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    <title><![CDATA[elDiario.es - Carmen Castro García]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/carmen_castro_garcia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Carmen Castro García]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Serena alegría, no un cheque en blanco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/serena-alegria-cheque-blanco_129_1071708.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ae6a40b7-4585-4838-8dc6-ab918a083755_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Serena alegría, no un cheque en blanco"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El discurso oficial del nuevo gobierno transmite ya un mismo mensaje: la vida de las personas en el centro de las políticas</p><p class="subtitle">Reconforta sentir que la empatía social por fin se instala en la ética y estética del nuevo gobierno</p><p class="subtitle">Necesitamos seguir activando músculo social, ecologista y feminista, como contraparte necesaria del acuerdo progresista establecido</p></div><p class="article-text">
        Sienta bien recuperar la alegr&iacute;a. No llega a ser un torrente de adrenalina, ni siquiera la exaltaci&oacute;n o euforia que suele acompa&ntilde;ar a la rebeld&iacute;a, es m&aacute;s una sensaci&oacute;n de alivio, una recuperaci&oacute;n de energ&iacute;a y una renovaci&oacute;n de la esperanza por la empat&iacute;a social que proyecta ya el nuevo gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Reci&eacute;n se ha inaugurado la era del <a href="https://www.eldiario.es/politica/ministros-nuevo-Gobierno-conocemos_0_983051907.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">primer gobierno de coalici&oacute;n y progresista</a>, con un programa com&uacute;n que viene marcado por la recuperaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas sociales y la atenci&oacute;n a las necesidades m&aacute;s acuciantes que atraviesan las condiciones de vida en el estado espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        El discurso oficial del nuevo gobierno transmite ya un mismo mensaje: la vida de las personas en el centro de las pol&iacute;ticas. Recogiendo una parte importante de las demandas m&aacute;s significativas realizadas por los movimientos sociales desde que el estallido del 15M convirtiese la indignaci&oacute;n y descontento social en acci&oacute;n pol&iacute;tica ciudadana; al igual que las vindicaciones surgidas de la movilizaci&oacute;n y emergencia feminista que hemos reactivado muchas mujeres en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, con motivo de los 8M y con cada afrenta de la misoginia distribuida que padecemos; y tambi&eacute;n las que han estado sosteniendo la movilizaci&oacute;n de pensionistas cada lunes y la denuncia continua de la juventud por la emergencia clim&aacute;tica. No cabe duda de que todo ello conforma un importante nutriente de ese programa com&uacute;n a desarrollar por el primer gobierno de coalici&oacute;n progresista que tambi&eacute;n se declara feminista y ecologista.
    </p><p class="article-text">
        Reconforta sentir que la empat&iacute;a social por fin se instala en la &eacute;tica y est&eacute;tica del nuevo gobierno. Las medidas anunciadas tras los primeros consejos de ministras lanzan un mensaje tranquilizador a este respecto; la subida del 0,9% de las pensiones, la perspectiva de vincular su revalorizaci&oacute;n en base al IPC, el anuncio de la derogaci&oacute;n de la reforma laboral de 2012, la subida del SMI a 950 euros, pactada con las organizaciones sindicales, la subida del salario del funcionariado marcan una prioridad de escucha activa y compromiso social que alivian, en cierto sentido, el malestar social acumulado durante estos &uacute;ltimos a&ntilde;os de afrenta continua a las condiciones de vida. Reconforta tambi&eacute;n la declaraci&oacute;n de emergencia clim&aacute;tica y la apuesta decidida y expl&iacute;cita del nuevo gobierno por la educaci&oacute;n en igualdad y la corresponsabilidad. En este sentido, son especialmente alentadoras dos l&iacute;neas de intervenci&oacute;n; por una parte, la coherencia y compromiso con el cumplimiento de los Derechos Humanos y de los convenios y tratados internacionales que plantean garant&iacute;as para poder vivir vidas libres de violencias patriarcales, machistas y xen&oacute;fobas, como respuesta firme ante la afrenta de la ultraderecha y su burdo intento de censura parental a los contenidos de igualdad de g&eacute;nero y diversidad sexual. Igualmente alentadora resulta la prioridad manifestada en continuar haciendo efectiva la equiparaci&oacute;n de los permisos por nacimiento (maternidad y paternidad) a las 16 semanas previstas para 2021, superando las trabas y dificultades que recoge el texto normativo y que est&aacute;n siendo denunciadas desde la plataforma que ha impulsado dicha reforma legislativa.
    </p><p class="article-text">
        Insisto. Sienta bien recuperar la alegr&iacute;a, a&uacute;n cuando el ba&ntilde;o de realidad haga aflorar alg&uacute;n que otro v&eacute;rtigo social por los l&iacute;mites y dificultades a sortear para cumplir la hoja de ruta del acuerdo de Gobierno. Sin pretender chafarle a nadie la fiesta, creo que conviene tener muy presente algunas cuestiones estrat&eacute;gicas en lid y procurar que, en el abordaje de las mismas, el camino emprendido no nos aleje del cambio estructural necesario. Este gobierno tendr&aacute; que enfrentarse a c&oacute;mo hacer posible la prioridad de atenci&oacute;n a las necesidades de la vida sorteando la restricci&oacute;n real que va a suponer el art&iacute;culo 135 de la Constituci&oacute;n; dependiendo de la din&aacute;mica y pericia institucional puesta en funcionamiento veremos, o no, la viabilidad para solventar la fricci&oacute;n, que llegar&aacute;, ante las evidentes diferencias ideol&oacute;gicas que coexisten en este primer gobierno de coalici&oacute;n progresista y, en base a ello, c&oacute;mo poner en marcha pol&iacute;ticas valientes que propicien transiciones econ&oacute;micas y transiciones ecol&oacute;gicas necesarias y justas.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s este sea el motivo fundamental por el que mi alegr&iacute;a ni resulta desbordante ni deviene en jolgorio. Se trata m&aacute;s bien de una alegr&iacute;a serena, que toca tierra, pr&oacute;xima a la imperiosa necesidad de dar respuesta al malestar de una mayor&iacute;a social; consciente de la fr&aacute;gil cohesi&oacute;n en torno a pol&iacute;ticas decididamente transformadoras y del riesgo de no poder gestionar las expectativas y frustraci&oacute;n social; expectante ante el riesgo de que los coletazos de un relativo progresismo, impregnado de individualismo neoliberal, consiga encontrar alg&uacute;n atisbo de complicidad institucional en la pol&iacute;tica feminista a impulsar; y en alerta continua por la visceralidad que acrecienta la caverna medi&aacute;tica, ultraconservadora, reaccionaria y anti-derechos.
    </p><p class="article-text">
        Celebro este acuerdo de Gobierno, a&uacute;n cuando se ha hecho esperar m&aacute;s de lo que el sentido com&uacute;n exig&iacute;a. No se trata de un cheque un blanco, m&aacute;s bien de tender la mano, de abrir oportunidades y crear sinergias que posibiliten el giro social, econ&oacute;mico y pol&iacute;tico necesario para la justicia redistributiva plena. Ah&iacute; est&aacute; el papel que toca asumir desde la sociedad civil, cada quien desde sus opciones, &aacute;mbitos de responsabilidad y competencia.
    </p><p class="article-text">
        Hace unos meses, ante la perspectiva de que cuajase este acuerdo progresista ya en abril de 2019, desde la revista Alternativas Econ&oacute;micas se&ntilde;alaban los retos del nuevo gobierno recogiendo las urgencias econ&oacute;micas definidas por las 17 personas que participamos en dicha consulta; algunas personas y propuestas forman parte ya de la hoja de ruta del nuevo gobierno espa&ntilde;ol; algo ciertamente esperanzador. Traigo a este momento actual las prioridades que defin&iacute; por aquel entonces; celebro que algunas propuestas se hayan incluido en el acuerdo de gobierno, sin embargo, otras siguen pendientes de ser asumidas como claves para una senda con potencialidad g&eacute;nero-transformativa suficiente:
    </p><p class="article-text">
        Sistema P&uacute;blico e Integral de Cuidados, con criterio universalista, gratuito, basado en empleo p&uacute;blico, prestaci&oacute;n directa, con cobertura suficiente y est&aacute;ndares de calidad aceptables; a trav&eacute;s del desarrollo de 4 ejes fundamentales:
    </p><p class="article-text">
        Reforma y ampliaci&oacute;n del Servicio de Autonom&iacute;a y Atenci&oacute;n a la Dependencia (SAAD), trasladando la experiencia y dise&ntilde;o de modelos de atenci&oacute;n como el sueco a la realidad plurinacional del estado espa&ntilde;ol.
    </p><p class="article-text">
        Aplicaci&oacute;n efectiva de Permisos por nacimiento iguales, intransferibles y 100% remunerados para cada persona progenitora.
    </p><p class="article-text">
        Servicio P&uacute;blico de atenci&oacute;n directa en momentos del ciclo vital de mayor vulnerabilidad; esto es, respecto a menores de 3 a&ntilde;os (universalidad y gratuidad de escuela y educaci&oacute;n infantil de 0-3) y respecto a mayores de 65 (servicios de apoyo personal, centros de d&iacute;a y servicio de alquiler social de viviendas compartidas).
    </p><p class="article-text">
        Creaci&oacute;n de una Agencia P&uacute;blica de intermediaci&oacute;n en la contrataci&oacute;n del servicio de empleo de hogar, que acabe con la perversi&oacute;n actual de que las familias contratantes se convierten en 'parte patronal', garantizando condiciones dignas de trabajo; equiparaci&oacute;n al r&eacute;gimen general de la Seguridad Social del sector de empleo dom&eacute;stico/hogar y derogaci&oacute;n de la Ley de extranjer&iacute;a que atrapa en condiciones de esclavitud laboral a mujeres migradas en este sector de empleo.
    </p><p class="article-text">
        Proceso de transici&oacute;n energ&eacute;tica hacia un modelo ecosocial, basado en el ahorro, reducci&oacute;n de consumo, eficiencia energ&eacute;tica y producci&oacute;n colectiva de energ&iacute;as renovables; estableciendo el acceso a los recursos energ&eacute;ticos como un derecho social b&aacute;sico.
    </p><p class="article-text">
        Reducci&oacute;n de la jornada laboral m&aacute;xima e inicio de proceso de redimensionamiento y reorganizaci&oacute;n de los tiempos de vida; iniciando la transici&oacute;n de las 40 horas laborales a 35/34 y posteriormente a 30 horas laborales m&aacute;ximas en c&oacute;mputo semanal.
    </p><p class="article-text">
        Establecimiento de un ingreso vital que garantice a todas las personas adultas la obtenci&oacute;n de renta, acorde al SMI, evitando situaciones de pobreza monetaria y trampas de esclavitud laboral y/o sexual.
    </p><p class="article-text">
        Reforma fiscal desde el criterio de progresividad efectiva y equidad (de g&eacute;nero, territorial y horizontal); lo que deber&iacute;a incluir: 1) La transformaci&oacute;n de la pol&iacute;tica social basada en deduciones/reducciones tributarias en una pol&iacute;tica social basada en servicios p&uacute;blicos de gesti&oacute;n directa y derechos fundamentales garantizados. 2) Refuerzo de la actividad antifraude y antievasi&oacute;n/elusi&oacute;n fiscal. Y 3) Aplicaci&oacute;n de un Impuesto sobre Transacciones Financieras (ITF); reajuste de la contribuci&oacute;n fiscal de las rentas de trabajo y rentas de capital, corrigiendo la inequidad provocada por la transferencia neta de rentas del factor trabajo al capital auspiciada desde las pol&iacute;ticas austericidas neoliberales.
    </p><p class="article-text">
        Tengo el convencimiento de que necesitamos seguir activando m&uacute;sculo social, ecologista y feminista, como contraparte necesaria del acuerdo progresista establecido, que ha de cumplirse restituyendo derechos, mejorando condiciones de vida y permitiendo avances y logros significativos en esta nueva etapa de transici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        No me cabe duda de que conseguir profundizar en la democratizaci&oacute;n real va a depender tambi&eacute;n de qu&eacute; alianzas establezcamos y a qui&eacute;n o qu&eacute; identifiquemos como adversarios. Ojal&aacute; que la dispersi&oacute;n de intereses y la dif&iacute;cil gesti&oacute;n de egos no nos alejen de los horizontes emancipatorios.
    </p><p class="article-text">
        Celebro esta serena alegr&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Castro García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/serena-alegria-cheque-blanco_129_1071708.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Jan 2020 19:39:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Serena alegría, no un cheque en blanco]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Acuerdos políticos,Gobierno de coalición,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La agenda de la economía feminista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/alternativaseconomicas/agenda-economia-feminista_132_1310568.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/58d22e7d-eaca-40b2-b343-092eab48312b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La agenda de la economía feminista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El VI Congreso Estatal de Economía Feminista, celebrado en Valencia, reafirmó la necesidad de que la economía feminista se articule como eje de las transiciones económicas a impulsar para el cambio de modelo de sociedad</p><p class="subtitle">Es preciso construir un nuevo pensamiento y prácticas económicas no contaminadas de la obsesión cortoplacista por el PIB, más permeables a los valores sociales y medioambientales y enfocadas a la justicia redistributiva</p><p class="subtitle">La transformación de la economía pasa por la realidad cotidiana de mujeres y por la reorganización de la vida, la alimentación, el consumo, el uso y reparto de los tiempos, los trabajos y la renta</p></div><p class="article-text">
        M&aacute;s de 300 personas participaron en el VI Congreso Estatal de Econom&iacute;a Feminista en Valencia los pasados 5, 6 y&nbsp;7 de septiembre, reafirmando la necesidad de que la econom&iacute;a feminista se articule como eje de las transiciones econ&oacute;micas a impulsar para el cambio de modelo de sociedad. A partir de la declaraci&oacute;n final del congreso, toma un nuevo impulso la articulaci&oacute;n feminista de una agenda pol&iacute;tica y econ&oacute;mica que sume consensos en torno a las prioridades, su alcance transformacional y el cambio de enfoque para hacerlo posible.
