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    <title><![CDATA[elDiario.es - Ana I. Bernal Triviño]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ana_i_bernal_trivino/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ana I. Bernal Triviño]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[El interés que tenéis por despolitizar… lo que os interesa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/interes-despolitizar-interesa_132_2208608.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9d0b0132-a4f6-4018-aaab-04da49274b1e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El interés que tenéis por despolitizar… lo que os interesa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Llevamos una racha continua donde se intenta despolitizar todo lo que tiene una reivindicación social</p></div><p class="article-text">
        Que s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Que el feminismo es pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Que las pensiones son pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Por eso hay pancartas y mensajes en esas manifestaciones de sindicatos, de partidos o de asociaciones que entienden que estos temas son asuntos pol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Que no se creen juzgados de violencia de g&eacute;nero o se recorte en igualdad es pol&iacute;tica. Que se vac&iacute;e la hucha de las pensiones, que se beneficie a los bancos y sus planes privados y se revalorice la pensi&oacute;n unos c&eacute;ntimos es pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Digo esto nada m&aacute;s comenzar porque llevamos una racha continua donde se intenta despolitizar todo lo que tiene una reivindicaci&oacute;n social. Alejar la salud, la educaci&oacute;n, las pensiones, el feminismo o el antirracismo de la pol&iacute;tica <strong>forma parte de una estrategia de manipulaci&oacute;n y, en su fin &uacute;ltimo, de desmovilizaci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto que hay cuestiones que forman parte de los principios, de la moral y la &eacute;tica. Y muchas de estas forman parte de los derechos. Dicen que estas demandas son solo movimientos sociales. <strong>Y s&iacute;, son movimientos sociales, pero si algo se ha demostrado en este tiempo es que todos los movimientos requieren de la pol&iacute;tica para que se materialicen sus reivindicaciones.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo hemos visto en la PAH, con la plataforma de la hepatitis C, con la Plataforma en Defensa de la Ley de Dependencia, con Coca Cola en Lucha, con la Asociaci&oacute;n de Memoria Hist&oacute;rica, con las Kellys&hellip;  Son movimientos sociales, de reivindicaci&oacute;n de nuestros derechos, s&iacute;. Pero tambi&eacute;n son movimientos que necesitan de la pol&iacute;tica, justo porque hay derechos que no se protegen y han dejado de ser tratados como asuntos pol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se da 0 euros a la partida de Memoria Hist&oacute;rica se trata de ideolog&iacute;a pol&iacute;tica pura y dura. Cuando 104 personas mueren al d&iacute;a sin recibir su prestaci&oacute;n por dependencia es pol&iacute;tica.  Porque la pol&iacute;tica es cuesti&oacute;n de prioridades: o de priorizar la justicia social o de priorizar la desigualdad social.
    </p><p class="article-text">
        Alejar todos estos asuntos de la pol&iacute;tica, entre otras consecuencias, tienen un fin muy concreto: que cuando vayas a votar puedas hacerlo incluso por aquellos que van en contra de tus intereses. Es decir,<strong> aleja que estas cuestiones sean entendidas como un problema cuyas soluciones se articulan a trav&eacute;s de partidos pol&iacute;ticos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hablando en plata. Cuando dicen que estos temas no se deben politizar se est&aacute;n limpiando las manos, y as&iacute; no se les se&ntilde;ala su responsabilidad como cargos p&uacute;blicos y elegidos. Es el paso atr&aacute;s de los partidos neoliberalistas, para dar su espacio al sistema econ&oacute;mico y empresarial, para que sea este el que haga &ldquo;pol&iacute;tica&rdquo; a su estilo. Que no es otro que el de mirar por su bolsillo.
    </p><p class="article-text">
        Cuando estos partidos cuestionan los principios que los movimientos sociales defienden, obviamente, es porque ellos no defienden esos mismos principios. Porque cuando NO se tratan estos asuntos, de derechos fundamentales, como pol&iacute;tica todo queda en manos del individualismo, de una ciudadan&iacute;a como productora-consumidora donde el mensaje es &ldquo;s&aacute;lvese quien pueda&rdquo;. De los intereses colectivos a los particulares.
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, tambi&eacute;n hay excepciones m&aacute;s que calculadas. Cuando bien les viene, politizan hasta lo que no debe ser politizable, como la elecci&oacute;n de ciertos cargos de la justicia. O bien buscar a v&iacute;ctimas de atentados, o padres y madres cuyos hijos han sido asesinados, para usarlos a su antojo en el desarrollo de leyes que s&iacute; que les interesan.
    </p><p class="article-text">
        Es lo que tienen la estrategia &ldquo;pol&iacute;tica&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana I. Bernal Triviño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/interes-despolitizar-interesa_132_2208608.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Mar 2018 19:34:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El interés que tenéis por despolitizar… lo que os interesa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Andalucía,Pensionistas,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La vergüenza de hacer un periodismo machista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/verguenza-hacer-periodismo-machista_132_2235138.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/89493db5-5716-4e7e-87db-d7dff14be2ac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La vergüenza de hacer un periodismo machista"></p><p class="article-text">
        Escribo esto a unas horas de la huelga del 8M, donde las compa&ntilde;eras de la prensa nos hemos unido bajo #LasPeriodistasParamos, para denunciar que el hecho de ser mujer est&aacute; marcado por un evidente techo de cristal y una gran precariedad en nuestra profesi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero de un periodismo patriarcal se desarrolla una consecuencia muy peligrosa: un mensaje patriarcal, porque el machismo ha dominado la comunicaci&oacute;n desde siempre, como estructural que es. Eso significa que sobre nosotras, como sujetos pol&iacute;ticos, se van a verter grandes mentiras y falsos mitos en nombre de una falsa libertad de expresi&oacute;n, porque en cuesti&oacute;n de Derechos Humanos hay que posicionarse y no disfrazarlo de una supuesta &ldquo;neutralidad&rdquo; ni &ldquo;pluralidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A la violencia, si se le da voz, es solo para se&ntilde;alarla como tal, no para presentarla como una opci&oacute;n m&aacute;s. Cuando eso sucede con el machismo es porque seguimos sin verlo como una violencia que ocasiona asesinatos, violaciones y agresiones. No solo f&iacute;sicas, sino psicol&oacute;gicas.
    </p><p class="article-text">
        Traigo esto a relucir porque estos d&iacute;as previos a la huelga he visto de todo, pero no todo vale cuando hablamos de mujeres violadas, asesinadas, en casas de acogida y discriminadas. No vale reflejar opiniones de supuestos se&ntilde;ores que nos dan lecciones de su &lsquo;feminismo&rsquo; para dejarnos de locas. No vale publicar manifiestos de una minor&iacute;a que niega a las v&iacute;ctimas.
    </p><p class="article-text">
        No valen tribunas de opini&oacute;n de supuestos eruditos que estigmatizan un movimiento igualitario, democr&aacute;tico y no discriminatorio por un pu&ntilde;ado de clicks. No vale publicar mujeres que se suman al mensaje patriarcal, diciendo que nosotras somos las violentas y las que asesinamos.
    </p><p class="article-text">
        No vale hacer programas vergonzosos como el &lsquo;Verde blanca y verde&rsquo;, de Canal Sur, con dinero p&uacute;blico, con personas que atacan el feminismo y que falsean datos para darlos por imparciales.
    </p><p class="article-text">
        Ninguno de estos medios publica un reportaje sobre las v&iacute;ctimas de ETA o el holocausto o sobre racismo dando voz al discurso que respalde esa violencia. Ninguno de estos medios, en aras de una supuesta neutralidad informativa, da voz a quienes matan, asesinan, discriminan o agreden.
    </p><p class="article-text">
        Yo, desde hace un tiempo, me he comprometido con no da&ntilde;ar a las v&iacute;ctimas del machismo desde lo que escribo y digo. Podemos firmar manifiestos cargados de motivos m&aacute;s que justificados, pero en nuestro trabajo diario somos responsables de las fuentes informativas que elegimos y de a qui&eacute;n le damos voz. Y eso pasa tambi&eacute;n por no elegir a hombres y mujeres que da&ntilde;an lo conseguido y que insultan a las v&iacute;ctimas y manchan su memoria, en busca de una pol&eacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        Y como lectoras, a partir de ahora, debemos hacer un consumo cr&iacute;tico de la informaci&oacute;n que nos llegue, de esa que huele a distancia a machismo absoluto, lo diga quien lo diga, sea hombre o mujer.
    </p><p class="article-text">
        Traigo unas palabras de una entrevista que hice a Rosa Mar&iacute;a Calaf:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Estamos de acuerdo de que exista libertad de empresa. &iquest;Pero a que no dejamos que en las latas de sardinas se ponga aceite t&oacute;xico? Eso lo vigilamos. &iquest;Por qu&eacute; no controlamos que la calidad de la informaci&oacute;n sea la que debe ser? Y cuando decimos eso no es contradictorio con la libertad de expresi&oacute;n. Ni el derecho a la informaci&oacute;n. Hablamos de calidad, no de la interferencia ideol&oacute;gica. Hablamos de garantizar que se d&eacute; una informaci&oacute;n honesta al ciudadano. Da igual que sea p&uacute;blica o privada. No permitimos que una empresa nos d&eacute; a consumir sardinas en aceite de colza. &iquest;Pero permitimos que empresas nos den informaci&oacute;n t&oacute;xica? Cuando tienes unos medios que te dan algo t&oacute;xico mandas al hospital el cuerpo social. Y ah&iacute; es donde vivimos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pongo esto para dejar claro que no es censura. No es censura sino responsabilidad informativa, porque el periodismo tiene siempre una funci&oacute;n social y debe estar con los derechos humanos, no hay equiparaciones. Construimos igualdad desde el momento en el que elegimos nuestras fuentes. Estamos desbordadas de mentiras en el feminismo y &nbsp;es vergonzoso no estar a la altura de lo que exige este momento.
    </p><p class="article-text">
        #LasPeriodistasParamos para denunciar nuestras condiciones, que son muchas y vamos juntas a por ello. Pero yo, como periodista, paro tambi&eacute;n de dar cancha y voz al machismo desde mi trabajo, as&iacute; a como aquellas mujeres que lo perpet&uacute;an o aquellas que, incluso calific&aacute;ndose de feministas, da&ntilde;an al propio movimiento y dan la espalda a las mujeres que lo necesitan. Y a ello me comprometo por la funci&oacute;n social del periodismo, como respeto a todas las v&iacute;ctimas y como gratitud a todas las mujeres del movimiento feminista que nos han tra&iacute;do hasta aqu&iacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana I. Bernal Triviño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/verguenza-hacer-periodismo-machista_132_2235138.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 06 Mar 2018 22:12:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La vergüenza de hacer un periodismo machista]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Machismo,8M]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Somos conscientes de la cantidad de violencia que soportamos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/conscientes-cantidad-violencia-soportamos_132_2778284.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dfd5877f-9851-4378-bbf8-01c13a25392c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Somos conscientes de la cantidad de violencia que soportamos?"></p><p class="article-text">
        Vivimos a diario entre todo esto.
    </p><p class="article-text">
        Una violencia laboral que nos excluye del mercado del trabajo, desde j&oacute;venes a mayores de 50, que nos somete a la precariedad absoluta, que nos aprieta con sueldos de dos euros la hora, o que ni siquiera nos paga, dando a entender que vivimos del aire. Es la misma violencia laboral que llama flexibilidad laboral a llevarte a la pobreza, y emprendedor a obligarte a pagar una cuota de aut&oacute;nomos que pagas de milagro cada mes. Tambi&eacute;n es la misma que margina por cuesti&oacute;n de raza o sexo, la que rechaza a alguien por su color de piel, orientaci&oacute;n sexual o por ser mujer y preguntar si piensa quedarse embarazada&hellip; o aprovecha a despedirla cuando lo est&aacute;. Tambi&eacute;n es la misma violencia que ocasiona cientos de muertes cada a&ntilde;o ante el silencio de instituciones y de la sociedad, que los considera como casos de la mala suerte, en lugar de situar su ra&iacute;z en la propia estructura del sistema del capital y en la falta de prevenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Una violencia migratoria, donde el mar y los desiertos se saturan de personas que huyen de la guerra, del hambre, de la pobreza&hellip; y, si eres mujer, adem&aacute;s de todo ello, de ser mutilada, violada o reventada con tu beb&eacute; en las entra&ntilde;as. Una violencia donde el capital se pone de oro a costa de las muertes que casi quedan ocultas, con armas, medidas de seguridad y vallas que solo protegen su negocio. Una violencia que, con el amparo de instituciones nacionales y europeas, crece y alimenta a&uacute;n m&aacute;s la agresi&oacute;n y crueldad, dando aliento a las mafias que apalean a quienes est&aacute;n desesperados en una ratonera.
    </p><p class="article-text">
        Una violencia machista en todo el mundo, donde ser mujer es ser el blanco perfecto para mutilaciones genitales, tr&aacute;fico como v&iacute;ctimas de trata, violaciones, agresiones, matrimonios forzosos, humillaciones y maltratos en m&uacute;ltiples formas. Violencia sexual que tampoco est&aacute; ausente en Espa&ntilde;a, donde violan a una mujer cada 8 horas, donde ya se han asesinado desde 2013 a 1.000 mujeres en nombre del machismo, donde frente a esa aparente igualdad de ley, el entorno privado es donde m&aacute;s se reproduce y silencia.
    </p><p class="article-text">
        Una violencia discriminatoria sin asumir que somos una poblaci&oacute;n diversa, por pa&iacute;s de procedencia, por color de piel, por orientaci&oacute;n sexual, por principios religiosos&hellip; que en muchos casos se tratan en prensa como enemigos cuando no han matado a nadie. Cuando a diario vemos c&oacute;mo se ignora y vulnera el derecho de las minor&iacute;as. El mismo sistema que genera una violencia espec&iacute;fica hacia la infancia, con medidas de desprotecci&oacute;n, donde la pobreza en la que nacen o se instalan los condena a ser personas excluidas en el futuro.
    </p><p class="article-text">
        Una violencia ideol&oacute;gica que ampara el capital, dando un hachazo a cualquier idea que promueva la justicia social y dando alas e impunidad a todas las caras con las que el fascismo revive en nuestra cotidianeidad, sin que apenas las instituciones lo condenen. La misma violencia que no cree en la pol&iacute;tica como resoluci&oacute;n de conflictos. La misma violencia que tienen el visto bueno de las instituciones y de una justicia cuya Fiscal&iacute;a, ya en demasiadas situaciones, no defiende a la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Una violencia de mercado, el capitalismo, que pone cada vez m&aacute;s complicada una lista de la compra, comer productos frescos y pagar una luz o gas, con tarifas desorbitadas donde las empresas suministradoras se aprovechan de ser necesidades b&aacute;sicas para desorbitar las facturas hasta poner el pie en el cuello de quienes no pueden ya hacer frente a semejantes precios. A lo que se suma una violencia habitacional, con desahucios o alquileres imposibles de pagar que expulsan del hogar, en un pa&iacute;s donde la vivienda p&uacute;blica brilla por su escasez.
    </p><p class="article-text">
        Una violencia medioambiental que permite vertidos ilegales, que usa los r&iacute;os y mares como vertederos, que quema montes para tener terrenos donde hacer construcciones y campos de golf, que no respeta ni la fauna ni la flora, la misma que lleva a las especies a la extinci&oacute;n, la que ocasiona niveles de contaminaci&oacute;n que asfixian, la que usa a pa&iacute;ses del tercer mundo para ocultar all&iacute; todo lo que el primero ya no puede absorber. Como si todo fuera ajeno a la persona, como si no necesit&aacute;ramos al aire para respirar, ni el agua ni el sol.
    </p><p class="article-text">
        Y una violencia oculta, la que no se ve, la de los sobornos, la de los chanchullos&hellip; la que se mezcla con la de quienes no tienen voz, la de las amas de casa, la de quienes se dedican a los cuidados, la de quienes no pueden ni cotizar, la del desempleo sin ayudas, la de quienes no cuentan en las administraciones y permanecen en un espacio que es tierra de nadie.
    </p><p class="article-text">
        Hay quien dice que todo esto no es violencia, que es lo normal. El propio diccionario define violento como aquella acci&oacute;n que implica &ldquo;una fuerza e intensidad extraordinarias&rdquo;. Y esto son cientos de acciones cotidianas que nos fuerzan a aceptar estas normas, aunque nos ahoguen y no den para vivir, sin dar opci&oacute;n a otras alternativas y soluciones colectivas.
    </p><p class="article-text">
        Ante esta saturaci&oacute;n de violencia, algunas las normalizamos, otras las dejamos de ver, con otras nos indignamos lo justo y en otras, las menos, nos defendemos de tanta agresi&oacute;n. Es entonces, despu&eacute;s de tragar tanto linchamiento, cuando dicen que somos los violentos. Quienes lo sufren y padecen. Violentos&hellip; Y ah&iacute; abrimos los ojos, y terminamos por &nbsp;asumir c&oacute;mo se r&iacute;en en nuestra cara, atados de pies y manos, ante la perversidad del sistema.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana I. Bernal Triviño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/conscientes-cantidad-violencia-soportamos_132_2778284.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Feb 2018 19:19:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Violencia,Desigualdad,Precariedad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sobre decir los nombres de los acosadores y agresores]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/decir-nombres-acosadores-agresores_132_1100372.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/759b473f-0d60-450e-9a2a-7a657ceb7d37_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sobre decir los nombres de los acosadores y agresores"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Acaso, en el momento que lo sepáis, tenéis previsto algún tipo de acción de solidaridad con las víctimas sin ponerlas de malas, perversas, resentidas, locas o mentirosas?</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Pero de d&oacute;nde nacen esas ganas tan fuertes de saber los nombres de los acosadores? &iquest;De d&oacute;nde os nace ese inter&eacute;s tan intenso de saber su nombre (solo el nombre) cuando no mostr&aacute;is el mismo inter&eacute;s ante cientos de situaciones machistas?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;De d&oacute;nde nace ese af&aacute;n supremo de saber cuando, en verdad, os importa un pimiento lo que haya podido sufrir la v&iacute;ctima y las consecuencias de dar el nombre?
    </p><p class="article-text">
        Estamos d&iacute;a s&iacute; y d&iacute;a no se&ntilde;alando comportamientos machistas que os resbalan y ahora lo m&aacute;s importante del universo, como superaliados feministas del momento, es saber s&oacute;lo el nombre. Porque as&iacute; y solo as&iacute;, os sal&iacute;s con la vuestra. Que no es apoyar a la v&iacute;ctima, sino presionarla y que haga lo que vosotros quer&eacute;is sin calcular lo que supone para ella.
    </p><p class="article-text">
        Vamos a imaginar. He le&iacute;do que quer&eacute;is conocer el nombre para que &ldquo;caiga sobre &eacute;l todo el repudio social&rdquo; y porque &ldquo;quien la hace, la paga&rdquo;. Perdonad, pero cuando leo eso me sale una carcajada que se escucha hasta en la Ant&aacute;rtida. Una vez que sep&aacute;is el nombre, &iquest;qu&eacute; vais a hacer?
    </p><p class="article-text">
        Si es ese periodista estrella de cultura o deportes al que todos ador&aacute;is, &iquest;vais a dejar de leer sus reportajes?
    </p><p class="article-text">
        Si ese ese activista en redes preocupad&iacute;simo por los derechos humanos, &iquest;vais a dejar de seguirlo?
    </p><p class="article-text">
        Si es vuestro compa&ntilde;ero de mesa, ese que nunca os defrauda, &iquest;la va a pagar, como dec&iacute;s? O como he visto cientos de veces, &iquest;vais a hacer la vista gorda?
