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    <title><![CDATA[elDiario.es - Vicent Martínez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/vicent_martinez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Vicent Martínez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Una cerveza para Valencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/la-ciutat-construida/cerveza-valencia_132_4579924.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a058b111-1f1f-4a72-8914-5f754389734c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una cerveza para Valencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El posicionamiento en base a las marcas-territorio se utiliza mucho en el mundo de la cerveza. De momento, ninguna marca lo ha hecho con Valencia</p></div><p class="article-text">
        No s&eacute; si el lector habr&aacute; visto la &uacute;ltima campa&ntilde;a de la marca de cervezas Mahou. En ella, en base a personajes de diferentes &aacute;mbitos, se buscan una serie de significados y sensaciones para asimilarlos a la propia marca. Vaya, lo que vendr&iacute;a siendo publicidad. Lo llamativo de esta campa&ntilde;a es que Mahou busca, de forma muy evidente, la identificaci&oacute;n con Madrid como ciudad y los valores positivos que la gente (sobretodo sus propios habitantes) le atorga. La marca Mahou busca asimilarse con la marca Madrid: acogedora, bulliciosa, diversa, moderna desde la sencillez, con proyecci&oacute;n... Mahou busca situarse en nuestras mentes como la cerveza de Madrid. De hecho, en buena medida ya lo es.
    </p><p class="article-text">
        Este caso es parecido al de Estrella Damm. Esta cerveza reposicion&oacute; su <em>branding</em> en base a la marca Barcelona (internacionalmente m&aacute;s potente que la marca Madrid) hace algunos a&ntilde;os, buscando un posicionamiento hegem&oacute;nico entre el p&uacute;blico de la ciudad condal y catal&aacute;n en general. Una vez conseguido, trabaj&oacute; para pasar de ser la cerveza de Barcelona para ser la cerveza mediterr&aacute;nea, transici&oacute;n m&aacute;s o menos sencilla porque los valores de fondo son en esencia muy similares. La Damm quiere que la relacionemos con la marca Mediterr&aacute;neo, antes Barcelona, de la misma manera que la Mahou quiere que la relacionemos con la marca Madrid. Estos dos son ejemplos cercanos, pero podr&iacute;amos hablar de Coronita con M&eacute;xico, Quilmes con Argentina o sobretodo Guiness con Irlanda, probablemente el caso m&aacute;s evidente de identificaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Estas conclusiones nos demuestran una cosa: la marca-ciudad o marca-territorio, cuando es m&aacute;s o menos s&oacute;lida, es muy &uacute;til para posicionar a marcas comerciales. El que escribe reconoce que cuando vio el anuncio de Mahou pens&oacute;: &iquest;por qu&eacute; ninguna cerveza quiere ser la cerveza de Valencia? Probablemente, el hecho de no tener una marca trabajada y f&aacute;cilmente identificable no ayuda. La marca Valencia es a&uacute;n borrosa, aunque ya hemos dicho en otras ocasiones que, pese a todo, funciona.
    </p><p class="article-text">
        Hay alguna apuesta a peque&ntilde;a escala. Si analizamos elementos definitorios de la ciudad encontramos una diversidad de 'patrocinios'. Por ejemplo, una de las marcas que ha apostado por el Valencia CF es justamente Estrella Damm. No deja de ser interesante este hecho, porque los responsables de la Damm consideran que el VCF encaja en su estrategia de marca mediterr&aacute;nea. La apuesta no es tan fuerte como con el Futbol Club Barcelona, pero existe.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado est&aacute; el gran t&oacute;tem de la marca Valencia a nivel internacional: las Fallas. En las Fallas se bebe mucha cerveza y son archiconocidas: blanco y en botella, si permiten el s&iacute;mil vin&iacute;cola en conversaci&oacute;n cervecera. Pues bien, no existe ninguna cerveza con una apuesta hegem&oacute;nica en las Fallas. Por supuesto, las principales comisiones tienen patrocinios en este sentido, as&iacute; como los actos oficiales m&aacute;s relevantes, empezando por la pirotecnia. Amstel es quien tiene mejor posici&oacute;n, pero en &uacute;ltima instancia no existe una &uacute;nica cerveza de las Fallas. Como tampoco existe una cerveza de Valencia.
    </p><p class="article-text">
        Esta diversidad, o indefinici&oacute;n, se nota en la experiencia emp&iacute;rica de servidor en los bares del <em>cap i casal</em>. Mahou, Amstel, Estrella Galicia, Estrella Damm, Turia, Alhambra, Cruzcampo... Diversidad que no existe en los mismos t&eacute;rminos en Barcelona o Madrid: la posici&oacute;n de Estrella Damm (algo discutida por Moritz) y de Mahou, respectivamente, se puede considerar casi hegem&oacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        No queremos tampoco dejar de comentar la incipiente apuesta de Turia M&auml;rzen (propiedad del grupo Damm) por posicionarse fuerte en Valencia, pero trat&aacute;ndose de una tostada su consumo masivo es un poco m&aacute;s complicado. M&aacute;s all&aacute; de eso, su presencia en ciertos segmentos concretos se viene reforzando. Del mismo modo, algunas cervezas artesanales, como Tyris, juegan fuerte el vector identitario. Seguiremos esta evoluci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ser&iacute;a un buen s&iacute;ntoma que alguna marca, en este caso cervecera, considerara la marca-territorio Valencia como lo suficientemente posicionada como para apostar fuerte por ella. De acuerdo que puede haber un d&eacute;ficit de solidez de algunos valores y atributos, pero tampoco es para tanto. Creemos que la combinaci&oacute;n podr&iacute;a ser buena, incluso simbi&oacute;tica, y adem&aacute;s no existir&iacute;a esa tensi&oacute;n por saber qu&eacute; cerveza nos van a servir en el bar. Si gana esa posici&oacute;n alguna que no nos gusta (el nivel medio de nuestras cervezas es justito), eso ser&iacute;a ya otro tema.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vicent Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/la-ciutat-construida/cerveza-valencia_132_4579924.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Oct 2014 09:10:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una cerveza para Valencia]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La tozudez de la esencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/la-ciutat-construida/tozudez-esencia_132_4779430.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fbbe2ff8-e7ec-4ef4-8586-5aed062d67ec_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La tozudez de la esencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El colectivo Per l'Horta impulsa una aplicación informática para delimitar zonas y recuperarlas para el cultivo</p></div><p class="article-text">
        La esencia, del lat&iacute;n <em>essentia</em>, aquello que te define y te hace ser lo que eres, que te hace existir. Lo que queda cuando quitas todo lo dem&aacute;s. La &uacute;ltima destilaci&oacute;n del propio ser. &iquest;Cu&aacute;l es la esencia de Valencia, aquello que la ha hecho tal y como es y sin lo que no se puede explicar? Probablemente esa esencia sea <em>l'horta</em>.
