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    <title><![CDATA[elDiario.es - César Rendueles]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/cesar_rendueles/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - César Rendueles]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La enseñanza de la crisis ecológica en la educación superior: una propuesta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ensenanza-crisis-ecologica-educacion-superior-propuesta_129_8708019.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1ae20eca-e228-4f61-b410-4c70d156a6ae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La enseñanza de la crisis ecológica en la educación superior: una propuesta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A día de hoy, lo más habitual es que un estudiante de, por ejemplo, ingeniería de caminos, derecho, psicología, periodismo o economía se gradúe sin haber recibido la más mínima formación reglada en materia medioambiental</p></div><p class="article-text">
        Por asombroso que resulte, medio siglo despu&eacute;s del <a href="https://www.clubderoma.net/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Informe del Club de Roma</a> la presencia de contenidos curriculares relacionados con la crisis ecol&oacute;gica sigue siendo marginal en la educaci&oacute;n superior espa&ntilde;ola, tanto en la universitaria como en la formaci&oacute;n profesional. Se han desarrollado, es cierto, carreras espec&iacute;ficas vinculadas con el medioambientalismo y en algunos grados universitarios existen asignaturas, casi siempre optativas, que ofrecen alg&uacute;n tipo de especializaci&oacute;n medioambiental gracias al compromiso personal de un pu&ntilde;ado de docentes. En otros casos, distintas instituciones universitarias han hecho esfuerzos meritorios por promover valores medioambientalistas transversales. Pero la realidad es que, a d&iacute;a de hoy, lo m&aacute;s habitual sea que un estudiante de, por ejemplo, ingenier&iacute;a de caminos, derecho, psicolog&iacute;a, periodismo o econom&iacute;a se grad&uacute;e sin haber recibido la m&aacute;s m&iacute;nima formaci&oacute;n reglada en materia medioambiental.
    </p><p class="article-text">
        La transici&oacute;n ecol&oacute;gica es un desaf&iacute;o llamado a vertebrar los esfuerzos colectivos y marcar las decisiones estrat&eacute;gicas de todas las sociedades del planeta durante las pr&oacute;ximas tres d&eacute;cadas. As&iacute; ha sido reconocido por todas las instancias de gobernanza en todos los niveles, desde el internacional (Agenda 2030, Acuerdo de Par&iacute;s) hasta el europeo (Pacto Verde Europeo), pasando por el nacional en sus tres escalas administrativas (Ley de Cambio Clim&aacute;tico y Transici&oacute;n Energ&eacute;tica, hoja de ruta Espa&ntilde;a 2050, declaraciones de emergencia clim&aacute;tica auton&oacute;micas y municipales). El Pacto Verde Europeo, por ejemplo, define el cambio clim&aacute;tico y la degradaci&oacute;n ambiental &ldquo;como una amenaza existencial a la que se enfrentan Europa y el resto del mundo&rdquo;. Y en pos de superar este reto hist&oacute;rico, establece toda una serie de lineamientos y directrices que van a determinar las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de todos los estados miembros de la Uni&oacute;n Europea de aqu&iacute; a 2050. Su objetivo es descarbonizar nuestra econom&iacute;a, cerrar los ciclos de materiales, disociar prosperidad de uso de recursos e impactos ambientales negativos y asegurar que el proceso se despliegue con justicia social, repartiendo equitativamente los esfuerzos que exige y sin dejar fuera de sus beneficios a colectivos o territorios vulnerables.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En la Universidad del siglo XXI formarse con competencias básicas relacionadas con la transición ecológica no puede ser ya un asunto exclusivo de científicos ambientales</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Las transformaciones estructurales que debe impulsar la transici&oacute;n ecol&oacute;gica abarcan un conjunto muy amplio y complejo de tareas, que nos interpelan m&aacute;s all&aacute; del cambio tecnol&oacute;gico. Plantea retos profundamente transversales. Algunos de los rasgos de insostenibilidad que nos hemos propuesto oficialmente superar en el corto y medio plazo son profundamente determinantes en la conformaci&oacute;n material de nuestras sociedades: los usos f&oacute;siles de la energ&iacute;a, la morfolog&iacute;a lineal de la producci&oacute;n, la deslocalizaci&oacute;n econ&oacute;mica&hellip; Por ello su reforma en un sentido ecol&oacute;gico tendr&aacute; un importante efecto arrastre en todas las dimensiones de la vida social. Del mismo modo, y tal como se&ntilde;ala la mejor ciencia disponible, estamos situados en un punto cr&iacute;tico en el que las consecuencias negativas de la inacci&oacute;n ecol&oacute;gica desbordan ya los par&aacute;metros de lo que hasta ahora hab&iacute;amos conceptualizado como da&ntilde;o ambiental. Un fracaso en materia de transici&oacute;n ecol&oacute;gica comprometer&iacute;a seriamente la viabilidad futura de las sociedades modernas.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, en la Universidad del siglo XXI formarse con competencias b&aacute;sicas relacionadas con la transici&oacute;n ecol&oacute;gica no puede ser ya un asunto exclusivo de cient&iacute;ficos ambientales o una opci&oacute;n de una minor&iacute;a de estudiantes sensibilizados acerca de la crisis ecosocial. Por continuar con los ejemplos precedentes, necesitamos titulaciones de ingenier&iacute;a cuyos egresados dise&ntilde;en las infraestructuras y tecnolog&iacute;as teniendo en cuenta los impactos potenciales del cambio clim&aacute;tico y las necesidades de adaptaci&oacute;n que este nos impone. Necesitamos grados y masters en Derecho, Econom&iacute;a o Administraci&oacute;n de Empresas que preparen a las alumnas y los alumnos para funcionar en un contexto institucional disruptivo, que ser&aacute; sacudido por fuertes cambios normativos y nuevas tendencias impuestas por las pol&iacute;ticas de transici&oacute;n ecol&oacute;gica. Necesitamos ciencias sociales capaces de introducir el factor ecol&oacute;gico como elemento indispensable para comprender la nueva complejidad de la din&aacute;mica social en curso. M&aacute;s en general, necesitamos una ciudadan&iacute;a ecol&oacute;gicamente instruida para tomar partido en los grandes debates que marcar&aacute;n la transici&oacute;n ecol&oacute;gica, para as&iacute; asegurar la compatibilidad de esta con los principios fundamentales de la deliberaci&oacute;n democr&aacute;tica.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La urgencia de la introducción de contenidos medioambientales en los estudios superiores se enfrenta a un obstáculo evidente: los mecanismos universitarios de cambio curricular son lentos </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Este tipo de tareas nunca han sido ajenas a la instituci&oacute;n universitaria. Todo lo contrario, el desarrollo de la universidad ilustrada siempre ha estado vinculado a una doble misi&oacute;n: la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica independiente pero tambi&eacute;n la formaci&oacute;n de una ciudadan&iacute;a capaz de participar en los cambios asociados al proceso de modernizaci&oacute;n, ya fuera la creaci&oacute;n de una burocracia estatal eficaz o la formaci&oacute;n de los t&eacute;cnicos cualificados que requer&iacute;a la innovaci&oacute;n industrial. En ese sentido, la introducci&oacute;n de contenidos curriculares relacionados con la crisis ecol&oacute;gica en los estudios universitarios forma parte de la comprensi&oacute;n de la educaci&oacute;n superior como una pieza clave de nuestras sociedades complejas y democr&aacute;ticas. M&aacute;s a&uacute;n, existe ya un amplio abanico de investigaciones rigurosas en torno a las distintas posibilidades de transformaci&oacute;n ecosocial de la universidad, que va m&aacute;s all&aacute; de los planes de estudio.
    </p><p class="article-text">
        La urgencia de la introducci&oacute;n de contenidos medioambientales en los estudios superiores se enfrenta a un obst&aacute;culo evidente: los mecanismos universitarios de cambio curricular son lentos y complejos y no est&aacute;n preparados para afrontar transformaciones r&aacute;pidas y coordinadas. Tal vez cabr&iacute;a proponerse un objetivo a corto plazo limitado, consensual y potencialmente r&aacute;pido de implementar: la inclusi&oacute;n en el mayor n&uacute;mero posible de estudios oficiales de la universidad espa&ntilde;ola de una asignatura no opcional de introducci&oacute;n a la crisis medioambiental. Una asignatura &ndash;o una familia de asignaturas&ndash; basada en consensos ampliamente aceptados por la comunidad cient&iacute;fica que proporcione a los estudiantes conocimiento fiable sobre el cambio clim&aacute;tico, el agotamiento de energ&iacute;as f&oacute;siles y materiales necesarios para la vida y la p&eacute;rdida de biodiversidad, as&iacute; como de las din&aacute;micas sociales implicadas en esos procesos. Una asignatura introductoria adaptada a distintas &aacute;reas de conocimiento que, por tanto, pueda ser impartida por docentes de un amplio abanico de departamentos universitarios.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">A lo largo de este año los países firmantes del Acuerdo de París deberán entregar planes con compromisos más ambiciosos para reducir sus emisiones en 2030</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Se trata de un objetivo relativamente modesto y bien definido que podr&iacute;a ser apoyado e impulsado desde distintas instancias. Comunidades aut&oacute;nomas, ministerios, agencias de acreditaci&oacute;n, rectorados, decanatos, departamentos, grupos de investigaci&oacute;n, colegios profesionales podr&iacute;an proponer iniciativas que avancen en esa direcci&oacute;n &ndash;asignaturas transversales, proyectos de innovaci&oacute;n docente, programas de formaci&oacute;n del profesorado, becas de formaci&oacute;n &hellip;&ndash; que, como m&iacute;nimo, contribuir&iacute;an a la normalizaci&oacute;n del medioambientalismo en diversas &aacute;reas universitarias. Por supuesto, la inclusi&oacute;n en los planes de estudio de una asignatura obligatoria y generalista como la que proponemos no deber&iacute;a ser entendida como una alternativa a otras materias m&aacute;s avanzadas que profundicen de forma especializada en los distintos aspectos de la transici&oacute;n ecosocial. Por el contrario, pensamos que podr&iacute;a darse una retroalimentaci&oacute;n positiva, pues se incrementar&iacute;a el inter&eacute;s de los estudiantes en esta &aacute;rea desde los primeros cursos.
    </p><p class="article-text">
        La COP26 celebrada en Glasgow el pasado mes de noviembre instaba a la comunidad internacional a revisar sin dilaciones sus objetivos oficiales de descarbonizaci&oacute;n. A lo largo de este a&ntilde;o los pa&iacute;ses firmantes del Acuerdo de Par&iacute;s deber&aacute;n entregar planes con compromisos m&aacute;s ambiciosos para reducir sus emisiones en 2030. No es tiempo de demoras. Tampoco en lo que concierne a la preparaci&oacute;n de la educaci&oacute;n superior ante los desaf&iacute;os de la transici&oacute;n ecol&oacute;gica. En estas situaciones de urgencia, el maximalismo abstracto suele ser de poca ayuda. Requerimos acciones espec&iacute;ficas, pragm&aacute;ticas, factibles y que logren suscitar un amplio consenso social. La introducci&oacute;n en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os de una asignatura medioambiental obligatoria en el curr&iacute;culum universitario espa&ntilde;ol, basada en la mejor evidencia cient&iacute;fica disponible, creemos que podr&iacute;a ser una propuesta que avanza en la direcci&oacute;n correcta. Y que adem&aacute;s est&aacute; situada en el punto &oacute;ptimo entre lo ecol&oacute;gicamente necesario y lo socialmente posible. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Yayo Herrero, César Rendueles, Emilio Santiago Muiño, Fernando Valladares, Alicia Valero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ensenanza-crisis-ecologica-educacion-superior-propuesta_129_8708019.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Feb 2022 21:37:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La enseñanza de la crisis ecológica en la educación superior: una propuesta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Educación,Crisis climática]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En torno a la crianza cooperativa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/torno-crianza-cooperativa_129_3971758.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Hacemos como si criar un hijo fuera un asunto privado que negocian y solventan dos adultos en el interior de su hogar que, además, deben respetar la centralidad del trabajo asalariado en sus vidas. Cualquier colaboración externa es concebida como un complemento bienvenido pero que no forma parte del núcleo de los dispositivos de crianza</p><p class="subtitle">Solucionar o paliar la crisis de los cuidados de un modo aceptable en sociedades ilustradas y deseosas de preservar altos estándares de libertad individual no es en absoluto sencillo</p></div><p class="article-text">
        1. Los seres humanos somos una especie de crianza cooperativa. Esto no es una opini&oacute;n pol&iacute;tica o una opci&oacute;n cultural sino un hecho biol&oacute;gico. De hecho, se trata de un rasgo <a href="http://ilevolucionista.blogspot.com.es/2015/01/la-crianza-cooperativa.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">muy caracter&iacute;stico de nuestra especie</a>. La crianza cooperativa es poco habitual en los mam&iacute;feros y entre la mayor parte de los primates no humanos las madres se encargan en exclusiva de cuidar de las cr&iacute;as. La crianza cooperativa significa que miembros del grupo que no son sus padres gen&eacute;ticos colaboran en el cuidado de las cr&iacute;as. Se suele llamar alomadres y alopadres a estos cooperadores. Muy posiblemente la crianza cooperativa entre los humanos est&eacute; relacionada con caracter&iacute;sticas evolutivas b&aacute;sicas, como la largu&iacute;sima duraci&oacute;n de nuestra infancia.