    </p><p class="article-text">
        Si es vuestro padre, hermano, t&iacute;o o primo, &iquest;qu&eacute; pens&aacute;is hacer?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y cuando sois vosotros mismos? S&iacute;, vosotros mismos, por muchos tuits y art&iacute;culos que escrib&aacute;is dando la apariencia de lo contrario. &iquest;Qu&eacute; har&eacute;is cuando os se&ntilde;alen?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Acaso, en el momento que lo sep&aacute;is, ten&eacute;is previsto alg&uacute;n tipo de acci&oacute;n de solidaridad con las v&iacute;ctimas sin ponerlas de malas, perversas, resentidas, locas o mentirosas? Me temo que no, porque ya lo he visto. Me temo que solo busc&aacute;is un nuevo linchamiento y acusarnos de cazas de brujas. Estirar el chicle para convertiros en protagonistas<strong>. Si os resbala el patriarcado, el origen y culpable de todo, &iquest;qu&eacute; os va a preocupar saber un nombre?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Os hab&eacute;is parado a pensar, un solo instante, que para muchas mujeres resulta imposible hasta verbalizar el nombre de ese tipo que las ha destrozado, en un buen tiempo? &iquest;Sab&eacute;is que hasta escucharlo en boca de otro las revuelve enteras? &iquest;O que solo quieren advertir a otras compa&ntilde;eras de que eso sucede, pero no saber m&aacute;s ni verle jam&aacute;s la cara a ese t&iacute;o?
    </p><p class="article-text">
        Mirad, &iquest;sab&eacute;is por qu&eacute; no se dan nombres? Porque no compensa. Porque una vez que lo ten&eacute;is, si es muy cercano, lo call&aacute;is. Y si ella os lo confiesa pero pide que no lo dig&aacute;is&hellip; al final no lo cumpl&iacute;s y se activa el modo radio macuto. No compensa arriesgarse para que te la jueguen y te pongan en doble peligro y m&aacute;s riesgo.
    </p><p class="article-text">
        A ver cuando os entra entre ceja y ceja una cosa muy sencilla: <strong>las mujeres queremos VIVIR. Respirar, comer, pasear, ligar, leer o lo que sea sin el miedo a morir o a que nos da&ntilde;en, f&iacute;sica o psicol&oacute;gicamente. Y tengo una mala noticia: entre nosotras, nos creemos. No pedimos nombres como &ldquo;garant&iacute;a&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si no es mucho esfuerzo, a quienes insisten en saber los nombres de los acosadores: dejad en paz a las mujeres si no lo quieren decir.
    </p><p class="article-text">
        Dejad que puedan vivir tranquilas sin el miedo a que su acosador o agresor vaya un d&iacute;a en su busca. Es su vida.
    </p><p class="article-text">
        Dejad de echar sobre ellas la duda y la sospecha, que solo benefician a los agresores. Dejad que pasen p&aacute;gina como les d&eacute; la gana, con nombre, sin nombre, con denuncia, sin denuncia, contando detalles o no.
    </p><p class="article-text">
        Ya est&aacute; bien que ahora os hag&aacute;is el adalid de la defensa de la mujer cuando no hab&eacute;is tenido valor de cuestionaros, y algunos os sum&aacute;is al carro porque es un buen escaparate. Es muy f&aacute;cil decirlo cuando no sois los agredidos. Esto no es una broma. Son nuestras vidas. Y merecen tanto respeto como la vuestra.
    </p><p class="article-text">
        Pd: Un &ldquo;abrazo&rdquo; a todas aquellas personas que despu&eacute;s de que una v&iacute;ctima le conf&iacute;e su agresi&oacute;n y violencia recibida, primero reaccione de forma solidaria, y con el tiempo le traicione y se al&iacute;e con la parte c&oacute;mplice. Sois unos cracks. Unos cracks de verg&uuml;enza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana I. Bernal Triviño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/decir-nombres-acosadores-agresores_132_1100372.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 07 Feb 2018 19:52:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sobre decir los nombres de los acosadores y agresores]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Machismo,Acoso sexual]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las mujeres de mi vida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/mujeres-vida_132_2825669.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/559c5b61-45ea-4461-b9f0-531855127a10_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las mujeres de mi vida"></p><p class="article-text">
        El a&ntilde;o pasado, en uno de esos vuelos en los que despegaba hacia mi trabajo en Barcelona, vi por la ventanilla del avi&oacute;n la costa de Benalm&aacute;dena, Los Boliches, Fuengirola&hellip; Durante mucho tiempo llevo dentro el malestar de no ser querida en mi tierra, y de que me quieran m&aacute;s fuera. Eso, a veces, me provoca un cierto distanciamiento de mis ra&iacute;ces. En cambio, aquel d&iacute;a, cuando ve&iacute;a aquella costa, me vine abajo y reconoc&iacute; que estuviera donde estuviera nunca podr&iacute;a rechazar donde he nacido. Aquella costa era la de mi yayo, mi yaya y mi t&iacute;a. Aquella costa era donde hab&iacute;a empezado a tocar la espuma del mar, a montar en bicicleta, a jugar con las flores y a que me quisieran, sencillamente, por ser nieta y sobrina. Aquella costa era mi vida. Y era yo, a pesar de los pesares. Porque mi gente estaba ah&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        En eso pensaba hace poco y en c&oacute;mo, desde peque&ntilde;a, sin ser consciente, las mujeres de mi vida han marcado mi existencia. Desde los cuentos de ni&ntilde;as y las pel&iacute;culas de Disney nos hacen aprender a decir &ldquo;mi pr&iacute;ncipe&rdquo; o &ldquo;el hombre de mi vida&rdquo;. Yo, en cambio, reinvindico hablar sobre las mujeres de nuestra vida como reconocimiento.
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo un d&iacute;a en el que, sin saberlo, estaba viviendo el puro concepto de sororidad. Faltaba a quien consider&eacute; mi segunda abuela, mi t&iacute;a Isabel, a quien quise mucho y de quien me acuerdo cada vez que mi vida se reduce a poco. Aquella tarde mi yaya estaba en su cama, donde llevaba ya meses sin poderse mover. Tarareaba &ldquo;El d&iacute;a que nac&iacute; yo&rdquo;, una canci&oacute;n que mi madre cantaba de peque&ntilde;a y que, desde entonces, las dos entonaban con un grado de complicidad que solo ellas conoc&iacute;an. A la izquierda, est&aacute;bamos mis hermanas y yo, y mi madre. Y a una silla vac&iacute;a, en el centro del dormitorio, lleg&oacute; mi t&iacute;a Mari.
    </p><p class="article-text">
        Ven&iacute;a con una de esas sonrisas que anticipaban traer algo contundente entre manos. Era un libro sobre la Secci&oacute;n Femenina. Lo abri&oacute; y empez&oacute; a leer aquellas ideas cargadas de deberes para las mujeres y tan falta de derechos. Todas las comentamos desde la impotencia, sabiendo que a&uacute;n se arrastran las consecuencias de la dictadura para la mujer.
    </p><p class="article-text">
        Aquel momento me pareci&oacute; realmente m&aacute;gico y recuerdo esa imagen como si la viviera ahora. Todas entregadas a nuestras confesiones, tres generaciones de mujeres. Aquella hermandad entre nosotras era &uacute;nica. En aquel instante me sent&iacute; inmensamente privilegiada.
    </p><p class="article-text">
        Porque siempre admir&eacute; a mi yaya y a mi t&iacute;a Isabel que, siendo apenas unas adolescentes, caminaron desde Ronda hasta Marbella por la sierra, huyendo de las bombas de la guerra civil, junto a sus hermanos peque&ntilde;os. Tambi&eacute;n cuando luego se montaron en aquella camioneta hasta M&aacute;laga y c&oacute;mo mi yaya a&uacute;n recordaba el sonido de las bombas en calle Larios, a pesar de estar en los refugios. Recuerdo cuando descubr&iacute; que mi yaya vivi&oacute; en la Rep&uacute;blica, y ah&iacute; comprend&iacute; que hubiese sido tan decidida, que leyera tant&iacute;simo, que escribiese, que estuviese l&uacute;cida y con ese punto de rebeld&iacute;a tan propio de ella. Y la alegr&iacute;a inmensa que me dio cuando hablaba de Garc&iacute;a Lorca, porque me acercaba en cierta forma a &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Por lo mismo admir&eacute; siempre a mi tita Mari. Creo que, antes que yo, supo que el feminismo me salvar&iacute;a y por eso me regalaba libros sobre la mujer, para tomar conciencia de nuestro pasado y de lo que quedaba por luchar. La misma tita Mari de la que aprend&iacute; que ser soltera no era un drama sino una elecci&oacute;n, y que se pod&iacute;a ser una mujer completa sin ser madre ni esposa. A pesar de ir a contracorriente, derribando lo que se espera de una.
    </p><p class="article-text">
        Y por lo mismo siempre admir&eacute; a mi madre, porque aun estando casada y con hijas, siempre me ha se&ntilde;alado otros caminos, y me ha hecho abrir los ojos ante el machismo en cientos de detalles que pasaba por alto. Me ha alertado de los peligros, aunque a veces no le haya hecho caso. Es por la que escribo, la que me ense&ntilde;aba los verbos como un juego y la que ha insistido siempre en que estudiase, aunque para ello tuviese que hacer sacrificios, pero que nunca lo dejara porque, como mujer, pod&iacute;a ser mi tabla de salvaci&oacute;n para que jam&aacute;s dependiera de nadie.
    </p><p class="article-text">
        Por eso mis hermanas y yo resistimos, y fuimos las primeras nietas universitarias, que trabajando y estudiando a la vez se aferraron a aquel derecho a la educaci&oacute;n por el que ellas antes hab&iacute;an luchado. Quiz&aacute;s, por ello, mi madre ha sufrido m&aacute;s que yo cuando me ha visto en la cola del paro dudando de m&iacute;, y siempre ha insistido en mi capacidad, aunque ni yo lo crea.
    </p><p class="article-text">
        Todas estas mujeres nos han visto, a mis dos hermanas y a m&iacute;, dar los primeros pasos y pronunciar las primeras palabras, nos han dado regalos cuando no ven&iacute;an los Reyes, nos consolaron en nuestras decepciones y nos abrazaban cuando entend&iacute;amos qu&eacute; significaba aquella clave secreta: &ldquo;Felipe&rdquo;. Ellas nos ense&ntilde;aron nuestra vida como mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Cuando era peque&ntilde;a, mi adorado abuelo era el centro de la familia. Toda decisi&oacute;n era consultada con &eacute;l. Su nombre estaba en boca de todos. Un d&iacute;a, en primero de EGB, preguntaron en un ejercicio por el nombre de mis abuelos. Yo no tuve la suerte de conocer a mi abuela y abuelo paterno, as&iacute; que solo ten&iacute;a a la parte de mi madre. Dud&eacute; y, en aquellos espacios del folio, escrib&iacute;: &ldquo;Yayo&rdquo; y &ldquo;yaya&rdquo;. A lo que mi profesora, Pilar C&aacute;mara, me dijo que no, que ten&iacute;an un nombre. Pensando, record&eacute; que algunas personas no le llamaban yayo, sino Juan. Sal&iacute; de clase y, con verg&uuml;enza, confes&eacute; a mi madre que no sab&iacute;a el nombre de la yaya. Ahora me doy cuenta hasta qu&eacute; punto la sombra de un hombre puede ocultar la luz de las mujeres que le rodean. Y, a veces, para consolarme, pienso que mi propio abuelo se fue antes para que tuviera tiempo de descubrir a tan inmensas mujeres que quedaban eclipsadas. Desde entonces, conforme fui una adolescente, empec&eacute; a admirar a mi abuela como lo hice con &eacute;l, siendo las ra&iacute;ces de mi vida.
    </p><p class="article-text">
        Mi t&iacute;a-yaya Isabel muri&oacute; en 1999.
    </p><p class="article-text">
        Mi t&iacute;a Mari rompi&oacute; la ley de vida, y muri&oacute; en 2014.
    </p><p class="article-text">
        Mi yaya, aunque no me lo crea, hace justo hoy una semana que se fue.
    </p><p class="article-text">
        Y no s&eacute; c&oacute;mo, en cierta manera, creo que ellas siguen aqu&iacute;, aunque creo que es porque a&uacute;n no lo quiero asumir.
    </p><p class="article-text">
        Solo me queda viva una, mi madre, y no s&eacute; c&oacute;mo lo llevar&eacute; cuando me arranquen esa ra&iacute;z.
    </p><p class="article-text">
        Las trabajadoras an&oacute;nimas y las amas de casa apenas aparecen en los libros de historia del feminismo, cuando la historia del feminismo no podr&iacute;a haberse escrito sin ellas. Ellas no fueron Simone de Beauvoir, ni Kate Millet, ni Concepci&oacute;n Arenal, ni Clara Campoamor.
    </p><p class="article-text">
        Ellas fueron Isabel Badillo, Mari Pepa Trivi&ntilde;o, Josefa Badillo y Mar&iacute;a Teresa Trivi&ntilde;o. Y aunque no aparezcan en los libros, con sus actos, gestos y palabras, ellas son las mujeres que me ense&ntilde;aron mi historia. Ellas son las mujeres de mi vida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana I. Bernal Triviño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/mujeres-vida_132_2825669.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Jan 2018 20:06:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las mujeres de mi vida]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sí, las mujeres son víctimas y supervivientes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/mujeres-victimas-supervivientes_132_2900196.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3390b6ea-6d70-4f69-a1aa-d3481e1a864a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sí, las mujeres son víctimas y supervivientes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Siempre planea esta idea: que el feminismo fortalece la imagen de la mujer como víctima. (...) Este discurso es intolerable</p></div><p class="article-text">
        Empieza a cansar. Y a irritar.
    </p><p class="article-text">
        Resulta impresionante comprobar c&oacute;mo, ante cualquier respuesta desde el feminismo, ya no se reacciona con el t&iacute;pico argumento vac&iacute;o de &ldquo;puritanas&rdquo; o &ldquo;reprimidas&rdquo;, sino que se da un paso m&aacute;s, absolutamente vergonzoso, y se se&ntilde;ala directamente a la v&iacute;ctima.
    </p><p class="article-text">
        Resulta impresionante, adem&aacute;s, c&oacute;mo a v&iacute;ctimas de atentados terroristas o de cualquier otra situaci&oacute;n (desahucios, enfermedades cr&oacute;nicas&hellip;) no se les niega su reconocimiento como v&iacute;ctimas, ni el hecho de que despu&eacute;s incluso impartan conferencias o recuerden en los medios su caso y el de otras personas afectadas. Ya puedan pasar d&eacute;cadas. Y no se las cuestiona porque, por dignidad humana, alguien que pasa por una experiencia cr&iacute;tica y traum&aacute;tica debe sentir, cuanto menos, el apoyo social y el repudio a quienes la llevaron a esa situaci&oacute;n. Es fundamental hacer memoria y denunciar sin parar hasta crear la conciencia necesaria.
    </p><p class="article-text">
        En cambio, me voy a quedar con las ganas de ver esa misma reacci&oacute;n con el resto de las v&iacute;ctimas de la violencia machista. Es habitual que cuando se denuncia un caso, o justo ahora tras el manifiesto de las francesas contra el #MeToo, salgan voces para se&ntilde;alar que esas v&iacute;ctimas se pasan de la raya.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Siempre planea esta idea: que el feminismo fortalece la imagen de la mujer como v&iacute;ctima.</strong> Que s&iacute;, dicen que esas mujeres luego desarrollan un victimismo exagerado, del que llegan incluso a vivir. Y que, para rematar, son mujeres despechadas. Ojo, que cuando se dice eso se deja oculto que lo denunciado son delitos, ataques de derechos.
    </p><p class="article-text">
        Este discurso es intolerable. Y lo es porque quien lo pronuncia, evidentemente, jam&aacute;s ha pisado un centro de acogida de mujeres o ni siquiera ha hablado con muchas de ellas. Quien pronuncia esa frase desconoce dos cosas clave de las mujeres que sufren esta violencia.
    </p><p class="article-text">
        Una, que no quieren reconocerse como v&iacute;ctimas, de ah&iacute; que sea tan complicado salir del maltrato o que las denuncias puedan llegar tarde. No es plato de buen gusto para una mujer asumir que ha sido enga&ntilde;ada y utilizada, siendo objeto de violencia continuada y, en muchas ocasiones, justo por la persona a la que quer&iacute;a. Tiene derecho a esa reticencia y, una vez reconocido, tiene derecho a hablar todo lo que le d&eacute; la gana y a llorar. Tiene derecho a mostrar su dolor sin tener miedo a que le digan &ldquo;victimista&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y dos, una vez reconocido ese paso, esas mujeres SOLO quieren salir de la situaci&oacute;n. Jam&aacute;s, y he conocido ya a muchas, ninguna quiere quedarse en su papel de v&iacute;ctima. Todas sacan una fuerza interior impresionante para pasar p&aacute;gina y aliviar su dolor, pero sin dejar de tener los pies en el suelo. Por eso muchas se introducen en el feminismo. No para seguir viviendo en su papel de &ldquo;v&iacute;ctima&rdquo;, como muchas personas dicen alegremente. Sino justo para ayudar a otras mujeres en su situaci&oacute;n y evitar nuevas v&iacute;ctimas.
    </p><p class="article-text">
        Quien pronuncia esa frase ignora el feminismo, porque el feminismo jam&aacute;s victimiza sino que da poder a esas mujeres para salir de su situaci&oacute;n. El feminismo abre los ojos ante el machismo para reconocer sus actitudes y comportamientos que durante siglos el patriarcado nos ha hecho normalizar. El feminismo hace que una mujer v&iacute;ctima pase a ser una superviviente de esa violencia y se salve.
    </p><p class="article-text">
        Y s&iacute;, son v&iacute;ctimas. Porque mientras cerremos un a&ntilde;o como 2017 con 98 feminicidios, con 24 menores hu&eacute;rfanos y 8 ni&ntilde;os asesinados, hay v&iacute;ctimas mortales. Porque mientras cerremos un 2017 con casos de violencia machista, violaciones y maltrato psicol&oacute;gico que no se llegan a denunciar, seguir&aacute; habiendo v&iacute;ctimas necesarias de reconocimiento.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y por qu&eacute; no denuncian? Porque justo hay una parte de la sociedad que le transmite dos cosas. Una, no te acerques al feminismo porque es como el Tribunal de la Santa Inquisici&oacute;n. Una falsedad como una catedral. Y dos, a la semana de denunciar puede ser que termine escuchando: &ldquo;para ya, y no seas victimista&rdquo;. Decir eso en un clima donde las mujeres son las asesinadas, violadas y maltratadas es cuanto menos un desprop&oacute;sito y una injusticia ante su dolor. Decir eso provoca que silencien muchas mujeres, justo lo que busca el patriarcado desde hace siglos. Porque lo que se necesita es una sociedad que no las machaque y que no blanquee a los agresores.
