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    <title><![CDATA[elDiario.es - Francesc Trillas]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/francesc_trillas/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Francesc Trillas]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Fútbol, economía y ciencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/alternativaseconomicas/futbol-economia-ciencia_132_2750401.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f9998e09-25b8-4955-8ce2-f265bb648b07_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Fútbol, economía y ciencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El mundial de Rusia demuestra que toleramos y hacemos el juego a los autócratas, igual que toleramos la desigualdad y el enriquecimiento de los grandes futbolistas</p><p class="subtitle">Que el fútbol se ponga al servicio de toda la sociedad depende de que se impregne de normas sociales basadas en la equidad y el respeto a las reglas colectivas</p></div><p class="article-text">
        El f&uacute;tbol globalizado nos ilustra algunos de los fen&oacute;menos m&aacute;s interesantes de la econom&iacute;a moderna, como el rol de las instituciones formales e informales que interact&uacute;an con los mercados, las normas culturales que influyen en las decisiones colectivas, y el alcance de la racionalidad humana. Cre&iacute;amos que sab&iacute;amos cosas al respecto antes de la Copa del Mundo de Rusia, pero hemos seguido aprendiendo con ella, en algunos casos confirmando y en otros matizando o casi desmintiendo lo que consider&aacute;bamos nuestra sabidur&iacute;a acumulada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El f&uacute;tbol tiene una cara oculta y mostramos una gran benevolencia con algunos de sus protagonistas, incluso cuando tienen una proximidad inquietante con esta cara. Por esa benevolencia hemos tolerado y aplaudido un espect&aacute;culo concebido y desarrollado a mayor gloria de, y haci&eacute;ndole el juego a, Vlad&iacute;mir Putin, el aut&oacute;crata protagonista de <a href="https://www.penguinrandomhouse.com/books/570367/the-road-to-unfreedom-by-timothy-snyder/9780525574460/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>The Road to Unfreedom</em></a>, la &uacute;ltima denuncia del historiador Timothy Snyder, disc&iacute;pulo de Tony Judt, sobre los intentos de la nueva oligarqu&iacute;a rusa por sembrar de inestabilidad las democracias que cre&iacute;amos consolidadas.
    </p><p class="article-text">
        Toleramos y hacemos el juego a los aut&oacute;cratas, igual que toleramos la desigualdad y el enriquecimiento de los grandes futbolistas. Quiz&aacute;s el caso Ronaldo-Juve marcar&aacute; un punto y aparte. Pero &iquest;por qu&eacute; si los futbolistas de m&aacute;ximo nivel son una &iacute;nfima minor&iacute;a y la democracia se basa sobre todo en la regla de la mayor&iacute;a, no los expropiamos? Su mayoritario origen humilde y la falta de correlaci&oacute;n entre su talento y cuestiones morales explican que su enriquecimiento y poder no choquen con nuestras nociones m&aacute;s arraigadas de injusticia. Pero deber&iacute;amos ser m&aacute;s exigentes cuando incurren en fraude fiscal u otros comportamientos delictivos, y cuando se acercan demasiado a las autocracias que se aprovechan del &eacute;xito del deporte m&aacute;s globalizado y unificado.
    </p><p class="article-text">
        La sociedad mediatizada por la vieja y la nueva prensa es m&aacute;s exigente con los responsables pol&iacute;ticos que con los responsables deportivos. El &uacute;ltimo refugio del hombre blanco, las gradas y las comunidades virtuales del f&uacute;tbol moderno acabar&aacute;, sin embargo, por ser civilizado, como lo son las grandes ciudades, las modernas empresas, los partidos pol&iacute;ticos y nuestras mejores universidades, donde el viejo hombre blanco se siente crecientemente inc&oacute;modo. Por desgracia, el Mundial visto y o&iacute;do por televisi&oacute;n en Espa&ntilde;a fue un espect&aacute;culo de hombres (por lo menos de razas diversas), arbitrado y entrenado por hombres y comentado por hombres con la gracia ca&ntilde;&iacute; de Camacho y Kiko, que decidieron condenar a las &uacute;nicas mujeres, aparte de la presidenta de Croacia, que protagonizaron la final del Mundial al saltar como espont&aacute;neas para protestar contra el machismo y la homofobia de Putin.
    </p><p class="article-text">
        El &eacute;xito de Europa en el Mundial y en el f&uacute;tbol globalizado en general apunta a la necesidad de que sea precisamente Europa la que complete el proceso de civilizaci&oacute;n del f&uacute;tbol moderno, a la que contribuy&oacute; el FBI de la &eacute;poca de Obama. La lucha entre equipos homog&eacute;neos y equipos diversos que hemos visto en el Mundial, incluso en su final, nos insta a optar por un mundo donde las nacionalidades no sean m&aacute;s que etiquetas que sirvan para ponerse camisetas de distinto color o sean sentimientos tribales con los que dividirnos y creernos que vale la pena morir por ello, como cantan muchas letras de himnos nacionales.
    </p><p class="article-text">
        El Mundial nos ha demostrado una vez m&aacute;s el enorme &eacute;xito y atractivo del deporte rey convertido en espect&aacute;culo. Se trata de un gran producto fruto de la evoluci&oacute;n de instituciones con componentes inevitablemente inclusivos y extractivos, por utilizar una terminolog&iacute;a puesta de moda hace pocos a&ntilde;os. Que ese pastel se ponga cada vez m&aacute;s al servicio del conjunto de la sociedad depende de que se impregne mucho m&aacute;s de normas sociales basadas&nbsp;m&aacute;s que hasta ahora en la equidad y el respeto a las reglas colectivas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Racionalidad?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En el f&uacute;tbol moderno tambi&eacute;n se mezclan, fruto de la combinaci&oacute;n de emociones y presiones competitivas, la racionalidad y la irracionalidad. En el pr&oacute;logo de mi libro <a href="https://alternativaseconomicas.coop/tablon-de-anuncios/ya-esta-a-la-venta-el-libro-pan-y-futbol-editado-por-alternativas-economicas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pan y F&uacute;tbol (Alternativas Econ&oacute;micas, 2018)</a>, el actual director t&eacute;cnico del Olympique de Marsella y exportero de f&uacute;tbol Andoni Zubizarreta expresaba su escepticismo sobre alguna de las teor&iacute;as con soporte cuantitativo que trato de divulgar en el libro. En particular, desde su experiencia como arquero no parec&iacute;a estar totalmente convencido de que, debido a la presi&oacute;n psicol&oacute;gica, quien tira segundo en una tanda de penaltis tenga m&aacute;s probabilidades de perder que quien tira primero. Esta supuesta regularidad emp&iacute;rica lleg&oacute; al Mundial tras popularizarse en la prensa en lengua inglesa (incluso durante el Mundial) un trabajo de los economistas Apesteguia y Palacios-Huerta publicado en 2010 en la <a href="https://www.aeaweb.org/articles?id=10.1257/aer.100.5.2548" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">American Economic Review</a>, basado en 129 tandas de penaltis en una variedad de torneos. En el libro <a href="https://press.princeton.edu/titles/10260.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Beatiful Game Theory </a>de Palacios-Huerta, publicado en 2014, la muestra se ampl&iacute;a a 1.001 tandas, pero incluye tandas posteriores a 2003, que es cuando un cambio de reglas hace que quien tire primero no sea aleatorio, sino una decisi&oacute;n del capit&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En este Mundial ha habido cuatro tandas de penaltis (como en el anterior), y en ellas siempre ha ganado el equipo que tir&oacute; segundo (igual que en las dos &uacute;ltimas del Mundial anterior). Podr&iacute;a ser casualidad, claro. En las tres primeras el capit&aacute;n que gan&oacute; el sorteo, en coherencia con la supuesta sabidur&iacute;a acumulada, eligi&oacute; tirar primero. Pero su equipo perdi&oacute;. En la cuarta, el capit&aacute;n de Croacia, Modric, gan&oacute; el sorteo, y tras mirar al entrenador grit&aacute;ndole, decidi&oacute; tirar segundo. Y gan&oacute;. El comentarista de Mediaset (el bueno, el de los partidos en que no estaba Camacho), dijo que Modric hab&iacute;a decidido que Croacia parara primero, bas&aacute;ndose en la experiencia de que su portero, Subacic, hab&iacute;a parado tres lanzamientos en la tanda anterior contra Dinamarca. Sin duda, la decisi&oacute;n de tirar segundo (o parar primero, como ocurri&oacute;) fue end&oacute;gena y no aleatoria. Al comentar esto en mi presentaci&oacute;n del libro <em>Pan y F&uacute;tbol</em> en Madrid, justo antes de las semifinales del Mundial de Rusia, un amigo m&iacute;o y colega, el economista Antoni-&Iacute;talo de Moragas, me alert&oacute; de <a href="https://pubsonline.informs.org/doi/abs/10.1287/mnsc.1120.1516?journalCode=mnsc" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otro art&iacute;culo cient&iacute;fico</a> (que ha tenido mucha menos cobertura en los medios o en los libros divulgativos), de los economistas Kocher, Lenz y Sutter, publicado en 2012 en <em>Management Science</em>, en el que ampl&iacute;an (incluy&eacute;ndola) la base de datos de Apesteguia y Palacios Huerta de 2010 a 540 tandas de penaltis no posteriores a 2003, y obtienen el resultado de que el equipo que lanza primero gana solo el 53% de las veces, y que esta cantidad no es significativamente distinta de 50% desde el punto de vista estad&iacute;stico; es decir, que no se puede distinguir de una diferencia puramente aleatoria.
    </p><p class="article-text">
        Vandebroek, McCann y Vroom intentan muy recientemente en el <a href="http://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/1527002516672060" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Journal of Sports Economics </a>reconciliar los distintos resultados anteriores, argumentando que el n&uacute;mero de observaciones disponibles hace muy dif&iacute;cil dirimir entre hip&oacute;tesis. De momento, y hasta que evidencia mucho m&aacute;s abundante pase por robustos filtros cient&iacute;ficos, habr&aacute; que compartir el escepticismo de Zubizarreta, y seguir trabajando y aprendiendo del f&uacute;tbol.
    </p><p class="article-text">
        Francesc Trillas es profesor de la Universidad Aut&oacute;noma de Barcelona y autor de <em>Pan y f&uacute;tbol. El deporte rey, espejo de la econom&iacute;a global</em>.
    </p><p class="article-text">
        [Este art&iacute;culo ha sido publicado en el n&uacute;mero 61 de la revista <a href="http://alternativaseconomicas.coop/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alternativas Econ&oacute;micas.</a> Ay&uacute;danos a sostener este proyecto de periodismo independiente con<a href="http://alternativaseconomicas.coop/suscripciones" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> una suscripci&oacute;n</a>]
    </p><p class="article-text">
        <a href="http://alternativaseconomicas.coop/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> </a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francesc Trillas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/alternativaseconomicas/futbol-economia-ciencia_132_2750401.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Sep 2018 19:37:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Fútbol, economía y ciencia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Globalización,Mundial Rusia 2018]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Teoría de la Elección Social tras el referéndum del Brexit]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/teoria-eleccion-social-referendum-brexit_132_3264143.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La lectura de las reflexiones actualizadas de Amartya Sen subrayan la utilidad de la Teoría de la Elección Social para afrontar los debates y la toma de decisiones que rodean asuntos como la cuestión catalana.</p><p class="subtitle">Una opción para las cuestiones de soberanía en las democracias avanzadas que debería estar por lo menos encima de la mesa es llegar a un acuerdo amplio para una pregunta del tipo sí / no sobre una propuesta detallada.</p><p class="subtitle">Pero al ampliar el número de “criterios razonables” también aumentamos los dilemas que se producen. Por ejemplo, es difícil conseguir más claridad sin menoscabar la cohesión.</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos tiempos han tenido lugar plebiscitos como los de Crimea, el Brexit o Colombia, y asistimos a la presencia sonora en el debate pol&iacute;tico de propuestas para celebrar refer&eacute;ndums de secesi&oacute;n (por ejemplo en Catalu&ntilde;a o en la parte serbia de Bosnia-Herzegovina) o para salir del euro o de la UE. Las dudas y dilemas que plantean estos mecanismos de decisi&oacute;n sugieren a mi juicio la imperiosa necesidad de divulgar algunos an&aacute;lisis acad&eacute;micos sobre la agregaci&oacute;n colectiva de preferencias inspirados en la Teor&iacute;a de la Elecci&oacute;n Social. Estos an&aacute;lisis est&aacute;n hasta cierto punto resumidos en la nueva edici&oacute;n expandida del libro cl&aacute;sico del Premio Nobel de econom&iacute;a Amartya Sen.
