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    <title><![CDATA[elDiario.es - Antonio Gutiérrez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/antonio_gutierrez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Antonio Gutiérrez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Perito en Soles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/perito-soles_129_11334835.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cdc397ad-9de1-48ce-8b3b-3a0306aefadb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Perito en Soles"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El exsecretario general de CCOO, promotor de la candidatura de Joan Manuel Serrat al premio de las Artes Princesa de Asturias 2024, hace una semblanza de lo que significó el cantautor catalán en el regreso de las libertades a España</p></div><p class="article-text">
        En Orihuela, su pueblo y el nuestro, de Serrat por adopci&oacute;n y m&iacute;o por nacimiento, Miguel Hern&aacute;ndez impidi&oacute; que la muerte borrara la vida de Ram&oacute;n Sij&eacute; dedic&aacute;ndole una &ldquo;loca eleg&iacute;a&rdquo;, al decir de Juan Ram&oacute;n Jim&eacute;nez (<em>El Sol</em>, febrero, 1936). En 1972, cuando se cumpl&iacute;an treinta a&ntilde;os de que el franquismo muriese a nuestro paisano y, contumaz en su sa&ntilde;a contra el poeta, segu&iacute;a secuestrando sus &ldquo;vientos del pueblo&rdquo;, lo rescat&oacute; Serrat atrevi&eacute;ndose a publicar el disco 'Miguel Hern&aacute;ndez'<strong>.</strong> Durante aquel a&ntilde;o 72, la dictadura recrudeci&oacute; aun m&aacute;s la represi&oacute;n: en marzo hab&iacute;an disuelto a tiros una manifestaci&oacute;n de los trabajadores de la Baz&aacute;n en Ferrol, mataron a Daniel Niebla y Amador Rey, hirieron a m&aacute;s de una docena y terminaron procesando a 23 militantes de CCOO; en junio detuvieron en Pozuelo de Alarc&oacute;n a la direcci&oacute;n de Comisiones Obreras dando origen al que se conoci&oacute; como <em>Proceso 1001</em>.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, Serrat les col&oacute; a los censores aquel disco, con foto incluida en la portada de un Miguel con uniforme del ej&eacute;rcito republicano y pu&ntilde;o en alto. Cuando fueron a darse cuenta, la gente canturreaba &ldquo;para la libertad&rdquo;, &ldquo;menos tu vientre&rdquo;, &ldquo;la eleg&iacute;a&rdquo; o &ldquo;las nanas de la cebolla&rdquo; de un conf&iacute;n a otro y, pese a las seguras ganas que le ten&iacute;an, no pudieron retirarlo de la circulaci&oacute;n. Parad&oacute;jicamente, los poemas editados por Losada, Argentina, colecci&oacute;n Austral, que se obten&iacute;an de <em>extranjis</em> y ten&iacute;amos que leer forr&aacute;ndolos para ocultar su portada, se pod&iacute;an cantar a voz en grito gracias a Serrat.&nbsp; No fue la tolerancia de Franco sino el coraje y la inteligencia del <em>Nano, </em>que supo catalizar los anhelos de libertad y desbord&oacute; a quienes nos la negaban por la fuerza y <em>doctrinariamente</em> (este fue el matiz que a&ntilde;adi&oacute; el fascismo al autoritarismo; de reprimirla como hab&iacute;a hecho, por ejemplo, la dictadura de Primo de Rivera, a dogmatizar que s&oacute;lo un Estado Totalitario pod&iacute;a erigirse en int&eacute;rprete de los intereses y aspiraciones de sus s&uacute;bditos, como hicieron Hitler, Mussolini y Franco).&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, cuando solamente con so&ntilde;ar la libertad en Espa&ntilde;a te convert&iacute;as en delincuente, los cantautores contribuyeron a materializar el sue&ntilde;o con tanta o m&aacute;s determinaci&oacute;n que quienes lo hac&iacute;amos desde las filas del movimiento sindical o de las organizaciones pol&iacute;ticas clandestinas. No es minusvalorar a estos, sino reconocer justamente a aqu&eacute;llos; porque tal vez se les haya considerado como simples compa&ntilde;eros en el viaje hacia la democracia, colaborando ocasionalmente con sus recitales, cuando en realidad fueron aut&eacute;nticos vectores continuos de aquella lucha. Gracias a que nos congregaban en mayor n&uacute;mero que los que pod&iacute;amos reunir en los &ldquo;saltos&rdquo; para cortar el tr&aacute;fico, con la unidad sentimental que fragu&aacute;bamos mientras escuch&aacute;bamos y core&aacute;bamos sus canciones &ndash;que sin embargo romp&iacute;amos de vuelta a nuestros respectivos cen&aacute;culos ideol&oacute;gicos, con pat&eacute;tica frecuencia&ndash;, fuimos materializando, pese a todo, lo que empez&oacute; preconizando Raimon: &ldquo;(&hellip;) yo vengo de un silencio antiguo y muy largo, que la gente romper&aacute; (&hellip;)&rdquo;. Sigui&oacute; V&iacute;ctor Manuel evocando al abuelo que &ldquo;fue picador all&aacute; en la mina&rdquo; y alent&oacute; tantas esperanzas de quienes luchaban por dignificar sus trabajos en las cuencas y en todos los tajos del pa&iacute;s; despu&eacute;s Ana Bel&eacute;n nos sacud&iacute;a las conciencias para que no nos fueran indiferentes&nbsp; las guerras ni las injusticias; Miguel R&iacute;os<strong> </strong>puso todo su ingenio de viejo roquero&nbsp; para hacer de Beethoven un agitador en pro del&nbsp; &ldquo;nuevo d&iacute;a&rdquo; aventando su&nbsp; Himno a la Alegr&iacute;a;&nbsp; Elisa Serna nos devolvi&oacute;, renovadas, muchas canciones de la resistencia antifranquista y Rosa Le&oacute;n&nbsp;recre&oacute; a&nbsp; Luis Eduardo Aute, quien nos alert&oacute; ante la &ldquo;noche m&aacute;s larga&rdquo; que nos podr&iacute;a sobrevenir tras el &ldquo;alba&rdquo; en la que Franco mandaba matar a cinco j&oacute;venes, aunque se estuviese muriendo en la cama. Pero a su dictadura tuvimos que derrotarla en las calles, sin azuzar la ira. Con la convergencia entre ideas diversas pero coincidentes en la inaplazable necesidad de convivir libres en un pa&iacute;s donde las victorias fuesen fruto de haber convencido con razones y no con pistolas, dejando definitivamente colgado en las paredes del museo de El Prado, el &ldquo;duelo a garrotazos&rdquo; de Goya. Adem&aacute;s, seg&uacute;n iban acumulando &eacute;xitos y fama, lejos de degenerar hacia el conservadurismo de quienes nadan y guardan la ropa cuando esta ya es de <em>marca</em>, los cantautores espa&ntilde;oles se fueron arriesgando aun m&aacute;s en su compromiso con la libertad y en su empe&ntilde;o por lograr un mundo m&aacute;s justo.