    </p><p class="article-text">
        Luego vendr&aacute; la t&iacute;pica frase de &ldquo;qui&eacute;n reparte los carnets&rdquo;, siendo la misma persona que lo pronuncia la que se cree con capacidad de otorgarlos. No es cuesti&oacute;n de carnet. Es cuesti&oacute;n de no enga&ntilde;ar. Porque desde luego, de toda la historia feminista que he le&iacute;do, hay algo que he sacado claro. Y es que el feminismo y las feministas nunca han hecho de menos a las v&iacute;ctimas, porque son sus compa&ntilde;eras.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana I. Bernal Triviño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/mujeres-victimas-supervivientes_132_2900196.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Jan 2018 19:57:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sí, las mujeres son víctimas y supervivientes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismo,Violencia machista,Víctimas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[365 días...]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/dias_132_2975773.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d58b8b79-671b-4432-88c3-427ef2b43f32_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="365 días..."></p><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as, tropec&eacute; en Internet con un v&iacute;deo de <strong>Mary Poppins</strong>. Y de golpe, me vi con cuatro a&ntilde;os junto a mis dos hermanas, en Navidades, tiradas en la alfombra gris del sal&oacute;n mientras ve&iacute;amos la pel&iacute;cula en el televisor.
    </p><p class="article-text">
        Aunque por entonces sab&iacute;a que mi vida no era la de la clase social de aquellos ni&ntilde;os, era inevitable no desear algunas cosas. Recordaba la envidia que me produc&iacute;a Mary Poppins porque los p&aacute;jaros se posaban en su dedo cuando yo, por m&aacute;s que lo intentaba con mi canaria, me resultaba imposible. Tambi&eacute;n recuper&eacute; de la memoria cuando mi hermana Eva y yo pens&aacute;bamos si nuestros jarabes ser&iacute;an de diferentes colores. Cuando intentaba chasquear los dedos para ordenar la habitaci&oacute;n por arte de magia (no, nunca lo consegu&iacute;), decir del tir&oacute;n &ldquo;supercalifragilisticoespialidoso&rdquo; o sentarme en el pasamanos de una escalera para que me ascendiera de planta. A&uacute;n no hab&iacute;a descubierto que aquel banquero me daba las primeras lecciones del capital que luego padecer&iacute;a. O esa mujer sufragista que, sin yo ser consciente, me har&iacute;a cantar mi primera canci&oacute;n feminista.
    </p><p class="article-text">
        Y me qued&eacute; un rato pensando en aquella ni&ntilde;a de la alfombra. Que era yo, pero que ya no era la misma. Y, despu&eacute;s de todos estos a&ntilde;os, conclu&iacute; que sin apenas quererlo hemos tenido la necesidad de incluir algo de fantas&iacute;a en nuestras vidas, como en la pel&iacute;cula, hasta en el momento m&aacute;s oscuro, para sobrevivir. Pens&eacute; en la cantidad de historietas de ficci&oacute;n pura que tantas personas hemos inventado en este tiempo, para que la verdad fuese menos dolorosa. Las mentirijillas de las madres a sus hijos para hacerles creer que su bocata de mortadela era lo mejor, o que los Reyes Magos a veces se olvidan de pasar por casa porque otros ni&ntilde;os lo necesitan m&aacute;s. O aquellas que contamos a nuestros padres cuando enferman para hacerles sentir que no es tan grave como realmente es, o inventarnos una realidad diferente cuando no hay trabajo para que no sufran.
    </p><p class="article-text">
        Pens&eacute; tambi&eacute;n en lo maravilloso que ser&iacute;a pintar un cuadro en el suelo y saltar sobre &eacute;l, como hac&iacute;a Mary Poppins, para vivir durante un espacio de tiempo. Y que all&iacute; todo fuese como una quisiera. Donde no hubiera indeseables que solo buscan hacer da&ntilde;o. Donde no hubiese personas refugiadas ni emigradas forzosas, ni guerras, ni bosques quemados, ni animales extinguidos, ni explotaci&oacute;n, ni miedo, ni desigualdad, ni crimen, ni maltrato, ni racismo, ni fascismo, ni machismo o cualquier tipo de violencia. Solo unos minutos donde d&eacute; la sensaci&oacute;n de que podemos vivir sin que nadie nos machaque hasta reducirnos a seres sin nombres e insignificantes. Hasta convertirnos en marionetas con hilos de acero, que pierden la capacidad de rebelarse ante lo que ocurre.
    </p><p class="article-text">
        Aquella ni&ntilde;a de la alfombra ya queda demasiado lejos. Ha visto la avaricia del dinero hasta destruir la humanidad, y ha conocido a quienes lanzan veneno desde la ira porque nunca han aprendido a ser mejores personas. A estas alturas solo le han quedado algunas lecciones claras. El aprendizaje que da la soledad y tener el fango hasta el cuello. De dormir con miedo y angustia, y de levantarse pensando que todo era pasajero. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este 2017 empec&eacute; en uno de los momentos m&aacute;s bajos de mi vida, hasta que unas personas me hicieron saltar a un cuadro donde la vida me cambi&oacute; por completo, para empezar a ascender y recomponerme. Y m&aacute;s de una vez, en todos estos 365 d&iacute;as, <strong>he pensado cu&aacute;nta mierda hemos vivido si hasta cuando nos ocurre una racha buena nos da miedo.</strong> Porque no es lo nuestro, porque no es lo normal, porque eso no nos suele pasar. Porque no estamos acostumbrados a que las cosas mejoren, ni a que nos valoren, ni a que nos permitan respirar. Y siempre con el miedo de que, en cualquier momento, la lluvia de una tormenta nos diluya y borre del cuadro, haci&eacute;ndonos salir de &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        En este tiempo, la ni&ntilde;a de la alfombra que ve&iacute;a Mary Poppins se ha hecho mayor. Y a d&iacute;a de hoy he aprendido que solo quiero seguir aprendiendo. Que hay que dejar ir y no ofrecer m&aacute;s tiempo a quienes no lo merecen ni aprecian. Y lo m&aacute;s importante: no resignarse jam&aacute;s, no dejar de rebelarse ante lo injusto, tener la conciencia tranquila y resistir hasta el &uacute;ltimo d&iacute;a. Lo &uacute;nico que no he aprendido es a responder con la misma moneda a quienes m&aacute;s da&ntilde;o me hicieron. Quiz&aacute;s porque ni mi madre, ni mi padre, ni mis hermanas o mis abuelas me hicieron ser de semejante cala&ntilde;a. Y se lo agradezco.
    </p><p class="article-text">
        Y a&uacute;n as&iacute;, a pesar de todo, llega el viento del oeste y la niebla gris...
    </p><p class="article-text">
        Hay que cambiar de rumbo. Los 365 d&iacute;as se agotan. Y respiras porque has podido y has llegado hasta el &uacute;ltimo d&iacute;a del a&ntilde;o, como si del fin de la pel&iacute;cula se tratase. Haces balance, te esfuerzas para quedarte con lo bueno, y quitar de tu equipaje todo aquello que hace sufrir, escuece o pesa.
    </p><p class="article-text">
        Y una vez hecho, no queda m&aacute;s remedio que soltar el cordel de la cometa para que vuele.
    </p><p class="article-text">
        No queda m&aacute;s remedio que evitar el mal trago de la despedida, como hace Mary Poppins. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Abrir el paraguas, alejarse sin hacer ruido y alzarse para volar hacia un nuevo a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Y no mirar atr&aacute;s salvo para sonre&iacute;r con orgullo y alivio porque hemos tenido la fuerza de sobrevivir.
    </p><p class="article-text">
        Y resistir, en estas circunstancias, lo es todo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana I. Bernal Triviño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/dias_132_2975773.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Dec 2017 21:30:10 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mabel Lozano: "La trata tiene un gran entramado económico que lo sustenta"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/mabel-lozano-mujer-nace-puta_128_2987566.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b2ebe6ce-0616-4460-a2a2-29d990774e97_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mabel Lozano: &quot;La trata tiene un gran entramado económico que lo sustenta&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La autora de</p><p class="subtitle">El Proxeneta</p><p class="subtitle">afirma que “el origen de la trata es la precariedad, la desigualdad, la pobreza, la corrupción, la falta de alternativas"</p><p class="subtitle">"El gran negocio está en captar mujeres en el gran supermercado de los países pobres y alto nivel de corrupción"</p><p class="subtitle">"¿Podría haber trata con fines de explotación sexual sin prostitución? No, es imposible"</p><p class="subtitle">"Ninguna mujer nace puta, sino que le dan caza", dice 'El Proxeneta'</p></div><p class="article-text">
        Compromiso social y <strong>Mabel Lozano</strong> van juntos. Estos d&iacute;as se presiona a s&iacute; misma para dar visibilidad a <em>Tribus de la Inquisici&oacute;n</em>, nominada al Goya. En &eacute;l retrata a una Bolivia que ostenta el macabro ranking de linchamientos a manos de civiles. Hizo ese trabajo solo para denunciar y ayudar en su operaci&oacute;n a uno de los hombres que se salvaron de morir quemado, tras ser rociado con gasolina en uno de esos linchamientos p&uacute;blicos. Y a la vez que Mabel intenta que se conozca esa brutal realidad, sigue sin callar aquella que lleva contando m&aacute;s de 12 a&ntilde;os: la trata de mujeres con fines de explotaci&oacute;n sexual.
    </p><p class="article-text">
        Sab&iacute;a la historia de estas mujeres. Ha hablado muchas horas con ellas. Ahora tiene, por primera vez, la otra parte de la historia que no conoc&iacute;a: la del esclavista. Con el libro <em>El Proxeneta</em>, Mabel Lozano da voz a <strong>Miguel, El M&uacute;sico</strong>, que se convirti&oacute; en amo de este perverso sistema. Con &eacute;l descubri&oacute; lo que no conoc&iacute;a hasta el momento; qu&eacute; hab&iacute;a detr&aacute;s y c&oacute;mo se monta este puro negocio. As&iacute; <em>El Proxeneta</em> despieza, con su propia palabra, la transici&oacute;n de la prostituci&oacute;n de los a&ntilde;os 80 a la actualidad. C&oacute;mo 1992 fue fecha clave para el mercado de la trata. Y c&oacute;mo, desde la p&aacute;gina primera hasta la &uacute;ltima, el peso de<strong> la responsabilidad recae en la ineficacia de los Gobiernos y en grupos de presi&oacute;n que blanquean todo</strong>.<em> El Proxeneta,</em> en definitiva, es la muestra de la maquinaria perfecta que sustenta un delito, muestra c&oacute;mo la burbuja econ&oacute;mica lo alent&oacute;, y abre las tripas de un sistema de explotaci&oacute;n cargado de c&oacute;mplices comprados.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Quien se acerque a El Proxeneta debe saber que es un libro inc&oacute;modo, que escuece.</strong><em> El Proxeneta</em>
    </p><p class="article-text">
        Con el libro va a ver la transici&oacute;n entre la &ldquo;prostituci&oacute;n&rdquo; y la trata. Al principio, el negocio estaba en manos de chulos y macarras, no eran libres. Ellas a&uacute;n no eran esclavas, pero eran mujeres de pueblos de Espa&ntilde;a en situaciones econ&oacute;micas y emocionales muy vulnerables, con situaciones de violencia familiar, a las que enamoraban y seduc&iacute;an para enga&ntilde;arlas. Desde entonces esos hombres viv&iacute;an de &ldquo;pan de co&ntilde;o&rdquo;. Es as&iacute; como lo explican los proxenetas: &ldquo;Estos tambi&eacute;n viv&iacute;an de pan de co&ntilde;o&rdquo;. De ah&iacute; a la trata est&aacute; la bonanza econ&oacute;mica de un pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-El proxeneta habla de estas mujeres como carne, como ganado y las compara con un whisky o coca-cola. Es la cosificaci&oacute;n absoluta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Con la llegada de la Expo&rsquo;92 y de las Olimpiadas hac&iacute;a falta carne en ese ocio. Pero no hab&iacute;a suficientes mujeres. &iquest;Soluci&oacute;n? Hab&iacute;a que captarlas. En <em>El Proxeneta</em> se cuenta que ellos aprendieron de los tratantes portugueses, los primeros que trajeron a v&iacute;ctimas de trata de Brasil. Por 6.000 euros, como un objeto, compraban a estas mujeres. Y ven que el gran negocio no era solo explotarlas, sino que el gran beneficio estaba en captar mujeres en el gran supermercado de los pa&iacute;ses pobres y alto nivel de corrupci&oacute;n. Cuando ellos mismos captan y explotan, brotan los euros. Y no tiene fin porque la materia prima para ellos, estas mujeres explotadas, se deteriora. Cuando ya no les sirven, buscan m&aacute;s carne fresca. &Eacute;l mismo dice que ninguna mujer nace puta, sino que le dan caza.
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        <strong>-Ellos saben que esas mujeres tienen fecha de caducidad para su negocio.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Saben que la media es de unos 3 a&ntilde;os y a los 3 a&ntilde;os se las venden a clubes de segunda y tercera. Esto es importante para responder cuando salta todo ese sector que te dice: &ldquo;Oye, que la prostituci&oacute;n es una cosa y las v&iacute;ctimas de trata son otra&rdquo;. Y yo les digo: &ldquo;&iquest;Y d&oacute;nde est&aacute;n las mujeres v&iacute;ctimas de trata? &iquest;Son panaderas? &iquest;Peluqueras?&rdquo; No. Est&aacute;n en la prostituci&oacute;n. Luego la prostituci&oacute;n se nutre, en gran parte, de la trata.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Son mujeres a las que nadie les da otra alternativa y no pueden salir de ah&iacute;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cero, no tienen nada. Ni el Gobierno se las va a dar. Una vez que las explotas en tu negocio durante tres a&ntilde;os, &iquest;d&oacute;nde las mandas? O a la calle o a clubs de segunda o tercera. &iquest;Podr&iacute;a haber trata con fines de explotaci&oacute;n sexual sin prostituci&oacute;n? No, es imposible. Los clubes son los teatros de operaciones de los proxenetas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-As&iacute; que tuvimos la puesta de largo de la Expo 92 y las Olimpiadas, unos tipos que aprovechan vac&iacute;os legales y una sociedad que ni se entera de que entraban esclavas sexuales a Espa&ntilde;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Estos tipos son analfabetos, pero son espabilados porque ante todas estas lagunas en las leyes, &iquest;qu&eacute; hacen? Contratan a sueldo a los mejores abogados, notarios, juristas, periodistas&hellip; Ellos no necesitaban conocer la ley, sino adelantarse a la ley; y se siguen adelantando teniendo en n&oacute;mina a los mejores. Yo lo he visto en un juicio de trata. El abogado del proxeneta era un crack, &iquest;por qu&eacute;? Pues porque el proxeneta ten&iacute;a 120 mujeres explotadas en Marconi y con eso se compran el mejor abogado. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Y cuando el tema empieza a oler mal, y saltan las primeras alarmas, crean ANELA.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Esa voz de alerta no la da el Gobierno, la dan las asociaciones como APRAM, que van a los clubes. En uno ven que hay 100 colombianas y, en otro club, otras 100 colombianas m&aacute;s y eso despierta esa alarma. ANELA es el gran lavado de cara y centrifugado de la prostituci&oacute;n. Se vende como la gran asociaci&oacute;n de empresarios de club de alterne.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-El lenguaje es fundamental para este lavado de imagen. De explotadores pasan a ser empresarios&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro, no te lo pierdas, empresarios. Yo conoc&iacute; a ANELA y conoc&iacute; a su presidente en una tertulia de Antena Tres y me dec&iacute;a si yo estaba loca. La realidad est&aacute; ahora en este libro, en voz de este ex proxeneta, donde quedan al descubierto. Es el lavado de cara de la prostituci&oacute;n para legalizar o regularizar y, por detr&aacute;s, est&aacute; la consigna de c&oacute;mo coaccionar m&aacute;s a las mujeres para que no se vayan de la lengua.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Incluso el proxeneta habla de c&oacute;mo las usaban para llevarlas a las televisiones, donde afirmaban que ejerc&iacute;an de forma libre cuando, en verdad, estaban obligadas por la deuda y las amenazas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l dice que si conseguimos que mientan delante de los jueces que son v&iacute;ctimas de trata, c&oacute;mo no lo vamos a conseguir en un plat&oacute; de televisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Y es la mejor publicidad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Totalmente. &Eacute;l me hablaba mucho, y yo lo cuento en el libro, sobre los grupos de presi&oacute;n y asociaciones para regularizar la prostituci&oacute;n. Detr&aacute;s, al final, lo que hay es un negocio donde muchos sacan tajada de las v&iacute;ctimas de trata. La trata tiene un gran entramado econ&oacute;mico que lo sustenta, con cientos de complicidades.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Y el mismo proxeneta reconoce c&oacute;mo usan las redes sociales para atacar a quienes habl&aacute;is de trata.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; todo calculado. &Eacute;l conoc&iacute;a mi trabajo desde hac&iacute;a a&ntilde;os. Recuerdo el d&iacute;a que estren&eacute; un corto, <em>Esc&uacute;chame,</em> en El Pa&iacute;s Digital. Diez minutos despu&eacute;s hab&iacute;a 500 hombres insult&aacute;ndome. Yo pensaba si todos esos no ten&iacute;an otra cosa que hacer que insultarme, cuando el corto trataba solo de trata de mujeres. Dec&iacute;an que esto no es verdad, que te lo inventas, feminazi, tonta del culo, malfollada&hellip; Luego &eacute;l mismo me reconoci&oacute; que esos hombres tan crueles, en la mayor&iacute;a de los casos, son ellos. Por una raz&oacute;n facil&iacute;sima. Si ahora yo quiero tener opciones al Goya por <em>Tribus de la Inquisici&oacute;n</em>, &iquest;qu&eacute; debo hacer?