    </p><p class="article-text">
        2. La crianza cooperativa ha tenido numerosas expresiones hist&oacute;ricas y culturales: desde los distintos tipos de familias extensas hasta modelos familiares en los que los padres biol&oacute;gicos pierden su centralidad y otros miembros de la colectividad act&uacute;an como alopadres. Si la crianza cooperativa es un hecho biol&oacute;gico, la diversidad familiar es un hecho hist&oacute;rico. A d&iacute;a de hoy se suelen distinguir al menos <a href="https://books.google.es/books/about/Between_Sex_and_Power.html?id=7oQlkfj_MKkC&amp;redir_esc=y" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">siete grandes sistemas familiares en el mundo</a>, cada uno de ellos con subsistemas, que se est&aacute;n transformando e hibridando dando lugar a nuevas formas de cooperaci&oacute;n familiar. De hecho, la familia nuclear t&iacute;pica de nuestras sociedades es una creaci&oacute;n hist&oacute;rica reciente y no necesariamente &oacute;ptima o definitiva, al menos a juzgar por la cantidad de conflictos y malestares que genera. Cient&iacute;ficos sociales <a href="http://www.culturamas.es/blog/2013/09/06/el-mundo-hasta-ayer-nuevo-trabajo-de-jared-diamond/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">poco sospechosos de perroflautismo</a> han se&ntilde;alado que entre el amplio cat&aacute;logo de formas de crianza arcaicas hay algunas que parecen amigables y razonables. Pensar que es imposible aprender nada de esas experiencias porque pertenecen al pasado, es como decir que no se puede correr una marat&oacute;n porque eso significar&iacute;a volver al esclavismo y a la religi&oacute;n ol&iacute;mpica.
    </p><p class="article-text">
        3. La crianza cooperativa no es una opci&oacute;n. Tampoco en nuestra sociedad. Las guarder&iacute;as y los colegios, los cuidados compartidos entre los c&oacute;nyuges, la participaci&oacute;n de las abuelas (m&aacute;s de la mitad de los abuelos espa&ntilde;oles cuida de sus nietos a diario), el cuidado entre hermanos&hellip; Todo ello es crianza cooperativa. Lo caracter&iacute;stico de las sociedades postmodernas es que fingimos que esa dimensi&oacute;n cooperativa de la crianza no existe y le ponemos toda clase de obst&aacute;culos. Hacemos como si criar un hijo fuera un asunto privado que negocian y solventan dos adultos en el interior de su hogar que, adem&aacute;s, deben respetar la centralidad del trabajo asalariado en sus vidas. Cualquier colaboraci&oacute;n externa es concebida como un complemento bienvenido pero que no forma parte del n&uacute;cleo de los dispositivos de crianza. <a href="https://www.diagonalperiodico.net/node/20467http%3A//www.diagonalperiodico.net/cuerpo/20467-ser-madre-deberia-ser-casi-una-condicion-para-la-ciudadania.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El resultado ha sido catastr&oacute;fico</a>. La familia nuclear moderna es una red colaborativa demasiado exigua para algo tan complejo y agotador como cuidar de una cr&iacute;a humana (no digamos ya de dos, tres o cuatro). De hecho, en ciencias sociales se habla habitualmente de &ldquo;<a href="http://www.eldiario.es/agendapublica/impacto_social/crisis-cuidados_0_247775381.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">crisis de los cuidados</a>&rdquo;&nbsp;para designar los problemas estructurales que afrontan las personas dependientes y sus cuidadores en nuestras sociedades y c&oacute;mo estos conflictos est&aacute;n&nbsp;atravesados por la desigualdad econ&oacute;mica y de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        4. Las soluciones a los problemas de las sociedades complejas suelen ser complejos. Y lo mismo ocurre con la crianza cooperativa. Solucionar o paliar la crisis de los cuidados de un modo aceptable en&nbsp;sociedades ilustradas y deseosas de preservar altos est&aacute;ndares de libertad individual no es en absoluto sencillo. Algo as&iacute; requiere cambios en la relaci&oacute;n entre el trabajo reproductivo y el trabajo asalariado, la concepci&oacute;n de los servicios p&uacute;blicos de ayuda a la crianza, las extensi&oacute;n de las redes informales de apoyo mutuo, la normalizaci&oacute;n de la presencia de los ni&ntilde;os en el espacio p&uacute;blico y, por supuesto, un radical igualitarismo de g&eacute;nero. Algunas personas, <a href="http://www.elmundo.es/cataluna/2016/05/11/57332084e5fdea5d228b4657.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">como Anna Gabriel</a>, quieren ir m&aacute;s all&aacute; y se cuestionan el modelo de familia nuclear convencional. No es mi opci&oacute;n &ndash;soy muy conservador y me aterra la contracultura&ndash; pero me parece respetable y, desde luego, infinitamente m&aacute;s digna que el adultocentrismo ambiente que celebra las imposiciones del mercado de trabajo como si fueran elecciones de esp&iacute;ritus libres emancipados de todo sometimiento.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[César Rendueles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/torno-crianza-cooperativa_129_3971758.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 31 May 2016 18:45:16 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[En torno a la crianza cooperativa]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Diez ensayos de 2015 para repensar 2016]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/ensayos-repensar_1_2276874.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3c405635-8e57-4d55-88c8-1d9b3ace6836_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Economía para el 99%"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La lista de ensayos de César Rendueles incluye grandes crisis del año que nos deja: la crisis de los refugiados, la crisis medioambiental, Isis, la pobreza y las consecuencias del capitalismo</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>1. Esto lo cambia todo. El capitalismo contra el clima (Paid&oacute;s)    Naomi Klein</strong><a href="http://www.eldiario.es/cultura/libros/plan-Marshall-salvar-tierra-dentro_0_370613033.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Esto lo cambia todo. El capitalismo contra el clima</a>
    </p><p class="article-text">
        No creo que nadie haya hecho tanto como Naomi Klein por convertir la cr&iacute;tica del capitalismo en una perspectiva pol&iacute;tica cercana y amigable. Su nuevo ensayo denuncia la incapacidad de las econom&iacute;as de mercado para solucionar los desaf&iacute;os medioambientales que ellas mismas han creado pero, sobre todo, aborda cuestiones complejas relacionadas con el modo en que la salida al proceso de autodestrucci&oacute;n ecol&oacute;gica que padecemos es congruente con pol&iacute;ticas igualitarias de justicia social. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Ver, o&iacute;r y callar. Un a&ntilde;o con la mara Salvatrucha (Pepitas de Calabaza)    Juan Jos&eacute; Mart&iacute;nez D&rsquo;aubuisson</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <a href="http://www.eldiario.es/cultura/ano-Mara-Salvatrucha_0_456004492.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ver, o&iacute;r y callar. Un a&ntilde;o con la mara Salvatrucha</a>
    </p><p class="article-text">
        <em>Ver, o&iacute;r y callar </em>es un testimonio crudo y sobrio de la guerra de baja intensidad que viven los barrios populares de Centroam&eacute;rica desde hace a&ntilde;os a causa de los conflictos entre las bandas juveniles. Es un ejemplar c&oacute;ctel de etnograf&iacute;a, periodismo de guerra y ensayo que consigue mostrar la cotidianidad de los j&oacute;venes pandilleros con empat&iacute;a pero sin dulcificar ni mitificar en ning&uacute;n momento las maras.
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        <strong>3. Econom&iacute;a para el 99% de la poblaci&oacute;n (Debate)    Ha-Joon Chang </strong><em>Econom&iacute;a para el 99% de la poblaci&oacute;n </em>
    </p><p class="article-text">
        Los dos &uacute;ltimos a&ntilde;os pasar&aacute;n a la historia de las ciencias sociales como el momento en el que empez&oacute; a agrietarse la hegemon&iacute;a de la econom&iacute;a neocl&aacute;sica. En este tiempo han ido apareciendo un buen n&uacute;mero de propuestas te&oacute;ricas alternativas muy solventes. Aqu&iacute; Ha-Joon Chang, uno de los economistas heterodoxos m&aacute;s respetados e inteligentes de nuestro tiempo, recoge algunas de esas propuestas y las expone de un modo comprensible, sensato y generoso.
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        <strong>4. Islamofobia (Icaria)    Santiago Alba Rico</strong><em>Islamofobia </em>
    </p><p class="article-text">
        Santiago Alba Rico, tal vez el mejor ensayista espa&ntilde;ol vivo junto con Rafael S&aacute;nchez Ferlosio, es adem&aacute;s un gran experto en el mundo isl&aacute;mico. Su posici&oacute;n, matizada y nada dogm&aacute;tica, sobre las transformaciones pol&iacute;ticas que est&aacute;n teniendo lugar en esos pa&iacute;ses le ha valido la antipat&iacute;a no s&oacute;lo de la derecha sino tambi&eacute;n de la izquierda m&aacute;s casposa. En este libro urgente reflexiona sobre el nuevo racismo islamof&oacute;bico que amenaza nuestras sociedades.
    </p><p class="article-text">
        [Lee nuestra selecci&oacute;n de <a href="http://www.eldiario.es/cultura/historia/Historia-libros-vacunarse-islamofobia_0_453905100.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">libros para vacunarse contra la islamofobia</a>]
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        <strong>5. No hay dos iguales. Individualidad humana y naturaleza humana (Funambulista)    Judith Rich Harris</strong><em>No hay dos iguales. Individualidad humana y naturaleza humana</em>
    </p><p class="article-text">
        Judith Rich Harris se dio a conocer con <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Judith_Rich_Harris" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El mito de la educaci&oacute;n</a>, un ensayo que hizo saltar por los aires uno de los consensos m&aacute;s s&oacute;lidos de las ciencias sociales contempor&aacute;neas al defender la escasa influencia que tienen los padres en c&oacute;mo acaban siendo sus hijos. No hay dos iguales es la continuaci&oacute;n l&oacute;gica de aquella primera obra. Al fin y al cabo la socializaci&oacute;n es un proceso que contribuye a que los ni&ntilde;os se parezcan entre s&iacute;. &iquest;Qu&eacute; es lo que hace, entonces, que nos diferenciemos? &iquest;Por qu&eacute; incluso los gemelos id&eacute;nticos tienen personalidades diferentes?
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        <strong>6. Anatom&iacute;a de una epidemia. Medicamentos psiqui&aacute;tricos y el asombroso aumento de las enfermedades mentales (Capit&aacute;n Swing) Robert Whitaker</strong><em>Anatom&iacute;a de una epidemia. Medicamentos psiqui&aacute;tricos y el asombroso aumento de las enfermedades mentales</em>
    </p><p class="article-text">
        Anatom&iacute;a de una epidemia es una investigaci&oacute;n acerca de c&oacute;mo la evoluci&oacute;n en nuestras sociedades de las enfermedades mentales y su tratamiento han seguido una trayectoria inversa a la que cabr&iacute;a esperar. El desarrollo de un amplio corpus de conocimiento psiqui&aacute;trico experto y de medicamentos &ldquo;revolucionarios&rdquo; no ha disminuido la incidencia de esas enfermedades en la poblaci&oacute;n, al contrario, parece haberlas incrementado exponencialmente. En este ensayo riguroso y divertido, Whitaker explica el modo en el que la medicina ha patologizado malestares y conflictos personales y sociales, generando una aut&eacute;ntica pandemia cuya principal beneficiaria es la industria farmac&eacute;utica.