    </p><p class="article-text">
        La lectura de las reflexiones actualizadas de Sen y su relaci&oacute;n con el instrumento referendario, as&iacute; como la experiencia hist&oacute;rica reciente, subrayan la utilidad de algunos de los mensajes fundamentales de la Teor&iacute;a de la Elecci&oacute;n Social para afrontar los debates y la toma de decisiones que rodean a la cuesti&oacute;n catalana, por citar s&oacute;lo la que nos resulta m&aacute;s cercana de entre las de naturaleza similar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Reglas de votaci&oacute;n</strong>. Distintas reglas de votaci&oacute;n pueden dar lugar a distintos resultados para unas mismas preferencias. Las reglas de votaci&oacute;n m&aacute;s conocidas y estudiadas son la regla de la pluralidad (la m&aacute;s usada, quiz&aacute;s por su claridad) consistente en que cada votante diga cu&aacute;l es su (&uacute;nica) opci&oacute;n preferida, con independencia del r&aacute;nking con que ordenar&iacute;a el resto de alternativas, y vence la opci&oacute;n que tiene m&aacute;s votos. En una variante de la regla de pluralidad, pasan a una segunda vuelta las dos opciones con m&aacute;s votos,y todos los votantes vuelven a votar sobre ellas. En otra variante, se producen rondas de votaci&oacute;n y en cada ronda queda eliminada la alternativa con menos votos. En la regla de la mayor&iacute;a con comparaci&oacute;n por pares, los votantes votan de dos en dos alternativas y vence aquella (si es que existe, y s&oacute;lo est&aacute; garantizada su existencia cuando limitamos el tipo de preferencias que pueden tener los votantes) que derrota a todas las otras opciones en estas votaciones por pares: esta alternativa es el &ldquo;ganador de Condorcet&rdquo;. En el recuento de Borda, cada votante punt&uacute;a de m&aacute;s a menos votos todas las alternativas existentes, y vence la que tiene m&aacute;s puntos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Criterios razonables</strong>. Existen infinitas variantes y formas de votar. Ninguna de ellas, sin embargo cumple simult&aacute;neamente con un conjunto m&iacute;nimo de &ldquo;criterios razonables&rdquo; que desear&iacute;amos que las reglas de votaci&oacute;n cumplieran (y esta es la conclusi&oacute;n del Teorema de Imposibilidad de Arrow), como por ejemplo que las preferencias colectivas sean transitivas, que la comparaci&oacute;n entre dos alternativas no dependa de a&ntilde;adir una tercera, o que el sistema sea neutral y no favorezca a una alternativa sobre otras. En otras palabras, siempre existir&aacute;n dilemas entre distintos criterios razonables. Adem&aacute;s las reglas de votaci&oacute;n en general son vulnerables al voto estrat&eacute;gico, es decir, no siempre conducen a reflejar lo que desean de verdad los votantes. Por ello, el rol de quien controla la agenda es fundamental: quien decide el sistema de votaci&oacute;n y las alternativas que se ponen a votaci&oacute;n puede influir sobre el resultado eligiendo el procedimiento que m&aacute;s le favorezca.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Otra paradoja</strong>. Si tenemos dos votantes y tres opciones, puede ocurrir simult&aacute;neamente que ambos votantes prefieran una de las tres alternativas sobre una de las dos restantes, pero que si dejamos que uno de los dos votantes decida individualmente entre dos de las alternativas, y el otro votante decida sobre otras dos, entonces puede que quede descartada aquella en la que ambos se pondr&iacute;an de acuerdo. En el caso catal&aacute;n, Oriol Tejada sugiere que podr&iacute;a darse, para unas preferencias hipot&eacute;ticas pero plausibles, que el &ldquo;votante catal&aacute;n&rdquo; eligiera independencia sobre federalismo, que el &ldquo;votante espa&ntilde;ol&rdquo; eligiera status quo sobre independencia, y que eso impidiera que ambos eligieran el federalismo, que es preferido por ambos al status quo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Simplificar a dos opciones las alternativas que se presentan a los votantes puede ser problem&aacute;tico. </strong>Como ya discut&iacute; <a href="http://www.eldiario.es/piedrasdepapel/manipulacion-democracia_6_317478260.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>, la simplificaci&oacute;n es una virtud, porque a&ntilde;ade claridad y facilita la legitimidad de los procesos democr&aacute;ticos. La elecci&oacute;n social no presenta muchos problemas cuando s&oacute;lo hay dos opciones. No hay mucho margen para el voto estrat&eacute;gico, hay poco riesgo de indeterminaci&oacute;n, las alternativas irrelevantes no tienen ninguna influencia (no hay ninguna en esa etapa), y no hay diferencia entre pluralidad y mayor&iacute;a. Se produce una apariencia de claridad y simplicidad, pero en realidad la batalla ha sido anterior: la simplificaci&oacute;n a dos no habr&aacute; sido inocente. Puede haber manipulaci&oacute;n en la reducci&oacute;n de fen&oacute;menos complejos a s&oacute;lo dos opciones. Una vez que s&oacute;lo hay dos opciones, la batalla por la elaboraci&oacute;n ha terminado.
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Particularidades de la Elecci&oacute;n Social en un refer&eacute;ndum de soberan&iacute;a</strong></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        El criterio de neutralidad exige dar las mismas oportunidades a todas las alternativas sometidas a votaci&oacute;n. En los refer&eacute;ndums de tipo constitucional o de soberan&iacute;a puede ser deseable otorgar un trato especial al <em>status quo</em> -es decir, a ning&uacute;n cambio- y asegurar as&iacute; que el cambio constitucional se lleva a cabo s&oacute;lo con un apoyo abrumador, como sucedi&oacute; por ejemplo con el refer&eacute;ndum sobre el Acuerdo del Viernes Santo irland&eacute;s,.
    </p><p class="article-text">
        La importancia de las super-mayor&iacute;as y los requisitos de participaci&oacute;n que muchos analistas y sistemas legales sugieren para los referendos van en la direcci&oacute;n precisamente de deshacer la neutralidad entre el <em>status quo</em> y las reformas, especialmente cuando &eacute;stas son radicales. Por supuesto, el riesgo de exigir super-mayor&iacute;as es el obstruccionismo y la capacidad de generar minor&iacute;as de bloqueo, por lo que ser&iacute;a razonable acompa&ntilde;ar las super-mayor&iacute;as de mecanismos para incentivar que se alcance un acuerdo, como en los c&oacute;nclaves papales o con los l&iacute;mites de tiempo para llegar a acuerdos con costes para las partes en caso de desacuerdo, como ocurre con el art&iacute;culo 50 de los tratados de la UE, que rige las negociaciones para que un Estado Miembro la abandone.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, a la luz de la experiencia del refer&eacute;ndum del Brexit y otros, se han sugerido otros &ldquo;criterios razonables&rdquo; que deber&iacute;an cumplir los plebiscitos, especialmente aquellos planteados para decidir cuestiones de soberan&iacute;a:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Cohesi&oacute;n: evitar el car&aacute;cter divisivo del refer&eacute;ndum o al menos la creaci&oacute;n de inmensas minor&iacute;as perdedoras, en riesgo de discriminaci&oacute;n;</li>
                                    <li>Estabilidad: evitar el riesgo de contagio o efecto domin&oacute; de los procesos de independencia.</li>
                                    <li>Claridad: tras el &uacute;ltimo refer&eacute;ndum de independencia en Quebec, en 1995, se impuso el criterio del Tribunal Supremo de Canad&aacute; de que las opciones que se presenten al electorado deben ser claras y evitar la confusi&oacute;n, las consecuencias de lo que se decide deben ser tambi&eacute;n claras y lo que se decida debe ser aprobado por una mayor&iacute;a igualmente clara. N&oacute;tese que existe un cierto conflicto entre plantear una pregunta clara y presentar con claridad las consecuencias de lo que se aprueba. Hacer un refer&eacute;ndum con dos o incluso tres o m&aacute;s opciones discretas sobre algo que en realidad es un continuum (el grado de soberan&iacute;a), y que no depende s&oacute;lo del cuerpo electoral, puede inducir a una sensaci&oacute;n de &ldquo;falsa claridad&rdquo;. Existe el riesgo de &ldquo;aprobar&rdquo; algo que en realidad est&aacute; pendiente de negociaci&oacute;n. Por tanto, la soluci&oacute;n no consiste simplemente en aumentar un n&uacute;mero de opciones aparentemente simples a tres o m&aacute;s, porque entonces la pregunta sigue dando la falsa impresi&oacute;n de simplicidad (habr&iacute;a sido dif&iacute;cil saber exactamente lo que significaba la <em>devoluci&oacute;n m&aacute;xima</em> en Escocia sin un acuerdo previo detallado). Por dar un ejemplo reciente, el Reino Unido parece saber lo que el 52% del electorado <em>no</em> quer&iacute;a el d&iacute;a del refer&eacute;ndum, pero no est&aacute; tan claro lo que ellos o sus l&iacute;deres quieren para su futuro. Por tanto, da la impresi&oacute;n de que un refer&eacute;ndum de autodeterminaci&oacute;n, en este caso totalmente legal, no ha sido una buena herramienta para encontrar la verdadera voluntad del pueblo.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En todo caso, merece la pena hacer notar que al ampliar el n&uacute;mero de &ldquo;criterios razonables&rdquo; tambi&eacute;n aumentamos los dilemas que se producen. Por ejemplo, es dif&iacute;cil conseguir m&aacute;s claridad sin menoscabar la cohesi&oacute;n. Al fin y al cabo, una pregunta breve y dicot&oacute;mica es bien clara, pero facilita la polarizaci&oacute;n en dos bloques enfrentados y, si nos fijamos en el caso brit&aacute;nico, no parece que haya conducido a la estabilidad.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Limitaciones de la teor&iacute;a de la elecci&oacute;n social</strong></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        La secuencia (1) formaci&oacute;n ex&oacute;gena de preferencias; (2) elecci&oacute;n de un sistema de votaci&oacute;n; (3) voto final, no tiene por qu&eacute; cumplirse pues la elecci&oacute;n de los detalles del sistema de votaci&oacute;n puede influir en la formaci&oacute;n de las preferencias (que entonces dejan der ser ex&oacute;genas). Aparece &nbsp;entonces el <em>neverendum</em>, situaci&oacute;n en la que los independentistas, incluso si pierden el refer&eacute;ndum como en Escocia, tienen &eacute;xito porque consiguen que el electorado preste atenci&oacute;n a lo que ellos desean. Cuantas m&aacute;s campa&ntilde;as plebiscitarias haya, mejor. Si impl&iacute;citamente y cognitivamente se gana la batalla del <em>demos</em> del refer&eacute;ndum como manifestaci&oacute;n simb&oacute;lica de la naci&oacute;n en s&iacute; misma, los est&aacute;ndares democr&aacute;ticos y el reconocimiento internacional son secundarios para quienes tienen unas preferencias de tipo nacionalista. En este sentido, las preguntas y las palabras exactas que las formulan no son inocentes. En Catalu&ntilde;a, las preguntas del 9N y la pregunta del 1-O son escasamente inocentes. Las opiniones de los votantes pueden fluctuar enormemente dependiendo de c&oacute;mo se plantean exactamente las preguntas. Por ejemplo, antes de la Guerra del Golfo de 1991, casi dos terceras partes de los estadounidenses dijeron que estaban dispuestos a &ldquo;utilizar la fuerza militar&rdquo;, pero menos del 30% deseaban &ldquo;ir a la guerra&rdquo;. Nuestras preferencias son m&aacute;s vagas e incompletas de lo que supone la teor&iacute;a tradicional, y co-evolucionan con las instituciones que las pretenden agregar. De ah&iacute; la importancia para Amartya Sen de la discusi&oacute;n razonada y de poder tomar una decisi&oacute;n con la m&aacute;xima informaci&oacute;n posible, algo que seg&uacute;n este economista y muchos otros observadores no favorec&iacute;a el car&aacute;cter dicot&oacute;mico de la campa&ntilde;a del refer&eacute;ndum del Brexit, donde incluso los medios de comunicaci&oacute;n m&aacute;s neutrales y respetados deb&iacute;an tratar por igual opiniones y hechos por cumplir con una apariencia de neutralidad. Adem&aacute;s, recuerda Amartya Sen, la opini&oacute;n en perspectiva de personas de otras latitudes debe ser bienvenida en cualquier debate para evitar los excesos del &ldquo;parroquialismo&rdquo; (que las pasiones y las emociones nos impidan enfrentarnos con frialdad a los pros y contras de una decisi&oacute;n, sin capacidad para ampliar el &aacute;ngulo de observaci&oacute;n de personas m&aacute;s ajenas al conflicto).
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; mecanismos democr&aacute;ticos de decisi&oacute;n colectiva podr&iacute;an minimizar los problemas en conflictos de soberan&iacute;a de la Europa del siglo XXI?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Al fin y al cabo, no hay una forma de agregar preferencias que cumpla con todos los requisitos deseables, y por lo tanto quien haga una propuesta est&aacute; explicitando sus juicios de valor entre criterios aparentemente deseables, pero potencialmente incompatibles. Una opci&oacute;n para las cuestiones de soberan&iacute;a en las democracias avanzadas que, a mi juicio, deber&iacute;a estar por lo menos encima de la mesa es llegar a un acuerdo amplio para una pregunta del tipo s&iacute; / no sobre una propuesta detallada que cuente con el apoyo de una mayor&iacute;a cualificada de las fuerzas pol&iacute;ticas relevantes (como el refer&eacute;ndum irland&eacute;s sobre el acuerdo del Viernes Santo o como el refer&eacute;ndum sobre la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola de 1978). Ese podr&iacute;a ser el marco adecuado en una democracia que quiera preservar la tolerancia y el debate razonado, aprovechando las mejores pr&aacute;cticas de democracia participativa, representativa y deliberativa, sin renunciar a la ratificaci&oacute;n final por democracia directa.