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Promocionarte.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues esto es lo mismo. Igual que un carnicero promociona sus chuletas barat&iacute;simas. Si todos promocionan sus trabajos, &iquest;estos que tienen un negocio multimillonario no lo van a hacer? Las redes sociales les dan una cosa important&iacute;sima: anonimato. Yo entro con mi nombre y mi foto. Todo el mundo sabe qui&eacute;n soy. Desde el anonimato ellos insultan.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Ellos... y algunas mujeres que se dicen feministas y sostienen el mismo discurso que ellos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro que llegan, pero yo no he entendido nunca el feminismo que perpet&uacute;a roles de violencia y desigualdad. Como dec&iacute;a una compa&ntilde;era es igual al que hace chorizos de cerdo y dice que son veganos. Es imposible.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Lo importante en El Proxeneta es que se ve c&oacute;mo nace este negocio y c&oacute;mo sortean todos los impedimentos en el camino. Y aqu&iacute; veo tres grandes causas. La primera, el Gobierno&hellip;</strong><em>El Proxeneta</em>
    </p><p class="article-text">
        Los gobiernos, en plural, porque aqu&iacute; recibimos pero salen de Colombia, de Paraguay&hellip;. Hay un trabajo transversal que no se hace. Ahora, en Colombia, est&aacute;n captando a las hijas de toda una generaci&oacute;n que se capt&oacute; en su d&iacute;a. &iexcl;A las hijas! Es horrible. Y ahora, en vez de llegar a los clubs, las llevan a los pisos, que eso es muy dif&iacute;cil de controlar. Vienen del mismo sitio, del eje cafetero, manda narices&hellip; Despu&eacute;s de 20 a&ntilde;os. Y Paraguay, despu&eacute;s de 10 a&ntilde;os, sigue igual. Y Espa&ntilde;a, igual. O no hacen nada o es insuficiente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-El segundo, que supieron c&oacute;mo manejar a la UCRIF (Unidad Central de Redes de Inmigraci&oacute;n Ilegal y Falsedades Documentales) y conseguir una estrategia redonda.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Absolutamente. El tema tiene fondo porque ellos se consideran hombres de honor, con c&oacute;digos de honor. &nbsp;Pero quien manda es el dinero. As&iacute; que el proxeneta se dedica a denunciar a sus propios compa&ntilde;eros. As&iacute;, eliminaban la presi&oacute;n de la UCRIF, quitaban la competencia, se quedaban con sus clubs y con sus mujeres. Quienes, adem&aacute;s, agradecen ser liberadas, sin saber que &eacute;l mismo las coger&iacute;a y las volver&iacute;a a explotar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Y la tercera parte. Los c&oacute;mplices, por todos lados: abogados, notarios, m&eacute;dicos, periodistas, taxistas, laboratorios, medios de comunicaci&oacute;n y sus anuncios&hellip; &iquest;Cu&aacute;nta gente estaba comiendo de esto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Son pieza fundamental. Mira el revuelvo el otro d&iacute;a por<a href="http://www.eldiario.es/norte/cantabria/sociedad/prostibulos-principales-patrocinadores-combate-violencia_0_718478361.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> la velada de boxeo femenino suspendida patrocinada por clubes.</a> Lo llevan haciendo toda la vida. Como los clubes est&aacute;n en zonas de carretera, van al pueblo peque&ntilde;o que tienen al lado con peque&ntilde;as d&aacute;divas, como hacer las camisetas de f&uacute;tbol del equipo alev&iacute;n, las fiestas, los fuegos artificiales del pueblo&hellip; Eso hace que el Ayuntamiento mire para otro lado y que el club, que est&aacute; dado de alta para tener 40 mujeres, tenga 200. Suma emisoras de radios que publicitan sus fiestas los fines de semana, abogados, m&eacute;dicos o banqueros. Todos los c&oacute;mplices de la trata son igual de delincuentes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Quiz&aacute;s hay un cuarto factor. Esos bancos que les abren las puertas, esa inversi&oacute;n en ladrillo o comprar billetes de loter&iacute;a para blanquear&hellip; Y, encima, Hacienda les devuelve todos los a&ntilde;os.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Eso es para alucinar, pero tiene sentido. &Eacute;l dec&iacute;a que todos quer&iacute;an nuestro dinero menos Hacienda, que lo devolv&iacute;a. Ten&iacute;an todas esas empresas tapadera que perd&iacute;an dinero y se las presentaban a Hacienda. Les devuelven siendo multimillonarios y teniendo que unir todas las mesas del comedor para poner los billetes para contarlos.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>-La trata es una maquinaria perfecta.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La trata es y fue una maquinaria perfecta, amparada por la corrupci&oacute;n y una burbuja econ&oacute;mica en Espa&ntilde;a donde todo val&iacute;a. Si la gente ganaba tanta pasta, &iquest;esos constructores d&oacute;nde crees que celebraban las fiestas? En los clubes. El M&uacute;sico me contaba que los vicios son el term&oacute;metro de la econom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-En el libro cuenta c&oacute;mo una mujer que hace seis servicios por 300 euros s&oacute;lo termina recibiendo 90 euros. Y sin contar con el maquillaje, peluquer&iacute;a, preservativos, lubricantes, anal&iacute;ticas&hellip; que ella tiene que pagar. Desglosa tantos cargos que se suman a la deuda que una se pregunta, &iquest;cu&aacute;ndo para de crecer esta cifra?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nunca. Por eso se suicidan, como Luc&iacute;a. Por eso en Espa&ntilde;a hay una forma de explotaci&oacute;n que es la diaria, el sistema de plaza, que se cre&oacute; en la Rosa Azul de Ciudad Real. Las &uacute;nicas personas del mundo que pagan dinero antes de trabajar son estas mujeres. Ellas, antes de salir al sal&oacute;n, pagan 70 euros, trabajen o no. Los clubs tienen m&aacute;s mujeres que clientes porque de esta manera siempre dejan plazas pendientes, as&iacute; se generan siempre las deudas. Si no has podido cubrir tu plaza, debes la de ese d&iacute;a y la de ma&ntilde;ana cuando vuelvas. En vez de 2 servicios, debes hacer 5, y llevarte las migajas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Se habla poco de lo que estas mujeres sufren ps&iacute;quicamente.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Una amiga fiscal siempre dice que las v&iacute;ctimas de trata tienen secuelas similares a las de los jud&iacute;os que sal&iacute;an de campos de concentraci&oacute;n. Est&aacute;n destrozadas f&iacute;sica y ps&iacute;quicamente. La mayor&iacute;a de estas mujeres nunca jam&aacute;s vuelven a sus pa&iacute;ses porque no ganan dinero y porque, en muchos casos, el estigma y la verg&uuml;enza de las familias les impiden volver. Muchas mueren sin haber vuelto a ver a sus hijos, porque adem&aacute;s no las quieren como madres, son solo las proveedoras de dinero. Es un drama horrible.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Otro punto que narra El Proxeneta es c&oacute;mo la justicia miraba hacia otro lado cuando testificaban estas mujeres.</strong><em>El Proxeneta</em>
    </p><p class="article-text">
        Porque desconocen qu&eacute; es la trata. Esto ha ocurrido hasta antes de ayer en Espa&ntilde;a. Ahora s&iacute; se empieza con m&aacute;s formaci&oacute;n y concienciaci&oacute;n. Nadie ve&iacute;a nada malo, eran solo putas. Tenemos tan asumida la prostituci&oacute;n con esas ra&iacute;ces, desde el machismo y desde el patriarcado, que se ve&iacute;a normal.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Al final del libro hablas de que la captaci&oacute;n de espa&ntilde;olas ya ha empezado.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que venimos de una tremenda y largu&iacute;sima crisis. Y el origen de la trata es la precariedad, la desigualdad, la pobreza, la corrupci&oacute;n, la falta de alternativas... Y todo el mundo tiene el sue&ntilde;o migratorio de dar una oportunidad a tus hijos. Hemos visto desahucios, c&oacute;mo la pobreza ataca m&aacute;s a la mujer, mujeres separadas, sin nada, que se han acercado a la prostituci&oacute;n y no van a poder salir. Y ellas est&aacute;n en esos clubes con las v&iacute;ctimas de trata. Ellas dicen que lo han elegido libre, a ver&hellip; &iquest;por qu&eacute; lo has elegido? &iquest;Has podido elegir entre ser periodista y prostituta? No. Entonces es porque no hay alternativa. Pero es m&aacute;s, es que aunque me digas que elegiste, eres v&iacute;ctima del sistema de explotaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Ahora vuelve la campa&ntilde;a de la regularizaci&oacute;n.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Regularizar es una involuci&oacute;n de los derechos humanos, la m&aacute;s incuestionable que se puede tratar. Mira lo que pasa en Holanda, Alemania y B&eacute;lgica, si ni siquiera ellas se han querido regularizar all&iacute;. Solo gana el Estado. Se ha demostrado que la explotaci&oacute;n es salvaje y la trata no se ha erradicado. En Alemania ni un 1% de mujeres regularizaron. Visto el resultado, las defensoras ya no quieren el modelo europeo, quieren el neozeoland&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>-Hace poco le&iacute; a una de estas defensoras de la regularizaci&oacute;n decir que t&uacute; nunca hab&iacute;as hablado con las prostitutas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo he hablado con cientos de mujeres prostituidas, pero el discurso de esta minor&iacute;a que quiere regularizar es el mismo. Ellas dicen que el sistema viola sus derechos, &iquest;qui&eacute;n? Si dices que eres libre, que &nbsp;no tienes proxeneta y eres mayor de edad, &iquest;por qu&eacute; no te das de alta en aut&oacute;nomos? Yo lo soy desde hace 25 a&ntilde;os, nadie viola tu derecho a darte de alta. No hay ep&iacute;grafe de trabajadoras del sexo, pero tampoco hay ep&iacute;grafe de guionistas, nos ponemos como escritoras, por ejemplo. Y porque t&uacute; est&eacute;s bien, no significa que la mayor&iacute;a est&eacute; as&iacute;. Las leyes se hacen por las m&aacute;s vulnerables, que son las v&iacute;ctimas de trata.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana I. Bernal Triviño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/mabel-lozano-mujer-nace-puta_128_2987566.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Dec 2017 21:33:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mabel Lozano: "La trata tiene un gran entramado económico que lo sustenta"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mabel Lozano,Prostitución]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Se escribe POBREZA, PO-BRE-ZA]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/escribe-pobreza-po-bre-za_132_3003627.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b507f8a6-0341-4fcb-a0b2-a84ecba1bc56_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Se escribe POBREZA, PO-BRE-ZA"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Urge decir las cosas por su nombre, porque hay gente que sigue pensando que pobreza es solo el anuncio de Unicef. En España hay pobres</p></div><p class="article-text">
        Desde que empez&oacute; la crisis estamos soportando conceptos neoliberales como flexibilidad, emprendedor, precariedad&hellip; Y los soportamos de forma tan reiterada que lo hemos incorporado a nuestro lenguaje como lo m&aacute;s normal del mundo. Porque decir, en cambio, explotaci&oacute;n laboral, aut&oacute;nomo de toda la vida, o no tener dinero ni para comer es, quiz&aacute;s, demasiado doloroso. Y, sobre todo, demasiado escandaloso.
    </p><p class="article-text">
        Tras esto, para camuflar a&uacute;n m&aacute;s la realidad, nos llevan todo el a&ntilde;o inundando en los medios con palabras inglesas. Esos anglicismos que le dan a todo un toque guay y moderno. Una tendencia que, como parece venir de fuera, se acepta y se aplaude: si lo hacen en el extranjero es que tiene que ser bueno, &iquest;verdad? Porque as&iacute; es como siempre nos lo han vendido. De esta manera llevamos tragando conceptos como <em>freeganismo, trabacaciones, nesting, minijobs, cooling, millenials, doer, wardrobing, job sharing, sinkies</em>&hellip; uno tras otro, sin parar.
    </p><p class="article-text">
        Vamos a dejarnos ya de cuentos. <strong>En 2018 har&aacute; 10 a&ntilde;os del inicio de la crisis y hay mucha gente que se ha quedado marginada y fuera del camino.</strong> Quedarse en el sof&aacute; porque no tienes dinero ni para ver una peli en el cine, compartir trabajo y sueldo, tener un empleo por horas, o comer de la basura no es cool, ni tendencia ni otras milongas que nos quieran contar. Es puro marketing. Es estar en la mierda para que nos hagan creer que huele menos, que no nos quejemos, que nos adaptemos y lo soportemos.
    </p><p class="article-text">
        Todas esas pijadas de palabras se resumen en una: POBREZA. Y no hay que tener miedo a decirla porque no hacerlo deja de dar reconocimiento a lo que sucede.  Y no. No compro jam&aacute;s el estereotipo de que el pobre es un vago que no quiere trabajar, ni hace nada para conseguir &ldquo;sus metas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;De verdad creen que a la gente les gusta poner en riesgo su vivienda y que se la puedan embargar?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;De verdad creen que a la gente le gusta comer pasta con tomate todos los santos d&iacute;as, porque sale a 30 c&eacute;ntimos el plato?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;De verdad creen que a una madre le gusta decir a su hijo que no puede comprarle una tableta de chocolate, porque ese d&iacute;a el dinero es para el paquete de macarrones?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;De verdad creen que la gente puede vivir con menos de 1000 euros? &iquest;O 500 euros?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;De verdad creen que a la gente le gusta pasar fr&iacute;o o echar curr&iacute;culums sin &eacute;xito?
    </p><p class="article-text">
        Quienes piensan as&iacute;, &iquest; han puesto los pies en la tierra una sola vez, o han escuchado a quienes realmente padecen esta situaci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        A la gente lo que le apetece es vivir con dignidad y eso no se puede hacer en un contexto en el que 13 millones de espa&ntilde;oles est&aacute;n en riesgo de pobreza. Con el a&ntilde;adido de que Espa&ntilde;a es el tercer pa&iacute;s en pobreza infantil en la UE, con un 40% de ni&ntilde;os con &ldquo;pobreza anclada&rdquo;. Estamos en la lista donde solo nos superan Ruman&iacute;a y Grecia. A esto no se llega por generaci&oacute;n espont&aacute;nea ni designio divino.<strong> A un pa&iacute;s y a sus ciudadanos se les hacen pobres con las pol&iacute;ticas que se llevan a cabo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Eso s&iacute;, luego que no falte el reportaje de turno con los trucos para ahorrar en calefacci&oacute;n, en luz, en el gas, en la cesta de la compra, en el transporte p&uacute;blico&hellip; en todo. Porque as&iacute;, si te pasas, la culpa no es de quien la encarece, sino tuya, que no sabes ni ahorrar. A eso le sumas el estigma de torpe y vago que te adjudica la sociedad para quitarse responsabilidades de encima. Y los derechos robados que te han llevado a esa situaci&oacute;n, para otro d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Urge decir las cosas por su nombre, porque hay gente que sigue pensando que pobreza es solo el anuncio de Unicef. <strong>En Espa&ntilde;a hay pobres</strong>. Y decirlo nos permite reconocernos como tales cuando lo somos. Hace unos a&ntilde;os yo misma coment&eacute; el hashtag #YoSoyPobre, porque no hay que tener verg&uuml;enza cuando somos v&iacute;ctimas de un sistema capitalista feroz, cuando la desigualdad crece enriqueciendo a los ricos en nuestra cara con total descaro.
    </p><p class="article-text">
        Que se diga bien alto: POBREZA, POBREZA, POBREZA...  Y as&iacute; cada vez que sea necesario porque, de tanta palabrer&iacute;a, se oculta la realidad. E insistir en ese mensaje solo tiene un fin: que quien sea pobre nunca deje de serlo. Y eso es lo m&aacute;s perverso. Porque eso es dejar morir en vida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana I. Bernal Triviño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/escribe-pobreza-po-bre-za_132_3003627.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Dec 2017 20:02:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Pobreza,Empleo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las otras violencias machistas en las que sois cómplices]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/violencias-machistas-complices_132_3044748.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1a6cffd9-ca42-44fb-9cd6-538be17755c8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las otras violencias machistas en las que sois cómplices"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La violencia machista se nutre de muchas otras que anulan, callan o aíslan nuestra voluntad como mujeres</p></div><p class="article-text">
        Cuando una mujer es agredida o maltratada, f&iacute;sica o psicol&oacute;gicamente, es solo una de las violencias que tendr&aacute; que soportar. La violencia machista se nutre de muchas otras que anulan, callan o a&iacute;slan nuestra voluntad como mujeres. &iquest;Con cu&aacute;ntas violencias nos encontramos y chocamos, como si fuesen un muro imposible de derribar?
    </p><p class="article-text">
        <strong>Violencia en el lenguaje.</strong> El lenguaje construye nuestra identidad pero tambi&eacute;n la destruye a trav&eacute;s de insultos, humillaciones y una desacreditaci&oacute;n continua por parte del maltratador. Y, aun con esa pesada mochila que casi no deja respirar, cuando se da el paso de contar el da&ntilde;o recibido, la mujer puede llegar a encontrarse con otro lenguaje violento por parte de su c&iacute;rculo cercano o familia. Esos estigmas sobre maltratadas y violadas, esos &ldquo;c&oacute;mo te has podido dejar&rdquo;, o &ldquo;ya tienes que estar mal para caer en algo as&iacute;&rdquo;, o &ldquo;te gusta que te peguen, t&uacute; te lo has buscado&hellip;&rdquo; son escalas que se suman al previo lenguaje sexista que nos invisibiliza y que nos reduce a estereotipos desiguales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Violencia sanitaria.</strong> Quieres decir que eres maltratada o agredida, pero es como si tuvieras un bozal en la boca, como si algo te lo impidiese por dentro. Piensas ir al m&eacute;dico pero, en este caso, no tienes golpes. Se ha puesto el baremo de la agresi&oacute;n en lo m&aacute;s alto, en matarte a palizas o con cualquier arma. Sin golpes, c&oacute;mo demostrarlo sin que te tomen por loca. Y sin embargo vas al m&eacute;dico, le cuentas tu dolor cr&oacute;nico, lloras, le narras tu insomnio, esa punzada bajo el pecho que no te deja respirar&hellip; y te marchas sin que te diagnostique que esas son respuestas de tu cuerpo por la ansiedad y estr&eacute;s de la violencia recibida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Violencia sexual.</strong> Y si sigues, por mil causas, con tu agresor o maltratador, vendr&aacute; la amenaza sexual. Te lo exigir&aacute;, como un mandato, como una orden. Y si lo evitas, te dir&aacute;: &ldquo;por tu culpa me haces sentir un guarro y esto es cosa de dos... s&eacute; que quieres porque est&aacute;s enamorada de m&iacute; y eso es suficiente&hellip; s&eacute; que te gusta esto, puta&hellip;. Calladita, que termino pronto, o ya sabes lo que toca&rdquo;. Entonces es cuando el asco, el miedo y la verg&uuml;enza pesan m&aacute;s sobre ti porque sabes, por otras experiencias, que todo tu entorno no va a entender esto como delito ni como da&ntilde;o a tu libertad sexual.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Violencia laboral.</strong> La precariedad recae, sobre todo, en nosotras. Cobramos menos, sufrimos m&aacute;s paro, tendremos menos pensi&oacute;n o ni la tendremos porque la tarea de cuidados sin pagar la encabezamos las mujeres. El desempleo crea aislamiento, uno de objetivos b&aacute;sicos del maltratador. La pobreza es una forma de violencia que crea dependencia, ya sea con una pareja, o ya sea con el jefe que te acosa y que es consciente de su poder.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Violencia judicial e institucional.</strong> Oficinas de Atenci&oacute;n a la V&iacute;ctima sin abrir las 24 horas, denuncias que no son eficaces para proteger, centros de ayuda gestionados por personas sin formaci&oacute;n en g&eacute;nero, sentencias que cuestionan a las v&iacute;ctimas y basadas en estereotipos...Todo este tipo de cuestiones las debemos debatir ya, de forma urgente, para que recurrir a la justicia no se traduzca en injusticia. Para que recurrir a la justicia no se vuelva en su contra.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Violencia medi&aacute;tica, cultural y en redes.</strong> Esos medios y periodistas que hacen encuestas sobre violaciones, esos que venden el maltrato, esos que muestran la cosificaci&oacute;n sin tapujos, esos que hablan del maltrato adornado de mitos de amor rom&aacute;ntico, esas novelas y pel&iacute;culas que crean estereotipos y limitan la autonom&iacute;a de la mujer, esos ataques en redes sociales y acosos hacia el feminismo.... Todas esas cosas que conforman el relato diario y que dejan su impronta en tu mente, hasta el punto de que te planteas si actuar como esa protagonista de la pel&iacute;cula que te venden como liberal y moderna, o si eres una exagerada porque un periodista te lo hace ver as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Violencia social.</strong> M&aacute;s all&aacute; de todo hay una idea clave que impide frenar la violencia y recae sobre toda la sociedad: NO cre&eacute;is a las v&iacute;ctimas. Es la imagen de una sociedad en contra que aplaude a agresores y maltratadores como buenos vecinos, como lo normal. Una reprobaci&oacute;n social hacia la v&iacute;ctima y no hacia el agresor es tolerar el delito hacia los derechos humanos que este ataque representa.
    </p><p class="article-text">
        Estas violencias se acumulan como una carrera de obst&aacute;culos sin cesar, como un laberinto del que no se puede salir, donde crees encontrar una puerta que se abre y te la cierran. Y todas estas violencias nos dejan m&aacute;s expuestas.
    </p><p class="article-text">
        El otro d&iacute;a, en un programa de Canal Sur, dec&iacute;an que &ldquo;una cosa es ser machista, y otra cosa es ser mala persona&rdquo;. Y NO es as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Asumid ya que el machismo es violencia.
