodh.org/2014/10/20/que-es-el-protocolo-de-estambul/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Protocolo de Estambul</a>, lo exigen. No es suficiente con una pregunta gen&eacute;rica sobre el estado del arrestado. Con todo, lleva raz&oacute;n Garz&oacute;n cuando se compara con sus otros cinco compa&ntilde;eros y apunta a un fallo generalizado en la Audiencia Nacional. Es llamativo que reconozca que all&iacute; no se recog&iacute;an las manifestaciones sobre maltratos de los detenidos. Sus colegas &ndash;se&ntilde;ala&ndash; miraban a otro lado. Con pocos escr&uacute;pulos, es cierto, se hab&iacute;a naturalizado la aplicaci&oacute;n de practicas de excepci&oacute;n en clave de &ldquo;derecho penal del enemigo&rdquo;. Dos a&ntilde;os despu&eacute;s del varapalo de Estrasburgo, de hecho, fue &eacute;l quien intent&oacute; crear e implantar un manual anti&ndash;tortura en el que se grabara todo el per&iacute;odo de la incomunicaci&oacute;n. Esa medida y la implantaci&oacute;n de videoc&aacute;maras en las comisar&iacute;as eran una exigencia del Consejo de Europa. El Ejecutivo espa&ntilde;ol, sin embargo, se neg&oacute; r&aacute;pidamente a poner los medios para implementar tanto una como otra. Y el Consejo del Poder Judicial se <a href="http://www.elplural.com/sociedad/2016/12/05/el-consejo-general-del-poder-judicial-no-quiere-que-los-jueces-se-formen-contra" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">niega</a>, todav&iacute;a hoy, a formar a los jueces en esta materia. Los Mossos y la Ertzaintza, en cambio, instalaron esos artilugios en sus dependencias y las denuncias sobre malos tratos disminuyeron s&uacute;bitamente.
    </p><p class="article-text">
        Garz&oacute;n fue, en todo caso, un juez hiperactivo que destac&oacute; por encima del resto. Su arrojo explica que estuviera tras causas inc&oacute;modas que otros no hubieran vacilado en cerrar. En su curr&iacute;culo est&aacute;n, por ejemplo, la investigaci&oacute;n de la G&uuml;rtel o la Operaci&oacute;n Pretoria, de los responsables del GAL, el franquismo, o las dictaduras de Chile y Argentina. Ese tipo de actuaciones, a la vez de granjearle numerosos adversarios, sirvieron para construir el &ldquo;mito Garz&oacute;n&rdquo;. Las muestras de apoyo hacia su labor judicial, en efecto, le han llegado de todo tipo de colectivos de defensa los derechos humanos, contra la corrupci&oacute;n o la impunidad del franquismo y los cr&iacute;menes de lesa humanidad. Tambi&eacute;n del mundo cultural o pol&iacute;tico cercano a IU.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que tras la fachada de su imagen eleg&iacute;aca se esconden no pocas sombras que se combinan con esos aciertos. Con el encarcelamiento de centenares de personas posteriormente declaradas inocentes, &eacute;l contribuy&oacute; como pocos a la erosi&oacute;n del principio de presunci&oacute;n de inocencia. No es ning&uacute;n secreto tampoco su empleo abusivo de m&eacute;todos excepcionales de indagaci&oacute;n, de extensos secretos sumariales y de resoluciones inquisitoriales contra supuestos &ldquo;extremistas&rdquo; a partir de apriorismos, analog&iacute;as o teor&iacute;as exc&eacute;ntricas. Una de ellas fue la que le llev&oacute; a acusar a Batasuna de &ldquo;genocidio&rdquo; y &ldquo;limpieza &eacute;tnica&rdquo; sobre la poblaci&oacute;n no nacionalista, vali&eacute;ndose de estramb&oacute;ticas estad&iacute;sticas de poblaci&oacute;n y asimilando su proyecto pol&iacute;tico al del Partido Nacionalsocialista Alem&aacute;n. En el contexto de la lucha contra el llamado &ldquo;entorno de ETA&rdquo;, fue precisamente cuando acab&oacute; consolidando su perfil de juez incansable pero poco riguroso y garantista. El propio calvario atravesado por los periodistas de Egunkaria o Ekin no podr&iacute;a entenderse sin una serie de prejuicios judiciales que &eacute;l mismo aliment&oacute; en sumarios como el 18/98 y que luego, por otras razones, se volvieron en su contra.