    </p><p class="article-text">
        Algunos se oponen al argumento de que un refer&eacute;ndum de autodeterminaci&oacute;n s&iacute; / no ser&iacute;a divisivo, argumentando que el <em>status quo</em>, por ejemplo en la situaci&oacute;n actual en Catalu&ntilde;a, tambi&eacute;n es divisivo. A menos que la divisi&oacute;n se tome como irreversible, no entiendo la validez de este contra-argumento. Creo que deber&iacute;amos tratar de encontrar maneras de recuperar la unidad y la cooperaci&oacute;n en lugar de celebrar la divisi&oacute;n con m&aacute;s divisi&oacute;n. Bajo circunstancias mucho m&aacute;s duras, Irlanda del Norte avanz&oacute; con un m&eacute;todo para resolver su conflicto que rompi&oacute; la divisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Algunos creemos que Espa&ntilde;a necesita un amplio acuerdo para una reforma federal que pueda ser apoyada por personas que crean firmemente en ella y por personas que puedan encontrar un terreno com&uacute;n a su alrededor. Tal acuerdo detallado podr&iacute;a entonces ser votado en un refer&eacute;ndum. Eso podr&iacute;a ser tan leg&iacute;timo como otros referendos legales, ser&iacute;a consistente con la tradici&oacute;n legal espa&ntilde;ola y, adem&aacute;s, ser&iacute;a menos divisorio y encajar&iacute;a mucho mejor con una Uni&oacute;n Europea que avanza hacia una mayor unidad e integraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La principal lecci&oacute;n que se extrae de la obra de los grandes maestros de la elecci&oacute;n social, en especial de Kenneth Arrow y Amartya Sen, es que hay que estar extremadamente atentos a las decisiones estrat&eacute;gicas de quienes pueden tratar de imponer a la ciudadan&iacute;a &ldquo;la agenda&rdquo;, en un sentido muy general, en los procesos democr&aacute;ticos de toma de decisiones colectivas. En una democracia compleja y plural con gobernanza multi-nivel (especialmente en la UE y la zona euro), cualquier simplificaci&oacute;n de estas cuestiones esconde probablemente un intento interesado de influir sobre las preferencias de la poblaci&oacute;n, m&aacute;s que de intentar interpretarlas y canalizarlas. La voluntad del pueblo es dif&iacute;cil de definir, pero f&aacute;cil de manipular. Ante las dificultades objetivas que plantea la agregaci&oacute;n colectiva de preferencias individuales, ser&iacute;a arriesgado identificar con la &ldquo;voluntad del pueblo&rdquo; una alternativa que obtiene m&aacute;s votos a favor que en contra con cualquier porcentaje de participaci&oacute;n ante la agenda planteada por una de las partes.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Se puede acceder a una versi&oacute;n m&aacute;s extensa y detallada de este art&iacute;culo aqu&iacute;. </strong><a href="http://progresrealprogresoreal.blogspot.com.es/2017/07/la-teoria-de-la-eleccion-social-tras-el_24.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francesc Trillas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/teoria-eleccion-social-referendum-brexit_132_3264143.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Jul 2017 18:45:26 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La Teoría de la Elección Social tras el referéndum del Brexit]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El 9-N y la manipulación política]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/manipulacion-democracia_132_4559951.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">En la estela de los análisis del proceso de toma de decisiones colectivas como "arte de la manipulación política", el autor revisa el debate que se ha producido a propósito del planteamiento de la consulta en Cataluña.</p></div><p class="article-text">
        Independientemente de la sustituci&oacute;n de una consulta con marco legal escrito por un evento participativo sin &eacute;l, la dimisi&oacute;n del profesor Quim Brugu&eacute; como miembro de la Comisi&oacute;n de Control de la consulta del 9 de Noviembre, argumentando que esta consulta carec&iacute;a de garant&iacute;as democr&aacute;ticas, ha puesto de manifiesto algo que varios observadores vienen apuntando desde hace tiempo: la manipulaci&oacute;n de la democracia que encubre una campa&ntilde;a que se hace en nombre de ella. Un aspecto de esta manipulaci&oacute;n, aunque no el &uacute;nico, es c&oacute;mo se pretenden convertir en preferencias de un pueblo (de un colectivo) las preferencias individuales reales de sus miembros.
    </p><p class="article-text">
        Pau Mar&iacute;-Klose fue el primero que analiz&oacute; la posible consulta a la luz de la teor&iacute;a de la elecci&oacute;n social, en <a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/reforma-constitucional/Volem-votar-visca-paradoja-Condorcet_0_180232117.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Agenda P&uacute;blica</a>. Puso un ejemplo num&eacute;rico en que dadas tres opciones posibles, la votaci&oacute;n entre pares de estas opciones no da lugar a una elecci&oacute;n estable: el ganador depende de qu&eacute; dos opciones se comparan o del orden con que se comparan. En su ejemplo, aunque el federalismo ganar&iacute;a a la independencia, &eacute;sta ganar&iacute;a al status quo. Creo que cuando Mar&iacute;-Klose escribi&oacute; su art&iacute;culo, a&uacute;n no se conoc&iacute;a la pregunta encadenada que acordaron los partidos pro-consulta. Por otra parte, en el ejemplo de este soci&oacute;logo, cuando se preguntaba entre status quo y modelo federal, una mayor&iacute;a, por poco, prefer&iacute;a el status quo. Este detalle es el que daba lugar a unas preferencias colectivas inestables, que depend&iacute;an de qu&eacute; se preguntaba exactamente. Mar&iacute;-Klose ilustr&oacute; su idea con seis grupos de votantes, pero creo que con tres es suficiente, como se hace en la tabla 1 (que utilizar&eacute; posteriormente a efectos comparativos). En ella realizo pues el supuesto de que hay tres grupos de votantes que se dividen a partes iguales. Para simplificar, llam&eacute;mosles independentistas, federalistas y espa&ntilde;olistas, aunque insisto en que es un supuesto simplificador, puesto que no creo que ninguna sociedad europea del siglo XXI pueda describir su diversidad reduci&eacute;ndola a tres grupos disjuntos. Supongamos un r&aacute;nking para cada tipo de votante entre las opciones I, E y F (por independencia, estabilidad y federaci&oacute;n) como el que aparece en la tabla. Como los tres grupos tienen igual tama&ntilde;o, no perdemos generalidad si decimos que cada grupo tiene un voto. En tal caso, en votaciones donde se comparan dos opciones, vemos que F le gana a I por dos votos a uno, que I le gana a E tambi&eacute;n por dos a uno, pero sin embargo (rompiendo la transitividad colectiva), F no le gana a E, sino que E le gana a F por dos a uno. Es una paradoja que conocen los buenos estudiantes de econom&iacute;a y de ciencia pol&iacute;tica (la paradoja de Condorcet): en algunos casos, las preferencias individuales transitivas (es decir, que cada individuo puede ordenar en un r&aacute;nking) pueden dar lugar como en este caso a preferencias colectivas no transitivas, es decir, que no se pueden ordenar de forma estable, gener&aacute;ndose ciclos y por consiguiente otorgando mucho poder a quien controle la agenda pol&iacute;tica. Es un ejemplo de las dificultades inherentes a las decisiones colectivas, que Kenneth Arrow generaliz&oacute; en el Teorema de la Imposibilidad que lleva su nombre: no es viable un sistema de reglas democr&aacute;ticas que cumpla con satisfacci&oacute;n varios criterios deseables a la vez. Muchos problemas en democracia, como &eacute;ste, no tienen una soluci&oacute;n f&aacute;cil, lo que parecer&iacute;a desaconsejar el tono tajante que en ocasiones utilizan algunos analistas. Quien diga que este problema tiene una soluci&oacute;n perfecta o &uacute;nica, miente o ignora aspectos b&aacute;sicos de la sabidur&iacute;a acumulada.
    </p><p class="article-text">
        <strong> </strong><strong>Tabla 1</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <a href="http://elpais.com/elpais/2014/08/29/opinion/1409335196_515412.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">V&iacute;ctor Lapuente y Alberto Penad&eacute;s</a> argumentaron en El Pa&iacute;s que ellos tambi&eacute;n cre&iacute;an que la opci&oacute;n federal ganar&iacute;a a la opci&oacute;n independentista, al igual que en el ejemplo de Mar&iacute;-Klose. Esto podr&iacute;a ser as&iacute; aunque la minor&iacute;a m&aacute;s grande tuviera el independentismo como primera opci&oacute;n. Lapuente y Penad&eacute;s a&ntilde;adieron que cre&iacute;an que el federalismo tambi&eacute;n ganar&iacute;a al status quo, a diferencia del ejemplo de Mar&iacute;-Klose. Esto elimina la no transitividad colectiva, y convierte el federalismo en lo que se llama un &ldquo;ganador de Condorcet&rdquo;, es decir, un ganador estable. En cuestiones uni-dimensionales, es decir, donde se pueden ordenar los votantes en una sola l&iacute;nea o segmento seg&uacute;n su preferencia m&aacute;xima de m&aacute;s a menos, por ejemplo como hacen elocuentemente Lapuente y Penad&eacute;s desde el m&aacute;s espa&ntilde;olista hasta el m&aacute;s independentista en Catalu&ntilde;a, si existe un ganador de Condorcet &eacute;ste ser&aacute; el votante mediano, es decir, quien tiene a la mitad de los votantes a un lado y la otra mitad al otro lado. Lapuente y Penad&eacute;s consideran que, de acuerdo con todas las encuestas conocidas, el votante mediano en Catalu&ntilde;a es federalista. Por ejemplo, en la tabla 2, supongamos adicionalmente en relaci&oacute;n a la tabla 1 que los independentistas son el 40% de la poblaci&oacute;n, que los federalistas son el 35% y que los espa&ntilde;olistas son el 25%. Y supongamos unas preferencias ligeramente distintas. En este caso, aunque el federalismo no sea mayoritario, s&iacute; que tiene entre sus votantes al votante mediano. En tal caso, entre F e I gana F por el 60% contra el 40%. Entre F y E gana F por el 75% contra el 25%. Y entre I y E ganar&iacute;a I por el 75% contra el 25%. Existe s&oacute;lo una opci&oacute;n, F, que gana a cualquiera de las otras dos en votaciones con dos opciones, siempre que F sea una de las opciones, claro. Puede aducirse que F tambi&eacute;n puede ganar de facto cuando no est&aacute; incluida, como en Escocia, pero esa victoria no se podr&iacute;a reclamar en los tribunales de justicia (sobre el refer&eacute;ndum escoc&eacute;s como un ejemplo negativo, pese a su imagen idealizada en Espa&ntilde;a, se aconseja leer las reflexiones de <a href="http://blocs.gencat.cat/blocs/AppPHP/eapc-rcdp/2014/10/08/reflexiones-acerca-del-referendum-sobre-la-independencia-de-escocia-alberto-lopez-basaguren/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">L&oacute;pez Basaguren</a>).<strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tabla 2</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Lapuente y Penad&eacute;s dec&iacute;an que en un sistema de votaci&oacute;n con tres opciones donde los votantes punt&uacute;an las tres opciones (lo que se conoce como recuento de Borda), la opci&oacute;n federal ser&iacute;a la ganadora, si parti&eacute;ramos de preferencias en las franjas que dan las encuestas habituales. En la tabla 2 supongamos que hay 100 votantes con las proporciones mencionadas, y que las reglas de votaci&oacute;n, entendidas por todos los votantes, son que a la primera opci&oacute;n se le dan 3 puntos, 2 a la segunda y 1 a la tercera. En tal caso, F obtendr&iacute;a (35x3)+(40x2)+(25x2)=235 puntos. I obtendr&iacute;a (40x3)+(35x2)+(25x1)=215 puntos. Finalmente, E obtendr&iacute;a (40x1)+(35x1)+(25x3)=150 puntos. F ser&iacute;a la opci&oacute;n vencedora.
    </p><p class="article-text">
        Cabe destacar que la opci&oacute;n preferida por el votante mediano gana en este caso si se punt&uacute;an las tres opciones, pero no si, a pesar de tener tres opciones, s&oacute;lo se puede elegir una. En este caso, el ganador de Condorcet no ser&iacute;a el ganador del refer&eacute;ndum. Y mucho menos si, como alguna vez Artur Mas ha insinuado muy generosamente, la tercera v&iacute;a se incluye pero es presentada como la &ldquo;propuesta que esper&aacute;bamos del Estado&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Recientemente <a href="http://www.noucicle.org/lhora/?p=11706" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Arseni Gibert</a>, tambi&eacute;n utilizando un ejemplo num&eacute;rico donde los votantes tienen preferencias por tres opciones, se&ntilde;alaba que con el sistema de pregunta encadenada, con un 35% de electores partidarios de la independencia como primera opci&oacute;n, &eacute;sta pod&iacute;a ser la ganadora de la consulta tal como est&aacute; planteada, por ejemplo si el 15% de partidarios del status quo es eliminado por contestar No a la primera pregunta.
    </p><p class="article-text">
        Los ejemplos utilizados hasta ahora aceptan que el independentismo puede ser la opci&oacute;n preferida por una minor&iacute;a mayor. Cuando, a diferencia de estos ejemplos, el federalismo s&iacute; es la minor&iacute;a m&aacute;s numerosa, la manipulaci&oacute;n democr&aacute;tica, consistente en no hacer aparecer en igualdad de condiciones a la alternativa federal en la papeleta de votaci&oacute;n, ya es clamorosa.
    </p><p class="article-text">
        De todos modos, este tipo de an&aacute;lisis, a mi juicio  ilustrativos y valiosos, y reveladores de algunos problemas democr&aacute;ticos de la consulta, tienen en com&uacute;n que parten de los supuestos de que las personas tienen individualmente preferencias estables respecto a este asunto, y que las opciones que se les plantean son claras y bien definidas. No creo que sean supuestos demasiado consistentes con la situaci&oacute;n que estamos viviendo. Las preferencias son vol&aacute;tiles y manipulables, especialmente por parte de medios de comunicaci&oacute;n sectarios y por formas de intimidaci&oacute;n social, viejas y modernas. Y las opciones son complejas y mal definidas, si atendemos a que hay muchos federalismos posibles y que hay muchas independencias posibles (por ejemplo dentro o fuera de la UE y la zona euro), y su formato final s&oacute;lo se puede conocer al final de un acuerdo detallado. Para avanzar, hay que reflexionar sobre aportaciones m&aacute;s recientes de las ciencias sociales, que ayuden a hallar otra forma de decidir cambiar las cosas votando, que sea m&aacute;s estable, m&aacute;s indiscutible, y que favorezca m&aacute;s la convivencia en lugar de la imposici&oacute;n y la manipulaci&oacute;n. Seguro que no hay una sola soluci&oacute;n, pero las que haya  dudo que puedan soslayar la reforma, el di&aacute;logo y el pacto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francesc Trillas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/manipulacion-democracia_132_4559951.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Oct 2014 20:15:02 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El 9-N y la manipulación política]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El futuro económico de Escocia, visto desde Cataluña]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/futuro-economico-escocia-visto-cataluna_1_4660294.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e2f6554b-3bc5-4a3b-8d26-e90df5e378a4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El futuro económico de Escocia, visto desde Cataluña"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Según algunos autores, Escocia sería un estado perfectamente viable, pero su conclusión es clara: las incertidumbres y contradicciones del proyecto independentista hacen más atractiva la opción de la descentralización dentro del Reino Unido</p></div><p class="article-text">
        Si se lee en alg&uacute;n titular que la independencia producir&aacute; una ganancia o una p&eacute;rdida de tantos euros per c&aacute;pita (habitualmente una cifra redonda), hay que desconfiar de todo lo que viene a continuaci&oacute;n, como hemos se&ntilde;alado en el libro <a href="http://www.edicionselsllums.com/llibreria/index.php?route=product/product&amp;product_id=87" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>&ldquo;Economia d&rsquo;una Espanya plurinacional&rdquo;</em></a>. Presentar un n&uacute;mero m&aacute;gico es exactamente lo contrario de lo que hace Gavin McCrone en su fant&aacute;stico libro sobre las implicaciones econ&oacute;micas del futuro constitucional de Escocia, <em>&ldquo;Scottish Independence. Weighing Up the Economics&rdquo;</em><a href="http://www.amazon.com/Scottish-Independence-Weighing-Up-Economics/dp/178027159X" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Scottish Independence. Weighing Up the Economics</a>.