    </p><p class="article-text">
        Que el machismo ha matado a m&aacute;s de 900 mujeres en 14 a&ntilde;os, m&aacute;s que la banda terrorista ETA en 50 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Que el machismo crea machistas que no pueden ser buenas personas, de la misma manera que no puede ser buena una persona racista o fascista.
    </p><p class="article-text">
        Que el patriarcado sirve de sustento e impunidad para sus actos.
    </p><p class="article-text">
        Que no son personas enfermas, sino hijos sanos del patriarcado.
    </p><p class="article-text">
        La violencia machista est&aacute; m&aacute;s all&aacute; del pu&ntilde;etazo y el asesinato.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; en los actos diarios, en las miradas, en las actitudes, en las palabras.
    </p><p class="article-text">
        Est&aacute; en la violencia psicol&oacute;gica, f&iacute;sica y simb&oacute;lica.
    </p><p class="article-text">
        Todo eso que nos termina minando la autoestima y nos quita poder y decisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Repudiad todo esto sin fisuras, sin excusas, desde ya.
    </p><p class="article-text">
        De no hacerlo estar&eacute;is al lado de la opresi&oacute;n machista y, por lo tanto, al lado de la violencia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana I. Bernal Triviño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/violencias-machistas-complices_132_3044748.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Nov 2017 19:03:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las otras violencias machistas en las que sois cómplices]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Violencia machista,Violencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Voy a hablar de aquello que no se puede hablar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/voy-hablar-puede_132_3076806.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/39cb3831-96ee-4a40-8d83-ee7e77f88a00_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Voy a hablar de aquello que no se puede hablar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras el tema de Cataluña pasa por delante, por detrás, sin apenas verlo, la vida siguey pasan cosas que no llegan ni al 1% de los problemas de la ciudadanía española en el CIS</p></div><p class="article-text">
        Voy a hablar de aquello que, por activa o pasiva, me han callado estos d&iacute;as. Desde el mismo 1 de octubre cuando publiqu&eacute; un asesinato machista y me dijeron que lo retirara porque &ldquo;no era el momento&rdquo;. Vivimos en la tensi&oacute;n diaria, en la incertidumbre, y en una crisis pol&iacute;tica grave. Pero tambi&eacute;n en una crisis social que sigue, que perdura, de la que cada vez se habla menos porque se ha normalizado m&aacute;s, y m&aacute;s, y m&aacute;s. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Voy a hablar de todo aquello que se habla bajito y queda en segundo lugar. De la G&uuml;rtel, P&uacute;nica, Aguirre, Rato o Lezo, del 3%, de los 40.000 millones de euros perdidos por el rescate bancario, del CETA, de que lo pol&iacute;tico se resuelva por lo penal, o que el jefe de la UDEF confirme que Rajoy cobr&oacute; en B y no pase nada.
    </p><p class="article-text">
        Voy a hablar de muertes, de asesinatos. Voy a hablar de mujeres embarazadas que han subido a pateras, a punta de fusil, para ser prostituidas en Europa como esclavas por la trata, y ser separadas de sus hijos e hijas. Voy a hablar de quienes cruzan y sobreviven en el desierto para traspasar la frontera y ser devueltos en caliente, &nbsp;de quienes huyen de la guerra y de la pobreza por mar, y de hombres, mujeres y beb&eacute;s que llegan muertos a las costas. Voy a hablar de la infancia adoctrinada por el ISIS, que estudia en sus libros c&oacute;mo usar un chaleco bomba y de quienes se les ha parado la vida en un campo de refugiados donde no avanza el tiempo. Voy a hablar de quienes llevan flores a la tumba de sus muertos por suicidios en desahucios o por los recortes y, tambi&eacute;n, de aquellos que solo pueden dejarlas en cunetas.
    </p><p class="article-text">
        Voy a hablar <strong>de m&aacute;s de 80 feminicidios en Espa&ntilde;a este a&ntilde;o y de las 13.500 mujeres que denuncian violencia machista cada mes.</strong> Voy a hablar de despidos, de m&aacute;s de 300 muertes en el trabajo, de gente en la cola del paro, de derechos laborales perdidos en una reforma, de quienes trabajan por horas y no ven ni mil euros, de quien ya no tiene ayudas y de quienes se dedican a cuidar sin retribuci&oacute;n ni reconocimiento. Voy a hablar de gente que se duerme a&uacute;n con un agujero en el est&oacute;mago por hambre en lo que se vende como una sociedad avanzada, y de aquellos que duermen en la calle con temperaturas que hielan por dentro. <strong>Voy a hablar del crecimiento del fascismo y de c&oacute;mo se silencia su presencia,</strong> sus palizas en la calle y sus efectos.
    </p><p class="article-text">
        Hablo de todo esto porque <strong>mientras el tema de Catalu&ntilde;a pasa por delante, por detr&aacute;s, sin apenas verlo, la vida sigue.</strong> Para algunos a salvo, para otros al borde del precipicio y otros, siendo olvidados. Para esos, sus d&iacute;as tienen la angustia de si hoy te despiden, de si pasado te llega el embargo, de la mirada de quien te maltrata, del miedo por si te golpea, de estirar el sueldo y de mirar los productos caducados del s&uacute;per, de contar los macarrones del paquete para que lleguen a todos los de la mesa, de sellar el paro y darse media vuelta sin nada nuevo, de pedir ayudas, de ir a hablar con el banco, de reclamar la estafa de la hipoteca y sus productos, de pensar c&oacute;mo pagar la cuota del aut&oacute;nomo, de que la subida de la luz signifique encenderla menos, de buscar la justicia bajo las alfombras, de esperar que gestionen la dependencia, de cubrir la falta de investigaciones con voluntarios y maratones, de preparar las maletas para dejar la casa, de llorar porque sientes que te han dejado sin ser nada, de mirarte al espejo y no saber si tu vida se arreglar&aacute; ma&ntilde;ana&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Y tambi&eacute;n puedo hablar de otra parte del conflicto de Catalu&ntilde;a. De escuchar a compa&ntilde;eras preguntar qu&eacute; ser&aacute; de sus hijos, de que otra cuente que casi le da una taquicardia en uno de los d&iacute;as clave, o una amiga que recib&iacute;a su primera sesi&oacute;n de quimio el d&iacute;a de la declaraci&oacute;n de independencia. Y que ya no sab&iacute;a qu&eacute; le importaba m&aacute;s, si saber si se salvaba del c&aacute;ncer o c&oacute;mo acabar&iacute;a todo esto y si afectar&iacute;a a su tratamiento.
    </p><p class="article-text">
        Ya lo s&eacute;. He hablado de todo aquello que no llega ni al 1% de los problemas de la ciudadan&iacute;a espa&ntilde;ola en el CIS. De aquello que se reduce en las cifras del 0%.
    </p><p class="article-text">
        Pero me da miedo no hablar de aquello que se habla bajito o de aquello que no se habla.
    </p><p class="article-text">
        Pero me da miedo que, cuando pase el tiempo, pese sobre m&iacute; la culpa de haber ignorado lo que suced&iacute;a a mi alrededor.
    </p><p class="article-text">
        Pero me da miedo sentir que el silencio nos haga c&oacute;mplices.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana I. Bernal Triviño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/voy-hablar-puede_132_3076806.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Nov 2017 19:17:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Voy a hablar de aquello que no se puede hablar]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué noble es tu causa... excepto si es feminista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/noble-causa-excepto-feminista_132_3101288.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/83f5ca14-c999-42d8-bf38-b01f0ffe3c3d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué noble es tu causa... excepto si es feminista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay que ser muy miope para entender el feminismo desde lo individual y no desde lo colectivo</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Tu causa feminista vale una mierda porque nace de la ira&rdquo;. As&iacute;. Tal cual. Sin&oacute;nimo arriba, sin&oacute;nimo abajo, recibo esta frase de forma habitual en las redes sociales cada vez que cuestiono el machismo. Es algo habitual tambi&eacute;n en el resto de compa&ntilde;eras feministas. Supongo que quienes la escriben ni saben lo que dicen, o bien es fruto de querer alejar dudas y proteger a machistas concretos o, quiz&aacute;s, sus niveles de rabia son superiores a cualquier autocr&iacute;tica incapaces de hacer.
    </p><p class="article-text">
        Resulta, seg&uacute;n estas personas, que nuestra causa feminista es una &ldquo;mierda&rdquo; (a decir verdad, normalmente va acompa&ntilde;ado de &ldquo;puta mierda&rdquo;). Pero ojo, solo la nuestra. Porque desde siempre esta causa ha sido tildada de ser encabezada por mujeres locas, exageradas, obsesivas y despechadas;  que con nuestros actos y discursos solo buscamos cumplir una venganza personal: traicionar a los hombres que nos hicieron da&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Quienes pronuncian estas frases, tambi&eacute;n desde ese &ldquo;precioso&rdquo; espacio de izquierdas machista, no piensan en el simplismo de su discurso. Todos los movimientos que buscan la justicia social, la verdadera, son v&aacute;lidos.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Acaso la PAH reacciona por venganza porque la forman v&iacute;ctimas de desahucios? &iquest;Acaso la Plataforma de Afectados por la Hepatitis C o la asociaci&oacute;n de Dependientes quedan deslegitimadas porque las defienden pacientes y familiares? &iquest;Acaso las Kellys o cualquier colectivo en defensa de los derechos laborales quedan invalidados por denunciar la precariedad y pobreza en el trabajo?
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, estos y todos los movimientos sociales nacen desde el dolor. Pero desde el dolor que provoca el abuso, la injusticia y la impunidad. Desde el dolor de quienes callan sabiendo lo que ocurre. Es la &uacute;nica manera de que todo el mundo vea lo que sucede.
    </p><p class="article-text">
        Pero podemos dar un paso m&aacute;s all&aacute; en este falso discurso, porque incluso hay activistas que promueven una causa y&hellip; oh, sorpresa: &iexcl;no han padecido esa situaci&oacute;n! Gente con conciencia social, que pelea por un mundo mejor, para mostrar las injusticias y provocar una reacci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Que &Oacute;scar Camps y su equipo de Proactiva Open Arms suban a un barco para rescatar vidas de quienes huyen de la guerra y pobreza en alta mar, no es porque &eacute;l haya sido antes un refugiado. Que Mabel Lozano sea una de las directoras que con sus documentales denuncie la trata de mujeres no significa que ella haya sido v&iacute;ctima. Que el m&eacute;dico y pediatra I&ntilde;aki Alegr&iacute;a y su equipo de Alegr&iacute;a Sin Fronteras trabajen en &Aacute;frica contra la desnutrici&oacute;n, la enfermedad y para empoderar a las mujeres, no es porque &eacute;l sea afectado directo o tenga all&iacute; familiares. Y as&iacute;, mil casos.
    </p><p class="article-text">
        Asumidlo, en el mundo hay mejores personas que no traicionan, y que act&uacute;an m&aacute;s all&aacute; de vuestros inv&aacute;lidos juicios. No confund&aacute;is la venganza con la lucha. Hay que ser muy miope para entender el feminismo desde lo individual y no desde lo colectivo. A nuestro pesar, hemos le&iacute;do este tipo de mensajes tambi&eacute;n en boca de mujeres. De forma sorprendente, tambi&eacute;n en las que se declaraban feministas y mostraban &ldquo;sororidad&rdquo; ante las dem&aacute;s, antes de dar un giro de 180 grados. En cualquier caso, lo comprendemos. Salir del patriarcado, ser educada en una sociedad machista, deja su impronta y te convierte en alineada. No es tan extra&ntilde;o, tambi&eacute;n hay clase obrera que vota al PP. Aqu&iacute; estaremos para cuando rectifiquen, porque no traicionamos.
    </p><p class="article-text">
        El feminismo no es una moda. Es un movimiento pol&iacute;tico y social que arranca en el siglo XVIII, no me se&aacute;is ignorantes. No olvidemos que lo personal es pol&iacute;tico. El feminismo no va a asesinar, ni violar, ni acosar a los hombres ni destruir su autoestima con maltrato psicol&oacute;gico. No va de mujeres cargadas de ira. Va de reclamar espacios que nos pertenecen y de denunciar el machismo donde quiera que est&eacute;. Las mujeres que han sido da&ntilde;adas por hombres no necesitan venganzas particulares. Les basta con el feminismo y con salvarse ellas mismas, que es todo. Y ellos no tienen peor condena que ser como son y lo que han hecho.
    </p><p class="article-text">
        El feminismo es justicia y cambio, pero para eso hay que querer hacerlo. Un primer paso es hacer autocr&iacute;tica y dejar de escribir este tipo de comentarios que ensucian y desprestigian una lucha social de m&aacute;s de 300 a&ntilde;os, que ha permitido a las mujeres votar, estudiar, trabajar, divorciarse, abortar... Pero para mejorar el mundo hay que ser buena persona, y dejarse de pataletas. Al menos que pienses as&iacute; salvar tu imagen, y sea la &uacute;nica forma de tener voz para que hagan &ldquo;casito&rdquo; a tu injusta lucha machista.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana I. Bernal Triviño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/noble-causa-excepto-feminista_132_3101288.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Oct 2017 17:42:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Qué noble es tu causa... excepto si es feminista]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Esos silencios que dicen tanto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/silencios-dicen_132_3135132.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d2590b53-b24c-4c08-99e6-7ff2df7a0d67_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Esos silencios que dicen tanto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Siempre he creído que sobran banderas y nos falta gente que abandere todas las causas ignoradas</p></div><p class="article-text">
        Arrastramos, desde los &uacute;ltimos a&ntilde;os hasta los &uacute;ltimos d&iacute;as, minutos y minutos de silencio vac&iacute;os, dice mi amiga Eva.
    </p><p class="article-text">
        Normalmente, los considerados como grandes y solemnes minutos de silencio se producen solo cuando el tema es muy grave y revienta. Justo porque mientras el problema se desarrollaba, se callaba y se tapaba bajo la alfombra. 
    </p><p class="article-text">
        Hasta entonces, los minutos de silencio los hac&iacute;an peque&ntilde;os colectivos con dignidad, lejos de focos y protagonismo, en un esfuerzo porque sus demandas no quedaran en el olvido. Para obviar sus peticiones, se les tildaba de radicales o exagerados. Tampoco era para tanto, respond&iacute;an. De esta forma, esos minutos se agolpaban sin respuesta ni soluci&oacute;n, intentando que quedaran en la ignorancia o el olvido. Uno tras otro. Uno tras otro. Uno tras otro. Hasta que resultan imposibles de ocultar, y brotan con el ruido propio de la explosi&oacute;n de un volc&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A ellos les siguen dos silencios que me irritan.
    </p><p class="article-text">
        Uno es cuando despu&eacute;s de esa explosi&oacute;n se hace el minuto de silencio medi&aacute;tico. Ese tan parecido a la puesta en escena de los desfiles militares, llenos de vivas, aplausos e himnos, con todo el mundo entregado. Esos minutos donde ahora acude mucha gente porque es lo que toca, aunque hace diez a&ntilde;os alguno ni reivindicara esos derechos ni apenas le importase, porque el problema afectaba a otros. Una empieza a dudar hasta qu&eacute; punto hay intenci&oacute;n verdadera o es el puro postureo, para salir en la foto y recibir el aplauso. Muchos minutos donde reina la hipocres&iacute;a, donde se pone el lacito de turno como quien se confiesa para exculpar los pecados. Suelen protagonizarlos los rostros que desvelan incomodidad en el gesto, a pesar de poner una forzada sonrisa Profident. Los que intentan disimular ese rum rum interior que les golpea por dentro, ese Pepito Grillo al que intentan acallar porque les recrimina un pasado que no quieren o&iacute;r.
    </p><p class="article-text">
        Ese minutito de silencio donde muchos representantes ponen cara de santos y, una vez transcurridos&hellip; ah&iacute; te quedas y si te vi, no me acuerdo. Son silencios de estrategia.
    </p><p class="article-text">
        Otros son esos minutos de silencio que dicen tanto. Y aqu&iacute; hay de varios tipos. El silencio de un tema que se cubre con otro que haga m&aacute;s ruido. El silencio que se extiende y que deja a la ciudadan&iacute;a en un tiempo muerto, esperando que otros decidan si salimos de la incertidumbre y la angustia. Y otro, el que deja en silencio la verdad para cubrirla de mentiras. Intentos de tomaduras de pelo descaradas (por si caemos) en cuestiones tan evidentes como el fascismo, el machismo, el capitalismo o el racismo. De todo andamos sobrados a diario.
    </p><p class="article-text">
        Y, sin embargo, normalmente, no llega el que m&aacute;s cuesta hacer: el minuto de reflexi&oacute;n interna. Claro, ese requiere de esfuerzo, de autocr&iacute;tica y, sobre todo, de querer cambiar. Preguntarse qu&eacute; est&aacute;s haciendo y qu&eacute; est&aacute;s diciendo. Si eso que haces o dices ayuda a construir un mundo mejor para todos o solo para ti y, sobre todo, lejos del odio y de golpes en el pecho de pureza.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que me llamen ut&oacute;pica (que a estas alturas, ya me da lo mismo) siempre he cre&iacute;do que sobran banderas y nos falta gente que abandere todas las causas ignoradas. Y estos d&iacute;as hemos ignorado muchas de ellas. Ni las cifras de paro, ni de pobreza, ni la amenaza de las liberalizaciones, ni los refugiados que siguen huyendo, ni la corrupci&oacute;n&hellip; Todo eso ha pasado al olvido. Hasta el d&iacute;a que nos explote de nuevo.
    </p><p class="article-text">
        Como dice mi amiga Eva, necesitamos silencio sereno para poder saber la verdad y luchar por ella. Pero en estos tiempos, sabemos que descubrir las verdades no gusta, porque caen la caretas y provoca que se desvele todo el juego. Y tambi&eacute;n necesitamos aprender que nada surge de pronto, que todos los conflictos est&aacute;n latentes, que ignorar no sirve&hellip; Y que los &ldquo;peque&ntilde;os&rdquo; problemas de hoy, en silencio y sin resolver, ser&aacute;n los grandes problemas del ma&ntilde;ana.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana I. Bernal Triviño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/silencios-dicen_132_3135132.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Oct 2017 18:33:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Esos silencios que dicen tanto]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué hacer con tanta rabia e impotencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/hacer-rabia-impotencia_132_3163253.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ec17ecfa-56dd-418b-964a-7fd32dd67d74_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué hacer con tanta rabia e impotencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Siento rabia e impotencia por escuchar tanto espíritu de superioridad, de responder preguntas estúpidas por trabajar solo en Barcelona, y responder otra tanda de preguntas estúpidas por ser de Andalucía.</p></div><p class="article-text">
        De esto que llega el d&iacute;a y no quieres escribir. No quieres escribir porque ya est&aacute; todo dicho, porque hay una saturaci&oacute;n de mensajes, porque sientes en tu nuca una especie de caza seg&uacute;n lo que digas, porque tus mismos sentimientos se convierten en una carrera de obst&aacute;culos, y porque de lo &uacute;nico que tienes ganas es de dar un golpe en la mesa donde soltar parte de la carga.
    </p><p class="article-text">
        Siento rabia e impotencia de tener que dar explicaciones de forma continua por trabajar donde trabajo, por vivir donde vivo, por nacer donde he nacido, por lo que escribo, digo y pienso y, tambi&eacute;n, por ser mujer.
    </p><p class="article-text">
        Rabia e impotencia por escuchar tanto esp&iacute;ritu de superioridad, de responder preguntas est&uacute;pidas por trabajar solo en Barcelona, y responder otra tanda de preguntas est&uacute;pidas por ser de Andaluc&iacute;a. Rabia e impotencia de quienes miran por encima del hombro, de creerse el centro del mundo, de escuchar todav&iacute;a &ldquo;con Franco se viv&iacute;a mejor&rdquo;, de problemas pol&iacute;ticos que terminan en un ataque a derechos civiles, de detenciones, registros y desfiles de poder, y de callar muchas veces, dentro de las familias y amigos, por tal de no provocar un mal mayor.