    </p><p class="article-text">
        La econom&iacute;a feminista invita a repensarlo todo desde una cr&iacute;tica profunda a la econom&iacute;a ortodoxa convencional, responsable del fundamentalismo de mercado que nos atraviesa. Dicha revisi&oacute;n cr&iacute;tica se refiere tanto a los marcos te&oacute;ricos y legislativos en los que se sustenta el estado de ciudadan&iacute;a de mercado como a las pol&iacute;ticas neoliberales cuya beligerancia y ausencia de empat&iacute;a social pone en riesgo la propia sostenibilidad de la vida.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo subvertir la inmensa barbarie del capitalismo heteropatriarcal? Creo que solo a trav&eacute;s de un proyecto &eacute;tico para la transformaci&oacute;n social, en di&aacute;logo abierto entre las econom&iacute;as heterodoxas ser&aacute; posible conformar piezas fundamentales en el que tengan cabida replanteamientos sobre qu&eacute; producimos, en qu&eacute; condiciones y a cambio de qu&eacute;. Todo un reto, incluir la democracia econ&oacute;mica y la <em>despatriarcalizaci&oacute;n</em> de la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        En un nivel propositivo se encuentra la necesaria reformulaci&oacute;n de los marcos conceptuales; desde cuestiones b&aacute;sicas que incidan en la consideraci&oacute;n de la riqueza como el valor social de las existencias naturales (ecosistemas, calidad del aire, bosques, subsuelo, r&iacute;os y oc&eacute;anos, etc.), los intangibles como el conocimiento y condiciones propiciatorias de la vida (educaci&oacute;n, salud, alimentaci&oacute;n, etc.) y las existencias f&iacute;sicas o tangibles, como las infraestructuras, viviendas, puertos, maquinaria, etc. A partir de esta resignificaci&oacute;n convendr&iacute;a dirigir el foco de atenci&oacute;n al impacto de los sistemas productivos sobre los derechos humanos, las condiciones de vida, el medio ambiente y la equivalencia humana. Todo apunta a la necesidad de construir un nuevo pensamiento y pr&aacute;cticas econ&oacute;micas, no contaminadas de la obsesi&oacute;n cortoplacista por el crecimiento econ&oacute;mico y el PIB, menos dependientes de la monetizaci&oacute;n, m&aacute;s permeables a los valores humanos, sociales y medioambientales y que se enfoquen de manera decidida a la justicia redistributiva.
    </p><p class="article-text">
        Se reclama una dimensi&oacute;n mutinivel de la transformaci&oacute;n social (macro, meso y micro), poniendo en cuesti&oacute;n los marcos de la acumulaci&oacute;n capitalista y su sistema de opresi&oacute;n m&uacute;ltiple heteropatriarcal, racista, capacitista, profundamente insostenible, as&iacute; como el expolio que realiza sobre el trabajo invisible y no remunerado que siguen realizando las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        No habr&aacute; justicia social sin justicia de g&eacute;nero. La transformaci&oacute;n de la econom&iacute;a pasa por la realidad cotidiana de mujeres, y por la reorganizaci&oacute;n social y econ&oacute;mica de la vida, la alimentaci&oacute;n, el consumo, el uso y reparto de los tiempos, trabajos y renta. Hist&oacute;ricamente se ha debatido sobre la conveniencia de poner un precio al trabajo reproductivo para hacer visible su contribuci&oacute;n al valor social y bienestar; sin embargo, m&aacute;s all&aacute; del justo reconocimiento del valor del mismo, seguir insistiendo en su cuantificaci&oacute;n monetaria (precio) podr&iacute;a acabar provocando, en cierto sentido, la legitimaci&oacute;n de su mercantilizaci&oacute;n, algo que, sin duda, representar&iacute;a un cierre en falso. Las propuestas desde la econom&iacute;a feminista tienen un mayor recorrido, tienden a diluir la divisi&oacute;n sexual del trabajo y alcanzan el abordaje del papel de los cuidados, a las personas y a los ecosistemas, desde una perspectiva integral, de ciclo de vida, recuperando el papel de la alimentaci&oacute;n, los cultivos y la producci&oacute;n agroecol&oacute;gica desde la responsabilidad colectiva y el marco de los derechos fundamentales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mercantilizaci&oacute;n de la vida</strong>
    </p><p class="article-text">
        El consumo es una de las v&iacute;as por las que se nos cuela el neoliberalismo en la vida cotidiana. Primero, por la distorsi&oacute;n de lo que nos hacen creer que son necesidades y tambi&eacute;n por c&oacute;mo act&uacute;a el mecanismo de la libre elecci&oacute;n y decisi&oacute;n individual respecto a la monetarizaci&oacute;n y mercantilizaci&oacute;n de la vida, trasladando la responsabilidad al plano personal, de manera que cada cual se encomiende a la b&uacute;squeda de soluciones individuales en una especie de proceso de autorrescate. En paralelo, se privatiza la responsabilidad de generar bienestar a las personas en su vida cotidiana. Para salir de esa trampa neoliberal se requiere de la acci&oacute;n colectiva, desde iniciativas de econom&iacute;a solidaria y consumo responsable y sostenible.
    </p><p class="article-text">
        El planteamiento pasa por subvertir los efectos de las pol&iacute;ticas austericidas sobre la pobreza, la salud y la desigualdad de g&eacute;nero, propiciando, adem&aacute;s, transiciones ecosociales ante el cambio clim&aacute;tico, la evoluci&oacute;n demogr&aacute;fica, el proceso acelerado de envejecimiento y los cambios tecnol&oacute;gicos aceleradores del proceso de robotizaci&oacute;n y la digitalizaci&oacute;n de la econom&iacute;a. Sin m&aacute;s demora, y sin que nadie se quede atr&aacute;s. Urge reactivar el papel transformador de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, reorientar las prioridades de gasto hacia inversiones sociales propiciatorias del desarrollo humano y la diluci&oacute;n de la divisi&oacute;n sexual del trabajo, programas y servicios p&uacute;blicos de salud, educaci&oacute;n, cuidados infantiles y atenci&oacute;n a la dependencia. A este respecto, cobran importancia tanto el rol del Estado/lo p&uacute;blico como garante de condiciones para la justicia econ&oacute;mica, social y de g&eacute;nero, como las iniciativas sociales y sociocomunitarias para la sostenibilidad de la vida.
    </p><p class="article-text">
        El conflicto capital-vida adquiere especial gravedad por la econom&iacute;a de la guerra que hace caja directamente con la destrucci&oacute;n de la vida y a costa de la violencia contra las mujeres. La propagaci&oacute;n mundial de la industria armament&iacute;stica, extractivista y de explotaci&oacute;n sexual y laboral son los m&aacute;ximos exponentes del delirio neoliberal.
    </p><p class="article-text">
        A este respecto, urge desmantelar tres procesos: 1) La arquitectura jur&iacute;dica de la impunidad creada por la globalizaci&oacute;n financiera con el cometido de respaldar los intereses de las empresas transnacionales por encima de los derechos humanos; a trav&eacute;s de los servicios de arbitraje previstos en los tratados neoliberales de inversi&oacute;n se da la prevalencia del inter&eacute;s oligopolista y corporativo sobre el inter&eacute;s general, p&uacute;blico y com&uacute;n de sostenibilidad de la vida; 2) la militarizaci&oacute;n creciente y el refuerzo de los mecanismos de represi&oacute;n de las libertades civiles, en un contexto de geopol&iacute;tica econ&oacute;mica basada en la masculinidad hegem&oacute;nica patriarcal, y 3) la deshumanizaci&oacute;n y creciente mercantilizaci&oacute;n de capacidades humanas, productivas y reproductivas y de los procesos biol&oacute;gicos, pretendiendo convertir a las personas y a la vida en s&iacute; misma, en mercanc&iacute;as, productos o servicios intercambiables y monetarizables para la acumulaci&oacute;n capitalista.
    </p><p class="article-text">
        Cada vez hay m&aacute;s consenso en que las transiciones justas con la vida, incluyendo las respuestas ante la emergencia del cambio clim&aacute;tico, requieren de voluntad pol&iacute;tica y un amplio movimiento social transformador hacia condiciones dignas y sostenibles con la vida humana y no humana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        [Este art&iacute;culo ha sido publicado en el n&uacute;mero 73 de la revista <a href="http://alternativaseconomicas.coop/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alternativas Econ&oacute;micas.</a> Ay&uacute;danos a sostener este proyecto de periodismo independiente con<a href="http://alternativaseconomicas.coop/suscripciones" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> una suscripci&oacute;n</a>]
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://alternativaseconomicas.coop/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Castro García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/alternativaseconomicas/agenda-economia-feminista_132_1310568.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Oct 2019 20:31:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La agenda de la economía feminista]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Economía feminista,Heteropatriarcado,Ecofeminismo,Justicia social,Desarrollo sostenible,Igualdad de género]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los hogares, ¡ay!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/hogares-ay_129_1327225.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Son muchas las voces que alertan de la necesidad de repensar las políticas económicas más allá del Producto Interior Bruto y dejar de usar el PIB como indicador de la riqueza y bienestar</p></div><p class="article-text">
        Aprender de los errores deber&iacute;a ser uno de los aprendizajes m&aacute;s efectivos, algo as&iacute; como un tattoo de por vida, sin embargo, hay quien ni con esas.
    </p><p class="article-text">
        Son muchas las voces que alertan de la necesidad de repensar las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas m&aacute;s all&aacute; del Producto Interior Bruto y dejar de usar el PIB como indicador de la riqueza y bienestar de una sociedad; adem&aacute;s de estar obsesivamente vinculado al objetivo del crecimiento econ&oacute;mico monetizado lleva impl&iacute;cito importantes sesgos de g&eacute;nero, sociales y ecol&oacute;gicos en su elaboraci&oacute;n y ello pone en cuesti&oacute;n su interpretaci&oacute;n descriptiva. Sin embargo, nada de ello parece haber ser tomado en consideraci&oacute;n por quienes est&aacute;n en posici&oacute;n de (des)gobierno, porque ah&iacute; siguen, erre que erre, a vueltas con el indicador de marras.
    </p><p class="article-text">
        En 2014, el cambio de metodolog&iacute;a del Sistema Europeo de Contabilidad permiti&oacute; a los estados miembros ara&ntilde;ar algunos puntos del PIB con la inclusi&oacute;n de la monetarizaci&oacute;n de actividades y servicios procedentes de la econom&iacute;a ilegal, como el contrabando, la producci&oacute;n y tr&aacute;fico de drogas y la prostituci&oacute;n; tambi&eacute;n se cambi&oacute; la forma de considerar los gastos militares y los de I+D+i que desde entonces se identifican como inversi&oacute;n en vez de consumo. Esta forma de cocinar los datos del PIB, junto a otros factores que incidieron en su evoluci&oacute;n, contribuyeron a la declaraci&oacute;n oficial del fin de la recesi&oacute;n y el inicio de la fase de recuperaci&oacute;n que experimentaron mayormente el 10% de la poblaci&oacute;n de acumula mayores niveles de renta y riqueza.
    </p><p class="article-text">
        El estrabismo monetarista hizo caso omiso a lo que los informes sobre pobreza constataban: que sin igualdad no hay recuperaci&oacute;n, que la desigualdad social y econ&oacute;mica se estaba cronificando en Espa&ntilde;a, y que lo hac&iacute;a fuertemente atravesada por la dimensi&oacute;n de g&eacute;nero. Desde que nos han vendido la trampa de ilusi&oacute;n monetaria de haber superado la crisis, pr&aacute;cticamente la tercera parte de la ciudadan&iacute;a ha estado en riesgo de exclusi&oacute;n social ante la indiferencia gubernamental al respecto de las brechas de g&eacute;nero existentes en los salarios, empleo, desempleo y, sobre todo, en los trabajos de cuidados no remunerados.
    </p><p class="article-text">
        Las miradas de quienes nos han (des)gobernado siguen puestas en el PIB. Ahora los datos de los &uacute;ltimos dos trimestres muestran una desaceleraci&oacute;n del crecimiento de dicho indicador por lo que se empieza a hacer expl&iacute;cito el mensaje de que se avecina una nueva crisis, que sera morrocotuda y que nos pillar&aacute; con el paso cambiado porque casi ning&uacute;n pa&iacute;s se ha preparado para ello. Aunque ya sab&iacute;amos que ocurrir&iacute;a, porque la gesti&oacute;n austericida de las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas y sociales ha sido una barbarie que se ha ensa&ntilde;ado en constre&ntilde;ir al m&aacute;ximo las condiciones materiales y humanas del bienestar de gran parte de la poblaci&oacute;n. La explicaci&oacute;n oficial de la situaci&oacute;n actual desliza el argumento de que se ha reducido la capacidad de consumo de las personas, lo que ha hecho que el consumo de los hogares se haya estancado y todo ello unido al menor crecimiento del gasto p&uacute;blico explica la desaceleraci&oacute;n del PIB.
    </p><p class="article-text">
        El descalabre predictivo parece ser que se debe a que no han funcionado los modelitos predictivos de la econom&iacute;a ortodoxa; eso del ciclo de la econom&iacute;a de que la creaci&oacute;n de empleo genera rentas que activan el consumo y dinamizan la producci&oacute;n e intercambio monetizada y con ello el PIB. Se est&aacute; generando empleo, dice la ministra, aunque omite mencionar las paup&eacute;rrimas condiciones del mismo y la pobreza laboral que afecta ya a m&aacute;s de 2,6 millones de personas trabajadoras.
    </p><p class="article-text">
        En esta etapa el reparto de culpas vuelve a dirigirse al comportamiento individual; han le&iacute;do bien, s&iacute;. Los hogares, &iexcl;ay! Qu&eacute; irresponsabilidad la de los hogares que dejan de consumir.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de la tercera parte de los hogares en el Estado espa&ntilde;ol no pueden permitirse tomarse unas vacaciones, ni siquiera una semana al a&ntilde;o; para cuatro de cada diez resulta una pesadilla sin fin encontrarse con gastos imprevistos, por no poder encajarlos, y aproximadamente uno de cada diez hogares no llega a fin de mes. Estos son algunos de los datos que revela la Encuesta de Condiciones de Vida de 2018, elaborada por el Instituto Nacional de Estad&iacute;stica. Se dio a conocer a finales de junio, aunque ha sido escasa la atenci&oacute;n prestada a lo que indican las estad&iacute;sticas. Con el inicio del curso escolar, muchas personas descubren, en sus propias carnes, lo que quieren decir algunos de los datos que recoge dicha encuesta.
    </p><p class="article-text">
        Hay quien ha de enfrentarse al pago de una matr&iacute;cula o a la compra de libros con el inicio del curso escolar y descubre con espanto que, en algunos territorios, las escasas ayudas que exist&iacute;an se han reducido dr&aacute;sticamente o directamente han desaparecido. Hay quien tiene que volver a registrarse como demandante de empleo tras haber finalizado el contrato precario de la temporada de verano. Hay quien descubre que todas las horas de m&aacute;s que hizo en su empleo basurilla, aprovechando la reactivaci&oacute;n del turismo de la &eacute;poca estival, ni computan para derechos econ&oacute;micos en futuras prestaciones o ni siquiera aparecen remuneradas en el finiquito que le han dado. Hay quien se encuentra sin hogar al que volver. Hay quien subsiste a dentelladas solo por el af&aacute;n de volver alg&uacute;n d&iacute;a a su hogar lejano. Hay quien ha de abandonar la casa de acogida sin a&uacute;n recomponerse de lo vivido y sin recursos para transitar a una vida aut&oacute;noma y plena.