    </p><p class="article-text">
        Los ejercicios sobre los aspectos econ&oacute;micos de la independencia que concluyen con un n&uacute;mero m&aacute;gico pecan de dos defectos fundamentales:
    </p><p class="article-text">
        -En primer lugar, suelen realizar supuestos heroicos sobre los que no existe ning&uacute;n consenso cient&iacute;fico. Transmiten con ello el mensaje equivocado y poco pedag&oacute;gico de que la incertidumbre no existe o juega un papel secundario, cuando es un aspecto b&aacute;sico de todos los procesos de secesi&oacute;n, comenzando por el significado mismo de &ldquo;secesi&oacute;n&rdquo; en la Europa del siglo XXI.
    </p><p class="article-text">
        -En segundo lugar, parten del supuesto subyacente de que la secesi&oacute;n es un fen&oacute;meno b&aacute;sicamente distributivo entre territorios donde una poblaci&oacute;n dispondr&aacute; de m&aacute;s cantidad de unos recursos que se consideran fijos y que en el presente tiene que compartir con otros. Ello en un contexto social donde lo fundamental se considera estable, cuando la secesi&oacute;n inevitablemente comportar&aacute; cambios en la cantidad total de recursos disponibles y cambios probablemente fundamentales en el tipo de sociedad que se construye, que tienen que ver con las dificultades actuales del estado-naci&oacute;n como contexto del contrato social y, en el caso europeo, con las vicisitudes del proceso de construcci&oacute;n europea.
    </p><p class="article-text">
        Como ejemplo de las dificultades de ponerle cifras a algo tan incierto y de perfiles tan borrosos como la &ldquo;independencia&rdquo; hoy, McCrone muestra las diferentes estimaciones sobre el valor del petr&oacute;leo del Mar del Norte para la econom&iacute;a escocesa (un aspecto clave del argumento de los independentistas escoceses), seg&uacute;n las distintas proyecciones realizadas, ya sea por parte de la agencia p&uacute;blica brit&aacute;nica Office of Budget Responsibility (OBR) o por parte del gobierno escoc&eacute;s. En la Tabla 1 puede verse que las diferencias son sustanciales y crecientes en el tiempo, hasta m&aacute;s que duplicar el gobierno escoc&eacute;s la previsi&oacute;n de la OBR para un total de seis a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tabla 1. Proyecciones sobre ingresos fiscales para Escocia derivados del petr&oacute;leo del Mar del Norte (miles de millones de libras)</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        El libro de McCrone constituye un tratado muy amplio de los diferentes aspectos del debate econ&oacute;mico que en buena parte protagoniza la campa&ntilde;a del refer&eacute;ndum sobre la independencia de Escocia del 18 de septiembre. Hay cap&iacute;tulos sobre el Estado del bienestar y cuestiones fiscales, pol&iacute;tica monetaria, regulaci&oacute;n financiera, y energ&iacute;a, entre otros. En todos ellos, lejos de darse un n&uacute;mero m&aacute;gico, se plantean los distintos escenarios posibles a partir de una descripci&oacute;n sucinta pero clara de la situaci&oacute;n actual.
    </p><p class="article-text">
        Para McCrone, la independencia equivaldr&iacute;a sobre todo a tener m&aacute;s margen de maniobra (m&aacute;s &ldquo;palancas econ&oacute;micas&rdquo;) para endeudarse y gastar en proyectos de intervenci&oacute;n p&uacute;blica decididos exclusivamente por el gobierno escoc&eacute;s. Ello a pesar de que el mismo autor reconoce que en el seno de la Uni&oacute;n Europea y en el contexto de una econom&iacute;a globalizada estas &ldquo;palancas&rdquo; est&aacute;n de todos modos restringidas. McCrone no menciona la posibilidad de que la independencia de Escocia d&eacute; lugar a un &ldquo;efecto frontera&rdquo; en el comercio internacional.
    </p><p class="article-text">
        Muchas de las discontinuidades entre las fronteras nacionales en el pasado han desaparecido hoy en Europa, y el poder de un gobierno nacional est&aacute; limitado por los flujos de personas y capitales, y por la normativa de la Uni&oacute;n Europea. Por otro lado, McCrone afirma que muchas de las pol&iacute;ticas que los nacionalistas escoceses afirman que ser&iacute;an posibles en virtud de la independencia, o son ya posibles hoy y no se est&aacute;n aplicando, o ser&iacute;an posibles bajo una mayor descentralizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Un aspecto del libro con un tratamiento a mi juicio magistral es el dedicado a los problemas de una uni&oacute;n monetaria con el Reino Unido (p&aacute;ginas 53-60), que es la opci&oacute;n respecto a la moneda pretendida por el gobierno escoc&eacute;s en su &ldquo;libro blanco&rdquo; sobre la independencia. McCrone subraya las dificultades de, por un lado, mantener una uni&oacute;n monetaria con un Banco de Inglaterra que retendr&iacute;a las facultades de prestamista de &uacute;ltimo recurso pero, por otro lado, al mismo tiempo pretender fragmentar la soberan&iacute;a fiscal. Esta contradicci&oacute;n tambi&eacute;n fue se&ntilde;alada por el gobernador del Banco de Inglaterra, <a href="http://realprogressinenglish.blogspot.com.es/2014/02/canadian-lessons.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mark Carney</a>; y por el l&iacute;der de la campa&ntilde;a por el No en el refer&eacute;ndum, el laborista Alistair Darling, en sus dos debates televisivos con el l&iacute;der nacionalista Alex Salmond; y por el economista norteamericano Paul Krugman, que ha tenido una participaci&oacute;n estelar en el debate econ&oacute;mico en las &uacute;ltimas semanas, tanto <a href="http://krugman.blogs.nytimes.com/2014/09/09/scotland-and-the-euro-omen/?_php=true&amp;_type=blogs&amp;module=BlogPost-Title&amp;version=Blog%20Main&amp;contentCollection=Opinion&amp;action=Click&amp;pgtype=Blogs&amp;region=Body&amp;_r=0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por escrito</a> como <a href="http://www.channel4.com/news/paul-krugman-scotland-independence-referendum-banking" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por televisi&oacute;n</a>.
    </p><p class="article-text">
        Si el gobierno escoc&eacute;s pretende tener un grado significativo de soberan&iacute;a fiscal (lo que la mayor&iacute;a de expertos aceptar&iacute;a que se parece m&aacute;s a una definici&oacute;n plausible de &ldquo;independencia&rdquo;), dif&iacute;cilmente puede someterse a la imposibilidad de acceder cuando Escocia lo necesite a los instrumentos de un prestamista de &uacute;ltimo recurso. Y en la econom&iacute;a de hoy, con fuerte recurso a la deuda y con mercados altamente especulativos, lo necesitar&aacute; con una probabilidad elevada.
    </p><p class="article-text">
        Como han dicho los representantes de los tres partidos pol&iacute;ticos con posibilidades de gobernar en el Reino Unido, el Banco de Inglaterra y el Parlamento al cual ha respondido hasta ahora, el de Westminster, s&oacute;lo aceptar&aacute;n ser los prestamistas de &uacute;ltimo recurso de los bancos escoceses si pueden mantener elementos de control sobre la econom&iacute;a escocesa.
    </p><p class="article-text">
        El mensaje clave de los nacionalistas escoceses, de que con la independencia terminar&aacute;n las pol&iacute;ticas de austeridad, es contradictorio con querer mantener una uni&oacute;n monetaria con el Reino Unido. Irlanda mantuvo la paridad con la libra esterlina durante d&eacute;cadas tras la independencia pero al coste de unos enormes sacrificios fiscales, que est&aacute;n en contradicci&oacute;n con las promesas que hacen los nacionalistas escoceses. Eslovaquia y la Rep&uacute;blica Checa, por utilizar otro ejemplo mencionado por McCrone, mantuvieron una misma moneda anunciando que crear&iacute;an en el futuro una para cada pa&iacute;s, pero inmediatamente se produjo una fuga de capitales de Eslovaquia hacia Praga y tuvieron que crearse de inmediato dos monedas. Es l&oacute;gico que Escocia quiera mantener la misma moneda que el Reino Unido, dados los v&iacute;nculos financieros y comerciales entre las dos partes de la isla, pero debe aceptar que una misma moneda implica una limitaci&oacute;n considerable de la soberan&iacute;a fiscal, lo que est&aacute; en contradicci&oacute;n con la idea de independencia.
    </p><p class="article-text">
        El de McCrone es un libro excelente y muy equilibrado por una de las personas que mejor conoce la econom&iacute;a escocesa. Afirma que una Escocia independiente ser&iacute;a un Estado perfectamente &ldquo;viable&rdquo;, y en ning&uacute;n momento utiliza argumentos alarmistas. Pero su conclusi&oacute;n es clara: las incertidumbres y contradicciones del proyecto de la &ldquo;independencia&rdquo; de Escocia son tales que la alternativa de un mejor esquema de descentralizaci&oacute;n en el contexto de un reequilibrado (&iquest;federal?) Reino Unido que se mantenga en la Uni&oacute;n Europea es mucho m&aacute;s atractiva. Es la misma conclusi&oacute;n a la que ha llegado el semanario de orientaci&oacute;n liberal <em>The Economist</em> en <a href="http://www.economist.com/news/leaders/21616957-ditching-union-would-be-mistake-scotland-and-tragedy-country-it-leaves" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su &uacute;ltimo editorial</a> antes del refer&eacute;ndum, as&iacute; como <a href="http://www.theguardian.com/commentisfree/2014/sep/06/will-hutton-10-days-to-save-the-union-scottish-independence" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Will Hutton</a>, uno de los principales exponentes de la intelectualidad progresista brit&aacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        Las contradicciones entre la independencia y la uni&oacute;n monetaria tambi&eacute;n han emergido en el debate catal&aacute;n, <a href="http://ccaa.elpais.com/ccaa/2014/04/17/catalunya/1397753793_448441.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como ha puesto de manifiesto Xavier Vidal-Folch</a>, aunque por supuesto en este caso la moneda &uacute;nica ser&iacute;a el euro en lugar de la libra esterlina. No es la &uacute;nica semejanza entre ambos debates. Ambos son territorios relativamente pr&oacute;speros (si no fuera por la enorme riqueza concentrada en  Londres, Escocia estar&iacute;a claramente por encima de la media de renta brit&aacute;nica) con un poderoso gobierno auton&oacute;mico que dispone de amplias competencias. Tanto el gobierno escoc&eacute;s como el catal&aacute;n han utilizado los recursos del autogobierno emanado de la legalidad com&uacute;n para pretender fragmentar el Estado de procedencia.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto, tambi&eacute;n hay <a href="http://blogs.lse.ac.uk/europpblog/2014/09/11/should-catalonia-hold-an-independence-referendum-four-responses-from-europp-contributors/#One" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">diferencias importantes</a> entre ambos debates, en cuanto a la posibilidad legal de celebrar un refer&eacute;ndum de independencia, la importancia de las cuestiones ling&uuml;&iacute;sticas, las cuestiones de financiaci&oacute;n territorial o las cuestiones de calidad institucional.
    </p><p class="article-text">
        En Catalu&ntilde;a, de momento a dos meses supuestamente de la &ldquo;consulta&rdquo; no hay libro blanco sobre la independencia como lo hay en Escocia (un documento de 600 p&aacute;ginas donde se detalla con m&aacute;s o menos rigor qu&eacute; se entiende por independencia), y cuando lo haya, si es que lo hay, veremos si todos los partidos que apoyan la independencia est&aacute;n de acuerdo con &eacute;l. En cambio, el libro blanco escoc&eacute;s b&aacute;sicamente fue redactado por un gobierno monocolor. La campa&ntilde;a proindependentista de Escocia est&aacute; mucho m&aacute;s cohesionada en este sentido que la catalana.
    </p><p class="article-text">
        Parte del discurso del gobierno escoc&eacute;s se basa en construir un pa&iacute;s de centroizquierda con un potente Estado del bienestar gracias a los recursos del petr&oacute;leo del mar del Norte, ante la supuesta deriva neoliberal de Inglaterra. Por ejemplo, Salmond habla de evitar la privatizaci&oacute;n del sistema nacional de salud, el NHS, aunque no sin contradicciones <a href="http://www.theguardian.com/commentisfree/2014/aug/25/guardian-view-scotland-debate-salmond-darling" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">destacadas por un editorial en The Guardian</a>. En Catalu&ntilde;a, Artur Mas, sin embargo preside un gobierno de centroderecha que est&aacute; privatizando en buena parte la sanidad p&uacute;blica. Y a diferencia de lo ocurrido en Escocia desde que gobierna el Partido Nacionalista Escoc&eacute;s, los partidos mayoritarios hasta ahora en Catalu&ntilde;a han apoyado las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas de los gobiernos espa&ntilde;oles, tanto cuando ha gobernado el PSOE como cuando ha gobernado el PP.