    </p><p class="article-text">
        El paisaje humano &uacute;nico que rodea Valencia es el principal elemento definitorio de la ciudad. La extraordinaria fertilidad de la tierra de aluvi&oacute;n donde se asienta el <em>cap i casal</em> es lo que la hizo especial desde el principio, provoc&oacute; su desarrollo en &eacute;poca musulmana y propici&oacute; su pujanza urbana primera. La extraordinaria red de canalizaciones construidas por los &aacute;rabes fueron el aut&eacute;ntico motor de la huerta valenciana, aquello que hizo que esta tierra f&eacute;rtil se convirtiera en un vergel sin comparaci&oacute;n. La hizo deseable para vivir y comerciar.
    </p><p class="article-text">
        <em>L'horta</em> ha configurado la estrutura econ&oacute;mica, social y paisaj&iacute;stica de Valencia a lo largo de casi diez siglos. Este hecho, que es bastante indiscutible, no se ha traducido en la &eacute;poca contempor&aacute;nea en un excesivo amor por este elemento principal de la realidad valenciana. No es la primera vez que comentamos en este blog que la ciudad se empe&ntilde;a en vivir de espaldas a su propio yo pretendi&eacute;ndose reinventar desde una modernidad vac&iacute;a. Pero la esencia es tozuda, y se empe&ntilde;a en pervivir en nosotros, por m&aacute;s que determinadas personas y instituciones renieguen de su propia existencia.
    </p><p class="article-text">
        Impulsada en su inicio por movimientos sociales de tipo conservacionista, la reivindicaci&oacute;n de la huerta valenciana como elemento indispensable de la personalidad de la ciudad est&aacute; cada d&iacute;a m&aacute;s viva. Tras d&eacute;cadas de considerar este paisaje humano como simple terreno para especular o edificar, tras a&ntilde;os y a&ntilde;os de maltrato y saqueo fruto de una concepci&oacute;n del progreso que ha sido hegem&oacute;nica en nuestro entorno, <em>l'horta</em> sigue presente en el d&iacute;a a d&iacute;a de los valencianos: basta con asomarse a los l&iacute;mites de la ciudad por Benicalap, Campanar, Benimaclet, Castellar-Oliveral, Orriols, la Carrasca, la Punta... O basta con pasearse un jueves por la Porta dels Ap&ograve;stols de la <em>Seu</em> y presenciar una sesi&oacute;n del Tribunal de les Aig&uuml;es, una de las instituciones de derecho consuetudinario m&aacute;s antiguas de Europa. Obviar que en esencia los valencianos somos <em>horta</em> es tan est&uacute;pido como imposible. Aunque nos empe&ntilde;emos en esconderla detr&aacute;s de rondas y autov&iacute;as y nunca hablemos de ella desde una sala noble de cualquiera de nuestras instituciones.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de los miles de persones que contin&uacute;an viviendo de los cultivos, buena muestra de esta pervivencia social es el colectivo <a href="http://www.perlhorta.info/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Per l'Horta</a>, nacido hace algunos a&ntilde;os a ra&iacute;z de una ILP que buscaba la protecci&oacute;n de este patrimonio cultural y hist&oacute;rico. Llama la atenci&oacute;n positivamente su nueva iniciativa: una aplicaci&oacute;n inform&aacute;tica colaborativa para detectar y documentar las &aacute;reas de cultivo que en su d&iacute;a fueron arrebatadas a la huerta y consideradas zonas edificables y hoy est&aacute;n en desuso. La intenci&oacute;n es, claro, reclamarlas de vuelta. <a href="http://www.perlhorta.info/content/a-val%C3%A8ncia-es-poden-recuperar-10-milions-de-m2-d%E2%80%99horta" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Presten un segundo de atenci&oacute;n para leer la idea, vale la pena</a>.
    </p><p class="article-text">
        Participaci&oacute;n horizontal al margen de la administraci&oacute;n que quiere incidir directamente sobre la configuraci&oacute;n el espacio y la percepci&oacute;n que tenemos de &eacute;l. Iniciativas ciudadanas demasiadas veces necesarias en esta ciudad ante la par&aacute;lisis u hostilidad administrativa. En este tema no solo est&aacute; Per l'Horta: tantos colectivos y personas que reivindican, a veces con su simple uso, este pedazo de nosotros mismos. N&oacute;tese aqu&iacute; la simpat&iacute;a hacia quien trata de poner en el lugar p&uacute;blico que se merece el elemento principal de la configuraci&oacute;n de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Si entendemos como patrimonio los monumentos hist&oacute;ricos est&aacute;ticos &iquest;por qu&eacute; insondable raz&oacute;n no consideramos patrimonio cultural y social algo &uacute;nico y vivo como este paisaje humano? &iquest;Por qu&eacute; nuestras administraciones se empe&ntilde;an en obviar, cuando no directamente hostigar, aquello que nos hace &uacute;nicos en el mundo? Lo que desde el punto de vista ciudadano es incomprensible tambi&eacute;n lo es desde la perspectiva del <em>citymarketing</em>. Dar la espalda a uno mismo y a tus elementos diferenciadores, cuando &eacute;stos son del calado y la profundidad humana y social que supone <em>l'horta </em>para Valencia, es una muy mala decisi&oacute;n. Por suerte, la esencia es muy tozuda.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vicent Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/la-ciutat-construida/tozudez-esencia_132_4779430.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Jul 2014 10:27:36 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Juntos y revueltos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/la-ciutat-construida/juntos-revueltos_132_4853341.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f6e5ecad-85ca-466f-b71e-9c26082e346a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Juntos y revueltos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La iniciativa de construir un circuito de</p><p class="subtitle">running</p><p class="subtitle">en el cauce del Turia abre la puerta a una excesiva especialización de este espacio urbano único en Europa</p></div><p class="article-text">
        Quien les escribe debe reconocer, <em>avant la lettre</em>, que es una de las miles de persones que de vez en cuando, intentando que sea m&aacute;s de una vez por semana, vence la pereza para ir a correr durante un rato y lo hace por el cauce del Turia. Reconozco que me gusta contemplar mientras corro algunos de los edificios que bordean la orilla, y incluso hago el ejercicio de imaginar que voy por arriba pero sin el estruendo y molestia de la gran cantidad de coches que pasan por algunos sitios por d&oacute;nde deber&iacute;an tener prohibido o m&iacute;nimo restringido el paso. Esperanzas que alg&uacute;n d&iacute;a el sentido com&uacute;n har&aacute; realidad.
    </p><p class="article-text">
        Pero no por ser un corredor m&aacute;s o menos habitual por el cauce del r&iacute;o y por lo tanto usuario potencial puedo bendecir a ojos cerrados la iniciativa Valencia Ciudad del Running, concretamente en su <a href="http://ccaa.elpais.com/ccaa/2014/05/26/valencia/1401105285_503479.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">proyecto de construir un circuito exclusivo para corredores</a>, con un pavimento diferenciado, se&ntilde;alizaci&oacute;n propia, etc. Esta idea, a priori poco pol&eacute;mica, contiene alg&uacute;n problema que cabr&iacute;a analizar.