    </p><p class="article-text">
        Hay quien empieza a reconocer que esa depresi&oacute;n an&iacute;mica auto-negada, durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os, no se va a diluir por generaci&oacute;n espont&aacute;nea. Hay quien asume la afectaci&oacute;n de problemas graves de salud y el torbellino dr&aacute;stico de sus prioridades de vida. Hay quien opta por el exilio econ&oacute;mico ante la falta de oportunidades en su territorio. Hay quien vive con angustia extrema la imposibilidad de hacer frente al pago de las tarjetas de cr&eacute;dito con las que ha ido trampeando la situaci&oacute;n. Hay quien no llegando a ser mileurista se autoidentifica como clase media. Hay quien sobrevive en el d&iacute;a a d&iacute;a, sin poder ver m&aacute;s all&aacute; del contexto de esclavitud laboral o de esclavitud sexual que le abduce. Hay quien encuentra en el autoempleo un equilibrio inestable en forma de aparente tranquilidad por no ser una mercanc&iacute;a obsoleta en el mercadeo.
    </p><p class="article-text">
        Hay tantas y tantas historias de vida atravesadas por la precariedad, que cada vez resulta m&aacute;s dif&iacute;cil hacer como si no existieran, pretendiendo estigmatizar su situaci&oacute;n exclusivamente por sus propias decisiones y/u obviando las consecuencias de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas austericidas (reformas laborales y recortes e insuficiencia del sistema de dependencia incluidas).
    </p><p class="article-text">
        El neoliberalismo nos gana la partida cada vez que alguien achaca las situaciones de vulnerabilidad extrema a las decisiones y comportamientos individuales; urgen pol&iacute;ticas de justicia redistributiva y sin m&aacute;s demora.
    </p><p class="article-text">
        Que no nos doren la p&iacute;ldora con el circo electoralista del 10N, ni con el baile de egos de los hiperliderazgos masculinos. La Pol&iacute;tica, ese arte de negociar, de tomar decisiones para el inter&eacute;s general de la sociedad, sigue a la espera; las condiciones de bienestar y de vida de millones de personas no pueden diluirse entre postureo y postureo pol&iacute;tico; eso nos jugamos tambi&eacute;n el 10-N.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Castro García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/hogares-ay_129_1327225.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Oct 2019 19:57:42 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Los hogares, ¡ay!]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Desigualdad,PIB,Precariedad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Política de Estado, la gran ausente, ante la emergencia feminista y emergencia climática]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/politica-ausente-emergencia-feminista-climatica_129_1476154.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/83f5ca14-c999-42d8-bf38-b01f0ffe3c3d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Qué falta de responsabilidad política y de perspectiva ante las situaciones de emergencia que nos atraviesan y que han sido activadas por la propia ciudadanía decepcionada por la dejación política</p><p class="subtitle">Hartas de la falta de respuesta institucional, la acción política feminista ha emergido de la sociedad civil declarando el Estado de Emergencia Feminista y la movilización social el 20 de septiembre</p><p class="subtitle">La emergencia ante el cambio climático es lo que impulsa la llamada a una huelga mundial por el clima el 27 de septiembre; en España, la iniciativa ha partido de Fridays for Future y Extinction Rebellion y son ya más de 100 colectivos y entidades los que convocan esta movilización</p></div><p class="article-text">
        'L&iacute;o, l&iacute;o, qui&eacute;n ha sido'. De los juegos de mi infancia recuerdo algunos especialmente, como ese en el que alguien la pifiaba y, en medio de una acci&oacute;n de escaqueo y disimulo generalizado tocaba averiguar qui&eacute;n hab&iacute;a sido la persona responsable. Desde el 28-A, me ronda la cabeza de manera insistente a medida que ha ido avanzando el pulso por el relato de los pol&iacute;ticos que ocupan el espacio que deber&iacute;a llenarse de pol&iacute;tica de Estado, la gran ausente.
    </p><p class="article-text">
        Julio fue la escenificaci&oacute;n de la frustraci&oacute;n por la no-investidura ante el no-acuerdo de PSOE y Unidas Podemos; todo parece indicar que nada se ha movido desde entonces, me refiero a la posici&oacute;n del supuesto l&iacute;der llamado a conseguir formar gobierno. Ya expliqu&eacute; en&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/zonacritica/Empatia-social-gobierno-progresista_6_928517153.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este otro art&iacute;culo</a> que no soy equidistante y que concibo que el actual presidente en funciones es quien tiene la responsabilidad de hacerlo posible, algo que no ser&aacute; propiciado ni por el berrinche, postureo ni mucho menos por una varita m&aacute;gica imaginaria. Tocaba negociar todo lo posible, desde el entendimiento y el respeto por el inter&eacute;s general de la ciudadan&iacute;a; y, salvo negociaciones de trastienda, lo que ha trascendido del relato invita a pensar ya en pr&oacute;ximos comicios electorales el 10N. Qu&eacute; falta de empat&iacute;a tan grande ante el clamor de los millones de personas que han votado a dichas opciones pol&iacute;ticas (7,4 al PSOE y 3,7 a UP). Qu&eacute; falta de responsabilidad pol&iacute;tica y de perspectiva ante las situaciones de emergencia que nos atraviesan y que han sido activadas por la propia ciudadan&iacute;a decepcionada por la dejaci&oacute;n pol&iacute;tica. Durante esta pr&oacute;xima semana est&aacute;n convocadas movilizaciones por la emergencia feminista y la emergencia clim&aacute;tica; la respuesta institucional y la pol&iacute;tica de Estado siguen en 'stand by'.
    </p><p class="article-text">
        Julio fue un mes horrible, de los m&aacute;s cruentos que se recuerdan para las vidas y derechos de las mujeres. 10 asesinatos machistas en el Estado espa&ntilde;ol, y al menos otros dos anteriores esclarecidos tambi&eacute;n en el mes de julio. Desde que tenemos estad&iacute;sticas oficiales, 2003, 1.015 mujeres han sido asesinadas, 40 en lo que llevamos de a&ntilde;o; rectifico, tres m&aacute;s, con la confirmaci&oacute;n del triple crimen machista en Valga, Galicia. Insoportable. Nos est&aacute;n asesinando y el cortejo pol&iacute;tico sigue con su danza estival sin perspectiva de desbloquear este imp&aacute;s poselectoral.
    </p><p class="article-text">
        Hartas de la falta de respuesta institucional y de un Pacto de Estado contra la violencia de g&eacute;nero que se ha quedado en papel mojado ante los l&iacute;mites de seguir con un gobierno en funciones, la acci&oacute;n pol&iacute;tica feminista ha emergido de la sociedad civil declarando el Estado de Emergencia Feminista y la movilizaci&oacute;n social el 20 de septiembre. La iniciativa parti&oacute; de la Plataforma Feminista de Alicante y r&aacute;pidamente se ha ido extendiendo y ganando apoyos; son ya m&aacute;s de 160 ciudades, pueblos o villas las que se han sumado a la convocatoria, proclamando colectivamente: &ldquo;Hemos declarado la emergencia feminista amparadas por nuestra Constituci&oacute;n y por la legislaci&oacute;n, porque ni el gobierno espa&ntilde;ol ni el Poder Judicial, ni la sociedad en su conjunto han asumido sus obligaciones de garantizar los derechos fundamentales de las mujeres&rdquo;.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://www.google.com/maps/d/embed?mid=1wzGpU2PsPlqC-TwtPjuV6ErtqmveuwLB" width="640" height="480"></iframe>
    </figure><p class="article-text">
        El inicio del a&ntilde;o judicial no hizo m&aacute;s que confirmar la situaci&oacute;n de emergencia de esta movilizaci&oacute;n feminista que sigue sumando lugares a la convocatoria del 20S. Si la foto del monopolio del poder judicial masculino no les convence de la urgencia en despatriarcalizar las instituciones, quiz&aacute;s lo hagan los datos de la Memoria de la Fiscal&iacute;a General: el 67,35% de las v&iacute;ctimas mortales por violencia de g&eacute;nero en 2018 no hab&iacute;a recibido protecci&oacute;n institucional. Una tercera parte de ellas vieron como les archivaban las denuncias y/o absolv&iacute;an a sus maltratadores; todas ellas fueron asesinadas por sus agresores. Insoportable.
    </p><p class="article-text">
        Julio fue tambi&eacute;n el mes m&aacute;s caluroso que se recuerda en la historia, seg&uacute;n los datos de medici&oacute;n que ha facilitado la Organizaci&oacute;n Meteorol&oacute;gica Mundial (OMM) y el programa Cop&eacute;rnicus de la Comisi&oacute;n Europea. La emergencia ante el cambio clim&aacute;tico es lo que impulsa la llamada a una huelga mundial por el clima el 27 de septiembre; en Espa&ntilde;a, la iniciativa ha partido de Fridays for Future y Extinction Rebellion y son ya m&aacute;s de 100 colectivos y entidades los que convocan esta movilizaci&oacute;n. Entre sus demandas, destaca la que se dirige espec&iacute;ficamente al gobierno espa&ntilde;ol &ndash;cuando se conforme y cual sea finalmente su composici&oacute;n&ndash;. Piden que &ldquo;en la nueva etapa pol&iacute;tica se declare, de manera inmediata, la emergencia clim&aacute;tica y se tomen las medidas concretas necesarias para reducir r&aacute;pidamente a cero neto las emisiones de gases de efecto invernadero, en l&iacute;nea con lo establecido por la ciencia y bajo criterios de justicia clim&aacute;tica. Evitar que la temperatura global se eleve por encima de 1,5&deg;C debe ser una prioridad de la humanidad. Es necesario reducir con car&aacute;cter urgente las emisiones de CO2eq (equivalente de carbono), reajustando la huella ecol&oacute;gica a la biocapacidad del planeta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estos movimientos transformadores de estado de emergencia est&aacute;n pasando pr&aacute;cticamente inadvertidos en medio de la disputa poselectoral. En mi opini&oacute;n, es un indicio bastante desastroso; el futuro gobierno espa&ntilde;ol tendr&aacute; que asumir la responsabilidad de impulsar las transiciones energ&eacute;ticas y econ&oacute;micas necesarias. &iquest;C&oacute;mo habr&aacute; evolucionado el Estado de emergencia feminista y clim&aacute;tica para cuando salgamos de la situaci&oacute;n pol&iacute;tica de 'stand by'?
    </p><p class="article-text">
        He de decir que las conclusiones del VI Congreso Estatal de Econom&iacute;a Feminista, que reuni&oacute; a m&aacute;s de 300 personas en Val&egrave;ncia del 5 al 7 de septiembre, no alientan tranquilidad, y representan una llamada abierta a la movilizaci&oacute;n continua, recogida en su <a href="https://femeconomiafeminista.com/comunicado-final-vi-congreso-de-economia-feminista/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comunicado final</a>: &ldquo;denunciamos que vivimos un momento de contra-reacci&oacute;n y rearticulaci&oacute;n violenta del capitalismo patriarcal colonialista a nivel global&rdquo;, as&iacute; como la exigencia de la emergente necesidad de afrontar transiciones que sean justas con la vida.
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, para afrontar estas emergencias y las muchas otras<a href="https://www.eldiario.es/zonacritica/urgencia-humanizar-politica_6_933066693.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">crisis humanitarias y sociales</a>, necesitamos salir del bloqueo pol&iacute;tico e institucional,&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/zonacritica/Empatia-social-gobierno-progresista_6_928517153.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">practicar la empat&iacute;a social</a> y dotar de significado democr&aacute;tico a La Pol&iacute;tica abandonando el politiqueo de baja calidad.
    </p><p class="article-text">
        Tomen nota, se&ntilde;or&iacute;as, habr&iacute;a que ir dejando ya el 'l&iacute;o, l&iacute;o, qui&eacute;n ha sido' para otros momentos m&aacute;s sosegados de entretenimiento.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Castro García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/politica-ausente-emergencia-feminista-climatica_129_1476154.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Sep 2019 20:04:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Política de Estado, la gran ausente, ante la emergencia feminista y emergencia climática]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismo,Crisis climática,PSOE,Unidas Podemos,Investidura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La urgencia de humanizar la política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/urgencia-humanizar-politica_129_1390000.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/30f545b7-aa48-44af-a032-fec9546ef12b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La urgencia de humanizar la política"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si quienes pretenden ser reconocidos como líderes políticos supieran estar a la altura de lo que requiere el momento actual, aún habría sido posible alimentar un nivel mínimo de optimismo</p><p class="subtitle">Es tal la injusticia y la deshumanización que duele profundamente la distancia emocional del poder político</p></div><p class="article-text">
        107 personas permanecen hacinadas en el Open Arms, tras 18 d&iacute;as de bloqueo en alta mar, est&aacute;n a 800 metros de Lampedusa esperando una respuesta humanitaria viable que autorice su entrada a puerto. En situaci&oacute;n parecida se encuentra tambi&eacute;n el Ocean Viking, esperando un puerto donde poder desembarcar a las 356 personas inmigrantes que lleva a bordo tras haber sido rescatadas de las costas libias y llevar ya 10 d&iacute;as en alta mar.
    </p><p class="article-text">
        Si quienes pretenden ser reconocidos como l&iacute;deres pol&iacute;ticos supieran estar a la altura de lo que requiere el momento actual, a&uacute;n habr&iacute;a sido posible alimentar un nivel m&iacute;nimo de optimismo. Algo cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil de creer tras haber constatado la absoluta falta de humanidad y de empat&iacute;a social que han mostrado en esta &uacute;ltima semana. Es tal la injusticia y la deshumanizaci&oacute;n que duele profundamente la distancia emocional del poder pol&iacute;tico. Ofende la indiferencia y desd&eacute;n del gobierno de Italia, el silencio de Malta e incluso la respuesta del presidente-en-funciones espa&ntilde;ol; una respuesta que llega tarde, que resulta ser inviable y que ocurre tras el inexplicable silencio e inacci&oacute;n de los &uacute;ltimos 12 d&iacute;as, cuando los ayuntamientos de Val&egrave;ncia y Barcelona se ofrecieron como puerto seguro para las personas refugiadas en el Open Arms. Hace 12 d&iacute;as habr&iacute;a sido posible dirigir el barco a uno de estos puertos seguros del mediterr&aacute;neo, sin embargo, la situaci&oacute;n actual requiere de la inmediatez del desembarco en Lampedusa, o del traslado-rescate a otra embarcaci&oacute;n o avi&oacute;n, como sugieren desde el propio barco.
    </p><p class="article-text">
        No deber&iacute;a haber cabida para tacticismos electorales y, sin embargo, a eso apuntan directamente la nefasta gesti&oacute;n realizada y el pulso pol&iacute;tico entre los pa&iacute;ses en liza y la Comisi&oacute;n Europea, por la ausencia de una pol&iacute;tica com&uacute;n de migraci&oacute;n y asilo. Ponerse de perfil no resuelve la crisis humanitaria, todo lo contrario, la agudiza, y la falta de una respuesta justa y eficaz acelera el preocupante proceso de deshumanizaci&oacute;n al que asistimos mientras avanza la contaminaci&oacute;n de los discursos xen&oacute;fobos que practica la ultraderecha. 