    </p><p class="article-text">
        [Su autor <a href="http://www.eldiario.es/carnecruda/lacarniceria/Oigo-Voces-lado-medicina-psiquiatrica_6_448715141.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pas&oacute; por Carne Cruda!</a>]
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>7. El hambre (Anagrama)    Mart&iacute;n Caparr&oacute;s</strong><em>El hambre</em>
    </p><p class="article-text">
        Un ensayo-r&iacute;o ambicioso, profundo y muy literario elaborado a partir de una gran cantidad de historias personales que hablan sobre las formas m&aacute;s extremas de pobreza. <em>El hambre</em> es el resultado de los viajes de Mart&iacute;n Caparr&oacute;s por India, Bangladesh, N&iacute;ger, Kenia, Sud&aacute;n y, finalmente, Espa&ntilde;a. En cada uno de esos lugar se encontr&oacute; con gente que pasa hambre y se pregunt&oacute; por los mecanismos sociales que llevan a esa situaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        [En eldiario.es somos tan fans que le entrevistamos no una sino dos veces sobre este libro [<a href="http://www.eldiario.es/cultura/entrevistas/martin_caparros-el_hambre-ensayo-ONU_0_394410840.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Es m&aacute;s f&aacute;cil vivir sabiendo que el hambre lo van a pasar otros&rdquo;</a> + <a href="http://www.eldiario.es/desalambre/Martin-Caparros-suficiente-quieren-darsela_0_315669145.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Los bancos son indispensables para que el capitalismo funcione; los hambrientos, no&rdquo;</a>] y otra sobre <em>Lacr&oacute;nica</em> [<a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">&ldquo;Querer escribir sin leer es como querer tocar la guitarra sin haber escuchado m&uacute;sica&rdquo;</a>].
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>8. La vida me sienta mal. Argumentos a favor del arte rom&aacute;ntico previos a su triunfo (El Desvelo)   Alberto Santamar&iacute;a</strong><em>La vida me sienta mal. Argumentos a favor del arte rom&aacute;ntico previos a su triunfo</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>La vida me sienta mal</em> es un gran ensayo de arqueolog&iacute;a literaria que consigue plantear cuestiones profundas acerca del romanticismo hist&oacute;rico sin una pizca de pedanter&iacute;a ni academicismo. Alberto Santamar&iacute;a logra que nos sintamos profundamente interpelados en pleno siglo XXI por el gran descubrimiento est&eacute;tico del romanticismo: que la comprensi&oacute;n de la realidad s&oacute;lo es posible gracias la potencia expresiva de nuestra subjetividad, que nuestra sensibilidad inyecta sentido en un mundo que as&iacute; se vuelve comprensible.
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        <strong>9. El Establishment. La casta al desnudo (Seix Barral)   Owen Jones</strong><a href="http://www.eldiario.es/cultura/libros/Owen-Jones_0_394411476.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El Establishment. La casta al desnudo</em></a>
    </p><p class="article-text">
        Owen Jones se dio a conocer en 2011 con <a href="http://www.eldiario.es/internacional/concentracion-Reino-Unido-niveles-victorianos_0_115488657.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Chavs</em></a>. La demonizaci&oacute;n de la clase obrera, un ensayo en el que denunciaba la estigmatizaci&oacute;n neolibeal de las clases populares. Complementa perfectamente aquel primer texto al plantear que la desregulaci&oacute;n econ&oacute;mica ha producido una subordinaci&oacute;n de las &eacute;lites pol&iacute;ticas a los poderes econ&oacute;micos y una oligarquizaci&oacute;n extrema de los instrumentos de representaci&oacute;n democr&aacute;tica. A trav&eacute;s de entrevistas, datos y un uso inteligente de la teor&iacute;a pol&iacute;tica, Jones hace un retrato brutal de la estructura de privilegios que sostiene el poder de las &eacute;lites.
    </p><p class="article-text">
        [Le hemos entrevistado varias veces, <a href="http://www.eldiario.es/cultura/libros/Owen-Jones_0_394411476.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por este libro y</a> <a href="http://www.eldiario.es/cultura/entrevistas/Owen-Jones-empeorado-escribi-Chavs_0_262124428.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">por el anterior</a>]
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>10. Espectros del capitalismo (Capit&aacute;n Swing)      Arundhati Roy</strong><em>Espectros del capitalismo</em>
    </p><p class="article-text">
        En este breve panfleto Arundati Roy plantea cuestiones cruciales y de m&aacute;xima actualidad acerca de la relaci&oacute;n entre democracia e igualdad. Describe la India &ndash;un pa&iacute;s elogiado habitualmente en los medios de comunicaci&oacute;n por su crecimiento econ&oacute;mico y por ser la mayor democracia del mundo&ndash; como el escenario de una guerra sin cuartel contra 800 millones de pobres en el que las megacorporaciones no dejan de incrementar su poder con la complicidad del Ej&eacute;rcito, el Gobierno y numerosas ONG. Una imprescindible apolog&iacute;a de las v&iacute;ctimas del capitalismo contempor&aacute;neo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[César Rendueles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/ensayos-repensar_1_2276874.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 30 Dec 2015 18:40:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Diez ensayos de 2015 para repensar 2016]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ensayos,Martín Caparrós,Owen Jones,Naomi Klein]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los diez libros de no-ficción de 2014]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros-no-ficcion_1_4437888.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5413c66e-4598-4da2-b6e9-30735e788a08_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ofrecemos una lista con los mejores libros de ensayos en este 2014</p></div><h4 class="article-text">Santiago Alba Rico. &iquest;Podemos seguir siendo de izquierdas? (El Tinter)</h4><p class="article-text">
        <strong>Santiago Alba Rico. &iquest;Podemos seguir siendo de izquierdas? (El Tinter)</strong><a href="http://www.lacentral.com/alba-rico-santiago/el-tinter/podemos-seguir-siendo-de-izquierdas/9788486469580" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&iquest;Podemos seguir siendo de izquierdas?</a>Este es uno de los mejores libros del mejor ensayista espa&ntilde;ol vivo. Aunque se public&oacute; a principios de 2014, consigue captar magistralmente el <em>Zeitgeist</em> pol&iacute;tico de este a&ntilde;o trepidante. Santiago Alba Rico reivindica con una irresistible combinaci&oacute;n de rigor, sensatez y erudici&oacute;n una izquierda econ&oacute;micamente revolucionaria, pol&iacute;ticamente reformista y antropol&oacute;gicamente conservadora.
    </p><h4 class="article-text">Rose George. Noventa por ciento de todo (Capit&aacute;n Swing)</h4><p class="article-text">
        <a href="http://www.capitanswinglibros.com/catalogo.php/noventa-por-ciento-de-todo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Noventa por ciento de todo</a>Un ensayo divertid&iacute;simo sobre la que probablemente sea la tecnolog&iacute;a que m&aacute;s ha influido en la globalizaci&oacute;n econ&oacute;mica contempor&aacute;nea: el contenedor. Rose George disecciona la revoluci&oacute;n del transporte mar&iacute;timo de mercanc&iacute;as, desde la vida cotidiana en un mercante que viaja a Singapur a las condiciones de trabajo inhumanas de parte de la tripulaci&oacute;n pasando por las oscuras regulaciones que rigen las banderas de conveniencia. Sencillamente fascinante.
    </p><h4 class="article-text">Luis Fernando Medina Sierra. El f&eacute;nix rojo. Las oportunidades del socialismo (Los Libros de la Catarata)</h4><p class="article-text">
        <strong>Luis Fernando Medina Sierra. El f&eacute;nix rojo. Las oportunidades del socialismo (Los Libros de la Catarata)</strong><a href="http://www.catarata.org/libro/mostrar/id/971" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El f&eacute;nix rojo. Las oportunidades del socialismo</em></a><em> </em>Este libro, Premio Catarata de Ensayo 2014, es una de las grandes sorpresas de este a&ntilde;o. Se trata de una reflexi&oacute;n filos&oacute;fica, rica en detalles hist&oacute;ricos, sobre la tradici&oacute;n socialista y sus posibilidades de futuro. Es un ensayo energ&eacute;tico, escrito con un lenguaje claro y preciso, que se lee de un tir&oacute;n en una tarde y te deja pensando semanas.
    </p><h4 class="article-text">Nate Silver. La se&ntilde;al y el ruido (Pen&iacute;nsula)</h4><p class="article-text">
        <strong>Nate Silver. La se&ntilde;al y el ruido (Pen&iacute;nsula)</strong><a href="http://www.planetadelibros.com/la-senal-y-el-ruido-libro-118111.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La se&ntilde;al y el ruido</em></a>Ni siquiera el gigantesco ego de Nate Silver consigue arruinar este gran libro de divulgaci&oacute;n cient&iacute;fica sobre un tema tan resbaladizo como es la estad&iacute;stica aplicada. <em>La se&ntilde;al y el ruido</em> propone una evaluaci&oacute;n cr&iacute;tica, comprensible y sofisticada de nuestra capacidad predictiva en &aacute;mbitos como la econom&iacute;a, la meteorolog&iacute;a o la pol&iacute;tica, en los que estamos arrojados a la incertidumbre y debemos confiar en herramientas probabil&iacute;sticas.
    </p><h4 class="article-text">V&iacute;ctor Lenore. Indies, hipsters y gafapastas. Cr&oacute;nica de una dominaci&oacute;n cultural (Capit&aacute;n Swing)</h4><p class="article-text">
        <strong>V&iacute;ctor Lenore. Indies, hipsters y gafapastas. Cr&oacute;nica de una dominaci&oacute;n cultural (Capit&aacute;n Swing)</strong><em> Indies, hipsters y gafapastas. Cr&oacute;nica de una dominaci&oacute;n cultural</em><a href="http://www.capitanswinglibros.com/catalogo.php/indies-hipsters-y-gafapastas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Indies, hipsters y gafapastas. Cr&oacute;nica de una dominaci&oacute;n cultural</a>Un libro esencial para&nbsp;<a href="http://www.eldiario.es/cultura/libros/Hijo-hipster_0_313918750.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">comprender el consumismo contempor&aacute;neo</a> y, tal vez, descubrir la salida de emergencia del supermercardo en el que vivimos. A mucha gente le ha parecido un libelo virulento e injusto. A m&iacute; me resulta divertido y emp&aacute;tico y me recuerda poderosamente a los panfletos del mejor Pasolini.
    </p><h4 class="article-text">Marta Sanz. No tan incendiario (Perif&eacute;rica)</h4><p class="article-text">
        <strong>Marta Sanz. No tan incendiario (Perif&eacute;rica)</strong><a href="http://www.editorialperiferica.com/?s=catalogo&amp;l=125" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>No tan incendiario</em></a>De <em>No tan incendiario</em> se puede decir lo que se quiera excepto que su autora se lo pone f&aacute;cil a s&iacute; misma. Marta Sanz sale muy bien parada de un jard&iacute;n conceptual que no le desear&iacute;a ni a mi peor enemigo &ndash;la relaci&oacute;n entre cultura y pol&iacute;tica&ndash; con un texto exigente y muy bien escrito.
    </p><h4 class="article-text">Esteban Hern&aacute;ndez. El fin de la clase media (Clave Intelectual)</h4><p class="article-text">
        <strong>Esteban Hern&aacute;ndez. El fin de la clase media (Clave Intelectual)</strong><em> El fin de la clase media</em><a href="http://www.claveintelectual.com/index.php/titulos/el-fin-de-la-clase-media/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El fin de la clase media</a>Este ensayo constituye una aportaci&oacute;n fundamental a la urgente tarea de reintroducir la perspectiva de clase en los an&aacute;lisis pol&iacute;ticos contempor&aacute;neos. Esteban Hern&aacute;ndez recurre al periodismo, la sociolog&iacute;a y la filosof&iacute;a para pensar el naufragio de la clase media y su potencial pol&iacute;tico inadvertido. Sin duda, uno de los t&iacute;tulos a rescatar de 2014.
    </p><h4 class="article-text">Erik Olin Wright. Construyendo utop&iacute;as reales (Akal)</h4><p class="article-text">
        <strong>Erik Olin Wright. Construyendo utop&iacute;as reales (Akal)</strong><a href="http://www.akal.com/libros/Construyendo-utopIas-reales/9788446040309" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Construyendo utop&iacute;as reales</em></a><em> </em>En 2014 se edit&oacute; en Espa&ntilde;a este texto cl&aacute;sico de Erik Olin Wright que anticip&oacute; algunos de los rasgos principales de las pol&iacute;ticas antagonistas contempor&aacute;neas. Se trata del resultado de un programa de investigaci&oacute;n de largo recorrido en torno a las posibilidades concretas de transformaci&oacute;n emancipadora en distintas &aacute;reas sociales, econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas.
    </p><h4 class="article-text">Mariela Rubio Jim&eacute;nez. Tu salud, nuestro negocio (Akal)</h4><p class="article-text">
        <strong>Mariela Rubio Jim&eacute;nez. Tu salud, nuestro negocio (Akal)</strong><a href="http://www.akal.com/libros/Tu-salud-nuestro-negocio/9788496797741" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Tu salud, nuestro negocio</em></a><em> </em>Este libro, tal vez el m&aacute;s urgente que se public&oacute; el a&ntilde;o pasado, explica con todo rigor la alucinante historia de la privatizaci&oacute;n de la sanidad p&uacute;blica espa&ntilde;ola y qui&eacute;n se est&aacute; enriqueciendo con ella. Una excelente pieza de periodismo de investigaci&oacute;n y un recordatorio de lo que podr&iacute;a ser una prensa sin servidumbres pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas.