    </p><p class="article-text">
        El <em>riu</em> es un espacio &uacute;nico en una ciudad europea del tama&ntilde;o de Valencia. No tiene igual, ni por su situaci&oacute;n, ni por su historia, ni por su utilizaci&oacute;n, ni tan solo por su simbolismo. Configura un eje verde que comunica la mayor&iacute;a de los lugares de inter&eacute;s de la ciudad, ya sean monumentos, museos, barrios, etc. El cauce del Turia explica la ciudad como nada m&aacute;s la puede explicar. Sus or&iacute;genes, su desarrollo, su modernidad. Incluso explica el momento m&aacute;s traum&aacute;tico de la historia reciente de la ciudad, la <em>riu&agrave;</em>, pues es su consecuencia directa.
    </p><p class="article-text">
        Pero el aut&eacute;ntico valor que tiene el parque del r&iacute;o es su uso ecl&eacute;ctico. Valencia y sus habitantes han creado un espacio dominado por el uso compartido, com&uacute;n, social. Desde parejas que retozan en la hierba hasta familias enteras, o grupos de ellas, que pasan horas compartiendo un espacio de socializaci&oacute;n, conversando, jugando. Llama la atenci&oacute;n la r&aacute;pida adaptaci&oacute;n al espacio que hacen muchos nuevos habitantes de la ciudad provenientes de Latinoam&eacute;rica: quedan en el r&iacute;o para encontrarse, hablar, bailar, comer, practicar deportes de equipo...
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, es una zona que condensa gran parte del esp&iacute;ritu mediterr&aacute;neo de Valencia. Socializaci&oacute;n en el espacio p&uacute;blico. Por esa raz&oacute;n, por m&aacute;s que parezca a priori una buena idea segregar una zona para uso exclusivo de corredores (menos molestia para el resto de usuarios, menos peligro de colisi&oacute;n con bicicletas, pavimento y se&ntilde;alizaci&oacute;n adecuados) no deja de ser una especializaci&oacute;n extrema de un espacio que hasta ahora cada grupo o ciudadano decid&iacute;a c&oacute;mo utilizar. Hay que ir con mucha cautela, porque si empezamos a compartimentar el uso del espacio acabaremos teniendo zonas solo para comer, zonas solo para sentarse, zonas solo para pasear al perro y zonas para estar en pareja. Llevado al extremo, la especializaci&oacute;n se cargar&iacute;a la grandeza y el aut&eacute;ntico valor del cauce del r&iacute;o: su apropiaci&oacute;n ecl&eacute;ctica por parte de la ciudadan&iacute;a. A veces, es mejor juntos y revueltos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vicent Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/la-ciutat-construida/juntos-revueltos_132_4853341.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 May 2014 11:17:38 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Olvidarse de la memoria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/la-ciutat-construida/olvidarse-memoria_132_4916540.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/294f3bfb-f785-45b7-8a96-52eff8ba5ee8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Olvidarse de la memoria"></p><p class="article-text">
        A principios de este mes de abril un tuit del Museu d'Hist&ograve;ria de Catalunya puso sobre aviso al que escribe estas l&iacute;neas de una efem&eacute;ride que hasta ese momento desconoc&iacute;a. Un 7 de abril, en este caso de 1.261, el rey Jaume I jur&oacute; los 'Furs' de Valencia en la primera reuni&oacute;n de las Cortes del flamante reino reci&eacute;n incorporado a la Corona de Arag&oacute;n. De esta manera se sancionaba administrativamente la propia existencia de ese nuevo estado con un cuerpo legislativo y soberan&iacute;a propios y privativos (entendamos estos conceptos en su sentido medieval), que durar&iacute;a cuatro siglos y medio hasta que dej&oacute; de existir con la invasi&oacute;n militar borb&oacute;nica y posterior promulgaci&oacute;n del Decreto de Nueva Planta.
    </p><p class="article-text">
        No deja de ser curioso que esta fecha pase absolutamente desapercibida para el valenciano medio o las propias instituciones patrias. Como dec&iacute;a Joan Fuster, los valencianos somos de los pocos pueblos con partida de nacimiento. Nos empe&ntilde;amos en obviarlo. Este olvido, ya sea voluntario o por dejadez, nos permite hablar de la memoria y la historia como elementos de cohesi&oacute;n y como potenciales valores de marca para una ciudad y un territorio.
    </p><p class="article-text">
        Valencia (y el Pa&iacute;s Valenci&agrave; en general) no son demasiado dados a reivindicar su identidad hist&oacute;rica y convertirlas en elementos positivos de atracci&oacute;n. A menudo caemos en la falsa disyuntiva historia vs. modernidad sin caer en la cuenta que otros lugares han apostado con &eacute;xito por su pasado para contarnos su presente.
    </p><p class="article-text">
        Ciudades como Barcelona potencian su relato de ciudad y valorizan el patrimonio no como elemento decorativo, no como islas solitarias de historia dentro del entramado urbano, sino como un continuo explicativo del relato colectivo que la envuelve. El Museu d'Hist&ograve;ria de la Ciutat, que recorre las entra&ntilde;as del G&ograve;tic (muy recomendable) y el m&aacute;s moderno Centre Cultural del Born son buenos ejemplos de esta voluntad. La actitud de las instituciones respecto a las efem&eacute;rides tambi&eacute;n dista bastante de nuestro <em>cap i casal</em>. Ahora bien, &iquest;interfiere esto en la imagen de Barcelona como ciudad moderna y tremendamente competitiva en atracci&oacute;n de talento?
    </p><p class="article-text">
        No solo no interfiere, sino que adem&aacute;s probablemente la refuerce. Si no directamente en el inter&eacute;s del hipot&eacute;tico directivo alem&aacute;n o creativo dan&eacute;s que se puede mudar a Barcelona, s&iacute; indirectamente a trav&eacute;s del efecto identitario y de estima por tu ciudad que puede causar en la propia poblaci&oacute;n, que como hemos comentado otras veces es el primer objetivo de cualquier estrategia de <em>citymarketing</em>.
    </p><p class="article-text">
        Valencia, hasta el momento, ha decidido no hacerlo. Habr&aacute; opiniones para todo, pero el que escribe piensa que es una mala decisi&oacute;n. Con espacios como la Llotja, las Torres de Serrans i de Quart, el Palau de Benicarl&oacute;, la Seu, el Micalet y tantos otros elementos cercanos que explican f&aacute;cilmente los siglos de oro de la ciudad (XIV y sobretodo XV), que adem&aacute;s se pueden complementar con espacios como la manifiestamente mejorable Casa de les Roques o el incre&iacute;ble y lamentablemente olvidado Col&middot;legi Major de l'Art de la Seda, que nos remite a la primera industrializaci&oacute;n de la ciudad, es una l&aacute;stima que Valencia no se esfuerce en poner en valor su continuo hist&oacute;rico y renuncie a hundir las ra&iacute;ces de su relato colectivo en este patrimonio digno de cualquier G&eacute;nova, Pisa o Barcelona que nos podamos encontrar. No es un mal intento, por ejemplo, el Museu d'Hist&ograve;ria de Val&egrave;ncia: una l&aacute;stima que viva solo y alejado de los elementos que lo completar&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        Este patrimonio evoca valores y atributos positivos para la marca Valencia: dinamismo, mediterraneidad, esp&iacute;ritu comercial, porosidad cultural... No hace falta inventar nada: los elementos est&aacute;n. Se trata de cohesionarlos. Renunciar a ello no aporta nada positivo. En el caso de Valencia, olvidarse de la memoria no le hace ning&uacute;n bien a la marca de la ciudad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vicent Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/la-ciutat-construida/olvidarse-memoria_132_4916540.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Apr 2014 11:49:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Olvidarse de la memoria]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La capacidad de atracción de Valencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/la-ciutat-construida/capacidad-atraccion-valencia_132_4992143.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/42edacaa-34f2-476c-abb8-370c0ce14959_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La capacidad de atracción de Valencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La ciudad debe pugnar por sectores profesionales dinámicos que beneficien a todos</p></div><p class="article-text">
        En el caso de las ciudades y sus residentes, la calidad es mucho m&aacute;s importante que la cantidad. Teniendo esto en cuenta, uno de los ejes de competencia de las urbes es la capacidad de atraer personas que aporten dinamismo y capacidad de generar riqueza en su tejido econ&oacute;mico. El razonamiento es l&oacute;gico: si viene a vivir a Valencia gente que ofrece externalidades positivas a nivel econ&oacute;mico y social, toda la ciudad se ver&aacute; beneficiada.