    </p><p class="article-text">
        Rabia e impotencia porque se siguen riendo en nuestra cara con sus mentiras. Que tengamos que ver a una ministra en televisi&oacute;n compar&aacute;ndose con una mujer que cobra 700 euros de sueldo, que queden en silencio siempre los mismos, representados como v&iacute;ctimas fortuitas de un destino que &ldquo;les ha tocado&rdquo;, sin asumir la responsabilidad de haberles llevado hasta all&iacute;. Como si no tener subsidio, comida, luz o calefacci&oacute;n este invierno y trabajar por dos euros la hora fuese por elecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Rabia e impotencia de que el machismo saque pecho, de justificar lo que diga solo por ser mujer, de ser cuestionada o criticada, de que me hagan dudar de mi palabra, de tener que demostrar m&aacute;s, de ser etiquetada como exagerada, de recibir cada semana mensajes de compa&ntilde;eras agredidas o acosadas, de escuchar campa&ntilde;as donde solo nos responsabilizan si nos maltratan o agreden, de no tener los privilegios de ellos, de tener que dudar de los aliados, de pararme en la calle si un hombre se acerca demasiado, de ver cosificaci&oacute;n normalizada a diario, de tener que soportar a t&iacute;os que solo buscan porno como si fu&eacute;semos objetos de barra libre, de que la sororidad a veces parece pura mitolog&iacute;a, de ver c&oacute;mo se protege al agresor, se ataca a la v&iacute;ctima o de hacer frente siempre a las mismas burdas e ignorantes preguntas machistas.
    </p><p class="article-text">
        Rabia e impotencia porque mientras abrimos otros debates, la vida pasa y la gente muere. Ignoramos a los muertos sepultados en el mar o en la arena del desierto, a quienes viven en campos de refugiados, a quienes huyen de las bombas y del hambre, de las violaciones, de la venta de &oacute;rganos, de la trata y de las desapariciones, a quienes saltan fronteras mientras elevamos otros nuevos muros por construir, de considerar sus vidas de segunda, tercera, cuarta o quinta porque nos creemos mejor que nadie, con un ego que supera nuestras limitaciones.
    </p><p class="article-text">
        Rabia e impotencia porque siempre ganan los mismos, porque avisamos de que todo esto pasar&iacute;a sin poder evitar que lo tacharan de locura y exageraci&oacute;n. Avisamos de la precariedad, de la falta de valores, de la pobreza, de la desigualdad, del machismo y sus asesinatos, de las manipulaciones, del fascismo, del Daesh, de las guerras en el falso nombre de la libertad, de la deriva de Europa, de los recortes, de Catalunya y de blanquear al enemigo. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Rabia e impotencia de quienes se tapan los ojos y se encogen de hombros, <strong>de aplaudir al mediocre y ridiculizar a quien propone</strong>, de quienes toman decisiones teniendo de referente a Bert&iacute;n Osborne. Harta de postureos y de mirar de perfil, de quedar bien, de la justicia injusta, de empresarios que se salvan de todas y ofrecen puestos jugosos como recompensas, de pol&iacute;ticos mediocres que solo miran su ombligo, echan le&ntilde;a al fuego y nos endosan hacer frente a nuevos enemigos solo porque son los suyos.
    </p><p class="article-text">
        Rabia e impotencia de tanta incertidumbre y de que se salven los culpables. De que todos se laven las manos, se&ntilde;alen al de al lado y nadie asuma responsabilidades, mientras la gente se levanta cada ma&ntilde;ana teniendo que trabajar, y comer y pelear y buscar algo que no machaque su dignidad. Nadie parece ver que nos vamos al carajo. <strong>Ya me gustar&iacute;a equivocarme, pero intuyo que desde ahora nos dividiremos m&aacute;s, que nuestras vidas y condiciones empeorar&aacute;n, que aumentar&aacute; el fascismo, el miedo y los delitos de odio </strong>hasta que todo haga &iexcl;booom! en nuestra cara. Y ser&aacute; cuando huiremos con lamentaciones, corriendo del espanto en un s&aacute;lvese quien pueda al borde de un juicio final. Preferir&iacute;a escribir algo menos desalentador pero entre los empresarios sin escr&uacute;pulos, el inter&eacute;s de los pol&iacute;ticos, el capitalismo que nos aplasta, el fascismo haci&eacute;ndose fuerte y el patriarcado que nos asfixia, no puedo decir que salga el arco iris. &nbsp;Porque todo es una lucha de poder, m&aacute;s all&aacute; de toda la liturgia emocional que nos quieran vender.
    </p><p class="article-text">
        Siento rabia e impotencia de escribir esto y de que no cambie nada. Voy en un avi&oacute;n y, desde arriba, veo lo peque&ntilde;os que somos. A&uacute;n pareciendo hormigas a lo lejos, somos los que cambiamos el mundo. Y en esa pausa, por encima de las nubes, es el &uacute;nico momento donde el dolor se mitiga, porque desde arriba no veo las fronteras, y me siento en tierra de nadie y en tierra de todos. Hasta que regreso. Y pongo los pies en el suelo. Y no s&eacute; qu&eacute; hacer con tanta rabia e impotencia, de nuevo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana I. Bernal Triviño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/hacer-rabia-impotencia_132_3163253.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Sep 2017 20:39:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Qué hacer con tanta rabia e impotencia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cataluña,Austeridad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Repaso urgente de vuelta a la información]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/repaso-urgente-vuelta-informacion_132_3191332.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a344ef61-bb80-46c9-8dba-42dfa7bd83c1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Repaso urgente de vuelta a la información"></p><p class="article-text">
        Empieza septiembre y siempre siento como si hici&eacute;semos borr&oacute;n y cuenta nueva solo en algunas cosas, mientras en otras seguimos anclados en los mismos t&oacute;picos y desprop&oacute;sitos. No puede ser que siempre ocurra lo mismo. Tras cada atentado, huelga, manifestaci&oacute;n o asesinato machista&hellip; Disfrazada de lo que ahora se llama posverdad, o de manipulaci&oacute;n informativa directa y burda, nos colocan cebos por si caemos, desbordados por el automatismo de consumo de noticias.
    </p><p class="article-text">
        La informaci&oacute;n es un derecho. La desinformaci&oacute;n, un ataque. Si hay medios, periodistas y tertulianos que nos intentan manipular, debemos ser capaces de identificar que nos mienten y evitar caer en su trampa. &iquest;Recuerdan cuando &iacute;bamos de vuelta al cole y repasamos conceptos del curso anterior, con aquel cuaderno Rubio, por ejemplo? Parece que, ante cada nuevo curso informativo, vamos a tener que repasar conceptos que ya deber&iacute;amos tener m&aacute;s que consolidados, sin opci&oacute;n a manipulaci&oacute;n. Basta citar cuatro ejemplos de este verano:
    </p><p class="article-text">
        <strong>Atentado.</strong> Lo hemos vuelto a ver en el atentado de Barcelona, mezclar conceptos de forma intencionada para crear odio. Tertulianos que hablan de islamista o musulm&aacute;n como si fueran lo mismo. &Aacute;rabe es la persona que habla esa lengua materna. Por lo tanto, puede haber &aacute;rabes musulmanes, cristianos o incluso no creyentes. &nbsp;Musulm&aacute;n es quien profesa el islam, y no es ser radical. De la misma manera que no lo eres por ser cat&oacute;lico o ateo. El islamista buscan imponer sociedades gobernadas por la Sharia. Pero no todos optan por la violencia. Es decir, un islamista no es igual a ser terrorista, porque hay islamistas que realizan sus peticiones solo por v&iacute;a pol&iacute;tica y sin violencia. &nbsp;Cuando ya se ejerce la violencia podemos hablar de yihadistas, que son los que realizan la yihad. Por lo tanto, cuando nos referimos a quienes atentan, podemos decir mejor yihadistas o simples terroristas. Pero si obvias todo esto y aplaudes al discurso islam&oacute;fobo, debes saber que t&uacute; s&iacute; est&aacute;s apoyando a los terroristas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Turismofobia.</strong> Representa un enfrentamiento y odio hacia el turista que no es existe. Lo que existe es una turistificaci&oacute;n, porque lo que se se&ntilde;ala es la presi&oacute;n que se ejerce sobre determinados barrios y vecinos, que se ven expulsados de sus hogares por una nueva burbuja sin control. Lo que denuncian estos colectivos no es un odio al turista, porque todos lo somos, sino poner freno a una industria descontrolada que termina por cambiar las condiciones de vida de los barrios afectados, crea problemas de vivienda, de medio ambiente, y de acceso a servicios b&aacute;sicos. La industria del turismo no es solo riqueza, tambi&eacute;n precariedad laboral, y gastos econ&oacute;micos y sociales que se mantienen en silencio. Y el turismo no puede ser un chantaje para que solo se enriquezcan unos pocos, a costa de perjudicar a otros.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Neonazis.</strong> Parece que hay una alergia a decirlo. Un titular que diga &ldquo;varios heridos por un atropello en los choques entre grupos radicales en Virginia&rdquo; (deja al mismo nivel a racistas y antirracistas), o no mencionar que el autor del atropello en Charlottesville era un nazi, es dejar sin capacidad de juicio a las personas a las que se informa. El apoyo a Le Pen o a Trump solo es el resultado de una pol&iacute;tica neoliberal que, en el af&aacute;n de su negocio, fomenta el odio al otro convirti&eacute;ndolo en amenaza, alentando un discurso emocional. En cambio, a quienes frenan ese discurso, se les dice radicales o violentos. Entre fascismo o antifascismo no hay t&eacute;rmino medio. O se est&aacute; a favor de la diversidad y de las minor&iacute;as o, si dudas, te posicionas en el fascismo. No hay debate aqu&iacute; porque sus principios no son respetables, por mucho que tambi&eacute;n vayan a misa de domingo. Y si vives en la miseria no es culpa de un refugiado o inmigrante, sino de las pol&iacute;ticas neoliberales aplicadas por aquellos partidos que incluso t&uacute; has podido votar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Feminismo.</strong> &ldquo;Ni machismo ni feminismo, igualdad&rdquo;. Esta frase, repetida por doquier, corta la respiraci&oacute;n. Feminismo significa igualdad, porque vivimos en un sistema patriarcal y, como tal, es desigual. Entonces, como hombres y mujeres no partimos de la misma posici&oacute;n, se reclama esa igualdad. Y dado que el feminismo es un movimiento inclusivo, tambi&eacute;n permite que el hombre se libere de prejuicios y estereotipos. Tambi&eacute;n es desigual que aceptes el discurso de que un maltratador es v&iacute;ctima y culpes a la maltratada. Y lo mismo con un agresor sexual, y una violada. Y aqu&iacute; no siempre vale excusarse en las leyes, porque son leyes patriarcales y representan un poder. Por lo tanto, si estamos en contra de la violencia de g&eacute;nero, que asesina a mujeres por su condici&oacute;n, no valen excusas sino b&uacute;squeda de justicia cuando no la hay.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Huelga.</strong> Otro de los conceptos que se ensucian y se manipulan, representando la huelga como un acto no solo a evitar, sino que no debiera estar permitido porque altera el orden y vida del resto. Quienes incitan al odio y se&ntilde;alan a aquellos que hacen huelga olvidan que es un derecho recogido en el art&iacute;culo 28.2 de la Constituci&oacute;n. Adem&aacute;s de un derecho es un ejercicio de solidaridad de clase. Hoy por ti, ma&ntilde;ana por m&iacute;. La inmensa mayor&iacute;a somos trabajadores, y nadie est&aacute; a salvo de perder sus condiciones. El &eacute;xito de las patronales ha sido instalar el discurso de inmovilizaci&oacute;n social, la presentaci&oacute;n de una falacia de flexibilidad laboral que solo ha tra&iacute;do precariedad y la insistencia de convencernos de que tenemos muchos privilegios, cuando la desigualdad solo ha crecido. Por lo tanto, no debe caer todo el peso de cr&iacute;ticas sobre aquellos profesionales que reaccionen ante las &nbsp;amenazas de sus condiciones de vida y conquistas sociales, dejando sin cuestionar el papel del empresario o patronal de turno.
    </p><p class="article-text">
        Esto son solo cuatro ejemplos. No podemos seguir inform&aacute;ndonos si no identificamos la manipulaci&oacute;n y la posverdad. Porque te hacen creer que sabes y, en verdad, no sabes. Porque instalada la confusi&oacute;n, &eacute;sta crece por el miedo a conocer una realidad que creemos lejos, pero que tenemos encima y&hellip; solo vemos cuando explota en nuestra cara.
    </p><p class="article-text">
        Si hay medios que mienten y confunden nos toca estar en alerta. Hay discursos que no debemos dejar que avancen, porque hablamos de alentar delitos de odio. &iquest;Por qu&eacute; se produce esto? Porque hay en juego privilegios y poder, dinero y negocio. Y cuando se trata de eso, las palabras son armas. Y la informaci&oacute;n, el campo de batalla.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana I. Bernal Triviño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/repaso-urgente-vuelta-informacion_132_3191332.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Sep 2017 18:44:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Repaso urgente de vuelta a la información]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Turismofobia,Huelgas,Feminismo,Neonazis,Posverdad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La vida es muy larga]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/vida-larga_132_3259219.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7e8e07f8-598f-4749-a51d-e82a7bd37f6f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La vida es muy larga"></p><p class="article-text">
        El otro d&iacute;a una amiga comentaba que le daba miedo ver c&oacute;mo caen las m&aacute;scaras, cuando personas de nuestro entorno deciden mostrar su peor rostro. Cuando aplauden sin pudor a un barco ultra que quiere impedir la llegada de refugiados, cuando exigen la expulsi&oacute;n de emigrantes, rechazan derechos laborales, apoyan a maltratadores o fiestas que fomentan el acoso y el abuso&hellip; y mil cosas m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, personas a las que les da igual mostrar un fondo oscuro y mezquino, carentes de respeto al otro y cualquier consideraci&oacute;n moral. Personas a las que les da igual recibir una reprobaci&oacute;n p&uacute;blica, porque justo sus principios son los de no tener principios. Posicionarse de forma tan abierta y clara, por un lado, como dec&iacute;a mi amiga, puede dar algo de miedo. Porque ya no es una leve cuesti&oacute;n de opinar diferente. Es posicionarse en contra de derechos fundamentales. Pero, al menos, es mejor saberlo con tiempo para intuir lo que puede venir.
    </p><p class="article-text">
        Y en esto, yo recordaba que cada vez que explicaba a mi madre cualquier injusticia o da&ntilde;o que me hab&iacute;an hecho, ella comentaba:<strong> &ldquo;Ana, tranquila, que la vida es muy larga&rdquo;.</strong> Escuchar esa frase en aquel momento solo provocaba un suspiro como respuesta. Una especie de contenci&oacute;n de la rabia porque ten&iacute;as la certeza de que, en ese instante, ni decir ni hacer solucionaba nada.  Muchas, much&iacute;simas veces, nunca pasa nada. Much&iacute;simas veces, culpables y c&oacute;mplices de culpables son aplaudidos, se r&iacute;en sin escr&uacute;pulos de los perjudicados y se van de rositas. Sin padecer verg&uuml;enza.
    </p><p class="article-text">
        Vista la situaci&oacute;n tan delicada en la que vivimos, donde casi todo es l&iacute;quido y fr&aacute;gil, hay que ser bastante ego&iacute;sta y miope de creerse por encima del resto. Debe ser bastante imb&eacute;cil quien se cree exento del peligro, impune de todo lo que haga, a salvo de un mundo que a nadie salva. Ese cinismo de quienes pregonan que hay gente a la que le pasa &ldquo;todo lo malo del mundo&rdquo;, y los se&ntilde;alan y ridiculizan como bichos raros amargados.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Y si nos explota en la cara?</h3><p class="article-text">
        Resulta f&aacute;cil hablar cuando las cosas pillan de lejos&hellip; hasta que es probable que un d&iacute;a nos explote en la cara. As&iacute; que, yo que t&uacute;, porque nunca se sabe lo que nos tocar&aacute; en esta vida, dejar&iacute;a de re&iacute;rme de la mujer maltratada o acosada por si, acaso, alg&uacute;n d&iacute;a soy la maltratada, o el maltratador resulta ser mi hijo o hermano.
    </p><p class="article-text">
        Dejar&iacute;a de creerme invencible por delatar a v&iacute;ctimas e incumplir mis palabras.
    </p><p class="article-text">
        Dejar&iacute;a de creer que nunca ser&eacute; migrante o refugiado, que jam&aacute;s huir&eacute; de un pa&iacute;s por hambre o guerra, que me subir&eacute; a una patera o cruzar&eacute; kil&oacute;metros para atravesar una frontera.
    </p><p class="article-text">
        Dejar&iacute;a de creer que puedo hacer de todo contra la naturaleza, sin asumir que me afectar&aacute; m&aacute;s pronto que tarde.
    </p><p class="article-text">
        Dejar&iacute;a de acosar a un compa&ntilde;ero o ir en contra de sus derechos por si, alg&uacute;n d&iacute;a, cambia el tema y soy la perjudicada.
    </p><p class="article-text">
        Dejar&iacute;a de creer que el trabajo va a ser permanente, de que soy superior a otra etnia, que jam&aacute;s estar&eacute; en la cola del paro, que los accidentes laborales solo ocurren a los dem&aacute;s, que nunca tendr&eacute; un hijo homosexual, que jam&aacute;s ser&eacute; desahuciado o pasar&eacute; hambre, o dejar&iacute;a de burlarme de los viejos o enfermos, porque cualquier d&iacute;a nos tocar&aacute; serlo.
    </p><p class="article-text">
        La pena es que el mundo est&aacute; cargado de injusticias. De dictadores que han muerto sin condenas ni prisi&oacute;n, de maltratadores y corruptos que justo han vivido por quitar un poco de vida y dignidad a los dem&aacute;s. De gente que ningunea sin escr&uacute;pulos, mientras cotizan en mentiras.
    </p><p class="article-text">
        Hay gente que odia demasiado, que es puro veneno y termina convertida en basura. Y est&aacute; empezando a oler demasiado mal. Aunque no todos recogen lo que siembran, el &uacute;nico consuelo que nos queda es que el tiempo termine por desvelar todo. El tiempo da a cada uno el papel que le corresponde.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s, un d&iacute;a, cada una de esas personas se vea en la tesitura de pedir auxilio, de mendigar, o de pedir indulgencia y perd&oacute;n antes de exhalar el &uacute;ltimo suspiro que los lleve a la tumba, donde se les presenten los fantasmas de las v&iacute;ctimas que crearon, antes de ser carcomidos por los insectos que representan. Quiz&aacute;s, con suerte, en alg&uacute;n momento, la vida les coloque en el lugar que merecen por m&eacute;ritos propios. Que al final, aunque nos tengamos que morder la lengua ahora, el tiempo les retrate. Porque las cosas caen por su propio peso, aunque a veces sea tarde.  Porque la vida es muy larga&hellip;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana I. Bernal Triviño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/vida-larga_132_3259219.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Jul 2017 17:47:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La vida es muy larga]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Y después de ser maltratada… ¿qué?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/despues-maltratada_132_3280140.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d2c249d5-f2cf-4868-8118-99ab9a3f28bb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Resurgir de las cenizas. Ilustración: Ana I. Bernal"></p><p class="article-text">
        <em>Un d&iacute;a despert&oacute;.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Y ya no ten&iacute;a miedo.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>La valiente venc&iacute;a al cobarde.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>La maltratada venc&iacute;a al maltratador.</em>
    </p><p class="article-text">
        Me haces esta pregunta y no se puede reducir a una &uacute;nica respuesta.