    </p><p class="article-text">
        Muchas de estas actuaciones le valieron el reconocimiento de quienes quer&iacute;an librarse de ciertos enemigos a costa de cualquier precio. El garantismo era, para ellos, un lujo innecesario. El Gobierno Aznar, de hecho, lleg&oacute; a otorgarle el m&aacute;ximo galard&oacute;n al M&eacute;rito Policial con pensi&oacute;n incluida. Sin embargo, no encontraron el mismo eco favorable entre muchos de sus compa&ntilde;eros de carrera, que ya entonces comenzaron a verle con suspicacia. La propia Audiencia Nacional y el Supremo le desautorizaron en reiteradas ocasiones. Como por ejemplo, en el cierre cautelar de un peri&oacute;dico vasco, en ciertas aplicaciones extensivas del concepto de terrorismo, en el uso de autoinculpaciones arrancadas a la fuerza en Guant&aacute;namo o en escuchas telef&oacute;nicas que empa&ntilde;aron laboriosas investigaciones en materia de narcotr&aacute;fico. Tambi&eacute;n los jueces de Estraburgo le censuraron cuando, en el 2010, apreciaron que no hab&iacute;a &ldquo;respondido a la exigencia de imparcialidad&rdquo;. Eso sucedi&oacute; en la investigaci&oacute;n contra su ex&ndash;compa&ntilde;ero de Gobierno, Rafael Vera, tras su paso por la pol&iacute;tica. Estos antecedentes contribuyen a explicar por qu&eacute; una parte no desde&ntilde;able de jueces no vieron con malos ojos la actuaci&oacute;n contra &eacute;l. O, al menos, mantuvieron un conspicuo silencio cuando la c&uacute;spide judicial le puso en el punto de mira. Incluso explica que no falten quienes, apoyando su valiente actuaci&oacute;n en materia de memoria hist&oacute;rica o contra la trama G&uuml;rtel, consideraban una contrariedad que estos casos cayeran en sus manos.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto, en todo caso, es que la impulsiva forma de actuar de Garz&oacute;n ha respondido a una especie de voracidad justiciera en el que los aciertos y torpezas se han alternado de manera caprichosa. As&iacute;, por cada actuaci&oacute;n dirigida a quebrar el cerco de impunidad de poderosos de distinta laya, es posible se&ntilde;alar otra de signo opuesto. Otorgar a todos estos elementos su peso justo no es sencillo. Silenciar los ataques furibundos que recibi&oacute; Garz&oacute;n de quienes vieron amenazado su entramado de poder parece un error. Como tambi&eacute;n lo parece pretender vilipendiar, con manifestaciones de venganza, a quien ya ha sido apeado del poder y de la carrera judicial. Sin embargo, querer colocar en un segundo plano las numerosas actuaciones del ex juez, marcadas por la ligereza o arbitrariedad jur&iacute;dica, seria otro desacierto. Es razonable, de hecho, que quienes las padecieron esperen un acto suyo de constricci&oacute;n o disculpa. Y m&aacute;s cuando Garz&oacute;n pretende presentarse <em>urbi et orbi</em> como el gran defensor de los derechos humanos. Lo reclamaba el diputado de ERC, Joan Tard&agrave;, en el aludido programa de Salvados. Aceptar sin m&aacute;s la posverdad del &ldquo;mito Garz&oacute;n&rdquo; ser&iacute;a, precisamente, un flaco favor al discurso de los derechos humanos. &Eacute;ste, si quiere ser coherente y eficaz, ha de ser capaz de erradicar los dobles raseros y llamar a las cosas por su nombre. Esa fue la intenci&oacute;n con la que, en mayor o menor fortuna, el Pleno consistorial barcelon&eacute;s aprob&oacute; el acuerdo del pasado julio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaume Asens]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/contrapoder/postverdad-garzon_132_3247092.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Aug 2017 17:16:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La posverdad de Garzón]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Baltasar Garzón]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Montesquieu i la CUP de Barcelona]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/montesquieu-cup-barcelona_132_3472546.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Quan està en joc la llibertat d’uns activistes, les gesticulacions per marcar perfil propi o l’autoreferencialitat autocomplaent poden acabar sent un exercici de frivolitat política</p></div><p class="article-text">
        La convulsa situaci&oacute; que viu el pa&iacute;s fa que els plens municipals esdevinguin caixa de resson&agrave;ncia de tot tipus de reivindicacions i conflictes. S&rsquo;hi produeixen, llavors, batalles dial&egrave;ctiques que despr&eacute;s es traslladen a la xarxa i a vegades enfanguen la pol&iacute;tica. A Barcelona, &eacute;s el que va succeir amb una moci&oacute; de la CUP-Capgirem sobre un judici de cinc joves acusats d'alterar l'ordre p&uacute;blic arran d'una manifestaci&oacute; en favor de Can Vies.
    </p><p class="article-text">
        Una de les q&uuml;estions controvertides del cas era la pres&egrave;ncia de la Generalitat com a acusaci&oacute; en un proc&eacute;s on es demanen penes de fins a 3 anys i 6 mesos de pres&oacute;. A Barcelona, per evitar aquest tipus de situacions, a l'inici de mandat v&agrave;rem decidir retirar les acusacions municipals contra activistes. Es posava fi al criteri, iniciat durant el govern d'Hereu, d'exercir l'acusaci&oacute; en totes i cadascuna de les causes obertes per alteraci&oacute; de l'ordre p&uacute;blic. Ho explicava, poc despr&eacute;s, <a href="http://www.ara.cat/opinio/Taurons-sardines_0_1411058892.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en un article</a>. La mesura va generar certa pol&egrave;mica per&ograve;, finalment, el Govern de Junts pel S&iacute; tamb&eacute; la va assumir parcialment arran del seu acord amb la CUP.
    </p><p class="article-text">
        En el debat sobre la moci&oacute; municipal v&agrave;rem expressar la nostra indignaci&oacute; i solidaritat amb els acusats. En l&ograve;gica democr&agrave;tica, i en contextos de vulneraci&oacute; sistem&agrave;tica de drets, acusacions tan desproporcionades clamen al cel. S&oacute;n una prova m&eacute;s del biaix selectiu de la viol&egrave;ncia punitiva. Mentre la seva duresa contra els exclosos i els activistes sembla no tenir aturador, pocs delinq&uuml;ents de coll blanc trepitgen una comissaria o una pres&oacute;. No obstant aix&ograve;, ens v&agrave;rem veure obligats a abstenir-nos en la votaci&oacute;. La proposta estava plantejada amb uns termes inassolibles, amb incongru&egrave;ncies i peticions que ens semblaven absurdes. Un dia abans de la votaci&oacute; v&agrave;rem anar al despatx dels regidors amb la intenci&oacute; d&rsquo;arribar a un acord. Vol&iacute;em fer propostes per millorar-la i poder-la guanyar. Amb una actitud molt arrogant, ens van dir que no hi havia res a parlar. Gaireb&eacute; no ens van voler ni escoltar. V&agrave;rem entendre, llavors, que simplement no volien aprovar el text. I, evidentment, tampoc que el vot&eacute;ssim. Encara que ho hagu&eacute;ssim fet, de totes formes, s'hauria perdut. La resta de grups va votar-hi en contra i ERC tamb&eacute; es va abstenir. 