    </p><p class="article-text">
        Richard Florida conceptualiz&oacute; este perfil de personas con el ep&iacute;grafe clases creativas: gente que decide de forma reflexionada d&oacute;nde vivir y desarrollar su labor profesional y, al fin y al cabo, su vida. En este proceso de decisi&oacute;n, el posicionamiento de las ciudades en la percepci&oacute;n colectiva, y m&aacute;s importante a&uacute;n, en este segmento concreto, se vuelve esencial para poder ser competitiva. La capacidad y voluntad de elegir implica competici&oacute;n entre los posibles destinos. Este segmento de poblaci&oacute;n, junto con -sobretodo- los propios residentes, las inversiones empresariales y el turismo, son los principales objetivos donde apunta una buena estrategia de citymarketing.
    </p><p class="article-text">
        Una conceptualizaci&oacute;n generacional de estas supuestas <em>clases creativas</em> ser&iacute;an aquello que algunos autores llaman <em>culturprendedores</em>: j&oacute;venes adultos mayoritariamente formados en profesiones liberales y del sector de la cultura que presentan pautas de comportamiento muy individualizadas, con un alto nivel de decisi&oacute;n personal. Siguiendo una descripci&oacute;n generalista, a nivel profesional suelen trabajar de forma intermitente en proyectos diversos, con dificultad habr&aacute;n accedido alguna vez a un salario estable, consumen mucha cultura y no pueden asumir grandes inversiones (hipoteca, coche...). En cambio, est&aacute;n satisfechos con su estilo de vida, que les gratifica m&aacute;s all&aacute; de la compensaci&oacute;n monetaria. Precarios, pero contentos de ser como son. Este perfil, orgullosamente urbano a la vez que potencialmente n&oacute;mada, valora much&iacute;simo qu&eacute; les ofrece una ciudad y c&oacute;mo pueden interactuar con ella para saber si les gusta, visitarla o quedarse una buena temporada a probar suerte.
    </p><p class="article-text">
        En este orden de cosas, el otro d&iacute;a tuve el placer de escuchar una conferencia de Pau Rausell en el entorno del encuentro de <a href="http://www.eldiario.es/cv/laciudadconstruida/Valencia-ciudad-atractiva_6_233136712.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Urbego</a>. El investigador valenciano, responsable de <a href="http://www.uv.es/econcult/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Econcult</a>, asegur&oacute; sin titubeos que la cultura genera riqueza. M&aacute;s concretamente, la industria cultural genera m&aacute;s productividad que la mayor&iacute;a de sectores. Un euro invertido en el sector cultural genera m&aacute;s beneficios que en el turismo o en el autom&oacute;vil, por ejemplo. Esta afirmaci&oacute;n, por m&aacute;s que alguna cosa se pod&iacute;a intuir en esa direcci&oacute;n, me sorprendi&oacute; escucharla con tanta seguridad en boca de una autoridad en la materia. Me sorprendi&oacute; para bien, aclaro.
    </p><p class="article-text">
        Si cruzamos la informaci&oacute;n de lo hasta ahora expuesto podemos llegar a una conclusi&oacute;n: hay perfiles concretos, relacionados con las profesiones liberales y m&aacute;s todav&iacute;a en las industrias culturales, que deciden d&oacute;nde vivir y que son buenos para tu ciudad porque tienen la capacidad de generar externalidades positivas a nivel econ&oacute;mico y social. Quien quiera atraer a gente de este perfil debe competir por &eacute;l. La pregunta es, &iquest;Valencia tiene intenci&oacute;n de atraer estos perfiles? &iquest;Qu&eacute; les puede ofrecer Valencia a los culturprendedores o las clases creativas?
    </p><p class="article-text">
        En esta competici&oacute;n la capital del T&uacute;ria deber&iacute;a jugar fuerte con sus valores y atributos ganadores, concentrados alrededor de su mediterraneidad (clima y estilo de vida), dinamismo y participaci&oacute;n comunitaria, mientras corrige algunos aspectos que afectan la calidad de vida del d&iacute;a a d&iacute;a, como la movilidad urbana y una gesti&oacute;n del espacio p&uacute;blico ca&oacute;tica. La posibilidad de participar es un valor positivo para este tipo de personas. Estos elementos, bien enfocados a la percepci&oacute;n del p&uacute;blico adecuado, la situar&iacute;an en buena posici&oacute;n para ser una ciudad tan atractiva para vivir como a muchos de sus habitantes nos parece.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vicent Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/la-ciutat-construida/capacidad-atraccion-valencia_132_4992143.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Mar 2014 10:55:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La capacidad de atracción de Valencia]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lecciones desde Vitoria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/la-ciutat-construida/lecciones-vitoria_132_5048303.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5fb2d475-e4d6-441d-80ef-7d850df4d324_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lecciones desde Vitoria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La capital vasca como muestra de</p><p class="subtitle">citymarketing</p></div><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo competir a nivel de marca de ciudad con dos titanes como Bilbao y San Sebasti&aacute;n? &iquest;C&oacute;mo generar valor y atracci&oacute;n en una ciudad sin identidad consolidada y con un clima duro? &iquest;C&oacute;mo generar un consenso de enfoque urbano que trascienda el color pol&iacute;tico de la administraci&oacute;n de turno? Vitoria, Green Capital. He aqu&iacute; un ejemplo de cosas hechas con enfoque estrat&eacute;gico y un &eacute;xito considerable. 
    </p><p class="article-text">
        Vitoria-Gasteiz es una ciudad de 230.000 habitantes. En poblaci&oacute;n es la segunda ciudad vasca (aunque la mayor&iacute;a piense que es la tercera) y est&aacute; situada en un cruce de caminos entre la meseta castellana y la costa atl&aacute;ntica francesa. Era una ciudad peque&ntilde;a, lo que se dice &ldquo;de provincias&rdquo;, hasta la explosi&oacute;n industrial de los a&ntilde;os 50 y 60. En treinta a&ntilde;os pr&aacute;cticamente cuadruplic&oacute; su poblaci&oacute;n, pasando de 52.000 habitantes (1950) a 193.000 (1980). Esto cambi&oacute; la ciudad de arriba a abajo, como es l&oacute;gico. El &uacute;ltimo gran cambio se produjo con la entrada en vigor del autogobierno vasco, que fij&oacute; la sede del Parlamento y la lehendakaritza en la capital de &Aacute;lava. 