    </p><p class="article-text">
        Releer a Margaret Atwood en estos d&iacute;as provoca a&uacute;n mayor inquietud: &ldquo;el orden establecido puede desvanecerse de la noche a la ma&ntilde;ana&rdquo;. Considero que la deshumanizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica es una de las se&ntilde;ales m&aacute;s contundentes de esta nueva realidad en la que nos zambullimos por la falta de empat&iacute;a social. Si no se quiere ver que tras las crisis migratorias hay personas, vidas escapando de la violencia y de la miseria, si se presta m&aacute;s atenci&oacute;n al mercadeo de los cupos y cuotas de reparto de su acogida que a la dignidad humana de cada persona, hay que preguntarse cu&aacute;l es el mensaje que se est&aacute; trasladando a la poblaci&oacute;n y en qu&eacute; imaginario u orden simb&oacute;lico incide. &iquest;Qu&eacute; credibilidad puede tener un gobierno que, ya sea por acci&oacute;n u omisi&oacute;n, act&uacute;a como si la vida de algunos grupos poblacionales fuese <em>mercanc&iacute;a desechable</em>? &iquest;A qu&eacute; les suena? Exactamente, a eso mismo. Es importante tener en cuenta que se&ntilde;alar el neofascismo de Salvini no exime de responsabilidad secundaria a quien, como S&aacute;nchez, pretenda construir un relato supuestamente progresista y democr&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Conviene aplicar la l&oacute;gica de la sospecha cuando la equivalencia humana no est&aacute; impl&iacute;cita en las pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas; y, en ese caso, hay que denunciar los cr&iacute;menes humanitarios que provoca y actuar consecuentemente en la acci&oacute;n pol&iacute;tica y electoral. La dignidad humana ha de estar por encima de cualquier valor, ya sea econ&oacute;mico, cultural o religioso; y es imprescindible asumirlo como prioridad para conseguir desmontar la falacia en la que el neoliberalismo nos ha entrampado. No somos mercanc&iacute;as, ni indicadores cuantitativos economicistas, somos personas. Mujeres, hombres, ni&ntilde;as y ni&ntilde;os se arriesgan a cruzar el mar, son vidas humanas que aspiran a sobrevivir en la traves&iacute;a y que merecen poder vivir vidas plenas en condiciones dignas y libres de violencia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Castro García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/urgencia-humanizar-politica_129_1390000.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Aug 2019 20:33:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La urgencia de humanizar la política]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Derechos Humanos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Empatía social para un gobierno progresista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/empatia-social-gobierno-progresista_129_1480005.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b6deedb5-9f56-46e1-a66f-51179695949b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El Secretario General del PSOE, Pedro Sánchez, durante un pleno en el Congreso de los Diputados."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si yo fuera presidenta en funciones, dejaría de marear la perdiz y abandonaría los tacticismos electorales por el debido cumplimiento de la responsabilidad de conformar un acuerdo de gobierno amplio, inclusivo y generosamente feminista</p><p class="subtitle">Y sumaría apoyos suficientes a este amplio acuerdo de gobierno, porque los resultados del 28 A invitan a hacerlo posible</p></div><p class="article-text">
        En cierto sentido se agradece el ritmo pausado de agosto, tras el top ten de los relatos pol&iacute;ticos del &uacute;ltimo mes. Es deseable que propicie un contexto m&aacute;s favorable para desmontar la performatividad pol&iacute;tica de los pulsos de poder con los que nos han deleitado, o c&oacute;mo llamar&iacute;an a esa descarada representaci&oacute;n sobreactuada para esconder la distancia entre el discurso realizado y las acciones emprendidas para conseguirlo. Hab&iacute;a mimbres suficientes para recoger el anhelo de la mayor&iacute;a social que reclama un acuerdo de gobierno progresista con el cometido de imprimir un giro hacia la justicia redistributiva y, sin embargo, no ha sido posible. Ahora bien, c&oacute;mo &iacute;bamos a esperar otro resultado diferente ante la ausencia de una dosis equilibrada de honestidad y empat&iacute;a social, porque habr&iacute;a sido imprescindible para un programa inclusivo de todas las necesidades humanes y transformador de las situaciones de desigualdades existentes en condiciones de dignidad b&aacute;sicas.
    </p><p class="article-text">
        No se inquieten, no pretendo volver a los factores explicativos de c&oacute;mo la asimetr&iacute;a impl&iacute;cita en las partes del relato aboc&oacute; a la no investidura que ya conocemos ni siquiera a por qu&eacute; no hay que asignar la misma responsabilidad por la frustraci&oacute;n del resultado conseguido. Hay ya mucho escrito y yo misma me he pronunciado ya al respecto. Lo que me interesa es insistir en la necesidad de empat&iacute;a social para salir de esta situaci&oacute;n de bloqueo institucional que repercute en todos los niveles de la administraci&oacute;n p&uacute;blica y, por extensi&oacute;n, en grupos poblacionales que deber&iacute;an estar siendo objeto de atenci&oacute;n preferente de las pol&iacute;ticas sociales. Voy a destacar solo cuatro hechos que, en mi opini&oacute;n, se&ntilde;alan la urgencia de conformar ya un nuevo gobierno progresista.
    </p><p class="article-text">
        1) La par&aacute;lisis del sistema p&uacute;blico de dependencia resulta escandalosa. Tras los recortes de 2012 mantiene una insuficiente cobertura y una lista de espera creciente que ya alcanza a cerca de 400.000 personas (256.000 est&aacute;n en espera de recibir prestaci&oacute;n econ&oacute;mica y/o social y 139.000 de recibir la valoraci&oacute;n por los servicios profesionalizados). &iexcl;Y no ser&aacute; por falta de discursos pol&iacute;ticos sobre los cuidados! Hay que pasar del dicho al hecho. En este sentido, el pragmatismo no deber&iacute;a estar re&ntilde;ido con la coherencia y la responsabilidad p&uacute;blica, pero lo cierto es que a falta de recursos y de compromiso real para la articulaci&oacute;n de un sistema p&uacute;blico de cuidados como el derecho universal, p&uacute;blico, prestado a trav&eacute;s de gesti&oacute;n directa con unos est&aacute;ndares de calidad aceptables convierte a las mujeres en proveedoras permanentes de cuidados en un sistema que las atrapa en la divisi&oacute;n sexual del trabajo a costa de su tiempo, energ&iacute;a y salud.
    </p><p class="article-text">
        2) El enquistamiento de las condiciones de precariedad y su mayor afectaci&oacute;n sobre las vidas de las mujeres forman parte del legado de las &uacute;ltimas reformas de Rajoy, que a&uacute;n siguen vigentes. Tanto la cronificaci&oacute;n del desempleo, recogida en el &uacute;ltimo informe de la EPA (con tasas de desempleo femenino del 15,8% y 12,5% masculino), como el estancamiento de las pensiones p&uacute;blicas en caso de no derogarse la &uacute;ltima reforma vigente, con una nueva ley que elimine el factor de sostenibilidad y blinde la subida de las pensiones en base al IPC, requiere de un gobierno valiente y de una reorientaci&oacute;n pol&iacute;tica para la justicia redistributiva, social, de g&eacute;nero y medioambiental.
    </p><p class="article-text">
        3) La banalizaci&oacute;n del Pacto de Estado contra la Violencia de G&eacute;nero apunta a una negligencia directa desde diferentes instituciones p&uacute;blicas, ya sea por acci&oacute;n u omisi&oacute;n. Cada d&iacute;a que se demora la conformaci&oacute;n de un gobierno progresista se dificulta, en la pr&aacute;ctica, que el Pacto de Estado pueda servir como instrumento de acci&oacute;n pol&iacute;tica para eliminar las violencias machistas que se ejercen sobre las mujeres. Lo que llega a la mayor&iacute;a de los peque&ntilde;os municipios son migajas presupuestarias que no alcanzan para reforzar el funcionamiento de los escasos servicios profesionalizados existentes para la prevenci&oacute;n y atenci&oacute;n ante situaciones de violencia de g&eacute;nero, ni para establecer criterios y dispositivos de vigilancia adecuada y eficaces en la gesti&oacute;n de dichos recursos.
    </p><p class="article-text">
        La normalizaci&oacute;n de la violencia de g&eacute;nero se va instalando con cada asesinato machista. En lo que llevamos de a&ntilde;o son ya 61 los feminicidios (38 los tipificados en el marco de la Ley 1/2004) y m&aacute;s de mil mujeres han sido asesinadas por su compa&ntilde;ero -o ex- &iacute;ntimo desde que tenemos estad&iacute;sticas oficiales (2003). Existe un acervo legislativo contra la violencia machista consensuado a nivel internacional (CEDAW y Convenio de Estambul, entre los m&aacute;s significativos) que deber&iacute;a servir para establecer garant&iacute;as m&iacute;nimas de protecci&oacute;n de los derechos de las mujeres y de lucha activa y eficaz contra la violencia machista. Sin embargo, el discurso mis&oacute;gino de la ultraderecha y su entrada en las instituciones est&aacute; contribuyendo a desmontar la percepci&oacute;n de responsabilidad colectiva. La impunidad ante las agresiones sexuales, individuales y en grupo, el ninguneo a las v&iacute;ctimas y la derechizaci&oacute;n del discurso traslada de manera perversa un mayor cuestionamiento sobre el comportamiento de las v&iacute;ctimas en vez de sobre el de los agresores.
    </p><p class="article-text">
        4) El neoliberalismo avanza mercantilizando cada vez m&aacute;s &aacute;mbitos de la vida, capacidades humanas y tambi&eacute;n capacidades para satisfacer los deseos de la masculinidad patriarcal, y lo hace con voracidad. Todo simula ser consumible y apropiable: cuerpos, relaciones, recursos naturales e incluso procesos biol&oacute;gicos, en un proceso de deshumanizaci&oacute;n de tal calibre que la trata, tr&aacute;fico y/o explotaci&oacute;n de seres humanos est&aacute;n a la orden del d&iacute;a y nos van inmunizando para aceptar ya casi cualquier acontecimiento, como las muertes de quienes tratando buscar vidas vivibles encuentran la indiferencia. Qu&eacute; son si no las 681 personas migrantes muertas en el Mediterr&aacute;neo en el primer semestre de este a&ntilde;o ante la indiferencia europea.
    </p><p class="article-text">
        Hay que poner fin a este terrible aprendizaje de crueldad humana. Los valores democr&aacute;ticos, esos que alientan los parlamentos y en los que sus se&ntilde;or&iacute;as deber&iacute;an prestar su cometido, se evaporan con cada feminicidio, con cada mujer violentada, con cada cad&aacute;ver que llega a la costa del mediterr&aacute;neo, con cada suicidio de quien ya no tiene m&aacute;s que perder.
    </p><p class="article-text">
        Necesitamos practicar la empat&iacute;a social y conformar un gobierno para ello. Y no vale cualquiera, porque la empat&iacute;a social no est&aacute; impl&iacute;cita en la pol&iacute;tica <em>per se</em>, ni se genera de manera espont&aacute;nea. Su existencia depende del marco ideol&oacute;gico que impregna las opciones pol&iacute;ticas y del compromiso &eacute;tico con una idea de justicia reparadora universal. La empat&iacute;a alude a la responsabilidad social, colectiva y p&uacute;blica tanto para identificar las necesidades derivadas de las deficiencias del sistema capitalista y patriarcal, como en procurar el bien com&uacute;n para todas las personas y seres vivos. La empat&iacute;a propicia redes de solidaridad y de reciprocidad: es desde ah&iacute;, precisamente, desde donde podremos plantearnos construir otra forma de habitar y de relacionarnos, reconoci&eacute;ndonos como iguales y seres interdependientes. Todas esas caracter&iacute;sticas est&aacute;n impl&iacute;citas en cierta medida, en las ideolog&iacute;as progresistas y de izquierdas. Sin embargo, los marcos ideol&oacute;gicos de derechas se sustentan en la individualizaci&oacute;n de la responsabilidad, desde la que se construyen falacias como la 'libre elecci&oacute;n' con la que se culpabiliza de los resultados a las decisiones individuales, frente a la solidaridad y la reciprocidad las opciones de derechas que construyen un sistema basado en el <em>querer es poder</em> y el <em>s&aacute;lvese quien pueda,</em> sin que la existencia de desigualdades estructurales les desv&iacute;e de su propio itinerario.
    </p><p class="article-text">
        Por eso no me sirve cualquier gobierno. Quiero un gobierno progresista orientado al inter&eacute;s general de la poblaci&oacute;n y al bien com&uacute;n, con un acuerdo program&aacute;tico elaborado desde la empat&iacute;a social, un acuerdo de gobierno que pretenda ser progresista y que adem&aacute;s asuma el compromiso expl&iacute;cito con los derechos de las mujeres, los derechos humanos y la transformaci&oacute;n social para subvertir los desequilibrios y desigualdades estructurales existentes por cuesti&oacute;n de sexo, origen, estrato socioecon&oacute;mico, identidad cultural y expresi&oacute;n de g&eacute;nero. Quiero un gobierno feminista, ecologista y emancipador, con mirada larga para asentar las bases de transiciones justas para otro sistema posible.
    </p><p class="article-text">
        Y por todo ello, si yo fuera presidenta en funciones, dejar&iacute;a de marear la perdiz y abandonar&iacute;a los tacticismos electorales por el debido cumplimiento de la responsabilidad de conformar un acuerdo de gobierno amplio, inclusivo y generosamente feminista, un gobierno valiente que deje de buscar la complacencia de las instituciones neoliberales y de los sectores de las derechas. Y sumar&iacute;a apoyos suficientes a este amplio acuerdo de gobierno, porque los resultados del 28A invitan a hacerlo posible, con el convencimiento de que quienes apoyaron en su momento la moci&oacute;n de censura para echar a la derecha corrupta no dejar&aacute;n pasar la oportunidad hist&oacute;rica de este momento para apoyar un gobierno progresista que decida liberarse de algunos de los encorsetamientos e incoherencias de la vieja guardia socialdem&oacute;crata.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Castro García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/empatia-social-gobierno-progresista_129_1480005.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Aug 2019 18:37:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Empatía social para un gobierno progresista]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[PSOE,Unidas Podemos,Investidura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuenta atrás para la investidura (o no) del nuevo gobierno de España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cuenta-investidura-nuevo-gobierno-espana_129_1481120.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5f52376d-ba33-4891-99fb-059c5855ca66_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuenta atrás para la investidura (o no) del nuevo gobierno de España"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez más tengo el convencimiento de que deberíamos exigir un currículo de aprendizaje y dedicación en los cuidados de la vida a quienes se presentan para liderar un nuevo tiempo político</p><p class="subtitle">Algunas cuestiones ya se han ido enunciando en el primer día de sesión de intento de investidura; en algunos casos recogen vindicaciones feministas que ya no admiten más dilación</p><p class="subtitle">Me gustaría equivocarme y que podamos iniciar el recuento y seguimiento de los compromisos tras la investidura del nuevo gobierno en esta misma semana</p></div><p class="article-text">
        No me gustan los vetos. Reconozco que nunca me han gustado y que solo con que alguno asome la patita, se me activan todas las alertas; es m&aacute;s, me dan algo de yuyu. Ocurre que me traen recuerdos de otra &eacute;poca que huele a naftalina, a no-do, a aquel 'porque lo digo yo y basta', 'aqu&iacute; se hace lo que digo yo' o a&uacute;n peor, al 'eres m&iacute;a y solo m&iacute;a'. Nada que aliente a pensar en principios democr&aacute;ticos, convivencia plural, &aacute;mbitos de libertad, ni mucho menos en practicar la empat&iacute;a social. Si solo fueran recuerdos a&uacute;n tendr&iacute;a un pase, pero no, ocurre que hay demasiadas realidades atravesadas por las imposiciones, intereses particulares y violencias simb&oacute;licas.
