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    <title><![CDATA[elDiario.es - Álvaro Ramis]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/alvaro_ramis/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Álvaro Ramis]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Escrache: asediar la fortaleza sin ánimo de conquista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/escrache-asediar-fortaleza-animo-conquista_129_5622317.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Desde que la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) ha decidido hacer uso del escrache como estrategia de incidencia pol&iacute;tica se ha instalado en la opini&oacute;n p&uacute;blica la pregunta por la legitimidad de este recurso. Una duda relevante que deber&iacute;a dar pie a una deliberaci&oacute;n que de cuenta integral del dilema. No parece pertinente responder a la pregunta por la eficacia del escrache en cuanto tal. Ya ser&aacute; la propia PAH la que evaluar&aacute; ese aspecto, de acuerdo a los objetivos generales que ella misma se ha fijado. Lo que nos cabe a los ciudadanos es dilucidar un criterio respecto a la pertinencia &eacute;tico-pol&iacute;tica de este recurso de presi&oacute;n, en el contexto de una sociedad que se comprende a si misma como democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Mi aproximaci&oacute;n no es neutra. Entre 1999 y 2003 particip&eacute; activamente en las actividades de la &ldquo;Comisi&oacute;n Funa&rdquo;, la versi&oacute;n chilena de los escraches argentinos. Los escraches ( o &ldquo;funas&rdquo; en el contexto chileno) buscaban alcanzar un gran objetivo: poner en evidencia el hiato institucional que imped&iacute;a que los autores de cr&iacute;menes en contra de la humanidad fueran juzgados, debido a leyes de &ldquo;punto final&rdquo; promulgadas en el periodo dictatorial y acatadas por los nuevos gobiernos civiles. Luego de cientos de acciones de denuncia p&uacute;blica se logr&oacute; dejar patente ante la opini&oacute;n p&uacute;blica y ante los poderes del Estado que el marco de impunidad que amparaba a asesinos y torturadores, y que les permit&iacute;a transcurrir arropados por el anonimato y la desmemoria, era socialmente insostenible.
    </p><p class="article-text">
        No se puede afirmar que los escraches, por si solos, lograran que la Corte Suprema chilena de forma paulatina pero firme, reformara la jurisprudencia y permitiera que al menos los m&aacute;s notorios autores materiales de los cr&iacute;menes de la dictadura pinochetista se sentaran en el banquillo y recibieran una condena. Pero sin la enorme presi&oacute;n social que gener&oacute; esta estrategia los grandes decisores pol&iacute;ticos y jur&iacute;dicos jam&aacute;s se hubieran atrevido. Es cierto que los condenados han sido proporcionalmente pocos y han cumplido sus sentencias en condiciones extremadamente ben&eacute;volas. Pero sin duda la percepci&oacute;n ciudadana es que se ha alcanzado un grado de justicia que parec&iacute;a imposible, y lo m&aacute;s importante, el poder judicial recuper&oacute; legitimidad y credibilidad.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Que tienen en com&uacute;n las v&iacute;ctimas del terrorismo de Estado de Argentina y Chile con las v&iacute;ctimas de las hipotecas abusivas en Espa&ntilde;a? En ambos casos las autoridades pol&iacute;ticas y los juristas reconocen que se ha cometido una grave injusticia, pero a la vez la &uacute;nica soluci&oacute;n que ofrecen a los afectados es la conformidad pasiva al orden legal y en el mejor de los casos, la vaga promesa de un paliativo futuro. Es verdad que no es lo mismo delatar p&uacute;blicamente a un torturador o a un asesino que denunciar a un parlamentario por oponerse a la Iniciativa Legislativa Popular propuesta por la PAH. Pero en ambos casos se busca poner en evidencia que existen actores, que presionados por poderes f&aacute;cticos y con plena conciencia del desfase entre justicia y legalidad, deciden mantener el <em>stau quo</em> a costa de la dignidad de un conjunto de ciudadanos que ven conculcados gravemente sus derechos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Justifica esta situaci&oacute;n la implementaci&oacute;n de una estrategia de asedio no violento? Pues s&iacute;, lo justifica, y m&aacute;s todav&iacute;a, la realidad as&iacute; lo reclama, en la comprensi&oacute;n del orden Constitucional como un programa inacabado, y del Estado de derecho como un proyecto necesitado de permanente revisi&oacute;n. Es una idea que describe muy bien Habermas cuando expresa: &ldquo;El poder comunicativo es ejercido a modo de un asedio. Influye sobre las premisas de los procesos de deliberaci&oacute;n y decisi&oacute;n del sistema pol&iacute;tico, pero sin intenci&oacute;n de asaltarlo, y ello con el fin de hacer valer sus imperativos en el &uacute;nico lenguaje la fortaleza asediada entiende<a href="//#_ftn1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Por ello la justificaci&oacute;n &uacute;ltima de la denuncia p&uacute;blica de la injusticia radica en reafirmar el v&iacute;nculo entre sociedad civil y sociedad pol&iacute;tica &ldquo;cuando las tentativas legales de la primera de ejercer influencia sobre la segunda han fracasado y tambi&eacute;n han quedado agotadas otras v&iacute;as<a href="//#_ftn2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[2]</a>&rdquo;. Se busca as&iacute;, dice Habermas, que las &ldquo;esclusas&rdquo; del Estado se mantengan abiertas impidiendo su manipulaci&oacute;n o clausura. Por ello recurrir al escrache no es m&aacute;s que confrontar a la democracia con los principios que la fundamentan, haci&eacute;ndolos valer en contra de su inercia sist&eacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[1]</a> HABERMAS, J&uuml;rgen. <em>Facticidad y Validez</em>, Trotta, Madrid, p. 612.
    </p><p class="article-text">
        <a href="//#_ftnref2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">[2]</a> Ibid. p. 465.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Álvaro Ramis]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/escrache-asediar-fortaleza-animo-conquista_129_5622317.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Mar 2013 20:24:28 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Escrache: asediar la fortaleza sin ánimo de conquista]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Escrache,Desahucios]]></media:keywords>
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