    </p><p class="article-text">
        Lamentablement, no &eacute;s el primer cop que la CUP-Capgirem Barcelona gesticula de cara a la galeria. A la Diputaci&oacute; de Barcelona, per exemple, va presentar una petici&oacute; en solidaritat pels condemnats en l'acci&oacute; &ldquo;Aturem el Parlament&rdquo;. La seva situaci&oacute; era angoixant perqu&egrave;, en cas de no concedir-se l'indult, podrien ingressar a la pres&oacute;. Malgrat aix&ograve;, no van fer cap gesti&oacute; per guanyar-la i es va perdre. Una altra moci&oacute; presentada al consistori per nosaltres, per contra, s&iacute; que va guanyar-se. La den&uacute;ncia del cas tenia, aix&iacute;, el ress&ograve; medi&agrave;tic que es mereixia. I s'exigia al Ministeri de Just&iacute;cia que, en nom de la ciutat de Barcelona, s'evit&eacute;s l'empresonament.
    </p><p class="article-text">
        Quan est&agrave; en joc la llibertat d'uns activistes, les gesticulacions per marcar perfil propi o l'autoreferencialitat autocomplaent poden acabar sent un exercici de frivolitat pol&iacute;tica. Un dels nostres retrets a la moci&oacute; del darrer ple municipal era, precisament, que semblava un simple acte d'impot&egrave;ncia per despr&eacute;s cercar r&egrave;dit a les xarxes. I, en efecte, &eacute;s el que succeir poc despr&eacute;s. Les piulades permeten reduir complexitat i crear relat a base de consignes que, malgrat ser esbiaixades, s&oacute;n dif&iacute;cils de desmuntar nom&eacute;s amb m&eacute;s piulades. En l'era digital, es produeix una degradaci&oacute; de l'estatus de la veritat. Davant la desinformaci&oacute;, per aix&ograve;, cal rendir comptes com estem fent ara.
    </p><p class="article-text">
        El primer dubte que ten&iacute;em sobre la moci&oacute; era que nom&eacute;s hi apareixien dos dels cinc acusats. Els que, precisament, pertanyen a l&rsquo;Esquerra Independentista. Que Alerta Solid&agrave;ria, organitzaci&oacute; antirepressiva propera a la CUP, actu&iacute; en defensa nom&eacute;s dels represaliats o activistes independentistes &eacute;s leg&iacute;tim. No obstant aix&ograve;, una instituci&oacute; p&uacute;blica no pot posar-se al seu servei i desentendre&rsquo;s de la resta. Els altres tres joves acusats pels mateixos fets no es mereixen la nostra solidaritat? O &eacute;s que els activistes que no s&oacute;n de l&rsquo;Esquerra Independentista han de tenir un altre tracte? Quan no estan clares aquestes q&uuml;estions, i en el text no ho estaven, existeix un risc de penjar etiquetes d&rsquo;activistes de primera i de segona.
    </p><p class="article-text">
        Un altre element que ens distanciava de la moci&oacute; era la petici&oacute; de la regidora ponent. Va demanar al Ple que &ldquo;declar&eacute;s l&rsquo;absoluci&oacute; dels acusats&rdquo;. No cal ser un expert en dret per advertir que un ajuntament no pot dictar sent&egrave;ncies. Tampoc un tribunal pot aprovar mocions de solidaritat. La regidora, despr&eacute;s, va replicar que aquests arguments eren mers tecnicismes legals. No &eacute;s aix&ograve;. El que est&agrave; en joc &eacute;s el sistema d&rsquo;equilibris i contrapesos propi de qualsevol democr&agrave;cia. Aquest &eacute;s un punt de discrep&agrave;ncia recurrent amb la CUP-Capgirem BCN. Una associaci&oacute;, un grup de ciutadans o, incl&ograve;s, un partit pol&iacute;tic poden exigir absolucions a la just&iacute;cia. Es fa sovint i est&agrave; b&eacute; que es faci. Els representants del poder legislatiu o executiu, en canvi, no. A t&iacute;tol personal potser s&iacute;, per&ograve; no en nom de les institucions. Si es fa, els jutges poden demanar empara al Consell del Poder Judicial per vulneraci&oacute; del principi d'independ&egrave;ncia judicial vinculat a la separaci&oacute; de poders.
    </p><p class="article-text">
        Un dels primers fil&ograve;sofs a teoritzar la necessitat de dividir el poder per evitar els seus abusos fou, precisament Montesquieu. D'ell sorg&iacute; la formulaci&oacute; de la independ&egrave;ncia judicial vinculada a la separaci&oacute; dels tres poders (Legislatiu, Executiu i Judicial). Qui imparteix just&iacute;cia no pot obeir ordres, per&ograve; tampoc rebre pressions o interpel&middot;lacions dels altres poders. En els r&egrave;gims totalitaris, en canvi, els tres poders es concentren en un. A la pr&agrave;ctica, la divisi&oacute; de poders a l'Estat espanyol deixa molt que desitjar. Els alts tribunals semblen actuar tot sovint al dictat dels pol&iacute;tics.