    </p><p class="article-text">
        Los problemas de posicionamiento de Vitoria ven&iacute;an de una dif&iacute;cil competencia con las otras capitales vascas, que tienen una marca consolidada (San Sebasti&aacute;n la ha tenido siempre, el caso de Bilbao ya lo hemos comentado en este blog), y que dejaban poco espacio para la ciudad alavesa. Aunque a nivel patrimonial Vitoria tiene mucho que ofrecer, le faltaba una esencia para ser definida y comunicada. La capital industrial innovadora, la perla del Cant&aacute;brico y... &iquest;?
    </p><p class="article-text">
        Actualmente, Vitoria est&aacute; considerada la segunda ciudad espa&ntilde;ola en calidad de vida y el a&ntilde;o 2012 ostent&oacute; el t&iacute;tulo de <a href="http://ec.europa.eu/environment/europeangreencapital/index_en.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">European Green Capital</a>. Estos elementos son el resultado de una apuesta firme y coherentemente ejecutada desde hace a&ntilde;os que pivota sobre una idea claro: verde. Una idea que repercute directamente en aquello que toda persona busca: calidad de vida.
    </p><p class="article-text">
        Lo interesante del caso vitoriano no es solo que su apuesta sea m&aacute;s o menos acertada, que tenga un consenso pol&iacute;tico muy estable, que sea vista con bastantes buenos ojos por sus habitantes y que haya logrado un cierto &eacute;xito internacional. La principal lecci&oacute;n es que el enfoque estrat&eacute;gico del posicionamiento como ciudad verde ha marcado buena parte de las actuaciones urbanas. Es decir, Vitoria se ha preocupado por tener una buena red de carril bici, un sistema de transporte p&uacute;blico eficiente que desincentive el veh&iacute;culo privado y el <a href="http://www.vitoria-gasteiz.org/we001/was/we001Action.do?idioma=es&amp;accionWe001=ficha&amp;accion=anilloVerde" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Anillo Verde</a> (que ya citaba David Estal en <a href="http://www.eldiario.es/cv/laciudadconstruida/Ciudad-Desesperante_6_219138091.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este post</a>) un ambicioso proyecto de parques y zonas verdes para rodear la ciudad, por citar tan solo algunos ejemplos. 
    </p><p class="article-text">
        Las actuaciones han dotado de contenido la intencionalidad del posicionamiento estrat&eacute;gico y lo han hecho posible. Equipamientos y oferta cultural de calidad, el turismo deportivo y una apuesta m&aacute;s reciente por la gastronom&iacute;a (<a href="http://www.rtve.es/noticias/20131217/vitoria-se-proclama-capital-espanola-gastronomia-2014/824401.shtml" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ciudad Gastron&oacute;mica 2014</a>) completan la idea de bienestar y calidad de vida que se quiere transmitir. Adem&aacute;s, su comunicaci&oacute;n institucional, a todos los niveles posibles, reflejan estas ideas y valores. Por ejemplo, <a href="http://www.vitoria-gasteiz.org/we001/was/we001Action.do?accionWe001=ficha&amp;accion=home" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el sitio web</a>. Esta apuesta, que inicialmente apuntaba sobre todo a un p&uacute;blico interno (los propios habitantes) ha acabado definiendo el posicionamiento exterior de la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, la apuesta de la ciudad por distinguirse y posicionarse a trav&eacute;s de la calidad de vida ha sido coherente con las actuaciones en el espacio p&uacute;blico y la comunicaci&oacute;n. Con continuidad en el tiempo, sin depender de administraciones pasajeras. Es decir, el c&iacute;rculo perfecto del citymarketing. Ideas, actuaciones, comunicaci&oacute;n, continuidad. Y cuando las cosas se hacen bien, dan sus frutos.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;sta es la lecci&oacute;n que debemos aprender de Vitoria desde Valencia o cualquier otra ciudad y territorio. Las ciudades precisan de una forma de presentarse ante su propia poblaci&oacute;n y los visitantes y inversores potenciales. Y esta forma de presentarse debe ser acorde con el modelo global de ciudad, que marca las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y cualquier actuaci&oacute;n sobre el espacio urbano. Y debe comunicarse. Y debe ser estable.
    </p><p class="article-text">
        En La Ciutat Constru&iuml;da se han presentado maneras complementarias pero coherentes de entender la ciudad desde su dise&ntilde;o urbano y su uso p&uacute;blico, adem&aacute;s de su comunicaci&oacute;n. Consideramos que todas ellas son acordes con la propia esencia de Valencia como ciudad mediterr&aacute;nea, abierta, viva y en constante evoluci&oacute;n. Esa es nuestra apuesta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vicent Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/la-ciutat-construida/lecciones-vitoria_132_5048303.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Jan 2014 12:25:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Vitoria,Valencia,Bilbao,San Sebastián]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La importancia de los símbolos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/la-ciutat-construida/importancia-simbolos_132_5100568.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/08201138-2baa-434d-bf8f-52a1ebb38f8d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La importancia de los símbolos"></p><p class="article-text">
        Las ciudades, como marcas reconocibles, deben tener elementos que las identifiquen, que las comuniquen y las diferencien de sus competidoras. Las ciudades que pretenden tener una presencia internacional competitiva en aspectos como el turismo, la atracci&oacute;n de talento y la instalaci&oacute;n de actividades econ&oacute;micas necesitan cuidar este aspecto: la marca debe ser comunicada, debe haber un mensaje que llegue y sea entendido.
    </p><p class="article-text">
        Este proceso, que es a la vez sencillo pero complejo, puede llegar a su m&aacute;xima eficacia cuando ese mensaje puede ser condensado en un s&iacute;mbolo. Por s&iacute;mbolo entendemos, en una definici&oacute;n cl&aacute;sica, la representaci&oacute;n perceptible de una idea. Representaci&oacute;n, perceptible y idea. Los tres conceptos son imprescindibles, porque si no el proceso comunicativo es fallido. Los s&iacute;mbolos nos permiten recorrer atajos cognitivos para llegar a una idea sin necesidad de explicarla cada vez, y sin ellos el pensamiento humano no avanzar&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;como podemos aplicar esto a las ciudades? &iquest;Como explicar el mensaje de una ciudad a trav&eacute;s de un s&iacute;mbolo? Miremos algunos ejemplos. Probablemente, uno de los s&iacute;mbolos de ciudad m&aacute;s mundialmente reconocidos es la Estatua de la Libertad. Cuando pensamos en ella, r&aacute;pidamente viene a la cabeza, como es l&oacute;gico, Nueva York. Pero no solo el nombre de la ciudad, tambi&eacute;n su significado: una estatua que te da la bienvenida a la tierra de la libertad, ciudad de oportunidades, mezcla cultural, el lugar donde todo es posible. Eso exactamente quiere explicarnos la marca NYC. La Estatua de la Libertad representa casi todo lo que entendemos y debemos entender sobre Nueva York.