    </p><p class="article-text">
        De esto sabemos bastante las mujeres, las de este pa&iacute;s y las de cualquier territorio del sur y norte global que sufrimos d&iacute;a s&iacute; y d&iacute;a tambi&eacute;n los efectos de la violencia estructural y del ensa&ntilde;amiento de este sistema y de sus depredadores para con nosotras. Bueno, decir todas las mujeres es una imprecisi&oacute;n generalista, es cierto, porque a algunas la empat&iacute;a les cabe en el dedo me&ntilde;ique del pie. As&iacute; que, me auto-corrijo; del da&ntilde;o que hacen los vetos y restricciones sabemos gran parte de las mujeres y quienes de alguna manera transgredimos el <em>statu quo</em>.
    </p><p class="article-text">
        En plena cuenta atr&aacute;s para la investidura (o no) del nuevo gobierno de Espa&ntilde;a, la pepita grilla que vive en m&iacute; entona su c&aacute;ntico de cautela; con los a&ntilde;os he aprendido a escucharla y a asumir que, a&uacute;n sin saber c&oacute;mo o porqu&eacute;, lo cierto es que demasiadas veces acaba teniendo raz&oacute;n. Y as&iacute; llego a esta sensaci&oacute;n de mal-estar, sin ninguna expectativa de que este teatrillo pos-electoral se encamine a una &uacute;ltima representaci&oacute;n en esta semana.
    </p><p class="article-text">
        Las conversaciones de estas &uacute;ltimas semanas han estado bastante contaminadas del juego de suma cero en el que han pretendido atraparnos con la connivencia y actuaci&oacute;n irresponsable de algunos mass-media. Entiendo la dial&eacute;ctica como un sano ejercicio de pensamiento cr&iacute;tico, sin embargo, me molesta profundamente la argucia de la equidistancia; no funciona y a&uacute;n menos cuando se pretende usarla para evitar pronunciarse de manera propositiva. Es m&aacute;s, estoy empezando a considerarla como un indicador de la dejaci&oacute;n pol&iacute;tica a la hora de asumir la responsabilidad otorgada por una mayor&iacute;a social. Quiz&aacute;s deber&iacute;amos plantearnos una especie de rev&aacute;lida o test de calidad para quienes pretenden gobernar el inter&eacute;s com&uacute;n tras el primer filtro electoral. &iexcl;Tres meses y a&uacute;n con la casa sin barrer!
    </p><p class="article-text">
        Cada vez m&aacute;s tengo el convencimiento de que deber&iacute;amos exigir un curr&iacute;culo de aprendizaje y dedicaci&oacute;n en los cuidados de la vida a quienes se presentan para liderar un nuevo tiempo pol&iacute;tico. De d&oacute;nde van aprender la empat&iacute;a social si no es de la pr&aacute;ctica de sentirte responsable del bienestar o malestar que generas en la vida de alg&uacute;n ser pr&oacute;ximo, una persona querida, un beb&eacute;, una madre, abuela, bisabuelo, un animal. C&oacute;mo pretender que se reubiquen ante la vulnerabilidad de la vida, ante su fragmentaci&oacute;n, sin pasar por ella, sin sentir desde las v&iacute;sceras lo que significa. Por qu&eacute; esperar que las necesidades de quienes no pueden esperar m&aacute;s tiempo consigan acallar los egos si el contexto de las negociaciones pol&iacute;ticas se envuelve en una burbuja de posverdad y postureo.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; inicio esta semana, algo hastiada del pre-calentamiento con el que nos han obsequiado los gabinetes de comunicaci&oacute;n de los grupos pol&iacute;ticos que est&aacute;n llamados a formar el primer gobierno de coalici&oacute;n del Estado espa&ntilde;ol. Para cuando eso ocurra, les vendr&aacute; bien que les recordemos cu&aacute;les son las prioridades que claman una respuesta real para transitar en justicia redistributiva, social, de g&eacute;nero y medioambiental.
    </p><p class="article-text">
        Algunas cuestiones ya se han ido enunciando en el primer d&iacute;a de sesi&oacute;n de intento de investidura; en algunos casos recogen vindicaciones feministas que ya no admiten m&aacute;s dilaci&oacute;n, como la reforma del r&eacute;gimen de seguridad social que regula las condiciones y derechos de las trabajadoras del hogar, la ratificaci&oacute;n del convenio 189 de la Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo, la equiparaci&oacute;n efectiva de los permisos por nacimiento para que sean iguales, intransferibles y plenamente remunerados, la urgencia de una Ley de apoyo a las familias monoparentales (que m&aacute;s de las tres cuartas partes son monomarentales) o la actualizaci&oacute;n y refuerzo del sistema p&uacute;blico de pensiones y la universalizaci&oacute;n del derecho infantil a una escuela p&uacute;blica, el derecho al cuidado como un derecho fundamental recogido en la Constituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Recuperar&eacute; algunas de las que considero con mayor potencial transformador para un pr&oacute;ximo art&iacute;culo; por que s&iacute;, puedo equivocarme, de hecho, me gustar&iacute;a equivocarme y que podamos iniciar el recuento y seguimiento de los compromisos tras la investidura del nuevo gobierno en esta misma semana. Ya veremos, despu&eacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Castro García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cuenta-investidura-nuevo-gobierno-espana_129_1481120.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Jul 2019 18:13:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuenta atrás para la investidura (o no) del nuevo gobierno de España]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Investidura,Gobierno,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Economía feminista, sin eufemismos, para articular transiciones justas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/economia-feminista-eufemismos-articular-transiciones_129_1481818.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/37f5af3e-7050-43e2-bdf5-8d984146c727_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="ILUSTRACIÓN: ELISA BIETE JOSA"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la era de los eufemismos, las trampas neoliberales avanzan cada vez con mayores dosis de misoginia institucionalizada y edulcorada por la parafernalia del mercado</p><p class="subtitle">Las mujeres del norte y del sur global, en cualquiera de las fases del ciclo vital, se han visto relegadas a ser un mero instrumento para satisfacer las necesidades de reproducción social y del propio proceso de acumulación capitalista</p></div><p class="article-text">
        La urgencia de las transiciones ecosociales se anuncia con cada evidencia cient&iacute;fica de los grandes cambios que ya est&aacute;n en marcha: el ecol&oacute;gico, con el colapso del planeta en ciernes; el demogr&aacute;fico, con el proceso acelerado de envejecimiento; y el tecnol&oacute;gico, con el proceso de robotizaci&oacute;n y la digitalizaci&oacute;n de la econom&iacute;a. Todos ellos van mostrando ya realidades distorsionadas que auguran un futuro escasamente deseable para gran parte de la poblaci&oacute;n. No es casual que las primeras emergencias conduzcan al abordaje de los cuidados como una necesidad social y a la redistribuci&oacute;n de tiempos, trabajos y rentas desde criterios de justicia de g&eacute;nero, social y medioambiental.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El discurso sobre la necesidad de articular la agenda en torno a la sostenibilidad de la vida (tanto de los ecosistemas como de las personas) ha ido sumando voces, a veces incluso a riesgo de su banalizaci&oacute;n; por ello, creo que es importante poder llegar a atisbar el bosque en su conjunto, desmontando para ello los relatos en los que no es posible identificar de qu&eacute; vida hablamos, a qui&eacute;n afecta, en qu&eacute; condiciones y a cambio de qu&eacute;. En la era de los eufemismos, las trampas neoliberales avanzan cada vez con mayores dosis de misoginia institucionalizada y edulcorada por la parafernalia de los mercados. Sin embargo, no son tiempos para medias tintas. Jugar actualmente a la ambig&uuml;edad conceptual, si bien puede ser una t&aacute;ctica para conseguir un determinado r&eacute;dito electoral, es muy discutible que dicha pr&aacute;ctica pueda identificarse como un ejercicio honesto de compromiso real con la transformaci&oacute;n social. Esto viene a cuento tambi&eacute;n por el hecho de c&oacute;mo a veces se elude nombrar a la econom&iacute;a feminista a&uacute;n a costa de perder lo que se quer&iacute;a comunicar y de que sea su propia particularidad cr&iacute;tica, la feminista, la que da sentido y coherencia a las transiciones econ&oacute;micas que propone.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y es que la econom&iacute;a feminista aboga por el sostenimiento de una vida digna para todas las personas, desde la igualdad de g&eacute;nero, en una amplia dimensi&oacute;n en la que confluyen diversidades sexuales, de identidades, raciales y procedencias en un sistema relacional de interdependencia que busca reconciliarse con la naturaleza, de manera inaplazable, sabiendo que el momento es ya. Hablamos de la vida atravesada por las desigualdades estructurales y de la necesidad de posibilitar escenarios de justicia redistributiva, garantizando condiciones dignas para las mayor&iacute;as sociales, esto es, alimentos, educaci&oacute;n, salud, vivienda, tiempo para una misma, tiempo social, corresponsabilidad en los cuidados, etc. Hablamos de equilibrios y de autonom&iacute;a relacional, hablamos de plenitud a lo largo del ciclo de vida, hablamos de repensarnos y construirnos desde otro paradigma, desmontando las asimetr&iacute;as jer&aacute;rquicas existentes por cuesti&oacute;n de g&eacute;nero. Hablamos de subvertir el (des)orden patriarcal y neoliberal. Hablamos de la vida en com&uacute;n, de la colectividad, de la empat&iacute;a social, invitando a repensarlo y reconfigurarlo todo a trav&eacute;s de un proyecto &eacute;tico para la transformaci&oacute;n social, por el que nos replanteemos qu&eacute; producimos, en qu&eacute; condiciones, a cambio de qu&eacute; y sobre todo, qu&eacute; necesitamos realmente para vivir bien.
    </p><p class="article-text">
        Economistas feministas como Lourdes Bener&iacute;a han documentado la evoluci&oacute;n, desde la segunda mitad del siglo XX, de esta corriente heterodoxa de la econom&iacute;a, en cinco grandes &aacute;mbitos de politizaci&oacute;n: la visibilizaci&oacute;n y denuncia de las desigualdades de g&eacute;nero en sus m&uacute;ltiples aspectos socioecon&oacute;micos; la cr&iacute;tica a la econom&iacute;a ortodoxa, conectada con el capitalismo neoliberal; las cuestiones de g&eacute;nero conectadas con el desarrollo y la globalizaci&oacute;n; la conformaci&oacute;n de una visi&oacute;n alternativa de la econom&iacute;a; y la participaci&oacute;n en el dise&ntilde;o y formulaci&oacute;n de alternativas al sistema econ&oacute;mico dominante desde un fuerte compromiso con el ecologismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde esta amplitud de miras, cabe preguntarse por qu&eacute; a&uacute;n se evita mencionar la econom&iacute;a feminista como eje de las transiciones econ&oacute;micas para el cambio de modelo de sociedad. C&oacute;mo en el actual emerger de la nueva ola feminista de principios del siglo XXI a&uacute;n predominan los eufemismos y conceptos pseudol&iacute;quidos desde determinados sectores progresistas. Y no, no me ha dado un ataque de candidez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Uno de los cometidos de mayor relevancia de la econom&iacute;a feminista ha sido poner en cuesti&oacute;n la base sobre la que se establecen los sesgos de g&eacute;nero y el reparto desigual del poder, de expectativas, funciones, valor social y econ&oacute;mico que alienta: <em>lo que no se nombra no existe, lo que no se valora no 'cuenta' y lo que no se cuantifica no se remunera.</em> Con ello, lo que se ha mostrado es la deuda hist&oacute;rica que este sistema acumula con m&aacute;s de la mitad de la poblaci&oacute;n. Las mujeres del norte y del sur global, en cualquiera de las fases del ciclo vital, se han visto relegadas a ser un mero instrumento para satisfacer las necesidades de reproducci&oacute;n social y del propio proceso de acumulaci&oacute;n capitalista.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; la necesidad de poner en primer t&eacute;rmino el debate sobre la reorganizaci&oacute;n social de los cuidados. A este respecto, y como parte de la estrategia feminista de abordaje de los cuidados hay 4 movimientos transformadores impl&iacute;citos que convendr&iacute;a tener en cuenta: <em>desmercantilizar</em>, garantizando que los cuidados a lo largo del ciclo vital quedan fuera de los procesos de acumulaci&oacute;n capitalista; <em>desfamiliarizar</em>, lo que quiere decir ubicar la responsabilidad de su provisi&oacute;n fuera de los hogares; desnaturalizar, esto es, desmontar su asignaci&oacute;n al 'orden natural' y asumir su responsabilidad como parte del aprendizaje social, y <em>despatriarcalizar</em>, <em>poniendo fin al</em> pacto sexual por el que se ha garantizado el 'monopolio masculino del poder' sobre el cuerpo y tiempo de las mujeres. Este amplio movimiento deber&iacute;a tender a relocalizar los cuidados, de manera que la sociedad asuma expl&iacute;citamente la responsabilidad p&uacute;blica y colectiva de atender las necesidades que plantea su provisi&oacute;n.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es por ello que sostengo la legitimidad de la econom&iacute;a feminista, as&iacute;, sin eufemismos, para articular transiciones justas hacia el necesario cambio de modelo de sociedad. Les invito a que lo hagan suyo tambi&eacute;n y/o que sigan la pista al <a href="https://femeconomiafeminista.com/congres2019/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">VI Congreso de Econom&iacute;a Feminista de la Universitat de Val&egrave;ncia</a>, en el que tendr&aacute;n cabida los <em>ejes tem&aacute;ticos de mayor relevancia para la econom&iacute;a feminista (cuidados, ecofeminismo), la conformaci&oacute;n de instrumentos aplicables a trav&eacute;s de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas (fiscalidad, presupuestos con enfoque de g&eacute;nero), la definici&oacute;n de modelos de gobernanza feminista y gesti&oacute;n de lo com&uacute;n, y la articulaci&oacute;n de resistencias feministas ante la beligerancia neoliberal</em>. Un buen punto de encuentro para repensar y redise&ntilde;ar las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas desde el paradigma feminista y transiciones justas con la vida.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Castro García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/economia-feminista-eufemismos-articular-transiciones_129_1481818.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Jul 2019 19:44:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Economía feminista, sin eufemismos, para articular transiciones justas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Economía feminista,Ecofeminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuatro años para repensar, resistir y actuar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/anos-repensar-resistir-actuar_129_1497429.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/78cd5a36-5df9-48d6-80e8-0b8e9b325ddc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuatro años para repensar, resistir y actuar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Me pregunto de qué nos sirve tanta cabeza pensante, capacidad intelectual y analítica si a la hora de la verdad son los egos y, en gran medida, los pulsos de testosterona los que marcan las direcciones políticas</p><p class="subtitle">La ultraderecha se sienta en el gobierno de Madrid y su toxicidad con seguridad será muy similar a la que ya infecta al parlamento y gobierno andaluz</p></div><p class="article-text">
        De las posibles lecturas que arroja el saldo electoral del 26M, me voy a detener en algunas de las cuestiones que marcar&aacute;n cambios de rumbo.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los ecos que resuena con contundencia tras las constituci&oacute;n de las corporaciones locales en esta nueva legislatura es la perspectiva de tener por delante cuatro a&ntilde;os para repensar, empezando por las reglas de c&aacute;lculo y la aritm&eacute;tica m&aacute;s b&aacute;sica. Parece mentira que la estrategia del 'divide y vencer&aacute;s' se haya colado poniendo fin al par&eacute;ntesis abierto en algunas ciudades. Me pregunto de qu&eacute; nos sirve tanta cabeza pensante, capacidad intelectual y anal&iacute;tica si a la hora de la verdad son los egos y, en gran medida, los pulsos de testosterona los que marcan las direcciones pol&iacute;ticas abocando el pretendido desborde del progreso social hacia las profundidades del abismo. Esto no es una provocaci&oacute;n para regodearnos en las expectativas frustradas, ni mucho menos intentar hacer le&ntilde;a del &aacute;rbol ca&iacute;do; se trata de compartir el convencimiento de que se impone una profunda revisi&oacute;n de los criterios, procesos y pautas de comportamiento con los que se ha pretendido alcanzar incidencia pol&iacute;tica. Ser&iacute;a deseable que dicha revisi&oacute;n abandone la &eacute;pica y cualquier atisbo de gesta heroica que quede por ah&iacute;, dej&aacute;ndose contagiar de la articulaci&oacute;n de sinergias creadas desde la inteligencia colectiva.