    </p><p class="article-text">
        Un exemple clar va ser, precisament, la condemna del Suprem per l'acci&oacute; &ldquo;Aturem el Parlament&rdquo;. Com m&eacute;s altes s&oacute;n les inst&agrave;ncies judicials, m&eacute;s capacitat d'influ&egrave;ncia tenen les pol&iacute;tiques. Ho <a href="https://barcelonaencomu.cat/es/post/la-casta-judicial" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">explicava aqu&iacute;</a>, on denunciava un entramat judicial aixecat sobre els fonaments del franquisme i encara massa vinculat a les seves in&egrave;rcies autorit&agrave;ries. Des d'aquesta perspectiva, resulta comprensible que les seves resolucions siguin objecte de tot tipus de cr&iacute;tiques. Tamb&eacute; des dels altres poders de l'Estat. Al Ple municipal, per exemple, s'han aprovat mocions dures amb la persecuci&oacute; judicial contra els c&agrave;rrecs electes en el marc del proc&eacute;s sobiranista. O amb les condemnes per delictes d'opini&oacute;. Tamb&eacute; resulta leg&iacute;tim, per la mateixa ra&oacute;, interpel&middot;lar a qui exerceix l'acusaci&oacute;. A Barcelona, la darrera ocasi&oacute; va ser en solidaritat amb la Ver&oacute;nica i l'Eliseo, i amb tres ve&iuml;nes que es van concentrar a la porta per evitar el seu desallotjament l'any 2011. El Govern de Junts pel S&iacute; demanava penes de fins a 5 anys de pres&oacute;. La nostra proposici&oacute; va ser aprovada i, finalment, la Generalitat va reconsiderar la seva posici&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Quan aix&ograve; succeeix, des de partits com el PP o C's se surt en tromba a exigir respecte per la just&iacute;cia. Un error sim&egrave;tric, per&ograve; en sentit contrari, al de la bancada anticapitalista. Mentre uns menyspreen l'exist&egrave;ncia del propi principi d'independ&egrave;ncia judicial, els altres el converteixen en una garantia d'impunitat, o privilegi corporatiu del cos, per blindar-se de l'escrutini p&uacute;blic. Qui normalment exigeix respecte a la just&iacute;cia, no s'aplica la mateixa contenci&oacute; quan actua en contra els seus interessos. Bon exemple d'aquest doble raser s&oacute;n, un altre cop, les reaccions de bona part de la classe pol&iacute;tica davant l'absoluci&oacute; de l'Audi&egrave;ncia Nacional als acusats per l'acci&oacute; &ldquo;Aturem el Parlament&rdquo;, com <a href="http://www.elcritic.cat/blogs/sentitcritic/2015/03/27/fets-del-parlament-dret-a-la-protesta-i-bocs-expiatoris/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">explicava aqu&iacute;</a>.
    </p><p class="article-text">
        En certa cultura pol&iacute;tica del comunisme, en canvi, ha existit tot sovint un menyspreu a la idea de la separaci&oacute; de poders o, incl&ograve;s, al propi Dret i els drets. Darrere d'aquesta actitud, sol existir una confian&ccedil;a amb l'adveniment d'un poder &ldquo;bo&rdquo; quan hagi sigut conquistat i exercit en nom dels oprimits. El cert, no obstant aix&ograve;, &eacute;s que dif&iacute;cilment pot existir poder &ldquo;bo&rdquo; i &ldquo;poder dolent&rdquo; en funci&oacute; de qui l'exerceixi. Tot poder &eacute;s intr&iacute;nsecament pervers. I lliurat a la seva l&ograve;gica, tendeix a acumular-se i tornar-se desp&ograve;tic. La desconfian&ccedil;a amb un poder que s'autolimita a si mateix, de forma espont&agrave;nia, forma part de la tradici&oacute; llibert&agrave;ria. I aquesta desconfian&ccedil;a, precisament, est&agrave; tamb&eacute; present en les admonicions de Montesquieu sobre el poder absolut.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaume Asens]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/montesquieu-cup-barcelona_132_3472546.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Apr 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Montesquieu i la CUP de Barcelona]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Barcelona]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Montesquieu y la CUP de Barcelona]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/montesquieu-cup-barcelona_132_3472393.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando está en juego la libertad de unos activistas, las gesticulaciones para marcar perfil propio o la autorreferencialidad autocomplaciente pueden acabar siendo un ejercicio de frivolidad política</p></div><p class="article-text">
        La convulsa situaci&oacute;n que vive el pa&iacute;s hace que los plenos municipales se conviertan caja de resonancia de todo tipo de reivindicaciones y conflictos. Se producen, entonces, batallas dial&eacute;cticas que despu&eacute;s se trasladan a la red y a veces enlodan la pol&iacute;tica. En Barcelona, es lo que sucedi&oacute; con una moci&oacute;n de la CUP-Capgirem sobre un juicio de cinco j&oacute;venes acusados de alterar el orden p&uacute;blico a ra&iacute;z de una manifestaci&oacute;n en favor de Can Vies.
    </p><p class="article-text">
        Una de las cuestiones controvertidas del caso era la presencia de la Generalitat como acusaci&oacute;n en un proceso donde se piden penas de hasta 3 a&ntilde;os y 6 meses de prisi&oacute;n. En Barcelona, para evitar este tipo de situaciones, al inicio de mandato decidimos retirar las acusaciones municipales contra activistas. Se pon&iacute;a fin al criterio, iniciado durante el gobierno de Hereu, de ejercer la acusaci&oacute;n en todas y cada una de las causas abiertas por alteraci&oacute;n del orden p&uacute;blico. Lo explicaba, poco despu&eacute;s, <a href="http://www.ara.cat/opinio/Taurons-sardines_0_1411058892.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en un art&iacute;culo.</a> La medida gener&oacute; cierta pol&eacute;mica pero, finalmente, el Gobierno de Junts pel S&iacute; tambi&eacute;n la asumi&oacute; parcialmente a ra&iacute;z de su acuerdo con la CUP.
    </p><p class="article-text">
        En el debate sobre la moci&oacute;n municipal expresamos nuestra indignaci&oacute;n y solidaridad con los acusados. En l&oacute;gica democr&aacute;tica, y en contextos de vulneraci&oacute;n sistem&aacute;tica de derechos, acusaciones tan desproporcionadas claman al cielo. Son una prueba m&aacute;s del sesgo selectivo de la violencia punitiva. Mientras su dureza contra los excluidos y los activistas parece no tener fin, pocos delincuentes de cuello blanco pisan una comisar&iacute;a o una prisi&oacute;n. Sin embargo, nos vimos obligados a abstenernos en la votaci&oacute;n. La propuesta estaba planteada con unos t&eacute;rminos inalcanzables, con incongruencias y peticiones que nos parec&iacute;an absurdas. Un d&iacute;a antes de la votaci&oacute;n fuimos al despacho de los concejales con la intenci&oacute;n de llegar a un acuerdo. Quer&iacute;amos hacer propuestas para mejorarla y poder ganar. Con una actitud muy arrogante, nos dijeron que no hab&iacute;a nada que hablar. Casi no nos quisieron ni escuchar. Entendimos, entonces, que simplemente no quer&iacute;an aprobar el texto. Y, evidentemente, tampoco que lo vot&aacute;ramos. Aunque lo hubi&eacute;ramos hecho, de todas formas, se habr&iacute;a perdido. El resto de grupos vot&oacute; en contra y ERC tambi&eacute;n se abstuvo.