    </p><p class="article-text">
        Vengamos a Europa. Roma tiene el Coliseo: la ciudad protagonista de la construcci&oacute;n pol&iacute;tica m&aacute;s determinante de la historia occidental debe comunicar exactamente eso, la Ciudad Eterna. Par&iacute;s tiene la Torre Eiffel: una maravilla de la ingenier&iacute;a, icono de modernidad y innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica en una de las capitales mundiales. Berl&iacute;n ha encontrado, de forma insospechada dada su intenci&oacute;n original, un s&iacute;mbolo de fuerza inigualable en el Muro: de la segregaci&oacute;n a la cohesi&oacute;n, el mestizaje y el cosmopolitismo. El Muro hace renacer a Berl&iacute;n de los tiempos oscuros de capital de nazismo y despu&eacute;s de s&iacute;mbolo de la guerra fr&iacute;a. Comunicativamente, el Muro de Berl&iacute;n es potent&iacute;simo.
    </p><p class="article-text">
        Sigamos acerc&aacute;ndonos. Madrid tiene la Puerta del Sol, el kil&oacute;metro 0. El s&iacute;mbolo se explica bien: es una ciudad que es lo que es por ser capital de un estado radial. Eso le da un poder de atracci&oacute;n que la configura como lugar de encuentro y polo de atracci&oacute;n. Si Madrid no fuera el kil&oacute;metro 0 ser&iacute;a bien poca cosa. A su vez, Barcelona tiene la Sagrada Familia, un s&iacute;mbolo del modernismo, un estilo arquitect&oacute;nico propio financiado por la burgues&iacute;a industrial catalana. Un buen resumen de parte de la esencia de la ciudad. Bilbao, como ya hemos comentado en otros posts, tiene el Guggenheim, un s&iacute;mbolo de nuevo cu&ntilde;o pero con una intencionalidad muy marcada.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y Valencia? &iquest;Qu&eacute; s&iacute;mbolo representa a Valencia? Nuestra ciudad, ciertamente, adolece de la falta de un icono que explique la marca de forma entendible. Bueno, puede que nos equivoquemos. De hecho, la Ciudad de las Artes y las Ciencias ten&iacute;a b&aacute;sicamente esa intenci&oacute;n. Construir un s&iacute;mbolo, como hab&iacute;an hecho otras ciudades (Bilbao arriba mencionada, Melbourne con su &oacute;pera, etc.) y convertirlo en la nueva representaci&oacute;n de la ciudad. El problema de la CAC es que efectivamente es un s&iacute;mbolo, pero no genera ni tan solo consenso interno. Sus problemas de sobrecoste la han acabado asociando al derroche y a una forma determinada de entender la ciudad que muchos no acabamos de compartir. Un s&iacute;mbolo es, aunque no queda claro de qu&eacute;. A&uacute;n as&iacute;, cabe decir que es el monumento m&aacute;s visitado de la ciudad. Seguramente, la apuesta decidida de las instituciones por promocionarla tiene mucho que ver.
    </p><p class="article-text">
        Puede que elementos medievales como la Llotja, las Torres de Serrans o el Micalet pudieran jugar ese papel, desde un punto de vista monumental y en referencia al momento de m&aacute;xima pujanza econ&oacute;mica, social y pol&iacute;tica de la ciudad en toda su historia. No ser&iacute;a mala la explicaci&oacute;n que dar&iacute;an de Valencia. Pero lo cierto es que, probablemente, el elemento potencialmente m&aacute;s simb&oacute;lico de los que tiene la ciudad es el antiguo cauce del r&iacute;o Turia. Puede sonar a frivolidad, pero si lo que queremos representar es la fuerza mediterr&aacute;nea de Valencia, &iquest;qu&eacute; mejor que un espacio de uso compartido que la poblaci&oacute;n se ha hecho suyo acogiendo de buen grado una t&iacute;mida invitaci&oacute;n institucional? Preg&uacute;ntenle a los visitantes que pasan varios d&iacute;as en la ciudad o a las personas que tienen estancias medias o largas: se sorprenden del 'riu' porque es &uacute;nico.
    </p><p class="article-text">
        Los habitantes de Valencia utilizamos el Jard&iacute; del T&uacute;ria de forma habitual para hacer multitud de cosas. Pasear, tomar algo, estirarse, conversar tranquilamente en sus terrazas. Hacer deporte. Escuchar m&uacute;sica. Es un parque, pero tiene mucho m&aacute;s significado que una simple zona verde. Es una aut&eacute;ntica arteria ciudadana que muestra al mundo nuestra forma mediterr&aacute;nea de entender el espacio p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        A nadie se le escapa que se le puede dar a&uacute;n m&aacute;s uso y tiene a nivel de infraestructuras y servicios trecho para mejorar, pero el cauce del Turia tiene el potencial suficiente para ser una especie de eje representativo de Valencia. IVAM, Torres de Serrans, Pius V, Pont de Fusta, Vivers, el Palau de la M&uacute;sica, puede que alg&uacute;n d&iacute;a el C&agrave;mping de Dalt... desde el Parc de Cap&ccedil;alera hasta la Ciutat de les Arts hay infinidad de cosas, dentro del cauce, en su orilla y en sus dieciocho puentes, que nos explican en buena parte qu&eacute; es y qu&eacute; deber&iacute;amos decir al mundo sobre Valencia y de por qu&eacute; deber&iacute;an venir a visitarnos, a quedarse a vivir y a invertir. El 'llit del T&uacute;ria' representa a la ciudad de una forma inclusiva, entendible y coherente con la marca que deber&iacute;a ser. &iquest;Apostamos por &eacute;l?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vicent Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/la-ciutat-construida/importancia-simbolos_132_5100568.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Dec 2013 13:08:31 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un nuevo relato para Valencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/la-ciutat-construida/nuevo-relato-valencia_132_5164802.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a9749117-18ce-4dc8-8fe9-2e7d3f388b11_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un nuevo relato para Valencia"></p><p class="article-text">
        Hace algunos d&iacute;as opin&aacute;bamos en este blog que Valencia carece de una marca trabajada que la sit&uacute;e en una posici&oacute;n de ventaja en su entorno de competencia. Dado que no hay una decisi&oacute;n estrat&eacute;gica clara al respecto, la ciudad vive de sus propias caracter&iacute;sticas inherentes (que juzgamos bastante buenas, sea dicho) para competir en el contexto internacional con cierto &eacute;xito.
    </p><p class="article-text">
        Hoy intentaremos desgranar uno de los elementos esenciales que se deber&iacute;a tener en cuenta en la construcci&oacute;n estrat&eacute;gica de esa marca. Es el relato de ciudad. La narraci&oacute;n que explique qu&eacute; es Valencia y por qu&eacute;. Con relato no nos referimos, como es evidente, a un cuento o historieta: nos referimos a la explicaci&oacute;n de s&iacute; misma que tiene la ciudad y su gente en base a su propio ser. Su propia justificaci&oacute;n, aquello que amalgama sus diferentes elementos.