    </p><h4 class="article-text">Jorge Riechmann. Moderar extremist&aacute;n (D&iacute;az y Pons)</h4><p class="article-text">
        <strong>Jorge Riechmann. Moderar extremist&aacute;n (D&iacute;az y Pons)</strong><a href="http://www.diazpons.es/ediciones/M07.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Moderar extremist&aacute;n</em></a><em> </em>Un libro que le hubiera encantado escribir a Iv&aacute;n Illich. Riechmann &ndash;fil&oacute;sofo, matem&aacute;tico y gran poeta&ndash; plantea a trav&eacute;s de una serie de textos &aacute;giles y accesibles algunos de los grandes l&iacute;mites ecol&oacute;gicos del capitalismo contempor&aacute;neo y su relaci&oacute;n con distintas injusticias pol&iacute;ticas y sociales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[César Rendueles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros-no-ficcion_1_4437888.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Jan 2015 18:05:07 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Limónov en Manhattan]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/limonov-manhattan-rendueles_1_4490841.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3070454d-24ef-40f7-a0f5-8ba53d66eadb_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Eduard Limónov, en toda su gloria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La fascinante estrella del superventas de Emmanuel Carrère se revela con unas memorias de su propia pluma: 'Soy yo, Édichka'</p></div><p class="article-text">
        Hay biograf&iacute;as literarias que son como par&aacute;sitos, se transforman en seres complejos y fascinantes a costa de su hu&eacute;sped, al que dejan exhausto. El resultado no siempre es negativo, a veces se dan casos de simbiosis afortunadas. Creo que es el caso de <a href="http://www.marbotediciones.com/es/inicio/catalogo/soy-yo-edichka/item/soy-yo-edichka" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Soy yo, &Eacute;dichka</a> (Marbot, 2014), las memorias norteamericanas con las que Eduard Lim&oacute;nov se hizo famoso en Francia. Es imposible leer su texto sin pensar constantemente en <a href="http://www.anagrama-ed.es/titulo/PN_825" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lim&oacute;nov</a> (Anagrama, 2013), la exitosa biograf&iacute;a en la que Emmanuel Carr&egrave;re convierte al poeta y activista ruso en un personaje novelesco.
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        El juego de espejos entre la novela autobiogr&aacute;fica y la biograf&iacute;a novelada transforma el texto de Lim&oacute;nov. <em>Soy yo, &Eacute;dichka</em> es un diario de su vida en Manhattan en los setenta en los a&ntilde;os inmediatamente anteriores al triunfo de Ronald Reagan y la expansi&oacute;n global de Wall Street. Nueva York era una ciudad peligrosa, deteriorada y sucia cuyo Ayuntamiento tuvo que recurrir a un pr&eacute;stamo federal para evitar la bancarrota. Lim&oacute;nov lleg&oacute; all&iacute; procedente de J&aacute;rkov &ndash;la ciudad ucraniana donde creci&oacute; y se convirti&oacute; en un delincuente juvenil&ndash; y Mosc&uacute;, donde hab&iacute;a sobrevivido en el underground literario vendiendo sus propios poemas.
    </p><p class="article-text">
        <em>Soy yo, &Eacute;dichka</em> es un relato neoyorquino de la vida bohemia y el exceso situado en alg&uacute;n lugar entre C&eacute;line y Bukowski. Lim&oacute;nov vive en la habitaci&oacute;n de un hotel degradado de la zona financiera, bebe, se busca la vida para obtener subsidios del gobierno, pasa de un trabajo no cualificado en otro, bebe, se enfrenta a la disidencia rusa oficial y entra en contacto con los comunistas estadounidenses, tiene una serie de encuentros heterosexuales (miserables) y homosexuales (gloriosos), bebe, deambula de noche por las peores zonas de Manhattan, bebe y a veces se fuma alg&uacute;n porro.
    </p><h3 class="article-text">El Lim&oacute;nov de Carr&egrave;re contra el Lim&oacute;nov de Lim&oacute;nov</h3><p class="article-text">
        Lo que ocurre es que tras leer la biograf&iacute;a de Carr&egrave;re, las historias de hoteles mugrientos, galones de vodka y sexo descrito con una minuciosidad m&aacute;s cl&iacute;nica que er&oacute;tica resultan un poco ins&iacute;pidas. Palidecen frente al personaje de Lim&oacute;nov: un poeta nacionalista y neobolchevique nost&aacute;lgico de la Gran Rusia pero comprometido con la democracia que crea una especie de milicias comunitaristas repletas de punks y skinheads. El <em>Lim&oacute;nov</em> de Carr&egrave;re es un b&aacute;rbaro, un tit&aacute;n contracultural. El Eduard Lim&oacute;nov de <em>Soy yo &Eacute;dichka</em> es un inmigrante con mal de amores, dificultades de integraci&oacute;n y un serio problema con la bebida.
    </p><p class="article-text">
        Aunque, por otro lado, lo que pierde <em>Soy yo, &Eacute;dichka</em> en intensidad y sordidez, lo gana en costumbrismo. En alguna ocasi&oacute;n, Fredric Jameson explicaba que la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica hab&iacute;a funcionado simb&oacute;licamente como una especie de pantalla donde Occidente hab&iacute;a proyectado sus propias pesadillas. Nuestra imagen de la burocracia rusa era, en el fondo, una especie de espejo de la vida en el interior de las grandes empresas capitalistas.
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        Eduard Lim&oacute;nov realiza constantemente la operaci&oacute;n inversa. Reencuentra en Nueva York una destilaci&oacute;n de la corrupci&oacute;n y la falsedad que quer&iacute;a dejar atr&aacute;s en la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica. <em>Soy yo, &Eacute;dichka</em> se convierte as&iacute; en algo m&aacute;s modesto pero interesante, el relato de la vida cotidiana de un emigrante jud&iacute;o ruso, derrotado por el desplazamiento cultural y las falsas promesas del capitalismo:
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            <blockquote class="inset pullquote-sk2">“Un sentimiento que identifiqué como odio de clase penetraba cada vez más profundamente en mi interior. Ni siquiera odiaba tanto a nuestros clientes como a sus personajes, no, básicamente odiaba a toda esa clase de caballeros canosos y bien cuidados. (…) Sobre todo odio este sistema, lo entendí cuando intenté comprender mis sentimientos, el sistema que corrompe a las personas desde su nacimiento. No distinguía entre la URSS y América. No me avergonzaba mi actitud, que el odio se encendiera en mí por una causa tan comprensible y personal: por el engaño de mi mujer. Odiaba el mundo que transformaba a tiernas chicas rusas que escribían versos en seres jodidos por la bebida y las drogas, que hacían de putas para unos millonarios que les exprimían el alma”.<br/><br/></blockquote>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[César Rendueles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/limonov-manhattan-rendueles_1_4490841.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Dec 2014 19:40:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Limónov en Manhattan]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las lecciones del Rock Radical Vasco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/lecciones-rock-radical-vasco-rendueles_1_5060949.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c0b71c35-4e7b-4351-82c8-675f3c815b10_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Los ángeles del infierno del RRV"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El RRV fue una especie de caricatura musical de un momento social explosivo en el que se dirimieron conflictos políticos de largo alcance</p><p class="subtitle">Ahora el libro</p><p class="subtitle">El estado de las cosas de Kortatu: lucha, fiesta y guerra sucia</p><p class="subtitle">solapa</p><p class="subtitle">los aspectos musicales de RRV con un análisis riguroso de su contexto histórico</p><p class="subtitle">Da cuenta de la heroína, jeringuillas, terrorismo de Estado y reconversión industrial de los 80's</p></div><p class="article-text">
        <span id="docs-internal-guid--1604aec-c46a-10a0-80c2-39323a30f1bc"></span> Este verano mi sobrina de veinte a&ntilde;os apareci&oacute; con una camiseta en la que se le&iacute;a &ldquo;Keep the 80s alive&rdquo; en letras doradas. Alucin&eacute;. Si pienso en los a&ntilde;os ochenta, la imagen que se me viene a la cabeza es la de un mont&oacute;n de jeringuillas. &ldquo;Chutas, chutas everywhere&rdquo; pondr&iacute;a la camiseta si la hubiera dise&ntilde;ado yo. Estaban por todos lados, en la calle, en los parques, en los ba&ntilde;os de los bares, en la playa&hellip; A un vecino de mi edificio se le cayeron las llaves por el hueco del ascensor. Cuando fueron a recogerlas vieron que el fondo estaba cubierto de jeringuillas, como en <em>Saw</em><em> 2</em>. Era cosa de otro vecino, que era yonki. Sus padres le echaron de casa y &eacute;l instal&oacute; una especie de chavola en la escalera del edificio. Viv&iacute;a all&iacute;. Lo de tirar las jeringuillas en una papelera le deb&iacute;a parecer una molestia excesiva.
    </p><p class="article-text">
        Me he acordado porque <strong>Roberto Herreros</strong> e <strong>Isidro L&oacute;pez</strong> acaban de publicar <em><strong>El estado de las cosas de Kortatu: lucha, fiesta y guerra sucia</strong></em> (Lengua de Trapo, 2013). Forma parte de la colecci&oacute;n <em>Cara B</em>, que dirige V&iacute;ctor Lenore y en la que cada libro est&aacute; dedicado a un disco. Una vez Lenore me dijo que escuchando la m&uacute;sica<em> indie</em> que suena, por ejemplo, en Radio 3, nadie podr&iacute;a hacerse una idea del momento que est&aacute; viviendo el pa&iacute;s. Con el <strong>rock radical vasco</strong> (RRV) pas&oacute; exactamente lo contrario. Fue una especie de caricatura musical de un momento social explosivo en el que se dirimieron conflictos pol&iacute;ticos de largo alcance. Precisamente, el gran acierto de <em>El estado de las cosas</em> es solapar los aspectos musicales de RRV con un an&aacute;lisis riguroso de su contexto hist&oacute;rico. La reconversi&oacute;n industrial, la hero&iacute;na, el terrorismo de Estado o la aparici&oacute;n de nuevos movimientos sociales se entreveran con los aspectos musicales, como la ruptura del RRV con la tradici&oacute;n de cantautores pol&iacute;ticos. 
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        Hay gente que cuando se emborracha canta canciones de Alaska o la sinton&iacute;a de La Abeja Maya. Yo me s&eacute; de memoria la mayor parte del repertorio de la primera hornada del RRV, desde <em>Escupe</em> de <strong>Cicatriz</strong> a <em>Sr. Juez</em> de <strong>Zer Bizio?</strong> pasando por <em>Ruido de sables</em> de <strong>MCD</strong>. Creo que incluso a los quince a&ntilde;os, cuando era pr&aacute;cticamente la &uacute;nica m&uacute;sica que escuchaba, me daba cuenta de que eran canciones bastante cutres. A&uacute;n as&iacute;, para m&iacute; esa m&uacute;sica fue importante y no puedo dejar de pensar que hab&iacute;a un buen motivo para ello.
    </p><h3 class="article-text">Un discurso musical contradictorio</h3><p class="article-text">
        Tal vez la raz&oacute;n de esa contradicci&oacute;n sea que el RRV se pens&oacute; a s&iacute; mismo como el hilo musical de la revoluci&oacute;n pero fue m&aacute;s bien el ruido de fondo de la desmovilizaci&oacute;n. Fue ultrapol&iacute;tico en el momento en el que comenzaba el derrumbe de los movimientos de izquierda. Como explica <em>El estado de las cosas</em> el RRV, por un lado, fue un espacio de resistencia a eso que Guillem Mart&iacute;nez ha llamado la cultura de la transici&oacute;n. Cuestion&oacute; el consenso hegem&oacute;nico acerca de lo que era aceptable pol&iacute;tica y culturalmente. 
    </p><p class="article-text">
        Abord&oacute;, a menudo con m&aacute;s rabia que inteligencia, asuntos de los que nadie hablaba: el plan ZEN, el nacionalismo espa&ntilde;ol, el consumismo, la degradaci&oacute;n de los barrios obreros, la violencia policial, el sexismo&hellip; La consecuencia fue una exclusi&oacute;n sistem&aacute;tica del RRV de los medios de comunicaci&oacute;n. Grupos que vend&iacute;an cientos de miles de discos eran completamente invisibles en las televisiones, radios y peri&oacute;dicos. 