    </p><p class="article-text">
        Lamentablemente, no es la primera vez que la CUP-Capgirem Barcelona gesticula de cara a la galer&iacute;a. En la Diputaci&oacute; de Barcelona, por ejemplo, present&oacute; una petici&oacute;n en solidaridad por los condenados en la acci&oacute;n &ldquo;Aturem el Parlament&rdquo;. Su situaci&oacute;n era angustiosa porque, en caso de no concederse el indulto, podr&iacute;an ingresar en prisi&oacute;n. Sin embargo, no hicieron ninguna gesti&oacute;n para ganarla y se perdi&oacute;. Otra moci&oacute;n presentada al consistorio por nosotros, por el contrario, s&iacute; se gan&oacute;. La denuncia del caso ten&iacute;a, as&iacute;, el eco medi&aacute;tico que se merec&iacute;a. Y se exig&iacute;a al Ministerio de Justicia que, en nombre de la ciudad de Barcelona, se evitara el encarcelamiento.
    </p><p class="article-text">
        Cuando est&aacute; en juego la libertad de unos activistas, las gesticulaciones para marcar perfil propio o la autorreferencialidad autocomplaciente pueden acabar siendo un ejercicio de frivolidad pol&iacute;tica. Uno de nuestros reproches a la moci&oacute;n del &uacute;ltimo pleno municipal era, precisamente, que parec&iacute;a un simple acto de impotencia para despu&eacute;s buscar r&eacute;dito en las redes. Y, en efecto, es lo que sucedi&oacute; poco despu&eacute;s. Los tuits permiten reducir complejidad y crear relato a base de consignas que, pese a ser sesgadas, son dif&iacute;ciles de desmontar s&oacute;lo con m&aacute;s tuits. En la era digital, se produce una degradaci&oacute;n del estatus de la verdad. Ante la desinformaci&oacute;n, por ello, hay que rendir cuentas como estamos haciendo ahora.
    </p><p class="article-text">
        La primera duda que ten&iacute;amos sobre la moci&oacute;n era que s&oacute;lo aparec&iacute;an dos de los cinco acusados. Los que, precisamente, pertenecen a la Izquierda Independentista. Que Alerta Solid&agrave;ria, organizaci&oacute;n antirepresiva cercana a la CUP, act&uacute;e en defensa s&oacute;lo de los represaliados o activistas independentistas es leg&iacute;timo. Sin embargo, una instituci&oacute;n p&uacute;blica no puede ponerse a su servicio y desentenderse del resto. &iquest;Los otros tres j&oacute;venes acusados por los mismos hechos no se merecen nuestra solidaridad? &iquest;O es que los activistas que no son de la Izquierda Independentista deben tener otro trato? Cuando no est&aacute;n claras estas cuestiones, existe un riesgo de colgar etiquetas de activistas de primera y de segunda.
    </p><p class="article-text">
        Otro elemento que nos distanciaba de la moci&oacute;n era la petici&oacute;n de la concejala ponente. Pidi&oacute; al Pleno que &ldquo;declarara la absoluci&oacute;n de los acusados&rdquo;. No hace falta ser un experto en derecho para advertir que un ayuntamiento no puede dictar sentencias. Tampoco un tribunal puede aprobar mociones de solidaridad. La concejala, despu&eacute;s, replic&oacute; que estos argumentos eran meros tecnicismos legales. No es eso. Lo que est&aacute; en juego es el sistema de equilibrios y contrapesos propio de cualquier democracia. Este es un punto de discrepancia recurrente con la CUP-Capgirem BCN. Una asociaci&oacute;n, un grupo de ciudadanos o, incluso, un partido pol&iacute;tico pueden exigir absoluciones a la justicia. Se hace a menudo y est&aacute; bien que se haga. Los representantes del poder legislativo o ejecutivo, en cambio, no. A t&iacute;tulo personal quiz&aacute;s s&iacute;, pero no en nombre de las instituciones. Si se hace, los jueces pueden pedir amparo al Consejo del Poder Judicial por vulneraci&oacute;n del principio de independencia judicial vinculado a la separaci&oacute;n de poderes.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los primeros fil&oacute;sofos a teorizar la necesidad de dividir el poder para evitar sus abusos fue, precisamente Montesquieu. De &eacute;l surgi&oacute; la formulaci&oacute;n de la independencia judicial vinculada a la separaci&oacute;n de los tres poderes (Legislativo, Ejecutivo y Judicial). Quien imparte justicia no puede obedecer &oacute;rdenes, pero tampoco recibir presiones o interpelaciones de los otros poderes. En los reg&iacute;menes totalitarios, en cambio, los tres poderes se concentran en uno. En la pr&aacute;ctica, la divisi&oacute;n de poderes en Espa&ntilde;a deja mucho que desear. Los altos tribunales parecen actuar a menudo al dictado de los pol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo claro fue, precisamente, la condena del Supremo por la acci&oacute;n &ldquo;Aturem el Parlament&rdquo;. Cuanto m&aacute;s altas son las instancias judiciales, m&aacute;s capacidad de influencia tienen las pol&iacute;ticas. <a href="https://barcelonaencomu.cat/es/post/la-casta-judicial" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lo explicaba aqu&iacute;</a>, donde denunciaba un entramado judicial levantado sobre los cimientos del franquismo y a&uacute;n demasiado vinculado a sus inercias autoritarias. Desde esta perspectiva, resulta comprensible que sus resoluciones sean objeto de todo tipo de