    </p><p class="article-text">
        En estos d&iacute;as recuerdo con intensidad una conversaci&oacute;n que tuve hace un par de a&ntilde;os al respecto del proyecto ilusionante de una de las auto-proclamadas ciudades del cambio, de la evaluaci&oacute;n de las dificultades encontradas para diluir las inercias institucionales de un engranaje, en general, excesivamente burocratizado y con gran aversi&oacute;n al cambio. Ya entonces me alert&oacute; que la prioridad de la atenci&oacute;n estuviese puesta en la capacidad de gestionar mejor. No se confundan, soy una convencida defensora de la aplicaci&oacute;n de criterios &eacute;ticos y sostenibles en el funcionamiento, contrataci&oacute;n y compra p&uacute;blica; sin embargo, me invade la certeza de que gestionar mejor la desigualdad no es necesariamente lo mismo que avanzar en igualdad, ni se traduce siempre en una percepci&oacute;n de mejora de las condiciones de vida ni de que esta llegue de manera directa y &aacute;gil a la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Sin duda, el saneamiento de las cuentas p&uacute;blicas, la mayor transparencia y la rendici&oacute;n de cuentas han sido algunas de las grandes mejoras aportadas por la gesti&oacute;n pol&iacute;tica de los ayuntamientos del cambio de la pasada legislatura; aunque ello no en todos los territorios se ha visto refrendado en las urnas con la contundencia y confianza que hubiera sido precisa para continuar con proyectos pol&iacute;ticos de transformaci&oacute;n y justicia social. Salvando excepciones como Val&egrave;ncia, C&aacute;diz o incluso Barcelona, el resto de tableros municipales se han movido de tal manera que anuncian giros importantes en las prioridades de las pol&iacute;ticas municipales.
    </p><p class="article-text">
        Se inicia un cambio de ciclo, con alianzas y pactos que, en muchos casos, van a significar una quiebra del sentir democr&aacute;tico. La ultraderecha se sienta en el gobierno de Madrid y su toxicidad con seguridad ser&aacute; muy similar a la que ya infecta al parlamento y gobierno andaluz. Qui&eacute;n va a rendir cuentas ahora por la tremenda irresponsabilidad con la que algunos medios de comunicaci&oacute;n y partidos pol&iacute;ticos han ido normalizando los discursos, presencias y cuotas de poder de la ultraderecha &ndash;expl&iacute;cita&ndash; en este pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Toca resistir, como siempre y a&uacute;n m&aacute;s. Toca defender los avances y derechos que cre&iacute;amos conquistados y toca, ante todo, articular alianzas y pactos estables para conseguir frenar este neofascismo que ya ha contaminado los discursos pol&iacute;ticos y viene cargado de neomachismo y de odio visceral, a las mujeres y dem&aacute;s alteridades que representen cualquier otra manera de entender y vivir la vida fuera de las normas del estatus quo supremacista, extractivista y patriarcal.
    </p><p class="article-text">
        Creo que hemos de poner en valor las estrategias de resistencia feminista y denunciar continuamente las desigualdades estructurales y espec&iacute;ficamente las desigualdades de g&eacute;nero en sus m&uacute;ltiples aspectos socioecon&oacute;micos y de violencia patriarcal tan conectada con el capitalismo neoliberal y las formas de explotaci&oacute;n sexual y reproductiva con las que mercadea.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n estamos pendientes de que se constituya el gobierno del Estado y de saber si, cuando acaben de deshojar la margarita, podremos considerarlo un aliado en este frente com&uacute;n de resistencia; por de pronto, lo que cada vez se hace m&aacute;s evidente es la urgente tarea de construir alternativas ecosociales y feministas al sistema econ&oacute;mico dominante.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Castro García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/anos-repensar-resistir-actuar_129_1497429.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Jun 2019 20:19:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuatro años para repensar, resistir y actuar]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ayuntamientos,Vox,Elecciones 26M 2019]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tiempo de feminismo, de pactos y confluencias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/tiempo-feminismo-pactos-confluencias_129_1551600.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4ff830e5-a592-4239-b639-06b57b881787_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El horizonte está por despejar y no es previsible que se resuelva la incertidumbre antes de la próxima cita electoral -26M- sobre cuáles serán las piezas que jueguen un papel protagonista en la conformación del Ejecutivo</p><p class="subtitle">En tres de cada cuatro países europeos hay ya gobiernos de coalición y España tendrá que sumarse también a esa realidad, tomando en consideración el camino ya recorrido en diversos territorios del Estado</p></div><p class="article-text">
        La pasada cita electoral trasladar&aacute; al Congreso la mayor representaci&oacute;n de mujeres conseguida (47,4%) y tambi&eacute;n la constataci&oacute;n de que a&uacute;n existe una amplia mayor&iacute;a social y progresista dispuesta a frenar a la ultraderecha y a articular m&aacute;rgenes de confluencia para acabar con la precariedad, la desigualdad y la injusticia social. Falta por demostrar si la mayor&iacute;a parlamentaria propiciar&aacute; el momento decisivo para emprender pol&iacute;ticas transformadoras que nos alejen de los rancios encorsetamientos de g&eacute;nero y de la divisi&oacute;n sexual del trabajo.
    </p><p class="article-text">
        El horizonte est&aacute; por despejar y no es previsible que se resuelva la incertidumbre antes de la pr&oacute;xima cita electoral -26M- sobre cu&aacute;les ser&aacute;n las piezas que jueguen un papel protagonista en la conformaci&oacute;n del Ejecutivo. Hay teor&iacute;as explicativas sobre esta demora, desde las que aluden al tacticismo, a la incompetencia para analizar los resultados, al negacionismo ante la evidencia de los mismos o a intereses impl&iacute;citos y de connivencia con las oligarqu&iacute;as econ&oacute;micas.
    </p><p class="article-text">
        Entre tanto ruido, pudiera parecer que las cartas vienen dadas; sin embargo, ser&iacute;a un error pretender obviar el significado del voto instrumental y cu&aacute;l fue el detonante que lo ha activado en las pasadas elecciones. Es probable que quien adolece de mirada de largo alcance confunda los votos y la mayor&iacute;a parlamentaria conseguida con una oportunidad para defender su propia marca; sin embargo, este no es momento para el simplismo de aferrarse a la siglas de un partido concreto, es el momento de hacer emerger el inter&eacute;s general y confluir. S&iacute;, han le&iacute;do bien, confluir es la acci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En tres de cada cuatro pa&iacute;ses europeos hay ya gobiernos de coalici&oacute;n y Espa&ntilde;a tendr&aacute; que sumarse tambi&eacute;n a esa realidad, tomando en consideraci&oacute;n el camino ya recorrido en diversos territorios del Estado. La experiencia de gobierno en la Comunitat Valenciana se proyect&oacute; a trav&eacute;s del acuerdo del Bot&agrave;nic y su reedici&oacute;n, tras el 28A, es uno de los resultados evidentes de las muchas posibilidades que a&uacute;n tiene la coalici&oacute;n como forma de gobierno en esta comunidad.
    </p><p class="article-text">
        Una vez despejada la primera inc&oacute;gnita y asumiendo gobernar 'en compa&ntilde;&iacute;a', ser&aacute; imprescindible determinar en qu&eacute; medida el acompa&ntilde;amiento responder&aacute; al compromiso con los valores que se han estado exhibiendo, as&iacute; es como el feminismo, la justicia social, la igualdad en la diversidad, la sostenibilidad ecol&oacute;gica y la progresividad fiscal entran, una vez m&aacute;s, en la cesta de los pactos. Y ah&iacute; est&aacute; el meollo del asunto a resolver, desde qu&eacute; lugar y a qu&eacute; intereses responder&aacute;n los componentes del pacto. Ni es una cuesti&oacute;n meramente aritm&eacute;tica ni cualquier confluencia o alianza aportar&aacute; coherencia y compromiso &eacute;tico. No es lo mismo un gobierno de alianzas a la portuguesa' o 'a la sueca' que a 'la alemana' o 'a la holandesa'. Eso lo sabe gran parte del electorado y ese, precisamente, parec&iacute;a ser el mensaje expl&iacute;cito dirigido a S&aacute;nchez en la noche electoral, 'Con Rivera, No'. Tambi&eacute;n lo saben otros agentes que ya han ido desvelando sus propios intereses, como los de algunas entidades financieras y dinosaurios pol&iacute;ticos derechizados ocupados en dirigir las posibles alianzas a la preeminencia de la l&oacute;gica de mercado.
    </p><p class="article-text">
        La l&oacute;gica de mercado se extiende con el relato neoliberal haci&eacute;ndonos creer que todas las relaciones y procesos vivos son recursos de los que extraer un beneficio a trav&eacute;s del intercambio econ&oacute;mico; y el trasfondo de esto es pura bazofia, revestida de individualismo y responsabilidad personal. Si consiguen colarnos eso de que cada quien tiene en s&iacute; la fuente para transformar su propia realidad, a qu&eacute; lugar habr&iacute;a que desplazar la responsabilidad pol&iacute;tica y corporativa de crear condiciones dignas para mejorar nuestras vidas. Me reitero en lo dicho, pura bazofia, que lleva directamente al enriquecimiento del 1% mientras se agudiza el empobrecimiento de amplias capas sociales de la poblaci&oacute;n, a la fragmentaci&oacute;n y precariedad de las condiciones de vida, a la deshumanizaci&oacute;n y mercantilizaci&oacute;n de las capacidades humanas, productivas y reproductivas, de los tiempos, de los recursos naturales y de procesos biol&oacute;gicos. Nada de lo anterior dise&ntilde;a un panorama deseable para la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n, por mucha falacia de libre elecci&oacute;n con la que lo aderecen.
    </p><p class="article-text">
        Reconozco que, como feminista, se me activan todas las alertas, y que probablemente sea el instinto de superviviencia el que me mueva a querer decirle al S&aacute;nchez-presidente-potencial que m&aacute;s le convendr&iacute;a liderar esta nueva era de la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola pactando las bases program&aacute;ticas del futuro gobierno pensando ya en otro modelo de sociedad, en vez de hacer seguidismo a las rancias prebendas y privilegios elitistas y patriarcales que le est&aacute;n haciendo llegar. Y para ello hay que priorizar la l&oacute;gica del bien com&uacute;n y del inter&eacute;s general adelantando una agenda econ&oacute;mica, feminista y social, protectora y garantista de los derechos b&aacute;sicos para todas las personas, que paute, sin m&aacute;s dilaci&oacute;n, la transici&oacute;n energ&eacute;tica, la progresividad fiscal y el desarrollo de pol&iacute;ticas g&eacute;nero-transformativas.
    </p><p class="article-text">
        La l&oacute;gica de lo com&uacute;n prioriza el desarrollo de las personas y de los seres vivos para que discurra de manera armoniosa, tejiendo procesos de autonom&iacute;a relacional-reticular y condiciones de vida vivible y en igualdad. La politizaci&oacute;n de la vida cotidiana nos deber&iacute;a llevar a cambiar la forma de relacionarnos, implic&aacute;ndonos colectivamente en el cuidado y los procesos que sostienen la vida; &iquest;no ser&iacute;a esta una v&iacute;a para trascender el individualismo neoliberal? El enfoque que impulsa esta l&oacute;gica es el de la sostenibilidad de la vida, una aportaci&oacute;n feminista clave para la justicia en t&eacute;rminos econ&oacute;micos, ecol&oacute;gicos y tecnol&oacute;gicos.
    </p><p class="article-text">
        Hay l&iacute;mites, claro que s&iacute;, pueden llamarles l&iacute;neas rojas o violetas, seg&uacute;n el simbolismo que cada quien quiera proyectar; es evidente que ni todas las confluencias est&aacute;n alentadas por la justicia redistributiva, ni todos los posibles pactos se impregnan de perspectiva feminista.