    </p><p class="article-text">
        A todos ellos y ellas (m&aacute;s la larga lista de cuantos no he sido capaz de nombrar) se les puede extender la encomiable consideraci&oacute;n que ha tenido el jurado con Serrat al otorgarle por unanimidad el premio a las artes de la fundaci&oacute;n Princesa de Asturias: &ldquo;A&uacute;na el arte de la poes&iacute;a y la m&uacute;sica al servicio de la tolerancia, los valores compartidos, la riqueza de la diversidad de lenguas y culturas, as&iacute; como un necesario af&aacute;n de libertad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y Joan Manuel siempre ha sabido que en la mezcla germina la sabidur&iacute;a. Ha mezclado culturas, lenguas, identidades. Sin ella, la humanidad no habr&iacute;a llegado ni a las cavernas, en las que ya era imprescindible compartir el fuego, la comida y el arte rupestre para sobrevivir. Por el contrario, la pureza es infecunda; basta con mirar a la biolog&iacute;a para convencerse de que si la guardas m&aacute;s tiempo de la cuenta ya no puedes fecundar la vida. La pureza, la ortodoxia de cualquier signo y condici&oacute;n, no es m&aacute;s que la coartada de la hipocres&iacute;a. Del mismo modo que los nacionalismos, sean imperiales, del centro o de las periferias, son el pretexto de quienes no quieren compartir y han sido los provocadores de las mayores tragedias a lo largo de la historia. Se han ganado a fuerza de sembrar la desventura un destacado lugar en el museo&hellip; &iexcl;de los horrores! Bien que los ha sufrido Serrat, aqu&iacute; y en pagos latinoamericanos donde sufriesen dictaduras, por ejemplo, en Chile y en Argentina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este perito agr&iacute;cola por titulaci&oacute;n acad&eacute;mica se ha graduado vitalmente como Perito en Soles, esclareciendo con su poes&iacute;a las perspectivas aun cuando nos las ensombrec&iacute;an con las nubes m&aacute;s negras. Por mucho que admire y quiera a Miguel Hern&aacute;ndez, reconozco que prefiero a este perito de la luz que a aquel joven que con apenas 22 a&ntilde;os se enmara&ntilde;&oacute; con los &ldquo;acertijos po&eacute;ticos&rdquo; (Gerardo Diego) de Perito en Lunas. El mismo ha sabido superarse desde los &ldquo;ojos llenitos de ayer&rdquo; de la entra&ntilde;able Pen&eacute;lope a decirnos en su despedida: &ldquo;Dejamos aparte melancol&iacute;as y nostalgias, porque solo nos queda el futuro<strong>. </strong>Es<strong> </strong>lo m&aacute;s alentador que podemos escuchar quienes detestamos, por est&uacute;pida y reaccionaria, la sentencia de los nost&aacute;lgicos: &rdquo;cualquier tiempo pasado fue mejor&ldquo;. Como sabiamente objetaron los Luthier y ha popularizado la admirable Nieves Concostrina: &iexcl;cualquier tiempo pasado fue, sencillamente, anterior&rdquo;.&nbsp; Con Serrat seguiremos luchando por un futuro mejor que &eacute;ste presente tan inquietante e irritante.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nota</strong>. Solicit&eacute; el premio de las Artes Princesa de Asturias para Serrat a partir de una idea original de&nbsp;Cecilia Sanz Fern&aacute;ndez, secretaria general de la Federaci&oacute;n Agroalimentaria de CCOO 1984-2009. Con toda nuestra gratitud a D.&nbsp; Carlos Hern&aacute;ndez-Lahoz, director del &aacute;rea de Premios de la Fundaci&oacute;n Princesa de Asturias.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Gutiérrez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/perito-soles_129_11334835.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 May 2024 20:10:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Perito en Soles]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Premios Princesa de Asturias,Joan Manuel Serrat,Dictadura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Entre una derecha ideologizada y una izquierda despolitizada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/derecha-ideologizada-izquierda-despolitizada_129_7951036.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/182f461b-92c8-4f34-971e-3f557c1feea7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Entre una derecha ideologizada y una izquierda despolitizada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es inaceptable que desde el Gobierno se transmita la idea de que lo bueno para el futuro del país es aquello en lo que los partidos no tienen arte ni parte. No hay necesidad de abundar más en el descrédito de la política sino de lo contrario: de recuperar su credibilidad demostrando su utilidad</p></div><p class="article-text">
        Los resultados de las elecciones madrile&ntilde;as son m&aacute;s que extrapolables; a&uacute;n ser&aacute;n peores en las generales si la izquierda, singularmente el PSOE, no deja de sustituir la pol&iacute;tica por la politolog&iacute;a. Desde Maquiavelo, la Ciencia Pol&iacute;tica es indisociable del ejercicio del poder si se quiere ejercer con prudencia; y el m&eacute;todo emp&iacute;rico-anal&iacute;tico empleado por los polit&oacute;logos en su labor de cient&iacute;ficos sociales es aconsejable tenerlo en cuenta para no errar demasiado; pero esta metodolog&iacute;a se nutre de las decisiones y acciones de los pol&iacute;ticos y no al rev&eacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Endosarles a los acad&eacute;micos y asesores el dise&ntilde;o de las pol&iacute;ticas a desarrollar en cada per&iacute;odo y la toma de decisiones puntuales es, por definici&oacute;n, una irresponsabilidad pol&iacute;tica de variadas consecuencias, todas ellas graves. As&iacute;, las perspectivas estrat&eacute;gicas quedar&aacute;n reemplazadas por la inmediatez a que induzcan las tendencias observadas -obviamente pasadas- y podr&aacute; caerse m&aacute;s f&aacute;cilmente en comportamientos err&aacute;ticos, pues hoy se har&aacute; lo que convenga en el momento y ma&ntilde;ana lo contrario si es preciso porque pueda haberse percibido un cambio de tendencia coyuntural; los equipos ser&aacute;n cada vez menos grupos dirigentes que conjuguen sus saberes y experiencias a la hora de