    </p><p class="article-text">
        Por lo dem&aacute;s, en Espa&ntilde;a no hay un movimiento serio para sacarnos de la Uni&oacute;n Europea, como s&iacute; lo hay en el Reino Unido, habiendo forzado el partido independentista UKIP al Partido Conservador a convocar para 2017 un refer&eacute;ndum sobre la salida del Reino Unido de la UE. En este contexto, los mayoritariamente europe&iacute;stas escoceses pueden ver la independencia del Reino Unido como una v&iacute;a para permanecer vinculados al proyecto europeo. Finalmente, y para terminar con el cap&iacute;tulo de diferencias, el tama&ntilde;o econ&oacute;mico y demogr&aacute;fico de Escocia respecto al Reino Unido es menor que el de Catalu&ntilde;a respecto a Espa&ntilde;a (no as&iacute; el tama&ntilde;o relativo del territorio), lo que quiz&aacute;s explique parcialmente, la relativa relajaci&oacute;n y sentido del humor con que la mayor&iacute;a de brit&aacute;nicos se ha tomado el refer&eacute;ndum del 18 de septiembre. La tabla 2 resume algunas de las principales diferencias.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tabla 2. Algunas diferencias entre Escocia y Catalu&ntilde;a</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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      <dc:creator><![CDATA[Francesc Trillas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/futuro-economico-escocia-visto-cataluna_1_4660294.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Sep 2014 18:54:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El futuro económico de Escocia, visto desde Cataluña]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Proyecto Europeo,Escocia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Es de mala educación hablar de la desigualdad?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/mala-educacion-hablar-desigualdad_1_4975428.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/45adaf62-342a-4e87-b360-d6b872df0517_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Es de mala educación hablar de la desigualdad?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La democracia está siendo una víctima de las crecientes desigualdades, y  a la vez éstas sólo se pueden frenar mediante un mejor funcionamiento  de la democracia</p></div><p class="article-text">
        Cuando el Movimiento <em>Occupy</em> populariz&oacute; el lema &ldquo;Somos el 99%&rdquo;, muchos de nosotros pensamos que la idea de que las desigualdades de ingresos y de riqueza estaban aumentando de manera injusta y peligrosa era algo que nadie decente se atrever&iacute;a ya a discutir. Est&aacute;bamos equivocados, porque el economista norteamericano Gregory Mankiw, entre otros, ha argumentado recientemente que a su juicio no existe nada de injusto ni de peligroso en el aumento de las desigualdades. El lema mencionado populariz&oacute; el trabajo de economistas como Thomas Piketty y Emmanuel Saez, que hab&iacute;an utilizado datos de los registros de impuestos sugiriendo que el crecimiento econ&oacute;mico en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas hab&iacute;a beneficiado desproporcionadamente a los segmentos m&aacute;s ricos (el 1%) de la sociedad. Esta evidencia, junto con la de que la movilidad econ&oacute;mica a trav&eacute;s de las generaciones es menor de lo que se hab&iacute;a supuesto hist&oacute;ricamente, y junto con el hecho de que la crisis econ&oacute;mica estaba golpeando especialmente duro a los sectores m&aacute;s vulnerables de la sociedad en la periferia de Europa, parec&iacute;a lo bastante incontrovertible como para que los pensadores y comentaristas conservadores prefirieran mirar a otra parte y tratar de distraer a la opini&oacute;n p&uacute;blica con alguna otra dimensi&oacute;n pol&iacute;tica (como el nacionalismo o la religi&oacute;n, o la b&uacute;squeda de chivos expiatorios). Los libros de Thomas Piketty (<a href="http://www.google.es/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=1&amp;cad=rja&amp;uact=8&amp;ved=0CC8QFjAA&amp;url=http%3A%2F%2Fwww.amazon.fr%2FLe-capital-au-XXIe-si%25C3%25A8cle%2Fdp%2F2021082288&amp;ei=v74pU777Gseb0QW3xoHoBQ&amp;usg=AFQjCNETYp0K_UEibBkuVioZlW15BNsjBg&amp;bvm=bv.62922401,d.d2k" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Le capital au XXIe si&egrave;cle&rdquo;</a>), Branko Milanovic (<a href="http://www.google.es/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=1&amp;cad=rja&amp;uact=8&amp;ved=0CDAQFjAA&amp;url=http%3A%2F%2Fwww.amazon.com%2FThe-Haves-Have-Nots-Idiosyncratic-Inequality%2Fdp%2F0465031412&amp;ei=2b4pU868IIq70wWp44CoDQ&amp;usg=AFQjCNFMzdJPBpUsWo7dZN6N7uI6OkcAXg&amp;bvm=bv.62922401,d.d2k" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;The Haves and the have-nots&rdquo;</a>) y Angus Deaton (<a href="http://www.google.es/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=2&amp;cad=rja&amp;uact=8&amp;ved=0CDgQFjAB&amp;url=http%3A%2F%2Fwww.amazon.com%2FThe-Great-Escape-Origins-Inequality%2Fdp%2F069115354X&amp;ei=-r4pU9S0LrT70gWvjoGIBQ&amp;usg=AFQjCNFXmR06s39ezgFiu4MudfRStc3o9Q&amp;bvm=bv.62922401,d.d2k" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;The Great Escape&rdquo;</a>) sobre la desigualdad, describieron los peligros de la desigualdad para la democracia, y confirmaron el diagn&oacute;stico de los art&iacute;culos de revistas acad&eacute;micas: los &ldquo;occupiers&rdquo; ten&iacute;an raz&oacute;n en movilizarse entorno a este tema. El debate parec&iacute;a cerrado.
    </p><p class="article-text">
        Las posibles razones para <a href="http://www.oecd.org/social/soc/49499779.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el aumento de la desigualdad en la mayor&iacute;a de pa&iacute;ses de la OCDE</a> incluyen la globalizaci&oacute;n, la tecnolog&iacute;a, la desregulaci&oacute;n, la ideolog&iacute;a, la captura de la pol&iacute;tica y factores institucionales, como la reducci&oacute;n de la cobertura de los sindicatos. Mientras que la desigualdad de ingresos de mercado aument&oacute; en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas en muchos pa&iacute;ses, la redistribuci&oacute;n a trav&eacute;s de impuestos/transferencias se hizo menos eficaz, probablemente debido a la movilidad internacional del capital.
    </p><p class="article-text">
        El crecimiento de la desigualdad no era universal. Las desigualdades en Am&eacute;rica Latina disminuyeron ligeramente en los &uacute;ltimos 30 a&ntilde;os, <a href="http://www.brookings.edu/research/books/2010/declininginequalityinlatinamerica" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">seg&uacute;n Lustig y co-autores</a>, pero se mantienen en un nivel muy alto. Los ricos todav&iacute;a tienen ah&iacute; una enorme influencia en la econom&iacute;a y en el proceso pol&iacute;tico. En Chile, por ejemplo, pa&iacute;s habitualmente elogiado por su calidad institucional, uno de los hombres m&aacute;s ricos ha sido el presidente durante cuatro a&ntilde;os, y las familias m&aacute;s ricas controlan casi todos los medios de comunicaci&oacute;n tradicionales, que tienen un fuerte sesgo conservador y fuertemente ideol&oacute;gico, inspirado por la escuela de Chicago. La generalizaci&oacute;n de la democracia en la regi&oacute;n ha erosionado la desigualdad, pero s&oacute;lo ligeramente. Muchos hubieran esperado un impacto mucho m&aacute;s fuerte de la democracia en la desigualdad.
    </p><p class="article-text">
        Los detalles exactos de los datos sobre las desigualdades son siempre pol&eacute;micos, entre otras razones, precisamente porque los m&aacute;s ricos intentan ocultar a menudo sus fortunas. Cuando <a href="http://www.eldiario.es/economia/Oxfam-Davos-desigualdad-centro-economico_0_219778342.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Oxfam difundi&oacute; un informe</a> diciendo que las 85 personas m&aacute;s ricas ten&iacute;an la misma cantidad de dinero que los 3'5 mil millones m&aacute;s pobres, la ONG recibi&oacute; enormes ataques cuestionando su metodolog&iacute;a, por ejemplo de <a href="http://www.ft.com/intl/cms/s/0/e59e8680-8393-11e3-86c9-00144feab7de.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tim Harford en el Financial Times</a>. Es por eso que es muy importante que los mejores expertos participen en la recolecci&oacute;n de datos y el ejercicio de reporte. Uno de los m&aacute;s impresionantes esfuerzos lo ha realizado el economista franc&eacute;s Thomas Piketty, y los datos reportados a continuaci&oacute;n provienen de su reciente libro sobre la evoluci&oacute;n de la capital (que est&aacute; apoyado por <a href="http://piketty.pse.ens.fr/en/capital21c2" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esta p&aacute;gina web</a> con todo tipo de datos contrastables). De acuerdo con estos datos, hay una tendencia clara a que las personas m&aacute;s ricas del mundo vean sus ingresos crecer mucho m&aacute;s que los ingresos de la mayor&iacute;a de las otras personas.
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                </figure><p class="article-text">
        En el mismo per&iacute;odo, los pobres no extremos en los pa&iacute;ses en desarrollo tambi&eacute;n aumentaron sus ingresos, pero las cifras de Piketty muestran claramente que el crecimiento de los ingresos de los m&aacute;s ricos, que viene de muy altas remuneraciones y de los rendimientos de capital, est&aacute; en una liga aparte.
    </p><p class="article-text">
        Pero, a pesar de la creciente preocupaci&oacute;n por la desigualdad, Gregory Mankiw ha tra&iacute;do a las p&aacute;ginas de las revistas acad&eacute;micas (<a href="http://pubs.aeaweb.org/doi/pdfplus/10.1257/jep.27.3.21" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en el Journal of Economic Perspectives</a>) lo que muchos hombres de negocios estaban diciendo en columnas de peri&oacute;dicos, tertulias derechistas de radio o televisi&oacute;n, cenas privadas, o en las salas de juntas: que las desigualdades son un aspecto inevitable o incluso beneficioso para el progreso econ&oacute;mico, y por lo tanto los ricos deben luchar por ellas. Aunque Robert Solow <a href="http://pubs.aeaweb.org/doi/pdfplus/10.1257/jep.28.1.243" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha respondido a Mankiw que el 1% ya se defiende bastante bien</a> como para que necesite apoyos intelectuales, los economistas conservadores probablemente empezaron a creer que estaban perdiendo una batalla intelectual fundamental, que las estrategias de distracci&oacute;n no eran suficientes y que ya era hora de que dieran un paso adelante.
    </p><p class="article-text">
        Los m&aacute;s serios argumentos de Mankiw son que las desigualdades son necesarias para los incentivos para fomentar el esfuerzo y la innovaci&oacute;n, y que no es cierto que la desigualdad sea peligrosa para la democracia, porque los ricos est&aacute;n divididos en su apoyo a causas conservadoras o progresistas. Por tanto, deber&iacute;amos volver a un mundo &ldquo;pre&ndash;Piketty&rdquo;, de acuerdo con Mankiw, donde sea educado hablar de la necesidad de erradicar la pobreza, pero donde no se considere apropiado plantear la cuesti&oacute;n de la desigualdad. Debemos contentarnos, como Bill Gates, proclamando con optimismo que estamos a punto de erradicar la pobreza extrema (lo que tambi&eacute;n es dudoso).
    </p><p class="article-text">
        Si bien es cierto que una sociedad radicalmente igualitarista en los resultados ser&iacute;a perjudicial para la creaci&oacute;n de riqueza, es dif&iacute;cil argumentar que los incentivos monetarios (por ejemplo en la industria financiera) o la rentabilidad del capital de los m&aacute;s ricos que se han observado en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas sean necesarios para la creaci&oacute;n de valor. Incluso el t&iacute;pico argumento de que Steve Jobs y la gente como &eacute;l merece ser extremadamente rica debe ser puesto en el contexto de que aprovech&oacute; muchas innovaciones (Internet, la pantalla t&aacute;ctil) que fueron desarrollados por el sector p&uacute;blico, <a href="http://www.google.es/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=9&amp;cad=rja&amp;uact=8&amp;ved=0CF8QtwIwCA&amp;url=http%3A%2F%2Fwww.ted.com%2Ftalks%2Fmariana_mazzucato_government_investor_risk_taker_innovator&amp;ei=7sApU-PRJ4Kd0AWT8YDQDw&amp;usg=AFQjCNFn3GQZx7yF1So-dSezhhACf621HA&amp;bvm=bv.62922401,d.d2k" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como ha se&ntilde;alado Mazzucato</a>. En cualquier caso, no es cierto que existan las grandes fortunas por razones meritocr&aacute;ticas o de modo fundamental porque hay grandes estrellas que puedan vender f&aacute;cilmente copias de lo que hacen a una base de consumidores m&aacute;s globalizada. Los principales ingresos provienen en su mayor&iacute;a de ejecutivos de grandes empresas o fondos de inversi&oacute;n que como denota la crisis financiera aportan poco al bienestar social, o de herederos extremadamente ricos cuyos m&eacute;ritos se remontan a d&eacute;cadas atr&aacute;s, o a generaciones anteriores, como argumentaron recientemente <a href="http://krugman.blogs.nytimes.com/2014/03/18/further-thoughts-on-hedgehogs-and-foxes/?_php=true&amp;_type=blogs&amp;module=BlogPost-Title&amp;version=Blog%20Main&amp;contentCollection=Opinion&amp;action=Click&amp;pgtype=Blogs&amp;region=Body&amp;_r=0&amp;gwh=B1C55972380A3CAD7FED68FECD53CEC9&amp;gwt=regi" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Krugman en su blog</a> y Piketty en su libro.