cr&iacute;ticas. Tambi&eacute;n desde los otros poderes del Estado. Al Pleno municipal, por ejemplo, se han aprobado mociones duras con la persecuci&oacute;n judicial contra los cargos electos en el marco del proceso soberanista. O con las condenas por delitos de opini&oacute;n. Tambi&eacute;n resulta leg&iacute;timo, por la misma raz&oacute;n, interpelar a quien ejerce la acusaci&oacute;n. En Barcelona, la &uacute;ltima ocasi&oacute;n fue en solidaridad con Ver&oacute;nica y Eliseo, y con tres vecinas que se concentraron en la puerta para evitar su desalojo el a&ntilde;o 2011. El Gobierno de Junts pel S&iacute; ped&iacute;a penas de hasta 5 a&ntilde;os de c&aacute;rcel. Nuestra proposici&oacute;n fue aprobada y, finalmente, la Generalitat reconsider&oacute; su posici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Cuando esto sucede, desde partidos como el PP o C's se sale en tromba a exigir respeto por la justicia. Un error sim&eacute;trico, pero en sentido contrario, al de la bancada anticapitalista. Mientras unos desprecian la existencia del propio principio de independencia judicial, los otros lo convierten en una garant&iacute;a de impunidad, o privilegio corporativo del cuerpo, para blindarse del escrutinio p&uacute;blico. Quien normalmente exige respeto a la justicia, no se aplica la misma contenci&oacute;n cuando act&uacute;a en contra sus intereses. Buen ejemplo de este doble rasero son, de nuevo, las reacciones de buena parte de la clase pol&iacute;tica ante la absoluci&oacute;n de la Audiencia Nacional a los acusados por la acci&oacute;n &ldquo;Aturem el Parlament&rdquo;, <a href="http://www.elcritic.cat/blogs/sentitcritic/2015/03/27/fets-del-parlament-dret-a-la-protesta-i-bocs-expiatoris/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como explicaba aqu&iacute;</a>.
    </p><p class="article-text">
        En cierta cultura pol&iacute;tica del comunismo, en cambio, ha existido a menudo un menosprecio a la idea de la separaci&oacute;n de poderes o, incluso, al propio Derecho y los derechos. Detr&aacute;s de esta actitud, suele existir una confianza con el advenimiento de un poder &ldquo;bueno&rdquo; cuando haya sido conquistado y ejercido en nombre de los oprimidos. Lo cierto, sin embargo, es que dif&iacute;cilmente puede existir poder &ldquo;bueno&rdquo; y &ldquo;poder malo&rdquo; en funci&oacute;n de quien la ejerza. Todo poder es intr&iacute;nsecamente perverso. Y entregado a su l&oacute;gica, tiende a acumularse y volverse desp&oacute;tico. La desconfianza con un poder que se autolimita a s&iacute; mismo, de forma espont&aacute;nea, forma parte de la tradici&oacute;n libertaria. Y esta desconfianza, precisamente, tambi&eacute;n est&aacute; presente en las admoniciones de Montesquieu sobre el poder absoluto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaume Asens]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/montesquieu-cup-barcelona_132_3472393.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Apr 2017 04:00:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Montesquieu y la CUP de Barcelona]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Aturem El Parlament,Activismo,Manifestaciones,Ayuntamientos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Demos la cara ante la represión que perdura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/dar-cara_132_3733906.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/829ed621-9b0d-423c-be0e-ae98d95d336a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Demos la cara ante la represión que perdura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"A menor Estado social, mayor Estado penal, como había declarado el propio conseller Felip Puig, había que restaurar la 'miedo al sistema' que ciertos sectores sociales golpeados por la crisis habían perdido", asegura el teniente de alcaldía de Barcelona</p><p class="subtitle">Tres jóvenes que aparecían en la web de delación ciudadana de los Mossos se entregan voluntariamente</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Hasta donde permita la ley y un poco m&aacute;s&rdquo;. El conseller del Interior del gobierno de CiU, Felip Puig, lo defend&iacute;a sin rodeos en 2011. Tambi&eacute;n el ministro Fern&aacute;ndez D&iacute;az. La frase es una buena s&iacute;ntesis de una determinada concepci&oacute;n de los derechos humanos. Y de un periodo de recortes en el que se tomaron numerosas medidas de dudosa legalidad. Las recientes &oacute;rdenes judiciales de b&uacute;squeda y detenci&oacute;n vinculadas a la web de delaci&oacute;n ciudadana son el &uacute;ltimo ejemplo. Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, sus efectos a&uacute;n perduran a pesar de su posterior retirada o la sustituci&oacute;n del conseller. No se puede descartar que permitan llevar a la c&aacute;rcel a unos j&oacute;venes por su hipot&eacute;tica participaci&oacute;n en la huelga general de 2012. Los hechos han sido denunciados en una campa&ntilde;a de apoyo a las redes tras la etiqueta #DonemLaCara. Y en la que se exige el cierre de los casos penales derivados de la pol&eacute;mica web promovida por Puig.