conformar las decisiones para ir qued&aacute;ndose como simples conglomerados de compartimentos estancos en la funciones que tengan asignadas respectivamente; y m&aacute;s amorfas todav&iacute;a ser&aacute;n las organizaciones correspondientes, quedando relegadas al papel de simples terminales propagand&iacute;sticas pero, parad&oacute;jicamente, incapacitadas para permeabilizar a sus entornos sociales con ideas y propuestas convincentes que conciten&nbsp; la participaci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a en su proyecto pol&iacute;tico y su apoyo activo cuando llegan las contiendas electorales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estas distorsiones no son recientes, pues de ganar &ldquo;por el cambio&rdquo; a realizar pol&iacute;ticas intercambiables con las de la derecha seg&uacute;n soplaban los vientos electorales hace ya mucho tiempo. Ahora es vital que la izquierda vuelva a la pol&iacute;tica, porque el pragmatismo vulgar es cooperador pasivo de la peor ideologizaci&oacute;n de la derecha que, aparte de las victorias electorales que pueda granjearle, es dinamitadora de la convivencia en democracia. No tiene nada de novedosa y s&iacute; muchos antecedentes hist&oacute;ricos para temerla y combatirla consecuente y cabalmente. Es muy&nbsp; saludable el debate entre las ideas y sus conjuntos que configuran las ideolog&iacute;as, con las que cada quien quiera conservar el modelo social o aspire a cambiar el mundo; pero deformar la realidad en el discurso pol&iacute;tico (que eso es ideologizar) para acentuar la frustraci&oacute;n de las gentes en mitad de una crisis (m&aacute;s a&uacute;n con dos concatenadas) y alentar el resentimiento contra lo que se tenga m&aacute;s a mano, ya sean minor&iacute;as &eacute;tnico-religiosas, emigrantes pobres o las restricciones para contener la pandemia, ni es nuevo ni inteligente: es deleznable.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La derecha espa&ntilde;ola lleva bastantes a&ntilde;os derrapando por la pendiente de la&nbsp; ideologizaci&oacute;n; al menos desde el segundo mandato de Aznar al frente del gobierno cuando abandon&oacute; el centro, al que se hab&iacute;a visto obligado para formar su primer gobierno hablando catal&aacute;n en la intimidad y disponi&eacute;ndose a negociar con el &ldquo;movimiento vasco de liberaci&oacute;n nacional&rdquo; (Aznar, dixit). Rompi&oacute; el &uacute;nico y m&aacute;s amplio consenso pol&iacute;tico, social y sindical logrado para una Ley Org&aacute;nica de Extranjer&iacute;a; a&uacute;n a costa de ser tambi&eacute;n el &uacute;nico gobierno que hasta la fecha ha sido derrotado en el Parlamento en la votaci&oacute;n de una ley org&aacute;nica promovida y consensuada hasta la v&iacute;spera de la votaci&oacute;n por &eacute;l mismo. Aznar fue el primero en utilizar la inmigraci&oacute;n como amenaza para su instrumentalizaci&oacute;n electoralista. No unific&oacute; a las derechas, como ahora se atribuye, puesto que no hab&iacute;a otra derecha m&aacute;s que el PP cuando lleg&oacute; a presidirlo; muy al contrario, empez&oacute; a despe&ntilde;arla por la xenofobia; la revisi&oacute;n reaccionaria y justificativa del golpe fascista del 36, involucionista pedrada contra la Reconciliaci&oacute;n Nacional que propugnara el PCE desde 1956; y el neoliberalismo doctrinario generador de las mayores cotas de desigualdad alcanzadas hasta entonces&hellip; &ldquo;sin complejos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En esa deriva se fueron engendrando pol&iacute;ticamente los Casado, Abascal y Ayuso. Que nadie espere que esta &uacute;ltima, tras su victoria reciente acentuando los peores rasgos derechistas, retorne al centro pol&iacute;tico en el que, por otra parte, nunca estuvo el PP. Ni lo har&aacute; Casado, quien &ldquo;tiende la mano&rdquo; al gobierno en la reciente crisis con Marruecos, sin remontarnos m&aacute;s atr&aacute;s, pero d&aacute;ndole tantas patadas que se enreda en sus propias zancadillas acus&aacute;ndole de todos los males con las m&aacute;s disparatadas exageraciones.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En&nbsp;&ldquo;La Peste&rdquo;, su alegor&iacute;a del fascismo, Albert Camus advert&iacute;a: &ldquo;el bacilo de la peste no muere ni desaparece jam&aacute;s&hellip;puede permanecer durante decenios dormido&rdquo;; y Rob Riemen nos insta a llamar al bacilo por su nombre: fascismo; &ldquo;porque llamarlo de otra manera no nos har&aacute; resistentes a &eacute;l&rdquo; (&ldquo;Para combatir esta era&rdquo;; Taurus, Madrid, 2018); en la misma obra nos recuerda que Thomas Mann pronunci&oacute; una premonitoria conferencia en el Claremont College de Los &Aacute;ngeles el 3 de octubre de 1940 en la que advirti&oacute;: &ldquo;si alguna vez llega el fascismo a EEUU lo har&aacute; en nombre de la libertad&rdquo;. Y sin embargo, la peor manera de combatirlo es caer en su juego enzarz&aacute;ndose en un debate polarizado ideol&oacute;gicamente, en el que a fin de cuentas todo se limita a cruzarse la cara con adjetivos. Como en el que se ha ca&iacute;do durante la campa&ntilde;a de las auton&oacute;micas de Madrid; fatalmente para la izquierda y provechosamente para la derecha. Pudo discutirse sustantivamente sobre las pol&iacute;ticas del gobierno Ayuso nada m&aacute;s constatarse, a los pocos meses de pandemia, que era un peligro para la ciudadan&iacute;a madrile&ntilde;a con su nefasta no-gesti&oacute;n de la crisis sanitaria y se debi&oacute; emplazar al propio Casado a compartir como tarea de estado el inmediato relevo de aquel desastroso gobierno. S&aacute;nchez no quiso ponerse rojo una vez pero se puso en rid&iacute;culo con el aquelarre de las banderas en la Puerta del Sol y ahora nos pondremos todos amarillos en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Hubo una encomiable excepci&oacute;n, la de M&oacute;nica Garc&iacute;a. Ojal&aacute; que en la piel que piensa dejarse liderando la oposici&oacute;n madrile&ntilde;a cohabiten todas las energ&iacute;as y saberes de la izquierda.