    </p><p class="article-text">
        El otro argumento principal utilizado por Mankiw es que no es cierto que la alta desigualdad sea un peligro para la democracia. El poder pol&iacute;tico de los ricos puede ser neutral si &eacute;stos apoyan tanto causas conservadoras como progresistas. Sin embargo, el hecho de que algunos apoyen a l&iacute;deres o partidos no conservadores no implica que apoyen pol&iacute;ticas progresistas o profundamente igualitarias. De hecho, hay muchos casos de ricos fil&aacute;ntropos preocupados por la pobreza y la desnutrici&oacute;n infantil, pero no mucho acerca de la desigualdad como tal. Si apoyan a partidos o pol&iacute;ticos progresistas puede ser para ganar popularidad, o para tenerles bajo control y para ejercer presi&oacute;n sobre ellos para que no caigan en las pol&iacute;ticas que realmente erosionen la posici&oacute;n de los muy ricos. 
    </p><p class="article-text">
        Los intentos de capturar el proceso pol&iacute;tico pueden no ser autom&aacute;ticamente un &eacute;xito, pero a medida que las rentas del capital tienden a crecer m&aacute;s que las rentas del trabajo (seg&uacute;n lo explicado por Piketty) la tendencia es a un riesgo creciente de una plutocracia: los enormemente  ricos ser&aacute;n cada vez m&aacute;s capaces de comprar medios de comunicaci&oacute;n, clubs deportivos, y tal vez incluso pa&iacute;ses enteros en el futuro, mientras que el control de sus fortunas puede escapar de las autoridades fiscales nacionales (Piketty calcula la evasi&oacute;n fiscal en un 10% del PIB mundial). La democracia no conduce a la reducci&oacute;n de la desigualdad tal vez porque la democracia no est&aacute; funcionando lo suficientemente bien. Probablemente veremos en el futuro que personajes como Bill Gates, el cantante Bono o el entrenador de f&uacute;tbol Josep Guardiola (amigo del presidente catal&aacute;n de centro-derecha, del nuevo primer ministro italiano de centro izquierda, y de la familia real qatar&iacute; de naturaleza feudal) tendr&aacute;n cada vez m&aacute;s peso en el proceso pol&iacute;tico, muchas veces promoviendo causas que les hacen populares, pero probablemente nunca cuestionando los mecanismos que les permitan amasar enormes fortunas. Hay razones pues para esperar el aumento de las presiones hacia la privatizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Es urgente e importante por lo tanto buscar f&oacute;rmulas para fortalecer el control p&uacute;blico del proceso pol&iacute;tico. La democracia est&aacute; siendo una v&iacute;ctima de las crecientes desigualdades, y a la vez &eacute;stas s&oacute;lo se pueden frenar mediante un mejor funcionamiento de la democracia. En el primer siglo de evoluci&oacute;n del estado del bienestar, las instituciones basadas en el contrato social (impuestos, sindicatos, educaci&oacute;n, salud p&uacute;blica, seguridad social) que construyeron una sociedad m&aacute;s cohesionada eran nacionales. Algunas podr&aacute;n seguir si&eacute;ndolo, pero con los mercados globalizados, deben desarrollarse nuevas instituciones que cumplan objetivos parecidos a escala internacional. Los Estados-naci&oacute;n no son suficientes para luchar contra el aumento de las desigualdades, ni para frenar la concentraci&oacute;n de riqueza y de poder a escala planetaria. La pol&iacute;tica nacional es insuficiente y tiende al populismo, precisamente porque es en gran medida impotente: a la oferta de los plut&oacute;cratas medi&aacute;ticos se a&ntilde;ade la demanda de una pol&iacute;tica nacional ineficaz que gesticula colaborando con las estrellas para parecer todav&iacute;a relevante. Es hora de ponerse manos a la obra y establecer una aut&eacute;ntica agenda p&uacute;blica internacional.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francesc Trillas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/mala-educacion-hablar-desigualdad_1_4975428.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Mar 2014 19:38:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Es de mala educación hablar de la desigualdad?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Impacto social]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cataluña y el declive del Estado-nación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/cataluna-trilema-rodrik_1_5055301.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/747a767a-efd9-4c0b-8771-35cd4b905400_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cataluña y el declive del Estado-nación"></p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Seg&uacute;n <a href="http://www.eldiario.es/autores/francesc_trillas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Francesc Trillas</a> los verdaderos costes de la secesi&oacute;n de Catalu&ntilde;a son los costes de impulsar las soluciones equivocadas al &ldquo;trilema de Rodrik&rdquo;: o bien agarrarse a un estado-naci&oacute;n que participe en mercados internacionales desregulados, comprometiendo la democracia o mantener un estado-naci&oacute;n con democracia, pero sin acceso a los mercados integrados. </li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Los costes y beneficios de la secesi&oacute;n de una regi&oacute;n relativamente rica como Catalu&ntilde;a no pueden desvincularse de la cuesti&oacute;n del federalismo europeo. Por federalismo europeo me refiero aqu&iacute; a la adopci&oacute;n de mecanismos de decisi&oacute;n comunes y democr&aacute;ticos (y no tecnocr&aacute;ticos) aplicados a una selecci&oacute;n de pol&iacute;ticas, en la l&iacute;nea de la propuesta de una <a href="http://piketty.pse.ens.fr/en/articles-de-presse/46%20" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">c&aacute;mara presupuestaria para los pa&iacute;ses de la zona euro</a> de Thomas Piketty. Eso implicar&iacute;a eliminar de facto las fronteras a los efectos de estas cuestiones.
    </p><p class="article-text">
        Un <a href="http://www.sevirodriguezmora.com/papers/CostBenefitIndep.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">art&iacute;culo escrito por el economista Rodr&iacute;guez Mora y sus co-autores</a> ilustra el &ldquo;efecto frontera&rdquo; en el comercio internacional: si Catalu&ntilde;a se separase y se crease una nueva frontera, los intercambios con el resto de Espa&ntilde;a descender&iacute;an a un nivel similar al de Portugal con Espa&ntilde;a. En este art&iacute;culo se calcula que el coste de esta disminuci&oacute;n del comercio podr&iacute;a alcanzar el 9 % del PIB, que es m&aacute;s que el d&eacute;ficit fiscal que Catalu&ntilde;a supuestamente dejar&iacute;a de sufrir respecto al resto de Espa&ntilde;a. Tambi&eacute;n encuentran que el efecto frontera es en general considerable entre pares de pa&iacute;ses europeos, incluso en el contexto del mercado &uacute;nico y la uni&oacute;n monetaria.
    </p><p class="article-text">
        Los cr&iacute;ticos con este planteamiento han argumentado que una reducci&oacute;n de tal magnitud en el comercio entre Catalu&ntilde;a y el resto de Espa&ntilde;a necesitar&iacute;a mucho tiempo, e incluso en el largo plazo es dif&iacute;cil imaginar que los espa&ntilde;oles perder&iacute;an de tal modo la capacidad de interactuar con los catalanes (que hablan espa&ntilde;ol y que no tienen ninguna raz&oacute;n personal para no comerciar con los espa&ntilde;oles), y que cualquier disminuci&oacute;n se ver&iacute;a compensada por el aumento del comercio con otros pa&iacute;ses, presumiblemente europeos.
    </p><p class="article-text">
        Pero el comercio no es algo que simplemente sucede, sin ning&uacute;n tipo de condiciones institucionales previas. Si la reducci&oacute;n progresiva de los intercambios con el resto de Espa&ntilde;a se tiene que ver compensada por un aumento del comercio con el resto de la UE, ello significa (a menos que uno piense que el comercio carece de mecanismos que lo sustentan) que las relaciones con el resto de la UE tendr&aacute;n que reforzarse mediante instituciones como las que facilitan la densidad del comercio que Catalu&ntilde;a ha mantenido con el resto de Espa&ntilde;a a lo largo de siglos. En Espa&ntilde;a, estas instituciones han incluido una lengua, aranceles comunes, una moneda, un ej&eacute;rcito, migraciones, una liga de f&uacute;tbol, canales de TV,  grandes empresas comunes, canciones, chistes, amistades y proyectos culturales comunes. Con Europa, no tienen por qu&eacute; ser exactamente los mismos mecanismos, pero ser&aacute;n necesarias algunas instituciones comunes m&aacute;s all&aacute; de las ya existentes (y m&aacute;s all&aacute; de la Liga de Campeones), y parece razonable esperar que la UE proporcione la plataforma de despegue para ellas. Es plausible pensar que Catalu&ntilde;a puede aprovecharse gratuitamente de algunas instituciones y disfrutar de sus beneficios sin ser miembro de la UE, aunque algunos de los beneficios son dif&iacute;ciles de disfrutar sin ser un Estado miembro (los programas de subvenciones, la pol&iacute;tica de defensa de la competencia, el cr&eacute;dito bancario). Parece m&aacute;s probable que, para gozar de los beneficios comerciales de un mercado m&aacute;s integrado, a Catalu&ntilde;a se les pida que contribuya a sus costes, suponiendo que todos los dem&aacute;s Estados miembro acepten al nuevo pa&iacute;s despu&eacute;s de la secesi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pero entonces, si se desarrollan estas instituciones y con ellas el mercado europeo m&aacute;s integrado, es de suponer que tambi&eacute;n incluir&aacute;n al resto de Espa&ntilde;a (vamos a llamarle, por simplicidad, simplemente Espa&ntilde;a). Para ser estable y aceptable para la mayor&iacute;a de los trabajadores y de las regiones cuyos ingresos ser&aacute;n m&aacute;s inciertos, y promover un patr&oacute;n equilibrado de demanda en toda Europa, se necesitar&aacute; que el nuevo mercado vaya acompa&ntilde;ado de un aumento de las transferencias interpersonales e interregionales, a partir de un punto en el que, de acuerdo con Branko Milanovic del Banco Mundial en su libro &ldquo;<a href="http://www.amazon.com/The-Haves-Have-Nots-Idiosyncratic-Inequality/dp/0465031412/ref=sr_1_1?ie=UTF8&amp;qid=1390759055&amp;sr=8-1&amp;keywords=branko+milanovic" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Haves and the Have-nots</a>&rdquo;, la diferencia entre el pa&iacute;s m&aacute;s rico y el pa&iacute;s m&aacute;s pobre de la UE es de 4 a 1. En comparaci&oacute;n con esto, es de 2 a 1 entre los estados de los EE.UU. y tambi&eacute;n de 2 a 1 entre las comunidades aut&oacute;nomas en la Espa&ntilde;a actual (ver tabla adjunta, construida a partir de datos proporcionados por Milanovic y el Instituto Nacional de Estad&iacute;stica espa&ntilde;ol, donde la renta per c&aacute;pita se expresa en n&uacute;meros &iacute;ndice).
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                </figure><p class="article-text">
        Dado que Catalu&ntilde;a est&aacute; por encima de la media de la renta per c&aacute;pita de la UE, ser&iacute;a un contribuyente neto en Europa, igual que es un contribuyente neto al presupuesto espa&ntilde;ol actualmente. Si lo que tenga que pagar a los europeos compensar&iacute;a dejar de pagar directamente a Espa&ntilde;a es algo incierto, es evidente que la total &ldquo;eliminaci&oacute;n del d&eacute;ficit fiscal&rdquo; no parece compatible con la pertenencia a una Europa m&aacute;s integrada. Entonces, &iquest;por qu&eacute; separarnos de Espa&ntilde;a si tenemos que encontrarnos de nuevo con Espa&ntilde;a en una Europa m&aacute;s unida y seguir sufriendo un d&eacute;ficit fiscal? Algunos dicen que es debido a la oportunidad para construir mejores instituciones. Pero las buenas instituciones requieren tiempo para construirse, entre otras razones porque existen costes de transacci&oacute;n significativos en un per&iacute;odo de transici&oacute;n: si no podemos llegar a ser como los portugueses en un d&iacute;a, no vamos a llegar a ser como los daneses en una sola noche.
    </p><p class="article-text">
        En realidad, tendremos que esforzarnos mucho para conseguirlo, porque seg&uacute;n el &uacute;nico estudio que conozco sobre la calidad institucional de las regiones europeas, <a href="http://ec.europa.eu/regional_policy/sources/docgener/work/2012_02_governance.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Catalu&ntilde;a es la regi&oacute;n de Espa&ntilde;a con menos calidad institucional</a>. Incluso si hacemos ese enorme esfuerzo y al final llegamos a ser como los daneses porque en Espa&ntilde;a nos arriesgamos a ser como la Venezuela de Maduro (si interpreto bien determinada ret&oacute;rica independentista), con el debido respeto, algo m&aacute;s puede pasar: si estamos con el resto de Espa&ntilde;a en una Europa m&aacute;s integrada, que goza de libertad de movimientos, es de suponer que muchos espa&ntilde;oles se hartar&aacute;n de sus instituciones y querr&aacute;n emigrar a Catalu&ntilde;a, que seguir&aacute; estando, al menos geogr&aacute;ficamente, muy cerca. Probablemente todav&iacute;a tendremos adem&aacute;s muchas cosas en com&uacute;n culturalmente (incluso m&aacute;s que los portugueses), pero la renta per c&aacute;pita como resultado de una mucho mayor calidad institucional ser&iacute;a mucho m&aacute;s alta: los diferentes niveles de renta con una cultura similar y la proximidad geogr&aacute;fica facilitan las migraciones, especialmente si hay libertad de movimientos. Podemos terminar con una composici&oacute;n de la poblaci&oacute;n que nos haga a&uacute;n m&aacute;s similares a Espa&ntilde;a que al principio, lo que contradice uno de los supuestos beneficios de la independencia, a saber, que pueden satisfacerse preferencias muy diferentes por los bienes p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        Pero tal vez voy demasiado r&aacute;pido, y estoy imponiendo mi soluci&oacute;n idiosincr&aacute;tica preferida al &ldquo;trilema de Rodrik&rdquo;: olvid&eacute;monos de los estados-naci&oacute;n, y promovamos la democracia y la integraci&oacute;n econ&oacute;mica internacional. Otros pueden preferir mantener los estados-naci&oacute;n (o crear uno nuevo), y abandonar el proyecto de una mayor integraci&oacute;n de la UE, pero entonces no deber&iacute;a esperarse comerciar mucho m&aacute;s con otros pa&iacute;ses europeos, y en su lugar deber&iacute;a construirse una estrategia econ&oacute;mica basada en algo distinto: &iquest;unos recursos naturales ocultos? &iquest;un para&iacute;so fiscal? &iquest;una relaci&oacute;n privilegiada con una superpotencia emergente? &iquest;una regresi&oacute;n proteccionista?