    </p><p class="article-text">
        Si fuiste, eres o ser&aacute;s maltratada (no creas que nunca te podr&aacute; pasar, basta con ser mujer) lo primero que preguntar&aacute;s es&hellip; &iquest;He sido maltratada? &nbsp;Est&aacute; clar&iacute;simo si te golpea porque tenemos una sociedad que contempla s&oacute;lo la violencia f&iacute;sica como l&iacute;nea roja; pero <strong>es la misma sociedad que ha ense&ntilde;ado a las mujeres a normalizar las m&uacute;ltiples formas del maltrato psicol&oacute;gico</strong>. Y en esas, con la verg&uuml;enza social que genera, con el miedo a que te digan exagerada y con la autoestima minada, convencida por tu agresor de que t&uacute; eres la responsable, lo dudar&aacute;s. Necesitar&aacute;s contar lo ocurrido a una persona experta para que no te sientas equivocada ni loca, como te hacen creer.
    </p><p class="article-text">
        En la vida de una mujer que acaba de salir de una relaci&oacute;n de maltrato, como t&uacute;, hay silencio. Como si fueras una escultura de piedra, que ni palpita ni parpadea. Hay una mudez propia del estado de shock en el que te quedabas tras cada insulto o castigo que impon&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Tranquila, pronto recuperar&aacute;s la voz. He conocido a muchas mujeres en este tiempo y todo regresa. Tambi&eacute;n la salud y el &aacute;nimo. Recuperar&aacute;s el apetito. Dejar&aacute;s los ansiol&iacute;ticos. Se ir&aacute;n los ataques de ansiedad e incluso un d&iacute;a ya no tendr&aacute;s que esforzarte para sonre&iacute;r.
    </p><p class="article-text">
        Vas a tener que ser muy fuerte porque es probable que parte de la sociedad, e incluso de tu entorno m&aacute;s cercano, te d&eacute; la espalda o incluso se burlen de ti. Y, tambi&eacute;n, dejar&aacute;n caer que t&uacute; has sido responsable. Ignora. Ignora a esas personas.<strong> Tendr&aacute;s que aprender a quitarte de encima la culpabilidad.</strong> La que cre&oacute; tu maltratador y quienes no te apoyaron. Vives en un patriarcado y parte de la sociedad s&oacute;lo responsabiliza a la v&iacute;ctima. Huye de esas personas y ac&eacute;rcate solo a quienes comprenden c&oacute;mo es esta violencia. Solo en ellas encontrar&aacute;s el respaldo necesario.
    </p><p class="article-text">
        S&eacute; que tambi&eacute;n tienes dos preguntas constantes en la cabeza: <strong>&iquest;Por qu&eacute; te maltrataba? &iquest;Por qu&eacute; no le hac&iacute;as frente?</strong> Es doloroso asumir que la persona con la que cre&iacute;as tener o ten&iacute;as un proyecto de vida es un maltratador. Pero cuanto antes asumas que no te quiere, antes empezar&aacute;s a quererte t&uacute;. Puedes intentar buscar justificaciones paralelas, pero la base de la respuesta est&aacute; en el machismo. S&iacute;, de la misma manera que el racista es capaz de agredir a alguien de otra etnia, <strong>&eacute;l solo te agrede porque cree que te domina como mujer, que eres de su propiedad</strong>, que le debes sumisi&oacute;n, que no puedes ser m&aacute;s lista que &eacute;l, ni enfrentarte a &eacute;l, ni darle un NO por respuesta. Cuando no cumples lo que &eacute;l desea y su respuesta es violenta se llama machismo. No busques mucho m&aacute;s. La locura exime y esto no lo es. Es maldad.
    </p><p class="article-text">
        Cuando preguntas por qu&eacute; callabas o por qu&eacute; no te defend&iacute;as se debe al <strong>s&iacute;ndrome de indefensi&oacute;n aprendida.</strong> Poco a poco, tu agresor te hizo aprender que si respond&iacute;as era mejor guardar silencio o las consecuencias ser&iacute;an peores. Aprendiste que as&iacute;, o asumiendo t&uacute; su culpa, podr&iacute;an cesar los gritos y parar la disputa. Pero despu&eacute;s supiste que ni eso funcionaba. Que incluso aunque llorases, asumieras culpas que no eran tuyas o le pidieras que parase, nunca lo har&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n te dir&aacute;n 2000 veces que eres una dependiente emocional. Pasa de esa visi&oacute;n. No eras una &ldquo;yonqui&rdquo;. Nadie quiere ser maltratada, pero la disonancia cognitiva bloquea. <strong>Todos somos seres dependientes desde que nacemos:</strong> de nuestros progenitores, de nuestra familia, amigos o de las relaciones que creamos. &iquest;C&oacute;mo no va a existir cari&ntilde;o y afecto a alguien que, de primeras, hac&iacute;a creer que te amaba? Ese lazo lo cre&oacute; &eacute;l, no t&uacute;; pero tranquila porque se ir&aacute; deshaciendo, como cuando pierdes a otras personas por el camino. No digo que consigas olvidarlo. Pero de la misma manera que viv&iacute;as sin &eacute;l antes de conocerlo, puedes hacerlo ahora. Y asume que la persona que te enamor&oacute; no existe, no era real. &nbsp;Y por lo tanto, no podr&aacute; volver. La verdadera es la que insulta, cosifica y reduce a la nada. No te autoenga&ntilde;es. Psicol&oacute;gicamente eres m&aacute;s fuerte. Puedes con &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        No des vueltas a las toneladas de preguntas que quedan sin responder. Su victoria es que te tortures hasta meses o a&ntilde;os despu&eacute;s de la ruptura. Eso es pasado y no ha podido evitarse.
    </p><p class="article-text">
        Y asume que NO va a pedir perd&oacute;n. Me refiero a un perd&oacute;n aut&eacute;ntico. Eso ayudar&aacute; tambi&eacute;n a aceptar su verdadero perfil porque se retratan solos. Quienes maltratan no dicen perd&oacute;n ni asumen su culpa ni siquiera delante de un juez, no suelen rectificar ni hacer autocr&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        No te preguntes por qu&eacute; yo. <strong>Te ha ocurrido como nos puede pasar a todas</strong>, de la clase social que seamos, del pa&iacute;s que vivamos, seamos lo que seamos, y vengamos de donde vengamos.
    </p><p class="article-text">
        Date tiempo. Llora para echar fuera lo malo. Pero no te quedes en cama. Sal. Camina. Ocupa la mente. No olvides todo lo que has aprendido. Entre otras muchas cosas, que el amor no redime a la bestia. Y que el amor rom&aacute;ntico, su cuento de hadas y sus falsas promesas solo te har&aacute;n da&ntilde;o. S&eacute; firme cuando te cuestionen. S&oacute;lo t&uacute; sabes la verdad. Un d&iacute;a respirar&aacute;s sin angustia ni miedo. Un d&iacute;a dejar&aacute;s de llorar por &eacute;l y por ti. Te habr&aacute;s perdonado por haberle, precisamente, perdonado y protegido cuando ya no deb&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Si recaes un d&iacute;a no pasa nada. Vendr&aacute; otro nuevo.
    </p><p class="article-text">
        Ya s&eacute; que todo esto es la teor&iacute;a, que lo complicado es la pr&aacute;ctica. Pero si otras mujeres han sabido decir NO a una relaci&oacute;n as&iacute;, t&uacute; tambi&eacute;n puedes. No pienses en &eacute;l, piensa en ti, en no querer acabar en la peor de las situaciones. Perm&iacute;tete vivir. Esto es lo real.
    </p><p class="article-text">
        Ag&aacute;rrate al feminismo como salvaci&oacute;n. Por muy mal que te lo hayan vendido a lo largo del tiempo es justo por eso; porque abre los ojos, hace ser consciente de la opresi&oacute;n y permite hacer frente con fortaleza. Y qu&eacute;date con las mujeres que s&iacute; te ofrezcan verdadera sororidad y protejan. Huye de las que no lo hacen, pero no se lo tengas en cuenta. Al fin y al cabo, solo se traicionan a ellas mismas. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        T&uacute; eres mejor persona. Tu victoria eres t&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando me preguntas si has sido maltratada te dir&eacute; que s&iacute;, pero luego a&ntilde;ades: &ldquo;&iquest;Y ahora qu&eacute;?&rdquo; Solo puedo responder, como &uacute;nica certeza, que tienes en tus manos lo m&aacute;s importante: vivir. Cuestionas c&oacute;mo se consigue, si te ha dejado machacada. Y solo puedo responder que s&iacute;, que tienes raz&oacute;n, que te ha dejado hecha polvo. Pero el tiempo pasa, y hay algo que quien te da&ntilde;a no contempla. Y es que t&uacute;, como un ave f&eacute;nix, puedes renacer de tus propias cenizas. Y desde entonces ser&aacute;s nueva, imparable y libre.
    </p><p class="article-text">
        <em>(A las mujeres que me conf&iacute;an lo m&aacute;s doloroso que pueden vivir)</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana I. Bernal Triviño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/despues-maltratada_132_3280140.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Jul 2017 17:52:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Y después de ser maltratada… ¿qué?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Violencia machista]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cuánto importamos las mujeres y la violencia de género?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/importamos-mujeres-violencia-genero_132_3305225.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6b1192f0-97ad-470a-8202-a80da7a52acc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cuánto importamos las mujeres y la violencia de género?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"¿Cuál es, a su juicio, el principal problema que existe actualmente en España? ¿Y el segundo? ¿Y el tercero?"</p><p class="subtitle">Tenemos una sociedad que relativiza y normaliza 800 homicidios y sus terribles consecuencias</p></div><p class="article-text">
        Esta es la pregunta del CIS en el bar&oacute;metro del mes de mayo. La mayor&iacute;a considera que los principales problemas son <strong>el paro o la corrupci&oacute;n</strong>, pero si se sigue consultando el listado de respuestas aparece: &ldquo;La violencia contra la mujer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y entonces, dado que este problema se identifica de forma directa con los m&aacute;s de <a href="http://www.publico.es/sociedad/44-mujeres-murieron-asesinadas-violencia.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">800 asesinatos</a> a mujeres ocurridos en los &uacute;ltimos 14 a&ntilde;os, que ha dejado ni&ntilde;os y ni&ntilde;as tambi&eacute;n asesinados por sus padres o est&aacute;n hu&eacute;rfanos, que ha dejado a familias rotas, que produce mujeres con traumas durante el resto de su vida&hellip; una piensa: &ldquo;Creo que la sociedad se est&aacute; concienciando. Deber&aacute; de tener un porcentaje alto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y en esto, te diriges al apartado del total y este es el resultado: <strong>&ldquo;1,3%&rdquo;.</strong>
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; es.
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres somos m&aacute;s del 50% de la poblaci&oacute;n, pero <strong>la violencia que se ejerce contra nosotras solo es considerada problema por un 1,3%.</strong>
    </p><p class="article-text">
        El resto de la sociedad, de hombres y de mujeres, relativizan, normalizan y hacen de la violencia contra la mujer algo cotidiano, secundario, privado, reducido a lo dom&eacute;stico. A pesar de que las afectadas puedan ser sus propias madres, hermanas, hijas o amigas, la sociedad espa&ntilde;ola ve esto como un problema peque&ntilde;&iacute;n. &iquest;Nos matan? &iquest;Nos maltratan? &iquest;Nos violan? &iquest;Nos discriminan? &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; importa! Total, tampoco es para tanto... Llevamos as&iacute; toda la vida y ellas tambi&eacute;n tendr&aacute;n parte de culpa&rdquo;, dir&aacute; m&aacute;s de uno, &iquest;verdad?
    </p><p class="article-text">
        La encuesta tambi&eacute;n desvela que, en realidad, cuando piensan en ello, tampoco se menciona como una prioridad. <strong>S&oacute;lo un 0,2% lo identifica como primer problema</strong>. Un 0,4 %, el segundo. Y la mayor&iacute;a, el 0,7%, lo destaca como tercer problema. <strong>Somos incluso menos importantes, por ejemplo, que la subida del IVA.</strong> El dinero siempre por delante de la vida.
    </p><p class="article-text">
        Insisto. <strong>Tenemos una sociedad que relativiza y normaliza 800 homicidios y sus terribles consecuencias.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y si esto ocurre con las mujeres asesinadas por sus propias parejas...
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;nto importan las mujeres maltratadas psicol&oacute;gicamente?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;nto importan las mujeres violadas?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;nto importan las mujeres v&iacute;ctimas de la trata?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;nto importa la desigualdad salarial, la precariedad, los abusos, las agresiones, la cosificaci&oacute;n de nuestros cuerpos...?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Se supone que un&hellip; 0,00000000000000000000000000001%?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y por qu&eacute; no importa? Porque tenemos unos pol&iacute;ticos, instituciones y medios de comunicaci&oacute;n que (&iexcl;oh, sorpresa!) tambi&eacute;n normalizan y relativizan la violencia machista. Desde una defensora del Pueblo que <a href="http://www.eldiario.es/sociedad/Becerril-Confieso-solucion-violencia-machista_0_657934255.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">responde no saber c&oacute;mo se soluciona la violencia de g&eacute;nero</a>, a una directora del Instituto de la Mujer que deja frases como: &ldquo;Que alguien acabe con la vida de una persona, por celos, por sentimientos&hellip; por no s&eacute; qu&eacute;.<a href="http://blogs.publico.es/publico/2017/03/26/por-que-hay-que-destituir-a-la-directora-del-instituto-de-la-mujer-carta-abierta-a-la-vicepresidenta-del-gobierno-y-a-la-ministra-de-igualdad/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Es un no s&eacute; qu&eacute; mal entendido&rdquo;</a>. Pasando por la mayor&iacute;a de los medios de comunicaci&oacute;n que no visibilizan ni una parte m&iacute;nima de este dolor, m&aacute;s all&aacute; de las cifras, ni identifican las causas de violencia de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        Solo as&iacute; se comprende que los medios sigan dando p&aacute;bulo al amor rom&aacute;ntico, o que la cultura difunda estereotipos que refuerzan la estructuras patriarcales.
    </p><p class="article-text">
        Solo as&iacute; se comprende que existan incluso mujeres que se&ntilde;alen a una maltratada o acosada, que da el paso para hablar, como exagerada o resentida, porque &ldquo;eso a m&iacute;, no me pasa&rdquo;. De forma que presentan su caso como aislado y excepcional, lejos de un sistema estructural.
    </p><p class="article-text">
        Solo as&iacute; se comprende que frente a las afectadas que rompen su silencio, otras personas califiquen que su causa feminista no vale nada porque lo hacen desde la ira (en lugar de la defensa), y dan a la ligera opiniones insolventes y gratuitas que tiran por tierra la fortaleza de las v&iacute;ctimas.
    </p><p class="article-text">
        Solo as&iacute; se comprende que se castigue a ni&ntilde;as por c&oacute;mo van vestidas a clase, que se r&iacute;an o ridiculicen campa&ntilde;as de <em>manspreading</em> o un Gaming Ladies, que se descalifique solo por su condici&oacute;n a mujeres profesionales que han hecho historia, o que m&aacute;s de uno exprese que las violadas lo fueron porque lo &ldquo;provocaron&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Solo as&iacute; se comprende que la gente crea m&aacute;s a los maltratadores que a ellas porque &eacute;l es &ldquo;un vecino buen&iacute;simo&rdquo;, y si hizo algo malo debe ser porque &ldquo;est&aacute; enfermo&rdquo; o &ldquo;se le cruzaron los cables&rdquo;. Solo as&iacute; se entiende que la gente deje de lado a las v&iacute;ctimas bajo la excusa de que ellas hablan con resentimiento e ira, que si les culpan, insultan o golpean es porque algo habr&aacute;n hecho, y se conforman con el 50% de la versi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Solo as&iacute; se entiende que el machismo campe a sus anchas.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Que vivamos en una sociedad patriarcal hasta la m&eacute;dula.
    </p><p class="article-text">
        Que irrite tanto, tanto, tanto el feminismo. Que se llame feminazis a quienes piden igualdad.
    </p><p class="article-text">
        Que sigan las violaciones, las agresiones y los maltratos.
    </p><p class="article-text">
        Que sigamos siendo discriminadas.
    </p><p class="article-text">
        Que la violencia de g&eacute;nero no tenga un pacto de Estado.
    </p><p class="article-text">
        Que nuestros gobernantes consideren a nuestras asesinadas v&iacute;ctimas de segunda.
    </p><p class="article-text">
        Que sigamos enterrando a nuestras compa&ntilde;eras e intentando rescatar, con la verdadera sororidad y lejos de traiciones, a las que podamos.
    </p><p class="article-text">
        Solo as&iacute; se entiende que las mujeres y la violencia que padecemos seamos una min&uacute;scula, insignificante, irrelevante, escu&aacute;lida y vergonzosa cifra del 1,3%.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana I. Bernal Triviño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/importamos-mujeres-violencia-genero_132_3305225.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Jun 2017 17:37:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Cuánto importamos las mujeres y la violencia de género?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Violencia machista,Feminismo,CIS - Centro de Investigaciones Sociológicas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Dónde diablos jugarán los niños?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/diablos-jugaran-ninos_132_3338203.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c804c0ee-4bcf-4b81-b27d-59e3865e663c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Dónde diablos jugarán los niños?"></p><p class="article-text">
        <em>La tierra est&aacute; a punto</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>de partirse en dos.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>El cielo ya se ha roto,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>ya se ha roto el llanto gris.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>La mar vomita r&iacute;os de aceite sin cesar.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Y hoy me pregunt&eacute;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>despu&eacute;s de tanta destrucci&oacute;n.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;D&oacute;nde diablos jugar&aacute;n</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>los pobres ni&ntilde;os?</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Fher Olvera</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hoy me lo he vuelto a encontrar. Es un se&ntilde;or de m&aacute;s de 65 a&ntilde;os. Cada paso que da con su muleta, en una de esas enormes avenidas de Barcelona, debe ser una conquista para &eacute;l. Entre la gente consigue alzar el brazo un poco, hasta que hace ver los pa&ntilde;uelos que vende. No s&eacute; la raz&oacute;n (quiz&aacute;s me viene de madre) pero cuando cruzo mi mirada con estas personas excluidas, pienso c&oacute;mo habr&aacute; sido su ni&ntilde;ez. Si su pobreza es reciente o si no han conocido otra realidad desde que nacieron.