    </p><p class="article-text">
        Pero en el plano nacional quienes tienen la principal responsabilidad para encauzar sinergias son el PSOE y el gobierno de coalici&oacute;n. Tarea en la que el primero brilla por su ausencia y el segundo queda ensombrecido por su descoordinaci&oacute;n interna. Y lo uno y lo otro, quedan cristalizados a la vez en el pomposo plan &ldquo;Espa&ntilde;a 2050&rdquo;. De entrada, la propia confecci&oacute;n de tan ambiciosa estrategia entra&ntilde;a una inquietante confusi&oacute;n entre los cometidos propios de los partidos y los de los gobiernos; ya que son aquellos quienes, si tienen vocaci&oacute;n de futuro, trazar&aacute;n las perspectivas estrat&eacute;gicas a largo plazo hacia las que quieran llevar a la sociedad y en congruencia con esas ideas dise&ntilde;ar&aacute;n las pol&iacute;ticas m&aacute;s a corto plazo; esto es &ldquo;hacer pol&iacute;tica&rdquo; a diferencia del &ldquo;estar en pol&iacute;tica&rdquo; que se limita a hacer en cada momento lo que convenga para permanecer en el poder o para alcanzarlo si se est&aacute; en la oposici&oacute;n, aunque contradiga los ideales que se pregonan. As&iacute;, parecer&iacute;a m&aacute;s coherente con su funci&oacute;n que la Espa&ntilde;a de aqu&iacute; a 30 a&ntilde;os hubiese sido concebida, en principio, por un partido pol&iacute;tico (el PSOE en este caso). Los gobiernos sin embargo siempre tienen las expectativas limitadas por algo tan ineludible y supremo como es la voluntad popular que se manifiesta en las urnas cada cuatro a&ntilde;os; lo cual no impide que se tengan aspiraciones a m&aacute;s largo plazo, pero impone algo m&aacute;s de humildad y de realismo mientras se gobierna. Porque para llegar al 2050, habr&aacute; que pasar, al menos por el 2023.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Suele ocurrir que quienes menos aciertan con los retos m&aacute;s inmediatos del presente y del futuro m&aacute;s pr&oacute;ximo, se evadan hacia un futuro tan luminoso y prometedor como ingr&aacute;vido. Y en los confines de la izquierda es donde m&aacute;s hemos reincidido en esa evasi&oacute;n. Ciertamente tenemos un pasado generalmente aciago y comprensiblemente saltamos desde la desdicha que queremos superar cuanto antes a la utop&iacute;a que anhelamos y a la que (seriamente convencido lo afirmo) no debemos renunciar. Pero el nudo gordiano entre el pasado y el futuro es el presente; y cada vez que hemos saltado sobre el presente nos hemos ca&iacute;do al vac&iacute;o. Acto seguido, las derechas de todos los tiempos nos han reproducido las injusticias del pasado con sus reformas &ldquo;lampedusianas&rdquo; y el ansiado futuro se nos ha alejado algo m&aacute;s. Los lugares comunes, frases hechas y t&oacute;picos en abundancia que componen la presentaci&oacute;n publicada en un peri&oacute;dico nacional de &ldquo;Espa&ntilde;a 2050&rdquo; agrandan los temores de reincidencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, se quiere dar mayor solvencia a la mencionada estrategia porque se ha elaborado &ldquo;por encima de partidos e ideolog&iacute;as&rdquo;. Esa consideraci&oacute;n tan apol&iacute;tica ya explica por s&iacute; sola el ninguneo del principal partido que sustenta al Gobierno; aunque no se sabe si tambi&eacute;n ha puenteado al otro socio de coalici&oacute;n o si el Plan estrat&eacute;gico se presenta por una parte del gobierno totalizando su representatividad. Aparte de su escasa originalidad, puesto que ya se le adelantaron en la superaci&oacute;n de las ideolog&iacute;as desde los te&oacute;ricos de la globalizaci&oacute;n y del conductismo social hasta el m&aacute;s pedestre Gonzalo de la Mora quien con gran desfachatez predicaba del &ldquo;Crep&uacute;sculo de las ideolog&iacute;as&rdquo; &iexcl;desde su ministerio en el gobierno de Franco!; es inaceptable que desde una oficina dependiente de la Presidencia del gobierno se transmita la idea de&nbsp;que lo bueno para el futuro del pa&iacute;s es aquello en lo que los partidos no tienen arte ni parte. Estar por encima de los partidos es situarse extramuros de la Constituci&oacute;n, que en su art&iacute;culo seis considera que &ldquo;son instrumento fundamental para la participaci&oacute;n pol&iacute;tica&rdquo;. No hay necesidad de abundar m&aacute;s en el descr&eacute;dito de la pol&iacute;tica sino de lo contrario: de recuperar su credibilidad demostrando su utilidad. Y para quienes nos reclamamos de la izquierda y desear&iacute;amos que siguiese gobernando en el futuro previsible, es determinante demostrar que, como vendr&iacute;a a decir Norberto Bobbio, cuanto m&aacute;s reafirma el mercado su victoria sobre la pol&iacute;tica, m&aacute;s razones tiene la izquierda para reivindicarse.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Gutiérrez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/derecha-ideologizada-izquierda-despolitizada_129_7951036.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 May 2021 20:58:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Entre una derecha ideologizada y una izquierda despolitizada]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Verdad, justicia y reparación sí; aquelarres no]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/justicia-reparacion-si-aquelarres-no_129_6211397.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9d3544a3-d3fa-4e58-9336-9390d13189c4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Verdad, justicia y reparación sí; aquelarres no"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Buscar chivos expiatorios siempre ha sido lo contrario a buscar justicia, puesto que los verdaderos culpables quedaban exentos y en lugar de juicio se hacían farsas</p></div><p class="article-text">
        El dictador muri&oacute; en la cama, pero la dictadura tuvo que ser vencida con la lucha para que pudiera alumbrarse la democracia en Espa&ntilde;a como, a fin de cuentas, nacieron y nacer&aacute;n todas las democracias: concitando a la mayor&iacute;a social y concertando entre la pluralidad de ideas e intereses. Los procesos han sido y ser&aacute;n tan diversos como peculiares son la cultura y la historia de cada pa&iacute;s, pero sin aquellas bases, asentadas en la voluntad mayoritaria de los pueblos y en el acuerdo entre diferentes, no se fraguan reg&iacute;menes democr&aacute;ticos sino de otro tipo que, cualquiera sea su sesgo ideol&oacute;gico, terminar&aacute;n sucumbiendo ante las imparables ansias de libertad de los seres humanos; como la evidencia emp&iacute;rica se encarg&oacute; de ense&ntilde;arnos ya el pasado siglo XX en todas las latitudes, geogr&aacute;ficas e ideol&oacute;gicas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; se alcanz&oacute; la democracia a trav&eacute;s del proceso conocido como la Transici&oacute;n democr&aacute;tica, catalizado por la &ldquo;galerna de huelgas que recorr&iacute;a Espa&ntilde;a&rdquo; como reconoci&oacute; el Conde de Motrico, Jos&eacute; Mar&iacute;a de Areilza. No fue la &ldquo;ruptura democr&aacute;tica&rdquo; que anhel&aacute;bamos los comunistas de entonces pero tampoco cristaliz&oacute; la <em>operaci&oacute;n Fragamanlis</em> como pretendieron Fraga Iribarne y buena parte de los poderes econ&oacute;micos y financieros del momento, hasta contar incluso con la aquiescencia de Felipe Gonz&aacute;lez. Remedando la transici&oacute;n griega, capitaneada por Karamanlis, propugnaban un proceso en dos fases, la primera limitando la legalizaci&oacute;n de partidos y sindicatos hasta el PSOE y la UGT, para en otra posterior, una vez celebradas las primeras elecciones generales y culminado el per&iacute;odo constituyente, reconocer a los dem&aacute;s&hellip; Bueno, eran tan condescendientes que podr&iacute;an haber tolerado que se presentasen listas de electores independientes aunque se supiese oficiosamente que pertenec&iacute;an a alguno de los partidos todav&iacute;a ilegales. Admitieron el XXX Congreso de UGT en abril de 1976, pero nos prohibieron hacer el nuestro por las mismas fechas y tuvimos que desafiar la legalidad y&eacute;ndonos a Barcelona a realizar nuestra Asamblea en el mes de Julio. El pulso vali&oacute; la pena porque el empe&ntilde;o irrenunciable de CC.OO. por conseguir una democracia plena y sin exclusiones, algo debi&oacute; de contribuir a que Su&aacute;rez y su Gobierno optasen finalmente por legalizarnos a todos. M&aacute;s a&uacute;n, cuando tras el asesinato de nuestros abogados laboralistas de la calle Atocha, demostramos que tal empe&ntilde;o era tan firme como exento de revanchismo. En aquellos tr&aacute;gicos momentos, tuvimos siempre muy claro que nuestro objetivo no era ganar la guerra que perdieron nuestros mayores, con cuya derrota perdi&oacute; Espa&ntilde;a por cuatro decenios, sino conquistar la democracia. Esa era la primera y principal reparaci&oacute;n que quer&iacute;amos conseguir para las v&iacute;ctimas de Atocha y de las much&iacute;simas m&aacute;s que hab&iacute;a causado el franquismo.