    </p><p class="article-text">
        Dado que la secesi&oacute;n en una UE m&aacute;s integrada no parece tener mucho sentido (como cada vez m&aacute;s algunos secesionistas reconocen, al menos en privado), los verdaderos costes de la secesi&oacute;n de Catalu&ntilde;a son los costes de impulsar las (en mi opini&oacute;n) soluciones equivocadas al &ldquo;trilema de Rodrik&rdquo;: o bien agarrarse a un estado-naci&oacute;n que participe en mercados internacionales desregulados, comprometiendo la democracia (con el fin de atraer inversiones sin cooperaci&oacute;n internacional, los impuestos y los est&aacute;ndares regulatorios estar&iacute;an obligados a ser bajos: entonces el coste es una mayor desigualdad), o mantener un estado-naci&oacute;n con democracia, pero sin acceso a los mercados integrados, lo cual puede ser la opci&oacute;n preferida por una izquierda rupturista o una derecha populista y proteccionista (y entonces el coste es una mayor ineficiencia).
    </p><p class="article-text">
        Eligiendo la que en mi opini&oacute;n es la mejor opci&oacute;n para el &ldquo;trilema de Rodrik&rdquo; en Europa implica apoyar, por razones de eficiencia y equidad, una r&aacute;pida transici&oacute;n hacia una Europa federal en una Espa&ntilde;a federal. M&aacute;s decisiones p&uacute;blicas tendr&aacute;n que ser comunes y elegidas democr&aacute;ticamente en Europa para apoyar una pol&iacute;tica fiscal com&uacute;n, una uni&oacute;n bancaria y la deuda p&uacute;blica mutualizada. Otras pol&iacute;ticas pueden permanecer en el nivel de los Estados miembro o en un nivel inferior, y en aquellos Estados miembro en los que hay identidades nacionales fuertes y diversas, &eacute;stas tendr&aacute;n que ser acomodadas usando los instrumentos t&iacute;picos de las democracias federales exitosas. El federalismo puede combinar la innovaci&oacute;n y la diversidad institucional con las pol&iacute;ticas comunes, incluida una imposici&oacute;n sobre el capital internacional que recaude fondos para transferencias personales y regionales, as&iacute; como proyectos de infraestructuras bien gobernados.
    </p><p class="article-text">
        Un federalismo europeo moderno y democr&aacute;tico, y no tecnocr&aacute;tico, debe crear mecanismos para compartir la soberan&iacute;a y al mismo tiempo facilitar la innovaci&oacute;n y la flexibilidad institucionales en el contexto de los desaf&iacute;os del siglo XXI. Una Europa m&aacute;s integrada y cohesionada constitur&aacute; entonces una enorme contribuci&oacute;n a la cooperaci&oacute;n internacional, con el fin de promover la paz y corregir los fallos y desigualdades del mercado global.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francesc Trillas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/proyecto_europeo/cataluna-trilema-rodrik_1_5055301.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 Jan 2014 19:49:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cataluña y el declive del Estado-nación]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El objetivo de la socialdemocracia: progreso sostenible]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/objetivo-socialdemocracia-progreso-sostenible_1_5171569.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/30475477-2e31-4cf4-aa94-e58110f638f8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El objetivo de la socialdemocracia: progreso sostenible"></p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>El &eacute;xito de la socialdemocracia, en t&eacute;rminos de prosperidad compartida, es el punto de partida a partir del cual <a href="http://www.eldiario.es/autores/francesc_trillas/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia"><strong>Francesc Trillas</strong></a> reivindica este modelo pol&iacute;tico como el m&aacute;s id&oacute;neo para hacer frente a los retos econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos de la sociedad globalizada</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En un momento de incertidumbre pol&iacute;tica y econ&oacute;mica, especialmente en Europa, es &uacute;til reivindicar la tradici&oacute;n pol&iacute;tica que ha proporcionado un mayor bienestar a m&aacute;s personas por un periodo de tiempo m&aacute;s largo: la socialdemocracia. Esta reivindicaci&oacute;n est&aacute; incluida en <a href="http://www.fcampalans.cat/publicacions_detall.php?id=6&amp;idpubli=292" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un trabajo reciente</a> realizado por m&iacute; mismo junto a Carles Rivera y Javier Asensio para la Fundaci&oacute;n Rafael Campalans y la Secretar&iacute;a de Econom&iacute;a del PSC. Las experiencias de Gobierno socialdem&oacute;cratas en los pa&iacute;ses del norte y centro de Europa son <a href="http://economics.mit.edu/files/5726" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las m&aacute;s exitosas de la historia</a> en t&eacute;rminos de prosperidad compartida. De acuerdo con las palabras del historiador Tony Judt en <a href="http://www.amazon.com/Memory-Chalet-Tony-Judt/dp/0143119974" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su &uacute;ltimo libro, The memory Chalet</a>, la socialdemocracia no es s&oacute;lo una lista de pol&iacute;ticas del Gobierno, sino tambi&eacute;n un conjunto de valores que son los mejores para navegar por una sociedad globalizada e incierta. Parece una paradoja que las organizaciones socialdem&oacute;cratas tengan dificultades electorales en muchos pa&iacute;ses, a la vez que las alternativas (el capitalismo desrregulado, el comunismo) han suspendido claramente el test de la pr&aacute;ctica de Gobierno.
    </p><p class="article-text">
        La reivindicaci&oacute;n de la socialdemocracia tambi&eacute;n se encuentra en los documentos aprobados por la Conferencia Pol&iacute;tica del PSOE del pasado fin de semana, con una apuesta clara por el reformismo igualitarista, que debe ser motivo de celebraci&oacute;n. A mi juicio, esta apuesta deber&iacute;a complementarse con una reflexi&oacute;n autocr&iacute;tica sobre por qu&eacute; el socialismo espa&ntilde;ol fue incapaz en su &uacute;ltima etapa de Gobierno de plantear y dar continuidad a un proyecto de progreso sostenible al no frenar la &ldquo;enfermedad holandesa&rdquo; asociada al <em>boom </em>de la construcci&oacute;n, apostar por decisiones fiscales regresivas y verse obligado a abrazar acr&iacute;ticamente las propuestas que ven&iacute;an impuestas desde fuera por los mercados financieros (que eran los causantes en primer lugar de la crisis financiera global).
    </p><p class="article-text">
        El modelo socialdem&oacute;crata de prosperidad compartida significa que los altos impuestos con un Estado universal de bienestar se combinan con un Gobierno limpio, un crecimiento ambientalmente sostenible, una educaci&oacute;n p&uacute;blica excelente y una voluntad de introducir reformas cuando hay crisis, manteniendo los aspectos esenciales del modelo. Estas caracter&iacute;sticas son compatibles con mercados abiertos y la existencia de grandes y eficientes empresas privadas (pero no, con la colusi&oacute;n entre ellas y de la clase pol&iacute;tica con sus dirigentes). Los pa&iacute;ses que se han mantenido fieles a este modelo son hoy en d&iacute;a los m&aacute;s estables y pr&oacute;speros del mundo. No son el para&iacute;so, no est&aacute;n libres de problemas, pero cualquier persona que dedique su tiempo a dar sugerencias sobre la manera de salir de una crisis debe partir de este punto de referencia.
    </p><p class="article-text">
         La preocupaci&oacute;n por el igualitarismo no s&oacute;lo debe ser por una medida est&aacute;tica de equidad en el ingreso. Debe ser una preocupaci&oacute;n por la herencia de las desigualdades, la falta de movilidad social y la muy alta correlaci&oacute;n entre los ingresos de los padres y la renta de los hijos. Tambi&eacute;n debe ser una preocupaci&oacute;n por la desigualdad en el acceso al poder y en el acceso a posiciones contractuales discretas (d&eacute;bil o fuerte, &ldquo;principal&rdquo; o agente) que vienen determinadas por el acceso a la riqueza. 
    </p><p class="article-text">
        Esto significa que los socialdem&oacute;cratas no deben ser vistos, como los est&aacute;n, del lado de los poderosos, sino como los que dan esperanza a los m&aacute;s vulnerables. Pero esta esperanza ha de ser sostenible en el tiempo (por ejemplo, evitando la &ldquo;enfermedad holandesa&rdquo;, mencionada anteriormente, cuando hay aumentos repentinos en el valor de los recursos naturales u otros activos), deber&iacute;a traducirse en pol&iacute;ticas program&aacute;ticas que den lugar a inversiones a largo plazo en capital humano y f&iacute;sico, y en  innovaciones que conduzcan a mejoras en productividad.
    </p><p class="article-text">
        Los socialdem&oacute;cratas reconocen el poder de los mercados para producir eficiencia e innovaci&oacute;n en muchos casos. Pero tambi&eacute;n reconocen los l&iacute;mites de los mercados en muchos casos en los que la toma de decisiones individuales no internaliza muchos efectos sobre los dem&aacute;s, y en los que los resultados no son justos desde el punto de vista de la justicia social. La acci&oacute;n colectiva debe entonces complementar a los mercados en la soluci&oacute;n de los problemas de propiedad com&uacute;n, que son omnipresentes en la econom&iacute;a mundial y en las industrias que son intensivas en informaci&oacute;n (un bien colectivo).
    </p><p class="article-text">
        El Estado debe ser adaptado al tama&ntilde;o real de los mercados. Cada vez m&aacute;s, los mercados de trabajo, de producto y de capital son internacionales, mientras que los instrumentos del Estado siguen siendo nacionales. Hay una discrepancia de tama&ntilde;os que se debe corregir, ya sea por contracci&oacute;n de los mercados o por ampliaci&oacute;n de los Estados. Pero nos enfrentamos al <a href="http://books.wwnorton.com/books/detail.aspx?ID=17197" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;trilema&rdquo; de Rodrik</a>: no podemos tener democracia, integraci&oacute;n de los mercados y pervivencia de los Estados-naci&oacute;n al mismo tiempo. En Europa, prescindir de los Estados-naci&oacute;n en una r&aacute;pida transici&oacute;n hacia una Europa federal parece posible y necesario. La socialdemocracia debe mostrar un compromiso claro en este sentido, acompa&ntilde;&aacute;ndolo de una opci&oacute;n clara a favor de un mercado europeo y de un Estado de bienestar europeo con una pol&iacute;tica democr&aacute;tica europea. 
    </p><p class="article-text">
        Esta nueva pol&iacute;tica tambi&eacute;n ha de ser capaz de comunicarse mejor con los votantes viejos y nuevos mediante la transmisi&oacute;n de emociones y valores de solidaridad y fraternidad. Por supuesto, la pol&iacute;tica europea no debe ser una excusa para no seguir adelante con pol&iacute;ticas a nivel nacional y local, donde las restricciones interjurisdiccionales no sean vinculantes, y hay muchas oportunidades para ello en la educaci&oacute;n, las pol&iacute;ticas industriales y laborales, entre otras.
    </p><p class="article-text">
         Los socialdem&oacute;cratas no ser&aacute;n percibidos al lado de los que tienen menos poder, a menos que parezcan serios en su trabajo a favor de la regeneraci&oacute;n democr&aacute;tica. Partidos pol&iacute;ticos m&aacute;s democr&aacute;ticos y modernos y sistemas electorales m&aacute;s transparentes deben formar parte de cualquier plataforma para encontrar un camino intermedio cre&iacute;ble entre la tecnocracia y el populismo. Una regeneraci&oacute;n democr&aacute;tica para combatir el populismo y la tecnocracia no es s&oacute;lo buena pol&iacute;tica, sino tambi&eacute;n buena econom&iacute;a: s&oacute;lo mediante la creaci&oacute;n de nuevos instrumentos pol&iacute;ticos que se perciban como un bien colectivo a favor de la mayor&iacute;a, los ciudadanos favorecer&aacute;n la democracia, y la estabilidad pol&iacute;tica y program&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Muchos de los problemas de eficiencia y equidad a los que se enfrenta la sociedad, incluyendo el cambio clim&aacute;tico, la pobreza o la inestabilidad financiera mundial, s&oacute;lo pueden resolverse con una mejor intervenci&oacute;n del Estado. Se necesitar&aacute;n elevados impuestos para que el riesgo involucrado en los mercados integrados sea aceptable. Como se puede ver en el siguiente gr&aacute;fico, el nivel de ingresos impositivos sobre el PIB en algunos pa&iacute;ses europeos, como Espa&ntilde;a, es claramente insuficiente en comparaci&oacute;n con los pa&iacute;ses que han aplicado modelos socialdem&oacute;cratas m&aacute;s ambiciosos. 
    </p><p class="article-text">
        Los socialdem&oacute;cratas deben tratar de trasladar la curva de Laffer a la derecha, en el sentido de hacer que las altas tasas de impuestos sean econ&oacute;micamente sostenibles. Esto se puede lograr mediante persuasi&oacute;n cultural que facilite el cumplimiento tributario, armonizaci&oacute;n impositiva entre jurisdicciones y reducci&oacute;n de otras distorsiones en la econom&iacute;a que aumentan los costes en t&eacute;rminos de eficiencia de la tributaci&oacute;n.