    </p><p class="article-text">
        Ser&iacute;a dif&iacute;cil rebatir el papel creciente que el feminismo est&aacute; teniendo en la movilizaci&oacute;n social. Lo hemos estado viviendo en estos &uacute;ltimos a&ntilde;os, tras los hitos energizantes del 8M y lo volvimos a comprobar el 28A. Cuanto m&aacute;s avanza la emancipaci&oacute;n del movimiento feminista menor es la posibilidad de intentar usarlo como mero caladero de votos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Castro García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/tiempo-feminismo-pactos-confluencias_129_1551600.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 12 May 2019 19:03:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tiempo de feminismo, de pactos y confluencias]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismo,Pactos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Incertidumbres y certezas ante el 28A]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/incertidumbres-certezas_129_1584039.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3224e7e8-f044-4edb-9159-d70edb79282c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Incertidumbres y certezas ante el 28A"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hemos aprendido que no todo vale, y en esta campaña convendría tenerlo en cuenta porque en ocasiones hay que hilar fino para desenmascarar lo que se esconde tras algunas de las medidas electorales</p></div><p class="article-text">
        Apenas falta una semana para esta cita electoral que avanza en un contexto marcado por las mentiras, manipulaciones, toxicidades propagand&iacute;sticas anti-feministas y ultraconservadoras, contribuyendo a acrecentar las incertidumbres y certezas ante el 28A.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dos evidencias entre las certezas a mencionar. Por una parte, la preeminencia masculina de los liderazgos de esta contienda y de sus ide&oacute;logos econ&oacute;micos, algo que refuerza el imaginario simb&oacute;lico de un monopolio de poder masculino que se resiste a dar entrada al&nbsp; tiempo de mujeres y de feminismo que se va abriendo paso, m&aacute;s lentamente de lo que le corresponder&iacute;a, de la mano de algunas mujeres brillantes en proyectos pol&iacute;ticos progresistas. Por otra parte, la constataci&oacute;n de que la era de los gobiernos multipartidistas va camino de instalarse en nuestras vidas cotidianas mientras hacemos inmersi&oacute;n en la que ser&aacute; la semana decisiva para conocer las dosis de colores y el mapa de probabilidades para conformar la macedonia gubernamental.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las del 28A no son unas elecciones legislativas m&aacute;s, el auge de la ultraderecha, de su capacidad para contaminar la agenda pol&iacute;tica, de propagar su discurso supremacista y de ideolog&iacute;a antifeminista convierten esta cita electoral en una encrucijada en la que tendremos que decidir entre transitar por espacios y relaciones de convivencia democr&aacute;tica, superando sus d&eacute;ficit y emergencias sociales, o adentrarnos en la senda de la regresi&oacute;n e involuci&oacute;n social.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ni el ruido, ni la estridencia a lo 'macho-man'&nbsp;son casuales, obedecen a una pauta predeterminada para conectar con la frustraci&oacute;n, la ira y el miedo, silenciando los programas electorales y cualquier debate sobre las consecuencias que tendr&iacute;an en nuestras vidas la supresi&oacute;n de la malla de seguridad de los derechos sociales b&aacute;sicos. Cada espumarajo y ocurrencia escandalosa act&uacute;a cual cortina de humo para pasar de puntillas por los temas que m&aacute;s afectan a nuestras condiciones de vida, y ya no podremos decir que no lo vimos venir; la alianza trifacha andaluza deber&iacute;a ser un recordatorio de lo cerca que resuenan los Trump, Salvini, Orb&aacute;n o Le Pen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la ultraderecha se la combate desde la democracia; es el camino que decido transitar y en el que nos vamos encontrando muchas personas, desde la movilizaci&oacute;n feminista y social, las instituciones, espacios de autogesti&oacute;n, de participaci&oacute;n directa y tambi&eacute;n de representaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los programas electorales construyen relatos, en algunos de ellos se intuyen compromisos, m&aacute;s o menos serios, ante el cambio clim&aacute;tico, la consideraci&oacute;n del feminismo como motor de igualdad y la defensa de los derechos sociales; otros, en cambio, plantean restricciones directas de los derechos humanos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hemos aprendido que no todo vale, y en esta campa&ntilde;a convendr&iacute;a tenerlo en cuenta porque en ocasiones hay que hilar fino para desenmascarar lo que se esconde tras algunas de las medidas electorales. Creo que una cuesti&oacute;n de m&iacute;nimos vitales es que, cada quien, desde su posici&oacute;n ideol&oacute;gica y su deseo de modelo de sociedad busque aquellas propuestas con las que pueda identificarse. En este sentido, reconozco que suelo prestar atenci&oacute;n a tres cuestiones que para m&iacute; son fundamentales. Primero me fijo en qu&eacute; papel se desprende de las expectativas dirigidas a las mujeres y las ni&ntilde;as, c&oacute;mo se plantean los marcos de convivencia y a qu&eacute; se espera que respondan sus vidas, en qu&eacute; medida se conforma el criterio utilitarista sobre ellas para satisfacer o no las necesidades y deseos de otros grupos poblacionales. El m&aacute;ximo exponente de este aspecto al que me refiero es c&oacute;mo algunos partidos introducen la mercantilizaci&oacute;n de procesos biol&oacute;gicos, a&uacute;n cuando la Ley 14/2006 sobre t&eacute;cnicas de reproducci&oacute;n humana asistida dice expl&iacute;citamente que &ldquo;<em>ser&aacute; nulo de pleno derecho el contrato por el que se convenga la gestaci&oacute;n, con o sin precio, a cargo de una mujer que renuncia a la filiaci&oacute;n materna a favor del contratante o de un tercero&rdquo;.</em> Lo siguiente que observo es la configuraci&oacute;n de los derechos sociales y el compromiso expl&iacute;cito con los mismos, desde el nivel m&iacute;nimamente aceptable de defensa y refuerzo de los derechos existentes al avance significativo de ampliar los derechos fundamentales para que respondan a la satisfacci&oacute;n de las necesidades humanas. Lo reconozco, me motiva la posibilidad de un nuevo proceso constituyente, a trav&eacute;s de una nueva generaci&oacute;n de derechos b&aacute;sicos que asienten las bases de un nuevo modelo de sociedad en el que contribuyamos colectivamente al cuidado de todos los procesos que sostienen la vida. El tercer aspecto que suscita mi inter&eacute;s es el programa econ&oacute;mico y m&aacute;s espec&iacute;ficamente la potencialidad de justicia redistributiva y equidad de g&eacute;nero impl&iacute;cita en sus medidas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiero imaginar que conseguimos activar olas de dignidad yendo a votar el 28A, por otras realidades vivibles y posibles de alcanzar, por nuestras madres, hermanas, hijas y nietas, por el derecho de todas a vivir vidas plenas, sin violencias, en los centros de trabajo, en las universidades y centros de ense&ntilde;anza, en los mercados, en los barrios y en los hogares.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay mucho en juego este 28A y creo que a&uacute;n tenemos margen para gestionar las incertidumbres hacia transiciones justas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Castro García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/incertidumbres-certezas_129_1584039.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Apr 2019 19:49:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Incertidumbres y certezas ante el 28A]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elecciones Generales 2019,Elecciones Generales 28A 2019]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Imaginando lo posible: permisos por nacimiento y transformación social]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/imaginando-posible-permisos-nacimiento-transformacion_129_2061781.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/83f5ca14-c999-42d8-bf38-b01f0ffe3c3d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Imaginar que es posible otra realidad, así comienzan a germinar los procesos de transformación social</p></div><p class="article-text">
        El desigual reparto de las responsabilidades de cuidados est&aacute; en el origen de las desigualdades de g&eacute;nero existentes, y a&uacute;n as&iacute;, en el debate en torno a los cuidados y, espec&iacute;ficamente, en el de los permisos por nacimiento, se dan contradicciones y tensiones discursivas que discurren desde el reclamo auspiciado desde el binomio mujer-madre a la necesidad de implicaci&oacute;n efectiva de los hombres en el cuidado infantil. De dicho debate salen propuestas y alternativas diversas, ni todas conducen a una transformaci&oacute;n social, ni mucho menos a situaciones de justicia redistributiva -de g&eacute;nero, social y ecol&oacute;gica-. La cuesti&oacute;n a dirimir es si <em>estamos realmente en condiciones de imaginar una organizaci&oacute;n socioecon&oacute;mica m&aacute;s all&aacute; del</em> &lsquo;orden de g&eacute;nero&rsquo; que conforma el estatus quo patriarcal y, en cuyo caso, c&oacute;mo articular dicho cambio para subvertir la divisi&oacute;n sexual del trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Durante estos 10 a&ntilde;os de crisis-estafa ha ido permeando la<em> trampa patriarcal de privatizaci&oacute;n de los cuidados</em>. El enfoque neoliberal de las pol&iacute;ticas y el mayor calado de su mito de la libre elecci&oacute;n explican que muchas mujeres hayan asumido el coste asociado a la realizaci&oacute;n de los trabajos en los hogares, esto es, cuidados, actividades dom&eacute;sticas, relaciones psicosociales, etc. Hay quien dice hacerlo porque quiere y/o porque as&iacute; lo ha elegido, ya sea por satisfacci&oacute;n, amor, gratitud, reciprocidad o culpabilidad; sin embargo, las situaciones individualizadas no deber&iacute;an servir de excusa para obviar el trasfondo real. Las necesidades de cuidado no se resuelven por s&iacute; solas ni existen &lsquo;manos invisibles&rsquo; que se encarguen de hacerlo. Cuando se cierran los servicios p&uacute;blicos, se minoran las plazas de educaci&oacute;n infantil, se reducen los salarios o la falta de ingresos no permite acceder a contratar un servicio de proximidad, alguien del entorno familiar -m&aacute;s o menos extensa- tendr&aacute; que dedicar tiempo y afecto para atender al beb&eacute;, a la abuela con alzheimer o a quien sea la persona que necesita cuidados; la tendencia de que todo esto recaiga exclusivamente sobre las mujeres es debida a la inercia aprendida de los roles de g&eacute;nero, m&aacute;s que una supuesta subversi&oacute;n elegida.
    </p><p class="article-text">
        La forma en que se organiza la atenci&oacute;n al cuidado infantil y, particularmente, el sistema de permisos por nacimiento (maternidad/paternidad) transmite las expectativas y pautas de comportamiento respecto a qui&eacute;n se espera que se dedique al cuidado asumiendo tiempo y energ&iacute;a y a cambio de qu&eacute;; por ello es uno de los ejemplos de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas m&aacute;s relevantes en la b&uacute;squeda de c&oacute;mo influir en la transformaci&oacute;n de los roles y estereotipos de g&eacute;nero. <em>&iquest;Ser&iacute;a posible crear un imaginario en el que los hombres sean tambi&eacute;n personas cuidadoras y no s&oacute;lo colaboradores eventuales? Y de ser as&iacute;, &iquest;no ser&iacute;a este un buen punto de partida para la democratizaci&oacute;n de los hogares y entornos familiares?</em>
    </p><p class="article-text">
        Los permisos por nacimiento son una pieza dentro de las posibles pol&iacute;ticas g&eacute;nero-transformativas con potencial para diluir la divisi&oacute;n sexual del trabajo y actuar como palanca del cambio social en clave de equidad de g&eacute;nero. El aspecto relevante est&aacute; en cuando confluyen en su dise&ntilde;o las caracter&iacute;sticas de ser un derecho individual (es decir, personal y no familiar), intransferible (solo puede ser usado por quien es titular del derecho) y plenamente remunerado (al 100% de la base salarial), convirti&eacute;ndolos en un factor acelerador del cambio de comportamiento masculino, aumentando su tiempo dedicado a los cuidados y minorando tambi&eacute;n el del trabajo remunerado. Y es tambi&eacute;n la v&iacute;a de entrada de la implicaci&oacute;n masculina en los cuidados de personas adultas. No es solo una intuici&oacute;n, sentido com&uacute;n o una opini&oacute;n personal, las evidencias de los estudios existentes y el <a href="https://www.eldiario.es/economia/Carmen-Castro_0_658634718.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">an&aacute;lisis comparado a nivel europeo</a> confirman que los hombres usan su permiso por nacimiento cuando es intransferible y est&aacute; bien remunerado. Lo usan y agotan la totalidad del tiempo al que tienen derecho, el de ellos propio, es decir, el que no afecta a la duraci&oacute;n del permiso que tenga derecho la madre. Esta pauta est&aacute; tan <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/Permisos-conciliar-maternidad-parentales-individuales_6_781881806.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">contrastada</a> que es muy dif&iacute;cil rebatirla atendiendo a cuestiones objetivas, por lo que su cr&iacute;tica obedece a otros motivos.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta de equiparaci&oacute;n de los permisos de maternidad y paternidad, tal y como se argumenta desde hace tiempo por la <a href="https://igualeseintransferibles.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">PPiiNA</a>, es decir, iguales, intransferibles y plenamente remunerados, va m&aacute;s all&aacute; de la simple ampliaci&oacute;n de la duraci&oacute;n del permiso intransferible para los padres (u otra persona progenitora); se trata de equiparar, es decir, de iniciar un proceso de ampliaci&oacute;n de derechos para que los permisos por nacimiento sean iguales, intransferibles y plenamente remunerados para cualquier persona progenitora, independientemente de c&oacute;mo se constituyen los n&uacute;cleos de convivencia familiar. Esta propuesta de reforma legislativa est&aacute; avalada tambi&eacute;n por el c&aacute;lculo estimativo de su coste total (sobre 1.500 millones) que resulta f&aacute;cilmente asumible y a&uacute;n m&aacute;s si el proceso de equiparaci&oacute;n se realiza de manera gradual durante un periodo de 6 a&ntilde;os a&ntilde;os empezando por las primeras seis semanas (a raz&oacute;n de 200 millones adicionales cada a&ntilde;o).
    </p><p class="article-text">
        Hasta ahora, en ning&uacute;n pa&iacute;s del mundo se da esta configuraci&oacute;n igualitaria de los permisos por nacimiento como tampoco existe la igualdad de g&eacute;nero; eso no la hace menos posible, aunque s&iacute; es un indicativo del calado de las resistencias patriarcales. La (des)igualdad de los permisos por nacimiento es una vindicaci&oacute;n m&aacute;s de la agenda feminista, porque traslada una desigualdad estructural que nos afecta a todas y que urge desmontar para avanzar hacia otro modelo de sociedad, m&aacute;s humana, entre pares, de personas proveedoras y tambi&eacute;n cuidadoras, en igualdad.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta de equiparaci&oacute;n de los permisos de maternidad y paternidad tiene amplio respaldo social aunque hasta el momento no hab&iacute;a sido refrendada en el parlamento; tras el <a href="https://igualeseintransferibles.org/blog/8-marzo-gobierno-veta-la-equiparacion-los-permisos-padres-madres/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">veto del anterior gobierno de M. Rajoy</a>, el nuevo gobierno de P. S&aacute;nchez acaba de posibilitar que este debate vaya por fin al parlamento; hay <a href="https://www.eldiario.es/economia/propuestas-partidos-ampliar-permisos-paternidad_0_782522082.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">diferentes posibilidades</a> y no todas tendr&iacute;an el mismo efecto. Tambi&eacute;n tiene detractores/as; hay quien se resiste a hacerla efectiva esgrimiendo motivos que van desde el cuestionamiento a la simetr&iacute;a de g&eacute;nero que conlleva la equiparaci&oacute;n plena de los permisos por nacimiento e incluso quien plantea que ser&iacute;a una amenaza para la mejora y ampliaci&oacute;n de los derechos de las madres; tambi&eacute;n hay quien pone el acento en que al tratarse de una prestaci&oacute;n contributiva la aprobaci&oacute;n de los permisos igualitarios podr&iacute;a reforzar un determinado productivismo y, por otra parte, tambi&eacute;n hay quien pretende banalizar la propuesta al considerar que se trata de una pieza tan peque&ntilde;a de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que no tendr&iacute;a capacidad para cambiar el sistema, etc. Sin pretender entrar a contrargumentar detalladamente todas ellas, me parece especialmente relevante mencionar tres cuestiones, empezando por la que afecta al sentido mismo del principio igualdad, el de tratamiento igualitario, b&aacute;sico de nuestro ordenamiento jur&iacute;dico. El <a href="https://igualeseintransferibles.org/wp-content/uploads/2018/05/Admisio%CC%81n-a-tra%CC%81mite-amparo-TC.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tribunal Constitucional ha admitido a tr&aacute;mite el recurso de amparo</a> presentado por uno de los nueve padres, asesorados por la PPiiNA, ya que, como el propio TC dictamina: &ldquo;el asunto suscitado plantea una cuesti&oacute;n jur&iacute;dica relevante y de general repercusi&oacute;n social&rdquo;; no es para menos, porque el mismo hecho causante, esto es, ser padre o madre con mismo tiempo de cotizaci&oacute;n social exigido, no origina el mismo derecho laboral en forma de prestaci&oacute;n contributiva por paternidad.