    </p><p class="article-text">
        Pero, por otro lado, como tambi&eacute;n se apunta en <em>El estado de las cosas</em>, el RRV pronto se convirti&oacute; en un discurso musical conformista con importantes aspectos consensuales. Los bilbainos <strong>Doctor Deseo</strong> lo resumieron muy bien ya en 1985: &ldquo;El RRV no es lo que era, se ha convertido en una instituci&oacute;n, parece algo sagrado que no se puede mover. Adem&aacute;s, en realidad son muy poco radicales, musical y est&eacute;ticamente son muy conservadores, y sus letras son relativamente radicales, am&eacute;n del panfleto. Hay tres temas fundamentales: meterse con los modernos, contra la iglesia y contra la polic&iacute;a. Si se nombra la palabra &rdquo;maderos&ldquo; es &eacute;xito seguro en Euskadi&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Es verdad: las palabras y los lemas se van momificando hasta volverse inservibles. Pero no est&aacute; muy clara cu&aacute;l es la alternativa. En el instituto ten&iacute;a un amigo que siempre me dec&iacute;a que para &eacute;l las letras de <strong>La Polla Records</strong> eran aut&eacute;ntica filosof&iacute;a. Yo, que me cre&iacute;a muy listo, me re&iacute;a un poco de &eacute;l. Cuando empec&eacute; a estudiar la carrera de filosof&iacute;a me top&eacute; con <a href="http://kmarx.files.wordpress.com/2010/06/volver-a-pensar.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Volver a pensar</a> (Akal, 1989), un libro muy importante para entender la d&eacute;cada de los ochenta en el que <strong>Carlos Fern&aacute;ndez Liria</strong> y <strong>Santiago Alba Rico </strong>dec&iacute;an literalmente eso. 
    </p><p class="article-text">
        Contrapon&iacute;an las letras de La Polla Records, que se atrev&iacute;an a repetirse una y otra vez, con las filigranas de la filosof&iacute;a postmoderna. El RRV nos ense&ntilde;&oacute; a ser pesados, a no caer en la tentaci&oacute;n de la originalidad, a decir lo mismo porque aqu&iacute; siempre ganan los mismos. Los originales son esos que nos aseguraban que est&aacute;bamos todos en el mismo barco y que si estudi&aacute;bamos mucho, protest&aacute;bamos poco, aprend&iacute;amos ingl&eacute;s y ped&iacute;amos una hipoteca todo ir&iacute;a bien. Y, por cierto, a veces las palabras y los lemas no mueren, s&oacute;lo hibernan. Como <a href="http://blog.rtve.es/carnecruda/2011/05/lo-llaman-democracia-y-no-lo-es-.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cuando Javier Gallego</a> nos record&oacute; un d&iacute;a de mayo de 2011 que la banda sonora de nuestras plazas se hab&iacute;a compuesto en 1990.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-youtube ratio">
    
                    
                            
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      <dc:creator><![CDATA[César Rendueles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/musica/lecciones-rock-radical-vasco-rendueles_1_5060949.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Jan 2014 20:35:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las lecciones del Rock Radical Vasco]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Música,Literatura,Rock]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los diez libros de no-ficción de 2013]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/listas-libros-no-ficcion-2013_1_5105753.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/618ea434-e4e8-4dea-b104-62b040841246_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Assata Shakur"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ahora que se termina el año y se acerca la época de regalos, te ofrecemos una lista con los mejores libros y biografías publicados en este 2013</p></div><p class="article-text">
        <strong>1. Frank Westerman, El destino de los caballos blancos. Una historia diferente del siglo XX </strong><a href="http://www.siruela.com/catalogo.php?id_libro=2304" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El destino de los caballos blancos</a>
    </p><p class="article-text">
        A  partir de un tema aparentemente trivial, las peripecias de una raza de  caballos de doma particularmente apreciados, Frank Westerman repasa  algunos episodios oscuros de la historia del siglo XX, como los  experimentos raciales de Hitler o los proyectos eugen&eacute;sicos. Otro libro  imprescindible del mejor ensayista de su generaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. Guy Standing, El precariado. Una nueva clase social.  </strong><a href="http://firgoa.usc.es/drupal/node/51049" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El precariado. Una nueva clase social</em></a>
    </p><p class="article-text">
        Un  texto de intervenci&oacute;n escrito a contracorriente de la ideolog&iacute;a  econ&oacute;mica dominante. Guy Standing analiza la forma en la que la  flexibilizaci&oacute;n laboral est&aacute; constituyendo una nueva clase social  mayoritaria marcada por la vulnerabilidad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. Emmanuel Carr&eacute;re, Lim&oacute;nov</strong><em> Lim&oacute;nov</em><a href="http://www.anagrama-ed.es/titulo/PN_825" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lim&oacute;nov</a>
    </p><p class="article-text">
        Carr&eacute;re  reinventa el g&eacute;nero biogr&aacute;fico en este inquietante retrato del poeta y  novelista Limon&oacute;v &ndash;una leyenda del <em>underground</em> literario ruso&ndash;, que le  sirve para reconstruir la historia sovi&eacute;tica de los &uacute;ltimos cincuenta  a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. Carolina del Olmo, &iquest;D&oacute;nde est&aacute; mi tribu? Maternidad y crianza en una sociedad individualista</strong><a href="http://www.claveintelectual.com/titulos/dnde-est-mi-tribu" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&iquest;D&oacute;nde est&aacute; mi tribu?</a> 
    </p><p class="article-text">
        Un  alegato anticapitalista desde la maternidad. Carolina del Olmo propone  entender la crianza como un observatorio del sufrimiento y las  contradicciones a las que nos empuja la sociedad de mercado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>5. Costas Lapavitsas, Crisis en la eurozona</strong><a href="http://www.capitanswinglibros.com/catalogo.php/crisis-en-la-eurozona" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Crisis en la eurozona</a>
    </p><p class="article-text">
        Una  reflexi&oacute;n l&uacute;cida y pol&eacute;mica sobre la implosi&oacute;n del proyecto pol&iacute;tico y  econ&oacute;mico europeo. La conclusi&oacute;n de Lapavitsas es clara: no hay futuro  para los pobres a este lado del euro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>6. Peter Linebaugh, El Manifiesto de la Carta Magna</strong><a href="http://www.traficantes.net/actividad/gira-de-peter-linebaugh-autor-de-el-manifiesto-de-la-carta-magna-madrid-zaragoza-barcelona" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Manifiesto de la Carta Magna</a>
    </p><p class="article-text">
        Inglaterra,  1217. El rey Enrique ratifica la Carta Magna y la Carta del Bosque. La  primera establece libertades pol&iacute;ticas. La segunda, los usos de los  comunes: tierras de pasto, frutos, caza o madera que quedan a  disposici&oacute;n de todas las personas. Peter Linebaugh analiza lo que ha  ocurrido desde entonces: una historia de expropiaci&oacute;n y robo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>7. Sim&oacute;n El&iacute;as, Alpinismo bisexual</strong><a href="http://www.pepitas.net/libro/alpinismo-bisexual" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alpinismo bisexual</a>
    </p><p class="article-text">
        En  el alpinismo hay drogas, hay <em>rock&rsquo;n&rsquo;roll </em>y, en opini&oacute;n de Sim&oacute;n El&iacute;as,  tambi&eacute;n deber&iacute;a haber sexo entre los compa&ntilde;eros de cordada. El&iacute;as  interpreta con una irresistible mezcla de sensibilidad, humildad y  arrogancia la vida de quienes decidieron alejarse del valle para conocer  una vida distinta en las monta&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        <strong>8. Assata Shakur, Una autobiograf&iacute;a</strong><a href="http://www.capitanswinglibros.com/catalogo.php/una-autobiografia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Una autobiograf&iacute;a</a>
    </p><p class="article-text">
        Los  recuerdos personales de una de las mujeres m&aacute;s buscadas por el Gobierno  de Estados Unidos, integrante de los Panteras Negras, que en 1979  escap&oacute; de la c&aacute;rcel y huy&oacute; a Cuba. Insurrecci&oacute;n y contrapoder en una  Am&eacute;rica blanca.
    </p><p class="article-text">
        <strong>9. Emmanuel Rodr&iacute;guez, Hip&oacute;tesis democracia</strong><a href="http://fundaciondeloscomunes.net/gl/node/88" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hip&oacute;tesis democracia</a>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Debemos seguir confiando en una clase pol&iacute;tica sometida a la dictadura de los mercados? <em>Hip&oacute;tesis democracia</em> responde  con un rotundo no. Pero, frente a los diagn&oacute;sticos c&iacute;nicos y  catastrofistas, propone entender el cambio pol&iacute;tico radical como una  opci&oacute;n sensata y consensual que est&aacute; en nuestra mano llevar a cabo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>10. Marina Garc&eacute;s, Un mundo com&uacute;n</strong><a href="http://www.ed-bellaterra.com/php/llibresInfo.php?idLlibre=731" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Un mundo com&uacute;n</a>
    </p><p class="article-text">
        Marina  Garc&eacute;s reflexiona en torno al compromiso, la individualidad y la  comunidad. Un bonito ejemplo de lo que puede dar de s&iacute; la filosof&iacute;a  acad&eacute;mica cuando combina el rigor, la claridad y la amplitud de miras.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[César Rendueles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/listas-libros-no-ficcion-2013_1_5105753.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 29 Dec 2013 19:28:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los diez libros de no-ficción de 2013]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libros]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La especulación inmobiliaria entendida como una de las bellas artes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/especulacion-inmobiliaria-entendida-bellas-artes_1_5108966.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e25aac88-b78a-4906-9746-20097fbb3bf7_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Zaha Hadid: Teatro lírico de Guangzhou, China"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cualquier consideración cínica sobre el “gotelé millonario” de Miquel  Barceló en Ginebra o la calavera de platino incrustado en diamantes de  Damien Hirst palidece ante las obras faraónicas del</p><p class="subtitle">star system</p><p class="subtitle">arquitectónico</p></div><p class="article-text">
        <span id="docs-internal-guid-7b9cfab2-0fe9-1a0e-0333-34838d4d6179"></span>En la sala de lectura de la biblioteca que frecuento, la gente se coloca en las mesas siguiendo un patr&oacute;n regular. Primero se ocupan los puestos m&aacute;s cercanos a las paredes y s&oacute;lo al final, si no queda m&aacute;s remedio, los lectores se sientan en las mesas del centro de la sala. La raz&oacute;n es un lucernario infernal que en cuesti&oacute;n de minutos te deja al borde de la fotofobia y chorreando sudor. Es un fen&oacute;meno habitual en numerosas edificaciones recientes, aparentemente inspiradas en un cat&aacute;logo de peceras. A veces tengo la impresi&oacute;n de que alguien se ha hecho el l&iacute;o con los planos y se ha dedicado a construir edificios pensados para Finlandia en lugares con trescientos d&iacute;as de sol al a&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        Mi ejemplo favorito es un monstruo de cristal sin ventanas y orientado al sur frente al puerto de M&aacute;laga. Los trabajadores que lo ocupan tapan con papeles, p&oacute;sters, planos y telas las cristaleras de sus oficinas para intentar resguardarse de la luz del sol. Ser&iacute;a un edificio m&aacute;s si no fuera porque se trata de la gerencia de urbanismo de la ciudad. As&iacute; que, en cierto sentido, es una escultura a la burbuja inmobiliaria en el epicentro del terremoto especulativo espa&ntilde;ol. 
    </p><p class="article-text">
        O no en cierto sentido, sino en un sentido muy literal. Los arquitectos han hecho un esfuerzo tit&aacute;nico por acercar sus obras al mundo del arte. Los discursos arquitect&oacute;nicos modernos siempre se caracterizaron por un alto octanaje especulativo. Arquitectos legendarios, como Le Corbusier, lustraron te&oacute;ricamente sus ideas sobre el entorno construido explorando las simas m&aacute;s oscuras de la pomposidad oracular. Con el paso del tiempo, esa abstracci&oacute;n se estiliz&oacute; y gan&oacute; respetabilidad acad&eacute;mica. 
    </p><p class="article-text">
        Seguramente, su punto culminante fue la colaboraci&oacute;n entre Peter Eisenman y Jacques Derrid&aacute; que, adem&aacute;s, represent&oacute; un giro estetizante en la ideolog&iacute;a arquitect&oacute;nica. Como escrib&iacute;a Luis Arenas en <em>Fantasmas de la vida moderna </em>(Trotta, 2011), &ldquo;Eisenman entiende la arquitectura bajo el modelo en que las vanguardias literarias, pict&oacute;ricas o musicales pensaron la obra de arte: como un objeto que, por su radical novedad, instaura desde dentro de s&iacute; las claves desde las que evaluar su sentido, as&iacute; como los c&oacute;digos adecuados para su interpretaci&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text">Las celebrities del Autocad</h3><p class="article-text">
        <em>celebrities</em>
    </p><p class="article-text">
        La b&uacute;squeda de legitimidad conceptual por parte de los arquitectos se ha desplazado a los terrenos de la teor&iacute;a del arte. De este cambio habla <a href="http://www.turnerlibros.com/Ent/Products/ProductDetail.aspx?ID=487" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El complejo arte-arquitectura</a> (Turner, 2013), de Hal Foster. La cr&iacute;tica de Foster es mesurada, equilibrada y, por eso mismo, devastadora. 