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                </figure><p class="article-text">
        Un crecimiento econ&oacute;mico m&aacute;s equitativo y respetuoso con el medio ambiente ser&aacute; m&aacute;s sostenible que aquel que se basa en una econom&iacute;a de <em>laissez faire</em>. Pero el foco no ha de estar en el crecimiento sostenible en s&iacute;, sino en el progreso sostenible, para lo cual el crecimiento es probablemente una condici&oacute;n necesaria pero no suficiente. El progreso debe ser sostenible desde el punto de vista pol&iacute;tico y ambiental. Las pol&iacute;ticas no deber&iacute;an ser recetas a corto plazo para ganar las pr&oacute;ximas elecciones, sino estrategias a medio y largo plazo que sean verificables y compatibles con decir la verdad a la gente cuando ciertos logros no sean accesibles o deban posponerse.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo se lograr&aacute; el progreso sostenible con una estrategia global para luchar contra el desempleo en un contexto globalizado. Esto significa que las pol&iacute;ticas de inmigraci&oacute;n deben ser coordinadas a nivel internacional con objetivos de medio a largo plazo en t&eacute;rminos de flujos y el desarrollo econ&oacute;mico de los pa&iacute;ses de origen. Los mercados de trabajo m&aacute;s flexibles deben combinarse con instituciones que proporcionen seguridad a los trabajadores y que permitan la participaci&oacute;n de los trabajadores en la gesti&oacute;n y el control de las empresas. Las empresas han de ser conscientes de su dimensi&oacute;n social y comprometerse a alcanzar objetivos m&aacute;s amplios que la maximizaci&oacute;n del beneficio, siguiendo <a href="http://ukcatalogue.oup.com/product/9780199669936.do" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las sugerencias de Mayer</a>. Esto contribuir&aacute; en gran medida a cometidos tales como la eliminaci&oacute;n de la corrupci&oacute;n, la lucha contra el cambio clim&aacute;tico, la mejora de las colaboraciones p&uacute;blico-privadas o la regulaci&oacute;n p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Una poblaci&oacute;n de m&aacute;s edad y <a href="http://blogs.lse.ac.uk/lsereviewofbooks/2012/11/09/book-review-the-cost-disease-by-william-baumol/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la enfermedad de costes de Baumol</a> en el sector p&uacute;blico sugieren la necesidad de m&aacute;s recursos para objetivos p&uacute;blicos. M&aacute;s recursos s&oacute;lo se pueden encontrar si la productividad del conjunto de la econom&iacute;a sigue aumentando a niveles significativos. Una tercera revoluci&oacute;n industrial basada en energ&iacute;as limpias con una fuerte intervenci&oacute;n de un Estado renovado (como se argumenta en <a href="http://www.google.es/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=1&amp;cad=rja&amp;ved=0CC0QFjAA&amp;url=http%3A%2F%2Fwww.lse.ac.uk%2FresearchAndExpertise%2Funits%2FgrowthCommission%2Fdocuments%2Fpdf%2FAghion_GrowthDoc_Apr2012.pdf&amp;ei=FvaAUtavF4_s0gWTqICICQ&amp;usg=AFQjCNEaCr-5rrX4VTgHOJhnMdk1EN_WLQ&amp;bvm=bv.56146854,d.d2k" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">R&eacute;penser l'&Eacute;tat de Aghion</a>, siendo consistente con las reflexiones de Robert C. Allen en <a href="http://www.amazon.com/Global-Economic-History-Short-Introduction/dp/0199596654" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Global Economic History: a very short introduction</a>, seg&uacute;n las cuales el desarrollo econ&oacute;mico suele ir asociado a la intervenci&oacute;n del Estado) puede hacer posible Estados de bienestar universales, no necesariamente gratuitos, junto con una garant&iacute;a de ingresos m&iacute;nimos. Este debe ser el horizonte de una socialdemocracia comprometida con el progreso sostenible.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francesc Trillas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/objetivo-socialdemocracia-progreso-sostenible_1_5171569.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 Nov 2013 19:11:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El objetivo de la socialdemocracia: progreso sostenible]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Nueva Política,Socialdemocracia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué debe preocuparnos la presencia de expolíticos en las grandes empresas privadas?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/preocuparnos-presencia-politicos-empresas-privadas_1_5799369.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7dae0af8-feab-4a5f-8537-091883598fe0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué debe preocuparnos la presencia de expolíticos en las grandes empresas privadas?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La presencia de personal político en los consejos de administración de las grandes empresas privadas ha pasado a ser un motivo de preocupación respecto al funcionamiento de nuestras democracias y también de nuestras empresas.</p></div><p class="article-text">
        Recientemente la revista liberal <em>The Economist</em> public&oacute; <a href="http://www.economist.com/news/business/21583242-businesspeople-have-become-too-influential-government-cronies-and-capitols" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un art&iacute;culo argumentando que la influencia de las grandes empresas en la esfera pol&iacute;tica era excesiva</a>. El nombramiento de personas con un pasado pol&iacute;tico o con claras conexiones pol&iacute;ticas en el consejo de administraci&oacute;n de las empresas privadas es potencialmente uno de los instrumentos que &eacute;stas tienen para influir en las decisiones que les afectan. Por supuesto, puede argumentarse tambi&eacute;n que algunos antiguos responsables pol&iacute;ticos tienen otras habilidades adem&aacute;s del acceso a los canales de decisi&oacute;n gubernamental. Pero la presencia de personal pol&iacute;tico en los consejos de administraci&oacute;n de las grandes empresas privadas ha pasado a ser un motivo de preocupaci&oacute;n respecto al funcionamiento de nuestras democracias y tambi&eacute;n de nuestras empresas.
    </p><p class="article-text">
        Se ha documentado mediante evidencia emp&iacute;rica sistem&aacute;tica la amplitud del fen&oacute;meno en pa&iacute;ses tan distintos como Indonesia, Alemania (hist&oacute;ricamente en la &eacute;poca de Hitler y contempor&aacute;neamente), Francia, o Estados Unidos (analizando entre otras la evoluci&oacute;n de las empresas conectadas con el exvicepresidente Cheney y las conectadas con el exsecretario del Tesoro Geithner). El fen&oacute;meno tiene una enorme amplitud y se presenta en pa&iacute;ses tanto desarrollados como en v&iacute;as de desarrollo. 
    </p><p class="article-text">
        Existe adem&aacute;s evidencia anecd&oacute;tica para pa&iacute;ses como Sur&aacute;frica (donde algunos de los principales dirigentes del Congreso Nacional Africano, el partido de Mandela, han sido co-optados por empresas tradicionalmente en manos de la minor&iacute;a blanca) o como Chile. Lo curioso es que en algunos casos existe una asociaci&oacute;n negativa entre presencia de expol&iacute;ticos y resultados empresariales y en otros casos esta asociaci&oacute;n es positiva. Acemoglu y sus coautores, <a href="http://www.econ.northwestern.edu/seminars/Nemmers13/Johnson.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en su estudio sobre las empresas conectadas al exsecretario del Tesoro de Estados Unidos Geithner</a>, sugieren que los factores que impulsan esta asociaci&oacute;n a ser positiva son un marco institucional d&eacute;bil y una elevada discrecionalidad en la toma de decisiones pol&iacute;ticas (que se acent&uacute;a por ejemplo en tiempos de crisis).
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a es uno de los pa&iacute;ses donde la investigaci&oacute;n preliminar (fruto de <a href="http://www.tdx.cat/handle/10803/98340" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la tesis doctoral de Pau Castells</a> y de sus posteriores trabajos conmigo) apunta a una correlaci&oacute;n negativa entre conexiones pol&iacute;ticas y resultados empresariales, medidos tanto a trav&eacute;s del comportamiento accionarial en el momento del nombramiento como utilizando resultados contables. Es decir, parece contraproducente para las empresas nombrar ex pol&iacute;ticos, en promedio. Esta correlaci&oacute;n negativa debe interpretarse con cautela (en el sentido de no exagerar la relaci&oacute;n causa-efecto), puesto que las empresas en dificultades pueden tender a contratar pol&iacute;ticos a la desesperada, o porque las empresas reguladas tienden a nombrar m&aacute;s pol&iacute;ticos, y al estar reguladas sus beneficios no pueden ser muy altos. Pero es de destacar que no hay evidencia alguna de que los accionistas de las empresas que nombran m&aacute;s personas conectadas pol&iacute;ticamente salgan ganando con ello. 
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a el fen&oacute;meno es amplio, aproximadamente un quinto de los consejeros de las principales empresas tienen un pasado pol&iacute;tico. De entre las aproximadamente 70 mayores empresas espa&ntilde;olas, es habitual que tengan entre un 20 y un 30% de expol&iacute;ticos en su consejo de administraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Dos expresidentes del Gobierno ostentan cargos en empresas reguladas, y los tres exministros de Econom&iacute;a m&aacute;s recientes aceptaron cargos en grandes empresas reguladas poco despu&eacute;s de dejar el Gobierno (el actual ministro de Econom&iacute;a fue consejero de Endesa hasta el d&iacute;a de su nombramiento). En algunos casos respetaron el plazo de dos a&ntilde;os en que legalmente no pueden ocupar cargos en empresas que regularon, pero en alg&uacute;n caso cumplieron literalmente la ley aunque incumpliendo descaradamente su esp&iacute;ritu al aceptar cargos en empresas filiales radicadas en pa&iacute;ses extranjeros (como Elena Salgado en Chilectra, una filial de Endesa en Chile). 
    </p><p class="article-text">
        Se podr&iacute;a argumentar que expresidentes del gobierno y ministros de econom&iacute;a deben ser personas de gran calibre profesional, y por lo tanto no se trata de un intento de <em>lobbying</em>, pero existen casos de expol&iacute;ticos de poco prestigio profesional, como Javier de Paz (en Telef&oacute;nica) o &Aacute;ngel Acebes (en Iberdrola), que tambi&eacute;n han ocupado cargos en consejos de administraci&oacute;n de grandes empresas.
    </p><p class="article-text">
        La estrategia de nombrar este tipo de consejeros es generalizada y tiene lugar a largo plazo. Por ejemplo, una empresa farmac&eacute;utica tuvo entre sus consejeros a la exministra del PP Loyola de Palacio, y posteriormente al exministro socialista Carlos Solchaga. Ello podr&iacute;a hacer pensar que el fen&oacute;meno es igual para pol&iacute;ticos de todos los colores. Sin embargo, aunque efectivamente el fen&oacute;meno no conoce barreras ideol&oacute;gicas, de modo parecido a lo que <a href="http://www.cesifo-group.de/ifoHome/publications/docbase/details.html?docId=19094733" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">apuntan Albert Sol&eacute; de la Universidad de Barcelona y sus coautores para el caso de la pol&iacute;tica local</a>, es el Partido Popular quien tiene m&aacute;s expol&iacute;ticos en consejos de administraci&oacute;n, incluso en a&ntilde;os en que el PSOE gobern&oacute; en Espa&ntilde;a, como puede observarse en el siguiente gr&aacute;fico, referido a las aproximadamente 70 mayores empresas espa&ntilde;olas.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        El caso particular de Espa&ntilde;a permite reflexionar sobre qu&eacute; puede estar detr&aacute;s de la correlaci&oacute;n negativa que se produce  entre resultados y presencia de expol&iacute;ticos. Podr&iacute;a pensarse que esta correlaci&oacute;n negativa es fruto del buen funcionamiento de las instituciones: aunque se intenta, el <em>lobbying</em> no fructifica. Sin embargo, una interpretaci&oacute;n alternativa podr&iacute;a ser que los gestores coluden con personajes pol&iacute;ticos para protegerse ante posibles OPAs en detrimento de los accionistas o para &ldquo;expropiar&rdquo; a los accionistas minoritarios. 
    </p><p class="article-text">
        Nuestros resultados en <a href="http://ideas.repec.org/a/spr/series/v4y2013i1p83-112.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el art&iacute;culo de la revista acad&eacute;mica SERIES</a> apuntar&iacute;an en esta direcci&oacute;n. Ah&iacute; vemos c&oacute;mo las empresas cotizadas en promedio no se vieron afectadas por la victoria por sorpresa del PSOE en 2004, pero que las m&aacute;s conectadas pol&iacute;ticamente s&iacute; lo hicieron, y habitualmente en sectores, como el energ&eacute;tico, sometidos a oleadas de OPAs. Una tercera interpretaci&oacute;n, no incompatible con esta, ser&iacute;a que los gestores, cuando proponen el nombramiento de expol&iacute;ticos, incurren en un sesgo conductual de &ldquo;visibilidad&rdquo;: por la misma raz&oacute;n que los delanteros centro altos est&aacute;n sobrevalorados en el mercado de fichajes de futbolistas, tambi&eacute;n los pol&iacute;ticos famosos est&aacute;n sobrevalorados en el mercado de consejeros de grandes empresas.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;a pensarse tambi&eacute;n que si la presencia de expol&iacute;ticos no redunda en un rendimiento favorable para los resultados de la empresa, no hay de qu&eacute; preocuparse. Sin embargo, en el caso de los sectores regulados (que es donde la presencia de expol&iacute;ticos es m&aacute;s numerosa), al tener los sistemas de regulaci&oacute;n una tendencia a por lo menos cubrir los costes de las empresas, los mayores costes derivados de un mal control corporativo, provocado por la presencia de expol&iacute;ticos contraproducentes para el desempe&ntilde;o de la empresa, tender&aacute;n a traducirse en precios altos para los consumidores o altos costes de rescate financiero cuando ello es necesario (pi&eacute;nsese en Bankia).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francesc Trillas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/agendapublica/nueva_politica/preocuparnos-presencia-politicos-empresas-privadas_1_5799369.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Sep 2013 17:47:40 +0000]]></pubDate>
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