    </p><p class="article-text">
        La Transici&oacute;n fue un equilibrio inestable para un objetivo tasado: restaurar las libertades y establecer un sistema democr&aacute;tico bajo la forma de un estado de monarqu&iacute;a parlamentaria. Insatisfactorio para quienes aspir&aacute;bamos (y aspiramos) a ser una Rep&uacute;blica; y para quienes quer&iacute;an continuar con el franquismo despu&eacute;s de Franco. Pero no fue un &ldquo;equilibrio de miedos&rdquo;, como creo recordar que apunt&oacute; Juan Luis Cebri&aacute;n; a la altura del 76-77 ning&uacute;n miedo era comparable con el que se hab&iacute;a tenido que superar desde que, tras la victoria de Franco, so&ntilde;ar la libertad en Espa&ntilde;a se convirti&oacute; en delito; y algunos, pocos al principio, paulatinamente m&aacute;s hasta alcanzar la &ldquo;debilidad&rdquo; suficiente, quisimos ser delincuentes para que el sue&ntilde;o se realizase. La &ldquo;correlaci&oacute;n de debilidades&rdquo;, como genialmente la defini&oacute; Manuel V&aacute;zquez Montalb&aacute;n, impregn&oacute; la Transici&oacute;n democr&aacute;tica.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Leo frecuentemente con atención y tanto respeto a Javier Pérez Royo que, incluso cuando no coincido con sus tesis, tiendo a dudar de mí antes que de él</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Leo frecuentemente con atenci&oacute;n y tanto respeto a Javier P&eacute;rez Royo que, incluso cuando no coincido con sus tesis, tiendo a dudar de m&iacute; antes que de &eacute;l. Le le&iacute; <a href="https://www.eldiario.es/contracorriente/martin-villa-justicia-argentina_132_6199590.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">hace unos d&iacute;as en este mismo peri&oacute;dico</a> considerar que la Transici&oacute;n, aunque no fue un genocidio, s&iacute; fue un pacto para encubrir el genocidio franquista llegando a concluir que en tal operaci&oacute;n de encubrimiento s&iacute; tuvo responsabilidades pol&iacute;ticas Rodolfo Mart&iacute;n Villa. Si tuvi&eacute;semos que aceptar esta hip&oacute;tesis, deber&iacute;amos aceptar tambi&eacute;n que mayores responsabilidades tuvieron los primeros espadas del momento (Adolfo Su&aacute;rez, Santiago Carrillo, Felipe Gonz&aacute;lez, etc.) y menores, pero tambi&eacute;n corresponsables del encubrimiento, fuimos &eacute;l y yo, entre otros muchos, ya que ambos &eacute;ramos miembros del Comit&eacute; Central del PCE por aquellos a&ntilde;os y asumimos y defendimos con convicci&oacute;n los pactos pol&iacute;ticos por la democracia.
    </p><p class="article-text">
        Pero por una vez y felizmente Javier se equivoca. Porque ni &eacute;l ni yo nos conjuramos con nadie para encubrir ninguna de las atrocidades del franquismo. Que la Ley de Amnist&iacute;a sobreseyera los delitos no comport&oacute; pacto alguno de silencio ni menos a&uacute;n de olvido. Interpretaci&oacute;n que, parad&oacute;jicamente, vienen repitiendo tan machaconamente los m&aacute;s recalcitrantes derechistas y sus entornos medi&aacute;ticos que al parecer han hecho fortuna, logrando que terminasen asumi&eacute;ndola algunos exponentes de la izquierda.
    </p><p class="article-text">
        Tampoco osar&iacute;a nadie acusar a Marcelino Camacho de haber pactado encubrimiento alguno, aunque <a href="https://www.ersilias.com/amnistia-de-1977-discurso-de-marcelino-camacho-pronunciado-el-14-de-octubre-de-1977/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">releyese lo que dijo en su intervenci&oacute;n parlamentaria el 14/10/1.977 defendiendo la Ley de Amnist&iacute;a</a>. Para empezar, record&oacute; con orgullo que hab&iacute;a sido la minor&iacute;a comunista (PCE-PSUC) la que hab&iacute;a presentado la primera proposici&oacute;n de Ley, para explicar que era &ldquo;el resultado de una pol&iacute;tica coherente y consecuente con la pol&iacute;tica de reconciliaci&oacute;n nacional de nuestro partido ya en 1956&rdquo;; que &ldquo;la pieza clave de esta pol&iacute;tica de reconciliaci&oacute;n nacional ten&iacute;a que ser la amnist&iacute;a. &iquest;C&oacute;mo podr&iacute;amos reconciliarnos los que nos hab&iacute;amos matado los unos a los otros, si no borr&aacute;bamos ese pasado de una vez para siempre&rdquo;; y termin&oacute; su alocuci&oacute;n haciendo un llamamiento a Alianza Popular para que se incorporase a la &ldquo;unanimidad nacional&rdquo; (as&iacute; quer&iacute;a Marcelino que se considerase la votaci&oacute;n de la ley de amnist&iacute;a) porque la derecha &ndash;s&iacute;, la derecha de Fraga Iribarne&ndash; se opon&iacute;a a la ley y finalmente se abstuvo. Es verdad que algunos de sus herederos pol&iacute;ticos dan la sensaci&oacute;n de que siguen sin incorporarse a la &ldquo;unanimidad nacional&rdquo; que predic&oacute; Marcelino; pero quienes s&iacute; lo hicieron como Adolfo Su&aacute;rez o Rodolfo Mart&iacute;n Villa no pueden ser utilizados como chivos expiatorios del prolongado y sistem&aacute;tico plan represivo de la dictadura porque no se la pudiera sentar en el banquillo hace cuarenta y cuatro a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Soy lego y me avergonzar&iacute;a pecar de leguleyo, pero me permito advertir que, si para poder imputar a personas concretas de delitos puntuales, que de haberlos cometido estar&iacute;an sobrese&iacute;dos por la ley de amnist&iacute;a, se tiene que achacar el delito de genocidio, que no prescribe, a la Transici&oacute;n, cometido mediante la urdimbre de un&nbsp; plan sistem&aacute;tico para aterrorizar con la persecuci&oacute;n y asesinato de los opositores&nbsp; como sugieren los querellantes ante la juez Servini, me temo que en lugar de una rendija en el muro de la impunidad que algunos dicen que levantamos en aquel proceso vamos a caer en un cenagal donde podemos terminar enlodados, embarrando la historia, cada vez m&aacute;s lejos de esclarecer la verdad y sin que las v&iacute;ctimas obtengan la reparaci&oacute;n a la que tienen derecho. Si encima se admite que Mart&iacute;n Villa no es precisamente quien mejor representa los cr&iacute;menes que se quieren juzgar y a&uacute;n m&aacute;s, que si hubiese habido un encausamiento m&aacute;s general a la dictadura ni siquiera habr&iacute;a tenido que ir a declarar; va a ser muy parecido a los aquelarres y poco o nada a la justicia. Buscar chivos expiatorios siempre ha sido lo contrario a buscar justicia, puesto que los verdaderos culpables quedaban exentos y en lugar de juicio se hac&iacute;an farsas.