    </p><p class="article-text">
        Para centrar el concepto, pongamos un ejemplo reconocible en el mundo de las ciudades m&aacute;s o menos comparable a Valencia: Bilbao. Capital de Vizcaya crecida al calor de los altos hornos, la industria pesada del metal y el puerto que conectaba con Inglaterra y el mundo. Vizcaya, industria, puerto. Esto explica su estrecha relaci&oacute;n con la r&iacute;a, una burgues&iacute;a potente, la fuerza y creatividad de su sector obrero y clases populares y su estilo brit&aacute;nico llegado a trav&eacute;s del puerto en el siglo XIX que a&uacute;n hoy pervive, sin ir m&aacute;s lejos, en el nombre y estilo de juego del Athletic Club. Y explica tambi&eacute;n, sin traumas, que Bilbao es (era) fea, en contraposici&oacute;n con Donosti.
    </p><p class="article-text">
        Bilbao, de un tiempo a esta parte, ha cogido su relato de ciudad y ha incidido de forma determinada sobre &eacute;l: sin renunciar a su pasado industrial, a trav&eacute;s de actuaciones de calado en la r&iacute;a como el Guggenheim (con su cubierta... met&aacute;lica, claro) y su distrito financiero est&aacute; transformando la ciudad y su percepci&oacute;n. Desde la industria pesada hacia la modernidad. El relato se reinventa despu&eacute;s de la desindustrializaci&oacute;n y el espacio que ocupaba el metal lo ocupa la cultura y la innovaci&oacute;n. Podr&iacute;a haber intentado rehacerlo del todo renunciando a su esencia, pero no lo ha hecho. Hubiera sido, sin duda, una mala decisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En Valencia, en cambio, la situaci&oacute;n es muy diferente. Su relato explicativo actual es totalmente de nuevo cu&ntilde;o y se ha basado en la grandilocuencia y en una supuesta voluntad festiva insaciable. De hecho, como no conecta con su propia naturaleza, es un no-relato. La explicaci&oacute;n que se hace de la ciudad desde hace un par de d&eacute;cadas carece de cualquier referencia a su propia esencia o historia. Y no es porque &eacute;sta sea despreciable, sino porque en su determinado momento la apuesta institucional ha sido crear y vender una &ldquo;nueva&rdquo; Valencia que miraba al mundo a trav&eacute;s de actuaciones urban&iacute;sticas, arquitect&oacute;nicas y pseudoculturales fara&oacute;nicas que poco ten&iacute;an que ver con su propia personalidad. Un aut&eacute;ntico borr&oacute;n y cuenta nueva para poner a la ciudad &ldquo;en el mapa&rdquo;. Miraba al mundo dejando absolutamente de lado no solo a ella misma sino tambi&eacute;n a su entorno o <em>hinterland</em>, del cual se nutre a nivel social y econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Valencia se podr&iacute;a explicar a trav&eacute;s de su historia. Demasiado poco recordamos que fue durante cinco siglos la capital de un estado exitoso que domin&oacute; el Mediterr&aacute;neo a nivel comercial durante buena parte de la baja edad media. Eso nos hace entender, r&aacute;pidamente, por qu&eacute; tenemos una Llotja que podr&iacute;a estar perfectamente en medio de Florencia. O por qu&eacute; tenemos Ciutat Vella plagada de palacetes y guardada por dos puertas g&oacute;ticas imponentes. O, en un plano m&aacute;s social, el car&aacute;cter emprendedor y exportador del tejido econ&oacute;mico valenciano.
    </p><p class="article-text">
        Valencia se podr&iacute;a explicar a trav&eacute;s de l'Horta, ese paisaje humano &uacute;nico en el mundo que la diferencia y caracteriza y que la ha ido moldeando a nivel econ&oacute;mico y social a trav&eacute;s de los siglos.
    </p><p class="article-text">
        Valencia se podr&iacute;a explicar a trav&eacute;s de sus distritos y barrios, que explican buena parte de sus m&uacute;ltiples personalidades. Extramurs, Ciutat Vella, l'Eixample, Russafa, Benimaclet, Campanar, el Cabanyal... todos ellos con su relato propio que juntos forman Valencia y su diversidad como ciudad.
    </p><p class="article-text">
        Valencia se podr&iacute;a explicar a trav&eacute;s de su cultura, es decir, de c&oacute;mo se manifiesta y representa ella misma por sus escritores, sus m&uacute;sicos, sus pintores, sus escultores, sus fiestas... Miren Londres y Dickens, por ejemplo.
    </p><p class="article-text">
        Pero, lamentablemente, Valencia vive de espaldas a su historia, como demuestran los deficientes y descuidados paneles explicativos, por ejemplo, de las Torres de Quart. Valencia vive de espaldas a l'Horta, como demuestra la nula presencia de este paisaje en cualquier gu&iacute;a o elemento informativo de la ciudad. Valencia vive de espaldas a sus propios barrios singulares, como demuestran las actuaciones pretendidas sobre el Cabanyal. Y Valencia vive de espaldas a su cultura propia, como demuestra el tratamiento de las Fallas como gran evento y espect&aacute;culo masivo mientras se dejan languidecer las figuras y <em>roques</em> del Corpus, una celebraci&oacute;n con seis siglos de historia, en un museo manifiestamente indigno. Se ignora aquello que no encaja en el dise&ntilde;o de novedad y grandilocuencia a toda costa.
    </p><p class="article-text">
        Lo que existe actualmente no puede ser tildado de relato, ni mucho menos. Es, como mucho, un discurso. Un relato es bastante m&aacute;s, necesita de elementos reconocibles que forman parte de la esencia de una ciudad. La historia y la trama de barrios de Valencia nos explica c&oacute;mo es la ciudad. La grandilocuencia y la pasi&oacute;n desmesurada por lo nuevo no explica absolutamente nada. Es poco m&aacute;s que la expresi&oacute;n de deseos de nuevos ricos provincianos que el tiempo, ayudado por la crisis econ&oacute;mica, se ha encargado de enterrar en facturas.
    </p><p class="article-text">
        Valencia necesita con urgencia mirarse a ella misma, observar de forma introspectiva qu&eacute; es y por qu&eacute; para tejer un nuevo relato cre&iacute;ble y coherente con su propia esencia. Su historia, su entorno, su trama urbana y su forma de ver el mundo son un buen punto de partida para construirlo. Un relato que nos explique a nosotros mismos esta ciudad para pod&eacute;rsela explicar al mundo y hacerla atractiva para vivir, para visitar y para invertir. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vicent Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/la-ciutat-construida/nuevo-relato-valencia_132_5164802.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Nov 2013 09:34:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un nuevo relato para Valencia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Valencia,Turismo,Historia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Valencia tiene un plan?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/la-ciutat-construida/valencia-plan_132_5841875.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a2f8bb2e-0962-4280-b5ca-d43d872dc92b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Valencia tiene un plan?"></p><p class="article-text">
        Las ciudades son una realidad geogr&aacute;fica, econ&oacute;mica y social. Constituyen una unidad en s&iacute; mismas, una entidad din&aacute;mica que se define en base a ella misma y sus caracter&iacute;sticas, pero tambi&eacute;n en base a su entorno y a otras entidades (ciudades) con las que comparte un mismo estrato en una superestructura geogr&aacute;fica compleja a nivel global.