    </p><p class="article-text">
        Su estrategia consiste en tomarse en serio &ndash;demasiado en serio&ndash; las aspiraciones art&iacute;sticas de Renzo Piano, Zaha Hadid y el resto de <em>celebrities</em> del Autocad: &ldquo;Casi todos los proyectos de Norman Foster se publican con uno o dos bocetos hechos a mano por &eacute;l, que supuestamente constituyen la visi&oacute;n original de cada plano. Es un giro curioso que, en tanto que muchos artistas ya no recurren a la naturaleza inspirada del dibujo, muchos arquitectos insistan en hacerlo. Han aprovechado la vieja leyenda del artista como visionario creador de im&aacute;genes, un mito compensatorio que contin&uacute;a circulando con gran vigencia, pese a su persistente desmitificaci&oacute;n&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Los arquitectos m&aacute;s conocidos han desarrollado un cosmopolitismo banal dirigido espec&iacute;ficamente a crear im&aacute;genes de lo local aptas para su circulaci&oacute;n global. Uno de los principales argumentos que Esperanza Aguirre y sus sicarios esgrimieron para justificar los cuatro t&oacute;tems de autor erigidos en Madrid a mayor gloria de Florentino P&eacute;rez fue que proporcionar&iacute;an a la ciudad un <em>skyline</em> reconocible internacionalmente. De las pocas cosas buenas que puedo decir de la arquitectura reciente es que me ha reconciliado con el arte contempor&aacute;neo. Cualquier consideraci&oacute;n c&iacute;nica sobre el &ldquo;gotel&eacute; millonario&rdquo; de Miquel Barcel&oacute; en Ginebra o la calavera de platino incrustado en diamantes de Damien Hirst palidece ante las obras fara&oacute;nicas del <em>star system</em> arquitect&oacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        Hal Foster se&ntilde;ala que muchas de las falsas promesas de la arquitectura global se basaron en discursos poco sofisticados, como la analog&iacute;a entre transparencia arquitect&oacute;nica y transparencia pol&iacute;tica que se emple&oacute; para explicar la c&uacute;pula del nuevo Reichstag alem&aacute;n. Sin embargo, fueron muy eficaces. Crearon una especulaci&oacute;n de rostro humano, supuestamente preocupada por valores c&iacute;vicos y dotada de su propio l&eacute;xico <em>buenrrollista </em>acerca de la participaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, la ideolog&iacute;a arquitect&oacute;nica desempe&ntilde;&oacute; un papel esencial en la legitimaci&oacute;n de la burbuja inmobiliaria, con la destacada complicidad de los te&oacute;ricos de las ciudades creativas. Nos ayud&oacute; a imaginar que un modelo econ&oacute;mico suicida, heredado del franquismo y perpetuado por sucesivos Gobiernos del PSOE y el PP, era un viaje de ida a la prosperidad postindustrial. Toneladas de acero cromado y hormig&oacute;n pulido proporcionaron un atrezo chic a la usura hipotecaria generalizada. La destrucci&oacute;n del tejido industrial y los obscenos beneficios de las &eacute;lites extractivas parec&iacute;an un modesto precio a pagar por un futuro high-tech que se desarrollar&iacute;a en escenarios di&aacute;fanos sacados de alg&uacute;n n&uacute;mero de la revista <a href="https://www.japlusu.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">A+U</a>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[César Rendueles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/especulacion-inmobiliaria-entendida-bellas-artes_1_5108966.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Dec 2013 20:10:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La especulación inmobiliaria entendida como una de las bellas artes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arquitectura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[George Saunders con los perdedores del capitalismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/george-saunders-escritor-capitalismo_1_5138356.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/84e59662-5529-4f14-9426-cbbf9ec82f3b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El escritor George Saunders"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Saunders es capaz de explorar la miseria económica y moral sin dulcificarla lo más mínimo y al mismo tiempo resultar sensible y compasivo</p></div><p class="article-text">
        Sus cuentos son excesivos, raros, violentos, divertidos y alucinados. Por eso mismo resultan iluminadores de este delirio colectivo al que llamamos normalidad. En sus mejores momentos Saunders se acerca a la ciencia ficci&oacute;n y escribe sobre un futuro cercano donde los presos son obligados a participar en experimentos cl&iacute;nicos extremos de psicolog&iacute;a cognitiva, hay trabajadores octogenarios que limpian un parque tem&aacute;tico cuya principal atracci&oacute;n es una vaca con est&oacute;mago de plexigl&aacute;s, aparecen mutantes condenados a la esclavitud mientras los zombis promueven el empoderamiento y el cambio social&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Hay un extra&ntilde;o parecido de familia entre este universo lis&eacute;rgico de Saunders y <em>Por cuatro duros</em> (RBA, 2001), un reportaje de Barbara Ehrenreich sobre la vida de los trabajadores pobres no cualificados en Estados Unidos: habitantes de un mundo surrealista donde la gente paga por vivir en un motel m&aacute;s de lo que le costar&iacute;a una casa porque no tiene ahorros para la fianza, o que duerme en un coche en el parking de su trabajo porque no tiene dinero para gasolina.
    </p><p class="article-text">
        La editorial Alfabia acaba de publicar <a href="http://www.edicionesalfabia.com/libros/diez-de-diciembre" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Diez de diciembre</a>, el tercer libro de cuentos de Saunders que se traduce al espa&ntilde;ol, tan incre&iacute;blemente bueno como los dos anteriores: <em>Guerracivilandia en ruinas </em>(Mondadori, 2005) y <em>Pastoralia</em> (Mondadori, 2001). Hace algunos a&ntilde;os entrevist&eacute; a Saunders y le pregunt&eacute; por su preferencia por los personajes turbios y marginales: &ldquo;Me gusta aquello que dec&iacute;a Chejov de que todo hombre feliz deber&iacute;a guardar en el armario a un hombre desgraciado con un martillo cuyo constante golpeteo le recuerde que no todo el mundo es feliz. En mis cuentos intento ser ese hombre, trato de recordarme a m&iacute; mismo que la vida puede ser amarga y cruel y que al final probablemente lo ser&aacute; conmigo del mismo modo que ahora mismo lo est&aacute; siendo con alguien en alg&uacute;n lugar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente lo que hace tan especial a Saunders es que es capaz de explorar la miseria econ&oacute;mica y moral sin dulcificarla lo m&aacute;s m&iacute;nimo y al mismo tiempo resultar sensible y compasivo. Usa una prosa compleja, a veces al borde de la escritura experimental, para alejarse del cinismo con el que sistem&aacute;ticamente el cine y la literatura ridiculizan a los desheredados de nuestras sociedades. En <em>Diez de diciembre </em>los adolescentes acosados, las madres aband&oacute;nicas y los delincuentes juveniles tambi&eacute;n conocen el amor y la grandeza moral.
    </p><p class="article-text">
        Un poco como J. G. Ballard, Saunders emplea recursos literarios radicales para hurgar en el subconsciente de nuestra civilizaci&oacute;n. Ballard sacaba a la luz el tribalismo sangriento que palpita bajo el aparente refinamiento de las urbanizaciones de lujo o la rutina de las autopistas.
    </p><p class="article-text">
        Saunders nos muestra el entorno corporativo como un proyecto contracultural extremo que guarda una relaci&oacute;n de continuidad con las grandes explosiones de violencia colectiva de nuestro tiempo: &ldquo;Me interesa este extra&ntilde;o periodo de calma entre los grandes genocidios que estamos viviendo. Trato de comprender d&oacute;nde se refugia el impulso genocida cuando no hay un aut&eacute;ntico genocidio en marcha. Dudo que la gente haya cambiado milagrosamente desde 1944 y, por supuesto, en Bosnia o Ruanda qued&oacute; claro que no ha sido as&iacute;. Siento curiosidad por los rasgos norteamericanos, brit&aacute;nicos o espa&ntilde;oles, ahora silenciosos, que pueden llegar a alzar su desagradable cabeza y llevar a alguno de estos cuerdos y pac&iacute;ficos pa&iacute;ses a embarcarse en una matanza. Es decir, sospecho que el odio necesario para iniciar un genocidio est&aacute; latente y que podr&iacute;a haber sutiles se&ntilde;ales reveladoras, en el lenguaje y en los comportamientos, que nos alertan tanto de su inminencia como de su procedencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Uno de los escenarios m&aacute;s habituales de los cuentos de Saunders son los parques tem&aacute;ticos. Un cuento de <em>Pastoralia </em>se desarrollaba en un parque de atracciones cuyos empleados ten&iacute;an que habitar en cuevas prehist&oacute;ricas artificiales y fingir que curt&iacute;an pieles y se despiojaban ante los visitantes. Guerracivilandia era un espect&aacute;culo dedicado a la Guerra Civil norteamericana, al borde de la quiebra a causa de distintas apariciones sobrenaturales, la presencia de bandas de delincuentes juveniles y, finalmente, la intervenci&oacute;n de un servicio de orden paramilitar que extermina a los pandilleros.
    </p><p class="article-text">
        En <em>Diez de diciembre</em> toma el relevo de los parques tem&aacute;ticos el lenguaje motivacional de los departamentos de recursos humanos. Saunders usa como materia prima literaria los informes t&eacute;cnicos sobre la implicaci&oacute;n personal, el trabajo en equipo o la asertividad para reflexionar sobre la sumisi&oacute;n laboral y las vidas da&ntilde;adas por la explotaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        De nuevo, hay aqu&iacute; una interesante conexi&oacute;n con Barbara Ehrenreich, que en <em>Sonr&iacute;e o muere </em>(Turner, 2012) explicaba c&oacute;mo las estrategias empresariales de motivaci&oacute;n personal r&aacute;pidamente degeneran en din&aacute;micas de control m&aacute;s parecidas al experimento de la c&aacute;rcel de Stanford que a lo que uno esperar&iacute;a de una relaci&oacute;n laboral: &ldquo;Una mujer denunci&oacute; en 2006 a una compa&ntilde;&iacute;a californiana de alarmas para el hogar por someterla a lo que ellos llamaban &lsquo;azotes motivacionales&rsquo;. Al personal de ventas los divid&iacute;an por equipos y a los de peores resultados les daban unos azotes, generalmente con los soportes met&aacute;licos de los r&oacute;tulos de la competencia. Hab&iacute;a otros castigos para quien no alcanzara los objetivos, como romperle huevos en la cabeza, echarle nata montada en la cara o hacerle ir con pa&ntilde;ales.
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a m&aacute;s incre&iacute;ble es el caso de una empresa de Utah llamada Prosper donde en mayo de 2007 un supervisor le hizo a un empleado &lsquo;el submarino&rsquo; durante un ejercicio motivacional. Al vendedor, que se hab&iacute;a prestado voluntario sin saber qu&eacute; iba a pasar, le hicieron salir al exterior y tumbarse con la cabeza m&aacute;s baja que los pies; entonces, lo sujetaron entre varios compa&ntilde;eros para que no pudiera moverse, mientras el supervisor le met&iacute;a agua a la fuerza por la nariz y la boca. Al acabar, el jefe le dijo: &lsquo;Ya vistes con qu&eacute; fuerza luchaba Chad para respirar; as&iacute; que quiero que entr&eacute;is ah&iacute; y pele&eacute;is igual que &eacute;l para conseguir ventas&rsquo;&ldquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[César Rendueles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/george-saunders-escritor-capitalismo_1_5138356.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Dec 2013 19:21:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[George Saunders con los perdedores del capitalismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Capitalismo,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Espectros del Este]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/entrevistas/ivan-de-la-nuez-cesar-rendueles-bloque-sovietico_1_5183058.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3832f79f-7614-4c64-87dd-f16deff2e9d4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Ivan de la Nuez"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cesar Rendueles habla con Iván de la Nuez de la nostalgia del bloque soviético, el tema central de su último y excelente ensayo</p><p class="subtitle">El comunista manifiesto</p></div><p class="article-text">
        No te olvides de leer (descargar, compartir) <a href="http://www.eldiario.es/cultura/libros/El_comunista_manifiesto-Ivan_de_la_nuez_0_191081201.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el primer cap&iacute;tulo</a> 
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        A finales de los a&ntilde;os ochenta, dos sexagenarios viajaron por primera vez a la RDA en un viaje organizado  por una asociaci&oacute;n cultural vinculada al Partido Comunista. Volvieron  maravillados, claro. Es m&aacute;s, pasaron una jornada en Berl&iacute;n Occidental  que les dej&oacute; convencidos de que el capitalismo ten&iacute;a los d&iacute;as contados.  La RFA era <a href="http://www.eldiario.es/cultura/libros/Christiane_F-Berlin-Bahnhof_Zoo_0_193181387.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Babilonia rediviva</a>, una sentina de consumismo,  delincuencia, drogadicci&oacute;n, desigualdad, prostituci&oacute;n y, en general,  alienaci&oacute;n evidentemente insostenible.