    </p><p class="article-text">
        Quede claro que no es la juez Servini la que ha redactado la querella sino la que decide iniciar el procedimiento apelando al concepto de justicia universal ante un supuesto delito de lesa humanidad denunciado en la querella espa&ntilde;ola, que no argentina, que se le hace llegar a su juzgado bonaerense. Es por tanto encomiable la decisi&oacute;n de la juez de perseguir esos delitos all&aacute; donde se suponga que se han cometido. Raz&oacute;n por la que en <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/ahora-si-le-doy-gracias-martin-villa-carta-apoyo-exsecretario-ccoo-antonio-gutierrez_1_6197627.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la carta que le envi&eacute;</a> no le objeto en absoluto que haya querido investigar los delitos denunciados, limit&aacute;ndome simplemente a prestar testimonio a favor de Mart&iacute;n Villa, de acuerdo con mi conciencia y la experiencia que yo viv&iacute;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ciertamente, los vac&iacute;os que se dejaron en la explicaci&oacute;n de todo lo que supuso el franquismo y no haber procedido a la condena un&aacute;nime y extensiva en todos los estamentos del Estado y a la consiguiente reparaci&oacute;n justa de las v&iacute;ctimas, los acaban rellenando otros&hellip; a su manera.
    </p><p class="article-text">
        Por mi parte no dejo de insistir cada vez que tengo ocasi&oacute;n en se&ntilde;alar que la memoria hist&oacute;rica se atesora ense&ntilde;ando con honestidad y coraje (que se necesite todav&iacute;a coraje para ense&ntilde;ar nuestra historia ya es muy revelador) lo que fue realmente el golpe de Estado del 36, la tragedia que desencaden&oacute;, el holocausto perpetrado por los golpistas, las atrocidades de la represi&oacute;n; en suma, que el de Franco no fue un r&eacute;gimen autoritario, sino fascista. El matiz que distingue al uno del otro es que el primero impide el ejercicio de la libertad por la fuerza, el segundo la niega doctrinariamente adem&aacute;s de reprimirla. Porque en Espa&ntilde;a, lamentablemente, hemos tenido de los dos, con el dictador Miguel Primo de Rivera antes y con Franco despu&eacute;s, consider&eacute; y considero necesario explicar el matiz donde corresponda; ya fuese en asambleas de trabajadores, en conferencias, en la Real Academia de la Historia o ante el actual jefe del Estado cuando era Pr&iacute;ncipe de Asturias y tuvo la inteligencia de recabar las opiniones de los agentes sociales sobre diferentes temas. Pero toda iniciativa particular, individual o colectiva, seguir&aacute; siendo insuficiente mientras no se asuma como tarea inexcusable del Estado educar a la ciudadan&iacute;a en el sentido apuntado.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tampoco nos autoimpusimos dejar &ldquo;inmaculada&rdquo; la Transici&oacute;n. Otra paradoja, en mi opini&oacute;n, es que la mejor valoraci&oacute;n de los acontecimientos hist&oacute;ricos m&aacute;s se&ntilde;alados siempre es la menos hagiogr&aacute;fica. Presentarla como un mod&eacute;lico proceso, sin tacha alguna, deforma la realidad y hasta su significado; generando tanto una reacci&oacute;n diametralmente opuesta, que impide cualquier debate cabal, como situaciones casi c&oacute;micas. Por ejemplo cuando por los pa&iacute;ses del Cono Sur americano recib&iacute;an apologetas de nuestra Transici&oacute;n present&aacute;ndosela como fotocopias a imitar; y tanto aquellos pa&iacute;ses que recuperaban la democracia tras sufrir atroces dictaduras como el pueblo espa&ntilde;ol merec&iacute;an mayor respeto; ellos para acometer sus transformaciones como mejor entendieran y tomando las referencias externas en la medida que estimasen oportuno y el nuestro porque los tribunos itinerantes volv&iacute;an a dar la pretenciosa imagen de Espa&ntilde;a, de tan ingrata memoria por aquellos pagos. Recuerdo una reuni&oacute;n con L&iacute;ber Seregni, uno de los m&aacute;s destacados y honorables fundadores del Frente Amplio de Uruguay, en la que se quejaba porque tras la apabullante actividad propagand&iacute;stica de un pr&oacute;cer pol&iacute;tico espa&ntilde;ol de la &eacute;poca, parec&iacute;an abocados a construirse en Montevideo un Palacio de la Moncloa para reproducir los pactos de tal. En una reuni&oacute;n posterior con diversos grupos parlamentarios se pudo contribuir a rebajar la zozobra y a recuperar la confianza en ellos mismos. Experiencias parecidas pueden contarse de Argentina, Chile o Brasil.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De la necesidad se hizo virtud durante la Transici&oacute;n, pero quienes permitieron que las coyunturales virtudes degenerasen en vicios de funcionamiento, y en lastres para el desarrollo de la democracia, fueron los gobiernos posteriores. Tambi&eacute;n fuimos corresponsables cuantos tuvimos alguna responsabilidad al nivel que fuese, por no haber tenido la honestidad intelectual de reconocer que hab&iacute;an sido necesidades, no virtudes. Ni la valent&iacute;a, unos; ni la capacidad y la fuerza, otros, para corregirlas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, habr&iacute;a sido una temeridad (de imposible materializaci&oacute;n por otra parte) renovar toda la c&uacute;pula militar durante el per&iacute;odo constituyente, pero postergarla dej&oacute; el caldo de cultivo del 23F; cambiar el entramado del poder judicial tampoco era f&aacute;cil, pero pasar a repart&iacute;rselo entre el partido del Gobierno y el principal de la oposici&oacute;n ha resultado un negocio ruinoso que ha terminado sufriendo el ala m&aacute;s progresista de la judicatura y lo que es peor, para la democracia misma, ya que est&aacute; facilitando el perverso juego de la derecha consistente en politizar la justicia cuando gobierna poniendo a sus afines y allegados en los lugares clave y judicializar la pol&iacute;tica cuando vuelve a la oposici&oacute;n, bloqueando indefinidamente la renovaci&oacute;n de los &oacute;rganos judiciales y as&iacute; empantanar judicialmente cuantas pol&iacute;ticas no consiga cambiar en el parlamento. Es tan inquietante este juego por el que el poder del Estado de derecho menos derivado directamente de la voluntad popular resulta ser el que m&aacute;s est&aacute; determinando el devenir de los asuntos m&aacute;s cruciales del acontecer pol&iacute;tico del pa&iacute;s, que puede engendrar una querencia de supremac&iacute;a (m&aacute;s all&aacute; de la autonom&iacute;a) respecto de los poderes Ejecutivo y Legislativo en algunos jueces.