    </p><p class="article-text">
        Recordemos el contexto de todo. El advenimiento de la crisis financiera vino acompa&ntilde;ado de una pol&iacute;tica de restricci&oacute;n de derechos sociales impulsada por el Gobierno del PP, y tambi&eacute;n por el de CiU en Catalunya. Y con ello, su creciente reclamo por v&iacute;as no institucionales. Con la irrupci&oacute;n del 15-M, la PAH, las mareas o las huelgas generales comenz&oacute; un ciclo de protesta in&eacute;dito. Cuando crece la resistencia ciudadana contra privatizaciones y recortes, se acelera tambi&eacute;n su criminalizaci&oacute;n. Fern&aacute;ndez D&iacute;az y el conseller Puig reaccionaron, de hecho, con una bater&iacute;a de iniciativas para elevar el list&oacute;n represivo como nunca. Entre ellas, se inclu&iacute;a la exigencia de mayor contundencia policial y judicial, la restricci&oacute;n del derecho de reuni&oacute;n, la prohibici&oacute;n de ocultar el rostro en manifestaciones, la designaci&oacute;n de un fiscal especializado en des&oacute;rdenes p&uacute;blicos, la creaci&oacute;n de m&aacute;s unidades antidisturbios, c&aacute;maras de videovigilancia en los espacios p&uacute;blicos o la monitorizaci&oacute;n de las redes sociales. Estas medidas deb&iacute;an ir acompa&ntilde;adas de importantes cambios legislativos. Se reform&oacute;, as&iacute;, el C&oacute;digo Penal y la ley de seguridad ciudadana conocida como ley &ldquo;mordaza&rdquo; o &ldquo;anti-15-M&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta deriva autoritaria no era del todo nueva. Formaba parte del populismo punitivo que ha caracterizado el proceso de desmantelamiento del Estado del bienestar. A menor Estado social, mayor Estado penal. El prop&oacute;sito de fondo parec&iacute;a claro. Como hab&iacute;a declarado el propio conseller Puig, restaurar el &ldquo;miedo al sistema&rdquo; que ciertos sectores sociales golpeados por la crisis hab&iacute;an perdido. Esta parec&iacute;a ser la pretensi&oacute;n, por ejemplo, de incluir la resistencia pasiva &ndash;caracter&iacute;stica del 15-M&ndash; en el delito de atentado contra la autoridad del nuevo C&oacute;digo Penal. O la decisi&oacute;n del gobierno de CIU de personarse como acusaci&oacute;n en los procesos penales contra los activistas, a pesar de estar ya la Fiscal&iacute;a. A diferencia del consistorio barcelon&eacute;s, el gobierno de Junts pel S&iacute; a&uacute;n lo sigue haciendo. El &uacute;ltimo episodio ha sido la reciente <a href="http://www.eldiario.es/catalunya/Generalitat-personas-intentaron-impedir-desahucio_0_578492976.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">petici&oacute;n de penas de c&aacute;rcel para un matrimonio que se opuso a su desalojo en el barrio del Clot</a>.
    </p><p class="article-text">
        Bajo esta &oacute;ptica, no resultaba extra&ntilde;a la persecuci&oacute;n contra todo tipo de activistas.&ldquo;Se pueden esconder en una cueva, en una alcantarilla o en una asamblea, pero los encontraremos&rdquo; dec&iacute;a otro alto cargo policial en 2012. Es con este cometido que se dise&ntilde;&oacute; la web de delaci&oacute;n. Se solicitaba &ldquo;colaboraci&oacute;n ciudadana&rdquo; para identificar 68 de ellos con sus respectivas fotograf&iacute;as. La iniciativa indign&oacute; a numerosos juristas y defensores de los derechos humanos. Entidades como Jueces para la Democracia, la Asociaci&oacute;n Catalana para la Defensa de los Derechos Humanos, la Comisi&oacute;n de Defensa del Colegio de Abogados o el Colegio de Periodistas pidieron su retirada. El defensor del pueblo, Rafael Rib&oacute;, y la Agencia Catalana de Protecci&oacute;n de Datos tambi&eacute;n encendieron las alarmas. Incluso la Fiscal&iacute;a de Menores critic&oacute; la medida. En la web aparec&iacute;an sin ning&uacute;n control judicial personas que no hab&iacute;an sido imputadas.
    </p><p class="article-text">
        Las entidades consideraban que la difusi&oacute;n de su imagen estigmatizaba y pod&iacute;a afectar a su derecho al honor, la intimidad o presunci&oacute;n de inocencia. Y m&aacute;s en el caso de menores, en los que la ley lo proh&iacute;be expresamente. Todo ello forz&oacute; al departamento de Interior a anular &ldquo;temporalmente&rdquo; la web un mes despu&eacute;s de su estreno. Sin embargo, los votos de CiU, PP y C 's avalaron su recuperaci&oacute;n unos a&ntilde;os despu&eacute;s. Lo hicieron por la puerta trasera y en el transcurso de una comisi&oacute;n parlamentaria de 2013. El legado antigarantista del consejero Puig, as&iacute; pues, a&uacute;n sigue vivo. Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, hay que volver a denunciar las listas negras. Hay que volver a dar la cara por los derechos humanos. Y contra la criminalizaci&oacute;n de la protesta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaume Asens]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/dar-cara_132_3733906.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Nov 2016 12:28:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Demos la cara ante la represión que perdura]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Represión]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Donem la cara davant la repressió que perdura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/donar-cara_132_3733916.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/829ed621-9b0d-423c-be0e-ae98d95d336a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Donem la cara davant la repressió que perdura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"A menor Estat social, major Estat penal, com havia declarat el propi conseller Felip Puig, calia restaurar la 'por al sistema' que certs sectors socials colpejats per la crisis havien perdut", assegura el tinent d'alcaldia de Barcelona</p><p class="subtitle">Tres joves que apareixien al web de delació ciutadana dels Mossos s'entreguen voluntàriament</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Fins all&agrave; on permet la llei i una mica m&eacute;s&rdquo;. El conseller de l'Interior del Govern de CiU, Felip Puig, ho defensava sense embuts el 2011. Tamb&eacute; el ministre Fern&aacute;ndez D&iacute;az. La frase &eacute;s una bona s&iacute;ntesis d&rsquo;una determinada concepci&oacute; dels drets humans. I d&rsquo;un per&iacute;ode de retallades en qu&egrave; es van prendre nombroses mesures de dubtosa legalitat. Les recents ordres judicials de cerca i detenci&oacute; vinculades al web de delaci&oacute; ciutadana en s&oacute;n el darrer exemple. Quatre anys despr&eacute;s, els seus efectes encara perduren tot i la seva posterior retirada o la substituci&oacute; del conseller. No es pot descartar que permetin portar a la pres&oacute; a uns joves per la seva hipot&egrave;tica participaci&oacute; en la vaga general del 2012. Els fets han estat denunciats en una campanya de suport a les xarxes rere l&rsquo;etiqueta #DonemLaCara. I en la que s&rsquo;exigeix el tancament dels casos penals derivats del pol&egrave;mic web promogut per Puig.