    </p><p class="article-text">
        Leo que<strong> casi 2,5 millones de ni&ntilde;os, un 29,7%, viven por debajo del umbral de la pobreza en Espa&ntilde;a.</strong> Somos el segundo pa&iacute;s de Europa con este &iacute;ndice. Reviso todos los emails que recibo de Save The Children con cifras escalofriantes en el mundo: cada 7 segundos una menor de 15 a&ntilde;os se casa, m&aacute;s de 10.000 ni&ntilde;os refugiados desaparecidos al llegar a Europa, 6 millones de ni&ntilde;os afectados por la sequ&iacute;a en el Cuerno de &Aacute;frica, casi 400.000 ni&ntilde;os con desnutrici&oacute;n en Somalia, peque&ntilde;os atrapados en Mosul y en la frontera con Hungr&iacute;a, 3 millones de ni&ntilde;as en riesgo de mutilaci&oacute;n genital, 3 millones de ni&ntilde;os afectados por Boko Haram, problemas de salud mental entre los afectados por las guerras, beb&eacute;s muertos o beb&eacute;s hu&eacute;rfanos en las mismas pateras&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Pero en qu&eacute; diablos pensamos para que esto ocurra con impunidad e indolencia por parte de las autoridades e instituciones? &iquest;Pero qu&eacute; narices hacemos para, al final, permitir e incluso normalizarlo como una parte m&aacute;s de los infortunios de la vida? Ignoramos sus propios derechos a no ser discriminados, a la vivienda, o la supervivencia. Esos &ldquo;derechos&rdquo; cargados de hipocres&iacute;a que quedan en cruda evidencia con ni&ntilde;os y ni&ntilde;as desaparecidos, refugiados, abusados y violados, destinados a la pornograf&iacute;a o la trata, excluidos, hijos de maltratadores, ni&ntilde;os y ni&ntilde;as desahuciados, con hambre, criados desde el odio, obligados a defenderse de los ataques, migrantes, repudiados, explotados (para enriquecimiento del capitalismo), o entrenados como m&aacute;rtires y combatientes. No son casos aislados. Existen porque nosotros lo permitimos y contribuimos a ello. Todos pertenecen a una misma realidad. A un mismo sistema que, lejos de protegerlos, los deja en el desamparo y la indefensi&oacute;n m&aacute;s absoluta.
    </p><p class="article-text">
        Nuestros actos son el peor de los ejemplos. Si damos este presente... &iquest;qu&eacute; esperamos?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; futuro recibiremos si ahora despreciamos, ignoramos, marginamos y rechazamos a sus padres, tratados como animales atrapados en una ratonera sin salida? &iquest;Si dejamos que despierten con sonidos de bombas y metrallas que les perforan los o&iacute;dos, y experimentan por primera vez el odio en las entra&ntilde;as?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; futuro podemos recibir de un ni&ntilde;o criado bajo el hambre, que se consuela con leche y agua, y que uno de los momentos felices de la semana sea cuando recoge la bolsa de alimentos de la ONG?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; lecci&oacute;n damos si los criamos desde el des&aacute;nimo, la pobreza, la ausencia de oportunidades, la privaci&oacute;n de relaciones sociales, la soledad y la derrota?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; adultos futuros obtendremos si criamos desde el machismo, la violencia, la impunidad y la agresividad? &iquest;O aquellos que sufren la violaci&oacute;n, la opresi&oacute;n y el miedo?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; adultos esperamos si educamos a las ni&ntilde;as desde la sumisi&oacute;n, los estereotipos y la hipersexualizaci&oacute;n? &iquest;O aquellas que sufren la mutilaci&oacute;n, la privaci&oacute;n de libertad y tienen vidas esclavas cosiendo en talleres de Bangladesh?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; ser&aacute; de ellos el d&iacute;a de ma&ntilde;ana si hoy ponemos mordazas a la libertad de expresi&oacute;n, si les hacemos creer que los derechos conseguidos son regalos ca&iacute;dos del cielo?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; ocurrir&aacute; si les hacemos creer que los animales se pueden maltratar y arrasar con impunidad a la propia naturaleza, la misma que le da de respirar y de comer?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; reacci&oacute;n podemos esperar de un ni&ntilde;o criado en una guerra, cuyos padres o hermanos ha visto morir?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Pero qu&eacute; pensamos obtener si los criamos desde el odio al otro y la discriminaci&oacute;n, desde la creencia f&eacute;rrea de fronteras y en la pureza racial?
    </p><p class="article-text">
        Esto que hacemos es criar a ni&ntilde;os para situarlos al borde de un abismo sin sue&ntilde;os. &iquest;Pensamos que no van a crecer y que somos inmunes a lo que hacemos? &iquest;Que nuestros actos no pasar&aacute;n factura? &iquest;D&oacute;nde est&aacute;n esos providas que ignoran las vidas de quienes ya est&aacute;n aqu&iacute;?
    </p><p class="article-text">
        Esa mirada infantil del anciano vendedor de pa&ntilde;uelos me regresa tambi&eacute;n cada vez que veo el rostro de un terrorista, de un delincuente, de un maltratador&hellip; Y me retuerzo cuando pienso qu&eacute; sucedi&oacute; en su vida para llegar a tal extremo.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s nos sorprenderemos si son agresivos, si atacan, si atentan, si act&uacute;an desde la venganza o del ojo por ojo y diente por diente... Cuando a diario, con nuestra indecencia y comportamiento, es como si les escupi&eacute;ramos en su cara. Estamos plantando las semillas del ma&ntilde;ana. Y las estamos plantando rodeados de malas hierbas.
    </p><p class="article-text">
        Nunca olvidar&eacute; la primera vez que entr&eacute; en un centro de refugiados. El primer sonido que recib&iacute; fue el de unos ni&ntilde;os que sonre&iacute;an y jugaban. Su madre, embarazada, y que hab&iacute;a pasado la frontera en Marruecos despu&eacute;s de que el marido pagase a las mafias, dec&iacute;a que era la primera vez que sus hijos jugaban despu&eacute;s de mucho tiempo. Y record&eacute; a mi abuela que, siendo una ni&ntilde;a, tuvo que cruzar toda la sierra de Ronda hasta llegar a Marbella, escapando de las bombas franquistas durante la guerra civil. Es ah&iacute; es donde una se agarra para tener algo de esperanza&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;ntos podr&aacute;n salvarse de caer en la espiral del odio?
    </p><p class="article-text">
        Deben vivir su infancia, tan f&aacute;cil y tan sencillo.
    </p><p class="article-text">
        Ninguno hemos nacido siendo adultos.
    </p><p class="article-text">
        Ninguno debe ser adulto sin poder haber sido antes ni&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Ning&uacute;n ni&ntilde;o debe dejar de serlo para vivir las experiencias de un adulto.
    </p><p class="article-text">
        Cu&aacute;nta ceguera tenemos. Si nos queremos salvar de todo lo m&aacute;s nauseabundo y oscuro de este mundo, solo depende de lo que estas ni&ntilde;as y ni&ntilde;os hagan en el futuro. De no cambiar, no solo les condenamos a ellos. Tambi&eacute;n, a nosotros mismos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana I. Bernal Triviño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/diablos-jugaran-ninos_132_3338203.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Jun 2017 17:35:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Dónde diablos jugarán los niños?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Infancia,Niños,Derechos Humanos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Feliz cumpleaños, mi queridísimo Federico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/feliz-cumpleanos-queridisimo-federico_132_3359455.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f5c0a87c-9ce5-46bc-826a-e4b4e4acc0de_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Feliz cumpleaños, mi queridísimo Federico"></p><p class="article-text">
        Siempre te recuerdo en agosto, pero este a&ntilde;o quer&iacute;a hacerlo por tu nacimiento porque tenemos el deber de festejar que llegara al mundo alguien con t&uacute;. El deber de recordar a las personas buenas que es, al fin y al cabo, lo que t&uacute; siempre fuiste.
    </p><p class="article-text">
        Debes saber que a los pocos meses de escribirte el a&ntilde;o pasado, la cantante &ldquo;granaina&rdquo; Lara Bello me pidi&oacute; leer nuestras cartas compartidas en uno de sus espect&aacute;culos en Nueva York&hellip; &iquest;Entiendes lo que te digo? &iexcl;&iexcl;Tres andaluces unidos, juntos, en tu Nueva York!! Tambi&eacute;n te digo que las tazas que hice de ti siguen dando la vuelta al mundo. Est&aacute;n por Nueva York, Cuba, Suiza, Polonia&hellip; &iexcl;y hasta en la mism&iacute;sima Patagonia!
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s ya sabes lo que pas&oacute;. Que dej&eacute; de ser yo un tiempo. Ni siquiera leerte me ayudaba. &iquest;Sabes lo que me dio m&aacute;s miedo? Que incluso se esfumaron mis sue&ntilde;os, mi casi &uacute;nico patrimonio, sin saber si el tiempo me los devolver&iacute;a. Y yo los necesitaba, como t&uacute; tambi&eacute;n le dec&iacute;as a tus padres. Recordaba cuando le confesabas a Benjam&iacute;n Palencia que viv&iacute;as una de las crisis m&aacute;s fuertes, y que no cre&iacute;as en nadie, que no te gustaba nadie. O cuando dec&iacute;as a Jos&eacute; A. Rubio que estabas lleno de desesperanza. T&uacute; bien sabes lo que te digo. Ese dolor punzante que se clava hasta el fondo y que, por m&aacute;s que metes los dedillos para arrancarlo, no lo alcanzas. Saber que hab&iacute;as pasado por lo mismo, en cierta forma, me aliviaba.
    </p><p class="article-text">
        T&uacute; bien sabes que me he agarrado a Barcelona como t&uacute; lo hiciste a Nueva York. Como a quien, en mitad de un naufragio, le lanzan un salvavidas y es su &uacute;nica esperanza. Y, en cierta manera, que aquel fuera mi destino, entre muchos otros, era como si nunca me abandonaras. Es cierto que hay d&iacute;as, sobre todo al principio, donde me duele un poco. Echo de menos nuestra tierra, Andaluc&iacute;a y nuestra M&aacute;laga, y ese lenguaje propio que solo nosotros sabemos; sin que nadie me mire por encima del hombro o me haga sentir inferior (como aquel &ldquo;perro andaluz&rdquo;), y todo por ni siquiera comprender la belleza y riqueza de donde venimos.
    </p><p class="article-text">
        Pero tambi&eacute;n quiero a la Barcelona que me ha acogido y reconocido, que me ha dado m&aacute;s futuro, donde he encontrado gente que me ha reconstruido con el cari&ntilde;o que necesitaba. Tambi&eacute;n la estimo porque t&uacute; quer&iacute;as a esta tierra, cuando te declarabas &ldquo;catalanista furibundo&rdquo; o escribiste en el libro de invitados en El Canari de la Garriga: &ldquo;Presidiario en potencia. Visca Catalunya lliure!&rdquo;. Qu&eacute; cosas ten&iacute;as, Federico&hellip; Qu&eacute; lanzado eras para la &eacute;poca.
    </p><p class="article-text">
        Me gusta perderme por Barcelona, desde el Tibidabo hasta la Barceloneta y ver nuestro mismo mar, el barrio G&oacute;tico, la catedral del Mar&hellip; A menudo me refugio en la plaza de San Felipe Neri, despu&eacute;s de sortear un camino de calles que parecen olvidadas. All&iacute; puedo palpar las paredes agujereadas de una iglesia bombardeada durante la guerra civil, donde murieron 42 personas, con 20 ni&ntilde;os. Aquellas heridas en la piedra y el silencio de la plaza me conmueven y estremecen. Es como si, de alguna forma, me conectara con los que os fuisteis sin remedio.
    </p><p class="article-text">
        No te comento nada de Espa&ntilde;a, en general, porque s&eacute; que te da&ntilde;ar&iacute;a. Sigue anclada en ese pasado de dolor y naftalina, sigue ri&eacute;ndose de sus hijos en la cara, sigue relegando a las v&iacute;ctimas, perpetuando las injusticias y desamparando a quien lo necesita. Estamos en un punto, como dec&iacute;as, donde parece que solo somos pececillos unidos con una cadena a un solo punto, sin conciencia.
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;as a Adriano del Valle que &ldquo;todo lo que nos rodea est&aacute; lleno de almas que pasaron&rdquo;. Y yo creo que te sent&iacute; en la primera obra de teatro que he visto en Barcelona. Por supuesto, esa primera obra, fue sobre ti. La dirige Pep Tosar. Yo te ve&iacute;a all&iacute;, sentado en las butacas del teatro Romea, mientras en el escenario un actor con tu trajecito bailaba entre chopos, aparec&iacute;a tu sobrina Vicenta, o Dal&iacute; y Bu&ntilde;uel hablaban de ti. Y ese momento fue como una catarsis. Record&eacute; c&oacute;mo te da&ntilde;aron. Lo dif&iacute;cil que es recuperarse de los amigos que nunca te piden perd&oacute;n, ni reconocen sus errores, de los que traicionan a voluntad. T&uacute;, que defin&iacute;as a las amistades como &ldquo;lapas que se plantan silenciosamente en el coraz&oacute;n&rdquo;. De esto he aprendido que lo bueno es dormir o morir con la conciencia tranquila, de no haber da&ntilde;ado ni maltratado a nadie, de no haber traicionado ni ser desleal. En parte, porque crec&iacute; con tus valores, que me hacen vivir sin rencor. De hecho, este a&ntilde;o, dos amigos me pidieron perd&oacute;n por cosas del pasado y me llen&oacute; de una paz tremenda. &Uacute;ltimamente soy muy feliz, Federico. He tenido tantos contratiempos hasta ahora que, a veces, me da miedo sentirme as&iacute;. Como uno de esos presentimientos que alertabas. Como si fuese algo que ya no me correspondiese.
    </p><p class="article-text">
        He salido, como t&uacute;, porque me entregu&eacute; a escribir poes&iacute;a para echar el dolor hacia fuera. Curarme y reconocerme en cada verso. Y tambi&eacute;n porque he conocido a mujeres inmensas de sororidad. Te gusta como suena, &iquest;verdad? Es una palabra nueva. Te encantar&iacute;a usarla. Significa solidaridad entre mujeres. Son esas compa&ntilde;eras que te abren los ojos, que te dan poder sin mentir ni traicionar. T&uacute; siempre confiaste en las mujeres de tu vida, y en aquellas que desafiaban. Como cuando os cogisteis del brazo Maruja Mallo, Margarita Manso, t&uacute; y Dal&iacute;, y pas&aacute;steis por la Puerta del Sol sin los sombreros, soportando los abucheos.
    </p><p class="article-text">
        Ya estoy segura de la raz&oacute;n que siempre me llevaba a elegirte: porque en tu obra hablabas de nosotras. Porque t&uacute; supiste dar voz a las mujeres que estaban calladas y mutiladas de alma. Porque todas tus protagonistas quieren arrancarse la opresi&oacute;n para ser due&ntilde;as de su libertad y su cuerpo. Expusiste c&oacute;mo el patriarcado las ahogaba en lagunas de marginaci&oacute;n social. Y mostraste, incluso en Bernarda, c&oacute;mo la propia mujer era capaz de reproducir un rol masculino de sometimiento y sumisi&oacute;n. Hablaste sin tapujos de sus deseos, de amar a contracorriente, de la pasi&oacute;n, de sus frustraciones, de la angustia del qu&eacute; dir&aacute;n, de la deshonra, de su lucha por la dignidad, de lo est&eacute;ril&hellip; De todas aquellas mujeres valientes que se sal&iacute;an de la norma de ser buenas hijas, madres, esposas y beatas. Ning&uacute;n hombre, salvo t&uacute;, lo reflej&oacute; igual. Veo a mis compa&ntilde;eras y al resto de las mujeres del mundo, y tengo el convencimiento de que a&uacute;n existen muchas Adela, Mariana, Yerma, o do&ntilde;a Rositas, asfixiadas entre paredes como c&aacute;rceles, sin poder gritar lo que padecen.
    </p><p class="article-text">
        Justo ahora te escribo desde el avi&oacute;n y siempre, cuando miro desde la ventanilla, pienso que siendo el ser humano tan poca cosa, tan diminutos, m&aacute;s peque&ntilde;os que un &aacute;rbol o una monta&ntilde;a, c&oacute;mo podemos tener tanta capacidad de hacer el mal. Cuando el avi&oacute;n pasa por Gran&aacute;, y veo los campos de chopos y la sierra, dominante y hechicera, intento adivinar desde arriba d&oacute;nde puedes estar. D&oacute;nde&hellip; Esa eterna pregunta sin respuesta.&nbsp; Yo necesito saberlo. Necesito tener ese sitio al que volver, como un anclaje, donde sepa que t&uacute; has existido y que est&aacute;s, en cierta forma, a&uacute;n aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Hay una serie de televisi&oacute;n, de los hermanos Olivares, donde una persona viaja al pasado, y se encuentra contigo en La Residencia de Estudiantes. T&uacute; adivinas que viene del futuro. Pero justo en la despedida, te mira con la desolaci&oacute;n e impotencia de saber que no puede impedir que te asesinen, y te da un abrazo enorme, conteniendo el enojo. Prometo que, si yo hubiese podido, te hubiera abrazado tambi&eacute;n tan fuerte hasta intentar retenerte&hellip; pero, &iquest;de qu&eacute; hubiese servido atarte, a ti, un alma libre, un hombre entregado a los suyos?
    </p><p class="article-text">
        En la obra de Pep Tosar todos los que hablan de ti se&ntilde;alan que, de no haber cogido ese tren de Madrid a Granada, hubieras vivido&hellip; Hubieras festejado todos los cumplea&ntilde;os que te han arrancaron, hubieses escrito todas las obras de teatro que te faltaban, hubieses cumplido tus sue&ntilde;os.... El actor que te da vida en el escenario, al final, se fusiona con una foto de ti en un tren, y termin&aacute;is siendo uno. Y entonces t&uacute; taconeas, r&aacute;pido, con angustia, con una explosi&oacute;n de rabia, pataleando frente al destino. Hasta que, con tres golpes de tac&oacute;n, simulas el sonido de los disparos. Y con un silencio roto enmudece tu vida y, en parte, la nuestra. Cu&aacute;nta injusticia, lorquito&hellip; &iexcl;Cu&aacute;nto nos perdimos de ti! &iquest;Y qu&eacute; nos queda? Solo tu recuerdo.
    </p><p class="article-text">
        A pesar del dolor&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Feliz cumplea&ntilde;os, querido.
    </p><p class="article-text">
        Feliz cumplea&ntilde;os, siempre. 
    </p><p class="article-text">
        Para que nunca te vayas de nuestra memoria, que es la &uacute;nica forma de vida que a&uacute;n podemos darte.
    </p><p class="article-text">
        Un abrazo muy cari&ntilde;oso de tu (ya) mejor,
    </p><p class="article-text">
        Ana
    </p><p class="article-text">
        Pd: Hace ya un calorazo que ni imaginas. Hoy voy a intentar pasarme por tu fiesta de cumplea&ntilde;os en Fuente Vaqueros&hellip; Ay, si estuvieses all&iacute;, te llevar&iacute;a el alm&iacute;bar de fresa que te encantaba del Monasterio de Santo Domingo y uno de aquellos platos que disfrutabas en Cadaqu&eacute;s. Te retirar&iacute;a un ratito de tu piano (mira que te gusta) y te regalar&iacute;a un paseo por el campo, con aquellas acequias pensativas que adorabas, hasta llegar al bosque de chopos. Los mismos que, en tu reencuentro, te gritar&iacute;an como anta&ntilde;o: &ldquo;Federicoooo&rdquo;. Y el eco te har&iacute;a eterno, mezclado con el sonido del mecido de las hojas. Y yo te sostendr&iacute;a entre mis manos, como aquel patito asustado en el te convert&iacute;as cuando te hac&iacute;as peque&ntilde;o&hellip; Y entre aquella pausa, donde te abrazar&iacute;a, me calmar&iacute;as y me asegurar&iacute;as, con una rotundidad absoluta, que podemos recuperar nuestro sue&ntilde;o. Porque el sue&ntilde;o va sobre el tiempo, flotando como un velero, flotando como un velero...
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ana I. Bernal Triviño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/feliz-cumpleanos-queridisimo-federico_132_3359455.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Jun 2017 19:21:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Feliz cumpleaños, mi queridísimo Federico]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Federico García Lorca]]></media:keywords>
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