    </p><p class="article-text">
        Las ciudades, desde siempre pero cada d&iacute;a m&aacute;s, compiten entre ellas. Compiten por recibir inversiones, por generar riqueza, por atraer talento... compiten por su propio futuro y viabilidad. Y la competencia implica una necesidad de obtener una diferenciaci&oacute;n positiva que mejore el posicionamiento respecto al resto de competidores. Las ciudades necesitan decidir sobre su marca.
    </p><p class="article-text">
        Seria bastante c&aacute;ndido pensar que Valencia no compite con Marsella y G&eacute;nova por inversiones log&iacute;sticas, o no compite con Florencia, Budapest o Dubrovnik por atraer turistas. &iquest;O es que alguien cree que el destrozo pol&iacute;tico de Egipto no influye en la mayor afluencia de turistas al resto de destinos mediterr&aacute;neos? En un mundo global y con la actual revoluci&oacute;n de los transportes se cambian las reglas de la competici&oacute;n. Lo que antes quedaba lejos -Croacia, Turqu&iacute;a, Sicilia- ahora pugna por robarte visitas.
    </p><p class="article-text">
        Teniendo todo esto m&aacute;s o menos claro, har&iacute;a falta preguntarse cual es la estrategia marco de Valencia para posicionarse en diversos campos (tur&iacute;stico, econ&oacute;mico, de inversiones) en su entorno de competencia, estrategia que deber&iacute;a definir la marca de ciudad. &iquest;Valencia tiene un plan?
    </p><p class="article-text">
        En mi humilde opini&oacute;n, no demasiado. O al menos no lo parece. De los aspectos m&aacute;s econ&oacute;micos, urban&iacute;sticos y sociales el resto de autores de este blog coral sobre ciudad tendr&aacute;n mejores opiniones y m&aacute;s fundamentadas que yo, seguro. Pero por lo que a mi &aacute;mbito respecta (comunicaci&oacute;n) no existe una marca trabajada, coherente y competitiva que posicione a Valencia en una situaci&oacute;n de ventaja con respecto a su entorno de competencia. No hay marca que obedezca a una estrategia porque no hay una estrategia.
    </p><p class="article-text">
        Cuidado: que no exista una marca decidida no quiere decir que Valencia no sea una marca. Debemos entender una marca como el conjunto de atributos y valores que percibe el p&uacute;blico a trav&eacute;s de un nombre o concepto. La marca es, en definitiva, como te percibe tu p&uacute;blico potencial. Por tanto, la marca existe quieras o no, porque la gente entiende cosas cuando escucha el nombre de Valencia. Solo que es deseable que tu puedas incidir sobre tu marca y enfocarla correctamente.
    </p><p class="article-text">
        Valencia como marca tiene valores y atributos positivos relacionados, por supuesto. Las propias caracter&iacute;sticas de la ciudad (el clima y la cercan&iacute;a con el Mediterr&aacute;neo) suponen una buena carta de presentaci&oacute;n. Solo con eso sacas ventaja de un plumazo a todas las ciudades mesetarias y atl&aacute;nticas de la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica, con climas mucho menos apacibles.
    </p><p class="article-text">
        Pero el clima no te da ventaja respecto a ciudades mediterr&aacute;neas italianas, algunas francesas y, por ejemplo, Barcelona. Valencia puede y debe incrementar su apuesta. Tiene atributos y valores propios suficientes como para obtener ventajas respecto a sus competidores. Se trata de sacarle partido a tus cartas ganadoras y solventar tus inconvenientes para conseguir tus objetivos de atracci&oacute;n de actividad econ&oacute;mica. Objetivos que, por supuesto, no dejan de lado el residente ni su bienestar sino todo lo contrario: una ciudad atractiva para venir (y invertir) debe ser atractiva para vivir. La satisfacci&oacute;n de sus habitantes es el principal indicador del atractivo de una ciudad y su mejor carta de presentaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hay muchos inconvenientes a solventar percibidos por visitantes y m&aacute;s a&uacute;n residentes. Demasiada suciedad, por ejemplo, por mucho que nuestros dirigentes se empe&ntilde;en en negarlo. Un transporte p&uacute;blico, sobre todo el metro, que deja mucho que desear. Partes de la ciudad abandonadas a su suerte. La soluci&oacute;n a todas estas cosas (las que tengan soluci&oacute;n y las que se deban solucionar) deben responder a un plan, a una estrategia. 
    </p><p class="article-text">
        Con todos estos inconvenientes podr&iacute;amos aplicar a Valencia la m&aacute;xima de Galileo Galilei &ldquo;eppur si mouve&rdquo; (pese a todo, se mueve). Vienen centenares de miles de turistas y se marchan contentos. A&uacute;n disponemos de tejido comercial vivo. Es el destino Erasmus preferido. El puerto aumenta su tr&aacute;fico de contenedores cada a&ntilde;o. Solo que con una estrategia bien definida, con unos objetivos claros y unos instrumentos adecuados, podr&iacute;amos tener una ciudad mejor, m&aacute;s atractiva para sus propios habitantes y para visitantes e inversores. Debemos saber qu&eacute; queremos ser de mayores.
    </p><p class="article-text">
        Una ciudad mejor se vende mejor. No hay que inventar nada. Se llama citymarketing y hace d&eacute;cadas que existe. Nueva York en los ochenta lo llev&oacute; a un nivel superior. En Europa, Londres, Amsterdam y Barcelona probablemente sean los principales referentes. Aunque ciudades m&aacute;s humildes como Edimburgo, Bilbao o Logro&ntilde;o (mejor dicho, La Rioja) han hecho un trabajo muy destacable con su marca. Deciden bien y aplican las decisiones en sus ciudades y delante de sus p&uacute;blicos objetivos, empezando por sus vecinos. Y les funciona. Valencia, con condiciones objetivas &oacute;ptimas para tener una situaci&oacute;n competitiva envidiable en un mercado de escala europea, no sabemos exactamente a qu&eacute; juega. Como detalle, que Hamburgo tenga m&aacute;s pernoctaciones que Valencia no nos deber&iacute;a enorgullecer como destino. 
    </p><p class="article-text">
        Valencia necesita un buen plan. Decir que es una ciudad decadente ser&iacute;a mentir, porque no lo es. Pero hay que intentar jugar en primera divisi&oacute;n con argumentos m&aacute;s s&oacute;lidos que edificios megal&oacute;manos y grandes eventos sin retorno claro. Porque eso no es un plan, es otra cosa. Ser&iacute;a m&aacute;s que deseable que las instituciones responsables abandonaran lo que parece un pasotismo desesperante y se pusieran manos a la obra, estudiaran a fondo qu&eacute; le pasa a la ciudad, c&oacute;mo mejorarla a nivel urban&iacute;stico, econ&oacute;mico, social y cultural y c&oacute;mo presentarla delante de Europa y el mundo. Mucha gente les estar&iacute;a agradecida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vicent Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/la-ciutat-construida/valencia-plan_132_5841875.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 17 Oct 2013 15:32:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Valencia tiene un plan?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Valencia,Inversiones]]></media:keywords>
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