    </p><p class="article-text">
        Recordem el context de tot plegat. L&rsquo;adveniment de la crisis financera va venir acompanyat d&rsquo;una pol&iacute;tica de restricci&oacute; de drets socials impulsada pel Govern del PP, i tamb&eacute; pel de CiU a Catalunya. I amb aix&ograve;, el seu creixent reclam per vies no institucionals. Amb la irrupci&oacute; del 15-M, la PAH, les marees o les vagues generals va comen&ccedil;ar un cicle de protesta in&egrave;dit. Quan creix la resist&egrave;ncia ciutadana contra privatitzacions i retallades, s&rsquo;accelera tamb&eacute; la seva criminalitzaci&oacute;. Fern&aacute;ndez D&iacute;az i el conseller Puig van reaccionar, de fet, amb una bateria d'iniciatives per elevar el llist&oacute; repressiu com mai. Entre elles, s&rsquo;inclo&iuml;a l&rsquo;exig&egrave;ncia de major contund&egrave;ncia policial i judicial, la restricci&oacute; del dret de reuni&oacute;, la prohibici&oacute; d&rsquo;ocultar-se el rostre en manifestacions, la designaci&oacute; d&rsquo;un fiscal especialitzat en desordres p&uacute;blics, la creaci&oacute; de m&eacute;s unitats antiavalots, c&agrave;meres de videovigil&agrave;ncia als espais p&uacute;blics o la monitoritzaci&oacute; de les xarxes socials. Aquestes mesures havien d&rsquo;anar acompanyades d'importants canvis legislatius. Es va reformar, aix&iacute;, el Codi Penal i la llei de seguretat ciutadana coneguda com llei &ldquo;morri&oacute;&rdquo; o &ldquo;anti-15-M&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aquesta deriva autorit&agrave;ria no era del tot nova. Formava part del populisme punitiu que ha caracteritzat el proc&eacute;s de desmantellament de l&rsquo;Estat del benestar. A menor Estat social, major Estat penal. El prop&ograve;sit de fons semblava clar. Com havia declarat el propi conseller Puig, restaurar la &ldquo;por al sistema&rdquo; que certs sectors socials colpejats per la crisis havien perdut. Aquesta semblava ser la pretensi&oacute;, per exemple, d&rsquo;incloure la resist&egrave;ncia passiva &ndash;caracter&iacute;stica del 15-M- en el delicte d&rsquo;atemptat contra autoritat del nou Codi Penal. O la decisi&oacute; del Govern de CIU de personar-se com acusaci&oacute; en els processos penals contra els activistes, malgrat ser-hi ja la Fiscalia. A difer&egrave;ncia del consistori barcelon&egrave;s, el govern de Junts pel S&iacute; encara ho segueix fent. El darrer episodi ha estat la recent <a href="http://www.eldiario.es/catalunya/Generalitat-personas-intentaron-impedir-desahucio_0_578492976.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">petici&oacute; de penes de pres&oacute; per un matrimoni que es va oposar al seu desallotjament al barri del Clot</a>.
    </p><p class="article-text">
        Sota aquesta &ograve;ptica, no resultava estranya la persecuci&oacute; contra tot tipus d&rsquo;activistes. &ldquo;Es poden amagar en una cova, en una claveguera o en una assemblea, per&ograve; els trobarem&rdquo; deia un altre alt c&agrave;rrec policial el 2012. Es en aquest context que es va dissenyar el web de delaci&oacute;. Es sol&middot;licitava &ldquo;col&middot;laboraci&oacute; ciutadana&rdquo; per identificar 68 d&rsquo;ells amb les seves respectives fotografies. La iniciativa va indignar a nombrosos juristes i defensors dels drets humans. Entitats com Jutges per la Democr&agrave;cia, l&rsquo;Associaci&oacute; Catalana per la Defensa dels Drets Humans, la Comissi&oacute; de Defensa del Col&middot;legi d&rsquo;Advocats o el Col&middot;legi de Periodistes van demanar la seva retirada. El s&iacute;ndic de greuges, Rafael Rib&oacute;, i l&rsquo;Ag&egrave;ncia Catalana de Protecci&oacute; de Dades tamb&eacute; van encendre les alarmes. Fins i tot la Fiscalia de Menors va criticar la mesura. Al web hi apareixien sense cap control judicial persones que no havien estat imputades.
    </p><p class="article-text">
        Les entitats consideraven que la difusi&oacute; de la seva imatge podia afectar al seu dret a l&rsquo;honor, la intimitat o presumpci&oacute; d&rsquo;innoc&egrave;ncia. I m&eacute;s en el cas de menors, en els que la llei ho prohibeix expressament. Tot plegat va for&ccedil;ar al departament d&rsquo;Interior a anul&middot;lar &ldquo;temporalment&rdquo; el web un mes despr&eacute;s de la seva estrena. Tanmateix, els vots de CIU, PP i C's van avalar la seva recuperaci&oacute; uns anys despr&eacute;s. Ho van fer per la porta del darrera i en el transcurs d&rsquo;una comissi&oacute; parlamentaria del 2013. El llegat antigarantista del conseller Puig, aix&iacute; doncs, encara segueix viu. Quatre anys despr&eacute;s, cal tornar a denunciar les llistes negres. Cal tornar a donar la cara pels drets humans. I contra la criminalitzaci&oacute; de la protesta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaume Asens]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/donar-cara_132_3733916.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Nov 2016 12:27:49 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Assassins de raons]]></title>
      <link><![CDATA[http://diaritreball.cat/17692-2/]]></link>
      <description><![CDATA[]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaume Asens]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 18 Oct 2016 17:36:09 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Assassins de raons]]></media:title>
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