    </p><p class="article-text">
        Pocos meses despu&eacute;s la RDA se desmoronaba. Una de las m&aacute;s curiosas, y en  cierto sentido entra&ntilde;ables, eleg&iacute;as  que se publicaron entonces fue un  art&iacute;culo del novelista Pablo Soroz&aacute;bal titulado <a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=55927" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Elogio sentimental del  tanque ruso</a>. Sorozabal loaba el papel del bloque sovi&eacute;tico como dique  de contenci&oacute;n frente al imperialismo capitalista y se lamentaba de no  disponer de unas armas nucleares que regalar a Fidel Castro para que las  empleara en beneficio de la paz mundial. Fue seguramente el canto del  cisne del leninismo pol&iacute;tico, y el inicio del leninismo est&eacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        La herencia sovi&eacute;tica se resiste a desvanecerse. Es m&aacute;s: seg&uacute;n Iv&aacute;n de la Nuez (<a href="http://www.eldiario.es/cultura/libros/El_comunista_manifiesto-Ivan_de_la_nuez_0_191081201.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El comunista manifiesto</a>, Galaxia Gutenberg 2013)  es masiva, pero se expresa b&aacute;sicamente en t&eacute;rminos  culturales. El <em>Eastern</em> ha desplazado al <em>Western</em>: &ldquo;El <em>Eastern</em> es la  fascinaci&oacute;n de la cultura occidental por la vida y la cultura que tuvo  lugar bajo el comunismo&rdquo;, me explica De la Nuez. &ldquo;Un c&uacute;mulo creciente de  obras, exposiciones, pel&iacute;culas, ferias, descubrimientos deportivos,  reediciones de lo producido o prohibido all&iacute;... El <em>Eastern</em>, como el  <em>Western</em>, no se entiende sin la conquista del espacio: sin esa invasi&oacute;n  con las recetas de la nueva vida capitalista hacia all&aacute;, pero tambi&eacute;n  con la inundaci&oacute;n del Este hacia aqu&iacute;, con su correspondiente  intersecci&oacute;n de nuestro estilo de vida. En ese sentido, el <em>Eastern</em>  funciona como un completamiento de Europa, que ya no es concebible sin  esa otra parte que permanec&iacute;a oculta, beligerante y prohibida del otro  lado del Muro. Cuando hablo del <em>Eastern</em> tambi&eacute;n remito a una fantas&iacute;a  occidental que proyecta all&iacute; las frustraciones de los personajes de  aqu&iacute;&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Ostalgia: im&aacute;genes del bloque inventado</h3><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os ochenta, el fil&oacute;sofo Fredric Jameson explicaba  que nuestra comprensi&oacute;n de la burocracia y el autoritarismo sovi&eacute;ticos  hab&iacute;a sido elaborada a trav&eacute;s de la experiencia del capitalismo. Ninguna  planificaci&oacute;n estatal ha alcanzado nunca el nivel de centralizaci&oacute;n y  burocratizaci&oacute;n de las grandes empresas multinacionales. Cuando nos  imaginamos la vida en la Rusia sovi&eacute;tica, tendemos a proyectar sobre un  pa&iacute;s el estilo de gesti&oacute;n laboral de McDonald's donde todo,  absolutamente todo, est&aacute; programado. Tras la ca&iacute;da del Muro las cosas se  han vuelto m&aacute;s opacas. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n Iv&aacute;n de la Nuez, &ldquo;mientras el capitalismo  posterior a 1989 nos vend&iacute;a que estaba enterrando el comunismo para  siempre, en realidad se estaba apropiando de buena parte de sus activos  culturales, o del plutonio o del autoritarismo, dicho sea de paso. Y eso  ya no s&oacute;lo implica una 'victoria', sino un proceso colonial que  demuestra que el comunismo ten&iacute;a elementos &uacute;tiles, necesarios y  rentables para este sistema que lo negaba desde este lado del Tel&oacute;n de  Acero. Esa ca&iacute;da 'hacia ac&aacute;' no es ajena a la des-democratizaci&oacute;n que  estamos viviendo. <em>El comunista manifiesto</em>, pese a su t&iacute;tulo, no es un  libro sobre el comunismo, sino sobre el capitalismo contempor&aacute;neo y su  l&oacute;gica de consumo cultural, envuelta en un estalinismo de mercado al que  le da lo mismo vender coches usando a Ho Chi Min que tel&eacute;fonos m&oacute;viles  usando al Che Guevara, o poner el rostro de Marx en una tarjeta de  cr&eacute;dito&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>El comunista manifiesto</em> mantiene un di&aacute;logo extra&ntilde;o con  <a href="http://www.anagrama-ed.es/titulo/PN_825" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Lim&oacute;nov</a> (Anagrama, 2013), la extraordinaria biograf&iacute;a novelada que  Emmanuel Carr&egrave;re dedica al escritor ruso Eduard  Lim&oacute;nov. Es un libro hipn&oacute;tico que logra quintaesenciar en una historia  personal las enormes contradicciones que han generado las ruinas del  proyecto sovi&eacute;tico. A veces el libro de Carr&egrave;re recuerda un poco a una  novela picaresca con una vertiente pol&iacute;tica expl&iacute;cita, tal vez al  cl&aacute;sico de Ili&aacute; Ehrenburg <a href="http://www.capitanswinglibros.com/catalogo.php/julio-jurenito" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Julio Jurenito</a> (Capit&aacute;n Swing, 2013). En su  juventud Lim&oacute;nov particip&oacute; en los c&iacute;rculos de la disidencia cultural  moscovita, pero termin&oacute; emigrando a Nueva York, donde se convirti&oacute; en  una especie de Bukowski eslavo. All&iacute; escribi&oacute; novelas autobiogr&aacute;ficas  que pasaron desapercibidas en Estados Unidos pero que, siguiendo un  patr&oacute;n bien conocido por Jim Thompson o Chester Himes, triunfaron en  Francia. 
    </p><h3 class="article-text">Del Partido Comunista al 'Personal Computer'</h3><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os noventa Lim&oacute;nov  se decidi&oacute; a implicarse  pol&iacute;ticamente de un modo peculiar: primero se alist&oacute; en las milicias  serbias y despu&eacute;s regres&oacute; a Rusia donde fund&oacute; el Partido Nacional  Bolchevique. En apariencia, una pieza m&aacute;s del puzzle ultranacionalista  ruso, pero que Carr&egrave;re analiza como algo mucho m&aacute;s sutil, complejo y  contradictorio: un extra&ntilde;o c&oacute;ctel de movimiento contracultural, club de  la lucha, a&ntilde;oranza de los viejos buenos tiempos del autoritarismo... y  defensa de la libertad de expresi&oacute;n y los derechos humanos.
    </p><p class="article-text">
        En uno  de sus libros de memorias, <a href="http://www.casadellibro.com/libro-deshielo-el-un-escritor-en-la-revolucion/9788471041029/134488" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Un escritor en la revoluci&oacute;n</a>, Ehrenburg  recuerda los primeros a&ntilde;os de la revoluci&oacute;n rusa no como el estruendo  marcial de la raz&oacute;n en marcha sino como una &eacute;poca desordenada y  desconcertante, llena de claroscuros. Algo as&iacute; plantea Lim&oacute;nov. La  experiencia sovi&eacute;tica fue, por encima de todo, un caos casi siempre  irracional pero preferible a la inautenticidad consumista. 
    </p><p class="article-text">
        Parece casi  una caricatura de lo que Iv&aacute;n de la Nuez llama Ostalgia: &ldquo;El <em>Eastern</em>  incluye un subg&eacute;nero est&eacute;tico, la Ostalgia, que en principio implica  nostalgia por el comunismo, pero pronto se nos presenta como muchas  otras cosas: como una reacci&oacute;n ludita frente a la tecnolog&iacute;a en ese  tr&aacute;nsito entre el PC (Partido Comunista) y el PC <em>(Personal Computer)</em>,  como una evidencia del &rdquo;miedo a la libertad&ldquo; del que hablaba Fromm, como  el malestar de la cultura poscomunista, con esa disidencia doble:  frente a ese momento en el que los camaradas se convierten en clientes y  la nomenklatura en oligarqu&iacute;a, frente al comunismo anterior y el  capitalismo posterior por parte de gente que qued&oacute; jodida y atrapada  entre dos mundos&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[César Rendueles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/entrevistas/ivan-de-la-nuez-cesar-rendueles-bloque-sovietico_1_5183058.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Nov 2013 15:19:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Espectros del Este]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Entrevistas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El precariado, otra vez]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/guy-standing-el-precariado-cesar-rendueles_1_5845251.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/41e09774-0f7b-4e56-9489-8fc1f57ac288_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=" El Gobierno eleva en un 10,2% el gasto en desempleo para 2014, hasta 29.429,3 millones."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El economista británico Guy Standing analiza una nueva clase social mayoritaria cuya  principal característica es  una exposición extrema a los caprichos del  mercado.</p></div><p class="article-text">
        Cuenta <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Jon_Elster" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jon Elster</a> que la teor&iacute;a de la elecci&oacute;n social &ndash;el estudio formal de los procedimiento de votaci&oacute;n&ndash; ha llegado a ser tan complicada matem&aacute;ticamente y tan irrelevante para el estudio de la pol&iacute;tica real que Econom&eacute;trica, una de las revistas m&aacute;s importantes de econom&iacute;a, suspendi&oacute; la publicaci&oacute;n de art&iacute;culos relacionados con este campo. El oscurantismo aritmomorfo no est&aacute; limitado a esos casos extremos; es la norma de la econom&iacute;a ortodoxa y tiene efectos psicotr&oacute;picos que incapacitan para distinguir la realidad del delirio.
    </p><p class="article-text">
        Hace unos a&ntilde;os un miembro del colectivo art&iacute;stico <a href="http://theyesmen.org" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Yes Men</a> se hizo pasar por un delegado de la Organizaci&oacute;n Mundial del Comercio (OMC) en un congreso de empresarios escandinavos. En su intervenci&oacute;n present&oacute; un traje <em>high tech</em> para ejecutivos: un maillot de lycra dorada equipado con un <em>gadget</em> en forma de pene erecto gigante con un monitor en la punta. Los asistentes se rieron, pero no tanto. Estaban habituados a las extravagancias de los economistas, respaldadas por teor&iacute;as frondosas pero sin apenas relaci&oacute;n con el mundo real. Un disfraz de pirado parece el atuendo id&oacute;neo para defender que el abaratamiento del despido reduce el desempleo.
    </p><p class="article-text">
        Muchos pol&iacute;ticos se convierten en Yes Men involuntarios. En 2010, Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar pronunci&oacute; una conferencia ante trescientos agentes inmobiliarios ataviados con kimono de artes marciales en una convenci&oacute;n organizada por la empresa Noteg&eacute;s, cuyo lema era &ldquo;K&aacute;rate Inmobiliario&rdquo;. La <em>performance</em> de Aznar resulta casi inocente comparada con las intervenciones dada&iacute;stas de, sin ninguna pretensi&oacute;n de exhaustividad, Mar&iacute;a Antonia Trujillo, Rodrigo Rato, Carme Chac&oacute;n, Crist&oacute;bal Montoro, Francisco &Aacute;lvarez Cascos, Luis de Guindos, Jaime Caruana, Miguel &Aacute;ngel Fern&aacute;ndez Ord&oacute;&ntilde;ez o &Aacute;ngel Gurr&iacute;a, secretario general de la OCDE, que negaron hasta hace cuatro d&iacute;as la existencia de una burbuja inmobiliaria en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        La econom&iacute;a ortodoxa es un zombi intelectual. Sigue movi&eacute;ndose, gru&ntilde;endo y causando dolor, pero est&aacute; conceptualmente muerta. Y cada vez m&aacute;s gente lo sabe. El punto de inflexi&oacute;n seguramente fue cuando I&ntilde;aki Gabilondo dedic&oacute; uno de sus v&iacute;deos a <em>El precariado</em>, de <a href="http://www.guystanding.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Guy Standing</a> (Pasado &amp; Presente, 2013). Desde entonces, no descarto asistir en vida al momento en el que las p&aacute;ginas salm&oacute;n ocupen su lugar natural: la secci&oacute;n de humor.