    </p><p class="article-text">
        <em> &iquest;C&oacute;mo es posible que una propuesta de ampliaci&oacute;n y equiparaci&oacute;n de derechos a los padres &mdash;u otros/as progenitores/as&mdash; se pueda percibir como una amenaza a los derechos ya existentes de las madres?</em> Si algo nos muestra la perspectiva hist&oacute;rica es que cuando se dan ampliaciones de derechos laborales se provocan sinergias favorables a m&aacute;s avances sociales. Es muy comprensible entender que las 16 semanas de permiso de maternidad resultan insuficientes, ahora bien, &iquest;cu&aacute;l es la prioridad y por d&oacute;nde vamos a empezar el cambio estructural? Francamente, no creo que la ruta feminista consista en el refuerzo de la &ldquo;naturalizaci&oacute;n&rdquo;; soy m&aacute;s partidaria de desnaturalizar y despatriarcalizar los cuidados, diluyendo primero los roles de g&eacute;nero y despu&eacute;s ir ampliando las duraciones de los permisos retribuidos para todas las personas progenitoras hasta 6 meses intransferibles para cada quien, algo imaginable y posible.
    </p><p class="article-text">
        Ninguna pol&iacute;tica p&uacute;blica tiene la capacidad de cambiar por s&iacute; sola el sistema capitalista y patriarcal, aunque la <a href="http://revistas.udc.es/index.php/ATL/article/view/arief.2016.1.1.1816" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">potencialidad g&eacute;nero-transformativa de los permisos iguales, intransferibles y plenamente remunerados</a> puede facilitar un proceso de cambio y subversi&oacute;n feminista, as&iacute; que la pregunta es <a href="http://singenerodedudas.com/blog/pacto-constituyente-del-paradigma-feminista/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&iquest;a qu&eacute; esperamos?</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Castro García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/imaginando-posible-permisos-nacimiento-transformacion_129_2061781.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Jun 2018 18:41:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Imaginando lo posible: permisos por nacimiento y transformación social]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Permisos de paternidad,Maternidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ser hombre tiene prioridad en la gestión de las demandas de empleo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/hombre-prioridad-gestion-demandas-empleo_1_4596754.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d0a6c1cd-170f-4edd-8566-e08e476fcd80_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ser hombre tiene prioridad en la gestión de las demandas de empleo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A pesar de que ha aumentado el peso del trabajo femenino en el mantenimiento de la renta familiar, se observa una tendencia a penalizar más el empleo de las mujeres</p></div><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los datos estad&iacute;sticos del Servicio P&uacute;blico de Empleo Estatal (SEPE) se resuelven antes las demandas de empleo de los hombres que las de las mujeres, relegando a &eacute;stas a periodos m&aacute;s largos de desempleo. No se trata de un hecho aislado, es una tendencia que se manifiesta m&aacute;s intensamente en estos &uacute;ltimos tres a&ntilde;os y que explica que <a href="http://www.eldiario.es/economia/septiembre-personas-final-temporada-turistica_0_309369145.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desde septiembre de 2013, el paro masculino se haya reducido m&aacute;s del doble que el femenino: un 8,4% frente a un 3,5%</a>.
    </p><p class="article-text">
        La gr&aacute;fica muestra que, mientras disminuye el porcentaje de las demandas de empleo masculino pendientes de resolver (del 48,5% al 46,6% entre 2012 y 2014 respectivamente), aumentan las demandas femeninas de empleo pendientes (del 51,5% al 53,4% para el mismo periodo), incluso las de mayor preparaci&oacute;n y niveles de estudios, y a&uacute;n m&aacute;s a mayor antig&uuml;edad del registro de la demanda de empleo. A partir de los 6 meses, las demandas de empleo de las mujeres se demoran en mayor medida que las de los hombres; seg&uacute;n los datos del pasado mes de septiembre, 865.855 mujeres llevaban m&aacute;s de dos a&ntilde;os esperando a resolver su situaci&oacute;n de demandantes de empleo, respecto a los 644.853 hombres.
    </p><p class="article-text">
        <em>Llueve sobre mojado</em>, porque la tendencia que muestra el SEPE lo que hace es agravar la penalizaci&oacute;n ya existente sobre el empleo de las mujeres. A la discriminaci&oacute;n estad&iacute;stica que afecta a todas las mujeres, por las desiguales responsabilidades derivadas de la maternidad y los cuidados, a la negativa del gobierno espa&ntilde;ol a avanzar en corresponsabilidad, hay que a&ntilde;adir tambi&eacute;n la gesti&oacute;n sesgada de los recursos de (des)empleo.
    </p><p class="article-text">
        Y sin embargo, en el actual contexto de expansi&oacute;n de la precariedad laboral, de menores servicios p&uacute;blicos de atenci&oacute;n a las necesidades b&aacute;sicas de las personas y de la dr&aacute;stica reducci&oacute;n de prestaciones econ&oacute;micas que padecemos, las mujeres se resisten a abandonar completamente el mercado laboral. Son ellas quienes est&aacute;n asumiendo de manera m&aacute;s activa el mantenimiento de la subsistencia familiar, provocando un cambio progresivo en las estructuras familiares: el modelo tradicional de 'ganap&aacute;n masculino' -hombre como &uacute;nico sustentador econ&oacute;mico en familias biparentales heterosexuales- pierde peso significativamente mientras hay una mayor incidencia del papel de las mujeres como proveedoras econ&oacute;micas, solas y tambi&eacute;n en familias de doble ingreso, aunque en condiciones de mayor esclavitud laboral. &iquest;No es tiempo ya de cambiar esta hoja de ruta discriminatoria?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Castro García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/hombre-prioridad-gestion-demandas-empleo_1_4596754.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Oct 2014 18:54:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ser hombre tiene prioridad en la gestión de las demandas de empleo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Impacto social]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alternativas para una vida digna: reparto del trabajo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/alternativas-vida-digna-reparto-trabajo_129_5659611.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Si el trabajo remunerado no alcanza para todas las personas que están  disponibles para el empleo, por qué no modificar el criterio de reparto  del mismo, reduciendo la parte del tiempo que comprometemos  laboralmente en nuestras vidas.</p></div><p class="article-text">
        El reparto del trabajo representa, hoy por hoy, una alternativa necesaria para la redistribuci&oacute;n de los recursos y la riqueza desde otro paradigma, basado en la equidad de g&eacute;nero y la solidaridad intergeneracional.
    </p><p class="article-text">
        Es puro sentido de com&uacute;n y por ello, precisamente, resulta f&aacute;cilmente entendible. Si el trabajo remunerado no alcanza para todas las personas que est&aacute;n disponibles para el empleo, por qu&eacute;  no modificar el criterio de reparto del mismo, reduciendo la parte del tiempo que comprometemos laboralmente en nuestras vidas. Seg&uacute;n los datos de <a href="http://www.ine.es/daco/daco42/daco4211/epa0113.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la &uacute;ltima EPA</a>, de los 22,8 millones de poblaci&oacute;n activa que hay en el Estado Espa&ntilde;ol, 6,2 no consiguen empleo. &iquest;Qu&eacute; impide pasar de la jornada laboral m&aacute;xima de 40 horas a otra de 25 o 30 horas m&aacute;ximas a la semana? Francamente, creo que nos ir&iacute;a mejor si pens&aacute;semos en clave de inversi&oacute;n, en qu&eacute; capacidades y perspectivas estamos sembrando para el futuro; en cu&aacute;l es la herencia social, econ&oacute;mica y medioambiental que estamos traspasando.
    </p><p class="article-text">
        Hay quien dice que una propuesta como esta no cuajar&iacute;a porque parte de la 'clase trabajadora' se resiste a reducir su nivel de ingresos. En mi opini&oacute;n, esta es una m&aacute;s de las muchas falacias con las que el sistema capitalista pretende mantener su propio 'estatus quo'. Es la estrategia del 'divide y vencer&aacute;s' de toda la vida: fomentar la rivalidad y divisi&oacute;n de intereses, entre quienes precisan de una renta del trabajo para subsistir; asentando, al mismo tiempo, la tradicional divisi&oacute;n sexual del trabajo.
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://www.fuhem.es/media/cdv/file/biblioteca/Dossier/dossier_El-desigual-impacto-de-la-crisis-sobre-las-mujeres.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El desigual impacto de la crisis sobre las mujeres</a> pone en evidencia la persistencia de brechas de g&eacute;nero en el empleo (trabajo remunerado) y en el trabajo no remunerado; algo que al sistema heteropatriarcal, que sostiene a este capitalismo depredador, le va muy bien y que delimita las posibilidades reales de las mujeres de desarrollar sus proyectos de vida, cercenando sus oportunidades de acceder a una renta de trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Mientras las pol&iacute;ticas neoliberales contin&uacute;an con el expolio de derechos y recursos, la divisi&oacute;n sexual del trabajo se intensifica y precariza a&uacute;n m&aacute;s. El desmantelamiento de servicios p&uacute;blicos destinados al cuidado de personas dependientes, menores y personas adultas deriva la responsabilidad de los cuidados en la reconcentraci&oacute;n familiar y esto, en la pr&aacute;ctica, quiere decir que son las mujeres quienes vuelven a asumir este mayor trabajo -no remunerado-.
    </p><h3 class="article-text">De c&oacute;mo las manipulaciones de economistas ultraortodoxos no tienen l&iacute;mite...</h3><p class="article-text">
        Recientemente se ha desmontado una de las grandes estafas ideol&oacute;gicas que ha sustentado el austericidio ejecutado por la troika europea. Un <a href="http://www.nber.org/papers/w15639.pdf?new_window=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trabajo acad&eacute;mico firmado por Reinhart y Rogoff</a> insiste en que la deuda p&uacute;blica por encima del 90% del PIB provoca un crecimiento negativo de -0,1%; y este an&aacute;lisis se est&aacute; utilizando por el FMI y la troika cual 'mantra neoliberal'; con ello  justifican los planes de reducci&oacute;n de la deuda p&uacute;blica v&iacute;a recortes presupuestarios y los planes de austeridad. 
    </p><p class="article-text">
        Los efectos del fundamentalismo del d&eacute;ficit cero no se han hecho esperar; la profundizaci&oacute;n de la crisis arroja ya, en el Estado Espa&ntilde;ol, una tasa de desempleo que supera el 27%, una tasa de desempleo femenina superior a la media y la descapitalizaci&oacute;n de una sociedad con m&aacute;s del 57% de su poblaci&oacute;n joven, formada y que deber&iacute;a estar tomando el relevo productivo, en situaci&oacute;n de desempleo y sin perspectivas. El art&iacute;culo mencionado, y las conclusiones recogidas en el mismo, <a href="http://www.peri.umass.edu/fileadmin/pdf/working_papers/working_papers_301-350/WP322.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha sido refutado al descubrir que conten&iacute;a sesgos y errores de c&aacute;lculo importantes</a>. Resultar&iacute;a hasta c&oacute;mico, de no ser por las dram&aacute;ticas consecuencias que est&aacute; provocando y la involuci&oacute;n social que trae consigo. Porque veamon, &iquest;qui&eacute;n va a asumir la responsabilidad de haber creado en el sur de Europa la nueva zona de 'low cost' salarial de occidente?
    </p><p class="article-text">
        Mucho me temo que nadie lo har&aacute;. M&aacute;s bien lo contrario; porque est&aacute;n preparando dosis mayores de la misma medicina. Ya han empezado a transmitir que el aumento de la esperanza de vida, lejos de poder ser interpretado como un reflejo de la mejora de condiciones sociosanitarias desarrollada durante el pasado siglo, ser&aacute; el factor de penalizaci&oacute;n con el que las pol&iacute;ticas neoliberales pretenden desmontar el sistema p&uacute;blico de pensiones. Tal vez consigan inculcar el miedo suficiente para que haya quien se trague la mentira de que como vivimos a&ntilde;os 'por encima de nuestras posibilidades' tendremos que trabajar durante m&aacute;s a&ntilde;os y cobrar un importe menor una vez nos hayamos jubilado.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la indignaci&oacute;n y el hartazgo social frente a esta podredumbre sigue creciendo y en mi opini&oacute;n, algo se empieza a resquebrajar.
    </p><p class="article-text">
        La resistencia se manifiesta cada vez de manera m&aacute;s expl&iacute;cita entre quienes sabemos que, en el largo plazo, hay una relaci&oacute;n directa entre la igualdad, el desarrollo y la sostenibilidad de la vida. Y  es, precisamente, este eje de cambio lo que nos puede permitir transformar no solo el modelo de producci&oacute;n actual, sino sobre todo el modelo de sociedad. &iquest;Y si en vez de seguir permitiendo que crezcan la rivalidad y la competencia nutrimos activamente la reciprocidad y la cooperaci&oacute;n como  germen de un proceso de devoluci&oacute;n social? &iquest;Y si decidimos apostar por construir proyectos de vida plena, en los que la divisi&oacute;n sexual del trabajo sea algo completamente desterrado y la violencia estructural un lamentable fantasma del pasado?
    </p><p class="article-text">
        El momento es ahora; no habr&aacute; otro m&aacute;s oportuno.
    </p><p class="article-text">
        Tenemos un gran poder transformador en las iniciativas ciudadanas, en las estrategias de econom&iacute;a social y solidaria y en algunas experiencias desarrolladas desde la gesti&oacute;n colectiva, por ejemplo. Necesitaremos tambi&eacute;n apropiarnos del poder pol&iacute;tico para conseguir reorientar el marco de actuaci&oacute;n hacia la igualdad efectiva. &iquest;Por qu&eacute; no empezar por el reparto del trabajo (remunerado y no remunerado) en clave de equidad? Soy de las personas que piensan, como muchas otras activistas feministas, que necesitamos <a href="http://singenerodedudas.com/blog/igualdad-de-genero-para-otro-modelo-de-sociedad/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">igualdad de g&eacute;nero para otro modelo de sociedad</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Castro García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/alternativas-vida-digna-reparto-trabajo_129_5659611.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Apr 2013 18:14:09 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Alternativas para una vida digna: reparto del trabajo]]></media:title>
    </item>
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