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fue necesario afrontar la crisis econ&oacute;mica embalsada por el tardo-franquismo, porque como advirti&oacute; acertadamente Fuentes Quintana: &ldquo;el principal peligro para una democracia fr&aacute;gil es una econom&iacute;a en crisis&rdquo;. Y se firmaron los Pactos de la Moncloa a los cuatro meses de las primeras elecciones; pero no era cierto que los desequilibrios macroecon&oacute;micos en inflaci&oacute;n y sector exterior estuviesen causados por los salarios, que fueron los que asumieron los mayores sacrificios. Sin embargo, la Concertaci&oacute;n Social reprodujo el mismo esquema de competitividad basado en salarios bajos y precios (menos bajos, puesto que los empresarios siempre inflaron los m&aacute;rgenes en los precios finales), precarizando simult&aacute;neamente los empleos; hasta que con la Huelga General del 14D de 1988 cambiamos el modelo de concertaci&oacute;n y combatimos tal esquema de competitividad; sin impedir no obstante que hayan descerrajado una reforma laboral tras otra hasta la 52 y m&aacute;s letal de todas para los derechos y el empleo que es la a&uacute;n vigente de 2012.&nbsp;&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Podríamos examinar más deficiencias del entramado democrático actual y encontraremos raíces de cada uno de ellos en nuestro pasado, pero tendremos que admitir que tales déficits han de apuntarse en gran medida en el &#039;debe&#039; de generaciones menos remotas</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Hubo que suscribir conciertos educativos con los colegios privados, en su mayor&iacute;a religiosos, para universalizar la Educaci&oacute;n; pero la necesidad del momento se convirti&oacute; despu&eacute;s en consustancial a la pol&iacute;tica educativa hasta crecer en t&eacute;rminos relativos m&aacute;s la concertada que la p&uacute;blica.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con mayor&iacute;as que no les llovieron del cielo, se permitieron por ejemplo levantar un monolito (se aprob&oacute; durante el &uacute;ltimo Gobierno de Felipe Gonz&aacute;lez y lo concluy&oacute; el primero de Aznar) en N&oacute;vgorod a los ca&iacute;dos de la Divisi&oacute;n Azul; mientras en Espa&ntilde;a se negaba el digno reconocimiento institucional a los brigadistas internacionales que a&uacute;n viv&iacute;an y a los espa&ntilde;oles que lucharon contra el nazismo en la II&ordf; Guerra Mundial.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;amos examinar m&aacute;s deficiencias del entramado democr&aacute;tico actual y siempre encontraremos algunas ra&iacute;ces de cada uno de ellos en nuestro pasado, pero, a menos que se crea en el determinismo hist&oacute;rico, tendremos que admitir que tales d&eacute;ficits de la democracia espa&ntilde;ola actual han de apuntarse en buena medida en el <em>debe</em> de generaciones menos remotas. Lo peor que podr&iacute;amos hacer para superarlas ser&iacute;a guiarnos por el m&aacute;s triste de los sinos de la izquierda. Antes de librar batalla alguna, tratar de vencernos los unos a los otros para terminar derrotados todos a manos de la derecha&hellip; otra vez. Lo tenemos tan arraigado en nuestro ADN que ya en 1847, Marx y Engles se afiliaron a la Liga de los Justos, que ellos rebautizaron Liga de los Comunistas; al a&ntilde;o siguiente aprobaron el Manifiesto Comunista en su segundo Congreso, por el camino no hicieron m&aacute;s que predicar que: &ldquo;&hellip; los comunistas no deben aceptar ni estimular el sectarismo&hellip;. evitar las dicotom&iacute;as entre la raz&oacute;n de unos y la sinraz&oacute;n de otros, entre los que determinan la forma exacta del cambio revolucionario declarando ileg&iacute;timos a los dem&aacute;s&hellip;&rdquo; ('Como cambiar el mundo', Eric Hobsbawm; ed. Cr&iacute;tica, 2011 Barcelona). Debieron aburrirse de predicar en el desierto y se desafiliaron al poco tiempo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es f&aacute;cil imaginar que, estando fuera de toda responsabilidad y sin que nadie me lo pidiera, podr&iacute;a haber encontrado varias excusas para escurrir el bulto; pero ninguna raz&oacute;n moral, &eacute;tica ni pol&iacute;tica para hacerlo. De igual manera que seguir&eacute; batallando por esclarecer y difundir los cr&iacute;menes del franquismo y porque se haga justicia con las v&iacute;ctimas (como indico claramente en la carta que envi&eacute; a la juez Servini). Anhelos inalcanzables sin aunar todos los esfuerzos y voluntades posibles. Por esta raz&oacute;n no voy a contestar a quienes me siguen insultando.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Gutiérrez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/justicia-reparacion-si-aquelarres-no_129_6211397.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 09 Sep 2020 21:04:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Verdad, justicia y reparación sí; aquelarres no]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Rodolfo Martín Villa]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[1988-2013: la vigencia del 14D]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/vigencia_129_5110042.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Los sindicatos se enfrentan al Gobierno con la mayor carga ideológica reaccionaria de cuantas ha habido en democracia y la más involucionista en el campo de los derechos sociolaborales y civiles</p></div><p class="article-text">
        A los 25 a&ntilde;os de aquella Huelga General, la desigualdad y el autoritarismo vuelven a componer el binomio que instala en el fracaso a todo un pa&iacute;s, aboc&aacute;ndolo al conflicto social y a la degradaci&oacute;n pol&iacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        Obviamente, los contextos son muy diferentes pero los paradigmas socio-econ&oacute;micos que hoy est&aacute;n extremando la inequidad y el cesarismo con el que se decretan tienen reconocibles precedentes en las pol&iacute;ticas gubernamentales de entonces. Aquel Gobierno de Felipe Gonz&aacute;lez se dej&oacute; persuadir por la simpleza del esquema ideol&oacute;gico de la derecha seg&uacute;n el cual se deb&iacute;a acrecentar la tarta primero para poder repartirla despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
         Pero los modelos de crecimiento nunca han sido independientes de sus pilares. Si con uno de ellos se fragua la recomposici&oacute;n del beneficio reduciendo salarios y derechos socio-laborales y con el otro se restringe la capacidad redistributiva del Estado con pol&iacute;ticas fiscales regresivas, cuando se alcance el deseado crecimiento no se podr&aacute; imprimir un cambio de 180 grados en la pol&iacute;tica econ&oacute;mica para repartirlo equitativamente. 