    </p><h3 class="article-text">Marcados por la intemperie laboral</h3><p class="article-text">
        <em>El precariado </em>es un texto de intervenci&oacute;n escrito a contracorriente de la ideolog&iacute;a econ&oacute;mica dominante y cuyo objetivo expl&iacute;cito es animar al enfrentamiento pol&iacute;tico. Standing analiza minuciosamente la forma en la que la flexibilizaci&oacute;n laboral est&aacute; constituyendo una nueva clase social mayoritaria marcada por la  vulnerabilidad: &ldquo;Lo que caracteriza al precariado no es su nivel salarial o de ingresos monetarios recibidos en determinado momento, sino la falta de apoyo comunitario en tiempos de necesidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El precariado es un colectivo heterog&eacute;neo y en expansi&oacute;n de inmigrantes, trabajadores sobrecualificados o infracualificados, madres solteras, j&oacute;venes procedentes de &aacute;reas deprimidas, parados de larga duraci&oacute;n... Su principal nexo de uni&oacute;n es su exposici&oacute;n extrema a los caprichos del mercado. No es un grupo articulado &ndash;al contrario, &ldquo;el precariado est&aacute; en guerra consigo mismo&rdquo;&ndash; y, sin embargo, sus miembros comparten la experiencia de una vida da&ntilde;ada por la intemperie laboral. Standing retrata este sufrimiento de un modo riguroso pero muy emp&aacute;tico. A veces su ensayo parece una especie de sistematizaci&oacute;n te&oacute;rica de esas memorias personales del legado del thatcherismo, como las fotograf&iacute;as de Chris Killip que se pueden ver estos d&iacute;as en el Museo Reina Sof&iacute;a o <em>El diario secreto</em> de Adrian Mole.
    </p><p class="article-text">
        Porque la gran trampa de la precarizaci&oacute;n ha sido que parec&iacute;a esconder un mensaje positivo. En <a href="http://elpais.com/diario/2005/08/21/opinion/1124575203_850215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aquella famosa carta que populariz&oacute; el t&eacute;rmino &ldquo;mileurista&rdquo;</a>, Carolina Alguacil dec&iacute;a algo as&iacute; como que &ldquo;a veces incluso era divertido&rdquo;. Es una reflexi&oacute;n inteligente. Durante muchos a&ntilde;os la explotaci&oacute;n laboral extrema pareci&oacute; un precio aceptable a cambio de una vida excitante de reinvenci&oacute;n personal y consumismo sofisticado. Los pol&iacute;ticos que hoy minimizan la importancia de la emigraci&oacute;n de los j&oacute;venes espa&ntilde;oles, como si se fueran de InterRail, no hacen m&aacute;s que continuar a destiempo ese mito, forjado en las facultades de econom&iacute;a y ciencias sociales.
    </p><p class="article-text">
        En cambio, Standing explica que la precarizaci&oacute;n no es un proceso natural de las sociedades avanzadas relacionado con las caracter&iacute;sticas de la econom&iacute;a global o el trabajo cognitivo complejo. Se trata de una estrategia dise&ntilde;ada para dinamitar las instituciones sociales de las que se dotaron los estados occidentales tras la Segunda Guerra Mundial: la sanidad p&uacute;blica, los subsidios de desempleo, los sistemas de jubilaci&oacute;n. En cierto sentido, el precariado conlleva un retorno tortuoso a la normalidad capitalista anterior a las pol&iacute;ticas keynesianas que intentaron &ndash;con &eacute;xito discutible, por cierto&ndash; embridar el mercado para frenar su propia locura autodestructiva.
    </p><h3 class="article-text">La locura ut&oacute;pica del Estado de bienestar</h3><p class="article-text">
        Anthony Burgess, que estaba movilizado en Gibraltar en 1945, habla en sus memorias del sorprendente &eacute;xito electoral del laborista Clement Attlee frente a un estupefacto Winston Churchill, que cre&iacute;a que la victoria militar le garantizar&iacute;a un segundo mandato. Los trabajadores ingleses se atrevieron a desafiar las pol&iacute;ticas clasistas y liberales de Churchill en un momento de profunda incertidumbre. 
    </p><p class="article-text">
        Tal vez lo m&aacute;s interesante de <a href="http://www.youtube.com/watch?v=TCJbAP1qORc" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El esp&iacute;ritu del 45</a>, el &uacute;ltimo documental de Ken Loach, sea precisamente que pone de manifiesto la cantidad de audacia pol&iacute;tica que fue necesaria para romper las reglas del juego de una inercia capitalista inaceptable. Las estructuras b&aacute;sicas del Estado de bienestar, que hoy nos resultan modestas y burocr&aacute;ticas, fueron tachadas hace poco m&aacute;s de cincuenta a&ntilde;os de locuras ut&oacute;picas.
    </p><p class="article-text">
        Guy Standing concluye <em>El precariado</em> tomando partido por la implantaci&oacute;n de una renta b&aacute;sica universal. En nuestro pa&iacute;s, esa iniciativa lleg&oacute; al Parlamento en 2007 de la mano de ERC e IU-ICV. Los partidos mayoritarios la consideraron &ldquo;un subsidio para mendigos y banqueros&rdquo; y tacharon la propuesta de &ldquo;reaccionaria&rdquo;, &ldquo;inviable&rdquo;, &ldquo;insolidaria&rdquo; y &ldquo;diab&oacute;lica&rdquo;. Echando la vista atr&aacute;s, parece un excelente motivo para pensar que es progresista, viable, solidaria y justa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[César Rendueles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/guy-standing-el-precariado-cesar-rendueles_1_5845251.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Oct 2013 18:04:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El precariado, otra vez]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Precariedad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Brad Pitt contra la democracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/brad-pitt-platon-badiou-la-republica_1_5815429.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde hace unas semanas, circula el rumor de que el filósofo francés Alain Badiou prepara una versión de 'La República' de Platón protagonizada por Brad Pitt (como Platón) y Sean Connery (como Sócrates).</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Al parecer, Badiou pretende &ldquo;invadir Hollywood, la sede de la mayor corrupci&oacute;n del capitalismo occidental&rdquo;. Se han hecho eco de la noticia varios medios importantes, as&iacute; que seguramente ser&aacute; falsa. Pero la mera posibilidad ha hecho temblar los cimientos espirituales de la tierra de los libres y el hogar de los valientes. A varios congresistas estadounidenses se les han atragantado sus patatitas de la libertad. Es la materializaci&oacute;n de su peor pesadilla. Al fin y al cabo, los islamistas son enemigos dignos: fan&aacute;ticos religiosos, sexistas, aficionados a las armas y expertos en petr&oacute;leo. Se sentir&iacute;an a gusto en Texas. 
    </p><p class="article-text">
        En cambio, un mao&iacute;sta septuagenario mancillando Hollywood con su ch&aacute;chara decadente sobre un griego anterior a On&aacute;siss... &iquest;D&oacute;nde est&aacute; ese Alan Sokal cuando realmente se le necesita para poner en su sitio a los intelectuales europeos? Seguramente se trata de un complot franc&eacute;s para que Miley Cyrus siga los pasos de Cleombroto de Ambracia, inventor del <em>stage diving</em>, que en un arranque de entusiasmo se mat&oacute; al tirarse desde una muralla despu&eacute;s de leer el Fed&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El proyecto de Badiou, en realidad, parece una reconstrucci&oacute;n hist&oacute;rica minuciosa del elitismo pol&iacute;tico plat&oacute;nico. Plat&oacute;n fue un pensador de lealtades pol&iacute;ticas firmes, aunque a muchos int&eacute;rpretes se les atraganten. No eran muy sofisticadas: los trabajadores pobres apestan, algunos ricos deben gobernar. La genialidad de la Rep&uacute;blica es haber convertido esa tesis b&aacute;sica y repugnante en un discurso antidemocr&aacute;tico incre&iacute;blemente eficaz que goza de excelente salud veinticinco siglos despu&eacute;s.
    </p><h3 class="article-text">El rey fil&oacute;sofo s&oacute;lo puede ser una celebrity cachas y forrada que viva en Beverly Hills</h3><p class="article-text">
        <em>celebrity</em>
    </p><p class="article-text">
        Plat&oacute;n no apoy&oacute; la oligarqu&iacute;a sin m&aacute;s. En vez de eso, legitim&oacute; un tipo de clasismo muy caracter&iacute;stico de nuestras democracias formales. Las &eacute;lites no nos gobiernan en cuanto tales, como si fueran se&ntilde;ores feudales, sino amparadas en los supuestos m&eacute;ritos de algunos de sus miembros. Por eso, a pesar de todas las apariencias, en la Constituci&oacute;n Espa&ntilde;ola no se reserva un n&uacute;mero de esca&ntilde;os y cargos directivos para los miembros del Opus Dei y los familiares de Esperanza Aguirre. Se supone que se lo han ganado.
    </p><p class="article-text">
        Esto es s&oacute;lo la mitad de la historia, claro. Si no, Badiou deber&iacute;a rodar su pel&iacute;cula en Harvard o en Silicon Valley o donde demonios viva la gente lista. Plat&oacute;n complet&oacute; la cosa estableciendo que los trabajadores pobres no s&oacute;lo eran idiotas sino tambi&eacute;n feos. Hay un pasaje alucinante de <em>La Rep&uacute;blica</em> donde Plat&oacute;n se r&iacute;e de los &ldquo;herreros bajos y calvos&rdquo; que pretenden meterse en pol&iacute;tica. Un poco como cuando Alfonso Uss&iacute;a regurgita insultos contra la gente que lleva ch&aacute;ndal y vota a Izquierda Unida. Un poco como cuando los racistas venezolanos y Gabriel Albiac llamaban mono a Hugo Ch&aacute;vez. Si usted desprecia a los paletos y a las marujas, se sentir&iacute;a a gusto entre los pijos de la Atenas del siglo V a. C. o, ya puestos, en Troya jaleando a Ulises mientras apaliza a Tersites. As&iacute; que Badiou tiene toda la raz&oacute;n: el rey fil&oacute;sofo s&oacute;lo puede ser una <em>celebrity</em> cachas y forrada que viva en Beverly Hills.
    </p><p class="article-text">
        Porque el argumento m&aacute;s fuerte de los dem&oacute;cratas griegos contra los que escribe Plat&oacute;n, como Prot&aacute;goras, era justamente que no hay rey fil&oacute;sofo. No hay expertos morales. No hay genios de la pol&iacute;tica. Todos venimos equipados de serie para participar en la asamblea de iguales donde deliberamos en com&uacute;n sobre las leyes que nos deben gobernar. Cualquier ser humano, por el mero hecho de serlo, dispone de todas las capacidades que necesita para ello. A diferencia del talento musical, deportivo o matem&aacute;tico, la virtud pol&iacute;tica es una capacidad distribuida. Con independencia del estado de tus abdominales, tu cuenta corriente, tu cociente intelectual o que te guste llevar <em>minishorts</em> y el <em>tuning</em>.
    </p><h3 class="article-text">Grecia no tiene quien le filme La Rep&uacute;blica</h3><p class="article-text">
        Por cierto, los dem&oacute;cratas griegos tambi&eacute;n tuvieron quien filmara su pel&iacute;cula. Es mucho m&aacute;s modesta que el proyecto de Badiou, claro. En realidad, ni siquiera tiene actores. En 1970, durante un viaje por Uganda y Tanzania, Pasolini rod&oacute; <em>Apuntes para una Orest&iacute;ada africana</em>, un documental que explora las ra&iacute;ces antropol&oacute;gicas de la tragedia y la posibilidad de recrearlas recurriendo a localizaciones poco convencionales en pa&iacute;ses no occidentales. 
    </p><p class="article-text">
        La pel&iacute;cula de Pasolini nos recuerda que el milagro pol&iacute;tico y cultural griego no fue que unos cuantos ricos que viv&iacute;an en una permanente fiesta toga se creyeran con derecho a dar &oacute;rdenes a los dem&aacute;s, sino que varios miles de personas analfabetas, pobres y a veces violentas sentaran las bases de un sistema pol&iacute;tico revolucionario que a d&iacute;a de hoy sigue siendo un ideal normativo de largo alcance. Creo que nos ayuda a entender por qu&eacute; la democracia es eso que est&aacute; pasando en una reuni&oacute;n de V&iacute;a Campesina en Filipinas, en un suburbio de Caracas, en una plaza de El Cairo, en alguna minga de Ecuador o en una asamblea de apoyo mutuo de parados en M&aacute;laga.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[César Rendueles]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/brad-pitt-platon-badiou-la-republica_1_5815429.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Sep 2013 18:44:40 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Brad Pitt contra la democracia]]></media:title>
      <media:keywords><![CDATA[Brad Pitt]]></media:keywords>
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