    </p><p class="article-text">
        Si acaso podr&aacute;n elevarse ocasionalmente algunas partidas de gasto p&uacute;blico al disponer de mayores ingresos, pero la desigualdad relativa se mantendr&aacute; cuando no se agrande, porque tambi&eacute;n suelen aprovecharse las etapas iniciales de los ciclos expansivos para implementar reformas fiscales que las m&aacute;s de las veces ensanchan la brecha tributaria entre las rentas del trabajo y las de capital. As&iacute; ocurri&oacute; en Espa&ntilde;a con los Gobiernos de Gonz&aacute;lez, lamentablemente volver&iacute;a a suceder con los de Zapatero y est&aacute; constat&aacute;ndose en grado sumo con Rajoy. 
    </p><p class="article-text">
        En tal direcci&oacute;n se estren&oacute; el Gobierno socialista en 1983 con el &ldquo;Decreto Boyer&rdquo;, que provoc&oacute; una ca&iacute;da de 4,7 puntos porcentuales de los costes laborales unitarios en 1984 y continuaron bajando en los cuatro ejercicios siguientes. Si las remuneraciones de los asalariados equival&iacute;an al 53% de la Renta Nacional en 1.982, seis a&ntilde;os despu&eacute;s apenas supon&iacute;an el 48%, en contraste con el alza correspondiente de los excedentes netos de explotaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
         Mientras los salarios perd&iacute;an poder de compra a&ntilde;o tras a&ntilde;o, los beneficios empresariales se duplicaban y los de la banca (tras haber sido rescatada en 1982 de su descomunal crisis con dos billones de pesetas) crecieron un 45%. 
    </p><p class="article-text">
        Simult&aacute;neamente, dise&ntilde;aron los primeros artilugios, como las SICAV, que catalizan la elusi&oacute;n fiscal de los m&aacute;s pudientes e introdujo la desgravaci&oacute;n en la compra de viviendas (no s&oacute;lo de la habitual) y, de paso, alent&oacute; la especulaci&oacute;n inmobiliaria. Y s&iacute;, la tarta hab&iacute;a crecido desde un exiguo 1,2% en 1982 (la recesi&oacute;n hab&iacute;a durado hasta el a&ntilde;o anterior con una tasa del -0,2%) hasta el 5,8% con que cerr&oacute; 1988, gracias sobre todo a la afluencia desde 1985 de flujos de inversi&oacute;n directa extranjera hacia sectores especulativos como el inmobiliario y activos financieros. 
    </p><p class="article-text">
        Pero tan desequilibrado crecimiento no favoreci&oacute; la creaci&oacute;n de empleo, ya que de 1,1 millones de parados en 1982 se pas&oacute; a 3.023.646 al cerrar el 87 (la gran promesa electoral del PSOE fue la creaci&oacute;n de 800.000 empleos en su primera legislatura); ni mucho menos mejor&oacute; el gasto social, puesto que de un incremento de siete puntos porcentuales en t&eacute;rminos de PIB entre 1.977-1981 (gobernado por la UCD) contrajo su ritmo hasta elevarse tan s&oacute;lo 1,64 p.p. en el intervalo 82-87 (del 36,74% al 38,38% del PIB). 
    </p><p class="article-text">
        Entre las partidas m&aacute;s significativas, cabr&iacute;a recordar que la cobertura al desempleo descendi&oacute; desde el 33,64% en el 82 al 28,8% durante el 88 (la m&aacute;s baja hasta el presente en toda la historia del seguro de paro), segunda derivada de la reforma laboral impuesta en 1.984, por la que se legisl&oacute; la panoplia de contratos temporales (que seguimos padeciendo), y que en poco tiempo triplic&oacute; la tasa de temporalidad, afectando al 30% de los asalariados cuyos contratos duraban en el 90% de los casos menos de seis meses (EUROSTAT, 1.989), periodo m&iacute;nimo de cotizaci&oacute;n que devengaba derecho a la prestaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Las pensiones tampoco siguieron mejor evoluci&oacute;n y el 70% de ellas segu&iacute;a estando por debajo del salario m&iacute;nimo en 1988, sin que ninguna de las revalorizaciones habidas desde 1983 llegase siquiera al nivel del coste de la vida, y el gasto sanitario permaneci&oacute; estancado desde su llegada al Gobierno, a pesar de haberse incrementado el n&uacute;mero de usuarios en seis millones de personas.    
    </p><p class="article-text">
        Pese a los incumplimientos de programas electorales y aun de acuerdos anteriores, CCOO y UGT elevaron al Gobierno de Felipe Gonz&aacute;lez una propuesta para renovar la concertaci&oacute;n social en su continente: negociar asuntos concretos por separado superando el esquema generalista que abocaba al acuerdo total o al rifirrafe; y en los contenidos, tratando de imprimir un giro social a la pol&iacute;tica econ&oacute;mica, para que la dura contenci&oacute;n salarial dejase de ser exclusivamente la compa&ntilde;era de viaje de la pura ortodoxia monetarista. 
    </p><p class="article-text">
        Pero el presidente Gonz&aacute;lez, que en los proleg&oacute;menos del Acuerdo Econ&oacute;mico y Social (9/10/84) quer&iacute;a de los sindicatos &ldquo;los mismos sacrificios para mi Gobierno que los que hab&eacute;is hecho para los Gobiernos de la derecha&rdquo;, no hab&iacute;a entendido que los esfuerzos realizados desde los Pactos de la Moncloa respondieron a los intereses generales y, sobre todo, al m&aacute;s compartido por todos los dem&oacute;cratas, el de consolidar la democracia.
    </p><p class="article-text">
         En lugar de acordar, quiso imponer desde una raqu&iacute;tica subida de las pensiones y de los sueldos p&uacute;blicos hasta el mal llamado Plan de Empleo Juvenil. Y la respuesta fue la convocatoria del 14D, forj&aacute;ndose as&iacute; la unidad de acci&oacute;n entre UGT y CCOO, que decidi&oacute; en su Ejecutiva del 8/11/88 proponer una huelga general pero, aprendiendo de su error cometido unos a&ntilde;os antes cuando convoc&oacute; otro paro unilateralmente, la condicion&oacute; a que fuese una decisi&oacute;n unitaria de ambos sindicatos. 
    </p><p class="article-text">
        Entonces se enfrentaron a un Gobierno socialista que, llevando las ideas de la derecha al Consejo de Ministros, termin&oacute; por cederle las carteras ministeriales en 1996 y ahora, tras otra oportunidad frustrada en 2011 que franque&oacute; el acceso del PP al poder absoluto en el Parlamento, adem&aacute;s de haberle facilitado copar casi todos los &aacute;mbitos locales y auton&oacute;micos, tienen enfrente al Gobierno con mayor carga ideol&oacute;gica reaccionaria de cuantos ha habido en democracia y m&aacute;s involucionista en el campo de los derechos sociolaborales y civiles.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Gutiérrez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/vigencia_129_5110042.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Dec 2013 20:32:33 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[1988-2013: la vigencia del 14D]]></media:title>
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